Está en la página 1de 11

Cómo armar un grupo

terapéutico
Federico Pavlovsky
Alejandro Brain
NUMERO EDICION REVISTA:

Los muros: Nosotros y los otros

INTRODUCCIÓN

Durante los años de formación en la residencia de psiquiatría se dio un notable fenómeno:
vivíamos en grupo, aprendíamos en grupo y padecíamos en grupo. Los pacientes venían
antes de la internación de sus casas donde vivían con sus familias y muchos de sus
problemas y motivos de internación estaban relacionados con conflictos en sus vínculos
personales y sociales. Lo notable, a la distancia, es que por ese entonces no vimos como
necesario reclamar formación acerca de grupos, de los fenómenos propios de un grupo, de
los dispositivos grupales existentes en el ámbito hospitalario (grupos operativos, grupos
Balint, grupos de reflexión).
Nuestra práctica asistencial hospitalaria fue exclusivamente individual, nuestra terapia
personal fue individual y la mayoría de las supervisiones tuvieron el mismo formato. Las
residencias en Salud Mental del área metropolitana no tienen prácticas grupales ni
formación específica al respecto. En nuestro medio lo grupal parece una herramienta
subestimada, de hecho suele aparecer como una receta para lograr atender "más pacientes
en menos tiempo, con menos profesionales”. Una suerte de ecuación económica beneficiosa
en términos más prácticos que clínicos. Tal razonamiento se enmarca en un contexto
profesional signado por una alta valoración de las psicoterapias individuales (1, 6, 13).
Como señala Vainer (1996) (13) “No es necesario de ninguna manera el poseer
conocimiento en terapia de grupo para acreditar hoy una residencia completa”. Los
pacientes con síntomas psiquiátricos atendidos en los hospitales públicos de la ciudad de
Buenos Aires reciben fundamentalmente tratamiento psicofarmacológico y psicoterapia
individual. Muchos pacientes crónicos, cumplidos los “tiempos institucionales de
tratamiento”, son dados de alta de los tratamientos terapéuticos y luego solo asisten a los

Como señalan Edelman y Kordon. independientemente de las faltas. atravesados por el ingreso de pacientes. El dispositivo grupal es una rara excepción presente en algunos servicios como el hospital Borda y Piñero (1. Con la propuesta de difundir la utilidad y necesidad de incluir la práctica grupal como un elemento básico de la formación de los psiquiatras interesados en psicoterapia. preguntas y el relato descriptivo de las dificultades que encontramos al armar un grupo terapéutico de pacientes ambulatorios. El grupo como concepto. Frente a la pregunta de si hoy es frecuente encontrar psiquiatras de mi generación o más jóvenes realizando terapia de grupo. Existen una serie de reglas de trabajo que fueron necesarias explicitar en la primera sesión (5. porque es precisamente durante esta etapa cuando se establecen las normas grupales. ser terapeuta de grupo requiere una formación específica teórica y práctica.controles farmacológicos de frecuencia mensual o trimestral o hasta que el paciente se quede sin medicación. presentamos ideas. como idea. los conflictos y los momentos de incertidumbre de los propios terapeutas. El abordaje explícito e implícito es siempre individual. como recurso no tuvo lugar en nuestra formación psiquiátrica y muchos menos aprendimos a coordinar un grupo terapéutico. mi respuesta es un no rotundo. No es lo mismo manejarse en el encuadre bipersonal característico de la psicoterapia individual que en la trama que se establece entre los integrantes de un grupo (6). El grupo en formación aún no tiene historia. 12). sino que empieza con la iniciación del mismo. Realizamos la descripción de los obstáculos que se suscitaron los dos primeros meses de la experiencia. Se pagan todas las sesiones del mes. Esta es una diferencia con la terapia individual que . 6)    Solicitud de asistencia a 8-12 sesiones consecutivas y sugerencia que no se dejen llevar por las “primeras impresiones” o “sensaciones” respecto al grupo y sus compañeros Puntualidad (de pacientes y terapeutas) Honorarios: Se explicitó que algunos pacientes tienen por un tiempo determinado medias becas o becas completas. el abandono. llegando a adquirir luego gran importancia como elemento integrador. Pilares básicos de nuestra experiencia grupal 1) Establecimiento de reglas de juego / contrato grupal Las primeras sesiones de un grupo tienen una influencia desproporcionada sobre el resto del tratamiento.

de incorporación de nuevos miembros de abandonos. La reducción de honorarios es una práctica coherente si se agrega una terapia grupal al tratamiento individual. una vez por semana. no se produce la masa crítica necesaria y los pacientes tienden a interactuar uno por uno con el terapeuta. SPSP Abandono de terapia: se solicitó a los pacientes que en caso de querer dejar el grupo asistan tres veces antes de efectivizar el abandono o al menos. Se explicitó que de ser necesario se podría establecer contacto con el terapeuta individual o el psiquiatra del paciente. Prohibición de mantener relaciones sexuales con cualquier miembro del grupo y relaciones comerciales (“regla de la abstinencia”). siempre que los pacientes estén compensados. Teniendo en cuenta la tasa probable de abandonos es útil comenzar con un grupo ligeramente superior al ideal. En momentos de crisis. Obligatoriedad de llevar al grupo los temas o contactos que ocurran entre pacientes por fuera del grupo (“regla de la restitución”). (2002) (1) sostienen que los grupos terapéuticos demuestran mayor acción en aquellas dimensiones clínicas de la esquizofrenia en las cuales los psicofármacos tienen una eficacia más controvertida. es decir. Como señala Langer respecto a la supervivencia grupal: “En FDQWLGDGPLQLQD este carácter –como proyección de la especie humana– sobrevive a las distintas y sucesivas pérdidas de sus miembros que lo abandonan y que son reemplazados por integrantes nuevos” (7). no así la disminución de frecuencia de la terapia individual. La superposición de tratamientos individuales y grupales genera un aumento significativo del costo del tratamiento para cualquier paciente. el grupo apeló a esta suerte de acuerdo o contrato grupal como un antídoto frente a las vivencias de desintegración. Duración establecida de 90 minutos. Cantidad de miembros: el grupo que coordinamos es un grupo de 8 miembros. Existe la posibilidad de perder información relevante para el grupo. 2) Conformación del grupo en cuestión La composición es heterogénea en relación al diagnóstico. de pérdida y de sinsentido. En el grupo que estamos describiendo coexisten pacientes bipolares. Confidencialidad de nombres que asisten al grupo y del material que allí se trabaja. aquellos propios de la sintomatología negativa. En nuestra experiencia comprobamos que es posible combinar pacientes esquizofrénicos y neuróticos en los grupos a largo plazo. Había normas y códigos que protegían a cada uno y a todos. esquizofrénicos y trastornos delirantes. que asistan a una última entrevista para despedirse. . al tiempo que se compromete la objetividad de los mismos y se crean subgrupos. es decir que se acepta la entrada de nuevos miembros cuando se produce la salida de alguno que estaba antes. Amenta y col.        sorprende a varios pacientes y suele generar una breve polémica. abierto. de duración indeterminada. lentamente abierto y orientación dinámica. Si el número de miembros es demasiado reducido.

intervenciones estereotipadas. hastío. esquizofrenia. en la práctica privada. caso contrario surgen actitudes ya conocidas: aburrimiento. funciones y jerarquía desde el punto de vista de los pacientes (5. mientras que el otro coterapeuta está inmerso en la discusión más explícita (“disociación instrumental”). Los coterapeutas son importantes a la hora de ayudarse mutuamente a resistir un ataque por parte de miembros del grupo y a plantear temas difíciles. Algunos beneficios de la coterapia: es una oportunidad para discutir con un colega acerca de lo que cada uno percibió en el grupo. Eso no significa que lleven a cabo las mismas tareas. la prolijidad y la desprolijidad (10). trastorno depresivo.Perfil de grupo que realizamos          Adultos Tamaño pequeño (6 a 8 pacientes) Duración larga (más de 30 sesiones) Lentamente abiertos Ámbito privado Dos coordinadores (coterapia) Sistema de medias becas y becas totales Pacientes derivados en su mayoría del espacio individual de los coterapeutas Diagnósticos heterogéneos: trastorno bipolar. 10). tanto clínicas como prácticas. Representa. una suerte de remedio contra la soledad profesional y alivia al terapeuta en su trabajo con pacientes psicóticos crónicos. lo sano y lo enfermo. Los grupos de terapia no alcanzan un mayor nivel de desarrollo que la que han alcanzado los coterapeutas. Como señalan Amenta y Goldchluk (2) hacen falta varias espaldas para sostener el fenómeno psicótico. Esto incluye el compartir la autoridad al tomar decisiones. El hecho que fuéramos dos hombres no impidió que en sucesivas instancias del proceso. los pacientes proyectaran en cada uno de nosotros. . lo masculino y lo femenino. trastornos de personalidad y trastorno delirante 3) Coterapia (trabajo en equipo) Se denomina coterapia a la psicoterapia de grupo en la cual el manejo de la situación terapéutica es realizado simultáneamente por dos terapeutas en absoluta condición de igualdad en lo que se refiere a su importancia. alternativamente. lo bueno y lo malo. Contar con dos terapeutas permite que uno controle y maneje los aspectos referidos a la dinámica del proceso grupal.

Sin embargo. b) El trabajo con pacientes que se atienden individualmente con otro terapeuta: Es necesaria una comunicación franca entre todas las partes.Riesgos o complicaciones potenciales de la coterapia: los equipos de coterapia se enfrentan a una serie de problemas. quien es el más importante. Si un terapeuta persigue nuevas estrategias sin consultarlo primero con su colega. el diálogo entre terapeutas que no se conocen es a menudo difícil. 4) Trabajo articulado entre la terapia individual y la grupal a) Llevada a cabo por el mismo terapeuta: Nuestra experiencia nos mostró que uno de los beneficios del tratamiento combinado (terapia individual y grupal) es que la terapia individual previene ostensiblemente el abandono de la terapia grupal. donde la Rivalidad es un hecho protagónico. Además en el marco de la terapia individual se puede explorar cierto material que se trató en el grupo en un ámbito más privado y en una segunda vuelta reflexiva (8). El consenso de la estrategia a seguir es vital para llevar a cabo la terapia. Las luchas de poder entre los coterapeutas pueden expresarse desde la forma de cobrar los honorarios. quien es el que posee la mayor cantidad de transferencias positivas. quien baja a abrir la puerta. la forma de cerrar la sesión y la interrupción e incluso corrección de un terapeuta a otro. la terapia individual y la terapia de grupo pueden obstaculizarse mutuamente si los pacientes utilizan sus sesiones individuales para expresar cuestiones que sería mejor expresar en el grupo. las comunicaciones suelen ser por fuera de las actividades aranceladas. Es considerada por Kaplan (9) el problema más amenazador para el equipo de coterapia. Para el terapeuta. cuando hay conciencia de las cualidades de la transferencia y cuando existe una sólida alianza de trabajo. la forma de recibir a los pacientes. Una manera posible de articular ambos abordajes es primero comenzar el tratamiento individual y luego articularlo con el grupal cuando existe una comprensión acerca de la historia del paciente. Sin embargo. Se puede competir por quien es el “mejor terapeuta del grupo”. 5) Admisiones . reinará la confusión. en el escaso tiempo libre entre pacientes o al final de una larga jornada asistencial. quien deriva más pacientes al grupo.

Estos pacientes. en muchos casos. . Nuestro proceder respecto a la incorporación de nuevos integrantes siguió el accionar estándar de los grupos denominados “lentamente abiertos”: donde un miembro puede ser incorporado una vez que otro salga del mismo. En relación a la incorporación de pacientes resulta más provechoso centrarse en la psicodinamia del paciente que exclusivamente en el diagnóstico: tipo de relaciones interpersonales del paciente con su familia de origen. Langer y Rodrigué (1974) desestimaban la necesidad de realizar entrevistas previas individuales con el paciente. la experiencia grupal y esto generó momentos de tensión entre los terapeutas.Es importante recordar que cuando se discuten los criterios de selección de un paciente debe recordarse que los mismos solo tienen sentido en relación a las características de un grupo en particular (5). El candidato que haya fracasado anteriormente en la terapia de grupo. que se muestre hostil respecto a la idea de trabajo grupal. relaciones laborales y las relaciones con sus hijos y pareja. hipomaníaca o paranoide. por ejemplo. calidad de derivaciones y disponibilidad de terapeutas. la tasa de asistencia es significativamente más alta y aumenta la comprensión de los procesos grupales. amistades y relaciones íntimas actuales. conducta agitada. excepto que fuesen solicitadas por el paciente o tuviesen un fin estrictamente diagnóstico (7). No hay ninguna información tan importante como el relato de la experiencia grupal previa del candidato. Esto es particularmente cierto en nuestro caso ya que la mayoría de los integrantes del grupo fueron derivaciones de nuestro propio consultorio individual. que carezca de habilidades sociales. El perfil psicológico del paciente es solo una de las muchas variables a considerar en el proceso grupal de selección. El hecho de realizar admisiones previas a la incorporación de un miembro no siempre tuvo consenso. probablemente saboteará las primeras tentativas del grupo. Teníamos que decidir en ocasiones entre el ingreso económico del consultorio vs. Grinberg. a la vez los coordinadores del grupo. disminuyeron la frecuencia de entrevistas individuales y varios de ellos incluso abandonaron el espacio individual con el consiguiente perjuicio económico para los terapeutas individuales. expectativas poco realistas. En algunos casos la incorporación de pacientes a un grupo específico se guía por leyes de oferta y demanda tales como número. Cuando se ha realizado un proceso minucioso de selección y preparación a través de una serie de entrevistas individuales.

lo que puede implicar algún nivel de coacción. 4. con dificultades de memoria y los pacientes con problemas caracterológicos severos (3. Dice Bauleo (12): . 7). Los miembros del grupo no asimilan fácilmente a nuevos miembros si el grupo se encuentra en crisis. pacientes con síndromes orgánicos. Incitar airosamente a los pacientes a participar de la experiencia. 6. Ofrecer el grupo como un espacio “más económico”. 7. 5. Yalom (14) sitúa como un momento ideal para incorporar nuevos miembros entre las 12 y las 20 reuniones. Toda inserción de un sujeto en un contexto grupal desencadena fenómenos que afectan tanto al propio sujeto como al conjunto (4). Un buen momento para añadir nuevos pacientes se produce cuando los miembros sienten la necesidad de recibir nuevos estímulos. Puede existir por parte de los terapeutas una predisposición algo tendenciosa a favor de la herramienta grupal. 7) Contraindicaciones para la terapia de grupo: todo paciente es agrupable hasta que se demuestre lo contrario. Realizar las evaluaciones de admisión en una única sesión. Armando Bauleo. Para autores como Yalom (14). sostiene que no hay indicaciones y contraindicaciones para un grupo. 6) Nuevos miembros: durante la fase avanzada del grupo es cuando se produce la entrada y salida de miembros con mayor facilidad. si está implicado activamente en una lucha interna o si ha entrado de repente en una nueva fase de mayor cohesión. 3.Situaciones problemáticas frecuentes a tener en cuenta al incorporar un nuevo miembro VLGHEHDVLVWLUHOIDPLOLDUGHOSDFLHQWH SULPHURVHHYDOXDDHVHIDPLOLDU\HVR LPSOLFDXQFRVWR 1. Priorizar la necesidad del terapeuta en desmedro de la necesidad del paciente de incorporarse a un grupo. Sin embargo la incorporación de un nuevo integrante no es cosa fácil y es factible que se produzcan rechazos. la terapia de grupo está contraindicada en los pacientes con episodios maníacos. con el esquema de la consulta psiquiátrica general. pacientes disruptivos o aquellos que están tan perturbados que no pueden seguir la discusión. No ser cuidadoso con que paciente incorporar. 2. por el contrario.

Son pacientes propensos al abandono prematuro los que en poco tiempo transmiten –demasiado– de sí mismos. el comportamiento de este perturba el avance y el coordinador debe ayudar al paciente a irse rápida y decididamente. temores y cierto nivel de confusión. Es un momento difícil de superar para muchos pacientes y terapeutas. para Yalom. En las siguientes conductas hay pistas de una posible terminación prematura: “retrasos en pacientes generalmente puntuales. de estimular al paciente en cuestión a trabajar en al menos una entrevista con el grupo sus intenciones de . alcanzan. si bien en momentos difíciles algunos pacientes anuncian su propósito de abandonar el grupo. También son candidatos para el abandono en este primer momento aquellos que se integran bajo algún tipo de coacción. Bauleo señala que respecto a la agrupabilidad no se pueden hacer diagnósticos definitivos por fuera de la situación grupal. ausencias sin aviso previo. impagos sin una explicación convincente. Los abandonos son típicos en las primeras doce semanas: la primera fase de la terapia grupal es la más difícil para los pacientes. a que los terapeutas sean incapaces de ayudarle. estar confundido o molesto con el grupo. Los terapeutas deberían animar a los pacientes a que hablen abiertamente de sus miedos a que la terapia sea inútil. hasta donde pueden establecer vínculos colectivos. Cuando un paciente está firmemente convencido de su deseo de abandonar el grupo. quejas de ser malinterpretado. hasta donde soportan o no soportan el grupo. En un grupo se dan cualidades del sujeto que no se ven en lo individual”. participación decreciente. un 35% para pacientes sin ningún nivel de preparación y un 10 % en pacientes preparados (14). por lo que quedan muy expuestos prontamente. El terapeuta contrae su principal responsabilidad con el grupo en su totalidad. Frente a esta situación puede que los pacientes asistan esporádicamente o abandonen repentinamente. olvido de sesiones. son momentos caracterizados por ansiedades. Es la dinámica del grupo la que dice quien se queda y quien se va.” Dice Langer: “En la psicoterapia de grupo las puertas están siempre abiertas. 8) Abandonos de la terapia: las tasas de abandono en las primeras 12-20 semanas.“El problema es de los pacientes. La mayoría de los pacientes que abandona la terapia en este primer momento no suele discutir sus planes con el grupo. generalmente no lo hacen” (7). participación tangencial y superficial.

no tuerce el destino de la decisión. influyendo en la cohesión y la moral grupal. Generalmente los efectos del abandono son percibidos en forma negativa por el grupo y el terapeuta. deja una marca también en el que se va. Esto brinda una oportunidad clave de elaboración tanto para el paciente como para el grupo de un inminente abandono. esto debería llamar la atención. el veneno. los cuidados.abandonar. mientras que el no darlo puede ser interpretado como una falta de cuidado. Siempre aparece el tema de los fármacos: si no surge este tema en un grupo de pacientes en su mayoría medicados. marcas de medicamentos. el amor. a lo largo de estos meses. pero al mismo tiempo los terapeutas tienen que estar prevenidos de este fenómeno para evitar una excesiva frustración y una atribución personal de cada deserción. En nuestra experiencia. puede sentir algo de vértigo y temor al ver como los pacientes comparan dosis. También es cierto que se abre una caja de Pandora y allí el psiquiatra. Las resonancias en el grupo frente a los pacientes que dejaron o bajaron las dosis fueron múltiples. el hecho de tomar una medicación confirma algunos de sus peores temores: sentimientos de vergüenza. menos cómodo -y protegido. Dos pacientes. la locura. resultados. los terapeutas se sienten amenazados por el hecho de que el abandono de un miembro refleje su nivel de incompetencia. pesimismo y desmoralización. En algunos pacientes. dejaron por su cuenta la medicación y una paciente bajo la dosis de su esquema alegando “Que si había gente que dejaba la medicación ella también podía bajar la dosis”. efectos adversos e indicaciones. El medicamento en el escenario del grupo juega un rol representando el control. A menudo. pero ofrece una instancia de elaboración y sobretodo resulta menos doloroso para el grupo y el mismo paciente. El hecho de recetar un medicamento puede ser considerado como un castigo. Se debe intentar detectar los pacientes que presentan un alto riesgo de abandono.que en su consulta privada. 9) Pacientes medicados con psicofármacos: Ocho de nueve pacientes del grupo que estamos describiendo toman psicofármacos. Pone en evidencia las actitudes de los miembros con respecto al tratamiento en general y con respecto al terapeuta en particular. Es importante que los miembros del grupo comenten sus sentimientos hacia lo que significa estar medicado. drogas. Los pacientes suelen sentir que la necesidad de estar sometidos a una farmacoterapia es una evidencia de que están más enfermos que si solo siguieran una terapia. Conclusiones . Abandonar un grupo o interrumpir abruptamente la experiencia.

4) En relación al manejo de situaciones de crisis. También fue necesario reflexionar en momentos de tensión y rivalidad que fueron explicitados. Aquel miembro “silencioso”. entendido como una totalidad (7). lo cual posiblemente influya en la evitación de algunas internaciones.1) El armado (y el mantenimiento) de un grupo terapéutico depende de muchos factores. o de un sacrificio para los demás. al cabo de un tiempo. Sin embargo. cree que esta aprovechando del esfuerzo y sufrimiento de . sino que -en palabras de Langer. 3) Es esencial realizar un proceso de admisión detallado y sin apuro del candidato a ingresar. 9) Descubrimos en el contexto grupal características de los pacientes que desconocíamos en el intercambio bipersonal de la consulta privada. participa en forma activa de la dinámica general y siente de una u otra forma que sus problemas y angustias están contenidos total o parcialmente en lo expuesto por los demás miembros del grupo. La coterapia nos modificó como terapeutas. 8) La coterapia resultó una experiencia valiosa en términos de contención personal. 7) La experiencia grupal nos hizo reflexionar con respecto al nivel de aislamiento (y su efecto en el terapeuta) al que se puede llegar en el tratamiento individual de pacientes. aprendimos que la utilidad que pueda recibir cada integrante de un grupo no esta en relación directa con la proporción en que participa dentro del mismo. 2). 6) La práctica grupal y la coterapia como experiencia nos permitieron pensar como el factor dinero atraviesa nuestra práctica e influye en la misma. la intervención temprana y mejor tratamiento. motivado quizá por la inhibición u otras razones.su “aprovechamiento” corresponderá en gran parte a la totalidad del beneficio que reciba el grupo. 2) Es necesario realizar para los terapeutas de grupo terapia personal (individual o grupal) y contar con un supervisor experimentado en dispositivos grupales que monitoree la experiencia de cerca. impulsividad o actuaciones que impidieran el trabajo grupal (2). pero ninguno tan poderoso como la voluntad y confianza de los profesionales implicados en dicho instrumento (1. El silencioso. acordamos con Goldchluk y Amenta (2) cuando señalan que el grupo permite su detección precoz. La carencia de esta formación específica lleva habitualmente al fracaso de los objetivos del grupo. respecto al miembro que guarda silencio Langer da cuenta de un hallazgo clínico frecuente y es que muchos de los que finalmente abandonan el grupo son “silenciosos” y lo explica de la siguiente manera: “En el grupo el hablar adquiere el valor de una entrega. 10) En relación a la dispar participación de los integrantes. Nos hizo mejores terapeutas. disfrute de la tarea y enriquecimiento clínico. 5) No existieron situaciones de violencia.

¿Qué herramientas debo utilizar para sortear los obstáculos…. las fantasías de suicidio y prácticamente no incluyó en su agenda temas como la vida íntima y sexual de sus integrantes. Como advierte Langer en el clásico libro sobre terapia de grupo: “La respuesta que el analista puede dar tendrá un vuelo y profundidad proporcional a la cultura y experiencia humana que posea” (7). nos sentimos conformes en relatar simplemente la experiencia y en compartir los obstáculos y brindar algunas sugerencias. los síntomas depresivos. ¿Cómo se hace? ¿De qué manera? ¿Qué problemas voy a encontrar?.? Tan solo simples preguntas que en la curiosa dinámica maestro / institución / alumno no siempre son contestadas. Es ésta una experiencia grupal que traspasó las primeras temidas semanas y hoy lleva más de dos años. Concientes del contenido básico de este trabajo. la terapia de grupo es una práctica poco explorada por las camadas de jóvenes psiquiatras. por desconocimiento o por egoísmo. Sea por incompetencia. Respuestas que de no ser brindadas colaboran con la nefasta idea que uno “DEBERIA” saber hacer aquellas tareas o cosas de la vida que nadie se molesto en enseñar. (7) Por eso es importante darle un sentido al silencio. que se incluyan espacios de formación y supervisión en dispositivos grupales como parte del programa de formación básico. Esta es una lectura naturalmente retrospectiva de los primeros meses de la experiencia. un lugar. Proponemos y estimulamos a que esto sea reclamado por colegas. las internaciones padecidas. El escrito en estas coordenadas “didácticas” obedece al intento de dar una respuesta a un justo pedido que sostiene cualquier alumno con relación a un oficio o disciplina que aún no maneja. así como tampoco se logró tratar aquellas tensiones o rivalidades que se producían ocasionalmente entre los miembros o con los terapeutas. .los otros y como no les puede retribuir de la misma forma se siente culpable”. No alcanza con la intención de hacer terapia de grupo. Por último. 11) Resultó notable como el grupo pudo tratar explícita y crudamente algunos temas espinosos relacionados con la sintomatología psicótica de alguno de sus miembros. convertirlo en una expresión posible de interpretar.