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CUENTOS DE CARLOS LOZANO

I
En la década del 70, los Honorables Concejales del municipio de
Gamarra fueron convocados a sesiones extraordinarias para decidir
sobre la colocación, en el centro del parque, de una estatua en
memoria del expresidente de la República, doctor Enrique Olaya
herrera.

Empezó la discusión entre los liberales, dueños de la iniciativa. Uno


decía que Olaya Herrera debía quedar mirando hacia el sur, hacia
las instalaciones de la Alcaldía y del Concejo, hacia la sede del
Gobierno Municipal. Otro dijo que Olaya Herrera debía quedar
mirando hacia el occidente, donde estaban las instalaciones de
Telecom, la Registraduría y el comando de la Policía nacional. Otro
propuso que quedara mirando al oriente, hacia nuestra Iglesia que
nos legaron los Padres Jesuitas. Y otro opinó que la estatua mirara
hacia el norte, donde está la Escuela Urbana, donde se forma el
ciudadano de mañana.

Carlos Lozano, como Concejal conservador, se paró y dijo:


“¡Pónganle una balinera en el culo para que mire pa’ todas partes!

II
Carlitos, el hijo mayor de Carlos Lozano, una noche estaba
tomando en una cantina cuando llegó la policía a pedir papeles. Y
Carlitos dijo en voz alta: “¡compro policías a cinco pesos!” .

Lo metieron a la cárcel por irrespeto a la autoridad.

Al otro día, Genaro Muñoz como amigo, como copartidario y como


Alcalde, fue temprano a la casa de Carlos lozano y le explicó la
situación.

Que qué pena pero es que Carlitos se pasó de tragos anoche y se


puso a gritar que compraba policías a cinco pesos. Allá está en la
cárcel, pero no te preocupes, que ahora te lo suelto.

Y Carlos Lozano le dijo: “¡No Genaro, dejalo más tiempo. Eso está
bien hecho. Para que no se gaste la plata en porquería!”
III
Del Corregimiento de Puerto Viejo llegó una vieja a la droguería
porque estaba enferma. Carlos Lozano le dijo que tenía que
ponerse dos inyecciones. Una hoy, y otra mañana.

Cuando terminó de ponerle la inyección, la vieja le dijo: “¿don


Carlos, y mañana tengo que venir otra vez?”

Y Carlos Lozano le dijo: “¡O si no me mandás la nalga!

IV
En una celebración de aniversario de la Policía Nacional, los
organizadores del evento acordaron que Carlos Lozano interviniera
como orador en nombre de los civiles.

Antes de coger el micrófono, se metió cuatro dedos de ron caña, y


soltó su cháchara ensalzando a la policía. Y terminó su discurso
diciendo:

“… ¡y mientras el ciudadano duerme… el policía vigila su sueño!


¡pero hay que reconocer… que hay mucho policía hijueputa!

V
Como a la una de la mañana le tocaron desesperadamente la
puerta a Carlos Lozano. Era Danis Pizarro, con su hijo menor
cargado. Estaba muy malo porque se había tragado un poco de
petróleo.

Carlos Lozano, con ojos de sueño le dijo:

“ve, y vos no tenés un pedazo de franelilla”

-¿Y eso para qué?- Le preguntó el señor Danis

-“¡Pa’ que hagás una mecha y se la metás por el culo!”.


VI

Estaba Carlos Lozano en la droguería, empacando incienso en


papeleticas para vender en Semana Santa, cuando llegó el viejo
Pablito, el evangélico, hablando de Jesucristo.

-Don Carlos, cuando Jesucristo dijo: “¡Si no hacéis como los niños
no entraréis al reino de los cielos!”, lo que quiso decir es que debo
tomar ejemplo de la inocencia de los niños. Eso entiendo yo. Usted
qué dice. Usted que fue seminarista, un casi-cura.

Y Carlos Lozano le respondió:


-¡No Pablito… tenés que coger un palito y ponerte a jugar con un
bollo de mierda!

VII
Llega a la droguería una vieja con un pelaíto pipón que alumbraba
de lo amarillo, de tanto comer tierra.

-Vea don Carlos, qué será bueno pa’ este pelao. Mírele esa pipa y
el color que tiene; y apenas se descuida uno, se pone a comer
tierra.

Y Carlos Lozano le recetó: “¡Comprale un terrenito!”

VIII
Una señora llegó con un dolor en el brazo, para que Carlos Lozano
le diera una pomada bien buena, que le quitara ese dolor que no la
dejaba dormir tranquila.

Carlos Lozano le ofreció una pomada para que se sobara ahora, y


antes de acostarse.

Y la vieja le preguntó:
-¿Y será que esa pomada sí me sirve?

Y Carlos Lozano le respondió: “¡Por lo menos a mí sí me sirven los


tres mil pesos que vale!”
IX
Una señora llegó a ver si le quitaba una vaina que le subía y le
bajaba por el estómago.

-Don Carlos, qué será bueno pa’ una vaina bien fea que tengo. Yo
siento como que una cosa me sube y me baja por dentro del
estómago. ¿Qué será eso?

Y Carlos Lozano le respondió:

“¡Ah… lo que tenés es un mojón yoyó!”

X
El PEPO, otro hijo suyo, era revolucionario y don Carlos era una
figura política del Partido Conservador. Los demás Concejales le
daban pulla. Le decían que él era un respetable dirigente
Conservador, y que cómo es eso, que él El Pepo es comunista.
Y Carlos Lozano dijo: “¡Primero tumbo yo el Cerro Monserrate a
peo, que mi hijo tumbar al gobierno!”

XI
Una vieja llegó a buscar un purgante, y don Carlos le vendió uno
muy bueno, explicándole los beneficios que habría para su
organismo. Y finalmente le preguntó:

-Don Carlos… ¿y después de tomarme el purgante me puedo


bañar?

Y don Carlos le respondió:

-¡Si te alcanza la mierda, bañate!

XII
Un Padre estaba enamorado de Aidé Piñeres. La gente murmuraba
que estaban vacilando bajo cuerda. Un día llegó el Padre a la
droguería, preguntando qué era bueno para un decaimiento que
tenía, y Carlos Lozano, para mamarle gallo, le dijo:

“Padre, usted lo que necesita es vitamina A y D”.


XIII
Una vez llegó Memo Franco, el Químico, a la casa, y Carlos Lozano
le preguntó:

“Ve, Memo, voz no sabés para qué sirve la mierda de murciélago?!

-No, don Carlos… ¿y eso para qué?-

Y Carlos Lozano le respondió:

“Es que estoy averiguando para qué carajo pueda servir la mierda
de murciélago. Tengo una manada en el techo y no hay cómo
hacerlos ir”.

XIV
Estaba Carlos Lozano con Maruja, su mujer, viendo la transmisión
del Reinado Nacional de belleza. Sale en vestido de baño la primera
candidata, y, al final de su desfile, dice Carlos Lozano:
“¡Qué porquería!”

Sale en vestido de baño la segunda candidata, y, al final de su


desfile, dice Carlos Lozano:
“¡Qué porquería!”

Sale en vestido de baño la tercera candidata y, cuando termina de


desfilar, vuelve y dice Carlos Lozano:
“¡Qué porquería!”

Maruja, que estaba al lado, lo reprende:


“¡uuuii… Carlos, pero a usted no le gusta ninguna!”

Y Carlos Lozano dijo:

“¡Qué porquería la que tengo al lado!”


DICHOS DE CARLOS LOZANO:

“La experiencia es como la mierda, nadie la coge”.

“Mientras haya marrano no hay desperdicio”.

COSTUMBRE DE CARLOS LOZANO:

Camino a casa, borracho, caminando por la mitad de la mitad de la


calle, llevado por alguno de sus hijos, siempre pegaba estos gritos
de arenga:

“¡Viva el gran Partido conservador”

“¡Viva Laureano Gómez!”

“¡Viva Jorge Eliécer Gaitán!”

“¡Viva el general Gustavo Rojas Pinilla!”

SE INVITA A LOS GAMARREROS A QUE MANDEN CUENTOS


DE CARLOS LOZANO A: jesulozano@gmail.com

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