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TEMA MUESTRA

Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria

Geografía e Historia

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La editorial del opositor

Tema Aurelio Cebrián Abellán 2
Tema
Aurelio Cebrián Abellán
2

Tema 2

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

Tema 2 ÍNDICE INTRODUCCIÓN 1. LA FORMACIÓN DEL RELIEVE. EVOLUCIÓN GEOLÓGICA 1.1. Ciclos orogénicos y distribución
  • 1. LA FORMACIÓN DEL RELIEVE. EVOLUCIÓN GEOLÓGICA

    • 1.1. Ciclos orogénicos y distribución geográfica

    • 1.2. Placas tectónicas: bordes constructivos, destructivos y cinturones orogénicos

    • 1.3. Evolución: las eras geológicas

  • 2. EL MODELADO ACTUAL DEL RELIEVE. LAS DIFERENTES MORFOLOGÍAS

    • 2.1. La diversidad de relieves de erosión por composición material

    • 2.2. La diversidad del medio según sistema erosivo y modelado resultante

  • 2.2.1.

    En interfluvio

    2.2.2.

    En montaña

    2.2.3.

    En vertiente

    2.2.4.

    En cuenca fluvial

    • 2.3. Los modelados o morfologías húmedas y templadas

    2.3.1.

    Medios húmedos

    2.3.2.

    Medios templados

    • 2.4. Morfologías litológicas: los paisajes cársticos

    • 3. EL RELIEVE Y LA ESTRUCTURA: CUBETAS, ESTRUCTURAS PLEGADAS Y FALLADAS, RELIEVE VOLCÁNICO

    • 3.1. La diversidad del medio por composición de materiales

    • 3.2. La diversidad del relieve por la forma de las estructuras

    3.2.1.

    Estructuras simples o cubetas

    3.2.1.1.

    Estructuras horizontales

    3.2.1.2.

    Estructuras inclinadas

    3.2.2.

    Estructuras complejas plegadas

    3.2.2.1.

    Conformes y de inversión o jurásicas

    3.2.2.2.

    De aplanamiento o apalachenses

    3.2.2.3.

    Alpinas o alóctonas puras

    3.2.3.

    Estructuras complejas falladas

    • 3.3. Estructuras primitivas o volcánicas

    • 4. RELIEVE GLACIAR Y DESÉRTICO. LAS FORMAS LITORALES

    • 4.1. Relieves y medios de erosión periglaciar y glaciar

    4.1.1.

    Periglaciar

    4.1.2.

    Glaciar

    • 4.2. Relieves y medios de erosión áridos o desérticos

    • 4.3. Las formas litorales

     
    • 5. UNIDADES MORFOESTRUCTURALES RELEVANTES

    • 5.1. De plegamiento

     

    5.1.1.

    Jurásicas

    5.1.2.

    Apalachenses

    5.1.3.

    Alpinas

    • 5.2. De planicie

     
    • 5.3. Sedimentarios

    BIBLIOGRAFÍA

    INTRODUCCIÓN Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra La superficie terrestre presenta una fisonomía proporcionada por

    INTRODUCCIÓN

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    La superficie terrestre presenta una fisonomía proporcionada por el paso de la eras geológicas, por la yuxtaposición de estructuras, zócalos, cubetas y cadenas montañosas, en relación con la evolución interna y externa del planeta. Está conformada por rocas, y éstas por minerales, que aportan los medios cristalinos y sedimentarios; y según el dominio de unos u otros materiales darán lugar a los graníticos, arcillosos, calizos, etc. Además, las características de esos materiales, la forma, composición y dureza, permite la clasificación de los relieves, que serán simples y complejos, con estos últimos que también pueden ser plegados y fallados.

    La evolución interna del globo afecta igualmente a la corteza terrestre, a su densidad (siempre inferior a la del núcleo), y espesor. Esas dos variables son las que introducen las diferencias de gravedad. Y la conjunción de las tres (densidad, espesor y gravedad) aportan la variedad de regiones: densas y menos densas, espesas y delgadas. Todas están integra- das por materiales originarios, que pueden estar enmascarados por otros superpuestos, los sedimentarios.

    La génesis de esas regiones encuentra explicación en dos teorías básicas:

    Deriva continental, que aclarará la formación de las alineaciones montañosas, por compresión de los materiales comprendidos entre placas continentales. Debida a Alfred Wegener, parte del principio de la unión de los continentes hasta hace unos 300 millones de años en uno, Pangea, fragmentado por la acción de tensiones laterales en dos, Laurasi y Gondwana, que, a su vez, volverían a separarse por efecto de tres fuerzas diferentes: la rotación de la Tierra, el efecto de las mareas, y el campo magnético de la tierra (generador de las corrientes convectivas internas), hasta conformar la estructura continental actual. Arthur Holmes indicaría que son las temperaturas del interior terrestre las responsables de la plasticidad de los ma- teriales. Así los más calientes ascienden y se dispersan en horizontal, un reparto responsable de su enfriamiento. Y una vez enfriados descienden y se dispersan, forzando a nuevas ascensiones de materiales calientes. Ese ciclo será el responsa- ble del movimiento de los continentes, mientras los desplazamientos horizontales formarían las alineaciones de montañas.

    Teoría isostática, apoyada en las diferencias de grosor y densidad de los materiales en las montañas y llanuras. Los materiales se levantan o hunden en función de su diferente densidad, y tienden al equilibrio isostático, que no es perfecto debido a la viscosidad del material fluido sobre el que descansan los continentes. Pero tiende a restablecerse mediante movimientos verticales, de tal modo que los bloques menos densos, los más ligeros, se elevan, y los más densos se hunden, con actuación de corrientes internas terrestres de convección que ejercerán efectos de succión. Ese arrastre conllevará la formación de concavidades, cuyos sedimentos de relleno se ve- rán afectados por una doble función, metamórfica y de plegamiento. Con el ascenso de estos materiales aparecerán las formas variadas del relieve.

    Fruto de la evolución, la mayor parte de la superficie terrestre está cubierta de dos tipos de unidades:

    Zócalos antiguos, las plataformas o escudos, unas superficies erosivas al descu- bierto, rejuvenecidas, y que aparecen en mesetas y montañas. Los escudos son unidades morfoestructurales abombadas, muy extensos, hecho que les convierte en el núcleo de los continentes, y con restos de montañas erosionadas. Los ma-

    Tema 2

    Tema 2 cizos son de menor extensión, en latitudes medias, con fisonomía y composición similar, aunque

    cizos son de menor extensión, en latitudes medias, con fisonomía y composición similar, aunque rejuvenecidos por los movimientos alpinos. En unos y otros apare- cen las estructuras plegadas, las más complejas, y derivadas de tres fenómenos:

    contrastes de dureza entre las rocas que las conforman; acción de las presiones, que las fracturan; y actuación exclusiva de las fuerzas internas, que aportan los relieves volcánicos.

    Cubetas sedimentarias, que recubren a los zócalos, y las estructuras más sim- ples, con escasa deformación de los materiales de depósito, y sobre sectores bajos (las cubetas), razón que aclara la inserción y actividad de los sistemas fluviales. Las desarrolladas sobre plataformas precámbricas son de gran extensión, y las que han evolucionado sobre plataformas caledonianas y hercinianas son más pequeñas, loca- lizadas sobre latitudes medias, y con efectos más acusados de la erosión diferencial.

    Pero las estructuras y los relieves no constituyen en sí mismos un medio. Forman parte de un complejo natural integrado también por la atmósfera, que dispone de dos elementos actuantes, el aire y el agua: la acción del viento sobre los zócalos y cubetas lima y acumula materiales; y la de las aguas, en forma líquida o hielo, hace evolucionar a vertientes, inte- riores y litorales, limando materiales y depositándolos en partes bajas. Esos agentes exter- nos gestan el ciclo erosivo, que incluye a los sistemas de erosión, encargados de crear superficies de erosión, que aportan diferentes modelados terrestres. Así, la conjunción de estructura y fenómenos atmosféricos incorpora los tipos de paisajes básicos, de: interfluvio (entre ríos), vertiente, cuenca sedimentaria, montaña y litoral.

    1. LA FORMACIÓN DEL RELIEVE. EVOLUCIÓN GEOLÓGICA 1.1. Ciclos orogénicos y distribución geográfica

    Los grandes ciclos orogénicos han sido tres: caledoniano, herciniano y alpino, y cada uno estuvo dividido en dos fases:

    Epirogénica, con duración de unos doscientos millones de años, y definida por movimientos verticales, con una acción erosiva que peniplanizó relieves, arrastran- do a los materiales transportados a las áreas bajas.

    Orogénica, con unos cincuenta millones de años de duración, y prevalencia de movimientos horizontales, que rompieron y plegaron a los materiales, y los meta- morfizaron en los sectores más profundos.

    Las etapas epirogénicas fueron más tranquilas que las orogénicas; pero a etapas de tranquilidad sucedían otras de convulsión. Y los conjuntos derivados aportaron nuevos relie- ves, las cadenas de plegamiento, que cerraban los ciclos orogénicos. Pero a esta teoría de la orogénesis en ciclos se opuso la defensora de la continuidad, que afirmaba la existencia de ciclos, pero a escala local. Cuestionaba la alternancia de periodos de tranquilidad y con- vulsión, que solían darse al mismo tiempo pero en distintos lugares e incluso en las mismas cadenas montañosas. Para la teoría de la tectónica de placas hubo dos tipos de periodos:

    Compresivos, de colisión continental y alta orogénesis derivada del efecto de las compresiones.

    Distensivos, con separación de placas y la consecuente formación de cuencas sedimentarias, hasta con vulcanismo posible.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra Sea como fuere, cada cadena montañosa presenta caracteres específicos,

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Sea como fuere, cada cadena montañosa presenta caracteres específicos, con: rocas sedimentarias y volcánicas deformadas; y en el interior metamorfizadas y penetradas por otras rocas plutónicas o intrusivas. Pero las más antiguas han sido muy erosionadas, hasta quedar vestigios residuales, incluso llanuras.

    Los tres últimos ciclos conocidos se desarrollaron en las eras paleozoica (los dos pri- meros), mesozoica (el tercero) y cenozoica (también el tercero), y se identifican con el caledónico, hercínico y alpino, respectivamente. Por ciclos la situación fue la siguiente:

    Paleozoico Inferior, cuando existían los escudos (Angara, Báltico, Canadiense…), rodeados por áreas de acumulación de sedimentos, los geosinclinales (Báltico, Tas- maniano, Apalaches, Rocosas, Urales…). Son las dos estructuras necesarias para la formación de cadenas montañosas. La secuencia fue: la erosión actuó sobre los escudos, y los sedimentos transportados acabaron en las cuencas o geosinclinales (en la fase epirogénica). Tras el rellenado de materiales en geosinclinales comen- zaría la fase orogénica, con plegamiento de los mismos, e incluso el nacimiento de fallas, y cordilleras.

    Caledoniano, cuando los geosinclinales precedentes fueron plegados, aportando cordilleras en el noroeste europeo (Escandinavia, Gran Bretaña…) y nororiente americano (Groenlandia).

    Paleozoico Superior, cuando el Ciclo Herciniano originó los cinturones de ple- gamiento (Urales, Pirineos, Alpes…). El geosinclinal de Tethys (que abarcó el mar Mediterráneo y los sistemas montañosos europeos y asiáticos meridionales) se formó al final del ciclo.

    Mesozoico y Cenozoico, cuando desde el geosinclinal de Tethys se alumbrarían otras grandes cadenas (Alpes, Pirineos, Cárpatos, Atlas, Himalaya…). En el con- tinente americano surgirían las Rocosas y Andes. Y el último ciclo, el Cenozoico, aportó la fisonomía terrestre actual.

    1.2. Placas tectónicas: bordes constructivos, destructivos y cinturones orogénicos

    El alemán Alfred Lothar Wegener concibió un macrocontinente (Pangea) integrado por los de Gondwana, Europa-Asia y Norteamérica, con doscientos cincuenta millones de años de antigüedad, cuya desintegración aportaría los continentes actuales. Demostró su teoría por las afinidades fósiles en distintos continentes, y las coincidencias de determinadas estructuras geo- lógicas. Con ellas se confirmaba la existencia de movimientos desarrollados a gran escala por unidades denominadas placas tectónicas, emplazadas sobre la astenosfera o capa plástica superior del manto terrestre, y que fluyen o quedan rígidas. Son fragmentos de la litosfera en movimiento, e incluyen a los continentes, que se desplazan con ellos. Definió seis placas (nor- teamericana, suramericana, euroasiática, pacífica, indoaustraliana, pacífica y antártica), cada una limitada por bordes, que concentran los movimientos propios y de las placas limítrofes, y que, por ello, concentran también la actividad sísmica y volcánica. Y hay tres tipos de bordes:

    Pasivos, con una placa resbalando sobre otra placa adyacente.

    Constructivos o divergentes, donde las placas se separan, y el espacio abierto en- tre ambas (o zona de subducción) es rellenado por magma ascendido, generando nueva corteza terrestre. Coinciden con las cordilleras submarinas (dorsales oceánicas, con 64.000 km lineales), aunque también se encuentran en superficie (fosas tectó-

    Tema 2

    Tema 2 nicas ). Se definen como áreas de tensión, con actuación de fuerzas contrapuestas que

    nicas). Se definen como áreas de tensión, con actuación de fuerzas contrapuestas que separan a las placas y facilitan la subida de magma a temperatura de mil grados centígrados, que al solidificarse forma las rocas ígneas basálticas. La dorsal oceánica más representativa es la Dorsal Atlántica, que alcanza 2.500 m de altura, con un valle interior, y dos mil kilómetros de longitud. Y el mejor ejemplo de fosa tectónica es el Rift Valley del oriente africano, aunque arranca en el Mar Muerto, con miles de kilómetros de longitud, y volcanes, con los más representativos en el Kilimanjaro y Monte Kenia.

    Destructivos, donde las placas chocan, hecho que genera la sumersión de una para fundirse en profundidad. Crean áreas de deformación, origen de nuevos plegamientos. En los fondos de océanos hay fosas que superan los diez kilómetros de profundidad, y hasta tres mil kilómetros de longitud. Suelen estar próximas a las cordilleras conti- nentales, e incluso paralelas a ellas. En sus bordes aparecen volcanes explosivos, y terremotos. El suelo de las fosas se sumerge hacia el interior terrestre cuando chocan dos placas terrestres, y los materiales funden. Y al volver a ascender disuelven a las rocas con las que entran en contacto, generando tipos de magmas. Pero el choque de placas también crea cordilleras. Las tres situaciones posibles de choque son:

    Oceánicas, que gesta islas volcánicas (Indonesia, Japón…). * Continental y oceánica, que forma cordilleras, como los Andes. * Dos continentales, que origina cordilleras, como el Himalaya.

    *

    1.3. Evolución: las eras geológicas

    Las eras geológicas han sido:

    Primaria o paleozoica, la era de los trilobites. Las rocas heredadas presentan metamorfismo y forman el zócalo de los continentes, que padecieron dos oroge- nias (caledoniana y herciniana). Predominan las pizarras y calizas. Y resaltaron seis fases de plegamiento, caledonianas y hercinianas (pérmico, carbonífero, devónico, silúrico, ordovícico y devónico). La caledoniana afectó a Europa occidental y orien- tal, extendida a Asia, oriente estadounidense y África austral.

    Secundaria o mesozoica, la era de los reptiles. Los materiales quedaron depositados sobre los paleozoicos, pero sufrieron las consecuencias de la orogenia alpina, menos activa, y que les proporcionó sus formas sedimentarias. Sin embargo, cuando la oro- genia alpina se transformó en más violenta se generaron mantos de corrimiento, con materiales metamorfizados en profundidad, y aspecto semejante a los paleozoicos. Entre los materiales resaltaron las areniscas, margas, calizas dolomíticas… Y las forma- ciones heredadas suelen ser horizontales y plegadas. La actividad orogénica fue poco importante en Europa, con sedimentación del mar de Tethys. Pero en América los mo- vimientos ya fueron representativos, con surgimiento de las cordilleras occidentales. Y en todos los continentes se desarrolló la actividad volcánica. Las fases fueron: jurásica (con la creación de las montañas europeas del Jura), triásica y cretácica.

    Terciaria o cenozoica, la era de los mamíferos, dividida en plioceno, mioceno, oligo- ceno y eoceno. Resaltó el predominio de arcillas, arenas y gravas. Y el ciclo de plega- mientos alpídicos, iniciado en la era precedente. En América se terminaron de levantar las cadenas lindantes con el Pacífico. En Eurasia el plegamiento alpino comprimió a los sedimentos depositados en el geosinclinal de Tethys, con la gestación de las cordilleras circunmediterráneas, asiáticas y africanas. Y en relación con los plegamientos alpinos también se produjeron intrusiones magmáticas y erupciones volcánicas.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Cuaternaria o neozoica , con solo dos millones

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Cuaternaria o neozoica, con solo dos millones de años, y para muchos autores una fase del final de la era terciaria, el pleistoceno. Los rasgos que la han definido son: aparición de épocas glaciares, presencia de fauna similar a la actual (de ahí el nombre de neozoica), y aparición del hombre (que le aporta la denominación de antropozoica). En esta fase aparecen los aluviones, morrenas glaciares, loess, terrazas fluviales y fluvioglaciares, turberas, dunas, calizas travertínicas, y forma- ciones marinas (playas levantadas, terrazas marinas, arrecifes costeros…). Casi todo lo ocurrido se ha basado en cambios climáticos, con las glaciaciones, que aportaron variaciones en la flora y fauna. Y en especial despunta la aparición de los homínidos, un tronco de los primates, y agrupados en dos géneros, australopithe- cus y homo. Los primeros, primates evolucionados, alcanzaron posición bípeda. Los pitecántropos ya pertenecen al género homo, al homo erectus. Los neandertales se difundieron en la última etapa glaciar en Europa y África. Y el homo sapiens sapiens es posglaciar, con caracteres anatómicos análogos al hombre actual.

    2. EL MODELADO ACTUAL DEL RELIEVE. LAS DIFERENTES MORFOLOGÍAS

    2.1. La diversidad de relieves de erosión por composición material

    Los relieves más extendidos son los graníticos, arcillosos, calizos, y volcánicos.

    Graníticos, integrados por rocas duras, pero sensibles a la descomposición, e imper- meables, hecho que fuerza a la circulación superficial de las aguas. En las planicies adquieren formas redondeadas porque el granito es sensible a la descomposición química, especialmente las micas y feldespatos (transforman a la roca en arena). Otra acción del agua se ejerce a través de las diaclasas o fisuras por donde se infiltra; estas diaclasas dibujan mallas ortogonales, con descomposición mayor en climas húme- dos, donde micas y feldespatos serán desmantelados, y aparecerán los caos de bolas o berrocales. Cuando la red ortogonal sea curva surgirán los panes de azúcar.

    Arcillosos, de rocas impermeables y blandas, que desprovistas de vegetación alumbrarán los abarrancamientos, tras ser afectadas por la erosión fluvial.

    Calcáreos, de rocas duras y permeables que aportan gargantas, valles, etc., gene- ralmente por disolución química. En áreas frías y alta montaña la disolución de la caliza es muy activa, porque estas aguas absorben gas carbónico en gran cantidad. Pero también en las áreas cálidas la disolución es rápida, porque las aguas tibias son muy agresivas ante la caliza.

    Volcánicos, o de roquedo microlítico (cristalizado en forma de microcristales alar- gados), con aspecto diferente en la conformación de relieves. Casi todos alumbran formas de construcción:

    *

    *

    *

    Puras (coladas, superficies continuas, domos y agujas). De escorias (conos simples y campos de escorias). De conglomerados (producto de sulfataras, eruptivos, de mezclas sedimentarias ...

    ).

    * Destructivas (cráteres y calderas) y de excavación (espigones, diques ...

    ).

    Tema 2

    Tema 2 2.2. La diversidad del medio según sistema erosivo y modelado resultante Los elementos climáticos

    2.2. La diversidad del medio según sistema erosivo y modelado resultante

    Los elementos climáticos (temperatura, humedad, presión y vientos) se combinan con los factores (latitud, continentalidad y altitud), y la conjunción de ambos. Aportará los tipos de climas, que, a su vez, catalogarán a los diferentes medios geográficos del mundo. La acción de los elementos climáticos es la siguiente:

    Temperatura. Se determina por la latitud, influjo del mar o tierra y altitud. Disminuirá con el aumento de la latitud, y viceversa; pero esa variación es justo la mitad en el hemisferio austral, por la menor cantidad de tierras emergidas y consiguiente mayor influjo marítimo. La continentalidad aumentará con la distancia a las costas (propicia- rá mayores amplitudes o variaciones térmicas). Y la altitud incide haciendo disminuir las temperaturas, si bien es preciso mencionar el papel negativo de las inversiones térmicas, como gran alteración a esta norma. Todas esas combinaciones actuarán de diferente forma sobre los relieves, aportando formas de modelado dispares.

    Humedad y pluviosidad. Están influidas por la latitud, continentalidad y altitud. La latitud es quien condiciona el esquema de la circulación general atmosférica, de tal modo que las máximas aportaciones se darán sobre el ecuador; disminuirán en el cinturón subtropical de altas presiones, y se incrementarán en latitudes medias como consecuencia del influjo del frente polar. Así la mayor o menor cantidad de agua incidirá sobre las formas de erosión, y el aspecto paisajístico.

    Presión. Al margen de las grandes masas de aire con origen en la circulación general atmosférica, resaltarán los vientos locales (de carácter térmico), o las brisas térmicas (en zonas litorales). Son fenómenos debidos a recalentamientos sobre un suelo cálido, y al as- cender el aire rápidamente deja un hueco que será ocupado por otros más fríos y pesados.

    Y la acción directa correspondiente a los factores es la siguiente:

    Latitud, un factor planetario, con incidencia de la disposición zonal.

    Continentalidad, un factor geográfico, que incide con máximas aportaciones en las fachadas occidentales de los continentes.

    Altitud, también geográfico, que actúa por medio de la precipitación orográfica, provocada por ascenso de aire en las laderas de barlovento.

    La combinación de sustrato y forma del relieve expuesta a los elementos y factores cli- máticos aporta los sistemas erosivos. El clima es el principal responsable de la escultura del relieve al provocar los procesos de erosión y acumulación de materiales previamente erosionados. Y existe una zonalidad de modelados, con diversos sistemas de erosión en relación con los diferentes tipos de climas. Así, sobre un determinado volumen de materia prima rocosa actuará un sistema erosivo según el clima: alteración química, disgregación mecánica, etc. Además a cada clima le corresponde una vegetación, que también influirá en el modelado de forma indirecta, dependiendo de sus adaptaciones. De ese modo, la trama radial o en retícula de las raíces sujetará los granos al suelo, dificultando la acción de la arroyada; y cuando sea escasa o discontinua la acción de dichas aguas será más intensa.

    El clima favorece la acción de los agentes erosivos y de transporte y contribuye con ello a crear relieves, y entre ellos:

    Glaciar. El hielo es el agente climático de actuación en la montaña, cuya huella se encuentra difundida en muchas alineaciones desde las glaciaciones cuaternarias.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Periglaciar . La actuación del hielo se desarrolla

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Periglaciar. La actuación del hielo se desarrolla durante algunos periodos anuales alrededor de las altas cumbres, siempre por debajo del nivel de las nieves perpe- tuas. El agente erosivo es la gelivación, o estallido de las rocas por la alternancia rítmica del proceso hielo-deshielo.

    Oceánico. La cobertura de árboles caducifolios, típica de estos sectores, impone que la erosión mecánica se vea muy amortiguada. Pero la abundancia de lluvias, unida a la suavidad térmica, hace que el predominio erosivo quede en poder de la alteración química de las rocas.

    Continental. Ahora son las heladas y la arroyada derivada del deshielo. Ambas derivan de los con trastes térmicos provocados por la escasez de influjos directos oceánicos.

    Mediterráneo. Se debe a una cobertera vegetal discontinua y a la caída, a veces muy brusca, de precipitaciones en chaparrones violentos. Así se facilita mucho la acción de la arroyada (proceso por el que las aguas corrientes producen en superficie surcos o hendiduras, dando origen al relieve de cárcavas; y puede ser concentrada o difusa), y la formación de cárcavas (hoyas o zanjas excavadas por las aguas continentales) y badlands (las tierras malas, terrenos de sedimentos blandos fuertemente erosionados por la acción intensa del viento y de la lluvia).

    Árido interior o costero. Aquí desempeña un papel primordial la erosión eólica (del viento), si bien la acción de la arroyada puede transformar a los relieves en horas, y de forma más intensa que la actuación regular del viento.

    Subdesértico. Es la variante denominada borde del desierto, un sistema morfoge- nético en el que la acción esencial sobre el modelado la ejerce la arroyada.

    Pluvial intenso costero. El agente erosivo principal es la disolución, que actúa intensamente debido a elementos climáticos propicios, como las temperaturas constantemente elevadas y precipitaciones muy abundantes.

    Así pues, el clima es agente creador de modelados, bien a partir de la erosión eólica, proceso hielo-deshielo, de la dilatación-compresión de las rocas por medio de los con- trastes térmicos, lavado de suelos ejercido por las aguas de lluvia, etc. Pero toda acción climática también estará condicionada por la cobertera vegetal.

    2.2.1. En interfluvio

    La composición litológica, la mayor o menor resistencia de las rocas, también inter- viene en los procesos erosivos, y alumbra dos tipos de relieves:

    Estructurales, en relación directa con la arquitectura del relieve (es sinónimo de tectónica, y se refiere a la disposición de los materiales debida sólo a las fuerzas constructivas).

    Diferenciales, los que debido a la distinta dureza de los materiales que los com- ponen permiten o impiden que la erosión actúe a distinta velocidad en rocas de dureza diferente.

    Los interfluvios, o extensiones de terreno emplazados entre cauces, ocupan la mayor parte del relieve terrestre y, por ello, están sujetos a los siguientes procesos erosivos:

    Meteorización, o alteración de los materiales como consecuencia de la interven- ción de los agentes erosivos externos, que puede seguir un proceso de disgregación

    Tema 2

    Tema 2 de las rocas a partir de procesos mecánicos, con origen en las diaclasas (fisuras

    de las rocas a partir de procesos mecánicos, con origen en las diaclasas (fisuras

    o grietas de las rocas), a través de las cuales se facilita su desintegración, y con el

    hielo como principal agente erosivo (por gelifracción). La variación térmica, con

    cambios bruscos de temperatura, también actúa dislocando componentes mine-

    ralógicos de la roca. La disgregación (por agua, hielo o temperaturas) se lleva a

    cabo mediante:

     

    *

    Fragmentación en bloques (calizas, granitos, dolomías

    ...

    *

    Gelifracción (que aporta los mantos de derrubios), descamación (o descasca-

    rillado en placas sobre rocas cristalinas), y desmenuzamiento de rocas (tam-

    bién cristalinas, pero en granos).

    *

    Disolución, por el agua, en superficie (pluvial) y profundidad (subterránea). Se

    lleva a cabo en dos procesos:

    Disolución propiamente dicha, cuando las moléculas del mineral se hallan

    disueltas en agua.

    Coloidal, cuando las moléculas del mineral disuelto se presentan unidas

    formando agregados que no sobrepasan dos micras de diámetro.

    El agua cargada de sustancias en disolución es el complejo absorbente, y el

    traslado de sustancias en partículas hacia el interior del suelo es el lavado.

    * Alteración química, sobre los silicatos, los componentes más comunes de

    las rocas, y que conduce a la formación de arcillas, un silicato de aluminio de

    estructura laminar en gran cantidad de rocas, por lo que muchas son alterables

    por la acción mecánica. Cuando son afectadas por el agua se transforman en

    plásticas, y les permite deslizarse por vertientes.

    Tanto los procesos mecánicos como químicos se convierten en el origen de la

    regolita, manto de derrubios fundamental del suelo.

    Transporte. La ablación de los materiales erosionados supone un desplazamiento de

    los mismos, el transporte, efectuado por los agentes de la dinámica externa: gravedad,

    agua (arroyamiento, escorrentía, disolución, rodamiento, deslizamiento viento (ero-

    ...

    ),

    sión areolar), hielo (con desplazamiento laterales o frontales), corrientes marinas, etc.

    Hay formas muy claras del relieve debidas al transporte, como las dunas.

    Sedimentación, o depósito de materiales transportados, con formas de acumula-

    ción debidas sólo a este fenómeno (mantos de derrubios, taludes, cordones litora-

    les Puede ser química (el agua cargada de arcilla puede evaporar, y el mineral

    ...

    ).

    se incorpora al suelo sólo por procedimiento químico). Sin embargo, la sedimen-

    tación es un proceso sobre el que actúan otros agentes erosivos construyendo

    nuevos paisajes y medios a través del transporte y nuevas sedimentaciones.

    2.2.2. En montaña

    Los tipos de montañas resultantes de los relieves plegados están ligados al sistema de

    erosión, que, a su vez, viene determinado por el relieve y latitud. Como resultado pueden

    distinguirse medios montañosos:

    Templado, con relieves sometidos a la acción de arroyada y deshielo, lo que se

    traduce en fuertes contrastes por la resistencia de las rocas a dichos agentes.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Polar , con relieves enterrados bajo el hielo,

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Polar, con relieves enterrados bajo el hielo, y sujeto a la acción de la crioclastia

    (gelifracción).

    Escandinavo, con erosión glaciar que alumbra cumbres poco resaltadas y valles

    profundos, a menudo invadidos por el mar, como en los fiordos (golfos ramificados

    de paredes acantiladas que se internan sobre los continentes).

    Altoalpino (Alpes, Himalaya), con tres límites: altas cumbres (polar), valles (escan-

    dinavo), y zonas externas (templado).

    Semiárido (Sahara, Arabia), con montañas aisladas, sin valles y entre extensas llanuras.

    Tropical, con macizos de pendientes muy empinadas que incorporan a los panes

    de azúcar (cerros de forma cónica y de constitución granítica), separados por gran-

    des valles.

    2.2.3.

    En vertiente

    Los derrubios erosionados discurren por vertientes, con diferente componente:

    Rocosa. Los movimientos de materiales (sobre los que ha actuado previamente

    el hielo a través de las diaclasas) son bruscos y rápidos, dando lugar a amontona-

    mientos de bloques.

    Blanda. Los movimientos son lentos, y llevados a cabo por:

     

    *

    La arroyada, que puede ser: concentrada (creando badlands) y difusa (ahora

     

    con regatos).

     

    *

    La solifluxión, o descenso de materiales en forma de barro en terrenos arci-

     

    llosos, que dan lugar a depósitos de materiales finos.

     

    * Deslizamientos en seco, que alumbran las terrazas (superficies planas, estre-

     

    chas y alargadas que interrumpen una pendiente, formadas generalmente por

    la acción de las aguas y del hielo).

    2.2.4.

    En cuenca fluvial

    Hay multiplicidad de tipos de cuencas fluviales, tantas como relieves, cauces y superfi-

    cies puedan darse. Una cuenca fluvial es la porción de territorio que vierte sus aguas hacia

    un cauce, y suele encontrarse separada de otra por alineaciones montañosas; además

    está surcada por un curso. Cuando la potencia bruta del río implantado es alta erosiona,

    arranca, y transporta materiales (la carga) en disolución, suspensión, rodamiento, etc. Y el

    tamaño de los materiales cargados crece con la velocidad del agua y la densidad (a mayor

    carga mayor densidad).

    Un curso fluvial está integrado por tres elementos:

    Lecho mayor, el área susceptible de inundación. Su perfil es alomado debido a los

    resaltes de ribera que dominan el lecho menor.

    Lecho aparente, determinado por las orillas, y que no tiene porqué estar ocupado

    por agua.

    Canal de estiaje, que abarca solo una parte del lecho aparente.

    Tema 2

    Tema 2 La actuación de un río deriva de su velocidad de flujo (que puede ser

    La actuación de un río deriva de su velocidad de flujo (que puede ser laminar o turbu-

    lento), que, a su vez, depende de la rugosidad del lecho (la resistencia que ofrece a la velo-

    cidad del agua), pendiente y cantidad de agua. Pero un curso o torrente con régimen fluvial

    esporádico actúa más intensamente cuando se emplaza en: lugares rocosos derrubiables,

    pendientes fuertes, lugares con unos contrastes pluviométricos notables, etc.

    De manera que la acción de los ríos se centra tanto en procesos químicos como físi-

    cos. Los físicos se concentran en la ablación (corte), abrasión (desgaste por fricción), y

    corrosión (que aporta estrías y acanaladuras), que conllevan el posterior transporte de ma-

    teriales por rodamiento y saltación. Las formas derivan de dos grandes procesos erosivos:

    Ablación, que aporta:

    *

    Meandros, unas variaciones de cauce, tanto en aguas mansas como rápidas,

    que se apartan de la dirección del principal para volver a él tras describir una

    curva. El perfil transversal se define porque en la parte cóncava el lecho es más

    profundo que en la convexa, donde se depositan los materiales, que aportan

    una pendiente más suave y menos profundidad. Y hay tipos de meandros:

    libres, en las llanuras, producto del discurrir errático de las aguas; encajados,

    típicos de los sectores rocosos; y abandonados, con la forma característica de

    media luna.

    * Trazado de capturas, cuando un curso o tramo capta a otro o es captado. En

    el antiguo curso aparecerá un valle muerto. El punto de contacto será el codo

    de captura, que indica la dirección del río capturado. Y hay capturas tangentes,

    que se presentan entre distintos brazos de un río. Y derrames, en las grandes

    crecidas, cuando las aguas de un río invaden a las de otro aportando materiales

    de acumulación. Unos y otros suelen estar ligados a los paisajes cársticos.

    Acumulación, que incorpora:

    *

    Aluviones, en llanuras de acumulación.

    *

    Terrazas aluviales, por acumulación de aluviones, en forma de escalones o

    encajadas, y con talud.

    *

    Mantos aluviales, generados por la arroyada.

    * Rañas, formadas por acumulaciones de fragmentos groseros y disposición anár-

    quica, debidos a crecidas.

    2.3. Los modelados o morfologías húmedas y templadas

    2.3.1. Medios húmedos

    A causa de la abundancia de agua y de temperaturas uniformemente elevadas es la

    actuación química quien define a los medios húmedos. Los componentes de la roca que

    pueden ser disueltos desaparecen por lixiviado (lavado), aportando los suelos latosoles,

    muy cargados de hidróxidos de hierro y aluminio (los componentes no solubles). El resto

    son introducidos por percolado hacia el interior del suelo, o bien arrastrados por las aguas

    hacia los cursos fluviables. Y son las grandes concentraciones de minerales no solubles las

    encargadas de formar las denominadas corazas lateríticas (características de las regiones

    tropicales muy húmedas, derivadas del alto contenido en óxido de hierro, que aporta te-

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra rrenos estériles y costras ferruginosas, las corazas lateríticas). En

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    rrenos estériles y costras ferruginosas, las corazas lateríticas). En su constitución también

    interviene la vegetación, al hacer uso de otros minerales y de materia orgánica; y dejar a los

    silicatos de arcilla, que al ser meteorizados forman los ácidos silícicos, con acumulaciones

    en superficie de arcilla e hidróxidos de hierro. Además, la corrosión de las rocas es intensa,

    ya que se dan las condiciones de abundancia de agua, humedad y temperatura.

    Luego interviene la escorrentía, debido a la cantidad y regularidad de agua disponible.

    Por ello en las llanuras se forman meandros y grandes cursos fluviales, con alta carga de

    materiales en disolución y suspensión. En áreas montañosas se difundirán los desprendi-

    mientos por ablandado de la roca.

    Cuando aparece la estación seca los suelos ya son los latosoles amarillentos, muy

    lixiviados por la cantidad de agua disponible en la época de lluvias. Pero la instalación de

    redes hidrográficas arroja cursos fluctuantes en su caudal de acuerdo con las estaciones.

    Al margen de la formación de zonas de inundación, luego transformadas en barrizal (y

    posteriormente por desecación en áreas con suelos frágiles y con figuras geométricas), el

    elemento erosivo fundamental continúa siendo la acción química, seguida de la arroyada.

    2.3.2. Medios templados

    Se presenta la siguiente estructura climática:

    Climas subtropicales húmedos con pronunciada continentalidad. Los suelos

    de estas regiones son los rojo-amarillos fuertemente lixiviados, que se relacionan

    con los latosoles de las zonas tropicales (ecuatoriales). Son ricos en óxidos de hie-

    rro y aluminio, pero pobres en nutrientes vegetales.

    Climas marítimos de costa occidental, donde se combina la uniformidad térmica

    con un régimen mediterráneo, lo que provoca que la lixiviación se encuentre acentuada

    en los podzoles, de naturaleza ácida. Como las temperaturas son bajas la actividad

    bacteriana es poca, y los depósitos de humus son potentes. Así, los ácidos de la vege-

    tación reaccionan con los del suelo y alumbran bases de calcio y sodio, que se tradu-

    cen en suelos podzólicos grises y pardos, donde la lixiviación es el sistema erosivo.

    Climas mediterráneos, o subtropicales con verano seco, con suelos dominantes

    pardo rojizos y terras rosas, menos lixiviados y más sujetos a la acción de la arro-

    yada, creadora de badlands y cárcavas.

    Climas desérticos y esteparios de latitudes medias, que ocupan una amplia

    extensión (sobre todo las segundas), donde la continentalidad se deja notar en

    exceso, con evaporación que en ocasiones sobrepasa a la precipitación. Con ello

    dominan los suelos secos, muy expuestos a la arroyada de aguaceros locales y a la

    formación de barrancos. Son los pardos claros o grises, que presentan exceso de

    carbonato cálcico y que forman costras duras (caliche).

    Climas continentales húmedos, donde las variaciones térmicas son notables y el

    máximo de precipitaciones es estival, con dominio de masas polares continentales en

    invierno. Predominan los suelos podzoles grises y pardos moderadamente lixiviados;

    y también los fuertemente lixiviados, deficitarios en calcio, potasio y magnesio, que

    además son ácidos. En las áreas más secas los chernozem, oscuros, con abundante

    calcio y potasio, y poco lixiviados. Puede decirse que el agente erosivo esencial varía

    en razón de la cantidad de agua, si bien es coincidente con su actuación centrada en

    el mayor o menor lavado de los suelos. En altura dominará la acción de los hielos.

    Tema 2

    Tema 2

    2.4.

    Morfologías litológicas: los paisajes cársticos

    Derivan de la alteración química de las rocas, de los carbonatos cálcicos que al reac-

    cionar con el agua se transforman en bicarbonatos cálcicos. Sobre la roca dura caliza y per-

    meable la acción del agua excava valles estrechos. Es así como los ríos se abren paso por

    las calizas, entre gargantas y cañones. Pero la mayor parte de las precipitaciones percola,

    se infiltra en la roca; y en interfluvios los terrenos calizos presentan depresiones cerradas

    con perforaciones que responden a la disolución de las calizas para permitir el avance del

    agua hacia el interior. Estos paisajes están definidos por la presencia de:

    Lapiaces, o redes de acanaladuras sobre la roca abiertas por la arroyada.

    Simas, en profundidad, y comunicadas por galerías, una derivación de los ensan-

    chamientos de fisuras efectuada por aguas de infiltración.

    Dolinas o torcas, unas formas de disolución o de hundimiento de la bóveda, de

     

    forma ovalada o circular, y en superficie.

    Uvalas, pequeñas cuencas cerradas fruto de la conjunción de dolinas.

    Poljés, cuencas cerradas de grandes dimensiones.

    Pero también hay cars en alta montaña, con dominio del lapiaz (caliza disuelta desde

    las grietas). Por último, aparece el cars tropical, en sectores cálidos y húmedos, donde la

    disolución es rápida, a la que se une la proporcionada por los restos vegetales en descom-

    posición. La masa caliza queda reducida a pitones o cars en torres.

    3. EL RELIEVE Y LA ESTRUCTURA: CUBETAS, ESTRUCTURAS PLEGADAS Y FALLADAS, RELIEVE VOLCÁNICO

    3.1.

    La diversidad del medio por composición de

    materiales

    Atendiendo a la estructura de los materiales los medios se pueden clasificar en:

    Zócalos, o estructuras de materiales antiguos arrasados por la erosión, y fácilmen-

    te fracturables por su dureza. Presentan la doble variante de: escudos, basculados

    y fallados; y macizos, que pueden ser plegados. Los continentales son grandes

    plataformas graníticas fracturadas por la poca elasticidad de las rocas (escudos

    canadiense, escandinavo, siberiano, y chino); y se extienden por áreas tropicales y

    ecuatoriales (África, Arabia, Asia Meridional, Brasil, Australia).

    Cubetas, o cuencas de grandes dimensiones sobre las que se han depositado se-

    dimentos. Son debidas a hundimientos del zócalo, y en su interior los sedimentos

    se estructuran en capas horizontales inclinadas (en cuestas). Y el sistema de ero-

    sión es lento en climas templados, y rápido en periglaciares (compresión-dilatación

    por las temperaturas) e intertropicales (reacciones químicas).

    Zócalos y cubetas están integrados por rocas, y éstas por minerales, puros o combinados:

    Rocas, porciones terrestres con homogeneidad, relativa al estar compuestas por

    varios minerales, en forma cristalina o amorfa, presentándose cada componente en

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra forma propia o derrubios. Se definen como una asociación

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    forma propia o derrubios. Se definen como una asociación de compuestos, que se

    puede presentar de dos formas: sólida (caliza, granito y líquida (petróleo). Según

    ...

    )

    su formación, se dividen en cuatro grupos:

    *

    Magmáticas. Sus componentes se forman en sucesión regular por cristaliza-

    ción temprana, principal o residual. Pueden ser ácidas, intermedias y básicas;

    pero también alcalinas y alcalinocálcicas. Y según su estructura cristalina des-

    de hipocristalinas a vítreas.

    *

    Sedimentarias. Se originan por sedimentación a partir de diferentes tipos de

    materiales (químicos, orgánicos, etc.). Y los sedimentos se consolidan y endu-

    recen con las estratificaciones.

    *

    Metamórficas. Están en relación directa con los procesos orogénicos, que

    transforman mineralógica, estructural y químicamente a rocas endógenas y

    exógenas.

    * Migmatitas. Son las rocas ultrametamórficas.

    Minerales, que disponen siempre de una composición determinada.

    Las múltiples combinaciones derivadas, alumbran dos tipos de medios:

    Cristalinos, sobre los zócalos, con la doble variante de:

    *

    Holocristalinos: de composición muy diferente, con granito, feldespato, cuar-

    zo y mica, y textura contrastada (aplitas –rocas microgranudas de la familia de

    los granitos, compuestas por micas y feldespatos–, granudas

    ...

    ).

    * Metamórficos: con roquedo recristalizado, ubicados en grandes macizos. Se

    trata de rocas enfriadas en profundidad, hecho que ha permitido cristaliza-

    ciones perfectas. Presentan dos variantes, que aportan relieves alomados o

    convexos:

    Plutónica, conformada por rocas intrusivas, profundas, sin estructura

    orientada, como la diorita, sienita, etc. Los paisajes son los graníticos, que

    también pueden presentarse en forma de rocas blandas, con tres resul-

    tados: la abundancia de biotitas en forma de láminas les hace fácilmente

    deleznables; la pequeña proporción de cuarzo les hace menos resistentes;

    y la abundancia de granos gruesos, que les convierte en más fácilmente

    atacables por los agentes erosivos. La forma más típica de paisaje es la

    descomposición en bolas, en todo tipo de climas.

    Metamórfica. Los medios cristalinos más relevantes, con sus característi-

    cas, son: de formas deleznables, con arenas y arcillas fácilmente erosiona-

    bles; de vertientes, con amontonamientos; de aristas dentadas, con rocas

    poco permeables; y de panes de azúcar, o domos lisos. Resaltan tres tipos

    de paisajes: pizarrosos, en disposición laminar; esquísticos, menos resis-

    tentes a la acción erosiva; y gnéisicos, con cuarzo en los esquistos que da

    lugar a relieves en bolas, parecidos a los graníticos.

    Sedimentarios, sobre las cubetas, unos paisajes derivados de un doble origen:

    la destrucción de tipos de rocas (importadas); y combinaciones químicas (vegetal,

    como la hulla, o animal como las coralinas). Son los medios detríticos, que según

    su origen pueden ser: continentales, lacustres (turba), lagunares y marinos (neríti-

    cos, depositados cerca de la costa y a poca profundidad; batiales, hasta 2.000 m);

    y abisales, en fosas profundas a más de 2.000). Pero los paisajes serán también

    Tema 2

    Tema 2 diferentes atendiendo al tipo de roca sedimentaria. Así podrán encontrarse de: conglomerados (cantos, bloques,

    diferentes atendiendo al tipo de roca sedimentaria. Así podrán encontrarse de:

    conglomerados (cantos, bloques, con brechas de fragmentos angulosos y pudin-

    gas –con formas redondeadas producto de la acción erosiva–); y areniscas, con

    rocas resistentes, luego fracturadas por la acción del hielo. Si la roca sedimentaria

    es caliza dará lugar a relieves: cársticos, creados por disolución al ser carbonatos

    cálcicos, y por tanto solubles; biohémicos, con la aparición en mares cálidos y de

    aguas limpias de medios coralinos; calizos orgánicos (procedentes de caparazones

    de animales marinos), travertínicos, etc; y calizos alóctonos, formados a partir de

    la destrucción de rocas calcáreas (encriníticos, formados por esqueletos animales;

    olíticos, en relación con las calizas recifales; dolomíticos, con mezcla de magnesio;

    etc.). El relieve cárstico alumbrará formas de relieve: cañones, lapiaces, simas,

    dolinas, uvalas y poljés, etc.

    3.2. La diversidad del relieve por la forma de las estructuras

    La estructura aparece cuando los pliegues de materiales son amplios y éstos presentan

    notables contrastes de dureza. Las estructuras pueden ser:

    Complejas, o plegadas, las estructurales puras, puesto que atienden a su génesis

    y estructura, con dos tipos:

    *

    Plegadas, con resalte de tipos de relieve, y entre ellos los jurásicos, apala-

    chenses y alpinos.

    * Falladas, sobre materiales duros.

    Simples, o sedimentarias, las formas menos estructurales, más debidas al sistema

    erosivo, y con doble estructura, horizontal e inclinada.

    El paisaje morfológico de los medios estructurales es original, con picos y crestas en

    alturas y valles en sectores bajos. Suele disponerse en forma de trama, con valles y crestas

    interrumpidas por ríos que discurren perpendicularmente. Así el relieve puede calificarse de

    diverso, porque también lo son los sistemas de pliegues, y diferente la resistencia de los

    materiales y la acción de los agentes erosivos.

    La variedad de paisajes se ve matizada con la presencia de cadenas montañosas. Al

    margen de su génesis, todo relieve plegado depende del tipo de plegamiento, por lo que

    aparecen estructuras plegadas de dos tipos:

    Simples, que presentan sinclinales y anticlinales, pero su evolución viene determi-

    nada por la erosión diferencial; destruida la capa dura los agentes erosivos atacan

    a la blanda, lo que puede, por desarrollo, llevar al arrasamiento o planización.

    Complejas, que alumbran medios de montaña diferenciados:

    *

    De pliegues regulares, porque los materiales son elásticos, como en el Jura,

    Atlas ...

    *

    Potentes pero poco regulares, como en los Apeninos.

    *

    De incorporación del zócalo a la cordillera, como en las cadenas asiáticas.

    *

    De mantos corridos (Chablais).

    *

    De cabalgamiento.

    * De ascenso de rocas desde el fondo de geosinclinales (los batolitos alpinos).

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra También la acción del plegamiento incide en la variedad

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    También la acción del plegamiento incide en la variedad de medios. Así puede hablar-

    se de los siguientes:

    Plegados, con varios tipos. Resaltan los jurásicos (conformes con la estructura, con an-

    ticlinales en forma de bóvedas y sinclinales en forma de valles). Hay variantes (al margen

    del Jura, que les da nombre) como los Alpes de Provenza, y los medios plegados alócto-

    nos (con pliegues inclinados y tumbados en la dirección del empuje, y especialmente los

    Apalachenses, con crestas paralelas de rocas duras separadas por depresiones).

    Fallados, que no son debidos al plegamiento, pero sí derivados de él, ya que la frac-

    turación de las rocas procede de tensiones que también han plegado, si bien la dureza

    de los materiales ha originado fracturas. Se presentan con desnivel o sin desnivel tec-

    tónico, y, a su vez, con fallas conformes, inversas, normales, contrarias, escalonadas,

    etc. Luego los agentes erosivos intervienen nivelando; pero si la resistencia de las rocas

    es distinta la zona más blanda será erosionada, creando un nuevo escarpe de falla.

    3.2.1. Estructuras simples o cubetas

    Las formas estructurales más simples aparecen en las cubetas sedimentarias, porque

    las rocas en disposición horizontal no sufren cambios en su disposición, que suele ser ta-

    bular o ligeramente inclinada.

    • 3.2.1.1. Estructuras horizontales

    Son las llanuras, que pueden ser de dos tipos:

    Bajas, con drenaje mediocre, y cuyo contacto con el mar permite la instalación

    de lagunas y marismas, con sedimentaciones fluviales o marinas. Las depresiones

    estarán excavadas en las rocas blandas más bajas.

    Elevadas, que suelen estar cortadas por valles, y sobre cuyas capas sedimentarias

    la erosión diferencial ha dejado cerros testigos, restos de la plataforma frente

    a las cuestas, unas elevaciones aisladas en las mesetas, como indicio de la ex-

    tensión y elevación de éstas, y separados por la erosión. También, la escasez de

    estratos duros permite que estas mesetas sean ocupadas por valles cada vez más

    extensos. Todo el relieve es suave y de formas convexas. Pero hay presencia de

    cuestas, en los rebordes de altiplanicie, con estructura sedimentaria monoclinal,

    y capas resistentes superpuestas sobre las blandas. Y en el mismo lugar escarpes

    de falla, identificados por su trazado rectilinio.

    • 3.2.1.2. Estructuras inclinadas

    Se forman por la inclinación de los estratos, tanto duros como blandos. La erosión

    incide sobre las rocas blandas, lo que permite el resalte de las más resistentes (Cuenca

    de París, Lorena…). Pero estas llanuras presentan vertientes abruptas, irradiación de las

    cuestas, etc. En los relieves en cuesta los elementos son esencialmente dos:

    Frente de escarpe o cuesta, desde el dorso de la cuesta al valle. Es la vertiente

    anaclinal de la cuesta, la que desciende en sentido inverso a los estratos. Es el

    escarpe orientado hacia el exterior de la cuenca, y corresponde al espesor de la

    roca dura cortada por la erosión.

    Tema 2

    Tema 2 – Reverso , una superficie estructural plana, inclinada de igual modo que la capa

    Reverso, una superficie estructural plana, inclinada de igual modo que la capa

    dura exhumada que le da origen.

    Se dan en los bordes de las llanuras sedimentarias, de los macizos antiguos, con un

    excelente ejemplo en la plataforma del Sahara, que aporta excelentes ejemplos de cuestas

    de arenisca, los tassilis. En esos bordes el relieve es atacado por la erosión fluvial, que

    modela las cuestas. El resto de elementos del paisaje está conformado por dos elementos:

    en los bordes montañosos la actividad de las aguas fluviales construye los piedemontes,

    unas acumulaciones de sedimentos detríticos de rocas blandas; y al ser atravesados por

    los ríos forman colinas.

    3.2.2. Estructuras complejas plegadas

    3.2.2.1. Conformes y de inversión o jurásicas

    Los jurásicos son relieves conformes con la estructura, es decir que la forma depende

    de su génesis y estructura. Pero también presentan relieves invertidos. Disponen de plie-

    gues paralelos bien individualizados, regulares, simétricos. Y el estilo sajónico se le aproxi-

    ma, pero los pliegues están asociados a fracturas. Deben su nombre a la cordillera del

    Jura franco-suizo, cuyos pliegues se reflejan en el relieve, con un conjunto de elementos

    definidos en:

    Anticlinales, que conforman bóvedas, y con disposición de elementos básicos:

    *

    Monts, o bóvedas, generalmente calcáreas, generadas por la erosión.

    *

    Ruz, o valles que cortan el plano del anticlinal, especialmente en los valles

    laterales de los grandes valles longitudinales.

    *

    Cluses, o valles que cortan transversalmente a los anticlinales, generados por

    los ríos.

    * Combes, o alturas de anticlinal vaciadas por la acción fluvial hasta conformar

    valles de anticlinal o depresiones con escarpes que acaban en crestas. Se

    abren en las cluses.

    Sinclinales o valles, que separan monts y crestas.

    Cuando estas estructuras son atacadas por la erosión las capas blandas son las prime-

    ras destruidas, y solo subsisten en fondos de los sinclinales. Entre tanto, las duras forman

    el armazón de la estructura jurásica, aunque tampoco esa superficie tectónica es original

    debido a la acción erosiva. Pero la apariencia de relieve originario también hace que se les

    denomine relieves simples. Sin embargo el ataque erosivo comienza con la acción del

    hielo en altura, generalmente a través de las cluses, que excavan un cañón, en cuyos flan-

    cos actúan los torrentes. Y los relieves jurásicos están muy repartidos: Atlas Medio, Atlas

    Sahariano, Dorsal Tunecina, Montes Zagros (Irán), Cordillera Cantábrica, etc.

    Las estructuras alóctonas o de inversión también son conformes. Son típicas de las

    formaciones prealpinas (especialmente en Provenza), con relieves más pesados, pliegues

    menos regulares y composición caliza. Sus características son:

    La erosión no ha excavado combes.

    – Las cluses son estrechas.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Los sinclinales son amplios, con forma de depresiones

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Los sinclinales son amplios, con forma de depresiones y presencia de cuestas.

    Cuando las aguas de los ríos atacan la base de la capa dura, en el fondo de los

    sinclinales surge una inversión del relieve plegado debido al ensanchamiento de las

    combas. A partir de ahí se puede llegar a una inversión del relieve plegado, ya que

    los anticlinales pueden quedar desfondados.

    – Los fondos de los sinclinales dominan a los anticlinales vaciados, y conforman los

    sinclinales colgados (Alpette, Chartreuse, Peña Oroel, San Donato, Jaca, etc.).

    Esta evolución viene determinada por la erosión diferencial, puesto que destruida

    la capa dura los agentes actúan sobre las blandas.

    3.2.2.2. De aplanamiento o apalachenses

    Son estructuras complejas plegadas, resultantes del aplanamiento seguido de un des-

    gajamiento de las crestas en rocas duras como consecuencia de una reactivación de la

    erosión. Ello significa que el relieve ha sido levantado después de la planización, y por

    ello el sistema erosivo inicia una labor selectiva, excavando y encajándose sobre las rocas

    blandas y destapando a las duras (areniscas y granitos). Así las cumbres duras aparecerán

    con altitudes desiguales, y los surcos quedarán establecidos sobre los materiales blandos.

    Las cimas achatadas son el mejor testigo del proceso erosivo de arrasamiento, en Bretaña,

    Macizo Central Francés, Urales, cadenas del Cabo, Apalaches, Sierra Morena, montañas

    astures y gallegas, etc. Incorporan las formas jurásicas heredadas (monts, combe, ruz,

    cluse, etc.), e incorporan otras nuevas (crestas, pasillos, brechas, etc.). Son relieves que

    aparecen en zócalos y escudos, pero que son escasos por:

    Estar muy rejuvenecidos.

    Ir acompañados de fallas, como en el sur de Bretaña.

    – Incorporar elementos. Los más puros están en el Jura, pero incluso presentan dos

    aportaciones:

    * Cabalgamientos (sinónimo de recubrimiento), una superposición anormal

    parcial de un conjunto geológico sobre otro.

    * Mantos de corrimiento, un proceso típico de la orogénesis alpina, en el que

    una fracción del pliegue queda separada de su raíz y empujada sobre capas

    más jóvenes. Y constan de raíz y frente del manto.

    Al relieve le da nombre la cordillera norteamericana de Los Apalaches, definida por la

    presencia de tres elementos básicos:

    Crestas paralelas de rocas duras.

    Cluses, de dos tipos: muertas, aprovechadas por los ríos para conectar valles; y

    vivas, en proceso de evolución.

    Escarpes de rocas duras.

    Es una cordillera antigua transformada en penillanura por la erosión, con similar altitud

    de crestas, debido a la también parecida resistencia de las rocas. Luego se han producido

    dos reactivaciones:

    Orogénica erosiva, que ha mantenido a las alineaciones de rocas duras.

    Erosiva, que ha dejado al descubierto los pliegues.

    Tema 2

    3.2.2.3. Alpinas o alóctonas puras

    Tema 2 3.2.2.3. Alpinas o alóctonas puras Frente a las cordilleras autóctonas (las desarrolladas en el

    Frente a las cordilleras autóctonas (las desarrolladas en el sitio, como las jurásicas)

    están las alóctonas (desarrolladas en otro lugar). Se trata de formaciones generadas por

    plegamientos intensos en la dirección del empuje dominante, con pliegues transportados

    por deslizamiento, alumbrando los corrimientos. Son alóctonos, y en ellos se diferencia:

    Frente, de la capa desplazada.

    Manto, integrado por las capas plegadas desgajadas de su raíz.

    Raíz, de la que se desprendieron los mantos.

    El estilo más elemental presenta pliegues-falla y cabalgamientos, con series estratigrá-

    ficas invertidas. Toma el nombre de Los Alpes, por los extensos mantos de corrimiento

    que dan origen a unas estructuras de gran complejidad tectónica. Así, las cumbres dispo-

    nen de materiales mucho más antiguos que los de la base, de tal manera que son macizos

    montañosos con restos de un manto de corrimiento con numerosas formas de pliegues:

    tumbados, superpuestos, desplazados, etc.

    Así pues, su principal característica es la presencia de series estratigráficas inverti-

    das, junto a la complejidad. Este rasgo distintivo del estilo, derivada de dos hechos:

    Los extraordinarios empujes padecidos por los bloques, que alumbran imponentes

    desniveles, sobre los que la acción erosiva es intensa y violenta.

    – El núcleo, que está en los macizos; pero el relieve es muy diferente y complejo.

    De esos hechos derivan sus características y elementos:

    La disposición irregular de las rocas.

    El relieve confuso, con valles sobreimpuestos y reparto de tipos de pliegues: tum-

    bados, creando un relieve monoclinal; en abanico; en cofre, con la cumbre llana

    y bordes inclinados; en cúpula; y diapírico, con una capa blanda comprimida que

    revienta el anticlinal y se extiende sobre las rocas superiores.

    La presencia de Klippes, o paquetes de rocas duras pertenecientes al manto de

    corrimiento, pero aislados por la erosión.

    La existencia de ventanas tectónicas, valles labrados en los cuales aparece el

    sustrato más joven apoyado sobre capas antiguas.

    La abundancia de crestas y valles, esculpidos sobre rocas metamórficas.

    La difusión de: los cabalgamientos, con capas formando frentes de cuesta; y fa-

    llas, líneas a través de las cuales actúa la erosión.

    – La presencia de corrimientos, que se pueden confundir con los cabalgamientos,

    con bloques cristalinos que corren con las capas sedimentarias (como en Monte

    Perdido).

    Se puede recapitular señalando que domina la diversidad de estructuras y relieves es-

    tructurales, con presencia de grandes valles interiores. Y la actividad erosiva es muy intensa,

    aunque inicial, porque se trata de formaciones jóvenes. Además, la zona externa está deli-

    mitada por la del plegamiento, sin sufrir allanamiento, si bien el ritmo de los ciclos erosivos

    presenta variaciones según varios factores, como por ejemplo la incidencia sobre los tipos de

    unidades tectónicas. Por su parte, las zonas internas se remontan a la era secundaria. Y, por

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra último, en el área de contacto entre ambas, la

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    último, en el área de contacto entre ambas, la zona interna y externa, aparecen montañas

    fuertes. Sobre este mosaico están representados casi todos los tipos morfoestructurales:

    En la zona interna, los relieves dominantes son bloques altos y bajos, y la presen-

    cia de fallas con acumulaciones detríticas. Generalmente están poco plegados, e

    incluso presentan hasta manifestaciones volcánicas.

    En la zona externa la variedad es mayor, porque se mezclan materiales antiguos

    y modernos, actuaciones erosivas dispares, pliegues, corrimientos, etc.

    Además, la variedad de plegamientos alpinos está en consonancia con su difusión

    sobre la superficie terrestre, de tal modo que puede hablarse de:

    Cordilleras de sedimentos potentes poco plásticos (calizas o areniscas), con

    pliegues pesados (Apeninos).

    Incorporaciones del zócalo a la cordillera, con mantos de corrimiento de gran

    complicación y amplitud.

    Mantos corridos a grandes distancias, con capas muy irregulares.

    Cabalgamientos a cortas distancias, con formaciones diapíricas (masas rocosas

    que por su plasticidad revientan los pliegues al ser comprimidas, y se extienden por

    encima de rocas estratigráficamente superiores).

    Intrusión de batolitos (masas rocosas profundas formadas por rocas cristalinas

    que en estado líquido han alcanzado las capas superiores y se han solidificado) en

    los anticlinales, que cortan a las series sedimentarias (como en los Andes y cordi-

    lleras que bordean al Pacífico).

    Según la incidencia del agente erosivo las cordilleras alpinas se clasifican en:

    Jóvenes, donde no existen superficies de erosión que corten a los pliegues (Alpes

    franceses), pero con incidencia de la glaciar.

    De erosión constituida, como en los Andes, con la resultante de los páramos.

    3.2.3. Estructuras complejas falladas

    Los macizos y bloques, conformados por materiales duros, que no pueden plegarse y

    sí fracturarse, incorporan a los sistemas fallados, hundimientos y levantamientos. En los

    hundimientos las fosas se han colmatado con sedimentos procedentes de otros bloques

    levantados. Los sectores hundidos entre dos bloques levantados conformarán las fosas

    tectónicas (como la llanura de Alsacia). Los levantados entre dos fosas serán los horst. Y

    las fallas favorecerán a la erosión, pues suelen coincidir con abarrancamientos o valles.

    Las estructuras falladas abundan en las montañas medias, como las de Alemania (es-

    tilo germánico), Francia (Macizo Central, Vosgos, Ardenas), etc. Y sus rasgos distintivos

    son los siguientes:

    Mientras en las cadenas de plegamiento sobresalen las crestas como punto culmi-

    nante, ahora son las altiplanicies.

    La topografía suele ser suave, ondulada, pero tajada por entalladuras con gargan-

    tas sobre las que se asientan los cursos fluviales. Domina la presencia de horizon-

    tes suaves, las superficies amesetadas, y valles profundos con escarpes rígidos.

    – En las planicies aparecerán o no edificios volcánicos.

    Tema 2

    Tema 2 La disposición de las rocas suele ser complicada, mientras las altiplanicies pueden ser superficies

    La disposición de las rocas suele ser complicada, mientras las altiplanicies pueden ser

    superficies de erosión exhumadas, o bien fracturadas. Estas últimas están divididas por

    fallas, abombadas y fracturadas. Pero pliegues y fallas se pueden presentar asociados,

    porque el esfuerzo tectónico ha superado a la plasticidad de las rocas o estratos (fallas

    inversas) o porque se han producido fenómenos de descompresión (fallas directas o verti-

    cales). Las fracturas se deben a una fuerza tangencial de rotura, y la fuerza puede prolongar

    la apertura o cerrarla. Algunas se deben a los sismos, aunque lo normal es que las fallas se

    formen lentamente. Pueden distinguirse roturas de dos tipos:

    Sin desnivel tectónico entre los labios de falla, las fracturas propiamente dichas.

    Con desnivel tectónico, las fallas propiamente dichas.

    Y varios tipos de fallas:

    Conformes, cuyo sentido es el mismo que el del buzamiento (ángulo que forma el

    plano de un estrato con la horizontal) de los estratos.

    Contrarias, cuyo sentido es el contrario al del buzamiento de los estratos.

    Inversas (no invertidas), que cabalgan.

    Normales, que no cabalgan.

    Escalonadas, formando gradería.

    Fosas de hundimiento o tectónicas, con forma alargada.

    Además, los sectores fallados presentan gran cantidad de elementos:

    Plano de falla, a lo largo del cual se efectúa el deslizamiento de bloques, y suele

    ser oblicuo.

    Espejo de falla, la porción del plano de falla limpia y pulida por el deslizamiento.

    Escarpe de falla, debido a desnivelación tectónica.

    Escarpe de línea de falla, debido a erosión diferencial.

    Línea de falla, la traza del plano de falla sobre la superficie.

    Salto de falla, la distancia entre los dos puntos fallados que antes estaban al

    mismo nivel del plano de falla.

    Sentido de falla, la dirección hacia la cual está situado el bloque hundido.

    Como resultado, las regiones fracturadas presentan fisonomías diferentes:

    Bloques monoclinales, con un bloque inclinado que por un lado limita por una

    falla y por otro se hunde.

    Fosas de tecla de piano, que deben su nombre a su semejanza a una tecla de

    piano pulsada frente a las dos vecinas en posición normal; constan de fosa, grada

    y horst; y su fondo lo constituye un bloque basculado y hundido.

    3.3. Estructuras primitivas o volcánicas

    La mayor parte se encuentra en sectores fallados, alineados con el trazado de las gran-

    des fallas terrestres:

    Círculo de Fuego del Pacífico, el circumpacífico (Aleutianas, Alaska, Rocosas, Sie-

    rras Madres –se abre hasta las Antillas–, Hawai, Nueva Zelanda, Filipinas, Japón).

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Eje mediterráneo : Atlas, Tirreno, Egeo, Líbano hasta

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Eje mediterráneo: Atlas, Tirreno, Egeo, Líbano hasta Arabia, y extendido al tran-

    sasiático (Cáucaso) y parte de Centroeuropa (Alemania).

    Dorsal del Océano Atlántico: Ártico, Islandia, Irlanda, Azores y Canarias.

    Fosas de África Oriental: Etiopía y Gran Fosa del Kilimanjaro.

    Conforman un dominio singular por su edificación rápida y la actuación erosiva intensa,

    que llega a destruir las construcciones. Los relieves están constituidos por rocas postizas a

    la superficie terrestre, de profundidad, ácidas (que se enfrían rápidamente y provocan las

    explosiones volcánicas) y básicas (que se enfrían con lentitud y generan las coladas). Y a

    las rocas volcánicas se les clasifica según su aspecto:

    Externo, que permite distinguir entre:

    *

    Lavas, en estado fluido, unas corrientes de materias derretidas en estado in-

     

    candescente (entre 1.000 y 1.300 ºC) que ascienden del interior de la Tierra y

    se desplazan en forma de coladas.

     

    * Escorias o materiales de proyección: bombas (magma violentamente expul-

     

    sado que se solidifica en su caída, tomando forma de huso, cordada o espiral);

    lapilli (pequeños fragmentos en forma globular, las bombas de menor tama-

    ño); cenizas (materiales pulverizados por las explosiones); y brechas volcánicas

    (mezclas de bloques y cenizas).

    Interno, según su naturaleza química, y:

    *

    Muy fluidos, los basaltos, rocas efusivas jóvenes, básicas y de estructura den-

    sa, que forman domos, mantos y coladas. Están muy extendidos; y se desinte-

    gran en forma de bastoncitos.

    * Menos fluidos: andesitas (rocas eruptivas jóvenes que adoptan las formas de

    mantos, domos y filones, y son abundantes en el continente americano); tra-

    quitas (rocas eruptivas jóvenes carentes o pobres en cuarzo, con forma pastosa

    áspera, que forman cúpulas, mantos y filones); fonolitas (rocas efusivas que se

    disgregan en forma de láminas delgadas, y que suenan al golpearlas –de ahí

    su denominación de roca sonora–, o en forma de columnas, y abundantes en

    Europa); y riolitas o liparitas (rocas efusivas jóvenes ricas en cuarzo).

    Y las formas de construcción son dos: coladas, y conos y domos, con o sin cráter.

    Estas formas también serán esculpidas por la erosión: la acción del viento y agua destruirá

    a los conos de escorias, y el agua a las coladas.

    Las erupciones varían según la viscosidad de los materiales, con cuatro tipos de erup-

    ciones elementales:

    Hawaiana, de lavas fluidas por el componente básico de los materiales, que pue-

    den recorrer grandes distancias hasta solidificarse. Por ello edifican pendientes

    suaves. Debe su nombre al volcán Mauna Loa, en Hawai.

    Stromboliana, con proyección de materiales (bombas y escorias) derivada de la compo-

    sición ácida de los elementos expulsados. Las escorias caen en forma de: lapilli, bloques

    de 4 a 5 cm de diámetro, y bombas volcánicas, bloques grandes. Pero también surgen

    coladas (cuando dominan los básicos). Y se construyen en torno al cráter conos formados

    por escorias o materiales groseros. Debe su nombre al volcán siciliano Stromboli.

    Vulcaniana, con emisión de lavas poco fluidas, y solidificadas rápidamente, lo que

    provoca erupciones violentas y repetidas, derivadas de la destrucción de la parte

    superior del volcán, que al taponarse por solidificación es destruido por la presión

    Tema 2

    Tema 2 de los gases. Esas explosiones pulverizan la lava en forma de bombas, lapilli y

    de los gases. Esas explosiones pulverizan la lava en forma de bombas, lapilli y ceni-

    zas porosas (piedra pómez). Debe su nombre al volcán Vulcano (Sicilia), y dispone

    de un buen ejemplo en el Kracatoa (Indonesia).

    Peleana, con lava poco fluida, muy viscosa, que se enfría al poco de emerger y

    cerca de la chimenea, elevándose en forma la aguja o domo. Los gases unidos a

    vapor de agua a sobrepresión abren grietas laterales que aportan las nubes ardien-

    tes tóxicas. Las erupciones son catastróficas, y originan domos. Debe su nombre

    al volcán Montaña Pelada (Martinica).

    Pero también hay fenómenos posvolcánicos, asociados a los volcanes extinguidos o

    en estado latente, y entre ellos:

    Fumarolas, o emanaciones de gases que escapan por grietas.

    Erupciones de fangos.

    Géiseres, derivados de la vaporización de aguas infiltradas.

    Fuentes termales, con emisiones de aguas calientes y composición química muy

    ricas en componentes de profundidad.

    4. RELIEVE GLACIAR Y DESÉRTICO. LAS FORMAS LITORALES

    4.1. Relieves y medios de erosión periglaciar y glaciar

    4.1.1. Periglaciar

    Se enmarca en las periferias de los medios glaciares, lo que no significa que no se pue-

    dan localizar en otras partes terrestres. Es el tipo de relieve afectado por el proceso hielo-

    deshielo, cuya mayor intensidad se da en vertientes de pendiente fuerte, y desprovistas de

    vegetación. Se extiende sobre la sexta parte de las tierras emergidas, y se distribuye sobre:

    Altas altitudes, especialmente en pradera alpina, donde gran parte del año la

    temperatura media es inferior a 0º y el ciclo hielo-deshielo diario por encima de los

    5.000 m. Además, es preciso establecer la diferenciación entre cara norte y sur de

    las cadenas montañosas:

    *

    En la sur el proceso es más destructor debido a que es más intenso y regular,

    casi diario.

    * En la norte la menor irradiación hace que los hielos permanezcan más, y que la

    actuación del proceso erosivo sea menor.

    Altas latitudes, con dos tipos:

    *

    Polar continental, como en el caso siberiano, donde la amplitud térmica anual

    es mayor que la diaria, lo que propicia que el subsuelo se mantenga permanen-

    te mente helado.

    * Polar oceánico, como el ejemplo islandés, donde el invierno es menos riguro-

    so y la humedad constante. Así, el hielo dura casi todo el año, pero su acción

    no es intensa, y el subsuelo permanentemente helado no suele darse.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra En este sistema erosivo el hielo actúa a través

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    En este sistema erosivo el hielo actúa a través de los siguientes mecanismos:

    Sobre suelo y rocas. El agua transformada en hielo aumenta de volumen (un

    9%), lo que propiciará (cuando esté insertada en las diaclasas) el rompimiento de

    las rocas, que, a su vez, dependerá de la textura de las mismas y porosidad. Pero

    también obra segregando a las deleznables, las de grano fino; el agua se hiela en

    las capas subsuperficiales del suelo provocando su hinchamiento y elevación; asi-

    mismo, el agua no helada asciende por capilaridad hacia la superficie en forma de

    pequeños hilos, que al helarse forman minicolumnas capaces de remover suelos

    (pipkrake), que erosionan haciendo migrar los granos depositados en superficie.

    Por deshielo y fusión de nieves. Con el aumento de las temperaturas el deshielo

    transforma a los suelos en pastosos, lo que permite que sean fácilmente desplaza-

    bles por aguas de fusión, en forma de barro líquido. En las vertientes fuertes puede

    ocasionar solifluxión o coladas de barro, o bien el creeping (debido a la soltura

    de los granos despegados por el hielo, el desplazamiento lateral de los mismos sin

    deslizamiento propiamente dicho, sino por desplazamiento). Al tiempo, el deshielo

    puede dejar paso a la actuación de:

    *

    La arroyada, sobre un suelo deshelado y frágil.

    * El viento, ya que en altas latitudes dominan vendavales capaces de arrastrar

    suelos desecados y crear hasta dunas de roca blanda y nieve (depósitos ni-

    voeólicos), y sobre todo loess (depósitos de materiales finos).

    El suelo característico a que da lugar el sistema periglaciar es el permafrost, con la

    capa subsuperficial helada (entre la capa superficial del suelo que se hiela en invierno y

    deshiela en verano y la zona profunda que la radiación mantiene siempre deshelada, existe

    una formación permanente helada), y sobre el cual se crean formas:

    Cuñas o pingos, abultamientos de algunos metros de altura y hasta diez de pro-

    fundidad, de forma circular, que contienen un gran lentejón de hielo. También exis-

    ten en los suelos de turba (los palsen). Y son debidos a la circulación del agua en

    un suelo superficial helado.

    Domos, formas abovedadas, a veces de más de 50 m de altura.

    En las llanuras pueden aparecer:

    Suelos poligonales, sobre terrenos muy distintos, y que se presentan en forma de

    pentágono, desde centímetros hasta varios metros. Suelen deberse a la sustitución

    de aguas superficiales por otras más profundas, intercambio que provoca estas

    formas regulares (que no tienen nada que ver con las de suelos desecados).

    Campos de barro, o yuxtaposiciones de grumos de barro fijados por líquenes y con

    altura de hasta 20 cm, pero que progresan rápidamente en extensión.

    Campos de piedra, constituidos por derrubios procedentes de rocas gelivadas, y

    que forman caos de bloques angulosos.

    Enlosado nival, o superficie de piedra plana constituida por materiales de distintos

    tamaño. Al acoplarse sobre terrenos empapados de agua adquieren una dispo-

    sición planimétrica, que suele perderse por actuación del hielo (hinchamiento y

    desplazamiento derivado).

    Césped almohadillado, constituido por pequeños montículos que pueden rom-

    perse y hacer deslizar a los materiales interiores; suelen tardar cuatro y hasta cinco

    años en formarse, pero pueden desaparecer de forma muy rápida.

    Tema 2

    Tema 2 También hay relieves y paisajes modelados en vertientes . Y entre ellos resaltan: –

    También hay relieves y paisajes modelados en vertientes. Y entre ellos resaltan:

    Aludes, que dan lugar a la formación de corredores en vertientes, similares a los

    canales de desagüe.

    Paisajes crioclásticos, derivados de la gelifracción a gran escala y acumulados

    en fondo de pendientes. Pueden ser derrubios de gravedad, ordenados (en pen-

    dientes de menos de 30º), y coladas de bloques (en pendiente mínimas).

    Paisajes de solifluxión, que incluyen la presencia de suelos estriados (suelos

    poligonales en pendiente), y coladas de barro.

    4.1.2. Glaciar

    Es producto de la acción del hielo, y ocupa una extensión de 15 millones de km 2 , con la

    mayor parte emplazados en la Antártida y Groenlandia. Cuando el hielo se concentra en grandes

    espesores la masa helada del fondo se comporta como un material plástico, que al moverse

    desliza al hielo por las pendientes. Pero su formación se da tanto en altas latitudes (casquetes

    e inlandsis) como en altas altitudes (glaciares de valle), siempre que la cantidad de nieve caída

    sea superior a la fundida. Se pueden distinguir los siguientes medios glaciares:

    Inlandsis, o extensiones de hielo con espesores superiores a los dos kilómetros,

    y que se desplazan con gran lentitud. En verano las temperaturas ascienden lige-

    ramente y se produce el deshielo de la capa más superficial; las aguas de fusión

    circulan entonces a gran velocidad, excavando gargantas en el hielo (bedières), que

    suelen desaparecer en pozos y circular en profundidad.

    Casquetes locales, de menor extensión, aunque su comportamiento es similar.

    Glaciares de circo, que suelen quedar encerrados en valles de altura por encima

    del límite de las nieves perpetuas. Lo normal es que la masa de hielo se encuentre

    comprimida por paredes rocosas. En su extremo inferior aparecen las morrenas, o

    conjunto de materiales arrastrados por el hielo.

    Glaciares de valle, en alta montaña y alimentados por lenguas glaciares (la parte

    inferior de un glaciar, de forma alargada, y que baja encajada entre las paredes de

    un valle).

    Glaciares marinos. A finales del verano polar el mar comienza a helarse en su-

    perficie por agrupación de pequeños cristales (slush), que forman placas (pancake-

    ice), que una vez soldadas crean la banquisa o mar helado.

    Las formas glaciares más generales pueden ceñirse a las cuatro siguientes:

    Circo. Constituye una depresión en semicírculo, entre paredes rocosas, si bien es

    posible distinguir dos tipos:

    *

    Nichos acoplados al flanco rocoso, de pequeño tamaño y ocupados por lagos.

    * Circos escalonados, de superiores dimensiones y composición más complica-

    da, y rellenados de hielo.

    Un paisaje o medio glaciar dominado por circos suele dar lugar a valles en artesa,

    con una concavidad muy suave, y limitados por paredes cortadas. E incluso suelen

    aparecer con bastante frecuencia valles suspendidos que drenan aguas hacia el

    curso principal emplazado en el fondo de valle en forma de artesa.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Valle glaciar , resultado de la acción de

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Valle glaciar, resultado de la acción de una lengua glaciar, y en forma de:

    *

    U, o valles en artesa con flancos abruptos y fondo plano.

    * V, debidos a la erosión fluvial tras la fusión de los hielos, o bien a la actuación

     

    de torrentes subglaciares.

    Llanuras y plataformas glaciares. Suelen ser suaves (fjell) y surcadas por valles,

    aunque lo normal es que predominen las formas derivadas de procesos erosivos (se

    plasman en rocas aborregadas por acción del hielo), y de mecanismos de acumu-

    lación (deben diferenciarse según el depósito de materiales se realice en el fondo,

    drumlin, o colinas muy suaves con dimensiones variables, y morrenas, o manto de

    materiales irregulares en los márgenes).

    Frente glaciar. Está compuesto por morrenas terminales, formadas por caos de

    materiales angulosos arrastrados por los hielos. Pero en los glaciares pequeños

    aparecen materiales finos (sandur), fácilmente erosionables por el hielo, y hasta

    por los gélidos vientos de altura; configuran loess, más típicos de los relieves y pai-

    sajes periglaciares.

    La erosión en los medios glaciares es compleja. La nieve precipita en forma de crista-

    les dentados y separados entre sí por espacios vacíos ocupados por el aire. El peso de la

    nieve acumulada ejerce una presión que modifica a los cristales dentados transformándolos

    en compactos (proceso facilitado por las bajas temperaturas). Así, la nieve se transforma

    en hielo. Pero todavía quedan los espacios vacíos, que sólo desaparecerán con el tiempo,

    cuando las compactaciones sean completas. Formado el hielo su desplazamiento es mayor

    por el centro de las lenguas glaciares y en dirección al mar (la atracción del vacío aumenta

    la velocidad). El desplazamiento puede calcularse entre los 0,05 y 7 km/año, si bien au-

    menta o disminuye en función tanto del vacío como del espesor del hielo (y que sea más

    viscoso, plástico, con mayor o menor carga de materiales En movimiento el hielo ero-

    ...

    ).

    siona arrancando a las rocas diaclasadas, y luego actuando sobre el lecho (bien detectable

    en medios glaciares antiguos) por acciones de:

    Pulimento, el roce del hielo contra la roca, que da lugar a acanaladuras en el fondo

    y laterales, las estrías.

    Modelado, redondeando salientes y moldeando formas.

    El hielo, por último, actúa por acumulación de materiales erosionados en forma de

    morrenas de:

    Fondo, triturados y de diferente tamaño.

    Superficie, con materiales gruesos.

    En general los materiales se encuentran muy poco desgastados, e incluso disponen de

    múltiples aristas, luego redondeadas por pulimentación o rodamiento; y suelen dar lugar a

    amontonamientos o caos en las terminales de valles.

    4.2. Relieves y medios de erosión áridos o desérticos

    El principal agente de erosión es el viento, que actúa de dos maneras diferentes:

    Deflación, o barrido de los materiales finos, como las arenas. La fuerza del viento

    no podrá con los de mayor tamaño, que permanecerán en el sitio formando gran-

    des extensiones empedradas (reg).

    Tema 2

    Tema 2 – Corrosión , o erosión realizada por un viento cargado de materiales (cuarzos) sobre

    Corrosión, o erosión realizada por un viento cargado de materiales (cuarzos) sobre

    las rocas. Este procedimiento es mucho más activo cuando más próximo al suelo,

    donde más carga de materiales hay en suspensión. A su vez la corrosión interviene

    por medio de los siguientes mecanismos:

    *

    Surcando arcillas, que son cortadas en forma alargada.

    *

    Diferencialmente, corroyendo rocas deleznables y pulimentando a las duras.

    * Modelando, no en formas redondeadas (como por rodamiento) sino en aristas.

    El viento actúa por disgregación mecánica muy intensa donde la vegetación está ausente y

    donde los cambios de temperatura son frecuentes, que ahora por el fenómeno compresión-dilata-

    ción provocan el estallido de la roca, sobre todo cuando sobre ella existe humedad ambiental. Es

    particularmente intensa sobre sales y rocas esquistosas de coloración negra, y se da fundamen-

    talmente en: los límites semiáridos, las rocas no sujetas a desmenuzamiento, las cumbres (donde

    además de humedad hay heladas frecuentes), la parte rocosa situada al norte, y en proximidades

    de mantos freáticos poco profundos. Además, las sales se incrustan en las cavidades y poros

    rocosos, y son enormemente activas en el caso de producirse humedad o lluvia esporádica.

    Por otro lado, la arroyada (nula en los desiertos absolutos) goza de gran importancia

    en las áreas subdesérticas, y es tanto más activa cuanto menor sea la cantidad de vegeta-

    ción. Las lluvias son esporádicas, y suelen caer de forma torrencial; cuando ello se produce

    suele aparecer un doble fenómeno:

    Arroyada difusa, un proceso por el que las aguas corrientes producen en la super-

    ficie surcos; y es la contraria a la arroyada concentrada.

    Crecida de los uad, cursos esporádicos y espasmódicos de zonas muy áridas.

    El viento, además de erosionar, transporta y deposita. El transporte sigue el siguiente

    proceso: todo grano movido tiende por gravedad a caer verticalmente, si bien es frenado

    por la resistencia del aire; de ahí la diferencia entre saltación y reptación. La saltación es

    el rebote de los granos en su choque contra el suelo, mientras el arrastre superficial tras

    la saltación es la reptación. El resultado son las acumulaciones de arenas, que pueden ser

    de tres tipos: llanuras de arenas, acumulaciones amorfas, y campos de dudas. El paisaje

    más típico es el de campos de dunas, que tiene su origen en la abundancia de arena, y que

    evoluciona según la intensidad de los vientos. Cuando hay vientos dominantes se forman

    dunas de conjunción, en una sola dirección. Pero también las dunas pueden ser:

    Activas o vivas, las que cambian de lugar.

    Inactivas o fijas, cuando la vegetación impide su desplazamiento.

    Entre las variantes de dunas más conocidas se encuentran:

    Barjanas, aisladas y con dos caras: de barlovento, con pendiente suave; y de so-

    tavento, con pendiente muy acusada.

    Transversales, con sus crestas en ángulo recto con la dirección del viento.

    Costeras, en playas, originadas por vientos dominantes mar-tierra. Son curvadas en

    forma de herradura y en ocasiones tienen sentido parabólico. Suelen formarse unidas.

    Parabólicas, gestadas cuando la arena es retenida por arbustos, y se acumula en ali-

    neaciones de escasa altura. No tienen pendientes fuertes y suelen permanecer inmóvi-

    les, aunque a veces se movilicen en la dirección del viento. Se dan en llanuras áridas.

    En horquilla, son parabólicas y estabilizadas por la vegetación. Suelen disponer de

    escasa altura.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra – Longitudinales , formadas en llanuras desérticas donde hay

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    Longitudinales, formadas en llanuras desérticas donde hay escasez de arena si

    bien los vientos son intensos en una dirección dominante. Suelen tener muy poca

    altura, aunque pueden alcanzar kilómetros de longitud.

    Barras de arena, o alineaciones largas orientadas longitudinalmente en la direc-

    ción del viento. No constituyen dunas propiamente dichas, puesto que se extienden

    en la dirección del viento a partir de un obstáculo.

    Seif, o alineación arenosa cuya cresta sigue una sucesión de picos y entrantes que

    pueden alcanzar decenas de metros de altura y hasta kilómetros de longitud.

    Piramidales, o de base estrellada. Cada punta de la estrella constituye un radio

    que finaliza en el centro de la duna, un centro que puede superar fácilmente los

    cien metros de altura. Su característica es la fijeza.

    Y en función de los caracteres citados en una zona desértica o subdesértica pueden

    darse los siguientes tipos de paisajes:

    Montaña, con aspecto desnudo, sin manto vegetal, y hasta sin suelo. La roca dura

    aflora directamente al exterior, pulimentada y con color negruzco.

    Montaña estructural, compuesta por areniscas o calizas; son las hamadas, unas

    planicies barridas por el viento, en las que solo queda la roca desnuda y angulosa

    en estratos horizontales, con el mejor exponente en los desiertos de roca del Sa-

    hara. Pero esta denominación se aplica también a toda meseta desértica o serie

    sedimentaria de formación continental en área desértica.

    Campos de dunas, con gama y diversificación de formas, y buena parte móviles.

    Fech-fech, coincidente con las orillas y bordes de lagunas saladas, que al desecar-

    se dan lugar a paisajes con placas de sales.

    Reg, con un tipo de suelo formado por cantos fruto de la deflación. Los hay de

    cantos angulosos, de materiales limados, de arenas gruesas, etc.

    Pero también comunes, tanto a las áreas desérticas como subdesérticas, son:

    Glacis, o pendientes longitudinales muy suaves sobre rocas blandas.

    Pedillanuras, extensiones de menor inclinación que los glacis y cobertera débil de

    materiales.

    Inselberg, o montes islas, que pueden alcanzar hasta los 500 m de altura, y que

    se inscriben tanto en glacis como en pedillanuras.

    Tanto inselberg como pedillanuras se encuentran muy bien conservados, lo que presu-

    pone que los relieves desérticos y subdesérticos están muy bloqueados en su evolución.

    4.3. Las formas litorales

    Las zonas litorales son de las más activas de la Tierra en erosión y deposición de ma-

    teriales, supuesto que las olas son las encargadas de formar desde plataformas litorales

    hasta acantilados. Pero también pueden construir islas de barrera (arenosas), y hasta los

    corales aportan islas especiales (cálcicas). Entre los factores definidores se encuentran:

    Activos, productores de erosión y acumulación, y suelen ser básicamente dos:

    * Cambios en el nivel del mar. Entre ellos la subida posglaciar de la última gla-

    ciación, hace unos 6.000 años. En contrapartida, actualmente muchas costas

    están en la situación contraria, la sumersión.

    Tema 2

    Tema 2 * Acción de las olas . Las olas rompientes son provocadas por el viento;

    * Acción de las olas. Las olas rompientes son provocadas por el viento; y cuan-

    do la cresta rompe la energía arrastrada (proporcionada por el viento) es la

    que erosiona, transporta y deposita. En latitudes medias la acumulación es

    preponderante en verano y la erosión en invierno (es la estación tormentosa y

    la energía acumulada amplia, con oleaje más fuerte).

    Pasivos, entre los que resaltan los tres siguientes:

    *

    Inclinación de la plataforma litoral, con dos tipos de pendientes:

    Empinadas. Las olas rompen muy cerca de la costa porque la profundidad

     

    es notable, por lo cual su energía se concentra en sectores muy limitados.

     

    Suaves. Ahora rompen lejos y actúan más por deposición de materiales,

     

    formando bancos de arena sumergidos que pueden llegar a constituir islo-

    tes arenosos.

    *

    Topografía de la región interior. Una subida marina sobre llanuras costeras

    origina líneas litorales rectas; y cuando se produce sobre colinas perpendicula-

    res al litoral formará bahías.

    * Tipo de roca litoral. Al margen de la mayor o menor resistencia ofrecida, los

    paisajes más llamativos construidos son las formaciones coralinas, en litorales

    tropicales. Entre ellos los atolones de coral, lejos de los litorales continentales,

    barreras de arrecifes que encierran lagunas (desde unos cientos de metros a

    25 km) sin isla central, y generalmente asociados a picos volcánicos.

    La conjunción de factores activos y pasivos alumbra a las líneas litorales, que pueden

    ser clasificadas atendiendo a dos parámetros:

    Aspecto genético. Puede constatarse que el mar ha subido en los últimos 18.000

    años unos 140 m, lo que significa que la mayoría de las costas deben disponer de

    litorales y contornos sumergidos.

    Variante fisonómica o descriptiva. Las costas pueden ser diversas atendiendo a

    su perfil vertical o bien al contorno litoral regular (aunque pueden presentar bahías

    y albuferas, e ir asociadas a litorales acantilados y no acantilados), o irregular (con

    gran cantidad de bahías, que además pueden ser largas, estrechas, en forma de

    cono, las rías, estuarios estrechos En todo caso pueden ser:

    ...

    ).

    *

    Acantiladas (más de 1,5 m de altura y composición de roca consolidada). Los

    litorales acantilados van asociados a tierras interiores altas.

    * No acantiladas. Los litorales no acantilados suelen estar relacionados con

    taludes continentales suaves y tierras interiores bajas, y en ellos predomina la

    deposición marina en forma de playas e islotes arenosos.

    También hay sistemas erosivos de acumulación litoral que aportan varios elementos:

    Playas, unas acumulaciones de sedimentos sueltos aportados por la acción de las

    olas, y formadas por arenas o gravas. Los oleajes normales son los encargados de

    movilizar a las arenas, mientras los fuertes las desalojan, y los temporales depositan

    los materiales más grandes. En los sistemas de playas se distinguen tres elementos:

    * Cordón litoral, la parte superior de un estero (terreno inmediato a la orilla de

    una ría por el cual se extienden las aguas de las mareas), con su parte culmi-

    nante en la cresta de playa (con los fragmentos de depósito de mayor calibre

    y por encima de la línea de pleamar). Presenta gradas y surcos, que al estar

    delimitados por lomas pueden encerrar a lagunas o marismas.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra * Bajo de playa , en el extremo de

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    *

    Bajo de playa, en el extremo de la bajamar, con depósitos de granos finos,

    y formas de ripple marks (pequeñas ondulaciones en los depósitos de arena,

    formados por las aguas y simétricos, o por el viento y asimétricos).

    * Anteplaya, el sector sumergido.

    Dunas litorales, asociadas a las playas, debidas a los vientos litorales y con dis-

    posición transversal a los dominantes. Los vientos más fuertes excavan surcos.

    Pantanos de litoral, en llanuras bajas cubiertas por las mareas. En las regiones

    más alejadas de sectores templados y fríos la invasión de las mareas disminuye, y

    aparecen dos partes diferenciadas:

    *

    Slikke, de materiales blandos sumergidos durante las mareas altas. Cuando

     

    el mar se retira el suelo adquiere formas poligonales. En aguas cálidas será el

    lugar ocupado por el manglar.

     

    * Schorre, la parte más alta, inundada en época de temporales, con un escarpe

     

    que la separa del slikke.

    Marismas, con pendiente contraria a la dirección del mar, hecho encargado de

    retener a las aguas. Suelen ser debidas al desbordamiento de los ríos.

    Estuarios, en desembocaduras fluviales, pero en cuyo modelado incide el empuje de las

    aguas marinas. Se desarrollan tras la línea de costa con un canal principal enmarcado por

    musoirs (vertientes rocosas). Y la sedimentación no es uniforme porque depende tanto

    del caudal río como de la incidencia del mar (esencialmente de los temporales y mareas).

    Albuferas, lagos de aguas someras y ligeramente salinas separadas del mar por

    una barra, en abrigos o entrantes de costa y estuarios.

    Deltas, grandes depósitos sedimentarios en la desembocadura de los ríos, aporta-

    dos por cursos fluviales pero modelados por la acción marina. Se localizan en áreas

    que carecen de mareas o donde su significado es muy bajo. La intervención del mar

    se centra en el exterior del delta. Tienen forma de abanico con una forma convexa

    en dirección al mar. Y hay tipos:

    *

    Digitalizados, con canales que forman subdeltas.

    *

    Lobulados, con extremos más cortos que los precedentes.

    *

    De media luna, con secciones cóncavas en la boca de cada canal.

    * Atrofiados, que conforman un pequeño saliente en la línea de costa.

    Llanuras deltaicas, derivadas de las fusiones de deltas.

    5. UNIDADES MORFOESTRUCTURALES RELEVANTES

    5.1. De plegamiento

    Son unidades de relieve con sistemas plegados, en todas las latitudes y continentes.

    Y pueden ser:

    Simples, con arquitectura generalmente paralela sobre la cual muestra especial

    incidencia la erosión diferencial. Entre ellas están los relieves denominados autóc-

    tonos (directos o invertidos) y apalachenses.

    Tema 2

    Tema 2 – Compuestas , con mantos de corrimiento y pliegues alóctonos. Se corresponden con los

    Compuestas, con mantos de corrimiento y pliegues alóctonos. Se corresponden con

    los sistemas plegados generado sobre geosinclinales. Su arquitectura ya es muy irre-

    gular, incluso con aparición de restos de zócalo. Es lo que ocurre en los plegamientos

    alpinos.

    Son los relieves elevados, donde el frío de altura se transforma en nieve y hielo, en agentes

    erosivos que dejan su huella periglaciar y glaciar. El paisaje morfológico es de crestas y valles

    profundos, con formas disecadas por la erosión. El relieve se dispone en trama, y es diverso.

    • 5.1.1. Jurásicas

    El ejemplo está en la cordillera del Jura, de altitudes modestas, con disposición simple

    de capas duras y blandas alternadas. Representan un tipo clásico de montaña, de pliegues

    exentos de complejidad. Y las formas existentes son:

    El relieve originario es de superficie inclinada sobre la que se instala un curso fluvial, y

    durante el levantamiento de dicha superficie el río excava. Así el relieve es conforme a

    la estructura, con unas cumbres redondeadas por el desmonte generado por la erosión

    y la aparición de monts y val. El resultado es un relieve conforme con la estructura.

    – Los ríos trabajan en las combes sobre rocas blandas, y en los valles lo hacen sobre

    otras duras. El resultado será la aparición de valles colgados, como ocurre en la

    mayoría de las cumbres prealpinas. Ahora aparecerán relieves invertidos.

    Además del Jura son cadenas de este tipo el Atlas, la Dorsal Tunecina, los Montes Za-

    gros, la Cordillera Cantábrica…

    • 5.1.2. Apalachenses

    El exponente está en la cordillera norteamericana de Los Apalaches, de génesis muy

    compleja, sobre unos pliegues jurásicos iniciales, incididos por la acción erosiva. Tras esa

    actuación se producirá una acumulación sedimentaria de margas, arcillas y limos que llega

    a cubrir a los pliegues, de componente más duro que los materiales de cobertura. Con pos-

    terioridad lo erosionado será el manto de sedimentos de cobertura, y con la desaparición

    de los sedimentos comenzará el resurgimiento de los antiguos pliegues duros. Así, en esta

    unidad morfoestructural pueden darse plegamientos arrasados, proceso del que resultarán:

    Surcos, en la roca blanda, excavados por la erosión.

    Alturas paralelas, las líneas más duras y menos afectadas por el proceso erosivo.

    Estas formas se pueden encontrar también en Bretaña meridional, los Urales, monta-

    ñas de El Cabo, Sierra Morena…

    • 5.1.3. Alpinas

    Son plegamientos complejos sobre rocas cristalinas rígidas, especialmente en sectores de

    Los Alpes, cadena que les proporciona el nombre. Pueden diferenciarse dos grandes sectores:

    Macizos centrales, con una composición similar a la del central francés, aunque

    difiere el relieve. Aquí el desnivel de las fracturas es notable, como derivación de

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra los fuertes empujes padecidos por el sector alpino rígido.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

    los fuertes empujes padecidos por el sector alpino rígido. Y esos empujes forzaron a

    notables elevaciones, sobre las que ha actuado la erosión de forma violenta. Puede

    decirse que los macizos centrales alpinos son partes de zócalo, aunque el relieve

    indique otra cosa.

    Sectores externos o Altos Alpes plegados, con estructura compleja, y presencia

    de mantos de corrimiento, crestas y valles. En los mantos de corrimiento las rocas

    se disponen con mucha irregularidad, con la resultante de un relieve confuso, pre-

    sencia de ventanas tectónicas, klippes y valles sobreimpuestos.

    El estilo alpino está muy difundido, en las alineaciones que bordean al mar Mediterrá-

    neo (Cárpatos, Apeninos, Atlas, Cordilleras Béticas, Cordillera Pirenaica, etc.), y hasta en el

    Himalaya. Y hay delimitadas tres bandas:

    Las dos primeras rodean al océano Pacífico (sistema Andes-Rocosas y Extremo

    Oriente).

    – La tercera atraviesa el continente euroasiático, desde los Pirineos y norte de África

    hasta Insulindia, donde conecta con los sistemas alpinos de Extremo Oriente, ex-

    tendiéndose hasta Nueva Caledonia y Nueva Zelanda.

    • 5.2. De planicie

    Los escudos son unidades morfoestructurales definidas por el abombamiento de las

    plataformas precámbricas. Son muy extensos, en latitudes bajas y altas. Presentan res-

    tos de antiguas montañas erosionadas, y conforman la base sobre la que se asientan las

    cuencas sedimentarias. Y los macizos son menores, y en latitudes medias europeas. Son

    unidades basculadas y deformadas por el abombamiento de plataformas (caledonianas y

    hercinianas). Sobre ellos también se asientan las cuencas sedimentarias. Y fueron rejuve-

    necidos por la orogenia alpina, apareciendo en su sector axial.

    Las unidades morfoestructurales de planicie se encuentran en las montañas medias

    (Macizo Central Francés, Vosgos, Ardenas, Selva Negra, Meseta Castellana, Sistema Cen-

    tral español, Montes de Córcega…), con aspecto de superficies monótonas, donde los

    puntos culminantes corresponden a altiplanicies, unas claras superficies de erosión, pero

    con presencia de gargantas y escarpes, los tres elementos que las definen. Se trata de sec-

    tores conformados por materiales antiguos, y restos de antiguas cadenas de plegamiento

    herciniano, sepultadas por sedimentos durante la era secundaria, y fosilizadas. Después

    en la era terciaria fueron exhumadas y erosionadas. Pero esos levantamientos terciarios

    han tomado formas abombadas, acompañadas de fracturas, que aportan unas mesetas

    con escarpes de falla. Los plegamientos no se han producido por la rigidez y resistencia del

    roquedo heredado, antiguo, granítico. Se trata, pues, de montañas primarias con una forma

    nueva y atacada por la erosión fluvial, que ha hecho retroceder a los escarpes y generado

    las gargantas.

    • 5.3. Sedimentarios

    Las cuencas sedimentarias son unidades morfoestructurales en sectores de plataforma

    recubiertos de sedimentos. Y, a diferencia de escudos y macizos (superficies de erosión en

    resalte), se forman sobre cubetas, en las que se emplazan los sistemas fluviales. Disponen

    Tema 2

    Tema 2 de formas comparables, al desarrollarse sobre un zócalo, en el sector de acumulación de

    de formas comparables, al desarrollarse sobre un zócalo, en el sector de acumulación de

    sedimentos. También se puede diferenciar entre cuencas sedimentarias en:

    Plataformas precámbricas, de gran extensión, millones de kilómetros cuadrados,

    y distribución en bajas y altas latitudes. Disponen de gigantescas cubetas de acu-

    mulación rellenadas por sedimentos en disposición discordante.

    Plataformas caledonianas y hercinianas, de menor dimensión, y generalmente

    sobre latitudes medias septentrionales europeas. Ahora la incidencia de la erosión

    diferencial es mayor, con pliegues y fallas en los bordes.

    También las altiplanicies bajas con cerros y relieves blandos conforman las cuencas

    sedimentarias, generalmente surcadas por grandes ríos (París, Londres, Ebro, Guadalqui-

    vir…). Los paisajes son resultado del ataque erosivo a las capas sedimentarias, duras y

    blandas. Pueden aparecer tres tipos de relieves:

    Tabulares. Sobre las capas sedimentarias horizontales los ríos actúan modelando

    a las más blandas, y destruyendo a las duras. Se generan así un proceso de des-

    mantelamiento que puede aportar valles en cornisa, cerros…

    En cuestas, generalmente en los bordes de las cuencas sedimentarias, y mode-

    ladas por la erosión fluvial, sobre todo cuando las corrientes de los ríos van hacia

    el interior de la cuenca (la parte más baja) o se instalan sobre rocas blandas, lo

    que propicia una erosión rápida de las mismas, mientras las capas más resistentes

    quedan formando el escarpe.

    Escarpes de falla o taludes, diferentes a las cuestas por su linealidad. Derivan de

    desniveles tectónicos originados por fracturas, por fallas.

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra BIBLIOGRAFÍA Aguilera Arilla, M.ª J. et al.: Geografía General

    Las grandes unidades morfoestructurales del planeta Tierra

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