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LA ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS Y LOS LAZOS CON LA

JUVENTUD
Vivimos en tiempos interesantes, tiempos en los que muchos jóvenes han
recuperado el habla y el actuar con lo que vamos forjando una nueva identidad
nacional. A medida que vamos avanzando al reconocimiento de nuestro actuar
ante una sociedad “adultocéntrica”, estamos incorporando nuevas búsquedas y
nuevos anhelos: el derecho a ser, a experimentar, a amar a quien deseamos amar,
a vivir en un mundo sano, a expresarnos en nuestro propio lenguaje cultural, a
decidir sobre nuestros propios cuerpos, a soñar otros mundos distintos.
Sin embargo los procesos en los que la juventud de Latinoamérica participa como
protagonistas poco reconocidos, con sus aportes y su rol que jugarán en diversos
aspectos de la vida social, política, económica y cultural de sus ciudades, nos hace
reflexionar y detenernos a revisar los procesos de migración masivos
principalmente de jóvenes desde la década pasada con lo que ciudades como
Lima, Buenos Aires, Sao Paolo y Ciudad de México experimentaron crecimientos
significativos que hicieron entrar a estas ciudades en la categoría de megalópolis,
pues albergan a más de 10 millones de habitantes en el que el gran porcentaje
está representado por la población joven por lo que es necesario ya hablar del
“bono demográfico”.
En ese contexto la Organización de la Naciones Unidas comienza a dar respuestas
a los temas de juventud que representan retos para garantizar un futuro con más
participación de las organizaciones juveniles, buscando que las oportunidades
económicas de los países de la región se traduzcan en políticas públicas que
redistribuyan las riquezas generadas a través de la mejora continua de los
servicios de educación con calidad y el acceso a oportunidades para el trabajo
decente.
Por ello la Organización de las Naciones Unidas mediante la UNESCO plantea
algunas de las líneas de acción que apuntan a:
 Crear oportunidades para integrar dentro de las agendas políticas de los
países miembros las preocupaciones y temas relacionados específicamente
con la juventud, ya sea en educación, ciencias, cultura o comunicación.
 Impulsar la participación de jóvenes de ambos sexos en los espacios de la
Organización y sus variadas redes, así como de otros actores sociales
vinculados, de modo de abrir las oportunidades de diálogo.
 Actuar en conjunto con ellos para formular proyectos y programas sobre
juventud en las áreas de competencia de la UNESCO, buscando integrar
los puntos de vista y prioridades de los jóvenes a partir de sus propias
redes y las organizaciones que trabajan asociadas a la Organización.