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Capítulo

I
“LA FAMILIA”

LA FAMILIA

1.1. LA FAMILIA: ANTECEDENTES HISTÓRICOS


La conformación de la familia moderna es un prolongado proceso que se desarrolla
en Europa con la transición de la sociedad preindustrial a la sociedad industrial y el
auge de la burguesía durante los siglos XVIII y XIX.

La familia nuclear, conformada por un matrimonio y sus hijos, de constitución


voluntaria y fundada en la relación afectiva de los cónyuges, es relativamente nueva
en la historia. Conceptos como la igualdad entre los hijos, la infancia entendida como
una etapa diferente de la vida, el sexo relacionado al amor y no sólo a la procreación,
la intimidad de la vida de familia, con una madre, un padre y unos niños que se
protegen y se quieren, no estaban suficientemente generalizados y comprendidos así
entre los chilenos de comienzos del siglo XIX. Diferentes autores sostienen que el
paso desde la familia concebida como un espacio productivo y público hacia la familia
constituida como un espacio afectivo y privado, es una conquista moderna.1

Durante las últimas décadas del siglo XX la familia ha sido afectada por las
transformaciones que han ocurrido en el mundo, como todas las instituciones. De
hecho, los cambios en el sistema familiar han sido de tal envergadura, que el
concepto ya no representa plenamente a la realidad a la que remite. En este sentido,
las familias constituyen en la actualidad instituciones que parecen iguales que
siempre desde afuera, y llevan los mismos nombres, pero por dentro son bastante
diferentes. Seguimos hablando de la nación, la familia, el trabajo, la tradición, la
naturaleza, como si todos fueran iguales que en el pasado. No lo son. La parte
exterior permanece, pero por dentro han cambiado y esto está ocurriendo no sólo en
Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, sino prácticamente en todas partes

1.2. DEFINICION

La familia es un rasgo sobresaliente de organización social de todas las sociedades.


Se define algunas veces como la institución social fundamental. La familia responde o
se relaciona con algunas de nuestras necesidades fundamentales.
La familia es el marco que contiene a los miembros que crecen en ella. Se la concibe
como un sistema abierto, como una totalidad. Cada uno de los miembros está
1
LOPEZ, Martín Enrique. familia y sociedad. una introducción a la sociología, editorial rialp, Madrid, 2000.
íntimamente relacionado y, por lo tanto, la conducta de cada uno influirá en los
demás.
La familia se subdivide en sub-sistemas. Estos, a su vez, se agrupan de acuerdo a la
relación que mantienen entre sí.2

Las relaciones que se establecen en la familia son:

• Simétricas: aquellas en las que se actúa de manera igualitaria. Por ejemplo, el


sub-sistema fraternal o el subsistema marido-mujer.
• Complementarias: aquellas en las que hay asimetría en la relación. Por ejemplo,
las relaciones madre-hijo.

La familia es el núcleo o el epicentro donde se forma la sociedad o el país. Por esta


razón no debe ser maltratada, violada, esclavizada, ignorada por su color de piel,
desterrada por sus orígenes o principios de religión. Tampoco debe ser odiada por el
sitio donde se ubica o vive en este mundo. Por lo que cabe resaltar que es la unidad
sistemática y una categoría taxonómica situada entre el orden y el género; o entre la
superfamilia y la subfamilia si estuvieran descritas.

1.3. IMPORTANCIA

La familia es de suma importancia por ser la célula original de la sociedad humana y


los principios y valores familiares constituyen el fundamento de la vida social. Por
ello, la sociedad tiene el deber de sostener y consolidar la familia. Los poderes
públicos, por su parte, deben respetar, proteger y favorecer la verdadera naturaleza
de la familia, los derechos de los padres, de los hijos y el bienestar doméstico. 3

Más que una simple unidad jurídica, social y económica, la familia debe ser, ante
todo, una comunidad de amor, de enseñanza y de solidaridad. Si partimos de la base
que una familia la constituye una pareja y los hijos que hayan procreado, nos
daremos cuenta que es en el seno de la misma, donde los niños deben aprender los

2
GIMENO, Adelina. La familia: el desafío de la diversidad, editorial Ariel, Barcelona, 1999.
3
MORANDÉ, Pedro. Familia y Sociedad Reflexiones sociológicas, Editorial Universitaria, S.A. Santiago de Chile, 1999.
principios y valores que guiarán su futuro comportamiento y los que les servirán para
escoger entre el bien y el mal una vez que crezcan.

1.4. TIPOS DE FAMILIA

Dada la diversidad existente, no podemos afirmar que todas las familias son iguales,
por lo tanto, dado ciertos criterios de clasificación como el tipo de hogar, la
composición de la familia, las relaciones de parentesco, entre otros; las familias se
pueden dividir en:

a) Familia nuclear: está integrada por una pareja adulta, con o sin hijos o por uno de
los miembros de la pareja y sus hijos. La familia nuclear se divide en tres tipos de
familias:
b) Familia nuclear simple: integrada por una pareja sin hijos.
c) Familia nuclear biparental: integrada por el padre y la madre, con uno o más hijos.
d) Familia nuclear mono parental: integrada por uno de los padres y uno o más hijos.
e) Familia extensa: integrada por una pareja o uno de sus miembros, con o sin hijos,
y por otros miembros, parientes o no parientes.
f) Familia extensa biparental: integrada por el padre y la madre, con uno o más hijos,
y por otros parientes.
g) Familia extensa mono parental: integrada por uno de los miembros de la pareja,
con uno o más hijos, y por otros parientes.
h) Familia extensa amplia (o familia compuesta): integrada por una pareja o uno de
los miembros de esta, con uno o más hijos, y por otros miembros parientes y no
parientes.
i) Familia Reconstituida (o también llamada ensambladas): es decir, uno de los
padres vuelve a formar pareja, luego de una separación o divorcio, donde existía a
lo menos un hijo de una relación anterior.
j) Familias provenientes de un divorcio, en la cual uno de los cónyuges tiene hijos
previos o ambos tienen hijos previos.
k) La Familia reconstituida más antigua, la de toda la vida, es la que proviene la
figura del padrastro o madrastra.
1.5. LA FAMILIA COMO PROTECTORA DE LOS NIÑOS

La sociedad globalizada urbana ha entrado sin remedio en la familia, haciéndose


cargo de múltiples funciones que tiempo atrás se consideraron únicamente como
deberes familiares. Enseñar a hablar a los hijos, enseñarles a caminar bañarlos y
alimentarlos eran deberes de la familia específicamente de la madre, hoy ésta sale a
trabajar y los niños quedan al cuidado de otros, la nana, la televisión, jardines
infantiles y en los hogares pobres, la calle. 4

1.6 LA FAMILIA Y SU FUNCIÓN EDUCADORA

La familia educa múltiples facetas de la personalidad, a distintos niveles. Lo más


superficiales de estos niveles (Educación intelectual, Educación cívica, Educación
estética, etc.) son los que pueden confiarse a otras instituciones sociales, como a la
escuela. Los más fundamentales, en cambio, como la intimidad y el calor familiar,
son casi imposibles de ser trasferidos

Lo que de un modo más insustituible ha de dar la familia a un niño, es la relación


afectiva visto esto en mayor medida cuanto más pequeño sea el hijo. En los
primeros años de su vida esa corriente afectiva es para él, una verdadera necesidad
biológica, como base de la posterior actividad fisiológica y psíquica. Se le inducen
actitudes y habilidades necesarias (andar, hablar, respuesta afectiva a la sonrisa,
etc.), que, si no se educan en el momento oportuno, luego ya no es posible
imprimirlas en el niño.

A medida que el niño va creciendo, cuenta menos el papel condicionante del afecto
materno y el familiar para dar creciente entrada a factores externos a la familia,
aunque la primera situación nunca llega a romperse del todo.

4
CASTILLO CEBALLOS, Gerardo. La educación de la amistad en la familia, 3era edición, ediciones EUNSA, Pamplona,
1992.
1.7. VALORES EN LA FAMILIA

Los Valores entre los miembros de una familia establecen relaciones personales
que entrañan afinidad de sentimientos, de afectos e intereses que se basan en el
respeto mutuo de las personas. Son:

a) La Alegría:

La alegría es un valor que se siembra primeramente en el seno familiar. Es en el


núcleo familiar donde se procura que los miembros se ayuden unos a otros en
sus necesidades, en la superación de obstáculos y dificultades, así como el
compartir los logros y éxitos de los demás.

En el fondo lo que se fomenta es dejar el egoísmo a un lado, buscando el bien y


compartir con el otro. Cuando nos centramos en nuestras preocupaciones y no
estamos dispuestos a ayudar a los que nos rodean somos egoístas. El egoísta no
suele ser una persona alegre. Es en este darse a los demás miembros de la
familia donde se obtiene la alegría.5

b) La Generosidad:

La generosidad es uno de los valores que se fomentan en la vida familiar.


Entendiendo por generosidad el actuar en favor de otras personas
desinteresadamente y con alegría. Hacer algo por otras personas puede
traducirse de diferentes maneras, por ejemplo, dar cosas, prestar juguetes, dar
tiempo para escuchar y atender a otro miembro de la familia, saludar, perdonar.

c) El Respeto:

El respeto hacia los demás miembros es otro de los valores que se fomentan
dentro de la familia, no sólo respeto a la persona misma, sino también a sus
opiniones y sentimientos. Respeto hacia las cosas de los demás miembros,
respeto a su privacidad, respeto a sus decisiones, éstas, por supuesto,

5
GRADOS, Fernando. El Tesoro de los Valores. Editorial Chirre S.A. Perú. 2006.
adecuadas a la edad de la persona. Es en la familia donde el niño aprende que
tanto él o ella como sus ideas y sentimientos merecen respeto y son valorados.6

d) La Justicia:

La justicia se fomenta en el seno de la familia al establecerse lo que


corresponde a cada miembro de la misma. Recordemos que la justicia consiste
en dar a cada uno lo que les corresponde. Una persona que se esfuerza
constantemente por respetar los derechos de los demás y le da a cada uno lo
que debe, tiene la virtud de la justicia.

e) La responsabilidad:

La responsabilidad supone asumir las consecuencias de los propios actos, no


solo ante uno mismo sino ante los demás. Para que una persona pueda ser
responsable tiene que ser consciente de sus deberes y obligaciones, es por
ello, de gran importancia que los hijos tengan sus responsabilidades y
obligaciones muy claras. Por ejemplo, el niño debe tener claro que es su
responsabilidad la calidad y el esfuerzo en sus estudios, que debe poner el
mayor trabajo y empeño en esta actividad, en beneficio propio y en respuesta a
la oportunidad que le brindan sus padres.7

El desarrollo de la responsabilidad en los hijos es parte del proceso educativo,


esto con vistas a la participación de los hijos en la vida familiar primero, y a la
vida en sociedad después, de una manera responsable y autónoma.

f) La lealtad:

La lealtad surge cuando se reconocen y aceptan vínculos que nos unen a otros,
de tal manera que se busca fortalecer y salvaguardar dichos vínculos así como
los valores que representan. La aceptación y el reconocimiento de este vínculo
no se centran hacia el futuro, como una posibilidad, sino que es una realidad
actual. Este vínculo no pasa con el tiempo, es profundo, suele madurar y
fortalecerse a la larga.

6
GRADOS, Fernando. El Tesoro de los Valores. Editorial Chirre S.A. Perú. 2006.
7
Ibidem.
En la familia es donde surgen y se fortalecen este tipo de vínculos, por ejemplo,
un niño pequeño aprende a ser leal al esforzarse por ayudar a los demás, al
procurar hacer todo lo que pueda para cumplir con lo que sus padres le dicen
que es bueno. Se muestra lealtad entre los hermanos al apoyarse, defenderse y
ayudarse ante las dificultades, ante la amenaza de personas o circunstancias
ajenas a la familia.

g) La autoestima:

La autoestima es uno de los valores fundamentales para el ser humano


maduro, equilibrado y sano. Este valor tiene sus raíces y fundamentos en el
núcleo familiar.

Se entiende por autoestima la visión más profunda que cada persona tiene de
sí misma, influye de modo decisivo en las elecciones y en la toma de
decisiones, en consecuencia conforma el tipo de vida, las actividades y los
valores que elegimos.8

Desde niños vamos construyendo el concepto de nosotros mismos de acuerdo


a los mensajes recibidos de nuestros padres, hermanos, familiares, amigos y
maestros. Es la suma de la autoconfianza, el sentimiento de nuestra valía
personal y de nuestra capacidad.9 Ésta se basa en la variedad de
pensamientos, sentimientos, experiencias y sensaciones que hemos ido
acumulando a lo largo de nuestra vida, pero principalmente a lo largo de
nuestra infancia y adolescencia. Si queremos construir una personalidad fuerte
y equilibrada, es de vital importancia que como padres hagamos sentir a
nuestros hijos que son dignos de ser queridos con un amor incondicional, es
decir, no condicionado a su comportamiento, calificaciones o actitudes.

Elevar la autoestima de nuestros hijos es de vital importancia, ya que


contribuimos a que desarrolle la convicción de que es estimado y valorado, que

8
GRADOS, Fernando. El Tesoro de los Valores. Editorial Chirre S.A. Perú. 2006.
9
RAMOS LEANDRO, Aníbal. Educación en Valores Morales y Actitudes Positivas. Ediciones y representaciones B.
HONORIO J. Perú. 2003.
es competente para enfrentarse a la vida con confianza y optimismo, y que es
merecedor de la felicidad.

1.8. LA COMUNICACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS

Muchos padres piensan que lo más importante en la comunicación es proporcionar


información a sus hijos. Decirles que coman las verduras y llevarlos de la mano, sin
embargo son expresiones de amor y cuidado.

La comunicación tiene una función importante en toda familia; es un puente de


doble vía que conecta los sentimientos de padres e hijos. La comunicación
saludable es crucial para ayudar a los niños a desarrollar una personalidad
saludable y buenas relaciones con los padres y los demás. Le da al niño la
oportunidad de ser feliz seguro y sano en cualquier circunstancia.

1.9. MATERIALES QUE CONSTRUYEN UNA COMUNICACIÓN

1. Estar disponible. los niños necesitan sentir que sus padres son asequibles para
ellos. esto significa estar dispuestos a tener tiempo para sus hijos. aunque sean 10
minutos diarios de comunicación con su hijo a solas fortalece este puente de doble
vía. estar disponible también significa sintonizar y hablar de algo importante. ser
capaz de entender y hablar sobre sus propios sentimientos así como también los de
su hijo, es otra parte importante de estar asequible.
2. Saber escuchar ayuda a su niño a sentirse amado aun cuando está enojado y
usted no puede hacer nada para arreglar el problema. pregúntele a su hijo por sus
ideas y sentimientos, también trate de comprender lo que está diciendo. lo que trata
de decirle es importante para él, aunque a veces no lo sea para usted. no necesita
estar de acuerdo con lo que está diciendo pero saber escuchar lo ayuda a calmarlo y
así el podrá escucharlo a usted después.
3. Demostrarle empatía, es decir, sintonizar con el niño y hacerle saber que a usted
le importan sus sentimientos, demostrar empatía significa su capacidad para entender
lo que su hijo siente en ese momento.
4. Ser un buen mensajero, si el niño se siente escuchado y atendido estará más
dispuesto a escucharlo, asegúrese que lo que usted diga, su tono de voz y lo que
haga, envíen el mismo mensaje.
5. Use palabras para comunicar a su hijo lo que usted quiere que el haga, aun
cuando le esté marcando límites a un niño pequeño puede usar palabras mientras lo
sujeta. resalte las buenas actitudes y comportamientos de su hijo, ayúdelo a
apreciarse a sí mismo. no diga las cosas a los gritos porque ellos muchas veces no
saben diferenciar claramente lo que está mal.
6. Ser un buen modelo, ya que los niños pequeños aprenden mejor copiando lo que
hacen sus padres que lo que le dicen. utilice muchas palabras para explicar los
sentimientos, le ayudara al niño a hacer lo mismo, las palabras son el mejor medio
para tratar con sentimientos fuertes. expresar sus sentimientos en vez de actuar
ayuda a los niños a controlarse, tanto en el hogar como en el colegio.
Capitulo
II
“PROBLEMAS FAMILIARES”
PROBLEMAS FAMILIARES
2.1. DEFINICION

Los conflictos no son situaciones patológicas, sino momentos evolutivos, de


crecimiento de la familia, que atraviesan todos los seres humanos. No obstante, hay
crisis que se acarrean durante toda la vida y que pueden convertirse en
disfuncionales si no se logra una solución o cambio favorable.
Como ejemplos de problemas familiares podríamos citar: las situaciones de
infidelidad, la separación de los padres, la entrada en la adolescencia de los hijos,
la muerte de un miembro de la familia, también la pérdida de trabajo, un embarazo
precoz de una hija, una mudanza, etc. Son infinitas las situaciones que causan
conflictos dentro de la familia. Estas crisis son fundamentales y evolutivas, pero hay
que tener en cuenta que lo que puede ser motivo de conflicto en un hogar, en otro
puede no serlo. 10
Dependerá del conflicto y de la vulnerabilidad de la familia ya que cada familia es
única, tiene una historia irrepetible y cuenta con recursos (hábitos, pautas de
conducta, reglas, etc.) y limitaciones propios de su identidad.

2.2. ¿CUÁNDO EXISTE UN PROBLEMA FAMILIAR?

Un problema familiar existe cuando una familia se encuentra a la deriva y sin


dirección clara. En palabras simples, una situación de tensión hace presión en la
10
FROMA WALSH. "El concepto de resilencia familiar: crisis y desafío" en revista "Sistemas Familiares". Editorial Nueva
visión. Madrid. 1998.
familia y se requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles, los
valores y los objetivos se pierden y se hacen confusos en la medida que el conflicto
siga permaneciendo en el sistema, es decir, en la familia.11
Los problemas, crisis y conflictos en la familia hacen necesario un cambio, que a su
vez llevarán a redefinir un nuevo sistema de relaciones en la familia. El cambio
fundamental que se espera definirá nuevas formas de comportamiento de los
miembros de la familia. Todo aquello que implica un cambio permite crecer y
aprender de nosotros y de quienes nos rodean. Por lo tanto, los problemas
familiares son avances y crecimientos, que se experimentan en todo grupo humano,
en toda familia.

Además, siempre existen obstáculos que van a interferir en el cambio de la vida


familiar. En general, estos están encubiertos y una manera de identificarlos
objetivamente es con la ayuda de terapia. Los obstáculos, aparecen en las reglas
de la familia, en las metas y objetivos de la familia, en la definición de los roles de
cada miembro, en la comunicación, en la historia familiar y en la intimidad de cada
uno. 12
Así mismo, quienes necesitan de un trato delicado y cuidadoso son los niños, por
ser los más vulnerables debido a que su estructura mental, emocional y física, se
encuentra en formación. Por ello, es común encontrar problemas de autoestima,
depresiones, inadaptación social, enuresis secundaria, problemas académicos, que
se evidencian tras un conflicto o problema familiar.
Cuando la familia atraviesa un conflicto se encuentra sin dirección, está en un
momento de desarmonía, desequilibrio, aparecen problemas que no fueron
resueltos cuando aparecieron y que quedaron enterrados. El conflicto aparece
cuando una situación de tensión presiona a la familia.. Los valores y objetivos
pierden importancia.

2.3. OBSTÁCULOS QUE DIFICULTAN EL PROGRESO DE LA FAMILIA


Es difícil que la familia reconozca los obstáculos que les impiden avanzar, debido a
que suelen estar encubiertos. Algunos obstáculos son:

11
Ibidem.
12
FISHMAN, Charles. "Técnicas de terapia familiar". Editorial Paidos. Barcelona.1997.
• En la comunicación: secretos familiares (cuestiones encubiertas dentro de la
familia que pueden o no ser explícitas). En las familias no está aprobado
expresarse abiertamente y hablar de "ciertas cosas", palabras o cuestiones que no
pueden ni siquiera ser mencionadas.

• En la intimidad: Es importante que los miembros de la familia sepan que las


conductas que realizan influirán a otros. En estos casos son frecuentes las
coaliciones, alianzas, madres que sofocan a sus hijos, y todo tipo de relaciones
que dificulten el cambio.

• En los roles: Cada familia asigna roles a sus miembros (que determinar quién
hace qué). Lo disfuncional es la rigidez en la asignación de estos roles. Es decir,
por ejemplo, si el hombre y la mujer cocina, y alguno de los dos llega a tener algún
inconveniente el otro podrá reemplazarlo (por considerar que desempeñar el rol
del otro no es apropiado), así aparecerá el conflicto. Otro obstáculo son los roles
que no son tenidos en cuenta. Por ejemplo, nadie lava los platos y el conflicto
aparece cuando ya no hay más platos limpios, o cuando la pileta rebalsa de vajilla
sucia. Hay familias que otorgan cierta susceptibilidad a uno de sus miembros, y
sólo esa persona es vista como portador del problema, creyendo que si se logra
cambiarlo desaparecerá el conflicto.

• En las reglas: Las reglas son las que prohíben hacer determinadas cosas. Y son
disfuncionales cuando se rigidizan y se vuelven intolerantes.

• En los objetivos: Cuando la familia se propone metas que rara vez son
alcanzables. Por ejemplo, cuando la familia pretende que su único hijo estudie en
una universidad prestigiosa y exigente académicamente. Pero ¿Qué pasa si éste
no lo logra? Estar en contra del divorcio y tener que enfrentarse a esta situación
puede ser catastrófico.

• En la historia de la familia: Aparecen cuestiones que no han sido resueltas. Y se


escuchan frases como la de "María nunca..." o "Juan siempre...". Pero, por
supuesto, cada miembro va a tener su propia versión de los hechos que muchas
veces puede no coincidir con la de los demás.

2.4. ¿CÓMO SOPORTAR LOS PROBLEMAS FAMILIARES?


Un conflicto puede derrumbar a una familia, pero también puede emerger de la
crisis fortalecida y con mayores recursos. Esto dependerá de la capacidad de
cada miembro de la familia enfrentarla y de reponerse de ella.

La autora Froma Walsh (1998), propone, el concepto de "resilencia" para


explicar esto. Este hace alusión a la manera en que una familia se prepara para
hacer frente al conflicto.

Las comunicaciones que surgen dentro de la familia, su organización, los recursos


y limitaciones con los que cuenta, la forma habitual de resolver los problemas, los
sistemas de creencias que la rigen, van a influir en el modo en que ésta enfrente la
crisis.13

Es fundamental que los miembros colaboren entre sí y que se tengan confianza


para poder superar con eficacia cada situación que se les presenta.

Estudios sobre la "resiliencia" demuestran que ésta es una condición innata y que
además depende de factores adquiridos a lo largo de la vida. Las fuentes de la
"resiliencia" se encuentran fuera de la familia (en terapeutas, profesores, etc.).
Estas personas son quienes van a compensar las influencias perniciosas que hay
dentro del núcleo familiar.

Por lo tanto, los procesos que van a ayudar a la familia a enfrentar más
eficazmente las crisis y permitirle salir fortalecida de ella, pueden provenir desde el
interior o el exterior de la familia. Estos aspectos están relacionados con rasgos
personales, factores de protección en la familia y factores presentes en el contexto
social.14

Para sostener los conflictos, crecer y aprender de ellos es necesario que la familia
sea flexible, esté lo suficientemente cohesionada y que desarrollen una
comunicación sincera.

2.5. LOS NIÑOS FRENTE AL CONFLICTO FAMILIAR


13
PITTMAN, Frank. "Momentos decisivos. Tratamientos de fases en situación de crisis". Buenos Aires, Editorial Paidos.
1990.
14
Ibidem
Los niños suelen ser los miembros más vulnerables al conflicto. Por eso la familia si
no vive en un estado de armonía, puede presentar diferentes tipos de problemas
como por ejemplo la disminución de la autoestima y otros problemas psicológicos
(depresiones, comportamiento antisocial, entre otros).

2.7.1. Tratamiento
• La situación de conflicto en una familia debe ser atendida de inmediato, y
debe ser lo más breve posible.
• Identificar y definir la tensión es el requisito previo para resolver una crisis
familiar. De lo contrario se podría estar trabajando en una dirección incorrecta.
• El terapeuta brindará a la familia la posibilidad de que se escuchen, cosa que
suele ser poco frecuente en familias en crisis. Además les mostrará una visión
diferente de la situación, a partir de los relatos, sus observaciones del grupo,
la visión del mundo que tienen y sus valores; brindándoles elementos para
enfrentar al conflicto. Del mismo modo, es importante una participación activa
de todos los miembros en la terapia.
• Es importante aclarar que la terapia no cambia a las personas, que el
terapeuta no tratará de imponer "su verdad" a la familia. Sino que brindará a la
familia un alivio de la tensión. La familia misma constituye el agente de
cambio, ella misma debe encontrar los recursos para salir adelante y
reconocer sus limitaciones. El cambio deberá surgir de la familia, el terapeuta
sólo contribuye a impulsar su desarrollo.
• Para que la terapia tenga éxito y el cambio sea duradero se deben buscar
nuevas pautas de organización familiar.

2.6. ALGUNOS PROBLEMAS FAMILIARES


Los padres y niños también pueden crear problemas de angustia dentro de una
familia como la falta de comunicación y problemas de disciplina que son muy
comunes. El divorcio puede crear dificultades en la familia, a veces para todos los
miembros de la familia. A veces, la propia relación de pareja es el problema, por la
falta de comunicación, el conflicto constante, la falta de cercanía, etc.15

2.6.1. La Falta de Comunicación:

15
MORANDÉ, Pedro. Familia y Sociedad Reflexiones sociológicas, Editorial Universitaria, S.A. Santiago de Chile, 1999
Los miembros de la familia, generalmente evitan hablar unos con otros, o no
han aprendido a escuchar bien lo que otros están tratando de decir a través
de sus palabras, expresiones o acciones.

La falta de comunicación dentro de la familia es un problema real y


extremadamente común.

Comunicarse no es lo mismo que conversar. "Hablamos para ser


escuchados, pero lo que decimos y lo que escucha el otro es distinto, porque
detrás está la interpretación. Muchas veces escuchamos lo que queremos
escuchar, y eso bloquea la comunicación".

Algunas veces la familia es tan desligada que simplemente no hay espacios


para comunicarse. "Cada uno vive su vida independiente sin hacerse
demasiado caso. Los hijos tienen que caer en conductas disruptivas y
riesgosas para que el sistema acuse recibo de que algo pasa".

En el otro polo e igualmente disfuncionales son las familias aglutinadas, que


ante cualquier mínima sospecha de un problema acuden a un especialista.
"Si hay uno con problemas, todos viven angustiados. Conversan, porque
están muy juntos, pero no necesariamente se comunican. Crían niños
tímidos, inseguros y con pocas habilidades sociales". Una forma privilegiada
de comunicación con los niños es el juego y no la conversación, como suelen
preferir los adultos. "Otro momento de intimidad es antes de dormir. Los
niños suelen revelar asuntos importantes que les tienen preocupados y es
cuando están más dispuestos a contar algo".

2.6.2. La incapacidad para resolver los conflictos y desacuerdos:

Esto generalmente ocurre porque los miembros de la familia evitan el


examen de los problemas o incluso evitan admitir que los problemas existen.
Esta actitud ayuda a que los conflictos sigan, a la vez que provoca un cierto
malestar y descontento, se sienten más incómodos para enfrentar el
problema. Los niños son susceptibles a éste patrón de conducta ya que lo
aprenden de sus padres, los cuales se niegan hablar de sentimientos y
problemas.
2.6.3. Mala solución de los problemas:

Los miembros de la familia tienen problemas para decidir qué existen


realmente los conflictos, que son los responsables, de cuales son las
opciones para resolverlos, y como la familia puede actuar en consecuencia.
Es posible que no haya acuerdo sobre cuales son las prioridades dentro de
la familia.

Los familiares a menudo no han decidido como dividir las responsabilidades


familiares entre los miembros de la familia.

Cuando eso sucede, la vida familiar puede convertirse en caótica, y no


conseguir buenos resultados. En el otro extremo, algunas familias no son
flexibles a todos, y los miembros de la familia no se ayudan unos a otros al
reasignar responsabilidades familiares.

2.6.4. La intolerancia de las diferencias:

La familia funciona mejor cuando la individualidad de cada miembro de la


familia es reconocido y apreciado. Cada miembro de la familia tiene que
tolerar ésta característica y el respeto del individuo. Cuando los miembros de
la familia no exteriorizan sus sentimientos unos con otros, los niños no
tendrán un desarrollo sano, llegando a tener una autoestima bajas y unas
pobres relaciones sociales.

2.6.5. Dependencia de los demás:

Para que los niños tengan éxito en la vida necesitan sentirse capaces de
enfrentar los desafíos que encontraran en su camino. Si se les enseña a
depender de los demás (dentro de la familia o fuera de ella) no serán
capaces de desarrollar iniciativa y por lo tanto no tendrán éxito en la vida.

Como padre, su tarea es la de satisfacer las múltiples exigencias de la vida


familiar con la energía y la creatividad. Al hacerlo, le permitirá a sus niños,
crecer y desarrollarse en positivo, saludable y de ésta manera experimentará
la satisfacción y el éxito.

2.6.6. El desacuerdo en la forma de disciplinar a los hijos:


Es una de las situaciones más frecuentes de conflicto entre los padres, y que
a la vez impacta a los hijos, pues éstos se sienten culpables de ser la causa
de las discusiones.

Lo que provoca el problema es el enfrentamiento de dos estilos de educar


que no logran un punto intermedio. "La pareja, en vez de converger, van
polarizando sus posiciones, uno hacia la permisividad y el otro hacia el
autoritarismo, y muchas veces lo hacen no porque están convencidos de que
tiene que ser así, sino por compensación del otro".

La situación se ve potenciada por las culpas de los padres por dedicar poco
tiempo a sus hijos, "la que es aliviada permitiéndoles cosas que de otra
manera no harían". Plantea la importancia de establecer límites como única
vía de solución. "Múltiples factores influyen en la eficiencia de la autoridad
parental y, ante todo, el acuerdo entre padre y madre en tres asuntos
fundamentales: qué le vamos a permitir a nuestro hijo, qué no le vamos a
permitir y qué haremos cuando transgreda las reglas".

2.6.7. La dificultad para negociar y definir roles entre la pareja:

"Al no existir un modelo de normalidad para ser imitado por la pareja actual,
el gran desafío es desarrollar nuevas habilidades para crear su propio
modelo". Entre los acuerdos que se necesita negociar están, por ejemplo,
qué tiempo asignar a la relación padres–hijos y a la de pareja, y en qué
orden; a qué hijo atender primero y por cuánto tiempo, etc. "La tarea es
difícil, pero no imposible, y muchas veces genera conflictos debido a la
lealtad primaria irracional con la familia de origen. Cada uno se incorpora a la
familia con su mochila y dice a mí me educaron de esta manera entonces, yo
replicaré este modelo porque estoy convencido de que es bueno".

Hay etapas más críticas en la definición de roles, como cuando la mujer se


siente con más tiempo libre porque los hijos crecieron, y decide retomar su
trabajo, o cuando hay mucha disparidad en el desarrollo emocional y afectivo
de los miembros de la pareja. Otro factor que complica la definición de roles
tiene relación con la pugna por quién tiene el poder dentro de la pareja y la
familia, lo que se termina "en una competencia permanente de quién tiene la
razón, quién manda en cualquier cosa, en el desautorizar al otro delante de
los hijos, en rebatir casi por principio lo que el otro dice, sobre todo delante
de terceros". Un factor conciliador en la negociación es el que los
interlocutores se consideren pares. "Aquí no puede haber uno más sabio o
más maduro o más sano síquicamente. Hay quienes han comparado la
familia con el mundo de las empresas. Y la necesidad de constituir una
"sociedad parental y conyugal" es indispensable en el mundo que nos toca
vivir".

2.6.8. Falta de tiempo familiar:

Muchas veces los hijos dicen: "mi padre no me conoce". "Para conocer a
alguien hay que dedicar tiempo a esa relación, y el tiempo compartido en
familia es una forma concreta de demostrar el amor que sentimos por los
otros".

A diferencia de los otros problemas, éste no es reconocido por los miembros


de la familia, y rara vez es motivo de consulta, "pero tiene enorme relevancia
para la calidad de vida familiar". Lo que atenta contra ella es el estilo de vida
actual, que implica largas jornadas laborales, "sin mencionar lo complicado
que resulta para algunas personas obtener permisos para cuidar a un hijo
enfermo. A esto se suma una sociedad marcada por el individualismo. Hoy el
núcleo fundamental de la sociedad no es la familia, sino el individuo".
Hay tiempos de convivencia familiar intransables, como la comida familiar.
"No debería ser pospuesta, porque para estrechar los lazos con los hijos se
necesitan espacios de interacción".

2.6.9. Manejo del dinero:

Los problemas relacionados con el dinero suelen estar ligados con los roles
dentro de la familia. "Un mayor riesgo de conflicto se da cuando ambos
trabajan, por el símbolo de poder que implica el dinero. Otro problema es
simplemente no hablar del asunto “plata” porque se considera que se está
poniendo en tela de juicio la confianza y honestidad del otro".
"Esto va a determinar la calidad de vida a que puede aspirar la familia;
supone explicitar las metas materiales que se pretende alcanzar, las
posibilidades de ahorro, el barrio en que se desea vivir o el colegio al que se
enviará a los hijos".

Está consciente de que suele ser particularmente difícil abstraerse de una


cultura en que primen el individualismo y el exitismo, "pero el dinero no
satisface las necesidades emocionales de los miembros de una familia".

2.7. DIEZ MANDAMIENTOS PARA SER BUENOS PADRES

1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.

Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen
que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida?
No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle
siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los
mimos también son imprescindibles. Está demostrado; los padres que no escatiman
besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y
son más pacientes con sus compañeros de juegos. Hacerles ver que nuestro amor es
incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, sus acciones o su
manera de comportarse será vital también para el futuro. Sólo quien recibe amor es
capaz de transmitirlo. No se van a malcriar porque reciban muchos mimos. Eso no
implica que dejen de respetarse las normas de convivencia.16

2. Mantén un buen clima familiar. Para los niños, sus padres son el punto de
referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños,
perciben enseguida un ambiente tenso o violento. Es mejor evitar discusiones en su
presencia, pero cuando sean inevitables, hay que explicarles, en la medida que
puedan comprenderlo, qué es lo que sucede. Si nos callamos, podrían pensar que
ellos tienen la culpa. Si presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden
asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.17

3. Educa en la confianza y el diálogo. Para que se sientan queridos y respetados,


es imprescindible fomentar el diálogo. Una explicación adecuada a su edad, con
16
FISHMAN, Charles. "Técnicas de terapia familiar". Editorial Paidos. Barcelona.1997.
17
Ibidem.
actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros. Y, por supuesto, ¡nada de
amenazas! Tampoco debemos prometerles nada que luego no podamos cumplir; se
sentirían engañados y su confianza en nosotros se vería seriamente dañada. Si, por
ejemplo, nos ha surgido un problema y no podemos ir con ellos al cine, tal como les
habíamos prometido, tendremos que aplazarlo, pero nunca anular esa promesa.

4. Debes predicar con el ejemplo. Existen muchos modos de decirles a nuestros


hijos lo que deben o no deben hacer, pero, sin duda, ninguno tan eficaz como poner
en práctica aquello que se predica. Es un proceso a largo plazo, porque los niños
necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación nuestra, pero dará
excelentes resultados. No olvidemos que ellos nos observan constantemente y
"toman nota". No está de más que, de vez en cuando, reflexionemos sobre nuestras
reacciones y el modo de encarar los problemas. Los niños imitan los
comportamientos de sus mayores, tanto los positivos como los negativos, por eso,
delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice.18

5. Comparte con ellos el máximo de tiempo. Hablar con ellos, contestar sus
preguntas, enseñarles cosas nuevas, contarles cuentos, compartir sus juegos... es
una excelente manera de acercarse a nuestros hijos y ayudarles a desarrollar sus
capacidades. Cuanto más pequeño sea el crío, más fácil resulta establecer con él
unas relaciones de amistad y confianza que sienten las bases de un futuro
entendimiento óptimo. Por eso, tenemos que reservarles un huequecito diario,
exclusivamente dedicado a ellos; sin duda, será tan gratificante para nuestros hijos
como para nosotros. ellos les da seguridad saber que siempre pueden contar con
nosotros. Si a diario queda poco tiempo disponible, habrá que aprovechar al máximo
los fines de semana.

6. Acepta a tu hijo tal y como es. Cada hijo posee una personalidad propia que hay
que aprender a respetar. A veces los padres se sienten defraudados porque su hijo
no parece mostrar esas cualidades que ellos ansiaban ver reflejadas en él; entonces
se ponen nerviosos y experimentan una cierta sensación de rechazo, que llega a ser
muy frustrante para todos. Pero el niño debe ser aceptado y querido tal y como es,

18
FROMA WALSH. "El concepto de resilencia familiar: crisis y desafío" en revista "Sistemas Familiares". Editorial Nueva
visión. Madrid. 1998.
sin tratar de cambiar sus aptitudes. No hay que crear demasiadas expectativas con
respecto a los hijos ni hacer planes de futuro. Nuestros deseos no tienen por qué
coincidir con sus preferencias.19

7. Enséñale a valorar y respetar lo que le rodea. Un niño es lo suficientemente


inteligente como para asimilar a la perfección los hábitos que le enseñan sus padres.
No es preciso mantener un ambiente de disciplina exagerada, sino una buena dosis
de constancia y naturalidad. Si se le enseña a respetar las pequeñas cosas -ese
jarrón de porcelana que podría romper y hacerse daño con él, por ejemplo-, irá
aprendiendo a respetar su entorno y a las personas que le rodean. Muchos niños
tienen tantos juguetes que acaban por no valorar ninguno. A menudo son los propios
padres quienes, como respuesta a las carencias que ellos tuvieron, fomentan esa
cultura de la abundancia. Lo ideal sería que poseyeran sólo aquellos juguetes con los
que sean capaces de jugar y mantener cierto interés. Guardar algunos juguetes para
más adelante puede ser una buena medida para que no se vea desbordado y
aprenda a valorarlos.

8. Los castigos no le sirven para nada. Los niños suelen recordar muy bien los
castigos, pero olvidan qué hicieron para "merecerlos". Aunque estas pequeñas
penalizaciones estén adecuadas a su edad, si se convierten en técnica educativa
habitual, nuestros hijos pueden volverse increíblemente imaginativos. Disfrazarán sus
actos negativos y tratarán de ocultarlos. Podemos ofrecerles una conducta aceptable
con otras alternativas.20

9. Prohíbele menos, elógiale más. Para un crío es tremendamente estimulante


saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que además se sienten
orgullosos de él. No hay que escatimar piropos cuando el caso lo requiera, sino
decirle que lo está haciendo muy bien y que siga por ese camino. Reconocer y alabar
es mucho mejor que lo que se suele hacer habitualmente: intervenir sólo para
regañar. Siempre mencionamos sus pequeñas trastadas de cada día. ¿Por qué no
hacemos lo contrario? Si, con un gesto cariñoso o un ratito de atención resaltamos
todo lo positivo que nuestros hijos hayan realizado, obtendremos mejores resultados.

19
FROMA WALSH. "El concepto de resilencia familiar: crisis y desafío" en revista "Sistemas Familiares". Editorial Nueva
visión. Madrid. 1998.
20
Ibidem.
10. No pierdas nunca la paciencia. Difícil, pero no imposible, Por más que parezcan
estar desafiándote con sus gestos, sus palabras o sus negativas, nuestro objetivo
prioritario ha de ser no perder jamás los estribos. En esos momentos, el daño que
podemos hacerles es muy grande. Decirles: "No te aguanto"; "Qué tonto eres"; "Por
qué no habrás salido como tu hermano" merman terriblemente su autoestima. Al igual
que sucede con los adultos, los niños están muy interesados en conocer su nivel de
competencia personal, y una descalificación que provenga de los mayores echa por
tierra su autoconfianza. Contar hasta diez, salir de la habitación..., cualquier técnica
es válida antes de reaccionar con agresividad ante una de sus trastadas. En caso de
que se nos escape un insulto o una frase descalificadora, debemos pedirles perdón
de inmediato. Reconocer nuestros errores también es positivo para ellos.

2.8. DECÁLOGO DE UNA FAMILIA:

Hay ciertos consensos en que las siguientes variables de alguna manera ayudan a
que una familia viva con agrado.21

–Los límites generacionales están delimitados del tal manera que la estructura
jerárquica es clara y definida. Los padres son padres y no hermanos ni hijos de sus
hijos.
–Los hijos no son utilizados para resolver problemas conyugales ni involucrados
para hacer alianzas para algunos de los adultos.

–Los padres están bien diferenciados como adultos y tienen una identidad definida
con sus respectivas familias de origen: así mantienen una lealtad mayor con su
familia actual que con su familia de origen.

–Primero se es pareja y después se es padre. Esto significa cuidar y privilegiar el


espacio conyugal sin dejarlo invadir por los hijos.

–Se estimula el desarrollo de la identidad y autonomía de cada uno de los miembros


de la familia. Existe espacio para el crecimiento de todos y se fomenta la
independencia gradual de los hijos aceptando sus diferencias.

21
QUINTERO, Marina y Juan Leonel Giraldo. Sujeto y educación, hacia una ética del acto educativo, Editorial Universidad
de Antioquia, Medellín, 2001.
–La familia posee la flexibilidad para adaptarse a los cambios que son propios del
ciclo de vida familiar y las contingencias que deparan el vivir.

–Existe la posibilidad de mantener relaciones abiertas con personas extrañas a la


familia, tales como parientes, amigos, compañeros.

2.9. ACTITUDES QUE TODO PADRE DEBE DESARROLLAR CON SUS HIJOS
FOMENTAR LA AUTONOMIA22
 Establecer sus propias reglas.
 Ser independiente.
 Ser libre para hacer las cosas, etc.

ENSEÑAR EL RESPETO
 Respeto de si mismo.
 Respetar al otro.
 Respetar ideas y sentimientos de los demás.
 Respetar la diversidad de cultura.
 Respetar las etnias.
 Respetar el ritmo de vida, de aprendizaje, de ausencia y presencias.
 Respetar la integridad física, la vida, etc.

SABER DECIR “NO”


 Cuando alguien se equivoca para dárselo su pedido
 Cuando no esta de acuerdo con lo que se exige
 Si se afecta su dignidad, etc.
SABER COMUNICARSE
 Saber escuchar
 Saber pedir permiso para hacer uso de la palabra
FOMENTAR EL SENTIDO DE:
 La Solidaridad

22
RAMOS LEANDRO, Aníbal. Educación en Valores Morales y Actitudes Positivas. Ediciones y representaciones B.
HONORIO J. Perú. 2003.
 La Equidad
 La Justicia
 La Paz
 La Constancia
 La Integridad, etc.

DEBEMOS TENER PRESENTE DE UNA FAMILIA NUTRIDORA:

La casa en la que vive la familia es fundamental.

La limpieza y el orden son tareas importantes que se pueden realizar en común acuerdo
y designación de tareas, procurando que estas no ahoguen las relaciones entre los
miembros dedicándose férreamente a estas.

No olvidar expresar las opiniones y dejar que los hijos también se expresen.

Ser coherente, para que nuestro actuar y pensar se complementen.

Ser paciente, ayuda a la tolerancia y el respeto por los demás.

Demostrar nuestro cariño por los demás con nuestra actitud.

Alabar cuando algún miembro de la familia se destaque.

Acostumbrarse, a pedir perdón por los errores.

Mantener conversaciones familiares y tiempo de convivencia sistemática.

Escuchar siempre con atención

Crear situaciones de diversión familiar.

Mantener valores y reglas claras que no lleven a confusiones, y sean respetadas por
todos.

Los conflictos o problemas familiares son resueltos por los mismos miembros de la
familia, ya que, tienen las herramientas anteriormente descritas, que son tan necesarias e
imprescindibles en toda familia.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
 CASTILLO CEBALLOS, Gerardo. La educación de la amistad en la familia, 3era
edición, ediciones EUNSA, Pamplona, 1992.

 FERNÁNDEZ MOUJÁN, Octavio "Abordaje teórico y clínico del


adolescente". Editorial Nueva Visión. Buenos Aires.1997.

 FROMA WALSH. "El concepto de resilencia familiar: crisis y desafío" en


revista "Sistemas Familiares". Editorial Nueva visión. Madrid. 1998.

 FISHMAN, Charles. "Técnicas de terapia familiar". Editorial Paidos.


Barcelona.1997.

 GIMENO, Adelina. La familia: el desafío de la diversidad, editorial Ariel,


Barcelona, 1999.

 GRADOS, Fernando. El Tesoro de los Valores. Editorial Chirre S.A. Perú. 2006.

 LOPEZ, Martín Enrique. familia y sociedad. una introducción a la sociología,


editorial RIALP, Madrid, 2000.

 LOPEZ, Martín Enrique. Textos de Sociología de la Familia, editorial RIALP,


Madrid, 1993.

 MORANDÉ, Pedro. Familia y Sociedad Reflexiones sociológicas, Editorial


Universitaria, S.A. Santiago de Chile, 1999.

 PITTMAN, Frank. "Momentos decisivos. Tratamientos de fases en


situación de crisis". Buenos Aires, Editorial Paidos. 1990.

 QUINTERO, Marina y Juan Leonel Giraldo. Sujeto y educación, hacia una ética
del acto educativo, Editorial Universidad de Antioquia, Medellín, 2001.

 RAMOS LEANDRO, Aníbal. Educación en Valores Morales y Actitudes


Positivas. Ediciones y representaciones B. HONORIO J. Perú. 2003.

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