HERÓDOTO

ISBN: 84-96359-23-9
J.M. Floristán Imizcoz (Departamento de Filología Griega, Universidad
Complutense)

I Vida
1. Heródoto nació en Halicarnaso, ciudad de la Dóride (costa meridional de Asia
Menor). La región había sido colonizada por población griega de estirpe y dialecto dórico,
pero la influencia cultural y literaria de la vecina Jonia y del hinterland cario la convirtió en un
cruce de caminos con abundante mezcla de población, lenguas y dialectos. De hecho, los
nombres del padre de Heródoto –Lixes-, del tirano de Halicarnaso contra el que combatió –
Lígdamis- y del poeta épico Paniasis, al que le unió una relación familiar no aclarada
(probablemente era su tío) son todos de origen no griego, quizás cario. Como otros
escritores griegos arcaicos –Safo, Alceo, Hiponacte, Mimnermo-, Heródoto creció en un
ambiente griego con profundas influencias orientales, en este caso carias. De su
participación en la colonización de Turios (cf. infra) deriva la variante “turia” de su origen,
que aparece en la frase introductoria de su obra ya desde antiguo, probablemente incluso
antes de época helenística. Aristóteles la cita precisamente bajo esa forma de “Heródoto
turio”, aunque parece que se trata de una interpolación posterior. La mayoría de las fuentes,
sin embargo, coincidemn en señalar a Halicarnaso como su patria, bien en exclusiva, bien
mencionando también la variante turia. Algunos han llegado a pensar que quizás en una
primera redacción Heródoto se presentó como halicarnaseo, mientras que en la definitiva
prefirió hacerlo como turio. En cualquier caso, la existencia de la variante ya desde antiguo
garantiza su participación en la fundación de la colonia.
Sobre la fecha de su nacimiento tan sólo tenemos indicios indirectos, de dudosa
fiabilidad. Aulo Gelio afirma que tenía 53 años al comenzar la guerra del Peloponeso (431),
por lo que su nacimiento se remontaría al año 484. La afirmación de Gelio se basa en
cálculos de cronógrafos anteriores, que gustaban de hacer coincidir el hito fundamental de
una biografía con la akmé o madurez, que los griegos situaban en torno a los 40 años. En el
caso de Heródoto se hacía coincidir este momento con la participación en la colonización de
Turios (444/3), de donde se derivaría la mencionada fecha para su nacimiento. De su obra
apenas podemos sacar datos concluyentes. La ausencia de recuerdos personales de la
expedición de Jerjes contra Grecia (480-479) es indicio de que todavía no estaba en edad

militar, por lo que sería arriesgado adelantar su nacimiento más allá del 490. Si además
aceptamos la hipoótesis de un primer viaje de Heródoto a Egipto antes del 461 (fecha del
comienzo de la rebelión del país contra el dominio persa), su nacimiento no debió de ser
posterior al 485/484, para que así tuviera al menos 25 años cuando lo emprendió. En
conclusión, podemos fijarlo entre los años 490-484, sin que nos sea posible precisar más.
2. A pesar de que la personalidad de Heródoto se refleja constantemente en su obra
en forma de opiniones, dudas, valoraciones, etc., las informaciones sobre su persona son
escasas, excepto las que atañen a sus viajes, de los que menciona algunos. Esto nos obliga
a utilizar fundamentalmente fuentes posteriores a la hora de reconstruir su vida. La primera
etapa de la misma transcurrió en Asia Menor. Después de la derrota persa en las Guerras
Médicas algunas ciudades minorasiáticas (entre ellas Halicarnaso) continuaron en la órbita
del poderío persa a través de tiranos locales interpuestos. En esta situación debió de
transcurrir la juventud de Heródoto. Pronto el contraataque de Atenas al frente de la Liga
ático-délica despertó las ansias de libertad de estas ciudades. Heródoto participó en una
conjura frustrada contra Lígdamis de Halicarnaso, que le valió el destierro en la cercana isla
de Samos. De este modo inauguraba la lista de historiadores griegos –tras él, Tucídides y
Polibio- que sufrieron exilio. No sabemos cuándo se produjo ni cuánto duró. La Suda afirma
que regresó a Halicarnaso y participó en la expulsión de Lígdamis, para volver a
abandonarla de nuevo un tiempo después por enemistad de sus conciudadanos y participar
en la colonización de Turios, en la Magna Grecia. No es probable que Heródoto, que no era
un hombre de acción, tomara parte activa en todos estos acontecimientos políticos, pero sí
es seguro que se encontraba inequívocamente en el bando de los enemigos de las tiranías.
Halicarnaso figura ya en el 454 entre los miembros de la Liga ático-délica, por lo que la
expulsión de Lígdamis debe de ser anterior.
3. La segunda fase de su vida es la de su estancia en Atenas. Se ha pensado que
las discrepancias con sus compatriotas mencionadas por la Suda quizás estuvieran
relacionadas con una toma de postura clara en favor del papel hegemónico de Atenas
dentro de la Liga, frente a los partidarios de una libertad y autonomía mayores de los
estados o ciudades miembro. Eusebio de Cesarea en sus Cánones cronográficos y su
traductor latino S. Jerónimo afirman que fue honrado por los atenienses, tras la lectura
pública de su obra, en la 83ª Olimpiada (484-444). Plutarco afirma que los atenienses le
concedieron por ello diez talentos, cantidad desorbitada para la época_. La tradición de la
lectura pública de fragmentos de su obra, a la manera de los antiguos aedos y rapsodos de
la poesía épica, es antigua y se encuentra en fuentes diversas. Es famosa la anécdota

Ni la una ni la otra merecen excesivo crédito. que sabemos que es posterior a su muerte. por el biógrafo de Tucídides Marcelino. De su estancia en Atenas y contacto con Pericles habría nacido. son un eco de III. su simpatía por la ciudad y el estadista. ferviente partidario de la política ateniense. pero ante todo coinciden en su visión del hombre. terminus post quem para su muerte. la vida. conservados en la actualidad. aunque también menciona la versión que sitúa su muerte en Pela. emocionado por lo que oía. No sabemos cuánto tiempo vivió todavía. representada el año 442/1. La colonia fue proyectada como un asentamiento panhelánico bajo supervisión ateniense. En cualquier caso. la sociedad. por lo que al menos una parte de la obra debía de estar redactada para esta fecha. Su participación en la empresa la recogen diversas fuentes antiguas y medievales. Durante su estancia en la ciudad se supone que estuvo en contacto con los círculos literarios y culturales más selectos.recogida. además del mencionado. habría abandonado definitivamente Turios para establecerse en Atenas. la relación con la divinidad y el sentido de la culpa y la expiación. Se ha supuesto que por este motivo Heródoto. rompió a llorar. la primera porque coincide con el lugar que contribuyó a colonizar. junto a las ruinas de la antigua Síbaris. Dentro de éstos destaca su relación con Sófocles. 4. en la que habría permanecido hasta su marcha a Turios el 444/3. suele aceptarse que los vv. que dieron a sus libros los nombres de las nueve musas. la Suda y Focio. infra). que cuentan cómo Tucídides se halló presente con su padre en una de estas lecturas públicas y. la segunda por ser la corte a la que . ni siquiera aparece ya entre las ciudades aliadas de Atenas. entre otros. Pero pronto la colonia empezó a desligarse de su metrópolis y. en los primeros años de la Guerra del Peloponeso. Luciano añade que el hechizo ejercido sobre el auditorio fue tal. La Suda afirma que murió en Turios y que fue enterrado en el ágora. La tercera fase de su vida comienza con la fundación de Turios. Los últimos hechos históricos a los que alude son del verano del 430. 119. 904920 de la Antígona sofoclea. en el marco de los intereses propagandísticos de la política exterior de Pericles. agrupados en torno a Pericles. En resumen. Algunos incluso le acusan de parcialidad filoateniense. Todas estas noticias no son más que meras anécdotas que buscan poner en relación las biografías de cultivadores de un mismo género o justificar la división de la obra. puede afirmarse que en torno al 447 Heródoto se habría trasladado a Atenas. al estallar la guerra. ante lo que Heródoto habría alabado su buena disposición para el aprendizaje. cuestión que abordaré más adelante. según algunos estudiosos. capital de Macedonia. Se han querido ver ecos mutuos en la obra de ambos. Fue entonces cuando remodeló lo que ya tenía escrito de su obra y la amplió hasta darle la forma definitiva (cf. se habría sentido incómodo y que.

pese a ello. Por medio de un sistema de referencias cruzadas entre las menciones de cada sitio. sino reunir numerosas y variadas acciones de Europa y Asia en el marco de una sola obra. compilando en un tratado todos los hechos notables de griegos y bárbaros ocurridos en 240 años»_. Algunos estudiosos piensan que pudo morir en Atenas. quizás víctima de la misma peste de los primeros años de la Guerra del Peloponeso que se llevó a la tumba a Pericles. Dionisio de Halicarnaso en su opúsculo retórico Tucídides afirma que «Heródoto llevó la elección de su tema a mayor extensión y brillo y prefirió. Powell llega a la conclusión de que hubo dos estancias en Egipto. Finalmente Focio afirma que incluye en la narración muchos relatos míticos y digresiones por los que fluye la dulzura de su pensamiento.y otra posterior al 455 – fecha de su conclusión. El único dato casi seguro es que los viajes habrían sido anteriores a su estancia en Atenas. una anterior al 461 –fecha del comienzo de la revuelta egipcia. no ven obstáculo alguno en la revuelta egipcia para que pudiera visitar el país. finalmente.. 29. Cuestión polémica. 3.. 44). por el contrario. II Contenido y estructura de la historia. V. mientras que otros viajes suscitan ya mayor controversia. en su obra hay «innumerables fábulas». Son probables también estancias en Mesopotamia y Escitia. ya que sería producto de una reelaboración posterior. habría viajado a Egipto por segunda vez. Inmediatamente después de la primera habría estado en Fenicia. 6.o. por afirmaciones del propio Heródoto. III. muchos creen que la disposición de los materiales no refleja necesariamente la sucesión cronológica de los viajes. año de la firma de la paz de Calias entre Atenas y Persia. que estuvo en Egipto (II. 5. Finalmente. aún mejor. que afecta tanto a la biografía como a las fuentes de su obra. pero que oscurecen la composición de la historia y no .acudieron diversos literatos e intelectuales de dinales del s. La cronología y duración de los mismos nos es totalmente desconocida y los intentos por reconstruir una secuencia no han pasado del terreno de la hipótesis. entre los que destacó Eurípides. pero no se olvida de señalar que. 12) y Fenicia (Tiro: II. Heródoto no pretendió escribir un diario de viajes. Asiria y Babilonia. no narrar la histooria de una ciudad o pueblo. posterior al 499. Otros. años después habría visitado Escitia y. Es seguro. por lo que las comparaciones de unos sitios con otros que encontramos en diversas partes de su obra no implican necesariamente anterioridad cronológica. Cicerón lo llama “padre de la historia”. es la de sus viejes por el extranjero. 143.

geografía.corresponden al tipo canónico del género. habría empezado como narrador en el sentido amplio del término. como compositor de relatos más o menos extensos que habría incorporado con posterioridad a su Historia.le habrían obligado a recurrir a la técnica de las digresiones. Los problemas planteados por los analíticos nacerían más de nuestro concepto restringido de la labor historiográfica que de la obra en sí: de cada episodio Heródoto habría contado lo que sabía en toda su complejidad. que se pueden clasificar en tres grandes apartados. Los unitaristas también cayeron en algunos excesos. . Bornitz ha defendido una concepción inicial unitaria para toda ella. F. Las narraciones incorporadas al relato definitivo constituyen dentro del mismo verdaderas digresiones o excursus. La tesis de Jacoby tuvo una amplia acogida en los años posteriores. lo que habría oscurecido la línea argumental básica. A diferencia de los analíticos. Heródoto. Todos estos testimonios ponen de manifiesto que ya los antiguos fueron conscientes de la complejidad argumental de su obra. etnografía e historia política. La diversidad de estos materiales y la inexistencia de un hilo conductor –ni siquiera la idea genérica del enfrentamiento Oriente/Occidente le parecía suficiente a Jacoby. Pohlenz. 7. mientras que la idea de integrarlos en una obra unitaria sería de época posterior. sino que habría elaborado su Historia al final de su vida conforme a una idea concebida mucho tiempo antes. es decir. algunos de los cuales son tan extensos que el lector llega a perder el hilo conductor del conjunto. Uno de sus más destacados representantes fue M. A la postura analítica le siguió la reacción unitarista. que interpretaban el todo por sus partes. según la cual Heródoto no sería un narrador ingenuo que fue acumulando materiales sin tener conciencia clara de su finalidad. los unitaristas no ven la obra de Heródoto como un conjunto de disiecta membra sin articulación. De ahí que en seguida se planteara la cuestión de la unidad de la obra. en un trabajo que marcó época en la investigación herodotea. que reunía todos los materiales que consideraba interesantes desde una óptica griega. sino que tendría sus estructura y disposición en función de un todo. Estos relatos comprenden elementos variados. pero en modo alguno la habría eliminado. en especial por lo que respecta a la génesis de la obra: por ejemplo. En 1913. por la que introducía el material en el lugar que le parecía más adecuado de la narración general. La explicación de este hecho es más clara en la actualidad. de modo similar a lo que ocurrió en la investigación homérica en el periodos de entreguerras. Jacoby lanzó la hipótesis de un Heródoto geoetnógrafo en sus comienzos. que dio los primeros pasos para convertir en esbozo de historiografía científica lo que existía antes de él.

con el tiempo. probablemente actuaron en un principio en el ámbito de los linajes. costumbres o geografía de una región y conformaban con ellas la suya propia. Así de claro lo afirma Heródoto en el proemio: «Ésta es la exposición del resultado de las investigaciones de Heródoto de Halicarnaso. la misma que la de la poesía épica: rescatar los hechos gloriosos del olvido y darles fama inmortal. empleado en época posterior con carácter general para designar a los primeros historiadores. común. por griegos . que lo aplica un tanto despectivamente a aquellos que componían su relato más para seducir al auditorio que para transmitir la verdad a la posteridad. pues.Actualmente se prefiere una postura intermedia. presentada en el proemio como “exposición de su investigación” (historíes apódexis). respectivamente. a veces casi imperceptible. Hesíodo. Para referirse a esta actividad Heródoto emplea los términos logopoiós (que aplica a Hecateo) y lógioi. que retenían los datos históricos del pasado y los transmitían a sus sucesores. quizás para distinguir entre creadores y simples recitadores. el de los antiguos aedos: escuchaban versiones diversas de la historia. No parece necesario que la obra de Heródoto naciera de un plan preconcebido. para evitar que. respectivamente. Así se entiende que la obra de Heródoto. Como las de otros autores gregos antiguos (Homero. 9. junto a los propiamente históricos. Estos memorizadores de prosa. sino que está escrita según la técnica arcaica de la composición abierta. incluye a Heródoto. no siempre la misma en cada recitado (entendiendo que su labor era originariamente oral). sin citarlo. para ir adaptándose posteriormente a formas de organización social y política más complejas. Así. pero tampoco se acepta que sea una mera acumulación de materiales sin conformar. Solón. Los relatos constituirían algo así como una versión local. entre los que. de los hechos del pasado. fratrías o tribus. definitivo y cerrado. El término ‘logógrafo’. El sistema de trabajo sería. Teognis). otros materiales que posteriormente fueron clasificados como geográficos y etnográficos. aproximadamente. no aparece aún en su obra. pero sí pocos años después en la de Tucídides. La finalidad de estos relatos en prosa era. los hechos humanos queden en el olvido y que las notables y singulares empresas realizadas. 8. comprenda. en la que se acumulan materiales diversos con una nexo de unión muy relajado. de estos relatos locales. sino que podían destacar un aspecto u otro según el auditorio. IV). Heródoto habría comenzado su actividad como “contador de relatos” (lógoi) a la manera de los aedos y rapsodos que cantaban y recitaban la poesía épica. sino que equivale a ‘investigación’ en sentido amplio. no se corresponde con los modernos criterios poéticos de la obra unitaria por concepción y disposición. en principio. El propio término ‘historia’ (historíe) no tiene el sentido técnico posterior de “indagación del pasado humano” (desde el s.

La segunda parte es la narración del enfrentamiento propiamente dicho entre Grecia y Persia. De ahí que Dionisio de Halicarnaso lo llame «émulo de Homero». lo califique de «el más homerizante». otros materiales que hoy consideramos geográficos. mientras que los intermedios (V-VI) narrarían la entrada de Grecia en la historia persa a través de la revuelta de Jonia. con dos partes claramente diferenciadas: En la primera. es decir. por el contrario. al desarrollar la teoría de la inspiración literaria por imitación. el de las fuerzas integrantes del ejército de Jerjes en VII. sin embargo.queden sin realce». heredero de los anteriores medo. Pese a estas semejanzas la distancia entre Homero y Heródoto. En el citado proemio ha querido verse una distinción consciente entre “hechos humanos” (tà genómena ex anthrópon) y “empresas realizadas” (érga). pero el análisis lingüístico de este último término ha puesto de manifiesto la amplitud de su significado. Algunos estudiosos han negado a Heródoto la condición de historiador.y bárbaros –y. Otros. acompañado de otro más breve sobre la Cirenaica o Libia (168-199). hacen que la Historia se asemeje a los poemas homéricos. prefieren situar el punto de transición . en especial a la Ilíada. 59-82. el motivo de su enfrentamiento. Conforme va extendiéndose su poder. Longino. 61-99). Elio Aristides lo sitúe a caballo entre poetas y rétores y el Ps. entre otros motivos precisamente por esa mezcla de elementos heterogéneos. dedicados a la expedición de Jerjes. que equivaldría a la historia política y cultural respectivamente. Ya he dicho que Heródoto recoge. con sus tres secciones características: geografía (2-34). se narra el crecimiento del Imperio Persa. admite la existencia de una estructura general en la obra. además de las noticias puramente históricas. Algunos lo limitan a los tres últimos libros. en el cuarto encontramos otros logos extenso. que no se reduce tan sólo a “monumentos y obras permanentes”. entre el relato de lo que podría ocurrir y de lo que realmente ocurrió. en especial. habitualmente conocida como Historia de Persia (Persiká). el segundo está consagrado íntegramente al de Egipto. También la acerca a la epopeya la alternancia narración/discursos y los catálogos (por ejemplo. lidio y asirio. el de Escitia. como ya señaló Aristóteles. etnografía (35-98) e historia (99-182). es la que media entre la poesía y la prosa. Heródoto va incluyendo los logoi de los diversos pueblos conquistados. que en principio habrían sido independientes: en el primer libro los logoi lidio. 10. Esta finalidad y la estructura compositiva abierta. Pasemos ahora al análisis detallado de la estructura de la obra. persa. La mayoría. babilonio y maságeta. nuevamente con la estructura tripartita mencionada (16-58. etnográficos o antropológicos. con innumerables digresiones. en apariencia sin que exista un plan central. 83-144). tras un libro tercero más variado por su contenido.

Otros han preferido una tripartita: los tres primeros libros narran los sucesos de Asia y Egipto durante los reinados de Ciro. la Historia de Lidia (I. con carácter más general. 694). O. al igual que la obra de Homero trasciende el estrecho margen de la guerra de Troya y del regreso de Ulises para presentar una rica imagen de la sociedad aristocrática arcaica_. con sus creencias. entre Oriente y Occidente. aunque los materiales reunidos en la Historia sean tan heterogéneos.V. la idea del crecimiento del Imperio Persa y los principios religiosos que alientan la explicación histórica de Heródoto. Regenbogen ve en la obra tres elementos que le confieren unidad: la lucha entre Oriente y Occidente. un simple vistazo a su presentación pone de manifiesto que Heródoto sí les quiso dar uan estructura. cuando comienzan las que conocemos como Guerras Médicas. política y sociedad. A pesar de todo. defensor de la postura analítica. Para unos es la sucesión de los imperios. aunque sea con criterios que hoy nos pueden parecer muy laxos desde la perspectiva moderna de lo que es una obra literaria. con sus diferentes concepciones del hombre y la organización social y política: sería el enfrentamiento entre despotismo y libertad_. Otros ponen el eje central en el enfrentamiento entre Persia y Grecia o. VI-comienzos del s. los tres siguientes se ocupan de Europa durante Darío y los tres últimos. ni siquiera entendidos como ejemplos sucesivos del enfrentamiento global Oriente/Occidente. que no entraría dentro de la de Persia. Finalmente. Heródoto nos presentaría un cuadro completo de la sociedad de finales del s. 28-VI. sino que serviría de enlace entre ésta y la parte final dedicada a las Guerras Médicas. lo que indica la existencia de una estructura. En cualquier caso. de Grecia y su enfrentamiento con Jerjes. Alrededor de éste. Esta división no es la única posible. para dar unidad al conjunto Heródoto tuvo que introducir en la primera parte referencias a personajes y sucesos de la segunda. Mucho se ha discutido sobre la idea o ideas centrales que dan unidad al conjunto. si no en su concepción. los diversos logoi nada tienen que ver con el núcleo central de la obra –que sería la narración de las Guerras Médicas-. sí al menos en su redacción final. En algunos pasajes afirma silenciar algunos hechos por necesidad de sus logoi. que siguen un orden cronológico: revuelta de Jonia (V. por mucho que trabajara el material para . Otros parten de la división bipartita anterior y le añaden una tercera parte. 11. su ascenso y caída: los persas heredan el imperio de los medos –que a su vez lo habían recibido de los asirios. Sea cual fuere el argumento central de la obra –si lo tiene-. costumbres. Para Jacoby.y lo extienden a costa de los lidios. 94-140) y expedición final de Jerjes (libros VII-IX). y viceversa. si bien es la más difundida. primera expedición persa bajo el mando de Darío y derrota en Maratón (VI. Cambises y acceso al trono de Darío.en el libro V. 41).

sino cronológico. que defiende la existencia de un plan inicial anterior incluso a los viajes y hace de Heródoto un verdadero historiador_. que exagera la dependencia de la logografía anterior y niega o reduce al mínimo la existencia de una idea rectora. enlazando así éstos con las Guerras Médicas.darle unidad y equilibrio. con una evolución psicológica en la obra de Heródoto. sin duda añadida a posteriori. El cambio no afectó sólo al contenido. tan sólo las Guerras Médicas. la Historia de Persia pasó de marco genérico para la inserción de relatos particulares a ser el contenido específico de la narración: la revuelta de Jonia y las expediciones de Darío y Jerjes. ya que no se atiene a un criterio geográfico. la Historia de Persia. etnografía e historia (por no mencionar otras ramas más específicas) aún no existía y en el ámbito de una literatura en buena medida oral el auditorio probablemente esperaba recibir todo tipo de noticias en un logos. La ordenación de estos materiales también es novedosa. en especial. es lo suficientemente amplia como para incluir tanto la Historia de Persia («los hechos humanos. pero también del drama. subgénero historiográfico que narraba los hechos locales por años). La división posterior entre geografía. sino también a la metodología: Heródoto abandona el estilo periodístico (relata refero) y tiene que “inventar” su contenido y darle una disposición propia. a partir del libro V. La frase introductoria. conforme iban entrando en contacto con el Imperio Persa los diversos pueblos conquistados. porque combina los géneros historiográficos del periplo (descripción de la geografía y etnografía de pueblos diversos a lo largo de un viaje) y la horografía (término griego equivalente a la analística latina.. por griegos y bárbaros») como las Guerras Médicas («y. son plenamente satisfactorias. porque se eliminan los elementos geo-etnográficos y se concentra la atención en la historia del pasado. y las notables y singulares empresas realizadas.. la primera parte de Historia supone ya una innovación sobre los logógrafos anteriores. para lo que recurre a las técnicas de la poesía. respectivamente. Ya he . Poco a poco esta concepción nueva fue evolucionando y. La obra debe ser interpretada por el ambiente cultural y literario en el que nació. como hacían los periplos. como defendió Jacoby. es evidente que la forma definitiva habría sido muy diferente si se hubiese propuesto narrar. pues. desde el comienzo. Hay que contar. ni la analítica radical. 12. La segunda parte. constituye un nuevo avance sobre la primera. el motivo de su mutuo enfrentamiento»). Ni la postura cerradamente unitarista. una Historia de Persia que le sirve como marco general en el que se insertan los diversos relatos particulares. en especial de la épica. a su vez. Pero Heródoto supera esa fase inicial de geo-etnógrafo y crea en la primera parte de su obra algo original. en una especie de historia universal. Aun aceptando que Heródoto comenzara como geo-etnógrafo.

juzgar la obra de Heródoto con los criterios de la moderna historiografía. Esta presentación artística de los materiales y la circunstancialidad de la obra (concebida para su lectura pública. Está más difundida. Esta parte habría sido escrita con vistas a un público ateniense. No debemos. 4)_. y post quem el viaje a Egipto posterior al año 455 ó 449. en definitiva. que se inclina por una composición anterior de la Historia de Persia. 22. sin embargo. Terminus ante quem sería la representación de la Antígona de Sófocles que hemos citado. en los años primeros de la Guerra del Peloponeso (431-404)_. sostuvo que la habría escrito como defensor de la Atenas de su tiempo y de la política de Pericles. sino a partir de los precedentes. 447-444). I. Unos pocos han defendido la prioridad cronológica de la narración de la expedición de Jerjes (libros VII-IX). Se ha debatido mucho sobre las intenciones de Heródoto a la hora de redactarla. que habría sido redactada antes de que Heródoto emprendiera sus viajes y posteriormente ampliada con materiales recogidos durante los mismos_. Finalidad de la obra 13. sino de la Atenas espléndida de los años 460-440. La idea originaria habría sido la de una monografía breve. a finales del siglo pasado. en unos años en los que ésta estaba siendo fuertemente cuestionada en buena parte de la Hélade. 14. entre otros motivos porque manifiesta también amplias simpatías por Esparta. La segunda parte habría sido escrita tiempo después. III Fecha de composición. porque la mayoría de las comparaciones empleadas son comprensibles únicamente para los habitantes del Ática. que busca una presentación científica y con deseo de permanencia (ktêma eis aeí. Meyer. principalmente por la evolución que se observa entre ésta y las Guerras Médicas en los que respecta al concepto de material historiable.mencionado algunos rasgos de la primera. Estrechamente ligado al problema de la estructura de la obra está el de la fecha de su composición. las innovaciones que introdujo en la selección y disposición de los materiales y del medio en el que elaboró su obra y la finalidad perseguida. la opinión contraria. según las fuentes antiguas) son dos rasgos básicos que alejan a Heródoto de Tucídides. si aceptamos los argumentos basados en la revuelta egipcia que antes hemos mencionado. que no encajarían con . Años después Jacoby corrigió ligeramente este punto de vista: la defensa no sería de la Atenas de comienzos de la guerra. Los de la segunda los analizaremos más adelante. Para la redecación de la primera suelen darse los años de estancia en Atenas inmediatamente anteriores a la colonización de Turios (ca.

supo conservar su independencia y libertad frente a la agresión persa. en conjunto. etc. viceversa.una defensa de la política posterior a esos años. Heródoto se presentaría como defensor de uan ideología amplia. las acusaciones de parcialidad dirigidas contra Heródoto son ya antiguas. Así se explica también el tratamiento favorable. Una cuestión conexa es la del supuesto partidismo herodoteo por la familia ateniense de los Alcmeónidas. como si la situación política no hubiera sufrido un cambio radical en los 50 años transcurridos. según otros. En él hace inventario de las “maldades” de Heródoto con ejemplos concretos sacados de su obra: el empleo de vocabulario peyorativo. a la que pertenecía Pericles. la palabra clave es ‘libertad’ (eleuthería). Finalmente. En cualquier caso. y parece poco probable que Heródoto no tuviera en cuenta las nuevas circunstancias. no era menos patrimonio de los aristócratas que de los demócratas. el restar importancia a hechos gloriosos. la omisión de hechos positivos aunque se ajusten bien al relato. no parece probable que ideológicamente se encontrara próximo a Heródoto. insinuando que se han hecho sin esfuerzo o al azar. autores como Strasburger o Fornara no ven tan claras las pretendidas simpatías filoatenienses de Heródoto y creen que incluso cuando desarrolla lo que ha sido considerado como su “credo político” (V. Plutarco le dedicó un opúsculo –De Herodoti malignitate. las digresiones destinadas a recalcar los aspectos negativos de alguien y. Plutarco se queja del trato dispensado a los beocios. A esto último cabe objetar que parece osado atribuir a Heródoto ca. como es sabido. 78). fueron escritos para su alabanza. de la más desfavorable. por lo que conocemos de Pericles. pero esta enemistad. Es decir. corintios e. que recibe Esparta en la Historia. la formulación de conjeturas malintencionadas. Las simpatías de Heródoto por ambos estados. 430 un sentimiento apropiado para los años inmediatamente posteriores a las Guerras Médicas. entre varias versiones. sin que pueda deducirse del pasaje una adscripción clara al régimen democrático. Después de analizar minuciosamente los pasajes que. La Atenas que defendió el ideal de la independencia y la libertad frente a un imperio en expansión era entonces acusada por muchos de ese mismo mal. la elección. Pohlenz creyó que Heródoto habría escrito movido por la admiración y agradecimiento hacia una Hélade que. por entonces radicalmente enfrentados. no de una constitución política específica.cuyo título ya lo dice todo. espartanos. Heródoto tan sólo se mostraría contrario a la tiranía. incluso. sin entrar en la forma de estado más adecuada para plasmarla. aunque pequeña y desunida. Fornara llega a la conclusión de que son objetivos y nada tendenciosos. además de que. serían el reflejo de esa ideología de libertad e independencia que hizo posible la derrota de Persia. 15. a los primeros por su .

su admiración de Atenas y Esparta es incompatible con una actitud partidista cerrada. Atenas había caído en un proceso semejante al del Imperio Persa y Heródoto se esforzaría por analizar la psicología que lo alimentó. después de que quizás Heródoto fuera víctima de la peste. 114-122) narran acontecimientos que no parecen un broche final digno para la misma. No es justo. Y habría sido el comienzo de la guerra en el 431 el que le habría movido a narra. que no de justificación. acusar a Heródoto de ensañamiento más allá de la simple presentación de los hechos. Le habría precedido la remodelación de la Historia de Persia para ponerla en conexión con los nuevos libros. A la unión de todos los griegos en aquel momento histórico le habría sucedido la disputa por la hegemonía. él narra desde una perspectiva global. la expedición de Jerjes. eso sí. 16.filomedismo. y la amplitud de simpatías que muestra no casa con el supuesto partidismo filoateniense que algunos se han empeñado en atribuirle. más o menos encubierta durante 50 años. Estas incoherencias llevaron a algunos a pensar en una publicación póstuma de la obra. que no está en la redacción definitiva). de manera abierta después del 431. Sea o no así. Para algunos. Los argumentos en contra se basan principalmente en que los capítulos finales (IX. Presenta una visión compadecida de su situación. sin embargo. de Queronea). en conjunto pueden tomarse como indicativos de la existencia de un sentimiento que ponía en duda la objetividad de la obra. a los últimos por su retrasos a la hora de prestar ayuda. los defectos de composición obligan a plantearse la cuestión de si la obra está completa tal como nos ha llegado. a juzgar por algunos anuncios que luego no se cumplen (el más llamativo es el del logos asirio en I. Al modo de los antiguos aedos y rapsodos. pero precisamente su simpatía por esta última le llevó a hacer un esfuerzo adicional de comprensión. se muestra de . no localista. sino que se limita a presentarnos las consecuencias trágicas de su esplendor pasado. En resumen. Heródoto no justifica la Atenas de la guerra. a los segundos por estar ausentes en los momentos decisivos. que aseguró definitivamente la independencia y libertad de los griegos de Asia Menor. Prescindiendo de lo que pueda haber de rencor personal en estos reproches (Plutarco era beocio. como ya he dicho. La revisión no se hizo con excesivo detalle. de su situación histórica. en pura lógica el relato debería haberse prolongado hasta la batalla de Eurimedonte (467/6). la del imperialismo. motivados siempre por la celebración de alguna fiesta. rechazando el odio que por entonces concitaba: Atenas sería tan víctima de su grandeza como las demás ciudades de su expansionismo. En definitiva. en una monografía. Heródoto habría compuesto las Guerras Médicas en Atenas en los años primeros de la Guerra del Peloponeso. sin embargo. La mayoría de los estudiosos. 184.

entre “observación personal” y “relatos”. ‘opinión’ (gnóme) e ‘investigación’ (historíe). dentro de las fuentes. En II.. con la que se cierra un ciclo histórico. tanto escritas como orales. En diversos pasajes deja entrever con claridad los criterios que aplica en la selección de las mismas. con primacía clara para la primera. y consideran que Europa y el mundo griego es algo aparte») vuelve a repetirse en IX. caracterizado por el abandono de Esparta de la dirección de la guerra. 99 dice que hasta entonces han hablado su propia ‘observación’ (ópsis). La técnica de composición por excursus y la amplitud de temas comprendidos en la Historia plantea de inmediato la cuestión de las fuentes empleadas. 116. cuya originalidad estaría tan sólo en la conformación artística del conjunto. Sobre el Nilo y sus fuentes afirma (II.acuerdo en considerarla cerrada. la misma idea expresada en I. sí al menos por el contenido. Sin caer en la postura extrema de quienes han considerado a Heródoto un simple compilador. La continuación del relato habría supuesto entrar en un periodo nuevo. Además. más al sur de ésta. Las burlas del comienzo de la Historia que llemos en los Acarnienses (523-9) de Aristófanes. lo que conoce de oídas. son indicio de la amplia difusión y éxito que en seguida alcanzó la obra. 3. Metodología 1. 4 («los persas reivindican como algo propio Asia y los pueblos que la habitan. lo que equivale a confesar la incapacidad del historiador para hacer una valoración crítica de los relatos. La obra comienza con la sumisión de Jonia por Creso y termina con su liberación tras la batalla de Mícale (479). Estos y otros pasajes ponen de manifiesto la diferencia existente. Finalmente. lo cual no . 29) que va a narra lo que él mismo ha visto hasta la ciudad de Elefantina y. aunque sí parece lógico pensar que habría corregido los defectos de composición. 4. si no desde el punto de vista formal (quizás sería esperable un epílogo). la frase que cierra la obra («prefirieron poseer un imperio. residiendo en un territorio improductivo. a cultivar fértiles llanuras siendo esclavos de otros») tiene un indudable sabor a conclusión. y que a partir de entonces va a contar ‘relatos’ (lógoi) tal como los escuchó. En definitiva. Obsérvese que Heródoto pone la opinión junto a la observación. la creación de la Liga ático-délica y la política ofensiva contra Persia. según la técnica de “composición en anillo” tan característica de la literatura griega arcaica. no parece probable que Heródoto hubiera prolongado su relato de haber vivido más tiempo. sino que empleó fuentes anteriores. comedia representada el 425. es evidente que no todos los materiales son suyos. IV Fuentes.

VI. una descripción del Mediterráneo desde su extremo occidental hasta el oriental. la cronología de varios de ellos es controvertida. Además. Suele aceptarse que el autor más utilizado por Heródoto fue Hecateo de Mileto. Suele aceptarse que el empleo de fuentes literarias. narrada en II.significa una aceptación sin más de los mismos. habría sido mayor en la Historia de Persia. Pero antes de hablar de las fuentes noliterarias digamos algo sobre las literarias. 36. entre los que no había ninguna divinidad. sin mencionar nombres. al parecer. periplo que contenía. sobre las que se ha discutido ampliamente. y también relatos populares de los hechos. autor de un poema épico sobre las Guerras Médicas titulado Pérsicas. 137). pero su presencia en la tierra se remontaría a mucho antes. que habría sido empleada sobre todo en el libro II sobre Egipto. éstos le mostraron las estatuas de 345 generaciones de sumos sacerdotes. geográficas y etnográficas. Se menciona dentro de ellas a Quérilo de Samos. documentos oficiales. unos 800-900 años antes de su época) corresponde en realidad al momento en que supieron de su existencia como dioses. En cualquier caso. composiciones poéticas. hacer de Heródoto un mero compilador de materiales escritos anteriores supone nuevamente interpretar su labor desde la perspectiva historiográfica moderna. y Janto de Lidia. Desconocemos en qué medida pudo conocerlos y utilizarlos Heródoto. de compositores de Genealogías y Periplos. Heródoto habla en varios pasajes. insuficientes para poder establecer con seguridad una relación de dependencia. En las Guerras Médicas. V. como decían los egipcios. de unos Relatos de Lidia. 143. para la que las fuentes escritas y la información de otros historiadores tienen la primacía.. del diálogo mantenido por Hecateo con los sacerdotes de Tebas: cuando aquél trazó su genealogía y se hizo descender de un dios en la 16ª generación. por el contrario. Se ha hecho famosa la anécdota. en la que son también numerosas las observaciones propias recogidas en sus viajes. Los fragmentos que conservamos de todos ellos son escasos. 18. lo cual es prueba evidente de que conocía y manejaba sus escritos. La dificultad estriba en determinar en qué medida dependió Heródoto de los . Es autor de un Contorno de la Tierra (Gês períodos). Dionisio de Mileto y Caronte de Lámpsaco. al que cita en varios pasajes (II. 142. Dionisio de Halicarnaso nos da una larga lista de historiadores que florecieron antes de la guerra del Peloponeso y narraban tradiciones epicóricas. por lo que no queda clara su precedencia temporal. La conclusión que extrae Heródoto está dentro de la lógica más pura: la fecha que tradicionalmente asignan los griegos a los últimos dioses que vivieron entre ellos (Dioniso y Pan. autores de sendas obras en prosa con el mismo título. etc. como colecciones de oráculos. habría utilizado fuentes de naturaleza no-literaria.

23. escuchada a personas implicadas en los hechos. habitualmente reconstruye los hechos sin recurrir al elemento divino. ésta se encuentra con más facilidad en el campo de la ideología. en otras a criticar aquellos elementos de la tradición heredada que le parecen inaceptables. pertenece a la corriente depuradora de las creencias tradicionales de todo elemento espurio. 150). Si por un lado no pone en duda. tanto de regiones y ciudades de Grecia como de Oriente o Egipto_. lo que le lleva en ocasiones a racionalizar algunos mitos. III. VI.g. II. pese a ser un espíritu esencialmente religioso. “cuentan”). en un mundo en rápida transformación. Como Jenófane de Colofón. 123. IV. no ya la existencia misma de los dioses. 20. II. frente a quienes preferían prescindir de ellas. 12. 137). sueños y prodigios. En otros casos. “los sacerdotes de Tebas. sino tampoco su intervención en la vida humana por medio de oráculos. por el contrario. bien para quitarse la responsabilidad de éstas cuando no se consideran lo suficientemente plausibles (II. V Ideología 19.”) Heródoto menciona con preferencia sus fuentes cuando hay versiones contrapuestas de un mismo hecho. En caso de fuente única su actitud es semejante: su mención sirve. VII.mismos. crítico severo de la concepción antropomórfica de los dioses y de los defectos con los que los habían adornado Homero y Hesíodo. Sin embargo. la coincidencia de las fuentes le sirve a Heródoto para recalcar la verosimilitud de lo que cuenta (I. 32. bien dejando al lector libertad para escoger la que más le guste. Las posturas oscilan entre quienes creen que tomó materiales enteros de estos logoi sin apenas modificación y quienes los reducen exclusivamente a algunas anécdotas. mientras que la mayor parte de la información sería oral. Heródoto es un ejemplo típico del espíritu griego tardoarcaico. 65. Si por su contenido algunos consideran la obra de Heródoto como un conglomerado de materiales irreductibles a la unidad. el libro II en general). por otro no podía escapar a la influencia del espíritu racionalista de la filosofía y ciencia jónicas. 2. “escuché en Menfis”: son las llamadas “citas epicóricas”. bien para confirmar y dar credibilidad a sus informaciones (e. bien manifestando él mismo su propia opinión (I. de Menfis. “como se cuenta en Arcadia”. 9. 152).g. III. etc. Habitualmente cita sus fuentes locales con expresiones como “los atenienses dicen”. a las que hay que sumar las citas sin sujeto (“se dice”. Frente a estos dos grupos de citas anónimas son escasas aquellas en las que nos da el nombre del informante o su cargo (e. 75. Que no haya en su obra una crítica racionalista sistemática no significa que no la .

incluidos con toda naturalidad. Por mucho que Creso intente librar a su hijo Atis de la muerte por una punta de hierro que le había anunciado un sueño. sino de Creso de Lidia. el primero del que sabe con seguridad que agredió a los griegos. ante el ataque de Jerjes el oráculo de Delfos había profetizado que el propio dios Apolo velaría por la seguridad del recinto sagrado. son indicios evidentes de su manera de pensar sobre esta cuestión. no sin ironía. 66). Junto a esta postura crítica. el rey persa Cambises intenta evitar. es porque ha mediado soborno a quien debía pronunciarlo (V. que externo_. 63. Las expresiones de la “necesidad” de un destino . 133)_. Por lo que respecta a los oráculos. a pesar de su función sobrenatural. y los escépticos que presenta no son griegos. en los que se hace eco. Un ejemplo característico es la anécdota antes mencionada del diálogo entre Hecateo y los sacerdotes de Tebas. Heródoto combina perfectamente la crítica racional de lo que tiene por inverosímil con la creencia firme en el origen divino de sucesos sobrenaturales. Por ejemplo. como los sueños y oráculos. raras veces son atribuidos a una divinidad y aún menos a un dio concreto: el sueño es concebido más como factor psicológico. 34-45). anuncian una muerte o un nacimiento. Cuando afirma que un oráculo es falso. En definitiva.ejerza donde la estime oportuna. ordenan una actuación o tranquilizan. que éste se siente en el trono real tal como le había anunciado un sueño. para terminar afirmando que él no se va a ocupar de estas cuestiones. 30 y 61ss). tienen una función más variada: predicen el destino. interno. de las distintas versiones existentes y de su propia opinión sobre los hechos. VI. Dentro del elemento sobrenatural. 46ss) o Mardonio (VIII. y así ocurrió: cuando llegaron los persas se sucedieron una serie de prodigios que Heródoto acepta sin buscarles explicación por la actuación humana (VIII. Heródoto no pone en cuestión su veracidad como medios de expresión de la voluntad divina. Estos últimos. comparados con los de Homero. Una de las funciones primordiales de oráculos y sueños es anunciar el destino. así como las del propio Heródoto al comienzo del mismo cuando habla de la “cólera de un dios”. el destino. 20. 36-39). quien usurpa el trono (III. Las palabras de Creso al final del pasaje responsabilizando a un dios de lo sucedido. aunque de manera accidental. el mago. dando muerta a su hermano Esmerdis. pero el destino se cumple inexorablemente y es otro Esmerdis. los oráculos y los sueños cumplen un papel fundamental en la Historia. de Medea y Europa por griegos-. los elementos míticos y relatos fantásticos son constantes en la narración. como Creso (I. acaba por imponerse (I. Otro famoso es el que leemos en los primeros capítulos de su obra: comienza narrando los antecedentes míticos de las agresiones entre Europa y Asia –rapto de Io y Helena por asiáticos. Pero. que se cumple de manera inexorable. sino bárbaros. Igualmente.

Por otro lado. estas fórmulas no son indicio de una mentalidad pesimista y determinista. 32) y en el consejo de éste a Ciro (I. los planes divino y humano no son concebidos como antagónicos. tal como aparece formulada en el diálogo entre Solón y Creso (I. por lo que tuvo que sufrir la cólera de los dioses en forma de derrota. Así se ve con claridad en las deliberaciones y dudas de Jerjes antes de invadir Grecia: tras una primera decisión positiva los consejos de Artábano le hacen recapacitar. pero la aparición tres veces de un mismo sueño incitándole contra Grecia le impulsa a tomar la decisión definitiva (VII. sino para dramatizar así a unas figuras que eran ampliamente conocidas por su auditorio_. lo que servía para despertar la compasión de aquellos por éste. «pues los naxios no debían perecer por obra de esta flota» (V. pero no por partidismo. En él se combinan la creencia firme en los dioses y sus manifestaciones y el racionalismo crítico. Pese a los que pueda parecer. asume plenamente como suya. 33). 207). 9). También es típica de la tragedia de Esquilo la idea de la culpa hereditaria. Jerjes es así presentado con rasgos de figura trágica. que se ve impulsada por un destino inevitable (anánke) que desconoce a tomar una decisión que le acarreará la desgracia. 92. que se manifiesta en el castigo de Creso por el crimen de Giges cinco generaciones antes (I. 13). así también Heródoto silencia algunos aspectos de personajes de su obra. ni excluyen la decisión individual y libre de los hombres. irreconciliables. Jerjes incurrió en un pecado de orgullo y la ceguera le llevó incluso a dar latigazos al Helesponto cuando una tormenta desbarató el puente que había construido para atravesarlo (VII.‘cólera divina’ (némesis) que caracteriza la actuación de Jerjes. pero que. ya negativos. Del mismo modo que en las representaciones trágicas existía un desfase entre la información que tenían los espectadores (por conocimiento de la tradición mítica) y la que tenía el héroe trágico. 4). la secuencia moral ‘soberbia’ (hýbris) .son frecuentes: «pues la desgracia debía alcanzar a Candaules» (I. Heródoto se encuentra perfectamente encuadrado en el espectro ideológico de su tiempo. es característica de la tragedia de Esquilo: por querer unir bajo su imperio Asia y Europa. sino como complementarios en la vida de los hombres. En definitiva. ya positivos. es una idea característica del teatro esquileo.‘ceguera’ (áte) . Pero no es este el único punto de contacto de Heródoto con la tragedia. que le lleva a rechazar algunos aspectos de estas últimas o a manifestar sus dudas. una vez tomada. «del linaje de Eetión debían nacer desgracias para Corinto» (V. con los que en ocasiones se entremezcla el factor divino. 12-18). . Éstos actúan movidos por pensamientos y deseos humanos. 34-36). Igualmente la inconstancia de la prosperidad humana. etc. Como en Homero. aunque presente ya siglo y medio antes en la obra de Solón.

Sin duda Heródoto empleo una forma lingüística mixta. que Heródoto. No debe extrañarnos esta diferencia de valoraciones. empresa vana. condenada de antemano al fracaso. junto a Tucídides del ático_. en especial del jónico.VI Lengua y estilo 21. el habitual en la zona por la influencia de la vecina Jonia. emplee formas áticas frente a las estrictamente jónicas. frente a la léxis katestramméne o “estilo periódico” de otros autores griegos_. El problema reside en que Heródoto sufrió considerablemente la tendencia de editores y copistas a la regularización de la lengua. Dionisio de Halicarnaso y Focio. como ya hemos dicho. mucho más desarrollada económica y culturalmente. de base jónica.C. Por lo que respecta a los aticismos. no es el jónico epicórico que conocemos por las inscripciones de Halicarnaso ni el jónico más puro de otros autores como Hecateo. bien hiperjonismos y otros dialectalismos que no harían salido de su pluma. de base principalmente ática pero con aportaciones de otros dialectos. 22. sin embargo. ya que probablemente ambas eran válidas para las versiones de al obra que tenían. Para concluir. digamos algo sobre el estilo. Hermógenes de Tarso (ca. frente a la brevedad expresiva del segundo. De este modo se introdujeron en la Historia. pero lo más probable es que la mayoría se remonten al propio autor. La reconstrucción de la forma lingüística originaria es. Los términos arcaicos están tomados principalmente de la epopeya. no siempre acompañada de la necesaria claridad. Con la creación de la Liga áticodélica había empezado a formarse una incipiente koiné o lengua común supradialectal. frente al dominio en el terreno de las emociones.) lo califica de “mixto”_. por tanto. bien formas propias de la lengua común tardía (koiné). y que no tiene final en sí mismo si no . por el contrario. Aunque procedente de una región colonizada por los dorios. la persuasión y el deleite. Dice del primero que era el estilo empleado por todos los antiguos y algunos contemporáneos suyos. frente a la “belleza sobrecogedora” de Tucídides. es posible que algunos sean producto de la transmisión posterior. la maestría en el dibujo de los caracteres. Dionisio de Halicarnaso lo compara con el de Tucídides y resalta las siguientes características: la pureza y claridad de sus términos. No es raro. que vivió en Atenas y Turios. durante mucho tiempo el manual básico de la educación griega. Su lengua. consideran a Heródoto como “canon” del dialecto jónico. Siglos antes Aristóteles ya había puesto a Heródoto como ejemplo de lo que denomina léxis eiroméne o “estilo entrelazado”. pero con abundantes arcaísmos y aticismos. 200 d. por tanto. Heródoto emplea el dialecto jónico.

grosso modo.. paralelismos. personales.). etc.. el estilo periódico con la subordinación. a su juicio. etc. Herodots Exkurse un die Frage der Einheit seines Werkes. York 1908. Bernadete. propios de la nueva prosa que surge en torno al movimiento de la Sofística. regular. York 1972. J. Sage und Novelle bei Herodot und seinen Zeitgenossen. N. y de que es. Bornitz. El primero se caracteriza por periodos complejos de oraciones. procedimientos estilísticos más refinados. porque el lector no percibe con claridad las diversas unidades del relato. J. Three Essays. no por cierre de una estructura. B. Tampoco faltan periodos subordinados más o menos extensos y complejos. Den Haag 1969. Explorer of the Past. Göttingen 1921 (19692). en el que el lector percibe claramente la estructura y el final de la construcción. J. Herodot-Studien. espontáneo. Estas oraciones se complementan formando una unidad cerrad. Pero lo característico de su lengua es su estilo sencillo. Jersey) 1991. repeticiones. Essai sur l'enquête hérodotéenne. En efecto. S. Drexler. se suceden oraciones en pie de igualdad.. Por esta indeterminación. sin embargo.-F. C. Herodotus. Herodot-Studien. No faltan. Cobet. Heródoto se caracteriza por el empleo de nexos coordinantes.concluye el tema que desarrolla. A. participios que sirven para recapitular el contenido de una afirmación anterior. Berlin 1968. Les discours du particulier. Beiträge zum Verständnis der Einheit des Geschichtswerkes. S. Aly. y el “entrelazado”. H. pronombres (demostrativos. Hildesheim-N. Volksmärchen. más desagradable. sin subordinación y sin formar una unidad: de ahí la afirmación de Aristóteles de que la construcción lingüística termina cuando se agota la materia. con la yuxtaposición/coordinación. que Cicerón caracterizó perfectamente cuando afirmó que «Heródoto fluye cual corriente apacible. por el contrario. Aristóteles afirma que resulta desagradable frente al estilo periódico. En el estilo “entrelazado”. Darbo-Peschanski. Wiesbaden 1971 (Historische Einzelschriften 17). . con una principal y una o más subordinadas. Evans. Princeton (N. H. En la terminología moderna podríamos identificar. sin ninguna aspereza»_ BIBLIOGRAFÍA W. Paris 1987. Herodotean Inquiries. etc. como las antítesis. The Ancient Greek Historians. el periodo. Bury.

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