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Psicología del Trabajo Cat. 11-Prof.'Alonzo

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PSICOL.OGl"'f--

TRABA.JO

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Título del Texto: Organización del trabajo y Salud: de la

psicopatología a la psicodinamíca del trabajo:

Jntroducción, partes 1 y 2. \.

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Autor: Dominique Oessors

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Unidad 0 3: Nuevas formas de organización del trabajo

Universidad de Buenos t'lires

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Facultad de Psicología

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P~icoJogía del Trabajo

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Cátedra II

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,_;adinámica del trabajo·

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Dominique Oesso1·s

Pascnle Mol:n ier

  • 1. De la psicopatología del trabajo a la psícodinámica del trabajo

El trabajo ¿puede ser causante de sufrimiento 'físico, y hasta d-e- problemas me11ta1es? En los añÜs cincuenta, los fundadores de la psicopato!ogía del trabajo se esforzaron por constituir una clúúca de las "enfermedades mentales del trabajo". Lograron identificar con éxito "las incidencias psicopatológicas de la con- dición de 'empleada doméstica"' (LE GUILLAfiT 1985), y descri- bieron de manera muy convincente nla neutos~ de las telefonis- tas y de las mecanógrafas" (BÉGOIN 1957). Siri émbargo, más allá de la calidad de estas priineras observaciones, la hiJ;'§_t)'sis de tl:na ~ell3:ción casi mecánica entre trabajo y descompensación psí- quica resultó ser finalmente poco fec.unda.

Trabajar significa enfrentarse cotidianamente a peligros tales como ei miedo, el aburrimiento, y tambiérl la humi:Jación, la vergüenza, el sentimiento de injusticia, de traicionar li:; propia.S convicciones, etc. Sin embargo, hay que admitir que L mayoría de los ·trabajadores no se vuelven locos, y esto, a pesar .~e las res- ITicciones que se les impone:r:t. A partir de esto, en el ámbito sa-

~'

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lud mental/trabajo, ya no es la locura sino lo común de la nor- malidad !o que constituye un enigma. Este vuelco de lo cuestión inicial ha orientado desde hace unos doce años un nuevo pro-

grama de investigación que, bajo la dirección de Christ9phe De-

jours, ha llevado a prefefll: la denominaci6I}_·p:?f~Q9Íllándca del tra-

bnjo (DEJOURS 1993). Esta se define como el análísis-dmámico de íos proce:Sos ps!quicos fuovilizados por la corúrontación del su-

.

""ta psychodynan-Uque tlu travail", Scit:ncrs :a1111ni111:s, N"40, 1994,

' (.

1 2

!n\rnihlffiún

jeto con la realidad dél trabajo. En esta perspectiva, el n1odelo de

hombre es e{ de Ja teoría···psiCoana!itica: el sujeto del que se tra- ta es el de una historia singular, portador de esperanzas y de-

seos. El sufrin1iento preexiste a su encuentro con la situación de

~abajo y vectoriza de alguna forn1a al sujeto hacia el mundo/·

con Ia esperanza de encontrar algún alivio.

Pero ¿ql!é es el trabajo? El trabajo no es el en1pJeo. 1'a.mpoco

pue~e reduclrse al trabajo teórico -lo

que se debe hacer-. El tra-

bajo es la actividad -lo que se hace-. Saben1os, gracias a la. ergo- nomía, que existe entre el trabajo teórico y el trabajo real un des- fasaje irreductible. Cualquiera sea la calidad de la prescripción, sien1pre comporta fall.as que deben resolverse en la situació11 de trabajo. El enfoque psicodinámico tiene por objeto la moviliza- ción de la inteligencia y de la personalidad de los agentes; estas convergen para superar lo que la realidad les opone en términbs

de imprevistos y contradicciones. En otrat¡

palabras,..

el ~°:~aio.;es

"lo que no está dado por la .organización teórica del trabajo"

(DAVEZlES 1994), todo lo que los hombres y las mujeres se inge- nian en inventar para encontr~ los mejores con1pron1ísos enf:r17 lo que deben hacer, Jo que es posi6re:hai:er,fló qµe desearíil11 há.cer terúefl_do en cuenta lo.(iüe crliefl que es justo o ~ueDo.

2. La identidad, una conquista jamás alcanzada

El psicoanálisis reveló el lugar' central del amor en la cons- trucción de la identidad. Defenderem.os la tesis según ]a cual el trabajo es el otro del amor~ ocupando· un lugar tan central como éste en el devenir del sujeto. La identidad difiere de Lf!~~~~~T

.

1

lidad.,,que se ca.racteri?

...

a

por la invari8;~ión de rasgos afectivos~

cognitivos y hasta morfológicos. l:_~_~dentfclliQ::_es

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~~!lP_<l!te d"}

sujeto que nl!oD:c_a

4~ft~t!Y~Pl~_n_~ y nec~s~~ _de una

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confirn1ació!! <;~tj si rto se dar pued.e producil-Se

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~_-;1~_~1;.

una CTiS"iS=de Úientidad- durant~ Ia

que el sujeto ya no logra re-

conocerse a sí mismo (DEJOURS, DES-,'ORS, MOUNtER, 1994)

La identidad es una conquista c¡ue se capitaliza en el orden

de _lo s~~g'

pero s.e opera en el orden de ]J_ intersubjetividad.

..

:tlar_

l. L1 j'Si

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·11Jin.ími1\\

úd tr.•l'<ljo ·D. Dr'SSot:s, P. /llo!init'l'

1 3

La realización de sí n1isn10 pasa por ia n1irílda del otro, En el án1bito erótico, 1a" identidad se siente a través del reccinocinlien- to del ser. En el án1bito social, esta búsqueda debe reconduclrse

permanenten1ente por n1edio de_l z:~pnQc.!~1~12to del ha<;e:r; donde me vuelvo lo q.ue soy, en la expresión 1enovada de la

apreciación de los otros acerca de.la utilidad y la belleza de lo

que hago. Dicho de otra n1anera, sólo accedo a mí mismo y al otro por la n1ediación de un hacer ''considerado"{.tOmado en

cuenta. Función del espacio abierto a la dinámica del reconoci- miento~ .el b'abajo puede contribuir a la realización de sí mismo -aún en momentos eri que la vida afectiva está especialn1ente e1t

sufrimiento, duelos, divorcios, etc. !_ra_!>§'!! e;; enttmces benefi·

ciarse

con_

.ur:t. J~ga.r par~ h.~~e; y hacerse con I9s otrQ?. Pero el

trabiijo·-p_~~~-ef por el co.ntrarío; obsta~lj-~~_!_ ~~~S?.~~~~~ión de

1a·-¡aefl.tlQad y ser-fLú:últe-cteSüfrillileñto. Como veremos; éI re- COri6ciiníE:flto.delbacef_en_la5 relaciones sociales del trabajo no es menos difícil de obtener que el reconocimiento en el amor.

3. Trampas necesarias

La organización prescripta del trabajo nunca es estrictamen-

te aplicable, ya que todo trabajo -incluyendo el con

..

">iderado po.r

la jerarquía como trabajo de ejecución- es en realidad de una gran complejidad. Hacia el operador convergen órdenes más v menos coherentes, y a partir de Ias cuales, conscientemente o no, elabora un compromiso realista, es decir necesariamente

inestable. La dificultad es que cada prescripción puede parecer

justificada: ningún operador desprecia a priori las recomenda~

ciones que se le hacen en nombre de su salud y su seguridad, así con10 no se irrita a priori con las exigencias de calidad. Pero, su- madas a las restricciones temporales, se conjugan en una situa- ción inextricable. De hecho, los age~tés_ :s.~ ven o}?J.ig-ªi;i_9s a m~ nudo a salir de la legillidady-a hacer tt:.ªJJ1P.ª ~on las consignas, no debido a su gi¡s!o iiimoderado ·por el fraude o por la irre<· ponsabilidad, zjn~on el obie_\,U!."-reajiza \J()_!'}ej5JUJ2Sible su

ta.rea·. La existencia de -trampas se mostró er1 prirrier lug-"ar-€.n en~··

cuestas en la industria nuclear (DEJOURS 1992). Desde entonces,

~

1 4

líllmd11n-iiir.

estas pr.á~~icas .s~ d~,te_ctaron en varias situaciones de trabajo, Jo

que justifica el caiifícativo de "con1unes", ~in banalizarlas por

esto, ya que son

una de las IÍ1ayores fue.ntes de sufrin1iento en

._ el trabajo'. Así, _en una e1npresa de servicio, el correo se dirige a la Clieritela cori _un ffl.en1brete personalizado con el nolJ?.bre_ del

' agente-'encargado de su· expediente. Este tipo de correo incita a - los clientes a dirigirse ~1ormalmente a esa persona, de tal mane- ra ·que, para protegerla del flujo de requeri1nientos o protestas, hay recepcíorústas encargados de filtrar las llamadas y de dar las iÍlformaciones ~omplementarias en su lugar. Cuando un cliente insiste ·en eff-eléfono para hablar con la persona que cree es el único interlocutor competente -el que firma su correspon- dencia-; es coffiún recurrir a la falsificación de voces. Los recep- cionistas. fingen aceptar comunicar al cliente con el encargado, pero retornan el teléfono y achían su papel deformando su pro-

pia Voz

..

Subrayemos que su. truco es también: una manera de

salvaguardar la image.n de la empresa .frente a los clientes. Por

supuesto, }a :traffip'!. es poco discreta, fudo el mundo lo sabe. Es-

t3-. Práctica _profesional es costosa psicológica y moralmente. En 'efecto, la contribución efectiva de los recepcionistas a la resolu- ción de las fallas y las incoherencias de la orgarúzación del tra- bajo no puede ser objeto de ningún reconocimiento oficial por parre de la jerarquía -¿cómo felicitar a un agente por haberse he- cho pasar públicamente por el jefe? Por otra parte, .<::ta_tranep_a _"Sfu"-n!e de desconfianza entr<:' los agentes -¿cómo otorgar su -:· cortfia:nza a·-alguiéri~ a-ijlil€rise ve mentir tan brillantemente a lo largo .del día? De golpe, compartir e! espacio adquiere la forma peyorativa de cierta proI?ñscuidad: todos se escuchan hacer, en la n1edída en que no se puede evitar escuchar a los otros hacer también. Este "ruido", del que los recepcionistas se quejan ma-

sivamente es intolerable, no solamente por su intensídad, sino

en primer lugar porque tiene sentido.

!

Ahora bien, la 'éonfianza es un elemento indispensable para

ila -cooperación. Aún más, Ia confianza no se prescribe, es Eintera- n1ente_ un'a cueStión de conquista. }Ja l?li!:!'~lC?~ e!~ -~~.lesti.Y.Q ~~

una situación en .l~ 31~~-.J-~-.~~Iª~-:igri_~ ·de_ ~onfian_za y de

._

c_oope~

ración se hacen· posibles p_i:;ir m~.dio ~e Ja elaboración de reglas

't. L ¡>:>icodifkimit".i J(•! tr,1l'lljo - D. lfl·~sors,

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1 5

cornunes (CRU 1988). La din1ensión técnica_de la regla es sin du-

da !á'(j'üé parece n1ás evidente. Pero L~~-.~~_g~~~.~~J

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t~rn1in~!1.Ú!ti~~J1ie,,nt.e las m~.11f7r?:~_

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h~<;~r _Q!ganizan~~º1Pi*-n

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I~s.·co-n~!92~1~.É.g.f2sg9p_er~i:;jQ_ry, g~ }iecir las n1IDeras de decir,

erviVif-juntos y los. mo~os de la_ co.:i~.!~~~1cia. Con1portan final-

mente una dimensión é1íCaeSefiCla.I Para poder-estat'1:1ir sobre lo

qu~ es.justo o sobre lo que esta:blen hacer. Es por referencia a es-

tas regla_s d.e trabajo que el juício de reconocin1iento puede pro-

ferirse. Organizan así todas las relaciones de los trabajadores de

un colectivo, pero también sus relaciones con los ·subordinados,

la gerencia, los otros colectivos de trabajo, etc. Estas reglas están basadas en la deliberación colectiva, no se decretan, se discuten. Las regfa1s son una consti:uccíón, que siempre remite al oficio y que da verdadero contenido a la expresión "trabajar juntos". La construcción de las reglas de trabajo implica podo tanto un es- pacio· específico de discusión en el que se·a posible expresar en

confianza sus opiniones,. sus gustos, sus valores. Algunas reu-

niones organizadas, como las transmisiones de información en los equipos de enfern1eras, pueden participar en el despliegue de est~espacio público; pero de hecho, una gran parte del tra- bajo deliberativo se efectúa en espacios Jnfiirmales -de "tiempo perdido'' - siempre an1enazados con ser considerados inútiles momentos ofrecidos a la pereza de lo.s asalariados, paus¡,: para

·el café,. tiempo perdido cambiándose, etc. Sin embargo,. su·· exis-

tencia es una condición determinante para la contribución d.e los agentes a la organización del trabajo. Su deserción significa ge- neralmente el derrumbamiento del colectivo.

  • 1 El sufrimient() en el trabajo ~

..

perct:?:p:ión q_ue surge cuan-

do-fa~iéiació~l c!.~l s~jetQ~on la orga,;izací~njl_élÚ~;j"-s"e blo-

quea, la.coop~raqh?n~ rompe, 1-ª cq~~~a _s_i:.:'~~EPP.9.~~-~Ie,

~~~r.~c.Q.no_cimiffitp fy.~~~?ª~. \.

·

4. Una normaliciácl. sufriente

Si la normalidad es corriente

no por eso es menos frágil, con-

.. quistada en la lucha contra la desestabilización producida por las restricciones del trabajo. Pero er1tonces, ¿cómo consiguen los

1 6

ln1rodt1l'dtín

trabajador.es no .volverse locos? No g_racias a [os efectós de un

condicionamiento socia_1 que sufrirían pasivan"Len.te, sino por la

inlpfe~1~.n~ci?n activa- de n1ecanisn_1os _tje defensa, algunos in-

dividuales, y otros que se construyen cQ!ectilrnmente y cuyos portadores son los trabajadores.

La existencia -d~--~~tra·t~~-~~c?Ie_c~tj~~~dt: .de.fens~¡se detectó

en primer lugar entre los trabajadores de la construcción {DE- JOURS 1993). Los investigadores constataron, para su gran sor- presa, que los compañeros nunca hablan espontáneamente del

miedo -temen do en. cuenta que la situación de trabajo es objeti- vamente peligrosa-. Igualmente sorprendente, la existencia del no respeto a ciertas consignas de seguridad y de comportamien- tos insólitos, a veces peligrosos, practicados por la mayoría de los obreros. A esto se agregan una serie de valores; fácilmente compartibles por los trabajadores, ya que surgen del repertorio socialmente cons:truido de la virilidad: coraje, bravuconada, he- roísmo, un "ve1:dadero" hombre no conoce el ntiedo. El conjun-

to de estas-condui:tas apunta a oponerS;e a·Ia percepción cons-

ciente del peli57o, a luchar contra el_ miedo por medio de la

construcción de una renegación. Parece que las estrategias de- fensivas permiten "resistir" en el trabaje pero también que su n1antenimiento es n1uy costoso para Ia ~onomía psíquica. Con que un solo compañero exprese miedo, aparecerá en todos 0 .SL quiere ser eficaz, la defensa no pu_:d~.i;ener njnguna [all~_)' co- loniza el espacig fuera del trabajo, fas horas de ocio, la educa- ción· de lbs chicos y hasta fa vida erótica.

En otras situaciones, las estrategias defensivas apu!ltan a n~­

gar otro~g~>Q¡5, otr.S.foeijtes.ile~stífrinii"!'to. Se ha podido

describir las estrategias colectivas de defensa características en

los operadores de .conducción de las industrias químicas, los

agentes de mante#iento de las centrales nucleares, los trab8.- jadores socía!esi-Ios'médicos y cirujanos, !as enfermeras, los 1natjdos med'ios/e.té~· Las diferencias e1}tre estas estrategias a me-

nud~ son .f~ente

..

J.~.il:l.cón1prensión, de desprecio, de conflicto

entre diferent~s colel!¡,wOs. Al someter toda una_gart_e .de1!acti-

vidad a su propiO+'ODj~tivo -ev¡tar=ersUfiiiñiffi-to- pr~;~an di$-

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li11.imi~-.1 J1•l lrd{\lj1> ·D. Des&11s, P. lvlo¡¡nit>r

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torsi_one§ de Ja _f2fil~l}.i_~_'!.~ló.!l.Y-.Tep.er.cute11 en las COllLÜCiones

..

~~~re.~ot:r?~}_mjgnto....

Eli una sala de operaciones, la necesidad de no confesar{se) su falta de saber hacer para no expresar ni la duda ni la inquie- tud -y formar asl una barrera en la percepción consciente del miedo-, se traduce para los cirujanbs·en el hecho de que no se transmiten entre ellos los secretos del oficio, las astucias_, ni las nuevas téa)icas. Las auxiliares, e incluso los camilleros, en vir- tud de verse obligados a trabajar con los cirujanos, son Jos que

se ven llevados a ejercer la transmisión técnica y por Jo tanto, a hacerse cargo de una parte no despreciable de las responsabili- dades en el buen desarrollo de la intervención. Por cierto, el ci- rujano generalmente agradecerá a aquel que le haya dado el consejo justo. Sin embargo, esta actividad que contribuye a sos- tener las estrategias defensivas de los cirujanos debe, para ser eficaz, permanecer secreta. F.ste saber hacer no puede por consi- guiente reconocerse públicamente,. y escapa así a toda vi;sibill- dad. Esto provoca ·el sufrimiento de las auxiliares. Por una par-

te, la angustia relativa a esta toma de responsabilidad no en-

cuentra una vía legítima de expresión; por otra,. la imagen reen- viada por las auxiliares de los servicios médico-quirúrgícos es la

de ejecutantes que sólo alcanzarían #tontamente" los inshu-

rnentos1 lo que contribuye aún más a su aislamiento.

5. El sufrimiento no es un objeto como otros

La normalidad no está exenta de sufrimiento entonces. Si el

sufrimiento no a parece tan espectacularmente como se podría

esperar, es que justamente cada uno trata de hacer todo lo posi-

ble para contenerlo. En consecuencia, la vivencia d-el trabajo, porqtte contiene sufrimiento, no puede ser un objeto de investi-

gación como cualquier otro. Cada vez que les pedimos a los otros hablar de su vivencia, no~po<leinos ignorar los e.fectos de

retomo de esta

palabr~ efl su econon1ía psíquica. El que se com-

promete en un trabajo de elucid,ación de su Slllrimiento ¿no co- rre el riesgo de fragilizar profundamente su sistema de defensa?

1 8

[n!rnduü·iún

El sentido de lo que vivin1os no nos es dado, sino qu€- lo cons-

truin1os hablando. Hablar, escuchar~ sien1pre conllevan un ries~ go psíquico'.:Comprenderes lransfornrnrse, porque inevitable- :menté'e!fqüerer actuar en el sentido de Jo que hemos compren- cEda. La iri.Vestigación psicodínámíca de !as situaciones de tra- bajo requiere una metodología específica que es el objeto de un capítulo en la reedición del libro de Christophe Dejours Travail:

usure 'ltienlnle. ·~qui ilos limitaremos ·a. hacer una breve referen-

cia. Esta.investigadórt se denomina j~stau1ente "investigación''

y no "irite.rvendón". Si los investigadores se aferran a esta ape-

lación; es·porque la investigación no está destinada únicamente a producir conocimientos sobre lo real del trabajo, sino también a vblvers4 conquista para las personas que se comprometen en el procese{ de elaboración. Toda investigación en psicodi.I1ántlca del trabaj1 exige por lo tanto la existencia prevía de una deman-

da de losttrabajadores involucrados e impone el paso por una fase de pre-investigación para asegurarse de que la investiga- ción propiamente dicha se inscriba en un proceso de transfor.-

n1ación en el que los actores estén de acuerdo, por lo menos en un punto:: volver a poner en debate lo que hubieren descubier- to, con la kyuda de los investigadores, sobre la vivencia del tra- bajo.

~

-

  • 6. De la mentira como trabajo al individualismo como defensa

Subcontratación,. precariedad, reducción del tiempo de tra- bajo, de acuerdo con las "nuevas formas de en1pleo": muchos

son los que afirman la muerte definitiva del trabajo asalariado en su forma clásica. Una parte de la comunidad intelectual in- cluso reflexiona muy seriamente sobre la redistribución de los bienes sociales, tomando en cuenta las desigualdades inherentes al poderío de las lógicas económicas. Pero probablemente no basta con tener un ingreso mínimo, que incluya tiempo libre, quizás-incluso un /.(trabajito", con el fin de obtener un pueSto pa- ra hacer-y hacerse con los oi.Tos. Considerar que la construcción

l. Ui pskoJin.imiül ~l·l !rnlirljt) - D. Q!'St•i;1rs, P. 1\lolin~·r

1 9

de la identidad es tributaria de la intersubjetividad en situación de trabajo tiene efectos de. retorno sobre el lugar otorgado al tra- bajo en la construcción del vínculo civil. fiemos visto. que del es- pacio abier.to a ]a dinámica de.l reconocimiento·por medio de las reglas comunes, dep,enden co;;juntamente el aprendizaje del vi- vir juntos y la tolerancia de la diferencia. Más generalmente, el trabajo es uno de los lugares de reiteración de Ja!; virtudes cívi- cas y políticas, como la solidaridad y el sentido de la justicia. Pe- ro en el contexto actual, esta función ¿no corre el riesgo de ser

cuestio11ada?

Con referencia a esté cuestionamier;to 1 citaremos el manage-

ment Por medio de la mentira. tal como ha aparecido en las últi-

ñláS 'IDVéStigié:iOnes que Ii~ffios realizado en el sector de las em-

presas de -servicios. En un contexto de restruct:uración, el perso- nal de supervisión juega el papel crucial de correa de transmi-

'sión entre los nueVos imperativos económicos y los Problemas concrétos que Se plantean en el terreno. Ahora bienr a menudo

declaran que deben mentir para realizar su tarea. Dicen que mienten a sus subaltermos haciéndoles promesas de promoción, de primas, de pequeñas ventajas, sabiendo•pertinentemente que no. podrán .cumplirlas. Pero estas promesas vanas, que disimu- lan mal el hec\w de que piden cada vez más con cada vez me- nos medios, mina la confianza que pueden otorgarles sus subor- dinados. También dicen que mienten por omisiónr por retenc.f.ón

de in.formaci9n para no agravar el clima sociat o simplemente para esconder que no saben cómo será el futuro. Mienten a su propia jerarqÚía para encubrir que sus equipos toman cada vez

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más .riesgos con la seguridad y hacen trampas co11 Ias consignas. Mienten despu_és a los peritos en caso de accidente, etc. Ahora bien, la vergüenza, la indignación, son sentimientos morales di- fícilmente soportables. El sufrimiento moral es un sufrimiento reflexivo, ·generado por. e1 juicio emitido sobre sí mismo, un su- frimiento de la r:&5n. ¿Cómo defenderse? Es.te tipo de adminis- tración propone sus propias respuestas sometiendo a ciertos mandos medios a una rotación acelerada de puestos que los sus-

trae a un enfrentamiento insostenible. Perq se. observa que aún

2

1

20

!nlro<lurdün

en ese caso el escape es insuficiente. Y la gerencia intermedia, por el. contrario,ri!Ia vez ~e beneficia con esta movilidad.

Cuando ya no se puede actuar de acuerdo con lo que se cree que está bien, una parada consiste en suspender Ja inteligencia, en sacrificar la facultad de juzgar."Repliegue sobre sí mismo, in- flación del individualismo, desinvolucramiento del espacio pú- blico, la psicodinámica del trabajo da muchos testimonios de es- te tipo de procedimiento defensivo.

La represión del funcionamiento psíquico ya ha sido detec- tada desde hace tiempo en lo que se refiere a las tareas más des- calificadas {DEJOURS 1993). Más generalmente, ceder a la falta de pensamiento es una amenaza que pesa sobre toda persona cuya actividad requiera la adhesión a nuevas normas que se oponen a su antiguo sisten1a de valores. Hacer un trabajo "indigno" (y sufrir por eso) se entiende aqul independientemente del nivel de competencias, del bagaje teórico, de la posición jerárquica. El "arreglo'T, el silencio defensivo resultan.te_, están cargados de consecuencias. Contribuyen a la. construcción de una renega- ción de la realidad del trabajo, pero también son factores impor- tantes de lo que Madelelne Reb€rioux llama la "enfermedad cí- vica". Si es cierto que las personas se defienden del sufrimiento de tener qu:e traicionar sus convicciones~ enton.ces dar testiino- nio públicamente sobre su trabajo, comprometerse en el debate público, es correr el riesgo de reavivar el propio sufrimiento, despertaré'! efe !os otros.

¿Pista:~? ¿Soluciones? No es tarea del investigador pro.Poner- las; su responsabilidad consiste en hacer visibles sus constata- ciones Ysus interrogantes para que cada quien pueda disponer libremente de ellas en el espacio público. Y el. debate contempo- ráneo ¿puede economizar una reflexión sobre el sentido del tra- bajo en la construcción del hombre por el hombre?

í

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RErWRfOUX M. ! ''Cit_oyens et travailJeurs (il n'y a pas de vraie liberté

poui les sans~'tra"Vai1)1', Honnn~s -et libeité 76 & Pi1noriuniques 13, ene-

ro, 16-23.

·

·

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·

De la psicopatología a la psicodinámica del trabajo·

~!

Introducción

Christaphe Dejours

Trabajo: desgaste mental era un ensayo. Pasaron doce años desde su publicación. ¿Era necesario ese plazo inhabitualmente largo para proponer una segunda edición? Quizás es la contra- partida de un desarrollo demasiado rápido de la psicopatologfa del trabajo: el ajuste graduado de las formulaciones del texto inicial en función de los progresos alcanzados era delicado, de-

bído u ta misma turbulencia registrada en el campo de investi- gación. Si finalmente decidimos realizar una nueva edición del libro, es porque, en nuestra opinión, hemos franqueado un um- bral y akanzado un terreno más fume y propicio donde dete- nernos a hacer una etapa.

El ensayo de 1980 tematizaba algunas intuiciones y abría al- gunas pistas a la investigación. Pero no constituía un progBrna

científico stricto sensu. En doce años, las 'VÍas abiertas por es~e li- bro, en lo esencial, se exploraron: por supuesto, en el plano teó- rico; po:r;que, en el plano clínico, el campo de investigación eS ili- nútado -y no deja de renovarse con la transformación histórica de las situaciones de'trabajo.

La psicopatologfa del trabajo ya no está en el estadio del en- sayo. Al beneficiarse con una evolución y maduración, la pro- blemática teórico-clinica no por eso logró liquidar las numero- sas cuestiones que se plantean en el análisis de la refación sub- jetiva de hombres y mujeres con sus situaciones de trabajo. Por el contrario, el desarrollo de la disciplina hace surgir nuevos in- terrogantes, lq que, en resumen, no tiene nada excepcional y sig-

!

1

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...

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1

" 1 'De la psychopathologie a la psychologie du travail~, Addendum a la 2" ed. de

Travail, ilsiire 111entnlc, Essai de psydiopntfwlogie du trrmnil, 1992.

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...

"""""''"~º""

24

lntroJul\i\\11

nifica ünican1ente que no ha agotado aún sus posibilidades. Ac-

tualn1ente,.se pueden plantear n1ás cuestiones científicas que en

1980: este ensayo está superado y al n1isn10 tie1npo todavía es

actual. Está superado, porque la "psicopato!ogía del trabajo" es

denuisiado estrecha para abarcar las nueva5 cuestiones, y esta- a1os obligados a concebir un marco más ampliado: el de la ps.i.- codinámic.a del traba Jo. Sígue siendo actual, sin e!nbargo, por- que lo esencial de sus fom1úlaciones sigue siendo legítin10 y porque,. sin asimilar estas primeras investigaciones y sin referix-

se a ellas, el lrnbajo cientifíco no puede continuar. Con el objeto

de ayudar al movimiento de reflexión en curso se volvió a pu~

b!icár este libro, agotado desde hace varios años. Esta segunda

edición demanda, en nuestra opinión, más que un prefacio1 un

comentario en forma de postfacio. En la medida en que el ensa-

yo no tiene una significación "histórica" en. el ca111po de las dis-

ciplinas del hombre en el trabajo, sino que aún hoy está en los

fund.:amentos del enfoque~. un co.mplem.ento teórico podría ayu-

dar a aqueHos_deseosos_ d~ tener acceso a una lectura actualiza-

da y conocer los argumentos de la discusión que hoy en día ha

llevado a proponer sustituir la "psicopatología del trabajo", por

la nueva denominación de #análísis psicÜ<linámico de las si- tuaciones de trabajo".

Una mirada retrospectiva sobre la pskopatologfa del trabajo

De las primeras investigaciones en psicopatologfa, del traba-

jo se exh'aía u~ conflicto central, que vale ta.nto para las investi-

ga.ciones empíricas con10 para las interpretaciones y las cons-

trucciones teóricas a saber~ el conflicto e11tre ]a organización del

trabajo y el funcionamiento psíquico.

N.ll1gún argumenh.1 1 hasta hoy, ha cuestionallo este núcleo de

la clínica del trabajo que llevaba a defi11ir la

¡;:;_ic_~patol~qel

__

trabaj9 .rnmo "el análisis del svfrimiento psíquíi:9 resultante de

Iá.confrontadón"cfe los hombres con ia-·orgilliizadóri deT!Iaoác··

jo", Otra definicón pare<:ería iiiás apropiada hoy en día;-;¡;análi-

sís psitodinámico de los procesos íntersubjetivos movilizados

por las situaciones de trabajo". Pero adn1itir este cambio

..de

de-

1. ~ l.i psk11r,11o!et¡',í.1 J,1 pskt11.Ho.ímíú1 t\('l irdhJju-C: Dt'j1

._

iur.~

25

finición 1 CS reconocer la evolución de toda la disciplina, de lo que

ahora van1os a tratar de dar cuenta.

!.a psicopato!ogía de_!_ tr;abaj() es el nombre de una disciplina

que fue iii_ii:qgy_íida_-mlas-'!ÍÍQLl.'1~0-199.Q. por autores como

L.Le Gui!lant, <;

Yeil,

._

P.Sívad()n, AcFemández-Zo"ifa, J.Bégoin ...

A pesar de las dudas teóricas con>prensibrés-en-úii'perió"dó-de

fundación, las monografías clínicas publicadas entonces se refe-

rían implícita o explícitamente, según los casos, a un modelo

causalista (no sin criticarlo, por otra parte, pero sín poder libe-

rarse completamente): se Eostulaba que

las.

.rgstricci_ones de tra-

b~j<: pr_<>vocar áfeCCiones rsicop_at(jlógicas. La in"VéStiga-

..

fo~ían

ción etioiQgica sobre las causas y los n1ecanisn1os veía antes que

nada al trabajo, especialmente el trabajo industrial, como una

desgrada socialmente generada, deletérea para la salud mental

de los trabajadores. La investigación clinica estaba polarizada

por la preocup_ación de id~ntific.ar stnJ:\121n

..

es

o enfermedades

mentajes.caracter{i~das.'El ~odelo de la patologla profe5iOnaJ

(estudiado por la medicina del trabajo y la toxicología indus-

trial) ejercía una poderosa lnfluencia.

Mis propios trabajos de los años 70,.::¡ue llevaron a la publi-

cación df! Trabajo: desgaste niental, se inscribían en esta tradición

y aprovecha'han--esta-heieñCia:~tn la contprensión que tenía de

la relación psíquica de los hombres en el trabajo, la organización

del trabajo -concepto clave- se consideraba un dato preexistente al encuentro entre el hombre y el trabajo, un conjunto de restric-

ciones masivas, monolíticas, inquebra0-tables, inclusive inexora-

bles, con la pesadez y la. rib,ridez de la n1ateria mineral. Es cierto

que tratábamos con el formidable poderío del fordisrno, y que

no osába·mos in1aginar.nos aitenta.tivas al taylorisn'lo rr1eJ1os rí-

gida' (a pesar de los signos anticipadores en el que ya

estaba propuesto, de las industrias de proceso). Esta visión de la

organización del trabajo, mineralizada bajo la forma de instala-

ciones técn.icas industriales de la época, carr1bió fuertemente, co--

mo verernos.

Con respecto a esta organización del trabajo, dada como un

hecho físico, proponíamos actitudes y conductas humanas, un

~

26

lnlroJun·i(Hl

análisis qué se apartaba sensi.blen1e11te dCI Ú1odelo pslcopatoló-

gico causali.:¡ta·: lQ~ hon1~res no-eran pasivos frente a las restric-

ciones organizaciütla.1es~-~r'an éapaces de protege~se d.e sus efec-

tos nocivos sobreJ¡ualud mental y conjurar la salida "naturál"

rej;res<mtada por eLes~tt:o de la_ en{_enii€<las! mentaL;>umab;'

.

.\

peq} podían ejercer su libertad en la construcción de estrateg!as

dE[~!§iv!'~i11ditnd1urI"§. (por ejemplo, la represión pulsíonafefflas

ta.reas repetitivas con restriccio11es de tiempo) o estrategias defen-

~' sivas_etJ{ectiv~s (por ejemplo,

las defensas co!ectii_;á$<lelosffa:mr--·

jadores de la construcción). La referencia al modelo psicoanalí-

tico del funcionamiento psíquico, donde habíamos logrado in-

tercalar la economía entre la organización del trabajo (corno

causa) y la enfermedad mental (como efecto), es portadora de

esl:a clinica de las estrategias defensivas. No s:L1 obstáculos teó-

rico:::;, por otra 11arte3 que, a pesar de no haber sido apartados

completamente entonces, han sido franqueados en gran medida

desde ese momento. Si bien la libertad de los trabajadores se

reubicaba frente a la pesadez de las restrícciones tf'CTÚco-organí-

zacionales, en aquella concepción no tenía más que un espacio

limitado para desplegarse: el de la invención de modalidades de

ad:apíaaóna las situaciones con.cretas. Por más sutil e inteligen-

te que fuera, no podía apartar el riesgo temible de alienación

que se perfilaba en un horizonte poco lejano (y .eso, a pesar, una

vez más, de sigrios contradictorios pero consistentes, como la

detc-cción-<le-producción de" trucos del oficio" como estrategias

defensi.vas (ofensivas) contra e~ miedo e.n.Ja.S in_dus!J'ias d.e.P~.o­

ceso)- Así fue como desde esta primera fase de desarrollo de la

psicopatología del trabajo, renuncié a focalizar la investigación

en las enfermedades mentales, para desplai-.arla al suirirrúento y

las defensa.s contra el sufrimiento, es decir dirigiendo la mirada

m~salláae1a:-:-ei:Uermedad mental descompensada.

i HacterZa~fri.¡fu, había operado, sin medir del todo su impor-

tah.cia, un caiµ~1q, teórico que hoy

aparece como el fundamento

m/smo de la),:a_~ierite disciplina. Admitía los impasses y los fra-

casos de lainvestigación en patología mental del trabajo. Toma"

ba nota de que, en su mayoría, los trabajadores lograban Conju-

rar la locuxa, a pesar de las restrícdones nocivas de Ja organiza-

  • 2 Ü<' ¡~ p:/i:!;"vp.il,)!o¡;ía .i J<t psi.:-cx!indm\<4 Jd lr~1'.1j1.1 ·,C. Di~j11urs

27

ción del t~abajo. Observaba entonces las estrategias defensivas. Y, a! 111is1uo tien1po, la "nornialidad" surgía como enign1a cen-

tral de la investigación y el análisis (DEJOURS C, 1988 b, tomo!,

cap. 1). C[ormalidad que se d_a. ¡:le ent:rn<l~ c91110 !ln equilibrio

inestable, fandainentalmente preca!i9, "!\tr~§'!frÍiniento y de-

fe.risas contiá ·e1 -sufrimiento. ·Nofrh:alidad que se e.ta tan:\biéñ~Co­

oiO.fesu!t'adO de··estrategias tan complejas como rigurosas~ por

lo tanto no como resuitante mecánica de una suma- de acciones y de reacciones, de estímulos o respuestas, sino como profunda-

mente :intencional.

-----

Hacer del campo de la normalidad un enigma abierto a la li-

bertad de la voluntad (FRANKFURT, 1971) de los agentes, es rom-

per al mismo tiempo con los modeios surgidos del behaviorís-

mo, del pavlovismo y del stress. Fs también y sobre todo, con-

cebir la normalidad como producto de una-dindnúca I1un1ana en

la que las relaciones intersubjetivas (para construir las estrate-

gias defensivas, inclusive ofensivas, contra el sufrimiento) ocu- pan la posición central. FIDalmente:, es plantear, pr€téritament2

primero y después de manera explJcita, el principio de una ra-

ciozrnlídad subjetíuq de las conductas y ¡as acciones de los trabaja-

dores.

Pienso por lo tanto que es necesario, estimulado en esto por

las críticas cada vez más numerosas que se ~evan contra la" psi-

copatología del trabajo" como denominación de la discíplina,

reconocer el desplazamiento cualitativo que no ha he<:ho más

que confirmarse desde 1980, fecha de publicación del ensayo de

psicopatología del trabajo. Al operar este paso de la patología a

la normalidad, me veo llevado a proponer una nueVa apelación

pata designar estas investigaciones: "psicodinámica del traba-

jo".

De hecho, a este paso le siguen consecuencias prácticas y teó-

ricas. La psicopatología del-· trabajo aparece iinplicilrunente CO"

mo una disciplina especializada en el campo d<i la salud. Mien-

tras la medicina <kl trabajo terúa por vocación principal prevenir,

detectar, inclusive cuidar las enfermedades de! cuerpo resultan-

tes del trabajo, mientras la-ergononlÍa tenía por mí

..

"iión actuar so-

28

!nlrodul"fión

bre las condiciones de trabajo para adaptarlas al hombre con el objeto de apartar los peligros para su vida y su salud, respetan- do los obíetivos de eficacia en el registro de la producción, la psi- copatología del trabajo parecía naturalmente dedicada al aná!iscs, a: la detección y eventualmente al tratamiento de las enfermeda- des mentales.

Al darse la n~!m_?licfoq por objeto, la psicodinámica dgl f;ra- bajo abr€ peiS.Pectivas más an1plias que, como vamos a ver, ya

fiQ

..concierr:.en

úrücarne11te al s~1frim~~nto, sillo J~q:nQi.ép ªI P~'1C~.(

.__

en el trabajo; ya· sola.Il1ente al hombre, sino al trabajo; ya no solamente a la organización del t,-abajo, sino a las situaciones de tTf!bajo en el detalle de su dinámica interna. La psicodinánüca del trabajo ya no puede considerarse como una especialidad en- tre otras. ¿Alcanza una dimensión antropológica susceptible de reformular el campo de los saberes? ¿Despliega modalidades de acción capaces de cambiar profu_ndame11te las prácticas de inter- vención conven.cionales en el mundo del trabajo? Tenía buenas razones para se.r circu11Specto; veremos más adelant<;;: por qué .

Respetar estas reservas no implica necesariamente desdeñar los progresos alcanzados desde hace .doce años. En 1980 se plan-

teaba co_n insistencia w1a cuestión a la que yo podJ.a responder

tan mal que aparecía como una aporfa de la psicopatoiogía del trabajo: ¿para qué sirve la psicopatologia del' trabajo? ¿Qué so- luciones prácticas puede proponer para el sufrimiento de los trabajadores? {VILLATIE, 1985).

En la medida en que la orgarUzación del trabajo está dada co- rno un bloque irreductible, los análisis producidos por la. psico- patoiagía del trabajo están con<ienados a la ill11tiJidad. Peor aún, pueden parecer nefastos a veces, en la m.edida en que revelan la verdad de un dranta que q11izás es mejor guardar en la oscuri- dad, Los efectos de su deve!amiento pueden ser afiigentes, de- sal€ntadores, desmoviliza.dores y por esto, tener un peso agra- vante del sufrimiento 1 sirviendo sólo para revoLver el ctrchíllo en la herida.

Los eien1entos de respuesta para estas objeciones de los que dísponia eran los si.g1.üsntes:

1. Ül' tJ p>i,·0pd!oio~:i,1 ,1 Id p:-;iú1di1<.\q1h:.i. JI'{ J¡·,;\Mjn -C Üt>jvurs

29

° Confiar en la verdad: rechazar el acceso a la verdad d€1 dra- n1a vivido, es tan1bién cerrar toda posibilidad ulterior de ac- ción y contrlbuir a estabilizar el sufrin1iento encerrándolo en

 

la ignorancia.

• La psícopatología del trabajo es, antes que nada, una discipli-

na

analítica (no solamente esp€étllativa), es decir,. productora

de inteligibilidad sobre las conductas humanas en las situacio- nes de trabajo, capaz de hacer aparecer la racionalidad de los comportamientos; aún cuando parezcan absurdos, ilógicos o

paradójicos.

Esta inteligibilidad se desprende no sólo para los científicos o los dirigentes; es también útil, por lo n1enos potencialn1ente,

para los trabajadores, cuyas conductas tienen una legitimidad que con frecuer\cia se les escapa a ellos IJ1ismos, d.ebido a que su inteligencia y la racionalidad de su acción están a menudo adelantados Con respecto a la conci~ncia de ellas, justamente a raíz de la eficiencia de las estrategias defensivas. Estas últin1as tiene:1.1 como finaEdad práctica, en efecto, rninlln_izar el sufri- miento, sin curarlo, sin embargo. De manera tal que las estra-

tegias defensivas a menudo actúa

"1

corno freno para la reapro-

.. piación, la emancipación y el cambio.

' La psicopatología del trabajo también tiene como objetivo elu-- cidar el significado de las conductas humanas. No pretendf~ entonces proponer acciones. Se limita a realizar el trabajo ana- Utico y remite la cuestión de !a acción a los propios trabajado- res; deliberación, elección y decisiones corres-ponden a su so- beranía. La psicopatologla del trabajo adopta m1a posición análoga a la del psicoanálisis. El trabajo del psicoanalista cort- siste en liberar el serttido de las sit11acíor:tes subjeti,vas, pero la

acción sobre la reali<iad corresponde a la voluntai:.1 del pacier1-

te, y el psicoanalista debe abstenerse de todo consejo sobre (fi-

cl1a realidad

Ahora. bien, esta posición psicoanalítica es pro-

.. blernática. La abstención es 'tantbién, a vecesF una confesión de impotencia y supera eI aforismo según el cual "Ia cura se pro- duce por añadidura". Porque reenviar el ca:rrtbio a la voluntad de-J paciente, e;~ no considerar que muchos pacientes consultan

3 o

i

lnlrndun:ión

porque precisaniente su voluntad está enfern1a. Por rnás que co1nprendan laJógica de su siluacíón subjetiva, no pueden ac-

tuar ni salir de la repetición. Se puede invocar la resistencia, la reacción terapéu~ca negativa e inclusíve el sÚ1drotne de fraca- so, pero sigue quedando un gusto de insatisfacción. Y la deri- vación psicoanalitica hacia un análisis puramente especulati- vo, deSprovísto de toda intención terapéutica impura tuvo de- sarrollos importantes, especialn1ente en Francia. Nunca adhe- rí a esta concepción del psicoanálisis y reconocía la in1poten- cia de la psicopatología del trabajo respecto de la acción como un limite grave., inclusive como una aporía, y además, con10

consecuencia, el

temor de que, a falta de poder sobre lo real,

hayai que concluir en un fracaso práctico -y por lo tanto téori- CO" de la disciplina. Desde entonces, los progresos realizados con la psicodinámica del trabajo pern1ítieron salir de la hnpas-

se.

• Dicho esto, la psicopatología del trabajo lleva a la idea de que la organizadón del trabajo plantea una serie de problemas hu- manos irreductibles a las cuestiones de poder. Carnbiar el po- der en la en1.presa no resolvería la cuestión del sufrin1íento y llevaría solamente a cambiar de manos la responsabilidad. La complejidad y la racionalidad de las estrategias defensivas contra el sufrimiento en el trabajo son, en mi opinión, in·educ- tibles a las estrategias de actores tal como las conceptualiza Ia teoría de las organizaciones.

• Un objetivo mínimo respecto de las objeciones precedentes, pero máxirrlo respecto del trabajo de investigai;ión, consistiría en obtener el estatuto de una ciencia básica para la psicopato- Iogía d.eI h·abajo, productora de conocimientos y de teoría, al mismo n.ivel de la antropología, la sociología, la etnología e in- clusive la historia. Y es sobre esta base que prosiguieron los debates durante varios años.

Doce años n1ás

tarde...

la situación ha evolucionado sensible-

mente. La psicopatología del trabajo se ha convertido, en primer lugar, en una práctica original en el sentido fuerte del término

2. o~ J,1 Psil'l)p,1!olo¡;fo '1 Lt r5;

..

:0dindiniúl

<l>'! lrJl.Yiío. e Ül'jours

3 1

práctica, es t-lecir, una modalidad de interveri.ción en la organi- zación del trabajo sometida a reglas metodológicas y deontoló- gicas estrictas, que tienen que ver co11 la razó11 práctica. La psi- codínámica del trabajo es pri.Jnero una praxis (para el uso que hace1nos de las nociones de práctica, praxis, razón práctica, sabi- duría práctica, remitimos al lector a P.LADRIÉRE, 1990). Pero la psicodinán1ica del trabajo no es solarí'lénte una n1odalid.ad de in- terver1ción en el campo, sino que siguió siendo una disciplina productora de conocimientos. El ensayo de psicopatología del tra- baja de 1980 estaba centrado, ante todo, en la investigación clíni- ca y dejaba deliberadamente de lado los inmensos problemas teóricos que esta última planteaba. La conformación de esta clí- nica implicaba sobre todo rnpt1tras teóricas: con la memcina, la psiquiatría, el psicoanálisis, la ergonomía, la psicología del tra- bajo tradicional (esencialmente cercana a la psicología experi- mental). Pero todavía no podía concebirse la reconstrucción

teórica.

De esf:.;1.5 rupturas quedó, y no ha dejado de confirmarse des- de entonces, ia originalidad de un enfoque que se situaba fuera del paradigma de las ciencias aplicadas. La p¡;icopatología del trabajo ya no era una psicología aplicada, ni una psiquiatría aplicada al mundo del trabajo como la de Sivadon y Anúel (1969), tampoco un psicoanálisis aplicado a las situaciones de trabajo corr10 algunas corrientes de psicosociología.

¿Quiere decir esto que la investigación era totalmente inge- nua y pura tie toda herencia intelectual? La situación no se pre- sentaba de esta manera, como indiqu_é en la introducción del presente texto. Utilicé otros corpus teóricos, pero de una mane- ra esencialmente crítica, es decir tratando de dar forma al n1ate- rial en1píric0 q,ue, precisamente, resistía la interpretació:tJ de los

saberes existentes. En otras palabras, trataba de capturar una parte de lo real, es decir lo que resiste al poder heurístico de los corpus científicos disponibles, no con el objeto de resolver Jo

real en algoritn1os, lo que sería fuútil, sino con la esperanza de desprender una inteligibilidad de las situaciones de trabajo que tenga en cuenta la irreductibilidad de Jo real. Captar lo real en

~

¡

32

lnln.iJu1yii_in

.sus ·fon11as concretas suponía entonces Ia falta de confort gue in1pfica no disponer de un corpus teórico ad ftoc. lvli trabajo con-

sistió en enfrentar, sin poder responder, las críticas surgidas de

la comunidad científica que, sin ser hostil al enfoque, formulaba opiniones dubitativas1 inc~usive iró.nicas. Si pude n1antene.r esta posición Ínetodológica, es evidentemente gracias a la formación de un colectivo de investigadores- que aceptó durante años afrontar inern1e Ia arena científica y social, sin vestimenta de protecdqn teórica y sin más armas que la buena fe y la voluntad de convencer. Si n1e atrevo a hacer esta corúesión es porque re- vela a posterior! esta fase como la más peligrosa y la más costosa intelectualmente, al mismo tiempo que la más decisiva. Sin du- da porque sobrevivió a esta etapa tumultuosa, la psicopatologia

'

del trabajo puede, bajo la nueva forma de psicodinámíca del tra- bajo, afirmar hoy la p~imacía dei campo. La conceptualización parte del campo, del drama y de lo vivido, se origina en la pra- xis y se esfuerza por respetar para su desarrollo mismo la lec- ción fundamental. que obtiene de la experiencia clínica: la inteli- gencia y la ingc.rdosidad en la acción están adelanta.etas a la con-

ciencia que de elias tiPJ1en_ los agentes. De la misma manera, en psicodinámica del trabajo afirmamos la confianza en la inteli- gencia de la práctica (C.DEJOURS, 1992b) y sometemos la elabo- ración conceptual a la primacía de Ja praxis. Por esto, la psicodi- námica del trabajo se ubica en la tradición de la" sociología com- prehensiva" a~ier!a por el debate Dilthey-Durkheim, con orde- nanlientos metodológicos específicos y una relación entre lo em- pírico y Io teórico que generalmente reunirnos bajo la apelaciór1 "epistemología del cam:poN para designar una d1.tárnica intele<> tual ascendente que se opone punto por punto a la dinámica d0.stendente de las ciencias aplicadas.

Este desarrollo de la psicopatología del trabajo hacia ia psi-

codinrlnUca del trabajo está fundado en un "d.escubrinUento"

esencial que no es otro que, una vez más 1 un. reconocimiento de la realidad de }as situaciones con.cretas; a saber que la relación enh·e Ia organización deI trabajo y e1 hombre nn f!S un bloque rí-:- gido sino perpetuarne11te en rnovü:niento. En otras palabras; la estabilidad aparente de esta relación se basa en un equilibrio

-,.·.

2 Dt' l.i ps~iip.iloio¡;i<l .i !<1 psi1 o<lindmil.".t dt'I !r,¡li -C Ot•jtiurs

..

1~1

33

abierto a la evolucíó11 y a las transforn1acío11es, es decir un equi- librio dinri11lico, un equilibrio que se desplaza. Cuando está diná- mica se ve obstaculizada o bloqueada, lo que sucede a veces, la. situación puede Considerarse extraordinaria~ co11trarian1ente a lo que creíamos inicía1n1ente. La experiencia n1uestra aden1ás que tal situación no puede durar, porque lleva a Ja ineficacia en el registro de la producción, que se traduce tarde o ten1prano en, una crisis, es decir una ruptura de estabilidad (C.DEJOURS, 1993). En estas ocasiones, por otra parte, los investigadores en psícodinámica c.iel trabajo son convocados más particularmente para intervenir en eI terreno.

Así la organización del trabajo se revela menos monopoli- zante <le lo que pensábamos. Su evolución puede liberarse par- cialmente de la lógica sistémica en la que parece quedar encerra- da por los "análisis apocalípticos de la tecnología'' (D.BOURG, 1990). Sin embargo, no puede escapar a la restricción sistémica.

Esta evolución puede someterse, SÍil embargo, a principios que- tienen que ver con la sabiduría práctica y la acción :racional. Pe- ro para que este ideal se formule, es necesario tener acceso a un

análisis riguroso de los procesos subyacentes ·a ia dinám:ica

de

las situaciones de trabajo (para Ja noción de sítuación de trabajo,

ver C.DEJOURS, lntroduction a la psychodynanliqu.e du travail, e.n

prensa). ¿Cómo fue posible esta modificación del punto de vis- ta sobre la acción en el ámbito de la psicodinámica del trabajo?· Es lo que :vamos a examinar.

Pero antes de trazar las etapas de la discusión consideradas "desde el interioru (es decir desde el punto de vista de los inves- tigadores involucxados en el debate), sin duda hay que errJtix al- gun:as reservas. La inisma evolución de la discusión científica tiene que ver cor1 u.na dinámica cuyos resortes esca pan en parte a los propios investigadores. Como los otros trabaja"dores, los

·>;

investigadores den1uestran a veces una inteligencia (en el se.nti-

do de aptitud para comprender) adelantada a la concieri.cia que

~

tie11en de ella.

La discusiórt se desplazó así por eI efecto de "fuer7,.as exterio- res". Aparición de nuevas técnicas de producciónr ca.n1bios ma-

B

34

fnlrnJtll·cíún

yotes sociiiÍes y políticos, que favorecieron el reconocin1iento de

ciertas corrientes de pensan1iento que hasta el n1on1ento eran

oscuras y alejadas de la realidad, con10 la soóología de la ética;

\que tam.bién presidieron la elección de nuevos campos de inves-

tigación empírica, nuevos.terrenos de investigación que sirven

de paso obligado para la confrontación delos análisis.

En otras palabras, las etapas franqueadas por la discusión

científica no resultan de una mayor clarividencia o de una ma-

yor sagacidad de los investigadores, sino también de un despla-

zamiento del centro de gravedad de los debates "sufrido" por

los investigadores.

Una nueva mirada sobre la organización del !raba jo ·

4.P-~QP.aJ:olugta_del.Jr.abajo de.los. años '7D_ se desarrolló

desde el comien:c.o en un doble diálogo con las den.das de lasa-

lud via el psic.oan.ál~is por una parte,. con las ciencias.del traba-

jo via Ia. ergonornía

..

.Pór otra. Las investigaciones que llevarían al

ensayo ae_l.980 -nacieron en el laboratorio de ergonbnúa del

CNAM

la dirección de Alain Wisner, alrededor de 1976. Se

remúai1 para discw.tir l~lain Wisner YDo.tninÍque Dessors por la

ergonomía, Alexandre Doma que defendía el punto de vista be-

haviorista, john Kalsl:>eek que se apoy0ba en la psicología expe-

rimental y sus experiencias sobre el canal único (ver J.KALSBEEK,

1985), y lletnard Doray que ya había producido trabajos impor-

tantes en el ámbito de la psicopatología del trabajo (B.DORAY,

1975).

El debate con la ergononúa no se ha interrumpido desde en-

tonces (A.WJSNER, 1990; D.DESSORS, A.LAVJLLE, 1985; P.DAVEZIES,

1991;].P.BRUN, 1992; F.DANJELLOU, 1992; Y_CLOT, 1992). Esta dis-

~iplina publicaba en ese entonces un descubrimiento fundamen-

itaJ (LAVILLE, DURAFFOURG, 1973): la existens:ffi.-<l"-'Ln_ desfasaje

irreductible entre tarea prescrita y-activid,;:d real de trabajo

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-·---·-·--·-··- '·····-

·-.

--

_____ .. ________

,_,.

__

..

"Es:-_--

te desfasaje, demostrable inclusive en las tareas más fragmenta-

das, consideradas como tareas de estricta ejecución, debe dife-

renciarse del desfasaje más conocido, adelantado por la sociolo-

  • 2. Or !.i psi(op<1Lok1~i.i u t.i pskmlin.i111k"<l dd tr.il>,1~1 -C. D<i(lurs

35

gía,. entie organización fonnaI y organización inforn1al. En efec-

to, según esta últin1a? se pone el acento en la pareja restricción-

autonon1ía, en el marco de las estrategias de actor~s sociales en

el interior de las organizaciones e instituciones. Peró aquí el aná-

lisis está focaliz.ado esencialmente en las relaciones de poder. Y

el trabajo, en tanto tal, no apare~e más que como un pretexto (o

palanca) para las estrategias de los actores.

En la distincion establecida por la ergonomía, por el contra-

rio, la contradicción ya no se sítúa únicamente en las relaciones

de poder, resurge en el 1nis11Lo orden de la técnica. fiasta en los n10-

dos operatorios, en el ordenamiento de los gestos, en el compro-

miso de los cuerpos, en los procesos de exploración o de reco-

lecciórt d·e información,. la técnici está enteram:ente atravesada

por 1a contradicción. Con la ergononúa se acabó el buen ordena-

miento de la técnica y la armonía entre ciencia y técnica. 1-Iasta

en el detalle de su ejercicio concreto, la técnica es el teatro de

una lucha entre orden y desorden_ Y poder atrapar esta contra-

cliccíón hasta en el refugio secreto de la actividad real de traba-

jo (lo que supone una metodología pesada y sofisticada: DANIE-

LLOU,. Dl2SSORS, TEIGER,, 1988) tiene consecuencias considerables

para guiar después la práctica de la int~rVención en ergononúa.

El r1nálisis psico~~~JDJ~o-.d?_ J~s situacio:q,~s

..

de

..

trabajo,

a su

vei, ·apunti'ifu~~ dimensión espa'ifica del desfasaje entre lo

prescrito y lo real. A saber, "la organización del trabajo no es es-

frii:tamente sufrida por los asalariados [

...

]; todas las consignas

se reir\terpretaJ1 y reconstruyen: la organizació!~.!.?ªl_QgJ_!r¡;>J2ªj.Q

no ~"S h1 orgatúzaci6Il

P!escrita..

P:Junca.lo es: es imposible_prever

hJg9y-dQ!!].!Datlí:ífod.o [por adelantado-ene! ·trabOjof Pero la

  • ~- brech.a entre lo prescrito y lo. real no siempre corre la misma

},

't•

SUerfe:-o bi~fil_!Cl_l<'.1'

j ofrece márgenes g~J.i-~L@d Creado- ¡ I

._

a,cJa,

res, O bfé;; se la ¡:>erSigtJe, y los asÍtJarÍado~ .temen ser atrap~dos

e~-faJta. G.;;;~~:i,;enté ~S a VeZ Una J Otra COsO,-tbleráda am \

donde la ganancia es visible, p€Iseguida ahí donde se la ínter- \

preta como una posición dé desobediencia y fraude" (D.DEs- i

SORS, J;5aJRAM, 1992).

¡

36

Jntrnd11n:ió11

La org{-:.nización del trabajo a inenudo resulta problen1ática en las investigaciones realizadas desde el ensayo de 1980. Ha-

bía1T1os insistic.io e11tonces e1~ la ignorancia que grava e! don1inio

téc11ico-cientifico ¡Je proceso en la iudustria qui11Lica. Debin1os ad-

n1itir, a pesar de u11a fuerte resistencia personat que esta coyun-

tura no tenía nada excepcional y que se la encuentra también

tanto en la industria nuciear a propósito del rnantenimiento

(C.DEJOURS, C.JAYET, 1991) como en el trabajo hospitalario o en Ja conducción de ferrocarril; tanto en las industriq.s Ge tecnolo-

gía de punta con10 en las industrias que in1plican riesgos para la

seguridad de las personas o la seguridad de las instaiaciones.

Pero " diferencia de lo que habia aprendido en la petroquí-

micar donde Ios mandos n1edios reconocían tácitan1ente las con- tradicciones y las in1perfecciones del don1inio té-cnico, tuve que

constatar actualmente que en n1uchas situaciones, las_ fallas de la

técnica y del conocimiepto son objeto de U!1·ª neg-2.ciórl"f~roz ·en.

mucha, direcciones <;le e_!Ilprg_5q. (C.DEJOURS, 1992a). Esta nega-

ción genera importantes dificultades suplenlentarías en la acti-

vidad ordinaria de los trabajadores, Iegitirn_a aderncí.s innovacio-

nes en el ámbito de los "can1bios de estructuras'', del manage-

ment y de la gestión~ que si11 en1bargo tienen consecuencias ne-

fastas no sólo para la calidad de la prociucción y la seguridad, si- no también para Ja salud mental de los agentes (C.DEJOURS, C.JA- YET, 1991). Ahora bien, después de numerosas investigaciones en el terreno, resulta que rnás allá de la contra.dicción e11tre l_a or-

  • ganizaciórr- del trabajo prescrita y Ia organización cler trabajo

real, !a rnisma organización del trabajo prescrita está plagada de

conh·adicciones. En efL"'Cf.o,. cada incidente o accidente Lleva a la

elaboración de una nueva consigna o reglamentación. Que se

agrega a la suma de las prec.edentes. De tal 1nanera que, con el

tien1po; leyes,, reglan1entaciones, regia.cuentos, consigJ.1as, se

vuelven cad_a-:veZ rnás co1nplejos e, ineluctiblemente, cada vez

má~ difícileS~~e,conciliar. Y:-Iasta el punto de que .es irilJ2D5-ihle

tral)ajar si se::cyui

ef:en

._

·mente orga11lia.JD~a

._

r_es.petar t.Od!".1§ la;; co~ig11a.~. Supu12sta- del trabajo, Ia.s prescripciones de la orga-·

nización del;tr_21baj(.> ¡Hevax1 a veces a desorganizar!o1 F

...

s

lo que

reconocen n1uchos·n1andos medios operacionales (en conversa-

ciones a n1enudo confidencialesr pero rara vez públicas).

v,

'

ti

D(• i<1 ¡;~1-(op,t!nhit,i<1 a l.i. psi( tl!.!i11<imk.11.h·! lr<1l•,1il' -C. Dl·¡ours

37

La -elaboración de la organización real del trabajo in1plica en- tonces apartarse de la letra de !as pn:scTipciones y pasar por "i1l- ferpretaciones". Lo esencial de los probie1nas sometidos af análi-

sis psicodinán1ico de las situaciones de trabajo proviene precisa-

n1ente del desconocin1iento y a veces de la negació11 de las difi-

cultades concretas que los trabajadores enfre11tan dehido a la im-

perfección irreductible de Ia organización del trabajo.

¿Cómo y a qué precio se hace el ajuste e11tre orgánizacíón del

traba.jo prescrita y organización real del trabajo?

La organización real de[ trabajo aparece finaI.n1ertte corno un

co1npro11ciso. Pero este con1promíso no puede· elaborarse única-

mente sobre la base de argumentos técnicos, lo que seria muy

sirn p1e. En la medida en que necesarian1ente hay un pasaje por

un trabajo de interpretación, hay tan1bién, ine1uctab1emente,

multiplicidad de interpretaciones posibles, y por lo tanto, con-

flicto ele il1terpretaciones entre los agentes. Construir un con1-

promiso pasa, de hecho, por un juego social. La orgardza¡_---z'Ón ret1l

del trabajo es lltl producto de las relaciones sociales.

Pero, y este punto es capital, lo que está en juego en la discu- sión no puede reducirse a los aportes de poder. Lo que está en

juego en las relaciones sociales de trabajo es aquí la elaboración

de la actividad (modos operatorios reales). Aunque capital, la di-

námica social no agota !a din.árnica local de la situación de tra-

bajo, con10 veren1os más adelante. Sin embargo, ya estamos le-

jos de la visión inicial de la organización del trabajo como blo-

que n1onolítico e inamovible.

¿Se debe establecer una diferencia entre el nivel de análisis

de referencia a "la actividad", propio a la ergonon1ía, y e! de "la

orgar\Í7

...

;:1ción

de.1 trabajo", propío de· la psicodinán1idl del traba-

jo? Si, sobre todo en relación con la ergonon1ia de los fuunan frzc-

tors y la ergonornia cognitiva (espe-cia.ln1e11te la ergonomía de

los progran1as y de la.s interfa.ses), que se n1ar1ti.er1en en el nivel estricto de la actividrul pc,.ra racionnfi;:_nr Ias tareas o par3 proceder

a la extracción de los ''sab<?r hacer" y automatizarlos no tenien-

do er1 cuenta n1ás una sola racionalidad {teleológica). La psico--

1 tinárnica

..

de! trabajo se interesa, por su parte, en los procesos in-

15

38

f¡~lrnd11l'ri<1n

tersubjetiyos que hacen posible la gestión sociaJ de las interpre-

taciones ?el trabajo por los sujetos {creadoras de actividades, de

1 'saber hacer" y de nlodos operatorios nuevos).

Una nueva definición del trabajo

Este e11foque, notablemente modificado, (le la organización

del trabajo lleva a la psicodinámica del trabajo a identificar di-

n1ensiones ge11eralmente subestimadas del trabajo y a proponer

para el n1ismo una nuev;:i. definici611: "E;l

trabaj~~.1ª..

<!_C_~~y,ic!ad

deselez?d_a p9I.lo:ih9!l1\Jres yl'h'i.n}'Oie.res_p_ara enfrentar.lo c¡ue

' no-éstá da_dOJ1QJ.foil.rganizaciónpresqita. del trabajo" (P.DAVE-

ZIES, 1991).

.

.

- Lo maquínal y lo lumumo en el trabajo

Esta definición insiste en el hecho de que el trabajo no puede

·reducirse a las relaciones sociales que lo cncu~dran, ni a la rela-

ción asalariada, ni a las relaciones de poder. Lo prescrípto nun-

ca es suficiente. Cuando sólo hay prescripción, puede deshun1a-

nizarse, automatizarse y unirse al orden maquinal, como en la

primera fase del desarrollo industrial. Ciertas actividades de

manipulación fµeron·reemplazadas por máquinas. La robot.iza-

ción desplaza a los hombres en el campo del trabajo. Pero cada

!!ueya autqillatización hace surgir nu~vas difiq:¡Jta~es,.~O-pre-v1~

siblei_Y.ñó-·estIDC.ta!iza.d_as; que exigen la-elabo.ració:n de nu~Vos

u ~:Ctke! l1acer", como lo mostraron claramente Boehle y Mi1kau

(1991) a propósito de las nuevas tecnologías. La automación ge-

nera inevitablemente nuevos desafíos de actividad. En otras pala-

bras, Ja nueva mirada sobre la organización del trabajo lleva a

refutar Ja división tradicional entre trabajo de concepción y tra-

j¡ajo de ejecución. Todo trabajo es siempre de concepción. La de-

finición del trabajo que se desprencle imiste en la dimensión hu-

mana del trabajo. El trabajo es, por definición; hu11w110, ya que se

convt?ca precis~e-ñté.ahí donde el orden te<:nológico-n1aquinai'

es insuficiente.

·-

·

·

·

·-

2. 01· l.i psil

_,,,;.1ini,·a dt>i lrJ.l'l<ljo - C. D1'j(>urs

- Creatividad y trabajo

39

Siempre en esta perspectivar el trabajo es creación de nove-

dad, de inédito. Ajustar la org_<m.i;@;ipJ_l)2[esqi]Il deUi:ahajo exi-

,;,

f>

gel_a p_1:1~ta_e\1Íl!eg.od.e_ini.cia.tiYa,jmeDYQ1J,_cJeªti;:i_d~~J' for-

rnas de inteHgencia específicas.cercanas

a aquéllo qué el sentí-

dO-Có~1iíil °Ilainá:.iÜg~iúo: Para caracterizar esta inteligencia que

e.e despliega específicamente en el campo de la práctica, Boehle

y Mi.klau (1991) hablan de "actividad subjetivante" (Subjektivie-

rcndes Hm1del1L). Hablamos de "inteligencia obrera", o "inteli-

gef1:~!'!.4~.lª p,r~ctiC.l'.~; "no·. Pfilá d~ir qúg ·e~ _P!9P.i.i~~~~

..

ºb¿eros y

sólo se_~i<=:E~~ e~.tar~as n1anuales, sino para des:i! q\lt:! .se v_e en sq

fo~n1a _más. pura, más. tiP.ic~~ ~P los _ohrer-os

:y

.. ...

enJa_práctica.

NuestTos análisis muestran que la inteligencia obrera tan1bién

es indispensab1.e en.las tareas 11a.n1'ddaS

..fñtel~(tuafe1?.

o ·c1~iifíficas

e mcluslve en-cltrabajo.teórico 5tricio ¿;;,;s;-;: fi1 análisis de Ja for-

iña de inteligencia específicamente requerida por ·los problemas

que tienen que ver con la actividad / mantiene lazos estrechos

con la 111étis descripta por Détienne y Vemant (1974), a diferen-

cia de la aplicación ("ejecución") de consignas que remite más a

  • t:- la tiiémis (o actividades objetivantes para Boehle y Milkau). Di- cho esto, el ejercicio de \a inteligencia de la práctica plantea pro-

¡-,·

blen1as difícil~ sobre la articulación

de los requisitos sociales,

psíqu.icos y cognitivos de su fu11cionamiento, apenas bosqueja-

da actualmente y en lo esencial, a elucidar.

,~;

;-:

- Coordi¡¡¡¡ción y trabajo:

pero sobre todo los hallaz_gos, lo; trucos.

l_~s innovacione~~0ígidas ¿;1~-i~~f~;p~-~t~~}Q;~~~ d~-Í~ ~;g~~iza­

ctóii:.Dfé_s.Cribl y de las experimentaciones o ex~e~íerlcias s·~ngu­

Íares'déltrabajo deben éoordinarse, si no, el mayor riesgo-que se

corré·.·es-·e1 de·1a·1nCOherencia_ y las

incomp~e~iones

__

_.

entre_~gen­

tés; qÜeaffiiinan las ventajaspotendaJes de la intéligencia obre-

ra con respecto a la calidad de la producción o la seguridad de

las instalaciones. Más allá .de Ja coordinación se plantea el pro-

blen1a_, quizás el más importante de todos, de la coopernció11.

;¿_

40)

Cooperacióit y trab11jo

Jntn."!1.ltKd<'in

La cooperación es un grado suplementario ei1 la complejidad

e i11tegración de Ja organiz<lción del trabajo. Ya no se trata ún.i-

can1ente, como para la coordinación, de garantizar las condicio~

nes lógicas y cog!!ilivas de una articulación exitosa de las activi-

dades 5ing<1/"1"et;, sino

..

de la valuntnd ele las personas para traba-

jar juntas y superar colectivamente las contradicciones que na-

cen por la esencia de la organización del trabajo.

Ahora bien, en relación con el problema planteado inicial-

mente, de.la .~re<:h~ "1ltr!'.lo. pres~riJ?!!? y l.Q rna.J, l<t!=f>op~ración

es fundamentalmente no definible a priori. Es imposible deter-

mi~ar por'adclantado·en qué deb<iiia·cÓnsistir la cooperación.

Debido a que el contenido de la cooperación concreta en una si-

tuación de trabajo dada escapa a una descripción previa, tampo-

co puede prescribirse. Por otra parte, la cooperación tiene que

ver con Ja libertad de los sujetos y la formación de una voluntad

común. Si es un hecho de libertad, no puede prescribirse so pe·

na de desembocar en una exhortación paradójica.

Ahora bien, sin cooperación, la situación es equivalente a lo

que se observa en un paro de interés: dicho de otra manera, co-

rresponde a una detención de la producción.

Precisamente, la investigación en psicodinámica del trabajo

se ha involucrado desde hace poco en el análisis específico de

esta cuestión, difícil pero decisiva, tanto para la eficacia del tra-

bajo como para economía del sufrin1iento y del placer en. el

trabajo.

Ca11fia11za y trabajo

En efecto, l"c <:SJ.OP."JC_acl<)n go,;.ige, e:ri I?.i:ÍllJeJ" l¡:¡gªr,.Idª.ciones

ci§LfQJJ}fu1i::!I

__<!:!!!!i:_!~~-~-l!iet9.$.:.Qnfi~~.!?E

..

!9.~.f'.9l~g~!

._

~n

Ios

subordinados y en los jefes y mandos medios. ¡Lo que no es evi-

deiltE!!-AillCi1üCfO falta- c.onfi'1nza~-·y-c·~an<lo existe: es frágil.

E~-~'TI~.ü-ñi;;erso-·de" trabajo

en e.I que la ntisina idea Cie-CaDfianza

hace reír, cµru1cio no provoca irorúas, reaf.:rrn1ar que 1a cor1f.ianza

es una dimensión irreductible del ITabajo, de la calidad, de la se-

r

r··.

l

Dt· f.i ¡l5in:ip;1!o!oei.i ,1 l.i pskrn.lin

..

imk.i

JI'] !rdl't<1ju ·C. Ül'jvurs

4

1

guridad, puede parecer un sueño utópico. Sin embargo. nues-

tras investfgaciones n1uestran que no se pµede jugar con la con-

fianza. Sin confianza, hay que enfrentar la desconfianza y la sos-

pecha, dificultad por lo menos tan grande como la que se en-

(

cuentra cuando se quieren construir relaciones de confianza en

el trabajo. La confianza es realmente,~~a.b~taj!ª,.Jm.Qti:as pala-

.:.

¡¡

~·".

!<,'.

\·"

bras, la orgaruzacl6n rearde trabajo no puede ser neutra res pee-·

'to de 1a c6!1fia~.: coµfiapza o desco-~~~~-s9qp_e~n º-~~

c~he~enci;; - tal.~

s.ai:.las..

ª~temafi".' ~ ...

También los motores de la confianza se han convertido pro-

gresivamente en una cuestión mayor, tanto en el plano empíri·

co como en el plano teórico. El análisis de los motores de la con-

fianza nos ha causado grandes problemas. Parece posible con-

cluir actualmente que Ia confianza no es un sentimiento,/ y qUe

~,:·

no tiene que ver con el orden de lo psico-afectivo. La confianza

f~;:

f'°

'

tiene que ver principalmente con !a deóntica, es décir, con-ia:

..

manera de ejecutar ::t ~i:~?-~-iO.· _Elucidar !os resortes de Ia confian-

!~.

~.<:1~~!1~9.<?.:i_~ -~~.::~?~.:~C!~mA:$.~Y ~~.~¿_ncuadr~ _.

~

'

Zaéii'Ia5-re1ac:i'Oiles de trabajo hace comprender en qué consis-

~·,

  • ~~- ten y cómo se construyen y estabilizan las "regla• de trabajo" o

¡-.

(

las "reglas de oficio" (D.CRu, 1988).

·

Así, el ajuste de la organización del trabajo pasa por la reali-

zación de condiciories éticas. Din1ensiól1 irreductible del trabajo

que introduce en la gestión ordinaria de la organización del tra-

bajo una parte que escapa a lat<l!:ni_ca. E_!_ tr~b_aj()_n_<:_ti"!1_".EJ_UJ'

..l]i_iE~I,i:sJ~'.:

l'l'.\

..

C:?.!1 !~póies~)

..

~:0:~?:'.:.<.:~-~~~-~~eaj_~ S?:r1-~}~~·~r,

Ti~f!".q~': ..

1992a).

V":-~:'1'.'i~n_c()'.'_~~~DEJOURS,

- Moui/izacifm subjetivo y trabajo

Más allá de la puesta en coherenda de los aportes singulares

de cada sujeto a la construcción de la orgaruzación del trabajo -

la coordiuacióll~, más allá de las condiciones éticas~ inclusive po-

litica<;J cie la construcción de las relaciones de confianza entre los

trabajadores, la cooperación sólo se· vuelve efectiva si ellos ti,?-

nen el deseo de cooperar (orexis). ¿Bajo qué condiciones los

r+-

42

fntrodulYÍÓn

hon1breS:_:Se COfflpron1eten en Ja dinán1ica de la construccíón y !a

evolución de Ja organización del trabajo? La psicodtnámica del

trabajo progresó en este último pu11to en el período n1ás recien-

te. $e pueden resumíresquemáticamente los resultados. Lamo-

~EíOO·subjeli~a

bajo supone:

··-

....

C--

fri;ri_~:.".1.tl~~fí9__

<:l_":}'0.'!'.&:":'1.~zació!lcdefff.~~

·

·

..

~s_fg~[;?:QS~rle int~lig~~::~~;

..

.,

eSfuerz'?S de elaboración para cons~_ir o:piniol1:es,_l~-p~rg~ ~e

la

experiencia personal de trabajó,c de !_as interpretaciones que

la referencia a las prescripcio_nes de la (lrgarúZaéf(jfl(le(f:rába-

jo implica, de los valores a Jos que cada quienestá atado, de

las obligaciones morales con respecto a Ios otros, de las prefe-

rencias y gustos vinculados a la personalidad), sobre la mejor

n1anera de arbitrar las contradicciones y -resolver las dificulta-

des de la organización del trabajo;

~ esfuerzos para involucrar:s.~.-~n ~trte.Q~~ de opiniones necesa-

rio para _la c!eliberaéjªn ,qioe.~Q!LJ;lrKécter .o i\coi;npafüu: !as

eíecciones q deci;;io.IJessob~e la ~-rgapi~~siqP.c\e!.trab;i,i9. (Esta

actividad de discusión a. veces se institucionaliza con la forrrta

de reunión de equipo, por ejemplo, en el trabajo de hospital o

el trabajo social, en los staffs de ejecutivos de dirección, etc. El

ejercicio no institucionalizado de esta actividad. de discusióll

'

¡_·

'

\,

2

Ül' l.i psin>p<1hik1gi;i a l<1 ¡15k:odin.\mit·d d1•l tr,iNjv ·C. Dt~iurs

43

n1isos singulares con la ayuda de la cultura de en1presa, de los

cursos de forn1ación fuera de los lín1ites (salto con elástico y

otros eJercicios de can1inata soQre carbones encendidos, etc.),

con10 lo n1uestran los actuales n1odos de gestión-de las en1pre-

~~

'

~-.

sas. T_~jas l~. e~r.e.~í~~~~*.Bª-'~'.g.~tf2.Q. fi_g_I~YJ§_q~J.1::~.ª-1:.?s"

_apuntan especílic¡;mente a fr~'l."~~r_,<'l,ob~.§.~]!lo _q~Ji! D!)· ..

:'.

prescrllJiiiaácfctela:coop'eráción.

---·-···--·-··»~. _________

,__

;__

.__

'

Nuestras inves_tigaciones llevan a la conclusión de q.ue, si es

imposible prescribir la movilización psíquica necesaria para la

cooperación, también constituye fundamentalmente una preo-

cupación inútil.

El pro.blema es exactamente el inverso: se trata de saber có-

mo proceder para no romper la movilización de las inteligencias

y las personalidades. En efecto, la movilización subjetiva resul-

ta muy poderosa en la mayoría de los sujetos sal_u_da_Jel~]Edo

__qrgaTI:izaci.Qn

.~1~tJr=-ª:..

-~~~c_~~~~.omo~~!~·~rsuj~h;> ".C9Pffq~1tag_~?" ~)a

balo _no pudiera!¡;npedir.¡¡.pli.car lgs[ecursos de su int~ligs:.ruja y

su perso!''!;lid.<!9,, Y eso por razones que pueden elucidarse fácil·

  • i mente mediante la investigación clínica y el análisis teórico (cf

'

C. DEJOURS, lntroductio¡¡ ii la psycl10dy11amiq11e du travail).

'

'

Pero e.sta movil~ciói:t s~bjepva, P?r_ "t:~J29.D!~D~e!'~.Q_l!g,.~5:~! ..

I1º. deja <Je ser. exttemfü!ilm~I1t<:JrágiL DépEonde de la dinámica

utiliza. a menudo espacios supuestamente reservados a la so-

entre contribución

y

rettibudón. E;; contríl]iartida a la coñii:Tbu·

ciabilidad y,. c~nsiderados como fuera del trabajo: cantina, ca-

fetería, vestuarios, etc. (C.DEJOURS, C.JAYET, 1991). En otros ca·

-aóñ-'l~E?~ªi.";!-;,=~ _1;~~J;_a_:ii_"'.ci~11

 

una retribución

E incluso antes de toda retribución, stricto sen-

sos, se ha tratado de dar a esta 3-ctividad una forma estandari-

zada inspirada en el modelo japonés: círculo de control de ca·

Hdad). El involucramiento y .el coi;nprorr¡is.o en el. espaciQ.de

discusióñ son un trabajo específic<?, que .supone riesgos ·l'.-eS·

füeriOS,· Eri otras palabras, I~ cooperaciQn pasa por una n1ovi-

liza.ción que debe. consider.arse como'una CO!ltribución especí-

fica e irn~mpl<W1ble c!e 19~ .Í!ª.b<lj'!\lQ¡e~ ·ªJac.oncepción, ajuste

y gestión de la organb;ación del trabajg. Contribución de la

que sólo €1 des€o propio de cada sujeto puede ser portador. Ya

señalamos qué no puede prescribirse esta n1ovilización. Even-

tualmente se puede llamar a la movilización, suscitar compro-

su, espera·a··-veces sólo que no se refrenen sistemáticamente sus

iniciativas y su deseo de aportar una contribución,

es__

~.~SJ.r..

que

.~~se le tenga por un

".eJ.~yJ:rull_g

___

~.~.Y.ic_t2.:.c~:?~~~-~~.?.

a I~,.t:;be·-.

dieíida·y·a1á-pasividad. Sin esta retribución, termina por des-

..

"'-· -..-·---·--··

""""'"

movilizarse. ... Generalmente a disgusto, porque las cor:i,secuencia:;

,

,.,.,

, , ..

son graves para su salud mental (éomo veremos más adelante).

·Reconocimiento y trabajo

¿En qtJé consiste la retribución? El ánálisis psicodinámico su-

giere q_ue la retribución esperada por el sujeto es fundan1ental-~

"-••

""-••",.

,

._

•, -.- -·•~-

.

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-

..

'>~-

.._

---'"•-.n

..

~-•,.-.,~~-~~--·""-~'

s

44

Jnltfldm\·iún

·n1eñte de naturaleza :>h11hálic11

..

Reviste una fonna especlfica fá-

cilmente comprobable por estu¡lios empíricos: se trata del rew-

11oc[1~ffeu~o. Reconocin1iento en sus

dos

din1ensiones~-..

-...

·--·----·· ·-·· • ;·Reconoci_n1-iento en el sentido de C,Ollstatacfón; es decir recono-

dntientÓ de la realidad constituida po¡-la coi;tribución del su-

jeto a la orga

·..

._

tización del trabajo. Este primer aspecto del reco-

noci1niento choca con grandes resistencias por parte de las je-

rarquf~s, porque i~~~:~~?S!.~ta. de .@ __ÍJ!lpe~fecci_ón

d_e la CÍ".Jl~Í~J'.l~ ~='9~S.'!! s!_e ~-f~lfas ;i_e la organización del'

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i•

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tr~bajo preScrita y 9~ indispensaf:'le r_~_!l.t,:~O.:~ !~~:fQri~~i.~~é}2-

nes <!e fos tr'!-_baJ•<!'?!es .Pi-J~:hil~ir.flincionar ie! proceso de tra-

b~j9.: Se duplica con otra fuente de resistencia: Ia constataci6n

..

de las imperf€Cciones inherentes a la organización del trabajo

a veces desencadena en los maridos medios y responsables el

ndetia,. especialmente cuando el proceso implica riesgos mayo-

res, como en la industria nuclear. La negación de ias contribu-

c~ones obreras se in.scribe entonces en una estrategia coh~ctiva

. de defensa para '1uchar contra el sufrin1iento propio de los

mandos medios de las industrias peligrosas (C. Ds¡ouRS,

1989). Así, el análisis pskodinámico del trabajo no solamente

le permitió a la clínica desprender las forn1as especificas de las

estrategias colectivas de defensa de Jos mandos medios co11tra

s-u .Propio sufrimiento en el trabajo, sino que permite proceder

al análisis de la dinámica de las relaciones de colectivo a colec-

tiiio, de ffiañdos medios a obreros, cuando la comunicación es

perturbada o distorsionada por unos u otros (C. DEJOUHS,

1992a).

', ReconocimJ.~n

t~t~D..

~L~-~i2_tJ.~~º-.~~.Z~(_'.h ~?_td¡Po r e~.!E?!l~ C:_~,. !?_~

· \-r~bajadores a fa org'1IÚ=ióIL.;;!;:lÚ:ilJ?aj~c.5-<'Zl!DcJ9_e~:~~".to

de:l 'fecofi_o.éliniento

q~e..

§_ól_q .ot.oyg{l_ c_on parsirnonia .et; l.a

._.

s,~

-úla}roría de Jas situacione~mitliiuLQ~ estudia.cto,,'-Pero que sin

embargo se

·

··

·

-

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otorga -;:,;-~lgl(!lQ.S.<:i)!i-9.~- -· ·---- ~- -------

.

······--

El defecto de reconocin1iento es uno de Ios temas recurren-

tes <.iel universo del trabajo. No se trata de una reivindicación

marginaJ 1 sffio de una pieza rna.estra, p_ar~ce, de la .Psicod_iná.-

1~ii;;.~-..

-~~.!~.5.~1?E~!~Cí9n~se"}JUe-dC ·pra~Cder. a{ añáiisis de los

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¡;

~:.

f.'

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2. ri· fa psín1r.ttnlugí11 d !.i pl:iiroJin.imk.t dd lr.ifi.ij11. c. [A>jrn1rs

45

eslabones intermedios de· la <.iinán1ica deJ reconocimiento. No

la retoc1aremos ín extenso. Señalen1os solan1énte algunos pu11-

tos que nos parecen esenciales.

EI reconocin1iento

pasa poi:, I~ C?ns.t~~ci.~!.1~. ~~~~. de.j1.:.~­

~ios. Estos jllicios se refiere11.aLtra~ajo

'.~~?izado_ ..

l:os profieren

actóres espectficoS; éotriprómetidOs -directan1ente en la gestión

colectiva de la organización del trabajo. (!'.stos. juicios 5.':'.P,;>-

nen, con10 veremos,, el funcionamiento eficiente de colectivos

de trabajo, especialmente en_ IQ 'Lu~ se" rnfíru~Áljuicioflfilos

pares):·ES..

poslbie dlstiÍiguir entre los diferentes tipos de jui-

Clós que componen el reconocimiento: el juicio de utilidad, pro-

ferido esencialmente por los demás en la línea vertical, es <.ie-

cir por los superiores jerárquicos y los subordinados, even-

tualmente por los clientes, y el juicio de belleza, proferido esen-

cialmente en la !mea horizontal por los pares, los colegas, los

n\ien1bros del equipo, o los mien1bros de la comunidad ele

pertenencia (para un análisis más detallado, cf C. Dcjours, [¡¡.

trorl11ction a la psyc!iodyna1niqu.e du

travail) .

Est.os juicios tienen en C?!!!~-~!!ª particularidad: se l~fie_;:f#_n

al ira61zfo-ie.áliiád0"7'f!s .decir aI_ lu.zce_:

_.

x

no a la persona. Pero, en

·respiiesta;·erreeoiioé:úñiento-de calidad del trabajo realiza-

do pu~in_s.c;ibirse,_a_J1iY.s:Lde.h ..

persooalid~d

fll t&!!!.l\!t2.:>

de ganancia en el registro de Ja identidad. Para decirlo de otra

manera, la·

retribUClón.....

SifilbÓlica· c.Oñférida por el retonoci-

n1iento puede cobrar sentido en relación con 1aS expectativas

subjetivas sobre la realización de sí mismo. Pero la secuencia

ontológica es aquí fundamental: recono_c:1miento del hacer en

·

E!.,~!:!~r l~~g~!LZ!.~~~.~~si_?!!.5.1~~~-~!lª ·4~.~E~:~~-, ---~--~---

Deben hacerse varias observaciones:

• Las relaciones entre movilización subjetíva de la personalidad

y de la inteligencia, y realización de sí mismo, pasa

..

11

nece~;a­

rian1ente por una mediatización, a saber la relación' con lo r.:al

constituida por el trabajo

.

.

~-'l.!:=!~~s.i~~

..

t:0t.r.~~-i5!.::!1~t~~~~X. ..

~rabai<:. tar:::!Ji~!!:.,estL~.::!i~tL~:"

da: por los otrcs1 en el juicio de recon.ocirniento.

--~

...

,.,.,

....

~

......

~,

...

,

.........