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Los leones de LEO MESSI

Por Juancho Armental


Psicólogo deportivo y del trabajo. Consultor de RRHH y rendimiento
http://www.juanchoarmental.blogspot.com

Estamos de lleno en la era Messi. La prensa, los aficionados, los mejores técnicos de
Europa y hasta jugadores del rival histórico del Barça ya han reconocido que Lionel es el
mejor futbolista del planeta y sin discusión el jugador del momento. De todos modos, ¿qué
tendría que suceder para que el argentino continuase en la cresta de la ola durante un largo
periodo de tiempo en contraste y a diferencia de la mayoría de tronistas históricos en este
deporte?

Mucho se ha dicho de todos los reyes caídos en el fútbol, pero aparte de los años de
esplendor que cada uno de esos jugadores nos han brindado, también se nos ha ofrecido
información de primer orden acerca de
qué motivos les condujeron a naufragar
en sus carreras (dejando de lado las
incontrolables), información sobre ¿qué
pasó? para que transcurrido “poco
tiempo” terminasen devorados por los
“leones”.

Si tomáramos algunos ejemplos


que la historia del fútbol nos ha
facilitado y tratáramos de poner nombre
a esos “leones” de los que hablo, los
lectores acertarían de pleno. Dejadez
personal, indisciplina, falta de
profesionalidad y de humildad, los egos,
la soberbia, los malos hábitos y las
malas prácticas... Yo sólo añadiría dos
conclusiones personales: el creer que ya no se tiene nada que demostrar y el pensar en
mantenerse por vivir un momento dulce de forma. Si el jugador cae en esto, se lo comen.

Pero no debe ser nada fácil permanecer en ese trono durante mucho tiempo y gestionar
todas esas influencias depredadoras. Yo creo que Leo, al igual que el resto de la gente en sus
profesiones, debería aprender a prevenirse de lo que a otros les ha sucedido si es que desea
cambiar las estadísticas de los talentosos caídos. Pienso que cada persona debería
reflexionar sobre el método a seguir para prevenirse y no ser devorados. Voy con mi
propuesta.

1. Ilusionarse con los Sueños. Si deseas seguir en lo alto de tu profesión, como mínimo
y para empezar, debes soñar con permanecer más tiempo en ese lugar. Una de las
características que nos distinguen a los adultos de los niños es que nosotros buscamos
muchos argumentos para no soñar, porque si no sueño y no me ilusiono (si no lo
intento), no puedo frustrarme. Opino que nada debiera impedir al argentino seguir
soñando con alcanzar algo grande, algo más allá de lo que ya ha alcanzado. Opino que
Leo debiera pararse un momento a pensar sobre qué cosas le harían realmente feliz
alcanzar en su profesión. Si el objetivo de “la pulga” es ir a más, no le queda otra que
soñar con algo que realmente le ilusione alcanzar. Si no sueña, se cae.
2. Ilusionarse con los planes. Como decía aquel, los sueños, sueños son. No te hacen
cambiar pero te posibilitan cambiar. Es más, por mucho que el lenguaje popular lo
indique, los sueños no mueven montañas. Necesitamos de los sueños para definir
grandes metas, para contemplar objetivos que nos emocionen, pero son nuestros actos
los que harán que los conquistemos. Aclarado esto, entiendo que los sueños hay que
convertirlos en una guía que nos permita visionar lo que deseamos lograr (objetivos) y
en el conjunto de cosas que tendremos que hacer para alcanzar lo que deseamos.

La segunda receta para Messi


será trasladar sus sueños al
papel para hacerlos visibles, para
hacerlos posibles. Será
importante que no infravalore sus
sueños ni la posibilidad de soñar,
y si puede, sería bueno que
escribiera en papel aquellas
cosas que por la noche no le
permiten conciliar el sueño con
facilidad y que en el fondo, si
fuera quien de lograrlas, le harían sentir mucho más feliz. Si no ves posible el sueño,
no creerás alcanzarlo. Si lo ves factible, te creerás capaz.

3. Trascender para hacer. Hemos soñado en algo que nos ilusiona y hemos creado un
plan realista para alcanzarlo. Es cierto que estos sueños sobre el papel garantizan esa
dosis de ilusión que nos lleva a emprender la hazaña (nos ilusiona porque lo vemos),
pero también es cierto que lo que hará que los alcancemos será el que nada nos corte
el camino.

La tercera consigna pregona que siempre debe haber algo detrás de cada meta, algo
que explique por qué hago lo que hago. Si no existe una razón de peso, abandonaré.
Lograr el objetivo debería representar algo además del logro cosechado. La clave
emocional de un sueño no está en el logro de aquello en lo que sueño, sino en lo que
ese logro supondrá, lo que ese logro me posibilitará después (fama, dinero, felicidad,
ayudar a los demás, sentimiento de orgullo… o lo que sea).

Existe una ley universal “desconocida” que dicta que si no mejoras es que estás
empeorando. Consciente y lejos de lo que mucha gente piensa, yo sostengo que no existen
“mesetas” en el rendimiento de las personas. Como en el amor o con la luna, el rendimiento si
no crece, mengua.

Adelantándome a posibles tropiezos en los que pueda incurrir el astro argentino, he


observado que los decrementos de rendimiento a menudo son tan pequeños que pasan
mucho tiempo inadvertidos para quien los sufre, y cuando éstos se hacen evidentes, en
ocasiones sucede que ya es demasiado tarde para aprovechar las oportunidades que se nos
presentan.
Leo tendrá que cubrir inevitablemente
varias etapas en su carrera y en cada una de
ellas surgirán “leones” para destronarlo. Es
cierto que los goles que marque y los premios
que reciba testarán públicamente su progresión,
pero este termómetro no es muy sensible a las
alteraciones en su rendimiento. Si no trata de
progresar, empeorará aunque no se percate. Si
desea progresar, creo que la herramienta a su
alcance más eficaz para permitirle continuar en
la brecha y luchar contra los obstáculos que le
acechen será tener siempre presente que con
ello, con lo que haga o con lo que consiga, se
acercará más a lo que ha soñado y a lo que
desea lograr.

Ojalá Messi tenga claro lo que pretende y ojalá le ilusione lo que esos logros le
proporcionarán. Ojalá alguien le enseñe que precisa reconocer sus “leones” ahora que está en
la cresta de la ola. Pero sobre todo, ojalá que Leo tenga claro que para seguir mucho tiempo
considerado el mejor no debe dejarse atrapar por ninguna de esas fieras que le acechan, sino
que deberá ponerles freno soñando, planificando, y como no, trascendiendo.

Juancho Armental
Psicólogo del rendimiento y consultor de RRHH
http://www.juanchoarmental.blogspot.com