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¡Has oído correctamente! Mis sannyasins lo celebran todo.

La celebración es la
base de mi sannyas; no la renuncia sino el regocijo; regocijarse en todas las
bellezas, en todos los gozos, en todo lo que la vida ofrece, porque toda esta vida es
un regalo de Dios.

Las viejas religiones os han enseñado a renunciar a la vida. Son todas


negativas; su actitud es totalmente pesimista. Están todas en contra de la vida y
sus placeres. Para mí, vida y Dios son sinónimos; de hecho, vida es una palabra
mucho mejor que Dios, porque Dios es solamente un término filosófico, mientras
que vida es real, existencial. La palabra “Dios” existe solamente en las escrituras;
es una palabra, una mera palabra. La vida está dentro y fuera de ti; en los árboles,
en las nubes, en las estrellas. Toda esta existencia es una danza de vida. Yo
enseño el amor a la vida.

¿Hay un Dios que controle nuestros destinos? Osho contesta:

La vida no tiene otro fin que sí misma, porque la vida es otra forma de
llamar a Dios. Todas las otras cosas de este mundo pueden tener un fin, pueden
ser un medio para algún fin, pero al menos una cosa tendrás que dejar como el fin
de todo sin que sea el medio para nada.

Puedes llamarlo existencia.


Puedes llamarlo Dios.
Puedes llamarlo vida.
Son diferentes nombres para una sola realidad.

Dios es el nombre dado a la vida por los teólogos, pero encierra cierto
peligro porque puede ser refutado; hay argumentos en su contra. Casi la mitad de
la Tierra no cree en ningún Dios. No solamente los comunistas, sino los budistas,
las jainistas y miles de librepensadores son ateos. El nombre “Dios” no es muy
adecuado porque se lo ha puesto el hombre y no hay evidencia ni prueba ni
argumento que lo soporte. Es casi una palabra vacía. Significa lo que tú quieras
que signifique.

La palabra “existencia” es mucho mejor. Todos los grandes pensadores de


este siglo son existencialistas. Han abandonado completamente la palabra “Dios”.
La existencia en sí misma es suficiente para ellos.

“Yo considero religioso solamente al hombre que afirma la vida”. Decía:

Un auténtico hombre de religión tendrá sentido del humor. Este Universo es


nuestro, este es nuestro hogar. No somos huérfanos. La Tierra es nuestra madre.
El Cielo, nuestro padre. Todo este vasto Universo nos pertenece y nosotros
formamos parte de él. De hecho no hay división entre nosotros y el todo. Estamos
orgánicamente unidos a él, formamos parte de una orquesta. Sentir la música de
la existencia es la única religión que yo puedo aceptar como auténtica, como
válida… No hay un Dios en forma de persona. Dios está en todas partes: en los
árboles, en los pájaros, en los animales, en la humanidad, en los sabios y en los
ignorantes.

En respuesta a la pregunta de un joven que sentía que el amor por su novia


acabaría una vez que mantuvieran relaciones sexuales. Osho respondió:

No estoy en contra del sexo, sino a favor de hacer de él un acto sagrado… El


sexo se siente como una humillación… Pero trae consigo algunos momentos de
profunda pureza y también de gozo e inocencia. Trae momentos de eternidad, en
los que de repente no existe el tiempo. También trae algunos momentos en los
que el ego desaparece: en los profundos espasmos orgásmicos se olvida el ego. Te
da algunos vislumbres de Dios, de ahí que tampoco haya que renunciar a él.
(¿Por qué es tan difícil relacionarse con los demás?), Osho enumera las razones:

Se necesita algo de comprensión. Y hay que darse cuenta de unas cuantas


verdades básicas. La primera es que nadie ha nacido para otro. La segunda es
que nadie está aquí para satisfacer tus ideales de cómo alguien debería ser. La
tercera es que tú eres el maestro de tu propio amor, y puedes dar tanto como
quieras; pero no puedes exigir el amor de la otra persona, porque nadie es esclavo
de nadie. Si se pueden comprender estos simples hechos, no importa si estás
casado o soltero, podéis estar juntos; permitiéndoos espacio el uno al otro, sin
interferir nunca en la individualidad del otro.
De hecho, el matrimonio es una institución anticuada.
Y en primer lugar, vivir en una institución no es bueno. Todas las
instituciones son destructivas. El matrimonio ha destruido casi toda posibilidad de
felicidad en millones de personas; y todo por cosas que no valen para nada. Para
empezar, el matrimonio, el propio ritual, es artificial.

La amistad es la forma más elevada del amor. En el amor, siempre hay algo
de lujuria, en la amistad toda posesividad desaparece. En la amistad no hay nada
burdo; todo se vuelve absolutamente sutil.

La vida es un espejo, refleja tu rostro. Sé amistoso, y toda la vida te reflejará


amistad. La gente sabe de sobra que hasta un perro te devuelve el buen trato que
le des: se hace tu amigo. Y hay gente que ha llegado a saber que hasta un árbol
se hace tu amigo si le tratas con amistad.

Osho tenía su propia terapia para la tensión:

Y te sorprenderás que al dirigirte a cualquier parte de tu cuerpo, esta te


escucha, te obedece: ¡es tu cuerpo! Entra dentro de tu cuerpo con los ojos
cerrados, desde los pies hasta la cabeza, buscando cualquier lugar donde haya
tensión. Y entonces háblale a esa parte como se le habla a un amigo: deja que se
cree un diálogo entre tú y tu cuerpo. Dile que se relaje, dile: “No tengas miedo, no
hay nada que temer. Yo estoy aquí para cuidarte; relájate”. Lentamente, poco a
poco, aprenderás a hacerlo. Entonces el cuerpo se relajará.
Luego da otro paso más: dile a la mente que se relaje. Y si el cuerpo
escucha, la mente también escucha; pero no se puede empezar por la mente, hay
que empezar por el principio. No se puede empezar por el medio. Mucha gente
empieza por la mente y fracasa; fracasa porque empieza por un lugar equivocado.
Todo debe hacerse en el orden correcto.

Su opinión acerca de cómo trascender el propio ego:

Es una ficción, a veces desaparece. El mejor momento es al dormir sin


sueños. Así que ten bien claro que el momento de dormir es de gran valor, no te lo
pierdas por ninguna razón. La segunda gran fuente de la experiencia de la
ausencia del ego es el sexo, el amor…; si puedes hacer el amor totalmente, el ego
desaparecerá porque en el punto más alto, en el clímax del acto amoroso, eres una
energía. La mente no puede funcionar. Con tal gozo, con tal explosión de energía,
la mente simplemente se para. Es tal el aumento de energía que la mente se
siente perdida, y no sabe qué hacer. Es perfectamente capaz de funcionar en
situaciones normales, pero cuando ocurre algo muy nuevo y vital, se para. Y el
sexo es lo más vital.
Si puedes entrar profundamente en el acto amoroso, el ego desaparece.
Esa es su belleza: ser otra fuente de un vislumbre de Dios; como en el dormir
profundo pero mucho más valioso, porque en el sueño profundo eres inconsciente.
Al hacer el amor serás consciente; consciente pero sin mente.
“Correr puede ser una meditación, hacer deporte, bailar, nadar, cualquier
cosa puede ser una meditación. Mi definición de la meditación es: siempre que
tu cuerpo, mente y alma funcionan al unísono, al mismo ritmo, es meditación,
porque esto traerá consigo un cuarto elemento. Y si estás atento a lo que hagas, si
lo haces como una meditación, no para participar en las Olimpiadas sino como una
meditación, tendrá una belleza enorme”.