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LIBRO ROJO DE LA FAUNA VENEZOLANA: ACTUALIZACIÓN PERIÓDICA DE LA SITUACIÓN DE LAS ESPECIES AMENAZADAS DEL PAÍS

VENEZUELAN FAUNA RED DATA BOOK: A PERIODIC UPDATE ON THE STATUS OF THE COUNTRY’S THREATENED SPECIES

Jon Paul Rodríguez 1,2 y Franklin Rojas-Suárez 1

1 Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Apdo. 20632, Caracas 1020-A, Venezuela; 2 Provita, Apdo. 47552, Caracas 1041-A, Venezuela. Emails: jonpaul@ivic.ve; frojas@provita.org.ve

RESUMEN

Las listas rojas de especies amenazadas de extinción han jugado un papel fundamental en documentar el estatus de animales y plantas, informar al público, impulsar propuestas de conservación y catalizar políticas públicas sobre biodiversidad. La propuesta metodológica con mayor alcance a nivel mundial es la de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), mediante sus Categorías y Criterios de la Lista Roja. En Venezuela, su aplicación formal se inició con la publicación del Libro Rojo de la Fauna Venezolana en 1995. Durante los 14 años subsiguientes se publicaron dos ediciones más (1999 y 2008), reflejando el crecimiento de la información disponible y el aumento en participación de expertos provenientes de diversos sectores de la sociedad. En su versión más reciente (2008), el Libro Rojo de la Fauna Venezolana incluye información sobre 748 especies: 4 extintas global o regionalmente, 199 amenazadas, 138 casi amenazadas y 407 con datos insuficientes. Las aves y los anfibios encabezan la Lista, con 164 (22% del total) y 160 (21%) especies, respectivamente. La principal causa de riesgo de las especies amenazadas de Venezuela es la pérdida o degradación de hábitat, afectando a 83% de ellas, seguida por factores intrínsecos (45%) y la cosecha (40%). El objetivo último de las listas rojas de especies amenazadas es apoyar la toma de decisiones sobre políticas públicas de conservación de la biodiversidad.

ABSTRACT

Red lists of threatened species have played a key role in documenting the status of animals and plants, conveying information to the public, promoting conservation initiatives, and catalyzing biodiversity policy. The prevalent method for creating red lists are the International Union for Conservation of Nature’s (IUCN) Red List Categories and Criteria. In Venezuela, their formal application began with the publication of the Fauna Red Data Book in 1995. During the following 14 years, two more editions were published (1999 and 2008), reflecting the increasing availability of information and the growing participation of experts from all sectors of society. In its most recent version (2008), the Venezuelan Fauna Red Data Book covers 748 species: 4 regionally or globally extinct, 199 threatened, 138 near threatened and 407 data deficient. Birds and amphibians top the list, with 164 (22% of the total) and 160 (21%) species, respectively. The primary driver of extinction risk for Venezuelan threatened species is habitat loss or degradation, which affects 83% of species, followed by intrinsic factors (45%) and harvesting (40%). The ultimate objective of threatened species red lists is to support decision making on biodiversity conservation.

Palabras Clave: categorías y criterios de la UICN; conservación, directrices regionales, fauna silvestre, especies amenazadas, libros rojos, riesgo de extinción.

Keywords: IUCN Red List Categories and Criteria; conservation, regional guidelines, wildlife, threatened species, red data books, extinction risks.

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¿PARA QUÉ SIRVEN LAS LISTAS ROJAS DE ESPECIES AMENAZADAS DE EXTINCIÓN?

Desde que existen registros históricos de la preocupación de los humanos por la sobrevi- vencia de otras especies, los esfuerzos de con- servación frecuentemente se han dirigido hacia aquellas al borde la extinción. Iniciativas como las desarrolladas por la conservación de pandas gigantes (Ailuropoda melanoleuca), bisontes americanos (Bison bison), comadrejas de patas negras (Mustela nigripes), halcones peregrinos (Falco peregrinus) y loros de Puerto Rico (Amazona vittata), demuestran que el reco- nocimiento de la casi desaparición de otros seres vivos es una fuerte motivación para la puesta en marcha de programas de conservación, capaces de impactar positivamente la sobrevivencia de éstas y otras especies amenazadas.

La publicación de “Libros y Listas Rojas” – volúmenes dedicados a resumir la información existente sobre especies amenazadas a nivel mundial – se inició con la edición del primer Libro Rojo de mamíferos del mundo en 1966 (Fitter y Fitter 1987, Collar 1996). Con el pasar del tiempo, los libros y listas rojas se han expan- dido a muchos otros grupos de animales y plan- tas, abarcando además una gran variedad de ámbitos geográficos. La acumulación de informa- ción ha puesto en evidencia la inmensa magnitud de la crisis de extinción actual: la versión más reciente de la Lista Roja de Especies Amena- zadas de la Unión Internacional para la Conser- vación de la Naturaleza (UICN), publicada en 2009, abarca 8462 animales y 8457 plantas a nivel global (http://www.iucnredlist.org/). Pero el aspecto más notable de la explosión de las listas rojas es que más de cien países ya las han producido (Rodríguez 2008).

Las listas de especies amenazadas permiten enfocar la atención del público hacia casos ilus- trativos del impacto de los humanos sobre la biodiversidad (Rodríguez y Rojas-Suárez 2004).

Dado que el apoyo para la conservación tiene su origen último en el interés manifestado y la pre- sión ejercida por el público general, es importante que los profesionales de la conservación presen- ten evidencias claras de cómo afectamos negati- vamente a otras especies y que se está haciendo para protegerlas. Indudablemente, es absurdo pensar que sería posible lograr la conservación de una especie sin proteger los ecosistemas que habita, pero concentrar la atención sobre especies particulares brinda un mecanismo práctico para proteger a los ambientes a través de sus espe- cies amenazadas.

Una segunda razón para mantener listas de especies amenazadas es que nos permiten cuan- tificar la magnitud de la crisis de extinción contemporánea. Desde los orígenes de la vida biológica de la tierra, se ha observado la extin- ción y aparición de especies nuevas. Durante los últimos 500 millones de años, en promedio, la tasa de extinción ha sido menor a la de la evolución de nuevas especies (a pesar de los cinco eventos de extinción masiva que ocurrieron en este período). De hecho, en la actualidad hay más especies sobre la tierra que en cualquier otro momento de nuestra historia biológica. Sin embargo, a raíz de las actividades humanas, la magnitud relativa de estos procesos – extinción y aparición – ha sufrido cambios drásticos. Estudios recientes estiman que a pesar de que la tasa de aparición de especies no ha cambiado, la tasa de extinción ha aumentado entre 100 y 10.000 veces. Se calcula, por ejemplo, que de continuar las tendencias actuales, la mitad de todas las especies de loros, patos, marsupiales, canidos e iguanas se extinguirán en 400 a 450 años. Asi- mismo, aproximadamente 50% de las especies de ciervos del mundo se extinguirán antes de cul- minar el presente siglo. Cifras como éstas, extraí- das de las listas de especies amenazadas, ponen en perspectiva la magnitud del impacto de las actividades humanas sobre la biodiversidad (Baillie et al. 2004).

La tercera razón para crear y mantener actualizadas listas de especies amenazadas de

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extinción es que son útiles para apoyar la de- finición de prioridades de conservación. Como los recursos disponibles para la conservación son muy limitados (tanto los recursos humanos como los financieros), es necesario seleccionar algunos casos que serían objeto de inversiones prio- ritarias. Saber cuales especies están amenazadas, así como el grado de riesgo que enfrentan, nos permite identificar los casos más urgentes y que requieren acción inmediata. Sin embargo, es importante destacar que la cuantificación del riesgo de extinción no es lo mismo que la defini- ción de prioridades de conservación. La asigna- ción de categorías de riesgo es un proceso cien- tífico, cuantitativo y objetivo, mientras que la defi- nición de prioridades, aunque debe considerar el riesgo, es una actividad política y social que abarca además otros elementos, como las prefe- rencias del público, la disponibilidad de fondos y el contexto legal de la región o país en cuestión (UICN 2001, Miller et al. 2006, Miller et al. 2007).

En las listas nacionales, las especies endé- micas cobran especial importancia. Una especie endémica es aquella que sólo se encuentra en una región geográfica particular. Un animal o planta puede ser endémica a un continente, a un país, a un estado o a cualquier porción del terri- torio que se desee designar. Si una especie endé- mica a un país está amenazada de extinción, no existe ninguna otra parte del mundo donde pueda

ser protegida: la responsabilidad de prevenir la extinción de las especies endémicas amenazadas de una nación recae exclusivamente sobre sus ciudadanos. Por ejemplo, en Venezuela se han señalado hay 199 animales amenazadas de extin- ción, 114 de las cuales son endémicas. Entre los grupos con mayor grado de endemismo, se en- cuentran los anfibios, insectos y crustáceos, con 97%, 91%y 81%, respectivamente (Rodríguez y Rojas-Suárez 2008).

La contribución de los profesionales de la conservación es identificar de manera objetiva cuáles son y dónde están las especies y am- bientes más amenazados de cada país. Es espe- cialmente importante continuar produciendo más y mejores listas y libros rojos de datos, en especial en aquellos países conocidos como “megadiversos” y con altos índices de endemismo.

CATEGORÍAS DE LAS LISTAS ROJAS

Existen diez categorías claramente definidas en las que cualquier organismo de la Tierra (excluyendo microorganismos) puede ser clasifi- cado según su riesgo de extinción (Fig. 1). Para facilitar las comparaciones entre listas de dife- rentes partes del mundo, la UICN ha acordado que la abreviación empleada para indicar cada categoría corresponda a las siglas de la categoría en inglés (UICN 2001).

(Información Adecuada) (Amenazas) (Evaluado) Datos Insuficientes (DD) No Evaluado (NE)
(Información
Adecuada)
(Amenazas)
(Evaluado)
Datos Insuficientes (DD)
No Evaluado (NE)

Extinto (Ex) Extinto en Estado Silvestre (EW) ExtintoaNivelRegional(RE) En Peligro Crítico (CR) En Peligro (EN) Vulnerable(VU) CasiAmenazado(NT) PreocupaciónMenor(LC)

Figura 1. Estructura de las categorías de las listas rojas. Tomado de UICN (2001) y adaptado para su aplicación a nivel regional (UICN 2003).

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Las primeras tres categorías son bastante obvias (Fig. 1). Extinto quiere decir que no hay una duda razonable de que el último individuo ha muerto. Extinto en Estado Silvestre significa que el taxón está extinto en su hábitat natural y sólo existe en cautiverio (p. ej. jardines botánicos o zoológicos) o en una región que no corres- ponde a su distribución histórica original. Extinto a Nivel Regional quiere decir que no hay una duda razonable de que el último individuo capaz de reproducción en la región ha muerto o desa- parecido de ella o, en el caso de ser un antiguo taxón visitante, ya no hay individuos que visiten la región. Las tres categorías siguientes, En Peligro Crítico, En Peligro y Vulnerable, se asignan sobre la base de criterios cuantitativos que están diseñados para reflejar diferentes gra- dos de riesgo de extinción (UICN 2001). Las especies clasificadas en estas tres categorías, conjuntamente conforman el grupo de las espe- cies amenazadas. La categoría Casi Amenaza- do se aplica a casos que no califiquen como amenazados en el presente, pero que están muy cerca de los valores umbrales y podrían calificar en el futuro cercano. Preocupación Menor se debe asignar a taxa que no califiquen (ni estén cerca de calificar) como amenazados o casi ame- nazados. La categoría Datos Insuficientes es asignada a taxa de los que no se dispone de suficiente información como para hacer una eva- luación confiable de su riesgo de extinción. Antes de clasificar a un taxón como Datos Insuficientes, se recomienda agotar todas las fuentes de infor- mación existentes y aprovechar cualquier dato del que se disponga. Esto para evitar que taxa que realmente estén amenazados o ya se hayan extin- guido sean ignorados o subestimados a la hora de definir acciones de conservación. No Evaluado se refiere a taxa que aún no han sido evaluados contra los Criterios de las Listas Rojas. Las cate- gorías LC y NE no reflejan riesgo de extinción.

APLICACIÓN DE LOS CRITERIOS DE LAS LISTAS ROJAS A NIVEL REGIONAL

Los umbrales cuantitativos empleados en las

diseñados

categorías

de

la

listas

rojas,

fueron

para clasificar el riesgo de extinción de las especies en el ámbito global (UICN 2001). No obstante, existe mucho interés en aplicar las categorías a escala de países o de regiones particulares del planeta. Para el uso de las categorías a escalas regionales (incluyendo supra- nacionales, nacionales y subnacionales), se debe tomar en cuenta una serie de factores, ya que muchas poblaciones sobrepasan las fronteras geo- políticas, a veces ocurren migraciones de ani- males no reproductivos o se trata de taxa no autóctonos. Taxa clasificados como NT a nivel global podrían estar CR a nivel local, donde su población sea muy pequeña o se encuentre disminuyendo rápidamente. La correcta definición del riesgo de extinción a la escala en la que se desea realizar una intervención de conservación es un insumo clave para definir prioridades. A la hora de aplicar las Categorías de las Listas Rojas de UICN a escala regional, se debe seguir un proceso que tiene tres pasos (Fig. 2).

Primero, se debe identificar claramente la población regional que será evaluada (Gärdenfors et al. 2001, UICN 2003, Miller et al. 2007). Por ejemplo, puede tratarse de una población definida por límites políticos, como un país o un Estado. También puede ser la población que habita una cuenca hidrográfica, o si es un animal acuático, un tramo de un río. En cualquier caso, lo importante es delimitar claramente la población de interés.

El segundo paso es aplicar las Categorías de las Listas Rojas de la UICN a la población regional. Simplemente, se siguen las instrucciones como si se tratara de la población global de la especie (UICN 1994, IUCN Standards and Peti- tions Working Group 2008). Esto permite obtener un estimado preliminar de su riesgo de extinción.

La razón por la cual el riesgo de extinción obtenido en el paso anterior no es definitivo, es que las poblaciones regionales típicamente son parte de la población global y regularmente inter- cambian individuos con subpoblaciones ubicadas fuera de la población regional. Por lo tanto, es posible que el riesgo de extinción de la población local se vea influenciado por lo que ocurre fuera

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Primer Paso

Identificar la población regional a ser evaluada.

>

Segundo Paso

Aplicar Categorías de las Listas Rojas de la UICN a la población seleccio- nada para obtener un estimado preliminar de riesgo de extinción.

>

Tercer

Paso

Aplicar las Directrices para emplear los Criterios de la Lista Roja de la UICN a Ni- vel Regional a la población seleccionada para obtener el riesgo de extinción.

Figura 2. Proceso para la asignación de categorías de riesgo de extinción a nivel regional (Miller et al. 2007, UICN 2003).

de ella. Si la población regional regularmente recibe individuos provenientes del resto de la población global, el riesgo de extinción de la población local sería menor que el que se ob- tendría al aplicar las Categorías de las Listas Rojas de la UICN (2001). Si por el contrario, la población local es exportadora neta de individuos hacia la población global, el riesgo de extinción de la población local podría ser mayor que lo reflejado al aplicar las Categorías de las Listas Rojas de la UICN (2001). Por esta razón, en el primer caso se recomienda disminuir en una (o más) categorías el riesgo de extinción preliminar de la población, mientras que en el segundo, se recomienda aumentarlo (Gärdenfors et al. 2001, UICN 2003, Miller et al. 2007). Al concluir este tercer paso, se habrá asignado la categoría co- rrecta a la población regional.

LIBROS ROJOS DE LA FAUNA VENEZOLANA

La publicación de un Libro Rojo de Datos para Venezuela fue definida como una prioridad en el Plan de Acción para la Conservación de Especies de 1988-1992 (Fudena 1989). En 1989, Provita inició el Proyecto EVE (Especies Vene- zolanas en Extinción), con el objetivo principal de

identificar los taxa animales (vertebrados e inver- tebrados) amenazados de extinción en Venezuela,

y determinar su situación actual y grado de

amenaza. Durante los años siguientes, se recopiló

la información requerida, se creó una base de

datos y se publicó la primera edición del Libro

Rojo

Rojas-Suárez 1995).

de

la

Fauna

Venezolana

(Rodríguez

y

En 1999, se publicó la segunda edición del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, corregida y aumentada (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). A pesar de su reimpresión en 2003, el Libro Rojo de la Fauna Venezolana se agotó nuevamente, generándose la expectativa de una nueva edición. Sin embargo, desde la publicación de la primera edición en 1995, la cantidad y calidad de la información disponible había aumentado significa- tivamente, reflejando abundantes nuevos datos generados por la comunidad científica y la socie- dad civil organizada. Adicionalmente, en 2001 la UICN implementó nuevos criterios para las Cate- gorías de las Listas Rojas (UICN 2001), exi- giendo que cualquier nueva publicación los apli- case. Por lo tanto, fue necesario replantear por completo el enfoque metodológico y el contenido del Libro Rojo, y se hizo imperativo elaborar una edición completamente renovada.

La experiencia de las primeras dos ediciones fue un insumo fundamental para la tercera edi- ción del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, sin embargo, los métodos empleados en esta opor- tunidad fueron distintos (Rodríguez y Rojas- Suárez 2008). Al contrario de las ediciones ante- riores, dónde sólo se evaluó un grupo seleccio- nado de especies, en la tercera edición se eva- luaron todas las especies de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces de agua dulce señalados para el país, identificando cuáles eran endémicas, residentes o migratorias. Las especies de estos

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grupos taxonómicos que no aparecen incluidas en el libro, fueron clasificadas como Preocupación Menor (LC). En muchos casos, la clasificación LC se realizó de manera cualitativa, identificando aquellas especies que eran abundantes en vida silvestre, tenían una amplia distribución geográfica o no se creía que pudiesen estar amenazadas (CR, EN o VU) o casi amenazadas (NT) en el futuro previsible.

Los peces marinos, en especial tiburones, rayas, peces sierra, quimeras y sus especies relacionadas (Clase Chondrichthyes), no pudieron ser evaluados por falta de información, y en general se optó por identificar a las especies venezolanas incluidas en la Lista Roja de la UICN (2007) y utilizar la categoría global a escala nacional. Dado que muchos de los peces marinos en la lista de UICN son especies cos- mopolitas o al menos con distribución amplia en varios países del Caribe, en algunos casos, cuan- do la información para Venezuela era prác- ticamente inexistente, se optó por la categoría de Datos Insuficientes (DD).

Sólo se evaluó a los invertebrados 1) que estaban incluidos en las ediciones anteriores del Libro Rojo de la Fauna Venezolana; 2) que aparecían en listas internacionales (como IUCN 2007); 3) que eran mencionados como amena- zados en alguna otra publicación disponible; ó 4) que los especialistas consideraban importante evaluar. Por lo tanto, todos los invertebrados que no están presentes en la tercera edición deben ser considerados como No Evaluados (NE). La excepción la constituyen 13 especies que fueron evaluadas por los expertos y clasificadas como LC.

Todas las especies fueron evaluadas en el marco de los criterios vigentes (UICN 2001, UICN 2003), por lo que los investigadores, espe- cialistas y editores justificaron los criterios asig- nados. Posteriormente, los editores principales y por grupo, revisaron la información en forma ge- neral y ajustaron los casos que así lo requerían. Es importante destacar que las categorías defi- nitivas asignadas no necesariamente se corres- ponden con las opiniones emitidas por parte de los colaboradores, ya que prevaleció el análisis en conjunto según la metodología utilizada.

Tabla 1. Distribución de la Lista Roja de la Fauna Venezolana 2009 según clase taxonómica y categoría de riesgo de extinción (Rodríguez y Rojas-Suárez 2008).

 

Categoría

 

Amenazados (CR+EN+VU)

Clase

EX

ER

CR

EN

VU

NT

DD

Total

Número

% del total

Amphibia

1

11

5

10

38

95

160

26

13

Anthozoa

2

2

2

1

Arachnida

1

12

13

1

0.5

Aves

1

4

14

17

38

90

164

35

18

Bivalvia

2

2

Chondrichthyes

 

2

49

51

Crustacea

1

9

3

17

30

10

5

Gastropoda

3

3

6

3

2

Insecta

7

11

18

40

76

18

9

Mammalia

1

3

14

27

19

64

128

44

22

Osteichthyes

1

14

23

14

29

81

37

19

Reptilia

5

5

13

4

8

35

23

12

Total

2

2

23

60

116

138

407

748

199

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DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES SEGÚN GRUPOS TAXONÓMICOS Y CATEGORÍAS DE RIESGO

La Lista Roja de la Fauna Venezolana 2008 está conformada por 748 especies: 4 extintas global o regionalmente (EX, ER), 199 amenazadas (CR, EN, VU), 138 casi amenazadas (NT) y 407 con Datos Insuficientes (DD) (Tabla 1). Esto representa más del doble que la Lista Roja de la Fauna Venezolana 1999, que incluyó a 341 especies: 3 posiblemente extintas, 96 amenazadas, 65 NT, 94 DD y 82 en otras categorías (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999).

Hay tres mecanismos que pueden haber pro- ducido el aumento del número de especies en la Lista Roja de la Fauna Venezolana: 1) Des- mejora generalizada del estado de conservación de las especies del país, causando la disminución de la distribución y abundancia de un mayor número de especies, hasta alcanzar los umbrales definidos por los criterios cuantitativos de las Categorías de las Listas Rojas. 2) Incremento en el número de especies evaluadas según las Cate- gorías de las Listas Rojas. 3) Mejora en el grado de conocimiento general sobre la fauna, especial- mente sobre las especies menos abundantes o más restringidas, de manera que aumenta la información disponible para su evaluación frente a las Categorías de las Listas Rojas.

Seguramente, los tres mecanismos han con- tribuido al crecimiento de la Lista Roja de la Fauna Venezolana. Para los anfibios, por ejem- plo, su situación ha empeorado a escala global durante las últimas décadas (IUCN et al. 2006). Cuando se publicó la primera y la segunda edición del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, en 1995 y 1999, respectivamente, no se había reportado ningún anfibio extinto y siete estaban considerados amenazados (Rodríguez y Rojas- Suárez 1999). En la actualidad, 26 anfibios vene- zolanos se encuentran amenazados y uno está extinto. Es probable que los cambios experi- mentados por los anfibios entre 1995 y 2008 sean parte del fenómeno global de la declinación de los anfibios, que en gran medida sigue siendo poco comprendido.

Sin embargo, aunque no se descarta que el estado de conservación de otros grupos de espe- cies pueda haber desmejorado en tiempos re- cientes, creemos que gran parte del crecimiento de la Lista Roja Venezolana se debe a una ex- pansión significativa de la información disponible. Por una parte, todas las especies de cinco gran- des grupos taxonómicos – mamíferos, aves, rep- tiles, anfibios y peces de agua dulce – fueron evaluadas en esta oportunidad, contrastando con la evaluación selectiva realizada en 1995 y 1999. El número de especies evaluadas en otros grupos taxonómicos también creció, aunque por tratarse de taxa poco estudiados, no se logró su cobertura total. Por otra parte, uno de los efectos más notables de las ediciones anteriores del Libro Rojo fue el aumento creciente del interés de la comu- nidad científica, las organizaciones gubernamentales y la sociedad civil organizada, por la investigación y la conservación de las especies amenazadas de extinción. Esto, combinado con la aparición de nuevos mecanismos de financiamiento de proyectos, como la Iniciativa Especies Amenazadas (IEA), ha causado una expansión notable de la información disponible para realizar evaluaciones.

Las aves y los anfibios encabezan la Lista Roja de la Fauna Venezolana, con 164 (22% del total) y 160 (21%) especies, respectivamente. Le siguen los mamíferos con 128 (17%), peces óseos con 81 (11%), insectos con 76 (10%), peces cartilaginosos con 51 (7%), reptiles con 35 (5%), crustáceos con 30 (4%), arácnidos con 13 (2%) y los moluscos gasterópodos, corales y moluscos bivalvos, con 6, 2 y 2, respectivamente (< 1% cada uno).

En cuanto a las especies amenazadas (CR, EN y VU), hay 44 mamíferos (22% del total), 37 peces óseos (19%), 35 aves (18%), 26 anfibios (13%), 23 reptiles (12%), 18 insectos (9%), 10 crustáceos (5%), 3 moluscos gasterópodos (2%), 2 corales (1%) y 1 arácnido (0,5%). Los peces cartilaginosos y los moluscos bivalvos no tienen especies amenazadas reportadas para Venezuela.

No es sorprendente que las aves, mamíferos, anfibios y peces óseos dominen tanto el total de

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especies en la lista como aquellas amenazadas, ya que se trata de algunos de los grupos taxo- nómicos mejor evaluados por los especialistas del Libro Rojo. Las cifras para los otros grupos, con la posible excepción de los reptiles (que también fueron evaluados en detalle), son solamente una muestra de las especies amenazadas que con- tienen. Los invertebrados conforman la mayoría de las especies del planeta (Baillie et al. 2004), por lo que seguramente tienen un número de especies amenazadas similar al de otros grupos taxonómicos. A medida que el conocimiento sobre estos taxa aumente, su presencia en las listas rojas seguramente sea mayor.

Cabe destacar que sólo se conocen cuatro especies venezolanas extintas global o regio- nalmente: el sapito arlequín amarillo de Maracay (Atelopus vogli), el corroncho desnudo del lago de Valencia (Lithogenes valencia), la danta de montaña (Tapirus pinchaque) y el zorzal (Margarops fuscatus). Estas especies provienen de la cordillera de la Costa, la cuenca del lago de Valencia, la sierra de Perijá y la región insular, respectivamente. Todas estas regiones tienen claras amenazas en la actualidad, por lo que el hecho de que sean los sitios donde hayan ocurrido extinciones, sugiere que investigaciones adicionales son necesarias. Sin embargo, también es posible tomarse esta información con cierto optimismo cauteloso. Que solamente haya cuatro especies extintas reportadas para el país, sugiere que todavía hay excelentes oportunidades de conservar lo que permanece. Definir prioridades de conservación concretas y enfocar los es- fuerzos futuros en estas especies es la mejor alternativa preventiva a nuestra disposición.

La gran interrogante planteada por la Lista Roja de la Fauna Venezolana 2008 es la de las especies Casi Amenazadas (NT) y aquellas con Datos Insuficientes (DD). Conjuntamente, repre- sentan 73% de las especies incluidas en la lista (18% NT y 55% DD). El hecho de que más de la mitad de las especies de la lista sean DD indica que la investigación sobre el estado actual de la fauna de Venezuela aún tiene muchos vacíos por llenar. Una especie DD podría even-

tualmente ser clasificada como LC, pero también podría ser CR o incluso estar extinta global o regionalmente. Determinar la categoría definitiva de las DD es una de las acciones prioritarias para el futuro.

En cuanto a las NT, éstas nos ofrecen un grupo sobre el cual enfocar nuestra atención inmediata. Pequeños cambios en los ecosistemas que habitan o en la presión generada por su aprovechamiento para subsistencia o comercio, pueden colocarlas entre las especies amenazadas en el corto plazo.

CAUSAS QUE AFECTAN A LAS ESPECIES AMENAZADAS

Al igual que ocurre en el ámbito global (Baillie et al. 2004), la principal causa de riesgo de las especies amenazadas de Venezuela es la pérdida o degradación de hábitat, y este factor afecta a 83% de ellas (Tabla 2). Todos los corales, arácnidos y gasterópodos están amena- zados por esta causa, al igual que 95% de los peces óseos, 92% de las aves y la mayoría de los mamíferos (87%), insectos (78%), reptiles (78%) y anfibios (67%). Sin embargo, es impor- tante recordar que los factores de riesgo no actúan de manera aislada, ya que en promedio las especies amenazadas venezolanas deben su situación actual a la acción conjunta de dos o tres factores. Sólo 15% están amenazadas por una sola causa, mientras que 4% de las especies están afectadas por 6-8 causas simultáneamente (Rodríguez y Rojas-Suárez 2008).

La segunda causa más importante son los factores intrínsecos (45%). La mayor parte de las especies amenazadas son especialistas de ecosistemas muy particulares, tienen bajo cre- cimiento poblacional o su distribución geográfica es muy pequeña (Rodríguez y Rojas-Suárez 2008). La totalidad de los arácnidos amenazados del país deben parte de su situación actual a factores intrínsecos de su biología y ecología, al igual que la mayoría de los insectos (72%), crustáceos (70%), anfibios (63%) y reptiles (52%).

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Tabla 2. Proporción (%) de especies amenazadas y extintas en cada clase taxonómica que es afectada por los diferentes factores de riesgo (Rodríguez y Rojas-Suárez 2008).

 

Clase

 

Factor de riesgo

Am

Ant

Ara

Ave

Cru

Gas

Ins

Mam

Ost

Rep

Total

Pérdida/degradación de hábitat Especies exóticas invasivas Cosecha Mortalidad accidental Persecución Contaminación Desastres naturales Cambios la dinámica poblacional especies nativas Factores intrínsecos Perturbación humana Otra Desconocida

67

100

100

92

40

100

78

87

95

78

83

30

100

6

6

4

39

4

15

11

36

20

100

60

53

57

40

7

0

10

16

26

8

6

13

9

5

56

50

22

20

33

28

22

84

22

39

26

50

0

10

7

8

4

8

56

100

11

20

16

3

13

17

63

100

28

70

72

38

39

52

45

7

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6

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6

4

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8

 

6

1

52

6

3

8

La cosecha y la contaminación son las dos causas que le siguen, afectando a 40% y 39% de las especies, respectivamente. Todos los mo- luscos gasterópodos están amenazados por la cacería, al igual que la mayor parte de los mamíferos (60%), reptiles (57%) y peces óseos (53%). La contaminación es una causa de ame- naza importante para los peces óseos (84%), anfibios (56%) y corales (50%).

El resto de las causas afectan a una propor- ción relativamente baja de las especies. Los cambios en la dinámica poblacional de especies nativas afectan a 17%, especies exóticas invasi- vas a 15%, mortalidad accidental, desastres natu- rales, perturbación humana y causas descono- cidas a 8% cada una, persecución a 5% y otras causas a 1%. Es importante destacar, sin em- bargo, que algunas de estas causas minoritarias pueden afectar significativamente a algunos grupos de especies: las especies exóticas invasivas, los cambios en la dinámica poblacional de especies nativas y la perturbación humana son factores de riesgo para 100% de los corales amenazados.

Las principales causas de riesgo de las es-

pecies

di-

amenazadas

venezolanas

para

2008

fieren de las señaladas en 1995 (Rodríguez y Rojas-Suárez 1998). En la primera edición del Libro Rojo (Rodríguez y Rojas-Suárez 1995), la cosecha (expresada como cacería para alimento, comercio, mascotas, control de plaga y usos tradicionales) era la principal amenaza, afectando a 40% de las especies. Le seguía la pérdida o degradación de hábitat (29%) y las causas des- conocidas (13%). Aunque en 2008 la cosecha sigue afectando a 40% de las especies, la pér- dida o degradación de hábitat es el principal motivo de preocupación actual. También se ha reducido la proporción de especies con amenazas desconocidas a 8%, lo que evidencia las mejoras de nuestro conocimiento sobre especies amena- zadas venezolanas durante la última década.

PROYECCIÓN DE LAS LISTAS ROJAS DE ESPECIES AMENAZADAS

El objetivo último de las listas rojas de espe- cies amenazadas es apoyar la toma de decisiones sobre políticas públicas de conservación de la biodiversidad. Típicamente, las listas y libros rojos son producidos por instituciones académicas o por

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organizaciones de la sociedad civil, por lo que no son de carácter oficial. Ni el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, ni la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, por ejemplo, son publi- caciones oficiales. Sin embargo, son de gran utilidad para la gestión de las entidades gubernamentales.

Al poco tiempo de la publicación de la pri- mera edición del Libro Rojo de la Fauna Vene- zolana (Rodríguez y Rojas-Suárez 1995), el Go- bierno Nacional emitió dos decretos, uno sobre los animales vedados para la caza (Venezuela 1996a) y otro sobre las especies en peligro de extinción (Venezuela 1996b). Estos dos listados oficiales aprovecharon el trabajo de las decenas de especialistas que aportaron información al libro rojo, lo que quedó claramente reflejado en la selección de las especies allí incluidas. Dado que en estos momentos disponemos de información actualizada sobre el estado actual de la fauna venezolana amenazada, se presenta una excelente oportunidad para que las autoridades guberna- mentales reexaminen los decretos de 1996.

A nivel internacional, las listas rojas también han sido adoptadas para dar seguimiento a la gestión conservacionista de los gobiernos. Un ejemplo es la Meta del 2010 sobre Biodiversidad del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB 1992). Uno de los indicadores que se emplea para cuantificar el desempeño de los gobiernos en el cumplimiento de la meta es el cambio en el estatus de las especies amenazadas (http://www.

cbd.int/2010-target/framework/indicators.shtml).

Las listas rojas, tanto a nivel global como na- cional, son el insumo clave para calcular el Índice de las Listas Rojas y estimar dicho indi- cador (Butchart et al. 2004).

Finalmente, es importante enfatizar que la categoría de riesgo es sólo uno de los insumos a emplearse en la definición de prioridades de conservación de especies amenazadas. La defi-

nición del riesgo de extinción es un proceso científico, objetivo, repetible y transparente, me- diante el cual una especie recibe una categoría de acuerdo a cambios en variables cuantitativas sobre su distribución y abundancia (UICN 2001).

La definición de prioridades, sin embargo, es un proceso subjetivo que es llevado a cabo por la sociedad en pleno. Es indudable que la infor- mación científica debe ser integrada al proceso de planificación de la conservación de especies amenazadas, pero hay muchas otras variables que también deben ser tomadas en cuenta (UICN 2003, Miller et al. 2006, Miller et al. 2007). A nivel de un país como Venezuela, uno podría considerar la proporción de la población global de la especie amenazada presente en el país y destacar aquellas que sean endémicas. También habría que evaluar su papel ecológico como especie clave en el ecosistema que habita, o los servicios ecosistémicos que aporta a la sociedad. Su importancia cultural, así como su peso como símbolo de conservación y su uso como herramienta para la educación ambiental son igualmente relevantes. La disponibilidad de fondos para apoyar su conservación, la urgencia de la situación y los retos logísticos también deben ser considerados. Es decir, la definición de prioridades de conservación es un proceso que debe integrar a la mayor cantidad posible de actores sociales, en un ejercicio sistemático de consulta y discusión. La experiencia acumulada por todos lo que han participado en la docu- mentación del estado de las especies amenazadas de Venezuela, combinada con las expectativas y prioridades del gobierno, los académicos, la socie- dad civil organizada, el sector privado y el pú- blico general, ofrecen una excelente oportunidad para abordar la temática de la definición de prioridades de conservación de la fauna vene- zolana y generar una propuesta sistemática, inno- vadora y representativa de los intereses de todos los sectores de la sociedad.

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