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f o t o g r a f í a s

Los autores de los textos y las imágenes (Ignacio Díaz


Pérez, Javier Rubio y Antonio Salvador) ceden los derechos
sobre los mismos a la Asociación Corazón y Vida

El dinero de la venta de las fotografías de este catálogo,


que permanecerán expuestas del 7 al 22 de junio de 2008
en el Club Antares de Sevilla (C/ Genaro Parladé, 7), se
destinará a los proyectos que desarrolla Corazón y Vida

Información: 954 29 69 00 / 630 41 33 73


Tres amigos, tres compañeros, tres peregrinos se fundieron
en un abrazo el domingo 6 de abril sobre las tres de la
tarde en la misma Puerta de las Platerías de la Catedral de
Santiago, justo antes de franquearla para el encuentro con
el apóstol. Culminaba así una aventura que había comenzado
varios años antes, pero que en su origen nada tenía que ver
con aquello en lo que finalmente terminó convirtiéndose.

En un primer momento, se trataba sólo de hacer a pie el


camino de Santiago. Más tarde pensaron que la gente
querida que se quedaba atrás tenía derecho a vivir con ellos
la experiencia. Así que decidieron elaborar un diario de sus
andanzas y colgarlo en internet.

La experiencia resultó mucho más enriquecedora de lo que


habían imaginado que llegaría a ser. Y, una vez de regreso,
decidieron que aquel viaje al interior de sí mismos no podía
ser sólo para ellos, como si de una aventura egoísta se
tratara. Porque no era tal. La iniciativa tenía un porqué. Y
ese porqué tenía que ir acompañado de un para qué. Y es por
ello por lo que se planteó la idea de montar esta exposición.

Han pasado sólo dos meses desde que aquellos tres


peregrinos recibieron la 'compostela' que acreditaba la
culminación del camino. La idea de realizar esta exposición
surgió después de aquello, como una forma de prolongar la
experiencia, de hacer partícipes de la misma a mucha más
gente y de darle un sentido trascendente a lo que había sido
el camino. Una experiencia vital que valió la pena. Palabra de
peregrino.

Sevilla, mayo de 2008


Antonio Salvador, Javier Rubio e Ignacio Díaz Pérez
Índice de fotografías:

1. Reflejos de Galicia
2. Galicia celta
3. Contraluz
4. Cruceiro
5. Cruce de caminos
6. Sendero
7. Hórreo
8. El abrazo del roble
9. Por el buen camino
10. Reflejo
11. En flor
12. Perspectiva
13. La soledad del camino
14. Estaciones
15. Cementerio
16. Niebla
17. Música en piedra
18. Chove
19. Confidencias
20. Luces
CATÁLOGO
1. Reflejos de Galicia

Silencio. Sólo el rumor del río y el viento que agita las


copas de los árboles rompen la paz del lugar. Tan
lejos y tan cerca. Silencio. La luz se filtra entre las
ramas y se refleja en la superficie cristalina del agua.
Silencio.
2. Galicia celta

Testigo de piedra por los siglos de los siglos, amén.


Lo eterno sobrevive al tiempo y a la niebla y se hace
presente en la roca, por encima de culturas y
civilizaciones.
3. Contraluz

Amanece en Lugo. El sol, aún joven, se filtra entre la


niebla y las ramas de los árboles e ilumina el camino,
en el que se proyectan sombras que apuntan en
dirección a Santiago de Compostela.
4. Cruceiro

Al mediodía, la luz se ha impuesto definitivamente a


las tinieblas de la madrugada. Una cruz marca el
camino y la sombra de un viejo roble sirve de
descansadero al peregrino.
5. Cruce de caminos

Todos los caminos llevan a Roma, pero sólo uno


conduce a Santiago de Compostela. Cada peregrino
tiene el suyo. Hay caminos de fe y caminos de
devoción, de amor propio y de amor al prójimo,
caminos de promesa y caminos de encuentro con uno
mismo.
6. Sendero

Un pie detrás del otro. Un kilómetro y después otro.


Se hace el camino al andar. Antes, sólo existe un
sendero, una línea en el mapa que no estará completa
hasta que el peregrino la recorra. Sin pausas, sin
prisas. Pero con un destino claro.
7. Hórreo

Paisaje made in Galicia. El rh gallego está en los


hórreos. 100 por 100 galego. Como los percebes, pero
también en el interior; como las meigas, pero sin
leyenda, más allá del realismo en estado puro.
Naturalismo, incluso.
8. El abrazo del roble

Ahí está, notario del tiempo y de la vida. El carballo


parece extender sus brazos desnudos para fundirse
en un abrazo con el peregrino. Da igual dónde. En
cualquier vereda, en medio de un recodo, hundiendo
sus raíces junto al curso de un regajo... Allí está el
viejo roble, con su recio tronco y sus hermosas
ramas, para abrazar al caminante.
9. Por el buen camino
No hace falta brújula para llegar a Santiago.
Tampoco mapa ni coordenadas de espacio. Una mano
anónima pintó la flecha amarilla sobre la pared de
piedra para guiar al peregrino. Pura geografía de los
sentimientos. Junto a la flecha, una modesta cruz
cubierta por la pátina del tiempo que evoca el
recuerdo de los que ya desandaron el camino.
10. Reflejo
Las últimas lluvias primaverales han dejado un espejo
sobre el polvoriento camino, cerca de donde habita un
pueblo fantasma cubierto bajo las mismas entrañas
del Miño. No hay mejor metáfora para desnudar el
alma del peregrino que ver su imagen proyectada
sobre esta improvisada lámina de agua. No hay mejor
leyenda que vivir el camino.
11. En flor
Pura explosión de primavera. Inmaculada y blanco,
puro terno en el que los alamares son las rabiosas
flores níveas de los árboles caducifolios que
flanquean la vieja ermita de Santa Irene con sus
esbeltos troncos como alabardas en guardia.
Custodios de esencias y fragancias.
12. Perspectiva
Hay un punto de fuga, trazado con perfección
geométrica, que invita al peregrino a adentrarse por
la senda hacia un mundo desconocido, mágico. Pasen y
vean.
13. La soledad del camino
El horizonte del peregrino, recortado por las
primeras luces y las hileras de aulaga, se pierde entre
la bruma de la mañana. A veces, la soledad es la mejor
compañía. Siempre, la línea recta es el camino más
corto para llegar a la meta.
14. Estaciones
El invierno se da la mano con el otoño en plena
primavera. El musgo que cubre la pared de piedra
contrasta con la otoñada de las hojas cobrizas en el
suelo y la desnudez de las ramas de los robles.
Belleza natural al cuadrado.
15. Cementerio
Descansen en paz los que un día abandonaron o
camiño. Junto a una ermita románica, bajo la sombra
de un árbol, siguen asomados al camino. Vida eterna.
Alfa y omega.
16. Niebla
La naturaleza, cuando se muestra tal cual es, ofrece
paisajes casi irreales, mágicos, soñados, imaginados.
Están ahí, sólo hay que salir a buscarlos con intención
de verlos. Que la niebla no oculte la magia.
17. Música en piedra

Sinfonía armónica sobre la vieja piedra gastada de la


calzada que lleva a la Praza das Praterias, por donde
el peregrino franquea el pórtico que lo lleva hasta el
paraíso. Donde espera el apóstol.
18. Chove
Chove en Santiago. Orballo lo llaman. La mitología
habla de la hermosura de la ciudad compostelana
empapada por la lluvia, del brillo especial que
desprende la piedra mojada. Pero es mentira.
Santiago no necesita la lluvia para embrujar.
19. Confidencias

Susurros de piedra en el Pórtico de la Gloria, puestos


al descubierto por la indiscreta luz de la tarde, que
se cuela, casi sin quererlo, por las vidrieras de la
fachada barroca del Obradoiro.
20. Luces

Trinidad de colores. Un mismo sol y tres luces


verdaderas. La Catedral de Santiago, como un prisma.
Luz descompuesta en sus diversos colores. Del verde
gallego al calor del amarillo. Milagro, no se sabe si de
la física o del propio apóstol.
AGRADECIMIENTOS

A Caixa Galicia, que ha aportado la financiación


necesaria para poder llevar a cabo esta exposición

Al Club Antares, por ceder de forma desinteresada


sus instalaciones para el desarrollo de esta muestra

A la empresa Servicios Gráficos Digitales Argüelles,


por facilitar la edición de este catálogo

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