EL GIGANTE DE PARURO

El artículo desarrolla la apreciación que el autor, Carlos Huayhuaca, tiene sobre una de las
fotos más icónicas que tiene Martín Chambi: El gigante de Paruro. Sin embargo, en el
desarrollo de la crítica también se pueden reconocer algunas lecciones de apreciación,
extensibles a otras fotos. A continuación se hará un breve desarrollo de las mismas.
El texto inicia con un enunciado que es tanto prudente, como necesario y es el de ponerse
en el lugar de que no conocemos ni la obra del artista ni del contexto en el que se desarrolla.
Esta es la actitud con la que nos tenemos que enfrentar a cualquier fotografía que se nos
muestre, pues servirá para ver el primer impacto que la foto nos genera o no de modo más
objetivo y sin ningún prejuicio.
Luego, se detecta el primer impacto que se genera en el observador, que usualmente se da
por la composición formal, algo de lo que no se es consciente siempre. Algunos de los
elementos formales a los que tenemos que poner atención pueden ser el color, las texturas,
la iluminación, la proporción, etc. En el caso de la fotografía del gigante, lo primero que
resalta es la desproporción entre los retratados.
Todos estos aspectos son alterados por la distribución de la luz, elemento muy importante
en la fotografía, pues pueden tanto potenciar el efecto de los componentes formales como
ocultar algunos otros. Puede también, hacer pensar al observador sobre el contexto en el que
se genera la foto, ubicarlo en el tiempo y en el espacio. Además, en el caso de la foto del
gigante, la luz direcciona la mirada hacia el punto más importante de la foto: el rostro del
gigante.
Luego de percibir en un primer momento los aspectos formales, se puede intentar entender
la puesta en escena, que es la distribución de los componentes de la foto. En este caso, si
viene es cierto la atención la lleva el gigante se puede también ver a otro personaje
complementario a este. Se da una primera aproximación a la estrategia que usa el fotógrafo
para potenciar la imagen. Se arma de elementos tanto objetivos y sobreentendidos (altobajo) como de otros más subjetivos, como en el caso del gigante, el poder distinguir pobre y
rico por la vestimenta.
A continuación se puede, luego de ya haber explorado la imagen en su, ver con mayor
claridad que el fotógrafo se sirve en la composición de la retórica visual de la antítesis. Así
como en este caso Chambi usa la antítesis, en otros casos las diversas retóricas visuales
serán un punto a observar.
Finalmente, complementan la “puesta en escena” y la antítesis los gestos de los personajes.
En alguna otra foto que se quiera entender, se deberán entonces prestar atención al lenguaje
corporal de los personajes e incluso de los objetos.
En conclusión, a partir de una interpretación de la fotografía de Chambi, hemos podido
reconocer elementos que sirven para una futura apreciación y entendimiento de una imagen.
Alumna: Ana Gabriela Pumacayo M.

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