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LOS POLARES

Los Polares fueron una de las escasas bandas barcelonesas de la década de los años 60 que, al igual que Los Salvajes, Los Atilas o Los Stop, los mallorquines The Runaways, o los valencianos Los Huracanes, tuvieron la oportunidad de realizar unas prolongadas giras por la República Federal de Alemania. En tierras germanas, estas formaciones disfrutaron de las ventajas que ofrecía el hecho de poder actuar, constantemente, ante públicos muy exigentes, y también, de alguno de sus inconvenientes. El público alemán era gran conocedor de las corrientes «beat», del «Rock and Roll» y del «Rhythm and Blues», ya que estaban habituados a disfrutar de las mejores bandas del momento, y sus presentaciones en directo. Estos grupos españoles, pues, pudieron crecer como músicos, al observar a todas aquellas bandas punteras, como se desenvolvían en el escenario, como tocaban sus instrumentos…, y en ocasiones, hasta compartir escenario con alguna de ellas. Si a ello le sumamos el gran número de horas, que por término medio debían actuar ante diferentes públicos, en agotadoras sesiones diarias de varias horas de duración, con pocos descansos…, la profesionalidad de técnicos y músicos que los rodeaban, de la mano de los cuales pudieron conocer varios aspectos musicales, ver los estilos y aprenderse los repertorios con las canciones más en boga, en el mundo del Pop y el Rock anglosajón, y las poses y atuendos que estaban por allí de moda, para las bandas de Rock… Tenemos un cóctel de experiencias artísticas y vitales muy poderoso, que denota el gran bagaje musical, que a la vuelta de su periplo alemán, tanto los, a partir de ese momento, Mike and The Runaways 1 y Los Salvajes, traían en sus respectivos equipajes, razón por la cual estos grupos, emigrantes de la música, ya se encontraban preparados para el éxito. El nacimiento del grupo, como quinteto, acaeció entre finales de 1964 y comienzos de 1965 en Masnou, localidad próxima a Barcelona, la ciudad donde dieron sus primeros pasos como formación musical. En el verano de 1965, Los Polares se desplazan a la Costa Brava, a Malgrat de Mar, localidad gerundense en la que son contratados para actuar en un hotel-restaurante, llamado «Sabina». En algunas ocasiones, también, ejercían de sustitutos provisionales de Los Salvajes, que tenían su residencia veraniega en un local nocturno próximo, denominado «Los Flamencos».
Con el tiempo, y tras la fusión con miembros de los madrileños Los Sonor, se denominaron Los Bravos
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Los dueños alemanes del «Hotel-Restaurante Sabina», tendrán una capital importancia en el devenir de la trayectoria musical de Los Polares, ya que una vez acabada la temporada estival, la pareja germana propone a la banda, bajo su protección, que se desplacen a la República Federal de Alemania, con la intención de que se pulan musicalmente, y se empapen con las nuevas modas, vigentes en Europa, intentando repetir la aventurera experiencia de Los Salvajes. Los componentes del grupo deciden dar un paso al frente, muy arriesgado por aquel entonces, y hacerse profesionales de la música. Para lograr alcanzar ese difícil reto, la puesta en escena de su andadura musical profesional como conjunto, habrá de hacerse, necesariamente, desplazándose a Alemania. A lo largo de la estancia de Los Polares en tierras germanas, tuvieron la fortuna de poder curtirse en el circuito de clubes teutones, que por aquel entonces, estaban a la vanguardia mundial del Rock. Este fue, sin lugar a dudas, un buen lugar de aprendizaje, y a la vez, para el estreno profesional de los primeros compases del grupo. Llegaron a actuar durante una semana en el mítico «Star Club» de Hamburgo, y en otros locales similares. En tierras alemanas dejaron grabados algunos discos (inencontrables a día de hoy), dos singles/EP’s, que se titularon: “Disc Polares show band” y “Folk beat” (el segundo disco incluía instrumentos extraños en las canciones de Rock, como eran un arpa y un chelo).

Mientras que a su regreso, Los Bravos, a escala internacional, y Los Salvajes, a escala nacional, pudieron disfrutar de las mieles del triunfo, en el caso de Los Polares, no sucedió así, aunque dejaran sobradas muestras de su competencia profesional y de su capacidad artística. A su vuelta de Alemania, ya en el año 1966, Los Polares fijaron su residencia en la Calle Torrent Humbert, número 6, 1º, 2ª, de la localidad barcelonesa de Masnou. No tuvieron la fortuna comercial y la difusión que alcanzaron Los Bravos y Los Salvajes, debido fundamentalmente a que en 1966, existía un notable número de bandas que practicaban los sonidos más salvajes y rabiosos del «Rhythm and Blues», de importación netamente británica: Los Cheyenes, Los Salvajes, Los Gatos Negros, Los No, etc… Los componentes del grupo eran: - Juan Antonio Bautista (Murcia), voz solista. - Francisco Brias, - Antonio Andreu, - Fernando Escriba, - Alberto López, batería.

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Tan sólo tenemos constancia de que su existencia se prolongó hasta finales de 1967, sin saber si quiera, si lograron sobrevivir al año siguiente, 1968. Indudablemente, en su fugaz carrera, debió de influir notablemente la falta de éxito comercial, al menos, una gran repercusión mediática y el éxito masivo, que nunca llegaron a conocer. Los Polares se integraron en la escudería barcelonesa del «Rock de garaje», en dura competencia con todas las bandas que formaban ese movimiento musical, por reservarse un lugar propio entre las preferencias del público catalán. Ellos pudieron gozar de cierta popularidad en Cataluña, a tenor de las noticias recogidas en distintas fuentes de la época. A los pocos meses de su vuelta, tras el periplo alemán, Los Polares cubren parte de la temporada estival en el «Hotel-Restaurante Sabina», de Malgrat de Mar. Es por este tiempo cuando firmaron un contrato discográfico que les unió con el sello Sonoplay. Esta compañía, que más tarde se convertiría en Movieplay, estaba radicada en Madrid. Por aquel entonces, en 1966, bajo la dirección artística del argentino -afincado en la España de los sesenta-, Adolfo Waitzman, 2 tenía un catálogo netamente «mod»: The End, Glynt Johns, The Mode, Canarios y Pop-Tops. Tras la firma, Los Polares no tardaron en entrar en el estudio de grabación, para dejar registradas sus únicas 4 canciones, en España. El año 1966, fecha de la publicación de su único disco nacional, fue el del triunfo del «Rock de garaje» en España, que mayoritariamente practicaban bandas de Barcelona. La nómina de los grupos que se adhirieron a los sonidos del garaje, de forma eventual o permanentemente, era muy amplia, empezando por ellos mismos, pero liderada por Los Cheyenes, Los Salvajes y Los Gatos Negros. Además, también se hallaban dentro de este movimiento musical: Lone Star y Los Sirex (de forma ocasional, con algunas de sus canciones), Los Jóvenes, Alex y Los Findes, Los No, Los Go-Gó, Los Zooms, Los Marshalls, The Finder’s, Los Wikingos, Los Tonks, Los/Els Dracs, Los Watts, Los Tiburones, Don & Banda Club, The Bonds, Los Nivram (de Granollers), etc… Pero este estilo también lo practicaron bandas de otras procedencias geográficas como los madrileños Los Shakers, los valencianos Los Huracanes y The True (Alicante), los mallorquines The Four Winds and Dito, Los Pops y Los Brujos, o los orensanos Los Murciélagos, entre otros, extendiéndose así, a otras partes del territorio español. El «Rock de garaje» español de los años 60 es otro sonido importado más, pero contrariamente a lo que ocurría, por aquel entonces, en otras latitudes europeas, no procedía de Norteamérica, sino que tiene unas evidentes raíces londinenses, entre las cuales se llegaban a confundir el propio «Rock de garaje» con el «British Rhythm and Blues», de bandas como: The Rolling Stones, The Kinks, The Small Faces, The Who, The Spencer Davis Group, The Yardbirds, The Troggs, Manfred Mann o los originarios de Newcastle, The Animals. Todos estos grupos ejercieron una gran influencia sobre los jóvenes músicos españoles de este momento.
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Adolfo Waitzman Goldstein nació en Buenos Aires, el 4 de Mayo de 1930 y falleció en Madrid, 9 de Mayo de 1998. Fue ante, todo un músico y compositor, argentino -de ascendencia judía-, pero afincado en España, desde principios de los años sesenta. Fue en España donde desarrolló toda su carrera profesional, siendo autor de numerosísimas bandas sonoras para largometrajes (más de setenta películas) tan conocidos como: “La gran familia” (Fernando Palacios, 1962), “Atraco a las tres” (José María Forqué, 1962), “Los chicos con las chicas” (Javier Aguirre, 1967) o “Las 4 bodas de Marisol” (Luís Lucia, 1967). También compuso diversas sintonías para programas y series de T.V.E. como la de “¡Un, dos, tres… responda otra vez!”. Se casó, el 22 de Agosto de 1969, con la cantante Encarnita Polo Oliva (Sevilla, 22 de Enero de 1939), con la que tuvo una hija, Raquel, en 1970. La pareja se divorciaría en 1978. Produjo y arregló para Encarnita Polo varias canciones, entre ellas “Pepa Bandera” (1969) y “Paco, Paco, Paco” (1970), que se convirtieron en grandes éxitos en la voz de Encarnita Polo. Adolfo Waitzman creó, con estas piezas, un estilo musical que sería etiquetado como «Flamenco-pop».

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Resultado de todo ello fue un estilo en el que predominaban las guitarras afiladas, y las secciones rítmicas caracterizadas por su contundencia, y cuyo peculiar sonido acabó por impregnar a las composiciones y adaptaciones de buena parte los grupos nacionales de primer o segundo orden, entre los años 1966 y 1967 (para muestra: “La moto”, “Going nowhere” y el “Como nadie más” de Los Bravos, o el “¡A mí con esas!”, “You know” y el “Pasaporte” de Los Brincos). Sin embargo, no todo el sonido de Los Polares era «Rock de garaje». Su posición en la vanguardia de ese movimiento musical barcelonés, y su amplio bagaje estilístico, traído como equipaje de su estancia en Alemania, los hacía muy permeables a las novedades de otras latitudes. Ello explica que llegaran a incluir en su repertorio también, algunos temas pioneros de la «proto-psicodelia» hispana, o que se acercaran al «soul» norteamericano.

Registraron cuatro temas, que se editaron un único disco, “¡Qué chica tan formal!” (EP Sonoplay SBP-10.021, 1966). Aunque fue grabado en el mes de Septiembre de 1966, en los estudios que la compañía Sonoplay-Estudios Moro-Movierecord poseía en la Avenida de América, de Madrid; tendría que esperar hasta finales de ese mismo año, para ser más concretos, en Diciembre, para ver cómo finalmente era publicado, en el mercado nacional.
“Tras su gira por Alemania, Los Polares acaban de regresar dejando una inolvidable estela de éxitos. Su optimismo e ilusión, la afición y esfuerzo de todos ellos, por triunfar, les ha hecho conseguir grandes cosas dentro de la música joven española; por eso, Juan, Francisco, Antonio, Fernando y Alberto, serán, muy pronto, ídolos para toda la juventud española, como hoy lo son de la catalana.” Notas de la contraportada del EP “¡Qué chica tan formal!” (1966).

El disco cuenta con algunos cortes enmarcables en los albores de la «contracultura hippie» peninsular, como la versión de “California dreamin´” (1965), de The Mama’s and The Papa’s, que junto al “Eight miles high” de The Byrds (1966), el “San Francisco” de Scott McKenzie [Philip Blondheim] (1967), el “Let’s go to San Francisco” de The Flowerpot Men (1967), y sobre todo, “All you need is love” (1967) y “Lucy in the Sky with diamonds” (1967) ambas de The Beatles, que fueron los primeros «hits hippies».

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Sin embargo, la mayor parte de los sonidos contenidos en el vinilo son propios de la marca de fábrica de Barcelona, con el sonido más britanizado y cavernario del momento. Tal y como se recogía en la revista «Fans» la fuerza de Los Polares “es extraordinaria… Llevan metralla en la sangre y sus interpretaciones superan al propio ritmo.” 3 Un prometedor y excelente disco, que por desgracia, no tuvo continuidad. Su contenido musical era el siguiente: - “¡Qué chica tan formal!” (“Respectable”, composición de los hermanos O’Kelly Isley / Rudolph Isley / Ronald Isley, e interpretada por ellos mismos, The Isley Brothers). 4 Los Polares hacen una revisión personal, cruce de «soul» y «Rock de garaje», siendo la adaptación resultante un tema muy cañero, con guitarras llenas de distorsión, y dotado de un ritmo demoledor, muy superior a la versión de los mallorquines Los Bohemios, que la grabaron con posterioridad, en 1967. El desarrollo de la letra, medio dialogada, es como sigue:
“¡Qué extraña chica es, (¡Qué extraña chica es!) que nunca acompañada la ves! (¡Qué extraña chica es!) ¡Qué chica tan formal, (¡Qué chica tan formal!) tan seria, nada superficial! (¡Qué chica tan formal!) Mas la vi, por la noche, a la calle salir. ¡Qué extraña chica es, (¡Qué extraña chica es!) que a todos trata con altivez! (¡Qué extraña chica es!) ¡Qué chica tan formal, (¡Qué chica tan formal!) que nunca se ha dejado besar! Mas de rodillas, le pedí, si quería salir. ¿La has besado? - No, no, no, no, no. ¿Y abrazado…? - No, no, no, no, no. ¿(Y) acariciado? - No, no, no, no, no. ¿Te has declarado? - No, no, no, no, no. ¡Qué extraña chica es, (¡Qué extraña chica es!) que nunca acompañada la ves! (¡Qué extraña chica es!) ¡Qué chica tan formal, (¡Qué chica tan formal!) sería para mí, la ideal! (¡Qué chica tan formal!) Desde el momento que la vi,

“Los Polares preparan su primer disco en español”. Revista «Fans», número 69, página número 24. Editorial Bruguera, Barcelona, 19 de Septiembre de 1966.
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El disco que contenía la versión original, “Respectable” / “Without a song” (Single RCA Victor 7657, 1959), no logró pasar del número 600 en las listas U.S.A. de 1960.

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ya no hay otra chica para mí. ¡Qué extraña chica es, (¡Qué extraña chica es!) que nunca acompañada la ves! (¡Qué extraña chica es!) ¡Qué chica tan formal, (¡Qué chica tan formal!) que nunca se ha dejado besar! (¡Qué chica tan formal!) Mas la vi, por la noche, a la calle salir. ¿La has besado? - No, no, no, no, no. ¿Y acariciado? - No, no, no, no, no. ¿La has besado? - Nooooo. ¿(Y) acariciado? - Nooooo. ¿La has besado? - Nooooo. ¿(Y) acariciado? - No, no, no, no, no ¿La has besado? - Nooooo. ¿(Y) acariciado? - Nooooo…”

- “My girl” (tema compuesto por Ch. Montes y M. Guiu). Su potente base rítmica, de cadencia sincopada y machacona, se entremezcla de forma óptima con unas afiladas guitarras, otro buen tema cañero de este E.P. Su letra reza así:
“My girl, girl. Tú eres my girl, girl. Sólo tú eres my girl. La de ayer, la de hoy, la de siempre. My girl. Cuando yo canto, tú sufres porque sabes que todas las chicas están pendientes de mí, y te duele verme lejos de ti, y te duele verme lejos de ti, mientras me acosan, me arrullan, y me ofrecen su amor… My girl, girl. Tú eres my girl, girl. Sólo tú eres my girl. La de ayer, la de hoy, la de siempre. My girl. My girl, girl. Tú eres my girl, girl. Sólo tú eres my girl. La de ayer, la de hoy, la de siempre. My girl, girl. My girl, girl. My girl, girl. My girl, girl. My girl.”

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- “La droga” (“L. S. D.”, era un tema que fue compuesto en 1965 por Phil May y Dick Taylor, componentes de los londinenses The Pretty Things, y que en su día tuvo problemas de censura en todas partes). Curiosamente, esta canción prohibida en medio Mundo, de The Pretty Things, un himno «garajero» por excelencia, no fue censurada en España. 5 La adaptación al castellano de Los Polares, que ellos bautizaron escueta y explícitamente como “La droga”, es bastante fiel al título original y maldito de The Pretty Things, incluso en las referencias al LSD (unas quince, y que son pronunciadas en inglés: “el, es, dí”). Sin embargo, la letra en castellano no resulta en modo alguno comprometedora, ya que preconiza la abstinencia de su consumo, como se describe en una de sus frases, antes que el uso de esta droga (“para las fatigas”): “más vale un buen amor”. De nuevo, brillan la potencia de la batería y el bajo, que se funden a la perfección con unas guitarras verdaderamente estelares, más caña. El resto del texto era y es:
“¡Que jamás te engañen, con el L.S.D., una de esas drogas, que no es para ti! L.S.D. L.S.D. Aquí no hay ni ruina, lo que hay es mucho Sol, y para las fatigas, más vale un buen amor. L.S.D. No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) No es a mí. (L.S.D.) ¡Ven y pronto, y tira ya, todo el L.S.D.!, que aquí no se admira, sólo tiene el fin. L.S.D. L.S.D. L.S.D.”

- “California dreamin´” (composición del matrimonio formado por John Phillips y Michelle Phillips [la ex-modelo neoyorkina Holly Michelle Gilliam]). Todo un himno hippy, que fue originalmente interpretado por el combo de folk-pop y pop-rock The Mama’s and The Papa’s. 6 La llamada de Mamma Cass & Cía., al sueño dorado californiano, resultó ser más poderosa que los cantos de sirenas surferas de The Beach Boys. Al final de la década, un disco del canadiense Neil [Percival] Young, respondería a ese sueño, ya convertido en una pesadilla, con su canción “After the gold rush”: “…Mi esperanza fue una mentira…” 7
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“Come see me” / “L. S. D.” (Single Fontana TF 688, 1966).

La registraron en Noviembre del año 1965: “California dreamin´” / “Somebody groovy” (Single Dunhill 4020, 1965), llevándola hasta el número 4 de las listas norteamericanas, ya en 1966.

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En la versión de Los Polares, un chillón violín es el sonido característico de los pasajes instrumentales de la canción, en la que brillan los acordes acústicos de las guitarras, y los versos, constantemente repetidos por las voces del coro. Un excelente tema que anuncia la próxima aparición de la «psicodelia»:
“Mientras no haya luz, (mientras no haya luz) y este cielo gris, (y este cielo gris) nadie en la ciudad (nadie en la ciudad) parece vivir. (parece vivir) Mientras que en el Sol, (mientras que en el Sol) que calienta el Mar, (que calienta el Mar) California sueña (California sueña) y yo te sueño más. Llueve sin cesar, en mi corazón. (en mi corazón) ¡Siento ganas de rezar! (ganas de rezar) Siento yo, por ti. (siento yo, por ti) Mientras queme el Sol, (mientras queme el Sol) y no estés aquí, (y no estés aquí) California sueña (California sueña) y yo te sueño más. Mientras no haya luz, (mientras no haya luz) y este cielo gris, (y este cielo gris) nadie en la ciudad (nadie en la ciudad) parece vivir. (parece vivir) Mientras que en el Sol, (mientras que en el Sol) que calienta el Mar, (que calienta el Mar) California sueña (California sueña) y yo te sueño más. California sueña y yo te sueño más. California sueña y yo te sueño más.”
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“After the gold rush” se encuentra contenida en el álbum del mismo título “After the gold rush” (Lp Reprise RS 6383, Septiembre de 1970).

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Como anécdota curiosa, tenemos que comentar una peripecia que sufrieron en sus propias carnes, en un Festival celebrado en el Palau dels Esports de Barcelona (Carrer de Lleida, en el Poble Sec), el Jueves día 8 de Diciembre de 1966, en sesión matinal, y que fue patrocinado por la firma textil «Cortefiel». En el orden de actuaciones y del cartel, les precedía Tony Ronald, y éste, para calentar el ambiente, había anunciado esa misma semana, en un programa radiofónico, de la Ciudad Condal, que iba a quemar sus instrumentos… Ya sobre las tablas del escenario, el holandés ejecutó la «salvaje» y pirómana amenaza, mientras sonaba su versión estrella del “Unchained melody”, de los Rightgeous Brothers. Entre el público, hubo bofetadas, gritos, carreras y hasta peleas… Los mayores damnificados, en el campo artístico, resultaron ser Los Polares, que se cansaron de gritarle a Tony Ronald y sus go-gós holandesas que cortaran el rollo, ya que su actitud poco profesional y de mal compañero, no iba a dejarles tiempo material a ellos, para realizar su correspondiente actuación en directo. Impávidos, también asistieron a la batalla, el resto de los grupos participantes en el Festival: Los Cheyenes (que reaparecían en Barcelona, tras una corta ausencia), Los Tonks (que maravillaron a la concurrencia, con su depurado estilo), Los Tiburones (y su alta escuela), Los Reyes (muy stonianos), y Los Huracanes (el mejor conjunto de Valencia). En definitiva, tocaron varios de los más destacados grupos musicales del momento, que derrocharon su fuerza y ritmo jóvenes. La firma «Cortefiel» se quiso apuntar un tanto, al acercarse a la música moderna y a su público, y por ello patrocinó el Festival musical, con miras a introducirse de lleno en el mercado joven. El día previo a este acontecimiento musical, el rotativo barcelonés La Vanguardia, entre loas a la firma patrocinadora, relataba que Los Polares, “acaban de obtener el primer premio en el festival de Hamburgo”, 8 argumento utilizado por el autor de la noticia, para demostrar la experiencia internacional, y la gran valía profesional, de esta banda. Terminaron despidiendo el año 1966, y recibiendo el nuevo 1967, en el «San Carlos Club» (Calle Mayor de Gracia, número 137; la «casa/residencia» de Los Sirex), de Barcelona, compartiendo escenario con Los Flamingos y el cantante Lorenzo Valverde.
“Tony Ronald y el gran festival de mañana”, en el periódico La Vanguardia, 7 de Diciembre de 1966. No hemos podido certificar la veracidad de ese premio.
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El día 19 de Marzo de 1967, Los Polares participaron en un nuevo evento para conjuntos: el Festival Europa ’67. Estaba organizado por el locutor radiofónico Luís Arribas Castro (conocido por sus seudónimos «Luarca» y «Don Pollo»), y el escenario de celebración fue la barcelonesa Plaza de toros de Las Arenas (Plaça d’Espanya), otra vez, en horario matinal. Por allí desfilaron: Los Salvajes, Lone Star, Alex y Los Findes Los Sirex, Los No, Los Tonks, Los Agnis y Los Mustang, como representantes barceloneses; Los Brincos (procedentes de Madrid, y ya sin Juan & Junior); Adam Group (que se desplazaron desde Valencia); la cantante local Betina, etc… Según la prensa musical especializada, de la época, el festival resultó un gran éxito. “De buen principio, la música electrizante comenzó a sonar. Los Polares interpretaron tres canciones, muy movidas, que causaron auténtica sensación. El público asistente comenzó a bailar, de modo frenético. Después de Los Polares salieron Los Espektros”. A ellos les siguió la única representante femenina, Betina, que “pese a su belleza, no entusiasmó a los «fans», deseosos de ritmo a mayor volumen”. 9 Sólo unos días después, tenemos a la banda, de nuevo, sobre los escenarios. Durante unos días de ese mismo mes de Marzo de 1967, actuaron en el «Gran Salón de TéBaile Verdi» (Carrer de Verdi, número 32), de Barcelona, uno de los locales habituales del circuito de música en directo. Como era norma de la casa, tuvieron que alternar sus sesiones con el combo del local, la Gran Orquesta Verdi. Durante sus años de máximo esplendor, 1966 y 1967, la banda apareció constantemente en la prensa musical de la época. En especial, en la revista de la Editorial Bruguera, «Fans». 10 Debido a que su redacción se localizaba en Barcelona, sus páginas acogían con una mayor frecuencia a grupos catalanes, sobre todo, de la propia Ciudad Condal. La filosofía «filo-mod» de esta publicación, propició que se dedicaran abundantes artículos, noticias y reseñas a grupos pertenecientes a la escena del «Rock de garaje» barcelonés, de los años sesenta, como eran Los Cheyenes, Los Salvajes, Los No, Los GoGó, los ingleses The Mode y The End (afincados temporalmente en Madrid), o los propios Los Polares, que salieron en repetidas ocasiones en la revista: número 65 (Julio-Agosto de 1966), número 69 (Septiembre de 1966, en portada), número 86 (16 de Enero de 1967, de nuevo en portada), número 89 (6 de Febrero de 1967), etc… En Abril de 1967, Los Polares en sesión compartida, con Los Yemax y Los Spektros y además, con el combo hispano-argentino Yerba Mate, 11 actuaron en el «Club Doble Zero» (sito en la Avenida del Padre Claret, número 168), de Barcelona. Al mes siguiente, Los Polares participaron en el final de fiesta del concurso radiofónico «La hora de los conjuntos», de las emisoras barcelonesas Radio Juventud y La Voz de Cataluña, en su edición de Mayo del año 1967. Como atracciones invitadas en esa eliminatoria final, y por lo tanto, fuera de competición, actuaron ante el público joven que llenaba el «Teatro-Circo Gran Price», 12 de Barcelona, entre otros:

Ramón Crespo. “Éxito del Festival Europa ’66 en las Arenas, en lugar de toros, música «beat»”. Revista «Fans», número 98, páginas números 21-22. Editorial Bruguera, Barcelona, 10 de Abril de 1967. Esta publicación se editó con periodicidad semanal, desde mediados de 1965, hasta Octubre de 1967 (un total de 125 números), bajo la dirección de Jorge Gubern Ribalta.
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La Vanguardia. Sábado, 8 de Abril de 1967, página número 61.

El Teatro-Circo Gran Price se encontraba en el Carrer de Casanova, de L’Eixample, y desapareció en Marzo de 1973

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Los Gatos Negros (que fueron bien recibidos por el público), Los No, Los Polares, Adam Grup o Los Santos Negros… Además de los homenajeados, The Shadows. Un par de anuncios sobre una actuación en directo de Los Polares, que se publicaron en el diario barcelonés La Vanguardia, son las últimas noticias que hemos recogido sobre ellos. Corresponden a su presentación en el «Club Dover» (Calle Consejo de Ciento, número 591, esquina con Dos de Mayo), con motivo de la verbena de San Juan, de Junio de ese mismo año, 1967. Para esta última cita, Los Polares compartieron escenario con Eliseo del Toro y su conjunto. 13 A partir de 1968, se les pierde la pista, desconocemos la fecha exacta de su disgregación final… Pero Los Polares se fueron, dejando atrás poco más de tres años de una corta, pero a la vez intensa, vida musical. El batería de Los Polares, Alberto López, se integró en el grupo de acompañamiento de Tony Ronald, sus habituales T. R. Selección, con los que participó en la grabación de un disco editado por Tony Ronald, el E.P. “Risas y luz”. 14 Pasado el tiempo, Alberto López también sería músico de la banda de Georgie Dann. Después, llegaría a formar parte de Época y de Santabárbara.

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La Vanguardia. Sábado, 18 de Junio de 1967, página número 60. La Vanguardia. Viernes, 23 de Junio de 1967, página número 60. Tony Ronald: “Risas y luz” (EP EMI-La Voz de su Amo EPL 14.403, 1968).

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Bibliografía:

- Alegret Ramallo, Gabriel: “Los Salvajes y yo. Nuestra salvaje historia”. Página número 135. Lenoir Ediciones, Barcelona, 2007. - Crespo, Ramón: “Éxito del Festival Europa ’66 en las Arenas, en lugar de toros, música «beat»”. Revista «Fans», número 98, páginas números 21-22. Editorial Bruguera, Barcelona, 10 de Abril de 1967. - Font Ribera, Vicente / Vico, Darío / Pardo, José Ramón: “Guía del Pop Español de los años 60 y 70”. Página número 449. Rama Lama Music, Madrid, 2006. - García Lloret, José: “Psicodelia, hippies y underground en España (1965-1980)”. Páginas números 52, 54, 71 y 73. Libros Zona de Obras / Sociedad General de Autores y Editores. Zaragoza, 2006. - Irles, Gerardo: “¡Sólo para fans! La música ye-yé y pop española de los años 60”. Páginas números 108, 132 y 249. Alianza Editorial, Madrid, 1997. - Revista «Fans», número 69. Página número 24. Editorial Bruguera, Barcelona. 19 de Septiembre de 1966. - Revista «Fans», número 102. Página número 29. Editorial Bruguera, Barcelona. 8 de Mayo de 1967.

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