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Acontecimientos críticos y cura profunda.

Artur de Paula Carvalho


14-10-2005
La principal tarea que tenemos hoy, cualquiera sea nuestra
situación, es mantenernos coligados, sintonizados, con los niveles
internos.
Dentro de lo que está pasando hoy en el planeta, nuestros procesos
individuales, o grupales, se vuelven sintéticos, ellos se resumen, de una
manera muy intensa, en este punto, en concentrarnos en los mundos
internos. Para que eso sea posible, tenemos que descubrirlo, tenemos que
prestar atención a esto, y tenemos que colocarlo como una prioridad.
Eso siempre fue una prioridad para todos. No hay alma para la que no sea
prioritario concentrarse en los mundos internos. Solo que eso va siendo
descubierto de a poco. Lleva muchas encarnaciones descubrir que lo único
importante es que la conciencia, esté concentrada en los mundos internos.
Porque es de los mundos internos de donde viene toda la fuente, toda la
energía para manifestarse aquí, toda cura para los procesos individuales o
planetarios, viene la orientación sobre lo que debemos hacer, la indicación
sobre donde debemos estar. Todo viene de ahí, solo que lleva mucho tiempo
descubrirlo. Y después de descubierto, lleva muchas encarnaciones, para
que se torne viable, para que suceda realmente. Es un proceso muy largo.

Y la diferencia hoy es que esto que siempre llevó muchas


encarnaciones, esta disponible de una manera muy amplia. Hoy,
esta posibilidad de comulgar con nuestras energías internas, de
recibir de los mundos internos la orientación, y poder irradiar aquí
una energía trascendente, una energía de cura, está muy
disponible, como nunca lo estuvo antes.
Es como si un sol estuviese naciendo en el horizonte terrestre, y en
consecuencia, tenemos mas luz en los mundos internos. Nuestras almas
están más encendidas.
Y más allá de eso, el tiempo en el mundo material, los ciclos, las etapas de
los procesos evolutivos, están condensadas. Aquello que sucedía en 100
años hasta el siglo pasado -hasta 1988, como referencia- aquellos ciclos de
100 años, que eran importantes para el progreso de la humanidad. De 25 en
25 años la Jerarquía enviaba un gran impulso y esperaba 25 años para que
fuera procesado, y ahí enviaba un nuevo impulso. Entonces, era un siglo,
cada nuevo siglo, era un nuevo comienzo dentro del proceso de la
humanidad.
Esto hoy está sucediendo en un año. Lo que necesitaba 25 años para recibir
un impulso de la consciencia como trabajo en la materia terrestre, está
condensado en tres meses. Cada tres meses, tenemos un nuevo impulso de
la Jerarquía, un nuevo impulso espiritual, y se refleja en todo el planeta. No
hay partícula, no hay sustancia, no hay ser, que no sea tocado por ese
impulso.
Nuestras almas están mas despiertas. Los ciclos, aquí en el plano material,
están acelerados, y tenemos la posibilidad de una aproximación con esas
energías internas, como nunca la tuvimos.
Hoy, lo que es prioritario, lo que es más importante, para cualquier
individuo, es hacer esta conexión. Mas, hacerlo realmente, hacerlo con
sentimiento, con el pensamiento, porque está disponible.
Y cuando nos volvemos hacia adentro, encontramos algo allá, y hoy,
encontramos mas de lo que 30 días atrás. Encontramos mucho mas que
hace tres meses atrás, porque las energías están aproximándose,
permeándonos. Vivimos un momento de intensa transformación.

Para que podamos estar realmente en la posición correcta, para


estar actuando, pensando, para estar en el lugar correcto,
necesitamos de esa ligazón, de esa conexión.

No hay ninguna tarea que nuestra mente nos pueda presentar que
sea mas importante que esta. No hay ningún compromiso humano
que sea más importante que esto. No hay nada externo que nos
impida hacer eso, porque cualquiera que sea nuestra situación,
hacemos eso en la consciencia, dentro.
Es a esta aceleración a la que tenemos que acompañar, a la aceleración del
proceso planetario, de las almas, y tenemos que acompañarlo
externamente.
En otras palabras, humanamente, como personas humanas, como
personalidades, tenemos que aprender a dejar de crear problemas. Para
hablar en un lenguaje bien simple.

No hay problemas, no existen los problemas. Si hay algo que esta pasando
delante de nosotros, y que estamos participando directa o indirectamente, y
aquello se presenta como un problema, no lo demos crédito, no es un
problema, nada es un problema, nada es una dificultad.
Si vemos algo, no le damos crédito a esto tal como ello se presenta. Es claro
que algo está pasando ahí, pero nosotros no aceptamos aquello que nuestra
mente dice, no acogemos lo que nuestro emocional dice en el momento que
reacciona. Miramos la situación desde afuera, sea cual fuera. Sea un
terremoto en un país vecino, sea donde estamos, sea un terremoto en
nuestra vida emocional, en nuestra vida profesional, en la vida mental, sea
un huracán.
Agradezca, mire para afuera, porque aquello le esta diciendo algo,
no es eso que está afuera, aquello esta trayendo un mensaje, una
instrucción, aquello está trayendo una oportunidad de cura.
No es entonces con la situación externa con la que nos vamos a coligar.
Esa posibilidad de comulgar con las energías internas que están disponibles
hoy, significa también la posibilidad de atraer la cura hasta de la vida
material, a la vida externa. Porque esa vida humana necesita una cura
profunda. Todos los reinos del planeta necesitan de esa cura, y esa cura,
viene de los niveles internos, dentro de ese proceso tan intenso que vivimos
hoy. Es esta cura, esta bendición que tenemos que contactar.
Si pasa algo afuera, no es problema, nada es problema. Lo vemos de afuera,
nos coligamos con los niveles internos, dentro de nosotros, y tenemos la
intención de entregar aquello, entregar aquella situación, sabiendo que el
problema no existe. Entonces vamos a entregar la situación para esos
niveles de cura, para esos niveles internos.

Y esto no es algo abstracto. Cuando nos volcamos para esos mundos


internos, para el ser, nos vamos a encontrar en manos mas experimentadas
que nosotros, con hermanos que comulgan con esa energía, en una
proporción mucho mayor, hermanos que viven en otras dimensiones, de
este planeta o de otros.
Esos hermanos que componen civilizaciones intraterrenas, civilizaciones
intraoceánicas, en otras mundos, que son seres de la humanidad, miembros
de la humanidad, nuestros hermanos, mucho mas evolucionados que
nosotros, que están mucho mas allá de ese estado primario en el cual nos
encontramos.
Entonces esta ayuda, esta comunión con esas energías internas, no es algo
abstracto solamente. Y es algo que encontramos en una corriente, una
corriente de luz que va a descender para ir de transformador a
transformador.
Entonces cuando nos volvemos hacia adentro, encontramos ayuda efectiva.
Podemos, de repente, hoy mucho mas que antes, encontrar el espacio en la
consciencia, podemos entrar en contacto con una nave, con una nave
laboratorio, con un centro de cura en un centro intraterreno, un centro en el
plano etérico.
Existen realidades, que nosotros normalmente no incluimos en nuestra
concepción de vida. Y nos ocupamos de tantas cosas que no tienen ninguna
importancia. Nos ocupamos de problemas materiales, el 99,9 por ciento del
tiempo.

Y al contrario, la vida material, es la menor parte, es la


consecuencia de lo que esta pasando dentro.

Es esta polarización, esta concentración, este enfoque, lo que tenemos que


hacer hoy en una intensidad mayor que antes. Porque el proceso planetario,
está intensificándose. El proceso de purificación, que es necesario y
esperado, es una bendición que pueda suceder. Mas, para eso, no tenemos
que estar impresionados, no estar fascinados, engañados, ilusionados con
los procesos externos.
Tenemos que ver, sentir, amar, aspirar, aquello que está por dentro, aquello
que es el verdadero movimiento de la vida de los seres. Aquello que es el
verdadero movimiento en la vida del planeta. Porque vamos a colaborar con
aquello. Tenemos que ligarnos por dentro. Dentro. Cuando nos ligamos allá,
vamos a percibir lo que tenemos que hacer. Si es estar en silencio, si es
orar, hacer alguna acción externa, eso viene enseguida, viene rápido,
porque las cosas hoy, vienen muy rápidas.

Entonces, silenciarnos, volvernos hacia adentro, y contar con esa


ayuda.

Para que eso sea más viable, existen algunos puntos técnicos, técnicos de
esa ciencia del contacto con el alma, del contacto con los mundos internos,
que es bueno tener presente, porque facilita para que no trabajemos en
contra de lo que estamos pretendiendo.
Un primer punto es que nuestro querer debe estar enfocado en ese único
punto. Cuando queremos muchas cosas, la energía de nuestro querer queda
dividida. Nos tenemos que concentrar en nuestro querer para un solo punto,
que es el punto central, entonces queremos una sola cosa, queremos esta
voluntad interna o esta luz interna, o Dios, o nuestra alma, o la cura. El
individuo va a reconocer ese punto central, de diferentes maneras
dependiendo del propio temperamento, de la propia historia, de los propios
rayos, de la propia tarea, mas, es importante que el individuo concentre su
propio querer, en el punto más alto que pueda conseguir.
El va para allá, para el punto más alto. Entonces el querer se concentra. El
amor debe ir para allá también.
Si tenemos muchos afectos, si tenemos la energía afectiva, que debe ser a
cierta altura ser sublimada, transmutada en ese amor del alma, ese amor
universal. Eso se tiene que elevar, y se eleva así, colocando ese amor allá.
Entonces todo aquello que son afectos externos, los colocamos allá también.
No tenemos que luchar con eso. Mas, de pronto percibimos que tenemos un
afecto por una planta, como suele suceder. Tomamos ese afecto, y lo
colocamos allá, que es la vida, que está dentro de aquella planta, que está
en todo el reino vegetal. Elevamos aquello, es un trabajo de elevación que
podemos hacer, que debemos hacer, bien conscientemente.
Entonces, elevamos aquello, concentramos el querer, concentramos el
amor, el afecto, y nuestra acción, el resultado de nuestra acción, aquello
que tenemos que emprender externamente, lo ofrecemos para ese núcleo
interno, para la luz, para el alma, dentro de nosotros. El querer esta
enfocado en ese centro del ser, en esta cura, en esta bendición, en esta
energía interna. El amor se vuelve hacia allá, y la acción es ofrecida.

Practicamos eso todo el tiempo, y cuando nos desviamos de eso,


cuando lo percibimos, volvemos allá. Hacemos el trabajo de volver
al punto central todas las veces que nos damos cuenta.

Y hoy, en los procesos externos que están sucediendo hoy, somos muy
empujados para afuera, porque las situaciones son críticas, son punzantes,
y tenemos que mantenernos en esta tensión de estar lidiando con las
situaciones externas, de estar con prontitud, delante de las necesidades que
van a ser cada vez mayores, sin perder ese hilo.
Entonces si estamos en esta ligazón interna, en otras palabras, si estamos
en estado de oración, en cuanto estamos lidiando con las situaciones
externas, vamos a ser mucho más útiles, vamos a prestar mucho más
auxilio, mucho más ayuda, mucho más socorro, para tantos seres que no
tienen la posibilidad de hacer esto, porque no tienen un mecanismo, la
ligazón que permita que eso sea hecho en el grado necesario, para la
intensidad de los proceso de hoy.
Entonces un individuo que tiene posibilidades de ligar al ser por
encima de todo, de estar orando, de estar ofreciendo la propia vida,
la propia acción para este núcleo interno, para Dios, para la
Jerarquía, para la luz, es extremamente valioso. Es algo precioso
dentro del proceso planetario. Y ese individuo que actúa así, que
sería una tarea nuestra hacer esto, tiene que tener eso presente.

Tiene que volver al punto central de concentración todas las veces


que se acuerda, mil veces por día, diez mil veces por día, hasta que
una cierta estabilidad en ese proceso se va dando.

Y todo aquello que nos toca, en el pensamiento, una noticia de algo que
pasó, un hecho que presenciamos, un pedido de ayuda, todo a lo que
asistimos y que necesita de cura, aquello debe ser ofrecido
inmediatamente, en el instante en que aquello toca nuestra aura.
Por ejemplo, estamos buscando colocar nuestro querer, nuestra voluntad,
en esa voluntad interna, en otras palabras, estamos queriendo que se haga
la voluntad de Dios, estamos queriendo que se haga lo que es el plano
evolutivo.
Estamos afirmando, dentro de nosotros, que la voluntad de las almas será
hecha, las almas de los reinos vegetal, mineral, animal, las almas del reino
humano. Estamos afirmando con el querer, el querer de la voluntad interna.
No queremos algo específico, queremos que la voluntad del alma suceda.
Entonces estamos ahí y nos quedamos en ese punto.
Y nuestro amor y nuestro afecto, va para esta vida interna, para nuestros
hermanos, para la Jerarquía, o para nuestra alma. Son maneras diferentes
de llegar al mismo punto.
Estamos aquí afuera ofreciendo nuestra acción. Estamos trabajando porque
la necesidad es grande. Y este ofrecimiento, esta renovación de votos es
continuo. Estamos en ese ejercicio.
De repente el teléfono suena y llama y alguien que nos pide ayuda, o vemos
en el noticiero una noticia de algo que pasó en un cierto lugar, un huracán,
un terremoto, los mares que subieron, una explosión, tantas cosas que ya
han sucedido, ¿no?

Cuando aquella información toca nuestra aura, aquel es el instante


en que debemos actuar con la cura.

Puede ser también un pensamiento. Estamos ocupados y viene a nuestra


mente un recuerdo, la presencia de alguien, o de un lugar, o de un animal, o
de una situación. Cuando aquello nos tocó, es ese el momento, es ese el
punto, cuando fuimos tocados por ese pedido de ayuda, por aquella
necesidad de armonía, por aquella necesidad de cura.

En ese instante nos acogemos en aquello que nos tocó, y lo


entregamos para lo alto. Esto determina que la cura pueda suceder.

Entonces vemos que esto no es complicado. Y que esto no cabe a los otros,
no cabe a las instituciones, que están todas falladas, no cabe a la buena
voluntad humana, que está fallada también, no cabe a nada de lo externo.
El proceso planetario verdadero, no al que asistimos afuera que es un
proceso de purificación. El proceso planetario verdadero, o sea, el
surgimiento de una nueva consciencia, un sol, que va naciendo en el
horizonte terrestre, ese es el proceso verdadero, no la oscuridad de una
noche que está terminando. Este es el proceso verdadero, que es una luz
que está surgiendo en el horizonte terrestre.
Esto, no cabe a nada externo, y nuestra tarea prioritaria, es ser una
prolongación de esto, ser aquí un emisario, los anunciantes, los mensajeros,
ser aquí, en esta vida, en esta situación en la cual estamos, en ese
momento, los mensajeros, los portadores de esa luz, de ese sol, que está
despuntando. Entonces es esa la tarea prioritaria. Y es de esta manera
simple, que podemos llevar a cabo esa tarea.
Querer que el pensamiento se concentre en este querer interno, en esta
voluntad interna, que es la evolución de la luz. La voluntad de las almas, la
voluntad del espíritu. Entonces, el amor va para allá, la acción es ofrecida
para eso. Y cuando somos tocados, elevamos eso con la intención, con la
imaginación, con el amor, con el ofrecimiento.
Hecho esto, desencadenamos en el plano material, en el mental, en el
emocional y en el físico, el proceso de cura. Desencadenamos un proceso de
cura, y a partir de esa conexión, vamos a estar más hábiles, más habilitados
para percibir la acción correcta, la acción externa, que vendrá después.

Para hacer esto, tenemos que estar muy libres en ese proceso,
tenemos que estar imbuidos de la fe.

Porque es esta energía de la fe, lo que va a posibilitar, estar conectados,


dentro, con ese sol que está surgiendo, dentro de los seres, dentro de la
vida, sin confundirnos con lo que esta pasando afuera, porque afuera las
situaciones van a gritar delante de nosotros, y nuestra tarea prioritaria, en
el momento en que asistimos a esto, es ofrecer aquello para lo alto, y nos
quedamos conectados arriba, y ahí vamos a percibir como socorrer aquí
afuera lo que deba ser socorrido. Como silenciar, en el momento de hacer
silencio, porque a veces la acción prioritaria, es un silencio.
Entonces tenemos que estar imbuidos de esa fe, y esta fe nos
permea, en la proporción en que somos obedientes a esa ligazón.

Cada vez que nuestra intuición, que un sentimiento en el corazón, nos dice
algo y obedecemos, es como si el corazón se abriese un poco mas, para esa
comunicación, para los mundos internos. Para esta hermandad que esta
trabajando para la nueva consciencia en el planeta, para la cura de la vida
planetaria. El corazón se abre y estamos plenos de esa fe, y nos vamos
tornando instrumentos más hábiles, mas afinados.

Mas, eso es el día entero, no es una vez al día, y después


continuamos viviendo de cualquier forma, haciendo las mismas
cosas, confirmando todo aquello que confirmamos normalmente,
esto, es todo el tiempo.
El sol, brilla todo el tiempo, entonces tenemos que aprender a brillar, todo el
tiempo.
Tenemos que volver a este punto diez mil veces, cien mil veces por día, con
amor, con voluntad, con determinación, con disponibilidad integral para esa
luz.

Y vamos aprendiendo a ser inspirados, aprendiendo a ser guiados, a ser


llevados para el lugar correcto, en el momento correcto, vamos asistiendo a
nuestra vida, secundada por esa hermandad, por esos hermanos, que son
parte de esta luz, que somos intermediarios para que esa luz llegue hasta
nosotros. Y cuando vamos entrando en esta corriente, con esta hermandad,
vamos posibilitando también que esa luz llegue a los otros.

Y esta es nuestra tarea prioritaria, no hay nada que sea más


importante que esto. No hay nada, que sea más importante, que
ser un hilo, en esta corriente de luz, estar en esta corriente de
cura, concentrando el querer, concentrando el amor, ofreciendo la
propia acción, con determinación, disponibilidad integral, para
suplir las necesidades, elevando aquello que toca nuestra aura, e
inmediatamente colocarlo arriba. Entregamos aquello para el punto
más alto.

Y en ese proceso, la mente va a presentar muchos argumentos, porque la


mente no comprende la verdadera razón de los hechos. La mente lo
desconoce. Podemos conocer esta verdadera razón, por una intuición, por
algo que nos viene por la gracia, como una comprensión interna, mas, lo
que la mente dice por ella misma no explica, no sirve.

Entonces para ciertas mentes, es importante decirle a ella que todo


es para bien. Le decimos eso a la mente, y si ella no comprende lo
que esta pasando, porque puede pasar esto, miramos hacia la
mente y le decimos: “calma, todo es para bien”.

Y cuando el emocional quiere flaquear, si no estamos imbuidos de esa fe,


como suele pasar, entonces, en un momento de flaqueza, tenemos que
recordar, hablar con el emocional para traerlo de vuelta, unirlo a la mente
en esta concentración, no tenemos que abandonar la oración, o sea ese
estado de recogimiento interno, por mas árida que sea la situación. Por mas
árido que sea el camino, aunque sea una aridez total, que nos encontremos
en un desierto, que de repente tengamos la impresión de que estamos
solitos en este mundo, en un desierto total, no es problema, porque no
existen problemas. Ahí, nos proponemos la intención de no abandonar esta
oración, porque hay momentos en que el agua brota de las piedras, nos es
así, la naciente surge entre las piedras y tenemos momentos en que
tenemos que cavar muy profundo, con picos, picando piedras, en roca dura,
para llegar a ver el nacimiento del agua. Por más árido que se vuelva el
camino, no hay problema, vamos a comulgar de aquella aridez, vamos a
estar concentrados amando esta vida interna, y siendo, en el medio del
desierto, una prolongación de esa energía de cura. La tarea, es el fin del
escenario, es ser portadores de esa cura.
Entonces, en momentos de aridez,… no hay problema. Con la
intención, con la determinación, nos mantenemos, percibimos, y
hacemos el trabajo de elevar lo que nos toca, lo que nos produce
una reacción.
Porque siempre hay alguien que necesita mas que nosotros. Entonces,
cuando la necesidad nos toca, aunque estemos en un momento de flaqueza,
tomamos a aquellos que necesitan más que nosotros y lo elevamos. El
trabajo de cura es permanente.
Y ahí de repente, en momentos de flaqueza, confusión de la mente, dudas,
que son todas esos asedios de las fuerzas involutivas, y que van a estar
cada vez mas cerrados, como está pasando, eso no nos toca, el escudo de
la devoción nos protege, el fluir de la energía de la fe, de la energía de cura
protege al ser, crea aquella aura, que es un aura luminiscente, y esa
luminiscencia nos protege de esos ataques.

Las personas a veces imaginan, que los contactos con los mundos internos,
necesitan experiencias de sueños, de visiones, de ser transportados, de ver
naves en el cielo. Puede suceder todo eso, pero esas son gracias menores,
digamos así.
El punto, es estar delante de la vida, y la vida está dentro de nosotros. El
sol, esta en el cielo, el sol, es el centro, es un núcleo de irradiación de la
consciencia solar, y nosotros estamos delante del sol todos los días. Cuando
el sol se pone - que es una ilusión, una ilusión terrestre- nosotros estamos
ante las estrellas, estamos delante de la luz de las estrellas.
¿Milagro mayor que este? Con todo lo que esta pasando.
Las flores exhalan perfumes. ¿Ustedes percibieron ya que las flores tienen
perfumes? Las plantas dan flores. Con todo lo que esta pasando en el
planeta.

Entonces, es con la vida con lo que nos coligamos, y esos hermanos que son
el puente para que podamos llegar a la vida, realmente, están presentes
siempre.
No se necesita que un hermano intraterreno, que una Jerarquía se
materialice aquí de nuestro lado. El esta ahí, está impregnando nuestro ser,
y nosotros nos unimos a esa corriente, cuanto más nos ubicamos en esta
posición de ser una prolongación de esta luz, es eso lo que nos une a esas
Jerarquías.

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