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Cambio Social I Resúmenes. Libro: Sociología del cambio social. Piotr Sztompka Tema 1: Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González Tema 2 Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricos – Blas García Ruiz Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz Tema 3 Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz Capítulo 13 La historia como producto humano – Galaaz Vaamonde (9 octubre) Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde (9 octubre) Tema 4 Capítulo 15 El devenir social – Jesús Sánchez Azañedo Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno CAPÍTULO 1 CONCEPTOS FUNDAMENTALES EN EL ESTUDIO DEL CAMBIO La metáfora orgánica: el enfoque clásico del cambio social Fue el nacimiento mismo de la sociología cuando se concibió una distinción, Auguste Comte dividió el sistema de su teoría en dos partes separadas: “estática social” y “dinámica Social”. A esta distinción le siguió Herbert Spencer, la analogía entre una sociedad y un organismo biológico. • Estática social, el estudio de la anatomía de la sociedad humana, de las partes componentes y de su disposición, justo igual que la anatomía del cuerpo (con sus órganos, esqueleto y tejidos) • Dinámica social, se suponía que se concentraba en la fisiología, en los procesos que operan dentro de la sociedad, justo igual que las funciones corporales (respiración, metabolismo, circulación de la sangre) • Que producen como resultado último el desarrollo de la sociedad, de nuevo comparable al crecimiento orgánico (del embrión a la madurez) Existía algo parecido a un estado continuo de la sociedad, que podía percibirse y ser analizado con anterioridad, o de forma independiente, a su movimiento. Herbert Spencer, es autor de otra distinción: “estructuras” por oposición a “funciones. Las primeras indicaban la construcción interna, el diseño o la forma de las totalidades sociales, las últimas los modos de su funcionamiento y transformación. Era posible concebir la sociedad como un tipo de entidad dura u objeto tangible, era posible destilar estructuras del funcionamiento. En la temprana formulación de Comte se postuló la oposición de dos tipos de procedimientos y descritos como la búsqueda de leyes de coexistencia (por qué determinados fenómenos sociales aparecen invariablemente juntos) frente a las leyes de sucesión (por qué determinados fenómenos sociales preceden o siguen a otros de forma invariable): • El estudio sincrónico o trans-seccional fue definido como observar la sociedad desde una perspectiva atemporal, estática. • El estudio diacrónico o secuencial, como el reconocimiento del fluir del tiempo y la atención a los cambios sociales en curso. El estudio moderno del cambio (la investigación diacrónica) ha heredado la metáfora orgánica clásica y otras distinciones conexas no directamente de Comte, Spencer y otros maestros del siglo XIX, sino a través de la influyente escuela de sociología del SXX conocida como teoría de sistemas, teorías funcional o funcionalismo estructural. El modelo de sistema recopilaba y generalizaba todas las ideas típicas del organicismo. El modelo del sistema: el nacimiento del concepto de cambio social La idea de sistema denota una totalidad compleja, compuesta de múltiples elementos ligados por diversas interrelaciones y separados del entorno por un límite. Los organismos constituyen con claridad ejemplos de sistemas, pero también las moléculas, los edificios, los planetas, las galaxias. Una noción que puede aplicarse en diversos niveles de complejidad: 1. En el nivel macro, la totalidad de la sociedad global (humanidad) puede concebirse como un sistema. 2. En el nivel medio, los estados nación y las alianzas políticas y militares regionales también pueden verse como sistemas. 3. En el nivel micro, las comunidades locales, las asociaciones, empresas, familias o círculos de amigos pueden ser considerados como pequeños sistemas. La economía, la política y la cultura también pueden ser aprehendidas en términos sistémicos. En manos de los teóricos de sistema, (Ejem. T. Parsons) la noción no sólo se generaliza sino que se considera universalmente aplicable. El cambio social es concebido como el cambio que acontece dentro del sistema social o que lo abarca. Es la diferencia entre los diversos estados del mismo sistema al sucederse los unos a los otros en el tiempo. El concepto básico de cambio social implica tres ideas: 1. Diferencia 2. En diferentes momentos temporales 3. Entre estados del mismo sistema Por cambio social entiendo una alteración no-recurrente de un sistema social considerado como un todo (Hawley). Dependiendo de lo que se considere que cambia pueden distinguirse diversos tipos de cambio, porque el estado de conjunto del sistema no es simple, unidimensional, sino que es más bien el resultado combinado, agregado del estado de diversos componentes, tales como: 1. Los elementos últimos; el número y variedad de individuos humanos. 2. Interrelaciones entre los elementos; lazos sociales, lealtades, dependencias, etc. 3. Las funciones de elementos en la totalidad del sistema; los papeles ocupacionales, etc. 4. La frontera; los criterios de inclusión, dispositivos de control de acceso, etc. 5. Los subsistemas; el número y variedad de segmentos especializados diferenciables, etc. 6. El entorno; las condiciones naturales, etc. Sólo a través de su interacción compleja emergen las características de conjunto del sistema: equilibrio o desequilibrio, consenso o disenso, armonías o lucha, cooperación o conflicto, paz o guerra, prosperidad o crisis, etc. El modelo del sistema implica los siguientes cambios posibles: 1. Cambio de composición: migración de un grupo a otro, reclutamiento en un grupo, etc. 2. Cambio de estructura: aparición de desigualdades, emergencia de lazos de amistad, etc. 3. Cambio de funciones: especialización y diferenciación de trabajos, etc. 4. Cambio de límites: fusión de grupos, relajación de los criterios de admisión, etc. 5. Cambio en las relaciones de los subsistemas: ascendencia del régimen político sobre la organización económica, etc. 6. Cambio en el entorno: deterioro ecológico, terremoto, etc. A veces los cambios son sólo parciales, de alcance limitado, sin mayor repercusión para otros aspectos del sistema. En otras ocasiones el cambio puede abarcar todos los aspectos del sistema, produciendo una mutación de conjunto que nos obliga a considerar al nuevo sistema como fundamentalmente diferente del antiguo. Con frecuencia observamos umbrales concretos en los sistemas sociales, más allá de los cuales la extensión, intensidad e importancia de los cambios fragmentarios y pequeños transforman por completo la identidad del sistema y conducen no sólo a novedades “cuantitativas” sino realmente “cualitativas”. El cambio social es la transformación en la organización de la sociedad y en los modelos de pensamiento y conducta en el curso del tiempo (Macionis) El cambio social es una modificación o transformación en la forma en la que se organiza la sociedad (Persell) El cambio social hace referencia a las variaciones en el tiempo de las relaciones entre individuos, grupos, organizaciones, culturas y sociedades (Ritter) Los cambios sociales son las alteraciones en los patrones de conducta, en las relaciones sociales, en las instituciones y en la estructura social en el tiempo (Farley) La noción de sistema puede aplicarse a diversos noveles de la complejidad social: macro, medio y micro. El cambio social puede ser concebido también como algo que acontece en el macronivel de los sistemas internacionales, las naciones, los estados; en el nivel medio de las corporaciones, los partidos políticos, los movimientos religiosos, las grandes asociaciones; o al macronivel de las familias, las comunidades, los grupos ocupacionales, pandillas, círculos de amigos. Cómo se interrelacionan todos esos cambios que acontecen en distintos niveles. Por una parte, los sociólogos se preguntan cuáles son los macro efectos de micro sucesos, por otra parte, por los microefectos de los macro sucesos. La teorías del cambio estructural deben mostrar cómo las macrovariables afectan os motivos y las elecciones individuales y cómo, a su vez, esas elecciones cambian las macrovariables. Conjuntos de cambios: aumento de la complejidad de los conceptos dinámicos El concepto de cambio social abarca los “átomos” últimos, más pequeños, de la dinámica social, de los cambios singulares en el estado del sistema o de cualquiera de sus aspectos. Pero los cambios singulares raramente están aislados, normalmente están conectados con otros. El más importante es la idea de “proceso social”, que describe la secuencia de cambios interrelacionados. Una definición clásica es la que dio Pitrim Sorokin: Por proceso entiendo cualquier clase de movimiento, o modificación, o transformación, o alteración, o “evolución”, en suma, cualquier cambio de un sujeto lógico dado en el curso del tiempo, tanto si es un cambio en el lugar que ocupa en el espacio como una modificación de sus aspectos cuantitativos o cualitativos. De forma más precisa, el concepto denota: 1. La pluralidad de cambios, 2. referidos a un mismo sistema (que acontecen dentro de, o que los transforman en cuanto a un todo) 3. relacionados causalmente los unos con los otros (en el sentido de que un cambio es una condición causal) 4. los cambios se siguen unos a otros en una secuencia temporal (sucediéndose los unos a los otros en un tramo temporal) De nuevo, el problema teórico crucial sería la conexión entre microprocesos y macroprocesos. Entre los procesos sociales hay dos formas específicas, una es el “desarrollo social”, que describe el proceso de despliegue de una cierta potencionalidad inherente al sistema. El concepto denota un proceso con tres características adicionales: 1. Es direccional: ningún estado del sistema se repite en ningún nivel. 2. El estado del sistema en cualquier momento posterior representa un nivel superior de alguna de las características elegidas, o en cada momento posterior, el estado del sistema se va aproximando a algún estado de conjunto señalado. 3. Estimulado por propensiones inmanentes, por ejemplo la expansión de la población humana con un crecimiento parejo de la densidad. La noción de desarrollo contiene algunos presupuestos fuertes; la inevitabilidad, necesidad e irreversibilidad del proceso que describe. Degenera fácilmente en una visión fatalista y mecanicista del cambio, como si se produjera al margen de las acciones humanas, como si estuviera de alguna manera por encima de las cabezas de los hombres y se dirigiera hacia una final último, prederteminado. Otra forma del proceso social es el “ciclo social”. Aquí el proceso ya no es direccional, pero tampoco fortuito, Está caracterizado por dos rasgos: 1. Sigue un modelo circular: cada estado del sistema en cualquier momento dado es susceptible de repetirse en cualquier momento del futuro, y es en sí una réplica de algo que ya ha acontecido en algún momento en el pasado; y 2. esta repetición es debida a alguna tendencia inmanente del sistema; ondulante u oscilante. Por tanto, hay cambios a corto plazo, pero a largo plazo no hay cambio, puesto que el sistema regresa a su estado inicial. Un concepto más, quizás el más debatible es la idea de “progreso social”. Este concepto añade una dimensión axiológica, valorativa, a la categoría más objetiva y neutral de desarrollo social. Por tanto, nos aparta de las descripciones estrictamente científicas, neutrales, para introducirnos dentro del dominio normativo y prescriptivo. En principio, por “progreso” entendemos: 1. Un proceso direccional que cerca el sistema, de forma continua, al estado preferido, beneficioso o al logro de una sociedad ideal descrita con amplitud, en sus rasgos generales, por numerosas utopías sociales. La idea de progreso define cómo, de acuerdo con un autor dado debe ser la sociedad. Esto cae fuera del campo de la ciencia, que limita su interés a los que es, en lugar de a lo que debe ser. Pero, a veces, la idea de progreso es descriptivo: acarrea la pretensión de que, como cuestión de hecho, empírica, algunos valores son realizados necesariamente en la historia humana, y que, en general, la sociedad cambia inevitablemente para mejor (sea lo que sea lo mejor tal como lo define una autor dado). Tal pretensión, expresión de optimismo histórico, puede ser sometida a prueba aunque rara vez pasa. Un modelo alternativo: el campo social dinámico La sociología ha puesto en duda la validez de los modelos orgánico-sistémicos de sociedad, y la dicotomía entre estática social y dinámica social. Hay dos rasgos intelectuales que parecen estar cobrando preponderancia: 1. El énfasis en las cualidades dinámicas y permeables de la realidad social; concebir la sociedad en movimiento “imagen procesal” 2. Evitar ocuparse de la sociedad, grupo u organización como un objeto; des-reificar la realidad social “imagen de campo” Las primeras sospechas de que la oposición entre estática y dinámica proviene de las ciencias naturales. Alfred Whitehead: “El cambio es inherente a la naturaleza misma de las cosas”. Se trata de la tendencia de la ciencia moderna a ocuparse de sucesos en lugar de hacerlo de cosas, de procesos en lugar de estados, como componentes últimos de la realidad. Para la sociología esto significa que la sociedad debe de ser concebida no sólo como un estado constante sino como un proceso. Se acepta que puede decirse que existe una sociedad sólo en la medida, y sólo mientras, algo acontezca dentro de ella, se ejecuten acciones, ocurran cambios, operen procesos. La sociedad como estado continuo no existe ni puede existir. Toda realidad social es pura dinámica, un flujo de cambios de velocidades, intensidades, ritmos y tiempos diversos. La vida no es sino movimiento, movimiento y cambio, cuando aquéllos se detienen, ya no hay más vida, por tanto el rechazo a la validez de los estudios puramente sincrónicos y la afirmación de una perspectiva diacrónica. “El estudio de las cuestiones humanas en movimiento es mucho más fructífero porque es más realista que cualquier intento de estudiarlos en una imaginaria condición de descanso (Toynbee)” La sociedad ya no es vista como un sistema rígido, sino más bien como un campo “blando” de relaciones. La realidad social es una realidad interindividual (interpersonal): es lo que existe entre, o en medio de, individuos humanos, una red de conexiones, lazos, dependencias, intercambios, lealtades. Es un tejido social específico o un entramado social que engarza y agrupa a la gente. Tal campo interindividual está constantemente en movimiento; se expande y se contrae; se fortalece y se contrae; une o desintegra; se entremezcla o separa de otros segmentos del campo. Lo que realmente existe son procesos constantes de agrupamiento y reagrupamiento, en lugar de organizaciones estables; hay procesos de “estructuración” (Giddens). La unidad más pequeña, fundamental, del análisis sociológico resulta ser el “acontecimiento”: un estado momentáneo del campo social. Lo que distingue este racimo particular de relaciones como una familia, y lo que preserva su continuidad e identidad en el tiempo, al margen de los cambios, constantes es: 1. Las identificaciones psicológicas: auto-definiciones, sentimientos, lazos, lealtades. 2. La probabilidad de renovación periódica de las relaciones reunirse juntos en casa… 3. La particular cualidad de la relación: su intimidad, difusión, desinterés, espontaneidad. La noción de campo interindividual puede concretarse en la siguiente tipología cuádruple, “esquema INIO” de Sztompka para distinguir cuatro dimensiones o aspectos del campo: ideal, normativa, interaccional y de oportunidad. Hay cuatro tipos de tejidos o entramados que surgen en la sociedad y que la mantienen unida, dependiendo del tipo de entidades conectadas por la red de relaciones: 1. Las redes interconectadas de ideas: creencias, convicciones, definiciones que caracterizan la dimensión ideal del campo, su “conciencia social”. 2. Las redes interconectadas de reglas: normas, valores, prescripciones, ideales que caracterizan la dimensión normativa del campo, sus “instituciones sociales”. Tanto la dimensión ideal como la normativa forman parte de lo que tradicionalmente ha sido denominado como cultura. 3. Las redes interconectadas de acciones caracterizan la dimensión interaccional del campo, su “organización social”. 4. Las redes interconectadas de intereses: oportunidades vitales, oportunidades, acceso a recursos que caracterizan la dimensión de oportunidad del campo, sus “jerarquías sociales”. Tanto la dimensión interaccional como la de oportunidad forman parte de lo que puede denominarse tejido social en sentido estricto. Para subrayar la multidimensionalidad del campo debemos utilizar, por tanto, el término “campo sociocultural”. En cada uno de los cuatro niveles, el campo sociocultural experimenta un cambio perpetuo: 1. La articulación, legitimación o reformulación constante de ideas, la aparición y desaparición de ideologías, credos, doctrinas y teorías. 2. La institucionalización, reafirmación o rechazo constante de normas, valores o reglas, la emergencia y disolución de códigos éticos y de sistemas legales. 3. La elaboración, diferenciación y reformulación constante de canales interactivos, conexiones organizativas, lazos de grupo, la emergencia o disolución de grupos, círculos o redes personales. 4. La cristalización, petrificación y redistribución constantes de oportunidades, intereses, oportunidades de vida, ascenso y caída, extensión y nivelación de jerarquías sociales. La complejidad real de la vida social que acontece en el campo sociocultural puede aprehenderse si nos percatamos de dos cosas: • • En primer lugar, que los procesos en los cuatro niveles no discurren independientes unos de otros. Están interrelacionados mediante diversas conexiones transdimensionales. En segundo lugar, de que el campo sociocultural opera en distintos niveles de complejidad: macro, medio y micro. El campo sociocultural de un tipo particular se manifiesta en familia, pero también en corporaciones, partidos políticos, ejércitos, comunidades étnicas, estados-nación, e incluso es la sociedad en su globalidad. Dentro del modelo de un campo fluido sociocultural, los conceptos básicos de la dinámica social mantiene su validez, pero con significados ligeramente alterados. Así: 1. El cambio social significará diferencias entre los estados del campo social en el tiempo 2. El proceso social, una secuencia de sucesos sociales 3. El desarrollo social, la diferenciación, expansión, cristalización y articulación del campo social en sus diversas dimensiones, a resultas de propensiones internas inmanentes 4. El progreso social, cualquiera de tales desarrollos, dado que son concebidos como benéficos en relación a algún punto de vista axiológico. Entre dos puntos en el tiempo, lo próximos que se quiera, el movimiento no se detiene. Los cambios fluyen incesantemente, y cualesquiera dos estados del campo sociocultural, tanto si son casi idénticos temporalmente como si son remotos, son con certeza diferentes. Variedades de procesos sociales: una tipología Los modelos son instrumentos cognitivos y han de ser juzgados por su efectividad, fecundidad y poder heurístico. • • El modelo sistémico: ha demostrado ser extremadamente influyente y subyace a la mayoría de las teorías del cambio social que nos rodea. El modelo de campo: surge como un intento de aprehender la naturaleza dinámica de la sociedad de forma más adecuada, pero necesita aún de una gran cantidad de trabajo añadido de elaboración conceptual y de corroboración empírica. Lo sensato parece tomar una posición ecléctica y derivar nuestro aparato conceptual básico para el estudio del cambio social de ambas fuentes. Según Boudon “No tiene sentido intentar reducir el cambio social a un modelo único”. Para orientarnos en el complejo dominio del campo social, necesitamos introducir una tipología de los procesos sociales: La forma de los procesos sociales Si contemplamos los procesos desde una perspectiva distante, externa, pueden reconocerse varias formas y perfiles. Los procesos direccionales son irreversibles y a menudo acumulativos. Cada estadio consecutivo es diferente de cualquier estadio anterior e incorpora efectos del estadio anterior, al tiempo que cualquier estadio anterior proporciona prerrequisitos para el estadio posterior. La idea de irreversibilidad enfatiza que en la vida humana hay acciones que no pueden deshacerse, pensamientos que no pueden ser despensados, sentimientos que no pueden ser des-sentidos, experiencias que no pueden ser des-experimentadas. Una vez acontecen, dejan huellas endémicas e influyen sin escapatoria posible a los estadios posteriores del proceso. Los ejemplos nos lo proporcionan las así llamadas teorías de la convergencia, que muestran cómo diversas sociedades, de tradiciones profundamente diferentes, alcanzan eventualmente determinados logros civilizatorios o tecnológicos parecidos, tanto en la producción de máquinas, en el gobierno democrático, en el transporte por automóvil, en las telecomunicaciones. Otros ejemplos de tales procesos abundan en la literatura estructural-funcional, que enfatiza la tendencia finalística del sistema social para alcanzar un estado de equilibrio por medio de mecanismos internos que compensan cualquier perturbación. Los procesos direccionales pueden ser graduales, incrementales o lineales. Cuando siguen una trayectoria única, o pasan a través de secuencias parecidas o estadios necesarios, se les denomina unilineales. Cuando los procesos siguen una serie de trayectorias alternativas se saltan algún estadio, sustituyen otros, añaden estadios atípicos, se denominan multilineales. Lo opuesto a los procesos lineales son aquellos que proceden por medio de saltos cualitativos o rupturas tras períodos prolongados de crecimiento cuantitativo, traspasando umbrales específicos o que realizan de terminadas “funciones peldaños”. Éstos son procesos no lineales. Los procesos no direccionales (o fluidos) pueden ser de dos tipos. Algunos son puramente fortuitos, caóticos, sin criterio discernible. Otros procesos son oscilatorios, siguen modelos discernibles de repetición o al menos de similitud, cuando los estadios consecutivos son o idénticos o al menos semejantes cualitativamente a estadios anteriores. Cuando se observa el parecido, pero a un nivel distinto de complejidad, consideramos que le proceso sigue el modelo de una espiral, o un ciclo abierto. Si el nivel alcanzado tras cada ciclo es superior, podemos hablar de un ciclo de desarrollo (o incluso progresivo). Si por el contario, el nivel alcanzado tras cada cambio completo es más bajo en un grado relevante, nos referiremos al proceso como un ciclo regresivo. • • Un caso límite: cuando el flujo de tiempo no coincide con ningún cambio en el estado del sistema se le denomina estancamiento. Otro caso límite: cuando los cambios no siguen ningún patrón reconocible, se le puede denominar proceso fortuito. Los resultados finales de los procesos sociales Tiene que ver con los resultados producidos por los procesos. Algunos procesos dan lugar a la emergencia de condiciones sociales, estados de la sociedad, estructuras sociales, etc. Completamente nuevos. Son realmente creativos y producen novedades fundamentales. El término “morfogénesis” puede aplicarse a todos los procesos de este tipo. Los procesos morfogenéticas se encuentran en los orígenes de todos los logros civilizatorios, tecnológicos, culturales y sociales de la humanidad, desde la primera sociedad primitiva al estadio industrial moderno. Éstos han de ser distinguidos de los procesos de mera transmutación, que producen resultados menos radicales sin novedades fundamentales. Los primeros, conocidos como “reproducción simple” dan como resultado el sostenimiento de las condiciones recibidas, la preservación del status quo, salvaguardando la persistencia y continuidad de la sociedad en forma absolutamente inalterada. Están en el centro de atención de la escuela estructuralfuncional. Mientras la reproducción simple deja todo como estaba, la “reproducción ampliada” denota un enriquecimiento sin modificación cualitativa básica. El empobrecimiento cuantitativo, de nuevo sin cambio cualitativo, puede denominarse “reproducción contraída”. El llamado “crecimiento negativo” de la población, la explotación desenfrenada de los recursos naturales. Al margen de las modificaciones cuantitativas, acontecen cambios cualitativos básicos, ya no hablamos de reproducción sino más bien de “transformación”. No es fácil determinar dónde se encuentran los límites, y qué cambio puede considerarse como cualitativo. Tales cambios se entiende que afectan al núcleo de la realidad social, puesto que sus repercusiones se dejan sentir, normalmente, en todos los aspectos de la vida social, transformando su cualidad de conjunto. “Transformación” es sinónimo de lo que antes denominamos “cambios de”, mientras que “reproducción” señala en general “cambios en”. Procesos en la conciencia social Algo importante a considerar en todos los procesos que acontecen en el mundo humano es la conciencia del cambio por la gente implicada; la conciencia de los resultados que produce el proceso. Al introducir el factor subjetivo en nuestra tipología debemos distinguir tres tipos adicionales de cambios. 1. Los procesos pueden ser reconocidos, anticipados e intencionado. Según Robert K. Merton los denominaremos “manifiestos”. 2. Los procesos pueden no ser reconocidos, no anticipados y no intencionados, los llamaremos “latentes”. El cambio en sí y sus consecuencias aparecen por sorpresa y, dependiendo de las circunstancias, pueden ser bienvenidos o no. 3. La gente puede reconocer el proceso, anticipar su curso y sus pretendidas consecuencias específicas, pero pueden equivocarse de medio a medio. El proceso va contra sus expectativas y produce resultados diferentes, o incluso enteramente opuestos, a los pretendidos; un proceso “boomerang” (Merton y Kendall). La sede la causalidad La cuestión principal es dónde se originan las fuerzas o factores en el dominio sujeto al cambio o fuera de él. En el primer caso hablamos de un “proceso endógeno” con causación inmanente o intrínseca; en el último, de un “proceso exógeno” con causación externa o extrínseca. Los procesos endógenos despliegan potencialidades inherentes, propensiones o tendencias contenidas en la realidad en cambio. Los procesos exógenos son reactivos, adaptativos; responden a presiones, estímulos, desafíos provenientes del exterior. El principal problema al distinguir entre procesos endógenos y procesos exógenos tiene que ver con la demarcación de aquello que cae dentro y lo que cae fuera del dominio social. La naturaleza es externa a la sociedad. Todos los procesos sociales que reaccionan a los estímulos naturales, medioambientales, han de ser tratados como exógenos. Lo que se considera exógeno es obviamente relativo al nivel del análisis. Pero también es relativo al entramado temporal en el que contemplamos un proceso dado. Puede decirse que la mayoría de los procesos son exógenos-endógenos si uno los observa durante un período largo. El tratamiento de los procesos como endógenos o exógenos siempre es relativo a la estructura de análisis adoptada. Las causas del cambio pueden ser cualitativa, sustantivamente, diferentes: naturales, demográficas, políticas, económicas, tecnológicas, culturales, religiosas y de muchos otros tipos. Los sociólogos, siempre han ambicionado descubrir qué factores son los más importantes al inducir el cambio, cuáles son los “motores primeros” de los procesos sociales. Entre las numerosas versiones de “determinismo social” que señalan varios factores como cruciales, sobresalen dos categorías principales de procesos: 1. Abarca los “procesos materiales” producidos por “fuertes” presiones tecnológicas, económicas, medioambientales o biológicas. 2. Los “procesos ideales” en los que se reconoce el papel independiente, causal, de la ideología, la religión, el ethos. La sociología moderna en su forma científica tiende… a repudiar la idea de acuerdo con la cual hay una causa dominante del cambio social (Boudon y Borricaud). La sociología moderna no sólo rechaza la absolutización de factores singulares, privilegiados, únicos, de cambio, también los de-reifica. Hablar de causas económicas, tecnológicas o culturales de cambio es una abreviación contundente, porque tras todas esas categorías las causas realmente eficientes son las acciones humanas, y exclusivamente las acciones humanas. Es importante distinguir dos tipos de procesos dependiendo de la localización de la agencia. 1. Algunos procesos surgen como un agregado no intencionado, y a menudo no reconocido (latente) de una gran multitud de acciones individuales ejecutadas por diversos motivos y razones privadas que nada tiene que ver con el proceso que ponen en marcha. Tales procesos son llamados espontáneos, “desde abajo”. 2. Los procesos desencadenados intencionalmente, orientados a propósito hacia fines, diseñados y controlados por una agencia dotada de poder. Llamamos a éstos planificados, o impuestos “desde arriba”. La mayoría de las veces son promulgados por medio de leyes. Niveles de los procesos sociales Los procesos sociales acontecen en los tres niveles de realidad social: macro, medio y micro. Nos referimos a ellos como: 1. Los macroprocesos se producen en el nivel más general de la sociedad global, estados nación, religiones, grupos étnicos y su extensión temporal es la más larga. 2. Los procesos medios comprenden grupos grandes, comunidades, asociaciones, partidos políticos, ejércitos, burocracia. 3. Los microprocesos acontecen en el mundo de vida, en la vida cotidiana, de los individuos humanos: en grupos pequeños, familias, colegios, ámbitos ocupacionales, círculos de amistad. Rango temporal de los procesos Hay una tremenda variedad respecto al alcance temporal de los procesos, su duración temporal. La variedad se extiende desde los procesos que se agotan en un período extremadamente corto, fugaces, momentáneos, a tendencias de alcance histórico que duran siglos o milenios. El concepto de proceso social es tremendamente general y requiere una mayor precisión y concreción antes de poder ser aplicado con utilidad a las sociedades históricamente existentes. Capítulo 2 VICISITUDES DE LA IDEA DE PROGRESO Breve historia intelectual Las primeras raíces de la idea de progreso pueden encontrarse en la antigüedad griega. Platón, Aristóteles o Protágoras; en los tres autores hay una presuposición fuerte de la perfectibilidad del mundo. La segunda fuente del concepto se encuentra en la tradición religiosa judía. La historia revela el curso y la dirección impuesta “desde arriba”, y su recorrido es progresivo, según se va aproximando gradual e inexorablemente a su complexión última. Ambas líneas de pensamiento, la griega y la judía, se unen en la tradición judeocristiana, que impregnará la cultura occidental durante los siglos venideros. La idea de progreso, de acuerdo con una interpretación ampliamente aceptada, representa una versión secularizada de la creencia cristiana en la providencia (San Agustín). Durante la Edad Media, Bernard de Chartres y Roger Bacon aplicaron el concepto al reino de las ideas, afirmando que el conocimiento humano sufre un incremento y crecimiento acumulativo a través de las épocas, siendo gradualmente enriquecido u perfeccionado. Lo que implica es que el conocimiento avanza de forma constante y gradual. Las utopías sociales definen la dirección en la que se supone que se mueve la humanidad. Permiten la crítica de la contemporaneidad al compararla con la imagen ideal, utópica, y en este sentido proporcionan una medida rudimentaria del progreso. Un cambio interesante de la idea de progreso se produce cuando llega la era de los descubrimientos geográficos. Se pone de manifiesto que las sociedades, las culturas, las organizaciones políticas y económicas humanas no son un bloque homogéneo. Se hace evidente la tremenda variedad de formas sociales en las distintas partes del mundo. La variedad es debida a los diferentes estadios de desarrollo o de progreso que algunas sociedades han alcanzado. Los más primitivos son vistos como so permanecieran en los primeros estadios; los más civilizados representan estadios posteriores. Se presupone que hay una trayectoria común por la que discurren todas las sociedades. Esta imagen es el resultado del intento de convertir la desigualdad que se percibe en una homogeneidad conceptualizada; la homogeneidad de una progresión singular temporalmente ordenada de todos los pueblos del mundo desde los más simples a los más avanzados. La época de la Ilustración aportó numerosos matices nuevos a la noción en evolución de progreso. Jacques Bousset introdujo la idea de historia universal, un modelo común omniabarcante, Realizó la primera periodización compleja de la historia universal singularizando doce grandes épocas, que señalaba la mejora constante de la humanidad y en particular el progreso constantes de la religión. Condorcet propuso una periodización alternativa en diez etapas, y sugirió un mecanismo más secular de progreso por medio de mejoras constantes en el conocimiento y en la ciencia. Vico saludó el nacimiento de la “Nueva Ciencia”, la búsqueda de regularidades subyacentes necesarias en la historia humana. Immanuel Kant proporcionó un sugestivo criterio de progreso: el significado y la dirección de la historia están marcados por el crecimiento de la libertad individual emparejado al adelanto de la moralidad, que frena el ejercicio de la libertad cuando amenaza la libertad de otros. Así llegamos al siglo XIX; la “era del progreso”; el “triunfo de la idea de progreso”. La idea de progreso impregna el sentido común, deviene universalmente aceptada en filosofía, es incorporada por la literatura, el arte y la ciencia. Este espíritu de romántico optimismo es acompañado por la creencia en la razón y en el poder humano. La ciencia y la tecnología parece portar la promesa de una expansión y un avance ilimitados. Tal clima intelectual encuentra reflejo en el campo recién nacido de la sociología. Todos los padres fundadores de nuestra disciplina profesan alguna versión del progreso. Saint-Simon y Auguste Comte se concentraron en el progreso del espíritu, y entrevieron que los cambios se sucedían a través de tres etapas: teleológica, metafísica y positiva. El último estadio es el de la ciencia: conocimiento empírico, centrado en los hechos, capaz de proporcionar explicaciones, predicciones y directivas prácticas. La ciencia “positiva” es considerada como el logro que corona el pensamiento humano. Herbert Spencer subsumió el crecimiento y el progreso bajo el principio común de la evolución. Planteó el principio universal de diferenciación estructural y funcional. Karl Marx bosquejó la utopía de la sociedad comunista y afirmó que ésta se conseguiría mediante el empuje emancipatorio de las clases explotadas. El movimiento hacia la sociedad sin clases, la sociedad comunista es precedido de una serie de revoluciones sociales. Max Weber se dio cuenta de la poderosa tendencia hacia la racionalización de la vida social y la organización social y consideró ésta la dirección principal en la que se mueve la sociedad. Émile Durkheim señaló la creciente división del trabajo y la integración de la sociedad concomitante a través de la “solidaridad orgánica”. Con Ferdinand Tönnies aparecen las primeras dudas acerca de la naturaleza progresiva del cambio, y se plantean las primeras advertencias contra los efectos colaterales del desarrollo. Anticipaba la extensión del desencanto respecto al progreso. La definición del progreso La idea de progreso en su formulación original está firmemente situada dentro del modelo de transformación direccional, dentro de alguna versión de desarrollismo. Carece de sentido hablar de sociedades en progreso, avanzado, volviéndose mejores, si son consideradas como básicamente estables, reproduciéndose meramente a sí mismas (enfoque funcional-estructural), o si son vistas como cambiando sólo dentro de círculos cerrados. Es sólo junto a la idea de transformación (cambio de, y no sólo cambio en). Siguiendo a Nisbet, puede definirse el progreso como la “idea de que la humanidad ha avanzado lenta, gradual, continuamente, desde la condición original de privación cultural, ignorancia e inseguridad hacia niveles cada vez más altos de civilización, y de que tal avance continuará, a pesar de algunos retrocesos ocasionales, a través del presente hacia el futuro. El concepto de progreso puede ser diseccionado en varios componentes fundamentales: 1. Hay una noción de tiempo irreversible. El progreso es la diferencia positivamente evaluada entre el pasado y el presente. 2. Ningún estadio se repite, y cada estadio posterior se va acercando relativamente más a un estadio final divisado que a cualquier estadio anterior. 3. Está la idea de progreso acumulativo que opera de forma gradual, paso a paso, o en forma revolucionaria, a través de “saltos” periódicos cualitativos. 4. Está la distinción de “estadios necesarios”, típicos a través de los cuales pasa el proceso. 5. Está el énfasis en las causas “endógenas” (internas, inmanentes) de los procesos, como el despliegue de potencialidades internas alojadas dentro de la sociedad que sufre el cambio. 6. El proceso es concebido como inevitable, necesario, “natural”: no puede pararse o desviarse. 7. Está la noción de mejoramiento, la valoración de cada estadio consecutivo del proceso como relativamente mejor que su predecesor, culminando en el estadio final que se espera produzca la satisfacción completa de valores apreciados como la felicidad, la abundancia, la libertad, la justicia, la igualdad, etc. El progreso siempre es relativo a los valores que se tomen en consideración. No es un concepto puramente descriptivo, distanciado, objetivo sino más bien una categoría evaluativa. Puede ser concebido como progresista o no. Éstas difieren ampliamente entre las personas individuales, los grupos, las clases, las naciones. Lo que constituye el progreso para unos puede no ser considerado progreso por otros. ¿Progreso para quién y en qué respecto? No hay progreso absoluto. No debemos caer en la trampa del relativismo absoluto. Hay varios grados en los que los valores son relativos. En un extremo encontraremos medidas de progreso en las que coincidirán la mayor parte de la gente, lo más parecido a criterios absolutos de progreso; la vida humana en sí como valor último. En el SXIX bien entrados en el XX, la industrialización, la urbanización y la modernización eran tratadas como sinónimos de progreso. Sólo recientemente se ha reparado en que han ido demasiado lejos, y que también las cosas buenas pueden producir efectos colaterales viciosos. También se ha hacho evidente que el progreso en un área puede a menudo acontecer a costa de otro retroceso en otra. La democratización, la apertura de las sociedades, la emergencia de la actividad empresarial y el mercado libre están acompañadas por el crecimiento del desempleo y la pobreza, por la pérdida de disciplina social, por las tasas crecientes de crimen y delincuencia, por luchas entre facciones y por ingobernabilidad, y por un torrente de cultura de masas de baja calidad. ¿cómo puede calcularse el balance de beneficios y pérdidas, de funciones y disfunciones? Desde Tomás Moro a Mao Tse-tung, desde Platón a Marx, han creído que es posible salvaguardar el progreso en todas las dimensiones de la sociedad. Han dibujado las imágenes de as sociedades perfectas, de las utopías sociales. Tales imágenes proporcionaban su criterio sintético, general, de progreso. Progreso significaba acercarse a la perfección de la utopía, ya fuera ésta la Nueva Armonía, el milenio, la Ciudad del Sol o el comunismo. Otros, seleccionaron aquellos aspectos de la vida social que para ellos tenían una importancia superior, y definieron el progreso por referencia a ellos. Para algunos, la religión era el dominio central, y los que más contaba era el progreso espiritual y moral conducente a la salvación. Para otros, el conocimiento secular era crucial; el progreso del conocimiento conducente a la ciencia “positiva” era decisivo. Otros se concentraron en el dominio de la vida cotidiana, la importancia de los vínculos, la presencia de “comunidad” como el aspecto más importante del progreso. Otros trataron el dominio de la política como central, y propusieron el criterio de la libertad ante todo: 1. La libertad negativa: la libertad frente a las constricciones las barreras, los obstáculos a la expresión individual y a la autorrelización. 2. La libertad positiva: la participación y la representación democráticas, esto es, libertad para influir y modelar la propia sociedad. El progreso era medido por la creciente inclusividad y la menguante exclusividad en la sociedad. Otros pensadores han enfatizado la tecnología, considerando el dominio cada vez mayor sobre la naturaleza como la medida última de progreso. Otros se dirigieron a la economía y contemplaban la producción organizada humanamente y la distribución equitativa comos los prerrequisitos del progreso, con la justicia y la igualdad como sus criterios básicos. Otros se concentraron en las oportunidades, en la disponibilidad de elecciones y opciones ocupacionales, educativas, político-ideológicas, recreacionales, etc., como criterio de progreso (Dahrendorf). El criterio de oportunidades es asociado con frecuencia a la noción de igualdad e inclusividad, enfatizando el acceso igual a las oportunidades para grandes segmentos de la población. Entre los criterios fragmentarios, parciales de progreso encontramos la salvación, el conocimiento, la comunidad, la libertad (negativa y positiva), la emancipación, el dominio sobre la naturaleza, la justicia, la igualdad, la abundancia, opciones oportunidades vitales ampliamente accesibles. El mecanismo de progreso Hay una variedad igual de puntos de vista acerca del mecanismo del progreso: 1. Las fuerzas motrices o agencias del progreso: ¿qué empuja los procesos sociales en una dirección progresiva? ¿Cuáles son los agentes sociales que activan el proceso? 2. Tenemos que considerar la forma o el perfil que toma el proceso: ¿Cuál es la trayectoria del progreso, de acuerdo con qué itinerario se mueve? 3. Tenemos que examinar el modo de operar de un sistema social que produce progreso: ¿cómo se alcanza el progreso, por qué medios se logra? Al hablar de la agencia del progreso podemos distinguir tres estadios consecutivos en la historia del pensamiento social: 1. Los primeros pensadores localizaban la fuerza motriz en el dominio sobrenatural: las deidades, los dioses, la providencia, el destino. 2. Pensadores posteriores colocaron la agencia en el dominio natural. Esta secularización (naturalización) de la agencia condujo a la consideración del progreso como un despliegue natural e inexorable de potencialidades, que demandaba adaptación o ajuste como la única reacción humana concebible. 3. Pensadores modernos se inclinan a considerar a los agentes humanos como productores, constructores, del progreso, como algo que ha de alcanzarse, construirse, desarrollarse, y que requiere un esfuerzo creativo, una lucha, una búsqueda, como actitudes humanas apropiadas. La diferencia más fundamental es la que divide la noción de progreso mecánico, automático de la noción activista de progreso: 1. Postula una agencia extrahumana. Afirma la necesidad del progreso. El progreso acontece. Estimula una actitud pasiva, de “esperar a ver qué pasa”, adaptativa. 2. Se concentra en la gente y en sus acciones. Admite la contingencia del progreso, que puede ocurrir. El progreso se consigue. Demanda un compromiso activo, creativo, constructivo. Una dimensión de la trayectoria de un proceso de uniformidad, su suavidad. El progreso como un movimiento gradual, incrementando poco a poco. Pero hay otra imagen, alternativa, del progreso, como un proceso irregular, que opera a través de súbitos acelerones y congestiones, tras períodos de acumulación cuantitativa, experimentando un movimiento cualitativo hacia un nivel superior. Ésta es la imagen revolucionaria o dialéctica del progreso. La concepción moderna adelantada por Thomas Kuhn afirma que el progreso científico se logra a través de una serie de revoluciones científicas, cambios radicales de una concepción científica dominante, en lugar de mediante el mero incremento de añadidos al mismo cuadro de un dominio determinado. El rechazo de una paradigma anterior y la adopción de uno nuevo abren un período en el cual se produce trabajo acumulativo normal. Entonces es inevitablemente reemplazado por el nuevo paradigma. En la visión marxiana del progreso social y económico, las revoluciones sociales producen un cambio radical, cualitativo de las “formaciones socioeconómicas”. En los largos períodos entre las revoluciones el progreso se afirma a sí mismo de forma lenta, acumulativa, puramente cuantitativa. Los primeros evolucionistas como Comte, Spencer y Durkheim parecen ser de la primera opinión, lineal. Si tomamos a Karl Marx encontramos una imagen completamente diferente. Dentro de cada formación socioeconómica observamos regresiones regulares, sistemáticas. La revolución significa un salto progresivo de primera magnitud, pero entonces ese mismo proceso de regresión interna y de decadencia comienza de nuevo dentro de una nueva formación socioeconómica. A largo plazo, la trayectoria de la historia es progresiva; a corto plazo incorpora fases transitorias de regresión. Si consideramos la manera de funcionar del sistema social que da lugar al progreso, aparece otro par de imágenes opuestas: • Una imagen enfatiza el despliegue “pacífico”, armonioso de potencialidades progresivas. • Se centra en las tensiones internas, en los torcimientos, contradicciones y conflictos, cuya resolución mueve al sistema en la dirección progresiva. El tema de la lucha entre fuerzas opuestas del bien y del mal, ya está presente en la dicotomía de san Agustín, entre la Ciudad del Hombre y la Ciudad de Dios. En el periodo moderno es característica de la dialéctica de Hegel y Marx. La encontramos en el darwinismo; de la lucha por la existencia y la supervivencia de los mejor adaptados y de la progresiva evolución de las especies. También está presente en el psicoanálisis freudiano, que afirma la tensión permanente entre el “id” y el “superego” dentro de la personalidad humana, y entre la naturaleza y la cultura en el mundo extrapersonal, exterior. El derrumbe de la idea de progreso La idea de progreso parece haber entrado en declive durante el SXX; el siglo “espantoso”. Es un siglo que ha sido testigo del holocausto nazi y de los gulags de Stalin, de dos guerras mundiales, de más de 100 millones de asesinatos en conflictos locales y globales, de la tensión del desempleo y la pobreza, de hambres y epidemias, de la adicción a la droga y al crimen, de la destrucción ecológica y el agotamiento de recursos, de tiranías y dictaduras de toda laya desde el fascismo al comunismo, y por último pero no por ello menos importante, de las omnipresentes posibilidades de aniquilación nuclear y de catástrofe ambiental global. No sorprende que se haya extendido la desilusión y el desencanto con la idea de progreso. El progreso es una noción reflexiva: interactúa con la realidad social, florece en los períodos de progreso observable, decae en los periodos en los que el progreso real se vueve controvertido. Robert Nisbet ha desvelado las principales premisas de la idea de progreso, y afirma que todas ellas son atacadas por el pensamiento contemporáneo. Durante años ha existido la convicción de la superioridad de la civilización occidental, recientemente hemos observado el “desplazamiento de Occidente”. Nisbet encuentra sus síntomas: 1. En la extensión del irracionalismo, el renacimiento del misticismo, la rebelión contra la razón y contra a ciencia. 2. En el subjetivismo y en el narcisismo egotista típico de la cultura de consumo. 3. En el pesimismo reinante, en la imagen dominante de degeneración, de deterioro, de decadencia. Otra premisa que subyace a la idea de progreso era la afirmación de un crecimiento sin límites de la economía y de la tecnología, la ilimitada expansión de los poderes humanos. La repetida idea de los “límites del crecimiento”, las barreras de la expansión. La siguiente permisa proclamaba la fe en la razón y en la ciencia como las únicas fuentes de conocimiento válido y aplicable. En su lugar observamos tanto el ataque a la ciencia, en nombre del relativismo epistemológico, y el ataque a la razón en nombre de la emoción, la intuición y la cognición extraempírica así como del irracionalismo absoluto. El concepto de progreso en sus versiones secularizadas modernas estaba enraizado en la “creencia en la importancia intrínseca, en el inefable valor de la vida sobre la tierra” (Nisbet). En su lugar, en la sociedad moderna, la cultura de consumo reinante con su énfasis en el tiempo libre y ene le placer hedonista, parece agotar su potencial de gratificación y movilización y aparecen el “hastío del aburrimiento”, el sentimiento de sinsentido, la experiencia de la anomia o de la alienación. Dos premisas más a la lista de Nisbet el utopismo: la articulación de imágenes generales idealizadas de la mejor sociedad, de la sociedad deseada. Ahora estamos siendo testigos de un clima antiutópico, por ejemplo con la caída del sistema comunista, el último de los intentos fallidos de realizar una visión utópica en el mundo. Lo que queda es la incertidumbre e impredecibilidad del futuro, visto como contingente, abierto a la fortuna y a desarrollos fortuitos. No hay proyecto orientado hacia el futuro capaz de atrapar la imaginación humana y movilizar la acción colectiva. No hay una visión de un mundo mejor; en su lugar tenemos tanto profecías catastróficas o simples extrapolaciones de las tendencias presentes. No hay un programa de mejoramiento socia, no hay líneas maestras sobre cómo escapar a los problemas contemporáneos. No sorprende que la gente olvide su futuro y adopte actitudes presentistas, enfocadas a la gratificación inmediata, de breve horizonte temporal y de existencia meramente cotidiana. El concepto de progreso ha sido reemplazado por el concepto de crisis como lema del SXX. Dominan las visiones pesimistas de las realidades sociales. La gente llega a acostumbrarse a pensar en términos de crisis económicas, políticas o culturales recurrentes o endémicas. Como dice John Holton: “El pensamiento social contemporáneo ha llegado a estar dominado, si no obsesionado, por la idea de la crisis”. Estamos siendo testigos de una curiosa “normalización de la crisis”. Este concepto deriva en su origen del teatro, o de la medicina, donde significaba el cruce de caminos, los puntos de bifurcación, los momentos en los que la intensificación de un proceso requiere alguna resolución, tanto del tipo positivo (la cicatrización del paciente), o de tipo negativo (la muerte). Por tanto la crisis es temporal, y conduce tanto a la mejora como al desastre. En contraste con ese significado, la gente es capaz de concebir la crisis social como crónica, endémica, y no vislumbrar su eliminación futura. El derrumbe de la noción de progreso, y su reemplazo por la idea de la crisis crónica, da un clima intelectual y una ambiente popular en el que la “experiencia social es cada vez menos parte de una épica, y cada vez más parte de una comedia… Uno de los síntomas más llamativos de esta época de chácara sobre la crisis, y de normalización de la crisis es la ruptura de as narrativas optimistas del cambio social y de la evolución histórica”. ¿Significa esto que el progreso ha muerto?. La idea de progreso es demasiado importante para el pensamiento humano, demasiado fundamental para e alivio de las tensiones e incertidumbres existenciales como para eliminarla por las buenas. Está sufriendo un colapso temporal, pero tarde o temprano recuperará su sitio en la imaginación humana, Pero para salvaguardar la continuación de su viabilidad, necesita ser revisada y reformulada, purificada de algunas premisas anticuadas y confundentes. Una dirección posible de tal tarea será sugerida en la discusión que sigue, final, sobre el progreso. Un concepto alternativo de progreso El desencanto y desilusión recientes con la idea de progreso está íntimamente imbricado con una erupción de crítica dirigida a las principales variedades de desarrollismo tradicional. La crítica a la “metáfora del crecimiento” y a las ”leyes de hierro de la historia”, tal como fueron proclamadas por las versiones dogmáticas, ortodoxas, del materialismo histórico son entendidas como si implicaran un rechazo necesario a la idea de progreso (Popper) ¿No es posible retener un concepto de progreso que deje a un lado las versiones tradicionales de desarrolismo con su inaceptable presunción de finalismo, fatalismo o determinismo?. ¿En qué fase del proceso es “anclado” el concepto de progreso, o de manera menos metafórica, que fase del proceso es su referente inmediato? Hay tres respuesta posibles: 1. Refiere al progreso al resultado, el producto final del proceso definido tanto como un bosquejo general, una imagen compleja de la sociedad por devenir. Aquí puede hablarse de “progreso como un ideal”. 2. En la que cada estadio es visto como una mejora respecto al anterior, y en sí perfectible, pero sin un fin último. Se puede hablar aquí de “progreso como mejoramiento”. 3. El progreso con el mecanismo originador del proceso enfatizando la potencialidad o capacidad para el progreso inherente a la agencia humana. Aquí se trata la potencialidad para llegar a ser lo que deviene el significado central de progreso. No la consecución sino el conseguir, no el logro sino alcanzar, no el hallazgo sino la búsqueda. E.H. Carr afirma “progreso ilimitado”: sin postular fin alguno a la historia, ha argumentado, los hombres y las mujeres aún pueden buscar mejoras “no sujetas a límites visibles, dirigidas hacia fines que sólo son definibles en tanto avanzamos hacia ellos”. Algunos afirman que los criterios o medidas de progreso son absolutos; invariables. Nos proporcionan una escala externa, independiente, con la que aprehender el proceso en marcha. La posición opuesta es relativista e historicista. Afirma que los patrones de progreso son en sí dinámicos, están en cambio permanente, evolucionando constantemente a medida que el proceso se despliega. Las necesidades, deseos, fines, valores, son modificados con su satisfacción o cumplimiento, nunca alcanzan una encarnación última, final. Lo que se persigue es cambiante y variable, pero la persecución en sí es constante. La medida del progreso ya no es externa sino, por el contrario, inmanente al proceso mismo. ¿Se refiere a necesidades o a posibilidades? Haban del progreso como algo inevitable, necesario, debido a leyes inexorables de la evolución o de la historia. Las teorías postdesarrollistas de la estructuración de la morfogénesis optan por una descripción diferente, como una oportunidad abierta para la mejora que, por tanto, no se produce de forma inevitable, y que incluso puede permanecer si ser reconocida por los actores humanos. ¿Cuál es la naturaleza sustantiva de esta fuerza causal, generativa que produce el progreso?. Pueden señalarse cuatro respuestas típicas: 1. La doctrina del “providencialismo”: sitúa la fuerza divina la providencia, a intervención de Dios. 2. La doctrina del “heroísmo” sitúa la agencia en los talentos excepcionales de los grandes hombres: reyes, profetas, líderes, legisladores, revolucionarios, generales, etc. Depende de las propensiones genéticas, más o menos accidentales, de personas individuales. 3. La doctrina del “organicismo” introduce el componente social; se ocupa de la agencia causal como ago inherente al funcionamiento del organicismo social, como una propensión interna al crecimiento, a la evolución, al desarrollo. Los orígenes del progreso son sociales. Si en algún caso aparece la gente, lo es sólo en su capacidad de marionetas completamente maleables, ejecutores inconscientes, portadores de veredictos preordenados de la historia; como encarnaciones de fuerzas productivas, de tendencias tecnológicas, de propensiones demográficas, de élan revolucionario. 4. Sólo con la doctrina del “contructivismo” cambia el énfasis hacia los individuos socializados reales, y la fuerza motriz del cambio, la agencia es situada en sus actividades sociales normales y cotidianas. En su mayor parte es concebido aquí como un resultado involuntario y a menudo no reconocido de los esfuerzos humanos, como el producto de una “mano invisible” (Adam Smith). La agencia es finalmente humanizada y socializada al mismo tiempo. La gente corriente vuelve aparecer en el cuadro y adquiere una dimensión verdaderamente humana, como consciente aunque no omnisciente, poderosa pero no omnipotente, creativa pero con constricciones, libre pero no ilimitada. Tal descripción de la agencia es presupuesta y sostenida por las teorías de las estructuración de la morfogénesis. Se afirma que la nueva orientación teórica del postdesarrollismo, y en particular la estructuración de la morfogénesis, sugiere una nueva aproximación al progreso social: 1. Como una capacidad potencial, en lugar de un logro último. 2. Como una cualidad dinámica, en evolución, relativa a un proceso concreto, en lugar de cómo un patrón absoluto, universal, externo. 3. Como una posibilidad histórica, como una oportunidad, una opción abierta, en lugar de una tendencia necesaria, inevitable, e inexorable. 4. Como un producto, a menudo involuntario e incluso reconocido, de la acciones plurales y colectivas humanas. En la reconstrucción propuesta, el progreso está íntimamente ligado a una agencia fuerte, cualquier agencia parece mejor que ninguna. Para tener progreso, necesitamos un cambio direccional, y si concebimos el cambio direccional como producido por los seres humanos, entonces alguna agencia humana es un prerrequisito obvio del progreso. Pero esta operación sólo es una condición necesaria, y en ningún modo suficiente, para que de ello se siga el progreso. El cambio direccional también puede tener una dirección de retroceso: puede producir regresión en lugar de proceso. Sólo es una agencia específicamente constituida; la que presenta la potencialidad para el progreso. ¿Qué rasgos de la agencia son especialmente relevantes en esta conexión? 1. Las características de los actores, que pueden ser creativos, innovadores, orientados al logro, o pasivos, conservadores, reconciliados con las posiciones que tiene adscritas. Pueden enfatizar la autonomía, la independencia, la integridad personal, o exhibir conformidad adaptación, dependencia. Una autoconciencia adecuada de su situación social o ser completamente ignorantes, estar atrapados en la mitología o en la falsa conciencia. 2. Las características de las estructuras son igualmente importantes. Pueden ser ricas en opciones, plurales, heterogéneas, complejas; o todo lo contrario; pobres en opciones, limitadas, homogéneas y simples. El tipo de estructuras que engloben a la mayoría de los actores quedará reflejado en la cualidad de la agencia. 3. Las características del ambiente natural en el que la sociedad está situada ejercen su impacto en dos niveles: por medio de las condiciones objetivas y por medio de las actitudes subjetivas. Las condiciones natrales pueden ser benignas, ricas en recursos, maleables o duras, pobres y coactivas. La gente puede intentar aprovechas, moldear y dominar la naturaleza, para adaptarla a sus necesidades y aspiraciones, o puede desear meramente adaptarse a la naturaleza, permanecer en el estado de subyugación y pasividad. 4. Las características de la tradición, parece importar si a tradición está caracterizada por a continuidad, la consistencia, la larga duración, o más bien por las rupturas, las discontinuidades, las ambigüedades. Subjetivamente, la actitud de orgullo, respeto, arraigo en la tradición puede oponerse al presentismo y al rechazo acrítico del pasado. 5. Las características del futuro esperado. La actitud de optimismo y esperanza se opone al pesimismo, al catastrofismo y a la desesperación. La creencia en que el futuro es contingente que da pie a escenarios alternativos dependientes de los esfuerzos humanos, se opone a todo tipo de fatalismo y finalismo. En esta lista de características unas determinan si la gente querrá actuar hacia la transformación de la sociedad; esas variables moldean las motivaciones orientadas a la acción. Otras determinan si la gente será capaz de actuar; esas variables modelan las oportunidades conducentes a la acción. La agencia puede considerarse progresiva sólo so produce juntos esos dos prerrequisitos: motivaciones y oportunidades; sólo si la gente desea actuar, y puede actuar al unísono. Nos aproximamos a tal situación por la conjunción de condiciones en los polos opuestos iniciales de cada dicotomía, esto es por la combinación de: 1. Actores creativos, autónomo y autoconscientes. 2. Estructuras ricas y flexibles. 3. Un medio natural benigno y activamente confrontado. 4. Una tradición continua y orgullosamente afirmada. 5. Una anticipación, una planificación optimista y a gran escala del futuro. Éste es el tipo ideal de una “sociedad activa” (Amitai Etzioni) que genera una agencia orientada hacia el progreso, una sociedad situada en la vía e autotransformaciones progresivas. ¿Cuál es el modus operandi de la agencia situada dentro del conjunto de condiciones e influencias, estructurales, personales, naturales e históricas, contenidas en nuestro tipo ideal? Serán descritas por dos nociones generales y sintéticas: la libertad y la autotrascendencia. La agencia viable, orientada hacia el progreso es un alguna medida libre; en el sentido de libertad negativa (Libertad de); comporta un cierto nivel de autonomía e independencia de las constricciones; y es libre en el sentido de la libertad positiva (libertad para); tiene la capacidad de influir, modificar, remodelar constricciones y aumentar recursos. El ir más allá de sí misma, el superar las limitaciones, el romper con las constricciones, el cruzar “fronteras”. La autotrascendencia, el ir más allá de sí misma, el superar las limitaciones, el romper con las constricciones, el cruzar “fronteras”. La autotrascendencia acontece en tres “fronteras” de la condición humana: la trascendencia de la naturaleza aprovechándola, controlándola y regulándola a través del trabajo; a trascendencia de naturaleza aprovechándola, controlándola y regulándola a través del trabajo: la trascendencia de las estructuras sociales mediante las evasiones, las desviaciones, las reformas y las revoluciones; y por último, pero no menos importante, la autotrascendencia de los actores humanos a través del aprendizaje. Esta propensión puede explicarse como el fruto de dos rasgos fundamentales del mundo humano: la creatividad (innovación) de los actores, que produce objetos, ideas e instituciones nuevas y originales; y el carácter acumulativo de la experiencia humana, constantemente ampliada y enriquecida, aprendida individualmente en el lapso biográfico, y transmitida socialmente (culturalmente) en el lapso histórico. La fuente principal de progreso se encuentra en la ilimitada creatividad y educabilidad de los seres humanos, capaces de concebir la novedad y de heredar, y también transmitir, las innovaciones, aumentando de forma permanente su depósito común de conocimientos, habilidades, estrategias, técnicas, etc. No hay necesidad de progreso, porque no está preordenado que la gente esté dispuesta y sea capaz de ejercer su capacidad creativa. La tradición, puede quebrarse (la calidad de la familia, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación y otras instituciones pueden ser decisivos aquí). Es más probable que se produzca estancamiento o regresión que progreso. La progresividad última de la agencia reside en el hecho de que no sólo estimula el progreso sino de que efectivamente progresa ella misma. Es un resultado histórico acumulativo de su propio funcionamiento. CAMBIO SOCIAL I CAPÍTULO 3 LA DIMENSIÓN TEMPORAL DE LA SOCIEDAD: EL TIEMPO SOCIAL. El tiempo como dimensión de la vida social Todos los fenómenos sociales acontecen en algún momento en el tiempo. Todos los procesos sociales se extienden en el tiempo. La vida social se vive en el tiempo. “Todo modelo de interacción existente está situado en el tiempo” (Giddens 1979: 3,202) El tiempo es la dimensión indispensable de la realidad humana “en cada uno de los aspectos de nuestra vida” (Adam 1990: 9) Estos hechos ontológicos implican consecuencias epistemológicas; son la razón de la “centralidad del tiempo para la materia a examen por las ciencias sociales” (Adam 1990; 9) El tiempo está ligado de forma aún más íntima al cambio social. La experiencia misma del tiempo y la idea de tiempo derivan de la naturaleza cambiante de la realidad. Es imposible concebir el tiempo sin referencia a algún cambio. Y viceversa, la idea de cambio al margen del tiempo es simplemente inconcebible. Como la ha expresado Pitirim Sorokin: “cualquier estado de devenir, cambio, proceso, mudanza, movimiento, dinámica, en contraposición con el ser, implica tiempo” (1937, vol 1: 156) Examinemos primero algunas propiedades generales del tiempo como dimensión de todo fenómeno social, a continuación algunas características especiales del tiempo en tanto aspecto de cambio social. Todo fenómeno o suceso está relacionado con otros fenómenos o sucesos. No hay fenómenos o sucesos absolutamente singulares, únicos. Una de las formas que toma tal relación es la secuencial, en la que la precedencia y la sucesión conectan los sucesos en una cadena o en un proceso. Esto sucede a todos los niveles; macro, medio y micro. Si tomamos cualquier hecho singular, siempre está situado en una secuencia mayor, precede o sucede a otros, acontece antes o después de otros. En otras palabras, “todos los actos sociales están encajados temporalmente dentro de actos sociales mayores. Llamamos a esto estar permeados por el tiempo” (Lewis y Weigart 1990: 82) Si observamos con más detalle cada fenómeno o suceso social, veremos que no sólo está relacionado externamente con otros fenómenos sino que puede ser descompuesto internamente en componentes, y que estos componentes están interrelacionados. Algunas relaciones internas son de nuevo secuenciales, conectan estadios anteriores y posteriores o fases del fenómeno. Decimos también que todo fenómeno tiene alguna duración, duran algún tiempo. Siempre que pensamos en un fenómeno como algo momentáneo, fugaz, instantáneo, se trata de algo que depende del entramado temporal relativo que apliquemos. En suma, no hay fenómenos o sucesos atemporales, tanto en el sentido de la localización en el tiempo como en el de la extensión en el tiempo. La secuencia y la duración son dos aspectos fundamentales de la vida social, reflejo de dos aspectos cruciales del tiempo. Los fenómenos y los sucesos sociales son también irreversibles Una vez que algo ha sucedido no puede ser deshecho. Una vez que se ha acometido una acción no puede des-acometerse; una vez que se ha concebido una idea no puede despensarse.... Esto es válido en todos los niveles de la vida social. En el macronivel, en el nivel medio o en el nivel de la vida cotidiana. Todo esto está inscrito en la idea metafórica del flujo del tiempo , aquello que acontece a continuación tendrá una localización diferente en el flujo. En palabras de un autor moderno: “la acción y su repetición no puede ser siempre la misma. Todo aquello envuelto en ella es irrevocablemente cambiado en el intervalo” (Adam 1990: 168) La irreversibilidad del flujo del tiempo implica la distinción entre pasado, presente y futuro. La distinción que hoy nos resulta tan obvia, no es históricamente universal; tan sólo apareció en un punto determinado del desarrollo de las sociedades humanas, está íntimamente relacionada a la invención de la escritura. El futuro fue lanzado hacia delante, pudo ser proyectado y planeado, y no meramente imaginado. La afirmación fuerte de esta distinción no aparece hasta el pensamiento judeocristiano, y desde esta fuente se ha extendido a la entera civilización humana. La distinción entre pasado, presente y futuro no es tan tajante como parece. De forma estricta no hay presente, porque los procesos sociales están en movimiento. Aunque tomemos la escala más pequeña, siempre está el movimiento, el flujo, en lugar de un estado cristalizado. El cliché de que en el presente están el pasado y el futuro no está falto de razón. A efectos prácticos, no obstante, la distinción es por supuesto válida, siempre que recordemos que lo que tomamos como presente es algo convencional, extraído del flujo continuo por medio de límites arbitrarios. En la ciencia social el criterio de demarcación tiene que ver con la posibilidad de percepción humana y de influencia causal con los hechos. Tal como lo ha expresado Barbara Adam, “ Conocemos los hechos por testimonios, percibimos los presentes directamente, y conocemos los futuros sólo en nuestra imaginación. Los hechos pasados están determinados, los presentes están siendo determinados y los futuros aún no han sido determinados... El pasado ya no puede ser influido, el presente está sujeto a influencia y el futuro sólo es potencialmente influible” (1990: 22) El tiempo en tanto aspecto del cambio social Para el estudio del cambio social, el tiempo no es sólo una dimensión universal, sino el núcleo, el factor constitutivo. En la vida social el cambio es ubicuo; en sentido estricto no hay dos estados temporalmente distintos de una entidad social que sean idénticos. A efectos prácticos, las necesidades de la vida cotidiana sugieren ciertas magnitudes de diferencias que pueden ser ignoradas. Sin embargo, lo que es tratado como estable se refiere sobre todo a niveles de cambio que van mucho más despacio que la estructura de referencia del observador. En realidad cambio y tiempo siempre están ahí, la idea de estabilidad es tan sólo una convención útil. Incluso cuando usamos esta convención, no podemos escapar al tiempo, porque al hablar de estabilidad, estamos pensando en una falta relativa de diferencias. “Hablar de estabilidad social no implica abstraerse del tiempo puesto que la estabilidad significa continuidad en el tiempo” (Giddens 1979: 199) Incluso, hablar de estabilidad tiene sentido sólo por referencia a algo más que está cambiando, a otras sociedades, al medio ambiente, a la pertenencia a grupos, etc. El tiempo, en relación con los cambios sociales, puede aparecer de dos formas. Primero. Puede servir como estructura externa para la medida de sucesos y procesos, ordenando el flujo caótico para beneficio de la orientación humana y de la coordinación de las acciones humanas. Esto es el tiempo cuantitativo, presupuesto por determinado artefactos como relojes y calendarios que nos permiten identificar el lapso comparativo, la velocidad, los intervalos, la duración de diversos acontecimientos sociales. Del mismo modo nos permiten la conexión o la separación de forma ordenada de innumerables acciones realizadas por individuos y grupos en la sociedad. Cuanto más compleja es la sociedad, mayor es la importancia del ordenamiento y la coordinación temporal En la sociedad moderna ninguna organización podría funcionar sin contar el tiempo. Cuando se inventan y desarrollan aparatos para medir el tiempo, todos los cambios sociales pueden ser cronometrados, localizados dentro de una estructura externa. A esto nos referimos con “acontecimientos en el tiempo” Hay otra forma en la que el tiempo se mezcla con el cambio social. Como una propiedad interna, inmanente, ontológica, de los sucesos y de los procesos sociales. Al considerar cualquier proceso social vemos que manifiesta varias cualidades temporales: 1 Son, de forma característica, más largos o más cortos. 2 Van más deprisa o más despacio. 3 Están marcados por intervalos rítmicos o fortuitos. 4 Son divididos en unidades de diferente cualidad sustantiva por medio de las circunstancias naturales o sociales. En todos estos casos encontramos “tiempo en los acontecimientos” en lugar de simplemente “acontecimientos en el tiempo”. Esto es lo que en sociología se denomina usualmente “tiempo social” El cálculo del tiempo La medida del tiempo exige una escala y unas unidades. Éstas pueden construirse por referencia a sucesos repetitivos que señalan intervalos y a suceso únicos que marcan el comienzo de la escala. Los sucesos naturales proporcionan los puntos obvios de referencia. El ciclo astronómico, día, noche, estaciones. Una cierta idea de aurora, amanecer, anochecer... es con toda probabilidad universal, impuesta por las circunstancias primordiales de la existencia humana sobre la tierra. Otras unidades de tiempo reflejan experiencias sociales en lugar de naturales. Éste es el caso de la semana y sus orígenes sociales que quedan puestos de manifiesto en la distinta duración que toma en diversas culturas. El fundamento para la determinación de la semana se halla en el ritmo recurrente de mercados y ferias. También refleja la necesidad biológica del descanso, al establecer un día para el ocio y las necesidades espirituales. Las divisiones convencionales derivadas de la religión también pueden encontrarse en la escala del año. Los primeros aparatos técnicos para construir y medir el tiempo aparecen en Babilonia y Egipto muchos años antes de nuestra Era. Tan sólo a mediados del siglo XIX apareció en el mercado, en Suiza y los EE.UU., el reloj económico personal, al alcance del público en general y no sólo de los más ricos. Relojes y cronómetros hicieron posible disociar el tiempo de los sucesos y procesos concretos, tanto naturales como sociales, e introdujeron las unidades del tiempo convencionales, de igual duración, fáciles de contar. La división del día en doce horas, basadas en el sistema del zodiaco, ya había sido introducida en Grecia. La división de la hora en sesenta minutos, y el minuto en sesenta segundos es una historia mucho más reciente, que data del siglo XIV. El tiempo en la conciencia y la cultura. Como rasgo dominante de la vida social y que permea objetivamente los sucesos y procesos sociales, el tiempo ha de tener su reflejo en el nivel subjetivo de la conciencia. La percepción y la conciencia del tiempo es una experiencia humana universal. Algunas personas difieren de manera llamativa en su “sentido del tiempo”. Si bien para la sociología es más interesante otra reflexión de las realidades del tiempo, la sociopsicológica o cultural, a saber, los símbolos típicos, los valores, las reglas y orientaciones referidas al tiempo y compartidas por grupos, comunidades, clases y otras entidades colectivas o sociales. Devienen estos últimos codificados, se atrincheran en la conciencia social o en la cultura, adquiriendo una cualidad intersubjetiva y normativa y produciendo distintos “perfiles temporales” en distintas sociedades. La huella de tales patrones culturales comunes se siente en diversas áreas de la vida social, manifestándose en estilos específicos de conducta. Si comparamos diversas culturas contemporáneas descubriremos orientaciones temporales radicalmente distintas. Esto es cierto no sólo en el macronivel de las naciones o de los grupos étnicos. Hay diversas ocupaciones que ponen un gran énfasis en las virtudes del tiempo, en el “ahorro del tiempo”, mientras otras lo tratan de forma mucho más elástica. (ejecutivos-artístas). También las clases sociales, el género y el grupo de edad están altamente diferenciados en sus perspectivas temporales. De forma más precisa, cuando hablamos de orientación en el tiempo o de perspectiva temporal han de distinguirse los siguientes aspectos: 1 El nivel de conciencia del tiempo: Es el rasgo más general, ejemplificado en un extremo por una preocupación obsesiva por el tiempo; (“el síndrome del tiempo es dinero”). En el extremo opuesto por la indiferencia, la negligencia y la permisividad con respecto al tiempo; (“el síndrome mañana”) 2 La profundidad de la conciencia del tiempo: a veces sólo el tiempo inmediato, el más próximo, es reconocido, y a veces el tiempo distante es también reconocido. Podemos hablar de perspectiva a corto plazo, (presentismo) y a largo plazo, al margen de si miramos hacia delante o hacia atrás. 3 La forma o perfil de tiempo: cíclica o lineal. Mircea Eliade (1959) afirma que la concepción del tiempo del “hombre arcaico” era cíclica, en ella los hechos se despliegan con los ritmos recurrentes de la naturaleza. La visión lineal del tiempo comienza con la cristiandad, e introduce el concepto de redención futura y de salvación, hacia los cuales la historia mundial y las biografías personales se van acercando de forma constante. Sin embargo sigue habiendo importantes enclaves del pensamiento cíclico en el mundo moderno industrial. Michael Young (1988) ha subrayado que los ritmos cíclicos de la vida social están íntimamente ligados con la esencia rítmica de los procesos naturales. De forma parecida, J David Lewis y Andrew J. Weigart (1990) discuten “tres ciclos que en nuestra sociedad están basados, más o menos, en tres secuencias naturales definidas como unidades de tiempo significativas”: el girar de los días, la rutina de la semana y las estaciones anuales. 4 El énfasis en el pasado o el futuro: “La forma en que los miembros del grupo se relacionan con el pasado y el futuro -esto es, su perspectiva temporal- es en gran medida dependiente de la estructura del grupo y de sus funciones”. (Coser y Coser 1990) Algunas sociedades o grupos miran hacia atrás: aprecian las tradiciones, se fijan en las hazañas pasadas, viven en la historia; otras miran hacia adelante, rompen con las tradiciones, ignoran el pasado, miran hacia el futuro. Podemos hablar de orientación retrospectiva frente a orientación prospectiva 5 La manera de concebir el futuro: puede verse como algo con lo que uno se topa pasivamente, o como algo que se ha de construir activamente. Lo primero sugiere anticipación y adaptación, lo segundo, planificación y modelación. Podemos hablar de orientación pasiva o fatalista frente a orientación activa y o voluntarista. Cuando esta última actitud se empareja con una imaginación temporal amplia, y abarca no sólo los asuntos mundanos, cotidianos, sino también procesos históricos a gran escala, es denominada “historicidad”. Esto es, “el conocimiento consciente de que no sólo estamos formados históricamente sino de que formamos la historia; que la historia nos hace y que hacemos la historia” (Adam 1990: 146) En palabras de otro autor es la conciencia del transcurso lineal del tiempo y de “la movilización activa de las formas sociales en la prosecución de su propia transformación” (Giddens 1979: 221) Tal orientación hacia el futuro es en sí un fenómeno histórico, surgido tan sólo en determinado estadio de la civilización humana, y que es particularmente característico en el período de la modernidad. 6 El valor-énfasis dominante tanto en el cambio, en la novedad y el progreso, como en la recurrencia, la similitud y el orden: el primero puede ser denominado orientación progresiva, y es opuesto de la orientación conservadora. El modelo ideológico se refiere a un área mucho más amplia que la conciencia del tiempo, pero también condimenta de forma significativa las orientaciones temporales. El factor tiempo puede penetrar la cultura de una sociedad, de una comunidad o de un grupo social no sólo en la faceta general de las orientaciones temporales, sino también en la forma mucho más específica de las reglas (expectativas normativas) que regulan los distintos aspectos de la conducta humana. Tales reglas se encontrarán tanto dentro de diversas instituciones, como dentro de diversos papeles sociales. En suma, las reglas que se ocupan del tiempo están integradas estructuralmente en redes más amplias de reglas, en sistemas normativos sociales. Una categoría importante de tales reglas ha sido señalada por Robert K. Merton, y las denominó “duraciones socialmente esperadas” (1982c; 1984) En su opinión hay importantes normas sociales que constituyen el “componente primario temporal de las estructuras sociales y de las relaciones interpersonales” (1968: 365-6). Tales normas, integradas en la estructura social, regulan la duración de determinados actos, la permanencia de grupos y organizaciones, el final de determinados cargos, etc. Lo fundamental no es sólo que algunas formas de la vida social duren más que otras, sino que hay expectativas normativas que prescriben cuánto han de durar y cualquier alejamiento de tales normas está definido socialmente como desviación, provocando sanciones sociales. Al igual que todas las reglas sociales, la “duración esperada” influye fuertemente en el pensar y en el hacer de los actores sociales. Normalmente, cuando se espera que el lazo social, la pertenencia al grupo o al estatus, dure mucho, la gente se toma más en serio su apoyo, se compromete más, le dedica más recursos, participa más en todo su ser. Incluso dentro del dominio ocupacional hay llamativas diferencias de compromiso, dependiendo de la definición normativa de la duración. Si la duración es normativamente limitada se pueden observar llamativas diferencias de conducta y de compromiso entre el período inicial, las fases intermedias y el tiempo próximo al final. Pero las reglas estructurales implicadas en el tiempo no están limitadas al aspecto de la duración. Hay múltiples expectativas normativas referidas a la velocidad de determinados procesos. Hay reglas que definen los momentos adecuados para acceder a determinados estatus. Hay normas que prescriben los ritmos y los intervalos de los procesos. No resulta sorprendente que el tiempo, un factor tan característico de la vida social, esté regulado de forma tan extensa. Las funciones del tiempo social Hay algunas funciones universales a las que sirve el tiempo en todas las sociedades. Hay también importantes diferencias históricas entre las primeras sociedades tradicionales y las modernas sociedades industriales respecto al papel del tiempo. Wilbert Moore (1963a) ha sugerido una triple función que tiene que ver con tres aspectos universales de la vida social: la sincronización de acciones simultáneas, el secuenciamiento de las acciones posteriores, la determinación de la tasa de acciones dentro de una unidad temporal. Desde este punto de partida podemos desarrollar una tipología más amplia. 1 El primer requisito de la vida social satisfecho por los sistemas comunes de cuantificar el tiempo es la sincronización de las actividades. Una gran parte de la vida social de toda sociedad es ocupada por la acción colectiva, por cosas hechas a consuno por un gran número de gente. Para que se dé la acción colectiva, la gente ha de encontrarse en el mismo sitio al mismo tiempo. Incluso si su presencia física no es necesaria, han de acometer determinadas acciones al mismo tiempo. 2 El siguiente requisito universal es la coordinación. Las acciones individuales no acontecen en el vacío. Gran número de ellas están relacionadas, conducen a la creación de un bien común, o se suman a la creación de un producto común. La división del trabajo es el ejemplo más claro de esto. Los esfuerzos individuales, para que sean instrumentales respecto a la tarea común han de ocurrir al mismo tiempo, o en alguna distancia especificada en el tiempo o en series temporales. 3 Un requisito más es la “secuenciación”. Los procesos sociales se producen por fases, los sucesos se suceden unos a otros en secuencias específicas, hay una lógica necesaria, inherente, a la mayoría de los procesos. Hay muchas acciones que sólo tienen sentido si encajan en un momento determinado en el proceso. No pueden ser hechos antes o después de su tiempo justo. Quizás el mejor modelo de esta situación nos lo proporciona la cadena de montaje de una fábrica, pero la situación es mucho más universal. 4 Otro requisito es la actualidad. Algunas actividades sólo pueden emprenderse si determinadas oportunidades o recursos están disponibles, y pueden no estar disponibles a todas horas. 5 El siguiente requisito a consignar es la medida. La duración de las diversas actividades puede tener una importancia social decisiva, por ejemplo determinar la duración de un esfuerzo que se prevé realizar, la excelencia en la ejecución, el coste de los servicios... Sin medidas comunes, aceptadas, no puede hacerse determinación alguna de tal tipo. 6 El requisito último es la diferenciación. Es importante romper con la monotonía de la rutina vital intercalando diversos períodos con actividades variadas. Todas las diversiones extraordinarias frente al trabajo y las preocupaciones mundanas son apreciadas por la gente en todas las sociedades, y una de las funciones del tiempo es demarcar y reservar momentos adecuados para ellas. La significación de todas estas funciones cambia con la complejidad de las sociedades humanas, sus instituciones y organizaciones, las tareas y los desafíos a los que se enfrentan su miembros. En una sociedad primitiva, el tiempo es el producto que emerge de actividades rítmicas, de modelos repetitivos de acciones, de los ciclos de las estaciones, del ciclo de la vida, de observancias mágicas o religiosas. La gente toma una cierta conciencia del tiempo per se, pero es secundaria, derivada de las apremiantes tareas de la existencia cotidiana. Como ha dicho Barbara Adam, el tiempo es una especie de variable secundaria, dependiente, en las vida de las primeras sociedades. Satisface exclusivamente funciones instrumentales. Si tomamos el extremo opuesto, el de una sociedad moderna, industrial, la situación se invierte. El tiempo deviene el regulador central, el coordinador, el organizador de las actividades humanas. Debido a esto, adquiere una cualidad mistificada de autonomía. Ya no es una herramienta o un instrumento, sino un valor en sí mismo. Se convierte en una variable independiente, un factor primario determinante de la vida social. El tiempo toma la forma de un recurso que puede gastarse, ahorrarse, repartirse, o incluso na mercancía que puede venderse o cambiarse. Este fenómeno de reificación y autonomización de algunas cualidades emergentes de la vida social, que empiezan a vivir una realidad separada y a constreñir y oprimir a sus propios creadores, a los individuos humanos, es un rasgo más amplio de la modernidad, y no está limitado al dominio del tiempo. Principales tradiciones teóricas en el estudio del tiempo La sociología clásica del tiempo es mérito de Emile Durkheim (1915) y de los miembros de su “Escuela Francesa”, Marcel Mauss, Henry Hubert, maurice Halbwachs, Marcel Granet (cf. Banaszczyk 1989) Durkheim introdujo tres nuevos acentos, que definen su enfoque distintivo del tiempo y que fueron heredados por la sociología posterior: la perspectiva sociológica, la perspectiva relacional y la perspectiva relativista. Las nociones de sentido común del tiempo lo habían considerado como una especie de medio difuso, natural, que abarca todas las experiencias humanas. Durkheim dio un paso más, trasladando el problema del tiempo al dominio de lo social. Para él el tiempo es el “factor social”, o la “representación colectiva”: el reflejo o la emanación compartida de las experiencias colectivas y de la organización social de una comunidad o sociedad. Como tal es construido socialmente. Al igual que otros “hechos sociales” construidos socialmente, el tiempo se aparece a la gente como algo externo, algo que se encuentra, y que ejerce una fuerza constrictiva sobre sus acciones. Proporciona la regulación normativa de la vida social, y en este sentido retroalimenta a la sociedad de la que ha emanado. Moldea a sus propios creadores. Durkheim aprehende la dialéctica del tiempo: el tiempo expresa el ritmo de las actividades cotidianas, pero también, reflexivamente, regula tales actividades. El carácter social del tiempo implica que no es una sustancia, sino un conjunto de relaciones que ordenan los acontecimientos sociales en un modelo secuencial o rítmico. Los orígenes sociales del tiempo implican que puede tomar formas distintas en las diversas sociedades de las que emana. Se le tiene por relativo a los distintos fundamentos existenciales que surgen de diferentes culturas, o en diferentes épocas. Por tanto el tiempo es histórica y culturalmente relativo. Los durkheimianos posteriores extendieron tal relativismo no sólo a la comparación entre sociedades sino también a la constitución interna de tales sociedades, a las partes que la componen. Afirmaron que se habían encontrado que las diversas colectividades proporcionaban esquemas temporales específicos a sus participantes; cada tipo de actividad humana era contemplada como dirigida por una matriz temporal distinta. También se afirmaba que había grupos o categorías sociales que estaban en cierta medida aislados del impacto generalizado del tiempo. Este relativismo extremo también valía con respecto a los ritmos reales, objetivos, de la vida social, a la conciencia subjetiva y a la percepción del tiempo y a las regulaciones culturales, normativas de los aspectos temporales de la sociedad. Otra importante contribución a la teoría del tiempo procede de Pitirim Sorokin y de Robert K. Merton. En su famosos artículo (1937) analizan lo que denominan el “tiempo sociocultural”, y lo conectan incluso de forma más íntima con la problemática del cambio social. El énfasis radica en la naturaleza relativista y cualitativa del tiempo. No es nunca una escala cuantitativa neutral para medir los cambios, sino que por el contrario está dotado de un rico contenido, y fluye de forma distinta en las diferentes sociedades. “Los sistemas del tiempo varían con la estructura social” (p615) Esto es debido al hecho de que los puntos de referencia para la cuantificación del tiempo son escogidos entre acontecimientos socialmente relevantes, y su significación depende de distintos estilos de vida, y de los problemas dominantes en distintas comunidades y sociedades. En consecuencia las fechas tienen significado cultural, y no sólo de calendario, para las sociedades concretas; los períodos, incluso los que son nominalmente iguales, pasan con diferente velocidad dependiendo de la cultura concreta. El flujo del tiempo no es neutral, suave o uniforme; hay marcados acelerones y vacíos. Sorokin y Merton consideran el tiempo social como un prerrequisito funcional de una vida social ordenada, predecible, coordinada y sincronizada. Al ser de origen social y estar dotado de contenido cultural, retroalimenta a la sociedad, aumentando y enriqueciendo sus ritmos vitales característicos. Una importante contribución, que enfatiza la tremenda heterogeneidad del tiempo social cualitativo, procede de Georges Gurvitch (1964) Presenta una tipología de ocho categorías de tiempo que pueden encontrarse en la sociedad moderna. Cada sociedad está caracterizada por una configuración particular de los tiempos sociales, y la elección del tiempo deviene un aspecto importante de la identidad del grupo, y en consecuencia de la competición y las luchas entre grupos. Una “sociología del tiempo” de orientación empírica ha sido desarrollada por Eviatar Zerubavel (1981) Él cree que el “orden sociotemporal” es un principio fundamental y universal de la vida social. Se manifiesta en el nivel subjetivo y en el objetivo. La sociedad produce “estructuras temporales de referencia” objetivas, compartidas para su funcionamiento, y la gente desarrolla “orientaciones temporales normalizadas” que son indispensables para orientarse en la vida social de su sociedad. Todo acontecimiento o cambio social tiene su propio “perfil temporal”, una combinación de cuatro características temporales: 1 estructura secuencial, 2 la duración, 3 la localización en secuencias más amplias 4 la repetitividad o unicidad. En la sociedad moderna hay una importante distinción que separa el tiempo público del privado. A medida que el tiempo deviene en mercancía la gente vende parte de su tiempo privado, convirtiéndolo en tiempo de trabajo. (Zerubavel 1990: 171) Este tiempo es regulado por rígidos horarios de trabajo. “ Por cuanto esta época deviene burocrática, el tiempo de la persona moderna está rígidamente segmentado en partes durante las cuales se supone que es accesible en su papel ocupacional, y en otras se supone que no lo es” (Zerubavel 1990: 172) Esto es un reelaboración reciente del enfoque anterior, tradicional, de investigación de la sociología del tiempo, esto es, del estudio de los “presupuestos del tiempo” (Szalai 1972) Capítulo 4 MODALIDADES DE TRADICIÓN HISTÓRICA La naturaleza procesal de la sociedad Las sociedades modernas, en todos los niveles de su complejidad interna, están en cambio incesante. Cambian en el macro nivel de la economía, la política y la cultura; en el nivel medio de las comunidades, los grupos y las organizaciones; y en el macronivel de las acciones individuales y las interacciones. La sociedad no es una entidad sino un conjunto de procesos entremezclados a muchos niveles. Edward Shils ha dicho “Una sociedad es un fenómeno trans-temporal”. Sólo existe a través del tiempo. Está constituida temporalmente. Entonces hay un movimiento constante desde el pasado hacia el futuro. Su presente es simplemente una fase transitoria entre lo que ha acontecido y lo que viene. La naturaleza procesal de la sociedad implica que las fases anteriores están causalmente conectadas con la fase presente, y la fase presente contiene las condiciones causalmente determinantes de la siguiente fase. La conexión que enlaza una sociedad con su pasado nunca desaparece por completo; es algo inherente a la naturaleza de la sociedad… Una sociedad no sería una sociedad si este lazo no estuviera ahí siquiera de una forma mínima”. Shils dice “Una sociedad está en existencia continua”. El pasado de una sociedad no desaparece, o al menos no por completo. Sus fragmentos permanecen, y proporcionan una especie de ámbito para las fases siguientes, para la continuación del proceso. Esto ocurre por medio de dos mecanismos causales: uno es material o físico, y el otro ideal o psicológico y se refuerzan mutuamente. • El mecanismo material opera a través de la supervivencia de objetos, artefactos, organizaciones, producidos por las actividades de generaciones anteriores, pero que envuelven las acciones emprendidas por la presente. Está ligado al hecho físico de la duración. Este medio acumulado a través de los tiempos, no es una réplica del pasado, pero al menos proporciona algún destello de cómo eran entonces las cosas. Su persistencia es la raison détre de la disciplina científica de la arqueología. • El mecanismo ideal opera a través de las capacidades humanas de la memoria y de la comunicación. El pasado es preservado porque la gente recuerda fragmentos de él. Primeramente recuerdan sus propias experiencias, pero el alcance de su memoria se amplía de dos formas: 1. Hacia sus contemporáneos, con quienes pueden compartir sus memorias, y de quienes pueden aprender acerca de hechos pasados que no experimentaron personalmente; se logra un depósito de memoria colectiva que se almacena en archivos, bibliotecas, museos. 2. El alcance de la memoria se extiende también hacia los predecesores, por medio de los registros históricos de todo tipo, en los cuales las memorias de las generaciones anteriores quedan depositadas. El depósito de memoria colectiva alcanza el pasado profundo, mucho más lejos de los recolectado por cada uno de los miembros individuales. Se hace obvia la importancia de la escritura como una de las invenciones fundamentales de la humanidad; sólo con ella nace la conciencia histórica y puede comenzar en serio el estudio de la historia. A través del mecanismo ideal, psicológico, la gente hereda creencias pasadas, conocimientos, símbolos y también normas, valores y reglas. Son almacenadas, interpretados, usados y aprobados por distintas agencias. La memoria no es infalible, no más que los registros, Lo que nos llega del pasado está preseleccionado, a menudo es partidista, está idealizado, está distorsionado por las generaciones mediáticas de memorizadotes e intérpretes. Tanto los mecanismos de transmisión ideal como los de transmisión material interactúan. Los artefactos materiales que nos rodean, derivados del pasado, apoyan nuestra memoria, nos proporcionan apoyos tangibles en los que anclar nuestra imaginación de la sociedad anterior. En tanto función involuntaria, latente. Está también la influencia contraria de las creencias, del conocimiento, de los símbolos, de las normas, de los valores y de las reglas heredadas, que dotan a los objetos de valor. A través de rutas materiales e ideales, el pasado, aún distorsionado, penetra en el presente. “Existe en el presente”, en dos sentidos: objetivamente, cuando los objetos del pasado son conservados materialmente, y subjetivamente, cuando las ideas del pasado son recordadas y recibidas en la conciencia de los miembros de la sociedad, en la medida en que devienen parte de la cultura compartida. El pasado comienza a influir el presente, deviene un importante codeterminante del estado contemporáneo de la sociedad. Pero también hay una tercera vía, a través de la cual un pasado no real sino “ideado” puede también influir el presente. El pasado puede imaginarse, concebirse, meramente en la fantasía humana. Ocurre de forma inconsciente, como consecuencia de un error, una exageración, crasa ingenuidad o confabulación, pero también puede hacerse adrede, como una construcción imaginaria deliberada, con la pretensión de ser verdadera. Éste es el caso de la “tradición inventada”: a veces se necesita para justificar o proporcionar legitimidad a acciones presentes, a veces para movilizar apoyo y participación en programas en marcha, reforzar la imagen de un dirigente o fortalecer el espíritu nacional. Eric Hobsbawm clasifica las “tradiciones inventadas” en tres grupos: 1. Las que simbolizan y expresan la cohesión social de las comunidades o naciones, 2. las que legitiman el estatus, las instituciones, la autoridad y 3. las que socializan en determinados valores, normas, reglas de conducta. Las imágenes idealizadas del pasado, aun si son completamente falsas, pueden ejercer una influencia causal importante. Funcionan el famoso “Teorema de Thomas”: Si la gente define como reales determinadas situaciones, éstas son reales en sus consecuencias. Ocurre por que la gente toma en cuenta sus creencias, actúa de acuerdo con ellas, y la acción configura lo que, en último término, sea la sociedad. Estos mecanismos sociales o psicológicos explican el hecho del cambio en la continuidad y de la continuidad en el cambio. El cambio social nunca es absoluto o completo, acontece sobre un rico trasfondo de mismidad. Mucho de los que la gente “hace, piensa y aspira es una reiteración aproximada de lo que se ha hecho y se ha pensado durante mucho tiempo, mucho antes de que naciera ninguno de los que ahora están vivos”. Incluso el cambio revolucionario deja inalterados mucho aspectos de la sociedad. La continuidad nunca es, absoluta, la herencia es remodelada, distorsionada, modificada o enriquecida, y cada momento posterior en la vida de una sociedad es diferente de cualquier momento anterior. El concepto de tradición Los contenidos de todo aquello que heredamos del pasado conforma la herencia de una sociedad. • En el nivel macro, lo que hereda una sociedad de una fase anterior de un proceso histórico conforma la “herencia histórica”; • En el nivel medio, lo que una comunidad o grupo herede de fases anteriores de la vida del grupo conforma la “herencia del grupo”; • En el nivel micro, lo que un individuo hereda de fases anteriores de su biografía conforma la “herencia personal”. Lo que hoy en día en una sociedad pueda ser visto como un complejo producto acumulado de lo que ha venido ocurriendo desde el origen de la humanidad, como el resultado de la totalidad de la historia humana. Lo que muestra ahora una comunidad dada, ha cristalizado a través de sucesos que han venido ocurriendo desde su fundación. Lo que yo soy ahora, es el producto de todas mis experiencias pasadas, de mi entera biografía. La suma de causas acumuladas temporalmente del estado presente de una sociedad no se llamaría si tradición, sino sus orígenes, o más bien su genealogía. Y la suma de efectos acumulados de los estados pasados acumulados de la sociedad tampoco puede denominarse tradición, porque eso es precisamente lo que la sociedad es en el momento presente en su estado contemporáneo. El concepto de tradición pierde sentido al concebirse de forma tan amplia. Para hablar de tradición, la conexión entre el pasado y el presente ha de ser más próxima, más íntima. Ha de implicar la existencia continua del pasado en el presente, en lugar de indicar meramente el hecho de que el presente se origina en el pasado. • Por tradición en el primer sentido del térmico más general, entendemos la totalidad de objetos e ideas que se derivan del pasado y que pueden encontrarse en el presente, todos aquellos que no han sido destruidos, dañados, abandonados u olvidados. Tradición significa aquí la herencia, lo que realmente permanece del pasado. Como observa Shills, tradición significa traído; no es otra cosa que algo transmitido o transportado desde el pasado al presente. • Por tradición, en el segundo sentido del térmico entenderemos sólo algunos fragmentos cualificados de la herencia; aquellos que no sólo sobreviven y permanecen en el presente, sino que retienen lazos robustos, íntimos con el presente. Lo que es crucial en la comprensión de la tradición es la actitud, la orientación, tomada por los contemporáneos hacia los objetos y las ideas del pasado. La significación, reverencia o respeto asociado a todo aquello que es definido socialmente como tradición explica el interesante fenómeno de la copia de tradiciones. Las tradiciones no se re-producen no se re-elaboran de forma independiente. Sólo seres humanos que viven, conocen y desean pueden representarlas, volverlas a representar y modificarlas (Shils). Las tradiciones son creadas por seres humanos. El surgimiento y el cambio de la tradición Las tradiciones; las colecciones de objetos e ideas por la gente de un significado especial debido a sus orígenes en el pasado, están en sí mismas sujetas a cambio. Son modificadas cuando la gente selecciona determinados fragmentos de la tradición con especial énfasis e ignora otros; permanecen durante algún tiempo, y pueden desaparecer cuando los objetos son abandonados y las ideas rechazadas u olvidadas. Las tradiciones también pueden ser revitalizadas y reaparecer tras largos períodos de deterioro. Las actitudes humanas activas hacia los restos del pasado, que entresacan las tradiciones del tejido heterogéneo de nuestro medio material heredado y de nuestras reglas y creencias recordadas, cambian y mudan; y con ellas, las tradiciones mismas están en constante cambio. El nacimiento de la tradición puede acontecer de dos formas: • Una genealogía conduce “desde abajo”; determinados individuos encuentran atractivos determinados fragmentos de la herencia histórica. Sus actitudes se vuelven conducta que afirma y refuerza esas actitudes. Las preferencias y las acciones individuales se vuelven compartidas y se convierten en verdaderos hechos sociales. Así nace la tradición. Es más bien el descubrimiento o redescubrimiento de algo que ya existe en el pasado. • La segunda ruta conduce “desde arriba”; cuando lo que se considera tradición es seleccionado, enfatizado, propuesto a la atención pública e incluso forzado por individuos con poder o influencia. Las tradiciones ideadas pueden nacer por surgimiento, cuando alguien concibe una visión atractiva del pasado y es capaz de contagiar a un número suficiente de gente con esta idea. Las tradiciones ideadas son impuestas por aquellos en el poder, para servir a sus fines políticos. Una vez establecidas, las tradiciones atraviesan varios cambios: • Una dirección cuantitativa, un cambio en el número de seguidores o partidarios. • Una dirección cualitativa, un cambio en el contenido de la tradición. Algunas ideas, símbolos, valores son añadidos, otros son desechados; algunos objetos son colocados dentro del alcance de una traditum reconocida, otros son descartados. Las cuestión crucial es por qué se producen los cambios. Parte de la respuesta puede encontrarse en las cualidades psicológicas de la mente humana, inquieta y escéptica, ansiosa de novedad y originalidad, que manifiesta creatividad y afán de innovación, imaginación e intuición. Nada puede escapar a la influencia de tan tendencia, ni siquiera la tradición. Tarde o temprano toda tradición comienza a ser cuestionada, puesta en duda, reexaminada y, al mismo tiempo, se descubren nuevos fragmentos del pasado y son validados como tradición. Un caso especial acontece cuando la tradición es socavada por nuevos hechos, cuando choca con realidades y se muestra falsa o inútil. Es en el campo de la ciencia en el que esta forma de superar la tradición mediante la verificación se ha institucionalizado desde el SXVII y se ha convertido en la regla del ethos científico. Un caso menos extremo es el de la tradición que, incluso si no ha sido falsada, deviene inadecuada, disfuncional, esto es, ya no satisface ninguna necesidad o requisito debido a que las circunstancias sociales han cambiado radicalmente y, por tanto, es abandonada. En el pluralismo de tradiciones y el choque inevitable entre las que compiten. Puede darse entre diferentes sociedades o culturas, o dentro de la misma sociedad: • El primer caso (el choque intersocial) se muestra que las tradiciones indígenas son afectadas significativamente, remodeladas o barridas. • El en segundo caso (pluralismo intrasocietal) el choque de tradiciones puede tomas varias formas. El choque más común es el de tradiciones nacionales o raciales en las sociedades multiétnicas o multirraciales. Sería unilateral, no obstante, creer que las tradiciones múltiples luchan invariablemente entre ellas. Las tradiciones diferentes también pueden apoyarse entre sí. Cuando tradiciones que están en interacción son relativamente iguales en fuerza, puede darse la fusión o amalgamamiento sincrético de tradiciones diferentes, preservando los elementos centrales de todas pero alterándolas, al tiempo, de forma perceptible. Las funciones de la tradición Los seres humanos no pueden sobrevivir sin tradiciones incluso cuando, con frecuencia, están insatisfechos con sus tradiciones. Esto nos conduce al problema de las funciones de la tradición. 1. La primera función puede expresarse por medio del cliché de que la tradición es la sabiduría de generaciones. Las creencias, las normas, los valores y los objetos creados en el pasado. Proporciona la selección de tales fragmentos de la totalidad de la herencia histórica. La tradición es una especie de depósito de recursos, ideales y materiales, que la gente puede utilizar en sus acciones corrientes, para construir el futuro utilizando el pasado. Puede proporcionar borradores para la acción, modelos a emular, modelos de las instituciones sociales, modelos de organizaciones, imágenes de “sociedades de referencia”. La gente no construye su visa social improvisando, imaginando todo de nuevo. La tradición les proporciona bloques prefabricados con los que construir su mundo. 2. Otra función es la de dar legitimación a las formas de vida, a las instituciones, a los credos y a los códigos existentes. Todos ellos requieren alguna justificación que los haga obligatorios y que les haga ganar aceptación. Una fuente de legitimación se encuentra en la tradición. Es una justificación común y poderosa afirmar que “siempre ha sido así” o que “la gente siempre lo ha creído” incluso arriesgando la paradoja de que algunas acciones se hagan exclusivamente porque otros hicieron los propio en el pasado, o que se adopten determinadas creencias simplemente porque habían sido adoptadas antes. Otra justificación es la de invocar la fuente primigenia o al autor de algún credo o doctrina. Fue Max Weber el que señaló el papel de la tradición al establecer los fundamentos de la autoridad, esto es, del poder reconocido y aceptado. 3. Otra función de la tradición es proporcionar símbolos persuasivos de la identidad colectiva, fortalecer el enraizamiento y revigorizar las lealtades primordiales a las naciones, a las comunidades y a los grupos. Siempre enlazan hacia atrás con la historia, utilizando el pasado en beneficio de las necesidades de integración presentes. Las tradiciones de las regiones, las ciudades, las comunidades locales tienen un papel similar al enlazar a sus ciudadanos o miembro dentro de un determinado espacio. Las tradiciones de las profesiones y de las empresas, simbolizadas en insignias, logotipos y leyendas, evocan la dignidad y el orgullo de la profesión. Las tradiciones de las universidades y de las escuelas, expresadas en un rico ritual, en ceremonias, vestimentas, etc. 4. La tradición también sirve para proporcionar escape de las afrenta, las insatisfacciones y las frustraciones de la vida contemporánea. Una tradición de soberanía e independencia o una tradición de libertad perdida. La tradición no es necesariamente benéfica para un sociedad o para sus miembros, y está marcada por una ambivalencia funcional. Puede tener consecuencias no sólo funcionales sino también disfuncionales. 1. Cualquier tradición, con independencia de su contenido, puede evitar o restringir la creatividad o la innovación, proporcionando soluciones dadas de antemano a problemas contemporáneas. 2. Puede darse la tendencia a confiar en las formas de vida, en métodos de gobierno, en estrategias económicas tradicionales en lugar de un cambio radical es las condiciones históricas. Apegarse a las viejas tradiciones; es una manifestación de inercia, típica de muchas instituciones humanas. El resultado será la falta de efectividad o el fracaso completo de las políticas, el desencanto de los ciudadanos, la crisis económica o política. 3. Algunas tradiciones pueden ser disfuncionales o dañinas debido a su contenido específico. Obviamente no todo lo que ocurrió en el pasado era bueno. 4. Hay tradiciones que no se preservan exactamente por una elección consciente, sino más bien en el nivel del “subconsciente social”, por la simple fuerza del hábito o la inercia. No son especialmente valoradas o reverenciadas, sino simplemente asumidas como formas de vida aceptables acostumbradas. Incluye rasgos como el oportunismo, la pasividad y la apatía, la delegación de responsabilidad, el rechazo al trabajo, la ineficiencia aprendida, la “envidia interesada”, el infantilismo prolongado y la innovación parasitaria. Para algunas personas, se trata simplemente de la inercia de las antiguas formas de vida, que pronto será quebrada por el emergente sistema capitalista, para otros el nuevo ethos del trabajo, la responsabilidad individual y el espíritu competitivo impuestos por el capitalismo crean exigencias difíciles de aceptar, y hay nostalgia por la vida menos exigente, ardua o incierta, aunque fuera más pobre, del pasado. Surge una especie de tradición latente. Pueden proporcionar un terreno abonado para los demagogos populistas o los comunistas recalcitrantes. Tradicionalismo y antitradicionalismo Un fenómeno tan corriente y tan importante como la tradición da lugar, inevitablemente, a metaevaluaciones, a actitudes sociales generales hacia la tradición como tal, que encuentran expresión en ideologías o doctrinas acerca de la tradición y su papel en la sociedad. La ambivalencia intrínseca de la tradición conduce necesariamente a juicios diversos. Las ideologías articuladas o los climas generales de opinión que favorecen la tradición pueden denominarse “tradicionalismo”. Aquellos que rechazan la tradición reciben el nombre de “antitradicionalismo”. Puede admitirse hipotéticamente que los períodos de desarrollo dinámico, expansivo y coronado por e éxito no favorecen la tradición. El cambio y no la continuidad es el tema dominante. La gente se orienta en general hacia el futuro y no hacia el pasado. Conciben la imagen del futuro como una contradicción del pasado. Creen que construir el futuro requiere un rechazo activo y el alejamiento del pasado. Reina el activismo el optimismo y el progresismo, la confianza en la ciencia y la tecnología como instrumentos para a reconstrucción racional del mundo. En tal atmósfera ideológica, el antitradicionalismo está listo para surgir, con una “generación ahora” como su portador. La sociedad capitalista, industrial, urbana en su período clásico del SXIX, de rápida expansión y crecimiento, era notablemente antitradicionalista. Mucho después, en los años posteriores a la II GM, años de estabilidad y prosperidad, podía observarse una tendencia parecida a rehuir las tradiciones y a celebrar el presente y futuro. El antitradicionalismo adopta la modalidad de ignorar el pasado en lugar de combatirlo. Se refiere a la tradición en cuanto tal, en lugar de una denominada tradición sustantiva. Pero también puede adoptar la forma de una crítica más activa dirigida contra tradiciones particulares. Esto acontece cuando sus efectos disfuncionales se hacen especialmente notorios. Los periodos de estancamiento, de decadencia o de crisis, tanto económica, política como cultural, despiertan de inmediato a las tradiciones. En tiempos difíciles, la gente busca la ayuda de los antepasados, un escape de las preocupaciones cotidianas, el consuelo de un pasado más brillante, y no lo encuentra en la revitalización de las tradiciones, más o menos antiguas, no menos que en la tradición de la “modernidad triunfante” del SXIX Éstos son los periodos de tradicionalismo revivido. La postura ideológica más razonable hacia la tradición sea la “tradición del tradicionalismo crítico”. Implica ésta una actitud analítica y escéptica, tomando en cuenta tanto el contenido de la tradición como las circunstancias históricas de su afirmación. Evita la falacia del ciego tradicionalismo. Pero también evita la falacia opuesta del anti-tradicionalismo dogmático. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es CAMBIO SOCIAL I Capítulo 5 LA MODERNIDAD Y MÁS ALLÁ La definición de la modernidad La sociología ha devenido en una forma de autoconciencia científica de la modernidad y sus logros más importantes, clásicos, se relacionan con la experiencia de la modernidad triunfante. Solo recientemente se ha producido el desencanto con la modernidad y los sociólogos han proclamado una nueva Era de “posmodernidad” (Lyotard 1984), necesitada de nuevas formas de reflexión sociológica. Pero incluso aquí, la idea de modernidad es todavía central como punto de referencia; el concepto de posmodernidad solo tiene sentido como oposición, como una noción residual, negativa que denota el rechazo por la modernidad. Hay dos formas de definir la modernidad: histórica y analíticamente. El concepto histórico se refiere a un tiempo y a un espacio particulares; está fechado y localizado. Dos autores contemporáneos ilustran este enfoque, aunque difieren en su datación precisa. Para Giddens (1990: 1) “la modernidad refiere a los modos de vida social o de organización que surgieron en Europa alrededor del siglo XVII en adelante y que posteriormente se hicieron más o menos universales en su influencia”. Para Kumar (1988: 5) “tuvo lugar entre el siglo XVI y el XVIII; y comenzó en los países noroccidentales de Europa -especialmente en Inglaterra, los Países Bajos, el norte de Francia y el norte de Alemania” La mayoría de los historiadores coinciden en que la modernidad surgió como consecuencia de grandes revoluciones. Las revoluciones americana y francesa proporcionan el entramado político e institucional de la modernidad: La democracia constitucional, el imperio de la ley y el principio de soberanía de los estados-nación. La revolución industrial británica proporcionó la fundación económica; la producción industrial por medio del trabajo libre, en asentamientos urbanos, dio lugar al industrialismo y al urbanismo como nuevas formas de vida y al capitalismo como la nueva forma de apropiación y distribución. Desde el inicio de la sociología encontramos intentos reiterados de definir la modernidad analíticamente mediante el descubrimiento de sus rasgos fundamentales. Augusto Comte señaló diversos rasgos del nuevo orden social: 1 concentración de la fuerza de trabajo en centros urbanos. 2 Organización del trabajo guiada por la efectividad y el beneficio. 3 Aplicación de la ciencia y la tecnología a la producción. 4 Aparición de antagonismos latentes o manifiestos entre empleados y empresarios. 5 Creciente contraste y desigualdades sociales. 6 Un sistema económico basado en la libre empresa y en la competición abierta. La mayoría de los sociólogos tomaron la vía negativa, contrastando la imagen de la modernidad con la sociedad tradicional, premoderna. Produciendo modelos polares. Numerosos de estos modelos polares fueron propuestos por los evolucionistas clásicos; la oposición de la sociedad “militar” y la “industrial” por Herbert Spencer, “Gemeinschaft” y Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es “Gesellschaft” por Ferdinand Tönies, y la solidaridad “mecánica” y la “orgánica” por Emile Durkheim. Aquí queremos presentar la que quizás sea la descripción más sistemática y completa de la modernidad, y que se encuentra en los tipos ideales polares de MaX Weber de sociedad “tradicional” frente a sociedad “capitalista”. Estos tipos idelaes pueden compararse siguiendo seis dimensiones: forma de propiedad, tecnología dominante, carácter de la fuerza de trabajo, medios de distribución económica, naturaleza de la ley, motivaciones dominantes. Oposición contrastada de los dos tipos de sociedad de Weber Sociedad tradicional Sociedad capitalista Tipo de propiedad Ligada al estatus social hereditario (aristocracia terrateniente) Apropiación privada de los medios de producción bajo el control de empresarios libremente intercambiables como bienes de mercado Mecanización del trabajo Prácticamente inexistente Mecanización del trabajo como tecnología dominante, efectividad, productividad y organización racional principios rectores de la producción Naturaleza de la fuerza del trabajo Básicamente no libre, por esclavitud personal como por servidumbre Fuerza de trabajo libre para moverse en respuesta a la demanda. Se vende el trabajo a cambio de salarios como si de mercancías se tratara en un mercado abierto. El mercado Limitado, por barreras impositivas, inseguridad, limitación instrumentos monetarios malas comunicaciones. Mercados locales o limitados de larga distancia en productos de lujo Comercio en mercados abiertos no limitados por las restricciones tradicionales. El mercado como principio organizador de la distribución y el consumo. Leyes dominates Particularistas, aplicables de modo distinto a diferentes grupos sociales Universalmente aplicable, leyes calculables que permiten la predectibilidad de los contratos y el cumplimiento de derechos. Motivaciones dominantes Centradas en torno a la satisfacción de necesidades a niveles acostumbrados. Aceptación de la forma tradicional de vida y de las tasas de beneficios. Como dice Weber: “La oportunidad de ganar más es menos atractiva que la de trabajar menos” Ganancia ilimitada, Beneficio en constante aumento como motivación última del comportamiento económico. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es La imagen weberiana del capitalismo puede resumirse en sus propias palabras: “A todos los efectos el capitalismo es lo mismo que la búsqueda de beneficio por medio de la continua empresa racional capitalista, por la constante renovación del beneficio o de la “rentabilidad” “ (1958: 333) En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, el esquema conceptual más influyente para analizar la sociedad tradicional y la moderna fue el propuesto por Talcott Parsons bajo la etiqueta de variables de modelo. (1951: 76-98, 203,4, 183,9; 1964: 4651, 58-67) Influido por Tönnies, Durkheim y Weber, Parsons construyó una especie de escala multidimensional en la que comparar los distintos tipos de sistemas sociales podemos bosquejar dos modelos opuestos, estando el primero relacionado con lo que se ha mencionado hasta ahora como “sociedad tradicional”. Variables de modelo de Parsons Sociedad tradicional Sociedad moderna Articulación de la estructura social Difuminación, carácter inarticulado, vago, general de los papeles, grupos y relaciones sociales Especificidad, especialización avanzada de papeles y relaciones, división del trabajo, alcance definido de la vida del grupo Bases de estatus Adscripción. Admisión en papeles, estatus, grupos y relaciones basada en los factores recibidos del nacimiento y la herencia. Logro. Admisión basada en el esfuerzo personal y el mérito. Criterios de reclutamiento Particularismo. Selección y tratamiento de los socios en las relaciones sociales y admisión en papeles y grupos basadas en rasgos únicos, personales de los candidatos potenciales, no necesariamente relevantes para el trabajo en cuestión o la naturaleza de los grupos y relaciones. Universalismo, selección y tratamiento de los socios en una relación social basada en r4asgos generales categoriales, directamente relevantes para las tareas y la naturaleza de los grupos y las relaciones Foco de valorizción Colectivismo. Importancia central del a dónde pertenecen en lugar de quiénes son. Individualismo. Evaluación, percepción de la gente centrada en sus acciones individuales. Importancia central de lo que hacen Papel de las emociones Afectividad, infusión de emociones en la vida social Neutralidad, prohibición de despliegue emocional, ambiente racional, basado en los hechos, en la vida social. Parsons no se ocupa de estos modelos como si describieran sociedades reales, Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es históricas, sino como si se trataran de puntos extremadamente analíticos en el continuo a lo largo del cual pueden situarse las sociedades reales. Cada sociedad puede variar en diferente medida respecto a otras produciendo múltiples perfiles posibles de sociedades históricamente únicas. Aspectos de la modernidad Aparte de las definiciones negativas de la modernidad por oposición al tradicionalismo ha habido numerosos intentos de presentar rasgos positivos que indicaran propiedade fundamentales de este tipo social específico. Uno de los intentos recientes de dar una descrpción más precisa de la modernidad es el presentado por Krishan Kumar (1988) Este autor sigue la estrategia de la construcción de modelos polares, pero los enriquece con observaciones empíricas concretas. Este catálogo general de características típicas de la modernidad se aproxima mucho a lo puede considerarse un consenso emergente en la sociología. Primero, siguiendo a Kumar, debemos enumerar las características generales de la modernidad, y después indicar sus repercusiones en diversas áreas de la vida, más limitadas: la economía, la estratificación, la política, la cultura y la vida cotidiana. 1 Hay principios eje que nos proporcionan el esqueleto de la modernidad. El primer principio es el individualismo. John Naisbitt y Patricia Aburdene (1990) hablan de “el triunfo del individuo” como algo central entre las megatendencias que caracterizan la época moderna. El individuo es emancipado de obligaciones irremplazables impuestas por el grupo, es libre para moverse entre los colectivos sociales, de elegir su pertenencia a voluntad, de autodeterminarse y responsabilizarse de sus propias acciones, tanto de los éxitos como de los fracasos. 2 El siguiente principio es el de diferenciación. Más significativo en la esfera del trabajo donde aparece a través de gran número de ocupaciones y profesiones. Pero también se manifiesta en la esfera del consumo, donde hay una asombrosa variedad de opciones o de “oportunidades vitales” 3 Un principio añadido es el de la racionalidad, esto es, el cálculo y la despersonalización de trabajo en las organizaciones y en as instituciones. Por supuesto este es el motivo central de la teoría weberiana de la burocracia. 4 A continuación viene el economicismo, por el que entendemos la dominación de toda la vida social por actividades económicas, por fines económicos, por criterios económicos de de consecución. 5 El último principio es la expansión. La modernidad tiene una tendencia inherente a expandir su alcance, en primer lugar en el espacio, y esto es lo que quiere decir el proceso de globalización. La modernidad también se expande en profundidad, alcanzando las esferas más de detalle, privadas e íntimas de la vida cotidiana. (por ejemplo, convicciones religiosas, conducta sexual, gustos de consumo, etc.) Estos principios generales organizativos de la modernidad están reflejados en Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es diversos subdominios de la vida social. Los sociólogos habitualmente señalan varios fenómenos nuevos que surgen en las sociedades modernas. Así en el área de la economía, central para todo el sistema, observamos los siguientes: 1 Velocidad y alcance sin precedentes en el crecimiento económico. 2 El cambio de la producción agrícola a la industria como sector central en la economía. 3 La concentración de la producción económica en las ciudades y en las aglomeraciones humanas. 4 Aprovechamiento de fuentes no vivas de energía para reemplazar la fuerza humana y la animal. 5 Eclosión de innovaciones tecnológicas que abarcan todas las esferas de la vida social. 6 Apertura de mercados de trabajo libres y competitivos con un margen de desempleo. 7 Concentración del trabajo en fábricas y en grandes empresas industriales. 8 Papel esencial de los hombre de negocios, de los empresarios, de los “capitanes de la industria”, en la dirección de la producción. Tal sistema económico no podía sino remodelar la entera estructura de clases y las jerarquías de estratificación de modo que: 1 La situación de propiedad y la posición en el mercado devienen los determinantes principales del estatus social. Reemplazando a otros factores tradicionales. 2 Grandes segmentos de la población sufren el proceso de proletarización y depauperación; se convierten en fuerza de trabajo no propietaria, obligada a vender su fuerza de trabajo como mercancía, sin participar en los beneficios que produce. 3 Poderosos grupos de propietarios capitalistas adquieren una riqueza considerable apropiándose y reinvirtiendo beneficios, por tanto las diferencias sociales se hacen cada vez más marcadas. 4 Aparece una gran clase media en expansión, que incluye a diversas profesiones... En el dominio político los principales cambios incluyen: 1 El papel creciente del Estado, toma nuevas funciones al regular y coordinar la producción, redistribuyendo la riqueza, protegiendo la soberanía económica y estimulando la expansión en mercados exteriores. 2 La difusión del imperio de la ley. 3 La creciente inclusividad de la ciudadanía. 4 La extensión de la organización burocrática racional, impersonal, como sistema dominante de gestión y administración en todas las áreas de la vida social. Debemos el concepto de organización burocrática a Max Weber, que construyó su tipo ideal compuesto de los siguientes rasgos: 1 Competencias específicas de los cargos, reguladas por ley. 2 jerarquías de los cargos, con prerrogativas y autoridad diferenciadas, 3 criterios y principios prefijados de nombramientos y promoción, 4 formación especial o experiencia suficiente como requisito para el empleo, 5 trabajo administrativo como ocupación a tiempo completo con salario fijo, 6 separación del cargo y de quienes lo van ocupando, que no poseen los “medios de administración”, 7 formas escritas de funcionamiento que garantizan responsabilidad y supervisión, 8 impersonalidad del procedimiento. (Weber 1954: 351) En el ámbito de la cultura, hay cuatro fenómenos importantes: Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es 1 La secularización. 2 La centralidad del papel de la ciencia 3 La democratización de la educación, que integra a segmentos de población cada vez mayores en niveles superiores. 4 La aparición de la cultura de masas, con productos estéticos, literarios y artísticos que se convierten en bienes de consumo al alcance de casi todo el mundo y dirijidos a gustos no refinados. Por último, en la vida cotidiana, se observa: 1 Una notable extensión de dominio de la vida del trabajo y su separación de la vida familiar. 2 Una creciente privatización de la familia y su aislamiento en gran medida del control social de la comunidad. 3 La separación del trabajo y del tiempo de ocio, con un incremento del alcance de este último. 4 La impregnación de la vida cotidiana con la preocupación por la adquisición y el consumo de bienes, que asume un papel no solo utilitario sino también simbólico. La personalidad moderna Las condiciones humanas dejan su huella en las personalidades humanas. Disposiciones de personalidad que parecen prerrequisitos para el completo desarrollo de la modernidad. Hay una interacción mutua entre los niveles institucional y organizativo, y el nivel de la personalidad. La investigación clásica en este ámbito se realizó en los años 70 bajo los auspicios de Proyecto Harvard sobre los Aspectos Sociales y Culturales del Desarrollo. El estudio comparado de seis países en desarrollo (Argentina, Chile, India, Israel, Nigeria y Pakistán) condujo a los autores a construir el modelo analítico de la personalidad moderna como un conjunto de los siguientes rasgos: 1 Predisposición a las experiencias nuevas y apertura hacia las innovaciones y el cambio. 2 Predisposición a formarse o a sostener opiniones sobre una gran cantidad de temas de naturaleza amplia, pública, a buscar pruebas que apoyen las opiniones, a reconocer la diversidad de las opiniones existentes, e incluso a valorar la diversidad de forma positiva. 3 Una orientación específica hacia el tiempo: énfasis en el presente y en el futuro en lugar de en el pasado. 4 Eficacia, La “confianza del hombre moderno en su habilidad, solo y en concierto con otros hombres para organizar su vida y dominar los retos que presente” (Inkeles 1976: 329) 5 Planificación, anticipación y organización de actividades futuras dirigidas a fines asumidos. 6 Confianza en la regularidad y predictividad de la vida social que permiten la calculabilidad de las acciones. 7 El sentido de la justicia distributiva, “la creencia de que las recompensas deben estar de acuerdo con las reglas en lugar de al capricho, y de que la estructura de ls recompensas debe estar de acuerdo, en la medida de lo posible, con la pericia y la contribución relativa” (Inkeles 1976: 330) 8 Interés y alta valoración de la educación formal y la escolarización. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es 9 Respeto por la dignidad de los otros, incluido los que ocupan estatus inferior. Estos rasgos de personalidad son considerados no como algo separado sino en interrelación. Estas cualidades son de hecho coherentes, constituyen un síndrome, que la gente que tiene un rasgo también manifiesta los otros. El desencantamiento con la modernidad El siglo XIX es a veces denominado como la era de la modernidad triunfante. El clima dominante en la teoría social es altamente optimista, especialmente en las élites emergentes. Hay una fe generalizada en la razón, en la tecnología, en la ciencia, en un estado eficiente y en el capitalismo productivo como salvaguardas permanentes del progreso y la expansión ilimitadas de la humanidad. . Pero bien pronto se hizo obvio que la modernidad daba lugar a consecuencias ambiguas. En el siglo XIX ya se inicia la crítica de la sociedad industrial-capitalista y continúa a lo largo de todo el siglo XX. Quizá el tema más persistente es introducido por Karl Marx en el debate: la idea de alienación. Marx creía que los individuos humanos eran, por naturaleza, libres, creativos y sociales. Pero abandonaron estas propensiones naturales cuando surgieron condiciones históricas que no daban oportunidad al ejercicio de la naturaleza humana. Tales condiciones deshumanizadoras fueron engendradas particularmente por el capitalismo moderno, que convirtió a la mayoría de la gente en fragmentos dependientes, explotados y reificados de la maquinaria económica. Privado de control sobre su trabajo y sobre sus productos, el trabajador devino alienado, separado, del trabajo, de los grupos que le rodean, y finalmente de sí mismo. La naturaleza humana deviene inhumana. Solo puede ser restituida en todas sus potencialidades humanas cuando la alienación sea cicatrizada y esto requiere el derrocamiento de todas las condiciones sociales que la han producido, y el establecimiento de una sociedad sin clases, socialista. Temas de importancia teórica, relacionados con la noción de alienación han sido recogidos por estudiosos posteriores y extendidos mucho más allá del sentido original de Marx 1 La alienación se producía no solo en el dominio del trabajo, sino en la política, la cultura, la educación, la religión, el arte, el ocio, el consumo, la familia y muchas otras áreas. 2 Otra línea de crítica, basada en premisas casi opuestas, fue iniciada por Emile Durkheim con su poderosa noción de anomia. Para Durkheim la gente en su estado natural es equiparable a criaturas bestiales, egoístas, individualistas, listas para luchar por sus intereses sin consideración alguna por los demás. Solo cuando son refrenados por las reglas, normas y valores culturales es cuando la existencia social armoniosa deviene posible. Pero hay circunstancias históricas en las que las reglas culturales pierden su fuerza para obligar o decaen. Ésta es la condición de anomia, la desregulación normativa en la que la gente queda abandonada sin guía, sintiéndose desarraigada y perdida. Escapan hacia la desviación y el suicidio. La sociedad moderna promueve la condición de la anomia, y por tanto requiere atención continua para la preservación o la restauración de un orden moral fuerte. En manos de Robert Merton el concepto de anomia fue aplicado a un caso particular de disociación en la estructura social, entre bienes demandados culturalmente y oportuniddes realmente existentes para obtenerlos. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es 3 Otra línea de crítica discurre bajo la denominación de “sociedad de masas” o la decadencia de la comunidad. El énfasis radica aquí en los efectos socialmente desintegradores de la industrialización, la urbanización y la democratización. Sigue las intuiciones de Ferdinand Tönnies en su escéptica visión de la Gesellschaft (sociedad moderna), en tanto opuesta a la Gemeinschaft (comunidad tradicional). Estos críticos afirman que en la sociedad moderna la gente ha perdido sus identidades individuales y ha comenzado a ser tratada como agregados anónimos, atomizados, de empleados, funcionarios, votantes, compradores o espectadores. Esto es debido a la escala en la cual opera la sociedad moderna. Las distinciones individuales y los lazos particulares hacia el grupo se difuminan o se ignoran. En esta tradición crítica, la restauración de la comunidad -las relaciones primarias de grupo, los lazos de parentesco, nación, iglesia, etc.- deviene la preocupación central. 4 La siguiente crítica es de origen relativamente reciente. La colocaremos bajo el rótulo de ecología. Solo puede ser articulada cuando la sociedad industrial urbana ha acumulado un número considerable de efectos negativos derivados de su funcionamiento mundial. Este tipo de crítica está a menudo en manos de científicos naturales, a veces de economistas, y solo ocasionalmente de sociólogos propiamente. 5 Otra tradición crítica se ocupa de la escala global y señala las desigualdades y desequilibrios producidos por la modernidad en la comunidad internacional. Su origen se remonta a la teoría de Lenin sobre el imperialismo. La lógica del sistema capitalista en su búsqueda de beneficios, mano de obra barata y materias primas, así como mercados más amplios para sus productos, conduce inevitablemente a explotación colonial. En la sociología moderna ha dado lugar a las llamadas teorías de la dependencia (A.Gunder Frank, E.Cardoso), que afirman una inevitable división del mundo en regiones centrales, periféricas y semiperiféricas, con pobreza y atraso endémicos en la periferia. Una interpretación más reciente de lo mismo sugiere una diferenciación creciente entre el norte opulento y el sur subdesarrollado como principal eje de tensiones y conflictos en el futuro. 5 El último tipo e argumentos esgrimidos contra la modernidad se ocupa del fenómeno de la guerra. Apunta hacia le hecho indiscutible de que el número, dimensión y violencia de las guerras de la época modrna está más allá de nada de lo conocido en el pasado. Esto es en parte debido al avance en la tecnología militar, pero también es resultado de importantes cambios incubados por el sistema industrial urbano 1 Por las consecuencias fragmentadoras del énfasis en e beneficio, en la adquisición, en la apropiación que conducen a agudos conflictos de intereses económicos entre los estadosnación, y 2 por la centralidad de la eficiencia racional, del cálculo y de las consideraciones puramente instrumentales, que han hecho posible degradar a la gente a objetos prescindibles y suspender todo tipo de consideraciones morales que de otra manera habrían evitado la carnicería en masa. Más allá de la modernidad Varios puntos de vista teóricos acerca del futuro de la sociedad humana. Uno de ellos está arraigado en el clima optimista y progresista de la sociología clásica y sigue la estructura teórica del evolucionismo. Afirma que las tendencias presentes, la mayoría de ellas beneficiosas, continuarán en el futuro, simplemente la modernidad evolucionará en Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es la misma dirección alcanzando formas más maduras y perfectas. Las semillas del futuro se encuentran en el presente, en las sociedades del tipo más avanzado. Estos son los presupuestos fundamentales de la teoría de la sociedad postindustrial. La imagen clásica de la sociedad postindustrial ha sido descrita por Daniel Bell (1974) y Alain Touraine (1974). Puede resumirse por medio de cinco tendencias que John Naisbit popularizó posteriormente como “megatendencias”. 1 En el dominio económico hay un cambio consecutivo de sectores dominantes: siguiendo el movimiento de la producción agrícola a la industrial viene el cambio de la industria hacia los servicios, que abarca una gran variedad de ocupaciones y profesiones no directamente relacionadas con la producción. 2 En la estructura de clase y en la jerarquía de la estratificación, hay una importancia numérica creciente, así como una importancia social, de la clase de servicios, y dentro de la clase de servicios de los grupos técnicos y profesionales (sector cuaternario) y en los “servicios humanos” 3 En la tecnología, está el surgimiento de una nueva “tecnología intelectual” aplicada al procesamiento de la información. 4 En la dinámica de la sociedad, el crecimiento tecnológico autosostenido deviene de importancia central. 5 En el sistema de valores y en los temas dominantes de la vida cotidiana la atención se dirige hacia el conocimiento y su adquisición a través de los distintos tipos de educación permanente Peter Drucker habla de “sociedad del conocimiento” para subrayar la importancia de este aspecto. Todos los rasgos del postindustrialismo señalan la intensificación de fenómenos o procesos claramente presentes en la modernidad. Los autores de esta tradición teórica presuponen su completo desarrollo en el futuro, intentan deducir los rasgos de los que vendrá de las semillas presentes. Una perspectiva alternativa está enraizada en la nostalgia por los aspectos brillantes súbitamente redescubiertos de la sociedad tradicional. Hay numerosos llamados a reconstruir las comunidades humanas, a restablecer los lazos humanos primordiales, a revitalizar los grupos y relaciones básicas. Hay, de igual modo, enérgicas apelaciones a salvar y restaurar el medio ambiente natural de la sociedad, a combatir la contaminación, la destrucción ecológica y la explotación desenfrenada d ellos recursos naturales. Estas y parecidas ideas proporcionan principios de reunión para poderosos movimientos sociales. Sin embargo, el empuje principal de la teoría social reciente es otro. Una tercera perspectiva que sostiene que las transformaciones sociales son irreversibles aunque, puedan dirigirse hacia un tipo cualitativamente nuevo de sociedad que surgirá de las cenizas de la modernidad. No está aún claro qué aspecto tendrá pero ya hay algunos nombres pegadizos para ella: “postmodernidad” (Lyotard 1984; Habermas 1987; Bauman 1989b) “posthistoria” y “postcivilización” Todos ellos conservan la actitud de mirar hacia el futuro de la que gusta la mayoría de la gente al tiempo que los distancia d elso aspectos negativos de la contemporaneidad. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es La cuarta perspectiva es mucho más restringida en sus proyecciones que las teorías de la sociedad postindustrial y mucho menos grandiosa en sus pretensiones que las teorías de la postmodernidad. Se limita a una disección analítica detallada de la modernidad tal y como se presenta a finales del siglo XX sin prejuzgar la dirección en la que la sociedad humana se va a mover o se ha de mover. Esta es la teoría de la “alta” modernidad o de la modernidad “tardía” propuesta por Anthony Giddens (1990) Para él es prematuro hablar de postmodernidad, tan sólo estamos viviendo una fase de su radicalización, nos movemos hacia un periodo en el que las consecuencias de la modernidad se están haciendo más radicales y universales que nunca. Aparecen fenómenos cualitativamente nuevos que remodelan básicamente el mundo contemporáneo y nos introducen en un universo nuevo. Giddens comenta los rasgos de la “alta modernidad” bajo cuatro rótulos: confianza, riego, opacidad y globalización. La importancia crucial de la confianza se deriva de la presencia dominante en la vida moderna de “sistemas abstractos” cuyos principios de funcionamiento no son completamente transparentes a la gente corriente, pero sobre cuya fiabildad depende la vida cotidiana. Un gran número de estructuras complejas, enormes e impersonales que influyen poderosamente en la realidad social. La gente ha de aprender a usarlas y a depender de ellas. “con el desarrollo de sistemas abstractos, la confianza en los principios impersonales, así como en los otros anónimos, se hace indispensable para la existencia social” (Giddens 1990 p120) El riesgo significa incertidumbre acerca de las consecuencias de las acciones propias, la probabilidad indeterminada de efectos dañinos al margen de la propia voluntad. Pero por ser más concretos, el “perfil de riesgo” de la alta modernidad está al margen de experiencias anteriores, tanto objetiva como subjetivamente; hay al tiempo una presencia real más fuerte de riesgo que nunca. Objetivamente observamos: 1 La universalización del riesgo. La posibilidad nueva de catástrofes globales que ponen en peligro a todo el mundo, al margen de la clase, la etnia, la posición de poder. (una guerra nuclear, la destrucción ecológica) 2 La globalización del riesgo. La extensión de los ámbitos de riesgo sobre grandes segmentos de la población humana, afectando a grandes masas de gente. 3 La institucionalización del riesgo. La aparición de organizaciones en las que el riesgo es el principio de su funcionamiento. 4 La reflexividad del riesgo. La emergencia o intensificación del riesgo en tanto efecto colateral involuntario o efecto boomerang de las acciones humanas. Subjetivamente hay factores añadidos que hacen más aguda la experiencia del riesgo: 1 Una sensibilidad mayor hacia las amenazas y los peligros como resultado de la desaparición de las defensas y racionalizaciones mágicas y religiosas. Víctor Riesgo Gómez vriesgo2@alumnouned.es 2 Conciencia más común de las amenazas debido a unos niveles mayores de educación. 3 Reconocimiento creciente de las limitaciones del conocimiento experto y de los fallos reiterados de funcionamiento de los “sistemas abstractos”. El tercer rasgo central, la “opacidad”, la incertidumbre, el carácter errático de la vida social en las condiciones de la alta modernidad. Tal incertidumbre tiene diversas fuentes: 1 Fallos de diseño, con tendencia a ocurrir en los sistemas abstractos particularmente grandes y complejos. 2 Fallos del operador, inevitables debido a la participación humana en el funcionamiento y control de los sistemas abstractos. 3 La inevitabilidad de los efectos involuntarios y no reconocidos. 4 La reflexividad de conocimiento social, que, en el momento mismo en que explica la sociedad y hace que parezca más previsible, puede influir el curso de los procesos sociales de formas imprevisibles. 5 La diferenciación extrema de poder, valores e intereses entre los miembros de la sociedad y sus agrupaciones, que da lugar a un relativismo absoluto y hace desaparecer las guías simples. La cuarta característica de la alta modernidad es la globalización continua. La extensión de las redes de relaciones sociales, económicas, política y culturales a lo largo del globo. Esto da como consecuencia, entre otras cosas, la disminución del papel del estado-nación, que deviene, como ha señalado Daniel Bell “demasiado pequeño para los grandes problemas de la vida, y demasiado grande para los problemas pequeños de la vida” (en Giddens 1990: 65) Giddens culmina su análisis de la alta modernidad con una discusión de las reacciones típicas que la gente produce para adaptarse a la incertidumbre y al riego dominantes: 1 Aceptación pragmática; “esto es lo que hay que hacer” 2 Optimismo sostenido, fe en que de alguna manera las cosas mejorarán gracias a la providencia, la ciencia, la tecnología o la racionalidad humana. 3 Cínico pesimismo, perspectiva temporal a corto plazo, disfrutar del aquí y el ahora. 4 Oposición radical a lo que se percibe como fuentes de peligro, vehiculada a través de la estructura de movimientos sociales. La idea de modernidad tardía parece el instrumento más fructífero para el enfoque analítico, distanciado, de las amenazas así como de las promesas que nos ofrece la época que nos ha tocado vivir. Capítulo 6 LA GLOBALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA Del aislamiento a la globalización Una de las tendencias históricas particularmente señaladas en la Era moderna es el movimiento hacia la globalización. Ésta puede definirse como “el conjunto de procesos que conducen a un mundo único” (Robertson). Las sociedades se vuelven interdependientes en todos los aspectos de su vida, político, económico y cultural, y el alcance de tales interdependencias deviene realmente global. “Ningún país es una isla autosuficiente” (Chirot). La humanidad se ha convertido en una entidad sociológica real, en una totalidad social de la mayor generalidad, que abarca a toda la gente que vive en el globo. Hoy podemos hablar de una estructura global de la política, de la economía, de las relaciones culturales. Numerosos sociólogos coinciden con Norbert Elias en que la sociología es posible sólo como sociología de la sociedad mundial. La profundidad de los cambios puede aprehenderse mejor si comparamos dos casos polares, opuestos: uno del pasado histórico y otro del presente histórico. La sociedad pasada ha contemplado un heterogéneo mosaico de unidades sociales aisladas extremadamente diversificadas, plurales. Había múltiples entidades políticas separadas. Había economías independientes, cerradas, autárquicas, y había variadas culturas indígenas que conservaban su identidad única. La sociedad presente muestra un cuadro completamente diferente. En el terreno político encontramos unidades supranacionales de diverso alcance. También percibimos fragmentos rudimentarios de un gobierno mundial en evolución cuando algunas funciones de autoridad son ejercidas por agencias con competencia supranacional y hay una creciente homogeneización política. Si nos dirigimos al terreno económico observamos el papel creciente de la coordinación y la integración supranacionales, los acuerdos económicos regionales y mundiales, la división global del trabajo y el creciente papel de las corporaciones multinacionales o supranacionales. Con el fracaso de las economías planificadas, dirigidas, parece que el mercado se ha convertido en un “universal económico”, en un mecanismo económico común que abarca el globo. En el área de la cultura contemplamos una progresiva homogeneización. Los medios de comunicación de masas, y en particular la televisión, han convertido el mundo entero en una “aldea global”, en la que la información y las imágenes de los sucesos más distantes llegan en “tiempo real”, se unifican gustos, percepciones y preferencias. Los movimientos actuales de personas proporcionan una familiarización directa, inmediata, con modelo extranjeros. La tecnología de los ordenadores refuerza otra unificación: la del software. La cultura de masas, de consumo, de tipo occidental se ha convertido en un “universal cultural” que impregna todo el globo. Algunos historiadores afirman que durante las últimas décadas, más o menos a partir de mediados del SXX, la tendencia a la globalización ha cambiado la cualidad fundamental de los procesos históricos. Cualquier cosa que ocurra en cualquier lugar tienen determinantes globales y repercusiones globales. La escala nacional o la regional no bastan; las historias nacionales o regionales ya no tienen sentido. En el mundo globalizado, la historia circula de forma diferente, tiene nuevos agentes, nuevos mecanismos y nuevas direcciones, y esto no puede ignorarse por los historiadores. Descripciones clásicas de la globalización Hay tres descripciones teóricas de la globalización que ya pueden considerarse clásicas: la teoría del imperialismo, la teoría de la dependencia y la teoría del sistema mundial. Se ocupan principalmente de la esfera económica, y están dirigidas a desentrañar los mecanismos de la explotación y la injusticia. Por tanto, tienen claras raíces marxistas y son de orientación izquierdista. • La teoría del imperialismo de Hobson y desarrollada por Lenin y Bujarin. El imperialismo es considerado el último estadio de la evolución del capitalismo. La expansión imperial es la estrategia del capitalismo para defenderse de su colapso inmediato. Sirve a tres fines económicos cruciales: obtener una fuerza de trabajo barata, adquirir materias primas baratas y abrir nuevos mercados para los productos excedentes. Como consecuencia de la dominación imperial, el mundo deviene asimétricamente dividido: con la minoría de los propietarios explotando a la inmensa mayoría de los desposeídos, en la que un limitado número de metrópolis capitalistas son vistas como explotadoras de la inmensa mayoría de sociedades menos desarrolladas o subdesarrolladas. El abismo entre países ricos y pobres se agranda. Los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres. Solamente la revolución mundial de los explotados puede romper este círculo vicioso (Lenin). • La teoría de la dependencia tiene sus orígenes en América Latina y refleja principalmente los problemas de sus problemas. Fundada en el presupuesto que el subdesarrollo de los países latinoamericanos se debe no sólo a factores internos, sino en gran medida a constricciones externas. Paul Prebisch afirmaba que había una división fundamental de la economía mundial entre un “centro” dominante, compuesto por potencias industriales altamente desarrolladas, y una “periferia” de países principalmente agrícolas. Partiendo de aquí apareció una teoría de la dependencia más sofisticada: una es pesimista y la otra moderadamente esperanzada. André Gunder Frank enunció una visión pesimista del subdesarrollo permanente e irreversible de América Latina. Éste se debería a diversas razones: 1. Hay unas relaciones completamente asimétricas entre las metrópolis capitalistas y los satélites dependientes. Los recursos locales son explotados y mucho producto excedente es apropiado por capital extranjero que fluye de los satélites a las metrópolis. 2. Se engendra un tipo particular de intereses creados en las élites del país dependiente. Las élites dominantes son cooptadas al servicio del capital extranjero, convirtiéndose en verdaderos ejecutores de sus planes y proyectos. Se vuelven los guardianes deseosos o, a veces, inconsistentes del estatutos de dependencia de su país. Como consecuencia de esto surge la cadena de dependencia. Implicada en el mecanismo de la explotación externa y admitida en una cierta participación de los beneficios, las elites locales no se preocupan de la obtención de soberanía económica. La única fuerza social potencialmente capaz de romper la cadena es la clase humilde que no participa de los beneficios pero que soporta el peso de la explotación. Un cuadro ligeramente más optimista es el trazado por Fernando Cardoso y E. Faletto en su teoría del “desarrollo dependiente”. El principal problema es la falta de una tecnología autónoma y de un sector desarrollado de bienes capitales. Pero hay un rayo de esperanza: la condición de dependencia produce algunos efectos colaterales involuntarios o de efecto boomerang, que lentamente van socavando su propia viabilidad. La inyección de inversiones extranjeras crea islas de alto desarrollo, empresas modernas en el mar del atraso y el tradicionalismo. Las motivaciones empresariales nacen y se extienden, surge lentamente una clase media local, comienza la acumulación de capital local. Estos cambios graduales, cuantitativos, pueden producir un salto cualitativo, un “despegue” del crecimiento y del desarrollo indígena. El proyecto teórico más amplio dedicado al problema de la interdependencia económica mundial fue iniciado en 1970 por Immanuel Wallerstein bajo el nombre de “teoría del sistema mundial”. Distingue tres estadios principales en la historia: • El primer estadio es de los “minisistemas”, unidades económicamente autosuficientes relativamente pequeñas dotadas de una división interna del trabajo completa y de una estructura cultural singular. • A continuación los “imperios mundiales”: grandes entidades mucho más variadas que incorporan un número considerable de “minisistemas” anteriores. Se encuentran en economías agrícolas y reciben coordinación económica por medio de gobiernos militares y políticos fuertes, despiadada administración, impuestos rígidos y conscripción. • La época del la “economía mundial” o del “sistema mundial” surge alrededor del SXVI; surge el capitalismo como sistema económico dominante. El estado es apeado como agencia reguladora y coordinadora y es reemplazado por el mercado. El sistema capitalista muestra un enorme potencial para la expansión. También dispone de poder político y recursos militares que le permiten extender su dominio. La consecuencia es la desigualdad y la jerarquización de la sociedad global. Ésta se diferencia en tres niveles: sociedades centrales, sociedades periféricas y un tipo intermedio de sociedades semiperiféricas. Partiendo del centro, las sociedades avanzadas de Europa occidental, el capitalismo se extiende hacia la semiperiferia y la periferia. Las sociedades periféricas, pobres, “fueron forzadas a entrar en el sistema mundial dominante dirigido por las sociedades centrales”. La transición hacía la economía capitalista de mercado que observamos tras el colapso de las economías dirigidas de los antiguos países comunistas ha borrado la última isla de desarrollo capitalista y parece corroborar esta observación con pruebas recientes. En el SXX la totalidad del globo se va incorporando gradualmente a un único sistema económico de interdependencias, aunque conserva el ritmo desigual del desarrollo y, por tanto, retiene la constitución asimétrica, muy desigualitaria, del sistema, con partes altamente desarrolladas, menos desarrolladas y relativamente subdesarrolladas. La teoría de Wallerstein sigue la afirmación más radical de la idea de globalización económica. El enfoque de Wallerstein es, sin duda, una contribución significativa a la teoría del cambio. Las mayores limitaciones de la teoría son su fuerte inclinación económica y la extrapolación mecánica de la idea de desigualdades de clase ala escena internacional. Pronto se vio que la teoría del sistema mundial era insuficiente para comprender la complejidad de la sociedad global. Un enfoque reciente: la globalización de la cultura Los orígenes del interés por la globalización cultural pueden encontrarse en el trabajo de los antropólogos sociales (Malinowski y Radclife Brown), que en sus investigaciones de campo se encontraron enfrentados a los fenómenos del contacto cultural, el choque cultural o el conflicto cultural. Éstos se hicieron especialmente llamativos cuando la civilización occidental penetró en las culturas indígenas de las sociedades dominadas colonialmente. Prácticamente todo el mundo había experimentado ya un contacto prolongado y perturbador con el mundo altamente modernizado, industrializado y políticamente dominante de Occidente. Algunos antropólogos, abrazando el “relativismo cultural”, trataron el fenómeno como un caso de “imperialismo cultural”, que conducía a consecuencia catastróficas: la eliminación de las culturas indígenas, la pérdida de autonomía cultural de las sociedades dependientes, el empobrecimiento cultural general. Los otros, más en línea con las pretensiones de los poderes colonizadores, profesaron el “etnocentrismo”, alabando la misión civilizatoria de Occidente en su lucha con la barbarie y el paganismo, erradicando costumbres salvajes y liquidando las instituciones primitivas. En la sociedad contemporánea las mismas reacciones provocadas por la creciente occidentalización cultural. La comercialización, mercantilización y masificación de la cultura, al parecer, disminuye la calidad de los productos al mínimo común, y por tanto da como resultado una “no cultura” o un “nuevo salvajismo”. La predisposición a brazar los modelos occidentales como medios o prerrequisitos para una emancipación social general o, al menos, como símbolos de avance civilizatorio. Ésta siempre ha sido la típica actitud de las elites educadas, políticas y económicas, en los países coloniales. En el periodo último, la unificación y homogeneización de la cultura a escala global se ha producido principalmente a través de los medios de comunicación de masas, con la televisión como su principal portador. La teoría aún en desarrollo de la “ecumene global” propuesta por Ulf Hannerz: define el concepto de “ecuneme” como una región de interacción, interpenetración y cambio culturales persistentes. La expansión gradual de la ecumene alcanza hoy verdaderas dimensiones globales. Las culturas tradicionales emergen en comunidades limitadas. Por el contrario, la cultura moderna cruza cualquier localización concreta espacial y temporal: a través de las tecnologías modernas de la comunicación y del transporte “deslimitan el espacio y el tiempo”. Los flujos culturales dentro de ellos son unidireccionales, con una distinción entre el centro y las periferias. Las transferencias culturales de la periferia hacia el centro son muy limitadas. Hannerz afirma que tal estructura asimétrica del centro y la periferia no es un sistema singular, que abarque todas las dimensiones de la cultura y todas las regiones geográficas del mundo. Es un conglomerado plural con varios centros regionales, que retienen la dominación cultural general en áreas geográficas específicas. Hannerz bosqueja cuatro escenarios posibles de unificación cultural: • El primero, el escenario de la homogeneización gomal, contempla la dominación total de la cultura occidental, en el que el resto del mundo deviene una réplica más o menos lograda de los estilos de vida occidentales, de sus patrones de consumo, de sus valores y normas, de sus ideas y creencias. Cualquier especificidad nativa desaparece bajo la abrumadora presión del impacto civilizatorio homogeneizador de Occidente. • Una versión especial de este proceso es denominada “escenario de la saturación”; enfatiza la dimensión del tiempo: la periferia absorbe lentamente los modelos culturales del centro, se satura y, a largo plazo, después de varias generaciones, los significados locales, las formas culturales y las sensibilidades son eliminadas. • La tercera, el “escenario de la corrupción periférica”, señala una decadencia y distorsión de la cultura occidental en el curso de su adopción. El choque con la periferia distorsiona y corrompe valores superiores. El primer mecanismo filtra los logros sofisticados de la “lata cultura”, dejando tan sólo sitio para la cultura “baja”, apara los productos con un nivel cultural más bajo. Hay dos razones que explican esto: en la parte receptora la falta de preparación cultural y de gustos sofisticados; en la parte emisora, la tendencia al “dumping cultural”, esto es, a vender los excedentes de los peores productos en los mercados periféricos. El segundo mecanismo es la distorsión y corrupción de los valores recibidos al objeto de ajustarlos a las formas de vida locales acostumbradas. • El cuarto escenario, claramente uno de los más próximos a las preferencias personales de Hannerz, es denominado el “escenario de la maduración”. Implica más diálogo e intercambio entre iguales, en lugar de recepción ciega y unidimensional. Hay un remodelamiento parcial, selectivo, de la cultura metropolitana por la periferia, enriqueciéndola con algunos valores locales, dando una interpretación local a las ideas recibidas, etc. La cultura global juega un papel estimulante y de reto en el desarrollo de los valores culturales indígenas. La diversidad de culturas permanece, pero todas son revitalizadas y enriquecidas por el impacto del centro. Agentes importantes que median en este proceso son los empresarios culturales. Uno de los mecanismos mediante los cuales operan es la descomposición de los artículos culturales que reciben en su contenido y forma. El resultado último es lo que Hannerz denomina “mestizaje” (hibridación) de la cultura. Esto es producido por la continua interrelación, históricamente acumulativa, entre el centro y las periferias, el flujo multidireccional entre lo trasnacional y lo indígena. Samuel Eisenstadt bosqueja un cuadro parecido al de Hannerz. Las respuestas de las sociedades periféricas a la expansión del núcleo occidental depende, de acuerdo con Eisenstadt, de la combinación de diversos factores: 1. El “punto de entrada” de una sociedad dada en el orden global, que decide qué aspectos de la cultura anterior son socavados, y qué nuevas opciones se abren. 2. Las formas de organización tecnológica y económica preexistentes en una sociedad dada. 3. Las premisas ontológicas básicas acerca de los órdenes cósmico, social y cultural en sus interrelaciones mutuas, así como la composición y la fuerza de las elites que articulan y sancionan esas visiones ontológicas. 4. Las respuestas acostumbradas a las condiciones de cambio que se han desarrollado en una sociedad dada durante su historia. Este autor considera que la combinación que resulta de la variedad y la uniformidad es un dinamizador potencial significativo. Las imágenes del mundo globalizado y las ideologías del globalismo “La globalidad es un problema prácticamente ineludible de la vida contemporánea”. Produce a un tiempo peligros y esperanzas. El proceso de globalización se ve reflejado en la conciencia social. La forma en la que la gente concibe el mundo, tanto su mundo local como el mundo en su totalidad está sufriendo un cambio considerable. Roland Robertson ha presentado recientemente una tipología de las “imágenes del orden del mundo”, distingue cuatro: 1. La “Gemeinschaft global I”, concibe el mundo como un mosaico de comunidades cerradas, limitadas, iguales y únicas en su organización institucional y cultural, o jerárquicas, con algunas comunidades en su cima. Es un tipo de reacción negativa a la globalización, una ideología del “antiglobalismo”. 2. La segunda imagen “Gemeinschaft global II”, enfatiza la unidad de la especie humana y defiende la emergencia de una comunidad completamente global, o la “aldea global” en sentido literal, con un consenso en todo el globo sobre valores e ideas. Neil Smelser observa “el avance en el entendimiento y en los significados simbólicos de, por ejemplo, qué líneas no pueden ser cruzadas sin amenazar con precipitar la destrucción nuclear internacional, qué acciones son susceptibles de apoyo en confrontaciones sin que signifique desprestigio” 3. La tercer imagen “Gesellschat global I”, contempla el mundo como un mosaico de estados-nación soberanos, abiertos e insertos en intercambios económicos, políticos y culturales intensos. Enfatiza la importancia de las sociedades hegemónicas dominantes en la salvaguarda de la estabilidad del mundo. 4. La cuarta imagen “Gesellschat global II”, contempla la unificación de los estados-nación bajo alguna forma de gobierno mundial, tanto dentro de un estado supranacional como de una federación bien trabada. Las controversias y la competición entre estas imágenes e ideologías dan forma a una importante del debate intelectual contemporáneo. Capítulo 7 EL EVOLUCIONISMO CLÁSICO La primera metáfora: organismo y crecimiento La sociología nació como respuesta a las presiones intelectuales y prácticas, y se esforzaba en comprender y controlar las transformaciones sociales que acontecían en Europa, en medio de las grandes revoluciones. Los filósofos convertidos en sociólogos del s. XIX buscaron analogías heurísticas o modelos metafóricos en terrenos mejor conocidos, surgiendo la primera metáfora de la mano de la biología: la metáfora del organismo y del crecimiento orgánico. Los fundadores afirmaban similitudes generales entre un organismo y la sociedad, al tiempo que eran conscientes de las diferencias y disparidades. La analogía orgánica se refería en principio a la anatomía, a la constitución interna de la sociedad. Tanto los organismos como las sociedades están compuestos de elementos discernibles (células, individuos) agrupados en unidades más complejas (órganos, instituciones), y unidos, o integrados por una determinada red de relaciones (anatomía orgánica, lazos sociales). Se les considera dotados de estructura. La analogía orgánica también se aplicó a la fisiología, al funcionamiento interno de la sociedad. Las diferencias se percibían con claridad: los componentes altamente especializados, o los órganos en el caso de un organismo, y los elementos multifuncionales mutuamente sustituibles o subsistemas en el caso de la sociedad. En las transformaciones dinámicas había interrelación visible de continuidad y cambio. Hay una persistencia de las totalidades, que duran más que sus partes. El lapso vital del organismo así como la historia de una sociedad están marcados por el crecimiento. “Crecimiento” significa agrandamiento, expansión, complicación y diferenciación, un proceso que: 1) Consiste en el despliegue de determinadas potencialidades inmanentes presentes desde el principio en el objeto de estudio. 2) Opera en una dirección y es irreversible. 3) Persiste inexorablemente y no puede ser detenido. 4) Procede gradualmente, paso a paso. 5) Pasa por estadios discernibles o fases. El concepto de crecimiento proporciona el núcleo al evolucionismo sociológico. La orientación del evolucionismo en sociología precede en el tiempo al evolucionismo biológico y difiere significativamente de él. 1º, era una teoría de la ontogénesis referida a una única totalidad (la sociedad humana), mientras que el darwinismo era una teoría de la filogénesis, referida al origen de una especie o población, 2º, los sociólogos describieron el mecanismo como despliegue de potencialidades inmanentes, mientras que los darwinistas se ocuparon de las meras mutaciones dentro de las especies, de la lucha por la existencia, la supervivencia del mejor adaptado. 3º, el evolucionismo sociológico era estrictamente determinista, postulaba un proceso necesario inquebrantable, mientras que el evolucionismo biológico sólo era probabilista, y apuntaba a tendencias casi puntuales. Los fundadores del evolucionismo sociológico Seis representantes: Comte, Spencer, Morgan, Durkheim, Tönnies y Ward. Auguste Comte y el concepto idealista de evolución El fundador de la sociología asume que al objeto de entender el período de emergencia de la modernidad, es necesario un contexto histórico más amplio. La sociedad capitalista, urbana, industrial, no es un accidente, sino un producto natural de procesos anteriores. Intentó explicarlo por medio de la “ley de los tres estadios”. La calidad y cantidad de conocimiento dominado por una sociedad crece de modo constante. Este rasgo central de la sociedad influye y determina el resto de los aspectos de la vida social, económica, política, militar. En el primer estadio, la gente se remite a entidades y poderes sobrenaturales como responsables de los sucesos terrenos. El segundo estadio, el metafísico, se reemplaza los dioses por causas y esencias abstractas, por principios fundamentales de la realidad tal como son concebidos por la razón. El tercero, el estadio positivo, se alcanza cuando la gente invoca leyes basadas en la evidencia empírica, en la observación, en la comparación y en la experimentación. El crecimiento cuantitativo, acumulativo, se vuelve dominante, una vez la aproximación última a la realidad. “Por tanto, la historia es la historia de los cambios en la mente y en la sociedad que se emparejan y reflejan entre si” (Mazlish). Herbert Spencer y el concepto naturista de evolución Spencer concibe la evolución como el principio subyacente, común, a toda realidad, tanto natural como social. Toda realidad social es básicamente material, consiste en materia, energía y movimiento. “La evolución es definible como el cambio desde una homogeneidad incoherente a una heterogeneidad coherente, acompañado de desperdicio de movimiento e integración de materia” (Spencer). La evolución procede por medio de la diferenciación estructural y funcional: 1) de la simplicidad a la complejidad 2) de lo amorfo a la articulación de las partes 3) de la uniformidad, homogeneidad, a la especialización, a la heterogeneidad 4) de la fluidez a la estabilidad. “Tanto en el desarrollo de la tierra, como en el desarrollo de la vida en su superficie, en el desarrollo de la sociedad, del estado, de los productos, del comercio, del lenguaje, de la literatura, de la ciencia, el arte, aparece a lo largo de todos ellos esta misma evolución de lo simple a lo complejo a través de diferenciaciones sucesivas” (Spencer). El mecanismo de la evolución social está basado en tres regularidades: Primero.- Inestabilidad inherente de las poblaciones uniformes. Segundo.- Hay una tendencia a amplificar estas desigualdades. Tercero.- La sociedad empieza a dividirse en acciones, clases y grupos según diferenciaciones de clase, nación y de ocupación. Para subrayar la dirección en la que se mueve el proceso evolutivo, Spencer introduce una primera tipología polar. Señala dos tipos ideales opuestos, la sociedad militar, y la sociedad industrial. La estrategia de especificar el proceso evolutivo se popularizará. Tabla 7.1. La sociedad militar frente a la industrial. Sociedad militar Sociedad industrial Actitud dominante Defensa y conquista del territorio Producción pacífica e intercambio de bienes y servicios Principio integrador Coerción, sanciones rígidas Cooperación voluntaria, contratos Relación de los individuos con el Estado Dominación del Estado, sanciones rígidas Atención del Estado a las necesidades individuales, libertad Relación del Estado con otras organizaciones Monopolio y dominación del Estado Autonomía de las organizaciones privadas Sociedad militar Sociedad industrial Estructura política Centralización, autocracia Democracia descentralizada Estratificación Adscripción, baja movilidad, sociedad cerrada Mérito, alta movilidad, sociedad abierta Actividad económica Autarquía, proteccionismo, autosuficiencia Interdependencia económica, libre comercio Valores dominantes Coraje, disciplina, obediencia Iniciativa, inventiva, independencia, veracidad. Lewis Morgan (1818-81) y la concepción materialista de la evolución El antropólogo norteamericano Lewis Morgan introdujo una variante de la idea evolutiva centrada en el dominio de la tecnología. Creía que la uniformidad y la continuidad de la evolución derivaban de una subyacente universalidad y continuidad de las necesidades humanas materiales, que proporcionan los estímulos necesarios para la búsqueda incesante de medios para satisfacerlas. Las nuevas tecnologías alteran el carácter de la sociedad, la forma de vida familiar y la organización de parentesco, los modelos económicos y políticos, los valores culturales y la vida cotidiana. La historia de la humanidad sigue tres fases diferenciadas: salvajismo, barbarie y civilización, separadas por importantes rupturas tecnológicas. La explicación monocausal (la tecnología), se volvió muy influyente, reapareciendo en la escuela marxista, a través de Friedrich Engels, que uso las ideas de Morgan en “Sobre el origen de la familia, la propiedad y el Estado”, retomada más tarde por representantes del neoevolucionismo: Leslie White y Gerhard Lenski. Émile Durkheim y el concepto sociologista de evolución Antirreduccionista, rechazaba que las causas de los fenómenos sociales fuera del dominio de una realidad social específica, reflejada en el enfoque social de la evolución social ofrecido en su obra “De la división du travail social”. La dirección principal de la evolución está en la creciente división del trabajo, en la diferenciación de tareas, deberes y papeles ocupacionales que se producen en la sociedad a lo largo del tiempo. Siguiendo a Spencer, Durkheim propone otra tipología dicotómica de las sociedades basada en la calidad de los lazos sociales: la “solidaridad mecánica”, está arraigada en la similitud de funciones y tareas no diferenciadas; la “solidaridad orgánica” está enraizada en la complementariedad, en la cooperación y en la indispensabilidad mutua de papeles y ocupaciones altamente diferenciados. La historia se mueve desde la “solidaridad mecánica” a la “solidaridad orgánica”. Se pueden resumir: Rasgo Solidaridad mecánica Solidaridad orgánica Carácter de las actividades. Principal lazo social Similar, consenso moral y religioso uniforme. Altamente diferenciadas. Complementariedad y dependencia mutuas. Posición del individuo. Colectivismo, centralidad del grupo, comunidad. Individualismo, centralidad de los individuos autónomos. Estructura económica. Aislada, autárquica, grupos autosuficientes. División del trabajo, dependencia mutua de los grupos, intercambio. Control social. Leyes represivas para el castigo de las ofensas (ley criminal) Ley restitutiva, salvaguarda de los contratos (ley civil). Ferdinand Tönnies y la evolución sin progreso En su famoso tratado “Gemeinschaft und Gesellschaft (1887), los lazos sociales personales, primarios, autotélicos que caracterizan la “comunidad” se convierten en contactos impersonales, secundarios y puramente instrumentales en la sociedad moderna. Esquema: Gemeinschaft frente a Gesellschaft. Rasgo Gemeinschaft Gesellschaft Relaciones sociales Parentesco Intercambio económico Instituciones típicas Familia Estado y economía Imagen del individuo Sujeto Persona, ciudadano Forma de riqueza Tierra Dinero Tipo de leyes Ley familiar Ley de contratos Instituciones centrales Aldea Ciudad Control social Tradiciones, costumbres, religión Ley y opinión política La postura de Tönnies ante la sociedad moderna es crítica, con cierta nostalgia por la comunidad perdida. No considera la evolución como sinónimo de progreso, sino que va contra las necesidades humanas. Lester Ward (1841-1913) y la evolución de la evolución En su “Dinamic Sociology” (1883), afirma que el mecanismo de la evolución no es constante sino que cambia en el tiempo. La frontera más importante es la que divide el período de la evolución natural (génesis), del período de la evolución humana orientada por fines (télesis).Cuatro mecanismos operan juntos, controlando las capas superpuestas de procesos de distintos orígenes: cosmogénesis, biogénesis, antropogénesis, y sociogénesis. La evolución discurre por niveles siempre nuevos, superiores y en el proceso se vuelve más multidimensional y humanizado. El núcleo común de la teoría evolucionista Supuestos comunes que constituyen el núcleo de la teoría evolucionista: 1) Los evolucionistas asumen que la totalidad de la historia humana tiene una única forma, modelo, “lógica”. 2) El objeto del cambio en curso es la humanidad. 3) Esta totalidad es concebida en términos orgánicos, por la aplicación de la analogía orgánica. 4) La atención se dirige hacia los cambios de tal totalidad orgánica, del sistema social. 5) El cambio en la sociedad es considerado como algo omnipresente necesario e inescapable a la realidad social. 6) El cambio es considerado como un proceso singular, que puede percibirse y estudiarse como una totalidad. 7) El cambio en la sociedad es visto como direccional, desde formas primitivas a formas desarrolladas, de estados simples a complejos. Este movimiento es consistente e irreversible. 8) El cambio evolutivo es concebido como unilineal. Las diferencias entre las diversas sociedades, son debidas a un ritmo más lento o más rápido del mismo proceso evolutivo en las distintas partes del mundo. 9) Esta trayectoria común evolutiva se divide en distintos estadios, fases o períodos, con una secuencia constante. 10) El cambio evolutivo se percibe como gradual, continuo, incremental y acumulativo. 11) Se afirma que la evolución tiene un mecanismo causal universal y uniforme. 12) El impulso innato hacia el cambio se sitúa dentro de la naturaleza misma de la sociedad humana, derivado de su necesidad básica de autorrealización y autotransformación. 13) El cambio evolutivo se considera espontáneo. 14) El cambio evolutivo se considera equivalente a progreso: de como consecuencia la mejora constante de la sociedad, de la vida humana. Una excepción notable es la opinión de Ferdinand Tönnies. La debilidad del evolucionismo clásico Todas las líneas críticas tuvieron seguidores, y dieron lugar a la ruptura y a la desaparición temporal de la teoría evolucionista en la primera mitad del s. XX hasta que resurgió alrededor de los años 50 de forma revisada (neoevolucionismo). 1) La suposición de una lógica histórica general ha sido cuestionada, cuyo enfoque toma una posición opuesta, “acontecimientista” o “ideográfica”, que enfatiza la contingencia y lo fortuito de los acontecimientos históricos. La crítica filosófica y lógica completa de este supuesto vino más tarde, con la obra de Karl R. Popper. 2) El supuesto de una sociedad humana como entidad sujeta a cambio evolutivo fue puesto en duda por la evidencia creciente de la tremenda pluralidad, variedad y heterogeneidad de las poblaciones humanas. 3) La imagen sobreintegrada, orgánica, de la sociedad fue socavada por la observación común de conflictos, tensiones y fricciones, por la disfuncionalidad de algunas instituciones y modelos sociales, por la autonomía funcional relativa de algunos segmentos o aspectos de la sociedad. El nuevo modelo de conflicto de la sociedad no se prestaba a la interpretación evolucionista del cambio. 4) La proporción de los cambios sociales son de alcance limitado y tienen el carácter de cambios “en”, acontecido dentro del mismo tipo social. La centralidad de los muchos menos frecuentes cambios “de” la totalidad del sistema social se consideró injustificada. La mayoría de los cambios “en” son neutrales con respecto a la totalidad del sistema. 5) La absolutización del cambio ha sido ligada a los prejuicios de la época moderna. Hay continuidad en largos períodos de estabilidad, estancamiento y conservación. La continuidad ha de ser tratada como algo tan natural como el cambio. 6) Existe una multitud de procesos de cambio fragmentarios que son mutuamente independientes, paralelos, transversales. 7) La direccionalidad uniforme de la evolución fue puesta en duda por miles de reversiones, retrocesos, rupturas, crisis e incluso colapsos totales de estados y civilizaciones. La desdiferenciación, la homogeneización, la dispersión y la desorganización a gran escala son hechos históricos comunes que no encajan en el molde evolucionista. 8) La evolución unilineal es contraria por tres tipos de argumentos. Variedad cualitativa. La “visión horizontal” de la historia, que supone que lo que viene después es simplemente diferente, parece más adecuada que la “visión vertical”, que clasifica todo lo que viene después como superior en la escala. Otros argumentos se dirigen hacia los prejuicios etnocéntricos y la creencia en el valor último de las instituciones occidentales. Otros argumentos apelan a la idea teórica de la difusión. Las sociedades se volverán mutuamente interdependientes debido al intercambio recíproco y al préstamo de forma de organización, de reglas culturales, etc. 9) El mismo argumento difusionista contrarresta la idea de estadios inexorables. Algunos estadios pueden omitirse y algunos procesos pueden acelerarse precisamente por el uso que se haga de las experiencias de otras sociedades, o a través de la intrusión de otras sociedades (conquista, colonización, dominación). 10) La visión gradual, incremental del cambio no encaja en la experiencia de las discontinuidades, las rupturas, las mutaciones, los pasos cualitativos o las quiebras y cataclismos en la historia humana. 11) La evidencia histórica contrarresta la monocausalidad simplista. Los sucesos y cambios históricos son con frecuencia efectos combinados de conjuntos singulares de causas, ninguna de las cuales puede tomarse como exclusiva o precedente universalmente. 12) El desatender la causación exógena del cambio social, es quizá la debilidad más grave del evolucionismo clásico. Sería también un fallo grave cambiar la perspectiva exclusivamente “endógenista” por la exclusivamente “exogenista”. 13) La completa espontaneidad de la evolución no puede sostenerse si reconocemos la importancia de los esfuerzos humanos para modelar y remodelar las sociedades humanas. Una parte del cambio siempre ha sido voluntario y reconocido y el porcentaje de tales cambios parece crecer a medida que la sociedad avanza. Algunos autores hablan de “historia humanista” en tanto opuesta a “historia natural”. 14) La implicación de que la evolución produce adelanto y amejoramiento de la vida humana parece contradicha por la experiencia trágica del s. XX y las aterradores prospectivas de un mayor crecimiento. Con estos argumentos, el evolucionismo clásico perdió su lugar central en la teoría del cambio social. Reapareció, profundamente reformado, más de un siglo después de su nacimiento, bajo la etiqueta de neoevolucionismo. Capítulo 8 EL NEOEVOLUCIONISMO El renacimiento del evolucionismo Después de un período de crítica, rechazo y abandono, el evolucionismo sociológico volvió a la primera línea en los años cincuenta, entroncando con nuevas fuentes intelectuales. El neoevolucionismo busca fundamentos nuevos para sus afirmaciones. “Los rasgos básicos de la historia humana desde el bajo paleolítico a través de la edad de bronce están ahora claros. Sólo pueden describirse en términos de desarrollo: las pruebas de un incremento numérico de la población humana, las pruebas de la residencia del hombre en hábitats cada vez más variados, las evidencias de una tecnología cada vez más compleja y las evidencias de la producción cada vez mayor de bienes duraderos y de acumulación de capital. Los historiadores toman la historia donde la dejan los arqueólogos, y sus hallazgos refuerzan y extienden el cuadro proporcionado por los arqueólogos: crecimiento continuo de la población; avance continuo en la tecnología, en la producción y en la acumulación de capital: y, además, los sistemas sociales generalmente se vuelven más complejos, más diferencias, más urbanos y más poderosos a medida que pasa el tiempo (Lenski). Talcott Parsons afirma que “los desarrollos en la teoría biológica y en las ciencias sociales han creado firmes bases sobre las que aceptar la continuidad fundamental de la sociedad y la cultura como parte de una teoría más general de los sistemas vivos en evolución. El neoevolucionismo se aleja del evolucionismo clásico: 1) el enfoque se traslada desde la evolución de la sociedad humana global hacia los procesos de entidades sociales más limitadas: civilizaciones, culturas. 2) La principal preocupación radica en los mecanismos causales de la evolución, en lugar de en la secuencia de estadios necesarios. 3) Las descripciones de la evolución son formuladas en términos categoriales, descriptivos, evitando las evaluaciones y sobreentendidos acerca del progreso. “Para los evolucionistas contemporáneos la evolución sociocultural tiene un significado mucho más restringido, carece de juicios morales implícitos” (Lenski y Lenski). 4) Las proposiciones son expresadas en forma probabilística, en lugar de determinista. 5) Incorporación gradual de puntos de vista de otras ramas del evolucionismo. El neoevolucionismo en la antropología cultural El neoevolucionismo comenzó en la antropología cultural, con diversos trabajos que renovaron el evolucionismo clásico. El neoevolucionismo reconoce y se adapta a la amplia crítica precedente. A continuación se exponen algunos trabajos: Leslie White y el movimiento hacia el determinismo tecnológico En sus libros “Science of Culture” y “Evolution of Culture”, el etnólogo norteamericano Leslie White, describe la cultura como un mecanismo adaptativo por medio del cual la especie humana se acomoda a la naturaleza. Todas las partes de la cultura están interrelacionadas pero el papel primario es jugado por el sistema tecnológico, siendo secundarios la organización política, la estructura normativa y los sistemas de conocimiento e ideologías. La cultura se desarrolla y avanza a través del incremento del tipo de energía, y la eficiencia con la que es utilizada la energía. Este factor determina el creciente dominio humano sobre la naturaleza que White ve como la tendencia evolutiva fundamentales. La secuencia de utilización de la energía: energía corporal; domesticación animales; revolución agrícola; descubrimiento de los combustibles; energía de la fisión nuclear y comienza la era atómica. El desarrollo de la cultura tiene orígenes biológicos y es principalmente endógeno. La clave de la evolución de una cultura radica en la cultura misma. Julian Steward y el concepto de evolución multilineal En su libro “Theory of Culture Change”, se alejó de la ortodoxia evolucionista. Buscó regularidades de “tipo medio” en el cambio histórico, estudiado múltiples culturas diferentes, llegando a afirmar que las culturas particulares divergen significativamente unas de otras y que no pasan por estadios unilineales. Las culturas son consideradas como entidades discretas situadas en diversos nichos ecológicos, que van adquiriendo formas diversas a través de la adaptación a diversas condiciones. Las culturas difieren de otras culturas. La evolución abarca culturas concretas, y ha de ser considerada como multilineal en dos sentidos: 1) sentido intersocietal 2) sentido intrasocietal Lo que se pierde en universalidad se gana en concreción y especificidad. La determinación del análisis de paralelismos es un objetivo de la evolución multilineal. Hay un principio causal más general tras los cambios evolutivos: la preponderancia de los factores “tecnoeconómicos”. La dominación de lo tecnoeconómico es considerada como distribución probabilística. El centro cultural es definido por Steward como la constelación de características que están más íntimamente relacionadas con las actividades de subsistencia y con la organización económica. El centro incluye aquellos modelos sociales, políticos y religiosos que se han determinado empíricamente que están íntimamente conectados con esta organización. La tecnoeconomía es con más frecuencia decisiva, y la política ocupa la periferia con mayor frecuencia y la ideología, derivada en la jerarquía de la causación social. “A lo largo de milenios las culturas de ambientes diferentes han cambiado enormemente, y estos cambios son ligables básicamente a nuevas adaptaciones exigidas por el cambio tecnológico y de la organización de la producción” (Steward) Una crítica interesante a la teoría de Steward, la elaborada por Anthony Smith: 1) La variación cultural entre sociedades es de hecho mayor que la variación de sus condiciones ambientales. 2) La fuerza de la determinación de factores ecológicos o tecnoeconómicos depende de la fase de evolución. Cuanto más desarrollada está una sociedad, mayor será el grado en el que “el ambiente tenderá a colocar límites a la variación cultural y al cambio, en lugar de propulsar la unidad hacia el cambio (Smith). El esquema de Steward es de esta manera puesto en movimiento y dotado de una dimensión temporal. Marshall Sahlins y E. Service: la distinción entre evolución general y evolución específica. En su libro “Evolution and Culture”, Sahlins y Service intentan reivindicar los temas principales del evolucionismo clásico y reconciliarlo con la nueva teoría evolutiva. La “evolución general” puede estudiarse como dirección general de la humanidad. La “evolución específica” comprende formas concretas en las que los nuevos tipos culturales se adaptan a ambientes específicos. La cultura bien adaptada es algo predispuesto. Esto le proporciona identidad, unicidad y fuerza. La “evolución general” y la “evolución específica” pueden entrar en conflicto. “La sociedad o la cultura puede devenir tan adaptada a través de la especialización a su ambiente, tan bien ajustada a su nicho ecológico, que ya no sea adaptable, ni capaz de innovar para saltar hacia niveles más actos de organización tecnológica o social “(Smith). El estancamiento en lugar del cambio será el resultado probable. El neoevolucionismo en sociología El neoevolucionismo se afianzó en sociología como rechazo a las versiones ortodoxas del enfoque estructura-funcional. La teoría evolutiva revisada fue propuesta como alternativa al funcionalismo. Discutiremos los dos ejemplos más influyentes en el neoevolucionismo sociológico. Gerhard y Jean Lenski: el enfoque ecológico evolutivo. Definen su perspectiva principal por referencia a las ciencias biológicas: “comparte con el enfoque evolutivo en biología un intenso interés por el proceso de cambio -especialmente el cambio básico, a largo plazo, de desarrollo y adaptativo y por los procesos conexos de competición y conflicto. Con el enfoque ecológico en biología comparte un interés por los lazos de interdependencia dentro y entre poblaciones y por las relaciones entre las poblaciones y su medioambiente”. (Lenski y Lenski) La historia humana no es una mera secuencia, sino, por el contrario “la presencia de tendencias a largo plazo es meridianamente evidente. (Lenski) La más significativa es la tendencia del “avance tecnológico y sus consecuencias”. (Lenski y Lenski). La esencia del avance tecnológico procede del alcance y distinta calidad de la información. La forma básica de información es genética, la forma superior es el aprendizaje individual, después viene la comunicación por signos y por último la comunicación mediante símbolos, la información codificada, conservada y compartida. “Las soluciones de una sociedad a sus problemas tecnológicos funcionan como un conjunto de condiciones que determinan el abanico de soluciones que la sociedad puede aplicar a otros problemas” (Lenski y Lenski). El curso dominante de determinación sigue la secuencia: “tecnología-economía-Estado-sistema distributivo”. “El avance tecnológico es el principal determinante de esta constelación de tendencias globales -en población, en lenguaje, en estructura social y en ideología- que definen los rasgos básicos de la historia humana” (Lenski y Lenski). La tecnología proporciona el criterio principal para la periodización de las sociedades humanas en fases evolutivas: 1) Caza y recolección hasta el 7.000 a.C. 2) Hortícola, desde el 7.000 al 3000 a.C. 3) Agraria, desde el 3.000 a.C. al 1.800 d.C. 4) Industrial, desde el 1.800 d.C. Algunas sociedades pueden desarrollar tecnologías diferentes, pero equivalentes, cuantificables como “el valor del producto bruto de una sociedad dividido por la energía humana empleada en su producción. Tipología cuadro 8.2. Talcott Parsons y la teoría ampliada de la diferenciación T. Parsons acometió el problema del cambio histórico de largo alcance. En “Societies: Evolutionary and Comparative Perspectives” (1966) y “The System of Modern Societies” (1971), utilizó sus conceptos estructurales-funcionales anteriores para interpretar las transformaciones evolutivas de la sociedad humana. Parsons distingue dos tipos de procesos que acontecen en cualquier sistema social: 1) Procesos integradores y de control, tienen efectos compensatorios. 2) Procesos de cambio estructural que tocan el centro del sistema de valores y normas. “El cambio estructural es un cambio en los valores que controlan las relaciones entre unidades del sistema” (Lacky). Los cambios estructurales siguen el modelo evolutivo. “La evolución sociocultural, al igual que la evolución orgánica, ha procedido por variación y diferenciación desde formas simples a formas progresivamente más complejas “(Parsons). “El factor direccional es un incremento en la capacidad adaptativa generalizada”. La evolución no es unilineal sino multilineal. Hay cuatro mecanismos básicos de evolución: la diferenciación, la gradación adaptativa, la inclusión y la generalización del valor. 1) La diferenciación: la formación de unidades estructural y funcionalmente específicas. 2) Gradación adaptativa: el surgimiento de la eficiencia de cada nueva unidad, su mayor ejecución especializada y efectiva comparada con totalidades anteriores más uniformes. 3) La inclusión: la integración de nuevas unidades en la sociedad salvaguardando su funcionamiento armonioso en un contexto nuevo. 4) La generalización del valor: formular los patrones normativos a un nivel suficientemente general como para abarcar nuevas unidades, diversificadas y proveerlas de apoyo y legitimación. Estos cuatro mecanismos operan de forma conjunta. “El estado de cualquier sociedad dada y, lo que es más, de un sistema de sociedades conexas … es un complejo que resulta de ciclos progresivos que implican estos (y otros) procesos de cambio”. La evolución sigue estadios discernibles: primitivo, primitivo avanzado, intermedio y moderno. 1) La sociedad primitiva: homogénea y uniforme. Lazos sociales: parentesco y religión. Participación en la sociedad definida por categorías adscriptivas y criterios pluralistas. 2) Estadio primitivo avanzado se alcanza cuando aparece la división en subsistemas: las funciones políticas les emancipan de la religión, diferenciando lo sagrado de lo profano. La participación en la sociedad deviene estratificada, dando énfasis al criterio de logro en lugar al de adscripción. 3) Las sociedades intermedias están caracterizadas por el uso de la escritura (información, comunicación a distancia, transmisión de la tradición). Estratificación social desarrollada con principios universalistas. 4) El tipo moderno de sociedad ha surgido en un espacio evolutivo único, Occidente, que es esencialmente la mitad de Europa que se siente heredera del Imperio Romano del norte del Mediterráneo. La sociedad de la cristiandad occidental, por tanto, proporcionó la base desde la cual “despegó” lo que denominaremos el “sistema” de la sociedades modernas (Parsons). Los rasgos cruciales de la modernidad son: a. La diferenciación completa de los cuatro subsistemas de la sociedad: adaptativo, de logro de fines, integrador y de mantenimiento del modelo b. El papel dominante de la economía (producción en masa, burocracia, mercado, dinero) c. El desarrollo del sistema legal como mecanismo principal de coordinación social y control. d. La estratificación basada en los criterio universalistas de mérito e. La extensión de redes complejas, impersonales, mediadas de relaciones sociales. La imagen de Parsons de la evolución ha sido criticada por sus prejuicios prooccidentales por Smith. Los prejuicios de Parsons son mayores cuando termina su discusión de la evolución con la siguiente conclusión: en nuestro tiempo ha aparecido una “sociedad de plomo”, que culmina el proceso evolutivo, y esta sociedad es los Estados Unidos. “Los Estados Unidos, la “primera nación nueva”, ha llegado a jugar un papel parecido a la Inglaterra del s. XVII” (Parsons). Una descripción idealista, y se aleja de las realidades más desagradables de la vida americana. “Talcott Parsons, al escribir en los Estados Unidos en los años 50 y 60, sintió que estaba viviendo en la cumbre de la civilización humana, al igual que Aguste Comte en la década de los 30 del siglo pasado creía que su Francia mostraba la cara del futuro a las sociedades menos modernos de su tiempo” (Collins). El neofuncionalismo y el debate acerca de la diferenciación En los años 80 comenzó un importante debate teórico centrado en la afirmación básica del evolucionismo: que la evolución social se mueve en la dirección de una creciente diferenciación estructural y funcional. La idea ya la apuntó Herbert Spencer en la descripción de la “ley general de la evolución”, y la articuló y elaboró al completo Émile Durkheim en “De la division du travail”, donde afirma una regularidad general: “Si no deja a un lado las diversas formas de toma de visión del trabajo de acuerdo con el tiempo y lugar, permanece el hecho de que ésta avanza con regularidad en la historia”. La tipología polar de “solidaridad mecánica” y de la “solidaridad orgánica” es tan solo una elaboración de esa idea. El concepto de división del trabajo se refiere principalmente al dominio de lo laboral, a la especialización de las ocupaciones o profesiones. El concepto de diferenciación es una generalización de éste. “La diferenciación estructural es un proceso en el que un papel u organización social… se diferencia en dos o más papeles u organizaciones … Las nuevas unidades sociales son distintas estructuralmente unas de otras, pero tomadas en conjunto son funcionalmente equivalentes a la unidad original” (Neil J. Smelser). “La diferenciación estructural incluye la división del trabajo, pero va más allá del viejo concepto en dos aspectos. Mientras que la división del trabajo hace referencia a los papeles laborales, y en las sociedades complejas primariamente a trabajos y ocupaciones a tiempo completo, el concepto de diferenciación no está confinado a la esfera económica sino que incluye también papeles políticos, culturales y sociales. Más aún, la diferenciación se refiere a la especialización de las organizaciones e instituciones así como a los papeles (Dietrich Rueschemeyes). La idea de diferenciación contiene “rasgos generales de la historia mundial” (Alexander), así como los rasgos generales de la época moderna. Pero es deficiente porque no proporciona el mecanismo causal que explique la tendencia dominante hacia la diferenciación (Durkheim, densidad moral), y no proporciona análisis concretos, históricamente documentados, de “fases específicas” de las distintas consecuencias engendradas por la diferenciación en las distintas épocas. La tensión entre el nivel de la tendencia general, los mecanismos causales y los desarrollos históricos contingentes es denominada por Alexander como “el problema de Durkheim”. La primera generación de estructuralistas-funcionalistas: Talcott Parsons, Neil Smelser, Shmuel Eisenstadt. Posteriormente la escuela “neofuncionalista” (Alexander, Rueschemeyer): “Estas revisiones procedían del presupuesto común de que la diferenciación proporciona, de hecho, una estructura intuitivamente significativa para la comprensión de la naturaleza del mundo moderno. Pero el esfuerzo por interrelacionar este modelo general con las instituciones, los procesos, y las tensiones específicas de cada fase es lo que más preocupa a los teóricos de la diferenciación hoy día”.(Alexander). La teoría de la neodiferenciación del libro de Dietrich Rueschemeyer sobre el poder y la división del trabajo, “Poder and the Division of Labour”, el autor intenta enfrentarse a los dos retos planteados por las omisiones de Durkheim: intenta reemplazar el mecanismo causal, y anclar la tendencia en hechos contingentes, permitiendo excepciones y reversiones de la tendencia general. Rueschemeyer se centra en un factor significativo que contribuye a la diferenciación: el poder. Argumenta que los poderosos son siempre capaces de imponer consistentemente la división del trabajo en consonancia con sus intereses particulares, o bloquear la diferenciación si sucede que es contraria a sus intereses. Rueschemeyer encara el segundo reto de Durkheim: no ignorar las excepciones a la tendencia. Reveses de la especialización y de la fusión de funciones prueban que la tendencia es muy contingente: 1) estancamiento típicos de muchas sociedades agrícolas 2) decadencia tras avances en la división del trabajo 3) contratendencias en diversos niveles de las estructuras sociales 4) en la sociedad moderna surgen casos particularmente interesantes de des-diferenciación. El invocar a diferencias de poder y a grupos de interés en conflicto como factores causales que detienen, bloquean o invierten la diferencia prueba su fuerza explicativa también con respecto a esas desviaciones excepcionales de la tendencia general. La contribución de Rueschemeyer es tan sólo un ejemplo reciente de cómo el “problema de Durkheim” y el programa de investigación a él ligado informan el debate teórico en curso y que dura ya casi un siglo. El giro hacia el evolucionismo biológico El evolucionismo sociológico de Comte y Spencer anticipó la formulación de la Teoría evolutiva en biología, y en particular su expresión más influyente de Charles Darwin (1809-82), en su tratado fundamental “On the Origin of Species” (1859). Recientemente la sociología ha considerado las raíces darwinianas, proponiendo algunos neoevolucionistas las “teorías de la selección natural”, o las teorías de la “variación sociocultural y de la retención selectiva”. Creen que “el modelo darwinista revela similitudes analíticas fundamentales entre los procesos biológicos y socioculturales de evolución” (Lopreato). “[La teoría clásica] tomó como modelo al embriología y representa la sociedad en su crecimiento como un organismo, que se vuelve no sólo más grande sino que se diferencia en órganos especializados y funciones... Una segunda analogía es la teoría darwinista de cómo evolucionan las especies a través de la variación y la selección natural de aquellas formas mejor adaptadas a sus ambientes …. La diferenciación considera la sociedad como equivalente a los organismos singulares, en crecimiento durante su tiempo de vida; la selección natural considera las sociedades como equivalentes a la variedad de especies (poblaciones de organismos), algunas de las cuales son seleccionadas como adaptaciones favorables, y otras no”. (Collins). “En la última década, el pensamiento evolutivo se ha desplazado desde la periferia de la teoría social al centro” (Burns y Dietz). El mecanismo básico de la evolución lo definió Darwin como “la preservación de las variaciones favorables y el rechazo de las variaciones perjudiciales”. Tres principios modelan la lógica del proceso: 1) Principio de variación en la población (mutaciones) 2) Principio de selección entre ideas 3) Principio de supervivencia del mejor adaptado. Las investigaciones de Johan G. Mendel condujeron a la abstracta noción de genes y dotación genética como selección evolutiva. Buscando el paralelismo en la evolución sociocultural, al referirse al conjunto de relaciones sociales abstractas. Otro enigma en común entre la teoría biológica y la teoría sociológica son las fuentes de variabilidad inicial. Tom Burns y Thomas Dietz sugieren que la variabilidad de las reglas puede surgir de seis circunstancias: 1) Necesaria verbalización de las reglas durante la transmisión social. 2) Cualquier desarrollo de las reglas requiere interpretación. 3) La gente comete fallos y errores en la articulación aplicación de las reglas. 4) La gente busca y experimenta con reglas, particularmente si están insatisfechos con ellas. 5) La gente se embarca en acciones perversas, que pueden generar nuevas reglas. 6) Siempre hay una infiltración de reglas extrañas. El tercer enigma se refiere a los cruciales mecanismos de la selección, “a la reproducción diferencial de modos de acción y pensamiento dentro de las sociedades”. “La agencia proporciona un mecanismo para generar cambio en los sistemas de reglas que es mucho más poderoso que el error o la migración, y que empareja con el carácter dinámico, inventivo y a menudo juguetón de la vida humana”. Respecto al criterio de selección, la adaptabilidad, el valor funcional de determinada institución, regla, forma de vida, para la supervivencia y para la capacidad para reproducirse. El modo en el que se efectúa la selección es percibido en formas cada vez más complejas, desde la simple “lucha por la supervivencia” darwinista, a través de la “lucha por los refuerzos”, esto es, “los esfuerzos por obtener cosas que satisfarán necesidades y deseos”, a la “lucha por la satisfacción”, esto es, “el equilibrio favorable del placer sobre el dolor”. La teoría neoevolucionista de la selección sociocultural está todavía en “una fase muy primaria de su desarrollo en las ciencias sociales”. Rechaza el determinismo, el finalismo, el fatalismo, la linealidad, y la gradualidad. Hace hincapié en la suerte, lo fortuito, la contingencia, en lo abierto del proceso en los umbrales cualitativos y en el papel crucial de la agencia humana. “Para tener éxito se necesitará una síntesis teórica de la biología evolutiva y de la ciencia social así como un conocimiento más rico y sistemático de las condiciones medioambientales, incluidas las culturales, y las vicisitudes históricas del homo sapiens y de su sociedad” (Lopreato). CAPÍTULO 9: TEORÍAS VIEJAS Y NUEVAS DE LA MODERNIZACIÓN. LAS ÚLTIMAS ENCARNACIONES DEL EVOLUCIONISMO. Existen tres sentidos para ilustrar la idea de modernización. El primero, y más general, se refiere al cambio social progresivo. Este uso es relativo en sentido histórico y aplicable a todos los periodos históricos. El segundo, más específico en términos históricos, recurre a la idea de «modernidad» como un conjunto de transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales y mentales que tienen lugar en Occidente desde el siglo XVI en adelante, y que alcanzan su máximo apogeo en los siglos XIX y XX. Implica procesos de industrialización, urbanización, racionalización, etc. En este sentido, O’ Connell, define la «modernización» como «el proceso a través del cual una sociedad tradicional o pretecnológica se transforma en una sociedad caracterizada por la tecnología maquinista, las actitudes racionales y secularizadas, y por las estructuras sociales altamente diferenciadas. La mayoría del trabajo clásico en sociología trata de la modernización (Comte, Spencer, Marx, Weber, Durkheim y Tönnies). Por último, existe el enfoque más específico del término «modernización» como la descripción de los esfuerzos de las sociedades atrasadas o subdesarrolladas por alcanzar a los países desarrollados. Bajo el significado de «modernización» se ubican enfoques como las teorías de la modernización propiamente dichas, las de la neomodernización y las de la convergencia. Las teorías de la modernización y de la convergencia nacieron como consecuencia de la división de la sociedad humana en tres «mundos»; el Primer Mundo de las sociedades desarrolladas industriales (Europa occidental, EEUU, Japón, y los «países recién industrializados» del lejano Oriente); el Segundo Mundo de las sociedades autoritarias «socialistas» (URSS) que discurrían con un enorme coste social hacia una industrialización forzada; y el Tercer Mundo, sociedades profundamente subdesarrolladas y ancladas en la época preindustriales (sociedades postcoloniales del Sur y del Este). El desafío para los teóricos del cambio residía en cómo conceptualizar y el explicar el cambio social en escenarios tan diferentes, considerando las crecientes interacciones y la interdependencia mutua del Primer, Segundo y Tercer Mundo. Así, mientras que, los teóricos de la modernización se centraron en el contraste entre el Primer y el Tercer Mundo, los teóricos de la convergencia y los más recientes lo hacen en la diferenciación entre el Primer y el Segundo Mundo. El auge de ambas teorías se vive en los años 50 y mediados de los 60. Por ello, las contribuciones, por un lado de Marion Levy, Everett Hagen, Talcott Parsons, Neil Smelser, Daniel Lerner, David Apter, y Shmuel Eisentadt a la teoría de la modernización, y por otro, de Clark Kerr, Samuel Hungtinton y Walt Roston a la teoría de la convergencia, son valoradas y estudiadas hoy en día. Más tarde, en los años 70 y mediados de los 80 se vivió una época de fuertes críticas e incluso de decadencia. Pero a finales de los 80 estas teorías resurgieron bajo el nombre de «neomodernización» (Tiryakian) o «postmodernización» (Alexander). Por último, a principios de los 90 en plena caída del comunismo, la teoría de la convergencia se convierte en la corriente principal del debate sociológico. Tanto la teoría de la modernización como la de la convergencia son los últimos eslabones de la orientación evolucionista, sobre todo en sus formas clásicas, por la liberación gradual de las ataduras del evolucionismo y su rechazo en la neomodernización y la neoconvergencia. No obstante, al principio, en la búsqueda de modelos explicativos del cambio social ambas teorías recurrieron al evolucionismo. Por tanto, asumían (1) que los cambios son unilineales, y que por ello las sociedades menos desarrolladas han de seguir el mismo camino que ya han recorrido las sociedades desarrollados, (2) que los cambios son irreversibles y se movían irremediable hacia la modernidad (3) que los cambios son algo gradual, incremental y pacífico, (4) que existen una serie de estadios por los cuales debía pasar una sociedad para alcanzar el progreso. [Ejemplos: «tradicional-de transición-moderna» (Apter), «tradicional-logro de las precondiciones para el despegue-despegue del crecimiento sostenidomaduraciónalcance del nivel de consumo de masas» (Rostow)] (5) que la causa del cambio era endógena y describían el motor de este a través de la diferenciación estructural o funcional, gradación adaptativa y otras nociones evolucionistas, y (6) que el progreso es el fin último de la modernización es el progreso. Pero también, desde el principio, había ciertas diferencias con las ideas evolucionistas. Además de el enfoque centrado en el Tercer Mundo, existía un nuevo énfasis sobre la ingeniería y la planificación sociales y una concepción más concreta del objetivo final. Mientras que, el evolucionismo entendía la modernización como una tendencia espontanea surgida «desde abajo», las teorías de la modernización la concebían como un proceso impulsado y controlado «desde arriba» por élites ilustradas. En vez de ofrecer visiones utópicas de una sociedad mejor, las teorías de la modernización ofrecen imágenes más tangibles y realistas. Las democracias occidentales servían como «países modelo». Sin embargo, «la modernización no es un proceso evolutivo autosostenido que progresa por sí mismo, por el contrario, es un proceso de emulación, de trasplante del modelo y de los productos logrados por otros países al propio» (Chodak). EL CONCEPTO DE MODERNIZACIÓN. La modernización ha sido definida de tres formas: histórica, relativista y analítica. En sentido histórico, la modernización se ve como un progreso hacia sociedades históricamente concretas, localizadas y fechadas (occidentalización o americanización). Ejemplos, según S. Eisenstadt, «históricamente, la modernización es el proceso de cambio hacia esos tipos de sistemas sociales, económicos y políticos que se han desarrollado en Europa Occidental y América del Norte desde el siglo XVII al siglo XX y que se han extendido a otros países europeos y en los siglos XIX y XX a América del Sur, Asia y África» y para W. Moore, «la modernización es una transformación “total” de la sociedad tradicional o premoderna hacia los tipos de tecnología y organización social asociados, y que caracterizan a las naciones “avanzadas” económicamente prósperas y relativamente estables políticamente del mundo occidental». Estos enfoques destacan por su etnocentrismo. En sentido relativista, la modernización significa imitación de los modelos considerados modernos por la población en general o por las elites ilustradas o gobernantes. Pero los modelos pueden variar, de hecho lo hacen históricamente. Así, E. Tiryakian señala lo que llama «epicentros móviles de la modernidad» en las sociedades «semillero» de Grecia e Israel, la Roma antigua, el norte y noroeste de Europa en la Edad Media, el ascenso de EEUU y cambio presente hacia el Lejano Oriente, la cuenca del Pacífico o más delante de vuelta a una Europa unida. En esta visión también existen ejemplos, por un lado E. Tiryakian observa que «la modernidad no es la temporaneidad de facto. [...] la modernidad está relacionada con la cuestión de las innovaciones de primera línea o de las rupturas estructuras cognitivas, morales, éticas, tecnológicas o sociales que contribuyen a fortalecer la condición humana» y por otro, para S. Chodak «la modernización es una instancia especial del desarrollo de las sociedades, en la que se hacen esfuerzos conscientes para alcanzar modelos superiores elegidos». Por último, está el enfoque analítico que intenta delimitar las dimensiones de la sociedad moderna. Centrándose en factores estructurales, N. Smelser define la modernización de forma multidimensional. En el campo económico, consiste en: (1) ligar las tecnologías y el conocimiento, (2) pasar de la agricultura de subsistencia a la comercial, (3) sustituir la fuerza humana y animal por máquinas, y (4) extender los núcleos urbanos y la concentración de la fuerza de trabajo. En política, significa la transición de la autoridad tribal a sistemas de sufragio, de representación y de partidos. En cuanto a la educación, se concibe como la alfabetización y la adquisición de nuevos conocimientos y competencias. En religión, se da la secularización. La familia se caracteriza por una mayor especialización. Y, finalmente, en lo que a la estratificación se refiere, implica movilidad y mérito individual. Sin embargo, aparte de las estructuras, también se trabaja este enfoque fijándose en aspectos psicológicos, así, la modernización se concibe como «la mayor capacidad para ajustarse a unos horizontes cada vez más amplios [...]». LOS MECANISMOS DE LA MODERNIZACIÓN. ¿Cuál es el mecanismo de transición hacia la modernidad? Algunos autores señalan la metáfora evolucionista del crecimiento a través de la diferenciación estructural y funcional como un proceso «natural» e inevitable. La cuestión principal está en la búsqueda de los factores que frenan el proceso de diferenciación en las sociedades subdesarrolladas, y en la puesta en marcha de políticas para evitar la influencia de dichos factores. La conclusión es que las sociedades se modernizan si no hay obstáculos que lo impidan, el inicio del proceso es espontáneo, «desde abajo», y las élites son las encargadas de derribar esos obstáculos. Otros autores también recurren al enfoque evolucionista pero, más concretamente, a su idea de la variedad y la supervivencia del mejor adaptado. Según esto, el prerrequisito para la modernización es la coexistencia de sociedades distintas y la necesidad de desarrollarse o desaparecer de aquellas situadas en los niveles más bajos. Si la adaptación es gradual empezando «desde abajo» se ralentiza, pero entonces corresponde a las élites, «desde arriba», poner en marcha las reformas necesarias para dinamizarla y asentarla. La iniciativa de las élites también puede ser espontánea, por imitación (efecto demostrativo) de las sociedades modernas, pero, cuando el empuje de la modernidad afecta a las masas, a menudo, se va contra los intereses de las élites, en este caso el prerrequisito de la modernización es la ascensión de nuevas élites. Un mecanismo específico de la modernización es el de la teoría de la convergencia, basado en el determinismo tecnológico, afirma que el carácter de la tecnología dominante refuerza formas particulares de organización social, vida política, patrones culturales, conducta cotidiana y creencias y actitudes. La tecnología tiene su propia lógica de desarrollo que tarde o tarde o temprano desembocará en la modernidad, causando un efecto de uniformidad. Así lo ve J. Goldthorpe, «a medida que avanza el industrialismo y deviene un fenómeno mundial... el surtido de las estructuras institucionales viables y de los sistemas viables de valores y creencias se reducen necesariamente. Todas las sociedades [...] tenderán a aproximarse [...] a la forma industrial pura». En los años 70 se realizaron estudios empíricos y concretos sobre las áreas en las que se observó supuestamente la homogeneización. Estas incluían una estructura ocupacional adaptada a las necesidades de la industria, a la estructura demográfica, tasas bajas de natalidad y esperanza de vida ampliada, el cambio de sistema de la familia extensa a la familia nuclear, la fábrica como modo común de organización de la fuerza de trabajo, un incremento de los ingresos per cápita, la aparición de mercados de consumo y la democratización de la vida política. La investigación comparativa, no obstante, ha encontrado evidentes diferencias existentes entre los países industrializados de forma parecida, que permiten amplias posibilidades de divergencia. LA CRÍTICA A LA IDEA DE MODERNIZACIÓN. La idea de modernización fue profundamente criticada a finales de los 60 y 70. Por la parte empírica se afirmaba que la modernidad no producía los resultados esperados. En los países subdesarrollados la pobreza aumenta, los regímenes autocráticos o dictatoriales abundan, etc. Se destacan los efectos secundarios de modernización. La destrucción de instituciones y formas de vida tradicionales puede producir desorganización social, caos, anomia y la desviación y la delincuencia aumentan. La falta de armonía entre los sectores económicos y la des-sincronización de los cambios en los distintos subsistemas de la sociedad desencadena en falta de eficiencia y derroche. En lo teórico, los presupuestos evolucionistas de base fueron rechazados. La oposición de tradición y modernidad se modernidad se consideró confusa. Se señaló la importancia de un contexto externo, global y de causación exógena. Además la secuencia de estadios regulares en la modernización fue cuestionada. Por último, la concepción etnocéntrica occidentalista de los fines de la modernidad se puso en duda, ya que «muchos de las nuevas sociedades y estados-nación europeos». En la misma línea, en lugar de la convergencia, la creciente divergencia aparece como una característica dominante de las sociedades modernas y la modernización ya no puede verse como el punto final común y último de la evolución de todas las sociedades. TEORÍA DE LA NEOMODERNIZACIÓN Y LA NEOCONVERGENCIA. Ya en los años 80 se observó un renacimiento de la teoría de la modernización y tras 1989 un nuevo impulso en los esfuerzos de las sociedades postcomunistas por integrarse en Europa. Se comienza a ver como imparable una revisión de los estudios de la modernización que modifique los conceptos de modernidad y desarrollo. En respuesta a esa demanda surge la teoría de la neomodernización o postmodernización. La gran diferencia en los procesos de modernización en el Tercer Mundo y en el Segundo Mundo postcomunista es debida al legado del «socialismo real», ideología dominante en la Unión Soviética y Europa del Este, con un sistema económico muy politizado, centralizado, planificado y en con una modernización ordenada «desde arriba». Esto último, da lugar a una «falsa modernidad» caracterizada por, (1) una modernidad impuesta en algunos dominios de la vida, emparejada (2) los vestigios de la sociedad tradicional y premoderna en otros y todo ello aderezado con (3) ornamentos simbólicos que pretendían imitar la modernidad occidental. El «socialismo real» se basa en una industrialización impuesta (industria pesada), una alta proletarización, una urbanización descontrolada, una fuerte burocratización de la administración y los cuerpos de seguridad, y un estado autoritario. Todo ello, hace que aparezcan los efectos negativos de la modernidad (anomia, apatía, contaminación, etc.). Esta ideología también carece de propiedad privada, organización racional de la producción, mercados que funcionen, infraestructuras varias, élites empresariales, clases medias, ética de trabajo, individualismo y una democracia pluralista. Europa del Este, además de heredar esa falsa modernidad, en algunos aspectos ha regresado a la premodernidad. En el bloque socialista, bajo regímenes autoritarios, se daba una falsa homogeneidad y consenso, y se carecía de diversidad étnica, regional y religiosa. Pero con la caída del imperio se volvió a la premodernidad. Por último, están también los símbolos democráticos (parlamentos, constituciones, etc.) que se utilizan para enmascarar regímenes totalitarios pero que aun así penetran en la conciencia social, y se ven las contradicciones entre las promesas de los regímenes y los hechos. Todo ello invita a repensar el concepto de modernidad y las teorías de la modernización, este esfuerzo se resume en diez puntos: 1. Las masas, «desde abajo», toman el relevo de las élites gobernantes como motor de la modernización. 2. La modernización ya no se ve como una imposición de las élites, sino que refleja aspiraciones apoyadas por el común de las masas. 3. Se reconoce la importancia de los factores exógenos (equilibrio geopolítico, apoyo económico y financiero, recursos ideológicos que reafirmen la modernización, etc. 4. El modelo estadounidense deja paso a la idea de los «epicentros de la modernidad en movimiento». 5. Se apunta a una modernización menos uniforme. Así, Ralph Darendorf advierte, contra el «dilema de los tres relojes» de las sociedades postcomunistas, que mientras para la reforma constitucional bastan seis meses, la renovación de las actitudes, los valores, etc. que caracterizan a la sociedad civil moderna, puede durar generaciones. 6. Se pone énfasis en las barreras, involuciones, retrocesos y rupturas de la modernización. 7. Se presta más atención a las actitudes, los valores humanos, los significados simbólicos y los códigos culturales como prerrequisitos de la modernización. 8. Existe un rechazo de los perjuicios tradicionalistas, se opta por descubrir «tradiciones de la modernidad». 9. Se intenta dar respuesta a la cuestión de qué hacer con los restos de socialismo real. Entonces, el debate se centra entre los defensores del «Big-Bang», que optan por romper con todo y empezar de cero, y los gradualistas, que optan por una vía más reformista. 10. Por último, se hace referencia a los esfuerzos modernizadores de las sociedades postcomunistas y el Tercer Mundo, aún más difíciles cuando las sociedades occidentales han tomado conciencia de los efectos negativos de la modernización. En la teoría de la convergencia la modernización es vista como un proceso histórico contingente de construcción, extensión y legitimación de las instituciones y valores de la modernidad. La revisión de esta teoría comprende tres aspectos. En primer lugar, la idea de mutualidad o reciprocidad se ha mostrado como falsa, en su lugar se está dando un flujo unidireccional en el que dominan los patrones occidentales. En segundo lugar, no se ha producido ningún entremezclamiento gradual y pacífico de ambos sistemas (Primer y Segundo Mundo), sino que el mundo socialista se ha desintegrado y derrumbado. Y por último, la evolución de las sociedades comunistas no se debe a la introducción de las nuevas tecnologías occidentales, sino a las aspiraciones de la sociedad en su conjunto por conseguirlas. 10. LAS TEORÍAS DE LOS CICLOS HISTÓRICOS La lógica de las teorías cíclicas La teoría de los ciclos toma una perspectiva diferente del proceso histórico respecto a las que tienen su origen en el evolucionismo. Representa la imagen alternativa de la historia. En vez de ver la novedad continua, ve repetición y en vez de despliegue ilimitado de potencialidades ve retorno temporal al comienzo del proceso. El cambio social e histórico se mueve en círculos y no en línea recta. Como toda teoría histórica se deriva del sentido común. Está la obviedad de los ciclos astronómicos (día y noche), ciclos biológicos (nacimiento, infancia, adolescencia…), ciclos políticos, económicos y sociales, ciclos en la vida cotidiana (familias, trabajos…). La abundancia de fenómenos influye en la imagen de la historia, interpretándose en forma de ciclos. Respecto al concepto de ciclo de manera formal, el ciclo aunque en cada fase consecutiva es diferente de cada fase precedente en el tiempo, en el proceso cíclico completo el estado del sistema en un tiempo posterior será el mismo que el estado del sistema en algún tiempo posterior. Esta caracterización permite gran variedad de procesos cíclicos dependiendo de sus características más concretas. Pitirim Sorokin sugiere distinguir ciclos completos de ciclos relativos. La duración de un ciclo puede ser larga o corta, midiendo de forma relativa y no absoluta según cada tipo de proceso (Ejemplos: en biología la vida de la mariposa es un ciclo corto y el de la ballena largo, o en política el calendario parlamentario es un ciclo corto y el ciclo de las elecciones es largo). Los ciclos pueden ser rítmicos, cuando hay un intervalo igual entre las fases del ciclo, o arrítmicos, cuando el intervalo es desigual. Pueden también ser acelerados o desacelerados. Dependiendo del número de fases pueden ser dicotómicos (dos fases. Día-noche), triádico (tres fases. Aparición, madurez, declive) y ciclo múltiple (más fases. Infancia, juventud, madurez, vejez, muerte). Precursores de la imagen cíclica La imagen cíclica de los procesos es posible que apareciera en el pensamiento común antes que la imagen más compleja del crecimiento. En el pensamiento filosófico se originó en la antigua Grecia. Aristóteles dijo “lo que ha sido es lo que será; y lo que se ha hecho es lo que se hará: no hay nada nuevo bajo el sol”. En la Edad Media, Ibn Jaldún ve un ciclo regular en la vida de las civilizaciones que opera a través de tres estadios: 1) sentimientos de solidaridad por las duras condiciones de vida nómada en desierto. 2) Deterioro de la solidaridad por el crecimiento de la vida sedentaria y el crecimiento de la riqueza. 3) Colapso completo de lazos sociales y dispersión de grupos, seguido de nuevos lazos emergentes. En la Ilustración Giambattista Vico extiende la imagen cíclica a toda la historia humana, concibiendo las regularidades históricas en una imagen espiral ascendente que a cada cambio de ciclo surgen nuevos fenómenos. Según Vico el ciclo histórico sigue tres estadios: 1) Anarquía y salvajismo. 2) Orden, razonamiento y civilización. 3) Decadencia de la civilización y nueva barbarie. Estos cambios están relacionados con diversos aspectos de la vida social y de la forma de gobierno. También sugiere como causa subyacente de este ciclo recurrente el mecanismo psicológico que se relaciona con las motivaciones y actitudes de la naturaleza humana. Historiosofías del surgimiento y la caída de las civilizaciones Acercándonos a la modernidad se aplica la metáfora cíclica al conjunto completo de la historia humana. Emergen grandes teorías de las que escogemos tres: la del ruso N. Danilevsky, la del alemán O. Spengler y la del inglés A. Toynbee. Danilevsky, en sus obras Rusia (1890) y Europa (1920), concibe la historia humana como si estuviera articulada en civilizaciones. Cada civilización surge, se desarrolla según su propia forma morfológica y valores y perece sin ser continuada en su esencia por otra civilización. Hay tres tipos de agentes históricos: 1) Agentes positivos (sociedades que crearon grandes civilizaciones). 2) Agentes negativos de la historia (permitieron el colapso y destrucción de las civilizaciones). 3) Pueblos y tribus faltas de élam creativo. En el curso vital de cada una de las grandes civilizaciones hay un ciclo típico de desarrollo: 1) Periodo de emergencia. Termina cuando establece una independencia cultural y política y el lenguaje común. 2) Florecimiento. Desarrollo creativo máximo. 3) Falta de creatividad. La disolución marca la fase final del ciclo. O. Spengler, en su obra La decadencia de Occidente (1918), afirma que no hay progreso lineal en la historia, sino un conjunto de historias vitales de totalidades orgánicas separadas en las que cada cultura individual sigue el ciclo vital: surge, crece y, tras cumplir su destino, muere. La fase de decadencia de la cultura es denominada “civilización”. Spengler distingue ocho “altas culturas”: la egipcia, la babilónica, la india, la china, la clásica, la árabe, la mexicana y la occidental. Cada una de sus grandes culturas tiene un tema dominante que tiene repercusión en todos los componentes culturales. Estas grandes culturas surgen por veredicto del destino. A.Toynbee a través, fundamentalmente, de su obra Study of History (1934-61) impulsa una teoría con mayor extensión y sustento histórico de las civilizaciones y sus ciclos. Distingue veintiuna civilizaciones como unidad del estudio, a las que le atribuye a cada una de ellas una potencialidad específica dominante. Según Toynbee, las civilizaciones surgen de la combinación de una minoría creativa y un ambiente ni muy desfavorable ni demasiado favorable. Se trata de una dinámica por la que el ambiente desafía de forma incesante a la sociedad y esta, a través de su minoría creativa da respuestas, y así se repite sucesivamente. Las civilizaciones perecen por la falta de capacidad para afrontar los desafíos que van surgiendo. El destino de la mayoría de civilizaciones es su disolución final. Teorías sociológicas del cambio cíclico Especial atención merecen dos teorías sociológicas del pensamiento cíclico: Vilfredo Pareto: la circulación de las élites En su obra Tratado de sociología general (1916), Pareto traza una imagen de la sociedad como un sistema social que en sí, así como en sus segmentos constitutivos (política, economía, ideología), pasa a través de ciclos de equilibrio, desestabilización, desequilibrio y nuevo equilibrio. Hay un ciclo social general y hay ciclos específicos de cada segmento. Considera que en el sistema social se interrelacionan tres componentes: residuos (tendencias humanas), intereses (condiciones objetivas que sirven a las necesidades humanas) y derivaciones (racionalizaciones que la gente idea para legitimar sus residuos e intereses). Los residuos son el factor primario que determina la vida social. Hay dos tipos de residuos, de “combinación” (Clase I) que comprende rasgos como innovación, espíritu de empresa, disposición al riesgo, activismo y originalidad y los residuos “persistentes (Clase II) que comprende prudencia, tradicionalismo, continuidad, legalismo y patriotismo. En las sociedades, dentro de su heterogeneidad, destacan las élites que dependiendo del tipo de residuo que las domine actúan y piensan de forma diferente. El cambio social y político es concebido como el reemplazo cíclico de las élites: ascenso, declive y reemplazo. Como dice Pareto: “La historia es el cementerio de las aristocracias”. Pareto distingue tres ciclos típicos: ciclo político-militar (leones-zorros), ciclo económico-industrial (rentistas-especuladores) y ciclo ideológico-religioso (sacerdotes-intelectuales). Pitirim Sorokin: los ritmos del cambio cultural Su obra principal es Social and cultural Dynamics (1937). El núcleo de su teoría es la cultura. La define como “la suma total de todo aquello creado o modificado por la actividad consciente o inconscientemente de dos o más individuos interactuando entre sí o condicionando la conducta del otro”, formando un sistema integrado de todas las partes que lo componen, cuyo principio central (la razón) puede denominarse como “mentalidad de cultura”. Sorokin propone dos tipos culturales opuestos: Ideacional y Sensato. El Ideacional se caracteriza por: 1) La naturaleza de la realidad es espiritual. 2) Las necesidades y los fines son principalmente espirituales. 3) Los medios para satisfacer esos fines se centran en el autodesarrollo de la mente y el cuerpo. 4) La verdad se logra a través de la experiencia interior. 5) Lo bueno está enraizado en valores inmateriales imperecederos. La cultura Sensata tiene los presupuestos opuestos: 1) La naturaleza de la realidad es material. 2) Las necesidades y los fines son principalmente carnales y sensuales. 3) Los medios para satisfacer esos fines se centran en la explotación del medio ambiente. 4) La verdad se encuentra sólo en la experiencia sensible, y se la toma por relativa y temporal. 5) Lo bueno está enraizado en valores sensatos, empíricos y materiales. La cultura intermedia Idealista representa una mezcla equilibrada de los elementos Ideacionales y Sensatos. Este autor concibe el modelo principal de cambio histórico en términos cíclicos. “El modelo más general de cambio sociológico es el de la incesante variación de procesos recurrentes”. El principio más importante de los cambios sociales es la alternancia de los tipos dominantes de dominación de mentalidad de cultura y de sistemas culturales: la secuencia repetida de culturas Ideacionales, Idealistas y Sensatas. “La historia se repite a sí misma, pero sus temas vuelven siempre con nuevas variaciones -con cambios no sólo en el contenido sino también en los ritmos y en el tempo”. Una teoría cíclica puede alimentar por igual el pesimismo más profundo y el optimismo extremo puesto que, de acuerdo con la lógica del ciclo, más tarde o más temprano los puntos más elevados o más bajos de realización humana reaparecerán de forma inevitable. 11. EL MATERIALISMO HISTÓRICO Raíces evolucionistas y hegelianas El materialismo histórico se encuentra en los trabajos de Karl Marx, Friedrich Engels y sus numerosos seguidores. La teoría de Marx estaba enraizada en el clima intelectual del siglo XIX. Respecto a la historia, esta debía de ser una disciplina regulada por las normas que permitiera a la especie humana controlar su destino. El fin último de Marx era especificar las “leyes de hierro” de la historia humana con el propósito de moderarla en dirección progresista. Según Marx “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de formas distintas. Sin embargo, de lo que se trata es de cambiarlo”. Algunas afirmaciones de Marx era réplica del credo evolucionista: 1) Marx creía en el progreso como dirección general del proceso histórico. Los evolucionistas creían en la mejora constante de la sociedad. 2) Consideraba que la historia era empujada hacia adelante desde dentro. 3) Contemplaba la historia como si se moviera a través de secuencias de estadios distinguibles en un camino uniforme. 4) Se percató de la complejización y diferenciación de la sociedad como tendencia histórica dominante, poniendo especial énfasis en la división del trabajo. La diferenciación del materialismo histórico y el evolucionismo comienza cuando Marx abraza las enseñanzas de Friedrich Hegel, y en especial su concepto de “dialéctica”, en el que pueden distinguirse dos aspectos. El primero la forma o modelo del proceso histórico. El segundo es la sustancia (agentes que mueven hacia adelante la historia). Marx se acercó a Hegel de forma selectiva: aceptó la idea formal de la dialéctica pero rechazó el contenido idealista de la teoría. La idea hegeliana de la dialéctica de la historia, que también se encuentra en la obra de Marx, incluye los siguientes presupuestos: 1. La historia se manifiesta como un desarrollo direccional, ascendente y progresivo. 2. El desarrollo histórico no es lineal, recto y consistente. Por el contrario, opera a través de rupturas, recaídas, retrocesos, logrando su forma general progresiva tan sólo en la suma final. 3. El desarrollo histórico tampoco es gradual, suave, acumulativo. Por el contrario, opera a través de umbrales específicos, cuando la cualidad básica del proceso cambia radical y rápidamente. Tales umbrales o rupturas cualitativas señalan los estadios naturales o las fases de la historia. 4. La secuencia de los estadios históricos está dividida en tres partes, la historia del Geist (esto es, espíritu) pasa por: su prehistoria en la existencia primitiva, por la historia de su esclavización y lucha por la emancipación, y por su completa libertad. 5. El proceso histórico es movido por fuerzas inmanentes. 6. Esas fuerzas inmanentes se encuentran en el principio de negatividad: contradicciones, tensiones, y su resolución. 7. El proceso histórico discurre a distintos niveles. Los hechos históricos se guían por la “astucia de la razón” que los lleva al progreso general. Esta era la estructura dialéctica en la que era situada la historia. Según Hegel, cuando se refiere a hechos históricos, sólo lo hace para ilustrar una idea. Los hechos de la historia aportan notas a pie de página al tema de la Fenomenología. El proceso es revelado en la Historia Mundial, pero puede ser explicado sin referencia a lo que realmente ocurre. Marx, sin aceptar este enfoque, incluye en su planteamiento la naturaleza, la sociedad y los individuos humanos. Para él la historia es la secuencia de cambios de la sociedad humana. La imagen marxiana de la historia: una reconstrucción a tres niveles La imagen marxiana de la historia ha sido transformada de formas claramente distintas por las diferentes generaciones de intérpretes y seguidores. La teoría de Marx puede dirigirse en dos vías. La primera orientada usualmente a la presunta inconsistencia interna de su teoría, “explicación hostil”, y la segunda “explicación simpática” concede a Marx el beneficio de la duda, considerando su mayor activo la denominada multidimensionalidad. Desde la explicación simpática, el materialismo histórico es una teoría elaborada en tres niveles distintos de discurso: el histórico mundial, el socioestructural y el de la acción individual. Por decirlo de otra manera, hay de hecho tres teorías interrelacionadas, constitutivas del materialismo histórico: la teoría de las formaciones socioeconómicas, en el nivel superior; la teoría de la lucha de clases en el nivel intermedio; y la teoría del individuo humano en el nivel más bajo. Estas tres teorías modelan un edificio coherente y jerárquico con relaciones de interpretación (de arriba a abajo) y de agregación (de abajo a arriba). Así, los cambios en las formaciones socioeconómicas son proporcionados por la teoría de las clases sociales. Pero, a cambio, las razones por las que surgen las clases y por las que luchan con otras clases sólo pueden encontrarse en el nivel inferior, en la teoría de los individuos y sus acciones, que adscribe a los seres humanos determinadas aspiraciones de enfrentamiento a la alienación y a la escasez, movilizándose en favor de la acción revolucionaria. Si invertimos el orden de abajo arriba, de nuevo vemos tres escalones: los esfuerzos emancipatorios de los individuos alienados los acercan a aquellos con parecidos intereses económicos y dan como resultado la emergencia de las clases. La evolución de las luchas entre clases culmina en la revolución social y dan como resultado el cambio en toda la formación socioeconómica. Estas tres teorías implican tres estadios finales que pueden tomarse como criterios de progreso. En el nivel histórico-mundial, Marx divisa la emergencia del comunismo, esto es, abundancia de bienes económicos salvaguardados por las fuerzas productivas (tecnología), abolición de la propiedad privada y marchitamiento del Estado. En el nivel socioestructural predijo una sociedad igual, sin clases. En el nivel de la acción individual esperaba la libertad completa. Igualmente hay tres rutas seguidas por el cambio social manifestadas en la historia. En el nivel histórico-mundial está el movimiento de la propiedad común y de las formas primitivas de autogobierno, a la igualdad económica y política comunista. En el nivel socioestructural, está el movimiento desde la comunidad preclasista a la sociedad sin clases. En el nivel de la acción individual está el cambio desde la espontaneidad primitiva a la libertad. De forma parecida hay tres nociones de revolución que marcan el curso de la historia. En el nivel histórico-mundial, las revoluciones significan transformación de la formación socioeconómica. En el nivel socioestructural implican el reemplazo de la clase dirigente por la clase contendiente. En el de la acción individual la revolución se refiera a las acciones masivas colectivas en las que los intereses de algunas personas prevalecen sobre los de otras. La noción de intereses tiene también tres significados. En el nivel histórico-mundial los intereses son objetivos. En el nivel socioestructural son visto como subjetivos. En el nivel de la acción individual, los intereses significan intenciones, motivaciones y fines personales. Hay también tres conflictos y tensiones inmanentes. En el nivel históricomundial, están las contradicciones objetivas entre los segmentos de la formación socioeconómica, desde la base económica hacia la superestructura política y legal. En el nivel socioestructural, hay conflicto de clase que va hasta la ruptura revolucionaria. En el nivel de la acción individual está el empuje creativo constreñido por las condiciones naturales o sociales. Por último, hay tres modos de determinación causal. En el nivel histórico-mundial, Marx afirma un fuerte determinismo. En el nivel socioestructural reina un determinismo mucho más débil. En el nivel de la acción individual es donde es más fuerte el ingrediente de voluntarismo, libre elección, decisión espontánea, contingencia y oportunidad. Por tanto, Marx describe el cambio histórico como si se extendiera a través de los tres niveles. El proceso real de cambios históricos arranca en el nivel más bajo de los individuos actuantes. Toda persona es un agente libre, que decide. Pero en sus acciones la gente ha de reconocer las condiciones estructurales recibidas dentro de las que están emplazadas. La mayor parte de las veces toman en cuenta los intereses económicos estructuralmente inducidos que les conectan con individuos emplazados de forma parecida en las clases sociales y los coloca frente a los miembros de otras clases. Las clases progresistas prevalecen, estableciendo nuevos modos de producción provocando la revolución social. Y entonces la historia vuelve a repetirse. El nivel de la acción individual: la teoría del “ser de la especie” Los componentes últimos de la sociedad son los individuos humanos. Para Marx, este es el lugar común de partida de la teoría social. El concepto de individuo de Marx es expresado de forma muy original. En primer lugar no es sustantivo, es relacional. Se caracteriza por su relación con el ambiente, con el contexto social y natural en el que existe. Los aspectos relacionales de la naturaleza humana son aspectos universales, sustantivos, históricos e idiosincrásicos. Según Marx, hay dos tipos de relaciones: “participación”, referido fundamentalmente a las relaciones humanas entre personas (sin renunciar a la participación y pertenencia armoniosa al mundo natural) y “creación”, aludiendo a las relaciones humanas con la naturaleza (pudiendo extenderse a las actitudes hacia otras personas y otros objetos sociales). Debido al énfasis de Marx en la relación de “participación”, su concepto de naturaleza humana no es psicológico sino social. No debe sacarse la conclusión errónea de que Marx estuviera rechazando el estudio de los individuos, pues un individuo puede verse desde varios puntos de vista. El individuo es la materia relevante para la sociología sólo en la medida en que él o ella esté implicado en un tejido social más amplio. Para la sociología, el problema de la naturaleza humana concierne a las características de una persona en sus capacidades parciales como actor, socio, participante, miembro, encargado o realizador. La prueba directa de que Marx estaba estudiando a los individuos humanos desde una perspectiva sociológica puede encontrarse en sus numerosas declaraciones de que la gente le interesaba tan sólo en tanto representantes de clases sociales o encarnaciones de categorías económicas, o representantes de tendencias históricas. Pero una prueba indirecta mucho más elocuente de lo consistente del enfoque sociológico de Marx se puede ver si consideramos el método necesario para caracterizar la naturaleza humana implicado por tal perspectiva, lo que parece muy próximo al enfoque de Marx. Esta idea fue claramente captada por Gramsci: “puede decirse que el hombre es esencialmente “político” puesto que es a través de la actividad de transformar y dirigir constantemente a otros hombres como el hombre se da cuenta de su “humanidad, de su “naturaleza humana”. Respecto al segundo tipo de relación humana con el ambiente, denominada “creación”, también está constituida por un tipo específico de actividad. En la actividad creativa, los individuos externalizan sus “poderes”, habilidades, talentos, produciendo objetos. En estos objetos se confirman ellos mismos, encuentran la expresión objetivada de su potencial individual. Marx concibe claramente que las propiedades de la acción humana son la clave de la comprensión de la naturaleza humana; “considera a las personas preminentemente como actores”. Y afirmar explícitamente: “Tal como los individuos expresan sus vidas, así son”. Se pueden consignar algunos rasgos de la acción, tal como la concibe Marx. 1. La acción es considerada consciente y dirigida a un propósito en términos del esquema medios-fines. 2. La acción es contemplada como dotada de algún grado de autoconciencia o autopercepción crítica por parte de los actores. 3. La acción es concebida como precedida de algún tipo de anticipación o planeamiento. 4. Se cree que la acción implica algún grado de consistencia y persistencia en su ejecución. 5. La acción es innovadora, esto es, se enfrenta activamente al ambiente, se orienta hacia el mundo de la naturaleza y/o hacia otra gente, en el intento de modificar, transformar y producir alguna novedad. 6. La acción es colectiva. Para actuar de la manera antes descrita, un actor debe poseer un conjunto de capacidades, habilidades y facultades que modelan la imagen de Marx de la naturaleza humana. La acción influye sobre las mismas potencialidades del ser humano. Marx definió el trabajo como la actividad fundamental de la especie, una “actividad vital” indispensable para la supervivencia, la reproducción y la evolución de la sociedad humana, dirigida hacia la dominación y apropiación de la naturaleza. Luckás señala que el trabajo no necesita ser dirigido directamente a la naturaleza, también puede influir a otras personas. No es accidental que cuando Marx proporciona una descripción de la patología de la naturaleza humana en su teoría de la alienación, comienza por la alienación del trabajo, y sólo después generaliza el cuadro a todas las manifestaciones de la “especie natural” humana. Por la alienación, la propia actividad del trabajador ya no la percibe como propia, y los productos de su trabajo ya no le pertenecen. La alienación es la inversión sustancial de las relaciones que conectan a la gente con el medio natural y social, la amputación de las relaciones de creatividad y participación. El hombre ya no es creativo. La alienación supone el marchitamiento de las “potencialidades de la especie” humana. Tras esta imagen de Marx de la naturaleza humana se encuentra la fuerza generadora inherente que imputa al hombre, una tendencia humana hacia la trascendencia y la autotrascendencia: la superación de las limitaciones, la oposición a las constricciones, el combate a los enemigos, el cruzar fronteras, romper barreras por medio de una intensa actividad. Así es como empieza la historia humana, y esto es lo que hace que continúe. El nivel socioestructural: la teoría de clases Los actores humanos y sus acciones no existen en el vacío sino, más bien, en el contexto de totalidades sociales más amplias. Las totalidades sociales más amplias surgen cuando las redes de relaciones (las estructuras sociales) emergen, conectando a individuos separados. Hay pruebas evidentes de que Marx concebía las totalidades sociales no de forma reificada sino en su forma relacional moderna. Percibir las totalidades como estructuras relacionales es la otra cara de percibir a los individuos en tanto estructuralmente implicados (enfoque sociológico marxiano de los individuos humanos). El estructuralismo consistente de Marx se manifiesta por referencia a ambos niveles de la realidad social, tanto totalidades como individualidades. Los individuos se agrupan cuando hay algún rasgo común entre ellos. De los posibles vínculos sociales, para Marx tiene particular importancia la situación de la propiedad. Hay una categoría de bienes que son los más atractivos, “los medios de producción”, capaces de generar más bienes: la tierra, las materias primas, los edificios, las herramientas, la maquinaria, el capital. La propiedad, o la falta de propiedad, de los medios de producción es el aspecto más importante de la situación vital humana, de la posición de uno en la sociedad. De esta relación surgen las clases sociales. Las dos clases que surgen están polarizadas: aquellos que poseen los medios de producción y aquellos que no, y que por tanto han de vender su trabajo para sobrevivir. En esta dinámica de clases, Marx distingue dos tipos de transformaciones permanentes: la primera tendente históricamente a simplificar las distinciones y los antagonismos de clase, eliminando todos los agrupamientos excepto aquellos enraizados en diferencias de propiedad. La sociedad se decantará cada vez más en dos grandes clases enfrentadas directamente: la burguesía y el proletariado. La segunda tiende al crecimiento interno de cada una de esas clases. Esto es expresado por la distinción de Marx entre “clase en sí” y “clase para sí”. Las clases tarde o temprano tienden a adquirir conciencia de lo común, a iniciar la comunicación y la interacción mutuas, para producir formas más persistentes de organización interna, dando lugar a una “clase para sí” madura, capaz de defender sus intereses. Marx describe las relaciones típicas entre clases como de oposición mutua, señalando al menos tres tipos de oposición. Primero, hay una contradicción objetiva de intereses entre aquellos que tienen y aquellos que no tienen. Esto puede denominarse “contradicción de clases”. Segundo, la contradicción objetiva puede llegar a ser percibida subjetivamente por los miembros de las clases respectivas. Este tipo de relación puede llamarse “antagonismo de clase”. Por último, el antagonismo puede adquirir manifestaciones externas en los terrenos económico, político e ideológico. La “lucha de clases” parece el término más apropiado para denominar esto. Es a través de las contradicciones de clase, los antagonismos y las luchas, asociadas a una presión permanente hacia su resolución como la sociedad muestra su tendencia hacia la autotrascendencia. El nivel histórico-mundial: la teoría de la formación socioeconómica La concepción relacional de la realidad social, tan típica de Marx, también puede hallarse en el nivel más alto de su construcción teórica, donde trata a la sociedad de la forma más abstracta. Los fundamentos de la teoría de Marx de la formación socioeconómica, desarrollada ampliamente en El capital están dados en este texto: “En la producción social de su vida, el hombre entra en relaciones definidas que son indispensables e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un estadio definido del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. La suma total de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de una sociedad, los fundamentos reales sobre los que se levanta una superestructura legal y política y a la que corresponde definir las formaciones de conciencia social”. En línea con la orientación dinámica consistente de Marx, el modelo fue construido como si estuviera en constante movimiento interno, con instigadas contradicciones que acontecen en tres puntos: 1) En la frontera entre sociedad y ambiente (naturaleza). 2) Contradicción entre el nivel alcanzado de tecnología y la organización existente de las fuerzas productivas. 3) La contradicción final emerge entre el tipo de relaciones productivas recién establecido y el sistema tradicional de instituciones políticas, legales e ideológicas (superestructura), que dejan de ser instrumentales para la subestructura económica. Esta contracción conduce a la transformación del régimen político y a la organización legal de la sociedad. El “enigma de la historia” consiste precisamente en cómo las fases singulares en el funcionamiento del modelo se conectan en una secuencia acumulativa, produciendo series de transformaciones regulares, normadas y direccionales. El problema de “hacer historia” es el de cómo influye la agencia humana no sólo en el funcionamiento presente de una sociedad sino también en su desarrollo a largo plazo. Dentro de tres épocas principales en la historia humana integramos cinco formaciones socioeconómicas: las sociedades no alienadas anteriores a las clases (comunidad primitiva); las sociedades de clases permeadas por la alienación (esclavitud, feudalismo y capitalismo); y las sociedades sin clases y sin alienación (comunismo). Marx creía que el momento más significativa se daba con la sociedad capitalista moderna y su inevitable transición al comunismo. El proletariado explotado llega su fin de desigualdad y miseria humana alcanzando la libertad. La teoría multidimensional de la construcción de la historia En esta teoría marxiana, la historia es vista como algo producido por los hombre mediante el entremezclamiento de las acciones humanas y de las condiciones estructurales (divisiones de clase y formaciones socioeconómicas). Marx es claramente consciente de la dependencia mutua de los diversos niveles. De forma general proclama: “Las circunstancias hacen a los hombre en la misma medida en que los hombres hacen las circunstancias”. En el contexto de tales consideraciones Marx introduce la noción de praxis definida como el espacio en el cual las acciones humanas y las condiciones estructurales se interpenetran mutuamente. Algunos comentaristas creen que la teoría de la praxis de Marx es la clave para entender su punto de vista básico desde sus primeras reflexiones a su pensamiento maduro. Que es ejemplo, afirman, de sus esfuerzos por lograr un modelo sintético y multidimensional de sociedad. Buscaba superar la unilateralidad extrema de las doctrinas idealistas o materialistas para alcanzar una nueva síntesis dialéctica propia. Para conocer la fuerza causal última que moviliza las praxis sociohistórica, la “interpretación activista” se centra en el papel activo de los agentes humanos, en la realización de las elecciones cruciales que influyen el curso de la historia. Los líderes de la “interpretación activista”, en concreto Gramsci, afirmaba que la historia es la voluntad de los hombres que actúan sobre la naturaleza con el propósito de cambiar su mundo, y Lukács que la historia es…el producto de la propia actividad del hombre…No contiene nada que no conduzca en último término a los hombre y a las relaciones entre hombres. Obviamente las acciones humanas no pueden intervenir de forma completamente libres. Marx especifica dos fronteras. El primer límite tiene que ver con las capacidades de los actores humanos (construcción desde abajo) y el segundo tiene que ver con las circunstancias, con la situación de la acción, debido al carácter de las estructuras y la fase de transformación dentro de la cual acontece que viven y actúan los actores (construcción desde arriba). Marx no deja dudas de que las estructuras que limitan las acciones presentes son de por sí producidas por los actores humanos, por sus acciones pasadas, o por las acciones de sus predecesores. No son sobrehumanas sino enteramente creaciones humanas. Para Marx, la historia se forma por una secuencia cumulativa de acciones acometidas por los actores dentro de las estructuras existentes; a continuación, producción de nuevas estructuras por esas acciones; y de nuevo actuación dentro de los límites proporcionados por las nuevas estructuras. De esta forma las capacidades de los actores son enriquecidas gradualmente y las estructuras sufren un desarrollo gradual. En resumen: cada fase del proceso remodela las condiciones iniciales y altera el campo de posibilidades abierto para la fase siguiente de construcción de la humanidad. La praxis opera bajo las circunstancias dejadas por las praxis anterior. La fuerza causal de este movimiento es el ser humano con su propensión interna hacia la trascendencia y la autotrascendencia. 1 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. Capítulo 12 CONTRA EL DESARROLLISMO: LA CRÍTICA MODERNA Son teorías alternativas a las que durante tiempo fueron poderosas (las marcadas por el evolucionismo y el materialismo histórico y ambas son formas de desarrollismo): un enfoque que postula cualidades irreductibles, emergentes, y regularidades en el proceso histórico, al que dotan de una lógica interna, de sentido y de dirección. Contra este determinismo histórico es contra lo que se rebelan estas teorías. Cobran fuerza durante la segunda mitad del siglo XX. Destacamos brevemente a algunos autores: - La refutación del “historicismo”: Karl R. Popper. Karl R. Popper escribe en 1957 su famosa obra La miseria del historicismo (The Poverty of Historicism). Por historicismo negativo (falaz) Popper entiende que es aquella doctrina u orientación en las ciencias sociales que se distingue por un determinado número de afirmaciones: ontológicas, epistemológicas y metodológicas, tal que: 1. (Principio ontológico): Presenta una visión ontológica de lo que es la historia, es decir, se usa en ciencias sociales y marca su desarrollo porque entiende que la explicación histórica determina absolutamente la observación sociológica. Como se puede ver presenta la típica tríada de la visión ontológica que se encuentra siempre subyacente en las descripciones evolucionistas o materialistas históricas: determinismo (camino predeterminado), fatalismo (inexorable necesidad) y finalismo (estadios predeterminados que conducen a algún sitio último). 2. (Principio epistemológico): La historia está predeterminada. Hay leyes de la historia que son cognoscibles por medio de la investigación. Así, desvelando la ley histórica de la evolución de la sociedad, será posible predecir el futuro. 3. (Principio metodológico): Está el postulado metodológico de la investigación social: concentrarse en los fines predictivos, proporcionar predicción histórica, o simplemente predecir el futuro, como propósito último de la ciencia social. Popper argumenta que estos presupuestos están equivocados y que tienen efectos dañinos para la investigación sociológica así como para las políticas sociales. Para demostrarlo, su tesis es: la creencia en el destino histórico es 2 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. mera superstición, y no puede haber predicción del curso de la historia humana por medios científicos o por otro tipo de medios racionales. En consecuencia, los intentos de utilizar el conocimiento de las tendencias necesarias y del futuro anticipado para construir instituciones sociales sólo pueden ser irracionales, utópicos y estar condenados al fracaso. El historicismo engendra un clima de fatalismo y pasividad, restringe la intervención política al hacer avanzar acontecimientos supuestamente inevitables, y justifica el futurismo moral, esto es, la creencia en que es bueno todo aquello que se ajusta a las demandas del desarrollo futuro. Para sustanciar sus afirmaciones críticas ofrece varios argumentos; para ello, como fundamento de una crítica lógica y metodológica, que es su idea central, enumera cinco puntos referidos a la sociedad humana y a su historia: 1. No hay historia universal, sino historias dispares y variadas. 2. Enorme contingencia y variación en las condiciones en las que operan las regularidades sociales. 3. Hay un factor personal contingente, irracional y errático en la historia. 4. Que la historia es un proceso único, irrepetible y sin casos comparables. 5. El conocimiento es una dimensión crucial de la sociedad humana, y su nivel influye significativamente en todas las demás dimensiones. Principales consecuencias de tales argumentos. a) Sólo la predicción científica que reconozca la variabilidad de las circunstancias locales y las condiciones específicas es válida. b) La imposibilidad de elaborar leyes universales de tipo evolutivo, y la necesidad de restringir los resultados científicos sociales, por el contrario, a leyes condicionales graduales o a aspirar a la descripción de tendencias contingentes. No puede haber una ley de la evolución porque la evolución de las sociedades es un caso histórico único (del que no podemos obtener réplica alguna). Estos argumentos se reducen a la misma conclusión última: debemos rechazar la posibilidad de una historia teórica, no puede haber teoría científica del desarrollo histórico que sirve de base a la predicción histórica. Para resumir la crítica de Popper: además de decir que un historicista es alguien “falto de imaginación, porque no puede imaginar el cambio en las condiciones de cambio”, Popper defiende que no hay una historia universal sino historias variadas y cambios sociales marcados por factores personales contingentes, irracionales y hasta erráticos. 3 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. - La engañosa metáfora del crecimiento: Robert Nisbet. Su crítica contra el desarrollismo fue presentada en su libro Social Change and History (1969). El punto de partida es la contraposición del evolucionismo biológico y el social: 1) El legado del evolucionismo biológico de Darwin y Mendel (que busca un mecanismo de cambio, y proporciona, por tanto, explicaciones, y permite predicciones), no tiene nada que ver con el legado del evolucionismo sociológico de Comte y Spencer. Este último sólo consigue elaborar una narración descriptiva y no puede predecir el futuro: es absurdo que busque leyes deterministas sobre la dirección y las tendencias del cambio social. 2) Para los evolucionistas biológicos, la materia a estudiar son las poblaciones y especies agregadas, mientras que para los evolucionistas sociales es un objeto singular, una sociedad, una comunidad, un grupo, una clase social, una institución. 3) Los biólogos consideran el mecanismo de los cambios en la población estocástico, que opera a través de un gran número de sucesos individuales parcialmente accidentales y que, por tanto, permiten tan sólo generalizaciones o leyes probabilísticas. Los sociólogos trazan tendencias supuestamente inexorables, necesarias e irreversibles, buscan leyes deterministas referentes a la dirección y la secuencia de cambio. 4) Los mecanismos explicativos sustantivos son notablemente diferentes. En biología, los procesos de selección natural, de variación genética y la supervivencia del mejor adaptado son centrales. En sociología, la diferenciación estructural y la diferenciación funcional son consideradas como los mecanismos centrales de la evolución. Plantea una dura crítica a la metáfora del crecimiento (el modelo del desarrollo natural de un organismo individual singular –en lugar de la especiedesde un estadio embrionario a la madurez), que el evolucionismo social desarrolla desde los autores clásicos y que se ha mantenido en teorías neoevolucionistas, neomodernizadoras o neomarxistas. La metáfora del crecimiento tiene numerosas implicaciones, y fue definida por Nisbet como “la analogía entre el cambio en la sociedad con los procesos de crecimiento de un organismo individual”: 1) El cambio es natural y normal: es un proceso vital típico que no puede ser interrumpido mientras viva el organismo (o persista la sociedad). 4 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. 2) El cambio es direccional: ocurre a través de una secuencia de estadios, donde el pasado, el presente y el futuro están conectados en una serie singular. 3) La dirección del cambio es fijada por el fin último de la madurez final, que en el caso de la sociedad se entiende la mayor parte de las veces como la modernidad de tipo occidental. 4) El cambio es inmanente, endógeno; es función del sistema mismo, desplegándose desde dentro y realizando un modelo de cambio prefijado de antemano en el embrión. 5) El cambio es continuo, gradual, acumulativo, sigue paso a paso un modelo a lo largo de secuencias de estadios constantes. 6) El cambio es necesario para la naturaleza del sistema, al igual que el despliegue inexorable de la potencialidad en actualidad. 7) El cambio procede mediante causas uniformes: las fuerzas originarias del cambio son en sí inalterables, idénticas en el pasado, en el presente y en el futuro. Todas las afirmaciones anteriores pueden ser refutadas y, por tanto, la metáfora del crecimiento se muestra en sí insostenible. Así: 1) La inercia y la estabilidad son tan naturales como el cambio. 2) No hay direccionalidad en el cambio. 3) El cambio es frecuentemente estimulado por acontecimientos externos a la sociedad. 4) El cambio es un proceso discontinuo plagado de alteraciones hasta que se alcanza alguna forma transitoria de adaptación. 5) Los cambios sociales no son irreversibles, pueden darse retrocesos o regresiones. 6) Las causas del cambio social son múltiples y variadas, son relativas cultural e históricamente. El antídoto contra las tentaciones desarrollistas es la concreción histórica. La metáfora del crecimiento no encuentra acomodo en la investigación histórica seria. 5 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. - “Postulados perniciosos”: Charles Tilly. En 1984 Charles Tilly publica: Big Structures, Large Processes, Huge Comparisons. En él dice que la sociología está atrapada de supuestos heredados del siglo XIX, y encuentra que esto se manifiesta de forma particular en el estudio del cambio social. Los postulados perniciosos que deben ser rechazados, porque son erróneos son: 1) La sociedad es una cosa aparte, tiene algún tipo de existencia objetiva como totalidad (organismo social, sistema social) y se divide en totalidades más pequeñas, en sociedades distintas, separadas. 2) Se ha de explicar la conducta social como resultado del impacto de la estructura social sobre las mentes de los individuos. 3) El cambio social es un fenómeno general coherente que se puede estudiar como una totalidad. 4) Hay una sucesión de etapas y cada etapa es superior a la anterior. 5) La lógica del proceso histórico es la diferenciación (división del trabajo, especialización institucional, desagregación de funciones, etc.). 6) El orden social depende del equilibrio entre diferenciación e integración. 7) Si hay cambios sociales rápidos se origina desviación, anomia, etc. 8) Las formas legítimas (el Estado, por ejemplo) sirven a la integración y al control social, mientras que las formas ilegitimas coactivas y conflictuales surgen del cambio y del desorden. La evidencia histórica muestra que estos postulados son insostenibles. Por tanto: 1) La sociedad no ha de verse como una entidad o como una totalidad diferenciada sino como algo fluido, complejo, como una red de relaciones sociales a distintas escalas local y mundial. Algunos “nudos” de esa red son estudiados por la historia o la sociología y entonces se les da la “existencia” indirecta con el nombre de estados-nación, asociaciones, clases, etc. 2) Los factores determinantes de la vida social no son totalidades externas reificadas sino interacciones. 3) El “cambio social” es un término abstracto. No hay un único proceso maestro de cambio social sino procesos fragmentarios a distintos niveles de complejidad, a veces paralelos, otras contrapuestos o solapados. 6 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. 4) Los hechos históricos no distinguen esos estadios y pone en solfa la idea de “progreso”. 5) No es así porque con igual frecuencia aparece la des-diferenciación (desorganización, regresión, colapso...). 6) Orden no es siempre igual a integración porque a veces la forma más racional de salvaguardar un orden social más aceptable es la protesta, la violencia colectiva, etc. 7) El cambio social no produce necesariamente síntomas patológicos. 8) A veces, la coerción ejercida por el Estado y sus funcionarios no se distingue del crimen y la violencia social, por lo que quiebran el orden social. Tilly defiende un giro hacia el estudio histórico concreto y basado en pruebas, lo que pudo demostrar en su prolífico trabajo de campo sobre los movimientos sociales y las revoluciones. - “Despensar” el siglo XIX: Immanuel Wallerstein. Es el autor de la “teoría del moderno sistema mundial” y comparte el escepticismo de Nisbet y Tilly en relación al paradigma del siglo XIX. •Es muy radical en su crítica y no sólo pide la revisión y modificación de este sino que también muestra su rechazo por completo al paradigma del cambio del siglo XIX. •El concepto de “desarrollo” es el principal malvado, es incapaz de acoger en su seno y por lo tanto de hacerse cargo de la tendencia histórica dominante en el mundo moderno, un proceso tan diverso como la globalización. 1. Por su propia definición el concepto de desarrollo refiere a un cambio inmanente, endógeno, generado desde dentro de la sociedad (grupo, clase, comunidad,…). Para el autor, el mundo social real es diferente: presenta cambios exógenos generados por fuentes externas. Permanece estable hasta que es movido desde fuera. El papel central en la dinámica histórica es realizado por factores e influencias internacionales y globales. La presión a favor del cambio se deriva de los contactos, de la competición, de los choques, en lugar de potencialidades intrasocietales. Esta es la razón por la que resulta poco fundado pensar en términos de desarrollo. 2. El otro aspecto tiene que ver con que las sociedades no son entes aislados, soberanos, autónomos y autárquicos, sino estructuras creadas por procesos a escala mundial ante el pensamiento del siglo XIX que 7 Julio Monteagudo Diz Cambio Social I Cada_moucho_o_seu_penedo@yahoo.es Capítulo 12: Contra el desarrollismo: La crítica moderna. apuntaba que la fragmentación de la sociedad humana y su articulación en unidades discretas, que enraíza en el pensamiento desarrollista; y que según el autor es claramente insostenible en un mundo globalizado. •Es necesario prescindir del concepto de desarrollo. Dos razones: 1. Por su íntima conexión con la noción de progreso, que para él tiene varios defectos: a) Sugiere una dirección constante en el cambio. b) El presupuesto optimista de un mejoramiento sin fin producido por los procesos de desarrollo. 2. Perpetúa el “pecado original” de las ciencias sociales: la distinción artificial e infundada de los campos económico, político y social, reforzando la ilusión de que hay tres trayectorias separadas del cambio. Se trata de la afirmación de que la realidad social acontece en tres territorios distintos y separados. “Esto es un sinsentido en términos de cómo funciona realmente el mundo”. Para el autor, la ciencia de la sociedad globalizada ha de ser interdisciplinar y ésta es la razón última por la que ha de renunciar a la idea de desarrollo. La crítica al desarrollismo persiste en las últimas décadas. Al final del siglo XX sus dos versiones principales, el evolucionismo y el materialismo histórico, parecen pertenecer ya a la historia del pensamiento social. En su lugar parece haber un enfoque alternativo postdesarrollista del cambio social. TEMA 13 LA HISTORIA COMO PRODUCTO HUMANO: LA TEORÍA EN EVOLUCIÓN DE LA AGENCIA - En búsqueda de la agencia Ya desde los inicios de la autorreflexión humana la gente ha buscado las causas últimas de los hechos, los motores de los fenómenos y de los procesos que guiaban sus propias vidas y destinos. En la larga evolución del pensamiento humano la “agencia” ha sido gradualmente secularizada, humanizada y socializada. Al principio fue situada fuera del mundo humano y social, en el dominio de lo sobrenatural. Tanto en forma de fuerzas animistas, de deidades personificadas, de dioses singulares o de providencia metafísica; la agencia siempre operaba desde fuera, modelando y controlando la vida individual y colectiva. En el estadio siguiente la agencia fue traída a la tierra y situada en fuerzas naturales lentamente desveladas y de distintos tipos. Las funciones y los cambios sociales se percibieron entonces como producto directo de la determinación natural, física, biológica, climática, geográfica e incluso astronómica. La agencia estaba, pues, secularizada. Todavía fuera de la sociedad y de la humanidad, pero algo más próxima. Tardó aún algún tiempo el que los poderes agentes fueran adscritos a los seres humanos, pero incluso entonces no a todos los seres humanos. La agencia si situó solo en los grandes hombres:profetas, héroes, líderes, comandantes, descubridores, inventores y genios. Ellos eran los movilizadores de la sociedad pero sus dones carismáticos no procedían de la sociedad, eran mas bien, innatas o heredadas genéticamente y desarrolladas de forma individual. La agencia devino humanizada pero no fue todavía socializada. Con el nacimiento de la sociología acontece un cambio sorprendente: la agencia deviene socializada, pero de nuevo deshumanizada. Es colocada explícitamente dentro de la sociedad, pero la sociedad es concebida en términos organicistas, como totalidad autorreguladora y autotransformable. Este “problema” fue considerado el pecado original de la sociología, con el tiempo la agencia encontró su lugar adecuado: en las acciones de los agentes sociales. Devino humanizada y socializada al mismo tiempo. Los grandes hombres (y posteriormente mujeres) volvieron como agentes, pero sus excepcionales poderes fueron tratados como emanación se la sociedad en vez de como cualidades innatas. Eran los líderes pero, paradójicamente, tan sólo porque sabían como seguir a aquellos que dirigían. Su conducta tomó la forma de <>: <> (Dahrendorf 1980: 18). El siguiente paso vino de la mano del pensamiento sociológico acerca de la agencia. Su lugar se desplazó desde los talentos personales a los roles sociales. El problema de los cargos y de sus incertidumbres se puso en primer plano. Quizá el paso más crucial se tomó cuando la idea de agencia se extendió hacia abajo, a toda la gente y no sólo a los pocos elegidos, a todos los roles sociales y no sólo a los cargos poderosos. Se reconoció que, obviamente, cada individuo tiene tan sólo una palabra minúscula que decir en el cambio social, pero que al mismo tiempo el cambio social ha de tratarse como el resultado compuesto de lo que hacen todos los individuos. Distributivamente, cada cual tiene un poder agencial menor, prácticamente invisible, pero colectivamente todos son (somos) poderosos. Dos disciplinas echaron una mano a la sociología en esta encrucijada teórica. La metáfora del mercado, tomada de la economía, ayudó a entender cómo la <> surge de múltiples decisiones dispersas; y una metáfora tomada de la lingüística ayudó a entender cómo en las prácticas cotidianas la gente crea, recrea y cambia su propia sociedad. La noción de efectos latentes, involuntarios de la acción humana ( Merton 1976) se hizo crucial, puesto que el cambio social se vio como el resultado agregado y acumulado históricamente de lo que los miembros de la sociedad hacían por razones privadas y propósitos egoístas. Hay que reconocer, al menos en la sociedad moderna, que no todos los cambios sociales eran involuntarios y que no todo el mundo actuaba aisladamente. La noción de cambio intencionado, planificado y y el concepto de acción en grupo, colectiva completó la imagen del cambio espontáneo realizado por individuos. Con esto, la agencia encuentra su encarnación última en los agentes colectivos o corporativos. Algunos son vistos como si actuaran desde arriba, promulgando (los gobiernos, las legislaturas, cuerpos administrativos... etc) otros actúan desde abajo, induciendo los cambios (asociaciones, lobbies, movimientos sociales...). Su interacción compleja moldea la escena política de las sociedades contemporáneas. Por tanto, los individuos y los colectivos, de forma conjunta, moldean el curso de la historia humana. -Teorías modernas de la agencia Walter Buckley y el concepto de morfogénesis La genealogía de la teoría moderna de la agencia puede retrotraerse a 1967, al libro de Walter Buckley “Sociology and Modern Systems Theory”. Buckley, partiendo de las tradiciones del estructuralismo-funcionalismo buscaba revisarlas incorporando las aportaciones de otras orientaciones teóricas: teoría del intercambio, teoría de juegos, modelos colectivos de conducta. La base para esta integración era el modelo del sistema, creía que “el modelo del sistema tiene potencial para sintetizar los modelos de interacción en un esquema conceptual coherente de los procesos socioculturales”. Amitai Etzioni y la sociedad activa Un año después vino Amitai Etzioni con <> (1968) más tarde denominada “teoría de la autodirección” (1971). El su núcleo está la noción de “movilización” y “activación societal”. La sociedad humana es vista como un “movimiento social macroscópico y permanente” inmerso en una “autotransformación intensa y perpetua” (1968). El motor último se encuentra en la “transformabilidad autodesencadenada” y en la “receptividad creativa” de la gente; el locus de tales capacidades son los colectivos, los grupos y las asociaciones sociales; y el mecanismo es identificado como acción colectiva, principalmente en el marco del proceso político. Aunque Amitai deriba sus ideas de la teoría de sistemas es capaz de evitar la reificación o el automatismo al hallar a los verdaderos agentes de la autotranformación social. La búsqueda de la elusiva agencia se hace mucho más concreta. Alain Touraine, Michel Crocier y Erhard Friedberg: algunas contribuciones francesas En los años 60 debemos reseñar algunas contribuciones francesas a la teoría de la agencia. El máximo representante de esta tendencia es Alain Touraine. Desde que bosquejó la imagen de la “sociedad autoproducida”(1977) su prolífico trabajo ha tenido un perfil fuertemente crítico. Se ha dirigido tanto contra el desarrollismo como contra el estructuralismo, y la principal acusación ha sido la de que “subordinaban el sentido de la acción colectiva a las leyes inmutables o a los requerimientos de la realidad histórica”, y en consecuencia eliminaban al actor de la perspectiva sociológica. “El regreso del actor” es necesario; “debemos reafirmar la necesidad de que la idea de que los hombres hacen su propia historia”(1985) esto es posible dentro de una imagen de la sociedad como producto contingente de los esfuerzos humanos: “la sociedad no es otra cosa sino el resultado inestable e incoherente de las relaciones y los conflictos sociales.” La construcción de la sociedad y de la historia es llevada a cabo por la acción colectiva y sus principales agentes son los movimientos sociales (Touraine, 1985). Esta encarnación crucial de la agencia es entendida como aquellas formas de movilización colectiva que atacan directamente los fundamentos culturales de la sociedad. El rechazo del evolucionismo y la elevación de los movimientos sociales al papel central de actores son conectados con la emergencia de la “sociadad postindustrial” en la que la “capacidad de autoacción” se incrementa de forma radical, el alcance de las opciones y posibilidades aumenta; “estas sociedades se ven a ellas mismas como productos de sus propias acciones, en lugar de como parte de un proceso de evolución histórica”. Otra contribución francesa proviene de un dúo, Michel Crozier y Erhard Friedberg, sociólogos de las organizaciones, que se ocupan de la independencia de los actores y los sistemas (1977). Se dieron cuenta de que los actores no exsisten fuera de un sistema que determine el alcance de su libertad, pero al mismo tiempo el sistema no existe sn actores que lo produzcan, lo apoyen ya que son los únicos son poder para cambiarlo. Comienzan con el rechazo de las “leyes de la historia” y también del determinismo fuerte, particularmente del tipo materialista o tecnológico. Proponen la imagen del cambio social como la estructuración y reestructuración continua del espacio en el que la gente realiza aciones en respuesta a los problemas y desafíos que encaran. El cambio social es gradual; surge de los juegos sociales, de las negociaciones, del regateo, de los conflictos y la cooperación. Las actividades colectivas de este tipo son intrínsecamente creativas debido al mecanismo del “aprendizaje colectivo”, en el que los descubrimientos e innovaciones individuales se convierten en prácticas sociales compartidas y son absorbidas por el sistema. El descubrimientos de éste “aprendizaje colectivo” es uno de los mecanismos fundamentales de la autotransformación social es su contribución crucial a la búsqueda en curso de la agencia. Anthony Giddens y la idea de la estructuración Los británicos entraron de la forma mas vigoroso posible en el debate con la obra de Giddens, con su “Teoría de la estructuración”. Se distancia de todas las teorías típicas del “consenso ortodoxo”. Combina este desacuerdo de los funcionalismos y de los estructuralismos con una inspiración positiva tomada de los diversos tipos de “sociología interpretativa”, y llega al punto de negar la adecuación de la noción de “estructura”. Pone el acento sobre lo fluido, lo que está en cambio permanente, propone transformar la noción estática de “estructura” por la categoría dinámica de “estructuración” como descripción de la conducta humana colectiva. El motor último de la “estructuración” son los actores humanos, las pluralidades de individuos en su comportamiento cotidiano. Una de sus propiedades centrales es la “cognoscíbilidad” o reflexividad: “todos los actores sociales saben bastante acerca de las condiciones y consecuencias de lo que hacen en el día a día de sus vidas”. Aunque la historia es vista como un producto contingente de la agencia humana, como algo hecho de “sucesos perpetrados por un individúo, en el sentido de que el individúo podría, en cualquier fase de una secuencia dada de conducta, haber actuado de un modo distinto”, esto no significa que el producto coincida con las intenciones: “la historia humana es creada por actividades intencionales pero no es un proyecto intencionado; elude persistentemente los esfuerzos por ser sometido a una dirección consciente”. Con Giddens, la agencia es finalmente encarnada en los seres humanos individuales. Ya no es una vaga tendencia del sistema, ni un impulso indefinido de colectividades, clases y movimientos orientados hacia el cambio, sino la conducta cotidiana de la gente corriente. En la riqueza y profundidad de estos detallados análisis de los actores individuales, Giddens va mas lejos que los autores anteriores al desvelar el misterio de la agencia. Tom Burns y el grupo de Uppsala: la teoría de los sistemas de reglas El lado opuesto de la ecuación agencia-estructura es el representado por Tom Burns y Helena Flam en su “Teoría de los sistemas de reglas” (1887). Aunque declaran su intención de “conectar los niveles del actor y la estructura” su enfóque no se centra en los actores que modelan si no mas bien en las estructuras modeladas, que son concebidas en términos normativos como redes complejas de reglas. La principal aportación de la teoría de los sistemas de reglas es su sofisticado análisis de las reglas sociales, que construyen las “estructuras profundas de la historia humana” (1987). Estas son percibidas como agrupadas en torno a tres tipos de “módulos”: 1.Los sistemas de reglas; constan de “conjuntos de reglas dependientes del contexto y temporalmente específicas organizadas para la estructuración y regulación de las transacciones sociales, para realizar determinadas actividades, para ejecutar determinadas tareas o para interactuar de formas definidas con los otros”. 2.Regímenes de reglas; poseen autoridad, están respaldados por sanciones sociales y por redes de poder y control, poseen una cualidad objetiva (externa) en la percepción humana. 3.Gramáticas; en el nivel individual los sistemas de reglas se convierten en “gramáticas generativas para la acción social” utilizadas por los actores “para estructurar y regular sus transacciones entre ellos en situaciones definidas o en esferas de actividad”. Esta red compleja y multidimensional es considerada como el producto de la acción humana. “Los agentes humanas forman y reforman continuamente los sistemas sociales de reglas”, lo hacen de tres formas distintas: creándolos, interpretándolos y aplicándolos. Estas tres actividades implican un gran margen de libertad y son “indeterminadas”; son también un campo de conflictos y luchas sociales, “de la política” específica de la formación de reglas. Aunque surgen de las acciones humanas, los sistemas de reglas también inciden en las acciones humanas.Al unísono con Giddens los autores hablan de una “relación dual”: los sistemas sociales de reglas. “A través de sus transacciones, los grupos sociales y las comunidades mantienen y extienden los sistemas de reglas hacia el futuro”. Burns y Flam añaden a la teoría de la agencia un rico análisis de la estructura normativa, respaldado por una investigación detallada en la que seleccionan los casos empíricos mas relevantes de la sociedad contemporánea, tales como mercados económicos, complejos burocráticos y tecnológicos. Margaret Archer y la teoría elaborada de la morfogénesis: Otro participante británico, irrumpió en el debate acerca de la agencia en 1982, de un forma algo destructiva, con una crítica fuerte a la teoría de Giddens de la estructuración. Pero casi de forma inmediata se embarcó en una fase constructiva, proponiendo su propia versión de la “teoría de la morfogénesis”, que culminó en el importante volumen sobre Culture and Agency (1988) y ha continuado el proyecto mas allá de este punto. La principal virtud de la perspectiva morfogenética se encuentra n el reconocimiento de que “la única característica distinguible de los sistemas sociales respecto a los orgánicos o mecánicos es su capacidad para sufrir reestructuraciones radicales” (1988). Tal reestructuración es debida en último término a la agencia humana “el modelado estructural está anclado a la interacción practica”. La noción central central de morfogénesis “refiere a los intercambios complejos que producen cambio en la forma dada de un sistema, estructura o estado”. Para estudiar tales intercambios uno debe adoptar el principio del “dualismo analítico” en lugar de la “dualidad” conceptual. El primero significa que la acción y la estructura son concebidas como separables analíticamente; al contrario de esto, el principio del dualismo comete la falacia de la “refundición central”. Hay dos argumentos a favor de la dualidad analítica y frente al dualismo: 1.Metodológico: presenta la acción y la estructura como constitutivas la una de la otra, no conduce a proposiciones acerca de su independencia y por tanto “sus influencias mutuas no pueden ser desenredadas”. 2.Ontológico: es mas contundente; es el caso que la acción y la estructura son efectivamente distintas debido a su “condicionamiento estructura”. En sus recientes contribuciones, Archer añade una nueva idea, a saber, que la “mismísima secuencia mediante la cual la agencia produce la transformación social es simultáneamente responsable de la transformación sistemática de la agencia social misma... la agencia conduce a la elaboración estructural y cultural, pero es en sí misma elaborada en el proceso”. Esto abre un nuevo campo de interés, la “morfogénesis de la agencia”. Quizás el mensaje mas importante de la teoría de Archer sea la fundamentación de una dialéctica de la acción-estructura en el tiempo histórico. -El coeficiente agencial El resumen del legado de las teorías de la agencia, son seis supuestos ontológicos. 1.La sociedad es un proceso que sufre constantemente cambios. 2.El cambio es mayormente endógeno, y toma la forma de la autotransformación. 3.El motor último del cambio es el poder agencial de los individuos humanos y de las colectividades sociales. 4.La dirección, los fines y la velocidad del cambio son discutibles entre multiple agentes y pueden convertirse en un terreno de conflicto y luchas. 5.Que la acción acontece en el contexto de estructuras ya dadas y que a su vez moldea, dando como resultado la cualidad dual de las estructuras (modeladoras y modeladas). 6.e intercambio de acción y estructura acontece en el tiempo, por medio de fases alternas de creatividad agencial y determinación estructural. La teoría de la agencia, todavía en evolución, ha sido reconocida como el campo central de la teorización sociológica. TEMA 14 LA NUEVA SOCIOLOGÍA HISTÓRICA: CONCRECIÓN Y CONTINGENCIA -El auge de la sociología histórica: La sociología histórica toma la oposición entre continuidad y cambio como su problema nuclear, pero al intentar resolverlo llega más tarde o más temprano a una noción sofisticada de la agencia. Esxiste la creencia extendida de que la sociología nació de la historia, por tanto el reavivamiento reciente del interés por la historia entre los sociólogos es a veces considerado como una vuelta a las raíces de la disciplina.Nada mas lejos de la realidad. La sociología histórica ha de ser vista como una reacción crítica frente a usos tradicionales de la historia, muy peculiares, típicos de los padres fundadores de la ciencia sociológica. Una cosa es decir que la sociología nació del interés por los hechos o procesos históricos, pero otra muy distinta es decir que la sociología nació del estudio científico de la historia.Lo primero es sin duda cierto; pero la materia objeto no es tratada mediante un método verdaderamente histórico sino siguiendo “leyes referidas a la historia”(Mandelbaum, 1948) estrictamente delimitadas. Los esquemas evolucionistas o desarrollistas de Comte, Spencer o Tönnies no fueron derivados de la historia, ni enraizados en la historia,sino, mas bien impuestos sobre la historia. También compartían determinados presupuestos: consideraban la historia de forma mecanicista como un dominio autónomo, una “realidad sui géneris” de la cual los actores humanos estaban extrañamente ausentes. Los evolucionistas y desarrollistas no contribuyeron en último término a la emergencia de una verdadera perspectiva histórica. Todo lo contrario:en lugar de acercar la sociología a la historia, representaron de hecho una forma temprana de ahistoricismo. Podríamos denominarla, no sin cierta paradoja, un “ahistoricismo historiosófico”. Sin embargo, y aunque dominante, esta tendencia no era en modo alguno la única. El siglo XIXpuede enorgullecerse de haber producido algunos ejemplares de verdadera sociología histórica, históricamente firmemente enraizados en ricos materiales históricos, limitados en su validez y que reconocían el el papel de los actores humanos -individuales y colectivos- en tanto creadores últimos del cambiante mundo social. Tales teorías rechazaban las presunciones mecanicistas y fatalistas, la reificación de los procesos sociales, y restauraban al hombre como el verdadero sujeto histórico. Tres nombres entre los primeros maestros de la sociología parecen representar este historicismo primigenio, auténtico: Karl Marx, Alexis de Tocqueville y de manera mas completa y menos ambigua, Max Weber. Toda la inmensa erudición de Weber está firmemente enraizada en un vasto conocimiento histórico, que va desde las civilizaciones antiguas al nacimiento del capitalismo industrial. La aplicación de una perspectiva histórica condujo a Weber a centrarse en las transiciones históricas concretas, en los umbrales entre épocas y especialmente en el nacimiento del capitalismo en Europa occidental. Weber rechazó las interpretaciones mecanicistas o fatalistas de los procesos históricos y dió a los agentes humanos, a sus motivaciones, intenciones y acciones un papel crucial en la producción de las estructuras sociales, económicas y políticas. El renacimiento reciente de la sociología histórica ha de conectarse con la herencia de Marx, Tocqueville y en particular Weber, con su trabajo auténticamente histórico en lugar de con los esquemas filosóficos, aprioristas y desarrollistas de Comte, Spencer y Tönnies. Antes de que ocurriera tal renacimiento, la sociología presenció un largo eclipse de la perspectiva histórica. Esto fue en parte debi al segundo nacimiento del pensamiento sociológico que aconteció en EEUU con el cambio de siglo. La sociología americana tenía unas raíces radicalmente distintas de las europeas. En primer lugar, nació en una sociedad diferente pero al mismo tiempo extraordinariamente compleja en su composición racial, étnica y de clase. Los sociólogos americanos se concentraron en salvaguardar el delicado funcionamiento del sistema social, erradicando el crimen y la desorganización social, integrando a las comunidades local, mejorando la efectividad de las instituciones, incrementando la productividad del trabajo y la eficacia de la gestión. Estas preocupaciones amelioristas, presentistas, empíricas y microsociológicas condujeron a los sociólogos americanos a fuentes intelectuales distintas, a la tradición de la psicología en lugar de la historiosofía. En fecha tan temprana como los años 40 nació la escuela del funcionalismo estructural y pronto adquirió una preponderancia en la sociología americana que retuvo durante treinta años. Me referiré a este tipo de ahistorismo nacido y criado en los EEUU pero extendido por todo el mundo, como “presentismo ahistórico”. De este modo, por efecto de la doble genealogía de la ciencia sociológica, la europea y la americana, reinó una orientación ahistórica en la disciplina durante la mayor parte del siglo XX. Hay dos puentes que conectan la tradición de Marx, Tocqueville y Weber con la sociología moderna.Uno es la rica corriente del “activismo marxista”: las obras de Gramsci, Lukács, la escuela de Francfort, etc. Pero esta tendencia fue principalmente influyente en filosofía y no afectó inmediatamente a la práctica de la sociología. Otro (puente) fenómeno intelectual parece tener mayor importancia, es el de esos “curiosos, a veces reconocidos grandes viejos de la disciplina”. Unos pocos ejemplos: R.K. Merton(1970), N.J. Smelser(1959) , S.N. Eisenstadt(1963) y S.M. Lipset(1967). Aunque excepcionales sus trabajos alcancanzan una gran audiencia y preparan el terreno para el renacimiento total de la prespectiva histórica en sociología que se produce en los años 70,80. Incluso a finales de los años 50 ya se hicieron fuertes críticas contra el empiricísmo estrecho y el presentismo. En los años 60 y 70 se dirije un segundo reto contra la “gran teoría” funcional, principalmente sobre la base de que implica una imagen de la sociedad utópica, básicamente inadecuada. De aquí sigue la segunda crisis de la sociología. El énfasis se desplaza desde la autorregulación mecanicista del sistema hacia la acción voluntaria de individuos, grupos, colectividades, movimientos sociales, masas sociales tratadas como agencias causales, o al menos como portadores de cambio social. -El nuevo historismo Sobre el trasfondo de estos cambios profundos en a sociología contemporánea, el “nuevo historismo” o “sociología histórica” emerge como una orientación teórica y metodológica distintiva, Aunque en su forma rediviva es aun muy joven, ya ha generado un número significativo de contribuciones concretas y generales. Se podrían señalar trabajos que se ocupan de problemas históricos temporalmente concretos y localizados, y los someten a análisis sociológicos generalizadores. El procedimiento mas común es el estudio inductivo y comparativo de casos históricos seleccionados, en búsqueda de mecanismos comunes en los mecanismos históricos. Para nuestros fines nos concentraremos en otro legado de la sociología histórica: las consideraciones generales filosóficas, metateóricas y teóricas que arrojan una luz nueva sobre la naturaleza teórica de la realidad social. Norbert Elias y la sociología figurativista El nacimiento de la moderna sociología histórica como algo mas que investigación meramente enraizada históricamente, puede conectarse con el descubrimiento del trabajo de Norbert Elias. El fue uno de los primeros sociólogos históricos que lanzaron un ataque implacable contra la “retirada de los sociólogos en el presente”(1987) tan típica del “consenso ortodoxo” en el nivel de la investigación empírica. Las sociedades son expresamente situadas en el tiempo histórico: “toda sociedad presente ha surgido de sociedades precedentes y apunta mas allá de si misma a una diversidad de futuros posibles”. Pero no hay automatismo o una cualidad inevitable en el cambio; el proceso es por completo contingente, y es activado por los seres humanos en sus diversas interrelaciones complejas, interdependencias a las que Elias da el nombre de “figuraciones”. Tales redes o mallas de relaciones interhumanas cuya ligadura principal es el poder son intrínsicamente fluidas, inestables, y objeto de todo tipo de permutaciones. La gente, en sus “figuraciones” moldea exclusivamente la agencia del cambio histórico. Por otra parte, una vez establecidas las figuraciones se retroalimentan en las acciones: “los individuos constituyen figuraciones históricas y están constituidos históricamente por ellas”(Abrams 1982). En este sentido, el proyecto de Elias de una sociología histórica es sintético. El proyecto de Philip Abrams de una “sociología histórica” Abrams defiende la completa integración de la sociología y la historia, y afirma que la única forma seria de hacer sociología es histórica. Y eso es así por razones ontológicas, porque tanto los sociólogos como los historiadores se ocupan de lo mismo: la sociedad humana. “En mi comprensión de la historia y la sociología”, declara, “no puede haber relación entre ellos porque en términos de sus preocupaciones fundamentales, la historia y la sociología son la misma cosa. Ambas buscan comprender el rompecabezas de la agencia humana y ambas buscan hacerlo en términos del proceso de estructuración social”. La idea de proceso ayuda a salvar tanto las oposiciones tradicionales, estática y dinámica, como las de estructura y acción. “La sociedad debe entenderse como un proceso construido históricamente por los individuos que son construidos históricamente por la sociedad”. Este proceso es abierto, secuencial y acumulativo; en cada estadío las aciones se acometen bajo las condiciones dadas (posibilidades) producidas en el pasado, que a cambio remodelan las circunstancias para el futuro. Este “proceso continuo de construcción es la preocupación central del análisis social”. Ese proceso está constituído por hechos históricos: “un acontecimiento es un momento de devenir en el que la acción y la estructura se encuentran”. La fuerza motriz última de la historia es, por tanto, la dialéctica de la agencia humana, y el curso de la historia es marcado por la dialéctica de la estructuración. Charles Tilly: el encuentro de la sociología y la historia.L Tilly, aparte de sus ricas contribuciones sustantivas ha realizado algunas afirmaciones generales programáticas acerca de la naturaleza histórica de la realidad social y de la significación de la perspectiva histórica de los estudios sociológicos. Hace énfasis en el proceso acumulativo: “como fenómeno, la historia es el resultado acumulado de hechos pasados sobre hechos del presente”. Cualquier situación actual es “el resultado de un proceso largo, lento e históricamente específico”. Los resultados en un punto dado del tiempo constriñen los resultados posibles de puntos posteriores en el tiempo. El porceso histórico real es pluralista y diferenciado, comvina distintos procesos que se solapan, que se complementan de forma conflictiva y que van en pararelo. Por supuesto, algunos procesos adquieren una importancia fundamenta en periodos históricos concretos, oscureciendo la importancia de otros. Su imagen de la sociedad se aleja de toda forma de “facticidad” reificada. En su lugar adopta una especie de teoría de campo que percibe la realidad no como un sistema sino mas bien como un fluido, como una red variable de “múltiples relaciones sociales, algunas muy localizadas y otras de escala mundial”. Por tanto, la constitución de la sociedad y el flujo de la historia son en último término dependientes de acciones humanas concretas. Tilly se centra en la historia “populista”, de las acciones colectivas frente a la historia “elitista”. El mensaje del trabajo sustantivo y programático de Tilly es explicito: la sociología debe devenir “fundada históricamente”. Chrystopher Lloyd y el “estructurismo” “El problema... es salvar el avismo entre lo subjetivo/objetivo y la libertad/determinsmo con el objeto de mostrar como hace, de hecho, la gente su propia historia, pero también las circunstancias particulares, que son resultado de la historia hecha por la gente en el pasado, y que condicionan su hacer la historia” (1988). La clave de tal rompeabezas es la naturaleza procesal de la sociedad: “trazar una linea entre el pasado y el presente parece algo arbitrario y fuera de lugar. El presente es algo siempre deviniendo pasado y existen procesos continuamente en las dos direcciones”. Por tanto, “la ciencia social debe tener como propósito básico la explicación de a transformación social”. Dentro del proceso, está la interacción mutua, dialéctica, de las estructuras y de las acciones. La fuerza motriz de esta dialéctica y del proceso histórico subsiguiente es la agencia humana localizada dentro de un ambiente social estructural, cultural y geográfico. Lloyd enfatiza “la acción humana individual y colectiva es el agente fundamental de la historia”. Las “personas agenciales” son libres dentro de determinados límites de elecciones heredadas y tienen poder para ejecutar algunos cambios, limitados, en el mundo. Lo hacen tanto intencionadamente como -lo que es mas frecuente- involuntariamente, produciendo resultados estructurales no intencionados e incluso no reconocidos. -El coeficiente histórico: Como consecuencia de la evolución del énfasis en la dimensión histórica, la realidad social es percibida cada vez con más frecuencia como dotada de un cierto “coeficiente histórico”. Se propone utilizar este nombre para denominar un conjunto de seis presupuestos ontológicos que surgen como fundamento común de la sociología histórica: 1. Se asume que la realidad social no es algo fijo, sino un proceso dinámico. Es algo que acontece más que algo que existe, consiste en acontecimientos más que en objetos. El tiempo es un factor inmanente, interno, de la vida social. Lo que ocurre, cómo ocurre, por qué ocurre, qué resultados produce... todo ello depende esencialmente del tiempo en el que acontece, de la localización en la secuencia procesal. 2. Se afirma que el cambio social es una confluencia de múltiples procesos con varios vectores que pueden solaparse, ser divergentes o convergentes entre sí. El estado de la sociedad es siempre un punto concreto de intersección de esos procesos diferenciados, heterogéneos y multidireccionales. 3. La sociedad misma, sujeta al cambio, no se percibe como una entidad, objeto o sistema, sino mas bien como una red fluida de relaciones, dominada por la tensión o la armonía, el conflicto o la cooperación. 4. La secuencia de sucesos dentro de cada proceso social es tratada de forma acumulativa. Cada fase del proceso es vista como un resultado acumulado, un efecto, cristalización, punto de llegada de todas las fases anteriores, y al mismo tiempo el germen, empapado de potencial, el punto de partida de los procesos sucesivos. 5. El proceso social es visto como algo construido, creado por agentes humanos, individuales o colectivos, a través de sus acciones. Tras cada fase del proceso social hay personas, colectividades, grupos, movimientos sociales, asociaciones, etc., cuyas acciones las han producido. 6. Se reconoce que la gente no construye la sociedad “a su gusto”, sino sólo en circunstancias estructurales heredadas del pasado, esto es, construidas por sus predecesores, a su vez igualmente constreñidos. De aquí se deduce que hay una dialéctica de la acción y de las estructuras, en la que las acciones son parcialmente determinadas por las estructuras anteriores, y las estructuras posteriores son producidas por las acciones anteriores. Por supuesto, la aceptación general de este punto de vista todavía está lejos de darse, y no parece algo fácil de obtener. Pero en el panorama plural de la sociología contemporánea, la orientación histórica está claramente en ascenso. El proceso histórico es visto como el logro agencial, el efecto acumulado de los esfuerzos productivos y reproductivos de los actores humanos, acometidos en las condiciones estructurales modeladas por las generaciones anteriores. Como hemos visto, la noción de agencia humana en tanto motor último del proceso, aparece de forma bastante explícita en los trabajos de sociólogos históricos. Aunque para ellos tiene un interés residual, oscurecido por el conflicto entre estabilidad y transformación, de facto su trabajo también contribuye a salvar la distancia entre acción y estructura. El coeficiente histórico y el coeficiente agencial muestran ser, los dos, caracterizaciones complementarias o incluso equivalentes de la realidad social. El legado de la teoría de la agencia converge con la herencia de la sociología histórica al bosquejar los contornos de una nueva visión del mundo social. Cambio Social. Tema 21 El devenir social: la esencia del cambio histórico 1 1. Niveles de realidad social. • Hay 2 niveles de realidad social: el nivel de las individualidades (formado por las personas como individuos o como miembros de colectividades concretas) y el nivel de las totalidades (constituido por totalidades abstractas de tipo supraindividual, que representan la realidad social sui géneris). • Puede añadirse una segunda distinción que tiene que ver con los 2 modos de existencia de la realidad social: El modo de las potencialidades (tendencias inherentes, capacidades) y el modo de las actualidades (procesos, transformaciones, conducta). • Desde el modo de las potencialidades las totalidades sociales son interpretadas como estructuras y los individuos sociales como agentes limitados. • Desde el modo de las actualidades las estructuras entran en, se despliegan, funcionamiento; y los agentes se movilizan en la acción. • Partiendo de estas dos dicotomías de niveles y modos nos encontramos con: Potencialidad Actualidad Totalidad Estructura Funcionamiento Individualidad Agente Acción • En la dimensión vertical de esta tabla consideramos las relaciones complementarias de emergencia y autonomía. Definimos las estructuras como emergentes estáticos respecto a los agentes (aun cuando sin agentes no hay estructuras), y su funcionamiento es una dinámica emergente con respecto a las acciones (sin acciones no hay funcionamiento). Inversamente los agentes y sus acciones tienen cierta autonomía frente a la dinámica del contexto social en el que participan (ir "contra corriente", anticipar, etc.). • Tres formas de las dinámicas independientes de las estructuras: . Principio de inercia. Lo más probable es que el funcionamiento prosiga en la misma forma, en lugar de realizar un cambio radical. . Principio de continuación (o impulso). Lo más probable es que cuando se alcanza una determinada fase o estadio de funcionamiento se continúe hacia la siguiente fase, en lugar de detenerse o volver atrás. . Principio de secuencia. Fases de funcionamiento regladas y que, con frecuencia, no pueden omitirse. Rutinas que han de seguir una secuencia regular para ser efectivas. • En la dimensión horizontal, la relación obvia entre agentes y acción es cubierta con el término movilización. Menos obvia es la relación entre estructuras y su funcionamiento, por el concepto de despliegue. 3. El nivel intermedio: agencia y praxis. • Diversos autores han enfatizado el "dualismo analítico" de la realidad social. (GIDDENS, MARGARET ARCHER) En la teoría del "devenir social" , los niveles de la estructura en funcionamiento y de los agentes en las acciones serán tratados no como separables analíticamente ni como mutuamente reducibles. • En su lugar, se postulará un tercer nivel intermedio, y se sostendrá que representa la única sustancia verdadera de la realidad social, un tejido social específico. No hay realidad agencial, ni realidad estructural per se. Ver diagrama del modelo. • Verticalmente, en nuestro esquema, en este nivel intermedio, entre el nivel de las totalidades y el de las individualidades, en términos de potencialidades y actualidades podemos denominar a la manifestación de sucesos sociales como "praxis": donde se encuentran el funcionamiento y la acción, una síntesis dialéctica de lo que ocurre en una sociedad y de lo que hace la gente. La confluencia de estructuras en funcionamiento y de agentes actuantes. Está doblemente condicionada: desde arriba y desde abajo, pero no es reducible a ambas, es una cualidad nueva emergente. Individualidades y totalidades Modos de existencia Estructuras y agentes Funcionamiento y acción Cuadro de dimensiones Emergencia y autonomía Principios independientes de las estructuras Movilización y despliegue Teoría del devenir social Nivel intermedio praxis Cambio Social. Tema 21 El devenir social: la esencia del cambio histórico 2 Agencias El acontecer Mecanismos de retroalimentación Diagrama ampliado Condiciones naturales externas Relación sociedadnaturaleza Conocimiento de sí mismo GIDDENS • El concepto de "agencia" es correlativo al de praxis, al mismo nivel, se refiere a las potencialidades inherentes que la posibilitan. Es donde las estructuras (capacidades de funcionamiento) y los agentes (capacidades para la acción) se encuentran, una fusión de circunstancias estructurales y talentos agenciales. Como tal está doblemente condicionada desde arriba y desde abajo. Es, asimismo, una cualidad nueva, emergente. • Horizontalmente, la agencia es actualizada en la praxis y se manifiesta en los acontecimientos sociales. Esta conexión se denomina "acontecer" (cualidad nueva, emergente, etc...) Es contingente: el acontecer sólo es posible, a veces probable, pero nunca necesario. La agencia puede ser actualizada, pero también permanecer latente. • Las 3 secuencias que ligan las potencialidades y las actualidades, a saber el despliegue de las estructuras en el funcionamiento, la movilización de los agentes en la acción y el proceso sintético de acontecer de la agencia en la praxis han sido tratados de forma lineal, unidireccional. En el modelo han de introducirse mecanismos de retroalimentación. El primero se refiere a la propensión hacia la automodificación de las estructuras (modeladas por su propio funcionamiento) como la "morfogénesis de la agencia". Igualmente podemos hablar de la "construcción de la agencia" remodelada por la praxis. • Se puede resumir nuestro modelo en un diagrama ampliado: Potencialidad Actualidad Construcción de estructura Totalidad Estructuras <<<<< Despliegue >>>>> Funcionamiento Construcción de agencia Realidad AGENCIA <<<<< Acontecer >>>>> PRAXIS Modelado de los agentes Individualidad Agentes <<<<< Movilización >>>>> Acción 4. Los ambientes: naturaleza y conciencia. • El modelo del devenir social ha de ser emplazado en el ambiente. Dos tipos: la naturaleza y la conciencia. La dualidad humana implica la dualidad de ambientes: 3.1 El ambiente natural. • Aparece de 2 formas: como las condiciones naturales externas en las que los agentes y las estructuras actúan y funcionan (clima, topografía, geología, etc.) y, como los rasgos constitutivos internos de los individuos (constitución biológica y dotación genética: talentos innatos, fuerza física, salud...). En ambas formas puede aparecer como constricciones negativas o como posibilitador externo (recursos). • Además la relación de la sociedad con la naturaleza es recíproca: la naturaleza prepara el campo para las actualizaciones posibles de la agencia, pero puede ser modelada ella misma mediante la praxis y, por tanto, el campo puede ser ampliado (aplicación de tecnología, entrenamiento del cuerpo y la mente...) o estrechado (polución, agotamiento). 3.2 La conciencia social o "medio ideológico". • El conocimiento de sí mismo del sistema social es un parte de la dinámica del propio sistema y origina el cambio. La conciencia se manifiesta en dos niveles. a. Es un atributo de actores individuales. GIDDENS lo llama la "cognoscibilidad humana" y distingue 2 formas: práctica (capacidad de dirigir sus actividades) y discursiva (capacidad de "dirigir lo que dirige"). También es aplicable a los agentes colectivos: "cultura o ideología de grupo". b. Está la conciencia considerada como las "representaciones colectivas" en sentido durkheimiano: relaciones supraindividuales que conectan ideas, creencias, en los bloques generales de las ideologías, doctrinas, teorías, tradiciones. Estas resisten más que sus portadores individuales, están codificadas, materializadas en textos y sirven como constricciones o recursos para el pensamiento Cambio Social. Tema 21 El devenir social: la esencia del cambio histórico 3 Durkheim Límites de la conciencia Reconocimiento del tiempo precedentes Recursividad y estructuración indistinguibles Ciclo praxisagencia Historia humana Conceptos fundamentales de la dinámica social Influencia temporal en el ambiente b. Está la conciencia considerada como las "representaciones colectivas" en sentido durkheimiano: relaciones supraindividuales que conectan ideas, creencias, en los bloques generales de las ideologías, doctrinas, teorías, tradiciones. Estas resisten más que sus portadores individuales, están codificadas, materializadas en textos y sirven como constricciones o recursos para el pensamiento individual. Tienen su propia dinámica y los principios de inercia, impulso y secuencia también son aplicables aquí. Ambiente externo Ambiente interno Naturaleza Medio ambiente (clima, terreno) Constitución física y psíquica Conciencia Individual (mental) Social (representaciones colectivas) • El poder de la conciencia no es absoluto, no todo lo que acontece en la sociedad es intencionado o reconocido por sus miembros, existen consecuencias no previstas "latentes". La cognoscibilidad humana está siempre limitada. Se puede postular un continuo de situaciones que van desde la "agencia ciega" y la "praxis espontánea" en un extremo a la "agencia consciente" y la "praxis racionalmente controlada" en el otro. Y a lo largo de esta escala pueden ordenarse todos los grados de influencia que ejerce la conciencia sobre el funcionamiento de la sociedad. 4. Se introducen el tiempo y la historia. • La dimensión temporal se presume en el modelo, pero este reconocimiento hasta ahora sólo es implícito , no se extraen aún sus implicaciones, el modelo es aún estático, sincrónico. • Precedentes del reconocimiento temporal son: la teoría de la agencia y la sociología histórica. Ambas comparten la idea de que la conexión entre el nivel de las individualidades y el de las totalidades es posible sólo introduciendo la historia en el cuadro. • GIDDENS introduce los conceptos de "recursividad (en y a través de sus actividades los agentes reproducen las condiciones que hacen posibles esas actividades) y "estructuración" (formas en que el sistema social, mediante la aplicación de reglas generativas y recursos, y en conexión con resultados involuntarios, es producido y reproducido en la interacción). • Sociología e Historia se vuelven indistinguibles metodológicamente con la incorporación de la temporalidad como parte de la teoría social. • Incorporando el tiempo a nuestro modelo, vemos que la praxis en un tiempo dado moldea la agencia en un tiempo posterior, que es actualizado en una praxis distinta en un tiempo todavía más posterior, y este proceso continúa sin fin. Los continuos sucesos sociales en un tiempo dado influyen a ambas estructuras y agentes en un tiempo posterior. Como resultado emerge una agencia nueva o modificada. • La potencialidad social para la praxis es alterada. Una nueva praxis en un tiempo posterior comienza un ciclo análogo. • Esta secuencia sin fin produce transformaciones acumulativas en la sociedad. Representa lo que entendemos por historia humana, opuesta al funcionamiento interno de la sociedad. Cualquier estado existente es, tan sólo, una fase de una secuencia histórica: producto del funcionamiento pasado y precondición para el funcionamiento futuro. El devenir social considerado en la dimensión del tiempo histórico o "longue durée" puede denominarse construcción de la historia. • El modelo nos permite ahora definir con precisión tres conceptos cruciales para la comprensión de las dinámicas sociales: . Funcionamiento. Todo lo que ocurre en la sociedad en un momento determinado en el tiempo. . Cambio social. Una transformación singular de la sociedad desde un estadio anterior al siguiente, posterior. . Proceso histórico. Secuencia de autotransformaciones que sufre la sociedad durante un largo lapso de tiempo. • Con el reconocimiento temporal, el doble ambiente de la sociedad es afectado: . En la naturaleza. La praxis deja una huella evidente, al alterar las condiciones naturales pero también aportando un dominio nuevo de naturaleza transformada. Los remanentes del funcionamiento anterior de la sociedad están codificados en el ambiente natural y son traspasados a las siguientes fases de funcionamiento. Cambio Social. Tema 21 El devenir social: la esencia del cambio histórico 4 Espirales causales Tradición histórica Voluntariedad e involuntariedad de la construcción histórica ¿mecanismo de cambio inmutable? Pues si también cambia Evolución del modo del devenir social Limites de la tendencia al control . En la conciencia social. La praxis en marcha, en un momento dado, se refleja tanto en las ideas de los agentes como en las ideologías supraindividuales. Se convierte en praxis alterada y da lugar a cambios en la conciencia. De nuevo el ciclo se repite. La herencia de las fases pasadas del funcionamiento social se codifican en la conciencia social y se transmiten al futuro. • Hay 4 espirales causales distinguibles en el proceso de construcción de la historia: 1) por medio de efectos estructurales, 2) por medio de las capacidades de los agentes, 3) por medio de la naturaleza "humanizada" y 4) por medio de la conciencia modificada. • En los 4 casos la praxis produce, en un determinado nivel, efectos que la sobreviven, y que devienen una fuerza activa condicionante para la praxis posterior. La suma de tales efectos puede referirse como la tradición histórica, que tiene tendencia a acumularse. La acumulación es selectiva: algunos remanentes son portados y otros desaparecen. Pero siempre hay un núcleo de tradición, transmitido de generación en generación. • Con cierta frecuencia, el engendramiento de efectos duraderos por la praxis en curso y la acumulación de estos en la tradición transmitida, es involuntario o inconsciente. Incluso cuando la praxis en sí es intencionada. En este caso, si surge un modelo en la historia, se atribuye al gobierno de la "mano invisible". Pero también podemos reconocer manos "visibles" que operan en la historia en dirección intencionada, planificada, presentando un tipo alternativo de construcción de la historia. En ambos casos, no obstante, el proceso histórico es contingente y no predeterminado o necesario. El campo siempre está limitado pero no carece de opciones. En último término depende de las elecciones de los agentes. Si hay alguna necesidad en la historia, ésta seria condicional. La apariencia de necesidad surge sólo tras el suceso, una vez ocurrido. 5. El devenir del devenir social. • En nuestro modelo, la sociedad está cambiando continuamente, pero ¿el mecanismo en sí es inmutable? Esto es preguntar si el cambio histórico significa sólo un cambio de hechos (estados) o es también un cambio de regularidades (leyes sociales). • Rechazada la noción de leyes sociales universales, ahistóricas, y traducido al modelo significa que las transformaciones históricas abarcan no sólo a los agentes, estructuras y agencia, no sólo a acciones, funcionamientos y praxis, no sólo a los ambientes de naturaleza y conciencia, sino a las conexiones entre todos ellos, a las formas en las que se combinan. El devenir social cambia su modo en el curso de la historia. • El modo del devenir social evoluciona de acuerdo con el tipo de relaciones que conectan la sociedad con sus 2 ambientes. El denominador común de la tendencia histórica que abarca el mecanismo del devenir social se encontrará en el control creciente sobre los ambientes, dominio sobre ellos y aislamiento de ellos. Con respecto a la naturaleza es bastante obvio. Con respecto a la conciencia: el crecimiento del conocimiento humano significa el despliegue de la autoconciencia de los fenómenos sociales, la destrucción de mitos y "falsas conciencias", lo que permite mayor anticipación e intencionalidad. Los mecanismos del devenir social se hacen menos opacos para sus participantes. • Pero como sabemos estas tendencias producen no sólo efectos benéficos, sino también efectos colaterales e incluso negativos, poniendo en peligro el funcionamiento societal y el cambio. Por tanto la tendencia histórica parece evolucionar hacia una señal mayor de control: el reconocimiento de las limitaciones del control, o el autocontrol de las aspiraciones mismas de control. En los términos de nuestro modelo puede ser tomado como indicador de que un nuevo modo de devenir social está surgiendo lentamente, proporcionando a la historia humana una mayor autonomía, así como mayor autoconciencia, un control crítico y realista sobre su propio destino. Este es el sendero de la emancipación histórica de la agencia humana. Cambio Social. Tema 21 El devenir social: la esencia del cambio histórico 5 Resumen Nuestro modelo de devenir social está ya completo: su constitución interna, su funcionamiento interno, su situación en un tiempo histórico, su mecanismo de autotransformación e incluso el metamecanismo a través del cual sus mismos principios de funcionamiento y transformación sufren el cambio histórico. Se ha aplicado la perspectiva dinámica más radical: la sociedad como movimiento perpetuo (sea cual sea el componente que tomemos: agentes en sus acciones, estados como fases del proceso). CUARTA PARTE: ASPECTOS DEL DEVENIR SOCIAL CAPÍTULO 16: LAS IDEAS COMO FUERZAS HISTÓTICAS Los intangibles en la historia. El reconocimiento de los intangibles (creencias, valores, motivaciones, etc.) en el proceso de cambio social, sólo se hizo posible cuando la sociología se desplazó desde la perspectiva historicista o desarrollista hacia una orientación individualista. En la perspectiva historicista, reinaban los sistemas holísticos con propiedades irreductibles y la gente eran componentes pasivos. Desde la orientación más individualista, ha de reintegrarse al corazón de la teoría sociológica a la gente que actúa. Este giro al individualismo metodológico, fue el logro de Max Weber. Con el “humanismo sociológico” de Weber, los organismos o sistemas sociales perdieron su posición central y el enfoque se desplazó hacia los agentes y sus acciones. Para Weber la sociología es el estudio de las acciones sociales, que acumuladas en el tiempo forman las entidades sociales complejas (economía, sistemas políticos, organizaciones sociales, etc.). Explicar todo esto, significa trazar sus raíces en las acciones humanas, desvelar su significado, las motivaciones psicológicas, valores culturales, normas, reglas,… por tanto los factores explicativos últimos se encuentran en el reino de las ideas. Algunos comentaristas contemporáneos afirman que el principal tema de la obra de Weber, es el reconocimiento de la “función de la ideología como variable independiente en el desarrollo social”. La aplicación más penetrante, se encuentra en la interpretación de Weber de los orígenes del capitalismo, desarrollado en su clásico ensayo (1904) La ética protestante y el espíritu del capitalismo. El espíritu del capitalismo. Para Weber y sus predecesores del S.XIX, su principal fin era entender la modernidad, un nuevo mundo social que había llegado a su madurez en Europa Occidental y Estados Unidos y se estaba expandiendo. El principio fundamental era el capitalismo. Weber: “El capitalismo es idéntico a la búsqueda de beneficios, siempre de un beneficio renovado, por medio de una empresa continua, racional, capitalista,... la organización racional del trabajo (formalmente) libre”. Una de las principales preocupaciones de Weber era cómo nace y logra sobrevivir este sistema. Buscaba una explicación a la transición de sociedad tradicional a capitalista. Weber razonó que si el capitalismo era resultado de acciones humanas, realizadas por unos agentes concretos bajo unas motivaciones determinadas… ¿Quiénes fueron los fundadores del capitalismo? Responde: por igual, un tipo nuevo de empresarios y un tipo nuevo de trabajadores. La emergencia de tales agentes es clave en el origen del capitalismo. A lo que le sigue otra cuestión: ¿ Qué distingue a estos nuevos empresarios y trabajadores? Respuesta: un ethos o mentalidad específica, el “espíritu del capitalismo”, una mezcla concreta de motivos (beneficios) y valores. Pero… ¿Cuál es el origen de este espíritu? Es aquí donde se produce la contribución más original ( y debatida) de Weber. El ethos protestante. Bajo un punto de vista empírico, observa la correlación entre los agentes cruciales (hombres de negocios, etc.) que tendían a ser protestantes. Con el propósito de demostrar la correlación: 1) Los datos demostraban que la correlación funcionaba en países desarrollados y subdesarrollados. 2) En regiones muy diferentes en cuanto a riqueza acumulada la preponderancia de protestantes en oficios técnicos y fuerza del trabajo especializada era constante. 3) Al margen del estatus o posición de los gobernantes, los datos muestran que las ocupaciones orientadas a los negocios son más comunes entre los protestantes. Weber extrae que lo que es realmente decisivo para el papel particular de los protestantes en la generación del capitalismo es el “carácter intrínseco permanente de sus creencias religiosas y no sólo sus situaciones temporales, externas, histórico-políticas”. ¿Qué es lo que hay en el credo protestante que pueda producir las motivaciones conducentes a actividades pre-capitalistas? ¿ Cuál es el proceso motivacional que se desprende de estas ideas? Weber postula la ansiedad y la incertidumbre existencial como condiciones emocionales del fiel. Entra en juego la idea de Diós, cómo el que tiene a sus elegidos. Si uno tiene éxito en la actividad mundana, será salvado en el camino. Del mismo modo, si uno es ocioso, desperdicia su tiempo en el placer, el consumo… esto es señal de condenación. “La valoración religiosa del trabajo sin descanso, continuo y sistemático en una vocación mundana, como medio más alto de ascetismo, y al mismo tiempo la prueba más segura y más evidente de resurrección y de fe verdadera, debe haber sido la palanca más poderosa concebible para la expansión de esa actitud hacia la vida que hemos denominado aquí espíritu del capitalismo”. Una vez esto acontece, la estructura de las relaciones sociales se transforma: 1) En sentido negativo debido a la destrucción de viejas estructuras. 2) Transformación positiva, al elegir nuevas estructuras. Movilidad para la actividad y el éxito. Acumulación de capital en lugar de consumo, reinversión de los beneficios y mercado de trabajo competitivo. La maximización de la eficiencia emerge como tendencia del sistema. En este momento el sistema empieza a funcionar por sí mismo, deviene autoreproductivo sin necesidad de apoyo religioso constante. La “tesis de Weber” fue polémica. Estaba dirigida principalmente contra el materialismo histórico de Marx. Weber reconocía las inclinaciones y lo incompleto de su propuesta. Así, en sus últimas obras introdujo diversas correcciones a la tesis: 1) En sus monumentales estudios sobre las religiones antiguas, mostro que dependiendo de las condiciones locales, históricas,… la religión puede tener implicaciones muy distintas e incluso opuestas para la vida social. 2) En “Economía y sociedad” incluía otras variables independientes además de la religiosa. Tales como factores institucionales y políticos. 3) Las afirmaciones relativas al protestantismo se limitaron ( ya no era la causa última sino más bien un factor influyente en un momento determinado). La personalidad innovadora. La tesis de Weber ha sido muy influyente. Numerosos teóricos modernos la han intentado aplicar al capitalismo más desarrollado. Everett Hagen introdujo la noción de personalidad innovadora como prerrequisito del crecimiento económico, de la extensión de la mentalidad empresarial y de la formación del capital. En la sociedad tradicional, su producto y la precondición para la continuación de su funcionamiento es la personalidad autoritaria. Personalidad autoritaria frente a personalidad innovadora: Rasgo Personalidad autoritaria Personalidad innovadora Actitud hacia la realidad Conformidad con modelos de vida dictados por la tradición y por autoridades y legitimados por su naturaleza presuntamente eterna y su origen sobrenatural. Actitud investigadora y exploradora del mundo, en búsqueda permanente de sus regularidades subyacentes con el propósito de influir y controlar los fenómenos. Percepción del papel individual en el mundo Sumisión, obediencia, conformidad, evitación de la responsabilidad y necesidad de dependencia. Toma de responsabilidad por las caras feas del mundo, emparejada con la búsqueda de soluciones mejores y de intentos de introducción de cambios. Estilo de liderazgo Rigidez, elevadas expectativas y demandas rígidas dirigidas a los subordinados. Apertura y tolerancia hacia los subordinados, estimulando su originalidad e innovación. Nivel de creatividad e innovación Falta de creatividad e innovación. Creatividad, se premia la originalidad y la novedad, curiosidad sin límites. Al igual que Weber, Hagen ha de enfrentar la difícil pregunta sobre los orígenes: ¿cómo aparece la personalidad innovadora moderna, si no hay causación endógena? El primer empujón hacia la modernidad ha de atribuirse hacia un factor externo, exógeno. En Weber fue el factor contingente de la religión protestante (calvinista). En Hagen son las circunstancias históricamente específicas que denomina “retirada de estatus” ( ocurre cuando los estatus establecidos son socavados por la movilidad social emergente y por la apertura de las jerarquías de clase y de estratificación. Hay cuatro casos típicos de retirada de estatus: 1) Cuando un grupo al completo pierde su estatus anterior y, en consecuencia, esto ocurre también en cada uno de sus miembros ( por ejemplo artesanos tradicionales, son reemplazados por los trabajadores de las fábricas). Se abre un abismo entre el estatus anterior y el posterior. 2) Cuando un grupo no es considerado todo lo elevado que sus miembros consideran que se merece (por ejemplo grupos que se sientes infravalorados). Se abre un abismo entre la autodefinición de estatus y el estatus que en realidad se disfruta. 3) Cuando hay discrepancia o inconsistencia entre las distintas dimensiones del estatus ( por ejemplo el prestigio de un profesor universitario no es igualado por los ingresos o el poder). Se abre un abismo entre el estatus que la persona ( u ocupación) recibe en una escala de estratificación y el estatus medido por otra escala. 4) Cuando el grupo (ya) no es aceptado en un escenario social más amplio y sus miembros comparten un estatus marginal (por ejemplo los grupos étnicos minoritarios). Se abre un abismo entre el estatus al que se aspira y el que en realidad se obtiene. Las cuatro situaciones evocación la discusión clásica de Robert K. Merton de la anomia. Hagen se embarca en un razonamiento análogo al de Merton. Afirma que la inconsistencia estructural manifestado por la retirada de estatus da lugar a determinadas adaptaciones (resignación, innovación i rebelión; siendo los dos últimos los más interesantes). Cree que el factor de la socialización temprana del niño es el decisivo. Los hombres tienden más hacia la resignación y la desesperación. La mujeres, agentes socializadores cruciales, ponen un mayor énfasis en el cambio, en la innovación y creatividad en sus prácticas de crianza, con la esperanza de producir vástagos mejor adaptados. La motivación del éxito. Otra teoría ampliamente discutida y centrada en los aspectos psicológicos del desarrollo del capitalismo fue la propuesta por David McClelland (1967). Toma como eje si existe un síndrome de personalidad común, universal, que preceda a toda explosión de desarrollo económico intenso, siempre que esto acontece en la historia. Su respuesta a la cuestión es afirmativa: el desarrollo económico siempre ha resultado y es resultado de la extensión precedente de una motivación del éxito ( la necesidad del éxito, nÉxito). McClelland: “ Una sociedad con un nivel generalmente alto de “nÉxito” producirá empresarios más enérgicos que, a su vez, producirán un desarrollo económico más rápido”. Lis síndromes alternativos de personalidad, “nAfiliación” o “nPoder”, tienen consecuencias opuestas. La extensión de las necesidades afiliativas evita la competencia entre los individuos, el inconformismo, la originalidad y la innovación, frenando eventualmente el desarrollo económico. Las necesidades afiliativas emparejadas a la necesidad de poder producen incluso tendencias totalitarias más viciosas. La motivación de éxito, la precondición universal para la expansión económica y el crecimiento, puede aparecer en épocas históricas diversas, por lo tanto tiene que definirse en términos relativos. Al especificarla para la extensión del capitalismo, la “nÉxito” se reduce a una disposición latente de competir por un patrón más elevado de excelencia gratificado en dinero y por el beneficio continuo, ascendente, mediante la acumulación en lugar del consumo. McCelland anima a sembrar motivación del éxito para cosechar crecimiento económico. El problema de la “mentalidad socialista”. Hasta aquí se ha analizado lo positivo de la ideas, ideologías, actitudes mentales como causas que contribuyen al crecimiento económico, a la expansión, al progreso. Pero en circunstancias específicas, los mismos factores pueden jugar un papel opuesto, sirviendo de barreras y bloqueos al cambio. Muchos observadores han enfatizado que uno de los principales obstáculos en la transición desde el “socialismo real” a una sociedad democrática, es el extendido síndrome de personalidad denominado “mentalidad socialista”, “espíritu socialista”, “homo sovieticus” o “mente cautiva”. Podemos decir que es el resultado de muchas décadas de gobierno totalitario que ha dejado huella sobre las motivaciones y las actitudes de la población. Había dos formas mediante las cuales el “socialismo real” modelaba la personalidad: 1) Estaba la impronta de las instituciones socialistas, de sus formas de organización e ideológicas. Imposición y habituación a una falsa “realidad ideológica” sobre las mentes humanas hasta el punto que alcanzaban un dominio de motivaciones irreflexivas, de subconsciencia, de códigos psicológicos profundos. 2) Mecanismo indirecto que surgía de las “reacciones adaptativas” o de los mecanismos de defensa que la gente desarrollaba como formas de enfrentarse a las condiciones “socialistas”. De este modo, el dominio de la psicología de masa mostraba una sorprendente resistencia al cambio y parecía sobrevivir a las formas de organización y a las instituciones del “socialismo real”, efectivamente destruidas por los movimientos democráticos de los años 80. El infortunado legado del “socialismo real” parece más duradero en el dominio mental. El autor supone que aquí radica le principal mecanismo a través del cual el comunismo amenaza a las sociedades poscomunistas desde la tumba. Análisis de la “mentalidad socialista” tomando de ejemplo el caso de Polonia ( ver páginas 270, 271 i 272). Selección de fragmentos de la literatura sociológica que identifican los modelos típicos de acción en las sociedades comunistas ( ver páginas 272, 273 i 274). Se podía esperar que una vez que las estructuras institucionales del “socialismo real” han sido demolidas, la “mente socialista” también desaparecería. Desafortunadamente este no es el caso; es sorprendente cómo al analizar las actitudes políticas de los 90, guardan estrecha similitud con periodos anteriores. El autor enumera, algunos ejemplos de la persistencia de , por ejemplo, la oposición central de la esfera pública y privada, o muchas de sus expresiones psicológicas. (pág. 274 i 275). Capitulo 17 María Pura Moreno El surgimiento de lo normativo: evasiones e innovaciones. ______________________________________________________________________ _ El núcleo normativo de la estructura social. ______________________________________________________________________ _ REGLAS, HECHOS SOCIALES, NORMAS La vida social está regulada por reglas. Emile Durkheim concibe sus famosos “hechos sociales” como aspectos sobre normativos. “ Cumple obligaciones como marido…ciudadano…deberes externo a mí …yo no lo he creado…tienen poder coercitivo”. Florian Znaniecki desarrolla la idea de “orden axionormativo”. “ la organización social está fundad en normas reconocidas y apoyadas colectivamente que regulan no sólo acciones sino también experiencias” Los estructuralistas--funcionalistas tb se preocupan por fundamentos normativos. La escuela dramatrugica Ervin Goffman tb Los etnometodólogos estudian los vericuetos normativos ques ubyacen en la vida social. Tom Burns ha propuesto un “ sistema de reglas” y “regímenes de reglas” Harry Jonhson “ el concepto de norma es central en sociología” ______________________________________________________________________ _ Evasiones institucionalizadas de las reglas. CAMBIO NORMATIVO. COMPORTAMIENTO NO CONFORMITA. COMPORTAMIENTO ABERRANTE. DESVIACION. MORFOGENESIS. EVASIONES INSTITUCIONALIZADAS Cambio normativo: Surgimiento normas Reemplazo de valores, roles Modificacion complejos institucionales. El cambio de normas supone una DESVIACION normativa. Robert Merton “DESVIACION= “Una adaptación es descrita como desviada, cuando la conducta de aparta de lo exigido por los fines culturales, o por las normas institucionales, o por ambas” Robert Merton distingue dos formas de DESVIACION 1) COMPORTAMIENTO NO CONFORMISTAS( DESVIACION POR PRINCIPIOS) Es pública, los inconformistas anuncian públicamente su disidencia. No esconden su alejamiento de las normas Los disidentes políticos o religiosos hacen conocer su disidencia para que la lean o la escuchen. Abandono de la legitimidad de las normas. La no conformidad es positiva, constructiva. Los inconformistas proponen cambiar normas para mejorar. 2) COMPORTAMIENTO ABERRANTE ( DESVIACION CONVENIENTE) Es privada. Buscan evitar el foco público. Conformidad con las normas de uso, pero las violan. El comportamiento aberrante es negativo. Intentar escapar de fuerzas sancionadoras. Ambos comportamientos inician el camino de MORFOGENESIS NORMATIVA. Uno Morfogénesis por medio de innovación normativa. El otro Morfogénesis por evasión de la norma. MORFOGENESIS POR MEDIO DE EVASION de la norma arranca de incidentes de conducta aberrante realizados por individuos que encuentran las normas demasiado exigentes aunque legítimas. LADRON se enfada si le roban y no se extraña que lo atrapen y sentencien. Todos evadimos normas de vez en cuando pero son privadas, invisibles, indetectables sin consecuencias sociales. No inician ningún tipo de cambio social. Sólo cuando es realizado por muchas personas CONCIENCIA COLECTIVA DESPERTADA. Ejemplo: RICOS de países de SoCIALismo Real, consumistas, riquezas, son modelos de rol. Evasión de impuestos Copiar en exámenes. Robo de bienes y materias en empresas estatales. Merton advierte: Un creciente frecuencia de conducta desviada con éxito tiende a atenuar…a eliminar la legitimidad de las normas institucionales por otras del sistema. “ Ejemplo son algunos procedimientos de divorcio. 3 VARIACIONES DE EVASIONES INSTITUCIONALIZADAS. 1) EROSION DE LA NORMA: Normas antiguas y tradicionales. Costumbres sexuales, 2) RESISTENCIA A LA NORMA: Normas evadidas son nuevas recién introducidas. Ley seca, colectivización de tierras en países socialistas. 3) SUSTITUCION DE NORMAS: La evasión de esa norma es lo más común. Negligencia benigna. Prohibición de fumar. Todos estos tipos de evasión Institucionalizada conducen a la fase final del proceso morfogenético: la Introducción de NORMAS NUEVAS por las Auridades. La vieja evasión deviene aceptada y sancionada por nueva norma. Las normas nuevas serán evadidas, al menos por algunos miembros de la sociedad, y el proceso de FORMULAR, REEMPLAZAR Y MODIFICAR NORMAS mediante EVASIONES NORMATIVAS comenzará a operar de nuevo. Cerrando el CIRCULO DE LA MORFOGENESIS. ______________________________________________________________________ _ Innovaciones Normativas El mecanismo alternativo a la morfogénesis normativa es la ACUMULACION DE INNOVACIONES. Los agentes cuestionan la VALIDEZ de las normas. Se niega LEGITIMIDAD a la norma El rechazo es PUBLICO Se inicia la REBELION. Cambio de PARADIGMA. El profeta dicta nueva definición de BONDAD El artista o escritor nueva ESTILO El empresario REORGANIZA fábrica. Todo se inicia en minoría, son acontecimientos excepcionales y selectos. Iniciación Filtrado Difusión Legitimización Privado Rechazado Compensado O público o adoptado a ampliado Hay un camino entre el momento en que una minoría concibe la innovación y el momento temporal en que es aceptada y reemplaza normas pre--existentes. Cuatro estadios. 1) En el primer estadio puede quedarse en privado o hacerse pública, los escritos se pueden quedar ocultos, nadie se entera, no tiene relevancia pública. 2) Pero la visibilidad y el conocimiento no significa que tenga éxito. Puede haber bloqueos Censores, evaluadores de artículos o libros, consejos de redacción, oficinas de patente, comités de calificación. Inquisición, caza de brujas. 3) Una vez que se ha abierto paso la innovación saltando todos los obstáculos. Y alcanza a la sociedad comienza la fase de DISEMINACION, con varias modalidades. a) Compensación con otras para ser rechazada, disminuir la innovación con otras anteriores. b) Sobrecompensación cuando la resistencia a la innovación es tan fuerte que los mecanismos de compensación sobrerreaccionan. Efecto boomerang. c) Aislamiento al cambio. No hay repercusión de la innovación. No se atiende a la discrepancia. d) Dispersión, deja huella caótica y es rechazada de antemano. e) Amplificación del cambio. Coche, avión Sindicato Solidaridad . En definitiva para persistir e influir en la sociedad a largo plazo una innovación, LAS NORMAS, VALORES E INSTITUCIONES CAMBIADAS han de ser RECONOCIDAS, ACEPTADAS Y TENER EL APOYO ACTIVO DE MIEMBROS DE LA SOCIEDAD. Capítulo 18 LOS GRANDES INDIVIDUOS COMO AGENTES DE CAMBIO. LA HISTORIA COMO PRODUCTO HUMANO . Cualquier CAMBIO SOCIAL es producto de ACCIONES realizadas por actores humanos. Todo en la HISTORIA es producto ( voluntaria o involuntariamente) de ESFUERZOS HUMANOS. ¿QUIEN HACE LA HISTORIA? Hay que distinguir entre 1) ACTORES INDIVIDUALES( gente que actúa). 2) ACTORES COLECTIVOS( Instituciones , asociaciones, mvtos sociales, partidos políticos, ejércitos, gobiernos . Entre los actores colectivos hay que separar tres categorías: 1) Gente corriente, actividades normales , cotidianas. Trabajando, descansando, comiendo , durmiendo, viajando, paseando…etc… 2) Actores excepcionales por su competencia, talento, habilidad, fuerza, astucia, carisma. Que actúan como representantes de otros, a favor de ellos , o manipulando. Son los líderes, profetas, ideólogos, patriarcas, estadistas, dictadores, tiranos 3) Son actores que ocupan posiciones excepcionales, roles…ejercen PODER, GOBERNANTES. Legisladores, gestores, administradores, policías, jueces… Considerando la forma que pueden tomar las acciones observamos un CONTINUO A) En un polo actividades cotidianas, puramente egoístas y privadas. Todas ellas afectan a otras personas o instituciones. Ej: utilizar el lenguaje, evadir normas, inventar herramientas. B) Acciones individuales que sumadas con otras, adicionadas son capaces de producir inmediatas e importantes consecuencias sociales C) Acciones individuales acometidas junto a otros , pero ahora de forma intencionada, coordinadas para alcanzar un bien común. MANIFESTACIONES. D) Una categoría separada la constituyen las actividades empresariales, la organización, movilización, educación de otros con el objetivo de producir acciones deseadas. E) Acciones POLITICAS, ejercicio de poder, ordenar, manipular, legislar, codificar…. Las formas que pueden tomar las acciones: en cuanto a acciones individuales hay una tipología más y es las acciones que están dirigidas directamente a las estructuras: Las producen Las cambian Las apoyan Estas constituyen la primera categoría de nuestra tipología: LA CONSTRUCCION DE ESTRUCTURAS PROPIAMENTE. Estas son de distintos tipos. -- Se imponen NUEVAS NORMAS, se inventan,, se comienzas ….MORFOGENESIS -- Cuando las Normas son CAMBIADAS, ideas reformuladas, oportunidades redistribuidas CAMBIO ESTRUCTURAL. La continuidad estructural es cuando las normas se hacen cumplir, las ideas son apoyadas ..CONTINUIDAD ESTRUCTURAL. Aquí encontramos la socialización, la educación, la indoctrinación, la movilización, la organización, la coordinación… ¿CUANTA HISTORIA HACE? El espectro es grande, desde la gente corriente con sus actividades cotidianas, hasta las grandes hazañas realizadas por personajes excepcionales, por líderes. Estas últimas lógicamente acaparan la atención. Hay diversos grados de “GRANDEZA”: Si nos centramos en el FACTOR TIEMPO, 1) Hay personajes que han dejado huella en a lo largo de muchos años de la historia. Jesús, Buda, Cesar Napoleón, Stalin, Hitler, Copérnico. 2) Otros que son líderes de tendencias, que pueden cambiar modelos de vida pero sólo temporalmente para ser pronto reemplazados por otros. Elvis Presley, Madonna,…etc.. También el ESPACIO es importante. 1) Algunos sólo tienen un seguimiento muy local, comunidades limitadas, países singulares, 2) Aquellos cuyo impacto es GLOBAL. ¿QUE HISTORIA HACEN? En un polo están los líderes de acción: Generales, políticos, dictadores, En otros los líderes de pensamiento: profetas, sabios, filósofos, estudiosos, intelectuales. ¿Cómo HACEN LA HISTORIA? La huella es dejada de forma tanto consciente como inconsciente. Las consecuencias objetivas y subjetivas a veces no son coincidentes. COPERNICO no imaginó que su descubrimiento cambiaría CIENCIA, RELIGION, e incluso SENTIDO COMUN. JAMES WATT con la máquina de vapor, revolucionó el progreso. ALEJANDRO MAGNO CRISTOBAL COLON ROSA PARKS la mujer negra que no se levantó para ir a la zona segregada para los negros en el autobús no imaginó las consecuencias que aquel simple gesto supondría para la población de color norteamericana . Por otra parte están los que si son conscientes de que sus acciones tienen consecuencias para la humanidad. NAPOLEON, TATCHER MARX, LENIN, ROBESPIERRE, GORBACHEV, REAGAN, La ironía de la historia juega malas pasadas a los reformistas y revolucionarios más ambiciosos. Algunos producen consecuencias contrarias a las soñadas por los revolucionarios. KARL POPPER lo advirtió del peligro de los efectos colaterales por ejemplo el MARXISMO. Las preocupaciones morales , románticas y humanitarias de Karl Marx degeneraron en uno de los sistemas políticos más opresivos de la humanidad. Tb puede ocurrir lo contrario. Por ejemplo Gorvachev con al perestroika intentaba salvar el descréptio del sistema comunista y sin embargo lo que provocó fue su colapso total. TEORIAS DE LA COMPETENCIA . La reflexión sociológica sistemática sobre los grandes individuos se ha movido entre dos orientaciones opuestas. El determinismo heroico El determinismo Social. Y una intermedia que intenta combinar las percepciones valiosas de ambas doctrinas extremas, a este se le denomina ENFOQUE EVOLUTIVO-ADAPTATIVO. EL DETERMINISMO HEROICO:THOMAS CARLYLE Enraiza en el individualismo y el voluntarismo. Toda la historia es consecuencia de acciones individuales, la historia es maleable y responde a esfuerzos individuales. Sólo los individuos pueden influir en la historia. Son los grandes personajes los que cuentan en la mayoría de los cambios sociales. THOMAS CARLYLE es el historiados y filósofo que defiende esta teoría. La historia del mundo como la biografía de los grandes hombres, héroes. LIDERES, PATRONES, CREADORES. La medida última de la grandeza radica en las obras. Carlyle valora al hombre como personaje de acción más que como hombre de pensamiento. Los héroes inducen sentimientos de lealtad, reverencia, obediencia, y devoción de las masas. Este es el Lazo Social más importante. Carlyle clasifica el tipo de héroe, en: los identificados como DIOSES POETAS ESCRITORES GOBERNANTES ARTISTAS. Uno de los seguidores de Carlyle, el historiador Frederick Adams Wood se concentra sólo en los REYES.Estudió 386 reyes llegando a la conclusión que monarcas fuertes, mediocres, y débiles se correspondían con épocas y periodos, fuertes, mediocres y débiles. En el 70% de los casos. El mayor desafío de los proponentes del DETERMINISMO HEROICO, radica en la referencia al contexto histórico, las circunstancias sociales. Al margen de la valía personal de los personajes , siempre han estado constreñidos por la sociedad que le rodeaba. DETERMINISMO SOCIAL Esta enraizado en algún tipo de historicismo y enfatiza el curso predeteminado de la historia al margen de los individuos concretos. Conducido por fuerzas inmanentes. Los individuos son fragmentos sacudidos por oleadas históricas. Reina el fatalismo, no se puede hacer nada contra los cambios de la historia. Las necesidades históricas pueden ser reconocidas conscientemente de varias maneras, pueden ser anticipadas y percibidas con mayor o menor corrección. Los que adquieren el éxito son los más conscientes en la compresión de las tendencias necesarias a su nuevo tiempo. Lograrán más éxitos, se adaptarán mejor y actuarán con más eficacia. ( Bill Gates). Se convierten en grandes individuos y su grandeza radicará en su superior habilidad para leer y reconocer las necesidades históricas y actuar en concordancia, deslizándose por la cresta de la ola. Dos variante en esta tendencia: Una IDEALISTA( HEGEL). ( Hombres que perciben lo que los tiempos exigen) Otra MATERIALISTA.( MARX) MATERIALISMO HISTORICO. Las necesidades de Hierro están enraizadas en la Economía y en la emergencia de las clases. Los grandes individuos son los que comprenden la lucha de clases. La dificultad del Determinismo Social es la observación de que sin la aparición de algunos personajes históricos algunos cambios hubieran sido impensables en la historia. Si Napoleon hubiera muerto por una bala en el puente de Lodi al inicio de su carrera? Etc,.. Los deterministas se aferran diciendo que las grandes personas son producto de los tiempos históricos, tales personajes satisfacen las necesidades de una época. A la vista de las debilidades de los dos enfoques, el DETERMINISMO SOCIAL Y EL DETERMINISMO HEROICO. Existe una posición intermedia, sintética y más razonable. ADAPTATIVA EVOLUTIVA: ( ALFRED KROEBER Y ROBERT MENTON) Se basa en la interacción mutua entre INDIVIDUOS y CONTEXTOS SOCIALES. El principio de la variación afirma el factor fortuito de la eminencia ( talentos, genios, habilidades…)que siempre aparecen en determinada proporción en toda población. Accidente genético. Y a continuación comienza a operar el segundo principio. El principio de SELECCIÓN. La gente eminente ha de dar con terreno fértil para desarrollar sus nuevas ideas, acciones e innovaciones. Si lo hacen su eminencia será reconocida y compensada. Serán influyentes, serán seguidos por otros. Pueden modelar la historia , pero también pueden ser ignorados o derrotados y sus acciones no jugarán un papel histórico. Existen entonces 2 problemas concretos ¿Cómo opera la interrelación de los factores sociales e individuales en el proceso de adquirir grandeza, de convertirse en un héroe? ¿ cómo se manifiesta esta interrelación de factores sociales e individuales en el ser un héroe, en el proceso de cambio social.? CONVERTIRSE EN UN HEROE . La gente nace con talentos, algunos los desarrollan pero el momento crucial viene después cuando es la sociedad quien reconoce o ignora su pretensión de eminencia. Para convertirse en líder se ha de tener seguidores, creyentes , lectores. La grandeza y el talento deber ser PUBLICA nunca privado. Es ahí donde operan los mecanismos sociales selectivos , elevando a individuos a héroes. Hay cuatro pruebas que indican la importancia social de la grandeza : 1) Hay individuos excepcionales, cuya valía se reconoce póstumamente, o lo que es peor sus logros fueron atribuidos a otros autores. Tales Hombre y mujeres no encajaban con sus tiempos ni con las condiciones sociales que los rodearon.Van Gogh, Galileo…. 2) Otro argumento es el contrario, el contexto social induce a los cambios y los anima. La ciencia.. Calculo, el telégrafo.. la fotografía… Es la situación general, de una disciplina académica en su totalidad la que está madura para el cambio. Y sucede desde varios focos a la vez. 3) Hay épocas de auténtico florecimiento de la creatividad, de la innovación de la originalidad, Edades de oro. Grecia sV a.c., civilización Maya, Renacimiento. La explicación a que surjan tantas personalidades es el contexto social. 4) Representación desigual en cuanto a rezas , sexos, y comunidades étnicas. Los personajes históricos han sido en su mayoría hombres. Los Nobel. La única explicación es el prejuicio y discriminación social y atención desigual. Aquí lo que sucede es claramente una selección social negativa, que priva a miembros de determinadas categorías de género, etnia o raza del reconocimiento equilibrado de sus logros. En el proceso de SELECCIÓN se tienen en cuenta distintos criterios de EMINENCIA. En el terreno de la religión , la política y la guerra el criterio primero es el CARISMA. Carisma: es una cualidad de origen sobrenatural, un signo de gracia divina. El carisma es percibido por la persona que lo ostenta y por lo otros. AUTOADSCRIPCION Y ADSCRIPCION SOCIAL. Max Weber. Dijo del carisma que era uno de los tres fundamentos del poder legítimo o de la influencia que determinadas personas pueden tener sobre otras en el terreno político, militar, religioso e intelectual. Para Weber la Autoridad carismática es por necesidad revolucionaria. Están dispuestos a romper orden establecido y a crear un nuevo orden en su lugar. Dictan normas de acción y castigan la insubordinación. Mantienen la distancia con sus seguidores, Suelen llevar accesorios, ropajes etc… Acometen acciones para demostrar sus poderes especiales. La legitimación carismática de la autoridad es más grande en los periodos de crisis social. Cuando las élites gobernantes, las formas establecidas, las reglas y las leyes son socavadas y ha de buscarse una autoridad al margen, fuera del orden existente. Los líderes CARISMATICOS satisfacen al menos tres necesidades en condiciones de crisis: 1) La necesidad de SEGURIDAD. 2) La tendencia a buscar COMPENSACION INDIRECTA AL FRACACO PERSONAL. LA HEROIRICIDAD PER PROCURA. 3) La necesidad de evitar responsabilidad y compromiso personal en condiciones de crisis e incertidumbre delegando en un LIDER FUERTE. En situaciones más estables otras bases se vuelven más importantes: La LEGAL –RACIONAL LA TRADICIONAL En otros campos que no sea la política y la religión se pueden encontrar otros criterios de eminencia que no sean el carisma En la ciencia la competencia. En las Artes La originalidad –imaginación En tecnología La eficiencia. SER UN HEROE . Al margen de la formas de obtener el estatuto de HEROE. Se abren oportunidades para que se inicie el CAMBIO SOCIAL. Pero antes de que una persona pueda realmente dejar HUELLA en el proceso Histórico tiene que existir una serie de condiciones. 1) La SITUACION SOCIAL debe ser propicia. 2) El individuo eminente , no sólo tiene que serlo sino que además debe estar en el lugar adecuado para ejercer el poder. No sólo en el TIEMPO , sino además en el ESPACIO. 3) El cambio verdaderamente histórico sólo acontece cuando están invitadas gran cantidad de personas. Ha de ser capaza de movilizar, dirigir, atemorizar, convencer, levantar la emoción del resto de personas. a. El comandante ha de tener ejército. b. El profeta creyentes. c. El presidente ciudadanos obedientes a la ley. SE AFECTA LA HISTORIA . Los grandes personajes realizan cambios sociales y transforman los procesos históricos. Su papel toma dos formas: ( SYDNEY HOOK) Individuos Eventuales: Son grandes en virtud de lo que hicieron. Estaban en el sitio correcto en el momento adecuado. Hicieron buen uso de sus oportunidades Y las consecuencias históricas vinieron solas. No son conscientes de lo que hicieron. Individuos productores de eventos: Estos son grandes en virtud de quienes son. Tuvieron cualidades extraordinarias. Inteligencia, visión, capacidad de liderazgo… es de estos personajes de donde surgen los carismáticos. Aprovechan las oportunidades pero además las crean. Hay trampas en el camino de la grandeza histórica. Los intentos de transformar la historia a menudo fracasan.