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La doctora Graciela Rojas, de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile,

y el doctor Rodrigo Figueroa, de la Clínica UC, coinciden en que la depresión, la


dependencia del alcohol y los fármacos o drogas ilícitas habitualmente
aparecen en casos muy severos. El psiquiatra Figueroa dice que se ha visto
que después de un desastre aumenta el consumo de alcohol y agrega que
quienes tienen una tendencia o abusan de él antes de un trauma, están más
expuestos a caer en el alcoholismo. El doctor Carlos Ibáñez, psiquiatra de la
Universidad de Chile, enfatiza que "no hay que automedicarse", aludiendo al
abuso de tranquilizantes que se ha visto en Chile en los últimos días.

La psicóloga de la PDI María Betzabeth Muñoz llama a la calma ya que "aún


estamos en una fase inicial del trastorno y se puede prevenir". La manera de
hacerlo es explicada por Lina Peñaranda: "Hay que normalizar las patologías y
expresar los sentimientos y pensamientos pensamientos con la gente del
entorno".

Las mujeres: El grupo más riesgoso.

El Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT) es un estado de ansiedad que se


da luego de haber vivido una experiencia con eminente riesgo vital, o al haber
presenciado cómo otra persona queda gravemente lesionada o fallece. El
doctor Rodrigo Figueroa, psiquiatra de la Clínica UC, explica que "se caracteriza
por una reexperimentación de la escena traumática a través de pesadillas o
imágenes mentales". La persona está en permanente alerta, irritable,
sobresaltada, tiene problemas para dormir, presión en el pecho, nerviosismo y
muestra desinterés por las cosas que habitualmente le atraen. Puede haber
sentimiento de culpa y, sobre todo, intención de evitar todo lo que recuerde el
evento traumático.

Este síndrome comenzó a cobrar importancia tras la Primera Guerra Mundial.


Los soldados que llegaban del combate sufrían trastornos de ansiedad y tenían
flashbacks. Pero fue sólo luego de la guerra de Vietnam, en los años 60, que
los expertos lo bautizaron como Trastorno de Estrés Post Traumático.
Los médicos explican que gran parte de las veces, el Trastorno de Estrés
Traumático (TEPT) se confunde con el Trastorno de Estrés Agudo, un síndrome
anterior que se desarrolla a partir del segundo día después del trauma y puede
durar hasta tres meses. Se manifiesta igual que el TEPT, pero sólo cuando los
síntomas persisten luego de tres meses, se habla de TEPT, por lo que se debe
recurrir a un especialista. Esa es la razón por la que Lina Peñaranda, psicóloga
de la organización internacional Médicos Sin Fronteras, señala que todavía en
Chile no se puede hablar de pacientes diagnosticados. Se estima que entre un
10% y un 20% de la población es susceptible de padecer TEPT.

La doctora Graciela Rojas, de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile,


y el doctor Rodrigo Figueroa, de la Clínica UC, coinciden en que la depresión, la
dependencia del alcohol y los fármacos o drogas ilícitas habitualmente
aparecen en casos muy severos. El psiquiatra Figueroa dice que se ha visto
que después de un desastre aumenta el consumo de alcohol y agrega que
quienes tienen una tendencia o abusan de él antes de un trauma, están más
expuestos a caer en el alcoholismo. El doctor Carlos Ibáñez, psiquiatra de la
Universidad de Chile, enfatiza que "no hay que automedicarse", aludiendo al
abuso de tranquilizantes que se ha visto en Chile en los últimos días.

La psicóloga de la PDI María Betzabeth Muñoz llama a la calma ya que "aún


estamos en una fase inicial del trastorno y se puede prevenir". La manera de
hacerlo es explicada por Lina Peñaranda: "Hay que normalizar las patologías y
expresar los sentimientos y pensamientos pensamientos con la gente del
entorno".

¿Cómo lo viven los niños?

Muchas veces los niños quedan fuertemente afectados por la catástrofe. Si


bien los síntomas que presentan son similares a los de los adultos, se expresan
de un modo distinto, a través del dibujo, el juego o el llanto.

La ansiedad puede manifestarse a través del apego excesivo con la madre; hay
irritabilidad y dificultad para jugar con sus pares. Por lo general, llamarán la
atención, presentarán somatización (como dolores estomacales) y perderán el
control de esfínter. El doctor Gonzalo Alarcón, de la Clínica Psiquiátrica de la
Universidad de Chile, indica que "hay que educar a la familia, en el sentido de
que es normal que los niños presenten estos síntomas". María Betzabeth
Muñoz, psicóloga de la PDI, recomienda "explicarles qué es un terremoto, que
Chile es un país sísmico y que puede volver a suceder en el futuro, pero que no
se asusten. Deben aprender cómo actuar". Con los recién nacidos, la psicóloga
Peñaranda pide transmitir tranquilidad. "Aunque los niños no entiendan a
través de las palabras, déles caricias y mantenga el contacto físico".

Consecuencias en la pareja: Falta de vida sexual

Cuando uno (o ambos) miembros de una pareja sufren TEPT, la relación se


puede ver afectada por varios motivos. Entre ellos, el doctor Rodrigo Figueroa
destaca que este cuadro de ansiedad "compromete la vida sexual de la pareja,
al disminuir la libido, la potencia sexual y la capacidad de experimentar
orgasmos". Asimismo, al producir irritabilidad e hiperalerta, el TEPT puede
amenazar la convivencia. Finalmente, destaca que los cambios de personalidad
pueden hacer que "la pareja llegue a sentir que está con una persona diferente
de quien se enamoró".

El médico explica que hay varias maneras en que las personas se relacionan
después de los desastres. "Algunas aumentarán la convivencia grupal, se
juntarán a conversar; otros van a aislarse, van a querer vivir el duelo en
soledad". A su vez, señala que algunas personas, al tornarse más irritables,
pueden llegar a hacer de la convivencia social y laboral algo insostenible. El
médico Carlos Ibáñez aclara que "es normal tener síntomas, pero hay que
reconocerlos y conversar con alguien de confianza". La psicóloga de Unicef
Soledad Larraín recomienda "ser más flexible con el trabajo. Es aconsejable
tomarse un café con los amigos durante el día o irse un poco más temprano
para estar con los hijos".

Por
LA GRAFOLOGÍA Y EL ESTRÉS POST TRAUMÁTICO

Por Ps. Rodrigo Farías Veloso

Diplomado en Grafopsicología U. Autónoma de Barcelona

Para muchas de las personas a quienes les tocó vivir en Chile el reciente
terremoto, el susto y el estrés que vino aparejado al desarreglo que generó en sus vidas
ya han pasado. La mayor parte de la gente ha buscado superar este traumático evento,
reiniciando sus vidas, ocupaciones y espacios de ocio como un natural tránsito para
recuperar sus alteradas rutinas.

Sin embargo, junto a las pérdidas humanas, materiales y económicas del sismo, como
una invisible réplica de éste, se siguen sufriendo las consecuencias psicológicas que el
cataclismo dejó a su paso. Y es un trastorno que afecta a un grupo entre el 10% y el 20%
de la población, para quienes las consecuencias psicológicas del sismo están lejos de
marcharse.

Se trata del Trastorno de Estrés post Traumático (TEPT), un síndrome de angustia


y del ánimo que se suscita con posterioridad a un evento devastador en que se ha sufrido
un riesgo vital o se ha presenciado cómo otras personas sufren los efectos de un
cataclismo natural o uno provocado por el hombre. Es una situación en que la persona ve,
sin previo aviso, como el mundo se desmorona a su alrededor y se encuentra, de pronto,
sin una base y con muchos menos recursos para seguir adelante.

Cabe señalar que el Trastorno de Estrés post Traumático (TEPT) no es el mismo


Trastorno de Estrés Agudo (TEA) que se vive durante el evento y hasta un par de
semanas después. El TEPT empieza a manifestarse recién cuando ya han transcurrido
meses de producido el evento.

Las manifestaciones del TEPT son diversas, y su intensidad variará de qué tan
intenso se vivió el trauma, de si se presenciaron escenas dantescas, con personas
heridas o muertas, o si se sufrió la pérdida de una persona cercana en la catástrofe.

El TEPT es un síndrome de síntomas variados:

1. Miedo

2. Angustia y nerviosismo.

3. Irritabilidad.

4. Estado depresivo y desinterés por las cosas o por la vida.

5. Dificultades de concentración y desorganización de la conducta.

6. Trastornos del sueño: Pesadillas o pensamientos obsesivos reviviendo la experiencia


traumática y despertares súbitos durante la noche.
7. Síntomas físicos: sudoración excesiva, pérdida del apetito, congestión en el pecho,
temblores.

8. Disminución o trastornos del deseo sexual.

9. Retraimiento social.

10. Deseos de evitar todo lo que recuerde al evento traumático.

Y en este contexto cabe preguntarse ¿Y para qué podría servirnos la Grafología


en medio de tanta calamidad? ¿No basta con observar todos estos síntomas?

Pues bien, la grafología es un instrumento para ver lo invisible de la personalidad,


para saber qué puede estar pasando al interior de la mente de las personas. Es para los
psicólogos lo que las radiografías para los médicos.

Por ello, los movimientos de una persona que quedan plasmados en la forma de un trazo
en el papel, representan la expresión visible del pensamiento. Y hay al menos 10 signos
en los que podemos fijarnos, para observar si la escritura de una persona, adulto o niño,
acusa los efectos de del TEPT.

Son signos que fácilmente pueden ser detectados en los cuadernos o escritos por
los padres o por los profesores, estos en un aula repleta de decenas de niños y
adolescentes que, en ocasiones, no siempre tienen la posibilidad de comunicar su estado
interno. Incluso uno mismo puede ver en la propia escritura si aún está viviendo las
consecuencias del estrés ocasionado por el terremoto recientemente acaecido.
LOS 10 SIGNOS DE ESTRÉS POST TRAUMÁTICO EN LA ESCRITURA

1.- Desorden generalizado en una escritura que antes del trauma era ordenada.
(Fig.1) Señala lo caótico de la conducta del sujeto, dificultades de orientación,
concentración, y aumento de la emotividad.

Fig. 1.

2. Las líneas de la escritura serpentean en la línea de base y pierden


horizontalidad. (Fig 1)

Indican la pérdida de estabilidad en el ánimo y los abruptos cambios en el


humor que sufre la persona.

4. Líneas descendentes, o finales descendentes (Fig 2).

Indican la presencia de un cuadro depresivo por la pérdida de las esperanzas o


se cae en el abatimiento.

Fig 2.
5. Aumento de los espacios en blanco en la escritura. (Fig. 3)

Son un signo de angustia inconsciente y de


retraimiento. Lo negro representa al sujeto pensando o
actuando, mientras que lo blanco le representa pensando,
dudando o vacilando. Esta relación espacio blanco/negro se
altera, y los blancos tienden a irrumpir de manera
desordenada, por medio de huecos entre palabras y por
medio de largos espacios blancos que atraviesan las líneas
verticalmente, semejando ríos.

Fig 3. “Chimeneas” o Espacios blancos aumentados por la excesiva separación de las


palabras. En la figura de la derecha aparecen los espacios marcados con destacador.
6. Aumento de las diferencias de tamaño en las letras dentro de las
palabras. (Fig. 4)

Esto se produce porque el daño al Yo es muy fuerte en esas circunstancias y


baja la autoestima, o tiende a variar reiteradamente, con también esporádicos
golpes de mal genio producto de la irritabilidad general.

Fig. 4.

2. Los óvalos que tienden a abrirse (como "u, u"), alternándose con
algún doble óvalo u óvalos cerrados. (Fig. 4)

Esto se produce porque la persona tiende a perder los límites del YO, y a
mostrar desmesuradamente su interior con desconocidos o personas de menos
confianza, como una forma de demandar ayuda y abrirse a todas las
oportunidades que le permitan encontrarla.

5. A veces se doblan los ejes verticales o “Torsiones” (Fig. 5).

Indican una baja de la capacidad de afirmación y contra argumentación, baja la


asertividad y aumentan las conductas acomodaticias, con tal de no perder
protección del grupo o de los adultos protectores.

Fig. 5.
6. Deterioro y temblores en el trazo, que se afina y debilita. (Fig. 6)

Indica la baja en la energía producto a veces de la falta de sueño. También


indica temblores por nerviosismo o insomnio.

8. Aparecen "Fantasmas" o espacios blancos en el margen derecho.


(Fig. 7)

Indican temores y dudas hacia un futuro que se vivencia angustiante o incierto.

9. En niños, desaparece el margen izquierdo, y las líneas aparecen


muy “pegadas” hacia el borde izquierdo de la hoja. (Fig. 7)

Esto señala un aumento de las conductas regresivas y la necesidad de una


mayor demanda de atención de parte de la figura materna, o también el hecho
de quedarse “pegado” en el pasado, y revivir constantemente el hecho
traumático.
10. Finalmente, si se mantiene la tensión del trazo, la recuperación
tiende a ser más rápida.

Esto indica que la persona mantiene la energía y la estabilidad, pese a todo. Es


un indicador de resilencia, permite un mejor pronóstico.

Bibliografía

• Saavedra Martínez, Carlos. Blog:

http://carlossaavedramartinez.blogspot.com/2010/03/chile-trastorno-de-estres-
post.html

• Botella, Amparo. “Signos de Estrés post Traumático en la Escritura”.


Artículo de Colaboración para el Grupo “Grafología en Chile” en
Facebook.

• International Society for Traumatic Stress Studies. © 2005, 2008.


“Children Trauma”.

http://docs.google.com/viewer?
a=v&q=cache:xwA12pvbou0J:www.istss.org/AM/Template.cfm
%3FSection%3DPublicEducationPamphlets%26Template
%3D/CM/ContentDisplay.cfm%26ContentID%3D1415+estr
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