SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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2015). Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. Argentina. el 24 de Noviembre de 2015. Sala Berlanga / SGAE. primera digital en 2013). pueden leerse. digital. Venezuela. 2013). Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. y. como si fuera poco. España. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios. impreso. tras selección por un Jurado. Cuba. impreso. digital. entre mucho más. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. La pasión de contarlo todo (Adagio. a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. 2015). impreso. CNCC / MINCULT. México. impreso. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes. España. 2006). Dramaturgia Modular. Cuba. 1984)… 7 . Dramaturgia Modular. y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. 2010). con éxito de público y crítica). 2000). impreso. además suma la modulación. y.(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. Teoría y Técnica.

en cuanto a lo narrativo. sino que de hecho. existen y existirán– en algo macro. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. permita el ser modulado en mucho. o con alteraciones mínimas. varios en revistas especializadas. otras de Él y Él. con ligeras variantes. La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. todas existen a la par como historias de Él y Él. y otras de Ella y Ella). incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes. sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). en un Sistema Modular de Creación. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. uno que. ya registrados legalmente. Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos.

ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba. con dos títulos (los citados). tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo. autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. Francisco Garzón Céspedes. de un hecho aislado. cultura y sociedad todo lo más posible. porque. Por lo que están en el derecho de hacer lo que. Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias.vinieron revertidos a novela. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. y con las modulaciones que ya ha diseñado. Garzón Céspedes autorizó.000 direcciones. permite. se puede leer en un género y releer en el otro). sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. consideren valioso. como un modo de que este 9 . por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. ha hecho más. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. un hombre prestigioso. aporten a lectores. desde luego. desde su Sistema Modular. de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. sino en forma. dentro de la ética y de su propia estética. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. condecorado gubernamentalmente. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí).

ensayista. Cuba. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. 2015). dramaturga. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica. de la Dra. España. Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura. artistas y críticos de Argentina. además de las significaciones temáticas.lengua@gmail. escritora.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. deja caer. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo. donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular. agotada su edición impresa. ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". Italia. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi. que lo es desde ya. y del que. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES. España.com 10 . a lenguajes. Chile. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores.libro fuera más útil y dado que. orientalista y profesora. Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. Costa Rica. sin costo. ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular. que además de que será enviada igual de masivamente. Colombia. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital.lengua@gmail. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además. presumiblemente ha declarado a la prensa.

Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”. 11 . y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”.

–Es lejos. con un ademán. –Te invito a tomar un café o un té. tomar algo. pero sí muy pronto. hacían que se asemejase a una estatua que. él acababa de 12 .. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. "Una extranjera joven". –No hay problema. le preguntó si era extranjera. subrayando para sí lo de la juventud. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. Deseaba inspirarle la mayor confianza. Esa mañana. –ella dudó–. hay varios bancos. En ese momento. como algunas. hay uno. mirándolo como si no lo mirara. de una belleza cincelada. situándose a la par.. pensó él. no de inmediato. él abrió la puerta para que ella pasara. necesito comprar algunos dólares. casi en la esquina. –Estaría bien. ella pareció materializarse. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. Voy a un banco. había echado a andar. Yo te acompaño.Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. y ella respondió que resultaba evidente. le indicó que la esperaría fuera. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados. y. puedo desaparecer. De repente.. –En la zona comercial. impulsados por la luz verde de un semáforo. a unas ocho manzanas. Cuando llegaron a la oficina bancaria.. quizás podría llevársela a la cama. antes de cruzar la calle. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. Si te molesto.

Es. Él no alcanzó a contener su alivio. –Yo pago mis estudios. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro. En la cafetería ella pidió mucho más que un café. otro hombre. al tropezarlos a la puerta de un banco. o por la diferencia de edades. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. de más de diez años. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. Un doctorado en ingeniería. a la salida de la oficina bancaria. dentro de una cuenta que él pagaría. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. Unos minutos antes. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. No lo he hecho y no lo hago. Mañana termino la tesis. 13 . añadió con premura–: No necesito contratar sexo. triste.. El sexo reducido a un contrato. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso. Quizás el otro hombre. ya que no amor. Ni siquiera una mutua pasión. –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna. –Aparentas menos.. los había observado. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera.hacer el amor. también cerca de las cuatro décadas como él. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. A estas alturas todo el dinero se acabó. Se sentaron en una cafetería. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses.

pensó él. ¿Qué negocios? El camarero. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. Te oí. Ella nunca preguntó acerca de él. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana.–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. –He preguntado con claridad. Previo al bocado inicial. –¿Dónde? –A unas manzanas. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. con lo pedido. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. de su mármol negro azuloso. –Eso ya lo dijiste. pero no lo expresó con palabras–. Nunca se tocaron. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. minuciosa. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. Una ojeada lenta. 14 . alguien. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. Desde que se sentaron. Él echó una ojeada a las otras mesas. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Alquilas? –Un piso. adoptando lo inescrutable de ella. dentro de su ausencia de matices. en algún punto de la cafetería. –Tú me oíste. los observaba. los obligó a una pausa. Cuando él le clavaba la vista. –Estás muy seguro de que ando en "esto". –Cierto. ese alguien bajaba la cabeza.

las negras los enloquecían. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. –¿Por medio de tu novio? –No.. hasta que la joven lo cortó. –En absoluto. me invitó a colaborar. como de pasada. Él se detestó por estas consideraciones. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. –¿Y tú? –No es tan. un susurro le recordó que a muchas de las negras. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. –Es improbable que.Si no andas en "esto". De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. en la mañana. desviando los ojos hacia la calle. –Viaja después de que nos citemos. –Nada más y nada menos. él lo tuvo en mente. –Desearía viajar mañana. viajaré por un período a Suiza. –¿Entonces? –Alemán. En unos meses. racistas probablemente. las negras tenían fama de una temperatura más alta. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 . además. y que a muchos de los rubios. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. en el país. Redactar la tesis me agotó. hace una semana que no veo a mi novio.. Un equipo de ingenieros. ¿nos citamos para dentro de tres días. –No respondiste a mi propuesta... tan rápido. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros.. en la ciudad. No sé si permaneceré aquí. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella. le gustaban los rubios. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa.. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. No sé si me marcharé a mi país. pero eligió no darse por enterado.

por ejemplo. el novio de ella. Ante la duda reservó un hotel. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. Él vestía de ejecutivo. Llevaba en una mano. Frente al hotel. Ella fue puntual. No supo cómo negarse. pagó la habitación. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. En un barrio próximo. Serán cinco o seis minutos en un taxi. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. pero con ropa recién estrenada. cinco minutos menos de los quince habituales. y. él planeó como alternativa visitar un museo.tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. A él la propuesta lo inquietó. ella 16 . Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. –Diez minutos de margen para los dos. No he traído el coche. Al despedirse se estrecharon las manos. Cogieron un taxi y fueron. erecta. amarillo. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. él pagó el taxi. un sobre grande. Y. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. sin mayores peligros. Transcurridos los tres días. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. dentro. Acordaron la hora exacta. Él la contempló alejarse. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. Yo me bajo y regreso en unos segundos. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. Ella vino vestida deportivamente.

Inmóviles. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. No soy de las que modelan para la televisión. En el restaurante. para la contemplación. ella extrajo del sobre amarillo. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –Sí. para. sentados. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. también. –El desayuno. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa. y presintiendo que. 17 . Impasibles. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. Él no habló de la tesis. y se imaginó la escena cuando subieran. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante.insistió en desayunar. Aunque no soy de las que más ganan. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. su tesis de doctorado. pero estas dos palabras las calló. en la habitación alquilada e impersonal. por su ropa y por más." –No soy de las más codiciadas. No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–.. Lo pareces –repitió. –Soy modelo. fue: "Eso se nota. y no le gustó lo que imaginaba. –él quiso decir: "la adquisición". aunque refiriéndose a tomar algo ligero.. una tesis muy bien redactada. A ratos es un mundo muy difícil. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. Por lo que él leyó. Un mundo para la exhibición. pagaría él la cuenta del desayuno. –No sé... llave de la habitación en mano. sonriendo burlonamente. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró.

pero soy atractivo. sí. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Me puedo levantar. y ni siquiera porque eres atractiva. Llevo con mi novio unos tres meses. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Marcharme. Lo que sí. ¿es una especialidad? –Y. Ganó varios campeonatos de esgrima. Y olvidar la cuenta. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. es muy posesivo. sin dejar un espacio para que ella le respondiera. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo..–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. para que seas tú quien pague los desayunos. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña. o porque eres tan 18 . Y no me conoces. Ya no soy precisamente un joven. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. De este lado del mar son mayores las posibilidades. tan deslumbrante. –Si no andas en "esto". Tiene mucho talento.. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". aunque la voz se le tensó–. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. Controla mis movimientos como una araña. Sé que soy atractivo. Aunque no es tan guapo. Claro que.. Lo de los alemanes. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Como pisar un territorio minado.. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. Desde que era una niña en mi país. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Mi novio anterior a éste era guapísimo. También es alemán. Cuando salíamos todos lo miraban. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. El silencio duró un minuto.

Hasta la amargura. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme. Te citan a las nueve de la mañana.. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio". Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. cuando me miraste en la acera.. A nadie le importas de verdad. entusiasmo. ella escuchaba sin mover un músculo. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 . y de terminar con esa relación de amor. quizás no salvable. Hay algo que no he dicho. Porque me miraste. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. evidencian el engaño.. Una relación rota. Una relación de amor en suspenso. Modelar es. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.... aunque de manera distinta. Y tienes que proyectar frescura. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. No te he dicho que tengo una relación con otra persona.. A hurtadillas. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–.. Son como enemigas. Se ensaya hasta el cansancio. controlados.inteligente como demuestra tu tesis. Hasta la desilusión. molesto.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. los dos. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo. Como si no me miraras. –¡Eso es otra cosa! Pero. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente.

le propuso: –Vayamos al ascensor. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Como necesitada. nuevamente. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. no deseó contemplar cómo la muchedumbre. Puedo perder. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel." "Estás demasiado seguro de que. Como perdida. y que había comido sin tener hambre. sin rumbo fijo. ruidosa e indetenible. perdiéndose también entre la multitud. Él siguió caminando. caminó hasta la caja. –No me voy a acostar contigo. Él se levantó. Ella fue. estaba pagando. por la calle. desde detrás. Lo analizaré y aprenderé de ello. y. Él no giró para ver cómo ella se alejaba. La joven lo alcanzó en la puerta de salida.. y pagó los desayunos. compartiré las conclusiones.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto". Cuando él apresuró el paso. Pensó que. dejando 20 . Porque no los perderé. Los reordenaré. Subamos a la habitación. como si fuera y no fuera la misma. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. –No entiendes. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. dio media vuelta para perderse entre la multitud. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. El amor no interesa a las estatuas. el tiempo. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en. no a las estatuas. sino a otros seres. cuando ella se incorporó. Compartiré esta historia. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. Él devolvió la llave al empleado del hotel.. además del dinero. se la tragaba hasta desaparecerla." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa.. tras las huellas de él. Ella. Regresó a la mesa a buscarla. sí. todo lo sucedido. dentro de unos años. Y entonces..

Como quien saca la cabeza a flote. 21 .crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.

la invitó a un café y la morena aceptó. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. La morena nuevamente aceptó. Unas semanas atrás. Las otras dos le gustaron. hasta quedar desnudos y exhaustos. alta. Sin más preámbulos. A dos las olvidó desde ese momento. a la sombra de los árboles. ni siquiera el de llamarse. Las miró una a una. se les olvidó decir sus nombres. habían aceptado el desafío de una caminata. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. él se tropezó una mañana. de pelo corto. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. y se dirigió al museo enclavado en el parque. cada cual había roto su relación de pareja. rubia.Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. Todas jóvenes. por lo que le explicó dónde se habían visto. Al terminar de hacer el amor. Con la morena. Él bajó de un taxi. Como se sentían desamparados. en una callejuela del Centro. Con la vergüenza. de cualquier modo. unos cuantos menos que los que él había cumplido. mucho. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. detenidamente. Al mirarse a los ojos. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. La otra. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. 22 . de unos veintitantos años. Con anterioridad. explicando que trabajaba muy cerca. Una era morena. también avergonzados y confundidos. Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. Cruzó a un costado de las cuatro. de mediana estatura.

con hijos. Ella confesó que se acordaba. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia. Fue la plenitud. En que ella compartiera el aliento del piso. no se atrevía a revocar aquella decisión. habitaba pared 23 . a pesar de las presiones de sus hijas. la esperanza de la denuncia. después de pasear juntos. Un anochecer. casada. ya desnudos. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. a las dos semanas. Y la madre. y eso lo sedujo tanto como su belleza. Las consignas. y aunque.. Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. A él no se le endureció. ella le decía: "¡No. no. él adoptó medidas para no fallar. Se presentaron. y. muerto el esposo. Deseaba conocerla a fondo. asegurándose en el proceso de que era “sí”. el calor humano de tantos hombros tocándose. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre.Con la rubia también se reencontró. no. si no podía mudarse de un día para otro. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. probó a continuar. de inmediato. De los girasoles brotaban palabras. Él le respondió. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. La próxima ocasión en que estuvieron a solas.. Ella. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. La única hermana de ella. residía con su madre en un chalet de las afueras. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. Y comenzó para él la locura. los letreros. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. cuyo padre había muerto.!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". sin teléfono. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo. le dijo que recordaba haberla visto.

Mi madre enviudó recientemente.. un viernes.por medio. enloquecedora. ni avisó. Fue decenas de veces al balcón. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. Hasta que. Él no alcanzaba a creerlo. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle. A las cinco de la mañana. y él no probó ni un bocado. Dormir en otro lugar es tu derecho. Yo lo necesito. ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. a dormir acompañado. dolorosa. Por este motivo. Y las propiedades de una anciana duermen en casa.. estoy acostumbrado a convivir.. Recibió despierto la madrugada. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. Me vas a perder. 24 . Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias. Pasó la hora fijada. Trató de leer.. él enloquecía. Ella no apareció.. Y él. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles.. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera. Una espera tensa. ver televisión. oír música. a quien amaba y que lo amaba. la cena se enfrío.. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida. Una propiedad en exclusiva. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme. habituado a despertarse a esa hora. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana. él llamó por teléfono a un amigo. Ni una sola noche duermen en otro sitio. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría.. Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien. no cumpliera. Advertido que en circunstancias como ésas.. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre.. Y le explicó que estaba al borde del precipicio. E insistió en que no se demorara. como si la cuerda no se le acabara. Un hombre de unos setenta años.. Su amigo lo invitó a desayunar. escribir cartas. Preparó la cena.. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años.

. Ella lo miró. y susurró: –Yo te amo. Podemos calentarla. a comer tostadas. de un salto. El anciano lo escuchó con interés. –No te preocupes más. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo. Se disculpó. la vida se empobrece. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde. No hay problema. con tres girasoles que colocó al lado de la cama. Cuando el anciano opinó. no habría casi clientes. Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso. lo agarró: 25 . Ella habló por teléfono. Que comprendas.. Hicieron el amor.El anciano. Después toma una decisión. después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. Cuando aún cenaban. Los relató con vehemencia y angustia. completamente desnuda. –No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. Él. lo obligó a tomar el café con leche. desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. y no le aconsejó paciencia. –Está la cena de anoche –señaló él–. ni restó importancia a los hechos. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera. se levantó. Regresa a tu piso y duerme. –No te preocupes.. Él relató los sucesos al anciano. Ella dudó unos segundos. Lo hicieron. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. No me quedaré a dormir. Procura que sea una decisión definitiva. ella llegó temprano. Una ternura triste. Esa noche. vestido de calle. Con euforia. al mediodía. sonó el teléfono.. Con fiereza. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. tan temprano.

Te espero en media hora. desterrados dentro de la basura. Te recojo abajo. Formidable que te quedes a dormir. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos. Se puso la ropa. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–. Te dije que yo estaría libre. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–... El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos. Estaremos de fiesta. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre. recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo. Lo hago para que no puedas perdonármelo.. sin dañarlos. ocuparme de cambiar las sábanas. él se levantó. Ya en la cama con la otra. 26 . yo no pueda admitir que me lo perdones.. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. tirar los girasoles. No lo tocó. No lo miró a los ojos. Ella no dijo una sola palabra. Lo hago para que no me lo perdones. Hasta muy pronto. Y para que si intentas perdonármelo. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo.. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina. Una que se quedará a dormir.–Sí. con ira–. Hoy.. la morena de aquel mediodía. en la parada de autobuses.

Él estaba semidesnudo y descalzo. en medio de una fría y solitaria madrugada. Los exhibiste. se cubría con una camisa grande. o una copa del mundo. En otro país. Son un recuerdo. bien a la vista. Él. como si fueran un trofeo. Me gusta tenerlos a la mano. De un instante a otro. la del pasillo. los guardarías en alguna gaveta. No es por el valor.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. Es lo único que uso. dispuesta a marcharse.. 27 . No los he tocado –afirmó ella. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. desde sus años. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla. ni reloj. No tengo ni anillos. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. por unas manos amigas. –Lo cierto es que no me los mostraste. mano en alto. Parecías exhibir la cabeza de un león.. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. de calle y de noche. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. había hablado de una manera impersonal. Los dejo allí. tres horas atrás. Ella estaba de nuevo vestida. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos. Ni es siquiera por la perfección del colgante. Te los mostré. Una prueba de amistad. abrochada abajo. llegaría la mañana. al desnudarnos. o un corazón sangrante. –Ese colgante fue pensado para mí. Y que otras manos me lo trajeran. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. No se habían dicho sus nombres.

y deseaba que tus manos. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 . –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella. Deseaba. Ayúdame a buscarlos. No los he tocado. discos. golpeadora.. vasos. cubiertos.. –Sé que no han desaparecido. Tan pronto los encontremos podrás irte. servilletas. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. tus manos. y éstas son tus conclusiones. entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–.. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento. libros y revistas. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. O entre las almohadas. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad. sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. No los he tocado.. Y como sé que no los he tocado.–Te aseguro que no los he tocado. –No digo que los. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. Y ya desde antes de que lo consigas. Tienen que estar enredados entre las sábanas. O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad. ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí. O se habrán caído al suelo. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–. botellas vacías.. tocaras. copas. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. helada.. Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos.

Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió.permanecer aquí. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. y no le resultó sencillo explicarse las causas. le pidió: –Por favor. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones. en una de las miradas al rostro del hombre. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos. 29 . Desplazando cama y mesillas.. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. banquetas y alfombras. Él decidió cambiar de actitud. y recogiendo parte del desorden. armario y cómoda. al alejarse. una cadena y un colgante. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona. ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. toda la ropa visible. Escudriñaron con dificultad.. Desde junto al ventanal. libreros y mesa. Removiendo las sábanas. No me enredo frecuentemente con desconocidos. las almohadas. De pronto. Pero no siempre estoy loca. He recuperado la razón. Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. a sus facciones tan contraídas e irreconocibles. ella reparó en la angustia de él. Agachándose y volviendo a agacharse.

Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él. tan parecida a un ángel. con claridad. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído. exhausto del sexo. rápida y fustigante. inteligente. encandilado por tanta juventud y belleza. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. el ropaje de su olor. de su sudor. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. el precio oculto. por esa noche. Se dijo que probablemente en la mañana. Suena fatal. que no los he tocado. A continuación. pero de no más de veinte años. no se pondría de inmediato. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio. El hombre continuó callado. Nosotros somos dos adultos. refiriéndose a una actitud de él. la posesión de la belleza de ella.. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama. Que a él le bastaría.–Te juro por lo que más amo. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. desde el comienzo del encuentro. tiempo y calma. Quizás debajo del armario.. Tendrías que creerme. Ella había dicho "trofeo". empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. para dormir. de largos cabellos claros. Quizás la cadena y el colgante fueron. –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. se propuso 30 . o de la cómoda. fulgurando entre la camisa entreabierta. en cualquier rendija o recoveco del estudio. pero.. Te juro por mi abuela. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña. o al mover por completo los muebles más voluminosos. Quizás creyó que él. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. Voy. sucias de polvo y relucientes de inocencia.. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima. El precio a ser cobrado. Tendrías que percibir que no los he cogido. la cadena con el colgante.. él hallaría lo extraviado.. ¿y si desde que los vio en su pecho.

que si ella había pagado por su delito. más riesgo correría. En aquel momento concluyó. La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante. a los ojos de ella. Negros. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel. como si una pantera escondiera las uñas. mientras él más supiera. deslumbrada no por él como ser humano. Quizás él. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. próxima y a la par muy alejada. La hizo ondear.obtenerlos? Quizás fue por el oro. de fino tacón.. Volteó los bolsillos. de sus dudas. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. el gozo de él había estallado dentro de ella. Unos zapatos cerrados. se quedaba desnuda. Y también porque priorizó su propia seguridad personal. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda. Era la segunda vez en la noche que. dentro de las paredes del estudio.. o por la perfección del diminuto laúd. un escaparate de joyería. su vergüenza o su dolor. Si había estado presa. ella terminó de quitarse la ropa. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro. en respuesta a sus preguntas. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. no había sido más que una vidriera de exhibición. 31 . Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. Ella. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. el hombre había visto el tatuaje. La sacudió. Cuando. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. La emoción de la desnudez resultaba distinta. mientras más la acosara. como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. una hora antes. altos. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos. En este punto de los pensamientos del hombre. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. que si se había reinsertado en la sociedad.

pero las preguntas. No titubeó. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. A él sólo lo cubría la camisa. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. cada milímetro. veloces. Y la conclusión del hombre. y. –Has dicho que te irás cuando lo desees. daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. ni una mueca. Burlándose de la generosidad de la condición humana. fue: una muy inocente o una muy "profesional". La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. Pensó que. cada centímetro. se vistiera y se largara. Ni bajó la mirada. Hizo un esfuerzo por dominarlas. No mostró un rictus. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. al valorar el control de ella sobre sí misma. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse.y citarse con ella para conocerse más a fondo. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. por otra. cuando ella se fuera. cada decímetro. él no se acostaría. revisando cada metro. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. si no le decía que se quitara los zapatos. De los sentimientos solidarios. él seguiría buscando por el estudio. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . en la duda. E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. El hombre pensó que.

la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. La he estropeado. Hasta que él abrió la boca. Urgidos de escapar de sí mismos. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. no sería suficiente. se agachó. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla. Hubo otro silencio. y. Esperaba. Sin apresuramientos. sin bajar la vista. No. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. 33 . al desamparo. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. se desplazó. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso. Él se sintió desprotegido. Alzó uno y lo volteó. No tenía que ponerte a prueba. No me conoces. al implacable ángel del desamor y de la muerte. interrogándolo con los ojos. sin vestirse. Él no recogió las piezas. Ella se aproximó. Que anhelan amor antes de que sea tarde. El hombre. los calcetines. Después se vistió. los malditos zapatos. sin mirarla–. –¿Los zapatos? –preguntó ella. Y de inmediato alzó el otro. Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche.reafirmarse a cada paso. El hombre y ella estaban como congelados. con premura. la abrió sin palabras. señaló con brusquedad a sus pies. No se jactaba del triunfo. Hay otras maneras de empezar. las levantó y se las entregó. –Te debo una disculpa –dijo él. Que creen vencer al tiempo. Ella estaba serena. No sonreía burlona y altiva.

que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. inactivos. primera y segunda. Y a él. descuidado y sucio. era de cuando aún no se había inventado el automóvil. le tocaba la temida segunda planta. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento. proveniente de unos festejos de ocio. él añadió. solitaria y casi sin luces. y. o a hallarlo incompleto o maltratado. arribar por excepción. Y tenía un único empleado en el horario nocturno. pertenecientes a personas de avanzada edad. la de peligrosidad. había rechazado el lugar por oscuro. para conseguir la licencia. de regreso tras extensa jornada de trabajo. De él. de inmediato. por lo regular. Vivía en un barrio de bares. o. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. 34 . que conducía el coche inexperta e inseguramente. acompañándolo para que guardara el coche. Tanto que.La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. y. En la planta baja nunca había sitio libre. algunas más. Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. Él. a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. Pero no tenía opción. a ocho manzanas del aparcamiento. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. y el edificio donde habitaba. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. sobre todo. después de inscribirse y pagar la primera cuota. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. que acababa de aprender a conducir.

Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho. se quedó perplejo. En el primer examen práctico." El examinador. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. le dijo que ya podía regresar. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. una hora atrás. Pero desde que.había apelado a una estratagema. Así que él se las ingenió para que. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle. 35 . Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más. descubierta en una cafetería cuando los dos. aunque acababan de comenzar el examen. Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. y lo aprobó. al que. que. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. sin errores. ya iniciada la marcha." El examinador. pero que al continuar realizando las prácticas. y en el segundo. lo suspendieron por falta de seguridad y destreza. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona. le dijo: "Le estoy muy agradecido. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. Prefería ir al aparcamiento acompañado. casi iniciada la conducción. cuando se presentó por tercera vez. un compás para replantear y profundizar. Esa noche se trataba de una completa desconocida. le tocara el mismo examinador de la primera. sin haber cometido un error. en ocasiones. en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza. en mesas paralelas. acostumbrado a que lo odiaran. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. unos pocos meses atrás. por equivocarse al doblar una manzana. porque.

que ya residía en otra ciudad. El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. no se trataba de una ruptura definitiva. pronto. y. que lo buscaba después del acuerdo de separación. como de costumbre antes de la medianoche. en cualquier instante. pero. La de su pareja. a su juicio. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados. Se miraron. Y. al culminar el ascenso de la primera rampa. ya que había más coches que lugares. porque si él no aparcaba. Él no albergaba mayores expectativas. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos.Él había escrito unos versos en una servilleta. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno. 36 . casi atropella a una figura familiar. a un café en su piso. a una hora de distancia de la capital. y le aclaró que. Seguro que también había visto a la… desconocida. sobre la mesa ocupada por la desconocida. que resultó ser profesora. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. sin firma. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. Él invitó a la desconocida. Pensaba que amaba a su pareja y que. después. se había levantado para dirigirse al aseo. de regreso a su vaso. una compañía humana dentro del temido aparcamiento. había dejado el poema. / Una complicidad. / Sorprender una respuesta. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi. esencialmente. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. Esto pensaba él cuando. Un café compartido. Ella. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie.

Es un favor que me haces. Y él contempló cómo. un papel con la ubicación de la profesora.. Gracias por acercarme.Él no titubeó. Al despedirte hazlo con naturalidad. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer. 37 . dando la espalda. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y. Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. ni su número telefónico. y también por la profesora. en aquella circunstancia. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. Lo lamentaba por su pareja y por él. –¡No puedes. Camina junto a mí.. Yo te haría este favor. así que vas a bajar conmigo. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. Siento que tenga que ocurrir de esta manera. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento. No dañes mi vida. pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. del rostro de ella.! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–. inició por la izquierda su retirada. No olvides agradecer y sonreír. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. ni él podía echarse encima. de su pareja. él escudriñando el rostro de ella. lamentaba lo que sucedía. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. En igual situación. y el amor impone sus propios tiempos. No tengo tiempo para más explicaciones. yo lo haría por ti.

lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. uno de los participantes. con quien había aceptado cenar. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. La música. pero ya no lo eran. a la que se sumaron varios amigos de estos. La música fue como un augurio. mirándose paralizados. La joven resultó ser la compositora de aquella música. se caldeó un silencio. delgada. con la música de la obra resonando como eco. indefinida. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. los presentó. Él presintió. 38 . que subrayaba o que enlazaba las escenas. Él intuyó que eran pareja. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. En la función quedó bien impresionado con su talento. contradictoria. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. de unos treinta años. Eran hombres de unos treinta y tantos. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. a felicitar al otro. El otro. la que lo sensibilizó traspasándolo. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. A él le resultaba un tanto marginal el otro. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja. Pero fue la música la que lo conmocionó. La cena de dos. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama. característica que le inspiraba temor. Él perdió el habla. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así. cuando entró una joven. y los envolvió una cierta simpatía. Congelados los tres.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. La joven se detuvo a mitad de camino. Conversaban los dos de la puesta en escena. El otro sobresalía entre todos los actores. muy delgada y pequeña.

Nada los detuvo. ella y el otro. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. lejanas. la compositora le dijo que. y. eran así. Pero las paredes y los techos. el actor los invitaba a comer. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. Él moría de vergüenza. él preguntó. el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. Ese "los" fue como un latigazo. Aceptó. falta de principios. Que era un ser de excepción. inaceptable.Al término de la velada. Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. el poco dinero. se alejara. ansioso de amor. De dudas. renunciando a ese amor. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. Hasta que a dos días de la partida. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. Una vez fueron al cine. La compositora insistía en que ellos. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. un poco salvajes. Los contuvo la pobreza. y que no iban a cambiar de conductas porque él. se tocaron con ternura. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos. Y de colocarse en medio de una pareja. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. al siguiente. como náufragos de islas distintas. En el trayecto se besaron suavemente. que la rescataba de borracheras y comisarías. en la casa. El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación. 39 . Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. de enfermedades y demencias. primero. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario.

Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. Perdóname. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. frágil. pero todo estaba vivo. Vuelve –dijo–. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. diminuta. Aquella noche al despedirse. la compositora le había dicho: –Te amo. Perdóname –dijo–. Yo estaré. El actor no aceptó. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. En la calle. Vuelve. Hicieron el amor sin protección. E hizo algo que nunca imaginó que haría. el actor no estaba en la casa. Cuando salieron del dormitorio. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. después del rito con y sin testigo. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. –Te amo –dijo–. No es comparable con otras ocasiones. enrollándoselo en la muñeca derecha. Eran otros tiempos. Con lástima y dolor por todos. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. Y era su ceremonia de amor. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. En correspondencia.La comida transcurrió dentro de lo normal. Sin embargo. atormentada e inconsciente. El actor señaló que le dolía la cabeza. rodeada de una quietud falsa. egoísta e inestable. al despedirse. De nuevo en aquel país. él sentía que ya la amaba a ella. Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. La compositora. Habían transcurrido cuatro años. él averiguó. 40 . Ella y él hicieron el amor.

La compositora no acudió. Telefoneó. Que todo se hubiera volatilizado.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. No apareció jamás. Creía amar a la compositora. entrometerse entre ellos dos. Se citaron. No aceptó que todo hubiera sido humo. No insistir. No avisó. llamarla a su casa con el actor. 41 . No buscarla. Él intuyó una razón poderosa. Él decidió no tentar a la suerte. hablaron brevemente. No llamar por teléfono. No se disculpó. con júbilo y ansiedad y temblores. Habían cambiado los tiempos. Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios.

con una copa de cerveza. y. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. en aquel momento. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. Aunque. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona. Tuvo la sensación de saber quién era ella.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. aunque le quedaba cerca del piso. otra vez. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. unas horas antes. Ella. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. más vacía de gente. Nunca había ido a sentarse allí. Él. parecía estar con dos amigos. sola. por tanto. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. había despertado con una inquietud indefinible. trabajaba. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila. en medio de la calma del verano. en una mesa alejada. Conocía la plaza de cruzarla. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. La plaza no le gustaba. casi de inmediato concluyó que no. con menos ruidos y agresividades. acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. Su existencia no era monótona. y por tanto con bastante menos tráfico. no resultaba abandonado por una familia que no tenía. y. unas mesas más allá. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. ni la única. traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino. Se sentó bajo la sombra de un árbol. vivía solo. investigaba dentro 42 . que simplemente la había visto unos minutos antes. Durante el primer vaso de vino se sintió observado.

Pensó que quizás lo confundía con otra persona. Él se preguntó. con el último trago de vino. en que entablaran una conversación. y cuando la memoria se la traía.de su profesión. tampoco sobrevivía como un ermitaño. se levantó. para encontrar que ella lo miraba intensamente. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. Ni en que ella se sentía atraída por él. Rara actitud en él. Sonrió y no esperó respuesta. No había sido el amor. Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. no apartó la vista. él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. lo hubiera inundado. nunca. 43 . y fue hacia él. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. por breve tiempo. y recordó cómo. le gustaba hablar largo con los amigos. él reparó en una pareja. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. Cuando regresó a aquella mirada. es un hueco sin contornos. todavía joven. visitar los museos. asistir a conciertos y dar caminatas interminables. con la copa en la mano. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. de un día para otro. hacía poco y una vez más. sin explicaciones. ir al teatro y al cine. Entonces recordó que también él. Hablaban reflejando una intimidad feliz. rompió y desapareció. ella sonrió. él no pensó enseguida. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. dejó vagar los ojos por los balcones. y si no se relacionaba con muchas personas. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante. Al desviar la mirada. de sus profesiones más bien. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". pero no sentía nada. desesperadamente. había creído tener una verdadera pareja. La buscó de nuevo. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. pero así fue. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. en medio de la plaza.

–No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. la invito a sentarse. A que me dijeras algo divertido. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. Tal vez porque no reaccionaste como es común. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. No sé por qué te lo he contado. Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. Estudié hasta hace poco. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. –Estaba distraído. Él pensó que no.–Estoy sola. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. Los dos se sentaron. –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán. Venía a que me contaras tu vida. –Y cuando tu familia regrese. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. Se puso de pie. señalando una de las sillas. leía un libro. –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. y adelantaba en mi cabeza el posible final. –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. Vamos a olvidar que te lo he dicho. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar". y. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa. –¿No? 44 . Él no supo si era cierto o no.

fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas. Ven a mi piso.. –ella esbozó una sonrisa– nosotros.. la trajo y se sentó. si lo logró.. –Está muy cerca. Él sintió sed. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. se incorporó. Él se dijo que eran dos individualidades. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café. nos tomamos ese sabroso café en tu piso. ya viste que son prototipos de gimnasio.. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 . lo que haré será llamar yo desde el bar..–Podemos ir al piso heredado de mi tía. que tenía que respetar la de ella. Y vivo solo. A tomar un café. tan cerca como.. Pensé que podría apetecerte un café. Sin pagar. estoy sola en el piso. situación? Ella lo descolocaba continuamente. Como ayer he perdido el teléfono móvil. no somos muy amigos. Aunque es domingo. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella.. No tengo mucho en común con ellos. sorteó varias sillas y mesas. –No creo que pueda ir hasta tu piso. Sin embargo. desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo. –Se trata de lo sabroso que es mi café. –No esperaré la llamada. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica. y. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. se trata de una llamada de trabajo.

El piso. en ocasiones. pero no accionaban al mismo ritmo. con poca luz. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. Y. casi en un susurro. poblando aquel piso probablemente inmenso. necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. En uno de los oídos de él. y. próximo a la plaza. Ella se aproximó. O no tenían las mismas necesidades. claro. Uno que parecía espacioso.. con necesidades similares. viviendo en aquella soledad. está a unas manzanas. a él. Pensó. ella abrió la puerta. al lado de la puerta del piso donde entraban. no se comportaban del mismo modo. además. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. No tengo. –Ojalá no vivieras sola. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. –No sé. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. tan desnudo. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. –¿Te pido algo? –No me pidas nada. dijo: 46 . Aparte de que su intuición… –No he pagado. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. se le hacía insoportable. estaba en la última planta de un edificio alto. O ellos dos. ¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. podemos irnos. Él tuvo lástima de ella. Pocas viviendas en cada planta. pequeño.–No. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. grande y nuevo. luminoso y lleno de objetos. Tengo que hacer la llamada. llave en mano. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". Cuando más tarde. que la soledad de su propio piso.. Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. –Si ya has pagado.

cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro. mientras escapaba por la escalera. 47 . Como con una certeza. se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. y ella. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar. Él. El otro ya está dentro del piso. Uno de mis hermanos estará subiendo. a punto de enfrentarse a sus hermanos.–Vete por la escalera y no por el ascensor.

a una joven. 48 . y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. sin expresión en el rostro. Al mediodía siguiente. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. Un anochecer. pero traía consigo una tensión. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. si éste se aproximaba. al percibir la ventanilla alzada. También se dio cuenta de que ella. Después se sentía culpable y poco solidario. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. al enfilar hacia la esquina. que él percibía y que lo ponía incómodo. rígido. se inquietó. él se sorprendió de sentirse reconfortado. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. al frenar en esa esquina. una violencia contenida. y que al final siempre sonreía. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. de más de treinta años como él. y. lo miraba por un instante. él nunca lo miraba a los ojos. antes de frenar. no alzó la ventanilla. trataba de venderle pañuelos desechables. Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. El hombre no era impositivo. Cuando al tercer día ella reapareció.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. y se dirigía hacia otro conductor. que vestía con sencillez. pero con cuidado. desaliñado y de aspecto enfermizo. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó. un hombre. tanto si le compraban el semanario como si no.

de ella toda. sin sonreír. –dijo él y lo compró–. Él no la miró a los ojos. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. Evitó mirar hacia la calle. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. a pie. –Por favor.. Él se alejó y. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. Me gusta lo amable que eres con todos. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines..Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. como si estuviera y no estuviera presente. sonrió.. ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. Lo entiendo. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. –Por supuesto. Aunque a mí nunca me has sonreído. pero. durante una semana. 49 . Y atribuyó la preocupación a su pobreza. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. Después de un fin de semana infernal. pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. –Es mi trabajo. y se le acercó. Tengo un horario –precisó. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. Es que. y ella le agradeció sin una sonrisa. le mostró el semanario. –¿Desea comprarlo? –y ella. trátame de tú. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos.. Él pensó que parecía preocupada. –Sí. Quizás me recuerdas. –Parecía usted sentirse tan amenazado. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír. cuando negó con la cabeza. En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. continuó sin cruzar por aquella esquina. después. Al día siguiente se lo compró. Un mundo… el de la pobreza. le ofreció el semanario. pero al salir. sin sonreír. de su voz dándole las gracias. sonriéndole. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches.

Éste llegó y la madre de 50 . y. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal. aunque no en el mismo edificio. el otro titubeó antes de aproximarse. Ella eludió una pregunta sobre su familia. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde. El martes. llevaba meses sin hallar uno. Eligieron una mesa. Después de diversos empleos. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. Él lo saludó. decidió ocupar su sitio. de un tirón. el de sus propios padres. –Sólo te estoy invitando a un café. estudiaría.el lunes. como ella. se miraron a los ojos. cuando frenó al lado de ella. Si conseguía empleo. Ella y él. y los dejó a los dos en la cafetería. Había finalizado la enseñanza media superior. Pero no aquí. a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. con el semanario en alto. que era nuevo en el barrio. uno que. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella. y que ella. ésta no le ofreció el semanario. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. y él recordó que tampoco era un tema. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. éste es mi lugar de trabajo. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. y. con el rostro descompuesto. Él se explicó. siempre había vivido en esa zona. –A las ocho de la noche. Fue a presentarlos. tan pronto le fue posible. compartía apartamento con una amiga. frente a dos tazas de café. pasó. No se parecía a ella misma en la esquina. residía en el barrio desde la niñez. en paro. por un instante. a dos manzanas. hablaron. al contrario de él. del que deseara hablar.

Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó. No tenemos. 51 . Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes. Dijo que. había intentado violarla.. Yo no creo en su inocencia. luego se la soltó y por primera vez le sonrió. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. pero que forcejearon y le cortó la aorta. sabiendo que mi padre… en las madrugadas.. Ahora los dos sabemos. Esa noche habíamos ido a beber. Podemos hablar de otras cosas. Le sonrió con desolación. Desde niña odiaba a su padrastro. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores... Allí estaba ella. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. borracho. y de que no sabía dónde vivía. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. Dudó hacia qué lado ir. Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. –Escucha –dijo él–. ni de lo ocurrido. La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos. Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. Hasta que sin explicaciones se levantó. que ella sólo pretendía defenderse. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas.. en un banco. Yo era amigo de su padrastro. Salió corriendo detrás de ella. Ella le clavó el cristal en el cuello. únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. no tenemos que hablar de tu familia.ella aún no había regresado del trabajo. Él se marchó sin despedirse del vecino. El juicio término a favor de ella.

ya crónico a esa edad. él había mirado a la periodista a los ojos. el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. ya de casi cuarenta años. de inmediato. Unos momentos atrás. Y miró a su acompañante. a pesar de su descreimiento. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística.Toda la escena –Es un riesgo. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. Y la muchacha que lo acompañaba. y la joven que lo acompañaba. Ella sabe que me gusta. muy fugazmente. Que he sentido como un golpe en el pecho. parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez. sin embargo. temeroso de que se hubiera dado cuenta. Él. Ella no es de confiar. Él y ella. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. Ni tampoco los oasis. Esto lo obsesionaba. para él una oportunidad.”. La joven. le oyó decir: “Es un riesgo. “Es un riesgo. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. con complicidad y burla. muy pocos. Eran tres en torno a una pequeña mesa. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío. Sólo que tenía veintitantos años de edad. Ella. en el personaje que está haciendo. y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. dudó de si ella leía las mentes. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico. Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. Y reacomodando sus notas. había pensado él de inmediato. al menos en relación a él.” Así que cuando él. añadió–: Lo del personaje. en su cotidianeidad. con la mirada perdida en supuestas valoraciones. como si la 52 .”.

y. Ni un reproductor. muy esencialmente.. Se trata en realidad de caracterización. Usted. Iba a subrayar que. distanciarse y crearlo con veracidad. quien sale a escena es siempre el personaje. hasta la prevista como de absoluta seguridad. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. Y. como no son los míos. –Cuando trabajo como actor soy. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo. de creación. O como de absoluta 53 . Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa. distanciarse del personaje y darle vida. Y es desacertado. Lo de crear cada personaje. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel. –¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. Un personaje que. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. El actor no es un intérprete. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona.considerara una oportunidad profesional. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza. Es un término hecho. y. según lo caracterice uno u otro actor. No debe serlo. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje. –No me gusta ese término.. sin observarlos a ellos dos. Él se estremeció. es distinto. de todos modos. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. esto también me permite alejarme. El de “interpretar”. Una sonrisa casi del todo imperceptible. Responde a conceptos viejos. –Es un riesgo –repitió la periodista–. en el gesto social que le supongo. que puede. parecía reflexionar sobre la pregunta. Es una calificación que debe ser revisada. cómo explicarlo. a la par.

Es. en esencia. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas. broma. La muchacha que lo acompañaba. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. Eso es una cosa.. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha. Un hombre. o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana. Es muy complicado. significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. De cualquier manera uno vive fragmentado.. que busquemos en nuestro interior. entre otras razones porque los fragmentos. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza. por ejemplo –intervino la periodista–. que había 54 . el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es.. que no es ingeniero o arquitecto. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. y mostrarla. inquirió de pronto. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción. sino actor. No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista. y las normas del evento no nos permitirían admitirla. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje. que dudemos. parecieran tener vida propia. a ratos. esto es definitivo. aunque alguna plaza había–. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces. y otra es que. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”.inocencia. Ha logrado que reflexionemos. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. hasta que nos sumerjamos adentro. y.. y debe tener conciencia de sus fragmentos.

se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos.. y a representar para ellos una 55 . Deja que al viaje vaya el ser humano. Él no viajó de un día para otro. y. La joven únicamente habló de la periodista.. Y estarás más ocupado con el riesgo. Y hasta este final. No le llevarás tantos años como a mí. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa. De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. por favor.planteado preguntas inteligentes. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. cuando ellos dos. pensé que ella no era de confiar. –Te conviene. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades. Además. Que no me convenía. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. con una de las participantes de los cursos. sin previo aviso. Y suerte. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. No actuaba. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar. Después de unas pocas frases más de despedida. casi un año más tarde. le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. Me pareció una mujer impredecible. –Siento que ocurriera. –Supongo que no pudiste evitarlo. La vas a necesitar. representaciones. y conocedoras de los conflictos del actor–. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo.. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. Cuando se quedaron ellos dos a solas. En medio del último intento. Y cuando llegó no la buscó.. Y. a continuación.

pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. Y él procuró mantenerse a distancia. Espero no hayas viajado con compañía. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. Cuando él reaccionó. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga. Era mediodía. He viajado en solitario. tomándola como al otro personaje. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. dialogó con otra de las participantes. La ropa se la desabrocharon en el ascensor. y con la imagen de la periodista en la cabeza. en el contexto del seminario. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. 56 . –Un riesgo. esforzándose en mostrar entusiasmo.. ya le había dicho. Tocaron a la puerta de su habitación. respiración con respiración.. El charco de un espejismo de oasis. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad. sin más. aquella que participaba en uno de sus cursos. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena. ni con ninguno de tus personajes. El sintió que era el ser humano y el personaje. Ella había enrojecido. como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena. Al abrir se encontró. Pero no he esperado un año para. Toda la escena cambió. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. ella no se acercó. frente a la periodista. Porque aquí estoy. por si no lo percibiste. Te invito a comer. detenido a mitad del descenso. casi todo el monólogo en exclusiva a ella. la periodista de un año atrás. Aceptó. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. Al finalizar la representación. Y después. resolverlo en la cama. ni siquiera mi amiga. esa periodista con la que hablabas y que.

por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. Era la principal avenida. la conocía abarrotada de personas y coches. unos metros más allá de la esquina. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. Se detuvo en seco. inmóviles.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. tres coches saliéndose del paisaje. De un vistazo. no. una joven. y. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. Un aire de inocencia. quizás una adolescente. En aquel momento. los observaban. Los hombres también se detuvieron. de pie. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. temió un asalto. indefensa. haciéndole una radiografía. Al llegar a la ancha calzada. La ropa de verano pegada al cuerpo. Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. Casi ningún sitio donde esconder un arma. 57 . Entonces él observó con rapidez a la joven. como si fueran a abordar a la joven. Él se acercó a ella. le extrañó que estuviera tan desierta. Debía tener unos quince años menos que él. parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. Él. distantes. dos hombres que se acercaban. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. Y más que inofensiva. pues los domingos no conducía. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. él únicamente veía: a su derecha. Ella le devolvió la mirada. Se situó a un paso. a su izquierda. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. –¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. a punto de cruzar la calle.

lo aferró. se zafó de su brazo. –Caminemos. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo... Cada quien es como es. ensartándolo. Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas. –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre. acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. también pensó que. y.. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle.. hizo que quedaran de frente. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó.. No lo es. y sí de los que permanecía escaso tiempo. hacia la izquierda–. –No he ido. nunca había sido de los habituales. algo temblorosa. y. –Para ti no es temprano. su tiempo de discotecas había pasado. –ella bajaba la guardia.–No es tan temprano. él se sintió tonto. sin brusquedad.. sino tarde... que era soltero. Y me aparté –y. Es muy conocida –ella señaló la otra acera. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca. es lo más normal a estas horas. a su pesar. No te has acostado –y tomándola por un brazo. –Con unas amigas. y.. pensó que.. con cuidado. al adquirir confianza. se sentía responsable por ella. y tiene derecho a serlo. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 . –Acaba de cerrar. ¿Nunca has ido? Él. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–. ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–. con el brazo derecho. como quien trata a una niña. avenida por medio. –Salgo de la discoteca.

–No lo soy.. Nosotros somos mejores.–Para que te serenes. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–.. ¿Estás borracha? –inquirió. Los cuatro se fueron hacia el sur. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–. Yo soy una adulta. y. –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. agotada. ¿Qué edad tienes? –No la digo.. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra.. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–. –De esa discoteca.. –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–. Tú eres. Tú eres una adolescente. –Ya pasé la edad de las discotecas. Nosotros vamos hacia el norte. El sur. el norte.. Alejémonos de esos dos. ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular.. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé.. Es preferible ocultar la edad. –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–. Ellas dos y los. para cualquiera.. –Estoy serena. 59 . deteniéndose muy cerca. el alcohol de su aliento impregnó el aire.. a la vez que pensaba que. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder. –¿Van muchos. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–. –se calló. No logro saber qué pretenden –y echó a andar. Calcula mi edad. no –y ella esbozó una sonrisa. deslizó la mano por su rostro–. cara a cara. girando.

. –No hace falta que me digas la calle... En la parada del autobús. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. –¿En qué barrio resides? –En uno distante. pero no los localizó. Veinte años de edad –dudó–. Circulaba veloz algún que otro coche. –hubo un silencio. ¿Menos? –añadió indeciso. Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. todo lo que conseguía abarcar. por lo que pudiera ocurrirle a ella. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. Su débil resistencia a caminar. –Al extremo norte de la ciudad. como para mantener el equilibrio. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida.. la calle que la atravesaba. se agudizó. Me preocupa que no sé cuán borracha. Volvió a sentir temor por ella. Me atrasé por. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. Dime el barrio. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. 60 . cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–. La sensación de temor.. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. pero no había transeúntes. ella lo miró–.–¿Nunca aciertas? Habla y habla. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio. y no has adivinado –ella.. Así que nunca aciertas. por un instante.. Estaba de nuevo aferrada a su brazo. –Pronto. –Más. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol. –esquivó la razón–. y en diagonal con ellos. en dirección al sur. Examinó la avenida. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–.. No tiene importancia. Me matricularé dentro de unos meses. En una semana los cumplo.

si relataba aquel encuentro.. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha. tan ".. –dijo una 61 ... No es.. pensó. pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es. –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–. –Bueno. No es compañía.–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–. adonde iba.. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves... Yo tengo una cita. en uno de sus trabajos. Acabas de conocerme y te preocupas por mí. Eres una buena persona. dispuesto a anotar y desaparecer. No es vida.. terca. –Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza.. Probablemente… Tú le ayudarás. –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me.. se dijo él mientras extraía papel y pluma. –"por qué será tan joven y.. –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella.. ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo. –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–. –ella se estremeció–. no le creerían. –Pareció desolada. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula..

–¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. Ella. Aceleró. casi enseguida. Tres manzanas más allá. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque. Él recordó las arrugas de la ropa de ella. Ese papel que. otro taxi. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. –¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. Recordó la sensación de tocar la blusa.combinación difícil de memorizar y la anotó–. sólo un milagro impediría que llegara tarde. –De mi casa. Y tal vez la llamaría. No regreso de clases hasta el mediodía. él acababa de dejar volar hacia el vacío. 62 . Llámame de tres a seis de la tarde. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento. Hubiera preferido que no fuera tan joven. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. inclinada hacia delante en el asiento. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. El taxi empezó a rodar. Desatados por el alcohol. Ese papel con el número del teléfono. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. Él consiguió. El tráfico había comenzado a hacerse más denso. al soltarlo por la ventanilla. hablaba con el taxista. Aquella tela tan pegada al cuerpo. la sensación del dinero en su mano.

Confortable. también con normas de extrema seguridad. plazas y parques. lo español. Un hotel que admitía visitas. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. palacios y mansiones de enor63 . una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. en parte. uno de coloniales edificios. Y. era individual. Él había estado en el país. de teatro. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. hacia la base de la colina. lo negro. pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro. en la ciudad. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. lleno de espectáculos. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. de danza. no demasiado grande. de música. en búsqueda. tenía muchas medidas de protección. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. de pantomima. Un ambiente abierto.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. ocho años antes. como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. era lujosísimo. en parte. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena. Una geometría insólita aunque bien señalizada. donde su habitación. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. espontánea. colorido y vivaz. en una ocasión. y. asistiendo a un evento muy parecido. caminaba por aquella capital. en calles. y. construida como defensa contra la creciente violencia. Ocho años atrás. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa.

ya él casi a punto de regresarse a su país. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. Y aquella visita. inhóspito y repleto de uniformes. Y. entre el asombro y el deslumbramiento. además. uno hacia arriba y más arriba. La joven lo acompañó al aeropuerto. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. y la Facultad de Odontología quedaba lejos. y de los cuerpos ropas por medio.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . o lo llamara por teléfono. Había dejado. lo más definitivo. como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional. Por lo que. veloz. abigarrado y demencial. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. uniones de las manos. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado. o fuera a buscarlo. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. le quedó como lo mejor del viaje. a héroes y símbolos. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. descansaron en largas miradas rostro a rostro. estudiante de primer año de odontología. tarde en la mañana. a una joven. de pelo negro y ojos muy redondos. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. venida de la provincia. Y. a ratos. Y callejeando encontró. y se palparon con roces. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques. No pudieron hacer el amor. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades. y acerca de las librerías de la capital. al viajar a aquel festival. no permitían visitas en las habitaciones. sobre todo. para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. ya se marchaba. Él no pudo darle sus datos para que le escribiera. No tenían suficiente dinero. Ninguno de los dos era de la ciudad. La joven lo fascinó. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. Rindieron homenaje a ratos silencioso. acordaron verse al día siguiente. Él compartía la habitación en el hotel y.

Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. ya pasado el control migratorio y la aduana. a la planta baja y sus tiendas. a los balcones. o se lo perdieron cuando. Y la posible inauguración de una estructura. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. Luego de descender del avión. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. Y no logró recordar los apellidos de la joven. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. Caminaba por aquella capital. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. la policía judicial. en todo caso. sobre eso reflexionaba. Y él pasó a la adultez. mucho. cuando la vio a ella. o el ejército. Cada uno.meses. y en vez de continuar mirando en línea recta. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel. Los encuentros constituían un camino. La de un acto. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde. Ah. pero todavía allá compartían el piso. un tanto silvestre. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. en búsqueda. Y ese papel con los datos él lo perdió. Alta. que tampoco eran tantas. ella. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. decidida. aún si por azar la tropezara. el resplandor de las horas pasadas con la joven. una escena inicial. a los más 65 . Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. No obstante. indeciso entre si entrar. que transcurridos ocho años. más allá del patio interior. desgarbada. Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. delgada. En eso se sumergía. con una expresión un tanto campesina. tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. Y se permitió considerar. y deseable. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. Y. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. miró hacia arriba. alguien a quien no conocía.

Él se lo contó. ¡Y he sentido que aquí. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. Y nos hicieron perdernos. “Extraña” susurró para sí. no como quien descansa y contempla. en este casco histórico. –De los carteles… Olvídalo. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. el balcón. en el mismo neutro. Ella le aceptó el café. sino como quien acecha y caza. sin matices. Te lo contaré. Ascendió casi a brincos. neutro. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. Estoy nervioso. extrovertido. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. hace ocho años. cálido. ésa que… se me ha erizado. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. no! Tampoco he dicho eso.altos. la balaustrada. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. pero sí su nombre. No tienes sus apellidos. –Acéptame un café. Impresionado. –¿Qué te miraba? –Me estabas observando. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. ¡No. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. olvídalo también. Ella lo estaba observando. Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. –He venido porque no podía dejar de venir. me enamoré en esta ciudad. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. Y me la 66 . Sé que no existe el alma.

67 . Y. O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Que se juegan su eficacia y su credibilidad. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. En el piso. El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. Soy la empleada para casi todo. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. les haré sentir que su honor está en juego. la ausencia de intenciones al decir. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban. ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno. Él no tuvo opciones. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato. al verte.has descrito con nitidez. tenía que estar durmiendo. Creo que… la encontraré. se me… –Calla. si es imprescindible. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro. Fuera de esas horas. ni el del despacho donde trabajaba. Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. un día y una hora para reencontrarse. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. y lo expulsaban fuera. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. A ella no sabía cómo localizarla. las paredes se juntaban entre sí. y repartía los conocimientos y se repartía. Les pediré el favor. Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. Quiero comenzar a estudiar para abogada. La encontraré para ti. Indicándole aquel mismo centro comercial. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba.

Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. No sólo a ti. No sé detalles de su vida. –Yo tuve mi propio relámpago. Era la página de una agenda. ella dijo: –La encontré para ti. Y él no dijo nada. con las tiendas a su espalda. ella estaba a un paso. Él. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”. Al norte. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. no percibió su arribo. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. Lo dejó en la mesa. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. Ahora podré olvidarte. Ustedes dos se reencontrarán. de pie. De pronto. –No deseo conocerla. Y que levantaras la vista y me vieras. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. Pidieron dos cafés. No se saludaron. Prolongaron el silencio. A mí me ocurrió primero. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. te olvidaré. Y él no dijo nada. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. Con algo escrito cuidadosamente. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. –Sí. –Cumplido conmigo misma. –Hace cuatro días yo te estaba mirando. No la he llamado. –Al final la encontré yo. y de frente a la acera. Has cumplido. entre los dos. El de su consulta. Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago. a la puerta del centro comercial. He cumplido. aunque destroce…” 68 . ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré.

a la misma hora. Dame dos días. aún te esté esperando. de una única manzana. cuando la puerta quedó cerrada. lo recordaba. y convencerla de que deben verse. Encontrémonos en esta mesa. como si estuvieran acostumbrados a verse. Entraron. Era temprano en la mañana. Hasta puede que. acordaron verse enseguida. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. en la sala de espera. Cuando hablaron por teléfono. cuando. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. precipitadamente. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. tomó el papel. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. Hay que hacer lo que hay que hacer. se saludaron de manera muy convencional. pasado mañana. y él desembocó en la calle. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. de algún modo. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. –Tienes que cumplir contigo. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. Con el portero a unos pasos. Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. 69 . –Vendré. La joven lo esperaba. ya más que caminar. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. corría. y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. Si tengo que olvidarte. y expresarle que deseas verla. te olvidaré. pareció alegrarse y. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. se quedaron en la primera habitación. y le sonrió desde un desamparo triste. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. y. –No comiences a olvidarme. se sorprendió.

. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. para quien no fuera un paciente. con pocos edificios como éste y mansiones. poner un consultorio. 70 . No ha sido fácil para mí instalarme aquí. No puedo… creer que estés acá. porque. Cedí a un impulso cuando me llamaste. señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. Me siento confusa. la sala de espera. ya llegará el primer paciente. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento. que permitía pasar al baño. –No hay cafeterías cerca. Resultaba obvio que. otra puerta. Él pudo advertir que el consultorio. –Estás en tu casa… –Ése es el problema. –Salgamos a hablar a una cafetería. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. –Eso sería peor. sabe que la cocina es diminuta. y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde. resultaba inhóspito. y. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. La puerta del dormitorio. Y.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual. y que la cocina era pequeña. que vivo aquí y también trabajo aquí. cerrada. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes. estaba entreabierta.. como conoce los pisos. debimos citarnos en la noche. porque aún no es hora de consulta. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. No dudes de que me… alegra verte. –Te lo confirmaré por teléfono. es un barrio residencial caro. Perdóname. fuera de los horarios de consulta. Vuelve a las nueve de la noche. hacía las veces de salón. Dentro de un rato. pero no en horario nocturno.

Y los dos. 71 . cada uno a su manera. Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. –Temprano en la mañana. –No sé si volveré –y. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. de que él estaría allí el primero. –Nuestro tiempo no es olvido. Estuve unos minutos. Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. –No te olvidaré. sin mencionar que volverás en la noche. Ella retiró sus manos. Fui hasta su consultorio. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. Cuando él llegó.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. sin darle margen a reaccionar. faltando bastante para la hora fijada. de tan inmóvil. La desencontré para nosotros. Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella. desearon creerlo. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. con normalidad.

–¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. –Y no acudieron a la cita. para qué arriesgarse. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse. –Acabo de ver las antigüedades. Un encuentro probablemente estéril. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. Los productores. –A diferentes áreas. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. El público detesta los finales infelices.Perdona. Y lo discutimos. Unos pasos después. 72 . Él aminoró la marcha. –No es perderlo. –Y no las volverías a ver conmigo. –Acudieron. De informática. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. Principalmente para aplicarlo a las de Personal. los dos volvieron la cabeza. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles. Ella se regresó. mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. –En unas dos horas –respondió él–. –¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. con final feliz sugerido en el anuncio. Ya nos despedimos.

. para intentar demostrarle que la valoraba.. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella. Para nada. sino la lucidez.–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí.. que no demoraron en servirles... Y con mi familia.... Muy ansiosa. La lucidez respecto a la vida. Se habían sentado uno frente al otro. 73 .. Una ansiedad casi totalmente controlada. soy muy inteligente. Pidieron una limonada y un agua mineral. –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó. Se estudiaron mutuamente. –Lo soy. –Veinte años –respondió ella–. –Yo también vivo lejos. Podría no concederte la razón. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. Sí. Un poco más y son los años de tu abuelo. aún. –Me equivoco como todos. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre.. –¿Te equivocas siendo. lo que. lúcido? –Claro que me equivoco.. pero tú sabrías que miento. ¿Y tú? –Cuarenta. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso. a no ser que. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente.. no es lo habitual. En ése ir a lo tuyo. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. –Estoy ansiosa. Cometo errores. a menos que. que de repente se descubre.

. No permite avances. yo no me acostaría contigo.. –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien. por aquello. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato. con rapidez. de ejercer de samaritano. eres inteligente.. Es un círculo vicioso. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. A los hombres atractivos que cruzan. no volveré a verte. a ser un simple entretenimiento. Sin embargo.–¿Errores? –Esta conversación contigo. –No aguanto esperar por el éxito.. 74 . Eres joven y guapa... Estando todavía conectado a. –Como los cadáveres. –¿Es malo un día. Ni por... Es una conversación sin. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa. tan traído y tan llevado. Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana.. –Flotar en la superficie. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana. –Ves. a una hora. Hasta las talentosas sobran. Es flotar en la superficie. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería... Y uno proyecta su imagen en unos segundos... quien asegura que no es un error. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo.. Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana. Y he decidido que. –Ni por el sexo. de ser una posibilidad de amor. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí.

¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. Desde este mismo momento. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida. –Tienes algo de. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. Al duro. Entretenimiento. Una conversación directa. Un hombre mayor. Hoy está casado y con hijos. Era sexo. Sólo si lo sigues decidiendo. –He dicho que eres única en el mundo. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. Y yo pertenezco a las ansiosas. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. Pertenezco a las: ¡De inmediato. Una unidad irrepetible. –¿Lo has hablado con él. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. Si luego. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor. –¿Te violó? –Pudiera decirse. –No poseo clase.. en tu casa. desvalorización. Lo recuerdo. razón. No hay amor. Es también angustia. –Has cumplido veinte años. –No habrá otra conversación similar. ¡Entonces es ya! 75 . –Puedes modificar tu conducta. Cómo olvidarlo.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. No es una sesión de tortura.. habrá valido la pena.. –Sólo si lo decides. Valiosa.. Pero es muy tarde para mí. ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. Cruel. desesperanza. A los dieciocho años. A menos que te lo propongas. El asunto de principio a fin se reduce a sexo. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. Toda su vida puesta en orden. –Eres un ser humano. Sé que no sólo es ansiedad. Creí que era mi posibilidad. ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. Debes respetarte y accionar. Entiéndase “basura”.

a través del cristal. –Eres visceralmente irracional. Y lo olvidarás. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. sintiéndose culpable. ¡Vete ya! Y ella se fue. Lo disfruto. No para dejar de interesarte en el sexo. Con pasos cortos y apresurados. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor. Sintió deseos de levantarse. Mejor un profesional que. –No tienes que sentir vergüenza. maniático. mi reina. No lograste sexo. irse atravesando diagonalmente la calle.. y apretó firme su cabeza entre las manos. –Tengo complejos. a pesar de las piernas largas y fuertes. Tienes veinte años y yo cuarenta.. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. te he estropeado la mañana. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. no siempre.–En su mayoría se reduce a sexo. y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo. sin final feliz. Pero te propondrás olvidarlo. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. Alzando la cabeza de un tirón. acabados de conocernos.. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. Siento vergüenza. sino. correrle detrás.. Y de contra.. Escucha. obtendrás ingresos. ridículo. –Nadie lo diría. –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo.. Por amor de dos. ¡Lo olvidarás ya! 76 . Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad... miedos. Te graduarás. –Hago sexo. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado. Existe gente que muere por amor. Y musitó: –Perdona. No tengo complejos. Él la vio. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos. Tengo miedos. Como una reina ofendida.

por responsabilidad. en cada sitio y horas. no reparó en ella. durante un extenso y bullicioso receso. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. positivos. Lo de entrevistarlo. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. De relaciones. En cuanto a la entrevista periodística. Él pensó. que allá. y. expectante en su soledad. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. De aquella forma. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. se identificó con su nombre y profesión. en cada situación. al final. pero. no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. a las puertas de las salas de conferencias. muy probablemente le interesaba. de inicio. como a una presa al alcance de la mirada 77 . como vehículo de presentación y proximidad. él era extranjero y con mucho de qué hablar. Y la evaluó. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. de qué personas lo rodeaban. Gustado como cuando se recibe un flechazo. un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. o por todo aquello a la vez. Y con conciencia. intuyó que llevaba un rato observándolo. pero simultáneamente a la caza. él. sospechaba. Él. Cuando ella se acercó. fracasados.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. en el infinito vestíbulo. en su interior y a la espera. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. De encuentros. porque él le había gustado. valorado el descubrimiento. y que. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. sin embargo. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. Y. La soledad de saber. después de muchos intentos. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. por interés profesional. No. Con una desmesurada percepción.

entre otros muchos. estaba repleto de ponentes. quizás. de sus manos. y las especificidades de su sección. habiendo hecho ella las tres primeras cosas. Ni siquiera marco para la entrevista. no constituía. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. confortable para dormir y para soñar. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia.y. en cuanto a andanzas y ceremonias. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. participantes. como a una posibilidad. ni el sitio ni el momento para la seducción. Como el vestíbulo. no obstante su desmesura. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. Y por su sensualidad. él no creía que ella. organizadores y periodistas. y no saltos. acercarse. presentarse y seducir. 78 . brevemente. Y. una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. Ella desplegaba un atractivo. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. Recién graduada. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. Y no zarpazos y dentelladas. y la valoró como a un encuentro. y. aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara. de su especialidad escénica. probablemente. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. de éste y otros viajes. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. todavía ingenua. También para despegar. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. en cuanto a relaciones amorosas. argumentó el por qué de la entrevista. Lástima que fuera bastante más joven que él. malabares y carreras. Seduciría él. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya. Porque de igual modo que en lo periodístico. Un hotel que.

algo no tan frecuente.Ella accedió a verlo. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. de manera de. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. con humor y deseo: “Jugosa. Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. 79 . además. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. En lo correcto y elevado de su lenguaje. para subrayar su interés en reencontrarla. nunca intrascendente. –Y. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. a la entrada y delante de la recepción. Tendré ese tiempo que valora. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística. Por favor. sea muy puntual. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. En cuanto a lo de “sustanciosa”. El hotel. o a ser abordado por algún miembro de la organización. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara. agregó:– Reubicaré otra cita. pero. Y. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. disponer de la tarde. a ir hasta el centro de prensa.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. –La esperaré en el primer salón del hotel. fluía en ebullición. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. de no haberlo hecho así. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial. él añadió. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento. pasadas la comida y la siesta. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. y. mentalmente.

en el pasado. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. filólogos. Una mujer erguida. al pretendido refugio de la lectura. sociólogos. pero. comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer. se le acercó una mujer casi de su edad. La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. el alivio. no había sido sorprendido de tal forma. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. Y. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. directores de escena. ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. –Me gustaría darle un masaje. –Me refería a qué técnica. porque ella no llegó puntual. tenía los más diversos incidentes. de viaje en viaje y de país en país. Y hace unos instantes cuando leía. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. –Está muy tenso. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. –Leía. 80 . Fue inútil. el placer. Me han hablado elogiosamente de usted. como hubiera preferido fuera la periodista. también estaba muy tenso. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. de luminosidades. Sé quién es usted. profesores… Puedo proporcionarle referencias.A la hora en punto de la cita. –Una mezcla de técnicas. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. Pasados dos minutos. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. se da masaje en torno. en eso. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. en su periferia. A él le ocurrían. Son muy conocidos. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. situaciones y sucesos. periodistas. él decidió devolverse al libro. Está muy tenso ahora mismo.

Decidió desde el vértigo. Y también. entre otras. aunque él casi no la oyó. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. Y sin presentarlas. me explicará. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano. será en detalles… Siempre me tensan. a una velocidad de vuelo. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. ni propiciar más diálogo. se estaba ofreciendo. y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. Y me tensa el esperar… Sé que.A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. No ha dependido de mí. Sonrió a la otra mujer. Como coincidiremos. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. como es masajista terapéutica. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. mejoraré. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . la de imán. poco a poco. como un resorte. Me ha sido imposible ser puntual. aunque le fue difícil ensartarla. la de resorte. Y. acentuó la sonrisa como despedida. explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. un tanto acariciadora. De pronto. –¡No. Y. Y esta frase de ella. se hallaba desconcertado. Buenas tardes. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento. un cazador. la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él. –Usted es como un imán.

uno que. a un segundo hombre. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. y es grande. le gustaba cada vez más.blada cualquier otra zona común. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. luminosa. Le gustaba en firme. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. lo que necesitaré es un té. cómoda. empuñaba una pistola. del aparcamiento. junto a otro huésped. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. 82 . El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. un hombre del país. Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. que él podía haber sido. Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. Yo necesito salir de este bullicio. Salieron los tres. Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. que ya venía de abajo. Él la haló y la protegió con su cuerpo. Subieron en el ascensor. Muy caliente. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. de acuerdo. el cazado. también aceptó. El hombre. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. el hombre delante y con rapidez. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo. ser desde el inicio. Y aceptó que la periodista. Y un café no. Estalló un disparo. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. Y no nos interrumpirán. –Sí. y. Fue fogonazo más que sonido. con una gorra sobre el rostro. se había recolocado contra una pared y hacia delante. al final. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. Con un agujero en su cabeza. Y. Y entonces él vio. Él había percibido dudar por un instante al hombre. mesa. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. de frente. hasta la quinta planta. desplazándose. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal.

Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. Como ve sí que mi habitación es ideal. A continuación con las dos manos se tapó el rostro. la cerró sin hacer ruido. es ideal –corroboró ella. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. me entrevistará. hacia la habitación en la que se alojaba. 83 . alzando la voz hasta el volumen normal. Y así aguardó la primera pregunta. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana. Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora. Un diminuto círculo de sangre. Él la guió a ella. y. Y.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos. –Sí. Hablaremos con normalidad. –Y. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. dijo–: Aquí estamos. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. La condujo de la mano hasta el otro extremo. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. cuando entraron. agregó–: Me ha salvado la vida. Abrió la puerta y. muy quedo. poniéndole los dedos encima de la boca. grabará. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva.

–¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza. los cuerpos rozándose. Quedaron frente a frente. asombrosamente con camareros amables. algo temeroso de que ella se encaminara al metro. pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. Cuando desembocaron en la glorieta.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". a la que él no accedería. Era mediodía. quizás. por parte de ella. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. "¿Una actitud usual o inusual?". una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–. Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. Él regresó sobre sus pasos y. sino que giró para verla de espaldas. 84 . –Es una idea. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. Se detuvo y también giró. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar. Él mantuvo impasible su rostro. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. él no siguió su propio camino. observándose. –Hay un sitio a tres calles. Cuando ella comenzó a cruzar. cuando estuvieron cerca. No habían dejado de caminar. se trataba de una propuesta de prostitución. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. le indicó con un ademán que caminaran juntos. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero. en la próxima glorieta. Se dijo que. sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta. Ella se detuvo en medio de la calzada. Las dos. pensó él buscando certero su mirada. Ella no dudó.

"Penumbras humanas. Un local de unos amigos.. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. Hablo de un espectáculo de variedades.. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura. Él respiró hondo.. Pero. –Hablas fenomenal –le interrumpió–... y.. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos.. Ni mejor ni peor. también. no planteada–. 85 . ni lo segundo. También para los días festivos. –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él. Es cabaret. ¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. –No consigo un elogio sin un "pero". que no era nada bajo. –También hablas fenomenal. No es teatro." Un círculo oscuro. aunque tampoco de elevada estatura–. –De lunes a viernes me reduzco. tanto porque así pensaba. Es circo. la imagen que le evocaba. –Lo que intento definir es. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución. Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores.. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal. como por darle cuerda a ella para descubrirla más.. –Superada una larga pausa.. –“Penumbras humanas. para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. –Es un consuelo –dijo él. –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero.” –repitió ella evaluando la frase. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa.

pero contuvo el ademán–. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. Estoy sana. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro. Soy encantador a veces. Eres un adulto. A pesar de las miserias. Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita. –Además de muy alta. Toda la conversación acerca del teatro. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. –Yo también estoy sano. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. lo sé. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla. Un interlocutor. –Lo presiento. quizás no ocurrió. de unas y otras miserias. entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. He cumplido cuarenta. incluso con esas ojeras. Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. 86 . –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro. No como supervivencia. No como penumbra: como luz.–Hablas con afirmaciones absolutas. el teatro sigue vivo. eres muy guapa. una de las mesas. Conozco mucho a los que hacen teatro. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías. Con un inmigrante. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón.

baño. desde la ruptura con el inmigrante. dos cicatrices anchas y extendidas. salón. El jueves nos presentamos en un cabaret. Como cualquiera de las artistas de cabaret. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad. –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. dos de un rosáceo impúdico. –Tampoco fumo cigarrillos. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos. no he dormido allí. Para mí la droga es de otro universo... y. –Ni yo. preguntó lo de la droga. Hay que entendernos. La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia. –¿Nudismo circense? –¡No. cocina. Estos dos últimos meses. Con una elegancia… incitante. –No me drogo. Tres dormitorios. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores. 87 . no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. No me atrevería a invitarte. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo.. De cuando el inmigrante se llevó sus.A él no le quedó claro si. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. sin una explicación demasiado lógica. Hasta tres y cuatro copas cada noche. Con ritos y sistemas de protección de la especie. Tienes que ir a vernos. Está patas arriba. Dirás que pregunto en exceso.. Decidió aplazar la aclaración. en el presente. Somos una fauna. ella convivía o no con el inmigrante. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–. en cada uno de los brazos de ella.

Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. con un cuchillo de cocina como arma. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. Él. todavía sin moverse. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. por servirlo en bandeja. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. Él.. Mi ordenador no ha estado funcionando. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café. sin moverse. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. Y una porción que se mueve es ese loco. Un miedo que terminaría por paralizarlo. Tras un silencio. en sus visualizaciones interiores. imaginaba. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. me atacó un loco con un cuchillo. El loco jadeando de furia. No te cohíbas. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. 88 . Y el loco tuvo los ojos. cortantes y enrojecidos. estando yo sobre el escenario. En uno de los bares. Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. con el cuchillo como puente de la sangre. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza. reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. Un cuchillo afilado y resplandeciente.–No lo había registrado. Él jadeando de miedo. la boca burlona de ella. Él la escuchó. Con el loco demasiado encima como para huir. Y en la imaginación desbocada de él. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Imagina la escena. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre..

¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona. acarició una mejilla de ella. el hastío. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. Si no buscas una relación estable. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. Ella le contó que había nacido en la capital. Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales. como ocurría con su compañero de espectáculo. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. de una gira en otra. de los montajes. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. en una de las calles más estrechas. Unos zapatos que sugerían comodidad. el temor. con el dorso de una mano en alto. cómplices en un combate contra la incomunicación. Que sus padres eran artistas de circo. hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. todavía más alta. No te pongas límites de antemano. que no buscaba nueva pareja. afirmando que necesitaba un respiro. como profesional. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. él en la calle. no por anchos menos femeninos. Él se sintió incómodo. Y que creció bajo las carpas. Y contuvo sus pasos. la desolación. Sonrieron los dos. Ella sujetada por la mano derecha de él. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. ella en la acera. Que después. un hombre que era excepcional como amigo y como artista. Fue un roce tierno. sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . Deambularon gozando el emparejar las pisadas. Y sin aviso. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. Que estudió hasta graduarse.

Esto lo angustió. pedir. próxima–. Consiguieron la única mesa libre. –Me protejo. Ella rió como si se burlara. Fui yo quien cerró ese paréntesis.. Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta. por lo que se ve cierra los sábados. esperar.. –¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. o es el amor o no es nada. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. porque soy capaz de darme. Recorramos unas manzanas más. –¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo. Él supo que ella era temerosa. seleccionar. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado. –Me provocas miedo. –Terminé porque resultó más débil que yo. Quizás cobarde. 90 . –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. –En exceso tajante –apuntaló ella. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–.. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo.. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. –¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio.hacia una.

¿O no? –Lloraba tanto. Finalizaba él de pronunciar "fantasma". que acababa de hacer su entrada. Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. Él estuvo decidido a levantarse e irse. Lloraba con frecuencia. En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. sin que cada decisión sea un fantasma. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. amigos… país. Tampoco estoy en condición de juzgar.. Y me perdió. Él y el hombre se estrecharon las manos. –Tengo algo más que contarte. –No aplaudo que lo abandonaras. 91 . que sea a fondo. sin claroscuros. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. El hombre se negó a sentarse con ellos.. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. sin embargo. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. la de frente a ella. Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. Era un hombre ligeramente más bajo que él. si tomaste una decisión. enfilando a los cuarenta. –Déjame decirte. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. Después de consumar nuestras decisiones. –Es comprensible. no lo buscó. su mirada. pensarse. si atañen a una pareja.. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante. Me duele. tan seguido. Pero.. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. cuando ella palideció. sin que nuestras decisiones tengan independencia. es imprescindible vivir en el presente. delgado. con una mueca triste como sonrisa. Ella hizo las presentaciones de rigor.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. En especial. Un hombre de treinta y tantos años. Lo lamento. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia.

La frase lo desconcertó. –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero. Le pidió que se lo diera." Entre los que estuvieron dispuestos. sola. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos.. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. Les decía: "Chica guapa. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón. Total. Era sobre este hombre. decidido a librar la batalla por ella. ansía conocer..–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–.. –Tú eres la encantadora –musitó él.. en respuesta a la despedida. Acarició la servilleta. y se concertó una cita. –¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. Ella. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos.” Ella reaccionó con presteza al leer el verso. abrazado a mí.. –¡Qué no. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. ofreciste que tú pagabas la comida. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa.. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre. porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse. buena persona. con nerviosismo y culpabilidad. este hombre fue el elegido. Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 .

Este hombre. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. –El sexo es uno de los motores. –Nos hemos acostado unas pocas veces. Es una magnífica persona. –Podríamos ser amigos. como si cayera un rayo. inmóviles. las extendió hasta que permanecieron quietas. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. –Le expliqué que no estoy enamorada. ¿qué? –Hemos hablado. Ni un maldito amigo o amiga. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos. Es profesor. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe. –De que tú también hablas fenomenal. –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. Para que pudieran ser amigos. por sentirse tan poca cosa. No tiene familia.–No es tan sencillo. y así hasta el infinito. El sexo no es esencial. tendría que 93 . sí está enamorado de ti. –Es evidente que no es sencillo. Es una persona con magníficos sentimientos. –Este hombre no tiene amigos. Y un día. no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. se acabó. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. –Y este hombre y tú. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. en exceso–. –No lo cortas en seco. Que no tendremos una pareja. pero. Ni ahora ni pasado mañana. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda.

¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada. hemos estado grabando algunas películas. pero concertemos una cita. tampoco en esos minutos. Hasta las nueve y cuarto.transcurrir un tiempo considerable. aguarda quince minutos. Es el instante de que cortes en seco. –y ella escogió un centro comercial conocido. mantuvo sus defensas. En. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora. ¿Subirías? 94 . acerca de sus circunstancias de inestabilidad. un pretexto que podrías esgrimir. no había precisado las verdades sobre sí mismo. Tú te lo piensas.. Yo me lo pienso. Aunque él. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. Entiéndelo. Además en su piso está mi video. –El sexo con este hombre. que no exclamara que acudiría. Y yo. casi despidiéndose. ¿Cuándo y dónde? –El lunes. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora. ni había descrito sus expectativas.. Él. El primero en llegar. Me da pena. Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. De que lo cortes en seco. Puede ser a las nueve de la noche. lo adecuado es que me llames por teléfono y... –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta. –¡Una cita! Un día a una hora. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita. –ella pareció meditarlo–. –Por la inestabilidad de mis ensayos.. derribó sus barreras. A cuatro manzanas está mi piso. que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo. con ella. –Un pretexto. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–.. –Lo guardo. Una cita sin obligación de acudir. no se había lanzado en picada.

se constituía en un muro continuamente. gastada y angosta. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo.Él no estaba en condiciones emocionales. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor. Y en el suelo. Una perra de color negro.. 95 . Todo estaba en desorden. con escaso margen para llegar a la escalera. Ella alzó la perra. él recordó al loco. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. Ni sexuales. tan pronto despertó. atestado de trastos. Aceptó. Si despedirse en el umbral del edificio. Y sabía que para él. baja y de madera muy gruesa.. una auténtica desconocida. casi tapaban el cielo. subir podría resultar definitivo. en todas partes. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. El interior del piso era indescriptible. él terminaría besando también a la perra. sin explicación coherente para ello. con una puerta. si ella. Era una quinta planta sin ascensor. en los muebles pintados por varias capas de polvo. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. allá arriba. Él. Había resuelto su excitación sexual. con basura inclasificable. Quizás para ella. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones. sin una mancha. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. Supo que era perra y no perro. la besó boca con boca. La estrecha fachada del edificio lo desagradó. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella. para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas. los recibió. si el loco o si él. los ojos de ella como los ojos del loco. Él concluyó que con ella como intermediaria.

Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. de manera tan inmediata. Hizo. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. Pero en él aumentaba la desconfianza. Acarició con experiencia. Acarició sin penetración. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. después de tomar la iniciativa. escondida. ella no era entonces sexualmente de confianza. quizás. Como si su cuerpo. la angustia. Ella.. –Necesito dormir una hora –masculló ella. en la cama. tenía un cuerpo inobjetable. acechante. con amargura. Se inquietó con fuerza por las enfermedades. como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. sin garantías minuciosas.Se resintió. y le hacía lo que. La parada fue en la cama. –pidió ella. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. 96 . en las limítrofes con el techo. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. cubriendo el de ella. Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. No conseguía desalojar de su cabeza. le estaba haciendo a él. ya desnudos los dos. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. Y pensó con mayor precisión que. "la enfermedad" ya aguardaba. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo. acariciándola. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. se activaba. Para él la petición tuvo un segundo de retraso.. Con precauciones. Sin palabras. Y él hizo. Ella. –Todavía no. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar.

–Dormir.–¿Qué significa? –preguntó él con dureza. Lo hallarás todavía peor que el resto. Esto pensaba cuando. –No –él se había vestido y calzado. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá.. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. El acuerdo es la cita.. –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. –Me marcho. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina. La hoja estaba polvorienta y mellada. a la derecha. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme. las manoteaba para desprenderles el polvo. funcionaran. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te. –ella calló un tanto avergonzada. Y ya sólo finges mantenerte despierta. Él sorteó los muebles. En un rincón de la cocina. los objetos derribados. acunándola. al regresar al dormitorio principal. los desperdicios. Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena. –Eres. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. Justo al pie del 97 .. Cuando terminó.. ensartándola con la mirada–. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. Te he… Llámame. –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste. El meditarlo sin cortesías ni falsedades. entrecerrando los ojos. como inscripto en el polvo. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos. se lavó las manos y las secó en el pantalón. y gimió por unos segundos como el animal. Te he dado mi teléfono. Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. En mi cama. y estaba de frente. –Estoy exhausta. –Te he invitado a dormir conmigo. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra." De esta caja debía provenir la asociación.

Cada quien decide en solitario si asistir o no. La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. el jugador y su contrincante. en tantas ocasiones de su vida. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. Puede ser a las nueve de la noche. Desde el sábado. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante. El espacio del amor posible enrejado adentro. lacónico.” 98 . Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. indefensa. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. ella la había aceptado. uno no hace apuestas tan altas como consigo. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. –Es adiós –dijo él. se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. a solas. Yo me lo pienso. Y la rompió en ocho pedazos. El primero en llegar. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. desnuda. después de abandonar aquel piso. muchas veces. él se decía que uno es. El lunes siguiente. con los otros. La cita que descifrará. Tú te lo piensas. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro. Escuchó con cuidado. Miró hacia la puerta de la cocina. Ella parecía continuar en la cama. conteniendo hasta la respiración. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. Lo que sí sucedió en el piso de ella.cuchillo. como con el propio yo. También la perra se despidió sin efusiones. que tenía rasgos cobardes y frívolos. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. aguarda quince minutos. Hasta las nueve y cuarto. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. Recogió la fotocopia. Se decía que. Que con persona alguna uno juega. Una cita sin obligación de acudir. Él se agachó.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

La mujer sabía que. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. al hablarle casi sin preámbulos. –¿Cárcel de menores? –También. Prostitución. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio. Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. no me interesa que hablemos. Y menos de inmediato. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. Me prostituía a los diecisiete años. pero que por momentos se suavizaban y. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras.lo que no era excesivamente más joven que ella. Trabajo. plomería. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. Ni soy prostituta. 102 .. –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. ni pago a los hombres. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más. pequeños arreglos. –Me prostituía cuando era un muchacho. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. que raras veces se empleaba. Acabo de terminar mi trabajo en uno. No soy una turista. No de esa curiosidad superficial y miserable. Vengo de solicitar empleo. No pagan muy bien. electricidad. Estuve en la cárcel. Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. aparentaba mucha más edad que la cumplida. cuando estaba agotada. Ya soy otro. con una o con otra.. al ignorar su rechazo. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez. Mantenimiento. –Sé que no es por curiosidad. Carpintería. robo.

a su pendiente.. una graduada universitaria. Aunque hay que responder a los ataques. pero no se incorporó para alejarse. al pronunciar estas palabras.entonces. –Cuando soy bueno. Hay que dar respuesta. Miseria extrema. –¿Cómo es usted? –y ella. detalles. No por esa zona. No solía vagar por la ciudad a esas horas. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. su capacidad de hablar y mirar de frente. Al menos a la vista. no estaba elegido al azar. o de entablar cualquier clase de amistad.. me la paga. sino que lo siguió escuchando con interés. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido. muy bueno. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. Cuando soy malo. –No es aconsejable. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. No tenía padre. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . Quien me la hace. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. No sin compañía. predominaba un cierto buen gusto. ansiosa por descubrir rasgos. y. sí. Soy muy vengativo. limpios. Ella era una profesional. El vestuario. –Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–. pero maltratados. a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea... ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad. sin embargo. resultaba atractiva su firmeza. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor. conocer más.

El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. Es como si ellos no sintieran. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. A unos cincuenta metros giró la cabeza. Igual va a morir. la gente la empujaba. Y sintió decepción. Cedió a un impulso y miró atrás. –Una opinión. Como si fueran autómatas. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". sobre la acera. 104 . Lucho por. tensas. –Una opinión muy poco esperanzadora. El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo. –Decía que: Lucho por confiar. dolorosa.. –Yo también soy muy desconfiada. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó..–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano.. –Lamento no tener ánimos para profundizar.. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. sin sonreír. acercó una de sus manos a la otra. Sigo viviendo solo. Que el hombre que amo morirá. Una. Creía ella caminar por un desierto. yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. Que en esta época un cazador… Ah. aunque. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida. Soy muy desconfiado. rectas. Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". Ella sintió rabia. me marcho. –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida. maniquíes inexpresivos.

Otras veces converso con el locutor. Le he pedido que nos conozcamos. Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. Va a morir. Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. pero vuelve a marcar mi número. –¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia. escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. Una mujer joven.” El desconocido cargaba una mochila. –No importa. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. Tiene dos hijos. –Llamo y a veces leo un poema. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando. Algo que he escrito. Se ha negado. Sé que es importante que sigamos hablándonos. –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. –¿Por qué? –Sencillamente. Ella estaba sorprendida. el de un desconocido. No me importa.Cuando había avanzado unos doscientos metros. Bulto que ella no había advertido. Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. Y hablan a mi apartamento. Se lo he pedido y vuelto a pedir. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. Es madre soltera. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". 105 . O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. El amor duele como una bala de plata. Un mundo que existía sin tocarla. se niega.

–Cáncer. Separándonos. con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. para decirle por primera vez que la amaba. Ella balbuceó otras tres palabras. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad. el tiempo que le queda.. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido. Ella regresó. Uno primero. Sin su mirada de cazador. No desea causar dolor. Cuando giró. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. Aquel día en que. Tiene cáncer. –¿Y el amor de dos? –Eterno. –No necesariamente. Dentro de cada persona. El desconocido sonrió por primera vez y. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo. Es eterno o no. Y ella le tendió su mano derecha. mirándola. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. De pronto se detuvo. le dio la espalda y empezó a alejarse. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones. También ella las había repetido. No desea ser visto deshecho. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti. La vida es sagrada. Y ella se dejó abrazar. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir. de pie. Él ha decidido enfrentar el final solo. Y otro. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera. Tiene cáncer. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. 106 .. Y el desconocido la abrazó. Cuándo aparecerá. Desbordante de vida.

mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 . mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona.Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

inaplazable ante la seducción. ilusiones. imperativa. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. de hacerla nuestra.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia. Su lectura cautiva. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. emocional. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica. subrepticiamente. exhibe. preciso. si se quiere. toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. Don Francisco. al alcance o no de nuestros esfuerzos. con pluma clara y definida. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. abarcar. nos comparte. física y. despierta la sed de seguirla. encontrarnos. fogosa. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. de buscarnos. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. dibuja en cada historia un espejo que. intentar alcanzar aquello que está más allá. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. contagiándose en las miradas. presintiéndose bajo la ropa. 109 . soledades. y la evanescencia luminosa de al encontrar. sin deformidades. deseo. expectativas.

es una obviedad. es admirable cómo está de bien construido el libro. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes.. me ha encantado como era de esperar. de Francisco Garzón Céspedes. Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven. MAGNÍFICO. hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. 110 . Al contrario. Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros).. Quien conoce o ha conocido al que narra. la fluidez de los desenlaces. Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. la fuerza de las situaciones. lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores. sugerido o tácitamente. o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones.

después del goce pleno de una lectura tan intimista. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. En general. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada. las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . como el genial cierre de “La cadena y el colgante”. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. cicatriza la herida. o un sálvame del vacío. las heridas. En lo relatado hasta este momento del libro. En estas narraciones.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. la ‘desgracia’ en el espejo. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma. Sí. grandioso. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. un cuento grandioso. rescátame de la tanta angustia. no bastaron las palabras. de una manera fría y contundente. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. En “Podemos hablar de otras cosas”. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. en el fondo anida la desconfianza. para tales reclamos. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar.

Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . deviene en una dicotomía casi insalvable. del “otro” a la “otra”. Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas. la penetración casi obsesiva. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. el desencuentro a través de encuentros casuales. en el que hacia su culminación. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. Apostar a existir o sobrevivir. son impactantes. he llorado. Debo remarcar que el crecimiento estilístico. de vidrios que dejan. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad. por una razón u otra. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”. no lo logran. y la de desaparecer. Los cuentos no admiten objeciones.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y.

El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. en noviembre. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. en esencia. España. de la pareja en búsqueda del amor). Cuenta. Lo segundo marca el vacío. Es.. volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella.com 113 . Es agudo y visionario. 2013. Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. sea verbo o palabra escrita. 2012. Eduardo Torres Cuevas. 2012. Impregnado de los aconteceres del dolor. el espíritu bisutero. Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades. Dr. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. desde la eternidad labrada. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas.desde las profundidades con sabiduría noble para. / La Habana. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”. Ediciones COMOARTES. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza. 2 Garzón Céspedes. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. Francisco. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. Para ello hay que abrazar o mejor. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. Salomé Guadalupe Ingelmo. construir legítimas inteligencias. Fernando Rodríguez Sosa. 13 de Mayo. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. por el el periodista y crítico Lic. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. Madrid. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador..

de ambivalentes casualidades que. de conjunto. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. porque le queda a uno la sensación. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. de Francisco Garzón Céspedes. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata. en paralelo. una reina. de soslayo. como lector. de súbitas coincidencias. busca crear una dolorosa alegoría. una y otra vez. siempre. incansable114 . a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. de que por debajo. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. aunque en dosis mínimas. dolida más que disfrutada. nunca es de amor. la constante es la misma metamorfosis continuada. pareciera. como si lo que importara es la precisión de la bala. fijo. a veces. acallada. con un lenguaje directo. por el lado. una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). prácticamente una pizca. un alguien. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. por repetida en múltiples variantes. asoma otra historia que no se cuenta. crean. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. razón por la que no se puede dejar de disparar. sin metáforas. no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. insistentemente. siempre. sí. sin adornos. un algo que no se alcanza. lo cual hace pensar que el autor. una y otra vez. con tal representación. otra pieza oculta que. realista. que hace que la historia que viven los personajes. Dispara. hay un alfil que persigue un algo. nunca llega a ser verdaderamente de amor. otra historia sumergida. la misma paradoja. historias donde el blanco asoma. que también se repite. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. parezca urdida más que vivida.

incansablemente. el alfil y las otras piezas. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. el mismo giro sobre un punto.mente. pues nunca va a lograrlo. la cual. pues en esta Odisea contemporánea. una vieja culpa. pues esas historias. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. como si expiaran una culpa. una injusta culpa. se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. una y otra vez. sucede algo parecido. o rozar al menos. dejaría de ser una promesa. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente. una historia parecida. desesperadamente. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. como promete el título) con una bala de plata. aunque en cada historia solo quede el humo. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. como taza que se sirve sobre un platillo. son las máscaras de lo humano. sin nombres. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. a contarlo. para alcanzar. por tanto. porque si esa promesa llegara a resolverse. supuestamente. al parecer. pero que ahí tampoco lo logra. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. o que. pero que. disparan para ocultar su verdadera historia. dará en el blanco en la siguiente historia. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. desde el principio hasta el final. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. el misterio en torno al que da vueltas. sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. funciona como gozne que permite el giro. aunque humanas. en la que el alfil y la pieza de turno. por eso. que es la misma que aquella historia mítica. insistentemente. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. a diferencia de Sísifo: para 115 . el alfil y la otra pieza de turno. a hacerlo desaparecer como misterio. una tangencia humana parecida. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. porque eso equivaldría a matarlo. cuento tras cuento.

imaginar y sentir enseguida desde sí. claramente él. disparan una bala de plata. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita. al parecer. crear nuestros propios rostros para los personajes. porque todavía están condenados al anonimato. se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas. lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. que les duele. Me parece excelente lo que logra el autor. da al que escucha o al que lee. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. que sufren. nos hacen imaginar. del cual. son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. miras. observas. Sus textos son. sólo vemos una sola cara. Tan cierto esto. Los cuentos de El amor es una bala de plata. el hombre. de una gran necesidad de afirmación). que buscan el amor. 116 . El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. lo tienes todo de frente a ti.decir que existen. que si se lee el libro como Cazador de encuentros. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. Y el lenguaje directo. sin adornos. la posibilidad de pensar. y en los que al final no quedan huecos. Es una lectura que deja pensando. Es como un poliedro de múltiples caras. cada uno. como uno de esos cuadros donde ves. y no necesariamente testimoniales). de donde él y el autor tienen la palabra. porque cada cuento continúa y problematiza al otro.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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sin digresiones innecesarias. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ". El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad. como sucede con las relaciones personales en la vida. ".. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender... nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. sentirse apelado o no. Quiero decir.. pero el resultado es enigmático siempre.. como disparadas. El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud. Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas. ". ".. lo que no es habitual. es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 .tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza. hasta que nos enfrentamos a él. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella.se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende. certera desde la voz del narrador.. el deslizamiento del personaje en escena.puede acercarse o alejarse de la escena. ". rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo. No hay previsión. una fotografía del enamoramiento.. la palabra. nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes. El libro respeta nuestra decisión. se puede calcular. cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso. Y son historias reales.tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia.. para imaginar. y se resuelven poco a poco. casi surrealista.. El gesto.descansaron en largas miradas. el amor perdido no deja cicatrices.

Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. o no. de lo esperado. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección. y mi profesión es la de sociólogo. la suma no varía. es una caza a vida o muerte. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción. Soy un escritor. de los tantos que tiene. No se trata pues. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. hay que repasar sus líneas.ambiguas u ofensivas. los espa121 . En suma. de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo. aunque honesta. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. Para captar matices. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios. pero no soy un crítico literario. para saborear cada historia. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente. La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. Pero hay que leerlo y releerlo. un artista oral. con este texto.

Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. mi relación con la gente y el mundo. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. parques. edificios. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. pasaba dos veces. intenso. el protagonista innombrado. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata.cios y los tiempos. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. bares. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera. Espantosamente tangible. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. la del cazador. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. 122 .

son dos obras que. ahora. el alcance. enriquecer. que así se titulan ambos volúmenes. Dos libros de excelencia. de Francisco Garzón Céspedes. 123 . creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos.. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades. de la narrativa escrita por quien. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar. en la contemporaneidad. a imaginar.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata.. uno muy adecuado a un gran libro. estremecer. firmados por un narrador también de excelencia. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que. las esperanzas. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas. a reflexionar. los sueños. la permanencia. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar. Así lo ha demostrado. ante la primera lectura. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover. también. Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. con un estilo muy personal y un gran título. Mas. Sus cuentos son sugerentes y profundos. la trascendencia. con tesonera maestría. estricto. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. al ser humano y su mundo. Dos nuevos libros testimonian. es un libro maduro y madurado.

ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. el vacío y la incomprensión no son males incurables. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto. Son estos escritores. 124 . y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. algo fuera de moda. sólo para cursis. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales. los que nos llegan más hondo. Por ellos sabemos que la soledad. salvo excepciones. El futuro de la especie humana. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico. aunque con mucho talento. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes. los que hablan del amor desde el amor. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. Eso cambió. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo. sino también para el cuerpo. el amor volvió a estar de moda. no sólo para el alma y la psiquis. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos. el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. en mayor o menor grado. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez. Pero. De unos años acá. la tristeza.

Misterios que nos acompañan. en busca de sí mismos y. más creadores. para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. hasta Israel o Grecia. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir. Desde el antiguo Egipto. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. como toda gran obra hecha con honestidad. sino exhibiéndolos como son. según se desarrollen los hechos. con sus virtudes y defectos. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. Desde un pequeño espacio en Venezuela. como siempre han servido. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. respectivamente. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. así. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. a la par. simultáneamente.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. El amor es una bala de plata. titulados. Cazador de encuentros y. indistintamente al amor o al desamor. 125 . como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. que aún resuenan en la memoria de la humanidad. han surgido los mitos más hermosos. a la literatura amorosa de todos los tiempos. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa.

Otros. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor. sus desamores. sus intenciones difusas. Francisco Garzón Céspedes. Uno de los cuentos de este libro. “El espacio del amor posible”. No obstante. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. Pero todos responden a los matices de este misterio. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. cómo el mito griego de Orfeo. ocho extremidades y dos sexos. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. buscando. explicaba el dramaturgo griego. que mutan con cada pensamiento. la invita a tomar un café. como bien lo define la contratapa del libro. En cada historia. Algunos con finales felices. satisfechos con: cuatro ojos. dos bocas. descienden hasta el Hades. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. San José o La Habana. cuatro orejas. Por ello. y las extrañezas que causa este misterio. cazando.Precisamente. Madrid. como aquellos antiguos. dependiendo de quién lo lee. que partieron de los enigmas para crear historias. como la diosa reina egipcia Isis. 126 . vencen a la muerte. provocando encuentros. por culpa del orgullo de estos andróginos. sin un acercamiento previo. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. En él. cada uno está en una búsqueda constante. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. Algunos. otros no. ambos se desnudan para mostrar sus miedos. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. son encuentros en búsqueda de. este libro es eso: una cacería de encuentros. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Precisamente. es una exhibición de esos matices. los seres humanos estábamos completos. En ese espacio que parece un día. Todas las narraciones. En uno de los primeros diálogos. o una eternidad. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y.

Nunca soy puntual. como una fuente inagotable. Desde un realismo crítico. directo.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. 127 . de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor. como lo califica el mismo autor. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo. así. como una bala que alcanza al lector. aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. el próximo fin de semana. Hacia el final. como lo hizo Kohelet. en el instante menos pensado. mi piso ya estará en orden. suelo tardar como mínimo media hora. como una necesidad que nos cita a diario. Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. También para los días festivos. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. Alejándolo. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes. como un misterio humano. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. –De lunes a viernes me reduzco. del cliché. –He pensado que. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. Con un lenguaje no rebuscado.

dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. Quizá sería más apropiado decir los amores. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. con el que se inició– ofrece. El amor es una bala de plata. pero como Francisco. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. adquiere una dimensión distinta. si leída como novela. que también presentamos hoy. Ya que esta antología. nos da la clave final del argumento. al elemento común que los une. formalmente. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. (…) 128 . Para empezar. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. Es por tanto. Aunque sólo la mirada global a todos ellos. que pueden ser concebidos como relatos independientes. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor. esta obra. es decir unidades. muy original en cuanto a su estructura. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. su creador. ha demostrado.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros. Pero incluso si leídos como una novela. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. puede ser considerado.

desde 129 . con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. uno que. lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. en algo macro. con dos títulos (los citados). se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. unas que como tales han existido. varios en revistas especializadas.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro).(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. existen y existirán. con ligeras variantes. o con alteraciones mínimas. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. en un Sistema Modular de Creación. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. permita el ser modulado en mucho.

permite. condecorado gubernamentalmente. 2013). de un hecho aislado. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. desde su Sistema Modular. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. y con las modulaciones que ya ha diseñado. porque. un hombre prestigioso. ha hecho más. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. 130 . con premios nacionales e internacionales y de la crítica. Francisco Garzón Céspedes. Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas.luego. Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá. se puede leer en un género y releer en el otro).

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

y el otro respondió que resultaba evidente. a unas ocho manzanas. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. le preguntó si era extranjero. 132 . quizás podría llevárselo a la cama. y. no de inmediato. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. hay varios bancos. hacían que se asemejase a una estatua que.. de una belleza cincelada. pensó él. Si te molesto. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. Yo te acompaño. subrayando para sí lo de la juventud. tomar algo. puedo desaparecer.. "Un extranjero joven". necesito comprar algunos dólares. situándose a la par. él acababa de hacer el amor. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. pero sí muy pronto. casi en la esquina. –Es lejos. había echado a andar. le indicó que lo esperaría fuera. De repente. él abrió la puerta para que el otro pasara. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. mirándolo a él como si no lo mirara. como algunas. hay uno. –Te invito a tomar un café o un té. Un doctorado en ingeniería. –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. En ese momento. Voy a un banco. –No hay problema. Esa mañana.El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse. –En la zona comercial. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. –el otro dudó–. Cuando llegaron a la oficina bancaria. sus pisadas estaban resonando justo delante de él.. Deseaba inspirarle la mayor confianza.. antes de cruzar la calle. con un ademán. impulsados por la luz verde de un semáforo. –Estaría bien.

No lo he hecho y no lo hago. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café. El sexo reducido a un contrato.. Se sentaron en una cafetería.. –Yo pago mis estudios. de más de diez años. Mañana termino la tesis.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. los había observado. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. ya que no amor. Él no alcanzó a contener su alivio. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. también cerca de las cuatro décadas como él. Quizás el otro hombre. a la salida de la oficina bancaria. A estas alturas todo el dinero se acabó. Que su acompañante se invitara a un desayuno. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. otro hombre. dentro de una cuenta que él pagaría. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. al tropezarlos a la puerta de un banco. Ni siquiera una mutua pasión. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. Es. creyó que él le pagaba al joven por sexo. –Aparentas menos. 133 . triste. Unos minutos antes. o por la diferencia de edades.

Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. ¿nos citamos para dentro de tres días. adoptando lo inescrutable del otro. el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". Nunca se tocaron. –Estás muy seguro de que ando en "esto". Cuando él le clavaba la vista. El otro nunca preguntó acerca de él. 134 . bajaba la cabeza. los obligó a una pausa. Él echó una ojeada a las otras mesas.–Eso ya lo dijiste. en algún punto de la cafetería. de su mármol negro azuloso. en la mañana. –Cierto. Desde que se sentaron. con lo pedido. –¿Dónde? –A unas manzanas. Te oí. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. Si no andas en "esto". minuciosa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. alguien. pero no lo expresó con palabras–. hace una semana que no veo a mi novio. –He preguntado con claridad. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. ¿Qué negocios? El camarero. Previo al bocado inicial. Una ojeada lenta. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. –¿Alquilas? –Un piso. los observaba. –Tú me oíste. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. pensó él. dentro de su ausencia de matices.

tan rápido. De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. y que a muchos de los rubios. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro. –Desearía viajar mañana. –No respondiste a mi propuesta.. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. me invitó a colaborar.–En absoluto. Acordaron la hora exacta. racistas probablemente. 135 . Él se detestó por estas consideraciones. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle.. en el país. los negros los enloquecían. –Es improbable que. le gustaban los rubios. –Nada más y nada menos. –¿Entonces? –Alemán. como de pasada. viajaré por un período a Suiza. cinco minutos menos de los quince habituales. –¿Y tú? –No es tan. En unos meses. un susurro le recordó que a muchos de los negros. Al despedirse se estrecharon las manos. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. pero eligió no darse por enterado. hasta que lo cortó. los negros tenían fama de una temperatura más alta. en la ciudad. desviando los ojos hacia la calle. Redactar la tesis me agotó. él lo tuvo en mente.. No sé si permaneceré aquí. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. No sé si me marcharé a mi país. Un equipo de ingenieros.. –Diez minutos de margen para los dos. –¿Por medio de tu novio? –No. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. además. –Viaja después de que nos citemos...

No supo cómo negarse. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas. y. Serán cinco o seis minutos en un taxi. Transcurridos los tres días. dentro. él planeó como alternativa visitar un museo. El otro vino vestido deportivamente. Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. el novio del otro. y presintiendo que. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. En un barrio próximo. por ejemplo. el otro insistió en desayunar. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. llave de la habitación en mano. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. pagó la habitación. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido. 136 . –¿Dónde me llevas? –subrayó él. sonriendo burlonamente. Ante la duda reservó un hotel. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. erecto. un sobre grande. con ropa recién estrenada. –No sé.. Frente al hotel. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. No he traído el coche. él pagó el taxi. Y. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. A él la propuesta lo inquietó. pagaría él la cuenta del desayuno. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Llevaba en una mano. Yo me bajo y regreso en unos segundos. Él vestía de ejecutivo.. Cogieron un taxi y fueron. sin mayores peligros. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. también.Él lo contempló alejarse. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. El otro fue puntual. amarillo.

otra vez cara a cara y con los desayunos delante. fue: "Eso se nota. para. Inmóviles. No soy de los que modelan para la televisión. A ratos es un mundo muy difícil. y se imaginó la escena cuando subieran. –Soy modelo. y no le gustó lo que imaginaba. Desde que era un niño en mi país. En el restaurante. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. para la contemplación. Aunque no soy de los que más ganan." –No soy de los más codiciados. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. Por lo que él leyó. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. Impasibles. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. Un mundo para la exhibición. por su ropa y por más. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. Él no habló de la tesis. –él quiso decir: "la adquisición". –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. De este lado del mar son mayores las 137 .–El desayuno. su tesis de doctorado.. sentados. en la habitación alquilada e impersonal. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. el otro extrajo del sobre amarillo. –Sí. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. pero estas dos palabras las calló. Lo pareces –repitió. una tesis muy bien redactada..

–Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Y olvidar la cuenta. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No.. Ya no soy precisamente un joven. los dos. El silencio duró un minuto.posibilidades. controlados.. Hay algo que no he dicho. aunque la voz se le tensó–. el otro escuchaba sin mover un músculo. Controla mis movimientos como una araña. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Ganó varios campeonatos de esgrima. Me puedo levantar. ¿Los pagarías? Eso me pregunto.. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". para que seas tú quien pague los desayunos. aunque de manera distinta. Llevo con mi novio unos tres meses. sí. Y no me conoces. Aunque no es tan guapo. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. –Si no andas en "esto". Como pisar un territorio minado. 138 . Cuando salíamos todos lo miraban. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. También es alemán. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco.. es muy posesivo. Lo de los alemanes. Marcharme. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis. ¿es una especialidad? –Y. Claro que. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera.. Lo que sí. pero soy atractivo. y ni siquiera porque eres atractivo. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. Tiene mucho talento. tan deslumbrante.. Mi novio anterior a éste era guapísimo. Sé que soy atractivo.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

de raza negra. teatro. treintaitantos años de edad.) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería.. y son de principios de los años noventa del Siglo XX. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. UNO: (Con vivacidad. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa. Un doctorado en ingeniería. ÉL // ELLA. ÉL // ÉL. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI). DOS. 2012.) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. Ediciones COMOARTES. Olvidemos los cisnes. Personaje UNO. (Pausa. presentado en el año 2013. Colección “Garzón Céspedes” 3.) Estudio acá desde hace dos años. Una rareza.. ELLA // ELLA. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión. y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes. Por la mañana en una cafetería.) Yo pago mis estudios. Esta versión corregida es la más reciente. pero no el laberinto. 3 142 .) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. una pareja para toda la vida. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa.. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor. texto narrativo.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto.¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. (De modo incisivo. narrativa. España. DOS: (En neutro. en México D. podrán levantarse y volver a sentarse o no. DOS (ÉL. ELLA). como modulaciones de una misma historia original. desplazarse. (Pausa. Madrid. intención que mantendrá casi todo el tiempo. hablan mientras comen y beben en una mesa. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi. de raza blanca. veintitrés años. Entre hoy y mañana termino la tesis. F. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles.

UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios.negación corporal. con premura y explicándose. laberínticos.) Aparentas menos. DOS: (Sin emoción alguna repite. A estas alturas todo el dinero se acabó.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios.. Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto. UNO: (Desde la decisión de averiguar. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo. ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto. UNO: (Dudando. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. ya que no amor.) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad.. No lo he hecho. UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste.) ¿Qué? 143 . Y no lo hago. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan. intercambio de números? Olvídalo. UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse. UNO: (Con cierta urgencia. La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. Y adelantos sobre negocios.) No necesito contratar sexo.) Ya que no amor. UNO: (Con alivio.

UNO: No creo que sea un juego superficial. hace una semana no veo a mi pareja. O una manera de… (Pausa. No sé si permaneceré aquí. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. DOS: Cierto: Te escuché. ¿nos citamos para dentro de tres días.) Nada más y nada menos. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. A punto de decir “de comer gratis". 144 .) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. me invitó a colaborar. en la ciudad.. ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa. Un equipo de ingenieros. en la mañana a esta hora. Y he visto… sí. UNO: No respondiste a mi propuesta. he visto esa película.. Redactar la tesis me agotó. UNO: No lo sabes: Es el título de una película. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No. Locura de amor. En unos meses viajaré por un período a Suiza.UNO: Tú me oíste.. (Pausa.) Si no andas en "esto". UNO: (Con ironía. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis.) ¿Y tú? DOS: No es tan. Radican en Ginebra.. DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. pensándoselo no lo ha dicho. en el país. UNO: (Con extrañeza. UNO: He preguntado con claridad. DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto". UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros.) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí. No sé si me marcharé a mi país.

Tres días después. UNO: Si no hay otro remedio.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje. Como si corroborara lo de la condición de estatua. Sentados a la inversa.) Elegí un hotel… “decente”. hablan mientras beben café.) Primero te has empeñado en tomar café.) Tienes una gran belleza. sin riesgos.) 145 . (Como si esto no le gustara. podrán levantarse y. para la contemplación. (Silencio. De hoy a tres días.) Viaja después de que nos citemos. El mar no se secará mientras tanto. Pasemos en el taxi por donde está el piso.) Lo pareces.. nuevamente de mañana. Yo me bajo y regreso en unos segundos. y ahora… (Pausa. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje. (Ha ido a decir: “para la adquisición". pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. Serán cinco o seis minutos en un taxi. De las que decoran este desierto laberíntico. (Saca la cartera para pagar la cuenta. DOS: Soy modelo. (Pausa. DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje. Ni la arena será dispersada.) Penumbra.) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. No he traído el coche.. Un mundo para la exhibición. (Pausa. UNO: (De modo informativo. en la misma cafetería. para. ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. UNO: Impasibles.) Pareces modelo... DOS: Olvidé desconectar el calentador. UNO: Diez minutos de margen para los dos. Inmóviles. cinco minutos menos de los quince habituales.

sí. Tiene mucho talento.. De las más envidiadas. Lo que sí.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla.) Llevo con mi pareja unos tres meses. Controla mis movimientos como una araña. Penumbra. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No.. Aunque no es tan… deslumbrante. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. en la cafetería del hotel. ¿es una especialidad? (Pausa. Aunque no soy de quienes más ganan. Sentados como la primera vez. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías. (Pausa. Claro que. ya modelaba. Como pisar un territorio minado.) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas. podrán levantarse y. En mi país.. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas. entonces. A ratos “un mundo muy difícil”..DOS: Sí: Un mundo. Cuando salíamos todos le miraban. También es de Alemania. No soy de quienes modelan para la televisión. Lo de los seres nacidos en Alemania. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. Mi pareja anterior a ésta era guapísima. Ese mismo día. aún de mañana. Estoy lejos de la belleza. es una persona muy posesiva. Las cámaras son los detonadores. hablan mientras comen y beben. Ganó varios campeonatos de esgrima. UNO: (Sin alterarse.

) Sé que tengo atractivo. Porque me miraste. y ni siquiera porque eres una persona atractiva. Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí.el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. pero sí atractivo.. aunque con evidente tensión en la voz. aunque con tensión creciente. para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos. Ya no tengo precisamente juventud. En situaciones de desventaja todo me importa poco.) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa. quizás no salvable. Marcharme de esta mesa. Me puedo levantar de esta silla. (Pausa. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 . UNO: Si no andas en "esto". UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero.) Hay algo que no he dicho.. A hurtadillas. y de terminar con esa relación de amor. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. (Permanentemente sin gritar. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. Una relación de amor en suspenso. ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto". Y olvidar la cuenta...? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano.) No te he dicho que tengo una relación. Una relación rota. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. No te he dicho que venía de acostarme. cuando me miraste en la acera. Y no me conoces. Como si no me miraras.

hacia el espacio vacío. muestran. Son… son enemigas. dentro de unos años. sino a otros seres. además del dinero. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar.DOS: No me dejo. Y tienes que proyectar frescura. Ellos asoman las narices a la una del mediodía.) UNO no ve cómo se va. el tiempo. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. como quien saca la cabeza a flote. Modelar es. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos. Hasta la amargura. DOS: ¡Ah. UNO: (De modo explicativo. Se ensaya hasta el cansancio. DOS: Subamos a la habitación. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas. molesto. entusiasmo. por aquella perfección de estatua.) El amor no interesa a las estatuas. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. todo lo sucedido. Apagón. Porque no los perderé.. DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas. UNO: No me voy a acostar contigo.. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. 148 . Y. Lo analizaré y aprenderé de ello. evidencian el engaño.) No entiendes. Silencio. muy pronto.. Hasta la desilusión. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa. Puedo perder. la lección! Te agradezco la lección.) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta. compartiré las conclusiones. Te citan a las nueve de la mañana. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. A nadie le importas de verdad. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto". no a las estatuas. se queda con la vista al frente. (Se marcha sin volver la vista atrás. DOS: (Con rabia. Se inclina sobre la mesa y..

62 Perdona. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 71 149 .ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 21 La cadena y el colgante. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira. mi reina. 56 Caminaba en búsqueda. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante. 11 Girasoles sobre la piel. 51 Un aire de inocencia. 41 Podemos hablar de otras cosas. 76 El espacio del amor posible. 83 Gracias por ti. 37 Capítulo VI: Con una certeza. 62 Capítulo XI: Perdona. 71 Una presa al alcance de la mirada.com. 47 Capítulo VIII: Toda la escena. 33 Un mismo pedazo de arena. 47 Toda la escena. 11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia. 37 Con una certeza. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena. mi reina. 26 La línea entre la verdad y la mentira. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote.

121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia). impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector. 108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). magnífico. 99 · Opiniones / Testimonios. intenso Clara Pereda Lagartos (España).Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). 83 Capítulo XIV: Gracias por ti. 107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo. 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica). 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia).

El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica).com (México). 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España). 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba. Armando José Sequera (Venezuela). 140 151 . 130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?. 122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad. Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes. 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin.

152 .

2010). el niño más travieso (textos. 2015). artista oral. literatura para niños y jóvenes. este libro de modulaciones por más de dos décadas. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. 2001). 1996). Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. en árabe. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. entre más especializaciones. La pasión de contarlo todo (Adagio. Normales los sobrevivientes (Matanzas. Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. teatro. casi testimonial. de oralidad artística. Con doble nacionalidad reside en Madrid. Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. 1978). Cupido Juglar. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. 2013). en varias profesiones y ámbitos. El humor de la manzana (COMOARTES. del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. Licenciado en periodismo. Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. condecorado gubernamentalmente. Ha cincelado. a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. periodismo… en tres continentes. por medio de un realismo crítico. y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. encuentros teóricos y docentes.Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. poeta y narrador. Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas.. del todo inolvidables.. 1995). un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría. 2013). y Ministerio de Cultura de Egipto. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). 1980). Investigador y teórico de la oralidad. Cuentos para un mordisco (OEYDM. 153 . 2006). 1991. 1985). a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966).

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