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“A ÑO DEL CENTENARIO DE MACCHU PICCHU PARA EL MUNDO”

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

ALUMNOS

:

APONTE SEQUEIROS, Fiorella

LABRIN CELI, Kelvin REYES JULCA, Diana VEGAS VALDIVIEZO, Irving VERA PELAEZ, Julio Cesar

DOCENTE

:

GRADOS MENDEZ, Henry.

TEMA

:

La cosa Juzgada

CURSO

:

Teoría del Proceso

CICLO

:

IV Ciclo

Piura

2011

La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Le dedicamos nuestro

trabajo

Dios

por

a

demostrarnos

tantas

veces

su existencia

y

con

ello

darnos la

fuerza necesaria para

salir

delante de cada

tropiezo.

 

2

La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

AGRADECIMIENTO

Son muchas las personas especiales a las que nos gustaría agradecer su apoyo, ánimo y compañía en las diferentes etapas de nuestra carrera, a todos aquellos que siempre están allí, gracias por su apoyo incondicional y sus buenas vibras.

ÍNDICE

3

La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

 

PRESENTACIÓN

5

INTRODUCCIÓN

 

6

CAPÍTULO I

 

1.1

Fundamento histórico

 

9

1.2

Concepto

11

CAPÍTULO II

 

2.1

Significado Jurídico

 

17

2.2

La autoridad de la cosa juzgada

 

17

2.3

Naturaleza jurídica

 

17

2.4

Fundamentos

 

19

2.4.1

Principio de Non bis in idem

19

2.5

Clasificación

 

23

2.6

Efectos

 

28

2.7

Eficacia

 

30

2.8

Requisitos

31

2.9

Límites objetivos y subjetivos

33

2.9.1

Límites objetivos de la cosa juzgada

33

2.9.2

Límites subjetivos de la cosa juzgada

34

2.10Extensión a terceros de la cosa juzgada

 
 

35

 

2.11Excepciones

 

37

2.12

Nulidad de cosa juzgada fraudulenta

 

38

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

CONCLUSIONES

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RECOMENDACIONES

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ANEXOS

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BIBLIOGRAFÍA

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PRESENTACIÓN

La cosa juzgada es una institución con la que diariamente tienen que confrontarse abogados, jueces y fiscales. Su estudio es considerado uno de los más complejos y, sin embargo, aunque son múltiples los autores que han abordado su análisis, los problemas que subsisten en la práctica son casi los mismos, desde hace más de tres milenios.

El presente trabajo simplifica la problemática que ha generado no solamente la práctica judicial, sino la que ha creado, en muchas ocasiones artificialmente, la doctrina. La cosa juzgada, sea cual fuere la perspectiva desde la que se la observe, no es más que una prohibición de reiteración de juicios que intenta conferir seguridad al ordenamiento jurídico, consiguiendo con ello paz social. Desde esta sencilla premisa, a la que se llega tras un estudio histórico y doctrinal, se afronta el problema central de la cosa juzgada: su alcance, es decir, a qué y a quién afecta, por qué, en qué situaciones y por cuánto tiempo, dibujando soluciones fácilmente comprensibles que permiten su aplicación a cualquier caso concreto.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Se muestra de ese modo en qué ocasiones es precisa la estabilidad de un pronunciamiento jurisdiccional, y cuándo se puede prescindir de dicha estabilidad.

INTRODUCCIÓN

El proceso está compuesto por

una

serie de actos procesales

sucesivos que en algún momento tiene que finalizar. Cuando se habla

de cosa juzgada nos referimos a que el proceso precisamente ha llegado a ese momento en el que se da por terminado.

La evolución tanto doctrinal como jurisprudencial sobre su concepto ha sido muy compleja y variada. En lo que no cabe duda es que la cosa juzgada persigue la seguridad jurídica, de modo que una vez la resolución judicial ha adquirido firmeza, no cabe su modificación alguna, ni siquiera de oficio. Por tanto, podemos afirmar que la cosa juzgada supone un mecanismo de equilibrio entre lo que se ha llamado valor justicia y valor seguridad jurídica que interesa obtener justicia pero siempre con los límites de la seguridad jurídica: nadie puede estar de por vida pendiente de una posible modificación de la sentencia.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

“La cosa juzgada va a determinar que, dentro de unos límites, no se pueda volver a conocer sobre aquello que ya fue objeto de resolución, de modo que tarde o temprano la resolución generalmente una sentencia, adquirirá las notas de irrevocabilidad e inmutabilidad.” 1

La cosa juzgada es un principio constitucionalmente establecido, receptado en el primer párrafo de los arts. 17 y 18 de la Carta Magna; que tiene una menor rigidez en el derecho penal, que en el resto del derecho. Su función principal es llevar estabilidad y seguridad a las relaciones jurídicas.

CAPÍTULO I

1 [Conf. Eduardo J. Couture; “Fundamentos del Derecho Procesal Civil” ed. Depalma; pág. 400]

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

LA COSA JUZGADA

RES IUDICATA, lo decidido, lo que ha sido materia de decisión judicial

La cosa juzgada (del latín «res iudicata») es el efecto de una sentencia judicial cuando no existen contra ella medios impugnatorios que permitan modificarla (sentencia firme) y que se traduce en el respeto y subordinación a lo decidido en un juicio. Por ello también se le define como la fuerza que atribuye el derecho a los resultados del proceso. Habitualmente se utiliza como un medio de defensa frente a una nueva demanda planteada sobre el mismo objeto que fue de la controversia ya sentenciada.

Este principio consiste en revestir a las sentencias de una calidad especial, en virtud de la cual no se permite que las partes frente a

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quienes se profiere puedan volver a instaurar un segundo proceso con base en los mismos pedimentos y sobre iguales hechos. Obedece a la necesidad de darles el carácter de definitivo a las sentencias y evitar así que se susciten por las mismas cuestiones otros procesos.

Guarda, en cierto sentido, relación con el principio de la preclusión, pues los efectos de ambas se concretan a impedir actuaciones posteriores. La diferencia reside en que la cosa juzgada tiene efectos fuera del proceso, mientras que la preclusión obra dentro de este y con respecto a una etapa o estanco.

De manera general se puede señalar que, la cosa juzgada es la autoridad y eficacia de una sentencia judicial cuando no existen contra ella medios de impugnación que permitan modificarla, lo que significa que aquella le otorga la calidad especial de la inmutabilidad a ésta.

“La autoridad de la cosa juzgada es, pues, calidad, atributo propio del fallo que emana de un órgano jurisdiccional cuando ha adquirido carácter definitivo” 2 .

Es inimpugnable,

en cuanto

la

Ley

impide

todo ataque ulterior

tendiente a obtener la revisión de la misma materia. Habrá de

recordar que los romanos establecieron la distinción entre la cosa juzgada formal y la cosa juzgada material.

La primera significa la imposibilidad de anular la sentencia por

medio de los recursos, ya porque la última instancia ha dicho la última palabra, ya porque ha transcurrido el tiempo para interponerlos o porque se ha desistido o renunciado a ellos. En cambio la segunda significa que el fallo contenido en la sentencia es de tal suerte decisiva, que excluye totalmente cualquier nuevo examen del negocio y cualquier resolución

2 Monroy Gálvez, Juan. “Los Principios Procesales en el Código Procesal Civil de 1992”. En: Revista Thémis, N° 25, Lima, Abril, 1993,pág. 38.

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nueva distinta sobre la misma relación jurídica, frente a los que han sido partes, sea por el mismo tribunal que dictó la primera, o por otro diferente; de manera que el fallo recaído no puede ser examinado en su exactitud de fondo por otro tribunal.

Teoría clásica: la cosa juzgada, es el efecto de las sentencias firmes para que quienes han obtenido en el juicio, concluido por sentencia de condena, puedan hacer cumplir forzadamente el derecho declarado en su favor.

  • 1.1 FUNDAMENTO HISTÓRICO.

El origen de la cosa juzgada se encuentra en el derecho romano, con la figura de la excepción de cosa juzgada (exceptio rei iudicatae). También conocida como "res in iudicio adiudicata"

Con ella se buscaba proteger a las partes de un nuevo juicio y una nueva sentencia sobre la materia objeto del mismo, buscándose con ello satisfacer una necesidad de certeza o seguridad jurídica. La cosa juzgada es como la jurisprudencia ya que es un fallo de triple reiteración q si no posee demanda no hay sentencia

La cosa juzgada señala Savigny no es una consecuencia natural o necesaria deducible del concepto del oficio del juez. Al contrario, cuando se pone en duda la justicia de la sentencia, parece natural emprender un nuevo examen del asunto.

La experiencia histórica demuestra cómo, en diversas épocas de la evolución de las instituciones judiciales, se ha considerado conveniente el establecimiento de un régimen jerárquico de instancias sucesivas en busca de la justicia de la decisión; y cómo se ha comprobado en muchos casos, que la decisión del último juez no es siempre la mas justa, ni la más conforme con el derecho.

Esto plantea el desiderátum entre mantener la vigencia

de

una

sentencia fruto del error o de la prevaricación del juez, o prolongar la

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incertidumbre en las relaciones jurídicas y patrimoniales, sin límite de tiempo, hasta alcanzar una sentencia justa.

Es una cuestión de política del derecho dice Savigny establecer cuál de estos dos peligros o daños sea mayor y optar por la solución más conveniente. Son pues, razones de oportunidad, consideraciones de utilidad social, las que hacen poner un término a la investigación judicial, y tratar la sentencia como ley irrevocable para el caso concreto.

En el primitivo derecho romano, la eficacia de la decisión se fundaba en el “compromiso” que asumían las partes en la litiscontestatio, no en la autoridad del Estado, como se ve del pasaje de Ulpiano: stari autem debet sententiae arbitri quam de re dixerit, sive aequa, sive iniqua sit; et sibi imputet, qui compromisit (se debe estar a la sentencia que el árbitro diese sobre la cosa, sea justa o injusta; y cúlpase a sí mismo el que se comprometió).

Posteriormente, la evolución del concepto del Estado, la extensión del Imperium y el nuevo concepto de la jurisdicción, que llevaron al Estado a asumir la función pública de administrar justicia mediante los jueces, hicieron inútil el contrato de litiscontestatio de las primeras épocas, y bajo Justiniano, la fuerza de la sentencia se fundó en la cosa juzgada, entendida como presunción de la verdad, según el pasaje de Ulpiano: ingenuum accipere debemus etiam eum, de quo sententia lata est, quamvis fuerit libertinus: quia res iudicata pro veritate accipitur (debemos también tener por ingenuo a aquel que por sentencia se declaró serlo, aunque fuese libertino, porque la cosa juzgada se tiene por verdad).

Este fundamento dado a la cosa juzgada en el derecho justiniano fue recogido en el Código Civil napoleónico bajo el influjo y la autoridad de Pothier, que hizo de la teoría de la “presunción de verdad” no ya el fundamento político-social de la cosa juzgada, sino su fundamento jurídico y dogmático, incluyéndola entre las presunciones legales; y

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así

ha

pasado a

los

códigos modernos que siguieron el modelo

francés, entre ellos el nuestro, que incluye entre las presunciones legales, a “la autoridad que da la ley a la cosa juzgada”; lo que bien entendido significa, como señala Chiovenda, que es ilícito buscar si un hecho es verdadero o no, al objeto de invalidar un acto de tutela jurídica.

El nuevo Código de Procedimiento Civil optó por introducir en el título que trata de los efectos del proceso, una formulación normativa de la cosa juzgada en su doble función: formal y material, las cuales serán examinadas más adelante.

Objetivo:

Necesidad de certeza, enfrentamiento entre la necesidad de certeza y la necesidad de justicia. Necesidad de asegurar la certidumbre y estabilidad de los derechos adquiridos como efectos de la propia cosa juzgada.

1.2 CONCEPTO

La cosa juzgada es un instituto del Derecho Procesal, establecido como resguardo de la seguridad jurídica; pues se entiende que sin él la incertidumbre reinaría en las relaciones sociales y se generaría la inseguridad en los fenómenos jurídicos. Sin embargo, cabe advertir que algunos sectores del ámbito jurídico, especialmente del procesal, han llevado a extremos y exageraciones el valor de la autoridad de la cosa juzgada, en ese orden, como señala Couture.

Frente a esa posición exaltada, los sectores moderados consideran

que la necesidad de la firmeza de un fallo judicial que conlleva

la

autoridad de la cosa juzgada debe ceder, en determinadas condiciones, ante la necesidad de que triunfe la verdad; pues, como señala Couture, la razón natural aconseja que el escrúpulo de verdad sea más fuerte que el escrúpulo de certeza, y que siempre, en presencia de una nueva prueba o de un nuevo hecho fundamental

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antes desconocido, pudiera recorrerse de nuevo el camino andado para restablecer el imperio de la justicia.

En consecuencia, la cosa juzgada no debe, ni puede ser tomada como un dogma, sino como un instituto procesal cuya finalidad es la de otorgar el sello de firmeza y certidumbre a un fallo judicial en resguardo de la seguridad jurídica, en la medida en que dicha decisión judicial sea el resultado de un proceso justo, desarrollado con resguardo y respeto de los derechos fundamentales y las garantías constitucionales de las partes que intervienen en él.

Si como hemos

visto,

el

fin

del proceso es

lograr la

paz social en

justicia, dicho fin sólo podrá cumplirse cuando las decisiones judiciales no admitan cuestionamiento, es decir cuando la decisión del juez sea indiscutible.

El Código Procesal Civil, en el artículo 123º, nos precisa qué debe entenderse por COSA JUZGADA.

Artículo 123º.- Cosa Juzgada.

Una resolución adquiere la autoridad de cosa juzgada cuando:

1. No proceden contra ella otros medios impugnatorios que los ya resueltos.

2.

Las

partes

renuncian

expresamente

a

interponer

medios

impugnatorios o dejan transcurrir los plazos sin formularlos.

La cosa juzgada sólo alcanza a las partes y a quienes de ellas derivan sus derechos. Sin embargo se puede extender a los terceros cuyos derechos dependen de los de las partes, si hubieran sido citados con la demanda

La resolución que adquiere la autoridad de cosa juzgada es inmutable, sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 178º y

407º.

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En el idioma alemán el concepto de cosa juzgada se expresa

con los vocablos RECHT y KRAFT, derecho y fuerza, fuerza legal o fuerza dada por la ley. En el idioma castellano, como en todos los idiomas latinos, cosa juzgada es RES IUDICATA, lo decidido, lo que ha sido materia de decisión judicial.

Es la calidad, autoridad o status que adquiere la resolución motivada, emanada de un órgano jurisdiccional, cuando ha adquirido carácter definitivo.

Couture propone otra definición "(…) la autoridad y eficacia de una sentencia judicial cuando no existe contra ella, medios impugnatorios que permitan modificarla". Esta institución es importante porque a través de ella se establece que la voluntad del estado manifestada en la ley tiene un carácter definitivo e inmutable, de tal manera que se evita la continuación de una controversia cuando ha recaído sobre ella la decisión judicial. De esta manera se construye la seguridad jurídica y se fortalece la eficacia de la función

jurisdiccional. Calvo Baca: es la autoridad y la fuerza que la Ley atribuye a la

sentencia resuelta en juicio contradictorio. La Roche: es la autoridad y eficacia que adquiere una sentencia

por haber precluido, sea por consumación o falta de actividad oportuna de los recursos que contra ella concede la Ley. Chiovenda: el bien juzgado se convierte en inatacable; la parte

a la que fue reconocido, no sólo tiene derecho a conseguirlo prácticamente frente a la otra, sino que no puede sufrir ésta ulteriores ataques a este derecho y goce (autoridad de la cosa juzgada), salvo raras excepciones en que una norma expresa de la ley disponga cosa distinta. Los Romanos: la justificaron con razones prácticas de utilidad social. Para que la vida se desenvuelva lo más segura y pacíficamente posible, es necesario asegurar el goce de los

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bienes de la vida y garantizar el resultado del proceso. Ulpiano decía debemos tener como cierto aquello que por sentencia se declaró; aunque no fuese cierto. A esta concepción Romana, se contrapuso durante varios siglos, por razones históricas una concepción opuesta, que sobrevaloró el elemento lógico del proceso, que vio en el proceso, sobre todo, cuestiones a resolver y en la sentencia una decisión de cuestiones. También la explicación de la cosa juzgada se buscó fuera de la realidad, y hubo quien imaginó un contrato entre las partes por el cual es aceptada presuntivamente la sentencia, aun siendo injusta, y quien atribuyó a la palabra del Juez un carácter de verdad presunta, retorciendo los textos romanos.

Todavía a principios del siglo XIX el concepto de la presunción de verdad dominaba; por una parte, fue adoptado por el Código

Civil Francés Pothier, del que pasó al italiano y al nuestro como presunción juris tantum, en el artículo 1359 in fine del Código Civil.

Por

otra

parte,

significó

el

punto

de

arranque

de

las

divagaciones trascendentales con que una cierta doctrina deducía la justificación de la cosa juzgada del concepto del oficio del Juez. Almendigen, autor de Metafísica del Proceso Civil (1800),

escribió (pág. 159): "El fundamento jurídico de la cosa juzgada no está en la necesidad de la seguridad definitiva; está en la santidad del Estado y en la sabiduría de su elección; está en la necesidad de venerar en los órganos de sus leyes (los Jueces), la justicia misma personificada, la misma RATIO LOQUENS, que los ciudadanos deben reconocer en el Estado como órgano de la vida jurídica". En contra de esta concepción reaccionó la Escuela Histórica

Savigny (Sistema, VI, p.250), considera la cosa juzgada como una "Ficción de Verdad"; encuadra la justificación de la cosa juzgada en las razones prácticas aducidas por los romanos.

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Definida la cosa juzgada como una "Ficción de verdad", como una "Verdad Formal", como una "Presunción de verdad", la sentencia del juez se presenta como cosa conforme a la verdad para la gran mayoría de los ciudadanos ajenos al litigio

(justificación política). Jurídicamente, la cosa juzgada no se refiere a la afirmación de la

verdad de los hechos, sino a la existencia de una voluntad de ley en el caso concreto. La apreciación sobre los hechos es obra sobre la inteligencia del Juez, necesaria como medio para preparar la formulación de la voluntad de la Ley. La apreciación sobre los hechos es obra sobre la inteligencia del Juez, necesaria como medio para preparar la formulación de la voluntad de la Ley

A veces el Juez no puede ni siquiera razonar sobre los hechos, pero él al dar una formulación de la voluntad de la Ley, el elemento lógico en el proceso pierde toda importancia. Los hechos vuelven a ser lo que fueron; el ordenamiento jurídico no se preocupa en absoluto de averiguar cómo sucedieron en realidad las cosas, y no le interesan los posibles errores lógicos del Juez, sólo se limita a afirmar que la voluntad de la Ley en el caso concreto es lo que el Juez afirma que es.

El Juez, pues, en cuanto razona, no representa al Estado, lo representa en cuanto afirma su voluntad. La sentencia es únicamente la afirmación o negación de una voluntad del Estado que garantiza a alguno un bien de la vida en el caso concreto; y a esto únicamente puede extenderse la autoridad de la cosa juzgada, con la sentencia se consigue solamente la certeza de la existencia de una tal voluntad, y, por tanto, la inatacabilidad del bien reconocido o negado.

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CAPÍTULO II

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  • 2.1 SIGNIFICADO JURÍDICO

Res iudicata es una expresión latina, del ámbito jurídico, que literalmente traducida significa cosa juzgada. Su significado, no obstante, es más profundo aún, llega más lejos, en cuanto que es definitorio del valor de la jurisprudencia en el sistema del derecho continental, y enlaza con importantes principios jurídicos, tales como el de seguridad jurídica o el de certeza de derecho. La presencia de la res iudicata impide que una misma cuestión sea juzgada dos veces, por eso ante un segundo litigio, planteado sobre el mismo objeto, nos permite alegar la excepción de cosa juzgada (res iudicata), y excluir con ello la posibilidad de ser juzgados por segunda vez.

  • 2.2 LA AUTORIDAD DE LA COSA JUZGADA

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Si lo que ha sido resuelto por la sentencia se le agrega IMPERIUM característico, se tiene lo que se llama autoridad de cosa juzgada, que es la calidad o atributo de la sentencia que emana de un órgano jurisdiccional, cuando ha adquirido carácter definitivo.

  • 2.3 NATURALEZA JURÍDICA

Varias han sido las posiciones sobre la naturaleza de la cosa juzgada,

sin

perjuicio

que,

complementarias.

en

general,

ellas

se

estiman

compatibles

y

Para Ulpiano la cosa juzgada se tenía por verdad, mientras para Savigny era una ficción de verdad que protegía a las sentencias definitivas. Mediante este planteamiento Savigny está advertido que en juicio sólo se puede encontrar una verdad subjetiva mas no objetiva, pues el elemento de verdad pura es imposible por la certeza humana que se tiene sobre los hechos acaecidos.

Según Pothier el contenido de la sentencia llevaba una presunción de verdad, que es la posición del sistema francés y español. Al contrario de Savigny este Pothier sostiene a la cosa juzgada como una presunción de verdad, esto es, un criterio de verdad que sólo puede ser desdicha con un valor semejante a ello. Conviene tener en cuenta los criterios de presunciones iure et de iure e iuris tantum.

Para la doctrina alemana es una declaración de certeza con carácter indiscutible y, para la italiana, de imperatividad y eficacia. Otros autores señalan que es una declaración de eficacia con tres características: inimpugnabilidad, inmutabilidad o inmodificabilidad y coercibilidad.

Es sustancial, es decir de carácter civil, así vemos como la legislación sustantiva la incluye dentro de las presunciones absolutas. Es una

presunción

"juris et de juris". Además, es de orden público, en el

sentido de que pueden ser alegadas y probada en cualquier momento.

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La cosa juzgada es una exigencia política y no propiamente jurídica:

no es de razón natural, sino de exigencia práctica. Lo que se busca es una sentencia que decida de una vez por todas y en forma definitiva el conflicto pendiente. El proceso apunta hacia la cosa juzgada, por ello se afirma que la relación entre proceso y cosa juzgada, es de medio y fin. Sin proceso no hay cosa juzgada; pero sin cosa juzgada no hay proceso, tan sólo un procedimiento

La cosa juzgada es un atributo de la jurisdicción. Los actos legislativos y administrativos no reúnen las condiciones de irrevisable, inmutable y coercible que tiene la cosa juzgada.

CARACTERISTICA PRINCIPAL:

Irrevocabilidad:

Esto significa que

las sentencias judiciales firmes no pueden ser

alteradas o modificadas de alguna

manera,

ni

los

Tribunales de

Justicia ni el Poder Legislativo tienen dicha facultad.

2.4 FUNDAMENTOS

Dentro de los motivos que han fundamentado la existencia de la institución de la cosa juzgada se encuentran los siguientes:

Certeza jurídica: la cosa juzgada pretende satisfacer la necesidad de certeza de las situaciones, que toda sociedad requiere; mientras que la necesidad de justicia se pretende satisfacer a través de los recursos judiciales.

Estabilidad de los derechos: con la cosa juzgada se pretende asegurar la estabilidad y certidumbre de los derechos que las

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sentencias reconocen o declaran. Permite la inmutabilidad de los derechos adquiridos en virtud de las sentencias.

Separación de poderes: la cosa juzgada reconoce el principio de separación de poderes, al impedir a los órganos de los demás poderes (ejecutivo y legislativo) alterar o modificar los resultados del ejercicio de la función jurisdiccional, reiniciando un proceso ya terminado.

Seguridad Jurídica: Que se manifiesta mediante el principio “Non bis in idem", siendo imposible, así bien necesario, la no apertura de la misma causa una vez concurren identidad de sujeto, objeto y causa. Asimismo, permite poner un punto finito a la labor cognoscitiva, en tanto, el perdedor de la litis siempre le considerará injusta y querrá un fallo distinto. Mediante la autoridad de cosa juzgada se pone un límite a la revisión del proceso y a las relaciones que se han constituido o declarado.

2.4.1 Según el principio de Non bis in idem 3

El concepto fundamental de este Principio es, impedir que una persona pueda ser sancionada de manera sucesiva, simultánea o reiterada por un hecho que fue sancionado por otra autoridad administrativa o una judicial, asimismo significa resolver la coexistencia de diversas sanciones por un hecho único, la compatibilidad de la sanción penal y la de otra clase. Lo encontramos establecido en:

En la Constitución Política peruana, el principio Non Bis In Idem se encuentra implícitamente enunciado en el inciso 13) de su artículo 139º, que prescribe “La prohibición de revivir procesos fenecidos con resolución ejecutoriada”; y ya expresamente,

3 MAIER, Julio; op. cit.; pág. 121.

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La Ley Peruana del Procedimiento Administrativo General - Ley 27444, en el numeral 10. Del artículo 230º de su Capítulo II - del Procedimiento Sancionador; lo recoge, disponiendo que "No se podrán imponer sucesiva o simultáneamente una pena y una sanción administrativa por el mismo hecho en los casos en que se aprecie la identidad del sujeto, hecho y fundamento".

Algunos autores utilizan la nominación de non bis in idem, mientras que otros optan por la expresión ne bis in idem. Se sostiene que entre ambos términos existen diferencias en cuanto a sus efectos jurídicos. La LPAG optó por denominarlo como non bis in idem.

Diferencia:

Ne bis in idem:

“Nadie

puede se enjuiciado por los

mismos hechos que hayan sido juzgados por resolución firme de un tribunal penal”.

Non bis in idem,:

“Nadie

puede

ser

juzgado

doblemente por un delito”

El

ne

bis

in idem

tendría mayor amplitud de concepto,

pues habla de “los mismos hechos” mientras que el

segundo es más restrictivo, pues sólo se refiere a “delitos”; sin embargo, se observa que ambos conceptos se usan indistintamente, pues sus efectos tienen la misma trascendencia, “no dos veces de lo mismo”.

NE BIS IN IDEM – MEDIO DE EXCEPCIÓN PROCESAL O GARANTÍA

Muchas veces tenemos una concepción meramente incidental del principio del ne bis in idem, sin embargo, existe un desarrollo doctrinario que demuestra que éste se encuentra considerado dentro de las garantías orgánicas jurisdiccionales, precisamente en el mismo nivel de los llamados principios de proporcionalidad, principio

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de buena fe y de seguridad jurídica, conocidos como principios generales del Derecho; y de los principios procesales conocidos como: nulla poena sine lege, nulla poena sine iudicio, presunción de inocencia, principio del juez natural y el del derecho de defensa.

Siendo esto así, puede asumirse que el principio del ne bis in idem no es subsidiario de las demás garantías que protegen la libertad individual, pues no es un principio accesorio, ya que no nace del proceso, sino que existe antes de él, es un “regulador” del proceso judicial o del procedimiento administrativo. De ahí su importancia en la estructura del ius puniendidel Estado. De acuerdo a estos conceptos, podemos afirmar, que este principio es el sustrato que dinamiza la entidad de la cosa juzgada o la litis pendencia. El ne bis in idemviene a ser entonces, una garantía política protectora de la libertad individual y que sirve de sustento a estas excepciones. Es por ello, que las ejecutorias supremas nacionales como internacionales, basan sus sentencias –cuando aplican este principio- en normas constitucionales y en tratados internacionales de derechos humanos.

Ahora bien, cuál sería el origen constitucional del nen bis in idem en nuestro sistema jurídico peruano. Si hacemos un análisis de nuestra jurisprudencia, encontraremos muy poca información sobre el mismo. Sin embargo, se ha encontrado jurisprudencia, específicamente del Tribunal Constitucional peruano que ha venido aplicando sistemática y coherentemente este principio, en procedimientos administrativos, generados en algunos casos, por el fuero privativo militar.

En estos casos, el fundamento del Tribunal Constitucional se basa en la norma constitucional que corresponde a las llamadas garantías

jurisdiccionales, específicamente a lo dispuesto en el numeral 13 del artículo 139º de la Constitución Política del Estado que señala que

“Son principios y derechos de la función jurisdiccional (

...

)

la

prohibición de revivir procesos fenecidos con resolución ejecutoriada

(

).

Sin embargo, la pregunta que surge es, si esta norma

... constitucional abarca todo el significado que tiene la aplicación del ne bis in idem. Creemos que no, la norma constitucional abarca el ne bis in idem material, (protección del derecho de toda persona de no ser sentenciada nuevamente por un hecho que ya mereció sanción), más no el procesal, prohibición de doble persecución.

Asimismo, los Convenios Internacionales, recogen de una u otra forma el concepto del ne bis in idem. Así tenemos por ejemplo la cláusula 8.4 de la Convención Americana sobre

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Derechos Humanos, conocida como “Pacto de San José de Costa Rica” que señala que “El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos”. De igual manera, la cláusula 14 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos expresa que “Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el

Página 2

de

2

cual

haya sido

ya condenado o

absuelto por una

sentencia firme de acuerdo con la ley y el procedimiento penal de

cada país”.

Con relación a estos dos convenios, es oportuno señalar que la formula utilizada por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, -mismo delito- es restrictiva en comparación con el término que utiliza la Convención Americana – mismos hechos-, que es un término más amplio en beneficio de la víctima. Esta diferencia, es realmente de suma importancia para la aplicación del principio aludido, pues, no se necesita recurrir al análisis restringido de sí es el mismo delito (elemento de tipicidad), sino a los hechos que generaron la persecución estatal (elemento material).

Si revisamos la legislación europea, podemos citar el artículo 103 numeral 3 de la Ley Fundamental de la República Federal Alemana, que señala que “Nadie podrá ser penado más de una vez por el mismo acto en virtud de las leyes penales generales”.

Consideramos, que este precepto constitucional es el más acertado,

pues, desarrolla

un concepto más amplio para la aplicación del ne

bis in idem; va más allá de la esfera de un proceso formal

jurisdiccional, pues admite la protección en contra de sanciones que pueden ser aplicadas en el ámbito del derecho penal

administrativo, por hechos que también se encuentran tipificados

y

sancionados como delitos

en el Código Penal, es decir abarca a

todas las “leyes penales generales”.

De otro lado, el artículo 4º del Protocolo Nº

7 del Convenio Europeo

de los Derechos Humanos y artículo 20 de la Declaración de los

Derechos y Libertades Fundamentales adoptada por el Parlamento Europeo el 12 de abril de 1989, contemplan dentro de sus garantías jurisdiccionales el llamado principio del ne bis in idem.

Es importante señalar que la deficiente estructura que recogen las constituciones sobre el principio del ne bis in idem, no ha impedido que éste tenga un desarrollo realmente importante en términos de jurisprudencia. Así lo demuestra, por ejemplo, los casos resueltos

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en

redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

por

el

TC

español,

Constitución Política

que se sustentan en el artículo 25.1 de la

Española, que señala que “Nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento”. Como podrá deducirse, esta norma constitucional es conocida como principio de legalidad, pero no impidió que el

TC resuelva utilizando esta base constitucional, acciones de garantías donde se violentaron el principio del ne bis in idem, (SSTC 2/1981, 154/1990, 204/1996, 221/1997)

Adicionalmente a ello, la Ley española del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Ley 30/1992 publicada el 27 de noviembre de 1992, legisla el principio del ne bis in idem en el Artículo 133, Concurrencia de Sanciones, disponiendo que “No se podrán sancionarse los hechos que hayan sido sancionados penal o administrativamente, en los casos en que se aprecie identidad de sujeto, hecho y fundamento”, estructura que tiene afinidad con el numeral 10 del artículo 230 de la LPAG peruano.

2.5 CLASIFICACIÓN

“La Corte ha ido perfilando una serie de categorías conceptuales que delimitan el alcance de la cosa juzgada”. 4

Se distingue entre cosa juzgada formal, cosa juzgada material y cosa juzgada aparente, siendo este último concepto exclusivamente de índole jurisprudencial, la clasificación de estas apuntan a precisar los efectos de una resolución definitiva:

a) Cosa Juzgada Formal:

Es aquella que implica la imposibilidad que una determinada decisión sea recurrida, o sea, la improcedencia o cierre de los recursos procesales contra ésta. En otras palabras, una resolución judicial que

4 Monroy Gálvez, Juan. Las categorías procesales: una visión renovada, Material de Enseñanza, diapositivas, abril 2009, archivo personal.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

goza de esta clase de cosa juzgada no puede ser objeto de más recursos. Sus efectos se producen exclusivamente en el proceso en que se ha dictado la sentencia, por lo que se considera precaria pues sus efectos podrían desvirtuarse en un proceso distinto.

Primeramente debemos aclarar lo definitivamente firme formal.

que

es

una sentencia

Cuando decimos que la sentencia puede ser definitivamente firme, estamos hablando definitivamente firme desde el punto de vista formal. Formal en el sentido de que la sentencia puede ser objeto de otra sentencia posterior, en otro juicio; que confirme o invalide la anterior. Poniendo por ejemplo los juicios de interdicción, en los cuales la persona es declarada legalmente interdicta, es decir; incapaz de realizar ciertos actos de disposición y de administración por determinados problemas psicológicos, pues bien; esas sentencias definitivas son de índole formal, no material.

¿Por qué formal? porque esta sentencia, juicio o proceso, puede ser objeto de un nuevo litigio, o que convalide esta sentencia anterior, o definitivamente la anule. ¿Pero esto por qué? Porque este nuevo proceso, la parte interesada, es decir; el interdicto va a demostrar que la incapacidad no existe.

Y al no existir la incapacidad, el Juez debe fallar restituyéndole todas las facultades, tanto jurídicas como administrativas. Por esta razón se les denomina sentencias de índole formal, porque aceptan revisión a futuro, que puede modificar la anterior o puede crear una nueva situación.

Las distintas

configuraciones

de

la

cosa juzgada formal son

las

siguientes:

En primer lugar la sentencia Definitiva susceptible de algún Recurso Ordinario contra ella (Recurso de Apelación).

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

En

segundo

lugar

la Sentencia Definitivamente Firme

Ejecutoriada susceptible de Recurso Extraordinario contra ella (Recurso de Casación), que da origen a un juicio autónomo que anula sus efectos.

En conclusión en este tipo de cosa juzgada nos encontramos frente a una resolución judicial, que aún agotada la vía de los recursos, tiene una eficacia meramente transitoria o inestable. Estas decisiones van a ser obligatorias tan sólo con relación al proceso en que se han dictado y al estado de cosas que se tuvo en cuenta en el momento de decidir, de tal manera que en un procedimiento posterior, mudado el estado de las cosas, la cosa juzgada puede modificarse. Dicha modificación no significa su revisión en un proceso posterior V. gr.: la sentencia en un proceso de alimentos

La cosa juzgada formal es un presupuesto de la cosa juzgada en sentido material, que se refiere a la inimpugnabilidad de una decisión en el marco del mismo proceso; junto a ello acarrea la ejecutabilidad de la sentencia, implica la preclusión de los medios de impugnación y las instancias revisoras.

Se presenta “cuando existe una decisión previa del juez

constitucional en relación con la misma norma que es llevada posteriormente a su estudio” 5 Cuando se trata de una norma con texto normativo exactamente igual, es decir, formalmente igual.

b) Cosa Juzgada Material:

Es aquella que implica la inatacabilidad de un resultado procesal mediante el inicio de un nuevo juicio, al cerrarse toda posibilidad de que se emita una decisión que se contradiga o se oponga a lo antes dictado.

5 Sentencia C – 489 de 2000.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Sus efectos se producen en el proceso en que se dictó la sentencia y en otros futuros, por lo que se considera estable y permanente porque es eficaz dentro y fuera del respectivo proceso.

La Sentencia Definitivamente Firme Ejecutoriada, es aquella no susceptible de Recurso Ordinario o Extraordinario contra ella y que constituye Ley entre las partes en los límites de la controversia decidida y que es vinculante en todo proceso futuro; su eficacia trasciende a toda clase de juicio.

En la sentencia definitivamente firme material, el contenido, la causa, la decisión no puede ser modificada ni por una sentencia futura, ni por ningún recurso ordinario o extraordinario.

Esto último es la diferencia entre una sentencia de índole formal y una sentencia de índole material.

“Provoca que la causa juzgada en firme no puede ser nuevamente objeto de otro procedimiento; el derecho de perseguir penalmente está agotado”. 6

Cuando

no

se

trata

de

una

norma

con

texto normativo

exactamente igual, es decir, formalmente igual, sino de una disposición cuyos contenidos normativos son idénticos.

En la sentencia definitivamente firme material, el contenido, la causa, la decisión no puede ser modificada ni por una sentencia futura, ni por ningún recurso ordinario o extraordinario.

Asimismo, la autoridad de la cosa juzgada en sentido material no permite en lo sucesivo ser desconocido el derecho otorgado, siendo sus fundamentos de orden paz y estabilidad.

6 ROXIN, Claus; op. cit. pág. 434.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

La cosa juzgada material, en este sentido, presenta dos efectos: 7

Un efecto negativo: impide un juicio posterior sobre el mismo

objeto. Es lo que comúnmente se conoce como principio non bis in idem. No se puede estar continuamente pleiteando sobre el mismo asunto. Supone, por tanto, excluir cualquier segundo proceso sobre una misma cuestión. “Este efecto opera a modo de excepción, de forma que la parte, generalmente la demandada, que aprecie que se ha planteado un segundo proceso ante un mismo o diferente juzgado sobre una misma cuestión que ya fue objeto de un proceso distinto, podrá invocar en la contestación a la demanda la excepción de cosa juzgada”. 8 Un efecto positivo: supone la vinculación respecto de los jueces para un supuesto fallo futuro. Los jueces, en virtud del efecto negativo de la cosa juzgada, no pueden conocer sobre un asunto ya procesado.

Ahora bien, si tuvieran que hacerlo por el efecto positivo de la cosa juzgada, quedarán vinculados por la sentencia que se dictó en su día.

Procesalmente hablando, una posible existencia del efecto positivo de la cosa juzgada material se articularía por la parte como una cuestión prejudicial. En definitiva, el efecto positivo supone la prohibición de que en un segundo proceso se decida de forma diferente a lo ya resuelto en un primero. La resolución primera sirve de punto de partida a la segunda.

c) Cosa Juzgada Aparente:

  • 7 Procesal Civil, Alexander Rioja Bermúdez.

  • 8 MATEO, Manuel Cienfuegos; La doctrina de la cosa juzgada en la Jurisprudencia del Tribunal Internacional de Justicia, VLEX-197724; www.vlex.com

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

La cosa juzgada aparente, aún cuando no aparece en los libros de texto, la encontramos en las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, se configuraba cuando la sentencia nacía con vicios en su formación, es decir, cuando la decisión del litigio no estaba ajustada a la normativa jurídica vigente, sin embargo se producía la decisión causando pues el debido perjuicio a la parte recurrente.

“La cosa juzgada es apenas aparente, cuando la declaratoria de constitucionalidad de una norma, carece de toda motivación en el cuerpo de la providencia” 9 .

Al existir estos vicios, la decisión no está ajustada a derecho, aún cuando hay una cosa juzgada; aún cuando hay una sentencia definitiva, que puede ser inclusive definitivamente firme, este tipo de sentencias puede ser objeto de recursos, como el de casación y el de invalidación.

Al existir estos vicios, la decisión no está ajustada a derecho, aún cuando hay una cosa juzgada; aún cuando hay una sentencia definitiva, que puede ser inclusive definitivamente firme, este tipo de sentencias puede ser objeto de recursos, como el de casación y el de invalidación.

2.6EFECTOS

El fin que las partes persiguen en el proceso es que el juez dicte una sentencia que resuelva en definitiva las dificultades jurídicas entre ellas, de modo que lo resuelto no pueda discutirse más, ni en el mismo proceso ni en otro futuro; y que si implica una condena, se pueda exigir su cumplimiento por medios compulsivos. Entre los efectos que producen las resoluciones judiciales se encuentra el de cosa juzgada, que significa juicio u opinión dado sobre lo controvertido y que se traduce en dos consecuencias:

9 [Conf. Oscar E. Serantes Peña en “Código Procesal” ed. Depalma, pág. 113 tomo II; editorial Ethos, Serantes Peña y Clavell Borrás, “Código Procesal” pág. 144]

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

La parte en cuyo favor se ha reconocido el derecho podrá exigir su cumplimiento y ningún tribunal podrá negarle la protección debida;

La

parte condenada

o

la

parte cuya

demanda

haya

sido

desestimada

no pueden

en

un

nuevo juicio renovar

lo

ya

resuelto.

Estas dos consecuencias reciben el nombre de acción y excepción de cosa juzgada.

Como bien lo mencionábamos decimos que “La cosa juzgada es una institución jurídico procesal mediante la cual se otorga a las decisiones plasmadas en una sentencia y en algunas otras providencias, el carácter de inmutables, vinculantes y definitivas”.

Los

citados

efectos

se

conciben

por

disposición

expresa

del

ordenamiento jurídico para lograr la terminación definitiva de

controversias y alcanzar un estado de seguridad jurídica.

En primer lugar, los efectos de la cosa juzgada se imponen por mandamiento constitucional o legal derivado de la voluntad del

Estado, impidiendo al juez su libre determinación. En segundo lugar, el objeto de la cosa juzgada consiste en dotar

de un valor definitivo e inmutable a las providencias que determine el ordenamiento jurídico. Es decir, se prohíbe a los funcionarios judiciales, a las partes y eventualmente a la comunidad, volver a entablar el mismo litigio.

Por consiguiente, la cosa juzgada tiene una doble característica: a) Es coercitiva, puesto que el vencido está obligado a cumplir con la condena que se le ha impuesto y en el caso que no lo haga voluntariamente, el vencedor podrá exigirlo por medios compulsivos. b) Es inmutable, en el sentido de que las partes deben respetar lo resuelto y no pueden renovar en otro juicio la controversia.

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Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Acción de cosa juzgada

Es el efecto de la cosa juzgada que permite el cumplimiento coactivo de un derecho reconocido o declarado en juicio. Requiere de una sentencia, favorable al que pretende ejercerla, firme (o que cause ejecutoria) y que imponga una obligación actualmente exigible. En el ámbito penal, el Auto de sobreseimiento libre tiene efectos de cosa juzgada.

Su titular es la persona a cuyo favor se ha reconocido o declarado un derecho, es decir, el litigante que ha ganado y eventualmente sus herederos y se ejerce contra el litigante perdedor (o, eventualmente, en contra de sus sucesores) para reclamar lo obtenido en el juicio.

En general, es prescriptible y el procedimiento para exigir su cumplimiento dependerá de si se trata de una sentencia emanada de un tribunal nacional o de uno extranjero (en cuyo caso habrá que homologarla, utilizando el exequatur).

Es

aquella que

la

ley

confiere

al

litigante en

cuyo favor

se

ha

declarado un derecho en una resolución judicial firme o ejecutoriada, para exigir el cumplimiento de lo resuelto. Es aquella que tiene por objeto exigir el cumplimiento de una resolución judicial firme.

La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadradojuicio . Requiere de una sentencia , favorable al que pretende ejercerla, firme (o que cause ejecutoria) y que imponga una obligación actualmente exigible. En el ámbito penal, el Auto de sobreseimiento libre tiene efectos de cosa juzgada. Su titular es la persona a cuyo favor se ha reconocido o declarado un derecho, es decir, el litigante que ha ganado y eventualmente sus herederos y se ejerce contra el litigante perdedor (o, eventualmente, en contra de sus sucesores) para reclamar lo obtenido en el juicio . En general, es prescriptible y el procedimiento para exigir su cumplimiento dependerá de si se trata de una sentencia emanada de un tribunal nacional o de uno extranjero (en cuyo caso habrá que homologarla, utilizando el exequatur ). Es aquella que la ley confiere al litigante en cuyo favor se ha declarado un derecho en una resolución judicial firme o ejecutoriada, para exigir el cumplimiento de lo resuelto. Es aquella que tiene por objeto exigir el cumplimiento de una resolución judicial firme. Excepción de cosa juzgada Es el efecto de la cosa juzgada más típico (también conocido como non bis in idem), en virtud del cual no puede volver a discutirse entre las mismas personas , una misma materia e invocando idénticas razones. Es decir, permite hacer valer los atributos de inmodificabilidad e ininmpuganibilidad que posee una sentencia firme frente al inicio de un nuevo juicio . Su titular es el litigante que se ha beneficiado por el resultado del juicio y por todos aquéllos a los que, según la ley , aprovecha la decisión. Puede ser invocada por cualquiera de las partes en el juicio , 32 " id="pdf-obj-31-60" src="pdf-obj-31-60.jpg">

Excepción de cosa juzgada

Es el efecto de la cosa juzgada más típico (también conocido como non bis in idem), en virtud del cual no puede volver a discutirse entre las mismas personas, una misma materia e invocando idénticas razones. Es decir, permite hacer valer los atributos de inmodificabilidad e ininmpuganibilidad que posee una sentencia firme frente al inicio de un nuevo juicio.

Su titular es el litigante que se ha beneficiado por el

y

por

todos

aquéllos

a

los que,

según la

ley, aprovecha la

decisión. Puede ser invocada por cualquiera de las partes en el juicio,

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Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

independiente de la calidad que hayan tenido en éste (demandante o demandado).

Por lo general, esta excepción debe ser alegada en el juicio posterior, porque es renunciable expresa o tácitamente y, habitualmente, sólo favorece a las partes que han intervenido en el respectivo litigio y a sus herederos. Además, es imprescriptible, pues puede alegarse en cualquier tiempo.

2.7 EFICACIA

Todo lo anterior nos

lleva

a la consideración

de

la cosa juzgada

porque ésta, aún cuando sea material puede ser revisada, aún cuando el Principio doctrinario y jurídico diga que no es así.

La cosa juzgada entonces será eficaz:

Inimpugnabilidad.

Se refiere, a que la Sentencia de cosa Juzgada no puede ser revisada por ningún Juez cuando se hayan agotado ya todos los Recursos que dé la Ley, inclusive el Recurso de invalidación.

Es inatacable.

No

acepta

recurso

alguno,

sea

ordinario

o

extraordinario. Cuando la sentencia se basa en autoridad de Cosa

Juzgada, esta es inatacable o inimpugnable.

Inmutabilidad.

Consiste, en que la sentencia no es atacable indirectamente, por no ser posible abrir un nuevo proceso sobre el mismo tema; no puede otra autoridad modificar los términos de una sentencia pasada en cosa Juzgada.

Porque no la podemos cambiar (el mismo Juez) en su contenido o la causa, el tema.

“Por lo tanto,

la

autoridad de cosa juzgada

agrega el carácter de

inmutabilidad a la absolución o condena imperante como caso

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Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

decidido, y ello le da también eficacia coercitiva desde el punto de vista positivo haciéndola ejecutable, y eficacia impeditiva desde el punto de vista negativo permitiendo el amparo en el non bis in idem . Éste permite alcanzar el fin genérico del proceso, o sea la pacificación jurídica que surge del orden reconstruido”. 10

Coercibilidad

Consiste en la posibilidad de ejecución forzada en los casos de sentencia de condena.

Porque es susceptible de ejecución. La sentencia basada en autoridad de Cosa Juzgada puede ser ejecutada, es decir, adquiere ejecutoriedad desde el mismo momento que se le solicite al Juez que ejecute la Sentencia de manera amistosa o forzosa 11 .

De esta manera se puede sostener que la cosa juzgada tiene como función negativa, prohibir a los funcionarios judiciales conocer, tramitar y fallar sobre lo resuelto, y como función positiva, dotar de seguridad a las relaciones jurídicas y al ordenamiento jurídico.

La fuerza vinculante de la cosa juzgada se encuentra limitada a

quienes plasmaron la litis como parte

o intervinientes dentro del

proceso, es decir, produce efecto Inter partes. No obstante, el ordenamiento jurídico excepcionalmente le impone a ciertas decisiones efecto erga omnes, es decir, el valor de cosa juzgada de una providencia obliga en general a la comunidad, circunstancia que se establece en materia penal y constitucional (Artículo 243 de la Constitución Política).

Al operar la cosa juzgada, no solamente se predican los efectos procesales de la inmutabilidad y definitividad de la decisión, sino que

  • 10 CLARIA OLMEDO, Jorge A.; Derecho Procesal Penal, Tomo III, actualizado

por Jorge Raúl Montero, Rubinzal-Culzoni, Santas Fe 1998, pág. 175.

  • 11 Manual de Derecho Procesal Penal, Lima, 1962, p. 327

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

igualmente se producen efectos sustanciales, consistentes en precisar con certeza la relación jurídica objeto de litigio.

En principio, cuando un funcionario judicial se percata de la operancia de una cosa juzgada debe rechazar la demanda, decretar probada la excepción previa o de fondo que se proponga, y en último caso, procede una sentencia inhibitoria.

2.8REQUISITOS

La doctrina señala tradicionalmente que, para que sea procedente la excepción de cosa juzgada es preciso que, en ambos juicios, concurran tres requisitos comunes:

Identidad de objeto

 

Es decir, la demanda debe versar sobre la misma pretensión material o inmaterial sobre la cual se predica la cosa juzgada.

El demandante y demandado deber ser en ambos juicios la misma persona jurídica, es una identidad legal y no física, se trata mas bien de una identidad legal de parte, es así, como puede suceder que una misma persona actúe en dos juicios en calidades jurídicas distintas, no produciéndose la identidad legal de personas, o por el contrario, puede suceder que dos personas físicas distintas actúen en dos juicios bajo una misma calidad jurídica, produciéndose en ese caso la identidad legal.

Se presenta cuando sobre lo pretendido existe un derecho reconocido, declarado o modificado sobre una o varias cosas o sobre una relación jurídica. Igualmente se predica identidad sobre aquellos elementos consecuenciales de un derecho que no fueron declarados expresamente.

Identidad de causa petendi,

 

Es

decir, la demanda

y

la

decisión que hizo transito a

cosa

juzgada deben tener los mismos fundamentos o hechos como sustento. Cuando además de los mismos hechos, la demanda presenta nuevos elementos, solamente se permite el análisis de

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

los nuevos supuestos, caso en el cual, el juez puede retomar los fundamentos que constituyen cosa juzgada para proceder a fallar sobre la nueva causa.

Identidad de partes

Es

decir,

al proceso deben

concurrir

las

mismas partes e

intervinientes que resultaron vinculadas y obligadas por la

decisión que constituye cosa juzgada

La cosa juzgada es una categoría general del derecho y por consiguiente tiene una regulación unitaria y uniforme en todos sus campos, sin perjuicio de una serie de especialidades que se predican de acuerdo a la naturaleza del asunto debatido.

  • 2.9 LÍMITES OBJETIVOS Y SUBJETIVOS

Los límites Objetivos y Subjetivos de la Cosa Juzgada no son más que un contrapunteo doctrinal que en el fondo, sirve para aclarar algunas cosas pero no nos otorga nuevas luces sobre lo que es la Cosa Juzgada.

Parte

de

la

doctrina estima que la

anterior teoría es errónea por

incompleta. Estos autores señalan que hay que distinguir tres elementos fundamentales, aunque advierten que no se pretende reproducir con otros términos la teoría tradicional, pues establecen ciertas subcategorías dentro de éstos. Tales elementos son los siguientes

Límites Objetivos de la Cosa Juzgada:

Es necesario que ambos litigios tengan el mismo objeto procesal. Habrá identidad objetiva cuando se esté ante una misma pretensión procesal, que comprende tres caracteres: los sujetos; el objeto corporal o incorporal en que recae la pretensión; y el título o petición delimitado por los hechos invocados.

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Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Los límites objetivos de la cosa juzgada están compuestos por dos elementos:

Identidad de cosas u objeto o de hechos: se refiere al derecho reconocido, declarado o modificado por la sentencia en relación a una o varias cosas determinadas.

o

Por un lado, SAVIGNY y el derecho común alemán sostiene que la sentencia es una unidad con todas sus partes correspondientes entre sí, y que pueden tener igual grado de eficacia entre todas ellas.

o En contrapartida, COUTURE señala que, en principio, las premisas y considerandos del fallo no hace cosa juzgada; pero por excepción adquieren esa autoridad cuando lo dispositivo se remite a ellos en forma expresa o cuando constituyen un antecedente lógico absolutamente inseparable.

El objeto de lo decidido por sentencia no puede o debe convertirse en el objeto de una nueva pretensión.

La obligación del Juez de no juzgar sobre lo que ya ha sido

juzgado, tiene límites. La Cosa Juzgada Material es Ley entre las partes dentro de los

limites del tema litigioso objeto de la sentencia, y dentro de los límites subjetivos de la controversia decidida. El objeto de lo decidido por sentencia pasada en autoridad de Cosa Juzgada, no puede o debe constituirse en el objeto de una nueva pretensión a decidirse en otro proceso, entre las mismas partes, con el mismo carácter o calidad y por la misma causa.

Límites Subjetivos de la Cosa Juzgada

Es necesaria la identidad de los sujetos, o sea, que sean los mismos

en

el

anterior y

el

posterior

juicio. Requiere de identidad física y

jurídica, pero en algunas ocasiones

este

se atenúa, bastando la

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

identidad jurídica (una misma calidad legal). Excepcionalmente no se presenta este límite, tratándose de la cosa juzgada general (que opera contra toda clase de personas).

Nos referimos a las personas a quienes alcanza la cosa juzgada. En principio, tan sólo alcanza a los que han litigado, y se extiende naturalmente a sus herederos, en virtud del principio de sucesión, también obliga al derechohabiente a título singular. En algunos supuestos la cosa juzgada contra el representante alcanza al representado, sin perjuicio de las acciones de responsabilidad que pudieran surgir entre ambos.

Reiterada jurisprudencia ha establecido que la cosa juzgada no afecta a los terceros que no han intervenido en el proceso (los terceros deben haber sido citados con la demanda).

La Cosa Juzgada como resultado de la resolución de la relación

procesal es obligatorio para los sujetos de esta relación. Es decir, es Ley entre las partes. EXCEPCIÓN: todo (Sentencia) acto jurídico que afecta a las partes que interviene en él hacen que la decisión exista y es válida con relación a todos.

Actividad en que el pronunciamiento consiste

Es necesaria que la actividad estricta, es decir, la modificación de la realidad que determina, sea la misma. Dicha actividad comprende tres dimensiones:

El lugar, normalmente sólo el territorio nacional

El

tiempo,

o

sea,

las

circunstancias

temporales

que

acompañaron y produjeron la decisión La forma, es decir, sólo el pronunciamiento estricto que integra el fallo y no sus motivaciones o las declaraciones que hayan sido omitidas (salvo conexión evidente, en cuyo caso puede

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

admitirse la equiparación de los extremos implícitamente decididos, situación conocida como cosa juzgada implícita).

  • 2.10 Extensión a terceros de la cosa juzgada

Los límites subjetivos de la cosa juzgada no son más que extender los efectos de la cosa juzgada a terceros, al resto, a todos los demás, a la sociedad. Por lo tanto esa intervención de los terceros en el proceso para pedir la revisión o para oponerse a la conformación de la sentencia es lo que llamamos Extensión a terceros de la cosa juzgada.

Esto a su

vez es una

de los

límites subjetivos de la cosa juzgada.

Porque la cosa juzgada tiene allí un límite,

tiene una pared que le

impide surgir todos

los

efectos a todos.

En este

caso

los terceros

tienen la oportunidad

de

hacer

valer

los

derechos

que

les

correspondan mediante los mecanismos que la Ley le otorga.

El Derecho Moderno ha aceptado voluntariamente aquellas

instituciones de origen germánico que permiten a quien tiene interés que una sentencia alcance también a un tercero envolviendo a éste en la esfera de la eficacia de la sentencia. Esto ocurre en la tercería, en la intervención obligada en la

llamada en garantía, en la citación en juicio de tercero pretendiente o interesado, cuando estos terceros pueden ser perjudicados por los juicios que se den entre otros, aún pendientes o ya resueltos como la intervención voluntaria y la oposición La tutela se refiere a ambas clases de terceros, tanto el que reclama el derecho que le menoscaba la cosa juzgada, como el que es llamado para que responda por el derecho de las partes que están en litigio.

o

Aquellos que se dicen ser sujetos de una relación jurídica incompatible con la relación discutida y que

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

por tanto, serían perjudicados jurídicamente si

o

tuvieran que reconocer la cosa juzgada. Con el tercero propietario de un fundo, con relación a

o

la sentencia entre partes, sobre la propiedad del mismo fundo; y Aquellos que, no siendo perjudicados jurídicamente por la sentencia están obligados a reconocer la cosa juzgada, como los acreedores con relación a las sentencias de condena de su deudor, o que se encuentren en uno de los casos excepcionales en los que la sentencia excluye también las acciones de terceros o contra terceros.

Entonces los terceros pueden frente a la sentencia, encontrarse en cualquiera de estas situaciones:

Terceros completamente indiferentes, los cuales no pueden impedir la formación de la sentencia, ni oponerse a la sentencia ya formada, sino que deben reconocer pura y

simplemente la cosa juzgada. Terceros que no deben reconocer la cosa juzgada porque

son titulares de una relación incompatible con la relación resuelta. Y por tanto, serían perjudicados jurídicamente si tuvieran que reconocer la cosa juzgada.

Estos pueden también defenderse simplemente, alegando que se trata de una cosa juzgada entre partes. Pero, puesto que la existencia misma de una sentencia incompatible con su derecho puede ser un obstáculo al goce completo de éste, la ley le permite:

Impedir la formación de tal sentencia, interviniendo en el

proceso en defensa de su derecho (Intervención Principal). Oponerse sin limitaciones y sin ningún plazo a la sentencia

anteriormente formada.

Terceros que deben reconocer la cosa juzgada porque son titulares de una relación compatible con la relación resuelta, o bien porque su

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

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relación depende de las partes, o bien porque su derecho es el mismo que fue objeto de decisión, pero son perjudicados de hecho por la cosa juzgada.

2.11 EXCEPCIONES

Sin embargo, el principio de la cosa juzgada ha sido dejado de lado por la ley en dos situaciones:

En materia Procesal Civil, por la vía de una demanda de nulidad de sentencia ejecutoriada en los términos siguientes:

Hasta dentro de seis meses de ejecutada o de haber adquirido

la calidad

de

cosa juzgada,

si

no fuere ejecutable puede

demandarse,

a

través

de

un

proceso de conocimiento la

nulidad

de una sentencia

o

la

del

acuerdo de

las

partes

homologado por el Juez que pone fin al proceso, alegando que

el

proceso que se origina ha sido seguido con fraude, o

colusión, afectando el derecho a un debido proceso, cometido por una, o por ambas partes, o por el Juez o por éste y aquellas.

(…) Si la decisión fuese anulada, se repondrán las cosas al estado que corresponda. Sin embargo la nulidad no afectará a terceros de buena fe y a título oneroso. Si la demanda no fuera amparada, el demandante pagará las costas y costos doblados y una multa no menor de veinte unidades de referencia procesal.” (Código Procesal Civil, art. 178). En materia procesal penal, Código Procesal penal, arts. 363 a

369)

Por el recurso de revisión de sentencias definitivas cuando hay hechos nuevos o hechos que no fueron considerados

en el proceso en el que se dictó la sentencia, o hubo

sentencia contra juzgada.

otra

pasada

en

autoridad

de

cosa

  • 2.13 NULIDAD DE COSA JUZGADA FRAUDULENTA.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

Se encuentra establecido en el artículo 178º del Código Procesal Civil y de forma clara nos explica qué se entiende por nulidad de cosa juzgada fraudulenta.

Se establece que hasta dentro de seis meses de ejecutada o de haber adquirido la calidad de cosa juzgada, si no fuere ejecutable puede demandarse, a través de un proceso de conocimiento la nulidad de una sentencia o la del acuerdo de las partes homologado por el Juez que pone fin al proceso, alegando que el proceso que se origina ha sido seguido con fraude, o colusión, afectando el derecho a un debido proceso, cometido por una, o por ambas partes, o por el juez o por éste y aquéllas.

Puede demandar la nulidad la parte o el tercero ajeno al proceso que se considere directamente agraviado por la sentencia.

En

este

proceso

sólo

pueden

conceder medidas cautelares

inscribibles.

 

Si la decisión fuese anulada, se repondrán las cosas al estado que corresponda. Sin embargo, la nulidad no afectará a los terceros de buena fe y a título oneroso.

Si la demanda no fuera amparada, el demandante pagará las costas y costos doblados y una multa no menor de veinte unidades de referencia procesal.

Respecto a la cosa juzgada han existido posiciones extremas, tales como los que sostienen su inmutabilidad, dejando de lado el valor justicia, manteniendo a ultranza los valores de certeza y seguridad jurídica; otra posición que estima la revisión o un nuevo juicio, y finalmente existe una tercera posición intermedia, que admite la necesidad de certeza y seguridad; pero advierte que no puede prevalecer si existen situaciones fraudulentas, nosotros coincidimos con esta última postura.

En aspectos Generales nulidad de cosa juzgada fraudulenta es:

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

La nulidad de cosa juzgada fraudulenta se instaura a través de un nuevo proceso de conocimiento, con el objeto de pedir la nulidad de una sentencia con calidad de cosa juzgada o el acuerdo de las partes homologado por el Juez que pone fin al proceso siempre que los mismos hayan sido seguidos con dolo, fraude, colusión o afectando el derecho a un debido proceso; dentro de los seis meses de ejecutado o de haber adquirido la sentencia o acuerdo, la calidad de cosa juzgada.

Dicha nulidad pueden ser demandada tanto por las partes, o terceros ajenos al proceso que se consideren directamente agraviados por la sentencia o el acuerdo, previa acreditación del perjuicio sufrido y el interés legítimo que cuentan. Para tal efecto sólo proceden la medidas cautelares inscribibles. Declarada la nulidad, de ninguna manera afectará a los terceros de buena fe y que a título oneroso hayan adquirido un derecho sobre la sentencia declarada nula, pese a que se ordenará la reposición de las cosas al estado que corresponda

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

CONCLUSIONES

  • 1. La cosa juzgada es cuando la decisión de los jueces en un litigio que queda ejecutoriada no puede ser dejada sin efecto por otra posterior de los mismos jueces, de otros, o de las autoridades administrativas.

  • 2. Esta norma se extiende a los procedimientos especiales en los que las sentencias nos son susceptibles de ser contradichas en juicio ordinario.

  • 3. El tipo de cosa juzgada material, denominada también sustancial, es cuando estamos frente a resoluciones judiciales que además de tener el carácter inimpugnable, son inmutables, es decir, no admiten la posibilidad de modificación en un procedimiento posterior.

  • 4. La eficacia de la cosa juzgada viene en tres notas propias: es inimpugnable, inmutable y coercible.

  • 5. Una variante del principio de la cosa juzgada es la imposibilidad del juez de alterar los decretos, autos y sentencias después de haber sido formalmente expedidos, incluso si no han sido aún notificados a las partes.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

RECOMENDACIONES

Tenemos que tener muy en cuenta que cualesquiera que sean sus motivaciones, la normas indicadas, derogatorias del principio de la cosa juzgada, carecen de validez. Sólo la propia constitución podría limitar ese principio.

La norma

plantea dudas sobre

los

efectos

de

la

sentencia

estimatoria de la demanda de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, pues si bien es cierto que los más consideran que se debe reponer el proceso fenecido al estado en que se

cometió el vicio, nosotros expresamos que

la

sentencia

estimatoria acaba con la resolución cuestionada, sin que ello

implique reabrir el respectivo proceso.

A manera de recomendación creemos se debe expresar que resulta necesaria una modificación sustantiva del artículo 178 del Código Procesal Civil, a fin de incorporar las mejoras que se han mencionado anteriormente, o en su defecto realizar una reformulación total del mismo. Dichos cambios deben incluir el cómputo del plazo previsto, la legitimación activa, y sobre todo los efectos de la sentencia estimatoria.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

ANEXOS

La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

Dístico de los Glosadores acerca de la “magia” de la cosa juzgada.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA SALA CIVIL TRANSITORIA

CAS. Nº 2760-2004-CAJAMARCA

Alimentos

SUMILLA: NO PROCEDE LA EXCEPCIÓN DE COSA JUZGADA EN LOS PROCESOS DE ALIMENTOS

Nuestro ordenamiento jurídico ha establecido que la obligación alimentaria además de ser de naturaleza personal, intransmisible, irrenunciable, intransigible e incompensable también presenta la característica de ser revisable, porque la pensión alimenticia puede sufrir variaciones cuantitativas que requieren reajustes de acuerdo con las posibilidades del obligado y las necesidades del alimentista, esto, debe concordarse con lo estipulado en el artículo IX del Titulo Preliminar del Código del Niño y del Adolescente -principio del interés superior de niño y del adolescente y el respeto a sus derechos-; por lo que no resulta amparable considerar el principio de la cosa juzgada.

Lima, veinticuatro de noviembre de dos mil cinco.

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La cosa juzgada hace de lo blanco, negro; origina y crea las cosas; transforma lo cuadrado en redondo; altera los lazos de sangre y cambia lo falso en verdadero”.

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BIBLIOGRAFÍA

Alcalá-Zamora y Castillo, Niceto, 1906. Estudios de teoría

general e historia del proceso (1945-1972) / Niceto Alcalá- Zamora y Castillo. Reimpr.: México, D.F. : UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1974 (reimpr. 1992). Congreso Internacional. Derecho Procesal Civil. Lima, Fondo de

Desarrollo Editorial de la Universidad de Lima. 2003. Taramona H. José Rubén. Derecho Procesal Civil. Teoría General

del Proceso. Lima. 1996, Editorial Huallaga EIRL. Rodríguez Domínguez, Elvito. Manual de Derecho Procesal Civil. Lima, Editora Jurídica Grijley.

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