SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. Cuba. impreso. primera digital en 2013). 2006).(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. Sala Berlanga / SGAE. 2010). Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. como si fuera poco. Teoría y Técnica. el 24 de Noviembre de 2015. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema. en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. Dramaturgia Modular. impreso. tras selección por un Jurado. México. España. entre mucho más. España. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. impreso. y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes. y. Dramaturgia Modular. digital. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. Venezuela. Argentina. La pasión de contarlo todo (Adagio. 2015). Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. impreso. impreso. 2015). 2000). pueden leerse. digital. CNCC / MINCULT. con éxito de público y crítica). 2013). a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. y. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. Cuba. 1984)… 7 . además suma la modulación.

Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos. en un Sistema Modular de Creación. y otras de Ella y Ella). diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. varios en revistas especializadas. existen y existirán– en algo macro. o con alteraciones mínimas. todas existen a la par como historias de Él y Él. uno que. sino que de hecho. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido. permita el ser modulado en mucho. con ligeras variantes.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. ya registrados legalmente. y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes. otras de Él y Él. en cuanto a lo narrativo. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición.

consideren valioso. ha hecho más. Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. y con las modulaciones que ya ha diseñado. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. Por lo que están en el derecho de hacer lo que. desde luego. con dos títulos (los citados). un hombre prestigioso. como un modo de que este 9 . con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. Garzón Céspedes autorizó. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. se puede leer en un género y releer en el otro). como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. condecorado gubernamentalmente. autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. aporten a lectores. dentro de la ética y de su propia estética. porque.000 direcciones. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. sino en forma.vinieron revertidos a novela. desde su Sistema Modular. cultura y sociedad todo lo más posible. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. Francisco Garzón Céspedes. de un hecho aislado. permite. tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo. ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba.

Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi. Cuba. España.libro fuera más útil y dado que. Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital.com 10 . ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". España. donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular.lengua@gmail. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además. de la Dra. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES. que además de que será enviada igual de masivamente. agotada su edición impresa.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. orientalista y profesora. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. escritora. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. 2015). dramaturga. a lenguajes. Costa Rica. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. además de las significaciones temáticas. sin costo. Chile. deja caer. E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo. ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores. y del que.lengua@gmail. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica. Italia. artistas y críticos de Argentina. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. que lo es desde ya. ensayista. Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. presumiblemente ha declarado a la prensa. Colombia.

11 . y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”.Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”.

tomar algo. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. hay varios bancos. situándose a la par. pero sí muy pronto. Yo te acompaño. puedo desaparecer. de una belleza cincelada. Esa mañana. hay uno. a unas ocho manzanas. –Es lejos. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. Si te molesto. quizás podría llevársela a la cama. mirándolo como si no lo mirara. casi en la esquina. "Una extranjera joven". Y en la otra acera –él indicó el letrero–. subrayando para sí lo de la juventud. y. –No hay problema. hacían que se asemejase a una estatua que. –ella dudó–. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. antes de cruzar la calle. Deseaba inspirarle la mayor confianza. –Te invito a tomar un café o un té.. –Estaría bien. Voy a un banco. En ese momento... él abrió la puerta para que ella pasara. impulsados por la luz verde de un semáforo. como algunas. De repente.. y ella respondió que resultaba evidente. él acababa de 12 . no de inmediato. había echado a andar. –En la zona comercial. necesito comprar algunos dólares. pensó él. con un ademán.Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. Cuando llegaron a la oficina bancaria. ella pareció materializarse. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. le indicó que la esperaría fuera. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados. le preguntó si era extranjera.

Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. Un doctorado en ingeniería. Quizás el otro hombre. Unos minutos antes. Es. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre. a la salida de la oficina bancaria. triste. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. ya que no amor. –Yo pago mis estudios.. Mañana termino la tesis. los había observado. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. otro hombre. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. Él no alcanzó a contener su alivio. o por la diferencia de edades. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. –Aparentas menos. No lo he hecho y no lo hago. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. dentro de una cuenta que él pagaría. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera. Ni siquiera una mutua pasión.. A estas alturas todo el dinero se acabó. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso. –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna. El sexo reducido a un contrato. al tropezarlos a la puerta de un banco. Se sentaron en una cafetería. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro. 13 . también cerca de las cuatro décadas como él. En la cafetería ella pidió mucho más que un café.hacer el amor. de más de diez años. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella.

pensó él. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. Él echó una ojeada a las otras mesas. Una ojeada lenta. Cuando él le clavaba la vista. alguien. los obligó a una pausa.–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. dentro de su ausencia de matices. la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Alquilas? –Un piso. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. con lo pedido. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". Te oí. los observaba. –Estás muy seguro de que ando en "esto". ese alguien bajaba la cabeza. pero no lo expresó con palabras–. de su mármol negro azuloso. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. 14 . minuciosa. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. en algún punto de la cafetería. ¿Qué negocios? El camarero. Desde que se sentaron. –¿Dónde? –A unas manzanas. adoptando lo inescrutable de ella. –He preguntado con claridad. Nunca se tocaron. –Eso ya lo dijiste. Ella nunca preguntó acerca de él. –Cierto. Previo al bocado inicial. –Tú me oíste. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí.

–Desearía viajar mañana. le gustaban los rubios. las negras los enloquecían.. viajaré por un período a Suiza. –¿Entonces? –Alemán. No sé si permaneceré aquí. hasta que la joven lo cortó. pero eligió no darse por enterado. como de pasada. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. –¿Y tú? –No es tan. en el país. –Viaja después de que nos citemos. en la mañana. tan rápido. ¿nos citamos para dentro de tres días. No sé si me marcharé a mi país. De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 . –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. –¿Por medio de tu novio? –No. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. él lo tuvo en mente.. Él se detestó por estas consideraciones. racistas probablemente. –No respondiste a mi propuesta. además. Redactar la tesis me agotó. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él.. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella. –Es improbable que.Si no andas en "esto". –Nada más y nada menos. hace una semana que no veo a mi novio. y que a muchos de los rubios. desviando los ojos hacia la calle. –En absoluto. me invitó a colaborar. un susurro le recordó que a muchas de las negras.. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. las negras tenían fama de una temperatura más alta. en la ciudad.. En unos meses.. Un equipo de ingenieros.

Ante la duda reservó un hotel. Yo me bajo y regreso en unos segundos. un sobre grande. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. amarillo. por ejemplo. Al despedirse se estrecharon las manos. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. él planeó como alternativa visitar un museo. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. el novio de ella. Él la contempló alejarse. Serán cinco o seis minutos en un taxi. él pagó el taxi. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. Y. No he traído el coche. dentro. Cogieron un taxi y fueron. pagó la habitación. Llevaba en una mano.tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. erecta. y. sin mayores peligros. pero con ropa recién estrenada. ella 16 . siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. Acordaron la hora exacta. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. A él la propuesta lo inquietó. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. Ella fue puntual. No supo cómo negarse. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. En un barrio próximo. –Diez minutos de margen para los dos. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. Transcurridos los tres días. Ella vino vestida deportivamente. Él vestía de ejecutivo. Frente al hotel. cinco minutos menos de los quince habituales. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador.

también. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. sonriendo burlonamente. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. Aunque no soy de las que más ganan. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante.. aunque refiriéndose a tomar algo ligero.insistió en desayunar. Inmóviles. para. y se imaginó la escena cuando subieran.. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. A ratos es un mundo muy difícil. No soy de las que modelan para la televisión. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. ella extrajo del sobre amarillo. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. pagaría él la cuenta del desayuno. 17 . pero estas dos palabras las calló. sentados. llave de la habitación en mano. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. fue: "Eso se nota. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. y no le gustó lo que imaginaba. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella. para la contemplación. No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–." –No soy de las más codiciadas. –No sé. por su ropa y por más. –El desayuno. Un mundo para la exhibición. su tesis de doctorado. y presintiendo que. en la habitación alquilada e impersonal.. Lo pareces –repitió. Por lo que él leyó. una tesis muy bien redactada. –Soy modelo. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. –él quiso decir: "la adquisición". Impasibles.. En el restaurante. –Sí. Él no habló de la tesis.

agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio.. Ya no soy precisamente un joven.–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. Desde que era una niña en mi país. para que seas tú quien pague los desayunos. Lo de los alemanes. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Sé que soy atractivo. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Marcharme. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. Y olvidar la cuenta. Y no me conoces. Mi novio anterior a éste era guapísimo. aunque la voz se le tensó–. También es alemán. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña. y ni siquiera porque eres atractiva. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". pero soy atractivo. Como pisar un territorio minado.. Llevo con mi novio unos tres meses. o porque eres tan 18 . tan deslumbrante. Controla mis movimientos como una araña. sí. es muy posesivo. Aunque no es tan guapo.. De este lado del mar son mayores las posibilidades. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. –Si no andas en "esto". Cuando salíamos todos lo miraban. Claro que. Lo que sí. sin dejar un espacio para que ella le respondiera. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. ¿es una especialidad? –Y. El silencio duró un minuto. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo.. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. Tiene mucho talento. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. Me puedo levantar. Ganó varios campeonatos de esgrima. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro.

Son como enemigas. ella escuchaba sin mover un músculo. –¡Eso es otra cosa! Pero.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Porque me miraste. Hay algo que no he dicho.. Hasta la amargura. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas. No te he dicho que tengo una relación con otra persona. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio".. controlados. Te citan a las nueve de la mañana... aunque de manera distinta. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Hasta la desilusión. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 .. entusiasmo.. cuando me miraste en la acera. A hurtadillas. Una relación de amor en suspenso. Modelar es. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo. y de terminar con esa relación de amor. evidencian el engaño. los dos. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. A nadie le importas de verdad. Una relación rota. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. molesto. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme.inteligente como demuestra tu tesis. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar.. Y tienes que proyectar frescura. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. quizás no salvable. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. Se ensaya hasta el cansancio.. Como si no me miraras.

Él devolvió la llave al empleado del hotel. sí. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. por la calle. Porque no los perderé. Él no giró para ver cómo ella se alejaba. dejando 20 . Como perdida. Él siguió caminando. no a las estatuas." "Estás demasiado seguro de que. Los reordenaré. Como necesitada. no deseó contemplar cómo la muchedumbre.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto". como si fuera y no fuera la misma. el tiempo. tras las huellas de él. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Cuando él apresuró el paso. y pagó los desayunos. El amor no interesa a las estatuas. sin rumbo fijo. Lo analizaré y aprenderé de ello. desde detrás. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta. Regresó a la mesa a buscarla. ruidosa e indetenible. –No me voy a acostar contigo. La joven lo alcanzó en la puerta de salida. además del dinero. perdiéndose también entre la multitud. estaba pagando. dio media vuelta para perderse entre la multitud. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. Puedo perder. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. compartiré las conclusiones. sino a otros seres. se la tragaba hasta desaparecerla. le propuso: –Vayamos al ascensor. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel. dentro de unos años. Pensó que. Subamos a la habitación.. y. nuevamente. cuando ella se incorporó. todo lo sucedido.. Compartiré esta historia. Ella fue. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. Ella. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. Él se levantó. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en.. y que había comido sin tener hambre." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa. Y entonces.. caminó hasta la caja. –No entiendes.

21 .crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse. Como quien saca la cabeza a flote.

alta. cada cual había roto su relación de pareja. Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. se les olvidó decir sus nombres. Con anterioridad. mucho. piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. La otra. Cruzó a un costado de las cuatro. hasta quedar desnudos y exhaustos. ni siquiera el de llamarse. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. Unas semanas atrás. la invitó a un café y la morena aceptó. explicando que trabajaba muy cerca. A dos las olvidó desde ese momento. de cualquier modo.Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. unos cuantos menos que los que él había cumplido. rubia. de unos veintitantos años. Con la morena. Las otras dos le gustaron. a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. a la sombra de los árboles. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. La morena nuevamente aceptó. Él bajó de un taxi. habían aceptado el desafío de una caminata. por lo que le explicó dónde se habían visto. él se tropezó una mañana. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. Al mirarse a los ojos. Sin más preámbulos. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. de pelo corto. Todas jóvenes. de mediana estatura. 22 . también avergonzados y confundidos. Con la vergüenza. Como se sentían desamparados. en una callejuela del Centro. Las miró una a una. Una era morena. y se dirigió al museo enclavado en el parque. Al terminar de hacer el amor. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. detenidamente.

. habitaba pared 23 . probó a continuar. y aunque. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre. Ella. a las dos semanas. de inmediato. De los girasoles brotaban palabras. muerto el esposo. La próxima ocasión en que estuvieron a solas. cuyo padre había muerto. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. Y comenzó para él la locura. no se atrevía a revocar aquella decisión. Y la madre. A él no se le endureció. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. Deseaba conocerla a fondo. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. Se presentaron. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. si no podía mudarse de un día para otro.. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo. y. con hijos.Con la rubia también se reencontró. Las consignas. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana. no. casada. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. La única hermana de ella. el calor humano de tantos hombros tocándose. ya desnudos. En que ella compartiera el aliento del piso. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. y eso lo sedujo tanto como su belleza. Un anochecer. Él le respondió. Ella confesó que se acordaba. la esperanza de la denuncia. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. no. Fue la plenitud. él adoptó medidas para no fallar.!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia. a pesar de las presiones de sus hijas. después de pasear juntos. sin teléfono. ella le decía: "¡No. residía con su madre en un chalet de las afueras. asegurándose en el proceso de que era “sí”. los letreros. le dijo que recordaba haberla visto.

no cumpliera. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada. Y las propiedades de una anciana duermen en casa. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años. Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien. Una propiedad en exclusiva. un viernes. la cena se enfrío.. Pasó la hora fijada. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme. Fue decenas de veces al balcón. Trató de leer. oír música. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre. Una espera tensa. Y le explicó que estaba al borde del precipicio. Ni una sola noche duermen en otro sitio.. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría. Y él. Recibió despierto la madrugada. como si la cuerda no se le acabara. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle.. Yo lo necesito. estoy acostumbrado a convivir. Me vas a perder. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. E insistió en que no se demorara. Hasta que. Ella no apareció. A las cinco de la mañana. 24 . Advertido que en circunstancias como ésas. Por este motivo. ver televisión. a quien amaba y que lo amaba..... Un hombre de unos setenta años. enloquecedora. él enloquecía.. Preparó la cena. y él no probó ni un bocado. habituado a despertarse a esa hora. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida. Dormir en otro lugar es tu derecho.... él llamó por teléfono a un amigo. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana.. Mi madre enviudó recientemente. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles. a dormir acompañado. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera. ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. ni avisó. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. dolorosa.por medio. escribir cartas. Él no alcanzaba a creerlo. Su amigo lo invitó a desayunar. Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias.

lo obligó a tomar el café con leche. Podemos calentarla. sonó el teléfono. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo. Esa noche. –No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. y susurró: –Yo te amo. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera. –Está la cena de anoche –señaló él–.. Hicieron el amor. ella llegó temprano. Se disculpó. ni restó importancia a los hechos. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. Lo hicieron. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. a comer tostadas. se levantó. con tres girasoles que colocó al lado de la cama.. Después toma una decisión. Los relató con vehemencia y angustia. Regresa a tu piso y duerme. de un salto. Ella habló por teléfono. Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. Procura que sea una decisión definitiva. Cuando aún cenaban. Él relató los sucesos al anciano. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde.. la vida se empobrece. Con euforia. Con fiereza. tan temprano. –No te preocupes. Ella dudó unos segundos. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso. Él. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. vestido de calle. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. Que comprendas. Cuando el anciano opinó. Ella lo miró. –No te preocupes más. al mediodía. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. y no le aconsejó paciencia. completamente desnuda. lo agarró: 25 . desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba.El anciano. No me quedaré a dormir. Una ternura triste. El anciano lo escuchó con interés. no habría casi clientes. No hay problema..

No lo tocó. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. tirar los girasoles. con ira–. Hasta muy pronto. yo no pueda admitir que me lo perdones. ocuparme de cambiar las sábanas.. Ella no dijo una sola palabra. No lo miró a los ojos. en la parada de autobuses. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–... Lo hago para que no me lo perdones.. Estaremos de fiesta. recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo.. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos. Te recojo abajo. él se levantó. El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos. Formidable que te quedes a dormir. Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. Lo hago para que no puedas perdonármelo.–Sí. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo. desterrados dentro de la basura. Te dije que yo estaría libre. Ya en la cama con la otra.. sin dañarlos. Se puso la ropa. Una que se quedará a dormir. la morena de aquel mediodía. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina. Hoy. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre. Te espero en media hora. 26 . Y para que si intentas perdonármelo.

Me gusta tenerlos a la mano. Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. Parecías exhibir la cabeza de un león. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. de calle y de noche. Él estaba semidesnudo y descalzo. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. 27 . No tengo ni anillos. De un instante a otro. No los he tocado –afirmó ella.. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. Son un recuerdo. Los dejo allí. o una copa del mundo. Te los mostré. en medio de una fría y solitaria madrugada. la del pasillo. bien a la vista. tres horas atrás. había hablado de una manera impersonal. No es por el valor. Él.. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla. Una prueba de amistad. abrochada abajo.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. o un corazón sangrante. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. dispuesta a marcharse. por unas manos amigas. En otro país. –Ese colgante fue pensado para mí. Ni es siquiera por la perfección del colgante. Es lo único que uso. No se habían dicho sus nombres. Y que otras manos me lo trajeran. desde sus años. –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. Los exhibiste. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. ni reloj. al desnudarnos. mano en alto. se cubría con una camisa grande. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. –Lo cierto es que no me los mostraste. los guardarías en alguna gaveta. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción. Ella estaba de nuevo vestida. como si fueran un trofeo. llegaría la mañana. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos.

. golpeadora. Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste. Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad. Tienen que estar enredados entre las sábanas.. copas. –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella. entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual. y éstas son tus conclusiones. –No digo que los. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento. tocaras. O se habrán caído al suelo. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. botellas vacías.. O entre las almohadas. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles. Ayúdame a buscarlos. Tan pronto los encontremos podrás irte. Deseaba. Y ya desde antes de que lo consigas. libros y revistas. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad. servilletas. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. No los he tocado. Y como sé que no los he tocado. vasos. No los he tocado.–Te aseguro que no los he tocado. helada. O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos.. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. discos. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. –Sé que no han desaparecido. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–. y deseaba que tus manos. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 . ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida.. cubiertos. tus manos..

. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos. tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos. ella reparó en la angustia de él. y recogiendo parte del desorden. las almohadas. Pero no siempre estoy loca. Desplazando cama y mesillas. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. y no le resultó sencillo explicarse las causas. Removiendo las sábanas. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. 29 . en una de las miradas al rostro del hombre. le pidió: –Por favor. toda la ropa visible.. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros. De pronto. No me enredo frecuentemente con desconocidos. Él decidió cambiar de actitud. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones. Escudriñaron con dificultad.permanecer aquí. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. al alejarse. Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió. Desde junto al ventanal. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. banquetas y alfombras. a sus facciones tan contraídas e irreconocibles. He recuperado la razón. libreros y mesa. Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. una cadena y un colgante. Agachándose y volviendo a agacharse. armario y cómoda.

pero de no más de veinte años. El precio a ser cobrado... o al mover por completo los muebles más voluminosos. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. Nosotros somos dos adultos. la cadena con el colgante. exhausto del sexo. encandilado por tanta juventud y belleza. Que a él le bastaría. Te juro por mi abuela. desde el comienzo del encuentro.–Te juro por lo que más amo. Suena fatal. el precio oculto. pero.. de largos cabellos claros. Ella había dicho "trofeo". tiempo y calma. Tendrías que percibir que no los he cogido. ¿y si desde que los vio en su pecho. Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. tan parecida a un ángel.. A continuación. El hombre continuó callado. –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. refiriéndose a una actitud de él.. para dormir. con claridad. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. Quizás debajo del armario. se propuso 30 . Voy. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él. o de la cómoda. por esa noche. fulgurando entre la camisa entreabierta. en cualquier rendija o recoveco del estudio. de su sudor. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama. el ropaje de su olor. Tendrías que creerme. Quizás creyó que él.. rápida y fustigante. él hallaría lo extraviado. no se pondría de inmediato. inteligente. sucias de polvo y relucientes de inocencia. Se dijo que probablemente en la mañana. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. que no los he tocado. empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. Quizás la cadena y el colgante fueron. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. la posesión de la belleza de ella. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima.

deslumbrada no por él como ser humano. que si ella había pagado por su delito. un escaparate de joyería. mientras más la acosara. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. Quizás él. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda. de sus dudas. como si una pantera escondiera las uñas. La sacudió. 31 . Ella.obtenerlos? Quizás fue por el oro. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. ella terminó de quitarse la ropa. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. más riesgo correría. Negros. o por la perfección del diminuto laúd. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro. el hombre había visto el tatuaje. Y también porque priorizó su propia seguridad personal.. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos. su vergüenza o su dolor. Cuando. no había sido más que una vidriera de exhibición. Si había estado presa. Unos zapatos cerrados. Volteó los bolsillos. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. dentro de las paredes del estudio. En aquel momento concluyó. altos. en respuesta a sus preguntas. de fino tacón. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel.. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. La emoción de la desnudez resultaba distinta. Era la segunda vez en la noche que. a los ojos de ella. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante. próxima y a la par muy alejada. que si se había reinsertado en la sociedad. Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. La hizo ondear. el gozo de él había estallado dentro de ella. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. En este punto de los pensamientos del hombre. mientras él más supiera. se quedaba desnuda. una hora antes.

cuando ella se fuera. si no le decía que se quitara los zapatos. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. No titubeó.y citarse con ella para conocerse más a fondo. en la duda. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. se vistiera y se largara. De los sentimientos solidarios. pero las preguntas. por otra. E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. El hombre pensó que. Pensó que. ni una mueca. Y la conclusión del hombre. cada centímetro. él no se acostaría. A él sólo lo cubría la camisa. –Has dicho que te irás cuando lo desees. fue: una muy inocente o una muy "profesional". La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. Hizo un esfuerzo por dominarlas. al valorar el control de ella sobre sí misma. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse. revisando cada metro. él seguiría buscando por el estudio. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven. y. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . Ni bajó la mirada. No mostró un rictus. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. veloces. cada milímetro. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. cada decímetro. Burlándose de la generosidad de la condición humana.

El hombre y ella estaban como congelados. y. Ella estaba serena. sin mirarla–. No se jactaba del triunfo. No me conoces. Que anhelan amor antes de que sea tarde. las levantó y se las entregó.reafirmarse a cada paso. Esperaba. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso. No. Y de inmediato alzó el otro. El hombre. No tenía que ponerte a prueba. no sería suficiente. la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. 33 . se agachó. Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche. Él se sintió desprotegido. Alzó uno y lo volteó. al desamparo. Él no recogió las piezas. sin bajar la vista. Urgidos de escapar de sí mismos. La he estropeado. Hubo otro silencio. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. –¿Los zapatos? –preguntó ella. Sin apresuramientos. Hasta que él abrió la boca. No sonreía burlona y altiva. los malditos zapatos. –Te debo una disculpa –dijo él. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. la abrió sin palabras. Que creen vencer al tiempo. Hay otras maneras de empezar. los calcetines. sin vestirse. al implacable ángel del desamor y de la muerte. señaló con brusquedad a sus pies. Ella se aproximó. con premura. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. interrogándolo con los ojos. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. Después se vistió. se desplazó.

acompañándolo para que guardara el coche. Pero no tenía opción. para conseguir la licencia. le tocaba la temida segunda planta. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. después de inscribirse y pagar la primera cuota. Él. inactivos. primera y segunda. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. de inmediato. Y a él. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento. arribar por excepción.La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. Vivía en un barrio de bares. a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. algunas más. que acababa de aprender a conducir. y. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle. por lo regular. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. la de peligrosidad. sobre todo. descuidado y sucio. que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. solitaria y casi sin luces. de regreso tras extensa jornada de trabajo. había rechazado el lugar por oscuro. que conducía el coche inexperta e inseguramente. a ocho manzanas del aparcamiento. Y tenía un único empleado en el horario nocturno. o a hallarlo incompleto o maltratado. De él. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. proveniente de unos festejos de ocio. 34 . o. y el edificio donde habitaba. él añadió. Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. y. Tanto que. En la planta baja nunca había sitio libre. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. era de cuando aún no se había inventado el automóvil. pertenecientes a personas de avanzada edad.

en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza. Así que él se las ingenió para que. le dijo: "Le estoy muy agradecido. Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho." El examinador. 35 . aunque acababan de comenzar el examen. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. al que. y lo aprobó. Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. pero que al continuar realizando las prácticas." El examinador. casi iniciada la conducción. un compás para replantear y profundizar. y en el segundo. le dijo que ya podía regresar. sin haber cometido un error. descubierta en una cafetería cuando los dos. En el primer examen práctico. que. en ocasiones. una hora atrás. ya iniciada la marcha.había apelado a una estratagema. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más. le tocara el mismo examinador de la primera. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona. se quedó perplejo. cuando se presentó por tercera vez. sin errores. porque. lo suspendieron por falta de seguridad y destreza. Esa noche se trataba de una completa desconocida. en mesas paralelas. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. Pero desde que. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle. unos pocos meses atrás. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. Prefería ir al aparcamiento acompañado. por equivocarse al doblar una manzana. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. acostumbrado a que lo odiaran.

casi atropella a una figura familiar. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie. después. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. al culminar el ascenso de la primera rampa. a un café en su piso. La de su pareja. 36 . El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. sobre la mesa ocupada por la desconocida. no se trataba de una ruptura definitiva. Él no albergaba mayores expectativas. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno. pero. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. Ella. porque si él no aparcaba. que resultó ser profesora. / Sorprender una respuesta. en cualquier instante. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos. ya que había más coches que lugares. Seguro que también había visto a la… desconocida. de regreso a su vaso. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento. esencialmente. una compañía humana dentro del temido aparcamiento. y le aclaró que. Él invitó a la desconocida. sin firma. Un café compartido. Y. se había levantado para dirigirse al aseo. a una hora de distancia de la capital. Se miraron. había dejado el poema. y. Esto pensaba él cuando. que ya residía en otra ciudad. Pensaba que amaba a su pareja y que. como de costumbre antes de la medianoche. a su juicio. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. / Una complicidad. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados. pronto. que lo buscaba después del acuerdo de separación.Él había escrito unos versos en una servilleta.

37 . –¡No puedes. y el amor impone sus propios tiempos. Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y. un papel con la ubicación de la profesora. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer. de su pareja.! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. Al despedirte hazlo con naturalidad. Camina junto a mí. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. él escudriñando el rostro de ella. Siento que tenga que ocurrir de esta manera. Es un favor que me haces. En igual situación. ni él podía echarse encima. Yo te haría este favor. yo lo haría por ti. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–.Él no titubeó. ni su número telefónico. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. y también por la profesora. No tengo tiempo para más explicaciones. en aquella circunstancia. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante.. No olvides agradecer y sonreír. Y él contempló cómo. inició por la izquierda su retirada. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. Lo lamentaba por su pareja y por él.. del rostro de ella. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. Gracias por acercarme. lamentaba lo que sucedía. así que vas a bajar conmigo. No dañes mi vida. dando la espalda.

La música fue como un augurio. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran. y los envolvió una cierta simpatía. A él le resultaba un tanto marginal el otro. con la música de la obra resonando como eco. El otro. se caldeó un silencio. contradictoria. característica que le inspiraba temor. Él perdió el habla. Congelados los tres. con quien había aceptado cenar. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. mirándose paralizados. a felicitar al otro. delgada. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. que subrayaba o que enlazaba las escenas. pero ya no lo eran. La joven resultó ser la compositora de aquella música. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. El otro sobresalía entre todos los actores. La música. Él intuyó que eran pareja. En la función quedó bien impresionado con su talento. Conversaban los dos de la puesta en escena. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja. la que lo sensibilizó traspasándolo. La joven se detuvo a mitad de camino. de unos treinta años. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. uno de los participantes. los presentó. indefinida. Pero fue la música la que lo conmocionó.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. 38 . Él presintió. La cena de dos. muy delgada y pequeña. cuando entró una joven. Eran hombres de unos treinta y tantos. a la que se sumaron varios amigos de estos.

con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos. lejanas. y que no iban a cambiar de conductas porque él.Al término de la velada. ella y el otro. Que era un ser de excepción. que la rescataba de borracheras y comisarías. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. Él moría de vergüenza. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. En el trayecto se besaron suavemente. en la casa. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. Una vez fueron al cine. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. él preguntó. De dudas. Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. se alejara. Aceptó. La compositora insistía en que ellos. inaceptable. el poco dinero. eran así. como náufragos de islas distintas. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario. la compositora le dijo que. ansioso de amor. un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. Hasta que a dos días de la partida. Pero las paredes y los techos. falta de principios. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. al siguiente. Nada los detuvo. primero. de enfermedades y demencias. Ese "los" fue como un latigazo. un poco salvajes. Y de colocarse en medio de una pareja. y. Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. 39 . el actor los invitaba a comer. Los contuvo la pobreza. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. se tocaron con ternura. renunciando a ese amor. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación.

Eran otros tiempos. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. pero todo estaba vivo. Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. frágil. El actor no aceptó. Sin embargo. Aquella noche al despedirse. Hicieron el amor sin protección. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. –Te amo –dijo–.La comida transcurrió dentro de lo normal. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. De nuevo en aquel país. y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. rodeada de una quietud falsa. la compositora le había dicho: –Te amo. diminuta. Perdóname. En la calle. No es comparable con otras ocasiones. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. el actor no estaba en la casa. Con lástima y dolor por todos. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. Vuelve –dijo–. Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. 40 . Ella y él hicieron el amor. El actor señaló que le dolía la cabeza. Vuelve. él sentía que ya la amaba a ella. Yo estaré. él averiguó. después del rito con y sin testigo. enrollándoselo en la muñeca derecha. La compositora. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. Cuando salieron del dormitorio. Habían transcurrido cuatro años. atormentada e inconsciente. al despedirse. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. En correspondencia. Perdóname –dijo–. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. E hizo algo que nunca imaginó que haría. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. egoísta e inestable. Y era su ceremonia de amor.

con júbilo y ansiedad y temblores. Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. llamarla a su casa con el actor. La compositora no acudió. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. Que todo se hubiera volatilizado. No se disculpó.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. Se citaron. Creía amar a la compositora. Él decidió no tentar a la suerte. No apareció jamás. Él intuyó una razón poderosa. No aceptó que todo hubiera sido humo. hablaron brevemente. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. No llamar por teléfono. Telefoneó. entrometerse entre ellos dos. 41 . No insistir. No avisó. Habían cambiado los tiempos. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios. No buscarla.

aunque le quedaba cerca del piso. Su existencia no era monótona. y. con una copa de cerveza. con menos ruidos y agresividades. más vacía de gente. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila. había despertado con una inquietud indefinible. que simplemente la había visto unos minutos antes. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño. investigaba dentro 42 . acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. no resultaba abandonado por una familia que no tenía. Nunca había ido a sentarse allí. Ella. Él. traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. por tanto. y por tanto con bastante menos tráfico. unas horas antes. ni la única. La plaza no le gustaba. trabajaba. Aunque. en medio de la calma del verano. unas mesas más allá. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. en una mesa alejada. otra vez. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. en aquel momento. Conocía la plaza de cruzarla. vivía solo. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. parecía estar con dos amigos. Durante el primer vaso de vino se sintió observado. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. Tuvo la sensación de saber quién era ella. Se sentó bajo la sombra de un árbol. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. casi de inmediato concluyó que no. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. sola. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. y. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona.

43 . él no pensó enseguida. con el último trago de vino. había creído tener una verdadera pareja. en que entablaran una conversación. La buscó de nuevo. pero así fue. es un hueco sin contornos.de su profesión. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. Cuando regresó a aquella mirada. hacía poco y una vez más. no apartó la vista. Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. sin explicaciones. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. asistir a conciertos y dar caminatas interminables. le gustaba hablar largo con los amigos. visitar los museos. y recordó cómo. nunca. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. para encontrar que ella lo miraba intensamente. ella sonrió. de un día para otro. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. pero no sentía nada. No había sido el amor. Hablaban reflejando una intimidad feliz. Sonrió y no esperó respuesta. tampoco sobrevivía como un ermitaño. Entonces recordó que también él. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". Al desviar la mirada. y cuando la memoria se la traía. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. ir al teatro y al cine. todavía joven. por breve tiempo. él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. y fue hacia él. a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. y si no se relacionaba con muchas personas. lo hubiera inundado. desesperadamente. él reparó en una pareja. de sus profesiones más bien. con la copa en la mano. dejó vagar los ojos por los balcones. en medio de la plaza. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. Ni en que ella se sentía atraída por él. Pensó que quizás lo confundía con otra persona. Él se preguntó. se levantó. Rara actitud en él. rompió y desapareció. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante.

Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. –¿No? 44 . que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. Él no supo si era cierto o no. Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. Se puso de pie. leía un libro. Estudié hasta hace poco. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. señalando una de las sillas. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa. Los dos se sentaron. No sé por qué te lo he contado. A que me dijeras algo divertido. y adelantaba en mi cabeza el posible final. –Estaba distraído. Tal vez porque no reaccionaste como es común.–Estoy sola. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán. –No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. Venía a que me contaras tu vida. y. –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. la invito a sentarse. –Y cuando tu familia regrese. Él pensó que no. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. Vamos a olvidar que te lo he dicho. –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar".

desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. Pensé que podría apetecerte un café. lo que haré será llamar yo desde el bar. Él se dijo que eran dos individualidades. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. Como ayer he perdido el teléfono móvil. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo. y. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–. sorteó varias sillas y mesas. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 . Él sintió sed. que tenía que respetar la de ella. A tomar un café. si lo logró. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café. fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas. Y vivo solo. la trajo y se sentó. Sin pagar. se trata de una llamada de trabajo. –No creo que pueda ir hasta tu piso. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina.. Aunque es domingo. –Se trata de lo sabroso que es mi café. tan cerca como.. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra.. Sin embargo. no somos muy amigos. estoy sola en el piso. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica. No tengo mucho en común con ellos.–Podemos ir al piso heredado de mi tía. –Está muy cerca.. Ven a mi piso. –No esperaré la llamada. –ella esbozó una sonrisa– nosotros.. situación? Ella lo descolocaba continuamente. se incorporó. ya viste que son prototipos de gimnasio. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio... nos tomamos ese sabroso café en tu piso.

llave en mano. Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. grande y nuevo. poblando aquel piso probablemente inmenso. estaba en la última planta de un edificio alto. está a unas manzanas. necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. ¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. próximo a la plaza.. pequeño. Aparte de que su intuición… –No he pagado.–No. En uno de los oídos de él. –Ojalá no vivieras sola. dijo: 46 . Cuando más tarde. ella abrió la puerta. luminoso y lleno de objetos. Pocas viviendas en cada planta. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. y. pero no accionaban al mismo ritmo. al lado de la puerta del piso donde entraban. O no tenían las mismas necesidades. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. –Si ya has pagado. viviendo en aquella soledad.. con poca luz. –No sé. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro. a él. Y. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. además. O ellos dos. claro. en ocasiones. con necesidades similares. No tengo. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. Pensó. se le hacía insoportable. Uno que parecía espacioso. que la soledad de su propio piso. El piso. no se comportaban del mismo modo. Ella se aproximó. Tengo que hacer la llamada. casi en un susurro. –¿Te pido algo? –No me pidas nada. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. podemos irnos. tan desnudo. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". Él tuvo lástima de ella.

y ella. Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar. 47 . se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. Él. mientras escapaba por la escalera. Uno de mis hermanos estará subiendo. a punto de enfrentarse a sus hermanos. cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro. Como con una certeza.–Vete por la escalera y no por el ascensor. El otro ya está dentro del piso.

Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. sin expresión en el rostro. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. y. lo miraba por un instante. él nunca lo miraba a los ojos. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. rígido. un hombre. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. y que al final siempre sonreía. no alzó la ventanilla. que él percibía y que lo ponía incómodo. y se dirigía hacia otro conductor. trataba de venderle pañuelos desechables. También se dio cuenta de que ella. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. 48 . Un anochecer. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. El hombre no era impositivo. Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. desaliñado y de aspecto enfermizo. a una joven. pero con cuidado.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. que vestía con sencillez. antes de frenar. Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. pero traía consigo una tensión. una violencia contenida. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. al enfilar hacia la esquina. al percibir la ventanilla alzada. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. Al mediodía siguiente. se inquietó. Después se sentía culpable y poco solidario. él se sorprendió de sentirse reconfortado. al frenar en esa esquina. tanto si le compraban el semanario como si no. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. si éste se aproximaba. de más de treinta años como él. Cuando al tercer día ella reapareció.

Es que.. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos. –Por supuesto. sin sonreír. Lo entiendo. –Parecía usted sentirse tan amenazado. cuando negó con la cabeza.. Él se alejó y. de ella toda. le mostró el semanario. Aunque a mí nunca me has sonreído.. Quizás me recuerdas. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. durante una semana. trátame de tú. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. pero. –Sí. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines. le ofreció el semanario.Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. –Por favor. y ella le agradeció sin una sonrisa. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches. –Es mi trabajo. Y atribuyó la preocupación a su pobreza.. a pie. de su voz dándole las gracias. –¿Desea comprarlo? –y ella. 49 . ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír. En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. Al día siguiente se lo compró. y se le acercó. como si estuviera y no estuviera presente. –dijo él y lo compró–. Evitó mirar hacia la calle. Él pensó que parecía preocupada. Después de un fin de semana infernal. pero al salir. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. sin sonreír. Me gusta lo amable que eres con todos. después. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. sonriéndole. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. Él no la miró a los ojos. pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores. Tengo un horario –precisó. sonrió. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. Un mundo… el de la pobreza. continuó sin cruzar por aquella esquina.

ésta no le ofreció el semanario. al contrario de él. éste es mi lugar de trabajo. El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. como ella. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. uno que. y. y que ella. aunque no en el mismo edificio. del que deseara hablar. decidió ocupar su sitio. se miraron a los ojos. siempre había vivido en esa zona. llevaba meses sin hallar uno. de un tirón. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde. en paro. el de sus propios padres. y él recordó que tampoco era un tema. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. hablaron. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. frente a dos tazas de café.el lunes. cuando frenó al lado de ella. Fue a presentarlos. Había finalizado la enseñanza media superior. con el semanario en alto. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. El martes. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella. Ella eludió una pregunta sobre su familia. que era nuevo en el barrio. con el rostro descompuesto. Después de diversos empleos. a dos manzanas. Éste llegó y la madre de 50 . compartía apartamento con una amiga. No se parecía a ella misma en la esquina. a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. –Sólo te estoy invitando a un café. por un instante. Ella y él. residía en el barrio desde la niñez. y los dejó a los dos en la cafetería. pasó. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia. Pero no aquí. y. tan pronto le fue posible. Si conseguía empleo. –A las ocho de la noche. estudiaría. el otro titubeó antes de aproximarse. Él se explicó. Eligieron una mesa. Él lo saludó. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal.

Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. y de que no sabía dónde vivía. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. Yo era amigo de su padrastro. en un banco.ella aún no había regresado del trabajo. No tenemos. Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. sabiendo que mi padre… en las madrugadas. Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. Salió corriendo detrás de ella. borracho. Dudó hacia qué lado ir. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas. Le sonrió con desolación. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos. Allí estaba ella. Ahora los dos sabemos. luego se la soltó y por primera vez le sonrió.. 51 . –Escucha –dijo él–. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. que ella sólo pretendía defenderse. Él se marchó sin despedirse del vecino.. Hasta que sin explicaciones se levantó.. Dijo que. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores. La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. no tenemos que hablar de tu familia. Podemos hablar de otras cosas. El juicio término a favor de ella. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó. pero que forcejearon y le cortó la aorta. ni de lo ocurrido.. Esa noche habíamos ido a beber. Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes.. Desde niña odiaba a su padrastro. había intentado violarla. únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. Ella le clavó el cristal en el cuello. Yo no creo en su inocencia.

el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. Unos momentos atrás. muy fugazmente.”. parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística. ya de casi cuarenta años. le oyó decir: “Es un riesgo. había pensado él de inmediato. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez. dudó de si ella leía las mentes. Sólo que tenía veintitantos años de edad. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. Ella no es de confiar. para él una oportunidad. en su cotidianeidad. a pesar de su descreimiento. Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. Ni tampoco los oasis. “Es un riesgo. y la joven que lo acompañaba. como si la 52 . Y reacomodando sus notas. en el personaje que está haciendo. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. Y la muchacha que lo acompañaba.”. Esto lo obsesionaba. Eran tres en torno a una pequeña mesa. Ella sabe que me gusta. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío. ya crónico a esa edad. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. La joven. sin embargo. de inmediato. muy pocos. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. él había mirado a la periodista a los ojos. añadió–: Lo del personaje. temeroso de que se hubiera dado cuenta.Toda la escena –Es un riesgo. Que he sentido como un golpe en el pecho. al menos en relación a él. Y miró a su acompañante. con complicidad y burla. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística. con la mirada perdida en supuestas valoraciones. Él. Él y ella.” Así que cuando él. y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. Ella.

hasta la prevista como de absoluta seguridad. es distinto. Usted. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. Lo de crear cada personaje. a la par. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. Es un término hecho. Él se estremeció. O como de absoluta 53 .. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. cómo explicarlo. que puede.. Y. No debe serlo. un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. Una sonrisa casi del todo imperceptible. –Cuando trabajo como actor soy. de creación. distanciarse del personaje y darle vida. Se trata en realidad de caracterización. esto también me permite alejarme. Es una calificación que debe ser revisada. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona. sin observarlos a ellos dos. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo. Responde a conceptos viejos. –No me gusta ese término. Y es desacertado. parecía reflexionar sobre la pregunta. en el gesto social que le supongo. –¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. distanciarse y crearlo con veracidad. Iba a subrayar que. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel.considerara una oportunidad profesional. Ni un reproductor. quien sale a escena es siempre el personaje. como no son los míos. El actor no es un intérprete. muy esencialmente. y. de todos modos. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza. y. El de “interpretar”. según lo caracterice uno u otro actor. Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa. –Es un riesgo –repitió la periodista–. Un personaje que.

Es muy complicado. Ha logrado que reflexionemos. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés. el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es. y. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción. entre otras razones porque los fragmentos.inocencia. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha. a ratos. No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo. La muchacha que lo acompañaba. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas.. que no es ingeniero o arquitecto. y las normas del evento no nos permitirían admitirla. que dudemos... significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. por ejemplo –intervino la periodista–. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista. Un hombre. y mostrarla. o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana. en esencia. esto es definitivo. que busquemos en nuestro interior. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. parecieran tener vida propia. y otra es que. que había 54 . aunque alguna plaza había–. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. sino actor.. Eso es una cosa. De cualquier manera uno vive fragmentado. hasta que nos sumerjamos adentro. Es. inquirió de pronto. broma. y debe tener conciencia de sus fragmentos. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces.

Y.planteado preguntas inteligentes. Y cuando llegó no la buscó.. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. casi un año más tarde. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista.. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo. Que no me convenía. Me pareció una mujer impredecible. pensé que ella no era de confiar. por favor. representaciones. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. y a representar para ellos una 55 . No actuaba. No le llevarás tantos años como a mí. Y estarás más ocupado con el riesgo. se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos. Y hasta este final. sin previo aviso. –Supongo que no pudiste evitarlo.. Además. ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. y. a continuación. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista. Él no viajó de un día para otro. Después de unas pocas frases más de despedida. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. En medio del último intento. La vas a necesitar. y conocedoras de los conflictos del actor–. –Te conviene. Deja que al viaje vaya el ser humano. cuando ellos dos. con una de las participantes de los cursos.. le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa. Cuando se quedaron ellos dos a solas. –Siento que ocurriera. De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. Y suerte. La joven únicamente habló de la periodista.

y con la imagen de la periodista en la cabeza. Y él procuró mantenerse a distancia. la periodista de un año atrás. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. ella no se acercó.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad. detenido a mitad del descenso. esa periodista con la que hablabas y que. esforzándose en mostrar entusiasmo. Cuando él reaccionó. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. por si no lo percibiste. El sintió que era el ser humano y el personaje. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena. respiración con respiración.. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. ni siquiera mi amiga. 56 . Espero no hayas viajado con compañía. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga. Te invito a comer. Toda la escena cambió. Al finalizar la representación. Pero no he esperado un año para. –Un riesgo. pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. Ella había enrojecido. ya le había dicho. aquella que participaba en uno de sus cursos. como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena. Y después. dialogó con otra de las participantes. Era mediodía. El charco de un espejismo de oasis. Al abrir se encontró. La ropa se la desabrocharon en el ascensor. Porque aquí estoy. Aceptó.. He viajado en solitario. tomándola como al otro personaje. en el contexto del seminario. resolverlo en la cama. sin más. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–. Tocaron a la puerta de su habitación. frente a la periodista. ni con ninguno de tus personajes. casi todo el monólogo en exclusiva a ella.

–¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. En aquel momento. De un vistazo. Al llegar a la ancha calzada. parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. indefensa. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. haciéndole una radiografía. la conocía abarrotada de personas y coches. Ella le devolvió la mirada. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. no. por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. Él se acercó a ella. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. le extrañó que estuviera tan desierta. Los hombres también se detuvieron. temió un asalto. Él. Se situó a un paso.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. dos hombres que se acercaban. unos metros más allá de la esquina. La ropa de verano pegada al cuerpo. y. tres coches saliéndose del paisaje. quizás una adolescente. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. Entonces él observó con rapidez a la joven. a su izquierda. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. Y más que inofensiva. Casi ningún sitio donde esconder un arma. una joven. a punto de cruzar la calle. pues los domingos no conducía. Un aire de inocencia. Se detuvo en seco. distantes. como si fueran a abordar a la joven. 57 . él únicamente veía: a su derecha. inmóviles. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. de pie. Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. Debía tener unos quince años menos que él. Era la principal avenida. los observaban.

–ella bajaba la guardia.–No es tan temprano. avenida por medio. él se sintió tonto. sino tarde. acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. algo temblorosa. su tiempo de discotecas había pasado. pensó que. Es muy conocida –ella señaló la otra acera.. hacia la izquierda–. Cada quien es como es. se sentía responsable por ella. y sí de los que permanecía escaso tiempo. –Acaba de cerrar. a su pesar. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste.. –Salgo de la discoteca. –Con unas amigas. y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre.. –Caminemos. ensartándolo. que era soltero. lo aferró. es lo más normal a estas horas. No lo es. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo. con el brazo derecho. hizo que quedaran de frente. al adquirir confianza. también pensó que. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca. –Para ti no es temprano. No te has acostado –y tomándola por un brazo. nunca había sido de los habituales. Y me aparté –y. ¿Nunca has ido? Él. y.. sin brusquedad. y tiene derecho a serlo. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. con cuidado. y. –No he ido. Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas... –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. y. como quien trata a una niña. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 ... ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–.. se zafó de su brazo.. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–.

. ¿Estás borracha? –inquirió. deslizó la mano por su rostro–.. ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra. –No lo soy... para cualquiera. girando.. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–. Tú eres. cara a cara. 59 .. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. No logro saber qué pretenden –y echó a andar. deteniéndose muy cerca. a la vez que pensaba que. –¿Van muchos. Tú eres una adolescente. –se calló. y. agotada. Nosotros somos mejores. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–. Ellas dos y los. –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–. –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. el alcohol de su aliento impregnó el aire. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–. Calcula mi edad. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–.. ¿Qué edad tienes? –No la digo.. Alejémonos de esos dos. –Ya pasé la edad de las discotecas. Es preferible ocultar la edad. –Estoy serena. no –y ella esbozó una sonrisa. Los cuatro se fueron hacia el sur. –De esa discoteca. –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–.. Nosotros vamos hacia el norte. Yo soy una adulta. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder.–Para que te serenes. el norte. El sur.. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé.

Volvió a sentir temor por ella.. Examinó la avenida. por lo que pudiera ocurrirle a ella. ella lo miró–. En la parada del autobús. Dime el barrio. No tiene importancia.. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio. Me preocupa que no sé cuán borracha. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–. Estaba de nuevo aferrada a su brazo. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. pero no los localizó. Me matricularé dentro de unos meses. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida. En una semana los cumplo. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. –esquivó la razón–. todo lo que conseguía abarcar.. Veinte años de edad –dudó–. 60 . –Más. –Al extremo norte de la ciudad. –Pronto. pero no había transeúntes. –No hace falta que me digas la calle. en dirección al sur.. Su débil resistencia a caminar.. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. la calle que la atravesaba. –¿En qué barrio resides? –En uno distante.. Me atrasé por.. Así que nunca aciertas. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–. –hubo un silencio. Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres.–¿Nunca aciertas? Habla y habla. ¿Menos? –añadió indeciso. Circulaba veloz algún que otro coche. se agudizó. y no has adivinado –ella. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol. como para mantener el equilibrio. y en diagonal con ellos. por un instante.. La sensación de temor.

adonde iba. Probablemente… Tú le ayudarás. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–. pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es. No es vida. –Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza. tan "..–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–. Acabas de conocerme y te preocupas por mí.. pensó. dispuesto a anotar y desaparecer. –ella se estremeció–. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. No es compañía.. ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo.. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha. –dijo una 61 . no le creerían.. –Pareció desolada. terca. Yo tengo una cita. se dijo él mientras extraía papel y pluma. –Bueno.. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que. si relataba aquel encuentro.. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año.. No es. en uno de sus trabajos. Eres una buena persona. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–.. –"por qué será tan joven y.... –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda. –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves. –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me...

él acababa de dejar volar hacia el vacío. Llámame de tres a seis de la tarde. Recordó la sensación de tocar la blusa. inclinada hacia delante en el asiento. hablaba con el taxista. Ese papel que. –De mi casa. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento. –¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. otro taxi. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. Él recordó las arrugas de la ropa de ella. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque. Él consiguió. Aquella tela tan pegada al cuerpo. El taxi empezó a rodar. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. Desatados por el alcohol. Ese papel con el número del teléfono. –¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–.combinación difícil de memorizar y la anotó–. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. Ella. casi enseguida. al soltarlo por la ventanilla. la sensación del dinero en su mano. sólo un milagro impediría que llegara tarde. Aceleró. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. 62 . Tres manzanas más allá. El tráfico había comenzado a hacerse más denso. Hubiera preferido que no fuera tan joven. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. No regreso de clases hasta el mediodía. Y tal vez la llamaría.

de teatro. de danza. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. no demasiado grande. en calles. lo negro. y. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro. en una ocasión. una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. en búsqueda. lleno de espectáculos. caminaba por aquella capital. plazas y parques. colorido y vivaz. uno de coloniales edificios. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. asistiendo a un evento muy parecido. era lujosísimo. palacios y mansiones de enor63 . en parte. en parte. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. Él había estado en el país. espontánea. Una geometría insólita aunque bien señalizada. lo español. era individual. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. Un ambiente abierto. donde su habitación. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. también con normas de extrema seguridad. de pantomima. y. Un hotel que admitía visitas. hacia la base de la colina. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. ocho años antes. tenía muchas medidas de protección. Ocho años atrás. construida como defensa contra la creciente violencia. en la ciudad. pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes. Y. de música. Confortable. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa.

ya se marchaba. veloz. y se palparon con roces. Por lo que. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . y la Facultad de Odontología quedaba lejos. no permitían visitas en las habitaciones. No tenían suficiente dinero. o fuera a buscarlo. abigarrado y demencial.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. además. Él no pudo darle sus datos para que le escribiera. a héroes y símbolos. Él compartía la habitación en el hotel y. sobre todo. y de los cuerpos ropas por medio. Y. y acerca de las librerías de la capital. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado. a una joven. No pudieron hacer el amor. a ratos. al viajar a aquel festival. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques. tarde en la mañana. uno hacia arriba y más arriba. acordaron verse al día siguiente. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades. entre el asombro y el deslumbramiento. Rindieron homenaje a ratos silencioso. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. le quedó como lo mejor del viaje. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. venida de la provincia. ya él casi a punto de regresarse a su país. inhóspito y repleto de uniformes. estudiante de primer año de odontología. Había dejado. o lo llamara por teléfono. lo más definitivo. descansaron en largas miradas rostro a rostro. La joven lo acompañó al aeropuerto. Y aquella visita. para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. Y. de pelo negro y ojos muy redondos. Y callejeando encontró. uniones de las manos. Ninguno de los dos era de la ciudad. La joven lo fascinó.

No obstante. Y él pasó a la adultez. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. Los encuentros constituían un camino. pero todavía allá compartían el piso. Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. La de un acto. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. la policía judicial. con una expresión un tanto campesina. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde. un tanto silvestre. que transcurridos ocho años. ya pasado el control migratorio y la aduana. sobre eso reflexionaba. Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. Luego de descender del avión. cuando la vio a ella. que tampoco eran tantas. y deseable. desgarbada. o el ejército. en búsqueda. una escena inicial. Y se permitió considerar. o se lo perdieron cuando. En eso se sumergía. y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. y en vez de continuar mirando en línea recta. indeciso entre si entrar. aún si por azar la tropezara. decidida. Alta. Y. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. a los más 65 . Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. mucho. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. más allá del patio interior. Y la posible inauguración de una estructura. Y ese papel con los datos él lo perdió. ella.meses. delgada. Y no logró recordar los apellidos de la joven. el resplandor de las horas pasadas con la joven. en todo caso. Ah. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. miró hacia arriba. Cada uno. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. Caminaba por aquella capital. alguien a quien no conocía. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. a los balcones. a la planta baja y sus tiendas.

neutro. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. –De los carteles… Olvídalo. en este casco histórico. olvídalo también. Te lo contaré. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. “Extraña” susurró para sí. Él se lo contó. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. –¿Qué te miraba? –Me estabas observando. Ascendió casi a brincos. Y nos hicieron perdernos. Y me la 66 . –Acéptame un café. Sé que no existe el alma. sin matices. cálido. –He venido porque no podía dejar de venir.altos. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. Estoy nervioso. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. No tienes sus apellidos. la balaustrada. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. en el mismo neutro. ¡Y he sentido que aquí. ¡No. Ella lo estaba observando. Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. el balcón. sino como quien acecha y caza. no! Tampoco he dicho eso. ésa que… se me ha erizado. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. no como quien descansa y contempla. Ella le aceptó el café. me enamoré en esta ciudad. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. pero sí su nombre. hace ocho años. extrovertido. Impresionado. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma.

y lo expulsaban fuera. Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban. si es imprescindible. tenía que estar durmiendo. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. A ella no sabía cómo localizarla. las paredes se juntaban entre sí. Quiero comenzar a estudiar para abogada. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato.has descrito con nitidez. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. En el piso. 67 . Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente. Y. y repartía los conocimientos y se repartía. se me… –Calla. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba. Fuera de esas horas. un día y una hora para reencontrarse. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. ni el del despacho donde trabajaba. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. les haré sentir que su honor está en juego. Que se juegan su eficacia y su credibilidad. al verte. Creo que… la encontraré. Él no tuvo opciones. Soy la empleada para casi todo. la ausencia de intenciones al decir. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. La encontraré para ti. Les pediré el favor. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. Indicándole aquel mismo centro comercial. ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno.

Y él no dijo nada. Prolongaron el silencio. Ustedes dos se reencontrarán. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. de pie. Y que levantaras la vista y me vieras. No la he llamado. –Sí. A mí me ocurrió primero. ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré. con las tiendas a su espalda. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. y de frente a la acera. No se saludaron. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. ella estaba a un paso. Ahora podré olvidarte. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. Al norte. –No deseo conocerla. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. Pidieron dos cafés. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. te olvidaré. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. –Cumplido conmigo misma. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. no percibió su arribo. –Yo tuve mi propio relámpago. No sólo a ti. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré. No sé detalles de su vida. –Al final la encontré yo. entre los dos. Y él no dijo nada. aunque destroce…” 68 . He cumplido. Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. Lo dejó en la mesa.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. a la puerta del centro comercial. Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago. El de su consulta. Con algo escrito cuidadosamente. Era la página de una agenda. ella dijo: –La encontré para ti. Has cumplido. Él. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. De pronto. –Hace cuatro días yo te estaba mirando. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”.

Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. a la misma hora.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. lo recordaba. –No comiences a olvidarme. Cuando hablaron por teléfono. Si tengo que olvidarte. y. y él desembocó en la calle. ya más que caminar. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. te olvidaré. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. y expresarle que deseas verla. 69 . y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. acordaron verse enseguida. –Vendré. en la sala de espera. como si estuvieran acostumbrados a verse. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. La joven lo esperaba. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. cuando la puerta quedó cerrada. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. pareció alegrarse y. –Tienes que cumplir contigo. y le sonrió desde un desamparo triste. Entraron. corría. tomó el papel. y convencerla de que deben verse. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. Hasta puede que. de algún modo. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. Dame dos días. Hay que hacer lo que hay que hacer. se sorprendió. Era temprano en la mañana. Con el portero a unos pasos. Encontrémonos en esta mesa. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida. cuando. precipitadamente. se quedaron en la primera habitación. aún te esté esperando. pasado mañana. de una única manzana. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. se saludaron de manera muy convencional.

otra puerta. fuera de los horarios de consulta. Cedí a un impulso cuando me llamaste. –No hay cafeterías cerca. Dentro de un rato. –Estás en tu casa… –Ése es el problema. y que la cocina era pequeña. porque. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. pero no en horario nocturno. como conoce los pisos. señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. Vuelve a las nueve de la noche. Me siento confusa. porque aún no es hora de consulta. No ha sido fácil para mí instalarme aquí. 70 . y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos. –Salgamos a hablar a una cafetería. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. sabe que la cocina es diminuta. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. con pocos edificios como éste y mansiones. hacía las veces de salón. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento.. para quien no fuera un paciente. –Te lo confirmaré por teléfono. que permitía pasar al baño. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. Él pudo advertir que el consultorio.. la sala de espera. Resultaba obvio que. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde. cerrada. ya llegará el primer paciente. La puerta del dormitorio. –Eso sería peor. resultaba inhóspito. debimos citarnos en la noche. poner un consultorio. No puedo… creer que estés acá. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. No dudes de que me… alegra verte. Perdóname. estaba entreabierta. Y. y. que vivo aquí y también trabajo aquí. es un barrio residencial caro.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual.

Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. de que él estaría allí el primero. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. La desencontré para nosotros. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella. de tan inmóvil. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. sin mencionar que volverás en la noche. Fui hasta su consultorio. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. –No te olvidaré. faltando bastante para la hora fijada. –Nuestro tiempo no es olvido. con normalidad. 71 . Cuando él llegó. cada uno a su manera. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. Y los dos. –Temprano en la mañana. Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. Ella retiró sus manos. sin darle margen a reaccionar. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. Estuve unos minutos. –No sé si volveré –y. Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. desearon creerlo. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos.

mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. –Acudieron. –¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. con final feliz sugerido en el anuncio. –Y no acudieron a la cita. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles.Perdona. –A diferentes áreas. –No es perderlo. Y lo discutimos. Principalmente para aplicarlo a las de Personal. los dos volvieron la cabeza. Los productores. Él aminoró la marcha. para qué arriesgarse. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. Ella se regresó. Unos pasos después. –¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. Un encuentro probablemente estéril. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. El público detesta los finales infelices. 72 . Ya nos despedimos. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. –Acabo de ver las antigüedades. –En unas dos horas –respondió él–. De informática. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. –Y no las volverías a ver conmigo.

Se habían sentado uno frente al otro... Y con mi familia. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto. –Estoy ansiosa.. Un poco más y son los años de tu abuelo. –Yo también vivo lejos. En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera.–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí.. soy muy inteligente. Sí.. lúcido? –Claro que me equivoco.. lo que. –Me equivoco como todos. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre.. –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó. Muy ansiosa.. En ése ir a lo tuyo.. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. a no ser que. ¿Y tú? –Cuarenta. a menos que. –¿Te equivocas siendo.. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente. Se estudiaron mutuamente. que no demoraron en servirles. pero tú sabrías que miento.. Para nada. Pidieron una limonada y un agua mineral. sino la lucidez. Cometo errores. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella. para intentar demostrarle que la valoraba. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. que de repente se descubre. La lucidez respecto a la vida. aún. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. 73 . Una ansiedad casi totalmente controlada.. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso. –Lo soy. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. no es lo habitual. –Veinte años –respondió ella–. Podría no concederte la razón.

Hasta las talentosas sobran. –Flotar en la superficie. Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana.... –¿Es malo un día. Sin embargo. –Como los cadáveres.. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. 74 . Y he decidido que. –Ni por el sexo. Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana. por aquello.. eres inteligente.–¿Errores? –Esta conversación contigo. no volveré a verte. Es un círculo vicioso.. a una hora. tan traído y tan llevado. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo. –No aguanto esperar por el éxito.. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana.. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí... –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco.. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan. de ser una posibilidad de amor. a ser un simple entretenimiento. A los hombres atractivos que cruzan.. Es flotar en la superficie. Ni por.. Eres joven y guapa. –Ves. quien asegura que no es un error. Y uno proyecta su imagen en unos segundos. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato. Es una conversación sin. Estando todavía conectado a. de ejercer de samaritano. yo no me acostaría contigo. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería.. No permite avances. con rapidez.

razón. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. –¿Te violó? –Pudiera decirse. Pero es muy tarde para mí. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. Hoy está casado y con hijos. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. –Puedes modificar tu conducta. No es una sesión de tortura. Una conversación directa.. –Eres un ser humano. ¡Entonces es ya! 75 . Lo recuerdo... ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura. A los dieciocho años. Sé que no sólo es ansiedad. Si luego. Una unidad irrepetible. Es también angustia. en tu casa. desesperanza.. Y yo pertenezco a las ansiosas. Pertenezco a las: ¡De inmediato. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. Toda su vida puesta en orden. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor. desvalorización. –¿Lo has hablado con él. –Sólo si lo decides. Debes respetarte y accionar. –He dicho que eres única en el mundo. –No habrá otra conversación similar. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. Entretenimiento. No hay amor. –Has cumplido veinte años. –Tienes algo de. ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. Entiéndase “basura”. Al duro. –No poseo clase. Un hombre mayor. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. habrá valido la pena. Cómo olvidarlo. Valiosa. Creí que era mi posibilidad. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. Desde este mismo momento. A menos que te lo propongas. Sólo si lo sigues decidiendo. Cruel. ¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. El asunto de principio a fin se reduce a sexo. Era sexo.

Tengo miedos. –Tengo complejos. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. correrle detrás.. Y musitó: –Perdona. Te graduarás. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos. y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo. No para dejar de interesarte en el sexo. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. y apretó firme su cabeza entre las manos.. Sintió deseos de levantarse. ridículo.. No tengo complejos. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado.. obtendrás ingresos. Mejor un profesional que. sin final feliz. Tienes veinte años y yo cuarenta. –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo. –Eres visceralmente irracional. Lo disfruto. ¡Lo olvidarás ya! 76 . Pero te propondrás olvidarlo. Alzando la cabeza de un tirón. Siento vergüenza. Y de contra. Y lo olvidarás. no siempre. Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad. ¡Vete ya! Y ella se fue.–En su mayoría se reduce a sexo. te he estropeado la mañana... miedos. sino. sintiéndose culpable.. mi reina. maniático. Por amor de dos. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. –No tienes que sentir vergüenza. –Hago sexo. irse atravesando diagonalmente la calle. –Nadie lo diría. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo. No lograste sexo. Él la vio. Existe gente que muere por amor. Con pasos cortos y apresurados. a pesar de las piernas largas y fuertes. Escucha.. acabados de conocernos. Como una reina ofendida. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. a través del cristal.

Y. valorado el descubrimiento. en el infinito vestíbulo. un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. De aquella forma. después de muchos intentos. que allá. de inicio. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. por interés profesional. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. de qué personas lo rodeaban. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. Cuando ella se acercó. Él. durante un extenso y bullicioso receso. intuyó que llevaba un rato observándolo. pero simultáneamente a la caza. y que. No. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. positivos. él. porque él le había gustado. y. en cada sitio y horas. sin embargo. por responsabilidad. no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. o por todo aquello a la vez. él era extranjero y con mucho de qué hablar. De encuentros. Lo de entrevistarlo. Y con conciencia. La soledad de saber.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía. como a una presa al alcance de la mirada 77 . De relaciones. muy probablemente le interesaba. Él pensó. pero. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. como vehículo de presentación y proximidad. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. Gustado como cuando se recibe un flechazo. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. Con una desmesurada percepción. no reparó en ella. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. al final. sospechaba. En cuanto a la entrevista periodística. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. expectante en su soledad. Y la evaluó. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. se identificó con su nombre y profesión. en cada situación. a las puertas de las salas de conferencias. fracasados. en su interior y a la espera.

habiendo hecho ella las tres primeras cosas. participantes. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. Y por su sensualidad. él no creía que ella. organizadores y periodistas. entre otros muchos. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. y. Lástima que fuera bastante más joven que él. probablemente. de éste y otros viajes. Recién graduada. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. y la valoró como a un encuentro. no constituía. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. ni el sitio ni el momento para la seducción. aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara. todavía ingenua. También para despegar. 78 . estaba repleto de ponentes. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya. una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. acercarse. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. Como el vestíbulo. como a una posibilidad. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. de sus manos. confortable para dormir y para soñar. Ni siquiera marco para la entrevista. Seduciría él. brevemente. quizás. malabares y carreras. Y no zarpazos y dentelladas. no obstante su desmesura. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. Un hotel que. Porque de igual modo que en lo periodístico. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. Ella desplegaba un atractivo. en cuanto a relaciones amorosas. de su especialidad escénica. argumentó el por qué de la entrevista. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia. y no saltos. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. presentarse y seducir. y las especificidades de su sección. en cuanto a andanzas y ceremonias.y. Y.

–Y. a ir hasta el centro de prensa. Por favor. pero. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. de no haberlo hecho así. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. de manera de. 79 . –La esperaré en el primer salón del hotel. En lo correcto y elevado de su lenguaje. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. a la entrada y delante de la recepción. agregó:– Reubicaré otra cita. él añadió. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. sea muy puntual. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. El hotel. fluía en ebullición. con humor y deseo: “Jugosa. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes.Ella accedió a verlo. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. disponer de la tarde. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. En cuanto a lo de “sustanciosa”. algo no tan frecuente. para subrayar su interés en reencontrarla. y. mentalmente. además. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. Tendré ese tiempo que valora. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial. Y. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. pasadas la comida y la siesta.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. o a ser abordado por algún miembro de la organización. Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara. nunca intrascendente. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento.

al pretendido refugio de la lectura. –Me refería a qué técnica. periodistas. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. Una mujer erguida. La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. –Me gustaría darle un masaje. Y hace unos instantes cuando leía. Está muy tenso ahora mismo. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. el alivio. en el pasado. como hubiera preferido fuera la periodista. en su periferia. A él le ocurrían. el placer. de viaje en viaje y de país en país. filólogos. Y.A la hora en punto de la cita. se le acercó una mujer casi de su edad. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. pero. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. –Una mezcla de técnicas. sociólogos. también estaba muy tenso. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. no había sido sorprendido de tal forma. Son muy conocidos. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. –Leía. Me han hablado elogiosamente de usted. él decidió devolverse al libro. Fue inútil. tenía los más diversos incidentes. situaciones y sucesos. profesores… Puedo proporcionarle referencias. se da masaje en torno. en eso. comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer. de luminosidades. directores de escena. Sé quién es usted. –Está muy tenso. porque ella no llegó puntual. 80 . ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. Pasados dos minutos.

como un resorte. aunque él casi no la oyó. poco a poco. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano. Me ha sido imposible ser puntual. acentuó la sonrisa como despedida. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. ni propiciar más diálogo. Y me tensa el esperar… Sé que. Decidió desde el vértigo. mejoraré. Y. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio. –¡No. aunque le fue difícil ensartarla.A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. a una velocidad de vuelo. un tanto acariciadora. se hallaba desconcertado. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. Y. me explicará. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. un cazador. será en detalles… Siempre me tensan. De pronto. Sonrió a la otra mujer. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento. entre otras. la de resorte. Buenas tardes. Y también. Y esta frase de ella. se estaba ofreciendo. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. Y sin presentarlas. como es masajista terapéutica. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. la de imán. Como coincidiremos. ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. No ha dependido de mí. –Usted es como un imán.

El hombre. Subieron en el ascensor. Y no nos interrumpirán. junto a otro huésped. mesa. se había recolocado contra una pared y hacia delante. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. Muy caliente. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. a un segundo hombre. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. lo que necesitaré es un té. Yo necesito salir de este bullicio. luminosa. del aparcamiento. le gustaba cada vez más. con una gorra sobre el rostro. Y. Estalló un disparo. empuñaba una pistola. Con un agujero en su cabeza. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo. Él la haló y la protegió con su cuerpo. Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. que ya venía de abajo. y es grande. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. 82 . Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. –Sí. Él había percibido dudar por un instante al hombre. un hombre del país. Y entonces él vio. Fue fogonazo más que sonido. Y aceptó que la periodista. y. el hombre delante y con rapidez. Le gustaba en firme. Salieron los tres. Y un café no. al final. que él podía haber sido. de frente. hasta la quinta planta. uno que.blada cualquier otra zona común. desplazándose. cómoda. de acuerdo. ser desde el inicio. el cazado. también aceptó.

A continuación con las dos manos se tapó el rostro. muy quedo. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. Y así aguardó la primera pregunta. Él la guió a ella. Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. Abrió la puerta y. poniéndole los dedos encima de la boca. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. alzando la voz hasta el volumen normal. Como ve sí que mi habitación es ideal. Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. grabará. –Y. Y. hacia la habitación en la que se alojaba. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. la cerró sin hacer ruido. agregó–: Me ha salvado la vida. La condujo de la mano hasta el otro extremo. Hablaremos con normalidad. 83 . dijo–: Aquí estamos. –Sí. cuando entraron. es ideal –corroboró ella. y.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva. me entrevistará. Un diminuto círculo de sangre. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana.

84 . Las dos. Quedaron frente a frente. Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. Él mantuvo impasible su rostro. Él regresó sobre sus pasos y. Ella no dudó. –¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". se trataba de una propuesta de prostitución. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero. Se dijo que. –Hay un sitio a tres calles. sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta. algo temeroso de que ella se encaminara al metro. cuando estuvieron cerca. Cuando ella comenzó a cruzar. le indicó con un ademán que caminaran juntos. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. Se detuvo y también giró. a la que él no accedería. quizás. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. asombrosamente con camareros amables. "¿Una actitud usual o inusual?". los cuerpos rozándose. Era mediodía. sino que giró para verla de espaldas. pensó él buscando certero su mirada. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. por parte de ella. él no siguió su propio camino. Ella se detuvo en medio de la calzada. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. observándose. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta. No habían dejado de caminar. –Es una idea. en la próxima glorieta. Cuando desembocaron en la glorieta. pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–.

” –repitió ella evaluando la frase..–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. como por darle cuerda a ella para descubrirla más.... Es circo. Hablo de un espectáculo de variedades. –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero. No es teatro. –“Penumbras humanas. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. Es cabaret. 85 . –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él." Un círculo oscuro. –Superada una larga pausa. Ni mejor ni peor. –Es un consuelo –dijo él. tanto porque así pensaba.. ni lo segundo.. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. también. la imagen que le evocaba. –Lo que intento definir es... Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores. aunque tampoco de elevada estatura–. –No consigo un elogio sin un "pero".. También para los días festivos. y. Un local de unos amigos. –También hablas fenomenal.. para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. no planteada–. ¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. "Penumbras humanas. –Hablas fenomenal –le interrumpió–. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa. –De lunes a viernes me reduzco. Pero. que no era nada bajo. Él respiró hondo.

No como penumbra: como luz. el teatro sigue vivo. lo sé. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. –Lo presiento. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. 86 . ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres.–Hablas con afirmaciones absolutas. eres muy guapa. incluso con esas ojeras. Conozco mucho a los que hacen teatro. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada. Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita. pero contuvo el ademán–. Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. –Yo también estoy sano. No como supervivencia. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. Con un inmigrante. quizás no ocurrió." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro. Estoy sana. Eres un adulto. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. Un interlocutor. Toda la conversación acerca del teatro. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro. de unas y otras miserias. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales. A pesar de las miserias. –Además de muy alta. una de las mesas. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. Soy encantador a veces. He cumplido cuarenta.

desde la ruptura con el inmigrante. preguntó lo de la droga. salón. Decidió aplazar la aclaración. Dirás que pregunto en exceso.A él no le quedó claro si.. no he dormido allí. De cuando el inmigrante se llevó sus. cocina. 87 . –¿Nudismo circense? –¡No. Hay que entendernos. en el presente. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo. Con una elegancia… incitante. Somos una fauna. sin una explicación demasiado lógica. Como cualquiera de las artistas de cabaret. Hasta tres y cuatro copas cada noche. El jueves nos presentamos en un cabaret. –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia. –Tampoco fumo cigarrillos. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. Estos dos últimos meses. dos cicatrices anchas y extendidas. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores... Para mí la droga es de otro universo. no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. y. dos de un rosáceo impúdico. Con ritos y sistemas de protección de la especie. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–.. –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. Tres dormitorios. baño. ella convivía o no con el inmigrante. –No me drogo. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos. –Ni yo. No me atrevería a invitarte. Tienes que ir a vernos. en cada uno de los brazos de ella. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad. Está patas arriba.

cortantes y enrojecidos. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. en sus visualizaciones interiores. todavía sin moverse. En uno de los bares. El loco jadeando de furia. Con el loco demasiado encima como para huir. Él. reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. Imagina la escena. Un miedo que terminaría por paralizarlo. Y en la imaginación desbocada de él. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre. Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. No te cohíbas. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. sin moverse. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café. con un cuchillo de cocina como arma. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario. Tras un silencio. 88 . Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. Y una porción que se mueve es ese loco. Él jadeando de miedo. la boca burlona de ella. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. Él.–No lo había registrado.. me atacó un loco con un cuchillo. imaginaba.. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Y el loco tuvo los ojos. estando yo sobre el escenario. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. Un cuchillo afilado y resplandeciente. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza. por servirlo en bandeja. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. Mi ordenador no ha estado funcionando. Él la escuchó. con el cuchillo como puente de la sangre.

Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. Sonrieron los dos. Y contuvo sus pasos. Ella le contó que había nacido en la capital. como profesional. Ella sujetada por la mano derecha de él. con el dorso de una mano en alto. Si no buscas una relación estable. Y sin aviso. que no buscaba nueva pareja. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. Fue un roce tierno. todavía más alta. hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. acarició una mejilla de ella. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. de los montajes. No te pongas límites de antemano. no por anchos menos femeninos. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . un hombre que era excepcional como amigo y como artista. la desolación. en una de las calles más estrechas. Y que creció bajo las carpas. sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. Unos zapatos que sugerían comodidad. Deambularon gozando el emparejar las pisadas. afirmando que necesitaba un respiro. Él se sintió incómodo.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona. ¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–. él en la calle. Que después. de una gira en otra. de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. como ocurría con su compañero de espectáculo. Que sus padres eran artistas de circo. Que estudió hasta graduarse. el temor. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. el hastío. ella en la acera. Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. cómplices en un combate contra la incomunicación. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante.

Recorramos unas manzanas más. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes.. por lo que se ve cierra los sábados. Él supo que ella era temerosa.. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo. próxima–. –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante. Ella rió como si se burlara. –¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. –Me provocas miedo. Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. Consiguieron la única mesa libre.hacia una. o es el amor o no es nada. Fui yo quien cerró ese paréntesis. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. esperar. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado. Quizás cobarde. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–. 90 ... seleccionar. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta. Esto lo angustió. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. –Terminé porque resultó más débil que yo. pedir. –En exceso tajante –apuntaló ella. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. –Me protejo. –¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio. –¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. porque soy capaz de darme.

enfilando a los cuarenta. Él y el hombre se estrecharon las manos... con una mueca triste como sonrisa. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. la de frente a ella. amigos… país. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. –Déjame decirte. si atañen a una pareja. –No aplaudo que lo abandonaras. es imprescindible vivir en el presente. sin claroscuros. Él estuvo decidido a levantarse e irse. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. 91 . En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. si tomaste una decisión.. Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. pensarse. Tampoco estoy en condición de juzgar. sin embargo. El hombre se negó a sentarse con ellos. Lo lamento. Pero. sin que nuestras decisiones tengan independencia.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. –Tengo algo más que contarte. que sea a fondo. Lloraba con frecuencia. su mirada. En especial. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. Ella hizo las presentaciones de rigor. sin que cada decisión sea un fantasma. –Es comprensible. Finalizaba él de pronunciar "fantasma". cuando ella palideció. Un hombre de treinta y tantos años. Después de consumar nuestras decisiones. Era un hombre ligeramente más bajo que él.. Me duele. Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. ¿O no? –Lloraba tanto. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia. Y me perdió. delgado. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. tan seguido. que acababa de hacer su entrada. no lo buscó. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante.

. ofreciste que tú pagabas la comida. Era sobre este hombre. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. decidido a librar la batalla por ella.. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. –¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado.. este hombre fue el elegido. y se concertó una cita. Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros." Entre los que estuvieron dispuestos. Acarició la servilleta. en respuesta a la despedida.. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 . –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos. Le pidió que se lo diera.–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–. La frase lo desconcertó. Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse. Ella. Les decía: "Chica guapa.” Ella reaccionó con presteza al leer el verso. Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero. porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. buena persona. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa.. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. sola. –Tú eres la encantadora –musitó él. –¡Qué no. abrazado a mí. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre. ansía conocer. con nerviosismo y culpabilidad.. Total. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza.

–Es evidente que no es sencillo.–No es tan sencillo. –Nos hemos acostado unas pocas veces. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. en exceso–. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. Es profesor. –Y este hombre y tú. pero. por sentirse tan poca cosa. como si cayera un rayo. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe. ¿qué? –Hemos hablado. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda. –Le expliqué que no estoy enamorada. El sexo no es esencial. Ni un maldito amigo o amiga. –No lo cortas en seco. –El sexo es uno de los motores. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos. Es una magnífica persona. las extendió hasta que permanecieron quietas. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. –De que tú también hablas fenomenal. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba. Es una persona con magníficos sentimientos. y así hasta el infinito. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. Este hombre. se acabó. No tiene familia. –Podríamos ser amigos. Que no tendremos una pareja. inmóviles. Ni ahora ni pasado mañana. –Este hombre no tiene amigos. Y un día. tendría que 93 . –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. Para que pudieran ser amigos. no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. sí está enamorado de ti.

Una cita sin obligación de acudir. tampoco en esos minutos.. El primero en llegar. ni había descrito sus expectativas. con ella. que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo.. –y ella escogió un centro comercial conocido. acerca de sus circunstancias de inestabilidad. Entiéndelo. –Por la inestabilidad de mis ensayos. Aunque él. –El sexo con este hombre. Es el instante de que cortes en seco. Y yo. Hasta las nueve y cuarto. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–.. Puede ser a las nueve de la noche. ¿Subirías? 94 . hemos estado grabando algunas películas. –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta. casi despidiéndose. pero concertemos una cita.. mantuvo sus defensas. De que lo cortes en seco. En. derribó sus barreras. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora. que no exclamara que acudiría. un pretexto que podrías esgrimir. –ella pareció meditarlo–. no se había lanzado en picada. A cuatro manzanas está mi piso. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita. –Un pretexto.. Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. lo adecuado es que me llames por teléfono y.transcurrir un tiempo considerable.. Me da pena. Además en su piso está mi video. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora. Yo me lo pienso. Él. ¿Cuándo y dónde? –El lunes. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. ¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada. no había precisado las verdades sobre sí mismo. –¡Una cita! Un día a una hora. aguarda quince minutos. Tú te lo piensas. –Lo guardo.

como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. baja y de madera muy gruesa. gastada y angosta. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor. Él concluyó que con ella como intermediaria. sin explicación coherente para ello. Si despedirse en el umbral del edificio. en los muebles pintados por varias capas de polvo.Él no estaba en condiciones emocionales. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. Había resuelto su excitación sexual. casi tapaban el cielo. la besó boca con boca.. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. allá arriba. Era una quinta planta sin ascensor. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo. Él. tan pronto despertó. Ella alzó la perra. los recibió. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. 95 . si el loco o si él. si ella. Y sabía que para él. La estrecha fachada del edificio lo desagradó. una auténtica desconocida. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella. El interior del piso era indescriptible. sin una mancha.. se constituía en un muro continuamente. Ni sexuales. para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas. Una perra de color negro. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. Aceptó. los ojos de ella como los ojos del loco. atestado de trastos. él terminaría besando también a la perra. con basura inclasificable. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. Y en el suelo. Quizás para ella. Supo que era perra y no perro. con escaso margen para llegar a la escalera. Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones. Todo estaba en desorden. con una puerta. él recordó al loco. en todas partes. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. subir podría resultar definitivo.

acechante. en las limítrofes con el techo. después de tomar la iniciativa.. Para él la petición tuvo un segundo de retraso. Y pensó con mayor precisión que. escondida. –Todavía no. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. y le hacía lo que. Ella. con amargura. acariciándola. de manera tan inmediata. se activaba. Acarició con experiencia. Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. Ella. Hizo. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar.. "la enfermedad" ya aguardaba. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. la angustia. tenía un cuerpo inobjetable. cubriendo el de ella. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. –Necesito dormir una hora –masculló ella. 96 . Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. –pidió ella. en la cama. Acarició sin penetración.Se resintió. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. Sin palabras. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. Como si su cuerpo. como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. quizás. La parada fue en la cama. Se inquietó con fuerza por las enfermedades. No conseguía desalojar de su cabeza. Y él hizo. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. ella no era entonces sexualmente de confianza. Con precauciones. sin garantías minuciosas. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. le estaba haciendo a él. Pero en él aumentaba la desconfianza. ya desnudos los dos.

Esto pensaba cuando. En mi cama. ensartándola con la mirada–. y estaba de frente. y gimió por unos segundos como el animal. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá. –Te he invitado a dormir conmigo. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. –Estoy exhausta. acunándola. Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena.. –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. como inscripto en el polvo. las manoteaba para desprenderles el polvo. se lavó las manos y las secó en el pantalón. Lo hallarás todavía peor que el resto. –Eres. –Dormir. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas.–¿Qué significa? –preguntó él con dureza. Y ya sólo finges mantenerte despierta. a la derecha. –No –él se había vestido y calzado. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra. entrecerrando los ojos. Te he dado mi teléfono. Justo al pie del 97 . Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. los objetos derribados. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos. –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste. funcionaran. al regresar al dormitorio principal. –ella calló un tanto avergonzada. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. Cuando terminó." De esta caja debía provenir la asociación.. En un rincón de la cocina. Te he… Llámame. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme. El meditarlo sin cortesías ni falsedades.. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te. Él sorteó los muebles. los desperdicios.. El acuerdo es la cita. –Me marcho. La hoja estaba polvorienta y mellada.

uno no hace apuestas tan altas como consigo. Desde el sábado. El lunes siguiente. El espacio del amor posible enrejado adentro. él se decía que uno es. –Es adiós –dijo él. aguarda quince minutos. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. el jugador y su contrincante. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. Cada quien decide en solitario si asistir o no. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo. Se decía que. Yo me lo pienso. También la perra se despidió sin efusiones. Una cita sin obligación de acudir.” 98 . La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. como con el propio yo. con los otros. Y la rompió en ocho pedazos. que tenía rasgos cobardes y frívolos. conteniendo hasta la respiración.cuchillo. Escuchó con cuidado. Hasta las nueve y cuarto. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. Recogió la fotocopia. El primero en llegar. ella la había aceptado. a solas. La cita que descifrará. Miró hacia la puerta de la cocina. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. Lo que sí sucedió en el piso de ella. indefensa. se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. lacónico. desnuda. en tantas ocasiones de su vida. Él se agachó. Tú te lo piensas. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. Que con persona alguna uno juega. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro. Puede ser a las nueve de la noche. Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. muchas veces. Ella parecía continuar en la cama. después de abandonar aquel piso.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. electricidad. Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. No de esa curiosidad superficial y miserable. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. Vengo de solicitar empleo.lo que no era excesivamente más joven que ella. No soy una turista. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. pequeños arreglos. al hablarle casi sin preámbulos. que raras veces se empleaba. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. aparentaba mucha más edad que la cumplida. Ya soy otro. Estuve en la cárcel. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más. robo. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez. 102 . cuando estaba agotada. al ignorar su rechazo. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. –Me prostituía cuando era un muchacho. Prostitución. –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. con una o con otra. Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. –¿Cárcel de menores? –También. Ni soy prostituta. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. Y menos de inmediato. Acabo de terminar mi trabajo en uno. –Sé que no es por curiosidad. La mujer sabía que. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. no me interesa que hablemos. Trabajo.. ni pago a los hombres. Mantenimiento. Me prostituía a los diecisiete años. pero que por momentos se suavizaban y. No pagan muy bien. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio. Carpintería. plomería..

Ella era una profesional. a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . –No es aconsejable. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. su capacidad de hablar y mirar de frente. No por esa zona. ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad. –¿Cómo es usted? –y ella. al pronunciar estas palabras. sino que lo siguió escuchando con interés.entonces. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor. Aunque hay que responder a los ataques. a su pendiente. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. No solía vagar por la ciudad a esas horas. No tenía padre. conocer más. El vestuario. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. predominaba un cierto buen gusto. o de entablar cualquier clase de amistad. ansiosa por descubrir rasgos. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido.. pero maltratados. –Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–. –Cuando soy bueno. Quien me la hace. Hay que dar respuesta.. sin embargo. Cuando soy malo. me la paga. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo.. resultaba atractiva su firmeza. y. pero no se incorporó para alejarse. limpios. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. detalles. una graduada universitaria.. Soy muy vengativo. muy bueno. Miseria extrema. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. Al menos a la vista. No sin compañía. no estaba elegido al azar. sí.

A unos cincuenta metros giró la cabeza. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida. –Una opinión muy poco esperanzadora. sobre la acera. –Una opinión. Como si fueran autómatas. dolorosa.. aunque. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". Una. acercó una de sus manos a la otra. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. rectas. Es como si ellos no sintieran. sin sonreír. me marcho.. Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". Sigo viviendo solo. Creía ella caminar por un desierto. yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo. Ella sintió rabia. la gente la empujaba. tensas. Que en esta época un cazador… Ah. –Decía que: Lucho por confiar. Y sintió decepción.. El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas.–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano. Cedió a un impulso y miró atrás.. maniquíes inexpresivos. –Lamento no tener ánimos para profundizar. –Yo también soy muy desconfiada. Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. Lucho por. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. Igual va a morir. Soy muy desconfiado. 104 . El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. Que el hombre que amo morirá. –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida.

–¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando. se niega. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. Otras veces converso con el locutor. Un mundo que existía sin tocarla. Se ha negado. 105 . escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. pero vuelve a marcar mi número. –No importa. Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". Sé que es importante que sigamos hablándonos.” El desconocido cargaba una mochila. Tiene dos hijos. Ella estaba sorprendida. O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. No me importa. Es madre soltera. –Llamo y a veces leo un poema. el de un desconocido. Se lo he pedido y vuelto a pedir. Una mujer joven. Y hablan a mi apartamento. Bulto que ella no había advertido. Va a morir.Cuando había avanzado unos doscientos metros. El amor duele como una bala de plata. Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. –¿Por qué? –Sencillamente. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. Algo que he escrito. Le he pedido que nos conozcamos.

–¿Y el amor de dos? –Eterno. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. Separándonos. Y el desconocido la abrazó. Ella balbuceó otras tres palabras. Tiene cáncer. para decirle por primera vez que la amaba. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. Desbordante de vida. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. el tiempo que le queda. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad. Ella regresó. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. El desconocido sonrió por primera vez y.. –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. le dio la espalda y empezó a alejarse. Es eterno o no. No desea ser visto deshecho. Sin su mirada de cazador.. También ella las había repetido. de pie. Uno primero. mirándola. Él ha decidido enfrentar el final solo. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. Aquel día en que. De pronto se detuvo. La vida es sagrada. No desea causar dolor. Y otro. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. Cuando giró. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo. Tiene cáncer. con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido. Dentro de cada persona. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti. –No necesariamente. Cuándo aparecerá. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera. Y ella se dejó abrazar. Y ella le tendió su mano derecha. Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones. 106 .–Cáncer.

Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona. mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 . mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

ilusiones. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. Su lectura cautiva. física y. y la evanescencia luminosa de al encontrar. imperativa. exhibe. de buscarnos. deseo. abarcar. nos comparte. al alcance o no de nuestros esfuerzos. si se quiere. inaplazable ante la seducción. dibuja en cada historia un espejo que. fogosa.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. intentar alcanzar aquello que está más allá. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica. sin deformidades. preciso. de hacerla nuestra. 109 . es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. emocional. toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. Don Francisco. con pluma clara y definida. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. despierta la sed de seguirla. encontrarnos. contagiándose en las miradas. expectativas. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. presintiéndose bajo la ropa. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. subrepticiamente. soledades. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia.

MAGNÍFICO. de Francisco Garzón Céspedes. devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes. Quien conoce o ha conocido al que narra. o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. 110 . primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros). reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta. la fluidez de los desenlaces. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. es una obviedad. Al contrario. me ha encantado como era de esperar. sugerido o tácitamente. es admirable cómo está de bien construido el libro. la fuerza de las situaciones. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE. lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores. Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven...

En lo relatado hasta este momento del libro. En estas narraciones. En general. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar. o un sálvame del vacío. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel. las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . En “Podemos hablar de otras cosas”. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. la ‘desgracia’ en el espejo. las heridas. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. un cuento grandioso. en el fondo anida la desconfianza. no bastaron las palabras. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada. para tales reclamos. cicatriza la herida. grandioso. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma. como el genial cierre de “La cadena y el colgante”. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. de una manera fría y contundente. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. después del goce pleno de una lectura tan intimista.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. rescátame de la tanta angustia. Sí.

son impactantes. por una razón u otra. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. y la de desaparecer. Debo remarcar que el crecimiento estilístico. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. Los cuentos no admiten objeciones. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. deviene en una dicotomía casi insalvable. Apostar a existir o sobrevivir. de vidrios que dejan. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”. en el que hacia su culminación. el desencuentro a través de encuentros casuales. he llorado. no lo logran. del “otro” a la “otra”. la penetración casi obsesiva. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y. Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas.

sea verbo o palabra escrita. por el el periodista y crítico Lic. 2013. volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella. 2 Garzón Céspedes. Es agudo y visionario. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. Cuenta. / La Habana. Salomé Guadalupe Ingelmo. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador. Dr. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. Para ello hay que abrazar o mejor. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas. Lo segundo marca el vacío. en noviembre. Francisco. en esencia. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. Fernando Rodríguez Sosa. 2012. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas. lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. Ediciones COMOARTES. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. construir legítimas inteligencias. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. 2012. el espíritu bisutero. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. 13 de Mayo. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. Eduardo Torres Cuevas. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. de la pareja en búsqueda del amor). Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”. Impregnado de los aconteceres del dolor.com 113 ..desde las profundidades con sabiduría noble para. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”.. Madrid. España. Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades. desde la eternidad labrada. Es.

de súbitas coincidencias. la constante es la misma metamorfosis continuada. un algo que no se alcanza. Dispara. una reina. asoma otra historia que no se cuenta. historias donde el blanco asoma. de ambivalentes casualidades que. lo cual hace pensar que el autor. nunca llega a ser verdaderamente de amor. de que por debajo. hay un alfil que persigue un algo. dolida más que disfrutada. por repetida en múltiples variantes. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. una y otra vez. busca crear una dolorosa alegoría. de conjunto. nunca es de amor. que también se repite. crean. otra historia sumergida.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. insistentemente. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. parezca urdida más que vivida. de soslayo. un alguien. porque le queda a uno la sensación. la misma paradoja. aunque en dosis mínimas. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor. con un lenguaje directo. como lector. siempre. pareciera. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. una y otra vez. incansable114 . que hace que la historia que viven los personajes. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. prácticamente una pizca. como si lo que importara es la precisión de la bala. por el lado. fijo. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. siempre. sin metáforas. sí. a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes. realista. una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). de Francisco Garzón Céspedes. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata. a veces. razón por la que no se puede dejar de disparar. acallada. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. en paralelo. con tal representación. sin adornos. otra pieza oculta que.

a contarlo. dará en el blanco en la siguiente historia. como si expiaran una culpa.mente. se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. a diferencia de Sísifo: para 115 . si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. en la que el alfil y la pieza de turno. aunque humanas. el misterio en torno al que da vueltas. por eso. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. supuestamente. sucede algo parecido. desesperadamente. disparan para ocultar su verdadera historia. por tanto. cuento tras cuento. pues nunca va a lograrlo. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. insistentemente. pero que. sin nombres. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. la cual. funciona como gozne que permite el giro. pues en esta Odisea contemporánea. aunque en cada historia solo quede el humo. son las máscaras de lo humano. o que. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. que es la misma que aquella historia mítica. una vieja culpa. incansablemente. el alfil y la otra pieza de turno. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente. como taza que se sirve sobre un platillo. una y otra vez. desde el principio hasta el final. porque si esa promesa llegara a resolverse. a hacerlo desaparecer como misterio. una tangencia humana parecida. dejaría de ser una promesa. para alcanzar. el mismo giro sobre un punto. el alfil y las otras piezas. pues esas historias. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. o rozar al menos. porque eso equivaldría a matarlo. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. pero que ahí tampoco lo logra. al parecer. una historia parecida. una injusta culpa. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. como promete el título) con una bala de plata.

se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas. porque cada cuento continúa y problematiza al otro. observas. son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. Me parece excelente lo que logra el autor. El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. Los cuentos de El amor es una bala de plata.decir que existen. y no necesariamente testimoniales). el hombre. del cual. claramente él. Y el lenguaje directo. y en los que al final no quedan huecos. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. lo tienes todo de frente a ti. Tan cierto esto. que si se lee el libro como Cazador de encuentros. de donde él y el autor tienen la palabra. Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. al parecer. imaginar y sentir enseguida desde sí. crear nuestros propios rostros para los personajes. Es como un poliedro de múltiples caras. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. que sufren. sin adornos. cada uno. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. Es una lectura que deja pensando. disparan una bala de plata. da al que escucha o al que lee. la posibilidad de pensar. porque todavía están condenados al anonimato. como uno de esos cuadros donde ves. sólo vemos una sola cara. nos hacen imaginar. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita. que buscan el amor. de una gran necesidad de afirmación). miras. 116 . Sus textos son. lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. que les duele.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso. con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender. certera desde la voz del narrador. El libro respeta nuestra decisión. nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. una fotografía del enamoramiento. El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad. ". El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud.. lo que no es habitual. el amor perdido no deja cicatrices. Y son historias reales. sin digresiones innecesarias. como sucede con las relaciones personales en la vida. el deslizamiento del personaje en escena. sentirse apelado o no. rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo... El gesto... la palabra. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ". es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor. y se resuelven poco a poco. hasta que nos enfrentamos a él. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia. No hay previsión. para imaginar. como disparadas... ". pero el resultado es enigmático siempre.. casi surrealista. nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes. se puede calcular.se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende. Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas.descansaron en largas miradas. Quiero decir. ".tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 ..puede acercarse o alejarse de la escena. "..

para saborear cada historia. es una caza a vida o muerte. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. la suma no varía. Pero hay que leerlo y releerlo. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios.ambiguas u ofensivas. un artista oral. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente. y mi profesión es la de sociólogo. o no. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. con este texto. No se trata pues. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción. Soy un escritor. pero no soy un crítico literario. de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. hay que repasar sus líneas. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo. La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. aunque honesta. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. de los tantos que tiene. de lo esperado. Para captar matices. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección. En suma. los espa121 . Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón.

el protagonista innombrado. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. edificios.cios y los tiempos. Espantosamente tangible. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. mi relación con la gente y el mundo. la del cazador. Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. 122 . intenso. bares. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. pasaba dos veces. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. parques.

Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. la trascendencia. de Francisco Garzón Céspedes. a reflexionar. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. enriquecer. uno muy adecuado a un gran libro. 123 . El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar.. también. al ser humano y su mundo. a imaginar.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata. el alcance. ante la primera lectura. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que. con tesonera maestría. Dos nuevos libros testimonian. la permanencia. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades. las esperanzas. los sueños. de la narrativa escrita por quien. Así lo ha demostrado. estremecer. estricto. que así se titulan ambos volúmenes. son dos obras que. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar. en la contemporaneidad. con un estilo muy personal y un gran título.. Mas. ahora. firmados por un narrador también de excelencia. Dos libros de excelencia. Sus cuentos son sugerentes y profundos. creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos. es un libro maduro y madurado. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas.

el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. no sólo para el alma y la psiquis. ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil. aunque con mucho talento. en mayor o menor grado. salvo excepciones. el vacío y la incomprensión no son males incurables. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez. los que hablan del amor desde el amor. sólo para cursis. algo fuera de moda. El futuro de la especie humana. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. 124 . De unos años acá. sino también para el cuerpo. Eso cambió. Pero. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. los que nos llegan más hondo. el amor volvió a estar de moda. Por ellos sabemos que la soledad. Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo. Son estos escritores. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico. la tristeza. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes.

así. Desde el antiguo Egipto. El amor es una bala de plata. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco. a la literatura amorosa de todos los tiempos. como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. a la par. respectivamente. como siempre han servido. simultáneamente. más creadores. han surgido los mitos más hermosos. en busca de sí mismos y. titulados. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. como toda gran obra hecha con honestidad. Desde un pequeño espacio en Venezuela. según se desarrollen los hechos. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. Cazador de encuentros y. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa. Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir. para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. sino exhibiéndolos como son. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán. Misterios que nos acompañan. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce. 125 . con sus virtudes y defectos. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. hasta Israel o Grecia. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. indistintamente al amor o al desamor. que aún resuenan en la memoria de la humanidad.

dependiendo de quién lo lee. En él. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. dos bocas. son encuentros en búsqueda de. Algunos con finales felices. sin un acercamiento previo. como la diosa reina egipcia Isis. este libro es eso: una cacería de encuentros. y las extrañezas que causa este misterio. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. sus intenciones difusas. provocando encuentros. como aquellos antiguos. “El espacio del amor posible”. es una exhibición de esos matices. Precisamente. Madrid. ocho extremidades y dos sexos. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. satisfechos con: cuatro ojos. 126 . cómo el mito griego de Orfeo. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. Algunos. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y. explicaba el dramaturgo griego. cada uno está en una búsqueda constante. En ese espacio que parece un día. que mutan con cada pensamiento. Pero todos responden a los matices de este misterio. San José o La Habana. Uno de los cuentos de este libro. ambos se desnudan para mostrar sus miedos. buscando. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor.Precisamente. o una eternidad. descienden hasta el Hades. por culpa del orgullo de estos andróginos. cazando. Francisco Garzón Céspedes. Otros. los seres humanos estábamos completos. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. cuatro orejas. En uno de los primeros diálogos. como bien lo define la contratapa del libro. No obstante. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. Por ello. otros no. sus desamores. vencen a la muerte. Todas las narraciones. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. la invita a tomar un café. que partieron de los enigmas para crear historias. En cada historia.

como un misterio humano. 127 . directo. Alejándolo. así. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. –He pensado que. como lo hizo Kohelet. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. Desde un realismo crítico. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. como una necesidad que nos cita a diario. También para los días festivos.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. Con un lenguaje no rebuscado. Hacia el final. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo. el próximo fin de semana. en el instante menos pensado. Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. como lo califica el mismo autor. como una bala que alcanza al lector. suelo tardar como mínimo media hora. del cliché. mi piso ya estará en orden. como una fuente inagotable. –De lunes a viernes me reduzco. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. Nunca soy puntual.

Es por tanto. nos da la clave final del argumento. adquiere una dimensión distinta. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. Para empezar. con el que se inició– ofrece. Pero incluso si leídos como una novela. Aunque sólo la mirada global a todos ellos. que también presentamos hoy. formalmente. Quizá sería más apropiado decir los amores.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. su creador. si leída como novela. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. puede ser considerado. muy original en cuanto a su estructura. esta obra. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela. ha demostrado. que pueden ser concebidos como relatos independientes. (…) 128 . pero como Francisco. al elemento común que los une. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. es decir unidades. El amor es una bala de plata. dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. Ya que esta antología. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros.

sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). en un Sistema Modular de Creación. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. con ligeras variantes. en algo macro. o con alteraciones mínimas. desde 129 . uno que. unas que como tales han existido. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. permita el ser modulado en mucho. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. existen y existirán. varios en revistas especializadas. con dos títulos (los citados). El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas.

se puede leer en un género y releer en el otro). y con las modulaciones que ya ha diseñado. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. porque. desde su Sistema Modular. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. Francisco Garzón Céspedes. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). de un hecho aislado. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas. aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. permite. un hombre prestigioso. 130 .luego. condecorado gubernamentalmente. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. 2013). ha hecho más. sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá.

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse.. había echado a andar. y. hay varios bancos. le indicó que lo esperaría fuera. Esa mañana. situándose a la par. –Es lejos. quizás podría llevárselo a la cama. hacían que se asemejase a una estatua que. él abrió la puerta para que el otro pasara. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. con un ademán. –No hay problema. Yo te acompaño. impulsados por la luz verde de un semáforo. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. pero sí muy pronto. de una belleza cincelada. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. tomar algo. hay uno. 132 . –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. y el otro respondió que resultaba evidente. –Estaría bien. él acababa de hacer el amor. puedo desaparecer. En ese momento. –En la zona comercial. –el otro dudó–. le preguntó si era extranjero. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. –Te invito a tomar un café o un té. a unas ocho manzanas. subrayando para sí lo de la juventud. mirándolo a él como si no lo mirara. antes de cruzar la calle. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. necesito comprar algunos dólares. casi en la esquina. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. De repente.. Cuando llegaron a la oficina bancaria. Voy a un banco. Si te molesto. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. como algunas.. no de inmediato.. Un doctorado en ingeniería. Deseaba inspirarle la mayor confianza. pensó él. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. "Un extranjero joven".

El sexo reducido a un contrato. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. dentro de una cuenta que él pagaría. Quizás el otro hombre. también cerca de las cuatro décadas como él. Él no alcanzó a contener su alivio. a la salida de la oficina bancaria. Es. Mañana termino la tesis. creyó que él le pagaba al joven por sexo. –Aparentas menos.. al tropezarlos a la puerta de un banco. otro hombre. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. triste. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. A estas alturas todo el dinero se acabó. o por la diferencia de edades. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Ni siquiera una mutua pasión. ya que no amor. Unos minutos antes. Que su acompañante se invitara a un desayuno. –Yo pago mis estudios. de más de diez años. los había observado. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana.. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. 133 . añadió con premura–: No necesito contratar sexo. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. No lo he hecho y no lo hago. Se sentaron en una cafetería.

hace una semana que no veo a mi novio. minuciosa. adoptando lo inescrutable del otro. –Estás muy seguro de que ando en "esto". Si no andas en "esto". los observaba.–Eso ya lo dijiste. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. ¿Qué negocios? El camarero. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. Cuando él le clavaba la vista. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. –Cierto. con lo pedido. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. Desde que se sentaron. en la mañana. 134 . Te oí. –Tú me oíste. pensó él. –He preguntado con claridad. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. Una ojeada lenta. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. alguien. en algún punto de la cafetería. pero no lo expresó con palabras–. El otro nunca preguntó acerca de él. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". de su mármol negro azuloso. Él echó una ojeada a las otras mesas. Nunca se tocaron. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. –¿Alquilas? –Un piso. Previo al bocado inicial. dentro de su ausencia de matices. –¿Dónde? –A unas manzanas. bajaba la cabeza. el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. los obligó a una pausa. ¿nos citamos para dentro de tres días.

Acordaron la hora exacta. y que a muchos de los rubios. Un equipo de ingenieros. le gustaban los rubios. desviando los ojos hacia la calle. pero eligió no darse por enterado. viajaré por un período a Suiza. un susurro le recordó que a muchos de los negros.. –¿Por medio de tu novio? –No. los negros tenían fama de una temperatura más alta. –¿Entonces? –Alemán. me invitó a colaborar.–En absoluto. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro. racistas probablemente. los negros los enloquecían. Él se detestó por estas consideraciones.. –¿Y tú? –No es tan... que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. –No respondiste a mi propuesta. No sé si permaneceré aquí. él lo tuvo en mente. En unos meses. Al despedirse se estrecharon las manos. –Nada más y nada menos. hasta que lo cortó. en la ciudad. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado.. –Diez minutos de margen para los dos. además. como de pasada. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. cinco minutos menos de los quince habituales. De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. tan rápido. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. en el país. –Viaja después de que nos citemos.. –Es improbable que. Redactar la tesis me agotó. No sé si me marcharé a mi país. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. –Desearía viajar mañana. 135 . –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días.

. –No sé. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. No he traído el coche. El otro vino vestido deportivamente. también. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. el novio del otro.. Y. Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. llave de la habitación en mano. con ropa recién estrenada. él planeó como alternativa visitar un museo. Cogieron un taxi y fueron. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Ante la duda reservó un hotel. El otro fue puntual. él pagó el taxi. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido. y presintiendo que. y. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. amarillo. Frente al hotel. pagó la habitación. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. A él la propuesta lo inquietó. Llevaba en una mano. Yo me bajo y regreso en unos segundos. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. por ejemplo. 136 . sin mayores peligros. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. sonriendo burlonamente. En un barrio próximo. erecto. dentro. pagaría él la cuenta del desayuno. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas. Transcurridos los tres días.Él lo contempló alejarse. Él vestía de ejecutivo. Serán cinco o seis minutos en un taxi. un sobre grande. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. el otro insistió en desayunar. No supo cómo negarse.

" –No soy de los más codiciados. su tesis de doctorado.. En el restaurante. y no le gustó lo que imaginaba. Un mundo para la exhibición. para la contemplación. A ratos es un mundo muy difícil. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. por su ropa y por más. –Sí. Desde que era un niño en mi país. Por lo que él leyó. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. una tesis muy bien redactada. Impasibles. pero estas dos palabras las calló. Aunque no soy de los que más ganan. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. en la habitación alquilada e impersonal. el otro extrajo del sobre amarillo. –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. fue: "Eso se nota. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. No soy de los que modelan para la televisión. otra vez cara a cara y con los desayunos delante. Inmóviles. para. –él quiso decir: "la adquisición". sentados.. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. Lo pareces –repitió. Él no habló de la tesis. De este lado del mar son mayores las 137 .–El desayuno. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. –Soy modelo. –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. y se imaginó la escena cuando subieran.

Llevo con mi novio unos tres meses. para que seas tú quien pague los desayunos. controlados. Ya no soy precisamente un joven.. los dos. aunque de manera distinta. Como pisar un territorio minado. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. Hay algo que no he dicho. También es alemán. Sé que soy atractivo. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. el otro escuchaba sin mover un músculo. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. El silencio duró un minuto. y ni siquiera porque eres atractivo. es muy posesivo. Lo que sí. Mi novio anterior a éste era guapísimo.. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. ¿es una especialidad? –Y. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Ganó varios campeonatos de esgrima. Aunque no es tan guapo. Claro que.. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. Me puedo levantar. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. Tiene mucho talento. tan deslumbrante. Y olvidar la cuenta.. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". Marcharme. pero soy atractivo.. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Cuando salíamos todos lo miraban. Y no me conoces.. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera. aunque la voz se le tensó–. sí.posibilidades. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis. Lo de los alemanes. 138 . ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. –Si no andas en "esto". Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. Controla mis movimientos como una araña.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

y son de principios de los años noventa del Siglo XX. Entre hoy y mañana termino la tesis. (Pausa. Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión. hablan mientras comen y beben en una mesa. (De modo incisivo. ELLA). pero no el laberinto. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI). narrativa. 3 142 . Un doctorado en ingeniería. 2012. intención que mantendrá casi todo el tiempo. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. Una rareza. desplazarse. España. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles.¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. treintaitantos años de edad. Por la mañana en una cafetería.) Yo pago mis estudios. una pareja para toda la vida. presentado en el año 2013. Esta versión corregida es la más reciente.) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes. de raza blanca. DOS: (En neutro. Madrid. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). UNO: (Con vivacidad. Personaje UNO. ÉL // ÉL. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros.) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes. (Pausa. Ediciones COMOARTES. teatro.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto. veintitrés años. podrán levantarse y volver a sentarse o no.) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería.. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa.) Estudio acá desde hace dos años. de raza negra. DOS (ÉL. Colección “Garzón Céspedes” 3. Olvidemos los cisnes. F. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi. ELLA // ELLA. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa. en México D. como modulaciones de una misma historia original.. DOS. ÉL // ELLA. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor. texto narrativo..

UNO: (Dudando. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan.negación corporal. UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse. La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. Y no lo hago.) ¿Qué? 143 . ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana.) Aparentas menos. UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas. DOS: (Sin emoción alguna repite. UNO: (Con alivio. A estas alturas todo el dinero se acabó. ya que no amor.. con premura y explicándose. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años. Y adelantos sobre negocios. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto.) No necesito contratar sexo.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios. intercambio de números? Olvídalo. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo. UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso.) Ya que no amor. No lo he hecho. Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto. UNO: (Desde la decisión de averiguar. laberínticos.) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad.. UNO: (Con cierta urgencia.

144 .) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. UNO: No lo sabes: Es el título de una película. UNO: (Con extrañeza.. en el país. (Pausa.UNO: Tú me oíste. ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa.) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí. En unos meses viajaré por un período a Suiza. Un equipo de ingenieros. he visto esa película.) ¿Y tú? DOS: No es tan. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania..) Nada más y nada menos.. Locura de amor. UNO: He preguntado con claridad.. hace una semana no veo a mi pareja. No sé si permaneceré aquí. DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. pensándoselo no lo ha dicho. No sé si me marcharé a mi país. ¿nos citamos para dentro de tres días. O una manera de… (Pausa. DOS: Cierto: Te escuché. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No. UNO: No respondiste a mi propuesta. Radican en Ginebra. Redactar la tesis me agotó. UNO: No creo que sea un juego superficial. en la mañana a esta hora. A punto de decir “de comer gratis". Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo. Y he visto… sí. DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto".) Si no andas en "esto". en la ciudad. UNO: (Con ironía. me invitó a colaborar. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto.

(Como si esto no le gustara.) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. Ni la arena será dispersada. UNO: (De modo informativo. DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje. Sentados a la inversa. (Silencio.) Viaja después de que nos citemos. UNO: Si no hay otro remedio.) Lo pareces. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje. No he traído el coche. nuevamente de mañana. De hoy a tres días.) Penumbra..) Primero te has empeñado en tomar café.) Pareces modelo.) Tienes una gran belleza. Como si corroborara lo de la condición de estatua. Serán cinco o seis minutos en un taxi. El mar no se secará mientras tanto.. en la misma cafetería. (Pausa. (Saca la cartera para pagar la cuenta. UNO: Diez minutos de margen para los dos. cinco minutos menos de los quince habituales. hablan mientras beben café. DOS: Olvidé desconectar el calentador.. Un mundo para la exhibición.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje. Inmóviles. De las que decoran este desierto laberíntico. Pasemos en el taxi por donde está el piso. Yo me bajo y regreso en unos segundos. UNO: Impasibles.. para. DOS: Soy modelo. ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. sin riesgos.) 145 . (Pausa. (Ha ido a decir: “para la adquisición". para la contemplación.) Elegí un hotel… “decente”. Tres días después. y ahora… (Pausa. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. podrán levantarse y.

DOS: Sí: Un mundo.. UNO: (Sin alterarse. A ratos “un mundo muy difícil”. Estoy lejos de la belleza. sí. Ese mismo día.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. Mi pareja anterior a ésta era guapísima. Sentados como la primera vez. es una persona muy posesiva. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas. Penumbra. Claro que. Tiene mucho talento.) Llevo con mi pareja unos tres meses. ya modelaba. También es de Alemania. ¿es una especialidad? (Pausa. No soy de quienes modelan para la televisión. Controla mis movimientos como una araña.. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . Aunque no es tan… deslumbrante. De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla. Cuando salíamos todos le miraban. Ganó varios campeonatos de esgrima. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. (Pausa.. Lo que sí. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No. Lo de los seres nacidos en Alemania. entonces. Las cámaras son los detonadores.. En mi país. Como pisar un territorio minado.) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio. hablan mientras comen y beben. podrán levantarse y. Aunque no soy de quienes más ganan. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas. en la cafetería del hotel. aún de mañana. De las más envidiadas. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías.

? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 ..el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. aunque con evidente tensión en la voz. En situaciones de desventaja todo me importa poco. Como si no me miraras. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. Y no me conoces. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.) Sé que tengo atractivo.. Me puedo levantar de esta silla. y ni siquiera porque eres una persona atractiva. y de terminar con esa relación de amor. Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí. (Pausa. para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos.) No te he dicho que tengo una relación. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis. UNO: Si no andas en "esto". quizás no salvable. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto". Porque me miraste. A hurtadillas. Una relación rota. No te he dicho que venía de acostarme. Ya no tengo precisamente juventud. (Permanentemente sin gritar. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. Marcharme de esta mesa.) Hay algo que no he dicho. ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa. Y olvidar la cuenta.. UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero. Una relación de amor en suspenso. pero sí atractivo.) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa.. aunque con tensión creciente. cuando me miraste en la acera.

DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas..) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta. se queda con la vista al frente. molesto. muy pronto. UNO: No me voy a acostar contigo. dentro de unos años.. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. hacia el espacio vacío. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. Te citan a las nueve de la mañana. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto". la lección! Te agradezco la lección.) UNO no ve cómo se va. DOS: ¡Ah. Son… son enemigas. compartiré las conclusiones. evidencian el engaño. A nadie le importas de verdad. entusiasmo. como quien saca la cabeza a flote. no a las estatuas. Porque no los perderé. Modelar es. Y. muestran.. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos.. UNO: (De modo explicativo. sino a otros seres. Apagón. Hasta la amargura. 148 . Se ensaya hasta el cansancio. Se inclina sobre la mesa y.) No entiendes.DOS: No me dejo. DOS: Subamos a la habitación. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa. el tiempo. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. Hasta la desilusión. además del dinero. Y tienes que proyectar frescura. Lo analizaré y aprenderé de ello. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar. (Se marcha sin volver la vista atrás. DOS: (Con rabia. Puedo perder. Silencio. todo lo sucedido.) El amor no interesa a las estatuas. por aquella perfección de estatua.

21 La cadena y el colgante. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena. 11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. 71 Una presa al alcance de la mirada. 83 Gracias por ti. 51 Un aire de inocencia. 62 Perdona. 47 Capítulo VIII: Toda la escena. 41 Podemos hablar de otras cosas. 71 149 . 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 47 Toda la escena. 56 Caminaba en búsqueda. 62 Capítulo XI: Perdona. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 33 Un mismo pedazo de arena.ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 76 El espacio del amor posible. mi reina. mi reina. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote. 26 La línea entre la verdad y la mentira.com. 37 Capítulo VI: Con una certeza. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia. 11 Girasoles sobre la piel. 37 Con una certeza. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante.

108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica). 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia). 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia).Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo. 121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . intenso Clara Pereda Lagartos (España). magnífico. hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). 83 Capítulo XIV: Gracias por ti. 99 · Opiniones / Testimonios. 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector.

122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad. Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes. 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica). 130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?.El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba. 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España). Armando José Sequera (Venezuela). 140 151 .com (México). 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin.

152 .

La pasión de contarlo todo (Adagio. Cupido Juglar.. un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría. a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966). a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. entre más especializaciones. casi testimonial. 1978). 153 . encuentros teóricos y docentes. periodismo… en tres continentes. de oralidad artística. Normales los sobrevivientes (Matanzas. 1980). literatura para niños y jóvenes. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. en árabe. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. 1995). Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. 1991. 2015). Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. Investigador y teórico de la oralidad. del todo inolvidables. 2013).Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). por medio de un realismo crítico. Con doble nacionalidad reside en Madrid. este libro de modulaciones por más de dos décadas. el niño más travieso (textos. 2010). El humor de la manzana (COMOARTES. Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas. Licenciado en periodismo. escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. poeta y narrador. Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. Cuentos para un mordisco (OEYDM. condecorado gubernamentalmente. Ha cincelado. El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. 1985). Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. 2001). en varias profesiones y ámbitos.. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. teatro. 2013). 1996). y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. y Ministerio de Cultura de Egipto. artista oral. 2006).

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