SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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digital. primera digital en 2013). 2006). en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. Teoría y Técnica. pueden leerse. Venezuela. Dramaturgia Modular. 1984)… 7 . México. impreso. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. tras selección por un Jurado. La pasión de contarlo todo (Adagio. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema. impreso. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. España. además suma la modulación. 2015). 2000). Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. 2013). Argentina. y. Cuba. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. Sala Berlanga / SGAE. a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. CNCC / MINCULT. Cuba. impreso. Dramaturgia Modular. impreso. Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. 2015). como si fuera poco. 2010). el 24 de Noviembre de 2015. entre mucho más. digital. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes.(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. y. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios. impreso. con éxito de público y crítica). España.

El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido. y otras de Ella y Ella). y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. ya registrados legalmente. permita el ser modulado en mucho. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. todas existen a la par como historias de Él y Él. en un Sistema Modular de Creación. en cuanto a lo narrativo. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. uno que. otras de Él y Él.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. existen y existirán– en algo macro. con ligeras variantes. sino que de hecho. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . varios en revistas especializadas. es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos. y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes. Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. o con alteraciones mínimas.

Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias. permite. dentro de la ética y de su propia estética. Por lo que están en el derecho de hacer lo que. con dos títulos (los citados). como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. sino en forma. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. cultura y sociedad todo lo más posible.vinieron revertidos a novela.000 direcciones. Francisco Garzón Céspedes. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. condecorado gubernamentalmente. desde luego. se puede leer en un género y releer en el otro). y con las modulaciones que ya ha diseñado. tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo. Garzón Céspedes autorizó. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. aporten a lectores. consideren valioso. con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. un hombre prestigioso. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba. ha hecho más. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. de un hecho aislado. desde su Sistema Modular. de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. porque. como un modo de que este 9 .

España. E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo. Cuba. España. Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además. 2015). ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular. además de las significaciones temáticas. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES.libro fuera más útil y dado que. ensayista. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. presumiblemente ha declarado a la prensa. y del que. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. deja caer. Italia. que además de que será enviada igual de masivamente. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital. donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular. artistas y críticos de Argentina.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. orientalista y profesora. Costa Rica.lengua@gmail. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica.com 10 . agotada su edición impresa. Colombia. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. dramaturga. de la Dra.lengua@gmail. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores. que lo es desde ya. escritora. sin costo. Chile. Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. a lenguajes.

y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”. 11 .Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”.

le preguntó si era extranjera. le indicó que la esperaría fuera. impulsados por la luz verde de un semáforo. Voy a un banco. –Es lejos. Esa mañana. pensó él. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. tomar algo. –Te invito a tomar un café o un té. con un ademán. como algunas. –ella dudó–. no de inmediato. –Estaría bien. de una belleza cincelada. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. Deseaba inspirarle la mayor confianza. Yo te acompaño. En ese momento. puedo desaparecer. mirándolo como si no lo mirara. antes de cruzar la calle. hay varios bancos. "Una extranjera joven".. y ella respondió que resultaba evidente. Cuando llegaron a la oficina bancaria.. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. y. él abrió la puerta para que ella pasara. De repente. había echado a andar. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron.. Si te molesto. a unas ocho manzanas. quizás podría llevársela a la cama. hacían que se asemejase a una estatua que. necesito comprar algunos dólares. –No hay problema. hay uno. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro.. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados. subrayando para sí lo de la juventud.Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. –En la zona comercial. casi en la esquina. él acababa de 12 . ella pareció materializarse. situándose a la par. pero sí muy pronto.

al tropezarlos a la puerta de un banco. –Yo pago mis estudios. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro. de más de diez años. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera. triste. a la salida de la oficina bancaria. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. El sexo reducido a un contrato. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre. Quizás el otro hombre. –Aparentas menos. ya que no amor. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. o por la diferencia de edades.. Es. No lo he hecho y no lo hago. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. A estas alturas todo el dinero se acabó. 13 . los había observado. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna. Él no alcanzó a contener su alivio. Mañana termino la tesis. Unos minutos antes. Se sentaron en una cafetería. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. otro hombre. también cerca de las cuatro décadas como él. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso.. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella. Ni siquiera una mutua pasión. añadió con premura–: No necesito contratar sexo.hacer el amor. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. En la cafetería ella pidió mucho más que un café. Un doctorado en ingeniería. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. dentro de una cuenta que él pagaría.

–Estás muy seguro de que ando en "esto". Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. alguien. Cuando él le clavaba la vista. ese alguien bajaba la cabeza. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. de su mármol negro azuloso. Previo al bocado inicial. la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. con lo pedido. Una ojeada lenta. los obligó a una pausa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. Desde que se sentaron. –¿Alquilas? –Un piso. 14 .–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. –Eso ya lo dijiste. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. dentro de su ausencia de matices. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". Ella nunca preguntó acerca de él. Te oí. –Cierto. adoptando lo inescrutable de ella. los observaba. ¿Qué negocios? El camarero. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. pensó él. en algún punto de la cafetería. –Tú me oíste. minuciosa. –He preguntado con claridad. Él echó una ojeada a las otras mesas. Nunca se tocaron. –¿Dónde? –A unas manzanas. pero no lo expresó con palabras–.

–¿Y tú? –No es tan. como de pasada.. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. –Desearía viajar mañana. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. No sé si permaneceré aquí. –En absoluto. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella.. No sé si me marcharé a mi país. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. –¿Entonces? –Alemán... en la mañana. hace una semana que no veo a mi novio. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 . le gustaban los rubios. en la ciudad. –Viaja después de que nos citemos. Un equipo de ingenieros. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. –No respondiste a mi propuesta. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. –Nada más y nada menos. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. –¿Por medio de tu novio? –No.. viajaré por un período a Suiza. pero eligió no darse por enterado. racistas probablemente. las negras los enloquecían. él lo tuvo en mente. ¿nos citamos para dentro de tres días. hasta que la joven lo cortó. además. las negras tenían fama de una temperatura más alta. desviando los ojos hacia la calle. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. un susurro le recordó que a muchas de las negras. tan rápido. En unos meses.Si no andas en "esto". Redactar la tesis me agotó. –Es improbable que.. Él se detestó por estas consideraciones. y que a muchos de los rubios. me invitó a colaborar. en el país.

En un barrio próximo.tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. Al despedirse se estrecharon las manos. por ejemplo. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. sin mayores peligros. y. Él la contempló alejarse. Ante la duda reservó un hotel. amarillo. Cogieron un taxi y fueron. Él vestía de ejecutivo. Ella vino vestida deportivamente. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. un sobre grande. Transcurridos los tres días. No he traído el coche. Y. –Diez minutos de margen para los dos. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. dentro. cinco minutos menos de los quince habituales. el novio de ella. Yo me bajo y regreso en unos segundos. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. Ella fue puntual. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. pagó la habitación. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita. él planeó como alternativa visitar un museo. Serán cinco o seis minutos en un taxi. No supo cómo negarse. pero con ropa recién estrenada. Frente al hotel. él pagó el taxi. A él la propuesta lo inquietó. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. ella 16 . Resultó vivir en un edificio de buena presencia. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. erecta. Llevaba en una mano. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Acordaron la hora exacta.

–Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. por su ropa y por más. –él quiso decir: "la adquisición". ella extrajo del sobre amarillo. fue: "Eso se nota. y no le gustó lo que imaginaba. –Sí. No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–. –El desayuno. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor.. Por lo que él leyó. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Aunque no soy de las que más ganan. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa.. y se imaginó la escena cuando subieran. pero estas dos palabras las calló. para la contemplación. A ratos es un mundo muy difícil. Él no habló de la tesis. En el restaurante. –No sé.. una tesis muy bien redactada. 17 . en la habitación alquilada e impersonal. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. Lo pareces –repitió. pagaría él la cuenta del desayuno. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer." –No soy de las más codiciadas. y presintiendo que. Un mundo para la exhibición. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. sonriendo burlonamente. Impasibles. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. sentados. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. llave de la habitación en mano. su tesis de doctorado. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir.. No soy de las que modelan para la televisión. Inmóviles. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella.insistió en desayunar. –Soy modelo. para. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante. también.

y ni siquiera porque eres atractiva. Aunque no es tan guapo. Sé que soy atractivo. aunque la voz se le tensó–. ¿es una especialidad? –Y. Me puedo levantar. sin dejar un espacio para que ella le respondiera. Marcharme. –Si no andas en "esto". Ya no soy precisamente un joven. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Lo de los alemanes. Tiene mucho talento. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. sí. o porque eres tan 18 . tan deslumbrante.–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. También es alemán.. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. Lo que sí. Ganó varios campeonatos de esgrima. pero soy atractivo.. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. Llevo con mi novio unos tres meses. Como pisar un territorio minado.. para que seas tú quien pague los desayunos. Y olvidar la cuenta. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Controla mis movimientos como una araña. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Cuando salíamos todos lo miraban.. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. Claro que. es muy posesivo. Y no me conoces. Desde que era una niña en mi país. Mi novio anterior a éste era guapísimo. El silencio duró un minuto. De este lado del mar son mayores las posibilidades. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio.

Una relación rota. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. aunque de manera distinta. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo.. molesto. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio". A hurtadillas. Porque me miraste. Una relación de amor en suspenso.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano... Como si no me miraras. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. Modelar es. quizás no salvable.. evidencian el engaño.. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme. Son como enemigas. Hay algo que no he dicho. Hasta la desilusión. controlados. Te citan a las nueve de la mañana. Hasta la amargura. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. No te he dicho que tengo una relación con otra persona.. cuando me miraste en la acera.inteligente como demuestra tu tesis. –¡Eso es otra cosa! Pero. Se ensaya hasta el cansancio. entusiasmo.. A nadie le importas de verdad. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas. Y tienes que proyectar frescura. los dos. ella escuchaba sin mover un músculo.. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 . Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. y de terminar con esa relación de amor.

dentro de unos años. Él no giró para ver cómo ella se alejaba. Puedo perder. Porque no los perderé. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. Y entonces. por la calle." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa. Como necesitada.. y que había comido sin tener hambre. sí. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel. como si fuera y no fuera la misma. dejando 20 . Compartiré esta historia. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. desde detrás.. caminó hasta la caja. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. Los reordenaré. Lo analizaré y aprenderé de ello. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Él siguió caminando. estaba pagando. y pagó los desayunos. Como perdida. todo lo sucedido. se la tragaba hasta desaparecerla. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en. Ella fue. Él se levantó. nuevamente.. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta. cuando ella se incorporó. dio media vuelta para perderse entre la multitud. tras las huellas de él. Regresó a la mesa a buscarla. además del dinero.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto"." "Estás demasiado seguro de que. y. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. Subamos a la habitación. Cuando él apresuró el paso. no a las estatuas. La joven lo alcanzó en la puerta de salida. ruidosa e indetenible. le propuso: –Vayamos al ascensor. Pensó que. perdiéndose también entre la multitud. –No me voy a acostar contigo.. el tiempo. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. Él devolvió la llave al empleado del hotel. sino a otros seres. compartiré las conclusiones. –No entiendes. no deseó contemplar cómo la muchedumbre. El amor no interesa a las estatuas. sin rumbo fijo. Ella.

21 . Como quien saca la cabeza a flote.crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.

Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. Como se sentían desamparados. hasta quedar desnudos y exhaustos. a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. y se dirigió al museo enclavado en el parque. de pelo corto. cada cual había roto su relación de pareja. La otra. Las otras dos le gustaron. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. Con la vergüenza. Cruzó a un costado de las cuatro. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. de cualquier modo. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. La morena nuevamente aceptó. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. alta. por lo que le explicó dónde se habían visto. Sin más preámbulos. se les olvidó decir sus nombres. también avergonzados y confundidos. la invitó a un café y la morena aceptó. Él bajó de un taxi. Con la morena. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. Al terminar de hacer el amor. a la sombra de los árboles. explicando que trabajaba muy cerca. Al mirarse a los ojos. Con anterioridad. Una era morena. A dos las olvidó desde ese momento. unos cuantos menos que los que él había cumplido. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. de unos veintitantos años. ni siquiera el de llamarse. Unas semanas atrás. él se tropezó una mañana. Las miró una a una.Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. rubia. de mediana estatura. mucho. piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. detenidamente. 22 . Todas jóvenes. habían aceptado el desafío de una caminata. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. en una callejuela del Centro.

a las dos semanas. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. Ella. el calor humano de tantos hombros tocándose. no. Deseaba conocerla a fondo. ella le decía: "¡No. ya desnudos. él adoptó medidas para no fallar. Y comenzó para él la locura. sin teléfono. le dijo que recordaba haberla visto. En que ella compartiera el aliento del piso. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo. Fue la plenitud. Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. Se presentaron. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. y eso lo sedujo tanto como su belleza. residía con su madre en un chalet de las afueras. Y la madre. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. con hijos.!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". los letreros. probó a continuar. la esperanza de la denuncia.. de inmediato. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. La próxima ocasión en que estuvieron a solas. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana.Con la rubia también se reencontró. habitaba pared 23 . muerto el esposo. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. si no podía mudarse de un día para otro. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. Las consignas. La única hermana de ella. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre.. De los girasoles brotaban palabras. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia. a pesar de las presiones de sus hijas. cuyo padre había muerto. Ella confesó que se acordaba. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. casada. después de pasear juntos. Él le respondió. y. A él no se le endureció. no se atrevía a revocar aquella decisión. no. Un anochecer. y aunque. asegurándose en el proceso de que era “sí”.

Una espera tensa. Por este motivo. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. Hasta que. Dormir en otro lugar es tu derecho. ver televisión. E insistió en que no se demorara.por medio. ni avisó. y él no probó ni un bocado. A las cinco de la mañana. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría.. Mi madre enviudó recientemente.. Un hombre de unos setenta años. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años. él llamó por teléfono a un amigo. Ella no apareció. Fue decenas de veces al balcón. Una propiedad en exclusiva. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. Y las propiedades de una anciana duermen en casa.... Y él. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana. Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien. a dormir acompañado. la cena se enfrío. dolorosa. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme. enloquecedora. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada. Me vas a perder.. Y le explicó que estaba al borde del precipicio.. Él no alcanzaba a creerlo. un viernes. Trató de leer. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera. Preparó la cena. como si la cuerda no se le acabara. Ni una sola noche duermen en otro sitio. estoy acostumbrado a convivir. oír música. él enloquecía. Advertido que en circunstancias como ésas. Pasó la hora fijada. Yo lo necesito. no cumpliera. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre.... a quien amaba y que lo amaba.. Recibió despierto la madrugada. Su amigo lo invitó a desayunar.. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles. Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida. 24 . habituado a despertarse a esa hora. ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. escribir cartas.

Lo hicieron. –No te preocupes más. sonó el teléfono. Regresa a tu piso y duerme. –No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera. –Está la cena de anoche –señaló él–. ni restó importancia a los hechos. Después toma una decisión. lo agarró: 25 . se levantó. Cuando aún cenaban. No hay problema. Que comprendas.. y susurró: –Yo te amo. a comer tostadas. Los relató con vehemencia y angustia. al mediodía. después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. no habría casi clientes. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. de un salto. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde. Hicieron el amor. y no le aconsejó paciencia. Cuando el anciano opinó. Con euforia. Ella lo miró. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso.. Se disculpó. No me quedaré a dormir.El anciano. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo. Él. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. Una ternura triste. El anciano lo escuchó con interés. vestido de calle. Con fiereza. Podemos calentarla. la vida se empobrece. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. con tres girasoles que colocó al lado de la cama. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. lo obligó a tomar el café con leche. Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso. completamente desnuda. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. tan temprano. ella llegó temprano. Él relató los sucesos al anciano.. Ella habló por teléfono. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. Esa noche. Ella dudó unos segundos. desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba. –No te preocupes.. Procura que sea una decisión definitiva.

. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–. con ira–. ocuparme de cambiar las sábanas. No lo miró a los ojos. Ella no dijo una sola palabra. Formidable que te quedes a dormir. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina. El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos. sin dañarlos. Estaremos de fiesta....–Sí. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. No lo tocó. desterrados dentro de la basura. Lo hago para que no me lo perdones. Se puso la ropa. Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. Una que se quedará a dormir. Te espero en media hora. 26 . recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo. Te dije que yo estaría libre. la morena de aquel mediodía. él se levantó. Y para que si intentas perdonármelo. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos. tirar los girasoles.. Hasta muy pronto. Hoy.. Te recojo abajo. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre. Lo hago para que no puedas perdonármelo. Ya en la cama con la otra. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–. en la parada de autobuses. yo no pueda admitir que me lo perdones.

Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. Ella estaba de nuevo vestida. Y que otras manos me lo trajeran. Los exhibiste. Los dejo allí. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción.. en medio de una fría y solitaria madrugada. Parecías exhibir la cabeza de un león. No es por el valor. dispuesta a marcharse. Él. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. Te los mostré. Ni es siquiera por la perfección del colgante. mano en alto.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. Es lo único que uso. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. En otro país. bien a la vista. al desnudarnos. los guardarías en alguna gaveta. la del pasillo. 27 . –Ese colgante fue pensado para mí. No tengo ni anillos. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla. desde sus años. –Lo cierto es que no me los mostraste. ni reloj. o un corazón sangrante. o una copa del mundo.. había hablado de una manera impersonal. como si fueran un trofeo. llegaría la mañana. abrochada abajo. De un instante a otro. de calle y de noche. tres horas atrás. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. Son un recuerdo. por unas manos amigas. Me gusta tenerlos a la mano. se cubría con una camisa grande. –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. Una prueba de amistad. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. No se habían dicho sus nombres. Él estaba semidesnudo y descalzo. No los he tocado –afirmó ella.

Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste. O se habrán caído al suelo. O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos. Deseaba.. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. No los he tocado. ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida... libros y revistas. Tan pronto los encontremos podrás irte. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. cubiertos. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento. Tienen que estar enredados entre las sábanas. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 . Ayúdame a buscarlos. Y ya desde antes de que lo consigas. O entre las almohadas. –Sé que no han desaparecido. tocaras. y deseaba que tus manos. servilletas. discos. –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella. y éstas son tus conclusiones. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja. –No digo que los. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. vasos. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí.. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. golpeadora. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad. Y como sé que no los he tocado. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles. botellas vacías. copas. tus manos.. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad.–Te aseguro que no los he tocado.. entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual. sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–. Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos. helada. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. No los he tocado.

y no le resultó sencillo explicarse las causas. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. Escudriñaron con dificultad.. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros. 29 .permanecer aquí. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. en una de las miradas al rostro del hombre. tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos. Pero no siempre estoy loca. las almohadas. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió. No me enredo frecuentemente con desconocidos. le pidió: –Por favor. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. ella reparó en la angustia de él. una cadena y un colgante. Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. y recogiendo parte del desorden. banquetas y alfombras. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. toda la ropa visible. He recuperado la razón. De pronto. ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos. al alejarse. Agachándose y volviendo a agacharse. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones. Él decidió cambiar de actitud. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona.. Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. armario y cómoda. Removiendo las sábanas. Desde junto al ventanal. a sus facciones tan contraídas e irreconocibles. Desplazando cama y mesillas. libreros y mesa.

empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. encandilado por tanta juventud y belleza. sucias de polvo y relucientes de inocencia. Ella había dicho "trofeo". –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. él hallaría lo extraviado. ¿y si desde que los vio en su pecho. por esa noche.. tan parecida a un ángel. que no los he tocado. desde el comienzo del encuentro. o al mover por completo los muebles más voluminosos. o de la cómoda. en cualquier rendija o recoveco del estudio. fulgurando entre la camisa entreabierta. el precio oculto. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama. Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. de su sudor. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio. Voy. Suena fatal. El precio a ser cobrado. Que a él le bastaría. Nosotros somos dos adultos. Tendrías que percibir que no los he cogido..–Te juro por lo que más amo. Quizás la cadena y el colgante fueron. tiempo y calma. para dormir. Se dijo que probablemente en la mañana.. pero. con claridad. El hombre continuó callado. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. inteligente.. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él. Quizás debajo del armario. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído.. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. se propuso 30 . el ropaje de su olor. la posesión de la belleza de ella. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. no se pondría de inmediato. la cadena con el colgante.. A continuación. Quizás creyó que él. exhausto del sexo. pero de no más de veinte años. Tendrías que creerme. de largos cabellos claros. refiriéndose a una actitud de él. rápida y fustigante. Te juro por mi abuela. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima.

altos. Era la segunda vez en la noche que. La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante..obtenerlos? Quizás fue por el oro. La emoción de la desnudez resultaba distinta. el gozo de él había estallado dentro de ella. en respuesta a sus preguntas. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. Y también porque priorizó su propia seguridad personal. Volteó los bolsillos. como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. En aquel momento concluyó. Ella. el hombre había visto el tatuaje. Unos zapatos cerrados. Negros. como si una pantera escondiera las uñas. próxima y a la par muy alejada. su vergüenza o su dolor. Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. La hizo ondear. Quizás él. En este punto de los pensamientos del hombre. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda. no había sido más que una vidriera de exhibición. un escaparate de joyería. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. una hora antes. Si había estado presa. a los ojos de ella. más riesgo correría. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. 31 . ella terminó de quitarse la ropa. Cuando. de sus dudas. de fino tacón. mientras él más supiera. que si se había reinsertado en la sociedad. dentro de las paredes del estudio. o por la perfección del diminuto laúd. que si ella había pagado por su delito. mientras más la acosara. deslumbrada no por él como ser humano. se quedaba desnuda. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. La sacudió. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos..

él no se acostaría. El hombre pensó que. se vistiera y se largara. por otra. veloces. si no le decía que se quitara los zapatos. cuando ella se fuera. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. Y la conclusión del hombre. Ni bajó la mirada. A él sólo lo cubría la camisa. cada centímetro. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. Pensó que. en la duda. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven. y. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. ni una mueca. pero las preguntas. E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. No titubeó. cada decímetro. él seguiría buscando por el estudio. revisando cada metro. Burlándose de la generosidad de la condición humana. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse. cada milímetro. –Has dicho que te irás cuando lo desees.y citarse con ella para conocerse más a fondo. De los sentimientos solidarios. Hizo un esfuerzo por dominarlas. fue: una muy inocente o una muy "profesional". daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. No mostró un rictus. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . al valorar el control de ella sobre sí misma.

Hubo otro silencio. –Te debo una disculpa –dijo él. al implacable ángel del desamor y de la muerte. Ella estaba serena.reafirmarse a cada paso. señaló con brusquedad a sus pies. interrogándolo con los ojos. no sería suficiente. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. los calcetines. –¿Los zapatos? –preguntó ella. El hombre. Después se vistió. No se jactaba del triunfo. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. los malditos zapatos. con premura. Él se sintió desprotegido. se agachó. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla. se desplazó. las levantó y se las entregó. No me conoces. Alzó uno y lo volteó. Él no recogió las piezas. sin vestirse. la abrió sin palabras. sin mirarla–. Y de inmediato alzó el otro. No. al desamparo. Que anhelan amor antes de que sea tarde. y. Que creen vencer al tiempo. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. Esperaba. Urgidos de escapar de sí mismos. El hombre y ella estaban como congelados. la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. La he estropeado. Sin apresuramientos. Ella se aproximó. No tenía que ponerte a prueba. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso. Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche. Hay otras maneras de empezar. No sonreía burlona y altiva. 33 . Hasta que él abrió la boca. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. sin bajar la vista.

por lo regular. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle.La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. y el edificio donde habitaba. En la planta baja nunca había sitio libre. que conducía el coche inexperta e inseguramente. a ocho manzanas del aparcamiento. que acababa de aprender a conducir. De él. arribar por excepción. descuidado y sucio. sobre todo. le tocaba la temida segunda planta. o. Y a él. después de inscribirse y pagar la primera cuota. para conseguir la licencia. primera y segunda. la de peligrosidad. algunas más. o a hallarlo incompleto o maltratado. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. él añadió. proveniente de unos festejos de ocio. Él. era de cuando aún no se había inventado el automóvil. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. Vivía en un barrio de bares. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. de regreso tras extensa jornada de trabajo. pertenecientes a personas de avanzada edad. Tanto que. a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. 34 . Y tenía un único empleado en el horario nocturno. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. Pero no tenía opción. Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. y. inactivos. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. solitaria y casi sin luces. había rechazado el lugar por oscuro. de inmediato. y. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. acompañándolo para que guardara el coche.

35 . ya iniciada la marcha. un compás para replantear y profundizar. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. lo suspendieron por falta de seguridad y destreza. acostumbrado a que lo odiaran. aunque acababan de comenzar el examen. Esa noche se trataba de una completa desconocida. en mesas paralelas. sin errores. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. sin haber cometido un error. Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. por equivocarse al doblar una manzana. Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho. y lo aprobó. En el primer examen práctico. le dijo: "Le estoy muy agradecido. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. porque. en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza. le dijo que ya podía regresar. pero que al continuar realizando las prácticas. al que. Pero desde que.había apelado a una estratagema." El examinador. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. descubierta en una cafetería cuando los dos. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona. en ocasiones. que. Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle." El examinador. se quedó perplejo. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. cuando se presentó por tercera vez. Así que él se las ingenió para que. Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. Prefería ir al aparcamiento acompañado. unos pocos meses atrás. una hora atrás. y en el segundo. le tocara el mismo examinador de la primera. casi iniciada la conducción. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más.

/ Sorprender una respuesta. había dejado el poema. a su juicio. que lo buscaba después del acuerdo de separación. como de costumbre antes de la medianoche. esencialmente.Él había escrito unos versos en una servilleta. casi atropella a una figura familiar. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno. Él invitó a la desconocida. Ella. Esto pensaba él cuando. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie. pronto. y. sobre la mesa ocupada por la desconocida. sin firma. ya que había más coches que lugares. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. al culminar el ascenso de la primera rampa. Seguro que también había visto a la… desconocida. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados. después. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. se había levantado para dirigirse al aseo. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos. Pensaba que amaba a su pareja y que. La de su pareja. que resultó ser profesora. no se trataba de una ruptura definitiva. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento. a un café en su piso. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. a una hora de distancia de la capital. en cualquier instante. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi. Un café compartido. / Una complicidad. Y. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. Se miraron. que ya residía en otra ciudad. pero. El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. Él no albergaba mayores expectativas. 36 . una compañía humana dentro del temido aparcamiento. de regreso a su vaso. porque si él no aparcaba. y le aclaró que.

Siento que tenga que ocurrir de esta manera. lamentaba lo que sucedía. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. No olvides agradecer y sonreír. pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. ni él podía echarse encima. un papel con la ubicación de la profesora. Camina junto a mí. 37 . Gracias por acercarme. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. ni su número telefónico. No tengo tiempo para más explicaciones.. Yo te haría este favor. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y.Él no titubeó. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. yo lo haría por ti. No dañes mi vida. y también por la profesora. inició por la izquierda su retirada. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. En igual situación. dando la espalda. de su pareja. Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. y el amor impone sus propios tiempos. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. del rostro de ella. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. Es un favor que me haces.. así que vas a bajar conmigo. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento. en aquella circunstancia. –¡No puedes. Y él contempló cómo. Al despedirte hazlo con naturalidad.! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante. Lo lamentaba por su pareja y por él. él escudriñando el rostro de ella. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer.

característica que le inspiraba temor. a la que se sumaron varios amigos de estos. Él presintió. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja. La joven resultó ser la compositora de aquella música. Él perdió el habla. de unos treinta años. La música. 38 . con quien había aceptado cenar. la que lo sensibilizó traspasándolo. a felicitar al otro. Conversaban los dos de la puesta en escena.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. muy delgada y pequeña. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así. se caldeó un silencio. El otro. La cena de dos. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. y los envolvió una cierta simpatía. mirándose paralizados. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. indefinida. En la función quedó bien impresionado con su talento. con la música de la obra resonando como eco. lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. delgada. Congelados los tres. Él intuyó que eran pareja. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. La joven se detuvo a mitad de camino. cuando entró una joven. contradictoria. que subrayaba o que enlazaba las escenas. La música fue como un augurio. pero ya no lo eran. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. uno de los participantes. Pero fue la música la que lo conmocionó. A él le resultaba un tanto marginal el otro. El otro sobresalía entre todos los actores. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama. Eran hombres de unos treinta y tantos. los presentó. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran.

un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. un poco salvajes. el poco dinero. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. Aceptó. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. en la casa. Una vez fueron al cine. Y de colocarse en medio de una pareja. falta de principios. lejanas. y. ansioso de amor. 39 . La compositora insistía en que ellos. renunciando a ese amor. Nada los detuvo. como náufragos de islas distintas. Ese "los" fue como un latigazo. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. que la rescataba de borracheras y comisarías. y que no iban a cambiar de conductas porque él. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario. El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación.Al término de la velada. al siguiente. En el trayecto se besaron suavemente. inaceptable. ella y el otro. Pero las paredes y los techos. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. la compositora le dijo que. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. Los contuvo la pobreza. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. eran así. Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. el actor los invitaba a comer. Que era un ser de excepción. Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. de enfermedades y demencias. el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. primero. De dudas. se tocaron con ternura. él preguntó. Hasta que a dos días de la partida. Él moría de vergüenza. se alejara.

y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. Vuelve. la compositora le había dicho: –Te amo. Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. Eran otros tiempos. En la calle. –Te amo –dijo–.La comida transcurrió dentro de lo normal. Cuando salieron del dormitorio. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. Con lástima y dolor por todos. Habían transcurrido cuatro años. 40 . Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. Sin embargo. Hicieron el amor sin protección. E hizo algo que nunca imaginó que haría. al despedirse. él averiguó. Perdóname –dijo–. De nuevo en aquel país. La compositora. En correspondencia. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. Vuelve –dijo–. enrollándoselo en la muñeca derecha. él sentía que ya la amaba a ella. atormentada e inconsciente. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. Ella y él hicieron el amor. El actor no aceptó. el actor no estaba en la casa. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. pero todo estaba vivo. El actor señaló que le dolía la cabeza. Y era su ceremonia de amor. Perdóname. Yo estaré. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. egoísta e inestable. Aquella noche al despedirse. después del rito con y sin testigo. No es comparable con otras ocasiones. rodeada de una quietud falsa. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. diminuta. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. frágil.

No llamar por teléfono. Que todo se hubiera volatilizado. 41 . La compositora no acudió. No avisó. Él intuyó una razón poderosa. Habían cambiado los tiempos. No se disculpó. hablaron brevemente. Él decidió no tentar a la suerte. Telefoneó. llamarla a su casa con el actor. Creía amar a la compositora.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. con júbilo y ansiedad y temblores. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. entrometerse entre ellos dos. No insistir. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios. Se citaron. No apareció jamás. No aceptó que todo hubiera sido humo. No buscarla.

Él. por tanto. y por tanto con bastante menos tráfico. aunque le quedaba cerca del piso. y. en medio de la calma del verano. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. más vacía de gente. Nunca había ido a sentarse allí. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. Su existencia no era monótona. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila. con menos ruidos y agresividades. casi de inmediato concluyó que no. parecía estar con dos amigos. Conocía la plaza de cruzarla. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. en una mesa alejada. otra vez. trabajaba. Tuvo la sensación de saber quién era ella. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. unas mesas más allá. investigaba dentro 42 . unas horas antes. no resultaba abandonado por una familia que no tenía. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. vivía solo. sola. en aquel momento. que simplemente la había visto unos minutos antes. acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. Aunque. Ella. Se sentó bajo la sombra de un árbol. Durante el primer vaso de vino se sintió observado. ni la única. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. con una copa de cerveza. traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino. había despertado con una inquietud indefinible. y. La plaza no le gustaba. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño.

hacía poco y una vez más. Pensó que quizás lo confundía con otra persona. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. para encontrar que ella lo miraba intensamente. a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. Al desviar la mirada. Ni en que ella se sentía atraída por él. ella sonrió. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. y fue hacia él. Él se preguntó. No había sido el amor. le gustaba hablar largo con los amigos. en que entablaran una conversación. visitar los museos. dejó vagar los ojos por los balcones. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. es un hueco sin contornos. y recordó cómo. Rara actitud en él. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. Sonrió y no esperó respuesta. Cuando regresó a aquella mirada. pero así fue.de su profesión. asistir a conciertos y dar caminatas interminables. de sus profesiones más bien. y cuando la memoria se la traía. Hablaban reflejando una intimidad feliz. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. con la copa en la mano. no apartó la vista. con el último trago de vino. ir al teatro y al cine. él no pensó enseguida. nunca. se levantó. lo hubiera inundado. pero no sentía nada. tampoco sobrevivía como un ermitaño. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". La buscó de nuevo. 43 . Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. Entonces recordó que también él. todavía joven. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. de un día para otro. sin explicaciones. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. había creído tener una verdadera pareja. y si no se relacionaba con muchas personas. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. rompió y desapareció. en medio de la plaza. él reparó en una pareja. desesperadamente. por breve tiempo.

No sé por qué te lo he contado. y adelantaba en mi cabeza el posible final.–Estoy sola. –¿No? 44 . –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa. Estudié hasta hace poco. leía un libro. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán. Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. Él pensó que no. que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. Tal vez porque no reaccionaste como es común. Él no supo si era cierto o no. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. Se puso de pie. Venía a que me contaras tu vida. Los dos se sentaron. señalando una de las sillas. –Y cuando tu familia regrese. la invito a sentarse. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. y. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. –Estaba distraído. Vamos a olvidar que te lo he dicho. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar". –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. –No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. A que me dijeras algo divertido.

. y. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio. Pensé que podría apetecerte un café. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra. –ella esbozó una sonrisa– nosotros. Sin embargo. situación? Ella lo descolocaba continuamente. se trata de una llamada de trabajo. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 . sorteó varias sillas y mesas. –No creo que pueda ir hasta tu piso. A tomar un café. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–. –Se trata de lo sabroso que es mi café. –No esperaré la llamada. Y vivo solo. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. lo que haré será llamar yo desde el bar. la trajo y se sentó. Él se dijo que eran dos individualidades. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina. ya viste que son prototipos de gimnasio.–Podemos ir al piso heredado de mi tía. Aunque es domingo. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café.. fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas. desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. nos tomamos ese sabroso café en tu piso. no somos muy amigos. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica. si lo logró. se incorporó.. Sin pagar.. tan cerca como.. que tenía que respetar la de ella. Él sintió sed. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo. –Está muy cerca.. Como ayer he perdido el teléfono móvil. Ven a mi piso. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella. No tengo mucho en común con ellos. estoy sola en el piso. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado..

. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. Ella se aproximó. claro. casi en un susurro. viviendo en aquella soledad. luminoso y lleno de objetos. dijo: 46 . En uno de los oídos de él. Él tuvo lástima de ella. Tengo que hacer la llamada. pequeño. y. El piso. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. Pocas viviendas en cada planta. próximo a la plaza. grande y nuevo. además. –Ojalá no vivieras sola. Aparte de que su intuición… –No he pagado. al lado de la puerta del piso donde entraban. ella abrió la puerta. necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. que la soledad de su propio piso. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro.–No. ¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. pero no accionaban al mismo ritmo. Uno que parecía espacioso. –¿Te pido algo? –No me pidas nada. poblando aquel piso probablemente inmenso. no se comportaban del mismo modo. está a unas manzanas. O no tenían las mismas necesidades. Y.. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. No tengo. a él. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. se le hacía insoportable. O ellos dos. estaba en la última planta de un edificio alto. llave en mano. con necesidades similares. en ocasiones. Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. con poca luz. Cuando más tarde. Pensó. tan desnudo. –No sé. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". podemos irnos. –Si ya has pagado.

Él. Uno de mis hermanos estará subiendo. mientras escapaba por la escalera. El otro ya está dentro del piso. cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro.–Vete por la escalera y no por el ascensor. se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. y ella. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar. a punto de enfrentarse a sus hermanos. Como con una certeza. 47 .

que él percibía y que lo ponía incómodo. También se dio cuenta de que ella. y se dirigía hacia otro conductor. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. que vestía con sencillez. tanto si le compraban el semanario como si no. y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. se inquietó. antes de frenar. de más de treinta años como él. y. Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó. pero con cuidado. lo miraba por un instante. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. Un anochecer. al frenar en esa esquina. un hombre. una violencia contenida. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. y que al final siempre sonreía. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. 48 . El hombre no era impositivo. al percibir la ventanilla alzada. Al mediodía siguiente. Después se sentía culpable y poco solidario. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. trataba de venderle pañuelos desechables. sin expresión en el rostro. él nunca lo miraba a los ojos. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. rígido. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. a una joven. si éste se aproximaba. al enfilar hacia la esquina. él se sorprendió de sentirse reconfortado. pero traía consigo una tensión. no alzó la ventanilla. desaliñado y de aspecto enfermizo.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. Cuando al tercer día ella reapareció.

y ella le agradeció sin una sonrisa. Él no la miró a los ojos. Es que. –Parecía usted sentirse tan amenazado. Él pensó que parecía preocupada. Lo entiendo. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines. sonriéndole. Después de un fin de semana infernal. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches. continuó sin cruzar por aquella esquina. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. –Sí. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. Aunque a mí nunca me has sonreído. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. –¿Desea comprarlo? –y ella. durante una semana.. Un mundo… el de la pobreza. le mostró el semanario. Al día siguiente se lo compró. En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. Me gusta lo amable que eres con todos. de su voz dándole las gracias.. Y atribuyó la preocupación a su pobreza.. –dijo él y lo compró–. como si estuviera y no estuviera presente. sonrió. pero. Quizás me recuerdas. y se le acercó. ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. Evitó mirar hacia la calle. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír.. trátame de tú. Tengo un horario –precisó.Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. –Por favor. cuando negó con la cabeza. de ella toda. –Por supuesto. sin sonreír. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. Él se alejó y. le ofreció el semanario. –Es mi trabajo. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. 49 . pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores. a pie. después. sin sonreír. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. pero al salir.

de un tirón. Éste llegó y la madre de 50 . a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. a dos manzanas. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. y. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella. compartía apartamento con una amiga. al contrario de él. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia.el lunes. se miraron a los ojos. siempre había vivido en esa zona. No se parecía a ella misma en la esquina. tan pronto le fue posible. llevaba meses sin hallar uno. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. con el rostro descompuesto. con el semanario en alto. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. en paro. Fue a presentarlos. Ella y él. Eligieron una mesa. Él se explicó. del que deseara hablar. cuando frenó al lado de ella. el otro titubeó antes de aproximarse. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. éste es mi lugar de trabajo. uno que. Después de diversos empleos. Había finalizado la enseñanza media superior. frente a dos tazas de café. como ella. ésta no le ofreció el semanario. decidió ocupar su sitio. Pero no aquí. aunque no en el mismo edificio. hablaron. Él lo saludó. y que ella. por un instante. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. estudiaría. El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. pasó. Si conseguía empleo. el de sus propios padres. que era nuevo en el barrio. residía en el barrio desde la niñez. El martes. y. y él recordó que tampoco era un tema. –Sólo te estoy invitando a un café. y los dejó a los dos en la cafetería. –A las ocho de la noche. Ella eludió una pregunta sobre su familia.

. que ella sólo pretendía defenderse. había intentado violarla. –Escucha –dijo él–. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó.ella aún no había regresado del trabajo. Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. borracho. Yo era amigo de su padrastro. no tenemos que hablar de tu familia.. Allí estaba ella. ni de lo ocurrido. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores. Esa noche habíamos ido a beber.. Él se marchó sin despedirse del vecino. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. Ella le clavó el cristal en el cuello.. No tenemos. Dijo que. sabiendo que mi padre… en las madrugadas. 51 . La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. Dudó hacia qué lado ir. luego se la soltó y por primera vez le sonrió. Hasta que sin explicaciones se levantó. Le sonrió con desolación. Podemos hablar de otras cosas. y de que no sabía dónde vivía. Ahora los dos sabemos. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. El juicio término a favor de ella. Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes. Salió corriendo detrás de ella.. Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. Desde niña odiaba a su padrastro. pero que forcejearon y le cortó la aorta. en un banco. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas. Yo no creo en su inocencia.

Ella sabe que me gusta. con complicidad y burla. dudó de si ella leía las mentes. Que he sentido como un golpe en el pecho. Ella no es de confiar. había pensado él de inmediato. como si la 52 . Y miró a su acompañante. Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. a pesar de su descreimiento. él había mirado a la periodista a los ojos. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío. en el personaje que está haciendo. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. sin embargo. de inmediato. Sólo que tenía veintitantos años de edad.Toda la escena –Es un riesgo. Eran tres en torno a una pequeña mesa. muy pocos. La joven. para él una oportunidad. Y la muchacha que lo acompañaba. al menos en relación a él. muy fugazmente. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. temeroso de que se hubiera dado cuenta. añadió–: Lo del personaje. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. le oyó decir: “Es un riesgo. Y reacomodando sus notas. en su cotidianeidad.”. Él. Esto lo obsesionaba. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez.” Así que cuando él. ya crónico a esa edad. ya de casi cuarenta años. y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. y la joven que lo acompañaba. Unos momentos atrás. Ella.”. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico. Él y ella. “Es un riesgo. parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística. Ni tampoco los oasis. con la mirada perdida en supuestas valoraciones.

–¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. Es una calificación que debe ser revisada. –No me gusta ese término. sin observarlos a ellos dos. distanciarse del personaje y darle vida. Es un término hecho. distanciarse y crearlo con veracidad. parecía reflexionar sobre la pregunta. Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa. Usted. Se trata en realidad de caracterización. Iba a subrayar que. Un personaje que. Responde a conceptos viejos. de creación. un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. Y. a la par.. quien sale a escena es siempre el personaje. El de “interpretar”. hasta la prevista como de absoluta seguridad. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel. de todos modos. cómo explicarlo.considerara una oportunidad profesional. como no son los míos. Él se estremeció. esto también me permite alejarme. y. El actor no es un intérprete. Ni un reproductor. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. y. Y es desacertado. –Es un riesgo –repitió la periodista–. –Cuando trabajo como actor soy.. es distinto. Una sonrisa casi del todo imperceptible. que puede. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza. muy esencialmente. O como de absoluta 53 . en el gesto social que le supongo. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona. Lo de crear cada personaje. según lo caracterice uno u otro actor. No debe serlo. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje.

. entre otras razones porque los fragmentos. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. Es muy complicado. Es. a ratos. Eso es una cosa. De cualquier manera uno vive fragmentado. en esencia. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje. y. y las normas del evento no nos permitirían admitirla. y debe tener conciencia de sus fragmentos. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción. que había 54 . La muchacha que lo acompañaba. hasta que nos sumerjamos adentro. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza.. inquirió de pronto. que busquemos en nuestro interior. o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana.. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés. y otra es que. esto es definitivo. y mostrarla. No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces. parecieran tener vida propia.inocencia. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha. sino actor. por ejemplo –intervino la periodista–.. broma. que dudemos. aunque alguna plaza había–. que no es ingeniero o arquitecto. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”. Ha logrado que reflexionemos. Un hombre. el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es. significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista.

ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. Y. por favor. a continuación. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar.. le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. Además. En medio del último intento. cuando ellos dos.. La vas a necesitar. Cuando se quedaron ellos dos a solas. con una de las participantes de los cursos. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista.planteado preguntas inteligentes. Que no me convenía. No actuaba. –Te conviene. sin previo aviso. La joven únicamente habló de la periodista. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades. se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo.. Él no viajó de un día para otro. y conocedoras de los conflictos del actor–. No le llevarás tantos años como a mí. pensé que ella no era de confiar. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. –Supongo que no pudiste evitarlo. Y estarás más ocupado con el riesgo. Me pareció una mujer impredecible. y. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. y a representar para ellos una 55 . De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. Deja que al viaje vaya el ser humano. representaciones. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. –Siento que ocurriera.. casi un año más tarde. Y cuando llegó no la buscó. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa. Después de unas pocas frases más de despedida. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista. Y hasta este final. Y suerte.

Y después. esa periodista con la que hablabas y que. por si no lo percibiste. Aceptó. Espero no hayas viajado con compañía. detenido a mitad del descenso. Ella había enrojecido. El charco de un espejismo de oasis. ya le había dicho. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad. aquella que participaba en uno de sus cursos.. frente a la periodista. Al finalizar la representación. Pero no he esperado un año para. la periodista de un año atrás. –Un riesgo. sin más. resolverlo en la cama. El sintió que era el ser humano y el personaje. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–. casi todo el monólogo en exclusiva a ella. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. ella no se acercó. ni con ninguno de tus personajes. Porque aquí estoy.. esforzándose en mostrar entusiasmo. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena. He viajado en solitario. ni siquiera mi amiga. Tocaron a la puerta de su habitación. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. Cuando él reaccionó. en el contexto del seminario. como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena. tomándola como al otro personaje. Y él procuró mantenerse a distancia. respiración con respiración. Te invito a comer. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. y con la imagen de la periodista en la cabeza. La ropa se la desabrocharon en el ascensor. Al abrir se encontró. pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. 56 . Toda la escena cambió. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. dialogó con otra de las participantes. Era mediodía.

Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. Los hombres también se detuvieron. una joven. le extrañó que estuviera tan desierta. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. tres coches saliéndose del paisaje.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. quizás una adolescente. parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. indefensa. como si fueran a abordar a la joven. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. dos hombres que se acercaban. temió un asalto. –¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. Un aire de inocencia. de pie. unos metros más allá de la esquina. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. pues los domingos no conducía. Entonces él observó con rapidez a la joven. haciéndole una radiografía. Él. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. Al llegar a la ancha calzada. distantes. y. no. Él se acercó a ella. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. él únicamente veía: a su derecha. los observaban. Casi ningún sitio donde esconder un arma. De un vistazo. Era la principal avenida. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. Debía tener unos quince años menos que él. Ella le devolvió la mirada. por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. a punto de cruzar la calle. En aquel momento. Y más que inofensiva. Se situó a un paso. 57 . Se detuvo en seco. a su izquierda. la conocía abarrotada de personas y coches. inmóviles. La ropa de verano pegada al cuerpo.

acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. con el brazo derecho.. ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–. es lo más normal a estas horas. lo aferró. y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él... Cada quien es como es. al adquirir confianza. y. –Salgo de la discoteca. nunca había sido de los habituales. él se sintió tonto. No lo es. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle. se sentía responsable por ella. –Caminemos.. –ella bajaba la guardia. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. –No he ido. que era soltero. hacia la izquierda–. ensartándolo. avenida por medio. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–. su tiempo de discotecas había pasado. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste.. Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas.. –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. Y me aparté –y. también pensó que. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó. pensó que. sin brusquedad.. algo temblorosa.. sino tarde. –Acaba de cerrar. a su pesar. –Con unas amigas. se zafó de su brazo. y tiene derecho a serlo. –Para ti no es temprano. y.–No es tan temprano. hizo que quedaran de frente. y. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 ... Es muy conocida –ella señaló la otra acera. como quien trata a una niña. ¿Nunca has ido? Él. y sí de los que permanecía escaso tiempo. No te has acostado –y tomándola por un brazo. con cuidado.

y. –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. Alejémonos de esos dos. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé. Nosotros somos mejores. el alcohol de su aliento impregnó el aire. –No lo soy... deteniéndose muy cerca. Es preferible ocultar la edad. el norte. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–. Ellas dos y los.. ¿Qué edad tienes? –No la digo.. a la vez que pensaba que... deslizó la mano por su rostro–. para cualquiera. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. –De esa discoteca.. Nosotros vamos hacia el norte.. ¿Estás borracha? –inquirió. –¿Van muchos. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–. El sur. –Estoy serena. –se calló. No logro saber qué pretenden –y echó a andar. girando.. –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra. no –y ella esbozó una sonrisa. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–.–Para que te serenes. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–. Yo soy una adulta. ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular. Los cuatro se fueron hacia el sur. Calcula mi edad. –Ya pasé la edad de las discotecas. 59 . –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder. Tú eres. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–. Tú eres una adolescente. cara a cara. agotada..

Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol.. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–. Me matricularé dentro de unos meses.. En una semana los cumplo. En la parada del autobús. Volvió a sentir temor por ella. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. todo lo que conseguía abarcar. –Al extremo norte de la ciudad. cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–. –hubo un silencio.. Estaba de nuevo aferrada a su brazo. la calle que la atravesaba.. Así que nunca aciertas. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. La sensación de temor. por un instante. –Pronto. Dime el barrio. por lo que pudiera ocurrirle a ella. y en diagonal con ellos. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. se agudizó.. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. Su débil resistencia a caminar. pero no los localizó. en dirección al sur. –No hace falta que me digas la calle. como para mantener el equilibrio. 60 . pero no había transeúntes. –esquivó la razón–. y no has adivinado –ella. ella lo miró–. No tiene importancia. Me preocupa que no sé cuán borracha.. Examinó la avenida. ¿Menos? –añadió indeciso.–¿Nunca aciertas? Habla y habla.. –¿En qué barrio resides? –En uno distante. Circulaba veloz algún que otro coche. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. –Más. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio.. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. Me atrasé por. Veinte años de edad –dudó–. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida.

. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula.. adonde iba. dispuesto a anotar y desaparecer. –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo.. –"por qué será tan joven y. –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me. tan ". Yo tengo una cita. –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda. si relataba aquel encuentro. pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es.. –Pareció desolada. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. No es. –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que. ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo. No es compañía. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–. pensó.. terca.... en uno de sus trabajos. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. no le creerían. –dijo una 61 .. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha.... –Bueno. No es vida. se dijo él mientras extraía papel y pluma. Probablemente… Tú le ayudarás..–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año.. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–. –ella se estremeció–. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella. Acabas de conocerme y te preocupas por mí. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves. Eres una buena persona. –Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza.

–¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–. Ese papel con el número del teléfono. Tres manzanas más allá. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque. No regreso de clases hasta el mediodía. casi enseguida. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. la sensación del dinero en su mano. Hubiera preferido que no fuera tan joven. otro taxi. Y tal vez la llamaría. Él recordó las arrugas de la ropa de ella. El taxi empezó a rodar.combinación difícil de memorizar y la anotó–. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. Aceleró. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. Llámame de tres a seis de la tarde. Aquella tela tan pegada al cuerpo. 62 . El tráfico había comenzado a hacerse más denso. Él consiguió. Recordó la sensación de tocar la blusa. inclinada hacia delante en el asiento. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. al soltarlo por la ventanilla. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. Ese papel que. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. Ella. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento. Desatados por el alcohol. él acababa de dejar volar hacia el vacío. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. –¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. –De mi casa. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. sólo un milagro impediría que llegara tarde. hablaba con el taxista.

ocho años antes. y. lo español. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. en una ocasión. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. en búsqueda. y. asistiendo a un evento muy parecido. plazas y parques. uno de coloniales edificios. espontánea. en parte. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. de música. Ocho años atrás. tenía muchas medidas de protección. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes. colorido y vivaz. Y. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. también con normas de extrema seguridad. era lujosísimo. en parte. Confortable. palacios y mansiones de enor63 . Un ambiente abierto. de danza. hacia la base de la colina. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa. en calles. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. donde su habitación. una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena. no demasiado grande. de teatro. lleno de espectáculos. Una geometría insólita aunque bien señalizada. Un hotel que admitía visitas. de pantomima. era individual. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. en la ciudad. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. caminaba por aquella capital. construida como defensa contra la creciente violencia. como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. lo negro. Él había estado en el país.

como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional. ya se marchaba. además. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. inhóspito y repleto de uniformes. descansaron en largas miradas rostro a rostro.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. ya él casi a punto de regresarse a su país. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. No tenían suficiente dinero. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. y se palparon con roces. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades. Por lo que. de pelo negro y ojos muy redondos. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. Y. o lo llamara por teléfono. a ratos. Él compartía la habitación en el hotel y. Ninguno de los dos era de la ciudad. no permitían visitas en las habitaciones. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . Él no pudo darle sus datos para que le escribiera. abigarrado y demencial. al viajar a aquel festival. le quedó como lo mejor del viaje. tarde en la mañana. a una joven. y acerca de las librerías de la capital. Y. venida de la provincia. lo más definitivo. y de los cuerpos ropas por medio. sobre todo. y la Facultad de Odontología quedaba lejos. para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. o fuera a buscarlo. veloz. Había dejado. Rindieron homenaje a ratos silencioso. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado. a héroes y símbolos. Y callejeando encontró. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. acordaron verse al día siguiente. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. uno hacia arriba y más arriba. La joven lo fascinó. La joven lo acompañó al aeropuerto. Y aquella visita. No pudieron hacer el amor. uniones de las manos. estudiante de primer año de odontología. entre el asombro y el deslumbramiento. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques.

Caminaba por aquella capital. más allá del patio interior. ya pasado el control migratorio y la aduana. la policía judicial. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. y en vez de continuar mirando en línea recta.meses. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. Los encuentros constituían un camino. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. el resplandor de las horas pasadas con la joven. Y él pasó a la adultez. Y ese papel con los datos él lo perdió. indeciso entre si entrar. que tampoco eran tantas. que transcurridos ocho años. No obstante. o se lo perdieron cuando. decidida. sobre eso reflexionaba. Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. una escena inicial. alguien a quien no conocía. a los balcones. Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. mucho. tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. a los más 65 . Y la posible inauguración de una estructura. en búsqueda. con una expresión un tanto campesina. cuando la vio a ella. La de un acto. Luego de descender del avión. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde. Alta. delgada. aún si por azar la tropezara. pero todavía allá compartían el piso. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. Y no logró recordar los apellidos de la joven. y deseable. En eso se sumergía. Y. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. Ah. miró hacia arriba. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. Y se permitió considerar. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. en todo caso. Cada uno. ella. a la planta baja y sus tiendas. o el ejército. desgarbada. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. un tanto silvestre. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel.

Y me la 66 . Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. Impresionado. –De los carteles… Olvídalo. “Extraña” susurró para sí. –¿Qué te miraba? –Me estabas observando. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. la balaustrada. no como quien descansa y contempla. pero sí su nombre. me enamoré en esta ciudad.altos. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. cálido. hace ocho años. Estoy nervioso. sin matices. el balcón. Sé que no existe el alma. ¡Y he sentido que aquí. –He venido porque no podía dejar de venir. sino como quien acecha y caza. Él se lo contó. Ascendió casi a brincos. extrovertido. Ella lo estaba observando. Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. ésa que… se me ha erizado. en este casco histórico. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. olvídalo también. no! Tampoco he dicho eso. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. No tienes sus apellidos. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. Te lo contaré. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. neutro. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. Ella le aceptó el café. –Acéptame un café. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma. Y nos hicieron perdernos. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. ¡No. en el mismo neutro.

Fuera de esas horas. Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. un día y una hora para reencontrarse.has descrito con nitidez. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. se me… –Calla. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. y repartía los conocimientos y se repartía. las paredes se juntaban entre sí. si es imprescindible. 67 . Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente. El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. ni el del despacho donde trabajaba. Y. Soy la empleada para casi todo. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba. Quiero comenzar a estudiar para abogada. Que se juegan su eficacia y su credibilidad. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. Él no tuvo opciones. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Indicándole aquel mismo centro comercial. ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno. Creo que… la encontraré. Les pediré el favor. A ella no sabía cómo localizarla. lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban. La encontraré para ti. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato. y lo expulsaban fuera. al verte. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro. les haré sentir que su honor está en juego. En el piso. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. la ausencia de intenciones al decir. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. tenía que estar durmiendo.

Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago. no percibió su arribo. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. ella estaba a un paso. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. de pie. –Cumplido conmigo misma. ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré. con las tiendas a su espalda. Lo dejó en la mesa. Y él no dijo nada. A mí me ocurrió primero. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. aunque destroce…” 68 . El de su consulta. –Al final la encontré yo. De pronto. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. He cumplido. No se saludaron. Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. Y él no dijo nada. a la puerta del centro comercial. Has cumplido. Ustedes dos se reencontrarán. te olvidaré. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. Y que levantaras la vista y me vieras. Prolongaron el silencio. No sé detalles de su vida. Pidieron dos cafés. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. ella dijo: –La encontré para ti. –No deseo conocerla. Ahora podré olvidarte. No sólo a ti. Al norte. y de frente a la acera. –Yo tuve mi propio relámpago. –Sí. Era la página de una agenda. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. Él. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”. entre los dos. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. No la he llamado. Con algo escrito cuidadosamente. –Hace cuatro días yo te estaba mirando.

a la misma hora. de algún modo. pasado mañana. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. lo recordaba. corría. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. cuando la puerta quedó cerrada. en la sala de espera. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. pareció alegrarse y. Hasta puede que. Entraron. Con el portero a unos pasos. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. y. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. La joven lo esperaba. acordaron verse enseguida. Cuando hablaron por teléfono. Encontrémonos en esta mesa. se sorprendió. y él desembocó en la calle.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. Hay que hacer lo que hay que hacer. y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. Dame dos días. como si estuvieran acostumbrados a verse. Era temprano en la mañana. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. –Tienes que cumplir contigo. se quedaron en la primera habitación. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. se saludaron de manera muy convencional. y expresarle que deseas verla. de una única manzana. Si tengo que olvidarte. ya más que caminar. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida. 69 . te olvidaré. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. tomó el papel. cuando. y le sonrió desde un desamparo triste. aún te esté esperando. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. y convencerla de que deben verse. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. –Vendré. precipitadamente. –No comiences a olvidarme.

Y. –No hay cafeterías cerca. sabe que la cocina es diminuta. No puedo… creer que estés acá. –Eso sería peor. para quien no fuera un paciente. pero no en horario nocturno. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. cerrada. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento. No dudes de que me… alegra verte. y.. con pocos edificios como éste y mansiones. Él pudo advertir que el consultorio. que permitía pasar al baño. que vivo aquí y también trabajo aquí. Dentro de un rato. La puerta del dormitorio. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. resultaba inhóspito. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. es un barrio residencial caro. Vuelve a las nueve de la noche. –Estás en tu casa… –Ése es el problema. –Salgamos a hablar a una cafetería. como conoce los pisos. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual. fuera de los horarios de consulta. y que la cocina era pequeña. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. porque aún no es hora de consulta. estaba entreabierta. ya llegará el primer paciente. la sala de espera. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes.. porque. Cedí a un impulso cuando me llamaste. 70 . No ha sido fácil para mí instalarme aquí. Perdóname. Me siento confusa. Resultaba obvio que. otra puerta. y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos. debimos citarnos en la noche. hacía las veces de salón. señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. –Te lo confirmaré por teléfono. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. poner un consultorio.

–No te olvidaré. sin mencionar que volverás en la noche. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. –No sé si volveré –y. con normalidad. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. de tan inmóvil. desearon creerlo. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. cada uno a su manera. Estuve unos minutos. Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. –Temprano en la mañana. Y los dos. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. –Nuestro tiempo no es olvido. Cuando él llegó. faltando bastante para la hora fijada. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos. Ella retiró sus manos. Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. de que él estaría allí el primero. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto. Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. Fui hasta su consultorio. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. sin darle margen a reaccionar. La desencontré para nosotros. 71 .

–¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. –Y no acudieron a la cita. –Acudieron. –¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles. Ya nos despedimos. con final feliz sugerido en el anuncio. –Y no las volverías a ver conmigo. mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. 72 .Perdona. Unos pasos después. Y lo discutimos. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. Principalmente para aplicarlo a las de Personal. –En unas dos horas –respondió él–. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. Ella se regresó. Un encuentro probablemente estéril. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. –A diferentes áreas. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse. Los productores. Él aminoró la marcha. De informática. los dos volvieron la cabeza. –Acabo de ver las antigüedades. El público detesta los finales infelices. para qué arriesgarse. –No es perderlo.

. –Yo también vivo lejos.. –Veinte años –respondió ella–. Se estudiaron mutuamente. 73 . Se habían sentado uno frente al otro. que no demoraron en servirles.. Para nada.–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí.. Cometo errores. Un poco más y son los años de tu abuelo. aún. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó.. Una ansiedad casi totalmente controlada... –¿Te equivocas siendo. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella.. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente. para intentar demostrarle que la valoraba. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. –Lo soy. que de repente se descubre.. Muy ansiosa. a menos que. En ése ir a lo tuyo.. Y con mi familia. –Me equivoco como todos. –Estoy ansiosa. La lucidez respecto a la vida. pero tú sabrías que miento. sino la lucidez. soy muy inteligente. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto.. En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. no es lo habitual. ¿Y tú? –Cuarenta. Pidieron una limonada y un agua mineral. Sí. lúcido? –Claro que me equivoco. lo que.. Podría no concederte la razón. a no ser que. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre.

tan traído y tan llevado. Es un círculo vicioso. a ser un simple entretenimiento. –Ves.. –¿Es malo un día. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí.. Es flotar en la superficie. no volveré a verte. –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien. quien asegura que no es un error. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato. a una hora. –Flotar en la superficie. Eres joven y guapa. con rapidez.. A los hombres atractivos que cruzan. por aquello. de ejercer de samaritano. Y uno proyecta su imagen en unos segundos. Hasta las talentosas sobran. yo no me acostaría contigo. Estando todavía conectado a. eres inteligente.. Es una conversación sin. –Ni por el sexo.. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco.... Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana. Sin embargo. –Como los cadáveres. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería.. 74 . Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana.. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa..–¿Errores? –Esta conversación contigo. Ni por.. Y he decidido que. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana. No permite avances... de ser una posibilidad de amor. –No aguanto esperar por el éxito.

–¿Te violó? –Pudiera decirse. desesperanza. ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura.. Desde este mismo momento.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. Cómo olvidarlo. Hoy está casado y con hijos. A los dieciocho años. Creí que era mi posibilidad. No es una sesión de tortura. Sé que no sólo es ansiedad. –Tienes algo de. ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. Una conversación directa. Toda su vida puesta en orden. habrá valido la pena. ¡Entonces es ya! 75 . Debes respetarte y accionar. Pertenezco a las: ¡De inmediato. Era sexo. A menos que te lo propongas. Un hombre mayor. Pero es muy tarde para mí. Sólo si lo sigues decidiendo.. –No poseo clase. –Sólo si lo decides. –No habrá otra conversación similar. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. –¿Lo has hablado con él. Si luego. Al duro. Entretenimiento. –He dicho que eres única en el mundo. Una unidad irrepetible. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. desvalorización. –Has cumplido veinte años. Entiéndase “basura”. No hay amor. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. –Eres un ser humano. El asunto de principio a fin se reduce a sexo. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. Valiosa. Y yo pertenezco a las ansiosas.. Es también angustia. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. Cruel. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida. –Puedes modificar tu conducta. ¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. Lo recuerdo. razón.. en tu casa.

sin final feliz. –Eres visceralmente irracional. miedos. –Nadie lo diría. irse atravesando diagonalmente la calle. a través del cristal. sino. Con pasos cortos y apresurados. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor.. –No tienes que sentir vergüenza. y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo.. Escucha. Alzando la cabeza de un tirón. ¡Vete ya! Y ella se fue. Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. Y lo olvidarás. –Hago sexo. ¡Lo olvidarás ya! 76 . –Tengo complejos.. te he estropeado la mañana. Te graduarás. y apretó firme su cabeza entre las manos. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. mi reina. –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo. sintiéndose culpable. No tengo complejos. Y musitó: –Perdona. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos. obtendrás ingresos. a pesar de las piernas largas y fuertes. Tienes veinte años y yo cuarenta. Y de contra.–En su mayoría se reduce a sexo. No para dejar de interesarte en el sexo.. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado. Como una reina ofendida. Lo disfruto. correrle detrás. Sintió deseos de levantarse. Él la vio. no siempre. ridículo.. Pero te propondrás olvidarlo. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. Tengo miedos. Siento vergüenza. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. Existe gente que muere por amor. Mejor un profesional que. maniático.. acabados de conocernos. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo. No lograste sexo.. Por amor de dos..

De encuentros. en cada situación. que allá. en cada sitio y horas. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. Él pensó. en su interior y a la espera. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía. durante un extenso y bullicioso receso. No. intuyó que llevaba un rato observándolo. y. en el infinito vestíbulo. Y. muy probablemente le interesaba. a las puertas de las salas de conferencias. La soledad de saber. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. de inicio. por interés profesional. un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. pero. Con una desmesurada percepción. Lo de entrevistarlo. sospechaba. Y con conciencia. él.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. positivos. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. se identificó con su nombre y profesión. él era extranjero y con mucho de qué hablar. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. Él. después de muchos intentos. al final. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. Y la evaluó. como a una presa al alcance de la mirada 77 . expectante en su soledad. Gustado como cuando se recibe un flechazo. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. pero simultáneamente a la caza. Cuando ella se acercó. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. valorado el descubrimiento. sin embargo. y que. no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. En cuanto a la entrevista periodística. porque él le había gustado. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. o por todo aquello a la vez. fracasados. como vehículo de presentación y proximidad. de qué personas lo rodeaban. por responsabilidad. no reparó en ella. De relaciones. De aquella forma.

organizadores y periodistas. estaba repleto de ponentes. y las especificidades de su sección.y. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. todavía ingenua. de sus manos. entre otros muchos. brevemente. Recién graduada. Ni siquiera marco para la entrevista. Y. de éste y otros viajes. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. Ella desplegaba un atractivo. Porque de igual modo que en lo periodístico. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. ni el sitio ni el momento para la seducción. presentarse y seducir. participantes. Como el vestíbulo. Y por su sensualidad. una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. malabares y carreras. y. quizás. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia. confortable para dormir y para soñar. de su especialidad escénica. no obstante su desmesura. Lástima que fuera bastante más joven que él. probablemente. 78 . Y no zarpazos y dentelladas. argumentó el por qué de la entrevista. Un hotel que. También para despegar. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. habiendo hecho ella las tres primeras cosas. acercarse. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. Seduciría él. en cuanto a andanzas y ceremonias. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. él no creía que ella. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. no constituía. como a una posibilidad. en cuanto a relaciones amorosas. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. y la valoró como a un encuentro. y no saltos.

algo no tan frecuente. –Y. de no haberlo hecho así. agregó:– Reubicaré otra cita. nunca intrascendente.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. de manera de. a la entrada y delante de la recepción. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. Y. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. Por favor. él añadió. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. disponer de la tarde. sea muy puntual. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística. para subrayar su interés en reencontrarla. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. pasadas la comida y la siesta. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial.Ella accedió a verlo. Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. En cuanto a lo de “sustanciosa”. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. con humor y deseo: “Jugosa. o a ser abordado por algún miembro de la organización. pero. –La esperaré en el primer salón del hotel. En lo correcto y elevado de su lenguaje. 79 . mentalmente. a ir hasta el centro de prensa. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. además. y. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. fluía en ebullición. El hotel. Tendré ese tiempo que valora. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida.

pero. se le acercó una mujer casi de su edad. comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer. sociólogos. de viaje en viaje y de país en país. tenía los más diversos incidentes. porque ella no llegó puntual. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. –Leía. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. también estaba muy tenso. no había sido sorprendido de tal forma. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. filólogos. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. Pasados dos minutos. Y. situaciones y sucesos. Y hace unos instantes cuando leía. él decidió devolverse al libro. ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. en el pasado. Me han hablado elogiosamente de usted. al pretendido refugio de la lectura.A la hora en punto de la cita. –Me gustaría darle un masaje. profesores… Puedo proporcionarle referencias. Son muy conocidos. se da masaje en torno. –Una mezcla de técnicas. –Me refería a qué técnica. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. A él le ocurrían. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. –Está muy tenso. directores de escena. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. en su periferia. de luminosidades. Sé quién es usted. Una mujer erguida. como hubiera preferido fuera la periodista. Está muy tenso ahora mismo. el placer. en eso. Fue inútil. periodistas. el alivio. 80 .

un cazador. Y. Sonrió a la otra mujer. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento.A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. mejoraré. a una velocidad de vuelo. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. poco a poco. –¡No. Y esta frase de ella. me explicará. –Usted es como un imán. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. la de imán. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. Y me tensa el esperar… Sé que. Como coincidiremos. Buenas tardes. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. un tanto acariciadora. aunque le fue difícil ensartarla. Me ha sido imposible ser puntual. entre otras. como es masajista terapéutica. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él. será en detalles… Siempre me tensan. la de resorte. como un resorte. se estaba ofreciendo. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio. Decidió desde el vértigo. De pronto. No ha dependido de mí. Y sin presentarlas. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. se hallaba desconcertado. ni propiciar más diálogo. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. Y. Y también. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. acentuó la sonrisa como despedida. aunque él casi no la oyó.

le gustaba cada vez más. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. Salieron los tres. el cazado. también aceptó. se había recolocado contra una pared y hacia delante. Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. y es grande. mesa. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. ser desde el inicio. del aparcamiento. El hombre. Le gustaba en firme.blada cualquier otra zona común. que él podía haber sido. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. Y no nos interrumpirán. al final. Él había percibido dudar por un instante al hombre. empuñaba una pistola. desplazándose. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. Con un agujero en su cabeza. de acuerdo. Y entonces él vio. y. Fue fogonazo más que sonido. de frente. con una gorra sobre el rostro. Y aceptó que la periodista. un hombre del país. Subieron en el ascensor. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. cómoda. Él la haló y la protegió con su cuerpo. Y un café no. –Sí. que ya venía de abajo. Y. lo que necesitaré es un té. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal. el hombre delante y con rapidez. Estalló un disparo. El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. 82 . uno que. hasta la quinta planta. a un segundo hombre. Yo necesito salir de este bullicio. luminosa. Muy caliente. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. junto a otro huésped. Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo.

es ideal –corroboró ella. y. A continuación con las dos manos se tapó el rostro. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. Y. 83 . Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora. La condujo de la mano hasta el otro extremo. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. –Y. agregó–: Me ha salvado la vida. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva. me entrevistará. Él la guió a ella. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. muy quedo. Y así aguardó la primera pregunta.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos. cuando entraron. hacia la habitación en la que se alojaba. poniéndole los dedos encima de la boca. la cerró sin hacer ruido. Como ve sí que mi habitación es ideal. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana. dijo–: Aquí estamos. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. Un diminuto círculo de sangre. Abrió la puerta y. alzando la voz hasta el volumen normal. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. grabará. Hablaremos con normalidad. –Sí.

pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. observándose. Se dijo que. –Hay un sitio a tres calles. Quedaron frente a frente. asombrosamente con camareros amables. 84 . los cuerpos rozándose. sino que giró para verla de espaldas. Él regresó sobre sus pasos y. él no siguió su propio camino. No habían dejado de caminar. Ella no dudó. sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta. –Es una idea. Cuando ella comenzó a cruzar. Cuando desembocaron en la glorieta. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. Se detuvo y también giró. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. Él mantuvo impasible su rostro. se trataba de una propuesta de prostitución. una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta. Las dos. le indicó con un ademán que caminaran juntos. "¿Una actitud usual o inusual?". Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. algo temeroso de que ella se encaminara al metro. –¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar. por parte de ella.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". quizás. Ella se detuvo en medio de la calzada. en la próxima glorieta. pensó él buscando certero su mirada. Era mediodía. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. a la que él no accedería. cuando estuvieron cerca.

y. También para los días festivos. –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él. Ni mejor ni peor.. la imagen que le evocaba. Es cabaret. No es teatro. no planteada–. –Hablas fenomenal –le interrumpió–.... como por darle cuerda a ella para descubrirla más.. –No consigo un elogio sin un "pero". Hablo de un espectáculo de variedades. ¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal.." Un círculo oscuro. –“Penumbras humanas. Él respiró hondo. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. –De lunes a viernes me reduzco. Un local de unos amigos. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa. –Superada una larga pausa. Pero. que no era nada bajo. aunque tampoco de elevada estatura–.” –repitió ella evaluando la frase. también. 85 . –Lo que intento definir es. –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero. Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores..–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo.. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura. tanto porque así pensaba. "Penumbras humanas. ni lo segundo. –También hablas fenomenal. –Es un consuelo –dijo él.. Es circo.. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución. para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad.

entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. lo sé. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. 86 ." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro. una de las mesas. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril. –Yo también estoy sano. No como supervivencia. Eres un adulto. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. A pesar de las miserias. –Además de muy alta. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías. Estoy sana. Soy encantador a veces. el teatro sigue vivo. No como penumbra: como luz. pero contuvo el ademán–. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. Con un inmigrante. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla.–Hablas con afirmaciones absolutas. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. Conozco mucho a los que hacen teatro. Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. quizás no ocurrió. eres muy guapa. Toda la conversación acerca del teatro. –Lo presiento. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. He cumplido cuarenta. Un interlocutor. Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita. –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro. incluso con esas ojeras. de unas y otras miserias.

desde la ruptura con el inmigrante. en el presente. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores.. Hasta tres y cuatro copas cada noche. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. –Tampoco fumo cigarrillos. sin una explicación demasiado lógica. Hay que entendernos. La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. Con ritos y sistemas de protección de la especie. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–. –Ni yo. –¿Nudismo circense? –¡No.. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo. Tres dormitorios. baño. no he dormido allí.. ella convivía o no con el inmigrante. –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. cocina. preguntó lo de la droga. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. No me atrevería a invitarte. Como cualquiera de las artistas de cabaret. dos cicatrices anchas y extendidas. no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. Tienes que ir a vernos. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos.. 87 . en cada uno de los brazos de ella. y. De cuando el inmigrante se llevó sus. –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia. –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. Somos una fauna. Está patas arriba. Para mí la droga es de otro universo. dos de un rosáceo impúdico. El jueves nos presentamos en un cabaret. –No me drogo. salón.A él no le quedó claro si. Con una elegancia… incitante. Decidió aplazar la aclaración. Estos dos últimos meses. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad. Dirás que pregunto en exceso.

sin moverse. me atacó un loco con un cuchillo. Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. Él. Él la escuchó. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. Y una porción que se mueve es ese loco. con el cuchillo como puente de la sangre. En uno de los bares. con un cuchillo de cocina como arma. Con el loco demasiado encima como para huir. Un miedo que terminaría por paralizarlo. todavía sin moverse. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre.–No lo había registrado. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. Y el loco tuvo los ojos. cortantes y enrojecidos. reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. en sus visualizaciones interiores. Él jadeando de miedo. estando yo sobre el escenario. Tras un silencio.. Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café.. 88 . Un cuchillo afilado y resplandeciente. por servirlo en bandeja. Mi ordenador no ha estado funcionando. Y en la imaginación desbocada de él. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza. Él. la boca burlona de ella. No te cohíbas. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. El loco jadeando de furia. imaginaba. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario. Imagina la escena.

Y sin aviso.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. Sonrieron los dos. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. de una gira en otra. Si no buscas una relación estable. afirmando que necesitaba un respiro. Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. No te pongas límites de antemano. todavía más alta. Y que creció bajo las carpas. Que estudió hasta graduarse. Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales. el hastío. acarició una mejilla de ella. Y contuvo sus pasos. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. que no buscaba nueva pareja. Fue un roce tierno. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. la desolación. Unos zapatos que sugerían comodidad. Deambularon gozando el emparejar las pisadas. de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. Que después. como ocurría con su compañero de espectáculo. Él se sintió incómodo. de los montajes. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. no por anchos menos femeninos. en una de las calles más estrechas. ella en la acera. sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. el temor. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. él en la calle. como profesional. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. Que sus padres eran artistas de circo. con el dorso de una mano en alto. cómplices en un combate contra la incomunicación. Ella sujetada por la mano derecha de él. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona. ¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–. Ella le contó que había nacido en la capital. un hombre que era excepcional como amigo y como artista.

–¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo.. Ella rió como si se burlara. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo. Consiguieron la única mesa libre. Esto lo angustió.. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. –¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. por lo que se ve cierra los sábados. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo. –Me provocas miedo. –Terminé porque resultó más débil que yo. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–. Quizás cobarde. Fui yo quien cerró ese paréntesis. próxima–. –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante. Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes. Él supo que ella era temerosa. Recorramos unas manzanas más.. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta. –¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella.hacia una. porque soy capaz de darme.. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. –Me protejo. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio. 90 . pedir. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. –En exceso tajante –apuntaló ella. esperar. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado. o es el amor o no es nada. seleccionar.

es imprescindible vivir en el presente. –Déjame decirte. Un hombre de treinta y tantos años. Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. Lo lamento. enfilando a los cuarenta. En especial. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. no lo buscó. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. sin que nuestras decisiones tengan independencia.. delgado.. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. Tampoco estoy en condición de juzgar. Me duele. sin embargo. con una mueca triste como sonrisa. ¿O no? –Lloraba tanto. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. –Tengo algo más que contarte. si tomaste una decisión. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. si atañen a una pareja. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. tan seguido. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. Después de consumar nuestras decisiones. amigos… país. 91 . sin claroscuros. El hombre se negó a sentarse con ellos.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. –Es comprensible. que sea a fondo. Él estuvo decidido a levantarse e irse. Él y el hombre se estrecharon las manos. Pero. cuando ella palideció. sin que cada decisión sea un fantasma. –No aplaudo que lo abandonaras. En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante. Era un hombre ligeramente más bajo que él. Lloraba con frecuencia. su mirada... Ella hizo las presentaciones de rigor. que acababa de hacer su entrada. pensarse. Y me perdió. la de frente a ella. Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. Finalizaba él de pronunciar "fantasma".

. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 . y se concertó una cita. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre." Entre los que estuvieron dispuestos. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos. La frase lo desconcertó. –¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado.. –Tú eres la encantadora –musitó él. este hombre fue el elegido. Total.. Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero.. ofreciste que tú pagabas la comida. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa. abrazado a mí. Le pidió que se lo diera. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón. –¡Qué no. –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos. decidido a librar la batalla por ella. Ella. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. Era sobre este hombre. porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. en respuesta a la despedida. Les decía: "Chica guapa. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. con nerviosismo y culpabilidad.. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza. sola. ansía conocer. buena persona. Acarició la servilleta..” Ella reaccionó con presteza al leer el verso. Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse.–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–.

y así hasta el infinito. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba. –Nos hemos acostado unas pocas veces. –Podríamos ser amigos. por sentirse tan poca cosa. Que no tendremos una pareja. –Es evidente que no es sencillo. ¿qué? –Hemos hablado. sí está enamorado de ti. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena.–No es tan sencillo. Este hombre. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. El sexo no es esencial. –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. Y un día. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. –No lo cortas en seco. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda. tendría que 93 . no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos. inmóviles. las extendió hasta que permanecieron quietas. –El sexo es uno de los motores. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. en exceso–. –Y este hombre y tú. pero. Es una persona con magníficos sentimientos. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. No tiene familia. Ni un maldito amigo o amiga. Es profesor. como si cayera un rayo. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. –Le expliqué que no estoy enamorada. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. Ni ahora ni pasado mañana. Es una magnífica persona. Para que pudieran ser amigos. –Este hombre no tiene amigos. –De que tú también hablas fenomenal. se acabó.

Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. Es el instante de que cortes en seco. mantuvo sus defensas. lo adecuado es que me llames por teléfono y. –Lo guardo. –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora. Yo me lo pienso. –Por la inestabilidad de mis ensayos. Puede ser a las nueve de la noche.. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita. ¿Subirías? 94 . Una cita sin obligación de acudir. Entiéndelo. ¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada. ni había descrito sus expectativas. –El sexo con este hombre. –ella pareció meditarlo–. De que lo cortes en seco.. que no exclamara que acudiría. –y ella escogió un centro comercial conocido. Hasta las nueve y cuarto. no había precisado las verdades sobre sí mismo. El primero en llegar. no se había lanzado en picada. un pretexto que podrías esgrimir. Y yo. pero concertemos una cita. que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo. Además en su piso está mi video. ¿Cuándo y dónde? –El lunes.transcurrir un tiempo considerable. En. Aunque él. hemos estado grabando algunas películas. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora. Él. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. con ella. casi despidiéndose. tampoco en esos minutos. –Un pretexto.. derribó sus barreras. A cuatro manzanas está mi piso.. –¡Una cita! Un día a una hora.. aguarda quince minutos. Tú te lo piensas. acerca de sus circunstancias de inestabilidad.. Me da pena.

casi tapaban el cielo. baja y de madera muy gruesa. si el loco o si él. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. El interior del piso era indescriptible. Era una quinta planta sin ascensor. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. los ojos de ella como los ojos del loco. allá arriba. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. Ni sexuales. 95 . atestado de trastos. Y en el suelo.. Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones. la besó boca con boca. Una perra de color negro. Quizás para ella. con una puerta. tan pronto despertó. Él concluyó que con ella como intermediaria. si ella. sin explicación coherente para ello. para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor. Supo que era perra y no perro. Todo estaba en desorden. con basura inclasificable. los recibió. en los muebles pintados por varias capas de polvo. sin una mancha. subir podría resultar definitivo. gastada y angosta. en todas partes. Ella alzó la perra. Él. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. él recordó al loco. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. La estrecha fachada del edificio lo desagradó. se constituía en un muro continuamente. Había resuelto su excitación sexual. él terminaría besando también a la perra.Él no estaba en condiciones emocionales. con escaso margen para llegar a la escalera. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. Y sabía que para él. como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella.. Si despedirse en el umbral del edificio. una auténtica desconocida. Aceptó.

Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. ya desnudos los dos. después de tomar la iniciativa. como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. Y pensó con mayor precisión que. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. –pidió ella. Ella. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. Ella. Pero en él aumentaba la desconfianza. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. Para él la petición tuvo un segundo de retraso. Se inquietó con fuerza por las enfermedades. Sin palabras. ella no era entonces sexualmente de confianza. Acarició con experiencia. tenía un cuerpo inobjetable. sin garantías minuciosas. cubriendo el de ella. Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. –Necesito dormir una hora –masculló ella. acechante. y le hacía lo que. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. quizás.. La parada fue en la cama. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. Hizo. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar. Y él hizo. Acarició sin penetración. en las limítrofes con el techo. –Todavía no.Se resintió. acariciándola. le estaba haciendo a él. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. con amargura. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. en la cama. No conseguía desalojar de su cabeza. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. 96 . se activaba. Con precauciones. de manera tan inmediata. la angustia. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. escondida.. Como si su cuerpo. "la enfermedad" ya aguardaba.

Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena.. Lo hallarás todavía peor que el resto. ensartándola con la mirada–. El acuerdo es la cita. al regresar al dormitorio principal. En mi cama. las manoteaba para desprenderles el polvo. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina. entrecerrando los ojos. Él sorteó los muebles. Te he… Llámame. –ella calló un tanto avergonzada. –Eres. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra. –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste.. los objetos derribados. se lavó las manos y las secó en el pantalón. Justo al pie del 97 . –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. y estaba de frente. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas. a la derecha. –Estoy exhausta..–¿Qué significa? –preguntó él con dureza." De esta caja debía provenir la asociación. La hoja estaba polvorienta y mellada. Esto pensaba cuando. y gimió por unos segundos como el animal. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. –Te he invitado a dormir conmigo. funcionaran. como inscripto en el polvo. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme. Cuando terminó. Y ya sólo finges mantenerte despierta. –Me marcho. El meditarlo sin cortesías ni falsedades. Te he dado mi teléfono. En un rincón de la cocina. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos. Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá.. los desperdicios. acunándola. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te. –No –él se había vestido y calzado. –Dormir.

Lo que sí sucedió en el piso de ella. Se decía que. Yo me lo pienso. que tenía rasgos cobardes y frívolos. conteniendo hasta la respiración. Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. Tú te lo piensas. se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. aguarda quince minutos. El espacio del amor posible enrejado adentro. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. en tantas ocasiones de su vida. Cada quien decide en solitario si asistir o no. Hasta las nueve y cuarto. a solas. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. el jugador y su contrincante. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. Escuchó con cuidado. con los otros. Recogió la fotocopia. desnuda. él se decía que uno es. Puede ser a las nueve de la noche. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante.cuchillo. uno no hace apuestas tan altas como consigo. después de abandonar aquel piso.” 98 . Desde el sábado. Que con persona alguna uno juega. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo. También la perra se despidió sin efusiones. indefensa. La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. lacónico. El lunes siguiente. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. como con el propio yo. muchas veces. Y la rompió en ocho pedazos. El primero en llegar. Él se agachó. Miró hacia la puerta de la cocina. ella la había aceptado. –Es adiós –dijo él. Una cita sin obligación de acudir. Ella parecía continuar en la cama. La cita que descifrará. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

robo.. cuando estaba agotada. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. No de esa curiosidad superficial y miserable. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. que raras veces se empleaba. 102 . al ignorar su rechazo. electricidad. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio. Me prostituía a los diecisiete años. Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. No soy una turista. Trabajo. Ya soy otro. –Sé que no es por curiosidad. Estuve en la cárcel. pequeños arreglos. al hablarle casi sin preámbulos. Prostitución. Y menos de inmediato. Vengo de solicitar empleo.lo que no era excesivamente más joven que ella. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez. Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más.. –¿Cárcel de menores? –También. Ni soy prostituta. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. plomería. Carpintería. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. con una o con otra. ni pago a los hombres. –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. Acabo de terminar mi trabajo en uno. No pagan muy bien. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. no me interesa que hablemos. –Me prostituía cuando era un muchacho. Mantenimiento. pero que por momentos se suavizaban y. aparentaba mucha más edad que la cumplida. La mujer sabía que.

–Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–. Aunque hay que responder a los ataques. ansiosa por descubrir rasgos.. a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. o de entablar cualquier clase de amistad. muy bueno. –Cuando soy bueno. me la paga. resultaba atractiva su firmeza. sino que lo siguió escuchando con interés. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo. No sin compañía. Cuando soy malo. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. sin embargo.. pero no se incorporó para alejarse. ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad. Ella era una profesional.. El vestuario. pero maltratados. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor. Soy muy vengativo. Al menos a la vista. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. –¿Cómo es usted? –y ella. su capacidad de hablar y mirar de frente. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. conocer más. una graduada universitaria. Miseria extrema. No solía vagar por la ciudad a esas horas. sí. Hay que dar respuesta.entonces. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido. y. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . No por esa zona. predominaba un cierto buen gusto. no estaba elegido al azar. Quien me la hace. a su pendiente. –No es aconsejable. No tenía padre.. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. detalles. limpios. al pronunciar estas palabras.

A unos cincuenta metros giró la cabeza. aunque. Una. –Una opinión muy poco esperanzadora. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. Y sintió decepción. 104 . Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". Es como si ellos no sintieran. –Lamento no tener ánimos para profundizar. El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida. la gente la empujaba. –Decía que: Lucho por confiar. maniquíes inexpresivos. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida. tensas. –Una opinión.. sin sonreír... Lucho por. rectas. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo.–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano.. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. Igual va a morir. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. Que en esta época un cazador… Ah. Sigo viviendo solo. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. acercó una de sus manos a la otra. Creía ella caminar por un desierto. Que el hombre que amo morirá. dolorosa. Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó. Ella sintió rabia. –Yo también soy muy desconfiada. me marcho. Soy muy desconfiado. sobre la acera. Cedió a un impulso y miró atrás. Como si fueran autómatas.

–No importa. El amor duele como una bala de plata. Un mundo que existía sin tocarla. Bulto que ella no había advertido. Es madre soltera. Una mujer joven. escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. No me importa. Ella estaba sorprendida. –Llamo y a veces leo un poema. O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. Tiene dos hijos. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. Se ha negado. pero vuelve a marcar mi número. 105 . –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. Sé que es importante que sigamos hablándonos. –¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia.Cuando había avanzado unos doscientos metros. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. el de un desconocido. se niega. Se lo he pedido y vuelto a pedir. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. –¿Por qué? –Sencillamente. Y hablan a mi apartamento. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando. Le he pedido que nos conozcamos. Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. Algo que he escrito. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. Otras veces converso con el locutor.” El desconocido cargaba una mochila. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. Va a morir.

Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. –¿Y el amor de dos? –Eterno. Ella regresó. Dentro de cada persona. Aquel día en que. Y el desconocido la abrazó. El desconocido sonrió por primera vez y. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. mirándola. 106 . –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. No desea ser visto deshecho. Cuando giró. Cuándo aparecerá. No desea causar dolor. le dio la espalda y empezó a alejarse. Sin su mirada de cazador. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir.. Desbordante de vida. el tiempo que le queda. Él ha decidido enfrentar el final solo. Uno primero. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. La vida es sagrada. con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo. Y ella se dejó abrazar. También ella las había repetido. Y otro. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. Tiene cáncer. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo.–Cáncer. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera. de pie. De pronto se detuvo. –No necesariamente. Separándonos. Y ella le tendió su mano derecha. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti. Es eterno o no. Tiene cáncer.. Ella balbuceó otras tres palabras. para decirle por primera vez que la amaba. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad.

mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona. mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 .Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

con pluma clara y definida. al alcance o no de nuestros esfuerzos. ilusiones. exhibe. y la evanescencia luminosa de al encontrar. nos comparte. física y. abarcar. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia. presintiéndose bajo la ropa. fogosa. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. preciso. toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. Su lectura cautiva. contagiándose en las miradas. es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. imperativa. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. dibuja en cada historia un espejo que. expectativas. encontrarnos. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. soledades. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. deseo. si se quiere. Don Francisco. despierta la sed de seguirla. inaplazable ante la seducción. emocional. de buscarnos. intentar alcanzar aquello que está más allá.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. sin deformidades. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. subrepticiamente. de hacerla nuestra. 109 . Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica.

sugerido o tácitamente. reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta. Al contrario. la fluidez de los desenlaces. 110 . me ha encantado como era de esperar. Quien conoce o ha conocido al que narra. es una obviedad. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE. la fuerza de las situaciones. hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. de Francisco Garzón Céspedes. Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes.. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros). MAGNÍFICO. Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven.. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. es admirable cómo está de bien construido el libro. lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones.

En estas narraciones. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar. de una manera fría y contundente. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. para tales reclamos. grandioso. no bastaron las palabras. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. en el fondo anida la desconfianza. En “Podemos hablar de otras cosas”. rescátame de la tanta angustia. En general. cicatriza la herida. En lo relatado hasta este momento del libro. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada. un cuento grandioso. la ‘desgracia’ en el espejo. después del goce pleno de una lectura tan intimista. como el genial cierre de “La cadena y el colgante”. las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. las heridas. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. o un sálvame del vacío. Sí. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma.

después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”. y la de desaparecer. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. son impactantes. Los cuentos no admiten objeciones. de vidrios que dejan. del “otro” a la “otra”. no lo logran. Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas. deviene en una dicotomía casi insalvable. en el que hacia su culminación. Apostar a existir o sobrevivir. he llorado. Debo remarcar que el crecimiento estilístico. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. el desencuentro a través de encuentros casuales. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. por una razón u otra. la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . la penetración casi obsesiva.

Impregnado de los aconteceres del dolor. de la pareja en búsqueda del amor).. Ediciones COMOARTES. Cuenta. en noviembre. 2012.com 113 . Madrid. 13 de Mayo. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza. interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. en esencia. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”. Lo segundo marca el vacío. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. 2012. 2013. sea verbo o palabra escrita. / La Habana. lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas. Fernando Rodríguez Sosa. Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades. construir legítimas inteligencias. 2 Garzón Céspedes. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. Dr.desde las profundidades con sabiduría noble para. Es. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. España. Para ello hay que abrazar o mejor. Francisco. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. Eduardo Torres Cuevas. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador. el espíritu bisutero. desde la eternidad labrada. volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. Salomé Guadalupe Ingelmo. Es agudo y visionario. por el el periodista y crítico Lic.. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”.

busca crear una dolorosa alegoría. como si lo que importara es la precisión de la bala. por el lado. una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). hay un alfil que persigue un algo. de súbitas coincidencias. realista. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. nunca llega a ser verdaderamente de amor. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. siempre. no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. de soslayo. como lector. en paralelo. acallada. fijo. la constante es la misma metamorfosis continuada. Dispara. de conjunto. asoma otra historia que no se cuenta. una y otra vez. insistentemente. un algo que no se alcanza. de Francisco Garzón Céspedes. a veces. por repetida en múltiples variantes. nunca es de amor. una y otra vez. con un lenguaje directo. que también se repite. historias donde el blanco asoma. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor. con tal representación. prácticamente una pizca. lo cual hace pensar que el autor. aunque en dosis mínimas. porque le queda a uno la sensación.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. siempre. incansable114 . otra historia sumergida. parezca urdida más que vivida. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. razón por la que no se puede dejar de disparar. otra pieza oculta que. crean. dolida más que disfrutada. sí. de que por debajo. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. sin metáforas. una reina. de ambivalentes casualidades que. un alguien. la misma paradoja. a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes. que hace que la historia que viven los personajes. sin adornos. pareciera.

pero que.mente. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. insistentemente. el alfil y la otra pieza de turno. desesperadamente. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. aunque en cada historia solo quede el humo. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. pues nunca va a lograrlo. una y otra vez. en la que el alfil y la pieza de turno. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. el alfil y las otras piezas. supuestamente. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. una tangencia humana parecida. aunque humanas. una historia parecida. sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. disparan para ocultar su verdadera historia. a hacerlo desaparecer como misterio. como si expiaran una culpa. son las máscaras de lo humano. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. por tanto. como taza que se sirve sobre un platillo. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. funciona como gozne que permite el giro. el misterio en torno al que da vueltas. a diferencia de Sísifo: para 115 . que es la misma que aquella historia mítica. una injusta culpa. o que. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. cuento tras cuento. dejaría de ser una promesa. pues esas historias. a contarlo. sin nombres. la cual. se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. desde el principio hasta el final. al parecer. por eso. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. porque si esa promesa llegara a resolverse. pues en esta Odisea contemporánea. sucede algo parecido. dará en el blanco en la siguiente historia. el mismo giro sobre un punto. para alcanzar. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. una vieja culpa. pero que ahí tampoco lo logra. o rozar al menos. como promete el título) con una bala de plata. porque eso equivaldría a matarlo. incansablemente.

que si se lee el libro como Cazador de encuentros. Y el lenguaje directo. que buscan el amor. da al que escucha o al que lee. Es como un poliedro de múltiples caras. Los cuentos de El amor es una bala de plata. del cual. Tan cierto esto. Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. observas. se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas. crear nuestros propios rostros para los personajes. y en los que al final no quedan huecos. porque cada cuento continúa y problematiza al otro. son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. Es una lectura que deja pensando. al parecer. El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. claramente él. la posibilidad de pensar. sin adornos. nos hacen imaginar. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. miras. el hombre. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. sólo vemos una sola cara. Me parece excelente lo que logra el autor. de una gran necesidad de afirmación). imaginar y sentir enseguida desde sí. cada uno. disparan una bala de plata. que sufren. 116 . que les duele.decir que existen. como uno de esos cuadros donde ves. y no necesariamente testimoniales). porque todavía están condenados al anonimato. de donde él y el autor tienen la palabra. lo tienes todo de frente a ti. lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. Sus textos son. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender. una fotografía del enamoramiento... y se resuelven poco a poco. cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso... ".. ".. Y son historias reales. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 ..descansaron en largas miradas. certera desde la voz del narrador. hasta que nos enfrentamos a él.se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende. el amor perdido no deja cicatrices.. como sucede con las relaciones personales en la vida. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. lo que no es habitual.. casi surrealista. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella. El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad. No hay previsión.. el deslizamiento del personaje en escena. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ". sentirse apelado o no. El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia. se puede calcular. Quiero decir. rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo.tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. ". Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas. sin digresiones innecesarias. nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes.puede acercarse o alejarse de la escena. para imaginar. El gesto.tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza. ". El libro respeta nuestra decisión. como disparadas. es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor. nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. pero el resultado es enigmático siempre. la palabra.

La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. Pero hay que leerlo y releerlo.ambiguas u ofensivas. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. pero no soy un crítico literario. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. un artista oral. En suma. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección. No se trata pues. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. es una caza a vida o muerte. para saborear cada historia. o no. con este texto. de los tantos que tiene. aunque honesta. Para captar matices. de lo esperado. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. Soy un escritor. Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente. y mi profesión es la de sociólogo. la suma no varía. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. hay que repasar sus líneas. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción. los espa121 .

parques. Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. pasaba dos veces. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. 122 . mi relación con la gente y el mundo. bares. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. Espantosamente tangible.cios y los tiempos. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. intenso. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real. edificios. el protagonista innombrado. la del cazador. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera.

que así se titulan ambos volúmenes. la trascendencia.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar.. Mas. Así lo ha demostrado. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas. enriquecer. estricto. en la contemporaneidad. Sus cuentos son sugerentes y profundos. al ser humano y su mundo. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover. el alcance. de la narrativa escrita por quien. también. ante la primera lectura. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. la permanencia. a reflexionar. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que. ahora. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes.. a imaginar. Dos nuevos libros testimonian. Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. uno muy adecuado a un gran libro. es un libro maduro y madurado. firmados por un narrador también de excelencia. son dos obras que. las esperanzas. los sueños. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. estremecer. con tesonera maestría. con un estilo muy personal y un gran título. 123 . El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos. Dos libros de excelencia. de Francisco Garzón Céspedes. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades.

el amor volvió a estar de moda. algo fuera de moda. el vacío y la incomprensión no son males incurables. el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. sino también para el cuerpo. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos. y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez. De unos años acá. Pero. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. la tristeza. El futuro de la especie humana. salvo excepciones. Eso cambió. Son estos escritores. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. sólo para cursis. aunque con mucho talento. no sólo para el alma y la psiquis. 124 . en mayor o menor grado. Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales. los que hablan del amor desde el amor. los que nos llegan más hondo. Por ellos sabemos que la soledad. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto.

indistintamente al amor o al desamor. respectivamente. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. 125 . Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir. a la par. Desde el antiguo Egipto. en busca de sí mismos y. han surgido los mitos más hermosos. sino exhibiéndolos como son. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. simultáneamente. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. según se desarrollen los hechos. Misterios que nos acompañan. hasta Israel o Grecia. con sus virtudes y defectos. titulados. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–. que aún resuenan en la memoria de la humanidad. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán. como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. como siempre han servido. como toda gran obra hecha con honestidad. Cazador de encuentros y. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. más creadores. Desde un pequeño espacio en Venezuela. El amor es una bala de plata. a la literatura amorosa de todos los tiempos. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. así.

provocando encuentros. por culpa del orgullo de estos andróginos. es una exhibición de esos matices. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. “El espacio del amor posible”. Francisco Garzón Céspedes. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. No obstante. satisfechos con: cuatro ojos. y las extrañezas que causa este misterio. dependiendo de quién lo lee. explicaba el dramaturgo griego. o una eternidad. como bien lo define la contratapa del libro. Pero todos responden a los matices de este misterio. San José o La Habana. En cada historia. Algunos. cuatro orejas. cazando. En uno de los primeros diálogos. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. sin un acercamiento previo. son encuentros en búsqueda de.Precisamente. En ese espacio que parece un día. En él. Madrid. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. dos bocas. Todas las narraciones. la invita a tomar un café. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. Uno de los cuentos de este libro. Precisamente. cómo el mito griego de Orfeo. descienden hasta el Hades. sus intenciones difusas. sus desamores. como la diosa reina egipcia Isis. los seres humanos estábamos completos. Por ello. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y. como aquellos antiguos. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. este libro es eso: una cacería de encuentros. ocho extremidades y dos sexos. Otros. buscando. Algunos con finales felices. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. que mutan con cada pensamiento. 126 . vencen a la muerte. que partieron de los enigmas para crear historias. otros no. cada uno está en una búsqueda constante. ambos se desnudan para mostrar sus miedos.

el próximo fin de semana. –He pensado que. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. directo. como lo hizo Kohelet. Con un lenguaje no rebuscado. Desde un realismo crítico. –De lunes a viernes me reduzco. Hacia el final. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. como una bala que alcanza al lector. También para los días festivos. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo. como un misterio humano. del cliché. como lo califica el mismo autor. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. mi piso ya estará en orden. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. como una fuente inagotable. así. 127 . Nunca soy puntual. como una necesidad que nos cita a diario. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes. en el instante menos pensado.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. Alejándolo. suelo tardar como mínimo media hora. aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor.

muy original en cuanto a su estructura. adquiere una dimensión distinta. si leída como novela.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. pero como Francisco. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. con el que se inició– ofrece. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor. ha demostrado. Para empezar. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela. Ya que esta antología. esta obra. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. su creador. formalmente. Quizá sería más apropiado decir los amores. nos da la clave final del argumento. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. es decir unidades. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. Es por tanto. Pero incluso si leídos como una novela. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros. dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. que pueden ser concebidos como relatos independientes. al elemento común que los une. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. (…) 128 . Aunque sólo la mirada global a todos ellos. que también presentamos hoy. El amor es una bala de plata. puede ser considerado.

y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. varios en revistas especializadas. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. desde 129 . permita el ser modulado en mucho. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. con ligeras variantes. en algo macro. en un Sistema Modular de Creación. o con alteraciones mínimas.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. existen y existirán. unas que como tales han existido.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. con dos títulos (los citados). se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. uno que. sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro).

se puede leer en un género y releer en el otro). condecorado gubernamentalmente. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. y con las modulaciones que ya ha diseñado. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. de un hecho aislado. un hombre prestigioso. 130 .luego. ha hecho más. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). Francisco Garzón Céspedes. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. desde su Sistema Modular. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. permite. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. porque. 2013). Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas. Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá.

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

–Es lejos. le preguntó si era extranjero. Yo te acompaño. Si te molesto. con un ademán. él abrió la puerta para que el otro pasara. antes de cruzar la calle. –Te invito a tomar un café o un té. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. puedo desaparecer. le indicó que lo esperaría fuera. subrayando para sí lo de la juventud. no de inmediato. y. como algunas. de una belleza cincelada. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. 132 . Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. –Estaría bien. hay varios bancos... –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. tomar algo. –No hay problema. De repente. –En la zona comercial. hacían que se asemejase a una estatua que. y el otro respondió que resultaba evidente. pensó él. Un doctorado en ingeniería. Deseaba inspirarle la mayor confianza.El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse. necesito comprar algunos dólares. impulsados por la luz verde de un semáforo. situándose a la par.. Voy a un banco. Cuando llegaron a la oficina bancaria. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. quizás podría llevárselo a la cama. casi en la esquina. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. a unas ocho manzanas. hay uno. –el otro dudó–. él acababa de hacer el amor. había echado a andar. "Un extranjero joven". En ese momento. mirándolo a él como si no lo mirara.. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. pero sí muy pronto. Esa mañana.

triste. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. Se sentaron en una cafetería. Que su acompañante se invitara a un desayuno. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. de más de diez años. Unos minutos antes. Mañana termino la tesis. Es. El sexo reducido a un contrato. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. otro hombre. –Yo pago mis estudios. No lo he hecho y no lo hago.. Ni siquiera una mutua pasión.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. Quizás el otro hombre. 133 . unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. al tropezarlos a la puerta de un banco. también cerca de las cuatro décadas como él. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. ya que no amor. dentro de una cuenta que él pagaría. creyó que él le pagaba al joven por sexo. a la salida de la oficina bancaria. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. A estas alturas todo el dinero se acabó. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Él no alcanzó a contener su alivio. los había observado.. –Aparentas menos. o por la diferencia de edades. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café.

minuciosa. pensó él. bajaba la cabeza. en la mañana. hace una semana que no veo a mi novio. en algún punto de la cafetería. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. pero no lo expresó con palabras–. Cuando él le clavaba la vista. El otro nunca preguntó acerca de él. –He preguntado con claridad. Él echó una ojeada a las otras mesas. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. Nunca se tocaron. –¿Dónde? –A unas manzanas. –Cierto. adoptando lo inescrutable del otro. de su mármol negro azuloso. alguien. Una ojeada lenta. Previo al bocado inicial. Si no andas en "esto". preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. –Estás muy seguro de que ando en "esto".–Eso ya lo dijiste. –Tú me oíste. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. con lo pedido. Desde que se sentaron. los obligó a una pausa. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. Te oí. los observaba. 134 . dentro de su ausencia de matices. –¿Alquilas? –Un piso. ¿Qué negocios? El camarero. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. ¿nos citamos para dentro de tres días. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación.

–No respondiste a mi propuesta. un susurro le recordó que a muchos de los negros. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.. además. Redactar la tesis me agotó. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él.... En unos meses. como de pasada. –Diez minutos de margen para los dos. racistas probablemente. –Viaja después de que nos citemos. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. –¿Entonces? –Alemán. –¿Y tú? –No es tan. –¿Por medio de tu novio? –No. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. 135 . los negros los enloquecían. No sé si me marcharé a mi país. –Nada más y nada menos. los negros tenían fama de una temperatura más alta. me invitó a colaborar. No sé si permaneceré aquí. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. tan rápido. y que a muchos de los rubios. –Es improbable que. Al despedirse se estrecharon las manos.–En absoluto. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado.. –Desearía viajar mañana. en el país. Él se detestó por estas consideraciones. en la ciudad. desviando los ojos hacia la calle. hasta que lo cortó. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro. le gustaban los rubios. cinco minutos menos de los quince habituales. él lo tuvo en mente. viajaré por un período a Suiza. pero eligió no darse por enterado.. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. Acordaron la hora exacta. Un equipo de ingenieros.

llave de la habitación en mano. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. un sobre grande. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas.. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. 136 . Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. El otro fue puntual. Yo me bajo y regreso en unos segundos. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. él planeó como alternativa visitar un museo. y. con ropa recién estrenada. A él la propuesta lo inquietó. dentro. No he traído el coche. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. Cogieron un taxi y fueron. sonriendo burlonamente. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. erecto. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. En un barrio próximo. por ejemplo. amarillo. Transcurridos los tres días. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. y presintiendo que. pagó la habitación. Él vestía de ejecutivo. también. el novio del otro.Él lo contempló alejarse. pagaría él la cuenta del desayuno. el otro insistió en desayunar. El otro vino vestido deportivamente. Ante la duda reservó un hotel. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido.. Llevaba en una mano. sin mayores peligros. –No sé. Serán cinco o seis minutos en un taxi. Frente al hotel. Y. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. No supo cómo negarse. él pagó el taxi. aunque refiriéndose a tomar algo ligero.

–El desayuno." –No soy de los más codiciados. No soy de los que modelan para la televisión. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. fue: "Eso se nota. el otro extrajo del sobre amarillo. Inmóviles. En el restaurante. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –Soy modelo. Por lo que él leyó. –él quiso decir: "la adquisición". sentados. De este lado del mar son mayores las 137 . sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso. una tesis muy bien redactada. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. pero estas dos palabras las calló. Desde que era un niño en mi país. Él no habló de la tesis. Lo pareces –repitió. en la habitación alquilada e impersonal. para. y no le gustó lo que imaginaba. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. para la contemplación... Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. por su ropa y por más. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. A ratos es un mundo muy difícil. otra vez cara a cara y con los desayunos delante. Aunque no soy de los que más ganan. –Sí. Impasibles. –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. Un mundo para la exhibición. y se imaginó la escena cuando subieran. su tesis de doctorado.

es muy posesivo. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis.. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Marcharme. Tiene mucho talento. Y no me conoces. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. Hay algo que no he dicho.. aunque de manera distinta. Claro que. Lo de los alemanes. los dos. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto".. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. Sé que soy atractivo. –Si no andas en "esto". Mi novio anterior a éste era guapísimo. pero soy atractivo. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Cuando salíamos todos lo miraban. para que seas tú quien pague los desayunos. y ni siquiera porque eres atractivo. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. Me puedo levantar.posibilidades. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. Controla mis movimientos como una araña. ¿es una especialidad? –Y. Y olvidar la cuenta. el otro escuchaba sin mover un músculo.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Aunque no es tan guapo. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo.. sí. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Ya no soy precisamente un joven. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. 138 . Lo que sí. El silencio duró un minuto. aunque la voz se le tensó–. controlados. Llevo con mi novio unos tres meses. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco... tan deslumbrante. También es alemán. Como pisar un territorio minado. Ganó varios campeonatos de esgrima. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

narrativa. Un doctorado en ingeniería. teatro. como modulaciones de una misma historia original. Madrid. DOS: (En neutro. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa. texto narrativo.. Olvidemos los cisnes. treintaitantos años de edad. en México D. pero no el laberinto. Esta versión corregida es la más reciente. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto. (Pausa.. Una rareza. España. 3 142 . DOS. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Por la mañana en una cafetería. ÉL // ÉL. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. Colección “Garzón Céspedes” 3. Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión.) Yo pago mis estudios. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI). F. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi.) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería. de raza negra. intención que mantendrá casi todo el tiempo. desplazarse.¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. Ediciones COMOARTES. Personaje UNO. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa. UNO: (Con vivacidad. hablan mientras comen y beben en una mesa. Entre hoy y mañana termino la tesis. presentado en el año 2013.) Estudio acá desde hace dos años. una pareja para toda la vida.. ELLA // ELLA.) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes. veintitrés años.) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. podrán levantarse y volver a sentarse o no. DOS (ÉL. y son de principios de los años noventa del Siglo XX. ELLA). de raza blanca. (De modo incisivo. 2012. (Pausa. ÉL // ELLA.

Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto. No lo he hecho. intercambio de números? Olvídalo. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso. ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país. A estas alturas todo el dinero se acabó. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios.negación corporal. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años. UNO: (Dudando. ya que no amor.) Aparentas menos.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. UNO: (Con cierta urgencia. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Y no lo hago. UNO: (Desde la decisión de averiguar. laberínticos. UNO: (Con alivio. con premura y explicándose. UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas. Y adelantos sobre negocios. UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse. UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste..) ¿Qué? 143 .) Ya que no amor.) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio.) No necesito contratar sexo.. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo. DOS: (Sin emoción alguna repite.

DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. Radican en Ginebra. UNO: (Con extrañeza. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.. ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa. UNO: No lo sabes: Es el título de una película. En unos meses viajaré por un período a Suiza.. A punto de decir “de comer gratis".) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí.) Si no andas en "esto". UNO: No respondiste a mi propuesta. en la ciudad. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No. 144 . (Pausa. en el país. No sé si me marcharé a mi país. he visto esa película. Un equipo de ingenieros. en la mañana a esta hora. me invitó a colaborar. Redactar la tesis me agotó.) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días.. UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto. Y he visto… sí. O una manera de… (Pausa. UNO: He preguntado con claridad. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis. No sé si permaneceré aquí.) Nada más y nada menos.) ¿Y tú? DOS: No es tan. ¿nos citamos para dentro de tres días. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania. hace una semana no veo a mi pareja.. DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto". UNO: (Con ironía. UNO: No creo que sea un juego superficial. DOS: Cierto: Te escuché. pensándoselo no lo ha dicho. Locura de amor.UNO: Tú me oíste.

(Ha ido a decir: “para la adquisición". DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje. Ni la arena será dispersada. para.) Viaja después de que nos citemos.) Pareces modelo. hablan mientras beben café. (Como si esto no le gustara. Inmóviles. ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. DOS: Olvidé desconectar el calentador. sin riesgos.) Lo pareces. Serán cinco o seis minutos en un taxi. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos.) Tienes una gran belleza.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje. cinco minutos menos de los quince habituales. UNO: Impasibles. Un mundo para la exhibición. podrán levantarse y. No he traído el coche. nuevamente de mañana.) Primero te has empeñado en tomar café.) Penumbra.) Elegí un hotel… “decente”. El mar no se secará mientras tanto. y ahora… (Pausa. Sentados a la inversa. De las que decoran este desierto laberíntico.. (Pausa. UNO: (De modo informativo. DOS: Soy modelo. Como si corroborara lo de la condición de estatua. Tres días después. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje.) 145 . para la contemplación..) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. Pasemos en el taxi por donde está el piso. UNO: Diez minutos de margen para los dos.. en la misma cafetería. (Saca la cartera para pagar la cuenta.. Yo me bajo y regreso en unos segundos. De hoy a tres días. UNO: Si no hay otro remedio. (Silencio. (Pausa.

aún de mañana. Mi pareja anterior a ésta era guapísima. Cuando salíamos todos le miraban.. Como pisar un territorio minado. Tiene mucho talento.) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. Penumbra... ¿es una especialidad? (Pausa. Lo que sí.DOS: Sí: Un mundo. ya modelaba. Aunque no soy de quienes más ganan. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla. UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas. De las más envidiadas. Estoy lejos de la belleza.. entonces. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. es una persona muy posesiva. Ese mismo día.) Llevo con mi pareja unos tres meses. Sentados como la primera vez. A ratos “un mundo muy difícil”. Controla mis movimientos como una araña. Claro que. podrán levantarse y. Aunque no es tan… deslumbrante. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías. No soy de quienes modelan para la televisión. hablan mientras comen y beben. UNO: (Sin alterarse. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. Lo de los seres nacidos en Alemania. sí. También es de Alemania. Ganó varios campeonatos de esgrima. Las cámaras son los detonadores. en la cafetería del hotel. En mi país. (Pausa.

Marcharme de esta mesa. cuando me miraste en la acera. Ya no tengo precisamente juventud. UNO: Si no andas en "esto". Me puedo levantar de esta silla. (Permanentemente sin gritar.. Porque me miraste. ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa. aunque con tensión creciente. Una relación de amor en suspenso.. En situaciones de desventaja todo me importa poco. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis.. UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero. y ni siquiera porque eres una persona atractiva. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. Y no me conoces. Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Una relación rota.) No te he dicho que tengo una relación. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. Como si no me miraras. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. (Pausa.) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa. A hurtadillas. quizás no salvable. ¿Los pagarías? Eso me pregunto.) Hay algo que no he dicho.) Sé que tengo atractivo. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto". y de terminar con esa relación de amor. No te he dicho que venía de acostarme.el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. pero sí atractivo.. aunque con evidente tensión en la voz. Y olvidar la cuenta. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 . para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos.

Son… son enemigas. DOS: (Con rabia. UNO: No me voy a acostar contigo. Silencio. no a las estatuas. evidencian el engaño. (Se marcha sin volver la vista atrás. todo lo sucedido.) No entiendes. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa. Puedo perder. por aquella perfección de estatua.. A nadie le importas de verdad. Porque no los perderé. UNO: (De modo explicativo. Te citan a las nueve de la mañana. 148 . Y. molesto. Modelar es. Hasta la amargura.) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta. el tiempo. Apagón. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior... Lo analizaré y aprenderé de ello.. como quien saca la cabeza a flote.DOS: No me dejo. entusiasmo.) El amor no interesa a las estatuas. DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. Se ensaya hasta el cansancio. Y tienes que proyectar frescura. además del dinero. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto". la lección! Te agradezco la lección.) UNO no ve cómo se va. dentro de unos años. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas. DOS: Subamos a la habitación. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos. se queda con la vista al frente. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. compartiré las conclusiones. muestran. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar. hacia el espacio vacío. Hasta la desilusión. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se inclina sobre la mesa y. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. muy pronto. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. sino a otros seres. DOS: ¡Ah.

11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 62 Capítulo XI: Perdona. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira.ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 26 La línea entre la verdad y la mentira. 37 Con una certeza. 11 Girasoles sobre la piel. 41 Podemos hablar de otras cosas. 71 Una presa al alcance de la mirada. 47 Toda la escena. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote. mi reina. 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 33 Un mismo pedazo de arena. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante. 51 Un aire de inocencia. 62 Perdona. 37 Capítulo VI: Con una certeza. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia. 21 La cadena y el colgante. 71 149 .com. mi reina. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. 76 El espacio del amor posible. 83 Gracias por ti. 56 Caminaba en búsqueda. 47 Capítulo VIII: Toda la escena.

108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). 99 · Opiniones / Testimonios. 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo. 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia). 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia). hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). 107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. 121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). intenso Clara Pereda Lagartos (España).Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 83 Capítulo XIV: Gracias por ti. 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica). 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). magnífico. 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector.

Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes.com (México).El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin. 140 151 . 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica). 130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?. 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España). 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba. 122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad. Armando José Sequera (Venezuela).

152 .

. 1995). 1991. en varias profesiones y ámbitos. 2013). 1985). del todo inolvidables. 2013). poeta y narrador. 2006). Ha cincelado. Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. periodismo… en tres continentes. Cupido Juglar. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. por medio de un realismo crítico. Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas. Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. 1978). 153 . 2010). a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. 2015). entre más especializaciones. artista oral. del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. Licenciado en periodismo. condecorado gubernamentalmente. El humor de la manzana (COMOARTES. Normales los sobrevivientes (Matanzas. Cuentos para un mordisco (OEYDM.Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. el niño más travieso (textos. teatro. a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966). Con doble nacionalidad reside en Madrid. Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. La pasión de contarlo todo (Adagio. lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. este libro de modulaciones por más de dos décadas. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría. de oralidad artística. casi testimonial.. 2001). escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. literatura para niños y jóvenes. encuentros teóricos y docentes. y Ministerio de Cultura de Egipto. 1996). en árabe. 1980). Investigador y teórico de la oralidad.

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