Está en la página 1de 3

Historia que es vergüenza nacional

El primero que puso el grito al cielo cuando se denunció públicamente


el comportamiento criminal y anti democrático del DAS, Servicios
Secretos a órdenes de la presidencia, conocido mundialmente como
“las Chuzadas”, fue el presidente de la república Álvaro Uribe Vélez.
El grito retumbó por todas partes y hubo otros medios de
comunicación que siguieron haciendo eco al afirmar que se trataba de
un “complot contra el gobierno” y que quienes denunciaban eran
personas perversas que debían ser aplastadas con todo el peso del
gobierno. El mandatario dio a entender que el estaba dispuestos a
meter las manos a la candela, porque estaba seguro que en DAS
nunca haría semejante cosa. En otras palabras, Uribe buscó retorcerle
el pescuezo a la verdad y señalar que los malos eran los magistrados,
políticos, periodistas y otras personas víctimas del abuso
gubernamental. Después de esto, ante el hecho de que la Fiscaliza
avanzaba camino a la verdad, el mandatario tomó la determinación
de acabar con el Das, posiblemente en la remota esperanza de que
“muerta la perra, muerta la sarna…” No fue así. Nada impidió que las
investigaciones rumbaran a la meta trazada. Hace pocas semanas el
ministro del Interior, decía por los medios de comunicación que se
había probado que ningún funcionario del gobierno, para referirse a la
casa de Nariño, estaba untado en ese problema. Es resultado de la
siniestra actitud de desconocer a la justicia y la ley.

En el organismo investigador seguía en lo que estaba, dando pasos


muy seguros y mostrándose como uno de los pocos organismos
oficiales en que se puede creer. Eso si se llama responsabilidad por
Colombia y su democracia, hechos no solo palabras. Hoy por testigos
y luego de haber encarcelado a más de una treintena de empleados
del Das, entre ellos varios directores, se sabe que del Palacio de
Nariño, era de donde salían las órdenes para las chuzadas y que al
mismo lugar llegaban los resultados de los abusos criminales
cometidos por los Servicios de Inteligencia”. Era ingenuo pretender
que el pueblo colombiano y más de una veintena de ONGs les iban a
creer el cuento que circuló durante alguna época en donde se
aseveraba que se trataba de “mandos medios y bajos del DAS para
vender información a las bandas criminales del narcotráfico y la
guerrilla”. Era una teoría exageradamente ingenua y a la vez estúpida
salida de la sede del gobierno en Bogotá. Vino luego una época de
agresión por parte del presidente y su ministro del interior, contra la
Corte Suprema de Justicia porque no elegía a las carreras un fiscal de
bolsillo para el presidente, entre personas que no llenaban los
requisitos para el cargo, pero que al parecer si tenían compromisos
por haber sido incluidos en la terna. Algo parecido a la historia de la
elección del procurador. Este funcionario cuando tiene que fallar
contra alguien del alto gobierno nunca halla pruebas de ninguna
naturaleza y las que le llevan no son válidas según él.

Hoy desde los altos tribunales se escuchan afirmaciones de que sí


existió y hay un complot contra la justicia, la verdad en los medios de
comunicación y los derechos humanos y la democracia. Hay gentes
de alto rango quienes aseguran que lo fue ordenado desde la Casa de
Nariño al DAS, “es una monstruosidad” y que la fiscalía “no puede
parar en sus investigaciones hasta encontrar y encarcelar a los
responsables de ordenar las chuchadas”. Aquí hay una calcomanía de
lo que sucedió hace unos años en el Perú con Alberto Fujimori, quien
paga 25 años de cárcel junto a su principal asesor, por uso y abuso
del poder. “Por donde se va la primera mula se van todas”, dice el
adagio popular. Ya hay un primer testigo quien asegura que las
ordenes salían de la Casa de Nariño, ahora solo hace faltan los
nombres propios y el uso que esas personas deban a la “información”
obtenida por el DAS criminal e ilícitamente. El Fiscal General de la
Nación y los fiscales delegados para el caso, merece un aplaudo de
todos los colombianos y el otorgamiento de la “Gran Cruz de Boyacá”,
que el gobierno entrega políticamente por mucho menos, cuando se
trabaja en beneficio de la Patria. Tratar de presionar su cambio del
Fiscal General en los actuales momentos, es obstaculizar las
investigaciones. La corte Suprema de Justicia, principal víctima del
complot gubernamental contra la justicia, estudiará las nuevas
situaciones encontradas por las investigaciones de la Fiscalía. Así que
“a lo hecho, pecho”, ya están muy cerca del fin para tratar evadir
responsabilidades.

Yendo al tema político partidista, ¿Será verdad lo que el candidato,


Juan Manuel Santos, quien afirma que las formas de proceder del
gobierno actual deben continuar sin modificaciones y que él está
dispuesto hacerlo? ¿Será que con los nuevos testigos contra la casa
de Nariño, se la va ha caer la estantería a Álvaro Uribe, como se le
cayó a los parapolíticos y al mismo gobierno con Jorge 40 y su
famoso computador? ¿Sobrevivirán?¿Será que saldrá lo de los
periodistas de la agencia Francesa de Noticias cuando le preguntaron
en una ocasión al presidente: “Ud. no ha pensado en que su gobierno
podría terminar como el de Fujimori”? El mandatario no les respondió,
les volvió la espalda y los dejó plantados. ¿Será verdad que si la Corte
Suprema de Justicia hubiese nombrado fiscal de la terna que envió
Uribe, de personas no aptas, ya habrían desaparecido esta
investigación y encarcelado a las victimas de las chuzadas? De todas
formas así la presidencia produzca boletines de prensa diciendo lo
contrario a la fiscalía, la investigación seguirá, lenta, pero efectiva,
como un buldócer para mover tierra y que en poco tiempo, así sea
después del 7 de agosto brillará la verdad. ¡Dios quiera sea antes!
Esta historia es una vergüenza nacional cometida por un gobierno
que inicio usando las formas de la democracia, pero que quiso
evolucionar a la dictadura. Hay que contarla por todas partes. Es
increíble que se insista en proteger el crimen y los criminales.