Turno de noche

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Y así. me tengo por un gran explorador que ha descubierto tierras extraordinarias de las que jamás podrá regresar para darlas a conocer al mundo: pues el nombre de estas tierras es infierno. Malcolm Lowry Bajo el volcán . a veces.

Otoño .

1 .

Mientras balanceaba la copa. en efecto. Se lamentó. En el paisaje de su mente todo era muy distinto. exiliado en una aldea perdida del país y cuya única tarea útil era vigilar cada cierto tiempo un rancho y un establo propiedad de un anciano rico y jubilado.Cerró la puerta con fuerza. en un cuerpo en el que la presión de cada parte hiciera saltar un chorro de sangre. y se levantaba en el lecho de un bosque o en la barra de un bar desorientado. lograr que flotase en la espuma empujándolo hasta dejarlo caer por el cuello. se dio cuenta de que la botella le iba a dar problemas. Cuando comenzó a girarlo. arrojó las llaves donde pudo y fue directo al minibar. casi inconscientemente. las imágenes fantásticas y el sueño. El objetivo era sencillo: emborracharse cuanto antes. La idea ahora era hundir lo que quedaba del corcho. la imagen de un pobre hombre de treinta y tantos años sin meta en la vida. su mente comenzó a divagar. que le produjo un escalofrío. ésta no sería tan sencilla de abrir como aquellas botellas malas que solía acompañar con la comida. y aunque durante un segundo pasó por su mente la idea de comprar cerveza.pues a veces el error tiene tanta fuerza como la gravedad: nos lleva a su lecho una y otra vez-. Para hacerlo todo más rápido. La mayor parte de las veces era víctima de sueños súbitos. con el resultado previsto: la otra mitad quedó enfangada en el cuello de la botella. Llenó otra copa y en esta ya no se produjeron restos de corcho. Dudó una vez más y pensó otra vez acerca de la cerveza. lo intentaría una vez más con el vino. Entonces sucedió lo inesperado: al presionarlo. y se arrojó al sofá. 'Es como si fuera sangre'. -'Qué oscuro es el vino'. Lo intentó un par de veces. pero algo en su interior se resistía a la fuerza de la imaginación e insistía en devolverle su imagen. Iba a ser una noche larga. El viento aullaba en el exterior y favorecía el pensamiento hipnótico. Volvió a hacerlo. encendió la televisión y absorbió aquel líquido amargo y caliente. Pero había un obstáculo para lograrlo con rapidez y con estilo: se había convertido en un manojo de nervios. pero la paciencia no era su fuerte. En esta ocasión el chorro alcanzó su jersey y también un paño de cocina.y se dio cuenta de que cada vez que pinchaba en el corcho pensaba en un cuerpo. como quien sabe que va a cometer un error.pensó. intentó sacar el corcho a tirones. pero había tantos pedazos de corcho flotando que tuvo que tirarla. Pero no era fácil. un chorro de vino escapó a través de la boca e inundó parte de la cocina y de sus propias manos. Tomó el desconchador y lo clavó con violencia en el corcho. Finalmente logró llenar una copa. y el trabajo ocupaba la menor parte del tiempo. Esta era la descripción oficial. aunque el bote principal ya flotaba en el fluido negro. aunque de .pensó.

Paradójicamente.hecho hubiera bebido poco alcohol. Pero no por ello el resumen de su vida había mejorado en absoluto. En plena crisis económica. Seguía siendo un inútil. y ya llevaba algunas semanas sin padecerlas.a sus propios ojos. y esta vez maldijo con más ímpetu. Las hay hipnóticas. como si no fuera con él.y tampoco ésto parecía haber sido refutado por la gente que lo trataba. Wachternight. joven?'-dijo el viejo-. pero volvió a dañarse. 'Sí. cuando esto no sucede. Lo peor en todo caso de nuestros fracasos es que nadie los refute. y después por haber fracasado como escritor y editor en todas las ciudades en que había intentado labrarse una fama. desde luego: el caso del corcho en el vino era la mejor prueba. y he aquí que. lo que buscaba Flaco cuando quería emborracharse no era la huida de la realidad. en un pueblo perdido del centro de los Estados Unidos. más conocido como 'Flaco'. Flaco había construido su pequeña vida miserable. no sentía nada parecido. De este modo había pasado W. maldiciendo su suerte. sino más bien lo que es corriente en las borracheras: una especie de estupor y de euforia. como los murciélagos en la oscuridad. algo que él evidentemente agradecía. Pero no era el único espectador de esta escena: enfrente. perdido en sueños improductivos. Esta vez. en sus estados de lucidez habituamente estaba ausente. las hay alucinógenas. taumatúrgicas. en último término. no se preocupe. no se trataba del sueño baudelariano y de la huida al paraíso de lo onírico. sobreviene el caos y la oscuridad. Entonces se marchó de allí a paso cada vez más rápido. pesadas. un granjero que había sido militar y su único vecino en la ronda. como una araña extiende su tela en la esquina sucia más imprevisible. sino el ingreso en la misma. la serenidad del espíritu. el viejo Marollai. Hay muchas clases distintas de embriaguez. De súbito se levantó y fue a pasear: antes de salir se pegó con el brazo en el quicio de la puerta. Entonces golpeó con el otro brazo la puerta. le miraba perplejo. '¿Se encuentra usted bien. sino de aquello que precisamente define la experiencia de la vigilia pero que para seres como Flaco estaba vedado por principio: el juicio lúcido.W. La que buscaba Flaco habitualmente era esa que provee momentáneamente de una lucidez ausente por lo general de la reflexión consciente. contestó de forma fría Flaco. que lo dejó en un estado traumático durante semanas. reveladoras. aburridas o indigestas. que nadie los niegue. gracias'.y es que muchas veces lo único que esperamos es que los otros desmientan las espantosas percepciones que podamos tener sobre nosotros mismos. Estas experiencias comenzaron a suavizarse con la entrada del otoño. un agudo sentimiento de descontrol. era en contacto con el alcohol cuando por fin podía ver algo. las hay delirantes y las hay provechosas. los últimos meses de su extraña existencia: primero a causa de la huida de su novia. . le había surgido un puesto de guardador de fincas.

En general. cada cosa está donde debe estar. odiaba a los cazadores. cuando ésto lo hacía. odiaba a las viejas que cuchicheaban en las esquinas. En su interior. Esto era tan obvio como que él se enteró de muchas cosas de su propia vida gracias a los chismes de las viejas. que parecían gozar de matar a pobres animales indefensos. sus gentes apáticas y acomodadas. ya de vuelta del breve paseo a lo largo del río. no se le ocultaba que de todos modos algo los ligaba a ellos: precisamente esa condición mísera del alma que también él encontraba en sí mismo. por encima de todo. lo que no es tan paradójico como parece para quien tiene la experiencia de vivir en un pueblucho aislado. le tocaría dormir solo. Flaco se alegraba para sí mismo. la vieja que vendía el pan.Aunque no le gustaba hablar con los vecinos. la excepción con Marollai. nada odiaba más que tener que dormir tan lejos de la civilización. Flaco odiaba todo lo que rodeaba su vida. odiaba a los jóvenes paletos que trataban continuamente de hacer valer su hombría. haciendo. no le quedaba más remedio que acudir a la botella de vino como amigo y consuelo. En el fondo de su imaginación. que lo juzgaban. Odiaba la soledad de ese pueblo. Luego volvía tras sus pasos. Siempre llevaba unos prismáticos consigo: así podía otear la vieja bodega y el establo de Thomas Wheel desde la ribera del río. pero en ocasiones se quedaba a dormir en la que tenía enfrente de la casa de Flaco. los viejos que maldecían la existencia desde la barra de los bares. cosa que hacía a menudo. tomaba una piedra y la arrojaba al fondo de un río cercano. depresivo. Por la misma razón. Pero el párroco de la aldea. pero. ver si todo estaba en orden. Sin embargo. quizás. En esas ocasiones. Llenó una segunda copa. y reconocía ante sí mismo la necesidad de tenerlo cerca en las noches de tormenta. pero quizá ese sosiego era una utopía. que pasaban su vida pegados a la barra de un bar bebiendo litros y litros de cerveza. Después de concluir esto. De modo que finalmente. Flaco soñaba con la idea de quemar el pueblo entero con sus gentes incluidas. Marollai tenía dos casas. que hablaban de él. tan solo. Flaco lo maldecía. meditabundo. Era su único vecino en un par de millas. hacía una excepción con Marollai. y no . la mayor parte de las veces dormía en una que tenía en un poblado cercano. concluía. también yo junto a la ceniza de la que formo parte. según los estándares morales de Flaco. cuando Marollai decidía dormir en su casa de Freeheut. perdido. todos ellos merecían morir sin ninguna duda. No habría suficiente vino en el mundo que le diera el sosiego que buscaba. Aquella noche no iría a dormir Marollai en su casa de Negro. sobresaltado cada vez que escuchara algún ruido.

En verano. Flaco recordó que tenía la escopeta colgada en un cuartucho colindante a la cocina. y una cierta euforia colonizó su cabeza. en el vacío. ya la había rellenado tres o cuatro veces. Mientras caminaba hacia él. En aquella ocasión no había olvidado los prismáticos: echó un vistazo y todo estaba en orden.genitales! ¡La cacería de mis genitales es una muy buena cacería! ¿Dónde está el cura? ¿Dónde están los lobos? ¡Venid a mí.cojones hago?. '¡Sí. pero en este momento se encontraba eufórico. y ese rebote le otorgó también la conciencia de las dimensiones que poseía la locura que estaba cometiendo... En una hora. Un fuego malévolo se encendió en su estómago. así que regresó tranquilamente a la cabaña. Cuando vio que la camioneta de Marollai tampoco dormiría esa noche allí. pues Wheel podía presentarse de improviso en el rancho y entonces comprobar si Flaco hacía su trabajo. Decidió salir a la calle y comenzar a aullar. Pero de noche la cosa cambiaba tanto que parecería no ser el mismo lugar. verdad. verdad? ¡TOMA UN POCO DE TU EVANGELIO!' Los disparos sonaron en el aire. Retornó sobre sus pasos velozmente. pero el vino había puesto en marcha el fogón de sus más íntimos demonios. Se dirigió sin falta a la cocina y tomó la escopeta. Esto solo lo podía hacer las noches de verano. la cacería. en invierno.tener que atravesar el lecho para ir a comprobarlo por sí mismo... Sintió que su piel se erizaba. En efecto. Pero rebotaron con severidad en sus oídos. se maldecía no poco. sin tocar la carne del animal. pedazo de mierdas! Sí.de mis-. Nunca había disparado a un animal. cargaba el rifle. los lobos a mí! ¡Maldita sea!' De pronto. Lenny? ¿Eres el cura que no me deja dormir con el ruido de las campanadas.pensó-. Pudo ver unos ojos brillantes en la espesura. cabrones. De día no había problema: incluso se encontraba de paso a muchos cazadores furtivos o a labradores que cruzaban el lecho del río para ir a sus tierras. Cuando en verano Flaco olvidaba los prismáticos y se veía obligado a ir hasta el rancho Wheel. No había nadie alrededor. una especie de animal vibraba en la oscuridad.. sin prisa. ya estaba en el trastero colocando la escopeta en su sitio. y él tampoco quería llamar la atención. '¡¿Eres tú. descontrolado. Bajó la persiana a la mitad y esperó a ver si alguien se había . un poco más lejos. Ello le daba la oportunidad a Flaco de no ser riguroso en su trabajo. vosotros. sé que os ocultáis en la maleza! ¡No os tengo miedo! ¡Jajaja. tal es la condición de ciertos paisajes solitarios. en los lindes del bosque. donde guardaba algunas herramientas de trabajo. Debía cumplir con sus turnos. a muchos kilómetros. Pero en invierno era distinto. '¿Qué. Aún olía a pólvora. que durante el día son solaz para el jornalero pero que durante la noche son el hogar de bestias peligrosas. Thomas Wheel hacía la vista gorda y pasaba casi todos los días en Freeheut o en el norte. se dirigió diligentemente a la cocina para llenar su copa. debía pasar al menos tres noches a la semana en el rancho de Wheel. y casi sin darse cuenta.

Esto no era algo nuevo. Las nubes avisaban tormenta y no había mucho que hacer. pasar un rato en el establo de Thomas Wheel.' Odiaba esa expresión. Nada había allí que pudiera haber sido testigo de su locura.. ya se lo había advertido Marta antes de marcharse definitivamente. tocaba sus huesos fríos. levantarte de la cama a la hora que quieras. no saldría de la cama en todo el día. En verano fueron tus escapadas mentales. dar un paseo por el río y volver a la cama a la hora de la noche. luego permanecía el día acostado y enfermo y. Más calmado.. la razón de que no te des cuenta de tu enfermedad. pero hay síntomas que pueden mostrártela. se trataba de un día más en la maraña de días sin fin que tejían su absurda existencia. sus manos sudorosas y ansiosas. al día siguiente. Pensó. * Le despertó el golpe del viento en la puerta. hasta quedarse dormido. no puedes verlo porque aparentemente tu rutina es la cosa más sencilla y tranquila que un hombre puede imaginar. ¿recuerdas? Por fortuna. parecía haberse colado sin permiso en la casa. pero no lo ves. y ¡demonios! Fuera lo que fuera ya lo olvidamos. Un fuerte dolor de cabeza le avisó del exceso cometido la noche anterior. como un intruso. es más.. como en cualquier otro poblado desprovisto de grandes muchedumbres. Allí. voy a hacer algo por mí! Y entonces Flaco tomaba la botella y se la bebía de un trago. ¡Hacer algo por mí. Pero no podemos seguir apoyándote si tú no haces algo por ti. excepto echar un vistazo. eso pasó. Y es esa sencillez. lo que se vivía se comportaba como un insecto en el interior de un vaso de vino que girara por efecto del balanceo de la mano: comenzaba a ser devorado sin darse cuenta. que sus padres desde Davenport repetían como loros siguiendo a Marta. qué significaba vivir en Negro. al establo de Wheel. Pero la noche era más negra que el vino que había bebido. entonces. como de costumbre. encendió la televisión y poco a poco cerró los ojos. Es decir. Hoy no saldría de casa en todo el día. . que. El silencio se extendía hasta más allá de su corazón. esa naturalidad con la que el vacío va asestando sus golpes sobre ti. de su extravío. repetía la operación. 'Negro te está tragando.percatado de la juerga.

. se levantaba una vez el sol se había puesto. pero de la misma manera que un preso no puede elegir.Pero lo que decía Marta era cierto. era ya de noche y lo primero que hizo fue oler. Sus gentes podían ser no muy amables. verá que vino más sabroso y nutritivo!' Lo peor era que no podía. pero disponía de sus bosques y sus ríos y no eran pocas las personas que lo visitaban en verano u organizaban expediciones a sus montañas. El extraño temor . que le hacía gozosamente culpable. oler a pólvora. Cuando se despertó. con frustrante resultado. Era como un preso. Dubuque. Flaco no podía elegir un destino diferenteal menos de momento-. había algo que le proporcionaba cierto cobijo en Negro.. 'Mierda. Decidió entonces tomar la escopeta. pero era un trabajo bien remunerado y exigía bien poco. Pero Negro era el final. él no podía quedarse en la cama bebiendo vino. No. ¿Por qué pensaría que no iba a encontrarse allí? No sabía de donde procedía el olor a pólvora. no muy cercanas. huir de allí. Sumergirse en Negro era como sumergirse en un círculo que se mueve. Abrió una segunda botella. El trabajo podía ser tedioso o poco productivo. le sucedía cuando se quedaba dormido todo el día y. Y Negro era así. Una idea feliz como la de retirarse temporalmente de la civilización puede terminar de otra manera. Des Moines. pues desde luego aborrecía su situación. no se sentía en calma y pensó que el rifle . pero tampoco eran lo que se dice gente mala. Esa noche se avecinaba tormenta. cierta sensación de suspensión de la vida. Pensaba todo esto con un vaso de vino bien lleno y una sonrisa que comenzaba a exhibir el delirio alcohólico. Esta vez también lo hizo. pero la siguiente copa lo derrumbó. le asustaba que la noche penetrara de esa manera furtiva. él tenía una vida por delante. y él era joven. Fue al cuartucho de herramientas y vio colgada allí la escopeta.Davenport. Era de noche. inmediato e inocente. mientras se negaba a aceptar el destino... en fin. 'Sus ríos. El paraje. y esto le asustó. otra vez va a dormir en Freeheut'. yo le enseñaré sus piaras de cerdos! ¡Bebamos en El Coyote.llenos de mierda.que le producía siquiera pensar en moverse a una de las ciudades más pobladas. no era el más bello de los lugares naturales. en una espiral que poco a poco va enterrando en ti las mejores de las virtudes y escarbando en los peores vicios.¿Quiere venir a Negro? ¡Venga a Negro. o no sabía. Y entonces lo primero que hacía era correr la cortina y comprobar si estaba allí la furgoneta de Marollai. desorientado.era la misma que sentiría un hombre que se embarca por primera vez en un buque hacia el océano. sin avisar.¿a qué?. y quién sabe si ése sea precisamente el talento del demonio: hacer parecer lo terrible como algo sano.

que no había abierto en meses. dijo. se quedó varado.le ayudaría a mantenerla.” Se hallaba más animado. espero que todo te vaya bien en Negro y que no pierdas los nervios nunca más. Al fondo. y le proporcionó un nuevo impulso. que Marta ha sufrido mucho por ti. pura retórica que no le servía para tomar las decisiones correctas. recorrerás grandes mares y lucharás contra enormes dragones. Esa noche dormiría a pelo. y comprobó cómo su ira iba en ascenso. pero al mismo tiempo logró con ello hacer caer la botella. Te queremos muchísimo y nos preocupamos por ti.. No puede estar al lado de alguien que la hace tanto daño durante tanto tiempo. lo retiró de la piedra. que es lo único en lo que debes pensar: en ser feliz y. pero ella tenía que pensar también en su salud. Tomó el trozo de papel e hizo un barquito y. Desesperado. se introdujo en el lecho y. una vez diseñado. Flaco se levantó y decidió ir a pasear.porque seas feliz. impidiendo activar el gatillo y al tiempo retirarla de su lugar. llegó al barquito. comenzó a sollozar y se tiró en medio del suelo. tomó el rifle y lo golpeó contra la mesa. sin pensarlo. Al llegar a una piedra lo suficientemente grande. Entonces Flaco. Ahora sí llegaría lejos. muy lejos. hijo mío. No pudo continuar: esas palabras les resultaban obscenas. En efecto. en su bienestar. ¿Qué diferencia había entre él y un monstruo? . 'Mierda'. que se rompió en mil pedazos. Una pena profunda se afincó repentinamente en su espíritu. Porque todo el que se marcha de Negro llega lejos. la escopeta estaba partida y nadaba en un charco de vino. Sus manos también estaban manchadas de 'sangre'. entendía la finalidad de todo ello y las emociones convulsas que podían suscitarlo. Pero las palabras de su madre le sonaban vacías. Tú si podrás llegar lejos. con los pantalones mojados hasta la cintura. comenzó a leerla. haciéndola añicos. la cortina se había roto. Los animales extraños y los ruidos inexplicables comenzaban a hacerle compañía.y seguiremos haciéndolo. algo falló. 'Llegarás lejos.. Parecía un charco de sangre. llegarás lejos. lo hizo navegar a lo largo del río. más acá. y estrelló la escopeta contra la ventana. Finalmente. '¡Maldita sea.. Sí. Sabes que hemos sufrido mucho por ti. vaya mierda. Cuando llegó a la ribera del río. Se había metido una carta en el bolsillo de su madre.. no sin antes dar un portazo con el que casi reventó de golpe la propia puerta. la bala se había quedado atrancada. Pero la madrugada se acercaba. Tanto como para fregar el desastre de la casa y ponerlo todo en orden. expandiendo el vino por el suelo de la cocina. Hijo. todo lo contrario.. Y nadie dice que seas una mala persona. No le quedaba más vino y la taberna ya estaría cerrada. Al cabo. Hemos hecho todo lo posible. joder!'. Pero cuando fue a cargarla. pequeño velero.

Afuera. los animales extraños seguían perpetuando sus actos oscuros. lo que no logró antes de las cuatro de la madrugada. ¿Paradójico? 'Como todo lo que pertenece al corazón'. Y esa lástima la sabía combinar con la terrible percepción que tenía sobre sí mismo.se dijo-. .Le preocupaba no sentir sino lástima por su familia. Encendió un cigarro y eso fue lo último que hizo antes de conciliar el sueño.

2 .

era su trabajo. ni siquiera llevar caliente el estómago con ayuda de cerveza o vino era un consuelo.. y aunque en verano no le importaba beber vino por la mañana en lugar de leche. las fiestas y la alegría. inútil. debido a su falta de agilidad natural.y cruzar el río Helland en pleno invierno era una odisea temeraria. A menudo. cuando comenzaba a hacer frío necesitaba algo caliente que llevarse a la boca. una pequeña tienda regida por un viejo cascarrabias al que le colgaba una baba blanca cada vez que se ponía a hablar. en dirección hacia la ribera. los trabajadores de los campos y los excursionistas paseaban hasta altas horas de la madrugada. lo que a Flaco le proporcionaba cierta tranquilidad cuando tenía que ir a vigilar el establo de Wheel. Sin embargo. Flaco arrojó las monedas sobre la mesa y se marchó sin despedirse. una jornada de asco y soledad.así te coman las ratas'. Antes de llegar a la ribera. la leche salió despedida en chorros hacia la pared. era una aventura peligrosa. Uno de aquellos días otoñales que ya mostraban su parentesco con el invierno. miel de una sola tarde. El viejo Marollai comenzaba a acudir menos a la cabaña de Negro.y la nochesería largo. Como todo el mundo sabe. Flaco pensaba que incluso comprar en su tienda era algo que él se tomaba como un agravio. resulta que el otoño siempre se parece más a un invierno suave que a un verano suave. Cuando llegó a la cabaña. Aquel día tendría que comer y dormir en el establo de Wheel. Solo pensarlo le provocó náuseas que solo pudo eliminar con la bebida. Pero en realidad era una canallada. con la consecuencia de que al final del invierno hemos tenido en realidad dos inviernos: el frío es largo y duro. incluso aquello podía interpretarse como un pequeño homenaje. Pero en invierno la cosa empeoraba mucho. lo pasaba realmente mal. como suele suceder. Aquella mañana. se trataba de una situación distinta. el calor. Bien mirado. se bebió lo que pudo del vaso y se marchó de allí. La idea no le hacía la mínima gracia. En efecto.El verano se había marchado demasiado pronto. fue a la cocina a cortar el envase pero. esto eran problemas añadidos a los que ya sufría: en primer lugar. Odiaba quedarse sin leche para el desayuno. y ni hablar de la ribera del río. el viejo estaba realmente afectado. Enfadado. Flaco se levantó a media mañana para ir a comprar leche. 'Viejo paleto. cerdo. y él en el fondo lo sabía. incluso con los zapatos puestos. y cuando tenía que quedarse toda la noche en el establo. Caminó hasta el establecimiento de Forwards and Co. A las cinco de la tarde las calles de Negro estaban desiertas. Recordó entonces la carta de su madre y el barco en que la había convertido. su soledad se acentuaba.algunos días ni siquiera aparecía por allí.. En verano. . Para Flaco. El día. cuyo agua era tan fría que meter los pies en ella. no olvidó equiparse para la noche. Coherente con su creencia.

A menudo meditaba sobre falsos dilemas. Las herramientas de trabajo estaban en su lugar. Los habitantes de ese infierno llamado Negro eran precisamente de esa clase: animales hostiles y extremos. de pronto las cosas comienzan a cobrar humanidad.no era un lugar cálido habitado por el fuego. De modo que lo que aparentemente estaba en su correcto sitio. Decidió dar un paseo por el camino que llevaba del rancho al río Helland. sino un espacio glaciar. Cuando amanece. sucedía cada vez más a menudo en inviernoentonces el terror se apoderaba de él de la misma manera en que lo hacía en el rancho de Wheel. Pero Flaco no podía dormir. toda la ribera emanaba calma. . Es cierto que los animales del rancho solían transmitirle cierta calma. Sin embargo.el rancho propiamente dichotampoco había nada inusual. y lo que parecía una sombra amenazante en la noche se revela un pequeño animal o una cosa sin importancia.pero cuando Marollai dormía en Freeheut.que como dijimos. mientras no se experimenta al grado suficiente en que llega a invocar la presencia del peligro. En realidad. En el edificio de al lado. y los animales tenían la comida necesaria. Por otra parte. velaba ese peligro intangible que solo concede la noche a las cosas que ella envuelve.Al llegar al establo. Nunca se conoce hasta qué punto el silencio puede erizar la piel. duros competidores por la existencia.que bien podía ser también el nombre de la más extrema soledad. un lugar hostil en el que cada habitante o compañero de ese infierno eran plantas heladas. todo estaba en orden. en cuanto cayó la noche. Pero la aurora es un regalo que cuesta mucho obtener. como los que precisan los lugares inhóspitos como los desiertos y los glaciares. en el que no es necesario que exista ninguna amenaza tangible para que el terror inunde las venas. ese terror se conocía mejor por la palabra soledad. y uno de los más frecuentes era este: si sentía más miedo en su cabaña de Negro o en el rancho de Wheel. ese terror tenía un nombre común. Flaco conocía muy bien esta verdad. el simple silencio ya era una amenaza. Pero para ello es necesario un gobierno absoluto del silencio.qué duda cabe. incluso cuando ya había acabado su segunda botella de vino. Flaco había descubierto que el infierno. era su casa. y la luz de la luna regaba con abundancia la noche. y entonces Flaco perdía la paz. Los animales dormían en paz. en su cabaña se encontraba más agusto. pero también era cierto que muchas veces dormían tan profundamente que parecía que estaban muertos.

un montón de murciélagos batieron sus alas y le pasaron por encima de la cabeza. . ¿qué son los castigos. Estos últimos eran individuos singulares que no parecían conservar un átomo de humanidad o solidaridad. en quien confiaba Flaco era en la presencia de su furgoneta. imbuidos en sus propias idiosincrasias y mezquindades. sino consecuencias lógicas de nuestros actos fallidos? Era el fin. Los animales del establo parecían exaltados. Aunque conscientemente hubiera elegido marcharse de allí cuanto antes. el teniente de policía o el carnicero de Negro. en realidad. comprendería que esa oscuridad mental no era solo debida a su consumo excesivo de alcohol. más parecía un perro del infierno que un ser humano. caminando como podía a causa de su sufrimiento y su embriaguez. Tal era la pregunta que le atormentaba una y otra vez. 'Cuándo se rompió el hilo que me unía con la vida'. también allí un ser humano intentaba vivir. aunque su cabaña estaba aislada y rodeada por un bosque. pero eso le pareció normal. Cargado con el palo.que con el alcalde.una especie de rastrillo para arar la tierra.cerdos y vacas. Cuando abrió la puerta del establo. todo estaba en orden.envuelto en aquella manta. Tomó un palo y se acercó con cuidado al establo: de alli procedía el ruido. un temblor le recorrió el cuerpo. 'Maldita sea. Comprobó que tenía la frente caliente y un nudo en la garganta. sino consecuencia directa de su radical falta de esperanza. puñeteros bichos'. Al rato. Notó cómo el corazón parecía salírsele de su lugar. Se quedó recostado en el zagúan del barracón. Al regresar al zaguán. Pero le costaba pensar. un estruendo le despertó de golpe. Por lo demás. Algo le impedía ver con claridad. Ni siquiera Marollai era un sujeto fiable. rara vez se acercaban a casa de Flaco para ofrecerles ayuda o víveres.Flaco sostenía más contacto humano con los animales de Wheel. que al menos servía de símbolo para informar al extraño de que también allí había vida humana. Había despreciado a sus padres y había dejado de lado a Marta. cierta inercia provocada por la adrenalina le hizo avanzar cada vez más rápidamente. Parecía que todo lo que sucedió después era un castigo a causa de su comportamiento. Con el tiempo. Se dio cuenta de que tenía el pulso acelerado. Finalmente. con una manta echada por encima y con la botella de vino medio vacía en la mano.

no empeorando las cosas. La reacción del muchacho fue siempre la misma: una sonrisa enigmática y una cautela que le protegía del saludo cada vez que Flaco intentaba acercarse a él. Pero bastó un par de conversaciones para detectar en él a un gusano sucio sin escrúpulos. tan solo sabía que era hijo del frutero de la localidad. Lo mejor que podía hacer cada vez que visitaba El Coyote era beberse lo más rápido posible su consumición. o un lagarto. Hablaba de los inmigrantes como si fueran deshechos. era un sujeto gordo y malhablado cuyo acento provinciano le hacía difícil a Flaco la comprensión de sus palabras.intentando ganarse su confianza. era lo que solía decir. Flaco tenía la mínima relación con Jerry. cada vez detestaba más hacerlo. quizá él era para ellos un escarabajo. Flaco había tratado de ser simpático con el joven. extraño y peligroso. como tramando algo. El muchacho se presentó a media noche con sus amigos armando jaleo. En vano se le podía sojuzgar o tentar con algo distinto a esto. o. El primer verano. Y huir de allí. pero al mismo tiempo el único sitio en algunos kilómetros donde poder echar un trago. y sabía que eso no era una ventaja para su supervivencia en Negro. Los parroquianos eran para Flaco cucarachas. A Jerry solo le alimentaba esa cerveza y su equipo favorito de rugby. un hombre cargado de prejuicios y un carácter fácilmente inclinado a la corrupción. Pero como con el resto de la gente. Rooster. El último parroquiano asiduo de El Coyote era un chico joven del que no conocía su nombre. 'Esos sureños inútiles no saben hacer nada'. Llevaba viviendo allí ya casi dos años y aún le miraban como a un extranjero. Solía tomarse su zumo de piña mientras le miraba sonriendo. Flaco compraba habitualmente allí el vino. O eso le parecía a él. fue el protagonista de la primera 'broma' sufrida por Flaco en el rancho de Wheel. el teniente de policía. un joven labrador de tez oscura que siempre iba acompañado de su botella de cerveza. aunque en ocasiones también se tomaba un vaso en el lugar.* La taberna El Coyote era un lugar sórdido y macabro.pero en vano. Era un sentimiento mutuo. al menos. Otro de los asiduos al lupanar de El Coyote era Jerry Mathews. desde entonces. . Sus gentes cada vez lo miraban peor. hostil. Con el paso del tiempo.

Siempre podría llevarse la escopeta. En efecto. En ocasiones le había visto merodear en torno al rancho de Wheel. La cabaña de Flaco era un punto débil dentro de ese panorama fácil para los delincuentes. Vigilar el rancho de Wheel sin ayuda de su escopeta era una temeridad. Desde luego. tenía el hecho de que el rancho de Wheel era un sitio relativamente tranquilo y que Negro era una localidad del interior. Pero las ideas oscuras son las que más fácilmente penetran en nuestra mente. de nacionalidad probablemente europea. Era un extranjero como él. Como si las lluvias y el frío hubieran llegado para quedarse. Y ahora se añadía un pequeño problema más. principalmente porque Flaco tenía tantos motivos para sospechar de él como él mismo de Flaco. . En otras palabras. En aquellos últimos días de otoño se había instalado una atmósfera asfixiante sobre Negro. Nunca salía el sol. Era un sitio desolado y fácilmente atacable. a saber: que la escopeta se le había estropeado. El teniente de policía se marchaba a su casa de Freeheut a las doce de la noche. No se le conocía ocupación alguna. La falta de comunicación con sus vecinos le impedía la solicitación de ayuda. No podía dejar de pensar en el tipo extraño del bar. No era un tipo de fiar. Pero tampoco podía comprar un arma. 'Quizá está merodeando porque tiene en mente robar los cerdos. Y dudaba de que alguien verdaderamente peligroso tuviera la intención de asaltar el rancho a mano armada. En su favor. pues el sitio más cercano estaba a treinta kilómetros y en invierno el camino era impracticable. donde eran poco frecuentes los actos delictivos. pero en ocasiones le servía para calmar los fantasmas de su cabeza. Y si con la escopeta al menos sentía cierta seguridad.Había un último asistente a esta iglesia de laicos y alcohólicos que le causaba especial desasosiego a Flaco. y también en torno a su propia cabaña. nadie vigilaba Negro a partir de las doce de la noche. Era evidente que aquel hombre ocultaba algo. este era un argumento falaz. pues nadie sabría si estaba cargada o no. pero llevar demasiado lejos estas deducciones era absurdo. ambos eran bichos raros. los pocos habitantes de aquel infierno se habían refugiado en sus cuevas y las calles estaban desiertas. sin ella era como un animalillo en medio de una jungla. En cualquier caso. siempre mostraba cautela cada vez que se cruzaba con él. si funcionaba o no. quizá quiere asaltarme en mi cabaña para eliminar el obstáculo que le impide robar en el rancho de Wheel'.

cerramos. casi en silencio. '-Cerramos. Flaco sabía muy bien que era una cura con efectos secundarios desastrosos. A unos metros de Flaco. a la enfermedad. Frente a él. Una tormenta de angustia regaba los órganos internos de Flaco. La niebla se erigía en juez del espectáculo. un pedazo de mierda inútil como ese tampoco era la solución de nuestros problemas'. -Winstley. La lluvia caía suavemente.Marta. dijo Flaco. la ciudad abandonada. sus padres. y apuraba la última copa. Winstley. su antigua vida. el olor del cabello de Marta. Winstley echaba el cierre con el cigarro eterno en la boca y la mueca desgarrada que lo distinguía.eran golpes demasiado fuertes como para sufrirlos en total sobriedad. el ambiente hogareño de la casa de sus padres. hizo un gesto y se marchó. . El teniente había dejado ya su ropa de trabajo y su arma en la comisaría.Aquella noche no se entretendría mucho en El Coyote.todo ello eran elementos de esa tormenta que solo a duras penas sofocaban los tragos de ginebra y el ardoroso vino-. Allí debería pasar otra noche más. por favor-. Otra vez aquel nudo en la garganta. de la cura.todo esto era mucho peor que una cirrosis futura. El miedo a la muerte. Pero en aquellos momentos los efectos inmediatos superaban con mucho los secundarios. Encendió su linterna y vio a lo lejos el rancho de Wheel sumido en la total oscuridad. Sabía que aquella noche. y otra vez el alcohol a la búsqueda de la venda. póngame otro ginebra frío. Derramó unas lágrimas que luego limpiaría con la etiqueta de la botella. 'Se acabó la seguridad'pensó Flaco. el crepúsculo hiriente comenzaba a morir para dar paso al manto estelar. a la soledad. La melancolía de la memoria. 'Otra noche en el infierno'. Buenas noches a todos'-. en medio de la niebla. 'En cualquier caso. no había duda de ello-. Tomó su sombrero. nadie le escucharía llorar. de la sanación.

3 .

que cuando se necesitaba la solidaridad de Negro. Y aún allí donde parece que estamos solos y que nadie nos escucha. para Flaco. Pero el gordo no estaba del todo convencido. El gordo no se hizo esperar y antes del amanecer ya estaba en el rancho Wheel. éste le iba a pasar factura. ¿está usted seguro que no pronunció el nombre del párroco? Algunos vecinos dicen que le oyeron gritar su nombre'. Aún así. intentaba ser astuto y conciliador. ya sabe usted que a esas horas no hay nadie por allí y encontré un sabroso conejo. miraban hacia los botones de la camisa de Flaco con la misma idiotez que lo haría un niño al ver rodar por primera vez a una peonza. nadie estaba allí para ayudarlo. estaba probando mi escopeta. de la mínima palabra que había salido de su boca. 'Quiero ofrecer mis disculpas por el espectáculo'. de aquel lugar remoto de Norteamérica. pero cuando uno cometía un error. ésta era una sabiduría que le costaba mucho aceptar a Flaco. Iba a costar mucho aclarar las cosas. bueno. no le faltaban registradores del mínimo acto. pero lo cierto es que a Negro llegó la extraña noticia de que Flaco. tan solo pretendía cazarlo'. El jueguecito con la escopeta en medio de la noche era un brillante ejemplo que iba a servir como paradigma en adelante. Solo quería hablar. etcétera. 'me han llegado rumores de que usted estaba enfadado con el párroco y solo quería aclararlo con usted'.'no fue nada. Cómo y cuándo. Era increíble. sobretodo cuando es inusual o incomprensible. para lapidarlo. Flaco no iba a cambiar su estrategia. Flaco intentó quitar hierro al asunto. dejémoslo aquí. como los de un animal estúpido. En cualquier caso. Así sucedió en este caso.el 'cuidador del rancho Wheel'había 'ido a buscar al cura para matarlo'. se tocaba la perilla en un intento de aparentar una astucia de la que no disponía. Lo cierto es que no estaba nervioso: había llegado a un punto en el que cualquier pretexto para embroncarse con alguien de Negro le venía como coartada perfecta para abandonar el trabajo y marcharse de allí. 'Bien. Volvió a negarlo e incluso se permitió una sonrisa falsa en su rostro. con una hamburguesa entre las manos y una mancha de mayonesa en los labios. siempre existe el animal traidor que da noticia de lo hecho. El gordo llevaba la camisa manchada con la salsa de hamburguesa y sus ojos pequeños. era un misterio. Pero tampoco era tan necio como para no darse cuenta de que si cometía algún error grave. . y ahí estaba el mezquino de Bill Rooster para dar muestra de ello.Que nuestros actos tienen consecuencias.

A pesar de haber tomado lo que él creía 'era la decisión más inteligente'.'De todos modos. esquivo y orgulloso: el encuentro era inevitable. el símbolo del cinismo. '¡Oiga usted! ¿Qué quiere usted de mí? ¡Le ruego por Dios que me permita seguir mi camino!' Como un reloj de cuco cuando da la hora. Flaco solo pudo sobresaltarse y pedir perdón. dos ancianas que salían de la nada para contemplar el asunto. si usted lo desea así. Las viejas miraban a Flaco. Lenny Overbeck. Entonces sucedió lo que solo le sucede a gente como Flaco. No fue eso lo peor. Así que. bramó Flaco. Cuando regresó a casa. Ya sabe como son los pueblos'. es decir. Cuando éste quiso tomar su camino. Lo primero que decidió Flaco fue dibujar una sonrisa en su rostro. O eso afirmaba.si es que ese adjetivo tenía sentido para hablar de un pueblucho repugnante como Negro. pero si la que había intentado con el gordo Rooster era falsa. El policía pareció volverse afable por momentos. Flaco intentó evitar cruzar la plaza y zigzagueó por las calles menos transitadas. Rooster era cualquier cosa menos sincero. Overbeck no era tonto. no lo creo. Overbeck intentaría girar para evitar el choque. rodear las calles más populosas. . Y aquí fue cuando el párroco modificó por completo su comportamiento. ahí estaban de súbito dos testigos. con la cabeza bien alta como si se encontrara delante de su asesino futuro. pues de hecho lo había visto tan solo un par de veces en dos años: pero ahí estaba el maldito. le ruego no se lo tome a mal. Después continuó andando sin mirar atrás.no pudo evitar encontrarse con el párroco. el señor párroco sabe que usted no ha podido decir eso. No quiero que esto sea una causa de molestia o de pesar entre los vecinos del pueblo'. el policía estaba con él. a fin de cuentas. Era claro que a pesar de todo sentía una vergüenza infinita: ahora era oficialmente el loco del pueblo. asesinaban a Flaco con sus ojos. pietista. Pero en lugar de mostrar rencor hizo un saludo con la cabeza y siguió su camino. mejor dicho. se había dado cuenta de ello. se tropezó en dirección del párroco. un párroco nacionalizado estadounidense pero de origen polaco. Son rumores de viejas. el párroco se tocó el sombrero y siguió su camino. ésta ya era la alegoría de la falsedad. iré a hablar con el señor párroco. afectado y fuera de sí. Aunque nunca se podía estar seguro con esa clase de personas. pero Flaco decidió cambiar la dirección justo en ese momento. 'Oh. '¿Algún problema?'. Una de ellas se llevó las manos a la boca. Era claro que no se podía evitar lo inevitable. Tras ello. Vaya que lo sabía. visiblemente alterado. Era algo inaudito.

Aunque para él. Esa noche. se ha abierto ya el himen psicológico que puede llevarnos a cometer locuras cada vez mayores. ¿Había tocado fondo Flaco? Esa era la pregunta a la que debía responder. ni mucho menos.abren una caja de Pandora difícil de controlar.incluso disfrutó del silencio.Cuando llegó a su casa. de los pájaros saltando de árbol en árbol. del lejano aullido de los lobos en el bosque. hasta Negro tiene su gracia. El problema. todo esto provenía del abuso del alcohol y de sus arrebatos delirantes. Había cometido una imprudencia: ese era el dato inicial. Y es que Flaco sabía muy bien que las imprudencias. Que era tarde para detener sus efectos catastróficos. lo grave. .pero por otra parte intuía que esa caja se había abierto ya. Aquella noche no iría a cuidar el rancho Wheel. no iba a cometer un acto más grave? Esto le aterrorizaba. era precipitado acusar de todo ello al alcohol. Porque cuando se comete un acto de desesperación. Evidentemente.las locuras. un hombre que ha perdido la esperanza es capaz de comenzar a quebrar los límites en los que se desarrolla la normalidad de su vida. 'Qué absurdo.aunque sabía en el fondo que lo más probable es que no estuviera allí-.quizá a causa de que su cabeza daba vueltas sobre el tema del párroco y lo que implicaba. a la pérdida del control derivada de la falta de esperanza. o que hubiera pronunciado a gritos el nombre del párroco. derivada de eso que en el argot popular se llama 'tocar fondo'.esto también lo sabía Flaco.no hay que esperar demasiado para que esa cadena de locuras comience a ser más frecuente. mientras se echaba un vaso de vino cargado hasta los topes. Y lo grave del asunto de la escopeta no era. Lo preocupante venía ahora. Mas tampoco estaba inquieto por la soledad. en otro arranque de locura. era que ello respondía a un acto de desesperación. comenzó a reír como un loco. Solo al día siguiente sabría que ese gozo se debía en realidad a las tres copas de Chardonnay con las que había 'celebrado' su particular jornada de reflexión y absentismo laboral.¿cómo sabía que otro día. Ni siquiera se fijó en si la furgoneta de Marollai estaba aparcada afuera. ¿Cómo es posible que se haya complicado tanto esta situación?' Pero la broma y la farsa dieron lugar a la reflexión seria y melancólica. Se quedaba en casa. Vaya. más grave también. Y lo que venía después de ello era aún más grave. Cuando eso sucede. Había conocido ese mecanismo a través del cual. después de todo. que hubiera empuñado el arma y pegado cuatro tiros al aire.nada aterroriza más que lo que puede proceder de nuestras fuerzas ocultas.

de Tarkovski. el mechero había dejado de funcionar. encontró lo previsto: los cerdos habían sido sustraídos.parecían muy bien una alegoría de su propia vida.se le hacía transparente a los ojos. apenas cruzó la ribera del Helland y se dio cuenta de que algo no estaba en su sitio. quien por otra parte podía aparecer en cualquier momento por el rancho. Notó cómo se le aceleraba el pulso mientras corría hacia allí. sin fuerzas. Para colmo. Se sentaría en el porche a fumarse un cigarro y a meditar cómo iba a encauzar el problema. analizando lo vano de las cosas. A la mañana siguiente.y dejara pasarlo. maldiciéndolo todo. una señal de alarma se encendió en su espíritu. El problema ahora era qué contar a Wheel. sin saber cómo actuar. diríamos. divagando y perdiéndose. Cuando abrió.cada vez se le presentaba más como su salvación . Debía comunicar el robo de los cerdos. aquellos destrozos -los muebles desvencijados. Pero cuando llegó allí se encontró otra sorpresa. El quicio de la puerta de madera roja del establo se hallaba entornado. 'Hijos de puta. Esto no era en sí mismo malo. Pero al rato ya había entrado en una especie de trance filosófico. El problema con Wheel era su carácter imprevisible. debía ponerse en contacto con Wheel. Solo que aquí no iba a haber absolución personal a través de una conflagración atómica universal. Quizá se lo tomara como un mal menor. las ventanas quebradas.* Una sola noche. Todo ello parecía sacado de la película Sacrificio. Decidió amontonar lo que estaba roto y hacer una pira con ello para calentarse. Algún malnacido había aprovechado la ausencia de Flaco para irrumpir en el rancho y llevarse los animales. Mientras pensaba en estas bobadas. una sola noche de otoño en la que había faltado a su cita con el trabajo. bastó para que se produjese el incidente.paleto. Aquel desorden. La maldad del espíritu provinciano. Arrojó el chisme lo más lejos que pudo. Se sentó sobre unos muebles rotos y allí encendió el cigarro. Se sentía como si hubiera sido derrotado. qué hijos de puta'. o quizá fuera el final laboral para Flaco.era un hombre muy rico y este rancho era solo uno de las decenas que eran de su propiedad. Alguien -evidentemente el ladrón de los cerdoshabía irrumpido violentamente en el barracón rompiendo cristales y puertas y haciendo numerosos destrozos. Flaco no daba crédito. como si fuera el último de su vida. De momento no lo llamaría.

precisamente como la de un cerdo o un animal de porqueriza. Flaco intentaba evitar a toda costa que también Wheel fuera el heredero psicológico de aquellos tiranos que habían conformado las distintas etapas de su vida. El sentimiento era el mismo. un hombre obeso. pensaba Flaco. lo que convertía en imperdonables los pecados de esos sátrapas. justificándose mentalmente ante Wheel. Para ello contraatacaba con argumentos intelectuales. lo que era malo era la escena de violencia verbal que iba a tener lugar. siempre en el ojo del profesor.aunque últimamente apenas leía nada-. restaurantes. cuando Flaco cometía pequeños delitos y como consecuencia debía comparecer en la comisaría. y eso sí le ponía nervioso. Lo primero que hacía cada mes que cobraba su sueldo era comprar un par de libros.particular. como en pagarse una buena carrera o en comprar las obras completas de Nietzsche. Esa figura sombría y terrible que representaba el profesor en la infancia se transmutaría luego en la figura de autoridad policial de la adolescencia. . como un descanso del infierno en que vivía-. En suma. No soportaba las regañinas. siempre en el ojo de la autoridad. una figura que a Flaco le producía el mayor de las náuseas y de los espantos. estimado señor. era por qué motivo dilapidaban su fortuna en cosas tan banales como yates.era la banalidad moral de aquellos ricos lo que a sus ojos los convertía en animales peores que los cerdos. Sabía que si él dispusiera de una sola décima parte de aquella fortuna la emplearía en otras cosas. 'Wheel. La voz de Wheel era gangosa. y también ahora ese sentimiento volvía a aparecer con respecto de Wheel. Lo que nunca pudo comprender de esa gentuza. Para Flaco eso era lo más intolerable de todo. que pasaba la vida de restaurante en restaurante y cuyo vicio inconfesable eran las putas. uno de sus hermanos se ha escapado del establo'. se decía Flaco a sí mismo. Pues en el fondo respetaba la figura del aristócrata culto que cultivaba su alma. Le parecía obsceno que se pudiera dilapidar un dinero tan preciado en cosas tan estúpidas. Le molestaba tanto hablar con él que solo en casos sin remedio lo llamaba. Este era uno de esos casos. joyas o prostitutas. desde el profesor de escuela al inspector de policía. que explotaba a sus trabajadores y se mofaba de ellos. Mas estas sabandijas estaban en las antípodas con respecto del hombre rico cultivado. un rico sin escrúpulos. Wheel representaba a la perfección el paradigma de rico vicioso y corrupto. que le recordaban a la época en la que era un escolar torpe y perezoso.

y ya vemos qué procede'. se apagaba por momentos. La coartada era buena. No dijo nada. Y procede que después la navaja cortara en dos tu cabeza de rinoceronte y luego con ella nos hiciéramos una corona. Flaco tenía que volver al principio. Eso es lo que procede'. Sin poder no somos nada.La combinación entre corrupto. Carraspeaba y repetía de continuo. 'Está bien. Entonces vi que una linterna estaba apuntando. la Bestia nos barrerá como quien levanta un poco de polvo con la suela de su zapato. desde el rancho a la ribera mediaban unos quinientos metros. 'Menudo imbécil. y fui a mirar. Esta última advertencia le hizo temblar a Flaco. se transformó en burla descarnada y violencia. yo te diré qué procede. Porque la Bestia nos destrozará primero. Era una regla básica de la vida en el moderno capitalismo. Por teléfono. vi que el establo estaba abierto. Había que llamar a Wheel. Pero todas estas reflexiones eran pura ceniza. suficiente para que mientras él los recorriera. paleto y rico era un cóctel explosivo. la voz del patrón no parecía tan grave. Su voz temblaba. y Flaco lo sabía. Procede que deberían quemar tus cerdos. que una sola mota de polvo de poder nos abrasará con su furia. el clientelismo. Podemos luchar con un ejército de argumentos. procede que después lleváramos tu cuerpo de cerdo a la plaza y allí levantáramos una gran guillotina. 'Escuché un ruido en la ribera del río. De modo que crucé la ribera para localizar a su dueño. siendo concejal de un pequeño estado de Massachussets hacía ya algunos años. Pero tampoco Wheel era tan brillante como para darse cuenta de ello. Al regresar al rancho. tan solo ecos o gritos en el desierto. y Flaco no era tan tonto como para no verlo. tus tierras. pero ya había desaparecido. Serían las tres de la mañana'. al rancho. los negocios. sortear como podía las preguntas en las que se evidenciarían sus faltas. desde allí. como animando a Flaco a que siguiera contando su aventura. Nada podía relevarlo de semejante trance. mañana por la tarde iré al rancho. pero en cuanto colgó el aparato. 'Pero qué ha pasado. Pero Flaco no iba a decir nada más por el momento. tu ganado. otros ocultos al otro lado del rancho hubieran podido atacar el establo. El mismo Wheel no se había resistido a los encantos de la política. . De nada sirve embestir con nuestra cabeza a la Bestia. era evidente que no era un gran mentiroso. Cuéntamelo otra vez'. se quedó callado al otro lado del aparato. todo esto era parte de la personalidad de Wheel. Los favores. Hay algo de auténtica impotencia en comprobar como la razón no sirve de nada cuando se trata de la Bestia.

Tomó un rastrillo y lo arrojó lejos. pero sin miedo: debía llegar a la taberna de El Coyote mucho antes del mediodía. Necesitaba un trago. Caminó en dirección al río Helland y. . Iba a paso ligero. miró de reojo al rancho. Lo necesitaba ya. antes de cruzarlo. en dirección a la ribera. lo atravesó. Finalmente.

4 .

ahí tenía al culpable. se decía. Cuando pudo ponerse a conducir. Supo que también él lo había divisado. Lo que no era fácil. cada vez imprimía más velocidad al vehículo. Llovía tanto que no se podía ver ni siquiera a treinta centímetros de distancia. Lo primero que hizo fue acercarse a Freeheut. Comenzaba a llover: algunos rayos despuntaban a lo lejos. su ocupación. de modo que no había tiempo que perder. se equivocó de entrada y apareció en una especie de cerro. el parabrisas funcionaba a duras penas. . ya casi no le quedaban provisiones de lúpulo. tengo todo el día para buscar a ese hijo de puta'. Pero no lo hacía. Todo esto fue suficiente para que la cabeza de Flaco estuviera ocupada unas buenas horas. y luego otra. Tenía que averiguar como fuera su nombre. así que se dirigió al taller de Benblys y logró alquilar por unas horas un viejo Ford que se caía a cachos. pudo ver a través de la cortina de la lluvia un vehículo. era un buen candidato a ser el ladrón de los cerdos. pero algo falló y la camioneta se deslizó violentamente por el pavimento. dio varias vueltas al pueblo buscando al sospechoso. estaba aquel hombre. Sin darse cuenta. Al cruzar la plaza. y luego otra. Aquel hombre de la taberna de El Coyote que siempre le resultó sospechoso. 'Son apenas las cinco. Aún era temprano. de pie.Se echó la cuarta cerveza de medio litro al gaznate y salió por la puerta de la taberna. decía. Aparcó como pudo frente a un desfiladero y salió del camión. La luna derecha estaba rota. se introdujo en su furgoneta y arrancó con violencia. Incluso el alquiler le costó más caro de lo que hubiera imaginado. en ese momento. que era extranjero como él. que. hasta chocar con un árbol. en definitiva. para comprar vino y cerveza: necesitaba gasolina. No tenía un centavo para comprar un coche. Al volver. y tuvo que abrir una cerveza. Tenía veinticuatro horas para sacarle rendimiento al vehículo. Cuando se hizo con la camioneta. pues exigía algún pretexto como modo de acercarse a los vecinos e indagar. 'he ahí el cerdo roba-cerdos'. Desapareció de allí en menos de un minuto. Flaco pudo reducir la velocidad hasta el punto en el que el accidente no fuera peligroso. El motor arrancó solo después de varios intentos. esperando que escampara. intentó frenar. los truenos se oían aún lejanos pero amenazaban como si fueran trompetas del apocalipsis. a siete kilómetros. pero lo suficientemente útil como para poder moverse cómodamente en Negro. Junto a él. Al llegar a una curva.

ningún sospechoso. 'Cojones. pero éste insistía en caerse hasta rozar el suelo. visiblemente nervioso. Todo era en vano. pero a pesar de ello se sentía atraído hacia ella como si ésta poseyera una fuerza magnética irresistible. La dejó aparcada cerca de Benblys y siguió a pie.pero no pudo evitar abollar el guardabarros. Y en eso tuvo suerte: logró llegar a Negro. pero como era usual en los alrededores de Negro. Fue una patada leve. Pasó una hora. Había visto aparcada la furgoneta del sospechoso. y éste comenzaba ya a perder la paciencia. Del motor salía humo caliente. La lluvia volvía a arreciar con fuerza. supo que el golpe no se había limitado a la parte delantera. una tarea inútil y desesperada. Me va a cortar la cabeza'. la lluvia ya había calado hasta los huesos la ropa de Flaco. Quizá no volviera a pasar un coche en tres horas en esa carretera. tan solo un anciano de unos setenta años con un cigarro en la boca y con el rostro sucio por las labores del campo. No podía arreglarlo: en realidad. Caminó unos metros y entonces salió corriendo. Tomó la decisión más desesperada: conducir con el coche en aquel estado. Flaco esperó y estuvo dando vueltas. Intentó mirar a su alrededor. Rápidamente se dirigió al asiento del conductor. Pero no podía seguir utilizando la camioneta. Era evidente que la furgoneta se hallaba ya en mal estado antes de alquilarla.y Flaco no podía siquiera concretar cuál era esa sospecha-. Era estúpido buscar un fantasma del que solo se tenía una vaga sospecha. casi sin darse cuenta. Entonces. no se veía ni un alma. no tenía ni idea de mecánica. Intentó colocar como pudo el guardabarros. por desgracia. pero lo suficientemente importante como para que uno de los faros se cayera al suelo. Al arrancar. A Flaco le daba la impresión de que su táctica de buscar al sospechoso era un pozo sin fondo. ¡lo que faltaba! A ver ahora qué le digo al gilipollas de Benblys. como impulsado de pronto por un muelle. el vehículo se puso en marcha. no es posible. a que el sospechoso llegase. Allí no había. Lo que argumentaba para . 'El hijo de perra de Benblys no vende más que mierda'. La furgoneta estaba aparcada de mala manera junto a un establecimiento de ferretería. Empapado y desesperado. 'Lo que faltaba. maldijo su suerte y le pegó una patada a la camioneta. ¡No es posible!'.

pues se sentía culpable. saber al menos donde vivía. El sospechoso no estaba allí. El problema de Negro es que todo el mundo allí tenía una camioneta como la suya. Flaco se apostó sobre una mesa que daba a un ventanuco y desde alli veía caer la lluvia mientras sorbía vaso tras vaso. De modo que el único sospechoso era aquel extraño. A Flaco le costaba pedir otro vaso cada vez. inexplicablemente. como si le molestara hacerlo. . pasaba por una sola cosa: visitar más a menudo El Coyote. No sabía por qué. en realidad. según la cual si alguien era sospechoso en Negro de haber cometido el robo de los cerdos. que ya de por sí era bastante escasa. así que habría que esperarlo. Tenía que saber su nombre. Como el dependiente de Forwards and Co. Arrojaba el vaso de cerveza con mala leche sobre la barra. como si estuviera siendo un desconsiderado con él. Nunca cruzaba una palabra con el viejo Winstley. Siempre con su cigarro eterno en los labios. La taberna estaba vacía y él era el único cliente. sabía que la mejor y acaso la única forma de conocer quién cojones era el sospechoso. ése alguien era el extraño de El Coyote. el hombre parecía más bien un sapo o una tortuga sabia que lleva ya mucho trecho de vida recorrido. pero le hacía gracia ese viejo. Todo el mundo en Negro tenía sus tierras.sostener el sentido de su agudo delirio era una reductio ad absurdum. La mayor parte de su gente eran ancianos humildes o terratenientes ricos: ninguno de ellos encajaba en el perfil del robacerdos.tampoco Winstley parecía atender con agrado a sus clientes. desde luego. Una cerveza estaría bien. Fue lo que hizo a continuación. sus ocupaciones.como casi todo el mundo en Negro. La lluvia había hecho desaparecer toda forma de vida en Negro. Es el vehículo más utilizado en los pueblos donde hay campo y tierras. Y no había manera mejor de hacerlo que tomando algo mientras llegaba. No obstante. Una camioneta Ford blancaesa descripción era una tautología en un mundo como el de Negro-. pero que no tenían necesidad ni eran tan canallas como para robar unos cerdos. Los demás eran muchachos – había mucho niño en Negro.que podían ser culpables de alguna que otra fechoría. De modo que era insuficiente.

pues en Freeheut bien podía haber intentado conseguir un arma. arranca de una vez'. Otro día sería el propicio para buscar a su sospechoso robacerdos. No sabía muy bien qué hora era cuando ya se había tomado dos o tres copas de Four Roses. Hizo alguna broma y se apartó de allí. el cabrón éste no va a aparecer ya aquí hasta el verano que viene'. pero esto era demasiado. Aún tenía las llaves de la furgoneta de Benblys. No se movería de allí ni un milímetro. Entonces Flaco se levantó y decidió pedir un whisky. debía -fuese como fuese. . constató lo que ya sabía pero que no quería reconocer. Fue entonces cuando entró un viejo parroquiano al que Flaco odiaba. mientras fumaba su cigarro. en lugar de eso. 'Vamos. 'Lo que faltaba. Pero esta noche no permanecería sin arma. Sin embargo. 'Maldita sea. Al llegar a su cabaña. la noche siguiente a la que han robado exige la vigilia completa.. No obstante existía otra posibilidad. una especie de escarabajo exótico. se dedicó a comprar bebida. el destino era negro como el nombre de aquel infierno. El gilipollas se acercó a Flaco como si éste fuera un bicho raro. se dijo. Estaba dispuesto a tolerar cierta mendicidad.cómo va todo. Aquella noche sería terrible. qué tal. o al menos arreglar su escopeta atrancada. no? En la finca de Wheel'. Arrojó las monedas sobre la mesa y rápidamente se marchó. La furgoneta de Marollai no estaba allí. maldita.. Flaco intentó desviar el tema de conversación. Podía ir a la comisaría y pedir ayuda al gordo repugnante de Rooster. pero después del papelito de la escopeta y el cura no parecía la mejor idea. Porque aunque toda noche es terrible en el rancho desolado de Wheel. Flaco seguía solo y ya estaba bastante borracho. 'Holaaa. Una estupidez infinita.Cuando cayó la noche.conseguir que un vecino le mirara la escopeta. Si se trataba de llegar a Freeheut. Winstley leía la prensa local en una esquina. La vieja Ford de Benblys había ya rendido su servicio. uno de esos pesados que siempre quieren saberlo todo acerca de uno. el gilipollas éste'. ¿Qué se cuenta el viejo Wheel? ¿Sigues trabajando allí. las cabezadas a las que estaba acostumbrado Flaco ahora no podían permitirse. pensó Flaco. eso podía hacerlo en cuestión de minutos. Más tarde se lamentaría por su mala cabeza. arranca.

una familia. la existencia rural.Resignado. estaba ya roncando como un tronco. * Había que reconocerlo: Flaco había desaprovechado grandes oportunidades en su vida. todo eso son clichés urbanitas que demuestran la ignorancia total sobre cómo funciona un villorrio perdido de la mano de Dios. vio cómo se elevaba amenazante el maldito rancho de Wheel: oscuro. una vida acomodada. ello no habría perturbado en lo más mínimo el sueño narcótico de Flaco. Cuando atravesó el lecho del río. los útiles de labranza acariciados por el sol. Pero la vida de Negro le . A Flaco le había costado dos años aprenderlo. Negro era una mierda como una catedral. hacia la ribera del Helland. envuelto en el silencio criminal de la lluvia. su paz. Cuando llegó al porche. se decía. en un gran fracaso. Al cabo de ese tiempo. aquellas que garantizan lo que nuestra sociedad entiende como 'éxito': un gran trabajo. abrió la última botella de vino que le quedaba de su compra en Freeheut. Si tuviéramos que juzgar la vida de Flaco a partir de estos tres elementos. su lejanía del monstruo citadino. De hecho. si un elefante hubiera penetrado allí y hubiera arrasado con todo. 'Ni romanticismo ni nada'. en dos años Flaco no había escrito una sola línea que no fuera para pedir aplazos por las facturas que no podía pagar o escribir alguna misiva a su madre. La botella no le duró ni diez minutos. a ojos de sus colegas bohemios y artistas aburridos de café. Cruzó por encima de las piedras salpicándose con el agua: no le importaba. llevaba barro hasta en los calzoncillos. En realidad. como un fantasma. Desde luego. Su temida vigilia había sido aplacada con el alcohol. Hoy no iba a dormir. Ellos se imaginaban una remota aldea del centro de los Estados Unidos y el romanticismo que podía rodear todo aquello para un escritor atormentado: las noches de lluvia en compañía del whisky. La idea de aceptar un trabajo como éste en Negro aparecía.consistiría. Y no era por falta de tiempo: tenía todo el que quería y más. Flaco se dirigió muy lentamente. como un gran aliciente para la creación y la práctica artística. Apenas leía. compraba todos los meses libros que no llegaba a sacar del paquete. sin vida perceptible a su alrededor. Su vida mental se había reducidodrásticamente. de modo que la borrachera era más que justificable. pero ahora lo conocía en profundidad. evidentemente. Sin duda.

se habían reducido a los saludos diarios con los extraños del pueblo. sobre todo. alaban e idealizan la vida rural y sus encantos. que en su deseo de transformar la sociedad. Parecía mucho mayor de lo que era y tenía pinta de leñador alcohólico. tranquilidad. la idea de venirse a Negro era romper con las dinámicas estresantes que recorren cabo a rabo toda gran metrópoli. Ir a trabajar era un terrible suplicio. sus acampadas. Es verdad. Y no es que Flaco amase la ciudad. El experimento con la escopeta lo había demostrado. y todo le parecía cada vez más absurdo. comer: comer como un desgraciado. Cuando en Navidad visitaba a sus padres en la gran ciudad. en el rancho Wheel. Lo primero que hacía era ir a la peluquería. ¿Qué 'romanticismo' podía haber en todo ello? Tampoco se lavaba a menudo y se había dejado crecer una gran barba. Como forma de vida. Roto el contacto con la civilización. de hecho. Como compraba en los mismos establecimientos que los aldeanos. en la intimidad. Sus experiencias vitales se habían agostado al hecho de dar de comer a unos cerdos y a unas vacas. Cuanto más tiempo pasaba en Negro. de todos los aspavientos inmaduros de los jóvenes intelectuales. le había sustraído tanta energía. con sus montañas. su esquí en invierno. Necesitaba paz. Negro podía ser una grata experiencia para un fin de semana burgués. le comía. perfumarse. Solo pensaba en Negro: en sus habitantes. algo que él comparaba con las condenas de los dioses y los titanes.había deprimido hasta tal punto. Sus relaciones humanas. Lo que vino después no lo pudo imaginar. Flaco comenzó a caer en prácticas erráticas de las cuales beber en exceso era de las menos peligrosas. Perdía los nervios con una facilidad pasmosa. como si estuviera en un sueño. y. que pensar en escribir le deprimía todavía más. Negro era infernal: al menos para gente que como Flaco era extranjera y no podía comprender las costumbres de sus habitantes. Es así como la vida que aborrecían los universitarios en los cafés de la ciudad era para Flaco algo que iba a llegar a anhelar. Ahora se burlaba. . más borroso.que son en suma la gasolina de la literatura. necesitaba poner orden en su mente. parecía un soldado salido de la guerra o un prisionero escapado de su exilio. llevaba sus mismas camisas de cuadros. más sentía que Negro le tragaba. como Prometeo en el Cáucaso.

El propio Flaco sentía más angustia aquí que en la ciudad. enturbiaban su monótona existencia.que el rancho Wheel era objeto de deseo para algunos desalmados. como las epidemias y las enfermedades. No solo a causa de su soledad. o desarticulan bandas que roban en las casas de campo. No. regresaba con unos kilos de más y.que siempre recorre. En Negro solo se alimentaba a base de bocadillos. Llegar a casa de sus padres era abrir la nevera y tragar todo lo que podía encontrar. este pueblo no era un lugar de paz idílica. un hacha que segaba el brazo de un leñador. Una dieta muy ascética pero para seres de otro mundo. las conversaciones de los jóvenes inconformistas. un rostro de resignación sustituía al rostro que hubiéramos previsto en otras circunstancias. En suma. al contrario: cada vez que llegaba a la ciudad. Estas noticias no eran gran cosa para los habitantes malditos de este lugar.No había pasado tanta hambre en su vida como aquí en Negro. Parecía no haber pena en los corazones de Negro. ningún sitio lo sea hoy en día. lo obligaba a encolerizarse con aquellos que.lo había comprobado. Los delincuentes y los malnacidos se desplazan con toda facilidad de un lugar a otro. Probablemente. camiones robados. Era el caso del sospechoso de El Coyote. Es en Negro donde la vigilancia policial brilla por su ausencia. no encierra la paz idílica que ellos querrían. Nada importaba. el ladronzuelo de poca monta se mueve de un villorrio a otro buscando algún pequeño páramo donde conseguir alguna provisión. Un tractor que caía sobre una anciana. todo era siempre idéntico a sí mismo. Es en Negro donde día tras día los policías rurales y las patrullas de montaña localizan alijos. Ni siquiera el peligro estaba ausente de Negro. frutos secos y alcohol. Precisamente aquello que atrae a los urbanitas como antídoto de la violencia en la ciudad. .se había revelado una empresa muy distinta a la que parecía imaginada en la mente. de una u otra manera. parecía el jinete pálido de la muerte. Mucha gente en Negro moría a causa de accidentes de trabajo. Al menos en teoría. sino porque sabía. Pues Flaco no tenía nada en contra de los ladronzuelos. cada vez que moría alguien. A la vuelta a Negro. sin embargo. aquella idea de exiliarse de nuestra vida civilizada. Pero no solo eso. que no tendrían inconveniente en enfrentarse a él si con ello lograban sus objetivos. Luchando contra quien menos le apetecía luchar: contra uno de los suyos. Y ahí estaba Flaco. sin quererlo. todo tenía su ciclo. La realidad. De la misma manera que el delincuente de alta cuna traslada sus negocios de Miami a Singapur.

Flaco sabía – o intuía. quererlo o preveerlo. y no solo metafórico. En efecto. Mas en la práctica era inevitable enfurecerse. Había errado su posición en el entramado social. y no con pobres roba-cerdos. le costaba aún romper el hilo que solo le causaba un sufrimiento indecible. se había puesto en la puerta como guardíán del Cerdo Mayor. .Todo ello le hacía sentirse más confuso y más violento. Pero lo paradójico del caso es que su trabajo consistía en estar en el lugar no adecuado.podría subsanar esa herida siempre sangrante. en el sitio incorrecto. Él lo había hecho y además se había propuesto encontrar al culpable de los destrozos en el rancho Wheel. más se acercaba a ese punto final donde solo algo brusco. Pues sus actos habían puesto en peligro el trabajo de Flaco y complicado la relación difícil que ya tenía con el propio Wheel. como fuera. el verdadero canalla no era el ladrón de cerdos. más se desgastaba. y sin saberlo. Desde este lugar el roba-cerdos era un peligro para él. a saber: Wheel y gente como Wheel. Y que robaran al canalla de Wheel era una buena forma de hacerlo. Pero le costaba mantener la visión en ese horizonte. o una tragedia. Esa era la gente con la que Flaco tendría que estar encanallado. En el horizonte. sino el Cerdo Mayor.que esa tensión inaceptable desde un punto de vista moral y psicológico tenía que romperse.una decisión radical. Y cuanto más tardaba en romperlo.

5 .

Cuando finalmente iba a dejar los bártulos de la faena en el taller al lado del establo. que desde luego no era la suya. Flaco percibió algo extraño. un pequeño error en las tareas mecánicas que exige el trabajo diario es un mundo para el empleado. Flaco bajó al taller de Benblys para devolver el auto. De todos modos. se equivocó. pero era evidente que otros asuntos más importantes habían requerido su atención. a fin de reducir la impresión negativa que podría tener Wheel sobre lo sucedido. él no tenía la culpa del desastre de la furgoneta. O que simplemente tenía otros negocios entre manos. en ocasiones. lo que alivió algo el convulso espíritu de Flaco. ellos consideran que les preocupan las mismas cosas que a sus patronos. como si de él fuera la responsabilidad de los males que afligen al género humano? No lo sabía. Lo más seguro es que Wheel hubiera estado toda la noche de juerga y no le apeteciera viajar hasta Negro. Quizá al ladrón no le había dado tiempo a recogerla. imagina. o incluso pudo suceder que ni siquiera se diera cuenta de ello. No le harían el menor caso. Mas después de todo. y por extensión. El robo no era un crimen o un asesinato. Por teléfono había jurado hacerlo. Las manos le temblaban. Quizá hoy el sospechoso también tomara su misma decisión.Pero Wheel no aparecería en toda la jornada. . en el suelo había una hebilla de cinturón. pues había dedicado todo el día a ordenar y arreglar algunos de los destrozos del rancho. son erróneos. pero pensó que la reacción del mecánico sería de aúpa. La policía en Negro era un adorno inservible. El rancho Wheel era una de las minúsculas propiedades en el cúmulo de bienes monstruoso que Thomas Wheel gestionaba. Flaco se sintió estúpido. que esa misma percepción de gravedad será compartida por el patrón que lo explota. que ve peligrar su empleo si no realiza su labor con eficiencia. ¿Por qué siempre cargaba con esa sensación de culpabilidad. Definitivamente se trataba de una prueba. pensó que sería ridículo compartirla con la policía. quizá. pero pensó que reflexionaría mejor sobre ello tomando una cerveza en El Coyote. Los razonamientos de los trabajadores. Una pequeña placa de color plata con el rótulo Houston en el centro. Pero es absurdo. El tipo dijo que ya la arreglaría y finalmente no sucedió nada. Mas eso no era óbice para que Flaco estuviera preocupado. En efecto. no investigarían absolutamente nada. Luego comprendió que todo había sido en vano. de un objeto que el ladrón se había dejado allí. Antes de subir a realizar su turno nocturno en Wheel. Pero ahí tenía una prueba.

nadie miraba a Flaco. como si no existiera. los ojos canallescos de aquel otro. Pero quien había modificado su actitud era el propio Flaco. Hoy iba a por todas. Otro volvió la cabeza hacia la televisión. Se sentó en una silla alta y pidió una bebida fuerte. cada palabra. cada mirada. No iba a comenzar con cerveza. Y ello le bastaba para activar su mente e introducirla de nuevo en ese círculo obsesivo e infernal que no podía dejar de lado. en principio. a pesar de que la lluvia seguía azotando sin piedad el páramo de Negro. Todo era objeto de examen para Flaco. Como si nadie hubiese hablado. una conducta distinta de la usual. algo que no tenía antes. .Esta vez la taberna estaba concurrida. Ni siquiera Winstley escapaba en su calidad de sospechoso. Y como siempre también. Flaco giró la cabeza hacia el auditorio y proclamó en voz alta. 'No hay nada que los saque de su ensimismamiento. Todo le resultaba sospechoso. en realidad.' De pronto. Ya no estaba allí en calidad de parroquiano que va a echarse un trago antes del almuerzo. Entonces lo dijo. decir que era un detective paranoico. como otras veces. El del palillo se detuvo un instante y al momento comenzó de nuevo a girarlo en la boca. pero Flaco prefería imaginarse otra cosa-. si no como el ladrón de hecho. Inspeccionaba con cautela y precisión cada gesto de aquellos aldeanos. La mirada aviesa de éste. El sospechoso no había acudido. uno de ellos se dirigió al servicio. Los aldeanos no mostraban. Era evidente que el ladrón habría comprado un cinturón nuevo. esa pista ampliaba el rango de sospechosos hasta límites desconocidos. Sin pensarlo. Pero era algo. tendría que interrogar mentalmente y comparar a cualquiera que llevara un cinturón o que le faltara una hebilla en el mismo. y Flaco sabía también que su descubrimiento no iba a contribuir un ápice en la caza del culpable. Cada uno estaba perdido en su vaso o daba vueltas a un palillo introducido en la boca. la desconfianza que le sugería el de más allá. 'Malditos animales'. pero el descubrimiento de la hebilla iba a cambiarlo todo en la psicología de Flaco. algo que el ladrón había dejado por descuido en el establo. porque cualquiera podría llevar un cinturón parecido y. “¿No habrá perdido alguien una hebilla de su cinturón?” Fue casi como si hubiera aleteado una mosca. Los aldeanos negaron con un gesto de la cabeza casi imperceptible. En efecto. al menos. pensó Flaco.mirando al vacío o pensando en la nada. al menos como alguien que sabía quién podía ser el culpable. en realidad. sino como un detectiveera más justo.

Miró durante unos instantes a todos los parroquianos y. Pidió un café con whisky y tomó el periódico. estaba inmerso en la lectura. Sabía muy bien cómo acababa esa escena de la película. El sujeto seguía ensimismado en las noticias. Cuando entró. Recordó la escena de El diablo sobre ruedas en la que el protagonista se acerca a quien él creía que era su persecutor. Pero no podría decirle eso. dijo Winstley. Entonces Flaco se levantó de la silla y se acercó sigilosamente a él. El sujeto no parecía atender al resto del local. Pero era de la misma marca. cualquier cosa. Se tocó el ala y entró en el baño. fue cuando lo vio. . El alcohol le había proporcionado esa valentía eufórica que nos hace parecer. de color oro. a veces. esa era de oro. sin quitarse el cigarro de la boca. Como era de suponer. finalmente. Ya te tengo. un simple forastero de paso. Flaco nunca lo había visto por allí. pero doble'. el hombre le arrojó una mirada desafiante..Llevaba un sombrero de ala ancha y una barbita blanca. pero el aldeano ya se había marchado. dejémoslo aquí. Flaco regresó lentamente a su silla. La hebilla que él tenía era de plata. ¡eso tenía que ser suficiente! Ahí estaba el muy hijo de puta. 'Ese puede ser'pensó Flaco. decidió instalarse en una silla al fondo. le dirigió una mirada profunda a Flaco. Y entonces. Parecía claro que al perder la hebilla.'¿Va a tomar algo más. Flaco?'. Flaco sentía que las llamaradas del alcohol le azotaban el vientre.dijo. Intentaba hacer algún gesto significativo para llamar la atención del individuo. no sabía que estaba usted aquí'. 'Oiga. Iba a decirle algo. lo siento. había decidido comprar uno nuevo. pudo observar cómo el hombre se cerraba la cremallera. le recriminó. Entonces decidió ir él también al baño. Flaco no le había visto en su vida. te vas a enterar. amonestándole... Quizá decidió comprarlo de oro para que no pudieran reconocerlo. dándole poderes y energía para enfrentarse a quien fuera. a pesar de que ya hacía frío en aquel lugar. El aldeano se puso el sombrero. ¿de acuerdo?'. Flaco estaba avergonzado. le volvió a mirar con desprecio y se marchó. Pero en vano. Podía ser un terrateniente. Flaco no pudo evitar mirarlo. ahora sí que no te escapas'. 'Pedazo de hijo de puta.o. Un cinturón Houston. Antes de entrar. Todo era posible.'Póngame otra ginebra. titanes en vez de hombres. el ladrón. '¿Te gusta o qué?'.. 'No. Llevaba gafas de sol oscuras y una camisa de manga corta. Entonces entró un individuo sumamente extraño. tenía que decirle algo.

Se apretó el cinturón y se ajustó el cuello de la camisa. pidió otro ginebra. De vez en cuando. Por la puerta entraba. Los demás aldeanos seguían ensimismados en sus copas. Cualquiera hubiera sentido lástima de él al verlo caminar de ese modo. Quizá venía de Freeheut.Meditó un poco más mientras simulaba que veía el noticiario en la televisión. fue hacia el sospechoso. de la caza. La adrenalina comenzaba a consumirle. Con paso decidido. se lo bebió y se marchó a ritmo lento. el desgraciado de Rooster. Esa marca no era típica de aquí. Debía tomar una decisión. 'Está claro. Ego te absolvo. Misterio resuelto.pero esta vez fue distinto de todo lo que imaginaba. como un cerdo hambriento. parecía un perro apaleado. Comenzaron a hablar de la familia. como si no importase lo que pasara en el mundo. con desdén. Fue entonces cuando el sospechoso arrojó sobre la mesa. . Más que un hombre. Flaco sintió que se le caia el alma a los pies. eso hace. Siempre le despistaba Rooster. El viejo Winstley no quitaba la mirada de la televisión. El camarero sirvió dos rondas de cerveza a Rooster y a su amigo. Porque se dirigió directamente al de las gafas oscuras y se sentó al lado suyo. su placa policial. En ese instante sintió que era su momento. dejaba caer una mirada inocente sobre el cinturón. Se está desenmascarando él solito'. éste es.'Eso hace. Flaco se acercó a la barra. en el universo-.esa mirada perdida. Quizá buscaba alguna noticia acerca del robo de los cerdos. 'Buenas noches a todos caballeros'.no le gustaba su presencia. Pero entonces sucedió algo que lo distrajo. Regresó inconscientemente a la barra y se bebió de un sorbo el ginebra doble. Se dio cuenta de que el de las gafas oscuras estaba ojeando la sección de sucesos. Él mismo las había visitado para comprar ropa. Aquel tipo era policia también. quizá incluso de más lejos. del campo. con la cabeza baja. No se ven todos los días esa clase de cinturones en las tiendas locales'.

se decidió por otra que se hallaba en la esquina contraria. Con este cóctel de circunstancias.pensó. llegó a Oligon. Flaco sabía que serían las últimas horas de la tarde. como si nada de lo que se le ofrecía allí le pudiera interesar. el aburrido.seguro que tiene a su mujer en casa muerta de aburrimiento.dijo. pero más allá de ello. no tenía ni idea de la hora que era en realidad. Unas luces rojas de neón avisaban de que en el local no solo se consumían bebidas alcohólicas. Ni siquiera Flaco sabía cómo llegó hasta allí. -'Viejo indecente. si ni siquiera puede funcionarle el aparato?' La situación se le antojó tan lamentable que pensó. Flaco sintió una erección inesperada en el interior de los pantalones mojados por la lluvia. La camarera lo miró con cierta indiferencia. Su técnica para atraerlas era la inversa. Un club nocturno retirado de Negro unos quinientos metros. Abrió la compuerta principal y penetró en el lupanar. Se hacía el interesante. ¿A donde pretende ir con esa tipa. No le gustaba mostrar su masculinidad agresiva delante de las mujeres. solo podría soportarla con un ron bien cargado. en dirección a la carretera que llevaba a Freeheut. Pero en lugar de acercarse a esa camarera. exceptuando un viejo con un sombrero que coqueteaba con la camarera. Parte de la culpa la tuvo esa obsesión por encontrar al sospechoso. Era consciente de que debía regresar al trabajo en un lapso de tiempo moderado. pero el alcohol suaviza la tensión que causan las obligaciones y pervierte la percepción del tiempo. Sentía realmente mucha sed. No tenía mucho que envidiar en cuanto al físico de la primera.¿pero es que no lo era?. Quizá estuvieran acostumbradas a que solo viejos indecentes y babosos pasaran por allí a tomar su copa. aunque eso significase caminar sin destino a través de una lluvia inmisericorde y una noche fría como un iceberg. El club estaba vacío. aunque al marcharse hacia el otro lado de la barra regresó con sus ojos hacia él.* Se llamaba Oligon y no llevaba ni dos días abierto. Quizá le parecía simplemente un excéntrico. Pero el verdadero motor de su caminata a la deriva fueron los ginebras del viejo Winstley. por favor'. No sabía ni que existía. como si aquellos pechos y aquellas piernas recubiertas apenas con una minifalda no fueran un objeto deseable para él. A riesgo de que lo tomaran por un borracho. En suma. 'Ponme un ron doble.pidió .

'Es una etapa peligrosa'. Al llegar a un cruce desde donde se podria ir a la ribera del Helland.al menos cuando estaba ebrio. Aún llovía y estaba absolutamente empapado de agua y barro. Es decir. por favor'.de modo que a la camarera no le supuso un sacrificio ser condescendiente con aquel extraño. inadecuado en ese momento. No entiendo qué hace aquí un individuo joven como usted. Se levantó. . llevaba una borrachera de aúpa. quizá tenga usted que plantearse abandonar ese trabajo y marcharse de aquí. arrancaba en ataques de llanto. Al cabo de unos pasos. En efecto. se le clavó como un puñal en el corazón: el recuerdo de su amada Marta. Se retiró de allí. Al llegar al centro del pueblo. A medida que caminaba a través de la lluvia y la noche. que penetraba suavemente en esa esfera de intoxicación etílica que inaugura la tiranía del alcohol sobre el esclavo y súbdito de la conciencia. No había mucha gente en el local. Lloraba. La doctora le puso varias inyecciones y sintió cómo poco a poco recuperaba la conciencia. De cuando en cuando. Flaco comenzó a sentir que el alcohol poco a poco iba tomando sus funciones conscientes. se hacía más y más consciente de que la intoxicación alcohólica que sufría era grave. Los médicos lo miraban con preocupación. Todavía pensaba.un segundo ron. Atravesó la puerta de Urgencias y casi se arrojó en los brazos de los médicos. Le pusieron una vía y lo tuvieron en observación unas horas. poco a poco. Flaco sentía náuseas. pensaba Flaco. meditó un segundo y cambió de idea. Bueno. en un pueblo como este'. lo era. más grave cada vez. sino porque comenzaba a comprender que ya no podría controlar su borrachera. Un recuerdo incómodo. no a causa de la muchacha. Antes de que se diera cuenta. incomprensible. Dando tumbos. Era un individuo digno de lástima.que podría recuperarla. Las palabras le llegaban a Flaco como desde un túnel lejano. aunque creía poder entender lo más importante de ellas. Se le acercó una jovencita de color de piel ébano y comenzó a coquetear con él.tan solo el viejo y él. se tropezó con la maleza y cayó desastrosamente al suelo. 'Cárgamelo. giró hacia la calle que lleva al pequeño centro de salud. Volvia sobre sus pasos hacia Negro. hasta que salió finalmente del local. 'Dice usted que cuida el rancho Wheel.

fue su última sentencia sobre el caso. Él ha llegado. . a esa profundidad en la que tocamos el suelo y podemos quedar varados. En el libro hay de hecho un barco tal. Antes de subir la colina hacia la casa. Después.este autor tiene un libro que se llama Piedra Infernal. Aún llevaba la gasa en el brazo. un astillero en el que el protagonista se ve reflejado. encallados. Fue a abrir la puerta de su casa e instintivamente miró. Estaba encendida y la furgoneta aparcada en la puerta. Eso fue como una vitamina para su espíritu. todo se apagaba.Desde luego. miró un segundo hacia atrás.' Al salir de allí. helador. 'No'. Las luces nocturnas solo duraban las primeras horas de la noche. Las náuseas seguían oprimiéndole la garganta. un brazo esquelético. hacia la casa de Marollai. como el barco. '¿Ha leído usted a Malcolm Lowry?'. necesitara un descanso redentor. como un barco que agotado de navegar a través de los mares. pero para dar paso a un viento frío. decidió que dormiría en su casa. La lluvia paró por un instante. hacia Negro. 'A la mierda con Wheel'. de reojo. Trata de un borracho que encalla en un hospital psiquiátrico. 'Pues bien. le preguntó Flaco al enfermero.continuaba Flaco. seguía borrachísimo. Habia adelgazado muchísimo en los últimos meses. Lo único que le preocupaba ahora era recuperar la salud. a ese punto de no retorno. que le hizo temblar a Flaco. en pleno delirio. pero al menos se había abierto un pequeño agujero de luz en medio de su ser.

6 .

Ahora había más encapuchados. Un poco más calmado a causa de este razonamiento. todos negros. pero ahí afuera había.se dijo. . La helada había cubierto de niebla el exterior y el vaho penetraba con pequeñas gotas las ventanas. resurgía milagrosamente y se avalanzaba sobre la sesera desgraciada de Flaco. En la cocina llevaba varios días rondando una mosca.¿ a qué? Un silencio que solo podía anunciar una cosa: la muerte. aterrorizado. se decía. Intuyó que eran conscientes de su superioridad. que Flaco no había podido matar de ninguna manera. a penetrar en el establo.Estaba cuidando el rancho Wheel. Era sumamente molesta. y la niebla había cubierto las inmediaciones de Negro. basta cualquier pequeño detalle para que nos vengamos abajo del todo. quizá ocho. Cada vez que creía haber acabado con ella. Mudo. ¡No pudo decir nada! La voz estaba atrapada en sus entrañas. 'Cómo he podido soñar semejante cosa'. Cuando llegó. intentando escapar por la parte de atrás. Se levantó de un golpe de la cama. vio otros tres encapuchados con sus doberman -siempre en silencio. en las escaleras.y poco a poco se incorporó. doberman seguramente. Intentó ponerse en contacto con la policía. empapado en sudor. Pero él no pudo decir nada. tenían intención de entrar con violencia. Flaco lo sabía e iba a la captura continua de la mosca.sino el silencio y la tranquilidad con la que iban a proceder a. La voz le había desaparecido. nueve.. Cuando uno se encuentra inestable emocionalmente. 'Es invencible la canalla'. Lo sabía: iba a morir. Esta vez la policía contestó. seis o siete individuos con la cara tapada y cada uno arrastraba con varias correas tres o cuatro perros peligrosos. al menos. Marollai se había marchado.o no solo.sentía que soñaba todavía. Aún no podía pensar con claridad. a bramar en el porche. pero en vano.podría haber tenido este sueño en el propio rancho y sufrir este aislamiento de la helada allí'.acechando y esperando. Pensó que lo peor del sueño no era el ejército de aquellos hombres encapuchados. Abrió los ojos un momento para desperezarse del sueño.. entre terribles dolores de cabeza. Reprimió un sollozo e intentó de nuevo llamar al teléfono. los perros comenzaban a saltar por todos lados. no solo eso. La furgoneta de Marollai no estaba allí. Jamás había sentido una palpitación tan intensa del corazón. En perfecto silencio. 'Podría haber sido peor. pero su pavor era tal que no pudo marcar el número. Lo que vio era inaudito. comenzó a subir a la velocidad que pudo las escaleras del barracón. pues. Tenían intención de entrar allí. se decidió a tomar un vaso de leche. se levantó y se acercó a la ventana. se decía. como un animal que ha quedado varado en una trampa.

no estaba. '. y allí estaba la camioneta de Marollai. Se encontraba débil. cada vez la oscuridad era más siniestra y agresiva. No era el caso de Flaco. Presenta una intoxicación alcohólica aguda y un cuadro de confusión generalizada. De pronto. a día 12 de Noviembre del año X. la pregunta ahora era. dejó seducirse al punto de ebullición de la tragedia. Debía irse de allí. Se recomienda evaluación a través de su médico personal y posible derivación al centro de salud mental. Aún caían.las gotas de la lluvia que había azotado durante varios días seguidos a Negro. ¿Hemos encallado ya por fin. Para siempre. . A medida que transcurrían aquellos días iniciales de Noviembre. Cuernavaca. en Negro Village. Él llegaría a casa sobre las 12 de la noche. Wachternight. Negro era el llanto inmisericorde. la desesperanza traida a la tierra. todo aquello debía poseer un atractivo innegable para Lowry. Negro debía desaparecer o Flaco debía desaparecer. el infierno encarnado. como Plantagenet en Piedra Infernal? ¿Por fin este barco ha llegado a su última estación? ¿Qué más tiene que suceder para tomar las maletas y salir pitando de aquel infierno llamado Negro? Para Flaco. Doctor Reed Mcarthy. Era todo muy raro. Las 4. Ansiedad y síntomas claros de depresión.W. Negro no poseía atractivo ninguno. Sacó del bolsillo el papel que el médico de urgencias había redactado.. de las estrellas. pero algo se lo impedía. quien en base a ese atractivo. el planteamiento de Lowry era ligeramente distinto. El Farolito.15 de la mañana.muy lentamente. Y no acabaría ahí..Mientras daba vueltas con la cuchara en el remolino de la leche.' Bien. pensaba.sobre el señor W. Una especie de fuerza lo mantenía encallado en ese puerto en el que también el barco oxidado que vio Plantagenet había decidido detenerse. ¿Por qué se habría marchado Marollai? Miro su reloj. pero lo suficientemente distinto como para que mediara un abismo entre su experiencia y la suya. La casa estaba cerrada a cal y canto. Las nubes seguían ocultando la luz de la luna. cada vez hacía más frío.

Arrojó donde pudo la escopeta y volvió a la habitación. pensó. falto de respiración. pensaba. se dirigió al cuarto de herramientas y tomó la escopeta. 'No entiendo cómo puedo asustarme tanto'. de la misma manera que la mosca se marchaba al agitar las manos a su alrededor. la puerta se cerró de golpe. que estaba desarmada. el gatillo. Instintivamente. trató de conciliar el sueño. Pero el recuerdo de su sueño le erizó los vellos del cuerpo. La furgoneta de Marollai no estaba. con la boca abierta. No se podía ver más allá de la casa de Marollai.Un escalofrío le atravesó la piel. Flaco intentaba pensar en otras cosas. a causa del viento. La pesadez del estómago le dificultaba concentrarse. Había llegado al fondo. Se sentó en el suelo. Éste sabía que debía desechar de su mente ese pensamiento. Pensó que quizá sería buena idea salir a pasear hasta los lindes del bosque. . Se puso una pelliza y salió al exterior.. La antena de televisión de éste temblaba como un flan en medio de la tormenta inicial. El corazón de Flaco parecía que iba a explotar. Flaco se metió en la cama con un insoportable ardor de estómago. pero también era fácil que su inconsciente conectara de nuevo con el sueño anterior. Era fácil. para luego regresar cuando ya había pasado el peligro. La mosca. El gatillo. Le llevaría un rato ponerla en orden. Con la boca abierta. Era evidente que no iba a poder desencajar la bala de su sitio. pero al menos podría armar la escopeta. angustiado. De vez en cuando regresaban a su mente las capuchas de los asesinos. Flaco temblaba. el médico. como si se propusiera joder a Flaco. Entonces regresó su amiga. Lo que le llamaba la atención de esa mosca es que parecía tener intenciones inteligentes. La náusea regresó a su tráquea. Pensó en Marta. El gatillo. El viento comenzaba a soplar con suma fuerza. La mosca comenzó a zumbar con una violencia desmedida a través de las orejas de Flaco. En el informe del médico. la banda de música. 'Debo conservar la calma. me encuentro débil. Un arrebato más y voy al hoyo'. Imaginó un concierto de su banda de música favorita. La mosca. 'Puta mosca. pues era nocivo. Sentía lástima de sí mismo. pero qué quieres de mí'. Las luces asesinas de los rayos.y por fin se quedó dormido. Pero. el pensamiento paranoico de Flaco regresaba cuando ya lo había abandonado por inútil.. La mosca. Pensar en el alcohol le hacía sentir náuseas.. profundamente. Luego llegarían los truenos. De súbito. Se pilló uno de los dedos con el gatillo. Le dolía la cabeza.

Porque aunque los días que tenía que trabajar en el rancho Wheel se hacían tediosamente largos. Era como si pudiera vivir la muerte. como si pudiera poner palabras a la eternidad vacía en la que ya no nos encontramos tras la vida.en el que se han llevado a cabo transacciones financieras. habían formado familias. Pero no para Flaco.en Negro tan solo se han movido un par de furgonetas de un punto a otro y el frutero ha vendido un par de kilos de tomates. consume con astucia el día siguiente. etc. Horas. cierta esperanza parecía crecer en medio de la oscuridad. Y esa era la trampa de Negro. Flaco se paraba a pensar. se daba cuenta de que ya habían pasado años. Una persiana que se corre. Antes de la noche. días. y el otro día que sigue al siguiente. Alguna vez. Antes del mediodía todo se ha acabado y lo único que se puede oír aún son los cantos de los pájaros. En el día real de la ciudad. transformaciones políticas. O como si pudiera ver su propia muerte a través de una ventana: un murmullo de polvo extendido a través de los siglos. los primeros ajetreos de la mañana. Así eran los días en Negro. Quien vive en Negro no solo pierde su vida. la percepción del tiempo en su conjunto se concentraba como se concentra una gigante roja antes de reducirse a una estrella de neutrones: cuando se despertaba del rumor monótono en que consistía su vida. Algún que otro coche. imperturbable. años. semanas. uno tras otro. Como si todo hubiera sucedido en un minuto.* Un camión que atraviesa la calle principal. negocios. las cosas cambiaban a toda prisa. muchos amigos suyos se habían establecido. meses. de nuevo cierto ajetreo. entonces. Y después.y se asustaba ante la idea del tiempo que habría desperdiciado cuidando aquel rancho. quien había consumido varios años de su vida en un minuto. el día tranquilo. el silencio. caminando de un lado a otro en torno a la ribera del río. ocioso. la pierde a toda velocidad. El silencio que domina todo.algún día en el que de pronto emergía la luz del sol y bañaba los campos y. Alguna puerta que se cierra. . dando de comer a aquellos animales.

o lo había interiorizado de tal forma. etc. que incluso había perdido la capacidad en creer que la gente de Negro fuera de verdad. un ente vivo en todo caso distinto al del homo sapiens tradicional. No se trataba. lo percibía tan nítidamente. por ejemplo. Mas una parálisis progresiva que se cuela poco a poco en el organismo. pero es que el paso de la metáfora a la literalidad no siempre está claro.. de carne y hueso. con el tiempo. a los habitantes de Negro como humanos. Se parecía más a lo que separaba a un ser humano corriente y a un zombie. desde hace tiempo. los habitantes de Negro habían cruzado una frontera biológica. crecen con vigor sus frutos envenenados. de hecho. su inteligencia. en algún momento de su pasado.De hecho. sin horizontes. Negro era un sueño profundo. la serie de televisión Walking Dead. si había perdido casi todas las virtudes y capacidades que se requerían para manejarse exitosamente allí? ¿Cómo podía volver a casa de sus padres con las manos vacías. sin proyectos? Ciertamente. cuando no tenía coartada alguna que pudiera justificar su valía ante los ojos de los demás. para Flaco había una diferencia mucho más radical entre lo que él imaginaba como la gente normal y los habitantes de Negro. y entonces ya es tarde para expulsarlos del cuerpo.se había transformado. A ello se sumaba que ni siquiera aún había salido del bosque. para devenir otra cosa. una parálisis. Una locura. Eso es. Flaco lo sentía así. Cuando el daño moral ya se había producido. solo se dio cuenta de todo esto más adelante. zombies. en la civilización. . un día inesperado. Y allí va sembrando sus poderosas semillas hasta que. en algo literal: esta gente son. en realidad una pesadilla profunda. sin hacer el mayor ruido. ¿Cómo podria reingresar en el mundo de la gran ciudad. Era como si le costara ver. Y lo que en la mente de Flaco había nacido como metáfora. Flaco había dejado de considerar. como si todos aquellos días ociosos e imperturbables fueran poco a poco minando su capacidad visual. Cuando era tarde. desde luego. o que la gente de provincias tiene costumbres distintas. en cualquier caso. No.. tal y como lo representaba.esta gente son como zombies. haber vivido en Negro era para Flaco como si. de que esa fuera la condición real de los parroquianos de Negro. No le servía esa justificación de que la mayor parte de ellos eran ancianos. se hubiera extraviado sin querer en un bosque y hubiera tardado varios años en salir de él. situándose más allá de la humanidad.

No importaba si el viejo en cuestión podía estrellarse con la bicicleta o romperse el cuello de tanto mirar. era otro caso en el que se ejemplificaba ese desdén inhumano de los habitantes de Negro por el extraño. Flaco iba cobrando conciencia poco a poco de todas estas condiciones. lo mismo).llevara ya unos cuantos años asentado en Negro. Las miradas seguían siendo igual de maliciosas. .sino una especie de inercia vital que los mantenía de pie. También sabía esto. Quién sabe cuántas generaciones habían sobrevivido en este valle durante algunos siglos. pero solo había comenzado a hacerlo cuando ya estaba a punto de caer rendido en un hospital. En aquellos hombres no había alma. por el extranjero o forastero. sobretodo. cualquiera hubiera dicho que se trataba de una ciudad de hoy en día. Un viejo en bicicleta podía cruzar la ribera del Helland y. para que le costara tanto retornar a la vida de verdad. Esas costumbres inalterables podrían llevar allí al menos un par de siglos. Tenía que tomar decisiones. una especie de mecanismo íntimo que los hacía parecer vivos. los jerseys verdes oscuros de los viejos cuando iban a pasear al parque.Era curioso como el forastero era mirado en Negro con extrañeza. al final. igual de retorcidas. Recordaba esas medias oscuras que llevaban las ancianas cuando era la hora de misa. al compartir el camino que llevaba al rancho de Wheel. Y era lo mismo si ese forasterocomo era el caso del propio Flaco. El establecimiento de Forwards and Co.a Flaco (él haría. esos colgantes de plata antigua. quedarse mirando durante un buen rato-mientras seguía conduciendo. para que le costara tanto levantarse. Seguía haciéndolo sin inmutarse.por lo menos para Flaco. tenía que moverse y. probablemente sin relación con el exterior. tenía que averiguar qué fuerza maldita le unía a aquel lugar. pero hace 50 años. cuando en realidad no lo estaban. La vestimenta de la gente en Negro revelaba también el aislamiento que padecían.

7 .

cuando probablemente sabía más de lo que decía saber. algo sin mayor interés que ver una película un sábado por la tarde. Vulgarius no cesaba de contar cosas intrascendentes. No en vano el día anterior había sido histórico. Había algo que definitivamente a Flaco no le gustaba de Vulgarius.en su voz había como un soniquete melodioso. 'Una borrachera como Dios manda'. y pudo ver los desperfectos.Se llamaba Vulgarius. esa mandíbula impostada que quizá ocultaba un espíritu no menos taimado. soy tu nuevo compañero de trabajo'. donde se hallaban las herramientas principales. Eran aproximadamente las ocho de la mañana.con una amplia dentadura postiza y amarilla. y venía enviado por el mismísimo Thomas Wheel. mientras daba a todo su relato un toque de frivolidad y diversión. estirando mucho las palabras. comenzó a troncharse de risa. Flaco explicaba detalle a detalle cada función del trabajo en el rancho de Wheel. si el 'leñador' barbudo y malherido o el cojo farsante y mezquino. Ahora se había completado el freak show: era difícil determinar quién resultaba más macabro en esta función.en este caso. Esa sonrisa medio falsa medio cínica. Así que de ese modo solucionaba las cosas Wheel. en realidad. pero Flaco estaba absolutamente derrotado. Si Flaco era un perro del infierno. como si cantara cada vez que hablara. el propio Flaco-. Sin necesidad de hablar directamente con el afectado. a Flaco le daba asco -por no hablar de la desagradable impresión que le causó en todo momento su nuevo 'compañero'. a qué hora había que dar de comer a los animales. Cuando llegaron al rancho tras cruzar el río. y se enfrentaba a algo insólito: que alguien golpease el pomo de su puerta.pero precisamente por ello . Un granjero que se hacía el tonto. Era como si para él todo aquello fuera parte de una comedia.'vengo de parte de Wheel. y una sonrisa indecente como jamás había visto. se decía. un individuo rechoncho. Flaco aún no había despertado de su profundo sueño. Y allí estaba. 'Flaco.dijo. ahí tenía a su compañero de viaje: el mismísimo jorobado de Notre Dame. con pinta de haragán y provisto de una enfermedad degenerativa que le hacía mover la cadera de un lado a otro. enclavado en el quicio de su puerta como una estatua. frente a sus ojos: su nuevo compañero era un viejo granjero rechoncho y lascivo. Lo hacía con una seriedad que daba miedo. Pero ahí lo tenía.

aplicaba a todas sus explicaciones un rigor desalmado. El jorobado ponía su toque de pimienta en
todo ello: cada cosa que para Flaco era seria, el otro la hacía pedazos con una risa estruendosa o
una mirada insolente. En verdad era un tipo repugnante.

Vulgarius venía de un pueblo cercano a trabajar. El pueblo se llamaba Jokestown y se encontraba a
unos cincuenta kilómetros de Negro. Como casi todo el mundo en aquella comarca, Vulgarius
disponía de una furgoneta Ford blanca. Y parece que no iba a tardar en usarla. Cuando Flaco
terminó de explicar en qué consistía el trabajo, Vulgarius se dirigió maliciosamente a él y se lo
dijo. A Flaco no le extrañó en absoluto que lo primero que quisiera saber Vulgarius se centrase en
donde conseguir mujeres allí. 'Y por aquí, ¿hay muchos coños?'- decía- y de inmediato procedía a
carcajearse como si fuera un diablo, enseñando esa mandíbula maldita con un hoyo en la parte
posterior. 'Esa clase de conejos es la que me gustan a mí'. Flaco intentaba reírse, pero se sentía tan
avergonzado que miraba a cualquier otra parte; luego cambiaba rápidamente el tema de
conversación. Sí, existía aquel local lamentable llamado Oligon, rebosante de conejos, como decía
el cabrón de Vulgarius. Pero no le iba a dar el gusto, a ese pedazo de cerdo y canalla. Que lo
buscase por sí mismo.

Por otra parte, Vulgarius no parecía tener miedo a quedarse de noche en el desolado rancho de
Wheel. Y tenía razones para no tenerlo: en efecto, Vulgarius solo iba a cubrir turnos de día,
precisamente aquello que era más inútil, pues de día nadie se atrevería a robar. Era tarde para
cuestionar las decisiones de Wheel, a quien además Flaco temía causa de los últimos sucesos. Lo
mejor era no decir nada; aunque el trabajo de Vulgarius era perfectamente inútil, no era Flaco el
indicado para resaltar esa inutilidad.

De modo que al menos ese día Flaco iba a descansar. O eso decía Vulgarius. 'Dicen que me quede
aquí hasta las ocho de la noche'. Algo que alivió el espíritu de Flaco, pues nada necesitaba más que
descansar después del día anterior. Recogió sus bártulos e intentó evitar dar rienda suelta a la
conversación con Vulgarius. Evidentemente este buscaba interlocutores para contar cosas que ni a
Flaco ni a nadie sensato en el mundo podrían interesarle lo más mínimo. De modo que cruzó la
ribera del Helland y se dirigió tranquilamente hacia su casa.

Antes de abandonar del todo el río, se fijó en algo brillante que flotaba sobre el agua cristalina,
fría, del Helland. Un barquito de papel se había quedado atrancado en una roca. Tal y como la
carta de su madre que él había transformado en barco. No podía creerlo. ¿Se trataría del mismo
papel? Aquello era mágico. Cruzó el pequeño caudal del río y deshizo el barquito. Allí se podía
leer lo siguiente:

No ceso de pensar en vosotros, madre. Cada pensamiento mío es para vosotros; sé que sois mi
única familia, mi salvación. Sé que sufrís por mí. Es necesario que yo tome las riendas de mi
propia vida, es necesario que abandone con todas sus consecuencias este agujero en el que por
alguna razón se ha anclado mi espíritu. Os amo muchísimo, aunque jamás os lo diga. Aunque
siempre tenga una palabra desagradable para vosotros. Aunque os humille, os desprecie, incluso
aunque convierta vuestras cartas en pequeños barcos de papel a la deriva.

Flaco comenzó a llorar desconsoladamente al leer estas palabras. No recordaba en absoluto
cuándo, cómo, de qué manera las había podido escribir, pero allí estaban sus pensamientos más
profundos, los que jamás se le ocurriría comunicar a su madre o a su mujer. Tomó el trozo de papel
y lo guardó en el bolsillo como si se tratase de un tesoro. No recordaba cómo habían llegado
aquellas letras allí. Pero eso era lo que en ese momento menos le importaba.

*

Las ocho de la noche llegaron más rápido de lo que Flaco pudo imaginar. Apenas le dio tiempo a
hacer un par de cosas, entre ellas, comprar algo de comida en Forwards and Co, donde no se sabe
por qué, un enjambre de mosquitos había colonizado la mayor parte de las estanterías. A Flaco eso
le dio mucho asco. Antes de salir de la tienda, casi se tropieza con un muchacho. Allí estaba el hijo
del frutero, aquel adolescente que una vez llegó al rancho Wheel armando bronca. Y allí estaba
frente a él, siempre con esa sonrisa maliciosa y enigmática. Ni siquiera pidió disculpas por hacer
tropezar a Flaco.

Flaco se levantó indignado y de hecho le iba a increpar, pero entonces le llamó la atención una
cosa del muchacho. Su camiseta. Un grupo de adolescentes de Negro había organizado una marcha
de senderismo, y cada participante habia escrito su propio nombre en la camiseta. Se leía con
perfecta claridad: Club de montañismo Heek. Danny Kornei. 'Ajá, así que te llamas Danny. Valiosa
información.' Infantil o no, la actitud de Flaco consistió en tomar como una victoria sobre Danny
el conocimiento de su nombre. Ahora sabía cómo se llamaba; y en efecto, de nada servía saberlo,
pero era como si a aquel muchacho le hubiera robado un secreto, como si aquel chico hubiera
cometido un error al declarar abiertamente su nombre completo.

Aún tenía en el bolsillo la hebilla Houston y el misterioso papel en el que había leído algo que no
recordaba haber escrito. Ahora comenzaba a preocuparse por ello. Quizá de nuevo tenía aquellas
ausencias mentales que le atormentaron durante el verano. Sea como fuere, por lo menos su
obsesión por encontrar al roba-cerdos había disminuido un tanto. No porque ya no tuviera
intención de encontrarlo, sino porque sabía que su búsqueda sería en vano. No obstante estaría
atento por si de pronto se le presentara alguna pista interesante.

Y además Wheel se había calmado. O eso parecía. Quizá en unos días le llamara para despedirlo,
pero, de momento, todo seguía en orden. Excepto por Vulgarius. No le gustaba compartir el trabajo
con nadie, menos con aquel paleto gordo y marrano que además no paraba de contar estupideces.
Sentía que había perdido parte de la libertad original, que le permitía organizar su trabajo como
quería y, sobre todo, cuando quería. La idea de volver a ver a Vulgarius le causó un nudo en la
garganta. Ansiedad o asco, era lo mismo. Entró en El Coyote y pidió una cerveza de alta
graduación. Aún se encontraba débil a causa de la última borrachera, pero eso no iba a impedir que
hiciera todo lo posible por suavizar su encuentro con Vulgarius. Tomar unas cuantas cervezas- no
demasiadas- era una vía adecuada para lograrlo.

Y entonces el sospechoso entró en el bar. El famoso sospechoso. Allí estaba, a unos pasos de él,
mirando las noticias de la noche. Como los demás, tampoco él había advertido la presencia de
Flaco. No mostraba ningún signo externo de culpabilidad. Todo lo contrario: tomó una silla, vació
un bote de palillos y se introdujo uno en la boca, mientras pedía una cerveza.

allí. como siempre. Comenzó a tener frío y le resultó desagradable. ¿verdad. desnudo de cintura para arriba. a Flaco se le ocurrió algo brillante. seguro que se parte el otro trozo de cadera que le queda sana'. Flaco. una vez revolcado con los demás cerdos. No podía proseguir con su investigación. pensó.' 'O. Allí afuera no había nada.. No hay muchos metros de distancia. -'Joder. 'Tomar una barra. Pero Flaco no se iba a dar por vencido. La última cerveza le sentó mal. pero con lo gordo que es y con lo enfermo que está. y utilizó aVulgarius para preguntarle si él sabía reparar escopetas. ni nadie. En ese momento. El sospechoso seguía sin moverse. No en ese momento. tráeme el bicho y le echo un vistazo'. Pero Flaco tenía que dar el relevo al gordo de Vulgarius. Flaco?' Flaco pensó que hubiera sido una genialidad tomar una barra de acero. abrirle la cabeza. luego llevarlo al establo y. 'Allí está el hijoputa'. Mira qué vistas desde aquí. lata de cerveza en mano.Nada del otro mundo. 'Claro. Allí estaba el gordo. Otra vez llovía. mejor.. . en ese preciso instante. cómo no. ya te estaba esperando. no te parece? ¡Jajajaja. arrojarlo desde la azotea al suelo.' Era difícil extraer algo de un individuo tan reservado. qué cabrón. no encontró por ninguna parte a su compañero. Tuvo que subir a la azotea del barracón. Tan solo pensarlo le puso de mejor humor. mojándose. Cuando llegó a la ribera del Helland. quieto y tranquilo. 'Sé que ocultas algo. 'Mierda'. Encendió un cigarro y cruzó la lluvia. Pensó que debía haber pedido un caldo. Y a Flaco no se le ocurría ninguna artimaña para poder acercarse a él a modo de excusa. vio que las luces estaban encendidas. Flaco? ¿No te parece. nadie notaría la diferencia. Llovía. Al llegar. qué cabrón! Cómo somos los hombres. y machacar la cabeza de ese degenerado. ¡La cantidad de conejos que se ven. Otra vez la oscuridad del cielo tapó como una manta la ciudad. Entonces miró por la ventana para ver si localizaba su furgoneta. Flaco. sé que sabes algo. Tampoco llevaba un cinturón Houston.

. La arrojó a lo lejos.no cesaba de hablar el muy canallapero con la excusa de que tenía que ir al baño. Absalón. Allí no había calefacción ni nada parecido. Danny.así que así te llamas. La lluvia comenzó a azotar cada vez más fuerte. Eran dos adelantos ridículos. para Flaco eran dos victorias. pero también un grito que exigía libertad.En eso quedaron. cierta esperanza poseerla. Aquella carta mágica. No sabía por qué. con violencia. Imitando a Vulgarius. . con ira. pero le producía cierto placer. pero no sabía por qué. granuja'. Arrancó su furgoneta y desapareció. como un animal. Sus méritos ese día se reducían a dos: había disfrutado imaginando la muerte de Vulgarius. 'Danny. Desde el momento en que la encontró. Se quitó la camisa y dejó que la lluvia le cubriera el pecho. subió corriendo las escaleras y ascendió a la azotea. Las condiciones de trabajo en el rancho eran miserables. pero en esa situación. Aunque ahora lloviese. Aunque siempre estuviera lloviendo. cogió un libro que tenía arrojado entre otros trastos en una esquina de la habitación. no pudo ya retirarla del bolsillo. de la que no podía separarse. Flaco no lo pensó ni un momento y se encerró en el barracón. Tomó las mantas que siempre utilizaba para cubrirse y la hamaca donde estirarse un rato. Gritó.aunque obviamente. Le costó mucho despedirse de Vulgarius. Por primera vez en muchos meses. gritó como un loco. de William Faulkner. Era un grito de desesperación. por fin pudo alejarlo. con fuerza. Y además había otro secreto en su poder. No pudo seguir bebiendo. Flaco no estaba aún tan loco como para cometer un crimen. Abrió una lata de cerveza y echó un sorbo. Se sentía satisfecho.. Absalón.y tenía el nombre del adolescente vandálico.

8 .

Después de su encallamiento en el hospital. y donde además él representaba una aportación al destino de su patria o de su mundo.un día cualesquiera. Su amigo era estúpido. no sabía hacer nada. le salió un trabajo de empaquetador en una fábrica. en un sueño de idealización maternal. Toda una ensoñación egolátrica.la creencia en que era un artista. Ese abismo era retornar a su ciudad natal.pero ahora entendía que su sabiduría excedía por mucho la suya.y lo comprendió. Comprendió que había un abismo peor que Negro. a reconocer los méritos de sus compañeros de generación. se había descolgado de todos sus colegas. aunque durante ese instante en el que Flaco intentaba desperezarse un rayo de sol se había infiltrado. a diferencia de la mayoría de la poblacióncomenzaba a resquebrajarse como anteriormente se habían ido a pique otras ilusiones metafísicas y religiosas en su vida. un consuelo para titanes condenados. Un amigo suyo le recriminó por ello. en que poseía un talento especial. por no llorar. ¿Con qué podría ahora seducir a Marta. en una especie de paraíso onírico donde él sería siempre amado.eso es por lo que todavía Negro podía consistir en su tabla de salvación-.Se levantó del camastro que tenía en el barracón. comprendía ahora cuál era la verdad de su situación. Flaco había vivido. Y en eso consistía exactamente la náusea. Se río para sí mismo. afuera llovía como de costumbre. Era como si apenas estuviera saliendo de la infancia. '¡No puedes rechazar esa oferta! ¿Qué otra cosa vas a buscar? ¡No sabes hacer nada!' Esa frase le martilleaba la cabeza como un yunque puesto sobre la sien. Negro era el infierno que le salvaba del abismo.y eso era lo mismo que reconocer su propio fracaso-. desde luego.o así lo consideraba él. narcisista y paranoica. . ¿Qué podría ofrecerse a sí mismo? El halo de ensoñación en el que había vivido durante muchos años. No podía volver atrás en su carrera fracasada de escritor. No había nada detrás de su abandono de Negro. una docena de libros que nadie llegaría jamás a leer. durante muchos años. Su huida era a ninguna parte. quien se hallaba viviendo sola a muchos kilómetros de allí? ¿Qué le podría ofrecer a ella. siempre estaría protegido. Una vez. Un par de carreras universitarias que no llegó a acabar. si no era para cavar su tumba? Así que de eso se trataba. no tenía experiencia en nada. en que pensaba. Flaco lo rechazó. ¿Dónde caerse. sino era en Negro? ¿Y para qué caer en algún sitio. como un cazador furtivo. a través de la cortina. de todos sus contactos. Con treinta y tantos años no tenía oficio alguno. qué ofrecer al mundo en general? Y lo peor. cuando Flaco no trabajaba y se hallaba cobrando un subsidio.

Pero esta clarividencia novedosa no aportaba nada útil. 'Es de mi cosecha. Cuando abrió la puerta de su casa. Llegó como siempre.fuera a por ella a su casa y se la diera a Vulgarius. Era como el guardián del averno. y menos cuando había dormido tan solo unas horas. Entonces recordó lo de la escopeta. y además tenía un objetivo claro: molestar a Flaco. Aquella noche apenas durmió nada. 'No pasa nada. Se acercó a él y le puso en la mano una bolsa de apio. espiritual o religioso significaba un comienzo de partida en el que todo lo que sabía. más allá de la ribera. odiaba tener que encontrarse otra vez con él. en torno al bosquecillo que rodeaba su propia casa. desde luego. que era lo único que le tranquilizaba. Flaco no era tan desalmado como para ser desagradecido con quien le hacía un regalo. Más valía eso que estar desprotegido. Los lobos aullaban al fondo. La mosca que creía haber matado seguía pululando. al otro lado del Helland. todo lo que había aprendido. allí estaba el monstruo de Notre Dame con su dentadura monstruosa y sus hoyos en la boca. Quizá al caer la tarde. siempre comenzaba de nuevo y siempre desnudo. Agradecía el gesto. . JODER'. Había dormido poco y se encontraba inestable. inclinado sobre un lado. Le despertó un gallo en la lejanía. como para recordar a la humanidad que aún rotaba en torno a la tierra. Se quedó escuchando el rumor del río. porque salía de allí desnudo. Tomó un paño de la cocina y lo arrojó sobre el mueble en el que se había posado. Flaco le dio las llaves del rancho y se marchó en cuanto pudo. se friega y ya está. Comenzaba a sulfurarse. tabula rasa. ahí estaba la canalla. había que deshacerlo y arrojarlo a la basura. Pareció haber caído. Cada fracaso emocional. Vulgarius llegaría en breve. Ahora tan solo tenía un palo en la mano y un cuchillo. aunque sabía que no iba a utilizarlo para nada. todo lo que creía conocer. Flaco azotó el paño y dio a la mosca. Ya le había pasado anteriormente. una especie de cancerbero que tenía por objeto controlar la condena de Flaco. espero que te guste'. sin poder agarrarse a un tronco firme. cada vez con mayor estruendo. antes de que anocheciera.por supuesto. pero también a una botella de Ballantines que salió volando hasta caer hecha añicos en el suelo. pero al cabo de un instante apareció sobre el minibar. La luna había hecho una aparición instantánea.

. y otras viejas cartas y documentos. aunque tardase en hacerlo. 'Esa es mi vida'. libros. pensó. pensó. se marchaba al mediodía y no regresaba hasta el día siguiente. Pero con el comienzo del invierno la situación era deprimente. Todo estaba bien hasta que llegó la mosca. Desde luego. En la mesa central del salón tenía de todo: discos de música. El viento rugía incluso en los quicios de las puertas y ventanas. habría pensado que estaba totalmente chiflado. Debía arreglarla cuanto antes. ya se la daría otro día. Debía llevársela sin falta a Vulgarius aquella tarde. facturas. Hoy no se quedaría en la cama. bebiendo vino o leyendo. la arrojó sobre sus otros bártulos. En ocasiones. tazas de café sucias. Flaco deseaba que no lo hiciese. cualquiera que le hubiera visto. para ver qué se guisaba por allí. arrancaba. Un halo de niebla se posó sobre la casa de Marollai. Pero siempre arrancaba. pero en treinta minutos su furgoneta arrancaba y desaparecía. recogía algo de leña. A veces hacía una pequeña incursión por la tarde. un encendedor. le daba pereza acercarse a Wheel para darle la escopeta a Vulgarius. pilas. 'un montón de piezas desordenadas. Una carta de su madre. Flaco dedicaría por lo menos un par de horas a perseguir a la mosca de un lado a otro. Marollai llegaba por la mañana. 'Llega el invierno'. Intentaba salir lo menos posible de su casa. Había comenzado bien. porque el pueblo le deprimía. Abrió la cajetilla y se fumó un cigarrillo. Todo estaba en orden. Intentó recogerlo todo. Cuando Flaco no trabajaba. finalmente. le gustaba sentarse junto a la ventana y mirar a la casa de Marollai. Y entonces llegó la mosca. Estaba tan triturada que muchas veces daba la impresión de que no iba a poder arrancar. al menos la mesa central de la habitación principal. de todos modos.pero al menos dio la apariencia de que todo estaba en orden. Odiaba verse como un hombre caótico. porque así Marollai se vería obligado a dormir en Negro. pasaba la mayor parte en el interior de su cabaña. Una carta. Algo sonó bajo la puerta. un escritorio caótico y sin sentido'. metido en la cama. Tenía que aprovechar su día libre. Entonces se acordó de la escopeta. tabaco. Pensó en abrirla pero.aunque una buena limpieza le hubiera llevado por lo menos tres horas más.El calor le subía desde el estómago a la cabeza. La carta de su madre salió volando y se cayeron algunas cosas.

Y tampoco la salud y el derecho nos llevan a obtener el pan diario que exige nuestro estómago. hay que elegir. pero al menos -eso pensaba. Flaco creía que aquella fórmula instauraba un equilibrio más o menos justo entre el trabajo y la salud. y tenía que ir por la mañana a verificar que todo estaba en orden. Luego un vaso de tequila. . se echó sobre el viejo sofá agujereado de su cabaña. Pero también de esa materia está hecho nuestro mundo. su peor pesadilla: que hubieran incendiado el rancho. Se durmió con un libro en la mano. Anochecía muy rápido en aquella época del año.estaría herida. Lloró un poco. Al patrón le importan muy poco la salud y el derecho. Recordó que tenía una caja de pastillas para dormir que le había dado el médico de urgencias. 'Solo tres días a la semana'. Quizá habrían matado a los animales. Sin embargo. Abrió la caja y tomó una píldora. cada vez que no dormía allí. Toda su vida había sido una ensoñación constante. como antes se había dedicado a perseguir fantasmas. * En teoría. qué habrían robado. Pronto notó cómo se relajaba y cómo se desvanecían sus preocupaciones. los habían sustraído. Cada paso desde su cabaña hasta el rancho se le hacía una eternidad. No sabía por qué temía eso. Miró en sus bolsillos. 'Voy a acabar contigo'. Tarde o temprano moriría. Se habían convertido en extraños fetiches de los que no podía desprenderse. Allí seguían la carta y la hebilla. él solo dormía allí algunas noches. que fue cruento y terrible. Agotado. y tampoco tenía razones para pensar que alguien pudiera desearlo. No pudo con la mosca. Este principio tenía sus consecuencias dolorosas.Flaco se dedicaba a perseguir moscas. Flaco debía trabajar todas las noches cuidando el rancho Wheel. En realidad. Por dónde habrían entrado esta vez. lo pasaba realmente mal. Y por encima de todo. Era una imposición moral que se había hecho a partir del primer invierno. La salud y el derecho están por encima del trabajo. Tomó una botella de tequila y se echó un trago. Eso le deprimía. Y en todo caso.

subió al barracón y se echó sobre la hamaca.que debía afrontar la brutalidad de aquel golpe. la fe. siquiera antes de arribar en aquella pocilga. Al cabo de dos meses. los contratos comenzaron a ser cada vez más escasos. Vulgarius tomó aquel trasto como el que observa un jamón. la ilusión. dijo. o al menos eso le pareció a Flaco. Juró que se lo traería al otro día. los animales huyendo despavoridos del fuego. Y la cuestión era cómo recuperarla. a pesar de ser improbable. dijo Flaco sin demasiada pasión. aullando a un pastor sordo. simplemente lo había cubierto con un velo. Vulgarius estaba nervioso. pero llegó un momento en el que ya nadie podía creérselo. bebiendo como un cosaco. Muchos confiaban en su capacidad para llevar a cabo una gran empresa. sentado en una silla y con una cerveza en la mano. llegó al rancho cargado con la escopeta. entender la magnitud de lo que había supuesto en su espíritu. Flaco alargó lo que pudo la apariencia de éxito. Allí estaba Vulgarius. Ahora Flaco lo veía claro. en principio no se había tomado mal lo de trabajar en Negro. Flaco había trabajado en el proyecto de una editorial. todo el pueblo asomado a la ribera del Helland para ver qué estaba sucediendo. hacía unos años. Y. Ese fue el punto de partida hacia los infiernos. era una figuración lo suficientemente terrible como para que. Pero lo importante. Caminando como una oveja ciega. 'Aquí tienes la escopeta. le llamaron para trabajar en Negro. Cuando se marchó Vulgarius. y Flaco no supo muy bien qué cuerda se había roto hasta que comprendió.Pero imaginar el barracón ardiendo. Seguramente estaba deseando salir pitando de allí. Flaco había comenzado un peregrinaje que desde el minuto número uno olía mal. en una pequeña ciudad del Este. muy mal. También él. Ahora al menos se lo planteaba. Es decir. Mucho menos cuando Flaco se pasaba el día en el bar. Al principio todo habían sido promesas e ilusiones. por supuesto.tarde. su novia. oliéndolo y tocándolo. Él lo sabía. Tuvo que echar el cierre. Ya era noche cerrada. sobre las ocho de la tarde. Marta. pero al fin.ya lo había perdido. . Durante mucho tiempo.la confianza. no pudiera retirarse de su cabeza.pero aquella melodía estaba truncada. palpándolo a fondo. La cosa cambió con el tiempo. 'Necesito mis herramientas'. de aquel fracaso.eso era mejor que estar parado. A ver si puedes echarle un vistazo'. Flaco sintió que había dado un paso adelante. se había comportado como si ese trauma no hubiera existido. Aquel día.

tenía que tomar las cosas con sosiego y sobriedad. Flaco intuyó que alguna vez llegaría a suceder algo similar. pero intuía que la vida real iba a chocar con sus principios morales y sus exigencias intelectuales. Tenía que calmarse. El problema. No sabía cuándo ni cómo. Su obcecación ética había chocado con la pura realidad como un palillo contra un tren de mercancías. La soledad del rancho Wheel no era lo mejor para llevar a cabo ese programa. Su moral era 'todo o nada'. Lo llamaba 'el terremoto'. pues tomó una correa. cruel. Flaco había colapsado. melancólicos. casi inexistente. cada vez más borroso. corría de un lado a otro. En otra ocasión. charlatanes. En la euforia gritaba. en un acto de poesía pura. Flaco tenía momentos desesperados. ¿Y ahora qué? También le preocupaba aquella atracción fatal por las decisiones o los actos desesperados. paletos. lo soltó. La realidad era obscena. semidesnudo. quizá. Con el amor de su vida alejado. ya lo sabía. aunque ese acto había sido desproporcionado. El terremoto había llegado. También tenía momentos eufóricos. Era difícil salir de un agujero de esa clase en el que todo invita a permanecer. Bien. . lo llevó a pasear hacia la ribera del río y luego. inmisericorde. Con su madre haciendo una tragedia de todo ello. puso música a todo volumen en el barracón y alguien llamó a la policía porque se asustó. según Flaco. que cada vez eran más frecuentes en su vida. Quizá en eso consistía la desesperación. Sería más correcto decir que dejó que se perdiera. En algún momento del pasado. incluso se comportaba de forma agresiva y violenta. absurda. constituyó un instante de felicidad y libertad suprema para él. Quizá había perdido la paciencia. para que el cerdo corriera libre. la noche anterior en el rancho Wheel? ¿No había tenido un problema con el párroco del pueblo? Incluso aquella escena paranoica en El Coyote podía haber acabado peor. estallar de esa manera. cuando no a penetrar más profundamente en su seno. rodeado de golfos. Una vez perdió a un cerdo. Eso todavía no lo sabía el estúpido de Thomas Wheel. Mucho más probable. más peligrosos aún. ladrones.Era difícil recuperar la confianza en un ambiente como aquel. animales salvajes. pero no solo eso. es que progresivamente sentía que le resultaba muy fácil. ¿No había gritado como un loco. Alguna vez arrojó una silla a la ribera del Helland. Y esos eran. ni más ni menos. Y eso sucedió. Y la nada era mucho más accesible que el todo. incluso atractivo. Flaco recordaba que.

Pero a diferencia de ellos. cuando la balanza se desestabiliza. poder ser compañero de esos animales. Nuestra vida siempre es un equilibrio entre dos precipicios. En todo ello. en dejar que todo se vaya a pique. No había contradicción en todo esto. Flaco ocupaba el lugar de un vampiro. Pensaba en todo ello mientras fumaba un último cigarro a la luz de la niebla. un murciélago o un animal nocturno. entonces sucede algo o su opuesto. A partir de ese instante.Hay algo de libertad. de alivio. Dejar de tener miedo. Flaco lo sabía.Flaco era consciente de ello. la oscuridad reinaba como tirana absoluta. y el suceso del cerdo libre era un ejemplo magnífico. La pesadilla imaginaria de ver el rancho Wheel ardiendo era.a la vez el anhelo. en murciélago. La única luz que existía en Negro. el último acto de libertad en el que él. tomaba la cerilla y prendía fuego a aquel infierno. Aquello que es objeto de nuestras máximas preocupaciones alivi a el alma cuando desaparece. Poder convertirse en búho. La última ventana se apagó sobre las doce. Flaco tenía miedo. harto de sufrir por el absurdo de todas las cosas. cuando dejamos que estalle en mil pedazos. . en todo caso. Le hubiera gustado. en vampiro. cuando lo quemamos.

Invierno .

1 .

también los hábitos de Flaco se habían modificado. no bebía tanto como antes. un cuerpo físico en el que no cabía equivocación sobre su naturaleza. Después. Las furgonetas estaban fuera de su alcance. Con la llegada del invierno. El acontecimiento duró unos instantes. no era otra clase de pájaro. Entonces sucedió algo simplemente increíble. pero la figura era evidente. más parecidos al hielo que a la propia nieve. y no tendría que ir andando siempre de un lado a otro. No era una alucinación.Llovía. no se quedó allí ni un segundo. Con los primeros días del invierno. proveniente del cielo. también amenazaba la nieve. como si fuera un extraño o un loco. todo desapareció: el cuervo. Por lo menos. A él ya le daba absolutamente lo mismo. como diciendo: 'Sí. había un cuervo de color blanco. hasta el punto en que adoptó una conducta autista y silenciosa. Flaco corrió a refugiarse en el barracón. Los días pasaban y pasaban como hojas que se lleva el viento: sin destino. Allí. Atravesaba el campo en dirección a la ribera del Helland. una luz brillante. De Wheel no había sabido nada desde que le comunicó el suceso. sobre un árbol inclinado tristemente sobre el Helland. Había perdido tanto interés por lo que sucedía en el exterior que ni siquiera se fijaba si entraba o salía Marollai con su furgoneta. él replicaba con una mirada hiriente y asesina. Y sus arrebatos habían disminuido. Las bicicletas se usaban mucho en Negro. Otra vez llovía. la luz. Pequeños copos.pero no del sol. Se había dejado crecer el cabello y la barba. sin función. Casi siempre tenía un zumo de naranja en la mano. Fue apenas un segundo. como el aire que se respira. ni siquiera visitaba El Coyote. Vulgarius ya era una constante en su vida. Había comprado una bicicleta. No hablaba con nadie. y Flaco finalmente pudo hacerse con una a un módico precio. Compraba lo que necesitaba en Forwards and Co y de inmediato se introducía de nuevo en su cabaña. estoy loco y te puedo matar'.refulgió con estrépito sobre el borde del río. Nada deseaba más que huir del rancho Wheel. así llegaría antes a su casa. Cada vez que un lugareño le miraba con extrañeza. y la gente le miraba con preocupación. Comenzaba a amanecer. Flaco había desesperado de encontrar al culpable del robo de los cerdos. Se marchó a trompicones y casi se estrella contra un árbol. Solo un poco de tequila o whisky antes de dormir. . Para empezar. Cuando llegó Vulgarius para hacer el cambio de turno. todo. El animal era nítido en sus ojos.

pero quien finalmente tenía que pasarlas putas todas las noches era él y solo él. tómalos. sé ordenado. que la traería al día siguiente. Lo único que sentía era indiferencia y lástima por aquellos pobres condenados. Una noche cazó a unos tipos intentando robar en el rancho. Simplemente se quedó mirándolos. por favor. También estaba harto de lo que él llamaba los consejitos: una carta de su madre. ni familia. Inclusó inventó una canción en su cabeza con ese estribillo. No hacía vida social. Uno de ellos. Siempre decía que se le había olvidado. Mientras tanto.. La furgoneta salió zumbando de allí. Aunque Flaco sabía que la intención de Vulgarius era la de quedarse con la escopeta. salir huyendo o atacar. ya había perdido las fuerzas para enfrentarse a él.se decía. Pasaba la vida entre su cabaña y el rancho. 'Solo recogemos estos cables que se encuentran aquí tirados'. y era ésta: quien tenía que pasar las noches de invierno en el rancho Wheel era él y solo él. su reacción no fue asustarse..dijo Flaco. No tenía una furgoneta para salir huyendo si entraba algún ladrón violento.dijo a modo de justificación. Pues bien. etc. Su ira había dado paso a un enfriamiento generalizado de su espíritu. No tenía un animal que le hiciera compañía. tampoco había conseguido que el sapo lascivo de Vulgarius le hubiera arreglado la escopeta. sé fuerte. el que conducía la furgoneta. tengo hijos que alimentar. '¿Os puedo ayudar en algo?'. De hecho. No tenía amigos. Flaco no salía de su asombro. '¿Qué cables? No sé de qué cables me hablas. no tengo trabajo'. había perdido las fuerzas para enfrentarse a nada. claro'.Entretanto. como si no diera crédito a que pudieran estar robando delante de sus narices. Una de sus frases mentales continuas era ésta: 'Que se vaya al infierno todo'. confía en ti mismo. el que parecía su hijo recogía unos cables que había arrancado de algún lugar del cobertizo. en Negro. Desconfiaba de todo el mundo. Flaco no se había movido en todo momento de su barracón.reacciones todas típicas del miedo-. mientras el padre pedía perdón y el hijo justificaba su robo. Todos tenían consejos que dar.Flaco siempre tenía una respuesta para estos consejos. entre el rancho y su cabaña. Para sorpresa del propio Flaco.por mí podéis tomar todos vuestros consejos y llevároslos con vosotros al infierno.. que había removido las herramientas y la había perdido. Pero si están ahí tirados. una llamada de su padre. prorrumpió en disculpas y peticiones: 'No diga nada. todo el mundo tenía consejos para Flaco. . No tenía una escopeta para defenderse. trabaja y esfuérzate.

Luego llegaba a la cabaña. Luego daba el relevo a Vulgarius y se marchaba. Sin motivo. Entonces se miraba en el espejo de alguna tienda y veía una figura espantosa. * El invierno había amainado la ira de Flaco.' Sin embargo. decidió acercarse a la ribera del Helland y sentarse allí. Iba tan lento como una tortuga. y de este modo podía pasar varias horas. aunque no podía del todo concebir un orden para su vida. incluso esto le costaba. una luz débil penetraba lentamente a través de sus asuntos y. esperaba que aquel acontecimiento mágico que una vez presenció. sobre el sillín de la bicicleta. sentía que se parecía más a una piedra que a un hombre. hasta que llegaba Vulgarius. Tenía los párpados caídos y los cabellos deshilachados en torno a los hombros. Estaba esquelético. Pero lo único que persistía eran los copos de hielo sobre el río. sin razón.estaban más desarrollados espiritualmente que él. para echarse sobre el sofá sucio y roto y tomar un trago. Pedalear se le hacía un mundo. Flaco había tomado esa costumbre extraña de escuchar el rumor del río sin pensar en nada más. y que hizo que apareciera un cuervo blanco sobre la ribera del Helland volviera a suceder. y a veces ni siquiera cerraba la puerta. 'Pues no tiene otro nombre. Sin embargo. En realidad. mientras dejaba que el sueño conquistara su conciencia.Pero tampoco eso le quitó el sueño. una especie de león herido o de vagabundo recién salido del infierno. casi siempre. Tomaba entonces varias piedras y las arrojaba al río. en una roca a la que acostumbraba visitar. y siempre sentía que le costaba respirar. y a veces tenía que parar para tomar aire. con la espalda encorvada. Pasaba allí las primeras horas de la mañana. pero no la maleza que aún tenía en su cabeza. todo hay que decirlo. que no llegaban a cuajar en nieve. A veces. . al menos comenzaba a ver qué es lo que estaba mal. Y. Sin sentido. En su lugar. Desde el rancho a su cabaña. soñaba con aquel cuervo blanco y aquella luz insólita que había sacudido Negro. Incluso los animales -pensaba. no se tardaba más de diez minutos. en bicicleta.

un pequeño clarividente a su manera. inocentadas: su vida no era más importante que la de un pimiento o la de un animal. y la experiencia le decía que tampoco eso era cierto. todo flota en la nada'. Flaco se había construido un mundo paralelo en su cabeza. sino pactos de ficción o relatos que solo servían para amortiguar el peso de su culpa. de esos problemas inventados en realidades tangibles: cuando su propia supervivencia estaba en tela de juego a causa de la pésima gestión que había realizado de su vida. Sus axiomas no solo perjudicaban la vida de Flaco. habría desarrollado una conducta esquizoide y confusa que lo condujo a erráticas decisiones. pero hasta cierto punto eran coherentes con sus principios metafísicos. sus amigos. de ese modo. sobreexpuesto a tantas informaciones paradójicas. una tras de otra. . determinaba que sus problemas no eran más que ficción comparados con los problemas reales que aquejan al mundo. Lo peor es que Flaco también enjuiciaba sus propias interpretaciones sobre estos acontecimientos. que culpaba a la tradición cultural y a la sociedad de sus fracasos. lenta. En esta Flaco salía mejor parado. bromas. Aquella pulsión gravitatoria que lo impelía a empeorar las cosas cada vez entraba de lleno dentro de ese análisis. 'En suma. como tantos otros. Siendo así. y que. su familia. que su conducta era absurda o reprochable. podía parecer. que culpaba a su madre de la educación puritana que había recibido. Había varias lecturas de todo esto. Él simplemente había sido. clasificar. en conjunto. Estos eran irrenunciables. sino la vida de aquellos que vivían con Flaco.El relato era el siguiente. axiomas y fundamentos. la vida de la gente que Flaco amaba: Marta. peor aún. La que a Flaco le provocaba más náuseas era esa que lo confirmaba como un simple gilipollas de clase media norteamericana. una persona sensible que recibía demasiada información del mundo que no podía ordenar. Charadas. Sus tablas de la ley solo servían para un mundo en el que solo Flaco habitase. todo tiene sentido en tanto es sentido interpretado. las demás especulaciones no solo eran excesivas. con sus propias reglas. Solo ahora Flaco experimentaba la transformación paulatina. Pero también había otra lectura. que ni siquiera Flaco podía sobrevivir sometido a aquellas reglas. El problema vino cuando Flaco comenzó a darse cuenta de que él vivía en aquel mundo en el que no había espacio para sus principios. Las elecciones vitales y los proyectos que gobernaba Flaco podían ser catastróficos desde una óptica mundana estándar. Fuera de ahí. ante los ojos del mundo.

Cuando pensaba en todo ello siempre hacía lo mismo: encendía un cigarrillo y exhalaba el humo
muy lentamente, como queriendo concentrarse. Siempre había creído que fumar ayudaba a
reflexionar. Pero él nunca llegaba a una conclusión clara, excepto la que lo hacía culpable y mil
veces culpable de sus fracasos. Y cuando comprendía que ese juicio severo era solo consecuencia
de su espíritu acomodado y burgués- mimado -volvía a culparse de esto, y vuelta otra vez. Su vida
era un círculo, su pensamiento era un círculo, un nudo irresoluble. En cualquier caso, era evidente
que el frío invernal había dado paso al análisis. Eran análisis circulares y absurdos, eso seguro. No
resolverían su situación, básicamente porque- aunque Flaco no lo sabía- les faltaba el ingrediente
más elemental: la esperanza.

Aquella noche, antes de dormir en su cabaña, le vino a la mente la escena con los ladronzuelos de
los cables. Sintió una extraña paz al pensar en ello, frente a la habitual preocupación y ansiedad
que le generaron los anteriores disturbios en el rancho Wheel. Es verdad que tampoco ahora el
destrozo había sido tan llamativo como para que supusiera un problema para el trabajo. Pero no
había tenido miedo ante los ladrones, ni siquiera se había inmutado. Al menos por esa noche, el
miedo había dado paso a una sensación de ingravidez; la responsabilidad, a una feliz e
inconsciente libertad.

Intentaba leer algo- ahora estaba con un libro de Carver- pero no podía concentrarse, así que
decidió salir un momento a la calle. No le gustaba salir a la calle; normalmente, era allí donde más
miedo le daba estar. Era curioso; el mismo sitio le ofrecía percepciones diametralmente opuestas,
estuviera dentro o estuviera fuera del recinto. Le pasaba lo mismo en el rancho Wheel: si se
quedaba mirando mucho tiempo el rancho desde fuera, se preguntaba cómo tenía cojones a
permanecer allí dentro, en ese lugar solitario y peligroso. Mas, una vez que entraba, la cosa
cambiaba tanto que incluso una vez arropado con un par de mantas sencillas, conciliaba
rápidamente el sueño.

Pero salió. Necesitaba tomar algo de aire. Las últimas semanas le costaba respirar. No fue al
médico por temor a que le dieran una mala noticia. Como los buenos niños sobreprotegidos, era
hipocondríaco. Caminó un poco hacia el borde del bosque; jamás se había atrevido a poner un solo

pie en su interior. No era un bosque muy grande, desde luego; pero bastaba para albergar peligros
ocultos. Marollai dormía en Freeheut, él no tenía la escopeta en su cuarto de herramientas. Sin
embargo, algo le atraía hacia la oscuridad del bosque. Vio algo, unos ojos blancos en mitad de la
maleza. Se quedó quieto y se dio cuenta de que le faltaba el aire. Los vellos de la piel se le erizaron
de repente. Como si no quisiera molestar a aquello que había allí, intentó retroceder sobre sus
pasos, poco a poco, muy lentamente. Los ojos seguían allí, también cuando ya estaba enfrente de
la casa de Marollai. Al llegar al quicio de su propia puerta, miró por última vez. Los ojos habían
desaparecido.

Suspiró, cerró la puerta con violencia y se dirigió rápidamente al minibar. Necesitaba una bebida
fría. Y entonces volvió a sentirlo. Otra vez aquella sensación de soledad cósmica. A través de la
ventana, pudo ver la constelación de Orión. Era una noche clara, demasiado clara para ser una
noche de invierno. En una de las extremidades de aquel cinturón bellísimo, titilaba, débilmente, la
gigante Betelgeuse. Una gigante roja que está a punto de expirar, a punto de morir, que quizá ya
haya muerto aunque aún no nos haya llegado la noticia de su defunción a través del espacio
interestelar. Es lo bueno de los cielos: que se pueden ver cosas que ahora ya no existen. Pensó si él
era como una estrella de ese tipo: alguien al que todavía no le ha llegado la noticia de su propia
muerte.

2

'Mira muchacho. Se acercó a la barra y entonces miró hacia la figura obesa de perfil. Sin embargo. una muchacha inclinada sobre un vaso. Desde el exterior. O de una prisión del condado. Pero mírate. provocándole una náusea. muchachote'. Ya era muy tarde. No era solo el brillo ebrio de sus ojos.Aquella noche debía vigilar el rancho Wheel. algo había cambiado en su tono de voz. 'Coño. en su apariencia. Abrió la puerta principal. ¿No quieres pasar la noche con una mujer de buenos muslos?' . No podía creerlo. allí estaba. una figura obesa. En el otro extremo. No había casi nadie. En absoluto estaba pensando en comprar los favores de una muchacha. que la vida es para disfrutarla. el baboso de Vulgarius. Me caes bien y me pareces una buena persona. con dos farolillos rojos que parecían alertar de que allí dentro solo podía encontrarse algo lamentable. pero no podía dormir ni tampoco deseaba salir al descampado en plena madrugada invernal. coño. hacia la salida del local. muy lentamente. Vulgarius estaba evidentemente borracho. Estaba en las manos de Vulgarius. Una especie de culpa azotó el estómago de Flaco. tú por aquí. claro que sí. Parece que hayas salido de un agujero en la tierra. Un buen compañero de trabajo. parecía estar llorando. Sin éxito. Flaco. negra. Eran las únicas personas que había en el local. Así estuvieron bebiendo una. Anímate.decía. como una especie de melocotón podrido gigante. dos y tres copas hasta que Vulgarius se fijó de pronto en el rostro de Flaco y cambió su tono de voz. Flaco intentó pasar desapercibido y se dirigió. y Flaco tampoco necesitaba mucho para aceptarla. vestida con poca ropa. parecía que el tipo se había vuelto más listo. No paraba de animar a Flaco a que se tomase una copa. y parecía que no se daba cuenta de que Flaco debería estar en esos momentos en el rancho. tocando con los dedos su vaso-. parecía un templo abandonado. como suavizándolo al tiempo que enfatizándolo. Flaco no sabía muy bien como explicarlo. tan solo deseaba tomarse algo que le ayudara a conciliar el sueño. ven que te invite una copa. Mira las pintas que llevas. y no allí. Atravesó la ribera del Helland y subió a través de una larga cuesta que llegaba hasta el local. estaba discutiendo con el camarero. Tomó un abrigo de piel de borrego que tenía por allí y sin pensarlo demasiado enfiló el paso hacia el club Oligon. a lo lejos. Su compañero de trabajo se estaba tomando un whisky doble y parecía muy animado.

Solo se veía el horizonte marcado por la carretera. Otra vez sintió que se quedaba sin respiración. muy débilmente. Cuando se dio cuenta. En algún momento decidió detenerse. Vulgarius estaba azotando en plan jovial el hombro de Flaco y brindando con su copa. Así que. no se te ocurra enfrentarte a él si no llevas una escopeta de caza o si hay poca luz o es de noche. el bosque lo penetraba todo. o de alguien. si siempre vengo por aquí'. tú llevas tu camino y él el suyo. A los lados. miró furtivamente a Flaco. Había elegido a una chica brasileña.quizá producto del alcohol que había ingerido. Pero Flaco se limitó a girar la cabeza en un gesto de negación. Al momento. Lo mejor es que salgas corriendo. ¿de acuerdo? Es como cuando te metes en el bosque. En cualquier caso. cuando salió a pasear hacia los lindes del bosque. Pidió una habitación para estar con una muchacha y desapareció al fondo del local. ya lo sabes. chico.Vulgarius se detuvo como esperando una respuesta de Flaco. Como si estuviera huyendo de algo. Él procurará huir de ti. . Entonces Vulgarius le agarró de un brazo con fuerza. Le dió la impresión. estaba casi al galope. con un pulso agitado y la respiración entrecortada. Continuó andando en la misma dirección para ver si podía otear la ribera del Helland. Casi era más granizo que nieve.de que los ojos de Vulgarius eran los de aquel animal que vio la otra noche en su cabaña. Necesitaba tomar aire y salió del local. la nieve comenzó a caer. Mira. Antes de entrar en la habitación. Nunca puedes hacerlo sin llevar un cuchillo. alejándose unos pasos. De nuevo volvía a ser el gordo asqueroso que era siempre. Mientras corría. Y en el bosque hay muchos animales de esos. duró un segundo. 'Mira. El mismo animal que se encuentra asustado es el que te puede sacar los dientes. Era como si estuviera diciendo algo extremadamente importante. 'No puede ser. Nunca había visto tan serio a Vulgarius. Parecía muy importante para él que Flaco supiera contestar adecuadamente a la pregunta. Y es muy probable que te encuentres a un jabalí. nunca te enfrentes a un jabalí. de pronto no sabía donde se encontraba. El aliento le apestaba a alcohol. muchacho. chico. Tienes que dejar toda tu estúpida autocompasión aparte. Pero para Flaco todo aquello no tenía sentido. Pero suponte que de pronto te cruzas con uno. nunca te enfrentes directamente a un jabalí'. te evitará.

Debía evitar introducirse en el bosque al precio que fuera.un minuto después. nevaba. El ruido que hacía al pisar las hojas le confundía cada vez más y le hacía ver peligros por todas partes. no había nadie alrededor. Sentía que se hacía sus necesidades encima. uniéndose a la locura nocturna. hacía frío. pero ahora más estrecha que antes. en una sola herida.cayó entre un montón de hojas. Solo se oían ruidos extraños. en el desvío de la izquierda había clavada una señal de madera. Lentamente se incorporó y entonces vio que aquellos sonidos insoportables. Así que había llegado al final de la carretera. Se había caído y sentía ardor en las rodillas. . Y entonces. Por fin. desesperado y exhausto. No tenía el teléfono encima. De modo que no podía saber hacia donde conducía el camino. No sabía hacia donde ir. Tardó casi media hora en recobrar la conciencia. como si de hecho la muerte hubiera penetrado en él. detrás suyo se erigía la misma clase de horizonte que hacia delante.No podía regresar. que evidentemente eran de animales ocultos en la maleza del bosque. Comenzó a correr atravesando la maleza. Intentó evitarlo. hasta transformarse todos en un solo grito. aquel grito de pesadilla. se había borrado lo que estaba escrito. Cada vez sentía más pánico y ansiedad. 'No te enfrentes directamente a un jabalí'. Estaba en medio de la nada. esta vez mucho más despacio. en cualquier caso. agudizaba el oído con la intención de escuchar el cauce del río. Los ruidos del bosque se hacían progresivamente más insoportables. Nada se movía en el bosque. porque se encontraba cansado. como un cuchillo que le abriera el vientre de arriba a abajo. Pronto se convirtió en una especie de camino. Entonces también él gritó. había dado paso a un silencio total. pero por el motivo que fuera. no podía pedir ayuda. Solo continuaba la carretera principal. decidió finalmente seguir la carretera principal. Tenía un sabor raro en los labios. vio un cruce. pero ya estaba de hecho metido en un sendero. En el desvío de la derecha no había ninguna señal. pero era en vano. Y se había perdido. sabía que no debía penetrar en él. en dirección a ninguna parte. y sin embargo algo lo atraía hacia él. El bosque le atraía con su misterio y su maldad. como a metal. una misteriosa fuerza que no podía controlar. De modo que continuó caminando hacia delante. Un sudor frío le escurría a través del cuello.

Se despertó entre sollozos. Casi le daban ganas de abrazarlo. Sabía y podía intuir todos los movimientos de Flaco. Este cerró con llave la azotea y esperó allí a que el jabalí se marchara. por alguna razón inexplicable. Debía ser muy triste para ella tener que acostarse con ese animal espantoso. eso si no se había levantado con resaca después de la juerga de anoche. lo vio. Encontrar el río fue como encontrar a su madre. Podía oler su aliento putrefacto. se divisaban las primeras luces del pueblo. hacia los lindes del bosque. Allí le dejó. familiar y accesible. A lo lejos. antes de ponerse en marcha hacia el rancho. El jabalí tenía el objetivo de encontrar a Flaco. Estaba dispuesto a hacerlo cuando el animal se arrojó a su pierna y comenzó a triturar sus músculos. No paraba de pensar en las enigmáticas palabras de Vulgarius. * Soñó con un jabalí de color rojo que había penetrado violentamente en el establo. medio cojo y lleno de vicio y maldad. y durante unos instantes no sabía donde se encontraba. En su mano todavía sostenía un zumo de naranja. Se sentó en una piedra y derramó unas lágrimas. más allá de la ribera del Helland. Pero. éste lo había divisado a través del ventanal y de nuevo se veía subiendo las escaleras del barracón para escapar a su furia. junto a una muchacha brasileña de unos treinta años.Caminó en cualquier dirección. Al fondo podían verse las luces del rancho Wheel. asestando dentelladas a los cerdos y arruinándolo todo. . aturdido y sin rumbo. Pronto llegaría Vulgarius. algunos animales que Flaco no sabía reconocer. Y al doblar un flanco en el sendero que seguía. débiles a causa de la distancia.sin ningún pensamiento en la cabeza. arriesgando unos cuantos huesos. se encontraba el río Helland. de pronto aquella bestia se encontraba enfrente suya. No le quedaba más remedio que saltar de la azotea. y. en aquel infierno llamado Oligon. a tan solo unos metros. Por fin comenzó a tomar conciencia y a divisar todos los objetos cotidianos del barracón. y las primeras camionetas comenzaban lentamente a circular. Pero aquel jabalí no era un animal corriente. Allí delante. Se podían escuchar los balidos de las ovejas en el fondo.

con todo el amor del mundo. 'Ya estamos aquí. muchachote. Lo había pasado demasiado mal.le hacía la comida. sobre la maleza. el jorobado maldito. Flaco lo agradeció profundamente. Cuando Flaco ya comenzaba a perder de vista a Overbeck. esperaría a que Vulgarius lo comentase. Luego empezó a reírse para sí mismo. lo más rápido que podía. alargando la voz en forma de soniquete como siempre-. Fue una situación absurda.Allí estaba. Estaba seguro de que no se merecía tener de compañero a esa mala bestia. Después. casi un aullido. . iba a pasar por allí sin hacer mucho ruido. Por tener un marido tan degenerado. Era como si la noche anterior no hubiera existido. Flaco. Llegó a la cabaña. de impotencia. Una vez atravesó el río. estaba de pie. tanto en el burdel como en el bosque. Flaco giró otra vez la cabeza y se puso a pedalear. no quería pasar en absoluto una escena desagradable como la de la otra vez. como proveniente de otro mundo: 'Chico. como una estatua. Cómo estás. Pero curiosamente. Flaco no la conocía. Flaco iba a intentar suavizar la situación. arrojó cerca de la puerta la bicicleta. sin escuchar si le llegó a decir algo. Vulgarius no dijo nada al respecto. 'Qué absurdo es todo'. como para escarbar demasiado en todo ello. unos minutos después. Llevaba una bolsa sobre el hombro en la que su mujer. Le dio incluso la impresión de que tenía lágrimas en los ojos.que desconocía sus infidelidades continuas. Manipuló los mandos de la bicicleta y la evitó. muy despacio. entonces escuchó su voz. a menudo pasta o alguna omelette de verduras. se lo encontró. Flaco pedaleaba más rápido también. cada vez más rápido. De momento. el cancerbero del Infierno. dando de comer a unos patos. Allí. se despidió con toda la amabilidad que le permitía su cinismo y se marchó en la bicicleta.decía. y penetró en su casa. entre ambos parecían estar componiendo una pieza musical. quizá tenía suerte y el párroco no lo advertía. porque Flaco se lo quedó mirando como esperando una reacción. Entonces el viejo giró violentamente la cabeza y penetró a Flaco con los ojos. pero en el rostro de Overbeck solo había una especie de tristeza contenida.' Flaco no pensaba decir nada de lo de la otra noche. el padre Lenny Overbeck. pero sentía indefectiblemente una compasión absoluta por ella. ¡Vas a perder tu alma! ¡Necesitas el perdón!' Flaco iba tan rápido en la bicicleta que casi atropella a una anciana que venía con la compra. como si ese encuentro no hubiera sucedido. Entonces sintió los pasos de Overbeck hacia él.

pensó. en algún momento cuya indeterminación en el tiempo le producía escalofríos. Porque comprar una botella de vino y escribir en un papel no era lo grave.Allí. pero tenía que reaccionar. quizá desde el principio debería haber visitado a un médico. si aquí se cometiera un asesinato nadie se enteraría hasta después de un año. Para Flaco todo esto estaba claro. Allí. Allí estaba el viejo trasto de Marollai. Lo mejor sería bajar al pueblo y dar una vuelta por allí. Salió rápidamente al umbral de la cabaña. 'Bien. Por fin. Todo seguía como de costumbre. eso era lo que realmente le preocupaba. y ver las reacciones de los vecinos. pedaleaba muy despacio. había una botella de vino que no recordaba haber colocado. Bajó en la bicicleta. un animal pequeño y sigiloso penetra sin que lo sepas. En algún momento. Decía lo siguiente: “Sigiloso el jabalí ha penetrado en la noche. Retornaban las ausencias. el viejo llevaba su sombrero y su cigarro eterno en los labios. Flaco se acercó despacio y le dio los buenos días. Al lado. Debía visitar un médico. estaba llena. Será un sueño plácido. como si se tratara de una misión de suma importancia para él. Escuchó un motor. vio el coche de policía de Rooster. Rooster hizo un gesto afirmativo con la cabeza y siguió atacando su bocadillo. La miró extrañado. otra de mis ausencias típicas del verano'. Todavía estaba preocupado. Qué más podía haber hecho Flaco. pensó Flaco. Debía sacar fuerzas de donde fuera. el sueño de un cuchillo suave sobre la carne.había comprado una botella de vino y se había puesto a escribir ese sinsentido. es tarde para que puedas hacer algo”. Nada insólito. la comisaría. Allí estaba dentro. Si nadie le decía nada y. Le sonrió como de . había una carta. Desde luego. si el canalla de Rooster solo le saludaba como siempre. Lo grave es lo que pudiera haber hecho y que quizá ahora simplemente no recordaba. La nieve cae débilmente sobre las casas abandonadas. Se arrojó sobre el sofá desconchado de su cabaña. el establecimiento Forwards and Co. la carnicería. Flaco le hizo un gesto desde la ventana. de la mismísima oscuridad si fuera necesario. entonces todo estaba bien. Todo normal. Y así hizo. oteando hacia el horizonte como si allí pudiera encontrar rastos de sus crímenes. Tomó un vaso y echó un trago. sobre la mesa.¿cuando? ¿anoche?. arrancando a mordiscos la carne de una hamburguesa. parando en todos los lugares públicos: la iglesia.

sobre las cinco. necesitas el perdón'. donde todavía había vida humana. se marcharía con su furgoneta renqueante a Freeheut. Luego. . El sueño embriagó por un instante la conciencia de Flaco. al caer la noche. Venía a recoger un poco de leña.costumbre. 'Vas a perder tu alma. Le vinieron aquellas palabras antes de quedarse totalmente dormido.

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siempre amable con Flaco.su yo vivo. y que lo que él vivía como yo verdadero era un error. Todo eso se acababa en Noviembre. hacían alguna compañía a Flaco. la oscuridad temprana y absoluta. Su presente eterno era el mismo de siempre: el cigarro del viejo Marollai. Algo que le producía temor pero con lo que iba a tener que vivir un tiempo. Los amigos. Y ahora. Solo las hojas de los árboles otoñales. algo que su inconsciente más sabio e inteligente debía corregir. en languideciente imagen solo recobrada a través del aparato de teléfono o de la fotografía en el álbum de familia. mientras las miraba con atención. que quizá ese yo estaba haciendo lo correcto. de una voz distinta que él reconocía como suya. se añadían elementos muy pocos originales: la nieve. hasta entender que era mejor así. con el invierno. pero ausente cuando se trataba de sobrevivir a la noche-. conmemoradas en honor al patrón. Marta. en sombras o ecos. Era como si aquellas imágenes hubieran sido traspasadas a una lápida. esos rastros con los que quizá su otro yo. aquellas notas esparcidas sobre la mesa y manchadas de vino. encendía un cigarrillo y fumaba muy lentamente. que aún resistían la tiranía del imperioso invierno. Pero ellas iban a desaparecer de inmediato también. el vacilante caminar de Vulgarius. el silencio absoluto del poblado. o las comidas populares del 4 de Julio.A medida que el invierno penetraba en el hemisferio norte. A cambio tenía el registro de su inconsciente. o su yo verdadero.iba intentando componer una vida digna de ser vivida. Ordenaba las notas como intentando componer un puzzle con ellas. Sí. siempre dispuesto a echarle una mano. como si los recuerdos se hubieran tallado en una piedra. o acordarse de algún detalle de importancia. luego. la soledad y el miedo en el rancho Wheel. y que a lo largo del período de separación se conservaba solo en el frágil ámbar del recuerdo. los recuerdos de Flaco también se transformaban en pálidas imágenes. . aquella tumba llamada Negro conservaba sus pequeños destellos de vida en las fiestas del verano. pero con la que no se identificaba del todo. los padres. No intentaba reconstruir las circunstancias en las que se redactaron. donde parecía que un virus o una plaga había provocado la huida en masa de los habitantes. ahora se transmutaba en mera sombra o eco. todo aquello que una vez había constituido su vida íntegra.

Ni rastro del jabalí. '' Miércoles por la mañana. El famoso ojo de la vaca aparecía a menudo en sus notas. Y es que esas notas eran lo más parecido a un jeroglífico. la única voz que debía escuchar. el extravío nocturno y la aparición súbita de esas notas estaban de algún modo relacionados. La sombra del pájaro está dominada y el canal aún contiene la sangre requerida. agotado. hasta que caía rendido sobre la mesa. a no ser que el ojo de la vaca se refiriera al cabrón de Vulgarius o a algún animal de su rango. Y aunque sus investigaciones no daban nunca un resultado firme. Toda la noche despierto. Intentaba encontrar alguna analogía. Consumo puentes mientras intento averiguar dónde se ha quedado el animal''. una noche fantasmal en la que Flaco había perdido la conciencia y se había extravíado en el bosque. Todo aquello no tenía sentido. También eso de que había pasado toda la noche durmiendo. Lo único común entre su vida inconsciente y los fragmentos que muchas noches aparecían sobre su mesa era la mención del jabalí. Aunque Flaco no podía hilar correctamente la significación de todo ello. No la había. También sus pálidos recuerdos. El asunto del jabalí lo había escuchado por primera vez de Vulgarius. intentar descifrarlas. cigarro en mano. . Pero a través de los días Flaco se había convencido de que eso era acaso lo único que tenía sentido. o al menos. abandonando a Dios su suerte. porque las notas siempre las encontraba cuando venía de guardar el rancho Wheel después la noche y él siempre dormía al menos cuatro o cinco horas seguidas. no lo tenía para la común conciencia. De modo que esa anotación era realmente paradójica. Ahora simplemente prestaba atención a sus mensajes. A veces. sentía una especie de alivio en sentarse frente a la mesa y. alguna correspondencia.Eso se había acabado. como si de un jeroglífico se trataran. Todo lo demás eran rumores. Gamma y delta. entre esas extrañas palabras y su realidad. podía quedarse hasta altas horas de la madrugada revisándolas una y otra vez. ''El ojo de la vaca corre hasta el mástil. lo cual era falso. cuando dormía en su cabaña. He resistido durante toda la noche despierto. Duerme el ojo de la vaca. sonidos molestos. Cubrieron sus huesos con esparto''. sabía que esa noche en Oligon.

Todas las mañanas Flaco bajaba en su bicicleta al pueblo y preguntaba o simplemente observaba a la gente. Aunque también estaba amortiguada. hundiendo profundamente sus raíces en su espíritu. intentando averiguar algo sobre algún acontecimiento que hubiera alterado la paz insólita de Negro. lo había convertido también en una roca de granito. La única emoción que pervivía en el alma de Flaco era el miedo. esa difícilmente era extirpable. Rara vez estallaba en ira. Eso le bastaba a Flaco para permanecer tranquilo. * El invierno había relajado los nervios de Flaco. Pero siempre obtenía la misma respuesta. o lo que tuviera entre manos. no era un alborotador ni un criminal. Cada vez que quería dormirse. como era usual meses atrás. En ellos no había pensamiento alguno. No volvió nunca a visitar Oligon. En efecto. el otro yo debía ser un tipo afable y tranquilo. Esa especie de desesperanza que se había afincado en él. Había algo en todo ello lo suficientemente retorcido y nauseabundo para que Flaco lo sintiera como blasfemo e insoportable. Entonces dejaba caer el libro. Su nombre le ponía los pelos de punta. Pero bastaba para sumirlo en un dulce sueño. Había una última cosa que lo relajaba. que era difícilmente perturbable. Una especie de asco o náusea que no sabía identificar lo ligaba al recuerdo de aquel sitio.Lo importante es que su otro yo era en apariencia un tipo fiable. porque aunque escribía cosas raras. cuando dormía en su cabaña. también le sucedía eso cuando pensaba en Vulgarius. Por otra parte. hacía uso de una cerveza o de una pastilla para poder relajarse. en una especie de paz maternal que solo había sentido precisamente cuando había sido un niño en los brazos de su madre. en esos momentos. simplemente se echaba sobre el sofá y conciliaba el sueño rápidamente. y felizmente retornaba a los brazos infalibles de Orfeo. Flaco no hubiera sido capaz de explicar qué significaban para él. pensaba en la luz de aquella extraña mañana en la ribera del Helland y la aparición súbita de esa especie de hilos de cristal que lo dejaron perplejo. y los días que debía dormir en el rancho . o el vaso.

Flaco no podía creerlo. y sonrió. Vulg. le dijo. Por fin tenía su escopeta. un escudo con el que hacer más llevadero su trabajo de vigilancia. haciéndolo humano por momentos. y las estrellas permanecían fijas en el firmamento como símbolos o signaturas ocultas de las verdades del universo. y le dio un manotazo en el hombro. dijo Flaco. tenía por fin Flaco su salvación. esto te lo agradezco muchísimo'. excepto por uno de esos días de Diciembre en el que Flaco recibió su regalo. Se podía caminar a través de él. Tres horas más tarde.dijo Vulgarius. Era una noche clara. Flaco ya no podía entretenerse arrojando piedras a su seno. Llevaba el depósito a tope. Vulgarius aceptó la oferta y ambos quedaron satisfechos. reluciente. Vulgarius le había dado incluso un baño de pintura roja. cruzaba en bicicleta el puente de madera helado que lo llevaba al rancho Wheel. Ahí. Entre tanto. hablando con los animales del establo y tambaleándose débilmente de un lado a otro. Había que celebrar que tenía una nueva escopeta. 'Bueno. 'Diablos. Sentía que su otro yo cuidaría de su propia alma. 'Coño. encima de la mesa. una especie de intuición mística y extraña que aunque irracional significaba una esperanza para Flaco. Entonces se levantó y se subió en la bicicleta. Flaco ya estaba en otra dimensión de la conciencia.. . 'Pásate mañana por la noche. Pero para Flaco no estaban fijas. La munición de cervezas se había terminado. pero era suficiente para él. donde la ballena inmoral de Vulgarius esperaba el cambio de relevo. el río Helland se había convertido en una balsa de hielo. Se arrojó sobre la silla del porche y rápidamente comenzó a sentir frío.creo que tengo una botella de White Label por ahí'. pero había sustituido esta afición por intentar quebrar el hielo con ellas. No podría estar mucho tiempo allí.. sucedía exactamente lo mismo.Wheel. todo se movía de un lado a otro. lo que casi nunca lograba. Todo se hacía con normalidad rutinaria. finalmente es humano'. que dibujó una sonrisa en su rostro. Después fue a la nevera y abrió una cerveza. y nos tomamos algo. 'Esto es para ti'. efecto de la ebriedad. me congelo'. Armado con una pelliza de lana.tu escopeta arreglada.

le daban ganas de llamar a los timbres de aquellas casas y preguntar si todo estaba bien. Instintivamente. . 'Me llamo Guido Linguetti'. del frío. A aquellas horas. sin saber muy bien hacia donde ir. y a diferencia de los demás lugareños. Las persianas de las casas estaban todas bajadas. En la oscuridad de la noche apenas se veía el color de sus ojos. Hablaron del tiempo. porque padecía insomnio y le gustaba el silencio del pueblo en la noche. Sin embargo. El acento italiano era tan claro como su apellido. Conocía el trabajo de Flaco. un animal insociable. Linguetti -natural de Milán. como un alma en pena. solitario. y le saludó.Comenzó a correr encima de ella. pero la suavidad de su voz inspiró una confianza inaudita en el corazón de Flaco. el sospechoso caminaba. 'Una noche fría'. dijo. a través de un oscuro callejón. Ni un alma. de la soledad de Negro. que pronto captó el espíritu de Flaco y su carácter. Quizá. nadie lo sabría hasta el día siguiente. Pero rápidamente el sospechoso se dio cuenta de la presencia de Flaco.solía salir muchas noches antes de la madrugada para pasear. Era como si el pueblo estuviera abandonado. Las campanas de la iglesia estaban cubiertas de un manto de nieve. La comisaría estaba también cerrada y el coche de Rooster desaparecido. Entonces vio una silueta desplazarse rápidamente en el fondo de un callejón. Era el sospechoso. Éste no pudo disimular y ya era tarde para escapar. aquel sospechoso parecía incluso simpático. Se acercó a él. con el único bar abierto a dos kilómetros de distancia. y pronto llegó a la plaza del pueblo. salvaje y arisco. sin un alma en la calle. Enfiló la ribera del Helland y cruzó el río sobre el puente. sino que más bien parecía un tipo cultivado y sensible. si la gente que allí vivía seguía precisamente viva. dijo Flaco. Si allí pasaba algo. Flaco la siguió manteniendo una distancia prudencial. Un ligero viento se colaba entre los quicios y las rendijas. El sospechoso se giró y le tendió una mano a Flaco. 'Todo el mundo sabe quién es usted aquí'. y aún no era medianoche. De pronto. haciéndolas sonar como instrumentos tenebrosos y maléficos. Linguetti no era precisamente un hombre rudo.

Era como si de pronto una ilusión hubiera invadido su existencia. Ahora estaba sin blanca y había encallado en el agujero de Negro durante un tiempo. porque allí los alquileres eran baratos y estaba a un tiro de piedra de Freeheut. o por ambas cosas. Se sentía eufórico. debía pasar una pensión a sus hijos y pagar sus estudios. que el sospechoso había sido durante todo el tiempo el único tipo interesante en diez millas a la redonda. donde se despidieron. y Flaco lo había tomado por un vulgar asaltador de ranchos. donde visitaba a diario su biblioteca y preparaba sus notas. separado. Luego concilió un sueño agradable. Nunca se había sentido tan imbécil.Linguetti era un profesor retirado. se echó a su camastro y se tapó hasta el cuello con las mantas roídas y sucias. Caminaron juntos hasta la ribera del Helland. que estaba desde hace tiempo haciendo una investigación en historia antigua de los Estados Unidos y que. . Flaco no le había invitado a un whisky en su espantoso barracónera quizá demasiado temprano para hacerlo. arrojó la bicicleta sobre un seto. Es decir. Regresó al rancho.pero se había prometido a sí mismo que en la siguiente ocasión que lo viera. aunque no sabía si era por el alcohol o por haber conocido a un tipo que de verdad merecía la pena. lo haría sin dudarlo.

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que solo entendería muchísimo más tarde. Nunca leía los periódicos de Negro.que aquella escopeta pintada por Vulgarius. como medio para relajarse. y aquel día fatídico que se le ocurre echar un ojo en su interior. barruntaba.'Crónica de sucesos de Allamakee County' -Negro. Flaco sabía. como si se tratara de un fetiche o un rosario. pero logró lo contrario. tembloroso.no era que tuviera miedo a unos posibles delincuentes o ladrones de leña. La policía del condado ha abierto una investigación sobre los robos de leña cada vez más frecuentes en nuestra región. los individuos ofrecieron resistencia. no obstante.W se encontraba la madrugada pasada en el interior de su casa cuando escuchó unos ruidos en el exterior. encendió un cigarrillo.. El ciudadano. en su propia cabaña mientras descifraba los jeroglíficos de su otro yo. y comenzó a acariciarla con su mano izquierda.' Flaco arrojó el periódico sobre la mesa y.se hallaban robando leña del cobertizo. enfrentándose al anciano e hiriéndolo con una estaca en su espalda. esa sensación que le acompañaba siempre no era a causa de un acontecimiento concreto. Miró de reojo la escopeta. Al cabo de dos minutos. pensó. comprobó que dos sujetos. posada sobre esa misma mesa.cuya identificación aún no se conoce. tuvo que abrir la cajetilla de nuevo y encenderse otro. Pretendía fumar despacio. natural de Negro. Y para luchar contra el miedo en general. El miedo. Al salir. aunque la mano derecha le seguía temblando y un remolino de nervios agitaba su cabeza. relató a County Press and Co que se dirigió hacia ellos con intención de disuadirlos pero que. El agredido. sino que simplemente tenía miedo a cualquier cosa. la mano le temblaba y el cigarrillo ya había forjado una columna de ceniza imponente en apenas un minuto. de 70 años y de nombre T. hete ahí que en ese mismo pueblo un anciano ha sido agredido por dos delincuentes. el último baluarte con el que podía enfrentarse a los extraños que quisieran acabar con él. esa sensación de soledad cósmica que sentía junto a la ribera del Helland. 'Este será el definitivo'. Un anciano ha sido agredido en su casa de campo. reluciente y heroica. . no iba a ser de todos modos suficiente..o mejor dicho. El problema de Flaco. Allí había depositada su confianza. en el bar de El Coyote mientras corría el whisky a través de los hielos de su vaso. sino que más bien trazaba el horizonte de emociones en el que se movía su espíritu.

luego se escurría debajo de un seto y situaba el ojo en la mira de la escopeta. pero no tuvo suerte. 'Ponme un café bien caliente'. como si de todos modos confiara en que también la escopeta podía terminar con la soledad estelar que lo emparentaba con los astros. él no le iba a otorgar ese poder.se dijo a sí mismo Flaco. Paró a descansar y entonces sintió de nuevo esa falta de respiración. como si algo anormal hubiera penetrado de pronto en el orden del cosmos. Pero el miedo que tenía a enfrentar las decisiones de su propia vida. como si estuviera haciendo ejercicio. ' siempre se me olvida visitar al médico'. dijo. Lo más seguro era que estuviera en Freeheut. Pocas horas más tarde. Pronto le dio flato. en un solar donde los parroquianos juegan al tiro con la y a la diana. Durante el día estuvo ensayando con su escopeta cerca de la ribera del Helland. pero en seguida cualquier ruido le hacía sobresaltarse y bajar pegando zancadas. 'Donde debería estar yo'. esa necesidad de respirar oxígeno que se había instalado en él desde hacía un tiempo. 'El médico'.Y quizá esa era la razón por la que Flaco la acariciaba de continuo. en el archivo de la biblioteca. como si quisiera extraer de ella poderes imposibles. se decía. como si estuviera en una barricada intentando localizar al enemigo. Luego visitó El Coyote. Lo que estaba claro es que aquella noche le costaría dormirse. En cierto modo había euforia en su actitud. y todas aquellas compras y ejercicios de tiro le otorgaban la seguridad que ofrece el entrenamiento militar. esto le sucedería bastantes veces. Y sin embargo. colocando el arma en distintas posiciones. Fue a la tienda de Forwards and Co y se hizo con unos pantalones de caza y unas botas de montaña. Tenía la esperanza de encontrarse allí con el milanés. . Subió varias veces al barracón. lo que le hizo inmediatamente consciente de su pésima constitución física. siempre las zancadas y el rifle sobre el hombro. todo eso no se podía curar a base de balas. y cargó la cafetera con la desidia habitual en él. respirando rápidamente y en plena tensión. el miedo que tenía a hablar de forma clara cuando sabía que tenía derecho a hacerlo. Por mucho que acariciara el rifle. Winstley le miró con extrañeza. Flaco corría de un lado a otro del rancho.eran ya las cinco y comenzaba a oscurecerpero Flaco la rechazó. Winstley iba a servirle una copa fría. A lo largo de la noche. Flaco aún no sabía todo esto. el miedo que le hacía recluirse en sí mismo y aceptar un trabajo miserable en un páramo desolador. con la escopeta sobre el hombro. Y siempre el sobresalto. Pero entonces se levantaba de nuevo y seguía corriendo.

cuando subió un momento a encender la estufa. siempre sonidos y movimientos animales. y antes de que el morro del arma tocara el suelo. un graznido. Una nostalgia infinita azotaba su corazón. Tampoco eso le gustaba. La escopeta permanecía de pie. jamás un riesgo real para Flaco. un ave rapaz saltando sobre su víctima en los lindes del bosque. Sobre la mesa de madera. El viento aullaba en los goznes de las puertas y en los quicios de las ventanas. Posteriormente sus músculos irian cediendo. un zorro. Flaco ya estaba emitiendo ronquidos. La niebla regresaba. mientras Flaco se tomaba su taza caliente de café. el detalle de su sonrisa blanca. con furia inusitada. Y allí debía permanecer. sumando su alarido animal al del resto de las bestias nocturnas que bramaban en la noche. el ojo de la vaca se teñirá de color rojo. unas notas: Antes de que los cuervos desciendan. se disolvió todo el efecto del café caliente y la ansiedad beligerante. al calor de la estufa. Como un soldado exhausto que viniera de la guerra. inmaculada. Toda su agitación y estrés militar acabarían relativamente rápido. no afectado por lo que podría suceder. como un testigo indiferente. un lobo. se posó como un pajarillo asustado sobre su frente. Luego la tormenta se fue y dio paso a un viento frío que hacía círculos sobre la arena del suelo. La escopeta aún seguía en sus brazos y Flaco la sostenía como si se tratara de su hijo. * Era como si el cielo estuviera dando a luz. La noche de Flaco terminaría arriba. Su otro yo aparecía en estas reflexiones. Lo mejor sería permanecer en el cuarto. como un vigilante perpetuo. arropado hasta el cuello. veía cómo el viejo Marollai sacaba unos sacos de su furgoneta indestructible. sobre las tres y cuarto de la mañana cuando. se arrojó sobre su camastro y se tapó con las mantas. que se le antojaba demasiado macabra. en el barracón. profecías. Un recuerdo de Marta.En vano cada vez. se decía Flaco. o como se le quisiera llamar. Mientras miraba por la ventana al tiempo que daba un sorbo de café . . No le gustaba esta última nota. Unas nubes negras se posaron sobre el ciego horizonte. Un animal cruzando el Helland. Luego retornó la lluvia. un cielo hiriente y amenazador a través del que se manifestaban de vez en cuando los rayos asesinos de Apolo. Y luego a la noche ya se vería. muy poco a poco. Desde allí se veía solo el cielo desnudo. y jamás un acto humano. encajada en una esquina.

así que decidió dirigirse hacia El Coyote. haciéndole casi imposible pedalear. Y mientras tanto. Su pensamiento era confuso como el ruido del viento al girar sobre sí mismo. Tampoco allí. en qué andaría metida. Allí. el deporte por excelencia. abandonaba la choza para realizar su odioso turno nocturno en el rancho Wheel. se le antojaba un misterio inaccesible del universo. Entonces retornaba su mirada hacia la escopeta como el creyente lo hace hacia su crucifijo. en una esquina. estaba el milanés. y a partir de las cinco de la tarde ya no había ni un alma en Negro. enemigo de Flaco. Flaco se dio cuenta de que la bicicleta que le habían vendido estaba dañada. Tampoco Marollai. Y todo aquel que no compartiera ese lenguaje común era un elemento potencialmente sospechoso. política. Luego se despertaba y lo primero que hacía era ver si Marollai seguía en su choza. arte y pensamiento eran elementos peligrosos. sus luchas y sus partos. alargando las palabras. Daba algunas vueltas por la habitación. Al rodar cuesta abajo en dirección de la ribera. El viento. Pero era invierno. hasta que el sueño lo vencía. se había vuelto hacia él con violencia. en la que medían las palabras delante de los parroquianos para no llamar demasiado la atención. sus trucos.Qué haría ella ahora. La cadena rugía y se atascaba. él simplemente se enfriaba con lentitud cósmica. lentamente. . mientras el mundo rodaba ahí afuera con sus insidias. la pesca o la labranza. arrojaba sus manos sobre el quicio de la cama y se dejaba llevar por su propia nulidad. se trataba de maquillar el discurso. Aquí. cantando a la manera de Vulgarius. Le sobraba aún una hora para relevar a Vulgarius. En todo caso. el común de aquellos hombres era la caza. De modo que Flaco y el milanés eran allí rigurosos infiltrados. Y luego. pero ahora veía con claridad que le habían engañado con todas las de la ley. y los conos de la rueda trasera comenzaron a girar haciendo que la bicicleta vibrara y se tambaleara. como si fueran espías. para que a pesar de todo aquellos extranjeros no parecieran tan extraños. Había pagado una cantidad que él consideraba excesiva por un trasto como ése. Los dos se sentaron el uno frente al otro y. inciaron una especie de conversación secreta. Flaco esbozó inconscientemente una sonrisa y se animó a pedir una pinta de cerveza. Ambos sabían de hecho cómo hacerlo.

libres de las manos sucias de Wheel y de capitalistas monstruosos como él. Los derribaría de un golpe y luego ya se vería. Pero la hora libre se había terminado. Un día.' La falsa dentadura del jorobado de Notre Dame le saludaba desde el otro lado del río... El hombrecillo. Y luego ya se vería. El anciano se habría dado la vuelta. El caso era el siguiente: mientras el milanés daba un último paseo invernal a través de la ribera del Helland. asustado. Necesitaba un trago de vino caliente. a él jamás unos niñatos como aquellos se le enfrentarían. hablando con Flaco como si fuera un espía comunista en la época de la guerra fría. una estaca o un simple puñetazo que. el anciano se había echado a llorar y el milanés tratado de consolarle.. según contaba el milanés.. Lo que contaba el anciano era ciertamente siniestro: unos muchachos del pueblo se le habían acercado. ya estás por aquí.y él se marcharía con ellos. Flaco. luego te los vamos a colocar en una parrilla y te los vamos a hacer comer uno por uno'. Aquel hombre había sido amedrentado por un grupito de niños de no más de doce años. Sintió ira y se creció en el interior. para Flaco. tomaría un yunque. se encontró a un anciano que no dudó en hablar con él. habían hecho llorar a un anciano. para preguntar de nuevo si lo que había oído era real. Una de las muchachas le habría respondido que 'te vamos a cortar los cojones. . Un día lo haría. asombrado y tieso.entre ellos también había mujeres. Allí estaba. Los derribaría. El café le había puesto demasiado nervioso.. La anécdota del anciano le había impresionado de forma profunda. Unos muchachos de unos doce años. los aplastaría. Tras contar esto. quizá once. 'Coño. dándole la bienvenida al infierno de Wheel..Y allí estaba el milanés.. dar una patada a la puerta y soltarlos.y le habían amenazado diciendo que le iban a 'cortar los cojones'.muy frágil de apariencia. un ejemplo nítido de toda la maldad de Negro. Necesitaba un trago de vino caliente y dar una patada a la puerta de aquel establo hediondo donde pacían esclavos aquellos animalillos.se había marchado sin responder. Flaco. dejar que corrieran libres. y Flaco debía marcharse. Un día soltaría a todos los animales. vestido con su chaqueta de pana y portando su bigote característico.

5 .

más lejana si cabe. Pero en medio de esa tormenta -o ese tormento. Linguetti no pasaba mucho tiempo en Negro. que por breves y lejanas apenas otorgaban sino la luz necesaria para no morir todavía.era como no ser nada en un mundo en el que no hay espacio útil para el trabajo de un escritor. Ser escritor – esto lo sabía Flaco perfectamente. aunque incomprensible. por una parte. se sentía culpable a causa de haber fracasado en la universidad pero.tener un trabajo. . siquiera por un momento. Pues esa dirección era ante todo una dirección desesperada. de exigir. Era su castigo. Se había aferrado a la imagen del milanés como a la de un santo.era el valor más elevado. un padre del que poder tomar un consejo. Todo justificaba la permanencia de Flaco en Negro.Nunca se valorará del todo. conyugales o sociales. para él. cientos de personas estarían dispuestas a hacer su trabajo incluso en condiciones de precariedad mayores. Si eso era en cierta manera irresponsable.se decía Flaco. más confusa. todas sus justificaciones teóricas no le otorgaban la capacidad de levantar. y bajo la sombra amenazante de una crisis económica que obligaba a los ricos a enriquecerse aún más a costa de los más desfavorecidos. y era demasiado independiente como para aceptar a Flaco en calidad de hijo suyo. el trabajo. se había fiado de la otra figura que escribía aquellas notas y que compraba de vez en cuando una botella de vino a sus espaldas.la poderosa determinación con que nuestro mundo nos acoge en su seno al precio del sacrificio inmoral o la renuncia íntegra. Finiquitada su carrera académica. muy por encima de las relaciones familiares. la voz a su patrón. el milanés era un ídolo. Pues. un modelo a imitar. era su otro yo.habían aparecido dos pequeñas luminarias. el mundo era el Tártaro y él su habitante perpetuo. condiciones laborales mejores o menos brutales. Y para colmo. siquiera por un instante. Al mismo tiempo. Y esa culpabilidad la arrastraba Flaco de un lado a otro. Y parecía que su sumisión a gente sin escrúpulos como Wheel era parte de su condena. era más de hecho que simplemente continuar la dirección que le marcaba su juicio. pero que permitía cierta esperanza. por otra parte. La otra luz. Sí. su extraña sombra que parecía ir formando una pequeña figura con independencia y juicio más que evidente. desprovisto de esa herramienta imprescindible que para sus abuelos y antepasados había sido el oficio. se sentía culpable ante el resto de las míseras personas que en la sombra esperaban a que Flaco renunciase a su puesto.

como si conociera a la perfección las debilidades de Flaco. aunque fuera imaginariamente. Pero cuando estaba llegando. sumido en estos pensamientos. pero tenía cierto gusto estético. recordaba lo que le había contado el milanés en El Coyote. De camino al rancho Wheel. en llegar al rancho Wheel. aunque fuera momentáneamente. Vulgarius seríaera. Como siempre. Luego. desde los papeles a la escopeta. que su pobre civilidad aparecía ante ellos como un comportamiento artificial y snob. Flaco creía que el milanés también tenía un punto de vista similar ante este asunto. escuchó la voz de Vulgarius. Flaco siempre retiraba su mirada antes que él. A Flaco le gustaba sentarse sobre su silla desvencijada en la cabaña. Allí. Al menos para las armas. Como sus mayores. se cruzó con Danny Kornei. como una bestia sin escrúpulos. No tardaría. Y luego aquel resplandor. Flaco no quiso molestarlos. éste le miró con una sonrisa superior. teñida de rojo como medida inteligente para disuadir a los extraños. era una garantía que le hacía más cómodo un trabajo de por sí difícil.Y mientras tanto. Pero en lugar de encontrarse al jorobado de Notre Dame. Por más que lo intentaba. las nubes malignas de la mañana se habían convertido ya en agua sobre la tierra. Aquella escopeta de caza sobre la mesa. Pronto pudo oír los gemidos. como un barco ebrio. .con sus sombras respectivas. aquel brillo mágico que emanaba de los cartuchos. no podía sostenerla ante aquel muchacho. a medida que se alejaba de él. Y sin embargo. una tercera luz. aparcó la bicicleta al lado de un árbol y se fue a pasear en dirección al río. Toda la noche despierto. desde la escopeta a los papeles. probablemente trabajadora del Oligon. Saturno se esconde bajo los designios de Andrómeda. Cero coma cero.también le había salvado. halló una puerta abierta y sobre las escaleras que subían al barracón. nada más lejano que el comportamiento de Flaco y su camarada italiano. la suavidad de la madera y el gatillo de metal pintado de color ébano. El ojo de la vaca y el jabalí. encender un cigarrillo y fumarlo muy lentamente. los muchachos de Negro eran peligrosos animales. mientras su mirada iba. ¿Por qué siempre llovía en Negro? Al dirigirse directamente hacia el Helland. sus puntos débiles. unas bragas arrojadas.un monstruo.del miedo. ¿Sería Kornei parte de la pandilla maléfica que amedrentó a aquel pobre anciano? Era probable. estaba jodiendo Vulgarius con alguna mujer. Era tal la diferencia abismal que los separaba de los habitantes de Negro. que era preferible manejar a distancia.

aquella mole de unos ciento veinte kilos. y Flaco la seguía a prudente distancia. cubierta con las mantas roídas que el propio Flaco utilizaba para taparse en el rancho. él también podría hacer otras cosas. Este es mi compañero de trabajo. la normalidad con la que Vulgarius se llevaba una prostituta al trabajo. Susana'. muy negro. De modo que se guardaba esa carta en la baraja. Llevaba el cabello recogido y un traje negro. Todo quedaba en secreto tras un mutuo aunque velado acuerdo. mientras él probablemente durmiera.es de Ecuador. En su rostro había cualquier cosa menos felicidad.. frente a la nevada ribera del Helland.regañar a Vulgarius. ajena a todo. esta es Susana. En cierto modo.Allí estaba. Aún no había salido el sol. Flaco. Flaco no pensó -ni por un momento. después.. Luego regresaría a casa. 'Coño. abrió la puerta del barracón y se subió a la bicicleta. Flaco simplemente le preguntó por las llaves del rancho y si estaba todo en orden. guisaría en la cacerola un caldo de carne para que su marido se lo llevara al trabajo la mañana siguiente. Marta caminaba dirección al bosque. con la bragueta bajada. era sorprendente. y luego relevaba a su compañero. Flaco no la había visto jamás vestida de aquella manera. él podría entonces echar sobre la mesa ese as. estas cosas le daban cierta ventaja. la imagen pálida. Flaco se vio obligado a dar dos besos a 'Susana'. blanca. se decía Flaco. delgada. Flaco se levantó del camastro. la frente húmeda por el sudor y las mejillas de color tomate. no se distinguía apenas de los desnudos árboles que la rodeaban. frente a él. donde su mujer le habría preparado una cena caliente y un baño de especias y.espera.. Si Vulgarius podía hacer esto. Aquella bestia no parecía sentir ni la mínima vergüenza a causa de aquello. . como hipnotizado. si algún día Vulgarius le reclamaba algo. la muchacha se subió a la furgoneta de Vulgarius y esperó allí. fornicaba con ella. ya estás por aquí.. * Como una estatua de sal. Detrás de él. y tardaría en hacerlo. extraño. emergía con cierta vergüenza una muchacha latinoamericana.

Le faltaba aire. Antes de penetrar en el barracón. fijo. El frío azotaba su rostro. a pesar del viento frío. El primer trago le quemó la garganta.interpretarse como una promesa. mientras contemplaba el gélido río ahora envuelto en nieve. el cuervo blanco que por un instante efectuaron el milagro en aquel Tártaro inmundo y mezquino. podía -¿por qué no?. una nueva realidad. quizá solo a causa del frío. o quizás por algún otro motivo. Quizás a causa del whisky. aunque también podía deberse al miedo que le provocaba Flaco. ‘-O lluvia o nieve’. Flaco aceleró. La botella de Johnny Walker ardía en una esquina. Y allí acabó todo. las cosas no tardarían en cambiar. . Y su alucinación. En Negro no sale jamás el sol’. miró con extrañeza al lunático que tenía enfrente de él. volvió su mirada a ‘Marta’. como esperando a que Flaco se recuperara de su alucinación.Antes de llegar al bosque. justo antes de que penetrara en uno de los caminos posibles del bosque. La muchacha. Como sombras a modo de recuerdos. La cadena sonaba como una especie de sierra eléctrica que estuviera a punto de dejar de funcionar. más que un espejismo o un signo de la mendicidad de su presente. muy lentamente primero. Marta se detuvo y giró su rostro. el segundo le produjo escalofríos. se dijo Flaco. lugareña de Negro. Pero éste se dio cuenta y fue a su encuentro sin la menor dilación. Y ya no estaba allí. luego más rápido. Flaco se disculpó con torpeza. la nieve parecía preparar un nuevo estado de cosas. Pero este se subió rápidamente en su bicicleta y comenzó a pedalear. Encendió un cigarrillo y se quedó de pie. La nieve y aquella luz insólita con la que muchas veces soñaba. las manos le temblaban. la nieve azotaba su rostro. y entonces. Marta se detuvo y Flaco estaba ya demasiado cerca de ella para que no se diera cuenta de su presencia. Sin embargo. Siempre es lo mismo. y se disolvían al momento en contacto con aquella tela negra. una agradable sensación de calor. se detuvo. los árboles desnudos seguían vibrando ante la nieve inmaculada que se precipitaba sobre Negro. con tanta torpeza que la muchacha pareció por un instante asustarse más aún. como la signatura de un cambio futuro. sobre el vestido de Marta caían suavemente los copos aún cristalizados. Llevaba en su mano un cesto con setas. y el tercero.

Primero. Entretanto llegó un día y otro.y él era el pez que daba sus coletazos con la diferencia de que él era consciente de que no sería capaz de salir de ella-. El invierno traería nuevas nupcias. Era difícil escapar a los turnos en el rancho Wheel.y los dedos de Flaco titubeaban ante el teléfono como su propio cuerpo. Y lo haría. o una mañana y otra. En medio de esa tensión era imposible tomar una decisión.una parte de Flaco lo veía así. Luminosa y colorida como una planta bermellón gigante. no había llegado aún. Y cuanto antes mejor.al mantenerlo trabajando después del robo de los cerdos. Pues de eso se trataba. otorgando a Flaco la seriedad y la sobriedad necesaria para llevar a cabo su trabajo. Quizá este había sido de hecho benévolo. Debía hacer aquel viaje. Tenía que escapar de Negro. de una red. Flaco pensó que podía haberse sumado a su decisión. viajaría a su ciudad natal. de la misma transformación. que la relación que él había imaginado tendrían una vez no se había consolidado. No entendía el ánimo del milanés. Pero todas estas intenciones quedarían en fango demasiado pronto. La ‘visión’ de Marta le había conducido a esta decisión.¡acto supremo!. del afán de lucro de Wheel. y con visible cara de preocupación. cuidaba a la manera de un dios el templo de Wheel. y Flaco seguía allí. Nunca sonaría el teléfono del viejo canalla Thomas Wheel.la opositora perenne. Algo iba a acontecer.se rebelaba y argumentaba en contra de las condiciones miserables de su trabajo. haberse marchado de allí con él. se marchaba de Negro y de Freeheut y volvía a su viejo trabajo en Des Moines. pero sentía que no había suficiente confianza.para pedir un par de días. La otra parte de Flaco. de su pasividad ante todo lo que ocurria en su propio rancho. pero siempre prolongaba su decisión al día siguiente y al otro. aunque fuera por unos pocos días. y Flaco estaba dispuesto a contribuir en ello. su espíritu necesitaba sanar de aquella maldad y locura que lo rodeaba. y ahora sabía que de hecho nunca llegaría. de modo que no podía saturar más la situación llamándolo y pidiéndole un favor. Podía. Encontró al milanés en El Coyote enfrentado a un vaso de vino. Se marchaba de allí.debíahacerlo. pues para Flaco poder huir de Negro debía ser simplemente el pasaporte para la felicidad. Tendría que hablar con su jefe. Comunicarse con Wheel se le iba a hacer imposible. . que se movía de un lado a otro intentando penetrar la red en la que se hallaba preso.con aquel bastardo.La brillante escopeta de Flaco era un signo de la misma esperanza.

. Estaba terriblemente fría. Si la suerte de Flaco iba a cambiar.Sin embargo. sino más bien un archipiélago. sus islas se extienden a lo largo de la tierra. El milanés anotó su teléfono en una tarjeta y apretó la mano de Flaco en señal de saludo. el infierno no es un único lugar bien determinado en el espacio. y sus cárceles se pueden encontrar en muchos sitios a la vez. lo haría en dirección de un túnel húmedo y profundo. Flaco pidió un ginebra doble al tiempo que el milanés cruzaba la puerta de El Coyote para no regresar jamás.

6 .

mejor dicho. Aquel sapo lujurioso. Toda la noche despierto.'¡Decide. parecía tener en efecto el secreto de la felicidad. Eran las últimas palabras de su otro yo. La huida del milanés acrecentaba también la sensación de soledad. muchacho'. La voz le decía que aquello era fácil. Tenía que decidir. Tenía que decidir. pero el caso era que no podía decidir. seguir su curso. Porque aquel yo parecía por fin tener un proyecto. una voz se había dirigido a él con insistencia temeraria e incomprensible. que solo sabía copular con las muchachas del Oligon. Pero esa voz tenía un cuerpo y una cama y un amante. cruzaba antes del amanecer la ribera del Helland. Y luego esa voz se marchaba. . estos se tenían unos a otros. decide!' Una voz.recibida ahora hacía unas semanas. Ahora la voz parecía la del propio Vulgarius. indigno. cesto de setas en mano. sino que permanecía despierto y lúcido y. Pero esa voz huía cuando él tenía que cuidar el rancho o. 'Vete de aquí'. y retornaban aquellos días otoñales oscuros. chico. quien parecía que también se había cansado de escribir. sino que simplemente no le servía de nada allí. le decía una voz suplicante al oído. gracias a ello podía ver mejor que lo que podía ver el propio Flaco. donde solo se tenía a sí mismo. no huía. cuya simple imagen en la cabeza le provocaba náuseas. 'Vete de aquí.decía lo siguiente: Una armadura a orillas del río. Porque aquel yo no se quedaba dormido durante el día y la noche. la de un lejano y terrible Thomas Wheel. la del gesto autosuficiente de un Linguetti o la de aquella muchacha que. una voz que tenía boca y una boca que se alimentaba con un buen caldo caliente y con el amor del hogar. una voz que si tuviera cuerpo probablemente dormiria en una buena cama y con el calor de su amante. como Flaco. inmersa en sus propios asuntos. pues allí estaba solo. mientras el ojo se pierde intentando seguir su rastro. solo tenía una estufa de leña que funcionaba a duras penas. Su sombra ya no le acompañaba. una escopeta y unas mantas. pues. Pero pasaban los días y no recibía más correo de su íntimo interior. Y su botella de Johnny Walker. que podía huir de allí sencillamente con hacer una llamada de teléfono. Los jabalíes descansan sobre el cénit'. pero era como cuando se mira un río caudaloso que lleva sus gotas de agua de un lado a otro. a fin de cuentas. y Flaco intentaba comprenderla. por tanto. y eso era justo lo que no podía llevar a cabo. y él. y nada echaba más de menos Flaco que su compañía.no sabía si era acaso la de Vulgarius. donde el minibar resultaba ser su único interlocutor válido. Más solo que los árboles nevados del Helland. La última nota.

e imaginó también a Marta vestida con una falda rojo brillante y arropada. Tomó el sacacorchos y se raspó. Algunos viejos se sentaban sobre los toneles de madera colocados en la plaza y bebían algunas pintas de cerveza. Una paloma levantaba el vuelo.al que por cierto ya solo veía por las mañanas. Se acercaba el día de Navidad.A Flaco no le hubiera importado que un campesino honesto como Marollai. Y al día siguiente después de su orgía. Subió al barracón y decidió una cosa absurda. Colocó una silla y sentó encima de ella a su escopeta. la familia de Los Ángeles y los primos europeos. agotando la ceniza de su cigarro como agotaban de hecho la pesada jornada de cada día. en el porche. Comenzó a conversar con ella. e incluso le ofreció un trago.a lo largo de los postes de teléfono y sobre las arcadas del ayuntamiento. y maldijo como siempre. . Un carro atravesaba la calle principal. Allí. pero le rechinaba en lo más profundo que esa miel hubiera ido a parar a manos de ese bruto llamado Vulgarius. Su escopeta era su amigo.aunque este ejemplo era malo. Era incluso probable que hubiera invitado a Rooster a participar de aquel manjar. como siempre. Imaginó las fiestas en su casa de Davenport. Flaco se encontraba al lado. La nieve. Las puertas que se blindaban. La soledad. El pueblo parecía menos maldito a causa de las luces navideñas. reflexionaban o hacían que reflexionaban. con el gato correteando entre los paquetes de regalos.al parecer. simplemente se sentaban unos enfrente de los otros y. mirando a algún punto en el vacío. Un perro apaelado cruzaba entonces la plaza. no había el mínimo asomo de vergüenza. Compró tres botellas de champán francés y se las llevó al rancho. estúpida. desde luego. encendió un cigarro mientras las contemplaba con avidez. las fiestas de los tractoristas. Las persianas que se cerraban.en que Vulgarius consideraba la fornicación como un acto tan moral y tan rutinario como ir a orinar o comprar el pan cada mañana.le hubiera pillado in fraganti con la prostituta en el rancho. abrazada y amada por su familia. Y luego el silencio. La clave se hallaba. La mayor parte de ellos no hablaban. Estaba seguro de que si un policía como Bill Rooster.hubiera dado con aquella fórmula. Vulgarius no hubiera sentido la mínima vergüenza. En Negro se comenzaban a colocar algunas luces -muchas de ellas que de hecho no funcionaban. Llenó un vaso hasta los topes y echó un trago.

Debía agradarle y complacerle. Marian se llama. como necesitando hacer algo. Y que en realidad esa muchacha se llamara Marta. imagínate: viene a Estados Unidos cada cinco años. . quizá. de arrumbar con todo y de llevar a cabo grandes. o espíritus que nos traen un mensaje. Retiró los ligeros de sus medias y los arrojó junto a Jimmy. la ribera del Helland cruzada con los árboles nevados. La muchacha. Es lo que te decía antes. a la que le llamó Jimmy. Tenía unos pechos prominentes. Y no era el número de Thomas Wheel. carretera de Negro a Freeheut. Eufórico. Es normal. condado de Allamakee. Se agachó entonces al ver algo brillante en el suelo. vivan sus tractoristas. tú que estás solo deberías salir por ahí y buscarte mujeres solteras. ¡Larga vida a Iowa! ¡Vivan sus campesinos. Flaco tomó el teléfono y marcó a toda prisa un número. * 'Fue mi prima española quien me lo contó. no tardó mucho en llegar. Ahora necesitaba celebrar la Navidad. al fondo. De pronto se sentía fuerte. y de origen árabe. En su más íntimo interior. pase a tomar una copa y conozca nuestras chicas. de unos veinticinco años. o español. se dijo a sí mismo Flaco. Teléfono 0090 123 223 29987. Ya dejaría para más adelante su enfrentamiento con aquel fanático del dólar. deseaba que apareciera de nuevo la muchacha con traje de color oscuro. vivan sus cosechas de maíz! ¡Viva El Coyote! Recorría la habitación de un lado a otro. me decía que las moscas que no nos dejan en paz son en realidad santos. Se le habría caído a Vulgarius del bolsillo. Una tarjeta. Club Oligon. Mientras copulaba. Yo la he catado un par de veces. viudas o aburridas. Jimmy sería su compañero de festejos. se levantó un poco de la cama para poder mirar. como un titán capaz de dar la vuelta al orden del mundo. uno de los polvos más grandes que he echado en mi vida. inteligencia y sabiduría. 'Ya está aquí la Navidad'. Jimmy le cuidaría. Tiene un conejo impresionante. magnánimos proyectos llenos de vida. Flaco. mientras penetraba con violencia el cuerpo de aquella trabajadora del Oligon. y deja a su marido en casa. Pero. como te iba contando: esta prima mía. pensó. Su escopeta. que seguro que las encuentras.

o al menos interesada por las cosas del espíritu. Su boca permanecería sellada ante lo que ocurrió esa noche. . el orco atrapaba con su red a la pequeña presa que representaba Flaco. Todo debe quedar en paz. Pero.a pesar del frío. Flaco era muy poderoso cuando de lo que se trataba era de ocultar que algo había sucedido en un lugar. a pesar de todo. Eran ya las once cuando el párroco penetró en la taberna. Podría haber sido un buen asesino. En la barra del bar. y ahora tenía un problema para desprenderse de Vulgarius. y con ello impedía que Flaco se marchara a casa a descansar. El párroco miró a Flaco e inmediatamente después salió del lugar. Pareció enfurecerse cuando Flaco le pidió un whisky bien frío.para que el olor del perfume barato se desvaneciera en la nieve. quien no cesaba de contar historias. luego había recogido con esmero el barracón.Una promesa incumplida. Como un imán. Cuando iba a tomar rumbo a casa. Despidió a duras penas a Vulgarius y se subió en su arruinada bicicleta. la oscuridad cubría el poblado y la nieve rociaba las casas. y todo quedaría en paz. Eso piensan en algunos lugares de España'. pues yo también he sido una persona espiritualmente fuerte. Winstley acababa de abrir hacía apenas unos minutos. Flaco quiso ir en su búsqueda. limpiado a conciencia el suelo y abierto las ventanas. Flaco no iba a caer en su juego libidinoso.. y todo su champán se había esfumado en el momento en que la chica desapareció por la puerta. Flaco estaba absolutamente borracho. pues ya hay demasiada ira en este mundo repugnante. Luego incluso podríamos ser amigos. en plena madrugada. Y es que Flaco necesitaba pensar que al menos en algo era bueno. Flaco no sabía cómo había sacado el tema de la mosca. En ello había invertido un buen rato. Vulgarius extrajo la hamburguesa del paquete y le propinó un desagradable mordisco. algo que no has hecho. Y es que Flaco se había ocupado de arreglarlo y ocultarlo todo. Compartiríamos algunas cosas. pensaba. y ellas vienen a recordártelo. Apenas eran las seis de la mañana. repentinamente cambió de decisión y enfiló el camino hacia El Coyote.. 'Estoy seguro de que podríamos tomarnos unas copas. La muchacha se había ido de allí sobre las cuatro de la mañana. pero finalmente solo lo hizo con el pensamiento. Pero Flaco había pedido un whisky helado. Winstley limpiaba con un paño los cubiertos. y había sido eficiente.

Luego retomó su carrera ciega hacia ninguna parte. 'Por fin NUESTRO DIOS se ha dignado a aparecer. la risa esquizofrénica.. Escuchaba voces insensatas saliendo de unos dientes amarillos y podridos.. se volvió a levantar y se volvió a caer. quien sostenía ahora a Jimmy entre los brazos.. Mientras tanto.' Winstley colocó el whisky sobre la mesa. 'Mi padre. algo asqueroso. y un hielo salió corriendo del vaso.seguro que es posible la comunicación. reconciliarme con ellos. Se tropezó y cayó.dijo alguien desde el fondo del bar. El sol titilaba a través de las nubes. feliz de alguna manera por aquella inesperada visita del astro rey. y llevándolo hacia algún lugar de la taberna.debería abrirme a estos lugareños. 'Dragenport o Davenport o. como nunca he amado a nadie en este mundo'. Llegó al cruce del Helland y sin pensarlo comenzó a caminar hacia el rancho Wheel. 'Amo a Dios'.. Flaco intentó alcanzarlo. sentía punzadas terribles en el estómago y náuseas.Pero no debo acercarme a él. y arrojaba. Intentó alejarse un momento de los lugareños.. ¡Mi padre nació en un pueblo cercano a Davenport! Puedo acercarme a ellos. como si fuera a vomitar. y mientras tanto la risa desenfrenada. . ¡Amen a Dios!' Flaco se arrojó de pronto sobre una anciana que le miraba sobrecogida y le besó la mano repetidas veces. después de meses de oscuridad. Golpeó las ventanas del barracón y al cabo de un minuto salió Vulgarius.hacia algún lugar. o sí. Flaco sonrió. Luego dijo algo conciliador. ¿estás bien?'.. Estuvo hablando con él durante una hora al menos.. mi padre. Solo se fijaba en las reacciones de Vulgarius. le dijo. Luego sintió unos brazos arrullándolo. pero resbaló y cayó entre unas sillas.' Flaco salió como pudo o como su otro yo pudo de El Coyote. y comenzó a correr a través de la nieve. 'Muchacho. debería. se exaltó. El cubito de hielo también se había caído al suelo junto a él. con aliento a anís del malo o a tabaco de pipa. No sabía lo que decía. y también un fuerte olor a sudor.mi padre era de Davenport'. abrumados ante el extravío de aquel muchacho. o más bien levantándolo del suelo. quien al principio parecía asustado y luego mostraba cierta expresión de lástima o desamparo. con el objeto de recuperar o aferrarse a la conciencia. Los lugareños parecían ahora estatuas de sal... enfilando cualquier camino nevadotodo estaba nevado. intentar comunicarme con ellos. un poco de luz sobre aquel triste infierno. Su insensatez crecía por momentos..

su rostro era una mezcla de ira y tristeza. al 'construir' mentalmente la imagen de Lenny Overbeck en el techo de su casa. se dijo Flaco. ¿O se trataba de un santo. escuchó una voz atronadora. Cuando llegó a la cabaña. asustados. 'Qué estupidez'. Unos pájaros que estaban posados en un seto tomaron el vuelo. Por fin. pero que salía sin duda de su boca. Llevaba un buen rato arrastrando del brazo a Vulgarius. y se perdieron en la nieve. De pronto se levantó del sofá. cojones!' Vulgarius se dio la vuelta. Jimmy era su amigo. y aún no sabía por qué. pensó Flaco. Una carcajada infernal bramó en su boca. nada que le recordara al propio Vulgarius. caminó hasta llegar al barracón y. pensó Flaco. Algo zumbaba en su oreja. o algo parecido a lo humano. El rostro se transformó ahora en algo humano. 'Estoy absuelto'. Primero solo veía círculos. como decía Vulgarius? Durante un momento sintió celos de Vulgarius a causa de Jimmy. '¡Que no voy a ir al Oligon. desesperado. No estaba Marollai. y se dio cuenta de que por allí estaba de nuevo aquella mosca. Flaco se arrojó en el sofá y se quedó mirando durante un tiempo el techo. cada vez más rápidos. era ya tarde. Despacio y sin volver la mirada. . y luego esos círculos se transformaron en un rostro de color rojo. y el orco no tenía ningún derecho a abusar de él. '¡ESTOY ABSUELTO!'. salió de la cabaña y miró alrededor. y el 'santo' se posó sobre sus notas en la mesa de madera. pero había logrado llevarlo hasta la carretera. Pero eso no era suficiente para él. 'El jabalí'. se encerró no sin antes dar un buen portazo. gritó. El sol brillaba como nunca antes lo había hecho. una vez allí.'¡CONEJAZOS para los muchachos!' Cuando Flaco se quiso dar cuenta.

7 .

o quizá de noche. de origen demoníaco. se acercó a Flaco. Y Flaco confiaba en esa intuición.. sin duda. El reloj del bar marcaba las siete. 'El ojo de la vaca. vio las luces brillantes del coche de policía. '¿Sabe usted por qué se encuentra aquí?' Flaco no ocultaba su nerviosismo. su inconsciente arrebatado por una corriente de autonomía desconocida y terrible. como si se hallara delante de un mendigo o un enfermo terminal. Serían entonces las siete de la tarde. Bill Rooster. muchacho'. Teólogo o psiquiatra. 'Mi nombre es Hans Stroffo'.' Stroffo permanecía en silencio mientras la desesperación de Flaco iba en aumento. pintada de color gris oscuro y ocupada solo por una mesa amplia y negra en el centro. Ser o no ser. Al salir de la taberna.o primer.Sentado en una esquina de El Coyote. Pero yo no he sido. maldito demonio. vacilaba en apurar un último. apenas suavizado por el efecto de una borrachera mantenida durante más de diez horas. 'Su otro yo'. alguna temeridad que ahora no podía recordar a causa de su estado de ebriedad. se decía Flaco: si acaso necesitaba un teólogo o un psiquiatra. el campanario. expresando a voces lo que parecía estar sufriendo: una exaltación metafísica o patológica. un hombre joven y de cabello largo y rubio lo auscultaba. bocadillo en una mano y pistola en la otra. pero esa voz era siniestra y Flaco prefería rechazar su escucha. Probablemente era de día.. ¡Yo no he sido! Yo duermo siempre mis cinco horas en el rancho Wheel. Y luego perdía el hilo de su pensamiento. decía entonces. decía entonces alguna voz tendida al fondo de su alma. como si lo que hubiese vivido en las últimas doce horas hubiera sido un espejismo o un sueño.. pensó. dijo. 'Un filósofo'. se dejó llevar como una hoja por el viento. Frente a él. si ese día era el mismo día en el que había comenzado a beber desde primera hora. Al menos. Lo único que tenía claro es que esa noche debía relevar a Vulgarius en el rancho Wheel. Flaco no opuso resistencia. 'Venga conmigo. 'Pues esa es la cuestión'. que no duerme y. Lo último que recordaba era un furor diabólico que le había conducido a salir a gritos de su cabaña. y minutos más tarde se encontraba en una salita con forma cuadrada. seguramente había cometido algún crimen.he asesinado a alguien.asesina mientras yo lo hago. como si se encontrara delante de un enfermo y él fuera el médico. Es ese otro hijo de puta.. Stroffo miraba con lástima a Flaco. .trago. La taberna estaba vacía y Flaco había perdido la noción del tiempo. Flaco no dejaba de cavilar. 'Necesito un médico'.

Su último testimonio nos sirve para confirmar la ruta geográfica de Linguetti y su banda. pero no se resistía a volver a mirar de nuevo. 'Muy bien'. Pensamos que debido a su oficio quizá podía haber visto este rostro. ese tipo era Guido Linguetti. . señor Wachternight'. Regresó los ojos a la mesa. 'Nunca te enfrentes a un jabalí'. la cosa iba en serio. Tenemos otros dos testigos. no cabía ahora la menor duda. 'Entiendo que usted ahora está sufriendo y. Al doblar la calle estalló en una carcajada cínica y dolorosa. lanzó una sonrisa de complicidad a Flaco. Cruzó un momento la mirada con el policía. Este tipo ha sido investigado por la policía federal como principal sospechoso de una red de atracadores de ranchos y fábricas que trabajaba la zona de Allamakee. Y allí estaba retratado el milanés. nosotros no queremos quitarle más tiempo del necesario. y detrás de él copulaba Vulgarius con una muchacha mientras sostenía una jarra de cerveza en la otra mano y no paraba de reírse. En fin. 'Una cosa más. en fin.' Stroffo arrojó una fotografía en blanco y negro sobre la mesa.Con su mano derecha daba vueltas a un bolígrafo y lo hacía chocar contra la superficie de la mesa. o haberse cruzado con él en algún lugar. Ahora Stroffo era un jabali. muy lejos de allí. con más violencia. Luego bajó los ojos a su placa. sobre la mesa. Wachternight. 'No. solo lo había visto en El Coyote'. Se trataba de la foto de un hombre con bigote. respondió Stroffo.' Stroffo se levantó de la silla y apretó su corbata. En efecto. Entonces Straffo arrojó una segunda foto. lejos. '¿Qué sucede con él?' Stroffo se echó hacia atrás en su silla y suspiró. señor Wachternight. dijo Flaco con total seguridad. señor. 'Sheriff del condado de Allamakee'. 'Verá. no le quiero molestar más. En efecto. entre ellos el administrador del local El Coyote que también afirmaron haberlo conocido. 'Mire. 'Le conozco. Varios testigos reportaron haberlo visto en las inmediaciones de Negro. asustado. Whist Yard y Freeheut. Volvió la mirada a su rostro y vio un demonio. alto. Necesitamos saber si usted tenía trato con Linguetti o si solo lo conocía de vista'. El ruido estaba sacando de quicio a Flaco. 'Muy bien'. Después. claro que le conozco'. se dijo a sí mismo Flaco mientras abandonaba la comisaría y se marchaba a toda prisa. comenzó a decir Stroffo. muy parecido en realidad al milanés. Flaco respondió casi de forma automática. un hombre con cabeza de jabalí.

quizá también. Todo resultaba disparatado. ¿Y es que no era así? Todo estaba en orden. “Te lo llevo diciendo todo este tiempo: me estás perdiendo.le había mentido sistemáticamente y se había inventado esa historia de que era un profesor jubilado. y lo mejor era que no sentía ningún odio hacia Linguetti. Lo que importaba es que todo estaba en orden. mientras sentía que su juicio estaba afectado en extremo por el consumo del alcohol. como correspondía a su carácter ingenuo. quien después de todo quizá no había mentido. Como si tuviera que convencerle a alguien de ello.De modo que finalmente tenía razón. pensó Flaco. Sin embargo. * Cuando despertó de su profundo sueño estaba acostado en el camastro del barracón. Flaco no había cometido ningún acto criminal. se lo había creído. Y ahora era tarde para reaccionar. O a sí mismo. 'No ha pasado nada'. aún se tambaleaba. en vano se podía intentar sacar algo de ellas sino sufrimiento y temblor. La resaca era profunda: un martilleo nauseabundo en la cabeza que lo inducía al vómito. no todo el mundo posee la intuición que le permite captar realidades que están más allá del mero razonamiento. Escuchaba ahora esas palabras definitivas de Marta en su cráneo como si una taladradora gigante hubiera tomado por asalto su organismo. fuera como fuese. Lo que de verdad temía se había disipado. El sospechoso. Pero el acierto de su intuición pesaba más en su espíritu que el reconocimiento de saberse engañado. En principio. Y.¿o era solo una ilusión?. se decía Flaco una y otra vez. Había un gran caos en su interior. El sospechoso estaba implicado en una serie de robos. como guardián imperturbable. de modo que aquellas sentencias solo podían sufrirse. Al levantarse. todo el mundo es susceptible de ser engañado. pues podía ser que se tratara de un profesor a la vez que de un ladrón. Y ahora subiría a relevar a Vulgarius. ocultando el paisaje del exterior. todo el asunto le puso de buen humor. que luego se convirtió en su amigo. 'Pero todo esto es demasiado. como si no hubiera pasado nada. Las gotas de lluvia golpeaban con suavidad el cristal plomizo. sin sospechar nada en absoluto. más que nunca. Y Flaco. me estás perdiendo”. . Jimmy seguía erecto en su silla. me estoy dando una importancia ridícula'. en los sucesos del rancho Wheel. Flaco. por qué no.

sin ofrecer resistencia alguna.Los pequeños fragmentos de su pensamiento. la botella de Johnny Walker que parecía no acabarse nunca. Y al mirar en dirección a la puerta. relajado y confiado en su propia fuerza. Otra vez una carcajada maldita inundó el silencio infatigable de Negro. Luego se acomodaba sobre el camastro. Pegó una patada al suelo. Junto a ella. 'El hijo de puta de Linguetti'.los suyos. sujetos a un centro. Su miedo ancestral comenzaba ya a sonar lejano: una vieja melodía. Allí estaba riéndose. de quien sus vecinos ya tenían más que sospechas infundadas. a tripa tendida. se escuchó a sí mismo Flaco. quien después de una jornada protagonizada por el exceso de alcohol metía la cabeza debajo del grifo del lavabo y no la sacaba en un día. más tranquilo. y junto a ella un viento que azotaba sin compasión las viejas puertas correderas del rancho Wheel y los portones de los establos. y esta vez le vino ese pensamiento en El Coyote.se dijo entonces Flaco. y él apurando los últimos tragos de cerveza al tiempo que se liaba un cigarrillo en la mano. 'Todo lo contrario que siempre'. Se levantó de un salto. tenía yo razón. La lluvia persistía. se decía a sí mismo Flaco. siempre de algún modo enredados entre sí. que él había logrado domeñar. aquel muchacho perdido. como si solo el alcohol pudiera curar el exceso de alcohol. una figura oscura. De fondo. '¿Quién ha visto jamás a un cuervo blanco?'. ahora más fuerte. el ruido de los cerdos moviéndose de un lado a otro o el ruido de sus fauces masticando la hierba. Luego se dirigió hacia el Helland muy lentamente. y salió afuera para relajarse y respirar. monstruosa incluso: el mismísimo Thomas Wheel. como si de pronto ese pensamiento se hubiera impuesto a él desde el exterior. a la nada. insertándose a un flujo semiconsciente en el que él ya solo podría aceptar lo que venía de fuera. vacío por completo a esas horas. unos labios. Al lado de la silla. 'Ese canalla pudo ser de hecho el ladrón de estos cerdos. . absorto en sus meditaciones.que absorbían como una ventosa insaciable aquel líquido. al viento. Ahora era distinto: la resaca le pedía más alcohol. ahora se habían disuelto por completo. remota. en una especie de espiral morbosa que parecía carecer de fin. 'El hijo de puta de Linguetti'. yo no estaba tan loco'.

Era una valentía que sustituía ahora a un miedo atroz. Wheel se introdujo en su Land Rover aparcado en frente del rancho. El coche de Wheel había levantado una columna de polvo sobre el paisaje mojado. 'Dos almas luchan en mi pecho'. ¿Qué puedo pensar? ¿Qué debo pensar? Dígame. volvió a decirse. una muchacha de tez morena y ligera de ropa se maquillaba frente a un espejo de mano. se dijo a sí mismo Flaco. 'Me estás perdiendo. ¿Qué debo pensar?' Flaco se limitó a mover la cabeza en signo de negación. en una taberna bebiendo cerveza. dése usted por despedido'. como si hubiera aceptado por fin las consecuencias últimas de sus decisiones más peligrosas. Parecía que aquella sima que lo separaba de la cordura se había resquebrajado por completo. A su lado. quien a medida que pasaban los minutos. usted sabe que las cosas están muy mal. 'La última vez'. sin miedo. sin mirarse. 'Si la próxima vez que vengo le pillo aquí. El Land Rover arrancó con furia y rápidamente se disolvió entre la lluvia. Primero le roban y luego lo encuentro aquí. Flaco. Flaco se quedó un rato mirando hacia el horizonte. Su culpabilidad era al mismo tiempo su ruina y el absurdo más espantoso. pensó entonces citando mentalmente a Goethe. 'Así que todo era esto'. y ahora la cruzaba ciegamente. Wheel se giró por última vez hacia Flaco. como intentando encontrar una especie de llave que abriera la cerradura imposible en la que se había transformado su existencia. He tenido toda la paciencia imaginable con usted. Wachternight. Y véalo usted mismo. al peor pavor que podía imaginar Flaco: que su jefe le encontrara fuera de su puesto de trabajo. miró su reloj y se dirigió a Flaco. Algunos pájaros. no hace falta que yo se lo diga. Después. lejanos en el bosque. me estás perdiendo'. le dijo. Antes de poner en marcha el automóvil. 'Qué maricón'. por favor. Flaco permanecía con la cabeza agachada todo el tiempo. envalentonado. Entonces Wheel se detuvo.Caminaron durante un tiempo en silencio. Pero ahora la bebida transformaba violentamente su responsabilidad o temor a la autoridad que lo caracterizara antaño. 'Bien. . trazaban el rostro de la noche a través de sus murmullos.se sentía más y más despejado y más fuerte.y con ellos los tragos de Johnny Walker. Un último portazo fue lo que se escuchó antes de que el sol alumbrara el nuevo día.

8 .

felicitaba a los vecinos de Negro por la llegada de esa época del año en la que la familia y el calor del hogar cobraban suma relevancia.' Tomó un lápiz y anotó en un papel sobre la mesa la palabra REDRUM. ' ahora es cuando viene lo bueno. todas enrolladas. Estas palabras oscuras de su padre vociferaban en la conciencia del muchacho. Slipknot. Luego sonrió y se echó un trago al gaznate. Wheel había sido condescendiente -en teoría. al menos durante el mes de Enero.W. Desde el día en que se cayó en El Coyote. como la carne dentro de un burrito mexicano. La crisis económica lo exige'. Flaco ya había perdido cualquier sentido de la responsabilidad. abetos y luces de muchos colores. 'Jack Torrance'. pues también la responsabilidad que debía mostrar se relajaba. mientras ordenaba las distintas botellas de ron. En el interior. por qué no. Y él estaría más tranquilo en su rancho. De todos es sabido que quien tiene que trabajar el día de Navidad o Año Nuevo tiene el derecho a tomarse una copa para celebrarlo. Wachternight ponía a todo volumen la música del grupo estatal. pues le prometió rápidamente que haría todo posible para que. whisky. abrazos de familiares lejanos que no se veían en todo el año y la esperanza siempre fortaleciente de comenzar un nuevo año. Su familia permanecía en Davenport. él pudiera visitar a su familia. La nieve cubría ahora la mayor parte del pueblo. Aunque esté en su puesto de trabajo. en la negra espiral del alcohol. del Allamakee County. fuera o no cierto que se le otorgase el pasaporte para escapar de allí. Espero de todos modos que no dure mucho. Pero de cualquier modo. hijo. 'Hay que tomar cualquier trabajo. Aunque en efecto iban a ser las navidades más tristes de su vida. Una nota en la puerta de su casa. a la espera de que Flaco obtuviese las vacaciones anheladas y merecidas. Y también. a ponerse un gorro de Papa Noel. al menos el ajetreo de coches y gente en la calle convertía a Negro en un lugar más humano. se dijo Flaco. menos fantasmagórico. vino y tequila que había conseguido con esfuerzo durante los últimos días. y casi todos los animales dormían o hibernaban. las jornadas se habían sucedido de manera indiferente. quien cada vez que soñaba con escapar de Negro acudían como vigilantes nocturnos a tapar su oído. En cualquier caso. Ni siquiera la visita .El día de Navidad trajo regalos. hasta Enero deberia ser fiel al rancho Wheel. Pero no para Flaco.con Flaco. un bravucón borracho llamado W.

y le podía observar tendido en la barraca. con la botella en la mano.' Flaco destrozó de inmediato la carta. De modo que quizá Marollai permaneciese aquí durante Navidad. En cuanto a Vulgarius. de su madre. con su roastbeef en la mochila cocinado por su mujer.del monstruo Wheel perturbó en demasía a Flaco. Sabemos que estás sufriendo. que le hizo destruir aquel escrito donde aparecía. después de mucho tiempo.pero piensa que pronto tendrás tiempo para descansar. ni siquiera intentaba disimular: muchas veces entraba aquella 'bestia inmunda'. Luego el coche de policía de Bill Rooster y su hamburguesa en la mano.pero ya era tarde. Ya estaba más allá de lo socialmente responsable. Si Wheel le hubiera visitado un mes antes. Le dolió hacerlo. Quizá Vulgarius no había comunicado estos extraños hechos a Wheel porque apreciaba en el fondo a Flaco.. La madre de Marta nos llamó ayer por teléfono. Afuera oyó salvas y una ola flamígera que se alzaba sobre la bandera del estado de Iowa. Cruzó el Helland y al llegar a su cabaña miró en el poste del correo. Antes de las doce. La fiesta duraría unos minutos.. el viejo Marollai. Se fue antes de hacer el relevo a Vulgarius. Y tenía una carta.. pero la mera mención de Marta lo mató en algún sentido. Esperamos que puedas hablar con Thomas Wheel y que se te concedan unos días para que descanses junto a nosotros. el silencio clásico de Negro inundaría la atmósfera hasta casi succionarla.. tu madre y tu padre te enviamos esta carta para saber cómo te encuentras. Conversaba con algunos hombres que parecían cazadores.. Por supuesto que le gustaba escuchar noticias de su familia.¿Era rencor aquella estupidez de ánimo repentina. 'Hijo. que lo estás pasando mal. el nombre de su antigua novia? . también Vulgarius tenía mucho que explicar. También estaba allí. en algún momento de la noche... A fin de cuentas. una semana antes incluso. escuchó Flaco. junto al Helland. O porque no quería problemas... que estás muy solo. Tomó un mechero y le prendió fuego. Incluso más allá de lo real en cuanto tal. Fuera como fuera. Me dice que te envía un fuerte abrazo y que espera que estés bien. a Flaco ya no le importaba en absoluto. '¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!'.

¿Por qué había prendido fuego a aquella nota? Se arrepintió y lo apagó, aunque ya era tarde.
'Siempre es tarde', se dijo. Golpeó con furia la mesa. Luego salió de allí y olfateó el ambiente. Otra
vez las salvas. Al fondo, se oía el batir de unos tambores y las trompetas de una orquesta. Un
pájaro se marchó, sobre un roble que cubría en parte la cabaña de Flaco. Comenzó a sonar The star
spangled banner.

Justo antes de que se dispusiera a desconchar una nueva botella, una frase aterrizó fugazmente en
su cerebro encendido por el whisky. 'Cortamos los puentes detrás de nosotros y nos adentramos en
la niebla.' La frase, que Georg Simmel escribió pensando en la tarea de la filosofía, se le
presentaba a Flaco, que no era filósofo, como un rótulo encendido delante del camino, como un
expediente sintético de lo que iba a ser su ruta a través de la noche. Aún olía a quemado la cabaña.
El humo de la carta abrasada no se había apagado. Pero Flaco estaba decidido a 'cortar los puentes'
y a adentrarse en la niebla. Todos los puentes. Inconsciente, con ánimo jovial y distraído, enfiló el
camino hacia la plaza donde la orquesta seguía tocando su música festiva.

*

Una suerte de teatrillo popular, con sus abalorios, monigotes y disfraces, había colocado su
escenario en el centro de la plaza. Detrás de una especie de tramoya se podían observar las
sombras agitadas de los que debían ser los actores. Los barriles de cerveza hacían las veces de
butacas; los asistentes- la mayor parte de ellos ancianos, y algunos niños- se habían reunido en
círculo y cuchicheaban. La banda de música seguía tocando, pero ahora en un tono más bajo,
mientras se retiraba hacia una calle empedrada que estaba cortada al final. Al lado del escenario,
había una barra y en ella una joven camarera servía grandes jarras de cerveza a la multitud. Flaco
se sentó donde pudo y pidió una pinta. Todo apuntaba a que allí se iba a interpretar una obra
infantil. Un muchacho joven, vestido de clown, apareció anunciando el inicio de la función.

La plaza se abarrotaba por momentos. Era evidente que allí había forasteros de todas partes, pues a
Flaco no le sonaba ninguna cara. Lo cual era una buena noticia, pensaba Flaco, pues de ese modo
también él pasaría desapercibido. Le gustaba sentirse extraño en medio de las multitudes, allí
donde uno sabe que nadie podrá reconocerlo. En el ambiente se podía respirar el perfume de
mujeres de mediana edad y también se veían algunos hombres y mujeres más jóvenes que, no
obstante, permanecían en la periferia de la plaza, como si quisieran observar el espectáculo desde
lejos. '¡Buenas tardes a todos y Feliz Navidad!' -dijo ahora el clown, excitado, y de inmediato dio
paso a una especie de carroza de cartón de color rojo en la que iban 'montados' los actores, que
portaban largas levitas negras y sombreros de copa extraños.

'Ringbell', el nombre de la obra, apareció en un rótulo luminoso en torno a los focos que colgaban
en lo alto. Flaco sintió en algún momento que sobraba; la obra parecía dirigida a los niños, quienes
intentaban llamar la atención de sus abuelos ensimismados en las jarras de cerveza. Flaco los
imitó, ahogando su garganta con un gran chorro de cerveza negra; tras ello, lo que de todo punto
iba a ser un espectáculo lamentable, triste y patético, comenzó a tomar otros matices, otros colores.

La obra trataba de un viejo granjero que había perdido a una oveja. La 'oveja', un hombre de
mediana edad apostado detrás de un cartón de color blanco con forma ovina, esperaba en el fondo
a hacer acto de presencia. A través de un agujero se podía ver el rostro de la oveja, un rostro triste
y apesadumbrado, al que parecía no hacerle ninguna gracia encontrarse en semejante situación. El
granjero se lamentaba, y entonces aparecían unos clowns vestidos con largos trajes en los que
sobresalían las estrellas de la Unión. Los clowns intentaban conducir al granjero al lugar donde se
hallaba la oveja, que ahora simulaba encontrarse en un profundo agujero. Al llegar a la fosa,
arrojaban unas tiras de la bandera estadounidense a través de la cual escalaba ahora la oveja. El
granjero se reunía con la oveja y todos eran felices. Los niños aplaudían, más a causa de las
órdenes de sus abuelos que porque la obra les entusiasmara. Flaco relinchó, como agotado y
aburrido, y agotó el contenido de su jarra. Cuando la joven camarera- quizá lo más atractivo allíllenó de nuevo el vaso, se apagaron de súbito las luces.

Una gran confusión reinó de pronto entre los asistentes. ¿Un fallo en la electricidad, un apagón
momentáneo, un truco de la propia obra? Se oyó un chasquido en la tramoya y alguien gritó. Poco
a poco, como si un volcán de pronto se levantara sobre su propia falda, una sombra negra se izó en
torno al escenario. La luz no había vuelto aún, pero, de algún modo, esa figura estaba iluminada.
Flaco sintió que los vellos de la piel se le erizaban. Un hombre desnudo con cabeza de jabalí
emergió ante los asistentes. Estos seguían preguntándose por el fallo eléctrico, sin parecer darse
cuenta de lo que allí estaba sucediendo. Nada incitaba a pensar que se tratase de algo normal. ¿Un
hombre desnudo, delante de tantos niños? ¿Qué era todo eso? Tras un segundo chasquido, surgió la
segunda figura. Una mujer desnuda, con cabeza de carnero, con los pechos ensangrentados, se
levantó desde ninguna parte y gritó. Era un grito de animal, un grito masculino, horrible, un grito
monstruoso. En el centro del escenario- los ancianos seguían cuchicheando ajenos a todo- apareció
de pronto otro hombre, también desnudo, con una cabeza de toro. Su falo estaba erecto y no cesaba
de reírse. Flaco se revolvió en su silla. Miró de pronto a todas partes, pero allí...allí algo no iba
bien.

Ahora la camarera se había convertido en una especie de ave, y a su lado un hombre bicéfalo
gemía y gemía y lloraba con la voz de un niño. Más allá lo mismo: monstruos, pájaros deformes,
jabalíes. 'Nunca mires de frente a un jabalí'. Flaco debía huir de allí. Antes de decidirlo, ya estaba
empujando a unos y a otros, pero cuanto más intentaba zafarse, más parecía quedarse enfangado.
Al fondo, solitario y mirando fijamente una botella de whisky, Jack Torrance se reía, se reía y no
cesaba de escribir en la mesa. REDRUM, REDRUM, REDRUM. Flaco cerró los ojos y los volvió
a abrir tras unos segundos. 'Esto no está pasando, esto...' Al abrirlos de nuevo, un silencio clausuró
absolutamente todo.

Él se encontraba en el escenario. Más abajo, decenas, quizá centenares de centauros con cabeza de
jabalí descansaban en sus sillas, sorbiendo sus licores, sentados y en silencio. El viejo rótulo
echaba chispas. 'Ringbell'. Despacio, como si no quisiese molestar a aquellos demonios, Flaco
inició su camino hacia los peldaños del escenario, casi en puntillas. Atravesó en silencio el pasillo
central. En torno los demonios seguían ocupados en sus cosas, en un silencio sepulcral.

'Recuerda a la mujer de Lot'. Cuando llegó a la ribera del Helland. . The star spangled banner sonaba ahora de nuevo y su eco se elevaba hasta las estrellas más lejanas. volvía a escucharse la orquesta de música. subió por la calle que lo conducía a las afueras.Al fondo se escuchaba el sorbo en algún vaso. Al llegar al final de la plaza. No miró hacia atrás.

9 .

Hasta el día 12 de Enero. Diagnóstico: Ansiedad generalizada. Flaco vaciló en levantarse.Wachternight. Se procede a realizar una serie de análisis y observaciones. y el personal médico le da el alta.. y entonces el médico lo retiró y Flaco sintió una especie de desmayo. no les servían sus fallos de memoria. acude al médico de urgencias porque se encuentra desorientado y asustado. dijo.dijo el doctor. 'Todo está bien'.. Se le aplican 20 mg de Lurapam Involtex y se le mantiene en observación treinta minutos.Aquel tubo de plástico estaba frío.haber sufrido. ¡Tenía que esperar hasta el 12 de Enero! Pero no. Se recomienda un análisis más amplio y se arregla cita en el Hospital Central de Davenport. De modo que las alucinaciones no se debían a una comida en mal estado.no le servían las explicaciones compulsivas de Flaco sobre los anteriores episodios de su enfermedad. El paciente. Flaco había llegado al centro médico por su propio pieaunque no lo recordara en absoluto. 21. ¿O lo había soñado? Se dio cuenta de que últimamente no distinguía entre lo que le había sucedido en realidad y lo que simplemente había aparecido en su cerebro como el contenido de un sueño. Día de la cita en el Hospital de Davenport: 12 de Enero.que parecían más veterinarios que otra cosa. casi helado. de nombre W. donde será evaluado de forma completa. En vano podía seguir luchando para convencerles. a aquellos médicos provincianos.de modo que usted se encuentra perfectamente sano'. las brutales alucinaciones que había. Flaco comentó todo esto a los médicos. 'Los análisis han resultado correctos'. como cuando se sufre una extracción sanguínea. La ansiedad del paciente remite en torno a los cuarenta y cinco minutos. En el papel que el médico le daba ahora a Flaco podía leerse lo siguiente: Negro Village. ¿Tenía que ver todo ello con su 'segundo yo'. o a otro tipo de intoxicación.¡qué lejos quedaba todo eso! . Flaco no sabía si esto era más irreal aún que lo que él recordaba haber visto. Al parecer.¿o creía?. pero ellos conservaban la calma. o a una borrachera. con sus ausencias del verano? Probablemente.15 de la noche. pero animado por el resto de los médicos.y todo se había zanjado mediante un simple diagnóstico de ansiedad. Pero el rostro del médico era jubiloso. hizo un esfuerzo y se puso en pie.W.

o quizá solo era el aullido del viento en el bosque. Todo esto era un desvarío. aquellos párpados caídos y un rostro de sufrimiento indecible. y que tenía sentido encontrar ahora. podía incluso suceder que era tan extraña como sus alucinaciones. todo esto. The star spangled banner sonaba hasta la extenuación. se dio cuenta de que se había parado a las cinco de la tarde.qué tontería. pero le costaba andar. escuchó ahora en algún lugar. que parecían salidos de un cuadro de El Greco. en animales mordidos por serpientes. se podía escuchar incluso un gemido. llenaba las bebidas para satisfacción de los asistentes. El vaso de Johnny Walker despegó de alguna parte y aterrizó sobre las manos de Flaco. imposible de todo punto. no podía andar. Ahora y luego. no lo había hecho. '¿Qué hora es?' . cerca de la feria. Y decía exactamente esas palabras que ahora Flaco recordaba haber escuchado en algún lugar. un papel que alguien le había dado antes.¿no era 'Susana'. quizá más allá de la barra donde la muchacha joven. Ahora. ¿no debía relevar hoy a Vulgarius? 'Tú. la prostituta del Oligon?. que realmente los habitantes de Flaco fueran. necesitas el perdón'.. manifestaban bien a las claras que aquello. Alguien a su lado. Luego debía relevar a Vulgarius. cada vez más alto. un grito ahogado. pertenecía a un suplicio oscuro. ¿Les había hablado de su alcoholismo? No. en hombres dolidos y sufrientes. quería moverse de allí y no lo lograba. que reclamaba también la celebración de su fiesta. Como si alguien manejara su voluntad. Flaco sentía un calor asfixiante. buscaba algo.. o incluso que aquello no fueran alucinaciones. Aquellas barbas blancas y largas. tomaba un largo trago de ginebra o anís. Era ya de noche. Flaco se retiró de su sitio para dejar paso a la 'Blackwoods Band'. que ahora se dirigía directamente hacia Flaco. un papel. todos cansados. que convertía a los pobres ancianos en títeres abominables. Pero. más que la celebración del Día de Navidad. Estaba formada por hombres viejos. Buscaba en el bolsillo del pantalón. las lágrimas flotaban en el ambiente. aunque ahora parecía de hecho 4 de Julio. aunque sabía que era imposible que pudiera tomar más alcohol. quizá inconfesable. Quizá eran simplemente los niños en el carrito que sujetaba aquella mujer.Al salir. 'Necesito un médico'. ¿habría cambiado en algo su actitud? Evidentemente la gente aquí era extraña.. todavía se encontraba mareado. Al mirar su reloj. 'Tiene un conejo impresionante'. que antes se había convertido en un buitre espeluznante. Otra vez se escuchaba la banda. un llanto desesperado. como si fuera 4 de Julio y no 25 de Diciembre.. chico. pidió otra bebida.

apagó la luz y se sumió en un profundo sueño. Hoy no tendría problemas para dormir. Había fuego en el establo. se dijo. se vio de pronto un humo que se elevaba despacio. la constelación de Orión parecía ocupar ahora el centro del escenario. Pero entonces escuchó otro golpe y una serie de voces. Fuego. como cuando el viento en otoño arrastra las hojas caídas de los árboles. De inmediato. . y sus incipientes lenguas saltando como cabras sobre la madera del establo. cabalgando sobre el techo del establo y dirigiéndose a toda prisa hacia el barracón. Ahora era una crepitación. Inmediatamente después. quizá del establo. Allí estaba Vulgarius. Gritó. Abajo. Entonces empezó a escuchar un ruido distinto. Entonces lo entendió. Apenas se marchó el jorobado de Notre Dame. encendió la estufa. De un salto se puso en pie y tomó la escopeta. colocó la bala en el cargador y se dispuso a retirar el seguro. pues su luz es insoportable. como si aquello no hubiera sucedido o simplemente lo hubiera soñado. Más fuerte. Ahora incluso podía ver el fuego. nítido. como queriendo avisar de que él se encontraba allí. El humo ascendía cada vez más. Golpeó la puerta del barracón al salir.Bellísima. donde los ojos humanos se cansan al mirar y donde finalmente deben cerrarse. y bajó a toda prisa por las escaleras. Permanecía agazapado en la oscuridad. Desde las alturas resonaba su cohorte estelar como si ellas fueran las que estuvieran tocando grandiosos y elevados instrumentos. Otro golpe. El golpe parecía proceder de más allá. Se arrimó a la puerta del barracón. * Eran las tres y cuarto de la mañana cuando Flaco se levantó de un golpe en el camastro del rancho Wheel. esperando. la música de Negro se había transformado ahora en música celestial. Estaba inmerso en un estado total de agitación. Y otro. El corazón le palpitaba con fuerza y se dio cuenta de que las manos le resbalaban de sudor. Más fuerte aún. Cuando cruzó el Helland. esperándole como antes. Flaco subió al barracón. Jimmy'. que provenía de allá arriba. tomó sus mantas. y se metió en el camastro. En la ventana. había escuchado un fuerte estruendo. Entonces se detuvo y agudizó el oído. con toda seguridad. 'Vamos.

como ajenas a la presencia de Flaco. se dijo Flaco.amenazó Flaco. bramó.¿no lo había reparado Vulgarius?. como si esa fuera la ocasión que estaba buscando para hacerlo. pero aún amenazaba con extenderse. con el arma apuntando a los canallas que habría allí. escondiéndose de cuando en cuando bajo ellos. Los fuegos artificiales ocuparon ahora el cielo completo. Tenía que llegar al establo sin ser visto. '¿Hay alguien ahí?' . Al menos durante unos instantes. aunque no supo si lo había dicho para sí o en voz alta. Entonces les apuntaría con la escopeta y no tendrían otro remedio que abandonar su proyecto. Avisaba a gritos a los asaltantes. Y entonces falló. Se escucharon unas salvas. sí. Pero algo le hizo mantenerse en el suelo. Nervioso. tomó la escopeta y se dispuso a retirar el seguro. Siguió andando hacia la esquina. El fuego se había calmado un tanto. 'Maldita sea'. Por tanto. ocultos. pero en vano. No se veía policía ni ambulancia por ningún lado. La música cubría de algún modo el estruendo del fuego. Había gritado. Al fondo.no se retiraba. torpe. había que actuar de otra manera. aunque no los podía ver. '¡Estoy armado!'. Debía presentarse de improvisto allí y sorprenderles. y abrió la compuerta de madera para que pudieran huir los animales. Aquellas voces continuaban su extraña y agitada charla. 'JUSTO AHORA. así que Flaco permaneció acurrucado bajo un seto. en la oscuridad del establo. oscureciendo la luz infatigable de las constelaciones. '¿Por qué ahora?'. Flaco se levantó. se movía una sombra. se decía Flaco. '¿Quién hay ahí?. Los cerdos salieron despavoridos y uno de ellos casi arroja al suelo al propio Flaco. En una esquina. la escopeta había dejado de funcionar. maldita sea'. Entonces. Flaco avanzó entre los canutos de madera desprendidos a causa del fuego. aunque en su voz se discernía perfectamente el temblor que produce la duda.Sorteó los setos que crecían de forma salvaje sobre las hileras de cable que protegían el rancho y avanzó a tientas. sin éxito. Entró en el establo y los buscó. Incluso podía escuchar una respiración a través de las crepitaciones del fuego. se volvía a escuchar The star spangled banner. Quizá debiera salir corriendo de una vez hacia el establo. Parecía que todo el mundo estaba demasiado ocupado en aquella estúpida fiesta como para ir a ayudar a Flaco. Aquel seguro. Jimmy falló.

Se dirigió de nuevo hacia la esquina. gritando. intentando que el fuego desapareciera de allí. cerró los ojos e imaginó el golpe que deberían darle. A grandes pasos. justo allí donde ahora los fuegos artificiales estallaban en cientos. acertó a decir Flaco. Allí no había nadie. justo un segundo antes de perder la conciencia. hacia el barracón. estaba desorientado. No parecía que hubiera nadie más allí. preso del pavor más absoluto. Se tocó y vio con nitidez la sangre. Solo podía mirar hacia el cielo.apareció entonces en el horizonte de su visión. Escuchó la risa de fondo y entonces lo vio. Pero un corte en su estómago. Casi estaba a punto de salir del establo. además de él. Intentó incorporarse pero también eso fue imposible. una especie de chasquido brutal de la carne. allí. Flaco se movía de un lado a otro. a zancadas. Entonces. permanecía el intruso. 'Danny Kornei'. enfiló directamente hacia el último espacio que aún no ardía en el interior del rancho. Allí había un muchacho. Cuando lo logró. ahora iluminada por los fuegos artificiales de la feria. . Portaba un cuchillo de grandes dimensiones y estaba manchada de sangre. Una mano -una mano de niño.Flaco se resbaló de nuevo y cayó al suelo. entre pedazos de madera que aún ardían. Salió por la otra compuerta y se dirigió hacia allí. Pero entonces localizó de nuevo la sombra. y donde había visto por última vez la sombra. Al llegar. desesperado. pero manteniendo una distancia prudente. cuyo rostro era visible ahora gracias a la luz oblicua de los fuegos de artificio. decidió acabar con aquello. En vano. en un rincón oscuro del establo. asustado. Vio entonces como ascendía ya por las escaleras. El fuego ya se había comunicado al resto del rancho. miles de colores de toda clase. Tenía una herida voluminosa y morada en el vientre. Sí. Su pantalón comenzó a arder. le hizo tambalearse y dar traspiés hasta caer debajo de un seto.

10 .

lucía orgullosa una chapa. A Flaco le hizo gracia la comparación. Se acercaron a Flaco y lloraron con él. En ellas. A su lado. Afuera se podía escuchar el murmullo de los autos y el sonido de la civilización. de la que aún no era del todo consciente. que dudaban si atravesar la habitación.La sala era luminosa. asustados. En sus manos traía una bandeja de aluminio con un sándwich de pollo. La enfermera no sabía nada. Las ramas de los robles desnudos crecían casi hasta el ventanal. se posaban los pájaros que disfrutaban de la luz del sol. En el rellano había dos figuras. de forma súbita. que ahora atravesaba la salita con una especie de pizarra en las manos. en el que no cabía una sola nube. A través del ventanal se podía observar un cielo puro. de una intensidad que Flaco no recordaba haber visto jamás. Flaco preguntó a la enfermera sobre su estado de salud. En la solapa de la bata que llevaba el médico. Eso fue como un baño de agua caliente para Flaco.'hemos podido detener la hemorragia a tiempo y ahora solo debe descansar'. Flaco se preguntaba quién le había salvado. y que portaba un gran bigote que le recordó a alguien. sus prisas y sus atareadas gentes. de cabello rubio y largo y con una sonrisa luminosa en los labios. una máquina controlaba las pulsaciones y emitía un sonido persistente. 'No se preocupe'. Ver el mundo real. La enfermera finalmente se retiró y pudo ver allí a sus padres. Dejó la bandeja a un lado e introdujo un termómetro en la boca de Flaco. dijo el muchacho. 'Leon Hammerfall. demacrados inclusive.dijo. En el vano apareció una mujer de unos treinta años. se dijo a sí mismo Flaco. Finalmente. Tampoco el cirujano. madre'. pero al tiempo con una especie de gesto de esperanza en el rostro. patatas fritas y ensalada. Las manos de la madre estaban calientes y apretaban fuertemente las de Flaco. nunca sabría quién demonios era en realidad el milanés. le otorgaba una felicidad infinita. quién había llamado a la ambulancia. 'El viejo cabrón de Linguetti'. que daba a una calle transitada y cubierta de robles desnudos. . Hospital General de Davenport'. apareció ella. señor Wachternight?'. 'Estoy cansado. con sus trastornos. azul como el mar. Los destellos provenían de un gran ventanal. '¿Cómo se encuentra. Y allí.

un hermoso cuervo de color blanco. aguardaba en la puerta. Una gran sensación de alivió estremeció el cuerpo malherido de Flaco. desde el día que la conoció. . dijo.Marta. indeterminados. Al fondo. Tímida. El cabello le caía en ondas negras sobre los flancos de los hombros. apacible río. con una mirada feliz en un rostro ingenuo. Su cansancio no disimulaba su imponente hermosura. Ah. le dio un beso en la mejilla a su antiguo novio. ese olor a jazmín. Sobre ellos descansaba. Los pensamientos. ese perfume que nunca dejaba de utilizar. a través de la persiana tímidamente bajada. La enfermera pidió a los familiares que abandonaran la habitación. quien parecía haber estado llorando recientemente. atravesaban lentamente su cabeza como pequeñas barcas que remaran en un tranquilo. cerrando la puerta. Luego. bajó un poco la persiana y se marchó. aún cubiertos de nieve y rociados por el sol. 'Debe descansar'. Flaco le hizo una señal y ella se acercó. Inconscientemente sonrió. Flaco observaba los robles desnudos. quizás confusa.