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Declaración Pública – Dirección Nacional JRME – 21 de diciembre de 2015

Respecto al debate educacional y el fallo del TC: ¿Educación gratuita o nuevo subsidio?
Han pasado 4 años desde que el movimiento estudiantil puso en la agenda política la educación
gratuita como derecho social y hasta hoy la demanda marca la pauta y divide aguas en diferentes
planteamientos, sin llegar a concretarse. Lo más cercano que se ha estado de conseguir algo en
general, fruto de la cooptación de la demanda por parte de la Nueva Mayoría, es con la última
propuesta, pero que obviamente continúa con la tónica de reformas neoliberales del gobierno de
Bachelet, además con la forma de entender la gratuidad prácticamente como un arancel
diferenciado con lógica de subsidio. Todo lo anterior, debido a que no tiene un proyecto global
sobre educación, que efectivamente sea distinto al actual. La Nueva Mayoría no puede plantear
una reforma que signifique ir en contra de la actual Constitución, que rompa con el Estado
subsidiario, el autofinanciamiento de las Universidades Estatales, y los negociados que tienen
dentro del sistema educacional.
La medida presentada por el gobierno pretende que, vía presupuesto, aumenten los fondos
destinados a becas para asegurar que en algunas instituciones de educación superior que cumplan
una serie de requisitos, hubiese un total 200 mil beneficiados en todo el sistema, seleccionados
según deciles. Pero poco duró el festejo de estos sectores cuando se hizo conocido el fallo del
tribunal constitucional (cuyo texto conoceremos mañana, 22 de diciembre) que declaraba la
inconstitucionalidad de la propuesta del gobierno por discriminatoria. ¿Cuáles serían estos
elementos “discriminatorios”? Las instituciones que recibirían este beneficio tenían las siguientes
condiciones: estar acreditadas a lo menos 4 años, no poseer como integrantes de la corporación o
fundación universitaria sociedades comerciales con fines de lucro y considerar representantes en
sus estamentos estudiantil y/o funcionario en algún órgano de gobierno del plantel, de acuerdo con
sus estatutos.
Con el fallo del TC, la pretensión de la UDI lograba su objetivo y las críticas cruzadas no se
hicieron esperar: por parte del gobierno se les acusaba de dejar a cientos de estudiantes sin
gratuidad, por otro, un CONFECH sin ninguna claridad política y tratando de salir al paso sin
ninguna propuesta articulada, criticaba al gobierno por haber intentado implementar tan importante
reforma vía “glosa presupuestaria” sin hacerlo en “diálogo con los movimientos sociales”.
Lo que realmente están en el fondo de la discusión son los nuevos recursos. La clase dominante
se escuda en que “estamos entrando en un proceso de menos crecimiento, por ende, no hay plata
para la gratuidad”. Pero para lo que si hay dinero, es para la especulación de las millonarias
ganancias de los sectores ligados al capital financiero que siguen nadando en dólares a pesar de
la desaceleración económica que hace años vive el país, particularmente notorios los casos de las
ISAPRES, AFP y diversos otros sectores. A su vez, en este debate, existen intereses de los
dueños y rectores de universidades privadas en ampliar esta “gratuidad” y no con fines
precisamente “progresistas” ni “democráticos”. ¿Qué mejor negocio que el Estado financie el 100%
de los gastos de “tus clientes” y de tu proyecto educativo privado? Los que buscan que las
universidades privadas sean beneficiadas por la “gratuidad” son aquellos que buscan financiar a
las universidades que lucran con la educación, un financiamiento directo para la mantención más
segura de sus negocios.

Con todo, el movimiento estudiantil se sigue manteniendo sin claridades y al ritmo del gobierno. No
se inserta en el fondo del debate, no denuncia responsables - salvo al TC-, ni plantea propuestas.
Prefiere criticar que la reforma fue sin “dialogo” a criticar el contenido de esta reforma, prefiere
criticar la forma en que se va a implementar esta “falsa gratuidad” y el requerimiento de
inconstitucionalidad por parte de la UDI, antes de cuestionar los negociados que buscan financiar
de otra forma a la educación superior, convirtiéndola en una nueva eventual educación
subvencionada.
¿Cuál es el fondo de la discusión que debiéramos dar como movimiento estudiantil? En primer
lugar, debemos rechazar todo proyecto que pretenda asegurar el negocio de la educación privada
a través de una gratuidad que asegure el financiamiento de la institución y el lucro de sus dueños,
inicialmente las universidades propiedad del Estado deben ser 100% gratuitas, terminar con el
autofinanciemos y acabar con el derroche de recursos a las instituciones privadas. Se plantea
como crítica que los estudiantes más pobres estudian principalmente en instituciones privadas,
esto es efectivo, llegan a la universidad después de 12 años de una educación de castas que no
los prepara para acceder a las universidades tradicionales. Acá nuevamente tenemos otro
problema de fondo que es el acceso a la universidad vía PSU que viene a confirmar en números la
desigual calidad educacional que tenemos. La universidad gratuita y estatal, al servicio de los
trabajadores y pueblos de Chile, no debe tener restricciones en permitir el acceso a una institución
democrática donde sus estamentos definan el contenido y orientación de las carreras. En el
contexto actual del sistema y ante esa realidad, para enfrentar la situación actual con propuestas,
es necesario que las casas de estudios privadas se ajusten a medidas tales como: que los
aranceles sean establecidos por el Estado para asegurar el real costo y no las ganancias de las
instituciones; la regulación de las matriculas para que así efectivamente entre una cantidad de
estudiantes a las carreras acorde con el campo laboral, y no para tener una masa que solo
sustente las ganancias de esa universidad. Estos son requisitos mínimos que cualquier
universidad, que prometa que no lucra lo pueden aceptar sin ningún problema.
Con todo, queda claro que acá no es solo un problema de financiamiento sino de modelo
educacional, y de los fundamentos ideológicos y políticos que están en la Constitución del 80’,
pincelada por Ricardo Lagos. Quienes defiendan la educación de mercado se quedaran
discutiendo de platas y cuestiones de forma, infinitos debates técnicos que oculten el trasfondo
político. Quienes planteamos la lucha por un sistema educacional que acabe definitivamente con el
lucro, el Tribunal Constitucional, las desigualdades en el acceso, etc. debemos convertir al
movimiento estudiantil en un gran movimiento por la asamblea constituyente en Chile, porque no
hay cambio educacional sin cambio constitucional.

Dirección Nacional
Juventud Rebelde Miguel Enríquez – JRME
Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR
21 de Diciembre 2015
www.mir-chile.cl