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FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA

«Francisco Ayala y la tradición áurea»

FRANCISCO AYALA Y LA TRADICIÓN ÁUREA
FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA
Universidad de Murcia

Pretende este acercamiento a la obra cervantina de Francisco Ayala
enmarcar su actitud ante la tradición áurea en el entorno de sus coetáneos y de la
recepción que éstos llevaron a cabo de la obra de Cervantes. Que Ayala es un
escritor de estirpe cervantina es algo que se ha venido señalando desde hace
muchos años, rasgo que el escritor ha ido incrementando con el tiempo al ir
acumulando visiones y revisiones de las obras de Cervantes y fundamentalmente
del Quijote. La reciente recopilación de textos cervantinos llevada a cabo en el
mismo año del centenario del Quijote1, con prólogo de Víctor García de la Concha
y con el expresivo título de La invención del Quijote, ha puesto de manifiesto, al
recoger en un solo libro algunos de sus trabajos cervantinos, la fidelidad de Ayala a
Cervantes. Allí, en tal volumen, no sólo se reúnen lo que el escritor denomina
«indagaciones», entre las que se hallan trabajos muy recordados como «Un destino
y un héroe», de 1940, «La invención del Quijote», de 1947, o «Cervantes, abyecto y
ejemplar», de 1948, por sólo citar los tres primeros de hasta un total de quince
pequeñas monografías, escritas entre 1940 y 1995, y publicadas en periódicos
(como La Nación, de Buenos Aires), revistas de divulgación o revistas académicas,
como la Revista Hispánica Moderna, de la Universidad de Columbia, en Nueva York,
o la revista La Torre, de la Universidad de San Juan, en Puerto Rico, Cuadernos
Americanos, de México, o Revista de Occidente, donde aparece, en 1965, «Los dos
amigos», sobre un celebrado episodio del Quijote.
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Francisco Ayala, La invención del ‘Quijote’¸ Punto de Lectura, Barcelona, 2005.

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que Cervantes hace comparecer brevemente. y tres trabajos quevedianos: «Observaciones sobre el Buscón». que va precedido de un prólogo. dedicada a las «invenciones». el del Premio Cervantes. con el título de Cervantes y Quevedo2.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» Además. como es sabido. Hace unos años. recreación. y un epílogo. la editorial 2 3 Francisco Ayala. de 1992. Seix Barral. Barcelona. y sin dar muchas explicaciones sobre él. Reeditado por Ariel. nuestra poesía y nuestro pensamiento. sobre el político y escritor murciano del Siglo de Oro. o un texto para una edición del Quijote. «Cervantes y yo». el volumen cuenta con una segunda parte. donde recopilaba diez de los quince trabajos incluidos en el libro de 2005. con dos discursos. y el del Congreso de la Lengua española de 2004. El pensamiento vivo de Saavedra Fajardo. Me refiero a su libro sobre Saavedra Fajardo. y sus reflexiones sobre Quevedo nos muestran con claridad el valor de su recepción de la literatura áurea. titulado El pensamiento vivo de Saavedra Fajardo3. y «Un caballero granadino». de lo relatado por el Cabrero en el capítulo LI de la primera parte del Quijote. Otros documentos cervantinos –algunos muy recientes como una entrevista con Víctor García de la Concha. En 1941. especialmente dilecto para mí. Francisco Ayala. además de algunos estudios sobre el Barroco («Sueño y realidad en el barroco». de 1965. reunió Ayala en otro volumen algunos de sus trabajos áureos. personaje del Quijote de Avellaneda. Barcelona. 1974. Cervantes y Quevedo. 1984. Un buen ejemplo de esta fidelidad de Ayala hacia la literatura áurea lo tenemos en otro volumen suyo. de la segunda parte. muy próximo ya el final de la novela y cuando el caballero está regresando a su pueblo. hasta hace muy poco olvidado. ambos de 1991– completan el volumen. Hace ya algunos años. en el capítulo LXXII. Buenos Aires. el entonces joven catedrático español de Derecho Político Francisco Ayala publicó un volumen. «Hacia una semblanza de Quevedo» y «La batalla nabal»). -2- . Losada. en la que se recogen dos relatos fundamentales en la narrativa de Ayala: «El rapto». Vienen a cuento estas consideraciones para mostrar que Ayala es ante todo un buen conocedor de nuestra literatura clásica. de 1994. en Buenos Aires. imaginativo relato en el que se pregunta por el destino de don Álvaro Tarfe. 1941. en 1974.

«Ciencia y gobierno». etc. 2001. «Religión y política». no sólo por su condición de diplomático y de testigo de las más importantes horas de la Europa de su tiempo (asistió en Roma a los cónclaves que eligieron a Gregorio XV y Urbano VIII y fue plenipotenciario elector en Ratisbona y en la paz general de Munster: justamente los salones de Munster. Por ello. asistente a un congreso. que además son considerados escritores de creación de categoría: Saavedra Fajardo por su ficción lucianesca La república literaria. además de titular cada uno de los diecinueve textos de don Diego que componen estas ‘páginas escogidas’. Interesa siempre la figura de Saavedra Fajardo. «La naturaleza humana». en el que convivirá hasta la estación de Colonia con unos emigrantes españoles en la Alemania de la década de los sesenta). por sus excelentes e inolvidables novelas: Muertes de perro. es una antología de las Empresas políticas de Saavedra. -3- . que le otorgaba una autoridad especial a la hora de emitir sus juicios políticos y filosóficos. sino porque. que ha visitado el narrador. sino en su propia experiencia de negociador. en realidad. El fondo del vaso. en los que Saavedra realizó su trabajo diplomático. porque el más universal de los escritores murcianos no es precisamente un best-seller ni un escritor de consumo. he aquí algunos de los títulos de los textos seleccionados: «De los efectos de la educación». Saavedra siempre suscitó la atención de pensadores y estudiosos de relieve: desde Antonio Machado a Enrique Tierno Galván o Manuel Fraga Iribarne. a la hora de escribir su tratado de educación de príncipes. Península. «La ira y la envidia». Los usurpadores… El volumen. aparecen al comienzo del relato antes recordado de Ayala. y Ayala. «El rapto». reeditó el volumen con oportunidad e indudable mérito. Ayala hace la selección y el estudio preliminar. desde ‘Azorín’ (que escribió 4 Francisco Ayala. Para que se advierta hasta qué punto el pensamiento de don Diego es un pensamiento «vivo». se basó no sólo en las fuentes librescas más adecuadas. Por ello. El pensamiento vivo de Saavedra Fajardo. poco antes de tomar el tren. república».FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» Península. de Barcelona4. hay que valorar esta iniciativa que reúne la pluma de dos tratadistas políticos de épocas distintas. «Monarquía. «La buena política». Barcelona.

«Subrayar resonancias actuales de escritos pretéritos» eso es para Ayala el valor que se puede obtener con el «pensamiento vivo» de un escritor. que podría ser aplicada al propio Ayala. Incluso como creador. el Conde de Roche y tantos otros5. Cuadernos Bibliográficos. sino más bien al contrario. porque no echó el peso de su vida y de su obra del lado del nuevo pensamiento europeo. mi maestro. el pensamiento político de un español y de una España concretos. el Marqués de Molins. Ayala pertenece al grupo de intelectuales que en los años cuarenta se interesó por el pensamiento de Saavedra como reflejo de su época. Por eso sus palabras sobre don Diego pueden leerse en clave de actualidad muy expresiva: «No es Saavedra Fajardo uno de estos grandes rebeldes que han alcanzado a fijar con rasgos geniales el drama que comporta la situación del disidente. es patente la devoción cervantina del escritor. Un escritor está vivo en su pensamiento en tanto que aporta algo al presente y nos ayuda a comprender mejor lo que ante nosotros ocurre. 1977. publicó un trabajo hoy quizá muy olvidado: «Cervantes y Ayala: el arte 5 Ver bibliografía en Francisco Javier Díez de Revenga. -4- . y lo quiero recordar de forma expresa en este momento como homenaje a él. como novelista y autor de cuentos y novelas cortas. pensadores como Gregorio Mayans.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» numerosos artículos sobre él a lo largo de su vida) a Adolfo Muñoz Alonso. Hace muchos años. se puede rastrear bien en sus escritos la colisión y el íntimo contraste entre su ser de español y su condición de europeo». desde la distancia obligada. Murcia. remontándonos a siglos anteriores. La relación de Ayala con la tradición áurea va mucho más allá. Este libro de Ayala así lo demuestra. Academia Alfonso X el Sabio. José María Jover o Mariano Baquero Goyanes. que pueden actualizarse con facilidad. utilizando la expresión «español ausente». y. Saavedra Fajardo. Saavedra muestra tonos de moderación y de prudencia que aún hoy están vigentes. que también analiza. Vicente Palacio Atard. pero también como filosofía que algo podía significar en aquellos años convulsos (que a Ayala le tocó vivir en el exilio). y también por ser un español ausente que vive en contacto con Europa. nos dice. el profesor Mariano Baquero Goyanes. Pero quizá por eso.

en el que puso en relación no ya aspectos temáticos entre ambos escritores. que los otros don Quijote y Sancho. Cualquier lector medianamente culto recordará algunos textos que son inolvidables en el cervantismo activo y que Mariano Baquero Goyanes. 1989. para convertirlo en personaje verdadero. como hemos anunciado. Y lo más sorprendente. y el rescatado por Cervantes. De ahí el entusiasmo de Ayala por esta criatura en el relato antes recordado. en realidad de verdad. Hay que enmarcar. sobre la que se pregunta su destino final. los de Avellaneda. los dos buenos. la relativización de la realidad narrada y la propia actitud de los personajes ante esta realidad. son falsos. los verdaderos. En relación con la realidad y la ficción de tales personajes.). que hay un Sancho bueno y otro malo: el verdadero y el falso. No ha sido escasa la dedicación de los componentes de la generación de Ayala a Cervantes y al Quijote7. es decir. es que Cervantes rescata a un personaje falso. hace que nuestros don Quijote y Sancho. los poetas y escritores del 27. de forma singularmente emotiva. Cuadernos Hispanoamericanos. Por eso no nos puede extrañar que a Ayala le sedujera especialmente ese capítulo LXXII de la segunda parte del Quijote. por la figura de Cervantes. 6 7 -5- . en el que la presencia de don Álvaro Tarfe. ficticios de cabo a rabo. 329-330. 1977. no hay que olvidar que todos ellos. (ed. Miguel de Cervantes y los escritores del 27. Anthropos. el distanciamiento de la realidad (obtenido magistralmente por Ayala con la utilización de la primera persona). uno verdadero y otro falso. Que hay. aunque no nos diga nada más de el. frente a la insistente predilección del escritor contemporáneo por este procedimiento estructural. sino sus actitudes referentes al punto de vista o la perspectiva del narrador. Y bibliografía aportada por esta edición. don Álvaro Tarfe. no dejan de ser. «Cervantes y Ayala: el arte del relato breve». planteen al personaje granadino. Ver Ana Rodríguez Fischer. los dos malos. los de Cervantes. un don Quijote bueno y otro malo. Admira además Ayala los juegos cervantinos en torno a la voz del narrador. a pesar de diferencias notables como el poco gusto de Cervantes por la primera persona narrativa. como el propio Cervantes indica. el interés de Ayala por Cervantes en el mismo interés de sus contemporáneos. personaje inventado por Avellaneda.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» del relato breve»6. Barcelona.

también. Sancho-Sancho». «Entremeses atribuidos a Cervantes». No podemos olvidar. que recoge el volumen III de sus Obras completas. Pedro Salinas. Estudios Críticos de Literatura. De reconocida solvencia y singular prestigio es el artículo de Gerardo Diego «Cervantes y la poesía». de 1948 y más olvidado es el de Manuel Altolaguirre «La poesía de Miguel de Cervantes» del año 1947. en 1946. titulado «Una corona en honor de Cervantes». sobre el tan controvertido asunto de la calidad poética cervantina. de Jorge Guillén.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» llevan la firma de los grandes poetas del momento. A Salinas. Madrid. o. Sobre la recepción del Siglo de Oro en poetas contemporáneos. Luis Cernuda recogería en su Poesía y literatura II un estudio de 1962 titulado «Cervantes poeta». en su libro Del Siglo de Oro a este siglo de siglas. También a Dámaso Alonso debemos un estudio de erudición. sorprendentemente. el interés que suscitó entre los poetas del 27. mientras que Dámaso Alonso publicó otros trabajos cervantinos. cuya gracia no quiso darle el cielo. pero recogidos en sus Ensayos de literatura hispánica. con las más variadas opiniones. o «Vida y muerte de Alonso Quijano». de gran interés. la poesía de Cervantes. merece recordarse un prólogo de Vicente Aleixandre. debemos otros ensayos. Recordemos que uno de los trabajos cervantinos más singulares de Ayala. como «don Quijote en presente». como «El hidalgo camilote y el hidalgo don Quijote» o «Maraña de hilos». todos ellos escritos en los años cuarenta y dados a conocer en diferentes revistas. Biblioteca Nueva. 2003. por sólo citar algunos ejemplos. La tradición áurea. en 1968. Altolaguirre había publicado con anterioridad. al mayor poeta». recogidos. de Dámaso Alonso. «Sancho-Quijote. como «Lo que debemos a don Quijote» y «La mejor carta de amores de la literatura española». como los anteriores. y recogido en mi libro La tradición áurea8. y que se aparta un tanto de su constante aproximación al Quijote es «El túmulo». y en general muy positivas. por último. «don Quijote y la novela» y «El polvo y los nombres». Y. un breve artículo titulado «don Miguel de Cervantes». pero ya en 1941 había escrito otro expresivo ensayo sobre «Cervantes». por haberlo tratado en otra ocasión. de Francisco Javier Díez de Revenga. recogido en Poesía y literatura I. en concreto. publicado en Alemania. con interesantes referencias «al grande poeta. 8 -6- . en 1952. además de los dos citados.

Lecturas cervantinas muy numerosas que contienen interesantes aproximaciones. y referencias en Luis Cernuda. en la que se parte de la consideración sobre si Cervantes fue poeta o no. espacio en el que destaca sobre los demás Jorge Guillén. FNAC. de Clamor. en una espléndida y reciente antología de Luis García Montero. poniendo en relación la tragedia cervantina La Numancia con la situación de España en aquellos momentos dramáticos. De María Zambrano también son muy numerosas las páginas sobre el autor del Quijote. del año 1955. entre otros. este trabajo constituye una de las más sólidas y más valiosas aportaciones. 9 Luis García Montero (ed. Antología de poemas cervantinos. y «Dimisión de Sancho».). Así de Bergamín pueden citarse. 2004. con dos extensos y espléndidos poemas. Max Aub. que ha recopilado numerosos poemas de asunto cervantino9. -7- . del año 1947. La poesía. «Los maravillosos silencios». sobre el que hemos de volver. alimentan la tradición cervantina en la poesía de estos años. Sobre tal obra teatral escribiría un ensayo. Pero otros poemas de Gerardo Diego. etc. «La edad de don Quijote». comenzando por «La ambigüedad de Cervantes». De hecho. en plena Guerra Civil. también la poesía de los escritores de la generación de Ayala llevaron al Quijote y otras páginas cervantinas a sus versos. Y no sólo los poetas de esta generación. el romance «Preciosa y el aire». señor hidalgo. «Cervantes» o «Sancho Panza en el Purgatorio» recogidos en diversos libros suyos. Dámaso Alonso. publicará en Hora de España un dramático texto titulado «Actualidad de Cervantes». publicado en México en Cuadernos Americanos. que Federico García Lorca incluyó en su Romancero gitano. titulada La poesía.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» 1963. José Bergamín. de Cántico. Pedro Salinas. sin olvidar el poema cervantino más celebrado. desde José Bergamín a María Zambrano. señor hidalgo. entre todos los escritos sobre la poesía cervantina. También los ensayistas. para seguir con «La ambigüedad de don Quijote» o «Lo que sucedió a Cervantes». Madrid-Barcelona. sobre el famoso soneto con estrambote cervantino. uno de los argumentos más reiterados en la crítica especializada. desde Max Aub a Rosa Chacel. muy comentados por la crítica especializada: «Noche del caballero». no recogido. además de su libro El sueño creador. sin embargo. Del personaje al mito.

FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» publicado muchos años después. aunque no se refieran directamente a la poesía. Y justamente. cada uno desde un punto de vista. contemporáneos de Ayala. se aproximaron a la creación cervantina. glosarán en todos los casos aspectos poéticos de actitudes cervantinas. Y por último. Altolaguirre. de Alonso Quijano. además de prologar una edición de 1965. y muy certeros y ajustados. verso de Los baños de Argel tan lleno de vida y representativo de los poetas españoles en el exilio. Rosa Chacel dedicará unas páginas de La confesión a Cervantes. entre los escritores de la generación de Ayala. Así lo hará Salinas con la que él denomina «la mejor carta de amor de la literatura española». también se recreará en poemas cervantinos para recordar su destierro. sobre el mundo de la fantasía y de los engaños. oh dulce España». y no es de extrañar que fuera la poesía la preferida por estos poetas. Jorge Guillén o Dámaso Alonso. en el discurso de recepción del Premio Cervantes. son los aspectos que más recuerdan estos poetas. sean más a la poesía que a otras actividades del autor. como es los casos de Pedro Salinas. Rafael Alberti. Se revela una fidelidad notable en esta colectiva aproximación a Cervantes que. sino también sobre otros -8- . La sensibilidad de Cervantes. Incluso. si bien es el gran creador de la novela moderna el objeto de todas estas reflexiones. Gerardo Diego. donde no sólo hay comentarios sobre el conocido soneto cervantino. la poesía de Cervantes lo que más interesa a los poetas del 27. sobre todo en el Quijote. Aleixandre. y Dámaso Alonso. la belleza de algunas situaciones. No es casual que los acercamientos de estos poetas. Jorge Guillén sobre la intensidad del episodio de la muerte de don Quijote. en 1956 en La Torre de Puerto Rico. En mi libro La tradición áurea dediqué un capítulo a la recepción de la poesía de Cervantes por los poetas del 27. corresponde a Francisco Ayala la autoría de uno de los más interesantes textos que sobre la poesía de Cervantes se han escrito nunca. y por supuesto. y la lejanía por él sentida de la patria: «¿Cuán cara eres de haber. son los aspectos más poéticos del Quijote y. sobre todo. en este mismo orden de cosas. Cernuda (ya lo hemos adelantado). cuando a Cervantes se aproximen. Me refiero al artículo «El túmulo».

que en menos de catorce o quince días -9- . después de haber evacuado aquella ciudad las tropas inglesas y saqueándola por espacio de veinticuatro días al mando del duque de Essex» y canta la ‘victoria’ entre comillas conseguida por una expedición que llega tarde a cumplir su cometido. El soneto iba precedido de un epígrafe en el que se explicaba que estaba dedicado «A la entrada del Duque de Medina en Cádiz en julio de 1596. no el inglés. el Comentario a las jornadas de las islas de las Azores. Las palabras de Cervantes se convierten en irónicas cuando describe los disfraces y plumas de los solados y en directamente satíricas cuando juega con el apellido del capitán instructor: Vimos en julio otra Semana Santa atestada de ciertas cofradías. ante cuyo esplendor irá Cervantes transitando desde el entusiasmo inicial al desengaño final. Si el primero de estos sonetos es sumamente elogioso.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» dos poemas: el dedicado al duque de Medina Sidonia y el otro soneto del valentón («A un valentón metido a pordiosero»). Hubo de plumas muchedumbre tanta. que no llegaron a tenerlo ante su vista. con socorro de tropas enseñadas en Sevilla por el capitán Becerra. publicado por el Licenciado Mosquera de Figueroa en 1596. Cervantes recoge en sus versos los aires marciales y la vistosidad de ese ejército que se preparaba para expulsar al inglés y que impresionaba a la gente. Uno de ellos está dedicado en alabanza del Marqués de Santa Cruz y el otro se refiere a la entrada del Duque de Medina Sidonia en Cádiz. dado que está escrito para un libro en el que se cantan las hazañas del marqués. que los soldados llaman compañías. de quien el vulgo. que cristaliza en el soneto «Al túmulo». se espanta. Uno de los aspectos que surgen en el artículo de Ayala es la relación del Cervantes con las empresas militares de su tiempo. pero no a los británicos. Hay dos sonetos de Cervantes para advertir esta transición que son de un gran interés. el segundo es una de esas composiciones en que Cervantes consiguió redondear con acierto la sátira y la crítica irónica.

que salió indemne de la Elias L. Todo son apariencias. prometía una victoria eventual. con mesura harta. Rivers. tronó la tierra. ed. «de quien. Bramó el becerro. oscurecióse el cielo. pero Cervantes ni llora ni se enfurece como un Quevedo. muy comprensivo. «si en 1588 la derrota católica. Dios ya no promete ninguna victoria española. y cayó su edificio por la planta. 1973. ido ya el conde sin ningún recelo. con sarcasmo tan cruel –apunta el propio Ayala– se burla ahí Cervantes». como una especie de ‘felix culpa’. Londres. de J. Riley. justo el que mandó la desastrosa expedición de la Armada Invencible a Inglaterra. y púsoles en sarta. 10 . 131. en las que nos indica que el Duque de Medina Sidonia. y Cervantes no hace sino trazar ya las líneas de lo que se convertirá en su impresión sobre la España de su tiempo y su rey. sobre quien recayeron todas las rechiflas y burlas que mereció la empresa. B. si no cobardía. Nos hallamos ante un precedente del espíritu que se imprimirá en el soneto «Al túmulo de Felipe II». En su artículo «El túmulo». también Francisco Ayala tiene ocasión de referirse con detenimiento a este soneto. triunfando entró el gran duque de Medina. amenazando una total ruina. C.10 - . y al cabo. «Viaje del Parnaso y Poesías sueltas». p. en Cádiz. señala que este séptimo Duque de Medina Sidonia es el chivo expiatorio. ahora en 1596 la vanidad del aparatoso ‘triunfo’ no lleva dentro ninguna sustancia moral. Ayala. cuando en realidad el máximo responsable. Como resume Rivers. que además documenta con detalle en unas muy eruditas anotaciones a pie de página. Suma cervantina.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» volaron sus pigmeos y Golías. sino que ve con una sonrisa irreverente lo ridículo de los ademanes andaluces de su patria»10. Avalle Arce y E. Támesis. la bien mesurada braveza es en efecto ineficacia. truenos y amenazas. no es otro que don Alonso de Guzmán el Bueno.

se ha producido un cambio de actitud ante la grandeza de la patria. Ahora. refiriéndose al soneto. No está de más observar. no deja dudas respecto al significado de este poema en su opinión.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» empresa. a la que Cervantes. como él mismo se encargó de avisar al rey y no con especial falsa modestia. era el propio rey Felipe II. la unidad de motivo que en este soneto se advierte con el dedicado al túmulo y.11 - . pero no la realidad de . con Medina Sidonia. es el que. como enseguida podremos advertir. como hemos de comprobar. responde a unos mismos parámetros lógicos. por otro lado. son los gestos los que cuentan. ido ya el conde sin ningún recelo. «La pieza –añade– trasunta indignación. «Es claro –escribe– que el soldado de Lepanto desaprobaba –y en ocasiones muy desembozadamente– el curso de la gestión político-militar posterior en la España que encuentra al volver del cautiverio». pero lo que nos interesa retener aquí de ella es. mientras considera que el soneto está lleno de «crueles sarcasmos». aun siendo distinta físicamente. Hay en ambos sonetos una aspiración a que ocurra algo grandioso. ‘con mesura harta’. inútil para las empresas que le adjudicaron. sobre todo. hombre discreto. cómo. en un estadio de desengaño más avanzado. En este sentido tenemos que observar también. ya que estamos. Lo mismo que el valentón del túmulo. fue siempre leal y fiel. hubo de acudir al socorro de Cádiz. también conocidísimo «A un valentón metido a pordiosero». su comentario deja pocas dudas: «El gran duque de Medina (miles gloriosus) entró ‘triunfando’ en Cádiz. Pero ahora las empresas militares no son ya las de los años jóvenes y el recuerdo de Lepanto se convierte en un pasado glorioso. en el soneto «Al túmulo». es decir. desde luego. al frente de sus soldados de cofradía cubiertos de plumas». con aquel otro. modesto. hecho que se explica en la primera parte del poema. apocado. dentro de la serenidad y el equilibrio que caracterizan las creaciones cervantinas. «Nada». En el caso del soneto antes reproducido. ya que la composición de la escena. y Cervantes esto lo sabía. a la hora de juzgar este soneto como precedente del dedicado «Al túmulo». cuando no hay enemigo a quien combatir. Ayala. su similitud estructural. pero también se descubre finalmente que no hay otra cosa que ridículo y nulidad. también designado por Felipe II. Este mismo duque. en la ocasión que el soneto recuerda.

en todo caso. Recordemos. España como preocupación11. No se celebró el funeral hasta el 30 y el 31 de diciembre a causa de una disputa entre el Cabildo y la Inquisición. de mucho menos valor. En relación con la presencia de Felipe II. el 13 de septiembre. Guadarrama. de tus alabanzas». España como preocupación. en las que la figura del monarca pasa de ser una figura temida. junto a unas coplas funerales. ya que estuvo levantado hasta los últimos días del año. aunque serena. que Cervantes tenía «por honra principal de mis escritos». su texto «Ya que se ha llegado el día.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» la victoria. a ser una voz en la que se espera una orden para ser obedecida por los militares. que para nuestro novelista no encierran duda alguna en lo que a su intención se refiere: «esas mismas décimas circunstanciales envuelven críticas a veces cargadas de ironía bajo la capa convencional del elogio. donde empezará a elogiarlo: 11 Dolores Franco. Ayala ha visto también un cierto sentido irónico. después del soneto dedicado a Medina Sidonia. que recuerda Ayala. En el centro quedan las dos canciones cervantinas a la Invencible. / gran rey. Madrid. El rey había muerto muchos días antes. En ellas. De ese momento histórico surge el famoso soneto. como advertirá quien las lea con atención». joya de la arquitectura efímera. . como puede comprobarse en la «Epístola a Mateo Vázquez». y que fueron escritas por Cervantes para ser incluidas en el monumento funerario. 1960. de 1960. Nos referimos a las décimas que se inician con el verso «Ya que se ha llegado el día». el dedicado «Al túmulo» culminará esta visión irónica. Cincuenta y dos días tardó en construirse el túmulo.12 - . p. aunque en el caso del túmulo sevillano no fue tan efímera. de la realidad española de su tiempo. A ello aludió Dolores Franco en un libro hoy muy olvidado. Como continuación. 4. cuando los funerales habían de celebrarse el 24 y el 25 de noviembre de aquel año. justamente la que erigió el famoso túmulo. Ayala ofrece en su trabajo los detalles histórico-documentales de la participación de Cervantes en los actos de homenaje de la catedral de Sevilla. el año de su muerte. llegamos a 1598.

en toda la bibliografía producida por este soneto no exista una interpretación más certera. Pero no bastan […] en el soneto de Cervantes se encuentra algo más: hay sarcasmo. Podemos fijar el matiz de esa melancolía atribuyéndole las notas de profunda y solemne. bueno en muerte.. porque. esta braveza? .. nos muestra que tu tesoro en el cielo escondías. Seguramente. Aunque también contiene «una crítica apenas velada»: Quedar las arcas vacías donde se encerraba el oro que dicen que recogías. del que Ayala aseguró que «tras su lectura uno se siente invadido de la melancolía.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» Sin duda habré de llamarte nuevo y pacífico Marte. sí. cual se advierte.] Y lo que más tu valor sube el extremo mayor es que fuiste. ¿a quién no suspende y maravilla esta máquina insigne. Pero regresemos al soneto «Al túmulo». bueno en vida. y bueno en tu sucesor. más profunda y que nos descubra mejor los sentimientos de su autor en el momento en que escribe estos conocidos versos: «¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describirla!. mezclado con desesperación y tácita protesta». pero está también el sentimiento de amargura que ese desengaño produce. [.13 - . El desengaño está ahí presente.

fuese. hacen levantar en plena nave central de la catedral un monumento de cartón-piedra impresionante. numerosas esculturas de Martínez Montañés. el 13 de septiembre de 1598. Rodríguez Marín12. «Una joyita de Cervantes». hoy ha dejado el cielo. lleno de erudición e ingenuidad. Atlas. Roma triunfante en ánimo y riqueza! ¡Apostaré que la ánima del muerto. ¡oh gran Sevilla. Para ello. Al morir Felipe II. de que goza eternamente!» Esto oyó un valentón y dijo: «¡Es cierto lo que dice voacé. . pero he aquí que por una serie de cuestiones protocolarias. que denominaba a este poema «una joyita de Cervantes. Estudios cervantinos. los funerales se fueron retrasando hasta el final del año. entre Audiencia. y no hubo nada. y quien dijere lo contrario miente!» Y luego incontinente caló el chapeo. la ciudad de Sevilla organizó unos funerales solemnes que habían de celebrarse inmediatamente. El destino del efímero túmulo era desaparecer al terminar los funerales. cuya descripción. 1947. escribió un recordado artículo. 350 y ss. sin cuyo conocimiento difícilmente puede entenderse su alcance.14 - . Madrid. y que es mancilla que esto no dure un siglo. en el que nos detalla las circunstancias históricas en que el soneto se produce. 12 Francisco Rodríguez Marín. p. según cuenta Rodríguez Marín. Ciudad e Inquisición. cada pieza vale más que un millón. mostrando su ‘grandeza’. alude a hermosas pinturas de Pacheco. de manera que el monumento permaneció para admiración de propios y extraños en la catedral sevillana. conservada en la bibliografía de la época. etc.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» ¡Por Jesucristo vivo. por gozar este sitio. requirió la espada. como ya sabemos. seor soldado. miró al soslayo.

la valoración excesiva del monumento. parecen vivamente pintados en breves trazos. tan bien compuesta. la ocasión. las palabras son precisas y expresivas. Se trata de un muy cervantino desdoblamiento de la personalidad en dos figuras. el elogio triunfalista de Sevilla. De acuerdo con los planteamientos innovadores de Francisco Ayala. tan burlescas son las palabras del soldado como las del fanfarrón. los gestos. la escena. en la mejor interpretación del soneto. el ambiente. Sólo consideró jocoso el final y la sátira del segundo personaje: «De lo que se burló Cervantes –concluye Rodríguez Marín– muy donosamente fue de los valentones y escupejumos sevillanos. como han señalado muchos. los tipos. que le sirven para ironizar sobre el túmulo y sobre los propios personajes. encierra una amarga crítica de la situación política y social de la España de ese momento. hasta el punto de tener que soportar la humorada de hacerlo bajar del cielo para ver la grandeza del cartón-piedra del efímero monumento. retratados a las mil maravillas en el último terceto y en el estrambote de la famosa composición». Andaluzada consideraba Rodríguez Marín tanto la polémica protocolaria de las instituciones como la figura del fanfarrón. El recuerdo de Felipe II se torna reticente e irónico. otorgando a la intervención del soldado un sentido real y viendo en ella.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» Rodríguez Marín interpreta el soneto. la alusión en tono de apuesta al dinero. Francisco Ayala. va más allá y ve con acierto el sarcasmo que encierra presentarnos a los dos personajes empequeñecidos ante la ‘grandeza’ entre comillas del monumento. Pero lo cierto es que. vacías y preñadas de retórica palabras del fanfarrón. pero no es menos cierto que tan andaluzadas son las dos cuestiones señaladas por Rodríguez Marín como la actitud del soldado y aun del propio túmulo. la acción que comienza con énfasis dramático termina en una mueca bufona. no una burla. con una frase que ha pasado a ser proverbial». sino la auténtica voz cervantina que se admiraba ante el túmulo. en contra de lo que ya habían hecho algunos. Ya Ricardo Rojas advirtió en 1916 que «el lugar. Se advierte entonces una clara desmitificación encubierta del monarca por quien Cervantes . gritos todos que se ven secundados por las no menos altisonantes. cada uno diciendo sus bravatas para las que el lenguaje hiperbólico resulta sumamente expresivo: los juramentos.15 - .

«es en efecto una obra maestra. Bien sabía Cervantes cuáles eran sus capacidades. no su opinión condenatoria. uno. hay que preguntarse qué pensaba realmente Cervantes.16 - . termina con la palabra nada. el dedicado «Al túmulo» para considerarlo la honra principal de sus escritos. por lo menos en la estimación cervantina. El espíritu desmitificador del Quijote ya está presente en este poema excepcional. pieza única de poesía en . El escritor ha alcanzado ya su plena madurez y en los dieciocho años que le quedan de vida publicará sus mejores y más representativas obras. a pesar del «Yo que siempre trabajo y me desvelo por parecer que tengo del poeta la gracia que no quiso darme el cielo».FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» había luchado en su juventud. en el soneto y en su estrambote. donde –como aquel que cuenta: «estando yo en la Santa Iglesia entró un poeta fanfarrón…»– sintamos la futilidad del grandioso monumento. que muy justamente Cervantes tenía como la honra principal de sus escritos. el escritor granadino destaca que este poema. y bien supo escoger entre sus poemas. que tal como muy bien indica Ayala al principio de su trabajo es tan sólo una verdad a medias. y cuya grandeza había ido decayendo al paso de los años. El soneto «Al túmulo» cierra –igual que la muerte de Felipe II una etapa de la historia de España– en la poesía de Cervantes también una época. porque él sabía muy bien que era un gran poeta. Pero como asegura nuestro novelista. Por ello. con todo acierto. como en la sátira contra el Duque de Medina Sidonia. Francisco Ayala en la conclusión de esta espléndida aproximación a la poesía y a un poema concreto de Cervantes: «fiel al humanismo heroico de que su juventud se había nutrido. haciéndonos ingresar en el ámbito del poema. Francisco Ayala ve en todo ello una anticipación del sentido del desengaño que ya está presente. y ese podríamos decir que es el espíritu que rige y da fuerza a todo el poema: la nada y la muerte. Y así lo resume. en relación con el monumento y con lo que éste significa. Y entonces no ironizaba. y nos comunica. nos comunica su visión misma. como otros tantos sonetos del Siglo de Oro. Igual que cuando nos enfrentamos con el Quijote. no su juicio –el juicio va acaso envuelto– . sin duda también exagerando algo. contempla con dolorosa ironía el espectáculo desde el mirador invulnerable de su conciencia. y el corazón se nos apriete al sentirla». aunque intuido.

junio. Quienes estén interesados en reproducir este artículo íntegramente en otra publicación. Pueden incluirse enlaces a este artículo en otras páginas.17 - . consultada el (día) de (mes) de (año). de Filología Española III) Facultad de Ciencias de la Información Universidad Complutense de Madrid Avda. Por sí solo reclama para su autor el título de gran poeta». El copyright de este artículo pertenece a su autor. consignando la referencia bibliográfica completa: DÍEZ DE REVENGA.pdf>. Sean estas palabras del maestro las que sirvan de conclusión a nuestro trabajo. Revista de Literatura.FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA «Francisco Ayala y la tradición áurea» cualquier repertorio del Barroco. por correo electrónico (rapsoda@ccinf. deben contactar con la dirección de la revista. FRANCISCO JAVIER (2008): «Francisco Ayala y la tradición áurea». Puede citarse libremente con fines académicos siempre que se identifique adecuadamente su fuente.ucm.ucm.es/info/rapsoda/lectio/diez_ayala. núm. en <http://www. electrónica o no. Complutense s/n 28040 MADRID . Rapsoda.es) o postal: Milagros Arizmendi Martínez Revista Rapsoda (Dpto. 0.