SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. con éxito de público y crítica). como si fuera poco. Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. España. 1984)… 7 . Cuba. Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. Cuba. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. y. y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. digital. La pasión de contarlo todo (Adagio. 2000). primera digital en 2013). el 24 de Noviembre de 2015. Venezuela. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes. México. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. 2006). Dramaturgia Modular. impreso. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. España. Sala Berlanga / SGAE. impreso. y. 2010). pueden leerse. Argentina. 2013). CNCC / MINCULT. Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema. entre mucho más. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios. a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. impreso. 2015). tras selección por un Jurado. 2015). Dramaturgia Modular. impreso. impreso. digital. en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. además suma la modulación. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. Teoría y Técnica.

ya registrados legalmente. con ligeras variantes.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . permita el ser modulado en mucho. en un Sistema Modular de Creación. es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos. otras de Él y Él. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. sino que de hecho. todas existen a la par como historias de Él y Él. y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes. en cuanto a lo narrativo. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. varios en revistas especializadas. o con alteraciones mínimas. Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. y otras de Ella y Ella). La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. existen y existirán– en algo macro. uno que. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro).

dentro de la ética y de su propia estética. aporten a lectores. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. consideren valioso. Francisco Garzón Céspedes. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba.vinieron revertidos a novela. de un hecho aislado. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. Garzón Céspedes autorizó. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. desde su Sistema Modular. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. como un modo de que este 9 . se puede leer en un género y releer en el otro). Por lo que están en el derecho de hacer lo que. autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo. cultura y sociedad todo lo más posible. sino en forma. y con las modulaciones que ya ha diseñado. con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. desde luego. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. ha hecho más. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. un hombre prestigioso. con dos títulos (los citados). porque. permite. condecorado gubernamentalmente. Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias.000 direcciones.

donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además. Italia. ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular. escritora. artistas y críticos de Argentina. que lo es desde ya. Cuba. Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura.com 10 . Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. orientalista y profesora.libro fuera más útil y dado que. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. España. además de las significaciones temáticas. ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo. Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi. Colombia.lengua@gmail. 2015). ensayista.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. presumiblemente ha declarado a la prensa. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores. agotada su edición impresa. y del que. a lenguajes.lengua@gmail. de la Dra. que además de que será enviada igual de masivamente. Costa Rica. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica. deja caer. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. dramaturga. Chile. sin costo. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. España.

Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”. y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”. 11 .

. le indicó que la esperaría fuera. mirándolo como si no lo mirara. –Estaría bien.Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. –Es lejos. puedo desaparecer. hay varios bancos. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. Deseaba inspirarle la mayor confianza. Si te molesto. –Te invito a tomar un café o un té. él acababa de 12 . le preguntó si era extranjera. Cuando llegaron a la oficina bancaria... Yo te acompaño. a unas ocho manzanas. como algunas. Esa mañana. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro.. De repente. tomar algo. hay uno. quizás podría llevársela a la cama. subrayando para sí lo de la juventud. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. había echado a andar. y. casi en la esquina. situándose a la par. Voy a un banco. no de inmediato. impulsados por la luz verde de un semáforo. –ella dudó–. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. En ese momento. de una belleza cincelada. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. pero sí muy pronto. –En la zona comercial. pensó él. y ella respondió que resultaba evidente. con un ademán. hacían que se asemejase a una estatua que. –No hay problema. necesito comprar algunos dólares. él abrió la puerta para que ella pasara. "Una extranjera joven". antes de cruzar la calle. ella pareció materializarse.

A estas alturas todo el dinero se acabó. Mañana termino la tesis. los había observado. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera. triste. No lo he hecho y no lo hago. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso. Ni siquiera una mutua pasión. a la salida de la oficina bancaria. dentro de una cuenta que él pagaría. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. El sexo reducido a un contrato. otro hombre.. Se sentaron en una cafetería. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre. al tropezarlos a la puerta de un banco. –Yo pago mis estudios. Quizás el otro hombre. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. o por la diferencia de edades. también cerca de las cuatro décadas como él. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. Un doctorado en ingeniería. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. Unos minutos antes. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. ya que no amor. 13 . En la cafetería ella pidió mucho más que un café. Él no alcanzó a contener su alivio. Es. de más de diez años..hacer el amor. –Aparentas menos. –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna.

Él echó una ojeada a las otras mesas. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. pero no lo expresó con palabras–. 14 . los observaba.–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. –¿Dónde? –A unas manzanas. Desde que se sentaron. –Eso ya lo dijiste. –Cierto. ¿Qué negocios? El camarero. de su mármol negro azuloso. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. –Estás muy seguro de que ando en "esto". Nunca se tocaron. minuciosa. Una ojeada lenta. –Tú me oíste. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. ese alguien bajaba la cabeza. –He preguntado con claridad. pensó él. los obligó a una pausa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. adoptando lo inescrutable de ella. –¿Alquilas? –Un piso. Previo al bocado inicial. Ella nunca preguntó acerca de él. con lo pedido. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. Te oí. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. dentro de su ausencia de matices. Cuando él le clavaba la vista. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. alguien. en algún punto de la cafetería.

En unos meses. en la mañana.. –Viaja después de que nos citemos. –¿Y tú? –No es tan.. pero eligió no darse por enterado. –Es improbable que. en la ciudad. No sé si permaneceré aquí. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. –En absoluto. Redactar la tesis me agotó.Si no andas en "esto".. Un equipo de ingenieros. –Desearía viajar mañana. como de pasada. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. viajaré por un período a Suiza. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. un susurro le recordó que a muchas de las negras. –Nada más y nada menos. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella. en el país. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. las negras tenían fama de una temperatura más alta. le gustaban los rubios. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 . y que a muchos de los rubios. –¿Entonces? –Alemán. las negras los enloquecían. me invitó a colaborar. tan rápido.. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. ¿nos citamos para dentro de tres días.. –No respondiste a mi propuesta. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. él lo tuvo en mente. –¿Por medio de tu novio? –No.. desviando los ojos hacia la calle. además. No sé si me marcharé a mi país. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. racistas probablemente. hasta que la joven lo cortó. hace una semana que no veo a mi novio. Él se detestó por estas consideraciones.

Transcurridos los tres días. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. Cogieron un taxi y fueron. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. un sobre grande.tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. Él vestía de ejecutivo. erecta. Yo me bajo y regreso en unos segundos. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. Y. ella 16 . Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. cinco minutos menos de los quince habituales. Acordaron la hora exacta. En un barrio próximo. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. dentro. No supo cómo negarse. amarillo. por ejemplo. Ella fue puntual. el novio de ella. él pagó el taxi. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. Llevaba en una mano. No he traído el coche. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. Al despedirse se estrecharon las manos. –Diez minutos de margen para los dos. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. A él la propuesta lo inquietó. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita. pagó la habitación. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. Frente al hotel. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. Ella vino vestida deportivamente. él planeó como alternativa visitar un museo. sin mayores peligros. y. Ante la duda reservó un hotel. Él la contempló alejarse. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. pero con ropa recién estrenada. Serán cinco o seis minutos en un taxi.

No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–. 17 ... –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. A ratos es un mundo muy difícil. Impasibles. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante. –Sí. para. y se imaginó la escena cuando subieran. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. Lo pareces –repitió. –No sé. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. también. sonriendo burlonamente. pagaría él la cuenta del desayuno. una tesis muy bien redactada. y no le gustó lo que imaginaba. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –Soy modelo. Aunque no soy de las que más ganan. para la contemplación. y presintiendo que. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella. pero estas dos palabras las calló. en la habitación alquilada e impersonal. –El desayuno. por su ropa y por más. –él quiso decir: "la adquisición". En el restaurante. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. ella extrajo del sobre amarillo. Inmóviles.. Por lo que él leyó. No soy de las que modelan para la televisión. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Él no habló de la tesis. fue: "Eso se nota.insistió en desayunar. sentados." –No soy de las más codiciadas.. su tesis de doctorado. llave de la habitación en mano. Un mundo para la exhibición.

–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. es muy posesivo. y ni siquiera porque eres atractiva. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. Sé que soy atractivo. Ya no soy precisamente un joven. También es alemán. Me puedo levantar. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio.. pero soy atractivo. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. –Si no andas en "esto". El silencio duró un minuto. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales.. ¿es una especialidad? –Y. Y olvidar la cuenta. Tiene mucho talento. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. De este lado del mar son mayores las posibilidades. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Lo de los alemanes. Controla mis movimientos como una araña. Como pisar un territorio minado. o porque eres tan 18 . para que seas tú quien pague los desayunos. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña.. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Llevo con mi novio unos tres meses. Mi novio anterior a éste era guapísimo. Desde que era una niña en mi país.. Claro que. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. tan deslumbrante. Aunque no es tan guapo. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. sin dejar un espacio para que ella le respondiera. Cuando salíamos todos lo miraban. Lo que sí. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Marcharme. sí. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". Ganó varios campeonatos de esgrima. Y no me conoces. aunque la voz se le tensó–.

inteligente como demuestra tu tesis. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano.. cuando me miraste en la acera. Una relación de amor en suspenso.. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar... A nadie le importas de verdad. entusiasmo. molesto. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo. Como si no me miraras.. A hurtadillas. Te citan a las nueve de la mañana.. Hay algo que no he dicho. Modelar es.. Hasta la desilusión. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio". Y tienes que proyectar frescura. controlados. Hasta la amargura. Son como enemigas. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. y de terminar con esa relación de amor. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. aunque de manera distinta.. Una relación rota. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 . Porque me miraste. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme. No te he dicho que tengo una relación con otra persona. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas. evidencian el engaño. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. –¡Eso es otra cosa! Pero. Se ensaya hasta el cansancio. quizás no salvable. los dos. ella escuchaba sin mover un músculo.

–No me voy a acostar contigo. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa. dentro de unos años.. por la calle. El amor no interesa a las estatuas. Regresó a la mesa a buscarla. Y entonces. nuevamente. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. compartiré las conclusiones. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. no a las estatuas.. Él siguió caminando. le propuso: –Vayamos al ascensor. –No entiendes. Lo analizaré y aprenderé de ello. no deseó contemplar cómo la muchedumbre. estaba pagando. Compartiré esta historia." "Estás demasiado seguro de que. y pagó los desayunos. dejando 20 . Los reordenaré. Él no giró para ver cómo ella se alejaba. y. desde detrás.. Cuando él apresuró el paso. sí. y que había comido sin tener hambre. Puedo perder. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Como perdida. Él devolvió la llave al empleado del hotel. tras las huellas de él. perdiéndose también entre la multitud. el tiempo. sino a otros seres. todo lo sucedido. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. dio media vuelta para perderse entre la multitud. cuando ella se incorporó. Ella. Como necesitada. como si fuera y no fuera la misma. Pensó que. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. se la tragaba hasta desaparecerla. Porque no los perderé.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto". La joven lo alcanzó en la puerta de salida. ruidosa e indetenible. sin rumbo fijo. además del dinero. Él se levantó.. Subamos a la habitación. caminó hasta la caja. Ella fue.

Como quien saca la cabeza a flote. 21 .crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.

de pelo corto. de mediana estatura. también avergonzados y confundidos. ni siquiera el de llamarse. Sin más preámbulos. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. de unos veintitantos años. en una callejuela del Centro. Con anterioridad. hasta quedar desnudos y exhaustos. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. alta. La morena nuevamente aceptó. Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. unos cuantos menos que los que él había cumplido.Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. Unas semanas atrás. la invitó a un café y la morena aceptó. y se dirigió al museo enclavado en el parque. Él bajó de un taxi. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. a la sombra de los árboles. 22 . piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. él se tropezó una mañana. Al mirarse a los ojos. por lo que le explicó dónde se habían visto. detenidamente. Las miró una a una. La otra. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. Como se sentían desamparados. rubia. de cualquier modo. Cruzó a un costado de las cuatro. A dos las olvidó desde ese momento. explicando que trabajaba muy cerca. cada cual había roto su relación de pareja. Una era morena. Al terminar de hacer el amor. se les olvidó decir sus nombres. Con la vergüenza. Con la morena. Las otras dos le gustaron. mucho. Todas jóvenes. habían aceptado el desafío de una caminata.

. a las dos semanas. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. él adoptó medidas para no fallar. después de pasear juntos. La próxima ocasión en que estuvieron a solas. muerto el esposo. le dijo que recordaba haberla visto. La única hermana de ella. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. Un anochecer. ya desnudos. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. Ella confesó que se acordaba. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. de inmediato.. Fue la plenitud. Se presentaron. ella le decía: "¡No. no. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre. y aunque. el calor humano de tantos hombros tocándose. Las consignas. A él no se le endureció. Él le respondió. con hijos. Y comenzó para él la locura. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. no. Y la madre. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. asegurándose en el proceso de que era “sí”. sin teléfono. a pesar de las presiones de sus hijas. Ella. y.!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". En que ella compartiera el aliento del piso. la esperanza de la denuncia.Con la rubia también se reencontró. no se atrevía a revocar aquella decisión. De los girasoles brotaban palabras. Deseaba conocerla a fondo. y eso lo sedujo tanto como su belleza. casada. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo. residía con su madre en un chalet de las afueras. si no podía mudarse de un día para otro. habitaba pared 23 . probó a continuar. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia. los letreros. cuyo padre había muerto. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana.

dolorosa.. Y las propiedades de una anciana duermen en casa. a dormir acompañado. E insistió en que no se demorara. Hasta que. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años.. no cumpliera. A las cinco de la mañana. Fue decenas de veces al balcón. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera. ni avisó. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle.. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre.. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. y él no probó ni un bocado. Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien. Su amigo lo invitó a desayunar. Preparó la cena. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida. Por este motivo. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada. la cena se enfrío. como si la cuerda no se le acabara. Recibió despierto la madrugada.. Advertido que en circunstancias como ésas. Dormir en otro lugar es tu derecho. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor. Yo lo necesito. Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias. Y él. ver televisión. Una propiedad en exclusiva. Él no alcanzaba a creerlo.. Y le explicó que estaba al borde del precipicio.. oír música. 24 . Me vas a perder. escribir cartas. a quien amaba y que lo amaba.. él llamó por teléfono a un amigo... él enloquecía. habituado a despertarse a esa hora. Trató de leer. un viernes.. Ella no apareció.por medio. Una espera tensa. Un hombre de unos setenta años. Pasó la hora fijada. Mi madre enviudó recientemente. Ni una sola noche duermen en otro sitio.. estoy acostumbrado a convivir. enloquecedora.

Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. completamente desnuda. se levantó. Lo hicieron. Cuando aún cenaban. Una ternura triste. –Está la cena de anoche –señaló él–. y susurró: –Yo te amo. Ella lo miró. desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba. de un salto. Él relató los sucesos al anciano. lo obligó a tomar el café con leche. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde. Con fiereza. con tres girasoles que colocó al lado de la cama. después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. la vida se empobrece. No hay problema. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo. vestido de calle. Ella dudó unos segundos. sonó el teléfono. Con euforia. Que comprendas. –No te preocupes más.. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. Cuando el anciano opinó. al mediodía. Él. Hicieron el amor. lo agarró: 25 .El anciano. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. No me quedaré a dormir. a comer tostadas. y no le aconsejó paciencia. Podemos calentarla. –No te preocupes. Ella habló por teléfono. Regresa a tu piso y duerme. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera.. El anciano lo escuchó con interés. Esa noche. –No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. Los relató con vehemencia y angustia.. tan temprano. no habría casi clientes. Procura que sea una decisión definitiva.. ella llegó temprano. Se disculpó. ni restó importancia a los hechos. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. Después toma una decisión.

ocuparme de cambiar las sábanas.–Sí. No lo tocó. Formidable que te quedes a dormir. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. desterrados dentro de la basura. con ira–. tirar los girasoles. Lo hago para que no me lo perdones. Hasta muy pronto. él se levantó. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos. en la parada de autobuses. la morena de aquel mediodía... Te dije que yo estaría libre. Y para que si intentas perdonármelo. yo no pueda admitir que me lo perdones. Se puso la ropa. No lo miró a los ojos. recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo. Te recojo abajo.. Te espero en media hora. Ya en la cama con la otra. Lo hago para que no puedas perdonármelo. Estaremos de fiesta. sin dañarlos.. Ella no dijo una sola palabra. 26 .. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre. Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. Una que se quedará a dormir.. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–. Hoy. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–. El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina.

En otro país. desde sus años. Él estaba semidesnudo y descalzo. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. Los exhibiste. Es lo único que uso.. Ella estaba de nuevo vestida. como si fueran un trofeo. –Ese colgante fue pensado para mí. al desnudarnos. o una copa del mundo. en medio de una fría y solitaria madrugada. De un instante a otro. 27 . –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. los guardarías en alguna gaveta. por unas manos amigas. No se habían dicho sus nombres. Él.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. se cubría con una camisa grande. Una prueba de amistad. llegaría la mañana. o un corazón sangrante. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. No los he tocado –afirmó ella. dispuesta a marcharse. No tengo ni anillos. No es por el valor.. Me gusta tenerlos a la mano. Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. Son un recuerdo. abrochada abajo. mano en alto. Los dejo allí. Ni es siquiera por la perfección del colgante. Te los mostré. la del pasillo. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. Parecías exhibir la cabeza de un león. había hablado de una manera impersonal. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. tres horas atrás. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla. ni reloj. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción. de calle y de noche. Y que otras manos me lo trajeran. –Lo cierto es que no me los mostraste. bien a la vista.

y deseaba que tus manos. helada. –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella. y éstas son tus conclusiones. vasos. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–.. Deseaba. Tan pronto los encontremos podrás irte. tocaras.. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles. –Sé que no han desaparecido. Y ya desde antes de que lo consigas. golpeadora. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. –No digo que los. botellas vacías. sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. Y como sé que no los he tocado. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad.–Te aseguro que no los he tocado. Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste.. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí. cubiertos. entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual.. O se habrán caído al suelo. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad. O entre las almohadas. O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja.. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida. Tienen que estar enredados entre las sábanas. Ayúdame a buscarlos. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 . Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos. libros y revistas. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. servilletas. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento.. discos. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. tus manos. No los he tocado. No los he tocado. copas.

tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. banquetas y alfombras. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. Desplazando cama y mesillas. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. libreros y mesa. y no le resultó sencillo explicarse las causas.permanecer aquí. Desde junto al ventanal. Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. 29 . ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. ella reparó en la angustia de él... a sus facciones tan contraídas e irreconocibles. Removiendo las sábanas. Pero no siempre estoy loca. He recuperado la razón. y recogiendo parte del desorden. Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. una cadena y un colgante. en una de las miradas al rostro del hombre. ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. le pidió: –Por favor. Agachándose y volviendo a agacharse. Él decidió cambiar de actitud. al alejarse. las almohadas. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones. No me enredo frecuentemente con desconocidos. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. toda la ropa visible. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió. armario y cómoda. Escudriñaron con dificultad. De pronto. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros.

Quizás debajo del armario. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él. rápida y fustigante. fulgurando entre la camisa entreabierta. la cadena con el colgante. Se dijo que probablemente en la mañana..–Te juro por lo que más amo. o al mover por completo los muebles más voluminosos.. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. o de la cómoda. con claridad. Quizás creyó que él. el ropaje de su olor. El hombre continuó callado. El precio a ser cobrado. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama. ¿y si desde que los vio en su pecho. Ella había dicho "trofeo".. Quizás la cadena y el colgante fueron. Tendrías que percibir que no los he cogido. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. desde el comienzo del encuentro. exhausto del sexo. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio.. tiempo y calma. refiriéndose a una actitud de él. Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. el precio oculto. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. Nosotros somos dos adultos. para dormir. se propuso 30 . no se pondría de inmediato. que no los he tocado. Que a él le bastaría.. pero. de largos cabellos claros. –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. inteligente. Tendrías que creerme. por esa noche. sucias de polvo y relucientes de inocencia. encandilado por tanta juventud y belleza. de su sudor. Te juro por mi abuela. empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. en cualquier rendija o recoveco del estudio. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído.. él hallaría lo extraviado. A continuación. Voy. la posesión de la belleza de ella. Suena fatal. pero de no más de veinte años. tan parecida a un ángel.

Y también porque priorizó su propia seguridad personal. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos. de fino tacón.obtenerlos? Quizás fue por el oro. Quizás él. próxima y a la par muy alejada. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. La hizo ondear. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. el gozo de él había estallado dentro de ella. altos. dentro de las paredes del estudio. mientras él más supiera. no había sido más que una vidriera de exhibición. su vergüenza o su dolor. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro.. como si una pantera escondiera las uñas. que si se había reinsertado en la sociedad. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda. Cuando. En aquel momento concluyó. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante. La emoción de la desnudez resultaba distinta. que si ella había pagado por su delito. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. En este punto de los pensamientos del hombre. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. Era la segunda vez en la noche que. en respuesta a sus preguntas. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. Negros. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel. un escaparate de joyería. o por la perfección del diminuto laúd. mientras más la acosara. 31 . a los ojos de ella. Unos zapatos cerrados. ella terminó de quitarse la ropa. como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. deslumbrada no por él como ser humano. Volteó los bolsillos. La sacudió. una hora antes. de sus dudas. Ella. se quedaba desnuda. más riesgo correría. el hombre había visto el tatuaje.. Si había estado presa.

–Has dicho que te irás cuando lo desees. al valorar el control de ella sobre sí misma. Ni bajó la mirada.y citarse con ella para conocerse más a fondo. él seguiría buscando por el estudio. Y la conclusión del hombre. No mostró un rictus. La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. cada decímetro. él no se acostaría. revisando cada metro. Hizo un esfuerzo por dominarlas. por otra. Burlándose de la generosidad de la condición humana. fue: una muy inocente o una muy "profesional". y. cuando ella se fuera. cada milímetro. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. Pensó que. ni una mueca. se vistiera y se largara. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. No titubeó. si no le decía que se quitara los zapatos. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse. daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. en la duda. A él sólo lo cubría la camisa. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. veloces. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. pero las preguntas. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven. El hombre pensó que. cada centímetro. De los sentimientos solidarios.

la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche. Sin apresuramientos. Urgidos de escapar de sí mismos. Hubo otro silencio. Alzó uno y lo volteó. interrogándolo con los ojos. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. Y de inmediato alzó el otro. Él se sintió desprotegido. sin mirarla–. 33 . se desplazó.reafirmarse a cada paso. Que anhelan amor antes de que sea tarde. las levantó y se las entregó. –¿Los zapatos? –preguntó ella. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. no sería suficiente. al implacable ángel del desamor y de la muerte. Hay otras maneras de empezar. con premura. –Te debo una disculpa –dijo él. Después se vistió. No. los malditos zapatos. al desamparo. sin vestirse. La he estropeado. la abrió sin palabras. Ella se aproximó. Esperaba. se agachó. El hombre y ella estaban como congelados. Ella estaba serena. y. los calcetines. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla. sin bajar la vista. El hombre. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. No tenía que ponerte a prueba. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. Hasta que él abrió la boca. Que creen vencer al tiempo. No sonreía burlona y altiva. No me conoces. Él no recogió las piezas. No se jactaba del triunfo. señaló con brusquedad a sus pies.

por lo regular. proveniente de unos festejos de ocio. Pero no tenía opción. y. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. para conseguir la licencia. Él. Tanto que. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. de regreso tras extensa jornada de trabajo. algunas más. había rechazado el lugar por oscuro. descuidado y sucio. De él. Vivía en un barrio de bares. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. que conducía el coche inexperta e inseguramente. acompañándolo para que guardara el coche. 34 . Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. la de peligrosidad. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle. Y tenía un único empleado en el horario nocturno. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. después de inscribirse y pagar la primera cuota. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento. sobre todo. le tocaba la temida segunda planta. primera y segunda. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. o a hallarlo incompleto o maltratado. de inmediato.La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. inactivos. a ocho manzanas del aparcamiento. En la planta baja nunca había sitio libre. pertenecientes a personas de avanzada edad. solitaria y casi sin luces. o. Y a él. él añadió. y el edificio donde habitaba. arribar por excepción. que acababa de aprender a conducir. y. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. era de cuando aún no se había inventado el automóvil.

Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona. cuando se presentó por tercera vez. una hora atrás. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. lo suspendieron por falta de seguridad y destreza. unos pocos meses atrás. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. le tocara el mismo examinador de la primera. descubierta en una cafetería cuando los dos. Prefería ir al aparcamiento acompañado. casi iniciada la conducción. Pero desde que. ya iniciada la marcha. aunque acababan de comenzar el examen. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. en mesas paralelas. le dijo que ya podía regresar. Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. le dijo: "Le estoy muy agradecido." El examinador. se quedó perplejo. Esa noche se trataba de una completa desconocida. que. Así que él se las ingenió para que." El examinador. acostumbrado a que lo odiaran. y en el segundo. Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho.había apelado a una estratagema. un compás para replantear y profundizar. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más. pero que al continuar realizando las prácticas. en ocasiones. sin errores. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. En el primer examen práctico. en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza. y lo aprobó. sin haber cometido un error. al que. 35 . por equivocarse al doblar una manzana. porque.

Un café compartido. La de su pareja. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie. había dejado el poema. ya que había más coches que lugares. pero. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. de regreso a su vaso. Él invitó a la desconocida. Esto pensaba él cuando. esencialmente. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento. sin firma. Se miraron. como de costumbre antes de la medianoche. a su juicio. a un café en su piso. al culminar el ascenso de la primera rampa. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno. después. se había levantado para dirigirse al aseo. no se trataba de una ruptura definitiva. una compañía humana dentro del temido aparcamiento. que ya residía en otra ciudad. Él no albergaba mayores expectativas. sobre la mesa ocupada por la desconocida. / Una complicidad. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. Pensaba que amaba a su pareja y que. en cualquier instante. casi atropella a una figura familiar. 36 . que lo buscaba después del acuerdo de separación. El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos. Ella. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. Y. y le aclaró que. porque si él no aparcaba. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi.Él había escrito unos versos en una servilleta. pronto. / Sorprender una respuesta. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. Seguro que también había visto a la… desconocida. y. que resultó ser profesora. a una hora de distancia de la capital. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados.

ni su número telefónico. No dañes mi vida. del rostro de ella. –¡No puedes. ni él podía echarse encima. él escudriñando el rostro de ella. pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. Gracias por acercarme. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. Lo lamentaba por su pareja y por él. No olvides agradecer y sonreír. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y..! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. Camina junto a mí. y también por la profesora.Él no titubeó.. En igual situación. Es un favor que me haces. Y él contempló cómo. Siento que tenga que ocurrir de esta manera. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. de su pareja. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. yo lo haría por ti. un papel con la ubicación de la profesora. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. inició por la izquierda su retirada. No tengo tiempo para más explicaciones. lamentaba lo que sucedía. Yo te haría este favor. Al despedirte hazlo con naturalidad. así que vas a bajar conmigo. dando la espalda. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante. en aquella circunstancia. 37 . Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. y el amor impone sus propios tiempos.

a la que se sumaron varios amigos de estos. mirándose paralizados. los presentó. pero ya no lo eran. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. El otro sobresalía entre todos los actores. muy delgada y pequeña. cuando entró una joven. característica que le inspiraba temor. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. delgada. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. con la música de la obra resonando como eco. Eran hombres de unos treinta y tantos. La música fue como un augurio. la que lo sensibilizó traspasándolo. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja. La joven se detuvo a mitad de camino. a felicitar al otro. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. y los envolvió una cierta simpatía. Conversaban los dos de la puesta en escena. uno de los participantes. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. Él presintió. Congelados los tres. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así. A él le resultaba un tanto marginal el otro. que subrayaba o que enlazaba las escenas. La joven resultó ser la compositora de aquella música. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. Pero fue la música la que lo conmocionó. La música. con quien había aceptado cenar. de unos treinta años. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran. La cena de dos. contradictoria. Él intuyó que eran pareja. El otro. se caldeó un silencio. Él perdió el habla. lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. En la función quedó bien impresionado con su talento. indefinida. 38 .

Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. falta de principios. lejanas. El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación. eran así. primero. el actor los invitaba a comer. Aceptó. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. y. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. Pero las paredes y los techos. en la casa. Y de colocarse en medio de una pareja. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. un poco salvajes. el poco dinero. como náufragos de islas distintas. el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. Él moría de vergüenza. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. al siguiente. ella y el otro. Los contuvo la pobreza. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario. se tocaron con ternura. Ese "los" fue como un latigazo. ansioso de amor. En el trayecto se besaron suavemente. él preguntó. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. renunciando a ese amor. con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos.Al término de la velada. inaceptable. un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. 39 . y que no iban a cambiar de conductas porque él. Nada los detuvo. que la rescataba de borracheras y comisarías. Una vez fueron al cine. se alejara. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. Hasta que a dos días de la partida. De dudas. Que era un ser de excepción. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. de enfermedades y demencias. la compositora le dijo que. La compositora insistía en que ellos.

Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. No es comparable con otras ocasiones. En correspondencia. E hizo algo que nunca imaginó que haría. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. En la calle.La comida transcurrió dentro de lo normal. La compositora. Con lástima y dolor por todos. la compositora le había dicho: –Te amo. Ella y él hicieron el amor. Aquella noche al despedirse. El actor no aceptó. Hicieron el amor sin protección. Yo estaré. atormentada e inconsciente. Vuelve. rodeada de una quietud falsa. y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. enrollándoselo en la muñeca derecha. el actor no estaba en la casa. Vuelve –dijo–. Cuando salieron del dormitorio. Sin embargo. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. frágil. egoísta e inestable. El actor señaló que le dolía la cabeza. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. 40 . después del rito con y sin testigo. él averiguó. él sentía que ya la amaba a ella. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. Perdóname. Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. –Te amo –dijo–. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. Perdóname –dijo–. Eran otros tiempos. De nuevo en aquel país. al despedirse. Habían transcurrido cuatro años. Y era su ceremonia de amor. pero todo estaba vivo. diminuta.

Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios. Que todo se hubiera volatilizado. Él intuyó una razón poderosa. No buscarla. Se citaron.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. No avisó. No llamar por teléfono. con júbilo y ansiedad y temblores. Creía amar a la compositora. 41 . No se disculpó. No apareció jamás. entrometerse entre ellos dos. hablaron brevemente. No aceptó que todo hubiera sido humo. La compositora no acudió. No insistir. Él decidió no tentar a la suerte. Habían cambiado los tiempos. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. Telefoneó. llamarla a su casa con el actor.

Conocía la plaza de cruzarla. Aunque. vivía solo. que simplemente la había visto unos minutos antes. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. sola. acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. y. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila. Su existencia no era monótona. casi de inmediato concluyó que no. Tuvo la sensación de saber quién era ella. en medio de la calma del verano. otra vez. había despertado con una inquietud indefinible. investigaba dentro 42 . traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino. y. por tanto. parecía estar con dos amigos. más vacía de gente. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona. Ella. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño. ni la única. unas horas antes. Él. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. La plaza no le gustaba. Se sentó bajo la sombra de un árbol. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. en aquel momento. trabajaba. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. en una mesa alejada. no resultaba abandonado por una familia que no tenía. unas mesas más allá. y por tanto con bastante menos tráfico. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. Nunca había ido a sentarse allí. con una copa de cerveza. con menos ruidos y agresividades.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. Durante el primer vaso de vino se sintió observado. aunque le quedaba cerca del piso.

Rara actitud en él. había creído tener una verdadera pareja. le gustaba hablar largo con los amigos. nunca. en que entablaran una conversación. él no pensó enseguida. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. desesperadamente. lo hubiera inundado. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. pero no sentía nada. y fue hacia él. ella sonrió. asistir a conciertos y dar caminatas interminables. 43 . con la copa en la mano. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. Cuando regresó a aquella mirada. Pensó que quizás lo confundía con otra persona. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. y recordó cómo. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. él reparó en una pareja. y si no se relacionaba con muchas personas. por breve tiempo. No había sido el amor. todavía joven. es un hueco sin contornos. Él se preguntó. no apartó la vista. y cuando la memoria se la traía.de su profesión. hacía poco y una vez más. pero así fue. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. con el último trago de vino. Sonrió y no esperó respuesta. se levantó. en medio de la plaza. sin explicaciones. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. de un día para otro. ir al teatro y al cine. de sus profesiones más bien. Entonces recordó que también él. Al desviar la mirada. a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. Hablaban reflejando una intimidad feliz. para encontrar que ella lo miraba intensamente. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. dejó vagar los ojos por los balcones. La buscó de nuevo. rompió y desapareció. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. tampoco sobrevivía como un ermitaño. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante. visitar los museos. Ni en que ella se sentía atraída por él.

y. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. Venía a que me contaras tu vida. A que me dijeras algo divertido. señalando una de las sillas. Él no supo si era cierto o no. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar". –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. la invito a sentarse. Vamos a olvidar que te lo he dicho. Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. –¿No? 44 . No sé por qué te lo he contado. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa.–Estoy sola. –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. y adelantaba en mi cabeza el posible final. –Estaba distraído. Se puso de pie. Él pensó que no. Los dos se sentaron. –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. leía un libro. Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. Estudié hasta hace poco. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. Tal vez porque no reaccionaste como es común. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. –No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. –Y cuando tu familia regrese. ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán.

–ella esbozó una sonrisa– nosotros. Como ayer he perdido el teléfono móvil.. desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. y.. Aunque es domingo. ya viste que son prototipos de gimnasio. nos tomamos ese sabroso café en tu piso. se incorporó. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo. la trajo y se sentó. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio.. que tenía que respetar la de ella. lo que haré será llamar yo desde el bar. tan cerca como. Él sintió sed. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–.. Pensé que podría apetecerte un café. Sin pagar. fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas..–Podemos ir al piso heredado de mi tía. Él se dijo que eran dos individualidades. se trata de una llamada de trabajo. si lo logró. Sin embargo. estoy sola en el piso.. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra.. –No esperaré la llamada. No tengo mucho en común con ellos. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella. –Se trata de lo sabroso que es mi café. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. A tomar un café. Ven a mi piso. situación? Ella lo descolocaba continuamente. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 . no somos muy amigos. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. –No creo que pueda ir hasta tu piso. sorteó varias sillas y mesas. Y vivo solo. –Está muy cerca.

¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. al lado de la puerta del piso donde entraban. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. se le hacía insoportable. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. En uno de los oídos de él. Él tuvo lástima de ella.–No. claro. podemos irnos. grande y nuevo. viviendo en aquella soledad. poblando aquel piso probablemente inmenso. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". –No sé. llave en mano.. tan desnudo. Cuando más tarde. además.. ella abrió la puerta. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. Aparte de que su intuición… –No he pagado. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. Ella se aproximó. está a unas manzanas. luminoso y lleno de objetos. no se comportaban del mismo modo. a él. No tengo. estaba en la última planta de un edificio alto. próximo a la plaza. Tengo que hacer la llamada. Y. Uno que parecía espacioso. –¿Te pido algo? –No me pidas nada. casi en un susurro. –Si ya has pagado. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. –Ojalá no vivieras sola. O ellos dos. con poca luz. y. necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. pequeño. O no tenían las mismas necesidades. dijo: 46 . Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. Pensó. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. El piso. en ocasiones. Pocas viviendas en cada planta. pero no accionaban al mismo ritmo. con necesidades similares. que la soledad de su propio piso.

47 . Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. Uno de mis hermanos estará subiendo. Como con una certeza. El otro ya está dentro del piso. se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. mientras escapaba por la escalera. a punto de enfrentarse a sus hermanos. Él.–Vete por la escalera y no por el ascensor. y ella. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar. cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro.

lo miraba por un instante. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. un hombre. a una joven. Cuando al tercer día ella reapareció. Al mediodía siguiente. Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. También se dio cuenta de que ella. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. al percibir la ventanilla alzada. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. él nunca lo miraba a los ojos. desaliñado y de aspecto enfermizo. no alzó la ventanilla. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. pero con cuidado. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. El hombre no era impositivo. antes de frenar. pero traía consigo una tensión. Después se sentía culpable y poco solidario. y que al final siempre sonreía. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. al enfilar hacia la esquina. una violencia contenida. trataba de venderle pañuelos desechables. rígido. al frenar en esa esquina. 48 . Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. sin expresión en el rostro. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. de más de treinta años como él. él se sorprendió de sentirse reconfortado. si éste se aproximaba. que vestía con sencillez. tanto si le compraban el semanario como si no. y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. y se dirigía hacia otro conductor. que él percibía y que lo ponía incómodo. se inquietó. Un anochecer. y.

Y atribuyó la preocupación a su pobreza.. Él pensó que parecía preocupada. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. Tengo un horario –precisó. trátame de tú. sin sonreír. 49 . –dijo él y lo compró–. le mostró el semanario.Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. le ofreció el semanario. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. y se le acercó. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. a pie. Quizás me recuerdas. sonriéndole. de su voz dándole las gracias. ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír. –¿Desea comprarlo? –y ella. –Por supuesto. de ella toda. como si estuviera y no estuviera presente. pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores.. Me gusta lo amable que eres con todos. sonrió. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos.. después. Un mundo… el de la pobreza. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. Lo entiendo. Él se alejó y. Aunque a mí nunca me has sonreído. Después de un fin de semana infernal. –Parecía usted sentirse tan amenazado. –Es mi trabajo. Él no la miró a los ojos. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches. En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. Evitó mirar hacia la calle. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. –Por favor. y ella le agradeció sin una sonrisa. sin sonreír. cuando negó con la cabeza. –Sí. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. continuó sin cruzar por aquella esquina. Al día siguiente se lo compró. pero al salir.. pero. Es que. durante una semana.

a dos manzanas. con el rostro descompuesto. Eligieron una mesa. el de sus propios padres. aunque no en el mismo edificio. con el semanario en alto. uno que. que era nuevo en el barrio. El martes. Ella eludió una pregunta sobre su familia. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella. ésta no le ofreció el semanario. al contrario de él. siempre había vivido en esa zona. estudiaría. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. Él se explicó. a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. Si conseguía empleo. residía en el barrio desde la niñez. Había finalizado la enseñanza media superior. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde. Fue a presentarlos. y que ella. por un instante. como ella. éste es mi lugar de trabajo. Él lo saludó. decidió ocupar su sitio. frente a dos tazas de café. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal. –A las ocho de la noche. No se parecía a ella misma en la esquina. cuando frenó al lado de ella. –Sólo te estoy invitando a un café. y. tan pronto le fue posible. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. pasó. Éste llegó y la madre de 50 . El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. y él recordó que tampoco era un tema. y. compartía apartamento con una amiga. hablaron. el otro titubeó antes de aproximarse. llevaba meses sin hallar uno. del que deseara hablar. y los dejó a los dos en la cafetería. de un tirón.el lunes. Ella y él. Pero no aquí. en paro. se miraron a los ojos. Después de diversos empleos.

Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. Yo no creo en su inocencia. Dudó hacia qué lado ir... Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. No tenemos. luego se la soltó y por primera vez le sonrió. El juicio término a favor de ella.ella aún no había regresado del trabajo. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó.. Desde niña odiaba a su padrastro. 51 . Él se marchó sin despedirse del vecino. Le sonrió con desolación. ni de lo ocurrido. borracho. La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. y de que no sabía dónde vivía. Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes. Ella le clavó el cristal en el cuello. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. –Escucha –dijo él–. Allí estaba ella. Hasta que sin explicaciones se levantó... Podemos hablar de otras cosas. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. Esa noche habíamos ido a beber. no tenemos que hablar de tu familia. Ahora los dos sabemos. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. pero que forcejearon y le cortó la aorta. Yo era amigo de su padrastro. sabiendo que mi padre… en las madrugadas. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas. únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. había intentado violarla. Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. Salió corriendo detrás de ella. en un banco. Dijo que. que ella sólo pretendía defenderse. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos.

”. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico. al menos en relación a él. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. Esto lo obsesionaba. Él y ella. había pensado él de inmediato. La joven. añadió–: Lo del personaje. Unos momentos atrás. Él.”. Sólo que tenía veintitantos años de edad. él había mirado a la periodista a los ojos. como si la 52 . Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. le oyó decir: “Es un riesgo. Ella sabe que me gusta. en su cotidianeidad. Eran tres en torno a una pequeña mesa. parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística. el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. Ella no es de confiar. ya crónico a esa edad. temeroso de que se hubiera dado cuenta. muy pocos. Y la muchacha que lo acompañaba. y la joven que lo acompañaba. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística. dudó de si ella leía las mentes. a pesar de su descreimiento. muy fugazmente. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. Ni tampoco los oasis. “Es un riesgo.” Así que cuando él. con complicidad y burla. Y miró a su acompañante. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. para él una oportunidad. sin embargo. y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. en el personaje que está haciendo.Toda la escena –Es un riesgo. con la mirada perdida en supuestas valoraciones. Que he sentido como un golpe en el pecho. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez. de inmediato. ya de casi cuarenta años. Y reacomodando sus notas. Ella.

sin observarlos a ellos dos. hasta la prevista como de absoluta seguridad. Ni un reproductor. distanciarse y crearlo con veracidad. Él se estremeció. muy esencialmente. O como de absoluta 53 . un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. a la par. Usted. Se trata en realidad de caracterización. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona. Un personaje que. que puede. El de “interpretar”. quien sale a escena es siempre el personaje. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel. Responde a conceptos viejos. y. Una sonrisa casi del todo imperceptible. –¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. –Cuando trabajo como actor soy. y. –Es un riesgo –repitió la periodista–.considerara una oportunidad profesional. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. de creación. Y es desacertado. de todos modos. Iba a subrayar que.. El actor no es un intérprete. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo. Lo de crear cada personaje. Es un término hecho. como no son los míos. No debe serlo. en el gesto social que le supongo. según lo caracterice uno u otro actor. es distinto. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza.. parecía reflexionar sobre la pregunta. cómo explicarlo. Y. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. Es una calificación que debe ser revisada. esto también me permite alejarme. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje. –No me gusta ese término. distanciarse del personaje y darle vida. Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa.

por ejemplo –intervino la periodista–. esto es definitivo. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”. parecieran tener vida propia. y. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces. y otra es que. que dudemos. y las normas del evento no nos permitirían admitirla. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas. el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés.inocencia. De cualquier manera uno vive fragmentado.. La muchacha que lo acompañaba. Un hombre. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. inquirió de pronto. que no es ingeniero o arquitecto. broma. significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. Ha logrado que reflexionemos... o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista. hasta que nos sumerjamos adentro. entre otras razones porque los fragmentos. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. que había 54 . No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza.. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. y debe tener conciencia de sus fragmentos. Es muy complicado. Es. que busquemos en nuestro interior. aunque alguna plaza había–. en esencia. y mostrarla. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción. a ratos. sino actor. Eso es una cosa. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje.

y conocedoras de los conflictos del actor–. No le llevarás tantos años como a mí. casi un año más tarde.planteado preguntas inteligentes. Cuando se quedaron ellos dos a solas. ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. Y estarás más ocupado con el riesgo. y. sin previo aviso. Después de unas pocas frases más de despedida. Que no me convenía. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. cuando ellos dos. En medio del último intento. La joven únicamente habló de la periodista. pensé que ella no era de confiar. por favor. representaciones. –Supongo que no pudiste evitarlo. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo. a continuación. Y cuando llegó no la buscó. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades.. De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. No actuaba. con una de las participantes de los cursos.. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. Y. –Te conviene. Y hasta este final. –Siento que ocurriera.. se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos. y a representar para ellos una 55 . le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. La vas a necesitar. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar. Además. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa.. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. Me pareció una mujer impredecible. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista. Él no viajó de un día para otro. Deja que al viaje vaya el ser humano. Y suerte.

frente a la periodista. dialogó con otra de las participantes.. resolverlo en la cama. como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. Tocaron a la puerta de su habitación. aquella que participaba en uno de sus cursos. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. Al abrir se encontró. Aceptó. y con la imagen de la periodista en la cabeza. ya le había dicho.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad. por si no lo percibiste. Pero no he esperado un año para. El sintió que era el ser humano y el personaje. Porque aquí estoy. La ropa se la desabrocharon en el ascensor. respiración con respiración. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. sin más. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. la periodista de un año atrás. Al finalizar la representación. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga. Toda la escena cambió. 56 . detenido a mitad del descenso. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena. ella no se acercó. tomándola como al otro personaje.. esforzándose en mostrar entusiasmo. en el contexto del seminario. Era mediodía. Ella había enrojecido. Espero no hayas viajado con compañía. He viajado en solitario. esa periodista con la que hablabas y que. ni con ninguno de tus personajes. Te invito a comer. Y él procuró mantenerse a distancia. Y después. –Un riesgo. casi todo el monólogo en exclusiva a ella. Cuando él reaccionó. pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. El charco de un espejismo de oasis. ni siquiera mi amiga.

–¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. como si fueran a abordar a la joven. Al llegar a la ancha calzada. Era la principal avenida. Entonces él observó con rapidez a la joven. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. la conocía abarrotada de personas y coches. pues los domingos no conducía. 57 . La ropa de verano pegada al cuerpo. por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. Se detuvo en seco. Él. y. quizás una adolescente. Los hombres también se detuvieron. indefensa. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. Ella le devolvió la mirada. una joven. Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. él únicamente veía: a su derecha. no. parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. Y más que inofensiva. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. dos hombres que se acercaban. Un aire de inocencia. a punto de cruzar la calle. distantes. Se situó a un paso. le extrañó que estuviera tan desierta. inmóviles. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. de pie. los observaban. haciéndole una radiografía. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. De un vistazo. Casi ningún sitio donde esconder un arma.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. unos metros más allá de la esquina. a su izquierda. Debía tener unos quince años menos que él. Él se acercó a ella. temió un asalto. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. En aquel momento. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. tres coches saliéndose del paisaje.

Y me aparté –y. se sentía responsable por ella. –Caminemos. él se sintió tonto. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–.. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. nunca había sido de los habituales. también pensó que. hacia la izquierda–. No te has acostado –y tomándola por un brazo. Cada quien es como es. al adquirir confianza. y sí de los que permanecía escaso tiempo. –Para ti no es temprano.. acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. –ella bajaba la guardia.. –Con unas amigas.. con cuidado. como quien trata a una niña. –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–. lo aferró.. y. a su pesar. –Salgo de la discoteca. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 . Es muy conocida –ella señaló la otra acera. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste. algo temblorosa. y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre. hizo que quedaran de frente. y. es lo más normal a estas horas. se zafó de su brazo. Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas. sino tarde. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca.. que era soltero..–No es tan temprano. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle.. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo. ¿Nunca has ido? Él. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó.. sin brusquedad.. con el brazo derecho. avenida por medio. –Acaba de cerrar. su tiempo de discotecas había pasado. y. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él. ensartándolo. –No he ido. y tiene derecho a serlo. No lo es. pensó que.

no –y ella esbozó una sonrisa. –se calló. –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–. –¿Van muchos. –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. Calcula mi edad.. Tú eres.. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder. Yo soy una adulta. ¿Estás borracha? –inquirió. –De esa discoteca. 59 . Alejémonos de esos dos.. –No lo soy. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–.. deteniéndose muy cerca.. para cualquiera. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–. Ellas dos y los. El sur. el norte. Nosotros vamos hacia el norte. Es preferible ocultar la edad.–Para que te serenes.. ¿Qué edad tienes? –No la digo. y. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–.. No logro saber qué pretenden –y echó a andar. agotada. a la vez que pensaba que.. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–. –Estoy serena. Los cuatro se fueron hacia el sur. cara a cara. el alcohol de su aliento impregnó el aire. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé. Tú eres una adolescente. –Ya pasé la edad de las discotecas. deslizó la mano por su rostro–. Nosotros somos mejores. girando. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–... –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–.

¿Menos? –añadió indeciso. como para mantener el equilibrio. Así que nunca aciertas. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. Volvió a sentir temor por ella. Me matricularé dentro de unos meses. –Al extremo norte de la ciudad. En la parada del autobús. No tiene importancia. Circulaba veloz algún que otro coche. Veinte años de edad –dudó–. Dime el barrio. ella lo miró–. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. pero no había transeúntes. todo lo que conseguía abarcar. se agudizó. Me preocupa que no sé cuán borracha.–¿Nunca aciertas? Habla y habla. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. –hubo un silencio. La sensación de temor. pero no los localizó. por lo que pudiera ocurrirle a ella. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. Examinó la avenida.. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–. la calle que la atravesaba. y en diagonal con ellos. –¿En qué barrio resides? –En uno distante. –Pronto. por un instante. En una semana los cumplo... Me atrasé por. Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres. Estaba de nuevo aferrada a su brazo... –esquivó la razón–. Su débil resistencia a caminar. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio.. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. en dirección al sur.. –No hace falta que me digas la calle. y no has adivinado –ella. 60 . –Más.. cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–.

–"por qué será tan joven y... No es compañía. No es... ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo. se dijo él mientras extraía papel y pluma. no le creerían. –ella se estremeció–. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. Yo tengo una cita.. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–. adonde iba. –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me. No es vida. –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda. Probablemente… Tú le ayudarás. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula. en uno de sus trabajos. –dijo una 61 . terca.. Acabas de conocerme y te preocupas por mí. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha. –Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella. dispuesto a anotar y desaparecer... –Bueno. si relataba aquel encuentro.. Eres una buena persona... –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que.. –Pareció desolada. pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es.. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–. tan ". –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo.. pensó.–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–.

Recordó la sensación de tocar la blusa. al soltarlo por la ventanilla. Tres manzanas más allá. Ella. casi enseguida. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. sólo un milagro impediría que llegara tarde. –¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. Aceleró. Ese papel con el número del teléfono. Desatados por el alcohol. Él consiguió. Ese papel que. Aquella tela tan pegada al cuerpo. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. Hubiera preferido que no fuera tan joven. Llámame de tres a seis de la tarde. hablaba con el taxista. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. Y tal vez la llamaría.combinación difícil de memorizar y la anotó–. –De mi casa. él acababa de dejar volar hacia el vacío. 62 . El tráfico había comenzado a hacerse más denso. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. otro taxi. El taxi empezó a rodar. Él recordó las arrugas de la ropa de ella. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. –¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. inclinada hacia delante en el asiento. No regreso de clases hasta el mediodía. la sensación del dinero en su mano. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento.

pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes. espontánea. no demasiado grande. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena. de pantomima. Ocho años atrás. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro. lo negro. en la ciudad. plazas y parques. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. Confortable.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. lleno de espectáculos. tenía muchas medidas de protección. y. era individual. en parte. de teatro. también con normas de extrema seguridad. en búsqueda. en una ocasión. Un hotel que admitía visitas. Una geometría insólita aunque bien señalizada. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. hacia la base de la colina. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. y. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. Un ambiente abierto. una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. colorido y vivaz. caminaba por aquella capital. era lujosísimo. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa. en parte. Y. asistiendo a un evento muy parecido. ocho años antes. construida como defensa contra la creciente violencia. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. Él había estado en el país. de música. uno de coloniales edificios. de danza. en calles. lo español. palacios y mansiones de enor63 . donde su habitación.

uno hacia arriba y más arriba. Él no pudo darle sus datos para que le escribiera. veloz. de pelo negro y ojos muy redondos. Y. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. Rindieron homenaje a ratos silencioso. a héroes y símbolos. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades. venida de la provincia. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques. acordaron verse al día siguiente. al viajar a aquel festival. Por lo que. y la Facultad de Odontología quedaba lejos. además. inhóspito y repleto de uniformes. y de los cuerpos ropas por medio.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. ya se marchaba. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. Y callejeando encontró. Él compartía la habitación en el hotel y. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. sobre todo. abigarrado y demencial. uniones de las manos. o fuera a buscarlo. lo más definitivo. le quedó como lo mejor del viaje. Había dejado. entre el asombro y el deslumbramiento. No pudieron hacer el amor. Y. o lo llamara por teléfono. estudiante de primer año de odontología. descansaron en largas miradas rostro a rostro. como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. Ninguno de los dos era de la ciudad. ya él casi a punto de regresarse a su país. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. no permitían visitas en las habitaciones. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. No tenían suficiente dinero. La joven lo fascinó. tarde en la mañana. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. y acerca de las librerías de la capital. y se palparon con roces. Y aquella visita. La joven lo acompañó al aeropuerto. a ratos. a una joven. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado.

ya pasado el control migratorio y la aduana. mucho. y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. y deseable. indeciso entre si entrar. Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. No obstante. a los más 65 . o se lo perdieron cuando. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde. Alta. Y se permitió considerar. en búsqueda. Y él pasó a la adultez. y en vez de continuar mirando en línea recta. Ah. que transcurridos ocho años. Luego de descender del avión. alguien a quien no conocía. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. Y no logró recordar los apellidos de la joven. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. Cada uno. Y. miró hacia arriba. con una expresión un tanto campesina. más allá del patio interior. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. o el ejército. que tampoco eran tantas. pero todavía allá compartían el piso. Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. el resplandor de las horas pasadas con la joven. En eso se sumergía. ella. una escena inicial. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel. Y la posible inauguración de una estructura. sobre eso reflexionaba. Los encuentros constituían un camino. delgada. desgarbada. a la planta baja y sus tiendas. un tanto silvestre. decidida. en todo caso. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. cuando la vio a ella. a los balcones.meses. Caminaba por aquella capital. la policía judicial. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. La de un acto. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. Y ese papel con los datos él lo perdió. aún si por azar la tropezara.

la balaustrada. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. cálido. en este casco histórico. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. –¿Qué te miraba? –Me estabas observando. Ascendió casi a brincos. Sé que no existe el alma. olvídalo también. Ella le aceptó el café. neutro. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. hace ocho años. el balcón. ¡No.altos. –Acéptame un café. no como quien descansa y contempla. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. ésa que… se me ha erizado. Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. sin matices. en el mismo neutro. no! Tampoco he dicho eso. me enamoré en esta ciudad. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. Te lo contaré. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. No tienes sus apellidos. extrovertido. Ella lo estaba observando. –He venido porque no podía dejar de venir. Él se lo contó. –De los carteles… Olvídalo. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. sino como quien acecha y caza. Y nos hicieron perdernos. Y me la 66 . pero sí su nombre. “Extraña” susurró para sí. Impresionado. Estoy nervioso. ¡Y he sentido que aquí.

El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. Indicándole aquel mismo centro comercial. y repartía los conocimientos y se repartía. Fuera de esas horas. les haré sentir que su honor está en juego. Les pediré el favor. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. Y. Soy la empleada para casi todo. 67 . lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban. las paredes se juntaban entre sí. Creo que… la encontraré. ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno. Que se juegan su eficacia y su credibilidad.has descrito con nitidez. ni el del despacho donde trabajaba. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. La encontraré para ti. un día y una hora para reencontrarse. se me… –Calla. la ausencia de intenciones al decir. Él no tuvo opciones. al verte. y lo expulsaban fuera. Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba. si es imprescindible. A ella no sabía cómo localizarla. En el piso. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato. tenía que estar durmiendo. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Quiero comenzar a estudiar para abogada. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro.

Era la página de una agenda. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. –Hace cuatro días yo te estaba mirando. ella estaba a un paso. Y él no dijo nada. –Al final la encontré yo. ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré. Ustedes dos se reencontrarán. no percibió su arribo. Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. Lo dejó en la mesa. Pidieron dos cafés. No la he llamado. A mí me ocurrió primero. –Sí. ella dijo: –La encontré para ti. De pronto. –Cumplido conmigo misma. Y él no dijo nada. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. te olvidaré. No sólo a ti. Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”. con las tiendas a su espalda. entre los dos. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré. No sé detalles de su vida. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. Al norte. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. Él. El de su consulta. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. Con algo escrito cuidadosamente. No se saludaron. de pie. Prolongaron el silencio. Ahora podré olvidarte. a la puerta del centro comercial. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. y de frente a la acera. –No deseo conocerla. Has cumplido. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. Y que levantaras la vista y me vieras. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. –Yo tuve mi propio relámpago. aunque destroce…” 68 . He cumplido.

se saludaron de manera muy convencional. como si estuvieran acostumbrados a verse. Dame dos días. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. y. tomó el papel. corría. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. y expresarle que deseas verla. Encontrémonos en esta mesa. Cuando hablaron por teléfono. pareció alegrarse y. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. Hasta puede que. precipitadamente. a la misma hora. 69 . aún te esté esperando. y le sonrió desde un desamparo triste. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. –Vendré. pasado mañana. de una única manzana. en la sala de espera. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. se sorprendió. –Tienes que cumplir contigo. y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. Si tengo que olvidarte. lo recordaba.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. Era temprano en la mañana. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. de algún modo. Entraron. se quedaron en la primera habitación. y convencerla de que deben verse. –No comiences a olvidarme. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. y él desembocó en la calle. Con el portero a unos pasos. ya más que caminar. acordaron verse enseguida. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. Hay que hacer lo que hay que hacer. La joven lo esperaba. te olvidaré. cuando. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida. cuando la puerta quedó cerrada.

pero no en horario nocturno. –Salgamos a hablar a una cafetería. resultaba inhóspito. Él pudo advertir que el consultorio. señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. No dudes de que me… alegra verte. sabe que la cocina es diminuta. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. porque aún no es hora de consulta. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes. No ha sido fácil para mí instalarme aquí. Cedí a un impulso cuando me llamaste. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. –No hay cafeterías cerca. otra puerta. Vuelve a las nueve de la noche. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. La puerta del dormitorio.. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. como conoce los pisos. fuera de los horarios de consulta. es un barrio residencial caro. estaba entreabierta. y que la cocina era pequeña. cerrada. que vivo aquí y también trabajo aquí. Resultaba obvio que. Y. para quien no fuera un paciente. No puedo… creer que estés acá. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. la sala de espera.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual. 70 . debimos citarnos en la noche. hacía las veces de salón.. y. ya llegará el primer paciente. con pocos edificios como éste y mansiones. Dentro de un rato. y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento. porque. –Eso sería peor. que permitía pasar al baño. poner un consultorio. Perdóname. –Te lo confirmaré por teléfono. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. Me siento confusa. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde. –Estás en tu casa… –Ése es el problema.

Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. sin mencionar que volverás en la noche. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. faltando bastante para la hora fijada. con normalidad. desearon creerlo. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. –No sé si volveré –y. Ella retiró sus manos. –Temprano en la mañana. Cuando él llegó. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella. –Nuestro tiempo no es olvido. sin darle margen a reaccionar. 71 . Estuve unos minutos. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. de que él estaría allí el primero. Fui hasta su consultorio.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. Y los dos. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. La desencontré para nosotros. cada uno a su manera. de tan inmóvil. Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. –No te olvidaré.

–Y no acudieron a la cita.Perdona. –No es perderlo. De informática. –En unas dos horas –respondió él–. –Acabo de ver las antigüedades. para qué arriesgarse. con final feliz sugerido en el anuncio. Ella se regresó. –¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. Unos pasos después. Principalmente para aplicarlo a las de Personal. –Acudieron. Un encuentro probablemente estéril. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. Ya nos despedimos. Y lo discutimos. Los productores. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. El público detesta los finales infelices. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. –¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. los dos volvieron la cabeza. –Y no las volverías a ver conmigo. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. 72 . Él aminoró la marcha. –A diferentes áreas. mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse.

.. ¿Y tú? –Cuarenta. Una ansiedad casi totalmente controlada. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. –¿Te equivocas siendo. –Me equivoco como todos.... Para nada. –Lo soy. lo que. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre. Muy ansiosa. sino la lucidez. La lucidez respecto a la vida. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. que de repente se descubre. –Estoy ansiosa. Un poco más y son los años de tu abuelo. pero tú sabrías que miento. Cometo errores. Se habían sentado uno frente al otro... –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó. Sí.–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí. soy muy inteligente. no es lo habitual... –Veinte años –respondió ella–.. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. –Yo también vivo lejos. Y con mi familia. Se estudiaron mutuamente. En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera. a menos que. 73 .. aún. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. En ése ir a lo tuyo. que no demoraron en servirles. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente. Podría no concederte la razón. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella. para intentar demostrarle que la valoraba. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto. Pidieron una limonada y un agua mineral. lúcido? –Claro que me equivoco. a no ser que..

.. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan. Hasta las talentosas sobran. tan traído y tan llevado.. Y he decidido que..–¿Errores? –Esta conversación contigo. –¿Es malo un día. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa. No permite avances.. quien asegura que no es un error. –Ni por el sexo. Estando todavía conectado a. Y uno proyecta su imagen en unos segundos. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. no volveré a verte.. –No aguanto esperar por el éxito. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco.. –Ves. eres inteligente. de ser una posibilidad de amor. –Flotar en la superficie.. yo no me acostaría contigo.. con rapidez. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería. –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien... a una hora. –Como los cadáveres. Es flotar en la superficie. 74 .. Eres joven y guapa. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo. Sin embargo.. A los hombres atractivos que cruzan. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana. Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana. Es una conversación sin. Es un círculo vicioso. por aquello. Ni por. Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí. de ejercer de samaritano.. a ser un simple entretenimiento. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato.

Sé que no sólo es ansiedad.. habrá valido la pena. –Tienes algo de. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. –No habrá otra conversación similar.. desesperanza. –¿Lo has hablado con él. ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura. ¡Entonces es ya! 75 . Un hombre mayor. Pero es muy tarde para mí. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. –No poseo clase. ¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. –He dicho que eres única en el mundo. –Puedes modificar tu conducta. Al duro. Cruel. No es una sesión de tortura. Toda su vida puesta en orden. A menos que te lo propongas. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. Debes respetarte y accionar. Es también angustia. –¿Te violó? –Pudiera decirse. Cómo olvidarlo. desvalorización. Entretenimiento. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. A los dieciocho años. Desde este mismo momento. Y yo pertenezco a las ansiosas. Pertenezco a las: ¡De inmediato. Creí que era mi posibilidad. Hoy está casado y con hijos. Sólo si lo sigues decidiendo. Una unidad irrepetible. razón.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. No hay amor. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. Si luego. –Eres un ser humano. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor.. en tu casa.. Una conversación directa. Valiosa. –Has cumplido veinte años. Entiéndase “basura”. –Sólo si lo decides. Era sexo. ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. Lo recuerdo. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida. El asunto de principio a fin se reduce a sexo.

Pero te propondrás olvidarlo. y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo. Como una reina ofendida. Alzando la cabeza de un tirón. No tengo complejos. miedos. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo. Te graduarás. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado.. –No tienes que sentir vergüenza. Tengo miedos.. Y lo olvidarás. –Tengo complejos. sin final feliz. Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad. –Nadie lo diría. Siento vergüenza. No para dejar de interesarte en el sexo.–En su mayoría se reduce a sexo.. –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo. irse atravesando diagonalmente la calle. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. y apretó firme su cabeza entre las manos. –Hago sexo. te he estropeado la mañana. Existe gente que muere por amor. correrle detrás.. –Eres visceralmente irracional.. Y de contra. a pesar de las piernas largas y fuertes. ridículo. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. ¡Lo olvidarás ya! 76 . sintiéndose culpable. Escucha... acabados de conocernos. No lograste sexo. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos.. Con pasos cortos y apresurados. ¡Vete ya! Y ella se fue. mi reina. Sintió deseos de levantarse. sino. Lo disfruto. Por amor de dos. a través del cristal. Tienes veinte años y yo cuarenta. no siempre. Mejor un profesional que. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. obtendrás ingresos. Él la vio. maniático. Y musitó: –Perdona.

Lo de entrevistarlo. Con una desmesurada percepción. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. en el infinito vestíbulo. él. Gustado como cuando se recibe un flechazo. como a una presa al alcance de la mirada 77 . de inicio. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. y que. De aquella forma. pero simultáneamente a la caza. por responsabilidad. expectante en su soledad. como vehículo de presentación y proximidad. De relaciones. Y la evaluó. muy probablemente le interesaba. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. valorado el descubrimiento. La soledad de saber. a las puertas de las salas de conferencias. Y con conciencia. un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. por interés profesional. No. pero. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. y.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. se identificó con su nombre y profesión. sin embargo. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. de qué personas lo rodeaban. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía. Él. Y. que allá. durante un extenso y bullicioso receso. positivos. De encuentros. él era extranjero y con mucho de qué hablar. intuyó que llevaba un rato observándolo. en su interior y a la espera. o por todo aquello a la vez. no reparó en ella. porque él le había gustado. Cuando ella se acercó. después de muchos intentos. al final. En cuanto a la entrevista periodística. no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. en cada situación. Él pensó. sospechaba. fracasados. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. en cada sitio y horas.

estaba repleto de ponentes. Ella desplegaba un atractivo. todavía ingenua. una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia. Y no zarpazos y dentelladas. argumentó el por qué de la entrevista. malabares y carreras. aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara. Recién graduada. de su especialidad escénica. Porque de igual modo que en lo periodístico. quizás. Y por su sensualidad. Como el vestíbulo. en cuanto a relaciones amorosas. Seduciría él. participantes. de éste y otros viajes. ni el sitio ni el momento para la seducción. También para despegar. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. brevemente. Y. y no saltos. no obstante su desmesura. habiendo hecho ella las tres primeras cosas. organizadores y periodistas.y. acercarse. entre otros muchos. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. Un hotel que. probablemente. en cuanto a andanzas y ceremonias. y las especificidades de su sección. confortable para dormir y para soñar. presentarse y seducir. Ni siquiera marco para la entrevista. Lástima que fuera bastante más joven que él. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. y. 78 . como a una posibilidad. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. y la valoró como a un encuentro. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. él no creía que ella. de sus manos. no constituía. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya.

fluía en ebullición. a ir hasta el centro de prensa. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. además. El hotel. Y.Ella accedió a verlo. En cuanto a lo de “sustanciosa”. a la entrada y delante de la recepción. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. agregó:– Reubicaré otra cita. mentalmente. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial. de no haberlo hecho así. –La esperaré en el primer salón del hotel. Por favor. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. él añadió. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. sea muy puntual. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. En lo correcto y elevado de su lenguaje. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. de manera de. Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. disponer de la tarde.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida. –Y. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara. 79 . para subrayar su interés en reencontrarla. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. pasadas la comida y la siesta. Tendré ese tiempo que valora. o a ser abordado por algún miembro de la organización. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. con humor y deseo: “Jugosa. pero. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. nunca intrascendente. y. algo no tan frecuente.

comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer. –Me refería a qué técnica. de viaje en viaje y de país en país. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. periodistas. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. Está muy tenso ahora mismo. profesores… Puedo proporcionarle referencias. en eso. Y hace unos instantes cuando leía. porque ella no llegó puntual. –Me gustaría darle un masaje. el placer. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. pero. también estaba muy tenso. al pretendido refugio de la lectura. Me han hablado elogiosamente de usted. de luminosidades. –Una mezcla de técnicas. no había sido sorprendido de tal forma. –Está muy tenso. sociólogos. como hubiera preferido fuera la periodista. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. Son muy conocidos. situaciones y sucesos. Sé quién es usted. Una mujer erguida. Pasados dos minutos. se da masaje en torno. 80 . Fue inútil. el alivio. A él le ocurrían. ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. directores de escena. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. –Leía. filólogos. en el pasado. en su periferia. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. Y. tenía los más diversos incidentes. se le acercó una mujer casi de su edad. él decidió devolverse al libro.A la hora en punto de la cita.

–¡No. No ha dependido de mí. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. Como coincidiremos. mejoraré. a una velocidad de vuelo. aunque le fue difícil ensartarla. entre otras. un cazador. la de imán. poco a poco. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. De pronto. Y me tensa el esperar… Sé que. Y esta frase de ella. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . Decidió desde el vértigo.A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. será en detalles… Siempre me tensan. Y. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. se hallaba desconcertado. como es masajista terapéutica. Y sin presentarlas. Me ha sido imposible ser puntual. me explicará. Buenas tardes. acentuó la sonrisa como despedida. se estaba ofreciendo. como un resorte. Y. ni propiciar más diálogo. Y también. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. Sonrió a la otra mujer. un tanto acariciadora. aunque él casi no la oyó. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. –Usted es como un imán. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano. la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él. la de resorte. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio.

lo que necesitaré es un té. Y entonces él vio. al final. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. un hombre del país. Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. de frente. y. el hombre delante y con rapidez. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. Y aceptó que la periodista. Yo necesito salir de este bullicio. Salieron los tres. le gustaba cada vez más. empuñaba una pistola. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo. hasta la quinta planta. cómoda. con una gorra sobre el rostro. Estalló un disparo. El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. desplazándose. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. El hombre. Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. Y un café no. que ya venía de abajo. Y. el cazado. Y no nos interrumpirán. que él podía haber sido. uno que.blada cualquier otra zona común. se había recolocado contra una pared y hacia delante. Muy caliente. de acuerdo. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. y es grande. también aceptó. junto a otro huésped. ser desde el inicio. Subieron en el ascensor. luminosa. 82 . Fue fogonazo más que sonido. Con un agujero en su cabeza. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. Él había percibido dudar por un instante al hombre. mesa. del aparcamiento. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. –Sí. Él la haló y la protegió con su cuerpo. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. Le gustaba en firme. a un segundo hombre.

Un diminuto círculo de sangre. Hablaremos con normalidad. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. –Y. Él la guió a ella. grabará. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. Abrió la puerta y. cuando entraron. –Sí. muy quedo. Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana. y. es ideal –corroboró ella. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. 83 . me entrevistará. Como ve sí que mi habitación es ideal. Y así aguardó la primera pregunta. La condujo de la mano hasta el otro extremo. poniéndole los dedos encima de la boca. dijo–: Aquí estamos. la cerró sin hacer ruido. Y. hacia la habitación en la que se alojaba. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora. alzando la voz hasta el volumen normal. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. agregó–: Me ha salvado la vida. A continuación con las dos manos se tapó el rostro.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos.

se trataba de una propuesta de prostitución. Él regresó sobre sus pasos y. le indicó con un ademán que caminaran juntos. por parte de ella. asombrosamente con camareros amables. una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. observándose. los cuerpos rozándose. Se detuvo y también giró. "¿Una actitud usual o inusual?". sino que giró para verla de espaldas. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar. No habían dejado de caminar. Se dijo que. Él mantuvo impasible su rostro. 84 . en la próxima glorieta. Ella se detuvo en medio de la calzada. Cuando ella comenzó a cruzar. –Hay un sitio a tres calles. Ella no dudó. quizás. –¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza. Quedaron frente a frente. pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. Las dos. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. Era mediodía. cuando estuvieron cerca. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. pensó él buscando certero su mirada. sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". él no siguió su propio camino. a la que él no accedería. –Es una idea. algo temeroso de que ella se encaminara al metro. Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta. Cuando desembocaron en la glorieta. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero.

aunque tampoco de elevada estatura–. Un local de unos amigos. Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. Ni mejor ni peor. Hablo de un espectáculo de variedades. También para los días festivos. ¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra.. Pero. como por darle cuerda a ella para descubrirla más. –No consigo un elogio sin un "pero"." Un círculo oscuro. 85 .. Él respiró hondo.” –repitió ella evaluando la frase.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo.. ni lo segundo. "Penumbras humanas. –También hablas fenomenal. No es teatro. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad. la imagen que le evocaba. Es cabaret. –“Penumbras humanas. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos.. –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución. –Es un consuelo –dijo él. no planteada–... –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero.. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura. –Lo que intento definir es. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal. tanto porque así pensaba. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. también. que no era nada bajo... para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. Es circo. –Hablas fenomenal –le interrumpió–.. –De lunes a viernes me reduzco. y. –Superada una larga pausa.

de unas y otras miserias. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. –Yo también estoy sano. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. 86 . Conozco mucho a los que hacen teatro. No como supervivencia. quizás no ocurrió. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada. eres muy guapa." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías. Un interlocutor. –Lo presiento. No como penumbra: como luz. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales. el teatro sigue vivo." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro. Estoy sana. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. Eres un adulto. –Además de muy alta. lo sé. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla. –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril. entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. pero contuvo el ademán–. A pesar de las miserias. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. Con un inmigrante. Toda la conversación acerca del teatro.–Hablas con afirmaciones absolutas. Soy encantador a veces. Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón. ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. incluso con esas ojeras. Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita. una de las mesas. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. He cumplido cuarenta. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro.

De cuando el inmigrante se llevó sus. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–. –Tampoco fumo cigarrillos. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo. –No me drogo. preguntó lo de la droga. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos. –¿Nudismo circense? –¡No. en cada uno de los brazos de ella. No me atrevería a invitarte. Tres dormitorios. –Ni yo. Para mí la droga es de otro universo. sin una explicación demasiado lógica. Estos dos últimos meses.. dos cicatrices anchas y extendidas. Con una elegancia… incitante. salón.A él no le quedó claro si. no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. Decidió aplazar la aclaración. Hasta tres y cuatro copas cada noche. desde la ruptura con el inmigrante. cocina. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. 87 . –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. Está patas arriba. Hay que entendernos. Somos una fauna... en el presente. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. Con ritos y sistemas de protección de la especie. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad.. ella convivía o no con el inmigrante. dos de un rosáceo impúdico. no he dormido allí. Como cualquiera de las artistas de cabaret. Tienes que ir a vernos. Dirás que pregunto en exceso. El jueves nos presentamos en un cabaret. y. –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia. baño.

Tras un silencio. 88 . Él. Él la escuchó. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. todavía sin moverse. sin moverse. Mi ordenador no ha estado funcionando. por servirlo en bandeja. No te cohíbas. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café. me atacó un loco con un cuchillo. En uno de los bares.–No lo había registrado. con el cuchillo como puente de la sangre. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre. Y en la imaginación desbocada de él. la boca burlona de ella. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. Y una porción que se mueve es ese loco. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. Y el loco tuvo los ojos. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. Un miedo que terminaría por paralizarlo. Él jadeando de miedo.. Con el loco demasiado encima como para huir. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza.. con un cuchillo de cocina como arma. imaginaba. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. estando yo sobre el escenario. en sus visualizaciones interiores. Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. Imagina la escena. Él. El loco jadeando de furia. cortantes y enrojecidos. Un cuchillo afilado y resplandeciente.

que no buscaba nueva pareja. un hombre que era excepcional como amigo y como artista. Que sus padres eran artistas de circo. Que después. Y sin aviso. de una gira en otra. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. en una de las calles más estrechas. Fue un roce tierno. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. Deambularon gozando el emparejar las pisadas. de los montajes. Que estudió hasta graduarse. ¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–. él en la calle. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona. Ella sujetada por la mano derecha de él. Si no buscas una relación estable. Y contuvo sus pasos. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. como profesional. Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. el temor. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. con el dorso de una mano en alto. No te pongas límites de antemano. Él se sintió incómodo. todavía más alta. el hastío. cómplices en un combate contra la incomunicación. la desolación. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante. como ocurría con su compañero de espectáculo. Ella le contó que había nacido en la capital. Y que creció bajo las carpas. Unos zapatos que sugerían comodidad. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. acarició una mejilla de ella. ella en la acera. afirmando que necesitaba un respiro. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. no por anchos menos femeninos. Sonrieron los dos.

–¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. seleccionar. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. porque soy capaz de darme. por lo que se ve cierra los sábados.hacia una. Ella rió como si se burlara. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. esperar. próxima–. Él supo que ella era temerosa. Esto lo angustió. –¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella. –¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes. Recorramos unas manzanas más... Consiguieron la única mesa libre. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. –En exceso tajante –apuntaló ella. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio. 90 . o es el amor o no es nada. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–. Quizás cobarde.. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo. Fui yo quien cerró ese paréntesis. Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor. –Terminé porque resultó más débil que yo. –Me provocas miedo. –Me protejo. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta.. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. pedir. –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante.

Un hombre de treinta y tantos años. su mirada. sin que cada decisión sea un fantasma. amigos… país. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. Él y el hombre se estrecharon las manos. es imprescindible vivir en el presente. la de frente a ella. sin claroscuros. Lloraba con frecuencia.. pensarse. delgado. Era un hombre ligeramente más bajo que él. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. que sea a fondo. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante. Él estuvo decidido a levantarse e irse. no lo buscó. Y me perdió. Después de consumar nuestras decisiones. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. enfilando a los cuarenta. que acababa de hacer su entrada. En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. El hombre se negó a sentarse con ellos. 91 . Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. si atañen a una pareja.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. –No aplaudo que lo abandonaras. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. cuando ella palideció. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. Lo lamento. sin que nuestras decisiones tengan independencia. En especial. –Es comprensible. Tampoco estoy en condición de juzgar. –Tengo algo más que contarte.. –Déjame decirte. Finalizaba él de pronunciar "fantasma". Me duele. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. Pero. Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia.. ¿O no? –Lloraba tanto. Ella hizo las presentaciones de rigor. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. sin embargo. con una mueca triste como sonrisa. si tomaste una decisión. tan seguido..

Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza. este hombre fue el elegido.–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. ansía conocer. Le pidió que se lo diera. –Tú eres la encantadora –musitó él. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 . Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse. decidido a librar la batalla por ella. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre. abrazado a mí.. sola. ofreciste que tú pagabas la comida. porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos.” Ella reaccionó con presteza al leer el verso. Total. y se concertó una cita.. –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. Acarició la servilleta. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos. Era sobre este hombre. La frase lo desconcertó. –¡Qué no... con nerviosismo y culpabilidad.. buena persona. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. Ella. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. –¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado. en respuesta a la despedida. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón." Entre los que estuvieron dispuestos.. Les decía: "Chica guapa. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa. Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros.

–De que tú también hablas fenomenal. Y un día. pero. –Este hombre no tiene amigos. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe. –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. Es profesor. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda. sí está enamorado de ti. Ni ahora ni pasado mañana. se acabó. –Nos hemos acostado unas pocas veces. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. –No lo cortas en seco. Es una magnífica persona. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos. Para que pudieran ser amigos. –Podríamos ser amigos. –El sexo es uno de los motores. como si cayera un rayo. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena.–No es tan sencillo. en exceso–. –Es evidente que no es sencillo. y así hasta el infinito. El sexo no es esencial. inmóviles. no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. las extendió hasta que permanecieron quietas. ¿qué? –Hemos hablado. Este hombre. –Le expliqué que no estoy enamorada. Ni un maldito amigo o amiga. Que no tendremos una pareja. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. No tiene familia. por sentirse tan poca cosa. Es una persona con magníficos sentimientos. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. –Y este hombre y tú. tendría que 93 .

lo adecuado es que me llames por teléfono y. aguarda quince minutos. Me da pena. Hasta las nueve y cuarto. mantuvo sus defensas. casi despidiéndose.. En... A cuatro manzanas está mi piso. un pretexto que podrías esgrimir. –ella pareció meditarlo–. tampoco en esos minutos. Es el instante de que cortes en seco. Una cita sin obligación de acudir. que no exclamara que acudiría. ¿Cuándo y dónde? –El lunes. Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. acerca de sus circunstancias de inestabilidad. ni había descrito sus expectativas.. Yo me lo pienso. Puede ser a las nueve de la noche. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita. –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta. hemos estado grabando algunas películas. Tú te lo piensas. –Por la inestabilidad de mis ensayos. ¿Subirías? 94 . –Lo guardo. ¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada. El primero en llegar. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora.. Y yo. pero concertemos una cita. derribó sus barreras. que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo. no se había lanzado en picada. Entiéndelo. –Un pretexto. Aunque él. –¡Una cita! Un día a una hora. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. De que lo cortes en seco. Él. –y ella escogió un centro comercial conocido. Además en su piso está mi video.. no había precisado las verdades sobre sí mismo. con ella. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora.transcurrir un tiempo considerable. –El sexo con este hombre.

si ella. Quizás para ella. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor. Había resuelto su excitación sexual. El interior del piso era indescriptible. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. Una perra de color negro. subir podría resultar definitivo. una auténtica desconocida. Era una quinta planta sin ascensor. tan pronto despertó. se constituía en un muro continuamente. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella. Ni sexuales. los ojos de ella como los ojos del loco. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. casi tapaban el cielo. con escaso margen para llegar a la escalera. Ella alzó la perra. allá arriba. la besó boca con boca. en los muebles pintados por varias capas de polvo. los recibió. Y en el suelo. baja y de madera muy gruesa. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. él recordó al loco. Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones. atestado de trastos. 95 . en todas partes. sin explicación coherente para ello. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. Él. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. Si despedirse en el umbral del edificio. Supo que era perra y no perro.Él no estaba en condiciones emocionales. Todo estaba en desorden. Aceptó. como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. Y sabía que para él. para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas.. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. Él concluyó que con ella como intermediaria. gastada y angosta. con una puerta. sin una mancha. La estrecha fachada del edificio lo desagradó.. él terminaría besando también a la perra. si el loco o si él. con basura inclasificable.

como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. 96 . Para él la petición tuvo un segundo de retraso. tenía un cuerpo inobjetable. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. quizás. Pero en él aumentaba la desconfianza.. Como si su cuerpo. de manera tan inmediata. acechante. Hizo. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar. la angustia. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. ya desnudos los dos. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo. No conseguía desalojar de su cabeza. –pidió ella.Se resintió. en la cama. Acarició sin penetración. escondida. le estaba haciendo a él. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. Con precauciones. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. Ella. Y él hizo. "la enfermedad" ya aguardaba. –Todavía no. con amargura. Se inquietó con fuerza por las enfermedades. y le hacía lo que.. Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. Sin palabras. ella no era entonces sexualmente de confianza. sin garantías minuciosas. en las limítrofes con el techo. se activaba. Acarició con experiencia. Y pensó con mayor precisión que. después de tomar la iniciativa. acariciándola. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. La parada fue en la cama. –Necesito dormir una hora –masculló ella. cubriendo el de ella. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. Ella.

ensartándola con la mirada–. Lo hallarás todavía peor que el resto. Y ya sólo finges mantenerte despierta. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas. La hoja estaba polvorienta y mellada. las manoteaba para desprenderles el polvo. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos. Te he… Llámame. –ella calló un tanto avergonzada. –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. los objetos derribados.. funcionaran. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. Te he dado mi teléfono. Justo al pie del 97 . –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste. al regresar al dormitorio principal. El acuerdo es la cita. El meditarlo sin cortesías ni falsedades. –Estoy exhausta. y estaba de frente. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. Él sorteó los muebles. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina. En un rincón de la cocina. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme. –Me marcho. –No –él se había vestido y calzado. –Te he invitado a dormir conmigo. Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te.. Esto pensaba cuando. acunándola. entrecerrando los ojos. –Eres. a la derecha. los desperdicios.–¿Qué significa? –preguntó él con dureza." De esta caja debía provenir la asociación. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra. En mi cama. como inscripto en el polvo. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. Cuando terminó.. se lavó las manos y las secó en el pantalón. y gimió por unos segundos como el animal.. –Dormir.

conteniendo hasta la respiración. La cita que descifrará. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. El lunes siguiente. en tantas ocasiones de su vida. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. uno no hace apuestas tan altas como consigo. También la perra se despidió sin efusiones. Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. Tú te lo piensas. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. indefensa. La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. Escuchó con cuidado. como con el propio yo. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo.” 98 . Él se agachó. que tenía rasgos cobardes y frívolos. Puede ser a las nueve de la noche.cuchillo. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. El espacio del amor posible enrejado adentro. El primero en llegar. lacónico. Miró hacia la puerta de la cocina. a solas. Lo que sí sucedió en el piso de ella. con los otros. Recogió la fotocopia. después de abandonar aquel piso. muchas veces. el jugador y su contrincante. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante. –Es adiós –dijo él. Una cita sin obligación de acudir. se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro. Que con persona alguna uno juega. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. Desde el sábado. él se decía que uno es. desnuda. Cada quien decide en solitario si asistir o no. Se decía que. Y la rompió en ocho pedazos. Yo me lo pienso. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. aguarda quince minutos. Ella parecía continuar en la cama. ella la había aceptado. Hasta las nueve y cuarto.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

No soy una turista. Mantenimiento.. ni pago a los hombres.lo que no era excesivamente más joven que ella. Ni soy prostituta. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. cuando estaba agotada.. que raras veces se empleaba. –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. Acabo de terminar mi trabajo en uno. al ignorar su rechazo. No pagan muy bien. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. plomería. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más. al hablarle casi sin preámbulos. –Sé que no es por curiosidad. Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. electricidad. pero que por momentos se suavizaban y. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. con una o con otra. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras. Carpintería. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. –Me prostituía cuando era un muchacho. Prostitución. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez. No de esa curiosidad superficial y miserable. Me prostituía a los diecisiete años. Trabajo. Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. Y menos de inmediato. no me interesa que hablemos. La mujer sabía que. 102 . Vengo de solicitar empleo. robo. Ya soy otro. –¿Cárcel de menores? –También. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. pequeños arreglos. aparentaba mucha más edad que la cumplida. Estuve en la cárcel.

a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea. –¿Cómo es usted? –y ella. No tenía padre. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . Quien me la hace. ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad.. muy bueno. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. Al menos a la vista. Aunque hay que responder a los ataques. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. a su pendiente. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. No por esa zona. al pronunciar estas palabras. No solía vagar por la ciudad a esas horas. no estaba elegido al azar. sino que lo siguió escuchando con interés. Hay que dar respuesta.. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. pero no se incorporó para alejarse. Ella era una profesional. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo. El vestuario. y. No sin compañía. Soy muy vengativo. sí. me la paga. o de entablar cualquier clase de amistad. limpios. resultaba atractiva su firmeza. Cuando soy malo. detalles. sin embargo. una graduada universitaria.. –No es aconsejable. –Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–. predominaba un cierto buen gusto. –Cuando soy bueno.entonces.. su capacidad de hablar y mirar de frente. pero maltratados. Miseria extrema. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. conocer más. ansiosa por descubrir rasgos. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor.

rectas. Igual va a morir. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". Es como si ellos no sintieran.. El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. Ella sintió rabia.. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida.–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano. Creía ella caminar por un desierto. aunque. Soy muy desconfiado. me marcho. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. la gente la empujaba. –Lamento no tener ánimos para profundizar. tensas. El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas. sobre la acera. Como si fueran autómatas.. 104 . dolorosa. Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. sin sonreír. Una. acercó una de sus manos a la otra. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. Que en esta época un cazador… Ah. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. –Una opinión muy poco esperanzadora. –Una opinión. Lucho por.. A unos cincuenta metros giró la cabeza. Que el hombre que amo morirá. –Yo también soy muy desconfiada. Y sintió decepción. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo. Sigo viviendo solo. –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida. Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". Cedió a un impulso y miró atrás. maniquíes inexpresivos. –Decía que: Lucho por confiar.

Sé que es importante que sigamos hablándonos. Se ha negado. 105 . Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. pero vuelve a marcar mi número. El amor duele como una bala de plata. Ella estaba sorprendida.Cuando había avanzado unos doscientos metros. escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. Bulto que ella no había advertido.” El desconocido cargaba una mochila. Se lo he pedido y vuelto a pedir. Una mujer joven. Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. Un mundo que existía sin tocarla. Algo que he escrito. No me importa. –¿Por qué? –Sencillamente. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. el de un desconocido. –No importa. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. Otras veces converso con el locutor. Es madre soltera. Tiene dos hijos. se niega. Y hablan a mi apartamento. Le he pedido que nos conozcamos. –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". Va a morir. –Llamo y a veces leo un poema. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando. –¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia.

La vida es sagrada. para decirle por primera vez que la amaba. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. Y ella le tendió su mano derecha. De pronto se detuvo.. –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir. Cuándo aparecerá. le dio la espalda y empezó a alejarse. mirándola. Y ella se dejó abrazar. Tiene cáncer. Ella balbuceó otras tres palabras. Aquel día en que. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad. No desea ser visto deshecho. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido.–Cáncer. el tiempo que le queda. Tiene cáncer. No desea causar dolor. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. Y otro. –No necesariamente. Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones. Él ha decidido enfrentar el final solo.. Es eterno o no. También ella las había repetido. Dentro de cada persona. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti. Uno primero. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. Separándonos. Cuando giró. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. El desconocido sonrió por primera vez y. Ella regresó. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. de pie. –¿Y el amor de dos? –Eterno. 106 . con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo. Sin su mirada de cazador. Y el desconocido la abrazó. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera. Desbordante de vida.

mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 .Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona. mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

subrepticiamente. fogosa. ilusiones. soledades. de hacerla nuestra. al alcance o no de nuestros esfuerzos. despierta la sed de seguirla. imperativa. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. dibuja en cada historia un espejo que. deseo. abarcar. si se quiere. contagiándose en las miradas. toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. Don Francisco. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. nos comparte. Su lectura cautiva. y la evanescencia luminosa de al encontrar. intentar alcanzar aquello que está más allá. es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia. 109 . presintiéndose bajo la ropa. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. de buscarnos.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. expectativas. preciso. sin deformidades. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. encontrarnos. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. con pluma clara y definida. física y. exhibe. inaplazable ante la seducción. emocional. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica.

110 . me ha encantado como era de esperar. devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes. Al contrario. hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. Quien conoce o ha conocido al que narra. es admirable cómo está de bien construido el libro.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. es una obviedad. reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables. Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. de Francisco Garzón Céspedes. lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores. Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven.. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta.. o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros). MAGNÍFICO. la fuerza de las situaciones. la fluidez de los desenlaces. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE. sugerido o tácitamente.

las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . para tales reclamos. rescátame de la tanta angustia. eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada. las heridas. En general. después del goce pleno de una lectura tan intimista. como el genial cierre de “La cadena y el colgante”.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. o un sálvame del vacío. En “Podemos hablar de otras cosas”. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. no bastaron las palabras. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. grandioso. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma. En estas narraciones. Sí. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. en el fondo anida la desconfianza. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. En lo relatado hasta este momento del libro. la ‘desgracia’ en el espejo. de una manera fría y contundente. cicatriza la herida. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar. un cuento grandioso.

y la de desaparecer. la penetración casi obsesiva. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. son impactantes. en el que hacia su culminación. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. no lo logran. la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. Debo remarcar que el crecimiento estilístico. Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . he llorado.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y. de vidrios que dejan. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad. después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”. deviene en una dicotomía casi insalvable. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”. del “otro” a la “otra”. Los cuentos no admiten objeciones. Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas. Apostar a existir o sobrevivir. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. por una razón u otra. el desencuentro a través de encuentros casuales.

interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. Salomé Guadalupe Ingelmo.. Ediciones COMOARTES.desde las profundidades con sabiduría noble para. construir legítimas inteligencias. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas. sea verbo o palabra escrita. de la pareja en búsqueda del amor). 2012.com 113 . 2013. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. Es. Es agudo y visionario. Madrid. desde la eternidad labrada. Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador. Francisco. volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella. Cuenta. Dr. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. Fernando Rodríguez Sosa. 13 de Mayo. Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades. en esencia. por el el periodista y crítico Lic. / La Habana. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. Eduardo Torres Cuevas. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. Impregnado de los aconteceres del dolor. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”. Para ello hay que abrazar o mejor. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza. Lo segundo marca el vacío. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”. 2012. el espíritu bisutero. España. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. en noviembre. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. 2 Garzón Céspedes. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias..

una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). de conjunto. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. nunca llega a ser verdaderamente de amor. una y otra vez. la misma paradoja. a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes. una y otra vez. de ambivalentes casualidades que. parezca urdida más que vivida. fijo. sin metáforas. con tal representación. no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. a veces. que hace que la historia que viven los personajes. historias donde el blanco asoma. por repetida en múltiples variantes. siempre.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. de súbitas coincidencias. prácticamente una pizca. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. sí. asoma otra historia que no se cuenta. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata. razón por la que no se puede dejar de disparar. busca crear una dolorosa alegoría. realista. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. de que por debajo. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. lo cual hace pensar que el autor. siempre. hay un alfil que persigue un algo. la constante es la misma metamorfosis continuada. un algo que no se alcanza. de Francisco Garzón Céspedes. nunca es de amor. dolida más que disfrutada. pareciera. insistentemente. sin adornos. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor. de soslayo. otra historia sumergida. como si lo que importara es la precisión de la bala. con un lenguaje directo. como lector. que también se repite. Dispara. un alguien. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. en paralelo. porque le queda a uno la sensación. por el lado. crean. una reina. otra pieza oculta que. incansable114 . acallada. aunque en dosis mínimas.

mente. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. sin nombres. cuento tras cuento. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. el alfil y las otras piezas. en la que el alfil y la pieza de turno. una injusta culpa. la cual. desde el principio hasta el final. como si expiaran una culpa. una tangencia humana parecida. se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. o que. para alcanzar. a hacerlo desaparecer como misterio. disparan para ocultar su verdadera historia. que es la misma que aquella historia mítica. el alfil y la otra pieza de turno. porque eso equivaldría a matarlo. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. como promete el título) con una bala de plata. si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. funciona como gozne que permite el giro. como taza que se sirve sobre un platillo. el misterio en torno al que da vueltas. sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. a contarlo. una vieja culpa. porque si esa promesa llegara a resolverse. son las máscaras de lo humano. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. dará en el blanco en la siguiente historia. por tanto. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. dejaría de ser una promesa. aunque en cada historia solo quede el humo. a diferencia de Sísifo: para 115 . desesperadamente. sucede algo parecido. pues nunca va a lograrlo. pues esas historias. una y otra vez. insistentemente. por eso. pues en esta Odisea contemporánea. una historia parecida. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. aunque humanas. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. pero que. supuestamente. pero que ahí tampoco lo logra. el mismo giro sobre un punto. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. incansablemente. al parecer. o rozar al menos. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente.

lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. y en los que al final no quedan huecos. al parecer. la posibilidad de pensar. cada uno. El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. del cual. observas. que les duele. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. Es como un poliedro de múltiples caras. Y el lenguaje directo. Me parece excelente lo que logra el autor. porque todavía están condenados al anonimato. Los cuentos de El amor es una bala de plata. imaginar y sentir enseguida desde sí. Tan cierto esto. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. como uno de esos cuadros donde ves. y no necesariamente testimoniales). Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. 116 . de una gran necesidad de afirmación). Sus textos son. disparan una bala de plata. de donde él y el autor tienen la palabra. nos hacen imaginar. crear nuestros propios rostros para los personajes. da al que escucha o al que lee. que si se lee el libro como Cazador de encuentros. miras. claramente él. sin adornos. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. lo tienes todo de frente a ti. el hombre. Es una lectura que deja pensando. se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas. que sufren. sólo vemos una sola cara. son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita.decir que existen. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. porque cada cuento continúa y problematiza al otro. que buscan el amor.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso. sentirse apelado o no. la palabra. No hay previsión. como disparadas. Quiero decir. sin digresiones innecesarias. para imaginar. El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud.. El gesto. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia. ". pero el resultado es enigmático siempre.. el deslizamiento del personaje en escena. se puede calcular. con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender.tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza. y se resuelven poco a poco. Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas.. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo..se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende.tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ".. Y son historias reales. hasta que nos enfrentamos a él. lo que no es habitual. El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad.descansaron en largas miradas. nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella.. ". el amor perdido no deja cicatrices. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 ..puede acercarse o alejarse de la escena. El libro respeta nuestra decisión. nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes. ".. es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor.. una fotografía del enamoramiento. como sucede con las relaciones personales en la vida. certera desde la voz del narrador. ". casi surrealista..

de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. Para captar matices. En suma. La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. Pero hay que leerlo y releerlo. y mi profesión es la de sociólogo. la suma no varía. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo. de los tantos que tiene. un artista oral. es una caza a vida o muerte. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección. para saborear cada historia. No se trata pues. o no.ambiguas u ofensivas. aunque honesta. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente. los espa121 . pero no soy un crítico literario. hay que repasar sus líneas. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. con este texto. de lo esperado. Soy un escritor. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción.

Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. la del cazador. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. mi relación con la gente y el mundo. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. parques. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. intenso. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. Espantosamente tangible. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. edificios.cios y los tiempos. “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. el protagonista innombrado. bares. 122 . pasaba dos veces. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real.

a imaginar. Mas. la trascendencia.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata. con tesonera maestría. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. con un estilo muy personal y un gran título. también. 123 . El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar. Así lo ha demostrado. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar. el alcance. estremecer. Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. de la narrativa escrita por quien. creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos. de Francisco Garzón Céspedes. estricto. uno muy adecuado a un gran libro. que así se titulan ambos volúmenes. las esperanzas. Sus cuentos son sugerentes y profundos. enriquecer. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. es un libro maduro y madurado.. Dos nuevos libros testimonian. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover. la permanencia. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas. al ser humano y su mundo. los sueños. ante la primera lectura. a reflexionar. son dos obras que.. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes. ahora. firmados por un narrador también de excelencia. en la contemporaneidad. Dos libros de excelencia.

aunque con mucho talento. la tristeza. sólo para cursis. el vacío y la incomprensión no son males incurables. sino también para el cuerpo. el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. en mayor o menor grado. y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. De unos años acá. los que nos llegan más hondo. Son estos escritores. ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes. El futuro de la especie humana. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. los que hablan del amor desde el amor. Eso cambió. 124 . salvo excepciones. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. algo fuera de moda. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto. Pero. el amor volvió a estar de moda. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. no sólo para el alma y la psiquis. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales. Por ellos sabemos que la soledad. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez. Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo.

Misterios que nos acompañan. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. como toda gran obra hecha con honestidad. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. respectivamente. a la par. que aún resuenan en la memoria de la humanidad. más creadores. El amor es una bala de plata. a la literatura amorosa de todos los tiempos. con sus virtudes y defectos. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. titulados. como siempre han servido. sino exhibiéndolos como son. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. hasta Israel o Grecia. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa. Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. así. 125 . Desde el antiguo Egipto. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–. indistintamente al amor o al desamor. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. simultáneamente. han surgido los mitos más hermosos. Desde un pequeño espacio en Venezuela. según se desarrollen los hechos. en busca de sí mismos y. Cazador de encuentros y. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce.

ambos se desnudan para mostrar sus miedos. provocando encuentros. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. cazando. En ese espacio que parece un día. como la diosa reina egipcia Isis. cómo el mito griego de Orfeo. es una exhibición de esos matices. sus desamores. Pero todos responden a los matices de este misterio. Algunos con finales felices. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. En él. vencen a la muerte. Madrid. Otros. sin un acercamiento previo. dependiendo de quién lo lee. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. este libro es eso: una cacería de encuentros. o una eternidad. sus intenciones difusas. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. Francisco Garzón Céspedes. que mutan con cada pensamiento. dos bocas. ocho extremidades y dos sexos. “El espacio del amor posible”. buscando. por culpa del orgullo de estos andróginos. cuatro orejas. Algunos. Todas las narraciones.Precisamente. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. En cada historia. 126 . son encuentros en búsqueda de. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. la invita a tomar un café. No obstante. como bien lo define la contratapa del libro. Precisamente. Por ello. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. En uno de los primeros diálogos. los seres humanos estábamos completos. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor. Uno de los cuentos de este libro. San José o La Habana. explicaba el dramaturgo griego. cada uno está en una búsqueda constante. satisfechos con: cuatro ojos. otros no. descienden hasta el Hades. y las extrañezas que causa este misterio. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. que partieron de los enigmas para crear historias. como aquellos antiguos.

aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo. directo. También para los días festivos. 127 . Con un lenguaje no rebuscado. como lo califica el mismo autor. Alejándolo. el próximo fin de semana. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. Desde un realismo crítico. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. Nunca soy puntual. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. –De lunes a viernes me reduzco. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. suelo tardar como mínimo media hora. como una bala que alcanza al lector. como una fuente inagotable. como un misterio humano. como una necesidad que nos cita a diario. mi piso ya estará en orden. en el instante menos pensado. de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. –He pensado que. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. del cliché. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. Hacia el final. como lo hizo Kohelet. así.

adquiere una dimensión distinta. Es por tanto. Quizá sería más apropiado decir los amores. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros. El amor es una bala de plata. dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. que también presentamos hoy. formalmente. puede ser considerado. con el que se inició– ofrece. Ya que esta antología. si leída como novela. que pueden ser concebidos como relatos independientes. su creador. al elemento común que los une. es decir unidades. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. Aunque sólo la mirada global a todos ellos. pero como Francisco. muy original en cuanto a su estructura. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. nos da la clave final del argumento. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. (…) 128 . Para empezar. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. Pero incluso si leídos como una novela. esta obra. ha demostrado.

con ligeras variantes. en un Sistema Modular de Creación.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. existen y existirán. uno que. sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. o con alteraciones mínimas. con dos títulos (los citados).(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin. en algo macro. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. varios en revistas especializadas. unas que como tales han existido. permita el ser modulado en mucho. lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. desde 129 .

por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). 130 . se puede leer en un género y releer en el otro). Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá. aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. desde su Sistema Modular. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. de un hecho aislado. porque. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. condecorado gubernamentalmente. permite. 2013). Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas. un hombre prestigioso. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. Francisco Garzón Céspedes. y con las modulaciones que ya ha diseñado.luego. ha hecho más.

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

Deseaba inspirarle la mayor confianza. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. De repente. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa.. le preguntó si era extranjero. hay varios bancos. y el otro respondió que resultaba evidente.El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse. –En la zona comercial. –Estaría bien. –el otro dudó–. él abrió la puerta para que el otro pasara. En ese momento. –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. no de inmediato. tomar algo. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. había echado a andar. "Un extranjero joven". 132 . con un ademán. Esa mañana. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. él acababa de hacer el amor. puedo desaparecer. quizás podría llevárselo a la cama. necesito comprar algunos dólares.. Voy a un banco. como algunas. Cuando llegaron a la oficina bancaria. subrayando para sí lo de la juventud. –Es lejos. y. a unas ocho manzanas.. –Te invito a tomar un café o un té. Yo te acompaño. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. antes de cruzar la calle. Si te molesto. le indicó que lo esperaría fuera. pensó él. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. situándose a la par. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. hay uno. Un doctorado en ingeniería. –No hay problema. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. impulsados por la luz verde de un semáforo. hacían que se asemejase a una estatua que. de una belleza cincelada.. casi en la esquina. mirándolo a él como si no lo mirara. pero sí muy pronto.

. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. o por la diferencia de edades. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. Es. Unos minutos antes. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. triste. a la salida de la oficina bancaria. creyó que él le pagaba al joven por sexo. El sexo reducido a un contrato. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. al tropezarlos a la puerta de un banco.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. –Yo pago mis estudios. otro hombre.. Ni siquiera una mutua pasión. Quizás el otro hombre. ya que no amor. Que su acompañante se invitara a un desayuno. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café. Él no alcanzó a contener su alivio. también cerca de las cuatro décadas como él. dentro de una cuenta que él pagaría. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. –Aparentas menos. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. Mañana termino la tesis. unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. A estas alturas todo el dinero se acabó. de más de diez años. Se sentaron en una cafetería. No lo he hecho y no lo hago. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. 133 . –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. los había observado.

con lo pedido. Previo al bocado inicial. –Cierto. El otro nunca preguntó acerca de él. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. minuciosa. Él echó una ojeada a las otras mesas. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. los observaba. –He preguntado con claridad. Te oí. –¿Dónde? –A unas manzanas. 134 . pensó él. en algún punto de la cafetería. Nunca se tocaron. –Estás muy seguro de que ando en "esto". –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. adoptando lo inescrutable del otro. dentro de su ausencia de matices. Cuando él le clavaba la vista. alguien.–Eso ya lo dijiste. el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. Desde que se sentaron. bajaba la cabeza. Una ojeada lenta. en la mañana. hace una semana que no veo a mi novio. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. ¿Qué negocios? El camarero. los obligó a una pausa. de su mármol negro azuloso. –Tú me oíste. –¿Alquilas? –Un piso. ¿nos citamos para dentro de tres días. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. pero no lo expresó con palabras–. Si no andas en "esto". –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis".

y que a muchos de los rubios. además. –Es improbable que. No sé si permaneceré aquí. tan rápido. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. Redactar la tesis me agotó. –Diez minutos de margen para los dos. –¿Por medio de tu novio? –No. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. un susurro le recordó que a muchos de los negros. desviando los ojos hacia la calle. Acordaron la hora exacta. Al despedirse se estrecharon las manos. Él se detestó por estas consideraciones. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. en el país. me invitó a colaborar. hasta que lo cortó. –Desearía viajar mañana. le gustaban los rubios. como de pasada. viajaré por un período a Suiza. cinco minutos menos de los quince habituales. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.. –Viaja después de que nos citemos. –¿Entonces? –Alemán.. él lo tuvo en mente. –Nada más y nada menos. 135 . los negros tenían fama de una temperatura más alta. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. No sé si me marcharé a mi país..–En absoluto. En unos meses.. Un equipo de ingenieros.. en la ciudad. los negros los enloquecían. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. racistas probablemente. De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. –¿Y tú? –No es tan. pero eligió no darse por enterado.. –No respondiste a mi propuesta. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro.

Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. dentro. No supo cómo negarse. por ejemplo. y. Serán cinco o seis minutos en un taxi. Llevaba en una mano. Transcurridos los tres días. El otro fue puntual. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. él planeó como alternativa visitar un museo.. A él la propuesta lo inquietó. él pagó el taxi. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. Y. pagaría él la cuenta del desayuno. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. Él vestía de ejecutivo. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. 136 . y presintiendo que. Yo me bajo y regreso en unos segundos. el otro insistió en desayunar. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. sonriendo burlonamente. No he traído el coche. el novio del otro. un sobre grande. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. sin mayores peligros. El otro vino vestido deportivamente. Ante la duda reservó un hotel. Cogieron un taxi y fueron. llave de la habitación en mano. pagó la habitación. Frente al hotel. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. también. –No sé. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. erecto. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas. con ropa recién estrenada. amarillo. En un barrio próximo..Él lo contempló alejarse.

" –No soy de los más codiciados. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. sentados.–El desayuno. Impasibles. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. una tesis muy bien redactada. y no le gustó lo que imaginaba. otra vez cara a cara y con los desayunos delante. para la contemplación. Él no habló de la tesis. No soy de los que modelan para la televisión. Aunque no soy de los que más ganan. por su ropa y por más. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. pero estas dos palabras las calló. en la habitación alquilada e impersonal. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. fue: "Eso se nota. para. –Sí. Lo pareces –repitió. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. Desde que era un niño en mi país. –Soy modelo. el otro extrajo del sobre amarillo. En el restaurante. su tesis de doctorado. –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. Inmóviles. –él quiso decir: "la adquisición". Un mundo para la exhibición. De este lado del mar son mayores las 137 . –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. Por lo que él leyó. Y mi novio trabaja en relaciones públicas.. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso.. A ratos es un mundo muy difícil. y se imaginó la escena cuando subieran.

el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. el otro escuchaba sin mover un músculo. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. para que seas tú quien pague los desayunos. Lo de los alemanes. Ya no soy precisamente un joven. Cuando salíamos todos lo miraban. pero soy atractivo. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. Llevo con mi novio unos tres meses. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". controlados. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso.. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera. Y olvidar la cuenta. es muy posesivo. Como pisar un territorio minado. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis. Mi novio anterior a éste era guapísimo.. Aunque no es tan guapo.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. –Si no andas en "esto". Tiene mucho talento. ¿es una especialidad? –Y. Controla mis movimientos como una araña. Sé que soy atractivo. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. tan deslumbrante. y ni siquiera porque eres atractivo. los dos. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. sí. Hay algo que no he dicho. Y no me conoces..posibilidades. Claro que. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. aunque de manera distinta. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Me puedo levantar. El silencio duró un minuto. Marcharme.. aunque la voz se le tensó–. También es alemán. Lo que sí.. Ganó varios campeonatos de esgrima.. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. 138 . Soy lo menos parecido a alguien guapísimo.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

Ediciones COMOARTES. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. (Pausa. (De modo incisivo. (Pausa. narrativa. España. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles. veintitrés años. intención que mantendrá casi todo el tiempo. pero no el laberinto. Colección “Garzón Céspedes” 3. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa. DOS: (En neutro. F. ELLA // ELLA. DOS. ÉL // ÉL. treintaitantos años de edad. texto narrativo. podrán levantarse y volver a sentarse o no. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). Por la mañana en una cafetería. como modulaciones de una misma historia original. 2012. Una rareza. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa. teatro. Un doctorado en ingeniería.) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor. y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes. hablan mientras comen y beben en una mesa. Personaje UNO.) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes. de raza blanca.. 3 142 . UNO: (Con vivacidad. DOS (ÉL. Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión.. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. Olvidemos los cisnes. ÉL // ELLA. presentado en el año 2013.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto. Madrid. en México D. una pareja para toda la vida. desplazarse. de raza negra. Entre hoy y mañana termino la tesis..¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. y son de principios de los años noventa del Siglo XX.) Yo pago mis estudios.) Estudio acá desde hace dos años. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI). Esta versión corregida es la más reciente. ELLA).) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería.

UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse. Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto. DOS: (Sin emoción alguna repite. La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años.) ¿Qué? 143 . Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses..) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad. ya que no amor. UNO: (Dudando. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan. con premura y explicándose. UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste.. Y adelantos sobre negocios. ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país. laberínticos. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad. UNO: (Desde la decisión de averiguar. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios. A estas alturas todo el dinero se acabó. UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas.negación corporal. Y no lo hago.) Aparentas menos. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. UNO: (Con cierta urgencia. UNO: (Con alivio.) Ya que no amor. No lo he hecho.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. intercambio de números? Olvídalo.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto.) No necesito contratar sexo.

UNO: Tú me oíste. ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa.) Si no andas en "esto". Radican en Ginebra. en el país. A punto de decir “de comer gratis". Un equipo de ingenieros. UNO: No lo sabes: Es el título de una película. UNO: (Con extrañeza. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis. 144 . No sé si permaneceré aquí. DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. UNO: (Con ironía.. Locura de amor.) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. DOS: Cierto: Te escuché. hace una semana no veo a mi pareja.. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania.) Nada más y nada menos. en la ciudad. No sé si me marcharé a mi país. O una manera de… (Pausa. en la mañana a esta hora. DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto". UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto. he visto esa película.. UNO: He preguntado con claridad. (Pausa.) ¿Y tú? DOS: No es tan. me invitó a colaborar. pensándoselo no lo ha dicho. Redactar la tesis me agotó. UNO: No creo que sea un juego superficial.. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. En unos meses viajaré por un período a Suiza. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No. Y he visto… sí. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. UNO: No respondiste a mi propuesta. ¿nos citamos para dentro de tres días.) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí.

Ni la arena será dispersada.. UNO: (De modo informativo.) Elegí un hotel… “decente”. para.) Penumbra. Como si corroborara lo de la condición de estatua. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos.) Primero te has empeñado en tomar café. Sentados a la inversa. DOS: Soy modelo. nuevamente de mañana. (Como si esto no le gustara. Serán cinco o seis minutos en un taxi.. No he traído el coche. hablan mientras beben café. (Saca la cartera para pagar la cuenta. en la misma cafetería. sin riesgos. (Pausa. El mar no se secará mientras tanto. Inmóviles.. (Pausa. (Silencio. Un mundo para la exhibición. UNO: Diez minutos de margen para los dos.) 145 . Yo me bajo y regreso en unos segundos. UNO: Si no hay otro remedio.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje.) Pareces modelo. (Ha ido a decir: “para la adquisición". ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje.. y ahora… (Pausa. Pasemos en el taxi por donde está el piso. podrán levantarse y. UNO: Impasibles. De hoy a tres días.) Lo pareces.) Viaja después de que nos citemos. De las que decoran este desierto laberíntico. Tres días después. DOS: Olvidé desconectar el calentador.) Tienes una gran belleza. cinco minutos menos de los quince habituales. DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje.) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. para la contemplación.

Aunque no soy de quienes más ganan. ya modelaba.. En mi país. UNO: (Sin alterarse. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas. Lo de los seres nacidos en Alemania. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. en la cafetería del hotel.. Tiene mucho talento. sí. entonces. Cuando salíamos todos le miraban. No soy de quienes modelan para la televisión.) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio. Lo que sí. Las cámaras son los detonadores. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. ¿es una especialidad? (Pausa. A ratos “un mundo muy difícil”.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla. Controla mis movimientos como una araña. Aunque no es tan… deslumbrante. Mi pareja anterior a ésta era guapísima. Ganó varios campeonatos de esgrima. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . podrán levantarse y. También es de Alemania. Penumbra. De las más envidiadas. aún de mañana. hablan mientras comen y beben. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías. es una persona muy posesiva. Claro que. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No. (Pausa. UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas.. Ese mismo día.DOS: Sí: Un mundo.. Estoy lejos de la belleza. Como pisar un territorio minado. Sentados como la primera vez.) Llevo con mi pareja unos tres meses.

pero sí atractivo. Y olvidar la cuenta. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis. quizás no salvable. Como si no me miraras.. No te he dicho que venía de acostarme. (Permanentemente sin gritar. A hurtadillas. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.) Hay algo que no he dicho. aunque con evidente tensión en la voz. y ni siquiera porque eres una persona atractiva. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. Ya no tengo precisamente juventud. Y no me conoces.) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa. ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa. para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos. Una relación de amor en suspenso... (Pausa. UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero. aunque con tensión creciente. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 . y de terminar con esa relación de amor.) Sé que tengo atractivo.) No te he dicho que tengo una relación..? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. Una relación rota. Marcharme de esta mesa. UNO: Si no andas en "esto". Me puedo levantar de esta silla. cuando me miraste en la acera. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto". Porque me miraste.el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí. En situaciones de desventaja todo me importa poco.

DOS: No me dejo. Se ensaya hasta el cansancio. muestran. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. Te citan a las nueve de la mañana. Lo analizaré y aprenderé de ello.. todo lo sucedido. compartiré las conclusiones. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. DOS: Subamos a la habitación.) El amor no interesa a las estatuas. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. Y. DOS: (Con rabia. muy pronto. UNO: (De modo explicativo. Son… son enemigas.) No entiendes. la lección! Te agradezco la lección. Hasta la desilusión. Silencio. se queda con la vista al frente. evidencian el engaño. 148 . el tiempo. sino a otros seres. además del dinero. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa.. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos.. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir.) UNO no ve cómo se va.. Hasta la amargura. Y tienes que proyectar frescura. Modelar es. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto". DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas. no a las estatuas. entusiasmo. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas. Porque no los perderé. (Se marcha sin volver la vista atrás. Apagón. A nadie le importas de verdad.) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar. Puedo perder. por aquella perfección de estatua. Se inclina sobre la mesa y. dentro de unos años. DOS: ¡Ah. como quien saca la cabeza a flote. molesto. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. hacia el espacio vacío. UNO: No me voy a acostar contigo.

41 Podemos hablar de otras cosas. mi reina. 47 Toda la escena. 56 Caminaba en búsqueda.ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 11 Girasoles sobre la piel. 26 La línea entre la verdad y la mentira. 33 Un mismo pedazo de arena. 37 Capítulo VI: Con una certeza. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante. 47 Capítulo VIII: Toda la escena. 71 Una presa al alcance de la mirada. 21 La cadena y el colgante. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. mi reina. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena. 37 Con una certeza. 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote. 11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 62 Capítulo XI: Perdona. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia. 71 149 . 76 El espacio del amor posible. 62 Perdona. 83 Gracias por ti.com. 51 Un aire de inocencia. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira.

107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). 121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia). 99 · Opiniones / Testimonios. 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector. 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia). intenso Clara Pereda Lagartos (España). hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). magnífico. 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 83 Capítulo XIV: Gracias por ti. 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica).Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. 108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo.

com (México). 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica).El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). Armando José Sequera (Venezuela). 122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad. 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba. 130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?. Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes. 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España). 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin. 140 151 .

152 .

casi testimonial. 2010). 2015). Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. literatura para niños y jóvenes. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. poeta y narrador. artista oral. Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. 1980). a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. 2006). Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas. 1991. y Ministerio de Cultura de Egipto. periodismo… en tres continentes.Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. Licenciado en periodismo. de oralidad artística. condecorado gubernamentalmente. este libro de modulaciones por más de dos décadas. por medio de un realismo crítico. escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. 2013). el niño más travieso (textos. del todo inolvidables. 1996). Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. en varias profesiones y ámbitos. 1978). Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). El humor de la manzana (COMOARTES. Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. La pasión de contarlo todo (Adagio. 1985). Normales los sobrevivientes (Matanzas. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. Con doble nacionalidad reside en Madrid. Cupido Juglar.. del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. 2013). a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966). 153 . encuentros teóricos y docentes. y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. teatro. El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. en árabe. Investigador y teórico de la oralidad. 2001). Cuentos para un mordisco (OEYDM.. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. 1995). entre más especializaciones. Ha cincelado.

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