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3.

Poesía gaucha y gauchesca
A fines del siglo XVII nació y se desarrolló en el Río de la Plata un tipo de
literatura popular que contaba las costumbres de los hombres del campo a través de su
propio vocabulario. Buscaba atraer a un público no letrado, mediante los personajes
típicos, su ambiente, su lengua. Algunos eran de carácter anónimo. En el primer tercio
del siglo XIX surgieron payadores y poetas que improvisaban coplas y rimas con sus
guitarras. Los cielitos, payadas y trovos eran el medio para dar noticias, enseñar o
moralizar, con sucesos reales y tono político.
Pero los iniciadores de la poesía gauchesca propiamente dicha, no fueron
gauchos sino hombres cultos y urbanos1, que se apropiaron de los rasgos del lenguaje
oral rural rioplatense de la época y de los conflictos sociales de un sector marginado.
Uso letrado de la cultura popular, escritura de una voz oída.
Según Borges, y transcribo textualmente: “Cabe suponer que dos hechos
fueron necesarios para la formación de la poesía gauchesca. Uno el estilo vital de los
gauchos; otro, la existencia de hombres de la ciudad que se compenetraron con él y
cuyo lenguaje habitual no era demasiado distinto (…) La poesía gauchesca, desde
Bartolomé Hidalgo hasta José Hernández, se funda en una convención que casi no lo es,
a fuerza de ser espontánea. Presupone un cantor gaucho, un cantor que, a diferencia de
los payadores genuinos, maneja deliberadamente el lenguaje oral de los gauchos y
aprovecha los rasgos diferenciales de este lenguaje, opuesto al urbano”. Es decir: la
poesía gauchesca no solamente presenta al gaucho, como ya lo había hecho Sarmiento,
sino que, además, le concede la palabra. Pero esta concesión no es más que eso: una
concesión; no nos encontramos en la poesía gauchesca con el habla del gaucho, sino con
lo que los escritores -ciertamente cultos- creen que es el habla del gaucho.
El género se situó históricamente entre guerras de la independencia y la
instauración del Estado en la década de 1880, en un espacio polémico de disputas y
alianzas, período dentro del cual se pueden registrar cuatro momentos: 1) una etapa
revolucionaria de 1810 hasta el gobierno de Rosas. El precursor fue el montevideano
Bartolomé Hidalgo con sus Diálogos patrióticos en los que los gauchos Chano y
Contreras recuerdan episodios históricos, con una adaptación literaria del habla
campesina. 2) La etapa de las luchas entre unitarios y federales, cuyo centro fue la
figura de Rosas, hasta la batalla de Caseros en 1852. El principal autor era Hilario
Ascasubi, con gacetas gauchi-patrióticas y su más célebre obra La refalosa. 3) El
período de transición de Caseros a los ’70, en que se publicaron los poemas de
Estanislao del Campo, autor del célebre Fausto y Gobierno gaucho. 4) El momento
cumbre del género llegó a fines del siglo. En 1872 aparecieron Santos Vega de Ascasubi,
Los tres gauchos orientales del uruguayo Antonio Lussich y El gaucho Martín Fierro
de José Hernández, de fuerte denuncia social. Siete años después, La vuelta de Martín
Fierro, que marcará su cierre con la aceptación y la adaptación del gaucho al sistema
impuesto.
El género se caracterizó por ser “político y coyuntural”; los procesos políticos
y jurídicos, los momentos de guerra o pacificación se filtrarán en los textos diseminando
límites, fechas, leyes, batallas, gobernadores, discursos.
Bartolomé Hidalgo: “Poeta de la patria”
1

El género gauchesco ha tenido cuatro representantes populares: Hidalgo, Ascasubi, del Campo y
Hernández. Ninguno de ellos fue de origen gaucho, fueron todos hijos de las ciudades y conocieron al
gaucho y sus cantares en la vida militar de las contiendas civiles. El eco extraordinario que sus poesías
tuvieron, demuestra que supieron personificar al gaucho rioplatense.

Fue una necesidad de expresión. ha producido las obras más originales de la literatura sudamericana”. eso es mucho. segregado de la docencia paisajística de la civilización por el imperio avasallante de la naturaleza pura. No fue una preocupación retórica la que movió a Hidalgo a redactar sus cielitos. única forma de enfrentar las formas de explotación y sumisión impuestas por el imperialismo. Hidalgo inaugura la poesía gauchesca en el Río de la Plata movido por el imperativo de difusión y propaganda de las ideas sustentadas por Artigas. La materia poética que manejaba el neoclasicismo trasplantado a nuestras playas. diálogos. Tenía ante sí el dilema de expresar su pensamiento revolucionario (sustentado en la austeridad y radicalismo democrático). No podía dirigirse al analfabeto pueblo de América en el lenguaje que utilizaban con preciosismo onanístico las élites intelectuales de ambas orillas del Plata. de pintar la patria. también se debe a que fue el primer poeta uruguayo de la era artiguista en abandonar a tiempo las despistadas fórmulas poéticas europeas o europeizantes.Parece acertado comenzar con una cita de Borges respecto a Hidalgo: “Bartolomé Hidalgo descubre la entonación del gaucho. Se vivía el instante de la ruptura con la metrópoli mediante la inevitable lucha armada. No repetiré líneas suyas. Si se lo ha llamado “poeta de la patria” fue. condenado a la soledad por la carencia demográfica y la escala desmesurada de la distancia. pero no puede negarse que fueron el germen de esa peculiar literatura gauchesca. se desprende que la literatura gauchesca. para expresarse en el lenguaje cimarrón de los hombres de su tierra que amaban la libertad de América por encima de todas las cosas aunque aún no tuvieran conciencia de las abstracciones evocadas en las palabras que nombraban sus hechos. poseían ya claro designio de sojuzgar a las clases 2 No me digan si este final no es re-poético… . estaba a distancias inmensas de la mentalidad del criollo. Hidalgo tuvo el intuitivo coraje de romper la lira de un neoclasicismo que nada tenía que hacer en el Río de la Plata para descolgar el “changango” popular y dirigirse a un auditorio – o público – de gente sencilla con versos más ricos en intención que en embellecimientos. con una naturalidad maravillosa dio en el blanco de la poesía. Básteme recordar que en las ajenas melodías que oiremos [Martín Fierro] está la voz de Hidalgo. etc. animalizado por la necesidad de sobrevivir en una riesgosa ecología física y humana. inevitablemente incurriríamos en el anacronismo de condenarlas. El Río de la Plata cobraba conciencia de esa ruptura sin haber logrado forjar desde un principio una ideología unánimemente compartida por todas las clases sociales. en definitiva. en el ajuste estricto de todos los resortes estilísticos: era un poeta de estirpe. también es significativa la afirmación de M. El hecho artístico se dio por añadidura pero no por azar. y de ser a la par comprendido por la multitud de las montoneras rurales y las campiñas urbanas. secreta y modesta”. nace como una literatura comprometida. inaugurando así el género gauchesco y prefigurando toda la temática que luego desarrollarán caudalosamente sus sucesores de aquende y allende el río como mar2. que libre luego de la intención del momento. herederos del poder y riquezas arrebatados al español. usando como canon las de sus continuadores famosos. propiamente dicho. De esta manera. inmortal. no tenían un fin poético. creada sin duda alguna por Hidalgo. Mientras las burguesías y oligarquías urbanas (que trasvasarán sus bienes y valores al futuro patriarcado). dedicado a una ganadería elemental más cercana de la caza que de la cría. además de pintar el mundo gauchesco. rasgo que mantendrá hasta la Vuelta del gaucho Martín Fierro. Menéndez y Pelayo: “Los diálogos de Hidalgo y de sus imitadores.

Pero tales desaciertos no invalidan sino que confirman el origen y designio de la obra de Hidalgo. Y lo pudo lograr. pues sus cielitos viajaron con la velocidad del viento y la puntería de una acertada memorable. al calor de la coyuntura guerrera. No era Hidalgo un gaucho. mimetizado operativamente con el medio social de las campañas donde desenvolvía su madeja de alusiones y sus formas simbólicas. Hidalgo comprendió con veloz y felicísima intuición el llamado de la historia. fácilmente comprensible por sus destinatarios inmediatos. Sin embargo. aguafuertes descriptivos. el único patrimonio artístico que compartirían los pobladores de la campiña. Para cantar ese amanecer histórico y estimular el esfuerzo de los combatientes había que recurrir a una poética directa. cantos de amor correspondido o despreciado. lo conocía de segunda mano. Hidalgo no solo quiere ser escuchado por el pueblo rioplatense sino que busca en los demás hombres de América en armas una ancha audiencia (y un ulterior sentimiento) para sus exhortaciones continentales: Cielito. Al campo. Hidalgo descubre. potenciado por la acción guerrera. Y pues juramos ser libres O LA LIBERTAD O LA MUERTE A Hidalgo no le costó comprender que su mensaje revolucionario. Hidalgo no puede contentarse con la axiología indiferenciada de la poesía popular y folklórica de su época. redescubre la potencia expresiva y el graficismo espontáneo del genio popular. emancipado del horizonte limitador del pago y consciente de la distancia que media entre la crónica de la cotidianidad y la historia del pueblo revolucionario. no podía ni debía decir las mismas cosas. como las mismas lanzas y balas. Él no hablaba como uruguayo o argentino: se consideraba rioplatense y dirigía su mensaje. funcional. mejor dicho. cielo. Y así surge la poesía gauchesca. Tenía a mano un instrumento apto para dirigirse al pueblo de la revolución libertadora: el propio lenguaje criollo. debía expresarse en el lenguaje de los cantores populares. Eran un rejunte de romances. El pueblo rioplatense necesitaba una voz que iluminara su hazaña colectiva y celebrara su denuedo cotidiano. un arma más en el combate del Río de la Plata contra los imperialismos de España y Portugal. aunque adoptara sus formas y léxico.populares. reflexiones filosóficas o imaginaciones disparatadas. Americanos unión. familiarmente aceptada por la “juvenil” tradición americana. pullas satíricas. la hará servidora de un ideal: Si perdiésemos la acción Ya sabemos nuestra suerte. conferirá a la poesía una misión patriótica. dando razón y propósito al precio de la sangre. tan cercano. tan allí detrás de los muros de la Ciudadela. Las coplas de los palladores y el folklore cimarrón perpetuado en los fogones y las pulperías eran el único vehículo sociocultural. para ser entendido por todos. . como dijo Sarmiento simplificando en una formulación limitadora lo que la poesía revolucionaria de Hidalgo pretendía realizar: él quiso que su poesía fuera. que sí. al unánime y sufrido hombre de América Latina. En su condición de hombre urbano. lo que lo lleva a incurrir en algunos errores. el pueblo combatiente debía edificar sus escalas de valores revolucionarios sobre la marcha. villancicos. aun a costa de una solución monárquica. desplantes matonescos. Inspirado por un propósito unificador. vehiculizado por un lenguaje gauchesco. Escogía deliberadamente un estilo poético multitudinario para proyectar la ideología de una élite dirigente sobre la joven nación. o el género gauchipolítico. Pero la poesía popular y la payadoresca no apuntaban a un fin político o moral.

Y díganle al rey Fernando Que mande otra expedición. .