Turno de noche

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Y así. me tengo por un gran explorador que ha descubierto tierras extraordinarias de las que jamás podrá regresar para darlas a conocer al mundo: pues el nombre de estas tierras es infierno. a veces. Malcolm Lowry Bajo el volcán .

Otoño .

1 .

Cuando comenzó a girarlo. Mientras balanceaba la copa. pero la paciencia no era su fuerte. y se arrojó al sofá. La idea ahora era hundir lo que quedaba del corcho. encendió la televisión y absorbió aquel líquido amargo y caliente. En el paisaje de su mente todo era muy distinto. El objetivo era sencillo: emborracharse cuanto antes.Cerró la puerta con fuerza. Se lamentó. las imágenes fantásticas y el sueño. Lo intentó un par de veces. Dudó una vez más y pensó otra vez acerca de la cerveza. 'Es como si fuera sangre'.y se dio cuenta de que cada vez que pinchaba en el corcho pensaba en un cuerpo. ésta no sería tan sencilla de abrir como aquellas botellas malas que solía acompañar con la comida. La mayor parte de las veces era víctima de sueños súbitos. su mente comenzó a divagar. y aunque durante un segundo pasó por su mente la idea de comprar cerveza. Entonces sucedió lo inesperado: al presionarlo. casi inconscientemente. arrojó las llaves donde pudo y fue directo al minibar.pensó. Volvió a hacerlo. la imagen de un pobre hombre de treinta y tantos años sin meta en la vida. y el trabajo ocupaba la menor parte del tiempo.pensó. El viento aullaba en el exterior y favorecía el pensamiento hipnótico. en efecto.pues a veces el error tiene tanta fuerza como la gravedad: nos lleva a su lecho una y otra vez-. como quien sabe que va a cometer un error. Esta era la descripción oficial. pero había tantos pedazos de corcho flotando que tuvo que tirarla. -'Qué oscuro es el vino'. en un cuerpo en el que la presión de cada parte hiciera saltar un chorro de sangre. Finalmente logró llenar una copa. y se levantaba en el lecho de un bosque o en la barra de un bar desorientado. En esta ocasión el chorro alcanzó su jersey y también un paño de cocina. Iba a ser una noche larga. exiliado en una aldea perdida del país y cuya única tarea útil era vigilar cada cierto tiempo un rancho y un establo propiedad de un anciano rico y jubilado. aunque de . Pero había un obstáculo para lograrlo con rapidez y con estilo: se había convertido en un manojo de nervios. lo intentaría una vez más con el vino. con el resultado previsto: la otra mitad quedó enfangada en el cuello de la botella. un chorro de vino escapó a través de la boca e inundó parte de la cocina y de sus propias manos. intentó sacar el corcho a tirones. Tomó el desconchador y lo clavó con violencia en el corcho. Pero no era fácil. Llenó otra copa y en esta ya no se produjeron restos de corcho. se dio cuenta de que la botella le iba a dar problemas. Para hacerlo todo más rápido. lograr que flotase en la espuma empujándolo hasta dejarlo caer por el cuello. que le produjo un escalofrío. aunque el bote principal ya flotaba en el fluido negro. pero algo en su interior se resistía a la fuerza de la imaginación e insistía en devolverle su imagen.

en sus estados de lucidez habituamente estaba ausente. como una araña extiende su tela en la esquina sucia más imprevisible. De este modo había pasado W. reveladoras. como si no fuera con él. las hay delirantes y las hay provechosas. y ya llevaba algunas semanas sin padecerlas. Las hay hipnóticas.y es que muchas veces lo único que esperamos es que los otros desmientan las espantosas percepciones que podamos tener sobre nosotros mismos. Wachternight. las hay alucinógenas. que lo dejó en un estado traumático durante semanas. y he aquí que. el viejo Marollai. maldiciendo su suerte. Pero no por ello el resumen de su vida había mejorado en absoluto. lo que buscaba Flaco cuando quería emborracharse no era la huida de la realidad. gracias'. contestó de forma fría Flaco. 'Sí. en último término. Estas experiencias comenzaron a suavizarse con la entrada del otoño.hecho hubiera bebido poco alcohol. taumatúrgicas. perdido en sueños improductivos. los últimos meses de su extraña existencia: primero a causa de la huida de su novia. más conocido como 'Flaco'. Seguía siendo un inútil. no sentía nada parecido. La que buscaba Flaco habitualmente era esa que provee momentáneamente de una lucidez ausente por lo general de la reflexión consciente. aburridas o indigestas. Entonces se marchó de allí a paso cada vez más rápido. en un pueblo perdido del centro de los Estados Unidos.a sus propios ojos. que nadie los niegue. Esta vez. sobreviene el caos y la oscuridad. la serenidad del espíritu. y esta vez maldijo con más ímpetu.y tampoco ésto parecía haber sido refutado por la gente que lo trataba. . desde luego: el caso del corcho en el vino era la mejor prueba. era en contacto con el alcohol cuando por fin podía ver algo. Pero no era el único espectador de esta escena: enfrente. le había surgido un puesto de guardador de fincas. sino el ingreso en la misma. pesadas. sino de aquello que precisamente define la experiencia de la vigilia pero que para seres como Flaco estaba vedado por principio: el juicio lúcido. Entonces golpeó con el otro brazo la puerta. En plena crisis económica. De súbito se levantó y fue a pasear: antes de salir se pegó con el brazo en el quicio de la puerta. como los murciélagos en la oscuridad. Hay muchas clases distintas de embriaguez. un agudo sentimiento de descontrol. cuando esto no sucede. Flaco había construido su pequeña vida miserable. no se preocupe. le miraba perplejo. un granjero que había sido militar y su único vecino en la ronda.W. y después por haber fracasado como escritor y editor en todas las ciudades en que había intentado labrarse una fama. pero volvió a dañarse. joven?'-dijo el viejo-. sino más bien lo que es corriente en las borracheras: una especie de estupor y de euforia. '¿Se encuentra usted bien. algo que él evidentemente agradecía. Paradójicamente. no se trataba del sueño baudelariano y de la huida al paraíso de lo onírico. Lo peor en todo caso de nuestros fracasos es que nadie los refute.

sobresaltado cada vez que escuchara algún ruido. cada cosa está donde debe estar. En el fondo de su imaginación. sus gentes apáticas y acomodadas. según los estándares morales de Flaco. pero quizá ese sosiego era una utopía. le tocaría dormir solo. tan solo. hacía una excepción con Marollai. Esto era tan obvio como que él se enteró de muchas cosas de su propia vida gracias a los chismes de las viejas. no le quedaba más remedio que acudir a la botella de vino como amigo y consuelo. Luego volvía tras sus pasos. ver si todo estaba en orden. pero en ocasiones se quedaba a dormir en la que tenía enfrente de la casa de Flaco. concluía. odiaba a los cazadores. haciendo. cosa que hacía a menudo. En esas ocasiones. y no . Flaco odiaba todo lo que rodeaba su vida. ya de vuelta del breve paseo a lo largo del río. depresivo. De modo que finalmente. tomaba una piedra y la arrojaba al fondo de un río cercano. que lo juzgaban. odiaba a los jóvenes paletos que trataban continuamente de hacer valer su hombría. No habría suficiente vino en el mundo que le diera el sosiego que buscaba. En su interior. Aquella noche no iría a dormir Marollai en su casa de Negro. Sin embargo. perdido. cuando Marollai decidía dormir en su casa de Freeheut. pero. también yo junto a la ceniza de la que formo parte. meditabundo. Era su único vecino en un par de millas. nada odiaba más que tener que dormir tan lejos de la civilización. no se le ocultaba que de todos modos algo los ligaba a ellos: precisamente esa condición mísera del alma que también él encontraba en sí mismo. Flaco soñaba con la idea de quemar el pueblo entero con sus gentes incluidas.Aunque no le gustaba hablar con los vecinos. odiaba a las viejas que cuchicheaban en las esquinas. Marollai tenía dos casas. Siempre llevaba unos prismáticos consigo: así podía otear la vieja bodega y el establo de Thomas Wheel desde la ribera del río. todos ellos merecían morir sin ninguna duda. y reconocía ante sí mismo la necesidad de tenerlo cerca en las noches de tormenta. Pero el párroco de la aldea. la mayor parte de las veces dormía en una que tenía en un poblado cercano. que pasaban su vida pegados a la barra de un bar bebiendo litros y litros de cerveza. los viejos que maldecían la existencia desde la barra de los bares. que hablaban de él. Flaco se alegraba para sí mismo. por encima de todo. Por la misma razón. lo que no es tan paradójico como parece para quien tiene la experiencia de vivir en un pueblucho aislado. Llenó una segunda copa. cuando ésto lo hacía. que parecían gozar de matar a pobres animales indefensos. Odiaba la soledad de ese pueblo. la vieja que vendía el pan. En general. Flaco lo maldecía. Después de concluir esto. quizás. la excepción con Marollai.

Bajó la persiana a la mitad y esperó a ver si alguien se había . Lenny? ¿Eres el cura que no me deja dormir con el ruido de las campanadas. En verano. se maldecía no poco. los lobos a mí! ¡Maldita sea!' De pronto. y ese rebote le otorgó también la conciencia de las dimensiones que poseía la locura que estaba cometiendo.genitales! ¡La cacería de mis genitales es una muy buena cacería! ¿Dónde está el cura? ¿Dónde están los lobos? ¡Venid a mí. y una cierta euforia colonizó su cabeza. pues Wheel podía presentarse de improviso en el rancho y entonces comprobar si Flaco hacía su trabajo. sin tocar la carne del animal. que durante el día son solaz para el jornalero pero que durante la noche son el hogar de bestias peligrosas. pero en este momento se encontraba eufórico. Nunca había disparado a un animal. verdad. sin prisa. verdad? ¡TOMA UN POCO DE TU EVANGELIO!' Los disparos sonaron en el aire.pensó-. En efecto. En aquella ocasión no había olvidado los prismáticos: echó un vistazo y todo estaba en orden. Pudo ver unos ojos brillantes en la espesura. '¿Qué. Thomas Wheel hacía la vista gorda y pasaba casi todos los días en Freeheut o en el norte.. se dirigió diligentemente a la cocina para llenar su copa. a muchos kilómetros. descontrolado. un poco más lejos. Esto solo lo podía hacer las noches de verano. Cuando vio que la camioneta de Marollai tampoco dormiría esa noche allí. sé que os ocultáis en la maleza! ¡No os tengo miedo! ¡Jajaja. donde guardaba algunas herramientas de trabajo. No había nadie alrededor. cabrones.. Se dirigió sin falta a la cocina y tomó la escopeta.cojones hago?.de mis-. ya estaba en el trastero colocando la escopeta en su sitio. y él tampoco quería llamar la atención. Retornó sobre sus pasos velozmente. Pero rebotaron con severidad en sus oídos. tal es la condición de ciertos paisajes solitarios. Mientras caminaba hacia él. Ello le daba la oportunidad a Flaco de no ser riguroso en su trabajo. En una hora. en el vacío. ya la había rellenado tres o cuatro veces.tener que atravesar el lecho para ir a comprobarlo por sí mismo. Sintió que su piel se erizaba. Flaco recordó que tenía la escopeta colgada en un cuartucho colindante a la cocina. vosotros. y casi sin darse cuenta. Un fuego malévolo se encendió en su estómago. Aún olía a pólvora... '¡¿Eres tú. en los lindes del bosque. Debía cumplir con sus turnos.. la cacería. Cuando en verano Flaco olvidaba los prismáticos y se veía obligado a ir hasta el rancho Wheel. cargaba el rifle. debía pasar al menos tres noches a la semana en el rancho de Wheel. una especie de animal vibraba en la oscuridad. Decidió salir a la calle y comenzar a aullar. pero el vino había puesto en marcha el fogón de sus más íntimos demonios. '¡Sí. en invierno. pedazo de mierdas! Sí. De día no había problema: incluso se encontraba de paso a muchos cazadores furtivos o a labradores que cruzaban el lecho del río para ir a sus tierras. Pero en invierno era distinto. así que regresó tranquilamente a la cabaña. Pero de noche la cosa cambiaba tanto que parecería no ser el mismo lugar.

. sus manos sudorosas y ansiosas. Allí. de su extravío. levantarte de la cama a la hora que quieras. parecía haberse colado sin permiso en la casa. ¿recuerdas? Por fortuna. El silencio se extendía hasta más allá de su corazón.. eso pasó.percatado de la juerga. que. Hoy no saldría de casa en todo el día. al día siguiente. que sus padres desde Davenport repetían como loros siguiendo a Marta. Pensó. como un intruso. pero no lo ves. 'Negro te está tragando. En verano fueron tus escapadas mentales. ya se lo había advertido Marta antes de marcharse definitivamente. Esto no era algo nuevo. como de costumbre. Más calmado. repetía la operación. lo que se vivía se comportaba como un insecto en el interior de un vaso de vino que girara por efecto del balanceo de la mano: comenzaba a ser devorado sin darse cuenta. encendió la televisión y poco a poco cerró los ojos. no saldría de la cama en todo el día. tocaba sus huesos fríos. qué significaba vivir en Negro. excepto echar un vistazo. se trataba de un día más en la maraña de días sin fin que tejían su absurda existencia. al establo de Wheel. Es decir. dar un paseo por el río y volver a la cama a la hora de la noche. hasta quedarse dormido. pasar un rato en el establo de Thomas Wheel. no puedes verlo porque aparentemente tu rutina es la cosa más sencilla y tranquila que un hombre puede imaginar. Un fuerte dolor de cabeza le avisó del exceso cometido la noche anterior. Y es esa sencillez. Nada había allí que pudiera haber sido testigo de su locura.. * Le despertó el golpe del viento en la puerta. entonces. la razón de que no te des cuenta de tu enfermedad. Pero la noche era más negra que el vino que había bebido. Las nubes avisaban tormenta y no había mucho que hacer. ¡Hacer algo por mí.' Odiaba esa expresión. es más. . y ¡demonios! Fuera lo que fuera ya lo olvidamos. luego permanecía el día acostado y enfermo y. esa naturalidad con la que el vacío va asestando sus golpes sobre ti. Pero no podemos seguir apoyándote si tú no haces algo por ti. pero hay síntomas que pueden mostrártela. voy a hacer algo por mí! Y entonces Flaco tomaba la botella y se la bebía de un trago. como en cualquier otro poblado desprovisto de grandes muchedumbres.

. Era como un preso.. Y entonces lo primero que hacía era correr la cortina y comprobar si estaba allí la furgoneta de Marollai.era la misma que sentiría un hombre que se embarca por primera vez en un buque hacia el océano. oler a pólvora. no se sentía en calma y pensó que el rifle . él no podía quedarse en la cama bebiendo vino. y quién sabe si ése sea precisamente el talento del demonio: hacer parecer lo terrible como algo sano. con frustrante resultado. El extraño temor . él tenía una vida por delante. Sus gentes podían ser no muy amables. El trabajo podía ser tedioso o poco productivo. cierta sensación de suspensión de la vida. 'Mierda. Des Moines. en una espiral que poco a poco va enterrando en ti las mejores de las virtudes y escarbando en los peores vicios. Flaco no podía elegir un destino diferenteal menos de momento-.¿Quiere venir a Negro? ¡Venga a Negro.que le producía siquiera pensar en moverse a una de las ciudades más pobladas. Abrió una segunda botella. sin avisar. huir de allí. El paraje. no muy cercanas. otra vez va a dormir en Freeheut'. Pero Negro era el final. pero era un trabajo bien remunerado y exigía bien poco. Cuando se despertó. Fue al cuartucho de herramientas y vio colgada allí la escopeta.Davenport. Pensaba todo esto con un vaso de vino bien lleno y una sonrisa que comenzaba a exhibir el delirio alcohólico. había algo que le proporcionaba cierto cobijo en Negro. desorientado. pero disponía de sus bosques y sus ríos y no eran pocas las personas que lo visitaban en verano u organizaban expediciones a sus montañas. y él era joven. mientras se negaba a aceptar el destino.llenos de mierda. verá que vino más sabroso y nutritivo!' Lo peor era que no podía. en fin.Pero lo que decía Marta era cierto. le asustaba que la noche penetrara de esa manera furtiva. yo le enseñaré sus piaras de cerdos! ¡Bebamos en El Coyote. pero la siguiente copa lo derrumbó. Y Negro era así. Era de noche. inmediato e inocente. o no sabía. Esa noche se avecinaba tormenta. le sucedía cuando se quedaba dormido todo el día y.. pues desde luego aborrecía su situación.¿a qué?. Decidió entonces tomar la escopeta. 'Sus ríos. no era el más bello de los lugares naturales. No. era ya de noche y lo primero que hizo fue oler. pero de la misma manera que un preso no puede elegir. Dubuque. que le hacía gozosamente culpable. Una idea feliz como la de retirarse temporalmente de la civilización puede terminar de otra manera.. pero tampoco eran lo que se dice gente mala. ¿Por qué pensaría que no iba a encontrarse allí? No sabía de donde procedía el olor a pólvora. se levantaba una vez el sol se había puesto. Sumergirse en Negro era como sumergirse en un círculo que se mueve. y esto le asustó. Esta vez también lo hizo.

No pudo continuar: esas palabras les resultaban obscenas. joder!'. Al cabo. Al fondo. espero que todo te vaya bien en Negro y que no pierdas los nervios nunca más. llegarás lejos. dijo.. la bala se había quedado atrancada. No puede estar al lado de alguien que la hace tanto daño durante tanto tiempo. una vez diseñado. Hemos hecho todo lo posible. se quedó varado. Hijo. que es lo único en lo que debes pensar: en ser feliz y. No le quedaba más vino y la taberna ya estaría cerrada.porque seas feliz. y comprobó cómo su ira iba en ascenso. tomó el rifle y lo golpeó contra la mesa. lo hizo navegar a lo largo del río. Sí. la escopeta estaba partida y nadaba en un charco de vino.y seguiremos haciéndolo. Sus manos también estaban manchadas de 'sangre'. Pero la madrugada se acercaba. que no había abierto en meses. sin pensarlo. ¿Qué diferencia había entre él y un monstruo? . con los pantalones mojados hasta la cintura. no sin antes dar un portazo con el que casi reventó de golpe la propia puerta. Sabes que hemos sufrido mucho por ti. Cuando llegó a la ribera del río.. en su bienestar. pero al mismo tiempo logró con ello hacer caer la botella. Porque todo el que se marcha de Negro llega lejos. expandiendo el vino por el suelo de la cocina. 'Mierda'. comenzó a sollozar y se tiró en medio del suelo. todo lo contrario.” Se hallaba más animado. 'Llegarás lejos. Flaco se levantó y decidió ir a pasear. En efecto. lo retiró de la piedra. que se rompió en mil pedazos. que Marta ha sufrido mucho por ti. Pero las palabras de su madre le sonaban vacías. '¡Maldita sea. pero ella tenía que pensar también en su salud. Desesperado. se introdujo en el lecho y. y le proporcionó un nuevo impulso. vaya mierda.. hijo mío.. Se había metido una carta en el bolsillo de su madre. Esa noche dormiría a pelo. algo falló. Una pena profunda se afincó repentinamente en su espíritu. Entonces Flaco. muy lejos. y estrelló la escopeta contra la ventana. recorrerás grandes mares y lucharás contra enormes dragones. Al llegar a una piedra lo suficientemente grande. pura retórica que no le servía para tomar las decisiones correctas. Finalmente. Los animales extraños y los ruidos inexplicables comenzaban a hacerle compañía. Y nadie dice que seas una mala persona. Tomó el trozo de papel e hizo un barquito y. Ahora sí llegaría lejos. haciéndola añicos. Tú si podrás llegar lejos. más acá. Tanto como para fregar el desastre de la casa y ponerlo todo en orden. pequeño velero. Te queremos muchísimo y nos preocupamos por ti.. la cortina se había roto. comenzó a leerla. llegó al barquito. impidiendo activar el gatillo y al tiempo retirarla de su lugar.le ayudaría a mantenerla. Parecía un charco de sangre. Pero cuando fue a cargarla. entendía la finalidad de todo ello y las emociones convulsas que podían suscitarlo.

. lo que no logró antes de las cuatro de la madrugada.Le preocupaba no sentir sino lástima por su familia. Y esa lástima la sabía combinar con la terrible percepción que tenía sobre sí mismo. ¿Paradójico? 'Como todo lo que pertenece al corazón'.se dijo-. Afuera. los animales extraños seguían perpetuando sus actos oscuros. Encendió un cigarro y eso fue lo último que hizo antes de conciliar el sueño.

2 .

Para Flaco. resulta que el otoño siempre se parece más a un invierno suave que a un verano suave. miel de una sola tarde. las fiestas y la alegría. Pero en realidad era una canallada. era su trabajo. A menudo. El día. y aunque en verano no le importaba beber vino por la mañana en lugar de leche. Flaco pensaba que incluso comprar en su tienda era algo que él se tomaba como un agravio.y cruzar el río Helland en pleno invierno era una odisea temeraria. ni siquiera llevar caliente el estómago con ayuda de cerveza o vino era un consuelo. El viejo Marollai comenzaba a acudir menos a la cabaña de Negro. inútil. se bebió lo que pudo del vaso y se marchó de allí. Caminó hasta el establecimiento de Forwards and Co. Flaco se levantó a media mañana para ir a comprar leche.algunos días ni siquiera aparecía por allí. y él en el fondo lo sabía. no olvidó equiparse para la noche. Solo pensarlo le provocó náuseas que solo pudo eliminar con la bebida. Enfadado. Recordó entonces la carta de su madre y el barco en que la había convertido. lo pasaba realmente mal. incluso con los zapatos puestos. los trabajadores de los campos y los excursionistas paseaban hasta altas horas de la madrugada. como suele suceder. la leche salió despedida en chorros hacia la pared. era una aventura peligrosa. en dirección hacia la ribera. Flaco arrojó las monedas sobre la mesa y se marchó sin despedirse. fue a la cocina a cortar el envase pero.. lo que a Flaco le proporcionaba cierta tranquilidad cuando tenía que ir a vigilar el establo de Wheel. La idea no le hacía la mínima gracia. una jornada de asco y soledad. . Aquel día tendría que comer y dormir en el establo de Wheel. A las cinco de la tarde las calles de Negro estaban desiertas.así te coman las ratas'. debido a su falta de agilidad natural. Bien mirado. esto eran problemas añadidos a los que ya sufría: en primer lugar. Odiaba quedarse sin leche para el desayuno. cuyo agua era tan fría que meter los pies en ella. Pero en invierno la cosa empeoraba mucho. cerdo. una pequeña tienda regida por un viejo cascarrabias al que le colgaba una baba blanca cada vez que se ponía a hablar. el calor. y ni hablar de la ribera del río. incluso aquello podía interpretarse como un pequeño homenaje. Como todo el mundo sabe. el viejo estaba realmente afectado. En efecto. se trataba de una situación distinta.El verano se había marchado demasiado pronto. cuando comenzaba a hacer frío necesitaba algo caliente que llevarse a la boca. Antes de llegar a la ribera. Aquella mañana. Cuando llegó a la cabaña. Sin embargo. su soledad se acentuaba. En verano.. y cuando tenía que quedarse toda la noche en el establo. 'Viejo paleto.y la nochesería largo. Uno de aquellos días otoñales que ya mostraban su parentesco con el invierno. con la consecuencia de que al final del invierno hemos tenido en realidad dos inviernos: el frío es largo y duro. Coherente con su creencia.

Cuando amanece. Pero la aurora es un regalo que cuesta mucho obtener. sino un espacio glaciar. A menudo meditaba sobre falsos dilemas. velaba ese peligro intangible que solo concede la noche a las cosas que ella envuelve. Por otra parte. en cuanto cayó la noche. un lugar hostil en el que cada habitante o compañero de ese infierno eran plantas heladas. y lo que parecía una sombra amenazante en la noche se revela un pequeño animal o una cosa sin importancia.no era un lugar cálido habitado por el fuego. el simple silencio ya era una amenaza. y entonces Flaco perdía la paz.qué duda cabe. era su casa. sucedía cada vez más a menudo en inviernoentonces el terror se apoderaba de él de la misma manera en que lo hacía en el rancho de Wheel. Las herramientas de trabajo estaban en su lugar. incluso cuando ya había acabado su segunda botella de vino. Flaco había descubierto que el infierno. Pero para ello es necesario un gobierno absoluto del silencio. duros competidores por la existencia. de pronto las cosas comienzan a cobrar humanidad. como los que precisan los lugares inhóspitos como los desiertos y los glaciares. en su cabaña se encontraba más agusto.que como dijimos. De modo que lo que aparentemente estaba en su correcto sitio. Flaco conocía muy bien esta verdad. en el que no es necesario que exista ninguna amenaza tangible para que el terror inunde las venas. y los animales tenían la comida necesaria. Pero Flaco no podía dormir. . toda la ribera emanaba calma. y uno de los más frecuentes era este: si sentía más miedo en su cabaña de Negro o en el rancho de Wheel. ese terror tenía un nombre común. mientras no se experimenta al grado suficiente en que llega a invocar la presencia del peligro. Es cierto que los animales del rancho solían transmitirle cierta calma. y la luz de la luna regaba con abundancia la noche. En el edificio de al lado. Los animales dormían en paz.pero cuando Marollai dormía en Freeheut. Sin embargo.Al llegar al establo. Nunca se conoce hasta qué punto el silencio puede erizar la piel. todo estaba en orden. pero también era cierto que muchas veces dormían tan profundamente que parecía que estaban muertos. En realidad. Los habitantes de ese infierno llamado Negro eran precisamente de esa clase: animales hostiles y extremos. ese terror se conocía mejor por la palabra soledad.el rancho propiamente dichotampoco había nada inusual. Decidió dar un paseo por el camino que llevaba del rancho al río Helland.que bien podía ser también el nombre de la más extrema soledad.

¿qué son los castigos. Con el tiempo. sino consecuencias lógicas de nuestros actos fallidos? Era el fin. sino consecuencia directa de su radical falta de esperanza.que con el alcalde. Notó cómo el corazón parecía salírsele de su lugar. un temblor le recorrió el cuerpo. en quien confiaba Flaco era en la presencia de su furgoneta. más parecía un perro del infierno que un ser humano. Tomó un palo y se acercó con cuidado al establo: de alli procedía el ruido. Cargado con el palo. Se dio cuenta de que tenía el pulso acelerado. Finalmente. Comprobó que tenía la frente caliente y un nudo en la garganta. el teniente de policía o el carnicero de Negro. caminando como podía a causa de su sufrimiento y su embriaguez.Flaco sostenía más contacto humano con los animales de Wheel. Pero le costaba pensar. puñeteros bichos'. Ni siquiera Marollai era un sujeto fiable. también allí un ser humano intentaba vivir. un montón de murciélagos batieron sus alas y le pasaron por encima de la cabeza. cierta inercia provocada por la adrenalina le hizo avanzar cada vez más rápidamente.cerdos y vacas. Aunque conscientemente hubiera elegido marcharse de allí cuanto antes. Había despreciado a sus padres y había dejado de lado a Marta. Tal era la pregunta que le atormentaba una y otra vez. pero eso le pareció normal.envuelto en aquella manta. Al regresar al zaguán.una especie de rastrillo para arar la tierra. Al rato. un estruendo le despertó de golpe. rara vez se acercaban a casa de Flaco para ofrecerles ayuda o víveres. Se quedó recostado en el zagúan del barracón. todo estaba en orden. con una manta echada por encima y con la botella de vino medio vacía en la mano. Por lo demás. imbuidos en sus propias idiosincrasias y mezquindades. que al menos servía de símbolo para informar al extraño de que también allí había vida humana. comprendería que esa oscuridad mental no era solo debida a su consumo excesivo de alcohol. Estos últimos eran individuos singulares que no parecían conservar un átomo de humanidad o solidaridad. Cuando abrió la puerta del establo. en realidad. 'Maldita sea. 'Cuándo se rompió el hilo que me unía con la vida'. . Los animales del establo parecían exaltados. Parecía que todo lo que sucedió después era un castigo a causa de su comportamiento. aunque su cabaña estaba aislada y rodeada por un bosque. Algo le impedía ver con claridad.

Lo mejor que podía hacer cada vez que visitaba El Coyote era beberse lo más rápido posible su consumición. Los parroquianos eran para Flaco cucarachas. desde entonces. Y huir de allí. un joven labrador de tez oscura que siempre iba acompañado de su botella de cerveza. o un lagarto. Flaco tenía la mínima relación con Jerry. Era un sentimiento mutuo. A Jerry solo le alimentaba esa cerveza y su equipo favorito de rugby. Sus gentes cada vez lo miraban peor.pero en vano. no empeorando las cosas. 'Esos sureños inútiles no saben hacer nada'. Solía tomarse su zumo de piña mientras le miraba sonriendo. El último parroquiano asiduo de El Coyote era un chico joven del que no conocía su nombre.* La taberna El Coyote era un lugar sórdido y macabro. Con el paso del tiempo. al menos. Otro de los asiduos al lupanar de El Coyote era Jerry Mathews. era un sujeto gordo y malhablado cuyo acento provinciano le hacía difícil a Flaco la comprensión de sus palabras. El primer verano. Flaco compraba habitualmente allí el vino. aunque en ocasiones también se tomaba un vaso en el lugar. Flaco había tratado de ser simpático con el joven. o. cada vez detestaba más hacerlo. y sabía que eso no era una ventaja para su supervivencia en Negro.intentando ganarse su confianza. En vano se le podía sojuzgar o tentar con algo distinto a esto. . El muchacho se presentó a media noche con sus amigos armando jaleo. pero al mismo tiempo el único sitio en algunos kilómetros donde poder echar un trago. era lo que solía decir. hostil. Llevaba viviendo allí ya casi dos años y aún le miraban como a un extranjero. Pero como con el resto de la gente. extraño y peligroso. La reacción del muchacho fue siempre la misma: una sonrisa enigmática y una cautela que le protegía del saludo cada vez que Flaco intentaba acercarse a él. fue el protagonista de la primera 'broma' sufrida por Flaco en el rancho de Wheel. tan solo sabía que era hijo del frutero de la localidad. O eso le parecía a él. un hombre cargado de prejuicios y un carácter fácilmente inclinado a la corrupción. quizá él era para ellos un escarabajo. el teniente de policía. como tramando algo. Pero bastó un par de conversaciones para detectar en él a un gusano sucio sin escrúpulos. Rooster. Hablaba de los inmigrantes como si fueran deshechos.

La falta de comunicación con sus vecinos le impedía la solicitación de ayuda. Era evidente que aquel hombre ocultaba algo. Y dudaba de que alguien verdaderamente peligroso tuviera la intención de asaltar el rancho a mano armada. Y ahora se añadía un pequeño problema más. principalmente porque Flaco tenía tantos motivos para sospechar de él como él mismo de Flaco. . Y si con la escopeta al menos sentía cierta seguridad. En aquellos últimos días de otoño se había instalado una atmósfera asfixiante sobre Negro. pero llevar demasiado lejos estas deducciones era absurdo. Era un sitio desolado y fácilmente atacable. pues el sitio más cercano estaba a treinta kilómetros y en invierno el camino era impracticable. En su favor. ambos eran bichos raros. Desde luego. En efecto. los pocos habitantes de aquel infierno se habían refugiado en sus cuevas y las calles estaban desiertas. Siempre podría llevarse la escopeta. En ocasiones le había visto merodear en torno al rancho de Wheel. de nacionalidad probablemente europea. pues nadie sabría si estaba cargada o no. donde eran poco frecuentes los actos delictivos. No se le conocía ocupación alguna. tenía el hecho de que el rancho de Wheel era un sitio relativamente tranquilo y que Negro era una localidad del interior. nadie vigilaba Negro a partir de las doce de la noche. siempre mostraba cautela cada vez que se cruzaba con él. este era un argumento falaz. En otras palabras. Pero las ideas oscuras son las que más fácilmente penetran en nuestra mente. si funcionaba o no. No podía dejar de pensar en el tipo extraño del bar. a saber: que la escopeta se le había estropeado. sin ella era como un animalillo en medio de una jungla. quizá quiere asaltarme en mi cabaña para eliminar el obstáculo que le impide robar en el rancho de Wheel'. Pero tampoco podía comprar un arma. Nunca salía el sol. Vigilar el rancho de Wheel sin ayuda de su escopeta era una temeridad. Era un extranjero como él. Como si las lluvias y el frío hubieran llegado para quedarse.Había un último asistente a esta iglesia de laicos y alcohólicos que le causaba especial desasosiego a Flaco. pero en ocasiones le servía para calmar los fantasmas de su cabeza. La cabaña de Flaco era un punto débil dentro de ese panorama fácil para los delincuentes. No era un tipo de fiar. En cualquier caso. El teniente de policía se marchaba a su casa de Freeheut a las doce de la noche. y también en torno a su propia cabaña. 'Quizá está merodeando porque tiene en mente robar los cerdos.

un pedazo de mierda inútil como ese tampoco era la solución de nuestros problemas'.todo ello eran elementos de esa tormenta que solo a duras penas sofocaban los tragos de ginebra y el ardoroso vino-. de la cura. no había duda de ello-. Encendió su linterna y vio a lo lejos el rancho de Wheel sumido en la total oscuridad. a la enfermedad. hizo un gesto y se marchó. Allí debería pasar otra noche más. de la sanación. por favor-. en medio de la niebla. '-Cerramos. Una tormenta de angustia regaba los órganos internos de Flaco. 'Otra noche en el infierno'. El miedo a la muerte. Winstley. la ciudad abandonada.todo esto era mucho peor que una cirrosis futura. su antigua vida. a la soledad. cerramos. Buenas noches a todos'-. nadie le escucharía llorar. La niebla se erigía en juez del espectáculo. el olor del cabello de Marta. el ambiente hogareño de la casa de sus padres. Winstley echaba el cierre con el cigarro eterno en la boca y la mueca desgarrada que lo distinguía.Aquella noche no se entretendría mucho en El Coyote. 'En cualquier caso. sus padres. La lluvia caía suavemente. póngame otro ginebra frío. Sabía que aquella noche. y otra vez el alcohol a la búsqueda de la venda. casi en silencio. .eran golpes demasiado fuertes como para sufrirlos en total sobriedad. Otra vez aquel nudo en la garganta. Derramó unas lágrimas que luego limpiaría con la etiqueta de la botella. y apuraba la última copa. 'Se acabó la seguridad'pensó Flaco. Frente a él. -Winstley. Tomó su sombrero. El teniente había dejado ya su ropa de trabajo y su arma en la comisaría. A unos metros de Flaco. Flaco sabía muy bien que era una cura con efectos secundarios desastrosos. el crepúsculo hiriente comenzaba a morir para dar paso al manto estelar. dijo Flaco.Marta. Pero en aquellos momentos los efectos inmediatos superaban con mucho los secundarios. La melancolía de la memoria.

3 .

sobretodo cuando es inusual o incomprensible. El gordo no se hizo esperar y antes del amanecer ya estaba en el rancho Wheel. intentaba ser astuto y conciliador. y ahí estaba el mezquino de Bill Rooster para dar muestra de ello. Cómo y cuándo. con una hamburguesa entre las manos y una mancha de mayonesa en los labios. . Volvió a negarlo e incluso se permitió una sonrisa falsa en su rostro. de la mínima palabra que había salido de su boca. 'Quiero ofrecer mis disculpas por el espectáculo'.Que nuestros actos tienen consecuencias. dejémoslo aquí. ésta era una sabiduría que le costaba mucho aceptar a Flaco. pero cuando uno cometía un error. bueno. 'me han llegado rumores de que usted estaba enfadado con el párroco y solo quería aclararlo con usted'. 'Bien. Flaco no iba a cambiar su estrategia. como los de un animal estúpido. tan solo pretendía cazarlo'. no le faltaban registradores del mínimo acto. para lapidarlo. Lo cierto es que no estaba nervioso: había llegado a un punto en el que cualquier pretexto para embroncarse con alguien de Negro le venía como coartada perfecta para abandonar el trabajo y marcharse de allí. pero lo cierto es que a Negro llegó la extraña noticia de que Flaco. Iba a costar mucho aclarar las cosas. Solo quería hablar.'no fue nada. ya sabe usted que a esas horas no hay nadie por allí y encontré un sabroso conejo. éste le iba a pasar factura. siempre existe el animal traidor que da noticia de lo hecho. Flaco intentó quitar hierro al asunto. Y aún allí donde parece que estamos solos y que nadie nos escucha. que cuando se necesitaba la solidaridad de Negro. Pero el gordo no estaba del todo convencido. para Flaco.el 'cuidador del rancho Wheel'había 'ido a buscar al cura para matarlo'. Pero tampoco era tan necio como para no darse cuenta de que si cometía algún error grave. estaba probando mi escopeta. El gordo llevaba la camisa manchada con la salsa de hamburguesa y sus ojos pequeños. Así sucedió en este caso. etcétera. En cualquier caso. de aquel lugar remoto de Norteamérica. era un misterio. Aún así. miraban hacia los botones de la camisa de Flaco con la misma idiotez que lo haría un niño al ver rodar por primera vez a una peonza. El jueguecito con la escopeta en medio de la noche era un brillante ejemplo que iba a servir como paradigma en adelante. ¿está usted seguro que no pronunció el nombre del párroco? Algunos vecinos dicen que le oyeron gritar su nombre'. se tocaba la perilla en un intento de aparentar una astucia de la que no disponía. Era increíble. nadie estaba allí para ayudarlo.

pues de hecho lo había visto tan solo un par de veces en dos años: pero ahí estaba el maldito. Y aquí fue cuando el párroco modificó por completo su comportamiento. '¿Algún problema?'. Una de ellas se llevó las manos a la boca. pietista.no pudo evitar encontrarse con el párroco. Pero en lugar de mostrar rencor hizo un saludo con la cabeza y siguió su camino. Era claro que no se podía evitar lo inevitable. Vaya que lo sabía. mejor dicho. Flaco intentó evitar cruzar la plaza y zigzagueó por las calles menos transitadas. '¡Oiga usted! ¿Qué quiere usted de mí? ¡Le ruego por Dios que me permita seguir mi camino!' Como un reloj de cuco cuando da la hora. Era claro que a pesar de todo sentía una vergüenza infinita: ahora era oficialmente el loco del pueblo. Son rumores de viejas. Cuando regresó a casa. un párroco nacionalizado estadounidense pero de origen polaco. afectado y fuera de sí. el señor párroco sabe que usted no ha podido decir eso. ésta ya era la alegoría de la falsedad. No quiero que esto sea una causa de molestia o de pesar entre los vecinos del pueblo'. Entonces sucedió lo que solo le sucede a gente como Flaco. Ya sabe como son los pueblos'. dos ancianas que salían de la nada para contemplar el asunto. O eso afirmaba. rodear las calles más populosas. con la cabeza bien alta como si se encontrara delante de su asesino futuro. a fin de cuentas. visiblemente alterado.si es que ese adjetivo tenía sentido para hablar de un pueblucho repugnante como Negro.'De todos modos. Overbeck intentaría girar para evitar el choque. el párroco se tocó el sombrero y siguió su camino. Después continuó andando sin mirar atrás. Lo primero que decidió Flaco fue dibujar una sonrisa en su rostro. Aunque nunca se podía estar seguro con esa clase de personas. iré a hablar con el señor párroco. es decir. asesinaban a Flaco con sus ojos. el policía estaba con él. A pesar de haber tomado lo que él creía 'era la decisión más inteligente'. se tropezó en dirección del párroco. pero si la que había intentado con el gordo Rooster era falsa. . Cuando éste quiso tomar su camino. el símbolo del cinismo. Lenny Overbeck. El policía pareció volverse afable por momentos. pero Flaco decidió cambiar la dirección justo en ese momento. No fue eso lo peor. bramó Flaco. Overbeck no era tonto. Rooster era cualquier cosa menos sincero. Tras ello. Las viejas miraban a Flaco. no lo creo. Así que. le ruego no se lo tome a mal. se había dado cuenta de ello. ahí estaban de súbito dos testigos. esquivo y orgulloso: el encuentro era inevitable. Era algo inaudito. 'Oh. si usted lo desea así. Flaco solo pudo sobresaltarse y pedir perdón.

Que era tarde para detener sus efectos catastróficos.quizá a causa de que su cabeza daba vueltas sobre el tema del párroco y lo que implicaba. después de todo. más grave también. o que hubiera pronunciado a gritos el nombre del párroco. Cuando eso sucede. que hubiera empuñado el arma y pegado cuatro tiros al aire. 'Qué absurdo. un hombre que ha perdido la esperanza es capaz de comenzar a quebrar los límites en los que se desarrolla la normalidad de su vida.aunque sabía en el fondo que lo más probable es que no estuviera allí-. Vaya.Cuando llegó a su casa. Solo al día siguiente sabría que ese gozo se debía en realidad a las tres copas de Chardonnay con las que había 'celebrado' su particular jornada de reflexión y absentismo laboral. derivada de eso que en el argot popular se llama 'tocar fondo'. comenzó a reír como un loco. lo grave. El problema. era precipitado acusar de todo ello al alcohol. de los pájaros saltando de árbol en árbol. Había cometido una imprudencia: ese era el dato inicial. ni mucho menos.¿cómo sabía que otro día. . ¿Cómo es posible que se haya complicado tanto esta situación?' Pero la broma y la farsa dieron lugar a la reflexión seria y melancólica. Evidentemente. a la pérdida del control derivada de la falta de esperanza. del lejano aullido de los lobos en el bosque. Ni siquiera se fijó en si la furgoneta de Marollai estaba aparcada afuera. Había conocido ese mecanismo a través del cual. en otro arranque de locura.abren una caja de Pandora difícil de controlar. Esa noche.las locuras.no hay que esperar demasiado para que esa cadena de locuras comience a ser más frecuente. hasta Negro tiene su gracia. ¿Había tocado fondo Flaco? Esa era la pregunta a la que debía responder. Lo preocupante venía ahora. Y lo que venía después de ello era aún más grave. Y es que Flaco sabía muy bien que las imprudencias. se ha abierto ya el himen psicológico que puede llevarnos a cometer locuras cada vez mayores. no iba a cometer un acto más grave? Esto le aterrorizaba. Aquella noche no iría a cuidar el rancho Wheel. Aunque para él.pero por otra parte intuía que esa caja se había abierto ya. Mas tampoco estaba inquieto por la soledad.incluso disfrutó del silencio. Se quedaba en casa. mientras se echaba un vaso de vino cargado hasta los topes. Porque cuando se comete un acto de desesperación. Y lo grave del asunto de la escopeta no era. todo esto provenía del abuso del alcohol y de sus arrebatos delirantes.nada aterroriza más que lo que puede proceder de nuestras fuerzas ocultas. era que ello respondía a un acto de desesperación.esto también lo sabía Flaco.

Todo ello parecía sacado de la película Sacrificio.* Una sola noche. El problema ahora era qué contar a Wheel.era un hombre muy rico y este rancho era solo uno de las decenas que eran de su propiedad. sin fuerzas. encontró lo previsto: los cerdos habían sido sustraídos.parecían muy bien una alegoría de su propia vida. Cuando abrió. Decidió amontonar lo que estaba roto y hacer una pira con ello para calentarse. Esto no era en sí mismo malo. Arrojó el chisme lo más lejos que pudo. una señal de alarma se encendió en su espíritu. Pero al rato ya había entrado en una especie de trance filosófico. Para colmo. La maldad del espíritu provinciano. Solo que aquí no iba a haber absolución personal a través de una conflagración atómica universal. Notó cómo se le aceleraba el pulso mientras corría hacia allí. el mechero había dejado de funcionar. apenas cruzó la ribera del Helland y se dio cuenta de que algo no estaba en su sitio. De momento no lo llamaría. una sola noche de otoño en la que había faltado a su cita con el trabajo. diríamos.paleto.y dejara pasarlo. Algún malnacido había aprovechado la ausencia de Flaco para irrumpir en el rancho y llevarse los animales. quien por otra parte podía aparecer en cualquier momento por el rancho.se le hacía transparente a los ojos. maldiciéndolo todo. qué hijos de puta'. 'Hijos de puta. como si fuera el último de su vida. debía ponerse en contacto con Wheel. aquellos destrozos -los muebles desvencijados.cada vez se le presentaba más como su salvación . o quizá fuera el final laboral para Flaco. Alguien -evidentemente el ladrón de los cerdoshabía irrumpido violentamente en el barracón rompiendo cristales y puertas y haciendo numerosos destrozos. bastó para que se produjese el incidente. las ventanas quebradas. Mientras pensaba en estas bobadas. analizando lo vano de las cosas. El quicio de la puerta de madera roja del establo se hallaba entornado. Aquel desorden. de Tarkovski. sin saber cómo actuar. Flaco no daba crédito. Se sentía como si hubiera sido derrotado. A la mañana siguiente. Se sentó sobre unos muebles rotos y allí encendió el cigarro. Quizá se lo tomara como un mal menor. divagando y perdiéndose. Debía comunicar el robo de los cerdos. Pero cuando llegó allí se encontró otra sorpresa. Se sentaría en el porche a fumarse un cigarro y a meditar cómo iba a encauzar el problema. El problema con Wheel era su carácter imprevisible.

lo que convertía en imperdonables los pecados de esos sátrapas. Le molestaba tanto hablar con él que solo en casos sin remedio lo llamaba.particular. El sentimiento era el mismo. estimado señor. uno de sus hermanos se ha escapado del establo'. Para Flaco eso era lo más intolerable de todo. Esa figura sombría y terrible que representaba el profesor en la infancia se transmutaría luego en la figura de autoridad policial de la adolescencia. Para ello contraatacaba con argumentos intelectuales. precisamente como la de un cerdo o un animal de porqueriza. Sabía que si él dispusiera de una sola décima parte de aquella fortuna la emplearía en otras cosas. desde el profesor de escuela al inspector de policía. justificándose mentalmente ante Wheel. y eso sí le ponía nervioso. Mas estas sabandijas estaban en las antípodas con respecto del hombre rico cultivado. lo que era malo era la escena de violencia verbal que iba a tener lugar. siempre en el ojo de la autoridad. un hombre obeso. joyas o prostitutas.aunque últimamente apenas leía nada-. como un descanso del infierno en que vivía-. Lo que nunca pudo comprender de esa gentuza. era por qué motivo dilapidaban su fortuna en cosas tan banales como yates. . Lo primero que hacía cada mes que cobraba su sueldo era comprar un par de libros. que le recordaban a la época en la que era un escolar torpe y perezoso. Pues en el fondo respetaba la figura del aristócrata culto que cultivaba su alma. Wheel representaba a la perfección el paradigma de rico vicioso y corrupto. como en pagarse una buena carrera o en comprar las obras completas de Nietzsche. Flaco intentaba evitar a toda costa que también Wheel fuera el heredero psicológico de aquellos tiranos que habían conformado las distintas etapas de su vida. siempre en el ojo del profesor. se decía Flaco a sí mismo.era la banalidad moral de aquellos ricos lo que a sus ojos los convertía en animales peores que los cerdos. un rico sin escrúpulos. cuando Flaco cometía pequeños delitos y como consecuencia debía comparecer en la comisaría. Este era uno de esos casos. No soportaba las regañinas. que explotaba a sus trabajadores y se mofaba de ellos. La voz de Wheel era gangosa. una figura que a Flaco le producía el mayor de las náuseas y de los espantos. En suma. restaurantes. 'Wheel. que pasaba la vida de restaurante en restaurante y cuyo vicio inconfesable eran las putas. pensaba Flaco. Le parecía obsceno que se pudiera dilapidar un dinero tan preciado en cosas tan estúpidas. y también ahora ese sentimiento volvía a aparecer con respecto de Wheel.

Y procede que después la navaja cortara en dos tu cabeza de rinoceronte y luego con ella nos hiciéramos una corona. Era una regla básica de la vida en el moderno capitalismo. paleto y rico era un cóctel explosivo. Pero Flaco no iba a decir nada más por el momento. la Bestia nos barrerá como quien levanta un poco de polvo con la suela de su zapato. Flaco tenía que volver al principio. tan solo ecos o gritos en el desierto. . Por teléfono. El mismo Wheel no se había resistido a los encantos de la política. La coartada era buena.La combinación entre corrupto. Esta última advertencia le hizo temblar a Flaco. Al regresar al rancho. Cuéntamelo otra vez'. procede que después lleváramos tu cuerpo de cerdo a la plaza y allí levantáramos una gran guillotina. siendo concejal de un pequeño estado de Massachussets hacía ya algunos años. y Flaco lo sabía. desde el rancho a la ribera mediaban unos quinientos metros. mañana por la tarde iré al rancho. y Flaco no era tan tonto como para no verlo. tu ganado. De modo que crucé la ribera para localizar a su dueño. Podemos luchar con un ejército de argumentos. Pero todas estas reflexiones eran pura ceniza. Pero tampoco Wheel era tan brillante como para darse cuenta de ello. 'Escuché un ruido en la ribera del río. Eso es lo que procede'. Serían las tres de la mañana'. y ya vemos qué procede'. el clientelismo. Había que llamar a Wheel. sortear como podía las preguntas en las que se evidenciarían sus faltas. Entonces vi que una linterna estaba apuntando. vi que el establo estaba abierto. 'Está bien. 'Pero qué ha pasado. pero en cuanto colgó el aparato. todo esto era parte de la personalidad de Wheel. era evidente que no era un gran mentiroso. los negocios. De nada sirve embestir con nuestra cabeza a la Bestia. pero ya había desaparecido. como animando a Flaco a que siguiera contando su aventura. se apagaba por momentos. tus tierras. se transformó en burla descarnada y violencia. otros ocultos al otro lado del rancho hubieran podido atacar el establo. yo te diré qué procede. Hay algo de auténtica impotencia en comprobar como la razón no sirve de nada cuando se trata de la Bestia. al rancho. se quedó callado al otro lado del aparato. que una sola mota de polvo de poder nos abrasará con su furia. Su voz temblaba. 'Menudo imbécil. Nada podía relevarlo de semejante trance. No dijo nada. Carraspeaba y repetía de continuo. suficiente para que mientras él los recorriera. Los favores. y fui a mirar. Sin poder no somos nada. Procede que deberían quemar tus cerdos. desde allí. la voz del patrón no parecía tan grave. Porque la Bestia nos destrozará primero.

Tomó un rastrillo y lo arrojó lejos. . Lo necesitaba ya. Finalmente. Necesitaba un trago. pero sin miedo: debía llegar a la taberna de El Coyote mucho antes del mediodía. en dirección a la ribera. Iba a paso ligero. antes de cruzarlo. miró de reojo al rancho. Caminó en dirección al río Helland y. lo atravesó.

4 .

que. 'Son apenas las cinco. se introdujo en su furgoneta y arrancó con violencia. los truenos se oían aún lejanos pero amenazaban como si fueran trompetas del apocalipsis. Pero no lo hacía. a siete kilómetros. pero algo falló y la camioneta se deslizó violentamente por el pavimento.Se echó la cuarta cerveza de medio litro al gaznate y salió por la puerta de la taberna. Aparcó como pudo frente a un desfiladero y salió del camión. Desapareció de allí en menos de un minuto. Supo que también él lo había divisado. Sin darse cuenta. Flaco pudo reducir la velocidad hasta el punto en el que el accidente no fuera peligroso. intentó frenar. La luna derecha estaba rota. ya casi no le quedaban provisiones de lúpulo. dio varias vueltas al pueblo buscando al sospechoso. esperando que escampara. Junto a él. en definitiva. y luego otra. Lo que no era fácil. de modo que no había tiempo que perder. ahí tenía al culpable. pero lo suficientemente útil como para poder moverse cómodamente en Negro. pues exigía algún pretexto como modo de acercarse a los vecinos e indagar. Cuando pudo ponerse a conducir. Todo esto fue suficiente para que la cabeza de Flaco estuviera ocupada unas buenas horas. Aún era temprano. tengo todo el día para buscar a ese hijo de puta'. Incluso el alquiler le costó más caro de lo que hubiera imaginado. se decía. Lo primero que hizo fue acercarse a Freeheut. en ese momento. y luego otra. que era extranjero como él. decía. Tenía veinticuatro horas para sacarle rendimiento al vehículo. el parabrisas funcionaba a duras penas. y tuvo que abrir una cerveza. su ocupación. Al cruzar la plaza. No tenía un centavo para comprar un coche. Llovía tanto que no se podía ver ni siquiera a treinta centímetros de distancia. hasta chocar con un árbol. Al llegar a una curva. Aquel hombre de la taberna de El Coyote que siempre le resultó sospechoso. de pie. así que se dirigió al taller de Benblys y logró alquilar por unas horas un viejo Ford que se caía a cachos. Al volver. . Cuando se hizo con la camioneta. se equivocó de entrada y apareció en una especie de cerro. Comenzaba a llover: algunos rayos despuntaban a lo lejos. 'he ahí el cerdo roba-cerdos'. Tenía que averiguar como fuera su nombre. estaba aquel hombre. para comprar vino y cerveza: necesitaba gasolina. era un buen candidato a ser el ladrón de los cerdos. cada vez imprimía más velocidad al vehículo. pudo ver a través de la cortina de la lluvia un vehículo. El motor arrancó solo después de varios intentos.

Allí no había. Tomó la decisión más desesperada: conducir con el coche en aquel estado. Era evidente que la furgoneta se hallaba ya en mal estado antes de alquilarla. el vehículo se puso en marcha. casi sin darse cuenta. supo que el golpe no se había limitado a la parte delantera. 'El hijo de perra de Benblys no vende más que mierda'. maldijo su suerte y le pegó una patada a la camioneta. ningún sospechoso. no tenía ni idea de mecánica. No podía arreglarlo: en realidad. Caminó unos metros y entonces salió corriendo. 'Cojones. Todo era en vano. Intentó colocar como pudo el guardabarros. tan solo un anciano de unos setenta años con un cigarro en la boca y con el rostro sucio por las labores del campo. La furgoneta estaba aparcada de mala manera junto a un establecimiento de ferretería. Entonces. Era estúpido buscar un fantasma del que solo se tenía una vaga sospecha. Empapado y desesperado.pero no pudo evitar abollar el guardabarros. por desgracia. pero lo suficientemente importante como para que uno de los faros se cayera al suelo. no se veía ni un alma. Lo que argumentaba para . Fue una patada leve. Intentó mirar a su alrededor.y Flaco no podía siquiera concretar cuál era esa sospecha-. Pasó una hora. visiblemente nervioso. Había visto aparcada la furgoneta del sospechoso. no es posible. una tarea inútil y desesperada. ¡lo que faltaba! A ver ahora qué le digo al gilipollas de Benblys. 'Lo que faltaba. pero como era usual en los alrededores de Negro. pero éste insistía en caerse hasta rozar el suelo. Quizá no volviera a pasar un coche en tres horas en esa carretera. Del motor salía humo caliente. Al arrancar. la lluvia ya había calado hasta los huesos la ropa de Flaco. como impulsado de pronto por un muelle. y éste comenzaba ya a perder la paciencia. pero a pesar de ello se sentía atraído hacia ella como si ésta poseyera una fuerza magnética irresistible. ¡No es posible!'. A Flaco le daba la impresión de que su táctica de buscar al sospechoso era un pozo sin fondo. Me va a cortar la cabeza'. Rápidamente se dirigió al asiento del conductor. Pero no podía seguir utilizando la camioneta. Y en eso tuvo suerte: logró llegar a Negro. Flaco esperó y estuvo dando vueltas. La dejó aparcada cerca de Benblys y siguió a pie. a que el sospechoso llegase. La lluvia volvía a arreciar con fuerza.

que ya de por sí era bastante escasa. Es el vehículo más utilizado en los pueblos donde hay campo y tierras. según la cual si alguien era sospechoso en Negro de haber cometido el robo de los cerdos. Arrojaba el vaso de cerveza con mala leche sobre la barra.tampoco Winstley parecía atender con agrado a sus clientes. A Flaco le costaba pedir otro vaso cada vez. No obstante. La taberna estaba vacía y él era el único cliente. así que habría que esperarlo. El problema de Negro es que todo el mundo allí tenía una camioneta como la suya.sostener el sentido de su agudo delirio era una reductio ad absurdum. como si estuviera siendo un desconsiderado con él. De modo que era insuficiente. sus ocupaciones. La lluvia había hecho desaparecer toda forma de vida en Negro. en realidad. pero le hacía gracia ese viejo. Todo el mundo en Negro tenía sus tierras. Una cerveza estaría bien.que podían ser culpables de alguna que otra fechoría. como si le molestara hacerlo. Los demás eran muchachos – había mucho niño en Negro. No sabía por qué. saber al menos donde vivía. desde luego. Una camioneta Ford blancaesa descripción era una tautología en un mundo como el de Negro-. Siempre con su cigarro eterno en los labios. Como el dependiente de Forwards and Co. El sospechoso no estaba allí. pasaba por una sola cosa: visitar más a menudo El Coyote. Y no había manera mejor de hacerlo que tomando algo mientras llegaba. De modo que el único sospechoso era aquel extraño. Fue lo que hizo a continuación. Nunca cruzaba una palabra con el viejo Winstley. pero que no tenían necesidad ni eran tan canallas como para robar unos cerdos. La mayor parte de su gente eran ancianos humildes o terratenientes ricos: ninguno de ellos encajaba en el perfil del robacerdos. pues se sentía culpable. inexplicablemente. . Flaco se apostó sobre una mesa que daba a un ventanuco y desde alli veía caer la lluvia mientras sorbía vaso tras vaso.como casi todo el mundo en Negro. el hombre parecía más bien un sapo o una tortuga sabia que lleva ya mucho trecho de vida recorrido. sabía que la mejor y acaso la única forma de conocer quién cojones era el sospechoso. Tenía que saber su nombre. ése alguien era el extraño de El Coyote.

constató lo que ya sabía pero que no quería reconocer. qué tal. Aquella noche sería terrible. Estaba dispuesto a tolerar cierta mendicidad. 'Vamos. pues en Freeheut bien podía haber intentado conseguir un arma. pensó Flaco.. Entonces Flaco se levantó y decidió pedir un whisky. Porque aunque toda noche es terrible en el rancho desolado de Wheel. una especie de escarabajo exótico.Cuando cayó la noche. 'Holaaa. No se movería de allí ni un milímetro. el gilipollas éste'. Flaco seguía solo y ya estaba bastante borracho. o al menos arreglar su escopeta atrancada. Pero esta noche no permanecería sin arma. Hizo alguna broma y se apartó de allí. No sabía muy bien qué hora era cuando ya se había tomado dos o tres copas de Four Roses. ¿Qué se cuenta el viejo Wheel? ¿Sigues trabajando allí. Si se trataba de llegar a Freeheut. el cabrón éste no va a aparecer ya aquí hasta el verano que viene'. maldita. Podía ir a la comisaría y pedir ayuda al gordo repugnante de Rooster. debía -fuese como fuese. 'Maldita sea. No obstante existía otra posibilidad. La vieja Ford de Benblys había ya rendido su servicio. se dedicó a comprar bebida. el destino era negro como el nombre de aquel infierno.conseguir que un vecino le mirara la escopeta.cómo va todo. Una estupidez infinita. la noche siguiente a la que han robado exige la vigilia completa. Más tarde se lamentaría por su mala cabeza. arranca de una vez'. . El gilipollas se acercó a Flaco como si éste fuera un bicho raro. pero después del papelito de la escopeta y el cura no parecía la mejor idea. La furgoneta de Marollai no estaba allí. Al llegar a su cabaña. Arrojó las monedas sobre la mesa y rápidamente se marchó. Fue entonces cuando entró un viejo parroquiano al que Flaco odiaba.. pero esto era demasiado. se dijo. uno de esos pesados que siempre quieren saberlo todo acerca de uno. Winstley leía la prensa local en una esquina. en lugar de eso. Otro día sería el propicio para buscar a su sospechoso robacerdos. 'Lo que faltaba. mientras fumaba su cigarro. las cabezadas a las que estaba acostumbrado Flaco ahora no podían permitirse. Sin embargo. arranca. eso podía hacerlo en cuestión de minutos. Flaco intentó desviar el tema de conversación. no? En la finca de Wheel'. Aún tenía las llaves de la furgoneta de Benblys.

'Ni romanticismo ni nada'. Y no era por falta de tiempo: tenía todo el que quería y más. Pero la vida de Negro le .Resignado. Cuando atravesó el lecho del río. Ellos se imaginaban una remota aldea del centro de los Estados Unidos y el romanticismo que podía rodear todo aquello para un escritor atormentado: las noches de lluvia en compañía del whisky. envuelto en el silencio criminal de la lluvia. se decía. estaba ya roncando como un tronco. Apenas leía. la existencia rural. todo eso son clichés urbanitas que demuestran la ignorancia total sobre cómo funciona un villorrio perdido de la mano de Dios. Negro era una mierda como una catedral. como un fantasma. La botella no le duró ni diez minutos. ello no habría perturbado en lo más mínimo el sueño narcótico de Flaco. si un elefante hubiera penetrado allí y hubiera arrasado con todo. llevaba barro hasta en los calzoncillos. Cruzó por encima de las piedras salpicándose con el agua: no le importaba. como un gran aliciente para la creación y la práctica artística. La idea de aceptar un trabajo como éste en Negro aparecía. aquellas que garantizan lo que nuestra sociedad entiende como 'éxito': un gran trabajo. evidentemente. abrió la última botella de vino que le quedaba de su compra en Freeheut. Al cabo de ese tiempo. De hecho. su lejanía del monstruo citadino. una familia. Hoy no iba a dormir. A Flaco le había costado dos años aprenderlo. pero ahora lo conocía en profundidad. Si tuviéramos que juzgar la vida de Flaco a partir de estos tres elementos. * Había que reconocerlo: Flaco había desaprovechado grandes oportunidades en su vida. Flaco se dirigió muy lentamente. sin vida perceptible a su alrededor. en dos años Flaco no había escrito una sola línea que no fuera para pedir aplazos por las facturas que no podía pagar o escribir alguna misiva a su madre. su paz. a ojos de sus colegas bohemios y artistas aburridos de café. de modo que la borrachera era más que justificable. Sin duda. hacia la ribera del Helland. una vida acomodada. Desde luego. Su vida mental se había reducidodrásticamente. En realidad. los útiles de labranza acariciados por el sol. vio cómo se elevaba amenazante el maldito rancho de Wheel: oscuro. en un gran fracaso. compraba todos los meses libros que no llegaba a sacar del paquete. Su temida vigilia había sido aplacada con el alcohol. Cuando llegó al porche.consistiría.

más sentía que Negro le tragaba. Cuando en Navidad visitaba a sus padres en la gran ciudad. Cuanto más tiempo pasaba en Negro. Necesitaba paz.que son en suma la gasolina de la literatura. más borroso. en la intimidad. Solo pensaba en Negro: en sus habitantes. de todos los aspavientos inmaduros de los jóvenes intelectuales. ¿Qué 'romanticismo' podía haber en todo ello? Tampoco se lavaba a menudo y se había dejado crecer una gran barba. . Negro era infernal: al menos para gente que como Flaco era extranjera y no podía comprender las costumbres de sus habitantes. alaban e idealizan la vida rural y sus encantos. con sus montañas.se habían reducido a los saludos diarios con los extraños del pueblo. como Prometeo en el Cáucaso. Roto el contacto con la civilización. la idea de venirse a Negro era romper con las dinámicas estresantes que recorren cabo a rabo toda gran metrópoli. Flaco comenzó a caer en prácticas erráticas de las cuales beber en exceso era de las menos peligrosas. parecía un soldado salido de la guerra o un prisionero escapado de su exilio. llevaba sus mismas camisas de cuadros. sus acampadas. que en su deseo de transformar la sociedad. necesitaba poner orden en su mente. su esquí en invierno. Es así como la vida que aborrecían los universitarios en los cafés de la ciudad era para Flaco algo que iba a llegar a anhelar. El experimento con la escopeta lo había demostrado. de hecho. Perdía los nervios con una facilidad pasmosa. como si estuviera en un sueño. le había sustraído tanta energía. Ir a trabajar era un terrible suplicio. y. Como forma de vida. Y no es que Flaco amase la ciudad. en el rancho Wheel. que pensar en escribir le deprimía todavía más. le comía. Sus relaciones humanas. tranquilidad. Lo primero que hacía era ir a la peluquería. Es verdad. Como compraba en los mismos establecimientos que los aldeanos. comer: comer como un desgraciado. algo que él comparaba con las condenas de los dioses y los titanes. Sus experiencias vitales se habían agostado al hecho de dar de comer a unos cerdos y a unas vacas. perfumarse. y todo le parecía cada vez más absurdo. Negro podía ser una grata experiencia para un fin de semana burgués. Lo que vino después no lo pudo imaginar. sobre todo.había deprimido hasta tal punto. Ahora se burlaba. Parecía mucho mayor de lo que era y tenía pinta de leñador alcohólico.

Probablemente. En suma. sin embargo. Al menos en teoría. este pueblo no era un lugar de paz idílica. Era el caso del sospechoso de El Coyote. La realidad. Ni siquiera el peligro estaba ausente de Negro. un hacha que segaba el brazo de un leñador.lo había comprobado. las conversaciones de los jóvenes inconformistas. No solo a causa de su soledad. camiones robados.No había pasado tanta hambre en su vida como aquí en Negro. enturbiaban su monótona existencia. Mucha gente en Negro moría a causa de accidentes de trabajo.que el rancho Wheel era objeto de deseo para algunos desalmados. ningún sitio lo sea hoy en día. En Negro solo se alimentaba a base de bocadillos. al contrario: cada vez que llegaba a la ciudad. Pues Flaco no tenía nada en contra de los ladronzuelos. Nada importaba. Parecía no haber pena en los corazones de Negro. Pero no solo eso. como las epidemias y las enfermedades. Precisamente aquello que atrae a los urbanitas como antídoto de la violencia en la ciudad. Estas noticias no eran gran cosa para los habitantes malditos de este lugar. todo era siempre idéntico a sí mismo. Es en Negro donde la vigilancia policial brilla por su ausencia. sin quererlo. Una dieta muy ascética pero para seres de otro mundo. de una u otra manera. un rostro de resignación sustituía al rostro que hubiéramos previsto en otras circunstancias. que no tendrían inconveniente en enfrentarse a él si con ello lograban sus objetivos. No. De la misma manera que el delincuente de alta cuna traslada sus negocios de Miami a Singapur. El propio Flaco sentía más angustia aquí que en la ciudad. lo obligaba a encolerizarse con aquellos que. frutos secos y alcohol. A la vuelta a Negro. . no encierra la paz idílica que ellos querrían. el ladronzuelo de poca monta se mueve de un villorrio a otro buscando algún pequeño páramo donde conseguir alguna provisión. Y ahí estaba Flaco. Llegar a casa de sus padres era abrir la nevera y tragar todo lo que podía encontrar.se había revelado una empresa muy distinta a la que parecía imaginada en la mente. Los delincuentes y los malnacidos se desplazan con toda facilidad de un lugar a otro. sino porque sabía. aquella idea de exiliarse de nuestra vida civilizada.que siempre recorre. cada vez que moría alguien. regresaba con unos kilos de más y. Luchando contra quien menos le apetecía luchar: contra uno de los suyos. o desarticulan bandas que roban en las casas de campo. todo tenía su ciclo. parecía el jinete pálido de la muerte. Un tractor que caía sobre una anciana. Es en Negro donde día tras día los policías rurales y las patrullas de montaña localizan alijos.

le costaba aún romper el hilo que solo le causaba un sufrimiento indecible. En el horizonte. Pero lo paradójico del caso es que su trabajo consistía en estar en el lugar no adecuado. el verdadero canalla no era el ladrón de cerdos. Desde este lugar el roba-cerdos era un peligro para él. Pero le costaba mantener la visión en ese horizonte.que esa tensión inaceptable desde un punto de vista moral y psicológico tenía que romperse. Esa era la gente con la que Flaco tendría que estar encanallado. Pues sus actos habían puesto en peligro el trabajo de Flaco y complicado la relación difícil que ya tenía con el propio Wheel. sino el Cerdo Mayor.Todo ello le hacía sentirse más confuso y más violento. Había errado su posición en el entramado social. y no con pobres roba-cerdos.una decisión radical. como fuera. y sin saberlo. Flaco sabía – o intuía. se había puesto en la puerta como guardíán del Cerdo Mayor. y no solo metafórico. más se acercaba a ese punto final donde solo algo brusco. en el sitio incorrecto. Y que robaran al canalla de Wheel era una buena forma de hacerlo. más se desgastaba. Él lo había hecho y además se había propuesto encontrar al culpable de los destrozos en el rancho Wheel.podría subsanar esa herida siempre sangrante. o una tragedia. Mas en la práctica era inevitable enfurecerse. quererlo o preveerlo. En efecto. Y cuanto más tardaba en romperlo. a saber: Wheel y gente como Wheel. .

5 .

Flaco bajó al taller de Benblys para devolver el auto. y por extensión. imagina. De todos modos. El rancho Wheel era una de las minúsculas propiedades en el cúmulo de bienes monstruoso que Thomas Wheel gestionaba. pero pensó que reflexionaría mejor sobre ello tomando una cerveza en El Coyote. como si de él fuera la responsabilidad de los males que afligen al género humano? No lo sabía. Pero es absurdo. Luego comprendió que todo había sido en vano. En efecto. Quizá al ladrón no le había dado tiempo a recogerla. ¿Por qué siempre cargaba con esa sensación de culpabilidad. No le harían el menor caso. no investigarían absolutamente nada. Flaco percibió algo extraño. Flaco se sintió estúpido. El tipo dijo que ya la arreglaría y finalmente no sucedió nada. Cuando finalmente iba a dejar los bártulos de la faena en el taller al lado del establo. Una pequeña placa de color plata con el rótulo Houston en el centro. en ocasiones. pues había dedicado todo el día a ordenar y arreglar algunos de los destrozos del rancho. ellos consideran que les preocupan las mismas cosas que a sus patronos. de un objeto que el ladrón se había dejado allí. que desde luego no era la suya. Por teléfono había jurado hacerlo. o incluso pudo suceder que ni siquiera se diera cuenta de ello. Lo más seguro es que Wheel hubiera estado toda la noche de juerga y no le apeteciera viajar hasta Negro. que ve peligrar su empleo si no realiza su labor con eficiencia. en el suelo había una hebilla de cinturón. La policía en Negro era un adorno inservible. Mas después de todo. pero pensó que la reacción del mecánico sería de aúpa. a fin de reducir la impresión negativa que podría tener Wheel sobre lo sucedido. Las manos le temblaban. él no tenía la culpa del desastre de la furgoneta.Pero Wheel no aparecería en toda la jornada. un pequeño error en las tareas mecánicas que exige el trabajo diario es un mundo para el empleado. Pero ahí tenía una prueba. Antes de subir a realizar su turno nocturno en Wheel. son erróneos. que esa misma percepción de gravedad será compartida por el patrón que lo explota. pensó que sería ridículo compartirla con la policía. lo que alivió algo el convulso espíritu de Flaco. quizá. O que simplemente tenía otros negocios entre manos. pero era evidente que otros asuntos más importantes habían requerido su atención. Los razonamientos de los trabajadores. . Definitivamente se trataba de una prueba. Mas eso no era óbice para que Flaco estuviera preocupado. se equivocó. El robo no era un crimen o un asesinato. Quizá hoy el sospechoso también tomara su misma decisión.

nadie miraba a Flaco. una conducta distinta de la usual. Y ello le bastaba para activar su mente e introducirla de nuevo en ese círculo obsesivo e infernal que no podía dejar de lado. esa pista ampliaba el rango de sospechosos hasta límites desconocidos. No iba a comenzar con cerveza. Era evidente que el ladrón habría comprado un cinturón nuevo. 'Malditos animales'. porque cualquiera podría llevar un cinturón parecido y. uno de ellos se dirigió al servicio. pero el descubrimiento de la hebilla iba a cambiarlo todo en la psicología de Flaco. Inspeccionaba con cautela y precisión cada gesto de aquellos aldeanos. como otras veces.' De pronto. pero Flaco prefería imaginarse otra cosa-. Pero quien había modificado su actitud era el propio Flaco. . en realidad. “¿No habrá perdido alguien una hebilla de su cinturón?” Fue casi como si hubiera aleteado una mosca. Los aldeanos negaron con un gesto de la cabeza casi imperceptible. Flaco giró la cabeza hacia el auditorio y proclamó en voz alta. Todo era objeto de examen para Flaco. a pesar de que la lluvia seguía azotando sin piedad el páramo de Negro. al menos. en realidad.mirando al vacío o pensando en la nada. En efecto. Pero era algo. los ojos canallescos de aquel otro. Se sentó en una silla alta y pidió una bebida fuerte. Entonces lo dijo. la desconfianza que le sugería el de más allá. si no como el ladrón de hecho. El sospechoso no había acudido. cada mirada.Esta vez la taberna estaba concurrida. Otro volvió la cabeza hacia la televisión. pensó Flaco. Hoy iba a por todas. Ni siquiera Winstley escapaba en su calidad de sospechoso. Todo le resultaba sospechoso. como si no existiera. algo que no tenía antes. algo que el ladrón había dejado por descuido en el establo. Como si nadie hubiese hablado. Cada uno estaba perdido en su vaso o daba vueltas a un palillo introducido en la boca. sino como un detectiveera más justo. El del palillo se detuvo un instante y al momento comenzó de nuevo a girarlo en la boca. Los aldeanos no mostraban. La mirada aviesa de éste. cada palabra. al menos como alguien que sabía quién podía ser el culpable. Sin pensarlo. en principio. Ya no estaba allí en calidad de parroquiano que va a echarse un trago antes del almuerzo. tendría que interrogar mentalmente y comparar a cualquiera que llevara un cinturón o que le faltara una hebilla en el mismo. decir que era un detective paranoico. 'No hay nada que los saque de su ensimismamiento. y Flaco sabía también que su descubrimiento no iba a contribuir un ápice en la caza del culpable. Y como siempre también.

ahora sí que no te escapas'. Entonces entró un individuo sumamente extraño. titanes en vez de hombres. La hebilla que él tenía era de plata. Flaco sentía que las llamaradas del alcohol le azotaban el vientre. Ya te tengo. a pesar de que ya hacía frío en aquel lugar. Iba a decirle algo. finalmente. no sabía que estaba usted aquí'. '¿Te gusta o qué?'. Flaco regresó lentamente a su silla. Pero no podría decirle eso. le recriminó. Entonces decidió ir él también al baño. ¡eso tenía que ser suficiente! Ahí estaba el muy hijo de puta. cualquier cosa. . pero el aldeano ya se había marchado. Flaco no le había visto en su vida. pudo observar cómo el hombre se cerraba la cremallera. Todo era posible. Y entonces. dándole poderes y energía para enfrentarse a quien fuera. 'Oiga. El sujeto no parecía atender al resto del local. el hombre le arrojó una mirada desafiante. dijo Winstley. Quizá decidió comprarlo de oro para que no pudieran reconocerlo. de color oro. Como era de suponer. Flaco estaba avergonzado. ¿de acuerdo?'. Miró durante unos instantes a todos los parroquianos y. un simple forastero de paso. Antes de entrar. Podía ser un terrateniente. estaba inmerso en la lectura. Flaco nunca lo había visto por allí. esa era de oro.dijo.'¿Va a tomar algo más. Intentaba hacer algún gesto significativo para llamar la atención del individuo. 'Ese puede ser'pensó Flaco. Pero era de la misma marca. amonestándole.. Recordó la escena de El diablo sobre ruedas en la que el protagonista se acerca a quien él creía que era su persecutor. 'Pedazo de hijo de puta. Pero en vano. Cuando entró. lo siento. El sujeto seguía ensimismado en las noticias. decidió instalarse en una silla al fondo.. Se tocó el ala y entró en el baño. había decidido comprar uno nuevo. Flaco no pudo evitar mirarlo.. el ladrón. dejémoslo aquí. Llevaba gafas de sol oscuras y una camisa de manga corta.'Póngame otra ginebra. Sabía muy bien cómo acababa esa escena de la película. le volvió a mirar con desprecio y se marchó. pero doble'. tenía que decirle algo. sin quitarse el cigarro de la boca. a veces. 'No.o. Entonces Flaco se levantó de la silla y se acercó sigilosamente a él. Un cinturón Houston. El aldeano se puso el sombrero. Parecía claro que al perder la hebilla. El alcohol le había proporcionado esa valentía eufórica que nos hace parecer. fue cuando lo vio. Flaco?'.. le dirigió una mirada profunda a Flaco. te vas a enterar.Llevaba un sombrero de ala ancha y una barbita blanca. Pidió un café con whisky y tomó el periódico.

Quizá venía de Freeheut.esa mirada perdida. 'Buenas noches a todos caballeros'. parecía un perro apaleado. como si no importase lo que pasara en el mundo. Esa marca no era típica de aquí. con desdén. éste es. Debía tomar una decisión.pero esta vez fue distinto de todo lo que imaginaba. Aquel tipo era policia también. El viejo Winstley no quitaba la mirada de la televisión. Él mismo las había visitado para comprar ropa. fue hacia el sospechoso. Por la puerta entraba.no le gustaba su presencia.Meditó un poco más mientras simulaba que veía el noticiario en la televisión. El camarero sirvió dos rondas de cerveza a Rooster y a su amigo. Se dio cuenta de que el de las gafas oscuras estaba ojeando la sección de sucesos. en el universo-. Siempre le despistaba Rooster. del campo. Porque se dirigió directamente al de las gafas oscuras y se sentó al lado suyo. eso hace. de la caza. pidió otro ginebra. La adrenalina comenzaba a consumirle. como un cerdo hambriento. Quizá buscaba alguna noticia acerca del robo de los cerdos. Regresó inconscientemente a la barra y se bebió de un sorbo el ginebra doble. Ego te absolvo. Flaco se acercó a la barra. Misterio resuelto. De vez en cuando. con la cabeza baja. Comenzaron a hablar de la familia. Los demás aldeanos seguían ensimismados en sus copas. 'Está claro. quizá incluso de más lejos. . se lo bebió y se marchó a ritmo lento. el desgraciado de Rooster. En ese instante sintió que era su momento. Pero entonces sucedió algo que lo distrajo. Cualquiera hubiera sentido lástima de él al verlo caminar de ese modo. su placa policial. Fue entonces cuando el sospechoso arrojó sobre la mesa. Se está desenmascarando él solito'. Con paso decidido. Más que un hombre. No se ven todos los días esa clase de cinturones en las tiendas locales'.'Eso hace. Se apretó el cinturón y se ajustó el cuello de la camisa. dejaba caer una mirada inocente sobre el cinturón. Flaco sintió que se le caia el alma a los pies.

en dirección a la carretera que llevaba a Freeheut. Con este cóctel de circunstancias.pidió . En suma. Quizá estuvieran acostumbradas a que solo viejos indecentes y babosos pasaran por allí a tomar su copa.* Se llamaba Oligon y no llevaba ni dos días abierto. No le gustaba mostrar su masculinidad agresiva delante de las mujeres. La camarera lo miró con cierta indiferencia. 'Ponme un ron doble. Su técnica para atraerlas era la inversa. pero el alcohol suaviza la tensión que causan las obligaciones y pervierte la percepción del tiempo. Un club nocturno retirado de Negro unos quinientos metros. no tenía ni idea de la hora que era en realidad. Abrió la compuerta principal y penetró en el lupanar. como si nada de lo que se le ofrecía allí le pudiera interesar.pensó.dijo. Flaco sabía que serían las últimas horas de la tarde. pero más allá de ello. Era consciente de que debía regresar al trabajo en un lapso de tiempo moderado. ¿A donde pretende ir con esa tipa. exceptuando un viejo con un sombrero que coqueteaba con la camarera. El club estaba vacío. se decidió por otra que se hallaba en la esquina contraria. No tenía mucho que envidiar en cuanto al físico de la primera. No sabía ni que existía. -'Viejo indecente. Pero el verdadero motor de su caminata a la deriva fueron los ginebras del viejo Winstley. Pero en lugar de acercarse a esa camarera. Flaco sintió una erección inesperada en el interior de los pantalones mojados por la lluvia. solo podría soportarla con un ron bien cargado. Quizá le parecía simplemente un excéntrico. Parte de la culpa la tuvo esa obsesión por encontrar al sospechoso. si ni siquiera puede funcionarle el aparato?' La situación se le antojó tan lamentable que pensó.seguro que tiene a su mujer en casa muerta de aburrimiento. el aburrido. aunque al marcharse hacia el otro lado de la barra regresó con sus ojos hacia él.¿pero es que no lo era?. Se hacía el interesante. llegó a Oligon. Sentía realmente mucha sed. como si aquellos pechos y aquellas piernas recubiertas apenas con una minifalda no fueran un objeto deseable para él. A riesgo de que lo tomaran por un borracho. por favor'. aunque eso significase caminar sin destino a través de una lluvia inmisericorde y una noche fría como un iceberg. Ni siquiera Flaco sabía cómo llegó hasta allí. Unas luces rojas de neón avisaban de que en el local no solo se consumían bebidas alcohólicas.

La doctora le puso varias inyecciones y sintió cómo poco a poco recuperaba la conciencia. Al llegar al centro del pueblo. Flaco sentía náuseas. 'Cárgamelo. hasta que salió finalmente del local. Se retiró de allí. De cuando en cuando. Era un individuo digno de lástima. Se le acercó una jovencita de color de piel ébano y comenzó a coquetear con él. Aún llovía y estaba absolutamente empapado de agua y barro. quizá tenga usted que plantearse abandonar ese trabajo y marcharse de aquí.que podría recuperarla. Le pusieron una vía y lo tuvieron en observación unas horas. inadecuado en ese momento.al menos cuando estaba ebrio. Dando tumbos. no a causa de la muchacha. arrancaba en ataques de llanto. que penetraba suavemente en esa esfera de intoxicación etílica que inaugura la tiranía del alcohol sobre el esclavo y súbdito de la conciencia. Atravesó la puerta de Urgencias y casi se arrojó en los brazos de los médicos. Volvia sobre sus pasos hacia Negro.tan solo el viejo y él. lo era. En efecto.de modo que a la camarera no le supuso un sacrificio ser condescendiente con aquel extraño. . Todavía pensaba. incomprensible. No entiendo qué hace aquí un individuo joven como usted. giró hacia la calle que lleva al pequeño centro de salud. Un recuerdo incómodo. meditó un segundo y cambió de idea. Es decir. sino porque comenzaba a comprender que ya no podría controlar su borrachera. Al cabo de unos pasos.un segundo ron. Los médicos lo miraban con preocupación. No había mucha gente en el local. se le clavó como un puñal en el corazón: el recuerdo de su amada Marta. Flaco comenzó a sentir que el alcohol poco a poco iba tomando sus funciones conscientes. 'Dice usted que cuida el rancho Wheel. poco a poco. aunque creía poder entender lo más importante de ellas. se hacía más y más consciente de que la intoxicación alcohólica que sufría era grave. Bueno. en un pueblo como este'. pensaba Flaco. se tropezó con la maleza y cayó desastrosamente al suelo. 'Es una etapa peligrosa'. Lloraba. Las palabras le llegaban a Flaco como desde un túnel lejano. por favor'. Antes de que se diera cuenta. A medida que caminaba a través de la lluvia y la noche. más grave cada vez. llevaba una borrachera de aúpa. Al llegar a un cruce desde donde se podria ir a la ribera del Helland. Se levantó.

' Al salir de allí. un astillero en el que el protagonista se ve reflejado. Aún llevaba la gasa en el brazo. pero para dar paso a un viento frío. decidió que dormiría en su casa. un brazo esquelético. La lluvia paró por un instante. necesitara un descanso redentor.este autor tiene un libro que se llama Piedra Infernal. En el libro hay de hecho un barco tal. Las luces nocturnas solo duraban las primeras horas de la noche. Fue a abrir la puerta de su casa e instintivamente miró. Trata de un borracho que encalla en un hospital psiquiátrico. Habia adelgazado muchísimo en los últimos meses. hacia Negro. que le hizo temblar a Flaco. encallados. en pleno delirio. Las náuseas seguían oprimiéndole la garganta. pero al menos se había abierto un pequeño agujero de luz en medio de su ser. hacia la casa de Marollai. Lo único que le preocupaba ahora era recuperar la salud. como un barco que agotado de navegar a través de los mares. Antes de subir la colina hacia la casa. de reojo.Desde luego. '¿Ha leído usted a Malcolm Lowry?'. como el barco. todo se apagaba. a ese punto de no retorno. Él ha llegado. helador. Estaba encendida y la furgoneta aparcada en la puerta. 'No'.continuaba Flaco. Después. a esa profundidad en la que tocamos el suelo y podemos quedar varados. miró un segundo hacia atrás. 'Pues bien. seguía borrachísimo. 'A la mierda con Wheel'. fue su última sentencia sobre el caso. Eso fue como una vitamina para su espíritu. le preguntó Flaco al enfermero. .

6 .

a penetrar en el establo. Lo que vio era inaudito. resurgía milagrosamente y se avalanzaba sobre la sesera desgraciada de Flaco. todos negros. tenían intención de entrar con violencia. los perros comenzaban a saltar por todos lados. doberman seguramente. basta cualquier pequeño detalle para que nos vengamos abajo del todo..podría haber tenido este sueño en el propio rancho y sufrir este aislamiento de la helada allí'. 'Cómo he podido soñar semejante cosa'. La furgoneta de Marollai no estaba allí. Pensó que lo peor del sueño no era el ejército de aquellos hombres encapuchados. Mudo.¿ a qué? Un silencio que solo podía anunciar una cosa: la muerte. Un poco más calmado a causa de este razonamiento. 'Es invencible la canalla'. no solo eso. Intuyó que eran conscientes de su superioridad. En la cocina llevaba varios días rondando una mosca. La voz le había desaparecido. Jamás había sentido una palpitación tan intensa del corazón. se decía. Cuando uno se encuentra inestable emocionalmente. Se levantó de un golpe de la cama.acechando y esperando.. entre terribles dolores de cabeza. ¡No pudo decir nada! La voz estaba atrapada en sus entrañas. En perfecto silencio. pero su pavor era tal que no pudo marcar el número. se decía. a bramar en el porche. pero en vano. Cuando llegó. Ahora había más encapuchados. La helada había cubierto de niebla el exterior y el vaho penetraba con pequeñas gotas las ventanas. Esta vez la policía contestó. aterrorizado. Abrió los ojos un momento para desperezarse del sueño. nueve. Reprimió un sollozo e intentó de nuevo llamar al teléfono. 'Podría haber sido peor. . Lo sabía: iba a morir.o no solo. comenzó a subir a la velocidad que pudo las escaleras del barracón. Tenían intención de entrar allí. quizá ocho. pues. seis o siete individuos con la cara tapada y cada uno arrastraba con varias correas tres o cuatro perros peligrosos.se dijo.Estaba cuidando el rancho Wheel. pero ahí afuera había. vio otros tres encapuchados con sus doberman -siempre en silencio. empapado en sudor. Pero él no pudo decir nada.y poco a poco se incorporó.sino el silencio y la tranquilidad con la que iban a proceder a. al menos. y la niebla había cubierto las inmediaciones de Negro. Aún no podía pensar con claridad. que Flaco no había podido matar de ninguna manera. Flaco lo sabía e iba a la captura continua de la mosca. como un animal que ha quedado varado en una trampa. Era sumamente molesta. Cada vez que creía haber acabado con ella. se levantó y se acercó a la ventana. Intentó ponerse en contacto con la policía. en las escaleras. se decidió a tomar un vaso de leche. intentando escapar por la parte de atrás. Marollai se había marchado.sentía que soñaba todavía.

pero algo se lo impedía. Debía irse de allí. no estaba. Ansiedad y síntomas claros de depresión.las gotas de la lluvia que había azotado durante varios días seguidos a Negro.. cada vez la oscuridad era más siniestra y agresiva. Era todo muy raro. todo aquello debía poseer un atractivo innegable para Lowry. De pronto. El Farolito. Negro debía desaparecer o Flaco debía desaparecer. como Plantagenet en Piedra Infernal? ¿Por fin este barco ha llegado a su última estación? ¿Qué más tiene que suceder para tomar las maletas y salir pitando de aquel infierno llamado Negro? Para Flaco. quien en base a ese atractivo.muy lentamente. La casa estaba cerrada a cal y canto. Se recomienda evaluación a través de su médico personal y posible derivación al centro de salud mental. Cuernavaca.' Bien. y allí estaba la camioneta de Marollai. Él llegaría a casa sobre las 12 de la noche. Doctor Reed Mcarthy. Wachternight. pensaba. de las estrellas. ¿Hemos encallado ya por fin. Se encontraba débil.W. el infierno encarnado. el planteamiento de Lowry era ligeramente distinto. a día 12 de Noviembre del año X. No era el caso de Flaco. Para siempre. ¿Por qué se habría marchado Marollai? Miro su reloj.. pero lo suficientemente distinto como para que mediara un abismo entre su experiencia y la suya. . Negro era el llanto inmisericorde. Las 4. la desesperanza traida a la tierra. Negro no poseía atractivo ninguno.15 de la mañana. Presenta una intoxicación alcohólica aguda y un cuadro de confusión generalizada. Sacó del bolsillo el papel que el médico de urgencias había redactado. en Negro Village. Y no acabaría ahí. Las nubes seguían ocultando la luz de la luna.Mientras daba vueltas con la cuchara en el remolino de la leche. la pregunta ahora era. Una especie de fuerza lo mantenía encallado en ese puerto en el que también el barco oxidado que vio Plantagenet había decidido detenerse. '. dejó seducirse al punto de ebullición de la tragedia. A medida que transcurrían aquellos días iniciales de Noviembre. Aún caían.sobre el señor W. cada vez hacía más frío.

La mosca.. Pero. pero qué quieres de mí'. Había llegado al fondo. De vez en cuando regresaban a su mente las capuchas de los asesinos. El gatillo. La mosca. pues era nocivo. pero al menos podría armar la escopeta. que estaba desarmada. Éste sabía que debía desechar de su mente ese pensamiento. trató de conciliar el sueño. Pensó en Marta. la puerta se cerró de golpe. 'No entiendo cómo puedo asustarme tanto'. falto de respiración. Entonces regresó su amiga. Flaco intentaba pensar en otras cosas. El gatillo. Pensó que quizá sería buena idea salir a pasear hasta los lindes del bosque.. a causa del viento. Le dolía la cabeza. se dirigió al cuarto de herramientas y tomó la escopeta. El viento comenzaba a soplar con suma fuerza. La furgoneta de Marollai no estaba.Un escalofrío le atravesó la piel. La pesadez del estómago le dificultaba concentrarse.y por fin se quedó dormido. Luego llegarían los truenos. La náusea regresó a su tráquea. para luego regresar cuando ya había pasado el peligro. Se puso una pelliza y salió al exterior. la banda de música. Era evidente que no iba a poder desencajar la bala de su sitio. La mosca. Se sentó en el suelo. angustiado. Arrojó donde pudo la escopeta y volvió a la habitación. De súbito. con la boca abierta. La antena de televisión de éste temblaba como un flan en medio de la tormenta inicial. Se pilló uno de los dedos con el gatillo. pensó. Flaco temblaba. Le llevaría un rato ponerla en orden. Imaginó un concierto de su banda de música favorita. el pensamiento paranoico de Flaco regresaba cuando ya lo había abandonado por inútil. pero también era fácil que su inconsciente conectara de nuevo con el sueño anterior. El corazón de Flaco parecía que iba a explotar. Flaco se metió en la cama con un insoportable ardor de estómago. 'Debo conservar la calma. como si se propusiera joder a Flaco. Con la boca abierta. 'Puta mosca. el gatillo. de la misma manera que la mosca se marchaba al agitar las manos a su alrededor. pensaba.. el médico. Instintivamente. Era fácil. Pensar en el alcohol le hacía sentir náuseas. En el informe del médico. Sentía lástima de sí mismo. Un arrebato más y voy al hoyo'. Lo que le llamaba la atención de esa mosca es que parecía tener intenciones inteligentes. No se podía ver más allá de la casa de Marollai. me encuentro débil. . La mosca comenzó a zumbar con una violencia desmedida a través de las orejas de Flaco. Pero el recuerdo de su sueño le erizó los vellos del cuerpo. Las luces asesinas de los rayos. profundamente.

imperturbable. como si pudiera poner palabras a la eternidad vacía en la que ya no nos encontramos tras la vida. el día tranquilo. Quien vive en Negro no solo pierde su vida. las cosas cambiaban a toda prisa. Como si todo hubiera sucedido en un minuto. negocios. la pierde a toda velocidad. Y esa era la trampa de Negro. Así eran los días en Negro. Horas. la percepción del tiempo en su conjunto se concentraba como se concentra una gigante roja antes de reducirse a una estrella de neutrones: cuando se despertaba del rumor monótono en que consistía su vida. ocioso. consume con astucia el día siguiente. Alguna puerta que se cierra. Porque aunque los días que tenía que trabajar en el rancho Wheel se hacían tediosamente largos. uno tras otro. el silencio. En el día real de la ciudad. habían formado familias. entonces. Alguna vez. Y después.y se asustaba ante la idea del tiempo que habría desperdiciado cuidando aquel rancho. Era como si pudiera vivir la muerte. Una persiana que se corre. Flaco se paraba a pensar. se daba cuenta de que ya habían pasado años. .en el que se han llevado a cabo transacciones financieras. meses.* Un camión que atraviesa la calle principal. Antes de la noche. los primeros ajetreos de la mañana. El silencio que domina todo. muchos amigos suyos se habían establecido. O como si pudiera ver su propia muerte a través de una ventana: un murmullo de polvo extendido a través de los siglos. semanas. etc. años.algún día en el que de pronto emergía la luz del sol y bañaba los campos y. de nuevo cierto ajetreo. días. Antes del mediodía todo se ha acabado y lo único que se puede oír aún son los cantos de los pájaros. transformaciones políticas. Pero no para Flaco. y el otro día que sigue al siguiente. Algún que otro coche. cierta esperanza parecía crecer en medio de la oscuridad. quien había consumido varios años de su vida en un minuto.en Negro tan solo se han movido un par de furgonetas de un punto a otro y el frutero ha vendido un par de kilos de tomates. dando de comer a aquellos animales. caminando de un lado a otro en torno a la ribera del río.

en realidad una pesadilla profunda. de hecho. de carne y hueso. Cuando era tarde. sin proyectos? Ciertamente. Era como si le costara ver. se hubiera extraviado sin querer en un bosque y hubiera tardado varios años en salir de él. la serie de televisión Walking Dead. .. A ello se sumaba que ni siquiera aún había salido del bosque. si había perdido casi todas las virtudes y capacidades que se requerían para manejarse exitosamente allí? ¿Cómo podía volver a casa de sus padres con las manos vacías. tal y como lo representaba. un día inesperado. No. o que la gente de provincias tiene costumbres distintas. Flaco lo sentía así. a los habitantes de Negro como humanos. Se parecía más a lo que separaba a un ser humano corriente y a un zombie. los habitantes de Negro habían cruzado una frontera biológica. en la civilización. lo percibía tan nítidamente. Una locura. No le servía esa justificación de que la mayor parte de ellos eran ancianos. Eso es. en algún momento de su pasado. con el tiempo. sin horizontes. para devenir otra cosa. en cualquier caso. en algo literal: esta gente son. cuando no tenía coartada alguna que pudiera justificar su valía ante los ojos de los demás. un ente vivo en todo caso distinto al del homo sapiens tradicional. y entonces ya es tarde para expulsarlos del cuerpo.De hecho. Cuando el daño moral ya se había producido. zombies. Flaco había dejado de considerar. ¿Cómo podria reingresar en el mundo de la gran ciudad. sin hacer el mayor ruido. pero es que el paso de la metáfora a la literalidad no siempre está claro.. su inteligencia.esta gente son como zombies. haber vivido en Negro era para Flaco como si. Mas una parálisis progresiva que se cuela poco a poco en el organismo. desde hace tiempo. No se trataba. etc. desde luego. situándose más allá de la humanidad. para Flaco había una diferencia mucho más radical entre lo que él imaginaba como la gente normal y los habitantes de Negro. como si todos aquellos días ociosos e imperturbables fueran poco a poco minando su capacidad visual.se había transformado. que incluso había perdido la capacidad en creer que la gente de Negro fuera de verdad. crecen con vigor sus frutos envenenados. de que esa fuera la condición real de los parroquianos de Negro. Negro era un sueño profundo. solo se dio cuenta de todo esto más adelante. Y lo que en la mente de Flaco había nacido como metáfora. una parálisis. Y allí va sembrando sus poderosas semillas hasta que. o lo había interiorizado de tal forma. por ejemplo.

para que le costara tanto levantarse. Un viejo en bicicleta podía cruzar la ribera del Helland y. Quién sabe cuántas generaciones habían sobrevivido en este valle durante algunos siglos. .Era curioso como el forastero era mirado en Negro con extrañeza. los jerseys verdes oscuros de los viejos cuando iban a pasear al parque. pero solo había comenzado a hacerlo cuando ya estaba a punto de caer rendido en un hospital. tenía que moverse y. Recordaba esas medias oscuras que llevaban las ancianas cuando era la hora de misa. igual de retorcidas. probablemente sin relación con el exterior. Las miradas seguían siendo igual de maliciosas. sobretodo. Flaco iba cobrando conciencia poco a poco de todas estas condiciones. pero hace 50 años. La vestimenta de la gente en Negro revelaba también el aislamiento que padecían. Y era lo mismo si ese forasterocomo era el caso del propio Flaco.por lo menos para Flaco. cualquiera hubiera dicho que se trataba de una ciudad de hoy en día. era otro caso en el que se ejemplificaba ese desdén inhumano de los habitantes de Negro por el extraño. lo mismo). una especie de mecanismo íntimo que los hacía parecer vivos. por el extranjero o forastero. No importaba si el viejo en cuestión podía estrellarse con la bicicleta o romperse el cuello de tanto mirar.sino una especie de inercia vital que los mantenía de pie. También sabía esto. cuando en realidad no lo estaban. tenía que averiguar qué fuerza maldita le unía a aquel lugar. esos colgantes de plata antigua. El establecimiento de Forwards and Co. al compartir el camino que llevaba al rancho de Wheel. al final. Esas costumbres inalterables podrían llevar allí al menos un par de siglos.llevara ya unos cuantos años asentado en Negro.a Flaco (él haría. En aquellos hombres no había alma. Tenía que tomar decisiones. para que le costara tanto retornar a la vida de verdad. Seguía haciéndolo sin inmutarse. quedarse mirando durante un buen rato-mientras seguía conduciendo.

7 .

como si cantara cada vez que hablara. Lo hacía con una seriedad que daba miedo. Un granjero que se hacía el tonto. frente a sus ojos: su nuevo compañero era un viejo granjero rechoncho y lascivo. Así que de ese modo solucionaba las cosas Wheel.con una amplia dentadura postiza y amarilla. Flaco aún no había despertado de su profundo sueño. Si Flaco era un perro del infierno.pero precisamente por ello . Vulgarius no cesaba de contar cosas intrascendentes. No en vano el día anterior había sido histórico. con pinta de haragán y provisto de una enfermedad degenerativa que le hacía mover la cadera de un lado a otro. comenzó a troncharse de risa. Y allí estaba. 'Flaco.Se llamaba Vulgarius. estirando mucho las palabras. Flaco explicaba detalle a detalle cada función del trabajo en el rancho de Wheel. y pudo ver los desperfectos.'vengo de parte de Wheel. soy tu nuevo compañero de trabajo'. Había algo que definitivamente a Flaco no le gustaba de Vulgarius. Sin necesidad de hablar directamente con el afectado. Eran aproximadamente las ocho de la mañana. y se enfrentaba a algo insólito: que alguien golpease el pomo de su puerta. Esa sonrisa medio falsa medio cínica. en realidad. si el 'leñador' barbudo y malherido o el cojo farsante y mezquino. a Flaco le daba asco -por no hablar de la desagradable impresión que le causó en todo momento su nuevo 'compañero'. donde se hallaban las herramientas principales.en este caso. mientras daba a todo su relato un toque de frivolidad y diversión. se decía. Era como si para él todo aquello fuera parte de una comedia. cuando probablemente sabía más de lo que decía saber. Pero ahí lo tenía. Cuando llegaron al rancho tras cruzar el río. a qué hora había que dar de comer a los animales. esa mandíbula impostada que quizá ocultaba un espíritu no menos taimado.dijo. enclavado en el quicio de su puerta como una estatua. Ahora se había completado el freak show: era difícil determinar quién resultaba más macabro en esta función. algo sin mayor interés que ver una película un sábado por la tarde. pero Flaco estaba absolutamente derrotado.en su voz había como un soniquete melodioso. y una sonrisa indecente como jamás había visto. un individuo rechoncho. el propio Flaco-. 'Una borrachera como Dios manda'. ahí tenía a su compañero de viaje: el mismísimo jorobado de Notre Dame. y venía enviado por el mismísimo Thomas Wheel.

aplicaba a todas sus explicaciones un rigor desalmado. El jorobado ponía su toque de pimienta en
todo ello: cada cosa que para Flaco era seria, el otro la hacía pedazos con una risa estruendosa o
una mirada insolente. En verdad era un tipo repugnante.

Vulgarius venía de un pueblo cercano a trabajar. El pueblo se llamaba Jokestown y se encontraba a
unos cincuenta kilómetros de Negro. Como casi todo el mundo en aquella comarca, Vulgarius
disponía de una furgoneta Ford blanca. Y parece que no iba a tardar en usarla. Cuando Flaco
terminó de explicar en qué consistía el trabajo, Vulgarius se dirigió maliciosamente a él y se lo
dijo. A Flaco no le extrañó en absoluto que lo primero que quisiera saber Vulgarius se centrase en
donde conseguir mujeres allí. 'Y por aquí, ¿hay muchos coños?'- decía- y de inmediato procedía a
carcajearse como si fuera un diablo, enseñando esa mandíbula maldita con un hoyo en la parte
posterior. 'Esa clase de conejos es la que me gustan a mí'. Flaco intentaba reírse, pero se sentía tan
avergonzado que miraba a cualquier otra parte; luego cambiaba rápidamente el tema de
conversación. Sí, existía aquel local lamentable llamado Oligon, rebosante de conejos, como decía
el cabrón de Vulgarius. Pero no le iba a dar el gusto, a ese pedazo de cerdo y canalla. Que lo
buscase por sí mismo.

Por otra parte, Vulgarius no parecía tener miedo a quedarse de noche en el desolado rancho de
Wheel. Y tenía razones para no tenerlo: en efecto, Vulgarius solo iba a cubrir turnos de día,
precisamente aquello que era más inútil, pues de día nadie se atrevería a robar. Era tarde para
cuestionar las decisiones de Wheel, a quien además Flaco temía causa de los últimos sucesos. Lo
mejor era no decir nada; aunque el trabajo de Vulgarius era perfectamente inútil, no era Flaco el
indicado para resaltar esa inutilidad.

De modo que al menos ese día Flaco iba a descansar. O eso decía Vulgarius. 'Dicen que me quede
aquí hasta las ocho de la noche'. Algo que alivió el espíritu de Flaco, pues nada necesitaba más que
descansar después del día anterior. Recogió sus bártulos e intentó evitar dar rienda suelta a la
conversación con Vulgarius. Evidentemente este buscaba interlocutores para contar cosas que ni a
Flaco ni a nadie sensato en el mundo podrían interesarle lo más mínimo. De modo que cruzó la
ribera del Helland y se dirigió tranquilamente hacia su casa.

Antes de abandonar del todo el río, se fijó en algo brillante que flotaba sobre el agua cristalina,
fría, del Helland. Un barquito de papel se había quedado atrancado en una roca. Tal y como la
carta de su madre que él había transformado en barco. No podía creerlo. ¿Se trataría del mismo
papel? Aquello era mágico. Cruzó el pequeño caudal del río y deshizo el barquito. Allí se podía
leer lo siguiente:

No ceso de pensar en vosotros, madre. Cada pensamiento mío es para vosotros; sé que sois mi
única familia, mi salvación. Sé que sufrís por mí. Es necesario que yo tome las riendas de mi
propia vida, es necesario que abandone con todas sus consecuencias este agujero en el que por
alguna razón se ha anclado mi espíritu. Os amo muchísimo, aunque jamás os lo diga. Aunque
siempre tenga una palabra desagradable para vosotros. Aunque os humille, os desprecie, incluso
aunque convierta vuestras cartas en pequeños barcos de papel a la deriva.

Flaco comenzó a llorar desconsoladamente al leer estas palabras. No recordaba en absoluto
cuándo, cómo, de qué manera las había podido escribir, pero allí estaban sus pensamientos más
profundos, los que jamás se le ocurriría comunicar a su madre o a su mujer. Tomó el trozo de papel
y lo guardó en el bolsillo como si se tratase de un tesoro. No recordaba cómo habían llegado
aquellas letras allí. Pero eso era lo que en ese momento menos le importaba.

*

Las ocho de la noche llegaron más rápido de lo que Flaco pudo imaginar. Apenas le dio tiempo a
hacer un par de cosas, entre ellas, comprar algo de comida en Forwards and Co, donde no se sabe
por qué, un enjambre de mosquitos había colonizado la mayor parte de las estanterías. A Flaco eso
le dio mucho asco. Antes de salir de la tienda, casi se tropieza con un muchacho. Allí estaba el hijo
del frutero, aquel adolescente que una vez llegó al rancho Wheel armando bronca. Y allí estaba
frente a él, siempre con esa sonrisa maliciosa y enigmática. Ni siquiera pidió disculpas por hacer
tropezar a Flaco.

Flaco se levantó indignado y de hecho le iba a increpar, pero entonces le llamó la atención una
cosa del muchacho. Su camiseta. Un grupo de adolescentes de Negro había organizado una marcha
de senderismo, y cada participante habia escrito su propio nombre en la camiseta. Se leía con
perfecta claridad: Club de montañismo Heek. Danny Kornei. 'Ajá, así que te llamas Danny. Valiosa
información.' Infantil o no, la actitud de Flaco consistió en tomar como una victoria sobre Danny
el conocimiento de su nombre. Ahora sabía cómo se llamaba; y en efecto, de nada servía saberlo,
pero era como si a aquel muchacho le hubiera robado un secreto, como si aquel chico hubiera
cometido un error al declarar abiertamente su nombre completo.

Aún tenía en el bolsillo la hebilla Houston y el misterioso papel en el que había leído algo que no
recordaba haber escrito. Ahora comenzaba a preocuparse por ello. Quizá de nuevo tenía aquellas
ausencias mentales que le atormentaron durante el verano. Sea como fuere, por lo menos su
obsesión por encontrar al roba-cerdos había disminuido un tanto. No porque ya no tuviera
intención de encontrarlo, sino porque sabía que su búsqueda sería en vano. No obstante estaría
atento por si de pronto se le presentara alguna pista interesante.

Y además Wheel se había calmado. O eso parecía. Quizá en unos días le llamara para despedirlo,
pero, de momento, todo seguía en orden. Excepto por Vulgarius. No le gustaba compartir el trabajo
con nadie, menos con aquel paleto gordo y marrano que además no paraba de contar estupideces.
Sentía que había perdido parte de la libertad original, que le permitía organizar su trabajo como
quería y, sobre todo, cuando quería. La idea de volver a ver a Vulgarius le causó un nudo en la
garganta. Ansiedad o asco, era lo mismo. Entró en El Coyote y pidió una cerveza de alta
graduación. Aún se encontraba débil a causa de la última borrachera, pero eso no iba a impedir que
hiciera todo lo posible por suavizar su encuentro con Vulgarius. Tomar unas cuantas cervezas- no
demasiadas- era una vía adecuada para lograrlo.

Y entonces el sospechoso entró en el bar. El famoso sospechoso. Allí estaba, a unos pasos de él,
mirando las noticias de la noche. Como los demás, tampoco él había advertido la presencia de
Flaco. No mostraba ningún signo externo de culpabilidad. Todo lo contrario: tomó una silla, vació
un bote de palillos y se introdujo uno en la boca, mientras pedía una cerveza.

Cuando llegó a la ribera del Helland. No en ese momento. Llovía. sé que sabes algo. quieto y tranquilo. 'Tomar una barra. Allí afuera no había nada. vio que las luces estaban encendidas. En ese momento. cómo no. Al llegar. Flaco. 'Allí está el hijoputa'. pero con lo gordo que es y con lo enfermo que está. allí. No hay muchos metros de distancia.. -'Joder.' 'O. Flaco? ¿No te parece. Tan solo pensarlo le puso de mejor humor. Otra vez la oscuridad del cielo tapó como una manta la ciudad.' Era difícil extraer algo de un individuo tan reservado. seguro que se parte el otro trozo de cadera que le queda sana'. Allí estaba el gordo. 'Claro. Flaco?' Flaco pensó que hubiera sido una genialidad tomar una barra de acero. Flaco. mojándose. Tampoco llevaba un cinturón Houston. Tuvo que subir a la azotea del barracón. ¡La cantidad de conejos que se ven. qué cabrón! Cómo somos los hombres. ya te estaba esperando. ni nadie. mejor. una vez revolcado con los demás cerdos. Pero Flaco tenía que dar el relevo al gordo de Vulgarius.. en ese preciso instante. 'Mierda'. abrirle la cabeza. qué cabrón. lata de cerveza en mano. no te parece? ¡Jajajaja. Pero Flaco no se iba a dar por vencido.Nada del otro mundo. a Flaco se le ocurrió algo brillante. y machacar la cabeza de ese degenerado. como siempre. tráeme el bicho y le echo un vistazo'. Pensó que debía haber pedido un caldo. Comenzó a tener frío y le resultó desagradable. arrojarlo desde la azotea al suelo. Entonces miró por la ventana para ver si localizaba su furgoneta. Y a Flaco no se le ocurría ninguna artimaña para poder acercarse a él a modo de excusa. 'Sé que ocultas algo. Mira qué vistas desde aquí. El sospechoso seguía sin moverse. no encontró por ninguna parte a su compañero. desnudo de cintura para arriba. Encendió un cigarro y cruzó la lluvia. Otra vez llovía. . No podía proseguir con su investigación. nadie notaría la diferencia. luego llevarlo al establo y. La última cerveza le sentó mal. y utilizó aVulgarius para preguntarle si él sabía reparar escopetas. pensó. ¿verdad.

pero no sabía por qué. 'Danny. para Flaco eran dos victorias. con ira. Aunque siempre estuviera lloviendo.aunque obviamente. La lluvia comenzó a azotar cada vez más fuerte. Y además había otro secreto en su poder. Desde el momento en que la encontró. pero le producía cierto placer. pero en esa situación. con violencia. Abrió una lata de cerveza y echó un sorbo. Aquella carta mágica. con fuerza.. de la que no podía separarse. La arrojó a lo lejos. Imitando a Vulgarius. Aunque ahora lloviese. como un animal. No pudo seguir bebiendo. Absalón.y tenía el nombre del adolescente vandálico. Se quitó la camisa y dejó que la lluvia le cubriera el pecho.así que así te llamas. no pudo ya retirarla del bolsillo. Las condiciones de trabajo en el rancho eran miserables. por fin pudo alejarlo. Flaco no lo pensó ni un momento y se encerró en el barracón. de William Faulkner. Eran dos adelantos ridículos. . Danny. Le costó mucho despedirse de Vulgarius. Sus méritos ese día se reducían a dos: había disfrutado imaginando la muerte de Vulgarius. Absalón. Tomó las mantas que siempre utilizaba para cubrirse y la hamaca donde estirarse un rato. Arrancó su furgoneta y desapareció. granuja'. Se sentía satisfecho. cierta esperanza poseerla. Era un grito de desesperación. gritó como un loco. cogió un libro que tenía arrojado entre otros trastos en una esquina de la habitación. subió corriendo las escaleras y ascendió a la azotea. Gritó. Allí no había calefacción ni nada parecido.En eso quedaron.no cesaba de hablar el muy canallapero con la excusa de que tenía que ir al baño. Flaco no estaba aún tan loco como para cometer un crimen. Por primera vez en muchos meses.. No sabía por qué. pero también un grito que exigía libertad.

8 .

Se río para sí mismo. a reconocer los méritos de sus compañeros de generación. Una vez. Su amigo era estúpido. Negro era el infierno que le salvaba del abismo. qué ofrecer al mundo en general? Y lo peor. a diferencia de la mayoría de la poblacióncomenzaba a resquebrajarse como anteriormente se habían ido a pique otras ilusiones metafísicas y religiosas en su vida. Toda una ensoñación egolátrica. le salió un trabajo de empaquetador en una fábrica. No podía volver atrás en su carrera fracasada de escritor.y lo comprendió. en un sueño de idealización maternal. Comprendió que había un abismo peor que Negro. no tenía experiencia en nada. como un cazador furtivo. siempre estaría protegido.la creencia en que era un artista.un día cualesquiera. Ese abismo era retornar a su ciudad natal.pero ahora entendía que su sabiduría excedía por mucho la suya. un consuelo para titanes condenados. Después de su encallamiento en el hospital. narcisista y paranoica. quien se hallaba viviendo sola a muchos kilómetros de allí? ¿Qué le podría ofrecer a ella. Su huida era a ninguna parte. aunque durante ese instante en el que Flaco intentaba desperezarse un rayo de sol se había infiltrado. en que pensaba. sino era en Negro? ¿Y para qué caer en algún sitio. a través de la cortina. desde luego. comprendía ahora cuál era la verdad de su situación. Y en eso consistía exactamente la náusea. una docena de libros que nadie llegaría jamás a leer.o así lo consideraba él. no sabía hacer nada. y donde además él representaba una aportación al destino de su patria o de su mundo. No había nada detrás de su abandono de Negro. cuando Flaco no trabajaba y se hallaba cobrando un subsidio. Un amigo suyo le recriminó por ello. en que poseía un talento especial. si no era para cavar su tumba? Así que de eso se trataba. de todos sus contactos. se había descolgado de todos sus colegas. ¿Qué podría ofrecerse a sí mismo? El halo de ensoñación en el que había vivido durante muchos años.Se levantó del camastro que tenía en el barracón. Flaco lo rechazó. Flaco había vivido.y eso era lo mismo que reconocer su propio fracaso-. en una especie de paraíso onírico donde él sería siempre amado. por no llorar. Era como si apenas estuviera saliendo de la infancia. ¿Con qué podría ahora seducir a Marta. ¿Dónde caerse. afuera llovía como de costumbre. Un par de carreras universitarias que no llegó a acabar. .eso es por lo que todavía Negro podía consistir en su tabla de salvación-. '¡No puedes rechazar esa oferta! ¿Qué otra cosa vas a buscar? ¡No sabes hacer nada!' Esa frase le martilleaba la cabeza como un yunque puesto sobre la sien. durante muchos años. Con treinta y tantos años no tenía oficio alguno.

se friega y ya está. cada vez con mayor estruendo. 'Es de mi cosecha. Ahora tan solo tenía un palo en la mano y un cuchillo. aunque sabía que no iba a utilizarlo para nada. espero que te guste'. y menos cuando había dormido tan solo unas horas. y además tenía un objetivo claro: molestar a Flaco. Se quedó escuchando el rumor del río. antes de que anocheciera. inclinado sobre un lado. Era como el guardián del averno. sin poder agarrarse a un tronco firme. una especie de cancerbero que tenía por objeto controlar la condena de Flaco. La luna había hecho una aparición instantánea. Llegó como siempre. Los lobos aullaban al fondo.fuera a por ella a su casa y se la diera a Vulgarius. había que deshacerlo y arrojarlo a la basura. Flaco no era tan desalmado como para ser desagradecido con quien le hacía un regalo. JODER'. Aquella noche apenas durmió nada. Tomó un paño de la cocina y lo arrojó sobre el mueble en el que se había posado. que era lo único que le tranquilizaba. más allá de la ribera. ahí estaba la canalla. Agradecía el gesto.por supuesto. siempre comenzaba de nuevo y siempre desnudo. espiritual o religioso significaba un comienzo de partida en el que todo lo que sabía. La mosca que creía haber matado seguía pululando. Flaco azotó el paño y dio a la mosca. pero también a una botella de Ballantines que salió volando hasta caer hecha añicos en el suelo. porque salía de allí desnudo. todo lo que creía conocer. desde luego. Más valía eso que estar desprotegido. odiaba tener que encontrarse otra vez con él. Había dormido poco y se encontraba inestable. Flaco le dio las llaves del rancho y se marchó en cuanto pudo. tabula rasa. al otro lado del Helland. Le despertó un gallo en la lejanía.Pero esta clarividencia novedosa no aportaba nada útil. Cada fracaso emocional. Vulgarius llegaría en breve. Ya le había pasado anteriormente. Quizá al caer la tarde. en torno al bosquecillo que rodeaba su propia casa. Comenzaba a sulfurarse. . como para recordar a la humanidad que aún rotaba en torno a la tierra. todo lo que había aprendido. Cuando abrió la puerta de su casa. pero al cabo de un instante apareció sobre el minibar. Entonces recordó lo de la escopeta. allí estaba el monstruo de Notre Dame con su dentadura monstruosa y sus hoyos en la boca. Pareció haber caído. 'No pasa nada. Se acercó a él y le puso en la mano una bolsa de apio.

El viento rugía incluso en los quicios de las puertas y ventanas. Abrió la cajetilla y se fumó un cigarrillo. Pero con el comienzo del invierno la situación era deprimente. Algo sonó bajo la puerta. recogía algo de leña. Debía llevársela sin falta a Vulgarius aquella tarde. Flaco deseaba que no lo hiciese. Marollai llegaba por la mañana. libros. Todo estaba en orden. Estaba tan triturada que muchas veces daba la impresión de que no iba a poder arrancar. Flaco dedicaría por lo menos un par de horas a perseguir a la mosca de un lado a otro. Y entonces llegó la mosca. Intentaba salir lo menos posible de su casa. En la mesa central del salón tenía de todo: discos de música. Un halo de niebla se posó sobre la casa de Marollai. Entonces se acordó de la escopeta. Todo estaba bien hasta que llegó la mosca. 'un montón de piezas desordenadas. Una carta de su madre. Odiaba verse como un hombre caótico. Hoy no se quedaría en la cama. bebiendo vino o leyendo. pensó. A veces hacía una pequeña incursión por la tarde. 'Esa es mi vida'. tazas de café sucias. ya se la daría otro día. para ver qué se guisaba por allí. Intentó recogerlo todo. la arrojó sobre sus otros bártulos. Pero siempre arrancaba. metido en la cama. Debía arreglarla cuanto antes. de todos modos. le gustaba sentarse junto a la ventana y mirar a la casa de Marollai. Pensó en abrirla pero. aunque tardase en hacerlo. un escritorio caótico y sin sentido'. habría pensado que estaba totalmente chiflado. un encendedor. arrancaba. En ocasiones. finalmente.pero al menos dio la apariencia de que todo estaba en orden. porque así Marollai se vería obligado a dormir en Negro. Cuando Flaco no trabajaba. 'Llega el invierno'. al menos la mesa central de la habitación principal. le daba pereza acercarse a Wheel para darle la escopeta a Vulgarius. y otras viejas cartas y documentos. Había comenzado bien. . pilas.El calor le subía desde el estómago a la cabeza. pasaba la mayor parte en el interior de su cabaña. porque el pueblo le deprimía. tabaco. facturas.aunque una buena limpieza le hubiera llevado por lo menos tres horas más. La carta de su madre salió volando y se cayeron algunas cosas. pero en treinta minutos su furgoneta arrancaba y desaparecía. Tenía que aprovechar su día libre. pensó. se marchaba al mediodía y no regresaba hasta el día siguiente. Desde luego. Una carta. cualquiera que le hubiera visto.

se echó sobre el viejo sofá agujereado de su cabaña. Lloró un poco. Al patrón le importan muy poco la salud y el derecho. como antes se había dedicado a perseguir fantasmas. . La salud y el derecho están por encima del trabajo. Abrió la caja y tomó una píldora. Pero también de esa materia está hecho nuestro mundo. Y en todo caso. cada vez que no dormía allí. Y por encima de todo.estaría herida. No pudo con la mosca. Se durmió con un libro en la mano. y tampoco tenía razones para pensar que alguien pudiera desearlo. Tarde o temprano moriría. Toda su vida había sido una ensoñación constante. Por dónde habrían entrado esta vez. Miró en sus bolsillos. él solo dormía allí algunas noches. * En teoría. Este principio tenía sus consecuencias dolorosas. Flaco debía trabajar todas las noches cuidando el rancho Wheel. Anochecía muy rápido en aquella época del año. 'Solo tres días a la semana'. los habían sustraído. y tenía que ir por la mañana a verificar que todo estaba en orden. Tomó una botella de tequila y se echó un trago. Era una imposición moral que se había hecho a partir del primer invierno. qué habrían robado.Flaco se dedicaba a perseguir moscas. No sabía por qué temía eso. 'Voy a acabar contigo'. Flaco creía que aquella fórmula instauraba un equilibrio más o menos justo entre el trabajo y la salud. que fue cruento y terrible. Allí seguían la carta y la hebilla. Sin embargo. pero al menos -eso pensaba. Luego un vaso de tequila. Y tampoco la salud y el derecho nos llevan a obtener el pan diario que exige nuestro estómago. Agotado. Quizá habrían matado a los animales. su peor pesadilla: que hubieran incendiado el rancho. En realidad. Recordó que tenía una caja de pastillas para dormir que le había dado el médico de urgencias. Se habían convertido en extraños fetiches de los que no podía desprenderse. Cada paso desde su cabaña hasta el rancho se le hacía una eternidad. hay que elegir. lo pasaba realmente mal. Eso le deprimía. Pronto notó cómo se relajaba y cómo se desvanecían sus preocupaciones.

ya lo había perdido. en una pequeña ciudad del Este. Flaco había comenzado un peregrinaje que desde el minuto número uno olía mal. Y la cuestión era cómo recuperarla. pero al fin. entender la magnitud de lo que había supuesto en su espíritu. Tuvo que echar el cierre. palpándolo a fondo. 'Aquí tienes la escopeta. Ahora Flaco lo veía claro. muy mal. la fe.Pero imaginar el barracón ardiendo. Flaco alargó lo que pudo la apariencia de éxito.la confianza. Seguramente estaba deseando salir pitando de allí. de aquel fracaso. La cosa cambió con el tiempo. por supuesto. oliéndolo y tocándolo. Ahora al menos se lo planteaba. Vulgarius estaba nervioso. bebiendo como un cosaco. Marta. También él. o al menos eso le pareció a Flaco. Aquel día. Durante mucho tiempo. se había comportado como si ese trauma no hubiera existido. sobre las ocho de la tarde. los contratos comenzaron a ser cada vez más escasos. y Flaco no supo muy bien qué cuerda se había roto hasta que comprendió. Mucho menos cuando Flaco se pasaba el día en el bar. Cuando se marchó Vulgarius.que debía afrontar la brutalidad de aquel golpe. Al principio todo habían sido promesas e ilusiones. Ya era noche cerrada. Flaco había trabajado en el proyecto de una editorial.pero aquella melodía estaba truncada. 'Necesito mis herramientas'. dijo Flaco sin demasiada pasión. Ese fue el punto de partida hacia los infiernos. los animales huyendo despavoridos del fuego.eso era mejor que estar parado. siquiera antes de arribar en aquella pocilga. Al cabo de dos meses. Juró que se lo traería al otro día. sentado en una silla y con una cerveza en la mano. le llamaron para trabajar en Negro. aullando a un pastor sordo. Caminando como una oveja ciega. Muchos confiaban en su capacidad para llevar a cabo una gran empresa. llegó al rancho cargado con la escopeta. Él lo sabía. Y. a pesar de ser improbable. Flaco sintió que había dado un paso adelante. subió al barracón y se echó sobre la hamaca. Allí estaba Vulgarius. pero llegó un momento en el que ya nadie podía creérselo. A ver si puedes echarle un vistazo'. era una figuración lo suficientemente terrible como para que. hacía unos años. en principio no se había tomado mal lo de trabajar en Negro. simplemente lo había cubierto con un velo. . Vulgarius tomó aquel trasto como el que observa un jamón. no pudiera retirarse de su cabeza. su novia.tarde. todo el pueblo asomado a la ribera del Helland para ver qué estaba sucediendo. dijo. Es decir. Pero lo importante. la ilusión.

Eso todavía no lo sabía el estúpido de Thomas Wheel. . ¿No había gritado como un loco. En algún momento del pasado. Con el amor de su vida alejado. cuando no a penetrar más profundamente en su seno. casi inexistente. aunque ese acto había sido desproporcionado. rodeado de golfos. pero no solo eso. tenía que tomar las cosas con sosiego y sobriedad. Sería más correcto decir que dejó que se perdiera. Con su madre haciendo una tragedia de todo ello. paletos. Era difícil salir de un agujero de esa clase en el que todo invita a permanecer. semidesnudo. Quizá en eso consistía la desesperación. absurda. Y eso sucedió. es que progresivamente sentía que le resultaba muy fácil. pues tomó una correa. Bien. más peligrosos aún. para que el cerdo corriera libre.Era difícil recuperar la confianza en un ambiente como aquel. El terremoto había llegado. Mucho más probable. No sabía cuándo ni cómo. pero intuía que la vida real iba a chocar con sus principios morales y sus exigencias intelectuales. También tenía momentos eufóricos. Flaco recordaba que. en un acto de poesía pura. charlatanes. animales salvajes. Flaco había colapsado. la noche anterior en el rancho Wheel? ¿No había tenido un problema con el párroco del pueblo? Incluso aquella escena paranoica en El Coyote podía haber acabado peor. lo llevó a pasear hacia la ribera del río y luego. Quizá había perdido la paciencia. El problema. constituyó un instante de felicidad y libertad suprema para él. En la euforia gritaba. Y la nada era mucho más accesible que el todo. Alguna vez arrojó una silla a la ribera del Helland. Una vez perdió a un cerdo. Y esos eran. La realidad era obscena. Flaco intuyó que alguna vez llegaría a suceder algo similar. ya lo sabía. según Flaco. ¿Y ahora qué? También le preocupaba aquella atracción fatal por las decisiones o los actos desesperados. que cada vez eran más frecuentes en su vida. cada vez más borroso. melancólicos. Su obcecación ética había chocado con la pura realidad como un palillo contra un tren de mercancías. En otra ocasión. incluso se comportaba de forma agresiva y violenta. Su moral era 'todo o nada'. La soledad del rancho Wheel no era lo mejor para llevar a cabo ese programa. ladrones. quizá. corría de un lado a otro. Flaco tenía momentos desesperados. Tenía que calmarse. ni más ni menos. inmisericorde. puso música a todo volumen en el barracón y alguien llamó a la policía porque se asustó. incluso atractivo. Lo llamaba 'el terremoto'. cruel. lo soltó. estallar de esa manera.

de alivio. entonces sucede algo o su opuesto. en todo caso. Aquello que es objeto de nuestras máximas preocupaciones alivi a el alma cuando desaparece. A partir de ese instante.Flaco era consciente de ello. La única luz que existía en Negro.a la vez el anhelo. cuando dejamos que estalle en mil pedazos. Dejar de tener miedo. Pensaba en todo ello mientras fumaba un último cigarro a la luz de la niebla. Nuestra vida siempre es un equilibrio entre dos precipicios. en murciélago. harto de sufrir por el absurdo de todas las cosas. . en vampiro. cuando la balanza se desestabiliza. Pero a diferencia de ellos. La pesadilla imaginaria de ver el rancho Wheel ardiendo era. Flaco lo sabía. Poder convertirse en búho.Hay algo de libertad. tomaba la cerilla y prendía fuego a aquel infierno. La última ventana se apagó sobre las doce. En todo ello. cuando lo quemamos. Flaco ocupaba el lugar de un vampiro. No había contradicción en todo esto. el último acto de libertad en el que él. la oscuridad reinaba como tirana absoluta. poder ser compañero de esos animales. en dejar que todo se vaya a pique. y el suceso del cerdo libre era un ejemplo magnífico. Flaco tenía miedo. Le hubiera gustado. un murciélago o un animal nocturno.

Invierno .

1 .

Casi siempre tenía un zumo de naranja en la mano. sin función. así llegaría antes a su casa. pero la figura era evidente. también amenazaba la nieve. Otra vez llovía. un cuerpo físico en el que no cabía equivocación sobre su naturaleza. no bebía tanto como antes. Después. y Flaco finalmente pudo hacerse con una a un módico precio. y no tendría que ir andando siempre de un lado a otro. No era una alucinación. la luz. Para empezar. Comenzaba a amanecer. Las furgonetas estaban fuera de su alcance. A él ya le daba absolutamente lo mismo. todo. El animal era nítido en sus ojos. y la gente le miraba con preocupación. Cuando llegó Vulgarius para hacer el cambio de turno. Flaco había desesperado de encontrar al culpable del robo de los cerdos. Allí. Cada vez que un lugareño le miraba con extrañeza. también los hábitos de Flaco se habían modificado. Nada deseaba más que huir del rancho Wheel. Compraba lo que necesitaba en Forwards and Co y de inmediato se introducía de nuevo en su cabaña. . no era otra clase de pájaro.pero no del sol. estoy loco y te puedo matar'. Se marchó a trompicones y casi se estrella contra un árbol. sobre un árbol inclinado tristemente sobre el Helland. hasta el punto en que adoptó una conducta autista y silenciosa. había un cuervo de color blanco. De Wheel no había sabido nada desde que le comunicó el suceso. él replicaba con una mirada hiriente y asesina. Y sus arrebatos habían disminuido. Había comprado una bicicleta. como el aire que se respira. Fue apenas un segundo. Con la llegada del invierno. Por lo menos. Los días pasaban y pasaban como hojas que se lleva el viento: sin destino. Flaco corrió a refugiarse en el barracón. Solo un poco de tequila o whisky antes de dormir. Atravesaba el campo en dirección a la ribera del Helland. Había perdido tanto interés por lo que sucedía en el exterior que ni siquiera se fijaba si entraba o salía Marollai con su furgoneta. proveniente del cielo. Entonces sucedió algo simplemente increíble. Vulgarius ya era una constante en su vida. Se había dejado crecer el cabello y la barba. más parecidos al hielo que a la propia nieve. como si fuera un extraño o un loco. No hablaba con nadie. ni siquiera visitaba El Coyote. Pequeños copos. una luz brillante.refulgió con estrépito sobre el borde del río. Con los primeros días del invierno. no se quedó allí ni un segundo. Las bicicletas se usaban mucho en Negro. todo desapareció: el cuervo.Llovía. El acontecimiento duró unos instantes. como diciendo: 'Sí.

Flaco no salía de su asombro. todo el mundo tenía consejos para Flaco. Mientras tanto. Pasaba la vida entre su cabaña y el rancho. tampoco había conseguido que el sapo lascivo de Vulgarius le hubiera arreglado la escopeta.. No tenía amigos. Aunque Flaco sabía que la intención de Vulgarius era la de quedarse con la escopeta. había perdido las fuerzas para enfrentarse a nada. que había removido las herramientas y la había perdido. su reacción no fue asustarse. No hacía vida social. que la traería al día siguiente.reacciones todas típicas del miedo-. y era ésta: quien tenía que pasar las noches de invierno en el rancho Wheel era él y solo él. en Negro. La furgoneta salió zumbando de allí. Uno de ellos. etc. No tenía un animal que le hiciera compañía.dijo a modo de justificación. trabaja y esfuérzate. pero quien finalmente tenía que pasarlas putas todas las noches era él y solo él. Inclusó inventó una canción en su cabeza con ese estribillo. claro'. el que parecía su hijo recogía unos cables que había arrancado de algún lugar del cobertizo. salir huyendo o atacar. También estaba harto de lo que él llamaba los consejitos: una carta de su madre. tengo hijos que alimentar. una llamada de su padre. Pues bien. Una noche cazó a unos tipos intentando robar en el rancho.dijo Flaco. prorrumpió en disculpas y peticiones: 'No diga nada. Pero si están ahí tirados. '¿Os puedo ayudar en algo?'. ni familia. entre el rancho y su cabaña.se decía. Lo único que sentía era indiferencia y lástima por aquellos pobres condenados. No tenía una escopeta para defenderse. no tengo trabajo'.por mí podéis tomar todos vuestros consejos y llevároslos con vosotros al infierno. '¿Qué cables? No sé de qué cables me hablas. 'Solo recogemos estos cables que se encuentran aquí tirados'. tómalos. Su ira había dado paso a un enfriamiento generalizado de su espíritu. Simplemente se quedó mirándolos.. Desconfiaba de todo el mundo. el que conducía la furgoneta. como si no diera crédito a que pudieran estar robando delante de sus narices. No tenía una furgoneta para salir huyendo si entraba algún ladrón violento.. Para sorpresa del propio Flaco.Entretanto. Todos tenían consejos que dar. ya había perdido las fuerzas para enfrentarse a él. sé ordenado. por favor. sé fuerte. De hecho. Siempre decía que se le había olvidado. mientras el padre pedía perdón y el hijo justificaba su robo. Flaco no se había movido en todo momento de su barracón. Una de sus frases mentales continuas era ésta: 'Que se vaya al infierno todo'. confía en ti mismo. .Flaco siempre tenía una respuesta para estos consejos.

para echarse sobre el sofá sucio y roto y tomar un trago. y que hizo que apareciera un cuervo blanco sobre la ribera del Helland volviera a suceder. . Desde el rancho a su cabaña. Luego daba el relevo a Vulgarius y se marchaba. Luego llegaba a la cabaña. Estaba esquelético. con la espalda encorvada. no se tardaba más de diez minutos. casi siempre. Pero lo único que persistía eran los copos de hielo sobre el río. decidió acercarse a la ribera del Helland y sentarse allí. sentía que se parecía más a una piedra que a un hombre. Y. hasta que llegaba Vulgarius. que no llegaban a cuajar en nieve. una luz débil penetraba lentamente a través de sus asuntos y. incluso esto le costaba. y a veces ni siquiera cerraba la puerta. Iba tan lento como una tortuga.Pero tampoco eso le quitó el sueño. Sin motivo. Sin embargo. Flaco había tomado esa costumbre extraña de escuchar el rumor del río sin pensar en nada más. soñaba con aquel cuervo blanco y aquella luz insólita que había sacudido Negro. A veces. aunque no podía del todo concebir un orden para su vida. Tomaba entonces varias piedras y las arrojaba al río. sobre el sillín de la bicicleta. Sin sentido.' Sin embargo. en una roca a la que acostumbraba visitar. Incluso los animales -pensaba. y a veces tenía que parar para tomar aire. pero no la maleza que aún tenía en su cabeza. sin razón. mientras dejaba que el sueño conquistara su conciencia. una especie de león herido o de vagabundo recién salido del infierno. Entonces se miraba en el espejo de alguna tienda y veía una figura espantosa. Pasaba allí las primeras horas de la mañana. Pedalear se le hacía un mundo. y de este modo podía pasar varias horas. En realidad. esperaba que aquel acontecimiento mágico que una vez presenció. 'Pues no tiene otro nombre. * El invierno había amainado la ira de Flaco. Tenía los párpados caídos y los cabellos deshilachados en torno a los hombros. en bicicleta. al menos comenzaba a ver qué es lo que estaba mal.estaban más desarrollados espiritualmente que él. y siempre sentía que le costaba respirar. todo hay que decirlo. En su lugar.

y la experiencia le decía que tampoco eso era cierto. . su familia. determinaba que sus problemas no eran más que ficción comparados con los problemas reales que aquejan al mundo. clasificar. La que a Flaco le provocaba más náuseas era esa que lo confirmaba como un simple gilipollas de clase media norteamericana. todo tiene sentido en tanto es sentido interpretado. un pequeño clarividente a su manera. Solo ahora Flaco experimentaba la transformación paulatina. Aquella pulsión gravitatoria que lo impelía a empeorar las cosas cada vez entraba de lleno dentro de ese análisis. peor aún. axiomas y fundamentos. una tras de otra. habría desarrollado una conducta esquizoide y confusa que lo condujo a erráticas decisiones. de ese modo. con sus propias reglas. En esta Flaco salía mejor parado. Las elecciones vitales y los proyectos que gobernaba Flaco podían ser catastróficos desde una óptica mundana estándar. las demás especulaciones no solo eran excesivas. que culpaba a su madre de la educación puritana que había recibido. bromas. sino la vida de aquellos que vivían con Flaco. ante los ojos del mundo. Flaco se había construido un mundo paralelo en su cabeza. El problema vino cuando Flaco comenzó a darse cuenta de que él vivía en aquel mundo en el que no había espacio para sus principios. Siendo así. pero hasta cierto punto eran coherentes con sus principios metafísicos. Pero también había otra lectura. Charadas. sus amigos. Estos eran irrenunciables. como tantos otros. Él simplemente había sido. Había varias lecturas de todo esto. 'En suma. lenta. y que. sobreexpuesto a tantas informaciones paradójicas. en conjunto. una persona sensible que recibía demasiada información del mundo que no podía ordenar. Sus tablas de la ley solo servían para un mundo en el que solo Flaco habitase. Fuera de ahí. que culpaba a la tradición cultural y a la sociedad de sus fracasos. podía parecer. sino pactos de ficción o relatos que solo servían para amortiguar el peso de su culpa. todo flota en la nada'. Lo peor es que Flaco también enjuiciaba sus propias interpretaciones sobre estos acontecimientos. de esos problemas inventados en realidades tangibles: cuando su propia supervivencia estaba en tela de juego a causa de la pésima gestión que había realizado de su vida. que ni siquiera Flaco podía sobrevivir sometido a aquellas reglas. que su conducta era absurda o reprochable. inocentadas: su vida no era más importante que la de un pimiento o la de un animal. Sus axiomas no solo perjudicaban la vida de Flaco. la vida de la gente que Flaco amaba: Marta.El relato era el siguiente.

Cuando pensaba en todo ello siempre hacía lo mismo: encendía un cigarrillo y exhalaba el humo
muy lentamente, como queriendo concentrarse. Siempre había creído que fumar ayudaba a
reflexionar. Pero él nunca llegaba a una conclusión clara, excepto la que lo hacía culpable y mil
veces culpable de sus fracasos. Y cuando comprendía que ese juicio severo era solo consecuencia
de su espíritu acomodado y burgués- mimado -volvía a culparse de esto, y vuelta otra vez. Su vida
era un círculo, su pensamiento era un círculo, un nudo irresoluble. En cualquier caso, era evidente
que el frío invernal había dado paso al análisis. Eran análisis circulares y absurdos, eso seguro. No
resolverían su situación, básicamente porque- aunque Flaco no lo sabía- les faltaba el ingrediente
más elemental: la esperanza.

Aquella noche, antes de dormir en su cabaña, le vino a la mente la escena con los ladronzuelos de
los cables. Sintió una extraña paz al pensar en ello, frente a la habitual preocupación y ansiedad
que le generaron los anteriores disturbios en el rancho Wheel. Es verdad que tampoco ahora el
destrozo había sido tan llamativo como para que supusiera un problema para el trabajo. Pero no
había tenido miedo ante los ladrones, ni siquiera se había inmutado. Al menos por esa noche, el
miedo había dado paso a una sensación de ingravidez; la responsabilidad, a una feliz e
inconsciente libertad.

Intentaba leer algo- ahora estaba con un libro de Carver- pero no podía concentrarse, así que
decidió salir un momento a la calle. No le gustaba salir a la calle; normalmente, era allí donde más
miedo le daba estar. Era curioso; el mismo sitio le ofrecía percepciones diametralmente opuestas,
estuviera dentro o estuviera fuera del recinto. Le pasaba lo mismo en el rancho Wheel: si se
quedaba mirando mucho tiempo el rancho desde fuera, se preguntaba cómo tenía cojones a
permanecer allí dentro, en ese lugar solitario y peligroso. Mas, una vez que entraba, la cosa
cambiaba tanto que incluso una vez arropado con un par de mantas sencillas, conciliaba
rápidamente el sueño.

Pero salió. Necesitaba tomar algo de aire. Las últimas semanas le costaba respirar. No fue al
médico por temor a que le dieran una mala noticia. Como los buenos niños sobreprotegidos, era
hipocondríaco. Caminó un poco hacia el borde del bosque; jamás se había atrevido a poner un solo

pie en su interior. No era un bosque muy grande, desde luego; pero bastaba para albergar peligros
ocultos. Marollai dormía en Freeheut, él no tenía la escopeta en su cuarto de herramientas. Sin
embargo, algo le atraía hacia la oscuridad del bosque. Vio algo, unos ojos blancos en mitad de la
maleza. Se quedó quieto y se dio cuenta de que le faltaba el aire. Los vellos de la piel se le erizaron
de repente. Como si no quisiera molestar a aquello que había allí, intentó retroceder sobre sus
pasos, poco a poco, muy lentamente. Los ojos seguían allí, también cuando ya estaba enfrente de
la casa de Marollai. Al llegar al quicio de su propia puerta, miró por última vez. Los ojos habían
desaparecido.

Suspiró, cerró la puerta con violencia y se dirigió rápidamente al minibar. Necesitaba una bebida
fría. Y entonces volvió a sentirlo. Otra vez aquella sensación de soledad cósmica. A través de la
ventana, pudo ver la constelación de Orión. Era una noche clara, demasiado clara para ser una
noche de invierno. En una de las extremidades de aquel cinturón bellísimo, titilaba, débilmente, la
gigante Betelgeuse. Una gigante roja que está a punto de expirar, a punto de morir, que quizá ya
haya muerto aunque aún no nos haya llegado la noticia de su defunción a través del espacio
interestelar. Es lo bueno de los cielos: que se pueden ver cosas que ahora ya no existen. Pensó si él
era como una estrella de ese tipo: alguien al que todavía no le ha llegado la noticia de su propia
muerte.

2

Flaco no sabía muy bien como explicarlo. Tomó un abrigo de piel de borrego que tenía por allí y sin pensarlo demasiado enfiló el paso hacia el club Oligon. Abrió la puerta principal. Sin embargo. negra. Ya era muy tarde. Se acercó a la barra y entonces miró hacia la figura obesa de perfil. dos y tres copas hasta que Vulgarius se fijó de pronto en el rostro de Flaco y cambió su tono de voz. Estaba en las manos de Vulgarius. Un buen compañero de trabajo. con dos farolillos rojos que parecían alertar de que allí dentro solo podía encontrarse algo lamentable.Aquella noche debía vigilar el rancho Wheel. y parecía que no se daba cuenta de que Flaco debería estar en esos momentos en el rancho. 'Mira muchacho. Así estuvieron bebiendo una. tú por aquí. Parece que hayas salido de un agujero en la tierra. claro que sí. muy lentamente. el baboso de Vulgarius. parecía un templo abandonado. No podía creerlo. Mira las pintas que llevas. Pero mírate. y no allí. Una especie de culpa azotó el estómago de Flaco. 'Coño. una figura obesa. coño. tan solo deseaba tomarse algo que le ayudara a conciliar el sueño. Flaco. En el otro extremo. algo había cambiado en su tono de voz. En absoluto estaba pensando en comprar los favores de una muchacha. Desde el exterior. No había casi nadie. No era solo el brillo ebrio de sus ojos. Sin éxito. Su compañero de trabajo se estaba tomando un whisky doble y parecía muy animado. provocándole una náusea. una muchacha inclinada sobre un vaso. vestida con poca ropa. Eran las únicas personas que había en el local. ven que te invite una copa. tocando con los dedos su vaso-. y Flaco tampoco necesitaba mucho para aceptarla. Me caes bien y me pareces una buena persona. ¿No quieres pasar la noche con una mujer de buenos muslos?' . estaba discutiendo con el camarero. Vulgarius estaba evidentemente borracho. a lo lejos. en su apariencia. No paraba de animar a Flaco a que se tomase una copa. como suavizándolo al tiempo que enfatizándolo. pero no podía dormir ni tampoco deseaba salir al descampado en plena madrugada invernal.decía. como una especie de melocotón podrido gigante. allí estaba. hacia la salida del local. O de una prisión del condado. muchachote'. Atravesó la ribera del Helland y subió a través de una larga cuesta que llegaba hasta el local. Anímate. que la vida es para disfrutarla. Flaco intentó pasar desapercibido y se dirigió. parecía que el tipo se había vuelto más listo. parecía estar llorando.

Otra vez sintió que se quedaba sin respiración. Mira. Como si estuviera huyendo de algo. ya lo sabes. el bosque lo penetraba todo. Necesitaba tomar aire y salió del local. muy débilmente. chico. Continuó andando en la misma dirección para ver si podía otear la ribera del Helland. Parecía muy importante para él que Flaco supiera contestar adecuadamente a la pregunta. Antes de entrar en la habitación. El aliento le apestaba a alcohol. Al momento.quizá producto del alcohol que había ingerido. Solo se veía el horizonte marcado por la carretera. De nuevo volvía a ser el gordo asqueroso que era siempre. alejándose unos pasos. Le dió la impresión. nunca te enfrentes directamente a un jabalí'. En algún momento decidió detenerse. Tienes que dejar toda tu estúpida autocompasión aparte. miró furtivamente a Flaco. . Y es muy probable que te encuentres a un jabalí. chico. 'No puede ser. nunca te enfrentes a un jabalí.de que los ojos de Vulgarius eran los de aquel animal que vio la otra noche en su cabaña. tú llevas tu camino y él el suyo. estaba casi al galope. Pero suponte que de pronto te cruzas con uno. Y en el bosque hay muchos animales de esos. Nunca había visto tan serio a Vulgarius. Mientras corría. con un pulso agitado y la respiración entrecortada. Él procurará huir de ti.Vulgarius se detuvo como esperando una respuesta de Flaco. Cuando se dio cuenta. Entonces Vulgarius le agarró de un brazo con fuerza. no se te ocurra enfrentarte a él si no llevas una escopeta de caza o si hay poca luz o es de noche. duró un segundo. Pero Flaco se limitó a girar la cabeza en un gesto de negación. Vulgarius estaba azotando en plan jovial el hombro de Flaco y brindando con su copa. En cualquier caso. Así que. Pidió una habitación para estar con una muchacha y desapareció al fondo del local. Nunca puedes hacerlo sin llevar un cuchillo. Pero para Flaco todo aquello no tenía sentido. Lo mejor es que salgas corriendo. Era como si estuviera diciendo algo extremadamente importante. cuando salió a pasear hacia los lindes del bosque. ¿de acuerdo? Es como cuando te metes en el bosque. A los lados. El mismo animal que se encuentra asustado es el que te puede sacar los dientes. 'Mira. la nieve comenzó a caer. o de alguien. Casi era más granizo que nieve. si siempre vengo por aquí'. te evitará. Había elegido a una chica brasileña. de pronto no sabía donde se encontraba. muchacho.

se había borrado lo que estaba escrito. Así que había llegado al final de la carretera. El bosque le atraía con su misterio y su maldad. El ruido que hacía al pisar las hojas le confundía cada vez más y le hacía ver peligros por todas partes. Tardó casi media hora en recobrar la conciencia. Debía evitar introducirse en el bosque al precio que fuera. agudizaba el oído con la intención de escuchar el cauce del río.No podía regresar. desesperado y exhausto. detrás suyo se erigía la misma clase de horizonte que hacia delante. Comenzó a correr atravesando la maleza. Intentó evitarlo. Tenía un sabor raro en los labios. No tenía el teléfono encima. en dirección a ninguna parte. Estaba en medio de la nada. esta vez mucho más despacio. una misteriosa fuerza que no podía controlar. y sin embargo algo lo atraía hacia él. como a metal. uniéndose a la locura nocturna. . había dado paso a un silencio total. sabía que no debía penetrar en él. Y se había perdido. Solo se oían ruidos extraños. en cualquier caso. Y entonces. aquel grito de pesadilla. como un cuchillo que le abriera el vientre de arriba a abajo. porque se encontraba cansado. Cada vez sentía más pánico y ansiedad. De modo que no podía saber hacia donde conducía el camino. pero por el motivo que fuera. Por fin. Se había caído y sentía ardor en las rodillas. no había nadie alrededor. En el desvío de la derecha no había ninguna señal. hacía frío. no podía pedir ayuda. vio un cruce. en el desvío de la izquierda había clavada una señal de madera. nevaba. Lentamente se incorporó y entonces vio que aquellos sonidos insoportables. decidió finalmente seguir la carretera principal. De modo que continuó caminando hacia delante. pero ya estaba de hecho metido en un sendero. 'No te enfrentes directamente a un jabalí'. pero ahora más estrecha que antes. en una sola herida. Nada se movía en el bosque. que evidentemente eran de animales ocultos en la maleza del bosque. Pronto se convirtió en una especie de camino. Los ruidos del bosque se hacían progresivamente más insoportables. No sabía hacia donde ir. Sentía que se hacía sus necesidades encima. hasta transformarse todos en un solo grito.cayó entre un montón de hojas. como si de hecho la muerte hubiera penetrado en él. Solo continuaba la carretera principal. pero era en vano. Un sudor frío le escurría a través del cuello.un minuto después. Entonces también él gritó.

algunos animales que Flaco no sabía reconocer. Por fin comenzó a tomar conciencia y a divisar todos los objetos cotidianos del barracón. Se sentó en una piedra y derramó unas lágrimas. y. Debía ser muy triste para ella tener que acostarse con ese animal espantoso. junto a una muchacha brasileña de unos treinta años. Se despertó entre sollozos. Allí le dejó. Y al doblar un flanco en el sendero que seguía. Casi le daban ganas de abrazarlo. Pero aquel jabalí no era un animal corriente. No paraba de pensar en las enigmáticas palabras de Vulgarius. se encontraba el río Helland. en aquel infierno llamado Oligon. Al fondo podían verse las luces del rancho Wheel. débiles a causa de la distancia. aturdido y sin rumbo. A lo lejos. a tan solo unos metros. antes de ponerse en marcha hacia el rancho. por alguna razón inexplicable. Encontrar el río fue como encontrar a su madre. Sabía y podía intuir todos los movimientos de Flaco. más allá de la ribera del Helland. Podía oler su aliento putrefacto.sin ningún pensamiento en la cabeza. * Soñó con un jabalí de color rojo que había penetrado violentamente en el establo. . asestando dentelladas a los cerdos y arruinándolo todo. Pero. lo vio. familiar y accesible. eso si no se había levantado con resaca después de la juerga de anoche. hacia los lindes del bosque. arriesgando unos cuantos huesos. se divisaban las primeras luces del pueblo. El jabalí tenía el objetivo de encontrar a Flaco. Este cerró con llave la azotea y esperó allí a que el jabalí se marchara. No le quedaba más remedio que saltar de la azotea. éste lo había divisado a través del ventanal y de nuevo se veía subiendo las escaleras del barracón para escapar a su furia. y durante unos instantes no sabía donde se encontraba. medio cojo y lleno de vicio y maldad. Allí delante. Se podían escuchar los balidos de las ovejas en el fondo. En su mano todavía sostenía un zumo de naranja. y las primeras camionetas comenzaban lentamente a circular. de pronto aquella bestia se encontraba enfrente suya. Pronto llegaría Vulgarius.Caminó en cualquier dirección. Estaba dispuesto a hacerlo cuando el animal se arrojó a su pierna y comenzó a triturar sus músculos.

Flaco giró otra vez la cabeza y se puso a pedalear. pero en el rostro de Overbeck solo había una especie de tristeza contenida. sin escuchar si le llegó a decir algo. esperaría a que Vulgarius lo comentase. porque Flaco se lo quedó mirando como esperando una reacción. estaba de pie. Le dio incluso la impresión de que tenía lágrimas en los ojos. Flaco no la conocía. como para escarbar demasiado en todo ello. Entonces sintió los pasos de Overbeck hacia él. Era como si la noche anterior no hubiera existido. a menudo pasta o alguna omelette de verduras. lo más rápido que podía. el jorobado maldito. Vulgarius no dijo nada al respecto. Estaba seguro de que no se merecía tener de compañero a esa mala bestia.le hacía la comida. Una vez atravesó el río. Flaco lo agradeció profundamente. se lo encontró. Luego empezó a reírse para sí mismo.que desconocía sus infidelidades continuas. Flaco. pero sentía indefectiblemente una compasión absoluta por ella. alargando la voz en forma de soniquete como siempre-. Por tener un marido tan degenerado.' Flaco no pensaba decir nada de lo de la otra noche. el padre Lenny Overbeck. Flaco pedaleaba más rápido también. De momento. quizá tenía suerte y el párroco no lo advertía. y penetró en su casa. Después. Cómo estás. Llegó a la cabaña. Lo había pasado demasiado mal. sobre la maleza. Pero curiosamente. el cancerbero del Infierno. Cuando Flaco ya comenzaba a perder de vista a Overbeck. ¡Vas a perder tu alma! ¡Necesitas el perdón!' Flaco iba tan rápido en la bicicleta que casi atropella a una anciana que venía con la compra. 'Ya estamos aquí. no quería pasar en absoluto una escena desagradable como la de la otra vez.decía. entonces escuchó su voz. Manipuló los mandos de la bicicleta y la evitó. unos minutos después. se despidió con toda la amabilidad que le permitía su cinismo y se marchó en la bicicleta. de impotencia. Entonces el viejo giró violentamente la cabeza y penetró a Flaco con los ojos. . 'Qué absurdo es todo'. dando de comer a unos patos. cada vez más rápido. como si ese encuentro no hubiera sucedido. entre ambos parecían estar componiendo una pieza musical.Allí estaba. tanto en el burdel como en el bosque. Allí. con todo el amor del mundo. Fue una situación absurda. Llevaba una bolsa sobre el hombro en la que su mujer. Flaco iba a intentar suavizar la situación. como una estatua. arrojó cerca de la puerta la bicicleta. muchachote. casi un aullido. iba a pasar por allí sin hacer mucho ruido. muy despacio. como proveniente de otro mundo: 'Chico.

Para Flaco todo esto estaba claro. Si nadie le decía nada y. eso era lo que realmente le preocupaba. pensó. Flaco le hizo un gesto desde la ventana. Tomó un vaso y echó un trago. si aquí se cometiera un asesinato nadie se enteraría hasta después de un año. parando en todos los lugares públicos: la iglesia. Lo grave es lo que pudiera haber hecho y que quizá ahora simplemente no recordaba. pensó Flaco. 'Bien.¿cuando? ¿anoche?. el establecimiento Forwards and Co. estaba llena. Le sonrió como de . de la mismísima oscuridad si fuera necesario. si el canalla de Rooster solo le saludaba como siempre. Todo seguía como de costumbre. Flaco se acercó despacio y le dio los buenos días. Al lado. Todavía estaba preocupado. entonces todo estaba bien.Allí. sobre la mesa. quizá desde el principio debería haber visitado a un médico. oteando hacia el horizonte como si allí pudiera encontrar rastos de sus crímenes. había una botella de vino que no recordaba haber colocado. Lo mejor sería bajar al pueblo y dar una vuelta por allí.había comprado una botella de vino y se había puesto a escribir ese sinsentido. había una carta. es tarde para que puedas hacer algo”. Será un sueño plácido. Salió rápidamente al umbral de la cabaña. la carnicería. Decía lo siguiente: “Sigiloso el jabalí ha penetrado en la noche. el sueño de un cuchillo suave sobre la carne. Todo normal. Nada insólito. La miró extrañado. un animal pequeño y sigiloso penetra sin que lo sepas. arrancando a mordiscos la carne de una hamburguesa. y ver las reacciones de los vecinos. Allí estaba el viejo trasto de Marollai. La nieve cae débilmente sobre las casas abandonadas. Porque comprar una botella de vino y escribir en un papel no era lo grave. como si se tratara de una misión de suma importancia para él. pedaleaba muy despacio. Debía visitar un médico. otra de mis ausencias típicas del verano'. Escuchó un motor. pero tenía que reaccionar. Y así hizo. el viejo llevaba su sombrero y su cigarro eterno en los labios. Retornaban las ausencias. Debía sacar fuerzas de donde fuera. Por fin. Se arrojó sobre el sofá desconchado de su cabaña. Desde luego. Allí estaba dentro. Bajó en la bicicleta. en algún momento cuya indeterminación en el tiempo le producía escalofríos. En algún momento. Qué más podía haber hecho Flaco. Rooster hizo un gesto afirmativo con la cabeza y siguió atacando su bocadillo. Allí. vio el coche de policía de Rooster. la comisaría.

'Vas a perder tu alma. El sueño embriagó por un instante la conciencia de Flaco. Le vinieron aquellas palabras antes de quedarse totalmente dormido.costumbre. necesitas el perdón'. Venía a recoger un poco de leña. . al caer la noche. Luego. se marcharía con su furgoneta renqueante a Freeheut. donde todavía había vida humana. sobre las cinco.

3 .

el silencio absoluto del poblado. de una voz distinta que él reconocía como suya.su yo vivo. Sí. y que a lo largo del período de separación se conservaba solo en el frágil ámbar del recuerdo. A cambio tenía el registro de su inconsciente. Los amigos.iba intentando componer una vida digna de ser vivida. como si los recuerdos se hubieran tallado en una piedra. en languideciente imagen solo recobrada a través del aparato de teléfono o de la fotografía en el álbum de familia. Algo que le producía temor pero con lo que iba a tener que vivir un tiempo. el vacilante caminar de Vulgarius. luego. que aún resistían la tiranía del imperioso invierno. encendía un cigarrillo y fumaba muy lentamente. en sombras o ecos. aquella tumba llamada Negro conservaba sus pequeños destellos de vida en las fiestas del verano. siempre dispuesto a echarle una mano. Su presente eterno era el mismo de siempre: el cigarro del viejo Marollai. hasta entender que era mejor así. ahora se transmutaba en mera sombra o eco. Marta. conmemoradas en honor al patrón. Ordenaba las notas como intentando componer un puzzle con ellas. aquellas notas esparcidas sobre la mesa y manchadas de vino. todo aquello que una vez había constituido su vida íntegra.siempre amable con Flaco. No intentaba reconstruir las circunstancias en las que se redactaron. o las comidas populares del 4 de Julio. Solo las hojas de los árboles otoñales. mientras las miraba con atención. y que lo que él vivía como yo verdadero era un error. Pero ellas iban a desaparecer de inmediato también. que quizá ese yo estaba haciendo lo correcto. . esos rastros con los que quizá su otro yo. donde parecía que un virus o una plaga había provocado la huida en masa de los habitantes. pero ausente cuando se trataba de sobrevivir a la noche-.A medida que el invierno penetraba en el hemisferio norte. algo que su inconsciente más sabio e inteligente debía corregir. se añadían elementos muy pocos originales: la nieve. Era como si aquellas imágenes hubieran sido traspasadas a una lápida. o acordarse de algún detalle de importancia. la soledad y el miedo en el rancho Wheel. o su yo verdadero. los recuerdos de Flaco también se transformaban en pálidas imágenes. pero con la que no se identificaba del todo. los padres. Y ahora. Todo eso se acababa en Noviembre. con el invierno. la oscuridad temprana y absoluta. hacían alguna compañía a Flaco.

Y es que esas notas eran lo más parecido a un jeroglífico. hasta que caía rendido sobre la mesa. Duerme el ojo de la vaca. No la había. alguna correspondencia. Gamma y delta. La sombra del pájaro está dominada y el canal aún contiene la sangre requerida. agotado. Cubrieron sus huesos con esparto''. Toda la noche despierto. . sabía que esa noche en Oligon. A veces. a no ser que el ojo de la vaca se refiriera al cabrón de Vulgarius o a algún animal de su rango. como si de un jeroglífico se trataran. Todo aquello no tenía sentido. una noche fantasmal en la que Flaco había perdido la conciencia y se había extravíado en el bosque. Ahora simplemente prestaba atención a sus mensajes. Ni rastro del jabalí. También sus pálidos recuerdos. intentar descifrarlas. '' Miércoles por la mañana. Consumo puentes mientras intento averiguar dónde se ha quedado el animal''. la única voz que debía escuchar. el extravío nocturno y la aparición súbita de esas notas estaban de algún modo relacionados. cigarro en mano. El asunto del jabalí lo había escuchado por primera vez de Vulgarius. De modo que esa anotación era realmente paradójica. Aunque Flaco no podía hilar correctamente la significación de todo ello. no lo tenía para la común conciencia. cuando dormía en su cabaña. He resistido durante toda la noche despierto. entre esas extrañas palabras y su realidad.Eso se había acabado. ''El ojo de la vaca corre hasta el mástil. podía quedarse hasta altas horas de la madrugada revisándolas una y otra vez. sonidos molestos. Pero a través de los días Flaco se había convencido de que eso era acaso lo único que tenía sentido. sentía una especie de alivio en sentarse frente a la mesa y. Intentaba encontrar alguna analogía. Todo lo demás eran rumores. El famoso ojo de la vaca aparecía a menudo en sus notas. abandonando a Dios su suerte. o al menos. Lo único común entre su vida inconsciente y los fragmentos que muchas noches aparecían sobre su mesa era la mención del jabalí. Y aunque sus investigaciones no daban nunca un resultado firme. porque las notas siempre las encontraba cuando venía de guardar el rancho Wheel después la noche y él siempre dormía al menos cuatro o cinco horas seguidas. También eso de que había pasado toda la noche durmiendo. lo cual era falso.

simplemente se echaba sobre el sofá y conciliaba el sueño rápidamente. no era un alborotador ni un criminal. porque aunque escribía cosas raras. Había algo en todo ello lo suficientemente retorcido y nauseabundo para que Flaco lo sintiera como blasfemo e insoportable. el otro yo debía ser un tipo afable y tranquilo. cuando dormía en su cabaña. en esos momentos. Aunque también estaba amortiguada. En ellos no había pensamiento alguno. En efecto. Flaco no hubiera sido capaz de explicar qué significaban para él. hundiendo profundamente sus raíces en su espíritu. Por otra parte. pensaba en la luz de aquella extraña mañana en la ribera del Helland y la aparición súbita de esa especie de hilos de cristal que lo dejaron perplejo. Rara vez estallaba en ira. que era difícilmente perturbable. Pero siempre obtenía la misma respuesta. también le sucedía eso cuando pensaba en Vulgarius. Había una última cosa que lo relajaba. La única emoción que pervivía en el alma de Flaco era el miedo. y felizmente retornaba a los brazos infalibles de Orfeo. Todas las mañanas Flaco bajaba en su bicicleta al pueblo y preguntaba o simplemente observaba a la gente. lo había convertido también en una roca de granito. intentando averiguar algo sobre algún acontecimiento que hubiera alterado la paz insólita de Negro. hacía uso de una cerveza o de una pastilla para poder relajarse. Su nombre le ponía los pelos de punta. No volvió nunca a visitar Oligon. Esa especie de desesperanza que se había afincado en él. o el vaso. Cada vez que quería dormirse. o lo que tuviera entre manos. Pero bastaba para sumirlo en un dulce sueño. * El invierno había relajado los nervios de Flaco.Lo importante es que su otro yo era en apariencia un tipo fiable. Una especie de asco o náusea que no sabía identificar lo ligaba al recuerdo de aquel sitio. Eso le bastaba a Flaco para permanecer tranquilo. y los días que debía dormir en el rancho . en una especie de paz maternal que solo había sentido precisamente cuando había sido un niño en los brazos de su madre. Entonces dejaba caer el libro. esa difícilmente era extirpable. como era usual meses atrás.

encima de la mesa. Entre tanto. reluciente. esto te lo agradezco muchísimo'.dijo Vulgarius. Flaco no podía creerlo.tu escopeta arreglada. No podría estar mucho tiempo allí. Después fue a la nevera y abrió una cerveza. 'Pásate mañana por la noche. Vulg. 'Bueno.. Sentía que su otro yo cuidaría de su propia alma. donde la ballena inmoral de Vulgarius esperaba el cambio de relevo. excepto por uno de esos días de Diciembre en el que Flaco recibió su regalo. finalmente es humano'. Vulgarius aceptó la oferta y ambos quedaron satisfechos. el río Helland se había convertido en una balsa de hielo. Se arrojó sobre la silla del porche y rápidamente comenzó a sentir frío. sucedía exactamente lo mismo. todo se movía de un lado a otro. Llevaba el depósito a tope. Por fin tenía su escopeta. Vulgarius le había dado incluso un baño de pintura roja.creo que tengo una botella de White Label por ahí'. pero era suficiente para él. y las estrellas permanecían fijas en el firmamento como símbolos o signaturas ocultas de las verdades del universo. Era una noche clara. pero había sustituido esta afición por intentar quebrar el hielo con ellas. Se podía caminar a través de él. Pero para Flaco no estaban fijas. cruzaba en bicicleta el puente de madera helado que lo llevaba al rancho Wheel. tenía por fin Flaco su salvación. haciéndolo humano por momentos. Ahí. efecto de la ebriedad.Wheel. Flaco ya no podía entretenerse arrojando piedras a su seno. un escudo con el que hacer más llevadero su trabajo de vigilancia. Entonces se levantó y se subió en la bicicleta. lo que casi nunca lograba. y le dio un manotazo en el hombro. y sonrió. Tres horas más tarde. Todo se hacía con normalidad rutinaria. le dijo. me congelo'. que dibujó una sonrisa en su rostro. La munición de cervezas se había terminado. Flaco ya estaba en otra dimensión de la conciencia. 'Diablos. . dijo Flaco. 'Esto es para ti'. 'Coño. y nos tomamos algo. Armado con una pelliza de lana. Había que celebrar que tenía una nueva escopeta. una especie de intuición mística y extraña que aunque irracional significaba una esperanza para Flaco. hablando con los animales del establo y tambaleándose débilmente de un lado a otro..

salvaje y arisco. si la gente que allí vivía seguía precisamente viva. Sin embargo. Entonces vio una silueta desplazarse rápidamente en el fondo de un callejón. Flaco la siguió manteniendo una distancia prudencial. Instintivamente. y le saludó. porque padecía insomnio y le gustaba el silencio del pueblo en la noche. y pronto llegó a la plaza del pueblo. Quizá. dijo Flaco. Era como si el pueblo estuviera abandonado. Las persianas de las casas estaban todas bajadas. le daban ganas de llamar a los timbres de aquellas casas y preguntar si todo estaba bien. Linguetti -natural de Milán. sin un alma en la calle. Hablaron del tiempo.Comenzó a correr encima de ella. y aún no era medianoche. el sospechoso caminaba.solía salir muchas noches antes de la madrugada para pasear. De pronto. Conocía el trabajo de Flaco. 'Me llamo Guido Linguetti'. . En la oscuridad de la noche apenas se veía el color de sus ojos. Era el sospechoso. El sospechoso se giró y le tendió una mano a Flaco. Ni un alma. Si allí pasaba algo. pero la suavidad de su voz inspiró una confianza inaudita en el corazón de Flaco. Linguetti no era precisamente un hombre rudo. 'Una noche fría'. Las campanas de la iglesia estaban cubiertas de un manto de nieve. que pronto captó el espíritu de Flaco y su carácter. Un ligero viento se colaba entre los quicios y las rendijas. Se acercó a él. La comisaría estaba también cerrada y el coche de Rooster desaparecido. nadie lo sabría hasta el día siguiente. del frío. de la soledad de Negro. 'Todo el mundo sabe quién es usted aquí'. A aquellas horas. Éste no pudo disimular y ya era tarde para escapar. Enfiló la ribera del Helland y cruzó el río sobre el puente. un animal insociable. solitario. con el único bar abierto a dos kilómetros de distancia. como un alma en pena. El acento italiano era tan claro como su apellido. sino que más bien parecía un tipo cultivado y sensible. aquel sospechoso parecía incluso simpático. sin saber muy bien hacia donde ir. y a diferencia de los demás lugareños. a través de un oscuro callejón. dijo. haciéndolas sonar como instrumentos tenebrosos y maléficos. Pero rápidamente el sospechoso se dio cuenta de la presencia de Flaco.

Linguetti era un profesor retirado. separado. donde visitaba a diario su biblioteca y preparaba sus notas. lo haría sin dudarlo. Caminaron juntos hasta la ribera del Helland. que estaba desde hace tiempo haciendo una investigación en historia antigua de los Estados Unidos y que. Flaco no le había invitado a un whisky en su espantoso barracónera quizá demasiado temprano para hacerlo. porque allí los alquileres eran baratos y estaba a un tiro de piedra de Freeheut. Nunca se había sentido tan imbécil. Ahora estaba sin blanca y había encallado en el agujero de Negro durante un tiempo. Luego concilió un sueño agradable. debía pasar una pensión a sus hijos y pagar sus estudios. Es decir. Se sentía eufórico.pero se había prometido a sí mismo que en la siguiente ocasión que lo viera. aunque no sabía si era por el alcohol o por haber conocido a un tipo que de verdad merecía la pena. Regresó al rancho. y Flaco lo había tomado por un vulgar asaltador de ranchos. se echó a su camastro y se tapó hasta el cuello con las mantas roídas y sucias. que el sospechoso había sido durante todo el tiempo el único tipo interesante en diez millas a la redonda. arrojó la bicicleta sobre un seto. . o por ambas cosas. Era como si de pronto una ilusión hubiera invadido su existencia. donde se despidieron.

4 .

Pretendía fumar despacio. esa sensación que le acompañaba siempre no era a causa de un acontecimiento concreto. Allí había depositada su confianza.que aquella escopeta pintada por Vulgarius. El miedo.se hallaban robando leña del cobertizo.'Crónica de sucesos de Allamakee County' -Negro. los individuos ofrecieron resistencia. sino que simplemente tenía miedo a cualquier cosa. Al salir. en el bar de El Coyote mientras corría el whisky a través de los hielos de su vaso. . enfrentándose al anciano e hiriéndolo con una estaca en su espalda. Y para luchar contra el miedo en general. de 70 años y de nombre T. y comenzó a acariciarla con su mano izquierda. El ciudadano. reluciente y heroica. no obstante. aunque la mano derecha le seguía temblando y un remolino de nervios agitaba su cabeza.no era que tuviera miedo a unos posibles delincuentes o ladrones de leña. La policía del condado ha abierto una investigación sobre los robos de leña cada vez más frecuentes en nuestra región.W se encontraba la madrugada pasada en el interior de su casa cuando escuchó unos ruidos en el exterior. hete ahí que en ese mismo pueblo un anciano ha sido agredido por dos delincuentes. Miró de reojo la escopeta.. esa sensación de soledad cósmica que sentía junto a la ribera del Helland. en su propia cabaña mientras descifraba los jeroglíficos de su otro yo. como si se tratara de un fetiche o un rosario. tembloroso. 'Este será el definitivo'.que solo entendería muchísimo más tarde. sino que más bien trazaba el horizonte de emociones en el que se movía su espíritu. tuvo que abrir la cajetilla de nuevo y encenderse otro. pensó. El problema de Flaco. comprobó que dos sujetos. la mano le temblaba y el cigarrillo ya había forjado una columna de ceniza imponente en apenas un minuto. como medio para relajarse. posada sobre esa misma mesa. barruntaba.o mejor dicho. Un anciano ha sido agredido en su casa de campo. El agredido. y aquel día fatídico que se le ocurre echar un ojo en su interior. Flaco sabía. pero logró lo contrario. Nunca leía los periódicos de Negro. Al cabo de dos minutos.' Flaco arrojó el periódico sobre la mesa y. encendió un cigarrillo. no iba a ser de todos modos suficiente. el último baluarte con el que podía enfrentarse a los extraños que quisieran acabar con él. relató a County Press and Co que se dirigió hacia ellos con intención de disuadirlos pero que. natural de Negro..cuya identificación aún no se conoce.

se decía. como si quisiera extraer de ella poderes imposibles. como si de todos modos confiara en que también la escopeta podía terminar con la soledad estelar que lo emparentaba con los astros. con la escopeta sobre el hombro. ' siempre se me olvida visitar al médico'. como si estuviera haciendo ejercicio. respirando rápidamente y en plena tensión. Winstley le miró con extrañeza. 'Ponme un café bien caliente'. Winstley iba a servirle una copa fría. en un solar donde los parroquianos juegan al tiro con la y a la diana. Flaco aún no sabía todo esto. siempre las zancadas y el rifle sobre el hombro. dijo.eran ya las cinco y comenzaba a oscurecerpero Flaco la rechazó. como si estuviera en una barricada intentando localizar al enemigo. Luego visitó El Coyote. lo que le hizo inmediatamente consciente de su pésima constitución física. Pronto le dio flato. Lo más seguro era que estuviera en Freeheut. pero en seguida cualquier ruido le hacía sobresaltarse y bajar pegando zancadas. luego se escurría debajo de un seto y situaba el ojo en la mira de la escopeta. pero no tuvo suerte. él no le iba a otorgar ese poder. y todas aquellas compras y ejercicios de tiro le otorgaban la seguridad que ofrece el entrenamiento militar. Subió varias veces al barracón. como si algo anormal hubiera penetrado de pronto en el orden del cosmos. esto le sucedería bastantes veces. Flaco corría de un lado a otro del rancho. . en el archivo de la biblioteca. Por mucho que acariciara el rifle. colocando el arma en distintas posiciones. esa necesidad de respirar oxígeno que se había instalado en él desde hacía un tiempo. Tenía la esperanza de encontrarse allí con el milanés. Lo que estaba claro es que aquella noche le costaría dormirse. Durante el día estuvo ensayando con su escopeta cerca de la ribera del Helland. 'El médico'. En cierto modo había euforia en su actitud. todo eso no se podía curar a base de balas. el miedo que tenía a hablar de forma clara cuando sabía que tenía derecho a hacerlo.Y quizá esa era la razón por la que Flaco la acariciaba de continuo. Paró a descansar y entonces sintió de nuevo esa falta de respiración. el miedo que le hacía recluirse en sí mismo y aceptar un trabajo miserable en un páramo desolador. Pero entonces se levantaba de nuevo y seguía corriendo. 'Donde debería estar yo'. Pocas horas más tarde. Y sin embargo. Pero el miedo que tenía a enfrentar las decisiones de su propia vida. y cargó la cafetera con la desidia habitual en él. Y siempre el sobresalto. Fue a la tienda de Forwards and Co y se hizo con unos pantalones de caza y unas botas de montaña. A lo largo de la noche.se dijo a sí mismo Flaco.

La escopeta permanecía de pie. un graznido. Unas nubes negras se posaron sobre el ciego horizonte. Una nostalgia infinita azotaba su corazón. al calor de la estufa. mientras Flaco se tomaba su taza caliente de café. Tampoco eso le gustaba. se posó como un pajarillo asustado sobre su frente. * Era como si el cielo estuviera dando a luz. profecías. se disolvió todo el efecto del café caliente y la ansiedad beligerante. arropado hasta el cuello. como un vigilante perpetuo. que se le antojaba demasiado macabra. muy poco a poco. Toda su agitación y estrés militar acabarían relativamente rápido. se arrojó sobre su camastro y se tapó con las mantas. como un testigo indiferente. Sobre la mesa de madera. se decía Flaco. Luego retornó la lluvia. y antes de que el morro del arma tocara el suelo. cuando subió un momento a encender la estufa. veía cómo el viejo Marollai sacaba unos sacos de su furgoneta indestructible. La noche de Flaco terminaría arriba. La escopeta aún seguía en sus brazos y Flaco la sostenía como si se tratara de su hijo. Luego la tormenta se fue y dio paso a un viento frío que hacía círculos sobre la arena del suelo. en el barracón. unas notas: Antes de que los cuervos desciendan. no afectado por lo que podría suceder. Mientras miraba por la ventana al tiempo que daba un sorbo de café . con furia inusitada. el detalle de su sonrisa blanca. Como un soldado exhausto que viniera de la guerra. sobre las tres y cuarto de la mañana cuando. y jamás un acto humano. inmaculada. un ave rapaz saltando sobre su víctima en los lindes del bosque. Su otro yo aparecía en estas reflexiones. Desde allí se veía solo el cielo desnudo. El viento aullaba en los goznes de las puertas y en los quicios de las ventanas. Un recuerdo de Marta.En vano cada vez. un lobo. o como se le quisiera llamar. sumando su alarido animal al del resto de las bestias nocturnas que bramaban en la noche. encajada en una esquina. Y allí debía permanecer. siempre sonidos y movimientos animales. Un animal cruzando el Helland. el ojo de la vaca se teñirá de color rojo. Y luego a la noche ya se vería. un zorro. No le gustaba esta última nota. Flaco ya estaba emitiendo ronquidos. jamás un riesgo real para Flaco. . Posteriormente sus músculos irian cediendo. La niebla regresaba. Lo mejor sería permanecer en el cuarto. un cielo hiriente y amenazador a través del que se manifestaban de vez en cuando los rayos asesinos de Apolo.

la pesca o la labranza. y los conos de la rueda trasera comenzaron a girar haciendo que la bicicleta vibrara y se tambaleara. Allí. pero ahora veía con claridad que le habían engañado con todas las de la ley. Al rodar cuesta abajo en dirección de la ribera. Le sobraba aún una hora para relevar a Vulgarius. Daba algunas vueltas por la habitación. el deporte por excelencia. El viento. se le antojaba un misterio inaccesible del universo. Entonces retornaba su mirada hacia la escopeta como el creyente lo hace hacia su crucifijo. Luego se despertaba y lo primero que hacía era ver si Marollai seguía en su choza. enemigo de Flaco. Ambos sabían de hecho cómo hacerlo. se había vuelto hacia él con violencia. Y todo aquel que no compartiera ese lenguaje común era un elemento potencialmente sospechoso. cantando a la manera de Vulgarius. abandonaba la choza para realizar su odioso turno nocturno en el rancho Wheel. política. hasta que el sueño lo vencía. en la que medían las palabras delante de los parroquianos para no llamar demasiado la atención. Y luego. lentamente. arrojaba sus manos sobre el quicio de la cama y se dejaba llevar por su propia nulidad. él simplemente se enfriaba con lentitud cósmica. Pero era invierno. arte y pensamiento eran elementos peligrosos. haciéndole casi imposible pedalear. en qué andaría metida. Los dos se sentaron el uno frente al otro y. mientras el mundo rodaba ahí afuera con sus insidias. Flaco esbozó inconscientemente una sonrisa y se animó a pedir una pinta de cerveza. Tampoco allí. . como si fueran espías. sus trucos. y a partir de las cinco de la tarde ya no había ni un alma en Negro. De modo que Flaco y el milanés eran allí rigurosos infiltrados. En todo caso. para que a pesar de todo aquellos extranjeros no parecieran tan extraños. sus luchas y sus partos. se trataba de maquillar el discurso. Y mientras tanto.Qué haría ella ahora. Había pagado una cantidad que él consideraba excesiva por un trasto como ése. Aquí. en una esquina. Tampoco Marollai. Su pensamiento era confuso como el ruido del viento al girar sobre sí mismo. Flaco se dio cuenta de que la bicicleta que le habían vendido estaba dañada. alargando las palabras. estaba el milanés. el común de aquellos hombres era la caza. inciaron una especie de conversación secreta. La cadena rugía y se atascaba. así que decidió dirigirse hacia El Coyote.

Un día soltaría a todos los animales. Tras contar esto. El café le había puesto demasiado nervioso. Pero la hora libre se había terminado. ya estás por aquí.. Necesitaba un trago de vino caliente. Lo que contaba el anciano era ciertamente siniestro: unos muchachos del pueblo se le habían acercado. para preguntar de nuevo si lo que había oído era real. El caso era el siguiente: mientras el milanés daba un último paseo invernal a través de la ribera del Helland. asombrado y tieso.. quizá once.. dar una patada a la puerta y soltarlos.. para Flaco. los aplastaría.. Unos muchachos de unos doce años. un ejemplo nítido de toda la maldad de Negro. Un día.muy frágil de apariencia. tomaría un yunque. Allí estaba. luego te los vamos a colocar en una parrilla y te los vamos a hacer comer uno por uno'. el anciano se había echado a llorar y el milanés tratado de consolarle.Y allí estaba el milanés. dándole la bienvenida al infierno de Wheel..' La falsa dentadura del jorobado de Notre Dame le saludaba desde el otro lado del río.se había marchado sin responder. Una de las muchachas le habría respondido que 'te vamos a cortar los cojones. .entre ellos también había mujeres. 'Coño. vestido con su chaqueta de pana y portando su bigote característico.. El hombrecillo. La anécdota del anciano le había impresionado de forma profunda.y le habían amenazado diciendo que le iban a 'cortar los cojones'. y Flaco debía marcharse. Necesitaba un trago de vino caliente y dar una patada a la puerta de aquel establo hediondo donde pacían esclavos aquellos animalillos. El anciano se habría dado la vuelta. según contaba el milanés. libres de las manos sucias de Wheel y de capitalistas monstruosos como él. a él jamás unos niñatos como aquellos se le enfrentarían. Y luego ya se vería. Los derribaría de un golpe y luego ya se vería. Aquel hombre había sido amedrentado por un grupito de niños de no más de doce años. se encontró a un anciano que no dudó en hablar con él. Un día lo haría. una estaca o un simple puñetazo que.y él se marcharía con ellos. hablando con Flaco como si fuera un espía comunista en la época de la guerra fría. Sintió ira y se creció en el interior. dejar que corrieran libres. Los derribaría. asustado. Flaco. habían hecho llorar a un anciano. Flaco.

5 .

y bajo la sombra amenazante de una crisis económica que obligaba a los ricos a enriquecerse aún más a costa de los más desfavorecidos. Finiquitada su carrera académica. Y para colmo. un padre del que poder tomar un consejo. Todo justificaba la permanencia de Flaco en Negro. Sí. el mundo era el Tártaro y él su habitante perpetuo. . Linguetti no pasaba mucho tiempo en Negro. todas sus justificaciones teóricas no le otorgaban la capacidad de levantar. siquiera por un instante. más confusa. Y parecía que su sumisión a gente sin escrúpulos como Wheel era parte de su condena. aunque incomprensible. siquiera por un momento. Pues. muy por encima de las relaciones familiares. era más de hecho que simplemente continuar la dirección que le marcaba su juicio.Nunca se valorará del todo. Al mismo tiempo. La otra luz.era el valor más elevado. la voz a su patrón. el milanés era un ídolo. por otra parte. Se había aferrado a la imagen del milanés como a la de un santo. que por breves y lejanas apenas otorgaban sino la luz necesaria para no morir todavía. Si eso era en cierta manera irresponsable. cientos de personas estarían dispuestas a hacer su trabajo incluso en condiciones de precariedad mayores. para él. un modelo a imitar. por una parte. Pero en medio de esa tormenta -o ese tormento. desprovisto de esa herramienta imprescindible que para sus abuelos y antepasados había sido el oficio. de exigir. era su otro yo. Ser escritor – esto lo sabía Flaco perfectamente. su extraña sombra que parecía ir formando una pequeña figura con independencia y juicio más que evidente. conyugales o sociales.se decía Flaco.tener un trabajo. se sentía culpable a causa de haber fracasado en la universidad pero. y era demasiado independiente como para aceptar a Flaco en calidad de hijo suyo.la poderosa determinación con que nuestro mundo nos acoge en su seno al precio del sacrificio inmoral o la renuncia íntegra. pero que permitía cierta esperanza. se había fiado de la otra figura que escribía aquellas notas y que compraba de vez en cuando una botella de vino a sus espaldas. más lejana si cabe. Era su castigo.era como no ser nada en un mundo en el que no hay espacio útil para el trabajo de un escritor. Pues esa dirección era ante todo una dirección desesperada. condiciones laborales mejores o menos brutales. el trabajo.habían aparecido dos pequeñas luminarias. Y esa culpabilidad la arrastraba Flaco de un lado a otro. se sentía culpable ante el resto de las míseras personas que en la sombra esperaban a que Flaco renunciase a su puesto.

recordaba lo que le había contado el milanés en El Coyote. Y luego aquel resplandor.un monstruo. Flaco creía que el milanés también tenía un punto de vista similar ante este asunto. Pero cuando estaba llegando. sus puntos débiles. en llegar al rancho Wheel. . no podía sostenerla ante aquel muchacho.también le había salvado. desde la escopeta a los papeles. aunque fuera momentáneamente. como un barco ebrio. aparcó la bicicleta al lado de un árbol y se fue a pasear en dirección al río. Al menos para las armas.con sus sombras respectivas. escuchó la voz de Vulgarius. aunque fuera imaginariamente. pero tenía cierto gusto estético. como si conociera a la perfección las debilidades de Flaco. Toda la noche despierto. Por más que lo intentaba. como una bestia sin escrúpulos. Saturno se esconde bajo los designios de Andrómeda. Era tal la diferencia abismal que los separaba de los habitantes de Negro. mientras su mirada iba. Como sus mayores. A Flaco le gustaba sentarse sobre su silla desvencijada en la cabaña. Pronto pudo oír los gemidos. que era preferible manejar a distancia. era una garantía que le hacía más cómodo un trabajo de por sí difícil. estaba jodiendo Vulgarius con alguna mujer. probablemente trabajadora del Oligon. sumido en estos pensamientos. nada más lejano que el comportamiento de Flaco y su camarada italiano. De camino al rancho Wheel. una tercera luz. a medida que se alejaba de él. halló una puerta abierta y sobre las escaleras que subían al barracón. Como siempre.Y mientras tanto. Vulgarius seríaera. Y sin embargo. Flaco no quiso molestarlos. ¿Sería Kornei parte de la pandilla maléfica que amedrentó a aquel pobre anciano? Era probable. Luego. aquel brillo mágico que emanaba de los cartuchos. El ojo de la vaca y el jabalí. unas bragas arrojadas. Cero coma cero. se cruzó con Danny Kornei. desde los papeles a la escopeta. Aquella escopeta de caza sobre la mesa. Flaco siempre retiraba su mirada antes que él.del miedo. ¿Por qué siempre llovía en Negro? Al dirigirse directamente hacia el Helland. No tardaría. las nubes malignas de la mañana se habían convertido ya en agua sobre la tierra. encender un cigarrillo y fumarlo muy lentamente. Pero en lugar de encontrarse al jorobado de Notre Dame. éste le miró con una sonrisa superior. Allí. la suavidad de la madera y el gatillo de metal pintado de color ébano. que su pobre civilidad aparecía ante ellos como un comportamiento artificial y snob. teñida de rojo como medida inteligente para disuadir a los extraños. los muchachos de Negro eran peligrosos animales.

Flaco se levantó del camastro. como hipnotizado. ajena a todo. En cierto modo. si algún día Vulgarius le reclamaba algo.es de Ecuador. frente a la nevada ribera del Helland. no se distinguía apenas de los desnudos árboles que la rodeaban. .. y Flaco la seguía a prudente distancia.regañar a Vulgarius. 'Coño. estas cosas le daban cierta ventaja. la muchacha se subió a la furgoneta de Vulgarius y esperó allí. mientras él probablemente durmiera. fornicaba con ella. Luego regresaría a casa. era sorprendente. Flaco simplemente le preguntó por las llaves del rancho y si estaba todo en orden. Si Vulgarius podía hacer esto. Marta caminaba dirección al bosque. con la bragueta bajada. Todo quedaba en secreto tras un mutuo aunque velado acuerdo. emergía con cierta vergüenza una muchacha latinoamericana. abrió la puerta del barracón y se subió a la bicicleta. cubierta con las mantas roídas que el propio Flaco utilizaba para taparse en el rancho. Aquella bestia no parecía sentir ni la mínima vergüenza a causa de aquello. aquella mole de unos ciento veinte kilos. blanca. frente a él. donde su mujer le habría preparado una cena caliente y un baño de especias y. ya estás por aquí. Flaco no la había visto jamás vestida de aquella manera. la frente húmeda por el sudor y las mejillas de color tomate. esta es Susana. Flaco se vio obligado a dar dos besos a 'Susana'.. Flaco no pensó -ni por un momento. él también podría hacer otras cosas. delgada. muy negro. Detrás de él. Susana'. y luego relevaba a su compañero. Llevaba el cabello recogido y un traje negro.Allí estaba. De modo que se guardaba esa carta en la baraja. se decía Flaco. después.espera. y tardaría en hacerlo.. extraño. Flaco. * Como una estatua de sal. Aún no había salido el sol. la normalidad con la que Vulgarius se llevaba una prostituta al trabajo. En su rostro había cualquier cosa menos felicidad. Este es mi compañero de trabajo.. la imagen pálida. él podría entonces echar sobre la mesa ese as. guisaría en la cacerola un caldo de carne para que su marido se lo llevara al trabajo la mañana siguiente.

justo antes de que penetrara en uno de los caminos posibles del bosque. mientras contemplaba el gélido río ahora envuelto en nieve. Y allí acabó todo. Siempre es lo mismo. La cadena sonaba como una especie de sierra eléctrica que estuviera a punto de dejar de funcionar. la nieve azotaba su rostro. lugareña de Negro. Pero éste se dio cuenta y fue a su encuentro sin la menor dilación. La nieve y aquella luz insólita con la que muchas veces soñaba. o quizás por algún otro motivo. y se disolvían al momento en contacto con aquella tela negra. El primer trago le quemó la garganta. como esperando a que Flaco se recuperara de su alucinación. más que un espejismo o un signo de la mendicidad de su presente. fijo. las cosas no tardarían en cambiar. ‘-O lluvia o nieve’. La muchacha. El frío azotaba su rostro. luego más rápido. Sin embargo. Flaco aceleró. Encendió un cigarrillo y se quedó de pie. una agradable sensación de calor. las manos le temblaban. Le faltaba aire. el segundo le produjo escalofríos. una nueva realidad. quizá solo a causa del frío. Llevaba en su mano un cesto con setas. sobre el vestido de Marta caían suavemente los copos aún cristalizados. Antes de penetrar en el barracón. se dijo Flaco. el cuervo blanco que por un instante efectuaron el milagro en aquel Tártaro inmundo y mezquino. Quizás a causa del whisky. con tanta torpeza que la muchacha pareció por un instante asustarse más aún. muy lentamente primero. Pero este se subió rápidamente en su bicicleta y comenzó a pedalear. Marta se detuvo y giró su rostro. miró con extrañeza al lunático que tenía enfrente de él.interpretarse como una promesa. Y ya no estaba allí. La botella de Johnny Walker ardía en una esquina. a pesar del viento frío. Y su alucinación. y el tercero. volvió su mirada a ‘Marta’. Marta se detuvo y Flaco estaba ya demasiado cerca de ella para que no se diera cuenta de su presencia. .Antes de llegar al bosque. como la signatura de un cambio futuro. los árboles desnudos seguían vibrando ante la nieve inmaculada que se precipitaba sobre Negro. En Negro no sale jamás el sol’. se detuvo. Como sombras a modo de recuerdos. y entonces. podía -¿por qué no?. Flaco se disculpó con torpeza. la nieve parecía preparar un nuevo estado de cosas. aunque también podía deberse al miedo que le provocaba Flaco.

Pues de eso se trataba. Se marchaba de allí. pues para Flaco poder huir de Negro debía ser simplemente el pasaporte para la felicidad. . Flaco pensó que podía haberse sumado a su decisión. El invierno traería nuevas nupcias. Tendría que hablar con su jefe. Nunca sonaría el teléfono del viejo canalla Thomas Wheel. Quizá este había sido de hecho benévolo. Era difícil escapar a los turnos en el rancho Wheel.al mantenerlo trabajando después del robo de los cerdos. Primero. Y lo haría. otorgando a Flaco la seriedad y la sobriedad necesaria para llevar a cabo su trabajo. Y cuanto antes mejor. haberse marchado de allí con él. Entretanto llegó un día y otro. pero sentía que no había suficiente confianza. Debía hacer aquel viaje.la opositora perenne. Encontró al milanés en El Coyote enfrentado a un vaso de vino.debíahacerlo. del afán de lucro de Wheel. La otra parte de Flaco. viajaría a su ciudad natal. cuidaba a la manera de un dios el templo de Wheel. Tenía que escapar de Negro. Luminosa y colorida como una planta bermellón gigante. aunque fuera por unos pocos días. que la relación que él había imaginado tendrían una vez no se había consolidado. Algo iba a acontecer.con aquel bastardo. pero siempre prolongaba su decisión al día siguiente y al otro.y los dedos de Flaco titubeaban ante el teléfono como su propio cuerpo. Pero todas estas intenciones quedarían en fango demasiado pronto.para pedir un par de días.¡acto supremo!. de una red.La brillante escopeta de Flaco era un signo de la misma esperanza.una parte de Flaco lo veía así. de modo que no podía saturar más la situación llamándolo y pidiéndole un favor. se marchaba de Negro y de Freeheut y volvía a su viejo trabajo en Des Moines. La ‘visión’ de Marta le había conducido a esta decisión. o una mañana y otra.se rebelaba y argumentaba en contra de las condiciones miserables de su trabajo. No entendía el ánimo del milanés. y ahora sabía que de hecho nunca llegaría. de la misma transformación. no había llegado aún. Podía. su espíritu necesitaba sanar de aquella maldad y locura que lo rodeaba. que se movía de un lado a otro intentando penetrar la red en la que se hallaba preso. y con visible cara de preocupación. En medio de esa tensión era imposible tomar una decisión. y Flaco estaba dispuesto a contribuir en ello. y Flaco seguía allí.y él era el pez que daba sus coletazos con la diferencia de que él era consciente de que no sería capaz de salir de ella-. de su pasividad ante todo lo que ocurria en su propio rancho. Comunicarse con Wheel se le iba a hacer imposible.

sino más bien un archipiélago. el infierno no es un único lugar bien determinado en el espacio. El milanés anotó su teléfono en una tarjeta y apretó la mano de Flaco en señal de saludo.Sin embargo. y sus cárceles se pueden encontrar en muchos sitios a la vez. lo haría en dirección de un túnel húmedo y profundo. Flaco pidió un ginebra doble al tiempo que el milanés cruzaba la puerta de El Coyote para no regresar jamás. . Estaba terriblemente fría. Si la suerte de Flaco iba a cambiar. sus islas se extienden a lo largo de la tierra.

6 .

pues. y él. donde el minibar resultaba ser su único interlocutor válido. estos se tenían unos a otros. pero era como cuando se mira un río caudaloso que lleva sus gotas de agua de un lado a otro. La huida del milanés acrecentaba también la sensación de soledad. pero el caso era que no podía decidir. chico. mejor dicho. que podía huir de allí sencillamente con hacer una llamada de teléfono. inmersa en sus propios asuntos.no sabía si era acaso la de Vulgarius. 'Vete de aquí. Y luego esa voz se marchaba. muchacho'. sino que simplemente no le servía de nada allí. la del gesto autosuficiente de un Linguetti o la de aquella muchacha que. Los jabalíes descansan sobre el cénit'. Su sombra ya no le acompañaba. donde solo se tenía a sí mismo. como Flaco. parecía tener en efecto el secreto de la felicidad. una voz que si tuviera cuerpo probablemente dormiria en una buena cama y con el calor de su amante. Y su botella de Johnny Walker. quien parecía que también se había cansado de escribir. gracias a ello podía ver mejor que lo que podía ver el propio Flaco. una voz que tenía boca y una boca que se alimentaba con un buen caldo caliente y con el amor del hogar. una escopeta y unas mantas. Pero esa voz huía cuando él tenía que cuidar el rancho o.recibida ahora hacía unas semanas. Pero pasaban los días y no recibía más correo de su íntimo interior. cesto de setas en mano. y retornaban aquellos días otoñales oscuros. La voz le decía que aquello era fácil. y eso era justo lo que no podía llevar a cabo. Ahora la voz parecía la del propio Vulgarius. Eran las últimas palabras de su otro yo. indigno. decide!' Una voz. y Flaco intentaba comprenderla. Porque aquel yo no se quedaba dormido durante el día y la noche. Más solo que los árboles nevados del Helland. a fin de cuentas. La última nota. una voz se había dirigido a él con insistencia temeraria e incomprensible. que solo sabía copular con las muchachas del Oligon. Toda la noche despierto. Porque aquel yo parecía por fin tener un proyecto. pues allí estaba solo.'¡Decide. cuya simple imagen en la cabeza le provocaba náuseas. mientras el ojo se pierde intentando seguir su rastro. solo tenía una estufa de leña que funcionaba a duras penas. y nada echaba más de menos Flaco que su compañía. Tenía que decidir. cruzaba antes del amanecer la ribera del Helland. seguir su curso. no huía. sino que permanecía despierto y lúcido y. le decía una voz suplicante al oído. Tenía que decidir. la de un lejano y terrible Thomas Wheel.decía lo siguiente: Una armadura a orillas del río. 'Vete de aquí'. Aquel sapo lujurioso. por tanto. . Pero esa voz tenía un cuerpo y una cama y un amante.

En Negro se comenzaban a colocar algunas luces -muchas de ellas que de hecho no funcionaban. no había el mínimo asomo de vergüenza. Y al día siguiente después de su orgía. Su escopeta era su amigo. e imaginó también a Marta vestida con una falda rojo brillante y arropada.A Flaco no le hubiera importado que un campesino honesto como Marollai. La mayor parte de ellos no hablaban. abrazada y amada por su familia. en el porche. como siempre. Algunos viejos se sentaban sobre los toneles de madera colocados en la plaza y bebían algunas pintas de cerveza. encendió un cigarro mientras las contemplaba con avidez. Vulgarius no hubiera sentido la mínima vergüenza. desde luego. La nieve. . El pueblo parecía menos maldito a causa de las luces navideñas. Allí. simplemente se sentaban unos enfrente de los otros y. La soledad. Comenzó a conversar con ella.hubiera dado con aquella fórmula. las fiestas de los tractoristas.al parecer. Colocó una silla y sentó encima de ella a su escopeta.en que Vulgarius consideraba la fornicación como un acto tan moral y tan rutinario como ir a orinar o comprar el pan cada mañana.al que por cierto ya solo veía por las mañanas. Llenó un vaso hasta los topes y echó un trago. y maldijo como siempre. agotando la ceniza de su cigarro como agotaban de hecho la pesada jornada de cada día.a lo largo de los postes de teléfono y sobre las arcadas del ayuntamiento. estúpida. con el gato correteando entre los paquetes de regalos. Subió al barracón y decidió una cosa absurda. Imaginó las fiestas en su casa de Davenport. e incluso le ofreció un trago. Las persianas que se cerraban. Un carro atravesaba la calle principal. Un perro apaelado cruzaba entonces la plaza. pero le rechinaba en lo más profundo que esa miel hubiera ido a parar a manos de ese bruto llamado Vulgarius. Compró tres botellas de champán francés y se las llevó al rancho. Una paloma levantaba el vuelo.aunque este ejemplo era malo. La clave se hallaba. Era incluso probable que hubiera invitado a Rooster a participar de aquel manjar. Estaba seguro de que si un policía como Bill Rooster. Las puertas que se blindaban. la familia de Los Ángeles y los primos europeos. Se acercaba el día de Navidad.le hubiera pillado in fraganti con la prostituta en el rancho. Flaco se encontraba al lado. reflexionaban o hacían que reflexionaban. mirando a algún punto en el vacío. Y luego el silencio. Tomó el sacacorchos y se raspó.

Y no era el número de Thomas Wheel. De pronto se sentía fuerte. Jimmy le cuidaría. se dijo a sí mismo Flaco. deseaba que apareciera de nuevo la muchacha con traje de color oscuro. condado de Allamakee. Jimmy sería su compañero de festejos. * 'Fue mi prima española quien me lo contó. Teléfono 0090 123 223 29987. como te iba contando: esta prima mía. imagínate: viene a Estados Unidos cada cinco años. . Flaco tomó el teléfono y marcó a toda prisa un número. Tenía unos pechos prominentes. Eufórico. quizá. pensó. mientras penetraba con violencia el cuerpo de aquella trabajadora del Oligon. a la que le llamó Jimmy. como necesitando hacer algo. carretera de Negro a Freeheut. En su más íntimo interior. vivan sus tractoristas. o espíritus que nos traen un mensaje. inteligencia y sabiduría. Es lo que te decía antes. Y que en realidad esa muchacha se llamara Marta. Retiró los ligeros de sus medias y los arrojó junto a Jimmy. como un titán capaz de dar la vuelta al orden del mundo. Yo la he catado un par de veces. no tardó mucho en llegar. de unos veinticinco años. Se le habría caído a Vulgarius del bolsillo. La muchacha. Su escopeta. y de origen árabe. Marian se llama. viudas o aburridas. Se agachó entonces al ver algo brillante en el suelo. de arrumbar con todo y de llevar a cabo grandes. y deja a su marido en casa. se levantó un poco de la cama para poder mirar.Debía agradarle y complacerle. ¡Larga vida a Iowa! ¡Vivan sus campesinos. Tiene un conejo impresionante. Club Oligon. o español. Ya dejaría para más adelante su enfrentamiento con aquel fanático del dólar. Una tarjeta. pase a tomar una copa y conozca nuestras chicas. que seguro que las encuentras. vivan sus cosechas de maíz! ¡Viva El Coyote! Recorría la habitación de un lado a otro. Pero. uno de los polvos más grandes que he echado en mi vida. magnánimos proyectos llenos de vida. me decía que las moscas que no nos dejan en paz son en realidad santos. Es normal. Flaco. Mientras copulaba. la ribera del Helland cruzada con los árboles nevados. al fondo. tú que estás solo deberías salir por ahí y buscarte mujeres solteras. 'Ya está aquí la Navidad'. Ahora necesitaba celebrar la Navidad.

Despidió a duras penas a Vulgarius y se subió en su arruinada bicicleta. el orco atrapaba con su red a la pequeña presa que representaba Flaco. pensaba. Podría haber sido un buen asesino. pues yo también he sido una persona espiritualmente fuerte. repentinamente cambió de decisión y enfiló el camino hacia El Coyote. Apenas eran las seis de la mañana. Como un imán. Eran ya las once cuando el párroco penetró en la taberna. y con ello impedía que Flaco se marchara a casa a descansar. pero finalmente solo lo hizo con el pensamiento. pues ya hay demasiada ira en este mundo repugnante. Winstley limpiaba con un paño los cubiertos.Una promesa incumplida. Winstley acababa de abrir hacía apenas unos minutos. y todo quedaría en paz. En la barra del bar. Eso piensan en algunos lugares de España'. Todo debe quedar en paz.o al menos interesada por las cosas del espíritu.. y todo su champán se había esfumado en el momento en que la chica desapareció por la puerta. Flaco quiso ir en su búsqueda.a pesar del frío. algo que no has hecho. Luego incluso podríamos ser amigos. 'Estoy seguro de que podríamos tomarnos unas copas. Flaco no iba a caer en su juego libidinoso. y había sido eficiente. la oscuridad cubría el poblado y la nieve rociaba las casas.para que el olor del perfume barato se desvaneciera en la nieve. Flaco era muy poderoso cuando de lo que se trataba era de ocultar que algo había sucedido en un lugar. Flaco no sabía cómo había sacado el tema de la mosca. luego había recogido con esmero el barracón. Flaco estaba absolutamente borracho. a pesar de todo. Pero Flaco había pedido un whisky helado. Pero. Compartiríamos algunas cosas. en plena madrugada. En ello había invertido un buen rato.. Pareció enfurecerse cuando Flaco le pidió un whisky bien frío. El párroco miró a Flaco e inmediatamente después salió del lugar. La muchacha se había ido de allí sobre las cuatro de la mañana. Y es que Flaco se había ocupado de arreglarlo y ocultarlo todo. limpiado a conciencia el suelo y abierto las ventanas. y ahora tenía un problema para desprenderse de Vulgarius. Y es que Flaco necesitaba pensar que al menos en algo era bueno. y ellas vienen a recordártelo. Su boca permanecería sellada ante lo que ocurrió esa noche. Cuando iba a tomar rumbo a casa. Vulgarius extrajo la hamburguesa del paquete y le propinó un desagradable mordisco. . quien no cesaba de contar historias.

'Muchacho. No sabía lo que decía. Luego sintió unos brazos arrullándolo. o sí. un poco de luz sobre aquel triste infierno. después de meses de oscuridad. Flaco sonrió.. como nunca he amado a nadie en este mundo'. Solo se fijaba en las reacciones de Vulgarius. se exaltó.. la risa esquizofrénica.. y mientras tanto la risa desenfrenada.. Llegó al cruce del Helland y sin pensarlo comenzó a caminar hacia el rancho Wheel.' Flaco salió como pudo o como su otro yo pudo de El Coyote. reconciliarme con ellos. sentía punzadas terribles en el estómago y náuseas. Mientras tanto. El sol titilaba a través de las nubes.hacia algún lugar. le dijo.. y también un fuerte olor a sudor. y llevándolo hacia algún lugar de la taberna. algo asqueroso. Su insensatez crecía por momentos. Golpeó las ventanas del barracón y al cabo de un minuto salió Vulgarius. y un hielo salió corriendo del vaso. pero resbaló y cayó entre unas sillas. se volvió a levantar y se volvió a caer. y arrojaba.' Winstley colocó el whisky sobre la mesa. Escuchaba voces insensatas saliendo de unos dientes amarillos y podridos. Luego dijo algo conciliador. ¿estás bien?'.seguro que es posible la comunicación.. Intentó alejarse un momento de los lugareños.debería abrirme a estos lugareños. . Se tropezó y cayó..Pero no debo acercarme a él. mi padre.. debería. El cubito de hielo también se había caído al suelo junto a él. enfilando cualquier camino nevadotodo estaba nevado. 'Dragenport o Davenport o. 'Mi padre. con aliento a anís del malo o a tabaco de pipa. Los lugareños parecían ahora estatuas de sal. como si fuera a vomitar. abrumados ante el extravío de aquel muchacho. 'Por fin NUESTRO DIOS se ha dignado a aparecer. intentar comunicarme con ellos.. Luego retomó su carrera ciega hacia ninguna parte. con el objeto de recuperar o aferrarse a la conciencia. o más bien levantándolo del suelo.dijo alguien desde el fondo del bar. ¡Amen a Dios!' Flaco se arrojó de pronto sobre una anciana que le miraba sobrecogida y le besó la mano repetidas veces.. Flaco intentó alcanzarlo. 'Amo a Dios'. ¡Mi padre nació en un pueblo cercano a Davenport! Puedo acercarme a ellos. feliz de alguna manera por aquella inesperada visita del astro rey. quien al principio parecía asustado y luego mostraba cierta expresión de lástima o desamparo. y comenzó a correr a través de la nieve. Estuvo hablando con él durante una hora al menos.mi padre era de Davenport'. quien sostenía ahora a Jimmy entre los brazos.

gritó. 'Estoy absuelto'. Unos pájaros que estaban posados en un seto tomaron el vuelo. asustados. como decía Vulgarius? Durante un momento sintió celos de Vulgarius a causa de Jimmy. Primero solo veía círculos. y luego esos círculos se transformaron en un rostro de color rojo. una vez allí. Jimmy era su amigo. al 'construir' mentalmente la imagen de Lenny Overbeck en el techo de su casa. y se dio cuenta de que por allí estaba de nuevo aquella mosca. cada vez más rápidos. se encerró no sin antes dar un buen portazo. y se perdieron en la nieve. se dijo Flaco. pensó Flaco. y el orco no tenía ningún derecho a abusar de él. pero había logrado llevarlo hasta la carretera. '¡Que no voy a ir al Oligon. El sol brillaba como nunca antes lo había hecho. Despacio y sin volver la mirada. cojones!' Vulgarius se dio la vuelta. Llevaba un buen rato arrastrando del brazo a Vulgarius. Por fin. su rostro era una mezcla de ira y tristeza. Pero eso no era suficiente para él. pensó Flaco. salió de la cabaña y miró alrededor. y aún no sabía por qué. escuchó una voz atronadora. caminó hasta llegar al barracón y. y el 'santo' se posó sobre sus notas en la mesa de madera. 'El jabalí'. ¿O se trataba de un santo. Algo zumbaba en su oreja. . No estaba Marollai. o algo parecido a lo humano. De pronto se levantó del sofá. pero que salía sin duda de su boca. desesperado. nada que le recordara al propio Vulgarius.'¡CONEJAZOS para los muchachos!' Cuando Flaco se quiso dar cuenta. Flaco se arrojó en el sofá y se quedó mirando durante un tiempo el techo. 'Qué estupidez'. Cuando llegó a la cabaña. El rostro se transformó ahora en algo humano. era ya tarde. Una carcajada infernal bramó en su boca. '¡ESTOY ABSUELTO!'.

7 .

. Y Flaco confiaba en esa intuición. 'Un filósofo'. 'Su otro yo'. un hombre joven y de cabello largo y rubio lo auscultaba. Teólogo o psiquiatra..he asesinado a alguien. decía entonces alguna voz tendida al fondo de su alma.' Stroffo permanecía en silencio mientras la desesperación de Flaco iba en aumento. de origen demoníaco. Lo último que recordaba era un furor diabólico que le había conducido a salir a gritos de su cabaña. Bill Rooster. el campanario. Frente a él. Y luego perdía el hilo de su pensamiento. su inconsciente arrebatado por una corriente de autonomía desconocida y terrible. Lo único que tenía claro es que esa noche debía relevar a Vulgarius en el rancho Wheel. decía entonces. Pero yo no he sido. Al menos. se acercó a Flaco. 'Necesito un médico'. como si se hallara delante de un mendigo o un enfermo terminal. Ser o no ser. expresando a voces lo que parecía estar sufriendo: una exaltación metafísica o patológica. Flaco no opuso resistencia. Probablemente era de día. como si lo que hubiese vivido en las últimas doce horas hubiera sido un espejismo o un sueño.Sentado en una esquina de El Coyote. maldito demonio. bocadillo en una mano y pistola en la otra. dijo. ¡Yo no he sido! Yo duermo siempre mis cinco horas en el rancho Wheel. vacilaba en apurar un último. o quizá de noche. Al salir de la taberna. si ese día era el mismo día en el que había comenzado a beber desde primera hora.asesina mientras yo lo hago.o primer. pintada de color gris oscuro y ocupada solo por una mesa amplia y negra en el centro. Flaco no dejaba de cavilar. alguna temeridad que ahora no podía recordar a causa de su estado de ebriedad. Serían entonces las siete de la tarde. que no duerme y.trago. 'Mi nombre es Hans Stroffo'. 'Venga conmigo. se dejó llevar como una hoja por el viento. seguramente había cometido algún crimen. Es ese otro hijo de puta. pero esa voz era siniestra y Flaco prefería rechazar su escucha. La taberna estaba vacía y Flaco había perdido la noción del tiempo. sin duda. muchacho'. como si se encontrara delante de un enfermo y él fuera el médico. '¿Sabe usted por qué se encuentra aquí?' Flaco no ocultaba su nerviosismo. 'Pues esa es la cuestión'. y minutos más tarde se encontraba en una salita con forma cuadrada.. apenas suavizado por el efecto de una borrachera mantenida durante más de diez horas. se decía Flaco: si acaso necesitaba un teólogo o un psiquiatra. pensó. 'El ojo de la vaca.. . vio las luces brillantes del coche de policía. Stroffo miraba con lástima a Flaco. El reloj del bar marcaba las siete.

asustado. entre ellos el administrador del local El Coyote que también afirmaron haberlo conocido. Su último testimonio nos sirve para confirmar la ruta geográfica de Linguetti y su banda. En fin. 'Mire. dijo Flaco con total seguridad. Se trataba de la foto de un hombre con bigote. respondió Stroffo. solo lo había visto en El Coyote'. se dijo a sí mismo Flaco mientras abandonaba la comisaría y se marchaba a toda prisa. lanzó una sonrisa de complicidad a Flaco. En efecto. señor Wachternight. Flaco respondió casi de forma automática. muy lejos de allí. señor. 'Le conozco. Después. lejos. Wachternight. nosotros no queremos quitarle más tiempo del necesario. Whist Yard y Freeheut. un hombre con cabeza de jabalí. El ruido estaba sacando de quicio a Flaco. 'No. no cabía ahora la menor duda. 'Sheriff del condado de Allamakee'. Al doblar la calle estalló en una carcajada cínica y dolorosa. Regresó los ojos a la mesa. Varios testigos reportaron haberlo visto en las inmediaciones de Negro. 'Una cosa más. comenzó a decir Stroffo. o haberse cruzado con él en algún lugar. Necesitamos saber si usted tenía trato con Linguetti o si solo lo conocía de vista'. 'Muy bien'.' Stroffo arrojó una fotografía en blanco y negro sobre la mesa. Luego bajó los ojos a su placa. en fin. Pensamos que debido a su oficio quizá podía haber visto este rostro. claro que le conozco'. 'Verá. la cosa iba en serio. En efecto. no le quiero molestar más.' Stroffo se levantó de la silla y apretó su corbata. alto. ese tipo era Guido Linguetti. señor Wachternight'. '¿Qué sucede con él?' Stroffo se echó hacia atrás en su silla y suspiró. Ahora Stroffo era un jabali. sobre la mesa. 'Entiendo que usted ahora está sufriendo y. Cruzó un momento la mirada con el policía. Y allí estaba retratado el milanés. 'Muy bien'. pero no se resistía a volver a mirar de nuevo. muy parecido en realidad al milanés. Tenemos otros dos testigos.Con su mano derecha daba vueltas a un bolígrafo y lo hacía chocar contra la superficie de la mesa. y detrás de él copulaba Vulgarius con una muchacha mientras sostenía una jarra de cerveza en la otra mano y no paraba de reírse. Entonces Straffo arrojó una segunda foto. . Este tipo ha sido investigado por la policía federal como principal sospechoso de una red de atracadores de ranchos y fábricas que trabajaba la zona de Allamakee. con más violencia. Volvió la mirada a su rostro y vio un demonio. 'Nunca te enfrentes a un jabalí'.

Flaco no había cometido ningún acto criminal. Sin embargo. Las gotas de lluvia golpeaban con suavidad el cristal plomizo. Todo resultaba disparatado. Como si tuviera que convencerle a alguien de ello. O a sí mismo. Jimmy seguía erecto en su silla. El sospechoso. mientras sentía que su juicio estaba afectado en extremo por el consumo del alcohol. todo el asunto le puso de buen humor. como si no hubiera pasado nada. En principio. como correspondía a su carácter ingenuo. se lo había creído. ¿Y es que no era así? Todo estaba en orden. me estoy dando una importancia ridícula'. 'Pero todo esto es demasiado. me estás perdiendo”. por qué no. aún se tambaleaba. todo el mundo es susceptible de ser engañado. Lo que importaba es que todo estaba en orden. Pero el acierto de su intuición pesaba más en su espíritu que el reconocimiento de saberse engañado. fuera como fuese. Y Flaco. Y ahora subiría a relevar a Vulgarius. no todo el mundo posee la intuición que le permite captar realidades que están más allá del mero razonamiento. Y. de modo que aquellas sentencias solo podían sufrirse.¿o era solo una ilusión?. ocultando el paisaje del exterior. 'No ha pasado nada'. que luego se convirtió en su amigo. quien después de todo quizá no había mentido. más que nunca. Lo que de verdad temía se había disipado. se decía Flaco una y otra vez. quizá también. * Cuando despertó de su profundo sueño estaba acostado en el camastro del barracón. pensó Flaco. como guardián imperturbable.De modo que finalmente tenía razón. Escuchaba ahora esas palabras definitivas de Marta en su cráneo como si una taladradora gigante hubiera tomado por asalto su organismo. La resaca era profunda: un martilleo nauseabundo en la cabeza que lo inducía al vómito. Y ahora era tarde para reaccionar. en vano se podía intentar sacar algo de ellas sino sufrimiento y temblor. El sospechoso estaba implicado en una serie de robos. Flaco. “Te lo llevo diciendo todo este tiempo: me estás perdiendo. . Al levantarse. y lo mejor era que no sentía ningún odio hacia Linguetti. sin sospechar nada en absoluto. en los sucesos del rancho Wheel. Había un gran caos en su interior.le había mentido sistemáticamente y se había inventado esa historia de que era un profesor jubilado. pues podía ser que se tratara de un profesor a la vez que de un ladrón.

que absorbían como una ventosa insaciable aquel líquido. Su miedo ancestral comenzaba ya a sonar lejano: una vieja melodía. Al lado de la silla. Ahora era distinto: la resaca le pedía más alcohol. Otra vez una carcajada maldita inundó el silencio infatigable de Negro. Se levantó de un salto. monstruosa incluso: el mismísimo Thomas Wheel. remota. en una especie de espiral morbosa que parecía carecer de fin. se escuchó a sí mismo Flaco. como si solo el alcohol pudiera curar el exceso de alcohol. insertándose a un flujo semiconsciente en el que él ya solo podría aceptar lo que venía de fuera. Luego se acomodaba sobre el camastro. que él había logrado domeñar. vacío por completo a esas horas. tenía yo razón. el ruido de los cerdos moviéndose de un lado a otro o el ruido de sus fauces masticando la hierba. se decía a sí mismo Flaco. la botella de Johnny Walker que parecía no acabarse nunca. 'El hijo de puta de Linguetti'.los suyos. 'El hijo de puta de Linguetti'. sin ofrecer resistencia alguna. '¿Quién ha visto jamás a un cuervo blanco?'. de quien sus vecinos ya tenían más que sospechas infundadas. De fondo. y esta vez le vino ese pensamiento en El Coyote. más tranquilo. a tripa tendida. quien después de una jornada protagonizada por el exceso de alcohol metía la cabeza debajo del grifo del lavabo y no la sacaba en un día. una figura oscura.Los pequeños fragmentos de su pensamiento. al viento. siempre de algún modo enredados entre sí. Pegó una patada al suelo. a la nada. ahora se habían disuelto por completo. unos labios. 'Ese canalla pudo ser de hecho el ladrón de estos cerdos.se dijo entonces Flaco. relajado y confiado en su propia fuerza. yo no estaba tan loco'. y junto a ella un viento que azotaba sin compasión las viejas puertas correderas del rancho Wheel y los portones de los establos. Y al mirar en dirección a la puerta. 'Todo lo contrario que siempre'. Allí estaba riéndose. y salió afuera para relajarse y respirar. y él apurando los últimos tragos de cerveza al tiempo que se liaba un cigarrillo en la mano. aquel muchacho perdido. Luego se dirigió hacia el Helland muy lentamente. Junto a ella. La lluvia persistía. ahora más fuerte. sujetos a un centro. absorto en sus meditaciones. . como si de pronto ese pensamiento se hubiera impuesto a él desde el exterior.

'Si la próxima vez que vengo le pillo aquí. sin miedo. Un último portazo fue lo que se escuchó antes de que el sol alumbrara el nuevo día. Wheel se introdujo en su Land Rover aparcado en frente del rancho. ¿Qué debo pensar?' Flaco se limitó a mover la cabeza en signo de negación. Flaco. . Parecía que aquella sima que lo separaba de la cordura se había resquebrajado por completo.y con ellos los tragos de Johnny Walker. 'Dos almas luchan en mi pecho'. 'Qué maricón'. Antes de poner en marcha el automóvil. pensó entonces citando mentalmente a Goethe. no hace falta que yo se lo diga. en una taberna bebiendo cerveza. He tenido toda la paciencia imaginable con usted. volvió a decirse. por favor. 'Me estás perdiendo. se dijo a sí mismo Flaco. Primero le roban y luego lo encuentro aquí. ¿Qué puedo pensar? ¿Qué debo pensar? Dígame. Pero ahora la bebida transformaba violentamente su responsabilidad o temor a la autoridad que lo caracterizara antaño. Su culpabilidad era al mismo tiempo su ruina y el absurdo más espantoso. El Land Rover arrancó con furia y rápidamente se disolvió entre la lluvia. como intentando encontrar una especie de llave que abriera la cerradura imposible en la que se había transformado su existencia. dése usted por despedido'. Flaco permanecía con la cabeza agachada todo el tiempo. le dijo. 'Así que todo era esto'. una muchacha de tez morena y ligera de ropa se maquillaba frente a un espejo de mano. 'Bien. miró su reloj y se dirigió a Flaco.Caminaron durante un tiempo en silencio. y ahora la cruzaba ciegamente. 'La última vez'. Era una valentía que sustituía ahora a un miedo atroz. me estás perdiendo'. Algunos pájaros. Flaco se quedó un rato mirando hacia el horizonte. quien a medida que pasaban los minutos. Wachternight. El coche de Wheel había levantado una columna de polvo sobre el paisaje mojado. al peor pavor que podía imaginar Flaco: que su jefe le encontrara fuera de su puesto de trabajo. sin mirarse. usted sabe que las cosas están muy mal. Y véalo usted mismo. Entonces Wheel se detuvo. A su lado. envalentonado. Después. Wheel se giró por última vez hacia Flaco.se sentía más y más despejado y más fuerte. lejanos en el bosque. trazaban el rostro de la noche a través de sus murmullos. como si hubiera aceptado por fin las consecuencias últimas de sus decisiones más peligrosas.

8 .

todas enrolladas. Estas palabras oscuras de su padre vociferaban en la conciencia del muchacho. pues también la responsabilidad que debía mostrar se relajaba. Aunque en efecto iban a ser las navidades más tristes de su vida. menos fantasmagórico. al menos durante el mes de Enero. hasta Enero deberia ser fiel al rancho Wheel. Flaco ya había perdido cualquier sentido de la responsabilidad. Ni siquiera la visita . del Allamakee County.con Flaco.El día de Navidad trajo regalos. Desde el día en que se cayó en El Coyote. Una nota en la puerta de su casa.W. un bravucón borracho llamado W. vino y tequila que había conseguido con esfuerzo durante los últimos días. ' ahora es cuando viene lo bueno. Y él estaría más tranquilo en su rancho. Pero no para Flaco. al menos el ajetreo de coches y gente en la calle convertía a Negro en un lugar más humano. hijo. y casi todos los animales dormían o hibernaban. Pero de cualquier modo. Y también.' Tomó un lápiz y anotó en un papel sobre la mesa la palabra REDRUM. La nieve cubría ahora la mayor parte del pueblo. a la espera de que Flaco obtuviese las vacaciones anheladas y merecidas. Espero de todos modos que no dure mucho. como la carne dentro de un burrito mexicano. La crisis económica lo exige'. él pudiera visitar a su familia. pues le prometió rápidamente que haría todo posible para que. De todos es sabido que quien tiene que trabajar el día de Navidad o Año Nuevo tiene el derecho a tomarse una copa para celebrarlo. Luego sonrió y se echó un trago al gaznate. 'Jack Torrance'. en la negra espiral del alcohol. felicitaba a los vecinos de Negro por la llegada de esa época del año en la que la familia y el calor del hogar cobraban suma relevancia. las jornadas se habían sucedido de manera indiferente. por qué no. En el interior. Slipknot. whisky. Wheel había sido condescendiente -en teoría. se dijo Flaco. quien cada vez que soñaba con escapar de Negro acudían como vigilantes nocturnos a tapar su oído. abetos y luces de muchos colores. Su familia permanecía en Davenport. Aunque esté en su puesto de trabajo. 'Hay que tomar cualquier trabajo. a ponerse un gorro de Papa Noel. fuera o no cierto que se le otorgase el pasaporte para escapar de allí. abrazos de familiares lejanos que no se veían en todo el año y la esperanza siempre fortaleciente de comenzar un nuevo año. En cualquier caso. mientras ordenaba las distintas botellas de ron. Wachternight ponía a todo volumen la música del grupo estatal.

Antes de las doce. pero la mera mención de Marta lo mató en algún sentido.pero piensa que pronto tendrás tiempo para descansar. una semana antes incluso. Fuera como fuera. y le podía observar tendido en la barraca.. en algún momento de la noche. a Flaco ya no le importaba en absoluto. con su roastbeef en la mochila cocinado por su mujer. Cruzó el Helland y al llegar a su cabaña miró en el poste del correo. Si Wheel le hubiera visitado un mes antes. también Vulgarius tenía mucho que explicar. que estás muy solo. O porque no quería problemas. También estaba allí. En cuanto a Vulgarius. ni siquiera intentaba disimular: muchas veces entraba aquella 'bestia inmunda'. que le hizo destruir aquel escrito donde aparecía. '¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!'.' Flaco destrozó de inmediato la carta. el nombre de su antigua novia? . Le dolió hacerlo. Me dice que te envía un fuerte abrazo y que espera que estés bien. Conversaba con algunos hombres que parecían cazadores. Se fue antes de hacer el relevo a Vulgarius. La madre de Marta nos llamó ayer por teléfono. Ya estaba más allá de lo socialmente responsable.. Quizá Vulgarius no había comunicado estos extraños hechos a Wheel porque apreciaba en el fondo a Flaco. De modo que quizá Marollai permaneciese aquí durante Navidad..del monstruo Wheel perturbó en demasía a Flaco. Y tenía una carta. después de mucho tiempo.. Incluso más allá de lo real en cuanto tal. Tomó un mechero y le prendió fuego. de su madre. tu madre y tu padre te enviamos esta carta para saber cómo te encuentras. Esperamos que puedas hablar con Thomas Wheel y que se te concedan unos días para que descanses junto a nosotros. Por supuesto que le gustaba escuchar noticias de su familia.. 'Hijo. junto al Helland. el viejo Marollai.¿Era rencor aquella estupidez de ánimo repentina. Luego el coche de policía de Bill Rooster y su hamburguesa en la mano. La fiesta duraría unos minutos... con la botella en la mano.. Sabemos que estás sufriendo. A fin de cuentas. que lo estás pasando mal. escuchó Flaco. Afuera oyó salvas y una ola flamígera que se alzaba sobre la bandera del estado de Iowa.. el silencio clásico de Negro inundaría la atmósfera hasta casi succionarla.pero ya era tarde.

¿Por qué había prendido fuego a aquella nota? Se arrepintió y lo apagó, aunque ya era tarde.
'Siempre es tarde', se dijo. Golpeó con furia la mesa. Luego salió de allí y olfateó el ambiente. Otra
vez las salvas. Al fondo, se oía el batir de unos tambores y las trompetas de una orquesta. Un
pájaro se marchó, sobre un roble que cubría en parte la cabaña de Flaco. Comenzó a sonar The star
spangled banner.

Justo antes de que se dispusiera a desconchar una nueva botella, una frase aterrizó fugazmente en
su cerebro encendido por el whisky. 'Cortamos los puentes detrás de nosotros y nos adentramos en
la niebla.' La frase, que Georg Simmel escribió pensando en la tarea de la filosofía, se le
presentaba a Flaco, que no era filósofo, como un rótulo encendido delante del camino, como un
expediente sintético de lo que iba a ser su ruta a través de la noche. Aún olía a quemado la cabaña.
El humo de la carta abrasada no se había apagado. Pero Flaco estaba decidido a 'cortar los puentes'
y a adentrarse en la niebla. Todos los puentes. Inconsciente, con ánimo jovial y distraído, enfiló el
camino hacia la plaza donde la orquesta seguía tocando su música festiva.

*

Una suerte de teatrillo popular, con sus abalorios, monigotes y disfraces, había colocado su
escenario en el centro de la plaza. Detrás de una especie de tramoya se podían observar las
sombras agitadas de los que debían ser los actores. Los barriles de cerveza hacían las veces de
butacas; los asistentes- la mayor parte de ellos ancianos, y algunos niños- se habían reunido en
círculo y cuchicheaban. La banda de música seguía tocando, pero ahora en un tono más bajo,
mientras se retiraba hacia una calle empedrada que estaba cortada al final. Al lado del escenario,
había una barra y en ella una joven camarera servía grandes jarras de cerveza a la multitud. Flaco
se sentó donde pudo y pidió una pinta. Todo apuntaba a que allí se iba a interpretar una obra
infantil. Un muchacho joven, vestido de clown, apareció anunciando el inicio de la función.

La plaza se abarrotaba por momentos. Era evidente que allí había forasteros de todas partes, pues a
Flaco no le sonaba ninguna cara. Lo cual era una buena noticia, pensaba Flaco, pues de ese modo
también él pasaría desapercibido. Le gustaba sentirse extraño en medio de las multitudes, allí
donde uno sabe que nadie podrá reconocerlo. En el ambiente se podía respirar el perfume de
mujeres de mediana edad y también se veían algunos hombres y mujeres más jóvenes que, no
obstante, permanecían en la periferia de la plaza, como si quisieran observar el espectáculo desde
lejos. '¡Buenas tardes a todos y Feliz Navidad!' -dijo ahora el clown, excitado, y de inmediato dio
paso a una especie de carroza de cartón de color rojo en la que iban 'montados' los actores, que
portaban largas levitas negras y sombreros de copa extraños.

'Ringbell', el nombre de la obra, apareció en un rótulo luminoso en torno a los focos que colgaban
en lo alto. Flaco sintió en algún momento que sobraba; la obra parecía dirigida a los niños, quienes
intentaban llamar la atención de sus abuelos ensimismados en las jarras de cerveza. Flaco los
imitó, ahogando su garganta con un gran chorro de cerveza negra; tras ello, lo que de todo punto
iba a ser un espectáculo lamentable, triste y patético, comenzó a tomar otros matices, otros colores.

La obra trataba de un viejo granjero que había perdido a una oveja. La 'oveja', un hombre de
mediana edad apostado detrás de un cartón de color blanco con forma ovina, esperaba en el fondo
a hacer acto de presencia. A través de un agujero se podía ver el rostro de la oveja, un rostro triste
y apesadumbrado, al que parecía no hacerle ninguna gracia encontrarse en semejante situación. El
granjero se lamentaba, y entonces aparecían unos clowns vestidos con largos trajes en los que
sobresalían las estrellas de la Unión. Los clowns intentaban conducir al granjero al lugar donde se
hallaba la oveja, que ahora simulaba encontrarse en un profundo agujero. Al llegar a la fosa,
arrojaban unas tiras de la bandera estadounidense a través de la cual escalaba ahora la oveja. El
granjero se reunía con la oveja y todos eran felices. Los niños aplaudían, más a causa de las
órdenes de sus abuelos que porque la obra les entusiasmara. Flaco relinchó, como agotado y
aburrido, y agotó el contenido de su jarra. Cuando la joven camarera- quizá lo más atractivo allíllenó de nuevo el vaso, se apagaron de súbito las luces.

Una gran confusión reinó de pronto entre los asistentes. ¿Un fallo en la electricidad, un apagón
momentáneo, un truco de la propia obra? Se oyó un chasquido en la tramoya y alguien gritó. Poco
a poco, como si un volcán de pronto se levantara sobre su propia falda, una sombra negra se izó en
torno al escenario. La luz no había vuelto aún, pero, de algún modo, esa figura estaba iluminada.
Flaco sintió que los vellos de la piel se le erizaban. Un hombre desnudo con cabeza de jabalí
emergió ante los asistentes. Estos seguían preguntándose por el fallo eléctrico, sin parecer darse
cuenta de lo que allí estaba sucediendo. Nada incitaba a pensar que se tratase de algo normal. ¿Un
hombre desnudo, delante de tantos niños? ¿Qué era todo eso? Tras un segundo chasquido, surgió la
segunda figura. Una mujer desnuda, con cabeza de carnero, con los pechos ensangrentados, se
levantó desde ninguna parte y gritó. Era un grito de animal, un grito masculino, horrible, un grito
monstruoso. En el centro del escenario- los ancianos seguían cuchicheando ajenos a todo- apareció
de pronto otro hombre, también desnudo, con una cabeza de toro. Su falo estaba erecto y no cesaba
de reírse. Flaco se revolvió en su silla. Miró de pronto a todas partes, pero allí...allí algo no iba
bien.

Ahora la camarera se había convertido en una especie de ave, y a su lado un hombre bicéfalo
gemía y gemía y lloraba con la voz de un niño. Más allá lo mismo: monstruos, pájaros deformes,
jabalíes. 'Nunca mires de frente a un jabalí'. Flaco debía huir de allí. Antes de decidirlo, ya estaba
empujando a unos y a otros, pero cuanto más intentaba zafarse, más parecía quedarse enfangado.
Al fondo, solitario y mirando fijamente una botella de whisky, Jack Torrance se reía, se reía y no
cesaba de escribir en la mesa. REDRUM, REDRUM, REDRUM. Flaco cerró los ojos y los volvió
a abrir tras unos segundos. 'Esto no está pasando, esto...' Al abrirlos de nuevo, un silencio clausuró
absolutamente todo.

Él se encontraba en el escenario. Más abajo, decenas, quizá centenares de centauros con cabeza de
jabalí descansaban en sus sillas, sorbiendo sus licores, sentados y en silencio. El viejo rótulo
echaba chispas. 'Ringbell'. Despacio, como si no quisiese molestar a aquellos demonios, Flaco
inició su camino hacia los peldaños del escenario, casi en puntillas. Atravesó en silencio el pasillo
central. En torno los demonios seguían ocupados en sus cosas, en un silencio sepulcral.

subió por la calle que lo conducía a las afueras. Cuando llegó a la ribera del Helland. 'Recuerda a la mujer de Lot'. The star spangled banner sonaba ahora de nuevo y su eco se elevaba hasta las estrellas más lejanas. Al llegar al final de la plaza.Al fondo se escuchaba el sorbo en algún vaso. . volvía a escucharse la orquesta de música. No miró hacia atrás.

9 .

con sus ausencias del verano? Probablemente. no les servían sus fallos de memoria.15 de la noche. En el papel que el médico le daba ahora a Flaco podía leerse lo siguiente: Negro Village. ¿Tenía que ver todo ello con su 'segundo yo'. dijo. y entonces el médico lo retiró y Flaco sintió una especie de desmayo. 'Todo está bien'.dijo el doctor. Hasta el día 12 de Enero. Se procede a realizar una serie de análisis y observaciones. de nombre W.de modo que usted se encuentra perfectamente sano'. acude al médico de urgencias porque se encuentra desorientado y asustado. casi helado. o a una borrachera. Al parecer. En vano podía seguir luchando para convencerles. 'Los análisis han resultado correctos'. pero animado por el resto de los médicos. donde será evaluado de forma completa. Flaco había llegado al centro médico por su propio pieaunque no lo recordara en absoluto. pero ellos conservaban la calma. como cuando se sufre una extracción sanguínea. La ansiedad del paciente remite en torno a los cuarenta y cinco minutos..no le servían las explicaciones compulsivas de Flaco sobre los anteriores episodios de su enfermedad. y el personal médico le da el alta.que parecían más veterinarios que otra cosa. El paciente.. las brutales alucinaciones que había.¿o creía?.Wachternight.¡qué lejos quedaba todo eso! . a aquellos médicos provincianos.y todo se había zanjado mediante un simple diagnóstico de ansiedad. Flaco vaciló en levantarse. Pero el rostro del médico era jubiloso. ¿O lo había soñado? Se dio cuenta de que últimamente no distinguía entre lo que le había sucedido en realidad y lo que simplemente había aparecido en su cerebro como el contenido de un sueño. ¡Tenía que esperar hasta el 12 de Enero! Pero no.W. Flaco no sabía si esto era más irreal aún que lo que él recordaba haber visto.Aquel tubo de plástico estaba frío. Día de la cita en el Hospital de Davenport: 12 de Enero. De modo que las alucinaciones no se debían a una comida en mal estado. Se le aplican 20 mg de Lurapam Involtex y se le mantiene en observación treinta minutos. Flaco comentó todo esto a los médicos. hizo un esfuerzo y se puso en pie.haber sufrido. o a otro tipo de intoxicación. 21. Diagnóstico: Ansiedad generalizada. Se recomienda un análisis más amplio y se arregla cita en el Hospital Central de Davenport.

cada vez más alto. Ahora. que reclamaba también la celebración de su fiesta. quizá inconfesable. Pero. en hombres dolidos y sufrientes. quizá más allá de la barra donde la muchacha joven. manifestaban bien a las claras que aquello. la prostituta del Oligon?. llenaba las bebidas para satisfacción de los asistentes. Flaco sentía un calor asfixiante. buscaba algo. las lágrimas flotaban en el ambiente. Al mirar su reloj. todos cansados. tomaba un largo trago de ginebra o anís. un grito ahogado. ¿habría cambiado en algo su actitud? Evidentemente la gente aquí era extraña. ¿no debía relevar hoy a Vulgarius? 'Tú. se podía escuchar incluso un gemido. un papel que alguien le había dado antes. escuchó ahora en algún lugar. Estaba formada por hombres viejos. Era ya de noche. pertenecía a un suplicio oscuro. cerca de la feria. todavía se encontraba mareado.o quizá solo era el aullido del viento en el bosque. '¿Qué hora es?' . que ahora se dirigía directamente hacia Flaco. que parecían salidos de un cuadro de El Greco. o incluso que aquello no fueran alucinaciones.. The star spangled banner sonaba hasta la extenuación. Quizá eran simplemente los niños en el carrito que sujetaba aquella mujer. y que tenía sentido encontrar ahora. que convertía a los pobres ancianos en títeres abominables. un llanto desesperado. chico. Como si alguien manejara su voluntad. todo esto. no podía andar. Ahora y luego. no lo había hecho. podía incluso suceder que era tan extraña como sus alucinaciones. Luego debía relevar a Vulgarius.. un papel.¿no era 'Susana'. quería moverse de allí y no lo lograba.. que realmente los habitantes de Flaco fueran. se dio cuenta de que se había parado a las cinco de la tarde.qué tontería. Otra vez se escuchaba la banda. 'Tiene un conejo impresionante'. Alguien a su lado. Y decía exactamente esas palabras que ahora Flaco recordaba haber escuchado en algún lugar. Buscaba en el bolsillo del pantalón. El vaso de Johnny Walker despegó de alguna parte y aterrizó sobre las manos de Flaco. en animales mordidos por serpientes. pero le costaba andar.. 'Necesito un médico'. que antes se había convertido en un buitre espeluznante. como si fuera 4 de Julio y no 25 de Diciembre. Aquellas barbas blancas y largas. ¿Les había hablado de su alcoholismo? No. más que la celebración del Día de Navidad.Al salir. aquellos párpados caídos y un rostro de sufrimiento indecible. aunque sabía que era imposible que pudiera tomar más alcohol. imposible de todo punto. necesitas el perdón'. Todo esto era un desvarío. pidió otra bebida. aunque ahora parecía de hecho 4 de Julio. Flaco se retiró de su sitio para dejar paso a la 'Blackwoods Band'.

como si aquello no hubiera sucedido o simplemente lo hubiera soñado. que provenía de allá arriba. encendió la estufa. Apenas se marchó el jorobado de Notre Dame. se dijo. como cuando el viento en otoño arrastra las hojas caídas de los árboles. la constelación de Orión parecía ocupar ahora el centro del escenario. y bajó a toda prisa por las escaleras. Hoy no tendría problemas para dormir. y se metió en el camastro. con toda seguridad. Se arrimó a la puerta del barracón. De inmediato. Fuego. esperándole como antes. había escuchado un fuerte estruendo. Inmediatamente después. Había fuego en el establo. El humo ascendía cada vez más. Otro golpe. Más fuerte aún. . Jimmy'. pues su luz es insoportable. Cuando cruzó el Helland. cabalgando sobre el techo del establo y dirigiéndose a toda prisa hacia el barracón. Entonces empezó a escuchar un ruido distinto. El golpe parecía proceder de más allá. Y otro. esperando. apagó la luz y se sumió en un profundo sueño. Abajo. Golpeó la puerta del barracón al salir. Entonces se detuvo y agudizó el oído. Flaco subió al barracón. quizá del establo. Entonces lo entendió. Estaba inmerso en un estado total de agitación. colocó la bala en el cargador y se dispuso a retirar el seguro.Bellísima. nítido. y sus incipientes lenguas saltando como cabras sobre la madera del establo. De un salto se puso en pie y tomó la escopeta. donde los ojos humanos se cansan al mirar y donde finalmente deben cerrarse. * Eran las tres y cuarto de la mañana cuando Flaco se levantó de un golpe en el camastro del rancho Wheel. Más fuerte. Desde las alturas resonaba su cohorte estelar como si ellas fueran las que estuvieran tocando grandiosos y elevados instrumentos. Gritó. 'Vamos. Permanecía agazapado en la oscuridad. Pero entonces escuchó otro golpe y una serie de voces. Ahora era una crepitación. la música de Negro se había transformado ahora en música celestial. tomó sus mantas. Ahora incluso podía ver el fuego. El corazón le palpitaba con fuerza y se dio cuenta de que las manos le resbalaban de sudor. como queriendo avisar de que él se encontraba allí. se vio de pronto un humo que se elevaba despacio. En la ventana. Allí estaba Vulgarius.

aunque en su voz se discernía perfectamente el temblor que produce la duda. Entró en el establo y los buscó. Flaco avanzó entre los canutos de madera desprendidos a causa del fuego. 'Maldita sea'. Aquellas voces continuaban su extraña y agitada charla. Avisaba a gritos a los asaltantes. Flaco se levantó. Jimmy falló. Y entonces falló. '¡Estoy armado!'. así que Flaco permaneció acurrucado bajo un seto. Debía presentarse de improvisto allí y sorprenderles. Parecía que todo el mundo estaba demasiado ocupado en aquella estúpida fiesta como para ir a ayudar a Flaco. la escopeta había dejado de funcionar. pero en vano.Sorteó los setos que crecían de forma salvaje sobre las hileras de cable que protegían el rancho y avanzó a tientas. Incluso podía escuchar una respiración a través de las crepitaciones del fuego. La música cubría de algún modo el estruendo del fuego. había que actuar de otra manera. Por tanto. Tenía que llegar al establo sin ser visto. maldita sea'. bramó. y abrió la compuerta de madera para que pudieran huir los animales. se movía una sombra. se dijo Flaco. oscureciendo la luz infatigable de las constelaciones. '¿Hay alguien ahí?' . aunque no supo si lo había dicho para sí o en voz alta. se decía Flaco. torpe. Se escucharon unas salvas. Al menos durante unos instantes.no se retiraba. se volvía a escuchar The star spangled banner. como ajenas a la presencia de Flaco. Había gritado. Quizá debiera salir corriendo de una vez hacia el establo. No se veía policía ni ambulancia por ningún lado. Los fuegos artificiales ocuparon ahora el cielo completo. sin éxito. El fuego se había calmado un tanto. en la oscuridad del establo. Pero algo le hizo mantenerse en el suelo. aunque no los podía ver. '¿Por qué ahora?'. como si esa fuera la ocasión que estaba buscando para hacerlo. con el arma apuntando a los canallas que habría allí.¿no lo había reparado Vulgarius?. sí.amenazó Flaco. ocultos. '¿Quién hay ahí?. Al fondo. Entonces les apuntaría con la escopeta y no tendrían otro remedio que abandonar su proyecto. 'JUSTO AHORA. escondiéndose de cuando en cuando bajo ellos. En una esquina. pero aún amenazaba con extenderse. Los cerdos salieron despavoridos y uno de ellos casi arroja al suelo al propio Flaco. Aquel seguro. Nervioso. Entonces. Siguió andando hacia la esquina. tomó la escopeta y se dispuso a retirar el seguro.

hacia el barracón. allí. Solo podía mirar hacia el cielo. desesperado. Una mano -una mano de niño. Pero un corte en su estómago. Cuando lo logró. intentando que el fuego desapareciera de allí. El fuego ya se había comunicado al resto del rancho. 'Danny Kornei'. preso del pavor más absoluto. Sí. Se tocó y vio con nitidez la sangre. Intentó incorporarse pero también eso fue imposible. Pero entonces localizó de nuevo la sombra. le hizo tambalearse y dar traspiés hasta caer debajo de un seto. Flaco se movía de un lado a otro. En vano. una especie de chasquido brutal de la carne. cuyo rostro era visible ahora gracias a la luz oblicua de los fuegos de artificio. Allí había un muchacho. gritando. asustado.apareció entonces en el horizonte de su visión. justo un segundo antes de perder la conciencia. a zancadas. A grandes pasos. ahora iluminada por los fuegos artificiales de la feria. Su pantalón comenzó a arder. entre pedazos de madera que aún ardían. No parecía que hubiera nadie más allí. Se dirigió de nuevo hacia la esquina. Al llegar. Escuchó la risa de fondo y entonces lo vio. en un rincón oscuro del establo. .Flaco se resbaló de nuevo y cayó al suelo. acertó a decir Flaco. Entonces. justo allí donde ahora los fuegos artificiales estallaban en cientos. permanecía el intruso. decidió acabar con aquello. Portaba un cuchillo de grandes dimensiones y estaba manchada de sangre. cerró los ojos e imaginó el golpe que deberían darle. Casi estaba a punto de salir del establo. Tenía una herida voluminosa y morada en el vientre. Allí no había nadie. estaba desorientado. miles de colores de toda clase. además de él. Salió por la otra compuerta y se dirigió hacia allí. y donde había visto por última vez la sombra. pero manteniendo una distancia prudente. Vio entonces como ascendía ya por las escaleras. enfiló directamente hacia el último espacio que aún no ardía en el interior del rancho.

10 .

en el que no cabía una sola nube. se dijo a sí mismo Flaco. Afuera se podía escuchar el murmullo de los autos y el sonido de la civilización. En ellas. Flaco preguntó a la enfermera sobre su estado de salud. se posaban los pájaros que disfrutaban de la luz del sol. pero al tiempo con una especie de gesto de esperanza en el rostro. patatas fritas y ensalada. . 'Estoy cansado. En sus manos traía una bandeja de aluminio con un sándwich de pollo. Hospital General de Davenport'. Dejó la bandeja a un lado e introdujo un termómetro en la boca de Flaco. Las manos de la madre estaban calientes y apretaban fuertemente las de Flaco. demacrados inclusive. En el vano apareció una mujer de unos treinta años. Finalmente. asustados. con sus trastornos. de una intensidad que Flaco no recordaba haber visto jamás. Flaco se preguntaba quién le había salvado. Se acercaron a Flaco y lloraron con él. Y allí. azul como el mar. La enfermera no sabía nada. 'Leon Hammerfall. A través del ventanal se podía observar un cielo puro. dijo el muchacho. le otorgaba una felicidad infinita. apareció ella. de forma súbita. La enfermera finalmente se retiró y pudo ver allí a sus padres. madre'. nunca sabría quién demonios era en realidad el milanés. lucía orgullosa una chapa.La sala era luminosa. señor Wachternight?'. En la solapa de la bata que llevaba el médico. Ver el mundo real.'hemos podido detener la hemorragia a tiempo y ahora solo debe descansar'. de cabello rubio y largo y con una sonrisa luminosa en los labios. Eso fue como un baño de agua caliente para Flaco. Las ramas de los robles desnudos crecían casi hasta el ventanal. quién había llamado a la ambulancia. que ahora atravesaba la salita con una especie de pizarra en las manos. Los destellos provenían de un gran ventanal.dijo. A Flaco le hizo gracia la comparación. 'No se preocupe'. de la que aún no era del todo consciente. Tampoco el cirujano. y que portaba un gran bigote que le recordó a alguien. En el rellano había dos figuras. que dudaban si atravesar la habitación. una máquina controlaba las pulsaciones y emitía un sonido persistente. sus prisas y sus atareadas gentes. A su lado. 'El viejo cabrón de Linguetti'. '¿Cómo se encuentra. que daba a una calle transitada y cubierta de robles desnudos.

aún cubiertos de nieve y rociados por el sol. quien parecía haber estado llorando recientemente. Los pensamientos. atravesaban lentamente su cabeza como pequeñas barcas que remaran en un tranquilo. desde el día que la conoció. un hermoso cuervo de color blanco. Inconscientemente sonrió. Una gran sensación de alivió estremeció el cuerpo malherido de Flaco. indeterminados. ese perfume que nunca dejaba de utilizar. con una mirada feliz en un rostro ingenuo. aguardaba en la puerta. bajó un poco la persiana y se marchó. 'Debe descansar'. Flaco observaba los robles desnudos. Tímida. La enfermera pidió a los familiares que abandonaran la habitación. le dio un beso en la mejilla a su antiguo novio. cerrando la puerta. Su cansancio no disimulaba su imponente hermosura.Marta. Ah. a través de la persiana tímidamente bajada. Luego. Al fondo. quizás confusa. Sobre ellos descansaba. . apacible río. El cabello le caía en ondas negras sobre los flancos de los hombros. Flaco le hizo una señal y ella se acercó. ese olor a jazmín. dijo.

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