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Corte de Apelaciones de Santiago, 4 de diciembre de 2015, rol N° 92.970-2015.

Redacción ministra (S) Dora Mondaca R.
Tags: cancelación de matrícula, acto arbitrario, reglamento escolar, igualdad
Santiago, cuatro de diciembre de dos mil quince.
Vistos:
A fojas 1 don J. P. J. B., interpone recurso de protección a favor de su hijo menor
de edad, J. J. S. y, en contra de Armando Schnydrig A., rector del Colegio del Verbo
Divino de Santiago, por estimar arbitraria e ilegal la decisión de cancelar la matricula de su
hijo para el año 2016, la que fue posteriormente modificada a la de condicionalidad,
imputándole ser consumidor de droga y promover su consumo dentro del Colegio,
vulnerando con ello las garantías constitucionales de los numerales 2 y 4 del artículo 19 de
la Constitución Política de la República.
A fojas 55 informa la recurrida solicitando el rechazo, con costas, del recurso desde
que la decisión adoptada no resulta ser ilegal o arbitraria ni tampoco afecta los derechos
invocados por la recurrente.
Considerando:
1°)
Explica que el día 3 de septiembre de 2015, su hijo –actualmente alumno de tercero
medio del Colegio recurrido- fue conducido a una reunión con su Profesor Jefe, con el
Subdirector de Convivencia del Colegio y el Subdirector de Educación Media, para
representarle “su riesgosa conducta en relación a su consumo de marihuana”, ; un
problema que no reconoce tener, no obstante se le informa que el Colegio cuenta con
evidencias respecto de dicho consumo y de la promoción que él haría de esta sustancia por
las redes sociales e incluso al interior del Colegio.
Agrega que el mismo día se le comunica a su cónyuge y madre del menor que no
se le renovaría la matrícula en atención a la gravísima conducta en la que incurrió, esto es
portar y/o consumir drogas y promover el consumo de ésta al interior del Colegio,
exhibiéndole fotografías que darían cuenta de tales hechos.
Hace presente que su hijo niega enfáticamente tal imputación, por lo que con 5 de
septiembre de 2015 se sometió a un test de orina que descartó el consumo de marihuana,
test que reiteró con fecha 23 del mismo mes, arrojando igualmente, resultados negativos
para el consumo de drogas.
Alega que las fotografías exhibidas como evidencia por el Colegio corresponden
a una conducta que es conocida por su familia ya que su hijo consume tabaco y elabora
artesanalmente sus propios cigarros; asimismo, dentro de las evidencias hay una serie de
elementos propios de los estereotipos de la música rap y todo el movimiento asociado a
ella. Lo que constituye una manifestación individual de gustos y aspectos personales de
su hijo, pero el hecho que el movimiento o los estereotipos ligados al “rap” hablen del
consumo de marihuana, no significa que su hijo la consuma o promueva.
Expresa que dentro del procedimiento reglamentario interno del Colegio, con
fecha 10 de septiembre se apeló de la decisión de no renovar la matrícula de su hijo,
previo a pronunciarse respecto de la apelación se les informa que se ha dispuesto ampliar
la etapa de indagación. Posteriormente con fecha 28 de septiembre de 2015, vencido el
plazo reglamentario de 10 días hábiles para pronunciarse sobre la apelación, conforme lo
establece el artículo 42.2 del Reglamento interno del Colegio del Verbo Divino se

confirma la decisión de no renovar la matrícula para el año escolar 2016.
Indica que toda la indagación y recopilación de antecedentes se hizo por el Colegio
en forma interna, con los elementos de juicio que el mismo establecimiento educacional
recogió y ponderó por sí y ante sí, no obstante tratarse de una materia relacionada con el
consumo, porte, promoción y transferencia de marihuana en un Colegio, lo que compete
necesariamente al ámbito de investigación penal pública.
Sostiene que después de las acusaciones infundadas de que fue objeto y al
hecho de verse expuesto a la expulsión de su Colegio, su hijo se ha visto seriamente
afectado en su salud psíquica, evidenciando un “Trastorno adaptativo con síntomas
ansiosos y depresivos reactivo a acusación y sanción mayor por parte del Colegio” según
consigna un informe de su médico neurólogo.
Precisa que con fecha 20 de octubre, el Colegio le comunicó, sin mayores
explicaciones y en base a señalamientos muy generales, que se había modificado la
sanción aplicada, estableciendo la condicionalidad de su matrícula, medida que sería
revisada el 19 de junio de 2016.
Indica que la recurrida ha actuado de forma caprichosa, irracional, con absoluta
falta de coherencia, fundamentación y argumentación, en las diversas y cambiantes
medidas disciplinarias adoptadas por el recurrido en su calidad de Rector del
establecimiento educacional Colegio del Verbo Divino, sustentadas en tres cartas
resolutivas que, además, no se condicen con las actas de entrevistas respectivas en las
que se consignan diversas acusaciones de la mayor gravedad e incluso, de relevancia
penal, no pueden permitir elaborar una secuencia lógica, con una estructura lineal de
causa y efecto, entre las conductas imputadas, su acreditación y la sanción impuesta y
sus escasos y difusos fundamentos.
Agrega por otra parte que la medida disciplinaría aplicada a su hijo es arbitraria,
por cuanto no se basa en antecedentes objetivos que hayan sido recopilados de un modo
regular conforme lo establece la legislación vigente y el reglamento del Colegio que dirige
el recurrido y que se traducen en una fotografía obtenida de Instagram -sin la autorización
de su hijo- y una calcomanía pegada en su agenda, obtenida de un sitio web que vende
elementos para cultivar marihuana, calcomanía que porta por cuanto se adecúa a los
estereotipos del movimiento de música “rap”, haciendo presente que la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, establecen en el artículo 13 N°1 y 19 N°2, respectivamente, que “Toda
persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho
comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole,
sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito, o en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”.
Indica que en la especie, el recurrido, en conocimiento de antecedentes que daban
cuenta de situaciones que se consideraran constitutivas ya sea de consumo, promoción,
microtráfico o tráfico de marihuana por parte de su hijo, incumplió la obligación que al
respecto establece el artículo 175 del Código Procesal Penal y cuya omisión sanciona el
artículo 177 de dicho Código, por lo que él efectuó la correspondiente denuncia para que se
investigaran en forma, tales hechos.
Afirma que las sanciones impuestas a su hijo constituyen discriminaciones
arbitrarias al sustentarse en elementos que escapan a una racionalidad mínima y a un
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accionar ajustado a derecho desde el punto de vista de los procedimientos y estándares
investigativos esperados y expresamente señalados por la Ley.
Agrega que el proceso disciplinario de que fue objeto su hijo fue tramitado, con
tales irregularidades y falta de garantías de un debido proceso, que en sí, constituye una
forma desigual y arbitraria en el trato dispensado, que además, no se sujetó al Reglamento
Interno y de Convivencia Escolar del Colegio, en especial a la clasificación de las
faltas ni a las causales contemplas en los artículo 28 y 29 del Reglamento.
Hace presente que el Reglamento Interno, establece a su vez un sistema de
sanciones graduales que denomina “Pasos Disciplinarios”. Sanciones, las que de
conformidad con su artículo 33.8, se aplican conforme al principio de gradualidad
teniendo en consideración la magnitud y/o frecuencia de las conductas.
Explica el procedimiento sancionatorio tratado en los artículos 38, 38.1, 40.2,
40.9, 41.3 y siguientes, y artículo 41.5; procedimiento que dista latamente de lo que en
los hechos aconteció respecto de su hijo, J. J. S. pues tanto éste corno su cónyuge en su
calidad de madre y apoderada se enteraron de esta investigación el mismo día en que se
les comunicó la sanción, esto es, el 3 de septiembre del año en curso. Nunca vieron el
informe del indagador, ni una relación de hechos, fundamentación, ni conclusiones. En las
entrevistas de fechas 3 y 7 de septiembre se les exhibieron ciertas fotografías consideradas
medios de prueba y se les hizo mención de las conductas de riesgo entorno a la marihuana,
tampoco se les efectuaron consideraciones referidas a circunstancias agravantes ni
atenuantes.
Expresa que la mayor prueba de lo irracional y antojadizo de este
procedimiento, lo constituye el intempestivo y antirreglamentario cambio de sanción
disciplinaria que les fuera notificada el 22 de octubre; ya que de pronto, por si y ante sí,
haciendo uso de facultades omnímodas, el recurrido decide modificar la sanción por la
condicionalidad, actuar caprichoso, infundado e irracional que sólo les puede dejar como
familia con una sensación de aun mayor indefensión, medida de condicionalidad que ha
sido establecida a su vez, en sí misma, de un modo arbitrario y antirreglamentario, sin
sujeción a lo previsto en el artículo 33.8 del Reglamento, al no regular las condiciones a
cumplir para evitar la no renovación de la matrícula.
En lo que dice relación con la infracción al derecho a la honrra, expresa que el
hecho de que se acuse y sancione disciplinariamente a una persona por acciones
constitutivas de ilícitos previstos y sancionados en la ley N° 20.000, constituye un serio
daño a la visión e imagen que los demás alumnos y personas vinculadas al Colegio tienen
sobre su hijo y su grupo familiar, más aún cuando se le ha sancionado sin que los hechos
hayan sido investigados conforme los canales institucionales regulares, todo lo cual
importa una abierta vulneración a la garantía prevista en el artículo 19 N° 4 de la
Constitución Política de la República.
Concluye solicitando se deje sin efecto el procedimiento disciplinario y la
sanción aplicada en virtud del mismo, declarando que se debe considerar a su hijo como
inocente de toda falta reglamentaria, en tanto, una indagación realizada por las
autoridades competentes no establezca su participación y culpabilidad, sin perjuicio de
otras medidas que se estimen procedentes, con costas.
2°)
Que la recurrida al evacuar el informe solicita el rechazo de esta acción
constitucional, con costas, por cuanto no ha incurrido en acto ilegal o arbitrario alguno,
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ni le ha imputado la comisión de delitos, actuando sólo al amparo de los lineamientos del
“Programa de Prevención del Consumo de Alcohol y Drogas en el Sistema Educativo”,
expresados en el documento elaborado por CONACE, en conjunto con el Ministerio de
Educación, el Ministerio Público y la División de Seguridad Pública del Ministerio del
Interior, como guía de apoyo para Directores, Equipos Directivos y representantes de
Consejos Escolares.
Hace presente que el equipo educativo del Colegio del Verbo Divino ha puesto
especial atención en las denominadas “señales de alerta” que han de tenerse en
consideración a fin de llevar adelante con éxito la referida política de prevención, por lo
que en caso alguno el acto reclamado puede entenderse como una suerte de persecución en
contra del alumno J. J. S., con una finalidad o premeditación orientada a atribuirle
conductas contrarias a la Ley y al Reglamento Interno del Colegio.
Expresa que en caso alguno se ha imputado al alumno la participación en la
comisión de un delito. La ley pertinente es clara cuando tipifica lo que ha de entenderse por
tráfico de drogas ilícitas y, claramente en el presente caso, nunca se le ha imputado incurrir
en ninguna de tales conductas. Tampoco se le ha atribuido consumir droga en el interior del
Colegio, ni portarla para su consumo.
Explica que lo acontecido con el alumno se enmarca dentro de la política de
prevención, que es precisamente lo que ha acontecido en el caso de J. S., respecto de
quien el Colegio ha manifestado su preocupación en reuniones sostenidas con él y con sus
apoderados, mucho antes que se adoptara la decisión de iniciar la investigación de acuerdo
con el Reglamento de Convivencia Escolar; en este contexto, y a lo que no se refiere el
recurrente, en el presente año 2015 las intervenciones de parte del equipo educacional del
Colegio comenzaron el 27 de marzo; es decir, a pocos días de iniciarse el año escolar,
concluyendo el 24 de junio de 2015 con la aplicación del paso disciplinario contemplado en
la letra a) del número 33.8 del Art. 33 del Reglamento de Convivencia Escolar, denominado
"Compromiso Escolar", suscrito por el alumno, el apoderado y el profesor jefe.
Indica que dentro de las acciones preventivas se encuentra la puesta en
conocimiento del alumno y sus padres en torno a la preocupación en cuanto a que, al
consumo de tabaco -que se había detectado y manifestado desde comienzos del año- se
hubiese agregado el consumo de droga, lo que posteriormente motivó el inicio del proceso
disciplinario fundado en la publicación en una página de Instagram -la que en la época de
que se trata era una página abierta, no privada-, en la que el alumno publicó una fotografía
en que aparece él, en uniforme al interior de una sala de clases del Colegio realizando la
acción de envolver en un papelillo un cierto producto, quedando claro que el resultado final
de esa acción es un cigarrillo, así como el hecho de pegar en la portada de la Agenda
Escolar del Colegio una calcomanía que promueve la tienda denominada "Kushbreak",
destinada a la promoción de productos para la adquisición, cultivo y consumo de
marihuana, los que resultan evidentemente contrarios a la clara oposición que el Colegio ha
sostenido con respecto al consumo de tabaco y droga, así como al conjunto de actividades
desplegadas con fines preventivos para proteger al conjunto de estudiantes del
Establecimiento, en concordancia con las políticas, sugerencias e instrucciones impartidas por
las autoridades educacionales y estatales pertinentes.
Hace presente que la atribución de dichas acciones no consiste en la imputación de
delito o falta penal, puesto que claramente no se le ha atribuido tenencia de droga (puede ser
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perfectamente tabaco, e igualmente constituye una infracción al Reglamento), como tampoco
distribución de la misma.
Explica que el artículo 29 del Reglamento de Convivencia Escolar, en su letra c)
“Faltas Gravísimas” establece que se consideran tales: “Realizar cualquiera de las
conductas descritas a continuación dentro del establecimiento o en cualquier actividad
organizada o coordinada por el Colegio: Promover el consumo de alcohol, tabaco y/o
drogas (incluyendo medicamentos psicoactivos sin prescripción médica).Vender Alcohol o
Drogas. Portar y/o consumir alcohol, drogas y/o medicamentos psicoactivos sin receta.”
Afirma que la conducta del alumno descrita en los dos hechos señalados
precedentemente, efectivamente se enmarca en la descripción contenida en el verbo
“promover”, o “promocionar” puesto que el reproche se ha dirigido a la publicación de la
actividad en un medio de acceso fácil, que claramente consiste en la promoción del
consumo de un cigarrillo, sin que a estos efectos resulte relevante si su contenido es tabaco
o droga.
Agrega que en el caso de la calcomanía, consiste asimismo en promover el consumo
de tabaco y/o drogas, puesto que aquí el reproche se dirige a la mantención en la portada de
la Agenda Escolar de una calcomanía de un establecimiento comercial destinado a la venta
de artículos para el consumo de marihuana, a la promoción del cultivo y consumo de la
misma, debiendo considerar que, de acuerdo con el artículo 20.1. del Reglamento, la
Agenda Escolar es “[...] el medio oficial de comunicación entre la casa y el Colegio. Por
ende, la tendrán y usarán obligatoriamente todos los alumnos, desde Pre kínder a 4°
Medio”, por lo que cualquier alumno del Colegio, de cualquier nivel, al percibir que en una
Agenda Escolar institucional se promueve la tienda o establecimiento comercial
"Kushbreak" puede acceder a la información completa acerca de dónde adquirir los
productos que ofrece, todos ellos evidentemente asociados a la marihuana, su consumo,
cultivo y supuestos efectos beneficiosos.
Expresa que los hechos que se le imputaron son constitutivos de falta gravísima de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento de Convivencia Escolar, por tal motivo y
considerando que el alumno ya estaba en un paso disciplinario consistente en
"Compromiso Escolar", los profesionales a cargo de la investigación resolvieron proponer
la aplicación del paso disciplinario de “No renovación de matrícula” contemplado en la
letra d) del artículo 33.8 del Reglamento, considerando asimismo lo establecido en la letra
A) del artículo 41.4 del mismo cuerpo reglamentario, que en lo pertinente expresa: “NO
RENOVACIÓN DE MATRICULA: Se aplicará cuando se presenten uno o más de los
siguientes criterios: [...] - Cometer falta gravísima (evaluada conforme a las atenuantes y
agravantes comprometidas) [...]”.
Alega que la recurrida no ha cometido acto ilegal o arbitrario alguno, puesto que la
decisión fue adoptada en uso de las facultades que le confiere el Reglamento al Rector del
Colegio o a quien lo subrogue, decisión no es infundada o carente de toda razonabilidad y
consecuentemente no puede ser calificada como arbitraria, máxime si el Rector adoptó la
decisión de revisar los antecedentes del caso y las decisiones adoptadas teniendo en
consideración lo expuesto y solicitado por los apoderados; es decir, el fundamento que en
el recurso se da por inexistente, está contenido en las solicitudes de los mismos padres del
alumno sancionado en orden a reexaminar los antecedentes, a “tender la mano amiga” que
manifiestan esperar del Colegio, a ejercitar precisamente “la capacidad de autocrítica” que
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ellos reclaman.
Agrega que el acto tampoco es ilegal, puesto que no trasgrede ninguna norma del
ordenamiento jurídico que resulte aplicable, tampoco trasgrede disposición reglamentaria
alguna de aquellas que regulan las actividades de la comunidad escolar; por el contrario
estima que el acto se ha dictado en estricto apego a la normativa disciplinaria de la
Institución.
Argumenta, por otra parte, que en cuanto a las garantías que se denuncian como
infringidas, no ha existido un “trato desigual”, “discriminatorio”, y de la lectura de esta
parte de su recurso, no resulta posible discernir el fundamento de sus aseveraciones, de
manera que por ese solo motivo esta imputación debería ser desestimada. Sin perjuicio de
ello, cabe señalar que el Rector del Colegio al decidir que en definitiva se aplicaría la
medida de condicionalidad por haber incurrido en falta gravísima, lo que ha hecho es dar
exactamente el mismo trato que se da a cualquier alumno que se encuentra en esas
condiciones disciplinarias en el Colegio.
Sostiene que en cuanto a la garantía de respeto y protección a la vida privada y
pública y a la honra de la persona y de su familia, y lo cierto es que resulta sorprendente que
el recurrente atribuya el carácter de “privada” a la exposición de actividades que su propio
hijo hizo pública al subirla a las redes sociales y pegarla en la portada de la Agenda Escolar,
lo que precisamente es la infracción al reglamento que dio lugar a la sanción de que se trata.
El Colegio no fotografió al alumno en la sala de clases realizando el acto de elaborar un
cigarrillo, tampoco divulgó esa imagen por redes sociales; tampoco proporcionó una Agenda
Escolar en la que se promocionara el establecimiento comercial ya mencionado, el Colegio,
precisamente sancionó la conducta reclamada por la parte recurrente.
Concluye señalando que la aplicación de la medida disciplinaria de condicionalidad
se realizó conforme a los antecedentes fácticos del caso, teniendo presente la historia de
seguimiento disciplinario del alumno y aplicando estrictamente la reglamentación
correspondiente, escuchando a la parte afectada que hizo uso de su derecho de apelar y,
sobre todo, buscando ser consecuente con la decisión de apoyar a los alumnos en la línea de
prevención de consumo de tabaco, alcohol y drogas que se ha propuesto, en concordancia
con los lineamientos de las instituciones de la Administración del Estado y aplicando el
principio de la equidad natural al momento de atender al llamado a reconsiderar la sanción
inicialmente impuesta, por lo que los actos del recurrido no pueden, en modo alguno, ser
calificados de arbitrarios ni de ilegales, por lo que sólo cabe rechazar íntegramente el
presente recurso, con costas.
3º)
Que revisados los antecedentes aportados por la recurrente, así como de los dichos
de la recurrida, es posible constatar que el acto impugnado consiste en una comunicación
verbal efectuada en presencia del Profesor Jefe, el Subdirector de Convivencia del Colegio
y el subdirector de educación media, primero al alumno J. J. S. el día 03 de septiembre del
año en curso y luego, con diferencia de una hora a la madre de éste, comunicaciones de
la que se dejó constancia en el “Registro de Entrevista”, en los siguientes términos: “ Se
le informa a J. J. que ha sido citado a esta entrevista para transmitirle de parte del
Colegio, que su conducta de riesgo en torno al tema del consumo de marihuana han
llegado a un punto límite y frente al cual nos resulta muy complejo hacer alguna
inflexión y seguir apoyándolo en su escolaridad. Se le transmite al alumno que su caso
nos ha preocupado desde hace bastante tiempo pero que se nos escapa de las manos
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porque él no ha reconocido que tiene un problema de consumo de drogas (marihuana) a
pesar de las varias conversaciones que ha tenido con su profesor jefe en torno al tema y
en las cuales él ha negado su conducta. Se le informa a J. J. que tenemos evidencia de
su consumo de marihuana como de hacer promoción por las redes sociales de ésta
situación, incluso promoviendo a partir de conductas realizadas al interior del Colegio
que constituye una falta gravísima que nos obliga a adoptar una decisión disciplinaria
como Colegio y que se le comunicará a sus apoderados.”. En cuanto a la comunicación
efectuada a la madre, se expresa, en primer lugar, que se han entrevistado respecto de la
situación de J. J. por problemas tanto de índoles emocionales como académicos entre los
que se encuentra “posible consumo de alguna droga” acto seguido, comunica la decisión
impugnada, según el siguiente tenor: “Se informa a la apoderada de J. J. S. que el
Colegio ha tomado la decisión de aplicar el paso Disciplinario de la no renovación de
matrícula del alumno para el año 2016 por la siguiente falta gravísima de conducta
cometida por él: Portar y/o consumir droga y promover el consumo de droga al interior
del Colegio, la que se evidencia a través de publicaciones fotográficas en las redes
sociales, lo cual incluso puede menoscabar su imagen y la del Colegio y que también se
encuentra tipificado como Falta Gravísima de responsabilidad en el Reglamento Interno
del Colegio. Se refuerza frente a la familia de J. J. la permanente preocupación que el
Colegio ha tenido frente a las dificultades tanto emocionales como académicas del
alumno y la negativa de éste a reconocer su problema asociado al consumo de
marihuana….”
4°)
Que del tenor de las comunicaciones antes transcritas -a diferencia de lo que
sostiene en su informe la recurrida- resulta evidente que al alumno J. J. se le imputa
directamente el consumo de droga al interior del Colegio de manera reiterativa, sin que
se acepte su afirmación de no ser consumidor de marihuana, por el contrario, se toma tal
declaración como una renuencia por parte del alumno a aceptar lo que al Colegio, en
especial a su profesor Jefe le parece evidente, imputación que deviene, en principio con
la aplicación de la medida de cancelación de matrícula, la que luego es modificada a la
de condicionalidad para el año 2016, con el sólo antecedente de una fotografía y una
calcomanía pegada en la agenda del Colegio.
5°)
Que el artículo 38 del Reglamento Interno y de Convivencia Escolar de la
recurrida, contiene los denominados “Elementos Básicos del Procedimiento” entre ellos
en el artículo 38.1 regula el debido proceso, garantizando a los involucrados el derecho a
la presunción de inocencia; el derecho a ser escuchados y a presentar sus descargos y el
derecho a apelar respecto de las resoluciones adoptadas por las autoridades del Colegio.
6°)
Que por su parte, de los apartados 1, 2, 9, 10 y 13 del artículo 40 del referido
Reglamento y en lo que dice relación con el caso que nos ocupa, se desprende que
tratándose de faltas que puedan calificarse como graves o gravísimas, s debe iniciar una
investigación, la que será dirigida por el Sub-Director del Ciclo o, en su defecto, por el
Encargado de Convivencia Escolar, quien debe actuar guiado por el principio de
inocencia y está autorizado para disponer medidas que le permitan tener una visión
calificadora de los hechos, indagación que no puede superar el término de 15 días,
vencido los cuales el investigador debe emitir una vista o informe que debe contener una
relación de los hechos, los fundamentos y conclusiones a las que se hubiere llegado,
formulando proposiciones concretas de lo que estimare procedente, conforme al mérito
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de los antecedentes existentes en la carpeta de investigación y, en el evento que se
confirmen los hechos constitutivos de falta, deberá aplicar la fase de resolución.
7°)
Que ninguno de estas fases de investigación fue aplicada en la especie, en efecto
la recurrida sólo aporta como antecedentes los Registros de Entrevistas de 27 de marzo
con los papás; de 16 de junio con el inspector, profesor jefe y alumno; de 26 de junio con
la mamá; 02 de julio con el alumno y de 07 de agosto con los papás, psicóloga y profesor
jefe, sólo en dos de ellas se toca tangencialmente el problema de consumo de cigarro (27
de marzo) y consumo de droga (7 de agosto), sin que en ellas conste el inicio de una
investigación por tales hechos, ni la presencia del investigador que debía hacerse cargo
de acuerdo a la gravedad de la imputación; por otra parte, de los antecedentes aportados
al recurso, se desprende que no existió una investigación formal en los términos del
artículo 38 del Reglamento, no se respetó el derecho a la presunción de inocencia, no
hay formulación de cargos, ni se otorgó la oportunidad para formular descargos,
simplemente se comunicó la decisión impugnada en una entrevista verbal, de la que se
levantó un acta, incurriendo con ello en un vulneración a la garantía de igualdad ante la
ley, desde que el Reglamento resulta aplicable tanto a alumno, profesores o funcionarios
por igual, lo que no ocurrió en el caso de J. J., quien no tuvo derecho a una investigación
en forma al igual que cualquier otro que se viera involucrado en un hecho similar.
8°)
Que la comunicación impugnada resulta, por lo demás arbitraria, no sólo por
cuanto no se ajusta a las formalidades exigidas por el Reglamento, sino porque no existe
fundamentación seria o suficiente que justifiquen la medida de cancelación de la
matrícula, lo anterior queda demostrado con el hecho que, no obstante la circunstancia
de no haberse acogido la apelación deducida por carta de fecha 28 de septiembre de 2015
emanada del Rector del Colegio, posteriormente con fecha 19 de octubre del año en
curso, el mismo Rector informa que ha sido modificada la sanción impuesta por la de
“Condicionalidad” “… teniendo en consideración el conjunto de antecedentes
contenidos en la investigación concluida con fecha 28 de septiembre de 2015 …. ”,
fundamento que pone de manifiesto las irregularidades y arbitrariedades cometidas,
desde que era imposible que la investigación concluyera al día 28 de septiembre, puesto
que precisamente ese día se pronunció el señor rector denegando la apelación, resolución
que no podía sino recaer en un investigación concluida a lo menos a la fecha en que se
notificó la cancelación de la matrícula.
9°)
Que tal como se dijo, la conducta de la recurrida vulnera el derecho de igualdad ante
la ley, por cuanto no se ha otorgado la oportunidad de defenderse, antes de aplicar una
sanción, la que de conformidad con el reglamento se debe otorgar a todo aquel que se
encuentre sujeto a una investigación o reclamo, lo que resulta suficiente para acoger la
acción constitucional impetrada, siendo innecesario pronunciarse sobre los restantes
derechos que se dicen infringidos.
Por estas consideraciones y visto lo dispuesto en el artículo 20 de la Constitución
Política de la República, así como en el Auto Acordado sobre Tramitación y Fallo del
Recurso de Protección, se declara que se acoge el deducido a fojas 1, con costas del
recurso, dejándose sin efecto la comunicación impugnada, tanto en cuanto aplica la sanción
de cancelación de la matricula para el año 2016, como su modificación, en cuanto mantiene
a J. J. S. en carácter de condicional para el año indicado
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Regístrese, comuníquese y archívese en su oportunidad.
Redacción ministra (S) Dora Mondaca Rosales
Rol N° 92.970-2015. (Se devuelve con su custodia sobre N° 442-2015).
Pronunciada por la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, presidida por la
ministro señora Dobra Lusic Nadal e integrada, además, por la ministro (S) señora Dora
Mondaca Rosales y ministro señora Jenny Book Reyes. No firma la ministro señora Lusic,
quien concurrió a la vista de la causa y al acuerdo, por encontrarse con permiso
administrativo.

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