SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. impreso. España. 2006). y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios. 2013). CNCC / MINCULT. Dramaturgia Modular. Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. además suma la modulación. Teoría y Técnica. Cuba. en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. impreso. primera digital en 2013). tras selección por un Jurado. 2015). Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. con éxito de público y crítica). digital. 2010). México. impreso. y. entre mucho más. Cuba. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes. impreso. Argentina. 1984)… 7 . 2015). y. Dramaturgia Modular. el 24 de Noviembre de 2015. impreso. España. La pasión de contarlo todo (Adagio. Sala Berlanga / SGAE. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema.(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. digital. Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. 2000). pueden leerse. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. Venezuela. como si fuera poco.

El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido. y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes. otras de Él y Él. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición. es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. permita el ser modulado en mucho. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. y otras de Ella y Ella). incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. uno que. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. en un Sistema Modular de Creación. existen y existirán– en algo macro. sino que de hecho. todas existen a la par como historias de Él y Él. diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). varios en revistas especializadas. con ligeras variantes. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. en cuanto a lo narrativo. Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. o con alteraciones mínimas. ya registrados legalmente.

de un hecho aislado. permite. aporten a lectores. porque. de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. desde luego. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. dentro de la ética y de su propia estética. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. condecorado gubernamentalmente. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. sino en forma. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí).vinieron revertidos a novela. Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias. Garzón Céspedes autorizó. Francisco Garzón Céspedes. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. un hombre prestigioso. se puede leer en un género y releer en el otro). desde su Sistema Modular. ha hecho más. con dos títulos (los citados). autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. cultura y sociedad todo lo más posible. con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. como un modo de que este 9 . para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Por lo que están en el derecho de hacer lo que.000 direcciones. y con las modulaciones que ya ha diseñado. consideren valioso. tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo.

Italia. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. Colombia. Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura. escritora. ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular.lengua@gmail. deja caer. Chile.lengua@gmail. Cuba. que lo es desde ya.libro fuera más útil y dado que. además de las significaciones temáticas. dramaturga. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores. orientalista y profesora. que además de que será enviada igual de masivamente. ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". de la Dra. España. Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital.com 10 . agotada su edición impresa. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica. a lenguajes. España. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. y del que. artistas y críticos de Argentina. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. Costa Rica. donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. sin costo. ensayista. presumiblemente ha declarado a la prensa. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. 2015). E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo.

y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”. 11 .Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”.

Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. tomar algo. de una belleza cincelada.. –Estaría bien. él acababa de 12 .. –No hay problema. En ese momento. a unas ocho manzanas. hacían que se asemejase a una estatua que. y. quizás podría llevársela a la cama. él abrió la puerta para que ella pasara. y ella respondió que resultaba evidente. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. pensó él. –En la zona comercial. no de inmediato. mirándolo como si no lo mirara. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados. Yo te acompaño. pero sí muy pronto. "Una extranjera joven". Voy a un banco. Deseaba inspirarle la mayor confianza. puedo desaparecer. necesito comprar algunos dólares.. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. le indicó que la esperaría fuera. casi en la esquina.. –ella dudó–. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. como algunas. subrayando para sí lo de la juventud. había echado a andar. hay uno. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. Si te molesto. Esa mañana. impulsados por la luz verde de un semáforo. Cuando llegaron a la oficina bancaria. le preguntó si era extranjera. De repente. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. situándose a la par. ella pareció materializarse. antes de cruzar la calle. –Te invito a tomar un café o un té. –Es lejos. hay varios bancos. con un ademán.

El sexo reducido a un contrato. Mañana termino la tesis. Un doctorado en ingeniería. los había observado. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro.. Se sentaron en una cafetería. –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. Ni siquiera una mutua pasión. de más de diez años. Quizás el otro hombre. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera. o por la diferencia de edades. A estas alturas todo el dinero se acabó. triste. Es. también cerca de las cuatro décadas como él. añadió con premura–: No necesito contratar sexo.hacer el amor. ya que no amor. Unos minutos antes. a la salida de la oficina bancaria. al tropezarlos a la puerta de un banco. otro hombre. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. No lo he hecho y no lo hago. –Yo pago mis estudios. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. En la cafetería ella pidió mucho más que un café. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso. 13 . –Aparentas menos. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. dentro de una cuenta que él pagaría. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años.. Él no alcanzó a contener su alivio. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre.

–¿Alquilas? –Un piso. ¿Qué negocios? El camarero. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. adoptando lo inescrutable de ella. minuciosa. dentro de su ausencia de matices. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. –Tú me oíste. Desde que se sentaron. Él echó una ojeada a las otras mesas. los observaba. pero no lo expresó con palabras–. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. Te oí. en algún punto de la cafetería. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". con lo pedido. ese alguien bajaba la cabeza. –He preguntado con claridad. alguien. Previo al bocado inicial. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. 14 . –Eso ya lo dijiste. Nunca se tocaron. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. –¿Dónde? –A unas manzanas. los obligó a una pausa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. –Estás muy seguro de que ando en "esto". preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. de su mármol negro azuloso. Ella nunca preguntó acerca de él. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. –Cierto. Una ojeada lenta.–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. pensó él. Cuando él le clavaba la vista. la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo.

hasta que la joven lo cortó. –Nada más y nada menos. como de pasada. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. Un equipo de ingenieros.. –En absoluto. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. ¿nos citamos para dentro de tres días. le gustaban los rubios..Si no andas en "esto". –Es improbable que. racistas probablemente. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. en la mañana. y que a muchos de los rubios.. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. viajaré por un período a Suiza. Él se detestó por estas consideraciones. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. desviando los ojos hacia la calle. –No respondiste a mi propuesta. –¿Y tú? –No es tan. Redactar la tesis me agotó. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 . hace una semana que no veo a mi novio. en la ciudad. en el país. –Desearía viajar mañana. –¿Por medio de tu novio? –No. No sé si me marcharé a mi país. –¿Entonces? –Alemán. pero eligió no darse por enterado. tan rápido.. un susurro le recordó que a muchas de las negras.. –Viaja después de que nos citemos. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella. En unos meses. No sé si permaneceré aquí.. además. me invitó a colaborar. las negras los enloquecían. las negras tenían fama de una temperatura más alta. él lo tuvo en mente.

dentro. Él vestía de ejecutivo. No supo cómo negarse. Y. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. Transcurridos los tres días. Yo me bajo y regreso en unos segundos. sin mayores peligros. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. Cogieron un taxi y fueron. Al despedirse se estrecharon las manos. Acordaron la hora exacta. erecta. Serán cinco o seis minutos en un taxi. y. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. un sobre grande. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. ella 16 . Él la contempló alejarse. No he traído el coche. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. A él la propuesta lo inquietó. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. Ella vino vestida deportivamente.tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. pero con ropa recién estrenada. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. pagó la habitación. –Diez minutos de margen para los dos. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. él pagó el taxi. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. Ante la duda reservó un hotel. amarillo. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. Ella fue puntual. Frente al hotel. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. él planeó como alternativa visitar un museo. Llevaba en una mano. En un barrio próximo. por ejemplo. cinco minutos menos de los quince habituales. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. el novio de ella. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita.

. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. una tesis muy bien redactada. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. y se imaginó la escena cuando subieran. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. en la habitación alquilada e impersonal. por su ropa y por más. 17 . y no le gustó lo que imaginaba. Por lo que él leyó. ella extrajo del sobre amarillo. también. Impasibles.." –No soy de las más codiciadas. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. Lo pareces –repitió. pero estas dos palabras las calló. En el restaurante. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella. –Soy modelo. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. Él no habló de la tesis. para. sonriendo burlonamente. y presintiendo que. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–.. A ratos es un mundo muy difícil. No soy de las que modelan para la televisión.insistió en desayunar. Aunque no soy de las que más ganan. para la contemplación. –No sé. fue: "Eso se nota. –El desayuno. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. sentados. Un mundo para la exhibición. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante. pagaría él la cuenta del desayuno. –él quiso decir: "la adquisición".. su tesis de doctorado. Inmóviles. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. llave de la habitación en mano. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –Sí.

Y olvidar la cuenta. para que seas tú quien pague los desayunos. sí. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Me puedo levantar. Desde que era una niña en mi país. tan deslumbrante. Controla mis movimientos como una araña. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. Aunque no es tan guapo.. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. Llevo con mi novio unos tres meses. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. es muy posesivo. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Como pisar un territorio minado. Mi novio anterior a éste era guapísimo.. Y no me conoces. o porque eres tan 18 . ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. Marcharme. Claro que. Cuando salíamos todos lo miraban. Ya no soy precisamente un joven. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo.. Lo de los alemanes. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". De este lado del mar son mayores las posibilidades. pero soy atractivo. El silencio duró un minuto. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. También es alemán. Lo que sí. aunque la voz se le tensó–.. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. sin dejar un espacio para que ella le respondiera. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. Ganó varios campeonatos de esgrima.–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. –Si no andas en "esto". agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. ¿es una especialidad? –Y. Sé que soy atractivo. y ni siquiera porque eres atractiva. Tiene mucho talento.

No te he dicho que tengo una relación con otra persona. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. y de terminar con esa relación de amor. entusiasmo. molesto.... evidencian el engaño.. Una relación de amor en suspenso. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas.inteligente como demuestra tu tesis. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. Hay algo que no he dicho. A hurtadillas.. ella escuchaba sin mover un músculo. Una relación rota. Porque me miraste. Se ensaya hasta el cansancio. –¡Eso es otra cosa! Pero. aunque de manera distinta. cuando me miraste en la acera. controlados. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente.. Te citan a las nueve de la mañana. Hasta la desilusión. Son como enemigas.. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. Hasta la amargura. A nadie le importas de verdad. los dos. Como si no me miraras..? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 . ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio". Modelar es. quizás no salvable. Y tienes que proyectar frescura. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.

Él devolvió la llave al empleado del hotel. La joven lo alcanzó en la puerta de salida. Lo analizaré y aprenderé de ello. Como perdida. Regresó a la mesa a buscarla. Porque no los perderé. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. El amor no interesa a las estatuas. sino a otros seres. nuevamente. no deseó contemplar cómo la muchedumbre. Y entonces.. sin rumbo fijo. cuando ella se incorporó. por la calle. Pensó que. le propuso: –Vayamos al ascensor. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel. compartiré las conclusiones. –No entiendes. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. y pagó los desayunos. y que había comido sin tener hambre.. caminó hasta la caja. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. Los reordenaré. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. Él no giró para ver cómo ella se alejaba." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa. además del dinero. dejando 20 . perdiéndose también entre la multitud. todo lo sucedido.. Cuando él apresuró el paso. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta.. Compartiré esta historia. el tiempo. y. dentro de unos años. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. Puedo perder." "Estás demasiado seguro de que. como si fuera y no fuera la misma. desde detrás.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto". –No me voy a acostar contigo. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en. ruidosa e indetenible. tras las huellas de él. se la tragaba hasta desaparecerla. Él siguió caminando. Ella fue. Subamos a la habitación. estaba pagando. Él se levantó. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Ella. no a las estatuas. sí. dio media vuelta para perderse entre la multitud. Como necesitada.

crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse. Como quien saca la cabeza a flote. 21 .

a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. ni siquiera el de llamarse. Cruzó a un costado de las cuatro.Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. y se dirigió al museo enclavado en el parque. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. Una era morena. Él bajó de un taxi. hasta quedar desnudos y exhaustos. La morena nuevamente aceptó. Como se sentían desamparados. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. la invitó a un café y la morena aceptó. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. Unas semanas atrás. La otra. a la sombra de los árboles. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. habían aceptado el desafío de una caminata. cada cual había roto su relación de pareja. explicando que trabajaba muy cerca. en una callejuela del Centro. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. de pelo corto. 22 . Sin más preámbulos. por lo que le explicó dónde se habían visto. detenidamente. Con la morena. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. se les olvidó decir sus nombres. él se tropezó una mañana. Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. de unos veintitantos años. Al mirarse a los ojos. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. Con la vergüenza. Al terminar de hacer el amor. Las otras dos le gustaron. de mediana estatura. de cualquier modo. alta. piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. mucho. también avergonzados y confundidos. Con anterioridad. unos cuantos menos que los que él había cumplido. Todas jóvenes. Las miró una a una. rubia. A dos las olvidó desde ese momento.

Él le respondió. no se atrevía a revocar aquella decisión. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. Las consignas. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. los letreros..!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". si no podía mudarse de un día para otro. La próxima ocasión en que estuvieron a solas. Ella confesó que se acordaba. Y la madre.Con la rubia también se reencontró. el calor humano de tantos hombros tocándose. Ella. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana. le dijo que recordaba haberla visto. A él no se le endureció. Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. Deseaba conocerla a fondo. habitaba pared 23 . no. residía con su madre en un chalet de las afueras. Fue la plenitud. él adoptó medidas para no fallar. con hijos. Y comenzó para él la locura. de inmediato. y eso lo sedujo tanto como su belleza. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. sin teléfono.. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. después de pasear juntos. a pesar de las presiones de sus hijas. y. De los girasoles brotaban palabras. Un anochecer. ya desnudos. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. la esperanza de la denuncia. y aunque. La única hermana de ella. casada. no. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia. ella le decía: "¡No. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. asegurándose en el proceso de que era “sí”. probó a continuar. muerto el esposo. En que ella compartiera el aliento del piso. a las dos semanas. cuyo padre había muerto. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre. Se presentaron.

ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. 24 . Ella no apareció. Su amigo lo invitó a desayunar. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme. Fue decenas de veces al balcón. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre. escribir cartas. Y las propiedades de una anciana duermen en casa. Trató de leer. Una propiedad en exclusiva. Una espera tensa. Él no alcanzaba a creerlo. Y le explicó que estaba al borde del precipicio.. ver televisión. enloquecedora. Preparó la cena. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles. Ni una sola noche duermen en otro sitio. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle.. ni avisó. Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien.. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. Hasta que. A las cinco de la mañana.. Un hombre de unos setenta años. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada. estoy acostumbrado a convivir. Mi madre enviudó recientemente.. y él no probó ni un bocado.. Advertido que en circunstancias como ésas. Me vas a perder. Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias.por medio. no cumpliera. él enloquecía. dolorosa. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años. un viernes.. habituado a despertarse a esa hora. como si la cuerda no se le acabara. Por este motivo.. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera.. a quien amaba y que lo amaba. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor.. oír música. Yo lo necesito.. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. él llamó por teléfono a un amigo. Pasó la hora fijada. Y él. E insistió en que no se demorara. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría.. la cena se enfrío. Dormir en otro lugar es tu derecho. Recibió despierto la madrugada. a dormir acompañado. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida.

Él relató los sucesos al anciano. –No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. lo obligó a tomar el café con leche. Que comprendas. Cuando aún cenaban.. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. Cuando el anciano opinó. Los relató con vehemencia y angustia. –Está la cena de anoche –señaló él–. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso. sonó el teléfono. El anciano lo escuchó con interés. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. No me quedaré a dormir. Se disculpó. Esa noche. y susurró: –Yo te amo. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. No hay problema. –No te preocupes. de un salto. vestido de calle. Con euforia. ni restó importancia a los hechos. Con fiereza. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera.El anciano. al mediodía.. Hicieron el amor. completamente desnuda. y no le aconsejó paciencia.. Una ternura triste. Él. Ella habló por teléfono. la vida se empobrece. Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso.. Regresa a tu piso y duerme. Ella lo miró. tan temprano. no habría casi clientes. lo agarró: 25 . después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. a comer tostadas. Ella dudó unos segundos. ella llegó temprano. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. Después toma una decisión. Procura que sea una decisión definitiva. Lo hicieron. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. –No te preocupes más. se levantó. Podemos calentarla. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo. desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba. con tres girasoles que colocó al lado de la cama.

Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo. Hasta muy pronto.. Ya en la cama con la otra. él se levantó. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–. con ira–. Te recojo abajo.. la morena de aquel mediodía. Formidable que te quedes a dormir. Ella no dijo una sola palabra. El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos. Te espero en media hora. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. ocuparme de cambiar las sábanas. Te dije que yo estaría libre. 26 . Estaremos de fiesta. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina.. Lo hago para que no puedas perdonármelo. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos.. Una que se quedará a dormir. sin dañarlos. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre. Y para que si intentas perdonármelo. Se puso la ropa. en la parada de autobuses.–Sí. Lo hago para que no me lo perdones. desterrados dentro de la basura... tirar los girasoles. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos. No lo tocó. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo. yo no pueda admitir que me lo perdones. Hoy. No lo miró a los ojos.

No los he tocado –afirmó ella. Él estaba semidesnudo y descalzo. Ella estaba de nuevo vestida. ni reloj. Son un recuerdo.. Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. Y que otras manos me lo trajeran.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. No es por el valor. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción. o una copa del mundo. en medio de una fría y solitaria madrugada. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. los guardarías en alguna gaveta. mano en alto. abrochada abajo. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla. No se habían dicho sus nombres. Los dejo allí. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. la del pasillo. Una prueba de amistad. bien a la vista. llegaría la mañana. 27 . –Lo cierto es que no me los mostraste. –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. Parecías exhibir la cabeza de un león. Él. De un instante a otro. de calle y de noche. Es lo único que uso. Los exhibiste. como si fueran un trofeo. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. Te los mostré. Ni es siquiera por la perfección del colgante.. –Ese colgante fue pensado para mí. o un corazón sangrante. Me gusta tenerlos a la mano. había hablado de una manera impersonal. por unas manos amigas. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. se cubría con una camisa grande. al desnudarnos. dispuesta a marcharse. En otro país. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos. desde sus años. tres horas atrás. No tengo ni anillos.

sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. Tienen que estar enredados entre las sábanas. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. –Sé que no han desaparecido.. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja. –No digo que los. Deseaba. cubiertos. Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. O se habrán caído al suelo... ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles. Ayúdame a buscarlos. vasos. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad. –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella... O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí. helada. entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual. Tan pronto los encontremos podrás irte. No los he tocado. discos. libros y revistas. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad.. tus manos.–Te aseguro que no los he tocado. servilletas. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–. tocaras. copas. No los he tocado. Y ya desde antes de que lo consigas. Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste. y éstas son tus conclusiones. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento. O entre las almohadas. Y como sé que no los he tocado. botellas vacías. y deseaba que tus manos. golpeadora. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 .

al alejarse. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros. en una de las miradas al rostro del hombre. Pero no siempre estoy loca. las almohadas. ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. Desplazando cama y mesillas. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. Agachándose y volviendo a agacharse. toda la ropa visible. He recuperado la razón. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona. Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. Él decidió cambiar de actitud. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. y no le resultó sencillo explicarse las causas. armario y cómoda. Desde junto al ventanal. No me enredo frecuentemente con desconocidos. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. libreros y mesa. ella reparó en la angustia de él.. y recogiendo parte del desorden. tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos.. Removiendo las sábanas. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. 29 . ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. le pidió: –Por favor. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. banquetas y alfombras. De pronto. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones.permanecer aquí. una cadena y un colgante. Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. Escudriñaron con dificultad. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. a sus facciones tan contraídas e irreconocibles.

sucias de polvo y relucientes de inocencia. para dormir. encandilado por tanta juventud y belleza.. Suena fatal. tiempo y calma. con claridad. Ella había dicho "trofeo". Quizás la cadena y el colgante fueron. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio. tan parecida a un ángel. por esa noche. Voy. Se dijo que probablemente en la mañana. inteligente. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él. Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. el ropaje de su olor. pero de no más de veinte años. Te juro por mi abuela. El hombre continuó callado. A continuación. Quizás debajo del armario. o al mover por completo los muebles más voluminosos. la cadena con el colgante. o de la cómoda... ¿y si desde que los vio en su pecho. se propuso 30 . Quizás creyó que él. de largos cabellos claros. en cualquier rendija o recoveco del estudio. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. Tendrías que creerme. que no los he tocado. Tendrías que percibir que no los he cogido. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima. pero. el precio oculto. de su sudor. no se pondría de inmediato. empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído. exhausto del sexo. El precio a ser cobrado. desde el comienzo del encuentro. fulgurando entre la camisa entreabierta. Que a él le bastaría. la posesión de la belleza de ella. Nosotros somos dos adultos.. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama.–Te juro por lo que más amo.. rápida y fustigante. él hallaría lo extraviado.. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. refiriéndose a una actitud de él.

como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro. no había sido más que una vidriera de exhibición. próxima y a la par muy alejada. Y también porque priorizó su propia seguridad personal. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. más riesgo correría. a los ojos de ella. La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante. En este punto de los pensamientos del hombre. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. La emoción de la desnudez resultaba distinta. un escaparate de joyería. La sacudió. Ella. mientras más la acosara. En aquel momento concluyó. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. ella terminó de quitarse la ropa. altos. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. su vergüenza o su dolor. La hizo ondear. el hombre había visto el tatuaje. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel. una hora antes. Era la segunda vez en la noche que. Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. como si una pantera escondiera las uñas. Unos zapatos cerrados. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. de fino tacón. Negros. mientras él más supiera.obtenerlos? Quizás fue por el oro. se quedaba desnuda.. dentro de las paredes del estudio. que si ella había pagado por su delito. deslumbrada no por él como ser humano. Quizás él. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda.. el gozo de él había estallado dentro de ella. 31 . Si había estado presa. que si se había reinsertado en la sociedad. de sus dudas. Cuando. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. Volteó los bolsillos. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. en respuesta a sus preguntas. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. o por la perfección del diminuto laúd.

daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. en la duda. pero las preguntas. E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. cada centímetro. Hizo un esfuerzo por dominarlas. A él sólo lo cubría la camisa. al valorar el control de ella sobre sí misma. cada milímetro. La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. Pensó que. cuando ella se fuera. por otra. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. se vistiera y se largara. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. si no le decía que se quitara los zapatos. El hombre pensó que. él seguiría buscando por el estudio. ni una mueca. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse. De los sentimientos solidarios. y. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. Burlándose de la generosidad de la condición humana. revisando cada metro. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. No mostró un rictus. No titubeó. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . veloces.y citarse con ella para conocerse más a fondo. –Has dicho que te irás cuando lo desees. él no se acostaría. fue: una muy inocente o una muy "profesional". cada decímetro. Y la conclusión del hombre. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. Ni bajó la mirada. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven.

Esperaba. 33 . Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche. Urgidos de escapar de sí mismos. no sería suficiente. –¿Los zapatos? –preguntó ella. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso. sin vestirse. interrogándolo con los ojos. No se jactaba del triunfo. al implacable ángel del desamor y de la muerte.reafirmarse a cada paso. Que creen vencer al tiempo. con premura. Él se sintió desprotegido. Después se vistió. al desamparo. Que anhelan amor antes de que sea tarde. –Te debo una disculpa –dijo él. Hasta que él abrió la boca. sin mirarla–. la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. los calcetines. se agachó. Alzó uno y lo volteó. No tenía que ponerte a prueba. Ella se aproximó. La he estropeado. El hombre. Y de inmediato alzó el otro. y. sin bajar la vista. Él no recogió las piezas. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. la abrió sin palabras. El hombre y ella estaban como congelados. Ella estaba serena. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. los malditos zapatos. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. No sonreía burlona y altiva. las levantó y se las entregó. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. señaló con brusquedad a sus pies. Hubo otro silencio. No me conoces. Sin apresuramientos. se desplazó. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. Hay otras maneras de empezar. No. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla.

Tanto que. acompañándolo para que guardara el coche. Vivía en un barrio de bares. a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. de inmediato. algunas más. había rechazado el lugar por oscuro. él añadió. a ocho manzanas del aparcamiento. Pero no tenía opción. inactivos. por lo regular. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. En la planta baja nunca había sitio libre. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. Y a él. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. de regreso tras extensa jornada de trabajo. que conducía el coche inexperta e inseguramente. Él. y el edificio donde habitaba. y. solitaria y casi sin luces. después de inscribirse y pagar la primera cuota. pertenecientes a personas de avanzada edad. De él. arribar por excepción. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle. Y tenía un único empleado en el horario nocturno. que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. descuidado y sucio. sobre todo. y. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. o. o a hallarlo incompleto o maltratado. le tocaba la temida segunda planta. primera y segunda. 34 .La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. para conseguir la licencia. proveniente de unos festejos de ocio. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. que acababa de aprender a conducir. era de cuando aún no se había inventado el automóvil. la de peligrosidad.

en ocasiones. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. una hora atrás. 35 . Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. que. le dijo que ya podía regresar. Así que él se las ingenió para que." El examinador. lo suspendieron por falta de seguridad y destreza." El examinador. sin errores. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. y en el segundo. pero que al continuar realizando las prácticas. Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. Pero desde que. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. sin haber cometido un error. cuando se presentó por tercera vez. acostumbrado a que lo odiaran. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona. porque. al que. ya iniciada la marcha.había apelado a una estratagema. Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho. En el primer examen práctico. aunque acababan de comenzar el examen. descubierta en una cafetería cuando los dos. y lo aprobó. se quedó perplejo. Prefería ir al aparcamiento acompañado. Esa noche se trataba de una completa desconocida. le dijo: "Le estoy muy agradecido. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. un compás para replantear y profundizar. Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. casi iniciada la conducción. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. en mesas paralelas. por equivocarse al doblar una manzana. le tocara el mismo examinador de la primera. unos pocos meses atrás.

se había levantado para dirigirse al aseo. después. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. no se trataba de una ruptura definitiva. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. Se miraron. Él invitó a la desconocida. al culminar el ascenso de la primera rampa. y le aclaró que.Él había escrito unos versos en una servilleta. Él no albergaba mayores expectativas. 36 . El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. Y. / Sorprender una respuesta. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos. a un café en su piso. Ella. La de su pareja. / Una complicidad. Esto pensaba él cuando. como de costumbre antes de la medianoche. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. Seguro que también había visto a la… desconocida. una compañía humana dentro del temido aparcamiento. en cualquier instante. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. sin firma. pronto. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados. ya que había más coches que lugares. que ya residía en otra ciudad. Pensaba que amaba a su pareja y que. casi atropella a una figura familiar. que lo buscaba después del acuerdo de separación. que resultó ser profesora. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. Un café compartido. y. porque si él no aparcaba. a su juicio. a una hora de distancia de la capital. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno. pero. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie. esencialmente. de regreso a su vaso. había dejado el poema. sobre la mesa ocupada por la desconocida. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento.

de su pareja. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante. Yo te haría este favor. y también por la profesora.. del rostro de ella. lamentaba lo que sucedía. Es un favor que me haces. –¡No puedes. En igual situación. No tengo tiempo para más explicaciones. 37 . Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. en aquella circunstancia. Camina junto a mí. ni su número telefónico. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. y el amor impone sus propios tiempos. Y él contempló cómo. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y. Al despedirte hazlo con naturalidad. Lo lamentaba por su pareja y por él.Él no titubeó. así que vas a bajar conmigo. yo lo haría por ti. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. inició por la izquierda su retirada.! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. Gracias por acercarme. ni él podía echarse encima. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. No dañes mi vida. Siento que tenga que ocurrir de esta manera. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. un papel con la ubicación de la profesora.. No olvides agradecer y sonreír. pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. dando la espalda. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. él escudriñando el rostro de ella. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento.

a la que se sumaron varios amigos de estos. indefinida. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. La cena de dos. La música. cuando entró una joven. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. y los envolvió una cierta simpatía. A él le resultaba un tanto marginal el otro. mirándose paralizados. que subrayaba o que enlazaba las escenas. Congelados los tres. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama. pero ya no lo eran. con quien había aceptado cenar. La joven se detuvo a mitad de camino. a felicitar al otro. contradictoria. los presentó. La joven resultó ser la compositora de aquella música. Pero fue la música la que lo conmocionó. delgada. La música fue como un augurio. En la función quedó bien impresionado con su talento. de unos treinta años. lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. El otro. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. uno de los participantes. muy delgada y pequeña. El otro sobresalía entre todos los actores. Él presintió. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. la que lo sensibilizó traspasándolo. Conversaban los dos de la puesta en escena. Él perdió el habla. Él intuyó que eran pareja. característica que le inspiraba temor. 38 . se caldeó un silencio. con la música de la obra resonando como eco. Eran hombres de unos treinta y tantos. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja.

se tocaron con ternura. renunciando a ese amor. 39 . el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. Nada los detuvo. se alejara.Al término de la velada. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. al siguiente. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. un poco salvajes. El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación. el actor los invitaba a comer. Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. primero. y. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. falta de principios. Hasta que a dos días de la partida. Él moría de vergüenza. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. La compositora insistía en que ellos. él preguntó. Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. Pero las paredes y los techos. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. ella y el otro. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario. ansioso de amor. como náufragos de islas distintas. en la casa. que la rescataba de borracheras y comisarías. En el trayecto se besaron suavemente. Ese "los" fue como un latigazo. Una vez fueron al cine. Y de colocarse en medio de una pareja. el poco dinero. inaceptable. y que no iban a cambiar de conductas porque él. Que era un ser de excepción. eran así. la compositora le dijo que. lejanas. de enfermedades y demencias. Los contuvo la pobreza. Aceptó. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. De dudas.

el actor no estaba en la casa. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. Ella y él hicieron el amor. Habían transcurrido cuatro años. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. atormentada e inconsciente. Y era su ceremonia de amor. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. pero todo estaba vivo. rodeada de una quietud falsa. La compositora. En la calle. Vuelve –dijo–. diminuta. Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. En correspondencia.La comida transcurrió dentro de lo normal. frágil. Con lástima y dolor por todos. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. enrollándoselo en la muñeca derecha. Hicieron el amor sin protección. El actor no aceptó. él sentía que ya la amaba a ella. Aquella noche al despedirse. 40 . Cuando salieron del dormitorio. El actor señaló que le dolía la cabeza. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. –Te amo –dijo–. Perdóname –dijo–. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. la compositora le había dicho: –Te amo. Sin embargo. y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. Vuelve. E hizo algo que nunca imaginó que haría. egoísta e inestable. No es comparable con otras ocasiones. al despedirse. Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. De nuevo en aquel país. él averiguó. Yo estaré. Perdóname. Eran otros tiempos. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. después del rito con y sin testigo.

Creía amar a la compositora. No apareció jamás. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. 41 . Telefoneó. No buscarla. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios. Él intuyó una razón poderosa. No se disculpó. Se citaron. Que todo se hubiera volatilizado. No insistir. No avisó. con júbilo y ansiedad y temblores. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. No llamar por teléfono. No aceptó que todo hubiera sido humo. Habían cambiado los tiempos.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. La compositora no acudió. llamarla a su casa con el actor. Él decidió no tentar a la suerte. hablaron brevemente. entrometerse entre ellos dos.

Tuvo la sensación de saber quién era ella. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. Conocía la plaza de cruzarla. en una mesa alejada. traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino. sola. había despertado con una inquietud indefinible. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño. aunque le quedaba cerca del piso. Su existencia no era monótona. que simplemente la había visto unos minutos antes. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. y por tanto con bastante menos tráfico. trabajaba. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. Ella. en medio de la calma del verano. Él. por tanto. y. Se sentó bajo la sombra de un árbol. investigaba dentro 42 . no resultaba abandonado por una familia que no tenía. en aquel momento. Nunca había ido a sentarse allí. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. ni la única. Aunque. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. unas horas antes. vivía solo. Durante el primer vaso de vino se sintió observado. acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. otra vez. y. unas mesas más allá. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. casi de inmediato concluyó que no. con una copa de cerveza. con menos ruidos y agresividades. parecía estar con dos amigos. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. más vacía de gente. La plaza no le gustaba.

asistir a conciertos y dar caminatas interminables. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". sin explicaciones.de su profesión. Ni en que ella se sentía atraída por él. hacía poco y una vez más. lo hubiera inundado. para encontrar que ella lo miraba intensamente. Rara actitud en él. nunca. Sonrió y no esperó respuesta. La buscó de nuevo. ir al teatro y al cine. tampoco sobrevivía como un ermitaño. ella sonrió. de un día para otro. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. Él se preguntó. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. en que entablaran una conversación. es un hueco sin contornos. visitar los museos. se levantó. él no pensó enseguida. Entonces recordó que también él. él reparó en una pareja. Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. desesperadamente. pero así fue. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. No había sido el amor. con el último trago de vino. Hablaban reflejando una intimidad feliz. Pensó que quizás lo confundía con otra persona. y fue hacia él. pero no sentía nada. había creído tener una verdadera pareja. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. dejó vagar los ojos por los balcones. Al desviar la mirada. de sus profesiones más bien. no apartó la vista. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. y cuando la memoria se la traía. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. y recordó cómo. 43 . en medio de la plaza. rompió y desapareció. por breve tiempo. con la copa en la mano. Cuando regresó a aquella mirada. todavía joven. y si no se relacionaba con muchas personas. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. le gustaba hablar largo con los amigos. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante.

Él no supo si era cierto o no. –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. señalando una de las sillas. Estudié hasta hace poco. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. Él pensó que no. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa. –¿No? 44 . y adelantaba en mi cabeza el posible final. –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. –Y cuando tu familia regrese. Los dos se sentaron. –Estaba distraído. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. y. Vamos a olvidar que te lo he dicho. No sé por qué te lo he contado. Venía a que me contaras tu vida. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar". ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán. Se puso de pie.–Estoy sola. Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. A que me dijeras algo divertido. Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. leía un libro. –No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. Tal vez porque no reaccionaste como es común. la invito a sentarse.

se incorporó. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas.. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio. la trajo y se sentó. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo. tan cerca como. nos tomamos ese sabroso café en tu piso. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado. –ella esbozó una sonrisa– nosotros. ya viste que son prototipos de gimnasio. lo que haré será llamar yo desde el bar. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 . Sin embargo. Pensé que podría apetecerte un café. Él sintió sed. se trata de una llamada de trabajo. –No esperaré la llamada.. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella. estoy sola en el piso. Y vivo solo. Sin pagar. situación? Ella lo descolocaba continuamente. desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. Aunque es domingo. –No creo que pueda ir hasta tu piso. –Está muy cerca.–Podemos ir al piso heredado de mi tía. –Se trata de lo sabroso que es mi café. Como ayer he perdido el teléfono móvil. A tomar un café.. Ven a mi piso. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–. No tengo mucho en común con ellos. si lo logró. no somos muy amigos. sorteó varias sillas y mesas.. Él se dijo que eran dos individualidades... y. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica.. que tenía que respetar la de ella. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina.

luminoso y lleno de objetos. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. casi en un susurro. El piso. llave en mano. ¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. –¿Te pido algo? –No me pidas nada.. dijo: 46 . se le hacía insoportable. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. Ella se aproximó. Uno que parecía espacioso. Pensó. además. con necesidades similares. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. Tengo que hacer la llamada. No tengo. poblando aquel piso probablemente inmenso. está a unas manzanas. –Si ya has pagado. a él. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. podemos irnos. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. que la soledad de su propio piso. Aparte de que su intuición… –No he pagado. O no tenían las mismas necesidades. en ocasiones. estaba en la última planta de un edificio alto. pequeño. con poca luz. –No sé. Y. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. –Ojalá no vivieras sola. Cuando más tarde. grande y nuevo. Él tuvo lástima de ella. al lado de la puerta del piso donde entraban. Pocas viviendas en cada planta. Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. En uno de los oídos de él. viviendo en aquella soledad. no se comportaban del mismo modo. ella abrió la puerta. O ellos dos. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. tan desnudo.. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro. próximo a la plaza. y. pero no accionaban al mismo ritmo.–No. claro.

mientras escapaba por la escalera. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar.–Vete por la escalera y no por el ascensor. a punto de enfrentarse a sus hermanos. El otro ya está dentro del piso. cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro. Como con una certeza. Uno de mis hermanos estará subiendo. Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. y ella. Él. se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. 47 .

que vestía con sencillez. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. También se dio cuenta de que ella. trataba de venderle pañuelos desechables. se inquietó. Al mediodía siguiente. al enfilar hacia la esquina. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada. una violencia contenida. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. al percibir la ventanilla alzada. de más de treinta años como él. Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. él nunca lo miraba a los ojos. un hombre. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. y que al final siempre sonreía. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. rígido. lo miraba por un instante. pero con cuidado. pero traía consigo una tensión. él se sorprendió de sentirse reconfortado. y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. tanto si le compraban el semanario como si no. desaliñado y de aspecto enfermizo. Un anochecer. no alzó la ventanilla. que él percibía y que lo ponía incómodo. sin expresión en el rostro. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. y se dirigía hacia otro conductor. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. Cuando al tercer día ella reapareció. si éste se aproximaba.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. al frenar en esa esquina. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó. Después se sentía culpable y poco solidario. El hombre no era impositivo. antes de frenar. Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. 48 . y. a una joven.

En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. –dijo él y lo compró–. Un mundo… el de la pobreza. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. cuando negó con la cabeza. Él pensó que parecía preocupada.. como si estuviera y no estuviera presente. le ofreció el semanario. Después de un fin de semana infernal. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. durante una semana. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. continuó sin cruzar por aquella esquina. 49 . sin sonreír. Evitó mirar hacia la calle. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines. Al día siguiente se lo compró. y ella le agradeció sin una sonrisa. ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. –Es mi trabajo. Es que. –¿Desea comprarlo? –y ella. pero. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. –Por supuesto. de su voz dándole las gracias..Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. después. Lo entiendo. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos. Tengo un horario –precisó. Quizás me recuerdas. pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores. a pie.. –Por favor. pero al salir. Él se alejó y. Él no la miró a los ojos. Y atribuyó la preocupación a su pobreza. le mostró el semanario. Me gusta lo amable que eres con todos. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. sonriéndole. y se le acercó. sonrió. trátame de tú. –Sí. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches. –Parecía usted sentirse tan amenazado.. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. de ella toda. Aunque a mí nunca me has sonreído. sin sonreír.

y. Después de diversos empleos. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. uno que. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia. llevaba meses sin hallar uno. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. del que deseara hablar. compartía apartamento con una amiga. Él lo saludó. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. –A las ocho de la noche. por un instante. Eligieron una mesa. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. No se parecía a ella misma en la esquina. estudiaría. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella. Si conseguía empleo. Ella y él. y los dejó a los dos en la cafetería. El martes. y que ella. aunque no en el mismo edificio. como ella. Fue a presentarlos. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal. Ella eludió una pregunta sobre su familia. –Sólo te estoy invitando a un café. tan pronto le fue posible. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. Había finalizado la enseñanza media superior. Éste llegó y la madre de 50 . decidió ocupar su sitio. se miraron a los ojos. a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. ésta no le ofreció el semanario. pasó. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde.el lunes. éste es mi lugar de trabajo. que era nuevo en el barrio. con el rostro descompuesto. y él recordó que tampoco era un tema. Pero no aquí. el otro titubeó antes de aproximarse. y. Él se explicó. con el semanario en alto. cuando frenó al lado de ella. al contrario de él. frente a dos tazas de café. el de sus propios padres. hablaron. siempre había vivido en esa zona. en paro. residía en el barrio desde la niñez. a dos manzanas. de un tirón.

luego se la soltó y por primera vez le sonrió. Esa noche habíamos ido a beber. únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. Salió corriendo detrás de ella. 51 . Le sonrió con desolación.. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó. Ahora los dos sabemos. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. Allí estaba ella. Yo no creo en su inocencia.. y de que no sabía dónde vivía. Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. que ella sólo pretendía defenderse. no tenemos que hablar de tu familia. Yo era amigo de su padrastro. Dudó hacia qué lado ir.. borracho. Ella le clavó el cristal en el cuello. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. No tenemos. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas. La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. pero que forcejearon y le cortó la aorta. Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes. Hasta que sin explicaciones se levantó. Podemos hablar de otras cosas. –Escucha –dijo él–. El juicio término a favor de ella. ni de lo ocurrido. Dijo que.ella aún no había regresado del trabajo. Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. sabiendo que mi padre… en las madrugadas. en un banco. Desde niña odiaba a su padrastro. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos. Él se marchó sin despedirse del vecino.. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores.. había intentado violarla.

muy fugazmente. Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. sin embargo. Y la muchacha que lo acompañaba. Sólo que tenía veintitantos años de edad.”. en su cotidianeidad. “Es un riesgo. Eran tres en torno a una pequeña mesa. La joven. Él. ya crónico a esa edad. añadió–: Lo del personaje. parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística. Que he sentido como un golpe en el pecho. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. ya de casi cuarenta años. en el personaje que está haciendo. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico. Unos momentos atrás. Ella.” Así que cuando él. como si la 52 . y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. con la mirada perdida en supuestas valoraciones. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. había pensado él de inmediato. Esto lo obsesionaba. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística. Y reacomodando sus notas. a pesar de su descreimiento. Él y ella. al menos en relación a él. temeroso de que se hubiera dado cuenta. para él una oportunidad. dudó de si ella leía las mentes. le oyó decir: “Es un riesgo. Y miró a su acompañante. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. con complicidad y burla. Ella sabe que me gusta. Ella no es de confiar. Ni tampoco los oasis. de inmediato. y la joven que lo acompañaba.Toda la escena –Es un riesgo. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. muy pocos.”. él había mirado a la periodista a los ojos. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío.

Una sonrisa casi del todo imperceptible. Y es desacertado. –¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. Se trata en realidad de caracterización. que puede. Es un término hecho. muy esencialmente. quien sale a escena es siempre el personaje. de todos modos. Un personaje que. –Es un riesgo –repitió la periodista–. sin observarlos a ellos dos. distanciarse y crearlo con veracidad.. –Cuando trabajo como actor soy. Iba a subrayar que. parecía reflexionar sobre la pregunta. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona.considerara una oportunidad profesional. como no son los míos. a la par. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. Responde a conceptos viejos. Es una calificación que debe ser revisada. El de “interpretar”. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. Él se estremeció. distanciarse del personaje y darle vida. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo. Ni un reproductor. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. Usted. según lo caracterice uno u otro actor. hasta la prevista como de absoluta seguridad. es distinto. en el gesto social que le supongo. Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa. de creación. O como de absoluta 53 . –No me gusta ese término. El actor no es un intérprete. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje. No debe serlo. y. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza. Lo de crear cada personaje. esto también me permite alejarme. cómo explicarlo. Y.. un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. y.

Es muy complicado. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. Un hombre. o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces. aunque alguna plaza había–. Ha logrado que reflexionemos. sino actor. a ratos. y las normas del evento no nos permitirían admitirla.. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. Eso es una cosa. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje. que había 54 . y debe tener conciencia de sus fragmentos. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”. por ejemplo –intervino la periodista–.inocencia. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha. De cualquier manera uno vive fragmentado. No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo.. significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. y otra es que. que no es ingeniero o arquitecto. el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es. esto es definitivo. Es. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés. que busquemos en nuestro interior. y mostrarla. y. La muchacha que lo acompañaba.. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción. hasta que nos sumerjamos adentro. inquirió de pronto. entre otras razones porque los fragmentos. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. parecieran tener vida propia. broma.. en esencia. que dudemos. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas.

No actuaba. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar. Y. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. –Supongo que no pudiste evitarlo. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades. casi un año más tarde. Deja que al viaje vaya el ser humano. y. De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. con una de las participantes de los cursos. le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista. En medio del último intento. Cuando se quedaron ellos dos a solas. representaciones. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. a continuación.planteado preguntas inteligentes. –Te conviene... –Siento que ocurriera. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. por favor. y conocedoras de los conflictos del actor–. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista. Y cuando llegó no la buscó. ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. Y estarás más ocupado con el riesgo. y a representar para ellos una 55 . Además. cuando ellos dos. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo. Y suerte.. se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos. sin previo aviso. La joven únicamente habló de la periodista. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa. No le llevarás tantos años como a mí. Y hasta este final. Él no viajó de un día para otro.. Después de unas pocas frases más de despedida. Me pareció una mujer impredecible. La vas a necesitar. Que no me convenía. pensé que ella no era de confiar.

Cuando él reaccionó. Toda la escena cambió. detenido a mitad del descenso. casi todo el monólogo en exclusiva a ella. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. Y él procuró mantenerse a distancia.. El charco de un espejismo de oasis. pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. aquella que participaba en uno de sus cursos. Espero no hayas viajado con compañía. respiración con respiración. Y después. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. Te invito a comer. ni con ninguno de tus personajes. El sintió que era el ser humano y el personaje. ni siquiera mi amiga. y con la imagen de la periodista en la cabeza. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga. sin más. por si no lo percibiste. 56 . como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad.. resolverlo en la cama. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena. ya le había dicho. Al abrir se encontró. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. Pero no he esperado un año para. Tocaron a la puerta de su habitación. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. frente a la periodista. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–. Aceptó. He viajado en solitario. ella no se acercó. –Un riesgo. esa periodista con la que hablabas y que. esforzándose en mostrar entusiasmo. Al finalizar la representación. la periodista de un año atrás. en el contexto del seminario. tomándola como al otro personaje. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. Porque aquí estoy. Era mediodía. La ropa se la desabrocharon en el ascensor. Ella había enrojecido. dialogó con otra de las participantes.

parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. Un aire de inocencia. Entonces él observó con rapidez a la joven. De un vistazo. unos metros más allá de la esquina. inmóviles. como si fueran a abordar a la joven. Se situó a un paso. y. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. le extrañó que estuviera tan desierta. a su izquierda. Al llegar a la ancha calzada. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. Casi ningún sitio donde esconder un arma. Los hombres también se detuvieron. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. de pie. tres coches saliéndose del paisaje. indefensa. Debía tener unos quince años menos que él. Y más que inofensiva. 57 . distantes. Él. quizás una adolescente.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. pues los domingos no conducía. Él se acercó a ella. –¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. En aquel momento. por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. una joven. La ropa de verano pegada al cuerpo. Se detuvo en seco. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. él únicamente veía: a su derecha. temió un asalto. la conocía abarrotada de personas y coches. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. haciéndole una radiografía. no. Era la principal avenida. los observaban. Ella le devolvió la mirada. Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. dos hombres que se acercaban. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. a punto de cruzar la calle.

. –Caminemos. como quien trata a una niña. –No he ido. con el brazo derecho. con cuidado. y. ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–. se zafó de su brazo. sino tarde. sin brusquedad. nunca había sido de los habituales. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo. él se sintió tonto. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste. y. Cada quien es como es. lo aferró. hizo que quedaran de frente. es lo más normal a estas horas. algo temblorosa. ¿Nunca has ido? Él. y. hacia la izquierda–.. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó. su tiempo de discotecas había pasado. –Acaba de cerrar. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 . al adquirir confianza. No te has acostado –y tomándola por un brazo. –Con unas amigas. –Para ti no es temprano. avenida por medio. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. –Salgo de la discoteca... Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas. también pensó que. Es muy conocida –ella señaló la otra acera.. ensartándolo.. No lo es.. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca. y sí de los que permanecía escaso tiempo.. y tiene derecho a serlo. –ella bajaba la guardia.. –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. se sentía responsable por ella. y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre.. que era soltero. Y me aparté –y. acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–.–No es tan temprano. a su pesar. pensó que. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle.

Calcula mi edad. deteniéndose muy cerca.... el alcohol de su aliento impregnó el aire. –De esa discoteca. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–.. Yo soy una adulta. ¿Estás borracha? –inquirió. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé. –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–.... –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. agotada. –Ya pasé la edad de las discotecas. –Estoy serena.–Para que te serenes. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra.. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–. –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–. Nosotros somos mejores. Alejémonos de esos dos. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–.. cara a cara. el norte. ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. Es preferible ocultar la edad. Tú eres una adolescente. Nosotros vamos hacia el norte. 59 . a la vez que pensaba que. No logro saber qué pretenden –y echó a andar. y.. El sur. Tú eres. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–. no –y ella esbozó una sonrisa. –No lo soy. ¿Qué edad tienes? –No la digo. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder. –se calló. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–. Ellas dos y los. Los cuatro se fueron hacia el sur. para cualquiera. deslizó la mano por su rostro–. –¿Van muchos. girando.

y en diagonal con ellos. Me atrasé por.. Veinte años de edad –dudó–.–¿Nunca aciertas? Habla y habla. Así que nunca aciertas... Dime el barrio. cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–.. –Pronto. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol. ¿Menos? –añadió indeciso. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. 60 . –No hace falta que me digas la calle. como para mantener el equilibrio. Estaba de nuevo aferrada a su brazo. Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres. Circulaba veloz algún que otro coche. todo lo que conseguía abarcar. la calle que la atravesaba.. No tiene importancia. y no has adivinado –ella. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. por lo que pudiera ocurrirle a ella. Me matricularé dentro de unos meses.. En la parada del autobús. Volvió a sentir temor por ella. –Más. Me preocupa que no sé cuán borracha. –hubo un silencio.. pero no había transeúntes.. La sensación de temor. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida. se agudizó. En una semana los cumplo. ella lo miró–. Examinó la avenida. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–. –¿En qué barrio resides? –En uno distante. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. por un instante. –esquivó la razón–. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. –Al extremo norte de la ciudad. en dirección al sur. Su débil resistencia a caminar. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. pero no los localizó.

dispuesto a anotar y desaparecer. Eres una buena persona.. –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que. pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es.. ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella. Acabas de conocerme y te preocupas por mí. tan ". –Pareció desolada.. si relataba aquel encuentro. en uno de sus trabajos. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año. –Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza. No es.. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. –ella se estremeció–.... Yo tengo una cita. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula. –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo. –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me. se dijo él mientras extraía papel y pluma. –"por qué será tan joven y. terca. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha. No es compañía. No es vida. –Bueno. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves. Probablemente… Tú le ayudarás.. adonde iba.–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–.. –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda.. no le creerían.. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–. pensó.... –dijo una 61 .

la sensación del dinero en su mano. –De mi casa. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. Recordó la sensación de tocar la blusa. Desatados por el alcohol. –¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–.combinación difícil de memorizar y la anotó–. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. él acababa de dejar volar hacia el vacío. sólo un milagro impediría que llegara tarde. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. El tráfico había comenzado a hacerse más denso. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. El taxi empezó a rodar. Él consiguió. –¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. Hubiera preferido que no fuera tan joven. Y tal vez la llamaría. hablaba con el taxista. otro taxi. inclinada hacia delante en el asiento. Ella. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. Aquella tela tan pegada al cuerpo. Ese papel con el número del teléfono. Aceleró. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. Tres manzanas más allá. casi enseguida. 62 . al soltarlo por la ventanilla. Ese papel que. Él recordó las arrugas de la ropa de ella. Llámame de tres a seis de la tarde. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento. No regreso de clases hasta el mediodía. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque.

tenía muchas medidas de protección. Ocho años atrás. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. lo español.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. construida como defensa contra la creciente violencia. asistiendo a un evento muy parecido. y. lleno de espectáculos. de música. era individual. en una ocasión. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena. uno de coloniales edificios. pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. Un hotel que admitía visitas. no demasiado grande. Una geometría insólita aunque bien señalizada. una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. en la ciudad. era lujosísimo. de pantomima. lo negro. donde su habitación. y. caminaba por aquella capital. también con normas de extrema seguridad. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. plazas y parques. ocho años antes. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. en búsqueda. de danza. espontánea. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. colorido y vivaz. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. Un ambiente abierto. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. hacia la base de la colina. de teatro. palacios y mansiones de enor63 . como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. en parte. Él había estado en el país. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. en calles. en parte. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. Y. Confortable.

y de los cuerpos ropas por medio. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. La joven lo fascinó. acordaron verse al día siguiente. uno hacia arriba y más arriba. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . Rindieron homenaje a ratos silencioso. a héroes y símbolos. veloz. Había dejado. además. uniones de las manos. de pelo negro y ojos muy redondos. al viajar a aquel festival. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. sobre todo. o lo llamara por teléfono. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades. Por lo que. venida de la provincia. No tenían suficiente dinero. abigarrado y demencial. y se palparon con roces. le quedó como lo mejor del viaje. descansaron en largas miradas rostro a rostro. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado. ya él casi a punto de regresarse a su país. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. Él no pudo darle sus datos para que le escribiera.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques. Y. tarde en la mañana. a ratos. Y aquella visita. y acerca de las librerías de la capital. lo más definitivo. entre el asombro y el deslumbramiento. La joven lo acompañó al aeropuerto. y la Facultad de Odontología quedaba lejos. como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional. a una joven. No pudieron hacer el amor. o fuera a buscarlo. ya se marchaba. inhóspito y repleto de uniformes. Y. no permitían visitas en las habitaciones. Ninguno de los dos era de la ciudad. Y callejeando encontró. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. Él compartía la habitación en el hotel y. estudiante de primer año de odontología.

cuando la vio a ella. la policía judicial. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. más allá del patio interior. que tampoco eran tantas. tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. Y él pasó a la adultez. Y la posible inauguración de una estructura. ella. ya pasado el control migratorio y la aduana. En eso se sumergía. indeciso entre si entrar. Ah. Caminaba por aquella capital. alguien a quien no conocía. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel. Y ese papel con los datos él lo perdió. y deseable. La de un acto. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. con una expresión un tanto campesina. que transcurridos ocho años. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. sobre eso reflexionaba. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. decidida. mucho. desgarbada. a la planta baja y sus tiendas. a los más 65 . miró hacia arriba. Los encuentros constituían un camino. Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. Y no logró recordar los apellidos de la joven. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. a los balcones. pero todavía allá compartían el piso. Cada uno. Y. Luego de descender del avión. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. aún si por azar la tropezara. y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. y en vez de continuar mirando en línea recta. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. en búsqueda. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde.meses. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. el resplandor de las horas pasadas con la joven. Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. Alta. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. un tanto silvestre. No obstante. delgada. o se lo perdieron cuando. en todo caso. Y se permitió considerar. una escena inicial. o el ejército.

Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. “Extraña” susurró para sí. Impresionado. no como quien descansa y contempla. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. hace ocho años. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. Y me la 66 . ¡Y he sentido que aquí. en este casco histórico. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. no! Tampoco he dicho eso. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma. sino como quien acecha y caza. la balaustrada. Y nos hicieron perdernos. Te lo contaré. Estoy nervioso.altos. –He venido porque no podía dejar de venir. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. ¡No. Ella lo estaba observando. No tienes sus apellidos. el balcón. –De los carteles… Olvídalo. Él se lo contó. Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. olvídalo también. me enamoré en esta ciudad. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. en el mismo neutro. neutro. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. Ella le aceptó el café. ésa que… se me ha erizado. pero sí su nombre. Sé que no existe el alma. –Acéptame un café. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. –¿Qué te miraba? –Me estabas observando. sin matices. extrovertido. Ascendió casi a brincos. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. cálido.

Creo que… la encontraré. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro. Soy la empleada para casi todo. A ella no sabía cómo localizarla. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. En el piso. Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. Les pediré el favor. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. tenía que estar durmiendo. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba. un día y una hora para reencontrarse. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. 67 . la ausencia de intenciones al decir. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Que se juegan su eficacia y su credibilidad. ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno. y repartía los conocimientos y se repartía. Fuera de esas horas. Él no tuvo opciones. si es imprescindible. Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. La encontraré para ti. las paredes se juntaban entre sí. ni el del despacho donde trabajaba. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. y lo expulsaban fuera. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente.has descrito con nitidez. al verte. Quiero comenzar a estudiar para abogada. El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. Y. les haré sentir que su honor está en juego. se me… –Calla. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. Indicándole aquel mismo centro comercial. lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban.

No sé detalles de su vida. A mí me ocurrió primero. Pidieron dos cafés. Al norte. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”. No se saludaron. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. Ustedes dos se reencontrarán. Y que levantaras la vista y me vieras. –Cumplido conmigo misma. Ahora podré olvidarte. Era la página de una agenda. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. Y él no dijo nada. –No deseo conocerla. ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré. De pronto. Con algo escrito cuidadosamente. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. –Al final la encontré yo. y de frente a la acera. te olvidaré. Él. ella dijo: –La encontré para ti. Y él no dijo nada. con las tiendas a su espalda. No sólo a ti. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. El de su consulta. Lo dejó en la mesa. He cumplido. –Sí. Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago. Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. Has cumplido. no percibió su arribo. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. de pie. Prolongaron el silencio. a la puerta del centro comercial. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré. –Yo tuve mi propio relámpago. No la he llamado. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. entre los dos. ella estaba a un paso. –Hace cuatro días yo te estaba mirando.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. aunque destroce…” 68 .

Hasta puede que. y le sonrió desde un desamparo triste. Si tengo que olvidarte. te olvidaré. y expresarle que deseas verla. La joven lo esperaba. Con el portero a unos pasos. aún te esté esperando. lo recordaba.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. ya más que caminar. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. –Tienes que cumplir contigo. y convencerla de que deben verse. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. Hay que hacer lo que hay que hacer. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. 69 . Dame dos días. Entraron. corría. a la misma hora. se sorprendió. se saludaron de manera muy convencional. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. y. pareció alegrarse y. tomó el papel. Era temprano en la mañana. en la sala de espera. Cuando hablaron por teléfono. Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida. –Vendré. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. Encontrémonos en esta mesa. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. de algún modo. cuando. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. cuando la puerta quedó cerrada. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. precipitadamente. se quedaron en la primera habitación. pasado mañana. y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. acordaron verse enseguida. –No comiences a olvidarme. y él desembocó en la calle. de una única manzana. como si estuvieran acostumbrados a verse.

poner un consultorio. Él pudo advertir que el consultorio. No puedo… creer que estés acá. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde. Perdóname. y. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. Dentro de un rato. Me siento confusa. No ha sido fácil para mí instalarme aquí.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual. cerrada. que permitía pasar al baño. ya llegará el primer paciente. –Eso sería peor. Cedí a un impulso cuando me llamaste. como conoce los pisos. sabe que la cocina es diminuta. para quien no fuera un paciente. –Salgamos a hablar a una cafetería. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. La puerta del dormitorio. –Estás en tu casa… –Ése es el problema. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. Y. con pocos edificios como éste y mansiones. señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. 70 . la sala de espera. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. Resultaba obvio que. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes. pero no en horario nocturno. No dudes de que me… alegra verte.. porque aún no es hora de consulta. hacía las veces de salón. y que la cocina era pequeña. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. –No hay cafeterías cerca. debimos citarnos en la noche. estaba entreabierta. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. fuera de los horarios de consulta. es un barrio residencial caro. –Te lo confirmaré por teléfono. que vivo aquí y también trabajo aquí.. resultaba inhóspito. Vuelve a las nueve de la noche. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento. porque. otra puerta. y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos.

Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. Estuve unos minutos. –No sé si volveré –y. –No te olvidaré. cada uno a su manera. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. de que él estaría allí el primero. sin mencionar que volverás en la noche. Cuando él llegó. Ella retiró sus manos. Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. La desencontré para nosotros. Fui hasta su consultorio. con normalidad. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. –Nuestro tiempo no es olvido. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos. de tan inmóvil.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. sin darle margen a reaccionar. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. 71 . desearon creerlo. –Temprano en la mañana. Y los dos. faltando bastante para la hora fijada.

–No es perderlo. los dos volvieron la cabeza. –Y no las volverías a ver conmigo. mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. Él aminoró la marcha. –¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles. –Acudieron. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. Unos pasos después. Y lo discutimos. 72 .Perdona. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. Ya nos despedimos. De informática. Los productores. Ella se regresó. con final feliz sugerido en el anuncio. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. –¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. –Y no acudieron a la cita. –A diferentes áreas. Un encuentro probablemente estéril. para qué arriesgarse. –En unas dos horas –respondió él–. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. El público detesta los finales infelices. –Acabo de ver las antigüedades. Principalmente para aplicarlo a las de Personal.

Una ansiedad casi totalmente controlada. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. Podría no concederte la razón.. La lucidez respecto a la vida.. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso.. a no ser que. –Estoy ansiosa.. –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó. lo que. Se habían sentado uno frente al otro. aún. –Me equivoco como todos. Sí. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. –¿Te equivocas siendo. ¿Y tú? –Cuarenta. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto. 73 . Un poco más y son los años de tu abuelo. lúcido? –Claro que me equivoco.. En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera.–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí.. para intentar demostrarle que la valoraba... –Lo soy. sino la lucidez.. a menos que.. que no demoraron en servirles. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. En ése ir a lo tuyo.. soy muy inteligente. que de repente se descubre. Muy ansiosa. Pidieron una limonada y un agua mineral. Y con mi familia. Para nada. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. Cometo errores. –Veinte años –respondió ella–. Se estudiaron mutuamente. no es lo habitual.. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente. –Yo también vivo lejos. pero tú sabrías que miento.

Estando todavía conectado a. Y he decidido que.. eres inteligente. de ser una posibilidad de amor. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería. Es un círculo vicioso... yo no me acostaría contigo. Hasta las talentosas sobran. de ejercer de samaritano. quien asegura que no es un error.. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco. –Como los cadáveres. no volveré a verte. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato. Es flotar en la superficie. –Ves. –Ni por el sexo.. con rapidez. 74 .. Y uno proyecta su imagen en unos segundos. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. No permite avances... a una hora. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan... Es una conversación sin.. Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana. –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana. Ni por. Sin embargo. –No aguanto esperar por el éxito. Eres joven y guapa. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo. –¿Es malo un día. tan traído y tan llevado.. Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana. a ser un simple entretenimiento. por aquello. A los hombres atractivos que cruzan..–¿Errores? –Esta conversación contigo. –Flotar en la superficie..

ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. Valiosa. Cómo olvidarlo. Una conversación directa. No es una sesión de tortura. Si luego. Entiéndase “basura”. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida. ¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. ¡Entonces es ya! 75 . Entretenimiento. –¿Te violó? –Pudiera decirse. Cruel. –Puedes modificar tu conducta. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. Debes respetarte y accionar. desvalorización. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. Pertenezco a las: ¡De inmediato. –¿Lo has hablado con él. desesperanza. Sé que no sólo es ansiedad. Desde este mismo momento. en tu casa.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. Sólo si lo sigues decidiendo. El asunto de principio a fin se reduce a sexo. –No habrá otra conversación similar. razón. –Sólo si lo decides.. Una unidad irrepetible. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. A los dieciocho años.. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor.. –No poseo clase.. Creí que era mi posibilidad. No hay amor. A menos que te lo propongas. –Has cumplido veinte años. ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura. habrá valido la pena. Al duro. Lo recuerdo. Y yo pertenezco a las ansiosas. –Eres un ser humano. –He dicho que eres única en el mundo. Es también angustia. Un hombre mayor. Pero es muy tarde para mí. Toda su vida puesta en orden. Hoy está casado y con hijos. Era sexo. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. –Tienes algo de.

. No tengo complejos. Tienes veinte años y yo cuarenta. sin final feliz. Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad. Alzando la cabeza de un tirón. No lograste sexo. –Hago sexo... sino.. sintiéndose culpable. Mejor un profesional que. maniático.. –Nadie lo diría. ridículo.–En su mayoría se reduce a sexo. –Tengo complejos... Lo disfruto. acabados de conocernos. miedos. No para dejar de interesarte en el sexo. irse atravesando diagonalmente la calle. Por amor de dos. Como una reina ofendida. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. ¡Lo olvidarás ya! 76 . –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo. Y musitó: –Perdona. obtendrás ingresos. Escucha. Con pasos cortos y apresurados. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo. Te graduarás. te he estropeado la mañana. y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo. y apretó firme su cabeza entre las manos. no siempre. Pero te propondrás olvidarlo. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. Tengo miedos. Sintió deseos de levantarse. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado. Él la vio. ¡Vete ya! Y ella se fue. Y lo olvidarás. a pesar de las piernas largas y fuertes.. correrle detrás. –Eres visceralmente irracional. Siento vergüenza. mi reina. Y de contra. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. –No tienes que sentir vergüenza. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. a través del cristal. Existe gente que muere por amor.

en su interior y a la espera. pero. Y con conciencia. Y. y. un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. Cuando ella se acercó. fracasados. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. o por todo aquello a la vez. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. como vehículo de presentación y proximidad. en cada sitio y horas. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. Con una desmesurada percepción. sospechaba. porque él le había gustado. positivos. Lo de entrevistarlo. Él. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. no reparó en ella. pero simultáneamente a la caza. expectante en su soledad. después de muchos intentos. por interés profesional. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. se identificó con su nombre y profesión. durante un extenso y bullicioso receso. La soledad de saber. De aquella forma. en el infinito vestíbulo. valorado el descubrimiento. de qué personas lo rodeaban. no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. intuyó que llevaba un rato observándolo. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. a las puertas de las salas de conferencias. Él pensó. De encuentros. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. él. por responsabilidad. sin embargo. al final. él era extranjero y con mucho de qué hablar. muy probablemente le interesaba. en cada situación. Gustado como cuando se recibe un flechazo. que allá. No. y que. En cuanto a la entrevista periodística. de inicio. Y la evaluó. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. De relaciones. como a una presa al alcance de la mirada 77 .

aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara.y. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya. confortable para dormir y para soñar. Como el vestíbulo. de su especialidad escénica. él no creía que ella. estaba repleto de ponentes. entre otros muchos. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. Seduciría él. organizadores y periodistas. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. Porque de igual modo que en lo periodístico. no constituía. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. Y no zarpazos y dentelladas. y. presentarse y seducir. en cuanto a relaciones amorosas. de sus manos. Un hotel que. Lástima que fuera bastante más joven que él. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. Ella desplegaba un atractivo. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia. como a una posibilidad. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. 78 . una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. Y. todavía ingenua. quizás. malabares y carreras. También para despegar. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. Ni siquiera marco para la entrevista. ni el sitio ni el momento para la seducción. Recién graduada. Y por su sensualidad. de éste y otros viajes. participantes. y las especificidades de su sección. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. probablemente. brevemente. habiendo hecho ella las tres primeras cosas. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. en cuanto a andanzas y ceremonias. acercarse. no obstante su desmesura. y no saltos. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. argumentó el por qué de la entrevista. y la valoró como a un encuentro.

Ella accedió a verlo. de manera de. agregó:– Reubicaré otra cita. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. El hotel. –La esperaré en el primer salón del hotel. a la entrada y delante de la recepción. pasadas la comida y la siesta. Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial. sea muy puntual. –Y. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. con humor y deseo: “Jugosa. para subrayar su interés en reencontrarla. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida. Y. a ir hasta el centro de prensa. 79 . y. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. nunca intrascendente. algo no tan frecuente. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. él añadió. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. pero. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento. mentalmente. Tendré ese tiempo que valora. o a ser abordado por algún miembro de la organización. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. Por favor. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. En lo correcto y elevado de su lenguaje. disponer de la tarde. de no haberlo hecho así. además. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. fluía en ebullición. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. En cuanto a lo de “sustanciosa”. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara.

se le acercó una mujer casi de su edad. tenía los más diversos incidentes. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. –Me refería a qué técnica. se da masaje en torno. La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. Fue inútil. el alivio. ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. situaciones y sucesos. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. –Está muy tenso. de viaje en viaje y de país en país. directores de escena. –Una mezcla de técnicas. porque ella no llegó puntual. filólogos. de luminosidades. Una mujer erguida. en su periferia. como hubiera preferido fuera la periodista.A la hora en punto de la cita. Está muy tenso ahora mismo. también estaba muy tenso. él decidió devolverse al libro. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. Sé quién es usted. –Me gustaría darle un masaje. profesores… Puedo proporcionarle referencias. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. Son muy conocidos. en eso. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. sociólogos. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. A él le ocurrían. –Leía. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. al pretendido refugio de la lectura. pero. Me han hablado elogiosamente de usted. periodistas. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. en el pasado. no había sido sorprendido de tal forma. Pasados dos minutos. 80 . Y hace unos instantes cuando leía. Y. comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. el placer.

A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento. ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. me explicará. No ha dependido de mí. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. Como coincidiremos. Me ha sido imposible ser puntual. explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. Y también. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. se hallaba desconcertado. a una velocidad de vuelo. Y sin presentarlas. ni propiciar más diálogo. y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. –¡No. De pronto. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. Y me tensa el esperar… Sé que. la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él. aunque le fue difícil ensartarla. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano. se estaba ofreciendo. entre otras. será en detalles… Siempre me tensan. Decidió desde el vértigo. Buenas tardes. Y. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. –Usted es como un imán. la de resorte. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. un cazador. Sonrió a la otra mujer. poco a poco. como un resorte. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio. mejoraré. aunque él casi no la oyó. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. como es masajista terapéutica. Y. Y esta frase de ella. la de imán. acentuó la sonrisa como despedida. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . un tanto acariciadora.

desplazándose.blada cualquier otra zona común. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. Fue fogonazo más que sonido. hasta la quinta planta. El hombre. mesa. Salieron los tres. Y. luminosa. Subieron en el ascensor. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. Y aceptó que la periodista. un hombre del país. Y no nos interrumpirán. Muy caliente. El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. empuñaba una pistola. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. Y entonces él vio. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo. –Sí. ser desde el inicio. a un segundo hombre. se había recolocado contra una pared y hacia delante. Él la haló y la protegió con su cuerpo. del aparcamiento. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. lo que necesitaré es un té. y. junto a otro huésped. cómoda. Y un café no. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. con una gorra sobre el rostro. que él podía haber sido. y es grande. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. al final. también aceptó. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. el hombre delante y con rapidez. que ya venía de abajo. Le gustaba en firme. uno que. el cazado. Él había percibido dudar por un instante al hombre. 82 . Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. le gustaba cada vez más. Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal. Estalló un disparo. Yo necesito salir de este bullicio. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. de frente. Con un agujero en su cabeza. de acuerdo.

La condujo de la mano hasta el otro extremo. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. dijo–: Aquí estamos. –Sí. Él la guió a ella. Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. Un diminuto círculo de sangre. Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora. muy quedo. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana. Y. alzando la voz hasta el volumen normal. es ideal –corroboró ella. agregó–: Me ha salvado la vida. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. –Y. Como ve sí que mi habitación es ideal. y. cuando entraron. A continuación con las dos manos se tapó el rostro. grabará. hacia la habitación en la que se alojaba. la cerró sin hacer ruido. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. Hablaremos con normalidad.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. Abrió la puerta y. me entrevistará. poniéndole los dedos encima de la boca. 83 . Y así aguardó la primera pregunta. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva.

los cuerpos rozándose. Cuando desembocaron en la glorieta. observándose. le indicó con un ademán que caminaran juntos. sino que giró para verla de espaldas. Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. pensó él buscando certero su mirada. Cuando ella comenzó a cruzar. cuando estuvieron cerca. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. No habían dejado de caminar. sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta. Quedaron frente a frente. Él mantuvo impasible su rostro. 84 . por parte de ella. Ella no dudó. Se detuvo y también giró. se trataba de una propuesta de prostitución. Se dijo que. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. quizás. –Hay un sitio a tres calles. pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. a la que él no accedería. Él regresó sobre sus pasos y. –Es una idea. –¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza. en la próxima glorieta. Las dos. él no siguió su propio camino. Ella se detuvo en medio de la calzada. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". "¿Una actitud usual o inusual?". Era mediodía. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero. asombrosamente con camareros amables. una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–. algo temeroso de que ella se encaminara al metro. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar.

85 . –Lo que intento definir es. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. tanto porque así pensaba.. Es circo. –Es un consuelo –dijo él. ¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra. –“Penumbras humanas. Él respiró hondo. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura. –De lunes a viernes me reduzco. Hablo de un espectáculo de variedades. y. –Superada una larga pausa. también. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. que no era nada bajo. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución.” –repitió ella evaluando la frase.. no planteada–. –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos.. aunque tampoco de elevada estatura–. "Penumbras humanas.. para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal.. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad. Un local de unos amigos. ni lo segundo.... la imagen que le evocaba. –También hablas fenomenal. Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores.. No es teatro.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo.. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa. –Hablas fenomenal –le interrumpió–. –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero. –No consigo un elogio sin un "pero". como por darle cuerda a ella para descubrirla más. Pero. Es cabaret. Ni mejor ni peor. También para los días festivos." Un círculo oscuro.

Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita. quizás no ocurrió. Estoy sana. de unas y otras miserias. el teatro sigue vivo. Con un inmigrante. A pesar de las miserias. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. incluso con esas ojeras. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. Eres un adulto. No como penumbra: como luz. He cumplido cuarenta. Conozco mucho a los que hacen teatro. –Lo presiento. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. pero contuvo el ademán–. 86 . Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. –Además de muy alta. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías. eres muy guapa. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla. –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro.–Hablas con afirmaciones absolutas. ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres. Un interlocutor. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón. entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. lo sé. No como supervivencia. Toda la conversación acerca del teatro. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. una de las mesas. Soy encantador a veces. –Yo también estoy sano. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro.

La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. Con ritos y sistemas de protección de la especie. Tienes que ir a vernos. Decidió aplazar la aclaración. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos. cocina. –No me drogo. no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. Dirás que pregunto en exceso. en cada uno de los brazos de ella.. y. Hasta tres y cuatro copas cada noche. De cuando el inmigrante se llevó sus. no he dormido allí. El jueves nos presentamos en un cabaret.. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–. –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia.. 87 . –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo. No me atrevería a invitarte. desde la ruptura con el inmigrante. –Tampoco fumo cigarrillos. Está patas arriba. Tres dormitorios..A él no le quedó claro si. Estos dos últimos meses. salón. en el presente. Para mí la droga es de otro universo. dos cicatrices anchas y extendidas. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. sin una explicación demasiado lógica. –Ni yo. baño. preguntó lo de la droga. ella convivía o no con el inmigrante. Hay que entendernos. –¿Nudismo circense? –¡No. Como cualquiera de las artistas de cabaret. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. dos de un rosáceo impúdico. Somos una fauna. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores. Con una elegancia… incitante. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad.

En uno de los bares. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. en sus visualizaciones interiores. reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. con un cuchillo de cocina como arma. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario. Con el loco demasiado encima como para huir. Él. estando yo sobre el escenario.. Y una porción que se mueve es ese loco. 88 .–No lo había registrado. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza. con el cuchillo como puente de la sangre. Él. Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. todavía sin moverse. por servirlo en bandeja. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. Mi ordenador no ha estado funcionando. No te cohíbas. Y el loco tuvo los ojos. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. Él la escuchó. Tras un silencio. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café. cortantes y enrojecidos. Él jadeando de miedo. Un cuchillo afilado y resplandeciente. la boca burlona de ella. Y en la imaginación desbocada de él. Un miedo que terminaría por paralizarlo. me atacó un loco con un cuchillo. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. El loco jadeando de furia. imaginaba. sin moverse. Imagina la escena..

como profesional. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. él en la calle. sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. ella en la acera. la desolación. como ocurría con su compañero de espectáculo. Ella le contó que había nacido en la capital. Que sus padres eran artistas de circo. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. de una gira en otra. Ella sujetada por la mano derecha de él. Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales. en una de las calles más estrechas. Y sin aviso. ¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–. Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. el hastío.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. Deambularon gozando el emparejar las pisadas. acarició una mejilla de ella. no por anchos menos femeninos. No te pongas límites de antemano. todavía más alta. el temor. Y que creció bajo las carpas. Y contuvo sus pasos. que no buscaba nueva pareja. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. Fue un roce tierno. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . cómplices en un combate contra la incomunicación. de los montajes. Unos zapatos que sugerían comodidad. un hombre que era excepcional como amigo y como artista. Que estudió hasta graduarse. Si no buscas una relación estable. afirmando que necesitaba un respiro. Que después. hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. Él se sintió incómodo. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. Sonrieron los dos. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. con el dorso de una mano en alto.

Él supo que ella era temerosa. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–. próxima–. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. por lo que se ve cierra los sábados. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes. –En exceso tajante –apuntaló ella. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo. 90 . Ella rió como si se burlara. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. Recorramos unas manzanas más... Esto lo angustió.hacia una. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo. –Me protejo.. porque soy capaz de darme. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta. Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor. pedir. Consiguieron la única mesa libre. Quizás cobarde. Fui yo quien cerró ese paréntesis. –¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo. o es el amor o no es nada. –Me provocas miedo. seleccionar. –Terminé porque resultó más débil que yo. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. –¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella. –¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. esperar.. –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante.

. delgado. Ella hizo las presentaciones de rigor. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. –Déjame decirte. –Es comprensible. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia. –Tengo algo más que contarte. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante. ¿O no? –Lloraba tanto.. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. En especial.. la de frente a ella. sin que nuestras decisiones tengan independencia. si atañen a una pareja.. amigos… país. Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. sin que cada decisión sea un fantasma. enfilando a los cuarenta.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. su mirada. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. que sea a fondo. Tampoco estoy en condición de juzgar. Lloraba con frecuencia. sin claroscuros. es imprescindible vivir en el presente. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. El hombre se negó a sentarse con ellos. pensarse. Pero. si tomaste una decisión. no lo buscó. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. tan seguido. Lo lamento. con una mueca triste como sonrisa. En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. cuando ella palideció. Me duele. sin embargo. –No aplaudo que lo abandonaras. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. que acababa de hacer su entrada. Era un hombre ligeramente más bajo que él. Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. Un hombre de treinta y tantos años. Y me perdió. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. Después de consumar nuestras decisiones. Finalizaba él de pronunciar "fantasma". Él estuvo decidido a levantarse e irse. Él y el hombre se estrecharon las manos. 91 .

–¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado... porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. Les decía: "Chica guapa.." Entre los que estuvieron dispuestos. Acarició la servilleta. ofreciste que tú pagabas la comida. y se concertó una cita.. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. ansía conocer. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre. Total. Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse. Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero. en respuesta a la despedida. Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos. –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. abrazado a mí. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. este hombre fue el elegido.” Ella reaccionó con presteza al leer el verso. Era sobre este hombre.. decidido a librar la batalla por ella. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa.. –¡Qué no. con nerviosismo y culpabilidad. Le pidió que se lo diera. sola. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. Ella. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos.–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–. –Tú eres la encantadora –musitó él. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 . La frase lo desconcertó. buena persona.

en exceso–. Es una magnífica persona. pero. se acabó. –Es evidente que no es sencillo. tendría que 93 . Es profesor. Y un día. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba. por sentirse tan poca cosa. –Y este hombre y tú. no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena. –Este hombre no tiene amigos. –De que tú también hablas fenomenal. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. Es una persona con magníficos sentimientos. sí está enamorado de ti. No tiene familia. ¿qué? –Hemos hablado. –Nos hemos acostado unas pocas veces. inmóviles. –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. –Podríamos ser amigos. y así hasta el infinito. –El sexo es uno de los motores. como si cayera un rayo. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. Ni un maldito amigo o amiga. Para que pudieran ser amigos. –Le expliqué que no estoy enamorada. El sexo no es esencial. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. Ni ahora ni pasado mañana. –No lo cortas en seco. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe.–No es tan sencillo. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda. Este hombre. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. las extendió hasta que permanecieron quietas. Que no tendremos una pareja.

De que lo cortes en seco. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora. Puede ser a las nueve de la noche.. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–. derribó sus barreras. que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo. hemos estado grabando algunas películas. –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta. Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. Es el instante de que cortes en seco. aguarda quince minutos. no se había lanzado en picada. tampoco en esos minutos. El primero en llegar. ¿Subirías? 94 . Una cita sin obligación de acudir. con ella.. –¡Una cita! Un día a una hora. Él. pero concertemos una cita. Y yo. –Un pretexto. lo adecuado es que me llames por teléfono y. Entiéndelo. Además en su piso está mi video. ¿Cuándo y dónde? –El lunes. que no exclamara que acudiría. –Lo guardo. Tú te lo piensas.. no había precisado las verdades sobre sí mismo. Me da pena. ni había descrito sus expectativas. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. En. –Por la inestabilidad de mis ensayos. acerca de sus circunstancias de inestabilidad. –ella pareció meditarlo–. ¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada...transcurrir un tiempo considerable. Hasta las nueve y cuarto. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita. Aunque él. mantuvo sus defensas.. casi despidiéndose. un pretexto que podrías esgrimir. –El sexo con este hombre. Yo me lo pienso. –y ella escogió un centro comercial conocido. A cuatro manzanas está mi piso.

para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas. La estrecha fachada del edificio lo desagradó. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. Ella alzó la perra. Una perra de color negro. sin una mancha. El interior del piso era indescriptible. gastada y angosta. Él concluyó que con ella como intermediaria. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. los ojos de ella como los ojos del loco. subir podría resultar definitivo. en todas partes. sin explicación coherente para ello. atestado de trastos. Había resuelto su excitación sexual. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. si ella.. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. Y sabía que para él. 95 . Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones. él terminaría besando también a la perra. la besó boca con boca. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. con basura inclasificable. como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. él recordó al loco. baja y de madera muy gruesa. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo.Él no estaba en condiciones emocionales. en los muebles pintados por varias capas de polvo. Si despedirse en el umbral del edificio. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella. allá arriba. una auténtica desconocida. si el loco o si él. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. Todo estaba en desorden. Ni sexuales. Supo que era perra y no perro. Aceptó. Él. los recibió. casi tapaban el cielo. tan pronto despertó. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. Quizás para ella. con escaso margen para llegar a la escalera. Era una quinta planta sin ascensor. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor. con una puerta. Y en el suelo.. se constituía en un muro continuamente.

Y pensó con mayor precisión que. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. –pidió ella. Acarició con experiencia. 96 . después de tomar la iniciativa. en la cama. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. Y él hizo. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. –Todavía no. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo. Pero en él aumentaba la desconfianza. ella no era entonces sexualmente de confianza. Ella. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. Acarició sin penetración. cubriendo el de ella. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. en las limítrofes con el techo.Se resintió. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. se activaba.. y le hacía lo que. –Necesito dormir una hora –masculló ella. Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. Como si su cuerpo. Ella. tenía un cuerpo inobjetable. escondida.. quizás. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. No conseguía desalojar de su cabeza. Sin palabras. como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. "la enfermedad" ya aguardaba. Hizo. acechante. Para él la petición tuvo un segundo de retraso. Se inquietó con fuerza por las enfermedades. le estaba haciendo a él. Con precauciones. con amargura. sin garantías minuciosas. La parada fue en la cama. de manera tan inmediata. la angustia. ya desnudos los dos. acariciándola.

y gimió por unos segundos como el animal. los desperdicios. En mi cama. funcionaran.. y estaba de frente. Él sorteó los muebles. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. –Dormir. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. se lavó las manos y las secó en el pantalón.. –Eres. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. Justo al pie del 97 . las manoteaba para desprenderles el polvo. –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. Cuando terminó. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá. En un rincón de la cocina. Te he… Llámame. –Estoy exhausta. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina." De esta caja debía provenir la asociación. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos. Y ya sólo finges mantenerte despierta.–¿Qué significa? –preguntó él con dureza. El meditarlo sin cortesías ni falsedades. Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas. La hoja estaba polvorienta y mellada. El acuerdo es la cita. a la derecha. Te he dado mi teléfono. ensartándola con la mirada–. entrecerrando los ojos. acunándola. como inscripto en el polvo.. los objetos derribados. –ella calló un tanto avergonzada. Esto pensaba cuando. –No –él se había vestido y calzado. al regresar al dormitorio principal. –Te he invitado a dormir conmigo. –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme. Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. –Me marcho.. Lo hallarás todavía peor que el resto.

Tú te lo piensas. indefensa. lacónico. ella la había aceptado. uno no hace apuestas tan altas como consigo. el jugador y su contrincante. después de abandonar aquel piso. aguarda quince minutos. con los otros. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. que tenía rasgos cobardes y frívolos. Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro. Hasta las nueve y cuarto. Una cita sin obligación de acudir. como con el propio yo. Se decía que. Que con persona alguna uno juega. desnuda.” 98 .cuchillo. se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. conteniendo hasta la respiración. Escuchó con cuidado. Cada quien decide en solitario si asistir o no. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. a solas. Recogió la fotocopia. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. Lo que sí sucedió en el piso de ella. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo. Ella parecía continuar en la cama. él se decía que uno es. Miró hacia la puerta de la cocina. Yo me lo pienso. muchas veces. La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. También la perra se despidió sin efusiones. El espacio del amor posible enrejado adentro. El lunes siguiente. Desde el sábado. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. La cita que descifrará. Puede ser a las nueve de la noche. El primero en llegar. en tantas ocasiones de su vida. –Es adiós –dijo él. Y la rompió en ocho pedazos. Él se agachó.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

al hablarle casi sin preámbulos. Ya soy otro. Estuve en la cárcel. No de esa curiosidad superficial y miserable. al ignorar su rechazo. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. pero que por momentos se suavizaban y. no me interesa que hablemos. –Me prostituía cuando era un muchacho. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio.lo que no era excesivamente más joven que ella. Me prostituía a los diecisiete años. –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. electricidad. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras. aparentaba mucha más edad que la cumplida.. Prostitución. Acabo de terminar mi trabajo en uno. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. –¿Cárcel de menores? –También. cuando estaba agotada. Y menos de inmediato. robo. plomería. Carpintería. Vengo de solicitar empleo. Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. Trabajo. ni pago a los hombres. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez. –Sé que no es por curiosidad. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. La mujer sabía que. Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. pequeños arreglos. No pagan muy bien.. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más. que raras veces se empleaba. No soy una turista. Ni soy prostituta. 102 . Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. Mantenimiento. con una o con otra.

–Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–. resultaba atractiva su firmeza. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor. El vestuario... sí. o de entablar cualquier clase de amistad. sin embargo. y. Cuando soy malo. Aunque hay que responder a los ataques. Ella era una profesional.. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. No sin compañía. detalles. una graduada universitaria. Soy muy vengativo. ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad. Hay que dar respuesta. predominaba un cierto buen gusto. No tenía padre. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. sino que lo siguió escuchando con interés. pero maltratados. No solía vagar por la ciudad a esas horas. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. limpios. me la paga. –Cuando soy bueno. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. No por esa zona. pero no se incorporó para alejarse. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido. a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea. ansiosa por descubrir rasgos. su capacidad de hablar y mirar de frente. Miseria extrema. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. muy bueno. –No es aconsejable. –¿Cómo es usted? –y ella. a su pendiente. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . Quien me la hace. no estaba elegido al azar. Al menos a la vista. al pronunciar estas palabras.entonces.. conocer más.

–Una opinión muy poco esperanzadora. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. rectas. dolorosa. Que en esta época un cazador… Ah. me marcho. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó. tensas. Que el hombre que amo morirá. Creía ella caminar por un desierto. aunque. –Decía que: Lucho por confiar. Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". Sigo viviendo solo. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. Igual va a morir. yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. –Yo también soy muy desconfiada. Es como si ellos no sintieran. Como si fueran autómatas. Una. acercó una de sus manos a la otra. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. Cedió a un impulso y miró atrás.. sin sonreír.–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano. –Lamento no tener ánimos para profundizar. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. Ella sintió rabia... –Una opinión. 104 . –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida.. A unos cincuenta metros giró la cabeza. la gente la empujaba. Lucho por. sobre la acera. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida. Y sintió decepción. El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas. Soy muy desconfiado. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. maniquíes inexpresivos.

Un mundo que existía sin tocarla. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. Y hablan a mi apartamento. O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. Le he pedido que nos conozcamos. pero vuelve a marcar mi número. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. Otras veces converso con el locutor. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. El amor duele como una bala de plata. Se ha negado. Es madre soltera. –¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia. Algo que he escrito. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. Tiene dos hijos. Sé que es importante que sigamos hablándonos. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. No me importa. Bulto que ella no había advertido. Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. Va a morir. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando.” El desconocido cargaba una mochila. Ella estaba sorprendida. –Llamo y a veces leo un poema. 105 . –No importa.Cuando había avanzado unos doscientos metros. Una mujer joven. Se lo he pedido y vuelto a pedir. Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. el de un desconocido. –¿Por qué? –Sencillamente. Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. se niega.

Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones.. Y ella le tendió su mano derecha. Aquel día en que. No desea causar dolor. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. Sin su mirada de cazador. Él ha decidido enfrentar el final solo. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido. con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo.. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. de pie. –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. Tiene cáncer. Separándonos. Y el desconocido la abrazó. –No necesariamente. Desbordante de vida.–Cáncer. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir. La vida es sagrada. 106 . mirándola. Dentro de cada persona. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. También ella las había repetido. le dio la espalda y empezó a alejarse. El desconocido sonrió por primera vez y. para decirle por primera vez que la amaba. Tiene cáncer. Es eterno o no. Ella balbuceó otras tres palabras. Ella regresó. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. Cuándo aparecerá. Cuando giró. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. Y otro. –¿Y el amor de dos? –Eterno. No desea ser visto deshecho. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo. De pronto se detuvo. Uno primero. Y ella se dejó abrazar. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. el tiempo que le queda. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera.

Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona. mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 . mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. nos comparte. presintiéndose bajo la ropa.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. subrepticiamente. imperativa. de hacerla nuestra. intentar alcanzar aquello que está más allá. abarcar. sin deformidades. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. inaplazable ante la seducción. Su lectura cautiva. fogosa. física y. Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica. al alcance o no de nuestros esfuerzos. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. preciso. y la evanescencia luminosa de al encontrar. soledades. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. expectativas. de buscarnos. dibuja en cada historia un espejo que. ilusiones. emocional. Don Francisco. deseo. 109 . exhibe. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. si se quiere. contagiándose en las miradas. con pluma clara y definida. despierta la sed de seguirla. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. encontrarnos.

Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. me ha encantado como era de esperar. Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven.. o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. 110 . la fluidez de los desenlaces. es admirable cómo está de bien construido el libro. Quien conoce o ha conocido al que narra. primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros). hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. MAGNÍFICO. lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores. la fuerza de las situaciones. Al contrario. sugerido o tácitamente. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. de Francisco Garzón Céspedes. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta. es una obviedad. devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes..

como el genial cierre de “La cadena y el colgante”. En estas narraciones. o un sálvame del vacío. Sí. la ‘desgracia’ en el espejo. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. no bastaron las palabras. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. En general.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. un cuento grandioso. las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . grandioso. rescátame de la tanta angustia. eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. cicatriza la herida. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. En “Podemos hablar de otras cosas”. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. las heridas. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel. después del goce pleno de una lectura tan intimista. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. En lo relatado hasta este momento del libro. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. para tales reclamos. de una manera fría y contundente. en el fondo anida la desconfianza. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada.

Debo remarcar que el crecimiento estilístico. Apostar a existir o sobrevivir. la penetración casi obsesiva. después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”. no lo logran. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. son impactantes. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. del “otro” a la “otra”. en el que hacia su culminación. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”. el desencuentro a través de encuentros casuales. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. y la de desaparecer. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. de vidrios que dejan. la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. Los cuentos no admiten objeciones. Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas. he llorado. deviene en una dicotomía casi insalvable. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. por una razón u otra.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y.

Lo segundo marca el vacío. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas. 2 Garzón Céspedes. Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. Impregnado de los aconteceres del dolor. Fernando Rodríguez Sosa. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. Para ello hay que abrazar o mejor. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”. Francisco. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. Es agudo y visionario. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador. sea verbo o palabra escrita. construir legítimas inteligencias. interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. Salomé Guadalupe Ingelmo. Dr. en esencia. / La Habana. desde la eternidad labrada. Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades..desde las profundidades con sabiduría noble para. por el el periodista y crítico Lic. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. 2012. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. Ediciones COMOARTES. Cuenta.com 113 . volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella. el espíritu bisutero. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas. Eduardo Torres Cuevas. Es. 2012. de la pareja en búsqueda del amor). 2013.. Madrid. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. en noviembre. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”. lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. España. 13 de Mayo. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza.

una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). con un lenguaje directo. a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes. una y otra vez. incansable114 . asoma otra historia que no se cuenta. la misma paradoja. razón por la que no se puede dejar de disparar. fijo. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. nunca llega a ser verdaderamente de amor. de ambivalentes casualidades que. acallada. una reina. prácticamente una pizca. historias donde el blanco asoma. lo cual hace pensar que el autor. hay un alfil que persigue un algo. por el lado. dolida más que disfrutada. crean. en paralelo. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. como si lo que importara es la precisión de la bala. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. de súbitas coincidencias. nunca es de amor. busca crear una dolorosa alegoría. como lector. pareciera. insistentemente. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. sin metáforas. otra pieza oculta que. siempre. la constante es la misma metamorfosis continuada. porque le queda a uno la sensación. un algo que no se alcanza. que también se repite. de Francisco Garzón Céspedes. sí. un alguien. realista. aunque en dosis mínimas. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. otra historia sumergida. por repetida en múltiples variantes. no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. de conjunto. con tal representación. sin adornos. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. una y otra vez. parezca urdida más que vivida. de soslayo. de que por debajo. que hace que la historia que viven los personajes. Dispara. siempre. a veces. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor.

se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. pero que ahí tampoco lo logra. como si expiaran una culpa. como taza que se sirve sobre un platillo. el misterio en torno al que da vueltas. incansablemente. una injusta culpa. una vieja culpa. una y otra vez. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. una tangencia humana parecida. el alfil y las otras piezas. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. pues en esta Odisea contemporánea. a diferencia de Sísifo: para 115 . sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. porque eso equivaldría a matarlo. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. a hacerlo desaparecer como misterio. en la que el alfil y la pieza de turno. aunque en cada historia solo quede el humo. aunque humanas. para alcanzar. o que. son las máscaras de lo humano. una historia parecida. el alfil y la otra pieza de turno. desesperadamente.mente. la cual. funciona como gozne que permite el giro. dará en el blanco en la siguiente historia. desde el principio hasta el final. porque si esa promesa llegara a resolverse. si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. que es la misma que aquella historia mítica. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. por tanto. pues nunca va a lograrlo. insistentemente. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente. o rozar al menos. el mismo giro sobre un punto. a contarlo. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. como promete el título) con una bala de plata. pues esas historias. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. supuestamente. disparan para ocultar su verdadera historia. pero que. sin nombres. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. sucede algo parecido. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. dejaría de ser una promesa. al parecer. cuento tras cuento. por eso.

nos hacen imaginar. porque cada cuento continúa y problematiza al otro. del cual. da al que escucha o al que lee. crear nuestros propios rostros para los personajes. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. como uno de esos cuadros donde ves. se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas.decir que existen. claramente él. que si se lee el libro como Cazador de encuentros. de una gran necesidad de afirmación). son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. lo tienes todo de frente a ti. Tan cierto esto. miras. disparan una bala de plata. Me parece excelente lo que logra el autor. la posibilidad de pensar. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. que sufren. Los cuentos de El amor es una bala de plata. Es una lectura que deja pensando. al parecer. observas. que buscan el amor. imaginar y sentir enseguida desde sí. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. cada uno. lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. sin adornos. Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. sólo vemos una sola cara. El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. porque todavía están condenados al anonimato. Es como un poliedro de múltiples caras. 116 . el hombre. Y el lenguaje directo. que les duele. y no necesariamente testimoniales). Sus textos son. y en los que al final no quedan huecos. de donde él y el autor tienen la palabra.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso. Quiero decir. el amor perdido no deja cicatrices. con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender. No hay previsión.. ".tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. y se resuelven poco a poco. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ". ".. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 . una fotografía del enamoramiento..descansaron en largas miradas. como sucede con las relaciones personales en la vida... nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad.. El libro respeta nuestra decisión. Y son historias reales. rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. hasta que nos enfrentamos a él. se puede calcular.. ".tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza. sin digresiones innecesarias. certera desde la voz del narrador. el deslizamiento del personaje en escena. nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes. lo que no es habitual. Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas.se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende... ". es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor. El gesto. El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud. la palabra. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella.puede acercarse o alejarse de la escena. como disparadas. casi surrealista.. sentirse apelado o no. para imaginar. pero el resultado es enigmático siempre.

No se trata pues. es una caza a vida o muerte. Pero hay que leerlo y releerlo. Soy un escritor. los espa121 . la suma no varía. de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción.ambiguas u ofensivas. o no. pero no soy un crítico literario. y mi profesión es la de sociólogo. con este texto. aunque honesta. para saborear cada historia. hay que repasar sus líneas. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. de los tantos que tiene. En suma. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo. un artista oral. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. Para captar matices. de lo esperado. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente.

el protagonista innombrado. pasaba dos veces. “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. Espantosamente tangible.cios y los tiempos. mi relación con la gente y el mundo. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. edificios. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. parques. bares. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera. Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata. intenso. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. la del cazador. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. 122 .

con un estilo muy personal y un gran título. creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos. Dos libros de excelencia. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades. estremecer. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata. firmados por un narrador también de excelencia. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. con tesonera maestría. 123 . las esperanzas. que así se titulan ambos volúmenes. ante la primera lectura. Sus cuentos son sugerentes y profundos. Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. el alcance.. la trascendencia. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover.. Mas. de Francisco Garzón Céspedes. de la narrativa escrita por quien. es un libro maduro y madurado. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes. los sueños. también. la permanencia. Así lo ha demostrado. a imaginar. a reflexionar. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar. ahora. enriquecer. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. en la contemporaneidad. Dos nuevos libros testimonian. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar. son dos obras que. uno muy adecuado a un gran libro. estricto. al ser humano y su mundo.

el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. en mayor o menor grado. Son estos escritores. algo fuera de moda. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes. ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos. De unos años acá. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto. aunque con mucho talento. Por ellos sabemos que la soledad. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. Pero. sólo para cursis. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales. El futuro de la especie humana. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. el vacío y la incomprensión no son males incurables. Eso cambió. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. el amor volvió a estar de moda. no sólo para el alma y la psiquis. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. los que hablan del amor desde el amor. 124 . Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo. y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. la tristeza. sino también para el cuerpo. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. los que nos llegan más hondo. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico. salvo excepciones.

hasta Israel o Grecia. El amor es una bala de plata. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. titulados. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. 125 . para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. como toda gran obra hecha con honestidad. sino exhibiéndolos como son. Desde el antiguo Egipto. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán. Cazador de encuentros y. Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir. a la par. han surgido los mitos más hermosos. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa. respectivamente. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. según se desarrollen los hechos. indistintamente al amor o al desamor. Misterios que nos acompañan. que aún resuenan en la memoria de la humanidad. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. en busca de sí mismos y. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. Desde un pequeño espacio en Venezuela. más creadores. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. a la literatura amorosa de todos los tiempos. simultáneamente. como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. con sus virtudes y defectos. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce. así. como siempre han servido. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–.

provocando encuentros. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. ambos se desnudan para mostrar sus miedos. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. Algunos con finales felices. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. Todas las narraciones. 126 . este libro es eso: una cacería de encuentros. vencen a la muerte. que partieron de los enigmas para crear historias. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. Precisamente. por culpa del orgullo de estos andróginos. y las extrañezas que causa este misterio. como aquellos antiguos. Algunos. es una exhibición de esos matices. como la diosa reina egipcia Isis. ocho extremidades y dos sexos. dos bocas. Francisco Garzón Céspedes. Por ello. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor. “El espacio del amor posible”. cuatro orejas. dependiendo de quién lo lee. son encuentros en búsqueda de. Uno de los cuentos de este libro. Pero todos responden a los matices de este misterio. satisfechos con: cuatro ojos. En ese espacio que parece un día. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. la invita a tomar un café. que mutan con cada pensamiento. o una eternidad. buscando. En cada historia. explicaba el dramaturgo griego. los seres humanos estábamos completos. sus desamores. San José o La Habana. Madrid. otros no. No obstante. como bien lo define la contratapa del libro. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. cazando. cada uno está en una búsqueda constante.Precisamente. En él. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y. cómo el mito griego de Orfeo. En uno de los primeros diálogos. sus intenciones difusas. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. descienden hasta el Hades. sin un acercamiento previo. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Otros.

Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. directo. como un misterio humano. Hacia el final. en el instante menos pensado. así. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes. mi piso ya estará en orden. del cliché. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. como una fuente inagotable. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. como lo hizo Kohelet. el próximo fin de semana. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. como lo califica el mismo autor. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. Alejándolo. como una bala que alcanza al lector. 127 . Nunca soy puntual. –De lunes a viernes me reduzco. Desde un realismo crítico. También para los días festivos. aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. –He pensado que. como una necesidad que nos cita a diario. de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor. Con un lenguaje no rebuscado. suelo tardar como mínimo media hora.

su creador. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. Quizá sería más apropiado decir los amores. adquiere una dimensión distinta. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. si leída como novela. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros. (…) 128 . es decir unidades. Es por tanto. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. nos da la clave final del argumento. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. muy original en cuanto a su estructura. Ya que esta antología. pero como Francisco. Para empezar. Aunque sólo la mirada global a todos ellos. que pueden ser concebidos como relatos independientes. formalmente. esta obra. con el que se inició– ofrece. Pero incluso si leídos como una novela. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. El amor es una bala de plata. dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. que también presentamos hoy. al elemento común que los une. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. puede ser considerado. ha demostrado.

se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. en un Sistema Modular de Creación. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. unas que como tales han existido. con dos títulos (los citados). existen y existirán. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin. o con alteraciones mínimas. con ligeras variantes. lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. desde 129 . uno que. sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). permita el ser modulado en mucho. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. varios en revistas especializadas. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. en algo macro. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro.

un hombre prestigioso. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. se puede leer en un género y releer en el otro). Francisco Garzón Céspedes. porque. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). de un hecho aislado.luego. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. condecorado gubernamentalmente. 2013). para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. y con las modulaciones que ya ha diseñado. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. ha hecho más. Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá. desde su Sistema Modular. permite. 130 . con premios nacionales e internacionales y de la crítica.

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

como algunas. –el otro dudó–. –Te invito a tomar un café o un té. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. él acababa de hacer el amor. necesito comprar algunos dólares. tomar algo.. y el otro respondió que resultaba evidente.. –En la zona comercial. mirándolo a él como si no lo mirara. Y en la otra acera –él indicó el letrero–.. pensó él. pero sí muy pronto. impulsados por la luz verde de un semáforo. subrayando para sí lo de la juventud. Si te molesto. casi en la esquina. De repente. Cuando llegaron a la oficina bancaria. Deseaba inspirarle la mayor confianza. hacían que se asemejase a una estatua que. antes de cruzar la calle. –No hay problema. con un ademán. Un doctorado en ingeniería. Yo te acompaño. le indicó que lo esperaría fuera. En ese momento. hay varios bancos. no de inmediato. –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. y. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. situándose a la par. hay uno. le preguntó si era extranjero. a unas ocho manzanas. quizás podría llevárselo a la cama. 132 .. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese.El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. –Estaría bien. –Es lejos. Esa mañana. "Un extranjero joven". había echado a andar. de una belleza cincelada. Voy a un banco. puedo desaparecer. él abrió la puerta para que el otro pasara. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron.

de más de diez años. otro hombre. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. No lo he hecho y no lo hago. creyó que él le pagaba al joven por sexo.. Él no alcanzó a contener su alivio. A estas alturas todo el dinero se acabó. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. o por la diferencia de edades. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. al tropezarlos a la puerta de un banco.. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. Es. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. Ni siquiera una mutua pasión. –Yo pago mis estudios. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. Mañana termino la tesis. Quizás el otro hombre. 133 . dentro de una cuenta que él pagaría. los había observado. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. Que su acompañante se invitara a un desayuno. Se sentaron en una cafetería. El sexo reducido a un contrato. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. a la salida de la oficina bancaria. –Aparentas menos. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. triste. Unos minutos antes. ya que no amor. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. también cerca de las cuatro décadas como él.

pero no lo expresó con palabras–. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. Desde que se sentaron. alguien. 134 . ¿Qué negocios? El camarero. bajaba la cabeza. –Tú me oíste. Nunca se tocaron. ¿nos citamos para dentro de tres días. Previo al bocado inicial. los observaba. en la mañana. con lo pedido. Si no andas en "esto". hace una semana que no veo a mi novio. los obligó a una pausa. adoptando lo inescrutable del otro. –¿Dónde? –A unas manzanas. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. Cuando él le clavaba la vista. en algún punto de la cafetería. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". –¿Alquilas? –Un piso. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. –He preguntado con claridad. –Cierto. Él echó una ojeada a las otras mesas. minuciosa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. pensó él. El otro nunca preguntó acerca de él. Una ojeada lenta.–Eso ya lo dijiste. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. de su mármol negro azuloso. –Estás muy seguro de que ando en "esto". preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. Te oí. dentro de su ausencia de matices.

. como de pasada. en la ciudad. los negros los enloquecían. Acordaron la hora exacta. hasta que lo cortó. él lo tuvo en mente. Él se detestó por estas consideraciones. –No respondiste a mi propuesta. –¿Por medio de tu novio? –No. –¿Y tú? –No es tan.. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. además. tan rápido.... Al despedirse se estrecharon las manos. desviando los ojos hacia la calle. –¿Entonces? –Alemán. –Es improbable que. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. viajaré por un período a Suiza. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. cinco minutos menos de los quince habituales. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. –Viaja después de que nos citemos. un susurro le recordó que a muchos de los negros.. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. le gustaban los rubios. No sé si me marcharé a mi país. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. En unos meses. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. –Nada más y nada menos. –Desearía viajar mañana. Un equipo de ingenieros. racistas probablemente. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. me invitó a colaborar. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro. pero eligió no darse por enterado.–En absoluto. Redactar la tesis me agotó. –Diez minutos de margen para los dos. No sé si permaneceré aquí. los negros tenían fama de una temperatura más alta. y que a muchos de los rubios. 135 . De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. en el país.

Yo me bajo y regreso en unos segundos.Él lo contempló alejarse. Llevaba en una mano. dentro. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. 136 . él pagó el taxi. el novio del otro. Transcurridos los tres días. con ropa recién estrenada.. A él la propuesta lo inquietó. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. también. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. él planeó como alternativa visitar un museo. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. sin mayores peligros. El otro fue puntual. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. Ante la duda reservó un hotel. por ejemplo. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. Frente al hotel. –No sé. Él vestía de ejecutivo. un sobre grande. pagaría él la cuenta del desayuno. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. No he traído el coche. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas. El otro vino vestido deportivamente. Serán cinco o seis minutos en un taxi. y. En un barrio próximo. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. No supo cómo negarse. sonriendo burlonamente. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. amarillo. y presintiendo que.. pagó la habitación. Cogieron un taxi y fueron. llave de la habitación en mano. erecto. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. Y. el otro insistió en desayunar.

sentados. el otro extrajo del sobre amarillo. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró." –No soy de los más codiciados. Por lo que él leyó. Aunque no soy de los que más ganan. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. su tesis de doctorado. A ratos es un mundo muy difícil. y se imaginó la escena cuando subieran. una tesis muy bien redactada.. pero estas dos palabras las calló. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. –él quiso decir: "la adquisición". –Soy modelo. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. No soy de los que modelan para la televisión. para la contemplación. Él no habló de la tesis. De este lado del mar son mayores las 137 . Y mi novio trabaja en relaciones públicas. por su ropa y por más.–El desayuno. fue: "Eso se nota. Un mundo para la exhibición. –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. Desde que era un niño en mi país. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. en la habitación alquilada e impersonal. –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. Inmóviles.. y no le gustó lo que imaginaba. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. otra vez cara a cara y con los desayunos delante. En el restaurante. –Sí. Impasibles. Lo pareces –repitió. para.

–¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. Controla mis movimientos como una araña. Llevo con mi novio unos tres meses. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto".. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. para que seas tú quien pague los desayunos. tan deslumbrante. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. 138 .. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. el otro escuchaba sin mover un músculo. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Lo de los alemanes. Ya no soy precisamente un joven. Y olvidar la cuenta. es muy posesivo. Me puedo levantar. Lo que sí. aunque la voz se le tensó–. pero soy atractivo. Claro que. y ni siquiera porque eres atractivo. ¿es una especialidad? –Y. Como pisar un territorio minado. controlados.. Cuando salíamos todos lo miraban. También es alemán.posibilidades. Marcharme. El silencio duró un minuto. –Si no andas en "esto". los dos. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis. Sé que soy atractivo.. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Ganó varios campeonatos de esgrima.. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Aunque no es tan guapo. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. sí. aunque de manera distinta. Y no me conoces. Hay algo que no he dicho. Tiene mucho talento. Mi novio anterior a éste era guapísimo.. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

) Yo pago mis estudios. DOS. una pareja para toda la vida. ÉL // ELLA. DOS: (En neutro. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). treintaitantos años de edad. 2012. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. Colección “Garzón Céspedes” 3. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor. veintitrés años. DOS (ÉL.) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes. intención que mantendrá casi todo el tiempo. (De modo incisivo. Olvidemos los cisnes. Ediciones COMOARTES.. Esta versión corregida es la más reciente. Un doctorado en ingeniería. ELLA // ELLA. Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión. desplazarse. Por la mañana en una cafetería. España. podrán levantarse y volver a sentarse o no.. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa.) Estudio acá desde hace dos años. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. F. Personaje UNO. Una rareza.¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. como modulaciones de una misma historia original. presentado en el año 2013. en México D. de raza blanca. narrativa. Madrid. UNO: (Con vivacidad. pero no el laberinto. teatro. y son de principios de los años noventa del Siglo XX..) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. (Pausa. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi. Entre hoy y mañana termino la tesis.) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI). de raza negra.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto. texto narrativo. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles. ÉL // ÉL. hablan mientras comen y beben en una mesa. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa. ELLA). y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes. (Pausa. 3 142 .

UNO: (Dudando. UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo. ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país. Y adelantos sobre negocios. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio.) ¿Qué? 143 . La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. con premura y explicándose. UNO: (Desde la decisión de averiguar. Y no lo hago.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios. DOS: (Sin emoción alguna repite.. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios. intercambio de números? Olvídalo. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso. UNO: (Con alivio.) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad.. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad. UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas. UNO: (Con cierta urgencia. Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto. ya que no amor.) Aparentas menos. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan. No lo he hecho.negación corporal. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses.) Ya que no amor.) No necesito contratar sexo. A estas alturas todo el dinero se acabó. laberínticos.

UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto. Y he visto… sí. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No.) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania. he visto esa película. (Pausa. UNO: He preguntado con claridad. en la ciudad. UNO: No lo sabes: Es el título de una película.UNO: Tú me oíste. En unos meses viajaré por un período a Suiza. UNO: No creo que sea un juego superficial. Radican en Ginebra..) Si no andas en "esto". Un equipo de ingenieros. DOS: Cierto: Te escuché.) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto". ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa. A punto de decir “de comer gratis". pensándoselo no lo ha dicho. UNO: No respondiste a mi propuesta.) ¿Y tú? DOS: No es tan.. en el país. UNO: (Con ironía.. DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis. No sé si me marcharé a mi país. No sé si permaneceré aquí. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. hace una semana no veo a mi pareja. Redactar la tesis me agotó. 144 .) Nada más y nada menos. O una manera de… (Pausa. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. ¿nos citamos para dentro de tres días. Locura de amor. en la mañana a esta hora.. UNO: (Con extrañeza. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. me invitó a colaborar.

para la contemplación. en la misma cafetería.) Penumbra.) 145 . para. No he traído el coche. ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. (Ha ido a decir: “para la adquisición". y ahora… (Pausa. (Pausa. DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje.) Primero te has empeñado en tomar café. Sentados a la inversa. Inmóviles. hablan mientras beben café. Serán cinco o seis minutos en un taxi. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. DOS: Olvidé desconectar el calentador... UNO: Diez minutos de margen para los dos.) Pareces modelo. De hoy a tres días. UNO: Impasibles.) Tienes una gran belleza. (Como si esto no le gustara. (Silencio. cinco minutos menos de los quince habituales. Tres días después.. Como si corroborara lo de la condición de estatua.. De las que decoran este desierto laberíntico. sin riesgos. podrán levantarse y. Pasemos en el taxi por donde está el piso. (Pausa.) Viaja después de que nos citemos. (Saca la cartera para pagar la cuenta. Ni la arena será dispersada. DOS: Soy modelo. El mar no se secará mientras tanto.) Lo pareces. UNO: Si no hay otro remedio. Un mundo para la exhibición.) Elegí un hotel… “decente”.) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. nuevamente de mañana. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje. Yo me bajo y regreso en unos segundos. UNO: (De modo informativo.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje.

En mi país. ya modelaba. UNO: (Sin alterarse. A ratos “un mundo muy difícil”.. Las cámaras son los detonadores. Tiene mucho talento..) Llevo con mi pareja unos tres meses. Sentados como la primera vez. hablan mientras comen y beben. Penumbra. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No.. Mi pareja anterior a ésta era guapísima.) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio. (Pausa. De las más envidiadas. No soy de quienes modelan para la televisión.DOS: Sí: Un mundo. Estoy lejos de la belleza. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. entonces. es una persona muy posesiva. También es de Alemania. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías. en la cafetería del hotel. Aunque no es tan… deslumbrante.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . Aunque no soy de quienes más ganan. De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla. Como pisar un territorio minado. Controla mis movimientos como una araña. Cuando salíamos todos le miraban. podrán levantarse y. Ese mismo día. UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas.. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas. aún de mañana. Lo de los seres nacidos en Alemania. ¿es una especialidad? (Pausa. sí. Ganó varios campeonatos de esgrima. Lo que sí. Claro que.

¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 . ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa.. En situaciones de desventaja todo me importa poco. cuando me miraste en la acera.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. aunque con tensión creciente.) Sé que tengo atractivo. (Permanentemente sin gritar. quizás no salvable.. A hurtadillas. pero sí atractivo. y ni siquiera porque eres una persona atractiva. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis..) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa.. (Pausa.el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos. Y olvidar la cuenta. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí. No te he dicho que venía de acostarme. Porque me miraste.) Hay algo que no he dicho. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto". UNO: Si no andas en "esto". Como si no me miraras. Marcharme de esta mesa. Ya no tengo precisamente juventud. Me puedo levantar de esta silla. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero. Y no me conoces. Una relación de amor en suspenso.) No te he dicho que tengo una relación. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. y de terminar con esa relación de amor. Una relación rota. aunque con evidente tensión en la voz.

muestran. Silencio. no a las estatuas. la lección! Te agradezco la lección. Porque no los perderé. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. DOS: Subamos a la habitación. todo lo sucedido. 148 . Hasta la amargura. Modelar es. Puedo perder. dentro de unos años. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar. compartiré las conclusiones. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. UNO: (De modo explicativo. Ellos asoman las narices a la una del mediodía.) No entiendes. por aquella perfección de estatua. Apagón. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto".. Hasta la desilusión. entusiasmo. A nadie le importas de verdad. además del dinero. se queda con la vista al frente. Y tienes que proyectar frescura. Se inclina sobre la mesa y. DOS: ¡Ah. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa.. como quien saca la cabeza a flote..) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta. Se ensaya hasta el cansancio.) El amor no interesa a las estatuas. molesto. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. el tiempo. Y. Lo analizaré y aprenderé de ello. (Se marcha sin volver la vista atrás. hacia el espacio vacío. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas. DOS: (Con rabia.) UNO no ve cómo se va. sino a otros seres. Te citan a las nueve de la mañana. UNO: No me voy a acostar contigo.. evidencian el engaño.DOS: No me dejo. muy pronto. Son… son enemigas.

33 Un mismo pedazo de arena. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia. 37 Con una certeza. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote.com. 62 Capítulo XI: Perdona. 83 Gracias por ti. 26 La línea entre la verdad y la mentira. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 56 Caminaba en búsqueda. 11 Girasoles sobre la piel. mi reina. mi reina. 51 Un aire de inocencia. 71 149 . 62 Perdona. 47 Capítulo VIII: Toda la escena. 37 Capítulo VI: Con una certeza. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. 21 La cadena y el colgante.ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante. 76 El espacio del amor posible. 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 41 Podemos hablar de otras cosas. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira. 71 Una presa al alcance de la mirada. 47 Toda la escena. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena.

Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector. hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo. 83 Capítulo XIV: Gracias por ti. 99 · Opiniones / Testimonios. 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. magnífico. 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia). 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica). 107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). intenso Clara Pereda Lagartos (España). impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia).

130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?. Armando José Sequera (Venezuela). 140 151 . Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes. 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin. 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba.com (México). 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica). 122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad.El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España).

152 .

Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría. lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. 2006). El humor de la manzana (COMOARTES. Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas.. Con doble nacionalidad reside en Madrid. Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. 1978). 1995). y Ministerio de Cultura de Egipto. por medio de un realismo crítico. de oralidad artística. a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. Licenciado en periodismo. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). Cupido Juglar. Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. encuentros teóricos y docentes. 1980).. artista oral. Ha cincelado. teatro. poeta y narrador. a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966). 153 . La pasión de contarlo todo (Adagio. periodismo… en tres continentes.Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). entre más especializaciones. 2013). Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. 1996). Investigador y teórico de la oralidad. 2013). El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. Cuentos para un mordisco (OEYDM. condecorado gubernamentalmente. casi testimonial. escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. el niño más travieso (textos. Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. literatura para niños y jóvenes. 2001). 2015). Normales los sobrevivientes (Matanzas. del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. este libro de modulaciones por más de dos décadas. 1985). del todo inolvidables. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. en varias profesiones y ámbitos. 1991. 2010). en árabe.