TENDENCIAS 35

DOMINGO, 18 DE OCTUBRE DE 2015

LA MICROHISTORIA

UNA DEDICACIÓN DE AMOR
El poema que más han elegido las
personas es Sueña lo que quieras de
Clarice Lispector, creen María Cecilia y
Susana, porque es esperanzador y
celebra la vida. Del catálogo, la sección
Frenesí de amor es la más pedida. De
todas maneras, algunos las cuestionan,
que si en estos tiempos la gente todavía
quiere enviar poemas. Ellas no dudan en
decir que sí y tienen una prueba. La
cabina literaria es parte de su trabajo, y
luego a leer los versos de Roberto Fernández Retamar.
Antes le preguntó si estaba
seguro. El que llamó media
hora después fue él, comentando que mejor y cambiaba
el poema. Hubo alivio entre
los dos lados de la línea. A
María Cecilia le parecía muy
bello, pero muy doloroso.
“Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado”.
Pablo Neruda esta vez.
Difícil igual, pero ella lo sintió menos. La mujer lloró al
final, como otros han llorado de alegría.
***
No conmoverse es difícil, expresan, porque quedan en la
mitad de un sentimiento, casi
siempre muy fuerte. Por eso los
silencios. La mayoría, no obstante, quieren dedicar poemas
de amor, si bien también hay
muchos entre padres e hijos.
Ellas, antes de empezar,
hicieron un catálogo donde
hay varias propuestas de poemas y de fragmentos, de escritores distintos, para que la
gente elija. La división pasa
por Frenesí de amor –para los
enamorados–, Vino para todos –celebración de la vida y
la amistad–
–, Amores negados
–para el desamor y los amores imposibles– y Popurrí –
están los de cumpleaños, viajes y hasta nacimientos. De
todo un poco–.
Ahí es donde entra la
otra idea de La cabina literaria, la que ellas ven en ese
proyecto que va más allá de
leer poemas por teléfono:
es, en proporción, promoción de lectura.
Hay una frase, comenta
Susana, que ha estado desde
el principio, literatura para
todos. Porque su propuesta
en el catálogo tiene escritores
conocidos y otros no tanto,
con textos que conmuevan,

por poema dedicado hay una cifra, cinco
mil pesos en ferias y quince mil online.
También, no obstante, han hecho
convenios y las llamadas han sido
gratuitas. Gratis sería muy fácil, les
parece, y ahí está la prueba de la que
hablan. “Si la gente paga, es porque
realmente quiere dedicar el poema”. La
propuesta incluye otros objetos como
separadores de libros, todo alrededor de
la literatura.

500

llamadas han hecho, más o
menos, desde que empezó la
Cabina literaria en abril.
es la regla, que digan algo.
Con pequeñas historias que
enseñen de literatura, incluso, en ese corto tiempo entre
escoger y dedicar.
Muchos no saben que Frida Kahlo escribía poesía, sigue
Susana, y aprenden aquí.
Porque la intención no es
que las personas envíen un
poema por enviarlo, sino que
se sienten a pensar cuál es el
indicado, el que mejor les
queda, el que se ajusta, y en
esas pueden pasar entre 15 o
más minutos. Quién sabe. Es
un ejercicio de paciencia, comenta la diseñadora gráfica.
Hay que tomarse el tiempo
de hacerlo bien.
Entonces ellas también
aprenden, cuando por ejemplo les preguntan por el poema de un escritor que no conocen y lo apuntan y lo buscan y al final les funciona.
La lectura, por supuesto,
depende de dónde estén. Con
esa cabina roja se van a ferias,
centros comerciales y otros
lugares que les parezcan adecuados, donde la gente hace
lectura in situ, pero mientras
esté guardada –como por estos días que la están mejorando en su estructura–, la
propuesta es online. Ese alguien no está al lado, pero las
contacta por teléfono o les
escribe por redes sociales,
para que les envíen el catálogo, hagan la lectura en casa y
después la dedicatoria. Todo
es posible, cuando de leer
poemas por teléfono se trata.
***
La pregunta de muchos es
que si la gente no se enoja
cuando les dicen que les van

a leer un poema dedicado.
Nunca, y explican que de las
500 llamadas que han hecho hasta ahora, nadie se ha
enojado, quizá, teorizan
ellas, porque ese alguien es
importante para el que envía y para el que recibe.
No saben qué pasa después de que cuelgan, porque
ellas entregan el poema, se
despiden y el proceso siguen
en el otro, en digerir lo escuchado. Aunque debe ser
como le pasó a Susana, que
una vez le pidió a María Cecilia que llamara a su mamá a
hacerle una dedicatoria, ya
que andaban enojadas. Al final la mamá, ya conmovida,
le marcó a Susana y hasta ahí
duró el enojo.
Eso debe pasar, que al alguien que envía le suena el celular al rato, y la conversación
sigue privada entre dos.
Mientras tanto, las dos siguen viajeras, marcando números y leyendo poemas, no declamando, como creerían muchos, sino con voz de poema. La
actriz la nombra orgánica, con
cadencia, ritmo, respetando los
signos de puntuación.
Por eso ensayan, para
que no se les enrede la lengua en la mitad de la llamada, y entonces quitar la
emoción, la fuerza de lo que
viaja en las letras.
Suena el teléfono. Que van
a dedicar un poema, dicen.
Viajar es marcharse de
casa,
es dejar a los amigos
es intentar volar.
Viene el silencio. Los poemas han viajado ■

EN DEFINITIVA
La cabina literaria es un
proyecto que le propone a las
personas dedicar poemas y
fragmentos literarios por voz.
Una idea que quiere también
invitar a leer y a acercarse a la
literatura.

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