Está en la página 1de 4

Pintor italiano, uno de los exponentes más destacados de la escuela naturalista

que surgió en Italia como oposición a la corriente manierista triunfante durante
el siglo XVI.
Aprendió el arte pictórico de un maestro de segunda fila, Simone Peterzano, y
sobre todo a partir del estudio de las obras de algunos artistas venecianos. De
1592 a 1606 trabajó en Roma, donde no tardó en destacar no sólo por su
original enfoque de la obra pictórica, sino también por su vida irregular, en la
que se sucedían lances, peleas y episodios reveladores de su carácter
tempestuoso y su falta de escrúpulos. De Caravaggio se ha dicho que fue un
revolucionario tanto por su vida turbulenta como por su pintura, en la que
planteó una oposición consciente al Renacimiento y al manierismo. Siempre
buscó, ante todo, la intensidad efectista a través de vehementes contrastes de
claroscuro que esculpen las figuras y los objetos, y por medio de una presencia
física de vigor incomparable. Al evitar cualquier vestigio de idealización y hacer
del realismo su bandera, pretendió ante todo que ninguna de sus obras dejara
indiferente al espectador. Desde el principio de su estancia romana rechazó la
característica belleza ideal del Renacimiento, basada en normas estrictas, y
eligió el camino de la verdad y el realismo, realizando sus obras mediante
copias directas del natural, sin ningún tipo de preparación previa. Sus primeras
creaciones son fundamentalmente pinturas de género que combinan la figura
humana con escenas de bodegón y naturaleza muerta. Constituye un ejemplo
emblemático de esta primera etapa creativa El tocador de laúd, donde un
joven de belleza feminoide y sensual comparte protagonismo con frutas, flores
y una serie de objetos relacionados con la música. En estas primeras obras
resulta ya evidente el empleo estético de Caravaggio de los juegos de luces y
sombras, si bien el claroscuro sólo sirve aquí como creador de volúmenes y de
profundidad, sin añadir a la acción efectos de dramatismo, como sería habitual
en las creaciones posteriores del artista. La cena de Emaús, una de sus Obras
Maestras, caracterizada por suntuosos tonos oscuros, sombras envolventes y
haces de luz clara que inciden en puntos determinados, señala el comienzo del
período de madurez del artista, quien se decanta abiertamente por la temática
religiosa y trabaja por encargo de los grandes comitentes de la época. Algunas
de sus obras son rechazadas por el naturalismo con que aborda los pasajes
bíblicos, pero no faltan los mecenas laicos dispuestos a adquirir de buen grado
aquellos cuadros que el clero no ve con buenos ojos. A esta época
corresponden las dos grandes realizaciones del artista: los retablos de la capilla
Contarelli de San Luigi dei Francesi y de la capilla Ceresi de Santa Maria del
Popolo, con La vocación de san Mateo y El martirio de san Mateo el primero, y
La crucifixión de san Pedro y La conversión de san Pablo el segundo. Son
obras, todas ellas, dominadas por una intensa acción dramática, muy
estudiadas desde el punto de vista compositivo y en las que se obtienen
resultados espléndidos con una gran economía de medios. En 1606,
Caravaggio mató a un hombre en una reyerta y se vio obligado a huir de
Roma, adonde, muy a su pesar, nunca pudo volver. Murió cuatro años después

al comienzo del Barroco (XVII). 1571. intentando con ello desmitificar los pasajes representados. La incredulidad de Santo Tomás (Caravaggio) Por Guillermo Rosés -Dic 2010 Pintura de Michelangelo Merisi de Caravaggio (Milan. aquejado de malaria. Artista de carácter atrabiliario y desde luego marcado por la impronta de su perfil innovador. donde trató de acercar la visión de las Sagradas Escrituras lo más posible a la realidad. que le hace aparecer como un cadáver. que podría parecer exageradamente prosaico. tomando el dedo de Tomás. La pintura está expuesta en el Neue Palais (Nuevo Palacio) de Postdam. cuyas dimensiones son 107x146 cm. Es una pintura al óleo (técnica ideada por Van Eyck) ejecutada sobre lienzo. Este hecho. Caravaggio ha ejecutado una composición que converge completamente en el punto de la llaga con el dedo metido. la definitiva demostración de su regreso desde el reino de los muertos. pero Tomás aún no cree en su identidad. de tal modo que la atención de los personajes del lienzo y la de los espectadores contemporáneos se ve irremisiblemente atraída por esta "prueba" física. En esta última época había pintado algunas obras en las que su dramatismo característico dejaba paso a una gran serenidad. El lienzo con la Incredulidad de Santo Tomás fue pintado para la familia Giuliani. La obra nos muestra el momento en que Cristo Resucitado se ha aparecido a sus discípulos. El cuadro muestra la escena evangélica del milagro de la resurrección de Cristo ante tres de sus discípulos. que lo mantuvo en su colección hasta que pasó al Neue Palais de Postdam. es la mayor prueba física del reconocimiento de Cristo. envuelto aún en el sudario (no es una túnica).en una playa solitaria. manteniendo sus huellas en el cuerpo de Jesús. Caravaggio dedicó su producción a la representación de escenas de la Biblia bajo el signo del naturalismo. lo introduce en su costado para hacer desvanecer las dudas que Tomás aún alberga acerca de la identidad de Cristo. 1610) realizada en torno al 1602. . cuando Jesús. por lo que Cristo mete uno de sus dedos en la llaga del costado. El pecho todavía está hundido y pareciera que la muerte se resiste a dejarlo marchar al mundo de los vivos. con el uso de modelos vulgares. Porto Ércole. iluminando el cuerpo de Cristo con un tono amarillento. El habitual naturalismo descarnado de Caravaggio se vuelve aquí casi de sentido científico: la luz fría cae en fogonazos irregulares sobre las figuras.

para dar vida a la respuesta que el Hijo de Dios se ve obligado a dar al tipo de hombre que puede que nos represente mejor. que es Tomás. La búsqueda del sentimiento de la obra. que no es el hombre sabio o cultivado. sino un hombre común de su tiempo. tratando de analizarla con los antecedentes del devenir de la historia del arte. La descripción realista con la que Caravaggio retrata a sus cuatro personajes nos acerca más a la primera concepción rupturista hacia lo romano y lo griego que Jan van Eyck concibió para sus modelos desnudos del Altar de Gante. que ignoraba el escorzo e imprimía a sus personajes una rigidez antinatural inspirada en el conocimiento más que en la vista. Y ello porque ya en Van Eyck la búsqueda de la plasmación de la realidad se halla presente. un simple obrero. es la fuerza de la literalidad de la cita evangélica (“trae tu mano y métela en mi costado”). Y es así en efecto. Aquí no hay lugar para las idealizaciones (como la representada en la Venus de Milo) que no mostraban verdaderos seres humanos. como en Caravaggio. Si la comunicación de la fe y el mensaje de la Historia Sagrada prevalecían en aquel periodo sobre la imitación de las . Porque lo que quiere transmitir el autor en su cuadro. Caravaggio es más atrevido e innovador –todo un contraste con el respeto a la tradición en el arte egipcio y bizantino-. del modo que considera más veraz. presente en el arte bizantino. y se guía de su propio instinto para eludir a toda costa la idealización visual (eufemística) y trasmitir así la escena. a quien la fe aún le basta. aunque el resultado sea bien distinto. echemos ahora la mirada atrás. su nueva interpretación de las Escrituras conduce a esa reacción general de reproche que identifica su obra con la vulgarización del mensaje. sino para las arrugas en la frente de un apóstol jornalero. aún a costa de la sorpresa negativa y de la actitud de rechazo que su obra puede causar en la mirada de sus contemporáneos de la Contrarreforma. ni en la ejecución. Lejos queda aquí lo griego. si consideramos el modo que tienen los ojos de reflejar lo que ven. Si para el artista griego la mirada de la realidad debía aparecer embellecida. tal cual es. Esa misma rigidez. Caravaggio la presenta descarnada. no parece ser la señal que dirija la mano de Caravaggio. No se aprecia rastro de ese arte. se halla del todo ausente en los personajes de este cuadro.Para la lectura de esta obra. característica de los artistas del Medievo. ni en los fines perseguidos. Nada hay en ella del arte egipcio.

como primer antecedente de la ruptura del esquema bizantino. con su técnica del claroscuro. Brunelleschi proporcionó las reglas matemáticas de la perspectiva. . o ya entrado el XX. como en el retrato que hizo a su madre. realzando el carácter realista de la escena con el uso maestro de sus luces y sombras. que se atrevió a plantear la belleza artística a partir de una realidad completamente alejada de la belleza objetiva. Quizá ese declive tuviera lugar a finales de ese siglo. A partir de Giotto. además de en Van Eyck. con el apogeo de la novela naturalista cuyo más probable iniciador pueda haber sido Zola. que la luz de Caravaggio alza a la cota de la perfección.cosas del mundo. en Caravaggio la transmisión de ese mensaje sólo cabe realizarla a partir de una representación fidedigna de lo que el autor entiende que sucedió en la realidad. Quizá sí podamos encontrar otro buen antecedente. en artistas del Cinquecento como Durero. habiendo sido precisamente la segunda mitad de esta centuria la que acogiera el fenómeno del naturalismo. No deja de sorprendeme el comentario de Ernst Gombrich acerca de que el gusto por la pintura de Caravaggio decayera en el siglo XIX.