Turno de noche

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Malcolm Lowry Bajo el volcán . a veces.Y así. me tengo por un gran explorador que ha descubierto tierras extraordinarias de las que jamás podrá regresar para darlas a conocer al mundo: pues el nombre de estas tierras es infierno.

Otoño .

1 .

En el paisaje de su mente todo era muy distinto. y se arrojó al sofá. intentó sacar el corcho a tirones. El viento aullaba en el exterior y favorecía el pensamiento hipnótico. su mente comenzó a divagar. Dudó una vez más y pensó otra vez acerca de la cerveza. aunque el bote principal ya flotaba en el fluido negro. lograr que flotase en la espuma empujándolo hasta dejarlo caer por el cuello. El objetivo era sencillo: emborracharse cuanto antes. arrojó las llaves donde pudo y fue directo al minibar.pensó. Lo intentó un par de veces. Finalmente logró llenar una copa. encendió la televisión y absorbió aquel líquido amargo y caliente. La mayor parte de las veces era víctima de sueños súbitos. pero había tantos pedazos de corcho flotando que tuvo que tirarla. Pero no era fácil. La idea ahora era hundir lo que quedaba del corcho. ésta no sería tan sencilla de abrir como aquellas botellas malas que solía acompañar con la comida. Esta era la descripción oficial. exiliado en una aldea perdida del país y cuya única tarea útil era vigilar cada cierto tiempo un rancho y un establo propiedad de un anciano rico y jubilado. En esta ocasión el chorro alcanzó su jersey y también un paño de cocina. y se levantaba en el lecho de un bosque o en la barra de un bar desorientado. que le produjo un escalofrío. Cuando comenzó a girarlo. Volvió a hacerlo. en efecto. -'Qué oscuro es el vino'. Pero había un obstáculo para lograrlo con rapidez y con estilo: se había convertido en un manojo de nervios.y se dio cuenta de que cada vez que pinchaba en el corcho pensaba en un cuerpo. Llenó otra copa y en esta ya no se produjeron restos de corcho. Tomó el desconchador y lo clavó con violencia en el corcho. aunque de . Para hacerlo todo más rápido.Cerró la puerta con fuerza. y aunque durante un segundo pasó por su mente la idea de comprar cerveza. un chorro de vino escapó a través de la boca e inundó parte de la cocina y de sus propias manos. Iba a ser una noche larga.pues a veces el error tiene tanta fuerza como la gravedad: nos lleva a su lecho una y otra vez-. las imágenes fantásticas y el sueño. y el trabajo ocupaba la menor parte del tiempo. lo intentaría una vez más con el vino. pero la paciencia no era su fuerte. casi inconscientemente. la imagen de un pobre hombre de treinta y tantos años sin meta en la vida. pero algo en su interior se resistía a la fuerza de la imaginación e insistía en devolverle su imagen. en un cuerpo en el que la presión de cada parte hiciera saltar un chorro de sangre. se dio cuenta de que la botella le iba a dar problemas. Se lamentó. con el resultado previsto: la otra mitad quedó enfangada en el cuello de la botella. Mientras balanceaba la copa.pensó. como quien sabe que va a cometer un error. Entonces sucedió lo inesperado: al presionarlo. 'Es como si fuera sangre'.

Hay muchas clases distintas de embriaguez. le miraba perplejo. Seguía siendo un inútil.W. Wachternight. Flaco había construido su pequeña vida miserable. no se preocupe. y ya llevaba algunas semanas sin padecerlas. En plena crisis económica. Lo peor en todo caso de nuestros fracasos es que nadie los refute.y tampoco ésto parecía haber sido refutado por la gente que lo trataba. Las hay hipnóticas. '¿Se encuentra usted bien. sino más bien lo que es corriente en las borracheras: una especie de estupor y de euforia. contestó de forma fría Flaco. y esta vez maldijo con más ímpetu.a sus propios ojos. era en contacto con el alcohol cuando por fin podía ver algo. Pero no por ello el resumen de su vida había mejorado en absoluto. sobreviene el caos y la oscuridad. Entonces golpeó con el otro brazo la puerta. reveladoras. gracias'. las hay alucinógenas. algo que él evidentemente agradecía. sino el ingreso en la misma. el viejo Marollai.y es que muchas veces lo único que esperamos es que los otros desmientan las espantosas percepciones que podamos tener sobre nosotros mismos. en sus estados de lucidez habituamente estaba ausente. le había surgido un puesto de guardador de fincas. perdido en sueños improductivos. pesadas. lo que buscaba Flaco cuando quería emborracharse no era la huida de la realidad. Paradójicamente. cuando esto no sucede. que nadie los niegue. Entonces se marchó de allí a paso cada vez más rápido. en último término. . desde luego: el caso del corcho en el vino era la mejor prueba. y he aquí que. 'Sí. que lo dejó en un estado traumático durante semanas. no se trataba del sueño baudelariano y de la huida al paraíso de lo onírico. los últimos meses de su extraña existencia: primero a causa de la huida de su novia. un agudo sentimiento de descontrol. joven?'-dijo el viejo-. aburridas o indigestas. las hay delirantes y las hay provechosas. Pero no era el único espectador de esta escena: enfrente. la serenidad del espíritu. maldiciendo su suerte. De este modo había pasado W. La que buscaba Flaco habitualmente era esa que provee momentáneamente de una lucidez ausente por lo general de la reflexión consciente. De súbito se levantó y fue a pasear: antes de salir se pegó con el brazo en el quicio de la puerta. y después por haber fracasado como escritor y editor en todas las ciudades en que había intentado labrarse una fama.hecho hubiera bebido poco alcohol. Estas experiencias comenzaron a suavizarse con la entrada del otoño. no sentía nada parecido. Esta vez. sino de aquello que precisamente define la experiencia de la vigilia pero que para seres como Flaco estaba vedado por principio: el juicio lúcido. como una araña extiende su tela en la esquina sucia más imprevisible. pero volvió a dañarse. taumatúrgicas. más conocido como 'Flaco'. un granjero que había sido militar y su único vecino en la ronda. como si no fuera con él. como los murciélagos en la oscuridad. en un pueblo perdido del centro de los Estados Unidos.

De modo que finalmente. Siempre llevaba unos prismáticos consigo: así podía otear la vieja bodega y el establo de Thomas Wheel desde la ribera del río. le tocaría dormir solo. que hablaban de él. En el fondo de su imaginación. no se le ocultaba que de todos modos algo los ligaba a ellos: precisamente esa condición mísera del alma que también él encontraba en sí mismo. Era su único vecino en un par de millas. odiaba a los cazadores. tomaba una piedra y la arrojaba al fondo de un río cercano. concluía. la excepción con Marollai. pero en ocasiones se quedaba a dormir en la que tenía enfrente de la casa de Flaco. Llenó una segunda copa. depresivo. todos ellos merecían morir sin ninguna duda. meditabundo. Después de concluir esto. sus gentes apáticas y acomodadas. cada cosa está donde debe estar. y no . haciendo. pero quizá ese sosiego era una utopía. no le quedaba más remedio que acudir a la botella de vino como amigo y consuelo. ver si todo estaba en orden. quizás. Flaco odiaba todo lo que rodeaba su vida. odiaba a los jóvenes paletos que trataban continuamente de hacer valer su hombría. En esas ocasiones. cuando Marollai decidía dormir en su casa de Freeheut. también yo junto a la ceniza de la que formo parte. hacía una excepción con Marollai. según los estándares morales de Flaco. Pero el párroco de la aldea. Luego volvía tras sus pasos. Odiaba la soledad de ese pueblo. Marollai tenía dos casas. lo que no es tan paradójico como parece para quien tiene la experiencia de vivir en un pueblucho aislado. la vieja que vendía el pan. En general. perdido. que pasaban su vida pegados a la barra de un bar bebiendo litros y litros de cerveza. que parecían gozar de matar a pobres animales indefensos. odiaba a las viejas que cuchicheaban en las esquinas. nada odiaba más que tener que dormir tan lejos de la civilización. No habría suficiente vino en el mundo que le diera el sosiego que buscaba.Aunque no le gustaba hablar con los vecinos. sobresaltado cada vez que escuchara algún ruido. y reconocía ante sí mismo la necesidad de tenerlo cerca en las noches de tormenta. pero. Flaco soñaba con la idea de quemar el pueblo entero con sus gentes incluidas. Flaco se alegraba para sí mismo. por encima de todo. ya de vuelta del breve paseo a lo largo del río. cosa que hacía a menudo. Esto era tan obvio como que él se enteró de muchas cosas de su propia vida gracias a los chismes de las viejas. la mayor parte de las veces dormía en una que tenía en un poblado cercano. Aquella noche no iría a dormir Marollai en su casa de Negro. tan solo. Sin embargo. cuando ésto lo hacía. los viejos que maldecían la existencia desde la barra de los bares. Flaco lo maldecía. Por la misma razón. En su interior. que lo juzgaban.

y él tampoco quería llamar la atención. en los lindes del bosque. descontrolado. En aquella ocasión no había olvidado los prismáticos: echó un vistazo y todo estaba en orden. se maldecía no poco. un poco más lejos.. se dirigió diligentemente a la cocina para llenar su copa. Ello le daba la oportunidad a Flaco de no ser riguroso en su trabajo. '¿Qué. verdad? ¡TOMA UN POCO DE TU EVANGELIO!' Los disparos sonaron en el aire. Lenny? ¿Eres el cura que no me deja dormir con el ruido de las campanadas. De día no había problema: incluso se encontraba de paso a muchos cazadores furtivos o a labradores que cruzaban el lecho del río para ir a sus tierras.. pedazo de mierdas! Sí.. Flaco recordó que tenía la escopeta colgada en un cuartucho colindante a la cocina. y una cierta euforia colonizó su cabeza. En verano. cargaba el rifle. Mientras caminaba hacia él.. No había nadie alrededor. ya la había rellenado tres o cuatro veces. sin prisa. ya estaba en el trastero colocando la escopeta en su sitio. a muchos kilómetros. que durante el día son solaz para el jornalero pero que durante la noche son el hogar de bestias peligrosas. pero el vino había puesto en marcha el fogón de sus más íntimos demonios. Debía cumplir con sus turnos. Pero rebotaron con severidad en sus oídos. pero en este momento se encontraba eufórico. '¡Sí.cojones hago?. la cacería. sin tocar la carne del animal.de mis-. Decidió salir a la calle y comenzar a aullar. Se dirigió sin falta a la cocina y tomó la escopeta. y ese rebote le otorgó también la conciencia de las dimensiones que poseía la locura que estaba cometiendo. Bajó la persiana a la mitad y esperó a ver si alguien se había .pensó-. tal es la condición de ciertos paisajes solitarios. debía pasar al menos tres noches a la semana en el rancho de Wheel. Un fuego malévolo se encendió en su estómago. los lobos a mí! ¡Maldita sea!' De pronto. Aún olía a pólvora. donde guardaba algunas herramientas de trabajo. una especie de animal vibraba en la oscuridad. '¡¿Eres tú. y casi sin darse cuenta. Cuando en verano Flaco olvidaba los prismáticos y se veía obligado a ir hasta el rancho Wheel. sé que os ocultáis en la maleza! ¡No os tengo miedo! ¡Jajaja. Pudo ver unos ojos brillantes en la espesura. Esto solo lo podía hacer las noches de verano. Pero en invierno era distinto.. En efecto. Retornó sobre sus pasos velozmente. en invierno. Thomas Wheel hacía la vista gorda y pasaba casi todos los días en Freeheut o en el norte. cabrones. en el vacío.tener que atravesar el lecho para ir a comprobarlo por sí mismo. pues Wheel podía presentarse de improviso en el rancho y entonces comprobar si Flaco hacía su trabajo. verdad. vosotros. Pero de noche la cosa cambiaba tanto que parecería no ser el mismo lugar. Nunca había disparado a un animal. Sintió que su piel se erizaba. En una hora. así que regresó tranquilamente a la cabaña. Cuando vio que la camioneta de Marollai tampoco dormiría esa noche allí.genitales! ¡La cacería de mis genitales es una muy buena cacería! ¿Dónde está el cura? ¿Dónde están los lobos? ¡Venid a mí.

Nada había allí que pudiera haber sido testigo de su locura. eso pasó. parecía haberse colado sin permiso en la casa. Pero no podemos seguir apoyándote si tú no haces algo por ti. Es decir. levantarte de la cama a la hora que quieras. hasta quedarse dormido.. dar un paseo por el río y volver a la cama a la hora de la noche. pero hay síntomas que pueden mostrártela. Las nubes avisaban tormenta y no había mucho que hacer. la razón de que no te des cuenta de tu enfermedad. 'Negro te está tragando. ¿recuerdas? Por fortuna. lo que se vivía se comportaba como un insecto en el interior de un vaso de vino que girara por efecto del balanceo de la mano: comenzaba a ser devorado sin darse cuenta. entonces. como en cualquier otro poblado desprovisto de grandes muchedumbres. pasar un rato en el establo de Thomas Wheel. de su extravío. Pensó.. que sus padres desde Davenport repetían como loros siguiendo a Marta. Allí.. * Le despertó el golpe del viento en la puerta. se trataba de un día más en la maraña de días sin fin que tejían su absurda existencia. Y es esa sencillez. voy a hacer algo por mí! Y entonces Flaco tomaba la botella y se la bebía de un trago. Un fuerte dolor de cabeza le avisó del exceso cometido la noche anterior. al día siguiente. qué significaba vivir en Negro. ¡Hacer algo por mí. como un intruso. Esto no era algo nuevo. que. esa naturalidad con la que el vacío va asestando sus golpes sobre ti. tocaba sus huesos fríos. al establo de Wheel. Pero la noche era más negra que el vino que había bebido. El silencio se extendía hasta más allá de su corazón. como de costumbre. luego permanecía el día acostado y enfermo y. es más. En verano fueron tus escapadas mentales. y ¡demonios! Fuera lo que fuera ya lo olvidamos. encendió la televisión y poco a poco cerró los ojos.' Odiaba esa expresión. no puedes verlo porque aparentemente tu rutina es la cosa más sencilla y tranquila que un hombre puede imaginar. sus manos sudorosas y ansiosas. excepto echar un vistazo. ya se lo había advertido Marta antes de marcharse definitivamente. repetía la operación.percatado de la juerga. Más calmado. Hoy no saldría de casa en todo el día. no saldría de la cama en todo el día. pero no lo ves. .

Pero lo que decía Marta era cierto. y quién sabe si ése sea precisamente el talento del demonio: hacer parecer lo terrible como algo sano. en fin. era ya de noche y lo primero que hizo fue oler. El trabajo podía ser tedioso o poco productivo.. y esto le asustó. Y entonces lo primero que hacía era correr la cortina y comprobar si estaba allí la furgoneta de Marollai. le asustaba que la noche penetrara de esa manera furtiva. Sumergirse en Negro era como sumergirse en un círculo que se mueve.¿Quiere venir a Negro? ¡Venga a Negro.¿a qué?.. con frustrante resultado. Esta vez también lo hizo. yo le enseñaré sus piaras de cerdos! ¡Bebamos en El Coyote. Decidió entonces tomar la escopeta. Cuando se despertó. sin avisar. Flaco no podía elegir un destino diferenteal menos de momento-. cierta sensación de suspensión de la vida. oler a pólvora. ¿Por qué pensaría que no iba a encontrarse allí? No sabía de donde procedía el olor a pólvora. Abrió una segunda botella. pero disponía de sus bosques y sus ríos y no eran pocas las personas que lo visitaban en verano u organizaban expediciones a sus montañas. pero de la misma manera que un preso no puede elegir. no era el más bello de los lugares naturales. pero la siguiente copa lo derrumbó. No. o no sabía. Dubuque.Davenport. no se sentía en calma y pensó que el rifle . 'Mierda. Esa noche se avecinaba tormenta. Una idea feliz como la de retirarse temporalmente de la civilización puede terminar de otra manera. Pensaba todo esto con un vaso de vino bien lleno y una sonrisa que comenzaba a exhibir el delirio alcohólico. El paraje. pues desde luego aborrecía su situación. Era de noche.. El extraño temor . mientras se negaba a aceptar el destino.era la misma que sentiría un hombre que se embarca por primera vez en un buque hacia el océano. él tenía una vida por delante. Era como un preso. pero tampoco eran lo que se dice gente mala. inmediato e inocente. Fue al cuartucho de herramientas y vio colgada allí la escopeta. otra vez va a dormir en Freeheut'. Pero Negro era el final. no muy cercanas. y él era joven. huir de allí. desorientado. se levantaba una vez el sol se había puesto. Y Negro era así. él no podía quedarse en la cama bebiendo vino. Des Moines. 'Sus ríos.que le producía siquiera pensar en moverse a una de las ciudades más pobladas. había algo que le proporcionaba cierto cobijo en Negro.. en una espiral que poco a poco va enterrando en ti las mejores de las virtudes y escarbando en los peores vicios. verá que vino más sabroso y nutritivo!' Lo peor era que no podía.llenos de mierda. pero era un trabajo bien remunerado y exigía bien poco. que le hacía gozosamente culpable. le sucedía cuando se quedaba dormido todo el día y. Sus gentes podían ser no muy amables.

Sus manos también estaban manchadas de 'sangre'. y estrelló la escopeta contra la ventana. que se rompió en mil pedazos. que es lo único en lo que debes pensar: en ser feliz y. Hijo. una vez diseñado. Pero cuando fue a cargarla. Porque todo el que se marcha de Negro llega lejos. expandiendo el vino por el suelo de la cocina. entendía la finalidad de todo ello y las emociones convulsas que podían suscitarlo.le ayudaría a mantenerla. llegó al barquito. sin pensarlo. Hemos hecho todo lo posible. 'Llegarás lejos.. algo falló. pequeño velero. Desesperado. Al fondo.porque seas feliz. la escopeta estaba partida y nadaba en un charco de vino. llegarás lejos. No puede estar al lado de alguien que la hace tanto daño durante tanto tiempo. No pudo continuar: esas palabras les resultaban obscenas. recorrerás grandes mares y lucharás contra enormes dragones. la cortina se había roto. vaya mierda. Al llegar a una piedra lo suficientemente grande. con los pantalones mojados hasta la cintura. Cuando llegó a la ribera del río. En efecto.. comenzó a sollozar y se tiró en medio del suelo. '¡Maldita sea. ¿Qué diferencia había entre él y un monstruo? . Sabes que hemos sufrido mucho por ti. Finalmente.. la bala se había quedado atrancada. Tú si podrás llegar lejos. que Marta ha sufrido mucho por ti. dijo. pero al mismo tiempo logró con ello hacer caer la botella. que no había abierto en meses. en su bienestar. tomó el rifle y lo golpeó contra la mesa. Te queremos muchísimo y nos preocupamos por ti. más acá. Flaco se levantó y decidió ir a pasear. muy lejos. Ahora sí llegaría lejos. se introdujo en el lecho y. pura retórica que no le servía para tomar las decisiones correctas. todo lo contrario. joder!'. Se había metido una carta en el bolsillo de su madre. Tomó el trozo de papel e hizo un barquito y. Pero las palabras de su madre le sonaban vacías.y seguiremos haciéndolo. Entonces Flaco. impidiendo activar el gatillo y al tiempo retirarla de su lugar. Al cabo. Los animales extraños y los ruidos inexplicables comenzaban a hacerle compañía.” Se hallaba más animado. Y nadie dice que seas una mala persona. se quedó varado. Tanto como para fregar el desastre de la casa y ponerlo todo en orden. Parecía un charco de sangre. haciéndola añicos.. comenzó a leerla. No le quedaba más vino y la taberna ya estaría cerrada. pero ella tenía que pensar también en su salud. espero que todo te vaya bien en Negro y que no pierdas los nervios nunca más. no sin antes dar un portazo con el que casi reventó de golpe la propia puerta. lo hizo navegar a lo largo del río. y comprobó cómo su ira iba en ascenso. Pero la madrugada se acercaba.. y le proporcionó un nuevo impulso. Una pena profunda se afincó repentinamente en su espíritu. 'Mierda'. Sí. Esa noche dormiría a pelo. hijo mío. lo retiró de la piedra.

. lo que no logró antes de las cuatro de la madrugada. los animales extraños seguían perpetuando sus actos oscuros.Le preocupaba no sentir sino lástima por su familia. Encendió un cigarro y eso fue lo último que hizo antes de conciliar el sueño. Afuera.se dijo-. Y esa lástima la sabía combinar con la terrible percepción que tenía sobre sí mismo. ¿Paradójico? 'Como todo lo que pertenece al corazón'.

2 .

incluso con los zapatos puestos. Antes de llegar a la ribera. cerdo. La idea no le hacía la mínima gracia.así te coman las ratas'..y cruzar el río Helland en pleno invierno era una odisea temeraria. El día.y la nochesería largo. incluso aquello podía interpretarse como un pequeño homenaje. Coherente con su creencia. una jornada de asco y soledad. Enfadado. resulta que el otoño siempre se parece más a un invierno suave que a un verano suave. Flaco pensaba que incluso comprar en su tienda era algo que él se tomaba como un agravio.. Bien mirado. el viejo estaba realmente afectado. fue a la cocina a cortar el envase pero. lo que a Flaco le proporcionaba cierta tranquilidad cuando tenía que ir a vigilar el establo de Wheel. con la consecuencia de que al final del invierno hemos tenido en realidad dos inviernos: el frío es largo y duro. El viejo Marollai comenzaba a acudir menos a la cabaña de Negro. En verano. 'Viejo paleto. era su trabajo. Uno de aquellos días otoñales que ya mostraban su parentesco con el invierno. Como todo el mundo sabe. Flaco se levantó a media mañana para ir a comprar leche. Sin embargo. A menudo. se bebió lo que pudo del vaso y se marchó de allí.algunos días ni siquiera aparecía por allí. era una aventura peligrosa. cuando comenzaba a hacer frío necesitaba algo caliente que llevarse a la boca. su soledad se acentuaba. inútil. Odiaba quedarse sin leche para el desayuno. . y ni hablar de la ribera del río. Flaco arrojó las monedas sobre la mesa y se marchó sin despedirse. y aunque en verano no le importaba beber vino por la mañana en lugar de leche. Recordó entonces la carta de su madre y el barco en que la había convertido.El verano se había marchado demasiado pronto. Cuando llegó a la cabaña. el calor. Aquel día tendría que comer y dormir en el establo de Wheel. como suele suceder. en dirección hacia la ribera. esto eran problemas añadidos a los que ya sufría: en primer lugar. debido a su falta de agilidad natural. lo pasaba realmente mal. miel de una sola tarde. cuyo agua era tan fría que meter los pies en ella. Pero en invierno la cosa empeoraba mucho. no olvidó equiparse para la noche. los trabajadores de los campos y los excursionistas paseaban hasta altas horas de la madrugada. una pequeña tienda regida por un viejo cascarrabias al que le colgaba una baba blanca cada vez que se ponía a hablar. Pero en realidad era una canallada. la leche salió despedida en chorros hacia la pared. En efecto. Solo pensarlo le provocó náuseas que solo pudo eliminar con la bebida. Para Flaco. se trataba de una situación distinta. ni siquiera llevar caliente el estómago con ayuda de cerveza o vino era un consuelo. las fiestas y la alegría. y él en el fondo lo sabía. Aquella mañana. Caminó hasta el establecimiento de Forwards and Co. y cuando tenía que quedarse toda la noche en el establo. A las cinco de la tarde las calles de Negro estaban desiertas.

sino un espacio glaciar.que bien podía ser también el nombre de la más extrema soledad. y los animales tenían la comida necesaria. y entonces Flaco perdía la paz. y uno de los más frecuentes era este: si sentía más miedo en su cabaña de Negro o en el rancho de Wheel. Es cierto que los animales del rancho solían transmitirle cierta calma.pero cuando Marollai dormía en Freeheut. Flaco había descubierto que el infierno. Pero para ello es necesario un gobierno absoluto del silencio. velaba ese peligro intangible que solo concede la noche a las cosas que ella envuelve. incluso cuando ya había acabado su segunda botella de vino.Al llegar al establo. mientras no se experimenta al grado suficiente en que llega a invocar la presencia del peligro. En realidad. toda la ribera emanaba calma. en cuanto cayó la noche. sucedía cada vez más a menudo en inviernoentonces el terror se apoderaba de él de la misma manera en que lo hacía en el rancho de Wheel. duros competidores por la existencia. el simple silencio ya era una amenaza. A menudo meditaba sobre falsos dilemas. Sin embargo. Los animales dormían en paz. Pero Flaco no podía dormir. como los que precisan los lugares inhóspitos como los desiertos y los glaciares. en el que no es necesario que exista ninguna amenaza tangible para que el terror inunde las venas. Flaco conocía muy bien esta verdad.no era un lugar cálido habitado por el fuego. . Nunca se conoce hasta qué punto el silencio puede erizar la piel. Cuando amanece. un lugar hostil en el que cada habitante o compañero de ese infierno eran plantas heladas.que como dijimos. Decidió dar un paseo por el camino que llevaba del rancho al río Helland. ese terror se conocía mejor por la palabra soledad. Pero la aurora es un regalo que cuesta mucho obtener. Los habitantes de ese infierno llamado Negro eran precisamente de esa clase: animales hostiles y extremos. pero también era cierto que muchas veces dormían tan profundamente que parecía que estaban muertos. ese terror tenía un nombre común. de pronto las cosas comienzan a cobrar humanidad. Por otra parte.qué duda cabe. era su casa. En el edificio de al lado. De modo que lo que aparentemente estaba en su correcto sitio. todo estaba en orden. Las herramientas de trabajo estaban en su lugar.el rancho propiamente dichotampoco había nada inusual. y lo que parecía una sombra amenazante en la noche se revela un pequeño animal o una cosa sin importancia. y la luz de la luna regaba con abundancia la noche. en su cabaña se encontraba más agusto.

Tal era la pregunta que le atormentaba una y otra vez. cierta inercia provocada por la adrenalina le hizo avanzar cada vez más rápidamente.que con el alcalde. Se dio cuenta de que tenía el pulso acelerado. Cargado con el palo. caminando como podía a causa de su sufrimiento y su embriaguez. imbuidos en sus propias idiosincrasias y mezquindades. con una manta echada por encima y con la botella de vino medio vacía en la mano. en quien confiaba Flaco era en la presencia de su furgoneta. pero eso le pareció normal. Notó cómo el corazón parecía salírsele de su lugar.una especie de rastrillo para arar la tierra. Tomó un palo y se acercó con cuidado al establo: de alli procedía el ruido. Pero le costaba pensar. todo estaba en orden. sino consecuencias lógicas de nuestros actos fallidos? Era el fin. 'Cuándo se rompió el hilo que me unía con la vida'.cerdos y vacas. Al rato. que al menos servía de símbolo para informar al extraño de que también allí había vida humana. aunque su cabaña estaba aislada y rodeada por un bosque. Algo le impedía ver con claridad. ¿qué son los castigos. Finalmente. Comprobó que tenía la frente caliente y un nudo en la garganta. un estruendo le despertó de golpe. más parecía un perro del infierno que un ser humano.envuelto en aquella manta. Había despreciado a sus padres y había dejado de lado a Marta. el teniente de policía o el carnicero de Negro. . también allí un ser humano intentaba vivir. comprendería que esa oscuridad mental no era solo debida a su consumo excesivo de alcohol. Por lo demás. Se quedó recostado en el zagúan del barracón. Los animales del establo parecían exaltados. Ni siquiera Marollai era un sujeto fiable. un temblor le recorrió el cuerpo. Cuando abrió la puerta del establo. Aunque conscientemente hubiera elegido marcharse de allí cuanto antes. Con el tiempo. sino consecuencia directa de su radical falta de esperanza. Parecía que todo lo que sucedió después era un castigo a causa de su comportamiento.Flaco sostenía más contacto humano con los animales de Wheel. en realidad. Estos últimos eran individuos singulares que no parecían conservar un átomo de humanidad o solidaridad. Al regresar al zaguán. un montón de murciélagos batieron sus alas y le pasaron por encima de la cabeza. rara vez se acercaban a casa de Flaco para ofrecerles ayuda o víveres. 'Maldita sea. puñeteros bichos'.

desde entonces. En vano se le podía sojuzgar o tentar con algo distinto a esto. Flaco había tratado de ser simpático con el joven. La reacción del muchacho fue siempre la misma: una sonrisa enigmática y una cautela que le protegía del saludo cada vez que Flaco intentaba acercarse a él. Flaco tenía la mínima relación con Jerry. 'Esos sureños inútiles no saben hacer nada'. Solía tomarse su zumo de piña mientras le miraba sonriendo. y sabía que eso no era una ventaja para su supervivencia en Negro. no empeorando las cosas. un joven labrador de tez oscura que siempre iba acompañado de su botella de cerveza.* La taberna El Coyote era un lugar sórdido y macabro. pero al mismo tiempo el único sitio en algunos kilómetros donde poder echar un trago. Flaco compraba habitualmente allí el vino. al menos. A Jerry solo le alimentaba esa cerveza y su equipo favorito de rugby. Y huir de allí. como tramando algo.pero en vano. hostil. Llevaba viviendo allí ya casi dos años y aún le miraban como a un extranjero. Lo mejor que podía hacer cada vez que visitaba El Coyote era beberse lo más rápido posible su consumición. O eso le parecía a él. quizá él era para ellos un escarabajo. Pero bastó un par de conversaciones para detectar en él a un gusano sucio sin escrúpulos. El último parroquiano asiduo de El Coyote era un chico joven del que no conocía su nombre. o. Sus gentes cada vez lo miraban peor. tan solo sabía que era hijo del frutero de la localidad. fue el protagonista de la primera 'broma' sufrida por Flaco en el rancho de Wheel. extraño y peligroso. Con el paso del tiempo. .intentando ganarse su confianza. Era un sentimiento mutuo. o un lagarto. aunque en ocasiones también se tomaba un vaso en el lugar. Pero como con el resto de la gente. El primer verano. Rooster. era lo que solía decir. Hablaba de los inmigrantes como si fueran deshechos. Los parroquianos eran para Flaco cucarachas. un hombre cargado de prejuicios y un carácter fácilmente inclinado a la corrupción. el teniente de policía. cada vez detestaba más hacerlo. Otro de los asiduos al lupanar de El Coyote era Jerry Mathews. El muchacho se presentó a media noche con sus amigos armando jaleo. era un sujeto gordo y malhablado cuyo acento provinciano le hacía difícil a Flaco la comprensión de sus palabras.

los pocos habitantes de aquel infierno se habían refugiado en sus cuevas y las calles estaban desiertas. No era un tipo de fiar. pues el sitio más cercano estaba a treinta kilómetros y en invierno el camino era impracticable. Y si con la escopeta al menos sentía cierta seguridad. este era un argumento falaz. nadie vigilaba Negro a partir de las doce de la noche. Nunca salía el sol. En cualquier caso. pero llevar demasiado lejos estas deducciones era absurdo. Pero tampoco podía comprar un arma. La falta de comunicación con sus vecinos le impedía la solicitación de ayuda. y también en torno a su propia cabaña. No podía dejar de pensar en el tipo extraño del bar. Era evidente que aquel hombre ocultaba algo. En efecto. si funcionaba o no. principalmente porque Flaco tenía tantos motivos para sospechar de él como él mismo de Flaco. Pero las ideas oscuras son las que más fácilmente penetran en nuestra mente. de nacionalidad probablemente europea. Vigilar el rancho de Wheel sin ayuda de su escopeta era una temeridad. pues nadie sabría si estaba cargada o no. donde eran poco frecuentes los actos delictivos. . En su favor. La cabaña de Flaco era un punto débil dentro de ese panorama fácil para los delincuentes. sin ella era como un animalillo en medio de una jungla. En aquellos últimos días de otoño se había instalado una atmósfera asfixiante sobre Negro. 'Quizá está merodeando porque tiene en mente robar los cerdos. pero en ocasiones le servía para calmar los fantasmas de su cabeza. siempre mostraba cautela cada vez que se cruzaba con él. Y ahora se añadía un pequeño problema más. El teniente de policía se marchaba a su casa de Freeheut a las doce de la noche. No se le conocía ocupación alguna. tenía el hecho de que el rancho de Wheel era un sitio relativamente tranquilo y que Negro era una localidad del interior. quizá quiere asaltarme en mi cabaña para eliminar el obstáculo que le impide robar en el rancho de Wheel'. Siempre podría llevarse la escopeta. Desde luego. En otras palabras. En ocasiones le había visto merodear en torno al rancho de Wheel. ambos eran bichos raros. Era un sitio desolado y fácilmente atacable. Como si las lluvias y el frío hubieran llegado para quedarse. a saber: que la escopeta se le había estropeado. Y dudaba de que alguien verdaderamente peligroso tuviera la intención de asaltar el rancho a mano armada. Era un extranjero como él.Había un último asistente a esta iglesia de laicos y alcohólicos que le causaba especial desasosiego a Flaco.

no había duda de ello-. y otra vez el alcohol a la búsqueda de la venda. El teniente había dejado ya su ropa de trabajo y su arma en la comisaría.Marta. El miedo a la muerte.Aquella noche no se entretendría mucho en El Coyote. sus padres. hizo un gesto y se marchó. A unos metros de Flaco.eran golpes demasiado fuertes como para sufrirlos en total sobriedad. de la cura. Buenas noches a todos'-. La niebla se erigía en juez del espectáculo. Una tormenta de angustia regaba los órganos internos de Flaco. la ciudad abandonada. Sabía que aquella noche. -Winstley. 'Otra noche en el infierno'. el olor del cabello de Marta. a la enfermedad. La lluvia caía suavemente. y apuraba la última copa. Winstley echaba el cierre con el cigarro eterno en la boca y la mueca desgarrada que lo distinguía. Winstley. póngame otro ginebra frío. el crepúsculo hiriente comenzaba a morir para dar paso al manto estelar. Frente a él. a la soledad. cerramos. Pero en aquellos momentos los efectos inmediatos superaban con mucho los secundarios. un pedazo de mierda inútil como ese tampoco era la solución de nuestros problemas'. '-Cerramos. Derramó unas lágrimas que luego limpiaría con la etiqueta de la botella. Otra vez aquel nudo en la garganta. Flaco sabía muy bien que era una cura con efectos secundarios desastrosos. nadie le escucharía llorar. dijo Flaco.todo esto era mucho peor que una cirrosis futura. 'Se acabó la seguridad'pensó Flaco. en medio de la niebla. Tomó su sombrero.todo ello eran elementos de esa tormenta que solo a duras penas sofocaban los tragos de ginebra y el ardoroso vino-. el ambiente hogareño de la casa de sus padres. casi en silencio. Encendió su linterna y vio a lo lejos el rancho de Wheel sumido en la total oscuridad. La melancolía de la memoria. por favor-. su antigua vida. . 'En cualquier caso. de la sanación. Allí debería pasar otra noche más.

3 .

Volvió a negarlo e incluso se permitió una sonrisa falsa en su rostro. El jueguecito con la escopeta en medio de la noche era un brillante ejemplo que iba a servir como paradigma en adelante. Iba a costar mucho aclarar las cosas. Lo cierto es que no estaba nervioso: había llegado a un punto en el que cualquier pretexto para embroncarse con alguien de Negro le venía como coartada perfecta para abandonar el trabajo y marcharse de allí. era un misterio.Que nuestros actos tienen consecuencias. siempre existe el animal traidor que da noticia de lo hecho. 'me han llegado rumores de que usted estaba enfadado con el párroco y solo quería aclararlo con usted'. ¿está usted seguro que no pronunció el nombre del párroco? Algunos vecinos dicen que le oyeron gritar su nombre'. dejémoslo aquí. . Y aún allí donde parece que estamos solos y que nadie nos escucha. Aún así. etcétera. con una hamburguesa entre las manos y una mancha de mayonesa en los labios. se tocaba la perilla en un intento de aparentar una astucia de la que no disponía. para lapidarlo. miraban hacia los botones de la camisa de Flaco con la misma idiotez que lo haría un niño al ver rodar por primera vez a una peonza. pero cuando uno cometía un error. Así sucedió en este caso. y ahí estaba el mezquino de Bill Rooster para dar muestra de ello. tan solo pretendía cazarlo'. ya sabe usted que a esas horas no hay nadie por allí y encontré un sabroso conejo. Pero el gordo no estaba del todo convencido.el 'cuidador del rancho Wheel'había 'ido a buscar al cura para matarlo'. de aquel lugar remoto de Norteamérica. nadie estaba allí para ayudarlo. ésta era una sabiduría que le costaba mucho aceptar a Flaco. no le faltaban registradores del mínimo acto. estaba probando mi escopeta. El gordo no se hizo esperar y antes del amanecer ya estaba en el rancho Wheel. como los de un animal estúpido. bueno. Flaco no iba a cambiar su estrategia. de la mínima palabra que había salido de su boca. Solo quería hablar. éste le iba a pasar factura. intentaba ser astuto y conciliador. para Flaco. pero lo cierto es que a Negro llegó la extraña noticia de que Flaco. que cuando se necesitaba la solidaridad de Negro. En cualquier caso. sobretodo cuando es inusual o incomprensible. 'Quiero ofrecer mis disculpas por el espectáculo'. 'Bien. Era increíble. Flaco intentó quitar hierro al asunto. El gordo llevaba la camisa manchada con la salsa de hamburguesa y sus ojos pequeños.'no fue nada. Cómo y cuándo. Pero tampoco era tan necio como para no darse cuenta de que si cometía algún error grave.

ésta ya era la alegoría de la falsedad. se había dado cuenta de ello. dos ancianas que salían de la nada para contemplar el asunto. El policía pareció volverse afable por momentos. Y aquí fue cuando el párroco modificó por completo su comportamiento. si usted lo desea así. Era algo inaudito. Era claro que no se podía evitar lo inevitable. esquivo y orgulloso: el encuentro era inevitable. Cuando éste quiso tomar su camino. el símbolo del cinismo. iré a hablar con el señor párroco. Vaya que lo sabía. pietista. Lo primero que decidió Flaco fue dibujar una sonrisa en su rostro. ahí estaban de súbito dos testigos. No fue eso lo peor. no lo creo. con la cabeza bien alta como si se encontrara delante de su asesino futuro. Lenny Overbeck. Son rumores de viejas. el párroco se tocó el sombrero y siguió su camino. a fin de cuentas. Aunque nunca se podía estar seguro con esa clase de personas. . '¿Algún problema?'. pero Flaco decidió cambiar la dirección justo en ese momento. se tropezó en dirección del párroco. visiblemente alterado. bramó Flaco. le ruego no se lo tome a mal. Overbeck intentaría girar para evitar el choque. asesinaban a Flaco con sus ojos. el señor párroco sabe que usted no ha podido decir eso. Entonces sucedió lo que solo le sucede a gente como Flaco. Pero en lugar de mostrar rencor hizo un saludo con la cabeza y siguió su camino. Era claro que a pesar de todo sentía una vergüenza infinita: ahora era oficialmente el loco del pueblo. Overbeck no era tonto. Tras ello. mejor dicho. pues de hecho lo había visto tan solo un par de veces en dos años: pero ahí estaba el maldito. No quiero que esto sea una causa de molestia o de pesar entre los vecinos del pueblo'.si es que ese adjetivo tenía sentido para hablar de un pueblucho repugnante como Negro. 'Oh. un párroco nacionalizado estadounidense pero de origen polaco. Las viejas miraban a Flaco. el policía estaba con él. afectado y fuera de sí. es decir. rodear las calles más populosas. Flaco intentó evitar cruzar la plaza y zigzagueó por las calles menos transitadas. Una de ellas se llevó las manos a la boca. Después continuó andando sin mirar atrás.'De todos modos. Ya sabe como son los pueblos'. A pesar de haber tomado lo que él creía 'era la decisión más inteligente'. '¡Oiga usted! ¿Qué quiere usted de mí? ¡Le ruego por Dios que me permita seguir mi camino!' Como un reloj de cuco cuando da la hora.no pudo evitar encontrarse con el párroco. O eso afirmaba. Rooster era cualquier cosa menos sincero. Flaco solo pudo sobresaltarse y pedir perdón. pero si la que había intentado con el gordo Rooster era falsa. Cuando regresó a casa. Así que.

era precipitado acusar de todo ello al alcohol. todo esto provenía del abuso del alcohol y de sus arrebatos delirantes.abren una caja de Pandora difícil de controlar. un hombre que ha perdido la esperanza es capaz de comenzar a quebrar los límites en los que se desarrolla la normalidad de su vida. Cuando eso sucede. ¿Cómo es posible que se haya complicado tanto esta situación?' Pero la broma y la farsa dieron lugar a la reflexión seria y melancólica. Aquella noche no iría a cuidar el rancho Wheel. Mas tampoco estaba inquieto por la soledad. Esa noche. o que hubiera pronunciado a gritos el nombre del párroco. Aunque para él. Había cometido una imprudencia: ese era el dato inicial. mientras se echaba un vaso de vino cargado hasta los topes. Lo preocupante venía ahora.aunque sabía en el fondo que lo más probable es que no estuviera allí-. era que ello respondía a un acto de desesperación.las locuras. a la pérdida del control derivada de la falta de esperanza. se ha abierto ya el himen psicológico que puede llevarnos a cometer locuras cada vez mayores. del lejano aullido de los lobos en el bosque. Que era tarde para detener sus efectos catastróficos.pero por otra parte intuía que esa caja se había abierto ya. Vaya. comenzó a reír como un loco. 'Qué absurdo. ¿Había tocado fondo Flaco? Esa era la pregunta a la que debía responder. derivada de eso que en el argot popular se llama 'tocar fondo'.Cuando llegó a su casa. Se quedaba en casa. .incluso disfrutó del silencio. más grave también.esto también lo sabía Flaco.no hay que esperar demasiado para que esa cadena de locuras comience a ser más frecuente. Y lo que venía después de ello era aún más grave.¿cómo sabía que otro día. Porque cuando se comete un acto de desesperación. después de todo. que hubiera empuñado el arma y pegado cuatro tiros al aire. de los pájaros saltando de árbol en árbol.quizá a causa de que su cabeza daba vueltas sobre el tema del párroco y lo que implicaba.nada aterroriza más que lo que puede proceder de nuestras fuerzas ocultas. en otro arranque de locura. Y es que Flaco sabía muy bien que las imprudencias. ni mucho menos. hasta Negro tiene su gracia. Había conocido ese mecanismo a través del cual. lo grave. Ni siquiera se fijó en si la furgoneta de Marollai estaba aparcada afuera. no iba a cometer un acto más grave? Esto le aterrorizaba. Evidentemente. Y lo grave del asunto de la escopeta no era. Solo al día siguiente sabría que ese gozo se debía en realidad a las tres copas de Chardonnay con las que había 'celebrado' su particular jornada de reflexión y absentismo laboral. El problema.

Decidió amontonar lo que estaba roto y hacer una pira con ello para calentarse.* Una sola noche. apenas cruzó la ribera del Helland y se dio cuenta de que algo no estaba en su sitio. maldiciéndolo todo. A la mañana siguiente. analizando lo vano de las cosas. Mientras pensaba en estas bobadas. encontró lo previsto: los cerdos habían sido sustraídos. Se sentía como si hubiera sido derrotado. como si fuera el último de su vida. quien por otra parte podía aparecer en cualquier momento por el rancho. sin fuerzas. Todo ello parecía sacado de la película Sacrificio. una sola noche de otoño en la que había faltado a su cita con el trabajo. Notó cómo se le aceleraba el pulso mientras corría hacia allí. o quizá fuera el final laboral para Flaco.era un hombre muy rico y este rancho era solo uno de las decenas que eran de su propiedad. Arrojó el chisme lo más lejos que pudo. el mechero había dejado de funcionar.cada vez se le presentaba más como su salvación . Se sentó sobre unos muebles rotos y allí encendió el cigarro. Pero al rato ya había entrado en una especie de trance filosófico. Se sentaría en el porche a fumarse un cigarro y a meditar cómo iba a encauzar el problema. Cuando abrió. 'Hijos de puta. De momento no lo llamaría. qué hijos de puta'. Debía comunicar el robo de los cerdos. sin saber cómo actuar. Para colmo. Flaco no daba crédito.parecían muy bien una alegoría de su propia vida. Solo que aquí no iba a haber absolución personal a través de una conflagración atómica universal. divagando y perdiéndose. aquellos destrozos -los muebles desvencijados. Pero cuando llegó allí se encontró otra sorpresa. debía ponerse en contacto con Wheel.paleto. Quizá se lo tomara como un mal menor. una señal de alarma se encendió en su espíritu.y dejara pasarlo. Aquel desorden. El problema con Wheel era su carácter imprevisible. bastó para que se produjese el incidente. El quicio de la puerta de madera roja del establo se hallaba entornado. diríamos. las ventanas quebradas. Alguien -evidentemente el ladrón de los cerdoshabía irrumpido violentamente en el barracón rompiendo cristales y puertas y haciendo numerosos destrozos. El problema ahora era qué contar a Wheel. Esto no era en sí mismo malo. La maldad del espíritu provinciano. Algún malnacido había aprovechado la ausencia de Flaco para irrumpir en el rancho y llevarse los animales.se le hacía transparente a los ojos. de Tarkovski.

Flaco intentaba evitar a toda costa que también Wheel fuera el heredero psicológico de aquellos tiranos que habían conformado las distintas etapas de su vida.particular. era por qué motivo dilapidaban su fortuna en cosas tan banales como yates. justificándose mentalmente ante Wheel. siempre en el ojo de la autoridad. un rico sin escrúpulos. y también ahora ese sentimiento volvía a aparecer con respecto de Wheel. Sabía que si él dispusiera de una sola décima parte de aquella fortuna la emplearía en otras cosas. El sentimiento era el mismo. Mas estas sabandijas estaban en las antípodas con respecto del hombre rico cultivado. joyas o prostitutas. Wheel representaba a la perfección el paradigma de rico vicioso y corrupto. La voz de Wheel era gangosa. y eso sí le ponía nervioso. Esa figura sombría y terrible que representaba el profesor en la infancia se transmutaría luego en la figura de autoridad policial de la adolescencia. En suma. cuando Flaco cometía pequeños delitos y como consecuencia debía comparecer en la comisaría. como un descanso del infierno en que vivía-. que le recordaban a la época en la que era un escolar torpe y perezoso. siempre en el ojo del profesor. precisamente como la de un cerdo o un animal de porqueriza. un hombre obeso. restaurantes. que pasaba la vida de restaurante en restaurante y cuyo vicio inconfesable eran las putas.aunque últimamente apenas leía nada-.era la banalidad moral de aquellos ricos lo que a sus ojos los convertía en animales peores que los cerdos. Para Flaco eso era lo más intolerable de todo. Lo primero que hacía cada mes que cobraba su sueldo era comprar un par de libros. estimado señor. una figura que a Flaco le producía el mayor de las náuseas y de los espantos. pensaba Flaco. 'Wheel. desde el profesor de escuela al inspector de policía. que explotaba a sus trabajadores y se mofaba de ellos. uno de sus hermanos se ha escapado del establo'. Lo que nunca pudo comprender de esa gentuza. Le parecía obsceno que se pudiera dilapidar un dinero tan preciado en cosas tan estúpidas. Para ello contraatacaba con argumentos intelectuales. Este era uno de esos casos. como en pagarse una buena carrera o en comprar las obras completas de Nietzsche. se decía Flaco a sí mismo. lo que convertía en imperdonables los pecados de esos sátrapas. . Pues en el fondo respetaba la figura del aristócrata culto que cultivaba su alma. lo que era malo era la escena de violencia verbal que iba a tener lugar. No soportaba las regañinas. Le molestaba tanto hablar con él que solo en casos sin remedio lo llamaba.

Hay algo de auténtica impotencia en comprobar como la razón no sirve de nada cuando se trata de la Bestia. pero ya había desaparecido. se transformó en burla descarnada y violencia. siendo concejal de un pequeño estado de Massachussets hacía ya algunos años. Por teléfono. Los favores. Al regresar al rancho. otros ocultos al otro lado del rancho hubieran podido atacar el establo. el clientelismo. desde allí. y Flaco lo sabía. todo esto era parte de la personalidad de Wheel. paleto y rico era un cóctel explosivo. Procede que deberían quemar tus cerdos. Esta última advertencia le hizo temblar a Flaco. mañana por la tarde iré al rancho. Nada podía relevarlo de semejante trance. tu ganado.La combinación entre corrupto. 'Menudo imbécil. Cuéntamelo otra vez'. los negocios. y fui a mirar. . pero en cuanto colgó el aparato. De modo que crucé la ribera para localizar a su dueño. Y procede que después la navaja cortara en dos tu cabeza de rinoceronte y luego con ella nos hiciéramos una corona. El mismo Wheel no se había resistido a los encantos de la política. Serían las tres de la mañana'. Pero Flaco no iba a decir nada más por el momento. la voz del patrón no parecía tan grave. y ya vemos qué procede'. la Bestia nos barrerá como quien levanta un poco de polvo con la suela de su zapato. Flaco tenía que volver al principio. Entonces vi que una linterna estaba apuntando. sortear como podía las preguntas en las que se evidenciarían sus faltas. Su voz temblaba. suficiente para que mientras él los recorriera. y Flaco no era tan tonto como para no verlo. vi que el establo estaba abierto. que una sola mota de polvo de poder nos abrasará con su furia. Pero tampoco Wheel era tan brillante como para darse cuenta de ello. tus tierras. Pero todas estas reflexiones eran pura ceniza. 'Escuché un ruido en la ribera del río. 'Pero qué ha pasado. Porque la Bestia nos destrozará primero. De nada sirve embestir con nuestra cabeza a la Bestia. yo te diré qué procede. Carraspeaba y repetía de continuo. desde el rancho a la ribera mediaban unos quinientos metros. No dijo nada. como animando a Flaco a que siguiera contando su aventura. al rancho. Había que llamar a Wheel. se quedó callado al otro lado del aparato. era evidente que no era un gran mentiroso. Era una regla básica de la vida en el moderno capitalismo. Eso es lo que procede'. Podemos luchar con un ejército de argumentos. se apagaba por momentos. Sin poder no somos nada. procede que después lleváramos tu cuerpo de cerdo a la plaza y allí levantáramos una gran guillotina. La coartada era buena. tan solo ecos o gritos en el desierto. 'Está bien.

Lo necesitaba ya. Finalmente.Tomó un rastrillo y lo arrojó lejos. lo atravesó. pero sin miedo: debía llegar a la taberna de El Coyote mucho antes del mediodía. miró de reojo al rancho. Iba a paso ligero. Caminó en dirección al río Helland y. en dirección a la ribera. . antes de cruzarlo. Necesitaba un trago.

4 .

los truenos se oían aún lejanos pero amenazaban como si fueran trompetas del apocalipsis. La luna derecha estaba rota. su ocupación. Cuando se hizo con la camioneta. de modo que no había tiempo que perder. Supo que también él lo había divisado. Llovía tanto que no se podía ver ni siquiera a treinta centímetros de distancia. y luego otra. Desapareció de allí en menos de un minuto. ya casi no le quedaban provisiones de lúpulo. Flaco pudo reducir la velocidad hasta el punto en el que el accidente no fuera peligroso. en definitiva. a siete kilómetros. No tenía un centavo para comprar un coche.Se echó la cuarta cerveza de medio litro al gaznate y salió por la puerta de la taberna. pues exigía algún pretexto como modo de acercarse a los vecinos e indagar. Aparcó como pudo frente a un desfiladero y salió del camión. 'Son apenas las cinco. tengo todo el día para buscar a ese hijo de puta'. El motor arrancó solo después de varios intentos. Junto a él. en ese momento. se introdujo en su furgoneta y arrancó con violencia. Al llegar a una curva. 'he ahí el cerdo roba-cerdos'. se equivocó de entrada y apareció en una especie de cerro. ahí tenía al culpable. Pero no lo hacía. pero lo suficientemente útil como para poder moverse cómodamente en Negro. Comenzaba a llover: algunos rayos despuntaban a lo lejos. Sin darse cuenta. Cuando pudo ponerse a conducir. . Lo primero que hizo fue acercarse a Freeheut. Al volver. así que se dirigió al taller de Benblys y logró alquilar por unas horas un viejo Ford que se caía a cachos. Incluso el alquiler le costó más caro de lo que hubiera imaginado. Al cruzar la plaza. era un buen candidato a ser el ladrón de los cerdos. Aún era temprano. intentó frenar. se decía. Aquel hombre de la taberna de El Coyote que siempre le resultó sospechoso. Tenía veinticuatro horas para sacarle rendimiento al vehículo. y tuvo que abrir una cerveza. para comprar vino y cerveza: necesitaba gasolina. hasta chocar con un árbol. esperando que escampara. estaba aquel hombre. pero algo falló y la camioneta se deslizó violentamente por el pavimento. Lo que no era fácil. dio varias vueltas al pueblo buscando al sospechoso. Tenía que averiguar como fuera su nombre. cada vez imprimía más velocidad al vehículo. y luego otra. el parabrisas funcionaba a duras penas. decía. de pie. que era extranjero como él. que. Todo esto fue suficiente para que la cabeza de Flaco estuviera ocupada unas buenas horas. pudo ver a través de la cortina de la lluvia un vehículo.

a que el sospechoso llegase. Intentó mirar a su alrededor. una tarea inútil y desesperada. no es posible. Pero no podía seguir utilizando la camioneta. La lluvia volvía a arreciar con fuerza. pero éste insistía en caerse hasta rozar el suelo. No podía arreglarlo: en realidad. Había visto aparcada la furgoneta del sospechoso. A Flaco le daba la impresión de que su táctica de buscar al sospechoso era un pozo sin fondo. 'El hijo de perra de Benblys no vende más que mierda'. ¡lo que faltaba! A ver ahora qué le digo al gilipollas de Benblys. maldijo su suerte y le pegó una patada a la camioneta. Era estúpido buscar un fantasma del que solo se tenía una vaga sospecha. tan solo un anciano de unos setenta años con un cigarro en la boca y con el rostro sucio por las labores del campo. Empapado y desesperado.pero no pudo evitar abollar el guardabarros. Allí no había. la lluvia ya había calado hasta los huesos la ropa de Flaco. por desgracia. supo que el golpe no se había limitado a la parte delantera. ¡No es posible!'. La furgoneta estaba aparcada de mala manera junto a un establecimiento de ferretería. Y en eso tuvo suerte: logró llegar a Negro. Rápidamente se dirigió al asiento del conductor. Al arrancar. no tenía ni idea de mecánica. pero a pesar de ello se sentía atraído hacia ella como si ésta poseyera una fuerza magnética irresistible. Pasó una hora. visiblemente nervioso. 'Cojones. Era evidente que la furgoneta se hallaba ya en mal estado antes de alquilarla. Caminó unos metros y entonces salió corriendo. 'Lo que faltaba. Tomó la decisión más desesperada: conducir con el coche en aquel estado. Lo que argumentaba para . el vehículo se puso en marcha. pero como era usual en los alrededores de Negro. Todo era en vano. no se veía ni un alma. casi sin darse cuenta. y éste comenzaba ya a perder la paciencia. Quizá no volviera a pasar un coche en tres horas en esa carretera. Intentó colocar como pudo el guardabarros. Entonces. pero lo suficientemente importante como para que uno de los faros se cayera al suelo. La dejó aparcada cerca de Benblys y siguió a pie. como impulsado de pronto por un muelle.y Flaco no podía siquiera concretar cuál era esa sospecha-. Fue una patada leve. Del motor salía humo caliente. ningún sospechoso. Me va a cortar la cabeza'. Flaco esperó y estuvo dando vueltas.

como si estuviera siendo un desconsiderado con él. saber al menos donde vivía. Flaco se apostó sobre una mesa que daba a un ventanuco y desde alli veía caer la lluvia mientras sorbía vaso tras vaso. en realidad. que ya de por sí era bastante escasa. sus ocupaciones. pero le hacía gracia ese viejo. desde luego. Siempre con su cigarro eterno en los labios. ése alguien era el extraño de El Coyote. La taberna estaba vacía y él era el único cliente. Todo el mundo en Negro tenía sus tierras. según la cual si alguien era sospechoso en Negro de haber cometido el robo de los cerdos.como casi todo el mundo en Negro.que podían ser culpables de alguna que otra fechoría. el hombre parecía más bien un sapo o una tortuga sabia que lleva ya mucho trecho de vida recorrido. El sospechoso no estaba allí. Nunca cruzaba una palabra con el viejo Winstley. Y no había manera mejor de hacerlo que tomando algo mientras llegaba. Como el dependiente de Forwards and Co.tampoco Winstley parecía atender con agrado a sus clientes. pues se sentía culpable. como si le molestara hacerlo. Una cerveza estaría bien. así que habría que esperarlo. Arrojaba el vaso de cerveza con mala leche sobre la barra. De modo que el único sospechoso era aquel extraño. La mayor parte de su gente eran ancianos humildes o terratenientes ricos: ninguno de ellos encajaba en el perfil del robacerdos. De modo que era insuficiente. Fue lo que hizo a continuación. No sabía por qué. El problema de Negro es que todo el mundo allí tenía una camioneta como la suya. Una camioneta Ford blancaesa descripción era una tautología en un mundo como el de Negro-. A Flaco le costaba pedir otro vaso cada vez. La lluvia había hecho desaparecer toda forma de vida en Negro. pasaba por una sola cosa: visitar más a menudo El Coyote.sostener el sentido de su agudo delirio era una reductio ad absurdum. Los demás eran muchachos – había mucho niño en Negro. . pero que no tenían necesidad ni eran tan canallas como para robar unos cerdos. No obstante. sabía que la mejor y acaso la única forma de conocer quién cojones era el sospechoso. Tenía que saber su nombre. inexplicablemente. Es el vehículo más utilizado en los pueblos donde hay campo y tierras.

o al menos arreglar su escopeta atrancada. el gilipollas éste'. Pero esta noche no permanecería sin arma. 'Holaaa. 'Lo que faltaba. Arrojó las monedas sobre la mesa y rápidamente se marchó. Una estupidez infinita. arranca de una vez'.cómo va todo. Winstley leía la prensa local en una esquina. No obstante existía otra posibilidad. el cabrón éste no va a aparecer ya aquí hasta el verano que viene'. Porque aunque toda noche es terrible en el rancho desolado de Wheel. La vieja Ford de Benblys había ya rendido su servicio. . una especie de escarabajo exótico. no? En la finca de Wheel'. 'Maldita sea. No se movería de allí ni un milímetro. qué tal. en lugar de eso. Estaba dispuesto a tolerar cierta mendicidad. constató lo que ya sabía pero que no quería reconocer. se dijo. Al llegar a su cabaña. Flaco seguía solo y ya estaba bastante borracho. Aquella noche sería terrible. debía -fuese como fuese. La furgoneta de Marollai no estaba allí. las cabezadas a las que estaba acostumbrado Flaco ahora no podían permitirse. la noche siguiente a la que han robado exige la vigilia completa. pensó Flaco. Flaco intentó desviar el tema de conversación. el destino era negro como el nombre de aquel infierno. Fue entonces cuando entró un viejo parroquiano al que Flaco odiaba. pues en Freeheut bien podía haber intentado conseguir un arma. pero después del papelito de la escopeta y el cura no parecía la mejor idea. pero esto era demasiado. Si se trataba de llegar a Freeheut. Entonces Flaco se levantó y decidió pedir un whisky. No sabía muy bien qué hora era cuando ya se había tomado dos o tres copas de Four Roses.. arranca. Más tarde se lamentaría por su mala cabeza. El gilipollas se acercó a Flaco como si éste fuera un bicho raro. 'Vamos. Otro día sería el propicio para buscar a su sospechoso robacerdos.Cuando cayó la noche. Podía ir a la comisaría y pedir ayuda al gordo repugnante de Rooster. eso podía hacerlo en cuestión de minutos. Aún tenía las llaves de la furgoneta de Benblys. maldita. ¿Qué se cuenta el viejo Wheel? ¿Sigues trabajando allí. uno de esos pesados que siempre quieren saberlo todo acerca de uno. se dedicó a comprar bebida. mientras fumaba su cigarro..conseguir que un vecino le mirara la escopeta. Hizo alguna broma y se apartó de allí. Sin embargo.

como un gran aliciente para la creación y la práctica artística. sin vida perceptible a su alrededor. Si tuviéramos que juzgar la vida de Flaco a partir de estos tres elementos. aquellas que garantizan lo que nuestra sociedad entiende como 'éxito': un gran trabajo. 'Ni romanticismo ni nada'. Sin duda. Al cabo de ese tiempo. Pero la vida de Negro le . De hecho. envuelto en el silencio criminal de la lluvia. La idea de aceptar un trabajo como éste en Negro aparecía. vio cómo se elevaba amenazante el maldito rancho de Wheel: oscuro. A Flaco le había costado dos años aprenderlo. En realidad. todo eso son clichés urbanitas que demuestran la ignorancia total sobre cómo funciona un villorrio perdido de la mano de Dios. Apenas leía. Desde luego. Ellos se imaginaban una remota aldea del centro de los Estados Unidos y el romanticismo que podía rodear todo aquello para un escritor atormentado: las noches de lluvia en compañía del whisky. Cuando atravesó el lecho del río. Hoy no iba a dormir. abrió la última botella de vino que le quedaba de su compra en Freeheut. Flaco se dirigió muy lentamente. la existencia rural. en dos años Flaco no había escrito una sola línea que no fuera para pedir aplazos por las facturas que no podía pagar o escribir alguna misiva a su madre. Y no era por falta de tiempo: tenía todo el que quería y más. una vida acomodada.Resignado. su paz. ello no habría perturbado en lo más mínimo el sueño narcótico de Flaco. pero ahora lo conocía en profundidad. * Había que reconocerlo: Flaco había desaprovechado grandes oportunidades en su vida. si un elefante hubiera penetrado allí y hubiera arrasado con todo. Cruzó por encima de las piedras salpicándose con el agua: no le importaba. a ojos de sus colegas bohemios y artistas aburridos de café. llevaba barro hasta en los calzoncillos. estaba ya roncando como un tronco. como un fantasma. La botella no le duró ni diez minutos. se decía. compraba todos los meses libros que no llegaba a sacar del paquete. su lejanía del monstruo citadino. de modo que la borrachera era más que justificable. evidentemente. los útiles de labranza acariciados por el sol. Cuando llegó al porche. hacia la ribera del Helland. Su temida vigilia había sido aplacada con el alcohol. Su vida mental se había reducidodrásticamente. en un gran fracaso. Negro era una mierda como una catedral.consistiría. una familia.

Como compraba en los mismos establecimientos que los aldeanos. necesitaba poner orden en su mente. Flaco comenzó a caer en prácticas erráticas de las cuales beber en exceso era de las menos peligrosas. alaban e idealizan la vida rural y sus encantos. Sus relaciones humanas. Roto el contacto con la civilización. ¿Qué 'romanticismo' podía haber en todo ello? Tampoco se lavaba a menudo y se había dejado crecer una gran barba. Como forma de vida. Ir a trabajar era un terrible suplicio. Perdía los nervios con una facilidad pasmosa. en la intimidad. sus acampadas. más sentía que Negro le tragaba. llevaba sus mismas camisas de cuadros. y todo le parecía cada vez más absurdo. tranquilidad. de todos los aspavientos inmaduros de los jóvenes intelectuales. su esquí en invierno. El experimento con la escopeta lo había demostrado. en el rancho Wheel. parecía un soldado salido de la guerra o un prisionero escapado de su exilio. como si estuviera en un sueño. le comía. la idea de venirse a Negro era romper con las dinámicas estresantes que recorren cabo a rabo toda gran metrópoli. Ahora se burlaba. Parecía mucho mayor de lo que era y tenía pinta de leñador alcohólico. como Prometeo en el Cáucaso. Negro era infernal: al menos para gente que como Flaco era extranjera y no podía comprender las costumbres de sus habitantes.que son en suma la gasolina de la literatura.había deprimido hasta tal punto. que en su deseo de transformar la sociedad. de hecho. Es verdad. perfumarse. Necesitaba paz. Solo pensaba en Negro: en sus habitantes. Negro podía ser una grata experiencia para un fin de semana burgués. con sus montañas. Es así como la vida que aborrecían los universitarios en los cafés de la ciudad era para Flaco algo que iba a llegar a anhelar. comer: comer como un desgraciado. Sus experiencias vitales se habían agostado al hecho de dar de comer a unos cerdos y a unas vacas.se habían reducido a los saludos diarios con los extraños del pueblo. . algo que él comparaba con las condenas de los dioses y los titanes. y. Lo primero que hacía era ir a la peluquería. más borroso. Cuando en Navidad visitaba a sus padres en la gran ciudad. que pensar en escribir le deprimía todavía más. Lo que vino después no lo pudo imaginar. le había sustraído tanta energía. Cuanto más tiempo pasaba en Negro. Y no es que Flaco amase la ciudad. sobre todo.

La realidad. Un tractor que caía sobre una anciana. camiones robados.se había revelado una empresa muy distinta a la que parecía imaginada en la mente. o desarticulan bandas que roban en las casas de campo. las conversaciones de los jóvenes inconformistas. al contrario: cada vez que llegaba a la ciudad. Pero no solo eso. sino porque sabía. de una u otra manera. No. no encierra la paz idílica que ellos querrían. Una dieta muy ascética pero para seres de otro mundo. Es en Negro donde la vigilancia policial brilla por su ausencia. Parecía no haber pena en los corazones de Negro. como las epidemias y las enfermedades. No solo a causa de su soledad. Nada importaba. . sin quererlo. Es en Negro donde día tras día los policías rurales y las patrullas de montaña localizan alijos. A la vuelta a Negro. Y ahí estaba Flaco. sin embargo. Pues Flaco no tenía nada en contra de los ladronzuelos.que el rancho Wheel era objeto de deseo para algunos desalmados. Estas noticias no eran gran cosa para los habitantes malditos de este lugar.que siempre recorre. un rostro de resignación sustituía al rostro que hubiéramos previsto en otras circunstancias. este pueblo no era un lugar de paz idílica. En Negro solo se alimentaba a base de bocadillos. cada vez que moría alguien. Probablemente. enturbiaban su monótona existencia. Mucha gente en Negro moría a causa de accidentes de trabajo. regresaba con unos kilos de más y. un hacha que segaba el brazo de un leñador. El propio Flaco sentía más angustia aquí que en la ciudad. parecía el jinete pálido de la muerte. todo era siempre idéntico a sí mismo. Era el caso del sospechoso de El Coyote. ningún sitio lo sea hoy en día. En suma.lo había comprobado. Precisamente aquello que atrae a los urbanitas como antídoto de la violencia en la ciudad. lo obligaba a encolerizarse con aquellos que. que no tendrían inconveniente en enfrentarse a él si con ello lograban sus objetivos. Llegar a casa de sus padres era abrir la nevera y tragar todo lo que podía encontrar. todo tenía su ciclo. aquella idea de exiliarse de nuestra vida civilizada.No había pasado tanta hambre en su vida como aquí en Negro. Los delincuentes y los malnacidos se desplazan con toda facilidad de un lugar a otro. frutos secos y alcohol. Ni siquiera el peligro estaba ausente de Negro. el ladronzuelo de poca monta se mueve de un villorrio a otro buscando algún pequeño páramo donde conseguir alguna provisión. De la misma manera que el delincuente de alta cuna traslada sus negocios de Miami a Singapur. Al menos en teoría. Luchando contra quien menos le apetecía luchar: contra uno de los suyos.

una decisión radical. Y que robaran al canalla de Wheel era una buena forma de hacerlo. Pues sus actos habían puesto en peligro el trabajo de Flaco y complicado la relación difícil que ya tenía con el propio Wheel. Mas en la práctica era inevitable enfurecerse. y no con pobres roba-cerdos. . y sin saberlo. y no solo metafórico. En el horizonte. Pero lo paradójico del caso es que su trabajo consistía en estar en el lugar no adecuado. Pero le costaba mantener la visión en ese horizonte. Flaco sabía – o intuía. más se desgastaba. le costaba aún romper el hilo que solo le causaba un sufrimiento indecible. en el sitio incorrecto. más se acercaba a ese punto final donde solo algo brusco. Esa era la gente con la que Flaco tendría que estar encanallado. Desde este lugar el roba-cerdos era un peligro para él. quererlo o preveerlo. Él lo había hecho y además se había propuesto encontrar al culpable de los destrozos en el rancho Wheel. sino el Cerdo Mayor. Y cuanto más tardaba en romperlo.que esa tensión inaceptable desde un punto de vista moral y psicológico tenía que romperse. Había errado su posición en el entramado social. como fuera. o una tragedia. el verdadero canalla no era el ladrón de cerdos.podría subsanar esa herida siempre sangrante. a saber: Wheel y gente como Wheel. En efecto. se había puesto en la puerta como guardíán del Cerdo Mayor.Todo ello le hacía sentirse más confuso y más violento.

5 .

Por teléfono había jurado hacerlo. Flaco bajó al taller de Benblys para devolver el auto. quizá. que desde luego no era la suya. O que simplemente tenía otros negocios entre manos. de un objeto que el ladrón se había dejado allí. pues había dedicado todo el día a ordenar y arreglar algunos de los destrozos del rancho. como si de él fuera la responsabilidad de los males que afligen al género humano? No lo sabía. De todos modos. pero era evidente que otros asuntos más importantes habían requerido su atención. son erróneos. un pequeño error en las tareas mecánicas que exige el trabajo diario es un mundo para el empleado. Cuando finalmente iba a dejar los bártulos de la faena en el taller al lado del establo. Lo más seguro es que Wheel hubiera estado toda la noche de juerga y no le apeteciera viajar hasta Negro. El robo no era un crimen o un asesinato. pero pensó que reflexionaría mejor sobre ello tomando una cerveza en El Coyote. en el suelo había una hebilla de cinturón. El tipo dijo que ya la arreglaría y finalmente no sucedió nada. Definitivamente se trataba de una prueba. Flaco se sintió estúpido. . Pero es absurdo. en ocasiones. y por extensión. Mas después de todo. que ve peligrar su empleo si no realiza su labor con eficiencia. Pero ahí tenía una prueba. que esa misma percepción de gravedad será compartida por el patrón que lo explota. Flaco percibió algo extraño. a fin de reducir la impresión negativa que podría tener Wheel sobre lo sucedido. se equivocó. La policía en Negro era un adorno inservible. ellos consideran que les preocupan las mismas cosas que a sus patronos. imagina. Antes de subir a realizar su turno nocturno en Wheel. Los razonamientos de los trabajadores. El rancho Wheel era una de las minúsculas propiedades en el cúmulo de bienes monstruoso que Thomas Wheel gestionaba. Quizá hoy el sospechoso también tomara su misma decisión. Quizá al ladrón no le había dado tiempo a recogerla.Pero Wheel no aparecería en toda la jornada. pensó que sería ridículo compartirla con la policía. Una pequeña placa de color plata con el rótulo Houston en el centro. Las manos le temblaban. No le harían el menor caso. pero pensó que la reacción del mecánico sería de aúpa. él no tenía la culpa del desastre de la furgoneta. En efecto. Mas eso no era óbice para que Flaco estuviera preocupado. Luego comprendió que todo había sido en vano. ¿Por qué siempre cargaba con esa sensación de culpabilidad. no investigarían absolutamente nada. lo que alivió algo el convulso espíritu de Flaco. o incluso pudo suceder que ni siquiera se diera cuenta de ello.

la desconfianza que le sugería el de más allá. La mirada aviesa de éste. cada palabra. algo que el ladrón había dejado por descuido en el establo. “¿No habrá perdido alguien una hebilla de su cinturón?” Fue casi como si hubiera aleteado una mosca. Hoy iba a por todas. El sospechoso no había acudido. Pero era algo. No iba a comenzar con cerveza. Todo era objeto de examen para Flaco. en realidad. pero el descubrimiento de la hebilla iba a cambiarlo todo en la psicología de Flaco. cada mirada. Entonces lo dijo. porque cualquiera podría llevar un cinturón parecido y.Esta vez la taberna estaba concurrida. Los aldeanos no mostraban. algo que no tenía antes. tendría que interrogar mentalmente y comparar a cualquiera que llevara un cinturón o que le faltara una hebilla en el mismo. pensó Flaco. pero Flaco prefería imaginarse otra cosa-. Cada uno estaba perdido en su vaso o daba vueltas a un palillo introducido en la boca. al menos. Y como siempre también. uno de ellos se dirigió al servicio. Inspeccionaba con cautela y precisión cada gesto de aquellos aldeanos. Flaco giró la cabeza hacia el auditorio y proclamó en voz alta. y Flaco sabía también que su descubrimiento no iba a contribuir un ápice en la caza del culpable. En efecto. una conducta distinta de la usual. como otras veces. Otro volvió la cabeza hacia la televisión. Ya no estaba allí en calidad de parroquiano que va a echarse un trago antes del almuerzo. esa pista ampliaba el rango de sospechosos hasta límites desconocidos. El del palillo se detuvo un instante y al momento comenzó de nuevo a girarlo en la boca. Como si nadie hubiese hablado. Y ello le bastaba para activar su mente e introducirla de nuevo en ese círculo obsesivo e infernal que no podía dejar de lado. Los aldeanos negaron con un gesto de la cabeza casi imperceptible. en realidad. decir que era un detective paranoico. Sin pensarlo. los ojos canallescos de aquel otro. nadie miraba a Flaco. 'Malditos animales'. si no como el ladrón de hecho. a pesar de que la lluvia seguía azotando sin piedad el páramo de Negro. . sino como un detectiveera más justo. en principio. Era evidente que el ladrón habría comprado un cinturón nuevo.mirando al vacío o pensando en la nada. 'No hay nada que los saque de su ensimismamiento. Pero quien había modificado su actitud era el propio Flaco. Ni siquiera Winstley escapaba en su calidad de sospechoso. al menos como alguien que sabía quién podía ser el culpable. Se sentó en una silla alta y pidió una bebida fuerte. Todo le resultaba sospechoso.' De pronto. como si no existiera.

Flaco estaba avergonzado. Pero era de la misma marca. pero el aldeano ya se había marchado. no sabía que estaba usted aquí'. Entonces entró un individuo sumamente extraño. a veces. Flaco sentía que las llamaradas del alcohol le azotaban el vientre.. fue cuando lo vio. el hombre le arrojó una mirada desafiante. El alcohol le había proporcionado esa valentía eufórica que nos hace parecer. Sabía muy bien cómo acababa esa escena de la película. 'Pedazo de hijo de puta.. Flaco nunca lo había visto por allí. 'Oiga. Entonces decidió ir él también al baño. decidió instalarse en una silla al fondo. dejémoslo aquí. pero doble'. Miró durante unos instantes a todos los parroquianos y. Flaco no le había visto en su vida. de color oro. esa era de oro. ¿de acuerdo?'. El sujeto no parecía atender al resto del local. estaba inmerso en la lectura. Antes de entrar. Se tocó el ala y entró en el baño. Pero en vano. dijo Winstley. 'No. pudo observar cómo el hombre se cerraba la cremallera. Iba a decirle algo. un simple forastero de paso. había decidido comprar uno nuevo. Intentaba hacer algún gesto significativo para llamar la atención del individuo. el ladrón.. '¿Te gusta o qué?'. Y entonces. ahora sí que no te escapas'. . cualquier cosa. Parecía claro que al perder la hebilla. finalmente. Pidió un café con whisky y tomó el periódico. Ya te tengo. Pero no podría decirle eso. tenía que decirle algo. El sujeto seguía ensimismado en las noticias. sin quitarse el cigarro de la boca. Flaco regresó lentamente a su silla. amonestándole. dándole poderes y energía para enfrentarse a quien fuera. lo siento. Recordó la escena de El diablo sobre ruedas en la que el protagonista se acerca a quien él creía que era su persecutor. te vas a enterar. a pesar de que ya hacía frío en aquel lugar. Llevaba gafas de sol oscuras y una camisa de manga corta. La hebilla que él tenía era de plata. Quizá decidió comprarlo de oro para que no pudieran reconocerlo. le volvió a mirar con desprecio y se marchó.'Póngame otra ginebra. titanes en vez de hombres. le recriminó. El aldeano se puso el sombrero.'¿Va a tomar algo más. Un cinturón Houston.dijo. Flaco no pudo evitar mirarlo. Flaco?'. Cuando entró. Como era de suponer. le dirigió una mirada profunda a Flaco.o. 'Ese puede ser'pensó Flaco. Todo era posible. ¡eso tenía que ser suficiente! Ahí estaba el muy hijo de puta. Entonces Flaco se levantó de la silla y se acercó sigilosamente a él. Podía ser un terrateniente.Llevaba un sombrero de ala ancha y una barbita blanca..

Flaco se acercó a la barra. Pero entonces sucedió algo que lo distrajo. Se dio cuenta de que el de las gafas oscuras estaba ojeando la sección de sucesos. Quizá venía de Freeheut.esa mirada perdida. quizá incluso de más lejos. Se está desenmascarando él solito'. fue hacia el sospechoso. El camarero sirvió dos rondas de cerveza a Rooster y a su amigo. Regresó inconscientemente a la barra y se bebió de un sorbo el ginebra doble. Con paso decidido. parecía un perro apaleado. como un cerdo hambriento. de la caza. como si no importase lo que pasara en el mundo. se lo bebió y se marchó a ritmo lento. Misterio resuelto. Fue entonces cuando el sospechoso arrojó sobre la mesa. De vez en cuando. Esa marca no era típica de aquí. Debía tomar una decisión.pero esta vez fue distinto de todo lo que imaginaba. La adrenalina comenzaba a consumirle. Él mismo las había visitado para comprar ropa.Meditó un poco más mientras simulaba que veía el noticiario en la televisión.'Eso hace. con la cabeza baja. Quizá buscaba alguna noticia acerca del robo de los cerdos. éste es. Ego te absolvo. 'Está claro. Los demás aldeanos seguían ensimismados en sus copas. No se ven todos los días esa clase de cinturones en las tiendas locales'. Se apretó el cinturón y se ajustó el cuello de la camisa. 'Buenas noches a todos caballeros'. Porque se dirigió directamente al de las gafas oscuras y se sentó al lado suyo. Aquel tipo era policia también.no le gustaba su presencia. del campo. su placa policial. . El viejo Winstley no quitaba la mirada de la televisión. Siempre le despistaba Rooster. en el universo-. Comenzaron a hablar de la familia. Por la puerta entraba. el desgraciado de Rooster. eso hace. Cualquiera hubiera sentido lástima de él al verlo caminar de ese modo. Más que un hombre. con desdén. pidió otro ginebra. Flaco sintió que se le caia el alma a los pies. dejaba caer una mirada inocente sobre el cinturón. En ese instante sintió que era su momento.

se decidió por otra que se hallaba en la esquina contraria. 'Ponme un ron doble. Sentía realmente mucha sed. Un club nocturno retirado de Negro unos quinientos metros. llegó a Oligon. pero más allá de ello. No le gustaba mostrar su masculinidad agresiva delante de las mujeres. solo podría soportarla con un ron bien cargado.pensó. pero el alcohol suaviza la tensión que causan las obligaciones y pervierte la percepción del tiempo. como si aquellos pechos y aquellas piernas recubiertas apenas con una minifalda no fueran un objeto deseable para él. El club estaba vacío. En suma. Flaco sintió una erección inesperada en el interior de los pantalones mojados por la lluvia. aunque eso significase caminar sin destino a través de una lluvia inmisericorde y una noche fría como un iceberg. Pero el verdadero motor de su caminata a la deriva fueron los ginebras del viejo Winstley. Ni siquiera Flaco sabía cómo llegó hasta allí.seguro que tiene a su mujer en casa muerta de aburrimiento. Con este cóctel de circunstancias. No tenía mucho que envidiar en cuanto al físico de la primera. aunque al marcharse hacia el otro lado de la barra regresó con sus ojos hacia él. Quizá estuvieran acostumbradas a que solo viejos indecentes y babosos pasaran por allí a tomar su copa. Abrió la compuerta principal y penetró en el lupanar. Parte de la culpa la tuvo esa obsesión por encontrar al sospechoso. el aburrido. Pero en lugar de acercarse a esa camarera. Su técnica para atraerlas era la inversa. No sabía ni que existía. en dirección a la carretera que llevaba a Freeheut. no tenía ni idea de la hora que era en realidad. ¿A donde pretende ir con esa tipa. Flaco sabía que serían las últimas horas de la tarde. Se hacía el interesante. exceptuando un viejo con un sombrero que coqueteaba con la camarera. por favor'. Quizá le parecía simplemente un excéntrico. Era consciente de que debía regresar al trabajo en un lapso de tiempo moderado. La camarera lo miró con cierta indiferencia.¿pero es que no lo era?. como si nada de lo que se le ofrecía allí le pudiera interesar. si ni siquiera puede funcionarle el aparato?' La situación se le antojó tan lamentable que pensó.* Se llamaba Oligon y no llevaba ni dos días abierto.pidió . A riesgo de que lo tomaran por un borracho. -'Viejo indecente.dijo. Unas luces rojas de neón avisaban de que en el local no solo se consumían bebidas alcohólicas.

que podría recuperarla. Todavía pensaba. Los médicos lo miraban con preocupación.de modo que a la camarera no le supuso un sacrificio ser condescendiente con aquel extraño. No entiendo qué hace aquí un individuo joven como usted. 'Cárgamelo. Flaco sentía náuseas. no a causa de la muchacha. en un pueblo como este'. . meditó un segundo y cambió de idea. Al cabo de unos pasos. poco a poco. 'Dice usted que cuida el rancho Wheel. Antes de que se diera cuenta. Se levantó. se le clavó como un puñal en el corazón: el recuerdo de su amada Marta. inadecuado en ese momento. Es decir. giró hacia la calle que lleva al pequeño centro de salud. lo era. se tropezó con la maleza y cayó desastrosamente al suelo. Dando tumbos. En efecto. Un recuerdo incómodo. sino porque comenzaba a comprender que ya no podría controlar su borrachera. Volvia sobre sus pasos hacia Negro. De cuando en cuando. más grave cada vez. quizá tenga usted que plantearse abandonar ese trabajo y marcharse de aquí. Era un individuo digno de lástima. A medida que caminaba a través de la lluvia y la noche. No había mucha gente en el local. Atravesó la puerta de Urgencias y casi se arrojó en los brazos de los médicos. 'Es una etapa peligrosa'. La doctora le puso varias inyecciones y sintió cómo poco a poco recuperaba la conciencia. por favor'. incomprensible. pensaba Flaco. que penetraba suavemente en esa esfera de intoxicación etílica que inaugura la tiranía del alcohol sobre el esclavo y súbdito de la conciencia. Flaco comenzó a sentir que el alcohol poco a poco iba tomando sus funciones conscientes.tan solo el viejo y él. Al llegar a un cruce desde donde se podria ir a la ribera del Helland. Bueno.un segundo ron. Se le acercó una jovencita de color de piel ébano y comenzó a coquetear con él.al menos cuando estaba ebrio. Aún llovía y estaba absolutamente empapado de agua y barro. llevaba una borrachera de aúpa. arrancaba en ataques de llanto. Las palabras le llegaban a Flaco como desde un túnel lejano. aunque creía poder entender lo más importante de ellas. Se retiró de allí. se hacía más y más consciente de que la intoxicación alcohólica que sufría era grave. hasta que salió finalmente del local. Le pusieron una vía y lo tuvieron en observación unas horas. Lloraba. Al llegar al centro del pueblo.

Fue a abrir la puerta de su casa e instintivamente miró. helador. Después. le preguntó Flaco al enfermero. encallados. pero al menos se había abierto un pequeño agujero de luz en medio de su ser. todo se apagaba. . Las luces nocturnas solo duraban las primeras horas de la noche. fue su última sentencia sobre el caso. miró un segundo hacia atrás. como el barco.' Al salir de allí. 'A la mierda con Wheel'. '¿Ha leído usted a Malcolm Lowry?'. La lluvia paró por un instante. decidió que dormiría en su casa.Desde luego. pero para dar paso a un viento frío.este autor tiene un libro que se llama Piedra Infernal. En el libro hay de hecho un barco tal. Él ha llegado. que le hizo temblar a Flaco. hacia Negro. Antes de subir la colina hacia la casa. Las náuseas seguían oprimiéndole la garganta. en pleno delirio. Eso fue como una vitamina para su espíritu. Habia adelgazado muchísimo en los últimos meses. de reojo. a esa profundidad en la que tocamos el suelo y podemos quedar varados. a ese punto de no retorno. necesitara un descanso redentor. un astillero en el que el protagonista se ve reflejado. 'Pues bien. como un barco que agotado de navegar a través de los mares.continuaba Flaco. seguía borrachísimo. un brazo esquelético. Lo único que le preocupaba ahora era recuperar la salud. Estaba encendida y la furgoneta aparcada en la puerta. Trata de un borracho que encalla en un hospital psiquiátrico. 'No'. Aún llevaba la gasa en el brazo. hacia la casa de Marollai.

6 .

Tenían intención de entrar allí. Intuyó que eran conscientes de su superioridad. Cuando uno se encuentra inestable emocionalmente.¿ a qué? Un silencio que solo podía anunciar una cosa: la muerte. los perros comenzaban a saltar por todos lados. Reprimió un sollozo e intentó de nuevo llamar al teléfono. quizá ocho. todos negros. pero en vano.. Pensó que lo peor del sueño no era el ejército de aquellos hombres encapuchados. nueve. Cada vez que creía haber acabado con ella. en las escaleras. 'Podría haber sido peor. aterrorizado. La voz le había desaparecido. Flaco lo sabía e iba a la captura continua de la mosca. doberman seguramente. Aún no podía pensar con claridad.sentía que soñaba todavía. a penetrar en el establo. Lo sabía: iba a morir. . Un poco más calmado a causa de este razonamiento. En perfecto silencio. comenzó a subir a la velocidad que pudo las escaleras del barracón. pero su pavor era tal que no pudo marcar el número. que Flaco no había podido matar de ninguna manera. empapado en sudor. resurgía milagrosamente y se avalanzaba sobre la sesera desgraciada de Flaco.. Abrió los ojos un momento para desperezarse del sueño. Jamás había sentido una palpitación tan intensa del corazón. Era sumamente molesta. Mudo. se decidió a tomar un vaso de leche. 'Es invencible la canalla'. a bramar en el porche. no solo eso. 'Cómo he podido soñar semejante cosa'. seis o siete individuos con la cara tapada y cada uno arrastraba con varias correas tres o cuatro perros peligrosos. se levantó y se acercó a la ventana. Marollai se había marchado. Pero él no pudo decir nada. Cuando llegó. entre terribles dolores de cabeza. vio otros tres encapuchados con sus doberman -siempre en silencio. pero ahí afuera había. intentando escapar por la parte de atrás.acechando y esperando. La furgoneta de Marollai no estaba allí. ¡No pudo decir nada! La voz estaba atrapada en sus entrañas. se decía.o no solo. basta cualquier pequeño detalle para que nos vengamos abajo del todo. y la niebla había cubierto las inmediaciones de Negro.y poco a poco se incorporó. En la cocina llevaba varios días rondando una mosca.podría haber tenido este sueño en el propio rancho y sufrir este aislamiento de la helada allí'. al menos.se dijo. Intentó ponerse en contacto con la policía. tenían intención de entrar con violencia. La helada había cubierto de niebla el exterior y el vaho penetraba con pequeñas gotas las ventanas. Ahora había más encapuchados. Se levantó de un golpe de la cama.sino el silencio y la tranquilidad con la que iban a proceder a. como un animal que ha quedado varado en una trampa. Lo que vio era inaudito. Esta vez la policía contestó. pues.Estaba cuidando el rancho Wheel. se decía.

La casa estaba cerrada a cal y canto. Se recomienda evaluación a través de su médico personal y posible derivación al centro de salud mental. El Farolito. Se encontraba débil. como Plantagenet en Piedra Infernal? ¿Por fin este barco ha llegado a su última estación? ¿Qué más tiene que suceder para tomar las maletas y salir pitando de aquel infierno llamado Negro? Para Flaco. Debía irse de allí.. '. Presenta una intoxicación alcohólica aguda y un cuadro de confusión generalizada. pensaba. Sacó del bolsillo el papel que el médico de urgencias había redactado. el infierno encarnado. cada vez la oscuridad era más siniestra y agresiva.las gotas de la lluvia que había azotado durante varios días seguidos a Negro. en Negro Village. Negro debía desaparecer o Flaco debía desaparecer. dejó seducirse al punto de ebullición de la tragedia. pero algo se lo impedía. Para siempre.15 de la mañana.sobre el señor W.. Ansiedad y síntomas claros de depresión. Y no acabaría ahí. y allí estaba la camioneta de Marollai. Las nubes seguían ocultando la luz de la luna. Era todo muy raro. Las 4.muy lentamente. ¿Por qué se habría marchado Marollai? Miro su reloj. Negro no poseía atractivo ninguno. Una especie de fuerza lo mantenía encallado en ese puerto en el que también el barco oxidado que vio Plantagenet había decidido detenerse. la desesperanza traida a la tierra. Negro era el llanto inmisericorde. Doctor Reed Mcarthy. ¿Hemos encallado ya por fin. todo aquello debía poseer un atractivo innegable para Lowry. cada vez hacía más frío. la pregunta ahora era. no estaba. .W. quien en base a ese atractivo.' Bien. a día 12 de Noviembre del año X.Mientras daba vueltas con la cuchara en el remolino de la leche. el planteamiento de Lowry era ligeramente distinto. A medida que transcurrían aquellos días iniciales de Noviembre. pero lo suficientemente distinto como para que mediara un abismo entre su experiencia y la suya. Cuernavaca. Aún caían. De pronto. Wachternight. de las estrellas. Él llegaría a casa sobre las 12 de la noche. No era el caso de Flaco.

Con la boca abierta. profundamente. La pesadez del estómago le dificultaba concentrarse. Le llevaría un rato ponerla en orden. Se puso una pelliza y salió al exterior. como si se propusiera joder a Flaco.Un escalofrío le atravesó la piel. Era fácil.. pues era nocivo. la puerta se cerró de golpe. Se pilló uno de los dedos con el gatillo. para luego regresar cuando ya había pasado el peligro. Le dolía la cabeza. Era evidente que no iba a poder desencajar la bala de su sitio. a causa del viento. angustiado. la banda de música.y por fin se quedó dormido. El gatillo. Arrojó donde pudo la escopeta y volvió a la habitación. La furgoneta de Marollai no estaba. Luego llegarían los truenos.. pensó. La antena de televisión de éste temblaba como un flan en medio de la tormenta inicial. Sentía lástima de sí mismo. 'Debo conservar la calma. trató de conciliar el sueño. Flaco se metió en la cama con un insoportable ardor de estómago. Pensó que quizá sería buena idea salir a pasear hasta los lindes del bosque. Flaco intentaba pensar en otras cosas. Lo que le llamaba la atención de esa mosca es que parecía tener intenciones inteligentes. Flaco temblaba. con la boca abierta. La mosca. Las luces asesinas de los rayos. . 'Puta mosca.. se dirigió al cuarto de herramientas y tomó la escopeta. El gatillo. pero también era fácil que su inconsciente conectara de nuevo con el sueño anterior. el pensamiento paranoico de Flaco regresaba cuando ya lo había abandonado por inútil. falto de respiración. No se podía ver más allá de la casa de Marollai. Instintivamente. pensaba. La mosca. pero qué quieres de mí'. La mosca comenzó a zumbar con una violencia desmedida a través de las orejas de Flaco. La mosca. Un arrebato más y voy al hoyo'. Imaginó un concierto de su banda de música favorita. que estaba desarmada. Entonces regresó su amiga. de la misma manera que la mosca se marchaba al agitar las manos a su alrededor. El corazón de Flaco parecía que iba a explotar. En el informe del médico. Pero el recuerdo de su sueño le erizó los vellos del cuerpo. El viento comenzaba a soplar con suma fuerza. La náusea regresó a su tráquea. 'No entiendo cómo puedo asustarme tanto'. me encuentro débil. Pensó en Marta. De vez en cuando regresaban a su mente las capuchas de los asesinos. pero al menos podría armar la escopeta. el médico. Pensar en el alcohol le hacía sentir náuseas. el gatillo. Pero. Éste sabía que debía desechar de su mente ese pensamiento. Se sentó en el suelo. Había llegado al fondo. De súbito.

años. En el día real de la ciudad. habían formado familias. el silencio. entonces.* Un camión que atraviesa la calle principal. se daba cuenta de que ya habían pasado años. caminando de un lado a otro en torno a la ribera del río. consume con astucia el día siguiente. los primeros ajetreos de la mañana. negocios.y se asustaba ante la idea del tiempo que habría desperdiciado cuidando aquel rancho. días. cierta esperanza parecía crecer en medio de la oscuridad. uno tras otro. como si pudiera poner palabras a la eternidad vacía en la que ya no nos encontramos tras la vida. de nuevo cierto ajetreo. Antes del mediodía todo se ha acabado y lo único que se puede oír aún son los cantos de los pájaros. y el otro día que sigue al siguiente. etc. transformaciones políticas. Alguna vez. la pierde a toda velocidad. Flaco se paraba a pensar. Así eran los días en Negro. Horas. el día tranquilo. Y después. quien había consumido varios años de su vida en un minuto. semanas. Y esa era la trampa de Negro. O como si pudiera ver su propia muerte a través de una ventana: un murmullo de polvo extendido a través de los siglos. imperturbable. Era como si pudiera vivir la muerte. Alguna puerta que se cierra. Como si todo hubiera sucedido en un minuto. dando de comer a aquellos animales. Quien vive en Negro no solo pierde su vida. Antes de la noche. la percepción del tiempo en su conjunto se concentraba como se concentra una gigante roja antes de reducirse a una estrella de neutrones: cuando se despertaba del rumor monótono en que consistía su vida. .algún día en el que de pronto emergía la luz del sol y bañaba los campos y. muchos amigos suyos se habían establecido. Porque aunque los días que tenía que trabajar en el rancho Wheel se hacían tediosamente largos. Una persiana que se corre. ocioso. las cosas cambiaban a toda prisa. Pero no para Flaco.en Negro tan solo se han movido un par de furgonetas de un punto a otro y el frutero ha vendido un par de kilos de tomates.en el que se han llevado a cabo transacciones financieras. El silencio que domina todo. Algún que otro coche. meses.

cuando no tenía coartada alguna que pudiera justificar su valía ante los ojos de los demás. tal y como lo representaba. que incluso había perdido la capacidad en creer que la gente de Negro fuera de verdad. en cualquier caso. etc. sin hacer el mayor ruido. desde luego. Mas una parálisis progresiva que se cuela poco a poco en el organismo. A ello se sumaba que ni siquiera aún había salido del bosque. Una locura. ¿Cómo podria reingresar en el mundo de la gran ciudad. zombies. de que esa fuera la condición real de los parroquianos de Negro. pero es que el paso de la metáfora a la literalidad no siempre está claro. situándose más allá de la humanidad. Y lo que en la mente de Flaco había nacido como metáfora.esta gente son como zombies. un ente vivo en todo caso distinto al del homo sapiens tradicional. Cuando era tarde. su inteligencia.. lo percibía tan nítidamente.se había transformado. No se trataba. en la civilización. Era como si le costara ver. Flaco había dejado de considerar. con el tiempo. en realidad una pesadilla profunda. como si todos aquellos días ociosos e imperturbables fueran poco a poco minando su capacidad visual. o lo había interiorizado de tal forma. crecen con vigor sus frutos envenenados.. a los habitantes de Negro como humanos. en algo literal: esta gente son. sin horizontes. de hecho. por ejemplo. No le servía esa justificación de que la mayor parte de ellos eran ancianos. se hubiera extraviado sin querer en un bosque y hubiera tardado varios años en salir de él. solo se dio cuenta de todo esto más adelante. Se parecía más a lo que separaba a un ser humano corriente y a un zombie. Y allí va sembrando sus poderosas semillas hasta que. en algún momento de su pasado. si había perdido casi todas las virtudes y capacidades que se requerían para manejarse exitosamente allí? ¿Cómo podía volver a casa de sus padres con las manos vacías.De hecho. haber vivido en Negro era para Flaco como si. los habitantes de Negro habían cruzado una frontera biológica. un día inesperado. o que la gente de provincias tiene costumbres distintas. y entonces ya es tarde para expulsarlos del cuerpo. de carne y hueso. sin proyectos? Ciertamente. Eso es. desde hace tiempo. Flaco lo sentía así. para devenir otra cosa. . No. una parálisis. Cuando el daño moral ya se había producido. la serie de televisión Walking Dead. Negro era un sueño profundo. para Flaco había una diferencia mucho más radical entre lo que él imaginaba como la gente normal y los habitantes de Negro.

Las miradas seguían siendo igual de maliciosas. al compartir el camino que llevaba al rancho de Wheel. También sabía esto. para que le costara tanto retornar a la vida de verdad. Tenía que tomar decisiones.sino una especie de inercia vital que los mantenía de pie. La vestimenta de la gente en Negro revelaba también el aislamiento que padecían. tenía que moverse y.Era curioso como el forastero era mirado en Negro con extrañeza. El establecimiento de Forwards and Co. cualquiera hubiera dicho que se trataba de una ciudad de hoy en día. Esas costumbres inalterables podrían llevar allí al menos un par de siglos. Y era lo mismo si ese forasterocomo era el caso del propio Flaco. Un viejo en bicicleta podía cruzar la ribera del Helland y. una especie de mecanismo íntimo que los hacía parecer vivos. Quién sabe cuántas generaciones habían sobrevivido en este valle durante algunos siglos.a Flaco (él haría.llevara ya unos cuantos años asentado en Negro. para que le costara tanto levantarse. tenía que averiguar qué fuerza maldita le unía a aquel lugar. pero hace 50 años. pero solo había comenzado a hacerlo cuando ya estaba a punto de caer rendido en un hospital. Flaco iba cobrando conciencia poco a poco de todas estas condiciones. No importaba si el viejo en cuestión podía estrellarse con la bicicleta o romperse el cuello de tanto mirar. por el extranjero o forastero. En aquellos hombres no había alma. probablemente sin relación con el exterior. Seguía haciéndolo sin inmutarse. igual de retorcidas. era otro caso en el que se ejemplificaba ese desdén inhumano de los habitantes de Negro por el extraño. lo mismo). sobretodo. quedarse mirando durante un buen rato-mientras seguía conduciendo. al final.por lo menos para Flaco. . los jerseys verdes oscuros de los viejos cuando iban a pasear al parque. esos colgantes de plata antigua. cuando en realidad no lo estaban. Recordaba esas medias oscuras que llevaban las ancianas cuando era la hora de misa.

7 .

si el 'leñador' barbudo y malherido o el cojo farsante y mezquino. cuando probablemente sabía más de lo que decía saber. el propio Flaco-. comenzó a troncharse de risa. Así que de ese modo solucionaba las cosas Wheel. pero Flaco estaba absolutamente derrotado.'vengo de parte de Wheel. Había algo que definitivamente a Flaco no le gustaba de Vulgarius. soy tu nuevo compañero de trabajo'. se decía. Un granjero que se hacía el tonto.en este caso. como si cantara cada vez que hablara. enclavado en el quicio de su puerta como una estatua. Eran aproximadamente las ocho de la mañana. a qué hora había que dar de comer a los animales. frente a sus ojos: su nuevo compañero era un viejo granjero rechoncho y lascivo. 'Flaco. a Flaco le daba asco -por no hablar de la desagradable impresión que le causó en todo momento su nuevo 'compañero'. esa mandíbula impostada que quizá ocultaba un espíritu no menos taimado. mientras daba a todo su relato un toque de frivolidad y diversión. Si Flaco era un perro del infierno. Y allí estaba. y se enfrentaba a algo insólito: que alguien golpease el pomo de su puerta. No en vano el día anterior había sido histórico. Sin necesidad de hablar directamente con el afectado. algo sin mayor interés que ver una película un sábado por la tarde. y pudo ver los desperfectos. Ahora se había completado el freak show: era difícil determinar quién resultaba más macabro en esta función. donde se hallaban las herramientas principales. ahí tenía a su compañero de viaje: el mismísimo jorobado de Notre Dame.pero precisamente por ello . un individuo rechoncho.Se llamaba Vulgarius. con pinta de haragán y provisto de una enfermedad degenerativa que le hacía mover la cadera de un lado a otro. Era como si para él todo aquello fuera parte de una comedia. Flaco aún no había despertado de su profundo sueño. Vulgarius no cesaba de contar cosas intrascendentes. Pero ahí lo tenía.dijo. Esa sonrisa medio falsa medio cínica. en realidad.con una amplia dentadura postiza y amarilla. y una sonrisa indecente como jamás había visto. estirando mucho las palabras.en su voz había como un soniquete melodioso. Flaco explicaba detalle a detalle cada función del trabajo en el rancho de Wheel. y venía enviado por el mismísimo Thomas Wheel. 'Una borrachera como Dios manda'. Lo hacía con una seriedad que daba miedo. Cuando llegaron al rancho tras cruzar el río.

aplicaba a todas sus explicaciones un rigor desalmado. El jorobado ponía su toque de pimienta en
todo ello: cada cosa que para Flaco era seria, el otro la hacía pedazos con una risa estruendosa o
una mirada insolente. En verdad era un tipo repugnante.

Vulgarius venía de un pueblo cercano a trabajar. El pueblo se llamaba Jokestown y se encontraba a
unos cincuenta kilómetros de Negro. Como casi todo el mundo en aquella comarca, Vulgarius
disponía de una furgoneta Ford blanca. Y parece que no iba a tardar en usarla. Cuando Flaco
terminó de explicar en qué consistía el trabajo, Vulgarius se dirigió maliciosamente a él y se lo
dijo. A Flaco no le extrañó en absoluto que lo primero que quisiera saber Vulgarius se centrase en
donde conseguir mujeres allí. 'Y por aquí, ¿hay muchos coños?'- decía- y de inmediato procedía a
carcajearse como si fuera un diablo, enseñando esa mandíbula maldita con un hoyo en la parte
posterior. 'Esa clase de conejos es la que me gustan a mí'. Flaco intentaba reírse, pero se sentía tan
avergonzado que miraba a cualquier otra parte; luego cambiaba rápidamente el tema de
conversación. Sí, existía aquel local lamentable llamado Oligon, rebosante de conejos, como decía
el cabrón de Vulgarius. Pero no le iba a dar el gusto, a ese pedazo de cerdo y canalla. Que lo
buscase por sí mismo.

Por otra parte, Vulgarius no parecía tener miedo a quedarse de noche en el desolado rancho de
Wheel. Y tenía razones para no tenerlo: en efecto, Vulgarius solo iba a cubrir turnos de día,
precisamente aquello que era más inútil, pues de día nadie se atrevería a robar. Era tarde para
cuestionar las decisiones de Wheel, a quien además Flaco temía causa de los últimos sucesos. Lo
mejor era no decir nada; aunque el trabajo de Vulgarius era perfectamente inútil, no era Flaco el
indicado para resaltar esa inutilidad.

De modo que al menos ese día Flaco iba a descansar. O eso decía Vulgarius. 'Dicen que me quede
aquí hasta las ocho de la noche'. Algo que alivió el espíritu de Flaco, pues nada necesitaba más que
descansar después del día anterior. Recogió sus bártulos e intentó evitar dar rienda suelta a la
conversación con Vulgarius. Evidentemente este buscaba interlocutores para contar cosas que ni a
Flaco ni a nadie sensato en el mundo podrían interesarle lo más mínimo. De modo que cruzó la
ribera del Helland y se dirigió tranquilamente hacia su casa.

Antes de abandonar del todo el río, se fijó en algo brillante que flotaba sobre el agua cristalina,
fría, del Helland. Un barquito de papel se había quedado atrancado en una roca. Tal y como la
carta de su madre que él había transformado en barco. No podía creerlo. ¿Se trataría del mismo
papel? Aquello era mágico. Cruzó el pequeño caudal del río y deshizo el barquito. Allí se podía
leer lo siguiente:

No ceso de pensar en vosotros, madre. Cada pensamiento mío es para vosotros; sé que sois mi
única familia, mi salvación. Sé que sufrís por mí. Es necesario que yo tome las riendas de mi
propia vida, es necesario que abandone con todas sus consecuencias este agujero en el que por
alguna razón se ha anclado mi espíritu. Os amo muchísimo, aunque jamás os lo diga. Aunque
siempre tenga una palabra desagradable para vosotros. Aunque os humille, os desprecie, incluso
aunque convierta vuestras cartas en pequeños barcos de papel a la deriva.

Flaco comenzó a llorar desconsoladamente al leer estas palabras. No recordaba en absoluto
cuándo, cómo, de qué manera las había podido escribir, pero allí estaban sus pensamientos más
profundos, los que jamás se le ocurriría comunicar a su madre o a su mujer. Tomó el trozo de papel
y lo guardó en el bolsillo como si se tratase de un tesoro. No recordaba cómo habían llegado
aquellas letras allí. Pero eso era lo que en ese momento menos le importaba.

*

Las ocho de la noche llegaron más rápido de lo que Flaco pudo imaginar. Apenas le dio tiempo a
hacer un par de cosas, entre ellas, comprar algo de comida en Forwards and Co, donde no se sabe
por qué, un enjambre de mosquitos había colonizado la mayor parte de las estanterías. A Flaco eso
le dio mucho asco. Antes de salir de la tienda, casi se tropieza con un muchacho. Allí estaba el hijo
del frutero, aquel adolescente que una vez llegó al rancho Wheel armando bronca. Y allí estaba
frente a él, siempre con esa sonrisa maliciosa y enigmática. Ni siquiera pidió disculpas por hacer
tropezar a Flaco.

Flaco se levantó indignado y de hecho le iba a increpar, pero entonces le llamó la atención una
cosa del muchacho. Su camiseta. Un grupo de adolescentes de Negro había organizado una marcha
de senderismo, y cada participante habia escrito su propio nombre en la camiseta. Se leía con
perfecta claridad: Club de montañismo Heek. Danny Kornei. 'Ajá, así que te llamas Danny. Valiosa
información.' Infantil o no, la actitud de Flaco consistió en tomar como una victoria sobre Danny
el conocimiento de su nombre. Ahora sabía cómo se llamaba; y en efecto, de nada servía saberlo,
pero era como si a aquel muchacho le hubiera robado un secreto, como si aquel chico hubiera
cometido un error al declarar abiertamente su nombre completo.

Aún tenía en el bolsillo la hebilla Houston y el misterioso papel en el que había leído algo que no
recordaba haber escrito. Ahora comenzaba a preocuparse por ello. Quizá de nuevo tenía aquellas
ausencias mentales que le atormentaron durante el verano. Sea como fuere, por lo menos su
obsesión por encontrar al roba-cerdos había disminuido un tanto. No porque ya no tuviera
intención de encontrarlo, sino porque sabía que su búsqueda sería en vano. No obstante estaría
atento por si de pronto se le presentara alguna pista interesante.

Y además Wheel se había calmado. O eso parecía. Quizá en unos días le llamara para despedirlo,
pero, de momento, todo seguía en orden. Excepto por Vulgarius. No le gustaba compartir el trabajo
con nadie, menos con aquel paleto gordo y marrano que además no paraba de contar estupideces.
Sentía que había perdido parte de la libertad original, que le permitía organizar su trabajo como
quería y, sobre todo, cuando quería. La idea de volver a ver a Vulgarius le causó un nudo en la
garganta. Ansiedad o asco, era lo mismo. Entró en El Coyote y pidió una cerveza de alta
graduación. Aún se encontraba débil a causa de la última borrachera, pero eso no iba a impedir que
hiciera todo lo posible por suavizar su encuentro con Vulgarius. Tomar unas cuantas cervezas- no
demasiadas- era una vía adecuada para lograrlo.

Y entonces el sospechoso entró en el bar. El famoso sospechoso. Allí estaba, a unos pasos de él,
mirando las noticias de la noche. Como los demás, tampoco él había advertido la presencia de
Flaco. No mostraba ningún signo externo de culpabilidad. Todo lo contrario: tomó una silla, vació
un bote de palillos y se introdujo uno en la boca, mientras pedía una cerveza.

Mira qué vistas desde aquí. mejor.Nada del otro mundo. Otra vez llovía. No podía proseguir con su investigación. Allí estaba el gordo. 'Allí está el hijoputa'.' Era difícil extraer algo de un individuo tan reservado. Tan solo pensarlo le puso de mejor humor. desnudo de cintura para arriba. Y a Flaco no se le ocurría ninguna artimaña para poder acercarse a él a modo de excusa. Cuando llegó a la ribera del Helland. Pero Flaco tenía que dar el relevo al gordo de Vulgarius. Flaco?' Flaco pensó que hubiera sido una genialidad tomar una barra de acero. La última cerveza le sentó mal. . seguro que se parte el otro trozo de cadera que le queda sana'. Allí afuera no había nada. cómo no. No hay muchos metros de distancia.' 'O. no te parece? ¡Jajajaja. Pensó que debía haber pedido un caldo. en ese preciso instante. allí. como siempre. No en ese momento. abrirle la cabeza. Flaco. quieto y tranquilo. ¿verdad. Encendió un cigarro y cruzó la lluvia. -'Joder. Al llegar. qué cabrón. qué cabrón! Cómo somos los hombres. pensó. Flaco. Tuvo que subir a la azotea del barracón.. 'Claro. y machacar la cabeza de ese degenerado. arrojarlo desde la azotea al suelo. Tampoco llevaba un cinturón Houston.. Comenzó a tener frío y le resultó desagradable. no encontró por ninguna parte a su compañero. 'Sé que ocultas algo. pero con lo gordo que es y con lo enfermo que está. ¡La cantidad de conejos que se ven. tráeme el bicho y le echo un vistazo'. 'Mierda'. Flaco? ¿No te parece. En ese momento. a Flaco se le ocurrió algo brillante. Pero Flaco no se iba a dar por vencido. ni nadie. 'Tomar una barra. lata de cerveza en mano. mojándose. Entonces miró por la ventana para ver si localizaba su furgoneta. y utilizó aVulgarius para preguntarle si él sabía reparar escopetas. luego llevarlo al establo y. El sospechoso seguía sin moverse. una vez revolcado con los demás cerdos. Llovía. nadie notaría la diferencia. Otra vez la oscuridad del cielo tapó como una manta la ciudad. vio que las luces estaban encendidas. ya te estaba esperando. sé que sabes algo.

Por primera vez en muchos meses. granuja'. Flaco no estaba aún tan loco como para cometer un crimen. por fin pudo alejarlo.así que así te llamas. para Flaco eran dos victorias. cierta esperanza poseerla.. Eran dos adelantos ridículos. Sus méritos ese día se reducían a dos: había disfrutado imaginando la muerte de Vulgarius. Allí no había calefacción ni nada parecido. con ira. No pudo seguir bebiendo. Se quitó la camisa y dejó que la lluvia le cubriera el pecho.En eso quedaron. Le costó mucho despedirse de Vulgarius.. Las condiciones de trabajo en el rancho eran miserables. La lluvia comenzó a azotar cada vez más fuerte. Arrancó su furgoneta y desapareció. Abrió una lata de cerveza y echó un sorbo. pero también un grito que exigía libertad. La arrojó a lo lejos. Aquella carta mágica.aunque obviamente. 'Danny. . Desde el momento en que la encontró. cogió un libro que tenía arrojado entre otros trastos en una esquina de la habitación. no pudo ya retirarla del bolsillo. de la que no podía separarse. Era un grito de desesperación. Absalón. Aunque ahora lloviese. con fuerza. Imitando a Vulgarius. Gritó. Tomó las mantas que siempre utilizaba para cubrirse y la hamaca donde estirarse un rato. Se sentía satisfecho. con violencia. Flaco no lo pensó ni un momento y se encerró en el barracón. No sabía por qué. pero en esa situación. Danny. pero le producía cierto placer. subió corriendo las escaleras y ascendió a la azotea. Absalón. de William Faulkner. Aunque siempre estuviera lloviendo. como un animal.y tenía el nombre del adolescente vandálico. Y además había otro secreto en su poder. pero no sabía por qué. gritó como un loco.no cesaba de hablar el muy canallapero con la excusa de que tenía que ir al baño.

8 .

¿Dónde caerse. Ese abismo era retornar a su ciudad natal.o así lo consideraba él. no tenía experiencia en nada. en un sueño de idealización maternal. a diferencia de la mayoría de la poblacióncomenzaba a resquebrajarse como anteriormente se habían ido a pique otras ilusiones metafísicas y religiosas en su vida.eso es por lo que todavía Negro podía consistir en su tabla de salvación-. a reconocer los méritos de sus compañeros de generación. No había nada detrás de su abandono de Negro.y lo comprendió. Flaco había vivido. Su amigo era estúpido.un día cualesquiera. ¿Con qué podría ahora seducir a Marta. como un cazador furtivo. Su huida era a ninguna parte.pero ahora entendía que su sabiduría excedía por mucho la suya. Una vez. Toda una ensoñación egolátrica. si no era para cavar su tumba? Así que de eso se trataba. en que pensaba. aunque durante ese instante en el que Flaco intentaba desperezarse un rayo de sol se había infiltrado.y eso era lo mismo que reconocer su propio fracaso-. narcisista y paranoica. siempre estaría protegido. por no llorar. comprendía ahora cuál era la verdad de su situación. quien se hallaba viviendo sola a muchos kilómetros de allí? ¿Qué le podría ofrecer a ella. Era como si apenas estuviera saliendo de la infancia. afuera llovía como de costumbre. Y en eso consistía exactamente la náusea. cuando Flaco no trabajaba y se hallaba cobrando un subsidio.la creencia en que era un artista. en que poseía un talento especial. Flaco lo rechazó. ¿Qué podría ofrecerse a sí mismo? El halo de ensoñación en el que había vivido durante muchos años. qué ofrecer al mundo en general? Y lo peor. sino era en Negro? ¿Y para qué caer en algún sitio. Un amigo suyo le recriminó por ello. no sabía hacer nada.Se levantó del camastro que tenía en el barracón. Negro era el infierno que le salvaba del abismo. No podía volver atrás en su carrera fracasada de escritor. desde luego. a través de la cortina. Un par de carreras universitarias que no llegó a acabar. . Comprendió que había un abismo peor que Negro. Con treinta y tantos años no tenía oficio alguno. se había descolgado de todos sus colegas. un consuelo para titanes condenados. durante muchos años. le salió un trabajo de empaquetador en una fábrica. y donde además él representaba una aportación al destino de su patria o de su mundo. en una especie de paraíso onírico donde él sería siempre amado. de todos sus contactos. una docena de libros que nadie llegaría jamás a leer. Después de su encallamiento en el hospital. '¡No puedes rechazar esa oferta! ¿Qué otra cosa vas a buscar? ¡No sabes hacer nada!' Esa frase le martilleaba la cabeza como un yunque puesto sobre la sien. Se río para sí mismo.

Se acercó a él y le puso en la mano una bolsa de apio. se friega y ya está. espiritual o religioso significaba un comienzo de partida en el que todo lo que sabía. ahí estaba la canalla. Vulgarius llegaría en breve. pero también a una botella de Ballantines que salió volando hasta caer hecha añicos en el suelo.fuera a por ella a su casa y se la diera a Vulgarius. Pareció haber caído. Cuando abrió la puerta de su casa. Llegó como siempre.Pero esta clarividencia novedosa no aportaba nada útil. La luna había hecho una aparición instantánea. una especie de cancerbero que tenía por objeto controlar la condena de Flaco. tabula rasa. pero al cabo de un instante apareció sobre el minibar. porque salía de allí desnudo. Más valía eso que estar desprotegido. Aquella noche apenas durmió nada. Quizá al caer la tarde. allí estaba el monstruo de Notre Dame con su dentadura monstruosa y sus hoyos en la boca. al otro lado del Helland. Era como el guardián del averno. Se quedó escuchando el rumor del río. Había dormido poco y se encontraba inestable. La mosca que creía haber matado seguía pululando. cada vez con mayor estruendo. inclinado sobre un lado. Flaco no era tan desalmado como para ser desagradecido con quien le hacía un regalo. siempre comenzaba de nuevo y siempre desnudo. 'Es de mi cosecha. en torno al bosquecillo que rodeaba su propia casa.por supuesto. y además tenía un objetivo claro: molestar a Flaco. Comenzaba a sulfurarse. Entonces recordó lo de la escopeta. Tomó un paño de la cocina y lo arrojó sobre el mueble en el que se había posado. Agradecía el gesto. había que deshacerlo y arrojarlo a la basura. Ya le había pasado anteriormente. como para recordar a la humanidad que aún rotaba en torno a la tierra. Flaco le dio las llaves del rancho y se marchó en cuanto pudo. Ahora tan solo tenía un palo en la mano y un cuchillo. todo lo que creía conocer. que era lo único que le tranquilizaba. Flaco azotó el paño y dio a la mosca. JODER'. sin poder agarrarse a un tronco firme. Cada fracaso emocional. desde luego. todo lo que había aprendido. antes de que anocheciera. odiaba tener que encontrarse otra vez con él. . Los lobos aullaban al fondo. más allá de la ribera. 'No pasa nada. y menos cuando había dormido tan solo unas horas. espero que te guste'. Le despertó un gallo en la lejanía. aunque sabía que no iba a utilizarlo para nada.

'Llega el invierno'. 'Esa es mi vida'.El calor le subía desde el estómago a la cabeza. finalmente. Entonces se acordó de la escopeta. En ocasiones. Había comenzado bien. bebiendo vino o leyendo. para ver qué se guisaba por allí. un encendedor. . y otras viejas cartas y documentos. pero en treinta minutos su furgoneta arrancaba y desaparecía. La carta de su madre salió volando y se cayeron algunas cosas. porque el pueblo le deprimía. habría pensado que estaba totalmente chiflado. Algo sonó bajo la puerta. Odiaba verse como un hombre caótico. un escritorio caótico y sin sentido'. de todos modos.pero al menos dio la apariencia de que todo estaba en orden. Una carta de su madre. Pensó en abrirla pero. Un halo de niebla se posó sobre la casa de Marollai. Pero siempre arrancaba. Tenía que aprovechar su día libre. pensó. libros. metido en la cama. Todo estaba en orden. Flaco dedicaría por lo menos un par de horas a perseguir a la mosca de un lado a otro. En la mesa central del salón tenía de todo: discos de música. pilas. 'un montón de piezas desordenadas. Todo estaba bien hasta que llegó la mosca.aunque una buena limpieza le hubiera llevado por lo menos tres horas más. la arrojó sobre sus otros bártulos. facturas. porque así Marollai se vería obligado a dormir en Negro. Marollai llegaba por la mañana. Debía arreglarla cuanto antes. A veces hacía una pequeña incursión por la tarde. arrancaba. Una carta. Y entonces llegó la mosca. pensó. El viento rugía incluso en los quicios de las puertas y ventanas. tabaco. Flaco deseaba que no lo hiciese. Hoy no se quedaría en la cama. tazas de café sucias. ya se la daría otro día. aunque tardase en hacerlo. Intentó recogerlo todo. se marchaba al mediodía y no regresaba hasta el día siguiente. pasaba la mayor parte en el interior de su cabaña. Abrió la cajetilla y se fumó un cigarrillo. Cuando Flaco no trabajaba. al menos la mesa central de la habitación principal. le gustaba sentarse junto a la ventana y mirar a la casa de Marollai. Estaba tan triturada que muchas veces daba la impresión de que no iba a poder arrancar. Desde luego. le daba pereza acercarse a Wheel para darle la escopeta a Vulgarius. Intentaba salir lo menos posible de su casa. recogía algo de leña. Pero con el comienzo del invierno la situación era deprimente. cualquiera que le hubiera visto. Debía llevársela sin falta a Vulgarius aquella tarde.

lo pasaba realmente mal. Quizá habrían matado a los animales. se echó sobre el viejo sofá agujereado de su cabaña. Al patrón le importan muy poco la salud y el derecho.estaría herida. . Flaco creía que aquella fórmula instauraba un equilibrio más o menos justo entre el trabajo y la salud. Pero también de esa materia está hecho nuestro mundo. y tenía que ir por la mañana a verificar que todo estaba en orden. Y tampoco la salud y el derecho nos llevan a obtener el pan diario que exige nuestro estómago. No pudo con la mosca. Sin embargo. Se habían convertido en extraños fetiches de los que no podía desprenderse. La salud y el derecho están por encima del trabajo. y tampoco tenía razones para pensar que alguien pudiera desearlo. Eso le deprimía.Flaco se dedicaba a perseguir moscas. los habían sustraído. Flaco debía trabajar todas las noches cuidando el rancho Wheel. que fue cruento y terrible. Luego un vaso de tequila. Era una imposición moral que se había hecho a partir del primer invierno. hay que elegir. Recordó que tenía una caja de pastillas para dormir que le había dado el médico de urgencias. Tomó una botella de tequila y se echó un trago. Y por encima de todo. él solo dormía allí algunas noches. Y en todo caso. Agotado. No sabía por qué temía eso. Cada paso desde su cabaña hasta el rancho se le hacía una eternidad. 'Solo tres días a la semana'. 'Voy a acabar contigo'. qué habrían robado. Tarde o temprano moriría. En realidad. cada vez que no dormía allí. Anochecía muy rápido en aquella época del año. Lloró un poco. su peor pesadilla: que hubieran incendiado el rancho. Abrió la caja y tomó una píldora. Pronto notó cómo se relajaba y cómo se desvanecían sus preocupaciones. Allí seguían la carta y la hebilla. Miró en sus bolsillos. Toda su vida había sido una ensoñación constante. Se durmió con un libro en la mano. pero al menos -eso pensaba. Este principio tenía sus consecuencias dolorosas. Por dónde habrían entrado esta vez. * En teoría. como antes se había dedicado a perseguir fantasmas.

entender la magnitud de lo que había supuesto en su espíritu. la ilusión. Muchos confiaban en su capacidad para llevar a cabo una gran empresa. dijo.ya lo había perdido. Ese fue el punto de partida hacia los infiernos. Ya era noche cerrada. subió al barracón y se echó sobre la hamaca. Al cabo de dos meses.Pero imaginar el barracón ardiendo. le llamaron para trabajar en Negro. 'Aquí tienes la escopeta. Él lo sabía.la confianza. Flaco había trabajado en el proyecto de una editorial. todo el pueblo asomado a la ribera del Helland para ver qué estaba sucediendo. en principio no se había tomado mal lo de trabajar en Negro. Aquel día. Flaco alargó lo que pudo la apariencia de éxito. por supuesto. Ahora al menos se lo planteaba. Allí estaba Vulgarius. la fe. Flaco sintió que había dado un paso adelante. llegó al rancho cargado con la escopeta. sobre las ocho de la tarde. oliéndolo y tocándolo. pero llegó un momento en el que ya nadie podía creérselo. simplemente lo había cubierto con un velo. La cosa cambió con el tiempo. en una pequeña ciudad del Este. dijo Flaco sin demasiada pasión. los animales huyendo despavoridos del fuego. hacía unos años. bebiendo como un cosaco. su novia. no pudiera retirarse de su cabeza. y Flaco no supo muy bien qué cuerda se había roto hasta que comprendió. palpándolo a fondo. muy mal. Cuando se marchó Vulgarius. Flaco había comenzado un peregrinaje que desde el minuto número uno olía mal. aullando a un pastor sordo. era una figuración lo suficientemente terrible como para que. Durante mucho tiempo.tarde. siquiera antes de arribar en aquella pocilga.eso era mejor que estar parado. Vulgarius tomó aquel trasto como el que observa un jamón. Es decir. Juró que se lo traería al otro día. Y la cuestión era cómo recuperarla. También él.pero aquella melodía estaba truncada. Pero lo importante. de aquel fracaso.que debía afrontar la brutalidad de aquel golpe. pero al fin. Vulgarius estaba nervioso. o al menos eso le pareció a Flaco. a pesar de ser improbable. A ver si puedes echarle un vistazo'. Marta. Seguramente estaba deseando salir pitando de allí. Al principio todo habían sido promesas e ilusiones. 'Necesito mis herramientas'. se había comportado como si ese trauma no hubiera existido. Mucho menos cuando Flaco se pasaba el día en el bar. Y. Tuvo que echar el cierre. Ahora Flaco lo veía claro. sentado en una silla y con una cerveza en la mano. Caminando como una oveja ciega. los contratos comenzaron a ser cada vez más escasos. .

pero intuía que la vida real iba a chocar con sus principios morales y sus exigencias intelectuales. Quizá había perdido la paciencia. casi inexistente. Una vez perdió a un cerdo. No sabía cuándo ni cómo. Flaco recordaba que. corría de un lado a otro. La realidad era obscena. También tenía momentos eufóricos. semidesnudo. Flaco intuyó que alguna vez llegaría a suceder algo similar. incluso se comportaba de forma agresiva y violenta. la noche anterior en el rancho Wheel? ¿No había tenido un problema con el párroco del pueblo? Incluso aquella escena paranoica en El Coyote podía haber acabado peor. Lo llamaba 'el terremoto'. Mucho más probable. Quizá en eso consistía la desesperación. En algún momento del pasado. Su moral era 'todo o nada'. rodeado de golfos. es que progresivamente sentía que le resultaba muy fácil. ¿Y ahora qué? También le preocupaba aquella atracción fatal por las decisiones o los actos desesperados. Y esos eran. Y la nada era mucho más accesible que el todo. Alguna vez arrojó una silla a la ribera del Helland. Era difícil salir de un agujero de esa clase en el que todo invita a permanecer. Su obcecación ética había chocado con la pura realidad como un palillo contra un tren de mercancías. En otra ocasión. quizá. pero no solo eso. más peligrosos aún. Con el amor de su vida alejado. para que el cerdo corriera libre. absurda.Era difícil recuperar la confianza en un ambiente como aquel. lo llevó a pasear hacia la ribera del río y luego. aunque ese acto había sido desproporcionado. inmisericorde. cuando no a penetrar más profundamente en su seno. según Flaco. melancólicos. Flaco tenía momentos desesperados. Eso todavía no lo sabía el estúpido de Thomas Wheel. en un acto de poesía pura. pues tomó una correa. que cada vez eran más frecuentes en su vida. Y eso sucedió. . Tenía que calmarse. El problema. Bien. En la euforia gritaba. Sería más correcto decir que dejó que se perdiera. constituyó un instante de felicidad y libertad suprema para él. charlatanes. ya lo sabía. animales salvajes. ¿No había gritado como un loco. incluso atractivo. El terremoto había llegado. La soledad del rancho Wheel no era lo mejor para llevar a cabo ese programa. tenía que tomar las cosas con sosiego y sobriedad. Con su madre haciendo una tragedia de todo ello. estallar de esa manera. cada vez más borroso. ni más ni menos. cruel. ladrones. lo soltó. paletos. puso música a todo volumen en el barracón y alguien llamó a la policía porque se asustó. Flaco había colapsado.

La última ventana se apagó sobre las doce. en vampiro. cuando la balanza se desestabiliza. Pero a diferencia de ellos. en murciélago. harto de sufrir por el absurdo de todas las cosas. La única luz que existía en Negro. Aquello que es objeto de nuestras máximas preocupaciones alivi a el alma cuando desaparece. cuando dejamos que estalle en mil pedazos. Flaco ocupaba el lugar de un vampiro. y el suceso del cerdo libre era un ejemplo magnífico. Nuestra vida siempre es un equilibrio entre dos precipicios. en todo caso. Flaco tenía miedo. Poder convertirse en búho. . Le hubiera gustado. Dejar de tener miedo. No había contradicción en todo esto. Flaco lo sabía. de alivio. tomaba la cerilla y prendía fuego a aquel infierno. En todo ello. poder ser compañero de esos animales. cuando lo quemamos. La pesadilla imaginaria de ver el rancho Wheel ardiendo era. el último acto de libertad en el que él. entonces sucede algo o su opuesto. un murciélago o un animal nocturno.a la vez el anhelo. Pensaba en todo ello mientras fumaba un último cigarro a la luz de la niebla. en dejar que todo se vaya a pique.Flaco era consciente de ello. la oscuridad reinaba como tirana absoluta. A partir de ese instante.Hay algo de libertad.

Invierno .

1 .

una luz brillante. Comenzaba a amanecer. como el aire que se respira. sin función. Nada deseaba más que huir del rancho Wheel. todo desapareció: el cuervo. un cuerpo físico en el que no cabía equivocación sobre su naturaleza. sobre un árbol inclinado tristemente sobre el Helland. él replicaba con una mirada hiriente y asesina. todo. estoy loco y te puedo matar'. Atravesaba el campo en dirección a la ribera del Helland. Las bicicletas se usaban mucho en Negro. El acontecimiento duró unos instantes. también los hábitos de Flaco se habían modificado. no se quedó allí ni un segundo. Pequeños copos. Fue apenas un segundo. y no tendría que ir andando siempre de un lado a otro. De Wheel no había sabido nada desde que le comunicó el suceso. Los días pasaban y pasaban como hojas que se lleva el viento: sin destino. Cada vez que un lugareño le miraba con extrañeza. Había perdido tanto interés por lo que sucedía en el exterior que ni siquiera se fijaba si entraba o salía Marollai con su furgoneta.refulgió con estrépito sobre el borde del río. así llegaría antes a su casa. no era otra clase de pájaro. Compraba lo que necesitaba en Forwards and Co y de inmediato se introducía de nuevo en su cabaña. Otra vez llovía. No era una alucinación. . Flaco corrió a refugiarse en el barracón. Había comprado una bicicleta. y Flaco finalmente pudo hacerse con una a un módico precio. también amenazaba la nieve. Solo un poco de tequila o whisky antes de dormir. como diciendo: 'Sí. A él ya le daba absolutamente lo mismo. Flaco había desesperado de encontrar al culpable del robo de los cerdos.Llovía. Por lo menos. Vulgarius ya era una constante en su vida. más parecidos al hielo que a la propia nieve. Se había dejado crecer el cabello y la barba. Cuando llegó Vulgarius para hacer el cambio de turno. como si fuera un extraño o un loco. Entonces sucedió algo simplemente increíble. proveniente del cielo. hasta el punto en que adoptó una conducta autista y silenciosa. había un cuervo de color blanco. Las furgonetas estaban fuera de su alcance. Después. Con la llegada del invierno. pero la figura era evidente. Allí. la luz. y la gente le miraba con preocupación. Con los primeros días del invierno. ni siquiera visitaba El Coyote. no bebía tanto como antes. Casi siempre tenía un zumo de naranja en la mano.pero no del sol. No hablaba con nadie. Para empezar. Y sus arrebatos habían disminuido. Se marchó a trompicones y casi se estrella contra un árbol. El animal era nítido en sus ojos.

Entretanto. Mientras tanto. había perdido las fuerzas para enfrentarse a nada. La furgoneta salió zumbando de allí.. mientras el padre pedía perdón y el hijo justificaba su robo. ya había perdido las fuerzas para enfrentarse a él. en Negro.dijo Flaco. No tenía amigos. '¿Os puedo ayudar en algo?'. como si no diera crédito a que pudieran estar robando delante de sus narices. ni familia. Desconfiaba de todo el mundo. De hecho. confía en ti mismo.dijo a modo de justificación. Una de sus frases mentales continuas era ésta: 'Que se vaya al infierno todo'. No tenía una furgoneta para salir huyendo si entraba algún ladrón violento. todo el mundo tenía consejos para Flaco.. . Para sorpresa del propio Flaco. prorrumpió en disculpas y peticiones: 'No diga nada. Pero si están ahí tirados. por favor. su reacción no fue asustarse. el que conducía la furgoneta. tómalos. No tenía un animal que le hiciera compañía. '¿Qué cables? No sé de qué cables me hablas. sé fuerte. Siempre decía que se le había olvidado.se decía. Uno de ellos. pero quien finalmente tenía que pasarlas putas todas las noches era él y solo él. También estaba harto de lo que él llamaba los consejitos: una carta de su madre. entre el rancho y su cabaña. Lo único que sentía era indiferencia y lástima por aquellos pobres condenados. Inclusó inventó una canción en su cabeza con ese estribillo. claro'. Pues bien. tampoco había conseguido que el sapo lascivo de Vulgarius le hubiera arreglado la escopeta. Pasaba la vida entre su cabaña y el rancho. una llamada de su padre. que había removido las herramientas y la había perdido. Flaco no salía de su asombro.por mí podéis tomar todos vuestros consejos y llevároslos con vosotros al infierno. No hacía vida social. el que parecía su hijo recogía unos cables que había arrancado de algún lugar del cobertizo. Todos tenían consejos que dar. 'Solo recogemos estos cables que se encuentran aquí tirados'. sé ordenado.reacciones todas típicas del miedo-.. Una noche cazó a unos tipos intentando robar en el rancho. Simplemente se quedó mirándolos. etc. y era ésta: quien tenía que pasar las noches de invierno en el rancho Wheel era él y solo él. tengo hijos que alimentar. Su ira había dado paso a un enfriamiento generalizado de su espíritu. que la traería al día siguiente. trabaja y esfuérzate.Flaco siempre tenía una respuesta para estos consejos. salir huyendo o atacar. no tengo trabajo'. Flaco no se había movido en todo momento de su barracón. Aunque Flaco sabía que la intención de Vulgarius era la de quedarse con la escopeta. No tenía una escopeta para defenderse.

Pasaba allí las primeras horas de la mañana.' Sin embargo. con la espalda encorvada. esperaba que aquel acontecimiento mágico que una vez presenció. * El invierno había amainado la ira de Flaco. casi siempre. todo hay que decirlo. Pero lo único que persistía eran los copos de hielo sobre el río. decidió acercarse a la ribera del Helland y sentarse allí. que no llegaban a cuajar en nieve. pero no la maleza que aún tenía en su cabeza. sin razón. Iba tan lento como una tortuga. al menos comenzaba a ver qué es lo que estaba mal. Tomaba entonces varias piedras y las arrojaba al río. Tenía los párpados caídos y los cabellos deshilachados en torno a los hombros. no se tardaba más de diez minutos. Luego daba el relevo a Vulgarius y se marchaba. para echarse sobre el sofá sucio y roto y tomar un trago. y de este modo podía pasar varias horas. En realidad. y que hizo que apareciera un cuervo blanco sobre la ribera del Helland volviera a suceder. mientras dejaba que el sueño conquistara su conciencia. y a veces tenía que parar para tomar aire. y siempre sentía que le costaba respirar. incluso esto le costaba. en una roca a la que acostumbraba visitar. sentía que se parecía más a una piedra que a un hombre. Flaco había tomado esa costumbre extraña de escuchar el rumor del río sin pensar en nada más. 'Pues no tiene otro nombre. Luego llegaba a la cabaña. Desde el rancho a su cabaña. Y. soñaba con aquel cuervo blanco y aquella luz insólita que había sacudido Negro. y a veces ni siquiera cerraba la puerta. . Entonces se miraba en el espejo de alguna tienda y veía una figura espantosa. Sin sentido. Sin motivo. En su lugar. en bicicleta. Pedalear se le hacía un mundo. Estaba esquelético. una luz débil penetraba lentamente a través de sus asuntos y. Sin embargo. sobre el sillín de la bicicleta. aunque no podía del todo concebir un orden para su vida. Incluso los animales -pensaba. una especie de león herido o de vagabundo recién salido del infierno. hasta que llegaba Vulgarius.Pero tampoco eso le quitó el sueño. A veces.estaban más desarrollados espiritualmente que él.

Estos eran irrenunciables. todo tiene sentido en tanto es sentido interpretado. y que. como tantos otros. pero hasta cierto punto eran coherentes con sus principios metafísicos. Pero también había otra lectura. habría desarrollado una conducta esquizoide y confusa que lo condujo a erráticas decisiones. Él simplemente había sido. Solo ahora Flaco experimentaba la transformación paulatina. En esta Flaco salía mejor parado. lenta. sino la vida de aquellos que vivían con Flaco. La que a Flaco le provocaba más náuseas era esa que lo confirmaba como un simple gilipollas de clase media norteamericana. de ese modo. y la experiencia le decía que tampoco eso era cierto. 'En suma. su familia. Las elecciones vitales y los proyectos que gobernaba Flaco podían ser catastróficos desde una óptica mundana estándar. El problema vino cuando Flaco comenzó a darse cuenta de que él vivía en aquel mundo en el que no había espacio para sus principios. bromas. en conjunto. con sus propias reglas. Lo peor es que Flaco también enjuiciaba sus propias interpretaciones sobre estos acontecimientos. que su conducta era absurda o reprochable. que ni siquiera Flaco podía sobrevivir sometido a aquellas reglas. ante los ojos del mundo. Fuera de ahí. Charadas. sino pactos de ficción o relatos que solo servían para amortiguar el peso de su culpa. podía parecer. que culpaba a su madre de la educación puritana que había recibido. de esos problemas inventados en realidades tangibles: cuando su propia supervivencia estaba en tela de juego a causa de la pésima gestión que había realizado de su vida. peor aún. determinaba que sus problemas no eran más que ficción comparados con los problemas reales que aquejan al mundo. sobreexpuesto a tantas informaciones paradójicas. clasificar. Sus tablas de la ley solo servían para un mundo en el que solo Flaco habitase. Flaco se había construido un mundo paralelo en su cabeza. las demás especulaciones no solo eran excesivas. todo flota en la nada'. Sus axiomas no solo perjudicaban la vida de Flaco. una persona sensible que recibía demasiada información del mundo que no podía ordenar. axiomas y fundamentos. Había varias lecturas de todo esto. .El relato era el siguiente. sus amigos. una tras de otra. inocentadas: su vida no era más importante que la de un pimiento o la de un animal. la vida de la gente que Flaco amaba: Marta. Siendo así. un pequeño clarividente a su manera. que culpaba a la tradición cultural y a la sociedad de sus fracasos. Aquella pulsión gravitatoria que lo impelía a empeorar las cosas cada vez entraba de lleno dentro de ese análisis.

Cuando pensaba en todo ello siempre hacía lo mismo: encendía un cigarrillo y exhalaba el humo
muy lentamente, como queriendo concentrarse. Siempre había creído que fumar ayudaba a
reflexionar. Pero él nunca llegaba a una conclusión clara, excepto la que lo hacía culpable y mil
veces culpable de sus fracasos. Y cuando comprendía que ese juicio severo era solo consecuencia
de su espíritu acomodado y burgués- mimado -volvía a culparse de esto, y vuelta otra vez. Su vida
era un círculo, su pensamiento era un círculo, un nudo irresoluble. En cualquier caso, era evidente
que el frío invernal había dado paso al análisis. Eran análisis circulares y absurdos, eso seguro. No
resolverían su situación, básicamente porque- aunque Flaco no lo sabía- les faltaba el ingrediente
más elemental: la esperanza.

Aquella noche, antes de dormir en su cabaña, le vino a la mente la escena con los ladronzuelos de
los cables. Sintió una extraña paz al pensar en ello, frente a la habitual preocupación y ansiedad
que le generaron los anteriores disturbios en el rancho Wheel. Es verdad que tampoco ahora el
destrozo había sido tan llamativo como para que supusiera un problema para el trabajo. Pero no
había tenido miedo ante los ladrones, ni siquiera se había inmutado. Al menos por esa noche, el
miedo había dado paso a una sensación de ingravidez; la responsabilidad, a una feliz e
inconsciente libertad.

Intentaba leer algo- ahora estaba con un libro de Carver- pero no podía concentrarse, así que
decidió salir un momento a la calle. No le gustaba salir a la calle; normalmente, era allí donde más
miedo le daba estar. Era curioso; el mismo sitio le ofrecía percepciones diametralmente opuestas,
estuviera dentro o estuviera fuera del recinto. Le pasaba lo mismo en el rancho Wheel: si se
quedaba mirando mucho tiempo el rancho desde fuera, se preguntaba cómo tenía cojones a
permanecer allí dentro, en ese lugar solitario y peligroso. Mas, una vez que entraba, la cosa
cambiaba tanto que incluso una vez arropado con un par de mantas sencillas, conciliaba
rápidamente el sueño.

Pero salió. Necesitaba tomar algo de aire. Las últimas semanas le costaba respirar. No fue al
médico por temor a que le dieran una mala noticia. Como los buenos niños sobreprotegidos, era
hipocondríaco. Caminó un poco hacia el borde del bosque; jamás se había atrevido a poner un solo

pie en su interior. No era un bosque muy grande, desde luego; pero bastaba para albergar peligros
ocultos. Marollai dormía en Freeheut, él no tenía la escopeta en su cuarto de herramientas. Sin
embargo, algo le atraía hacia la oscuridad del bosque. Vio algo, unos ojos blancos en mitad de la
maleza. Se quedó quieto y se dio cuenta de que le faltaba el aire. Los vellos de la piel se le erizaron
de repente. Como si no quisiera molestar a aquello que había allí, intentó retroceder sobre sus
pasos, poco a poco, muy lentamente. Los ojos seguían allí, también cuando ya estaba enfrente de
la casa de Marollai. Al llegar al quicio de su propia puerta, miró por última vez. Los ojos habían
desaparecido.

Suspiró, cerró la puerta con violencia y se dirigió rápidamente al minibar. Necesitaba una bebida
fría. Y entonces volvió a sentirlo. Otra vez aquella sensación de soledad cósmica. A través de la
ventana, pudo ver la constelación de Orión. Era una noche clara, demasiado clara para ser una
noche de invierno. En una de las extremidades de aquel cinturón bellísimo, titilaba, débilmente, la
gigante Betelgeuse. Una gigante roja que está a punto de expirar, a punto de morir, que quizá ya
haya muerto aunque aún no nos haya llegado la noticia de su defunción a través del espacio
interestelar. Es lo bueno de los cielos: que se pueden ver cosas que ahora ya no existen. Pensó si él
era como una estrella de ese tipo: alguien al que todavía no le ha llegado la noticia de su propia
muerte.

2

Un buen compañero de trabajo. claro que sí. parecía estar llorando. Sin embargo. 'Mira muchacho. vestida con poca ropa. coño. Se acercó a la barra y entonces miró hacia la figura obesa de perfil. No paraba de animar a Flaco a que se tomase una copa. muchachote'. No podía creerlo.Aquella noche debía vigilar el rancho Wheel. ven que te invite una copa. una muchacha inclinada sobre un vaso. Desde el exterior. provocándole una náusea. O de una prisión del condado. Tomó un abrigo de piel de borrego que tenía por allí y sin pensarlo demasiado enfiló el paso hacia el club Oligon. hacia la salida del local. como una especie de melocotón podrido gigante. Abrió la puerta principal. Anímate. a lo lejos. tocando con los dedos su vaso-. y Flaco tampoco necesitaba mucho para aceptarla. Estaba en las manos de Vulgarius. Atravesó la ribera del Helland y subió a través de una larga cuesta que llegaba hasta el local. parecía un templo abandonado. Parece que hayas salido de un agujero en la tierra. tú por aquí. muy lentamente. dos y tres copas hasta que Vulgarius se fijó de pronto en el rostro de Flaco y cambió su tono de voz. y parecía que no se daba cuenta de que Flaco debería estar en esos momentos en el rancho. Mira las pintas que llevas. Eran las únicas personas que había en el local. En absoluto estaba pensando en comprar los favores de una muchacha. con dos farolillos rojos que parecían alertar de que allí dentro solo podía encontrarse algo lamentable. No había casi nadie. Ya era muy tarde. allí estaba. En el otro extremo. como suavizándolo al tiempo que enfatizándolo. negra. una figura obesa. pero no podía dormir ni tampoco deseaba salir al descampado en plena madrugada invernal. el baboso de Vulgarius. y no allí. Una especie de culpa azotó el estómago de Flaco. que la vida es para disfrutarla. Flaco intentó pasar desapercibido y se dirigió. en su apariencia. Pero mírate. Su compañero de trabajo se estaba tomando un whisky doble y parecía muy animado. 'Coño. tan solo deseaba tomarse algo que le ayudara a conciliar el sueño. Me caes bien y me pareces una buena persona. algo había cambiado en su tono de voz. Flaco no sabía muy bien como explicarlo. Sin éxito. No era solo el brillo ebrio de sus ojos. Así estuvieron bebiendo una. estaba discutiendo con el camarero. Vulgarius estaba evidentemente borracho.decía. Flaco. parecía que el tipo se había vuelto más listo. ¿No quieres pasar la noche con una mujer de buenos muslos?' .

Vulgarius se detuvo como esperando una respuesta de Flaco. Vulgarius estaba azotando en plan jovial el hombro de Flaco y brindando con su copa. la nieve comenzó a caer. estaba casi al galope. Él procurará huir de ti. si siempre vengo por aquí'. Nunca puedes hacerlo sin llevar un cuchillo. Le dió la impresión. Tienes que dejar toda tu estúpida autocompasión aparte. De nuevo volvía a ser el gordo asqueroso que era siempre. A los lados. con un pulso agitado y la respiración entrecortada. Casi era más granizo que nieve.de que los ojos de Vulgarius eran los de aquel animal que vio la otra noche en su cabaña. Pero suponte que de pronto te cruzas con uno. El aliento le apestaba a alcohol. Entonces Vulgarius le agarró de un brazo con fuerza. muchacho. Y es muy probable que te encuentres a un jabalí. Había elegido a una chica brasileña. Antes de entrar en la habitación. Lo mejor es que salgas corriendo. Mientras corría. te evitará. ya lo sabes. ¿de acuerdo? Es como cuando te metes en el bosque. chico. cuando salió a pasear hacia los lindes del bosque. Era como si estuviera diciendo algo extremadamente importante. nunca te enfrentes directamente a un jabalí'. El mismo animal que se encuentra asustado es el que te puede sacar los dientes. Como si estuviera huyendo de algo. tú llevas tu camino y él el suyo. muy débilmente. Así que. Al momento. nunca te enfrentes a un jabalí. Necesitaba tomar aire y salió del local. de pronto no sabía donde se encontraba. el bosque lo penetraba todo. miró furtivamente a Flaco. alejándose unos pasos. no se te ocurra enfrentarte a él si no llevas una escopeta de caza o si hay poca luz o es de noche. chico. Mira. Continuó andando en la misma dirección para ver si podía otear la ribera del Helland. Nunca había visto tan serio a Vulgarius.quizá producto del alcohol que había ingerido. En cualquier caso. Parecía muy importante para él que Flaco supiera contestar adecuadamente a la pregunta. Pidió una habitación para estar con una muchacha y desapareció al fondo del local. Solo se veía el horizonte marcado por la carretera. Y en el bosque hay muchos animales de esos. Cuando se dio cuenta. duró un segundo. Pero para Flaco todo aquello no tenía sentido. 'No puede ser. En algún momento decidió detenerse. . Pero Flaco se limitó a girar la cabeza en un gesto de negación. 'Mira. Otra vez sintió que se quedaba sin respiración. o de alguien.

pero por el motivo que fuera. que evidentemente eran de animales ocultos en la maleza del bosque. decidió finalmente seguir la carretera principal. una misteriosa fuerza que no podía controlar. pero era en vano.No podía regresar. nevaba. como a metal. detrás suyo se erigía la misma clase de horizonte que hacia delante. pero ahora más estrecha que antes. no había nadie alrededor. Un sudor frío le escurría a través del cuello. Comenzó a correr atravesando la maleza.cayó entre un montón de hojas. había dado paso a un silencio total. en cualquier caso. Los ruidos del bosque se hacían progresivamente más insoportables. Debía evitar introducirse en el bosque al precio que fuera. Lentamente se incorporó y entonces vio que aquellos sonidos insoportables. Por fin. . 'No te enfrentes directamente a un jabalí'. desesperado y exhausto. Sentía que se hacía sus necesidades encima. vio un cruce. aquel grito de pesadilla. El bosque le atraía con su misterio y su maldad. El ruido que hacía al pisar las hojas le confundía cada vez más y le hacía ver peligros por todas partes. No tenía el teléfono encima. esta vez mucho más despacio. Se había caído y sentía ardor en las rodillas. y sin embargo algo lo atraía hacia él. agudizaba el oído con la intención de escuchar el cauce del río. No sabía hacia donde ir. en una sola herida. De modo que no podía saber hacia donde conducía el camino. en el desvío de la izquierda había clavada una señal de madera. Intentó evitarlo. pero ya estaba de hecho metido en un sendero. se había borrado lo que estaba escrito. Y se había perdido. Solo se oían ruidos extraños. Pronto se convirtió en una especie de camino. Estaba en medio de la nada. Tardó casi media hora en recobrar la conciencia. De modo que continuó caminando hacia delante. hacía frío. sabía que no debía penetrar en él. como si de hecho la muerte hubiera penetrado en él. Nada se movía en el bosque. Cada vez sentía más pánico y ansiedad. Tenía un sabor raro en los labios. porque se encontraba cansado. en dirección a ninguna parte.un minuto después. Entonces también él gritó. Y entonces. En el desvío de la derecha no había ninguna señal. como un cuchillo que le abriera el vientre de arriba a abajo. no podía pedir ayuda. uniéndose a la locura nocturna. Solo continuaba la carretera principal. Así que había llegado al final de la carretera. hasta transformarse todos en un solo grito.

No paraba de pensar en las enigmáticas palabras de Vulgarius. asestando dentelladas a los cerdos y arruinándolo todo. más allá de la ribera del Helland. Allí delante. débiles a causa de la distancia. Se sentó en una piedra y derramó unas lágrimas. A lo lejos.Caminó en cualquier dirección. Y al doblar un flanco en el sendero que seguía. éste lo había divisado a través del ventanal y de nuevo se veía subiendo las escaleras del barracón para escapar a su furia. Debía ser muy triste para ella tener que acostarse con ese animal espantoso. En su mano todavía sostenía un zumo de naranja. hacia los lindes del bosque. Pero aquel jabalí no era un animal corriente. Al fondo podían verse las luces del rancho Wheel. Podía oler su aliento putrefacto. Sabía y podía intuir todos los movimientos de Flaco. aturdido y sin rumbo. * Soñó con un jabalí de color rojo que había penetrado violentamente en el establo. El jabalí tenía el objetivo de encontrar a Flaco. Se podían escuchar los balidos de las ovejas en el fondo. Pero. Estaba dispuesto a hacerlo cuando el animal se arrojó a su pierna y comenzó a triturar sus músculos. familiar y accesible. y. Se despertó entre sollozos. eso si no se había levantado con resaca después de la juerga de anoche. Casi le daban ganas de abrazarlo. Allí le dejó. Pronto llegaría Vulgarius. a tan solo unos metros. se divisaban las primeras luces del pueblo. y durante unos instantes no sabía donde se encontraba. antes de ponerse en marcha hacia el rancho. lo vio. No le quedaba más remedio que saltar de la azotea. arriesgando unos cuantos huesos. Este cerró con llave la azotea y esperó allí a que el jabalí se marchara. y las primeras camionetas comenzaban lentamente a circular. se encontraba el río Helland. . en aquel infierno llamado Oligon.sin ningún pensamiento en la cabeza. medio cojo y lleno de vicio y maldad. por alguna razón inexplicable. junto a una muchacha brasileña de unos treinta años. Encontrar el río fue como encontrar a su madre. Por fin comenzó a tomar conciencia y a divisar todos los objetos cotidianos del barracón. algunos animales que Flaco no sabía reconocer. de pronto aquella bestia se encontraba enfrente suya.

Allí estaba. Entonces sintió los pasos de Overbeck hacia él. Vulgarius no dijo nada al respecto. Flaco no la conocía. arrojó cerca de la puerta la bicicleta. el padre Lenny Overbeck. Le dio incluso la impresión de que tenía lágrimas en los ojos. Cuando Flaco ya comenzaba a perder de vista a Overbeck.le hacía la comida. Pero curiosamente. Flaco lo agradeció profundamente. esperaría a que Vulgarius lo comentase. Cómo estás. porque Flaco se lo quedó mirando como esperando una reacción. lo más rápido que podía. Entonces el viejo giró violentamente la cabeza y penetró a Flaco con los ojos. como si ese encuentro no hubiera sucedido. Flaco giró otra vez la cabeza y se puso a pedalear. Fue una situación absurda. 'Ya estamos aquí. quizá tenía suerte y el párroco no lo advertía. cada vez más rápido. De momento. con todo el amor del mundo. entonces escuchó su voz. Flaco. Por tener un marido tan degenerado. 'Qué absurdo es todo'. alargando la voz en forma de soniquete como siempre-. como proveniente de otro mundo: 'Chico. muchachote. sin escuchar si le llegó a decir algo. como una estatua. Llevaba una bolsa sobre el hombro en la que su mujer. el jorobado maldito. Luego empezó a reírse para sí mismo. Allí. Flaco pedaleaba más rápido también. se despidió con toda la amabilidad que le permitía su cinismo y se marchó en la bicicleta. dando de comer a unos patos. Era como si la noche anterior no hubiera existido. pero en el rostro de Overbeck solo había una especie de tristeza contenida. Estaba seguro de que no se merecía tener de compañero a esa mala bestia. Flaco iba a intentar suavizar la situación. entre ambos parecían estar componiendo una pieza musical. Manipuló los mandos de la bicicleta y la evitó. Llegó a la cabaña. no quería pasar en absoluto una escena desagradable como la de la otra vez. Lo había pasado demasiado mal. como para escarbar demasiado en todo ello.que desconocía sus infidelidades continuas. el cancerbero del Infierno. . a menudo pasta o alguna omelette de verduras. iba a pasar por allí sin hacer mucho ruido. de impotencia. y penetró en su casa.' Flaco no pensaba decir nada de lo de la otra noche. se lo encontró. pero sentía indefectiblemente una compasión absoluta por ella. estaba de pie. ¡Vas a perder tu alma! ¡Necesitas el perdón!' Flaco iba tan rápido en la bicicleta que casi atropella a una anciana que venía con la compra. tanto en el burdel como en el bosque. unos minutos después. casi un aullido. Después.decía. Una vez atravesó el río. muy despacio. sobre la maleza.

de la mismísima oscuridad si fuera necesario. Si nadie le decía nada y. pedaleaba muy despacio. vio el coche de policía de Rooster. la comisaría. Y así hizo. 'Bien. Flaco le hizo un gesto desde la ventana. Por fin. Salió rápidamente al umbral de la cabaña. Qué más podía haber hecho Flaco. Porque comprar una botella de vino y escribir en un papel no era lo grave. Lo mejor sería bajar al pueblo y dar una vuelta por allí. oteando hacia el horizonte como si allí pudiera encontrar rastos de sus crímenes. la carnicería. un animal pequeño y sigiloso penetra sin que lo sepas. Le sonrió como de . Debía sacar fuerzas de donde fuera. había una botella de vino que no recordaba haber colocado. Escuchó un motor. Desde luego. Flaco se acercó despacio y le dio los buenos días. Allí estaba dentro. en algún momento cuya indeterminación en el tiempo le producía escalofríos. parando en todos los lugares públicos: la iglesia. si aquí se cometiera un asesinato nadie se enteraría hasta después de un año. Lo grave es lo que pudiera haber hecho y que quizá ahora simplemente no recordaba. pero tenía que reaccionar. el viejo llevaba su sombrero y su cigarro eterno en los labios. En algún momento.Allí. Bajó en la bicicleta. pensó Flaco. arrancando a mordiscos la carne de una hamburguesa.había comprado una botella de vino y se había puesto a escribir ese sinsentido. Allí estaba el viejo trasto de Marollai. entonces todo estaba bien. sobre la mesa.¿cuando? ¿anoche?. Todo seguía como de costumbre. Retornaban las ausencias. y ver las reacciones de los vecinos. La nieve cae débilmente sobre las casas abandonadas. Debía visitar un médico. quizá desde el principio debería haber visitado a un médico. Será un sueño plácido. Tomó un vaso y echó un trago. La miró extrañado. Se arrojó sobre el sofá desconchado de su cabaña. es tarde para que puedas hacer algo”. el sueño de un cuchillo suave sobre la carne. Todavía estaba preocupado. estaba llena. Rooster hizo un gesto afirmativo con la cabeza y siguió atacando su bocadillo. el establecimiento Forwards and Co. pensó. como si se tratara de una misión de suma importancia para él. si el canalla de Rooster solo le saludaba como siempre. otra de mis ausencias típicas del verano'. Para Flaco todo esto estaba claro. Allí. Decía lo siguiente: “Sigiloso el jabalí ha penetrado en la noche. Al lado. había una carta. Todo normal. eso era lo que realmente le preocupaba. Nada insólito.

Venía a recoger un poco de leña. necesitas el perdón'. al caer la noche. Luego. Le vinieron aquellas palabras antes de quedarse totalmente dormido. 'Vas a perder tu alma. . El sueño embriagó por un instante la conciencia de Flaco. donde todavía había vida humana. sobre las cinco. se marcharía con su furgoneta renqueante a Freeheut.costumbre.

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encendía un cigarrillo y fumaba muy lentamente. . y que lo que él vivía como yo verdadero era un error. los recuerdos de Flaco también se transformaban en pálidas imágenes. que aún resistían la tiranía del imperioso invierno. mientras las miraba con atención. ahora se transmutaba en mera sombra o eco. se añadían elementos muy pocos originales: la nieve. conmemoradas en honor al patrón. pero con la que no se identificaba del todo.iba intentando componer una vida digna de ser vivida.siempre amable con Flaco. hacían alguna compañía a Flaco. siempre dispuesto a echarle una mano.A medida que el invierno penetraba en el hemisferio norte. Sí. donde parecía que un virus o una plaga había provocado la huida en masa de los habitantes. o acordarse de algún detalle de importancia. Era como si aquellas imágenes hubieran sido traspasadas a una lápida. Todo eso se acababa en Noviembre. Algo que le producía temor pero con lo que iba a tener que vivir un tiempo. la soledad y el miedo en el rancho Wheel. con el invierno. o su yo verdadero. esos rastros con los que quizá su otro yo. como si los recuerdos se hubieran tallado en una piedra. Los amigos. que quizá ese yo estaba haciendo lo correcto. los padres. Su presente eterno era el mismo de siempre: el cigarro del viejo Marollai. todo aquello que una vez había constituido su vida íntegra. luego. en sombras o ecos. hasta entender que era mejor así. de una voz distinta que él reconocía como suya. Ordenaba las notas como intentando componer un puzzle con ellas. Y ahora. Solo las hojas de los árboles otoñales. pero ausente cuando se trataba de sobrevivir a la noche-. algo que su inconsciente más sabio e inteligente debía corregir. No intentaba reconstruir las circunstancias en las que se redactaron. Marta. A cambio tenía el registro de su inconsciente. aquella tumba llamada Negro conservaba sus pequeños destellos de vida en las fiestas del verano. el vacilante caminar de Vulgarius.su yo vivo. aquellas notas esparcidas sobre la mesa y manchadas de vino. en languideciente imagen solo recobrada a través del aparato de teléfono o de la fotografía en el álbum de familia. el silencio absoluto del poblado. Pero ellas iban a desaparecer de inmediato también. o las comidas populares del 4 de Julio. la oscuridad temprana y absoluta. y que a lo largo del período de separación se conservaba solo en el frágil ámbar del recuerdo.

intentar descifrarlas. He resistido durante toda la noche despierto. A veces. podía quedarse hasta altas horas de la madrugada revisándolas una y otra vez. También eso de que había pasado toda la noche durmiendo. Pero a través de los días Flaco se había convencido de que eso era acaso lo único que tenía sentido. ''El ojo de la vaca corre hasta el mástil. Lo único común entre su vida inconsciente y los fragmentos que muchas noches aparecían sobre su mesa era la mención del jabalí. Todo aquello no tenía sentido. cigarro en mano. De modo que esa anotación era realmente paradójica. hasta que caía rendido sobre la mesa. Toda la noche despierto. no lo tenía para la común conciencia. Cubrieron sus huesos con esparto''. Gamma y delta. una noche fantasmal en la que Flaco había perdido la conciencia y se había extravíado en el bosque. sonidos molestos. abandonando a Dios su suerte. No la había. la única voz que debía escuchar. como si de un jeroglífico se trataran. Aunque Flaco no podía hilar correctamente la significación de todo ello. lo cual era falso. Duerme el ojo de la vaca. entre esas extrañas palabras y su realidad. sentía una especie de alivio en sentarse frente a la mesa y. El famoso ojo de la vaca aparecía a menudo en sus notas. sabía que esa noche en Oligon. '' Miércoles por la mañana. Ni rastro del jabalí. o al menos. porque las notas siempre las encontraba cuando venía de guardar el rancho Wheel después la noche y él siempre dormía al menos cuatro o cinco horas seguidas.Eso se había acabado. Consumo puentes mientras intento averiguar dónde se ha quedado el animal''. alguna correspondencia. . Ahora simplemente prestaba atención a sus mensajes. El asunto del jabalí lo había escuchado por primera vez de Vulgarius. Todo lo demás eran rumores. Y es que esas notas eran lo más parecido a un jeroglífico. a no ser que el ojo de la vaca se refiriera al cabrón de Vulgarius o a algún animal de su rango. También sus pálidos recuerdos. cuando dormía en su cabaña. La sombra del pájaro está dominada y el canal aún contiene la sangre requerida. el extravío nocturno y la aparición súbita de esas notas estaban de algún modo relacionados. agotado. Y aunque sus investigaciones no daban nunca un resultado firme. Intentaba encontrar alguna analogía.

en esos momentos. Una especie de asco o náusea que no sabía identificar lo ligaba al recuerdo de aquel sitio. como era usual meses atrás. lo había convertido también en una roca de granito. Entonces dejaba caer el libro.Lo importante es que su otro yo era en apariencia un tipo fiable. Esa especie de desesperanza que se había afincado en él. cuando dormía en su cabaña. porque aunque escribía cosas raras. * El invierno había relajado los nervios de Flaco. Había una última cosa que lo relajaba. que era difícilmente perturbable. Eso le bastaba a Flaco para permanecer tranquilo. o lo que tuviera entre manos. hundiendo profundamente sus raíces en su espíritu. Aunque también estaba amortiguada. también le sucedía eso cuando pensaba en Vulgarius. hacía uso de una cerveza o de una pastilla para poder relajarse. Flaco no hubiera sido capaz de explicar qué significaban para él. esa difícilmente era extirpable. Por otra parte. Todas las mañanas Flaco bajaba en su bicicleta al pueblo y preguntaba o simplemente observaba a la gente. o el vaso. y los días que debía dormir en el rancho . pensaba en la luz de aquella extraña mañana en la ribera del Helland y la aparición súbita de esa especie de hilos de cristal que lo dejaron perplejo. en una especie de paz maternal que solo había sentido precisamente cuando había sido un niño en los brazos de su madre. La única emoción que pervivía en el alma de Flaco era el miedo. simplemente se echaba sobre el sofá y conciliaba el sueño rápidamente. Cada vez que quería dormirse. y felizmente retornaba a los brazos infalibles de Orfeo. Pero bastaba para sumirlo en un dulce sueño. Había algo en todo ello lo suficientemente retorcido y nauseabundo para que Flaco lo sintiera como blasfemo e insoportable. Pero siempre obtenía la misma respuesta. En efecto. Su nombre le ponía los pelos de punta. Rara vez estallaba en ira. no era un alborotador ni un criminal. No volvió nunca a visitar Oligon. el otro yo debía ser un tipo afable y tranquilo. En ellos no había pensamiento alguno. intentando averiguar algo sobre algún acontecimiento que hubiera alterado la paz insólita de Negro.

Entre tanto.dijo Vulgarius. 'Diablos. Flaco ya no podía entretenerse arrojando piedras a su seno. hablando con los animales del establo y tambaleándose débilmente de un lado a otro. . No podría estar mucho tiempo allí. y nos tomamos algo. 'Pásate mañana por la noche. Tres horas más tarde.Wheel. excepto por uno de esos días de Diciembre en el que Flaco recibió su regalo. me congelo'. 'Esto es para ti'. finalmente es humano'. dijo Flaco. Había que celebrar que tenía una nueva escopeta. lo que casi nunca lograba. Todo se hacía con normalidad rutinaria. el río Helland se había convertido en una balsa de hielo. Vulg. pero había sustituido esta afición por intentar quebrar el hielo con ellas. Se podía caminar a través de él. Entonces se levantó y se subió en la bicicleta. cruzaba en bicicleta el puente de madera helado que lo llevaba al rancho Wheel.tu escopeta arreglada. Vulgarius le había dado incluso un baño de pintura roja. Sentía que su otro yo cuidaría de su propia alma. Llevaba el depósito a tope. 'Bueno. una especie de intuición mística y extraña que aunque irracional significaba una esperanza para Flaco. Flaco ya estaba en otra dimensión de la conciencia. Se arrojó sobre la silla del porche y rápidamente comenzó a sentir frío. haciéndolo humano por momentos. encima de la mesa.. Ahí. Flaco no podía creerlo.. y sonrió. que dibujó una sonrisa en su rostro. esto te lo agradezco muchísimo'. Por fin tenía su escopeta. tenía por fin Flaco su salvación. donde la ballena inmoral de Vulgarius esperaba el cambio de relevo. efecto de la ebriedad. sucedía exactamente lo mismo. un escudo con el que hacer más llevadero su trabajo de vigilancia. La munición de cervezas se había terminado. Armado con una pelliza de lana. y le dio un manotazo en el hombro.creo que tengo una botella de White Label por ahí'. le dijo. pero era suficiente para él. Era una noche clara. reluciente. 'Coño. Vulgarius aceptó la oferta y ambos quedaron satisfechos. Pero para Flaco no estaban fijas. Después fue a la nevera y abrió una cerveza. y las estrellas permanecían fijas en el firmamento como símbolos o signaturas ocultas de las verdades del universo. todo se movía de un lado a otro.

Enfiló la ribera del Helland y cruzó el río sobre el puente. Sin embargo. Las persianas de las casas estaban todas bajadas. y le saludó. le daban ganas de llamar a los timbres de aquellas casas y preguntar si todo estaba bien. De pronto. En la oscuridad de la noche apenas se veía el color de sus ojos. A aquellas horas. Era como si el pueblo estuviera abandonado. sin un alma en la calle. El acento italiano era tan claro como su apellido. salvaje y arisco. Linguetti -natural de Milán. de la soledad de Negro. Era el sospechoso. 'Una noche fría'. a través de un oscuro callejón. pero la suavidad de su voz inspiró una confianza inaudita en el corazón de Flaco. como un alma en pena. y aún no era medianoche. solitario. Linguetti no era precisamente un hombre rudo. porque padecía insomnio y le gustaba el silencio del pueblo en la noche. haciéndolas sonar como instrumentos tenebrosos y maléficos. Pero rápidamente el sospechoso se dio cuenta de la presencia de Flaco. con el único bar abierto a dos kilómetros de distancia. sin saber muy bien hacia donde ir. Hablaron del tiempo. sino que más bien parecía un tipo cultivado y sensible. 'Me llamo Guido Linguetti'. el sospechoso caminaba. Éste no pudo disimular y ya era tarde para escapar. El sospechoso se giró y le tendió una mano a Flaco. La comisaría estaba también cerrada y el coche de Rooster desaparecido. Si allí pasaba algo. Las campanas de la iglesia estaban cubiertas de un manto de nieve. Conocía el trabajo de Flaco. aquel sospechoso parecía incluso simpático.solía salir muchas noches antes de la madrugada para pasear. dijo. dijo Flaco. Entonces vio una silueta desplazarse rápidamente en el fondo de un callejón. Se acercó a él. 'Todo el mundo sabe quién es usted aquí'. Instintivamente. Flaco la siguió manteniendo una distancia prudencial. que pronto captó el espíritu de Flaco y su carácter. Ni un alma. y a diferencia de los demás lugareños. . si la gente que allí vivía seguía precisamente viva. del frío. Quizá. y pronto llegó a la plaza del pueblo. Un ligero viento se colaba entre los quicios y las rendijas. un animal insociable.Comenzó a correr encima de ella. nadie lo sabría hasta el día siguiente.

Era como si de pronto una ilusión hubiera invadido su existencia.pero se había prometido a sí mismo que en la siguiente ocasión que lo viera. Caminaron juntos hasta la ribera del Helland. que estaba desde hace tiempo haciendo una investigación en historia antigua de los Estados Unidos y que. separado. que el sospechoso había sido durante todo el tiempo el único tipo interesante en diez millas a la redonda. Es decir. se echó a su camastro y se tapó hasta el cuello con las mantas roídas y sucias. Luego concilió un sueño agradable. . Regresó al rancho. y Flaco lo había tomado por un vulgar asaltador de ranchos. o por ambas cosas. debía pasar una pensión a sus hijos y pagar sus estudios. Se sentía eufórico. porque allí los alquileres eran baratos y estaba a un tiro de piedra de Freeheut.Linguetti era un profesor retirado. arrojó la bicicleta sobre un seto. Nunca se había sentido tan imbécil. aunque no sabía si era por el alcohol o por haber conocido a un tipo que de verdad merecía la pena. lo haría sin dudarlo. donde se despidieron. donde visitaba a diario su biblioteca y preparaba sus notas. Flaco no le había invitado a un whisky en su espantoso barracónera quizá demasiado temprano para hacerlo. Ahora estaba sin blanca y había encallado en el agujero de Negro durante un tiempo.

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en su propia cabaña mientras descifraba los jeroglíficos de su otro yo. sino que simplemente tenía miedo a cualquier cosa. como si se tratara de un fetiche o un rosario. Allí había depositada su confianza. no obstante.'Crónica de sucesos de Allamakee County' -Negro. pensó. y aquel día fatídico que se le ocurre echar un ojo en su interior. encendió un cigarrillo.que solo entendería muchísimo más tarde. El problema de Flaco. de 70 años y de nombre T... no iba a ser de todos modos suficiente. El miedo.o mejor dicho. El agredido. pero logró lo contrario. La policía del condado ha abierto una investigación sobre los robos de leña cada vez más frecuentes en nuestra región. Un anciano ha sido agredido en su casa de campo.no era que tuviera miedo a unos posibles delincuentes o ladrones de leña. tembloroso. y comenzó a acariciarla con su mano izquierda. Flaco sabía. El ciudadano. barruntaba. esa sensación de soledad cósmica que sentía junto a la ribera del Helland.que aquella escopeta pintada por Vulgarius. aunque la mano derecha le seguía temblando y un remolino de nervios agitaba su cabeza. esa sensación que le acompañaba siempre no era a causa de un acontecimiento concreto. hete ahí que en ese mismo pueblo un anciano ha sido agredido por dos delincuentes. . comprobó que dos sujetos. Pretendía fumar despacio. 'Este será el definitivo'. enfrentándose al anciano e hiriéndolo con una estaca en su espalda. la mano le temblaba y el cigarrillo ya había forjado una columna de ceniza imponente en apenas un minuto. como medio para relajarse. Al cabo de dos minutos. Al salir. en el bar de El Coyote mientras corría el whisky a través de los hielos de su vaso. Y para luchar contra el miedo en general. tuvo que abrir la cajetilla de nuevo y encenderse otro. los individuos ofrecieron resistencia. sino que más bien trazaba el horizonte de emociones en el que se movía su espíritu.cuya identificación aún no se conoce. reluciente y heroica. Miró de reojo la escopeta.W se encontraba la madrugada pasada en el interior de su casa cuando escuchó unos ruidos en el exterior. relató a County Press and Co que se dirigió hacia ellos con intención de disuadirlos pero que.se hallaban robando leña del cobertizo. el último baluarte con el que podía enfrentarse a los extraños que quisieran acabar con él.' Flaco arrojó el periódico sobre la mesa y. posada sobre esa misma mesa. Nunca leía los periódicos de Negro. natural de Negro.

Lo que estaba claro es que aquella noche le costaría dormirse. todo eso no se podía curar a base de balas. Subió varias veces al barracón. respirando rápidamente y en plena tensión. Y sin embargo. lo que le hizo inmediatamente consciente de su pésima constitución física. como si estuviera haciendo ejercicio. en un solar donde los parroquianos juegan al tiro con la y a la diana. 'El médico'. con la escopeta sobre el hombro. Luego visitó El Coyote. Pero entonces se levantaba de nuevo y seguía corriendo. el miedo que tenía a hablar de forma clara cuando sabía que tenía derecho a hacerlo.eran ya las cinco y comenzaba a oscurecerpero Flaco la rechazó. Tenía la esperanza de encontrarse allí con el milanés. como si de todos modos confiara en que también la escopeta podía terminar con la soledad estelar que lo emparentaba con los astros. Y siempre el sobresalto. Fue a la tienda de Forwards and Co y se hizo con unos pantalones de caza y unas botas de montaña. y cargó la cafetera con la desidia habitual en él. se decía. siempre las zancadas y el rifle sobre el hombro. 'Donde debería estar yo'. Flaco aún no sabía todo esto.Y quizá esa era la razón por la que Flaco la acariciaba de continuo. Winstley le miró con extrañeza.se dijo a sí mismo Flaco. Pero el miedo que tenía a enfrentar las decisiones de su propia vida. luego se escurría debajo de un seto y situaba el ojo en la mira de la escopeta. esto le sucedería bastantes veces. Pronto le dio flato. ' siempre se me olvida visitar al médico'. esa necesidad de respirar oxígeno que se había instalado en él desde hacía un tiempo. él no le iba a otorgar ese poder. Pocas horas más tarde. como si estuviera en una barricada intentando localizar al enemigo. y todas aquellas compras y ejercicios de tiro le otorgaban la seguridad que ofrece el entrenamiento militar. Por mucho que acariciara el rifle. Flaco corría de un lado a otro del rancho. pero no tuvo suerte. . Durante el día estuvo ensayando con su escopeta cerca de la ribera del Helland. en el archivo de la biblioteca. Lo más seguro era que estuviera en Freeheut. Paró a descansar y entonces sintió de nuevo esa falta de respiración. pero en seguida cualquier ruido le hacía sobresaltarse y bajar pegando zancadas. A lo largo de la noche. como si algo anormal hubiera penetrado de pronto en el orden del cosmos. como si quisiera extraer de ella poderes imposibles. 'Ponme un café bien caliente'. colocando el arma en distintas posiciones. el miedo que le hacía recluirse en sí mismo y aceptar un trabajo miserable en un páramo desolador. En cierto modo había euforia en su actitud. dijo. Winstley iba a servirle una copa fría.

profecías. como un testigo indiferente. en el barracón. o como se le quisiera llamar. el detalle de su sonrisa blanca. siempre sonidos y movimientos animales. Mientras miraba por la ventana al tiempo que daba un sorbo de café . Un recuerdo de Marta. No le gustaba esta última nota. muy poco a poco. se disolvió todo el efecto del café caliente y la ansiedad beligerante. Toda su agitación y estrés militar acabarían relativamente rápido. se decía Flaco. Desde allí se veía solo el cielo desnudo. un zorro. El viento aullaba en los goznes de las puertas y en los quicios de las ventanas. un cielo hiriente y amenazador a través del que se manifestaban de vez en cuando los rayos asesinos de Apolo. unas notas: Antes de que los cuervos desciendan. arropado hasta el cuello. Como un soldado exhausto que viniera de la guerra. el ojo de la vaca se teñirá de color rojo. sumando su alarido animal al del resto de las bestias nocturnas que bramaban en la noche. veía cómo el viejo Marollai sacaba unos sacos de su furgoneta indestructible. y antes de que el morro del arma tocara el suelo. no afectado por lo que podría suceder. mientras Flaco se tomaba su taza caliente de café. al calor de la estufa.En vano cada vez. cuando subió un momento a encender la estufa. Su otro yo aparecía en estas reflexiones. un ave rapaz saltando sobre su víctima en los lindes del bosque. Unas nubes negras se posaron sobre el ciego horizonte. Luego retornó la lluvia. se arrojó sobre su camastro y se tapó con las mantas. y jamás un acto humano. La escopeta permanecía de pie. que se le antojaba demasiado macabra. La niebla regresaba. Y allí debía permanecer. Una nostalgia infinita azotaba su corazón. . se posó como un pajarillo asustado sobre su frente. Posteriormente sus músculos irian cediendo. un graznido. * Era como si el cielo estuviera dando a luz. un lobo. sobre las tres y cuarto de la mañana cuando. La escopeta aún seguía en sus brazos y Flaco la sostenía como si se tratara de su hijo. Tampoco eso le gustaba. Sobre la mesa de madera. como un vigilante perpetuo. Y luego a la noche ya se vería. jamás un riesgo real para Flaco. Un animal cruzando el Helland. Luego la tormenta se fue y dio paso a un viento frío que hacía círculos sobre la arena del suelo. con furia inusitada. encajada en una esquina. inmaculada. Lo mejor sería permanecer en el cuarto. La noche de Flaco terminaría arriba. Flaco ya estaba emitiendo ronquidos.

Qué haría ella ahora. abandonaba la choza para realizar su odioso turno nocturno en el rancho Wheel. Los dos se sentaron el uno frente al otro y. El viento. en una esquina. él simplemente se enfriaba con lentitud cósmica. alargando las palabras. cantando a la manera de Vulgarius. enemigo de Flaco. y los conos de la rueda trasera comenzaron a girar haciendo que la bicicleta vibrara y se tambaleara. Su pensamiento era confuso como el ruido del viento al girar sobre sí mismo. Tampoco allí. el común de aquellos hombres era la caza. estaba el milanés. política. pero ahora veía con claridad que le habían engañado con todas las de la ley. como si fueran espías. Le sobraba aún una hora para relevar a Vulgarius. la pesca o la labranza. haciéndole casi imposible pedalear. así que decidió dirigirse hacia El Coyote. Había pagado una cantidad que él consideraba excesiva por un trasto como ése. Allí. se había vuelto hacia él con violencia. De modo que Flaco y el milanés eran allí rigurosos infiltrados. el deporte por excelencia. Pero era invierno. en qué andaría metida. Entonces retornaba su mirada hacia la escopeta como el creyente lo hace hacia su crucifijo. se le antojaba un misterio inaccesible del universo. La cadena rugía y se atascaba. en la que medían las palabras delante de los parroquianos para no llamar demasiado la atención. Tampoco Marollai. inciaron una especie de conversación secreta. lentamente. Flaco esbozó inconscientemente una sonrisa y se animó a pedir una pinta de cerveza. se trataba de maquillar el discurso. Y todo aquel que no compartiera ese lenguaje común era un elemento potencialmente sospechoso. Aquí. Daba algunas vueltas por la habitación. Luego se despertaba y lo primero que hacía era ver si Marollai seguía en su choza. En todo caso. Y luego. y a partir de las cinco de la tarde ya no había ni un alma en Negro. arte y pensamiento eran elementos peligrosos. Al rodar cuesta abajo en dirección de la ribera. sus luchas y sus partos. Flaco se dio cuenta de que la bicicleta que le habían vendido estaba dañada. para que a pesar de todo aquellos extranjeros no parecieran tan extraños. . hasta que el sueño lo vencía. arrojaba sus manos sobre el quicio de la cama y se dejaba llevar por su propia nulidad. sus trucos. Y mientras tanto. Ambos sabían de hecho cómo hacerlo. mientras el mundo rodaba ahí afuera con sus insidias.

Los derribaría de un golpe y luego ya se vería. La anécdota del anciano le había impresionado de forma profunda. para preguntar de nuevo si lo que había oído era real. Necesitaba un trago de vino caliente. dar una patada a la puerta y soltarlos. dejar que corrieran libres. Sintió ira y se creció en el interior. Un día soltaría a todos los animales.muy frágil de apariencia. Flaco. vestido con su chaqueta de pana y portando su bigote característico. El anciano se habría dado la vuelta.. según contaba el milanés. se encontró a un anciano que no dudó en hablar con él.se había marchado sin responder. un ejemplo nítido de toda la maldad de Negro... El café le había puesto demasiado nervioso.. Aquel hombre había sido amedrentado por un grupito de niños de no más de doce años. Allí estaba. tomaría un yunque. asombrado y tieso. y Flaco debía marcharse.. 'Coño. Flaco.' La falsa dentadura del jorobado de Notre Dame le saludaba desde el otro lado del río. una estaca o un simple puñetazo que. el anciano se había echado a llorar y el milanés tratado de consolarle..y él se marcharía con ellos. ya estás por aquí. Una de las muchachas le habría respondido que 'te vamos a cortar los cojones. El hombrecillo. Lo que contaba el anciano era ciertamente siniestro: unos muchachos del pueblo se le habían acercado.y le habían amenazado diciendo que le iban a 'cortar los cojones'. dándole la bienvenida al infierno de Wheel. a él jamás unos niñatos como aquellos se le enfrentarían. Pero la hora libre se había terminado. libres de las manos sucias de Wheel y de capitalistas monstruosos como él. .entre ellos también había mujeres. Los derribaría. habían hecho llorar a un anciano. los aplastaría. Un día.. Tras contar esto. El caso era el siguiente: mientras el milanés daba un último paseo invernal a través de la ribera del Helland. hablando con Flaco como si fuera un espía comunista en la época de la guerra fría. asustado. quizá once. Unos muchachos de unos doce años. luego te los vamos a colocar en una parrilla y te los vamos a hacer comer uno por uno'. Y luego ya se vería. para Flaco.Y allí estaba el milanés. Un día lo haría. Necesitaba un trago de vino caliente y dar una patada a la puerta de aquel establo hediondo donde pacían esclavos aquellos animalillos.

5 .

se sentía culpable ante el resto de las míseras personas que en la sombra esperaban a que Flaco renunciase a su puesto. Todo justificaba la permanencia de Flaco en Negro. Linguetti no pasaba mucho tiempo en Negro. siquiera por un instante. era su otro yo. más confusa. Era su castigo.habían aparecido dos pequeñas luminarias. por una parte. el milanés era un ídolo. Pues.era el valor más elevado. se había fiado de la otra figura que escribía aquellas notas y que compraba de vez en cuando una botella de vino a sus espaldas. el trabajo. de exigir. más lejana si cabe.era como no ser nada en un mundo en el que no hay espacio útil para el trabajo de un escritor. era más de hecho que simplemente continuar la dirección que le marcaba su juicio. Al mismo tiempo. desprovisto de esa herramienta imprescindible que para sus abuelos y antepasados había sido el oficio. todas sus justificaciones teóricas no le otorgaban la capacidad de levantar. aunque incomprensible. cientos de personas estarían dispuestas a hacer su trabajo incluso en condiciones de precariedad mayores. pero que permitía cierta esperanza. Y esa culpabilidad la arrastraba Flaco de un lado a otro. La otra luz. el mundo era el Tártaro y él su habitante perpetuo. y bajo la sombra amenazante de una crisis económica que obligaba a los ricos a enriquecerse aún más a costa de los más desfavorecidos. Finiquitada su carrera académica. Ser escritor – esto lo sabía Flaco perfectamente. Pues esa dirección era ante todo una dirección desesperada. muy por encima de las relaciones familiares. Sí. para él. Y parecía que su sumisión a gente sin escrúpulos como Wheel era parte de su condena. un modelo a imitar. por otra parte. Si eso era en cierta manera irresponsable. y era demasiado independiente como para aceptar a Flaco en calidad de hijo suyo.tener un trabajo. condiciones laborales mejores o menos brutales. Pero en medio de esa tormenta -o ese tormento. Y para colmo. un padre del que poder tomar un consejo. la voz a su patrón.se decía Flaco. Se había aferrado a la imagen del milanés como a la de un santo.la poderosa determinación con que nuestro mundo nos acoge en su seno al precio del sacrificio inmoral o la renuncia íntegra. se sentía culpable a causa de haber fracasado en la universidad pero. que por breves y lejanas apenas otorgaban sino la luz necesaria para no morir todavía. conyugales o sociales. su extraña sombra que parecía ir formando una pequeña figura con independencia y juicio más que evidente.Nunca se valorará del todo. . siquiera por un momento.

Como sus mayores.un monstruo. como un barco ebrio.del miedo. sus puntos débiles. Como siempre. que su pobre civilidad aparecía ante ellos como un comportamiento artificial y snob. Y sin embargo. desde los papeles a la escopeta. recordaba lo que le había contado el milanés en El Coyote. sumido en estos pensamientos. Allí. Al menos para las armas. no podía sostenerla ante aquel muchacho. las nubes malignas de la mañana se habían convertido ya en agua sobre la tierra. Pero cuando estaba llegando. pero tenía cierto gusto estético. ¿Sería Kornei parte de la pandilla maléfica que amedrentó a aquel pobre anciano? Era probable. ¿Por qué siempre llovía en Negro? Al dirigirse directamente hacia el Helland. El ojo de la vaca y el jabalí. era una garantía que le hacía más cómodo un trabajo de por sí difícil. Cero coma cero. halló una puerta abierta y sobre las escaleras que subían al barracón. aparcó la bicicleta al lado de un árbol y se fue a pasear en dirección al río. como una bestia sin escrúpulos. estaba jodiendo Vulgarius con alguna mujer. la suavidad de la madera y el gatillo de metal pintado de color ébano. Pero en lugar de encontrarse al jorobado de Notre Dame. aunque fuera momentáneamente. A Flaco le gustaba sentarse sobre su silla desvencijada en la cabaña. Flaco no quiso molestarlos. De camino al rancho Wheel.con sus sombras respectivas.también le había salvado. unas bragas arrojadas. Por más que lo intentaba. teñida de rojo como medida inteligente para disuadir a los extraños. Toda la noche despierto. nada más lejano que el comportamiento de Flaco y su camarada italiano. Era tal la diferencia abismal que los separaba de los habitantes de Negro. probablemente trabajadora del Oligon. Saturno se esconde bajo los designios de Andrómeda. que era preferible manejar a distancia. los muchachos de Negro eran peligrosos animales. Vulgarius seríaera. No tardaría. aquel brillo mágico que emanaba de los cartuchos. se cruzó con Danny Kornei. como si conociera a la perfección las debilidades de Flaco. Flaco siempre retiraba su mirada antes que él. escuchó la voz de Vulgarius. .Y mientras tanto. Luego. desde la escopeta a los papeles. Pronto pudo oír los gemidos. en llegar al rancho Wheel. aunque fuera imaginariamente. mientras su mirada iba. encender un cigarrillo y fumarlo muy lentamente. Flaco creía que el milanés también tenía un punto de vista similar ante este asunto. Aquella escopeta de caza sobre la mesa. a medida que se alejaba de él. éste le miró con una sonrisa superior. una tercera luz. Y luego aquel resplandor.

se decía Flaco. ajena a todo. y tardaría en hacerlo. Marta caminaba dirección al bosque. En su rostro había cualquier cosa menos felicidad. . la muchacha se subió a la furgoneta de Vulgarius y esperó allí. delgada. abrió la puerta del barracón y se subió a la bicicleta. estas cosas le daban cierta ventaja. él podría entonces echar sobre la mesa ese as. Flaco no pensó -ni por un momento. era sorprendente. Flaco no la había visto jamás vestida de aquella manera. Flaco se vio obligado a dar dos besos a 'Susana'.. frente a la nevada ribera del Helland. él también podría hacer otras cosas. Susana'. la frente húmeda por el sudor y las mejillas de color tomate. Luego regresaría a casa. después. Flaco simplemente le preguntó por las llaves del rancho y si estaba todo en orden. blanca. guisaría en la cacerola un caldo de carne para que su marido se lo llevara al trabajo la mañana siguiente. Este es mi compañero de trabajo. En cierto modo. no se distinguía apenas de los desnudos árboles que la rodeaban. Detrás de él. Si Vulgarius podía hacer esto. con la bragueta bajada. y luego relevaba a su compañero. 'Coño.espera. donde su mujer le habría preparado una cena caliente y un baño de especias y. Flaco. como hipnotizado. Llevaba el cabello recogido y un traje negro. esta es Susana. * Como una estatua de sal. frente a él.. extraño. la normalidad con la que Vulgarius se llevaba una prostituta al trabajo. Todo quedaba en secreto tras un mutuo aunque velado acuerdo. muy negro. cubierta con las mantas roídas que el propio Flaco utilizaba para taparse en el rancho.. fornicaba con ella. Flaco se levantó del camastro.Allí estaba. ya estás por aquí. mientras él probablemente durmiera. Aquella bestia no parecía sentir ni la mínima vergüenza a causa de aquello. De modo que se guardaba esa carta en la baraja. emergía con cierta vergüenza una muchacha latinoamericana.. Aún no había salido el sol.regañar a Vulgarius. y Flaco la seguía a prudente distancia. aquella mole de unos ciento veinte kilos. si algún día Vulgarius le reclamaba algo. la imagen pálida.es de Ecuador.

La nieve y aquella luz insólita con la que muchas veces soñaba. quizá solo a causa del frío. fijo. se dijo Flaco. se detuvo. una nueva realidad. y el tercero. Y allí acabó todo. Flaco aceleró. los árboles desnudos seguían vibrando ante la nieve inmaculada que se precipitaba sobre Negro. miró con extrañeza al lunático que tenía enfrente de él.interpretarse como una promesa. Pero éste se dio cuenta y fue a su encuentro sin la menor dilación. La muchacha. el segundo le produjo escalofríos. En Negro no sale jamás el sol’. y se disolvían al momento en contacto con aquella tela negra. más que un espejismo o un signo de la mendicidad de su presente. como esperando a que Flaco se recuperara de su alucinación. podía -¿por qué no?. Como sombras a modo de recuerdos. Antes de penetrar en el barracón. las manos le temblaban. Y ya no estaba allí. aunque también podía deberse al miedo que le provocaba Flaco. la nieve azotaba su rostro. ‘-O lluvia o nieve’. con tanta torpeza que la muchacha pareció por un instante asustarse más aún. como la signatura de un cambio futuro. La botella de Johnny Walker ardía en una esquina. Flaco se disculpó con torpeza. mientras contemplaba el gélido río ahora envuelto en nieve. volvió su mirada a ‘Marta’. Quizás a causa del whisky. El primer trago le quemó la garganta. la nieve parecía preparar un nuevo estado de cosas. Marta se detuvo y giró su rostro. Y su alucinación. y entonces. Siempre es lo mismo. muy lentamente primero. justo antes de que penetrara en uno de los caminos posibles del bosque. Llevaba en su mano un cesto con setas. Sin embargo. Le faltaba aire. Encendió un cigarrillo y se quedó de pie. a pesar del viento frío. Pero este se subió rápidamente en su bicicleta y comenzó a pedalear. Marta se detuvo y Flaco estaba ya demasiado cerca de ella para que no se diera cuenta de su presencia. sobre el vestido de Marta caían suavemente los copos aún cristalizados. una agradable sensación de calor. o quizás por algún otro motivo. las cosas no tardarían en cambiar.Antes de llegar al bosque. luego más rápido. el cuervo blanco que por un instante efectuaron el milagro en aquel Tártaro inmundo y mezquino. La cadena sonaba como una especie de sierra eléctrica que estuviera a punto de dejar de funcionar. . El frío azotaba su rostro. lugareña de Negro.

Comunicarse con Wheel se le iba a hacer imposible. En medio de esa tensión era imposible tomar una decisión. Primero. Se marchaba de allí. El invierno traería nuevas nupcias.para pedir un par de días. no había llegado aún. Luminosa y colorida como una planta bermellón gigante. La ‘visión’ de Marta le había conducido a esta decisión. haberse marchado de allí con él. y Flaco estaba dispuesto a contribuir en ello. y con visible cara de preocupación.con aquel bastardo.al mantenerlo trabajando después del robo de los cerdos. pero siempre prolongaba su decisión al día siguiente y al otro. que la relación que él había imaginado tendrían una vez no se había consolidado.debíahacerlo. . su espíritu necesitaba sanar de aquella maldad y locura que lo rodeaba. o una mañana y otra. Y lo haría.La brillante escopeta de Flaco era un signo de la misma esperanza. Algo iba a acontecer. Tendría que hablar con su jefe. pues para Flaco poder huir de Negro debía ser simplemente el pasaporte para la felicidad. aunque fuera por unos pocos días.y él era el pez que daba sus coletazos con la diferencia de que él era consciente de que no sería capaz de salir de ella-. La otra parte de Flaco. y ahora sabía que de hecho nunca llegaría. otorgando a Flaco la seriedad y la sobriedad necesaria para llevar a cabo su trabajo. y Flaco seguía allí. Entretanto llegó un día y otro.¡acto supremo!. Nunca sonaría el teléfono del viejo canalla Thomas Wheel. de la misma transformación.una parte de Flaco lo veía así. Pero todas estas intenciones quedarían en fango demasiado pronto. Debía hacer aquel viaje. No entendía el ánimo del milanés. viajaría a su ciudad natal.y los dedos de Flaco titubeaban ante el teléfono como su propio cuerpo. de una red. se marchaba de Negro y de Freeheut y volvía a su viejo trabajo en Des Moines. que se movía de un lado a otro intentando penetrar la red en la que se hallaba preso. Flaco pensó que podía haberse sumado a su decisión. Pues de eso se trataba. Encontró al milanés en El Coyote enfrentado a un vaso de vino. del afán de lucro de Wheel. Era difícil escapar a los turnos en el rancho Wheel. cuidaba a la manera de un dios el templo de Wheel.se rebelaba y argumentaba en contra de las condiciones miserables de su trabajo. pero sentía que no había suficiente confianza.la opositora perenne. Quizá este había sido de hecho benévolo. Podía. Tenía que escapar de Negro. de su pasividad ante todo lo que ocurria en su propio rancho. Y cuanto antes mejor. de modo que no podía saturar más la situación llamándolo y pidiéndole un favor.

Sin embargo. sino más bien un archipiélago. lo haría en dirección de un túnel húmedo y profundo. y sus cárceles se pueden encontrar en muchos sitios a la vez. . El milanés anotó su teléfono en una tarjeta y apretó la mano de Flaco en señal de saludo. Flaco pidió un ginebra doble al tiempo que el milanés cruzaba la puerta de El Coyote para no regresar jamás. Si la suerte de Flaco iba a cambiar. Estaba terriblemente fría. sus islas se extienden a lo largo de la tierra. el infierno no es un único lugar bien determinado en el espacio.

6 .

Toda la noche despierto. mientras el ojo se pierde intentando seguir su rastro. 'Vete de aquí. pero el caso era que no podía decidir. La huida del milanés acrecentaba también la sensación de soledad. La voz le decía que aquello era fácil. sino que simplemente no le servía de nada allí. cuya simple imagen en la cabeza le provocaba náuseas. le decía una voz suplicante al oído. no huía. parecía tener en efecto el secreto de la felicidad. Porque aquel yo no se quedaba dormido durante el día y la noche. chico. pues allí estaba solo. por tanto. gracias a ello podía ver mejor que lo que podía ver el propio Flaco. 'Vete de aquí'. Pero pasaban los días y no recibía más correo de su íntimo interior. una voz que si tuviera cuerpo probablemente dormiria en una buena cama y con el calor de su amante. que solo sabía copular con las muchachas del Oligon. mejor dicho. decide!' Una voz. una voz que tenía boca y una boca que se alimentaba con un buen caldo caliente y con el amor del hogar. cesto de setas en mano. Tenía que decidir.no sabía si era acaso la de Vulgarius. una voz se había dirigido a él con insistencia temeraria e incomprensible. Eran las últimas palabras de su otro yo. Tenía que decidir. sino que permanecía despierto y lúcido y.'¡Decide. y eso era justo lo que no podía llevar a cabo. y Flaco intentaba comprenderla. la de un lejano y terrible Thomas Wheel. y nada echaba más de menos Flaco que su compañía. donde el minibar resultaba ser su único interlocutor válido. Y su botella de Johnny Walker. muchacho'. Los jabalíes descansan sobre el cénit'. La última nota. inmersa en sus propios asuntos. . Más solo que los árboles nevados del Helland. Y luego esa voz se marchaba. cruzaba antes del amanecer la ribera del Helland. a fin de cuentas. Su sombra ya no le acompañaba. Ahora la voz parecía la del propio Vulgarius. la del gesto autosuficiente de un Linguetti o la de aquella muchacha que. que podía huir de allí sencillamente con hacer una llamada de teléfono. pero era como cuando se mira un río caudaloso que lleva sus gotas de agua de un lado a otro. Pero esa voz tenía un cuerpo y una cama y un amante. solo tenía una estufa de leña que funcionaba a duras penas. como Flaco. una escopeta y unas mantas. y él. estos se tenían unos a otros. Pero esa voz huía cuando él tenía que cuidar el rancho o. seguir su curso. pues.recibida ahora hacía unas semanas. donde solo se tenía a sí mismo. quien parecía que también se había cansado de escribir. Porque aquel yo parecía por fin tener un proyecto.decía lo siguiente: Una armadura a orillas del río. Aquel sapo lujurioso. indigno. y retornaban aquellos días otoñales oscuros.

al parecer. mirando a algún punto en el vacío. simplemente se sentaban unos enfrente de los otros y. El pueblo parecía menos maldito a causa de las luces navideñas. la familia de Los Ángeles y los primos europeos. y maldijo como siempre. La clave se hallaba. con el gato correteando entre los paquetes de regalos.A Flaco no le hubiera importado que un campesino honesto como Marollai. estúpida. encendió un cigarro mientras las contemplaba con avidez.le hubiera pillado in fraganti con la prostituta en el rancho. Un carro atravesaba la calle principal. .hubiera dado con aquella fórmula. Estaba seguro de que si un policía como Bill Rooster. Una paloma levantaba el vuelo. en el porche. Se acercaba el día de Navidad. Las puertas que se blindaban. e imaginó también a Marta vestida con una falda rojo brillante y arropada. Y al día siguiente después de su orgía.a lo largo de los postes de teléfono y sobre las arcadas del ayuntamiento. La nieve. Era incluso probable que hubiera invitado a Rooster a participar de aquel manjar. Compró tres botellas de champán francés y se las llevó al rancho. Flaco se encontraba al lado. Colocó una silla y sentó encima de ella a su escopeta. Llenó un vaso hasta los topes y echó un trago. pero le rechinaba en lo más profundo que esa miel hubiera ido a parar a manos de ese bruto llamado Vulgarius. Vulgarius no hubiera sentido la mínima vergüenza. Imaginó las fiestas en su casa de Davenport. Allí. En Negro se comenzaban a colocar algunas luces -muchas de ellas que de hecho no funcionaban.aunque este ejemplo era malo. La mayor parte de ellos no hablaban. Y luego el silencio. Tomó el sacacorchos y se raspó.al que por cierto ya solo veía por las mañanas. Su escopeta era su amigo. no había el mínimo asomo de vergüenza.en que Vulgarius consideraba la fornicación como un acto tan moral y tan rutinario como ir a orinar o comprar el pan cada mañana. Algunos viejos se sentaban sobre los toneles de madera colocados en la plaza y bebían algunas pintas de cerveza. Comenzó a conversar con ella. Las persianas que se cerraban. las fiestas de los tractoristas. Subió al barracón y decidió una cosa absurda. agotando la ceniza de su cigarro como agotaban de hecho la pesada jornada de cada día. como siempre. desde luego. abrazada y amada por su familia. reflexionaban o hacían que reflexionaban. Un perro apaelado cruzaba entonces la plaza. e incluso le ofreció un trago. La soledad.

no tardó mucho en llegar. mientras penetraba con violencia el cuerpo de aquella trabajadora del Oligon. me decía que las moscas que no nos dejan en paz son en realidad santos. y deja a su marido en casa. de unos veinticinco años. Tenía unos pechos prominentes. condado de Allamakee.Debía agradarle y complacerle. . Ya dejaría para más adelante su enfrentamiento con aquel fanático del dólar. uno de los polvos más grandes que he echado en mi vida. Retiró los ligeros de sus medias y los arrojó junto a Jimmy. carretera de Negro a Freeheut. que seguro que las encuentras. se dijo a sí mismo Flaco. vivan sus tractoristas. En su más íntimo interior. pase a tomar una copa y conozca nuestras chicas. Jimmy sería su compañero de festejos. o español. Es normal. al fondo. de arrumbar con todo y de llevar a cabo grandes. Eufórico. como necesitando hacer algo. como te iba contando: esta prima mía. Es lo que te decía antes. Pero. inteligencia y sabiduría. Jimmy le cuidaría. y de origen árabe. tú que estás solo deberías salir por ahí y buscarte mujeres solteras. Se agachó entonces al ver algo brillante en el suelo. quizá. Y que en realidad esa muchacha se llamara Marta. magnánimos proyectos llenos de vida. Flaco. pensó. Yo la he catado un par de veces. Mientras copulaba. vivan sus cosechas de maíz! ¡Viva El Coyote! Recorría la habitación de un lado a otro. La muchacha. Una tarjeta. Y no era el número de Thomas Wheel. Tiene un conejo impresionante. la ribera del Helland cruzada con los árboles nevados. Se le habría caído a Vulgarius del bolsillo. Ahora necesitaba celebrar la Navidad. * 'Fue mi prima española quien me lo contó. Flaco tomó el teléfono y marcó a toda prisa un número. Club Oligon. deseaba que apareciera de nuevo la muchacha con traje de color oscuro. Su escopeta. 'Ya está aquí la Navidad'. Teléfono 0090 123 223 29987. De pronto se sentía fuerte. Marian se llama. viudas o aburridas. ¡Larga vida a Iowa! ¡Vivan sus campesinos. o espíritus que nos traen un mensaje. se levantó un poco de la cama para poder mirar. como un titán capaz de dar la vuelta al orden del mundo. a la que le llamó Jimmy. imagínate: viene a Estados Unidos cada cinco años.

y con ello impedía que Flaco se marchara a casa a descansar. Eran ya las once cuando el párroco penetró en la taberna. pues yo también he sido una persona espiritualmente fuerte. Eso piensan en algunos lugares de España'. Winstley limpiaba con un paño los cubiertos. limpiado a conciencia el suelo y abierto las ventanas. Como un imán. Y es que Flaco necesitaba pensar que al menos en algo era bueno. Pero. quien no cesaba de contar historias. Flaco no iba a caer en su juego libidinoso. Y es que Flaco se había ocupado de arreglarlo y ocultarlo todo. algo que no has hecho. repentinamente cambió de decisión y enfiló el camino hacia El Coyote. Flaco no sabía cómo había sacado el tema de la mosca. El párroco miró a Flaco e inmediatamente después salió del lugar. Pero Flaco había pedido un whisky helado. Todo debe quedar en paz. a pesar de todo. el orco atrapaba con su red a la pequeña presa que representaba Flaco. Flaco estaba absolutamente borracho. Flaco quiso ir en su búsqueda.a pesar del frío. pues ya hay demasiada ira en este mundo repugnante. En ello había invertido un buen rato. Cuando iba a tomar rumbo a casa. Vulgarius extrajo la hamburguesa del paquete y le propinó un desagradable mordisco. Despidió a duras penas a Vulgarius y se subió en su arruinada bicicleta. Pareció enfurecerse cuando Flaco le pidió un whisky bien frío. y ellas vienen a recordártelo. pensaba.Una promesa incumplida. Flaco era muy poderoso cuando de lo que se trataba era de ocultar que algo había sucedido en un lugar. pero finalmente solo lo hizo con el pensamiento. Su boca permanecería sellada ante lo que ocurrió esa noche.. luego había recogido con esmero el barracón. Apenas eran las seis de la mañana.. . y había sido eficiente. La muchacha se había ido de allí sobre las cuatro de la mañana. la oscuridad cubría el poblado y la nieve rociaba las casas. 'Estoy seguro de que podríamos tomarnos unas copas. en plena madrugada. Winstley acababa de abrir hacía apenas unos minutos.o al menos interesada por las cosas del espíritu. En la barra del bar. Luego incluso podríamos ser amigos. y todo quedaría en paz.para que el olor del perfume barato se desvaneciera en la nieve. Podría haber sido un buen asesino. y ahora tenía un problema para desprenderse de Vulgarius. Compartiríamos algunas cosas. y todo su champán se había esfumado en el momento en que la chica desapareció por la puerta.

o más bien levantándolo del suelo. sentía punzadas terribles en el estómago y náuseas. ¡Mi padre nació en un pueblo cercano a Davenport! Puedo acercarme a ellos. como nunca he amado a nadie en este mundo'. intentar comunicarme con ellos.. Llegó al cruce del Helland y sin pensarlo comenzó a caminar hacia el rancho Wheel. pero resbaló y cayó entre unas sillas. El cubito de hielo también se había caído al suelo junto a él. Luego retomó su carrera ciega hacia ninguna parte. quien al principio parecía asustado y luego mostraba cierta expresión de lástima o desamparo. Su insensatez crecía por momentos. la risa esquizofrénica. feliz de alguna manera por aquella inesperada visita del astro rey.debería abrirme a estos lugareños. Se tropezó y cayó. No sabía lo que decía. se exaltó. le dijo... quien sostenía ahora a Jimmy entre los brazos.. y mientras tanto la risa desenfrenada. ¿estás bien?'. Flaco sonrió. como si fuera a vomitar. después de meses de oscuridad.Pero no debo acercarme a él.seguro que es posible la comunicación. enfilando cualquier camino nevadotodo estaba nevado. con aliento a anís del malo o a tabaco de pipa. y comenzó a correr a través de la nieve. se volvió a levantar y se volvió a caer. El sol titilaba a través de las nubes. o sí..hacia algún lugar. 'Por fin NUESTRO DIOS se ha dignado a aparecer. Solo se fijaba en las reacciones de Vulgarius.' Winstley colocó el whisky sobre la mesa. mi padre. Luego dijo algo conciliador. Mientras tanto. Luego sintió unos brazos arrullándolo. un poco de luz sobre aquel triste infierno. y llevándolo hacia algún lugar de la taberna. con el objeto de recuperar o aferrarse a la conciencia. debería. Golpeó las ventanas del barracón y al cabo de un minuto salió Vulgarius. Escuchaba voces insensatas saliendo de unos dientes amarillos y podridos. reconciliarme con ellos. y también un fuerte olor a sudor.' Flaco salió como pudo o como su otro yo pudo de El Coyote. y un hielo salió corriendo del vaso. Flaco intentó alcanzarlo. abrumados ante el extravío de aquel muchacho. 'Dragenport o Davenport o. 'Muchacho. 'Amo a Dios'..dijo alguien desde el fondo del bar. 'Mi padre.. . Los lugareños parecían ahora estatuas de sal.. y arrojaba. ¡Amen a Dios!' Flaco se arrojó de pronto sobre una anciana que le miraba sobrecogida y le besó la mano repetidas veces..mi padre era de Davenport'.. Intentó alejarse un momento de los lugareños. Estuvo hablando con él durante una hora al menos. algo asqueroso.

cojones!' Vulgarius se dio la vuelta. El sol brillaba como nunca antes lo había hecho. El rostro se transformó ahora en algo humano. o algo parecido a lo humano.'¡CONEJAZOS para los muchachos!' Cuando Flaco se quiso dar cuenta. salió de la cabaña y miró alrededor. De pronto se levantó del sofá. gritó. desesperado. Una carcajada infernal bramó en su boca. Por fin. 'El jabalí'. una vez allí. era ya tarde. nada que le recordara al propio Vulgarius. pensó Flaco. y se perdieron en la nieve. y luego esos círculos se transformaron en un rostro de color rojo. Pero eso no era suficiente para él. pero había logrado llevarlo hasta la carretera. y se dio cuenta de que por allí estaba de nuevo aquella mosca. cada vez más rápidos. 'Estoy absuelto'. pero que salía sin duda de su boca. pensó Flaco. Unos pájaros que estaban posados en un seto tomaron el vuelo. Llevaba un buen rato arrastrando del brazo a Vulgarius. y el orco no tenía ningún derecho a abusar de él. escuchó una voz atronadora. ¿O se trataba de un santo. se encerró no sin antes dar un buen portazo. caminó hasta llegar al barracón y. y aún no sabía por qué. '¡ESTOY ABSUELTO!'. Jimmy era su amigo. como decía Vulgarius? Durante un momento sintió celos de Vulgarius a causa de Jimmy. su rostro era una mezcla de ira y tristeza. Despacio y sin volver la mirada. se dijo Flaco. '¡Que no voy a ir al Oligon. . Primero solo veía círculos. y el 'santo' se posó sobre sus notas en la mesa de madera. 'Qué estupidez'. No estaba Marollai. Algo zumbaba en su oreja. Flaco se arrojó en el sofá y se quedó mirando durante un tiempo el techo. al 'construir' mentalmente la imagen de Lenny Overbeck en el techo de su casa. asustados. Cuando llegó a la cabaña.

7 .

Pero yo no he sido. Es ese otro hijo de puta. pintada de color gris oscuro y ocupada solo por una mesa amplia y negra en el centro. .. o quizá de noche.. apenas suavizado por el efecto de una borrachera mantenida durante más de diez horas...Sentado en una esquina de El Coyote. 'Su otro yo'. alguna temeridad que ahora no podía recordar a causa de su estado de ebriedad. el campanario. seguramente había cometido algún crimen. Teólogo o psiquiatra. Al salir de la taberna. su inconsciente arrebatado por una corriente de autonomía desconocida y terrible. pensó. Lo único que tenía claro es que esa noche debía relevar a Vulgarius en el rancho Wheel. sin duda. y minutos más tarde se encontraba en una salita con forma cuadrada. como si se hallara delante de un mendigo o un enfermo terminal. decía entonces. '¿Sabe usted por qué se encuentra aquí?' Flaco no ocultaba su nerviosismo. 'Mi nombre es Hans Stroffo'. se dejó llevar como una hoja por el viento. expresando a voces lo que parecía estar sufriendo: una exaltación metafísica o patológica. Serían entonces las siete de la tarde. Ser o no ser. Frente a él. vio las luces brillantes del coche de policía.' Stroffo permanecía en silencio mientras la desesperación de Flaco iba en aumento.asesina mientras yo lo hago. de origen demoníaco. Bill Rooster. Probablemente era de día. 'Pues esa es la cuestión'. Flaco no opuso resistencia. Al menos. muchacho'. Stroffo miraba con lástima a Flaco. se decía Flaco: si acaso necesitaba un teólogo o un psiquiatra.trago. ¡Yo no he sido! Yo duermo siempre mis cinco horas en el rancho Wheel. 'El ojo de la vaca. maldito demonio.o primer. 'Venga conmigo. que no duerme y. El reloj del bar marcaba las siete. como si lo que hubiese vivido en las últimas doce horas hubiera sido un espejismo o un sueño. vacilaba en apurar un último. 'Un filósofo'. bocadillo en una mano y pistola en la otra. si ese día era el mismo día en el que había comenzado a beber desde primera hora. dijo. pero esa voz era siniestra y Flaco prefería rechazar su escucha.he asesinado a alguien. se acercó a Flaco. La taberna estaba vacía y Flaco había perdido la noción del tiempo. decía entonces alguna voz tendida al fondo de su alma. un hombre joven y de cabello largo y rubio lo auscultaba. Y luego perdía el hilo de su pensamiento. Y Flaco confiaba en esa intuición. 'Necesito un médico'. Lo último que recordaba era un furor diabólico que le había conducido a salir a gritos de su cabaña. Flaco no dejaba de cavilar. como si se encontrara delante de un enfermo y él fuera el médico.

'Muy bien'. 'Sheriff del condado de Allamakee'. un hombre con cabeza de jabalí. Volvió la mirada a su rostro y vio un demonio. Pensamos que debido a su oficio quizá podía haber visto este rostro. Y allí estaba retratado el milanés. muy lejos de allí. lanzó una sonrisa de complicidad a Flaco. Su último testimonio nos sirve para confirmar la ruta geográfica de Linguetti y su banda. Este tipo ha sido investigado por la policía federal como principal sospechoso de una red de atracadores de ranchos y fábricas que trabajaba la zona de Allamakee. 'Nunca te enfrentes a un jabalí'. Regresó los ojos a la mesa. sobre la mesa. 'Muy bien'. ese tipo era Guido Linguetti. 'Verá.' Stroffo se levantó de la silla y apretó su corbata. solo lo había visto en El Coyote'. pero no se resistía a volver a mirar de nuevo.Con su mano derecha daba vueltas a un bolígrafo y lo hacía chocar contra la superficie de la mesa. 'Entiendo que usted ahora está sufriendo y. '¿Qué sucede con él?' Stroffo se echó hacia atrás en su silla y suspiró. señor Wachternight. Luego bajó los ojos a su placa. Entonces Straffo arrojó una segunda foto. muy parecido en realidad al milanés. lejos. nosotros no queremos quitarle más tiempo del necesario. señor Wachternight'. dijo Flaco con total seguridad. 'No. señor. Wachternight. en fin. no le quiero molestar más. Ahora Stroffo era un jabali. o haberse cruzado con él en algún lugar. 'Le conozco. Después. la cosa iba en serio. Cruzó un momento la mirada con el policía. En efecto. y detrás de él copulaba Vulgarius con una muchacha mientras sostenía una jarra de cerveza en la otra mano y no paraba de reírse. 'Mire. respondió Stroffo. entre ellos el administrador del local El Coyote que también afirmaron haberlo conocido. Whist Yard y Freeheut. 'Una cosa más. Necesitamos saber si usted tenía trato con Linguetti o si solo lo conocía de vista'. con más violencia. Tenemos otros dos testigos. claro que le conozco'. El ruido estaba sacando de quicio a Flaco. asustado. En efecto. . Varios testigos reportaron haberlo visto en las inmediaciones de Negro. alto. Al doblar la calle estalló en una carcajada cínica y dolorosa. Se trataba de la foto de un hombre con bigote. se dijo a sí mismo Flaco mientras abandonaba la comisaría y se marchaba a toda prisa. no cabía ahora la menor duda.' Stroffo arrojó una fotografía en blanco y negro sobre la mesa. Flaco respondió casi de forma automática. En fin. comenzó a decir Stroffo.

El sospechoso estaba implicado en una serie de robos. mientras sentía que su juicio estaba afectado en extremo por el consumo del alcohol. de modo que aquellas sentencias solo podían sufrirse. Como si tuviera que convencerle a alguien de ello. Pero el acierto de su intuición pesaba más en su espíritu que el reconocimiento de saberse engañado. en vano se podía intentar sacar algo de ellas sino sufrimiento y temblor. Había un gran caos en su interior. En principio. Jimmy seguía erecto en su silla.¿o era solo una ilusión?. como guardián imperturbable. Las gotas de lluvia golpeaban con suavidad el cristal plomizo. “Te lo llevo diciendo todo este tiempo: me estás perdiendo. 'Pero todo esto es demasiado. Flaco no había cometido ningún acto criminal. . como correspondía a su carácter ingenuo. Sin embargo. quizá también. Y Flaco. se lo había creído. más que nunca. pues podía ser que se tratara de un profesor a la vez que de un ladrón. Escuchaba ahora esas palabras definitivas de Marta en su cráneo como si una taladradora gigante hubiera tomado por asalto su organismo. fuera como fuese. me estás perdiendo”.De modo que finalmente tenía razón. no todo el mundo posee la intuición que le permite captar realidades que están más allá del mero razonamiento. Al levantarse. como si no hubiera pasado nada. La resaca era profunda: un martilleo nauseabundo en la cabeza que lo inducía al vómito. en los sucesos del rancho Wheel. Todo resultaba disparatado. * Cuando despertó de su profundo sueño estaba acostado en el camastro del barracón. se decía Flaco una y otra vez. Lo que de verdad temía se había disipado. quien después de todo quizá no había mentido. Lo que importaba es que todo estaba en orden. y lo mejor era que no sentía ningún odio hacia Linguetti. ¿Y es que no era así? Todo estaba en orden. 'No ha pasado nada'. sin sospechar nada en absoluto. me estoy dando una importancia ridícula'. pensó Flaco. Y ahora subiría a relevar a Vulgarius. por qué no. Y. que luego se convirtió en su amigo. Y ahora era tarde para reaccionar. El sospechoso. Flaco. todo el asunto le puso de buen humor. O a sí mismo.le había mentido sistemáticamente y se había inventado esa historia de que era un profesor jubilado. aún se tambaleaba. todo el mundo es susceptible de ser engañado. ocultando el paisaje del exterior.

Y al mirar en dirección a la puerta. y esta vez le vino ese pensamiento en El Coyote. quien después de una jornada protagonizada por el exceso de alcohol metía la cabeza debajo del grifo del lavabo y no la sacaba en un día.se dijo entonces Flaco. y salió afuera para relajarse y respirar. Se levantó de un salto. como si de pronto ese pensamiento se hubiera impuesto a él desde el exterior. aquel muchacho perdido. Al lado de la silla. Allí estaba riéndose. tenía yo razón. en una especie de espiral morbosa que parecía carecer de fin. unos labios. de quien sus vecinos ya tenían más que sospechas infundadas. 'Ese canalla pudo ser de hecho el ladrón de estos cerdos. Pegó una patada al suelo. insertándose a un flujo semiconsciente en el que él ya solo podría aceptar lo que venía de fuera. a tripa tendida. yo no estaba tan loco'.Los pequeños fragmentos de su pensamiento. ahora más fuerte. De fondo. sujetos a un centro. '¿Quién ha visto jamás a un cuervo blanco?'. Otra vez una carcajada maldita inundó el silencio infatigable de Negro. el ruido de los cerdos moviéndose de un lado a otro o el ruido de sus fauces masticando la hierba. al viento. y él apurando los últimos tragos de cerveza al tiempo que se liaba un cigarrillo en la mano. 'El hijo de puta de Linguetti'. siempre de algún modo enredados entre sí. Su miedo ancestral comenzaba ya a sonar lejano: una vieja melodía. sin ofrecer resistencia alguna. que él había logrado domeñar. relajado y confiado en su propia fuerza. se escuchó a sí mismo Flaco.los suyos. como si solo el alcohol pudiera curar el exceso de alcohol. Luego se acomodaba sobre el camastro. ahora se habían disuelto por completo. La lluvia persistía. . 'El hijo de puta de Linguetti'. 'Todo lo contrario que siempre'. Junto a ella. y junto a ella un viento que azotaba sin compasión las viejas puertas correderas del rancho Wheel y los portones de los establos. la botella de Johnny Walker que parecía no acabarse nunca. Luego se dirigió hacia el Helland muy lentamente. más tranquilo. a la nada. absorto en sus meditaciones. vacío por completo a esas horas. monstruosa incluso: el mismísimo Thomas Wheel.que absorbían como una ventosa insaciable aquel líquido. remota. una figura oscura. Ahora era distinto: la resaca le pedía más alcohol. se decía a sí mismo Flaco.

Entonces Wheel se detuvo. A su lado. Flaco se quedó un rato mirando hacia el horizonte. Wheel se introdujo en su Land Rover aparcado en frente del rancho. Y véalo usted mismo. trazaban el rostro de la noche a través de sus murmullos. 'La última vez'. por favor. miró su reloj y se dirigió a Flaco. El Land Rover arrancó con furia y rápidamente se disolvió entre la lluvia. ¿Qué debo pensar?' Flaco se limitó a mover la cabeza en signo de negación. no hace falta que yo se lo diga. envalentonado. 'Si la próxima vez que vengo le pillo aquí. le dijo. ¿Qué puedo pensar? ¿Qué debo pensar? Dígame. y ahora la cruzaba ciegamente. en una taberna bebiendo cerveza. Era una valentía que sustituía ahora a un miedo atroz. Flaco.Caminaron durante un tiempo en silencio. se dijo a sí mismo Flaco. Flaco permanecía con la cabeza agachada todo el tiempo.y con ellos los tragos de Johnny Walker. Wheel se giró por última vez hacia Flaco. una muchacha de tez morena y ligera de ropa se maquillaba frente a un espejo de mano. Su culpabilidad era al mismo tiempo su ruina y el absurdo más espantoso. He tenido toda la paciencia imaginable con usted. Parecía que aquella sima que lo separaba de la cordura se había resquebrajado por completo.se sentía más y más despejado y más fuerte. usted sabe que las cosas están muy mal. sin miedo. sin mirarse. Antes de poner en marcha el automóvil. Después. 'Así que todo era esto'. como intentando encontrar una especie de llave que abriera la cerradura imposible en la que se había transformado su existencia. Wachternight. quien a medida que pasaban los minutos. volvió a decirse. . Algunos pájaros. al peor pavor que podía imaginar Flaco: que su jefe le encontrara fuera de su puesto de trabajo. pensó entonces citando mentalmente a Goethe. 'Bien. me estás perdiendo'. Un último portazo fue lo que se escuchó antes de que el sol alumbrara el nuevo día. como si hubiera aceptado por fin las consecuencias últimas de sus decisiones más peligrosas. lejanos en el bosque. dése usted por despedido'. El coche de Wheel había levantado una columna de polvo sobre el paisaje mojado. 'Dos almas luchan en mi pecho'. Primero le roban y luego lo encuentro aquí. Pero ahora la bebida transformaba violentamente su responsabilidad o temor a la autoridad que lo caracterizara antaño. 'Me estás perdiendo. 'Qué maricón'.

8 .

Wheel había sido condescendiente -en teoría. Su familia permanecía en Davenport. Luego sonrió y se echó un trago al gaznate. pues le prometió rápidamente que haría todo posible para que. Aunque esté en su puesto de trabajo.' Tomó un lápiz y anotó en un papel sobre la mesa la palabra REDRUM. Estas palabras oscuras de su padre vociferaban en la conciencia del muchacho. se dijo Flaco. felicitaba a los vecinos de Negro por la llegada de esa época del año en la que la familia y el calor del hogar cobraban suma relevancia.con Flaco. y casi todos los animales dormían o hibernaban. por qué no. 'Jack Torrance'. En el interior. a ponerse un gorro de Papa Noel. Desde el día en que se cayó en El Coyote. todas enrolladas. Ni siquiera la visita . Flaco ya había perdido cualquier sentido de la responsabilidad.W. Pero no para Flaco. La nieve cubría ahora la mayor parte del pueblo. Espero de todos modos que no dure mucho. quien cada vez que soñaba con escapar de Negro acudían como vigilantes nocturnos a tapar su oído. 'Hay que tomar cualquier trabajo. al menos el ajetreo de coches y gente en la calle convertía a Negro en un lugar más humano. pues también la responsabilidad que debía mostrar se relajaba. Y también. De todos es sabido que quien tiene que trabajar el día de Navidad o Año Nuevo tiene el derecho a tomarse una copa para celebrarlo. abrazos de familiares lejanos que no se veían en todo el año y la esperanza siempre fortaleciente de comenzar un nuevo año. ' ahora es cuando viene lo bueno. como la carne dentro de un burrito mexicano.El día de Navidad trajo regalos. Slipknot. las jornadas se habían sucedido de manera indiferente. fuera o no cierto que se le otorgase el pasaporte para escapar de allí. Wachternight ponía a todo volumen la música del grupo estatal. Una nota en la puerta de su casa. del Allamakee County. a la espera de que Flaco obtuviese las vacaciones anheladas y merecidas. mientras ordenaba las distintas botellas de ron. un bravucón borracho llamado W. abetos y luces de muchos colores. en la negra espiral del alcohol. menos fantasmagórico. Pero de cualquier modo. al menos durante el mes de Enero. La crisis económica lo exige'. whisky. vino y tequila que había conseguido con esfuerzo durante los últimos días. hijo. En cualquier caso. hasta Enero deberia ser fiel al rancho Wheel. él pudiera visitar a su familia. Y él estaría más tranquilo en su rancho. Aunque en efecto iban a ser las navidades más tristes de su vida.

. Si Wheel le hubiera visitado un mes antes. Ya estaba más allá de lo socialmente responsable. ni siquiera intentaba disimular: muchas veces entraba aquella 'bestia inmunda'. y le podía observar tendido en la barraca.. Tomó un mechero y le prendió fuego. Se fue antes de hacer el relevo a Vulgarius. 'Hijo. también Vulgarius tenía mucho que explicar. '¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!'. el viejo Marollai. con la botella en la mano. después de mucho tiempo. Y tenía una carta.del monstruo Wheel perturbó en demasía a Flaco. que lo estás pasando mal.¿Era rencor aquella estupidez de ánimo repentina. que le hizo destruir aquel escrito donde aparecía.' Flaco destrozó de inmediato la carta... el nombre de su antigua novia? . que estás muy solo. Por supuesto que le gustaba escuchar noticias de su familia. el silencio clásico de Negro inundaría la atmósfera hasta casi succionarla. Quizá Vulgarius no había comunicado estos extraños hechos a Wheel porque apreciaba en el fondo a Flaco. a Flaco ya no le importaba en absoluto. Antes de las doce. con su roastbeef en la mochila cocinado por su mujer... en algún momento de la noche.pero ya era tarde. Fuera como fuera.pero piensa que pronto tendrás tiempo para descansar. O porque no quería problemas. Luego el coche de policía de Bill Rooster y su hamburguesa en la mano. Le dolió hacerlo. escuchó Flaco. Me dice que te envía un fuerte abrazo y que espera que estés bien. De modo que quizá Marollai permaneciese aquí durante Navidad. En cuanto a Vulgarius.. de su madre. La madre de Marta nos llamó ayer por teléfono. pero la mera mención de Marta lo mató en algún sentido. una semana antes incluso. Incluso más allá de lo real en cuanto tal. A fin de cuentas. tu madre y tu padre te enviamos esta carta para saber cómo te encuentras. Conversaba con algunos hombres que parecían cazadores. Afuera oyó salvas y una ola flamígera que se alzaba sobre la bandera del estado de Iowa... Esperamos que puedas hablar con Thomas Wheel y que se te concedan unos días para que descanses junto a nosotros. Cruzó el Helland y al llegar a su cabaña miró en el poste del correo. junto al Helland. También estaba allí. La fiesta duraría unos minutos. Sabemos que estás sufriendo.

¿Por qué había prendido fuego a aquella nota? Se arrepintió y lo apagó, aunque ya era tarde.
'Siempre es tarde', se dijo. Golpeó con furia la mesa. Luego salió de allí y olfateó el ambiente. Otra
vez las salvas. Al fondo, se oía el batir de unos tambores y las trompetas de una orquesta. Un
pájaro se marchó, sobre un roble que cubría en parte la cabaña de Flaco. Comenzó a sonar The star
spangled banner.

Justo antes de que se dispusiera a desconchar una nueva botella, una frase aterrizó fugazmente en
su cerebro encendido por el whisky. 'Cortamos los puentes detrás de nosotros y nos adentramos en
la niebla.' La frase, que Georg Simmel escribió pensando en la tarea de la filosofía, se le
presentaba a Flaco, que no era filósofo, como un rótulo encendido delante del camino, como un
expediente sintético de lo que iba a ser su ruta a través de la noche. Aún olía a quemado la cabaña.
El humo de la carta abrasada no se había apagado. Pero Flaco estaba decidido a 'cortar los puentes'
y a adentrarse en la niebla. Todos los puentes. Inconsciente, con ánimo jovial y distraído, enfiló el
camino hacia la plaza donde la orquesta seguía tocando su música festiva.

*

Una suerte de teatrillo popular, con sus abalorios, monigotes y disfraces, había colocado su
escenario en el centro de la plaza. Detrás de una especie de tramoya se podían observar las
sombras agitadas de los que debían ser los actores. Los barriles de cerveza hacían las veces de
butacas; los asistentes- la mayor parte de ellos ancianos, y algunos niños- se habían reunido en
círculo y cuchicheaban. La banda de música seguía tocando, pero ahora en un tono más bajo,
mientras se retiraba hacia una calle empedrada que estaba cortada al final. Al lado del escenario,
había una barra y en ella una joven camarera servía grandes jarras de cerveza a la multitud. Flaco
se sentó donde pudo y pidió una pinta. Todo apuntaba a que allí se iba a interpretar una obra
infantil. Un muchacho joven, vestido de clown, apareció anunciando el inicio de la función.

La plaza se abarrotaba por momentos. Era evidente que allí había forasteros de todas partes, pues a
Flaco no le sonaba ninguna cara. Lo cual era una buena noticia, pensaba Flaco, pues de ese modo
también él pasaría desapercibido. Le gustaba sentirse extraño en medio de las multitudes, allí
donde uno sabe que nadie podrá reconocerlo. En el ambiente se podía respirar el perfume de
mujeres de mediana edad y también se veían algunos hombres y mujeres más jóvenes que, no
obstante, permanecían en la periferia de la plaza, como si quisieran observar el espectáculo desde
lejos. '¡Buenas tardes a todos y Feliz Navidad!' -dijo ahora el clown, excitado, y de inmediato dio
paso a una especie de carroza de cartón de color rojo en la que iban 'montados' los actores, que
portaban largas levitas negras y sombreros de copa extraños.

'Ringbell', el nombre de la obra, apareció en un rótulo luminoso en torno a los focos que colgaban
en lo alto. Flaco sintió en algún momento que sobraba; la obra parecía dirigida a los niños, quienes
intentaban llamar la atención de sus abuelos ensimismados en las jarras de cerveza. Flaco los
imitó, ahogando su garganta con un gran chorro de cerveza negra; tras ello, lo que de todo punto
iba a ser un espectáculo lamentable, triste y patético, comenzó a tomar otros matices, otros colores.

La obra trataba de un viejo granjero que había perdido a una oveja. La 'oveja', un hombre de
mediana edad apostado detrás de un cartón de color blanco con forma ovina, esperaba en el fondo
a hacer acto de presencia. A través de un agujero se podía ver el rostro de la oveja, un rostro triste
y apesadumbrado, al que parecía no hacerle ninguna gracia encontrarse en semejante situación. El
granjero se lamentaba, y entonces aparecían unos clowns vestidos con largos trajes en los que
sobresalían las estrellas de la Unión. Los clowns intentaban conducir al granjero al lugar donde se
hallaba la oveja, que ahora simulaba encontrarse en un profundo agujero. Al llegar a la fosa,
arrojaban unas tiras de la bandera estadounidense a través de la cual escalaba ahora la oveja. El
granjero se reunía con la oveja y todos eran felices. Los niños aplaudían, más a causa de las
órdenes de sus abuelos que porque la obra les entusiasmara. Flaco relinchó, como agotado y
aburrido, y agotó el contenido de su jarra. Cuando la joven camarera- quizá lo más atractivo allíllenó de nuevo el vaso, se apagaron de súbito las luces.

Una gran confusión reinó de pronto entre los asistentes. ¿Un fallo en la electricidad, un apagón
momentáneo, un truco de la propia obra? Se oyó un chasquido en la tramoya y alguien gritó. Poco
a poco, como si un volcán de pronto se levantara sobre su propia falda, una sombra negra se izó en
torno al escenario. La luz no había vuelto aún, pero, de algún modo, esa figura estaba iluminada.
Flaco sintió que los vellos de la piel se le erizaban. Un hombre desnudo con cabeza de jabalí
emergió ante los asistentes. Estos seguían preguntándose por el fallo eléctrico, sin parecer darse
cuenta de lo que allí estaba sucediendo. Nada incitaba a pensar que se tratase de algo normal. ¿Un
hombre desnudo, delante de tantos niños? ¿Qué era todo eso? Tras un segundo chasquido, surgió la
segunda figura. Una mujer desnuda, con cabeza de carnero, con los pechos ensangrentados, se
levantó desde ninguna parte y gritó. Era un grito de animal, un grito masculino, horrible, un grito
monstruoso. En el centro del escenario- los ancianos seguían cuchicheando ajenos a todo- apareció
de pronto otro hombre, también desnudo, con una cabeza de toro. Su falo estaba erecto y no cesaba
de reírse. Flaco se revolvió en su silla. Miró de pronto a todas partes, pero allí...allí algo no iba
bien.

Ahora la camarera se había convertido en una especie de ave, y a su lado un hombre bicéfalo
gemía y gemía y lloraba con la voz de un niño. Más allá lo mismo: monstruos, pájaros deformes,
jabalíes. 'Nunca mires de frente a un jabalí'. Flaco debía huir de allí. Antes de decidirlo, ya estaba
empujando a unos y a otros, pero cuanto más intentaba zafarse, más parecía quedarse enfangado.
Al fondo, solitario y mirando fijamente una botella de whisky, Jack Torrance se reía, se reía y no
cesaba de escribir en la mesa. REDRUM, REDRUM, REDRUM. Flaco cerró los ojos y los volvió
a abrir tras unos segundos. 'Esto no está pasando, esto...' Al abrirlos de nuevo, un silencio clausuró
absolutamente todo.

Él se encontraba en el escenario. Más abajo, decenas, quizá centenares de centauros con cabeza de
jabalí descansaban en sus sillas, sorbiendo sus licores, sentados y en silencio. El viejo rótulo
echaba chispas. 'Ringbell'. Despacio, como si no quisiese molestar a aquellos demonios, Flaco
inició su camino hacia los peldaños del escenario, casi en puntillas. Atravesó en silencio el pasillo
central. En torno los demonios seguían ocupados en sus cosas, en un silencio sepulcral.

Al fondo se escuchaba el sorbo en algún vaso. 'Recuerda a la mujer de Lot'. Al llegar al final de la plaza. subió por la calle que lo conducía a las afueras. No miró hacia atrás. The star spangled banner sonaba ahora de nuevo y su eco se elevaba hasta las estrellas más lejanas. Cuando llegó a la ribera del Helland. . volvía a escucharse la orquesta de música.

9 .

pero ellos conservaban la calma. las brutales alucinaciones que había.de modo que usted se encuentra perfectamente sano'. Pero el rostro del médico era jubiloso. o a una borrachera.y todo se había zanjado mediante un simple diagnóstico de ansiedad. o a otro tipo de intoxicación. En el papel que el médico le daba ahora a Flaco podía leerse lo siguiente: Negro Village. Al parecer. 'Los análisis han resultado correctos'. ¡Tenía que esperar hasta el 12 de Enero! Pero no. Flaco había llegado al centro médico por su propio pieaunque no lo recordara en absoluto. Flaco vaciló en levantarse. y el personal médico le da el alta. acude al médico de urgencias porque se encuentra desorientado y asustado. Se procede a realizar una serie de análisis y observaciones. a aquellos médicos provincianos. El paciente. ¿Tenía que ver todo ello con su 'segundo yo'.haber sufrido.Aquel tubo de plástico estaba frío. 'Todo está bien'. Se le aplican 20 mg de Lurapam Involtex y se le mantiene en observación treinta minutos. pero animado por el resto de los médicos. Hasta el día 12 de Enero. casi helado. Flaco no sabía si esto era más irreal aún que lo que él recordaba haber visto. dijo. La ansiedad del paciente remite en torno a los cuarenta y cinco minutos.¿o creía?. Se recomienda un análisis más amplio y se arregla cita en el Hospital Central de Davenport. con sus ausencias del verano? Probablemente.no le servían las explicaciones compulsivas de Flaco sobre los anteriores episodios de su enfermedad. Día de la cita en el Hospital de Davenport: 12 de Enero.. donde será evaluado de forma completa.15 de la noche. no les servían sus fallos de memoria. de nombre W.¡qué lejos quedaba todo eso! . ¿O lo había soñado? Se dio cuenta de que últimamente no distinguía entre lo que le había sucedido en realidad y lo que simplemente había aparecido en su cerebro como el contenido de un sueño. De modo que las alucinaciones no se debían a una comida en mal estado.dijo el doctor. hizo un esfuerzo y se puso en pie. Diagnóstico: Ansiedad generalizada. 21.. En vano podía seguir luchando para convencerles.que parecían más veterinarios que otra cosa. como cuando se sufre una extracción sanguínea.W. Flaco comentó todo esto a los médicos.Wachternight. y entonces el médico lo retiró y Flaco sintió una especie de desmayo.

aunque sabía que era imposible que pudiera tomar más alcohol. ¿habría cambiado en algo su actitud? Evidentemente la gente aquí era extraña. Quizá eran simplemente los niños en el carrito que sujetaba aquella mujer. que ahora se dirigía directamente hacia Flaco. un grito ahogado. Pero. 'Necesito un médico'. podía incluso suceder que era tan extraña como sus alucinaciones.. Flaco se retiró de su sitio para dejar paso a la 'Blackwoods Band'. Era ya de noche. un llanto desesperado. que antes se había convertido en un buitre espeluznante. no lo había hecho. pidió otra bebida. un papel que alguien le había dado antes. Al mirar su reloj. El vaso de Johnny Walker despegó de alguna parte y aterrizó sobre las manos de Flaco. Buscaba en el bolsillo del pantalón. Alguien a su lado.o quizá solo era el aullido del viento en el bosque. todavía se encontraba mareado. más que la celebración del Día de Navidad. Ahora.. se podía escuchar incluso un gemido. en animales mordidos por serpientes. que convertía a los pobres ancianos en títeres abominables. aquellos párpados caídos y un rostro de sufrimiento indecible. no podía andar. que parecían salidos de un cuadro de El Greco. un papel. pero le costaba andar. ¿no debía relevar hoy a Vulgarius? 'Tú. y que tenía sentido encontrar ahora. cada vez más alto. Luego debía relevar a Vulgarius.. llenaba las bebidas para satisfacción de los asistentes. en hombres dolidos y sufrientes. quizá más allá de la barra donde la muchacha joven. imposible de todo punto. The star spangled banner sonaba hasta la extenuación. '¿Qué hora es?' . se dio cuenta de que se había parado a las cinco de la tarde.¿no era 'Susana'. Y decía exactamente esas palabras que ahora Flaco recordaba haber escuchado en algún lugar. Aquellas barbas blancas y largas. Todo esto era un desvarío. escuchó ahora en algún lugar. ¿Les había hablado de su alcoholismo? No. las lágrimas flotaban en el ambiente. Estaba formada por hombres viejos. quizá inconfesable. que realmente los habitantes de Flaco fueran. Como si alguien manejara su voluntad. pertenecía a un suplicio oscuro. tomaba un largo trago de ginebra o anís. aunque ahora parecía de hecho 4 de Julio. como si fuera 4 de Julio y no 25 de Diciembre. o incluso que aquello no fueran alucinaciones. Flaco sentía un calor asfixiante. todo esto. todos cansados.qué tontería. 'Tiene un conejo impresionante'. la prostituta del Oligon?. cerca de la feria. que reclamaba también la celebración de su fiesta. buscaba algo. chico..Al salir. quería moverse de allí y no lo lograba. Ahora y luego. necesitas el perdón'. Otra vez se escuchaba la banda. manifestaban bien a las claras que aquello.

cabalgando sobre el techo del establo y dirigiéndose a toda prisa hacia el barracón. esperándole como antes.Bellísima. Permanecía agazapado en la oscuridad. El corazón le palpitaba con fuerza y se dio cuenta de que las manos le resbalaban de sudor. * Eran las tres y cuarto de la mañana cuando Flaco se levantó de un golpe en el camastro del rancho Wheel. Desde las alturas resonaba su cohorte estelar como si ellas fueran las que estuvieran tocando grandiosos y elevados instrumentos. y sus incipientes lenguas saltando como cabras sobre la madera del establo. tomó sus mantas. Entonces se detuvo y agudizó el oído. Golpeó la puerta del barracón al salir. Y otro. Cuando cruzó el Helland. Fuego. esperando. Apenas se marchó el jorobado de Notre Dame. Había fuego en el establo. Ahora era una crepitación. nítido. Estaba inmerso en un estado total de agitación. Otro golpe. Entonces empezó a escuchar un ruido distinto. Gritó. donde los ojos humanos se cansan al mirar y donde finalmente deben cerrarse. 'Vamos. que provenía de allá arriba. El humo ascendía cada vez más. colocó la bala en el cargador y se dispuso a retirar el seguro. quizá del establo. Más fuerte aún. Allí estaba Vulgarius. Más fuerte. como cuando el viento en otoño arrastra las hojas caídas de los árboles. Pero entonces escuchó otro golpe y una serie de voces. como queriendo avisar de que él se encontraba allí. El golpe parecía proceder de más allá. como si aquello no hubiera sucedido o simplemente lo hubiera soñado. Flaco subió al barracón. En la ventana. . Ahora incluso podía ver el fuego. había escuchado un fuerte estruendo. pues su luz es insoportable. Inmediatamente después. Entonces lo entendió. apagó la luz y se sumió en un profundo sueño. se dijo. De un salto se puso en pie y tomó la escopeta. la música de Negro se había transformado ahora en música celestial. Jimmy'. Abajo. Se arrimó a la puerta del barracón. la constelación de Orión parecía ocupar ahora el centro del escenario. con toda seguridad. se vio de pronto un humo que se elevaba despacio. encendió la estufa. Hoy no tendría problemas para dormir. y bajó a toda prisa por las escaleras. y se metió en el camastro. De inmediato.

la escopeta había dejado de funcionar. Por tanto. Parecía que todo el mundo estaba demasiado ocupado en aquella estúpida fiesta como para ir a ayudar a Flaco. Aquellas voces continuaban su extraña y agitada charla. Se escucharon unas salvas. pero aún amenazaba con extenderse. había que actuar de otra manera. como ajenas a la presencia de Flaco. '¡Estoy armado!'. Flaco se levantó. Los fuegos artificiales ocuparon ahora el cielo completo. No se veía policía ni ambulancia por ningún lado. Flaco avanzó entre los canutos de madera desprendidos a causa del fuego. '¿Hay alguien ahí?' . pero en vano. La música cubría de algún modo el estruendo del fuego. Pero algo le hizo mantenerse en el suelo. se volvía a escuchar The star spangled banner. bramó. y abrió la compuerta de madera para que pudieran huir los animales. Aquel seguro.¿no lo había reparado Vulgarius?. El fuego se había calmado un tanto. ocultos. aunque no los podía ver. Entonces les apuntaría con la escopeta y no tendrían otro remedio que abandonar su proyecto. con el arma apuntando a los canallas que habría allí. aunque en su voz se discernía perfectamente el temblor que produce la duda. Nervioso. Entonces. Entró en el establo y los buscó.Sorteó los setos que crecían de forma salvaje sobre las hileras de cable que protegían el rancho y avanzó a tientas. como si esa fuera la ocasión que estaba buscando para hacerlo. Jimmy falló. Tenía que llegar al establo sin ser visto. escondiéndose de cuando en cuando bajo ellos. se dijo Flaco. Debía presentarse de improvisto allí y sorprenderles. En una esquina. Había gritado. Siguió andando hacia la esquina.amenazó Flaco. maldita sea'. sin éxito. en la oscuridad del establo. Incluso podía escuchar una respiración a través de las crepitaciones del fuego. aunque no supo si lo había dicho para sí o en voz alta. 'Maldita sea'. 'JUSTO AHORA. Quizá debiera salir corriendo de una vez hacia el establo.no se retiraba. tomó la escopeta y se dispuso a retirar el seguro. así que Flaco permaneció acurrucado bajo un seto. sí. se decía Flaco. oscureciendo la luz infatigable de las constelaciones. Al fondo. Avisaba a gritos a los asaltantes. Los cerdos salieron despavoridos y uno de ellos casi arroja al suelo al propio Flaco. Y entonces falló. se movía una sombra. torpe. '¿Por qué ahora?'. '¿Quién hay ahí?. Al menos durante unos instantes.

Se tocó y vio con nitidez la sangre. 'Danny Kornei'. además de él. acertó a decir Flaco. Tenía una herida voluminosa y morada en el vientre. Solo podía mirar hacia el cielo. Una mano -una mano de niño.apareció entonces en el horizonte de su visión. allí. miles de colores de toda clase. Casi estaba a punto de salir del establo. le hizo tambalearse y dar traspiés hasta caer debajo de un seto. preso del pavor más absoluto. Allí no había nadie. En vano. gritando. Pero entonces localizó de nuevo la sombra. pero manteniendo una distancia prudente. Pero un corte en su estómago. enfiló directamente hacia el último espacio que aún no ardía en el interior del rancho. justo allí donde ahora los fuegos artificiales estallaban en cientos. justo un segundo antes de perder la conciencia. hacia el barracón. ahora iluminada por los fuegos artificiales de la feria. intentando que el fuego desapareciera de allí. permanecía el intruso. Portaba un cuchillo de grandes dimensiones y estaba manchada de sangre. Flaco se movía de un lado a otro. cuyo rostro era visible ahora gracias a la luz oblicua de los fuegos de artificio. Vio entonces como ascendía ya por las escaleras. Cuando lo logró. Sí. Entonces. una especie de chasquido brutal de la carne. El fuego ya se había comunicado al resto del rancho. Salió por la otra compuerta y se dirigió hacia allí.Flaco se resbaló de nuevo y cayó al suelo. Escuchó la risa de fondo y entonces lo vio. Su pantalón comenzó a arder. decidió acabar con aquello. cerró los ojos e imaginó el golpe que deberían darle. Intentó incorporarse pero también eso fue imposible. Al llegar. desesperado. y donde había visto por última vez la sombra. Allí había un muchacho. entre pedazos de madera que aún ardían. estaba desorientado. asustado. a zancadas. A grandes pasos. Se dirigió de nuevo hacia la esquina. . No parecía que hubiera nadie más allí. en un rincón oscuro del establo.

10 .

Eso fue como un baño de agua caliente para Flaco. lucía orgullosa una chapa. 'El viejo cabrón de Linguetti'. Los destellos provenían de un gran ventanal. patatas fritas y ensalada. A su lado. '¿Cómo se encuentra. con sus trastornos. quién había llamado a la ambulancia. Las ramas de los robles desnudos crecían casi hasta el ventanal. En la solapa de la bata que llevaba el médico. madre'. La enfermera finalmente se retiró y pudo ver allí a sus padres. . En ellas. A Flaco le hizo gracia la comparación. Y allí. una máquina controlaba las pulsaciones y emitía un sonido persistente. Finalmente. En el vano apareció una mujer de unos treinta años. azul como el mar.dijo. le otorgaba una felicidad infinita. Hospital General de Davenport'. Las manos de la madre estaban calientes y apretaban fuertemente las de Flaco.'hemos podido detener la hemorragia a tiempo y ahora solo debe descansar'. señor Wachternight?'. Afuera se podía escuchar el murmullo de los autos y el sonido de la civilización. que ahora atravesaba la salita con una especie de pizarra en las manos. se dijo a sí mismo Flaco. que dudaban si atravesar la habitación. Flaco se preguntaba quién le había salvado. de forma súbita. 'Leon Hammerfall. apareció ella. se posaban los pájaros que disfrutaban de la luz del sol. sus prisas y sus atareadas gentes. asustados. de la que aún no era del todo consciente. nunca sabría quién demonios era en realidad el milanés. que daba a una calle transitada y cubierta de robles desnudos. pero al tiempo con una especie de gesto de esperanza en el rostro. Ver el mundo real. La enfermera no sabía nada. dijo el muchacho. Tampoco el cirujano. Se acercaron a Flaco y lloraron con él. demacrados inclusive. de cabello rubio y largo y con una sonrisa luminosa en los labios. En sus manos traía una bandeja de aluminio con un sándwich de pollo. y que portaba un gran bigote que le recordó a alguien. en el que no cabía una sola nube. 'No se preocupe'. En el rellano había dos figuras. Flaco preguntó a la enfermera sobre su estado de salud.La sala era luminosa. 'Estoy cansado. de una intensidad que Flaco no recordaba haber visto jamás. A través del ventanal se podía observar un cielo puro. Dejó la bandeja a un lado e introdujo un termómetro en la boca de Flaco.

. aún cubiertos de nieve y rociados por el sol. Los pensamientos. un hermoso cuervo de color blanco. Ah. Flaco observaba los robles desnudos. atravesaban lentamente su cabeza como pequeñas barcas que remaran en un tranquilo.Marta. a través de la persiana tímidamente bajada. Una gran sensación de alivió estremeció el cuerpo malherido de Flaco. Su cansancio no disimulaba su imponente hermosura. dijo. Al fondo. bajó un poco la persiana y se marchó. ese perfume que nunca dejaba de utilizar. La enfermera pidió a los familiares que abandonaran la habitación. Flaco le hizo una señal y ella se acercó. aguardaba en la puerta. Sobre ellos descansaba. apacible río. indeterminados. Tímida. desde el día que la conoció. quizás confusa. ese olor a jazmín. El cabello le caía en ondas negras sobre los flancos de los hombros. Inconscientemente sonrió. cerrando la puerta. con una mirada feliz en un rostro ingenuo. 'Debe descansar'. le dio un beso en la mejilla a su antiguo novio. quien parecía haber estado llorando recientemente. Luego.

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