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Buscando la Sustentabilidad, Financiamiento para las Energías Limpias

Por: Nelson Hernández

El 14,2 % de las inversiones en el sector energético corresponden a las energías
limpias

El financiamiento para el sector energía proviene de diferentes fuentes, desde el propio
inversionista como el autofinanciamiento, de la asignación de presupuestos del Estado o
del financiamiento externo atreves de préstamos bancario o del mercado de capitales.
El financiamiento de una determinada inversión va a depender de los actores, de los riesgos
y la rentabilidad, de la madurez y estructura del sector financiero local, del entorno
institucional, regulatorio y del mercado global. Como regla general, el financiamiento
externo solo está disponible si se proporciona una cuota mínima de autofinanciamiento. Es
en esta regla donde los países en desarrollo encuentran la barrera para ampliar sus fuentes
energéticas, principalmente las denominadas renovables.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en ingles), ha realizado un
estudio sobre las inversiones en el área energética para el periodo 2014 – 2035, y cuyo
resumen está reflejado en la grafica a continuación.

El total de las inversiones estimadas es de 40,1 T$ 1 (191 G$ por año). Las energías
renovables presentan el 14,2 % del total. De este total (5,7 T$), el 26,3 % corresponde a la
hidroelectricidad; 34,7 % a eólica; 22,2 % a solar y 16,8 % a la bioenergía. Cabe señalar
que la energía nuclear está incluida en el sector eléctrico con 1 T$. Obsérvese que la
fuente energética con menor inversión es el carbón con 1042 G$, lo cual está en línea con la
tendencia de descarbonizar el sistema energético mundial.
La gran pregunta que está en el tapete es: ¿Cómo financiar una transición mundial de los
combustibles fósiles a la energía limpia?.
Tres aspectos polémicos, conexos con la pregunta, que deben ser abordados son: La
movilización de 100 G$ anuales por los países desarrollados; Cual debería ser el equilibrio
entre el financiamiento del sector público y privado, y que debe ser subsidiado.
Por otra parte, existe un conjunto de premisas que deben ser consideradas a la hora de
analizar las inversiones en el desarrollo de las energías limpias. A saber:

1

El dinero tiene que venir de los inversionistas privados. Los gobiernos pueden
ayudar, pero simplemente no pueden generar esta cantidad de fondos en forma
anual debido a las barreras políticas y necesidades en otras aéreas también
prioritarias.

Tiene que haber proyectos atractivos. La gran noticia es que la energía renovable se
está convirtiendo cada vez más competitiva frente a las energías fósiles. Ya la
energía solar tiene un costo nivelado menor que la generación eléctrica proveniente
de algunas fuentes fósiles.

Los gobiernos deben desempeñar un papel fundamental en el fomento de estas
inversiones. Hay una serie de herramientas que pueden ayudar con esto:
financiamiento a bajo costo a través de bancos “verdes”, inversiones provenientes
de los fondos públicos de pensiones y seguros.

Es primordial definir un precio en el costo de la contaminación de carbono. Esto va
a acelerar y a consolidar la transición, ya que hará que la energía renovable sea más
competitiva.

Es necesario quitar las barreras para el despliegue de las energías renovables. Al día
de hoy hay leyes innumerables que hacen que su desarrollo sea difícil, si no
imposible. Ejemplos clásicos incluyen limitaciones en la capacidad de los
propietarios de solares en la azotea de revender electricidad a la red y las leyes que
impiden el arrendamiento de sistemas de energía solar en la azotea.

T= Tera = 1.000.000.000.000 = millón de millones

Revertir el paradigma de que las construcciones de instalaciones de energías
renovables es más caro que la construcción de instalaciones basadas en
combustibles fósiles, y que solo se hacen debido a los problemas creados por las
emisiones históricas de carbono.

Los países en desarrollo deben aprovechar la coyuntura para dirigir su desarrollo
basado en el concepto de sustentabilidad con el soporte de las energías renovables.
Igualmente, deben eliminar (o al menos minimizar) los subsidios energéticos de tal
manera que las energías renovables sean competitivas.

Lo que sí es positivo es el mensaje que están enviando las “mayor 2” del petróleo y gas
como es el de dirigir esfuerzos en la investigación y desarrollo de las energías limpias…
DE HECHO, ESTO ES YA UNA TRANSICION!

En Venezuela, el tema de las energías renovables (eólica y solar) es una
cuestión más de esnobismo que de política energética. Con el potencial
que se tiene en ambas energías del orden de los 4 tera Kwh (30 veces la
energía eléctrica generada en el 2014), solo hay 2 proyectos eólicos,
Paraguanà y la Guajira. El primero ya concluido aporto en el 2014 el 0,1
% del total nacional. Con respecto a la energía solar hay instalaciones
menores a 100 vatios funcionando, destinados a zonas aisladas, para
resolver problemas puntuales de pequeñas comunidades sobre todo las
indígenas. La gran barrera que tiene una masificación de estas energías
limpias en el país es el bajo precio de las energías (subsidio) al
consumidor final, lo cual hace cuesta arriba su viabilidad económica.
En definitiva podemos afirmar que no hay una política clara y precisa en
lo atinente a las energías renovables. De hecho, hasta la fecha,
Venezuela está entre los 28 países que no han entregado su propuesta
de reducción de emisiones de CO2 ante la Comisión de la ONU,
encargada de la preparación del COP21. El plazo de entrega concluye el
31 de octubre de 2015.

2

Dichas empresas están reagrupadas voluntariamente en la Iniciativa Climática de
Petroleras y Gasistas (OGCI, por sus siglas en inglés). La misma está integrada por: BG
Group, BP, Eni, Pemex, Reliance Industries, Repsol, Saudi Aramco, Shell, Statoil y Total