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7 Trucos altamente efectivos para emocionar a tus alumnos. ¡La número #7 es infalible!

06/05/2014 Escrito por Santiago 51 Comments

Emocionar. Se puede y se debe enseñar emocionando. Cada vez tengo más claro que como docente debes encontrar un equilibrio entre lo que enseñas desde la inteligencia intelectual y lo que enseñas desde la inteligencia emocional. No es suficiente con transmitir conocimientos. También es preciso enseñar con emoción y desde la emoción. ¿Cómo? Aquí tienes algunos trucos realmente efectivos para emocionar a tus alumnos.

7 Trucos altamente efectivos para emocionar a tus alumnos. ¡La número #7 es infalible! 06/05/2014 EscritoSantiago 51 Comments Emocionar. Se puede y se debe enseñar emocionando. Cada vez tengo más claro que como docente debes encontrar un equilibrio entre lo que enseñas desde la inteligencia intelectual y lo que enseñas desde la inteligencia emocional . No es suficiente con transmitir conocimientos. También es preciso enseñar con emoción y desde la emoción. ¿Cómo? Aquí tienes algunos trucos realmente efectivos para emocionar a tus alumnos. Imagen extraída de Shutterstock " id="pdf-obj-0-14" src="pdf-obj-0-14.jpg">

Imagen extraída de Shutterstock

1.

Recuerdo. Recordar para aprender. Recordar para emocionar. A lo largo del

curso aprovecha algunos momentos de una sesión lectiva para recordar, para rememorar algunos episodios que tanto para el grupo como para ti hayan sido importantes, hayan tenido un valor emocional. Como docente, te empeñas en que tus alumnos no olviden tus contenidos. Haz lo mismo con vuestros recuerdos. Son una excelente herramienta para la cohesión de grupo, para arrancar una sonrisa, para ganar en complicidad. Aquí van algunos ejemplos:

El primer día de clase.

La primera salida de curso.

Un aniversario.

Algún conflicto resuelto satisfactoriamente.

  • 2. Anécdota. A diferencia del recuerdo, la anécdota tiene una carga menos

emocional, pero es tremendamente útil para congeniar con tus alumnos. Sírvete de una anécdota que esté asociada a un momento mágico, que esté asociada al humor, a la risa, a la carcajada. Son momentos muy efectivos desde el punto de vista emocional porque puedes acudir de forma recurrente a ellos en distintos momentos en los que el grupo no responde de la manera que te gustaría. Con la anécdota te reirás con ellos, no de ellos. Aquí van algunos ejemplos:

Una respuesta graciosa de un alumno.

Un lapsus linguae.

Un tropezón.

Un regalo sorpresa.

  • 3. Imagen. Sírvete de imágenes para emocionar. Para ello lo mejor es asociar

una imagen a una frase o lema. Puedes usar la pizarra digital para proyectarla.

En este caso te recomiendo que intentes crear expectativas, es decir, puedes decir el día anterior que mañana les tienes preparado algo muy especial, algo que les va a encantar. Para emocionar hay momentos en los que previamente hay que crear expectativas. De esta forma la predisposición para que el mensaje llegue a tus alumnos es mucho más efectiva.

4. Confesión. Siempre he defendido la teatralización como la forma más efectiva y directa de llegar al corazón de tus alumnos. La teatralización, la dramatización tiene una gran efectividad porque transforma una clase aparentemente aburrida en un auténtico espectáculo. El truco de la confesión consiste en ponerte delante de tus alumnos con un papel en la mano. Incluso puedes aprovechar y subirte a una silla. Esta actuación es para dar a conocer a tus alumnos que lo que va a pasar está fuera de toda rutina. Con el papel en la mano y encima de la silla, conseguirás captar por completo la atención de tus alumnos. Ahora empieza el espectáculo. Ahora ya estás en plena predisposición para emocionarles. ¿Cómo? Pues de la forma más fácil que conozco. Confesándoles lo mucho que te importan, lo bien que te sientes con ellos, lo mucho que has aprendido a su lado. Sé breve, directo, conciso, usa un lenguaje muy cercano a ellos e intenta que no supere los dos minutos. Cuando hayas acabado, pliega el papel, guárdalo en un bolsillo, levanta la cabeza y mantente en silencio esperando la reacción de tus alumnos. En ese momento habrás creado magia, emoción. Habrás conseguido ganarte a tus alumnos y tu actuación será lo que recordarán de ti para siempre. ¿Miedo al ridículo? No hay ridículo cuando lo que transmites es verdadero y sentido.

5. Dinámica. Soy un enamorado de las dinámicas de grupo. Aquí te propongo una muy sencilla. Coloca a tus alumnos formando un círculo con las mesas. Deben colocarse de forma aleatoria. A continuación, dales un papel. En ese papel deben escribir una cualidad positiva o una declaración de amistad del compañero que tienen a su izquierda. Empiezas tú leyéndola. Para ello te pondrás de pie y la leerás en voz alta y mirando al alumno. Cuando la hayas leído, le abrazarás o le chocarás la mano. Se seguirá el mismo procedimiento con el resto de alumnos. Al finalizar la rueda, todos debéis entrar dentro del círculo de mesas y os abrazaréis todos entre todos u os chocaréis las manos. He realizado esta práctica varias veces y en todas se ha producido un momento realmente emocionante, mágico. Os aseguro que algunos alumnos acabarán llorando. Cuidado con las emociones. Para muchos de tus alumnos se convertirá en un momento inolvidable.

6. Regalo. Regalar para agradecer. Regalar para recordar. Regalar para enamorar. Regalar para emocionar. Regala algo a tus alumnos e intenta que sea lo más personalizado posible y hecho por ti mismo. El regalo tiene un altísimo valor para un alumno y una fuerte carga emocional. Sírvete de este truco para crear momentos especiales, para que tu paso por aquel grupo tenga una materialización para tus alumnos. Yo lo llamo emociones materiales.

1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.

2. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan

importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.

3. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de Youtube, muy popular entre los alumnos.

4. Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con

atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

5. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

6. Di o haz algo inusual. No no te estoy pidiendo que hagas el payaso en clase. Para nada. De lo que se trata es de llevar a cabo algunas actuaciones que se salen de lo normal en una clase lectiva. Puede ser un gesto, un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz, andar de puntillas hacia un alumno que está medio dormido…. Estas extravagancias tienen un poder tremendamente efectivo, porque descolocan al alumno y al mismo tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una de tus mejores armas para enamorar a tus alumnos.

7. Intercambia los papeles. Muchos de vosotros

sabéis

el poder

de

atracción que tiene

la

silla

del

profesor en el aula. Cuántas veces habremos entrado en el aula y nos habremos encontrado con que hay un alumno sentado en la silla del profesor. Pues bien, a lo largo de la sesión lectiva puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los papeles. En mi caso me gusta hacerlo cuando estamos repasando algunos conceptos de una Unidad Didáctica. Lo que hago es sentarme en la silla de alumno y el alumno en la mía. Lo cierto es que se produce una situación que a los alumnos siempre les choca y os aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca un momento de distensión en el aula.

8. Convierte a un alumno en protagonista. No hay nada que nos guste más que sentirnos especiales. Pensad si no en vuestros aniversarios. Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que haciéndoles ver lo importantes que son para ti. Pues bien, os recomiendo que proyectéis esta idea en vuestros alumnos, que hagáis sentirlos especiales, que potenciéis sus cualidades y sus virtudes. Si así lo hacéis, lograréis establecer un vínculo que os beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese alumno será de gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.

9. Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera posible. En el mundo del marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos mediante la creación de expectativas. La creación de expectativas son muy útiles al inicio de una sesión lectiva. Una vez entréis en el aula, lo primero que debéis hacer es dar a conocer vuestro producto, lo que enseñaréis. Y hacerles ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas expectativas serán recogidas por vuestros alumnos y os aseguro que la predisposición para su aprendizaje será mucho mayor.

10. Bromea. En otros artículo he afirmado que se puede y se debe aprender jugando. Pues bien, en este artículo también quiero pensar que se puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus alumnos. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión, crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas actuaciones en el aula.