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CAPITULO II – ÚLTIMAS IMAGENES DE UN MODELO (1914-1929

)
El legado de una generación
Las cuatro o cinco décadas anteriores a 1914 fueron para el mundo tiempos de progreso y relativa paz, está claro que en ese medio siglo
anterior a la Primera Guerra Mundial el mundo se hizo para bien o para mal, más “moderno”. La Argentina que no fue de los primeros
países en entrar a ese circuito comercial en expansión, tardó bastante poco en encontrar su propio lugar una vez que tuvo la posibilidad de
hacerlo. Los mecanismos empleados para conseguir la integración internacional de la Argentina fueron simples y eficaces, se ampliaron
puertos, los campos sembrados o de pastoreo se iban extendiendo al sur o hacia el oeste, miles de inmigrantes llenaron el desierto, y según
el censo nacional de 1914 fue increíble el aumento del número de habitantes comparado con cualquier nación en cualquier tiempo. Las
cifras de aumento de la población eran por entonces una medida significativa del desarrollo económico de un país, pero el reclamo
principal de la principal fuerza de oposición no era económico sino político, la fraudulenta máquina electoral consolidada por el roquismo
fue denunciada insistentemente por los radicales, la prédica de Alem continuó con Irigoyen.
La llegada de Roque Saenz Peña a la presidencia en 1910 permitió que el viejo ideal radical de competencia electoral limpia se realizara, en
1912 el voto fue por primera vez secreto, universal y obligatorio.

La apertura democrática
Porqué se negaría el electorado argentino a dar su voto de confianza al Partido Autonomista (oficialismo R.S.Peña) si fue la única fuerza
política que podía enorgullecerse de sus logros? El oficialismo no podía mirar con tranquilidad las futuras elecciones. El triunfo de los
radicales en 1916 ge bastante contundente, era el principio de una hegemonía del radicalismo que se extendería hasta el final de los años
20 y que solo pudo ser cancelada por las malas con el golpe militar de 1930.

El predominio radical
Ese predominio de los radicales se sostenía tanto en aciertos propios como en errores ajenos. Además supo identificarse con la nueva
argentinidad hija de la inmigración. A Irigoyen le tocó asumir la presidencia en medio de la Primera Guerra Mundial que estaba obligando
a Argentina a definir su posición internacional. Debido a la cantidad de extranjeros aquí radicada la decisión era muy delicada, eso influyo
para mantenerse neutral y este criterio persistió una vez terminada la guerra.
La política también abundó en conflictos de los conservadores y el radicalismo con influencia en la relaciones entre el gobierno nacional y
los provinciales, siendo frecuentes las intervenciones federales a las provincias donde los conservadores predominaban. Otro ámbito donde
se desmanteló la estructura anterior al radicalismo ge la universidad a través de la Reforma Universitaria. Pero más grave aún fueron las
facciones internas dentro del oficialismo (radicalismo) siendo la línea más importante el grupo azul que se diferenciaba más que nada por
su oposición a la figura omnipresente de Irigoyen, y ge definida también como antipersonalistas. La elección plebiscitaria de Hipólito
Irigoyen en 1928 daría al personalismo (irigoyenistas) la victoria final de esa contienda.
Del segundo presidente radical – Alvear – se ha dicho que estuvo acompañado por la buena suerte, entre 1922 y 1928 no hubo grandes
cuestionamientos políticos o grandes perturbaciones económicas.

El final de la buena fortuna
Los trastornos que la Primera Guerra Mundial generó en la Argentina empezaron antes que la propia guerra., la suerte que antes le había
sonreído a Argentina permitiendo una rápida integración al comercio mundial ahora parecía serle esquiva. Había serias dificultades para el
financiamiento externo y un déficit comercial provocado por las bajas exportaciones, generó una salida de metálico a través de patrón oro
(para pagar las deudas e importaciones) lo que se tradujo en una caída bastante importante de la circulación monetaria, aumentaron las tasas
de interés para captar depósitos o inversiones y muchos negocios quebraron si no podían hacer frente a sus deudas. Era la primera gran
recesión desde 1890 y sería la mayor de todo el siglo XX, hasta el final de la guerra la Argentina mantuvo su cuadro depresivo.

Primera guerra, primera depresión
Durante los años de guerra la Argentina acumuló enormes excedentes comerciales. En 1915 las exportaciones doblaron a las importaciones,
algo que solo se repetiría en la Segunda Guerra Mundial, pero la economía argentina se enfrentó a una restricción de oferta derivada de las
dificultades para conseguir importaciones y tuvo que cerrar su economía, depender más de sí misma para procurarse las manufacturas, la
competencia extranjera ya no afectaría a la naciente industrialización por sustitución de importaciones, más la recesión interna y las
dificultades para conseguir insumos afectarían al país. Diversas ramas industriales se destacaron, pero la más importante ge la textil y las de
alimentos como provisión a las naciones en guerra, mientras la metalurgia, cerveza y galletitas entraron en crisis porque dependían de los
insumos externos que faltaban (hierro, malta y lúpulo, hojalata para envases etc.).
Las limitaciones impuestas por la guerra se reflejaron en el cese de la inversión extranjera, ya sea directa o indirectamente en formad e
préstamos para obras públicas, paralizándose por ej. Las obras del ferrocarril.
También los ingresos fiscales que descansaban sobre los impuestos al comercio exterior fueron corroídos por la guerra desplomándose la
recaudación de derechos de importación. A pesar de la reducción del gasto público no se pudo evitar el desequilibrio fiscal.

El déficit de guerra
La crisis de las finanzas públicas dio lugar a una serie de debates legislativos en torno al presupuesto, los socialistas se oponían a los altos
aranceles aduaneros alegando que afectaban en el consumo de las familias más pobres y proponían en cambio un impuesto sobre las
exportaciones, con lo que se esperaba bajara el precio interno de los alimentos (menos se exportaba si tenía que soportar un impuesto extra
y más quedaba en el país para consumir, por lo que los precios bajarían). Todos los proyectos no prosperaron por demasiados intereses
contrarios. Esta sensación de crisis se reflejó en el sector obrero, con un salario deteriorado por los aumentos de precios que reproducían la
inflación mundial. Entre 1914 y 1918 ge mayor la cantidad de emigrantes que inmigrantes y la desocupación aumentó hasta convertirse en
un grave problema social.

Consecuencias económicas de la guerra

Entre 1917 y 1919 el clima de protesta obrera alcanzó su punto álgido y ganó las calles, creciendo el enfrentamiento entre grupos
contestatarios opuestos al oficialismo. A partir del final de la guerra las condiciones generales del país mejoraron, calmándose la agitación
gremial, aún no estaba definido el papel del estado en la relaciones trabajadores y patrones.

Un mundo en busca de la estabilidad perdida
Con el Tratado de Versalles quedó claro que la victoria en la guerra otorgaba derechos. La recuperación de postguerra de Alemania fue
muy lenta y en pocos años cayó en la inflación. Tanto Austria, Hungría, Polonia y Rusia tuvieron que recurrir al crédito interno para
financiar los desequilibrios que había deja la guerra, A través de la depreciación los países con moneda débil ganaban una ventaja en las
exportaciones y sus competidores les hacían represalias comerciales (bloqueos). Pero muchos se resistían al cambio de circunstancias, Gran
Bretaña se empeñó en volver al orden de preguerra con una política de altas tasas de interés para atraer el oro y valorizar la libra hasta tratar
de llegar a una relación de igualdad. La Conferencia de Génova (1922) aconsejó una variante “patrón cambio – oro”, las reservas de los
países estarían respaldadas por el oro y la libra en combinación ambas monedas. Hacia 1928 este tipo de respaldo fracasó. Inglaterra de
posguerra ya no podía aspirar a ser el centro financiero mundial por el simple hecho que el mayor poder económico estaba ahora en manos
de EE UU que vivía un auge económico de proporciones inéditas (en la agricultura estaba la prosperidad americana) y era el principal
acreedor mundial situación que ejerció sin muchas contemplaciones hacia sus deudores europeos.
EE UU aplicaba un proteccionismo furioso y por ello prohibió la compra de carne cuyas condiciones sanitarias fueran sospechosas. Con la
Gran Depresión se abandonaría definitivamente cualquier ilusión de volver al añorado equilibrio de preguerra.

Los prósperos años de Alvear
Además del rotundo éxito norteamericano hubo otra importante economía de América que mostró hacia la década del 20 tasas de
crecimiento del ingreso”la Argentina” que creció más que EE UU, Australia o Canadá. Un país tranquilo, sin huelgas y con distensión
social legisló para conceder derechos a los trabajadores, reglamentó el trabajo de mujeres y niños y la jornada de 8 hs. y el pago de sueldos
en efectivo y no con vales de alimentos de las industrias empleadoras.
El motor de la expansión económica de los años 20 ge una liberal política de gastos públicos. El impulso de la sustitución de importaciones
terminó al finalizar la guerra pero nuevas inversiones en la década siguiente se hicieron con capital norteamericano especialmente
manufacturas. La mayor parte de la riqueza argentina aún se generaba en el campo en un modelo de país que no difería demasiado del de
los hombres del 80.

Producir, exportar, importar
A pesar de las fluctuaciones cíclicas que afectaron el intercambio comercial entre Argentina y el mundo la tendencia básica es un aumento
en el volumen del comercio, pero tuvo que ver más con las compras que con las ventas porque las importaciones eran la reanudación de los
envíos suspendidos durante la guerra.

Comerciar, esa costumbre argentina
Las comparaciones con el resto del mundo confirman que la Argentina era, para su tamaño una economía que participaba activamente en el
comercio internacional.Terminada la guerra los agricultores argentinos tuvieron que enfrentar la misma caída de precios que sus colegas
norteamericanos prolongándose las dificultades hasta 1923. A partir de entonces se mejoró la balanza comercial.

Negociando en mejores términos
Mientras que Inglaterra siguió siendo el mercado más importante para los productos argentinos EE UU se convirtió en el principal
proveedor. Con la Gran Depresión ya no sería buen consejo exportar sin mirar a quien, a partir de entonces se impondría la política de
“comprar a quien nos compra”. En Argentina siguió insinuándose de exportaciones de productos agrícolas reemplazando a los ganaderos,
no es que el comercio de carnes estuviera estancado sino que la carne enfriada de mejor calidad, terminó de desplazar a la carne
congelada, pero el grueso de los envíos se centró en el trigo, maíz y lino, en ese orden de importancia. Las pampas seguían siendo ma
mejor marca nacional, el granero del mundo.

Ocaso en la pampa húmeda
Luego de la guerra había cesado la fiebre del ferrocarril, además las zonas más fértiles del país ya casi habían completado su cruzamiento
en vías férreas que las conectaban con el comercio mundial., ya no se podía como en décadas anteriores agregar más tierras al área de
cultivo y alcanzarlas con el tren.

Mientras el área sembrada apenas aumentaba la producción seguía creciendo
No deja de sorprender que a pesar del estado estacionario de la superficie el sector rural pampeano aumentara su producto en todos los
rubros principales, capitalizándose por las importaciones de máquinas para la agricultura y un aumento de la tecnología antes de la Gran
Depresión. .
En el caso de la agricultura la expansión fue en parte el resultado del aumento del área sembrada.

Gracias a los altos rendimientos
Según el gobierno radical las actividades primarias merecían un trato benévolo, en muchos proyectos se nota la preocupación por la
situación del arrendatario rural aunque las leyes del régimen de propiedad de la tierra no fueron muy integradoras. Solo después de 1921
una nueva iniciativa de reforma previó una compensación por las mejoras realizadas en el período del alquiler y la Junta Rural o la creación
del Banco Agrario y Banco Hipotecario para facilitar los créditos al agro, ya que los anteriores proyectos no habían prosperado.

Más atención prestaba el gobierno a los debates en torno a l comercio de carnes debido a las sospechosas actividades de los frigoríficos,
disponiendo la creación d eun frigorífico estatal en la Cap.Federal, que impuso un precio mínimo para la venta de ganado por kilo vivo., las
presiones obligaron a Alvear a suspender su aplicación.
Lejos de Bs.As. Las legumbres, vid, frutas, algodón, caña de azúcar, tabaco, yerba se beneficiaban con la ampliación del mercado interno
sostenida por el aumento de población siendo las necesidades internas las que daban impulso a la industria manufacturera.

La industria en los 20: inversión externa y políticas públicas
En los años 20 la vida económica nacional aún giraba alrededor de la producción primaria, pero la importancia del campo era cada vez
menor respecto a la de la industria.

El avance de la industria
Durante la guerra de 1914 algunos productos europeos no se pudieron transportar y bajo la competencia con los locales tanto que se ha
fechado esa década del 20 como origen de la industrialización argentina que se dirigía al mercado local pero parte era con inversiones
foráneas.instal
Ándose empresas extranjeras (norteamericanas y alemanas) siendo las actividades preferidas químicos, metales y artículos eléctricos y al
petróleo (1913) naciendo los primeros conflictos entre YPF (nacional) y el capital petrolero.nortemericano que atrajo actividades
automotrices y de caminos
Las políticas gubernamentales para proteger a la industria local eran complejas ya que los bienes importados tenían un impuesto que no se
calculada sobre su valor real sino sobre un valor oficial estimado llamado “valor de aforo”. La reforma de 1923 ge una acción oficial
significativa. Quien más se perjudicaba con la instalación de empresas de otros países en la Argentina era Inglaterra como proveedora del
mercado argentino. La maquinaria importada para esas empresas extrajeras hacía que las divisas se derivaran a otro país perjudicando a
Inglaterra.
Alvear no sólo veía favorable a las industrias que estimulaban la demanda por la producción primaria local sino que veía con buenos ojos
las manufacturas en general, no había en Argentina demasiado interés por las novedadosas experiencias de la Unión Soviética en materia
de apropiación pública de excedente agrícola.

Un equilibrio delicado
Las inversiones británicas habían sido uno de los pilares en la expansión argentina hasta la Primera Guerra Mundial siendo los ferrocarriles
el rubro de mayor importancia y la medida en que el progreso económico había dependido del financiamiento exterior, la interrupción de
este capital británico desde 1914 fue probablemente la consecuencia más perjudicial de la guerra para la economía nacional, la posibilidad
de seguir financiando el crecimiento argentino con préstamos e inversiones ingleses estaba descartada tanto que en 1818 Argentina le
concedió un crédito a Inglaterra para la compra de cereales. El candidato a reemplazar a Gran Bretaña como proveedor de capital era
obviamente EE UU que no ge invertido en infraestructura sino en el sector industrial tratándose desde los años 20 la instalación de Krysler,
General Motor IBM Good Year. El impacto de una reducción de inversión extranjera sobre las perpesctivas de crecimiento de un país
depende de la magnitud de ahorro nacional, los bajos niveles de ahorro e inversión menores a otros países (Australia) han sido explicados
como resultado de una población con una mayor tasa de dependencia causado por la tendencia cultural de inmigrantes latinos a tener
muchos hijos a diferencia que los pueblos anglosajones.

La despreocupada administración de la prosperidad
La propensión de Argentina a consumir mucho y ahorrar poco en épocas de optimismo se notó también en el Estado gastando por demás de
los ingresos impositivos. Durante la Primera Guerra la dependencia de los ingresos públicos respecto de los impuestos al comercio había
reflejado un aumento del endeudamiento público, siendo alta la deuda flotante originada en desequilibrios imprevistos (colocaciones a
corto plazo). El manejo fiscal durante Alvear fue ordenado pero no austero siendo esta deuda flotante convertida en obligaciones de más
largo plazo, este deterioro en la situación presupuestaria se potencia con la Gran Depresión hasta convertirse en carga para las
administraciones de los años 30, para solucionarlo no bastaría con emparchar el sistema fiscal que dependía de los impuestos al comercio
exterior. La Depresión sería el empujón final al sistema monetario que venía decayendo.

Avatares de la moneda
El abandono de la convertibilidad de 1914 no derivó en una desvalorización del peso, al contrario al reducir importaciones durante la
guerra se ahorraron divisas traducidas en excedentes comerciales. A partir del 20 cambió comenzando a deteriorarse la balanza de pagos
(deuda externa, transferencia de dinero de inmigrantes a familias en el exterior, etc.) Una vez más los eventos externos liberaron al
gobierno de la responsabilidad de alterar el tipo de cambio. Hacia 1924 hay una recuperación de precios en productos agropecuarios que
inaugura otra etapa favorable. Con el aumento del valor dólar las exportaciones podían venderse al exterior en condiciones más favorables
reflejándose en el mercado interno este aumento así la caída del peso estaba asociada a precios más altos de alimentos, las fluctuaciones del
peso pueden verse como un síntoma de dependencia externa de la Argentina de entonces.

Hacia el abandono definitivo de la convertibilidad
Cuando Alvear decide retomar la paridad $ 2,27 papel por pesos oro en 1927 Argentina se integra al sistema de patrón oro que regía en los
países más importantes y que permitía alentar una esperanza de estabilidad como había sido antes de la Primera Guerra, pero el optimismo
esta vez ge breve, ya que los mercados de bienes y capitales de los que dependía el equilibrio externo empeoraron rápidamente además la
buena campaña agrícola de Europa perjudicó la exportación argentina, mientras la demanda interna todavía impulsaba a las importaciones,
la balanza de pagos comenzó a tener signos e debilidad creciente. Temiendo los efectos internos una contracción monetaria brusca Irigoyen
suspende la convertibilidad antes de finalizado 1929.

Un modelo agotado?

El estancamiento en el área sembrada se ha considerado como un indicio de que ya no había posibilidad de desarrollarse dedicando la
mayoría de sus recursos al sector agropecuario, de hecho los años 20 muestran que la atracción para las nuevas inversiones no venían tanto
del sector rural como industrial, pero la producción primaria siguió siendo la actividad clave gracias a precios de exportación favorables
además los terratenientes no se mostraron propensos a involucrarse en actividades industriales. Esta idea de demora en la transformación
económica a una economía más industrial lleva implícita una crítica de porqué los gobiernos siguieron depositando las esperanzas en un
esplendor rural que comenzaba a ser un recuerdo. El desarrollo de actividades manufactureras durante la primera década de entreguerras
ge bastante importante. Las ventajas comparativas de la Argentina estaban cambiando a favor de la industria y el gobierno debía actuar en
consecuencia. Un primer desafío a la teoría de la demora consiste en discutir que la política económica fue librecambista, por el contrario
afirmar que fueron antiindustrialistas es exagerado, pero lo más acertado es que la industria recibió apoyo oficial en la época radical. Es
que, además de los interese privados afectados por la política económica estaban en juego las convicciones acerca de que un mercado
librado a su propio arbitrio es capaz de organizar la producción de la mejor manera. Los proteccionismos del exterior perjudicaban a un
país dependiente de sus exportaciones mientras que las posibilidades de seguir creciendo en base a agricultura eran mínimas ya que estaba
estancada. Una política económica que impulse la industrialización implicaba un realineamiento internacional, al cerrarse la economía se
dependería menos de la importaciones de Inglaterra y de las exportaciones a ese país, por otro lado se estimularía con ello la inversión
directa de capitales extranjeros sobre todo de EE UU en el sector industrial emergente y acercarse al más poderoso. La ausencia de políticas
de industrialización no es la única, el bajo nivel de ahorro nacional y dependencia del mercado inglés y problemas fiscales fueron herencia
que pesaron sobre los gobiernos posteriores a 1930. Era inevitable el derrumbe del sistema que se había montado hacia el 80? Y en ese
caso. Había en la década del 20 signos perceptibles que anunciaran ese derrumbe? Ningún gobierno ni economistas podrían prevenir
turbulencias futuras.