SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN / CUENTOS / NOVELA

2ª EDICIÓN DIGITAL CON MODULACIONES AL TEATRO Y DE GÉNERO…

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Francisco
Garzón Céspedes

El amor
es una bala
de plata
Cazador
de encuentros
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba
Modulación narrativa a una historia de Él y Él
de “Como quien saca la cabeza a flote”

¿Desde cuándo andas en esto?
Modulación teatral escrita en neutro para
Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella
de “Como quien saca la cabeza a flote”

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© Francisco Garzón Céspedes
© Ediciones COMOARTES
Colección “Garzón Céspedes”
© Opiniones / Los autores de sus textos
Textos de F. G. C. inscriptos en el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España
Todos los derechos reservados
Toda reproducción debe contar
con el permiso escrito previo del autor
ciinoe@hotmail.com
Primera edición impresa: Madrid, España, 2012
Depósito legal: M-11299-2012
Primera edición digital: Madrid, España, 2013
Segunda edición digital: Madrid, España, 2015
Diseños: Francisco Garzón Céspedes
Notas: Ediciones COMOARTES

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Francisco Garzón Céspedes
SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN
Cuentos / El amor es una bala de plata
Novela / Cazador de encuentros
Primer cuento / Primer capítulo novela
“El no giró para ver cómo el otro se alejaba”
Obra teatral breve
o primer módulo de espectáculo teatral
Desde cuándo andas en esto

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digital. de lo que fue publicado como una historia de Él y Ella. pueden leerse. 2013). y suma la modulación al teatro del cuento o primer capítulo de la novela “Como quien saca la cabeza a flote” con el título como dramaturgia de “¿Desde cuándo andas en esto? (obra breve estrenada dentro de otra mayor leída escénicamente. primera digital en 2013). tras selección por un Jurado. impreso. Dramaturgia Modular e Introducción / Ensayo: “Redoblante y el Teatro Modular”. 2006). CNCC / MINCULT. Cada gota de azogue acerca el mundo (Caravasar Libros. además suma la modulación. Narrativa Modular y Ensayos/Testimonios.(Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única1 Ediciones COMOARTES publica la segunda edición digital del libro de cuentos a la vez novela El amor es una bala de plata –cuentos– / Cazador de encuentros –novela– / Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes (impreso en 2012. Dramaturgia Modular. Cuba. como si fuera poco. 2010). España. la modulación teatral no es una historia de Él y Ella –como el original narrativo– sino que está escrita en género neutro y puede ser de Él y Ella o de Ella y Él o de Él y Él o de Ella y Ella según se decida. Teoría y Técnica. 2000). impreso. Modulaciones / Poesía visual (OEYDM. Cuba. Redoblante cuenta que te cuenta (Gente Nueva / ICL / MINCULT. 2015). con éxito de público y crítica). impreso. y. La pasión de contarlo todo (Adagio. Venezuela. 1984)… 7 . impreso. el 24 de Noviembre de 2015. Dramaturgia Modular y Selección de Críticas y Opiniones sobre el Sistema. España. Argentina. Dramaturgia Modular. Sala Berlanga / SGAE. digital. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. y. en los libros del propio autor Animales de laboratorio (Ediciones COMOARTES. 1 Creaciones por el Sistema y/o textos u opiniones acerca del Sistema Modular de Creación de Francisco Garzón Céspedes. Redoblante y Tío Conejo (Ediciones Centro de Documentación de los Títeres de Bilbao / CDTB. a una de Él y Él titulada “Él no giró para ver cómo el otro se alejaba / Como quien…”. impreso. 2015). México. entre mucho más.

en cuanto a lo narrativo. permita el ser modulado en mucho. La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones –unas que como tales han existido. existen y existirán– en algo macro. todas existen a la par como historias de Él y Él. sino que de hecho. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. varios en revistas especializadas. en un Sistema Modular de Creación. o con alteraciones mínimas. diarios nacionales… La literatura española contemporánea conoce de libros que primero fueron de cuentos y que al no conseguir editor de8 . es que todas las historias son primeros encuentros en búsqueda del amor y/o del sexo y/o de la comunicación entre dos seres humanos. pues no solo se trata de que teatralmente varias desde el neutro posibilitan elegir como protagonistas uno u otro tipo de pareja en cuanto a su composición sexual. Formalmente en realidad estas historias existen de muchas más formas que como muestra esta edición. ya registrados legalmente. donde en el mismo volumen hay historias de Él y Ella. uno que. con ligeras variantes. y otras de Ella y Ella). y varias ya como de Ella y Ella (por otra parte hay libros inéditos de Garzón Céspedes.Una de las singularidades de este libro más destacadas por la crítica y de mayor significación. sin enormes esfuerzos (ver para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. Sistema que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con el que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. otras de Él y Él. y que ha ido desarrollando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas.

consideren valioso. como un modo de que este 9 . desde su Sistema Modular. se puede leer en un género y releer en el otro). sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. Por lo que están en el derecho de hacer lo que. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria. aporten a lectores. porque. de la Nacional de México a la Biblioteca Electrónica del Instituto Cervantes. permite. Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela.vinieron revertidos a novela. se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. ha hecho más. dentro de la ética y de su propia estética. un hombre prestigioso. de un hecho aislado. que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. tanto para que sus historias sean conocidas como para que no únicamente en fondo. con una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro. con dos títulos (los citados). para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. autorizó a Ediciones COMOARTES a enviar la primera edición digital en 2013 a más de 23. cultura y sociedad todo lo más posible. Quienes escriben son responsables por la existencia de sus historias. desde luego. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí).000 direcciones. ya agotada la edición impresa en el 2012 y en Bibliotecas: de la Nacional de España a la Nacional de Cuba. Francisco Garzón Céspedes. Garzón Céspedes autorizó. sino en forma. y con las modulaciones que ya ha diseñado. condecorado gubernamentalmente. con premios nacionales e internacionales y de la crítica.

presumiblemente ha declarado a la prensa. citamos el fragmento en cuestión con palabras del periodista (“”) y de la escritora (‘’): “Además. podrá solicitarse sin costo alguno a lenguajes. de la Dra. se ha estado enviando selectivamente la digital desde hace unos meses. escritora. Chile. España. Costa Rica. Salomé Guadalupe Ingelmo (COMOARTES. deja caer. Ejemplificación que –como hemos señalado se amplía– en la segunda edición digital. 2015). Venezuela… desde las de una Académica de la Lengua y las de una escritora condecorada gubernamentalmente hasta la de un escritor con un Premio Nacional de Literatura. Ahora recién se ha podido leer que la prestigiosa Cristina Peri Rossi.libro fuera más útil y dado que.lengua@gmail. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros en su segunda edición digital incluye también una selección de las opiniones recibidas de escritores.com 10 . ensayista. Algo que es en efecto para el júbilo por lo que presupone. y del que. Cuba. ‘(…) podría ser leído como un libro de relatos o como una novela’". agotada su edición impresa. E importante: Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos podrá solicitarse del mismo modo. Colombia. algo que se hace ahora en plan masivo acompañando a la segunda edición de El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. que además de que será enviada igual de masivamente. Italia. España. a lenguajes. ejemplificaba posibilidades del Sistema Modular. además de las significaciones temáticas. sin costo.com Todo acorde con que Garzón Céspedes considera que cuando un camino está iniciado es de júbilo que siga siendo transitado de horizonte en horizonte. artistas y críticos de Argentina. que lo es desde ya. ahora mismo trabaja en un volumen cuya estructura. orientalista y profesora. Existe además el libro Francisco Garzón Céspedes y sus libros como libros vivos. dramaturga. uno Nacional de Novela y dos Nacionales de la Critica. donde se habla a fondo sobre libro (cuento/novela) y Sistema Modular.lengua@gmail.

11 .Universos de un creador que el Instituto Cervantes al invitarlo a El Cairo en 2011 calificó de “célebre escritor”. y de quien Julio Cortázar afirmó públicamente: “Garzón (…) entrega el prodigio de cada una de las palabras”.

le indicó que la esperaría fuera. Caminaba ella y fingía mirar hacia sus costados.. mirándolo como si no lo mirara. tomar algo. –Es lejos.. pero sí muy pronto. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. hay varios bancos. necesito comprar algunos dólares. –Estaría bien. De repente. –Te invito a tomar un café o un té. Voy a un banco. le preguntó si era extranjera. no de inmediato. Yo te acompaño. En ese momento. y ella respondió que resultaba evidente. de una belleza cincelada. Deseaba inspirarle la mayor confianza. hacían que se asemejase a una estatua que. situándose a la par.. Si te molesto. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro.Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Como quien saca la cabeza a flote No supo de dónde salió. él abrió la puerta para que ella pasara. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. casi en la esquina. –En la zona comercial. con un ademán. quizás podría llevársela a la cama. él acababa de 12 . puedo desaparecer. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. hay uno. a unas ocho manzanas. ella pareció materializarse. y.. –No hay problema. pensó él. había echado a andar. subrayando para sí lo de la juventud. "Una extranjera joven". –ella dudó–. Cuando llegaron a la oficina bancaria. antes de cruzar la calle. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. Esa mañana. impulsados por la luz verde de un semáforo. como algunas.

–Aparentas menos. de más de diez años. al tropezarlos a la puerta de un banco. Se sentaron en una cafetería. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Que su acompañante se invitara a un desayuno en toda regla. Un doctorado en ingeniería.. –¿Turista? –preguntó él cuando ella salió y volvieron a caminar uno al lado del otro. Unos minutos antes. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y ella de un color negro azuloso. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal de ella. ya que no amor. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. los había observado. también cerca de las cuatro décadas como él. En la cafetería ella pidió mucho más que un café. Es. –Yo pago mis estudios. o por la diferencia de edades. –¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniera. unido a que no lograba olvidar la actitud del otro hombre. Él no alcanzó a contener su alivio. 13 . –Ya que no amor –repitió ella sin emoción alguna. Mañana termino la tesis. Ella no reparó en el incidente y él no lo comentó. No lo he hecho y no lo hago. otro hombre. dentro de una cuenta que él pagaría. El sexo reducido a un contrato. Quizás el otro hombre. triste.. creyó que él le pagaba a la joven por sexo. A estas alturas todo el dinero se acabó. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. a la salida de la oficina bancaria. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. Ni siquiera una mutua pasión.hacer el amor.

¿Qué negocios? El camarero. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". Desde que se sentaron. dentro de su ausencia de matices. los observaba. con lo pedido. –¿Con quién vives? –Sola –y lo dijo sin más intenciones. la joven comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. minuciosa. adoptando lo inescrutable de ella. de su mármol negro azuloso. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. –Tú me oíste. –¿Alquilas? –Un piso. los obligó a una pausa. Cuando él le clavaba la vista. Ella nunca preguntó acerca de él. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. alguien.–¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. Nunca se tocaron. –¿Dónde? –A unas manzanas. en algún punto de la cafetería. pensó él. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora ella se alteró. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. Él echó una ojeada a las otras mesas. 14 . –Eso ya lo dijiste. Una ojeada lenta. –He preguntado con claridad. –Cierto. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. ese alguien bajaba la cabeza. Te oí. Previo al bocado inicial. pero no lo expresó con palabras–. –Estás muy seguro de que ando en "esto".

–¿Y tú? –No es tan. él lo tuvo en mente. En unos meses. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto.. No sé si me marcharé a mi país. –Desearía viajar mañana. viajaré por un período a Suiza. un susurro le recordó que a muchas de las negras.. De hoy a tres días –si lo que ella había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. las negras los enloquecían. –Viaja después de que nos citemos. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como 15 .. –No respondiste a mi propuesta. me invitó a colaborar. en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.. le gustaban los rubios. Un equipo de ingenieros. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días.. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó ella. –Es improbable que. pero eligió no darse por enterado. tan rápido. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. desviando los ojos hacia la calle. hace una semana que no veo a mi novio. las negras tenían fama de una temperatura más alta. –¿Por medio de tu novio? –No. ¿nos citamos para dentro de tres días. –¿Entonces? –Alemán.. Redactar la tesis me agotó. No sé si permaneceré aquí. y que a muchos de los rubios. en la ciudad. además. consiga dinero para el viaje –dijo ella y se impuso un silencio inexplicable y prolongado. en la mañana. en el país. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. como de pasada. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. –En absoluto. racistas probablemente. Él se detestó por estas consideraciones.Si no andas en "esto". –Nada más y nada menos. hasta que la joven lo cortó.

pero con ropa recién estrenada. Serán cinco o seis minutos en un taxi. Ella vino vestida deportivamente. él planeó como alternativa visitar un museo. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. Transcurridos los tres días. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. Frente al hotel. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel que había elegido. sin mayores peligros. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. el novio de ella. Al despedirse se estrecharon las manos. Acordaron la hora exacta. El hombre decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. No supo cómo negarse. Ella no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. él pagó el taxi. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. Ella no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. erecta. amarillo. Él pagó la cuenta sin que ella se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. Él la contempló alejarse. y. dentro. pagó la habitación. un sobre grande. Cogieron un taxi y fueron. Llevaba en una mano. Yo me bajo y regreso en unos segundos. –Diez minutos de margen para los dos. aunque tuvo la intuición de que ella no dejaría de acudir a la cita. Él vestía de ejecutivo. cinco minutos menos de los quince habituales. ella 16 .tú propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. A él la propuesta lo inquietó. por ejemplo. Ante la duda reservó un hotel. No he traído el coche. Y. Ella fue puntual. En un barrio próximo. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos.

insistió en desayunar. 17 . Un mundo para la exhibición. Él no habló de la tesis. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. sentados. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. para la contemplación. llave de la habitación en mano. una tesis muy bien redactada. –Sí. y presintiendo que. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad de ella por estar a solas. extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por ella. para. en la habitación alquilada e impersonal. Lo pareces –repitió.. A ratos es un mundo muy difícil. –¿Cuáles son las que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. –él quiso decir: "la adquisición". No soy de las más envidiadas –la joven prosiguió con su discurso–. pagaría él la cuenta del desayuno. No soy de las que modelan para la televisión. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. Por lo que él leyó. por su ropa y por más. pero estas dos palabras las calló. Inmóviles. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de las modelos. En el restaurante.. –El desayuno.. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. también. otra vez cara a cara y ya con los desayunos delante. –No sé. y se imaginó la escena cuando subieran. su tesis de doctorado. Aunque no soy de las que más ganan. sonriendo burlonamente. Impasibles. con el que había subido y bajado del piso en tanto él la aguardaba. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermosa. ella extrajo del sobre amarillo. ¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. –Soy modelo." –No soy de las más codiciadas. y no le gustó lo que imaginaba. fue: "Eso se nota..

. aunque la voz se le tensó–. Me puedo levantar. Desde que era una niña en mi país. –Si no andas en "esto". De este lado del mar son mayores las posibilidades. Controla mis movimientos como una araña. Y no me conoces. ¿Los pagarías? Eso me pregunto. es muy posesivo. Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. El silencio duró un minuto. Como pisar un territorio minado. ¿es una especialidad? –Y. y ni siquiera porque eres atractiva.. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapa. tan deslumbrante. Tiene mucho talento. o porque eres tan 18 . –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales.. Ganó varios campeonatos de esgrima. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". Y olvidar la cuenta. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Marcharme. Mi novio anterior a éste era guapísimo.. Lo que sí. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. Cuando salíamos todos lo miraban. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio. sí. Llevo con mi novio unos tres meses. Ya no soy precisamente un joven. para que seas tú quien pague los desayunos. También es alemán. Sé que soy atractivo. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeña. Lo de los alemanes. sin dejar un espacio para que ella le respondiera.–¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfica. Aunque no es tan guapo. Claro que. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. pero soy atractivo.

Te citan a las nueve de la mañana. ella escuchaba sin mover un músculo.. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya hasta el cansancio. los dos.inteligente como demuestra tu tesis. No te he dicho que tengo una relación con otra persona. Son como enemigas. Porque me miraste.. Modelar es. quizás no salvable. entusiasmo. Hasta la amargura. A hurtadillas. Como si no me miraras. evidencian el engaño. –¿Y después? –¿Después? –Cuando envejezcas. A nadie le importas de verdad. pero lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de acostarme.. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? –No me dejo. –¡Eso es otra cosa! Pero. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar.. Hasta la desilusión. molesto. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? –No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. Y tienes que proyectar frescura.. ¿Por qué remarcaste que era tu novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? 19 . Hay algo que no he dicho.. controlados. cuando me miraste en la acera. Una relación rota. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para intentar un contacto que me dé aire para el naufragio". Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. aunque de manera distinta..? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Una relación de amor en suspenso. y de terminar con esa relación de amor. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio..

Porque no los perderé. cuando ella se incorporó. Pensó que. además del dinero.. Él se levantó." –¿Por qué no vas a acostarte conmigo? –Porque no me gustas –él recorrió con la mirada aquella hermosura externa. tras las huellas de él. Él no giró para ver cómo ella se alejaba. dejando 20 . Como necesitada. sí. sin rumbo fijo. Él siguió caminando. perdiéndose también entre la multitud. desde detrás. ruidosa e indetenible. ella dijo: –Te agradezco la lección –y. Ella. caminó hasta la caja. Y entonces. Cuando él apresuró el paso. Compartiré esta historia. Subamos a la habitación. Él devolvió la llave al empleado del hotel. el tiempo. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. lo haré: una y otra vez hasta comprenderlos. Lo analizaré y aprenderé de ello. y que había comido sin tener hambre. no a las estatuas. por la calle.–Estás demasiado seguro de que ando en "esto". y pagó los desayunos. se la tragaba hasta desaparecerla. Puedo perder.. compartiré las conclusiones. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. como si fuera y no fuera la misma. aquella perfección de estatua que ella poseía–. Él recordó las palabras de ella: "Estás siempre muy seguro de que ando en. él atravesó el restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel. dio media vuelta para perderse entre la multitud. Como perdida. todo lo sucedido." "Estás demasiado seguro de que.. sino a otros seres.. La joven lo alcanzó en la puerta de salida. Los reordenaré. estaba pagando. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. no deseó contemplar cómo la muchedumbre. El amor no interesa a las estatuas. le propuso: –Vayamos al ascensor. Ella fue. Regresó a la mesa a buscarla. nuevamente. –¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? –Tú eres un ser humano que se oculta. –No me voy a acostar contigo. y. –No entiendes. dentro de unos años.

crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse. Como quien saca la cabeza a flote. 21 .

Girasoles sobre la piel El mediodía en que los cinco coincidieron era posible freír la piel con sólo exponerla al sol. unos cuantos menos que los que él había cumplido. Intercambiaron con pocas palabras sus números telefónicos sin establecer el mínimo compromiso. Como se sentían desamparados. Con anterioridad. ni siquiera el de llamarse. los dos sintieron que todo transcurría demasiado rápido. a unos pasos de ellas sudorosas y enrojecidas. también avergonzados y confundidos. La otra. se les olvidó decir sus nombres. explicando que trabajaba muy cerca. Con la morena. de cualquier modo. la invitó a un café y la morena aceptó. habían aceptado el desafío de una caminata. Sin más preámbulos. Una era morena. 22 . a la sombra de los árboles. Todas jóvenes. de pelo corto. La morena nuevamente aceptó. Las miró una a una. Las otras dos le gustaron. esa mañana bastó la mutua simpatía para que los acontecimientos se precipitaran. piel como la de los girasoles y sonrisa despejada. Intentaron ponerse de acuerdo sin palabras. mucho. rubia. Caminaban por la misma acera y no coordinaron a tiempo quién tomaría por la izquierda y quién por la derecha. de mediana estatura. Al terminar de hacer el amor. Él bajó de un taxi. Ellas cuatro estaban sentadas sobre la hierba. A dos las olvidó desde ese momento. alta. creyeron reconocerse y se preguntaron: –¿Nos conocemos? Él presumía de una memoria prodigiosa. Unas semanas atrás. en una callejuela del Centro. con unos ojos asombrados que traslucían una ingenuidad en vías de extinción. Al mirarse a los ojos. detenidamente. Con la vergüenza. hasta quedar desnudos y exhaustos. cada cual había roto su relación de pareja. Cruzó a un costado de las cuatro. La conversación se extendió y él la invitó a un segundo café en su piso. por lo que le explicó dónde se habían visto. de unos veintitantos años. y se dirigió al museo enclavado en el parque. él se tropezó una mañana.

Las consignas. Entonces cobró conciencia absoluta de la belleza que se desprendía. Deseaba conocerla a fondo. La próxima ocasión en que estuvieron a solas. el calor humano de tantos hombros tocándose.Con la rubia también se reencontró. se quedara a dormir en el piso algunas noches cada semana. de inmediato. con hijos. Él le respondió. Fue la plenitud. Ella fue al museo al que él acudía y se aproximó para preguntarle por el horario de cierre. habitaba pared 23 . él adoptó medidas para no fallar. Se presentaron. y aunque. El padre se negó durante años a que un teléfono interfiriera en la vida familiar. probó a continuar.!" Y él no entendía si en realidad era "no" o era "sí". después de pasear juntos. ya desnudos. y. Un anochecer. La única hermana de ella. la esperanza de la denuncia. residía con su madre en un chalet de las afueras. no se atrevía a revocar aquella decisión. sin teléfono. muerto el esposo. En que ella compartiera el aliento del piso. si no podía mudarse de un día para otro. Él consideró que ella contaba con compromiso lo ocurrido. rememoró el enorme poder de su palabra y la imaginó describiendo aquel instante. ella le decía: "¡No. Y pensó que aquella piel era como la luz de aquel mediodía en el parque. él en su cama la tuvo desnuda y luminosa como un girasol. De los girasoles brotaban palabras. Y comenzó para él la locura. y eso lo sedujo tanto como su belleza. Ella confesó que se acordaba. a pesar de las presiones de sus hijas. A él no se le endureció. no. a las dos semanas. los letreros. Ella tenía la facultad de convertir en historia fascinante cualquier suceso cotidiano al contarlo.. casada. Y lo obsesionaba el urgente propósito de convencerla de que. Sólo pensaba en que ella se mudara a vivir con él. no. Ella. Y la madre. asegurándose en el proceso de que era “sí”. le dijo que recordaba haberla visto. Y terminó narrándole un incidente ocurrido en su barrio hacía tres días: una marcha contra la delincuencia.. Y se descubrió a sí mismo imaginando un campo desbordado de girasoles. cuyo padre había muerto.

Y le explicó que estaba al borde del precipicio. ella prometió que esa noche se quedaría a dormir en el piso. Trató de leer. la cena se enfrío... dolorosa. A mí madre le angustia que alguien pueda dañarme.. con un inusual esmero en un hombre habituado a la comida rápida. Le había advertido a ella de los riesgos de dejarlo aguardando sin noticias. Mi madre no se acuesta hasta que no llego de la calle. Y él. Precisó que llegaría tarde y que se quedaría.. ver televisión.. repetía hasta el cansancio: –Has cumplido más de veinte años. Él no alcanzaba a creerlo. Pero la rubia era la propiedad preferida de su madre. y él no probó ni un bocado.por medio. ni avisó. Ella no apareció.. Una espera tensa. Recibió despierto la madrugada. a dormir acompañado. Un hombre de unos setenta años. Se asomó cada vez que oía detenerse un autobús en la parada cercana. Qué explicación puedo darle a mi madre para no ir a dormir. enloquecedora. A las cinco de la mañana. E insistió en que no se demorara. La esperó toda la noche como si esperara un sol de girasoles. las discusiones entre él y ella se prolongaron a lo largo de semanas. Por lo que la madre estaba protegida y acompañada.. Una propiedad en exclusiva.. habituado a despertarse a esa hora. un viernes. Preparó la cena. Mi madre enviudó recientemente. oír música. a quien amaba y que lo amaba. Me vas a perder. Pasó la hora fijada.. Por este motivo. Su amigo lo invitó a desayunar. no cumpliera. él enloquecía. Ella argumentaba: –Mi madre está mayor.. él llamó por teléfono a un amigo. Hasta que. Y las propiedades de una anciana duermen en casa. como si la cuerda no se le acabara. escribir cartas. Yo lo necesito. 24 . Él cumplía ciegamente sus promesas y no podía pensar que alguien. Fue decenas de veces al balcón.. Advertido que en circunstancias como ésas. Ni una sola noche duermen en otro sitio. No logró concentrarse en algo que no fuera la espera. Dormir en otro lugar es tu derecho. estoy acostumbrado a convivir..

–No sabes cuánto te agradezco que no me presiones. vestido de calle. Se disculpó. dijo: –Si uno se deja encerrar dentro de un círculo vicioso. –No te preocupes. a comer tostadas. Cuando el anciano opinó. Ella lo miró. lo obligó a tomar el café con leche. ella llegó temprano. Él contestó que esa noche dormían juntos o la relación terminaba. sonó el teléfono. cuando habló fue para aceptar y comprometerse. Él relató los sucesos al anciano. –No te preocupes más.. Con euforia.. cuya cafetería permanecía abierta las veinticuatro horas y donde. después hundió los ojos en las sábanas estrujadas. Que comprendas. Ella habló por teléfono. tan temprano. No me quedaré a dormir. No había tenido valor para decirle a su madre que dormiría fuera. Él. Hicieron el amor. Los relató con vehemencia y angustia. Será rápido y podrás marcharte antes de que las calles estén solas y sea peligroso. –Está la cena de anoche –señaló él–. le sugirió que atravesaran la avenida y desayunaran en un hotel. Un círculo vicioso hay que romperlo tan pronto uno se da cuenta de que existe. Después toma una decisión. de un salto. y susurró: –Yo te amo. se levantó. Con fiereza. Procura que sea una decisión definitiva. y no le aconsejó paciencia. Podemos calentarla. Ella dudó unos segundos. la vida se empobrece. Para culminar con una ternura convocada desde muy hondo.. lo agarró: 25 . completamente desnuda. con tres girasoles que colocó al lado de la cama. Cocinaré algo y cenaremos –y ella. Regresa a tu piso y duerme. no habría casi clientes. –Es la primera vez que pareces entender que no me quede. ni restó importancia a los hechos. desde aquel mediodía en que la vio a ella sobre la hierba.El anciano. Esa noche. No hay problema. Lo hicieron. al mediodía. El anciano lo escuchó con interés. Cuando aún cenaban.. Una ternura triste.

Hasta muy pronto. Lo hago para que no me lo perdones. 26 . en la parada de autobuses.–Sí. Ella no dijo una sola palabra. Anoche casi me… Casi voy a buscarte debajo de las faldas de tu madre.. ocuparme de cambiar las sábanas. No hay mayor problema –dijo él repitiendo algunas de las palabras que hacía unos minutos le había dicho a ella–. Él cogió los girasoles y los dejó boca abajo en la cocina. Y para que si intentas perdonármelo. al regreso de desayunar de madrugada con un amigo. Hoy. él se levantó.. Debes irte… Tengo que hacer desaparecer los despojos.. la morena de aquel mediodía. Te dije que yo estaría libre. Una que se quedará a dormir. yo no pueda admitir que me lo perdones. Se puso la ropa. Ya en la cama con la otra. No lo miró a los ojos. sin dañarlos. –Sabía que no cumplirías tu palabra –aclaró él. desterrados dentro de la basura. con ira–. Colgó el teléfono y se enfrentó a ella que había perdido el color de los girasoles. Lo hago para que no puedas perdonármelo.... tirar los girasoles. Te recojo abajo. Formidable que te quedes a dormir. recogió sus cosas sin apresurarse y al salir cerró sin estruendo. No lo tocó. buscó los girasoles y los dejó reposar sobre la piel desnuda de los dos. Te espero en media hora. tropecé a tu compañera de andanzas –él seguía sin conocer el nombre–. Estaremos de fiesta. El amor no debe ser construido dentro de círculos viciosos.

Él estaba semidesnudo y descalzo. tres horas atrás. la del largo tiempo compartido por los dos en aquella parada de taxis. Los dejo allí. se cubría con una camisa grande. Te los mostré. desde sus años. Esas manos lograron que otras manos lo moldearan. Ni es siquiera por la perfección del colgante.La cadena y el colgante –No encuentro la cadena con el colgante –dijo él–. No los he tocado –afirmó ella. Y después pusiste especial cuidado en marcar que los colocabas encima de la mesilla.. En otro país. en medio de una fría y solitaria madrugada. Ella le había respondido del mismo modo desde sus muchos menos. Me han acompañado durante años como talismán –explicó él despojando a sus palabras de cualquier emoción. mano en alto. o una copa del mundo. –Ese colgante fue pensado para mí. Los exhibiste. Y que otras manos me lo trajeran. 27 . Parecías exhibir la cabeza de un león. los guardarías en alguna gaveta. Me gusta tenerlos a la mano. Los cambiarías de lugar sin darte cuenta. la del pasillo. o un corazón sangrante. Él. ni reloj. Una prueba de amistad. dispuesta a marcharse. Su encuentro era el resultado de una desangelada y alcohólica coincidencia. Son un recuerdo. Ella estaba de nuevo vestida. –No los he tocado –reafirmó ella como si la frase estuviera grabada y la cinta recomenzara–. No se habían dicho sus nombres. De un instante a otro. –Lo cierto es que no me los mostraste. al desnudarnos. –No me importa lo que cuestan la cadena y el colgante. por unas manos amigas. había hablado de una manera impersonal. como si fueran un trofeo. Él se hallaba de frente a la única puerta de salida del estudio. abrochada abajo. Es lo único que uso. Observaste que los deposité en el borde de la mesilla de noche. Ella se hallaba de espaldas a la puerta. llegaría la mañana. No tengo ni anillos. de calle y de noche.. bien a la vista. No es por el valor.

entre otras cosas dispersas o fuera de su sitio habitual. si no aparecen pensaré que por alguna razón tú los has escondido. Tienen que estar enredados entre las sábanas. Tan pronto los encontremos podrás irte. El desorden enmarcaba los cuerpos casi inmóviles.. –¿Qué estás diciendo? –exclamó él olvidando la aparente impasibilidad. helada. tocaras. No los he tocado. –Estoy diciendo que me ayudes a buscar la cadena y el colgante para que puedas irte –y él atenazó las palabras mientras las pronunciaba–. tus manos. y éstas son tus conclusiones.. Pero no son mis conclusiones y no las acepto. O los empujaríamos debajo de la cama al levantarnos.. ¿Me ayudas? ¡Claro que me ayudas! –Te advierto que voy a irme cuando yo lo decida. Lo que intentas decir es que si no aparecen es porque yo los cogí. vas a lamentar haber intentado obligarme a 28 . copas. libros y revistas. compitiendo por el reducido espacio con una bandeja. y deseaba que tus manos. hayan aparecido la cadena y el colgante o no –ella respondió muy bajo–. cubiertos. –Sé que no han desaparecido.. Y como sé que no los he tocado. vasos. discos. Y que hasta que no aparezcan no puedo irme. golpeadora. Vas a necesitar mucha fuerza para retenerme contra mi voluntad..–Te aseguro que no los he tocado. Y ya desde antes de que lo consigas. Deseaba. O se habrán caído al suelo. Los dos se estremecieron cuando una ráfaga de viento. No los he tocado. servilletas. sacudió el ventanal y penetró como un aparecido. estaba en el suelo o tapando parte de los muebles. –¿Qué estás diciendo tú? –casi gritó ella.. –No digo que los. botellas vacías. El resto de la ropa con la que él se había vestido en horas tempranas de la noche. Ayúdame a buscarlos. Pero no están sobre la mesilla y yo no he vuelto a verlos. O entre las almohadas. Acabamos de hacer el amor… de tener sexo. Ni siquiera los toqué cuando los exhibiste.

Desde junto al ventanal. He recuperado la razón. una cadena y un colgante. Y no me habría acostado contigo de inmediato sólo porque. Se dirigió a cerrar las ventanas para simular. No me enredo frecuentemente con desconocidos. que estaba dispuesto a que ella se fuera cuando decidiera hacerlo y sin necesidad de que aparecieran los objetos.. Desplazando cama y mesillas. porque voy a destrozar todo lo que esté al alcance de mis pies y de mis manos. 29 . Pensó que tenía que ser algo más profundo que la pérdida de la cadena y el colgante por significativos que fueran. toda la ropa visible. –Claro que te ayudo –y ella rescató casi las mismas palabras que él había usado al pretender imponerse. tropezando entre ellos y tropezando con los muebles y los objetos. y recogiendo parte del desorden. De pronto. banquetas y alfombras. las almohadas. le pidió: –Por favor.. Me marcho cuando lo decida porque es mi derecho y porque tú has dejado de merecer que te acompañe. armario y cómoda. La luz del amanecer aún se ausentaba y las dos lámparas del estudio no iluminaban todos los rincones. Y no permito que un desconocido me retenga porque extravió. ella reparó en la angustia de él. ¡Tenlo por seguro! –¡Estás loca! –¡Vaya descubrimiento! ¡Siempre he podido enloquecer! Si no pudiera enloquecer. libreros y mesa. ¿podrías… ayudarme a buscarlos? –Y. Ni tampoco hubiera confiado en tu aspecto de buena persona. en una de las miradas al rostro del hombre. al alejarse. Pero no siempre estoy loca. Él decidió cambiar de actitud. al hacerle la pregunta extendió los brazos con las palmas de las manos abiertas y rectas hacia arriba. Removiendo las sábanas.permanecer aquí. no hubiera aceptado la invitación para ir a la casa de un desconocido. Escudriñaron con dificultad. en medio del caótico desorden de un estudio de veinte metros. a sus facciones tan contraídas e irreconocibles. y no le resultó sencillo explicarse las causas. Agachándose y volviendo a agacharse.

se propuso 30 . inteligente. o al mover por completo los muebles más voluminosos. tan rosada y con tan candorosa apariencia física. la cadena con el colgante. pero. para dormir. rápida y fustigante. Tendrías que percibir que no los he cogido. encandilado por tanta juventud y belleza. por esa noche. –dijo ella deteniéndose y cediendo a un impulso–. A continuación. la posesión de la belleza de ella. El precio a ser cobrado. refiriéndose a una actitud de él. para justificar el no detener la humillación por la que ella pasaba. él hallaría lo extraviado. de su sudor.. en cualquier rendija o recoveco del estudio. el ropaje de su olor. El hombre calló y ella vació su bolso sobre la cama y esparció el contenido hasta que fue obvio que allí no estaban ni la cadena ni el colgante. Que a él le bastaría. Quizás creyó que él. ¿y si desde que los vio en su pecho. pero de no más de veinte años. Tendrías que creerme. Voy. Nosotros somos dos adultos. El hombre continuó callado. desde el comienzo del encuentro. Ella había dicho "trofeo". exhausto del sexo. se dijo que era igualmente probable que ella intentara robarlas desde el inicio. con claridad.–Te juro por lo que más amo.. el precio oculto. de largos cabellos claros.. tiempo y calma. En medio del silencio le pareció lastimoso que aquella joven. se estuviese desvistiendo para conjurar la sospecha. Hallaría cadena y colgante al desmontar la cama. que no los he tocado. Que a él le bastaría el talismán de haberla poseído. no se pondría de inmediato. Quizás la cadena y el colgante fueron.. sucias de polvo y relucientes de inocencia. tan parecida a un ángel. Pero también se dijo que era probable que en la mañana descubriera las dos piezas de oro. Se dijo que probablemente en la mañana. Ya te conté que mis padres me abandonaron de pequeña.. empujados por cualquiera de los dos sin advertirlo. Te juro por mi abuela. Suena fatal. a desvestirme para que compruebes que no los tengo encima. fulgurando entre la camisa entreabierta.. o de la cómoda. Quizás debajo del armario. Se aferró a que ese colgante había cruzado de país en país hasta reposar con él.

dentro de las paredes del estudio. Quizás él. mantuvo que lo tenía desde la infancia como consecuencia de una travesura. Para el hombre aquella desnudez se había tornado intocable. no había sido más que una vidriera de exhibición. o por la perfección del diminuto laúd. mientras más la acosara. En aquel momento concluyó. en respuesta a sus preguntas. Como si de un tirón hubiera arrojado ese derecho a un basurero. ese gozo que amenazaba convertirse en una andanada de fuegos de artificio. más riesgo correría. que la joven lo miró con tanta intensidad en la parada de los taxis. ella terminó de quitarse la ropa. Pero se abstuvo de señalarlo porque prefirió la duda. Negros. próxima y a la par muy alejada. de sus dudas. que si ella había pagado por su delito. su vergüenza o su dolor. Y recordó con nitidez aquel tatuaje en la piel. como si una pantera escondiera las uñas.. de fino tacón. En este punto de los pensamientos del hombre. el hombre había visto el tatuaje. Era la segunda vez en la noche que. Cuando. La sacudió.. altos. sino por el brillo del metal que le descansaba en el pecho. como si él hubiera perdido cualquier derecho a tocarla. La hizo ondear. Volteó los bolsillos. una hora antes. El hombre pensó que la cadena y el colgante estaban escondidos entre uno de aquellos pies y uno de aquellos zapatos. Al hombre le pareció una marca de los ambientes de la delincuencia o del mundo de la cárcel.obtenerlos? Quizás fue por el oro. Si había estado presa. el gozo de él había estallado dentro de ella. a los ojos de ella. Unos zapatos cerrados. Y también porque priorizó su propia seguridad personal. La emoción de la desnudez resultaba distinta. Ella. que si se había reinsertado en la sociedad. no era justo hacerle confesar el pasado y hurgarle en su amargura. un escaparate de joyería. Ella únicamente conservaba puestos los zapatos. 31 . La ilusión pareció haber desaparecido por igual para ellos dos como si se hubiera refugiado con la cadena y el colgante. Él había deseado por una parte prolongar aquel encuentro. se quedaba desnuda. mientras él más supiera. deslumbrada no por él como ser humano.

cada milímetro. fue: una muy inocente o una muy "profesional". se vistiera y se largara. Burlándose de la generosidad de la condición humana. cada centímetro. Pensó que. La imaginaría burlándose por la apuesta ganada a la dignidad. él imaginaría los destellos del oro como un segundo tatuaje sobre la tersura de la piel angelical de la joven. pero las preguntas. fue que advirtió que la cadena y el colgante no estaban sobre la mesilla. si no le decía que se quitara los zapatos. al valorar el control de ella sobre sí misma. No titubeó. Y a ella los zapatos Ella no había perdido la compostura al desvestirse. Burlándose de los hombres solitarios que necesitan 32 . Hizo un esfuerzo por dominarlas. ni una mueca. y. Justo cuando él debía decidir si sugerir una cita o no. Él tenía una tormenta de preguntas en su cabeza. A él sólo lo cubría la camisa. daban vueltas y vueltas: ¿Qué iba a ocurrir si le decía que se quitara los zapatos para revisarlos? ¿Qué sucedería si ella se negaba? ¿Cuál de los dos se iba a sentir más humillado si en uno de los zapatos aparecían la cadena y el colgante? ¿Con cuánta violencia ellos se comportarían? ¿De cuánta agresividad sería capaz él y de cuánta ella? ¿Qué mezquino se sentiría él si los objetos no aparecían dentro de uno de los zapatos? –¿Puedo marcharme? –preguntó ella. Y que si la cadena y el colgante no aparecían. Ni bajó la mirada. por otra. Y la conclusión del hombre. él no se acostaría. revisando cada metro. –Has dicho que te irás cuando lo desees. –¿Puedo marcharme? –reiteró como si no lo hubiera oído. E imaginaría a la joven burlándose con sus amigos de cómo los había escondido en uno de sus zapatos mientras él estuvo en el baño. en la duda. El hombre pensó que. veloces.y citarse con ella para conocerse más a fondo. el tatuaje le había provocado el deseo de que ella se duchara. De los sentimientos solidarios. No mostró un rictus. cada decímetro. él seguiría buscando por el estudio. cuando ella se fuera.

La he estropeado. Ella estaba serena. No tenía que ponerte a prueba. los calcetines. Hay otras maneras de empezar. Que anhelan amor antes de que sea tarde.reafirmarse a cada paso. Te debo una explicación… Te debo –él la miró– esta noche. Alzó uno y lo volteó. Que creen vencer al tiempo. y. No se jactaba del triunfo. La mano pareció independizarse y fue cerrándose sobre el rostro hasta ser un puño. al desamparo. –Te debo una disculpa –dijo él. Ella se aproximó. sin bajar la vista. Hubiera deseado tener puesto el pantalón. no sería suficiente. la cerró y luego volvió a abrirla y a cerrarla. Después se vistió. al implacable ángel del desamor y de la muerte. Esperaba. las levantó y se las entregó. interrogándolo con los ojos. No sonreía burlona y altiva. sin dejar traslucir lo que sentía… –No me debes nada. El hombre y ella estaban como congelados. sin mirarla–. se agachó. –¿Los zapatos? –preguntó ella. Hasta que él abrió la boca. Él se sintió desprotegido. El hombre. con premura. buscó sus propios zapatos junto a la mesilla. El sonido metálico de la cadena y el colgante al chocar contra la loseta sonaron como testimonio de la intensidad física con que habían hecho el amor. Él no recogió las piezas. Y de inmediato alzó el otro. Sin apresuramientos. 33 . No me conoces. Él se llevo la mano a la cara y se tapó la boca. Hubo otro silencio. Urgidos de escapar de sí mismos. los malditos zapatos. la abrió sin palabras. sin vestirse. se desplazó. No. señaló con brusquedad a sus pies. Ella comenzó a recoger de la cama el contenido de su bolso.

a la que se accedía por una rampa más empinada y de curvas más cerradas que la que llevaba a la primera. Aquellas dos rampas del tan inhóspito aparcamiento protagonizaban las pesadillas de él. de inmediato. Pero no tenía opción. de regreso tras extensa jornada de trabajo. inactivos. algunas más. él añadió. era arriesgarse a no hallarlo por la mañana. sobre todo. que conducía el coche inexperta e inseguramente. y. era de cuando aún no se había inventado el automóvil. para conseguir la licencia. La primera planta cada día estaba llena de coches desde el atardecer o desde las horas más tempranas de la noche. que acababa de aprender a conducir. solitaria y casi sin luces. o. que solía arribar al aparcamiento poco antes de la medianoche. Y a él. por lo regular. Ya alguna vez había estado allí con un amigo. Tanto que. pertenecientes a personas de avanzada edad. a ocho manzanas del aparcamiento. o a hallarlo incompleto o maltratado. Vivía en un barrio de bares. De él. y el edificio donde habitaba. primera y segunda. después de inscribirse y pagar la primera cuota. Dejar su coche nuevo toda la noche en la calle. En la planta baja nunca había sitio libre. y el resto del espacio semejaba una suerte de cementerio ocupado por coches viejos. había rechazado el lugar por oscuro. A las características negativas vistas inicialmente en el aparcamiento.La línea entre la verdad y la mentira Él se sintió desgraciado desde que un vecino le explicó que aquel aparcamiento tan lúgubre era el más próximo a su piso. descuidado y sucio. le tocaba la temida segunda planta. pues una zona considerable estaba dedicada a las motocicletas. 34 . arribar por excepción. y. acompañándolo para que guardara el coche. proveniente de unos festejos de ocio. Él. la de peligrosidad. El aparcamiento constaba de tres enormes áreas: planta baja. Y tenía un único empleado en el horario nocturno.

al que. y de que el cadáver no sería descubierto hasta la siguiente mañana. una hora atrás. en su primer examen lo hubiera suspendido por falta de seguridad y destreza.había apelado a una estratagema. cuando se presentó por tercera vez. acostumbrado a que lo odiaran. Y precisó: "Usted me ha salvado la vida. 35 . lo suspendieron por falta de seguridad y destreza. Y mientras tuvo una pareja no hubo dificultad en conseguirlo. le tocara el mismo examinador de la primera. en mesas paralelas. pero que al continuar realizando las prácticas. Él le explicó al examinador que hacía unos meses se había enfadado mucho. a pesar de que él seguía igual de poco hábil y temeroso. Convencido también de que lo asaltarían de la peor manera en la segunda planta. casi iniciada la conducción. unos pocos meses atrás. le dijo: "Le estoy muy agradecido. en ocasiones. Prefería ir al aparcamiento acompañado. por equivocarse al doblar una manzana. En el primer examen práctico. Así que él se las ingenió para que. sin errores. ya iniciada la marcha. un compás para replantear y profundizar. aunque acababan de comenzar el examen. deseaba que éste se incendiara o que se lo robaran sin más. empotrándose contra alguna de aquellas paredes de las curvas o contra otro coche. Tal zozobra le inspiraba subir las rampas del aparcamiento con el coche. él y su pareja más reciente habían decidido separarse para introducir un compás de lejanía y espera en la relación. inventaba unas y otras situaciones para llegar en la noche al aparcamiento con otra persona." El examinador. se quedó perplejo. porque. y en el segundo. contemplaban del otro lado del panorámico ventanal el ir y venir de las personas en la calle. se había dado cuenta de que el examinador lo había librado de un accidente. y lo aprobó." El examinador. Pero desde que. Esa noche se trataba de una completa desconocida. le dijo que ya podía regresar. descubierta en una cafetería cuando los dos. que. Estaba convencido de que terminaría estrellándose en alguna de las rampas. sin haber cometido un error.

como de costumbre antes de la medianoche. y. había dejado el poema. después. Él invitó a la desconocida. Y. porque si él no aparcaba. Seguro que también había visto a la… desconocida. ya que había más coches que lugares. a un café en su piso. una compañía humana dentro del temido aparcamiento. no se trataba de una ruptura definitiva. como no fuera asegurarse de que todavía él no había llegado a su piso. sino de una etapa donde era mejor que estuvieran separados. que resultó ser profesora. a su juicio. pero. corría el peligro de no poder hacerlo dentro del mismo aparcamiento. de regreso a su vaso.Él había escrito unos versos en una servilleta. pronto. Se miraron. / Un rito de levántate / tus heridas / podremos / desconocerlas / juntos. Estaba atravesando por un mal momento en su relación de pareja. El poema decía: Sorprender / los ojos desnudos / ahítos de rostros / siguiendo los cuerpos desconocidos / cuando desfilan a lo largo del empañado e insensible ventanal. a una hora de distancia de la capital. / Sorprender / más allá del desconcierto / de la indiferencia / del recóndito desprecio. / Una complicidad. La de su pareja. sobre la mesa ocupada por la desconocida. Él no albergaba mayores expectativas. casi atropella a una figura familiar. que ya residía en otra ciudad. y le aclaró que. volvería a sentir ese amor con igual o mayor intensidad que en los primeros tiempos juntos. / Sorprender una respuesta. Y que no tenía otro motivo para estar en el aparcamiento. esencialmente. se había levantado para dirigirse al aseo. Esto pensaba él cuando. Un café compartido. Ella. sin firma. en cualquier instante. tendría que marcharse en un autobús o en un taxi. Él siguió ascendiendo con el coche y ella descendiendo a pie. 36 . Pensaba que amaba a su pareja y que. que lo buscaba después del acuerdo de separación. al culminar el ascenso de la primera rampa. y siempre tres o cuatro autos dormían en la calle frente al sueño del empleado nocturno.

Yo te haría este favor. –Recordaré tus palabras –respondió la profesora–. En igual situación.. No olvides agradecer y sonreír. –¡No puedes. Lo lamentaba por su pareja y por él.! –Baja –Él por fin había finalizado la maniobra y frenado–. un papel con la ubicación de la profesora. Y él contempló cómo. ni su número telefónico. el tiempo del que podía disponer dentro del aparcamiento era muy breve. así que vas a bajar conmigo. mi novio no me perdonaría que llegara tarde a la fiesta de su cumpleaños –y. y también por la profesora. se fugaba una expresión de angustia hacia la inmensidad de la noche. él escudriñando el rostro de ella. yo lo haría por ti. darás las buenas noches y te alejarás por la izquierda. alzó la voz para comentar a la otra: –Sí. No dañes mi vida. No tengo tiempo para más explicaciones. Camina junto a mí. de ella con quien ya había compartido varios años de intimidad. ¡Te he pedido que sonrías! Ya en la salida del aparcamiento. 37 . pero en la puerta de salida me agradecerás el haberte acercado a la casa de tu novio. lamentaba lo que sucedía. Es un favor que me haces. Gracias por acercarme. Le ordenó a aquella profesora: –Es mi pareja –prefirió no hablar de la separación–. –¿Y el café? –Otra vez será –no iba a decirle su dirección. Añadió en tono festivo:– ¡Éxito en tus clases! –mientras no podía evitar preguntarse si la profesora no pensaba que lo que resultaba muy frágil era la línea entre la verdad y la mentira. inició por la izquierda su retirada. y el amor impone sus propios tiempos. Siento que tenga que ocurrir de esta manera. Al despedirte hazlo con naturalidad.Él no titubeó.. del rostro de ella. en aquella circunstancia. ni él podía echarse encima. es esencial explicar en las aulas a los jóvenes que la línea entre lo correcto y lo incorrecto es una línea muy frágil –Él deseó no haber parecido amenazante. de su pareja. –¿Qué te has creído? –Me acabas de conocer. dando la espalda.

a felicitar al otro. Aunque ni siquiera tenía la certeza de que el otro deseara algo así. El otro sonrió con tristeza y como quien cumple su destino. característica que le inspiraba temor. delgada. lo invitó a presenciar una función teatral en la que participaría como actor. uno de los participantes. El otro. El otro sobresalía entre todos los actores. y los envolvió una cierta simpatía. La joven resultó ser la compositora de aquella música. con quien había aceptado cenar. Congelados los tres. la que lo sensibilizó traspasándolo. con la música de la obra resonando como eco. contradictoria. En la función quedó bien impresionado con su talento. los presentó. Al finalizar la representación se dirigió al camerino. a la que se sumaron varios amigos de estos. indefinida. pero ya no lo eran. y para él fue como si las paredes y el techo estallaran. Él presintió. acababa de cancelar un compromiso y venía en búsqueda del actor. Le preocupaba que el actor supusiera erróneamente que después de la cena se irían juntos a la cama. cuando entró una joven. cortó una frase y olvidó aquellas palabras. se convirtió en otra en la casa del actor y de la compositora. La música.Un mismo pedazo de arena Coincidieron en un curso que él impartía como profesor extranjero invitado. mirándose paralizados. de unos treinta años. muy delgada y pequeña. se caldeó un silencio. Pero fue la música la que lo conmocionó. que subrayaba o que enlazaba las escenas. La joven se detuvo a mitad de camino. Y después quiso creer que el actor y la compositora habían sido pareja. Como si únicamente quedaran la desconocida y él rodeados de fuegos de artificio. La cena de dos. Eran hombres de unos treinta y tantos. Él intuyó que eran pareja. Él perdió el habla. La música fue como un augurio. Conversaban los dos de la puesta en escena. 38 . A él le resultaba un tanto marginal el otro.

falta de principios. ansioso de amor. Nada pudo lograr que él alcanzara a detenerse. el poco dinero. Hasta que a dos días de la partida. que por un milagro de pronto alcanzan a pisar un mismo pedazo de arena. Nada los detuvo. y. y la compositora lo llevó a él a la casa donde se hospedaba. Los contuvo la pobreza. Ese "los" fue como un latigazo. La mayoría de las veces caminaron contemplándose anhelantes. inaceptable. se tocaron con ternura. el tiempo tan breve antes de que él partiera a su país. Actitud de intromisión que consideraba desventajosa. eran así. el actor se excusó pretextando agotamiento por haber estado tanto tiempo sobre el escenario. ella y el otro. un poco salvajes. que la rescataba de borracheras y comisarías. con el deseo creciéndole en los corazones y en sus cuerpos. primero. la compositora le dijo que. De dudas. 39 . El actor y él no se habían reencontrado desde la noche de la cena al culminar la representación. un mucho instintivos y un mucho enloquecidos. Quizás nunca volvería a ese país y se sentía desolado. En el trayecto se besaron suavemente. el actor los invitaba a comer. Él moría de vergüenza. Aceptó. Que era un ser de excepción. de enfermedades y demencias. Él se espantó de adentrarse en un mundo que había logrado distanciar. al siguiente. Cuando atravesaban la ciudad en el coche del actor. la tierra y el cielo continuaban estallando dentro y fuera de él. renunciando a ese amor. lejanas. La compositora insistía en que ellos. Una vez fueron al cine. él preguntó.Al término de la velada. Y de colocarse en medio de una pareja. de miserias absolutas y de crisis de drogadicción. Pero las paredes y los techos. se alejara. Intuyó que era su única oportunidad de acostarse con la compositora. y que no iban a cambiar de conductas porque él. como náufragos de islas distintas. La compositora le dijo que formaba pareja con el actor desde hacía varios años. en la casa.

Una ceremonia que cerró su círculo en silencio. al despedirse.La comida transcurrió dentro de lo normal. Que cerraran la puerta para que no lo molestaran. pero todo estaba vivo. Y era su ceremonia de amor. frágil. enrollándoselo en la muñeca derecha. diminuta. En la calle. Vuelve –dijo–. Yo estaré –y él recordaba las palabras exactas. Perdóname –dijo–. el actor no estaba en la casa. En correspondencia. Habían transcurrido cuatro años. De nuevo en aquel país. Perdóname. Hicieron el amor sin protección. El actor no aceptó. después del rito con y sin testigo. él averiguó. pero también recordaba el resplandor de sus cuerpos como llamas de hoguera y no como luces de insectos. Él pensaba en el otro: solo en la habitación más allá de la puerta. La compositora y él no se escribieron nunca en los cuatro años. Con lástima y dolor por todos. El actor señaló que le dolía la cabeza. La compositora. 40 . No es comparable con otras ocasiones. Le propuso al actor que se trasladaran los tres a la habitación. No es comparable con otras ocasiones –dijo–. él sentía que ya la amaba a ella. –Te amo –dijo–. la compositora le había dicho: –Te amo. rodeada de una quietud falsa. E hizo algo que nunca imaginó que haría. y supo que la compositora y el actor seguían viviendo juntos. Yo estaré. Ella y él hicieron el amor. Aquella noche al despedirse. Que se quedaría en el salón y que se fueran ellos a conversar al dormitorio. Él recordaba la sordidez de la situación en que sus cuerpos inundaron el mundo. la compositora se quitó un collar y se lo entregó. Vuelve. Cuando salieron del dormitorio. Él quiso atravesar las paredes y alcanzar la calle. Eran otros tiempos. atormentada e inconsciente. Sin embargo. egoísta e inestable.

hablaron brevemente. No insistir. No buscarla. Habían cambiado los tiempos. Telefoneó. una sobre la posibilidad de la vida y sobre la posibilidad de la muerte. No avisó. 41 . Él decidió no tentar a la suerte. No se disculpó. Él intuyó una razón poderosa. No apareció jamás.Ellos dos habían sido humanos y no luciérnagas. No llamar por teléfono. Él decidió llamar a la compositora por teléfono. pasarle por encima otra vez a escrúpulos y principios. La compositora no acudió. Creía amar a la compositora. No aceptó que todo hubiera sido humo. entrometerse entre ellos dos. Llevaba cuatro años intentando regresar a aquel país. llamarla a su casa con el actor. Que todo se hubiera volatilizado. Se citaron. con júbilo y ansiedad y temblores.

parecía estar con dos amigos. Conocía la plaza de cruzarla. por tanto. y. investigaba dentro 42 . acompañado de algunos amigos que lo llevaban a un restaurante o a una reunión en casa de alguien. no resultaba abandonado por una familia que no tenía. Tuvo la sensación de saber quién era ella. por lo que la plaza se veía limpia y tranquila. cuando él entró en la plaza y examinó el entorno. de gozar del piso en solitario e intentar romper la monotonía. había despertado con una inquietud indefinible. La plaza no le gustaba. Buscó con la mirada y encontró la de una joven. vivía solo. Ella. con menos ruidos y agresividades. Se sentó bajo la sombra de un árbol. Recién la habían reconstruido e intensificado la vigilancia policial en la zona. que simplemente la había visto unos minutos antes. Su existencia no era monótona. ni la única. Él. y por tanto con bastante menos tráfico. Durante el primer vaso de vino se sintió observado. en aquel momento. en medio de la calma del verano. casi de inmediato concluyó que no. Él no permanecía en la ciudad a la fuerza. otra vez. unas horas antes. más vacía de gente. Nunca había ido a sentarse allí. en una mesa alejada. se hallaba en los límites de un barrio del Centro a ratos peligroso. Aunque.Con una certeza Era verano y domingo y mediodía y la plaza no estaba tan desierta como él esperaba. con una copa de cerveza. y. el verano no representaba la única oportunidad de liberarse de convivencias cotidianas. unas mesas más allá. y durante los meses de calor disfrutaba la ciudad donde vivía. aunque le quedaba cerca del piso. traía consigo un libro y confiaba lograr leerlo entre uno y otro vaso de vino. No acostumbraba a marcharse de vacaciones cada verano porque prefería viajar en primavera o en otoño. trabajaba. los tres frente a la puerta de una de las cafeterías. sola.

ir al teatro y al cine. pero así fue. y cuando la memoria se la traía. como si la historia le hubiera ocurrido a un tercero distante. Él se dijo: "¿Por qué no conocerse?". a lo que se unía el hecho de tener pasiones como leer. y si no se relacionaba con muchas personas. visitar los museos. porque tenía el convencimiento de que el amor perdido no deja cicatrices. en medio de la plaza. de un día para otro. y recordó cómo. La buscó de nuevo. Cuando regresó a aquella mirada. por breve tiempo. para encontrar que ella lo miraba intensamente.de su profesión. él sabía racionalmente que aquello le había ocurrido. Ya casi nunca pensaba en aquella relación. lo hubiera inundado. en que entablaran una conversación. dejó vagar los ojos por los balcones. Y desvió la mirada para que ella estuviera cómoda. Rara actitud en él. la otra mitad –le costaba pronunciar aquel nombre–. sin explicaciones. con la copa en la mano. tampoco sobrevivía como un ermitaño. se levantó. Sonrió y no esperó respuesta. él no pensó enseguida. nunca. él reparó en una pareja. no apartó la vista. Pensó que quizás lo confundía con otra persona. todavía joven. había creído tener una verdadera pareja. si las heridas ya cerradas no eran cicatrices a olvidar. Y le gustaba buscar y encontrar: tomando la iniciativa y a su ritmo. es un hueco sin contornos. Él se preguntó. Cuando su mirada y la de ella se engarzaron. Hablaban reflejando una intimidad feliz. Ni en ninguna otra cosa vinculada con el sexo o el amor. Entonces recordó que también él. asistir a conciertos y dar caminatas interminables. 43 . rompió y desapareció. No había sido el amor. ella sonrió. como si toda la amargura de los primeros meses nunca. le gustaba hablar largo con los amigos. si ya no estaba curado de la perplejidad y el dolor que le había causado aquella ruptura. Se lo preguntó en medio de una cierta sensación de alivio. y fue hacia él. hacía poco y una vez más. Ni en que ella se sentía atraída por él. desesperadamente. con el último trago de vino. Al desviar la mirada. de sus profesiones más bien. pero no sentía nada.

la invito a sentarse. –En ocasiones soy tan distraído que me pasan cosas como ésta: fui al aseo en un bar y cuando en una de las puertas vi la letra M pensé que era de “macho” y entré. –No es para sentirlo –ella había desterrado la sonrisa–. –Lo siento –expresó él rascándose un párpado. A que me dijeras algo divertido. y. –Desde entonces siempre entro primero sin dudarlo al aseo de las mujeres. señalando una de las sillas. leía un libro. Venía a que me contaras tu vida. –Pude estudiar mientras vivió la tía a la que le dieron mi custodia. –Hablas como quien ha estudiado en la universidad. y adelantaba en mi cabeza el posible final. Los dos se sentaron. Mi familia me ha abandonado –dijo sonriente. Estudié hasta hace poco. Él pensó que no. Se fueron hace tiempo y me dejaron atrás. –¿No? 44 . Él no supo si era cierto o no. –Conmigo no necesitarías ninguna excusa. ¿le contarás que relatabas su abandono? –Ellos no regresarán.–Estoy sola. que su propósito al contarle aquella anécdota había sido muy inocente: deseaba que olvidara a sus padres y la muerte de su tía. Vamos a olvidar que te lo he dicho. –Estaba distraído. –¿Y qué dijeron las mujeres que estaban dentro del aseo cuando te vieron? ¿Se alegraron? –Por suerte estaba vacío. Se puso de pie. –Y cuando tu familia regrese. Sale en las noticias y en las películas: "Padres pierden la tutela de su hija por obligarla a mendigar". Ya tengo la excusa de lo de la M de “macho” por si necesito usarla. –¿No por desgracia? Él decidió seguir la broma. –¿Te sientes muy macho? –ella volvió a sonreír. No sé por qué te lo he contado. Tal vez porque no reaccionaste como es común.

Y vivo solo.. A tomar un café. –Se trata de lo sabroso que es mi café. No tengo mucho en común con ellos. Sin embargo. nos tomamos ese sabroso café en tu piso. Sin pagar. Él se dijo que eran dos individualidades. tan cerca como. –Él tuvo una idea que le dio seguridad–. porque ella se apresuró a decir: –El café que hago es muchísimo más sabroso que el que venden en este sitio. –ella esbozó una sonrisa– nosotros. y que estaba ofendida por cualquier otra suposición. pero su madre está ingresada en un hospital y les preguntaba por ella. ¿O se te ha ocurrido pensar que te proponía otra. Aunque es domingo. él juraría que al inicio de la invitación ella se refería a bastante más que a un café. estoy sola en el piso. y. que tenía que respetar la de ella. se trata de una llamada de trabajo. Él sintió sed.–Podemos ir al piso heredado de mi tía. se incorporó. desechar la desconfianza que lo había asaltado y el afán de pretender que ante similares necesidades se comportaran igual. de pronto parecía ser que en realidad hablaba de un café. ya viste que son prototipos de gimnasio. –Está muy cerca.. ¿Eres uno de los abandonados del verano? ¿Van a llamarte tu esposa y tus hijos para que des pruebas de que te comportas con fidelidad y cordura? –¿Cómo? No estoy casado. fue al interior del bar y en la barra pidió una botella de agua con gas. lo que haré será llamar yo desde el bar.. Pensé que podría apetecerte un café. situación? Ella lo descolocaba continuamente. sorteó varias sillas y mesas. –¿Y los dos que te acompañaban? –Los hijos de una vecina.. Como ayer he perdido el teléfono móvil. Debo regresar al mío a esperar una llamada telefónica. no somos muy amigos. si lo logró. Él debió de reflejar algo de sorpresa por lo rápido que acontecía todo.. ¿Te parece muy complicado lo del café en mi casa? 45 ... –No creo que pueda ir hasta tu piso. –No esperaré la llamada. Ven a mi piso. la trajo y se sentó.

Uno que parecía espacioso. y. Tengo que hacer la llamada. pero no accionaban al mismo ritmo. a él. –No sé. que la soledad de su propio piso. –Ojalá no vivieras sola. Como esa mañana cuando despertó con aquella inquietud indefinible. O no tenían las mismas necesidades. tan desnudo. Y. Pocas viviendas en cada planta.–No. al lado de la puerta del piso donde entraban. pequeño. ¿Tienes agua con gas en tu piso? –No. está a unas manzanas. con necesidades similares. claro. luminoso y lleno de objetos. –¿Te pido algo? –No me pidas nada. grande y nuevo. Pensó. Y no experimentaba la sintonía del coincidir. Aparte de que su intuición… –No he pagado. Ella le resultaba atractiva y no únicamente por el físico. a él le pareció que miraba velozmente a uno y otro lado del pasillo. no en absoluto –respondió él que se sintió descolocado. –Si ya has pagado. O ellos dos. ella abrió la puerta. necesito tomarme esta agua con gas –añadió para ganar tiempo–. No tengo. Él tuvo lástima de ella. no se comportaban del mismo modo. ¿Por qué no invitas a una amiga a convivir contigo? –¿Eres siempre tan buena persona? –dijo ella dándose la vuelta. además. Él recordó su "¿Por qué no conocerse?". viviendo en aquella soledad. Penetraron a un recibidor y los asaltó un silencio profundo y una oscuridad casi absoluta. Cuando más tarde. con poca luz.. El piso. próximo a la plaza. se le hacía insoportable. poblando aquel piso probablemente inmenso. estaba en la última planta de un edificio alto. pues en el recibidor no había ni un mueble ni un cuadro.. en ocasiones. Ella se aproximó. En uno de los oídos de él. dijo: 46 . casi en un susurro. el ascensor a un extremo y la escalera al otro extremo del pasillo. podemos irnos. llave en mano.

Dentro del piso se escuchó un leve ruido y en el pasillo se detuvo el ascensor. 47 .–Vete por la escalera y no por el ascensor. Él. se sintieron más sosegados que antes de haber cruzado sus primeras palabras. a punto de enfrentarse a sus hermanos. Como con una certeza. cada uno reproduciendo en su interior el rostro del otro. y ella. mientras escapaba por la escalera. El otro ya está dentro del piso. Este piso no es nuestro: utilizamos pisos vacíos para robar. Uno de mis hermanos estará subiendo.

Cuando la luz roja del semáforo lo obligaba a detener la marcha. si éste se aproximaba. no alzó la ventanilla. rígido. sin expresión en el rostro. Localizaba al hombre con la vista cuando todavía estaban distantes. No pudo explicárselo y se dijo que ella era una nota grata en una ciudad tan crispada. y que al final siempre sonreía. Después se sentía culpable y poco solidario. Cuando al tercer día ella reapareció. Al mediodía siguiente. al percibir la ventanilla alzada. pero con cuidado. trataba de venderle pañuelos desechables. lo miraba por un instante. se inquietó. un hombre. antes de frenar. desaliñado y de aspecto enfermizo. hacía un gesto de disculpa con la cabeza y se mantenía muy serio. Era uno de los dos caminos posibles para llegar en coche a su piso. También se dio cuenta de que ella. cuando no vio a la joven vendiendo el semanario. a una joven. Vendía uno de esos semanarios ofertados en las calles por las personas sin trabajo. y se burlaba consigo por lo de no sentirse un ángel de la guardia no obstante ciertas coincidencias. él se sorprendió de sentirse reconfortado. Los días transcurrían y nunca la vio insistir. al enfilar hacia la esquina. él nunca lo miraba a los ojos. Con el paso de los días fue dándose cuenta de que la joven era amable. y se dirigía hacia otro conductor.Podemos hablar de otras cosas Él cruzaba por esa calle casi cada día. tanto si le compraban el semanario como si no. así que solía cruzar por esa esquina con la ventanilla alzada. una violencia contenida. y. al frenar en esa esquina. que vestía con sencillez. 48 . pero traía consigo una tensión. pero en cada ocasión repetía la misma actitud. Él mantuvo hacia ella idéntica actitud que la que acostumbraba a tener respecto al hombre. Un anochecer. que él percibía y que lo ponía incómodo. de más de treinta años como él. El hombre no era impositivo. y volvió a sentirse intranquilo porque la joven no estaba. Un buen día el hombre no estuvo más y él divisó.

Él pensó que parecía preocupada. sin pensarlo dos veces la buscó con los ojos. –dijo él y lo compró–. 49 . Lo entiendo. y ella le agradeció sin una sonrisa. continuó sin cruzar por aquella esquina. durante una semana. Vivo cerca y puedo regresar a la hora en que termines. sin sonreír.. –Es mi trabajo. Él se alejó y. sonriéndole. –Muchas personas hacen su trabajo sin sonreír. Después de un fin de semana infernal. –Otro día –y ella se dirigió hacia los coches recién llegados. Es que. Me gusta lo amable que eres con todos. En los días que siguieron rehuyó pasar por esa esquina. Quizás me recuerdas. Terminó diciéndose que mejor la olvidaba. pero al salir. Finalmente tuvo que acercarse a la esquina. –¿Desea comprarlo? –y ella. Tengo un horario –precisó. –Por favor. aguardó a que el semáforo en verde permitiera transitar a los coches. pero el recuerdo de la sonrisa de ella para con los conductores. ¿Me aceptarías un café para explicártelo? –Estoy trabajando. de ella toda. le ofreció el semanario. lo asaltaba con frecuencia en su soledad. Aunque a mí nunca me has sonreído. que él con mucho esfuerzo había conseguido superar. Un mundo… el de la pobreza... Al día siguiente se lo compró. Y atribuyó la preocupación a su pobreza.Ella tuvo un segundo de duda al encontrar la ventanilla abierta. trátame de tú. porque allí estaban las oficinas de una compañía de aviación y le urgía averiguar unos datos para la empresa en la que trabajaba. después. le mostró el semanario. de su voz dándole las gracias. sin sonreír. –Sí. –Nos hemos visto una buena cantidad de veces. –Parecía usted sentirse tan amenazado. Evitó mirar hacia la calle. sonrió. a pie. como si estuviera y no estuviera presente. y se le acercó. pero. cuando negó con la cabeza. –Por supuesto. Él no la miró a los ojos..

con el semanario en alto. La muchacha le dijo que el hombre murió de una sobredosis. A las ocho menos diez él empezó a esperarla y ella entró a las ocho en punto. a dos manzanas. Fue a presentarlos. El vecino le dijo: –El juicio terminó hace unos pocos años. El martes. decidió ocupar su sitio. llevaba meses sin hallar uno. del que deseara hablar. y. éste es mi lugar de trabajo. Pero no aquí. Mató a su padrastro con un pedazo de cristal. residía en el barrio desde la niñez. Después de diversos empleos. Había finalizado la enseñanza media superior. de un tirón. y los dejó a los dos en la cafetería. Él se explicó. el de sus propios padres. al contrario de él. con el rostro descompuesto. por un instante. que era nuevo en el barrio. Él lo saludó. en paro. pasó. frente a dos tazas de café. pero su vecino dijo: –Nos conocemos –y no extendió la mano hacia ella.el lunes. el otro titubeó antes de aproximarse. contándole del hombre que solía estar en aquella esquina. se miraron a los ojos. a la que preguntó–: ¿No han vuelto a citarte a juicio? Ella se levantó sin más. aunque no en el mismo edificio. hablaron. Algunos días no estaba en la esquina el tiempo acostumbrado porque iba a probar suerte en entrevistas de trabajo concertadas por una agencia. Ella eludió una pregunta sobre su familia. Éste llegó y la madre de 50 . y. –Sólo te estoy invitando a un café. como ella. y que ella. ésta no le ofreció el semanario. Si conseguía empleo. uno que. –A las ocho de la noche. En eso estaba cuando entró su vecino de los bajos. No se parecía a ella misma en la esquina. aunque no pudo detener el coche porque el semáforo estaba en verde. compartía apartamento con una amiga. siempre había vivido en esa zona. tan pronto le fue posible. estudiaría. Eligieron una mesa. Ella y él. y él recordó que tampoco era un tema. Nos veremos en la cafetería que queda por aquella acera –ella señaló–. cuando frenó al lado de ella.

Podemos hablar de otras cosas. ni de lo ocurrido. sabiendo que mi padre… en las madrugadas. Esa noche habíamos ido a beber. Dudó hacia qué lado ir. Hasta que sin explicaciones se levantó. La muchacha tomándole una mano lo hizo sentarse. Dijo que. 51 . únicamente quería herirlo en un brazo para poder escapar. Salió corriendo detrás de ella. borracho. Dijo que cuando su padrastro se le abalanzó. Desde niña odiaba a su padrastro.ella aún no había regresado del trabajo. El juicio término a favor de ella.. había intentado violarla. que ella sólo pretendía defenderse. Hasta que sin palabras lo abandonó en aquel banco como si ninguno de ellos dos existiera. Le sonrió con desolación. –Escucha –dijo él–.. pero se decidió por la derecha y de inmediato por la izquierda hacia una plaza cercana. Yo no creo en su inocencia. no tenemos que hablar de tu familia. Sentada con la cabeza en alto y los ojos brillantes. Ellos tres alquilaban un piso en el edificio donde tú y yo vivimos. Allí estaba ella. temeroso de que no volviera a aparecer por la esquina. pero que forcejearon y le cortó la aorta. y de que no sabía dónde vivía. No con la sonrisa con que sonreía a los conductores. Sabiendo que mi padre intentaba meterse en mi cama. en un banco. Él se marchó sin despedirse del vecino. entraba a escondidas en las habitaciones de mis hermanas. Yo era amigo de su padrastro.. Ella le clavó el cristal en el cuello... Yo me fui de mi casa –continuó diciendo con esfuerzo– tan pronto como pude porque. No tenemos. luego se la soltó y por primera vez le sonrió. porque mi madre fingía que estaba todo en orden. Ahora los dos sabemos.

para él una oportunidad.”. Y la muchacha que lo acompañaba. Ella no es de confiar. “Podemos comunicarnos con mucha rapidez. él había mirado a la periodista a los ojos. de inmediato. en el personaje que está haciendo. ¿Cuál es su caso? Se encontraban en el vestíbulo de un hotel al final de una entrevista periodística. le oyó decir: “Es un riesgo. Sólo que tenía veintitantos años de edad. “Es un riesgo. muy pocos. Ella. Pienso que el actor puede dejar de ser quien es y convertirse. Y miró a su acompañante.” Así que cuando él. había pensado él de inmediato. O en una combinación entre el personaje que está haciendo y los personajes que ha hecho. en su cotidianeidad. Sin duda alguna –dijo la periodista como si hablara al vacío. Ni tampoco los oasis. y la joven que lo acompañaba. Aunque… Los espejismos no son de los ángeles. Esto lo obsesionaba. porque al final él casi había dejado las otras profesiones y se dedicaba ahora prioritariamente a lo escénico.”. a pesar de su descreimiento. temeroso de que se hubiera dado cuenta. sin embargo. Él y ella. con complicidad y burla. el único invitado extranjero a aquella muestra nacional de teatro. Que he sentido como un golpe en el pecho. una periodista de las páginas culturales de uno de los diarios de esa provincia. ya de casi cuarenta años. Ella sabe que me gusta. Eran tres en torno a una pequeña mesa. dudó de si ella leía las mentes. La joven. con la mirada perdida en supuestas valoraciones. muy fugazmente. Unos momentos atrás.Toda la escena –Es un riesgo. y ella lo había mirado a su vez a las pupilas. y dejando flotar la afirmación sin precisarla durante más tiempo de lo normal. Y reacomodando sus notas. añadió–: Lo del personaje. ya crónico a esa edad. al menos en relación a él. Él. como si la 52 . parecía interesada en los contenidos mismos de la entrevista periodística.

quien sale a escena es siempre el personaje. Iba a subrayar que. en el gesto social que le supongo. No debe serlo. Responde a conceptos viejos.considerara una oportunidad profesional. de creación. es distinto. que puede. y. a la par. Él se estremeció. –¿Sigue un determinado método teatral a rajatabla? –Ojalá lo que logre es seguir lo mejor de varios métodos en ese complejo proceso de la creación del personaje. cómo explicarlo. sin observarlos a ellos dos. un actor crítico –comenzó a responder él tras un silencio–. distanciarse y crearlo con veracidad. Y contestó: –Cualquier situación puede ser riesgosa. Es una calificación que debe ser revisada. Pongo mucho énfasis en las acciones físicas que le atribuyo al personaje. ¿Usted sabe quién es? Él no pudo evitar volver a buscarle las pupilas. aunque sus labios contenían una muy leve sonrisa burlona. distanciarse del personaje y darle vida. como no son los míos. de todos modos. Y. hasta la prevista como de absoluta seguridad. –¿No interpreta? –No se trata de interpretación. Se trata en realidad de caracterización. Y es desacertado. El actor no es un intérprete. según lo caracterice uno u otro actor. Usted. –Es un riesgo –repitió la periodista–. Lo de crear cada personaje. Me refería a que es posible analizar el personaje y configurarlo.. Un personaje que. y. Es un término hecho. –¿Quién sale a escena? –Lo iba a precisar –se apresuró él en completar su criterio–. parecía reflexionar sobre la pregunta.. –Cuando trabajo como actor soy. Ni un reproductor. El de “interpretar”. muy esencialmente. esto también me permite alejarme. –No me gusta ese término. Una sonrisa casi del todo imperceptible. –¿Distanciamiento al juzgar y credibilidad al interpretar? –indagó la periodista como dudosa de que se alcanzara un equilibrio de tal naturaleza. pero ella tomaba notas y su vista estaba dirigida hacia el papel. O como de absoluta 53 .

No se puede ser actor y que los personajes que creas no te dejen algo... De cualquier manera uno vive fragmentado. Es muy complicado. que no es ingeniero o arquitecto. o la entrevista no estará a tiempo para la edición de mañana. que había 54 . y. que busquemos en nuestro interior. –¿Todos vivimos fragmentados o se refiere a los actores? ¿Qué significa “tener conciencia de sus fragmentos”? –Todos vivimos divididos. ¿cómo la muestran? –En miradas fugaces. Es. pero aquí tiene mi libro –y se lo tendió intentando ser justo también con la periodista. La muchacha que lo acompañaba.. y más porque a estas alturas hemos dicho que “no” a algunos de los propios organizadores. parecieran tener vida propia. Intentaré asistir a su curso sobre la creación del personaje. y otra es que.inocencia. que dudemos. y las normas del evento no nos permitirían admitirla. hasta que nos sumerjamos adentro. Ha logrado que reflexionemos. Eso es una cosa. y debe tener conciencia de sus fragmentos. –Ya no hay cupo –precisó la muchacha–. inquirió de pronto. quizás porque ya ensayaba como actriz: –¿Cómo la muestran? Esa vida propia. aunque alguna plaza había–. entre otras razones porque los fragmentos. el actor en su cotidianeidad deje de ser el hombre que es. no sean parte de tus sumas y hasta de tus pérdidas. Lo de “tener conciencia de sus fragmentos”. sino actor. por ejemplo –intervino la periodista–. Él trató de reconducir la despedida y se apresuró a concluir mientras se ponía de pie: –Estamos agradecidos por su tiempo y valoramos su profundidad y su agudeza. en esencia. esto es definitivo. a ratos. significa tratar de integrarlos cada día en un solo ser. broma. Pero no dude de que reparamos en… la totalidad de su interés. y mostrarla. Un hombre. Se hizo un silencio opresivo que ella rompió: –Debo dirigirme a la redacción.. En efecto el curso está repleto –añadió él pensando que le debía este respaldo a la muchacha.

le invitaron a ser entrevistado por los periodistas participantes en un seminario sobre la entrevista como género. con una de las participantes de los cursos. No le llevarás tantos años como a mí. sin previo aviso.. no olvide mencionar en la introducción a esta entrevista que ha estado conmigo la actriz que me acompaña en el desarrollo del curso. y conocedoras de los conflictos del actor–. Y suerte.. Y cuando llegó no la buscó.. Que no me convenía. Y estarás más ocupado con el riesgo. Y. De hecho intentó tener una relación primero con otra periodista. acordaron separarse como pareja: –En nuestro pasado hay una escena inconclusa. Debieras reunir tus fragmentos y viajar a buscar a aquella periodista. casi un año más tarde. Estarás menos preocupado por la diferencia de edades. pensé que ella no era de confiar.planteado preguntas inteligentes. a continuación. La joven únicamente habló de la periodista. y. Después de unas pocas frases más de despedida. Deja que al viaje vaya el ser humano. Y hasta este final. se separaron y las frases de la entrevista comenzaron a desdibujar sus ecos. ni tampoco se refirió a ese encuentro a la mañana siguiente cuando leyó su propio nombre en el diario. representaciones. primero consiguió un contrato de trabajo para aquella ciudad: dos cursos. En medio del último intento. –¿Te diste cuenta? –Desde el principio. La vas a necesitar. –Te conviene. ¿O actuabas también fuera de escena y hacías de un seductor? –No pude evitarlo. cuando ellos dos. Me pareció una mujer impredecible. la joven no hizo comentario alguno respecto a la conversación con la periodista. Y entonces deseaba que tú fueras mi amor. Cuando se quedaron ellos dos a solas. El impacto que te causó fue tan fuerte que me impedía respirar.. por favor. Además. Él no viajó de un día para otro. –Supongo que no pudiste evitarlo. y a representar para ellos una 55 . No actuaba. –Siento que ocurriera.

frente a la periodista. 56 . La ropa se la desabrocharon en el ascensor. Y después. ya le había dicho. Ella había enrojecido. Aceptó.escena del monólogo en torno a la incomunicación que estrenaría en la ciudad. dialogó con otra de las participantes. –Es un riesgo… En esta ocasión no voy a permitir que nadie se interponga. la periodista de un año atrás. El charco de un espejismo de oasis. De nuevo la escena cambió mientras el sudor de los cuerpos creaba a sus pies un charco terroso. trató de pensar en lo guapa que era la actriz. sin más. tomándola como al otro personaje. Y sonrojada permaneció a lo largo de la escena.. esforzándose en mostrar entusiasmo. Y sintió que sus fragmentos se integraban en una unidad. Era mediodía. en el contexto del seminario. Al finalizar la representación. Pero no he esperado un año para. Porque aquí estoy. pretendía… –afirmó ella entrando interrumpiéndose–. Y él procuró mantenerse a distancia. y a las doce se marchó al hotel pues tenía una cita para acostarse con una actriz. ella no se acercó. y con la imagen de la periodista en la cabeza. Espero no hayas viajado con compañía. ni siquiera mi amiga. esa periodista con la que hablabas y que. aquella que participaba en uno de sus cursos. Tocaron a la puerta de su habitación. respiración con respiración. resolverlo en la cama. Al abrir se encontró. ni con ninguno de tus personajes. Cuando él reaccionó. El sintió que era el ser humano y el personaje. –Un riesgo.. y se dedicó a cambiar impresiones con el profesor de periodismo que lo había invitado. detenido a mitad del descenso. como a la mujer presente en la situación teatral pero ausente en el montaje de la escena. Te invito a comer. casi todo el monólogo en exclusiva a ella. sin personaje alguno –y él recordó a la actriz a punto de llegar a la habitación–. por si no lo percibiste. Toda la escena cambió. He viajado en solitario.

Era la principal avenida. Se detuvo en seco. dos hombres que se acercaban. la conocía abarrotada de personas y coches. Se situó a un paso. unos metros más allá de la esquina. Al llegar a la ancha calzada. 57 . Debía tener unos quince años menos que él. le extrañó que estuviera tan desierta. como si fueran a abordar a la joven. quizás una adolescente. inmóviles. indefensa. caminó a lo largo de cuatro manzanas hasta la avenida. y. Entonces él observó con rapidez a la joven. seguro la distancia entre sus edades era mayor… Parecía inofensiva. haciéndole una radiografía. Los hombres también se detuvieron.Un aire de inocencia A las ocho de la mañana del domingo. sin dar totalmente la espalda a los dos hombres que. a punto de cruzar la calle. la ciudad era un ojo que acababa de abrirse a la luz. Los ojos enrojecidos de quien no durmió. él únicamente veía: a su derecha. Él se había mudado a aquel barrio de clase media hacía menos de una semana. tres coches saliéndose del paisaje. de pie. Casi ningún sitio donde esconder un arma. Él se acercó a ella. temió un asalto. no. Ella exhibía un gesto social de estudiante decente desvelada. a su izquierda. La ropa de verano pegada al cuerpo. los observaban. De un vistazo. En aquel momento. valoró que los hombres no parecían ser agresivos ni estar armados. Un aire de inocencia. –¿Puedo ayudarte? ¿Tienes algún problema? ¿Qué haces aquí sola a horas tan mañaneras? –preguntó escrutándola. Ella le devolvió la mirada. pues los domingos no conducía. una joven. por la que nunca había cruzado un domingo a aquella hora. Y más que inofensiva. distantes. parado a la misma distancia de los hombres que de la joven. Como le parecía más o menos seguro y como deseaba comprar el diario antes de subir a un taxi. Él.

y que no quería considerar si tenía edad suficiente o no para ser su padre. con cuidado. –Vengo de bailar –ella desvió la mirada. lo aferró. –Acaba de cerrar. se sentía responsable por ella. que era soltero. hizo que quedaran de frente.. Y me aparté –y. –¿Has estado la noche entera en la discoteca? –tan pronto lo preguntó.. –Para ti no es temprano.. y. y así nos alejamos aún más de la discoteca –propuso él. Es muy conocida –ella señaló la otra acera. –No he ido. algo temblorosa. como quien trata a una niña. su tiempo de discotecas había pasado. pensó que. ¿No cerró hasta estas horas? Son la ocho de la mañana –y volvió a sentirse tonto por remarcarlo. hacia la izquierda–.. acompañaba sus palabras con un desmañado manoteo–. Cada quien es como es. al adquirir confianza. sino tarde. –Salgo de la discoteca. ¿Nunca has ido? Él... y. Lo que deseaba era alejarse de los dos que continuaban mirándolos sin perderles detalle. –¡Qué resistencia! –él se dio cuenta de que no conseguía dejar el tema–. avenida por medio. a su pesar. ¿Con quiénes hablas? ¿De qué hablan? –Y de pronto se le ocurrió–. también pensó que. No lo es. con el brazo derecho. es lo más normal a estas horas. Las personas nocturnas lo asombraban y no alcanzaba a disimularlo–. y. ¿verdad? –la voz de ella sonó algo triste. –ella bajaba la guardia. No te has acostado –y tomándola por un brazo. y tiene derecho a serlo. –Caminemos. –¿Caminar? ¿Para qué? 58 . Pero no me gustó con quienes se juntaron mis amigas. se zafó de su brazo.–No es tan temprano. sin brusquedad. ensartándolo. ¿O es que no se habla? –Además de que hacía mucho que él no atravesaba el umbral de una discoteca. –Con unas amigas.. y sí de los que permanecía escaso tiempo... nunca había sido de los habituales. él se sintió tonto..

girando. Tú eres. a la vez que pensaba que. Tú eres una adolescente.–Para que te serenes. y emparejó sus pisadas a las más cortas e inestables de ella–. No logro saber qué pretenden –y echó a andar... ¿Cuántos años tengo? –Odio calcular. que nunca has ido a esa discoteca? –¿Por qué mentirte? –Yo que sé. no –y ella esbozó una sonrisa. –De esa discoteca. –Mis amigas se fueron hacia el sur –caminaba lentamente–. Nosotros somos mejores. el norte. para cualquiera. ¡qué más da! –¡No estoy borracha! –y al responder.. El sur.. Alejémonos de esos dos. y. cara a cara. deslizó la mano por su rostro–. Es preferible ocultar la edad. ¿Estás borracha? –inquirió. Lo que pregunto es si estás… muy… muy borracha –precisó mientras lograba que reiniciaran los pasos–.. –¿Van muchos. Ellas dos y los. Calcula mi edad. –Ya pasé la edad de las discotecas. la desconocida era muy atractiva– adultos? –¿Adultos? –¿cómo saber si ella se burlaba?–.. –Estoy serena. el alcohol de su aliento impregnó el aire. –se calló.. deteniéndose muy cerca. –Caminemos o me marcho –dijo él con dureza–. 59 .. –él hizo una pausa y eligió con cautela la palabra. –Claro que lo estás –él decidió no perder la paciencia con ella–. agotada. Los cuatro se fueron hacia el sur. –Te pregunté la edad –las palabras le brotaron cortantes porque temió que ella lo considerará un fósil–. Yo soy una adulta.. –¡Venga! ¿Eres menor de edad? –¿Qué edad me calculas? ¿Es cierto. Nosotros vamos hacia el norte. ¿Qué edad tienes? –No la digo.. –Yo tengo que tomar un taxi –él ya había desistido de comprar el diario–. –No lo soy.

.. la calle que la atravesaba. –Al extremo norte de la ciudad. todo lo que conseguía abarcar. Su débil resistencia a caminar. seguro era consecuencia de la inestabilidad producida por el alcohol. 60 . Dime el barrio..–¿Nunca aciertas? Habla y habla. Examinó la avenida. –Diecisiete –él cayó en la trampa de pronunciar un número–. En la parada del autobús. Volvió a sentir temor por ella. pero no los localizó. Me atrasé por.. Me matricularé dentro de unos meses. ella lo miró–.. Me preocupa que no sé cuán borracha. No tiene importancia. –¿Muy en las afueras? –¿Por qué tanto interés? Llegaron a la siguiente esquina de la manzana y no se decidieron a cruzar. como para mantener el equilibrio. Él giró para rastrear con la vista a los dos hombres. esperaban dos ancianas vestidas completamente de negro. Circulaba veloz algún que otro coche. ¿Menos? –añadió indeciso. en dirección al sur. por lo que pudiera ocurrirle a ella. En una semana los cumplo. La sensación de temor. –¿En qué barrio resides? –En uno distante. por un instante. –No hace falta que me digas la calle. –Te daré dinero para que llegues en un taxi hasta tu casa –él buscó–. Él se pensó a sí mismo como un árbol y a ella como una planta trepadora incapaz de sostenerse erguida. –Más. Él se preguntó qué pensarían de ella y de él. pero no había transeúntes. y en diagonal con ellos. Veinte años de edad –dudó–. –Pronto. Y no pudo evitar que los vestidos negros de las ancianas le parecieran el plumaje de los buitres. Y si las ancianas irían domingo tras domingo al cementerio. Así que nunca aciertas. Estaba de nuevo aferrada a su brazo. –Ya tendrías que estar estudiando en la universidad. y no has adivinado –ella.. –esquivó la razón–... se agudizó. –hubo un silencio. cerró sus párpados y los presionó con los dedos de sus dos manos–.

–Anota mi número telefónico –ella exhibía un aire de desconsuelo y de pureza.. adonde iba. No es.. –¡Ten tu dinero! –ella lo extrajo del bolsillo para devolvérselo. se dijo él mientras extraía papel y pluma. o como si un golpe de soledad la aturdiera–. –¿Una cita? –Una reunión de trabajo –dijo él y se sorprendió de dar explicaciones–.. dispuesto a anotar y desaparecer.. –ella se estremeció–. –No es vida –reiteró de pronto como sonámbula.. –No es más que dinero –él sonrió intentando deshacer la tensión–. Probablemente… Tú le ayudarás. Eres una buena persona. –¡Guárdate tu dinero! –Algún día alguien desconocido necesitará ayuda.... No es vida... tan ". pero recuperándose lo dijo y añadió–: Y el número es. –dijo una 61 .–No quiero "desencontrarte" –en esta ocasión ella lo agarró con las dos manos–. –¡No puedo llegar tarde! –él pensó que.. –Un martes o un jueves no se parecen a un domingo –afirmó ella. Acabas de conocerme y te preocupas por mí.. –Pareció desolada. en uno de sus trabajos. en la entrega aplazada de los proyectos del próximo año. ¡Es que no quiero "desencontrarte"! –Ya te puse el dinero en el bolsillo de la blusa –él contestó inquieto por un escándalo o un forcejeo. no le creerían. ¿No te reúnes a estudiar con tus compañeros? –¿Una reunión de trabajo un domingo? –Como si fuera un martes o un jueves. No es más que dinero –e impidió que se lo devolviera. terca. si relataba aquel encuentro. –"por qué será tan joven y. No es compañía. pensó. ¡Quédate un rato más conmigo! –Estás borracha. –Bueno... –Mi nombre es… ¡Ni siquiera me has preguntado el nombre! Ni siquiera me. Yo tengo una cita.

Él recordó las arrugas de la ropa de ella. Aquella tela tan pegada al cuerpo. la vio bajándose y caminando apresurada hacia los árboles protectores de un parque. Él consiguió. hablaba con el taxista. casi enseguida. Desatados por el alcohol. Hubiera preferido que no fuera tan joven. al soltarlo por la ventanilla. Y los comparó con las vueltas del papel en el viento. Aceleró. El dinero recién perdido en aquel bolsillo. A las seis vuelve mi padre de su empleo y es quien responde –explicó más fluidamente. Ese papel con el número del teléfono. Llámame de tres a seis de la tarde. la sensación del dinero en su mano. inclinada hacia delante en el asiento. –No dejes de llamarme por teléfono –suplicó ella. otro taxi. –De mi casa. –¿Es el teléfono de tu trabajo? –intentó puntualizar él sin entender. sólo un milagro impediría que llegara tarde. Y tal vez la llamaría. El taxi empezó a rodar. él acababa de dejar volar hacia el vacío. Ese papel que. pero tampoco los veinte años tenían que ser un impedimento. El tráfico había comenzado a hacerse más denso. –Lo prometo –a esas horas hubiera prometido cualquier cosa. No regreso de clases hasta el mediodía. Le vinieron a la memoria los ademanes alterados de ella. aunque siempre con ademanes subrayados por el alcohol. Tres manzanas más allá.combinación difícil de memorizar y la anotó–. –¡Pararé ese taxi para ti! –él lo hizo con una señal enérgica–. ¡Sube! –y casi la obligó a entrar en el vehículo que había frenado. Recordó la sensación de tocar la blusa. 62 . Ella.

y. ocho años antes. era lujosísimo. renunciando a una de las sesiones de su seminario teórico y a dos de los otros delegados que pidieron acompañarlo. desde aquella primera vez alcanzó a familiarizarse con el trazado y la atmósfera del Centro. asistiendo a un evento muy parecido. lo español. Dejando de lado el evento en que participaba como invitado. también con normas de extrema seguridad. y. espontánea. lo negro. no demasiado grande. en parte. como por entonces lo hospedaron en un hotel del casco antiguo. Ocho años atrás. Aquel hotel del pasado estaba en la parte más antigua. era individual. de danza. Y. en la ciudad. tenía muchas medidas de protección. lleno de espectáculos. en búsqueda. Porque la ciudad resultaba tan seductora como peligrosa. uno de coloniales edificios. en una ocasión. plazas y parques. Un ambiente abierto. Una ciudad donde se mezclaba casi en iguales proporciones lo proveniente de lo indígena. palacios y mansiones de enor63 . Un hotel que admitía visitas. igual escapó por unas horas a caminar por el Centro. donde su habitación. una alegría que podía alcanzar el júbilo y que era. de pantomima. colorido y vivaz. hacia la base de la colina. pero poniendo todo cuidado en no hacer enfadar a los huéspedes.Caminaba en búsqueda Una escena no es un acto. construida como defensa contra la creciente violencia. y que de esa mezcla extraía su vitalidad y su atractivo más excitante. Confortable. de música. Una geometría insólita aunque bien señalizada. caminaba por aquella capital. donde se respiraba la alegría de vivir que caracterizaba a los del país. Él fue alojado en una habitación compartida con otro de los invitados extranjeros. muy cerca del Parque Central y se llamaba como la ciudad. de teatro. en calles. en parte. Mientras que el hotel de ocho años después no se hallaba en el Centro. Él había estado en el país.

veloz. Ninguno de los dos era de la ciudad. de pelo negro y ojos muy redondos. uno hacia arriba y más arriba. Y. y acerca de las librerías de la capital. a héroes y símbolos. entre el asombro y el deslumbramiento. una relación interrumpida después de una crisis de 64 . uniones de las manos. lo más definitivo. Y. No pudieron hacer el amor. estudiante de primer año de odontología. venida de la provincia. Había dejado. a ratos. y con besos expuestos a la vista de todos y a cielo despejado. como la joven debía irse a un examen en la Universidad Nacional.mes bloques de piedra con portones pintados de verde oscuro. o lo llamara por teléfono. a una joven. Y él fascinó a la joven desde la primera conversación sobre libros y autores. además. Por lo que. Y aquella visita. inhóspito y repleto de uniformes. La joven no tenía experiencia en lo de correr riesgos y se asustaba fácilmente. y la Facultad de Odontología quedaba lejos. y se palparon con roces. Él no pudo darle sus datos para que le escribiera. abigarrado y demencial. al viajar a aquel festival. y de los cuerpos ropas por medio. Comieron los alimentos más típicos y las mareas de sus salsas. acordaron verse al día siguiente. sobre todo. Él compartía la habitación en el hotel y. para visitar juntos un museo situado en la cima de la colina. La joven lo acompañó al aeropuerto. Rieron con las travesuras de los niños que pretendían jugar a los escondites en las salas de exposiciones. ya se marchaba. tarde en la mañana. descansaron en largas miradas rostro a rostro. o fuera a buscarlo. le quedó como lo mejor del viaje. uno de grandes casas blancas y tejas rojas con el mismo verde emblemático en puertas y ventanas. Y callejeando encontró. y con una expresión entre el susto y la ingenuidad. No tenían suficiente dinero. Rindieron homenaje a ratos silencioso. La joven lo fascinó. no permitían visitas en las habitaciones. Encima del funicular respiraron el aire puro venido de los bosques. y se encresparon con besos a escondidas detrás de las vitrinas con medallas y armas. ya él casi a punto de regresarse a su país. los dos frente a los ejemplares de narrativa de una librería especializada en novedades.

y constataba cuánto había seguido creciendo la ciudad. Y. Y se permitió considerar. En eso se sumergía. Él se había detenido a la puerta de un centro comercial. que transcurridos ocho años. delgada. y en vez de continuar mirando en línea recta. ni siquiera tenía la certeza de haber llegado a leerlos fugazmente al recibir el papel. alguien a quien no conocía. aún si por azar la tropezara. Cada uno. La de un acto. cuando la vio a ella. que tampoco eran tantas. pero todavía allá compartían el piso. sobre eso reflexionaba. un tanto silvestre. muy diferente en lo físico a la joven del pasado. Había tardado ocho años y cumplido cuarenta. y los descalabros de todas las relaciones amorosas suyas en esos años. miró hacia arriba. perdió la última esperanza de encontrar a la joven. y él ignoraba si seguiría viviendo en aquella otra capital y dónde. y deseable. desgarbada. indeciso entre si entrar. o se lo perdieron cuando. Lo que hicieron fue que la joven le anotó sus datos. el resplandor de las horas pasadas con la joven. decidida. Alta. Ah.meses. Los encuentros constituían un camino. Y ese papel con los datos él lo perdió. ya pasado el control migratorio y la aduana. a la planta baja y sus tiendas. o el ejército. más allá del patio interior. No obstante. necesitaba un encuentro para sentirse vivo. De la pérdida de los datos no tuvo conciencia hasta no desvestirse ya en su piso. a los más 65 . tendría pareja y una existencia cerrada para él y sus posibilidades. Y la posible inauguración de una estructura. le hacían pensar en que quizás la probabilidad de amor para él estaba en las calles por las que deambulaba. decidió registrarlo minuciosamente a él y a su equipaje de mano. a los balcones. mucho. Y no logró recordar los apellidos de la joven. en búsqueda. ella. a la par que contemplaba un barrio residencial tras otro de camino hacia el hotel. Luego de descender del avión. Caminaba por aquella capital. Y él pasó a la adultez. Durante ocho años todos sus esfuerzos para volver parecieron inútiles. en todo caso. una escena inicial. la policía judicial. con una expresión un tanto campesina.

–¿Qué te miraba? –Me estabas observando. ésa que… se me ha erizado. –De los carteles… Olvídalo. no como quien descansa y contempla. Ella lo estaba observando. Impresionado. no! Tampoco he dicho eso. Te he visto desde la entrada y he pensado que deseabas conocerme. Estoy encantado de haber levantado los ojos para descubrir que me mirabas. en el mismo neutro. sin matices. Y con tal fuerza que… –¿Observando? ¿Dónde? –Por favor. pero sí su nombre. Te he visto y no he podido dejar de subir a conocerte. me volveré a enamorar! Cuando te he visto se me ha erizado el alma. Ella le aceptó el café. neutro. ¡Y he sentido que aquí. –Cuéntame lo que ocurrió hace ocho años. olvídalo también. Y me la 66 .altos. Te lo contaré. –¿Por qué? –Porque… ¡Yo que sé! –¿No lo sabes? –¡Porque estoy solo! ¡Desesperanzado! ¡Ansioso! Y porque un día. la balaustrada. me enamoré en esta ciudad. hace ocho años. ¡No. No tienes sus apellidos. y repitió: –¿Reconocido? –y después sonrió. extrovertido. –Acéptame un café. acodada a la balaustrada como si estuviera dispuesta a saltar. en este casco histórico. Y nos hicieron perdernos. Ascendió casi a brincos. Sé que no existe el alma. se le plantó al lado y no se le ocurrió sino preguntarle: –¿Me has reconocido? Ella lo encaró. Él se lo contó. “Extraña” susurró para sí. –En realidad has venido a buscarla –afirmó ella. sino como quien acecha y caza. Estoy nervioso. cálido. como quien únicamente informa de algo que le es ajeno. –Has dicho que hace ocho años estaba en primer año de la Facultad de Odontología en la Universidad Nacional. –He venido porque no podía dejar de venir. Pareció transportarse desde otro universo hasta el pasillo. con una expresión transparente y confiada que borró lo animal y duro. el balcón.

ya finalizo los estudios medios superiores en un instituto nocturno. Que se juegan su eficacia y su credibilidad. si es imprescindible. al verte. En las clases olvidaba todo lo que lo angustiaba. El festival había concluido y él se había quedado en el país para impartir varios cursos y talleres en la ciudad. A ella no sabía cómo localizarla. En los cuatro días fue decenas de veces al centro comercial y pasó en sus cafés horas. Y no le había dado el número de teléfono de donde vivía. las paredes se juntaban entre sí. La encontraré para ti –y ella mantuvo el neutro. A cambio me comprometeré a ayudar con sus informes y con algunas tareas de investigación. En el piso. y lo expulsaban fuera. Y me llevo bien con los investigadores del despacho. Soy la empleada para casi todo.has descrito con nitidez. –¿Cómo? –Trabajo en un despacho de abogados. Fuera de esas horas. tenía que estar durmiendo. lo que hacía en la casa de unas amigas periodistas que lo hospedaban. la ausencia de intenciones al decir. Creo que… la encontraré. Les pediré el favor. Indicándole aquel mismo centro comercial. les haré sentir que su honor está en juego. Caminaba por aquella capital un día tras otro en búsqueda de sí mismo. hacían una unidad las unas con las otras y con el suelo y con el techo. Quiero comenzar a estudiar para abogada. ni el del despacho donde trabajaba. Y. se me… –Calla. La encontraré para ti. 67 . O tenía que estar en la calle caminando desaforadamente. Le había pedido aquellos cuatro días para buscar a la muchacha del pasado. Creyó verla decenas de veces y decenas de veces advirtió que se equivocaba. Ella le había pedido que no se vieran ni se hablaran por teléfono en cuatro días. un día y una hora para reencontrarse. Les explicaré que estarás acá por poco tiempo. –No sé qué decir… No estoy convencido de que todavía… Hace un rato. Él no tuvo opciones. y repartía los conocimientos y se repartía.

Ustedes dos se reencontrarán.Ella no apareció hasta el día y la hora de la cita. de pie. Y deseando que vencieras la indecisión y entraras al centro. Has cumplido. Y cuando tuvieron las tazas humeantes al alcance. Era la página de una agenda. El de su consulta. Y él no dijo nada. No la he llamado. Ella extrajo un papel pequeño de uno de sus bolsillos. A mí me ocurrió primero. ella estaba a un paso. y de frente a la acera. a la puerta del centro comercial. No sé detalles de su vida. Prolongaron el silencio. –Yo tengo mi propio relámpago –él utilizó el presente y pareció paladear el “tengo”. aunque destroce…” 68 . Y él no dijo nada. Y que levantaras la vista y me vieras. Él. con las tiendas a su espalda. Al norte. Es un barrio muy vigilado por la policía y por guardias de empresas privadas. –Ya me había hecho a la idea de que no… Tengo muchas dudas. –Cumplido conmigo misma. –Yo tuve mi propio relámpago. entre los dos. te olvidaré. Se miraron a los ojos un tiempo interminable. Y algo me dice que no deseo que me olvides… –Te olvidaré. He cumplido. De pronto. No sólo a ti. –He anotado sus apellidos y su número de teléfono. ¿Recuerdas la canción?: “Te olvidaré. no percibió su arribo. –Hace cuatro días yo te estaba mirando. Con algo escrito cuidadosamente. Se encaminaron a la mesa donde habían hablado hacía cuatro días. Un barrio donde coexisten la clase media alta y la clase alta. ella dijo: –La encontré para ti. Ahora podré olvidarte. Lo que sentiste fue el eco de mi relámpago. Y no depende sólo de mis… convencimientos y de mis… incertidumbres. No se saludaron. Pidieron dos cafés. Cuando nuestros ojos entraron en contacto a mí se me erizó el alma. –No deseo conocerla. Lo dejó en la mesa. –Sí. –Al final la encontré yo.

corría. Es parte del sentido… Y lo que tú tienes que hacer es llamarla por teléfono para que sepa que has podido regresar. Encontrémonos en esta mesa. te olvidaré. a la misma hora. en la sala de espera. ya más que caminar. Hay que hacer lo que hay que hacer. Dame dos días. Después de dejarlo entrar el portero del edificio. de una única manzana. Entraron. acordaron verse enseguida. Por su rostro cruzaba una bruma de campo y montaña y nieve y lejanía. cuando la puerta quedó cerrada. y explicarle cómo crees que desaparecieron sus datos. Casi habían transcurrido dos días de que él tuviera aquel número. pasado mañana. cuando. –No comiences a olvidarme. de algún modo. Con el portero a unos pasos. pareció alegrarse y. y expresarle que deseas verla.–Y algo me dice que no voy a olvidarte. La joven lo esperaba. aunque el edificio exhibía fachada y vestíbulo lujosos. Dejó escapar su expresión silvestre y decidida. 69 . y. tomó el papel. Y constató que era más bien pequeño y poco aislado acústicamente. Caminaba apresurado en búsqueda del consultorio de la joven. Por fortuna sí que estaba en esa dirección. se sorprendió. Si tengo que olvidarte. como si estuvieran acostumbrados a verse. descubrió que el piso compartía pasillo y pared de su salón con la portería. Hasta puede que. –Tienes que cumplir contigo. Es nuestra mesa y nos estará esperando un café… Ella lo interrumpió con un ademán. Aguardaré a pasado mañana para iniciar mi olvido. –Vendré. y le sonrió desde un desamparo triste. Y dentro del piso descubrió que la consulta y la vivienda de la joven estaban juntas. Cuando hablaron por teléfono. lo recordaba. No la había localizado con rapidez porque se hallaba de viaje. se saludaron de manera muy convencional. precipitadamente. le abrió una mano y se lo colocó en la palma. se quedaron en la primera habitación. Era temprano en la mañana. y convencerla de que deben verse. y él desembocó en la calle. aún te esté esperando.

señalizada como el aseo a utilizar por los pacientes. –No hay cafeterías cerca. estaba entreabierta.. No me conviene estar en boca de todos los vecinos del edificio. aquí hay muchas amas de casa y muchos mayores sobrados de tiempo… Lo siento. otra puerta. si no escucha nuestras voces sabrá que estamos en el dormitorio. cerrada. y el portero está siempre muy al tanto de las conversaciones de los vecinos. con pocos edificios como éste y mansiones. no sé si… De venir te lo confirmo dos horas antes. La joven hizo un ademán hacia el pasillo y el vestíbulo y la portería. debimos citarnos en la noche. hacía las veces de salón. No puedo… creer que estés acá. –Estás en tu casa… –Ése es el problema. ya llegará el primer paciente. Y. Vuelve a las nueve de la noche. es un barrio residencial caro. fuera de los horarios de consulta. porque aún no es hora de consulta. Él pudo advertir que el consultorio. En una sociedad muy cerrada soy una doctora soltera. Perdóname. que reside sola… –Vayamos al dormitorio. Cedí a un impulso cuando me llamaste. que permitía pasar al baño. la sala de espera. resultaba inhóspito. sabe que la cocina es diminuta. poner un consultorio. porque. Dentro de un rato. pero no en horario nocturno. Resultaba obvio que. 70 . –Eso sería peor. Me siento confusa. No dudes de que me… alegra verte. –Salgamos a hablar a una cafetería.. para quien no fuera un paciente. y el portero conoce a mi familia y a muchos de mis pacientes. que vivo aquí y también trabajo aquí.sentados en un confortable sillón de dos plazas y ladeados cada cual en dirección a cada cual. como conoce los pisos. No ha sido fácil para mí instalarme aquí. La puerta del dormitorio. Vuelve a las… El portero está mañana y tarde. –Te lo confirmaré por teléfono. y que la cocina era pequeña. y casi en un susurro le indicó: –Hablemos muy bajo porque todo se oye de un piso a otro y en el pasillo. y.

–No sé si volveré –y. Él dejó las suyas encima de la mesa como desasidas de sí. –Nuestro tiempo no es olvido. sin darle margen a reaccionar. No volveré a verla porque sé que nunca más estará. –¿Unos minutos? –Unos diez minutos. Y para ordenar sus pensamientos mientras caminaba. de tan inmóvil. –Temprano en la mañana. ella estaba sentada a aquella mesa y tenía delante un vaso con agua. Ella retiró sus manos. Se miraron desde que estuvieron a la vista y cuando él se sentó se siguieron mirando. –¿Volverás a verla? –La joven que conocí hace ocho años ya no está. La desencontré para nosotros. de que él estaría allí el primero. Cuando él llegó. sin mencionar que volverás en la noche. faltando bastante para la hora fijada. No sé si continúa existiendo en esa persona con la que hablé… La que conocí hace ocho años ya no está dentro de mí. Estuve unos minutos. –La encontré para nosotros –dijo él y adelantó su mano derecha para dejarla encima de la de ella. Y los dos. desearon creerlo. él se levantó y abrió la puerta para marcharse. 71 . cada uno a su manera. con normalidad. para tratar de enmarcar sus sentimientos en un análisis de las circunstancias. Caminaba hacia el centro comercial en búsqueda de ella. Había salido con mucho tiempo de margen para asegurarse de que llegaría temprano. –No te olvidaré.Siempre en voz baja ella le pidió: –Despidámonos en la puerta. –¿Cuándo? –ella hubiera podido ser un objeto. Y adelantó la izquierda para dejarla debajo de la de ella. Fui hasta su consultorio.

con final feliz sugerido en el anuncio. –Y no acudieron a la cita. ¿Me acompañas al patio interior a ver las antigüedades? –No. Y lo discutimos. –¿A qué hora comenzará la función? –preguntó ella. El tema de la película era el amor: Un despiadado acercamiento. –A diferentes áreas. para qué arriesgarse. Ante una perspectiva trágica puede decidir no entrar al cine. Aunque no volver a verlas significara perderme de vista a unos minutos de conocernos. –Acabo de ver las antigüedades. De informática. –Y no las volverías a ver conmigo. –¿Referido a cuál área? No sé nada sobre programas informáticos. Ella se regresó. –No es perderlo. –¿Qué haces por estos rumbos? –Vine a comprar algo que no hallé. Ya nos despedimos.Perdona. –¿Por qué no? –Me interesa aprovechar el tiempo. 72 . –Acudieron. Coincidieron delante de un cartel cinematográfico para hablarse. –En unas dos horas –respondió él–. Principalmente para aplicarlo a las de Personal. los dos volvieron la cabeza. ¿Y tú? –Me cité con unas amigas. –¿Y en el medio? ¿O se saludaron y se despidieron? –Nos citamos para discutir sobre un programa. Unos pasos después. mi reina Deambulaban como estrellas fugaces cuando se cruzaron. Un encuentro probablemente estéril. Él aminoró la marcha. ¿Nos tomamos un café? –¿Dónde? –A dos calles. Los productores. El público detesta los finales infelices.

. ¿Y tú? –Cuarenta. que de repente se descubre. Y con mi familia. –¿Qué edad tienes? –preguntó él. –Estoy ansiosa..–¿En las Secciones de Personal de las empresas? –Sí. lo que. lúcido? –Claro que me equivoco. Pidieron una limonada y un agua mineral. En que te negaste a acompañarme a ver las antigüedades. En qué preguntaste demasiado pronto hacia dónde está mi piso. –¿En qué evidencio que estoy ansiosa? –En que fuiste tú la que se regresó... Cometo errores. sino la lucidez. Sí. Y esa pregunta lleva implícito un poco frecuente: “¿Podemos acostarnos ya?” –Es cierto que la intención de mi pregunta sobre tu piso era: “¿Podemos acostarnos ya?” Eres muy inteligente. En una sola ocasión él puso sus manos encima de una de las manos de ella. –¿Te equivocas siendo. Para nada. ¿Se me nota la ansiedad? –Yo la noto. ¿Hacia dónde está tu piso? –Lejos. no es lo habitual. aún. –Yo también vivo lejos. Una ansiedad casi totalmente controlada. Se estudiaron mutuamente. Se habían sentado uno frente al otro. pero tú sabrías que miento.. Ser inteligente no es demasiado –¿Cómo que no es demasiado? –Lo esencial no es la inteligencia. a menos que. Un poco más y son los años de tu abuelo. que no demoraron en servirles. Muy ansiosa. para intentar demostrarle que la valoraba. No tendría caso decir como todos: No lo soy tanto. –Me equivoco como todos. soy muy inteligente.. –Lo soy. –Veinte años –respondió ella–.... En la cafetería eligieron una mesa pegada al cristal que lindaba con la acera.. a no ser que. La lucidez respecto a la vida. En ése ir a lo tuyo.. ¿Por qué estás tan ansiosa? –No son ni los años de mi padre. 73 . Podría no concederte la razón..

a una hora. querer acostarse ya? ¿Querer hacer el amor ya? ¿Tener tanta energía? –No se trata de amor. de ejercer de samaritano. –¿Por qué no te acostarías conmigo? –Porque no me inspiras confianza ya que cada vez estás en la disposición de acostarte de inmediato.. 74 . por aquello. de ser una posibilidad de amor. Es una conversación sin... Ni por.–¿Errores? –Esta conversación contigo.. –¿Es malo un día. con rapidez. eres inteligente... –Ni por el sexo. Estando todavía conectado a. Sin embargo. Es flotar en la superficie. –¿Entretenimiento? –Pasaste para mí. ¡No tienes que vivir con tal urgencia! Somos tú y yo. –¿Por qué te hallas sentado aquí conmigo? –¿Por qué? Cuando uno conversa con alguien. Y uno proyecta su imagen en unos segundos. –No aguanto esperar por el éxito. tan traído y tan llevado.. Estoy sentado aquí porque eres mi entretenimiento de esta mañana. –¿Cómo se traduce lo de “entretenimiento”? Soy tu basura de esta mañana. Y he decidido que. no mira como tú por la ventana a las personas atractivas que cruzan. –¿Por qué no? ¿Para qué hablamos? ¿Para qué seguimos hablando? –¿Qué estudias? –Una ingeniería. –¡Para mí es una manera de vivir! ¿Y por qué no? –Es una manera angustiosa. –Ves.. –¿Te falta mucho para graduarte? –Poco.. yo no me acostaría contigo. Es un círculo vicioso. –Flotar en la superficie... Y te provoco… En realidad eres… mi buena acción de esta mañana.. quien asegura que no es un error. a ser un simple entretenimiento. Eres joven y guapa. Hasta las talentosas sobran. A los hombres atractivos que cruzan.. –Como los cadáveres. no volveré a verte.. No permite avances.

Es también angustia. ya de grandes los dos? ¿Le has reclamado? –No le he reclamado. ¿Y a los dieciocho años que ocurrió? –Apareció alguien. –Tienes algo de. Pero es muy tarde para mí. ¿Cuándo te iniciaste en esto? –En el sexo. –Puedes modificar tu conducta. Lo recuerdo. La esperanza de vida en este país está en los setenta o más. desvalorización. Valiosa. razón. ¡Entonces es ya! 75 . Sólo si lo sigues decidiendo. Si luego. Al duro. A menos que te lo propongas.–Quizás no habrá otra conversación como ésta en tu vida. Sé que no sólo es ansiedad.. A los dieciocho años. Hoy está casado y con hijos. –Eres un ser humano. No hay amor. Cómo olvidarlo. –He dicho que eres única en el mundo.. Entretenimiento. –¿Lo has hablado con él. Pertenezco a las: ¡De inmediato. Si no te vas a suicidar se trata de calidad de vida. ya! Pertenezco a las: ¡Entretenimiento! Soy basura. Una unidad irrepetible.. Una conversación directa. Como el otro y el otro mientras yo pensaba en amor. –Has cumplido veinte años. –Pero no soy ya tu posibilidad de amor. habrá valido la pena. El asunto de principio a fin se reduce a sexo. reflexionas acerca de esta conversación y dudas. –No poseo clase. Era sexo. –Sólo si lo decides. –¿Te violó? –Pudiera decirse. Y yo pertenezco a las ansiosas. –¿Tan recientemente? –¿Qué prefieres? Que mencione que a los tres años mi primo de catorce jugaba al sexo conmigo. No es una sesión de tortura. –¿Lo recuerdas? ¿O lo descubrieron? –No lo descubrieron. Toda su vida puesta en orden. Cruel. Desde este mismo momento. Creí que era mi posibilidad. Debes respetarte y accionar. en tu casa. Un hombre mayor.. desesperanza. Entiéndase “basura”. –No habrá otra conversación similar.

y cuando ocurra podrás ir a un psicólogo. Pero te propondrás olvidarlo. –No tienes que sentir vergüenza. ¡Lo olvidarás ya! 76 . –Eres visceralmente irracional.. Quizás hasta hubieras pretendido cobrarme. Siento vergüenza. No lograste sexo. Tanta inconsistencia hace que afirmarlo parezca una ingenuidad. ¿Es por lo diferente de nuestras edades? Yo podría ser un familiar. Escucha. Tienes veinte años y yo cuarenta. no siempre. te he estropeado la mañana. –¡No me hables de eso! ¡No necesito una terapia! –La mayoría en algún momento necesitamos con quien discutir nuestros conflictos. Recordó las manos de ella siempre a punto de desnudarse. –Hago sexo. sino. Tengo miedos. quizás en esta etapa no te alcance el dinero. –Nadie lo diría. –¿Y el sexo? ¿No cuenta el sexo? –Me interesa el sexo. irse atravesando diagonalmente la calle. Tendrías que ser tú quien creyera en la existencia del amor. Alzando la cabeza de un tirón. Lo disfruto.. Existe gente que muere por amor. maniático. Sintió deseos de levantarse. a través del cristal. sintiéndose culpable. –¡Cambiemos de tema! –¡Eres irracional! –Seamos cordiales. miedos. obtendrás ingresos. ridículo. Te graduarás. Con pasos cortos y apresurados. gritarle: "¡No te asumas como desecho!" Pero recordó los tirones de ella con la cabeza hacia arriba y hacia un lado. mi reina. sin final feliz...–En su mayoría se reduce a sexo... Él la vio. No tengo complejos. y apretó firme su cabeza entre las manos. –Tengo complejos. Y musitó: –Perdona. Como una reina ofendida. ¡Vete ya! Y ella se fue. No para dejar de interesarte en el sexo. Mejor un profesional que.. Por amor de dos. a pesar de las piernas largas y fuertes. Me preocupa hasta que alguien conocido me vea sentada en esta cafetería contigo.. Y de contra. Y lo olvidarás. correrle detrás. acabados de conocernos.

no se trataba de que él creyera que a ella no le interesaba en absoluto. que allá. o por todo aquello a la vez. se identificó con su nombre y profesión. como vehículo de presentación y proximidad. Con una desmesurada percepción. Y. De relaciones. pero simultáneamente a la caza. expectante en su soledad. en su interior y a la espera. se hallaban cerca o se cruzaban en su camino. lo de la entrevista había sido resultado de que al verlo ella se estremeciera o se erizara. su creencia en la pareja como posibilidad decrecía. de qué personas lo rodeaban. sin poder demostrarlo y por acumulación de sus algo más de cuatro décadas en el mundo. y le solicitó entrevistarlo para un importante diario del interior del país. porque él le había gustado. Lo de entrevistarlo. en el infinito vestíbulo. y que. muy probablemente le interesaba. pero.Una presa al alcance de la mirada En tiempos de soledad él era un cazador. después de muchos intentos. De aquella forma. a las puertas de las salas de conferencias. como a una presa al alcance de la mirada 77 . un tanto desprotegido y un tanto desconfiado. y en el vórtice de lo que constituía casi una multitud que había escrutado. Él. No. al final. en cada sitio y horas. luego averiguó quién era y decidió entrevistarlo. intuyó que llevaba un rato observándolo. En cuanto a la entrevista periodística. por interés profesional. valorado el descubrimiento. que ella de inicio lo había descubierto físicamente. o que le interesaba poco hacer aquel trabajo. de inicio. sin embargo. fracasados. Él pensó. Y eso que el tiempo de él era de soledad de adentro. él era extranjero y con mucho de qué hablar. De encuentros. en cada situación. por responsabilidad. Cuando ella se acercó. sospechaba. no reparó en ella. estaba en el vestíbulo del centro de convenciones por obligación. Y con conciencia. Gustado como cuando se recibe un flechazo. La soledad de saber. positivos. y. durante un extenso y bullicioso receso. él. Y la evaluó.

confortable para dormir y para soñar. Un hotel que. Y. no constituía. fuera poseedora de práctica en lo de elegir. entre otros muchos. y las especificidades de su sección. estaba repleto de ponentes. Recién graduada. en cuanto a relaciones amorosas. y la valoró como a un encuentro. y no saltos. habiendo hecho ella las tres primeras cosas. de sus manos. acercarse. él conocía a la perfección en cuanto a normas y hábitos. en cuanto a andanzas y ceremonias. Ni siquiera marco para la entrevista. Y no zarpazos y dentelladas. Lástima que fuera bastante más joven que él. ni el sitio ni el momento para la seducción. participantes. Como el vestíbulo. él no creía que ella. no tuviera equipaje ni energías para la cuarta. de éste y otros viajes. Porque de igual modo que en lo periodístico. brevemente. evidenciaba no poseer ni experiencia periodística ni demasiada información acerca de él. Lo impresionó desde la primera palabra por su transparencia. uno de calidad y sin excesivas medidas de control a partir de que la persona tuviera una cierta categoría. argumentó el por qué de la entrevista. 78 . aquella suerte de salón de paso que era esa antecámara. Y por su sensualidad. que la hubiera preferido de su edad o de una edad menos distante de la suya. Seduciría él. Como buen cazador se dispuso a poner en juego paciencia y habilidad. no obstante su desmesura. También para despegar. presentarse y seducir. La citó a la mitad de la tarde en su hotel. y con las sesiones de conferencias sobre teatro a punto de recomenzar. y. organizadores y periodistas. Ella desplegaba un atractivo. como a una posibilidad. de su especialidad escénica. probablemente. caricias de afiladas uñas y suaves mordidas. Su habitación era individual y de cama ancha y firme. Sino roces sinuosos y ronroneos quedos. Explicó ella en detalles las características e importancia del diario para el que trabajaba. quizás. todavía ingenua.y. una frescura felina que hacía suponer lentos y voluptuosos despertares. malabares y carreras.

Y. Y reparaba justo en lo muy sustancioso del hablar de ella. Yo soy de puntualidad extrema y estaré aguardándole. ella le explicó que se hallaba obligada a marcharse enseguida. como ya había podido comprobar a lo largo de la semana. 79 . Huéspedes ruidosos y sobreexcitados. él añadió. En lo certero y cuidadosamente estructurado de su decir. además. –La esperaré en el primer salón del hotel. él se arriesgaba a que algún otro de los participantes de las conferencias se le acercara. Y es que una entrevista no debiera ser nunca superficial. –De tiempo –puntualizó ella– para que la entrevista sea profunda y sustanciosa. algo no tan frecuente. de manera de.Ella accedió a verlo. agregó:– Reubicaré otra cita. para enviar a su diario varias informaciones urgentes acerca del evento. Arribando con anterioridad al salón de la entrada. Él no supo precisar si ella se refería en exclusiva a una entrevista periodística. Por favor. Él estuvo allí diez minutos antes y eligió esperar en el lugar más inapropiado para una entrevista. en un continuo ir y venir de maletas y tarjetas y llaves. o si en verdad aludía a otro tipo de entrevista. no habría conseguido el sillón más adecuado para sus proyectos. para subrayar su interés en reencontrarla. con humor y deseo: “Jugosa. Tendré ese tiempo que valora. fluía en ebullición. ya remitidas y cumplido su quehacer para la edición del siguiente día. a la entrada y delante de la recepción. su ansiedad hubiera sido mayor y amenazado con estropear sus propósitos. Él sabía que aquel primer salón estaría abarrotado de huéspedes. –Y. de no haberlo hecho así. Huéspedes del todo interferentes para una entrevista periodística. En lo correcto y elevado de su lenguaje. cuando él la invitó a entrar a uno de los salones de conferencias y a la sesión que debía presidir. nunca intrascendente. o a ser abordado por algún miembro de la organización. disponer de la tarde. El hotel.” Pero un segundo más tarde ya había recobrado la compostura interior. pero. sea muy puntual. y. a ir hasta el centro de prensa. pasadas la comida y la siesta. En cuanto a lo de “sustanciosa”. mentalmente.

La mujer sumó datos al puntualizar: –Me especializo en intelectuales: escritores. Y hace unos instantes cuando leía. se da masaje en torno. Son muy conocidos. –Me refería a qué técnica. de luminosidades. Fue inútil. A él le ocurrían. a plena luz del día y en el hotel en donde se alojaba. –Leía. algunas de estas personas que me avalan son mis amigos. Sé quién es usted. Y. Está muy tenso ahora mismo. en eso. Pasados dos minutos. el alivio. 80 . Me han hablado elogiosamente de usted. también estaba muy tenso. al pretendido refugio de la lectura. él levantó la mirada del libro y la clavó en la puerta de entrada. tenía los más diversos incidentes. porque ella no llegó puntual. profesores… Puedo proporcionarle referencias. –¿Por qué yo? ¿Por qué me lo… propone aquí y ahora? –inquirió en tanto reflexionaba sobre la riqueza del lenguaje de la gente del país. para lograr que el punto de dolor o nudo o contracción vaya distendiéndose y se produzca el relajamiento. periodistas. y usted es su amigo o sabe quién es cada uno de ellos. en su periferia. el placer. –Está muy tenso. de viaje en viaje y de país en país. en el pasado. se le acercó una mujer casi de su edad. directores de escena. –Me gustaría darle un masaje. él decidió devolverse al libro. a la imagen de serenidad que proyectaría al leer: Quizás lograría hasta una imagen de desinterés. Una mujer erguida. no había sido sorprendido de tal forma. Él dejó el libro sobre el asiento y se puso de pie. pero lo básico es que en vez de masajear sobre cada punto de dolor y causar más dolor. filólogos. Y proyectó energía para propiciar que ella llegara. –Una mezcla de técnicas. pero. como hubiera preferido fuera la periodista. ¿Y qué tipo de masaje? –Terapéutico. situaciones y sucesos. sociólogos.A la hora en punto de la cita. o tal vez cuando sólo fingía leer e intentar proyectar serenidad absoluta. comprobando que su estatura en poco rebasaba la de la mujer.

explicó: –Como podrá comprobar el vestíbulo no va a resultar apropiado para una entrevista periodística. aunque él casi no la oyó. Nunca estoy en el hotel por las tardes y estimé que a estas horas permanecería casi desierto. y conduciendo a la periodista del brazo la encaminó hacia los ascensores mientras señalaba: –No había hablado con esta mujer en toda mi vida. acentuó la sonrisa como despedida. a una velocidad de vuelo. no! La verdad es que fue algo sorpresivo… no sé que iba a ocurrir con mi mano.A él la mujer comenzaba a parecerle una profesional terapéutica. ni recuerdo haberla tropezado: parece existen varios amigos comunes. Decidió desde el vértigo. Y esta frase de ella. –Usted es como un imán. aunque le fue difícil ensartarla. Y. De pronto. ante la incógnita de su mano en manos de la masajista. Y sin presentarlas. Sonrió a la otra mujer. como un resorte. un cazador. sí determinó con claridad que había sido una afirmación muy en serio. retiró su mano y le precisó: –Tenemos una entrevista periodística. entre otras. la de resorte. Buenas tardes. ni propiciar más diálogo. mejoraré. cuando… –¿Interrumpo? –la periodista no sonreía–. como es masajista terapéutica. un tanto acariciadora. Y. Y me tensa el esperar… Sé que. poco a poco. –¿Ofreciendo? –Ofreciéndose para darme un masaje terapéutico. –¡No. –¿Y ya empezaba con su mano derecha? –y esto fue dicho sin humor. De cualquier manera gracias por su ofrecimiento. se estaba ofreciendo. No ha dependido de mí. la de imán. Me ha sido imposible ser puntual. ¿Quizás ha pasado nuestro tiempo? Él no respondió a la periodista. Y también. me explicará. Y le asaltó la idea de que un cazador necesita esa cualidad. se hallaba desconcertado. Como coincidiremos. será en detalles… Siempre me tensan. Temo que igual va a estar de sobrepo81 . la mujer alzó su mano y tomó la derecha de él… Él.

el hombre delante y con rapidez. la cantidad de páginas y el orden de las secciones. empuñaba una pistola. El hombre del ascensor cayó a los pies de ellos. desplazándose. y es grande. Para tranquilizarlo él empezó a preguntarle a ella por el formato del diario. donde el pasillo doblaba hacia la escalera de incendios. cómoda. –Sí. ¿Le importará que grabe la entrevista? Su habitación puede ser ideal. Y no nos interrumpirán. Y un café no. el cazado. le gustaba cada vez más. y. Él la haló y la protegió con su cuerpo. también aceptó. hasta la quinta planta. Indicaré que no me pasen las llamadas telefónicas. se había recolocado contra una pared y hacia delante. El hombre. Le gustaba en firme. con una gorra sobre el rostro. Con un agujero en su cabeza. del aparcamiento. Su corazón tuvo un sobresalto porque visualizó a la presa dentro de la trampa. a un segundo hombre. Salieron los tres. Y aceptó que la periodista. al final. junto a otro huésped. Y dejando escapar una serpiente de sangre que avanzaba hacia la puerta más próxima. Fue fogonazo más que sonido. lo que necesitaré es un té. Estalló un disparo. uno que. de acuerdo. luminosa. que él podía haber sido. de frente.blada cualquier otra zona común. un hombre del país. mesa. ser desde el inicio. Y entonces él vio. continuó mirándolos a lo largo de todo el ascenso. Yo necesito salir de este bullicio. Y. aún tan desconocida y sin que el sexo tuviera que ser lo primero. dudar acerca de si permanecer en el ascensor y subir con ellos o si salir al vestíbulo. El hombre que venía con ellos en el ascensor retrocedió y medio girando alargó un brazo para atraparla a ella y escudarse. Subieron en el ascensor. ¿Le importaría que hiciéramos la entrevista en mi habitación? Tiene sillas. Él había percibido dudar por un instante al hombre. 82 . Podremos pedir que nos suban dos tazas de café. De inmediato se arrepintió de verse a sí mismo como a un perseguidor. que ya venía de abajo. Muy caliente.

me entrevistará. Y. Hablaremos con normalidad. dijo–: Aquí estamos. agregó–: Me ha salvado la vida. Abrió la puerta y. Nos asomaremos al pasillo sólo cuando alguien descubra el cadáver y se arme el escándalo. pasando por encima del hombre asesinado y cuidando no pisar la sangre. Él la guió a ella. La condujo de la mano hasta el otro extremo. muy quedo. Como ve sí que mi habitación es ideal. Hemos estado muy concentrados en la entrevista. Afirmaremos que tuvo que ocurrir después de que nosotros entráramos. poniéndole los dedos encima de la boca. le indicó en un susurro: –No lo hemos presenciado. –Y. Y él sin poder contenerse soltó una de esas afirmaciones que solía eludir: –No está… No estás en deuda. 83 . cuando entraron. y. –Sí. grabará. hacia la habitación en la que se alojaba. Un diminuto círculo de sangre. Y así aguardó la primera pregunta. alzando la voz hasta el volumen normal. Él se sentó y observó la luz roja recién encendida de la grabadora.El segundo hombre dobló por el pasillo desapareciendo de la vista de ellos. la cerró sin hacer ruido. es ideal –corroboró ella. hasta las sillas y la mesa al lado de la ventana. A continuación con las dos manos se tapó el rostro. Soy yo quien… Dicen los proverbios que uno es responsable de lo que salva.

sin continuar de inmediato hacia la acera opuesta. 84 . los cuerpos rozándose. Cuando ella comenzó a cruzar. se preguntó él desde sus cuarenta y no demasiados años sin alcanzar a responderse. –¿Tomamos un café? –propuso él al pisar la acera. Él regresó sobre sus pasos y. se trataba de una propuesta de prostitución. asombrosamente con camareros amables. pero él no podía asegurarlo porque no conocía demasiado ese mundo. Ella resultaba tan atractiva que parecía valer la pena cerciorarse de si era o no un asunto de sexo en venta. pensó él buscando certero su mirada. le indicó con un ademán que caminaran juntos. Se detuvo y también giró. y probablemente resultaba un tanto temprano para la venta de sexo. No habían dejado de caminar. Te invito donde tú quieras –precisó él sintiéndose extranjero. Ella estaba a punto de atravesar la calle y él estaba llegando a esa acera. Ella no dudó. ella adelantó la mano derecha para señalar un edificio con dos cafeterías que él frecuentaba en su andar. Él mantuvo impasible su rostro. –Es una idea. quizás. –¿Allí? –él señaló un ángulo de la plaza. observándose. Quedaron frente a frente. Las dos. una cafetería en la que en alguna ocasión habló con dos amigos durante horas sin que el camarero los molestara–. "¿Una actitud usual o inusual?". sino que giró para verla de espaldas. Se dijo que. Cuando desembocaron en la glorieta. en la próxima glorieta. él no siguió su propio camino. Pero ella no se dio aires de estatua lejana y respondió sin vacilaciones clavándole los ojos. cuando estuvieron cerca. –Hay un sitio a tres calles. por parte de ella. Ella se detuvo en medio de la calzada. a la que él no accedería. algo temeroso de que ella se encaminara al metro.El espacio del amor posible "Demasiado guapa". Era mediodía.

¿En qué trabajas? –En un bar –apuntó ella eludiendo la pregunta y respondiendo a otra.” –repitió ella evaluando la frase.. –Es un consuelo –dijo él. 85 . "Penumbras humanas. también. No haré teatro nunca más –y ella lo aseguró con una sombra de amargura.. Pero.. que no era nada bajo..–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. aliviado de que lo del bar no pareciera ser prostitución. –Lo que intento definir es. –“Penumbras humanas. –De lunes a viernes me reduzco. –Un mundo lleno de penumbras humanas –precisó él. para ver si desaparecía la desconfianza que lo caracterizaba. no planteada–. aunque tampoco de elevada estatura–. como por darle cuerda a ella para descubrirla más. Un local de unos amigos. –No consigo un elogio sin un "pero"." Un círculo oscuro. añadió–: Hago un espectáculo circense con un compañero. También para los días festivos. ni lo segundo. Ni mejor ni peor. la imagen que le evocaba. Él respiró hondo. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. –También hablas fenomenal. y.. No es teatro. Recorrió el cuerpo de ella con la vista disfrutando de cómo tropezaban sus brazos al andar y de la ausencia aparente de soledad. Lo del espectáculo circense se le antojó ideal. –Hablas fenomenal –le interrumpió–. Hablo de un espectáculo de variedades. –¡Qué no! –¿No actriz o no guapa? –Ni lo primero... Es cabaret. tanto porque así pensaba.. Es circo.. Como si la luz se concentrara en los escenarios y no entrara a los pechos de los actores. No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. –Superada una larga pausa.. –¿Trabajas de actriz? Eres muy guapa.

lo sé. He cumplido cuarenta. Y cuando la iniciamos dejó el albergue y fue para mi piso. No como supervivencia. La mayor parte del tiempo soy serio y hasta gruñón. incluso con esas ojeras. ¿O será mentira? ¿Habré empezado a mentir con lo de la edad? ¿Tendré cuarenta y…? –Da igual cuántos años más o menos. –¿Qué edad has cumplido? –Treinta y cuatro. Las ojeras son porque trabajé hasta las cuatro de la madrugada. Tal parece… como si intercambiáramos credenciales. –Pero si son las mujeres las que usan maquillaje –él fue a tocarle una mejilla. –Además de muy alta. Era la clase de cita que otorgaba el derecho de ir o no. Conozco mucho a los que hacen teatro. ¿Y tú? Es más difícil definir la edad de los hombres. entre sorbo y sorbo se contemplaron en detalle. de unas y otras miserias. –¿Con quién vives? –Tuve una relación de pareja. Como esos lagos negros que ocultan pueblos enteros y sus espectros. Con un inmigrante. No como penumbra: como luz. A pesar de las miserias. Él advirtió en ella las ojeras como lagunas turbias. –Lo presiento. Eres un adulto. –Yo también estoy sano. pero contuvo el ademán–.–Hablas con afirmaciones absolutas. quizás no ocurrió. 86 . eres muy guapa. Soy encantador a veces. una de las mesas." Cuando ella seleccionó una de las cafeterías." Y él: "Conozco mucho a los que hacen teatro. y pidieron: él un café y ella una cerveza de barril. el teatro sigue vivo. Estoy sana. ¿Cómo lo logras? –¿Y cómo logras tú ser tan encantador? –respondió ella como alabanza–. Toda la conversación acerca del teatro. Un interlocutor. Si lo que afirmó ella fue: "No quiero mezclarme en un escenario con la gente de teatro. Quizás la imaginó cuando ya ella no estaba y él repasaba el encuentro para decidir si acudiría a la cita.

Somos una fauna. –¡No que va! He dicho "piso" –el énfasis evidenció satisfacción–. Con una elegancia… incitante. Como cualquiera de las artistas de cabaret... cocina. Para mí la droga es de otro universo. –¿Nudismo circense? –¡No. Tienes que ir a vernos. –¿Tienes una habitación? ¿Un estudio? –preguntó él con uno de esos rostros neutros de ir en los ascensores. El jueves nos presentamos en un cabaret. baño. y. –¿Y esas cicatrices en los brazos? –él habló con suavidad–. No me atrevería a invitarte. Ni siquiera es de la galaxia de mi curiosidad. Hay que entendernos. –No me drogo. De cuando el inmigrante se llevó sus. Duermo en la casa de mi compañero de espectáculo. no! Ahora estás en la obligación de asistir al espectáculo. Es muy independiente –él no halló en su memoria otra vez en que hubiera dicho aquello. dos de un rosáceo impúdico. Hasta tres y cuatro copas cada noche. en cada uno de los brazos de ella. no he dormido allí.. preguntó lo de la droga. –Ni yo. sin una explicación demasiado lógica. –¿Te drogas? –él había notado hacía unos segundos. –Tampoco fumo cigarrillos. La pregunta había cobrado vida como si se soltara un resorte. Decidió aplazar la aclaración. Tres dormitorios. 87 . –¿Te molesta que mi rodilla esté acariciando tu pierna? ¿Que esté acariciando tu rodilla y tu muslo? Mi rodilla tiene existencia propia.. Dirás que pregunto en exceso. salón. en el presente. Bebo una copa al finalizar el espectáculo. –¿Debería fingir que no había sentido el roce de tu rodilla? ¿Debería manifestarme ofendida? ¿Fingirme… recatada? ¿Podrías tú llegar a creer esa actitud en una artista de cabaret? Tu rodilla se maneja con destreza. Está patas arriba. desde la ruptura con el inmigrante. Con ritos y sistemas de protección de la especie. dos cicatrices anchas y extendidas. Estos dos últimos meses.A él no le quedó claro si. ella convivía o no con el inmigrante.

reflejando enceguecedor las luces de aquel bar. 88 . Él. estando yo sobre el escenario. No te cohíbas. Imagina la escena. Tras un silencio. la boca burlona de ella. Una se mueve sin percibir que el mundo entero se mueve. Las cicatrices son de una historia que no ocurre ni en las películas. Con el loco demasiado encima como para huir. Quizás él debía comportarse con ella más cautelosamente que de costumbre. Imaginaba la ropa andrajosa del loco esparciendo su peste en el aire que respiraban jadeantes. imaginaba. En uno de los bares. Él la escuchó.. Mas era ella y no él quien había sido atacada en aquel escenario. con un cuchillo de cocina como arma. con el cuchillo como puente de la sangre. indefenso para el sacrificio donde el loco oficiaba de sumo sacerdote. El loco jadeando de furia. –Una se mueve –ella continuaba relatando– con sus ansiedades barrenándole la cabeza. todavía sin moverse. Un eco de aquella locura de que hablaba parecía apoderarse de ella mientras relataba el suceso. se convirtió en ella indefensa sobre el escenario.–No lo había registrado. por servirlo en bandeja.. sin moverse. Él olvidó lo de ser más cauteloso que de costumbre y aceptó indirectamente al decir: –Yo pago la cerveza y el café. Las cicatrices son el trofeo de cómo gané mi vida. Y una porción que se mueve es ese loco. Un cuchillo afilado y resplandeciente. Y yo paré el cuchillo con mis brazos –ella tuvo un escalofrío al simular cómo se protegió del ataque–. en sus visualizaciones interiores. Un miedo que terminaría por paralizarlo. los ojos siempre inquietos de ella fueron los ojos del loco. Mi ordenador no ha estado funcionando. Y el loco tuvo los ojos. Él jadeando de miedo. Él. ella propuso: –¿Quieres comer conmigo? Te invito. cortantes y enrojecidos. me atacó un loco con un cuchillo. Era ella que proseguía: –El loco tiró dos cuchilladas dirigidas a mi estómago. Y en la imaginación desbocada de él.

Los absolutos son sólo para tres o cuatro principios esenciales. acarició una mejilla de ella. en una de las calles más estrechas. de una gira en otra. él en la calle. El restaurante es aquel de la esquina –señaló 89 . de las complejas relaciones humanas que se daban en el ambiente del teatro. hasta regresar a vivir con una tía para estudiar. como profesional. Si no buscas una relación estable. el hastío. Pero ella volvió sobre el tema del inmigrante. afirmando que necesitaba un respiro. Que estudió hasta graduarse. el temor. Él oía como ella hablaba con vivacidad y fluidez. Ella sujetada por la mano derecha de él. Unos zapatos que sugerían comodidad. Que hasta la alojaba en su casa mientras se reponía de la ruptura con el inmigrante. Y que a nivel artístico prefería entenderse sólo con otra persona.Deambularon por las calles del centro porque ella no conseguía localizar el restaurante al que deseaba invitarlo. Ella le contó que había nacido en la capital. cómplices en un combate contra la incomunicación. no por anchos menos femeninos. Que ya de joven había pasado las pruebas de selección y cursado arte dramático. todavía más alta. ella en la acera. aunque él pensaba en cómo sería desnudarla. Él se sintió incómodo. Y contuvo sus pasos. de los montajes. que no buscaba nueva pareja. como ocurría con su compañero de espectáculo. supo de lo complicado de pertenecer a un grupo. Y que creció bajo las carpas. en despojarla de los pantalones ajustados y de los anchos zapatos. Que después. Sonrieron los dos. un hombre que era excepcional como amigo y como artista. Que sus padres eran artistas de circo. sin delimitar consigo mismo cuál era su propia búsqueda. Fue un roce tierno. Deambularon gozando el emparejar las pisadas. Y sin aviso. la desolación. con el dorso de una mano en alto. Y pensaba en despojarla alguna noche de aquella prenda verde con la que se tapaba el torso. Contuvo sus pasos para decirle: –No andes por la vida con tantos absolutos. No te pongas límites de antemano. ¿de qué va esto conmigo? –Te he invitado a comer –ella intentó irse por la tangente–.

–¿Y haber terminado no te brinda seguridad? Tú no aparentas ser muy segura –él apretó su pierna contra la de ella. Caminaron en silencio casi tres manzanas y ella abrió la puerta de un restaurante abarrotado de clientes. De darme –remarcó él ocultando un trasfondo de ira. –En exceso tajante –apuntaló ella. por lo que se ve cierra los sábados. –¿Quién es? –No he vuelto a verlo. esperar. masticar los primeros bocados y beber los primeros tragos de agua. Esto lo angustió. Él supo que ella era temerosa. porque soy capaz de darme. –Terminé porque resultó más débil que yo. –¿Los prefieres indecisos? Él le soltó el brazo. ¿Qué importancia tiene para ti quién es? –Pregunté por demostrar interés en algo relacionado contigo.. próxima–. Recorramos unas manzanas más. –Me protejo. –¡Me asustas! –exclamó ella medio en broma. –Me provocas miedo. –¡No seré tu amigo! –¿Y por qué no? –No seré otro compañero de la caridad. Quizás cobarde. –Yo terminé con el inmigrante –dijo ella con firmeza–. Ni siquiera tendríamos la justificación de un proyecto común de trabajo. Ella rió como si se burlara.. Fui yo quien cerró ese paréntesis. seleccionar. pedir. Consiguieron la única mesa libre. Ella saludó a varios como si estuviera en su barrio. sumergiéndose en la rutina de solicitar la carta. Eres tú quien me interesa –él desplazó una pierna por debajo de la mesa hasta tropezar con una de las de ella. dejó que reanudara la marcha y caminó a su lado.. 90 . Cuando alguien para mí puede ser una posibilidad de amor.. o es el amor o no es nada.hacia una. –¿Qué es lo que te asusta? ¿Mi determinación? –Eres muy tajante.

Se compadecía todo el tiempo de sí mismo. Él estuvo decidido a levantarse e irse. es imprescindible vivir en el presente. sin que cada decisión sea un fantasma. Lloraba abrazándome como si temiera perderme como perdió familia.. Y me perdió. y el hombre fue a sentarse en una de sus sillas. A él le resultó confuso lo que ella lamentaba. Él y el hombre se estrecharon las manos. que acababa de hacer su entrada. Finalizaba él de pronunciar "fantasma". En ese instante se desocupó una mesa a espaldas de él. si atañen a una pareja. amigos… país. que si lo escuchabas a tiempo te acercaras hasta acá. Pero. sin claroscuros. Siento lástima –ella atrapó una pierna de él entre las dos suyas largas y cálidas. la de frente a ella. sin embargo. Ella hizo las presentaciones de rigor. utilizando la excusa de que aquella era una mesa para dos y otra silla obstruiría el pasillo. El hombre se negó a sentarse con ellos. Lloraba con frecuencia. Me duele.–El inmigrante estableció una dependencia enorme de mí. no lo buscó. Las decisiones deben pensarse y repensarse antes de accionar. –Es comprensible. se paró a un costado de la mesa donde ellos comían y dijo: –¡Qué casualidad! Hace un rato dejé un recado en tu contestador diciéndote que comería en este restaurante. –Déjame decirte. ¿O no? –Lloraba tanto. Un hombre de treinta y tantos años. Era un hombre ligeramente más bajo que él. tan seguido.. si tomaste una decisión.. –Tengo algo más que contarte. pensarse. 91 . cuando ella palideció. sin que nuestras decisiones tengan independencia. Después de consumar nuestras decisiones. –No aplaudo que lo abandonaras. En especial. Lo lamento. su mirada. –No he ido hoy al piso –respondió ella–. delgado. Tampoco estoy en condición de juzgar. El hombre comentó que no había mesas vacías y ella propuso que se les sumara. que sea a fondo. sin arrepentirte cada vez que te acuerdes. enfilando a los cuarenta.. con una mueca triste como sonrisa.

con nerviosismo y culpabilidad.” Ella reaccionó con presteza al leer el verso... –¿Quién le dirás que soy? –Alguien que he encontrado. Total. sintiéndome los latidos y golpeándome con los latidos de su corazón. le dijo: –¿Vas para tu piso? En media hora te llamo por teléfono. en respuesta a la despedida. –Puedo levantarme e irme y tú te cambias de mesa. Cuando el hombre hubo salido él la enfrentó: –Si no sostienen algún tipo de relación amorosa. buena persona. Mi compañero de espectáculo ha estado muy preocupado por mi depresión. La frase lo desconcertó.. porque llevo semanas sin salir como no sea para ir a trabajar. este hombre fue el elegido. Salvo que él se sobrepuso y para recuperarse y recuperar aliento poético escribió en una servilleta: “El amor es una botella invisible donde navega un velero. la dobló y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos. y se concertó una cita. Ella. Le pidió que se lo diera.. qué no! –y ella negó a la par con la cabeza. –¿No me dijiste que necesitabas un respiro? ¿Quieres hablar de este hombre? –No tengo una relación de pareja con este hombre.. abrazado a mí. Terminó de decirlo coincidiendo con que el hombre se acercó a la mesa a despedirse." Entre los que estuvieron dispuestos. Era sobre este hombre.–Dije que tenía algo más que contarte –susurró ella–. ofreciste que tú pagabas la comida. Acarició la servilleta. –¡Qué no. El resto de la comida transcurrió casi en silencio. sola. Les decía: "Chica guapa.. decidido a librar la batalla por ella. ansía conocer. Mi compañero se empeñó en encontrarme pareja entre alguno de sus amigos. porque no me arranco al inmigrante de la cabeza y siempre lo recuerdo llorando. –Tú eres la encantadora –musitó él. ¿por qué te comportas con culpabilidad? 92 . Y no hablaré de lo ocurrido mientras esté a unos metros.

–Podríamos ser amigos. –Es evidente que no es sencillo. Ni ahora ni pasado mañana. –La soledad de este hombre lo haría girar en torno a su enamoramiento como quien gira en un círculo vicioso –él habló persuasivamente. –Este hombre tuvo una pareja durante cuatro años. No es lo esencial –ella recuperó el movimiento de sus manos. sí está enamorado de ti. Ni un maldito amigo o amiga. No tiene familia. ¿qué? –Hemos hablado. Hemos caminado cuando lo he sacado a la calle casi a rastras algunos domingos. por sentirse tan poca cosa. se acabó. Que no tendremos una pareja. Es una magnífica persona. –¿Con claridad? –¡Con claridad! Le he planteado que lo olvidemos. en exceso–. Una magnífica persona aburrida –ella reposó las manos encima de la mesa. inmóviles. Este hombre. Para que pudieran ser amigos. Es profesor. –Nos hemos acostado unas pocas veces. –¿Se han acostado? –él no ocultó la ansiedad que proyectaba.–No es tan sencillo. como si cayera un rayo. Y un día. Una de esas parejas donde todo lo demás prácticamente no existe. –Le expliqué que no estoy enamorada. –Y este hombre y tú. –Ella eligió cada palabra–: Su piso se convirtió en un desierto. no hay duda alguna –él acentuó la sorna con una expresión del rostro. –No lo cortas en seco. Y este hombre casi quedó sepultado por completo debajo de la arena. pero. Es una persona con magníficos sentimientos. –El sexo es uno de los motores. De su vivienda va al instituto y del instituto a su vivienda. El sexo no es esencial. –De que tú también hablas fenomenal. las extendió hasta que permanecieron quietas. tendría que 93 . –Este hombre no tiene amigos. y así hasta el infinito. fuera de las aulas prefiere mantenerse a gran distancia de sus alumnos.

que no dijera que se vieran en la noche o mañana domingo. que no exclamara que acudiría. Puede ser a las nueve de la noche.. casi despidiéndose. Yo me lo pienso.. mantuvo sus defensas. Cada quien decide en solitario si asistir o no –él hablaba como quien no admitiría otras variantes–. Él.transcurrir un tiempo considerable. –¡Una cita! Un día a una hora. no se había lanzado en picada. Aunque él. derribó sus barreras. Hasta las nueve y cuarto. hemos estado grabando algunas películas. pero concertemos una cita. Tú te lo piensas. Entiéndelo. –¿Esto conmigo tampoco es nada? –Te apunto mi número de teléfono –ella escribió los números y le tendió la servilleta.. Una cita sin obligación de acudir. lo adecuado es que me llames por teléfono y. –Por la inestabilidad de mis ensayos. A cuatro manzanas está mi piso. tampoco en esos minutos. Y yo. ¿fue un acontecimiento? –No ha sido nada. con ella... ¿Subirías? 94 . aguarda quince minutos. –Un pretexto. ni había descrito sus expectativas. Como antes había resentido que ella comunicara al hombre que lo llamaría en media hora. no había precisado las verdades sobre sí mismo. En. –Lo guardo. –y ella escogió un centro comercial conocido. acerca de sus circunstancias de inestabilidad. Además en su piso está mi video. –El sexo con este hombre. ¿Cuándo y dónde? –El lunes. –¿Una cita insólita? –Una cita esclarecedora. De que lo cortes en seco. un pretexto que podrías esgrimir. Me da pena. Él se resintió por el hecho de que ella aceptara las condiciones de la cita.. Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. –ella pareció meditarlo–. El primero en llegar. Ella pagó la cuenta y cuando iban a separarse le dijo: –Acompáñame. Es el instante de que cortes en seco.

como las de las antiguas prisiones o las de los cuarteles. los objetos útiles se hallaban revueltos con desechos. Había resuelto su excitación sexual. con una puerta. Y en el suelo. baja y de madera muy gruesa. gastada y angosta. los recibió. si ella. subir podría resultar definitivo. para no ir a caer a lo largo del día en tentaciones peligrosas. Si despedirse en el umbral del edificio. Pero se interrogó acerca de si lo de la mala suerte de un gato negro en el camino resultaría extensible a las perras con tanta negrura. Ni sexuales. con basura inclasificable. Aunque tal vez ella no pretendía que el sexo ocupara el primer plano en la visita al piso. El interior del piso era indescriptible. si el loco o si él. en los muebles pintados por varias capas de polvo. Quizás para ella. con escaso margen para llegar a la escalera. Todo estaba en desorden. 95 . una auténtica desconocida. tan pronto despertó. Él concluyó que con ella como intermediaria. Porque esta perra flacucha y mal encarada interrumpía sus pasos. Rechazaba que el color negro fuera sinónimo de lo negativo. Él. La puerta también estrecha se abría a un vestíbulo sombrío. sin una mancha. La estrecha fachada del edificio lo desagradó. se preguntó quién empuñaría aquel cuchillo. Si no era él quien en los últimos meses había acumulado tanto rencor.. Ella alzó la perra. se constituía en un muro continuamente. Supo que era perra y no perro. los ojos de ella como los ojos del loco. atestado de trastos. En cada cocina suele haber un cuchillo de hoja ancha. allá arriba. Y sabía que para él. Se preguntó si esta sensación no había estado presente en las madrugadas de insomnio e impotencia… Dudó si negarse a entrar al piso de ella. sin explicación coherente para ello. casi tapaban el cielo.. Una perra de color negro. él terminaría besando también a la perra. Aceptó. en todas partes. Mientras caminaban por callejuelas en las que los balcones.Él no estaba en condiciones emocionales. él recordó al loco. con un mango de madera que permita agarrarlo con fuerza. la besó boca con boca. Era una quinta planta sin ascensor.

Hizo. Ella. por lo que él se excitaba a ratos sí y a ratos no. Se inquietó con fuerza por las enfermedades.. tallada por el entrenamiento físico y por su trabajo.Se resintió. –pidió ella. contemplara la representación desde un palco situado en las alturas más elevadas. ya desnudos los dos. –Todavía no. La parada fue en la cama. Él no aseguraría que iba a entenderse con aquella perra. Él reflexionó acerca de que si ella se acostaba tan rápido con un desconocido. quizás. pasó a dejarse hacer como si se hubiera convertido en una estatua que sólo a intervalos se estremecía. en la cama. escondida. después de tomar la iniciativa. pero lo paralizó la culpabilidad por haber concluido primero. Acarició sin penetración. Ella empezaba a no parecerle un modelo a soñar. la angustia. le estaba haciendo a él. por el hecho de que ella se arriesgara a que él viera aquel desastre de piso. Que no pensase: en qué simpatías o antipatías podían inspirarle a él unos u otros animales. Pero en él aumentaba la desconfianza. No conseguía desalojar de su cabeza. "la enfermedad" ya aguardaba. en las limítrofes con el techo. cubriendo el de ella. Con precauciones. No era enfermizamente veloz en cuanto al acto. Para él la petición tuvo un segundo de retraso. Como si su cuerpo. ella no era entonces sexualmente de confianza. como si él no fuera uno de los protagonistas de la escena. 96 . –Necesito dormir una hora –masculló ella. tenía un cuerpo inobjetable. Y pensó con mayor precisión que. Ella. Sobreponiéndose dijo: –Lo alcanzarás –y recordó. y le hacía lo que. sin garantías minuciosas. cómo la soledad lo había arropado cada día de esa semana maldecida en los infiernos. Y él hizo. Lo recordó durante todo el tiempo que ella demoró en culminar. de manera tan inmediata. Sin palabras.. se activaba. Acarició con experiencia. y fuera más cautelosa en sus demostraciones de afecto hacia la perra. acechante. con amargura. acariciándola.

y gimió por unos segundos como el animal. ensartándola con la mirada–. ¿Qué fue lo que dije? –ella cogió la perra en sus brazos.–¿Qué significa? –preguntó él con dureza. Se asombró de que las instalaciones de agua del retrete y del lavabo. ¿Dónde está el baño? –Después de la cocina. Lo hallarás todavía peor que el resto... El acuerdo es la cita. a la derecha.. La hoja estaba polvorienta y mellada. las manoteaba para desprenderles el polvo. –Eres. acunándola. entrecerrando los ojos. los desperdicios. al regresar al dormitorio principal. Te he dado mi teléfono. –Estoy exhausta. –Te he invitado a dormir conmigo. como inscripto en el polvo. Justo al pie del 97 . Y ya sólo finges mantenerte despierta. –Puedes dormir conmigo –puntualizó ella con calma. –No –él se había vestido y calzado. divisó el cuchillo de cocina tirado en el suelo al lado de la caja. –ella calló un tanto avergonzada. Esto pensaba cuando. El meditarlo sin cortesías ni falsedades. –Lo que deseas es que me vaya –él recogía sus ropas dispersas. Él sorteó los muebles. La libertad de cada uno de elegir si aparecerá. divisó una caja cubierta de decenas de excrementos de la perra. funcionaran.. Recordó cuando en el restaurante ella dijo: "Y este hombre sepultado casi por completo debajo de la arena. –Me marcho. los objetos derribados. Pero se trataba de una arena casi sepultada por los excrementos. –Dormir. –Tú y yo sabemos que eso no fue lo que dijiste. se lavó las manos y las secó en el pantalón. –Soy para ti un aquí te pillo aquí te. Cuando terminó. y estaba de frente. No se atrevió a tocar ninguna de las toallas. En mi cama." De esta caja debía provenir la asociación. En un rincón de la cocina. Te he… Llámame. Lo que no le impedía ser puntiaguda y enorme.

Se decía que. El primero en llegar. reposaba una fotocopia de la tarjeta de residencia del inmigrante. lacónico. El espacio del amor posible enrejado adentro. porque aunque él había propuesto aquella fórmula de reencuentro. y sin conseguir olvidar el cuchillo y la fotocopia. muchas veces. disimulando la ira por no definir si había caído en la trampa de sexo al minuto de ella. y que él no correría el riesgo de exponer su precario equilibrio emocional acudiendo a una cita sin acuerdo. Miró hacia la puerta de la cocina. Escuchó con cuidado. Cada quien decide en solitario si asistir o no. Ella parecía continuar en la cama. Lo que sí sucedió en el piso de ella. La cita que descifrará. Todo este último fragmento de sus acciones quizás no ocurrió. después de abandonar aquel piso. indefensa. Él se agachó. Puede ser a las nueve de la noche. Era la clase de cita que no comprometía la asistencia. Una cita sin obligación de acudir. También la perra se despidió sin efusiones. Que con persona alguna uno juega. Y la rompió en ocho pedazos. La perra de ella también se aproximó a la puerta del piso para la despedida. desnuda. aguarda quince minutos. –Es adiós –dijo él. Recogió la fotocopia. El lunes siguiente. Y que no es cierto que uno no pueda jugarse trampas a sí mismo. ¿Cómo había planteado él la cita?: "Un día y una hora en que no vayan a surgir imprevistos ni para ti ni para mí. conteniendo hasta la respiración. que tenía rasgos cobardes y frívolos. ella la había aceptado.” 98 . se había repetido decenas de veces que ella no le gustaba lo bastante. Yo me lo pienso. como con el propio yo. Tú te lo piensas. en tantas ocasiones de su vida. quizás lo imaginó cuando ella ya no estaba y él a solas repasaba aquel encuentro para decidir si acudiría o no a la cita. Desde el sábado. con los otros. el jugador y su contrincante. Hasta las nueve y cuarto. fue que él retornó al dormitorio con las manos vacías. él se decía que uno es.cuchillo. a solas. uno no hace apuestas tan altas como consigo.

Ese lunes recordó desde el primer cruce de miradas
con ella, desde el café y la cerveza en la cafetería, desde la
comida en el restaurante de coincidencias, hasta el sexo
como único postre en aquel piso demencial, hasta la historia
del loco con el cuchillo agrediéndola sobre el escenario y
marcándola con dos cicatrices, hasta la historia del
inmigrante. Recordó el cuchillo y la fotocopia de la tarjeta de
residencia del inmigrante en la cocina.
Al anochecer del lunes, ya decidido a no ir a la cita, él
fue a la función de las siete en un cine cercano al centro
comercial, pero cuando salió no eran más que las nueve y
ocho minutos, por lo que sin lograr evitarlo, llegó a la puerta
del centro comercial a las nueve y diez. Ella no estaba. Él
no se quedó a la espera, sino que decidió entrar a revisar
las novedades en la sección de revistas para, entre su
llegada tarde y el no esperar hasta las nueve y cuarto,
nunca estar seguro de si ella había acudido o no. A la vez,
con una ligera esperanza de que lo aguardara dentro. Ella,
en la sección de revistas, tampoco estaba. Pero mientras él,
de espaldas a la entrada, leía el suplemento cultural de un
diario, e intentaba concentrarse y enterarse de lo escrito,
una mano tocó uno de sus hombros. Él giró.
–Recogí mi aparato de video. He pensado que, el
próximo fin de semana, mi piso ya estará en orden, aunque
me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos
–y ella elevó sus dos manos al cuello–. Nunca soy puntual,
suelo tardar como mínimo media hora; esta noche he
llegado sólo quince minutos tarde.
Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo.

99

Gracias por ti
–Es como poner una pared contra otra pared –dijo el
desconocido.
A ella le impresionó la afirmación, pudo imaginarla
con claridad. Visualizó dos paredes grises, revestidas de
cemento sin pulir, ásperas y sin límites hacia las alturas,
aproximándose, deteniéndose, volviendo a avanzar, hasta
quedar en absoluta inmovilidad, sin resquicio alguno entre
las dos, pero sin penetrar la una en la otra, sólo
enfrentadas.
Esta frase, “una pared contra otra pared”, fue dicha
después. Cuando la conversación entre ellos dos ya estaba
avanzada. Primero ella había caminado por el centro de la
ciudad hasta el agotamiento, sin rumbo fijo y por horas. De
repente se quedaba en el medio de la acera, inmóvil, y otras
y otros pasaban por su lado, la rozaban, la empujaban. Ella
levantaba las manos como si hubiera un cuerpo conocido
delante y fuera a aferrarse o a aferrarlo. De repente pegaba
su rostro contra el cristal de una vidriera, sin ver sus
objetos, los ojos abiertos hacia adentro, percibiendo aquel
frío en medio de su fiebre. Terminó sentándose bajo la
sombra escuálida de unos árboles, en uno de aquellos
bancos donde acostumbraban a descansar los turistas. Tan
pronto lo hizo, al levantar la mirada, tropezó con los ojos
desconcertantes del desconocido, que se hallaba de pie
junto a una escultura situada en medio de la plazoleta.
Como el desconocido, un joven de veintitantos largos
años, la observaba con insistencia, ella creyó que
aguardaba a alguien y que seguro la confundía. Debía ser,
determinó, el protagonista de una cita a ciegas.
–¿No dirá una palabra? –preguntó el desconocido sin
sonreír, alzando algo la voz pues sólo los separaban unos
pasos, y dejando el cuerpo inmóvil.
A ella se le atropellaron las ideas: Pensó de sí misma
que le gustaba hablar, aunque esa mañana se le escondían
100

como fugitivas las palabras. Y pensó que unos minutos
antes, cuando caminaba, se había cruzado con ese
desconocido y que le había parecido algo tosco, algo
inquietante. Por fin dijo:
–Puedo pronunciar hasta tres palabras si vale la pena.
Aunque éstas pueden ser: “Hola. Suerte. Adiós”.
El desconocido ignoró la intención de ella de detener
su avance. Se acercó al banco, se sentó desgarbadamente,
y preguntó:
–¿Dando la vuelta tan temprano?
Mientras ella decidía la respuesta, el desconocido
paseó su mirada por los numerosos coches que transitaban,
unos por la derecha y otros por la izquierda, próximos y
lejanos a la vez; por los peatones, mayoritariamente
oficinistas apresurados o turistas con un tiempo lento,
escudriñador, todos como distantes; y cobró conciencia de
los ruidos ensordecedores, que, a ráfagas, surcaban el
mediodía. Después, aún dentro del largo silencio de ella,
fue recorriendo con la vista los edificios que semejaban
montañas de cristal, unos y otros con las ventanas
cerradas; deteniéndose en las cúpulas más altas, lineales e
inaccesibles; en los gigantescos anuncios que, como
banderas de piratas, invadían el cielo; y sintió que la
plazoleta era una isla en medio del caos de la ancha
avenida, y, ellos eran dos náufragos llegados de otras
realidades. Durante los minutos en que diseccionó los
alrededores, no ladeó su rostro hacia ella, no la enfocó ni
por un segundo con sus ojos.
–No doy la vuelta para buscar… –respondió ella sin
énfasis, como si no hablara con otro ser humano–. No doy
la vuelta tratando de conocer a alguien.
–Pero podemos hablar.
En un país donde la gente no era directa, donde un
“sí” podía ser desde “sí” hasta “no”, el desconocido se
comportaba de una manera distinta. Eludía, al parecer,
simulaciones y rodeos, aunque su inusual modo de
abordarla pudiera ser considerado brusco. Concluyó del
todo que el desconocido tendría cerca de treinta años, por
101

Aceptarlo entrañaba una honestidad –ya que no había en su actitud desparpajo–. robo. ¿Puede imaginarlo? –¿Y ha cumplido? –Veintinueve. con una o con otra. Trabajo. –¿A qué edad se prostituía? –¿No es por curiosidad? –Dijo que podemos hablar. cuando estaba agotada. –Sé que no es por curiosidad. No pagan muy bien. Ella se asombró de que lo admitiera y que lo hiciera sin más. al hablarle casi sin preámbulos. No le importó a la mujer asumir la brusquedad que el desconocido había desplegado al no sonreír ni una sola vez.. pequeños arreglos. Carpintería. Acabo de terminar mi trabajo en uno. aparentaba mucha más edad que la cumplida.lo que no era excesivamente más joven que ella. No soy una turista. Y menos de inmediato. electricidad. La mujer sabía que. 102 . –Vivo en esta ciudad –ella lo miró al hablarle–. –¿En qué? –Trabajo en hoteles. pero que por momentos se suavizaban y.. Si el motivo de que se haya acercado tiene que ver con la prostitución. Decidió ser igual de inusual y poner las cosas en su sitio. Me prostituía a los diecisiete años. –Me prostituía cuando era un muchacho. Ella valoró que los rasgos faciales del desconocido eran duros. voy viviendo –y se rascó la mejilla como si dudara de sus palabras. –¿Cárcel de menores? –También. Mantenimiento. al sentarse en el mismo banco que ella cuando los otros bancos de la plazoleta estaban vacíos. Ya soy otro. Prostitución. Estuve en la cárcel. no me interesa que hablemos. Y no soy tan mayor como parezco en este instante. Ni soy prostituta. al ignorar su rechazo. ni pago a los hombres. Seguro sabe: Ésta es la zona de los grandes hoteles. plomería. que raras veces se empleaba. No de esa curiosidad superficial y miserable. Vengo de solicitar empleo.

. una graduada universitaria. Quien me la hace. –Es tan difícil como amarrarle la cola al diablo –y ella se sorprendió de su símil–.. predominaba un cierto buen gusto. conocer más. Aprendo a dar respuesta sin dejarme llevar al terreno del agresor. –¿Mucha… necesidad? –Demasiada necesidad. resultaba atractiva su firmeza. La pobreza se evidenciaba en las ropas y en los zapatos. o de entablar cualquier clase de amistad.. muy bueno. Cuando soy malo. Se lo digo yo que a ratos he sido vengativa. Hay que dar respuesta. pero no se incorporó para alejarse. No por esa zona. detalles. –Cuando soy bueno. pero no en términos de venganza –ella oía sus propias palabras y reflexionaba acerca de lo peligroso de quedarse a solas en una habitación con aquel desconocido. –¿Cómo es usted? –y ella. Al menos a la vista. me la paga. Soy muy vengativo. no estaba elegido al azar. su capacidad de hablar y mirar de frente. –¿Vivía con su madre? ¿Tiene hermanos? 103 . ¿Por qué…? ¿Por qué comenzó a prostituirse? –Por necesidad. al pronunciar estas palabras. sino que lo siguió escuchando con interés. Aunque hay que responder a los ataques. pero maltratados. El vestuario. y. No tenía padre. a su pendiente.. se dio cuenta de que la pregunta ahondaba en lo estrictamente personal. Se preguntó a sí misma cómo la vería aquel… Pero prefirió no averiguarlo. No solía vagar por la ciudad a esas horas. limpios. Miseria extrema. No sin compañía. –No es aconsejable. –Aprendo a elegir cuándo tomo venganza y cuándo no. sin embargo. Ella era una profesional. a su territorio de mezquindades… No me es fácil dejar de planear las respuestas en términos de venganza –y el desconocido endureció los pómulos y apretó los labios hasta que fueron una línea.entonces. ansiosa por descubrir rasgos. sí.

Caminaba repitiéndose: "¡No te vuelvas". yo… ¿Cuando se encuentran por azar dos que son del todo desconfiados? –preguntó ella sonriendo. la gente la empujaba. rectas. Lucho por..–Nunca me he entendido con mi madre y mi hermano. –Una opinión muy poco esperanzadora. Y lo que escuchaba del desconocido era: "¿Me regala el diario?". 104 . –Yo también soy muy desconfiada.. –Ella sintió que las palabras saltaban de su boca–: Sólo diré que él… Que el hombre que amo está enfermo. aunque. Una. Es como si ellos no sintieran. Le extendió el ejemplar al desconocido y se alejó. sobre la acera. Llegué a creer que la gente con tantas experiencias sexuales como él únicamente moría de sida. –Ella se escuchó ofreciendo explicaciones–: No tiene sida. Y fue entonces cuando el desconocido lo dijo: –Es como poner una pared contra otra pared –y. –Lamento no tener ánimos para profundizar. Creía ella caminar por un desierto. dolorosa. A unos cincuenta metros giró la cabeza. sin sonreír. maniquíes inexpresivos. acercó una de sus manos a la otra. tensas. Igual va a morir. –Decía que: Lucho por confiar. Y sintió decepción. Comencé a vivir solo desde la adolescencia. El desconocido había vuelto a sentarse y parecía absorto en la lectura. me marcho. Sigo viviendo solo.. El desconocido se levantó como si arrastrara rocas amarradas. –Una opinión. Ella sintió rabia. –¿Qué ocurre cuando se encuentran dos personas como nosotros? Usted. Que el hombre que amo morirá. Y lo que dijo fue: –¿Me regala el diario? –y señaló el ejemplar que ella estrujaba en su mano izquierda. Acababa de decidir marcharse inmediatamente después de decirle al desconocido que el hombre que amaba iba a morir. Soy muy desconfiado.. Como si fueran autómatas. Cedió a un impulso y miró atrás. Que en esta época un cazador… Ah.

Hemos conversado por teléfono en varias ocasiones. El amor duele como una bala de plata. Llamo por teléfono a un programa radial de contacto. Un mundo que existía sin tocarla. Me he acostado con dos mujeres que he conocido por esa vía. Una mujer joven. Algo que he escrito.Cuando había avanzado unos doscientos metros. O algo encontrado en un libro y que tengo urgencia de compartir. –Hasta horas muy avanzadas de la noche no consigo dormirme. No me importa.” El desconocido cargaba una mochila. Bulto que ella no había advertido. Y hablan a mi apartamento. Sé que nuestras conversaciones la han ayudado a continuar viva. escuchó la voz: –La que se va a morir eres tú –y él desconocido olvidó el "usted" y se le emparejó de una zancada. El desconocido se refería a un mundo que ella consideraba paralelo. –¿Qué le ocurre a esa mujer? –Leucemia. Es madre soltera. Otras veces converso con el locutor. Va a morir. Doy mi número telefónico a los radioescuchas. Allí guardó el diario mientras hablaba y seguían caminando. –Llamo y a veces leo un poema. Ella pensó: "El amor es como una bala de plata. –¿Tanto? –¿Por qué no me lo cuentas? Quizás pueda impedir que tú te mueras. –No importa. pero vuelve a marcar mi número. Sé que es importante que sigamos hablándonos. Se lo he pedido y vuelto a pedir. Ella estaba sorprendida. Tiene dos hijos. se niega. –¿Que haces qué? –ella también olvidó el "usted". –¿Por qué? –Sencillamente. Se ha negado. 105 . Él prosiguió: –Hace poco me llamó una mujer. Le he pedido que nos conozcamos. el de un desconocido.

Sin su mirada de cazador. el tiempo que le queda. Aquel día en que.. después llevándolos hasta la espalda férrea del desconocido y dejando allí las manos contra aquella pared. Ella balbuceó otras tres palabras. Es eterno o no. No desea ser visto deshecho. Cuando giró. Y ella se dejó abrazar. –No necesariamente. Tiene cáncer. Y el desconocido la abrazó. Y ella le tendió su mano derecha. para decirle por primera vez que la amaba. O eso es lo que dice… –Ella se detuvo. De pronto se detuvo. de pie. No desea causar dolor. Dentro de cada persona. quien dijo “Gracias por ti” fue su pareja. Él ha decidido enfrentar el final solo. mirándola. Ella recordó que de inicio esas palabras tampoco eran suyas. Cuándo aparecerá. 106 . Y otro. con los brazos sin defensa a lo largo del cuerpo. mientras deshacían el abrazo y quedaban frente a frente. Y recordó cuándo las había escuchado en el pasado. La vida es sagrada. le dio la espalda y empezó a alejarse. –Yo querría que compartiéramos su enfermedad. –Yo he deseado matarme –y el desconocido se llevó un dedo a la sien y disparó–. Uno primero. También ella las había repetido. El desconocido sonrió por primera vez y. Ella regresó. se apretó la boca con una de las manos y luego la deslizó hacia abajo desfigurándose sin proponérselo:– Quiero morir. Tiene cáncer. Daría mi vida porque… Me cambiaría sin vacilaciones. Y quién sabe en qué otra parte del cuerpo aparecerá otro y otro. el desconocido estaba en el mismo sitio donde lo había dejado: en la acera. repitió las tres últimas palabras que ella había pronunciado: –Gracias por ti.. Desbordante de vida. –¿Y el amor de dos? –Eterno.–Cáncer. –¡No lo aceptaré! ¿Entiendes? No puedo… No puedo continuar hablando. y se sorprendió de la calidez de la mano del desconocido. Separándonos.

mi reina Capítulo XII: Una presa al alcance Capítulo XIII: El espacio del amor posible Capítulo XIV: Gracias por ti 107 .Guía Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote Girasoles sobre la piel La cadena y el colgante La línea entre la verdad y la mentira Un mismo pedazo de arena Con una certeza Podemos hablar de otras cosas Toda la escena Un aire de inocencia Caminaba en búsqueda Perdona. mi reina Una presa al alcance El espacio del amor posible Gracias por ti Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote Capítulo II: Girasoles sobre la piel Capítulo III: La cadena y el colgante Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira Capítulo V: Un mismo pedazo de arena Capítulo VI: Con una certeza Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas Capítulo VIII: Toda la escena Capítulo IX: Un aire de inocencia Capítulo X: Caminaba en búsqueda Capítulo XI: Perdona.

Opiniones / Testimonios 108 .

inaplazable ante la seducción. Su lectura cautiva. cuya raigambre netamente sexual todos llegamos a expresar por unos u otros caminos. imperativa. con pluma clara y definida. soledades. preciso. fogosa. dibuja en cada historia un espejo que. de hacerla nuestra. nos comparte. y la evanescencia luminosa de al encontrar. exhibe. En el libro doble de Don Francisco Garzón Céspedes. Don Francisco. Nos pertenece el pensamiento anónimo de quienes tejen en su madeja el instinto y la lascivia. contagiándose en las miradas. presintiéndose bajo la ropa. 109 . deseo. intentar alcanzar aquello que está más allá. despierta la sed de seguirla. emocional. que podemos extrapolar y constatar en nuestras propias existencias. Sin nombres propios se desliza en cada contacto como una suerte de energía sutil que conecta ausencias. Virtuosa es la forma en que el autor nos comunica. los rasgos más nítidos de nuestras pulsiones primarias. es realmente la Búsqueda el personaje protagonista. de buscarnos. subrepticiamente. en cada página que nosotros mismos vamos escribiendo al intentar cazar encuentros: la necesidad constante de buscar. física y. expectativas. sin deformidades. una idea transversal que recorre de principio a fin los hechos y experiencias vividas al interior de sus páginas. si se quiere. toda vez que nos identifica con las estructuras del erotismo. encontrarnos.EN EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS ES REALMENTE LA BÚSQUEDA EL PERSONAJE PROTAGONISTA Segundo Antares (Chile) Toda búsqueda pretende expandir los límites. ilusiones. abarcar. al alcance o no de nuestros esfuerzos.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: UN LIBRO IMPACTANTE. sugerido o tácitamente. primer libro de cuentos extensos de Francisco Garzón Céspedes (un escritor que publicó su primer volumen en 1971 y de quien se han editado por el mundo –sólo impresos– más de cuarenta títulos en varios géneros). Los personajes de estos cuentos nunca parecen quedar satisfechos verbalmente hasta que resuelven. MAGNÍFICO. Y es que suele perfilarse con persistencia inquietante una relación sexual ocasional. de Francisco Garzón Céspedes. quien lo ha visto contar oralmente encima de un escenario. Quien conoce o ha conocido al que narra. un encuentro sexual que queda insatisfecho en la mayoría de las ocasiones. Es sobresaliente la captación sicológica de la situación de un primer encuentro como tal. 110 .EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LA FUERZA DE LAS SITUACIONES… Elena Arribas Delgado (España) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. me ha encantado como era de esperar. es una obviedad. devenidos mayoritariamente los encuentros narrados en este libro en una constante de preguntas y respuestas que parecen no conducir a ninguna situación de conformidad entre los personajes. Al contrario.. o la hay en la contestación y entonces deviene otra pregunta. es admirable cómo está de bien construido el libro. la fuerza de las situaciones. reconocerá justo como una obviedad para estas historias el calificativo de impecables. IMPECABLE Silvia Braun (Argentina) Respecto a El amor es una bala de plata (o Cazador de encuentros leído como una novela). lo poético de muchas frases e imágenes y la garra de algunos momentos que son demoledores.. hablar de la impecabilidad del estilo o del fluido narrativo. hay una insistencia en la pregunta que lleva a la repregunta. la fluidez de los desenlaces.

Sí. rescátame de la tanta angustia. Un cuento como “La línea entre la verdad y la mentira” vuelve a poner en juego la confianza y la desconfianza. que los avatares angustiosos de los personajes son círculos que no terminan de cerrar y como todas las situaciones no resueltas. En estas narraciones. Desde el comienzo del libro comienzan los aciertos fuera de serie. las personas que protagonizan las historias desean fervientemente un encuentro que supere el 111 . En “Podemos hablar de otras cosas”. En general. de una manera fría y contundente. para tales reclamos. cicatriza la herida. el personaje de ella deseando huir de la proximidad de un hombre que sin proponérselo la devolvía al paisaje que la mujer quería desterrar.¿Y por qué habría de ser la insatisfacción el resultado preponderante en estas historias dado que ni en los personajes masculinos ni en los femeninos se deduce una impotencia? Se me ocurre. Cada personaje espera algo que el otro por razones inconscientes y profundas no puede otorgar. sin reparar en que de verdad resulta engañado a sí mismo a pesar de la fuga de la mirada de su pareja que puede que no perciba la realidad del momento que acaba de vivir. no bastaron las palabras. la necesidad del personaje masculino de reemplazar el vacío de una separación por la presencia de otra persona sin reparar en el daño. las heridas. Ya en las primeras narraciones está presente el encuentro solitario de la piel. tienden a culminar en lo inevitable: una relación cuerpo a cuerpo que en el fondo no es más que un alma a alma. Se necesitaron los gestos entre unos personajes que pocas veces en sus encuentros apelaron a la ternura. o un sálvame del vacío. después del goce pleno de una lectura tan intimista. En lo relatado hasta este momento del libro. eligieron la soledad de un cuarto de hotel y los gemidos o el arrugado estertor de una sábana que los dejaba incompletos. un cuento grandioso. en el fondo anida la desconfianza. la ‘desgracia’ en el espejo. grandioso. el vacio acechando los gestos y las palabras que no logran ser suficientes para que las almas se topen en la forma debida o esperada. como el genial cierre de “La cadena y el colgante”.

he llorado. Los cuentos no admiten objeciones. y la de desaparecer. después de leer “El espacio del amor posible” he exclamado: ¡Dios! A la par que con la historia que cierra el libro: “Gracias por ti”. no lo logran.sudor de las sábanas: hombres y mujeres desolados que buscan llenar los huecos del alma y. el desencuentro a través de encuentros casuales. “Perdona mi reina” es uno donde desde la excelencia más se transparenta la vaciedad. deviene en una dicotomía casi insalvable. la de haber desaparecido ya sin que el Deseo se haya cumplido. por una razón u otra. un calificativo para todo El amor es una bala de plata. UN CREADOR DE LA EXISTENCIA ÚTIL: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Y EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Mildred de la Torre Molina (Cuba) Vivimos tiempos complejos y difíciles. De “Una presa al alcance de la mano” he anotado que es “magnífico”. la insistencia en preguntas que no terminan jamás en respuestas… en una respuesta que convenza definitivamente al que interroga y busca lo que muchas veces no sabe que persigue: en el fondo la angustia vital. de vidrios que dejan. son impactantes. el reto consiste en dejar de ser creador o andar por las grandes diversidades del siglo sembrando pensamientos e ideas para el bien de los que desean vivir. del “otro” a la “otra”. en el que hacia su culminación. la penetración casi obsesiva. Apostar a existir o sobrevivir. el hurgamiento sicológico no han ni dejan de asombrarme. Debo remarcar que el crecimiento estilístico. Lo primero implica tocar y hacerse tocar 112 . Particularmente para el mundo literario y los restantes saberes humanistas. Si reviso mis anotaciones al margen puedo hallar: “consumado” para “Un aire de inocencia” (testimonio de esa soledad que nos habita a pesar de la compañía) y “único” para “Caminaba en búsqueda”.

lo que el mundo desea y necesita saber para reafirmarse dentro de los andares humanistas. el espíritu bisutero. Así deshace la injusta vulgaridad de los mediocres que creen convencer violando la cultura del buen decir. de la pareja en búsqueda del amor). Lo segundo marca el vacío. en Madrid será presentado el 10 de Junio de 2013 por el autor y la Dra. y puede obtenerse escribiendo a: Ediciones COMOARTES: ciinoeprensa@gmail. la Biblioteca Provincial de Camagüey “Julio Antonio Mella” y la Biblioteca Provincial de Matanzas “Gener y Del Monte”. 2013. La edición impresa puede leerse en bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional “José Martí”. por el el periodista y crítico Lic. su libro El amor es una bala de plata2 es un grito de esperanzas. construir legítimas inteligencias. sea verbo o palabra escrita. Francisco Garzón Céspedes es un creador de la existencia útil. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros (entregéneros: con uno u otro título puede ser un libro de cuentos o una novela. Ediciones COMOARTES. Eduardo Torres Cuevas. 13 de Mayo. Una edición digital de la edición impresa circula ya en medios intelectuales cubanos y en otros ámbitos lectores. en noviembre. en esencia. 2012. Cuenta. ocasión en que le fue entregado oficialmente un ejemplar en mano al Director de la Biblioteca Nacional. 2 Garzón Céspedes. / La Habana. Impregnado de los aconteceres del dolor. interiorizar la cultura generadora de permanentes plenitudes. la Biblioteca “José Antonio Echeverría” de la Casa de las Américas.desde las profundidades con sabiduría noble para. Francisco.. En Cuba el libro tuvo su primera presentación al público en la Clausura de la Muestra Iberoamericana de Narración Oral Escénica “Contar con La Habana”.. Es agudo y visionario. Dr. Es. Salomé Guadalupe Ingelmo.com 113 . Su vida y obra construyen dimensiones alcanzables desde los sueños sobrevividos a las realidades. la Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. el desgarrador silencio de las inconformidades y el angosto placer de la mediocridad. Andar por sus páginas permite creer en el tiempo de los nobles augurios. volumen todo centrado en primero encuentros del universo de él y de ella. España. desde la eternidad labrada. Fernando Rodríguez Sosa. Madrid. Todo lo dice Francisco sin miedos aunque con la furia del eterno luchador. Para ello hay que abrazar o mejor. Devela el presente con sus escabrosas realidades mediante el lenguaje de los poetas alineados a la belleza. 2012.

nunca llega a ser verdaderamente de amor. nunca es de amor. siempre. ni siquiera de sexo (el sexo solo queda referido. pareciera. dolida más que disfrutada. prácticamente una pizca. de súbitas coincidencias. en ese rápido transcurrir en el que se dispara una bala de plata. como lector. que hace que la historia que viven los personajes. sin metáforas. parezca urdida más que vivida. de Francisco Garzón Céspedes.UN POLIEDRO DE MÚLTIPLES CARAS: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) Pareciera. por el lado. insistentemente. un algo que no se alcanza. de ambivalentes casualidades que. un alguien. a fuerza de repetirse como disparos o como azares concurrentes. a veces. una y otra vez. lo cual hace pensar que el autor. que los personajes se mueven sobre un extraño tablero de ajedrez donde siempre. que también se repite. otra historia sumergida. la misma paradoja. de conjunto. asoma otra historia que no se cuenta. con un lenguaje directo. sin adornos. una atmósfera donde los seres son piezas en cada una de las historias (incluida la final). como si lo que importara es la precisión de la bala. la constante es la misma metamorfosis continuada. en cada uno de los cuentos del libro El amor es una bala de plata. acallada. Dispara. porque aunque tiene todos los síntomas de una historia de amor. por repetida en múltiples variantes. porque el fugitivo encuentro solo está justificado por una simbólica taza de café. porque le queda a uno la sensación. de soslayo. razón por la que no se puede dejar de disparar. una y otra vez. fijo. realista. pero lo extraño es que los cuentos no están compuestos de secuencias opuestas sino que. con tal representación. otra pieza oculta que. uno podría inferir que contienen la promesa del amor. hay un alfil que persigue un algo. crean. incansable114 . no mostrado ni ejercido) porque están inmersos en una historia de paradójicos encuentros. busca crear una dolorosa alegoría. sí. en paralelo. de que por debajo. una reina. historias donde el blanco asoma. aunque en dosis mínimas. siempre.

desde el principio hasta el final. en la que el alfil y la pieza de turno. o que.mente. el alfil y las otras piezas. la cual. la búsqueda del blanco mediante una bala de plata perdería todo su sentido. funciona como gozne que permite el giro. porque sus historias sólo pueden contarse impersonalmente. una y otra vez. por tanto. por eso. desesperadamente. pues esas historias. cuento tras cuento. a diferencia de Sísifo: para 115 . al parecer. como rastro de identificación que deja el alfil a su paso por el laberíntico tablero. aunque humanas. pero siempre como simples piezas del tablero que cumplen la misma paradoja con una condición: que no se diga quiénes son. el alfil y la otra pieza de turno. pero que ahí tampoco lo logra. dejaría de ser una promesa. sin otra identificación que “el desconocido” o “la desconocida”. pues en esta Odisea contemporánea. sin nombres. porque eso equivaldría a matarlo. o el doloroso disparo que humea en una y otra historia. sucede algo parecido. una tangencia humana parecida. incansablemente. insistentemente. pues nunca va a lograrlo. que es la misma que aquella historia mítica. una historia parecida. el misterio en torno al que da vueltas. se aboliría el misterio por el cual se hace el disparo y. para alcanzar. o rozar al menos. el mismo giro sobre un punto. como promete el título) con una bala de plata. como taza que se sirve sobre un platillo. para poner en evidencia que con cada historia que se cuenta. son las máscaras de lo humano. a contarlo. supuestamente. se adentran en otras historias en busca de otros encuentros. la promesa que solo puede alcanzarse (simbólicamente. una injusta culpa. pues empujan una pesada piedra cuesta arriba. a hacerlo desaparecer como misterio. si ese disparo diera al fin en el blanco en algunas de las historias del libro. como si expiaran una culpa. porque si esa promesa llegara a resolverse. aunque en cada historia solo quede el humo. disparan para ocultar su verdadera historia. una vieja culpa. pero que. sin que en ninguna de las historias se atreva nombrarlo. siguen tratando de alcanzar la misma promesa de amor. la tragedia de alguien que tiene que disparar de nuevo. dará en el blanco en la siguiente historia.

observas. el hombre. que les duele. Los cuentos de El amor es una bala de plata. cada uno. crear nuestros propios rostros para los personajes.decir que existen. y en los que al final no quedan huecos. como uno de esos cuadros donde ves. Sus textos son. Todo ese engranaje es un mecanismo creador que permite que un libro de cuentos pueda leerse como una novela fragmentada. que buscan el amor. además de ser tremendamente autobiográficos (esto es: plasmados de los sentimientos y de la visión del mundo del autor. miras. la posibilidad de pensar. son historias de parejas en las que la mujer es a menudo mucho más joven que el hombre. lo que en “Gracias por ti” (el capítulo con el que culmina la novela) da un giro. lo tienes todo de frente a ti. y no necesariamente testimoniales). 116 . sin adornos. claramente él. al parecer. disparan una bala de plata. de una gran necesidad de afirmación). que sufren. se convierte en protagonista (de una soledad e inseguridad tremendas. porque cada cuento continúa y problematiza al otro. Tan cierto esto. imaginar y sentir enseguida desde sí. Me parece excelente lo que logra el autor. permite que uno como lector pueda ver con más claridad los pasos en ese laberinto de encuentros y desencuentros. da al que escucha o al que lee. El don de la brevedad que posee Francisco Garzón Céspedes. podemos entrar al mundo maravilloso de la imaginación. nos hacen imaginar. de donde él y el autor tienen la palabra. Es como un poliedro de múltiples caras. sólo vemos una sola cara. Y el lenguaje directo. en el “diálogo” con el narrador oral o con el escritor. Es una lectura que deja pensando. CON EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA VEMOS COMO EN UN FILM Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia) La palabra hablada y la escrita. que si se lee el libro como Cazador de encuentros. porque todavía están condenados al anonimato. del cual.

Como narraciones, son como es el autor, Francisco
Garzón Céspedes: hacen volar la mente de tal manera que,
en efecto, vemos los personajes, el ambiente, las situaciones como en un film, sentimos los olores y sabores… Y
lograr todo eso con el don de la brevedad, es mérito inmenso del escritor, cual siempre que se manifiesta.

EL LIBRO DE UN MAESTRO DE LA EXPRESIÓN
SIMBÓLICA: EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA
Thelvia Marín Mederos (Cuba)
Cuando alguien como Francisco Garzón Céspedes declara que "el amor es una bala de plata"; hay que ponerse en
guardia, porque él es un maestro de la expresión simbólica.
El símbolo es más que un altar, más que la estatua de
un dios de sofisticadas cosmogonías; más que el acto de fe
que el creyente le rinde al dios, cuando se arrodilla ante su
imagen.
El símbolo sustituye a la deidad, porque en él se sintetiza el significado del "poder”. El símbolo se convierte en
poder, en sí mismo.
Dice la tradición que "una bala de plata" es el símbolo
del único elemento capaz de matar al "hombre lobo".
Afirmar que "el amor es una bala de plata" conlleva la
responsabilidad de considerar que puede ser "hombremujer lobo", el objetivo donde se sitúe ese disparo: esa
"bala de plata".
Si no es, "hombre-mujer lobo" quien recibe el impacto, al
encontrarse ambos pueden cantar como cuando una estrella de plata choca contra una copa de bacarat.
Si lo es, matar ese objetivo se hace sinónimo de matar
el amor, o lo contrario que es como matarse o suicidarse
en el amor, con el amor o frente al amor.
Ante esta afirmación tan riesgosa, invito al lector a continuar conmigo, por el camino de los símbolos, a través de
los títulos que conforman el entramado para dar entrada a
cada uno de los cuentos, si se leen por separado, o de los
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capítulos, si se integran como novela, del libro "El amor es
una bala de plata / Cazador de encuentros".
Ese entramado va desarrollando en cada uno de los
enunciados, la confrontación, por no decir el enfrentamiento, con la posibilidad de encontrar el amor para cazarlo: sí,
el amor, a través de los amores que devienen adioses al
amor como posibilidad previa al choque de la "bala de plata" con el objetivo seleccionado.
"Como quien saca la cabeza a flote", al penetrar en la
trama, nos va llevando al momento en que nos hundimos
tanto, sin advertirlo, que casi quedamos sin respiración y
tenemos que, de un salto salir a flote para no ahogarnos.
Ya sintamos "Girasoles sobre la piel" o nos perdamos en
el dédalo de "La cadena y el colgante", para experimentar
la más inhóspita soledad que se siente cuando la desconfianza sustituye al posible amor, y no sepamos distinguir
“La línea entre la verdad y la mentira", llegaremos a sentirnos como “Un "mismo pedazo de arena".
"Con una certeza" del adiós inminente, podemos "Hablar
de otras cosas” a "Toda la escena", mientras al asumir "Un
aire de inocencia", nos situemos en posición del cazador, para lanzarle una "bala de plata", al corazón de quien
“Caminaba en búsqueda" de una aventura, de pasión o de
amor.
Decirle "Perdona, mi reina" a la mujer a quien se ha
herido con la "bala de plata" del amor que no se entrega,
es mostrarle que no ha sido más que "Una presa al alcance" del cazador más experimentado al negarle "El espacio
del amor posible", para, al final, decirle "Gracias por ti" al
amor que nunca llegó.
Con este simbólico juego de símbolos, que analizo como
signos de poder, quiero darle las gracias al gran escritor
que es Francisco Garzón Céspedes, por este nuevo reto de
su siempre innovadora y vigente obra, que aporta inéditos
caminos a la creación.
Para consumar nuevos y definitivos valores “El amor es
una bala de plata" asume una mágica transformación: este
libro deja de ser un texto entre las manos y se convierte en
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un "símbolo" audiovisual de nuevo tipo, al conllevar implícitas y no explícitas, las imágenes y las voces.
En todos y cada uno de los cuentos, aunque el autor no
especifique cómo son físicamente los personajes, ni cómo
se escucha el timbre de su voz, empezamos a "verlos" salir
a escena; y cuando se sitúan frente a nosotros, surge el milagro: escuchamos sus voces y vemos sus movimientos con
tal claridad, que el texto literario se transforma en un hecho
audiovisual, o sea en otro "símbolo", que culmina, como en
un ciclo, el innovador aporte que este demiurgo de la oralidad escénica, le brinda a la literatura contemporánea.

EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA:
DISPONIBILIDAD ANTE EL LECTOR,
HAY QUE LEERLO Y RELEERLO
Fátima Martínez Cortijo (España)
Sorpresa, esperada a quienes conocemos la obra de
Garzón Céspedes, imprevisible a los demás. El amor es
una bala de plata sugiere desde el título. Sugerencias que
van desde la definición plástica y contundente a la percepción del amor como una fuerza imparable y certera que
puede alcanzarnos a todos; entre una y otra, nos transmite
la riqueza, la frialdad, la luminosidad o la dureza del metal.
Yo percibo su contenido como una gama de personalidades que se despliegan ante las artes del "cazador". Sin
nombres, se nos ofrecen sus personajes desnudos de apegos y de historias previas conocidas. Nacen así hacia el
encuentro del lector que puede dejarse arrastrar al juego
de "caza" que se nos propone o que puede enfrentar el
proceso analítico que ayude a desenmarañar el carácter de
cada circunstancia. Es decir, o nos situamos tras la mirilla
como buen observador del vecindario, o en el sillón de psicoanalista como buen profesional. Dependerá del momento
del lector y de lo que necesite hallar tras la lectura. Esa es
una de las maravillas del libro: su disponibilidad ante el
lector. Desde el anonimato de los personajes cada uno
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el deslizamiento del personaje en escena... ". nos bastan para estar allí presentes y no quedarnos ignorantes... casi surrealista. sin digresiones innecesarias.. la palabra.puede acercarse o alejarse de la escena. nos invita a posicionarnos sin marcarnos una única visión. certera desde la voz del narrador.. pero el resultado es enigmático siempre. El lector agradece no perderse en obviedades o en informaciones que suplantan su creatividad.. Quiero decir. como sucede con las relaciones personales en la vida. El conjunto es accesible a nuestro afán de completitud.descansaron en largas miradas.. Porque este es otro don magistralmente empleado por Garzón Céspedes: el uso preciso de la palabra y la voz que hay tras ella. lo que no es habitual. es un hueco sin contornos" (en "Con una certeza") metaforiza logrando una definición del desamor... rostro a rostro" (en "Caminaba en búsqueda") es un poema en sí mismo. ". se puede calcular. el amor perdido no deja cicatrices. con deseo de hacer la pregunta necesaria para entender.tenía un cuerpo inobjetable" (en "El espacio del amor posible") parece una declaración casi científica de la belleza.se caldeó un silencio" (en "Un mismo pedazo de arena") es una sinestesia pura que sorprende. El libro respeta nuestra decisión. hasta que nos enfrentamos a él. Destaco algunos ejemplos que ilustran : ". como disparadas. y se resuelven poco a poco. No hay previsión. ". ". El gesto. Y son historias reales. sentirse apelado o no. para imaginar. la mirada de un narrador que resuelve cada paso recorrido en palabras repletas de resonancias. cada escena está plasmada con los datos necesarios que desde la omnisciencia del autor nos encaminan a la contemplación de su transcurso. una fotografía del enamoramiento.tres coches saliéndose del paisaje" (en "Un aire de inocencia") personifica el acto de huida en un universo pictórico. Así sucede en las historias que componen este libro: surgen espontáneas. con la verosimilitud de una mirada insomne que no duerme tratando de apuntar cada experiencia. declaración que piropea y huye al mismo tiempo de expresiones 120 .

No se trata pues. es una caza a vida o muerte. o no. y mi profesión es la de sociólogo. Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros CON LA TÉCNICA QUE TIENE: GARZÓN CÉSPEDES PUEDE ESCRIBIR LO QUE QUIERA Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia) Me da mucha alegría saber que además de al narrar oralmente. La depuración es el arma que dispara las balas de plata en este libro. Leí su novela Cazador de encuentros de un tirón. un lenguaje y una expresión sorprendentemente cercanos a la perfección.ambiguas u ofensivas. No es un libro de argumento que se descubre en la última página y nos deja con la satisfacción. para saborear cada historia. En suma. Pero hay que leerlo y releerlo. Francisco Garzón Céspedes puede poner sus historias en el molde de la narrativa literaria extensa de forma magistral. porque no deja de ser la imagen del ser humano que sale de caza tratando de alimentarse de amor. los espa121 . pero no soy un crítico literario. aunque honesta. con este texto. he tenido la fortuna de leerle en otros géneros y en algo puedo imaginarle en los escenarios. Soy un escritor. de lo esperado. de un análisis sino de un par de comentarios: la verdad es que el libro me gustó más como novela porque desafía los esquemas tradicionales donde se nombran y describen explícitamente los personajes. de los tantos que tiene. Y si cada sumando nos proporciona un enfoque diferente al de la vez anterior. la suma no varía. hay que repasar sus líneas. Aunque en escena creo que él está fuera de comparaciones. En cada circunstancia de nuestra vida podemos interpretar de un modo u otro. Para captar matices. un artista oral. un acto atemporal que a menudo configura nuestras personalidades y diseña la vida. "El amor es una bala de plata" hay que abrirlo a lo largo del tiempo.

Me gustó más como novela porque alcancé a ver las calles. por lo que ha estado suponiendo el libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros estos días en mi vida. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: TANGIBLE Manuel Rincón (España) Termino de leer el libro El amor es una bala de plata. el protagonista innombrado. intenso. entré en los juegos sicológicos a través de diálogos y situaciones precisas y vi las escenas y los contextos desde metáforas y descripciones contundentes donde nada era de más. “La cadena y el colgante” y “Un aire de inocencia” me impactaron como rayos. siempre más en cada relato con un suspenso imantado y sin rodeos. parques. mi relación con la gente y el mundo. la del cazador. edificios. Espantosamente tangible. 122 . “Gracias por ti” me hizo deducir que estaba leyendo una novela. INTENSO Clara Pereda Lagartos (España) Enorme agradecimiento. Ahora creo un poco más en los finales felices de los encuentros espontáneos. Me gustó más como novela porque el último capítulo llena de fuerza toda la trama y cierra una historia. Sus historias han traído de nuevo a mí las ganas por vivir de otro modo. EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: LAS GANAS DE VIVIR DE OTRO MODO. Como libro de cuentos El amor es una bala de plata me atrapó de entrada. Los desenlaces fueron certeros y ocurrió que cuando no pasaba nada. pasaba dos veces. de Francisco Garzón Céspedes: Tremendamente real. Creo que con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera.cios y los tiempos. y “penumbra humana” de sociedades frívolas y cansadas. bares.

enriquecer. ha sabido utilizar la palabra hablada para conmover. Dos nuevos libros testimonian. con un estilo muy personal y un gran título. es un libro maduro y madurado. estricto. en la contemporaneidad. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES CONOCE LOS SECRETOS DE LA PALABRA Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Francisco Garzón Céspedes es uno de esos pocos privilegiados que.. con tesonera maestría. al ser humano y su mundo. la trascendencia. a reflexionar. desde la palabra impresa ha logrado cautivar la atención de esos lectores ávidos por reinventar las realidades. de la narrativa escrita por quien. Mas. los sueños. estremecer. en este agitado y convulso mundo de los albores del siglo XXI. que así se titulan ambos volúmenes. la permanencia. sino también de los más novedosos e inteligentes recursos para contarlas. puede enorgullecerse de conocer los secretos de la palabra. a lo largo de varias décadas de infatigable ejercicio intelectual. a quienes lo han oído contar esas historias que invitan a pensar. de Francisco Garzón Céspedes. creó corriente y cátedra en el arte de contar cuentos. las esperanzas. firmados por un narrador también de excelencia. El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros y Los 1111 pequeños cuentos del hombre que amaba contar. son dos obras que. también. ahora.. Desde los escenarios de varias latitudes de la geografía planetaria. Así lo ha demostrado. uno muy adecuado a un gran libro. 123 . Dos libros de excelencia. confirman una verdad incontrovertible: su autor es dueño no sólo de historias sugerentes. Sus cuentos son sugerentes y profundos.EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA: CUENTOS SUGERENTES Y PROFUNDOS Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España) El amor es una bala de plata. ante la primera lectura. el alcance. a imaginar.

Los que mueven el dinero en el mundo establecieron entonces que el amor era algo superfluo. Pero. ante la perspectiva de un creciente público lector juvenil. Eso cambió. algo fuera de moda. y que los temas verdaderamente serios e importantes eran tanto el terrorismo real como el ficticio. realizamos o hemos realizado en pos de la compañera o compañero ideal. sólo para cursis. el boom en torno a este tema no habla de las relaciones estables o inestables de las personas comunes. salvo excepciones. el tráfico de drogas o las vidas de cantantes. sino también para el cuerpo.GRAN OBRA HECHA CON HONESTIDAD NOTA SOBRE EL LIBRO DUAL EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS DE FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES Armando José Sequera (Venezuela) En las décadas anteriores. dependiente de los enamoramientos y las relaciones de parejas. Uno de los autores que luchan por rescatar el buen amor o el amor verdadero es nuestro amigo y hermano de letras y de la vida Francisco Garzón Céspedes. 124 . De unos años acá. la tristeza. hablar o escribir en torno al amor se consideró de poco gusto. en mayor o menor grado. aunque con mucho talento. sino de amores tan retorcidos que millones de chicas de este tiempo suspiran por vampiros y hombres lobos. no sólo para el alma y la psiquis. actores y actrices de cine y deportistas fracasados. El futuro de la especie humana. y no quieren nada con individuos carentes de habilidades sobrenaturales. estaría en riesgo de no ser porque todavía hay quienes hablan del amor entre hombres y mujeres y de la búsqueda que todos. los que hablan del amor desde el amor. los que nos llegan más hondo. el vacío y la incomprensión no son males incurables. el amor volvió a estar de moda. pues gracias a ellos comprobamos que estar enamorados es medicina y alimento a la vez. Por ellos sabemos que la soledad. Son estos escritores. La vista de un troll las derrite y babean como caracoles ante un engendro diabólico.

en busca de sí mismos y. Los involucrados en sus textos son seres de hueso y carne. FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES EL MISTERIO DEL AMOR Óscar Ureña García (Costa Rica) Desde el origen del ser humano han existido misterios que desbordan la existencia. sino exhibiéndolos como son. que aún resuenan en la memoria de la humanidad.Lo hace en su libro dual –novela y conjunto de cuentos–. su trabajo narrativo bigenérico seguirá vigente. simultáneamente. más creadores. indistintamente al amor o al desamor. En catorce capítulos o cuentos –según si leemos un género u otro–. Y lo hace sin juzgar a sus personajes. han surgido los mitos más hermosos. en busca de esa otra persona que sabemos existe y nos complementa. Cazador de encuentros y. Cuando estos estén reducidos a una pequeñísima anécdota en la historia del excelso arte de escribir. así. 125 . El amor es una bala de plata. Las diferentes civilizaciones han querido darle explicación y. a la literatura amorosa de todos los tiempos. con sus virtudes y defectos. a la par. según se desarrollen los hechos. nos muestra diversas facetas de ese acercamiento entre mujeres y hombres que conduce. los misterios han sido tratados por los creadores para dar un sentido al vivir. Desde el antiguo Egipto. para eliminar los tan de moda amores desquiciados con monstruos. como si en lugar de escribir sobre ellos nos los presentara en muy cuidados documentales. Desde un pequeño espacio en Venezuela. como siempre han servido. como toda gran obra hecha con honestidad. titulados. respectivamente. saludo con enorme cariño este aporte de Francisco. hasta Israel o Grecia. Misterios que nos acompañan. Estoy seguro de que las balas de plata disparadas en su libro servirán.

este libro es eso: una cacería de encuentros. que partieron de los enigmas para crear historias. y las extrañezas que causa este misterio. Zeus decidió partirlos a todos a la mitad y los dispersó sobre la tierra. ambos se desnudan para mostrar sus miedos. No obstante. sus desamores. las sutilezas y encantamientos de un misterio que nos convoca a todos para ejercerlo. Garzón Céspedes nos muestra a seres humanos. Francisco Garzón Céspedes. como la diosa reina egipcia Isis. Aristófanes lo justificó cuando expresó que en la antigüedad. San José o La Habana. “El espacio del amor posible”. como aquellos antiguos. Otros. buscando. Garzón nos exacerba los sentidos porque aborda las honduras. son encuentros en búsqueda de. En uno de los primeros diálogos. por culpa del orgullo de estos andróginos. Todas las narraciones. dos bocas. lo hermoso se desborda en un simple coqueteo que bien puede suceder en México. cazando. sin un acercamiento previo. Por ello. los seres humanos estábamos completos. Algunos. 126 . Madrid. otros no. parte del amor como misterio para crear y presentar una serie de cuentos que se pueden leer por separado o como una novela fragmentada. satisfechos con: cuatro ojos. En cada historia. explicaba el dramaturgo griego. para traer en vida a su hermano/esposo Osiris. En él. que mutan con cada pensamiento. En ese espacio que parece un día. o una eternidad.Precisamente. dependiendo de quién lo lee. provocando encuentros. cuatro orejas. Francisco nos narra la historia de un hombre adulto que conoce en la calle a una actriz circense y. Pero todos responden a los matices de este misterio. sus intenciones difusas. Uno de los cuentos de este libro. cada uno está en una búsqueda constante. es una exhibición de esos matices. descienden hasta el Hades. cómo el mito griego de Orfeo. Cada uno de los cuentos nos ilustra la convocatoria que nos hace el amor. Precisamente. la invita a tomar un café. Algunos con finales felices. como bien lo define la contratapa del libro. en su libro El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. ocho extremidades y dos sexos. vencen a la muerte.

el próximo fin de semana. Garzón Céspedes nos muestra los matices y las honduras del amor sin edulcorantes. se encumbra para ser un poeta contemporáneo de Aristófanes. Con un lenguaje no rebuscado. Cuando el personaje ya estaba a punto de rendirse. Nunca soy puntual. –He pensado que. Lo hermoso puede encontrarse en el desorden más grande. suelo tardar como mínimo media hora. como una bala que alcanza al lector. como un misterio humano. Desde un realismo crítico. Hacia el final. 127 . como lo hizo Kohelet. aunque me llevará un poco más de tiempo ordenar mis sentimientos –y ella elevó sus dos manos al cuello–. Trae las contradicciones de los seres humanos y las muestra como son. como una necesidad que nos cita a diario. así. Alejándolo. como lo califica el mismo autor.–¿Eres tan alta todos y cada uno de los días de la semana o es sólo para los días sábados? –preguntó él sonriendo. de Kohelet y de todos los antiguos que han abordado el misterio del amor. Él escrutó el rostro de ella para no olvidarlo. Gracias a una maga esta estatura es para los sábados y domingos. en el instante menos pensado. directo. la mujer le toma el hombro y lo sorprende. –De lunes a viernes me reduzco. La búsqueda puede cesar en cualquier momento. esta noche he llegado sólo quince minutos tarde. mi piso ya estará en orden. como una fuente inagotable. También para los días festivos. en su poema del amor: el “Cantar de los cantares”. el cuento termina siendo una esperanza de la búsqueda. del cliché.

con el que se inició– ofrece. (…) 128 . Pero incluso si leídos como una novela. Ya que esta antología. Pero no lo es menos en cuanto a su contenido: todas las historias que lo componen describen exclusivamente primeros encuentros. Para empezar. el primer libro de cuentos literarios extensos de Francisco. adquiere una dimensión distinta. si leído como una colección de cuentos en lugar de cómo una novela. ha demostrado. dichos módulos no pierden un cierto grado de autonomía en tanto en cuanto conservan un sentido propio: cada uno nos propone un conflicto o un matiz de la trama. en cuyo caso se titula Cazador de encuentros. Aunque sólo la mirada global a todos ellos. formalmente. Es por tanto. pero como Francisco. es decir unidades. en cuyo caso nos encontraremos ante una antología de cuentos en la que se advierte como hilo conductor el amor. El amor es una bala de plata. aplicable a otros géneros como el narrativo o el poético. que también presentamos hoy.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA / CAZADOR DE ENCUENTROS: EJEMPLO PERFECTO DE LAS VENTAJAS DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN Salomé Guadalupe Ingelmo (España) (…) Por su parte. puede ser considerado. al elemento común que los une. supone un ejemplo perfecto de las ventajas que el Sistema Modular de Creación –concretado en el ámbito de lo teatral en el Sistema Modular de Dramaturgia. que pueden ser concebidos como relatos independientes. nos da la clave final del argumento. (…) En El amor es una bala de plata se compendian una serie de circunstancias muy particulares que hacen de él un libro especial y especialmente original. su creador. esta obra. muy original en cuanto a su estructura. Quizá sería más apropiado decir los amores. La novela está escrita no en capítulos sino en módulos. si leída como novela.

existen y existirán.com (México) (…) La dificultad mayor para el autor ha estado en escribir de inicio un texto desde y para su Sistema. uno que. y respetando lo esencial del argumento y sin alteración en lo verbal. incluso en cuanto a los géneros literarios o al sexo de los personajes protagonistas. y que ha ido trabajando no solo en otros géneros sino en otras artes durante casi cuatro décadas. o con alteraciones mínimas. con rigurosidad y sin ostentaciones o alharacas –aunque sí es probado que su Sistema ha ido dando lugar a realizaciones y a documentados testimonios y análisis publicados por investigadores y críticos. unas que como tales han existido. en un Sistema Modular de Creación. en algo macro. varios en revistas especializadas. con dos títulos (los citados). se trata de haber estructurado un libro de historias –entonces inéditas todas– desde la conciencia y el propósito –desde el inicio mismo– de que fuera justo eso: a la par un libro de cuentos y una novela. sin enormes esfuerzos (para modulaciones de Garzón Céspedes de complejo proceso y factura: otras con los géneros escénicos al dirigir teatro). El mérito reside en mucho en haber convertido antes las modulaciones o variaciones. desde 129 . lo que Garzón Céspedes comenzó a diseñar y con lo que empezó a trabajar en 1966 dentro de la poesía visual sonora. con ligeras variantes.(Fragmentos) EL AMOR ES UNA BALA DE PLATA Y EL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN: UNA MIRADA DE APERTURA Y DE NUNCA ACABAR sabersinfin. en diarios nacionales… (…) Con su libro de cuentos / novela del 2012 (inscripto legalmente con anterioridad) se trata pues de mucho más que de haber convertido unos cuentos en novela. permita el ser modulado en mucho. como una indicación a los lectores de que podían leer eligiendo el género literario y dos Índices (también este libro.

permite. porque. y con las modulaciones que ya ha diseñado. Telegrama MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA LA LITERATURA Y LA LENGUA ESPAÑOLAS Maruja Vieira (Colombia) Cuando se presenten los libros (El amor es una bala de plata y…) el lunes 10 de junio. con premios nacionales e internacionales y de la crítica. como se ha afirmado: “impredecibles posibilidades”. de un hecho aislado. 130 . 2013). que se inscribe en el crear aplicando un sistema de modulaciones que considera la obra abierta hasta el infinito porque. Con el amor de Maruja Vieira (desde Bogotá. ha hecho más. desde una mirada de apertura y de “nunca acabar” (y de “nunca acabada” la obra en sí). aquí yo estaré soñando que me encuentro allá con ustedes. Gracias por unir mis palabras a este momento tan importante para la literatura y la lengua españolas. condecorado gubernamentalmente. desde su Sistema Modular. por la fascinación de su trama o tramas y por la maestría literaria.luego. para él no se trata con El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. Francisco Garzón Céspedes. se puede leer en un género y releer en el otro). sino de uno que se inscribe no en un determinado método sino en un modo de ver y comprender. un hombre prestigioso.

Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza flote”: 131 .

Yo te acompaño. impulsados por la luz verde de un semáforo. él abrió la puerta para que el otro pasara. sus pisadas estaban resonando justo delante de él. Y en la otra acera –él indicó el letrero–. hacían que se asemejase a una estatua que. pero sí muy pronto. Un doctorado en ingeniería. hay varios bancos. Caminaba el otro y fingía mirar hacia sus costados. hay uno. pensó él. –Es lejos. –No hay problema. a unas ocho manzanas. "Un extranjero joven".. de una belleza cincelada. y. como algunas. antes de cruzar la calle. Cuando llegaron a la oficina bancaria. no de inmediato. –el otro dudó–. como si hubiera caído del cielo o la tierra se hubiera abierto para que apareciese. De repente.. Un cuerpo erguido y la expresión tan inescrutable del rostro. –Estudio en esta ciudad desde hace dos años. Si te molesto. En ese momento. 132 . le preguntó si era extranjero. necesito comprar algunos dólares.El no giró para ver cómo el otro se alejaba No supo de dónde salió: el otro pareció materializarse. quizás podría llevárselo a la cama. Voy a un banco. mirándolo a él como si no lo mirara. tomar algo. Sólo que el amor le mordía adentro como una decepción rabiosa. y el otro respondió que resultaba evidente. casi en la esquina. Deseaba inspirarle la mayor confianza. –¿Turista? –preguntó él cuando el otro salió y volvieron a caminar al lado. situándose a la par. él acababa de hacer el amor. –En la zona comercial. le indicó que lo esperaría fuera. Él esperó hasta que avanzaron y se detuvieron. había echado a andar. –Te invito a tomar un café o un té. subrayando para sí lo de la juventud. Esa mañana.. con un ademán. –Estaría bien.. puedo desaparecer.

No lo he hecho y no lo hago. añadió con premura–: No necesito contratar sexo. Mañana termino la tesis. No pudo definir si los diseccionaba porque él era blanco y el otro de un color negro azuloso. los había observado. otro hombre. –Aparentas menos. Es. En él venció la urgencia de indagar: –¿Y cómo te mantienes? –Negocios. El sexo reducido a un contrato. Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses. Ni siquiera una mutua pasión. –¿Qué edad tienes? –Veinticinco años. Quizás el otro hombre. triste. Que su acompañante se invitara a un desayuno. Unos minutos antes. también cerca de las cuatro décadas como él. dentro de una cuenta que él pagaría. –Negocios… –y eludió explícitamente dar los detalles.. Esta ciudad se desmorona económicamente y… la prostitución aumenta.–¿Una beca? –y él pensó que no parecía ingeniero. a la salida de la oficina bancaria. hizo que él dijera: –¿Contigo no se trata de prostitución? –Y al advertir la negación corporal. –Yo pago mis estudios. o por la diferencia de edades.. ya que no amor. de más de diez años. –Ya que no amor –repitió el otro sin emoción alguna. En la cafetería el otro pidió mucho más que un café. unido a que no lograba olvidar la actitud del aquel hombre en la calle. y debiendo investigar y redactar la tesis? –A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. El otro no reparó en el incidente y él no lo comentó. al tropezarlos a la puerta de un banco. ¿Te envía dinero tu familia? –Llegué acá con dinero que gané en mi país. –¿Qué negocios? –él decidió averiguar si especificaría. creyó que él le pagaba al joven por sexo. 133 . Él no alcanzó a contener su alivio. Se sentaron en una cafetería. A estas alturas todo el dinero se acabó. –¿Te sobraba tiempo para los negocios yendo a clases.

Previo al bocado inicial. preguntó: –¿Volvemos a vernos? –Sí. Después de que él volvió a vencer en otro duelo de miradas. Si no andas en "esto". alguien. de su mármol negro azuloso. –Tú me oíste. 134 . en aquella esquina? –Con el apuro por terminar la tesis. pero no lo expresó con palabras–. adoptando lo inescrutable del otro. El otro nunca preguntó acerca de él. –No creo que sea un juego superficial –"o una manera de comer gratis". dentro de su ausencia de matices. –¿Un joven de este país? –inquirió él sin evidenciar su desencanto. –Estás muy seguro de que ando en "esto". ¿nos citamos para dentro de tres días. pensó él. ¿Qué negocios? El camarero. Desde que se sentaron. –¿Desde cuándo andas en esto? –¿Qué? –tampoco ahora el otro se alteró. hace una semana que no veo a mi novio. en algún punto de la cafetería. Él echó una ojeada a las otras mesas.–Eso ya lo dijiste. con lo pedido. el otro comentó: –Desmontaré el piso y venderé lo que poseo. –¿Dónde? –A unas manzanas. –¿Alquilas? –Un piso. –He preguntado con claridad. Comer y beber fueron imprimiendo un ritmo bastante más lento a la conversación. Cuando él le clavaba la vista. –¿Con quién vives? –Solo –y lo dijo sin más intenciones. –Cierto. Una ojeada lenta. Te oí. –¿Tienes teléfono? –Olvídalo. minuciosa. Nunca se tocaron. los observaba. los obligó a una pausa. en la mañana. bajaba la cabeza.

–¿Entonces? –Alemán.. –¿Por medio de tu novio? –No. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros.. Un equipo de ingenieros. en el país. cinco minutos menos de los quince habituales. –Desearía viajar mañana. –No respondiste a mi propuesta. 135 . los negros tenían fama de una temperatura más alta. me invitó a colaborar. hasta que lo cortó. –Viaja después de que nos citemos. le gustaban los rubios.. No sé si permaneceré aquí..–En absoluto. como de pasada. No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. Redactar la tesis me agotó. consiga dinero para el viaje –dijo el otro y se impuso un silencio inexplicable y prolongado.. –Nada más y nada menos. –¿Y tú? –No es tan. –Es improbable que. tan rápido. En unos meses. Él pagó la cuenta sin que el otro se ofreciera a compartirla o se interesara por la suma. pero eligió no darse por enterado. –Es mi novio quien está loco por mí –anotó el otro.. Él se detestó por estas consideraciones. –Diez minutos de margen para los dos. –¿Viajar? –Irme una semana a la playa. Acordaron la hora exacta. viajaré por un período a Suiza. No sé si me marcharé a mi país. Al despedirse se estrecharon las manos. además. en la ciudad. desviando los ojos hacia la calle. De hoy a tres días –si lo que el otro había manifestado era una insinuación para que se apuntara al viaje y se encargara de los gastos. y que a muchos de los rubios. Obtenido el doctorado: ¿qué harás con tu novio? –en la mente de él. racistas probablemente. saltándose su impasibilidad de un modo muy brusco–: ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. un susurro le recordó que a muchos de los negros. él lo tuvo en mente. los negros los enloquecían. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.

erecto. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. el otro insistió en desayunar. 136 . Yo me bajo y regreso en unos segundos. él planeó como alternativa visitar un museo. Cuando se encaminaban hacia el ascensor. dentro. aunque refiriéndose a tomar algo ligero. Él había desembocado en aquella esquina con unos minutos a su favor. el novio del otro. Frente al hotel. prefería que se acostaran en el terreno neutral del hotel elegido. también. –No sé. Aunque era de día y la zona resultaba céntrica. El otro vino vestido deportivamente. Serán cinco o seis minutos en un taxi. amarillo. En un barrio próximo. Pasemos en el taxi por donde está el piso que alquilo. él pagó el taxi. Llevaba en una mano.. A él la propuesta lo inquietó. pagaría él la cuenta del desayuno. siempre existía la posibilidad de un asalto o de cualquier otra situación conflictiva con.. pero no abonó de antemano la habitación como hacía otras veces para poder esfumarse sin demoras enojosas ya finalizado el sexo. Y. sonriendo burlonamente. por ejemplo. No supo cómo negarse. un sobre grande. Resultó vivir en un edificio de buena presencia. pagó la habitación. Él decidió desechar cualquier preámbulo: –Elegí un hotel de probada decencia. llave de la habitación en mano. sin mayores peligros. No he traído el coche. y presintiendo que. Cogieron un taxi y fueron. El otro fue puntual. con ropa recién estrenada.Él lo contempló alejarse. Ante la duda reservó un hotel. y. El otro no se refirió a lo escuchado: –Olvidé desconectar el calentador. –¿Dónde me llevas? –subrayó él. Transcurridos los tres días. aunque tuvo la intuición de que el otro no dejaría de acudir a la cita. Él vestía de ejecutivo. El otro no le dijo que subiera al piso y él no lo deseó. sin mostrar su molestia por la falta de ansiedad del otro por estar a solas.

¿No serás una estatua? –¿Una estatua? –Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer. con el que había subido y bajado del piso en tanto él lo aguardaba. una tesis muy bien redactada. en la habitación alquilada e impersonal. De este lado del mar son mayores las 137 . extensamente documentada y con cuidadosas ilustraciones dibujadas por el otro. –Lo pareces –él en silencio se recriminó por no haberlo preguntado desde el principio–. sin meditarlo afirmó: –Eres muy hermoso. por su ropa y por más. sentados.. –¿Cuáles son los que ganan más? –y lo que él estuvo a punto de decir. para. su tesis de doctorado. y se imaginó la escena cuando subieran. ¿en el mismo hotel? –Sería lo mejor. –él quiso decir: "la adquisición". Él no habló de la tesis.–El desayuno. Dijo que debía fotocopiarla y se la mostró. –Soy modelo. A ratos es un mundo muy difícil. Lo pareces –repitió. Por lo que él leyó. otra vez cara a cara y con los desayunos delante. fue: "Eso se nota. –¿Es un elogio? –Un mundo muy difícil el de los modelos. pero estas dos palabras las calló. En el restaurante. –¿Eres modelo gracias a tu novio? ¿Tu novio te consigue el trabajo como modelo? –Soy modelo desde muy pequeño. Y mi novio trabaja en relaciones públicas. para la contemplación. –Sí. Aunque no soy de los que más ganan. Desde que era un niño en mi país. Impasibles. Inmóviles. No soy de los más envidiados –el otro prosiguió con su discurso–. No soy de los que modelan para la televisión.. el otro extrajo del sobre amarillo. –¿Cuál es tu campo? –Soy modelo fotográfico. y no le gustó lo que imaginaba. Un mundo para la exhibición." –No soy de los más codiciados.

Soy lo menos parecido a alguien guapísimo. Controla mis movimientos como una araña. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio. aunque la voz se le tensó–.? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano. Y no te lo he dicho porque nunca me has preguntado sobre mí –él continuaba sin gritar. para que seas tú quien pague los desayunos. Lo que sí.. Aunque no es tan guapo. ¿es una especialidad? –Y. y ni siquiera porque eres atractivo. –¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo musculoso. Como pisar un territorio minado. o porque eres tan inteligente como demuestra tu tesis. ¿O tendría que insistir en determinar el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos en la cafetería. También es alemán. –Si no andas en "esto". Tiene mucho talento. –Te van a repudiar en este país por desprecio a los productos nacionales. –¿El campeón de esgrima sí nació en este país? –No. ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque tú eres guapo. aunque de manera distinta. Me puedo levantar. Y no me conoces. Llevo con mi novio unos tres meses. controlados. tan deslumbrante. Claro que. sin dejar un espacio para que el otro le respondiera. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro.. ¿Los pagarías? Eso me pregunto...posibilidades. Lo de los alemanes. el otro escuchaba sin mover un músculo. ¿qué hacemos en este hotel? –y él logró no gritarle. De que andas en… –Estás siempre muy seguro de que ando en "esto". El silencio duró un minuto. Sé que soy atractivo. Ya no soy precisamente un joven. los dos. Mi novio anterior a éste era guapísimo. Hay algo que no he dicho.. sí.. Ganó varios campeonatos de esgrima. Cuando salíamos todos lo miraban. Puesto yo en situación de desventaja todo me importa poco. Marcharme. 138 . pero soy atractivo. es muy posesivo. Y olvidar la cuenta. agregó–: ¿Es esencial que sean guapísimos? –En nuestro medio.

puesto que el rostro de él traslucía sus emociones–. No te
he dicho que tengo una relación con otra persona. Una
relación de amor en suspenso. Una relación rota, quizás no
salvable. –Y él pensó: "No te he dicho que estoy aquí para
intentar un contacto que me dé aire para el naufragio", pero
lo que pronunció fue:– No te he dicho que venía de
acostarme, y de terminar con esa relación de amor, cuando
me miraste en la acera. Porque me miraste. A hurtadillas.
Como si no me miraras. ¿Eres capaz de entender que la
belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se
puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad
uno continúa quitándose de encima los acosos de la
belleza?
–No te acuestas con alguien que no te gusta
físicamente.
–¡Eso es otra cosa! Pero... ¿acaso te gusto yo a ti
físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en
el modelaje?
–No me dejo. Modelar es... molesto. A nadie le
importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana.
Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Se ensaya
hasta el cansancio. Hasta la amargura. Hasta la desilusión.
Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a
las nueve de la noche. Y tienes que proyectar frescura,
entusiasmo. Las cámaras fotográficas son implacables:
descubren las incongruencias, evidencian el engaño... Son
como enemigas.
–¿Y después?
–¿Después?
–Cuando envejezcas. ¿Por qué remarcaste que era tu
novio quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en
esto?
–Estás demasiado seguro de que ando en "esto".
–No entiendes. Puedo perder, además del dinero, el
tiempo. Porque no los perderé. Pasaré por los tamices de la
memoria todo lo hablado, todo lo sucedido. Lo analizaré y
aprenderé de ello. Reordenaré los hechos y las palabras en
mi interior. Los reordenaré, sí, lo haré: una y otra vez hasta
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comprenderlos. Hasta sacar unas conclusiones que me
sirvan y que puedan servir, no a las estatuas, sino a otros
seres. Y entonces, dentro de unos años, compartiré las
conclusiones. Compartiré esta historia.
–¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La
ciudad es tu gigantesco laboratorio?
–Tú eres un ser humano que se oculta.
Él se levantó, caminó hasta la caja, y pagó los
desayunos. Pensó que, nuevamente, estaba pagando, y
que había comido sin tener hambre. Regresó a la mesa a
buscarlo, y, cuando el otro se incorporó, él atravesó el
restaurante en dirección a la puerta de salida del hotel.
El otro, desde detrás, le propuso:
–Vayamos al ascensor. Subamos a la habitación.
–No me voy a acostar contigo.
Él devolvió la llave al empleado del hotel. El joven lo
alcanzó en la puerta de salida. Él recordó las palabras del
otro: "Estás siempre muy seguro de que ando en..." "Estás
demasiado seguro de que..."
–¿Por qué no vas a acostarte conmigo?
–Porque no me gustas –él recorrió con la mirada
aquella hermosura externa, aquella perfección de estatua
que el otro poseía–. El amor no interesa a las estatuas.
El otro fue, por la calle, tras las huellas de él. Como
perdido. Como necesitado.
Cuando él apresuró el paso, el otro dijo:
–Te agradezco la lección –y, como si fuera y no fuera
el mismo, dio media vuelta para perderse entre la multitud.
Él no giró para ver cómo el otro se alejaba, no deseó
contemplar cómo la muchedumbre, ruidosa e indetenible, se
lo tragaba hasta desaparecerlo. Él siguió caminando, sin
rumbo fijo, perdiéndose también entre la multitud, dejando
crecer la certeza de que ellos dos volverían a encontrarse.
Como quien saca la cabeza a flote.

140

Modulación teatral escrita en neutro
para Él y Ella ó Ella y Él
ó Él y Él ó Ella y Ella de
“Como quien saca la cabeza flote”

141

como modulaciones de una misma historia original. UNO: Los cisnes además de salvajes son fieles.. (Pausa. UNO: (Con vivacidad. y después ha vuelto a ser modulado en narrativa en consonancia con la concepción de obra abierta hasta el infinito del Sistema Modular de Creación ideado por Francisco Garzón Céspedes. UNO: Desierto y laberinto son una misma cosa. Una rareza. Olvidemos los cisnes. y son de principios de los años noventa del Siglo XX. Por la mañana en una cafetería. pero no el laberinto. fueron escritos a la par paulatinamente por el autor.) Yo pago mis estudios.) ¿Cisne? ¿Desierto? ¿Laberinto? Me quedo con que los cisnes son salvajes.) Estudio acá desde hace dos años. Madrid.) ¿Una beca? No pareces de Ingeniería. (Pausa. F. 3 142 . hablan mientras comen y beben en una mesa. ÉL // ELLA. una pareja para toda la vida. DOS: (En neutro.. intención que mantendrá casi todo el tiempo. Antes “Como quien saca la cabeza a flote” (modulación de Él y Ella). narrativa. textos escritos y reescritos mayoritariamente entre el Café de la Librería Gandhi. y el desaparecido Café Lyon –cerca de la Puerta de Alcalá– y el Café de Oriente en Madrid (y hasta ya bien entrado el Siglo XXI).. Colección “Garzón Céspedes” 3. Entre hoy y mañana termino la tesis. DOS (ÉL. texto narrativo. (De modo incisivo. Esta versión corregida es la más reciente. Ediciones COMOARTES. de raza negra. treintaitantos años de edad. 2012. ELLA). en México D. presentado en el año 2013. Un doctorado en ingeniería. DOS. ÉL // ÉL. España. ELLA // ELLA. Al integrarse en este Siglo la obra “¿Desde cuándo andas en esto?” en Animales de laboratorio se hallaba inédita y aún en revisión. ya había sido publicado en el libro de cuentos o novela (según como decida leerse) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros. y “Cómo quien saca la cabeza a flote”. teatro. veintitrés años.) ¿Contigo no se trata de prostitución? (Al advertir la Nota en Animales de laboratorio // ¿Desde cuándo andas en esto?”. de raza blanca. podrán levantarse y volver a sentarse o no.) ¿Turista? ¿O un cisne negro nadando en un desierto humano? En un desierto trazado como un laberinto.¿DESDE CUÁNDO ANDAS EN ESTO?3 PERSONAJES: UNO. desplazarse. DOS: ¿Y el desierto? (Pausa. Personaje UNO.

Y mi familia me auxilió hasta hace unos meses.) ¿Qué negocios? DOS: Negocios.) ¿Te ha sobrado tiempo para los negocios yendo a clases en la universidad. La economía rueda hacia abajo y la prostitución aumenta: El sexo… reducido a un contrato. ¿Te envía dinero tu familia para ayudarte? DOS: Llegué acá con dinero que gané en mi país. UNO: ¿Tienes teléfono? DOS: ¿En el desierto. UNO: ¿Volvemos a vernos? DOS: ¿Por qué no? Sí. laberínticos. A estas alturas todo el dinero se acabó.. UNO: ¿Qué edad tienes? DOS: Veintitrés años.) Aparentas menos. Y adelantos sobre negocios. DOS: (Sin emoción alguna repite. intercambio de números? Olvídalo. con premura y explicándose. Y no lo hago. UNO: ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: (Sin alterarse. Ni siquiera una mutua pasión extraviada en el laberinto.) Ya que no amor. y debiendo investigar y redactar la tesis? DOS: (Con aceptación del interrogatorio. UNO: (Desde la decisión de averiguar.) No necesito contratar sexo.negación corporal. UNO: ¿Dónde? DOS: A unas manzanas. ¿Qué negocios? DOS: Desmontaré donde vivo y lo venderé todo.) ¿Y cómo te mantienes? DOS: Negocios. UNO: (Dudando. UNO: ¿Con quién vives? DOS: Con la soledad. ya que no amor. UNO: (Con alivio. Tal vez porque es tiempo en que los manantiales se secan. UNO: (Con cierta urgencia. No lo he hecho..) ¿Qué? 143 . UNO: Eso de “negocios” ya lo dijiste.) A la universidad únicamente era obligatorio asistir algunos días cada semana. UNO: ¿Alquilas? DOS: Un piso.

DOS: Pareces tener la seguridad de que ando en "esto". No hemos precisado cómo vernos dentro de tres días. UNO: ¿A la Suiza de habla alemana por medio de tu pareja? DOS: No. en aquella esquina? DOS: Con el apuro por terminar la tesis. No sé si me marcharé a mi país.) Si no andas en "esto". Redactar la tesis me agotó. En unos meses viajaré por un período a Suiza.. UNO: He preguntado con claridad. que suele reunir a profesionales de países en desarrollo.) Nada más y nada menos. Tengo una oferta de trabajo de un despacho de ingenieros. Radican en Ginebra. DOS: Cierto: Te escuché.. UNO: (Con extrañeza. en la ciudad. en la mañana a esta hora. DOS: Desearía viajar mañana o pasado mañana. UNO: No lo sabes: Es el título de una película. UNO: No creo que sea un juego superficial. hace una semana no veo a mi pareja. Y he visto… sí.. No sé si permaneceré aquí. UNO: ¿De este país? DOS: En absoluto.) Obtenido el doctorado: ¿Qué harás con tu pareja? DOS: Es mi pareja la que delira por mí. (Pausa.. O una manera de… (Pausa.) ¿Viajar? DOS: Irme una semana a la playa. pensándoselo no lo ha dicho.) ¿Y tú? DOS: No es tan. UNO: No respondiste a mi propuesta.UNO: Tú me oíste. ¿nos citamos para dentro de tres días. ¿Acostumbran los cisnes de estas latitudes el emigrar a Alemania? ¿Necesitan guías nativos para su emigración? (Pausa. UNO: ¿Entonces? DOS: De Alemania. en el país. Locura de amor. he visto esa película. UNO: (Con ironía. A punto de decir “de comer gratis". me invitó a colaborar. Un equipo de ingenieros. 144 .

UNO: Impasibles. para la contemplación. Serán cinco o seis minutos en un taxi.) Elegí un hotel… “decente”.) 145 .) Primero te has empeñado en tomar café. cinco minutos menos de los quince habituales. El mar no se secará mientras tanto. Tres días después. (Ha ido a decir: “para la adquisición". (Silencio. De hoy a tres días. ¿No serás una estatua? DOS: ¿Una estatua? UNO: Me refiero a una de ésas que se exhiben y se dejan querer.) Lo pareces. De las que decoran este desierto laberíntico. hablan mientras beben café. podrán levantarse y..) ¡Quedemos como propusiste! Y sé puntual porque yo no aguardo en la calle. Inmóviles. pero donde no harán preguntas enojosas ni comprobarán otros documentos que los míos. DOS: Soy modelo. DOS: Es improbable que con tanta rapidez consiga dinero para el viaje. Sentados a la inversa. No he traído el coche... sin riesgos. Un mundo para la exhibición.) Viaja después de que nos citemos. Como si corroborara lo de la condición de estatua..) Penumbra.UNO: (Eludiendo comprometerse con lo de un viaje. DOS: ¿Es un elogio? UNO: Un mundo muy difícil el del modelaje.) Tienes una gran belleza. en la misma cafetería. Yo me bajo y regreso en unos segundos. UNO: Diez minutos de margen para los dos. UNO: Si no hay otro remedio. para. (Como si esto no le gustara. DOS: Olvidé desconectar el calentador. Ni la arena será dispersada. (Pausa.) Pareces modelo. (Saca la cartera para pagar la cuenta. y ahora… (Pausa. nuevamente de mañana. Pasemos en el taxi por donde está el piso. UNO: (De modo informativo. (Pausa.

) ¿Es esencial que sean personas guapísimas? DOS: En nuestro medio.DOS: Sí: Un mundo. Y mi pareja trabaja en relaciones públicas.) Llevo con mi pareja unos tres meses. UNO: (Sin alterarse. Cuando salíamos todos le miraban. De las más envidiadas. aún de mañana. Estoy lejos de la belleza. Lo de los seres nacidos en Alemania. es una persona muy posesiva. ¿O yo tendría que insistir en determinar 146 . podrán levantarse y.. Lo que sí. UNO: ¿Cuál es tu campo? DOS: Modelo para fotografías. sí. UNO: ¿Eres modelo gracias a tu pareja? ¿Tu pareja te consigue el trabajo como modelo? DOS: Soy modelo desde la niñez. No soy de quienes modelan para la televisión. En mi país.. ¿es una especialidad? (Pausa. Aunque no es tan… deslumbrante. También es de Alemania. Tiene mucho talento. ya modelaba. (Pausa. Ganó varios campeonatos de esgrima.. UNO: ¿Quiénes son quienes ganan más? DOS: No soy de las figuras más codiciadas. A ratos “un mundo muy difícil”.. Ese mismo día. el terreno del modelaje es igual en un país que en otro. Las cámaras son los detonadores. Como pisar un territorio minado. UNO: ¿Quién ganaba a la esgrima sí nació en este país? DOS: No.) ¿Y cómo es que vas a meterte conmigo en la cama? No tengo un cuerpo perfecto. Aunque no soy de quienes más ganan. Sentados como la primera vez. en la cafetería del hotel. UNO: Acá te van a repudiar por desprecio a los productos nacionales. hablan mientras comen y beben. De este lado del mar son mayores las posibilidades que en una isla. Claro que. Mi pareja anterior a ésta era guapísima. Penumbra. Controla mis movimientos como una araña. entonces.

aunque con evidente tensión en la voz. En situaciones de desventaja todo me importa poco.. o porque eres inteligente como demuestra el que hayas escrito una tesis. No te he dicho que venía de acostarme. Porque me miraste. Marcharme de esta mesa. cuando me miraste en la acera. Una relación rota. Y olvidar la cuenta.el porqué? Ése que he sospechado desde que hablamos hace tres días en aquella cafetería. Me puedo levantar de esta silla. y de terminar con esa relación de amor. ¿Eres capaz de entender que la belleza física es relativa? ¿Entiendes que a mi edad se puede haber tenido ya toda la belleza? ¿Y que a mi edad uno continúa quitándose de encima los acosos de la belleza? DOS: No te acuestas con alguien que no te gusta físicamente. A hurtadillas.) Sé que tengo atractivo. (Pausa. De que andas en… DOS: Siempre pareces tener la seguridad de que ando en "esto"..) Hay algo que no he dicho. Y no me conoces. aunque con tensión creciente. UNO: Si no andas en "esto".? Que estoy aquí para comprobar si vales la pena como ser humano.) No te he dicho que tengo una relación. ¿Los pagarías? Eso me pregunto.) ¿Eres capaz de entender que puedo perder el dinero de la habitación del hotel? ¿Que no estoy aquí porque eres una persona guapa. ¿acaso te gusto yo a ti físicamente? ¡No entiendes! ¿O sí? ¿Te acosan mucho en el modelaje? 147 . Y no te lo he dicho porque no me has preguntado sobre mí. Como si no me miraras. pero sí atractivo. Ya no tengo precisamente juventud. para que seas tú quien en esta ocasión pague los desayunos. y ni siquiera porque eres una persona atractiva.. más allá de tus poses posibles y de tus posibles necesidades en un medio discriminatorio.. ¿Un cisne capaz de pagar lo que ha comido? ¿Una estatua capaz de asumir la cuenta? ¿De tener dinero en el desierto? ¿De salir de cualquier laberinto? (Pausa. ¿qué hacemos a punto de irnos a una habitación? (Sin gritarle. Una relación de amor en suspenso. UNO: ¡Eso es otra cosa! Pero. (Permanentemente sin gritar. quizás no salvable.

DOS: (Con rabia. además del dinero. ¿Por qué dijiste que era tu pareja quien enloquecía por ti? ¿Desde cuándo andas en esto? DOS: Siempre tienes la seguridad de que ando en "esto". (Se marcha sin volver la vista atrás. Puedo perder. (Recorrido de su mirada por toda aquella hermosura externa. Y. Ellos asoman las narices a la una del mediodía. Silencio. el tiempo. Reordenaré los hechos y las palabras en mi interior. Porque no los perderé. Los reordenaré una y otra vez hasta comprenderlos. UNO: ¿Y después? DOS: ¿Después? UNO: Cuando envejezcas.. hacia el espacio vacío. Las cámaras fotográficas son implacables: descubren las incongruencias. Hasta la desilusión. Hasta la amargura. 148 . DOS: ¡Ah. UNO: No me voy a acostar contigo. Te citan a las nueve de la mañana.. Compartiré esta historia como quien cierra un cuento de nunca acabar. molesto. compartiré las conclusiones. A nadie le importas de verdad. Te citan a las nueve de la mañana y la sesión comienza a las nueve de la noche. DOS: Subamos a la habitación.) ¿Qué soy yo? ¿Un animal de tu laboratorio? ¿La ciudad es tu gigantesco laboratorio? UNO: Tú eres un ser humano que se oculta.DOS: No me dejo. como quien saca la cabeza a flote. DOS: ¿Por qué no te vas a acostar conmigo? UNO: Porque no me gustas. por aquella perfección de estatua. Se inclina sobre la mesa y. Se ensaya hasta el cansancio. se queda con la vista al frente. Y tienes que proyectar frescura.) No entiendes. Lo analizaré y aprenderé de ello. la lección! Te agradezco la lección. muestran. muy pronto. no a las estatuas. Pasaré por los tamices de la memoria todo lo hablado. entusiasmo. dentro de unos años. Son… son enemigas. todo lo sucedido. Modelar es.. Hasta sacar unas conclusiones que me sirvan y que puedan servir. UNO: (De modo explicativo. sino a otros seres.) El amor no interesa a las estatuas. Apagón. evidencian el engaño.) UNO no ve cómo se va..

62 Perdona. mi reina. 37 Capítulo VI: Con una certeza.com. 47 Toda la escena. 56 Caminaba en búsqueda. 41 Capítulo VII: Podemos hablar de otras cosas. 37 Con una certeza. 71 Una presa al alcance de la mirada. 51 Un aire de inocencia. 56 Capítulo X: Caminaba en búsqueda. 33 Un mismo pedazo de arena. 11 Capítulo II: Girasoles sobre la piel. 33 Capítulo V: Un mismo pedazo de arena.ÍNDICE DE UN LIBRO DEL SISTEMA MODULAR DE CREACIÓN · (Cuentos = Novela) (Cuentos/Novela = Teatro = …) Francisco Garzón Céspedes una propuesta modular única sabersinfin. 41 Podemos hablar de otras cosas. 21 Capítulo III: La cadena y el colgante. 71 149 . 76 El espacio del amor posible. 26 La línea entre la verdad y la mentira. 11 Girasoles sobre la piel. 83 Gracias por ti. mi reina. 26 Capítulo IV: La línea entre la verdad y la mentira. 99 Si este libro es leído como la novela: Cazador de encuentros Capítulo I: Como quien saca la cabeza a flote. 7 · Cuentos / El amor es una bala de plata Novela / Cazador de encuentros Si este libro es leído como el de cuentos: El amor es una bala de plata Como quien saca la cabeza a flote. 47 Capítulo VIII: Toda la escena. 21 La cadena y el colgante. 62 Capítulo XI: Perdona. 51 Capítulo IX: Un aire de inocencia.

121 El amor es una bala de plata: tangible Manuel Rincón (España) 150 . 115 El libro de un maestro de la expresión simbólica: El amor es una bala de plata Thelvia Marín Mederos (Cuba). 118 Sobre El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros Con la técnica que tiene: Garzón Céspedes puede escribir lo que quiera Luis Fernando Moncada Ospina (Colombia). 113 Con El amor es una bala de plata: vemos como en un film Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México/Italia). 99 · Opiniones / Testimonios. impecable Silvia Braun (Argentina) Un creador de la existencia útil: Francisco Garzón Céspedes y El amor es una bala de plata Mildred de la Torre Molina (Cuba). 107 En El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros es realmente la búsqueda el personaje protagonista Segundo Antares (Chile). hay que leerlo y releerlo Fátima Martínez Cortijo (España). 76 Capítulo XIII: El espacio del amor posible. magnífico. 108 El amor es una bala de plata: la fuerza de las situaciones… Elena Arribas Delgado (España). intenso Clara Pereda Lagartos (España). 109 El amor es una bala de plata: un libro impactante. 83 Capítulo XIV: Gracias por ti.Capítulo XII: Una presa al alcance de la mirada. 111 Un poliedro de múltiples caras: El amor es una bala de plata: Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica). 120 El amor es una bala de plata: las ganas de vivir de otro modo. 116 El amor es una bala de plata: disponibilidad ante el lector.

El amor es una bala de plata: cuentos sugerentes y profundos Pepa Aurora Rodríguez Silvera (España). 130 · Modulación teatral escrita en neutro para Él y Ella ó Ella y Él ó Él y Él ó Ella y Ella de “Como quien saca la cabeza a flote”: ¿Desde cuándo andas en esto?. 123 Francisco Garzón Céspedes: el misterio del amor Óscar Ureña García (Costa Rica). 128 Telegrama Momento tan importante para la literatura y la lengua española Maruja Vieira (Colombia) · Modulación narrativa a una historia de Él y Él de “Como quien saca la cabeza a flote”: El no giró para ver cómo el otro se alejaba. Nota sobre el libro dual El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros de Francisco Garzón Céspedes. 127 (Fragmentos) El amor es una bala de plata y el Sistema Modular de Creación: una mirada de apertura y de nunca acabar sabersinfin. 140 151 . Armando José Sequera (Venezuela). 124 (Fragmentos) El amor es una bala de plata / Cazador de encuentros: Ejemplo perfecto de las ventajas del Sistema Modular de Creación Salomé Guadalupe Ingelmo (España). 122 Francisco Garzón Céspedes conoce los secretos de la palabra Fernando Rodríguez Sosa (Cuba) Gran obra hecha con honestidad.com (México).

152 .

1996). Con doble nacionalidad reside en Madrid. 2006). escritor con 49 libros impresos de numerosos géneros y más de medio millón de ejemplares distribuidos. Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica. literatura para niños y jóvenes. 1980). Investigador y teórico de la oralidad.Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España). Teoría y técnica de la narración oral escénica (Páginas. 1985). en varias profesiones y ámbitos. Redoblante y Tío Conejo (CDTB. casi testimonial. lo que realiza cada año en seis países con reconocidas instituciones. Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas. 2010). del Festival Cervantino de México al de Otoño de Madrid. 1991. dramaturgo y creador escénico (Académico / Academia de las Artes Escénicas de España). encuentros teóricos y docentes. Licenciado en periodismo. poeta y narrador. este libro de modulaciones por más de dos décadas. 2013). La pasión de contarlo todo (Adagio. a los que se suman otros en ediciones digitales de distribución masiva. 1978). del todo inolvidables. y Ministerio de Cultura de Egipto. el niño más travieso (textos. Normales los sobrevivientes (Matanzas. 2001). El humor de la manzana (COMOARTES. a seres humanos inesperados y hondamente inquietantes. Ha participado en más de cien eventos de primer nivel de literatura. y organizado y dirigido cientos desde 1980: festivales. teatro. premiado en lo nacional e internacional y por la crítica. 2015). a partir de su Sistema Modular de Creación (desde 1966). Entre sus libros impresos desde 1971: Recopilación de textos sobre el teatro latinoamericano de creación colectiva (Casa de las Américas. Cuentos para un mordisco (OEYDM. El arte (oral) escénico de contar cuentos (Frakson. de oralidad artística. condecorado gubernamentalmente.. entre más especializaciones. en árabe. Editorial Universitaria Centroamericana / EDUCA. 2013). Ha cincelado. periodismo… en tres continentes.. Elegido por dos Jurados en 2015 para Ciclos en Madrid de la SGAE y la AAT. por medio de un realismo crítico. 1995). artista oral. 153 . Cupido Juglar. un libro monumental y único con unas historias siempre de primeros encuentros que entregan con maestría.

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