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Proteger a los niños de los CEM

M. Markov y Y. Grigoriev

Para citar este artículo: M. Markov y Y. Grigoriev (2015) Proteger a los niños de los CEM, Biología electromagnética y Medicina, 34: 3, 251-256, DOI: 10.3109 / 15368378.2015.1077339 Para enlazar a este artículo: http://dx.doi.org/10.3109/15368378.2015.1077339

En línea Publicado: 07 de octubre 2015.

Proteger a los niños de los CEM

M. Markov1 e Y. Grigoriev2

1Research Internacional, Williamsville, Nueva York, EE.UU. y el Comité Nacional para la Protección

2Russian de radiación no ionizante, Rusia

Resumen El siglo XXI está marcado por un enorme desarrollo de las comunicaciones inalámbricas (satélite, teléfonos móviles, Internet, Wi-Fi). Además de miles de satélites que proporcionan señales de radio y televisión,, grandes redes de satélites y estaciones base aseguran la entrega instantánea e intensiva de información de audio y vídeo. Es correcto afirmar que toda la civilización, tanto la biosfera como los seres humanos, están expuestos de manera continua a multitud de señales de radiofrecuencia (RF). Debe tenerse en cuenta que toda la población mundial está expuesta a un incremento exponencial de radiación RF de estaciones base y antenas satélites. Mientras que hace varios años el peligro estaba relacionado con el emplazamiento de los teléfonos móviles cerca de la cabeza humana, hoy los ''teléfonos inteligentes'' representan pequeños, pero potentes ordenadores que reciben continuamente datos de audio y vídeo. El mayor grupo de usuarios son los niños y adolescentes que “necesitan” estar comunicados casi las 24 h del día. Esto es incluso más significativo, ya que teléfonos celulares y tabletas pueden verse en manos de niños de tan sólo dos años. No hay manera de evaluar y predecir los daños potenciales para el cerebro de los niños, la visión y el oído bajo la exposición a radiación RF. El principio de precaución de la OMS y la clasificación de la IARC deben aplicarse en el debate acerca del peligro potencial del uso de dispositivos de comunicación de hoy y de mañana.

Palabras clave

Protección de los niños, la radiación Wi-Fi

Historia Recibido 24 de julio 2015 Aceptado 24 de julio 2015 Publicado en Internet el 07 de octubre 2015

La vida es un evento electromagnético

Las ciencias naturales contemporáneas, tales como la biología, la física, geología aportan evidencia convincente de que la vida en la Tierra es un evento electromagnético. A partir de la primera célula primitiva que se or iginó en presencia de un número de factores físicos de origen terrestre y espacial, incluyendo campos magnéticos y electromagnéticos, hasta la estructura de los seres vivos del siglo XXI, varias actividades bioquímicas y fisiológicas se han evidenciado. Prácticamente no hay un solo proceso bioquímico que no esté conectado con el transporte de cargas. Incluso un pequeño cambio conformacional en una macromolécula conduce a una redistribución de carga y a una eventual muy pequeña corriente eléctrica (Markov, 1 988).

El aumento exponencial de la utilización industrial de la electricidad y de las tecnologías de la comunicación ponen a la biosfera y a la humanidad en condiciones radicalmente diferentes a las de la mitad del siglo XX. Estos campos electromagnéticos (CEM) están caracterizados por su acción continua e integral a través de toda la actividad de la vida de cualquier organismo (Chizevskii, 1976; Kholodov, 1976; Pressman, 1968; Serduk, 1977).

Para el año 2010 se habrían registrado en los EE.UU 285 millones de suscriptores de telefonía móvil (por un poco más de 300 millones de habitantes). La estimación para el mundo es que haya más de cinco mil millones de usuarios de teléfonos móviles en aproximadamente siete mil millones personas que viven en este planeta. La última predicción es que para 2017 la mitad de la población mundial utilizará Internet.

El rápido desarrollo de las comunicaciones por satélite, seguido por las comunicaciones inalámbricas y recientemente por la tecnología Wi-Fi cambia radicalmente el entorno electromagnético.

Toda la biosfera y cada organismo vivo en este planeta está expuesto a la acción continua de complejos y desconocidos (por fuentes, amplitudes, frecuencias) campos electromagnéticos. Es habitualmente negada o

descuidada la compleja de influencia de la radio y las transmisiones de televisión, señales de satélite, teléfonos móviles y estaciones de base y las comunicaciones inalámbricas.

¿Qué sabemos sobre la radiación electromagnética?

En primer lugar, tenemos que responder a la pregunta: ¿Por qué la radiación? La respuesta parece fácil -porque en la física todas las fuentes de campo electromagnético están incluidas en la categoría de radiación. En segundo lugar, debido a la física y a la tecnología nuclear, mucho se sabe acerca de la radiación ionizante. Sin embargo, estas son sólo similitudes superficiales.

Los campos electromagnéticos se discuten con frecuencia bajo el paraguas '' radiación '' en la categoría de las radiaciones no ionizantes. Por esa razón, la investigación de los efectos de los campos electromagnéticos va en paralelo con el estudio de los efectos de la radiación ionizante. Como enseña la física básica, la radiación constituye energía, y por esa razón las interacciones energéticas con cualquier cuerpo físico o biol ógico está conectado con el daño o calentamiento de las estructuras del cuerpo cuando la intensidad de la radiación está por encima de cierto nivel umbral. Sí, esto es correcto para la radiación ionizante. Durante décadas, el mismo enfoque ha sido aplicado en la investigación de la radiación no ionizante. Por ejemplo, la idea de los efectos térmicos en bioelectromagnetismo se había introducido y se convirtió en objeto de intensas discusiones, en relación con la tasa específica de absorción (SAR) como criterio útil. Está claro que el SAR requiere una determinación del valor umbral. Volveremos a la cuestión de los efectos térmicos o no térmicos de los CEM más adelante en este documento.

¿Qué sabe la ciencia realmente sobre la radiación no ionizante? Básicamente NADA. Incluso el comportamiento más simple y ya estudiado de los campos magnéticos, eléctricos y electromagnéticos naturales está lejos del conocimiento completo.

Hace más de 45 años, en 1976 un brillante magnetobiólogo soviético Kholodov escribió un li bro '' El hombre en la red magnética.'' Mucho antes de la aparición de la telefonía móvil, Kholodov señaló que la totalidad de la biosfera se sumerge en un océano de ondas electromagnéticas.

Alguien puede preguntarse por qué estamos escribiendo esta sección. Hay una sola razón - para demostrar que desde hace largo tiempo la ciencia tiene conocimiento del carácter complejo del entorno electromagnético en la biosfera. Por desgracia, una cosa es lo que sabe la ciencia, otra cosa es lo que la industria está haciendo con el fin de desplegar novedosos avances tecnológicos para las comunicaciones inalámbricas.

Fue hace 20 años cuando Robert Kane publicó su libro, Telefonos Celulares, Ruleta Rusa, en el que de manera destacada presentó los primeros años del desarrollo de la tecnología del teléfono celular. El libro incluye información sobre los años de investigación precedentes a la introducción de los teléfonos móviles, incluyendo los hallazgos científicos de la iniciación del cáncer o los daños del ADN por microondas. Esos estudios, publicados por científicos respetados se han olvidado rápidamente cuando la industria ”dio un giro a los médicos'', al restar importancia a cada hallazgo. Estos estudios son alarmantes en sus conclusiones de exposición a la radiación, daños en el ADN, daños cromosómicos, daño a los tejidos, absorción de la radiación, formación de cataratas, formación de tumores, pérdida de memoria, degradación de las habilidades motoras, y más. ''Nunca en la historia humana ha habido una práctica como la que ahora encontramos con la comercialización y distribución de productos hostiles al sistema biológico humano por una industria con conocimiento previo de esos efectos '' (Kane, 1995).

Efectos termales vs no termales, emisión, absorción, SAR

Queremos hacer hincapié desde el principio en que el potencial peligro de la comunicación móvil se relaciona más con los efectos no térmicos de este factor físico, desconocidos para la humanidad hasta hace medio siglo. El teléfono celular entrega una densidad de potencia de radiofrecuencia radiación (RF) alrededor de dos mil millones de veces mayor de la que se produce naturalmente en el entorno y contra la que los organismos vivos no desarrollaron mecanismos de protección para la radiación de radiofrecuencia. Dado que los teléfonos móviles están diseñados para operar en el lado de la cabeza del usuario, una gran parte de la energía transmitida se irradia directamente en el cerebro de esa persona, influyendo, por tanto, en su sistema nervioso central.

La energía absorbida potencialmente podría causar en el cerebro peligrosos y dañinos efectos biológicos. Los pequeños teléfonos móviles depositan efectivamente grandes cantidades de energía en áreas pequeñas de la cabeza y el cerebro del usuario. Sin embargo, esta energía por todos los medios está por debajo del límite térmico.

La discusión ''térmico” vs ''no térmico' continuará durante varias décadas. Esta se basa en la consideración de ''Radiación''. Sí, la radiación electromagnética de tiempo variable es radiación, ya que tiene sus características espaciales y temporales. Si asumimos que los efectos de RF tienen carácter térmico, surge la pregunta '' ¿Qué nivel de umbral, cuál es el aumento de temperatura que debe ser detectado antes de que concluyamos que el ”efecto 'térmico' ocurre.''? Buscando con cuidado en la literatura y en todas las directrices y normas fuimos

incapaces de encontrar tales criterios. Los comités de ingeniería simplemente hablan de la naturaleza térmica de los efectos biológicos y de salud y rechazan cualquier idea de que estos efectos pueden ser no térmicos.

Sin embargo, a diferencia de la radiación ionizante, los efectos biológicos de los CEM no tienen carácter de umbral. Hay abundancia de informes, tanto en ciencia básica y ensayos clínicos en los que débiles campos magnéticos estáticos y electromagnéticos causan respuestas biológicas observables. En literatura sobre magnetobiología han sido publicados cientos de artículos discutiendo la genotoxicidad y modificaciones en el ADN y otras importantes moléculas biológicas.

Además, incluso en la radiobiología se conoce desde hace muchos años que dosis bajas de radiación ionizante pueden tener efectos significativos sobre los tejidos vivos que no tienen 'carácter' 'termal'. Recientemente, Sage (2012) publicó un notable revisión sobre la similitud de los efectos de dosis bajas de radiaciones ionizantes y no ionizantes en la iniciación de efectos genotóxicos y ambos tipos de efectos son no térmicos.

Las principales directrices y normas establecidas por la comunidad de ingenieros, IEEE (Institute of Electrical and Electronic Engineers) en 2005 y la ICNIRP (International Comission on Non -inizing Protection) en 2009 proporcionan un enfoque y terminología no aceptados por las comunidades física y biológica, pero sin embargo continúan siendo las reglas guía (principalmente para la industria). Hablando de '' directrices '' y '' normas '' debemos señalar el extraño hecho de que la mayor parte de los valores en estos modelos se derivan usando una forma cúbica. Los ingenieros olvidan que en biología tales formas no existen. Por otra parte, es más fácil desarrollar modelos con geometría esférica que con geometría rectangular.

Uno sólo puede preguntarse por qué estas instituciones hablan de posibles “efectos en la salud '' de RF en lugar de “peligros para la salud ''. El mal uso del término '' efecto para la salud '' deja de lado por completo el hecho de que un factor físico / químico podría tener tanto efecto positivo (beneficio) o negativo (efecto del peligro). Probablemente, esto se hace con la intención de no alarmar a la población en general sobre la peligrosidad del uso de radiación de microondas en proximidad al cerebro humano.

Un punto más: el uso de datos epidemiológicos en lugar de datos biológicos para apoyar la declaración: ''Estos estudios no han dado ninguna señal de que los CEM de RF emitidos por teléfonos móviles aumenten la posibilidad de carcinogénesis '' (Nikitay Kiourri, 2011). Desde luego, no estamos de acuerdo, además, la afirmación es incorrecta.

El problema de la evaluación de los efectos térmicos no puede ser resuelto por la estadística. En principio, los efectos térmicos en tejidos dados son locales y para muchas personas no son detectables. Bien, ¿cómo efectos térmicos podrían ser detectados en grupos de cientos o incluso miles de personas? La información obtenida a través de estos datos básicamente no se relaciona con la biología, al proceso de ocurrencia de una u otra modificación del tejido vivo. Pero el equipo de epidemiología afirma ''no existe evidencia consistente para la ocurrencia de tal modificación''. También sostienen ' no existe evidencia concluyente y consistente de que la radiación no ionizante emitida por el teléfono móvil se asocie con el riesgo de cáncer '' (Boicey Tarone, 2011). Es de destacar que este trabajo fue publicado después de la clasificación de la RF de la IARC como '' posible cancerígeno para los 'seres humanos'.

En 2012 uno de nosotros (Markov, 2012), debatió el hecho de que la largamente demorada publicación de los datos del estudio INTERPHONE resultase en una extraña situación: dos grupos de participantes en este proyecto publicaron dos documentos que, básicamente, se contradicen el uno al otro. Nuestro punto de vista se acerca a decir que las conclusiones de los estudios epidemiológicos no merecen confianza, especialmente e n la mayoría de los casos en los que los investigadores son financiados por la industria.

Otro punto crítico a considerar es que diferentes tejidos tienen “ventanas” de absorción específica y la epidemiología no es capaz de distinguir los efectos de diferentes campos de RF.

Al mismo tiempo, las características de absorción de energía que hacen que las frecuencias de 750 y 915MHz sean tan deseables para tratamientos de hipertermia y diatermia tienen similares características de absorción que hacen de la primera banda de transmisión telefónica de 825-845MHz tan peligrosa (Kane, 1995).

Recordemos a los lectores que uno de los primeros artículos sobre la absorción de energía electromagnética no ionizante fue publicado por Schwan y Piersol (1978), en el cual conectaban la absorción con la composición de los tejidos. Es importante recordar que esta composición es muy compleja y varía de un órgano a otro, de una persona a otra. Desde el punto de vista de la biofísica, la absorción de energía también depende de la profundidad de penetración para la gama específica de frecuencias (para 825-845MHz la profundidad de penetración en el tejido cerebral es de 2 a 3,8 cm) (Polk y Postow, 1986).

Estos detalles fueron pronto reconocidos, y por más de medio siglo un grupo muy serio de científicos ha investigado la importancia del SAR. Se asume que el SAR proporciona una medida de la energía absorbida en un tejido dado. Absorción, no la entrega. Este término es particularmente ventajoso ya que la absorción de energía en organismos biológicos y órganos específicos no es uniforme y depende de la frecuencia.

Sin embargo, hasta hoy, el SAR se utiliza más a menudo para describir la energía suministrada por la fuente del campo electromagnético. Uno sólo puede preguntarse cómo un dispositivo puede caracterizarse por el SAR. Repitamos, el SAR identifica la cantidad de energía que se absorbe en un gramo de tejido. Por lo tanto, cualquier caracterización de la energía entregada por el SAR es falsa y no debe hacerse. No se puede utilizar el SAR en lugar de la densidad de potencia incidente. Parece que las normas de seguridad deben incluir tanto el SAR como la potencia incidente. Además, en evaluación del potencial de riesgo se debe considerar la SAR recibida por el tejido diana / órgano específico. No deberíamos olvidar que la exposición continua a la radiación de radiofrecuencia podría causar una acumulación de cambios iniciados por RF.

Hace más de 40 años, Michaelson (1972) escribió ''Debe entenderse que un efecto acumulativo es la acumulación de los daños resultantes de exposiciones repetidas, cada una de las cuales es individualmente capaz de producir un pequeño grado de daño. En otras palabras, una sola exposición puede resultar en lesión térmica encubierta, pero el daño incurrido se repara a sí mismo dentro de un periodo de tiempo suficiente, por ejemplo, horas o días, y, por lo tanto, es reversible y no avanza a un estado permanente o semi-permanente importante. Si una segunda exposición o varias exposiciones repetitivas tienen lugar a intervalos de tiempo más cortos que el necesario para la reparación, el daño puede avanzar a una fase relevante.”

En otras palabras, la exposición repetida de un área particular del cuerpo, como una pequeña región del cerebro, con una señal CEM específica podría provocar daños irreparables. Teniendo en cuenta la existencia de ''puntos calientes'' para la absorción de energía, entonces cada exposición dañina a la radiación RF proporciona nuevas oportunidades para que los daños se conviertan en permanentes. Parte del problema es que una persona expuesta nunca sabrá la penetración y los daños. Volveremos a problemas específicos con los efectos de RF en los cerebros de los niños, pero aquí es necesario hacer hincapié en el hecho de que las cabezas de los niños son mucho más pequeñas que las cabezas de adultos y por lo tanto el daño cerebral potencial en los niños es mucho mayor que el esperado en los modelos de adultos.

Otra cuestión importante es que señales diferentes de RF tienen diferentes profundidades de penetración. Se informó por primera vez por Lin (1976), quien llegó a la conclusión de que la señal de 918MHz constituye un mayor riesgo para la salud del cerebro humano que la Señal de 2450 MHz con una densidad de potencia incidente similar.

Aparte de los problemas térmicos, las propiedades no lineales de los tejidos biológicos podrían proporcionar la condición para cambios conformacionales en diversas importantes moléculas biológicas a través de efect os no térmicos (Markov, 2006). Estos cambios podrían modificar toda la cascada de transducción de señal. Desde el punto de vista de la física y de la termodinámica, los tejidos biológicos representan sistemas no lineales (White et al., 2011).

Por desgracia, la industria y el gobierno han optado por concentrar los argumentos acerca de la seguridad en la casi imposible tarea de probar que la radiación RF de bajo nivel no causa cáncer. Una vez más, hoy sabemos que las dosis bajas de radiación no ionizante pueden tener efectos perjudiciales significativos. Si es así , ¿por qué debemos esperar a que las señales de RF por debajo del umbral ''térmico” puedan provocar respuestas biológicas peligrosas?

No es de extrañar que en 2011 la OMS después de una cuidadosa consideración de la evidencia científica clasificara la RF de teléfonos móviles como posible carcinogénico.

Los niños en el entorno de RF de hoy

Se sabe que la cabeza humana es una estructura compleja formada por muchos tipos de tejidos diferentes. Cada uno de los tejidos - la piel, los huesos, líquido cefalorraquídeo, la grasa, el cerebro, la duramadre, etc. - absorbe y refleja la energía de RF a su manera. Además, la cabeza humana está lejos de tener forma, volumen, y estructura uniformes. Por lo tanto, con la exposición a RF se producirán ''puntos calientes'' de las partes más sensibles de la cabeza. Algunos de ellos dependen del radio de curvatura de la cabeza humana. Es fácil asumir que el radio de la curvatura es diferente para un bebé, un niño pequeño, un adolescente o un individuo adulto. Además, la energía de RF que es absorbida en una fracción de segundo, puede ser suficiente para modificar la estructura de células y moléculas cerebrales concretas.

Aquí debemos aclarar que el término ''punto caliente'' no significa ''caliente'' en el sentido de calentamiento. El término indica que el lugar es más sensible a la radiación de radiofrecuencia de entre los diferentes tejidos y partes de la cabeza. Según la literatura publicada, podemos estar seguros de que una pequeña cantidad de energía CEM no puede producir un calentamiento capaz de iniciar cambios conformacionales o alteración en las vías de transacción de la señal.

Mucho antes de la introducción de los teléfonos móviles, los científicos obtuvieron datos indicando que los niños absorben aproximadamente un 50% más de radiación en sus cabezas que los adultos (Durney et al., 1978).

La absorción no uniforme de la energía fue inicialmente caracterizada por Schwan (1972). Sugirió que a medida que el diámetro de la cabeza de un niño es más pequeño, los “puntos calientes” que absorben energía se pronuncian. Claramente esto indica un mayor riesgo de absorción en los ''puntos calientes'' dentro de los cerebros de mujeres y niños, estando los niños pequeños en máximo riesgo de absorción en ''puntos calientes'' de su cerebro. También informó Schwan (1972a, b) que la máxima absorción de energía en un “punto caliente” se produce en la franja de frecuencias utilizadas por la telefonía móvil. Recordar que no había teléfonos móviles en uso en aquel momento. Sin embargo, estas afirmaciones siguen siendo válidas. La pregunta es: ¿Por qué los ingenieros prefieren olvidarlas?

Desafortunadamente, el enfoque de la ingeniería respecto del peligro de la RF en niños no tiene e n cuenta las especificidades de la cabeza del niño. En la publicación ICNRP 66 de 1.994, un modelo humano adulto fue tomado como escala de referencia para un niño de 10 años de edad. En 2011, Nikita y Kiourri afirmaron que ''en el caso de modelos canónicos, el modelo de un niño es perfectamente proporcional a un modelo de adulto ''. Esto sólo es posible en modelado teórico (más probablemente matemático), donde nadie se preocupa de las especificidades sobre geometría, composición, y sobre el desarrollo de la cabeza y el cerebro de los niños. Koulouridis y Nikita (2004) obtuvieron un modelo de niños a través de la deformación uniforme de los modelos de cabezas esféricas de adultos. Debemos recordar a ingenieros y matemáticos que ni la cabeza adulta tiene composición esférica, ni el cerebro de los adultos y de los niños es homogéneo. Varias publicaciones más recientes sobre dosimetría de teléfonos móviles en niños (Cristo et al, 2010a, b;. ICNIRP, 2009) informan de una mayor SAR para el cerebro de los niños que es correctamente atribuida a la diferencia geométrica entre la cabeza de los niños y la de los adultos.

Muy importante es que el cerebro los niños, como todo el organismo de los niños, se encuentra en un proceso de desarrollo de varios años y que nadie puede predecir el problema de larga duración que podría ocurrir como resultado de la exposición a la RF a edad temprana.

Por lo general, la discusión sobre los efectos potenciales de RF en el cerebro humano comienza y termina con la probabilidad de que ocurra un cáncer cerebral. Creemos que este enfoque es muy superficial. Sí, el cerebro es un actor destacado en el sistema nervioso central, pero no el único. Por primera vez en toda la historia de la civilización, el sistema más crítico del cuerpo-el cerebro y las estructuras nerviosas del oído interno de niños y adolescentes son expuestos a un riesgo desconocido de RF CEM. En este caso, el riesgo potencial para la salud de los niños es muy alto (Grigoriev, 2012).

Bajo la exposición, el cerebro y estructuras nerviosas del oído interno, tales como receptores y vías de transmisión ( encargadas de asegurar del funcionamiento normal de la audición y de los analizadores vestibulares) de los niños se encuentran en grave riesgo (Grigoriev, 2005).

Recientemente, Grigoriev y Khorseva (2014) publicaron un libro de 230 páginas ''Las comunicaciones móviles y la salud de los niños”, que resume el conocimiento existente sobre el peligro potencial de RF para los niños. Por razones objetivas, la mayoría de los 439 publicaciones citadas tratan de exposiciones de tiempo corto. Incluso los datos epidemiológicos son referidos a un tiempo de exposición corto. Grigoriev y Khorseva proporcionaron datos de ocho años continuos de investigación psico-fisiológica de escolares que indican alteraciones en el funcionamiento de analizadores visuales y auditivos bajo exposición de RF de teletones móviles. También informaron de la correlación entre la exposición a RF y el empeoramiento de las funciones cognitivas.

Hay datos disponibles también sobre el efecto de los CEM de RF en niños en periodo prenatal y en los primeros años del desarrollo de los niños, cuando no utilizan teléfonos móviles, pero están expuestos a las señales del medio ambiente (sobre todo cuando la madre utiliza el teléfono móvil).

Hoy en día, el mundo muestra un incremento de la frecuencia de detección del autismo en niños en países desarrollados. Surge una pregunta ¿Podría esta ''epidemia'' estar relacionada con el elevado fondo electromagnético?

Sin embargo, los teléfonos móviles son sólo una parte del problema. El rápido desarrollo de las comunicaciones por satélite, seguido de las comunicaciones inalámbricas y recientemente de la tecnología Wi -Fi cambia drásticamente el entorno electromagnético. Toda la biosfera y todos los or ganismos vivos en este planeta están expuestos a la acción continua de los complejos y desconocidos (por las fuentes, amplitudes, frecuencias) campos electromagnéticos. Solemos descuidar el hecho de que las transmisiones de radio y televisión, las señales de satélite, los teléfonos móviles y las estaciones base de las comunicaciones inalámbricas generan y propagan una variedad de señales que actúan de forma simultánea.

Hablando sobre el peligro potencial de las tecnologías Wi-Fi, no debe olvidarse que incluye no sólo a los teléfonos móviles, sino lo que es más importante a todos los medios emisores y distribuidores de señales Wi- Fi, principalmente antenas, estaciones base, satélites. En muchos lugares públicos, se introducen sistemas internos con el fin de facilitar el desempeño del trabajo. Bien, esto podría entenderse. Sin embargo, ¿por qué las comunicaciones Wi-Fi se fijan en los túneles del metro? Se requiere obviamente una elevada y orientada energía a la que están expuestos todos los pasajeros de los trenes. Sólo para hacer que los usuarios de móvil u

otros aparatos Wi-Fi estén cómodos. Y una y otra vez el mayor grupo de usuarios de estos artículos son los niños.

Está claro que hoy día esta tecnología popular que permite a un dispositivo electrónico intercambiar datos de forma inalámbrica (usando RF señales), incluyendo dispositivos de Internet de alta velocidad que utilizan Wi -Fi, se puede conectar a una la red de comunicaciones, como Internet, a través de puntos de acceso de red inalámbrica que tienen un intervalo de aproximadamente 20m en interiores y un rango mayor al aire libre.

En términos generales, no se sabe en qué medida la radiación Wi-Fi altera la fisiología de los organismos normales y saludables. La situación se ha hecho más compleja cuando discutimos su influencia en los niños, en adultos mayores o en personas enfermas. Especialmente para los niños debemos considerar que están expuestos a todos los espectros de los contaminadores CEM en la biosfera, y que lo que son para ellos juguetes electrónicos como teléfonos móviles, tabletas y juegos inalámbricos resultan muy atractivos. Debido a las particularidades de la edad, los niños no pueden evaluar el peligro potencial de los móviles. Más bien lo consideran como una herramienta maravillosa para la comunicación y el entretenimiento. Teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico en las comunicaciones inalámbricas, será justo decir que los niños en la edad de 3 a 4 utilizarán las comunicaciones móviles por muchos años más y con una mayor duración diaria que la de sus padres a lo largo de toda vida (Markov y Grigoriev, 2013).

Es razonable recordar la posición de la OMS ''Los niños son diferentes de los adultos''. Los niños tienen una vulnerabilidad única. A medida que crecen y se desarrollan tienen ''ventanas de susceptibilidad '': períodos en los que sus órganos y sistemas pueden ser particularmente sensibles al efecto de ciertas amenazas ambientales (OMS, Antecedentes N 3, 2003, 5 p.).

Por desgracia, hay una falta de datos científicos y análisis de la estimación del riesgo potencial de las comunicaciones móviles. Nadie ha investigado a fondo los daños potenciales que pueden ocurrir en el cerebro en desarrollo de los niños. (Grigoriev, 2005; Grigoriev y Khorseva, 2014; Markov, 2012). Hay una completa ausencia de estudios acerca de la potencial modificación del desarrollo a largo plazo de las funciones del cerebro en los niños cuyos cerebros se han expuesto a la irradiación continua de los CEM de alta frecuencia. Por lo tanto, debemos empezar desde cero. Al mismo tiempo hay lentitud por parte de los organismos internacionales y gubernamentales para responder al crecimiento exponencial de las tecnologías, y en principio una completa negligencia en relación al peligro en los niños (Grigoriev, 2008; Markov, 2012).

Principio de precaución y la salud infantil

Habíamos participado en una serie de reuniones internacionales organizadas por Michael Repacholi a finales de 1990 y principios de 2000 para la armonización de las normas. Estas reuniones fueron celebradas bajo el auspicio del “principio de precaución” de la OMS. Había suficientes razones para aproximarse a la RF de las comunicaciones móviles con cierto miedo, con escepticismo. Es difícil admitir que estemos siendo cautel osos cuando hacemos pruebas con un nuevo alimento o una nueva bebida hasta que encontramos que la comida o la bebida es adecuada para nosotros, pero aceptamos con facilidad cualquier nuevo desarrollo tecnológico. Además, nos sentimos felices y orgullosos con los nuevos utensilios electrónicos. Para el cumpleaños o para Navidad cada vez más niños reciben regalos electrónicos - teléfonos móviles, tablets o portátiles incluso.

Muy pocos padres son conscientes de los riesgos potenciales para sus hijos, cuando un juguete electrónico que funciona con RF está en las manos de un niño o niña, que aún no saben leer. Nos gustaría terminar este trabajo con un llamamiento a los padres - sed cautelosos con los nuevos aparatos electrónicos. Siga unas reglas simples y eduque a sus hijos a cómo usar estos artículos de lujo:

Consulte con el personal de las tiendas de cualquier dispositivo CEM que planee comprar.

Lea en las instrucciones de uso. Especialmente la letra pequeña.

Explíquele a su hijo cómo utilizar el artículo electrónico.

Asegúrese de que el niño entiende la necesidad de mantener el dispositivo lejos del cerebro y los genitales.

Asegúrese de que durante la noche todo lo electrónico está lejos de la niño (mejor fuera de la habitación).

En concreto, tenga cuidado de que el dispositivo electrónico no esté debajo de la almohada del niño.

Estas ''reglas'' podrían continuar, pero la más importante es aplicar el principio de precaución y prevenir cualquier peligro potencial y los daños causados por el uso de dispositivos de comunicación móvil. Todo el mundo debería recordar que cualquier nueva generación de los teléfonos inteligentes es esencialmente un ordenador de mayor potencia que recibe y transmite datos constantemente.

En conclusión: dos problemas generales

Como hemos demostrado anteriormente, el desarrollo de las comunicaciones móviles, Internet, Wifi, y otras comunicaciones inalámbricas ponen a la humanidad ante un complicado fondo electromagnético. Desafortunadamente, el aumento de los niveles de contaminación electromagnética conduce a regulaciones menos estrictas de las comunicaciones inalámbricas. Vamos a resumir dos importantes problemas: el principio de precaución y la epidemiología en la evaluación del riesgo de exposición a RF.

El principio de precaución fue descrito brevemente más arriba. La OMS tiene este término en los distintos documentos, y estuvo en el origen del proyecto CEM, de la OMS. La Unión Europea sugiere la aplicación del principio de precaución cuando hay motivos razonables de preocupación.

Sin embargo, mientras que la Unión Europea apoya claramente este principio, los EE.UU. básicamente lo rechazan. La Unión Europea da un paso más identificando el papel del gobierno para la aplicaci ón (también financieramente) del Principio de precaución. Desafortunadamente, el 21 de agosto 2014 el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades retiró de las '' Preguntas más frecuentes sobre los teléfonos celulares y su la salud'' el consejo sobre la precaución (OMS, 2014).

La epidemiología no puede ser un criterio para los peligros biológicos y de salud, especialmente cuando los mecanismos de acción de RF de las comunicaciones inalámbricas son considerados como '' efectos térmicos ''. No es posible que los efectos térmicos sean objeto de elaboración estadística.

Obviamente, se supone que hay mucho que hacer en la evaluación de los riesgos potenciales de las comunicaciones inalámbricas para la población y especialmente el peligro en los niños.

Declaración de interés

Los autores declaran no tener conflictos de interés. Los autores son los únicos responsables por el contenido y la redacción del artículo.

Referencias

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