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Amiano Marcelino

Historia
E d ic ió n d e

Ma Luisa H arto Trujillo

AK A L/C L Á SIC A

n el siglo IV d.C ., cuando los romanos advierten que
el im perio llega a su fin, cuando la historiografía
pagana de la época se centra en el relato puram ente
anecdótico y panegírico de la vida de los em peradores, o en
el mero com pendio y resum en de la historia de Rom a, surge
la figura de A m iano M arcelino.
Este m ilitar de origen griego, buen conocedor de la lite ra tu ­
ra clásica, p articipa junto con otros autores y nobles romanos
en un inten to de restauración de la R om a tradicional, con sus
costum bres, su religión, su sistem a político y su literatura.
De ahí que Am iano sea «el últim o gran representante de la
historiografía latina», porque, en la parte conservada de su
obra (que abarca desde el 353 al 378 d.C.), supo plasm ar
como ningún otro historiador latino de su época la decaden­
cia del im perio romano.
En sus Res gestae, el historiador narra los conflictos en los que
se vio inmerso, utilizando para ello un estilo personal y recur­
sos propios de la historiografía, como digresiones, retratos,
discursos, patetism o, comparaciones, pinceladas de hum ildad,
alusiones a su objetividad, finalidad didáctica, etc. Con ello
crea Am iano una obra única, que refleja m uy bien su propia
época y la añoranza del pasado glorioso de la vieja Roma.

E

M a Luisa H arto Trujillo es profesora titu lar de Filología Latina en la
U niversidad de Extrem adura. Formada en esta universidad, ha dedicado
especial atención a la lingüística latina y al hum anism o renacentista, fruto
de la cual es su obra sobre los verbos neutros latinos y la transitividad
(1994) así como la edición crítica y traducción del De emendata structura
latïni sermonis, la gram ática latina de Tomás Linacro (1998), am én de
varios artículos y comunicaciones centrados en dichos temas.

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Amiano Marcelino

HISTORIA
Edición de
M.a Luisa Harto Trujillo

-skal·

Para Marisa y Sole,
mis pequeñas historias

índice

Presentación.......................................................................

9

Cuadro cronológico............................................................

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INTRODUCCIÓN..............................................................

13

1. Problemática: el autor, la época, el ambiente historiográfico ...........................................................................
2. El autor: Amiano Marcelino.......................................
2.1. Su personalidad....................................................
2.2. Caracterización general de su obra......................
3. El ambiente socio-político en el s . iv ........................
3.1. Conflicto socio-político.......................................
3.2. Conflicto religioso................................................
4. El ambiente historiográfico........................................
4.1. C u ltu raeh isto rio g rafiaen els.lv ......................
4.2. La historiografía de época clásica y Amiano....
4.2.1. Venías y objetividad...............................
4.2.2. Participación del historiador en los hechos
4.2.3. Utilización de fuentes y documentos....
4.2.4. Selección de los hechos.........................
4.2.5. Planteamientos épicos y dramáticos.....
4.2.6. Fatum, Fortuna, Virtus..........................
4.2.7. Fatalismo y pesim ismo..........................
4.2.8. Preocupación por el destino de R om a....

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AMIANO MARCELINO

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4.2.9. Finalidad de la obra................................
4.2.10. Continuidad entre los historiadores.....
4.2.11. Relación con la retórica. Lengua y estilo
5. Conclusiones..................................................................
6. Bibliografía....................................................................
6.1. Historiografía clásica............................................
6.2. La historiografía en el s. IV.................................
6.3. Siglo IV. Historia, política y sociedad................
6.4. Ediciones y traducciones de Am iano.................
6.5. Comentarios...........................................................
6.6. Léxicos..................................................................
6.7. Estudios.................................................................
6.8. Bibliografía básica sobre Amiano Marcelino ....

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Resumen de los libros conservados.................................

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TRADUCCIÓN
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro
Libro

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1 6 ...............................................................................
1 7 ...............................................................................
1 8 ...............................................................................
1 9 ...............................................................................
2 0 ...............................................................................
2 1 ...............................................................................
2 2 ...............................................................................
2 3 ...............................................................................
2 4 ...............................................................................
2 5 ...............................................................................
2 6 ...............................................................................
2 7 ...............................................................................
2 8 ...............................................................................
2 9 ...............................................................................
3 0 ...............................................................................
3 1 ...............................................................................

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índice de nom bres.............................................................. 901

Presentación

Amiano Marcelino, como muy bien queda de manifiesto
en la introducción de M.a Luisa Harto, es el último gran
representante de la historiografía latina. Su interés, tanto
desde el punto de vista literario, como desde el punto de vista
historiográfico, es reconocido por todos los estudiosos. Edi­
tar, pues, una buena traducción de Amiano es un paso impor­
tante en el proceso de difusión de las fuentes más importan­
tes de la antigüedad latina.
M.a Luisa Harto Trujillo es una buena filóloga latina.
Aparte de su considerable experiencia como profesora titular
de Filología Latina de la Universidad de Extremadura, expe­
riencia de la que vienen disfrutando sus alumnos desde hace
ya algunos años, posee una agudeza intelectual y una intui­
ción aguda que la convierten en una buena traductora. Las
condiciones necesarias para ser traductor son el conoci­
miento de la lengua de partida y el dominio de la lengua de
llegada. Para ser un buen traductor, es necesario, además,
estar en posesión de esa agudeza que permite ver matices
imprescindibles para comprender el texto en toda su profun­
didad, y de una habilidad literaria especial que permite llevar
a la lengua de destino esos matices. M.a Luisa Harto conoce
en profundidad la lengua de partida, el latín, y conoce bien el
latín del Bajo Imperio, con el que está familiarizada desde los
estudios que hizo para su tesis doctoral; domina, por

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AMIANO MARCELINO

supuesto, la lengua de llegada; posee una aguda intuición que
le lleva a descubrir los matices más insospechados que el
autor haya podido dejar medio ocultos en su texto; y está
dotada de una buena habilidad literaria.
Con todos estos ingredientes -una fuente latina intere­
sante, tanto desde el punto de vista del contenido historiográfico, como por su ambiente socio-político y literario, y
una traductora que domina la lengua de partida y la de lle­
gada, que conoce los mecanismos de la traducción y que
posee cualidades intelectuales profundas- el resultado tiene
que ser bueno. Y el resultado es esta traducción de la obra de
Amiano Marcelino, el historiador más importante que pode­
mos encontrarnos en la literatura imperial latina -que abarca
varios siglos- después de Tácito.
E. SÁNCHEZ SALOR

Cuadro cronológico

330: Fecha probable del nacimiento de Amiano Marcelino.
351: Galo es nombrado César por Constancio II.
353: Amiano forma parte del ejército romano.
El César Galo es ejecutado por orden de Constancio II.
354-355: Silvano es nombrado emperador y asesinado 28
días después.
355: Juliano es nombrado César por Constancio II.
356: Hazañas de Juliano en la Galia.
357: Llegada triunfal de Constancio II a Roma.
358: Continúan las hazañas de Juliano.
359: Derrota de los romanos en Amida.
359-360: Destitución de Ursicino. Amiano abandona la vida
activa.
360: Juliano es nombrado Augusto por el ejército, a pesar de
la oposición de Constancio II.
361: Muerte de Constancio II.
363: Campaña persa de Juliano.
Muerte de Juliano.
Amiano se retira a Antioquía.
Joviano es elegido emperador, pero muere a los 8 meses.
364: Valentiniano es nombrado emperador.
Valentiniano nombra a su hermano Valente colega en el
imperio, que queda repartido de este modo: Valentiniano,
Occidente, y Valente, Oriente.

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AMIANO MARCELINO

365-366: Intento de usurpación de Procopio, que es ejecutado.
365-367: Valentiniano, enfermo, proclama Augusto a su hijo
Graciano, de 8 años.
375: Muerte de Valentiniano.
Su hijo Valentiniano Π, de 8 años, es nombrado emperador.
378: Muerte de Valente en la batalla de Adrianópolis.
Amiano marcha a Roma, donde escribirá su obra.
392: Libanio anima a Amiano a proseguir con las Res gestae.
400: Fecha probable de la muerte de Amiano.

Introducción

1. PROBLEMÁTICA: EL AUTOR, LA ÉPOCA,
EL AMBIENTE HISTORIOGRÁFICO
A la hora de reflexionar sobre el punto de partida para
realizar la introducción sobre este autor y sobre su obra, nos
llamó la atención que Amiano Marcelino es considerado por
la generalidad de autores como «El último gran representante
de la historiografía latina» ', una historiografía que se habría
iniciado muchos siglos antes y que conocerá su último
esplendor en el s. rv y, sobre todo, en la figura de Amiano.
Este historiador nos ofrece, pues, el retrato de la crisis del
Imperio romano y del mundo antiguo, un mundo ya agoni­
zante, que pronto dará paso al medievo.
Por tanto, al analizar su obra, debemos tener en cuenta la
problemática que plantea su propia personalidad, ya que,
como él mismo indica, es miles quondam et graecus, es decir,
es griego y militar, nacido en Antioquía, autodidacta en gran
parte y escribe en la etapa final de su vida.
1
C fr. J. M . A lo n so N ú ñ e z , La visión historiográfica de Amiano Mar­
celino, V allad o lid , 1975, p p . 196-197; M . M artínez P a sto r , « A m ian o M ar­
celino, e sc rito r ro m a n o del s. IV. P erfil lite ra rio » , Est. Clás. XXXIV, 102,
1992, p . 106 y ss.; R o sta g n i , Storia della letteratura latina, T u rin , 1964, III,
p . 513; N . S antos Y a n g u a s , « P resag io s, a d iv in ació n y m agia e n A m iano
M arce lin o » , Helmantica 30, 1979, p. 5.

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AMIANO MARCELINO

También hay que tener en cuenta el ambiente social, reli­
gioso y cultural que rodea su obra, ya que Amiano escribe en
el último tercio del siglo iv, uno de los momentos más con­
flictivos en la historia de Roma, lo cual debe reflejarse nece­
sariamente en las Res gestae.
Y, por supuesto, debemos situar a Amiano en el género
historiográfico, definiendo su posición tanto respecto al tipo
de historiografía que imperaba en su época, como respecto a
la historiografía clásica en general.
Conozcamos en primer lugar al autor y a su obra.
2. EL AUTOR: AMIANO MARCELINO
2.1. Su personalidad
Pues bien, ante todo hemos de señalar que, si Amiano es
nuestra principal fuente para conocer la sociedad y la cultura
del siglo ιν, así como para conocer a Juliano y su expedición
persa, Amiano es igualmente nuestra fuente principal para
adentramos en su propia vida, porque lo que conocemos de
su actividad es, en gran parte, lo que él mismo nos deja entre­
ver en su obra.
Ahora bien, como comprobaremos, Amiano refleja im­
presiones, anécdotas personales o datos concretos sobre su
participación en algunos sucesos, pero dejando siempre que
cierta niebla cubra algunos aspectos de su vida o de su pen­
samiento (por ejemplo, acerca de su relación con el cristia­
nismo, con determinados nobles romanos, o acerca de la
duración de su carrera militar)2. Y es que Amiano nos ofrece

2
Estas incertidumbres han llevado a Momigliano a ironizar sobre el
hecho de que, siendo Amiano uno de los historiadores que más habla sobre
su propia vida, sobre lo que hizo, vio y escuchó, «he does not even tell us
why he, a Greek from Antioch, chose Latin as his literary language. He says
very little about the theological controversies o f his time and almost nothing
about the religious feelings o f the people he must have known best. Magic
seem s to interest him more than theology. Yet theology counted most. He

INTRODUCCIÓN

15

determinadas anécdotas personales (sobre todo en los libros
14,15,18 y 19), que pueden parecer intrascendentes: salva a
un joven que iba a caer en manos del enemigo (18,6,11); se
le encarga una misión ante el sátrapa de Corduena (18,6,2-3;
18,7,1-2) o su participación en el asedio de Amida (19,2).
Sin embargo, a pesar de ciertas dudas, podemos seguir los
puntos esenciales de su biografía:
Nace en torno al 330 en Antioquía3, en la actual Siria, en
el seno de una familia griega noble4 y, a pesar de sus fre­
cuentes viajes y estancias en Roma, Amiano mostrará siem­
pre gran orgullo por la ciudad que le vio nacer, donde se
educó y donde pasó bastantes años de su vida5.
El siguiente dato que nos ofrece Amiano de su trayectoria
le sitúa, ya en el 353, dentro de un cuerpo selecto del ejército,
los protectores domestici, cumpliendo órdenes de Ursicino,
que en aquella época estaba al frente del ejército en la zona
oriental del imperio (14,9,1). Con Ursicino compartió
Amiano diversas misiones militares durante siete años,
uniéndoles auténtica amistad y afecto.
Pero, como indica el propio Amiano, Ursicino fue acu­
sado injustamente de traición al emperador (14,11,2 y ss.) y,
was a soldier. But he is apparently not interested in military organization. He
has an uncanny ability to describe a character without describing a situation.
He never gives himself away. His histories might have for motto his own
words: quisquis igitur dicta considerat, perpendat etiam caetera quae tacen­
tur (29,3,1). It is symbolic that the greatest feat of his military career was to
escape unnoticed from besieged Amida while the Persians were breaking
into the city». The conflict between paganism and Christianity in the fourth
century, Oxford, 1963, p. 97.
3 A pesar de que la fecha del 330 es apuntada generalmente por los estu­
diosos como fecha de su nacimiento, lo cierto es que no se sabe con seguri­
dad la fecha exacta y podemos situar esta fecha, pues, entre el 325 y el 335.
4 El propio Amiano se califica en su obra com o ingenuus (19,8,6;
31,16,9).
5 Cfr. los elogios que dirige a su ciudad natal en 14,1,9; 14,8,8;
18,6,20; 22,9,14... Realmente, en aquella época, Antioquía era una gran ciu­
dad, residencia imperial, capital administrativa, centro militar e importante
foco de cultura, donde, además de Amiano, nacieron Libanio o Juan Crisóstomo.

16

AMIANO MARCELINO

aunque, tras un período de desgracia, será enviado de nuevo
en una misión para someter a Silvano (libro 15), lo cierto es
que este general ya nunca fue mirado con buenos ojos en la
corte (15,5,36).
Junto a Ursicino, Amiano es enviado a diversas misiones
en el Este, llegando incluso a correr gran peligro ante un ata­
que persa en el asedio de Amida, aunque finalmente logró
escapar y pudo unirse a su general (19,1; 19,8,12).
Tras la destitución de Ursicino en el 359-360 (20,2),
Amiano deja de tener participación activa en la trama, hecho
que es interpretado por algunos autores como signo de que el
historiador, desilusionado ante la desgracia de su amigo y
superior, pudo abandonar temporalmente el ejército6.
Sea lo que fuere, en el 363 Amiano aparece formando
parte de la expedición de Juliano a Persia y, de hecho, es la
fuente más fiel que conservamos sobre esta empresa, aunque
no sabemos bien el papel concreto que desempeñaba en dicha
expedición.
Lo cierto es que, tras la muerte de Juliano en esta cam­
paña, Amiano abandona la vida militar y se retira a Antioquía, donde pasará un largo período hasta el año 378, aunque
hizo viajes a Egipto (17,4,6) y a Grecia (26,10,19).
De este período en su ciudad, Amiano nos relata, por
ejemplo, cómo se respiró en el 371 un clima de acusaciones
y juicios relacionados con la práctica de la magia, así como
con la traición al emperador (29,1,24 y ss.).
Parece verosímil que este largo período de tranquilidad,
con un Amiano ya maduro y conocedor del ajetreo de la vida
activa y militar, fuera utilizado por nuestro autor para leer
gran cantidad de obras antiguas y contemporáneas sobre his­
toria, geografía y ciencia. Sin duda, estas lecturas de los clá­
sicos latinos le ayudaron a mejorar su latín, una lengua que,
no lo olvidemos, no era su lengua materna, sino que habría
aprendido sus rudimentos en la escuela y en el ejército.
6
Sobre esta polémica, vid. G. S a b b a h , La methóde d'Ammien M arce­
llin: recherches sur la construction du discourse historique dans les Res
gestae, París, 1978, pp. 123-124.

INTRODUCCIÓN

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En opinión de Camus, en esta época de estudio y forma­
ción, Amiano aprendió a admirar el tono grave de la literatura
latina, muy de acuerdo con su propio carácter, lo cual le
impulsaría a escribir una obra en latín sobre la historia de
Roma7. Sea como fuere, lo cierto es que, después de ese año
378, Amiano abandona Antioquía y se dirige hacia Roma,
para asentarse en la ciudad y escribir allí la obra que ya había
concebido y en la que, tal vez, había comenzado ya a trabajar.
Por supuesto, un hombre de la curiosidad de Amiano
tiene que aprovechar el viaje para hacer observaciones luego
plasmadas en su obra, por ejemplo, sobre Tracia (22,8,1;
27,4,2; 31,7,6).
Parece que la ciudad de Roma no defraudó sus expectati­
vas (16,10,14-17), aunque sí lo hizo el comportamiento de
los romanos a los que Amiano critica en dos largas digresio­
nes (14,6 y 28,4). Tal vez esta crítica se acentúa por el hecho
de que Amiano fuera uno de los extranjeros expulsados de la
ciudad en el 383 a causa de un período de hambre.
Si fue expulsado, el noble romano Símmaco consiguió
pronto su vuelta, y parece que Amiano alcanzó rápidamente
cierta posición en la ciudad, aunque siempre se muestra duro
cuando trata acerca de la nobleza romana y de su hospitali­
dad hacia los extranjeros (14,6,12-15).
En Roma viviría ya hasta el final de su vida, en torno al
400 y, en este período, Amiano siguió escribiendo su obra y
realizando lecturas públicas en las que parece que alcanzó un
notable éxito.
7
P. M . C a m u s , Ammien Marcellin. Témoin des courants culturels et
religieux à la fin du IVè siècle, Paris, 1967, p. 50. Acerca del predominio del
aspecto militar o cultural en su vida, pensamos que ambos elementos son
importantes y que, si la obra de Amiano es tan rica es, entre otros motivos,
por la m ezcla de ambos factores. A sí, junto a la experiencia personal y m ili­
tar del autor, se advierte que conocía gran parte de la literatura clásica. Este
conocimiento, en opinión de Blockley, se basa en tres elementos esenciales
que se manifiestan en la obra de Amiano: conocimiento de la práctica de la
declamación; estudio de los clásicos griegos y latinos; y conocimiento de
los principales nombres y sucesos de la historia de Grecia y Roma. Cfr. R. C.
B l o c k l e y , Ammianus Marcellinus. A study o f his historiography and p o li­
tical thought, Bruselas, 1975, pp. 8-9.

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AMIANO MARCELINO

En resumen, la vida de Amiano es una vida rica e intensa,
es la vida de una persona culta pero dedicada también a la
carrera militar, una persona que supo aprender la lengua
latina y escribir una historia de Roma en latín, una persona
curiosa que supo plasmar en su obra, en sus digresiones y
análisis lo aprendido en sus viajes y lecturas, una persona
integrada en su época y consciente, pues, de su pasado, de su
presente y de un futuro incierto.
2.2. Caracterización general de su obra
La obra de Amiano se ha transmitido con el título de Res
gestae, hecho que la incluye en un subgénero de la historio­
grafía clásica.
En efecto, ya Sempronio Aselión, en el siglo i a.C., había
diferenciado las res gestae de los annales, comparando los
anales con un diario escueto, frente a las res gestae, que se
interesan por las causas y motivaciones de los sucesos:
«Verum inter eos qui annales relinquere uoluissent, et eos
qui res gestas a romanis perscribere conati essent, omnium
rerum hoc interfuit: Annales libri tantummodo quod factum,
quoque anno gestum sit, ea demonstrabant ita, quasi qui dia­
rium scribunt, quam Graechi ephemerida uocant. Nobis, non
modo satis esse uideo quod factum esset, id pronuntiare, sed
etiam quo consilio quaque ratione gesta essent demonstrare»
(fr.1-2).
Así pues, las res gestae tienen características de anales,
porque narran los sucesos año a año, pero también de histo­
riae, porque se centran sobre todo en los sucesos contempo­
ráneos, e intentan profundizar en las causas que influyeron en
los sucesos.
Estas características se dan claramente en la obra de nues­
tro autor, lo cual nos empuja a aceptar para su obra ese título
de Res gestae, que aparece citado por Prisciano (Keil II,
487,1).
En cuanto a la fecha de composición, Libanio dirige en el
392 una carta a un tal Marcellinos (epístola 1063), donde se

INTRODUCCIÓN

19

nos dice que sus Res gestae eran leídas públicamente y le
anima a dar a conocer una segunda parte de la obra, que
podía estar ya en preparación. Este hecho ha llevado a distin­
tos autores a hablar de dos partes en la obra, e incluso de dos
obras, y a precisar las fechas de composición, fechas que, en
términos generales, se sitúan entre el 382 y el 397.
Las dudas en torno a la obra aumentan también por el
hecho de que los 31 libros que la componen tratan desde el
96 d.C. (nombramiento de Nerva) hasta la muerte de Valente
(378 d.C.), es decir, casi 300 años. Pero se han perdido los 13
primeros libros, que tratarían desde el 96 hasta el 353 (más
de 200 años), mientras que los 18 libros restantes, los que
conservamos, abarcan sólo 25 años, de manera que se percibe
un cambio sustancial en el tratamiento del contenido.
Ahora bien, para nosotros, este cambio no significa que
estemos ante dos obras distintas, sino ante dos posiciones
distintas respecto a los hechos: a partir del 353 Amiano es
protagonista y relata acontecimientos presenciados por él
mismo. Por eso, en el comienzo del libro 15 coloca un
párrafo programático donde incide en la importancia de la
ueritas unida a la autopsia o al relato de los protagonistas, y
critica igualmente la breuitas, que elimina datos dignos de
conocerse, lo cual puede tomarse tanto como un alejamiento
de los breviarios y epítomes de la época, como de su propia
actitud globalizadora de los primeros libros: «En lo que he
podido conocer la verdad y siguiendo el orden de los distin­
tos sucesos, he narrado aquello que he contemplado perso­
nalmente, o bien lo que he logrado conocer interrogando
minuciosamente a los protagonistas.
»Los restantes hechos, como muestran los libros siguien­
tes, los expondré con sumo cuidado en la medida de mis fuer­
zas, sin temer en absoluto las posibles críticas contra una
obra que puede parecer larga. Y es que la brevedad tan sólo
debe ser objeto de alabanza cuando, eliminando una exten­
sión inapropiada, no resta nada al conocimiento de los
hechos» (15,1,1).
Así pues, en la estructura de la obra, podríamos señalar
tres grandes partes:

20

AMIANO MARCELINO

1) Los 14 primeros libros, que relatarían de forma
escueta los sucesos acaecidos desde el 96 hasta el 353, fecha
en la que Amiano comienza a intervenir directamente en los
hechos como militar a las órdenes de Ursicino8.
2) Libros 15 a 25, caracterizados por la neritas y el relato
de hechos cercanos al autor. Estos libros estarían ya conclui­
dos en el 392, y serían conocidos por el público, habiendo
cosechado un gran éxito. Además, es posible que la primera
intención de Amiano fuera terminar su obra en este libro 25,
con la muerte de su héroe, aunque el éxito le empujó a conti­
nuar. Estos libros tratan, pues, desde el 353 hasta el 363,
fecha de la muerte de Juliano9.
3) Libros 26 a 31. Estos libros los habría compuesto
Amiano entre el 392 y el 397, animado por el éxito de los ante­
riores, y se caracterizarían, según palabras del propio Amiano,
por el peligro que supone para un historiador narrar aconteci­
mientos contemporáneos, ya que se centra en los reinados de
Valentiniano y de Valente (26,1,1: «Una vez narrados con todo
el esmero posible y manteniendo el orden los hechos acaecidos
hasta una época próxima a la actual, sería conveniente no aden­
tramos en asuntos demasiado cercanos, para evitar los peligros
que conlleva decir la verdad y para no tener que soportar des­
pués las duras criticas de los que examinen mi obra»).
8 Como se nos han perdido trece libros de las Res gestae, no podemos
afirmar con seguridad cómo realizó Amiano el paso de los hechos pasados
a los contemporáneos, aunque este paso, en opinión de R. Sym e, se podría
haber producido en torno al libro 10, cuando Amiano narrara la muerte de
Constantino (337). Por contra, en opinión de A. Momigliano, el cambio se
habría producido de forma gradual, hasta llegar al libro 15. Cfr. R. S y m e ,
Ammianus and the Historia Augusta, Cambridge, 1968, p. 8; A. M o m i g l ia n o , «The lonely historian Ammianus Marcellinus», ASNP 4, 19741975, p . 1397.
9 Sin embargo, autores com o J. Matthews no creen que el plan de
Amiano fuera llegar sólo hasta el libro 25, porque el relato de la usurpación
de Procopio (narrado en el libro 26), dada la calidad de su narración, los
relatos y la simetría, parece planeado desde el principio. The Roman
Empire, p. 204.

En cuanto a su presentación como miles quondam et graecus. corromper la ver­ dad a sabiendas. en la medida en que me lo permitían mis fuerzas. siendo yo como soy antiguo militar y griego. nos hallamos ante partes diferenciadas de una obra. aunque en el último libro de la obra Amiano introduce un epílogo: «He narrado los hechos comprendidos entre el principado de Nerva y la muerte de Valente. en nuestra opinión. así como de un epílogo final en la conclusión de la obra. Ahora bien. basándose para ello en que Amiano parece repetir en los libros conservados digresiones ya presentes en los libros perdidos. ni con omisiones. Amiano comienza exponiendo la posición desde la que escribe su obra: es un antiguo militar y es de origen griego. destaca la modestia de Amiano (lugar común de la lite­ ratura latina). para nosotros. En él. a nuestro pare­ cer. como hemos señalado. D ie verlorenen bûcher des Ammianus Marcellinus. en realidad. en mi opinión. Además. M ic h a e l .9). junto a su preocupación por la ueritas y la obje­ tividad del relato. . Desde luego. así como el contenido (desde el reinado de Nerva hasta la muerte de Valente). ni con mentiras. 1880. H.a y 3. nos parece significativa la existencia de dos pasajes programáticos justo en el comienzo de los libros 15 y 26 (2. las opiniones en torno a la estructura de la obra varían y. Breslau.INTRODUCCIÓN 21 En esta distribución. obedece también en gran medida a su afán 10 Cfr. Que escriban la continuación aquellos que estén en condiciones ya por su edad o por sus conocimientos» (31. un hecho que constituye una enorme difi­ cultad es la desaparición del prólogo general de las Res ges­ tae. Nunca he intentado. Sin embargo. desde el siglo xix se ha apuntado incluso que.a parte). nos hallamos ante dos obras10.16. con lo cual se muestra como con­ tinuador de Tácito y de sus Historiae. que aparecería en esos primeros libros perdidos. pasajes en los que. pero no ante dos obras distintas. proclama su objetividad e introduce algunos tópicos propios de la humili­ tas del historiador y del autor latino en general.

pero a la vez modesta. pero también como graecus. 12 Cfr. que serían reconocidas por el público. social e ide­ ológico como griego y como pagano («A propos de la conception historique d'Ammien Marcellin. 73-81). p .4. Y lo cierto es que son numerosos los datos en el estilo y en la composición que nos hacen pensar que Amiano escribió su obra sin olvidar a ese público que escucharía las recitacio­ nes 12.1-16).6).. también las largas digresiones. ni de ninguna patria. en cierta medida.15. Otro hecho que nos parece interesante es el dato de que Amiano diera a conocer parcialmente su obra en lecturas públicas.16 o 535-536.22 AMIANO MARCELINO por la objetividad oponiéndose así a la historiografía de su época. Ammianus. son insistentes las muestras de humildad de nuestro autor. si nos atenemos a la carta de Libanio.12. cit. ya que Amiano se presenta como un militar experimentado. «Apropos de la conception historique de Ammien Marcellin». con alusiones claras a los modelos clásicos (Salustio o Tácito). algunas de ellas llenas de exotismo. Un ejemplo son las largas descripciones.. ni país»..2. Amiano se enfrenta a una empresa sumamente ambiciosa desde todos los puntos de vista: desde el punto de 11 Cfr. puede cometer errores de estilo. como soldado y como griego. en el 392 Amiano habría dado ya a conocer los 25 primeros libros.191-196.. Así pues. En 1967. elevada en el aspecto cultural11. económico. R. S a b b a h . véase asimismo J. ut miles quondam et graecus». donde comenta que esta autodescripción permite a Amiano presentarse como «de ningún grupo. obteniendo un gran éxito.p p . No en vano. Stoian argumenta que graecus implica la posición de Amiano desde el punto de vista político. p. es decir. o la inclu­ sión de tópicos reconocibles. pensamos que esta opinion no está tan alejada de la del propio Sabbah. ya que Amiano.1 9 6 7 . como la presentación de los galos como borrachos y comilones (15. Sobre esta polémica. Syme. como alguien que podía contemplar los sucesos desde una posición objetiva y. . que conoció y participó en los hechos. lo cual le anima a continuar su composición. Latomus 26 . Latomus 2 7 . pp. En efecto. Apesar de su crítica a G. Sabbah. G. op. Heyen.1 9 6 8 . donde se contaban las maravillas de la naturaleza y de la labor del hombre (es el caso de la digresión sobre Egipto en 22.11 y ss. 22.

ahora se dejan llevar por los deleites de una pereza que los enerva. en lugar de un filósofo se reclama a un cantante. el siglo que le toca vivir. y en lugar de un orador a un experto . Y así. Y. que tuvo que encandilar al público que escuchaba las recita­ ciones. a pesar de que Amiano parece integrado en la aristocracia romana y comparte su preocupación por el futuro del imperio. cuando Roma se debate entre problemas internos y externos. veamos también cómo transcurre. desde el punto de vista histórico. que critica el comportamiento de esos romanos que están haciendo sucumbir el imperio. y que se enmarca en el interés enciclopédico y etno­ gráfico de la época imperial. en dos largas digresiones (14. los pocos hogares que antes eran respetados por el cultivo serio de los estudios. EL AMBIENTE SOCIO-POLÍTICO EN EL SIGLO IV 3.INTRODUCCIÓN 23 vista literario. moralizante y nostálgico. Conflicto socio-político Una vez introducidos en el autor y en su obra. con gran cantidad de digresio­ nes. 3. desde todos los puntos de vista. Amiano escribe en el último tercio del siglo iv.4) nuestro autor critica duramente la actitud de esos mismos aristócratas. Pero también una obra amena. político y social. Roma y la Romanidad son el tema central de su obra. mostrándose siempre objetivo. sin embargo.1.6 y 28. se aleja de las corrientes de su época y sigue la pauta de los grandes historiadores clásicos (Salustio y Tácito). Amiano. resonando con canciones y con el sonido de instru­ mentos de viento y de las liras. conocedor de los hechos y tole­ rante. refleja la historia de Roma adentrándose en los hechos y exponiendo las causas de la crisis del imperio romano. Desde luego hay pocas etapas tan conflictivas en la histo­ ria de Roma. una obra de carácter pragmático. centrándose en los siguientes puntos: Falta de cultura: «De este modo. En el interior. descripciones y retratos.

En cuanto al exterior. Para ellos. sin que nadie les pregunte siquiera. placeres y espectáculos.». y por tanto orgulloso.18).» (28.. Y mientras que las bibliotecas.24 AMIANO MARCELINO en artes lúdicas. lo malgastan en vino. Estos.. por quienes tanto se ha extendido la grandeza romana. sino por su valor. y que consiguieron superar todo lo que se les ponía enfrente no distinguiéndose de los soldados rasos por sus recursos. Y mientras el que te ani­ maba el día anterior va saludando a los suyos. Hipocresía y falta de hospitalidad: «También en la actualidad. dado el nació- . permanecen siempre cerradas..6. dados. reflejan una severidad fingida en su rostro y hablan de un patrimonio elevado hasta la inmensi­ dad. y que se jactan de poseer desde la mañana hasta la noche. su hogar. multiplicando los frutos anuales de unos cultivos que ellos consideran fértiles. Y esta situación de crisis se da tanto en Roma como en las provincias.. las fronteras son escenario continuo de batallas y de invasiones bárbaras.. Tampoco la plebe sale bien parada. (14.12-15). Por eso. todo lo que viven.10)..6. te quedarás en la puerta como un desconocido que llega de repente.» (14. donde reina el desorden y el descontento..» (14.6. a manera de sepulcros. si te diriges como un honrado extranjero a saludar a alguien rico. no bri­ llaron gracias a sus riquezas. vicios y corrupción: «Otros. ociosa y desocupada. Y es que evitan a los hombres eruditos y sabios como si fueran infaus­ tos e inútiles.4. en principio serás bien recibido. sino a guerras especialmente crueles. su modo de vida o la riqueza de sus vestidos. a ti te pregun­ tará una y otra vez quién eres y de dónde vienes. juegos. su asamblea y la esperanza de todos sus deseos es el Circo Máximo. Pero cuando. hagas lo mismo al día siguiente. materialista y desocupada: «Y ahora vayamos a la plebe. Derroches.28-29).. ya que aparece como ociosa. ignorando de hecho que sus mayores. confiado en esta amabilidad. su templo.

hemos de señalar que.6. Epod.Amor a la literatura y a la cultura romana. 123. como veremos. una actitud que.2.13). los bárbaros aparecen como violentos e incultos (14. a pesar de sus críticas. 111. como apunta M.Recuerdo nostálgico de la Roma antigua. Carm.16-17.. Por tanto. más que clasista. tiene tres características esenciales: .8. 27. nos parece propia de un hombre maduro.INTRODUCCIÓN 25 tialismo de Amiano. con frecuencia. Incluso. se individualiza mediante detalles. .». ferae (31. sin embargo. y refleja la misma crítica de tono moral que advertimos en autores latinos de todos los tiempos. Amiano es un ciudadano honesto. tanto de época clásica (Horacio. que conoce bien la terrible crisis que está viviendo el imperio y que. 60.2) y son comparados con animales: bestiae (31. 31. 31..9. con la excepción de las digre­ siones citadas.1.4. 27. 23. manifiesta una actitud similar a la de una minoría de nobles romanos conscientes de la situación. su actitud. Este carácter moral de su obra motiva el que. 13 M.. está alejado de los modos de vida y del pensamiento de los senadores romanos.).Fidelidad al politeísmo y a la religión tradicional. Jerónimo. Martínez Pastor.1. 1 0 2 . 18. M a rtín ez P a st o r . Sermo 81. Catil.9.15.9). .12. «Amiano Marcelino. cuando se dice que Amiano manifiesta en su obra una actitud aristocrática. como de época imperial y tardía (Veleyo 2. la crítica. Epist. si bien nuestro autor se integra en la nobleza romana y comparte su preocupación por Roma.4. y así los ataques bárbaros son culpa de romanos concretos. 16.2-6. 3. a veces Amiano da cierta impresión de aislamiento o de soledad13. con su gran­ deza y sus valores tradicionales. XXXIV. moralista y reflexivo.8).4.1 9 9 2 . Aunque pueda tener relación con los círculos cultos de la aristocracia. como uno de esos valores de la Roma clásica. Clás. .. passim. 15. Por tanto.2. Salustio.4. Agustín.16.6. Est. p .

Esta resistencia pagana. llegó al poder una dinastía de emperadores cristianos y. y que la crisis se debe en gran medida al olvido de la religión tradicional y al auge del cris­ 14 N o en vano. pero lo que sí podemos reflejar ahora es que Amiano es consciente de la enorme problemática polí­ tica. con Teodosio. desde los comienzos del imperio. en el año 379.2. el siglo iv es un siglo conflictivo también en el ámbito religioso porque. su imperio fue floreciente. militar. el paganismo fue proscrito por ley. y pensamos que su obra representa un esfuerzo inteligente para comprender el imperio en su ocaso. que definen la postura de la aristocracia senatorial. protagonizado sobre todo por los círculos cultos y aristocráticos que rodeaban al emperador. presente también en Amiano. social. Eunapio. Así pues. están fuertemente ligadas entre sí. histórica. iv estaba a punto de convertirse en la religión oficial del imperio14. frente al creciente poder del cristia­ nismo. sabemos que. pero veamos también cómo se refleja esta actitud en la religión y en la literatura. se basa en la creencia de que. ya en el 380. Ya hemos apuntado la honestidad de Amiano en su visión de la política y de la sociedad romana. a pesar de las persecuciones de Diocleciano (284305) o de Galerio (305-311). de la cultura y de la literatura clásica. . después de la reacción pagana bajo el reinado de Juliano (360-363) y de la prudente tolerancia de Valentiniano I (364-375). mientras Roma fue pagana. asistimos a un intento de restauración de la religión tradicional. Oribasio o Libanio.26 AMIANO MARCELINO Cuando analicemos el pesimismo o el fatalismo de la his­ toriografía clásica. de manera que el recuerdo nostálgico del pasado romano y de sus grandezas está unido a la defensa del politeísmo. el cristianismo había ido fortaleciéndose poco a poco y que. En cuanto a la religión. Conflicto religioso Las características mencionadas. religiosa y literaria de su época. a finales del s. ahondare­ mos más en esta idea. 3. promovida por Símmaco.

15).11. Teodosio y el cristianismo». también elogia otros hechos. según la terminología de los cristianos» en 14. sin embargo. Sin embargo. No en vano. observamos que la cuestión religiosa está siempre presente en las Res gestae. al intento de Símmaco de restaurar el altar de la Victoria en el senado (símbolo de la Roma tradicional pagana). pp. Parece. por las escasas noticias que se nos ofre­ cen. acerca de este tema. defendiendo las viejas tradiciones romanas.16. Eso sí. es decir. Además.2. pero siempre con moderación y actitud moralizadora sincera.3. alejada de luchas por el poder y de las desviaciones dogmáticas.7. .8).11. 21. está marcada por la tolerancia. de manera que. como la vida sencilla de los obispos provinciales (27. es evidente que Amiano no es cristiano. especialmente. pensamos que su actitud religiosa es consecuente con este carácter. termina denominando al cristianismo «religión clara y simple» (21. y siempre que se mantuviera como una religión absoluta et simplex. 21.9.18.2. como si Amiano reconociera al cris­ tianismo determinados valores opuestos a la magia y a la superstición.10). 15 Otros pasajes similares aparecen en 15. pues. De esta forma. Cfr. Como indica N. com o podemos com­ probar si comparamos su obra con la de Macrobio. 31. parece que el cristianismo no era todavía un fenómeno demasiado extendido. si bien puede calificarse de pagana. Asistimos así. y que la actitud de Amiano.3 y ss. 1996. es fácil advertir en su obra que no está fami­ liarizado con los ritos cristianos («fue nombrado diácono.INTRODUCCIÓN 27 tianismo. Santos Yanguas. de hecho. pues.7. «Ammiano Marce­ lino. por ejemplo. 434 y 437. las Res gestae pueden servir­ nos como punto bastante significativo para conocer la importancia del cris­ tianismo en la época.8. Amiano sí resulta algo más explícito que la mayor parte de los autores paganos de la época.10.7)15.16.5. En primer lugar.). como las luchas por el papado (22.12. HAnt. la forma en que soportaban el martirio (22. 27. Pero ¿cuál es la actitud de Amiano ante este asunto? Una vez que hemos visto su posición ante el conflicto político y social. etc. critica hechos puntuales sucedidos entre los cristianos.

paz y tolerancia. b) En cambio. sino que permitió que estos cultos siguieran tal como los encontró». En términos generales. precisamente. en su artículo «Ammiano Marcelino. C a m u s .5).». de manera que no nos extraña que sea ésta. su principado destacó por la moderación. Ello nos lleva a planteamos a qué se debe este hecho. 433446.. 16 P.. (30. la actitud tolerante de Amiano está encubriendo sus verdaderos senti­ mientos paganos. Teodosio y el cristianismo». Nuestro autor aparece siempre como un espíritu práctico. ya que se mantuvo neutral entre las distintas religiones. M. «Ammien Marcellin. Esta tolerancia es. Así pues. No utilizó edictos amenazadores para obligar a sus súbditos a seguir su propia religión. la cualidad que Amiano destaca en Valentiniano: «Finalmente. ni del ideal de Amiano. pero dotada de justicia interior y exterior. Amiano. 259-261. para nosotros. no critica ni defiende el cristianismo.10). ni le ordenó que siguiera un culto u otro. la principal característica de la actitud reli­ giosa de Amiano en su obra. No atacó a nadie. Amiano no percibió la impor­ tancia del cristianismo.4. sino que manifiesta una actitud de tolerancia. hemos encontrado respuestas a esta cuestión en dos sentidos: a) En opinión de Camus. Santos Yanguas. alejado de temas teológicos y para quien la religión era más un tema personal que una cuestión de estado16.10. pp. pp. Y es que esta medida no era propia de la grauitas romana.9. HAnt 1996. . para Thompson y otros autores. Hay que tener en cuenta que.28 AMIANO MARCELINO Incluso critica a su admirado Juliano por el edicto que prohibía la enseñanza a los maestros cristianos y califica este edicto como inclemens (22. que soñaba con una Roma eterna. a esta postura se suma también N . a pesar de que su posición parecería indicar una defensa a ultranza de la religión tradicional. en su época. Pues bien. en los distintos estudios sobre la obra de Amiano.7 y 25.

en los seis últimos libros no se trata el aspecto religioso. Gro­ ningen. parece un hombre más preocupado por cuestiones políticas y militares que por las religiosas. pp. como indican Thompson o Sym e19. 19 E. .. Por eso. A. p. 116-117. Es como 17 E.» (26. Eutropio. Thompson. De hecho. pues así evitaría los peligros que conlleva decir la verdad y no tendría que soportar después las duras críticas de los que exa­ minen mi obra. 13. The historical w ork. R. para un historiador. p. cosa que podemos decir también de Aurelio Víctor. The historical work o f Ammianus Marcellinus.INTRODUCCIÓN 29 el cristianismo estaba alcanzando cada vez más poder. Ammianus. Por una parte. ibid.. a partir del 392.. como hemos visto. hecho nada raro si tenemos en cuenta que fueron los últimos libros que se escribieron y que. Amiano indica al final de su obra que. influido por Ambrosio. 18 Cfr.1). Lo cierto es que Amiano tampoco parece realmente con­ vencido de su creencia en el paganismo tradicional. endureció mucho su política contra los paganos18. por otra parte. sería difícil probar que Amiano no era cristiano.. si sólo tuvié­ semos los últimos seis libros de las Res gestae. creemos que ambos factores pueden haber influido en la «tolerancia» de Amiano. 1967. intentara no crearse más enemistades por motivos religiosos. Sym e. A. los que narran los sucesos más cercanos al autor. Personalmente. parece más preocupado por la integridad moral del individuo que por su religión concreta. A . un griego que vivía y escribía en Roma. Además. p p .116-117. Teodosio. Y. Thomson. sería conveniente no adentramos en asuntos demasiado cercanos. por lo cual era arriesgado expresar críticas contra esta religión17. no podemos olvidar que el cristianismo estaba alcanzando gran pujanza en su época. E. 114. por lo cual no es extraño que Amiano. es comprometido tratar hechos contemporáneos: «Una vez narrados en orden y con todo el esmero posible los hechos acaecidos hasta una época próxima a la actual. Rufio Festo o Claudiano. Y.Thompson.1.. desde luego..

respecto a él.40). Ammien. Jerónimo.13.. Cultura e historiografía en el s. 140.10. con nombres como Símmaco. summum (15. EL AMBIENTE HISTORIOGRÁFICO 4. 21 Cfr.. «Presa­ gios. la época de producción de Amiano. Amiano manifiesta en el aspecto religioso la misma integridad y seriedad que en el aspecto político. M . con su mirada nostálgica hacia el pasado de Roma.11. p.12.3.15) y sempiter­ num (17.9). Claudiano.perpetuum (28. Veamos ahora el ambiente cultural que hizo posible su aparición en la litera­ tura latina. en la segunda mitad del siglo iv.3). Camus.8. Ausonio. pp.. Sería algo así como un politeísmo jerarquizado. ya que.28). las múltiples divinidades secundarias serían parcelas que proceden de él. un numen al que Amiano presenta como magnum (29.. Prudencio. superum (25. Pues bien. frente a las décadas anteriores. iv Hemos visto ya el ambiente político..IA). y de quien toman su poder21.5. N ..30 AMIANO MARCELINO si. caeleste (19.1.. 20 P.11. 14. este numen puede mostrarse favo­ rable (16.62. en el ámbito religioso. ocupara una posición intermedia entre el politeísmo tradicional romano y el monoteísmo cris­ tiano. Libanio. 12-13. supernum (14.1. Santos Yanguas. Camus. P. frente a los nombres de las deidades par­ ticulares.8. Ésta es la conclusión a la que llega Camus después de analizar los términos utilizados por Amiano referidos a la divinidad20. p.». pero con tole­ rancia hacia el monoteísmo y hacia los individuos que llevan una vida conforme a las normas de la moralidad. que reflejan una profunda crisis en la cultura y en la literatura. el término más utilizado es numen.12) y.l. Ambrosio. 134 y ss. asistimos a un fuerte renacimiento cultural.24). En definitiva.4). social y religioso que rodea a Amiano Marcelino y a su obra. diuinum (26. Además. . 4. Ammien.12) u hostil a los hombres (14. M .

4. siempre ha causado extrañeza . Y si. de ahí el que Amiano manifieste siempre una gran curiosidad y unas enormes ganas de saber (cualidad que él mismo elogia en su admirado Juliano. de ahí también las duras críticas señaladas contra la incultura de los nobles romanos: «Ciertamente entre ellos hay algunos tan ignorantes que ni siquiera recuerdan si han tenido un libro de leyes. este resurgimiento cultural no es sino una manifestación más de su preocupación por la vuelta al pasado y a la grandeza de Roma. Además. creen que es el nom­ bre de un pescado o de una comida extranjera. en el caso concreto de la aristocracia senatorial.4.14)22. Sería por tanto un renacimiento cultural unido a la preocupación política.» (30. en un círculo de eruditos se menciona el nombre de un autor reconocido de la antigüedad. 3. de ahí el elevado número de citas de autores antiguos que aparecen en sus obras. 22. leen a Juvenal y a Mario Máximo con enorme afán. Y. social y religiosa de esa minoría culta de la que forma parte nuestro autor. por casualidad.7.» (28.12). De ahí la afirmación de Macrobio: «Si somos prudentes.9). y no dedican su ocio a ninguna lectura que no sea esa. o estudiando la gramática latina (Donato). ya que todos estaban interesados en recordar y mantener viva la gloria de Roma. comentando obras de la antigüedad (Servio o Donato).14. este resurgimiento se da tanto en los círculos cultos paganos como en los cristianos.16-17). Amiano utiliza en su obra una expresión que nos parece muy significativa. scrupulosus lector antiquitatum (16. «Algunos. Pero. siempre deberemos mirar al pasado con veneración» (Saturn. mientras detestan el estudio como si fuera veneno. ya sea componiendo obras originales y panegíricos (Claudiano).INTRODUCCIÓN 31 Macrobio.2). y pensamos que este calificativo puede aplicársele tanto a él mismo como a ese conjunto de nobles interesados en conser­ var las antiquitates latinas. autores que cantan en sus trabajos las grandezas de Roma y de su pasado. Servio o Donato. 22 A pesar de que la lectura luuenalem et Marium Maximum ha sido la que ha aparecido en las ediciones de Amiano. por supuesto.

y estaba pla­ gada de acontecimientos poco importantes. 9. en la edic. Debido a la forma de gobierno imperial. Una vez perdidos los ideales clasicistas. B) Sociales. y la figura de Suetonio. prefecto y biógrafo latino («The association o f Juvenal with this writer is a strange one. de J. Pues bien. religiosa y cultural que vuelve su mirada a la integridad romana tradicional y a la cultura clásica.32 AMIANO MARCELINO Y es que Amiano se halla envuelto en un ambiente de renovación y de regeneración política. Rolfe. últimamente se está revisando este párrafo y así Salemme hace suya una antigua corrección de Reinesius. alejada de la excesiva estilización. tras el genio de Tácito. su obra debe alejarse y mantener una actitud crítica frente a la historiogra­ fía del siglo ιν. asistimos a un declive de la historiografía latina. de los anecdotarios. con interés por lo nove­ la asociación del satírico romano con Mario Máximo. . Por eso. cobran fuerza los gustos populares. que impedían un tipo de historia más trascendente. autor citado por Sidonio Apolinar (ep. de manera que.14) y de carácter similar por la época y por el estilo a Mario Máximo. sustituye Iuuenalis por Iuuencus Martialis. suponiendo un error del copista. if the poet is meant». el pueblo y los senadores necesitaban ser infor­ mados y estaban ávidos de resúmenes donde se contara la historia de Roma. el epí­ tome y el breviario. epítomes y biografías de su época. Consecuentemente. La sociedad y el gobierno de la época empu­ jan al historiador a la adulación y al panegírico. nota 145). Además. Se han aducido causas diferentes para este hecho: A) Políticas. ya que ésta se centraba en la figura del emperador. C. y a un perío­ do en el que dominan subgéneros como la biografía. si Amiano critica la cultura de su época y vuelve los ojos a la literatura clásica. Pero veamos primero cómo es la historiografía en la época de Amiano. C) Literarias. sin que el clima de revuelta general dejara mucho tiempo para la lectura. Así es. en el siglo IV.

como indica M.. eliminando una extensión inapropiada. no vamos a exponer nada que no venga avalado por testimonios veraces y ciertos. donde abunda el tono retórico. .» (28. ni goza de una gran cultura.INTRODUCCIÓN 33 doso y lo anecdótico. p. la historiografía que precede y rodea a nuestro autor está dominada por narraciones anecdóticas. busca la moderación y la verdad: «Mientras que nosotros cautos o. sino que afecta también al espíritu y a la orientación general de su obra («Amiano Marcelino. o bien resumiendo la his­ toria romana (Floro).6. de la fábula. En este ambiente. 106). Y no se detiene en minucias y en lo anecdótico. no es sólo material. su natura­ leza y su finalidad. de la erudición y de los relatos historiográficos que consi­ guen atraer la atención del público.1.23)23. Amiano critica la brevedad de los epítomes y breviarios: «Los restantes hechos. el relato biográfico y el encomio a la figura del emperador. temerosos.1).». no resta nada al conocimiento de los hechos. Además. Así pues.» (15.. que pueden realizarse o bien abreviando la obra de un sólo autor. lo cual motivará también el auge de los epítomes y compendios. frente a la exageración y lo anecdótico. Por eso. como muestran los libros siguientes. Martínez Pastor. una obra que se concibe como continua­ dora de la historiografía clásica y que. Es la época de la novela. sino en lo esencial para Roma y los romanos: «Y para no tener que soportar después las duras críticas de los que examinen mi obra. los expondré con sumo cuidado en la medida de mis fuerzas. para decirlo mejor. la exageración. la falta de objetividad. sin temer en absoluto las posibles críticas contra una obra que puede parecer larga. ese público no tiene mucho tiempo para leer. la obra de Amiano puede considerarse como una aparición original por sus dimensiones. Y es que la brevedad tan sólo debe ser objeto de alabanza cuando. y me critiquen por haberles 23 El hecho de que Amiano se considere continuador de Tácito.

en una extensa descripción de una zona. o porque no se habían expresado los nombres de todos los que se habían reu­ nido para presentar sus respetos ante el pretor de la ciudad. o porque no era conveniente que. o bien por otras mucha otras “faltas” de este tipo que no se corresponden con las leyes de la historiografía. y aparezca sólo incidentalmente en Aurelio Víctor. preocupado por la situación del imperio. Amiano mani­ fiesta la actitud propia de un noble romano.2. lugar común de la historiografía clásica. a su política.2. que si alguien quisiera conocer es como si pretendiera que se pue­ den contar esos pequeños corpúsculos que flotan en el vacío y que. 27. Y. por ejemplo. vidas de santos. entre los griegos. las Res gestae se insertan en la tradición de la historia pragmática y moralizante de Catón. Pues bien. que la afirmación de la neri­ tas por parte del historiador. breviarios y panegíricos en el lado pagano. 1) 24. En definitiva. mientras que Amiano alude a ella una y otra vez. . con­ flicto religioso y ambiente cultural y literario. en términos similares: 27. Es significativo.34 AMIANO MARCELINO perjudicado en caso de que yo no haya mencionado lo que dijo el emperador en una cena. Livio o Tácito. frente a todo eso surge la obra de Amiano. ya que los géneros y temas están bien delimitados entre ambas: biografía. sea omitida por contemporáneos de Amiano como Eutropio y Festo. en el cris­ tiano: crónicas.10 o 28. epíto­ mes. reciben el nombre de “átomos”» (26 .2. se omitiera alguna explicación acerca de unas fortificaciones insignificantes. Por eso. hecho que le lleva a manifestar su 24 Cfr. »Y es que la historiografía suele narrar hechos esenciales y no escudriñar minucias y acciones insignificantes. Salustio. historias eclesiásticas y uni­ versales. en el siglo iv no asistiremos a un conflicto entre historiografía cristiana y pagana. Por otra parte. con relación al siglo iv.2.12.1. o porque no se exprese la causa por la que unos soldados fueron castigados ante las insignias.

el historiador clásico «sabe» que el género le impone una serie de condicionamientos y de carac­ terísticas a las que debe ajustarse en mayor o menor medida. pero también de forma bella. A pesar de ello. para ver si. que podríamos resumir en los siguientes puntos: . el historiador podrá enseñar lo que se debe y lo que no se debe hacer. O rator. 25 D e hecho. a pesar de no escribir ninguna obra histórica. a la hora de estudiar la historiografía clá­ sica. .2.Historia magistra uitae (De orat. D e legibus) una especie de planteamiento estético y filosófico sobre el género historiográfico. Cicerón pro­ pone en varios pasajes de sus obras (De oratore. por lo cual debemos rastrear estos planteamientos en pasajes de Aristóteles. pero con una postura de moderación y de honradez. 11. constituye una dificultad el hecho de que. La historiografía de época clásica y Amiano Si Amiano es el «último gran representante de la histo­ riografía latina». de Cicerón25. son escasos los planteamientos teóricos sobre la historiografía y la función del historiador. de manera que aparecen en su obra bosquejos de biografías de los emperadores y césares. y digresiones eruditas con las que Amiano intenta reflejar sus conocimientos y entretener al público que asistía a las lectu­ ras públicas de su obra. encomios como el del eunuco Eutherio o el de Juliano.INTRODUCCIÓN 35 crítica. Desde luego.62). o en los proemios y declaracio­ nes de historiadores como Salustio o Tácito.36). debemos analizar las características genera­ les de esta historiografía. encontramos en Amiano huellas de esa historiografía tan olvidada por los historiadores contemporáneos y anteriores a él. ya que. en los histo­ riadores griegos y romanos. sólo así. a pesar de esa vuelta. su deseo de vuelta al pasado. Ahora bien. en el ámbito literario. Es decir. la historia debe narrar los hechos de la forma más cercana posi­ ble a la verdad. .Opus unum hoc oratorium maxime (De le g ll. realmente. 4. Amiano no puede escapar completamente a la influencia de Suetonio y de sus seguidores.

en la que el desenlace es esencial para el futuro de Roma. pp. por ejemplo. 28 Heród. «Time in ancient history». Salustio.135. 1966. Así. L.Ι ss. Jenof. Livio X X X I. 27 Cfr. ΙΠ. tal como reflejan los verbos «syngráphein» 28 o perscribere29. Bari. p. o Luciano.).2.2. Vll. en cuanto a la selección de los hechos.1. César. 1972. Por eso. a la hora de analizar las fuentes utilizadas por los historiadores.1. 1. VII.). Tácito. se intenta ofrecer una visión lo más completa posible de los sucesos narrados. 4.142. 1. y que participa directa o indirectamente en los hechos que narra. cuya obra se titula «¿Cómo conviene escribir (syngráphein) historia?». 18. 29 Sail.47-8. . influye tam­ bién en la selección de los hechos.1. 56. A. aunque sabemos que esto no es garantía de objetividad. ya que el historiador clásico es una persona normalmente integrada en su época. el historiador clásico con frecuencia es un militar o un político que nos ofrece su propia visión de esos hechos26. acerca de Tucídides. la autopsia ocupa sin duda para ellos el lugar esencial27. Cincio Alimento. fijándose el historiador 26 Entre los autores latinos que son a la vez políticos o militares e his­ toriadores podemos citar a Fabio Pictor. Suet. Además. sine ira et studio (Tac . normalmente se dejan a un lado las minucias y las acciones particulares del pueblo. Y. si no. o sea una persona interesada directamente en aquello que narra. En efecto. Cat.2.3. el que el historiador participe. Caes. H istory and theory. de manera que a esa información visual y oral se le concede normalmente más crédito que a los propios documentos escritos. a pesar de la distinción establecida por Salus­ tio entre los que realizan los hechos y los que los cuentan (Cat. Además. optándose por una historio­ grafía de tipo político y militar. Ellen.36 AMIANO MARCELINO Es lo que ocurre con la insistencia en la imparcialidad y en la objetividad con la que escriben sus obras. 15 y 41. Momigliano. una insistencia que se traduce en afirmaciones sobre escribir.Ann. el historiador afirma haber oído contar los hechos a algún testigo. VIII. Totalità e selezione nella storiografia classica. en la perspectiva general y en la finalidad de su obra. Beiheft 6. Canfora. Dion Casio o Amiano Marcelino.

aunque se narran hechos actuales. Por eso. como indica Cicerón. como en las descrip­ ciones de los individuos con sus pasiones. cuando advierte que no siempre la uirtus es la que domina en la vida y en los con­ flictos que suceden en Roma. Y es que la preocupación por el destino de Roma está pre­ sente continuamente en las obras historiográficas. protagonista de los hechos. Por eso se narran hechos ejemplares del pasado y se cita a los persona­ jes que engrandecieron Roma. una obra en la que el pesi­ mismo debe ir unido a la idea de progreso. que va marcando el desarrollo de la acción. igualmente. de manera que la historia adquiere con frecuencia un planteamiento épico o dramático. no es sino la consecuencia de la preocupación que siente el histo­ riador. sobre todo. en nuestra opinión. insertas en la preocupación que el historiador siente por Roma. acta y euentus. en lo que Canfora deno­ . y en el carácter pragmá­ tico y moralizante de su obra. hay que ofrecer consi­ lia. y por eso los historiadores se continúan unos a otros. Por eso. porque sólo así el hombre sabrá qué es lo que debe hacer. Asimismo. para que los sucesos queden enmarcados temporal y localmente. virtudes y vicios e. el historiador romano vuelve una y otra vez al pasado glorioso de Roma. Y de ahí tam­ bién el pesimismo del que se habla tradicionalmente acerca de autores como Salustio. insertas en el carácter épico y dramático de la obra historiográfica y.INTRODUCCIÓN 37 tanto en la cronología. el centro de sus historias. son numerosos los elementos de la épica y de la tragedia que aparecen por doquier en las obras historiográficas. enlazando sus obras con las de sus antecesores. en la descripción del conflicto entre Fatum. For­ tuna y Virtus. perceptibles tanto en la narración. en el que los hechos se encadenan fatalmente y tienen siempre un actor o motivo causante. De ahí el fatalismo que siempre se ha señalado como un elemento integrante de la historiografía latina. como en la geografía. y que. así como un desenlace previsible según la actuación de los personajes. Es en este sentido en el que pensamos que hay que enten­ der las nociones de fatalismo y de pesimismo en la historio­ grafía latina.

Selección de los hechos narrados. el histo­ riador debe tener en cuenta tanto la rerum ratio como la uerborum ratio. anécdotas y deta­ lles (Heródoto o el mismo Amiano Marcelino). descripciones. en nuestra opinión. biogra­ fías.38 AMIANO MARCELINO mina «ciclo histórico» (Tucídides continúa la obra de Heródoto. un público que. advertimos entre los historiadores una gran preocupación estética y estilística. monografías. lo cual exige siempre el interés estético por parte del autor. ya que. Así pues. sí podemos hablar en la literatura clásica del género historiográfico como un género establecido. sino también gustar al público. o ya nos hallemos ante historiado­ res más «curiosos» y ricos en descripciones. en numero­ sas ocasiones sigue la obra por entregas (Livio. muy interesados por los problemas morales y las cau­ sas profundas de los hechos. Salustio la de Sisenna que. . anales. con discursos. partiendo de estos planteamientos. En definitiva. los métodos y el objetivo del histo­ riador.. son similares.. podemos citar las siguientes: .Participación del historiador en los hechos.Autopsia y utilización de fuentes y documentos cerca­ nos a los sucesos. Jenofonte la de Tucídides. de manera que. . a pesar de que ésta vaya adaptándose a las con­ diciones históricas y estéticas del momento en que se escribe cada obra. el punto de partida. .Preocupación por la ueritas y la objetividad.. con utilización de giros estereotipados para pasar de una secuencia a otra. el historiador es consciente de que su obra no sólo debe enseñar. en definitiva. retratos. y a pesar de los distintos subgéneros que encontra­ mos dentro de ella (comentarios... cartas. como estamos viendo.. con unas características básicas. Salustio o Tácito. la Historia Augusta comienza donde lo deja Suetonio. digresiones. no lo olvidemos. . sobre todo a medida que se va des­ arrollando el género historiográfico. entre las cuales. Ya nos hallemos ante historiadores como Tucídides. a su vez. había continuado la labor de Sempronio Aselión y sus Res ges­ tae. podemos hablar de unas características generales de la historiografía latina. También son similares los recursos de lengua y de estilo. y es que.). Amiano). si la historiografía es opus oratorium maxime.).

1. Una vez caracterizada en términos generales la historio­ grafía clásica.1).Fin pragmático y moralizante. La insistencia en la ueritas es tal que. 18. el historiador: ne quid falsi dicere audeat.Planteamiento épico y dramático de los hechos. Haec ita uera.6. llega a ser parodiada por Séneca en su Apocol. 1.Continuidad entre los historiadores.1. así como la época que le correspondió vivir. . . 31 Cfr. ne quid ueri non audeat (De orat. (1. 26.3.1. Pues bien. y una vez analizadas su vida y su obra.6. como repite Tácito.2. 15.2. nos proponemos ahora comprobar si. Amiano. en su objetividad y en la veracidad de lo narrado. tal como afirmaba Cicerón. 4. para lo cual iremos analizando la presen­ cia o no en su obra de las características que consideramos como esenciales en la historiografía clásica. Fortuna y Virtus.9.Lucha entre Fatum.Preocupación por el destino de Roma y adecuación a su momento histórico.5.1. .1. .. Amiano es ese último gran representante de la his­ toriografía clásica.1. ya desde Heródoto y Tucídides. 16. . Por eso critica el 30 Cfr. Res Gestae 31. él escribe su obra sine ira et stu­ dio (Hist.9: Ideoque et ueritas mendaciis uelabatur et ualuere p ro ueris aliquotiens falsa. Es la insistencia de los his­ toriadores clásicos. considera la veracidad como un rasgo esencial en el carácter de un hombre31. realmente.23.16. En efecto. 14. género en el cual se encuadra nuestro autor.INTRODUCCIÓN 39 . 29.2. Ventas y objetividad Comenzaremos con un aspecto que ya hemos adelantado a lo largo de nuestra exposición. 11.15.Relación con la retórica y preocupación estilística.1. . incluso. 30.62) y. ..9: Veritatis professor. 15.Fatalismo y pesimismo. esta misma insistencia aparece en Amiano30 que. con frecuencia.1): Nihil nec offensae nec gratiae dabitur.

p . a pesar de que su descripción de Juliano parece un panegí­ rico. G im a z a n e .4.«La neritas de Amiano no sólo responde al tópico de Tácito (sine ira et studio). . Toulouse. a pesar de sus limi­ taciones. Storia.3 y ss. 348. su moderación en el aspecto religioso. afirma Rostagni33. Estos datos. unidos a la importancia que nuestro autor da a la autopsia y a las informaciones directas. porque 32 D. Latomus 24. hay algún error. se plantea generalmente que. 1965.p . quien considere mis palabras.40 AMIANO MARCELINO carácter fraudulento de los abogados (30. 34 J. R o sta g n i . Por eso.) y. una nobleza que observa la decadencia del imperio. en palabras de Gimazane34. han hecho que Amiano sea considerado por muchos investigadores como un historiador fiel a la verdad y objetivo: . 33 A. así como su «desmarque» frente a los panegíricos y biogra­ fías de la época corroborarían esta opinión. «Ammien Marcellin et la mort de Julien». crítica determinados aspectos de su héroe. su carác­ ter de miles y graecus. apunta Condunché32. 5 1 3 . C o ndun ché . por eso.. su humildad. el propio Amiano reconoce que no es completamente libre para relatar la verdad de los hechos: «Así pues. Ammien M arcellin. .«Jamais impartialité d ’historien n ’a été plus universe­ llement reconnue que celle d ’Ammianus». Ahora bien. Además. no podemos olvidar que Amiano escribe su obra desde la pers­ pectiva de la nobleza senatorial romana.. si bien son escasos. Por otra parte. su cercanía a los hechos. 1 8 8 9 . que se imagine tam­ bién lo que omito. como el edicto contra los cristianos o su impetuosidad..Es un historiador «honnête». y busca una salida en la historia y en la cultura.p . en los últimos seis libros. 379. sino que es fruto de su honradez y moderación innatas». y que me perdone. (como en el relato de las campañas de Juliano en la Galia) y. la objetividad de Amiano está por encima de la de Tácito o de la de cualquier historiador de época imperial. sa vie et son oeuvre. si es prudente. .

se le ha acusado también de cierta parcia­ lidad. como indican Blockley o Alonso Núñez.1 acerca de Valentiniano). Así pues. nece­ sitan Roma. su cultura y su historiografía. militares e institucionales. nos hallamos en una situación similar. En definitiva. Participación del historiador en los hechos Desde los comienzos de la historiografía clásica. motivo que le haría. en el caso de Amiano. podemos citar a los ana­ listas Fabio Pictor y Cincio Alimento. incluso exagerándolos más aún. rechazándose los datos sociales o las minu­ cias históricas. Esta objetividad y ueritas se ven empañadas ligera­ mente por su planteamiento social o por su carácter de lite­ rato. la honradez de Amiano responde tanto a su propia personalidad como a las virtudes que.2. Por otra parte. presentar a Valenti­ niano y a Constancio II con colores demasiado oscuros. puede servir para colaborar en el sostenimiento del imperio romano. Pero lo cierto es que Amiano pretende escribir una obra que se ajuste a la realidad de los hechos. Salustio o a Tácito entre otros. en su opinión. todo nos lleva a con­ cluir que la insistencia de Amiano en la objetividad de su obra responde claramente al tópico de la historiografía clá­ sica. Amiano ha participado activamente en la vida militar y escribe su obra ut miles. Este hecho. a César. con tal de realzar la figura de su héroe. acerca de este punto. hace que la historiografía clásica se centre en temas políticos. unido a la finalidad pragmá­ tica y a la preocupación por el destino de Roma. unos hechos vividos en general por él mismo y cuyo relato. en ese momento. aparte de compartir las preocupaciones de la aristocracia senatorial por el futuro de Roma. Juliano.INTRODUCCIÓN 41 no haya especificado.3.2. por ejemplo. 4. Por eso. En efecto. todos los crímenes que cometió por su maldad» (29. es fre­ cuente que el historiador sea un político o un militar que interviene en los hechos. las . Pues bien.

13. The Roman empire o f Ammianus.36. p. o J. Matthews. podemos concluir que Amiano participa en los hechos y concede una importancia especial a los datos mili­ tares y políticos que rodean su vida. hay grandes diferencias entre César y Amiano. realmente. y sus descripciones detalladas se encuentran en las digresiones y en pasajes no relacionados directamente con la acción. D ... lo militar es muy importante para Amiano. ya que nos cuenta su papel en los hechos. sino que se contenta con una vaga localización cronológica. 4 7 . .74. como podemos apreciar si comparamos La guerra de las Galias con esa guerra de las Galias en miniatura que constituye el libro 16 de las Res gestae. expresa sus opiniones morales y políti­ cas. 6. es decir. aunque Amiano no pretendió explicar las instituciones y la organización del ejército a los lectores. así como en el desarrollo de las tácticas en las batallas. observamos que. Ahora bien. Sin embargo. 1975. 1989. Alonso Núñez. Es parco también en las descripciones de los lugares en los que tienen lugar las batallas. 35 R. Valladolid. Es poco preciso en efectivos y pérdidas. en muchos aspectos es el más revelador de los historiadores de la anti­ güedad acerca de su propia vida. Por tanto.. en cuanto a su condición de militar. conflictiva en lo interior y en lo exterior. Ammianus M arcellinus. Woods. «en otro tiempo» y.42 AMIANO MARCELINO Res gestae se estructuran en función de los hechos milita­ res 35. W o o d s . D. Esto es cierto y. «Am mim us and some tribuni scholarum Palatinarum. hemos de tener en cuenta que la propia época de Amiano. cuenta reacciones y senti­ mientos personales. p.p. No en vano. a lo largo de la obra. M. habla de que fue miles quondam. 353-64». influye en este hecho. 36 Cfr. J. 269. para D . The Classical Quarterly. Amiano se desmarca siempre de una eti­ queta fija y así. p. Latomus 1973. Así. p.1 9 9 7 .. Londres. C. alude a sus viajes. y parece que Amiano ha querido evitar un excesivo tecnicismo en la información militar. 89. A . c. las Res gestae son nuestra mejor fuente para conocer el ejército romano del Alto Imperio. Incluso. no pre­ cisa normalmente la fecha del combate.. de hecho. La vision historiográfica de Amiano M arcelino. Blockley. «Tacitean influence on Ammianus Marcellinus».

. en Jenofonte y. listas de provincias.16. sobre todo.26).24). insiste en la importancia de la hórasis o de la autopsia para reforzar la credibilidad de lo narrado. es evidente que Amiano utilizó también información obtenida en documentos oficiales y de palacio. o que ha oído narrar a testigos. Por eso. Son significativos pasajes como los siguientes: «En lo que he podido conocer la verdad y siguiendo el orden de los distintos sucesos. en este punto. Esto es evidente en Heródoto (2.22.. así como en . 7.2-3.1). 6. Pues bien.99). si bien este aspecto se da también en la historio­ grafía romana y..33). creo que son suficientes estos datos. 2.» (31. de hecho. pensa­ mos que la insistencia de Amiano en relatar sucesos vistos por él. 5.» (29.. en la parte conservada de su obra. Estos pasajes nos hacen pensar que Amiano da más impor­ tancia a los testimonios directos que a las fuentes escritas..29.INTRODUCCIÓN 43 4. o bien lo que he logrado conocer inteiTOgando minuciosamente a los protagonistas» (15. «Y puesto que he visto a muchos soportar terribles tortu­ ras y ser condenados. en Tucídides (1..1. que parece actuar casi como perio­ dista y como explorador.3. aunque la confusión lo mezcla todo como en profundas tinieblas y se me escapa el conocimiento completo de lo sucedido.2.. datos que pueden ser confirmados totalmente por otras per­ sonas de esta época. «Acerca de Valente. Tácito pregunta a Plinio el Joven sobre sucesos que él conoce mejor (Epist. voy a exponer brevemente aquello que puedo recordar. hemos de señalar que la historiografía griega. Utilización de fuentes y documentos Un tercer aspecto que hemos apuntado acerca de la histo­ riografía clásica es la utilización de fuentes y documentos por parte del historiador.8). etc..» (22. «Es un buen momento para describir detalles. le relaciona esencial­ mente con la historiografía griega. utili­ zando la información que me ofrecen mis viajes o mis lectu­ ras.8. en Polibio. Sin embargo.. por encima de la latina.1.14.1). he narrado aquello que he con­ templado personalmente.

Selección de los hechos Es sabido que. Oribasio el médico de Juliano. la fe es más importante que las fuentes y testimonios que puedan presentarse. reduciendo al mínimo las descripciones de lugares. si es posible. 2. 3. sino sólo aquellos que interesan desde el punto de vista religioso. y está muy unida a su preocupación por narrar la totalidad de los hechos y por apa­ recer como una auctoritas objetiva. insistiendo en el carácter visual u oral debido a su preocupación por la credibilidad de su obra. Esta actitud de la historiografía clásica es elogiada por Aris­ tóteles (Rhet. teniendo en cuenta además que. nuestra conclusión es que Amiano siguió el pro­ cedimiento normal de un historiador clásico que narra hechos vividos en parte por él: utilizar sus propios recuerdos. etcétera. de sucesos extraordina­ rios.2. 4. que resumen la historia de Roma en unas pocas páginas. en general.2.31-2). que puede ayudar en esos momentos tan complejos para la historia de Roma. Es decir. 4. con autotestimonio del historiador o con testimonios directos. 50) o Quin­ tiliano (Inst. incluyen gran cantidad de anécdotas y rasgos exóticos. etcétera. todo lo cual redunda en su carácter de magistra uitae. Pero. Amiano reconoce utilizar fuentes visuales y escritas. Eunapio. como acabamos de ver en el pasaje del libro 22 (8. Eutiquiano. en la historiografía tar­ día encontramos por una parte breviarios y epítomes. Así pues. frente a ella. Tucídides rechazaba la narración de los detalles y hacía una severa selección de los hechos. Brut. Festo. para el historiador cristiano. .16. y por otra. Cicerón (De orat. la autopsia tiene un carác­ ter prácticamente moral en Amiano. mitos.4.4).1). En cuanto a la historiografía cristiana. la historiografía clásica pre­ tende narrar la totalidad de los hechos y. biografías y panegíricos que. para agradar al público inculto. anécdotas.44 AMIANO MARCELINO otros autores: Eutropio. De hecho. Por eso. el propio Juliano. los de los testigos y los documentos con los que contara. tampoco va a caracterizarse por el intento de narrar la totalidad de los hechos.326.

comprende­ mos que. en los dos prólogos programáticos conserva­ dos.11. A estas declaraciones programáticas. creemos que el criterio no es social. 28.1. cuando analizamos la insistencia de Amiano en la dignidad y en la importancia de lo narrado. d. eliminando una extensión inapropiada. sobre todo. 3 . del resultado de ese hecho en la historia de Roma. (26. En definitiva. «A proposito degli amici romani di Ammiano». 27.11. y que reclama para su obra la misma con­ sideración que Tucídides.2. la breuitas está subordinada a la narración de los hechos: «Y es que la brevedad tan sólo debe ser objeto de alabanza cuando. 17. De ahí que. reciben el nombre de “átomos”». A.20.1 9 7 1 -2 . frente a la moda de breviarios.12). 62. que si alguien quisiera conocer es como si pretendiera que se pueden contar esos pequeños corpúsculos que flotan en el vacío y que. al inicio del libro 15 y del 26. Salustio o Tácito reclamaban para la suya. 28.1. no resta nada al conocimiento de los hechos» (15.1. y que. Annali d.10. una vez más.2.2. Este dato ha hecho pensar a algunos historiadores que la selección de los hechos en Amiano es también una selección de personas. Sin embargo.1). ya que despreciaría tratar los asuntos del pueblo llano37. se suman infinidad de alusiones acerca de la dignidad del hecho histórico (imemorabilis en 14. en su obra. sino intelec­ tual. insista en que no va a narrar minucias ni detalles sin importancia. entre los griegos. biografías y panegíricos. está desmarcándose de la historio­ grafía de su época. epítomes. Tuscia. S e l e m .1. Amiano pretende contar aquellos hechos dignos de 37 Cfr. selección realizada por un criterio social.5) alusiones mucho más numerosas en los seis últimos libros.1. 17. 26.INTRODUCCIÓN 45 Por eso. «Y es que la historia suele narrar hechos esenciales y no escudriñar minucias y acciones insignificantes.1). No se trata de la dignidad del personaje. y también frente a la historiografía cristiana. . libera Univer.15. sino del hecho y.1. que narran los sucesos más cercanos a la época del autor (por ejemplo. p.

elogio de las virtudes patrias. Londres. 1989. ya en Ennio aparecen características funda­ mentales de la historiografía clásica: nacionalismo. realmente. M .. p . con pasajes vivos por sus escenas violentas y su movimiento. Y es que a pesar de que. idealización heroica. . la narra­ ción o las digresiones39. 1995. 8-9. Introducción a la historiografla latina. A . antes de la obra de los analistas exis­ tían ya los Armales de Ennio en hexámetros38. 38 Cfr. sobre todo en la descripción de las batallas. que a veces la prosa de Livio tiene características épicas y. diferenciados por la utilización de prosa o verso. No olvidemos que. pp. 39 Cfr. etc. sin intervenciones divinas y sobre un tema contemporáneo. la obra de Lucano ofrece un estilo narrativo. 4. Planteamientos épicos y dramáticos Otra de las características de la historiografía clásica es la relación de muchos de sus planteamientos con la épica y la tragedia. los discursos. M . De hecho. En una historia de este tipo. en cuanto a épica e historiografía. ya que su obra a veces parece una epopeya histórica. Vemos aquí reflejado al propio Homero. es lógico que se rechace el trata­ miento de detalles y minucias. G r a n t . a quien la historiografía clásica debe mucho: los héroes. el nacionalismo.2. en latín. los diálogos. sólo así. Greek and Roman historians. la línea divisoria entre historiografía y épica no era clara en la anti­ güedad..5. ya que. Madrid. advertimos una vez más que la obra de Amiano se inserta en la historiografía clásica. la obra podrá alcanzar la finalidad moral y pragmática pretendida. Teniendo esto en cuenta. 25. metáforas y descripciones románticas y heroicas. por ejemplo. sabemos que nos hallamos ante dos géneros distintos. y son comunes los héroes. en cambio.“ A ld a m a y otros. rica en colores.46 AMIANO MARCELINO recuerdo y de resultado importante para la historia de Roma. y por la narración de consilia-acta-euentus.

40 Martin. como en 19. recursos y personajes que podríamos considerar claramente dramáticos.INTRODUCCIÓN 47 Pero la historiografía clásica se relaciona también en numerosos aspectos con la tragedia.10. Por eso. Y entonces. de manera que impregna de dramatismo toda su obra. Genres littéraires. según creía él. Pues bien. que se hallaba muy agitado. ha sabido describir como nadie a sus personajes. llorando. ¡ojalá que los dioses evi­ ten esta calamidad!. a veces nos encontramos con situaciones en las que el lenguaje desemboca en el melodrama. Y. sabemos que. Así. sus virtudes y sus vicios.137. episodios dramáticos. la historiografía se basa más en las personas y en sus caracteres que en los sistemas políticos y económicos. entrando en su alma y mostrándolos con sus pasiones. discursos y la confrontación de virtudes y vicios. también en las Res gestae asistimos a situaciones. siguiendo las huellas de épica y tragedia. ahí están. Vuestros son». tradicionalmente se han destacado las características dramáticas de la obra de Salustio o de Tácito. de forma similar. y por eso abun­ dan peripecias. siguiendo a Salustio.3 cuando Tértulo ofrece sus propios hijos a un pueblo agitado debido a la falta de comida: «Habiendo perdido ya toda esperanza de salvar la vida. p . pero que suele considerar estas situa­ ciones con prudencia. Y si creéis que matándolos no puede ya suceder nada triste. .que están dispuestos a soportar lo mismo que vosotros si no mejora nuestra fortuna. Gallará. y aparece ante nosotros más como dramaturgo que como narrador40. en cuanto a Tácito. ofreció sus pequeños hijos al pueblo. con un tratamiento deliberado del tema para conseguir clímax dramáticos en determinadas situaciones. En este sentido. afirmándose que La Conjuración de Catilina o La Guerra de Jugurta son tanto historia como tragedia. ya que ambas pretenden mostrar acciones buenas y malas como ejemplos para la pos­ teridad. dijo: «Ahí tenéis a vuestros ciudadanos —!ay !. héroes.

10. Fatum. 25.13. 43 Por ejemplo: 20. nos vemos envueltos en sangre y terribles torturas (16.12. 25.6. 21.26-30. 24-25.11. 26..10. lo cual aumenta la tensión dramática sobre todo al inicio de la campaña persa de Juliano. derrota de los ejércitos romanos y muerte trágica de Valente) (31. 25.12.2.6. enmudeció más calmada aguardando con serenidad la suerte que se avecinaba»41.1-2).10... Fortuna. 42 Por ejemplo. C..50-57.16-7. los bárbaros como bestias.. los hombres de Constancio II son com o reptiles.3. nos hallemos ante una auténtica escena teatral. asistimos a recursos similares tanto en el trata­ miento de los personajes.15. 21.11.6. Galo como un león. la historiografía clásica. de manera que.48 AMIANO MARCELINO »Ante estas tristes palabras. . asistimos como un espectador más situado entre la multitud a la entrada triunfal de Constancio en Roma (16. y sobre todo ante escenas de carácter negativo.57. Ammianus Marcellinus. En definitiva.5. Virtus Hemos señalado que. como de las situaciones y del estilo. Cfr. o al inicio del libro 31. Además Amiano utiliza distintas perspectivas. de carácter proclive a la clemencia.16-17. en más de cincuenta ocasiones.3. 21. por ejemplo.1. en el qué se van acumulando las peores catástrofes (invasión de los godos..20-1. pp. 28. 41 R. en la historiografía clásica. a veces el ambiente descrito por el historiador es dramático. Partiendo de este obje­ tivo común. la patria o los antepasados. se utilizan imá­ genes y metáforas de animales para referirse a los hombres42.14.. B l o c k e y . tiene numerosos puntos de con­ tacto con la épica y la tragedia. como las muertes o aclamaciones de emperadores 43.16.13. C. 16.1.29. 30. y dentro de ella la obra de Amiano Marcelino. Blockley apunta que la tendencia de Amiano a dramatizar hace que. la muchedumbre.1-11).. debido a su carácter morali­ zante y a su visión de los individuos desde el punto de vista de la ética y de su actuación respecto a entidades superiores como los dioses. R.4) y son numerosos los portentos que aparecen prece­ diendo a momentos claves. En las batallas. 4. tal como vemos en 16..6.

aunque. Fortuna y Fatum. Santos Yanguas44. 3). destinado únicamente a dramatizar el instante descrito. estos prodigios nos hacen entrar en la relación entre tres realidades distintas: Virtus. de manera que la lección final es el triunfo de la honestidad del hombre y de Roma. la Virtus debe actuar unida a la Fortuna. el destino del imperio. bajo los primeros auspicios. se hizo un pacto de alianza eterna entre Virtus y Fortuna . como ya hizo Floro (praef. sueños.pp. . hay que guardarse de ver en estas secuencias maravillosas un simple artificio literario y estilístico. como indica N. reali­ 44 «Presagios.. Así. dato que también advertíamos en los Anales de Tácito. Ya hemos señalado que la historiografía clásica aparece con frecuencia como un escenario donde se ponen en juego vicios y virtudes. la concordancia interna que presentan. tanto en la historia individual como en la de Roma. sobre todo. la acumulación de señales divinas. la parte final.INTRODUCCIÓN 49 de manera que el hombre se convierte en personaje de un drama donde vemos representados vicios. para que se viera engrandecida con la ayuda divina. la gra­ vedad progresiva de los presagios. pasiones y la acción de fuerzas superiores. y en este sentido Amiano. apa­ riciones. la Fortuna o la divinidad. vio la luz Roma. junto con el destino del hombre. 48-49.. presagios y prodigios) son un auténtico tópico de la literatura clásica. como el Destino. Pues bien. deja entrever una inter­ vención cada vez más apremiante de la divinidad en un momento clave en el que está en juego..». Es más. destinada a existir mientras existan los hom­ bres. cubierta siempre por una sombra amenazadora. Ahora bien. Estas manifestaciones de lo divino (oráculos. plantea que fue la interacción de Virtus y Fortuna lo que hizo posible el engrandecimiento de Roma: «En el momento en el que.. donde hay presagios funestos que jalonan el curso de los sucesos y. son numerosos los pasajes en los que se crea un clima lleno de prodigios que dramatizan la acción.

6. porque para Amiano nor­ malmente las leyes del destino son infranqueables (no en vano. Además. cabe la irrupción del azar (fo rs o casus). tener sentimientos e inclinarse a favor o en contra de una situación determinada. de manera que esta alianza entre Virtus y Fortuna toma incluso las proporciones de una auténtica ley de la historia. En definitiva. ya que luchando unidos nobles y pueblo bajo con unánime esfuerzo se lanzaron dispuestos a morir noblemente por el estado.34 habla de: ratione quadam indeclinabilis fati).14).5. que aún no se veía inmersa en banquetes de manjares exóticos y lujos excesivos. caelestis deifauore (16. 45 Aunque también en este juego de poderes.3). como quien se apresura a llegar a un puerto plácido y tranquilo» (31.12. observamos la actuación tanto de personajes humanos como de realidades superiores. Sin embargo. De este modo. y se habla de caelestis cura (18. Y si. fie­ ras o serpientes. en diferentes ocasiones aparece el auxilio divino a los romanos. si falta una. Fatum y Fortuna aparecen como dos rea­ lidades contrapuestas. sobre todo en los momentos en que parece confundirse con el Fatum.7). a veces.9. Todo lo contrario. en ocasiones esta fortuna se muestra tam­ bién cruel y despiadada.1). no puede alcanzarse la grandeza total» (14.1. también la Fortuna o el Fatum pueden tomar partido. Roma se recuperó gracias a que la molicie de la vida licenciosa aún no había mancillado nuestra sobria tradición.13) o de fortuna orbis Romani (25. en 29. . Por supuesto. sino que cree en el poder del coraje y de la uirtus del hombre: «Pero después de esta calamitosa situación. siempre que aparezca unida a la Virtus45. Amiano no es un fatalista pasivo. los hombres se vuelven bestias. y la Fortuna simboliza normalmente la divinidad protectora de Roma y de los romanos.50 AMIANO MARCELINO dades que muchas veces se separan y de las cuales. en esa representación casi teatral de la his­ toria de Roma constituida por las Res Gestae.3.

. puede superar al des­ tino fatal. Hus. Pero. o en Livio. Ahora bien. «Tacitean influence on Ammianus Marcellinus». en ese drama de héroes. que nace del espectáculo de la grandeza de Roma y de la función misma de la historia. 47 R . consciente de los momentos trascen­ dentales que está viviendo. como hemos visto. de manera que el lenguaje se hace más elevado y complejo en situaciones dramáticas como el desastre de Nisibis en el libro 25 o la derrota de Adrianópolis en el 31. 46 J. 10. Amiano es. recordando el pasado y las grandezas de la antigua Roma. cuyas obras ter­ minan con la victoria de la legalidad (Mario es spes atque opes ciuitatis)’. p. Madrid. Fatalismo y pesimismo Como estamos viendo. B l o c k l e y . instrumento indispensable por las lecciones que brinda y las reflexiones que provoca. A ndré. con valor y coraje.INTRODUCCIÓN 51 4.7. A. la historiografía clásica adquiere normalmente un tono fatalista y pesimista. A. pero unida siempre al progreso. es alegre47. Y es que. y el hombre. la unión de Virtus y Fortuna protege a Roma. Por eso. pensamos que ese fatalismo y ese pesimismo del que se acusa normalmente a la historiografía clásica van ligados a la idea de progreso y de moralidad que quiere refle­ jar el historiador. 75. o pesimista si se quiere. a pesar de cierto pesimismo. como indican André y Hus 46. pues. virtudes y vicios. en la historiografía romana aflora cierto optimismo. ya que el historiador es consciente de los males de su época e intenta exponer ejemplos de con­ ducta. Este carácter es perceptible en Salustio. La historia en Roma. 1973.2. p. ¿y en Amiano? En Amiano volvemos a encontrar una visión fatalista. a la moralidad y a la búsqueda del bien para Roma y los romanos. 1983. Latomus 32. De ahí la afirmación de Blockley en el sentido de que Amiano. cuyo optimismo nace de la con­ templación del pasado glorioso de Roma.

Por tanto. p p . a Tácito en las obras menores o en el libro V de las Historias. aparece en el inicio una divinidad per­ sonificada (la Fama en Nisibis -25. M .13. Amiano se suma a la historiografía clásica. Estas divinidades manifiestan mensajes terribles.1 9 8 9 . pre­ ocupada por Roma y su destino. con pre­ sagios funestos. A. Sólo parcialmente se abre a los mundos exteriores.2.1-). M a r ié . 4.52 AMIANO MARCELINO En ambos pasajes. . En efecto. mientras que la historio­ grafía griega se dirige más hacia el presente y hacia lo uni­ versal. como indican André y Hus: «La historiografía romana asume la grandeza de Roma hasta la xenofobia. en la estricta medida en que atraen a las armas romanas.8. se ha señalado que. para corregir los males y buscar la uirtus y las viejas tradiciones que engrandecieron la patria..1. en los historiadores. en el IV de las elegías de Propercio. En efecto. Belona y las Furias en Adrianópolis -31. consciente de su historia y de los males de su época. «Virtus et fortuna chez Ammien Marcellin». Por eso el tema central de su obra es siempre Roma. recuento de exempla.181-182. a Amiano Marcelino en la crónica de la guerra de 48 Cfr. al igual que lo es en el libro IV de las odas de Hora­ cio. Pero es que. sólo inspiran digresiones: a Salustio en el Jugurta. Roma es el tema central de la historiografía romana.8. en la obra de Virgi­ lio. pero buscando siempre el progreso y la solución de los males de Roma. REL 6 7 . búsqueda de las causas48. alusión a la permanencia o no de las fronteras del imperio.y la Fortuna. y aun así. Preocupación por el destino de Roma El carácter fatalista de la historiografía romana va siem­ pre unido a su preocupación por mostrar el pasado y el pre­ sente de Roma. el historiador romano lo hace hacia el pasado y sólo hacia Roma..

13). No en vano su admirado Tácito comienza sus Annales con «Urbem Romam. galo roma­ nizado de la época de Augusto»49. convirtiéndose su obra a veces en una auténtica etnografía. Amiano va cambiando el escenario de su obra y pre­ tende asentarse en una especie de universalismo geográfico: «Estos hechos sucedieron en ese mismo año en distintas partes del mundo» (18. incluso. ..6.1. 15. urbs sacratissima (28.. 78. Así pues. que algunos autores conside­ ren que la autoafirmación de Amiano como graecus implica que su obra es universal. La historia en Roma.20). 15. Cualquier momento es bueno para elogiarla como ciudad.13-17). Ahora bien. André. 50 En su artículo «Tacitean influence. p. Desde luego.3.7. Por eso afirma Blockley que la historia de Tácito es romana. 74. y así la entrada de Constancio en Roma en el 357 es aprovechada para describir de forma entusiasta todos sus monumentos (16.12).13) o augustissima omnium sedes (16. en Amiano. Como consecuencia de este interés. De hecho. A. Hus. 49 J. el antioqueno se muestra admirado por la grandeza de Roma y vierte hacia ella gran cantidad de elogios en su obra: Urbs aeterna (14.1.10).10... p.10. urbs uenerabilis (14.1. 51 Cfr.16. encontramos en Amiano des­ cripciones y tratamiento de hechos ocurridos en todo el imperio.. volvemos a encontrar el protagonismo de Roma. junto a la preocupación por el pasado. templum totius muncli (17..». La única excepción es Trogo Pompeyo.6. a la manera griega.1). imperii uirtutumque omnium lar (16. en las Res gestae se mencionan prácticamente todos los pueblos conocidos por los romanos. 22. y no con el carácter nacionalista de la historiografía romana51. Esto ha originado. p. «A propos de la conception historique d ’Ammien Marcellin (ut miles quondam et graecus)».7. aunque sabemos que los romanos son criticados duramente en dos largas digresiones. 203.5. al igual que en los demás historia­ dores.INTRODUCCIÓN 53 Oriente.3). el presente y el futuro de Roma.».4.10. con noticias y descripciones de lugares y pueblos. A . S t o ia n . J. Latomus 26. 1967.. mientras que la de Amiano es imperial50.

de madurez y de senectud: «Este pueblo. al igual que las personas. Germania).3). histo­ riador que. en cuanto al universalismo de Amiano. pensamos que su gran interés lo constituyen Roma y su imperio. junto a estas afirmaciones sobre la eternidad de Roma. Se mezclan así en los historiadores afirmaciones aparen­ temente contradictorias sobre el envejecimiento del imperio y. «Roma desti­ nada a existir por los siglos de los siglos» (16. como hemos señalado. una teoría según la cual los pueblos. en un período que comprende casi trescientos años. este carácter de graecus se dirige especialmente a la ueritas y a la objetivi­ dad del historiador y.4). destinada a existir mientras existan los hombres» (14. al mismo tiempo. por una parte. para nosotros. nacen y van pasando por etapas sucesivas de juventud y crecimiento.1.6. creando un ambiente un tanto pesimista. la Galia. están obsesionados con la resistencia. hasta el punto de que Roma nunca desaparecerá: «En el momento en el que. desde su nacimiento hasta el final de la niñez.10. ya que los historiadores romanos. vio la luz Roma. este pesi­ mismo va unido siempre a la idea de progreso y a la ense­ ñanza moral que debe proporcionar el historiador. Ahora bien. bajo los primeros auspicios.14). «Por voluntad divina. que engrandeció a Roma desde su naci­ miento y prometió que sería eterna»(19.54 AMIANO MARCELINO Ya hemos indicado que. el tratamiento y la finalidad pragmática de su obra explican la preocupación por el envejecimiento y la eternidad o no del imperio. Amiano ofrece en su obra un pasaje donde se pone de manifiesto la teoría biológica de la historia. desde el inicio. Este fenómeno es evidente en Amiano Marcelino. la per­ durabilidad y la decadencia de Roma. sobre su duración eterna. aunque. . aunque necesariamente en su obra se reflejan los lugares y las gentes que ha conocido. así como todas las par­ tes del imperio en las que están sucediéndose batallas y situaciones importantes para el futuro de Roma (Persia. Igualmente. califica a Roma una y otra vez como urbs aeterna o para quien Fortuna y Virtus están uni­ das y propician el desarrollo del imperio.

prudente y rico. Cic. adolescencia. en los comienzos ya de la vejez. Floro y Amiano. por ejemplo. en la literatura romana. aunque no hay disputas en los sufragios. En este pasaje. a la manera de un padre frugal. después de someter las cabezas soberbias de los pueblos más fieros. Inst. algunos pasajes de Lucrecio. se retiró a una vida más tranquila. venciendo a veces tan sólo gracias a su fama.5.58. En efecto Séneca. de todas las zonas que comprende el vasto mundo se trajo laureles y triunfos y. entregó a los césares. juventud y primera vejez. 1.).14 y ss. niñez. fundamentos y garantías eternas de libertad. Roma es recibida como señora y como reina.R ep . »Por eso esta Ciudad Venerable. como si fueran sus hijos. y.3. ya que ha vuelto la seguridad del reinado de Numa Pompilio53.. en Polibio (VI.).4-6).26. divide la historia romana en cinco edades: infancia.14. podemos citar a Fabio Píctor.. tras las múltiples calamidades de la guerra. 11. Llegada ya la juventud y la madurez. VII. Livio 1.32. pero donde aparece con más claridad y extensión es en Séneca el rétor.15. correspondiendo a cinco etapas de la historia de Roma: su fun­ 52 Se refiere aquí Amiano a divisiones y estructuras propias de los orí­ genes de Roma. 53 Este legendario rey romano fue considerado siempre por la tradición como un pacificador (cfr. »Y. 11.5. por todas las costas y por todas las partes de la tierra.6. Horacio (Ars 153175). de darles leyes. Cicerón (Rep. Amiano resume la historia de Roma y la culmina con un período de tranquilidad y serenidad. cuando aún no estaba pacificada la ciudad. 2.51). Esta concepción biológica de la historia aparece ya entre los griegos. Después. aunque ya hace tiempo que están ociosas las tribus y apaciguadas las centurias52. cruzó los Alpes y el mar. una vez ha conquistado gran cantidad de territorios. según cuenta Lactancio (Div. y por doquier es reverenciada la cabeza blanca de los senadores por su autoridad. entrando ya en la adolescencia.INTRODUCCIÓN 55 soportó guerras en tomo a sus murallas.21). . el derecho de regir su patrimonio.21. y el nombre del pueblo romano es honrado y respetado» (14. 1.

Roma aspira al descanso. 55 «La concepción de Roma como sucesión de edades en los historia­ dores latinos». en la senectud. ya que. Como indica N. la vida de Roma tiene un final cercano.56 AMIANO MARCELINO dación. época caracterizada por la austeridad. 4-8) considera la existencia de cuatro eda­ des: nacimiento. 1981-1982. la adolescencia a la república. Santos Yanguas55. de la Historia Augusta. significativamente. adolescencia. Carus. o autores. obra cercana en el tiempo a las Res Gestae. son conscientes de que. la con­ cepción biológica en estos pasajes no tiene tintes completa­ mente pesimistas. la concepción de Amiano es muy similar a la de Floro. madurez y senectud. pp. juventud. tras las gue­ rras civiles: Roma quasi ad alteram infantiam reuoluta. hasta Augusto. la madurez es la época de los triunfos y de la transi­ ción al imperio. si no se pone remedio. cuando el pueblo romano envejeció y perdió poder. También el autor. desde el comienzo de la república hasta la expansión de Roma por la península.. monarquía. Carinus et Num. 182-183. como indica Séneca. en Amiano. república primitiva. con una división en cuatro edades: Infancia. . correspon­ diendo la infancia a la monarquía e inicios de la república. madurez y vejez. se introducen Fortuna y Virtus como factores que ayudan al engrandecimiento de Roma. correspondien­ tes a las siguientes etapas históricas: Monarquía. 2-3. en la que Roma se extiende y da muestras de gran heroísmo. A. que da inicio a su vez a vicios y a violencias. sí se ciernen nubes negras en torno a esta 54 H. Floro (praef. En concreto. en la última de las biografías que aparecen en esta obra nos encontramos con un cuadro panorámico de la historia de Roma donde se uti­ liza también el tópico de las edades54. desde Augusto hasta su propia época. en su última etapa. De manera que. Ahora bien. y la finalidad de las Res gestae es atestiguar la grandeza pasada de Roma. época desde las gue­ rras púnicas hasta las guerras civiles y una etapa final hasta la restauración de la monarquía con el comienzo del imperio. como ele­ mento original. Y es que. a pesar de que la vida termina con la muerte. CFC x v i i .

tal como indican las palabras fina­ les del párrafo citado de Amiano. al «O tempora o mores» de Cicerón. una preocupa­ ción que lleva al antioqueno a referir los desastres individua­ les a su propio tiempo. Y es que sería difícil que el antioqueno. de manera que esa Virtus debe recupe­ rarse si Roma quiere ser realmente eterna. y no tanto en el análisis de un sistema político o económico.6. en sus orígenes. 15. 21. despreocupación y materialismo.C. y gracias a la unión de Fortuna y Virtus. las batallas contra los bárbaros adquieren gran importancia en las Res gestae.INTRODUCCIÓN 57 última edad.2. Por eso muestra Amiano cómo Roma. de hecho. empleando la palabra tempus en plu­ ral «tempora» (14.9. Ya hemos comentado las dos largas digresiones en las que Amiano critica el comportamiento de los romanos.6. es mucho más importante la crisis interna. había logrado superar difíciles situaciones gracias a sus valores.4). con sus virtudes y sus vicios. Finalidad de la obra Como estamos viendo. Es la misma preocupación que aparece en Horacio. contando la historia de Roma desde el 98 hasta el 378 d. 4. con unas condiciones y una estética deter­ minada que deben ser respetadas por el historiador..17. si los romanos no saben comportarse y mante­ ner la grandeza de Roma. la crisis moral y humana de los romanos.9. sin duda.1.16.10. Ahora bien. para él. en un discurso de carácter fuertemente político y moralizante como sus Catilinarias. y de ahí que . Amiano es consciente de la crisis externa que está pade­ ciendo el imperio y. pensamos que. hemos apuntado igualmente que la finalidad pragmática y moralizante se convierte en un objetivo funda­ mental de la historia. la historiografía latina responde a un género literario. hecho que nos recuerda. desta­ cando su incultura. Ahora bien. hecho que convierte estas obras en un desfile de personas. 31. no intentara mostrar los aspectos que se habían ido degenerando en la historia del imperio.

18. Continuidad entre los historiadores Una de las características que nos hacen considerar la his­ toriografía clásica como un género literario es la fuerza de la 56 Am iano utiliza el sustantivo sobrietas en 31. frente a su dura crítica contra los romanos. En efecto. nos hallamos una vez más ante una lección his­ tórica. Se refiere a un hombre de carácter sano y enérgico. en su opi­ nión. 4. la solución está en la legalidad. 14.2. 22. gracias a la sobrietas y a las demás virtudes.6.10. Ahora comprendemos que alabe una y otra vez cualida­ des como la sobrietas y la moderación. se lanzaron dispuestos a morir noblemente por el estado..16. Por eso..6. 16.10.. los romanos.6.6.14). Pero una lección no tiene sentido si no ofrece una solución para solventar la cri­ sis del imperio. como Ursicino. . ante una auténtica magistra uitae.5.7. para Roma no son tan valiosos los héroes como los hombres de temperamento duro y enérgico.4. la solución está en la mode­ ración de las costumbres. ejemplificados por el general Ursicino56.3. Roma se recuperó gracias a que la molicie de la vida licenciosa aún no había mancillado nuestra sobria tradición.5. para Livio en la contemplación nostálgica del pasado y ¿para Amiano? Creemos que. Todo lo contrario. para él.10. ya que luchando unidos nobles y pueblo bajo con unánime ardor.58 AMIANO MARCELINO elogie a Roma y sus edificios. porque. 21. el pueblo romano ha superado siempre los momentos difíciles. con todo lo que ello conlleva: «Pero después de esta calamitosa situación. 22. Por eso Amiano espera que sus lectores y oyentes. que aún no se veía inmersa en banquetes de manjares exóticos y lujos excesivos.7. o como él mismo.16.15.10. en la cultura y en el orgullo propio del romano. el adjetivo sobrius en 15.9. sepan reaccionar y superar la crisis del imperio en el siglo iv.19. o 31. como quien se apresura a llegar a un puerto plácido y tranquilo» (31. Para Salustio. 21.

INTRODUCCIÓN 59 tradición y de las convenciones literarias. Ammianus. cita entre 60 y 65 préstamos. Latomus 3 2 . p. que van mante­ niéndose de un historiador a otro. p. que Posidonio y Estrabón tomen su relato donde lo había dejado Polibio o. No nos extraña. 57 Como Índica Rolfe. 58 Cfr. para que Amiano sea considerado «un conti­ nuador y un imitador de Tácito» (Galletier. 63 y ss. Desde luego. 16). p. o «discípulo de Tácito» (Genres. p. con el renacimiento cultural y la vuelta a las viejas tradiciones. en el tratamiento de los personajes. no le faltan al antioqueno ejemplos claros de esta sucesión entre los historiadores y. en los discursos. En efecto. 53. es posible que en el prólogo perdido de las Res gestae se hiciera referencia a este hecho57. 1968. en el tono moralista y pesimista. De hecho sabemos que. Syme. «Tacitean influence on Ammianus Marcellinus». se ha señalado la deuda hacia él en expresiones con­ cretas 59. Ahora bien. que es el último tratado por Suetonio y. o en la insistencia en la ueritas y en la dignidad de la historia. 59 Blockley. y asimismo de un siglo a otro. que la obra de Sisenna constituya un puente entre la de Sempronio y la de Salustio.. la obra de Amiano pudo titularse perfectamente: Res gestae a fin e Corneli Taciti (en su edic. R. p. XV). aunque no podemos afirmarlo. «el here­ dero de Tácito en todos los sentidos»58. 140).. a pesar de que Amiano no menciona en su obra a Tácito. que Tucídides sea continuador de Heródoto. en el iv. que Jenofonte a su vez continúe a Tucídides.1 9 7 3 . finalmente. el emperador que sucedió a Domiciano.. ya en la historiografía latina. no nos extraña que Amiano comience su narración donde Tácito puso final a sus Historiae. debe haber entre Tácito y Amiano algún elemento común aparte de esa continuidad cronológica del tema narrado. en el tratamiento de la corte y de los emperadores. pues. si bien la fama de Tácito no había sido grande en los dos siglos y medio anteriores. que la Historia Augusta narre las biografías de los Césares a partir de Nerva. .

en su época. no hubiera tenido sentido que Amiano escribiera una obra sobre Roma centrada en esta ciudad. Ahora bien. Ya Cicerón había apuntado las exigencias estilísticas a las que debía atenerse el historiador. y que nos hallamos sobre todo ante lugares comu­ nes de la historiografía clásica. un género con unos condicio­ namientos que el historiador cumple en la medida en que se lo permiten su planteamiento. Sin embargo. centradas fundamentalmente en el hecho de que Tácito circunscribe su obra a Roma. Césares y generales a todos los rincones del imperio. No en vano Amiano toma de Salustio y de Tácito el tono crítico y moralista.11.9). mientras que Amiano escribe una historia imperial. creemos que los préstamos concretos no son importantes. su estilo. destacando que la historia . pues. ya por su edad o por sus conocimientos» (31.16.2. con los idea­ les señalados de moralidad. sentido que Amiano comience su obra donde la dejó Tácito. Y es que. al igual que lo tiene el que deje el camino libre a historiadores venideros que puedan continuar su labor: «Que continúen esta historia aquellos que puedan hacerlo. en la que se encuadra la historiografía. época y objetivo. Amiano puede considerarse realmente heredero de Tácito en el sentido de que rechaza la moda de escribir biografías. 4. volviendo a la gran historiografía clásica. siguiendo a los emperadores.60 AMIANO MARCELINO resurgió el interés por la obra de este historiador. «objetividad» y Romanidad. contar anécdotas y componer obras abre­ viadas. Relación con la retórica. En conclusión. Lengua y estilo La humildad que se trasluce en la cita antes mencionada es otro de los tópicos propios de la literatura latina. y ante una situación similar del historiador ante su obra. de manera que Amiano y su público podían conocer perfectamente su obra. el tratamiento de temas relacionados con la clase senatorial. existen también importantes diferencias entre Tácito y Amiano. la insistencia en la digni­ dad de la historia y en la ueritas del historiador. Tiene.

Martínez Pastor. etcétera. pues. por otra parte. Lógicamente. pues. principios y planteamientos de la retórica aparecen con frecuencia entre los historiadores. ha leído a los principales autores clásicos. a quienes imita y. En este sentido. Así. los tintes retó­ ricos aumentan a medida que avanza el imperio.. entre los que se encuentra Amiano.. un pueblo bárbaro. The Roman em pire. pero también dramática. aunque una minoría culta. En cuanto a Amiano Marcelino. en opinión de M. p. . en ocasiones. comparaciones. descripciones de carácter romántico. invocacio­ nes. los eunucos. entre los recursos retóricos que aparecen en su obra. apostrofes. Lucano o a El Greco. Amiano puede. el historiador es un profundo conocedor de la retó­ rica. vive en un siglo en el que la elocuencia se ha convertido en un fin de la literatura. ha conocido y practicado el latín cotidiano y popular del ejército. todos estos elementos deben dejar huella en las Res gestae y. IX.62). encontramos amplificaciones. 60 Como indica J. 11. el latín de Amiano es realmente peculiar61. se asemeje a Séneca. metáforas. Por otra parte. de una forma más viva y esquemática a personajes menos importantes. demasiado efectista y alejado de la sencillez clásica.INTRODUCCIÓN 61 era un género oratorium maxime. patetismo en la descripción de las batallas. con un estilo cuidado.. y asila histo­ riografía tardía ha sido muy criticada por su estilo recargado. su situación es peculiar. como en el caso de Tácito. retratar de forma extensa y detallada a los emperado­ res. ubicación y evolución de los acontecimientos. como la de los Alpes. y que no podía aparecer separada de los preceptos de los rétores (De or. busca con nostalgia las raíces de la cultura clásica. o retratos en los que destaca la capacidad del antioqueno para deformar y hacer sobresalir lo grotesco62. y con una pincelada o una metáfora expresiva a toda una masa anónima como la plebe. hace que el antioqueno. 61 Esta cualidad de Amiano para describir a los personajes de una forma fría e insensible. generalmente se considera a Amiano como un autor de gusto excéntrico y estilo dudoso. los soldados. una perfecta elaboración y una serie de referencias a la cro­ nología. de hecho. La obra histórica debe contar. ya que su lengua natal es la griega. Matthews. Además.

proceritas. fortunae saeuientis procellae tem pestates alias rebus infudere commu­ nibus. 98.. p. En cuanto a los discursos. Sólo son pronunciados por emperadores y.8 y 9). ya que cada vez que un empe­ rador muere.. Martínez. encontramos también otros más desarrollados. en los que conviene que disminuya la tensión. Junto a estos «helenismos». p.1.. ilustrar una personalidad. su editor de 1636. Algunos de estos recursos se han considerado como ele­ mentos propios de la lengua griega que reaparecerían en el latín de Amiano. 65 ¿ a utilización de estos préstamos hace afirmar a G.4. Salustio. M. Juliano (25. lan­ guentibus partium animis.. si bien no son reales. 64 Sólo en el libro 17 hay 80 sustantivos abstractos en -tas (opinitas. son frecuentes las palabras y expresio­ nes griegas. 63 Cfr... Amiano describe su personalidad comenzando normalmente por sus faltas y siguiendo por sus cualidades y rasgos físicos: Galo (14. Para no ir más lejos uno de los pasajes iniciales de la parte con­ servada de la obra: «Post emensos insuperabilis expeditionis euentus..11. encontramos también gran cantidad de arcaísmos. Así. «Amiano. dar viveza al relato. la obra de Amiano se asemeja a un centón virgiliano (La métho de. sustanti­ vos abstractos64 y un orden de palabras tan imprevisible que Henricus Valesius. en su obra no son demasiado abundantes. Y. se considera también como provocado por su conocimiento de la lengua griega el ritmo acentual y el uso de cláusulas rítmicas utilizadas por Amiano.27-29). neologismos. sí parecen verosímiles y adecuados a la ocasión62..). Livio o Tácito65.» (14. vulgarismos.7).. pero sí aparecen en momentos oportunos.16.22). 545).14. ambientar una escena. Valente (31. Hay un uso muy abundante de los participios63. . en ocasiones. quas periculorum uarietas fregerat et laborum.1). uel milite locato p e r stationes hiber­ nas. todo ello unido además a la utilización de giros y expresiones de los autores más admirados por Amiano: Cicerón. nondum tubarum cessante clangore.19). asimismo.». Valentiniano (30.. llegó a hablar de una constructio et collocatio uerborum fere militaris.62 AMIANO MARCELINO Junto a estos retratos más breves y expresivos. laxitas. Constancio (21. así como elementos propios del latín familiar o 62 Cfr. Sabbah que.

Univ. A. Gimazane. 69 P. En nuestra opinión. «demasiado exuberante e hiper­ bólico"68.. Amiano relata en ocasiones hechos en los que participó él mismo.. un estilo como el suyo tenía que suscitar críticas entre los estudiosos. críticas ciertamente duras. ya que se ha definido el estilo de Amiano como «oscuro»66. comparativos en lugar de positivos o desplaza­ mientos en el empleo de tiempos y modos. todos los elementos citados tienen un origen claro en la propia formación y en la personalidad de Amiano: mili- 66 E. pero lo peculiar del estilo de Amiano es la unión de todos ellos en sus Res gestae. Estas críticas negativas han predominado hasta el siglo xx y.. lo cual da a su obra mayor viveza y la hace semejante a una novela de aventuras. no podemos olvidar que Amiano leyó su obra en recitaciones públicas. 67 P. p. de manera que. Greek et Roman historians. que intentaba agradar al público con notas exóticas. G r a n t . . Por otra parte. le considera como un verdadero esti­ lista. pp. que utiliza todos los recursos citados para conseguir su objetivo de amenidad y moralidad. Lógicamente. «artificial y complicado»67. parece que nos hallamos ante bloques unidos sin la conexión normal. XI. o f California Press. Thompson. hasta la difusión de la obra de Sabbah... es algo retorcida. Camus. Todos estos elementos habían sido ya utilizados en alguna ocasión por los historiadores clásicos en sus obras. de hecho. Además. 68 M. The historical work. e incluso como «un verdadero monstruo»69.. En cuanto a la estructura de la frase.. p. frente a los juicios negativos. la solución acerca de la bondad o no del estilo de Amiano puede estar en una línea intermedia y. lo cual debía influir en el autor. p.. a veces.INTRODUCCIÓN 63 coloquial. 37. 11. sobre todo. 23-24. 1963. metáforas. un fuerte dramatismo o con un lenguaje simbó­ lico y poético. Ammien Marcellin. como la aparición de quod + indicativo en lugar de infinitivo. quien. M.. Ammien Marcellin.

R. Así. . Cambridge. 1 9 6 8 . sabemos que las digresiones han originado gran cantidad de críticas entre los estudiosos de la obra amianea.1). Sin embargo. de manera que volvamos a nuestra narración»(22. Martínez Pastor. p. las digresiones que tratan sobre Roma y sobre su 70 Cfr. interfiriendo en la narración a modo de piezas añadidas mediante fórmulas repetitivas y monóto­ nas70.48).64 AMIANO MARCELINO tar. normalmente Amiano parece excederse en estas digresiones. Ammianus MarceUimis and the H. Así. 131. Μ. negándole incluso su autoría y.. es porque lo requiere el relato (22. percibiéndose fácil­ mente que su autor contempló de cerca los paisajes y la vida de Africa. como de su contenido. Heródoto introduce con gran libertad en sus digresiones un material muy diverso.A. Además. sin embargo. que son tanto literarias como basadas en su propia observa­ ción. serían conocidos y apreciados por el público que escuchaba y leía esta obra. p. como él mismo indica. tanto en Grecia como en Roma. se han criticado mucho las digresiones de César. Además. especialmente geográfico y etnográfico. la utilización de digresiones es un lugar común en la historiografía clásica. ya que tanto desde el punto de vista literario. griego.8. Seguramente. romperían la unidad de la obra. autor encuadrado en el siglo iv. lector culto y erudito de los autores clásicos y. son varios los factores que hemos de seña­ lar acerca de sus digresiones. En cuanto a Roma. en Grecia. el Jugurta de Salustio introdujo gran cantidad de digresiones y descripciones exóticas. sus fuentes.p. por supuesto. cuando hace una digresión. En el caso concreto de Amiano.97 y 110. Rolfe en su edición. Syme.. un siglo en el que muchos de los giros y expresiones que hoy nos resultan aje­ nos al latín clásico. entre esos elementos apreciados por el público estaban las digresiones y.8. «Amiano. En primer lugar.». XIX.. sin embargo. cosa que él mismo reconoce al terminar su digresión sobre Tracia: «Ya nos hemos extendido más de lo que esperábamos. M.

por otra parte. que están basadas en sus lecturas y en sus viajes (Egipto. Tebas. observamos que ese contenido refleja en gran medida los dos objetivos principales de la historiografía clásica: informar y moralizar. ad scientiam proficiet plenam (23.). Este proemio no es otro que una cita de Virgilio: «Así pues. etnográfico y geográfico. ya que hacen aumentar o disminuir la tensión en una especie de juego de luces y de sombras. Tracia. frente a las geográficas o de ciencias naturales. como de crítica social. las digresiones tienen una importante función estilística y literaria en las Res gestae... lo cierto es que. 71 Una función similar tendría la digresión sobre los países del Mar Negro en 22. de carácter tranquilo y erudito. Así. las digresiones eran tan importantes como el resto de la narración.8). la digresión sobre las provincias de oriente (14. puesto que. si nos atenemos a su contenido. Pero. al inicio de los sucesos bélicos de la Galia que concluyen con la eleva­ ción de Juliano a Augusto.INTRODUCCIÓN 65 sociedad reflejan en mayor medida un tono personal y satí­ rico. O. porque está colocada entre dos capítulos muy violentos71. nuestro autor coloca una digresión sobre la Galia y sus pueblos.9. De hecho.1 en su digresión sobre Persia). digresión encabezada además por un proemio digno de las gestas que va a narrar a conti­ nuación. Así. .8.1). En cuanto a su función. pienso que es apropiado describir ahora la geografía y las caracte­ rísticas de las Galias» (15. a pesar de que se ha señalado que el contenido de las digresiones estaría en la actualidad rele­ gado a las notas a pie de página. por ejemplo. tiene la finali­ dad de calmar la tensión narrativa. para un his­ toriador clásico. Amiano está realmente con­ vencido de lo beneficioso de sus digresiones desde el punto de vista cultural y científico: Quod autem erit populo proli­ xior textus.6. ya sea científico. como predijo el excelso poeta de Mantua: Emprendo una obra de gran trascendencia y de gran trascendencia es la situación que nace ante mí.

o puramente descriptivas de Amiano. social. nos gusten más o menos desde el punto de vista estilístico. al público le encantaría leer obras eruditas y encontraría amenas las digresiones de tipo geográfico. contenido y fina­ lidad pretendidos por el autor. etnográfico. no podemos olvidar la época y el hecho de que la obra fuera leída en público. ya se trate de geografía. cultural. para centrarnos después en las características propias de la historiografía latina presentes en la obra de Amiano. Por ejemplo. que presionan sobre los godos y que supondrán al fin la desintegración del mundo antiguo. o sobre sus observacio­ nes. medicina. A partir de ese momento. hemos ido comprobando que Amiano sabe escribir una obra histórica plenamente integrada en la tradición y que. En definitiva. hemos analizado las circunstan­ cias que rodean a Amiano y las características de su obra. Pues bien. astronomía. ciencias naturales.66 AMIANO MARCELINO Por supuesto. Punto por punto. 5. y constituyan o no una información acceso­ ria y erudita. religión o sociedad. responde a las características de . Conclusiones Pero vayamos ya a nuestras conclusiones. Prácticamente son mencionados todos los pueblos conocidos por los romanos hasta entonces. lo cierto es que las digresiones de Amiano enca­ jan perfectamente en su obra. hemos comenzado cuestionando la verdad o no de la afirma­ ción tradicional de que «Amiano es el último gran represen­ tante de la historiografía latina». en su obra se apuntan desplazamientos de grupos étnicos. sabemos que Amiano es un historiador culto. y en el estilo. que ha viajado y con afán de enseñar. en época tar­ día. No en vano. de manera que es lógico que ofrezca digresiones sobre cualquier rama de la ciencia. filosofía. como los hunos. a su vez. ofreciéndonos Amiano noticias más o menos extensas. al analizar la finalidad de las digresiones de las Res gestae. pero siempre interesantes. En cuanto a la temática de estas digresiones.

sobre todo. Además. que el pro­ greso y la grandeza romana. unas veces hemos relacionado la obra de Amiano con la épica y la tragedia. Amiano integra perfectamente en su obra todos los elementos que caracterizan a la gran historiografía clá­ sica. o bien que afirma haberlos escu­ chado a personas fidedignas. es decir. a la presentación de los protagonistas. se presenta ya a punto de ser derro­ tada por los bárbaros. la descripción de las batallas y. Ahora bien. ueritas y objetividad son una preocupación funda­ mental para él.INTRODUCCIÓN 67 su época y de su propia condición como persona y como historiador. o con la sátira. debido al clima bélico y heroico. ante sus ojos. es decir. nuestro historiador no sería recordado si no lo hubiera hecho de un modo peculiar y plasmando su propia personalidad en las Res gestae. siguiendo la tradición de los historiadores latinos. de ahí su defensa de la cul­ tura. todo lo que rodea a los conflictos internos y externos que amenazan a la estabilidad del imperio. a la lucha del bien y del mal en el escenario romano. que se presenta siempre como espectador y participante en los hechos. como en los momentos en los que Amiano relata su participación en los hechos. Otras veces la hemos relacionado con la novela. Eso sí. finalmente. una cultura que él ha adquirido con mucho esfuerzo y. en las digresiones de crítica social y. plantea su obra como una lección que los romanos deben aprender si quieren que Fortuna y Virtus. Y es que Amiano no sólo pretende contar los hechos acae­ cidos desde el reinado de Nerva hasta la muerte de Valente. Así pues. su lenguaje y sus recursos retóricos nos trans­ portan a un ambiente poético. superen ese fatalismo trágico que parece acompañar al devenir histórico de Roma. sino que. En esta introducción. De ahí su autocaracterización como miles quondam et graecus. Así. unido todo ello a un gran número de digresio­ nes que tranquilizan la tensión del relato y divierten al público. . los sucesos que relata son todos los que pueden interesar al público de su época. de ahí su intento por recuperar la grandeza de la antigua Roma. que.

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para terminar con un nuevo clímax en la ejecución del César Galo. que fue nombrado César por Constancio II en el 351. Vuelve Amiano a relatar las atrocidades del César Galo. Trata tam­ bién acerca de los Sarracenos. Amiano narra diversos episodios de luchas internas y exter­ nas. e igualmente se acusa a Juliano. además de cómo Silvano se eleva a la dignidad imperial. Ursicino es acusado de alta traición. Libro 15 Se le anuncia al emperador Constancio la muerte de Galo. La tensión se relaja en una descripción de las provincias del este.. Durante su mandato asistimos a un clima de violencia al que le incitaban su esposa. Digresión sobre los Isáuricos y sus revueltas.INTRODUCCIÓN 95 RESUMEN DE LOS LIBROS CONSERVADOS Libro 14 Amiano trata acerca de la crueldad del César Galo. las delaciones y halagos de los cortesanos.. . los vicios del senado y del pueblo romano.

96

AMIANO MARCELINO

Ursicino es restituido a su cargo y recibe la orden de
hacer volver a Silvano, a quien finalmente mata sin que se le
reconozca ningún mérito.
Juliano es nombrado César por su primo el Augusto
Constancio, comenzando ya los elogios y la descripción de
las hazañas militares de Juliano.
Digresión sobre los galos.
Libro 16
Nueva narración de las hazañas de Juliano.
Descripción de Roma aprovechando la llegada de Cons­
tancio a la ciudad.
Siguen las hazañas militares de Juliano.
Libro 17
Asistimos de nuevo a una descripción elogiosa de las ges­
tas de Juliano.
El Augusto Constancio levanta un obelisco en Roma.
Luego negocia con los persas.
Amiano va centrando su narración ya en Juliano ya en
Constancio. Comienzan en la corte del Augusto los ataques
contra el César.
Breve narración de las victorias de Constancio.
Libro 18
Elogios a Juliano, por su carácter y sus hazañas bélicas.
Amiano recibe órdenes confusas cuando acompaña a Ursi­
cino en sus misiones, y se ve envuelto en distintas empresas.
Libro 19
Relato del asedio de Amida, padecido también por
Amiano, aunque al fin logró escapar.
Narración de diversas batallas en Oriente.

INTRODUCCIÓN

97

Libro 20
Prosigue la persecución contra Ursicino.
Digresión científica acerca de los eclipses.
El César Juliano es elevado al rango de Augusto por los
soldados, y termina el libro con un clima bélico generalizado.
Libro 21
Juliano se entera por diversos prodigios de que Constan­
cio va a morir, hecho que empuja a Amiano a introducir en
este libro una digresión acerca de los augurios.
Se prepara ya un enfrentamiento entre Constancio y Juliano,
pero Constancio muere de forma repentina.
Libro 22
Siguen los preparativos de Juliano para las guerras.
Medidas religiosas de Juliano.
Descripción de Tracia y de las regiones adyacentes.
Juliano empieza a plantearse la necesidad de una cam­
paña contra los persas, ante lo cual suceden diversos prodi­
gios admonitorios.
Libro 23
Preparativos bélicos de Juliano, que dan pie a una digre­
sión sobre las máquinas y artilugios utilizados en las batallas.
Descripción geográfica acerca de las provincias de Persia.
Libro 24
Expedición de Juliano a Persia, que se inicia con algunas
victorias.

98

AMIANO MARCELINO

Sin embargo, siguen los malos presagios, tanto antes
como en los propios combates.
Libro 25
Muerte de Juliano. Su retrato y elogios por parte de
Amiano.
Joviano sube al trono, y firma un tratado vergonzoso con
los persas, por el que se les entregan cinco provincias.
Muerte repentina de Joviano tan sólo ocho meses después
de su nombramiento.
Libro 26
Elección de Valentiniano como Augusto.
Digresión sobre el calendario.
Valentiniano se dirige a sus soldados y elige como colega
a su hermano Valente.
Se producen revueltas en todas las fronteras, hecho que
incita a Procopio a intentar hacerse con el poder, llegando a
ser nombrado emperador.
Valente manda un ejército contra él y, finalmente, Proco­
pio es ejecutado.
Libro 27
Descripción de las luchas contra los bárbaros en Germa­
nia, con diversos éxitos militares.
Amiano se centra en los prefectos de la ciudad, en las
luchas por el papado y en las provincias y gentes de Tracia.
Retoma el hilo de la narración y nos relata la marcha de
Valente contra los godos.
Valentiniano está enfermo y proclama sucesor a su hijo
Graciano, de ocho años.
Relato acerca de la crueldad de Valentiniano.
Hay insurrecciones en Bretaña, Africa, Germania, Persia.

INTRODUCCIÓN

99

Libro 28
Clima de delaciones semejante al descrito en el libro 14.
Campaña de Valentiniano en el Rin, de Teodosio en las
islas británicas...
Nueva digresión centrada en los vicios de los romanos,
tras la cual retoma Amiano el tema bélico (sajones, germa­
nos, Africa...).
Libro 29
Campaña militar en Persia.
Clima generalizado de condenas y delaciones.
Nueva descripción de las medidas crueles tomadas por
Valentiniano, en medio de un clima bélico.
Relato de la crecida del río Tiber.
Libro 30
Papa, rey de Armenia, logra escapar de los romanos, pero
es asesinado.
Se prepara la guerra de Persia entre Sapor y Valente.
Valentiniano consigue que se firme la paz en Germania.
Valente abandona la administración de la justicia, lo cual
da pie a Amiano para introducir una digresión acerca de la
corrupción y de los defectos de los abogados.
Nuevas campañas de Valentiniano, que muere después de
doce años de mandato. Amiano describe sus vicios y virtudes.
Su hijo Valentiniano II es nombrado emperador.
Libro 31
Presagios de la muerte de Valente.
Digresión sobre los hunos, que presionan a los godos,
obligándoles a asentarse en Tracia como aliados de los roma­
nos. Pero ante el maltrato recibido se rebelan.

100

AMIANO MARCELINO

Valente decide luchar contra ellos sin esperar a que llegue
ningún tipo de ayuda, ante lo cual muere sin que nadie
pudiera hallar su cadáver.
Descripción de las virtudes y de los defectos de Valente.
Los godos atacan Adrianópolis.

LIBRO 14

14.1. Crueldad del César Galo1
14.1.1. Superados ya los avatares de una expedición inter­
minable, cuando aún estaban debilitados los ánimos de las
partes, quebrantadas por la variedad de peligros y de sufri­
mientos, cuando no habían cesado aún los sones de las trom­
petas y los soldados no habían llegado a sus cuarteles de in­
vierno, las calamidades de esta etapa tormentosa infligieron
nuevos golpes al imperio debido a las muchas y crueles ac­
ciones del César Galo2 quien, surgido de la más profunda in­
mundicia, por un golpe inesperado de la fortuna llegó en el
inicio de su juventud hasta la cima del poder, pero quien, so­
brepasando los límites de la autoridad adquirida, lo envilecía
todo con su excesiva crueldad.
Y
es que, debido a su parentesco con la estirpe regia, y a
que compartía el nombre de Constancio, se dejó llevar por el
orgullo, y si hubiera tenido más poder, hubiera intentado in1 En opinión de J. Matthews, este libro es «un modelo de simetría», ya que
comienza con la descripción de la crueldad del César Galo y termina con el final
previsible para esa crueldad, su ejecución. En el centro, encontramos una larga
digresión sobre Roma y los romanos. Cfr. J. Matthews, The Roman..., p. 46.
2 Flavio Claudio Constancio Galo, procedente de la familia de Cons­
tantino, es hermanastro de Juliano, y fue nombrado César en el 351 por
Constancio Π. Destacó siempre por sus abusos de poder y su crueldad, sien­
do ejecutado por orden del emperador en el 353, como veremos en este libro.

102

AMIANO MARCELINO

cluso, según parece, alguna estratagema contra el promotor
de su fortuna.
14.1.2. A esta crueldad se le había añadido, además, un duro
incentivo, su esposa, orgullosa en exceso por ser hermana del
Augusto3, y a la que su padre, Constantino, había casado an­
teriormente con el rey Hanibaliano, hijo de su hermano.
Era ésta una auténtica Furia hecha mujer4, que inflamaba
conti’íuamente la ira de su esposo, y que estaba tan sedienta
de sa agre como él.
Ambos fueron adquiriendo experiencia con el tiempo en
el arte de hacer daño y, sirviéndose de unos astutos secuaces,
que divulgaban rumores y que acostumbraban a añadir fala­
cias a lo descubierto, atentos siempre a las noticias falsas que
les agradaran, calumniaban a inocentes con la excusa de que
ambicionaban el poder o de que utilizaban artes prohibidas5.
14.1.3. Junto a otros asuntos menores, podemos destacar -y a
que con ello su violencia sobrepasó los límites habituales de
los crímenes- la muerte repentina y nefasta de cierto noble de
Alejandría llamado Clemacio. Y es que, según se decía, su
suegra estaba perdidamente enamorada de él y, como no con­
seguía seducirle, se introdujo por una puerta falsa del palacio
y, ofreciendo un valioso collar a la reina, consiguió que se re­
mitiera a Honorato, conde entonces en O riente6,
3 Era hermana del emperador Constancio Π.
4 Utiliza aquí Amiano la expresión M egaera quaedam m ortalis, donde
aparece el nombre de Megaera, una de las Furias.
5 Sabemos que, en el siglo IV, se promulgaron duras penas contra la
práctica de la magia y de la brujería.
6 Comes (compañero), en principio, equivale a un compañero de un ofi­
cial o del emperador en un viaje (cfr. Horat, Epist. 1,3), pero gradualmente este
término va designando a los consejeros y encargados de diversas misiones ofi­
ciales, de manera que ya con Constantino, comes se convierte en un título ho­
norífico (conde) otorgado a determinados oficiales o representantes del em­
perador. Dentro de los comites (condes) había grados, siendo algunos de ellos
de gran importancia, como el comes sacrarum largitionum, que se encargaba
de la economía del imperio y sería nuestro ministro de economía, comes
Orientis, gobernador en la parte oriental del imperio, comes rei privatae, en­
cargado del patrimonio y de los asuntos particulares del emperador, etcétera.

LIBRO 14

103

una condena de muerte para Clemacio, de manera que éste,
un hombre no acusado jamás de delito alguno, fue ejecutado
sin que se le permitiera ni abrir la boca, ni decir nada en su
defensa.
14.1.4. La comisión de este hecho atroz hizo que se temiera
también acerca de otras personas porque, como si se hubiera
otorgado licencia para la crueldad, se condenó también a
ciertas personas a las que se halló culpables con bastantes du­
das. De ellos, una vez ejecutados algunos, los demás, casti­
gados con la pérdida de sus bienes y desterrados, sin que les
quedaran más que sus quejas y sus lágrimas, se vieron obli­
gados a vivir pidiendo limosna.
De este modo, convertido así el orden, antes justo, en el
resultado de una voluntad sanguinaria, se cerraron muchos
hogares ricos e ilustres.
14.1.5. Y en estos trances ni siquiera había necesidad de acu­
sación, por falsa que fuera, para que los crímenes se come­
tieran al menos con cierta apariencia de legalidad -tal como
ha sucedido en otras ocasiones con algunos emperadores
crueles-, ya que lo que decidía la implacabilidad del César se
realizaba al momento, como si se hubiera considerado lícito
y justo.
14.1.6. Además de esto, se decidió enviar por todos los rin­
cones de Antioquía a hombres desconocidos, que pasaran
inadvertidos por su propia insignificancia, y que así pudieran
escuchar rumores y contar lo que habían oído. Estos asistían
de forma disimulada y como al azar a los círculos de la gen­
te respetada y acudían a las mansiones con apariencia humil­
de. De este modo luego, entrando con disimulo en el palacio
por las puertas traseras, contaban todo aquello de lo que se
habían enterado o habían escuchado, poniendo todo su em­
peño, de acuerdo con el plan establecido, en inventarse cier­
tas noticias, agravar otras y, en cambio, omitir los elogios al
César que algunos, aun a la fuerza, se veían obligados a ex­
presar por temor a una condena.

104

AMIANO MARCELINO

14.1.7. Y a veces sucedía, incluso, que lo que susurraba al
oído un padre de familia a su esposa en la mayor intimidad,
sin que estuviera presente ningún siervo de la casa, al día si­
guiente era conocido por el emperador, como si se lo hubie­
sen contado Anfiarao o Marcio, adivinos ilustres en otra épo­
c a7. Y, por eso, incluso se sentía temor cuando las paredes
eran los únicos confidentes de los secretos.
14.1.8. Además, iba creciendo un interés constante por ras­
trear noticias de este tipo, debido sobre todo al empeño de la
reina, que estaba acabando precipitadamente con la fortuna
de su marido, cuando lo que debía hacer era conducirle por el
camino de la verdad y de la humanidad, sirviéndose de la su­
tileza femenina y dándole útiles consejos, tal como hemos
comentado al tratar la historia de los Gordianos, a propósito
de la mujer del cruel emperador Maximino8.
14.1.9. Pero con este nuevo y dañino acicate, el propio Galo
se atrevió a cometer un terrible crimen, similar al que se
cuenta que cometió en otro tiempo Galieno en Roma, llegan­
do al último grado del deshonor9. Y es que Galo, rodeado de
unos pocos hombres que escondían sus armas, merodeaba al
atardecer por tabernas y encrucijadas, preguntando en griego,
lengua que conocía perfectamente, qué pensaba cada cual
acerca del César. Y esto lo hacía audazmente en una ciudad
en la que el resplandor de las antorchas de los trasnochadores
suele igualar a la luz del d ía 10.
7 Anfiarao fue un famoso adivino que formó parte de la expedición de los
Argonautas (cfr. Stat, Theb. 3,516). Y, en cuanto a Marcio, es otro antiguo vate
que, de acuerdo con Livio (25,12,5), predijo el resultado de la batalla de Cannas.
8 Estos hechos debieron ser relatados por Amiano en los libros perdi­
dos de su obra (vid. también Amm, Res gestae 23,5,7), ya que los tres Gor­
dianos reinaron entre el 238 y el 244 d.C. En cuanto a la mujer del empera­
dor Maximino (que gobernó del 235 al 238) es probablemente Cecilia
Paulina, quien finalmente fue ejecutada por orden de su marido.
9 Galieno, emperador romano (253-268) es conocido tradicionalmente
por su crueldad.
10 Se refiere Amiano a la ciudad de Antioquía, su ciudad natal, cuya lu­
minosidad durante la noche es también mencionada por Libanio o Jerónimo.

LIBRO 14

105

Pero al final, como era reconocido con frecuencia, pen­
sando que sería descubierto si salía, se dejaba ver tan sólo a
plena luz del día y en actividades que consideraba serias.
Con todo, hechos de este tipo eran lamentados profunda­
mente por muchos ciudadanos.
14.1.10. Además, en aquella época, Talasio, prefecto del
pretorio en la corte11, dotado él también de un carácter arro­
gante, aunque era consciente de que el temperamento de Galo
iba empeorando y que causaba el sufrimiento de muchos, no
intentó suavizarlo con madurez o con sus consejos, como ha­
bían hecho otros altos funcionarios que en ocasiones consi­
guieron suavizar las iras de los emperadores, sino que, opo­
niéndose y reprendiéndole duramente cuando no estaba de
acuerdo con él, le enfurecía cada vez más y luego, exageran­
do estos actos del César, se los contaba al Augusto sin omitir
ninguno de ellos, no se sabe con qué intención.
Con todos estos hechos, el César, cada vez más furioso y
elevando cada día más el nivel de su dureza como si fuera un
estandarte, sin respetar la vida de los demás ni la suya propia,
se lanzaba contra todo lo que se le oponía como un torrente
de fuerza incontenible.
14.2. Ataques de los Isáuricos12
14.2.1. Y no era éste el único desastre que afligía a la parte
oriental del imperio con diversas calamidades, pues los Isáuricos, pueblo normalmente pacífico, causaron una gran con­
fusión con sus incursiones frecuentes e inesperadas. Y es que,
aunque comenzaron con robos furtivos, la impunidad hizo
11 El praefectus praetorio era en el siglo iv d.C. un cargo eminente­
mente civil, muy unido a la persona del Augusto o a la del César. Amiano
califica a Talasio como prefecto praesens, que hemos traducido com o «en
la corte», ya que si el número de Augustos y de Césares era inferior a cua­
tro, com o ocurría en este caso, uno de los prefectos residía en la corte y re­
cibía esta denominación.
12 Es un pueblo que habitaba en las montañas al sur de Asia Menor.

106

AMIANO MARCELINO

que aumentara su audacia, de manera que se lanzaron a em­
presas bélicas de mayor entidad.
Lo cierto es que, durante bastante tiempo, habían satisfe­
cho su espíritu guerrero con revueltas constantes, pero se agi­
taron ya terriblemente debido a una indignidad, porque, se­
gún contaban, algunos de ellos habían sido capturados y en
Icono, una ciudad de Pisidia, fueron arrojados a fieras terri­
bles en un espectáculo del anfiteatro, algo insólito hasta en­
tonces.
14.2.2. Y, siguiendo a Cicerón13, «semejantes a fieras que,
movidas por su hambre vuelven con frecuencia al lugar don­
de han encontrado comida en alguna otra ocasión», así tam­
bién todos ellos, a la manera de un torrente que baja de unos
montes agrestes y escarpados, bajaron a los terrenos cercanos
al mar, por donde, ocultándose en lugares inaccesibles y va­
lles escondidos, cuando se acercaba la noche y la luna estaba
aún en creciente, por lo que no tenía todo su brillo, acecha­
ban a los marineros.
Y
así, cuando los veían ya sumidos en el sueño, agacha­
dos entre las amarras, se introducían de puntillas en las bar­
cas y, acercándose a los que dormían sin temer nada, con una
crueldad encendida por su ambición y sin perdonar siquiera a
los que se rendían, los asesinaban a todos y se llevaban un
botín cuantioso y útil sin encontrar resistencia alguna.
14.2.3. Pero esto no se repitió durante mucho tiempo, porque
una vez que se conoció la triste noticia de los robos y asesi­
natos, nadie volvió a fondear su nave en aquel puerto, sino
que desviándose como si se hallaran ante los mortales arreci­
fes de Escirón14, navegaban bordeando las costas de Chipre,
frente a los escollos de Isauria.
13 Pro Cluent. 25,67, donde Cicerón, dirigiéndose a los jueces, les dice:
Ut etiam bestiae fam e monitae plerumque ad eum locum, ubi pastae sunt
aliquando, reuertantur, que es literalmente la cita introducida por Amiano.
14 Como sabemos, Escirón (cfr. Ovid, M et.7,443 y ss.) robaba a los na­
vegantes y arrojaba sus cuerpos al mar en los escollos situados entre el Atica
y Megara, hasta que él mismo murió a manos de Teseo.

LIBRO 14

107

14.2.4. Así pues, como iba pasando el tiempo y no se produ­
cía arribada alguna, abandonaron la costa y marcharon hacia
Licaonia, limítrofe con Isauria, Y allí, bloqueando los cami­
nos con numerosas cuadrillas, se apropiaban de lo que lleva­
ban los paisanos y viajeros.
14.2.5. La cólera se apoderó entonces de los soldados acuar­
telados en los numerosos municipios cercanos y en las guar­
niciones. Pero cuando intentaban rechazar a los que se infil­
traban por una extensión cada vez mayor, y no sólo en
grupos, sino a veces también dispersos, se veían superados
por una enorme multitud15, que al haber nacido y al haberse
criado entre los recovecos altos y escarpados de los montes,
recorría fácilmente a saltos este terreno como si fuera plano
y suave, hiriéndoles desde lejos con sus armas o aterrándoles
con grandes alaridos.
14.2.6. Forzada, pues, nuestra infantería en ocasiones a es­
calar a lo alto de las cumbres para perseguirles, cuando se
les resbalaban los pies, aunque lograban llegar a la cima,
agarrándose a las matas y a las zarzas, sin embargo, en estos
lugares estrechos e intrincados, no podían desplegar sus for­
maciones, ni asegurar el pie sobre un apoyo sólido. Además
el descenso era también muy peligroso, porque desde enci­
ma de las rocas les hostigaba el enemigo, que se veía obli­
gado a luchar valerosamente en un último esfuerzo, hacien­
do que los soldados fueran aplastados por la caída de rocas
enormes.
14.2.7. Por ello, se decidió con gran cautela que, en el futu­
ro, cuando los salteadores comenzaran a buscar las cumbres
de los montes, nuestros soldados cederían ante la dificultad
del terreno. Pero, cuando pudiera atacárseles en suelo llano,
15
Divergen en este punto las ediciones que hemos consultado, porque
en la de Belles Lettres aparece multitudine ingenti, y en la de Rolfe multi­
tudine uigenti. Personalmente, hemos preferido ingenti, por el significado
de multitudo, «enorme multitud».

108

AMIANO MARCELINO

hecho que sucede con frecuencia, como no podían estirar los
brazos, ni lanzar así las dos o tres armas que portaban, se les
mataba como a ovejas indefensas.
14.2.8. Así pues, como los ladrones citados recelaban de la
Licaonia, que en su mayor parte es un terreno llano, puesto
que sabían por numerosas pruebas que serían inferiores a los
nuestros en un combate con formaciones establecidas, se di­
rigieron por senderos apartados a Panfilia16, terreno tranqui­
lo durante mucho tiempo, pero lleno de soldados, apostados
en todos los lugares cercanos, y fortificado con guarniciones
por todas partes, debido al temor a las emboscadas y a los
asesinatos.
14.2.9. De este modo, avanzando precipitadamente, porque
las noticias sobre sus movimientos se extendían con dema­
siada rapidez, pero confiados en la fuerza y en la agilidad de
sus cuerpos, ascendían penosamente por senderos tortuosos.
Además, cuando, una vez superadas estas arduas dificul­
tades, llegaron a los riscos del río Melas, río profundo y lle­
no de remolinos, que protege a los ciudadanos rodeándoles a
la manera de una muralla, como la noche cerrada aumentaba
su temor, descansaron un poco aguardando la llegada del día.
Ellos pensaban cruzar el río sin problema alguno y de­
vastar, con un rápido ataque, los terrenos cercanos. Pero lo
cierto es que todo este durísimo esfuerzo fue en vano.
14.2.10. Y es que, al salir el sol, tampoco podían atravesar el
río debido a la fuerza de la corriente, estrecha pero profunda
y, mientras buscan unas barcas de pescadores o bien intenta­
ban el paso sobre unos palos17 atados como podían, las legio­
nes que estaban acuarteladas durante el invierno junto a Side
se desplegaron y cayeron sobre ellos en un rápido ataque.
16 Otra región de Asia Menor.
17 Con esta traducción intentamos recoger las distintas lecturas que
proponen las ediciones consultadas: ratibus (en la francesa)/ cratibus (en la
inglesa).

LIBRO 14

109

De este modo, nuestros soldados, plantadas sus insignias
junto a la orilla, se dispusieron a entablar combate cuerpo a
cuerpo juntando sus escudos certeramente. Así mataron fá­
cilmente a algunos que se atrevieron a cruzar el río medio a
escondidas, ya fuera a nado o ya sobre troncos de árboles
cortados.
14.2.11. Una vez probado todo tipo de argucias sin obtener
resultado alguno, los bárbaros, como último recurso, empu­
jados por el temor y la fuerza de sus contrarios, aunque no sa­
bían bien a dónde dirigirse, llegaron junto a la ciudad de Laranda.
14.2.12. Allí recobraron sus fuerzas gracias a la comida y al
descanso, y sin temor alguno ya, se lanzaron contra unos pue­
blos muy ricos. Pero ante la llegada de una tropa de caballe­
ría que se acercaba al azar, sin intentar la resistencia por ha­
llarse en una llanura, se marcharon y, retrocediendo, hicieron
venir a la flor y nata de sus jóvenes que aún permanecía en
sus hogares.
14.2.13. Pero, como estaban debilitados tras el duro período
de hambre, buscaron un lugar conocido como Paleas, que se
extiende hacia el mar, fortalecido por un fuerte muro, lugar
donde hasta ahora se almacenaban los víveres destinados a
los soldados que defienden toda la frontera de Isauria.
Así pues, rodearon esta fortaleza durante tres días y tres
noches, pero como no podían acercarse a la pendiente sin que
hubiera una distancia peligrosa para sus vidas, y como no po­
dían conseguir nada cavando galerías, ni daba resultado tam­
poco la estratagema del asedio, se retiran entristecidos y obli­
gados por su situación extrema a conseguir por la fuerza un
objetivo de mayor envergadura.
14.2.14. De este modo, con una rabia cada vez más intensa,
avivada por una desesperación y un hambre tal que hacían
crecer sus fuerzas, se lanzaron con ardor incontenible a la

110

AMIANO MARCELINO

destrucción de la principal de aquellas ciudades, Seleucia,
defendida por el conde Castricio18 y por tres legiones expe­
rimentadas ya en las fatigas de la guerra.
14.2.15. Cuando se enteraron de la llegada de los invasores
gracias al certero aviso de los informadores, los jefes milita­
res, dando la contraseña fijada, hicieron avanzar a la carrera
a todos los soldados armados y, rápidamente, pasado el puen­
te del río Calicadno, cuyas aguas alcanzan incluso las torres
de las murallas, se dispusieron para el combate, aunque nadie
abandonó la formación, ni se permitió tampoco comenzar la
lucha, pues se temía el ardor excesivo de la tropa enemiga, no
sólo superior en número, sino también dispuesta a arrojarse
sobre las armas sin temor a la muerte.
14.2.16. Divisado, pues, nuestro ejército desde lejos y escu­
chado el sonido de las trompetas, los invasores frenaron su
avance y se detuvieron un instante, después del cual, mos­
trando sus amenazadoras espadas, avanzaron ya con más
lentitud.
14.2.17. Nuestros soldados estaban dispuestos para el com­
bate desplegando las líneas y golpeando los escudos con las
lanzas, actitud que provoca la ira y el resentimiento de los
que luchan, porque aterran a los soldados más cercanos sólo
con sus gestos.
Pero los líderes hicieron retroceder a los soldados que se
lanzaban ya ferozmente al combate, creyendo que no era
oportuno afrontar una contienda de resultado dudoso, cuando
estaban cercanos a la muralla, con cuya protección podría
asegurarse la vida de todos.
14.2.18. Y así, conducidos ya por esta orden nuestros gue­
rreros al interior de las murallas, anulada toda posibilidad de
entrar por cualquier lado, se ocuparon de las tareas de defen18
Castricio era com es, dignidad que traducimos como «conde», es de­
cir, la autoridad en esa provincia.

LIBRO 14

111

sa y de las armas, de manera que, teniendo a mano montones
de piedras y flechas, si alguien se atrevía a entrar, caería so­
bre él una avalancha de armas y de proyectiles.
14.2.19. No obstante, había algo que angustiaba terrible­
mente a los sitiados, y es que, tras capturar las embarcacio­
nes que transportaban los víveres por el río, los isáuricos dis­
frutaban de gran cantidad de alimentos y, en cambio, ellos,
agotando ya su comida habitual, se angustiaban ante el terri­
ble desastre de un hambre que comenzaba a ser acuciante.
14.2.20. Cuando se extendió esta noticia, y los informes en­
viados una y otra vez conmovieron al césar Galo, como el co­
mandante de la caballería en aquel momento estaba ocupado
en una zona bastante lejana19, se envió al conde de Oriente,
Nebridio, quien, reuniendo contingentes militares de todas
partes, se apresuró con enorme afán a librar del peligro a esta
ciudad, importante y de situación estratégica.
Conocido este hecho, los invasores se marcharon sin rea­
lizar ya ninguna acción destacable y, tras dispersarse, de
acuerdo con su costumbre, se dirigieron a las cumbres más
inaccesibles de los montes.
14.3. Ataque fallido de los persas
14.3.1. Mientras se producía esta situación en Isauria, el rey
de los Persas estaba ocupado en la lucha contra los pueblos
vecinos20, e intentaba rechazar de su territorio a unos pueblos
muy violentos, que con frecuencia le atacan con ánimo hos­
19 Amiano se refiere a Ursicino, que se encontraba realizando una mi­
sión en Mesopotamia, concretamente en Nisibis. Este cargo de m agister, ya
existente, fue revitalizado por Constantino, que creó dos comandantes en
jefe para el ejército imperial, uno de caballería (m agister equitum) y otro de
infantería (peditum). Ursicino, el magister equitum, como veremos desem ­
peñará un importante papel en esta obra y en la vida de Amiano, que le con­
sideraba excelente militar y amigo.
20 Se trata de Sapor II, rey de los persas del 310 al 379.

112

AMIANO MARCELINO

til, aunque de forma un tanto cambiante, porque también a
veces le ayudan cuando se enfrenta a nosotros.
Mientras tanto, un cierto Nohodares, un optimate, a quien
se le había ordenado atacar Mesopotamia cuando se presen­
tara una oportunidad21, exploraba atentamente nuestro terri­
torio, dispuesto a invadirlo con un ataque por sorpresa si des­
cubría algún lugar apropiado.
14.3.2. Y puesto que toda Mesopotamia, acostumbrada a re­
cibir envites, estaba protegida por agricultores y puestos de
guardia dispuestos para la defensa, desviando su marcha ha­
cia la izquierda, se detuvo en las zonas de Osdrena más ale­
jadas , dispuesto a intentar una empresa nueva y poco usual en
el pasado, de manera que, si conseguía su propósito, fulmi­
naría como un rayo todo el territorio.
Esos eran sus planes.
14.3.3. La ciudad de Batne, fundada en Antemusia por los
macedonios hace mucho tiempo y a escasa distancia del río
Eufrates, rebosa siempre de ricos mercaderes, y todos los
años, hacia el inicio de septiembre, acude a ella una gran
multitud de gentes de diversa fortuna para la celebración de
una feria, en la que se ponen a la venta mercancías enviadas
por los indos y los chinos, así como otros muchos productos
que suelen transportarse por tierra y por mar.
14.3.4. Pues bien, ésta era la región que planeaba invadir el
general citado anteriormente22 durante los días fijados para
las fiestas, atravesando para ello lugares deshabitados y las
herbosas riberas del río Abora. Pero fue descubierto por sus
propios hombres, quienes, atormentados por el crimen que se
iba a cometer, acudieron a la guardia romana. De este modo,
el general se consumía sin poder avanzar y sin obtener resul­
tado alguno en su empresa.
21 Mesopotamia era la provincia romana más oriental y los persas que­
rían recuperarla, así como Armenia.
22 Es decir, Nohodares.

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14.4. Incursiones y costumbres de los sarracenos
14.4.1. Sin embargo, los sarracenos, que nunca han sido
nuestros aliados ni se han mostrado jamás como un pueblo
belicoso, devastaban en sus correrías todo cuanto encontra­
ban, semejantes a voraces aves de rapiña que, cuando divisan
desde las alturas una presa, lanzándose en rápido vuelo, no se
detienen hasta lograr su objetivo.
14.4.2. Aunque ya he tratado sobre las costumbres de este
pueblo al narrar las acciones del emperador Marco Aurelio, y
en alguna otra ocasión, sin embargo, voy a contar también
ahora algunas curiosidades sobre ellos23.
14.4.3. Pues bien, estas gentes, cuyo territorio en principio
se extendía desde las fronteras de los asirios hasta las catara­
tas del Nilo y los confines de Blemia, son todos guerreros,
van medio desnudos, vestidos hasta la cintura con capotes de
colores, y se desplazan por los lugares más diversos monta­
dos sobre ágiles caballos y gráciles camellos, tanto en tiem­
po de paz como de guerra. Ninguno de ellos toma jamás el
arado, ni planta un árbol o busca su sustento trabajando en el
campo, sino que andan siempre errantes y sin hogar por las
tierras que se extienden ante ellos, sin un sitio fijo ni una ley.
Y no les cobija durante mucho tiempo el mismo cielo, ni les
gusta divisar siempre el mismo sol.
14.4.4. Su vida consiste en estar siempre huyendo, y las mu­
jeres se unen a ellos sólo durante cierto tiempo por una espe­
cie de acuerdo, de manera que, como si se tratara de un ma­
trimonio, la futura esposa, a modo de dote, le hace entrega al
marido de una lanza y una tienda, pero puede marcharse el
día establecido si así lo desea. Y resulta increíble el ardor con
el que ambos sexos se entregan al amor entre estas gentes.

23
Amiano se refiere a su relato del reinado de Marco Aurelio (161180), que aparecía en los libros perdidos de la obra.

114

AMIANO MARCELINO

14.4.5. Mientras dura su existencia, andan errantes por un
vasto territorio, de manera que una mujer se casa en un lugar,
tiene a sus hijos en otro y los educa lejos de allí, sin que ten­
ga nunca la posibilidad de descansar.
14.4.6. El alimento de todos ellos es la caza, así como una gran
cantidad de leche, múltiples hierbas y los pájaros que pueden
capturar. Por contra, hemos comprobado en persona que mu­
chos ignoran completamente la utilización del trigo y del vino.
14.4.7. Pero dejemos ya de hablar de este pueblo funesto y
sigamos con el plan trazado.
14.5. Suplido de los partidarios de Magnencio24
14.5.1. Mientras esto sucede en Oriente, Constancio pasa el
invierno en Arlés y, después de la ambiciosa celebración de
unos juegos teatrales y circenses, seis días después de los
idus de octubre, fecha en que se cumplían los treinta años de
su mandato25, el emperador, dejándose llevar por su arrogan­
cia y tomando como claro y probado lo que se le denunciaba,
aunque fuese dudoso o falso, entre otras acciones torturó y
castigó con la pena del destierro a Geroncio, un conde del
grupo de Magnencio.
14.52. Y al igual que un cuerpo ya enfermo se debilita con
cualquier golpe por ligero que sea, así también su espíritu, mez­

24 Magnencio es un soldado ascendido a conde por Constantino. D es­
empeñó el cargo de comandante del ejército y, en el año 350, se hizo pro­
clamar Augusto en la Galia, aunque fue derrotado en el 351 por Constancio,
ante lo cual se produjo la persecución contra sus partidarios, muchos de los
cuales se suicidaron.
25 Es decir, el 10 de octubre. Se refiere Amiano a la celebración de los
tricennalia, que marcaban la celebración de los treinta años de gobierno de
Constancio, nombrado César en el 323 y que, posteriormente, se convirtió
en Augusto y gobernó ya con un collega (Constantino II y luego Constante)
y ya solo, tras la muerte de Magnencio.

5.5. Entre éstos destacaba un secretario nacido en Hispania. 14. un cargo público. en estos momentos en que se decía que la grandeza del imperio estaba debilitada. cosa que sí hicieron con frecuencia otros príncipes también inexorables. su iracundia y lo exagerado de sus sospechas se veían acrecentados por los cruentos halagos de los que le rodeaban. la dureza de Cons­ tancio.4.5. ya que su misión consistía en servir al . simplemente por el hecho de ser nombrado. intentando reflejar la la­ bor de los notarii en aquella época. este vicio funesto que. o que algún noble de entre los suyos había favorecido a un grupo hostil. se podía sufrir una condena a muerte. Y ya existiera o no algún enemigo.5. nunca ordenó que se perdonase a alguien que hubiera sido condenado por estos delitos u otros similares. pendía como de un hilo toda la tierra. o el destierro a una isla desierta. Además. una vida de la que. 14. o bien la pérdida de los bienes. de manera que la victoria que con­ siguió 26 estaba manchada con la sangre de muchos inocentes.6. pensaba que cuanto se producía se había planea­ do y realizado en su perjuicio. en Constancio iba acrecentándose con el paso del tiempo.5. Además. una vez comunicada una sen­ tencia según la costumbre. a ve­ ces se suaviza. según proclamaban a voces.3. acusa­ do o demandado. verdadera serpiente de rostro impenetrable. 26 Sobre Magnencio. 14. sumamente astuto para husmear las mil formas ocultas de los peligros 27. quienes exageraban lo que ocurría y parecían estar muy com­ pungidos ante el temor de que se perdiera la vida del prínci­ pe. Paulo. en otras personas. agravado incluso al ser alentado por una cohorte de aduladores. 27 Hemos traducido notarius como secretario.LIBRO 14 115 quino y débil. Y es que bastaba con que se rumoreara que algún mi­ litar. Y por eso se dice que. para que se le arrastrara cargado de cadenas como una bestia. 14.

con lo cual se cometió un crimen im­ pío. Al aumentar el número de provincias. intentó acercar al gobernador a sus administrados. se excedió gratuita­ mente en el cumplimiento de lo ordenado y. al hacer que fueran de menor superficie. en oca­ siones. Entonces Paulo. que gobernaba aquellas provincias en susti­ tución de los prefectos. al menos. cargando con cadenas a hombres libres.5. 28 Diocleciano había realizado una gran reforma en la distribución de provincias. atemorizado con tal amenaza. que tan sólo estaba defendiendo a aquellos a quienes había gobernado hasta entonces28. siendo enviado Paulo a Bretaña para capturar a algunos soldados que habían osado conspirar junto a Mag­ nentio.7. y que lamentaba profundamente la desgracia de unos inocentes. anotando y encargándose de los procesos judicia­ les.1 16 AMIANO MARCELINO Pues bien.8.5. 14. Martino. 14. que dejó ya marcado el imperio de Constancio para la eternidad. Diocleciano las reagrupó en unidades más vastas. Todos los notarios o secretarios dependían de un prim icerius y. se lanzó con fuerza contra la fortuna de muchos. arrastró al mismo final que a todos al propio vicario. . a la manera de un torrente. E insistía en que le condujeran atado ante el emperador jun­ to con otros tribunos y muchos más. atacó al propio Paulo con emperador o al prefecto. el malévolo acusador dejaba finalmente de hacer peligrar la vida de hombres de naturaleza pacífica. como era un maestro cruel en el arte de enmarañar los asuntos. después de suplicar una y otra vez que se perdonara a los que estaban libres de toda culpa. pensando que su intento podía verse entorpecido por Martino. por lo que Martino. amenazaba con que iba a retirarse para ver si. turba­ do ante la amenaza de un duro ñnal. eran empleados como embajadores o diplomáticos. ya que multiplicó las existentes y. aunque no pudieron resistirse. como no obtenía resultado alguno. avergonzando a otros con grilletes y acumulando numerosas acusaciones totalmen­ te alejadas de la verdad. hecho que había motivado el que se le diera el sobrenombre de «Cadenas». y se dejó llevar causando así múltiples calamidades y ruinas.

volvió al campamento del emperador y se lle­ vó a muchos casi cubiertos por completo con cadenas. abati­ dos ya en la miseria y en el dolor. el vicario era el jefe de los gobernadores. aunque critica duramente el comportamiento de los romanos. En el libro 28 encontraremos una nueva digresión centrada en Roma y sus gentes. con sus monu­ mentos y su legado es siempre alabada por Amiano. 414. Matthews. de esta forma tan indigna. simplemente por el hecho de haber intenta­ do aliviar los terribles sufrimientos de muchos hombres. Orfito30 regía la Ciudad Eterna31 en calidad de prefecto.5. . como indica J. porque en ella Amiano deja traslucir muy bien su admiración por la grandeza de Roma. más centra­ da y mesurada en su presentación. pero.1. a muchos se les confiscaron sus bienes. Defectos del senado y del pueblo romano29 14. como la utilización ilegal del dinero público. Cometida pues esta cruel acción. que la califica como Ciudad Eterna. en esas cir cunscripciones. 29 A nuestro juicio. fue acusado en varias ocasiones por di­ versos motivos. a quienes tan pronto como llegaban se les mostraban potros mientras el verdugo dispo­ nía los ganchos y otros instrumentos de tortura. The Roman empire. Mientras sucedían estos hechos. 14. Pues bien. un reinado en el que se producían condenas de este tipo motivadas por un simple comentario.6. pues llamadas diócesis (unas doce para todo el imperio). no pudo herirle de muerte. pero también su preocupación por la situación que le ha tocado vivir. Y así nadie puede citar a nadie completamente libre duran­ te el reinado de Constancio..LIBRO 14 117 la espada.. Sus tópicos son introducidos con más va­ riedad y recursos de lenguaje y de estilo. y desde el 357 hasta el 359. al errar su mano. terminó su vida un justí­ simo gobernante. Paulo. otros fue­ ron desterrados y a algunos se les condenó a morir con la espa­ da. 14. 30 Este magistrado. De ellos. manchado aún de sangre. la introducción es similar y ambas presentan los defectos del senado y de los nobles segui­ dos por los del pueblo bajo. ante lo cual se hundió en su propio cuerpo el arma ya desenvainada. Y así. 31 Como vem os.6. p. ésta es una de las digresiones más interesantes de las Res gestae.. Pero esta primera es más selectiva.9. excediéndose de una forma inusual en el desempeño de la dignidad conferida. que fue prefecto en Roma desde el 353 hasta el 356. Roma como ciudad con su historia. Pues bien.

En el momento en el que. Y como pienso que. pues. no puede alcanzarse la grandeza total. re­ alidades que muchas veces se separan y de las cuales. cruzó los Alpes y el mar. se hizo un pacto de alianza eterna entre Virtus y Fortuna. cuyas atribuciones básicas habían sido la policía diurna. para que se viera engrandecida con la ayuda divina.118 AMIANO MARCELINO era un hombre realmente prudente y conocedor de los asun­ tos del foro. al leer esto.6. de todas las zonas que comprende el vasto mundo se trajo laureles y triunfos y.2. algunos extranjeros -s i es que llegara ese caso-. Pero des­ pués. si fal­ ta una. voy a exponer brevemente las cau­ sas de ello sin alejarme nunca de la realidad a propósito. desde su nacimiento hasta el final de la niñez. . venciendo a veces tan sólo gracias a su fama. Durante su magistratura se produjeron graves revueltas a causa de la escasez de vino. en un período que comprende casi trescien­ tos años.4. tabernas y otras vilezas de este tipo. 32 Roma en esta época seguía siendo administrada por el prefecto de la ciudad. Su papel en Roma era. bajo el reinado de Constantino aumentaron sus poderes. soportó guerras en torno a sus murallas. entrando ya en la adolescencia. semejante al de los prefec­ tos del pretorio en el exterior. ya en los comienzos de la vejez. se retiró a una vida más tranquila. bajo los primeros auspi­ cios. Además. 14. cuan­ do mi narración se desvía un tanto para mostrar lo que suce­ de en Roma. que controlaba la can­ cillería del senado. este pueblo. no aparecen más que sediciones. pero menos educado en el esplendor de las doc­ trinas liberales de lo que convenía a alguien noble32.3. pueden extrañarse de que. tras esas múltiples ca­ lamidades de la guerra. Llegada ya la juventud y la madurez. 14. Pues bien. vio la luz Roma. ya que pasó a ser presidente de la asamblea senatorial y superior del maestro del censo.6. la jurisdic­ ción y el aprovisionamiento de carne y de vino. destinada a existir mientras existan los hombres. 14. porque el vulgo tiende a verse envuelto en continuas y duras confrontaciones debido a su avidez de bebida.6.

como si fueran sus hijos.5. creyendo que. 14. Y es que. 35 Esta cita no aparece en los fragmentos conservados del poeta lírico griego Simónides. a Eurípi­ des (Dem. caen en el error y en la lascivia.). como escribe el lírico Si­ monides 35. como si tuvieran licencia plena para sus vicios. y que. y que aparecerán representados en los capítulos siguientes por pronombres como quidam (. se aferran a ellas afanosamente. a la manera de un padre frugal.7.21.6. prudente y rico. por lo cual E.. aunque sin certeza. mediante esta­ tuas. Fontaine. aunque no hay disputas en los sufragios.32. Y.) otros». Por eso esta Ciudad Venerable. Livio 1. «algunos (. como si fueran a obtener una recompensa ma­ 33 Se refiere aquí Amiano a divisiones y estructuras propias de los orí­ genes de Roma. en su edición de la obra de Amiano (París. por todas las costas y por todas las partes de la tie­ rra Roma es recibida como señora y como reina.) alii. 1.R ep. 36 Utiliza para su crítica la técnica del priamel. aunque ya hace tiempo que están ociosas las tribus y apaciguadas las centurias33. tal vez nos hallemos ante una sentencia proverbial. 14. Plutarco atribuyó el dicho. Galletier y J. cuando aún no estaba pacificada la ciudad. es decir. 14. 34 Este legendario rey romano fue considerado siempre por la tradición como un pacificador (cfr. Algunos de éstos36. C ic.6. de darles le­ yes.. que no se dan cuenta del lugar en el que han nacido.14.6. . ya que ha vuelto la seguridad del reinado de Numa Pompilio34.. después de someter las cabezas soberbias de los pueblos más fieros.LIBRO 14 119 14.5. 2. que se dejan llevar por la ambición. oponiendo la vida que él considera noble y honrada a la de los nobles romanos. entregó a los Césares. 1). Belles Lettres 1968... y el nombre del pueblo romano es honrado y respetado.6.8. en nota) apuntan que. el derecho de regir su patrimonio. Pero he aquí que el magnífico esplendor de nuestra historia se ve oscurecido por la incultura y ligereza de unos pocos.. y por doquier es reverenciada la cabeza blanca de los senadores por su auto­ ridad. como Amiano tuvo un conocimiento muy fragmentario e indirecto de los líricos griegos. fundamentos y garantías eternas de libertad.6.26.5. pueden legar su nombre a la eternidad. al que quiera vivir feliz y en perfecta armonía le conviene por encima de todo que su patria alcance la gloria.

dejando aparecer gracias a la variedad de color de sus hilos mil tipos de animales. encajadas en el cuello. se abren por todas partes con los continuos movimientos. dijo: «Prefiero que los buenos no sepan por qué razón no lo he merecido.C. porque normalmente se hacían con la finalidad de mostrar los anillos. sobre todo de la mano izquierda41. incluso.C. que consideran como el mayor ho­ nor la posesión de carrozas 40 más altas de lo normal y el cui­ dado pretencioso de sus ropas. lo que es peor. Difieren aquí las ediciones consulta­ das (perflabiles expandentes en la edición de Belles Lettres.5) nos cuenta cómo el hijo de Acilio Glabrión eri­ gió en el 181 a. sudan bajo el peso de unas ca­ pas que. de manera que pueden verse clara­ mente los bordes de sus ropas y sus túnicas.4. es admitido por el DRAE. aunque sí en Plutarco. 289 y ss. quien durante su consulado (en el 191 a. rechazando lo ligero y lo vano.. 40 «Carruca» que viene directamente del término latino utilizado por Amiano. una estatua de oro en honor a su padre. exceptantes eas manu utraque et vexantes en la de Rolfe). en cambio. Otros. Hesíodo. aunque hemos preferido traducir la primera. se abrochan en la garganta.) derrotó a Antíoco III en las Termopilas. Vida de Catón 19. 38 Es decir. con la acepción de «Coche de caballos lujoso introducido en Roma en la época imperial». no tenía una es­ tatua. en una costumbre introducida en un principio por Acilio Glabrión cuando venció al rey Antíoco gracias a su determinación y a su destreza con las armas37. cuán bello es ascender por el largo y tortuoso camino de la gloria verdadera. XXXIII.. E. a diferencia de otros muchos.9. 41 Los movimientos de la mano izquierda. como apunta Plinio. que sobresalen algo. cuando se le preguntó la razón por la que él. Y en cambio. en Trabajos. se esfuerzan por recubrirlas con oro. 14.6.34. murmuren acerca de cómo lo he conseguido»39. como nos recuerda el poeta de Ascra38. pero que. 37 Tito Livio (40. 39 No aparece en los fragmentos conservados. Nat. y perflabilis.9 constituían un gesto pretencioso. por ser la segunda una variante dudosa. antes que el que los malos. carrucha.. .120 AMIANO MARCELINO yor de unas imágenes inanimadas de bronce que de la con­ ciencia de hechos honestos y rectos. debido a la excesiva ligereza del tejido. tal como de­ mostró Catón el censor quien.

Livio. 43 Amiano se refiere a M. También en la actualidad. Máx.6.12. . 4.4. por quienes tanto se ha extendido la grandeza romana. que parece algo excepcional.LIBRO 14 121 14.4. su modo de vida o la rique­ za de sus vestidos. hasta tal punto que. ignorando de he­ cho que sus mayores. sin que nadie les pregunte siquiera. Estos ejemplos ofrecidos por Amiano.6. Y cuando se te hagan muchas preguntas y te veas forzado a mentir. y por tanto orgulloso. si te diriges como un hon­ rado extranjero a saludar a alguien rico. que participó valerosamente en las guerras Púnicas y que murió dejando en la indigencia a su mujer y a sus hijos. 42 Cfr. sino a guerras especialmente crueles.10. y que consiguieron superar todo lo que se les ponía enfrente no distinguiéndose de los soldados rasos por sus recursos. Máx.7. multiplicando los frutos anuales de unos cultivos que ellos consideran fértiles. aunque este autor apunta que fue el senado el que proporcionó la ayuda económica.10. o que se le conceda una dote del tesoro público a la hija de Escipión. 45 Es tentador referir este caso al propio Amiano y a su llegada a Roma. ante este buen trato. Atilio Régulo. se preocupe tanto por ti.11. Cfr. y que se jactan de poseer desde la mañana hasta la noche. Otros. 4. 44 Cfr. Val. reflejan una severidad fingida en su rostro y hablan de un patrimonio elevado hasta la inmensidad. 14. te sentirás avergonzado de no haber venido a Roma diez años antes 45. tal como han hecho algunos estudiosos como Ensslin. un pobre hombre. al que nunca antes habías visto. Y si no. te quedarás admirado de que un hombre importante. 2. A esto se debe que se entierre con dinero de una colec­ ta al famoso Valerio Publicola42.16. 14. Val. al menos reflejan esta práctica. una vez que los nobles se aver­ gonzaron ya de que su joven belleza siguiera virgen después de tanto tiempo debido a la ausencia de su humilde padre44. y que sólo gracias a la ayuda de los amigos de su marido puedan vivir en la pobreza la mujer y los hijos de Régulo43.6.6. sino por su valor. no brillaron gracias a sus riquezas. en principio serás bien recibido. parecen estar tomados de una de las colecciones de exempla que tanto se difundie­ ron en la época.

si te entregas con insistencia y con asiduidad a la práctica de la salutatio durante tres años. se­ mejantes a los que montan a los caballos del correo con los pies quemados. aparte de aquellos a los que se debe este trato. y luego faltas ese mismo número de días. rememorando los ignipedes equi de Ovidio (Met. a ti te preguntará una y otra vez quién eres y de dónde vienes.6.16. pasado un tiempo prudencial. añadiéndose además el hecho de que también los nomenclatores.392) . volverás a soportar el mismo trato. Es mejor.6. Y en caso de que. si la respuesta es afirmativa. seas reconocido y se te ad­ mita en su círculo de amigos.6. invitarán a uno de esos que velan delan­ te de las casas de los cocheros. 46 Como indican Galletier y J.15. 14. Para no extenderme demasiado. de manera que no se te preguntará dónde estabas. si entendemos como tal el calzado de los jine­ tes. se debate con insistencia si. filialmente. Al fin.6. una vez considerado seriamente el asunto. según la expresión popular46. a un experto en el juego de da­ dos o a uno de los que confiesan saber numerosos secretos. Y mientras el que te animaba el día anterior va saludando a los suyos. te quedarás en la puerta como un des­ conocido que llega de repente. referirlo a las pezuñas de los caballos. no se comprende bien el adje­ tivo ignitis unido a calcibus. omito las vorágines de los banquetes y las mil formas de las tentaciones. o a distribuir los re­ galos de siempre. poco nobles y desconocidos. pues. hagas lo mismo al día siguiente. Y si no te marchas de allí como un pobre hombre. 2. 14.14. pues quiero narrar cómo algunos avanzan por calles anchas y por las piedras levantadas del suelo sin reparar en el peligro. Pero cuando.13. conviene invitar también a algún ex­ tranjero. Fontaine.122 AMIANO MARCELINO 14. comienzan a preparar sus banquetes tediosos y malsanos. confiado en esta amabilidad. Y cuando. pasarás toda tu vida rebajándote en vano por una limosna. Y es que evitan a los hombres eruditos y sabios como si fueran infaustos e inútiles. a cambio de una recompensa introdu­ cen en los banquetes a algunos invitados ficticios. acostumbrados a hacer negocio con asuntos de este tipo. 14.

como por una ley tácita. luego a los soldados de armadura ligera. y después va todo el resto de sirvientes. no dejando en casa ni si­ quiera a Sannión. a éstos les siguen los esclavos de la cocina. violentando con ello la ley de la naturaleza y desviándola de la norma establecida. después a los arma­ dos con jabalina y.17. 14. Y así. en esas primeras fuentes de la vida.LIBRO 14 123 Y además arrastran tras de sí a un batallón de sirvientes que parecen bandas de maleantes. muestra el modo de perpetuar la especie. ennegrecidos por el humo. llevan delante de su vehículo a todo un taller de tejedores. así también los que es­ tán al frente de la ciudad y realizan solícitamente sus tareas. de manera que fuera por donde fuera una persona. resonando con canciones y con el sonido de instrumentos de viento y de las liras. . Éstos además son imitados por numerosas damas que re­ corren todos los rincones de la ciudad con sus cabezas cu­ biertas y sus literas.780: Solus Sannio seruat domi. por último. los pocos hogares que antes eran res­ petados por el cultivo serio de los estudios. Y. al ver esta tropa de hom­ bres mutilados. maldeciría el recuerdo de aquella antigua rei­ na Semiramis. mezclados con plebeyos des­ ocupados que se unen a ellos por vecindad. que ya entre los propios juguetes de un recién nacido. y en lugar de un orador a un experto en artes lúdicas. como si se les hubiera dado una contraseña militar. insignes gracias a las fasces que llevan en las manos. ahora se dejan lle­ var por los deleites de una pereza que los enerva. Y al igual que los generales expertos en los comba­ tes colocan en el primer lugar a tropas apiñadas y valerosas.18. 14. Eun . que fue la primera que castró a hombres jóve­ nes. desde ancianos a niños. aparece una multitud de eunucos de edades variadas. con los miembros contrahechos. como decía el cómico47. Y 47 Se refiere aquí Amiano a Terencio. De este modo.6. cerrando el cortejo. pálidos y deformes. en lugar de un filósofo se reclama a un can­ tante.6. por último. a las tropas auxiliares dis­ puestas a combatir si fuera necesario.

junto a sus coros y a un número similar de maestros de danza. 14. dada la dureza de su crítica. mientras que no hace mucho tiempo han sido expul­ sados de la ciudad los extranjeros a causa de una temible esca­ sez de alimentos48. semejantes a los lotófagos de Homero que aprovechaban la suavidad de sus frutos 49.6. no importunadas siquiera.22.6. 356 y en 383-384. . 14. mientras desgastan el suelo con los pies hasta el hastío. 14. a manera de sepulcros. Ahora.6. se mueven con rápidos giros y representan los innumerables ca­ racteres que vemos en las historias teatrales.19. parece que pudo padecer personalmente esta expulsión. aunque volvería posteriormente gracias a la ayuda de Símmaco. Sin embargo. 9.20. 14. 49 Pueblo de la costa de Africa citado por Homero (Odis. en la Roma que fue en otro tiempo la sede de todas las virtudes. sin embargo.6. si estuvieran casadas. perma­ necen siempre cerradas. n.124 AMIANO MARCELINO mientras que las bibliotecas. cambio.i se puede afirmar este hecho con seguridad. en cambio sí se ha permitido la permanencia en Roma de verdaderos séqui­ tos de actrices y de quienes simularon serlo para la ocasión. retenían a extranjeros nacidos libres con múltiples atenciones propias de su humanidad. muchos nobles. por su edad hubieran podido ya tener tres hijos y que. así como de tres mil bailarinas. A pesar de esta sospecha razonable. el vano orgullo de algunos roma­ nos considera vil todo lo nacido fuera del recinto de la ciu­ 48 Se conocen expulsiones de este tipo en el 353. por último. Y mires adonde mires. sin que se les permitiera casi ni respirar. así como unos pocos seguidores de las artes liberales. se ha llegado a un grado tal de indigni­ dad que.84 y ss.21. Y. que. se fabrican órganos hidráulicos y enormes liras que parecen carrozas. y flautas e instrumentos nada ligeros para las imitaciones de los histriones. puedes ver a muchísimas mujeres de cabello rizado. er·.). fecha ésta última en la que Amiano estaba ya en Roma. de manera que. es indudable que.

se apresuran con diligencia. Amiano critica cóm o sólo se recibe bien a los extranjeros sin herederos. 14.25. 14. Pero.6.Catulus prim us spectantium consessum uelorum umbraculis texit. o por Valerio Máximo. aunque se observen estas precauciones por se­ guridad.6): Q.). no se les readmite en casa antes de que purifiquen su cuerpo con un baño -tan temible resulta el mal del que estamos hablando. 53 Se refiere a Q. otros se protegen bajo los toldos que dan sombra en el teatro. a no ser que se trate de hombres sin hijos o de solteros. Hor. se ha descubierto un remedio eficaz para que nadie vea a un amigo aquejado de tal infección. Este dato es men­ cionado también por Plin. 705 y ss. 14.C.24. Y puesto que entre los romanos. alejado pues de Roma. cuando se les invita a una boda donde se ofrece oro a manos llenas. de manera que resulta increíble la variedad de obsequios con la que se honra en Roma a los hombres sin descendencia51.6.4.23.LIBRO 14 125 dad50. Plaut.. M il. aunque haya que llegar incluso hasta Espoleta52. O bien se pelean riñendo 50 El término utilizado por Amiano. Y es que. Nat. Estas son las costumbres de los nobles. aunque se perciba con los ojos de otro-. añadién­ dose además una solución bastante válida para unos pocos ciu­ dadanos más prudentes. algunos. 19. que fueron colocados por primera vez por Cátulo53 durante su mandato en un intento de imitar la frivolidad de Campania. algo lógico tratán­ dose de la capital del mundo. unos duermen en las tabernas. 51 Es decir.. a los sirvientes enviados a preguntar cómo están los conocidos afectados por esta enfer­ medad. Sat. cónsul en el 78 a. indicaba originaria­ mente la línea que marcaba el límite dentro del cual podían realizarse aus­ picios de la ciudad.5.6. 52 En la Umbría. En cuanto a la masa de clase indigente y de clase in­ ferior. disminuido ya el vigor de sus miembros. quien apuntó (2. Lutacio Cátulo.1. la gravedad de los males es mu­ cho mayor y cualquier esfuerzo de la medicina resulta insufi­ ciente para aliviarlos. . costumbre ésta que había sido objeto de burla tradicional­ mente (cfr. pom erium. 2.

ordenó que se ejecuta­ ra a los líderes del senado de Antioquía.1.6. ya haga sol o llueva. ni a los plebeyos.7. no encontraba límite alguno. Y así. donde entregado a veces a seis o siete combates. Había también otro indicio de su crueldad. cuando intentó que se acelerara una bajada de precios en un momento inoportuno. se agotan desde el amanecer hasta la noche.1.7. Honorato. y si no.7. no se hubiera opuesto con im­ placable firmeza54. haciendo ruidos vergonzantes con sus narices ruidosas al sorber el aire. Y es realmente sorprendente contemplar cómo un número ingente de plebeyos. Son estas cosas y otras similares las que no permiten que se realice nada memorable ni serio en Roma. Y hubieran muerto todos si el conde de Oriente entonces. como después de lo sucedido. 14. ni a los que gobernaban las ciudades.7. su ataque se dirigía contra todas las zonas de Oriente. con un simple informe.2. Así pues. Al extenderse cada vez más su poder. con las mentes llenas de un ar­ dor apasionado.126 AMIANO MARCELINO por los juegos. 14. el César se ha­ bía hecho odioso para todos los buenos y. se deleitaba como si hubiese obtenido un gran be­ 54 Este personaje apareció ya citado por Amiano en 14.26. . indicio nada oscuro ni ambiguo: y es que le encantaban los juegos cruentos y el circo. examinando cuidadosamente cada detalle de las cualidades o de los defectos de los aurigas y de sus caballos.3. viven pendientes del resultado de las carre­ ras de carros. 14. 14. lo que es el mayor de sus afanes. no respetando ya ni a los no­ bles. vol­ vamos a nuestra narración. Ferocidad y crueldad del César Galo 14.3. ya que se acercaba un período de escasez. Y lo hizo enfurecido simplemente porque se le respondió con más dureza de la que creía razonable.

nadie carecería de sustento. en un intento de que esta demostración arrastrara también a otros a delatar intentos semejantes o incluso más serios. a esta multitud.LIBRO 14 127 neficio al contemplar a púgiles que se despedazaban unos a otros cubiertos de sangre. como si se les hubiese ordenado por un decreto imperial. que ya temía las peo­ res desgracias. será entregado a aque­ llos gobernadores que destaquen en su administración. . le suplicaba una y otra vez que les diera una solución. hizo salir a esta mujer por las puertas del palacio cargada de regalos y subida en una carroza. asustada ante un hambre que se auguraba ya.7. considerado noble entre su propio pueblo. como si la vida de su ma­ rido estuviera ya a salvo. 14. cuando Galo se disponía a marchar a Hierápolis aparentando que iba a participar en la ex­ pedición. sin embargo. 14. 14. a partir de Constantino. si el gobernador no lo deseaba. titulo ya antiguo que. Galo no actuó como es cos­ tumbre que hagan los príncipes. Después de estos hechos. a pesar de las peticiones de la plebe de Antioquía que. le había comunicado que unos soldados desco­ nocidos habían tramado a escondidas un plan contra él. Este carácter malsano se veía agravado además por una mujer despreciable que.7. llegaron a in­ cendiar el opulento hogar de Eubolo. repitiéndoles una y otra vez que. le envió a Teófilo. le despedazaron de forma lastimosa.7. consular de Siria. que se en­ contraba por los alrededores55.6. sin ordenar que se tomara ninguna medida del tipo de traer alimentos des­ de las provincias limítrofes.5. Y. debido a la com­ plicada y difícil situación. Entonces Constantina exultante. cuyo extenso poder sirve de alivio a los problemas locales. de manera que. a medida que fue agravándose la escasez de víveres. Todo lo contrario. 55 Teófilo era el gobernador de Siria y había recibido el título de con­ sularis.4. empujados por el hambre y la locura. introducida en el palacio por pe­ tición propia. después de golpear con puños y patadas al gobernador dejándole medio muerto. Hechos de este tipo aumentaron la audacia de la plebe más vil.

así como de otros que le había contado Talasio58. a par­ tir de Galieno y de la separación que estableció en algunas provincias e n te el poder civil y militar. en Fenicia.9.8.1. cuya muerte. digno de la maldición de todos. salió en libertad sin que se produ­ jera ningún tipo de protesta entre el pueblo. En esos mismos días se habían producido dos cala­ midades. acusado justa y legalmente como reo por un crimen de lesa majestad. 14.10. to­ dos temían un castigo similar.7. 58 Cfr. se había producido por causa natural. a pesar de que se había demostrado con claridad que había encantado con artes pro­ hibidas un píleo57. por cuya apatía hemos narrado anteriormente que fue devastada Celsis56. 14. de manera que el que alguien lo llevara puesto podía tomarse como un símbolo de rebelión contra la tiranía de Galo. según co­ nocía ya. Al enterarse Constancio de estos hechos. . ya que.128 AMIANO MARCELINO Ante esa muerte tan terrible y ante esa demostración. escribiendo al César con amables palabras. ya que lo recibían los esclavos al dejar esta condición. viendo en ese final el reflejo del propio peligro. sucumbió con te­ rrible muerte y en cambio Sereniano. 14.7. no se sabe con qué apoyo consiguió quedar en libertad.7. 14. d ía es el título utilizado para designar al gobernador militar de esas provincias. tal como él deseaba. Al mismo tiempo Sereniano. le quitó poco a poco sus medios de defensa porque. que era inocente.7. Era un símbolo de libertad. antiguo gobernador mi­ litar. siendo culpable. 57 El píleo era un sombrero ritual que llevaban solemnemente durante las saturnales los ciudadanos. y es que Teófilo. con la excusa de su preocupación porque se pudiera conspirar contra él en un momento de inactividad para los soldados -momento que suele resultar controverti­ 56 Este hecho debía aparecer en alguno de los libros perdidos de la obra de Amiano. Hemos traducido d ía como «gobernador militar». y que había ordenado a un amigo suyo que acudiera cubierto con él a un templo profético. para po­ der conocer de este modo si los presagios le auguraban un mandato firme y poderoso.

inspeccio­ nando el comercio. de forma inconsiderada y frívola. eran un cuerpo de caballería denominado así por tener en su mayoría un origen bárbaro (ger­ manos.7. comes rei priuatae). ni se dejó ver en público. Agrupaban a unos 3. es decir a la reunión de los más altos magistrados del im pe­ rio (questor. Los protectores formaban un grupo de élite de donde salía el cuerpo de oficiales. de manera que viene a equivaler a la sede judicial. 62 Tras la muerte de Constantino. en cuanto a los gentiles. Su actividad se desarrollaba en las pro­ vincias persiguiendo a desertores.7. después de poner como excusa una y otra vez el padecimiento de una enfermedad. dijo: «Ponte en marcha como se te ha 59 Las Scholae Palatinae eran las tropas que constituían la guardia del palacio. el correo y el transporte. mencionando tan sólo banalidades en los informes que enviaba a Constancio de vez en cuando. 61 Pretorio designa en principio la residencia del prefecto pretoriano de Oriente en Antioquía. a quien se le había encomendado visitai·. «condes del tesoro». sino que tramó en secreto numerosas intri­ gas para destruir al César. 14. sin utilizar ningún tipo de subterfugio. se denomina Consistorium al Consi­ lium principis.500 hombres y comprendían a los protectores. scutarii y armaturae.LIBRO 14 129 do-. encargado de administrar la economía y los bienes del imperio. 14.10. se apresuró al pretorio61 con gran solemnidad y. los scutarii recibían este nom­ bre por el arma que portaban y. encargándose de prisioneros. pues ya le había convocado en re­ petidas ocasiones. no acudió al palacio. gentiles.11. enco­ mendara de forma persuasiva y discreta a Galo que se apre­ surara a marchar a Italia. Pero cuando Domiciano llegó a Antioquía de forma apresurada según ordenaba la orden recibida. así como con los escuderos y los gentiles59. que. le ordenó que se quedara tan sólo con las tropas del pa­ lacio y del cuerpo de protectores. pasando apenas junto a la puerta del palacio y despreciando al César. comes sacrarum largitionum. ordenó a Domiciano. francos). a su llegada a Siria. eran magistrados que ayudaban en cada diócesis al comes sacrarum largitionum. antiguo conde del tesoro60 y posteriormente prefecto. 60 Los comites largitionum. . Cuando finalmente se le convocó y acudió al Con­ sistorio62. Además.

Y lo hace enoja­ do sin duda porque yo he ordenado -tan sólo para infundirle tem or. Montio. Sin perder ni un segundo después de estas palabras. cuestor en aquella época y hombre de carácter real­ mente duro aunque propenso en demasía al perdón. 14. Pero cuando se enteró de ello Montio. cuando todos.12. pues compartimos el mismo peligro. semejante a una serpiente perseguida por armas y piedras. anciano de cuerpo enfermo y nada fuerte. extrañados. apretando los dientes les gritó: 14. 14. con una fuerza nueva y desconocida. ni se obtenía de ello ningún pro­ vecho. los soldados.13.que se aprese a un prefecto obstinado que parece ig­ norar lo que exige la situación». encomendó la captura del prefecto a sus protectores más fieles. valientes.15.130 AMIANO MARCELINO ordenado. aunque se le llamó una y otra vez. ordenó a todos los hombres armados que se reunieran y. ávidos siempre de contiendas. Y dicho simplemente esto y con esta dureza. alterado ante este hecho por creer que sufría un trato indigno e injusto. si aprobaban esa conducta. y planear luego con más tranquilidad cómo quitar la vida al prefecto. al día siguiente ordenaré que se retiren tus víveres y los de tu palacio».7. 14. «Venid junto a mí. estuvieron allí. sabiendo que si te demoras. nos acusa con esas calumnias que ha ido lanzando de ser te­ rribles rebeldes contra la autoridad imperial. recurriendo a su última espe­ ranza e intentando salvar su vida fuera como fuera. tenien­ do en cuenta el bien general. a quien arrastraron hasta el pretorio del prefecto sin dejarle casi ni respirar. convendría echar abajo las estatuas de Constancio. se dirigieron pri­ mero a un lugar cercano donde vivía Montio. diciéndoles que lo su­ cedido no era conveniente. Conocido lo cual Galo.7. Galo.7.7.14. y añadiendo en tono de reproche que. convocó y habló amablemente a los líderes de las tropas del palacio. . César. se marchó de allí airado y no volvió más. con los bra­ zos y las piernas separados y atados con duras cuerdas.

pero subordinado siempre ala s autoridades imperiales. y se marcharon hacia el río como si estuvieran ya saciados. lo ataron también con cuerdas y así. cuando expiraba a manos de los que le estaban descuartizando. no mucho después. administrador de la ciudad63. despedazaron los miembros y articulaciones de sus cuerpos. se hizo ve­ nir desde Cilicia a un filósofo llamado Epígono. En esa misma revuelta.16. 64 Fontaine y Galletier apuntan en su edición de Belles Lettres que. a pesar de que el cuestor no se había referido a ellos. para que el asunto no se enfriara. en esta época. a la manera del que dirige a los portea­ dores. y les in­ crepó alguna vez. sino a unos tribunos encargados de la fabricación de armas. y quien les animaba con gritos continuos. este sobrenombre se debe al célebre sabio de Mitilene.17. 14. así como en las nefastas acciones que cometieron en sus correrías. . cuando Domiciano se esca­ paba precipitadamente por una escalera. enviado a Mesopotamia por su suegro. se buscaba con gran empeño a ciudadanos de estos nombres y. mutilándolos hasta hacerles irreconocibles. incitándoles a culminar lo que habían iniciado y quien.7.18.7. Apo­ linar. y desde Edes­ sa a Eusebio. que representaba a los ciudadanos. como Montio.7. Luego.19. se había visto devalua­ do y era ocupado por un noble local. Quien encendía a estos hombres audaces hasta ha­ cerles caer en la locura. murmuró los nombres de Epígono y de Eusebio. fue quemado vivo por esto. un orador vehemente conocido como Pittacas64. 14. Por esos mismos días el yerno de Domiciano. tal vez. sin citar profesiones ni cargos. por si estuviera tramando algún plan más ambicioso. que le habían prometido material si comenzaba a fraguarse una revuelta. en violenta carrera.7.LIBRO 14 131 14. 14. que poco antes era el encargado del palacio del César. que apareció de repente. Además. investigaba insisten­ temente entre los destacamentos militares acerca de si se ha­ bía recibido algún escrito secreto de Galo. 63 El cargo de curator d u ita tis. era un tal Lusco. se los llevaron amarra­ dos a los dos por las amplias calles de la ciudad.

como antes. el gobernador de la provincia.132 AMIANO MARCELINO Apolinar.7. se desplazaba cubriendo la cabeza y confiscando bienes de los acusados por todas las provincias orientales. fue llevado al tribunal como cómplice. Mientras sucedía esto. la Justicia. del mismo nombre. abandonó los juicios y. a la que volveremos necesariamente en su momento66. sirve para relajar la tensión del relato. 22. el verdugo y co­ laborador en estas rapiñas. sino que. 14. Descripción de las provincias de Oriente67 14. 66 Cfr. Ade­ más. ante el si­ lencio de una defensa legítima en los procesos. por eso.1. pero. tras ser apresado por unos protectores. alejado de toda realidad.20. perturbada. sin que nadie investigara ya formalmente la veracidad o no de las acusaciones.7. con sus am­ plios y extensos llanos. que se elevan más hacia el este. se descubrió que se había te­ jido a escondidas una vestidura real en Tiro. Ante el resonar de los clarines que proclamaban los desastres internos. Y. encontramos Cilicia. enmarcada por dos capítulos muy violentos. . y de la de Egipto. que entonces era el padre de Apolinar.21. sin saber quién lo había ordenado o para qué uso. con la excepción de la de Mesopotamia. unas provincias que considero oportuno révisai' aho­ ra. 67 Ya indicábamos en la introducción que esta digresión. una vez descubierto lo sucedido en Antioquía. de la que ya habla­ mos al narrar las guerras de los Partos65. 14. el carácter violento del emperador. fue celosamente custodiado desde allí. también fueron conducidos allí otros muchos de distin­ tas ciudades. se dirigió a Constantinopla a través de la Armenia Menor. 14.15-16. sin diferenciar a los inocentes de los culpa­ bles. Cuando se superan las cumbres del monte Tauro.8. tierra fértil en productos de todo tipo 65 Nueva alusión a un texto no conservado de su obra. ya no se ensañaba en secreto.8. acusados de haber cometido crímenes atroces.

69 Amiano parece referirse a una divinidad indígena de Cilicia. llena de vides y de abundantes cosechas. y Claudiópolis.4. de manera que apenas con­ serva ya unos pocos vestigios de su antigua belleza. 71 Es decir. Isauria y Cilicia. y por Mopsuestia.3.LIBRO 14 133 y.2. ciudad destacable que. obra del rey Seleuco. cuna del famoso adivi­ no Mopso que. que debe este nom­ bre a su fundador. 72 Se refiere Amiano a P. según se cuenta. En cambio Cilicia. fue fundada por Perseo. aunque mantenemos el término latino manes para guardar una mayor fidelidad con el téxto clásico. 68 Fue emperador del 41 al 54 d. a su derecha. el hijo de Júpiter y de Dánae. Y es célebre también por Anazarbo. fue llevado a la costa de África y murió re­ pentinamente. surcada en su interior por un río nave­ gable.C. 14. exuberante gracias al río Cydno. 70 Es decir. fue destruida en el pasado por ser rebelde y nociva. de riqueza similar. es célebre por contar con Tarso. cuando regresaban después de robar el ve­ llocino de oro. entre otras muchas ciudades. por lo que. que fue procónsul en esta zona del 78 al 75 a. que fue asimilada a Hércules en el Asia helenizada. En esta provincia. los manes de este héroe70. cubiertos por la hierba púnica.. que procedía de Etiopía69. fueron subyugadas por el procónsul Servilio72. y cuyos éxitos en las campañas contra los piratas le otorgaron el sobrenombre de «Isáurico». 14. 14.C. Isaura. Servilio. . convertida en colonia por el emperador Claudio68. tras ser arrebatado por error de la expedición de los Argonautas.8. se presentan con fre­ cuencia como beneficiosos para una gran variedad de males. Isauria. desde entonces.8. sus restos. des­ tacan dos: Seleucia. o bien por cierto hombre rico y noble llamado Sandan. muy poderosa en la antigüedad.8. Como estas dos provincias71 se mezclaron en el pa­ sado con grupos de maleantes durante las guerras de los pi­ ratas. el Calicadno. después de lo cual se sometieron a pagar impuestos.

14. famosa en todo el mundo y con la que no pue­ de competir ninguna otra en abundancia de recursos. Después de Osdrena. 73 N icátor puede traducirse com o «vencedor». 14. transformó sus agrestes moradas en unas ciudades poderosas por la abundancia de recursos y de hombres.8. 74 Como sabemos. llamada ahora Eufratense.5. y linda a la izquierda con los pueblos sarracenos y a la derecha con las turbulentas aguas del mar. los nombres primitivos que les dieron sus antiguos fundadores en lengua asiría.8. que se extiende por una amplia y bella planicie. aunque reciben nombres grie­ gos impuestos por la voluntad del que las conquistó. La frontera de Oriente. valorada y menciona­ da con orgullo cada vez que aparece en su obra. sobrenombre que este diadoco debe al éxito de sus empresas tras la muerte de Alejandro Magno. como si estuvieran colocadas en una lengua prominente de tierra. que. Muchas de es­ tas ciudades. la primera provincia es Comagena. con la colaboración del numeroso pue­ blo al que rigió durante mucho tiempo en una época de paz. en la actualidad. . extendiéndose en línea recta. Esta región fue ocupada y engrandecida en gran manera por Nicátor Seleuco.7. es la ciudad natal de Amiano. Por ejemplo. ya sean propios o importados74. alcanza desde las riberas del río Eufrates hasta las orillas del Nilo. siendo un rey triunfador.8. como indica su sobrenombre73. que se extiende en suave elevación y es famosa por ciudades amplias como Hierápolis -la antigua N iño.y Samósata.8. dominó por derecho sucesorio los reinos de Per­ sia. están separadas del mundo oriental por el monte Amano. no aparece en nuestra descripción.6. tras la muerte del macedonio Alejandro.13 4 AMIANO MARCELINO Son regiones que. 14. 14. Esta región es valorada gracias a la ciudad de Antioquía. como hemos apuntado. una vez que.8. sin embargo. Viene después Siria. no han perdido.

así como Seleucia. y es una tierra rica por sus variadas relaciones comerciales. Después de Siria encontramos Fenicia.8. región llena de encantos y de belleza. llena de campamentos inexpugnables y de fortalezas. surgen espontáneamente chorros de agua caliente. Por ejemplo: Cesarea.LIBRO 14 135 Destacan también Laodicia y Apamia. levantadas en una época anterior. igualmente.8. una vez sometidos los judíos y tomada Jerusalén76. y casi parecen medidas con plomada. 14. Unida a esta provincia encontramos Arabia. que fueron levantadas en lugares apropiados para 75 En el 64 a. de modo similar. que baña los pies del gran monte Cassio y desemboca posterior­ mente en el mar Partenio.C. fueron sometidas al pueblo roma­ no por Gneo Pompeyo. utilizados en múltiples aplicaciones medicina­ les. adornada además por grandes y bellas ciudades. que se extiende por grandes espacios. 14. y poseedora también de algunas ciu­ dades ilustres. ciudades muy florecientes desde su creación. con abundantes y fér­ tiles campos de cultivo. levantada por Herodes en honor del emperador Oc­ taviano.13. . Nápoles e.8.11. inclinada hacia el monte Líbano. 76 En el 63 a.8. Estas provincias. Sidón y Beirut. 14. fundadas en la antigüedad. que logró derrotar a Tigranes y se las arrebató así al reino armenio75.12. 14.9. en muchos lugares. entre las que sobresalen por su atractivo y por la celebridad de su nombre Tiro. fueron consti­ tuidas en provincias por Pompeyo y confiadas a un goberna­ dor. Eleutherópolis. La última de las provincias de Siria es Palestina.10. 14. También estas regiones. rodeadas por el río Orontes. Ascalón y Gaza. entre las que ninguna desmerece de las de­ más.C. así como Emesa y Damasco. que limita también con los Nabateos.8. En esta región no encontramos ningún río navegable pero.

siendo el rey Ptolomeo nuestro socio y aliado. tiene la suerte de contar entre otras muchas ciudades con Salamina y Pafos. Después de este hecho. y la segunda por el de Venus. puede permitirse la construcción de un barco de transporte des­ de la paite más baja de la quilla hasta lo alto de las velas. Pero volvamos ahora al relato de los hechos. como Bostra. con la finalidad de rechazar los ataques de los pueblos vecinos.C.ningún producto extranjero. ante lo cual se suicidó con veneno. y ade­ más aparejarlo con todo tipo de armamento y lanzarlo al mai·.15. pero sólo lo consiguió después de reprimir en varias ocasiones la arrogancia de sus habitantes. insigne la pri­ mera por su santuario de Júpiter.8. fue el emperador Trajano quien conminó a esta re­ gión a someterse a nuestras leyes77. De forma similar. esta misma isla de Chipre tiene una producción de todo tipo de recursos tan abundante y variada que. la isla de Chipre. sin necesidad de importai. alejada del conti­ nente y con abundantes puertos. derrotando a los Medos y a los Partos en guerras gloriosas.14. . en un momento de penuria en el tesoro público. 78 En el 58 a. 77 En el 105 d. 14. 14. Chipre se convirtió en tributaria y los despojos del rey.C.136 AMIANO MARCELINO la defensa gracias a la atenta preocupación de los antiguos. sin haber cometido ningún tipo de delito. con materiales propios. Además. Una vez constituida en provincia y encomendada a un go­ bernador. muy bien protegidas por la firmeza de sus murallas.8. como si fueran de un enemigo. Gerasa y Filadelfia. se le confis­ caron sus bienes. fueron traídos a Roma en barco por intervención de Catón78. Aquí se encuentran también algunas ciudades enormes. Y es que. Y no me avergüenza decir que esta isla ha sido in­ vadida por el pueblo romano movido más por la ambición que por la conveniencia.

14.LIBRO 14 137 14. emperador modera­ do en su tratamiento de otros asuntos pero quien. en principio. el día fijado para el funesto interrogatorio. como narraremos después. Mientras iban sucediéndose calamidades tan diver­ sas.1. como es propio de un hombre real­ mente valiente. preo­ cupado y temiendo por su propia vida. Pero este recelo excesivo de Ursicino le hizo caer en un pozo más hondo. la ciudad que custodiaba.9. si cualquier desconocido llevaba a sus oídos rumores de este tipo. Así pues. ante 19 Amiano recibe aquí la orden de seguir a Ursicino.2. a quien seguíamos por orden imperial. e im­ ploró su ayuda.3. . desde Nisibis. también a veces podían participar en m isiones. el superior de Amiano en la vida militar. per­ manecían en la corte y tenían funciones tanto ceremoniosas como estricta­ mente militares.9. implacable y completamente fuera de sí en proce­ sos semejantes. informó en secreto a Constancio mediante una carta de todo lo que se tramaba abierta u ocultamente. 80 Comienza aquí una larga persecución contra Ursicino.9. similares a los citados. rodeado por los murmullos de los aduladores. Sobre el César Constancio Galo 14. el general de la caballería se sentó como si fuera un juez. ya que otros acusadores. se vol­ vía duro. y de quien siempre hablará con gran respeto y ad­ miración a lo largo de su obra. pues se le obligaba a declarar al ser acusado en un proceso de pena capital79. Ursicino. se resistía y protestaba. se hizo venir a Ursicino. como Amiano en este caso. Sin embargo. cuando vio aparecer unidos en la misma trama contra él a jueces corruptos y a acusadores. Pero. un militar auténtico. líder entre sus soldados y completamente alejado de las disputas del foro. inventaron graves insidias y las difundieron en tomo a Constancio. El antioqueno for­ maba parte del cuerpo de los protectores domestici que. con la esperanza de que así se calmaría la archiconocida manía del César Galo80.9. 14.

reclamaba con gran tenacidad la presencia de un acusador y la seriedad debida. 14.18.9. mientras aparecían por doquier unos notarios que. comunicaban al César qué se había preguntado o cuáles habían sido las respuestas. per- 81 Cfr. Pero. despedazado de tal modo que no le quedaban ya miembros que torturar. en primer lugar fueron juzgados Epígono y Eu­ sebio. ordenó que se le torturara como si se tratara de un rebelde audaz. que contaba además con el estímulo de la reina. perseguidos a causa de la nobleza de su nombre. pues ésta de vez en cuan­ do sacaba la cabeza por las cortinas. gritando que aquello era un robo y no un juicio. al enterarse el César. aunque afirmó que no había visto ni escuchado nada.5.7. de modo que muchos de ellos murieron sin defensa alguna. Pero Eusebio. por ser com­ pletamente ajeno a los asuntos del foro. se mantuvo firme en su declaración inicial. y con los costados marcados ya por los latigazos.138 AMIANO MARCELINO personas que sabían ya de antemano lo que iba a ocurrir. habiendo suplicado en vano. a la carre­ ra. como conocedor de las leyes. ante el temor a la muerte. 14. filósofo tan sólo en su apariencia según se demostró. 14. debido a las crueles órdenes del César.9.9. acusándoles de haber prometido ayuda para una futura sublevación. implo­ rando justicia al cielo y con una sonrisa amenazadora. . no se permitió a los acu­ sados aclarar las calumnias. En cambio Eusebio.4.6. declaró en confesión vergonzosa que había sido par­ tícipe en un plan -que no había existido realmente-. que estimó este ejemplo de li­ bertad como soberbia. Ya hemos mencionado anteriormente81 que Montio. cuando expiraba. Y cuando. negando las acusaciones con gran contundencia. De ellos Epígono. 14. mencionó a unos tribunos que se llamaban así y que estaban encargados de los arsenales. Así.

criticaba la iniquidad de su época. sin confesar ni ser convicto. Al contrario. ni que nadie acusara a otra persona.9. en concreto a una villa suya que distaba veinticuatro millas de Antioquía. de manera que. quien. Después de todo. sin querer acusar a nadie. un diácono.9. ante lo cual fue acusado un tal Maras. no se suavizó en absoluto la ferocidad de Galo. 14. tras ser atormentado durante mucho tiempo para que confesara algo incierto.9. se continuó investigando sobre la vestimenta real y. aunque también el propio Maras fue tor­ turado hasta la muerte. A pesar de estas muertes. autor de una carta escrita en griego y dirigida al encargado de un telar ti­ rio. Y mientras se lo llevaban. Zenón. Éstos.LIBRO 14 139 maneció inalterable y tenaz. a los ojos del rey de Chipre que era quien le estaba interrogando. arrancada de la boca. tal como se había ordenado. es­ cupió la lengua. fue castigado con la pena de muer­ te al igual que su despreciable compañero. entre la saliva ensangrentada. según dicen los cristianos82. cuando se debatían aún determinadas acusa­ ciones y era ya algo sabido que algunas se habían lanzado con demasiada ligereza.8. en la que le apremiaba para que terminara un encargo que no concretaba realmente. imitando a aquel estoico de la antigüedad.9. Después de esto. a pesar de que no les critique con dureza. Así pues. padre e hijo. al torturar a los sirvientes encargados de te­ ñirla. fueron torturados con la fractura de las piernas y murieron. 14. éstos confesaron que se trataba de una túnica corta y sin mangas para cubrir el pecho. no se consiguió que confesara nada. en las que Amiano parece no conocer exac­ tamente los ritos y la jerarquía cristiana. como un león que ha de­ 82 Expresiones de este tipo.7. intrépido. después de muchas ejecuciones . finalmente. fue­ ron llevados al exilio los dos Apolinares. son las que hacen pensai' que Amiano no era cristiano. al llegar a un lugar denominado Crateras. 14. . una vez que se laceró a gentes de muy di­ versa condición.

Ante la petición de los alemanes.10.10. ese antiguo general de la caballería. a la izquierda del Ródano. como todos los soldados siguieron reunidos en Chalón durante ese tiempo. . 14. cuyos frecuentes ataques estaban devastando el territorio galo cercano a sus fronteras. el Augusto Cons­ tancio les concede la paz 14.10. escolta personal e hijo de Hermógenes. Valence es una ciudad gala. en su séptimo año de consulado y en el segundo del César Galo83. descuartizado en Constantinopla tiempo atrás en una revuel­ ta popular. los hermanos Gundomado y Vadomario. impacientes ya ante la espera y muy exaltados.140 AMIANO MARCELINO vorado ya varios cadáveres. según hemos narrado anteriormente85. apenado por lo que ya había sucedido y temeroso ante lo que podría ocurrir en el futuro. Constancio.10. se mostraban agita­ dos. Constancio. parte de Arlés y se dirige a Valence84 dis­ puesto a combatir a los reyes de los alemanes.2. maquinaba muchas acusacio­ nes de este tipo. aunque en realidad era el tercer año de con­ para Galo. 14. intentó no angustiarse mientras le fuera posible. mientras se detiene allí durante bastantes joma­ das a la espera de unos víveres. al comenzar ya la época estival. llegó Herculano.3. 14. Mientras Oriente soportó hechos como los narrados durante mucho tiempo. en el año 354. acusaciones que no vamos a detallar para evitar en la medida de lo posible excedernos en lo que pro­ metimos. Y.1. Cuando Herculano relató toda la verdad acerca de las ac­ ciones de Galo y de su esposa. Sin embargo. porque 83 sulado 84 85 Έs decir. cuyo traslado desde Aquita­ nia se había retrasado debido a que las lluvias primaverales habían sido más frecuentes de lo usual y habían hecho que se desbordaran los torrentes. En un libro perdido.

se envió a Eusebio. el ayuda de cámara87. solventadas ya numerosas dificultades y atravesados muchos caminos cubiertos de nieve. se evitaría que alguien con su poder estimulara el orgullo de Galo.14. Cfr. Y así. 14. 14. prefecto del pretorio en esta épo­ ca.10. Todo esto formaba parte de un plan astuto y bien calculado. junto a la orilla del río R in88. y que se considera­ ba como un gran honor. Pero éstos seguían agitados tanto por la escasez de alimentos como por su fiereza innata y. 88 Se trata de la colonia Augusta Rauracorum. 87 El praepositus cubiculi era el gran chambelán o camarero mayor. Posteriormente. que a su vez se dividían en diócesis. se calmó la re­ vuelta de los soldados y se aseguró la vida del prefecto.10. debido a que los víveres no podían trasladarse de la forma usual. cargo de carácter civil que. Y es que se le apremiaba para que acudiera ante los soldados con la intención de calmarles y de informales del motivo por el que no podía llegar el transporte de víveres. siempre dispues­ to a maquinaciones funestas. lla­ madas prefecturas. car­ go que normalmente se encomendaba a personas nobles. para lo cual contaban con un elevado número de subordinados. se levantó el campamento el día establecido. 14. se vio arrastrado a una situación crítica86. Ante esto Rufino. sabemos que tienen arraigada la cos­ tumbre de mostrarse duros y crueles contra los cargos civiles.10.6. ante la resis­ 86 Rufino era prefecto del pretorio en la Galia. cuando se llegó a Ráuraco. . Pero como la empresa se realizó de forma concienzuda. ante la demora. para que en una revuelta de este tipo pereciera el tío materno de Galo. equivalía a un gobernador en las distintas divisiones administrativas del Imperio. después de distribuirlo en secreto entre los cabecillas de la sedición.LIBRO 14 141 no tenían ni siquiera lo necesario para subsistir. De este modo. y estas diócesis en provincias. pues su trabajo consistía en asistir personalmente al emperador.4.10. a Chalón. llevando oro consigo. una vez que Constancio se convirtió en emperador único. una vez que les llegaron víveres en abun­ dancia. hoy Augst. por otra parte. fundada por Munacio Planeo junto al Rin.1.5. Así pues.

a cambio de una recompen­ sa.142 AMIANO MARCELINO tencia de un enorme grupo de alemanes. Pero de repente se presentó un guía que conocía perfectamente la región y quien.10. les hubieran disuadido. 89 El cargo de tribuno tenía carácter militar y se le confería a los oficiales encargados de la guardia personal (protectores domestici). como a la lluvia de flechas que caía sobre ellos de todas partes. . el empera­ dor. 14. los romanos no con­ siguieron establecer un puente con la unión de sus naves. Esta sospecha recaía sobre Latino.10. de­ bido tanto al excesivo número de contrarios. de la fabrica­ ción de armas (fabricarum). de los establos imperiales. como la empresa parecía imposible. Entonces. no sabía bien qué decisión tomar. Sin embargo. durante la noche. conde de la guardia personal. o por­ que les hubieran prohibido la lucha sus autoridades religio­ sas. realmente. de los soldados que se protegían con armadura (armaturae). tomando con premura una decisión. según afirmaban algunos. suavizaron esa dureza con la que se resistían tan afanosamente y enviaron a sus nobles para pedir perdón por sus crímenes y alcanzar de este modo la paz. el ejército hubiera podido devastar toda la zona pasando por allí sin encontrar oposición alguna. tribuno encargado de los es­ tablos89 y sobre Escudilón. mientras el enemigo estaba ocupado en otras accio­ nes. o.10. 14. al azar.9. ya fue­ ra porque los auspicios. con escudo (scutarii). enviaron mensajeros a sus compatriotas para informarles de esta acción. les mostró un vado por donde podían atravesar el río. los bárbaros. afligido por graves preocupaciones. 14. jefe de los escuderos.8. sobre Agilón. a quienes se honraba entonces como si la república estuviera en sus manos.7. tal como reclamaban las circunstancias. como en este caso. Y lo cierto es que. a quienes se les habían encomendado los cargos militares más honrosos. de no haber sido porque unos pocos del mismo pueblo.

cuida por igual del bien de todos.10. después de so­ portar las duras fatigas del camino y de acaparar víveres su­ ficientes. mis soldados más leales. «Os ruego que nadie se extrañe si.10. como si el plan hubiera cambiado de repente. como en breve voy a exponer y a expli­ car la razón por la que he querido reuniros aquí a todos vos­ otros. habló de este modo: 14.14. como defensor de vidas ajenas. aunque el sentido es idén­ tico. se convocó al ejército a una asamblea.LIBRO 14 143 14. que son necesariamente breves porque la exposición de la verdad es siempre simple.10.12. Por ello. y que le otorgue favorable la voluntad divina90. debe aferrarse ardientemente a cualquier solución que le ofrezcan las circunstancias. 14.13.10. de manera que nuestra traducción intenta responder a ambas. ocupó su lugar en la tribuna y. »Si cada uno de vosotros lo considera de acuerdo con su posición y su ánimo. esté donde esté.11.10. dis­ puesto a decir unas pocas palabras apropiadas para la oca­ sión. rodeado por un grupo de autoridades. mientras que un general. y una vez ya en esta tierra bárbara. 14. hay divergencias en los tér­ minos que se refieren a la dedicación del general. . »Las difíciles y gloriosas pruebas que habéis supe­ rado. Así pues. por muy esforzado y fuerte que sea. siempre atento a sus deberes. tras retener a los legados de ambos reyes y deliberar el asunto en secreto durante bastante tiempo. 14. con­ siderando que todo lo que hace por los demás es por su pro­ pio bien.10. encontrará cierto que un solda­ do. »Así pues. prestad atención con actitud favorable a estas palabras. llevados por la confianza en vosotros. ha­ biéndose tomado la decisión de aceptar la paz que se les ofre­ cía con unas condiciones justas y acordes con la realidad. acrecentadas de forma magnífica por una fama extendi­ 90 En las ediciones que hemos consultado. hayamos adoptado una vía más pacífi­ ca. En ella el emperador. mira sólo por sí mismo y defiende su propia vida.

cuando se trataba de batallas contra pueblos extranjeros. 14. creo que debemos mitigar. una cólera que con frecuencia es perjudicial para las provincias. situados en Milán. piden perdón por los he­ chos pasados y suplican la paz. movidos por una razón fundamental.144 AMIANO MARCELINO da ya por las regiones más alejadas de la tierra. tras numerosas campañas. si cuento con vuestra aprobación. de acuerdo con la voluntad del emperador. Una vez sellado el pacto según la práctica de estos pue­ blos y cumplidos todos los trámites solemnes. Apenas había dejado de hablar. mediante esos mensaje­ ros que veis ahí con la cabeza baja. considerando que. sin derramar ni una gota de sangre. con frecuencia. han aterrado a los reyes y al pueblo alemán quienes. yo que os debo aconsejar lo más provechoso. Después. porque debemos evitar luchas de resul­ tado dudoso. nuestra cólera. sin que se oigan clarines de guerra. estad convencidos de que una decisión correcta no se achacará a vuestra apatía. debe concedérseles por numerosas razones: »En primer lugar. es mejor ser comedido y moderado. sino a vuestra moderación y humanidad».16. Y. según nos ofrecen. el rival se somete voluntariamente. Y es que. conside­ ro que. . 14.10. una paz que yo. prudente y cauto. ni de generosidad hacia los que suplican.15. el emperador marchó a los cuarteles de invierno. toda la asamblea. pensemos que la victoria sobre el enemigo no sólo se consigue cuando se le abate en la batalla por medio de las armas y de la fuerza bruta. para contar con ellos como aliados y no como adversarios. Por otra parte. el resultado era dramático. »Así pues. en cambio. sino que se vence mucho mejor cuando. vuestro príncipe aguarda con prudencia la decisión que toméis como jueces. cuan­ do nos sonríe la fortuna. alabó su determi­ nación y aprobó el tratado de paz. y percibe por experiencia propia que los romanos no carecen ni de valor contra los rebeldes. »Eso sí. por último. sabían que podían contar con la fortuna del emperador si se trataba de guerras civiles pero.10.

y quienes. el Augusto planeaba destruir al César con un duro golpe. quienes pensa­ ban que. o a Eusebio.11. que resultaban atractivos por su belleza y su juventud. fueron ellos quienes cargaron a un hombre de gran valor con la losa de su terrible envidia. El César Constancio Galo es convocado por el Au­ gusto Constancio y m uere decapitado 14. A esta opinión se oponían grupos de volubles adu­ ladores. al no contar con ayuda alguna.2. 14. como si fueran a tratar un tema público muy urgente. constituían una generación con ambi­ ciones imperiales. consi­ derándole ya como el problema y el obstáculo más difícil. si se producía la desaparición del César. sería fácil matarle. daban pábulo a falsas acusaciones mediante misteriosos susurros. siendo odiado por todos los . 14. se habían dado a co­ nocer por su grandes conocimientos en cuestiones militares y por la agilidad de sus cuerpos en los ejercicios cotidianos. Pues bien. encargado entonces de palacio y propenso a dejarse arrastrar por su maldad. y que. A estos podemos sumar también los restantes eunu­ cos del palacio.LIBRO 14 145 14.11. violento ya de por sí. Ursicino tendría que permanecer en Oriente.11. intencionadamente. Liberado ya de la carga de las demás cuestiones. persona dura y muy intrigante. mientras realizaban sus ta­ reas de índole más íntima. tras deliberar con sus colaboradores durante la noche en conversaciones secretas acerca de con qué fuerzas o de qué forma conseguiría su objetivo sin que el proyecto se difundiera y fuera atajado por las constantes sospechas de Galo. cuya ambición superaba los límites imagina­ bles en aquella época.3. entre los que podemos citar a Arbitión. Por ello. había sido inducido por algunos colaboradores a realizar actos terribles. ya adultos. con la intención de que. decidió convocarle mediante una amable misiva.11. y que esto era peligroso porque podría concebir planes más ambiciosos sin que nadie se lo impidiera. murmurando que sus hijos.1. Y murmuraban también que Galo. pues de este modo.

Y así. que se mostraban amenazadores en esa época91. 91 En efecto. se puso en marcha. Aunque ella tenía alguna duda y temía las frecuentes muestras de crueldad de Constancio. se envió para sustituirle hasta su vuelta al conde Prós­ pero.5.11. 14. Constancio intentaba animar con numerosos y fingi­ dos halagos a su hermana. Y así. murió después de contraer unas fiebres repentinas. para que viniera a verle. ordenó el regreso de Ursicino ro­ deado de todos los honores. . donde se detuvieron en un lugar denominado Caenos Gallicanos. en el 354. quería disponer de una vo­ luntad afín a la suya. al darse cuenta su marido de que había desaparecido la garantía con la que se sentía protegido. recibida la misiva. uniendo sus fuerzas. para eliminar toda sos­ pecha. sin saber bien qué decisión tomar por la volubilidad de su ánimo. las insignias del poder imperial pasaran a los hijos del general de la caballería. pues de este modo.4.6. debilitarían los sentimientos bélicos de los partos. la esposa de Galo. Además. 14. decidió finalmente lo que le parecía mejor. como indica Amiano. Tras esta llamada sólo restaba que el César se pu­ siera en marcha con rapidez. 14.11. siempre alerta y atentos a ru­ mores de este tipo. nos dirigimos a Milán a toda prisa. a quienes intentaba arrebatar M esopo­ tamia y Armenia. el rey Persa Sapor II se mostraba hostil contra los romanos. al llegar a Bitinia. y solucionado con gran facili­ dad el tema del transporte. esperando poder suavi­ zarle puesto que era su hermano. Ante esta muerte. Pero. Y para que no sospechara que iba a suceder desgracia alguna. con la excusa de que. Cuando estas insinuaciones y otras similares llega­ ron a los oídos de Constancio. diciendo que la echaba de menos hacía tiempo.11.146 AMIANO MARCELINO grupos con una animadversión bien ganada. por el es­ tado apremiante de la situación. en primer lugar. du­ daba angustiado qué hacer.

10. afrentosamente. como Constancio medía todos los hechos según su propio interés. 14. por lo cual. debía colaborar en estos momentos de agitación. sino que hallándose siempre dispuesto a perjudicar a quienes le rodeaban con trampas ocultas. y era que. era consciente de que. 94 Es decir. le hizo marchar a pie delante de él como a un simple siervo.16. . y le mostraba de forma indirecta que el estado no podía ni debía dividirse. A estos hechos se añadía el recuerdo de un ejem­ plo no muy antiguo.11. 14. 14. Y es que con Diocleciano y con su cole­ ga colaboraban como servidores dos Césares93. Además de la terrible carga de estas preocupacio­ nes. en los que le instaba y le pedía que se presentara ante él. 92 Cfr. Diocleciano se hallaba enojado con Galerio después de una derrota de éste ante los persas.10. y a que se decantarían por la fortuna de Constancio. en caso de que se le presentase una oportunidad. 14. que estaba enojado94. Llevado a esta situación crítica y presumiendo ya un triste final si no se mantenía alerta.11. y sus Cé­ sares Galerio y Constancio Cloro. No en vano. que no tení­ an residencia fija y que debían viajar por todo el imperio. no aceptaría una disculpa. Pero recelaba de la maldad de los que le rodea­ ban debido a dos razones: a que le temían a él mismo consi­ derándole cruel e inconstante. su in­ tranquilidad se debía a un solo motivo. aspiraba en secreto a la condición de Augusto. Diocleciano y Maximiano eran los Augustos. ni perdonaría ningún error. en función de sus fuerzas. En estas circunstancias agitadas y confusas.8. refiriéndose sin duda a la de­ soladora situación de las Galias. si se descuidaba. y que cada uno.11. en Siria Galerio. revestido de púrpura. tuvo que re­ correr a pie un espacio de casi mil pasos por delante del ca­ rruaje del Augusto.LIBRO 14 147 14. que era mayor en las guerras civiles92. 93 En concreto.7.9. sería castigado con la muerte.11. recibía continuamente escritos del emperador.

gracias a sus halagos y mentiras. puso sus ojos en ambiciones más ele­ vadas y. ofreció unos juegos ecuestres.13. muy astuto y persuasivo bajo una apariencia de hombre de espíritu rudo.148 AMIANO MARCELINO 14. 14. pero dispuestos a vi­ gilarle para que no pudiera moverse. con la excusa de realizar distintas tareas. aunque no supiera lo que iba a ocurrir. Y como cuando así lo quiere el destino. y que estaba dispues­ to a perdonarle si es que había cometido alguna imprudencia.14. en los que coronó al auriga Tórax como vencedor.12.11. Al conocer este hecho. sin llamarle ni ver­ le siquiera. Constancio se enojó por encima de los límites humanos. consiguió convencer a Galo para que se pusiera en marcha. inten­ tara ejecutar en el camino algún plan que condujera a su sal­ vación. ordenó que se retirara a todos los soldados acuartela­ dos en las ciudades por donde pasaría. ni intentara ninguna ac­ ción en secreto.11. Éste fue el único que. compartiría con él su poder y le recibiría como compañero con vistas a las campañas que se avecinaban en las provincias del norte. Vinieron también otros. Galo.11. según reza el viejo proverbio. el sentido común de los hombres suele nublarse y aturdirse. 14. unas provincias esquilmadas ya des­ de hacía bastante tiempo. se dispuso a marchar. Tauro. acudió ante él Escudilón. 14. desde el humo hasta la llama. enviado a Armenia en ca­ lidad de cuestor. como si las circunstancias fuesen prósperas y seguras. por orden del emperador. repitiéndole una y otra vez de forma hipócrita que su primo hermano deseaba ardientemente verle. por una casualidad. y para evitar que Galo. Añadía además que. hala­ gado por estas palabras.11. Por aquel tiempo. Después de otros muchos. tribuno de los escuderos. siendo Constancio una persona genero­ sa y clemente.11. Al llegar a Constantinopla. después de salir de Antioquía guiado por una divini­ dad esquiva. avanzó con gran audacia. .

en la tranquilidad del sueño reparador se le desgarraban los sentidos y veía con terror espectros estridentes a su alrededor. una tras otra. no tuvo posibilidad alguna de verlos. agotadas ya por el esfuerzo de doce días. a quienes sí se llevó consigo. se veía obligado por todos a apresurar su mar­ cha. a las garras de las furias. que le cogían y le arrojaban. conducidas por Domiciano y Montio. cu­ bierto de polvo. una temeridad que le hacía verse ya como alguien despreciable y vil. debido a la atenta vigilancia de los que le rodeaban noche y día. y que entonces era cuestor-. a los protectores domestici. sometido a la voluntad del pueblo llano. conde de la guardia personal del emperador95 y a un tri­ buno de los escuderos llamado Bainobaudes96.9. la mayor parte de sus componentes eran originarios de la ciudad egipcia de Tebas. Después de recorrer así un amplia llanura. Por ello.11. y se enteró de que las legiones tebanas que invernaban en las ciudades vecinas le habían enviado a algunos partidarios suyos97. por lo cual maldecía una y otra vez con tristeza su teme­ ridad. 14. y dejando todo en palacio excepto unos pocos sirvientes para el dormitorio y la mesa. 14. 21. durante este tiempo. recobró sus fuerzas. según le parecía en sue­ ños. según se le había encomenda­ do. 97 Se trata de dos legiones que reciben este nombre porque. así como a grupos de personas asesinadas por él. con la intención de que le ex­ hortaran a continuar firme y fiel a sus promesas.LIBRO 14 149 Entre éstos podemos citar a Leoncio -nombrado después prefecto de la ciudad.11.16.10.6-7. 96 Cfr. Cfr. cuando llegó a Adrianópolis.17. 25. Sin embargo. . y llamada antes Uscudama. 95 Es decir. como recibía continuamente cartas que.9. toda vez que ellos mismos tenían gran confianza en su fuerza y ocupaban en gran número los puestos de guardia cercanos. le urgían para que se pusiera en marcha. a Luciliano. 14.15.7.11. ni de escuchar lo que pudieran contarle. Además. 16. utili­ zando diez carruajes oficiales. en principio.11. ciudad situada junto al monte Hemo.

que no iba a pasarle nada más des­ pués de eso. 16.20. pues.18. da forma a visiones nocturnas que nosotros98 denominamos «fantasías». Así. le dijo: «Venga. cercana a la ciu­ 98 Es decir. de la guardia imperial secreta100. entrando al atardecer. quien du­ rante el mandato de Galo estuvo al frente de la guardia de pa­ lacio 99. . De este modo. 100 La denominación de agentes in rebus se utilizaba para designar. en el que estaba escrito que sería despojado de la vida y del poder. los griegos. llegó a Petobio. Y es que. 99 Este personaje es siempre descrito con términos negativos por Amiano Marcelino (cfr. tras recorrer el camino más corto utilizando diferentes caballos. donde se le reveló toda la trama de las intrigas.. que se encargaban. abriéndole paso su terrible destino. de controlar el servicio de correos im­ perial y de asegurar así las comunicaciones oficiales. convencido de que así no podrían volverse atrás ni por un soborno ni por piedad. y también Apodemio. entre otras cosas. 14. a partir de los pensamientos y de las preocupaciones que agitan las mentes de los mortales. Inesperadamente. N o es extraño.11.11. que el pueblo los apodara significativamente «curiosi». siempre vigoroso e incansable. repitiéndole con juramentos continuos. 14. de manera que Barbatión rodeó con soldados armados toda la parte del palacio que está fuera de las mura­ llas y. Allí se presentó de repente el conde Barbatión. como si se lo hubiera mandado el Emperador.3-4). 18. lo cubrió con una túnica y con un manto vulgar y.7. se lo llevó en un vehículo particular a Histria.11. morirá ejecutado tras ser acusado de alta traición (18.150 AMIANO MARCELINO 14. ciudad de los nóricos. de hecho. libre de los lazos corporales.19. quienes traían a unos soldados seleccionados personalmente por el Augusto después de ganárselos con favores. el plan iba ejecutándose con tretas ya nada ocultas.6) y.3.11. levántate». despojó al Cesar de sus vestidu­ ras regias. desde la época de Diocleciano. En cada provincia había dos agentes in rebus. el espíritu. a un cuerpo de seguridad semejante a la po­ licía secreta de la actualidad.

11. y 101 En concreto. que comprendían igualmente a los protectores domestici. el li­ bro 14 comienza narrando los hechos ocurridos en el 353. Crispo murió en el 326. vigilado estrechamente. Galo.y también a Pentadio. donde. como hemos mencionado. Al saber esto el Augusto. Aen. 14. 14. enviando a Sereniano -quien. consideró que. por orden del emperador.21. el secretario.480 (Adrasti pallentis im ago).23. era necesaria la muerte de Galo. le repetía una y otra vez que en el embarazo le había llevado en su vientre durante nueve meses. 14.22. como hemos dicho anteriormente. 103 Esta imagen aparece ya en Virgilio. para forzarle. gentiles y scutarii. a que especificara uno por uno los motivos por los que había ordenado que se cometieran todas las ejecuciones realizadas en Antioquía. sólo pudo decir que había ordenado que ejecutaran a varias personas empujado por su esposa Constantina. 102 Armaturae era una de las divisiones de las Scholae Palatinae o tro­ pas de palacio. de manera que este hecho apa­ recía en uno de los libros perdidos de la obra. . sin sa­ ber de hecho que cuando a Alejandro Magno su madre le ur­ gía para que matara a un inocente y. Ante esto.LIBRO 14 151 dad de Pola. el hijo de Constantino101. cubierto por una palidez adraste a 103. éste le respondió con prudencia: «Pídeme otra gracia. fue acu­ sado de un crimen de lesa majestad pero resultó absuelto gra­ cias a ciertos ardides.11. agitado ya por una ira y una cólera incontenibles. queridísima madre. tribuno de la guardia armada102. y recuerda cómo Adrasto palideció ante la muerte de sus yernos Tideo y Polinices. para conseguir su pro­ pósito. 6. encargado entonces del mantenimiento del Palacio. por­ que la vida de un hombre no puede pagarse con ninguna re­ compensa». el notario Pentadio y Malobaudes. y nunca más recobró su color.11. como sabemos. ya que. se pre­ sentaron Eusebio. Y mientras estaba allí. fue asesinado en otro tiempo Crispo. para asegurar su vida. Por ello. medio muerto ya de terror ante lo que le aguardaba.

De ellos. Con el poder sublime de una divinidad poderosa. observa todo lo que sucede en la tierra desde la más re­ cóndita eternidad.11. pues. cortada la cabeza y arrebatada así la dignidad de su rostro. y Barbatión. aunque Galo fuera el culpable. si Galo murió por sus crueles acciones.152 AMIANO MARCELINO a Apodemio. le habían conducido hasta esa trampa mortal adulándole con sus halagos y mentiras. había causado temor en ciudades y provincias. Fortuna y Virtus. condenó a muer­ te a Galo quien. representante de la justicia y de la venganza divinas. que nos la presentan como hija de la Jus­ ticia. fue condenado por participar en el plan que causó la muerte del César. Ahora bien. de manera que. cuando se murmuró que tenía pretensiones más altas después de cesar como general de la infantería. según la definen otros.25. Escudilón murió reventado vomitando las entra­ ñas debido a un absceso del hígado. el contrapunto a la Fortuna caprichosa. según los antiguos teólogos. y quien.11. la justicia de la divinidad superior se extendió en todas direcciones porque. 104 Esta diosa. que rige los destinos de cada uno con gran poder105.24. y entregó su vida a los manes en una muerte no llorada por nadie. sería la colaboradora divina de la virtus individual. Estas consecuencias y otras muchas similares se deben en ocasiones a aquella que venga los actos impíos y re­ compensa los buenos. con las manos atadas como si fuera un vul­ gar ladrón. quedó allí como un cadáver deforme aunque. 105 Identifica aquí Amiano la tutela individual con esa Justicia o Tute­ la universal que rige el universo. es colo­ cada por las mentes humanas sobre el círculo lunar o bien. en el juego de Fatum. lo cierto es que no mucho después perecie­ ron con una muerte terrible las dos personas que. de la guardia secreta imperial. poco antes. Adrastea -y ojala actuara siempre esta diosa a la que conocemos también con el nombre de Némes is -104. es la Tutela personificada. vendría a ser. 14. 14. que había inventado ya hacía tiempo acusaciones falsas contra Galo. .

los primeros reyes. . revuelve múltiples situacio­ nes.11. como hermano al emperador Constantino. le concedió el mando del timón. teniendo como padre a Constancio. 14. hastia­ do de sí mismo. ya saca a los buenos del abismo guiándoles a una vida mejor. 14.28. de manera que.11. para que se creyera que podía acudir a todos con la rapidez de un ave.11. por los lazos inquebrantables del destino. en la Massa veterniense. ya oprime y hace humillar a los orgu­ llosos sus cabezas erguidas. aunque fue variando en color y forma a medida que avanzaba el imperio.27. y le puso debajo unas ruedas. le daba una apariencia con una autoridad propia de la madurez. árbitro y juez de lo que acontece. Había nacido en Etruria. in­ cluso. Con esta muerte prematura.LIBRO 14 153 14. después de un mandato de cuatro. Ésta. alterando el cariz de los acontecimientos y dirigiendo a veces los propósitos de nuestra voluntad a un final distin­ to de aquel al que se dkigían. le colo­ có alas. los cónsules e. murió a los veintinueve años. Tenía el cabello rubio y suave. y aunque parecía que la barba acababa de salirle y que era un vello suave. Por eso la antigüedad. Era notable por el atractivo de su cuerpo. honrados ambos con las trábeas consula­ res y la prefectura106. como madre a Gala. para que nadie ignorara que recorre to­ dos los elementos y rige el universo. alternando los momentos de fortuna y de infortunio como ella sabe hacer. como reina de los juicios. conduce a la nada el orgullo vanidoso de los morta­ les y. con ras­ gos correctos y una perfecta estructura en todos sus miem­ bros. dirige la urna de las fortunas. 106 La trabea era una toga que vestían los caballeros. Y es ella también la que. siempre amiga de fábulas. el citado Galo. hermana de Rufino y de Cereal.26. sin em­ bargo.

fue hecho prisionero. ya que. cualidades opuestas y equivalentes a las de los emperadores Domiciano y Tito. 14.C. sus costumbres distaban tanto de la modera­ ción de su hermano Juliano..32. frente a la generosidad de Juliano. que llegó a reinar en Siracusa del 367 al 357 a. la de Dioni­ sio II. rey de Macedonia. esta fortuna mudable e inconstante con­ virtió al alfarero Agatocles en rey de Sicilia. 108 Ofrece aquí Amiano una larga serie de ejemplos.. Fue ella la que condujo hasta el título de Pseudo Filipo al adramitense Andrisco. en cambio. .1 54 AMIANO MARCELINO Ahora bien. pero posteriormente se vio hundido en la penuria. le puso al frente de una es­ cuela en Corinto108. como podemos citar ejemplos innumerables.11.30. 14.31. a los numantinos. aunque Amiano Marce­ lino en su obra presenta los caracteres de ambos como totalmente diferentes. y a Dionisio. a Veturio lo entregó a la 107 En efecto.. y a una caída.11.C. Pues bien. experimentó la volubilidad con la que ésta juega con los mortales. 14. tras ser derrotado por Ce­ cilio Metelo en el 148 a. Domiciano (81-96) sucedió en el imperio a su hermano Tito (79-81). al verdadero hijo de Perseo le enseñó el arte de trabajar metales para que pudiera ganarse así la vida109. como sabemos. que había tenido el poder supremo. En concreto. la de Agatocles. esa volubilidad con la que eleva a algunos a las estrellas y los hunde luego en las profundidades del Cócito. nacido en una batanería. Y. cfr. alude a una ascensión propiciada por la Fortuna.C. Después de llegar hasta la cima más elevada de la Fortuna. Por ello. destacando la crueldad de Galo. 14. en otra época terror de los pueblos.C. como las de los dos hijos de Ves­ pasiano: Domiciano y T ito107. pero no sin que hubiera sospechas de que le había asesinado. similares a los que aparecen en las colecciones de exempla que tanta difusión alcanzaron en su época. Ella misma entregó a Mancino. En cuanto al hijo de Perseo.11. 37. ofreceré tan sólo unos pocos. Luchó contra los romanos durante dos años pero. 109 Andrisco pretendía ser Filipo.). Aem.11. Galo y Juliano eran hermanastros. rey de Siracusa del 317 al 289 a.29. hijo de Perseo. el último rey de Macedonia (del 178 al 168 a.

como sabemos. tras lo cual fue ejecutado en prisión..11.11. 111 Euno es un sirio que encabezó una revuelta de esclavos en Sicilia en el 130 a.. Pompeyo.C. Y debido también a su iniquidad. Y ¿cuántos romanos na­ cidos en noble cuna han abrazado las rodillas de un Viriato o de un Espartaco por la acción de esta misma señora del des­ tino?. ¿cuántas cabezas han caído cortadas por funestos ver­ dugos después de aterrorizar a muchos pueblos? Uno es conducido a prisión.33.C. Veturio fue derrotado y se entregó a los samnitas en el 321 a. 14. encontramos a Pompeyo quien. Y. a Claudio a los corsos.4).C. muere degollado en Egipto para deleite de unos eunucos uo.LIBRO 14 155 crueldad de los samnitas.C.34. si alguien pretendiera conocer qué variados y numerosos son todos los ejemplos de este tipo. esclavo de una prisión. 14. pensaría que se ha vuelto loco al encontrarse con una cifra igual a la de los granos de arena o al peso de las montañas. 110 En este pasaje Amiano nos ofrece cinco ejemplos de generales ro­ manos.7. se puso al frente de unos fugitivos en Sicilia111. y libró a Ré­ gulo de la ferocidad de Cartago. otro alcanza un poder ines­ perado. fue asesinado en Egipto tras su derrota en Farsalia. . del mismo modo Claudio tuvo que entregarse a los corsos tras rendirse en el 326 a. tras lo cual fue enviado a Roma para negociar la paz.. después de conseguir el sobrenombre de «Grande» por la importancia de sus acciones. Floro 2. Y un tal Euno. en resumen. Por último. otro es abatido cuando se hallaba en la cima más ele­ vada del honor. (cfr. en cuanto a M. A tilio Ré­ gulo fue derrotado por los cartagineses en la primera guerra púnica. a los que la Fortuna trató de diferente forma: Mancino fue entrega­ do a los numantinos por haber firmado una paz humillante con ellos en el 137 a.

LIBRO 15 15. pero. Los restantes hechos.1. este prólogo es muy significativo a la hora de analizar la obra de Amiano. no resta nada al conocimiento de los hechos1. ya que en él aparecen elementos claves en la concepción historiográfica de nuestro autor: importancia de la verdad y de la objetividad. todo ello expuesto con humildad (pro uiriwii captu). Y es que la brevedad tan sólo debe ser objeto de alabanza cuando. eso sí.2. eliminando una extensión inapro­ piada. los expondré con sumo cuidado en la medida de mis fuerzas. exhaustividad de su obra frente a los bre­ viarios de su época. he narrado aquello que he con­ templado personalmente. .1. Todavía no habían despojado completamente a Galo en Nórico y ya Apodemio. sin temer en absoluto las posibles críticas contra una obra que puede parecei larga. autopsia y narración de hechos presenciados por el autor o narrados por sus protagonistas. En lo que he podido conocer la verdad y siguiendo el orden de los distintos sucesos. fogoso instigador de las masas mientras vivió. Se anuncia al emperador la muerte del César Galo 15. y con gran rapi­ dez gracias al relevo de sus caballos (aunque incluso mató a 1 En nuestra opinión. o bien lo que he logrado conocer inteiTogando minuciosamente a los protagonistas. le quitó los zapatos al César. como muestran los libros siguientes.1. 15.1.

al igual que había hecho Magnencio el año an­ terior. tomó la púrpura imperial en el 350. aunque hubiera regido esa infinidad de mundos postulados por Demócrito y que constituían el sueño de un Alejandro Magno alentado por Anaxarco3.158 AMIANO MARCELINO algunos por forzarlos demasiado) fue el primer emisario que llegó a Milán.4. Ante esto. se había desti­ tuido a dos príncipes: Veteranión2 y Galo. elevaban al cielo el valor y la fortuna de un emperador por cuya voluntad. cuando era él el que escri­ bía.1.1. 15. todo su afán de agradar en adulación. equivale a un punto en la in­ mensidad del universo. Entonces el Augusto se dejó llevar de tal manera por su ansia de halagos que creyó firmemente que iba a librarse de todos los problemas de la mortalidad. se le escapaba «mi eternidad» y. le con­ firmó que la ardua e inesperada acción se había completado con total inmunidad según sus deseos. y rebasó ya los lí­ mites de la justicia. 2 Este suceso seguramente aparecía narrado en los libros perdidos de la obra. cuando dictaba. convirtiendo. en dos oca­ siones. 3 Anaxarco de Abdera fue discípulo de Demócrito y acompañó a Ale­ jandro Magno en sus campañas por Asia. como si fueran los despojos del cadáver de un rey de los partos y. los más in­ fluyentes en la corte. hubiera debido causar una in­ dignación terrible en alguien que se esforzaba con gran em­ peño. según decía. que le perdonó y le permitió se­ guir con vida. que a nosotros nos parece inmensa. 15. No en vano alguna vez. donde se relataría cómo Veteranión. según su costumbre. Allí. al entrar en palacio. comandante de infantería. como si se tratara de soldados rasos. se consideraba «señor de todo el mundo». expresión que. . en una lectura o en una charla habría advertido algo en lo que están de acuer­ do los matemáticos: que toda la superficie de la tierra. contándole brevemente la noticia. de ser pronunciada por otros. Pues. arrojó los zapatos a los pies de Constancio. Pero fue derrotado por Constancio. en conformar su vida y sus costumbres se­ gún el modelo de los emperadores dignos.3.

Ursicino. muy numerosos antes. a causa de su re­ . Ursicino. ace­ chando desde su oculto agujero.2. y Gorgonio. Sin embargo. que le engañaban diciéndole que. 15. ataca con un salto brusco a los que pasan. Después del lastimoso asesinato del César. Juliano.2. llamándole en público con frecuencia «camarada» e «intrépido varón».2. Sin embargo. 15. sordos para las de­ fensas justas y dignas.2. este hombre magnánimo permanecía con el ánimo inmutable ante tanta adversidad.1. se sentía abatido ante esta si­ tuación. del mismo modo Arbitión. suelen pasar de los magis­ trados oficiales a sus sucesores. en cambio el general antes citado era reclamado dentro y fuera como alguien te­ mible para el pueblo persa. tan sólo le en­ tristecía un hecho: que sus amigos. porque los oídos del emperador. al igual que los lictores. 15.3. como una serpiente que vive bajo tierra y que. mientras que el nombre de Constancio no era mencionado en ninguna región oriental. hermano del César Galo. como manda la tradición.2. por su parte. Era éste un hombre sumamente hábil a la hora de tramar insidias morta­ les contra alguien de vida sencilla.LIBRO 15 159 15. y era muy poderoso en aquella época. Además Ursicino se veía acosado por Arbitión. Y así.4. se acusó a Ursicino de un crimen de lesa majestad. debido a que día a día iba creciendo contra él la envidia. enemiga siempre de to­ das las personas íntegras. estaban siempre abiertos para lo que le susurraban en secreto gentes insidiosas.2. le habían abandonado por otros más poderosos. son acusados de un crimen de lesa ma­ jestad 15. ayuda de cámara del César. aunque temía caer aún más bajo y lamentaba profundamente que su ino­ cencia estuviera tan amenazada. quien le halagaba con una amistad fingida. comandante de la caballería en Oriente. cuando aún resonaban los sones de los peligros judiciales.

aunque a causa de las sos­ pechas de éste fue acusado y obligado a suicidarse. A partir de ese momento. fue ejecu­ tado en otro tiempo Domicio Corbulón.6. fiel y cauto defensor de las provincias. aunque.5. estaba envuelto en un doble crimen: uno. toda las calumnias se diri­ gieron contra Juliano. Ursicino. de no ha­ ber contado con el aliento divino y con el favor de la empe­ 4 Corbulón fue un prestigioso militar. en segundo lugar. al igual que.2. autor de numerosas hazañas bélicas durante el mandato de Claudio y de Nerón. incluso habiendo alcanzado el grado más alto de la carrera militar. Aunque Juliano aclaró estas acusaciones y demostró que no había hecho nada sin que se lo ordenaran. Así pues. sin que na­ die le perjudicara ni provocara jamás. en presencia de los pocos que conocían sus planes secretos. . según se dice. 15. se llegó al acuerdo de que. mo­ riría sin juicio alguno.2.160 AMIANO MARCELINO sentimiento contra la fortuna de los demás. el que tras salir de la tierra de Macelo. hubiera muerto debido a ese nefasto grupo de aduladores. Y. en Capadocia.2. Dispuesto todo de este modo. cuando aguardaban la llegada del momento fijado para la realización del plan.7. 15. 5 Es decir. sin que lo vieran los soldados. que se había reunido con su hermano5. se suavizó la voluntad del emperador. que atravesaba entonces Constantinopla. Galo.2. según decían con maldad.8. ennegrecía su concien­ cia por un ansia inexplicable de hacer daño. después de frecuentes y misteriosas conver­ saciones con el Emperador. había mar­ chado a Asia deseoso de adquirir conocimientos liberales. en la noche siguiente. recién llegado entonces y quien más tarde sería un emperador memorable. en aquel terrible caos que supuso el impe­ rio neroniano4. ante lo cual decidieron aplazar este hecho impío hasta después de una segunda deli­ beración. 15. 15. con quien Juliano se había criado en Macelo.

libre ya de todo peligro.9. eran condenados rápidamente. se produjo un hecho que parecía deberse a augurios favorables. 15. apenas con un hilo de vida y detestando es­ tos últimos momentos por su terrible sufrimiento. se hicieron valer ciertas mentiras en lugar de la verdad. que era su más ardiente deseo. cercana a Milán. Pero los pobres. ha­ 6 Eusebia es la segunda esposa del emperador Constancio II. así como a muchos cortesanos que arrastraban sus cuerpos enervados por las cadenas.3. . 15. cuyas posibilidades de salvar su vida eran escasas o nulas. Persecución contra los amigos y sirvientes del Cé­ sar Galo 15. Por ello la verdad permanecía oculta tras determinadas men­ tiras y en cambio. sucedía a veces que los ricos.3. En esos mismos días fue acusado también Gorgonio. y tras detenerse allí algún tiempo. y porque se estimaba que. por cuya ayuda fue conducido a la ciudad de Como.2. buscando la ayuda de personas influyentes. encargado del servicio personal del César y.LIBRO 15 161 ratriz Eusebia6. por su culpa. Mientras esto sucedía en Milán. aunque con­ fesó que había participado en empresas ambiciosas.10. pudo marchar a Grecia para enriquecer su espíritu. fue absuelto. 15. se condujo desde Oriente hasta Aquileya a numerosos militares. A partir de esta situación.2. a veces. y que in­ cluso a veces las había incitado. Y es que los acusado­ res fueron justamente castigados y sus acusaciones se consi­ deraron fútiles y vanas. compraban el perdón a un precio enorme. ciega la justicia ante la sarta de mentiras lanzada por una conspiración de eunucos.1. Sin embargo. Se les acusaba de haber sido colaboradores de Galo en sus maquinaciones.

). sino dañan­ do con sus maldades a todos los miembros del estado7. los condenaron a muerte. Y así. Entre ellos era fácil que sobresalieran Paulo y Mercu­ rio. repletas ya las tumbas de cadáveres. éste de origen persa y aquél nacido en Dacia. Verr. 4. 15. condenaron a algunos al destierro después de maltratarles con golpes e instrumen­ tos de tortura. Cic. a los demás. anteriormente servidor del emperador. se había exiliado también a otros sin remedio. 7 Verres contó con la colaboración de estos dos hermanos procedentes de Cibyra (Tlepolemo e Hierón) para que le ayudaran en la selección de obras de arte (Cfr. y no como los famosos herma­ nos procedentes de Cibira y amigos de Verres. Por ello en todas partes aparecieron de repente gentes al acecho de rumores.30 y ss. a otros los degradaron hasta el rango militar más ínfimo y. como si quisiera alterar el orden marcado por el destino. Constancio. Desde ese momento.13. des­ pués de éstos.21. En este pasaje de Ci­ cerón. hiriendo con fieras den­ telladas a los que ocupaban los honores más altos sin impor­ tarles si eran ricos o pobres.3. volvieron como lo hacen los vencedores y contaron sus «hazañas» al empera­ dor. 4. y cada vez con más vehemen­ cia.2. 153. abría su corazón a los muchos que tramaban insidias de este tipo. quienes pululaban por el tribunal de un solo gobernador. e injustos a la par que sanguinarios.162 AMIANO MARCELINO bían sido despedazados Domiciano y Montio. y porque. Estos.47. sin ningún tipo de investigación minuciosa y sin distinguir entre inocentes y culpables. encargado éste entonces del servicio personal del emperador.4. 8 Este cargo (rationalis) era conferido al representante en cada dióce­ sis del «ministro de finanzas» o com es sacrarum largitionum.3. siempre atento e inflexible para temas de este tipo. 15. ahora tesorero8. aquél notario y éste.3. aparecen como canes venatici. de enorme jactancia ambos. Para escuchar su defensa fueron enviados Arbitión y Eusebio. metáfora que justificaría las expresio­ nes utilizadas por Amiano Marcelino referidas a los que rodeaban a Cons­ tancio: ferinis m orsibus adpetentes o lambebant. .

semejante a un perro de naturaleza muy fie­ ra.5.3. 9 Cfr. 10 Cfr.8. Herod. . 14.7. del mismo modo que al­ gunos maestros del arte de la palestra suelen demostrar una destreza excepcional en los combates. completa­ mente borrachos y pensando que no había ningún testigo. se dolían poí­ no haber nacido entre los habitantes del monte Atlas. le llamaban «Conde de los sueños» porque. y algunos. En medio de este clima angustioso de interrogatorios y condenas. apenas se llegaba a reconocer ante los extraños que se hubiese dormido. como los rumores. se produce otro desastre en Iliria. no sólo nadie contaba sus sueños sino que. cri­ ticaron abiertamente como opresor el imperio en que vivían. De este modo. donde se dice que no se tienen sueños10.3. 4. como si fuera culpable de un terrible delito. porque era imposible desen­ marañar la trama de calumnias que había tejido. Además. como hemos narrado anteriormente9. enredando una variedad de intrigas increíble. se perseguía con una dura acusación a un hombre. En cuanto a Mercurio. siempre accesible para estas iniquidades. empeora­ ban estos hechos. pero que agita su cola de forma sumisa. con prudencia.184. se la dejamos mejor a los expertos en esos temas. Pero la explicación de este hecho.3. 15. al difundirse. se introducía en banquetes y reuniones y.5. 15. si alguien en confianza le contaba que había visto algo en sueños (que es el momento en el que nuestro interior se muestra más libremente).LIBRO 15 163 A Paulo. gobernador de la Panonia Segunda. 15. un desastre que comenzó por unas palabras frívolas y que puso en peligro a toda una multitud. algunos.6. Y es que en un banquete ofrecido en Sirmio por el Afri­ cano. incluso. se le puso el sobrenombre de «Cadenas». entonces él agra­ vaba ese hecho con venenosas intrigas y se lo contaba al em­ perador.

un carácter fogoso.3. que siempre deseaba vivamente aquello que le era vedado. Una vez cumplida la orden. . Pero Gaudencio. como si se tratara de un asunto grave. pues. como si hablaran por un presagio. mientras se hacían los preparativos para la mar­ 11 La ocupación del cam pidoctor consistía. unos afirmaban. como éste se mostraba siem­ pre tan accesible y receptivo para sospechas de este tipo. 15. Constancio ordenó que el Africano y todos los nobles que habían tomado parte de aquel banquete fatal fueran detenidos al instante. de la guardia secreta imperial. que entonces encabezaba la prefectura del pretorio. Así pues. un antiguo ins­ tructor11. se lo contó a Rufino. para capturarlos. como movido por alas.3. ahora tribuno sin dedicación concreta en aquella época12. voló a la corte del emperador y. Pero cuando llegaron a Aquileya.16 4 AMIANO MARCELINO Pues bien. los iba conduciendo a todos carga­ dos de cadenas. por otra parte. tal como se le había ordenado. sino que formaban parte del estado mayor que acom­ pañaba al emperador y. recibió el en­ cargo de continuar con su labor durante dos años más. al quedarse solo en una taberna. 15. entre ellos. en adriestar a los sol­ dados para la lucha. de la guardia personal del emperador quien. sin deliberación alguna.8. que se acercaba ese cambio tan deseado en la si­ tuación. que había incitado la funesta conversación y que te­ nía. Marino.3. normalmente. se envió a Teutomeres.9. Rufino. necio e imprudente. con la ayuda de uno de sus compañeros. hecho usual por otra parte en la naturaleza humana.10. tal como había solicitado. debían realizar misiones especiales. le exasperó de tal modo que. este funesto acusador. con gran velocidad. otros aseguraban con impensable locura que todo su­ cedía según los augurios de sus antepasados. 15. y que era un hombre siempre ávido de estas situa­ ciones extremas y famoso por su arraigada crueldad. 12 Los tribuni vacantes eran oficiales que no se encargaban de una unidad o de una tarea específica.

Ante esto. invadía una amplia extensión de las zonas romanas limítrofes. Pero describamos ahora el aspecto de este lugar con la brevedad que aconseja nuestro proyecto. después de nacer entre desfiladeros de altas montañas. se declaró la guerra a los Lentienses. . se clavó en el costado un cuchillo encontrado al azar e. De la tribu alemana de los Lentienses. hubiera podido ser navegable desde su nacimiento. fueron condenados a permanecer en celdas de castigo con alguna esperanza de perdón.3. con tropas muy válidas. poniéndose en marcha para esta campaña. habían habla­ do de forma imprudente.11. el emperador. Los demás fueron conducidos a Milán y torturados. en el banquete. tras ser condenados al exilio como cómplices del suici­ dio de Marino.2. algunos fu e­ ron ejecutados por orden del Augusto Constancio. mientras él permanecía allí con parte de los sol­ dados.4. ante lo cual. con frecuencia. 15. si no se precipitara como un torrente en vez de como un río tranquilo. comandante de la caballería. tras largas deliberaciones. Solucionado así este tema. pueblo alemán que. bordeara el lago Constanza y saliera rápidamente al encuentro de los bárbaros. En cuanto a los que formaban parte de la guardia impe­ rial. discurre con enorme fuerza entre profundos esco­ llos. te­ niendo en cuenta su caudal. otros huyeron 15. llegó a Recia y a los Campos Caninos donde. sin recibir aporte de agua de ningún afluente. perdió sus órganos vitales y murió. aunque escasa. 15. tras confesar que. 15. instantáneamente. Arbitión. Y. decidió que sería conveniente y prove­ choso que.4.LIBRO 15 165 cha. El Rin.1.4. consiguieron que se les condonara la pena gracias a las súplicas de Arbitión. al igual que el Nilo se extiende entre cataratas de rápido curso.

ni el fondo cenagoso consigue que el río vea disminuida su carrera. por lo cual. A l­ feo se enamoró también de Aretusa. sin que aumente ni disminuya su caudal. 15. excep­ to por el lugar donde aquel antiguo y sobrio valor romano con­ siguió abrir un amplio camino.5.4. parecería increíble el que puedan estar separados. para poder perseguirla se hizo cazador y. aun a sabiendas de que 13 Es el actual lago Constanza. ya que fluye como elemento separado por eterna desunión. atravesando la tranquila y ondulada superficie. aun mezclados. Y es que. Hay varias leyendas que relatan cómo intenta seducir a Ártemis y a las ninfas. la corta por la mitad como si fuera una línea fron­ teriza. después de lo cual.4. con una longitud de 460 estadios y una anchura casi similar. sin aguardar a que llegasen los que debían confirmar el ataque de los bárbaros. de manera que sale con su nombre y sus fuerzas intactas. sin contar tampoco luego con ningún afluente.7. 15.4. se funde con las olas del océano. Pues bien.4.4. divide el mar Jónico. con espumosos torbellinos y. Y ya al llegar a zonas más llanas. cuando ella huyó a Siracusa. Este lago.6. 15. él la siguió. A lfeo m ezcló sus aguas con las de ella. es inaccesible.166 AMIANO MARCELINO 15. a pesar de la oposición de los bárbaros. Y lo que es realmente sorprendente es que ni la tran­ quilidad del lago se ve alterada por el rápido paso de las aguas del río. resonante. dando lugar a riberas profundas y separadas. una vez que nace en la Ar­ cadia. cautivado por la atracción de la fuente Aretusa. hasta llegar junto a su amada ninfa14. . Arbitión. De modo similar el Alfeo. ante lo cual. Entre estas ninfas.43. 14 Alfeo es dios del río que lleva su nombre. en este lago irrumpe el río. Aretusa fue trans­ formada en fuente. no forman un solo elemento. según cuentan los mitos. 15. de manera que si no resultara evidente que esto es así. desemboca en un lago circular enorme al que los Retas denominan Brigantia13. debido al ho­ rror que provocan sus bosques cerrados. de las condiciones del lugar y de la dureza del clima.

los soldados comenzaron a correr de un lado para otro y ofrecieron un buen blanco en sus espaldas. De ese modo. como muchos se sentían aún aterrados después del desastre sufrido. Pero. en el intento de evitar las heridas. en este funesto e inesperado ataque. Después de esto los alemanes. avan­ zaron ya con más ímpetu contra las defensas romanas al día siguiente y. sin que ninguno de nosotros pudiera resistir.4. De repente salieron los escuderos15 y.LIBRO 15 167 se acercaba una dura guerra. que se encargaba de las tropas de caballe­ ría de escolta.4. y como Arbitión dudaba sin llegar a ver claro el desarrollo de la acción. ni esperar ya nada más en su vida que una muerte rápida. muchos lograron escabullirse por estre­ chos senderos y. que encabezaba la guardia armada. y Bapo. 16 Estos promoti forman parte también de las tropas de escolta que acom­ pañaban al emperador. Y es que los enemigos salieron por sorpresa de la os­ curidad y.4. que conducía a los veteranos16. sin demora alguna.10. los soldados armados con escudo. A pesar de ello. perdi­ mos gran número de soldados y diez tribunos. gracias a una niebla mañanera que dificultaba la visión. se unieron a su propia formación. ya que eran soldados que habían merecido este grado por sus buenos servicios. una vez recuperadas las fuerzas al llegar el día. cayó en una emboscada y tuvo que permanecer allí angustiado por esta contrariedad. 15 Es decir. con gran moral. llamaron a la lucha a todos sus compañeros. 15. Sin embargo. rota ya la formación. tras evitar el peligro durante la oscuridad de la noche. Se trata de un cuerpo de caballería prestigioso. 15.8. . se lanzaron con sus espadas desenvainadas haciendo rechinar sus dientes y lanzando duras amenazas. atacaron con todo tipo de ar­ mas a cualquier cosa que veían vulnerable. hubo tres tribunos que se lan­ zaron al mismo tiempo: Arinteo. como se encontra­ ron con que no podían avanzar debido a la oposición de las tropas enemigas. Seniauco. 15.9.

Y es que. excepto a los que consiguieron evitar la muerte con la huida. 15.168 AMIANO MARCELINO 15. rapiñas e incendios cometidos 17 Los tribunos Decios. Una vez concluido el combate. se produce un nuevo torbellino de calamidades. si la Fortuna. sino gracias a rápidas incursiones. rectora de la suerte humana.4.12. Y así. muere en una emboscada 15. cuando el desgobierno prolongado llenó la Galia de terribles asesinatos. tanto ellos como sus soldados se lanza­ ron contra los enemigos como un torbellino y defendieron la causa común como si fuera propia. 15. . a los veintiocho días de mandato. y caían heridos por numerosos golpes de espadas y lanzas.2. Pues bien. comandante de infantería en la Galia. según el ejemplo de los antiguos D ecios17.4. 15. En medio de estos conflictos. Los enemigos se dispersaron con sus formaciones rotas y. no con un combate de igual a igual. padre e hijo.C.13. entregaron ambos la vida por el pueblo romano en los siglos tv y III a. de mane­ ra que parecía que estaban aún montados sobre sus grupas. sin pensar en sí mismos.1.11. el emperador vuel­ ve a sus cuarteles de invierno en Milán triunfante y feliz. mostraban su cuerpo al descubierto. pisando montones de cadáveres y cubiertos con la sangre de los muertos. no hubiera termina­ do rápidamente con esa situación tan lamentable.5.5. salieron del campamento todos aquellos que habían vacilado a la hora de acudir al combate con sus ca­ maradas. Muchos yacían muertos con sus caballos. mientras intentaban escapar con dificultad. Al ver esto. ani­ quilaron a todos los bárbaros.4. que hubiera supuesto un mal no menor para las provincias y que hubiera acabado con todo. consiguieron ponerlos a todos en una ver­ gonzosísima huida. El franco Silvano. 15. es elegido Augusto en Colonia y.5.

19 El comes rerum priuatarum era el encargado de gestionar el aera­ rium priuatum . el tesoro privado constituido por las propiedades del emperador y las inherentes a su cargo. junto con la de Aedesio. en alguna ocasión. ya que viene del verbo griego «kopéo»: «cortar».el equipaje del empe­ rador durante sus viajes. que ya estaban inquietos y temerosos. 21 Los m agistri memoriae eran los encargados de guardar por escrito las respuestas a las peticiones hechas al emperador. y de «matuo»: «delicias. astuto y diestro en el arte del engaño. pues la ausencia de este rival. del prefecto del pretorio Lampadio. Di­ namio guardó la carta por si. Y así. En cuanto a Arbitión.4.5. es decir. le permitiría car­ garle con el peso de una peligrosa acusación. fue enviado rápidamente allí por orden del príncipe.LIBRO 15 169 libremente por los bárbaros sin que nadie intentara atajarlos. indicando que eran muy amigos. mientras el general antes mencionado recorría la Galia sirviendo al estado y rechazando a los bárbaros. un tal Dinamio. Silvano. antiguo encargado del registro21.5. 18 Este cargo suponía encargarse de transportai. comida exquisita». . un comandante de la infantería que había demostra­ do gran eficacia para acabar con estas revueltas. 15. podía tramar algún malévolo plan. antiguo conde del tesoro privado19. encargado de los ani­ males que transportaban las pertenencias del emperador18. casi como familia. había solicitado a Silvano una carta de recomendación que debía dirigir a unos conocidos suyos. y de Eusebio. Por otra parte. 20 Sería algo así como «sibarita». a quien ha­ bían atribuido el sobrenombre de «Matiocopo»20.3. a quienes el mismo prefecto se había esforzado por invitar a la celebra­ ción de su consulado por tratarse de amigos íntimos. 15. Una vez conseguido esto. según decían rumores nada fiables. del que lamentaba que aún continuara con vida. éste insistía en que esa orden se cumpliera lo antes posible. prepara una pérfida trama gracias a la colaboración y ayuda. pues Silvano se lo concedió rápidamente sin sospechar nada. Dinamio. siempre activo y sin reposo.

5. de acuerdo con el plan trazado para acabar con la vida de un inocente. 22 N o debe confundirse este individuo con otro del mismo nombre mencionado por Amiano en 30.170 AMIANO MARCELINO Entonces Dinamio borró con un pincel lo que estaba es­ crito en la carta y. permitieran que éste fuera para cumplir lo mismo que él había prometido. e inclu­ so a algunos particulares. por contra. Lo cierto es que Dinamio tenía la esperanza de que recibiría una recompensa del príncipe.6-7. 15. Leídas.10. en el consistorio esas cartas que habían sido maquinadas con tanta astucia. se ordenó detener a los tribu­ nos y traer de las provincias a los particulares cuyos nombres aparecían en las cartas. como garantía de su vuelta. pues estaban entregados al imperio y que. quien se las entregó en secreto al empe­ rador. escribió un nuevo texto completamente distinto al verdadero. indi­ cando que Silvano había rogado en términos oscuros y había animado a unos amigos que trabajaban en el palacio. por ello. entre los que se encontraban Tusco. el tribuno de la guardia armada. Pero rápidamente Malarico. se quejó duramente ante sus colegas de que se estaba acechando con facciones e intrigas a hombres a quienes no de debía atacar de ningún modo. dejando intacta tan sólo la firma. Este grupo de cartas. entrando en su habitación en un momento apropiado. de manera que pensó que le premiaría como seguro y leal defensor de su vida. le encomendaran ir rápidamente a buscar a Silvano. . les pedía que de­ jaran a sus familiares como rehenes y que contando con Malobaudes22. O bien. ya que éste solía examinar con avidez estos temas y otros similares. 15.6.5. Albino y otros muchos. pasaron de Dinamio a manos del prefecto. quien no había preparado una intriga como la que le imputaban esos traidores infatigables. el comandante de los gen­ tiles.7 y 31. conmovido por esta injusticia. les suplicaba que.3. si él hacía una promesa similar a la de Malobaudes. pues.5. a que le ayudaran cuando intentara ver cumplidas sus ambiciosas aspiraciones y poder así alcan­ zar pronto el más alto puesto del imperio.

y en ellas. se re­ belaría como ante una trampa. envió también al tribuno de la fábrica de armas de Cre­ mona unas cartas inventadas por él. Y afirmaba además que estaba completamente segu­ ro de que. en este caso en la Galia. para reclamar a Sil­ vano se entregaron unas cartas a Apodemio. hizo venir· al agente de la recaudación23 y persiguió con furia hostil a los clientes y esclavos del jefe de la infante­ ría. siguiendo el consejo de Arbitión. Es más. envió esa misma carta a Malarico con el mensajero que se la había traído protegido por soldados. le advertía que dispu­ siera todo en breve como conocedor de todos los secretos.7.5. Cfr. Dinamio. 15. 15. ni le entregó las cartas que le pedían que se pusiera en marcha cuando las leyera. sin cumplir con nada de lo enco­ mendado. Silvano. vaciló y dudó durante bastante tiempo sin saber de qué se trataba -y a que no recor­ daba haber hablado nunca acerca de ninguna cuestión confi­ dencial con aquellos de quienes recibía ahora una carta-.5. 15. Después. y no de forma 23 El rationalis era el funcionario encargado de las finanzas en las dis­ tintas zonas.5. para dar más credibili­ dad a su trama impía apoyándose en un argumento más sóli­ do.9.5. aunque esta determinación era positiva y necesaria. firmadas por Silvano y Malarico.10. quien no tomando en cuenta lo que sucedía al llegar a la Galia. semejantes a las que había llevado al príncipe por mediación del prefecto.4. sin atender las ór­ denes que se le habían dado a su partida. El tribuno. si se le enviaba alguien desconocido.8. 15. Sin embargo. eterno y duro enemigo de todos los hombres de pro. al leer esta carta. mientras se aguar­ daba la llegada de Silvano y Apodemio revolvía lo que hasta entonces estaba tranquilo. rogándole que le informara abiertamente de sus propósitos. durante ese tiempo. te­ meroso ya de por sí aunque no hubiera nada que temer. no visitó a Silvano.LIBRO 15 171 15. sus palabras fueron llevadas en vano por el vien­ to. Sin embargo.3. como si ya hubiera sido acusado y condenado a muerte. Pues. .

que en aquella época consti­ tuían un grupo influyente en palacio. Florencio.14.172 AMIANO MARCH!. advirtió. . con la intención de contar una historia falsa. que era entonces maestro de oficios.12. comenzó a expresarse ya de forma más orgullosa. el hijo de Nigriniano. 15. quien confesó que él había te­ nido noticia de la maquinación. Aedesio. de­ terminó que se privara al prefecto de sus poderes y que se le investigara. Así pues. antiguo conde de los bienes privados del emperador.13. revolucionando a todos. una vez descubierta la verdad. con la supervisión de los miembros del consistorio y de todos los soldados. el emperador tomó la deci­ sión de que se investigara el asunto en profundidad. como realmen­ te había sucedido. al exa­ minar atentamente la carta y descubrir que quedaba aún al­ guna huella de la primera escritura. Tan pronto como Malarico recibió esta respuesta. 15. el empera­ dor. Gracias a esto. sentados ya los jueces.5. que alguien había borrado el texto inicial y había escrito encima otro muy distinto del que había dicta­ do Silvano. quedó en libertad y de este modo. conociendo lo sucedido por una confidencia veraz. se absolvió a todos los que se había procesado por una acusación falsa. aunque fue absuelto gracias a la conspiración de un grupo numeroso. Pero entonces fue acusado Eusebio. porque lamen­ taba profundamente su propia suerte y la de su compatriota Silvano. 15. como hombre rudo y sim­ ple. Conocido este hecho.INO tan compleja. en unión de los francos.5. 15.11. no había entendido nada de lo que allí se decía con tanta oscuridad. culminado ya el proceso. que afirmaba una y otra vez que no había conocido nada de lo sucedido.5. porque ha­ bían quedado al descubierto las insidias y porque se había co­ nocido el plan por el que se buscaba abiertamente su muerte. es­ tando como estaba entonces desolado y triste. pues reconocía que.5.

creyendo que en su situación nada era ya seguro. Pero.17. 25 Los candidati formaban un cuerpo militar. se le encomendó el mando de los etruscos y de los umbros en calidad de corrector24. 24 En el siglo iv estos correctores eran gobernadores. en ese mismo momento quitó los adornos púrpu­ ras de los estandartes y de los dragones. formaban la escolta del emperador. al acercarse el atardecer. y. de pequeñas provincias. seleccionado por su bue­ na presencia. 15. afirmando claramente que Silvano. y ascendió a la dig­ nidad imperial. en su intento de ascender desde su cargo de comandante de infantería. ennoblecido por su notable acción. Por ello. había incitado a su ejército y se había elevado a la dignidad de Augusto26.5. le iban a matar.LIBRO 15 173 En cuanto a Dinamio. 15. se enteró por los continuos mensajes de los suyos de lo que había tramado Apodemio para destruir su fortuna. temió que le asesinaran fuera de su hogar sin juicio alguno.5. planeó confiar en la buena fe de los bárbaros.5. hablando de forma orgullosa con los oficiales de mayor graduación. se vio obligado a tomar una decisión extrema y. de quienes procedía. fue el único que. llega a Milán un mensajero al que nadie esperaba. acompañó a Constante durante su muerte. ante la oposición de Laniogaiso. y ante una advertencia de éste en el sentido de que los francos. en Colo­ nia. de rango senato­ rial o ecuestre. considerando que estaba ante una situación extrema. . como narramos antes.15. entonces tri­ buno y quien. casi sin darse cuenta. Silvano. 26 Este hecho se produjo el 11 de agosto del 355. Mientras sucedían estos hechos. sa­ biendo que el carácter del príncipe era débil y variable. o le iban a entregar a cambio de una recompensa. mien­ tras servía como aspirante25. Mientras que esto sucede en la Galia.16. Tenían el rango de suboficiales y. normalmente. 15. que estaban también enfervorecidos por la importancia de la re­ compensa.

Ursicino. Todos los cabecillas se apresuraron al palacio y. el emperador tomó la iniciativa y.5. Entonces. Y es que se necesitaba un gran esfuerzo para acabar con Silvano. haciéndole entrar anunciado por el maestro de ceremonias. prohibió al general.18. 28 El término genérico de indices designa a todos los funcionarios en­ cargados de tareas judiciales y administrativas.5. ahora ya con mucha más amabilidad que antes.174 AMIANO MARCELINO 15.19. Y si no se conseguía esto. el ho­ nor se debe a que Ursicino fue recibido por el propio m agister y no por un admissionalis.20. como ninguno era capaz de pensar ni de decidir cuál era la mejor decisión. que se defendiera en este proce­ 27 El m agister admissionum era el jefe de los adm issionales. con razones honradas aunque insidiosas. que era un terrible enemigo. al entrar en el consistorio. En este caso. 15. se le ofreció besar la púrpura. De este modo. y era el úni­ co al que se recurría. tal como aconsejaba la costumbre más honora­ ble27. como experto conocedor del arte de la guerra y como alguien que había sido injuriado por una falsa trama. desaparecería completamente. Fue Diocleciano el primero de los Augustos que instituyó el ser ado­ rado siguiendo esta costumbre extranjera y propia de los re­ yes. para terminar con el problema. antes. convocó al conse­ jo en la segunda vigilia. eli­ minándose así un temible escollo.5. quienes recibían a los que habían sido citados por el Emperador. abatido por este suceso inesperado como si se tratase de un golpe del destino. comenzaron a mencionar en voz baja a Ursicino. porque siempre hemos leído que. y como si hubiera pretendi­ do alcanzar la dignidad imperial mediante sus hijos. los príncipes recibían un trato similar al de los magistrados28. Constancio. que se disponía a rechazar las acu­ saciones vertidas contra él. con amables pala­ bras. . era con­ siderado entonces como el más prudente de los generales y como gran compañero de armas de Constantino. Mientras se disponía lo necesario para acelerar la marcha. 15. quien poco antes era perseguido como si fuera una plaga oriental. tocado ya.

se le aconseja en una carta llena de halagos que reciba a Ursicino como su sucesor y que vuelva con todo su poder.23. 15. Y es que llegaría otra en su lugar. nos apresuramos a marchas forzadas. siendo todos los demás amigos y familiares. sí en­ contramos una similar en ad Quir.5. salido del propio seno de la verdad y que dice: «Aunque lo más deseable es que la Fortuna permanezca siempre lo más floreciente posi­ ble.2.LIBRO 15 175 so. ese estado siempre equilibrado durante toda la vida no supone tanta satisfacción como cuando la fortuna mejora después de soportar miserias y calamidades»30. 30 Aunque esta cita no aparece en la obra conservada de Cicerón. Una vez realizado esto. con tribu­ nos y con diez guardaespaldas que colaboraran con él en su intento de solucionar este problema de estado. 18. diciéndole que no era el momento apropiado para ello. De hecho.11. que esta situación lamentable tenía un lado positivo. junto con mi colega Verinian o 29. 15. una vez sopesadas numerosas posibilida­ des. cuando Ursicino se puso en marcha. le acompañamos durante el largo camino temiendo cada uno de nosotros tan sólo por nuestra propia vida.5.8. Entre esos acompañantes estaba yo mismo. tal como expone de forma ad­ mirable un famoso pensamiento de Cicerón.5.5. 15. tal como se le había pedido. . Así pues.21. 15. ya que el general del ejército pretendía llegar a las zonas con­ 29 C fr. Y aunque tendríamos que enfrentarnos a fieras terribles como si fuésemos gladiadores. sin embargo. después de descubrir un argumento verosímil para reafirmar esta creen­ cia. pues era necesario que ambas partes se reconciliaran rápida­ mente antes de que se agravara el problema. Por ello. sin embar­ go. Y así.22.24. considerábamos. se le ordenó a Ursicino que se pusiera en marcha. p o st reditum 1. se buscó sobre todo una fórmula para que Silvano creye­ ra que el emperador ignoraba aún lo sucedido.

siendo honrado como si se tratara de un amigo íntimo distinguido. se vio forzado a adorar solemnemente al que se ha­ bía revestido de púrpura y anhelaba aún más. con una sola sentencia. era evidente que todos nosotros. El éxito de esta estratagema parecía complicado. ante estas mues­ tras distintas de adulación. puesto que nuestro objetivo nos hacía inclinar las cabezas. cuando llegamos a Colonia.5. . De ese modo. seríamos condenados a muerte. intentaba reafirmarse aumentando sus fuerzas con engañosos auspicios. al no temer ataque alguno. sin adelantos ni demo­ ras. y estando ya dispuestas numerosas tropas. de manera que.5. Y es que Silvano no podía soportar el que.28. podría sorprendérsele. se suavizarían las medidas de seguri­ dad y. después 31 Es decir. encontramos una situación cuya resolución desbordaba nuestras posibilidades. Pero. parecía que lo mejor en ese caso era que nuestro general31 accediera con flexibilidad a las razones y a la voluntad de un emperador que. siendo algo inexperto. De hecho.5. 15. 15525. a la hora de acceder a los honores de la mesa real. por mucho que nos apresurábamos. 15.27. ya que había que tomar muchas precauciones y contenerse has­ ta que llegara el momento oportuno. Sin embargo. Pues. habiéndose reunido una multitud extranjera pro­ cedente de todas partes para consolidar lo que había empezado con timidez. nuestro general fue recibido amable­ mente y. Ursicino fue antepuesto a los demás de tal modo que se le consultaba ya en privado acerca de asuntos vitales. si nuestro plan salía a la luz antes de tiem­ po.26. como si nos adelantara viajando por el aire. 15. No en vano. siempre llegaba antes el rumor. mientras que personas indignas habían alcanzado el consulado y otras altas dignidades. Ursicino.176 AMIANO MARCELINO flictivas antes de que se extendiera por el territorio itálico cualquier rumor acerca de una usurpación. él y Ursicino eran los únicos que.

con más coraje después de asesinar a los centinelas. . Sin embargo. 33 Eran tropas bárbaras que formaban parte del ejército imperial. 15. en una conversación que se mantuvo en secreto mediante un juramento.5. penetraron en el palacio. de lealtad siempre voluble. 15. como suele suceder cuando la situa­ ción es ambigua. Y de esto se quejaba una y otra vez tanto en privado como públicamente. cuando el amanecer te­ ñía ya de color el horizonte. sobre todo cuando se les ofrecía una recompensa.30. protestas lanzadas por unos soldados que lamentaban su miseria y que deseaban vivamente franquear lo antes posible los estrechos de los Alpes Cottios32. Una vez confirmado el plan por mediación de algu­ nos soldados. finalmente. intentamos buscar la ayuda de los Braquiatos y de los Comutos33.LIBRO 15 177 de afrontar duros y numerosos esfuerzos por el estado. lo que nos aterraba a nosotros eran las protestas que se extendían por todas partes. después de cam­ biar de opinión con frecuencia a causa del temor. 15. un grupo de soldados armados irrumpió de repente y. fue en­ tregado al odio de sus enemigos. Sumidos en este mar de dudas. sacaron a Silvano de una capilla en la que se había refugiado presa del pánico cuando se disponía a celebrar un rito cristiano. que eran idóneos para ello por el simple hecho de pasar inadvertidos y porque estaban encendidos además por la esperanza de una recompensa. habí­ an sido despreciados hasta tal punto que él mismo había sido perseguido cruelmente en un juicio vil con interrogatorios a sus amigos. Y en cuanto a Ursicino. y le mataron claván­ dole repetidamente sus espadas.29. los soldados de Silvano ardían en deseos de marchar a Ita­ lia para luchar contra el propio Constancio. nosotros buscába­ mos en secreto alguna salida y. 32 Es decir.5.31.5. y había sido acusado de un crimen de alta trai­ ción. Y así. arrancado de Oriente. mientras se producían estos hechos y otros similares. decidimos seleccionar con cuidado a los colaboradores en nuestra em­ presa.

llevado por su insolencia y su orgullo. aunque Constancio deseaba superar todos los escollos sin im­ portarle el medio. en Roma el vulgo.7 y 30.33. Y tan lejos estuvo de alabar las valerosas acciones de Ursicino. no se sabe si agitado por alguna noticia o por un presagio.536. en las que se vio envuelto durante su ausencia. por temor a las calumnias de sus enemigos. buscó todo tipo de recursos en su intento de salvar la vida.5. murió ahorcado por el asunto de la embajada de Trípoli35.5. tal como hemos relatado.32. aunque en realidad nadie lo había to­ cado. favorecien­ do los intereses de Constantino en la guerra civil. Sin embargo. aunque podía presumir también de las valerosas acciones de su padre Bonito. quien. 15. sin embargo. había ordenado que se investigara este hecho interrogando duramente a Remigio. había lu­ chado con frecuencia valerosamente contra los Licinianos. 15.1. después de aquella oportuna traición suya con sus soldados antes del combate de M ursa34.2. atribuía también este hecho a la prosperidad de su fortuna.34. 15. mucho después. una vez asesinado Silvano en Colonia. . quien todavía entonces era encargado de revisar los ingresos del jefe de la infantería. Cfr.5.1. un franco de nacimiento que. 15.178 AMIANO MARCELINO 15. 34 Silvano había ayudado a Constancio en su lucha contra Magnencio. en el 350 asumió la dignidad de Augusto en el Oeste. Y es que a pesar de que tenía a Constancio compro­ metido con él por un vínculo de gratitud. Y así murió este general de méritos nada escasos que. que incluso escribió que había arrebatado a los Ga­ los una parte del tesoro.5. pues siempre había odiado a los que realizaban hazañas vale­ rosas.35. 35 Cfr. dudaba de su lealtad y de su constan­ cia. y quien. durante el mandato de Valentiniano. el príncipe sintió un enorme regocijo al conocer la noticia y. antes de que se produjera algo así en la Galia. en el circo Máximo. 28. 14.9-12. Así pues. al igual que le ocurrió en otro tiempo a Domiciano. gritaba a grandes voces: «Silvano ha sido derrotado».6. De hecho.

tirano de Alejandría. Una vez concluido este asunto. según sabemos.6.37. 15. con la dureza ex­ cesiva de la tortura. pudiera nombrar al azar a muchos y acusarles de crímenes atroces.33. que era el único que. ese diabó­ lico delator que estaba dispuesto a ejercer libremente sus ar­ tes envenenadas. De este modo. fatigado ya su débil cuerpo.6. fue llevado al potro un sirviente de Silvano. . Sic. Pero el resultado fue algo distinto a lo que se esperaba. Este hecho supone realmente una grave falta. 37 Cfr. no nombró ni delató a na36 Cfr. 15. y muchos se vieron carga­ dos de cadenas y ataduras como si fueran culpables.5.38.6 que alude a Dionisio I. Próculo. conti­ nuaron los procesos ya habituales. unos versos absurdos y sin gracia37. grupo que él mismo hacía crecer desdeñando y expulsando a los que eran poco hábiles en este arte. 15. acusar a ningún inocente. Además. Constancio se veía ya tocando el cielo y como si estuviera destinado a gobernar el mundo.2.5. y al igual que Dionisio amenazó de muer­ te al poeta Filoxeno. Creso expulsó de su reino a Solón con el pretexto de que no sabía halagarle36. pues debe agradarse a los poderosos con alabanzas siempre que se tenga también la posibilidad de criticar sus errores. 15. Pues. Apareció entonces exultante de alegría Paulo.6. Asesinato de los amigos y aliados de Silvano 15. debido a los elogios de los aduladores. tras la investigación de los conse­ jeros y de los oficiales militares -como se había ordenado-. que finalmente perdonó la vida al poeta Filoxeno. al igual que.LIBRO 15 179 15.1. Heródoto 1. acordándose de un sueño en el que se le había prohibido. una vez restablecida la calma. en medio de las alabanzas de todos. Diod. según decía. hombre tan débil y enfermizo que todos temían que. le escuchaba inmóvil cuando recitaba sus versos. a pesar de ser torturado casi hasta la muerte.

Después de Próculo.1.4. así como otros muchos.5. cuando los ciudadanos de Treves cerraron las puertas de su ciudad al Cé­ sar Decencio. Leoncio. sino por la necesidad. ya que las cir­ cunstancias favorecían que se investigaran minuciosamente hechos como estos y otros similares. Es expulsado de su sede el obispo Liberio 15. 39 Los libros donde Amiano relataba estos hechos se han perdido. con lo cual estos ciu­ dadanos demostraron su lealtad al emperador Constancio II. Las revueltas de los romanos son atajadas por el prefecto Leoncio. Mientras seguía produciéndose un torbellino de eje­ cuciones colectivas. . 15. aun­ que sabemos que la ciudad de Treves cerró sus puertas a D ecencio. mientras pagaba a los soldados en nombre de Constancio. fue elegido para defender a la plebe39.las insignias de ese destino superior. que ha­ bía sido nombrado César por su hermano Magnencio. Zuto y Maudio. 15. cuatro días antes de recibir las ínfulas del imperio38. Y era evidente que.7.7. demostraba ante todos la existencia de una causa convincente y clara. le tocó ser condenado a Poemenio. fueron ejecutados entonces los condes Asclepio­ doto. daba numerosas pruebas de ser un juez experimentado. si hubiera intentado usurpai. Además. pues 38 Cfr. Todo lo contrario. hubiera entregado esa can­ tidad tan grande de dinero en su propio nombre.6. como narramos anteriormente. les exhortó para que fueran valientes y fieles.6.180 AMIANO MARCELINO die. Nos re­ ferimos a quien. tal como corroboraban numerosos testimonios. Además.16. constantemente aseguraba que el ins­ tigador había sido Silvano.3. arrastrado igualmente a la tortura y a la muerte. Y es que Silvano. gobernador de la ciudad eterna. demostrando con pruebas eviden­ tes que éste había tramado su plan impulsado no por la am­ bición. 15. 15.

les castigó con el destierro en una isla. De he­ cho.LIBRO 15 181 era muy rápido en escuchar los casos. firme y resuelto. 15. Y cuando éste le respondió en tono de reproche que lo era. siguió en línea recta hasta que parte de los que le seguían le dejó. a algunos les pare­ cía duro y demasiado propenso a las condenas. instalado en el carruaje. 15. pero él. impasible. Y así.7. Y pocos días después cuando esa misma plebe. le preguntó si no era Pedro. debi­ do a su intento de conservar su autoridad. enfurecida aún por la conmoción anterior. con aparente confian­ za observaba con dura mirada los rostros de las bandas que se agolpaban por todas partes como serpientes. a sabiendas de que se metía de lle­ no en la boca del lobo. sin ningún tipo de protesta ni de resistencia. reconociendo a alguien que sobresalía entre los demás por su enorme cuerpo y su ca­ bello rojizo. . se reunió en el Septemzodium -lugar célebre donde el emperador Marco Aurelio fundó un Ninfeo de estilo preten­ cioso-40 el gobernador.4. 15. tras apoderarse y torturar a alguno de los amotinados. Pero él. al que.2.7. toda la plebe le si­ guió dispuesta a defenderle como si fuera algo propio. Pues bien. Y. enar­ decida como siempre y poniendo como pretexto la escasez de vino. con decisión.3. tras soportar que se le dijesen numerosas infamias. según había oído. se apresuró a ir allí. Sin embargo. atacaron con terrible ímpetu al gobernador pensando que era una persona débil. aunque todos los ciudadanos y sus servidores le rogaban en­ carecidamente que no se arrojara a una multitud arrogante y amenazadora. Constancio le reconoció como uno de los cabecillas de las re­ 40 El nombre de Septemzodium hace alusión a los siete planetas. cuando se dio la orden de detener al auriga Filoromo. el primer motivo que suscitó una revuelta en su contra fue algo vil e insignificante. sumamente justo en sus decisiones y benévolo por naturaleza. llamaban «Valuomeres».7. envió a sus soldados y. Y es que.

7. Atanasio. recibió una orden de Constancio para que acudiera ante el Consejo.9. 41 Fue obispo de Roma desde el 352 al 356. Cuando el emperador ordenó a Liberio que suscribie­ ra la expulsión de Atanasio de su sede sacerdotal. a pesar de las protestas de muchos.5. toda la plebe. Allí. fue des­ tituido del cargo que ocupaba por una asamblea de partida­ rios de su misma religión. . se le acusaba igualmente de otras prácticas que no eran propias de un cargo como el suyo. o lo que anunciaban las aves en los augurios. 14. tras intentar violar a una doncella noble. como si se le hubiera torturado en secreto. a veces había predicho lo que iba a ocurrir. pues se le acusaba de ha­ berse opuesto a las órdenes del emperador y de muchos de sus colegas en un asunto que resumiré brevemente: 15. 14. se opuso con insisten­ cia. se dispersó por diversas partes de la ciudad y desa­ pareció.6. Cuando le vieron suspendido y suplicando en vano la ayuda de sus compañeros.7. en­ frentándose así abierta y frontalmente a la orden del emperador. de manera que el principal impulsor de esta revuel­ ta.7. Mientras Leoncio ejecutaba esta sentencia. como conocía perfectamente la interpretación de las suertes fatídicas. exponiendo con gritos continuos que condenar a un hombre sin verle ni escucharle era el peor de los crímenes. con los costados lacerados. según confirmaban rumores continuos. 15. obispo de Alejandría en aquella época. un sacerdote cristiano41. 15. fue expulsado a Piceno. aunque real­ mente sentía lo mismo que los demás. fue condenado a la pena capital por sen­ tencia del gobernador Patruino. que se excedía en sus atribuciones e intentaba manejar también otros temas. Y es que se decía que.7.182 AMIANO MARCELINO vueltas desde hacía mucho tiempo y. Liberio.7.7. ordenó que le izaran con las manos atadas a la espalda. que poco antes esta­ ba apiñada. Además. un sínodo creo que lo llaman.8.

angustiado ya ante la enorme cantidad de problemas que se le venían encima. intentaron confundirle. 15. como siempre lo habían hecho. Y. realmente cercana a las estrellas. Pero a Constancio le preocupaban las continuas noticias de mensajeros que le mostraban el estado deplorable de la Galia. como no deseaba y como consideraba peligroso adentrarse en una tierra tan alejada. Pero cuando. Liberio sólo pudo escapar tras grandes difi­ cultades y en mitad de la noche.LIBRO 15 183 15. sin que nadie pusiera freno a la desvastación general que estaban causando los bárbaros.8. repitiéndole que no había nada tan duro que no pudieran su­ perar. encontró al fin una solución adecuada. entonces ellos. hermano de Galo. supo que se había cumplido su orden. Por ello. sin embargo. por estudiantes y filósofos. ex­ pertos en una adulación exagerada. como re­ fleja el relato anterior. . después de du­ dar durante mucho tiempo de qué forma atajaría este proble­ ma sin salir de Italia.10. planeó compartir el mando del imperio con su primo Juliano. si gobernaba en solitario. Y así. confesó su idea a los que le rodeaban.1. y les dijo claramente que. sucumbiría ante tantas y tan continuas calamidades -cosa que nunca le había ocurrido antes-. y puesto al frente de la Galia 15. Y así. funda­ mentalmente. como no lo consiguió.8.8. es nombrado César por su primo el Augusto Constancio. 42 Era un manto común entre los griegos y que era portado. Esto era lo que estaba sucediendo en Roma. por temor al pueblo que es­ taba muy unido a su emperador.2. que había regresado no hacía mucho de las regiones aqueas y que llevaba aún el palio42. Juliano. su enorme valor y su fortuna. 15. de­ seaba ardientemente que ésta fuera ratificada también por la poderosa autoridad del obispo de la Ciudad Eterna. lo cual denota el carácter filosófi­ co y letrado con el que Amiano reviste siempre en su obra a Juliano. aunque éste.7. que siempre había odiado a Atanasio.

en adelante.3. como si pretendieran hacer un sa­ crificio con nuestra sangre a sus manes impíos. los bárbaros. »Pues bien. por su prudencia innata. empujados por el remordimiento de sus crímenes. debía evitarse el nombramiento de un César. sujetando a Juliano con su mano derecha. están devas­ tando la Galia y rompiendo la tranquilidad de las fronteras.5.7. en el día fijado.INO Incluso muchos. animados con la esperanza de que a nosotros nos agobian du­ ros problemas en tierras muy lejanas.8. decidió compartir el imperio con Juliano.6.18 4 AMIANO MARCET. «Acudimos ante vosotros. y decía que los parientes debían anteponerse a todos los demás. o ya porque.8. que está deslizándose ya a otros confines. de manera que voy a contaros breve­ mente. rodeada por las águilas y las insignias. deseaba el bien general. valientes defensores del estado. recordándole lo sucedido con Galo.8. 15. Entonces el Au­ gusto se puso de pie y. si a esa plaga. pronunció con dulce tono estas palabras: 15. de qué modo lo con­ seguiremos.8. le sale al paso el acuerdo de nuestra mutua deci­ 43 Se refiere a Magnencio. 15. tras la muerte de los rebeldes tiranos a los que la rabia y el furor les llevaron a intentar todo lo que planearon43. Sólo la reina hacía frente a esta obstinada resistencia. »Así pues. como si fuerais jueces honestos. ya fuera porque temía los peligros de un viaje a lugares ale­ jados. Decencio y Silvano. 15. 15.4. convocaron a todos los soldados pre­ sentes y colocaron una plataforma a una altura bastante ele­ vada. Después de muchos rodeos y deliberaciones vanas. obviando disputas inútiles. se hizo venir a Juliano y cuando éste llegó.8. Cons­ tancio tomó una decisión firme y. para que defendamos entre todos la causa común como si fuéramos uno. añadían además que. De este modo. .

. «Has recibido ya desde tu juventud la espléndida flor de tu origen. 15. ya con más confianza.10.8. mostrando cierta me­ lancolía en su rostro contrito. se ha en­ 44 Frente a la lectura de Rolfe: ad honorem prosperante deo delatum . lo confieso. como si hubiera previsto el futuro.11.8.8. primo mío como sabéis. Cuando intentaba añadir algo más. voy a cubrirle con la vestidura real». Y. proclamando. Y. Posteriormente.8.8.8. Así pues. que esta decisión era pro­ pia de una divinidad superior y no de una mente humana. siempre que vosotros ra­ tifiquéis mi plan en caso de que os parezca útil». joven de acciones ya brillantes. Sólo resta que confirméis con vuestro apoyo las esperan­ zas que mantengo para el futuro. que este adolescente de ca­ rácter vigoroso y tranquilo. puesto que vuestra aclamación demuestra que cuento con vuestro apoyo. se dirigió hacia Juliano. en cuanto a mi gloria. con el consentimiento de la divinidad del cielo.12. tú el hermano más querido para mí de entre todos los hombres. Su naturaleza noble y educada en las buenas artes. Después de estas palabras. preferimos la de Galletier y Fontaine: ad honorem prope speratum. la asamblea le in­ terrumpió suavemente y no le dejó continuar. 15. cuya moderación debe ser imita­ da más que alabada. prosiguió: «De este modo. hasta que se hizo silencio. creo habérosla demostrado simplemente por el hecho de haberlo elegido. esas gentes bárbaras someterán su orgullo y las fronteras del imperio no se moverán. a quien deseo elevar a la categoría de César. le dijo a Juliano: 15. »Está aquí Juliano. inmóvil. se levante para recibir el honor mereci­ do44. El emperador permaneció en pie.LIBRO 15 185 sión -mientras el tiempo aún lo permite-. le invistió con la púrpura ancestral y le nombró César entre la alegría del ejército.9. respeta­ do con justicia por una modestia que le une tanto a m í como nuestro parentesco. 15. 15.

15. un mundo en paz -siempre que la divinidad comparta nuestros deseos-. «Parecerá que estás conmigo en cualquier lado y yo.16.186 AMIANO MARCELINO grandecido más por hacer justicia y otorgar un poder semejan­ te al mío a alguien de igual nobleza. dispuestos a regir unidos. Mantente con paso firme entre los propios abanderados. increpa suavemente a los que estén abatidos. golpeando los es­ cudos sobre sus rodillas con terrible griterío -que es un in­ dicio evidente de alegría. no voy a dejarte solo en tus acciones.14. dispuesto a defender con celo constante esta fortaleza. si fuera necesa­ rio. y muéstrate siempre dispuesto a ser el testigo más veraz tanto del valor como de la cobardía. por mi parte. aconseja audacia pero con pruden­ cia y en los momentos oportunos. dispuesto a guiar a hombres igualmente valientes. cuando golpean los escudos con las lanzas es señal de ira y de dolor-. apresúrate valiente guerrero. »Por tanto.8. Asume la tarea de defender la Galia. conmigo esfuerzos y peligros. 15. demos­ traban con qué desbordante alegría aprobaban la decisión del Augusto. mientras que. 15. enfrentarse al enemigo.8.8.13. todos los soldados. con igual modera­ ción y piedad.8. Nadie permaneció en silencio cuando dejó de ha­ blar.15. des­ lumbrante por el brillo de la púrpura imperial. Sube a lo más alto. puesto que la magnitud de la empresa nos apremia. Colaboraremos con una cons­ tancia fortalecida por el cariño que nos profesamos. y su rostro extremada­ . como si te la hubiese asignado el propio estado». Ayúdales con refuerzos cuan­ do estén confundidos. Por el contrario. Lucha­ remos juntos. pues. Avanza apresurado con los deseos favorables de todos. anima a los que luchan pre­ cediéndoles con suma cautela. 15. y recibían con merecida admiración al César. dispuesto a aliviar con todo tipo de ayuda a estas tierras afligidas y. terribles y atractivos a la vez. Simplemente con observar una y otra vez los ojos de Juliano. «Comparte. que por su propio poder.

desde don­ de. fue acompañado por el Augusto hasta un lugar señalado con dos columnas y situado entre Laumelo y Pavía.19. Abatido por esta desgracia. hermana de Constancio. Juliano.8. que parecía el primer auspicio de los males que se le avecinaban. para que no se interrumpieran los preparativos.8. el año que fueron cónsules Arbitión y Loliano.83. el seis de noviembre.17. 15. Pocos días después. Además. había sido tomada y destruida por grandes fuerzas. 46 Es decir. en las calendas de diciembre partió contando con un séquito reducido. famosa ciudad de la Germania Segunda. 45 Horn.20. 5. Esta noticia informaba de que Colonia. por el camino más corto. se le escuchaba murmurar tristemente y decir una y otra vez que no iba a con­ seguir nada excepto morir más ocupado. . descubrían cómo iba a comportarse. Aquí se sintió conmovido ante una dura noticia que había llegado reciente­ mente a la corte del Augusto. para guardar el respeto debido a una autoridad superior. Y. no le alababan de forma excesiva pero tampoco me­ nos de lo conveniente. llegó a Turin. 15. Esto sucedió ocho días antes de los idus de noviembre46. después de compartir el carruaje del empe­ rador y ser recibido en el palacio. iba susurrando este verso del poema homérico: «Se apoderó de él la muerte purpúrea y el destino supremo»45.18.8. Y por eso sus palabras parecían pro­ pias de censores y no de soldados. el César se casó con la joven Helena.LIBRO 15 187 mente agradable. Además.8. pero que se había mantenido en secreto a propósito. cuya lectura descubre la interioridad de las almas por la apariencia del cuerpo. Iliad. 15. 15. una vez dispuesto todo lo que demandaba la urgencia del viaje. tras soportar un duro asedio de los bárbaros. tal como si examinaran un libro antiguo.

como predijo el excelso poeta de Mantua: «Emprendo una obra de gran trascendencia y de gran trascendencia es la situación que nace ante m í»47.21. toda la plebe.9. Aunque Amiano altera el orden. pues el tex­ to de Virgilio decía: m aior rerum mihi nascitur ordo. puesto que. al pregun­ tar quién había llegado y saber que se trataba del César Ju­ liano. contemplando con gran admiración la pomposidad que rodeaba a un príncipe legítimo. De dónde viene el nombre de «celtas» y «galos». 15. 15. Cuando lo vieron desde le­ jos.44 y ss. Sobre sus maestros 15.188 AMIANO MARCELINO 15. no sea que. Cuando llegó a Viena.8. pien­ so que es apropiado describir ahora la geografía y las caracte­ rísticas de las Galias. Realmente.8. entre los ardientes combates y los distintos avatares de la guerra. Acerca del origen de los galos. frente al de nuestro autor: maius opus m oveo maiorque mihi rerum nascitur ordo. le llamaba emperador clemente y afortunado. consideraban que esta llegada era el remedio para las desgracias generales. . situada por Virgilio en el inicio de la conquis­ ta del Lacio por Eneas. Fue entonces cuando una anciana ciega. pues. Esta cita de la Eneida. animada por la accesibilidad de Juliano. exclamó que él sería el que repararía el templo de los dioses. 7. maius opus m oveo.9. y marchaba alegre delante de él con alabanzas unánimes.22.1. y pensaban que había apareci­ do un genio favorable en medio de su desesperada situación. al narrar hechos desconoci­ dos para algunos. las gestas de Juliano en la Galia. 47 Virgilio. Aen. gentes de toda edad y condi­ ción se dispusieron a recibir honrosamente y con grandes es­ peranzas al que llegaba triunfante. Vemos así que tanto la cita como toda la digresión cons­ tituyen un proemio que nos predispone ante una parte trascendental en las Res gestae de Amiano. Así pues. me parezca a esos marineros ociosos que se ven obligados a reparar en medio del oleaje y de la tempestad las velas raídas y los cables que podían haber repa­ rado en condiciones más seguras. es muy apropiada para encabezar.

9. . Pero después Timágenes. o gálatas por el nombre de la madre de éste -de hecho así es como los grie­ gos llaman a los galos-. con sus dudas acerca del pri­ mer origen de los galos. crueles tiranos.C.9. Por otra parte.5. Fue allí donde escribió una H is­ toria de las Galias. a partir de numerosos libros.9. se dispersaron por doquier y ocuparon estos lugares entonces deshabitados.3. reunió datos desconocidos durante mucho tiempo48. buscó afanosamente la destrucción de Gerión y Taurisco. un griego de pro por su precisión y su lenguaje.9.6. Así pues. Los drisidas 49 aseguran que una parte de este pueblo es en realidad indígena. vamos a exponer este mismo tema con claridad y orden. en su huida tras la destrucción de Troya. 15. Algunos han afirmado que el primer pueblo que se vio jamás en estas regiones fueron unos aborígenes llamados celtas a partir del nombre de un rey entrañable. pero que también llegaron gentes procedentes de islas lejanas y de tierras situadas al otro lado del Rin. el hijo de Anfitrión.2. 49 O druidas. de los cuales uno tenía oprimida 48 Timagenes de Alejandría era griego pero fue conducido a Roma como prisionero por Pompeyo en el 55 a. Dicen otros que hubo unos pocos griegos que. 15.9. nos dejaron noticias inexactas acer­ ca de este tema. siguiendo sus conocimientos y evitando ya toda oscuridad. gentes que habían sido expulsadas de su patria por la frecuencia de las guerras y por las inundaciones causadas por el mar. Pero otros autores afirman que fue­ ron los dorios quienes poblaron estos lugares cercanos al océa­ no cuando iban siguiendo al viejo Hércules. 15.4. son sobre todo los habitantes de estas regiones quienes dan crédito a una noticia que nosotros hemos leído grabada en sus monumentos: que Hércules.LIBRO 15 189 15. según la edición de Belles Lettres. 15. Los escritores antiguos.

unidos por comu­ nidades fraternales. ro­ deada así por una naturaleza que sustituye a la mano del hombre. pro­ clamaron la inmortalidad de las almas.7. en Lucania. intentaron alcanzar la respuesta a cuestiones ocultas y elevadas. en cambio los euhages.1.10.9. vates. Pero la realidad es que un pueblo asiático. 15. . era antes prácti­ camente desconocida para el resto de los habitantes del mundo. proceden­ te de Focea. 15. Además. euhages51 y druidas. Acerca de los Alpes galos y de los distintos caminos que los atraviesan 15. y Marsella en la región de Viena. Por su paite los druidas. despreciando los asuntos humanos.190 AMIANO MARCELINO Hispania y el otro la Galia. unos fun­ daron Velia. mantuvo relaciones con mujeres nobles y tuvo varios hijos. en su intento de evitar la crueldad de Harpalo.9. se desarrolló el estudio de las artes liberales. Después. con pretensiones más altas. alentado por los bardos. fundaron no pocas ciudades. Está cerrada por todas partes por defensas naturales. que dieron sus nombres a las tierras sobre las que gobernaban. prefecto del rey Ciro50. excepto la parte cercana a la costa. 50 Amiano debe de referirse a Harpago. Y así.8. Esta región de las Galias. haciendo que aumentara la población. de inteligencia superior. llegó a Italia por mar.10. 15. in­ tentaban mostrar las leyes sublimes de la naturaleza. debido a las elevadas cumbres de sus montes. Una vez civilizadas paulatinamente las gentes de es­ tas regiones. como determinó la autoridad de Pitágoras. cubiertas siempre por una tremenda cantidad de nieve. Y que. 31 Es decir. en épocas posteriores. Los bardos fueron cantando las hazañas de hombres ilus­ tres en versos heroicos. una vez superados ambos. acompañados por los dulces sones de la lira.

15. que prácticamente deben arrastrarse para marchar con más seguridad.5.10. . tras ser aceptado como aliado por el emperador Octaviano. para el que viene de la Galia.3. Además los valles.10. cuando ya los galos estaban sometidos. Como hemos señalado. con grandes esfuerzos y a modo de re­ galo memorable. En efecto. ya que. por el norte. sujetán­ dolos desde atrás con duro esfuerzo de hombres y bueyes. la tierra está encos­ trada por el frío. resbaladiza. 15. Por donde contempla el carro celeste52. Pero finalmente.10.LIBRO 15 191 15. como pulida y. deja paso a las cimas de los Alpes Cotios. acerca de las cuales referiremos posteriormente nuestros conocimientos. se ocultó él solo en sus estrechos confiando en lo abrupto y en lo escarpado del lugar. ordenó construir caminos accesibles para los viajeros. se levanta una cima muy elevada. al derretirse el hielo y desprenderse la nieve por el cálido soplo del viento. el único remedio que se encontró para evitar esta pérdida fue atar varios vehículos con enormes cuerdas. aparece un declive de escasa pendiente. En la región donde se pone el sol. Por el sur es bañada por el mar Tirreno y por el Galo. este hecho se produce en primavera. de ma­ nera que provoca numerosas caídas. En cambio durante el invierno. además de otras antiguas vías alpinas. tiene como límites el Océano y las cum­ bres pirenaicas. está separada de unos pueblos fieros por los brazos del Rin. por tanto. En estos Alpes Cotios. Y por donde se eleva para contemplar la sa­ lida del sol. en un descenso con pasos inseguros.4. caen hombres y animales junto con los carros. Pues bien.10. que comienzan en la ciudad de Susa.2. que 52 Es decir. a través de estrechos quebrados por ambas partes y de lagunas que se ocultan bajo un cúmulo de hielo. prácticamente inac­ cesible para todo el mundo. pero en cambio es terrible desde el otro lado debido al desprendimiento de piedras. sobre todo en primavera. 15. sofoca­ do ya este levantamiento. Fue aquí donde el rey Cotio.

traidores a causa del hielo.10. se extiende hasta la base llamada «de Marte» una plani­ cie de siete millas. también mucho antes fueron construyéndose otros en diver­ sas épocas. El tebano Hércules construyó el primero. 15.9. para que el viajero pueda guiarse por ellos y permanezca ileso. sin embargo. Y a partir de aquí encontramos alturas más elevadas y difícilmente superables hasta la cumbre de la Ma­ trona. como hemos narrado. se les denominó Al­ pes Peninos por esta razón: 53 Cotio. es difícil atrave­ sar los senderos incluso cuando te guían los nativos. Pero si estas estacas quedan ocultas por la nieve. los que conocen bien estos lugares clavan en los puntos más seguros hitos de piedra que sobresalen. Posteriormente. Desde las cimas de estas montañas.6. que recibe este nombre debido a la caída de cierta mu­ jer noble. en la parte Itá­ lica. 15.10. tras muchos siglos. y sus manes son venerados religiosamente por dos razones: porque había gobernado a los suyos con justicia y moderación. Igualmente dedicó la fortaleza y el puerto de Monaco al eterno recuerdo de su persona. cercano a los Alpes marítimos. y porque. proporcionó una paz duradera a su pueblo. Por eso. mandó construir estos caminos53 está en Susa. cercano a las murallas. devoran en ocasiones a los viajeros. El sepulcro del príncipe que. después de unirse a la causa romana. o si son arrancadas por los torrentes que bajan desde las cimas. supone un atajo y es el más frecuentado.7. 15. cuando. a los que dio el nombre de Griegos.10. como hemos señalado. Desde aquí parte un camino inclinado pero bastan­ te sencillo de recorrer hasta la fortaleza de Briançon.10.AMIANO MARCELINO 192 se extienden por una superficie plana. 15. .8. marchaba por placer a destruir a Gerión y a Taurisco. Aunque el camino del que hemos hablado es el cen­ tral.

11. llegó a los bosques Tricorios. guiado por unos habi­ tantes de Taurino. podría luchar en terreno llano con un ene­ migo fatigado ya por la dureza del camino.11. aguardó en Genova. se cree que existieron tres partes.10. y la disolvió quemándola con grandes llamas y derramando vina­ gre sobre ella. nada seguro debido a sus remolinos. pues de este modo. llevó a Hispania una flo­ ta repleta de fuertes soldados. realizando la travesía en rápida na­ vegación.11. Sin embargo. atendiendo a la situación general. 15. los aquitanos y los belgas. acudió en auxilio de los saguntinos. por los cartagineses. pues continuamente se veían asediados por los africanos54. galos-. cruzando el río Druencia. 54 Es decir. Continuemos ahora con el resto de la narración. divididas entre los celtas -es decir. . que teman diferentes lenguas. partió de allí e hizo otro camino antes intransitable. Cuando Publio Cornelio Escipión. costumbres y leyes. para poder detener a Asdrúbal que iba a atacar igualmen­ te desde allí. Hasta aquí nuestro relato sobre los Alpes. cuando estas regiones eran desconocidas por su barbarie. atravesando Tricásino y el extremo de la costa de los vocontios.1. y se dirigía a tierras italianas. 15. como era de mente despejada y astuta.10. que había atravesado el Ródano tres días antes. De este modo. aconsejó a su hermano Gneo Escipión que acudiera a Hispa­ nia. ciudad de Liguria.10. Incluso.LIBRO 15 193 15. Luego. hasta que Aníbal bajara de las montañas. padre del Afri­ cano el Viejo. Por ello. dignos de recuerdo por sus miserias y su lealtad. consiguió arrancar una roca que se elevaba enormemente. Breve descripción de las partes de la Galia y del curso del río Ródano 15. Enterado de esto Aníbal por unos tránsfugas. Pero la ciudad había sido des­ truida por un ejército superior y no podía perseguir a Aníbal. ocupó las regiones etruscas. si la for­ tuna se lo permitía. En los primeros tiempos.

En cambio.2. en cuyo litoral.6. de todos estos pue­ blos. quedó bajo nuestro poder dividida en cuatro partes. comprendía los distritos Vienense y la Lionense. defendida por Colonia y Tongres.11. tras atravesar muchas ciudades. lucharon durante mu­ cho tiempo con los germanos que vivían al otro lado del Rin.11. En cambio.11. situada en una isla y denominada Lutecia. Este mismo pueblo está separado de los belgas por el río Mame y el Sena. 15. Ya desde que la Galia. de longitud similar. se unen y desembocan poste­ riormente en el mar. desem­ boca en el océano. que surcan la re­ gión lionesa y que. y las otras dos administraciones incluían en esta época a la Galia Superior e Inferior. están separados de los aquitanos por el río Garona. 15. junto a Castra Constancia.5. 15. la Narbonense. 15. Los galos. que es la primera si partimos desde la par­ te occidental. por ser cercano y tranquilo. que nace en las cumbres pire­ naicas y que después. los aquitanos.194 AMIANO MARCELINO 15. con el carácter ya suavizado. En la antigüedad se creía que.7. en la otra se incluía a todos los aquitanos. pueden encontrarse mercancías extranje­ ras.11. así como a los belgas. en la actualidad. los más valientes eran los belgas. 55 La guerra de las Galias narrada por Julio César.11. cayeron fácilmente en po­ der de los romanos. porque como estaban muy alejados de la civilización y no se habían afeminado con la importación de ningún objeto lujoso.4. .3. sucumbió ante el dictador Julio. De ellas una sola. oprimida tras una larga serie de combates55. ciudades am­ plias y ricas. tras rodear la fortaleza de París. en el territorio com­ pleto de la Galia se encuentran las siguientes provincias: la Germania Segunda. 15. que son celtas.11.

Los Alpes Griegos y los Apeninos.LIBRO 15 195 15. Éstas son las provincias y ciudades destacables en las Galias. 57 Es la zona comprendida entre los Pirineos y el río Garona. Clermont.11. Después de ella. además de otras ciudades menos conocidas. deslumbrante por la am­ plitud de sus ciudades entre las que.11. 15.11. además de otros municipios. cuentan también con Avenche. A continuación la Germania Primera.11.10.11. Saintes y Poitiers.11.12. Entre los sequanos. . ciudad que destaca entre las de­ más. de mayor importancia que las demás.11. que se extiende hasta los montes Pi­ rineos y hacia la parte del océano correspondiente a Hispania. excluyendo otras mu­ chas. la Bélgica Primera ofrece Metz y Treves. Junto a ésta encontramos la Bélgica Segunda. Bourges y Autún. La región de los nueve pueblos debe su fama esen­ cialmente a Auch y a Bazas57.9. la primera provincia es la Aquitania.8. así como Chalons-sur-Saone. En cuanto a Lion. en cuyo interior está Amiens. destacan Burdeos. Worms. Én la Narbonense destacan 56 Cfr. 15. En la Lionense Segunda encontramos Rouen. donde. conocida por una derrota de los bárbaros56. famosa por la antigua grandeza de sus murallas. residencia ilustre de emperadores. 16. aunque no se conocen bien los nombres de estos «nueve pueblos».11. pero nada desprecia­ ble en otro tiempo.13. es la ciudad que da renombre a la región Lionense Primera. 15. como desmuestran los edificios semiderruidos que aún son visibles.14. 15. encontramos Maguncia. Tours. Evreux y Troyes. 15.12. 15. En Aquitania. podemos mencionar las ciudades de Besançon y Augst. así como Chalons y Reims. Spire y Estrasburgo. Sens. ciudad actualmente desierta.

Así. entre las que so­ bresalen la propia Viena. La región Vienense es famosa gracias a la belleza de numerosas ciudades. lu­ gar donde se establece el inicio de la Galia. tras un largo recorrido. corre entre la Saboya y la región de los sequanos y. sería incongruente y absurdo no mencionar el Ródano. tras descender con impetuosa co­ rriente hasta zonas más planas. que confunde el río Saona con el Doubs. que suelen ser zarandeados una y otra vez por la 58 Es decir. A éstas se une Mar­ sella. sino en leguas. y consigue abrirse ca­ mino en rápido curso. El Ródano nace en los Alpes Peninos a partir de una gran cantidad de manantiales y. sin disminuir su caudal. por la derecha. Desde aquí. aunque lo atraviesa. Antibes y las islas Hyères. Pues bien. llamado Lemán. parece haber un error geográfico de Amiano. y desde donde las distancias se miden no en millas.17. Niza. encontramos Aix-en-Provence. 15. Ahora bien. Roma se ha salvado a veces en alguna difícil situación. según hemos leí­ do. sino que se desliza hasta el otro lado sobre su tran­ quila superficie en busca de una salida.18. Cercanas a éstas. es ya navegable para los barcos más grandes. .11. riega por la izquierda la región Vienense y.15. sin recibir la contribución de ningún tipo de afluente. en este pasaje. siendo un río tan conocido. Arlés y Valence. y le da su propio nombre.11. con más caudal tras re­ cibir las aguas del Isera. Narbonne y Toulouse. gracias a cuya alianza y a cuyo apoyo. 15. la Lionense. gracias tan sólo a sus propias aguas marcha rebosante58. 15. Este río fluye por la Germania Primera59. ya que la de Rolfe incluye en su texto que el río corre entre la Germania Primera y los sequanos. precipitándose a un lago. después de avanzar con un curso sinuoso.11. como al hilo de nuestra narración he­ mos llegado a esta zona. re­ cibe las aguas del Arar -también llamado Saona-. Posteriormente el Ródano.11.16.196 AMIANO MARCELINO Eauze. nunca mezcla con él sus aguas. 15. Lo cierto es que. 59 Divergen aquí las ediciones analizadas.

por temible que sea. por pobres que fueran. con el cuello hinchado. 15. sobre todo entre los aquitanos.12. Ni siquiera todo un grupo de extranjeros podría detener a uno de estos galos cuando lucha si se le une su mujer. de piel blan­ ca. desemboca lleno de espuma en el mar Gálico. . Y así. dispuestos a despreciar todo lo que se les ponga delante. vesti­ dos con trapos.12. en una amplía bahía a la que llaman Graus 60. donde forman el grupo que denoniman allí «murcos»61. 61 Es decir «mutilado». La voz de la mayor parte de ellos es terrible y ame­ nazadora. se­ parada de Arlés por unas dieciocho millas.2.LIBRO 15 197 fuerza del viento. Y sobre todo cuando una gala. tal como sucede en otros lugares. ávidos de pelea y de un orgullo extremo. Por contra. de ojos verdes. Sobre las costumbres de los galos 15. entre ellos. en latín «Ad Gradus». ninguno se ha cortando nunca el pulgar por temor a la guerra. 15. mucho más fuerte que ellos. con aspecto terrible por la dureza de su mira­ da. como si fueran pro­ yectiles lanzados por la tensión de las cuerdas. una vez recorrido el curso marcado para él por la naturaleza. 15. De hecho. Pero terminemos ya con la descripción de este lugar y tra­ temos ahora el aspecto y las costumbres de estas gentes. todos cuidan su elegancia y aseo con gran esmero. con los miembros endurecidos por el hielo y por el trabajo continuo. y tanto el anciano como el adulto se preparan para el comba­ te con similar vigor.1. ya estén aplacados o enardecidos.12. podrían un hombre o una mujer aparecer. y en ninguna de estas regiones.3. Casi todos los galos son de gran estatura. cabello rojizo. apretando los dientes y blandiendo sus enormes y niveos brazos. comienza a repartir patadas y puños a la vez.12. como sí sucede en Italia. Cualquier edad les parece apropiada para la lucha. a partir de lo cual indica también «cobarde». 60 Se trata del Golfo de Lyon.

13. que toma múltiples bebidas semejantes a ese vino. Tras la cruel muerte de Domiciano67. Fulvio Flaco. especialmente las que lindan con el territorio itálico. como me he extendido demasiado ya. con lo que parecen confirmar lo que dijo Cicerón en su defensa de Fonteyo: «Los galos. que para ellos es como veneno»62.12. H ist.4.12.16. Estas regiones. una vez vencido el fiero pueblo de los alóbroges65. sucumbieron poco a poco y sin grandes es­ fuerzos ante el poder de Roma. que fue cónsul en el 125 a.6. 15. 65 Recibió el sobrenombre de «AHobrogicus».7. Acerca de Musoniano. finalmen­ te. con los senti­ dos abotargados por su continua ebriedad -estado que Catón de­ finió como un tipo voluntario de locura-.C. tras los cuales fueron anexio­ nados a nuestra comunidad por un pacto de duración eterna. 63 M. 67 Cfr.INO 152. después de recibir. 1. se dejan llevar de acá para allá. prefecto del pretorio en Oriente 15. 14.13.1.5.C. Sextio Calvino fue cónsul en el 124 a. después de esto. Es un pueblo ávido de vino. esen­ cialmente. una propuesta de Fulvio63. después de ser dominadas por Fabio Máximo. quien reci­ bió un sobrenombre por haber completado esta empresa. volveré final­ mente al plan trazado. por haber sido el primer romano que luchó contra los galos. tal como como relata Salustio66.11. Musoniano. después de ser luego ataca­ das en combates poco importantes por Sextio64 y. los humildes. Y ya toda la Galia. gobernaba en Oriente en calidad de prefecto del 62 Amiano es el único autor que menciona esta cita de Cicerón. 64 C. 66 Cfr. 15. Pero. van a beber el vino más diluido.198 AMIANO MARCET . con la excepción de unos terrenos impenetrables a causa de los pantanos. que no aparece en los fragmentos conservados del discurso. fue sometida por César después de batallas de dis­ tinto resultado durante diez años. en primer lugar. 15. y conocido. Entre ellos. su sucesor. .

el empe­ rador determinó que se le diera el nombre de Musonieno69.5-6. una vez escalados numerosos pues­ tos.LIBRO 15 199 pretorio. marchando al frente de los soldados. Era de una inoperancia enervante y.2. y sobre todo en los juicios controverti­ dos -lo que es odioso-. personas adineradas. aunque antes se llamaba Estrategio. tolerante con las provincias. gobernador de Siria quien. Musoniano será prefecto del pretorio de Oriente desde el 354 hasta el 358. fue despedazado en un ataque de una plebe enardecida70.13. mientras Constantino investigaba cuida­ dosamente algunas sectas religiosas. 12. 68 Es decir. al igual que en otros muchos temas. mostrándose por lo demás pruden­ te. robaba abiertamente. aunque despreciaba el arte del hurto. No muy distinto a éste era Próspero quien. Pues bien. A partir de entonces.7. 71 Plauto. le eligió a él. Pero en cualquier ocasión. al no encontrar un intérprete apro­ piado. cerraba sus oídos a todo debido a su avidez de ganancias. inspirado por las musas. Este hecho. por la traición del César Galo. Epid. condenó a unos indigen­ tes que se sabía con certeza que habían estado fuera cuando se cometió el crimen. siendo reconocido por su dominio de ambas len­ guas 68. Y como desempeñó esta función con habilidad. lo cierto es que en este juicio. 69 Es decir. como la de los maniqueos y otras similares. 14. . 15. 70 Cfr. alcanzó la prefectura. comprensivo y amable. como dice el cómico71. hecho por el que destacó más de lo que se esperaba.133. se hizo evidente en el agitado juicio acerca de la muerte de Teófilo. Y es que. 15. mientras que los verdaderos autores de esta cruel acción. que había sido recomendado como persona eficiente. desempeñaba entonces el cargo de ge­ neral de la caballería en las Galias. griego y latín. quedaron en libertad y perdieron tan sólo su patrimonio.

en ocasiones.13. se enriquecían y se procuraban negocios entre sí. los generales persas cercanos a los ríos. con un comportamiento similar.4. Mientras ambos. atacaban nuestras tierras mediante bandas de saqueadores y se aden­ traban muy confiados tanto en Armenia como.200 AMIANO MARCELINO 15. aprovechando que su rey estaba ocupado en fronteras de su territorio muy lejanas. . en Mesopotamia. mientras que los generales romanos esta­ ban ocupados en conseguir botines de sus súbditos.

puesto que el enmendar la grave situación de las Galias con valor y fortuna. movido por su energía natural. favorable por fin. el César fue admitido como colega de la labor consular por el Augus­ to.1. en este año 356 llevaba ya ocho como tal.1. 2 Es decir. Alabanza del César Juliano1 16.LIBRO 16 16. a este respecto las re­ ferencias que aparecen en la H A . Vespasiano. por su cercanía a los súbditos y por sus empresas políticas y militares. Trajano. cónsul ya por octavo año consecutivo2. Pero Juliano. Juliano fue considerado cónsul por Constancio que. a propósito de Augusto. . un princeps caracterizado por sus virtudes personales.1. Mientras el cumplimiento del destino iba desencade­ nando estos hechos en el mundo romano. soñaba con los rigores de los combates y con batallas contra los bárbaros. en Viena. Antonino Pío o Marco Aurelio.2. dis­ puesto a recomponer los fragmentos de la provincia si lograba contar con la fortuna y con su impulso. entre los que destaca el ideal del princeps bueno.1. que intenta recuperar una se­ rie de símbolos de la vieja Roma. nuestro historiador va a incluirse clara­ mente en la aristocracia senatorial del siglo IV. por ser elegi­ do por sus méritos y no recibir el título por herencia. voy a narrar to­ 1 Con su alabanza de Juliano. Vid. Adriano. Así pues. es una hazaña superior a muchas y valerosas acciones de nuestros antepasados. 16.

hasta tal punto que. en unos sitios. Y puesto que. no desde un campamento militar.4. 3 Cfr. al igual que de los árboles. Iliad. con progresos rapidísimos. comenzó a destacar tan­ to en el interior como en el exterior.3.147. así también los cimientos de un carácter noble como el suyo aparecían entonces ensombrecidos por muchos factores que los ocultaban y que. por lo cual se decía que había sido educado por Minerva (Cfr. 11. Y es que. Pero. Y así.202 AMIANO MARCELINO das y cada una de sus empresas. se le consideraba como un segundo Tito. los cargó de cadenas. pero no tanto las raíces y el tron­ co»3. 16. sino desde las tranquilas sombras de la Academia. 4 Erecteo fue uno de los primeros reyes de Atenas. en otros. aunque dará lugar prácticamente a un panegírico.1. fue arrastrado al fragor de las guerras.546 y ss. por su búsqueda de la justicia y de la perfección. 16. era clemente como An­ tonino y.). deberían anteponerse a las numerosas y admirables hazañas que realizó después. 16. tras so­ meter la Germania y apaciguar la zona de los meandros del gélido Rin. como indica una autoridad como Cicerón: «De todas las materias sublimes. nos agrada su parte más elevada. siendo tan sólo un adolescente que se había edu­ cado como Erecteo en el retiro de Minerva4. Lo que se va a narrar no está adornado por mentiras ingeniosas.15. Y es que parece que las normas de una vida superior acompañaron a este joven desde su noble cuna hasta su muer­ te. a quien se atribuye el descubrimiento de numerosas artes.1. si es que son suficientes. en cuya imitación se esforzaba tanto en sus acciones como en sus costumbres. utilizando para ello todos los recursos de mi mediocre ingenio. vertió la sangre de reyes ávidos tan sólo de crueldades y. el hijo de Vespasiano. Orator 43. por su glorioso comportamiento en los com­ bates se le identificaba con Trajano. era semejante a Marco Aurelio. . por su prudencia. sin embargo. y está apoyado por pruebas tangibles. sino que es fruto de un conocimiento total de la situación.

entre los que mata. en presencia de los que conocían esta zona. comandante de la infantería.2. Entonces. desdeñando los halagos serviles con los que los cortesanos in­ tentaban inclinarle hacia los placeres y el lujo. El César Juliano ataca a los alemanes. 16. que acudieron durante la noche. vertiéndose muchas opiniones en diversos senti­ dos.2. .2. era una ciudad de la Galia Lionesa. del que aún quedan restos de una fortificación. se enteró de que las murallas de la antigua ciudad de Autún6. semejante a un experto general de fortaleza y pru­ dencia reconocidas. sin olvidar nunca sus ocupaciones. se estableció una deliberación acerca de qué camino sería el más seguro.2. tras disponer todos los preparativos necesarios. hoy Autún. 9 Se trata de un pequeño emplazamiento cerca de Autún.LIBRO 16 203 16.2. poco antes. en medio de los continuos rumo­ res que le iban llegando. 6 Augustoduno. en Viena. 8 Según el itinerario de Antonino es la primera mansio después de Au­ tún en el camino desde Lyon a Reims.1. por otro. había cruzado con gran 5 Es decir.2. 16. con la intención de combatir tan pronto como la fortuna le ofreciese una oportunidad a esos bárbaros que estaban extendiéndose por diversos lugares.4. en ese último y eterno esfuerzo por salvar la vida y conjurar los peores peligros. Así pues. un invierno muy ajetreado en la ciudad antes señalada5. ya que unos afirmaban que debían marchar por Arbor7. Mientras pasaba. Silvano.3. 7 Existe una laguna en el texto que impide completar el nombre de este lugar. la valerosa contribución de los veteranos. otros que por Saulieu8 y Cora9. llegó a Autún el veinticua­ tro de junio. Pero cuando algunos comentaron que. pues. apresa y pone en fuga a muchos 16. 16. habían sido tomadas por los bárbaros en un ataque repentino. murallas de gran longitud pero frá­ giles debido al desgaste del tiempo. en el que se mostró por un lado la debilidad de los soldados que estaban en el interior y. Juliano.

16. tras lo cual. De este modo. cuando se dirigía a Troyes.1.7. que será descrito por Amiano en 23. puso gran empeño en imitar la audacia de este va­ liente. aunque peligroso ya que atravesaba zonas de vegetación muy espesa. Y para que no se produjera demora alguna. se di­ 10 Es decir. los del interior. se apoderó de algunos. que eran poco idóneos para prote­ ger a un mando. 16. permitió que se fueran sin recibir daño alguno.2. pues. . tras afrontar numerosos peligros. acompa­ ñado tan sólo por soldados de caballería protegidos por una coraza y por ballesteros10. y con más seguridad para oponerse a los que le atacaban. Después de recobrar fuerzas durante un instante con sus soldados. como temía que los bárbaros que le atacaban en grupos des­ de todas partes fueran muy numerosos. mientras él en per­ sona casi derribaba la puerta a golpes. 16. Más firme. llegó a Troyes de una forma tan inesperada que. que era un artilugio militar utilizado para lanzar piedras y otros proyectiles. pensando que no debía demorarse.2. reforzó sus flancos y se mantuvo a la expectativa. pudo atacarles con un breve descenso desde los lugares idóneos que había ocupado. llenos de pánico ante la multitud de bárbaros que les rodeaban. Allí se detuvo brevemente mientras descansaban sus soldados. como no podía perse­ guirles debido al peso de las armas. muy seguro de sí mismo.5. soldados provistos de ballista. y en cuanto a los demás. que se entregaron a causa del temor.204 AMIANO MARCELINO dificultad junto a ocho mil soldados de reserva por un cami­ no más corto. entonces el César. 16.4.2. que se llevaban todo lo que podían con la mayor celeridad.2. según su costumbre. tan sólo le abrieron las entradas de la ciudad después de angus­ tiosas dudas.8. llegó a Auxerre tras recorrer ese mismo ca­ mino.6.

Brumath. ocupó primero Brumath. cualidad esencial en los grandes ge­ nerales. Desde ese momento Juliano. Después de escuchar numerosas y variadas opinio­ nes. y las habrían aniquilado si el griterío que se produjo de repente no hubiera atraído la ayuda de los aliados.2.9. Y así. se mostra­ ba precavido y prudente. 16.LIBRO 16 205 rigió a Rheims.2. . pensando que no podría cruzar ni camino ni río alguno sin recibir ataques. el día no permitía ver con claridad ni siquiera lo más cercano. como le dijeron que los bárbaros se habían apoderado de Estrasburgo. cuyos campos habitaban. e incluso el propio Ursicino había recibido la orden de aguardar en ese mismo lugar hasta el final de la campaña.2. donde había ordenado que se reuniera el ejér­ cito con alimentos para un mes. Y puesto que. 16. Spire.13. Pero cuando se disponía a proseguir su avance. avanzaron por un atajo. 16. Seitz.12. le salió al paso una tropa de germanos en actitud amenazadora.2. Saveme. Entonces dispuso a su ejército en una formación se­ mejante a una luna en cuarto creciente. debido a la humedad y a la niebla. 16. que conocían bien la zona. habiéndose decidido atacar al pueblo alemán a través de Diez Cantones11 con tropas compactas. Worms y Mayence. 16.11. los soldados se diri­ gieron a aquel lugar con una furia mayor de la acostumbrada. y que aguardaran su llegada. atacaron a las dos legiones que cerraban la marcha a la zaga del César. Este ejército estaba a las órdenes de Marcelo.2. sucesor de Ursicino. y cuando la contien­ da comenzó a resolverse mediante una lucha cuerpo a cuer­ 11 La actual Dieuse. pues rechaza­ ban las ciudades por considerarlas como sepulcros rodeados por redes. que suele proteger la vida y los recursos de los ejér­ citos. los enemigos.10.

3. 13 El nombre de Coblenza viene de Confluentes. Una vez en Colonia.3. los francos se apoderaron de Colonia. ciudad apropiada entonces para ello.1. como cuando los soldados que habían abandonado los puestos de defensa habituales fueron conducidos a lugares conflicti­ 12 Este hecho se narra en 15. no se marchó de allí hasta con­ seguir que los reyes francos. 16.8.206 AMIANO MARCELINO po. por el momen­ to. debido al miedo que sentían. 14 Cfr. Después de esto. determinó marchar para recuperar Colonia. soportando sobre sus hombros14. 16. que había sido capturada por los francos y allí firma la paz con los reyes de esos pueblos francos 16. como los enemigos se veían acosados por un doble peli­ gro.8. .3. Max. 16. atravesó la región de los tréveres dispuesto a pasar el invierno en Sens. a no ser por cierto lugar cercano a Coblenza -que debe su nom­ bre a que allí se unen el Mosela y el R in 13. la enorme carga de unas guerras que se multipli­ caban. El César Juliano recupera Colonia. 11. después de ser algunos capturados y otros mutilados. era conveniente al estado. consiguiendo de este modo una ciudad completamente fortificada.3. no encontrando resistencia alguna. destruida antes de la llegada del César a la G alia12. Feliz por estos primeros triunfos. mientras Julia­ no se hallaba en Turin.19 donde Amiano relata cómo tras el asesinato de Silvano. suavizaran su cólera y firmaran una paz que. se veía arrastrado a solucionar problemas múltiples.5. Allí. según reza la expre­ sión popular.2. Val. lo cual le llenó de pesar. los demás se marcharon protegidos por la rapidez de su fuga.donde encon­ tramos la ciudad de Remagen y una torre cercana a la cita­ da Colonia.3. y en cuyos territorios no había ninguna ciudad ni fortaleza digna de verse.

pues ese reposo. ardiendo de ira y apretando los dientes cuando. por breve que fuera.3.4. libre ya de este temor. sabían que el César no contaba ni con escuderos. a través de unos traidores. es atacado por una muchedumbre hostil. en sus intentos de escapar. hubiera debido ser liberada por una tropa numerosa del peligro que la asediaba. con su gran eficacia y su constante celo. se demoraba en enviar ayuda a pesar de que. mientras el César estaba en peligro. después de unos treinta días.4. el jefe de la caballería.4.LIBRO 16 207 vos. ni con gen­ tiles. 16. Finalmente. encendida por un deseo cada vez más vehemente de apoderarse de la ciudad. El César. sería suficiente para re­ . Marcelo. cerrada la ciudad y asegurada una parte de la muralla que parecía poco firme.4. El César Juliano es asediado por los alemanes en la ciudad de Sens 16. tomaba precauciones para que los solda­ dos pudieran tener algún reposo en su esfuerzo continuo. los bárbaros se marcharon desanimados. 16. 16. Así pues. inclu­ so si el ataque contra la ciudad se hubiera producido sin que estuviera allí el príncipe. o cuando tuvo que dispersar a los grupos que habían cons­ pirado contra los romanos. 16. además de prever que no le faltaran víveres a un ejército que debía recorrer numerosos parajes. Y para narrar algo que debe tomarse como un hecho indigno.2. pues éstos habían sido distribuidos por diversos muni­ cipios para que pudieran mejorar su aprovisionamiento.4. se veía retenido una y otra vez por la es­ casa tropa con la que contaba. y muy confiada por el hecho de que.1. murmurando que había sido inútil y estúpido planear el asedio de la ciudad. que se encontraba en los puestos de guardia cercanos. Mientras sopesaba cuidadosamente estas cuestiones.4. podía verse al propio Cé­ sar en la muralla y entre las almenas tanto de día como de no­ che.

4. 16.5. 11. 1860. apenas producían alimentos suficientes para las raciones. quien dijo: «La preocupación excesiva por el alimento conlleva gran despreocupación por la virtud»17. en este pasa­ je. se dispuso a realizar más empresas. algo real­ mente difícil de conseguir. a pesar de que estas tierras. . con mayores esperanzas en una mejora de la situación y con ánimo renovado. 16.5. que fueron escritas en tablas de madera en Atenas. hay en realidad una laguna en la que se citaría a Solón. con­ sideraba que la fortuna dispone una mesa pretenciosa.3. 17 Cato. Así pues. por lo cual distintos editores creen que. Pero una vez que solucionó también este problema gracias a su esfuerzo tenaz. tras ser obedecidas durante mucho tiempo ya desde la antigüedad. 16. es decir. agostadas ya por una extrema escasez y asoladas con mucha frecuencia.204 y ss.20 8 AMIANO MARCELINO cuperar las fuerzas. a pesar de su constante lectura del libri­ llo que Constancio había escrito personalmente cuando envió 15 Las rlietrae (que hemos traducido como edictos) eran normas que Licurgo decía haber recibido directamente de Apolo en el oráculo de Delfos. Esta misma idea fue expresada con gran prudencia por Catón de Túsculo. el primer objetivo que se impuso. según la sentencia de Demócrito.11. Virtudes del César Juliano 16. el llamado «Censor» debido a la gran ho­ nestidad de su vida. de tablillas de m adera15. Gell. 110. fue la moderación.2.5.5. Aparece en la p.22 de la edición de los Dicta Catonis de Jordan. 16 Cfr. 1. introducidas en Roma a partir de los edictos de Licurgo. Y se atuvo a ella como si viviera de acuerdo con las leyes suntuarias que.24. fueron renovadas por el dictador Sila quien. En cuanto a axes (que hemos traducido com o tablas de madera) Amiano debe referirse con ello a las leyes de Solón. Finalmente. mien­ tras que el valor una mesa frugal16.1. 16. Dicta 78.5.

Pero Juliano lo hacía con más intensidad. en el siglo IV se extendieron muchos mitos sobre él.6. y es increíble el afán con el que recorría mediante prudentes pensamientos to­ dos los campos de la filosofía.5. en ese ambien­ te de privaciones.4. en el que. cuando el sopor rela­ jaba sus músculos.. levantándose siempre a media noche. con sumo celo.5. a los asuntos del estado y a las musas. vien­ tre o ubre de cerda. cuidaba de todos los asuntos del estado. 16. Era así.LIBRO 16 209 a su hijastro a estudiar. según hemos oído decir. sino de un tapiz y de un sayón de los que el pueblo llama vulgarmente «sisurna». impidió que se trajeran y que se sirvieran faisán. sostenía en­ cima una bola de plata. com o sa­ bemos. el tintineo de la bola al caer interrumpía su sueño18. aun­ que es normal que Amiano se lo aplique a Alejandro Magno pues. un librillo en el que disponía con gran liberalidad qué alimentos debían dedicarse al banquete de un César. a Licurgo (por Plutarco). contentándose con el pobre y casual ali­ mento de un simple soldado raso. no de plumas o de cobertores de seda brillan­ tes y con matices variados. 18 El no dormir y dedicar la noche al trabajo era un lugar común apli­ cado aAristóleles (porD iógenes Laercio). 16. suplicaba en secreto a Mercurio. según las enseñanzas de los te­ ólogos.5.5. Ésa era la razón por la que dedicaba toda la noche a tres ocupaciones: al descanso. sacando el brazo del lecho. intentaba enriquecer su espíritu. 16. en un intento de elevarse a más altas esferas. como si necesitara alimen­ to para su ánimo. ocupaciones a las que. es la inteligencia más rápida del universo y la que suscita el pensamiento de las mentes. se de­ dicaba también Alejandro Magno. Una vez que resolvía los temas que consideraba ar­ duos y serios. de manera que. avanzando así en la búsqueda de la esencia de materias sublimes. porque Alejandro colocaba junto a él un re­ cipiente de bronce y.. dios que. . En cambio Juliano se despertaba cuando quería sin tener que recurrir a ningún artilugio y.

algunos de ellos no lo re­ 19 Cfr.7. 5. si es que pudiera concebirse algo así.2. sus acciones en los preparativos de la lucha o en la propia contienda. A estas cualidades se añadía un estilo también elegante cuando hablaba en latín.9. En cuanto al día. tal como demuestra la elegancia sin tacha de sus discursos y car­ tas. había apurado un barril entero de me­ moria. . Cuando este filósofo. y a aprender el arte de marchar rítmicamente al son pírrico20 mientras sona­ ban las flautas. si es cierto lo que cuentan diferentes auto­ res.5. siem­ pre honestas y virtuosas. cierto día de fiesta se in­ trodujo en el consistorio a unos agentes imperiales junto a otras personas para entregarles oro.5. 20 Era una especie de danza o de pasos militares. Así pues. 16. Y éstos son ejemplos de sus actividades nocturnas. aunque dominaba este campo plena y sa­ tisfactoriamente.3. el más agudo de los sofistas. Quint.5. se demostrarán pormenorizadamente en el lugar apropiado. 16. así como su variada historia de temas romanos y extranjeros.15.8. entonces habría que pensar que Juliano. citaba con frecuencia a Platón y pronunciaba aquel famoso proverbio: «Se le han puesto al bardas a un buey. por orden suya. 16.11. apenas llegado en­ tonces a la edad adulta. 21 Cfr. gozaban de una memoria prodigiosa gracias a que bebían ciertos brebajes19. de­ dicándose con moderación a la poética y a la retórica. Ahora bien. el lírico Simónides e Hippias de Elis. a d Att. seguramente no es una carga nuestra»21.11. así como sus correcciones magnánimas y liberales en los asuntos civiles. Cuando. sus palabras elegantes y amenas.5.5. Λωί. 16. en calidad de príncipe. no despreciaba materias más humildes.10. Cic. se vio forzado a prepararse para la disciplina militar. no exentos de seriedad.210 AMIANO MARCELINO 16. en el sentido de que el rey Ciro.

al marcharse de allí. En una ocasión en que iba a partir para una campa­ ña. a modo de tributo. Ante esto. pero conviene que la clemencia de un emperador esté por encima del resto de las leyes».LIBRO 16 211 cibían en un pliegue del manto como es usual. hubiera brillado para ellos un sol radiante. Y como los padres se quejaban porque considera­ ban indigno que no se le hubiera condenado a muerte.15. suavizó con su innata bene­ volencia las penas impuestas por los distintos delitos. Pero. el emperador dijo: «Robar saben estos agentes. . a su vuelta. 22 La relegación consiste en un destierro por un plazo de tiempo de­ terminado. ordenó que se relegara al convicto que la había violado22. abatidos ya por una penuria extrema. después de co­ nocer qué había hecho cada uno. resulta evidente por el hecho de que. 16. simplemente con siete pagaban todos los impuestos. sino ahuecan­ do ambas manos. 16. cuando llegó por primera vez a estas regio­ nes. Y. para no mencionar las victorias en las que derrotó a los bárbaros. Por último. Llamado por los padres de una doncella que había sido raptada. pero no recibir». sucumbían sin perder ni un ápice de su orgullo. 16.12. observó provechosamente esta norma: no rebajar parte de los tributos mediante lo que llaman indul­ gencias. 16. se enteró de que.5. sabemos que hasta el final de su mandato y de su vida. él sim­ plemente les respondió: «Que censuren las leyes mi clemen­ cia. que. pero sin que se pierdan los derechos de ciudadanía. al ser molestado por muchos que se sentían perjudicados. Por eso los galos mostraban su enorme alegría con bailes y muestras de entusiasmo. se les exigían vein­ ticinco monedas de oro por cabeza. les recomendó que expusieran sus reclamaciones ante los go­ bernadores de las provincias.5. su gran apoyo a los ga­ los. después de sopor­ tar terribles tinieblas.13. porque era como si. Y ya para finalizar.5. con frecuencia.5.14.

Sin embargo. no dejan este hábito. Además. . si hacía esto.16. mientras daba estas muestras de go­ bierno y de moderación. como hemos relatado. Con todo. 16. su­ cumbían antes de obtener nada. una vez agotaron todo lo que habían saqueado. la furia de los bárbaros se había desatado de nuevo aun con más violencia. Esto fue lo que sucedió en la Galia durante aquel año de pocas esperanzas. a veces. 16. que debían ser emuladas por todo buen emperador.5. así también los bárbaros. desde el mis­ mo inicio de las colectas. se veían obligados a pagar sin que se les hiciera rebaja alguna. antiguo médico de los escuderos y quien. por mucho que esos guar­ dianes sean reemplazados por otros más poderosos. sin embargo. conseguían alguna presa pero. Pero especialmente le criticaba un tal Doro. El consular Arbitión es acusado y resulta absuelto 16.1. tenía preparadas las insignias de la dig­ nidad imperial.6. como si pretendiera conseguir en el futu­ ro el más alto rango. la envidia afilaba sus dientes en torno a Arbitión. Y semejantes a bestias que. 16.6. apremiados por el hambre. aspiraba a la cima del imperio. pero de resultado. cuando es evidente que los pobres. como están acostum­ bradas a vivir de lo que rapiñan cuando se descuidan sus guardianes. acusándole porque. sino que enrabietadas por el hambre. no contento tampoco con ello por considerarlo poca cosa. atacan al ganado o a los rebaños. feliz.6. un conde llamado Verísimo lanzaba terribles insultos contra él y le acusaba públicamente porque.212 AMIANO MARCELINO Y es que sabía que. sin temer por su vida.2. iba a colaborar con los pudientes. a veces. 16.5. habiendo ascendido ya al más alto grado de la milicia desde la condición de simple soldado raso.17.

acusó a Juliano de ambicioso y de estar preparándose unas alas más fuertes para 23 Cfr. como un fanfarrón medio loco. in­ mediatamente se envió tras él a Euterio.4.7. el Augus­ to le liberó de su juramento y le ordenó que se fuera a su casa. confiando en los oídos del Augusto. Éste. Ante ello Doro desapareció y Verísimo permaneció ya en silencio.LIBRO 16 213 cuando.6.7. ascendió en Roma a centurión encargado de los asuntos artísticos. como si se hubiera bajado el telón de un teatro. y cuando se esperaba la demostración de las acusaciones. Marcelo. El César Juliano es defendido por su ayuda de cá­ mara Euterio de las acusaciones de Marcelo ante el em­ perador. de haber tenido aspiraciones de­ masiado ambiciosas. bajo el mandato de Magnencio. . Y por eso. Pero una vez que se llegó a la investigación. En esos mismos días. mostrándose como lo que era. 16. siempre abiertos a todo tipo de acusaciones. como si hubieran cometido una grave injusticia con­ tra él.2. comenzó a lanzar acusaciones y provocó tumultos.3. Una vez que entró en el consistorio. cuando se extendió el rumor y se informó a Constancio de que Marcelo no había prestado ayuda al César cuando estaba asediado en Sens23. cuando todo lo necesario estaba dispuesto ya para este asunto. se liberó a las personas detenidas como presun­ tos culpables. 16. 16. empezó a tramar un plan contra Juliano. cuando Marcelo se puso en marcha. que no conocía este hecho. el ayuda de cámara. según se rumoreaba con insistencia.3.7. pues así podría refutarle si intentaba planear algo. Alabanza de Euterio 16. como por una confusión y contando súbitamente con la com­ plicidad de los ayudas de cámara. prefecto de la ciudad.1. tan pronto como lle­ gó a Milán. 14. acusó a Adelfio.

daba ya muestras de un tipo de vida virtuosa y de un poderoso ingenio. Allí. datos no creíbles quizá. además. cuando llegó a la ado­ lescencia. si entre las zarzas nacen rosas. Pero. siendo tan conocedor de las letras como podía serlo alguien de su condición. Por ello. 16. al menos. en otro tiempo. mientras viviera. Y cuando se le pidió que dijera lo que quisiera. también. entre las fieras. el César sólo había conseguido expulsar a los bárbaros tras un enorme esfuerzo y después de un largo asedio en Sens.7. porque si Numa Pompi­ lio o Sócrates hubieran elogiado a un eunuco. Nació en Armenia en una familia libre. no había prestado ayuda con premeditación. La narración me invita a añadir algunos datos acerca de Euterio. algunas se amansan.214 AMIANO MARCELINO poder volar muy alto. voy a narrar brevemente los hechos principales que me ha sido posible conocer de su vida. entonces el emperador no habría cometido ninguna falta o. hu­ biera sido escuchado por Constante cuando le daba consejos honestos y rectos. pero fue cau­ tivado por unas tribus vecinas hostiles y. fue con­ ducido al palacio de Constantino. se hizo pasar a Euterio. Mientras Marcelo representaba este papel sin respe­ to alguno. se les habría acusado de falsear la verdad. y quien si. 16. prometía que. po­ niendo su cabeza en juego.5. Y.7.7. tras ser vendido a unos mercaderes romanos cuando aún era un niño. se­ ría un fiel colaborador de su protector. sobresaliente por su enor­ me agudeza para estudiar y resolver asuntos dudosos y difíci­ les. con una memoria enormemente desarrollada.4. como él mismo había so­ licitado. mientras el comandante de la caballería. al salir de la adolescencia y llegar a la madurez.3. Y es que. . según se creía. deseoso de hacer el bien y lleno de justas intenciones. tan sólo alguna digna de perdón. 16. de forma respetuosa y con moderación señaló que la verdad es­ taba siendo falseada con mentiras. Y al lanzar estas acusaciones gesticu­ laba de forma grotesca con todo el cuerpo. y hubieran se­ llado sus palabras con la solemnidad de un juramento.

LIBRO 16 215 16. honrado y amado por todos los órdenes. del mismo modo que los animales nocturnos evitan contemplar a la multitud que han herido. incluso corregía en ocasiones a Juliano. por ello. a pesar de que he examinado el rico testi­ monio de nuestra época. Apesar de examinar cuidadosamente el pasado.6. . una vez que se retiró a Roma y fijó allí su domicilio.7. o demasiado adulador hacia los gobernantes. Y si. o propenso a causar daño. Ésa es la causa por la que. entre los antiguos. fue recla­ mado de nuevo en palacio. que se había educado entre las costumbres asiáticas y. alguno era rapaz o despreciable por su ferocidad. 16. era algo frívolo. no he podido descubrir a ningún eunuco en la antigüedad con quien pueda comparar a este hombre. donde. hecho que sí le ocurría a otros. 16. ya por haberlas adquirido o por ser innatas. a pesar de que los hombres de este tipo suelen buscar lugares recónditos después de enriquecerse de mala manera.sí los hubo leales y honrados. Euterio. o dema­ siado engreído por su posición. por casualidad. 16. pero siempre están cubiertos por ciertos vicios. cultivó tanto la lealtad. ni de haberse consumido por su ambición. como ayuda de cámara.8. aunque pocos -realmente muy pocos. Y así.9. siempre sobrio y serio en­ tre los primeros. envejeció teniendo siempre como compañera a su recta conciencia. algún curioso conocedor de la historia antigua24 defiende ante nosotros la figura de Menó24 La expresión utilizada por Amiano en este capítulo: scrupulosus lec­ tor antiquitatum resume tal vez su ideal de cultura: conocer y conservar la cultura de antaño.7. la moderación y otras nobles virtudes que nunca fue acusado de haber revelado al­ gún secreto a no ser para salvar alguna vida.7. ya que.7. Finalmente.7. junto a las importantes virtudes que poseía cada uno. tras descansar durante un tiempo. de manera que confieso que ni he leído ni he escuchado hablar de nadie tan preparado en todos los aspectos.

la mató y se clavó una espada en las entrañas. acerca de éste. o bien si. Acusaciones y calumnias en el campamento del Agusto Constancio. de edad ya adulta y aquejada de duras enfermedades. el eunuco de Mitrídates. cuando la fortaleza en la que se ocultaba comenzó a ser asediada por Manlio Prisco. Cuando este rey fue vencido en un terrible combate por los romanos y por Pompeyo.216 AMIANO MARCELINO filo. no se ha di­ cho otra cosa sino que. . confiada a este Menófilo en la fortaleza de Sinhorio.8. gracias a su conocimiento de todo tipo de remedios. donde había nacido. y de hacerle regresar a Serdica. después de cu­ rar y de mantener en perfecta salud a la doncella. siguiendo las indicaciones del padre. como he dicho. 16.8. en un momento de extremo peligro. utilizaba uno de esos encantamientos de viejas que son también admitidos por la medicina. se comportó de forma gloriosa25.8. que recuerde so­ lamente por nuestras palabras que. rey del Ponto. con la consiguiente deshonra para su padre. se le acusaba de un 25 N o se menciona en otros lugares el hecho al que se refiere Amiano en este pasaje. Pero volvamos ya ahora a nuestra narración. Después de descubrir a Marcelo. legado del emperador. 16.7. Éste. huyó al reino de los Coicos y dejó a su hija Dripetina. o de una señal de este tipo.10. temiendo que la noble muchacha sobreviviera en cautividad y fuera violada.2. Pues si alguien consultaba a un experto en estos te­ mas acerca del chillido de un ratón. con la excusa de que se defendía la majestad imperial. y cuando se dio cuenta de que los defensores planeaban traicionarle.1. para calmar un dolor. siguieron co­ metiéndose múltiples y terribles crímenes en el campamento de Augusto. o del encuentro con una comadreja. y sobre la rapacidad de los cortesanos 16. 16.

Aproximadamente por esa misma época.8. conde del tesoro. en­ tonces prefecto del pretorio y hombre de extraordinaria cons­ tancia. agente imperial.LIBRO 16 217 crimen del que no podía opinar. 16. y tam­ bién a algunos invitados. de seriedad igualmente sin tacha. se le une también Ursulo. que pretendía tan sólo asustarle.3.8. 15.5. condujo a esta voluble mujer a una trampa peligrosa. Pero al descubrirse la verdad. que era inocente. después de mantener relaciones ilícitas con ella. aunque el asunto se magnificó según la costumbre propia de la época. que era entonces el Africano. Además. . Rufino era también entonces jefe de los miembros de la prefectura pretoriana. como no se descubrió nada 26 Cfr. 16. Éste. Pero a esta mujer le tendió una trampa Rufino. 16. cierto es­ clavo llamado Daño fue acusado de culpas leves por su es­ posa. Además. tal como hemos narrado26. y que lo mantenía oculto gracias a la complicidad de algunos. movido por la esperanza de conseguir grandes recom­ pensas y dispuesto a lanzar sus calumnias habituales. de un crimen de alta traición. era arrastrado a juicio y mo­ ría ejecutado. que causaría la muerte de muchos. 16. el propio Rufino voló al campamento del empera­ dor. De este modo. según contaba él mismo de modo jactancioso.6. inventando para ello que Daño había robado un velo púrpura del sepulcro de Diocleciano.8. para escuchar las declaraciones. con su relato de lo que había dicho Gaudencio.4. hizo que asesinaran al consular de Panonia.8. que la co­ nocía de algo. Este Rufino es quien. gracias a su empeño. Una vez ideado este plan. ya que la persuadió con mentiras engañosas para que acusara a su marido. se ordenó a Mavorcio.7.3. que investigara minuciosamente este delito.

16. entrando en el consistorio. 27 A l dar a entender que los adornos cié un banquete podían utilizarse como manto imperial. la mujer.7. Los aduladores quedaron en silencio ante esta muestra de valor. con grandes remordimientos de con­ ciencia. Entonces. Cierto señor. a pesar de los intentos de ocultarla. . y que la mesa estaba cubierta con manteles se­ mejantes. Cuando éste llegó. aunque quiso acudir ante el príncipe. fue invi­ tado a un banquete elegante y refinado de los muchos que se celebran en estas regiones. confesó que Rufino había sido el instigador de toda la trama. Entonces sucedió entre los aquitanos un hecho que la fama se encargó de difundir extensamente.8. un viejo zorro bastante veterano ya. indignado y entristecido como si hubiera muerto su protector. se descubrió la verdad. que intenta­ ban que no pudiera comparecer ni defender así la verdad. sin omitir ni siquiera la vergüenza de su adulterio. rectos todos ellos y con un deseo similar de que se hi­ ciera justicia. irrumpió sin temor y. Constancio. los jueces. Pero Úrsulo rechazó a los que le impedían el paso. Y habiendo observado que las ban­ das de púrpura de ias colchas de lino eran tan amplias que se ensamblaban perfectamente entre sí gracias a la habilidad de los sirvientes.8. los condenaron a ambos a la pena capital. Así pues. se estaba burlando de esta dignidad.218 AMIANO MARCELINO a pesar de que torturaron a muchos. finalmente.8. y Úrsulo consiguió librar al prefecto y a sí mismo de un serio peligro. Una vez conocido este hecho. acción que arruinó un rico patrimonio27. componiéndola toda como si fuera un manto imperial. envió rá­ pidamente a varios jinetes y ordenó a Úrsulo en tono de ame­ naza que volviera a la corte. 16. tras examinar los hechos sin más dilación. se encontró con la oposición de los cortesanos. habló de corazón y sin tapujos mientras explicaba lo sucedido. y los jueces no sabían qué hacer. dobló hacia el interior la parte delantera de su clá­ mide con ambas manos.

Estos hechos y otros similares iban aumentando cada día porque Constancio.13. como han demostrado pruebas irrefuta­ bles.10. pues así no tendría que dejar que ningún extraño le afeitara el rostro.58-59 y ValJvlax.13.11. Tuse. 16. y lo fortificó con un puente desmontable. 9. Y es que. los poderosos de la corte hacían sonar los cla­ rines de la guerra civil.20. estaba siempre temiendo que le hirieran. para poder así apoderarse de los bienes que se les confiscaban a los condenados. y tener la posibilidad de extenderse ampliamente por los territorios cercanos.8. de manera que cuando se iba a dormir se llevaba los tablones y ejes des­ montados. . Dionisio. Además. semejante a aquel tirano de Sicilia. 16. además. un agente imperial invitado igualmente a una cena en Hispania.8. y los ensamblaba de nuevo al amanecer29. En este sentido. entre los jueces civiles. sin distinguir lo justo o lo correcto.8. y principalmente aquellas en las que utilizan características o acciones propias de animales para criticar acciones humanas. rodeó el pequeño hogar donde solía dormir con una profun­ da fosa. en su reinado.4. 30 Utiliza aquí Amiano expresiones propias de animales: aperire fau ­ ces en el sentido de despertar el apetito o la ambición.9.LIBRO 16 219 16. Y. fue Constancio el que los cebó con todos los bienes de las provincias30. «venzamos a la oscuridad». al escuchar que los es­ clavos que le traían las lámparas para la noche exclamaban según la costumbre «venzamos»28. quien debido a este mismo defecto. y saginare con el sen­ tido de ceba:·. 16. En efecto. Este tipo de metáforas implícitas son muy del gusto de Amiano. 29 Cfr. interpretó de forma muy rigurosa esta expresión ritual y destruyó así este noble hogar. podemos destacar en primer lugar a 28 Es decir.12. timorato y muy preocupado por su vida. 5. Con similar malicia. Cic.8.8. 16. enseñó a sus hijas a ser barberas. si fue Constantino el primer emperador que despertó el ansia de los que le rodeaban. los cabecillas de los dife­ rentes órdenes se consumían por su deseo insaciable de ri­ queza.

32 Los Anicios se convirtieron en el siglo iv en una de las familias más poderosas de Roma. si se presenta­ ba una posibilidad. Y. pero venal y fácil de sobornar por dinero. lo­ graban con ataques repentinos.. entre los soldados a Arbitión. educa­ do en numerosas artes liberales como antes apuntamos.8. 16. mediante algunos espías conocedores del arte del engaño y de la acusación. no conseguían encontrar nada que robar. 19. el prefecto del pretorio. y que. recurriendo a hurtos y robos y no tanto a su táctica anterior. Por su parte Musoniano. a veces. jefe de la caballería.9. que nos impide completar este nombre. utilizaron a soldados desconocidos para contactar en secreto con Tamsapor. podría persuadir por carta a su rey para 31 Hay aquí una laguna. con­ seguían botines de hombres y de animales que. prefecto del pretorio.7.9. endurecido ya en campañas y peligros múltiples33. En oras oca­ siones.6 y 25.1. 18.3.anus. intentaba averiguar los planes de los persas. De este modo. al ayuda de cámara. para ello. Cuando ambos. al cuestor Euse­ bio 31. .9. 16.2. Se trata con los persas acerca de la paz 16. estaba intentando derrotar a pueblos hostiles. en Roma a los Anicios. gracias a las noticias veraces que les ofrecían los espías. gene­ ral cercano a nuestro territorio.220 AMIANO MARCELINO Rufino. cuyos descendientes aunque intentaron emularlos.3. 33 Cfr. nunca pudieron saciarse con posesio­ nes mucho mayores32.7.9.9.. basada en las escaramuzas. duque de Mesopotamia. con grandes apuros y derramando una gran cantidad de sangre de los suyos. supieron que Sapor se encontraba en las zonas de su reino más lejanas. aunque a veces los perdían al ser superados en número por nuestros soldados. contaba tam­ bién con la colaboración de Casiano. En Oriente los persas. 16. con numerosas posesiones. que aparece como Eusebius .

34 Amiano ironiza aquí sobre la entrada triunfal de Constancio en Roma para conmemorar su triunfo sobre Magnencio cinco años antes. Pero. Llegada del Augusto Constancio a Roma como si fuera un triunfante general 16. Tamsapor dio su aprobación y. Mientras van tomándose estas disposiciones tanto en la parte oriental del imperio como en la Galia según de­ manda la ocasión. deseaba ardientemente visitar Roma para celebrar allí un triunfo sobre sangre romana y sin ningún título34. ni consiguió nin­ gún territorio para el imperio. desde la muerte de Magnencio. Amiano aparece entre los romanos que están viendo la lle­ gada de Constancio. Nunca venció por sí mismo a ningún pueblo en­ frentado a nosotros en una guerra. 16. ni se le vio jamás el primero o entre los primeros en circunstancias extremas. Aun­ que. podría dedicarse a atacar a sus enemigos de siempre sin temor a ningún ataque en toda la frontera occidental. ni esperaba. implicado en du­ rísimas contiendas. hasta que estas no­ ticias llegaron a los chionitas y a los eusenos. ni conoció a pueblo algu­ no derrotado por el valor de sus generales. con insignias deslum­ brantes por el oro y un cortejo elegante. ni había deseado ja­ más ver este tipo de cosas ni nada similar.10. eñ cuyo territorio invernaba Sapor. ni que estuvie­ ra aludiendo a la entrada de Teodosio en Roma en el año 389. no es seguro que Amiano estuviera allí. Pero deseaba aparecer con una enorme comitiva. 16. informa al rey de que Constancio. 16. suplicaba la paz.10. . como si estuviera ya cerrado el templo de Jano y hubiese sometido a todos los enemigos.4.10. pasó un largo tiempo. ante un pueblo que vivía tranquilamente y que. en su relato.LIBRO 16 221 que firmara de una vez la paz con el emperador romano.2. confiado en los men­ sajeros.1. pues cuando esto se llevara a cabo. Constancio.9.

lo cual muestra cómo Constancio va acercándose majestuosamente a Roma. 38 Era la última villa antes de entrar en el Lacio. Y. Al acercarse a la ciudad. 25. Vita Caesaris 38. Constancio. en la guerra contra los godos.3. observando con rostro se­ reno los homenajes del senado y la apariencia venerable de la clase patricia. tras atravesar Ocriculo38.25. el famoso lega­ do de Pirro. después de gastarse una gran fortuna en ese cortejo regio y de otorgar recompensas a todos por sus méritos. 16. 36 Claudio II. para ejemplo de los dacios. pero que. Caes. se quedó estupefacto ante la enorme concurrencia de hombres de todas las razas que podía verse en Roma.4. como sí hizo Cineas. 34. Tal vez porque Constancio ignoraba que algunos emperadores de la antigüedad se habían contentado con lic­ tores en períodos de paz.222 AMIANO MARCELINO 16. Aur. que se había reunido allí una multitud de reyes. con los ojos de to­ dos dirigidos fijamente hacia él. prometió entregar su vida para salvar a su pueblo36. 37 Se trata de Galerio Maximiano. en el 269. pre­ 35 Se refiere a Julio César en su paso del Adriático.3-4. que reconoció personalmente las lí­ neas de los persas. . 16. Plut. no creyó. 16.10. Así pues. Cfr. Lucan. Cfr. otros bri­ llaron en acciones heroicas. Después. Vict. cuando la du­ reza de la lucha no permitía ningún tipo de tregua. cuando se volvió hacia la plebe. rodeado por grandes honores y acom­ pañado por tropas de aspecto temible. en la segunda prefectura de Orfito. finalmente. Eutr.5.2-3.10. 533 y ss. sino que estaba ante un lugar sagrado para todo el mundo. Fest. Cfr.10. hasta tal punto que legaron sus hazañas al recuerdo glorioso de la posteridad. uno se montó sin temor en una barquichuela de pescadores.6. otro reconoció por sí mismo el campamento enemigo acom­ pañado tan sólo por soldados rasos37 y. mientras soplaba la furia de los vientos35. por contra. como si fuera a aterrar al Eufrates o al Rin ante la demostración de sus armas. era conducido como por un ejército preparado para el combate. 9. otro.10.

de esos que llaman «clibanarios»40. con la cabeza cubierta y con un cinturón de hierro que les ceñía el cuerpo. A continuación. los elefantes el temor ins­ pirado por la monstruosidad. 41 Como indica G. que brillaba con el fulgor de piedras distin­ tas. en vez de hombres41. no sentía pánico ante el estruendo que se extendía por montes y riberas. y que envolvían todo su cuerpo. Sabbah que la es­ critura de Amiano es muy virgiliana.10. Entre ellos aparecían jinetes protegidos por armadura. con cuyo brillo parecía producirse una luz alternante. pp. Estaban cubiertos por finas cotas de malla que se adapta­ ban a sus articulaciones. Y así Constancio. pero con gran cantidad de elementos que poseerían un sentido simbólico: los dragones simbolizan la amenaza. le seguían dos fi­ las de soldados armados. por su riqueza en sugestiones simbóli­ cas. Esto le hace concluir a G.10.9. le ro­ deaban dragones tejidos con color púrpura39. de manera que parecían esta­ tuas pulidas por la mano de Praxiteles.7. unos dragones que abrían una boca enorme al viento. los clibanarios la deshumanización. 544-545. 39 Son las enseñas de las cohortes imperiales. que hacían un terrible so­ nido al avanzar.10. Sabbah. Además del numeroso cortejo que le precedía. 16. por ambos lados. que se adaptaba perfectamente mediante ensamblajes. rico en contenido histórico y descriptivo. de manera que emitían un sonido que daba a entender que estaban fu­ riosos mientras sus colas se agitaban llevadas por viento. de manera que podían realizar todos los movimientos que nece­ sitaran gracias a una protección como ésta. al ser aclamado como Augusto por voces favorables. con escudo y con casco.8.LIBRO 16 223 cedido por dos filas de insignias. marchaba sentado sobre un carruaje de oro. y alude a la armadura completa que protegía a estos soldados. sino que mostraba la mis­ ma tranquilidad con la que aparecía en sus provincias. que des­ prendían un brillo deslumbrante al ir revestidos de radiante coraza. 16. Ammien M arcellin. . 40 Esta denominación procede del griego κλίβανον «homo». atados a la par­ te superior de las lanzas con oro y piedras preciosas. este capítulo 10 del libro 16 es un auténti­ co poema. 16.

esta demostración y otros datos de su vida privada eran pruebas de una capaci­ dad de aguante nada mediocre.10. sede del impe­ rio y de todas las virtudes. una capacidad que.10. miraba en línea recta sin torcer su rostro ni a la derecha ni a la izquierda. ni secarse.10. se asombraba ante el gran número de construcciones maravillosas. mi­ rara donde mirara.13. y al pueblo des­ de un estrado. después de llegar a lo más alto. al llegar a la Rostra. Pues bien.10. con frecuencia. además. se quedó perplejo y. Aunque se trataba de una pose. En cuanto al hecho de que. semejante a una estatua. conservaba aún su tradicional frescura. . ni fro­ tarse la boca o la nariz. 16.12. 16. sino que lo hacía depender de varias circunstancias. ni se le vio nunca escupir. observara muchas nor­ mas de este tipo como si fueran las leyes más justas. se le había concedido tan sólo a él. 16. Y es que no permitía que sucediera lo que vemos en otras ciudades: que los combates terminaran según su vo­ luntad. porque recuerdo que lo he relatado ya en su momento.14. disfrutaba con la mordacidad de la plebe que. según daba a entender. sin so­ brepasarse. Y no bajaba jamás la cabeza por los movimien­ tos de las ruedas. cuando entró en Roma.10. aunque era muy bajo. ni agitar una mano. reconocidí­ simo foro de nuestro antiguo poder.224 AMIANO MARCELINO 16. como si no pudiera mover el cuello por llevar armadura. durante todo su mandato no permitió que nadie compartiera con él su vehículo. mientras él mismo conservaba también respetuosamente la mesura debida. que es lo que normalmente ocurre. 16. voy a omi­ tirlo. y que no consintió que ningún particular le acompañara como colega en un cargo público -cosa que sí hicieron príncipes divinizados. Lo cierto es que. doblaba su cuerpo al atravesar puertas muy altas y. con lo cual pudo disfrutar de un placer largamente de­ seado.11. fue recibido en el palacio entre grandes aclama­ ciones. cuando ofrecía juegos ecuestres. Para ello. Después de hablar a la nobleza en la curia.y el que.10.

si es que puedes. sin ninguna esperanza de poder construir nada se­ mejante. que destaca como lo divino sobre lo humano. perfectamente firme con su base de piedra del Tiber. decía que tan sólo pretendía y que tan sólo se sentía capaz de imitar al caballo de Trajano. el Odeón. donde pueden verse estatuas de los anti­ guos emperadores. el teatro de Pompeyo. y es que se había percatado de que también allí morían los hombres. 42 En uno de los libros perdidos de la obra. ordena construir un establo como éste. a lo largo de sus pendientes y llanu­ ras.10. 16. al contemplar los suburbios y los distintos barrios de la ciudad situados en el espacio comprendido entre las ci­ mas de las siete colinas. el templo de la ciudad. además de otras maravillas de la Ciudad Eterna. y hasta cuya cima apenas puede alcanzar la vista del hombre. De pie junto a Constancio. le respondió lo siguiente: «Antes. 16. indescriptibles e imposibles de repetir para otros mortales. cuya salida de Persia hemos relatado anteriormente42. cuando le preguntaron qué pensaba sobre Roma. Este mismo Ormisda. superficie única en todo el mundo y. contestó que solamente le gustaba una cosa. digna de ser ad­ mirada incluso por los propios dioses. el Estadio y otras muchas cons­ trucciones.16. el Foro de la Paz. semejante a un barrio entero.LIBRO 16 225 Además. emperador. Pero cuando llegó al Foro de Trajano. siempre creía que aquello que estaba viendo en ese mo­ mento sobresalía sobre todo lo demás: el santuario de Júpiter Tarpeyo. el príncipe Ormisda. colocado en solitario allí en medio del atrio. re­ dondeado y con bella cúpula. la gran mole del anfiteatro. se detuvo deslumbra­ do mientras iba recorriendo con su mirada las gigantescas construcciones. . en nuestra opinión.10. llevando al emperador en persona. con una astucia propia de su raza. el Panteón. que ocupaban una superficie similar a una provincia. Y así. las ter­ mas. y que el caballo que planeas fabricar sea tan conocido como éste que estamos viendo».15. las altas columnas levantadas so­ bre pilares elevados.

18. Cfr. se sentía sobrecogido ante la continua llegada de noticias veraces. ya que la nodriza.17. a cambio de una recompensa. según un plan tramado por la emperatriz Eusebia. fue conducida a Roma por una lla­ mada aparentemente amistosa.226 AMIANO MARCELINO 16.10. considerándola impotente y malvada. para disfrutar así mejor del ocio y de los placeres. 44 Se trata de una zona de la Panonia que debe su nombre a la hija de Diocleciano. Mientras tanto. lo perdió también por una intriga.6 y ss. resultaba insuficiente a la hora de explicar lo que había en Roma.4.10.4. después de ver muchas cosas con una mez­ cla de estupor y veneración. que la con­ venció para que bebiera un veneno preparado con mala fe de manera que. cortando el cordón umbilical más de lo con­ veniente. estéril durante toda su vida. y que los sármatas. sin embar­ go. Y así. A tanto llegaban y tan concienzudos eran los esfuerzos que se realizaban para que este hombre de tamaño valor no tuviera descendencia. cuando quedara embarazada. hermana de Constancio y esposa del César Juliano. los cuados Valeria44.11. en la Galia. Ya anteriormente.10. 16. el emperador comenzó a quejar­ se de la fama. . Helena. aunque el emperador mostró su deseo de alargar su estancia en el más sagrado de todos los lugares. después de llevar en su vientre a un varón. lo mató des­ pués de nacer. aunque siempre lo exageraba todo. 17. el pueblo más 43 Cfr. determinó contribuir con algo a la belleza de la ciudad erigiendo en el Circo Máximo un obelisco. perdería el hijo que esperara.20. Por ello. que le anunciaban que los suebos estaban atacando Recia. 16. Finalmente. acerca de cuyo origen y forma trataré en el lugar apropiado43.10.19. tras reflexionar durante bastante tiempo acerca de qué podía hacer allí. 16. porque. 19.

después de pasar un invierno muy agitado en Sens. seleccionaron a los de mayor edad de nuestro grupo para que estuvieran al frente del ejército y. Severo era conocido por su moderación durante sus largos años de experiencia militar. es enviado a Oriente en calidad de general en jefe. 16. Además. hombre que no solía oponerse a sus órdenes. una vez que el Augusto fue reelegido cónsul por novena vez y él por segunda. . viendo que las ame­ nazas germanas se extendían por doquier. se apresuró a marchar hacia el Ilírico a través de Trento. Allí. 45 Saverne. se nos ordenó se­ guirle. dispuestos como estábamos a realizar cuanto él creye­ ra oportuno en favor del estado. treinta días después de su lle­ gada.11. repara Tres Tabernas45 para luchar contra ellos 16. Por su parte Juliano.LIBRO 16 227 experto en el pillaje.21. ordenó a Ursicino que acudiera ante él. Todo lo contrario.11. 16. después de sustituir a Marcelo por Se­ reno. Entonces. en cuanto a los adolescentes. marchó presuroso hacia Reims contando con presagios favorables y con la con­ fianza de que al mando del ejército estaba Severo. tras una larga de­ liberación acerca de un tratado de paz con los persas. pues Musoniano lo consideraba posible.1. el veintinueve de mayo. donde habían buscado refugio para sí mismos y para sus posesiones. El César Juliano ataca a los alemanes en las islas del Rin. y había seguido a Ju­ liano en su constante progresión como soldado obediente que sigue a su general.10. que era adecuado por su experiencia militar y su madu­ rez. Ursicino recibió gratamente esta misiva y se dirigió a Sir­ mio acompañado por algunos amigos. es decir. estaban devastando la Moesia Superior y la Panonia Segunda. Desde allí. Agitado ante estas nuevas. ni ser arrogante.

cuando vieran nuestros dos contingentes alineados en forma de tenaza.2. 16. se angustiarían y caerían en nuestras manos. pasaron en secreto entre los campamentos de los dos ejércitos. en el 364. con rápida res­ puesta. . Barbatión. Porque todos los que escaparon por estos caminos fueron asesinados. al estar los alemanes realizando sus incur­ siones en una zona desconocida para ellos y de gran exten­ sión. Conocido este desastre. el César. Y no fracasó en absoluto este intento de emboscada. en Panonia.4. que había obtenido el mando de la infantería tras la muerte de Silvano. la habrí­ an arrasado quemándola completamente. 16.11. que se había sopesado cuidadosamente. mientras intentaban acelerarse todos los preparativos como convenía.11. a cuya muerte sería aclamado emperador por el ejército en Nicea. pues así podría controlar los tres caminos por los que no du­ daba que marcharían los asaltantes. El plan. pueblo bárbaro ex­ perto en saqueos nada complicados.11. y realizó una distinguida carrera militar bajo Galieno y Joviano. consistía en que. si no se hubieran visto rechazados al encontrar las puertas cerradas. Sin embargo.C.3. y se recuperó intacto todo su botín. a quienes se les permitió el paso porque el tribuno Bainobaudes y Valentiniano46.6. los letos. de hecho. y se lanzaron contra Lyon sin encontrar resistencia alguna. Y. pudiendo sólo escapar ilesos los que consiguieron atravesar se­ guros la zona de Barbatión. 16.5. 16. En otro lugar. marchó des­ de Italia hacia Augst con veinticinco mil soldados obede­ ciendo una orden del emperador. envió tres valerosos escuadrones de caballería ligera.11. hecho que les llevó a devastar cuanto encontraron fuera de la ciudad. después de recibir la orden de se­ guir el plan trazado junto a sus escuadrones de caballería.11.228 AMIANO MARCELINO 16. que poste­ riormente sería emperador. en una familia hu­ milde. no pudieron controlar el camino por donde se les había dicho 46 Flavio Valentiniano nació el 321 a.

En esos mismos días. Pero Barbatión las quemó todas. había pedido a Barbatión siete naves de las que te­ nía preparadas. Otros. por esta causa. los bárbaros que se habían establecido en nuestro lado del Rin. muy alterado. 16. para que no se consi­ guiera ningún éxito que pudiera atribuirse al Ct sar. Barbatión. con la intención de capturar a algunos bárbaros. para simular que iba a construir puentes y cruzar así el río.9. bloquearon astutamente los caminos. No contento con ello.11. Finalmente. animando a unos sol­ dados de infantería ligera de las tropas auxiliares. les enco­ mendó tanto a ellos como a Bainobaudes. tras conocer por el relato de unos espías recién capturados que. con el pretexto de servir al estado. para lo cual talaron y amon­ tonaron árboles enormes. les había privado de su autoridad y de su condición militar y les había enviado de vuelta a sus hogares.11. a sabiendas de que su orden había perjudicado los intere­ ses romanos -pues Cela confesó todo cuando se le acusóenvió un mensaje falso a Constancio diciendo que esos mis­ mos tribunos. un cobarde que siempre criticaba las hazañas de Julia­ no. habían veni­ do para sobornal· a los soldados a los que él dirigía y que.11. el río podía atravesarse ya por un vado. que se había unido a la expedición como aliado de Barbatión. gracias al sofocante calor del verano.LIBRO 16 229 que saldrían los germanos debido a la oposición de Cela. di­ fíciles y escarpados ya de por sí. . insultaban a los romanos y al César. 47 Es decir. tri­ buno de los escuderos. Este. que realizaran una acción memorable si contaban con la ayuda de la fortuna. el general en jefe de la infan­ tería47. 16.7. lanzando gri­ tos fieros y siniestros. tribuno de los corñutos.8. después de ocupar las islas que en buen número se esparcen por el río Rin. 16. aterrados ante la llegada de nuestros ejércitos.

los demás germanos aban­ donaron las islas por considerarlas poco seguras. llegaron a nado hasta una isla cercana. y se lleva­ ron hacia el interior a sus familias. Además. viajando sobre ellas. parte del cual perdieron por la violencia del río. 16. Y es que.230 AMIANO MARCELINO Éstos.11. avanzando por lugares de poco fondo y utilizando en ocasiones sus escudos a modo de barcas. como los soldados utilizaban con más agrado aquello que habían preparado perso­ nalmente que lo que recibían de otros. Al conocer este hecho.11. irrumpieron en muchos lugares con una actitud similar. hasta que. sin sufrir daño alguno. dispuso también para sí mis­ mo víveres suficientes para veinte días. recogieron las cosechas bárbaras gracias a la gran colaboración de los soldados. sin que aún en nuestros días sepamos si realizaba todas . Juliano realizó esta tarea con más rapidez de lo que él mismo esperaba y. 16.11. Para ello. sus cosechas y todas sus riquezas bárbaras. porque Barbatión. no podían aprovechar nada. pensando en los defensores que de­ bían establecerse allí.11. regresaron todoí. Además. cargados con un enorme botín. a pesar de que sentían cierto temor ante el peligro que les rodeaba. donde mataron como animales a hom­ bres y mujeres sin distinción alguna de sexo o de edad. almacenó alimentos para un año ente­ ro. con gran arrogancia. se indignaron enorme­ mente al conocer que. Después se apoderaron de unas barcas vacías y. destruida no hacía mucho tiempo por la tenacidad de los enemigos. a pesar de que se tambaleaban. No contento con esto. 16. el resto lo había quemado después de almace­ narlo. se conseguiría que los germanos no pudieran llegar al interior de la Galia como venían haciendo. una vez que se sació su sed de sangre.12. con su re­ construcción.10. Y. se había apropiado de una parte al cruzar jun­ to a ellos. de los alimentos que les habían llevado poco antes. Desde aquí regresó Juliano para reparar la fortale­ za denominada Tres Tabernas.

Una vez que. 16. mientras pudieron. después de este hecho.LIBRO 16 231 estas acciones criminales movido por su vanidad y su locura. tal como era su costumbre. tras apoderarse de la mayor parte de los bagajes y de los animales junto con sus mozos.12.12. cundió un pá­ nico enorme. Sin embargo.14.1. atacaron repentinamente a Barbatión y a su ejército que. como hemos indicado.11. persiguieron a los que huían hasta Augst e incluso más allá y. y mientras unos soldados acampaban en puestos de guardia situados en campo abierto y otros recogían trigo con gran cautela debi­ do a su temor a las emboscadas. o bien llevado por la confianza de estar obedeciendo órdenes del príncipe. Pero Barbatión.11. 16. anticipándose con enorme rapidez a cualquier tipo de rumor. 16.15. repartió a sus soldados entre los distintos campamentos de invierno y volvió a la corte del emperador.11.13. sino para conseguir que muriera en estas terribles ba­ tallas. un numeroso grupo de bár­ baros. El César Juliano ataca a los siete reyes de los ger­ manos que tenían sometida la Galia. se rumoreaba con insistencia que Ju­ liano había sido elegido no para calmar los disturbios de las Galias. Los bárbaros. además de Serapión. los reyes de los alemanes. así como Urio y Ursicino. y derrota a los bár­ baros en la batalla de Estrasburgo 16. volvieron con los suyos. . dispuesto a maquinar una acusación contra el César. 16. como si su campaña hubiese ter­ minado con éxito. se hallaba separado de las de­ fensas galas. porque entonces aún se le consideraba inexperto e in­ capaz de soportar siquiera el sonido de las armas. Mientras se realizaban con gran rapidez todas las tareas necesarias para preparar el campamento. Chonodomario y Vestralpio.

232 AMIANO MARCELINO Sumario y Hortario.12.12.5.3. reunieron a todas sus fuerzas y. Ante la insistencia de este desertor. 16. por temor al castigo de un crimen que había cometi­ do. y dominó orgulloso la Galia sin encontrar resistencia durante mucho tiempo. sin verse alterado ni por la ira ni por el dolor -todo lo contrario. lleno de orgullo. hasta que se termi­ nó de levantar el campamento. confiados. Además. a través de unos mensajeros. . se animaron a rea­ lizar mayores empresas y. Pero el César. convencidos de que el César se habría retirado por temor a una situación de extremo peli­ gro.12. y les contó que solamente trece mil soldados perma­ necían junto a Juliano -que era ciertamente el número que le seguía-. la confusión era aún mayor por culpa del rey Chonodomario. con lo cual el espíritu fiero de los bárbaros hizo na­ cer por doquier el ansia de lucha.4. dando orden para que retumbaran los sones de la guerra.2. llegaron hasta la ciudad de Estrasburgo. que repetía siempre lo mismo. se pasó al bando germano tras la marcha del general fugado. cuando lo cierto es que Juliano seguía ocupado refor­ zando afanosamente las defensas. sin cambiar en ningún momento su decisión. 16. que iba jactándose sin mesura por todas partes. que de nada tenía miedo. entretuvo a los mensajeros. 16. los bárbaros. riéndose de la soberbia de los bárbaros-. insta­ ron con bastante dureza al César para que abandonara unas tierras que ellos habían dominado gracias a su valor y a sus victorias. 16.12. También devastó y arrasó numerosas y opulentas ciudades. como suele suceder cuando las cir­ cunstancias son favorables. después de enfrentarse a él en una lucha equilibrada. Realmente derrotó al César Decencio. siendo el primero a la hora de encabezar empresas pe­ ligrosas. Quien les había transmitido esa confianza y les ha­ bía hecho levantar orgullosos la cabeza fue un escudero trai­ dor que.

desde el lugar donde comenzó la marcha de las insignias romanas. la infan­ tería se puso en marcha con paso lento. en ocasiones. Barbatión. uniéndose a uno de sus flancos las tropas de caballería. en medio de una situación extrema. «Es el empeño en salvar la vida de todos.12. ha­ biéndole abandonado su único apoyo para estos peligros49. había catorce leguas hasta llegar al campo bárbaro. como debía.8. En efecto. 16. cuando comenzaron a brillar ya los rayos de sol y se extendió el sonido de las trompetas de guerra. lo que empuja a un César de espíritu nada timorato a que se dirija a vosotros y a que os suplique. por decir­ lo con brevedad. grupo temi­ ble por la eficacia de sus armas. 16. Barbatión. se habían retirado y dispersado después de sufrir numerosas pérdidas. pensaba que tendría que luchar con pocos soldados. en las necesidades y en la seguridad de todos. 16. que concentraba a un ejército numeroso y fuerte. aunque valientes. hizo detenerse a los soldados que se habían situado ya en la vanguardia y.12.9. . y como aquellos que por temor. Esto hacía que el César estuviera preocupado y lleno de angustia. 49 Es decir. entre las que se encontra­ ban jinetes protegidos con armadura y arqueros. les reconocieron como los soldados que habían ce­ dido terreno ante una banda de ladrones de los suyos. com­ 48 Es decir.12. su confianza se veía igualmente reforzada por la re­ ciente fuga del aún general48. es decir. tras dar la señal establecida para el des­ canso. porque.7. Así. los alemanes. veintiún mil pasos.12. contra pueblos poderosos.LIBRO 16 233 Además. Y puesto que.6. el Cé­ sar pensó. al ver las insignias de los escudos. habló a los soldados que le rodeaban en sus formacio­ nes con esa dulzura innata que siempre tenían sus palabras: 16.

sin que podamos contar con la ayuda de la noche y de sus estrellas.10. si. a veces. ya para aguantar ya para rechazar los peligros que nos aguardan.12.12. debe mostrarse sumisa y prudente. ¿con qué fuerzas íbamos a enfrentarnos a ellos. con frecuencia. incluso en circunstancias extremas. hicieron rechinar con fuerza los dientes y mostraron su ansia de lucha golpeando los escudos con sus lanzas. sin posibilidad algu­ na de conseguir agua. y no la vía más rápi­ da o más dudosa. Vamos a atravesar una zona sofocante y reseca.13. os explicaré mi plan en pocas palabras. para poder disfrutar así de un sueño y de un alimento nece­ sarios en una situación como ésta. cuando estamos ya agotados por la fatiga de la marcha. »Es casi medio día y.12. 16. sin permitirle que terminara su dis­ curso. en circunstancias difíci­ les.11. »Así pues. Pues de este modo -y oja­ la la divinidad reciba propicia este deseo. después de que se aceptara un buen con­ sejo. pues la luna ofrece poca luz. lo que yo os pido. Los soldados. teniendo como tene­ mos el cuerpo debilitado por el hambre. la juventud sea audaz y valerosa. haremos avanzar unas águilas y unos estandartes destinados a la victoria y al triunfo».12. la sed y el esfuerzo? 16. elijamos la vía más segura. es que hagamos turnos y descansemos.12. ahora que estamos protegidos por una muralla y un foso. ha sido útil tomar una determinación adecua­ da y. aun en el caso de que se nos permitiera atravesar esta tierra sin oposición. Por ello. igualmente.234 AMIANO MARCELINO pañeros míos. cuando asilo demanda la situación. supli­ . nos aguardan aún senderos intrin­ cados y oscuros. 16. »Y es que si conviene que.tan pronto como amanezca. 16. que. ¿qué íbamos a hacer contra las ordas bárbaras que nos atacaran bien des­ cansadas y repuestas después de comer y beber?. confiados en un valor ya probado y forta­ lecido. si logro contar con vuestra ayuda y se contiene vuestra ra­ zonable indignación. la ayuda divina ha restablecido el orden en una situación inestable. Por ello.

los bárbaros ni intentaron ofrecer resistencia. mientras pudo. en el último año.12. entonces.16. y tan sólo consiguieron la paz después de continuas súplicas. Pero nadie advertía que las circunstancias habían cambiado. Y es que decía que.LIBRO 16 235 cando que se les condujera ante el enemigo. que les apremiaba a través de Recia. Florencio50 quien. los bárbaros estaban rodeados por una triple amenaza. Y. Y.15. el que les arrebatara una victoria que creían suya. aunque lo consideraba realmente peli­ groso. Por el emperador. Además. Por el contrario. una doble consideración hacía aumentar la confianza de los nuestros. no encontraron a nadie que defendiera su propio hogar o que les hiciera frente. pensaba que había que luchar en circunstancias favorables. ni aparecieron siquiera. no podrían controlar los impul­ sos de los soldados. y sobre todo del prefecto del preto­ rio.14. que se hallaba cerca y no permitiría que nadie 50 Florencio fue nombrado prefecto del pretorio y cónsul en el 361 por Constancio. en sí mismos y en el valor de un general afortunado y experimentado. y quie­ nes aceptarían muy mal. mientras los bárbaros estaban reunidos. 16. y que. En primer lugar. tras lo cual vivieron en terrenos muy alejados y con grandes penalidades debido al sofocante calor del verano.12. y no sin recurrir a todo. 16. en segundo lugar. . A este entusiasmo se añadió la aprobación unáni­ me de los altos oficiales.12. pues confiaban en el favor de la divinidad. la presencia de una especie de espíritu propicio les incitaba a luchar. 16. mostrándose siempre favorable al Augusto. recordaban que. los bárbaros se conten­ taron con talar árboles por todas partes para cortar así los ca­ minos. como se demostró al final. si se dispersaban. porque cuando el emperador llegó a su territorio. según creía. por el César. en el que los romanos habían podido mo­ verse libremente por los territorios situados al otro lado del Rin. siempre proclives a la sedición.

se unió a las tropas de los bárbaros que se disponían a la lucha.236 AMIANO MARCELINO escapara por ningún resquicio.19. y sabrás todo lo que puede conseguir un soldado cuando se crece al contemplar a un general valiente y atento a las ac­ ciones de cada uno. sentimos que luchamos junto al valor y a la determinación. el más afortunado de todos los Cé­ sares.12. los pueblos vecinos se pusieron de acuerdo. Dos hermanos de sangre real. Pero una vez firmada la paz.18. gracias a ti. murió asesinado insidiosamente. 16. 16. el pueblo de Vadomario. el ejército. y quienes les tenían acogotados y rodeados por todas partes. sin que él quisiera. cuando el emperador se mar­ chó y fue solucionada ya la causa de las disputas. que era más po­ deroso y de mayor lealtad. siempre que contemos con la ayuda de la divinidad suprema». muy pron­ to. ni rebelarse. sin rela­ jarse nunca.12. a llegar donde te conduce la prosperidad de tu fortuna. Guíanos como afortunado y valiente gene­ ral. cuando todos los miembros del ejército.17. . según asegu­ raba. cuando uno de ellos. Además. y por los vecinos. unidos por el vínculo de la paz que habían obtenido de Constancio el año anterior. avanzó y llegó junto a una colina suave. Gundomado. no se plantearon ni provocar una revuelta.12. un abanderado exclamó: «Apresúrate Juliano. a los que las continuas disputas habían convertido en enemigos. Tras escuchar estas palabras. Por fin. pensaban que debían luchar en ese momento y no querían suavizar ni un ápice su empeño. la situación romana había empeorado también de otro modo debido a la siguiente circunstancia. Así pues. tanto generales como soldados rasos. todo su pueblo conspiró con nuestros enemigos. cubier­ ta por una cosecha ya madura. con lo cual la vergonzosísi­ ma retirada del general romano aumentó enormemente su fe­ rocidad innata. Pero poco después. y no muy lejana de las riberas del Rin. 16. de repente. Y.

12. además. 16. 16.1220. puede atravesar el vientre del caballo y hacer caer al jinete sin que éste pueda evitarlo. partieron a caba­ llo tres observadores de los enemigos para anunciar que el ejército romano estaba llegando ya. Y es que sabían que uno de sus soldados a caballo. 16.LIBRO 16 23 7 Pues bien. colocaron sus mejo­ res tropas ecuestres en el izquierdo.21.22. como tende­ mos a preocupamos tan sólo de aquello que está ocurriendo. Cfr. fijaron sus posiciones. aparecían mezclados sol­ dados de a pie y de la infantería ligera. Y. reveló que los germanos habían atravesado el río durante tres días y tres noches. vieron que toda nuestra caballe­ ría se les oponía por el flanco derecho. un soldado a pie.12. los enemigos se mantuvieron en sus posiciones. como tenía que sujetar las riendas y el escudo y.10. capturado gracias a la rapidez de los nuestros. por motivos de seguridad. Aquí. 51 Soldados de caballería que llevaban todo el cuerpo protegido por una cota de malla. Con parecida precaución. reforzaron su flanco derecho con trampas ocultas y secretas. manejar su lanza con una sola mano. en el fragor del combate. desde la cima de esta colina. Y.8. tal como había señalado el desertor mencionado anteriormente. colocando a manera de muralla inexpugnable a los soldados de la primera línea.12. en cam­ bio. como se esforzaban para llegar cuanto antes junto a los suyos. 16. 16. matándole así sin mayores problemas. .23. Cuando nuestros generales los vieron ya cerca y api­ ñados en formación de cuña. Y cuando. cuando se enfrentara a uno de nuestros clibanarios51. a los que portaban los estandartes y a los oficiales. un soldado de in­ fantería no pudo seguirles y. deslizándose por el suelo a escondidas. Una vez dispuesto todo de este modo. por hábil que fuera. no podría he­ rir a un soldado cubierto con armadura de hierro.

26. relacionado con el del dios egipcio Sérapis.23 8 AMIANO MARCELINO En esta ocasión. cambió el nombre de su hijo. Era hijo de Mederico. audaz y confiado en la gran fortaleza de sus músculos. obligados por un pacto. 16. marchaba al frente del flanco izquierdo y acudía allí donde se preveía que la lucha sería más dura. 16.12.12. se elevaba portando una lan­ za de enorme tamaño y destacaba entre los demás por el bri­ llo de sus armas. todos estos pueblos belicosos y sangui­ narios eran conducidos por Chonodomario y Serapión. después de llegar junto a unas trincheras repletas de soldados. otros. que originariamente era Agenarico. 16. haciendo que el nombre de Serapión fuera muy usual entre ellos en época helenística. una larga serie de nobles. . según se había dispuesto.27.12.25. desde donde. Su nombre se debía a que su padre. algunos. el general romano encargado del flanco iz­ quierdo. que había sido reteni­ do como rehén durante mucho tiempo en la Galia. 16. ya que debían devolver algún favor. estaba encabezado por Serapión. que luchaban. a cambio de un sueldo y.12. pero cuya eficacia iba por delante de su edad.24. Severo. que aún era un joven casi imberbe. pues. En cuanto al flanco derecho. Enorme y sobresaliendo montado en su caballo cubierto de espuma. diez príncipes. el hermano de Chonodomario. El verdadero instigador de toda esta revuelta. Cho­ nodomario. Pero cuando las trompetas lanzaban ya su terrible sonido. que gozaban de un poder superior al de los demás reyes. el hombre más pérfido mientras duró su existencia. saldrían de 52 Es un nombre. y que había aprendido algunos misterios griegos. por su valentía como soldado y por sus éxi­ tos insuperables como general. A éstos les seguían otros reyes de poder casi simi­ lar -concretamente cinco-. con una pluma rojiza sobre su cabeza. y treinta y cinco mil soldados de nacionalidades di­ versas. cuyo culto se difundió entre griegos y romanos. por el de Serapión52.

sin preocuparse por su propia seguridad.12. 16. como con sus gestos. 16. puesto que ni la amplitud de la zona ni el enor­ me número de soldados allí reunidos le permitían dirigirse a todos a un tiempo -y. por otra parte. 16.12.30. ese momento que re­ clamabais antes. ha llegado ya el momento de luchar que tanto hemos deseado vosotros y yo. 16. conocidos o desconocidos. con estas palabras y otras similares. rodeado por doscientos soldados. que estaban situados junto a las insignias.29. tal como requería el ardor de la lucha. im­ pávido y. les dijo: «Vamos. y rechacemos . A otros. cuando pedíais alterados las armas». se quedó quieto. procuraba que no pareciera aspirar a algo que el Augus­ to consideraba únicamente suyo-. animaba a las tropas de infantería para que avanzaran con rapidez. de enorme experiencia y probados ya en la guerra. después de llegar junto a los demás. valientes.28. animaba a los soldados. el día que nos obliga a todos a lavar cul­ pas ya antiguas y a devolver a la majestad romana el honor que merece. para evitar resentimien­ tos. llevados por la rabia y la locura desesperada.32.31.12. animoso para enfrentarse a los mayores esfuerzos. para que lucharan con denuedo: 16. los dispuso correctamente animándoles con exhor­ taciones como ésta: «Levantémonos. y a los que debemos someter con nuestras fuerzas». al final del campo de batalla. Ante nosotros tenemos a bárbaros que. se movía esquivando las armas de los ene­ migos y. no intentó avanzar más. soldados. ya está aquí ese día tan deseado desde hace tanto tiempo.12.12.LIBRO 16 23 9 repente y causarían una gran confusión. como sospechaba la existencia de emboscadas. Al ver esto el César. tanto con sus palabras. «Compañeros. Igualmente. Y. han llegado a destruir su propia fortuna.

de repente. no perdáis la gloria de una victoria segura por perseguir con precipitación a unos enemigos. en cambio. que son las que me han llevado a aceptar.240 AMIANO MARCELINO con el valor que merecen las ofensas infligidas a nuestra cau­ sa. a los que veía reclamando ya a la ligera la señal para luchar y moviéndose intranquilos dispuestos a quebrantar su orden. siempre que realicen esta empresa con cauta y precisa moderación». se reclamaba unánimemente que los príncipes desmontaran y se mezclaran con ellos. el título de César.33. en los que. ya que ninguno de ellos dudaba de que la victo­ ria sería suya. bajó en rápi­ do salto de su caballo y los que le seguían hicieron lo mismo sin demora. a voces. Entonces. Durante un tiempo lanzaron armas arrojadizas y. 16. pues prometo que abandonaré a los que huyan pero. dispuso a la mayor parte de su ejército frente a la prime­ ra línea de los bárbaros.» 16. comen­ zó con gran violencia la batalla.36. cuando el sonido de las trompetas dio la señal de lucha según la costumbre de ambos bandos. . haciendo rechinar sus dientes de forma temi­ ble.12. 16. les dijo: «Por favor. Al enterarse de esto Chonodomario. con más ira de la que muestran normalmente. para evitar que. A otros. a los que debe­ mos ahuyentar. 16.12.12.34. procedentes de los soldados de infantería alemanes se escucharon gritos in­ dignados. mi ayuda será total para aquellos que abatan por la espalda a los enemigos. Sus cabe­ llos erizados flotaban al viento y la furia brillaba en sus ojos.12. Y que nadie sucumba antes del último es­ fuerzo. a pesar de mis dudas. mientras los germanos se precipitaban con más rapidez de la debida y blandían sus armas con la mano derecha. volaban sobre nues­ tra caballería. Así pues. si se producía algún problema. Repitiendo hasta la saciedad explicaciones de este tipo. abandonaran a la masa miserable y se marcharan con facilidad.35.

. los nuestros ofrecían una dura resistencia. que marchaba por la derecha. como los primeros dificultaban la mar­ cha de los últimos. mientras el cielo resonaba con los gritos espantosos de los vencedores y de los que caían.38. en cambio. firmes y apiñados. ha­ brían causado una confusión total. porque. 16. Pero tal era el encarnizamiento. mientras se reagrupaban las líneas. algunos bárbaros de experiencia recono­ cida en la lucha intentaban rechazar al enemigo con la fuerza de sus rodillas. éstos. en avance muy compacto. se cubrían la ca­ beza con los escudos. y empuñando las espadas y blandiendo las armas.12. pisoteando a la infantería. Mientras tanto. y se lanzaba ya bramando contra los bárbaros. pero tam­ bién a veces cedían terreno. Por ello. había lo­ grado rechazar con su fuerte empuje a las numerosas tropas de germanos que les atacaban. a veces. espoleó a su caballo y se puso delante de ellos para contenerles como si se tratara de una barrera. la caballería mantenía su posición con gran valor. si los soldados de a pie. Nuestra ala izquierda. con valor. al ver que su general estaba ligeramente herido y que uno de los suyos caía resbalando sobre la cabeza de su caballo. escapaban cada uno por donde podía y de este modo.LIBRO 16 241 Frente a ellos nuestros soldados. la caballería protegida por armadura. Sin embargo. se retiró en desorden a pesar de lo que se esperaba de ellos. nuestra caballería. y la infantería protegía sus flancos con gran firmeza formando una muralla mediante la unión de sus escudos. 16. La causa de esta confusión fue que. se detuvieron y comenzaron a luchar de nuevo.12. sintiéndose protegidos en el interior de las legiones. Pero. no hubieran permanecido inmóviles. Y mientras. agobia­ dos además por el peso de las armas. que se llegó a la lucha cuerpo a cuerpo y los escudos chocaban ya entre sí.37. en los momentos decisivos del com­ bate. se produjo una gran nube de polvo y comenzaron los movimientos. les aterraban con espantosas amenazas de muerte. cuando el César observó desde lejos que la ca­ ballería no encontraba otro recurso más que la fuga.

poco a poco. en mitad del fragor de la lucha. a aquel famoso Sila quien. comenzaron a asustarles con sus gestos y con su terrible grito de guerra. respondedles sin mentir: Está luchando él solo en Beocia. va cobrando fuerza. se produjo una lucha lar­ ga y equilibrada. en una ocasión. con la intención de acabar con su resis­ tencia y hacerles retroceder.40. cuando ya estaban dispuestas las formaciones para entablar combate contra el general de Mitrídates. corrió presto a reanudar el combate. 16. Y. Entonces. Gracias a estas afortunadas palabras. después de rechazar y dispersar a nuestra caballería. confia­ dos en su larga experiencia en los combates. comienza como un tenue susurro y. se vio acosado en plena contienda y abandonado por todos sus soldados.43.12.39. valientes? ¿Acaso ignoráis que la huida nunca supone la salvación e indica la estupidez de una empresa fracasada? Volvamos junto a los nuestros para ser al menos partícipes de la gloria. el César se dirigió a ellos sin acritud y les dijo: «¿Adonde vamos a huir. semejante a las olas que chocan contra los escollos. que estaba ajustada a su enorme lanza y se des­ plegaba al viento como la piel seca de una serpiente. como suele suceder en los momentos críticos.12. a quienes elegí para acompañarme en el peligro. el tribu­ no de uno de los escuadrones se plantó y. Arquelao.12. Entonces Sila corrió a la primera línea y. 16. imitando así. arrebatan­ do un estandarte. pálido y te­ meroso. agitado. 16.42. .242 AMIANO MARCELINO 16. animó a todos a enfrentarse de nuevo al esfuerzo de la lucha. se lanzaron contra la primera línea de la infantería. sin respeto alguno hacia ellos.41. pues los cornutos y los bracchiatos. les hemos dejado luchando solos por la patria». Cuando se encontraron.12. Este grito.» 16. al reconocerle por la insignia púrpura del dragón. lo lanzó contra los enemigos diciendo: «Marchaos vosotros. pero con alguna diferencia. derramando su sangre por todos nosotros. y cuando os pregunten dónde está vuestro ge­ neral. En cuanto a los alemanes.12. pues.

aunque en el combate cuerpo a cuerpo chocaban entre sí las espadas y sus puntas se clavaban en las corazas.. semejan­ tes a un golpe de viento que fuera a destruir todo lo que en­ contrara a su paso. parece tratarse más bien de un cuerpo de élite. sin embargo.130 y ss. robustos y más altos. en cierto sentido. que resonaban volando por doquier. Liv. tropa temible54. si lograban contar con la ayuda de la fortuna.44. se enfrentaban comba­ tientes similares: los alemanes.LIBRO 16 243 Después. golpeando una y otra vez. incluso los he­ ridos que no habían derramado todavía toda su sangre se le­ vantaban en un último intento de luchar con mayor osadía aún. 16. 16.46. en desorden ya a causa de su violencia y de su furia. con el continuo lanzamiento de las jabalinas.9. . 16. Por ello. consiguieron abrir la compacta línea de escu­ dos que protegía a los nuestros en formación de tortuga53. Horn. Al conocer este hecho. fieros y 53 Era una formación en la que los soldados se apiñaban y colocaban delante sus escudos. 54 Aunque podría pensarse que «los reyes» alude a los monarcas de los bátavos. dispuestos a liberarles del asedio y del extremo peligro.12. a modo de caparazón.12.47. Pero los bárbaros.45.12. ellos. 13. para protegerse. se levantó en ambos ban­ dos una nube de polvo que impedía la visión y que hacía que chocaran entre sí armas y cuerpos. Y si los alemanes habían comenzado ya con dure­ za el combate. Y así continuó la lucha con las fuerzas crecidas en medio del sonido terrible de las trompetas.12. aunque continuamente volaban dardos y jabalinas y se lanzaban también flechas con puntas de metal. los bátavos. nuestros soldados. entonces se esforzaban todavía más. Cfr. Y es que. Iliad. 16. acudieron en veloz ca­ rrera a ayudar a sus compañeros. como llamas abrasadoras.29 y 44. 10. disciplinados y con gran experiencia. pues los bátavos no tenían sistema monárquico en aquella época. contando con la ayuda de los reyes.

12. semejantes a torres. 16.51. situada en el centro -e n una formación a la que se denomina campamento pretoriano-. abriéndose camino. como el número de víctimas seguía au­ mentando gracias a la confianza creciente de nuestros solda­ dos. se­ guidos por los soldados.50. pues lo lle­ vaban descubierto a causa de su ardiente ira. ya sin fuerzas.12. En ella. apoyados en su rodilla izquierda. en cuanto a los bárbaros. entre los cuales luchaban incluso reyes. agotados por tantas calamidades y bus­ cando con su lucha ya tan sólo una posibilidad de huir. Finalmente. Además. intenta­ ban romper la formación de nuestros soldados aun a riesgo de perder su vida. llegaron hasta la legión de los primanos. incluso así. nosotros con­ fiados en nuestro valor.12. hiriendo así con sus espadas a los enemigos en el costado. Ellos. de tanto escuchar los continuos gemidos de los caídos. Pero súbitamente apareció un valiente grupo de nobles. se cubrieron como mirmilones55. quienes.244 AMIANO MARCELINO violentos. nuestros soldados se mantuvieron firmes. irrumpieron contra nuestras líneas pasando por delante de los demás. 16. hecho que demuestra su obstinación extrema. llegaban a herir. que es el animal que estos lucha­ dores llevaban dibujado en el escudo. 16. se detenían llenos de pavor.49. al enemigo. . a veces resurgían soldados romanos que habían sido expulsados de su posición por el empuje de las armas enemigas. en su afán por conseguir la victoria.12. al ser más nu­ merosos y estar más apiñados en las líneas. los bárbaros que aún se mantenían en pie tenían que ocu­ par el lugar de los muertos y. Y así. se dis­ 55 Los mirmilones eran uno de los tipos de gladiadores existentes en Roma. y pudieron enta­ blar combate con mayor vigor. 16. ellos en la fortaleza de su cuerpo. Esta denominación alude a un pez. los nuestros tranquilos y precavidos. De este modo. aunque a al­ gunos les flaqueaban las piernas.48. Y. con cuidado para evitar las heridas. Pero.

empujados por un último aliento. resbalando por el suelo. Aparecían así sobre el suelo muchos bárbaros he­ ridos de muerte que suplicaban un final rápido.12. intentaban alargar su vida. perdieron la vida en el agua. finalmente los bárbaros. arrebataban sus armas a los propios bárbaros y se las clavaban en las partes descu­ biertas. a pesar del peso de las armas. perecían aplastados bajo el peso de los que les caían encima. cenagoso y resbaladizo a causa de la sangre derramada.54. otros medio muertos. al­ gunos. el río. en medio del violento oleaje del mar. y hacían rodar una y otra vez brillantes cascos y escudos.55. más les apremiaban con el filo de las espadas ya casi romo por los continuos gol­ pes. sin estar heridos por alma alguna. Cuando todo hubo terminado felizmente y nues­ tros soldados. semejantes a vigas. aunque éstas. en ocasiones.12. nuestros soldados herían en la espalda a los que huían y cuando. semejantes a esos timoneles y marineros que.12. sintiéndose vencedores. Y cual­ quiera que hubiera visto aquella escena diría que este hecho se debió más al ansia que a una esperanza real. per­ manecían unidas al cuerpo tan sólo por la garganta. al ver que tenían el camino cortado por enormes montones de cadáveres.53.52. 16. nuestros soldados corrían y perseguían infatigables a los que huían. 16. 16. cuyas aguas casi les llegaban a la espalda. . ni dejara a un moribundo que le hubiera inspirado lástima. Y como. creyendo que podrían librarse de la muerte si atrave­ saban el río a nado. 16. agonizantes ya y con ojos moribundos.LIBRO 16 2 45 gregaron apresuradamente por diversos caminos.12. otros. sin que ninguno calmara su rabia con la sangre de los heridos. algunos tenían las cabezas medio cortadas por golpes terribles. corrieron a buscar el único recurso que les restaba ya. se ven lanzados a donde les lleva el viento. Contando con la ayuda y la presencia propicia de la divinidad. se les doblaban las espadas y no disponían de armas con que luchar. ni sintiera su mano cansada de tanto matar.

por perseguir con demasiado ímpetu a los enemigos. ha­ llando una oportunidad para escapar. con rápida intuición y previendo lo que iba a ocurrir. o cómo al­ gunos. Lo cierto es que. Y. se decidió que se colocaran en las márge­ nes del río para herir a los germanos con todo tipo de armas y.12. cómo algunos que no sabían nadar se aferraban a los nadadores expertos.56.12. al final. con gran rapidez. rodeando una . o bien cómo eran devorados otros por la te­ rrible violencia del río y engullidos por sus olas. en el que. Por ello. 16. puestos de defensa romanos. preparadas hacía tiempo para situa­ ciones de peligro. Mientras esto sucede. Y como si se tratara de un espectáculo teatral. o cómo otros flotaban como maderos cuando eran abandonados por los más expeditos. aparecen infinidad de escenas ad­ mirables.12. recibía atónito y mudando su co­ lor un caudal nada usual. Su intención era montarse en unas barcas. al levantarse el telón. 16. 16. se retiró lentamente con el rostro cubierto para no ser reconocido. y poder retirarse así a un lugar secreto. como no podía alcanzar su territorio si no cru­ zaba el Rin. el César.57. los tribunos y los generales intentaban im­ pedir con sus gritos de reproche el que alguno de los nues­ tros. podía contemplarse. marchó apresuradamente al cam­ pamento que había levantado con gran valor junto a Tribuncos y Concordia. si alguno conseguía librarse de la muerte por su velocidad. ya sin temor. al acercarse a la orilla. los soldados se tiraban al agua y los mandaban a las profun­ didades del río con su peso. lleno de espuma por la sangre bárbara derramada. 16. el río. el rey Chonodomario. Pero. se deslizó entre los montones de cadáveres acompañado por unos pocos colabo­ radores y. se lanzara a unas aguas tan peligrosas.246 AMIANO MARCELINO Por ello.12. llegaron a la otra orilla después de soportar infinidad de peligros.58.59. colocados sobre sus escudos y esquivando una y otra vez los torbellinos de agua que caían sobre ellos.

rápidamente. tras ser convocados por el sonido de las trompetas. concluido ya el día.61.12. cayó del caballo y. tribuno de los cornutos. Y como los bárbaros. protegidos por va­ rias filas de escudos.12.62. volvieron muy a su pesar. a pesar de verse perjudicado por la obesidad de su cuerpo. se dejaba llevar pálido y confuso. unos doscientos. fue reconocido sin que pudiera ocultar su identidad -pues le delataba la fama adquirida en su afortuna­ da vida anterior. son humildes en la adversidad y desmedidos en las circunstancias favorables. después de fieros y terribles ata­ ques. habiendo llegado ya al límite del temor. rodeó esta boscosa elevación con todas las tropas. entre las cenizas de la Galia.LIBRO 16 247 laguna llena de aguas pantanosas para poder así cruzar. salió y se entregó él solo. cuyo nombre no conozco. Sin embargo. al ver esto.12. disfrutaron de la comida y del descanso. 16. En total cayeron en esta batalla doscientos cuaren­ ta y tres oficiales: Bainobaudes.60. estimando que era vergonzoso sobrevivir a su rey. 16. . comenzó a perseguirle ense­ guida una cohorte guiada por su tribuno que.ante lo cual. buscó refugio en una colina cercana. además de tres amigos ínti­ mos. al pi­ sar una superficie blanda y resbaladiza.63. acamparon junto a las orillas del Rin y. además de un tribuno sin cargo concre­ to. Chonodomario. siervo ya de la voluntad ajena. por naturaleza. sin que la conciencia de sus crímenes le permitiera ha­ blar. pues temía irrumpir en ella y caer en alguna trampa oculta en medio de la oscuridad y de la espesura de las ramas.12. que mandaba a la caballería pro­ tegida por armadura. lanzaba orgulloso múltiples y crueles amenazas. y también Laipso e Inocencio. los soldados. 16. con una actitud totalmente opuesta a aquella con la que. o no morir por él si así lo determinaba el destino. tomando gran­ des precauciones. el rey. Solucionada así esta situación gracias a la ayuda de una divinidad superior. se entregaron voluntariamente al cautiverio. mientras que sus compañeros. 16.

a pesar de que era humilde.66. en el palacio de Constancio algunos culpaban a Juliano para agradar al propio príncipe. 16. ni lo que deseaba conseguir.12. porque. 16. se convocó una asamblea ante la expectación de todos y ordenó que se trajera a Chonodomario. entre los alemanes.64. con falsas y exageradas lisonjas. no hacía más que escribir informes donde se decía que había derrotado a los germanos. Y. Este se incli­ nó. Entonces Juliano.68. pues atribuían todo cuanto sucedía en la tierra a sus felices auspicios. Pocos días después fue enviado a la corte del em­ perador y. que fueron arrastrados por las aguas del río. criticó a sus soldados por compor­ tarse a la ligera. aunque era ya orgulloso por su propio carácter. Ma­ rio. además de una ci­ fra inestimable de desaparecidos. . aparecían seis mil muertos que quedaron tendidos en el campo de batalla. y burlándose de él le denominaban Victorino56. cuando esta­ ba al frente del ejército. de allí a Roma. cayó al suelo suplicante y. además de la de­ mostración de lo que era evidente para todos. jurando que no era esto ni lo que esperaba. Además.67. Victorino y Tétrico. 16. cuando comenzó a pedir perdón en su lengua materna. como era un hombre de fortuna ya reconocida y con más influencia por sus propios méritos que por la autoridad de su cargo. 16.12. conseguían que el emperador se volviera aún más engreí­ do. para que aumentara el regocijo por el éxi­ to alcanzado. 56 Se trataba de una alusión cruel. según su costum­ bre.248 AMIANO MARCELINO Pero. 16. al ser aclamado como Au­ gusto por todo el ejército. se le ordenó mantener la calma. donde murió extenuado en los campos de extranjeros situados en el monte Celio.12. Tras la feliz culminación de esta y de otras hazañas. pues Victorino había sido uno de los cuatro usurpadores que se hicieron con el poder en el siglo m: Postumo.65.12.12.

sin embargo. Y si. mientras él estaba en Italia. mintió en numerosas ocasiones con gran arrogancia.12. Por ejemplo. envanecido ante la grandilo­ cuencia de esos aduladores.LIBRO 16 249 16. sin mencionar para nada las gloriosas hazañas de Juliano. donde se demuestra claramente su ambición y su deseo de ser elevado al cielo. Y. que hubieran quedado en el más completo olvido si no fuera porque la fama es incapaz de callar las grandes acciones. vencido y sustituido a reyes suplicantes de los enemi­ gos. Por ello Constancio. por una casualidad. sin que se hiciera mención alguna a ese general a lo largo de todo el texto. escribiendo.12. por ejemplo. aunque en realidad nunca hubiese participado en esas ac­ ciones. algún general realizaba una acción valerosa contra los persas. 16. en la batalla de Estrasburgo. enviaba cartas triunfales para mayor escarnio de las provincias. mientras que él estaba a una distancia de cuarenta jornadas de marcha. se describía que había sido él el que había ordena­ do el inicio del combate y que se había mantenido entre los abanderados. por mucho que se esfuercen por encubrirlas. poniendo en fuga a los bárbaros e indicando con falsedad que Chonodomario se había rendido ante él -¡Es posible mayor indignidad!-. que había combatido él solo. . indicando con odiosa arrogancia que él ha­ bía combatido entre la vanguardia. en los edictos que publicó en­ tonces y después.69.70. se han conservado declaracio­ nes de este emperador en los archivos públicos del reino. ya para finalizar.

1.1. pues las zonas atravesadas por el Rin estaban pacificadas después de la bata­ lla de Estrasburgo. de quien Amiano destaca ahora su actuación como militar.2. y que lo conservaran allí hasta su vuelta. ordenó que condujeran el botín a Metz. sin excepción.12. le habían traído un insolente mensaje antes del combate2.3. saquea e incendia aldeas de los alemanes. tranquilo ya. Juliano. A continuación. ordenando que todos los cadáveres. junto con todos los cautivos. 2 Cfr. tras abandonar el Rin. Concluidos asilos distintos asuntos que hemos narra­ do. 17.1. puesto que no había dejado a ninguno 1 Es decir. Restaura la fortifica­ ción de Trajano y concede a los bárbaros una tregua de diez meses 17. 16. el joven discípulo de Marte '. Después despidió a los mensajeros que. y volvió a Saveme. se ocupó él mismo de que los pájaros carroñeros no devoraran los cuerpos de los muertos. .1. atravesar después el río por un puente y buscar a los bárbaros en su propio territorio.LIBRO 17 17. Su intención era partir también él hacia Metz. El César Juliano. fueran inhumados. como hemos in­ dicado anteriormente.

embarcó a ocho­ cientos soldados en pequeñas y veloces barcas para que. Por su parte los bárbaros. los soldados se oponían a ello3.1.600 metros es incompatible con la importancia de las maniobras descritas». destruye­ ran con sus armas y devastaran con fuego todo cuanto en­ contraran en su camino. tras ascender por el río una distancia de veinte millas4. llegaron al lugar mencionado y. los sol­ dados deseaban instalarse en Saverne.pues. viendo lo que les había ocurrido a los de­ más. soldado que compartía con ellos las fatigas. como indica en nota: «La unidad no puede ser el estadio. durante el primer sueño de la noche. simulando una petición de paz para evitar la violencia del primer ataque. 3 La causa de esta negativa era que. sin que se sepa por qué. y un general desta­ cado por su autoridad y acostumbrado a someterse a esfuerzos mayores que los de sus hombres. porque una distancia de 3. ocuparon las tierras de los enemigos. Sin embargo.13. aunque él logró convencerles y se los ganó con su locuacidad y sus buenas palabras. 4 Difieren en este pasaje las ediciones consultadas. pues habían creído que podrían disfrutar ya de una vida tranquila y no esperaban que se les inquietara enton­ ces lo más mínimo. ya que ordenaron a otros mensajeros que acudie­ ran velozmente ante nosotros y que amenazaran a los nuestros con una guerra terrible si no abandonaban su territorio. como llegaba el invierno. más fuerte aún tras verle en acción. Así pues. Cuando el César conoció este hecho por una fuente veraz. les empujó a seguir de buena gana a Juliano. Y es que el cariño que sentían por él. Nosotros hemos preferido la edición de Belles Lettres. pues la de Rolfe se de­ canta por una distancia de veinte estadios.4. alteraron este plan y cambiaron su estrategia.252 AMIANO MARCELINO en el nuestro. Pero. consideraron con gran preocupación la amenaza que se cernía sobre sus fortunas y por ello. . 17. realizada en el caso de este libro por Guy Sabbah. sobrecogidos por la dureza de la situación. 17. atravesando el río por los puentes que tendieron. tal como había demostrado. enviaron legados que fingieran y que declararan la firmeza del pacto establecido.

Y. 5 Actualmente Main. como demuestran los restos hallados en ella y la indicación de Amiano «ritu Romano». ante lo cual también los soldados fueron conducidos con gran ardor a lu­ gares más elevados. pues. . Lo que sí podía verse a lo lejos eran grandes colum­ nas de humo. 17. Con esta disposición. construidos con sumo cuidado a la manera romana6. obteniendo de allí cautivos. habiendo llegado jun­ to a un bosque que causaba terror por su espesura y oscuri­ dad. que habían lle­ gado en barcas.1. se habían marchado apresurada­ mente). Y así.1.LIBRO 17 253 17. pudo ya verse a los bárbaros en las cumbres de las montañas.7. gracias a su conocimiento de la zona hallaron una posibilidad para evadirse rápidamente. que indicaban que los nuestros estaban sa­ queando y devastando las tierras de los enemigos. y que estaban dispuestos a lanzar un ata­ que cuando tuvieran alguna posibilidad. ha­ bía sido profundamente romanizada. Pero no encontraron a nadie (pues ellos previendo lo que ocurriría. sin respetar ninguna. abando­ nando las emboscadas que habían preparado para los nues­ tros en lugares estrechos y oscuros. in­ cendiaban todos los hogares.5. Ante esta deserción. el general se detuvo dudando durante bastante tiempo. volaron al otro lado de un río llamado M eno5 para ayudar a sus gentes. que había sido abandonada por los romanos en el 276. Una vez recorridas diez millas. nuestros soldados podían avanzar con libertad y saquear villas repletas de ganado y de grano. al amanecer. 6 Esta zona.8. como suele suceder en circunstancias agitadas.1.6. aterrados ante el ataque de nuestra caballería y ante la repen­ tina aparición de los soldados de infantería. gracias a la delación de un desertor. sabía que había muchos enemigos escondidos en cuevas subterráneas y en pasadizos secretos. 17. Este hecho desconcertó a los bárbaros que.1. 17.

Esta paz les fue concedida por el César valedera por un plazo de diez meses. se reunieron sin tardanza temiendo que se completara la obra y enviaron mensajeros para que. así como de una gran cantidad de abetos. y que había recibido violentos ataques du­ rante mucho tiempo. sino . vinieron tres reyes de crueldad extrema aunque algo temerosos.13. aunque apenas podían contener su indignación. Como nadie les salía al paso. Confiados en esta tregua.11. 17. En esta ocasión. Aunque todos quisieron avanzar llenos de confianza. encontraron los senderos repletos de encinas y de fresnos ta­ lados. Allí se acuartelaron temporalmente algunos defensores. confirmándola con todo tipo de razones y ofreciendo también muchas justificaciones similares.1. Por ello.1.254 AMIANO MARCELINO 17. Cuando los enemigos vieron todos los preparativos que se estaban realizando apresuradamente para atacarles. Juliano pensó astutamente que debían fortificar con ar­ mamento en las murallas.1.12. retrocedieron con gran cautela y eran conscientes de que tan sólo podían avanzar por unos desfiladeros largos y escarpados. con súplicas y humildad ex­ trema. además de con poderosa maquina­ ria.1. Y.9. que obtuvieron provisiones del seno de esta tierra bárbara. Ade­ más. pidieran la paz. jurando solemnemente en su lengua materna que no querían causar ningún disturbio.10.1. la fortaleza que habían ocupado sin obstáculos y con más facilidad de la esperada. las nieves caí­ das en aquella región cubrían tanto los montes como las lla­ nuras. 17. como la dureza del clima les hacía sufrir y esfor­ zarse en vano en medio de una situación muy complicada -ya que una vez concluido el equinoccio de otoño. por ser algunos de los que habían enviado ayuda a los bárbaros derrotados en Estrasburgo. 17. restauraron afanosa­ mente una fortaleza fundada por Trajano en suelo alemán que llevaba su nombre. 17.se lanzaron a una empresa memorable.

a su regreso a los cuarteles de invierno.LIBRO 17 255 mantener el pacto hasta el día fijado sin atacar la fortaleza -porque así lo habían determinado los nuestros-. con lo cual creían que obtendrían un abun­ dante botín sin encontrar ningún tipo de resistencia. Tal vez. como es usual en si­ tuaciones de este tipo. pensando que el César estaba ocupado en zonas de los ale­ manes retiradas.2. que estaban devastando una zona desprovista de guarniciones de defensa. les hace entregarse 17. encontró Juliano un nuevo problema que añadir a los ya solu­ cionados. En esta guerra memorable. porque el temor era superior a su perfidia. temerosos ante el ejército que estaba ya de vuelta. El César Juliano asedia a seiscientos francos que es­ taban devastando la Galia Segunda y. ocuparon dos guarniciones que habían sido saqueadas ante­ riormente y allí se defendieron como pudieron. tropezó con unas tropas de francos bastante sólidas y compuestas por un número cercano a seiscientos vélites.2. sus detractores hubieran podido creer que se había comportado con tanto valor porque prefería morir gloriosamen­ te en la lucha antes que por una condena. tal como se esperaba y como le había ocurrido a su propio hermano Galo.14. según se supo después. pero culminada con escasísi­ mas pérdidas para el bando romano. el César se mostraba en­ tusiasmado por su fortuna y sus éxitos. . los francos ponían gran empeño en esta acción. Y es que Severo. si no fue­ ra porque también después de la muerte de Constancio habría de destacar en hazañas admirables con una resolución similar. 17.1. general de la caballería. Pero. Finalmente cumplieron estas promesas. Culminada con firmeza esta acción. tras un período de hambre. Además. en su cami­ no a Reims a través de Colonia y de Juliers.1. digna de ser comparada con las Púnicas y Teutónicas. añadían in­ cluso que estaban dispuestos a traer víveres sobre sus propios hombros si los defensores así lo querían. 17.

hizo que se detuviera su ejército y dispuso que se rodea­ ra la fortificación. como se preveía que muchos pueblos iban a rebelarse con una violencia aún mayor. Pero. Además. al descubrir que habían sido cautivados y conducidos a otro lugar. de la falta de reposo y de la desesperación extrema. durante la tregua. el César. no realizaron nin­ gún intento más y volvieron a sus ocupaciones. Así pues. El César Juliano intenta aliviar la carga tributaria de los galos 173.256 AMIANO MARCELINO 17. podría solucionar las cuantiosas pérdi­ . 17.3. se demoraron los pre­ parativos del asedio. 17. temiendo con gran astucia que los bárbaros aprovecharan una noche sin luna para atravesar el río. el César. se había puesto ya en marcha una multitud de francos. 17.1. pues de este modo romperían la capa de hielo y nadie encontraría fácilmente una oportunidad para escapar.2. por breve y pro­ blemática que fuese. pero. Agitado Juliano al enterarse de esta noticia y darse cuenta de lo que ocurriría si proseguía su camino sin atacar­ les. se sentía atormentado por una enorme cantidad de preocupaciones. el César volvió a Pa­ rís para pasar allí el invierno.2. desde la puesta de sol hasta el amanecer. agotados a causa del hambre. que se hallaba helado.2. Para salvarles de este peligro. concretamente du­ rante los meses de diciembre y enero.2. ya que los bárbaros les acosaban con una determinación y una contundencia increíbles. algunos soldados recorrieran el río en barcas hacia arriba y hacia abajo. ordenó que todos los días. pensaba que.4. Además. en tomo a la cual fluía el río Mosa. los bárbaros. Una vez descubierto su plan. considerando como prudente general que las guerras tienen un final incierto.3. Por ello. solucionado este problema. se entregaron voluntariamente y fueron enviados con rapidez a la corte del Augusto. durante cincuenta y cuatro días.

por ejemplo. Juliano le respondió que sería un motivo de felici­ dad si los habitantes de las provincias. prefecto del pretorio. Florencio le propuso un aumento de impuestos. Además. 19. Juliano no quiso admi­ tirlo. después de recibir una carta del Augusto que. Juliano. 17. le advertía que no se comportara de una forma tan ambigua. y lo echó por tierra. de superficie variable según la calidad del suelo. cuando. de repente. des­ pués de considerarlo todo -según decía él. «destrucciones»-. para ser sin­ ceros. cuando el Augusto le había encomendado la administración general del estado.LIBRO 17 257 das ocasionadas a los posesores de tierras y mejorar el siste­ ma tributario.4. que sabía lo que supondría una medida de este tipo. cuando Florencio. señaló que prefería morir antes que permitir que esto sucediera.11. Y es que Juliano era consciente de que el daño irre­ versible de este tipo de recaudaciones -o mejor. ni leerlo.afirmó que iba a suplir con una recaudación especial todo lo que faltaba en la capitación7. tranqui­ lizándole y suavizando la tensión mediante cálculos escrupu­ losos y reales. hecho que. ni suscribirlo.3. con frecuencia ha conducido a las provincias a la ruina total.3. 17. Incluso. Por eso.3. entonces Juliano. la unidad territorial era el ca­ p u t. le mostró que lo recaudado no sólo bastaba sino que. destruyó por completo el Ilírico8. sobraba para poder disponer de las provi­ siones necesarias.3.2 y ss. 8 Cfr. 17. 17. tras el relato rea­ lizado por el prefecto. pues parecía que no se confiaba en Florencio. tal como mostraremos después. incluso. saqueadas ya una y 7 En la Galia y en algunas otras regiones. mucho tiempo después. ya no se confiara en él. aunque el prefecto del pretorio se quejaba diciendo que no podía soportar el que.2.3.5. . Por ello la contribu­ ción territorial se llamaba entonces capitatio. Por ello.

Y así se consiguió que. de manera que voy a ofrecer unas breves noticias acerca de los obelicos. 17. ya que el momento parece oportuno. Con este comportamiento. por segunda.4. el César se dirigió al prefecto y obtuvo que se le encomendara la administración de la Bélgica Segunda. a partir de este nombre de Tebas. Cuestiones acerca de los obeliscos y de los jeroglíficos 17. Además. nada usual en la época. 9 Orfito fue prefecto en Roma por primera vez entre el 353 y el 356 y. la ciudad de Tebas fue fundada en la anti­ güedad y cobró celebridad en otro tiempo por la disposición de las murallas que la rodeaban y por sus cien entradas. nadie intentara imponer ninguna carga suplementaria a los galos.2. tanto en esa ocasión como en las posteriores. aquellos que habían queda­ do bajo su protección. 10 Literalmente en griego «la de cien puertas».4. en el circo Máximo. con ningún tipo de tortura.4.6. he­ cho que determinó que sus fundadores la denominaran «hecatompylos»10 y. II. entregaron la cantidad fijada antes de la fecha es­ tablecida. Horn. Pues bien. 17. Por orden del Augusto Constancio se determina la colocación de un obelisco en Roma. se conoce a toda la provincia como «Tebaida».383 y ss. podrían arrancar­ se a unos hombres que no tenían nada. Mientras la Galia comenzaba a recuperarse. oprimida ya por todo tipo de desgracias. sin que hubiera necesidad siquiera de exigírselo. en la ac­ tualidad.3. 9. . en el pe­ ríodo en el que Orfito desempeñaba aún su segunda prefec­ tura9. Cfr.1. Aliviados por este consuelo. consiguió también que se incluyera la cláusula de que ningún agente del prefecto ni del gobernador pudiera apremiar a nadie para que pagara. 17. pagaban sólo los impuestos oficiales y no unos in­ crementos que. gracias a la firmeza de este solo hombre. se levantó un obelisco en el Circo Máximo de Roma. entre el 357 y 359.258 AMIANO MARCELINO otra vez.

los generales cartagineses devastaron Tebas en un rápido ataque y posteriormente. junto a magníficos baños12 y cons­ trucciones diversas que muestran imágenes de dioses egip­ cios. 17.LIBRO 17 259 17. Mucho tiempo después. temiendo la terrible indignación de los nobles. En esta ciudad. des­ truyó la ciudad de Tebas. no respetando ni siquiera las ofrendas de­ dicadas a los dioses. mientras vivió se mostró siempre como una persona cruel y ávida de lo ajeno. 12 Divergen en este término las ediciones consultadas. el célebre rey de los Persas.6. procurador de Egipto mientras Octaviano tuvo el poder en Roma.4. sacó su espada y se arrojó sobre ella.3. . Entonces. que. no pudo moverse bien y cayó al suelo. Cambises. al descolocársele la ropa. bien para demostrar su orgullo por la prosperidad de su mandato. 17. este Galo es el poeta por quien Virgilio llora de algún modo en la última parte de las Bucóli­ cas y a quien canta con su dulce verso11. pues la de Rolfe se decanta por delubra «templos». Y cuando.4.5.4. Se trata de grandes moles de piedra que los reyes de la an­ tigüedad. Cornelio Galo. una vez se recuperó. y la de Belles Letres por labra «baños». vimos numerosos obeliscos. a quienes el emperador había encargado la investigación del caso. En los inicios de la gran expansión de Cartago. se abrió paso por Egipto y atacó Tebas para saquearla y para conseguir así ri­ quezas envidiables. bien después de derrotar a algún pueblo. 17. Pero mientras el rey estaba metido de lleno en el tur­ bulento ataque de sus soldados. fue acusado de hurto y de haber devastado esa provincia. arran11 En su égloga 10. Si no estoy equivocado.4.4. por la repentina caída. obteniendo un abundante botín. algunos de ellos en pie y otros caídos y fragmentados. al volver. y le causó una herida mortal. se le soltó el puñal que llevaba sujeto a su pierna derecha.

con la imagen de una abeja fabricando miel. por ejemplo.4.260 AMIANO MARCELINO carón de las entrañas de los montes. dedi­ cándolos a los dioses superiores de sus religiones. el obelisco una piedra de gran dureza. porque. designaban al rey. Al contrario. Pero no seguían la práctica actual. Luego las cortaron y erigieron esos obeliscos.9.7.4. como desmuestran los estudios de ciencias naturales.11. O. 17. representaban frases completas. Esculpiendo numerosos tipos de pájaros y de fieras. pretendían demostrar cómo llegaban y cómo se divulgaban también a través de diversas genera­ ciones los votos prometidos o realizados por los reyes.1-3) y de Plutarco (Isis y Osiris 354 E-F). como si fuera un rayo. que se eleva gradualmente en forma de columna cónica hasta una gran altura y. incluso de otro mundo. y pulido todo ello por manos artesanas. cada carácter representaba un nombre o una pa­ labra e incluso. con una superficie cuadrada que va alargán­ dose y haciéndose más estrecha junto a la cima.8. Para mostrar ahora esta práctica bastarán estos dos ejemplos: con un buitre representan el término «naturaleza». pues con este símbolo reflejaban que.4. va perdiendo grosor de forma paulatina. 17. Es. junto con el en­ canto. incluso en regiones muy alejadas.4. fueron ya explicados por una autoridad reco­ nocida de la ciencia antigua13.4. 17. no aparecen machos entre estas aves. . debemos encontrar también un aguijón. los llamados «jeroglíficos». en la escritura de los egipcios. Y así otros muchos signos de este tipo. En cuanto a los numerosos símbolos y marcas que vemos grabados en cualquier parte del obelisco. 17. a veces.4. en un líder. en la que una se­ rie determinada y sencilla de letras expresa todo lo que pue­ da concebir la mente humana.10. 13 Amiano sigue en este caso la opinión de Diodoro Siculo (3. 17. pues.

17. finalmente. el obelisco permaneció tendido durante mucho tiempo. una vez transportado por el cauce del río Nilo y lle­ vado a Alejandría. 17. después de mucho tiempo el obelisco fue colocado sobre una nave y traído a través de los mares y del curso del Tiber. pues. avivaban su orgullo y le repetían sin mesura que. se fabricó una nave de tamaño desconoci­ do hasta entonces. que no podía ser profanado.4. el emperador antiguo citado no quiso tocar éste. porque estaba dedicado como ofrenda al dios Sol y situado dentro de un ambicioso templo. Constancio no había osado ni moverlo ni tocarlo siquiera. tras la muer­ te del emperador citado15. ante el temor que provocaba la dificultad de su traslado.4. sin preocuparse por esto.LIBRO 17 261 17.4. Pero Constantino.13. el que habían transportado recientemente. 15 Es decir. disminuyó la urgencia de la em­ presa y. que necesitaba trescientos remeros para avanzar. Una vez realizados estos preparativos. Y no se atre­ 14 Se trata de un obelisco que pertenecía a un templo de Ramsés II. aunque trajo algunos obeliscos. mientras se preparaba todo lo necesario para el traslado. Sepan. Pero. mientras que Octaviano Augusto trajo dos obeliscos des­ de la ciudad egipcia de Heliópolis -d e los cuales uno fue si­ tuado en el Circo Máximo y el otro en el Campo de Marte-. donde sobresalía como la cumbre de todo14. que parecía asustado por el temor de aquello que le había enviado el casi desconocido N ilo15. Y. 16 Esta es una de las personificaciones utilizadas por Amiano.14.12. Por ello. puesto que los aduladores de Constancio. . quien. ver­ dadero templo de todo el mundo. con este recurso. según su costumbre. los que lo ignoren que. hace que la naturaleza colabore o no con los planes de los hombres. Constantino. pensando correctamente que no perjudicaba en nada a la divinidad si arrebataba de un templo esta obra admirable y se la consagraba a Roma. se trajo esta enorme piedra de aquel lugar.

17. 17 La edición de Belles Lettres plantea la existencia de una laguna en este punto. que. . brillante. 18 Es decir. algo que se suponía muy complicado y casi imposible. que tenía igualmente incrustaciones de oro y parecía despedir brillantes llamaradas. En épocas posteriores se trajeron otros obeliscos. Sobre él se colocó una esfera de bronce. tras ser colocado sobre una plataforma y lle­ vado con cuidado a través de la puerta de Ostia y de la Pisci­ na Pública. fue trasladado hasta el Circo Máximo. sólo faltaba erigirlo. 17. situado a tres millas de la ciudad. Pero lo consi­ guieron del siguiente modo: acumularon. y así quedó colocado en mitad del circo. pero. al ser alcanzada por la fuerza del fuego divino18.4. fue reemplazada por una imagen de bronce de una antorcha. elevaron y coloca­ ron en vertical altos palos17 (de manera que parecía que esta­ bas viendo un auténtico bosque de maquinaria).4.262 AMIANO MARCELINO vía a llevarlo por las sinuosidades de su curso hasta las mu­ rallas de sus descendientes. se necesitó a muchos miles de hombres para hacer girar rue­ das que parecían de molino. 19 Parece tratarse de una persona que. Después de quedar colgando durante bastante tiempo. uno de los cuales fue colocado en el Vaticano. dada su densidad. 17. en época de Augusto. Ataron fuertes y largas cuerdas. vamos a ofrecerlo en letras griegas siguiendo la interpretación del libro de Hermapión19.16. Después de esto. A estos palos se ató esa auténtica montaña con caracteres escritos grabados sobre ella. Desde allí. El significado de los signos grabados en el antiguo obelisco que vimos en el Circo. mientras iba siendo elevada en el aire hasta las al­ turas.4. llegaban a ocultar el cielo. semejantes a múltiples cintas. por un rayo. Con todo. el obelisco fue trasladado al barrio de Alejan­ dro.17. interpretó el texto que Ramsés II mandó grabar en el obelisco. con láminas de oro.15. otros en los jardines de Salustio y dos en el mausoleo de Augusto.

eterno Ramestes». de linaje divino. 21 Herón es un dios traeio que. especialmente a Apolo. «Poderoso Apolo. hijo de Herón.4. y fue asimilado a Júpiter por los romanos. que honra a Egipto como su posesión. A quien los dioses otorgaron una larga vida». al que ama Helios. 22 Amón es uno de los principales dioses de la religión egipcia. Señor de la tierra.20.LIBRO 17 263 El comienzo de la primera línea desde el lado sur dice lo siguiente: 17. Cuyos bienes permanecerán siempre. Rey Ramestes. «Helios al rey Ramestes20: He recibido como un don el que reines felizmente sobre toda la tierra.4. lo cual explica esta alusión en el obelisco. tú a quien ama el sol». por haber lle­ nado su templo con los buenos frutos de la palmera. rey de la tierra. hijo del sol que lo ilumina todo. valiente hijo de Marte.19.). que protegió Egipto venciendo a otros pueblos. que se asienta sobre la verdad. Segunda línea 17. fue asimilado a dioses helenos. hijo de Herón21. a quien valora Amón22. a quien ama el sol». «Poderoso Apolo. Tercera línea 17. el tercer rey de la novena dinastía (13001233 a. creador del mundo. Su culto se extendió también por Egipto. Rames­ tes. amante de la verdad.4. a quien los dioses concedieron una larga vida. a quien toda la tierra está sometida por tu fuerza y tu valor. Y: «Poderoso Apolo. ante la influencia de la religión griega. Rey Ramestes. quien embelleció Heliópolis. elegido por el sol. a quien eligió Helios y premió el valiente Hares. «Poderoso Apolo. .C. eterno hijo del sol». creó el resto del mundo y col­ mó de honores a los dioses cuyas estatuas aparecen en He­ liópolis.18. Señor de la diadema. 20 Ramestes es Ramsés II.

4. señor del cielo. señor del cielo. a quien amó el Sol. Lado este. padre de los dioses. señor del Cielo al rey Ramestes: Me siento afortunado porque tengas el poder y el dominio so­ bre todo. Primera línea 17. Poderoso Apolo. Rey poseedor de todas las gracias.4. «Dios Helios. hijo de Helios. poderoso rey. que reina sobre toda la tierra. El Augusto Constancio y Sapor. Quien lo ilumina todo con su esplendor. y Hefesto. excluyendo al rey eterno». tú a quien Apolo.5. señor de Egipto.AMIANO MARCELINO 264 Segunda línea. a quien eligió Helios. se­ ñor incomparable de la diadema. quien colocó estatuas de los dioses en este reino. a través de Hares. rey eterno». «El dios Helios. Y así sucesivamente. «Gran dios de Heliópolis. hijo de Helios y amado por Helios». que embelleció Heliopolis como el propio Helios. amante de la verdad. 17.22. Y realizó un buen trabajo. lado oeste 17. a quien honraron los dioses. poderoso Apo­ lo.5.4. intentan en vano conseguir la paz mediante escritos y mensajeros 17. En el consulado de Daciano y Cereal23. eligió a través de Hares. celestial. a quien ama Amón. . en el 358. rey de los persas.23. hijo de Herón.1. Me siento afortunado de haberte ofrecido una vida inigualable. señor de las estaciones. mientras en la Galia se iban realizando con sumo cuidado todos los pre­ 23 Es decir.21. Tercera línea 17.

24 Los chionitas eran un pueblo iraní y. finalmente. »Así pues. resumiré mi propósito en pocas palabras.3. con mis mejores saludos para el César Constancio. fingió ofrecer una paz. sin perder ni un ápice de orgullo. el rey de los persas. son también un pueblo ubicado en la frontera norte del imperio persa.5.5. frente al firm ato que aparece en la edición de Belles Lettres. 17. que se hallaba aún en las proximidades de los pueblos vecinos. con más altivez aún. hayas vuelto al buen camino y que hayas escuchado la voz incorruptible de la justicia.16. creyendo que si no estuviese debili­ tado el poderío del imperio26. her­ mano del sol y de la luna. 17. recordando que he expuesto ya una y otra vez lo que voy a decir.4. después de esta­ blecer una alianza con los chionitas y los gelanos24. recibió una carta de Tampsapor anunciándole que el emperador romano pedía suplicante la paz25. compañero de las estrellas. 18. 25 Tampsapor es un sátrapa que intervendrá en numerosas ocasiones a lo largo de los libros siguientes. «Sapor.5. Constancio no haría tal inten­ to.LIBRO 17 265 parativos y mientras el temor por lo ocurrido contenía los ata­ ques de los bárbaros. para la que propuso unas duras condiciones y. y como conviene que las grandes fortunas digan y sientan lo mismo.8.3.5. 26 Optamos por la lectura admitida por Rolfe en su edición (infirmato).3. escribió a Constancio una carta en los siguientes términos: 17. pues por experiencia propia conoces qué cala­ midades ha originado en ocasiones el deseo obsesivo de po­ seer lo ajeno. en cuanto a los gelanos. 18. que eran los guerreros más aguerridos de todos.2. Cfr. Entonces Sapor. como la consideración de la verdad debe ser libre e independiente.6. mi hermano: »Me alegro y me complace que. 18. rey de reyes. enviando con regalos a cierto mensajero denominado Narseo. . cuando se planteaba ya volver a sus territorios.

que no ha de producir sino continuas calamidades y muerte. renuncia a esa parte exigua. cuando se dan cuenta de que deben realizar este enorme sa­ crificio. lo hacen de buen grado para poder así vivir después sin ningún temor.55. 17. debo recuperar Armenia. nunca he realizado nada de lo que tuviera que arrepentirme alguna vez. arrebatada a mi abuelo por un engaño. Ahora bien. te comunico que. si tú quisieras aceptar mis buenos con­ sejos. puesto que para mí es deseable la justicia27. Y es que nunca aceptaremos lo que vosotros aseguráis con orgullo: que deben alabarse todos los triunfos obtenidos en la guerra. Hemos traducido como «justi­ cia». moderatio. si esta embajada mía vuelve sin conseguir ningún resultado. recurriré a todas mis fuerzas.266 AMIANO MARCELINO 17. que nos parece que recoge bastante bien el sentido de estos términos.5. »En definitiva.5. 21 Son varias las conjeturas que ofrecen las ediciones en este término: recta ratio. en la que he sido educado desde los albores de mi vida. 17.8.6. así como Meso­ potamia. en ocasiones. »Sé que también vuestras propias historias del pasado ponen de manifiesto que el imperio de mis antepasados se ex­ tendía hasta el río Estrimón y hasta los territorios de Macedonia. 17. marcharé raudo hasta don­ de me permita la razón». cortan y amputan algunas partes de un cuerpo para poder utilizar las que están sanas. sin distinguir si se han conseguido gracias al va­ lor o al engaño. Esto es lo que debería reclamar yo -y espero que no sea arrogante lo que afirmo-. que aventajo a los reyes de la anti­ güedad por el esplendor y el número de insignes virtudes. ratio o recordatio.5. . Además considera con prudencia que también los médicos expertos. una vez pasado el descanso obligado del invierno.7. »Por último. y como la fortuna y la justicia aumentan mi esperanza de conseguir un resultado favorable. »Por ello. Esto mismo es lo que hacen las bestias que.pues de ese modo podrás se­ guir rigiendo el resto. queman.

10. ya que. vencedor por tierra y por mar. con buenas intenciones. Pero desapruebo completamente esa continua ambición tuya. 17. sin dañar en nada nuestra honra o nuestra majestad. 17. cuando Constancio tenía el mando tan sólo sobre 'a mitad oriental del imperio. a esta verdad. Pero esa acti­ tud me parece más digna de sospecha que de tratado alguno.LIBRO 17 267 17. con la participación de algunos mediadores desconocidos y sin contar conmigo. creyendo que asumía una empresa beneficiosa para todos. Después de considerar durante bastante tiempo el contenido de esta carta. »Lo cierto es que sería estúpido y necio que ahora. «Reclamas como tuya Mesopotamia. entregásemos todo aquello que hemos conservado intacto durante mucho tiempo. . una vez de­ rrocados los tiranos. se le respondió seriamente de este modo: 17. e intentas quitar algunos miembros a un cuerpo sano.9.5. Estas con­ versaciones. pues. para que su salud tenga luego una base firme. según la ex­ presión usual. ni las rechazamos. además de Ar­ menia. 17. cuando estábamos inmersos aún en los problemas de Oriente28. si lo deseas. no enredada por maña al­ guna. ofrezco mis mejores saludos a mi herma­ no.12. ni nos oponemos a ellas. ha entablado conversaciones de paz con un general tuyo. a Constancio le correspondió la parte oriental y a sus hermanos la occidental. in­ quebrantable y siempre ávida de poseer más.5. el rey Sapor: »Me alegra por ti la idea de ser amigos. »Atiende. 28 Es decir.5. »Mi prefecto del pretorio.5.11. Constancio.5. Au­ gusto sempiterno. sino clara y sin sospecha de que se trate de ninguna vana amenaza.13. «Yo. que ahora. siempre que se produzcan con nobleza y rectitud. cuando éste se dividió entre los hijos de Cons­ tantino. cuando el éxito nos ha sonreído en tantas ocasiones (que se cierren los oídos de los envidiosos).

siguiendo el consejo de Musoniano. pues sólo si esta zona estaba tranquila. nos hemos defendido con la fuerza enorme que dan los buenos sentimientos. te pido que cesen las amenazas lanzadas contra nosotros. y cuando hemos sufrido alguna derrota. 30 El notario de mayor rango tenía también la dignidad de tribuno. 17. pueblo alemán limítrofe con la tierra itálica. se envió a Barbatión.6.5. olvidando el tratado de paz que habían obtenido tras muchas súplicas. que era experto en el arte de la persuasión. de­ vastaban y causaban una enorme confusión en Recia. y el filósofo Eustacio.3. formada por el Con­ de Próspero29. el tribuno Espectato. para que las provin­ cias del norte31 se fortificaran frente a cualquier tipo de ataque. frente a su costumbre. Así pues. también notario30.15. en un intento de detener momentáneamente y fuera como fuera los preparativos de Sapor. hemos aceptado a veces un combate en vez de lanzamos a él. nunca hemos sido derrotados».3.2. Además. 14. 15.1. Los jutungos. pueblo alemán. en el cómputo general de una guerra. junto con una sólida tropa. Para rechazarlos. 17.14. los ju­ tungos. sabemos por experiencia propia y por­ que lo hemos leído.11. pues es innegable que. que en los escasos combates en los que en alguna ocasión ha vacilado la causa romana. hasta tal punto que. 31 Es decir.5. Constan­ cio podría dedicar todas sus fuerzas a la lucha contra los persas. Mientras se desarrollaba esta difícil situación.a los pocos días le siguió otra. que había sustituido como jefe de la infantería a 29 Cfr.6.6.26 8 AMIANO MARCELINO 17. 17. porque estaban devas­ tando Recia 17. el Ilírico. Llevaban escritos y presen­ tes del emperador. Como esta embajada volvió sin obtener resultado al­ guno -y no podía dársele otra respuesta a la ambición desenfre­ nada del rey. sino por modestia.5. . son asesinados y puestos en fuga por los romanos. no por indolencia. llegaron a asediar ciudades.

destacó la destrucción de Nicomedia.6. Tembló también el mar. Asia y en el Ponto. Tan sólo un pequeño gru­ po. se redujo el campo de visión y se extendió una te­ rrible y densa niebla. se produjeron enormes y furiosas tem­ pestades. terribles terremotos agitaron una y otra vez numerosas ciudades y montes en Macedonia. el veinticuatro de agosto. no se veían ni siquiera los objetos más cercanos. así como un temible movimiento de tierras que agitó toda la ciudad y sus suburbios.2. Pues bien.LIBRO 17 269 Silvano. En esos mismos días.3.1. y se produjeron tifones y remolinos. 33 Nicomedia fue devastada por incendios y terremotos en varias ocasiones. según se asegura. al ocultarse la luz del sol. teniendo como colega a Mamertino. de manera que.7. estuvo presente y combatió con gran valentía Nevita. 17. Era cobarde pero elocuente. y derrotó con gran crueldad a muchos enemigos. Nicomedia es destruida por un terremoto. 17. Después. Noticias sobre las distintas formas en que se agita la tierra 17. Ahora bien.3. logró enardecer a sus soldados. desgra­ cia que narraré con veracidad y sin extenderme demasiado33. con su vehemencia. de manera que.7. pudo disgregarse con difi­ cultad y volvió a su hogar. que encabezaba una tro­ pa ecuestre y quien llegaría a ser cónsul tiempo después32. 32 Concretamente fue cónsul en el 362. es­ pesas y negras masas de nubes oscurecieron un cielo que. 17.7. entre esas calamidades de todo tipo. como si una divinidad superior estuviera lanzando rayos fatales y haciendo salir vientos desde los cua­ tro puntos cardinales. no sin lágrimas y lamentos. metrópolis de Bitinia. poco antes estaba radiante. . tempestades ante cuyo empuje se escuchó gemir a los montes. En esta lucha. 17.7. al amanecer. que huyó por temor al peligro. De este modo.

Entre tanto. en calidad de ayudante. y los que poco antes eran hombres aparecían ahora como monto­ nes informes de cadáveres. unas caían sobre otras y todo resonaba te­ rriblemente con esa funesta destrucción. imploraban la ayuda de otros. de un solo golpe.7. permanecían sobre las techumbres de sus hogares inclinadas hacia el interior.7. con golpes en la cabeza y con los brazos o las piernas seccionados. ilesos. 17. sepultados por la magnitud de este desastre re­ pentino. Algunos. descubrió las tristes desgracias ocultas antes en la penumbra. se ocupaba de la diócesis recientemente creada. casi ya desfallecidos por la angustia y el hambre. el aire.7.7. Entre éstos podemos citar a Aristéneto que. 17. una diócesis a la que Constancio. en memoria de su esposa Eusebia había denominado «Piedad».270 AMIANO MARCELINO 17. Algunos.4. Otros quedaron colgados y enganchados en las puntas afiladas de maderos que sobresalían. después de la hora segunda pero bastan­ te antes de la tercera. sucumbieron muchos. Pero Aristéneto murió en esta catástrofe después de un largo sufrimiento. se es­ cuchaban gritos de personas que buscaban a su cónyuge. en las partes más alejadas de la ciudad.7.6. Otros. habían perecido por su propio peso.5. Otros quedaron enterrados hasta el cuello en esos mon­ tones de escombros y. a sus hijos. Finalmente. Y como casi todas las casas estaban siendo arrastra­ das por las colinas. murieron por la escasez de so­ corro. que tenían heridas simila­ res. pero quedaron abandonados a pesar de sus continuas sú­ plicas. permanecen aún cubiertos por las mismas ruinas. . aunque hubieran podido sobrevivir si alguien les hubiera ayudado. Así. ya nítido y claro. aprisionados por la masa terrible de los escom­ bros que les cayeron encima. Algunos. a medio camino entre la vida y la muer­ te. 17. o a todo lo que sentían unido a ellos por un lazo es­ trecho.

tanto en los libros del ritual como en los pontificales. 17. 11. bien en esas pequeñas cavidades de la tierra que en griego denominamos «syringas»36 debido al continuo em­ puje de las aguas corrientes.LIBRO 17 271 17. 36 Algo así com o «túneles subterráneos».7. así como muchas personas. al citar a un dios en vez de a otro. Anaximandro o Plinio el Viejo.8. durante cinco días y cinco noches no hubiera caído por todas partes una súbita lluvia de llamas que abrasó todo cuan­ to podía ser consumido. muchas veces se observa que. De hecho. 17. 34 Amiano va a aludir a Aristóteles. . Creo que ha llegado el momento de narrar alguna de las interpretaciones que se ofrecieron en la antigüedad acer­ ca de los movimientos de tierra. Y es que hasta su causa última y verdadera no han llega­ do ni la incultura del vulgo de nuestra época. bien. ni siquiera las eternas disputas de los físicos con sus largas elucubraciones no concluidas aún34. no fuera que. ya que están en las profundidades de la tierra. como afirma Anaxágoras.7. Así pues. 35 Cfr. Aun así. cuando chocan con obstáculos com­ pactos y sólidos. habrían podido salvar­ se si.8.10.7. no sentimos entre nosotros viento alguno.9. el que agita la tierra se vengara por no ser nombrado. 17. Por eso. gran parte de los templos y de las casas par­ ticulares. hacen que se agiten las tierras que están encima. Anaxágoras. según manifiestan algunas opiniones que no convencen a Aristóteles y que le enojan35. Arist. M eteor. en un clima de misterio. por la fuerza de los vientos que penetran en las profundida­ des de la tierra y que. como no encuentran una salida. cuando tiembla la tierra.7.11. los terremotos se producen. nos encontramos con un silencio total acerca del autor de los movimientos de tie­ rra.

41 Que absorben. 39 En griego «brátsein» significa «hervir. arrasando ciudades.82. tras hundirse hasta las profundidades del Erebo. cocer». Juv. 37 «Que agita la tierra».1. Y por eso a Neptuno. Cfr.7.28. regadas en otro tiempo por una lluvia de oro. o bien empapada tras las lluvias. los temblores de tierra se producen de cuatro modos: Pueden ser «brasmatiae»39 que. 10. Gell. se conmueve desde sus más profundas entrañas. llamadas en la antigüedad Ophiusa y Pelagia. Cfr. O bien terremotos «climatiae»40. elevan enormes masas de tierra. y Vulcano en el mar Tirreno. así como otras muchas islas.12. Anaphe y Rodas. los antiguos poetas y teólogos lo llamaron «Ennosigeo»37 y «Sisichithón»38. en Italia. 2. cuando está reseca por el calor sofocante del verano. tal como sucedió en el océano Atlántico con una isla de mayor superficie que toda Europa. con un fortísimo temblor. o en el golfo Criseo con Hélice y Bura. 38 «Que quiebra la tierra». de manera que. Así es como emergió Délos en Asia. hacen que se abran súbitamente las profundidades de la tierra y absorben algunas zonas. Cierta­ mente. 42 La base esencial en este pasaje es Plinio (Nat.201-206).7. al ser agitada la tierra por ese fuerte viento. dios del elemento líquido. 17. o bien cuando cae del cielo una cantidad enorme de agua. o en Ciminia. 2.272 AMIANO MARCELINO 17. 40 Equivaldría a «agitadores». O «chasmatiae» 41 que. levantando el suelo como por un impulso producido en el interior. Plinio y Aristóteles proporcionan a Amiano el contenido de carácter . Anaximandro afirma que en la tierra. o Hiera. No en vano las calamidades de este tipo se producen en épocas de excesivo calor. Pues bien. y Eleusis en Beocia.13. edificios y montes. con la ciudad de Saccumo que. que recorren territorios en línea recta y oblicua. per­ manecen eternamente sepultadas en las tinieblas42. se abren enormes grietas por donde penetra el viento con excesiva violencia.

tanto cuando las partes saltan libremente al quebrarse la estructura de la tierra. a algunos los mata.LIBRO 17 273 17. pero sí estaban dando muestras de audacia y de crueldad tras la batalla de Es­ trasburgo. Por ello. los fragores y sonidos de la tierra parecen mugidos de un toro.2.670). como cuando vuelven a su sitio y se asientan. Pero como la inteligencia y la prudencia superan casi siempre cualquier tipo de dificultades. Por su parte. mientras aguardaba la llegada del mes de julio. a otros los captura y concede la paz al resto 17. El César Juliano acepta la rendición de los salios. estaba siempre preocupado. pudiera traérsele el abastecimiento desde Aqui­ tania. completamente decidido. 43 Que rugen. pretendía anticiparse a los alemanes con enorme afán. con las temperaturas suaves del verano. 17. que es cuando comenzaba la campaña en la Galia. necesariamente.1. colocó sobre el hombro de sus soldados.8. ya que éstos aún no se habían reunido. Por ello. tras considerar mu­ chas y variadas posibilidades.8. que estaba pasando el invier­ no en París. los «micematiae»43 producen un sonido terrible. Lo que sí de­ muestra en este caso Amiano es su gran erudición. una vez terminados los fríos y las nieves. Y es que no podía ponerse en marcha hasta que.14. Junto a estos tres tipos de terremotos. el César. . pueblo franco. En cuanto a los chamanes. que se mostraban de acuerdo con su más científico en este pasaje. Pero volvamos ya a nuestro relato. De este modo. 2. 17. aunque nuestro autor utiliza también elem en­ tos poéticos como la mención a la lluvia de oro (II. sin aguardar la llegada del verano. decidió finalmente que.7. atacaría de improviso a los bárbaros.8.

los capturó vivos y los encadenó. despidió a los mensajeros. con la misma ra­ pidez. recurrieron ya a las súplicas. que se habían aven­ turado de forma similar a los anteriores. 17. Ofrecían mantener la paz con la condición de que nadie les dañara. 17.3.8. Pero antes de terminar estas palabras. ante lo cual ellos. Y. Confiado. se puso en marcha con auspi­ cios favorables. Realizados estos preparativos. pues el César los acogió cuando se entregaron con sus bienes y sus hijos. Finalmente. acabó con algunos de ellos y a otros. le salió al encuentro una embajada de este pueblo. concretamente en Toxiandría. 17. osaron situar su sede en suelo romano. envió a su ge­ neral Severo para que les siguiera por la orilla del río. se dirigió primero ha­ cia los francos. el César les ofreció a cambio complejas condiciones. no sin antes cargarles de regalos. el resultado de la victoria fue una clemencia muy oportuna. ni les perjudicara si permanecían tranquilos en ese territorio que consideraban como suyo. Ante la llegada del César a Tongres. Éste les salió al paso de repente y los atacó como un rayo.4. de forma licenciosa. más que resistirse. en concreto hacia los que suele denominarse «salios». pensando que en cinco o seis meses podría terminar dos expediciones urgentes y necesarias. en lo que se llama vulgarmente «bucellatum»44. en este plan.274 AMIANO MARCELINO plan.5. al igual que antes. grano suficiente para veinte días obteniéndolo del que había en el campamento para el consumo cotidiano y prepa­ rándolo para que se mantuviera durante bastante tiempo. pues. En cuanto a los 44 Es una especie de bizcocho o galleta.8. Después. que se resistían duramente.8. . Después de tratar en profundidad esta cuestión. quienes en una ocasión. También atacó a los chamavos. aunque creían que nuestro ge­ neral se encontraba aún en los cuarteles de invierno. como si tuviera la intención de permanecer en la misma zona hasta que le contestaran.

Poco después. mentiroso y estúpido con apariencia de sabio.1.2. planeó restaurar tres fortalezas colocadas en línea rec­ ta junto a las orillas del río Mosa.9. mientras todo iba desarrollándose según sus deseos y mientras. les permitió irse indemnes por el momento. como el grano no estaba aún maduro. Sin embargo.9. Grieguillo. insulta­ ban e injuriaban a Juliano. con gran tenacidad. 17. Y. .9. éstos le enviaron mensajeros para que. para que la rapidez permitiera que su prudente plan fuera un éxito. el resultado fue muy distinto al que es­ peraba porque. Por ello. Junto al Mosa. pues no quería fatigar a sus soldados con largas distancias. Además. Ellos se postraron ante el César y éste les concedió la paz. prome­ tiendo no hacerles daño si volvían a sus hogares sin causar problemas. en tono suplicante. de las provisiones para diecisiete días que los soldados llevaban sobre sus espaldas en esa rápida expe­ dición.9. con las mayores amenazas. pero es insultado y amenazado por los soldados. tomó una parte y la dejó en el campamento. el César Juliano restaura tres for­ talezas que habían sido destruidas por los bárbaros.3. 17. 17. los sol­ dados no encontraban en ninguna parte alimento que añadir al que llevaban. que estaban pasándolo mal a causa del hambre 17. Juliano intentaba mantener lo obtenido en las provincias. los preparativos de la guerra se demoraron muy poco. con la es­ peranza de que podría obtener de las cosechas de los chamavos lo que habían dejado allí. le consultaran acerca de su situación. como fueron restauradas con gran rapidez.LIBRO 17 275 que volvían a sus hogares en precipitada fuga. aprovechando el mo­ mento. Así pues. llamándole Asiático. porque habían sido des­ truidas tiempo atrás por los continuos ataques bárbaros.

porque ante los diversos avatares de su peligrosa situación y ante los momentos difíciles por los que atravesaba su vida.11. ni tampoco Constan­ cio permitía que se les ofreciera. Lo cierto es que estas protestas eran justas. y éste le entregó una moneda de escaso va­ lor.5.276 AMIANO MARCELINO Y como entre los soldados suelen encontrarse algunos que destacan por la volubilidad de sus palabras.9. 45 Cfr. Y lo cierto es que éste ni siquie­ ra tenía algo que ofrecerse a sí mismo. se­ gún la costumbre. «¿Adonde nos vemos arrastrados sin esperanza de poder conseguir algo mejor. Como se demostró posteriormente. y no por el ansia de obtener oro ni plata.9. ni ver siquiera estas riquezas. que es la muerte más vergonzosa. aunque desde hace tiempo no hemos podido ni tocar. desde que Juliano fue enviado allí. no habían obtenido ninguna recompensa. ni su soldada.7. este hecho se debía más a la malicia de Constancio que a su avaricia. 17.9.9. nos vemos detenidos por el hambre. que era notario en aquella época y que se hallaba en la Galia para in­ vestigar las acciones de Juliano (aunque. cuando ya hemos soportado los más duros y crueles sufrimientos en medio de las nieves y de las calamidades de tempestades terribles? »Y encima ahora ¡menuda indignidad! cuando amenaza­ mos a los enemigos con su final.1. exhaustos ya después de tantos esfuerzos en la Galia. fue criticado con duros insultos por Gaudencio. porque cuan­ do un soldado raso le pidió dinero al César para afeitarse. como se narrará en su momento.4. »Y que nadie nos considere agitadores. que nos son negadas como si se nos acusara de haber asumido tantos esfuerzos y peligros contra el estado». 17. Pues juramos que hacemos esto en defensa de nuestras vidas. le increpaban con estas palabras y otras parecidas: 17. posteriormente Juliano ordenará su ejecución)45.6. a pesar de que ésta era la costumbre usual. . 22. 17. los solda­ dos.

ame­ nazándoles con la muerte si no se ponían todos de acuerdo y si no afirmaban que desconocían completamente aquellos lugares. se pre­ 46 Cfr. una vez calmado el tumulto gracias a sus grandes dotes de persuasión. Ta­ ges era un niño que maravilló a todos por sus conocimientos proféticos.8. 8. tras atravesar el río Rin a través de un puente de barcos. Cic. Vegoe era una ninfa que expu­ so entre los etruscos sus conocimientos sobre los fenómenos sobrenaturales.10. 16. el general de la caballería.1 o 17. 47 Si nos atenemos a lo que expone Censorino. entonces les disuadía para que no lucharan y aparecía como despreciable y tímido. D e D ie Nat.1.10. 15. Sin embargo. Ante esta prohibición. llegaron a las tierras de los ale­ manes. Ovid. aquel que con frecuencia animaba a todos y cada uno de ellos a actuar con valor.1. reyes de los alemanes. ellos. Suomario.50. 17. que respetaban su autoridad. Lo cierto es que Severo había recorrido el camino con tanta lentitud. Y así. 2. de forma similar a lo que leemos en los libros de Tages47 o de Vegoe48.398. que cuentan que aquellos que iban a ser al­ canzados pronto por un rayo. Met.3. Finalmente. no osaron continuar con su avance. Suomario y Hortario.10. Cfr.2. frente a su costumbre. Quizás su actitud se debía al temor a una muerte cerca­ na. quedaban embotados hasta tal punto que no podían escuchar ni el trueno. D e div. . ni ningún otro es­ truendo incluso mayor. adA en .72). de­ vuelven al César Juliano sus prisioneros y así obtienen la paz 17.11. donde Severo. 17. que se ha­ bía mostrado belicoso y activo con anterioridad46.23. el rey de los alemanes.13. mientras se producía este retraso.10.2. por iniciativa propia. 4.LIBRO 17 27 7 17. de repen­ te perdió toda esa fuerza. 48 Aparecen citados en la Eneida (6. 17. que incluso asustó a los generales que guiaban la marcha con rápido paso. Ser.552-9.4.

1). Era el procedimiento que se­ guían en su actuación los «susceptores» o recaudadores a la hora de recoger los impuestos establecidos. se le entregaría una nota o recibo que lo probara. . no pidiendo nada para sí. feroz ya de antemano y fu­ rioso ante los daños causados por los romanos49. pero seguía mostrando su hostilidad contra los ro­ manos. Una vez pactado este trato y cumplimentado sin ningún tipo de obstáculo. 16.278 AMIANO MARCELINO sentó de repente con su ejército.12. Ellos apresaron rápidamente a un adolescente alemán que. ante lo cual. com o sabemos. Y. 17. que buscaran con gran empeño a uno y que. tribuno de los escuderos. Sin embargo. porque. A cambio de lo ofrecido recibiría una prueba.5. después de capturarlo. Suomario ha­ bía sido derrotado por los romanos en Estrasburgo (cfr.10. a cambio de conservai' su vida. un hombre de extraordinario valor. consideró que podría obtener un beneficio inesperado si conseguía conservar sus propiedades.4. 49 Este resentimiento era normal. 51 Al igual que Suomario. como si fuera un vil recaudador. debía saber que se le castigaría duramente50. si no cumplía el tra­ tado a tiempo. se lo trajeran como pri­ sionero. fue recibido y se le ordenó tener ánimo y estar tran­ quilo. el César ordenó a Nestica. con la condi­ ción de que olvidara el pasado. de manera que. se arrodilló y pi­ dió sumiso la paz. 50 Cada vez que Suomario cumpliera alguna de las cláusulas citadas. prometió mostrarles el camino. 17. puesto que no parecía necesitarse nada excepto guías. la siguiente misión era atacar el territorio de otro rey.10. Se decidió entonces otorgarle esa paz. que nos devolviera a nuestros prisioneros y proporcionara a nuestros soldados alimentos cuando lo necesitaran.1). llamado Hortario51. era uno de los reyes alemanes derrotados en Estrasburgo (16.12. Y. puesto que su rostro y su manera de andar indicaban una actitud su­ plicante. y a Charietón.

cuando finalmente. cuando el rey se presentó para recibir su re­ compensa según lo convenido. a quien adoraba con ojos temblorosos. vencido de antemano al contemplar al vencedor. puesto que era razonable que. pues retuvo a la mayoría y entregó sólo a unos pocos. Juliano se indignó justa­ mente y por eso. vio las numerosas legiones y los restos quemados de sus pue­ blos. 17.10. matando sin miramiento alguno a los que se re­ sistían. Y en ella. él debía proporcionar carros y madera de sus propias tierras y de las de los suyos. Hortario fue convocado a una entrevis­ ta por el César. Sin embargo. todos los soldados. quemaron los campos y se apoderaron del ganado y de las personas. por lo que se le per­ mitió volver a sus posesiones. retuvo a los cuatro compañe­ ros en cuya ayuda y fidelidad más confiaba el rey hasta que volvieran todos los prisioneros. ante la tala de altos árboles. compungido ante estas desgracias. llenos de ira. el rey suplicó y prometió que si cometía algu­ na deslealtad. no pudo forzársele porque. En este avance. como esta región . dándose cuenta de que había llegado el final de su for­ tuna. no mantuvo su palabra. Al conocer este hecho. lo pagaría con su sangre. se vio obligado a aceptar esta difícil condición: que. aunque se había comprometido. Cuando el rey.8. alcanzó su objetivo.10.7. después de sucesos tan favorables.10. En cuanto a proporcionar provisiones. no pudo continuar su marcha. el guía fue seguido por el ejército pero. pidió también perdón él mismo y prometió con un jura­ mento que haría lo que se le ordenase. que era lo que deseaban vivamente. a través de largos y si­ nuosos rodeos.9. Ante esto. se repara­ ran las ciudades destruidas por la violencia de los bárbaros.LIBRO 17 279 17. Pero cuando se le ordenó devolver todos los prisioneros. que habían sido coloca­ dos como obstáculo en el camino.6.10. 17. Finalmente. 17.

No en vano. «griego pedante» y muchas cosas similares. sometieron su cuello. y es llamado indo­ lente y medroso 17. de­ bía informar al Augusto de todas sus acciones-. como colaborador. como si hubieran nacido y se hu­ bieran criado en pueblos tributarios. 17. Y lo cierto es que este hecho no se producía entonces por primera vez. criticándole de forma insulsa y sin medida de este modo: «Ahí llega odioso con sus victorias una cabri­ lla. con­ vertían en hechos ridículos las decisiones correctas y los éxitos de Juliano. «mona cubierta de púrpu­ ra». resonando como cascabeles ante un príncipe que deseaba ardientemente escuchar informaciones de este tipo. 17. los más po­ derosos de palacio. hemos leído también que . y que se habían en­ riquecido saqueando a los nuestros.2.10.11. Concluida esta campaña. y le criticaban como si fuera indolente. no pudo encontrar nada que ofrecer.280 AMIANO MARCELINO había sido devastada hasta la extenuación. Tan pronto como estos hechos fueron conocidos en la corte de Constancio -pues el César. como las glorias más notables suelen estar siempre sujetas a la envidia. Y. es objeto de burla en la corte del Augusto Cons­ tancio por parte de unos envidiosos. aquellos reyes que anteriormente se habían mostrado llenos de orgullo y de crueldad. después de sus hazañas en la Galia. 17. mofándose de Juliano por ser ve­ lludo. El César Juliano.10. le llamaban «topo locuaz». que no un hombre». Además. expertos en el arte de la adulación. obedecieron nuestras ór­ denes sin causarnos problemas. intentaban ocultar las virtudes de Juliano con palabras inju­ riosas.1. Así. los soldados se dispersaron por sus cuarteles habituales y el César volvió a su cuartel de invierno. medroso.11. así como por adornar sus acciones con elegantes pala­ bras.11. ya domado al poder romano y. os­ curo.

5. siempre orgulloso. lanzaron estas dos acusaciones ridiculas y vanas: que se rascaba la cabeza de un modo pe­ culiar con un solo dedo y que. no hubo nunca nadie en la pa­ tria más valiente y más prudente que él. Igualmente. no encontraban ninguna prueba para atacarle. llevó una banda blanca atada en su pierna para ocultar una fea he­ rida. cuando todos sabemos que. Mientras sucede esto. a Cimón.1.11. Jul. empeñadas en perjudicar a Roma. Suet. criticán­ dole con argumentos inconsistentes y diciendo que no importaba nada qué parte de su cuerpo cubría con el emble­ ma de majestad imperial52. como demuestran pruebas evidentes. gracias a su atenta vigilancia. cosas que.4. y la segunda porque deseaba una revolución. realizaba la primera por ser di­ soluto. como expone Suetonio. se le acusó de incesto más de una vez. como después de investigar duramente. le tachaban de perezoso. a pesar de que.LIBRO 17 281 contra antiguos generales ilustres se lanzaron insultos y acu­ saciones que. aunque antes junto al río Eurimedonte. 79. 17. era símbolo del emperador. Artemio. después de soportar terribles revueltas durante su mandato y sin realizar ningún hecho digno de mención. E incluso. en Pamfilia. 52 La banda blanca. incluso. el hijo de Miltiades. que desempeñaba el cargo de viceprefecto en Roma. a Escipión Emiliano sus rivales. durante algún tiempo.11. Por ejemplo. 17. falleció de muerte natu­ ral. eran inventadas por algunos que se sentían ofendidos ante las memorables haza­ ñas de éstos. fueron destruidas dos ciudades poderosísimas. si no eran reales. a pedir suplicante la paz. según decían. por maldad. y que actuaba también su­ pliendo a Baso.3. había derrotado a un enorme ejér­ cito de persas y obligó a este pueblo. 17. Cfr. algunos malvados detractores de Pompeyo.11. pues éste recientemente había sido ascendi­ do al cargo de prefecto de la ciudad. .

La mayor parte de sus caballos suelen estar castrados para evitar que se escapen agi­ tados al ver a alguna hembra. Los sármatas. sujetos a sus ro­ pas de hilo como si fueran plumas. una vez pasado el equinoccio primave­ ral. o para que no se revuelvan cuando están escondidos y evitar así que descubran a los ji­ netes con sus fuertes relinchos. Pues bien. le llegaban noticias indicándole que los sár­ matas y los cuados se habían unido y habían llegado a un acuerdo por la cercanía y la semejanza de sus costumbres y de sus armas. que estaban devas­ tando Panonia y Moesia. 17. ya cuando persiguen a otros o cuando regresan. y que estaban atacando Panonia y la Moesia Segunda mediante grupos dispersos53. son obligados por Constancio a entregar sus rehenes y a devolver sus prisioneros. disponían de lanzas bastante largas. el emperador.12. Estos pueblos.12. lanzándose con frecuencia contra la frontera del imperio.4.1 y ss. al ir cambiando de montura. una vez que alcanzaron de nuevo la libertad y que llegaron a la tierra de sus antepasados 17. 29.6. . 17. son un pueblo germano que causará también frecuen­ tes problemas a los emperadores romanos (Cfr. acompañado de un poderoso contingente de soldados. y llevando cada uno un caballo y. y de escu­ dos hechos con cuernos pulidos y alisados. etc. montando a caballos veloces y dó­ ciles. pueden recupe­ rar las fuerzas y el vigor con descansos alternativos. 26.282 AMIANO MARCELINO 17.3. de manera que.. incluso dos.12.2. y los cuados. más hábiles en el pillaje que en com­ bate abierto. Recorren distancias enormes.12. Ade­ más.1. se puso en marcha siguiendo un próspero desti­ 53 Los sármatas eran un pueblo asiático que se había establecido junto al Danubio. 17. pueblo dominador en otro tiempo pero ahora desterrado.5. Mientras el Augusto pasaba tranquilamente el in­ vierno en Sirmio. Y. en cuanto a los cuados.4. a veces.2.). el Augusto nombró un rey para los sármatas deste­ rrados.

Para ello construyó un puente sobre los fosos de las naves. llegaron enseguida los cuados. ocultos en oscuras cavidades de los montes. con igual valor. después de llegar a un lugar muy favorable. atravesó el río íster. 17. ni huir. nuestro ejército arrasaba también la zona bárbara que rodeaba Vale­ ria. ni evitar las he­ ridas. aunque les parecía imposible que hubieran podido reunirse a esas alturas del año. 17.12. una patria que hubieran vengado si hubieran mantenido el vigor con el que se pusieron en marcha. Conmovidos ante la inmensidad del desastre. devastando todo lo que encontraba en su camino.8. los que se habían librado de la muerte gra­ cias a la rapidez de su marcha. para que no pudieran ni preparar sus armas. ni a tomarse un respiro. veían cómo era devastada por las armas su pa­ tria.12. Pero ni siquiera este rápido auxi­ lio les sirvió cuando se dispusieron al combate en campo abierto.LIBRO 17 283 no y. para evitar un ataque inesperado. Además. simulan­ do que iban a pedir la paz. Esto sucedía en la parte de Sarmacia que se extien­ de hasta la Panonia Segunda. que habían compartido numerosas situaciones de peligro con los sárma­ tas.12. Y. no se atrevieron casi ni a tranquilizarse. al observar que tenían ya sobre ellos a las tro­ pas enemigas.5. los sármatas abandonaron esa táctica de esconderse y. Éstos se vieron adelantados por la rapidez de la marcha de Juliano y. 17. sino que. . que es el último recurso en las circunstancias críticas. se lanzaron todos a una precipi­ tada fuga.6.7. que tenía entonces un caudal muy abundante tras el deshielo.12. como cayeron muchos que no podían avanzar a causa del miedo. Pero. y se dispuso a devastar las tierras bárbaras. a quienes. 17. formaron en tres líneas y planea­ ron atacar a los nuestros de la forma más segura posible. con frecuencia habían estado inseparablemen­ te unidos en sus correrías.

9. ofrecieron sus manos en señal de súplica. hizo una señal a los que lo estaban esperando hacía ya mucho tiem­ po. como perdió la voz por el miedo. joven y altivo. se le ordenó que se levantara y. Éstos. dispuestos todos ellos a expresar una petición similar con esperanza de éxito. al pedírsele que se levantara del suelo. colocó en formación de combate. Y así. príncipes. sus es­ posas y todas sus tierras. y ellos. .12. imaginando aún muchas más formas de convencer al príncipe con la humildad de sus peticiones. Y. que era príncipe en aquella época. normalmente bien dispuesto ha­ cia actitudes de este tipo. Cuando finalmente recobró sus fuerzas. en forma­ ciones muy com pactaste apresuró a la tierra de los cuados.12. que imaginaban lo que se les venía encima por lo que ha­ bía ocurrido ya. fijado un día para establecer las condiciones. sus hijos. Éste. Zizais. los que pudieron so­ brevivir escaparon por caminos conocidos mientras nuestro ejército. Al fin. Pero. precisamente cuando debía exponer sus súplicas. suscitó una misericordia incluso mayor. además de a los sármatas. pidió que se le concediera indulgencia y perdón para sus delitos. como sin vida. al ver al emperador. aun­ que les tenía mudos el temor al ver el peligro que amenazaba aún a su líder. Además. dispuestos a pedir suplicantes la paz. recuperada ya la voz. arrojando todos sus escudos y armas. aunque dispuesto a la súplica.284 AMIANO MARCELINO 17. aunque muchos murieron. Con él había venido también una multitud para suplicar el perdón. aunque felices por la alegre noticia del perdón. consiguió explicar sus peticiones. acudieron con confianza ante el príncipe. Su superior. había traí­ do consigo a Rumón.11. las tropas de los sármatas. después de in­ tentarlo varias veces. según la costumbre. 17. És­ tos. 17.12.10. así como a numerosos nobles. si bien se lo impedían un poco sus sollozos. pro­ metían que iban a compensar con esas duras condiciones sus acciones hostiles y se hubieran ofrecido de buen grado a la potencia romana junto con sus posesiones. de rodillas. recuperando ánimo y vigor con este hecho. a Zináfer y a Fragiledo. arrojó las armas y se tumbó boca abajo.

15. el prime­ ro encabezaba al grupo de los transyugitanos y de los cuados y. . disolvió de repente la reunión y ordenó que se mar­ charan lentamente los que estaban suplicando por los sárma­ tas. y por ello entregaron rehenes como prueba de su voluntad de mantener la paz y fueron recibidos de buen grado. 17.12. pues era su com­ pañero. se admitió que Usafer expusiera sus peticiones. prevaleció la generosidad. grupos muy unidos por la cercanía de sus tierras y por la fiereza de su carácter.12.12. temían ya un castigo definitivo para su fortuna. unida a la justi­ cia. Se llevaron a los rehenes solicitados y prometieron cumplir lo estipulado con la mayor rapidez posible desde ese momento. los prín­ cipes se marcharon volando junto con todos los suyos. de pie con el cuerpo inclinado. tras recibir impávidos la orden de con­ servar sus tierras.14. presentándose como si fueran reos. de los cuales. genera­ les de los ejércitos de sus pueblos y. aunque inferior y acostumbrado a obedecer sus órdenes. después de discutir la cuestión. El emperador. aunque nunca antes se habían visto obligados a entregar algo como fianza en un tratado. no fuera que simularan aceptar el trato y se levantaran luego en armas. el segundo a algunos sármatas. 17.LIBRO 17 285 Sin embargo.12. 17. 17. puesto que siem­ pre habían sido clientes de los romanos. de manera que. Pero. Estos. aunque Arahario protestaba vivamente y afirmaba que la paz que se le había otor­ gado a él debía concedérsele también a Usafer. ante lo cual entregaron a los rehenes que se les había indicado.13. se decidió li­ berar a los sármatas del dominio extranjero.12. Es lo que hicieron Arahario y Usáfer. Animados por esta muestra de clemencia. sin poder librarse de sus crueles ac­ ciones. al menos mientras aguardaban la resolución del tema de Arahario y de los cuados. un noble destacado. devolvieron a nuestros prisioneros. por temor a los pueblos de estos generales. Dispuesto el pacto como era justo y conveniente.

. consiguieron ser perdonados y fueron recibidos de nuevo bajo la protección romana. de forma similar.286 AMIANO MARCELINO 17. era mejor obedecer a alguien que les protegiera que servir a unos esclavos55.17. que después de enterarse de que Arahario se había marchado impu­ ne.19. Después de esto. los indígenas de este rei­ no eran poderosos y nobles. Pero. ante lo cual suplicaron que se garantizara su libertad. que habitaban en una zona bastante alejada. como deploraban esta situación.12.12. consiguieron la paz que solici­ taban. pero una conjuración clandesti­ na empujó a los esclavos a una rebelión armada. tal como se había estipulado. Una vez solucionadas estas cuestiones. trayéndolos en calidad de rehenes desde el interior de sus regiones. 17. pues creían que. por el poder del príncipe. huyeron hacia los victohales. había que ocuparse de los sármatas. de los que se separaron con tantas muestras de dolor como si se hubieran separado de los suyos. como entre los bárbaros. les sobrepasaban en número54. Y así también ellos. 55 Se trataba de un pueblo que habitaba en la región de Bohemia. 17. más dignos de lástima que de cóle­ ra. E igualmente entregaron a nuestros prisioneros. tanto pueblo llano como reyes. Y es que. estos esclavos vencieron a los se­ ñores.16. suplicaron que se les pusieran espadas en las gargantas. se produjo además la llegada de un enorme número de gentes. Y. como el temor confunde las deci­ siones.12. entregando antes de lo que se esperaba a los hijos de sus líderes. o bien ejecutado. la legalidad suele estar en ma­ nos del que tiene la fuerza. pero a quienes un hecho que se produjo entonces les con­ cedió un grado de prosperidad increíble. pues siendo similares en ferocidad. 54 Esta rebelión de los siervos de los sármatas contra sus señores se ha­ bía producido en el 334. de manera que pa­ rece cierto lo que opinan algunos: que el destino es superado. 17. en otro tiempo. Estos señores.18. dada su situación.12.

el bien general reclamaba que los es- . así como otros nobles y oficiales. Después de estas acciones en territorio bárbaro. después de realizar una terrible matanza entre los limigantes. El Augusto Constancio. después de este notable logro. que encabezaban a varios pueblos. esto es. Una vez culminadas felizmente estas empresas. 17. 17. tras lo cual. conmovido ante la injusticia que es­ taba contemplando. se trasladó el campamento a Bregetio.13. Pues bien. se echaron a los pies de nuestros soldados y.12. nombró como su rey a Zizais. Y.12.LIBRO 17 287 Entonces el emperador. para que esta recuperación de la libertad conlle­ vara también un incremento de dignidad. Entonces su príncipe Vitrodoro. mientras todos permanecían allí reunidos y les ordenó que no obedecieran a nadie sino a él mismo y a los ge­ nerales romanos. les habló amablemente. sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser leales. entregaron a sus hijos como ga­ rantía de que estaban dispuestos a cumplir las condiciones impuestas. tal como se había pactado. Zizais no per­ mitió que nadie abandonara aquel lugar antes de que volvie­ ran nuestros prisioneros. como se demostró posteriormente. esclavos de los sár­ matas.13.20. tras alcanzar el perdón. hijo del rey Viduario.1. y su vasallo Agilimundo. 17. y rodeado por todo el ejército. que estaban causando pro­ blemas en aquellas regiones. al ver a nuestro ejército en el corazón de su reino y del suelo patrio. les obliga a abandonar estas regiones.21. tal como hemos narrado. para que también allí o bien las lágrimas o bien la sangre terminaran con lo que que­ daba de la guerra de los cuados. un hombre también fiel. un hombre realmente apropiado en aquella épo­ ca para recibir los honores que conlleva una fortuna elevada y. cumplieron lo que se les ordenó. y habla con sus soldados 17.

por su parte. que fluye con curso serpeante. consistente en una selección de sus jóvenes más fuertes y de esclavos. con lo cual per­ derían la oportunidad de dañar a nuestros intereses. porque era intolerable que éstos hubieran cometido numerosos crímenes sin castigo alguno. 17. dispuestos para aceptar que se les ordenase emigrar a otras regiones. . como si hubieran sido fulminados por un rayo. Sin embargo.AMIANO MARCELINO 28 8 tandartes fueran conducidos con urgencia al territorio de los limigantes. pensando que la losa de la gue­ rra caería sobre ellos. limitándose la pena simplemente a que los limi­ gantes fueran conducidos a lugares lejanos. ya que la experiencia de los crímenes que habían cometido durante mucho tiempo hacía temer un futuro peligroso. aunque confiaban en la protección de los lugares donde colocaron seguros sus lares después de haber­ se librado de sus señores. Pues. esclavos de los sármatas.13.2. 17. se mezcla con el íster56. como si olvidaran el pasado. como reflejaban sus ges­ tos y expresiones. junto a su desembocadura. 17.13. Ellos. suplicaron que se les perdonara la vida y prometieron un tributo anual. pero mientras fluye solo y sin ningún obstáculo. esta zona se estrecha enormemente. con lo cual el río defien­ de a los habitantes del ataque de los romanos gracias al cur- 56 Es el Danubio. coincidiendo tan sólo con sus señores y enemigos en esta falta.3. también en este caso se decidió un castigo menos severo que el que exigía la magnitud de sus crímenes. recorre un espacio amplio y sen­ siblemente llano. armas y súplicas. Es en esta región donde el Partisco. pensando que se acercaba su fi­ nal.13. Pero. Sin embargo. cuando se rebelaron los sármatas libres. ellos también aprovecharon un momento oportuno e irrumpieron en la frontera romana. agitados al ver a nuestro ejército. preparaban engaños.4.

pues en esta zona la mayor parte del suelo es muy húmeda y está em­ papada normalmente por el desbordamiento de los ríos.7. Pero los bárbaros. pues la de Rolfe se decanta por morantes. hay una isla que casi alcanza la desembocadura del Partisco. Además él. demostrando que habían llegado allí para oponerse a lo que se les mandaba. nuestra traducción («que se mostraron lentos») intenta reflejar cómo el ejército romano consi­ guió encerrar a los limigantes. 17. empujados ya por su astucia. que se mostraron lentos55. De este modo. no para cumplir lo pactado. se constituye él mismo en un obstáculo. que no pudieron escapar.LIBRO 17 289 so del Danubio y. les aconsejaba con amables palabras que no se dejaran llevar por la furia. Y permanecieron así inconmo­ vibles.13. mientras preparaban un ataque contra aquellos de los nuestros a los que veían más cercanos.6.5. rodeada por el mayor de los ríos. ante el consejo de su príncipe y guia­ dos siempre por su arrogancia innata.13. Además. Sabbah lo hace por migrantes. sino para que no pareciera que temían la presencia de los soldados.13. inmersos en un mar de dudas. ya por su furia. 17. que separa así este territorio de la tierra firme. defendiéndoles del ataque de los bárbaros. es in­ transitable para todo aquel que no la conoce perfectamente. intentaban luchar y suplicar a la vez. con la rapidez de un ave encerró dentro de nuestras líneas a Ιοε bárbaros. de manera que es pantanosa y llena de sauces y. con unos po­ cos hombres y protegido por la defensa de sus guardias. por otra parte. . Como el emperador preveía lo que podía ocurrir. de forma preme­ 57 Difieren las ediciones consultadas en el participio que concierta con los enem igos. como se de­ mostró posteriormente. mientras que la de G. llegaron hasta la orilla del río más cercana. por ello. En cualquier caso. se dejaban arrastrar sin saber qué hacer y. perma­ neciendo en pie sobre una altura considerable. Además. tras distribuir a escondidas a su ejército en numerosos gru­ pos. 17.

nuestros soldados de infantería causaron una gran matanza entre su infantería y.13. otros. Por su parte los bárbaros. tiraron sus escudos a bastante distancia. con su sencillez. después. La cohorte pretoriana. se denomina «cabeza de puerco». nues­ tra caballería se lanzó contra los ágiles escuadrones de la suya. como hemos indicado.10. le protegía con suma cautela. ganarían espacio sin que percibiéramos el engaño. como se ha indica­ do. Y cuando ya se acercaba el atardecer y la debilidad de la luz aconsejaba una tregua. amenazándole con sus miradas y con gritos terribles. Los bárbaros. dirigieron la furia de su ataque contra el propio prínci­ pe. mostraban con sus horribles quejidos que lo que les dolía no era tanto la muerte como la alegría de los nuestros. 17. cuando caían con tenacidad increíble. cuando los bárbaros proferían violentas amenazas contra el emperador. con una formación que se iba estre­ chando hacia adelante y que. sobre la es­ palda de los que huían. muchos yacían con las piernas corta­ das sin tener así posibilidad de huir. que permanecía en pie en lo alto. La ira de nuestro ejército no pudo soportar este ata­ que enloquecido y por eso. nuestros soldados.8. entre ellos. por la izquierda. les hicieron dispersarse con violencia58.9. pues así. los soldados levantaron los estandartes y se lanzaron contra ellos con terrible ímpetu. Es una especie de formación en <. Por la derecha. al ir a recuperarlos. otros tenían las manos seccionadas. aunque no habían recibido ninguna heri­ 58 enemigo. cayendo primero sobre los pechos de los que venían a atacarle y.13. situada delante del Augus­ to. con el vértice dirigido hacia el . 17. apiñados y en una formación aún más ce­ rrada. 17. Junto a los muertos.13.290 AMIANO MARCELINO ditada.

Lo cierto es que. sin dis­ tinción de edad o de sexo y sin esa arrogancia del pasado. De este modo. por mucho que estuviera construido con las vigas más resistentes. sacadas de sus humildes cabañas. se decidió el combate. Cuando apenas acababan de ser derrotados los pueblos enemigos. al evitar el incendio y escapar de este peligro. Nuestros soldados. soportaban su sufrimiento con profundo silencio. aunque afligidos.13.13. ni depuso sus armas. Tal fue la matanza que no hubo nadie a quien la pro­ tección de su hogar pudiera salvarle la vida. . aprisionados por el peso de los que les habían caído enci­ ma. 17. a veces. consideraban menos terrible ser derrotados por fuerzas ajenas que por darse por vencidos. Se veían. pudieron ver montones de cadáveres y batallones de prisioneros. sino que conservaron siempre sus armas y.13. o suplicó una rápida muerte. Finalmente. incitados por el fragor del combate y por la recompensa de la victoria.11. tras un breve espacio de tiempo.13. caían ante las armas enemigas. 17. en medio de tantos tormentos. Pero. se lanzaron tan­ to contra los que habían desertado como contra los que se mantenían ocultos en las cabañas. o bien perecían abrasados en su obstinación o. se les escuchaba murmurar que lo que sucedió se debía a la fortuna y no al mérito de nadie. 17. pues cayeron en un momento tantos bárbaros que únicamente la victoria demostró que había existido un com­ bate. obligados a la vileza de la obediencia servil ya que. como no les quedaba ninguna posibili­ dad de conservar sus vidas. E incluso.LIBRO 17 291 da. en tan sólo media hora. cuando llegaron allí. pues.12. los mataron destruyendo los ligeros techos de paja. ninguno de ellos pidió perdón. ávidos como estaban de sangre bárbara.14. las familias de los muertos eran ya con­ ducidas en grupos.13. cuando todo estaba en llamas y nadie podía ya esconderse. 17.

rápidamente. de ellos. ya desde lejos. se dirigieron sin demora contra los pincenses. que eran como los suyos. o intentar alguna acción. Pero nuestros soldados les siguieron con gran hostilidad y.19. 17. quienes se dejaron enga­ ñar por la apariencia de las barcas y de los remeros. 17.13.. se arrojaron a las aguas de un río cercano. muchos murieron ahogados. in­ tentaron alcanzar una zona pantanosa. Además. estas dos cosas. la ira y el valor de los ven­ cedores las que aniquilaron a los sármatas. Y así.292 AMIANO MARCELINO 17.13. se decidió arrebatar a todos cualquier esperanza o medio para salvar la vida. Fueron.. otros muchos perecieron atravesados por las armas. . y se derramó tanta sangre que el curso de este río tan caudaloso rebosó de espu­ ma. 17. pensaron reunir barcos para buscar a los que habían conse­ guido escapar de los nuestros ganando la otra orilla. soldados de infantería ligera fueron embarcados y conducidos por lugares ocultos para al­ canzar los refugios de los sármatas.17.15. 17. después de matar a un gran número de ellos. Después de aniquilar casi completamente y de dis­ persar a los amicenses59.16. 59 Es un pueblo sármata. el brillo de las armas les hizo darse cuenta de que se estaba acercando lo que temían. y quienes contaban con mayor protección después de los desastres de los aliados. Cuando. pues. Dada esta situación. Pero. para evitar que se apagara el ardor de los combatientes.13.13.18. des­ pués de incendiar sus hogares y de apresar a sus familias.13. esperando poder alcanzar el otro lado gracias a su experiencia en la natación. alcanzaron la victoria en un lugar donde pa­ recía imposible mantenerse en pie. los pocos que lograron escapar de las ar­ mas y del enorme número de incendios. que reciben este nombre a partir de las regiones limítro­ fes. difundidos por muchísimos rumores. Con todo.

y creían que era mejor morir antes que 60 Eran una tribu de godos. tal como resolvió una asamblea de ancianos que se reunió con urgencia.20. 17.21. aban­ donaron sus refugios de las montañas y la mayor parte voló a los campamentos romanos. asentada en el curso del Danubio. con sus padres. toda vez que se ha­ bían dispersado y que nuestro desconocimiento de los cami­ nos nos retrasaba. y los sármatas libres se ocuparon de las tierras que estaban justamente frente a ellos. así como a los sármatas libres. Por ello. Sin embargo. De este modo. como las características del lugar sugirie­ ron dividir las tropas auxiliares. y los supervivientes incli­ naron suplicantes la cabeza ante aquellos a los que antes habían despreciado como señores vencidos y débiles. los soldados eligieron las zo­ nas cercanas a Moesia. 17.LIBRO 17 293 Para someterlos se recurrió a los taifalos. hijos. esposas y con las pocas posesio­ nes que les permitió tomar la premura de su huida.13. aterrados al considerar la suerte de los que habían sido ven­ cidos y sometidos en un instante. En cuanto a aquellos que consideraban que su des­ enfreno era libertad. 17. a nuestro ya amplio ramillete de victorias. después de tantos sufrimientos. dispersándose por las amplias lla­ nuras. Entonces. al final. y quie­ nes ahora les parecían ya muy poderosos.13. teniendo en cuenta que contaban con ejemplos palpables de ambas po­ sibilidades. mientras que los taifalos60 se quedaron con las más cercanas a sus hogares. Los limigantes. se impuso la decisión de entregar­ se.13. después de que les dieran garantías.22. dudaron durante mucho tiempo.13. 17. pues no sabían si preferían morir o suplicar. . se unió también la súplica de aquellos que habían puesto en peligro la libertad con sus armas.23. pues era difícil seguirles.

25. tal como narraremos en su momento61. Pero cuando acogimos a estas mismas gentes según su propio deseo.11. le escuchaba de buen grado: 61 Cfr. ante un aluvión de oficiales de todo tipo. habló así a un ejército que.9. les impuso como rey no a un tipo insignificante. para completar estos éxitos. a partir del nombre del pueblo vencido63. impulsados por su fiereza innata. iban a comportarse de un modo un poco más leal.12. Y. 17. como creíamos entonces. Y. . había sido nombrado «Sarmaticus Maximus». donde no pudieran ser atacados ni molestados por revuelta alguna. subió a una tribuna rodeada por los es­ tandartes y las águilas y. 17. ya que los limigantes se lanzarán contra Valeria. como siempre. 62 Es decir Zizais. Constancio. Ante esta serie encadenada de éxitos. esta empresa de doble envergadura le fue encargada al emperador. de movili­ dad similar pero que. alguien destacado física y es­ piritualmente 62.13. sin embargo. ahora. sino al que ellos mismos habían elegi­ do para que fuera su príncipe. tras de­ rrotar y someter a los pueblos desleales. la defensa del Ilírico se reforzó doblemente. fue nombrado por segunda vez «Sarmático». 19.294 AMIANO MARCELINO verse obligados a abandonar sus hogares. tranquilas y leales. Ade­ más. 63 Ya en el 335. centurias y manípulos. Pues. cuando se dispo­ nía ya a marcharse. aunque durante algún tiempo permanecieron tranquilos. por encima ya de cualquier tipo de temor. Como los sucesos iban desarrollándose de forma propicia. y éste la cumplió en los dos casos. después de convocar a todas las cohortes. finalmente devolvió sus sedes ancestrales a unos pueblos desterrados. rápidamente volvieron a sus acciones criminales. estaban de acuerdo en obedecer órdenes y en marchar a otras tierras. sin embargo. tras su victoria en el Danubio. Cfr. 17. con la aprobación del ejército.13.24.

en una zona tan alejada. como ha­ béis visto. también a veces a pie. que para unos valientes es más grato que cualquier otra recompensa. mientras protegíamos a los itálicos y a los galos.28.27. hemos soportado es­ tas contrariedades todo el tiempo que hemos podido. po­ drían evitarse pérdidas mayores. partimos comenzada ya la primavera. así como con esa gran variedad de astutas tretas. »Se extendía por el Ilírico el ansia de rebelión. «El recuerdo de las gloriosas hazañas.1326. «Entonces. »Pues ¿qué hay más hermoso y que merezca más grabar­ se en la memoria de los tiempos que el que un soldado dis­ frute con sus valerosas acciones. pues en nuestra ausencia nos despreciaban y se jactaban en vano. una vez aseguradas las vías a Retia64.13. sino con esos robos y engaños tan suyos. una vez que la divinidad decidió concedemos la vic­ toria a nosotros. 17. »Pero. me inci­ ta a mencionar con sumo respeto los desmanes que hemos so­ lucionado tanto antes de los combates como en el propio fragor de la lucha. como su libertinaje iba a más. y nos lanza­ mos a las mayores empresas: 64 Son los valles a través de los cuales se podía llegar a Italia desde el territorio germano. nos dirigimos a Panonia dispues­ tos a asegurar esta situación tan peligrosa.LIBRO 17 295 17. los más fieles defensores de la causa romana. y devastaban con diversas correrías las fronteras más alejadas. ni en sus fuerzas. y basando nuestra defensa en la protección constante de la Galia. y no confiando en un combate. temidas incluso por nuestros antepasados ya desde la antigüedad. y un general con sus deci­ siones prudentes? 17. realizados todos los preparativos. . sin dejar ningún motivo de recelo a nuestras espaldas.13. y sus ataques funestos y frecuentes alcanzaron a las provincias. »Nosotros. gracias a la eficacia de los generales. ni en sus armas. si así nos lo per­ mitía la divinidad eterna. con la esperanza de que. cruzando los ríos con barcas hechas por ellos mismos.

terminaban en triunfos..1329. Asimismo. como se dieron cuenta de que la única salvación que les restaba eran las súplicas. perdonamos a muchos y. 17. 17. se postraron a los pies del mag­ nánimo Augusto.. con frecuencia. some­ timos a los cuados. rechazaron el uso de las ar­ mas.30. la solemnidad del acto se veía aumentada por el hecho de que este líder que nosotros les atribuimos. para evitar que intentaran atacar de nuevo a los nuestros. una vez vis­ ta y hollada la tierra enemiga. unas manos dispuestas antes siempre para la lucha. pusimos a Zizais. »Después de esta acción. »Resuelta esta campaña con final feliz. »Así pues. forzamos a los li­ migantes a marchar a lugares bastante alejados. después de sufrir pérdidas terribles. era el mo­ mento propicio para el reposo.1331. sometimos a los sármatas. para ayudar a los sármatas. que intentaban enfren­ tarse a nosotros sin importarles la muerte. tras realizar esta tarea insignificante. cuando ya ha­ bían aprendido en combates y amenazadores intentos de re­ sistencia cómo es nuestro valor. cuyos combates sabían por experiencia pro­ pia que. se lanzaron con una imprudencia semejante contra los escua­ drones de nuestras nobles legiones. porque habíamos castigado a unos rebeldes pe­ . »Y. ha­ bía sido anteriormente elegido y aceptado por ellos mismos.13. así pues. en la idea de que iba a favorecer con lealtad nuestros intere­ ses y de que era preferible concederles un rey antes que qui­ társelo. Además. construimos un puente ensamblando su estruc­ tura para que no nos cayera encima una lluvia de flechas. De este modo. En primer lugar. a aquellos que intentaban evitar la muerte la huida les llevó a buscar refugio en unas tierras oscuras y pantanosas. esta única campaña supuso para noso­ tros y para el estado un éxito rotundo por cuatro motivos. superamos también con igual valor a los limigantes y. quienes. al frente de los sármatas libres.296 AMIANO MARCELINO »Primero. 17. sin grandes pérdidas entre los nuestros. y nos ofrecieron sus manos para que se las atáramos a la espalda. después de matar a un gran núme­ ro de ellos. »Estos.

porque conseguimos de los enemigos un abundante botín para vosotros.34. Espectato y Eustacio. Después de escuchar estas palabras. pues he sido llamado «Sarmático» por segunda vez. 17. gracias a nuestro esfuerzo y a nuestro valor.1.14.33. yo mismo llevo un nombre tomado del enemigo. Los romanos enviados para tratar acerca de la paz regresan de Persia sin éxito.5. hemos obtenido una enorme can­ tidad de riquezas y grandes tesoros. El emperador se retiró a su palacio.13. «Personalmente. 17. Próspero. volvieron satisfechos a sus tiendas. con más júbilo del usual y con grandes esperanzas de conse­ guir riquezas y ganancias. porque Sapor pretendía ob­ tener Armenia y Mesopotamia 17.13. la asamblea entera. se disolvió entre gritos favorables y alabanzas al emperador y.15. 65 El párrafo siguiente aparece separado en la edición de la Loeb.LIBRO 17 297 ligrosos. mientras que todas las compañías de soldados volvieron a las sedes que se les había asignado. pues son los valientes quienes deben disfrutar de lo que ganaron con esfuerzo y fuerte brazo. y es lo que conviene a sus éxitos). de que Constancio era in­ vencible.13. que habían sido enviados como mensajeros a los persas.13. a cambio de que.32. tal como narramos anteriormente66. for­ mando parte ya del 17. En esos mismos días. tal como todos vosotros de común acuerdo me atribuis­ teis por mis méritos. acudieron ante el rey. 66 Cfr.14. mientras que en la edición de Belles Lettres sigue siendo considerado como integrante del 17. donde estuvo recupe­ rándose durante dos días de descanso. y lo digo sin arrogancia»65. »Por último. poniendo a los dioses por testi­ go. Después. 17. . se haya salvado el patri­ monio de todos (que es exactamente lo que debe hacer un buen príncipe. 17.33. tras los cuales regresó a Sirmio en procesión triunfal. según se hacía normalmente.

69 Cfr. después de com­ probar que el rey estaba empeñado en no conceder la paz. Pero este último.10. se envió al conde Luciliano68 y a Procopio. 68 Luciliano había sido dux M esopotam iae en el 350. Posteriormente.6-7). nunca actuaban en desacuerdo con los intereses de Roma y de su majestad. luego comandan­ te de la guardia personal (cfr. con el tiempo.2. lo veremos al fren­ te de la infantería del Ilírico (21.9. Su misión era pedir la paz. 26. volvieron sin conseguir resultado alguno. Pero. sin alterar en nada la situación y. situada junto al Tigris y capital del reino persa. 67 Era una ciudad de Asiría.8. con la intención de que consi­ guieran ese mismo objetivo con las mismas condiciones. 17.14).5-6.11.14. de acuerdo con las instrucciones del príncipe. Posteriormente. insistiendo por ello en que debía firmarse un tratado de amistad con la siguiente premisa: que no hubiera revuelta alguna que turbara la tranquilidad de Armenia o de Mesopotamia. entonces notario.14.3.5-8).298 AMIANO MARCELINO que había regresado a Ctesifón67 portando cartas y regalos del emperador. 14. si no se le adjudicaba a él el dominio de esas regiones. tras permanecer allí durante bastante tiempo. como comandante de la caballería y de la infantería (25. se lanzó a una revolución69. 17. y finalmente morirá en la Galia (25. como si se hubiera visto arrastra­ do por una violenta necesidad. .9).

LIBRO 18 18. vivirán en Antioquía y. Además. 2 Estos dos hermanos serán cónsules en el 359. ponía un cuidado similar en la administración de las provincias. deba narrar hechos acaecidos en las «distintas partes del mundo». Pero en la Galia. o para que ningún oficial cometiera una injusticia con impunidad. 3 La edición de Belles Lettres excluye esta mención a la ciudad de Pa­ rís. 1 Como vemos. para que ningún noble se quedara con propiedades ajenas.2. . la amplitud del imperio hace que. esforzándose para que no aumentara la carga de los tributos. como se habían solucionado tempo­ ralmente los problemas bélicos. serán acusados de alta trai­ ción en el 372 (29. Esto fue lo que sucedió en las distintas partes del mundo en ese año *. aunque Amiano centra su obra en Roma.1. El César Juliano intenta mejorar la situación de la Galia y procura que la ley sea respetada por todos en el imperio 18.1. para que nadie intentara me­ drar con los desastres de los demás. señalando simplemente que Juliano estaba en los cuarteles de invierno. mientras las circunstancias habían me­ jorado y los hermanos Eusebio e Hipado habían obtenido la dignidad de cónsules2.9). como iremos viendo a lo largo de la narración. Juliano pasaba el invierno en París3 entre grandes reconocimientos debido a su serie de éxitos consecutivos.1.

como muestra de todo lo que dijo o hizo: 18. al darse cuenta de que algunos pueblos ale­ manes se mantenían hostiles y que podrían planear algún ata­ que si no eran derribados para ejemplo de los demás.300 AMIANO MARCELINO 18. si basta acu­ sarle?». manteniéndose inflexible en la distinción de lo justo y de lo injusto.2. El César Juliano restaura las murallas de las for­ talezas que había recuperado junto al Rin. ante la urgencia de la campaña. gobernador poco antes en la Galia Narbo­ nense. le atacó con gran vehe­ mencia y fuera de sí ante la falta de pruebas. movido por la prudencia en esta ocasión.4. sin que se le pudiera refutar en nada.1. obligó a cinco de sus reyes a que pidieran la paz y entregaran sus prisioneros 18. Numerio. devastando la parte de Alemania que se mantenía hostil.2. porque él mismo dirimía las contiendas cuando así lo requería la importancia del tema o de las personas. atraviesa este río y. Por ello. Pues bien. a quién vamos a poder condenar alguna vez si basta con negar la acusa­ ción?». Fue una labor sencilla. Esta es una de las muchas acciones de este tipo que reali­ zó en la vida civil. exclamó: «¿Juliano. Cuando iba ya a ponerse en marcha. había sido acusado de robo. bastará mencionar tan sólo una. se pre­ guntaba ansiosamente con qué fuerza y por qué rápido atajo. y estaba siendo escucha­ do por Juliano en el tribunal con un rigor nada frecuente y en presencia de todo el que quisiera asistir. Entonces Juliano.2.1. le dijo: «¿Y quién podrá ser absuelto. aunque son muchas las acciones loables de Juliano que podríamos mencionar al narrar los sucesos de esta época. cuando Numerio intentaba defenderse de las acusaciones negándolo todo.1. un orador durísimo. 18. .1.3. Delfidio. el más glorioso de los Césares. 18.

Después de que el tribuno. Quadriburgium5.2. después de plantearse numerosas y distintas posibilidades.3. para que. Es la Colonia Traiani. aprovechando que la estación del año era propicia. resultó un éxito: Concretamente. y una persona de lealtad y de valor reconocidos. 18. debía intentar esto: antes de que estallara el com­ bate. Juliano.LIBRO 18 301 tan pronto como tuviera una buena oportunidad. Bonn. en definitiva. Tricensima6.4. Novesium7. y lo envió como mensajero ante Hortario. entre otras prioridades. por otra par­ te. situada junto al Rin. rey ya aliado. pensó que. partiera para cumplir su misión. confiado. fueron ocupadas siete ciudades: Castra Herculis4. penetrar en ciudades que llevaban mucho tiempo des­ truidas y abandonadas. La actual Schenkenschanz. donde sabía que tendría que luchar en poco tiempo.2. Actual Nuys. sin que nadie conociera su plan. Bonna8. pues construyeron en breve los graneros. se decidió por una que.2. tras ponerse en marcha. tomarlas. eligió a Hariobaudes. 18. Al final. podría ade­ lantarse a las noticias de su llegada e invadir así repentina­ mente sus tierras. almace­ naron en ellos suficiente cantidad de alimentos y. ya que Hariobaudes conocía perfectamente la lengua bárbara. actual Kellen. Antennacum9y 4 5 6 7 8 Era una fortaleza no muy importante. un tribuno sin ocupación fija en aquel momen­ to. De este modo podría enterarse de todo lo que se estaba preparando. pudiera marchar fácilmente a los territorios limítrofes. donde podría almacenarse el grano que llegaba normalmente de Bretaña. . fortificarlas y construir in­ cluso graneros que sustituyeran a los quemados. Ambas tareas se realizaron con una rapidez mayor de la esperada.2. convocó a soldados de todas partes para una expedición y. 18. desde allí.

según el tratado del año anterior. Una vez conseguido esto. 18. afanándose con todo su em­ peño en las labores de construcción. pues todavía no le inquietaba nadie.8. que conducía a una parte de los soldados y transportaba víveres abundantes y suficientes para mucho tiempo. Tras su llegada. quien aseguraba que no debían hollarse tierras ya apaciguadas. 18. los romanos por amor a su líder.2. volvió Hariobaudes después de explorarlo todo. restaba reparar las murallas de las ciudades tomadas. donde Florencio y Lupicino. todos los alemanes contra los que se di­ rigía nuestro ejército. Sin embargo. con estos claros ejemplos.2.302 AMIANO MARCELINO Vingo10.7. todos se dirigieron con fuerzas re­ novadas a Magence. Los reyes. decidieron obedecer con diligencia. y contó lo que había visto. resulta evi­ dente que en aquella época los bárbaros servían a los intere­ ses públicos por temor.6.5. enviaron en sus carros abundante material útil para las construcciones. 10 Bingen.2. el prefecto Florencio. teniendo en cuenta lo apre­ miante de las circunstancias. insistían tenazmente en que debían atravesar el río por un puente construido allí. y en cuanto a los soldados auxiliares. 18. acostumbrados a devastar todo cuanto encontraran a su paso.2. donde felizmente apareció. también de forma repen­ tina. como sucede con frecuencia. . se quebraran de forma abrupta unos pactos por la violencia de los soldados. trans­ portaron sin problema sobre sus hombros maderas de cin­ cuenta pies e incluso más largas. Pero se topaban con la fortísima opo­ sición del César. considerando que el peligro estaba a 9 Actual Andemach. Lo cierto es que. 18. el sucesor de Severo. Por ello. movidos por las dulces palabras de Juliano. no fuera que. Mientras se realiza esta tarea con diligencia y premura. que siempre rechazan las tareas de este tipo.

11. para que impidiera el paso a los romanos. ante lo cual pasaron también ellos noches en vela vigilando con constante afán para que no intentáramos cruzar. 18. Y así. y para que no se construyera el puente.2. . Cuando los nuestros llegaron al lugar previsto. construc­ ción que supondría grave peligro para muchos de nosotros debido a la oposición de una plebe muy luchadora.2. con gran rapidez tanto física como mental. y des­ pués de consultar con Lupicino. astutos.LIBRO 18 303 sus puertas. sino que se optara por otro lugar más apropiado para ello. embarcados todos los que cabían en cuarenta barcas de paseo. empujaron con amenazas al rey Suomario.9.10. 18. 18. se percataron de esto. el César ordenó a unos tri­ bunos seleccionados que dotaran de estacas a trescientos soldados armados a la ligera. pues sus territorios lindaban con la otra orilla del Rin. se reunió una multitud bárbara que acudió junto a Magence para impe­ dir con sus grandes fuerzas que el ejército atravesara el río. los solda­ dos podrían irrumpir en la otra orilla. Una vez reunidos cuando ya estaba avanzada la no­ che. Y así. reciben la orden de bajar por el río con tanto silencio que. los remos debían ir elevados para que el sonido del agua no aler­ tara a los bárbaros.2. Cuando éste declaró que no podía resistir solo. des­ cansaron protegidos por una empalizada y una fosa. incluso. avanzaron lentamente por la otra orilla. 18. mientras los enemigos estaban vigilando nuestras hogueras. que eran las que estaban disponibles entonces. lo que César había decidido pareció útil por dos motivos: para evitar que se corrompieran tierras ya apa­ ciguadas. Cuando los enemigos.12.2. alia­ do nuestro según un pacto anterior. y observaron desde lejos que los nuestros estaban levantando las tiendas. porque ignoraban completa­ mente qué había que hacer o dónde se debía ir.

Hortario. huyeron y se dispersaron a pie. ya en territorio bárbaro. como en las anteriores expediciones. sí mataron a los cantineros y a los esclavos que les seguían a pie. 18. y así. intentaron con premura llevarse lo más lejos posible a sus familias y ense­ res. aunque no pudieron ma­ tarlos ni apresarlos de ningún modo. Mientras se apresura el cumplimiento de esta ac­ ción.14. Después de incendiar los cercados de sus frágiles mora­ das y de matar a un gran número de ellos. cuando ya se marchaban de allí. los nuestros irrumpieron de improviso. atravesaban los reinos de Hortario sin causar daño. una vez calmado su pánico. se instaló un campamento con la intención de capturar sin le­ vantar sospechas a los reyes Macriano y Hariobaudo.2. de quienes se creía que también entonces.2. con la excepción de algunos que pu­ dieron escapar aprovechando la oscuridad de la noche. se vio cómo nuestros soldados.15. prín­ cipes y reyezuelos. rey aliado nuestro con anterioridad.13. eliminadas ya todas las dificultades. Pero cuando llegaron a territorios de reyes todavía hostiles. Pero he aquí que. iban a descansar de sus esfuerzos en el lugar en el que encontraran al enemigo. los re­ yes y los pueblos bárbaros. donde se encuentra marcado el lí­ mite entre las tierras de los alemanes y la de los burgundios. agitados porque estaban vigilan­ do con gran afán para que no se construyera un puente. viendo caer a unos y a otros yacer suplicantes. No obstante. 18. que no planeaba una rebelión pero que sí mostraba lealtad hacia los pueblos vecinos. escaparon a donde les arrastró su precipitada huida. cuando se llegó a la región que llaman Capillacii o Palas.304 AMIANO MARCELINO 18. Finalmente. incendiando y saqueando por doquier. ate­ rrados. y los retuvo con sus agasajos hasta la ter­ cera vigilia según la costumbre de su pueblo. Sin embargo. porque. cuando se supo que habían cruzado el río los romanos.2. que . con la ayuda de la oscuridad y de sus caballos. atravesaron sin temor alguno estas zonas rebeldes. invitó a un banquete a todos los reyes.

LIBRO 18 305 eran hermanos. Mientras esto sucedía. 18. después de deliberar durante bastante tiempo. admiraba real­ mente los preparativos de esta ambiciosa expedición.2. Finalmente. al advertir la calamidad que se les venía encima. no fuera que. suplicaron por los suyos. . a quienes veían por primera vez. ya que intentaba conseguir igualmente la paz para los reyes Urio. atónitos entre las águilas y las insignias por el aspecto de las armas y de los sol­ dados . cuya sede estaba frente al territorio de los ráuracos y quien presentó al emperador Constancio un escrito en el que se le mencionaba elogiosamente. Pero a Vadomario. después de que les fueran incendiadas sus cosechas y sus hogares. como correspondía a alguien aceptado por el Augusto en el imperio romano.17. vinieron angustiados a suplicar la paz. con el acuerdo general. se le dijo que no podía respondérsele aún. 18. pero re­ cordaba que. pues vivía junto a nuestra frontera.2.2. obtuvieron la paz con condiciones similares a las citadas. 18.16. ante lo cual fue bien recibi­ do. cautivados y asesinados en gran número.18. había visto dispositivos simila­ res desde su más tierna infancia. y quienes. Ursicino y Vestralpo. como la lealtad de los bárba­ ros es efímera. con frecuencia. 18. se recuperaran después de la marcha de los nuestros y obtuvieran un respiro gracias a lo conseguido por otros. que intentaba salvar su pro­ pia vida y había venido para expresar súplicas en condición de mensajero.2. se concedió la paz a Macriano y a Hariobaudo. suplicaron como si hubieran co­ metido algún delito contra nuestros intereses. que se había criado entre los nuestros. Pero una vez que ellos mismos. En cuanto a Vadomario. Inmediatamente detrás de ellos.19. la mayor preocupación era que de­ volvieran todos los prisioneros que habían cautivado en sus frecuentes incursiones. llegó también el rey Vadomario. Tanto Macriano como su hermano.

con­ fiado en esta prueba. que comenzaron como una minucia y llegaron a producir dolor y lamentos. Y cuando consultó angustiado a los expertos en los prodigios acerca de ese hecho. general de la infantería y a su esposa 18. quien. una vez enviada la carta con todo el secreto posible. según esperaba. después de ser re­ cibida con gran expectación. llevada por la vanidad feme­ nina. son expulsados con humo o con el sonido estruendoso de los címbalos. ahora reina y mujer que sobresalía entre las demás por la belleza de su cuerpo. Por qué se decapitó por orden del Augusto Cons­ tancio a Barbatión. En el hogar de Barbatión. Como Arbitión era muy dado a las acusaciones. se le respondió que indi­ caba un gran peligro. después de que han construido sus hogares y acumulado sus riquezas. Mientras que.1. Cuando estuvieron de vuelta todos los que habían marchado en la expedición. simplemente por la creencia en que es­ tos animales. Barbatión tenía una esposa llamada Asiría.2. en la Galia. 18.3. en la corte del Augusto se produjo un torbellino de revueltas.3. 18. cuando fuera elevado a la dignidad imperial. que no la rechazara para casarse con Eusebia. cuando su marido marchó a una ex­ pedición. que entonces estaba al mando de las tropas de infantería. las abejas formaron un enjambre bien visible. la protección de los dioses iba solucionando estos problemas. se la entregó al príncipe.4. tras la muerte ya cercana de Constancio.3. nada dis­ creta ni prudente.306 AMIANO MARCELINO 18.3. terriblemente angustiada por el temor y el recuerdo de lo que se le había anunciado. la esclava que la había escrito según las in­ dicaciones de su señora escapó durante el primer sueño de la noche. llamó a una esclava que conocía perfectamente los sím­ bolos y a quien había recibido del patrimonio de Silvano. suplicándole con quejas lastimeras que. llevándole una copia a Arbitión y. Posteriormente escribió a Barbatión de forma totalmente in­ apropiada. entregó la nota. ante lo cual.3. .3. 18.

3.LIBRO 18 307 según la costumbre. numerosas acusaciones crueles. a veces distinguen lo que les va a beneficiar de lo perju­ dicial. se investigó sin demora ni reposo. recibió el cargo de general en el Ilírico. pues también los animales. cuyas mentes creemos que son semejantes a la divini­ dad. murieron degollados. de intenciones arro­ gantes y odiado por muchos porque. y se dirigen a Occidente.3. Seguramente ignoraba el sabio consejo que dio en la antigüedad Aristóteles quien. Entre ellos. en ocasiones suelen proteger su vida en profundo silencio. 18. Y. Los gansos que abandonan Oriente a causa del calor. 1 8 3 5 . cuando alcanzan el monte Tauro. El citado Barbatión era algo rudo.3. se produjeron numerosas investigacio­ nes y se castigó a muchos.6. ya fueran culpables o totalmente ino­ centes. ante el continuo desprecio de las gentes honradas. que carecen de razón. 18. al enviar a su discípulo y ami­ go Calístenes ante el rey Alejandro. le encomendó una y otra vez que hablara lo menos posible y de la forma más agrada­ ble con un hombre que tenía en su lengua el poder de decre­ tar su vida o su muerte. había sido traidor y desleal. fue torturado en varias ocasiones como si fuera culpable.la injuria y el peligro padecidos. para compensai. Por eso.3. Tras este castigo. Además.7. como demuestra este ejemplo tan conocido: 18. ya mientras mandaba a la escolta personal en tiempos del César Galo.8. No nos sorprendamos por el hecho de que los hom­ bres.9. envanecido por la nobleza de su rango militar. que fue acusada de haberla escrito a raíz de una prueba evidente. Y cuando Barbatión confesó que había recibido la carta. siem­ pre atentos para ello. tramó también intrigas similares contra el César Juliano. aunque sobrevivió y se quedó sin saber qué había sucedido. además de otros muchos. también Valentino. 18. tribuno y antiguo capitán de la escolta. tanto él como su mujer. . después de la muerte del César. susurraba a los oídos del Augusto.

la forja del herrero martilleando con lo mismo de día y de noche. 18. según reza el dicho popular. El rey de los Persas. Sapor. prosiguen con más seguridad.308 AMIANO MARCELINO donde abundan las águilas. y por indicación de los eunucos. como si nuestro general fuera el rostro cruel de una Górgona. arrojan las piedrecillas y. Y es que el rey de Persia. se le había enviado de nuevo en defensa de la región oriental. cierran sus picos con piedrecillas. Mientras en Sirmio se realizaban estas investigacio­ nes con enorme afán. hombres y víveres mez­ clando sus intenciones con los dioses infernales y consultan­ do todas las supersticiones acerca del futuro. se dispone a atacar a los romanos con todas sus fuerzas 18. indicándole una y otra vez cosas como és­ tas: que una vez muerto Silvano.4. Cuando estas noticias se extendieron. y quien se oponía con gran dureza a la salvación del general de caballería cita­ .4. en este cúmulo repugnante de falsos adula­ dores. ar­ mado gracias a la colaboración de los fieros pueblos a los que había sometido. muchos intentaban comprar el favor de Eusebio.2. la fortuna de Oriente hacía resonar los terribles sonidos de los peligros. primero por ru­ mores y después por anuncios ciertos. por temor a estas fortísimas aves.43. donde tenía mayores aspiraciones. una vez realizados bastantes preparati­ vos. 18. dependía en gran medida Constancio. planeaba ya invadirlo todo al inicio de la primavera. en­ tonces ayuda de cámara. y deseando de una forma sobrehumana au­ mentar su reino. si debemos decir la ver­ dad. como si no hubiera ya hom­ bres mejores. preparaba armas. de este modo.4. Lo cierto es que. suspi­ caz y temeroso. Además. para que ni siquiera una necesidad extrema les haga chillar. de manera que el te­ mor produjo una gran confusión ante las calamidades que se avecinaban.1. 18. Y una vez atravesadas es­ tas alturas con ágil vuelo. le hablaba de Ursicino al emperador. de quien.

se actuó con gran cautela para que. tal como se imaginaba. 18. es difícilmente tolerable11. VII.4.6. Domiciano fue emperador del 81 al 96 d. no se llamara de nuevo a Ursicino y para que éste no causara un gran revuelo por el temor que inspira­ ba. hecho difícil de soportar y que. susurrando acusaciones a los oídos del emperador. Cansado ya de estas cosas y de otras similares. donde de repente comenzaron a llegar ru­ mores ciertos y cada vez más frecuentes de unas nuevas re­ vueltas. sino que.C. como sí hacían los demás. entre todos. una ley por la que prohibió terminantemente que el derecho romano perma­ neciera impasible cuando alguien castrara a un niño. 18. Sin embargo. fuera ejecutado. mien­ tras realizaban sus tareas más secretas. que todavía se desliza con dificultad. si bien es cierto que se le re­ conoció por una ley suya muy bien aceptada. ilustrísima sede en otro tiempo del rei­ no de Comagena.5. Mientras algunos estaban ocupados en este plan y se mostraban divididos por sus dudas.7. y porque no le cedería su hogar de Antioquía. demasiados crédulos. envió a sus sirvientes ya adultos para que. atacaran con toda la fuerza de su enorme envidia la reputación de este valiente. Éstos cumplieron sus órdenes en breve. que incita al ataque a su numerosa prole. que él ansiaba de la forma más inoportuna. Eusebio.4. quie­ ro elogiar a aquel Domiciano de la antigüedad quien.4. D om it. 11 Cfr. Suet.4. mancilló la gloria de su familia con un odio imborrable. nosotros nos detuvimos un poco en Samósata. que serán expuestas en el siguiente pasaje.4. incluso cuando se produce en esca­ so número. 18. siempre pueril y tierna. 18. que no hacía aumentar sus riquezas. semejante a una serpiente llena de veneno. aunque distinto a su padre y a su hermano. mediante la dulzura de su voz. .LIBRO 18 309 do por dos razones: porque él era el único. cuando la fortuna ofreciera una oportunidad.

Y es que. O. una guerra que él mismo ya había comenzado 18. anteriormente rico comerciante. Y cuando se disponía ya a realizar mayores em­ presas.2.5. Y una vez hubo conocido los asuntos internos de todo el Oriente. según se vio obligado a confesar por escrito llevado por el miedo.310 AMIANO MARCELINO 18. donde se encontraba retenido el emperador por serios asuntos. mientras él se veía a sí mismo cada vez más quebrantado por la injusticia. igual­ mente. distribuyendo la mayor parte de hombres y de dinero por el Ilírico. Un tal Antonino. a sus hijos y a todos sus seres queridos. se pasa con todos los suyos al bando de Sapor. muy co­ nocido en todas aquellas tierras. o describiendo qué campañas iban a producirse a cada instante. y le impulsa a una guerra contra los ro­ manos. se esforzó con todo empeño en pasarse al bando per­ sa. un escolta.5. y entonces escolta experimentado y prudente. se vio inmerso en una si­ tuación terrible por la avidez de algunos.1.5. de manera que para no aparecer como recalcitrante contra los que ocupaban los puestos más elevados. como conocía ambas lenguas. cuando se dio cuenta de que iba a verse acosado por todas partes y por todo tipo de peligros. . los encargados del caso se inclinaban más a obtener el fa­ vor de esos poderosos. como iba a llegar ya el día fijado para pagar la cantidad de dinero que debía. investigó sin descanso si la cantidad de armas o de víveres y de otros enseres necesarios para la guerra serían suficientes. llevándose a su esposa. después contable al servicio del gobernador de Mesopota­ mia. como el conde del teso­ ro le urgía de forma amenazadora para ganarse el favor del otro. se dedicó también a los halagos fingidos y confesó una deuda traspasada por un engaño a las cuentas del fisco. o qué soldados estaban actuando en los distintos lugares. se vio inmerso en cálculos acerca de quiénes. Antonino. debido a sus críticas contra los poderosos. 18. al intentar indagar con profundidad en todos los miembros del imperio.

ese ávido promotor de rebeliones.5.5. A continuación. para pasar desapercibido a los soldados de guardia. compró por un precio no muy elevado un terreno en Jaspis.5. pero débil. perezoso y muy lejos.4. y a quien conocía hacía tiempo. como nadie se atrevía a preguntar a nadie que poseía ya una tierra y numerosas posesiones la cau­ sa de su venida a estas partes extremas del imperio romano. se decidió enviarle como gobernador a las regiones orientales. duros. que entonces esta­ ba al frente de todos los territorios al otro lado del río en ca­ lidad de gobernador. de conseguir la dignidad imperial. tras recibir un envío de valientes soldados pro­ cedentes del bando persa.3. crueles y carentes de otro tipo de afectos. an­ ciana y adinerada. por su vulgaridad.LIBRO 18 311 18. Llegada la situación de Mesopotamia a este extre­ mo. 12 Ciro. se agarran solamente a las riquezas como si fueran sus hijas más amadas. 18.5. como siempre. se dejó llevar en medio de la oscuridad de la noche. utilizó a conocidos. 18. Zopiro había desertado traicionando a Babilonia y entregándosela a . por otra parte. cuando la cohorte del palacio entonaba ya una palinodia ante nuestra derrota. pues ante la llega­ da de Ursicino. y. Entonces. similar a aquel Zopiro. como to­ dos le consideraban. Y es que como Sabiniano era una persona culta. leales y buenos nadadores. que volviera a la corte Ursicino para ocuparse de la infantería. Gracias a esta treta. subió a una barca de pescadores y a través de toda su dulce región. sucediendo así a Barbatión. se vería atacado por duros y temibles enemigos. lugar bañado por el río Tigris. gracias a la ayuda y al empuje de un grupo de eunucos quienes. el traidor de Babilonia. pero con distinta intención n . encontró al fin una buena oportunidad de perjudicar al más valiente de los hombres. para tener fre­ cuentes entrevistas ocultas con Tamsapor.

. no con expresiones complicadas y oscuras. repitiéndole una y otra vez que podría vencer pero no sabía aprovechar la victoria13. debían haber extendido sus reinos hasta apoderarse de toda Asia. ni los puentes del Eufrates. Antonino fue conducido al cuar­ tel de invierno del rey.312 AMIANO MARCELINO 18. incre­ pándole como en otro tiempo Maharbal había criticado a Aní­ bal por su lentitud. 22. los persas. aún no ha­ bían alcanzado Edesa. es decir. Siendo un hombre con una educación propia de la clase media.7.22. y recibido con grandes muestias de alegría. la música y la danza. incitaba al propio rey. sobre todo en un momento en el que. además. otorgándosele el honor y la autoridad conferida por un turbante. y mientras los compradores van obteniendo por los hogares de los poderosos un buen precio a cambio de un poder adquirido de repente. no de los que van lanzando alabanzas.51. sino a toda vela se lan­ zaba contra el estado y. semejantes a los feacios homéricos14. Floro 1. Y no con pérti­ gas y con cuerdas. tras las 13 Cfr.. 15 Los feciales eran sacerdotes de carácter sagrado que intervenían en el inicio y en el final de las guerras. aunque. conocedor de todo tipo de temas. 14 Eran un pueblo dedicado a la fiesta. sino de los que admiran en silencio. en el que los nuestros se vieron afligidos por una dura calamidad como si un sacerdote fecial hubiera deci­ dido su final15. gracias a la confianza en su poder militar y a sus magníficas victorias. un honor que se dispensa a los que participan en las mesas reales y con el que se permite que los que han he­ cho méritos entre los persas puedan intervenir en las asam­ bleas para convencer o expresar su intención. según reza el dicho.19. Liv. después de sufrir continuas desgracias en la guerra y sobre todo en Hileya y Singara -donde se produjo aquel terrible combate du­ rante la noche. como hablaba ante unos oyentes siempre atentos y ávidos de lisonjas.5.5. 18.6 Mientras esto sucede en el campamento de Constan­ cio haciéndolo semejante a una guarida de fieras o a una es­ cena teatral. a pesar de su victoria. en los que. les contó la historia de los últimos cuarenta años.

mientras él mismo le prometía su apoyo y lealtad en nu­ merosas situaciones de peligro. es enviado de nue­ vo a Mesopotamia. Además. a la manera de los griegos de la antigüedad. es hecho venir desde Oriente y. la sangre de los ro­ manos se había derramado en ambos bandos. no había sufrido ninguna pérdida en diez años. temían por sus propias vidas. Sabiniano. Ursicino. Y. Casi durante esos mismos días. cuando se decidía acerca de los preparativos para la guerra y de otros asuntos serios para ellos. tal como estaba la situación. después de llegar a Tracia.6. conside­ rándole el defensor del pueblo y acordándose de que.6. 18. por­ que Ursicino había sido depuesto en una circunstancia difí­ cil y se habían encontrado con que le sustituyó un hombre muy débil. intenta informarse de la llegada de Sapor mediante Marcelino 18. general del ejército. le retenían afanosamente.6. A su regreso. en la que le encomendaba que acudiera con prontitud a la corte para ser investido con una dignidad superior. .5. incluso si Ursicino se hubiera de­ morado en Tula. al llegar a la región de Cilicia. este traidor siempre precavido. al mismo tiempo. 18. Una vez este rumor inquietó a las provincias. por su experiencia en la disciplina tradi­ cional y en las artimañas persas tras largos años de lucha. los senados de las distintas ciudades y la plebe. envaneci­ do por el repentino poder conseguido.LIBRO 18 313 continuas revueltas de las guerras civiles.2. Con este discurso y otros similares en los banquetes. apenas pasado el in­ vierno. entregó a su predecesor una carta del príncipe. moviera las armas confiado en la grandeza de su for­ tuna. encendía aún más a un rey ya pasional para que. con decretos y aclamaciones generales.1. la importancia del asunto probablemente le hubiera hecho venir. aun­ que le habían dejado allí para protegerles con soldados dé­ biles y vulgares.8. 18.

. que tiene su nacimiento en las montañas de Odrisa y. 18. época en la que los persas invadieron M e­ sopotamia. sin ningún tipo de excusa. Entre tanto. atravesaran el Eufrates y avanzaran hasta estar en disposición de ocupar la provincia. gracias a sus in­ dicios. armas y los demás utensilios que requería una campaña como la que se avecina­ ba. y no hay duda de ello. que el rumor vue­ la raudo por canales etéreos. Alabada y aceptada esta decisión con la aprobación general. todos comenzaron a ocuparse de aquello que debían preparar con prontitud: víveres. alejado Ursicino y no teniendo con­ fianza en un general novatillo.6.6. apresurándonos según lo orde­ nado hacia las regiones Itálicas. por consejo de An­ tonino se decidió que. después de muchas deliberaciones en ambos bandos.3. de manera que.TNO 18.6.6.4. Llegamos junto al río Hebro. excepto en la época de Galieno16.5. Y así. volviéramos a Mesopotamia y que. nosotros nos detuvimos durante algún tiempo a este lado del Tauro. Esto había sido planeado por unos malvados conse­ jeros del emperador de manera que. iban a contar con el general más apropiado. abandonaran esos asedios per­ judiciales de las ciudades. y enriquecida así por un larguísimo período de paz. 18. Y estos preparativos ocuparon todo el invierno. soldados. se extendieron estos hechos. 18. re­ cibimos un escrito del príncipe donde se nos ordenaba que. con la ayuda de dios.FI.6. y los persas tomaron una decisión acerca de esta situación crítica.314 AMIANO MARr. pues todo el poder había sido transferido a otro. si los persas no alcanza­ ban su objetivo y volvían a su territorio. adelantándose al rumor por su rapidez y alcanzando una pro­ vincia que no había soportado antes guerra alguna. aumentarían con una gran hazaña la fama del valor del nuevo general. sin servidores. allí. nos ocupáramos de esta peligrosa expedición. Antonino les prometía que. Además. Pensamos. pero si la 16 Emperador del 253 al 268.

18. Una vez llegamos a la segun­ da milla. por su temor. 18. Y en tanto que en el interior de la ciudad era apre­ miante la preparación de todo lo necesario. una vez superado el río. y esto también era asegurado por todos los traidores. por lo tanto. 18. después de sopesar todas las razones. por no prestar atención al asedio. avanzamos con gran celeridad. quien apenas podía soportar los ligeros ruidos que se producen en un banquete sin gran te­ mor y.6. estaba lamen­ tándose en mitad de una colina y. Mientras que por orden del general. . después de rodear toda la muralla. de acuerdo con sus palabras. para que los caminos no fueran cortados. menos aún el estrépito de un combate. mientras el hombrecillo se dedicaba a bostezar. seguían avanzando tropas de enemigos dispuestas al ataque.8. según creíamos. vimos a un muchacho de noble aspecto.6. volvimos y nos encontramos con Sabiniano. Por ello. que se había apiada­ do de él. vuelvo a la ciudad llevando delante de mí al niño montado sobre un caballo. ante el páni­ co que sentía por la amenaza de los enemigos. no fuera que. le había deja­ do solo porque. constituía un gran obstáculo. des­ pués de cavilar una y otra vez. llegamos apresurada­ mente a Nisibis. Sin embargo. los persas caye­ ran sobre una ciudad indefensa. 18.10. hecho que demostraba que. Ursicino sería acusado de traicionar al estado. hasta llegar a la ciudad. pasando por el campamento de Moros. con un co­ llar. de mediana esta­ tura y de espíritu pobre y débil.6. un hombre muy melindroso.7. era de familia noble pero su madre en su huida.9.6.LIBRO 18 315 fortuna continuaba siendo favorable. puesto que los espías afirmaban que entre los enemigos había un hervidero de preparativos. Así pues. podían verse bri­ llar continuamente humos y llameantes hogueras desde el Ti­ gris. Tendría unos ocho años. dispuestos a preparar todo lo necesario. Sisara y todos los lugares colindantes. los atacantes iban extendiéndose cada vez más.

bus­ qué muerto de miedo y con gran rapidez a nuestro ejército y no faltó mucho para que fuera capturado.6. se dirigieron al monte Izala.6. tras ser ro­ deados y cautivados. Cuando conseguí aventajarles gracias a la rapidez de mi montura. no se veían ni árboles. mostrando con la señal acostumbrada que se acercaban enemigos y uniéndome a ellos. hubiésemos caído en manos del enemigo.13. extendiendo mi brazo. sintiéndose muy seguros mientras los caballos estaban dispersos por los pastos.12. nos buscaron incansables. de no haber sido por este plan. 18. Y cuando escu­ charon que Ursicino había entrado poco antes en la ciudad. . planeamos que. Así pues. 18. ni frutales ni nada más. elegirían esta dirección frente a las demás. todos a una. excepto hierbas bajas.6. además. 18.6. me dejé llevar en un ataque general. lo dejarí­ amos ir hacia la izquierda sin jinete. Y lo cierto es que. Y como a mí me aterraban las penalidades de un asedio. una fortaleza endeble. Nos aterraba realmente el que esa noche había luna llena.14.6. de manera que los persas. que huía con sus sirvientes.15. colocando una luz bri­ llante atada sobre un animal para que no se cayese. creyendo que la antorcha de sebo brillaba delante del general que avanzaba lentamente. encontré a los nuestros tumbados. en Amudis. 18. Entonces. Cuando la caballería enemiga iba persiguiendo a cierto tribuno llamado Abdigildo. por lo que la ligera inclinación del terreno no podría proporcionarnos un escondrijo en caso de que nos apremiara un ataque.11. mientras nosotros bus­ cábamos las montañas situadas a la derecha.316 AMIANO MARCELINO 18. colocando al niño en una puerta medio abierta. Y. aunque mi caballo estaba agotado. me quité el capote y lo agité en lo alto. mataron al informador y. justo mientras yo atravesaba con rápido galope. cayó en la huida el señor y le preguntaron a un siervo que cautivaron acerca de quién había sido nombrado juez.

En ese pergamino. que había sido entregado a nosotros por orden de Procopio. Una vez salvados de este peligro. fue enviado como espía a nuestro terri­ torio y. quien se presentó ante el general y ofreció distintas contestaciones a causa de su temor. cuando llega­ mos a cierto lugar boscoso. Y entonces. con premeditada oscuridad para que no se produjera una calami­ dad terrible si se cautivaba a los mozos y se descifraba el sen­ tido de las letras. añadió alguna información acerca de lo que ocurría en el otro bando y fue ejecutado. quien. como tenía miedo de ser castigado por una falta cometida en el pasado. era mensajero del conde Luciliano ante los persas. en la Galia. huyó y se pasó a los persas.6. encontramos tan sólo a un soldado escondido en un refugio alejado.6. ciudad conocida después por las matanzas que se produjeron en ella. contó la verdad de la situación y dijo que nació en París. «Una vez alejados los mensajeros de los griegos y destinados tal vez a la muerte.6.18. Así pues. lo cual aumentó las sospechas. no contento con el Helesponto. tras ca­ sarse y tener hijos. y que se disponía a volver junto a ellos notificándo­ les lo que sabía. uniendo también los puentes de Granico y del Rindaco. Al volver allí nuestros exploradores. un lugar denominado «Meiacarire» por unas fuentes frías.17. ante el temor de lo que se le venía encima. 18. Después de esto. como se demostró su honradez. les llevó noticias ciertas.LIBRO 18 317 18. que servía en la caballería y que. encontramos en el interior de la vaina de una espada un pergamino escrito con símbolos.16. se decía: 18. nos dirigimos con tanta rapidez como era posible hacia Amida. había sido enviado por los nobles Tampsapor y Nohodare. Pero. como señalé anteriormente. con frecuencia. aquel anciano rey. que mandaban unas bandas de la­ drones. plantado con viñas y arbolillos frutales. sabida ya la gravedad de nuestros proble­ mas. Además dijo que. dispersados todos sus habitantes. en esta ocasión. avanzará dispuesto a invadir Asia con muchos .

sucesor de Adriano. Después de leer el escrito con enorme dificultad debido a sus complicaciones. Este texto significaba que el rey de los persas.6. Ade­ más cuenta como instigador e incitador al sucesor del antiguo príncipe romano Adriano18. hasta una distancia de cincuenta millas. me dirigí allí por montes impracticables y por desfi­ laderos escarpados.22. tras confesarle sólo a él el motivo de mi presencia.6. Una vez que me vio y me reconoció. En aquella época.6. jugando así con el nombre del emperador Antonino. 18.20. .318 AMIANO MARCELINO pueblos17. para conocer con certeza lo que estaba suce­ diendo. que estaba bajo el poder de los persas. 18 La alusión se refiere al traidor Antonino. 18. Es irritable por propia naturaleza y muy cruel. 18. me recibió con cari­ ño y. Tras ser yo enviado a éste con cierto centurión de probada lealtad. al amanecer del tercero.19. me encomendó un sirviente callado y conocedor de aquellos lu­ gares. Esto ya no tiene solución a no ser que Grecia tome precauciones». animado por Antoni­ no. podías ver cualquier cosa. tras ser detenido du­ rante un asedio en Siria. el sátrapa era un joven llamado Joviniano en nuestra lengua. intentaba apoderarse de todo Oriente. por azar.6.21. pudimos contemplar toda la extensión 17 El Granico y el Rindaco son dos famosos ríos situados al noroeste de Asia Menor. fue cautivado por la dulzura de los estudios liberales y sentía un enorme deseo de volver a nues­ tro país. des­ pués de cruzar los ríos Anzaba y Tigris. por minúscula que fuera. en Corduena. en secreto. después de lo cual soy enviado a unas cumbres escar­ padas y muy alejadas de allí. un adolescente que. 18. se toma una prudente decisión. Allí nos detuvimos durante dos días completos y. desde donde. sentía simpatía por nosotros porque. a no ser que te fa­ llara la vista.

marchaba Grumbates. Junto a él. a su izquierda. una vez atravesada Níneve. volvimos . la enorme ciudad de Adiabena. por lugares igualmente desiertos y solitarios. cruzaron llenos de alegría. repleta de un ejército innumerable pre­ cedido por el rey. empujados por la apremiante necesidad. temerosos. Sapor entra en Mesopotamia con los reyes de los chionitas y de los albanos. desde allí. por decir algo más correcto.23. A continuación. pero con pensamientos realmente elevados y noble por las muchas victorias conseguidas. y una vez realizado un sa­ crificio en mitad del puente de Anzaba. Después de que los reyes. rey de los chonitas.7. con gran rapidez. seguidos por una multitud de todos los órdenes seleccionada entre los más fuertes de los pueblos vecinos. pensando que todo el resto de la plebe apenas podría entrar en tres días. nosotros. empujan a los campesinos a la ciudad y refuerzan la orilla del Eufrates con fortalezas y defensas 18. Después apa­ recían varios generales.LIBRO 18 319 de tierra que se extendía a nuestros pies. al encontrar las en­ trañas favorables.7. regresamos junto al sátrapa. destacados por su influencia y su ran­ go.7. descansamos y nos recuperamos con las atenciones propias de la hospitalidad. Los romanos incendian sus propios campos. y preparada ya. ciudad de Tracia. 18. ¿Hasta cuándo Grecia llena de fábulas nos hablarás de Dorisco.1. no vamos a contar nada que no esté avalado por testimonios veraces y ciertos.2. rutilante por el brillo de sus ropas. y de los ejércitos formados y numerados dentro de recintos? Mientras que nosotros. cautos o.6. de igual importancia. un hombre de fuerza moderada y cuerpo arrugado. en lo que nosotros llamamos horizonte. para soportar situacio­ nes difíciles. A su derecha el rey de los albanos. nobleza y honor. 18. tras largas calamidades. 18.

7. Y como estos insectos buscan los ojos.5. de manera que éstos no ofrecieran el sustento de sus pastos. la enorme fuerza de este furioso ele­ mento destruyó toda la cosecha. porque se los arañan continuamen­ te con las uñas. Entre los cañizales y los frutales de los ríos de Me­ sopotamia. se enfurecen y se vuelven muy salvajes. molestos ya una y otra vez. Así pues.4. hasta tal punto que. . para obligar a los campesinos a marchar a lugares más seguros con sus fa­ milias y todos sus animales. ciudad rodeada por débiles murallas y. con gran rapidez. Y también para obligarles a que abandonaran Carras. Entonces los leones. cuando ésta ya florecía con amarillentas espigas y con hierbas lozanas. por ser partes del cuerpo húmedas y brillantes. sin ningún rodeo. desde las mismas márgenes del Tigris hasta el Eufrates. 18.3. Eufronio. habían atravesado sim­ plemente por un puente hecho con barcos. le dan mordiscos en los párpa­ dos. general de Mesopotamia y hacia el goberna­ dor de la provincia en aquella época. y sobre todo leones.320 AMIANO MARCELINO con más rapidez de la que se esperaba y dimos firmeza a los espíritus de los que vacilaban ya. que llenan estas tierras en grandes bandadas. que se habían mostrado muy salvajes por aquellos lu­ gares. es­ tas regiones se ven abrasadas por el calor. 18. perdiendo los ojos. Murieron entonces abrasadas muchas fieras. se envían jinetes veloces hacia Casiano. porque se habían enterado de que los reyes. o bien se hunden en los ríos adonde acuden en busca de alivio. y prendido el fuego. que allí es sumamente suave. para que incendiaran todos los campos.7. Una vez realizados todos estos mandatos sin demora.7. además. no se veía nada verde. vagan innumerables leones. o bien. y los animales se agitan por ello y por la abundancia de mosquitos. y que solían ser consumidos o cegados poco a poco de este modo: 18. siempre inofensivos durante el invierno. Pero cuan­ do llega la estación en la que el calor del sol es sofocante.

19 Mención sin duda irónica. sin ningún temor. Mientras se quemaban los campos. 18.7. Sabi­ niano. una vez llegaron a la villa de Bebase. si esto no sucediera.6. 18. desde don­ de todo está terrible y continuamente seco hasta la ciudad de Constantina. Y. dejándose llevar como si en su vida no hu­ biera peligro alguno. mientras los incendios se ex­ tendían cada vez más a causa de la gran variedad de mato­ rrales secos. que en los momentos de peligro general y en la destruc­ tiva guerra era el mejor de los líderes19. pasando por Nisibis como si fuera un vulgar lugar de paso. situando las máquinas de guerra en lugares oportunos por donde el río era poco peligroso. porque ante la información de un espía ve­ raz confiaban en su resistencia. 18. que está a cien millas. los reyes. des­ pués de continuas dudas acerca de lo que debían hacer.LIBRO 18 321 Y lo cierto es que.7. Mientras se acelera la realización de esta labor. que reforzaron la ori­ lla más cercana del Eufrates con fortalezas.7. . deci­ didos ya a cruzar. como si hubiera firmado una paz con muertos y. a través de los sepul­ cros de Edessa.7.9. con la excepción de una pequeña cantidad de agua que se encuentra en los pozos. palos muy afila­ dos y todo tipo de instrumentos de defensa.8. 18. como hemos na­ rrado. todo Oriente esta­ ría repleto de fieras de este tipo.7. se enteran de que el Eufrates. algo realmente execrable por su naturaleza y por la situación. avanzaban por las faldas de los montes a través de verdes valles para evitar la escasez de pastos. se deleitaba en una in­ dolencia total. mientras en una danza pírrica resonaban melodías unidas a gestos histrionicos. se envió a tribunos con escoltas. cuando sabemos que estas actitudes y otras adver­ sidades similares que anuncian calamidades venideras deben ser evitadas por los grandes hombres sea la época que sea. Entre tanto.

atravesarían re­ giones ricas en todo tipo de recursos y. cambiando la dirección establecida. en torno a setecientos jinetes de . frente a lo que esperaban. vuelven a encomendarse a lo que el desti­ no pudiera ofrecerles. esas regiones estarían intactas. Ursicino y Marcelino escapan cada uno por su lado 18. Pues. con este largo rodeo. tomando una rápida decisión. no podía atravesarse de ningún modo por los vados. se había salido de su curso y. por esto.7. Este comienza a persuadirles para que se dirijan ha­ cia la derecha. 18.10. aún poco caudaloso y estrecho junto a su naci­ miento.11. Pero se produjo una desgracia atroz y que merece el mayor de los silencios.8.8. creyendo que el enemigo avanzaría rápidamente en línea recta. po­ dríamos rechazar los ataques enemigos.2. se vieron privados de las esperanzas que habían concebido. ya que. pues. se dirigirí­ an a los dos campamentos fortificados de Barzalo y Claudias. podría atravesarse fácilmente por sus numerosos vados. siempre que contára­ mos con alguna fortuna. se le en­ comendó que les guiara por los caminos que conocía y así todo el ejército. 18.322 AMIANO MARCELINO desbordado a causa de las nieves derretidas. En­ tonces.8.1. 18. Setecientos jinetes ilíricos son sorprendidos y pues­ tos en fuga por los persas. se ordena a Antonino decir sus pensa­ mientos. le siguió en su marcha. 18. tal como demandaban las circunstancias. Escuchada esta opinión y alabado su autor. y sin haber recibido aún el caudal de ningún afluen­ te. de manera que. nos pusimos apresuradamente en mar­ cha hacia Samósata. Así pues.7. bajo su dirección. Conocido este hecho gracias a la certera información de los exploradores. De este modo. donde el río. una vez superado el río desde allí y cortados los puentes de Zeugma y Capersana.

18. bajo la di­ rección de Tampsapor y Nohodare.8. creyendo que.4. saltó del caballo. A continuación dijo: «Perdóname tú. a pesar del temor a una muerte casi segura. gritando con gran excitación que se acercaba el enemigo.8. Él. entre los asirios. Antonino. Pero.8. 18. que habían sido enviados recientemente desde el Ilírico para ayudar en Mesopotamia. saludó a Ursicino llamándole patrono y señor. como hemos indicado. pues llevado por la necesidad y no por mi propia vo­ . signifi­ ca súplica. Al observar este hecho. ni enfrentamos con un enemigo que nos superaba por su caballería y por su número. 18.5. avanzaron sin ser vistos y se ocultaron armados tras unas altas colinas cercanas a Amida. algunos de los nuestros son asesinados por avanzar a la ligera y. desde una alta atalaya observamos sobrecogidos el brillo de sus armas. siendo aún escasa la luz. que marchaba de­ masiado pretencioso delante de su ejército. puesto que teníamos ya a la vista a nuestros perseguidores. y colocó sus manos unidas a la espalda en un gesto que. nos disponía­ mos a partir hacia Samósata de forma apresurada.LIBRO 18 323 dos escuadrones. quitándose la tiara que llevaba en lo alto de su cabeza a modo de insigne honor. dimos la señal que suele anunciar el combate y nos dispusimos en formación cerrada. Y así. mientras ellos estaban sumer­ gidos en el vino y en el sueño. fue reconocido por Ursicino e insultado duramente a voces como traidor y malvado. sin vigor y lle­ nos de miedo. casi veinte mil persas. Finalmente. al atardecer se separaban mucho de los sen­ deros públicos. 18. inclinó su cuerpo hasta llegar casi a tocar el suelo con su rostro. realizaban la guardia en estas regiones.6. mien­ tras ambos bandos se estrechan. cuando la única salida que nos restaba era trabar combate y dudábamos qué convenía hacer. no era pru­ dente ni intentar la huida. Entonces.83. el conde más ilustre. por temor a que se produjera algún ataque por sorpresa du­ rante la noche. cuando.

que eran escarpadas y profundas. . he caído en una conducta que yo mismo considero criminal. luchamos con gran valor y nos vimos empujados a las orillas del Tigris. el propio general. después de encontrarse con el enemigo. buscaban las vías de escape más cercanas en el monte Tauro. mientras cada uno intenta salvarse a sí mismo de este gran peligro. Desde aquí se lanzaron algunos pero.324 AMIANO MARCELINO luntad.9. me empuja­ ron a ello.8. a pesar de que intentaba librarme de mis miserias». Algunos. Y.8. que­ daron atrapados en los lugares donde el río puede atravesar­ se por un vado. o podíamos resistir.8. en la duda de ante quién debíamos. 18. lu­ chaban con distinto resultado. gracias a la rapidez de su caballo. Mientras decía esto. escapó con el tribuno Ayadaltes y con un soldado. desapareció de nuestra vista sin dar­ se la vuelta ya que. y que avanzaban con la mayor velocidad. perdidas ya todas las esperanzas de vivir. nos dispersamos cada uno hacia donde veíamos una salida más próxima. De este modo. Gentes malvadas que me apremiaban. Pasada la media hora en la que se produjeron estos hechos. y arrastrados por la enorme masa de la plebe. Entre ellos. como sabes. gritan que otra multitud de solda­ dos de caballería dotados de armadura pesada habían apare­ cido a la espalda.10. al enrollárseles las armas. nuestros soldados de retaguardia. retrocedía de espaldas en señal de respeto y nos mostraba su pecho. 18. siendo reconocido y rodeado por un número enorme de combatientes.7. Lo cierto es que. como suele suceder en las circunstancias difíciles. gentes de cuya avaricia ni siquiera aquella excelsa fortuna tuya pudo salvarme. 18.8. otros se ahogaron después de hundirse en los remolinos y otros. en su marcha.8. que ocupaban la zona más alta de la colina. 18. aterrados por la den­ sidad de las formaciones. nos separamos y nos mezclamos con el enemigo que nos atacaba.

8. en aquellos mismos días.8.11. no podían encontrar siquiera espacio para caer.14. . formando un montón. Aquí.12. Pero. que corrían con el mismo ímpetu que nosotros a los lugares más elevados. en medio de sonidos variados. casualmente. que nos sobrepasaban en número. había llegado una gran multitud de hombres y mujeres. por una parte. Entre tanto. con la cabeza seccionada en dos partes iguales por el fortísimo golpe de una espada se quedó en pie a la manera de una estaca. Y aunque desde las defensas volaban infinidad de armas lanzadas por todo tipo de mecanismos.8. a nosotros. 18. sin embargo.8. de otros heridos de muerte y de muchos que invocaban a gentes distintas queridas para ellos. per­ manecimos sin movernos hasta el amanecer del siguiente día. cuando entramos en la ciudad por una puerta tra­ sera. la encontré repleta. 18. Y es que. nos libraba de este peligro la cercanía de los muros. se oyen ge­ midos de muertos. los ex­ tranjeros solían celebrar en los alrededores un mercado anual. pues desde los territorios vecinos. un escolta imperial que llevaba el muslo atrave­ sado por una flecha que yo intenté sustraer ante la súplica de este colega. intento encontrar una salida. intenté llegar a la ciudad en una marcha agotadora. cuando. e in­ cluso un soldado delante de mí. sin seguir a los que me acompañaban. mezclados con los persas. ya que partiendo desde el lugar en el que habíamos sido atacados estaba muy elevada y sólo se podía acceder a ella por una subida muy angosta. se ob­ serva una confusión total ya que. En cuanto a mí.LIBRO 18 325 18. al que acudían también numerosos habitantes del lugar. tan apiñados que los cadáveres de los muertos. se me presenta Verenniano. 18. a las que no podían ver a causa de la multitud. porque le apretuja­ ban por todas partes.13. una subida que se estrechaba más aún por la existencia de unos molinos construidos horadando las colinas con la intención de preparar senderos. al verme rodeado por todas partes por los persas. Finalmente.

9. habían adelantado a la gran mul­ titud de persas. una vez finalizadas las campañas de las guerras ci­ viles. en el propio centro de Amida.9. realmente potable. Por donde se opone al Aquilón. sobresale sobre los llanos de Meso­ potamia. colocando allí una base de máquinas de guerra. pero a ve­ ces fétido a causa de los ardientes vapores. la rodeó con torres y am­ plías murallas y. 18. Por donde se opo­ ne al soplo del Euro. célebre por unos baños de agua caliente beneficio­ sos para la salud. Eran las legiones de Magnencio y Decencio a quienes. Por el lado con el que se enfrenta al soplo del Céfiro es vecina de Gumatena. en la cual hay un pueblo llamado Abarne. bajo la fortaleza. de manera que. que emerge allí cerca. en la misma época en la que construyó la ciu­ dad denominada Antoninópolis. el emperador les obli­ gó a venir a Oriente. los . está cercana al río de las Ninfas y queda en la umbría de las cimas del Tauro que separan de Armenia los pueblos del otro lado del Ti­ gris.3. 18.9. fluye un caudaloso manantial. Constancio. la hizo temible para los enemigos y quiso darle su nombre.326 AMIANO MARCELINO 18. cuando aún era César. una región fértil de por sí y rica también en cultivos. gracias a su enorme rapidez. llamados asimismo «Fortenses».9. además de un escua­ drón de indígenas nada despreciable. Amida es bañada por el curso si­ nuoso del Tigris. Y también los soldados de la tercera. Pero en aquella época defendían también sus firmísimas murallas seis legiones que. Aunque esta ciudad fue muy pequeña en otro tiem­ po. de la décima. Además. donde no existía más temor que el de guerras con pueblos extranjeros.1. Para la defensa de esta ciudad estaba allí destinada de forma estable la quinta legión pártica. pretendió que sus ha­ bitantes tuvieran un resguardo lo más seguro posible. Descripción de Amida y del número de legiones y escuadrones que estaban allí para su defensa 18. por ser falaces y revolucionarios. Por su lado sur.2.

mientras que los defensores. siendo aún unos solda­ dos jovencillos.10. cuando se les ordenó salir. respetado entre la sociedad de su ciudad por su linaje. atacaron desde Singara y mataron a muchos persas mientras estaban dormidos. . consternados y sin poder moverse bien a causa de sus armas.10.LIBRO 18 327 superventores y praeventores20. junto con Aeliano. 18. de manera que el camino 20 Eran soldados de caballería ligera. junto a un magnífico ajuar. se encontraba una bella mujer con su hija pequeña. el rey. llegó junto a unas for­ talezas romanas denominadas una Rema y la otra Busa don­ de. entregaron rápi­ damente las llaves de las puertas.2.10. se enteró de que en ellas se guardaban muchas riquezas que habían sido traslada­ das allí. Y a esto se añadía también el que allí. es decir. del que forman parte todos los bárbaros de familia libre que sobresalen entre los demás por el empuje de sus arr ias y de sus cuerpos. Mientras el torbellino de este primer ataque agita la situación con estas arremetidas inesperadas. De ellos hemos oído que.9.1. la esposa de un tal Craugasio de Nisibis. animados por el citado Aeliano que aún era escolta. Sapor acepta la rendición de dos fortalezas romanas 18. que ya era conde. atravesando Horre. 18. Entonces el rey aceleró aún más su marcha por el ansia de apoderarse de estos bienes y atacó las fortalezas confiado. por las palabras de unos traidores. incluso aquellos que se habían refugiado en las fortale­ zas. seguido por su pueblo y otras gentes.4. 18. Había llegado también la mayor parte de los comités sagittarii. De hecho. por considerar que eran unas fortalezas muy eleva­ das y seguras. se entregaron to­ dos. fam a y poder. de un escuadrón de caballería así llama­ do. Meiaciarire y Charcha en su marcha hacia Amida.

a las cuales les permi­ tió. pensaba que con este favor podría comprar la entrega de Nisibis. hecho que aumentó sus esperanzas de volver con su marido y no ver mancillado su honor. 18.328 AMIANO MARCELINO quedó libre y los persas se llevaron todo lo que estaba alma­ cenado allí. acudieran a él espontáneamente sin ningún temor por su comportamiento reciente. más confiada ya y cubierta con un velo negro hasta los propios labios.3.10. descubrió a la de Craugasio.4. 18. que sirvieran a su religión de acuerdo con su costumbre. Ella.10. conocedores ya de graves calamida­ des desde su más tierna edad. fue tratada con benevolencia. sin que nadie se lo impidiera. preguntando quién era la esposa de cada cual. Con esto dio sensación de be­ nevolencia. Y cuando el rey. Sapor encontró también otras donce­ llas que se habían consagrado a la vida religiosa según el rito cristiano y que se mantenían vírgenes. en la creencia de que la grandeza de su fortuna le había suavizado y dotado de una humanidad y unas costumbres ya plácidas. . como de oídas sabía que su marido la amaba ardientemente. Y es que. Las mujeres llenas de pánico marchaban delante y a ellas se abrazaban sus hijos. le rogó que se acer­ cara tranquila. Por otra parte. que estaba muy asus­ tada temiendo recibir un trato violento. con la fi­ nalidad de que todos a los que antes había aterrado con su te­ rrible crueldad. como le convenía en aquella ocasión.

. Este cortejo contaba también con numerosas personalida­ des y pueblos diversos. Y así. Sapor era consciente de que tan sólo podría dialogar con los defensores de la fortaleza. mientras los ejércitos. todo lo que abarcaba la vista resplandecía por el brillo de las armas. llevando como diadema la imagen de un carnero de oro y piedras preciosas.LIBRO 19 19. Destacado por encima de los demás. se puso en marcha y. Mientras Sapor incita a los amidenses a que se en­ treguen. marchaba el propio rey montado en su caballo. tan pronto como amaneció. aunque su deseo era muy dis­ tinto por consideración hacia Antonino.1.2.1. y con la esperanza de otros triunfos si­ milares. 19.3. El rey Grumbates realiza este mismo intento.1. al frente de to­ das las tropas. El rey. avanzando con tranquilidad. es atacado con flechas y dardos desde la guarni­ ción. con sus armaduras. llegó a Amida en tres días. 19. pero su hijo es asesinado 19. contento ante el éxito que suponía haber cap­ turado a los nuestros.1. cubrían llanos y colinas.1.

Este disparo. hirió a su hijo. Cabalgó así hasta las puertas acompañado por su es­ colta real. Pero. como la divinidad celestial había decidido au­ nar todas las calamidades del imperio romano en una sola re­ gión.1. al día siguiente.7. Y. aconsejaría a los defensores que se en­ tregaran.4. llevado por la moderación y las súplicas de estas personalidades. el rey de los chionitas. comenzó a ser atacado con flechas y otras ar­ mas arrojadizas. se dirigió a las murallas con un grupo de sol­ dados muy preparados. después de que el golpe de una lanza le arrancara una parte de su manto.1.1. . Enfurecido entonces.6. para que no se dejara llevar por la ira.1. Pero como su confianza le hizo acercarse dema­ siado. descargó una ballesta. y para que no abandonara sus planes gloriosos. 19. se calmó y. 19. Pero. que aún era muy joven y que marchaba junto a su padre destacando entre sus amigos por su altura y por la gallardía de su cuerpo. hizo que el rey hubiera llegado a un grado enorme de soberbia. Sin embargo. dispuesto a prestar lealmente sus servi­ cios a su señor. esca­ pó para causar luego innumerables muertes. hasta el punto de que incluso podía reconocerse muy bien su rostro. Pero cuando un observador muy pre­ cavido se dio cuenta de que ya casi estaba entrando en la zona de alcance de sus armas. Grumbates. decidió que. y a la creencia de que todos los que estaban asedia­ dos se sentirían aterrorizados tan pronto como le vieran. atravesándole el tórax y el pecho. ante la súplica de los generales más in­ fluyentes. Por eso. de hecho. puso todo su empeño en que se apresuraran los preparativos para des­ truir la ciudad. 19. como si se hubiera cometido un sacrilegio por violar un templo.5. y proclamando que se había deshonrado al señor de numerosos reyes y pueblos. tan pronto como amaneció. hubiera caído si el polvo no le hubiera ocul­ tado de los que disparaban. siendo como era un objetivo fácil debido al brillo de sus insignias. y le rogarían suplicantes.330 AMIANO MARCELINO 19.

1.8. 1. todos los hombres. Por su parte. al igual que. aunque luego regresaron.1. realmente.7. Además. con­ vocaron a numerosos pueblos a la lucha. Iliad. los compañe­ ros del líder de Tesalia se lanzaron a una guerra terrible por su amigo m uerto1. se dispusieron diez lechos con imágenes de hombres muertos. con doloroso llanto. 19. se la­ mentaban con las lágrimas acostumbradas de que se les hubie­ se arrebatado la esperanza de su pueblo en plena juventud. realizadas con tanto esmero que eran idénticas a cuerpos ya sepultados. se le ele­ vó y se le colocó sobre una tarima amplia y elevada y. en el que parecía que. en tor­ no a él. A continuación. Rom. Cfr. y así consiguieron llevarse el cuerpo con gran di­ ficultad. 19. Ante esta muerte.1.9. Todo el palacio se llenó de tristeza por esta muerte. llovían proyectiles disparados desde todas partes. las mujeres. que se prolongó hasta el final del día. armado tal como solía ir. ya en el inicio de la noche y gracias a la oscuri­ dad reinante. en las que expresaban su dolor por la muerte de su jo­ ven príncipe. 19. con terribles gritos.11. y los nobles se sintieron tan abatidos por este súbito golpe como sus propios padres. para que nadie se llevara el cuerpo. en Troya. disfrutaron de banquetes en los que saltaron y cantaron ciertas canciones tristes semejantes a ne­ nias. Entonces. siguiendo la costumbre de este pueblo. como era su deber. se cerraron los tribunales por el luto ante la muerte de un joven destacado por su nobleza y muy querido.10. . se produjo un combate atroz. una lucha en la que. durante siete días. agrupados en cuadrillas.1. atravesaron montones de cadáveres y regueros de sangre. todos sus compatriotas se dieron a la fuga. De 1 Se trata de Patroclo. dados los combatientes. Después de esta carnicería.LIBRO 19 331 19. En cuanto al cadáver. el amigo de Aquiles. en otro tiempo.

la ciudad es rodeada por cinco líneas compactas de escuderos y. Tras dos días de descanso. que eran los luchadores más valientes de todos. durante los que enviaron a numerosos hombres para que devastaran unos campos y unos cultivos pingües pero desprotegidos. se colocaron los segestanos. 19. que se decanta por Gelani. 19.2. pues quería que las cenizas descansaran en la tierra de su pueblo.332 AMIANO MARCELINO ese mismo modo es como. éstas fueron ocupadas por batallones que marchaban con paso más tranquilo. A los chionitas les tocó la parte este. con frecuencia. vemos llorar a las sacerdotisas de Venus en las fiestas solemnes de Adonis. Lo cierto es que Grumbates no les permitía avanzar hasta que no vengaran la sombra de su único hijo. A los cúse­ nos 2 les tocó la parte sur. en unos ritos que parecen simbolizar la madurez de las cosechas. debatieron la mejor solución y se deci­ dió apaciguar los manes del joven muerto mediante el incen­ dio y la destrucción de la ciudad.2.2.3. Amida es asediada y atacada por los persas dos ve­ ces en un plazo de dos días 19. Los albanos se encargaron de la parte norte y. Junto a ellos aparecía la temible visión de manadas de ele2 La edición de Belles Lettres incluye la lectura Cuseni. 19. como si estuviéra­ mos en tiempos de paz.2. . en la que para nuestra desgracia había caído el joven cuyos manes debían ser apaciguados con la destrucción de la ciudad. Después. echando a suerte las posiciones. los escuadrones de caballería ocuparon todo lo que la vista podía abarcar hacia cualquier dirección.2. que había sido llevada allí por or­ den de su padre.1. frente a la de Rolfe. Los persas controlaban todas las entradas de las mu­ rallas. ya en el amanecer del tercer día. Después de incinerar su cuerpo y de recoger sus ce­ nizas en una urna de plata. delante de la puerta occidental.

19. rodearon con terrible cerco una ciudad que previsiblemente caería en poco tiempo. cuando quedaba ya poca noche. 19.2. En el combate. 23. guiados por el sonido de las trompetas. Marchaban en la misma formación en la que habían llegado. sin que se oyera ningún soni­ do. 19. 19.4. muchos perdieron sus cabezas cuan­ do les aplastaron enormes masas de piedras lanzadas por los escorpiones4. el ejército. cubrieron todo el suelo con sus 3 Cfr. debido al avance rápido de la caballería. atravesados por los dardos. las forma­ ciones permanecieron inmóviles. . esforzándonos ya tan sólo por mo­ rir de la forma más gloriosa posible. como si estuvieran clava­ das sin poder mover los pies y. blandiendo sus armas. ni siquiera el relincho de los caballos. cundió en todos la desesperanza. pues éste era nuestro único deseo.4. en­ frente. Tan pronto como Grumbates arrojó su lanza llena de sangre (según la costumbre de su pueblo y también de nues­ tro fecial). a quienes se había reunido después de mucho tiempo con la única inten­ ción de incendiar el mundo romano y de destruirnos.2.6. 4 Para la descripción de esta máquina de guerra.6. Al ver a unos pueblos tan numerosos. tal como hemos narrado en más de una ocasión3. mientras que. Algunos cayeron heridos por flechas.7.2. Otros. reanimados por la comida y el descanso. Desde el amanecer hasta el final del día. que marchaba a la lucha con toda su furia.2.5. voló sobre las murallas y el torbellino lamentable de la guerra se hizo cada vez más violento. los nuestros resistían con gran empeño. De este modo. con cuerpos rugosos.7.LIBRO 19 333 fantes enormes. que marchaban lenta­ mente cargados de hombres armados y que eran más temidos que cualquier tipo de espectáculo por dantesco que fuera. 19. vid.

y caían tristemente.10. busca­ ban a sus compañeros en precipitada fuga. don­ de una nube enorme de flechas oscurecía el aire por su gran número. si sólo estaban heri­ dos. 19. llamaban a gritos a los certeros atacantes que habían dispara­ do las armas clavadas en sus cuerpos.2. Se observó también cómo. una vez que recuperaban sus fuerzas. y los dispositivos de las máquinas de guerra que po­ seían los persas desde el saqueo de Singara estaban causando muchas heridas.8. una innumerable cantidad de hombres.2. mientras los nuestros alababan las virtudes de Constancio.2.2. al caer hacían caer a su vez a los que estaban junto a ellos. De este modo. a pesar de estar heridos. pero entonces eran heridos por su enorme celo en la defensa. O bien. 19. llamándole «señor de todo» y «del mundo». En cuanto a los defensores.2. se lanzaron al combate con ardor similar. por todas partes. Y no hubo menos dolor ni muerte en la ciudad. los guardias continuaron durante toda la noche sin desprenderse de las armas. mientras seguían con vida. Antes de que terminara el quinto día.334 AMIANO MARCELINO cuerpos. los llanos y valles no dejaban ver sino el brillo de las armas de estos fieros pueblos. mientras que otros. 19.11. las trompetas dieron la señal y. mientras las co­ linas resonaban con los gritos procedentes de los dos ban­ dos. volvían a la lucha que habían abandonado ante­ riormente. Y así se llegó al final del día sumando una muerte tras otra.9. semejantes a bandadas de pájaros. 19. Tal era la contundencia con la que se luchaba en ambos bandos.12. que signi­ fica «rey por encima de todos los reyes» y «vencedor en las guerras». ya que. sin que ni siquiera la oscuridad del atardecer fuera un obstáculo. . 19. de manera que allí donde dirigie­ ras la mirada. los persas llamaban a Sapor «Saansaan» y «Pirasen».

luchábamos con gran ardor. que no era demasiado grande.2. . Rodeados por tantas calamidades. con lo cual los gritos serían tanto de los que aterraban a los demás.LIBRO 19 335 19. Desde el inicio del día hasta la oscuridad de la noche. Ahora bien. Además. esta­ ban encerradas siete legiones.2. Y es que. 5 Frente a la lectura de Belles Lettres. teniendo en cuen­ ta el número de soldados que formaban parte de cada legión en la época de Amiano (no más de mil). tras lo cual una espesa lluvia de armas voló desde las mura­ llas y. hasta un total de veinte mil personas6. pues si traduci­ mos la de Belles Lettres. finalmente. 19. no para salvar nuestra vida. mientras se lu­ chaba más por rabia que por una razón. a los que la escasez de espacio no permitía ni siquie­ ra que se les concediera el último consuelo de una fosa. 6 La cifra varía dependiendo de la edición consultada. tendríamos veinte m il. además de una muchedumbre en la que se mezclaban extranjeros y ciudadanos de ambos sexos. dentro de la ciudad. incluso cuando se nos dio la oportunidad de descansar. y tal era el ardor que apenas nadie podía permanecer en pie sin ser herido. y si traducimos la de Rolfe. todos se lanzaron en tropel. Nos hemos decantado por la primera. como he indicado. Y asimismo más soldados. que es la que nosotros hemos tra­ ducido. el combate no se inclinó hacia ningún bando. Pero.14. sino para morir valerosamente. Una vez dada la señal. la de Rolfe recoge: exsurgebant enim terrentium paventium que cla­ m ores. el esfuerzo continuo y el insomnio habían agotado las escasas fuerzas que nos quedaban. como puede suponerse.13. la densidad de luchadores era tal que ninguna se disparaba en vano. Los gritos de los que intentaban aterrar a los enemigos eran espantosos5. la noche puso fin a la matanza y la saciedad de muertes concedió un largo reposo a los dos bandos. ciento veintemil. como de los que huían asustados. nos aterraba el rostro ensangrentado y terriblemente pálido de los mori­ bundos.

soportaban do­ lores peores incluso que la propia muerte.2. cada uno se preocupaba de sus propias he­ ridas en función de sus posibilidades o de la ayuda de los que le socorrían.3. Pero Sabiniano era contrario a esta opinión. por con­ siderarla peligrosa. Otros. ante lo cual algunos. Mientras en Amida ambos bandos luchan con esta in­ tensidad. pero su intento es vano porque es rechazado por Sabiniano.15. heridos de gravedad. También algunos. Ursicino planea atacar a los asaltantes durante la noche. 8 Soldados de infantería ligera. para que sus espíritus ya afligidos no tuvieran que soportar más sufrimientos inútiles. los médicos no querían que se les cu­ rara. que rodeaban las murallas en larga formación. 19. entretendrían a los que no cejaban en el asedio. A otros. al sa­ cárseles las flechas con un resultado dudoso.3. que tenía entonces más autoridad que él en el ejército. . el comandante de infantería 19. 19.3. una vez dispuestos todos los vélites8.7. que tenían los miembros he­ ridos por todas partes. mu­ rieron a causa de la pérdida de sangre. O bien. que se había quedado como clavado en los sepulcros7. Ursicino. en la medida de lo posible. con la ayuda de la infantería ligera. De este modo.1. matarían a los guardias y atacarían du­ rante la noche a los centinelas enemigos. para que. si con­ taban con la fortuna. advertía una y otra vez a Sabiniano. apenado porque su suerte dependía de la voluntad de otro. que habían sido atravesados por las espadas. con frecuentes ataques. se apresuraran por caminos ocultos a través de las faldas de los montes. y mostraba a todos una carta del empera­ dor en la que se ordenaba con claridad que todo lo que tuvie­ ran que hacer se realizara. 18.2. sin 7 Cfr.7.336 AMIANO MARCELINO 19. Así pues. yacían a la vista de todos aban­ donados tras su muerte.

3. de humedad o a la se­ quía. te­ mible por el tamaño de su cuerpo y por su ferocidad. Y hasta tal punto se esforzaba Sabiniano en el cum­ plimiento de esta misión -aunque eso pudiera producir la destrucción de las provincias. Sabiniano se guarda­ ba en lo más profundo de su corazón lo que con frecuencia se le había encomendado en la corte: que privara a su predece­ sor de cualquier medio con el que pudiera conseguir recono­ cimientos. 19. Surge en Amida una peste que se apacigua a los diez días gracias a una llovizna. al calor asfixiante y a la debilidad de la gente. nos enviaba con frecuencia exploradores y. por lo que los que habitan en zonas pantanosas y húme­ . Sin embargo. se produjo una peste debido a la putrefacción de los cuerpos. pues decían que tenía ardientes deseos de gloria.4. las epidemias se debían a un exceso de frío. de calor.4. Notas acerca de las causas y de los tipos de peste 19. Voy a explicar.LIBRO 19 337 bajas entre los soldados. brevemente los motivos de las en­ fermedades de este tipo. nada parecía salir bien. ni siquiera como colaborador. tomaba muchas decisiones acertadas.3. una debilidad motivada por varias causas.2. Según filósofos y médicos ilustres.que Ursicino. porque le han quitado las garras y los dientes. incluso aunque fuera a beneficiar al estado. 19. Sin embargo.4. En la ciudad. no se atreve a salvar del peligro a sus cachorros encerrados en una red. pues. un destacado militar. compungido ante esta adversidad. 19. como los esfuerzos por enterrar al enor­ me número de cadáveres esparcidos por los caminos no eran suficientes. aun a sabiendas de que ningu­ no podría entrar con facilidad en la fortaleza a causa de la es­ trecha vigilancia.1. además de la enorme cantidad de desgracias ya padecidas. Y por ello. como cuando un león. no era mencionado como autor de ninguna hazaña.

Y como relata Tucídides. que hace que los que viven en lugares muy secos se vean afectados con frecuencia por la fiebre. este es el motivo por el cual. 19.7.338 AMIANO MARCELINO das soportan toses. 19. en cambio. ya que van siempre inclinados hacia abajo.4. ese aire supone un obstáculo para la transpiración corporal. cuando Grecia soportó los sufrimientos de una guerra que duraba ya diez años. O bien que un cambio súbito de aire produce padecimientos ligeros. o por algo si­ milar. se ex­ tendió una epidemia de este tipo.50.9 y ss. No en vano. Horn. como sabemos por Hom ero11 y por otros muchos experimentos posteriores. Precisamente. 2. que es honrado como el sol9.7. 19. 10 Cfr. 1.4. 19. en la que muchos sucum­ bieron por los dardos de Apolo. .4.4. aquella peste que atormen­ tó con terribles sufrimientos a los atenienses en el inicio de la guerra del Peloponeso se había ido extendiendo poco a poco desde la ardiente tierra etíope hasta llegar al A tica10. con lo cual mata a algunos. Otros afirman también que. pierdan la mayor parte de sus propiedades. Thuc. Pues si el fuego es un elemento más eficaz que los demás. Alude Amiano a la guerra entre troyanos y helenos provocada por el rapto de Helena. El segundo tipo es 9 Cfr.3. todos los animales mueren antes que el hombre.4. los que viven en zonas calurosas están resecos por el ardor de las fiebres. Unos piensan que es normal que el aire o las aguas infectadas por la putrefacción de los cadáveres.4. sólo para que un ex­ tranjero fuera castigado por separar un matrimonio real. 19.5. 11 Horn. Pues bien.4. cuando el aire se hace más denso a causa de las emanaciones espesas de la tierra.6. molestias oculares y padecimientos de este tipo y. la sequía es el que produce la muerte con mayor rapidez. Iliad. 1. el primer tipo de peste es el «pandémico». Iliad.

ni en la construcción de las fortificaciones y. en la noche que siguió al décimo día. finalmente. y estaban comenzando ya a levantar empalizadas.5. Mientras esto sucedía. puesto que no ayudaban en las empalizadas. como hemos indicado13 y compuestas por hombres valerosos y activos. Amida es atacada tanto por las tropas que rodea­ ban sus murallas.1.5. habían conseguido rodear la ciudad con galerías y manteletes. en cambio. en la parte más elevada de cada una de ellas. 19. sin que esto impidiera en absoluto que los honderos y los ar­ queros abandonaran el combate ni un segundo. aptos para el combate a campo abierto.5. sino inclu­ so resultaban un obstáculo.2. con su actividad constante. Se nos habían unido las dos legiones de Magnencio. Construyeron torres elevadas con el frente protegido por me­ tal y.LIBRO 19 339 «epidémico». Quebrantados por esta peste letal. 18.3. traídas recientemente de la Galia. Pero para el tipo de lucha al que debíamos someternos. dispusie­ ron ballestas para rechazar a los defensores de la fortaleza. 13 Cfr. El tercero es «loemodes»12· que es también periódico. muertos también unos pocos a causa del excesivo calor y agobiados por el ex­ cesivo número de gente. no sólo eran poco hábiles. los persas. que ataca en determinadas estaciones debili­ tando la vista y que produce unas secreciones peligrosas.9. 19. . al disiparse con una llovizna esas emanaciones espesas y densas. «infeccioso».4. salían y daban lugar a escaramuzas es­ túpidas.8. en ocasiones. después de luchar con excesiva confian­ 12 Es decir. 19. como por soldados introducidos por un traidor a través de pasos subterráneos 19. y que produce la muerte casi en un instante. muchos pudieron recuperar la salud. de las que.

5. 19. había una torre que se levantaba en una pe­ queña elevación. en me­ dio de gritos y alaridos.5. 19. si a los que nos atacaban desde arriba. Ocultos allí.5. Nosotros. ante lo cual todas las tropas en masa comenza­ ron a atacar la ciudad con mucha más animosidad que antes. en la parte sur de la muralla que daba al río Tigris. se agi­ taron como bestias. Su finalidad era el que se pudiera acarrear agua desde el río sin ser vistos. que dudábamos y no sabíamos bien a quién enfrentarnos. o . desde las cuales. bajo la cual colgaban dos rocas recortadas desde las que no podía mirarse hacia abajo sin sentir un ho­ rrible pánico y. Pues bien. volvían diezmados. ascendieron en mitad de la noche hasta la tercera altura de la torre. conducidos por un traidor que había vivido en la ciudad en otra época.340 AMIANO MARCELINO za. que no contaban con protección debido a lo escarpado del terre­ no. No en vano. por la mañana. demostraron una gran eficacia. 19. tal como narraremos. rápidamente y de uno en uno. como se dice vulgar­ mente. se­ tenta arqueros persas destacados entre las tropas reales por su destreza y valor.5. Finalmente. como no podían salir. cuando se cerraron las puertas gracias a la gran cautela de sus oficiales. pero que se había pasado al otro bando. en los días siguientes. de manera que bajo el monte había unos esca­ lones tallados con esmero que conducían hasta la ciudad. una vez que ad­ virtieron que la ciudad estaba rodeada por todas partes.3. dispararon sus armas por doquier con suma destreza. En una zona alejada.4. tal como hemos visto que se realiza en to­ das las fortalezas cercanas al río en estas regiones. Sin embargo. sacaron un capote de color púr­ pura como señal para que comenzara la lucha y. se habían excavado pasos subterráneos. a través de estos oscuros pasadizos.5. protegidos por el silencio de este lugar soli­ tario. sus salidas eran como si en un incendio pavoroso lle­ vara agua un solo hombre. 19.6.

Por eso. atravesaban incluso a soldados de dos en dos. cuando se acercaba ya el mediodía.6. De éstos. Destructivo ataque de las legiones gálicas contra los persas 19. 19.8. Y. Realizada esta empresa con gran rapidez. pues transcurrió un día sin daño alguno para nosotros. al amanecer. después de que la acción criminal de ese traidor encendiera aún más la ira de los soldados. el enemigo se dispersó ante la dura resistencia. para recuperar las fuerzas.1. . como si es­ tuvieran compitiendo en una carrera. Pero el día si­ guiente. y de ellas fueron sacados va­ rios miles de hombres. y coloca­ dos ya los artefactos en sus lugares usuales. y volvieron a sus tiendas ante el temor de ser heridos. dejándose llevar enloquecidos por el temor de las máquinas chirriantes. La fortuna hizo así que soplara cierto aire de salvación. subiendo por las escalas.se había refugiado una multitud de orígenes variados. que fueron conducidos a la esclavitud. estaba asiéndose ya a las propias murallas.5. perecían con los cuerpos despedazados. 19. las murallas fue­ ron defendidas por todos con algo más de seguridad. y con un desastre entre los enemigos. a veces.7. 19. lucharon con fuertes brazos hasta tal punto que. por ser muy amplio y estar fortificado -y a que se extendía unos diez esta­ dios. lamentando las muertes de muchos de ellos. 19. repartimos la tarea: se trasladan y se colocan frente a la torre cinco ballestas ligeras que co­ mienzan a disparar con gran rapidez proyectiles de madera que.6. un lugar en el que. vemos desde la fortaleza cómo una mu­ chedumbre era conducida al campamento enemigo tras ser capturada la fortaleza de Ziata.2.6.LIBRO 19 341 a la multitud que.5. éstos. También otras fortificaciones fueron asaltadas e in­ cendiadas en esos mismos días. unos caían heridos gravemente y otros. blandiendo distintas ar­ mas. dedicamos el tiempo res­ tante al descanso.

puesto que no podíamos adelantamos más. decidimos al fin que. si lo lograban. so­ licitaban que se les permitiera luchar con los enemigos. si conseguían fran­ quearlos. con gran esfuer­ . Y al igual que las bestias de afilados dientes cuando están encerradas en jaulas. aunque ya antes habían realizado también frecuentes salidas y habían intentado obstaculizar la labor de los que estaban levantando las empali­ zadas. los muros eran defendidos con diversos tipos de combates. debían aguardar un poco y así luego podrí­ an atacar los puestos de guardia enemigos que estaban al al­ cance de nuestras armas. eran abandonados con las piernas secciona­ das por el muslo o la pantorrilla. 19. con una furia mayor debido al re­ pugnante olor se lanzan contra los cerrojos móviles con la es­ peranza de escapar. aunque a ellos les costó mu­ cho aceptarlo. no podría decirse que no habían hecho nada destacable y digno de la grandeza de ánimo de los galos.4.6. podrían avanzar en línea recta.5.342 AMIANO MARCELINO Entre éstos. así los galos golpeaban con sus espadas las puertas. muchos hombres que estaban debilitados por la vejez y mujeres de avanzada edad. y amenazaban con la muerte a los tribunos y oficiales de más alto grado en caso de se opusieran. 19.3. 19.6. Y lo hacían con enorme encono. Mientras se realizan los preparativos. a pesar de tener que soportar sufrimientos similares.6. De este modo. sin ningún de­ seo ya de vivir. Cuando los soldados galos vieron a esta muchedum­ bre. de manera que si la ciudad llegara a ser destruida. agotados por diversas ra­ zones y descorazonados tras la larga marcha. Y realmente parecía que.6. indecisos y no sabiendo bien cómo enfren­ tarnos a la ira de estos soldados. ellos no caerían sin realizar al­ guna acción memorable. que como hemos indicado anteriormente estaban ce­ rradas. Nosotros. causarían un gran estrago. con un impulso realmente razonable pero inoportuno. Y si la ciudad se salvaba de este peli­ gro.6. 19.

7. se lanza­ ban ya encendidas al combate. Entonces.9. Entre tanto. y preparaban lenta­ mente la toma de la ciudad. su­ plicaron la ayuda celestial. también con enorme celo se apresuraba la preparación de unas moles elevadísimas. al observar que la noche era oscura y sin luna. llegarían hasta el rey.LIBRO 19 343 zo. armados con hachas y espadas. Sin embargo. los galos. Frente a ellos. con gran fortaleza y con una audacia firme mientras pudieron. tanto más cuando las tropas de los persas.6.6. con lo cual el avan­ ce se habría hecho reptando. Frente a esto. pues no parecía razonable lanzarse a un peligro eviden­ te una vez despiertos aquellos a los que dirigían sus ataques.6. Nuestros soldados se detuvieron sin atreverse a avanzar más. una tropa de infantería persa estaba construyendo dos altas empalizadas. Pero al escucharse el ruido que producían al avan­ zar 14. ter­ minan también con los vigilantes que estaban alrededor del campamento y que se habían dormido porque no temían nin­ gún ataque como ese. y cuya fi­ nalidad era aguantar incluso el enorme peso de los atacantes. muchos se despertaron y gritaron que tomaran sus ar­ mas. los galos. para que se mostrara propicia y fa­ vorable. después de matar a algunos que se encontraban en los puestos de guardia. reprimiendo su propia respiración mientras se acercaban. aunque era ligero. si todo re­ sultaba bien. mientras tanto. con tumos de guardia y máquinas colocadas por todas partes para disparar piedras y armas en todas direcciones. así como el gemido de los que mo­ rían. . sin poder esperar. salieron por una puerta trasera que estaba abierta y. 19. 19. Incluso llegaron a plantearse en secreto que. furiosas. atravesaban a los oponentes 14 En la edición de Rolfe se especifica reptantium.8. 16. de altura semejante a las máquinas de los enemigos. en un ataque ordenado y tenaz.

12. 16 Cfr. intentaron escapar sin que ninguno diera la espalda. unas estatuas representando a sus oficiales con armadura -aún hoy se conservan intactas-. por lo que los soldados valerosos entraron por la puerta sin sufrir daño alguno15. el emperador orde­ nó que se colocaran en Edesa. de manera que los enemigos encargados de la vigilancia. aunque algunos de ellos caían también. pues quería honrarles.6.465-525. Con esta artimaña. Retrocedían como con ritmo. y que se arremolinaban allí las tropas enemigas. 19.6. Verg. y murieron unos cuatrocientos esa noche. como no sabían lo que había ocurrido detrás con la muerte de sus compañeros. o eran heridos por la lluvia de flechas que volaban por doquier. 19. 15 Existe alguna pequeña variación en este pasaje entre las ediciones consultadas. Ylora. si no se hubiera producido esa circunstancia adversa. Parece que Amiano compara el asedio de Amida con el asedio de Troya. Resonaron entonces numerosos clarines en la ciu­ dad. los galos entraron por la puerta al amanecer. otros levemente.Iliad. 19.10.Ae«. Unos estaban heridos de gravedad. hubieran matado no a Reso. ni a los tracios que dormían ante las murallas de Ilion16. abandonaron las murallas. aunque no altera demasiado el sentido del texto. sino al pro­ pio rey de los persas rodeado por cien mil soldados. Tras la destrucción de la ciudad. 9. y no poder mantener el empuje de unas tropas que les atacaban en formación cerrada. 1. aunque diezmados.469 y ss.344 AMIANO MARCELINO con sus espadas. huyeron. por­ que los consideraba auténticos líderes a la hora de realizar ac­ ciones valerosas. Por eso. Lo cierto es que.11. cuando advirtieron que toda la furia del combate se había concentrado en este lugar. y se abrieron las puertas para poder acoger a los nues­ tros si es que podían llegar hasta allí. asustados ante el sonido de las trompetas militares. . pero al ser expulsa­ dos claramente fuera de las defensas. en una zona muy frecuentada. Las máquinas de gue­ rra chirriaban aún sin disparar arma alguna.6.

que pensaban que los romanos habían conseguido atacar a través de los puestos de guardia situados frente a los muros. gritos terribles unidos al llanto reflejaron la des­ gracia por todas partes. después de comprobar que la lucha no daba resultado. Y cuando. se trasladaron distintos tipos de construcciones junto con torres recubiertas de hierro. se acordó unánimemente establecer una tregua de tres días. se descubrió a los muertos y se supo que había nobles y sátrapas entre los montones de cadáveres. mientras se escuchaban los lamentos indignados de los reyes. Se colocan frente a las murallas de la dudad to­ rres y otras construcciones. aunque los soldados de infantería persa . no ya desordena­ damente como antes. se plantearon de­ cidir la contienda con sus construcciones. encima de las cuales se colocaron ballestas que disparaban sobre los defensores que se encontraban más abajo. al amanecer. sin ningún tipo de duda. 19.7. las armaduras cubrían todo el cielo. Cuando. Ante esto. 19. de manera que también nosotros conseguimos un respiro. Por ello. o bien a una muerte gloriosa. Una vez completados los preparativos gracias al es­ fuerzo de todos. sino conducidas por el sonido ligero de las trompetas. sorprendidos y enfurecidos por lo ines­ perado de la situación. pero son incendiadas por los romanos 19. o bien a realizar una ofrenda a los espíritus de sus muertos si conseguían destruir la ciudad.7. sin que nadie intentara adelantarse. Cuando comenzó a clarear. 19.LIBRO 19 345 19.1.7. Los enemigos. 19. y las tropas compactas avanzaban. en su avance.3. estuvieron ya al alcance de las armas enemigas.7. protegidas por la maquinaria y llevando delante mimbres trenzados.7.13.2.4.6. al día siguiente. reunieron sus últimas fuerzas y se lanzaron todos.

y convertían nuestras tropas en un mar de sangre. los elefantes. y otros aplastados por la mole enor­ me de las piedras. hasta que consi­ guieron quebrar la fiimeza de las torres e hicieron caer las ba­ llestas y. el hecho de que los soldados protegidos con ar­ madura se vieran también mermados en número y abandona­ ran aumentó el ánimo de los nuestros. Pero mientras eran trasladados desde su posición y coloca­ dos con cuidado.346 AMIANO MARCELINO colocaron delante sus escudos. con ellas. como las ballestas enemigas estaban colocadas sobre torres cubiertas de metal. Además. Además. los brazos de hierro de los escorpiones dispararon sin cesar desde las murallas piedras redondas. Sin embargo. el resultado no puede ser equilibrado. de construcciones y de ani­ males. a los que disparaban. después de muchas deliberaciones. tu­ vieron que romper la formación. y que consistía en colocar cuatro escorpiones frente a sus ballestas.7. al ser conducidos con una violencia excesiva.6. Finalmente.7. pues casi ningún tipo de arma era disparada en vano. como se veían rodeados por fuego por . pues cuando la posición es distinta. por el sonido que producen y por su enorme tamaño.5. en un intento de evitar las fle­ chas disparadas por la maquinaria instalada en la muralla. un amanecer que nos permitió ver las temibles tropas de los persas con sus manadas de elefantes que. llegó lo que para nosotros fue un amanecer horroroso. son lo más horrible que puede ver un hombre.7. pasaron la mayor parte de la noche pensando cómo podían contener el elevado número de muertes. cuando ambos ban­ dos se retiraron para descansar. Por ello.7. los nuestros decidieron un plan que sería seguro si se realizaba con rapidez. Cuando ncs veíamos apremiados desde todas partes por un número enorme de armas. 19. al acercarse ya el atardecer. como es una tarea complicada. 19. 19. en un amasijo tal que unos murieron sin heridas. desde ese lugar su­ perior dominaban todo lo que ocurría debajo.

viera disminuida su ansia de lucha por . debido al enorme nú­ mero de escoltas que le acompañaban. escapa durante la noche y.7. tras un breve sueño y unos momentos de reposo. resistimos esta difícil situación con vigor constante. retrocedían sin que sus conductores pudieran gobernarlos. Incluso el propio rey de los persas. al amanecer. se dirige hacia Antioquía 19. el rey. lleno de ira y de dolor. una vez quemadas las construcciones. a pesar de quemar las construcciones. se lanzó al fragor del combate como si fuera un soldado más. conmovido ante este au­ téntico torbellino de calamidades. consiguió al fin unos instantes para descansar.8. desde unos montones que los nuestros levantaron en el interior hasta donde pudieron conseguir con gran esfuerzo. se retiró y. con lo cual era el objeti­ vo de un gran número de armas.8. Pero aunque la noche interrumpió el combate. que nunca se ve forzado a tomar parte en la lucha. después de ver caer a muchos de los que le rodeaban. según hemos narrado.8. 19. Pero. Este combate cruel duró mucho tiempo. sin que le ate­ rrara ni la terrible visión de los muertos. de ningún bando. no hubo reposo en la contienda. cuando eran alcanzados. al final del día. ni la de las heridas. 19. sin respetar en absoluto lo estableci­ do. 19. reconfortando en su labor a sus dóciles tropas. sin que na­ die. era visible incluso para los que acechaban desde lejos. después de que la ciudad fuera captura­ da. Por ello. la lucha se estaba resolviendo mediante altas empalizadas cercanas a los muros. De este modo.LIBRO 19 347 todas partes.2.8. de un modo inusitado y nunca visto hasta entonces. Amida es atacada e invadida por los persas a tra­ vés de unas altas empalizadas colocadas junto a la mura­ lla.1. Y como. empujó a su ejército contra nosotros con la intención de conseguir lo que deseaba. Marcelino. en su fuga.

por­ que ambas partes eran dominadas por un destino inevitable. . y comenzó la lucha cara a cara y espada contra espada. mientras la mayor parte de los nuestros se esforzaba en el fra­ gor de la lucha. Así pues. espacio que posibilitó el paso a los enemigos. 19.8. Y.4. Y cuando la oscuridad del atardecer se hizo mayor. muchos se lanzaron a conjurar este pe­ ligro tan inminente que les acuciaba por todas partes. aunque la fortuna se nos mostraba todavía es­ quiva. protegido por la oscuridad de la noche. y dejaron de luchar an­ gustiados o ya sin fuerzas. se allanó un espacio que se abrió entre la muralla y las alturas levantadas fuera.3. escondiéndome con otros dos en una parte recóndita de la ciudad. alentada por su pro­ pio éxito. gracias a mi conocimiento de estos abruptos lugares y a la ayuda de mis ágiles compañeros. se derramó mucha sangre y se produ­ jeron terribles matanzas en ambos bandos. cuando no quedaba ya ninguna oportunidad ni de de­ fenderse ni de escapar. Pero como la precipitación hacía que se estorbaran unos a otros. al igual que por una calzada o por un puente colocado encima. de manera que la ciudad se llenó debido a la afluencia apasio­ nada de las tropas. Sin embargo. iban ca­ yendo degollados como animales tanto los que estaban arma­ dos como los que ni siquiera tenían aún la edad apropiada. la construcción elaborada con tanto esfuerzo por los nuestros cayó como zarandeada por un terremoto y. la mayor parte de nuestros soldados cayeron fuera. la audacia de los enemigos iba creciendo.8. cuando todos los contendientes fueron con­ vocados por orden del rey. sin que encontraran ya ningún obstáculo. 19.5. al alargarse tanto la contienda.348 AMIANO MARCELINO temor a la muerte. recorrí finalmente una dis­ tancia de diez millas. las trincheras se llenaron de cadáveres y. escapa­ mos por una puerta trasera que no era vigilada por nadie y. 19. Ante esto. sin distinción alguna de sexo. Pero. se abrió un camino más fácil.8. así.

y yo me sentía agotado ante esta marcha tan larga. con dificultad. Arrastrándonos medio muertos de sed a causa del ca­ lor sofocante. de manera que. porque se utilizaba diariamente para transportar animales y hombres. pero no podíamos descender hasta él debido a las dificultades del terreno.8.6. pudimos reco­ ger agua como con una esponja. cuando intentábamos avanzar más.8. me ofreció un descanso muy oportuno. Después nos dirigimos con rapidez al río Éufrates. como no fue ca­ paz de romper el nudo de la rienda. 19. con lo cual calmamos fácil­ mente la sed que nos atormentaba. había seguido la costumbre de atar con fuerza a su mano izquierda la rienda con la que guiaba a la montura. En­ tonces. me topé con una visión real­ mente cruel. pero que a mí. llegué junto a mis dos compañeros a unas fuentes de agua sulfurosa.9.8. 19. quedó despedazado debi­ do a lo escarpado del terreno y de los bosques. 11 La palabra latina es cento. Se trata de una especie de gorro de tela que llevaban los soldados bajo el casco. . llevados por la necesidad extrema. después de buscar agua durante bastante tiem­ po. atamos a un extremo un trozo de tela17 que llevaba uno de los nuestros bajo el casco. con lo agotado que estaba por el duro esfuerzo. 19. Cierto mozo que iba montado sobre un rápido caba­ llo.LIBRO 19 349 19.8. cortamos en largas tiras el ropaje de lino con el que nos cubríamos. Esto me permitió aprovechar temporalmente esta montu­ ra. formando una larga cuerda. como persona noble no estaba acostumbrado. Pero cayó y. a la que. y de este modo. para no caerse. calientes de por sí. Y así. arrojándolo atado a la cuerda. con la intención de cruzar a la otra orilla mediante una barca que estaba allí varada. sin montura y sin bridas. Después de reponemos un tanto en un puesto de guardia. vimos un pozo de gran profundidad.7.8. ya que el ca­ ballo sólo pudo detenerse cuando se agotó de tanto correr arrastrando el peso del cadáver.

como no podían adentrarse más en el territorio. 19. Ovid. y que eran perseguidos por una multitud persa.1.11. 18. una época muy dada a esto18. don­ de nos encontramos con nuestro general y le acompañamos en su m archa19. el de Nísibis. Craugasio. ya que terminaba el otoño y aparecía ya la hostil constelación de las cabrillas.350 AMIANO MARCELINO 19. nos dirigimos a unos montes muy elevados. planeaban volver a su tierra con los prisioneros y el botín conseguidos. al que también Amiano menciona de este modo en otros pasajes. se creía que esos lla­ mados «sparti» habían salido del suelo. . 19. por eso.6. de repente. como surgían en lu­ gares diversos sin que se les esperara.8. Al ver esto.10 y 16. en la Armenia Menor.5.8. aunque Guy Sabbah cree que se trata de Ursicino.M et.12. debido a la leyenda que se creó en la antigüedad. con lo cual volvimos inesperadamente a An­ tioquía. 15. atravesando malezas y bos­ ques. que es­ taba cautiva 19. Cfr. Alarmados por esta nueva calamidad. creimos que esos famosos hijos de la tierra no habían nacido del seno de ésta. En Amida algunos generales romanos son ejecuta­ dos y otros apresados. Desde allí.10. llegamos a la ciudad de Melitena. se pasa al bando persa porque echaba de menos a su esposa. sin especificar de quién se trataba.25 y 27. como nuestra salvación dependía de la rapidez. 3. 18 Amiano está intentando ofrecer una explicación racional al mito de Cadmo (Cfr.8. 19. Por su parte los persas. vimos a lo lejos a un escuadrón ro­ mano que huía desordenadamente con estandartes de caba­ llería. 19 El texto de Amiano indica que encontraron a un d ía . Pero.9.9.104-123). sino que aparecieron realmente con enorme rapidez y. sin que supiéramos cómo habían aparecido de un modo tan repenti­ no a nuestras espaldas.

ya que detestaba tanto la viudedad. suplicara a su marido. el mensajero se puso en marcha sin encontrar grandes impedimentos en su rápida mar­ cha hacia Nisibis. pudo contar a Craugasio lo sucedido. 19. 19. fueron conducidos lastimosamente al patíbulo. Jacobo y Cesio. Sin embargo. de lealtad probada. gracias a cuya eficacia se habían defendido durante tanto tiempo las murallas y se habían multiplicado las bajas entre los persas. fueron ejecutados todos ellos como si se tratara de un solo hombre. envió en secreto a un conocido suyo. al escuchar lo que sucedía. Una vez tramado este plan. mientras se producían estas calamida­ des y se saqueaba la ciudad ya casi destruida. mientras que los que se hallaban al otro lado del Tigris eran perseguidos con enorme afán y. Por ello. Pero la esposa de Craugasio.4. y otros miembros de la guardia imperial eran conducidos con las ma­ nos atadas a la espalda. ya que. miembros de la administración financiera al servicio del comandante de caballería. Y así. como un nuevo matrimonio. Allí.9. sin que se hiciera ninguna distinción entre los nobles y la plebe. y se lamentaba por­ que iba a irse a otro mundo sin su marido.3. pensando tan sólo en ella misma. dijo que posiblemente estaba muer­ ta. cruzando entre las dos fortalezas defensivas de Maride y de Lorne. De este modo. por su vulgaridad. le esperaba un futuro muy halagüeño. que mantenía su honra intacta. y le entregó recados y pruebas muy íntimas. .9. no se le tenía en cuenta. para que fuera a Nisibis atravesando el monta Izala.2. era considerada como una dama. aunque por lo que parecía.9. con ellas.5.LIBRO 19 351 19. se angustiaba con una preo­ cupación que presentaba dos caras. ante lo cual le permitieron escapar y abandonar el campa­ mento enemigo. el conde Aelia­ no y los tribunos. pidién­ dole que. con la intención de que éste. viniera y viviera feliz­ mente con ella.9. fingiendo como si no hubiera visto a esa señora por ninguna parte. 19. y previendo lo que podría ocurrir en adelante.

pues le reconocieron por sus palabras. 5. por mediación de éste.320.9. preparó un matrimonio con una doncella de magnífico linaje. y que esta­ ba siendo tratada con gran respeto. 19. Craugasio fue conducido ante el rey. ordenara favorablemente que le fuera de­ vuelto su marido. El mensajero partió lle­ vando esta respuesta anhelada a la esposa y ella. el general Casiano comenzó a sospechar.352 AMIANO MARCELINO Éste le prometió que. 19. que acosaron a Craugasio con terribles amenazas. ocupaba ya el segundo lugar tras Antonino. y se había desvanecido sin que nadie lo advirtiera. que vuelva el esclavo de Craugasio. marchó a una villa que distaba ocho millas de la ciudad y condujo a su caballo hacia un grupo de bandi­ dos persas. le entregaron a Tampsapor a los cinco días y. como dice un ilustre poeta: «le seguía a gran distancia»21. si había alguna oportunidad antes de que abandonaran el te­ rritorio romano. gritándole que nadie antes había lle­ gado o se había marchado de allí sin que ellos lo permitieran.9. aunque. se supiera que su esposa estaba viva. 20 Existía el derecho de postlim inium . que sabía que se acercaban.6. como el extranjero había partido de re­ pente y de forma inesperada. Aen. De este modo. Verg. aunque esto despertó sus sospechas. 21 Cfr. con la llegada del desertor. al igual que otros nobles de Nísibis. Los nobles de Nísibis permiten. pues. junto con su esposa. Y así. al escuchar­ la. Estos le recibieron muy bien. seguiría a su esposa de buen grado. al recuperar sus posesiones y todo lo querido para él. Este. . y sumamente preocupado por el hecho de que. que permitía a los individuos volver a la patria y recuperar la antigua condición. suplicó al rey por mediación del general Tampsapor que. había vuelto luego gracias al de­ recho de regreso a la patria20. si conseguía hacerlo con seguridad. a la que había perdido unos pocos meses atrás.7. temiendo entonces que le acusaran de traidor. De este modo. como si fuera a disponer todo lo necesario para el banquete nupcial. para disimular.

Mientras estos hechos se suceden como un torbelli­ no en la parte de Oriente más lejana.10. En cambio los cuerpos de los persas se resecan como palos. Craugasio. de manera que no sueltan líquidos. se subleva 19. tenía determina­ ción suficiente para realizar lo que planeara. sin embargo. La plebe romana. en su interior. ni cuando tienen los miembros aún frescos. Y es que Antonino. después de haber asediado Amida duran­ te setenta y tres días con un numeroso ejército. seguro gracias a su ingenio y a su larga experiencia en todo tipo de asuntos. esta­ ba consternado al considerar que. sin embargo.9.10. era. la Ciudad Eterna temía ya las dificultades del período de escasez de grano que se les venía encima.9. que en aquella época era pre­ fecto. Por eso Tértulo. se mostraba exultante ante la destrucción de la ciudad. en apariencia. 19. poco después de caer. aunque intentaba reflejar tranquili­ dad en su rostro y. según calculó poco después el tribuno y secre­ tario Díscenes en una tarea sencilla porque los cadáveres de los nuestros.1.9. se descomponen y se co­ rrompen hasta el punto de que. De igual modo.LIBRO 19 353 19. de carácter más vulgar.8. y que había perdido muchos más hombres que los que había conse­ guido recuperar vivos. Y lo cierto es que esto se puso en evidencia no mucho después. Frente a él. en las labores de los ase­ dios. ninguno de sus rostros puede ser reconocido. ni cuan­ do se produce la putrefacción. perdió treinta mil soldados. o que los que había conseguido matar en diversas batallas. temiendo una época de hambre. a los cuatro días. hecho debido a la frugalidad de su vida y al calor seco de su tierra de origen. igual­ mente reconocido. En cuanto al rey. se veía injuriado continuamente con violencia por la . tal como sucedió en ocasiones en Nisi­ bis o en Singara. con frecuencia había soportado pérdidas terribles. 19.

«Ahí tenéis a vuestros ciudadanos -!ay! Ojala que los dioses eviten esta calamidad!. asustado ante la frecuencia de las revueltas. 19. Y lo que ocurrió después fue que. 19. que soplaban con la fuerza de una tempestad. ofreció sus hijos pe­ queños al pueblo. pero que sue­ le considerar estas situaciones con prudencia. encendida por el temor a un final inminente.que están dispuestos a so­ portar lo mismo que vosotros si no mejora nuestra fortuna.2. más du­ ras de lo usual. 22 en Ostia. habiendo perdido ya toda es­ peranza de salvar la vida según creía él. que se hallaba muy agitado. de manera que las naves llegaron al puerto a toda vela e hicie­ ron rebosar de trigo los graneros.354 AMIANO MARCELINO plebe. dijo: 19. ahí están. que le dirigía durísimas amenazas. por esa voluntad divina que ha favorecido a Roma desde su fundación y le prometió una duración eterna. y sentían pánico de entrar en el puerto de Augusto ante la gran cantidad de peligros22.3. Además. llorando. mientras Tértulo realizaba un sacrificio en Ostia. Ante estas tristes palabras. y ante la furia y la ira de la plebe. El puerto de Augusto era una especie de puerto artificial construido . Entonces el prefecto. Vuestros son». esta persecución era irracional pues él no tenía ninguna culpa de que no llegaran a tiempo los barcos carga­ dos con el alimento. en el templo de Cástor y Pólux. ya que las dificultades del mar.10. de carácter proclive a la clemencia. se calmó el mar y el viento se transformó en una suave brisa del sur. y la fuerza de los vientos. porque temía el hambre como el peor de todos los males.10.10. aguar­ dando con serenidad la suerte que se avecinaba. los habían llevado a puertos más cercanos. enmudeció ya más calmada. Y entonces. Y si creéis que matándolos no puede suceder ya nada triste. la muchedumbre.4.

de manera que podrían revolucionarlo todo si no eran expulsados a tiempo. . Y. como hemos indicado anteriormente. abandonaron poco a poco los lugares que. que le anunciaban algo ante lo que él sentía enor­ me pavor. Y lo hizo con mucha prisa por dos consideraciones: Porque los soldados estaban entonces satisfechos ante la riqueza del botín obtenido el pasado verano. si se desatendía esta cuestión. 23 Anatolio era un sirio (había nacido en Beirut). había expulsado de sus te­ rritorios ancestrales. se sintió agitado ante la llegada de noticias temibles y graves..1. pues habían ocupado las regiones cer­ canas a sus fronteras y andaban errantes libremente según su costumbre. cargo que desempeñó desde el 357 al 360. y cobrarían más ánimos por la esperanza y la confianza de obtener un éxito si­ milar. temía que in­ tentaran algo contra él.11.11. Constancio. que aún disfrutaba de su reposo invernal en Sirmio. a los que. para que estuvieran lis­ tos antes de que llegara el esplendor de la primavera.11. se les habían asignado el año ante­ rior. disponían de todo lo necesario sin problemas de ningún tipo. que había obtenido cargos importantes en la administración oriental. por interés general. incluso antes de que lo solicitaran23. Y es que los limigantes sármatas.2. Mientras se mantenía esta situación tan incierta. El emperador. Los limigantes de Sarmacia engañan al emperador simulando una petición de paz y le atacan. consular en Siria. conociendo su carácter voluble.LIBRO 19 355 19. 19. reunió a un enorme nú­ mero de soldados dispuestos a luchar. pero son re­ chazados sufriendo un número enorme de bajas 19. en segundo lugar. Constancio. creyendo que estas soberbias provo­ caciones irían a más y se extenderían rápidamente por todas partes. hasta llegar a la prefectura del Ilírico.. como senador de Cons­ tantinople. porque como Anatolio estaba aún encargado de la prefectura del Ilírico.

llevaron a muchos desgraciados a la depresión y al suicidio24. envió rápidamente a los limigantes dos tribunos -acompañado cada uno por un intérprete. tenían la intención de devastar furtiva­ mente Panonia y planeaban esta invasión para lo más duro del invierno. a causa del frío. 19. Corrigió benévola y hábilmente la situación de los que esta­ ban agobiados por los enormes gastos del servicio de correos. exagerados aún más de forma criminal tanto por los que los pagaban como por los recaudadores -y a que unos in­ tentaban defender su poder. 19. sin ningún motivo de queja. 30. . Además. Y es que todo el mundo está de acuerdo en que.11. Ante esto. la hija de Diocleciano.en un in- 24 Cfr. y otros esperaban alguna seguri­ dad para cuando vieran menguados sus recursos-. has­ ta el momento. De este modo.4. bajo ningún otro prefecto.11. Así pues. gastos que habían motivado la caída de innumerables hogares. se veían aliviados y esperanzados ante sus promesas acerca de los impuestos. las provin­ cias del norte habían disfrutado de tal abundancia de dones. 25 El Danubio.11.4-6. de no ser porque los impuestos más detestables de todos los co­ nocidos. antes de su llegada. pues entonces las nieves aún no se habrían de­ rretido por los calores de la primavera y posibilitarían que el río se atravesase por muchas partes. pero que fue fundada y recibió su nombre definitivo para honrar a Valeria. observaba cómo los bárbaros. simulando amistad. los habitantes de estas zonas hubieran po­ dido vivir tranquilos y felices.5. queriendo solucionar este peligro tan acu­ ciante. apenas podían soportar las largas estan­ cias a cielo abierto en medio del hielo. el emperador se puso en marcha con un magnífico ba­ gaje y. nunca. después de acampar con su ejército en las riberas del río íster25. perteneciente en otro tiempo a Panonia.356 AMIANO MARCELINO 19.3. como hemos dicho. llegó a Valeria. mientras que los nues­ tros. Allí.5. gracias a él.

con tal de no servir en el .6. aceptando las cargas y la con­ dición de tributarios. No en vano. Así pues. situando una empalizada junto a Aciminco y levantando una superficie elevada a modo de tribuna. los recibió a todos.LIBRO 19 357 tento de averiguar mediante preguntas disimuladas por qué habían abandonado sus hogares después de la paz y del trata­ do que se les había concedido ante sus súplicas.11. 19. y de que estaban dispuestos a habitar tierras muy alejadas. pro­ 26 ejército. obtendría numerosos súbditos. 19. hecho que causó con frecuencia dificultades ai imperio ro­ m ano26. Para ello. se ordenó a unas naves que transportaban a soldados armados a la ligera que vigilaran el curso del río junto a las orillas.8. los habitantes del impe­ rio entregarían gustosamente oro con tal de salvar sus vidas. una vez calmados los problemas externos y extendida la paz por do­ quier. contarían con cierto agrimensor llamado Inocencio. Preferían pagar un impuesto suplementario. suplicaban perdón al príncipe y le rogaban que olvidara su enfado y que lf. encendido por la ambición de poseer más.7.11. Ellos. 19. una ambi­ ción alentada por los que le susurraban sin cesar que. siempre que fuera dentro del imperio romano. y podría conseguir un ejército muy poderoso. para informarle acerca de las dificultades que tenían que soportar. si era esta su deci­ sión. y por qué ha­ bían invadido esa amplia extensión y estaban amenazando las fronteras frente a lo ordenado. ya que se veían forzados a mentir por el temor. poniendo excusas vanas y frívolas. pues de este modo gozarían de una larga paz y honrarían a la Tran­ quilidad como diosa favorable.11. exultante porque había culminado sin mancharse siquiera de polvo una tarea que creía irrealizable.s per­ mitiera acudir ante él cruzando el río. el emperador. Una vez conocido esto a la vuelta de los tribunos.

mezclado entre los enemigos y sus propios hombres. Aunque los limigantes eran conscientes de estos preparativos.358 AMIANO MARCELINO motor de este plan. cre­ yendo que su primera obligación era ayudarle. 19. Entonces al ver al emperador en lo alto de la tri­ buna dispuesto ya a pronunciar unas palabras muy modera­ das. bien perecie­ ron por sus heridas. E incluso desapareció sin oposición al­ guna la silla real junto con su cojín de oro. le agarró del za­ pato cuando estaba en lo alto y exclamó: «Marha. 19. si es que aún . lo vio todo lle­ no de una multitud que corría con armas arrojadizas. o bien simplemente aplastados por el peso de los que caían.11.9. el ejército. Rápidamente le siguió una muchedumbre de gentes que levantaron de repente sus estandartes bárbaros y. pues creía que iba a hablar ante un auditorio benévolo. agitado por una extraña locura. uno de ellos. marha» -que entre ellos es un grito bélico-.11.11. Al escucharse que el emperador había llegado a una situación extrema y que estaba aún en peligro. escapó a galope tendido montado sobre un veloz caballo.11. tuvo miedo de morir. 19.10. lanzando fieros alaridos. con la finalidad de que. Pero. porque advirtió que las espadas y las jabali­ nas estaban desenvainadas. Mientras tanto unos pocos de sus ayudantes que intentaban salvarle rodeándole como el fuego. 19. si advertían que los bárbaros se revolvían. 19. se limitaban a mostrar una actitud de súplica y permanecían inclinados. en lo más hondo de su pecho escondían sentimientos muy distintos a los que reflejaban en su gesto y en sus palabras.11. sin que se supiera si era un general o un soldado. Cuando éste al mirar desde lo alto.12. se lanzaron contra el propio emperador. Y entonces. les atacaran de repente por la es­ palda cuando estuvieran atentos a otra zona.11. como no había tiempo de vacilaciones ni de dudas.13.

Sólo así po­ drían oponerse al ataque del rey persa. una vez tomó igualmente las medidas exigidas por la situación. En cuanto a los nuestros. Y antes de que nuestra tropa se sa­ ciara de la sangre enemiga. después de vengarse de la traición de los enemigos. por dejar al descubierto su costado. Y como nuestros soldados luchaban enardecidos con un valor que borraba su cobardía anterior y daban rienda suelta a su cólera contra los pérfidos enemigos. remediaría el desastre de Amida y fortalecería al ejército con refuerzos. un tribuno de los escuderos que. mataban todo lo que se encontraban en su camino. pues era ya evidente que si la providencia . 19.14.11. Sólo después de que todos murieran.17. también apare­ cían entre los muertos unos pocos a los que había aplastado el feroz ataque. otros se habían dispersado por miedo. a pesar de que no iban bien equipados debido a la rapidez del ataque.16. las trompetas dieron la señal de retirada. heridos y muertos. pisando sin distinción a vivos.15. y el resto intentaba en vano salvar su vida mediante súplicas. 19. estando ya cercano a Oriente. con gran confianza. pero eran asesinados después de recibir repetidos golpes. o bien que habían muerto arrastrados por un destino fatal cuando resistían al furor de los enemigos. Constancio volvió a Sirmio. fue el primero en lanzarse contra las tropas sármatas. 19. contando con un con­ tingente similar. en el inicio de la lucha.LIBRO 19 359 no estaba a salvo. se lanzaron contra las bandas de obstinados enemigos dispuestos a morir si era necesario. pues de este modo.11. pues unos estaban muertos. Desde allí. Después de un final tan sangriento. los muertos se apilaban ya en montones.11. 19. Los rebeldes se sentían ya derrotados. se dirigió a Constantinopla. hecho lo que demandaba una situación tan apremiante para mantener la se­ guridad de las fronteras.11. Entre todas estas muertes destacó la de Cela. amenazadores y con sus gritos de guerra.

como si hubiera sido establecido por cierta norma ya ances­ tral. 19. el oráculo de un dios cono­ cido en la zona como Besa28.6. 19.4) y el propio Tarta­ reus ea 15. Sin embargo. 19. en lugar de resonar por las guerras civiles.8. Lo que sí es evidente es que Amiano sí le atribuye los calificativos Catena (14. en medio de estas preocupaciones. mostraba en otro tiempo el fu­ turo y. solía ser honrado en cere­ monias por las gentes de las regiones cercanas.3.360 AMIANO MARCELINO divina y el esfuerzo conjunto de una multitud no le detenían. 27 La edición de Rolfe introduce una conjetura de Clark. si el maestro de gladiadores obtiene lucro y beneficios del comercio de funerales y juegos. en la antigüedad.1. que aplica el calificativo de Tartareus a este notario. ese notario a quien nos vemos obligados a mencionar con frecuencia27. él lo buscaba del tor­ mento y de las ejecuciones. Muchos son acusados y condenados por un crimen de alta traición 19.12. Para investigarlos y para encargarse de ellos fue enviado Paulo. experto en todo tipo de artes cruentas y quien.3. Además. castigando con penas de muerte a inocentes. 28 Se trata de un antiguo dios egipcio. con carácter bondadoso y alegre. éste dejaría Mesopotamia a su espalda y llevaría sus estan­ dartes por un espacio de extensión aun mayor. una ocasión insignificante y mínima le ofreció la oportunidad de extender sus acusaciones: Existe una ciudad llamada Abidos.2.5.12. 15. . con tal de seguir aprovechando esas ganancias tan criminales.12. por ello. no se de­ tuvo ante nada. situada en el extremo de la Tebaida. Y como su maldad era obstinada y tenaz. Pues bien. las trompetas resonaban por ciertos crímenes falsos de alta traición. en ella.12.

encontramos a Simplicio. Y. el antiguo prefecto y cónsul.LIBRO 19 361 19. Se le encargó también una misión a Modesto. y por estar situada a medio camino entre Antioquía y Alejandría. hijo de Filipo. fue rechazado por tener un carácter más débil. fueron acusados tanto nobles como plebe­ yos de todo el mundo.12. como era de mente estrecha y permanecía sordo para otros asuntos mucho más serios. Se apresuró Paulo.9.8. Ahora bien.5. mandaban por escrito la lista de sus de­ seos. que pareció más indicada que las demás por dos razones: por estar más oculta. de donde procedían muchos de los acusados. algunos fueron enviados con maldad al emperador. Entre los primeros que tuvieron que soportar una acusación entonces. lle­ no de funesta indignación y de rabia. algunos sucumbieron por el peso de las cadenas y otros por el tomento de las prisiones.12. quien. Por contra. Hermógenes del Ponto. que era conde entonces en Oriente y apropiado para este tipo de asuntos. como si su ex­ periencia fuera la de un ilustre general. 19.12. 19. rápidamente.12. ya fuera en persona o bien me­ diante intermediarios. intentaban cono­ cer la voluntad de los númenes. como se dio rienda suelta a la calumnia. ardió en cólera y. siendo suspicaz y quisquilloso. tal como se le había ordenado. mientras que se mostraba más accesible para esto que el propio lóbulo de la oreja.12. Scythópolis. de los cuales. según dice la expresión coloquial. fue elegida una ciudad de Palestina. acusado porque se decía que ha­ . De éstos. Como escenario de los suplicios y de los tormentos. prefecto del pre­ torio en aquella época. para lo cual le otorgó potestad de dirigir los procesos a su arbitrio. ordenó a Paulo que acudiera con premura a Oriente. los papelillos o los pergaminos que contenían sus peticiones a veces perma­ necían en el templo incluso después de ser atendidos.7. 19.6. Y como algunos.12. 19.4. expresando abiertamente sus súplicas. 19.

y no pudo negarlo. pero con cierta ayuda del destino.12. tras ser llevado al tribunal. fue acusado por haber realizado sacrificios en varias ocasiones. antiguo prefecto de Egipto. fue perseguido de tal modo que fue condenado a muerte. no fue puesto en evidencia por ninguna de las acu­ saciones.12. aunque fue colocado una y otra vez en el potro.13. 19.10. al menos. un hombre de costumbres sencillas. ya anciano pero con gran resistencia tanto física como espiritual. mucho antes de esto. como las acusaciones se extendían cada vez más por caminos intrincados y sin límites. Pero. 19. Andronico. 19. Tanto a estos hombres como a unos pocos más. aunque finalmente la pena se redujo al exilio.12. se mantuvo firme gracias a su gran confianza y. mantuvo sus palabras sin variaciones. cuando abandonó Patras. murieron personas . Simplicio fue condenado al destierro en un sitio fijo pero. donde había nacido. Así. conocido por sus estu­ dios liberales y por la belleza de sus poemas. en este tipo de casos. Además.362 AMIANO MARCELINO bía tanteado la posibilidad de conseguir el imperio.11. filósofo conocido como «Cythras». había visto en sueños que le acompañaban mu­ chas figuras con vestidura trágica. y a quien se ordenó que se le torturara por indicación del emperador. Con frecuencia. Demetrio. no para conocer datos que sobrepasaban las aspira­ ciones de sus consultas. para alcanzar algu­ na dignidad. por lo que se le permitió marchar ileso a Alejandría. Además de éstos. 19. decía que no conocía a nadie que hubiera pretendido eso.12. aunque aseguró que lo ha­ bía hecho en plena juventud y sólo para conseguir el favor de la divinidad. pues demostró tener la conciencia tranquila de ma­ nera que consiguió la libertad defendiéndose con gran tesón. con el cuerpo ileso.12. Después Parnasio. se le había escuchado decir que. Por su parte. la ciu­ dad aquea de donde procedía su familia. nunca se había apiadado de una falta ni de un error. sin vacilar. fue un justo destino unido a la verdad lo que les libró de un enor­ me peligro. No en vano.

17. proclaman­ do a gritos que su fortuna vigorosa había brillado siempre en su actuación frente a los que maquinaban algo contra él. otros fueron condenados a casti­ gos por encima de la pura confiscación de sus bienes. Sabbah. a los árboles de Dodona31 o a los oráculos de Delfos.12. le aseguraba al emperador que se libraría de los males comunes. que sería la que nosotros hemos traduci­ do (incedo significa «avanzar. o bien si alguien era acusado por alguna persona malva­ da de haber pasado junto a una tumba al anochecer. que se decide por incidentium (incido es «ser acusado»). 19. 19. porque la de Rolfe se decanta por incedentium . caminar»).12. Personalmen­ 29 Varía la lectura ofrecida por las ediciones consultadas. 19. . con la intención de provocar la muerte del emperador.15. tan famosos en otro tiempo. lectura según la cual las vidas que dependían de Paulo serían sólo las de los acusados. exponiendo de forma astuta una oscura serie de halagos.LIBRO 19 363 con los cuerpos torturados. Pues si alguien llevaba colgado del cuello algún amuleto contra la cuartana o cualquier otro tipo de enferme­ dad. de modo que casi podría decirse que la vida de todos los seres que caminan sobre el suelo dependía de é l29. 19.12. como si fuera uno de esos hechiceros que van recogiendo horrores de las tumbas o las ilusiones vanas de las almas que vagan por allí. De este modo se realizaron procesos como si mu­ chos hombres se hubieran dirigido a Claros30. Mientras tanto la cohorte palaciega. 31 Dodona es una ciudad del Épiro donde había un oráculo de Zeus y un famoso roble relacionado con él.14. Pare­ cía como si los sacara de una tienda. frente a la lectura de G.16. Y lo cierto es que nadie sensato rechazará el que se realizaran procesos muy estrictos en estos casos. era condenado a muerte y ejecutado. 30 Claros es una ciudad de Jonia donde había un famoso oráculo de Apolo.12. siendo Paulo el que propiciaba estas fábulas crueles y el que inven­ taba numerosos tipos de trampas y formas de maldad.

a quien costaba tanto ver como describir: era un niño con dos cabezas. cuatro ojos y dos orejas pequeñísi­ mas.12. En esa época. aunque Rolfe apunta que puede tratarse de un fragmento procedente de Cic. que propicia la salvación de to­ dos. debemos imitar a Cicerón quien. las leyes Cornelias no han permitido que ningún tipo de fortuna se libre de procesos incluso cruentos.13.5. después de los sucesos 32 Esta cita de Cicerón sólo la conocemos por esta mención de Amiano. Lo cierto es que. 19. En aquella época. 19. . un barrio agradable y lu­ joso de Antioquía. nacen seres anó­ malos como éste. como él mismo afirma. Y de hecho. los isáuricos. 19. dato que retrata a un carácter tranquilo y prudente32. Pero no es apropiado que la alegría se desborde ante una situación tan triste. como sí sucedía en la antigüedad. pues entonces parecerá que los súbditos son regidos por la arbitrariedad y no por la autoridad. no criticamos que la vida del príncipe legítimo. E l conde Lauricio contiene las rapiñas de los isáuricos 19. pasan por alto sin que se los es­ cuche y sin que se los conozca siquiera. colaborador y defensor de las gentes de bien.1. en Dafne.364 AMIANO MARCELINO te. a d A tt. que indican el distinto desarrollo de los su­ cesos. buscaba razones para ser indulgente y no motivos para manifestar su cólera.19. que habían permaneci­ do tranquilos durante bastante tiempo. con frecuencia.13. nació un ser monstruoso y horrible. para protegerle con gran seguridad cuando su majes­ tad esté amenazada. dos líneas de dientes. Una criatura tan retorcida sólo podía significar que el es­ tado estaba cayendo también en una situación deforme. 1. barba. cuando podía perdonar o castigar. pero como no se produce una expiación pública.12.13.20. 19.12. Por ello.18. debe defenderse con la colaboración general y unánime.

durante el largo período de tiempo en que dirigió la provincia.2. Este hombre corrigió muchos desmanes más con amenazas que con dureza. 14. semejantes a las ser­ pientes. que era gobernador y que contaba también con la dignidad de conde.LIBRO 19 365 descritos anteriormente33 y del intento de asedio de la ciudad de Seleucia. 33 Cfr. Así. Para calmar a este pueblo.13. que suelen salir con los calores primaverales aban­ donando los bosques rocosos e intrincados. al proceder de las montañas. fue enviado Lauricio.1 y ss. ya mediante la fuerza o el diálogo. . no ocurrió nada porque nada se conside­ ró digno de castigo. hasta tal punto que. apiñados en grupos compactos.2. escapando de los puestos de guardia de nuestros soldados porque. esta­ ban habituados a moverse fácilmente a través de rocas y de maleza. se agitaron poco a poco. atacaron los lugares vecinos mediante hurtos y rapiñas. 19.

Juliano.LIBRO 2 0 1 20. es enviado con su ejército a Bretaña para terminar con las incursio­ nes de los escoceses y de los pictos 20. en Orien­ te de nuevo. como indican E. . ya que comienza en Occi­ dente con el tercer consulado de Juliano en el 360.. en el 360. 22) uno de los libros más típicos en este sentido es el 20. agotadas ya por la gran cantidad de calamidades sufridas.1. En los capítulos 6 y 7. temía ir en ayuda de estos 1 La división del imperio en dos partes obligó a Amiano a fragmentar su narración y a seguir a los emperadores y Césares allí donde estuvieran. Los capítulos 4 y 5 nos llevan a Occidente ya que Juliano es nombrado Augusto en París. comandante de la infantería.1. en el décimo consulado de Cons­ tancio y en el tercero de Juliano2.. 2 Es decir. que pasaba el invierno en París atento a diversas preocupaciones. Éstos fueron los hechos que acaecieron en el Ilírico y en Oriente. 3 Es decir. Pero en Bretaña. mientras que Juliano se plantea su relación con Constancio. los ataques salvajes de al­ gunas bandas de escoceses y de pictos. Galletier y A.1. rompiendo el tratado de paz. estaban devastando los lugares cercanos a sus territo­ rios de manera que el temor se apoderó de estas provincias. Sapor ataca Nísibis y Fenicia. p. Fontainte (en su edic. Lupicino. Sigue en Oriente con el relato del asedio de Amida. Al enterarse de ello el César3. Pues bien.

como hemos narrado anteriormente. una vez tomadas las decisiones apropiadas de acuerdo con la si­ tuación. avan­ za hasta Rutupia7. militar de pro y experto en el arte de la guerra. general de infantería en aquella época. pues ya hemos dicho que había sucedido a Bar- 4 Esto sucedió en el 343.11. el general mencionado anteriormente se dirigió a Bolo­ nia y..2. ya fuera por la razón o por la fuerza. como suele decirse.2 acerca de Probo.2. es calumniado y pierde su poder 20. tenía mal carácter. observando que contaba con viento favorable. 7 La actual Richborough. y se dirige hacia Lon­ dres. los bátavos y dos tropas de moesiacos. .1. En medio de esta situación.2. y acerca del cual no sabe­ mos si era más avaro o cruel.36 8 AMIANO MARCELINO pueblos situados al otro lado del mar -algo que.3. 6 Este símil será utilizado de nuevo en 27. Ursicino volvió a la corte del emperador como comandante de infantería. después de procurarse navios y de embarcar a todos los soldados. tras el asedio de Amida. con la intención de lanzarse desde allí a la campaña. sí hizo Constante4. situada enfrente.1.1. cuando el invierno estaba ya avan­ zado. Así pues. Ante esto decidió que quien debía ponerse en marcha para solucionar esta cuestión. contando con la ayuda de los soldados ar­ mados a la ligera. 20. cuando los alemanes estaban dispuestos a demostrar su crueldad en la guerra. comandante de infantería en la corte. pues no quería dejar las Galias sin una cabeza visible. de manera que Amiano lo narraría en uno de los libros perdidos de la obra. 20. 5 Es decir. pero que le­ vantaba sus cejas como cuernos5 y parecía actuar con el trá­ gico coturno6. Ursicino. era Lupicino. además de la de los éralos. 20.

de hecho. 18. ordenó al acusado que abandonara el mando y 8 Cfr. 20. le compa­ ra con una serpiente (cfr. 20. 18.2. 9 Eusebio ha sido criticado ya por Amiano quien. ni él mismo.4. le acusaron abiertamente de falsos crímenes. ni la flor y nata de su ejército podrán acudir la pró­ xima primavera en ayuda de una Mesopotamia que se está desmembrando». después.5. Cuando se le repitieron a Constancio estas palabras. cada vez más lejos de la verdad. ya que estaba siempre disponible para los que tramaban insidias. formando su opinión a partir de esos rumores. se limitaron a difundir rumores contrarios a él y. El acusado.5. en principio. El emperador les escuchó y.3).2.5. sin reflexionar sobre el tema y sin permitir que se descubriera aquello que él desconocía. conmovido ante esta injusticia. temiendo que Eusebio. Ellos rechazaron pruebas evidentes y estimables y.2.4.2. maestro de oficios. se dedicaban a investigar pruebas vanas y sin relación alguna con la realidad9. Una consideración similar la merece Sabiniano en 19.2. la im­ portancia de este asunto es tal que tan sólo puede ser investi­ gada y juzgada por el príncipe.3.LIBRO 20 369 batión8. como jueces para que investigaran por qué razón había sido arrasada Amida. y algunas más que se les unieron con mala intención. 20. . el ayuda de cámara. que mientras se preocupa por lo que le cuentan fuentes poco fiables acerca de lo que sucedió en Amida y se deja llevar por la voluntad de unos eunucos. sin embargo. se ofendiera si llegaban a la conclusión de que lo que había sucedido era de­ bido a la continua dejadez de Sabiniano. suma­ mente enojado. dijo: «Aunque el emperador me desprecia. pero fue recibido por detractores que. atento sólo a las calumnias.1 y ss. Pero que sepa. 20.3. eligió a Arbitión y a Florencio. como si se le anunciara por un presagio.

13 Cfr. cuando desapareció el astro del cielo y no podía contemplársele de nin­ gún modo. 2. la luna vuelve a su primera fase después de recorrer su camino mensual.7.1. una vez completado el 10 Cfr. Es decir. 14.9. en línea recta bajo el sol y se detiene allí sobre estos minutos12. el cielo aparecía cu­ bierto por unas oscuras tinieblas de manera que. Eclipse de sol. podía reconocerse claramente el brillo de las estrellas. . primero apareció de forma tenue y semejante a una luna creciente. 2. tras sus diversas formas. como media luna.3. con un movi­ miento siempre regular. eligiendo para sustituirle a Agilón. 20. con lo cual consigue suavizar la tensión provocada por la injusticia del emperador contra Ursicino. Este hecho no puede verse con tanta claridad como cuando. desde el amanecer hasta el mediodía. sin embargo. A este motivo de temor se añadía también el que.3. cuando la luna llena está en el mismo signo zodiacal.3. Sobre los dos soles y sobre la causa de los eclipses de sol y de luna.2. creían que el sol no aparecería de nuevo. que ascendía así súbitamente desde su puesto de tribuno de los gentiles y de los escuderos10. Y de las varias fases y for­ mas de la luna11 20. 12 Son subdivisiones de las partes mencionadas a continuación. dando lugar a una posición que los estudiosos de la geometría denominan «partes de las partes»l3. y por último con su apariencia completa. Y aunque los giros y los movimientos de estos cuer­ pos celestes -como habrán advertido los investigadores de estos fenómenos de la naturaleza-. las mentes humanas.3. En esos momentos.48. en el Este. Pero. 11 Amiano introduce aquí esta digresión sobre fenómenos meteoroló­ gicos.75. 20. Nat. después ya ma­ yor. Plin.3.370 AMIANO MARCELINO el ejército. 20. temerosas.

Y si simplemente se tocan en los espacios cercanos a las órbitas. que le acompaña aunque con su propia órbita y cuando. 20. forma la ima­ gen brillante de otro círculo solar. el cielo se cubre con una oscuridad mayor. se separa de la esfera de éste a ciento ochenta grados. no podemos ver ni siquiera lo que te­ nemos delante.se encuentra a medio camino entre el sol y nosotros. En suma. redondea­ da.3. con todo su brillo y situada frente al sol.6.5. en griego. es decir. denominamos «anabibádsontas katabibádsontas ekleiptikoús syndésmous»14. sin embargo. junto con la superficie de la luna. a veces. centelleante debido a la proximidad de los fuegos cercanos. el más pequeño de todos los cuerpos celestes. la luna ex­ perimenta un eclipse manifiesto y evidente cuando. hasta tal punto que.4. a causa de la densidad del aire.7. 14 Órbitas elípticas ascendentes y descendentes. Y así. Pero ahora vayamos a la luna. como sabia y elegantemente expone Ptolomeo. alcanzan el punto que. Y. 20. como si el sol se reflejara en un espejo pulido. aunque esto sucede en todas las fases de plenilunio.parece que se ven dos soles.LIBRO 20 371 curso lunar. el eclipse será parcial.3.3. . el sol se oculta cuando desaparecen su luz y él mismo. estén siempre a la misma distancia. hacen que después de llegar una y otra vez al mismo lugar. sin embar­ go. sino sólo cuando la luna. que mantienen fijos los ascensos y los descensos.3. desde su posición -como mediante una plomada de fuego. conjunciones de eclipses. Pero si se fijan en sus propios puntos de articulación. cuando está en el signo séptimo. 20. colocados en conjunción. 20. en aquellas ocasiones en que una nube más alta de lo usual. es decir. manteniendo la altura que los separa. no siempre se oculta el sol en esos días. Pues bien. no siempre se produce el eclipse.

11. Es decir. como han demostrado diversos autores. Pero cuando empieza a estar bastante alejada del sol y llega al cuarto signo. no tie­ ne luz propia. Concretamente. Y cuando se encuentra con el sol en el mismo signo y en línea recta se ve oscurecida. como hemos dicho. como tapado por la curvatura de la esfera infe­ rior.3. al estar la tierra en medio. parece tener cuernos. y ella.372 AMIANO MARCELINO 20. siguiendo esta progre­ sión y ya muy brillante. Es entonces cuando aparece envuelta en masas oscuras. «media luna». a los hombres les parece que su naci­ miento. . a veces se coloca bajo el ardiente disco. que tiene forma de cono afilado. En cuanto al momento en el que. 20.3. porque el sol.9. Sin embargo. se produce cuando se sepa­ ra del sol y llega al segundo signo. aparece con la figura denominada «amphicyrtos»18. de forma aún muy tenue. y es la que más se aleja del cielo de todos los cuerpos de be­ lleza celestial. Es decir. «con cuernos salientes». con forma creciente. al recibir los rayos del sol. 15 16 17 18 Es decir. Pero cuando la luna está cerca de la órbita terrestre. A partir de ahí. que tiene forma de semicírculo17.8. 20.3. no puede iluminarla con sus rayos. se denomina «menoeidés»16. cuando está muy alejada y ha alcan­ zado el quinto signo. «conjunción». con salientes en los dos lados.10. refleja más luz y se produce lo que en griego se denomina «dijómenis». Se cree que se produce luna nueva cuando ésta tie­ ne el sol encima pero con una pequeña desviación de la línea recta. «que divide el mes».3. Concretamente. en una situación de oscuridad debido a la sombra alargada de la tie­ rra. 20. y el re­ flejo queda completamente difuminado en lo que en griego se denomina «sínodos»15.

en relación con el universo. aunque vaya avanzando algo. 20. las estrellas brillan como fijadas en el cielo por un orden eterno. cuando está llena. no pueden nacer ni morir. es nombrado Augusto por los soldados galos a los que Constancio había ordenado que le abandonaran y vinieran a Oriente para luchar contra los persas 20. pensamos que abando­ nan su posición. Cuando envejece. pues según la indicación de algunos trai­ dores -que coincidían en esto con nuestros exploradores. Pero volvamos ya a nuestra narración.4. hay que saber que los cuerpos celestes. repite estas mismas figuras pero. Mientras permanece allí. que se mantiene suspendida como por el impulso de cierto hálito interior y que. contra su voluntad. Cuando Constancio se disponía a marchar con gran rapidez a Oriente. se hace más pequeña. brillará con toda su luz.1. unidas a grandes 19 Es decir. tan sólo cuando está a medio camino entre dos m eses19. situados como están en la tierra. aunque es esto lo que aparece ante nuestros ojos.se preveían ataques persas. El César Juliano. alabanzas que una fama cada vez mayor iba extendiendo entre distintos pueblos. está en el cielo y otras en el mundo inferior. se enrabietó ante las alabanzas diri­ gidas hacia Juliano. en lo que al universo se refiere. es como un minúsculo punto. aunque a veces. en una fase que denominamos «aprókousis».12. 20.3. cuando pasaba el invierno en París. En cambio.LIBRO 20 373 Pero una vez alcanza claramente la posición situada fren­ te al sol. .4. En cuanto a lo que hemos indicado acerca de que el sol. puede verse un eclipse. en alguna ocasiones. manteniéndose en el sépti­ mo signo. según la opinión general. por la debilidad de la vista humana.

16.4. y te­ miendo que la situación empeorara aún más. Y hubiera accedido a esto. habían acudido a él con la condi­ ción de que nunca tendrían que cruzar los Alpes. 21 Cfr. Cfr. de no haber existido algo que no pudo ni obviar ni omitir: que tuvieran al­ gún tipo de molestias aquellos que. podrían colaborar cuando hubiera que ata­ car a los partos en el inicio de la primavera. se mandó llamar a Lupicino.2.2. los bátavos y los celtas. concretamente los érulos. para que arrebatara a Juliano sus soldados auxiliares. Juliano no replicó.4. Agitado por estas noticias y otras similares. . 20.3. 17. que entonces era el tribuno de las cuadras de Juliano. Pero sus palabras fueron en vano.4. 20. Y es que Juliano afirmaba que sería temible si los solda­ dos bárbaros voluntarios. 20 Era prefecto del pretorio en la Galia.4. pues había sometido algunos reinos de Alemania y había recobrado ciudades galas que antes habían sido saqueadas y destruidas por los bárba­ ros.8.374 AMIANO MARCELINO halagos a sus heroicas gestas y hazañas. 20. a los que se les or­ denaba cumplir rápidamente esta orden. 20. a los que convirtió en tributarios sumisos. además de otros trescien­ tos elegidos de las restantes formaciones. habiendo abandonado su hogar al otro lado del Rin. Para hacer que las tropas auxiliares y la formación de trescientos hombres marcharan con rapidez.4.4. de este modo.3.14. tribuno y notario. some­ tiéndose en todo a la voluntad del más poderoso.11 y 20. envió a Decencio21. se le encomienda a Síntula. que acostumbraban a colaborar con nosotros bajo tratados de este tipo. Pero la misión de elegir a los más dispuestos de los escuderos y de los gentiles. con la excusa de que. empujado ade­ más por el prefecto Florencio20· según se decía. pues aún no se sabía que había marchado hacia Bretaña.12. se enteraban de ese hecho y volvían con los suyos. así como los petulantes.

movido por la espe­ ranza de conseguir un destino más provechoso.4. Lupicino. ya que éste había marchado a Viena con la excusa de conseguir impuestos. .7. Por eso. él mismo renunciaría de buen grado al poder imperial.5. A pesar de todo. Juliano seguía creyendo que. 22 Es decir. que creía haber enviado tiempo atrás. motivo por el que pidió a Florencio que volviera. cuando el prefecto recibió la carta del César.4. 20. ya que la carta indicaba claramente que el prefec­ to nunca debía separarse de su general en un momento en el que las circunstancias eran tan terribles. sobre todo. Por otra. la autoridad que le daba estas órdenes y. tropas valien­ tes y temidas ya por los bárbaros iban a ser alejadas de la de­ fensa de la Galia. que el que te atribuyeran la destrucción de las provincias.8. Además. aunque la realidad era que quería librarse de las tareas militares. 20. No en vano. obedecía tan sólo las órdenes del Augusto. 20. pues creía que era más glorioso morir cuan­ do te lo ordenaban. le apremiaba la ferocidad de los bárbaros. Porque el tribuno Decencio. eligió a los soldados más dispuestos y vi­ gorosos. por el informe. reconsideró todas estas cuestiones. preocupado porque debía cumplir lo que se le ordenaba en cuanto al envío de las tropas que le restaban.4.6.4. en la que se le aconsejaba y se le rogaba que acudiera presto y que tomara determinaciones beneficiosas para el estado. sin tener las ideas claras a causa del pánico. aumentaba sus dudas la ausencia de su comandante de caballería22. Por ello. Juliano añadía que. por una parte. Y como el César. se negó con gran obstinación. y se puso en marcha con ellos.LIBRO 20 375 20. si Florencio no intentaba cumplir lo ordenado. concediendo poco valor a las peticiones del César. pensaba que de­ bía ser muy cauto.

pues de este modo conseguirían la recompensa que merecían por sus esfuerzos. esas gentes a las que liberamos de su primera cautividad después de afrontar luchas terribles.4. mientras que las gentes que queremos.4. el príncipe se los encontró en los suburbios y.376 AMIANO MARCELINO Sin embargo. 20. entre otras muchas cosas. 20. Y así se hizo. . 20. 20. por sugerencia del notario Decencio. que se negaba obcecado a obedecer tan razonables peticiones. privado del con­ sejo de sus asesores y sin saber bien qué resolución debía to­ mar. al observar estas quejas justificadas. como no sabían por qué camino ir. cuyo poder era grande y excelso. Cuando esto se supo. les animaba con dulces palabras para que acudieran con viveza ante el Au­ gusto. dándoles la posibilidad de utilizar transporte urgente23. donde se encontraba el César. ordenó que se marcharan a Oriente con sus familias.4. 23 Había una especie de vagones. según su costumbre. que se utilizaban para transportar con urgencia a los soldados que lo precisaran. que no se había marchado aún. finalmente decidió que lo mejor era disponer que todos los soldados salieran como solían hacerlo de los puestos de guardia en los que estaban pasando el invierno. Ante la prolongada ausencia de Lupicino y del pre­ fecto. Cuando este texto fue llevado y leído ante el César.9. alabando a los que cono­ cía y recordando a cada uno de ellos sus hazañas. Juliano.4. que temía las tareas militares.11. se decidió que debían atravesar por París. Juliano.12. prevaleció la tenaz decisión del prefecto. alguien arrojó al suelo en se­ creto junto a los emblemas de los petulantes un libelo difa­ matorio que. decía lo siguiente: «Nosotros somos expulsados y condenados a vivir en el ex­ tremo del mundo como si fuéramos culpables. tendrán que servir a los alemanes».10. Y. Cuando éstos llegaron.

rogando y suplicando que. ya mostrando indignación. después de calmarlos y de conseguir que se tran­ quilizaran al fin. que es persona razona­ ble y de gran prudencia». resuelto.14. 20. de un líder modera­ do y. se pusieron en movi­ miento y. de su tierra natal. finalmente.4. »Puesto que os retiene la dulzura de vuestra patria y te­ méis lugares lejanos y extraños. con enormes alaridos. después de rodearlo para evitar que pudiera esca­ par alguien.LIBRO 20 377 20. añadió: 20. por otra. permanecieron en sus cuarteles. después de haber conseguido tantos triunfos y victorias. no fuera que esa temeridad inoportuna y ese error provocara una guerra. le nombraron Au­ gusto por unanimidad. se enfrentaba a todos y cada uno. redoblando sus gritos. para agasajar con grandes honores a aque­ llos que iban a marcharse lejos. con grandes voces aclamaron a Juliano como Au­ gusto. 20. Además. Pero al comenzar la noche. Así. se fueron todos hacia el palacio y.4. Lo que pedís puede lograrse fácilmente sin disputas ni revueltas. Además. Ellos. Él. consiguieron que se presentara ante ellos y entonces. dominados por esta tristeza. por una parte. se mar­ charon vacilantes y tristes por un doble motivo: porque una fortuna cruel les privaba. Por ello. al verle. volved ya a vuestros hogares y no crucéis los Alpes. Yo justificaré ple­ namente este hecho ante el Augusto. se lanzaron a la lucha y a la acción.13. al ser recibidos de un modo tan amable.16.4.15.4. «Que cese vuestra ira un momento. por favor. ya tendiendo sus manos. invitó a los más respetables a un banquete y les dijo que pidieran todo lo que se les ocu­ rriera. si eso os desagrada. A pesar de que tuvieron que aguardar hasta la llegada del día. . con el ánimo enardecido según el grado en que este hecho inesperado afectaba a cada uno. y reclamaron que acudiera decidido ante ellos. no cometieran ninguna acción inapropiada.

18. un tal Mauro -que después fue conde y fracasó en el paso de Succo. aun de esa forma vulgar. y previendo con rápida intuición lo que iba a ocurrir. Pero. pidieron a su mujer una joya que pudiera ponerse en el cuello o en la cabeza24.378 AMIANO MARCELINO 20. al afirmar él que no era apropiado. que pronto llevó el nombre de «corona». prometió a cada uno cinco piezas de oro y una libra de plata. 20. de manera que. ni a atender seriamente aquello que le urgía. deco­ rada con piedras preciosas e hileras de perlas. sin que nadie pudiera man­ tenerse en silencio. . Pero cuando. siendo consciente de que no po­ dría evitar un peligro ya inminente si continuaba negándose. el César tuvo que acceder. o funcionarios que velaban para que el palacio estuviera en orden.4. Una vez hecho esto. y elevado. bajo Constantino. aterrado por los distintos hechos ocu­ rridos. forzado hasta esta situación extrema. 20. se retiró a un lugar oculto. que es un cargo de dignidad25.4. busca­ ron el adorno de un caballo para que coronado así. ante los grandes y terribles insultos. ponerse una joya de mujer. un decurión del palacio. Cada uno de ellos estaba al mando de diez silentiarii. Pero cuando él insistió en que también eso era vergonzo­ so. Entonces. cuando afirmó que nunca había te­ nido una. pero que entonces era lancero de los petulantes-. los gritos no se calmaron en absoluto. se quitó un collar que portaba como insignia y lo puso con confianza sobre la cabeza de Juliano. Entonces éste. no menos preocupado que an­ tes. continuaron con el mismo em­ peño. mostrara una autoridad superior. fue nombrado Augusto y se vio forzado a ponerse la diadema. 25 Había tres decuriones encargados de mantener la tranquilidad en tor­ no al emperador. Después de estas palabras.20. colocado sobre el escudo de un soldado de a pie.19. ni se atrevió a aparecer en ningún lado. Sin embargo.17.4.4. como primeros auspicios. 20. no se puso diadema alguna. por otra más sofisticada. Todo lo contrario. apresurándose hacia las tro24 Los emperadores Galieno y Aureliano llevaban a veces una diadema blanca que fue sustituida.

una vez recibidos en el consistorio. avanzando de una forma más ostentosa de lo normal.4. le vieron deslumbrante con la vestimenta imperial. se dispersaron al azar. el día siguiente. temiendo la perfidia y la volubilidad de los soldados.4. se habían adelantado bajo la dirección de Síntula. y. Entonces todos fueron citados para que. que se mueven igual ante un hecho. Sin embargo. ya calmados. en un arrebato grita que se había cometido un crimen indigno. Y no se retiraron hasta que. Después de un breve silencio.LIBRO 20 379 pas de los petulantes y de los celtas. El príncipe. subió al estrado.2. se detuvieron un instante y. como suele suceder cuando ocurre algo imprevisto. desaparecieron ate­ rrados ante la posibilidad de una muerte repentina. pues el que había sido aclamado Augusto el día anterior ante sus aclamaciones había sido asesinado de forma furtiva. también aquellos que.21. otros amenazadores. se reunieran en el llano. unos tomaron sus armas. mostrando sus dudas acerca de la seguridad del nuevo príncipe. al percibir una tranquilidad total. Al saber esto los soldados. como hemos indicado. callaron durante un buen rato. volvieron ya seguros con él hacia París.5. rodeado por in­ signias. los tribunos y el conde encargado de las tropas de palacio. al preguntárseles cuál era la causa de ese revuelo tan repentino. para mayor seguridad.22. águilas y estandartes. que pa- .5. los soldados armados. El Augusto Juliano convoca una asamblea ante los soldados 20. que se llamaba Excubitor.1. Cuando esto se supo. 20. ya esté probado o no. agitados por el enorme griterío. 20. se hizo rodear también por tropas armadas. con las espadas desenvainadas. 20. 20. Los guardias. y ocuparon el palacio en un momento. mientras contempla desde su posición elevada el rostro de los presentes.5.

5. »Apenas llegado a la adolescencia. perdiendo tan sólo a unos pocos de nosotros. como si fuerais impetuosos torrentes. vosotros. con gran frecuencia.380 AMIANO MARCELINO recían todos felices y contentos. los atravesasteis con vues­ tras espadas. atacando con gran violencia a los enemigos. como sabéis. que. 20. y fui entregado a vuestra tutela por la voluntad celeste. . utilizando palabras simples para poder ser entendido. »Y creo que no es necesario mencionar cuántas veces.5.12. en la crudeza del invierno y de los rigores del cielo. los encendió como si lo que hubie­ ran sonado fueran las trompetas que anuncian la guerra: 20. «Valientes y leales defensores de mi vida y del esta­ do. que os ofrezca algu­ nas ideas para aplicar remedios justos y prudentes en esta si­ tuación tan agitada. y os he acompañado en todos los peligros cuando el orgullo de diversos pueblos. confiados en vuestro vigor y en vuestra gran experiencia. cuyos ca­ dáveres honramos más con grandes alabanzas que con dolor26. 26 Juliano recuerda la batalla de Estrasburgo.5. en la época en que las tierras y los mares se olvidan de las calamidades de Marte.5. no me he apartado nun­ ca de mi intención de vivir con justicia.4. 20. cuando brilló en Ar­ gentorato aquel felicísimo día que supuso en cierto modo la li­ bertad perpetua para la Galia. La dificultad de la si­ tuación reclama y exige. antes indómitos.3. puesto que habéis elevado a vuestro César con firmeza a la cima del poder. me vi revestido de púrpura. acechaba con una terrible destrucción a las po­ cas partes que aún restaban medio a salvo. »No es justo omitir ni obviai’ que. después de acabar con ciudades y de matar a muchos miles de hombres. 16. quebrantamos y rechazamos a los alemanes. mientras yo corría entre una llu­ via de armas. Desde entonces. habéis arriesgado vuestra vida junto a mí para salvar las provincias. o hicisteis que se ahogaran en las profundidades del río. Cfr.

»Y. 20. 20.5. para que la ambición clandestina no usur­ pe los honores. se marcharon sin sentirse ni tris­ tes. alcanzará el poder. esto es lo que declaro en presencia de vuestra venerable asamblea: que ningún magistrado civil. gracias a la ayuda de otro que le apoye por en­ cima de sus méritos. que eran unos funcio­ narios civiles encargados del aprovisionamiento del ejército. el emperador había confesa­ do a sus amigos más íntimos que.8. los petulantes y los celtas solicitaron que unos funcionarios fueran enviados a gobernar las provincias seleccionadas 27.5. si en el caso de que suceda algo adverso. durante el sueño. Sin embargo. para que no tuvieran ni siquiera un breve instante que permitiera alterar esta decisión general. la noche que había precedido al día de su proclamación como Augusto. 20.9. »Por eso pienso que.5. defendéis con valor y firmeza a aquel a quien revestísteis con el poder imperial. ni ofendidos. había vis­ to esa forma mediante la que suele mostrarse el Genio pro­ tector del estado. privados ya desde hace tiempo de dignidades y premios. Y aunque no lo consiguieron. después de tantas y tan grandes hazañas. Y que nadie manten­ drá su honor intacto si intenta intrigar en favor de otro». aclama­ ron todos a una las palabras y las decisiones del emperador. la posteridad reconocerá vuestros méritos hacia el estado. para que se mantenga este orden de cosas y para que permanezcan invariables las recompensas fijadas para los hombres valerosos. levantándose con enorme griterío. que le manifestaba los siguientes reproches: 27 El texto de Amiano menciona a unos actuarii.5. comenzaron a golpear los escudos con sus lanzas y. 20.6. que ningún oficial militar. que ya son conocidos perfectamente por todas las gentes.5.LIBRO 20 381 20.10.7. Animados por la confianza en estos logros. . Y rápidamente. los sol­ dados de graduación inferior.

2. y que intento mejorar tu situación.6.6. no logró convencer a los de­ 28 Cfr. Sin embar­ go. había desertado de la guar­ dia imperial romana y se había unido a Sapor com o asesor (18. Juliano.5). aunque en opinión de los que estaban al frente de estas regiones.3. Y una vez estuvo todo preparado. Como. permanecieron allí todos armados.10. »Con todo. si no soy recibido ni siquiera ahora que cuentas con el apoyo de todos.1. así como las tropas auxi­ liares de caballería y dos legiones de la guarnición. con la intención de atacarla. se dirige a Singara. multiplicó sus armas y sus hombres y. 20. como Antonino se enrabietó aún más ante la llegada de Craugasio28. atravesando solemnemente el Tigris. 18.6. Antonino. Singara es atacada y capturada por Sapor. me iré humillado y triste. Los defensores. guarda esto en lo profundo de tu corazón: que no permaneceré contigo mucho tiempo». el cruel rey de los persas. cerraron rápidamente las puertas y empezaron a reco­ rrer las torres y fortalezas con enorme afán. era una ciudad que contaba tanto con soldados como con todo lo necesario para defenderse. 20. Mientras en la Galia se van sucediendo los hechos ci­ tados. a pesar de que el rey envió a sus nobles (a los que se les permitió la entrada). me he marchado como rechazado. ardiendo en deseos de apoderarse de Mesopotamia mientras Constancio se hallaba lejos con su ejército. Son con­ ducidos a Persia los ciudadanos. mientras prepa­ raban los proyectiles y las máquinas de guerra. dispuestos a rechazar a esa multitud si intentaban escalar las murallas.382 AMIANO MARCELINO «Ya hace tiempo.1. en ocasiones. que observo en secreto el vestíbu­ lo de tu hogar. La ciudad es destruida 20.6. 20. . Por eso. como sabemos. al ver a los enemigos a una gran dis­ tancia.

4. Los defen­ sores quedaron sin resguardo y se dispersaron ante la inmi­ 29 Se trata de un asedio ocurrido en el 340 y que. Sin embargo. ante lo cual la ciudad fue ro­ deada por soldados que portaban escalas. . por lo tanto. se dispu­ so un enorme ariete que. los ciudadanos permanecieron inmóviles en lo alto de las fortificaciones. como hemos dicho anterior­ mente. mantenían alejados a los que se esforzaban con todo empeño en encontrar una entrada.7. se concedió un día en­ tero de descanso. que pre­ tendían quemar una amenaza tan peligrosa. 20. no tenían gran firmeza. protegidos en su mayor parte por manteletes y parapetos.6. Al inicio del siguiente día. penetrando en las junturas de las piedras. que esta­ ban recién colocadas y que. dejando un camino abierto hacia la ciudad. Mientras se luchaba aún con espadas y fuego. mientras otros pre­ paraban máquinas de asalto. Por últi­ mo. al acercarse la noche.6. iba golpeando una torre circular desde la cual. 20. cayó la torre. intentando con ello encontrar el modo de derribar la estructura de las murallas. La lucha se mantuvo equilibrada durante varios días. se dio la señal levantando un estandarte rojizo.6. en la que volaron por todas partes antorchas llameantes y dardos incendiarios.6. entre la gran cantidad de máquinas de guerra. 20.6. con numerosas muertes y heridos en ambos bandos. como estaban aún húmedas. habría sido narrado por Amiano en uno de los libros perdidos de la obra. la agudeza del ariete superó todo intento de detenerle. cuando mayor era el fragor del combate. con piedras y todo tipo de armas.LIBRO 20 383 fensores mediante un diálogo pacífico. con repetido empuje. mientras. Toda la gente se dirigió hacia ese punto. ante lo cual se produjo allí una dura lucha. se había entrado en la ciudad en un asedio anterior29. sin que cesara por la otra parte el ataque de las flechas ni de las hondas. 20. Ante esto.5.

20.1. que contaban con la ayuda de unos soldados de ca­ ballería que se habían resguardado allí para librarse del re­ pentino peligro. La ciudad de Bezabde. Este mismo ataca sin éxito la fortaleza de Virta 20. Y es que la mayor parte del ejército estaba acampada custodiando Nisibis. nunca. la preparó para la defensa y la abasteció. Por otra parte. después. Y aunque tiempo atrás se había construido esta fortificación en el lugar apropiado para vigilar los ata­ ques repentinos de los enemigos. a una enorme distancia de allí. Una vez destruida la ciudad. mientras que las tropas persas.6. y conducidos hasta los extremos de Persia. cuando Singara había estado en peligro. Pues bien.6. se desvió hacia 30 Nísibis ya había sido asediada por los persas en varias ocasiones. como he apuntado. quien. sufre el ataque de Sapor.38 4 AMIANO MARCELINO nencia del peligro. Esta ciudad estaba protegida por dos legiones. sin que ninguno de los nuestros pudiera ayudarles. 20. ni si­ quiera en la antigüedad. además de por numerosos nativos. todos ellos fueron conducidos con las manos atadas. defendida por tres legiones.9. sin embargo. se la había podido auxiliar. lanzando gritos terribles por todas partes. el rey evitó Nisibis en una prudente decisión. iban ocupando todas las ca­ lles de la ciudad sin encontrar ninguna oposición. . 20.8. pues acordándose muy bien de todo lo que había sufrido allí30. a través de un rodeo. pues en numerosas ocasiones fue tomada. esto supuso una desgracia para Roma.7. con numerosas muertes entre los defensores. ya que toda la zona que la rodeaba era muy árida a causa de la se­ quedad del clima. la pri­ mera Flavia y la primera Pártica.7. Unos po­ cos murieron en el alboroto y todos los demás fueron captu­ rados vivos por orden de Sapor.

pero tampoco se respondió a la cuestión de la paz. porque vieron que habían traí­ do con ellos a algunos ciudadanos conocidos a los que habían apresado en Singara. en cuyo suelo. calmada su ira por el momento. Cuando los mensajeros osaron acercarse demasiado. sobresaliendo entre el resto. consiguió marcharse ileso. estaba situada esta ciudad. 20. 20. animó a los que estaban encerrados para que. Y. ya fuera mediante la violencia o bien mediante dulces pro­ mesas. está rodeada por una doble muralla. el propio rey. cubierto por la compacta protección de escudos que forma­ ban una especie de tortuga.7.2.7. 20. En esa zona. envió mensajeros según la costumbre y. que va descendiendo hasta la ribera del Tigris. 20. la segunda Flavia.LIBRO 20 385 la derecha en dirección a Bezabde .3. nadie disparó. donde el terreno es más llano y peligroso.5. con palabras tranquilizado­ ras. la segunda Armenia.7. salieran y se en­ tregaran suplicantes al vencedor de todos los pueblos. abrieran las puertas. con un batallón de sol­ dados de refulgente armadura. se rindie­ ran como les convenía. Era ésta una fortaleza muy bien protegida. rodeó la fortaleza y llegó con gran audacia ante el mismo inicio de las trincheras. por consideración a ellos. Para defender­ la se destinaron tres legiones. después de una tregua que duró todo el día y toda la noche. que entonces estaba sometido a nosotros.7. los defensores no les atacaron. Así. así como la segunda Pártica con numerosos arque­ ros zabdicenos. antes del amanecer del día siguiente.4.a la que en la antigüedad sus fundadores denominaban también Phaenicha-. Entonces. Allí. situada en una colina medianamente elevada. pensando en su vida y en su futuro. aunque fue acosado por los lanzamientos continuos de las ballestas y de flechas. Así pues. en el primer ataque. el ejército per­ sa en pleno se dirigió con gran audacia a la empalizada lan­ . terminaran con el asedio. dispuesto a forzar la entrada a pesar de la oposición de los defensores.

sin causar daño a los nuestros. Pero su insistencia en exponer estos planteamientos y otros similares fue inútil. al día siguiente. Cuando obtuvo el permiso para expresar sus senti­ mientos. el obispo de Bezabde. había que temer que llegaran otras incluso mayores. Pero. Una vez que ambos bandos se marcharon con pérdidas si­ milares después del ocaso. animados por el resonar de los clarines. Eso motivó que numerosos partos31 resultaran heri­ dos porque.7.7. cuando empezó a clarear el si­ guiente amanecer. 32 Es decir. 20. comenzaron a luchar contra los defensores. que resistían con gran empeño. . mientras unos portaban escalas. porque todos luchaban con el mayor encono.7. Y así la espesa lluvia de flechas que surcaban el aire a gran velocidad atra­ vesaba a los que se defendían en compacta formación. llegó hasta la tienda del rey. Y cuando.8. que juraba que no se marcharían hasta no des­ truir la fortaleza. con gran insolencia.6. que se dedicó al descanso por acuerdo unánime debido a las numerosas bajas -tanto más cuando el terror había cundido tanto entre los del interior como entre los del exterior-. el líder de la religión cristiana32 dejó entrever en sus gestos y en sus movimientos que desea­ ba salir y. 20. otros se protegían con trenzados de mimbre. 20. lle­ garon ante las propias murallas. 31 Amiano va alternando la designación persas / partos. porque se encontró con la terca opo­ sición del rey.386 AMIANO MARCELINO zando terribles amenazas. des­ pués de las pérdidas sufridas en ambos bandos. una vez obtuvo la promesa de que podría volver in­ cólume. de manera que todos se precipita­ ban a ciegas. afirmando que. lucharon con mucho más ardor que antes.7. intentó persuadir con sus dulces palabras a los per­ sas para que volvieran a sus territorios. y así las pérdidas se repartieron.

pues les contenía el temor a las piedras lanzadas a mano y a las flechas. creyen­ do además que la cólera de su rey no se calmaría hasta que lo lograran. de que el obispo había informado en secreto a Sapor acerca de qué par­ tes de las murallas podría atacar por ser frágiles y accesibles desde el exterior. 20. ni las grandes cantidades de sangre derramadas ni los numerosos heridos de muerte hacían disminuir su au­ dacia. cuando estaban produciéndose muchas bajas en ambos bandos. . Y aunque los atacantes 33 Cfr. Pero tal era la densidad de los disparos que estas máqui­ nas. Sin embargo. En esta situación.7. vana según creo yo. 20.11.7. Sin embargo. 20.7. después. se quedaban paradas. sin embargo. los atacantes intentaban cada vez con más ardor destruir antes del invierno esta ciudad. Por ello. 20. for­ tificada por su posición y por la mano del hombre33. y era complicado hacer avanzar los arietes que se habían prepara­ do. por lo cual ardían a causa de los dar­ dos y teas que les lanzaban precisamente con esa finalidad. Y lo cierto es que la sospecha pareció fundada porque. se lan­ zaron finalmente a un peligro terrible.7.LIBRO 20 387 20. se extendió la sospecha. aquéllas lanzando flechas y éstos una llu­ via de piedras. como deteni­ das por profundas raíces.10. ni las ballestas ni los escorpio­ nes se detuvieron. mientras avanzaban.12. aunque fue divulgada por una multitud.7. que ardían una vez untadas con pez y brea.1. los lugares poco seguros y que comenzaban a des­ moronarse fueron golpeados con premeditación y con una fu­ ria atroz por las máquinas de guerra enemigas. Y aunque la llegada hasta las murallas se veía difi­ cultada en gran medida por la estrechez de los senderos. como si sus lí­ deres conocieran los accesos. tras una lucha larga y cruenta.9.

Al verlo. las sangrientas espadas de los enemigos cayeron sobre todo lo que podían encontrar. que quedaron desmoronadas y hundidas. debido a los distintos artilugios incendiarios. se dispersaron empujados por la multitud. Finalmente. los asediados. menos expuesto a los fuegos o a las armas.14. cayendo con tremendo estrépito. que habían resistido durante bastante tiempo una destrucción in­ minente. Esta. Sin embargo.13. 20. se abrió camino hasta el muro con gran esfuerzo. hizo que su­ cumbieran también de forma repentina las torres que la rodea­ ban. 20. el rey. por lo que. no pudieron avanzar. Y así. sin que nadie reflexionara sobre lo que estaba haciendo. abatió la torre. Estaba cubierto con pieles de toro empapadas y.7. un gran número de enemigos irrumpió en la fortaleza a través de este acceso seguro. cargados con todo tipo de despojos. mientras se blandían las espadas sin sentir pie­ dad por ninguno de los que corrían.7. porque hacía mucho tiempo que deseaba ardiente­ .7. y con un enorme número de prisioneros. tras este desastre. adelantándose al resto. muertos muchos de los nuestros por diversas heridas tras este desastre inesperado. el combate se de­ cidió cada vez más dentro de las murallas en una lucha cuer­ po a cuerpo. ante lo cual. 20.15. siendo asesinados niños arrancados del regazo de sus madres.388 AMIANO MARCELINO balanceaban los arietes en medio de una densa lluvia de pie­ dras enormes. Entonces. junto a estas mismas madres. que estaba ya resentida. penetrando en las junturas de las piedras con su enorme punta. enardecido y orgulloso por su victoria. cada vez más deseosos de rapiña. volvieron exultantes a su campa­ mento. por ello.16. había un ariete que sobresalía entre los demás.7. Una vez que los alaridos de los persas se extendie­ ron por doquier resonando en los oídos aterrorizados de los que se sentían ya derrotados en el interior. Con todo. 20. los hombres de ese pueblo tan funesto.

Se encuentra situado en el extremo de Mesopota­ mia pero. 34 Cfr.18. en alguna ocasión. habían pertenecido a su pueblo. Μ.14. Fontaine en su edición (ad loe. al estar rodeado por unos muros con recovecos y con forma de cuernos. se marchó y desistió finalmente de este empeño inútil. después de apoderarse de algunas fortalezas menos importan­ tes. tras recibir muchas más bajas de las que causaba. 20.17. lo cierto es que. pp. «¿Qué era el m urus sinuosus e t cor­ nutus (Am. .6 y ss. esto puede aplicarse a los estableci­ mientos militares romanos de Poena Novata (Visegrad-Sibrik domb) y Aquincum (Budapest) en Panonia.11. lugar fortificado de gran anti­ güedad y que. Y es que temía lo que realmente sucedió: que los romanos no podrían permitir sin más la pérdida de esta importante for­ taleza y que se esforzarían con todo empeño por recobrarla34.7. Así pues. Gerion 1996. la ambición del rey persa era reconquistar todos los territorios romanos de A sia que. según L.17)».7. 20. todos ellos de noble origen y famosos ya por su destreza en la guerra. 35 Como indica J. tras intentar el ataque con todo tipo de recur­ sos. resulta inaccesible para numerosas for­ maciones de ataque35. ya fuera haciendo promesas a los defensores. e incluso a veces preparando empalizadas y colocando máquinas de asedio junto a las mu­ rallas. 20.LIBRO 20 389 mente apoderarse de Phaenicha. 20. fue construido por el macedonio Alejandro. Y así. o ya lan­ zándoles terribles amenazas. 223-231. según se cree. Borhy.7.). dejó allí estacionado a un batallón de soldados. aprovisionando la for­ taleza con gran cantidad de víveres. ciudad estratégica. no se marchó de allí hasta que no reparó perfectamente la parte de la muralla que había caído y hasta que. a la que se aña­ día además la esperanza de conseguir cuanto se propusiera. En cuanto a la mención m urus si­ nuosus et cornutus. se propuso llegar a Virta. Cfr. que hemos traducido como «muros con recovecos y con forma de cuernos». con una jactancia enorme.

20. 20.3. y les entregó cartas en este sentido.8. ya que le despreciaba como a alguien ínfimo y vulgar. decidió enviar a Constancio mensajeros que le contaran lo sucedido. Por ello. quienes se habían adelantado en un reciente viaje desde la Ga­ lia para llevar al César parte de la recaudación de impuestos. que había vuelto tiempo atrás. temiendo un ataque de los partos. Por otra parte. solicitó tropas auxiliares a los escitas. ya fuera a cambio de una recompensa o como favor. Pues bien. que es­ taba pasando el invierno en Constantinopla. ni con palabras arrogantes. el contenido de la carta era el siguiente: . para que no pareciera que se había dejado llevar súbitamente por su or­ gullo.8. sin embargo. advirtiéndole y mostrándole claramente los hechos ya ocurridos y lo que convenía hacer en el futuro.8. Esto es lo que sucedió ese año en la zona compren­ dida entre el Tigris y el Eufrates. puso todo su empeño en equipar la frontera este con todo tipo de material para la gue­ rra.2. y por los encargados de su servicio personal. más se convencía de que Constancio nunca consentiría esta si­ tuación. El Augusto Juliano inform a por carta al Augusto Constancio acerca de lo sucedido en París 20. para lo cual condujo allí armas y soldados.1.390 AMIANO MARCELINO 20. que tenía sus cuarteles de invierno en París. pues cuanto más pensaba en ello. Aunque Juliano le contó las novedades. con la in­ tención de salir de Tracia ya avanzada la primavera y de ocu­ par rápidamente los lugares más peligrosos. al considerar los peligros de una rebelión. se angustiaba pensando cómo podría es­ capar después de lo sucedido. Juliano creía que Constancio ya conoce­ ría estos hechos por el relato de Decencio.8. no escribió nada en mal tono. cuando numero­ sos mensajeros llevaron estas noticias a Constancio. Mientras esto sucedía.8. 20. En concreto. Juliano.4. entonces él. No obstante. y además re­ forzó las legiones con jóvenes valerosos que habían destaca­ do con frecuencia en las campañas de Oriente.

20. »Pero. Pues bien. Y así. fueron conducidos allí desnudos y ne­ cesitados. en lo que me ha sido posible. no pudiendo aguantar más el tener un jefe de segundo nivel. con más furia de la usual. tal como se ha podido observar en mis múltiples ac­ ciones. tras reunirse una no­ che. asediaron el palacio y con grandes y frecuentes gritos comenzaron a repetir “Augusto Juliano”. ni se les dio la paga anual y. además. deliberaron durante mucho tiempo. y me oculté.9. Y he pensado siempre lo mismo. »Sentí pánico. 20. no se les concedió ni un ascenso de rango. «Personalmente. en medio de numerosas y cruentas guerras. a pesar de sus frecuen­ tes victorias y de derramar mucho sudor.8. si me lo permites. ya desde el momento en que. enardecidos. me he mantenido fiel a mis propó­ sitos tanto en mis costumbres como en la observancia de los pactos. voy a contarte algún hecho que tú consideras como una novedad. . intenté salvar mi vida en un escondite. 20. no atribuyendo nunca nada a mis propios peli­ gros y.5.7. tras nombrar­ me César. siempre he sido el primero de todos en las cir­ cunstancias difíciles. estos hombres. no podrían conse­ guir ninguna recompensa de un César.8.8.LIBRO 20 391 20. »Para excitar más su cólera. ya que pensaban que. los soldados.8. llené tus oídos como un fiel servidor de numerosas noticias de prós­ peros sucesos. »Por ello. contento con el poder que me encomendaste. reclu­ yéndome mientras pude. acostumbrados a terrenos helados.8. hiciste que me enfrentara a los horribles fragores de las luchas. »Por ello. después de fati­ garse sin resultado alguno. cuando los germanos se habían dispersado y extendido por to­ das partes. recibieron la orden de acudir hasta las partes extre­ mas del mundo oriental.6. como puede comprobarse en numerosos documentos. 20. lo confieso. tras separarse de sus hi­ jos y de sus esposas. sin que se lo esperaran. y de hecho.8. y el último a la hora del reposo.

observa la mejor de todas las vir­ tudes. sino porque este es mi deseo. saltaron ante mí y me amenazaron con la muerte. por así decirlo. pues se trata de personas que suelen provocar discordias entre los príncipes para su propio provecho.13. que engendra vicios. Por el contrario. como era consciente de que. pueblo bárbaro que habita a este lado del Rin. vencido finalmente. 20. No pienses que sucedió nada diferente.11. 20.10. consentí. y admite de buena fe la igualdad de condi­ ciones que te propongo. 20. cuando yo intentaba vencer su obstinación con sú­ plicas. estoy completamente dispuesto a cumplir tus órdenes de ahora en adelante. »Voy a resumir brevemente lo que debe hacerse: te proporcionaré caballos hispanos para tus carros y. salí. »Perdón de todos modos. »Y te prometo que voy a cumplir estas condiciones hasta mi muerte no sólo por agradecimiento. como el que tú apruebes esta situación y la consideres útil y co­ rrecta.8. considerando que esta situación es buena para el estado romano y para nosotros mismos. pues mi deseo no es tanto el que se produzca lo que me han solicitado con razón. si yo sucumbía. Eso sí. »Pero estaban tan encendidos y llegaron hasta tal punto que. . ni escuches a los que murmuren con maldad otras cosas. rechazando la adu­ lación. »Éste es el relato de los hechos que te pido que aceptes. 20. o bien a alguno de los que se han rendido y pasado voluntaria­ mente a nuestro bando. creyendo que así podría tranquilizar la violencia de los soldados. y me presenté ante todos. para que los unas a los gentiles y escuderos. la justicia. »Ante esto. protegido por la coraza de una conciencia tranquila.8. creyendo que el tumulto podría cal­ marse gracias a mi autoridad o a mis palabras persuasivas. te cederé a algunos jóve­ nes letos.8.392 AMIANO MARCELINO »Pero como no se me daba ningún respiro.8. otro sería declarado príncipe tal vez de buen grado.12. unidos como estamos por lazos de sangre y por un destino superior.

para que se le entregara en secreto a Constancio. no po­ drán.15. en mi opinión.14. es evidente que líderes que se comportaron de este modo o de otro similar encontraron la fórmula para vivir con éxito y felizmente. que fueran asignados a un emperador personas que ignoran sus costum­ bres y deseos. »Te he narrado estos hechos suplicándote que los ad­ mitas de buen grado. no he podido conocer su contenido y. en ocasiones han mejorado gracias a la colaboración entre dos príncipes que ce­ dían uno ante el otro. da­ ñados ya por continuas revueltas y desgracias terribles. «Tampoco será conveniente hacer que tropas auxilia­ res de aquí se enfrenten a los partos. No en vano. por el ejemplo de nuestros antepasados. »Tu clemencia elegirá como prefectos del pretorio a personas destacadas por su honestidad y sus méritos. pues se­ ría estúpido. en cuanto a los restantes oficiales civiles y militares. que situaciones complica­ das.17.8. si pierden a más jóvenes por recordar el pasado. aunque hubiera podido hacerlo. Y es que yo sé. ni a la fuerza. como lo hacen. y entregaron a todas las generaciones posteriores una imagen positiva de sí mismos». »Esto te lo digo sin duda alguna: que los galos. Personalmente. 20. golpeadas ya por desgracias continuas. perece­ rán simplemente por el pánico de lo que se les viene encima. ni voluntariamente. si me permites decir la verdad. 20.LIBRO 20 393 20. así como a mis escoltas. sé y no quiero hablar con más arrogancia de la que corresponde a mi persona. Junto con esta carta. no sería pruden­ te mostrarla al público. enviar un contingen­ te a lugares extranjeros y lejanos.8. ya aceptadas y dadas como perdidas. 20. estas provincias. creo que lo correcto es que los elija yo. Era más dura y mordaz. sobre todo cuando puede evitarse.8. pues aún no están sofoca­ dos completamente los ataques de los bárbaros y.16. Y. necesitan que vengan de fuera refuerzos valerosos.18. son provechosos. pues temen que. .8.8. envió otra de carácter más pri­ vado. porque. 20.

ya que.21. cuando se enteró de que había as­ cendido a la dignidad de Augusto. 20. y Euterio.8. se puso en marcha y se dirigió lentamente hacia Cons­ tancio. su escasa y casi nula es­ peranza de conservar la vida. todo lo que vieran y así podrían actuar con seguridad en el futuro. Juliano reflexionando de forma cuerda y prudente.22. debían contar. y deseando que se supiera que se habría comportado bien con Florencio aunque éste hubiera es­ tado presente.8.8. 20. abandonando a toda su fami­ lia. . Posteriormente. quienes.1. Para realizar este encargo. quien. se había mar­ chado intencionadamente a Viena. El Augusto Constancio ordena que Juliano se con­ tente con el título de César. 20.9.19. se eligió a dos hombres de peso: Pentadio. con frecuencia. con la intención de mostrarle que no era culpable de falta alguna. utilizando la escasez de ali­ mentos como excusa para alejarse del César. sin molestar ni a sus seres queridos ni a su pa­ trimonio. Después de su marcha. maestro de oficios. le permitió utilizar el transporte público y ordenó que se le llevara hasta Oriente sin que sufriera daño alguno.394 AMIANO MARCELINO 20. ante lo cual intentó librarse de los males que temía poniendo una gran distancia por medio. Lo cierto es que le temía. encargado en­ tonces del servicio personal del emperador. Así. después de entregar las cartas.8. sin omitir nada. se transformó en miedo.20. como pre­ sagiando el revuelo que causaría la sublevación de los soldados (pues éste era el único tema de los murmullos). pero se encuentra con la opo­ sición unánime y tenaz de las legiones gálicas 20.9. 20. Los mensajeros se pusieron en marcha con similar di­ ligencia. mientras acusaba a Juliano de traidor con nu­ merosos cargos. llevando consigo las noticias que hemos apuntado. Sin embargo. los recelos ante esta situación aumenta­ ron a causa de la fuga del prefecto Florencio. le había tratado con gran dureza.

les ordenó que se retiraran sin realizar ninguna pregunta más. 20. mirándoles de tal modo que les hizo temer la muerte. Después de una lenta marcha desde allí. ni permitir que le explicaran nada. lo cierto es que lo ascendió .4.9. cuando llegaron ante oficiales de mayor graduación.9. se indignó de un modo superior al usual y. que en la antigüedad se denominaba Mazaca. Cuando fueron recibidos. despidió enseguida a los mensajeros y dispuso que su cuestor. sustituyó a Florencio por el en­ tonces cuestor del propio César. al leerlo. y determinó di­ rigir la marcha hacia Oriente. se mostraba dubitativo. concretamente en Cesarea. a los pies del mon­ te Argeo. una carta en la que le advertía que no aceptaba ninguna de las novedades y le aconsejaba que.3. entregaron el escrito al Au­ gusto. Sin embargo. ciudad céle­ bre. consiguieron finalmente atravesar el Bos­ foro.5. Además. para que el temor que causaban sus amena­ zas alcanzara los resultados deseados. fueron retenidos con excusas y. pues no sabía si mandar su fiel ejército contra los persas o contra Juliano. Nebridio. 20. como si tuviera con­ fianza en sus grandes fuerzas. se dejó convencer por ciertos consejos provechosos. nombró maestro de oficios al secretario Félix.9. A pesar de eso. a pesar de estar tan encen­ dido. Éste. si le preocupaba su propia vida y la de sus allegados. después de afrontar continuas y serias demoras en su camino por Italia y el Ilírico. de­ pusiera su altivo orgullo y se contentara con la dignidad de César. tras una larga reflexión. situada en un lugar muy propicio. 20. e hizo algunos nombramientos más. Finalmente. Constancio. a quien nombró prefecto del pretorio.2. 20. encontraron a Constancio en Capadocia.LIBRO 20 395 Tras varias jornadas. acudiera presuroso a la Galia con una carta para Juliano. des­ pués de mantener sus dudas. En cuanto a Gomoario. el sucesor de Lupicino.9. Leonas.

al día siguiente. Entonces.8. Una vez desenrollado el edicto recibido. aunque entonces es­ taba ausente y se encontraba en Britania.9. a la que había convoca­ do a propósito. ya que también el César. ordenó a Leonas leer la carta.6.396 AMIANO MARCELINO al cargo de comandante del ejército antes de que se tuviera ninguna noticia de esta situación. fue recibido como persona honorable y prudente y. Julia­ no se presentó en el campo acompañado por una multitud tanto de soldados como de plebeyos. había temores acerca de Lupicino pues. se envió a un secretario a Bolonia. cuando Leonas llegó a París. en su escrito. los soldados y la autoridad del estado. comenzaron a oír­ se por todas partes terribles gritos que repetían: 20. un estado realmente fortalecido. Y así. subido a lo alto del estrado para so­ bresalir más aún. pues era ésta la decisión que ha­ bían adoptado los responsables de la provincia. Como la situación iba desarrollándose de este modo. .9. si se entera­ ba de estas noticias al otro lado del mar. había señalado que estaba de acuerdo con ello. por lo cual se sospechaba que. para que cui­ dara atentamente de que nadie pudiera atravesar el mar. que previamente había con­ testado a las peticiones. así como a otros que le parecieron propicios y fieles. 20. 20.9. pero que aún temía que resurgieran los ataques de los bárbaros. encontraría motivos para una revuelta. «Augusto Juliano». Leonas volvió ileso portando una carta de Juliano en este sentido y tan sólo se permitió que asumiera el cargo de prefecto Nebridio. Una vez escuchados estos gritos.9. 20. Por eso.7. era un hombre so­ berbio y altanero. ya había elegi­ do con anterioridad a Anatolio. cuando llegó al punto que se refería a cómo Constancio desaprobaba lo sucedido y determinaba que Juliano debía permanecer como César. comenzó a leer­ lo desde el inicio y. En cuanto al cargo de maestro de oficios.9.

no recor­ daban que ningún príncipe se hubiese adentrado en su terri­ torio. mató a otros y concedió la paz a aquellos que se lo pidieron 20. envió mensajeros a Constancio. examinando y corrigiendo con cuidado los puestos de defensa de la frontera.1. Sin embargo. capturó a muchos. a los que llaman «attuarios». con un destino ya más feliz. Al atacarles de improviso. 20. les concedió la paz. Juliano. Lupicino volvió sin conocer ninguno de estos asuntos. se marchó a Viena con la intención de permanecer allí durante el invierno.3. después de atacar por sorpre­ sa a los francos conocidos como «attuarios». 20. equipado con el material que exigía su rápida marcha.10. se dirigió hasta Augst. pasando por Besan­ çon. consiguió derrotarles con poco esfuerzo. se paseaban orgullosos por las fronteras de las Galias. se puso en marcha hacia la frontera de la Germania Segunda y. y muy confiado por el apoyo de sus soldados. Desde allí cruzó el Rin e invadió súbitamente la re­ gión de los francos. El Augusto Juliano. incluso entonces.10. Después de capturar y de matar a muchos. 20. para que se mantuviera esta situación y que nadie le tildara de remiso e indolente. . pueblo in­ quieto que. debido a la enorme dureza del camino. Allí. Desde aquí regresó con la misma celeridad a través del río y. creyendo que esto beneficiaría a los que habitaban en las tierras vecinas. se acercó a la ciudad de Tricénsima. que desde hacía tiempo estaba domi­ nado por los bárbaros como si fuera de su propiedad.LIBRO 20 397 Una vez evitado esto. que habita­ ban al otro lado del Rin. con lo cual no pudo promover rebelión alguna.2. ante las súpli­ cas de los supervivientes. cuando no esperaban ningún tipo de hostilidad y cuando se sentían completamente segu­ ros porque.10.10. una vez recuperado este lugar. tras re­ forzarlo con una guarnición más segura.

lloró y se lamentó pensando en las calamidades que habría soportado esa desgraciada ciudad. se demoró durante bastante tiempo. Tras despedirle.11. así como una enorme can­ tidad de provisiones. se dirigió hacia Amida.11.5.11. Y acerca del arco iris 20. hija de Ablabio. Entre ellos destacaba sobre todo el que el emperador le había concedido como esposa a Olimpias. Éstos fueron los hechos acaecidos en la Galia en una época en la que. después del equinoccio de otoño. El Augusto C onstando ataca Bezabde con todas sus tropas. Y es que le habían llegado noticias de que había sido tentado varias veces por el rey de los persas con intrigas. Entonces Ursulo. ya que se sentía obligado a Constancio por el lazo de múltiples favores. Lacotena. tras lo cual le aconsejó y le animó para que continuara siendo un amigo leal para nosotros. Cuando estuvo cerca y pudo contemplar las mura­ llas cubiertas de cenizas. Pero. Samósata y. ciudad de Armenia Me­ nor. 20.1. prefecto del pretorio en otra época. 20. volvió a su rei­ no cargado de regalos y con el cortejo que había traído.11. con amenazas y mentiras para que olvidara el pacto con los romanos y se uniera a su causa. 20. Arsaces.11. atravesando Melitena.11. pero se m archa sin conseguir su propósito. Constancio se puso en marcha des­ de Capadocia. 20. llegó a Edesa donde. prometida de su hermano Constante.398 AMIANO MARCELINO 20.4. después de jurar una y otra vez que prefe­ ría perder la vida antes que faltar a su palabra. el encargado del tesoro.2. tras atravesar el Eufrates. que se encontraba . mientras los sucesos se desarrollan allí con tanto éxito y cautela.3. Constancio hizo llamar a Arsaces. sin que nunca después se atreviera a faltar a ninguna de sus pro­ mesas. rey de Armenia. y le acogió amistosamente. mientras aguardaba a que se reunieran tropas de soldados de diferente procedencia.

los soldados recordaron en Calcedonia estas palabras tan duras. a cambio de lo cual recibi­ rían dignidades y recompensas. se lanzaron a por él36.LIBRO 20 399 allí por casualidad. cuan­ do llegaron a Bezabde. Por eso cuando. 20. exclamó roto por el dolor: «!Ay! Estamos viendo con qué coraje defienden los soldados las ciudades. y las rodearon con una empalizada y con fosas profundas. ofreció a los defen­ sores de las murallas dos salidas: O que volvieran a sus tierras y abandonaran sin derramar sangre las posesiones de las que se habían apropiado. o bien que se entregaran a los romanos. en formación cerrada e incitados por las trompe­ tas. tiempo después. los soldados atacaron con gran presteza todos los flancos de la ciudad. se dispuso todo lo nece­ sario para el asedio. reventando así los recursos del imperio para que se les pueda pagar una abundante soldada». recibió noticias de muchos en el sentido de que esos lugares que antes se habían echado a per­ der. mien­ tras Constancio cabalgaba recorriendo la amplia extensión que rodeaba el campamento. .8. Así.11. Luego. para no pasar por alto nada que hubiera que disponer necesariamente antes de que estallara el combate. enviando a unos mensajeros prudentes.6. ya que eran hombres de ilustre cuna.7-8. avanzando un tanto protegidos con las legiones apiñadas en diversas formaciones de tortuga.3.7. como una lluvia de todo tipo de proyectiles 36 Cfr. descuidados por el paso del tiempo. Pero como ellos se negaron con su tenacidad innata. plantaron las tiendas. Pero. ahora estaban firme­ mente protegidos. 20.11.11. intentaron abatir las murallas. 22. que se habían endurecido en infinidad de peligros y esfuerzos. 20. Desde allí. avanzando en formación cerrada. Entonces. y.

al verlo. después de des­ truir con él Antioquía. los soldados se cubrieron con más cuidado. De este modo. tuvieron que romper las formaciones y dispersarse mientras resonaba el toque de retirada. se escondían protegidos por telas para no ser vistos por los enemigos.12.9. 20. y al ver la gran destreza con la que lo manejaban. Después de esto. 20. al tercero. comenzaron a caer desde arriba tinajas. trajeron y dejaron en Carras.11. Y aunque los defensores. se vinieron abajo los ánimos de los del interior. las máquinas de guerra y la densa lluvia de piedras y de proyectiles lanzadas desde ambos bandos seguían causando un gran número de bajas. como la mole de la empalizada se iba elevan­ . tras descansar un solo día. cuantas veces era necesario. no decayó ni la temeridad ni la prudencia. cuando la esperanza ya casi nula de los nuestros es­ taba dando pie a una retirada general. utilizando todo tipo de mañas y un esfuerzo enorme. se decidió utilizar un ariete enorme que. grandes piedras y trozos de colum­ nas. los persas. 20. con cuyo enorme peso fueron aplastados los atacantes que. tuvieron que escapar en medio de este peligro extremo. Además. sin embargo. 20. pues mientras se preparaban para transportar con facilidad el ariete. y mientras los atacantes lo protegían afanosamente con un mantelete.400 AMIANO MARCELINO caía sobre los atacantes. en otro tiempo. en el décimo día desde el inicio de la lucha.10. Cuando los manteletes de mimbre avanzaron con­ fiados y estuvieron ya junto a las murallas.11. dentro.11.11. ya viejo y desvencijado.11. Después. sacaban valerosa­ mente sus brazos y lanzaban piedras y armas arrojadizas a los atacantes. de tal modo que hubieran llegado casi a entregarse. con las máquinas quebradas por la violencia de los gol­ pes. comenzaron a gri­ tar por doquier e intentaron escalar la muralla por numero­ sos enclaves. Súbitamente. si no se hubieran dispuesto con fuerzas renovadas a oponerse a la amenaza de esta máquina.

Los romanos seguían transportando estas máqui­ nas con gran valor y. desprecia­ ban hasta los peligros más evidentes. De este modo.11. se quitaban el casco y caían heridos ante la pericia de los arqueros enemigos. En cuanto a los persas. expuestas a las piedras y a los lanzamientos de armas proce­ dentes de las murallas. cuando la altura de la empalizada se hizo ya enorme.11. ni abatir los muros con sus continuos golpes. lo retuvieron con unas cuerdas muy largas.16. Por contra. Cuando los montones alcanzaron ya una gran altu­ ra. la sucesión de tantos días y noches vio­ lentos y sin dormir hicieron que los supervivientes de ambos bandos fueran más cautos. Así pues.15. y en otras partes habían sido untadas cuidado­ samente con alumbre.11. movidos por el deseo de apoderarse de la ciudad. derra­ maron también pez ardiendo. porque la mayor parte de la madera estaba recubierta por pieles y te­ las húmedas. los defensores pensaron que iban a morir si no luchaban . Además. 20. 20. a pesar de que era difícil defenderlas. los defensores.13 . al mismo tiempo. no podría retroceder para golpear con más fuerza. 20. horrorizados al ver el tamaño de la má­ quina. de manera que el fuego caía sobre ellas sin producir efecto alguno.LIBRO 20 401 do rápidamente. en­ lazando con mucho cuidado la punta de hierro del ariete. y mu­ chos de los nuestros caían porque. aunque arrojaron sin ce­ sar antorchas y teas llameantes. que tenía realmente forma de carnero. con lo que las máquinas que ha­ bía costado tanto esfuerzo mover permanecieron allí paradas. con la esperanza de recibir una recompensa y de po­ der ser reconocidos con facilidad. su esfuerzo era vano. al luchar a la vista del em­ perador. cuando el enorme arie­ te se acercaba ya y estaba a punto de golpear la torre que se erigía ante él. Pero. el asedio se hacía más duro día a día. 20 . se dispusieron con todo empeño a quemarlas. a la que seguían además otras menores.14.11.

a pesar de que la oscuridad de la noche puso fin al combate. ante lo cual tomaron una decisión au­ daz: de forma repentina. si bien estaba ya medio quemada. pues había hombres preparados para apagarlas. Y como había nubes de un humo muy negro que impedían la visión. Después. ya que una vez rotas las cuerdas que la habían sujetado desde el muro.11. lanzaron antorchas y artilugios de hie­ rro cargados de fuego contra los arietes. tras recuperarse con un pequeño refrige­ rio y un breve sueño.18.17.402 AMIANO MARCELINO con enorme empeño. cuando esos mismos persas fueron a apostarse en sus defensas. que aunque atravesaban las murallas caían muchas veces sin causar daño alguno. Su arrojo iba creciendo paulatinamente y cuando llegó ya la lucha cuerpo a cuerpo. Pero. con excepción de la ma­ yor. desde su campamento prepararon con gran cuidado un ataque en el que formaron rápidamente una piña y salieron con muchos hombres que portaban fuego y que iban protegidos en medio de soldados. 20.11. todas las máquinas comenzaron a arder de repente a causa del fuego lanzado. atacaron a los primeros de los nuestros que se encontraron y. con todas sus fuerzas. Después de eso. fueron atacados con flechas. y los persas iban a sucumbir si no encontra­ ban una estratagema mejor. la gran mayoría de ellos volvió al interior de las murallas sin resultado alguno. después de numerosos encuentros con distin­ to resultado. 20. así como sarmientos y todo tipo de materias capaces de producir un incendio con facilidad. lanzaron contra las máquinas recipientes de hierro llenos de fuego. porque. 20. Cuando los luchadores estaban ya diezmados en ambos bandos.19.20. cuando sonaron los clarines llamando a la lucha.11. Además.11. pudo ser rescatada gracias al enorme esfuerzo de algunos valientes. 20. fueron despertados por la llamada de . no se concedió un largo descanso a los soldados. salieron corriendo por las puertas. hondas y teas ardientes. las legiones acudieron en rápida formación.

creyendo que sus vidas llegaban ya a su fin. Sin embargo.23.22. o bien perseguían a los que se retiraban. ante el miedo que provocaban. al extenderse más las tropas romanas.LIBRO 20 403 sus generales. mientras volaba por todas partes una densa lluvia de armas. se dispuso una formación de los nuestros en tres líneas. 20.21.11. 20. Por ello. ningún enemigo osaría ni siquiera sacar la cabeza. vieron que los persas se ocultaban aterrados ante las empalizadas dispuestas para el ataque. con la in­ tención de luchar mejor gracias a las altas empalizadas que. amenazaban las murallas desde su ele­ vada posición. para rechazar con facilidad a los defensores de las murallas. y abrieron en secreto una pequeña puerta trasera. en lo alto de esas empalizadas se colocaron dos ballestas. herramientas y palancas. pues creían que. Además. distribuyendo las labores de defensa de acuerdo con las dificultades del momento. o bien intentaban rechazar a los que les ata­ caban. utilizando azadones. a los persas les afectaban mucho más los distintos tipos de proyectiles arrojados con las ballestas. me­ tieron brasas en la estructura de un muro construido con ra­ . y alejaron las máquinas del muro. se precipitaban a una muerte segura y. por donde salió una poderosa tropa que empu­ ñaba sus espadas y que era seguida por otros soldados que portaban fuego en secreto.11. proyectiles que venían volando como por una cuerda desde las elevaciones artificiales del terreno. 20. se luchaba con idéntico ardor en ambos bandos cuando. en el duro combate. de repente. ya casi al atardecer.11. agachados. ante lo cual golpearon la torre con el ariete y. Y mientras los romanos. fue­ ron acercando las escalas. que se aprestaron a atacar la muralla con los penachos de sus cas­ cos moviéndose de forma amenazadora y portando muchos de ellos escalas. dejaron a algunos para que de­ fendieran las murallas. Realizados estos preparativos. los que llevaban el fuego. Y ya resonaban las armas y las trompetas y. una vez terminadas.

Sin embargo. 20. toda esta estructura reseca. con juncos y manojos de cañas. 20. 20. podía verse también en el cielo la aparición de un arco iris. aparece primero el color rojo anaranjado.11. Además. decidió permanecer allí para entablar escara­ muzas. mientras nuestros soldados salían de allí en medio del peligro con sus máquinas de guerra intactas.11. se esparcen.27. Como. Y tal fue la cantidad de agua que cayó que el suelo se empapó y la blandura del barro. muy pegajoso al tra­ tarse de regiones de espesísima hierba. Mientras se llevaban a cabo estas escaramuzas. la realidad fue muy distinta a lo que él creía. y los dos bandos se dispusieron a descansar brevemente.11. El aire muy caliente que procede de la tierra y los vapores húmedos se condensan en nubes y.26. voy a exponer brevemente cómo suele producirse este fenómeno. tal como la observa nuestra vista.25. ya que la razón y la necesidad le aconsejaban continuar con el ataque de Phaenicha (que como fortaleza cerrada e indes­ tructible se oponía a los ataques enemigos). Finalmente.404 AMIANO MARCELINO mas de distintos árboles. ardió. Pero cuando el atardecer puso fin a la lucha. tan pronto como se le acercó fuego. pero lo avanza­ do de la época le disuadía de ello. dan­ do lugar a pequeñas gotas. luego un tono do- . según los estudios de los físicos. 20. en la idea de que tal vez los persas cederían ante la falta de alimentos. dando lugar a una superficie curvada que se extiende sobre nuestro mundo. descansa sobre media esfera. con frecuencia. aparecieron en el húmedo cielo unas nubes negras que ame­ nazaban lluvia.11. Pues bien. un mundo que. los continuos truenos y relámpagos aterraban a los hombres de mente asustadiza. se elevan con fluidez frente al ardiente dis­ co solar y forman el arco iris. Éstas brillan al ser alcanzadas por los rayos del sol. el empe­ rador. En esta figura.24. alteró toda la situa­ ción. después. que tomaba y retomaba decisiones en distinto sentido.

11. pero las del interior. su color es justamente el contrario. Pero los verdes se deben a la seme­ janza de la nube situada justo encima. y toma colores más cercanos al del sol.LIBRO 20 405 rado o amarillento.28. sin mezcla alguna. La tercera roja. que está situado encima. Se vierten además otras muchas opiniones distintas. el brillo de los rayos del sol produce un color más cerca­ no al rojo. es decir.30. son azules. 20. por el contrario. que se halla bastante alta. por oposición. Con una situación como ésta. transforma el cielo encapotado en uno tranquilo y placentero. porque me urge retomar la narración allí donde la dejé. 20. azul y verde. ya que supone pasar de un cielo despejado a uno lleno de nubes o. por úl­ timo. cuarto el púrpura y.11. tercero el rojo. la siguiente amarillenta. brilla encerrada' por el roce continuo. de un color un poco más fuerte que la anterior. pues el rigor del invierno .11. con frecuencia hemos leído en los poetas que el arco iris es enviado desde el cielo cuando es necesario un cambio en la situación. 20. de manera que.29.11. según piensan algunos. como hemos señalado. Algunos piensan que el arco iris se hace visible a los hombres cuando los rayos del sol atraviesan una nube densa.31. va tendiendo más al azul y al verde. La cuarta es púrpura porque. Entonces esa luz. que considero inútil enumerar ahora. siguen esta norma: la primera parte aparece algo anaranjada de acuerdo con el aire que la rodea. cuanto más se difunde. donde las olas que llegan a la costa son blancas. 20. al bri­ llar entre ella y el sol la densidad de las gotas de las que sur­ ge. y la llenan de una luz clara. al no encontrar una salida. Y. Su belleza es especial. tal como suele suceder en el mar. se trata de un indicio de cambio de tiempo. porque está frente a los rayos del sol. porque los colores se mez­ clan y. puesto que. el emperador se de­ batía entre la esperanza y el miedo. Pero que.

así como el posible tumulto de los soldados. cuando ya estaba abierta. . sino atroces y re­ cordados con dolor durante mucho tiempo. 20. como si una constelación fatal rigiera los diversos acontecimientos.32. de tal modo que. después de soportar duras calamidades. Y es que. Constancio abandonó esta empresa inútil y volvió a Siria para pasar el invierno en Antioquía. éste empezó a desear vencer al menos mediante sus generales. su mente se angustiaba ante la posibili­ dad de que tuvieran que abandonar su propósito. algo que. ocurrió alguna vez. que estaban ya agotados.11. cuando Constancio luchaba con los persas siempre le seguía una fortuna adversa. Además de esto.406 AMIANO MARCELINO se agravaba y en esta región tan abrupta se temían revueltas. la puerta de este rico hogar. por así decirlo. porque no eran leves los daños que le habían infligido los persas. como he­ mos señalado. Por todo ello.

mantenía su eterna duda sobre si debía intentai' conseguir por cualquier medio la amistad del Augusto. Cuanto más consideraba con preocupación estas po­ sibilidades. 109.1. Cfr.1. Mientras Constancio se veía retenido por el mal resul­ tado de las guerras al otro lado del río Eufrates. 21.1. p. . en la medida en que así se lo permitían las circunstancias.. o atacarle él primero para infundirle temor. y se sentía cada vez más orgulloso de sí mismo.1. al que habían hecho sucumbir su desidia.. «Amiano M arcelino. Martínez Pastor.». Pero. más temía a Constancio por un doble motivo: porque era un amigo cruel y frecuente vencedor en contien­ das civiles. sobre todo. y los engaños y mentiras de algunos. Cómo supo con antelación que el Augusto Cons­ tancio iba a morir en breve. Acerca de las distintas formas de prever el futuro 21. lo que más le asustaba era el ejemplo de su hermano Galo. Sin embargo. 1 Este libro es clave en opinión de M. Juliano pasaba días y noches realizando planes para el futuro. justamente un año después. ya que com ien­ za con la actuación de Juliano en la Galia en noviembre del 360 y termina con la muerte de Constancio en Cilicia. El Augusto Juliano celebra juegos quinquenales en Viena.LIBRO 211 21.2.

Así pues.1.1. y sin aceptar ningún consejo de ninguno de los que éste había ascendido. su deseo de ata­ car él el primero a Constancio se veía agudizado y avivado por­ que. de manera que. deslumbrante por el brillo de las piedras preciosas. 5 Cfr. ahora. Con todo.3.1. Mientras se desarrollaban los juegos. había aceptado y se había puesto una corona vulgar. excepto de Nebridio2.8. a este príncipe erudito y aficionado a todo tipo de saberes. 21. una vez pacificada la Galia. . su hermana y mujer en otro tiem­ po de Galo5.408 AMIANO MARCELINO 21. Y creía que lo más seguro era mostrarse claramente como enemigo ante alguien cuyos movimientos presagiaba después de haber visto su comporta­ miento en el pasado.6. Y puesto que. ofrece unos juegos quin­ quenales ya como Augusto. semejante a un director de gimnasio revestido de púrpura3.1. 14.18. el seis de noviembre del 360. sin tomar en cuenta lo que Constancio le había escrito y le había enviado por mediación de Leonas. 3 Juliano había sido nombrado César el seis de noviembre del 355. en ocasiones cobraba ánimos para afrontar múltiples y apremiantes asuntos.7. Además.6. en el inicio de su principado. con lo cual le plantea ya abiertamente el en­ frentamiento a Constancio. sabía que Constancio iba a morir en breve. 21. ya como Augusto. como sabemos. pues de ese modo no caería en la tram­ pa de una amistad fingida.5.4. 21. 21. donde también es­ taba sepultada Constantina. cuando. a través de muchos presagios y de sueños proféticos en los que estaba versado.9. ofreció unos juegos quinquenales en los que portaba una magnífica diadema.8.1. 4 Cfr. 15. 20.11. ciertas personas malvadas le achacan la 2 Cfr. envió a Roma los restos de su difunta esposa Helena4 para que fueran ente­ rrados en una villa de la vía Nomentana.

fue colocada por los antiguos teólogos junto a Júpiter. vaticinios que. Igualmente. se le vio salir repentina­ mente de la tierra de Etruria7. 21. pueden conocer el futuro. o porque se ve empujada a ello por su perfección. en su lecho y en su trono. y nos hace partícipes a nosotros de la posibi­ lidad de presagiar el futuro a partir de aquello que aprende­ mos en distintas disciplinas. que suelen adoptar innumerables formas. Además. El que difundió esta disciplina fue un tal Tages a quien.1.2. al tratarse de cuer­ pos eternos. 21. Por el con­ trario. Pues bien. esta diosa. debemos apuntar con brevedad cómo este tipo de conocimiento.8. lo fijado». 17. con ese nom­ bre. según se dice.10. aplacados por diversos ritos. «lo establecido. .pues éstas desconocen el futuro.9. Y es que la magnanimidad del dios. quienes observan las entrañas proféticas del ganado. puede interesar también a un hombre prudente. predice el futuro. Los augurios y los auspicios no dependen de la vo­ luntad de las aves -afirmación que no se atrevería a realizar ni siquiera un necio. proporcionan a los mortales vaticinios que parecen pro­ ceder de regueros de fuentes eternas. 7 Cfr. ya sea porque los hombres lo merecen. los poderes elementales.1. 21. poder vivificador. es un dios el que dirige el vuelo de las aves. de manera que mediante el resonar de su pico. le lleva a mostrarles también de este modo lo que les espera.1. 6 Es decir. El espíritu de todos los elementos.10. o con el movimiento de sus alas en un vuelo agitado o tranquilo. nada inútil. que recibe este nombre porque da a conocer lo que las leyes del destino tie­ nen determinado para el futuro (que es lo que los griegos de­ nominan «tezeiména»)6. según cuentan. están presididos por la diosa Themis.LIBRO 21 409 utilización de artes malignas para prever el futuro. disfruta siempre y en todo lugar de la facultad de la adivinación.

sino la conjetura humana»8. según afirma Aristóteles. cómo iba a ignorar alguien que iba a morir en la guerra. las hace conocedoras del futuro cuando las en­ ciende con vehemencia.1. Además de esto.13. si existiera una cien­ cia profética. dice que «Los dioses nos revelan señales del futuro y. y para no cansar a mis lectores. mente del universo. los sueños son fia­ bles y seguros cuando las personas duermen profundamente y la pupila no se inclina hacia ningún lado sino que mira en línea recta. 2.52. Y es que.410 AMIANO MARCELINO 21. entre otras muchas sentencias ilustres. Por eso. en su insensatez. o un médico ig­ nora un remedio. volvamos ya a narrar lo que vi. esparciendo nuestras mentes como chispas proce­ dentes de él. Nat.12. La creencia en los sueños sería también fiable y cer­ tera si sus intérpretes no se equivocaran a veces en sus con­ jeturas. Y como a veces la plebe baja. bas­ tará decir que. como dice la expresión popular.12. alguien se equivoca.11. Pero para no perder el hilo. ob­ jeta y murmura con inconsciencia que. 21. con frecuencia.1. según exponen los físicos.1. 21. . podemos obtener también numerosas predicciones de los sonidos de nuestras voces. como si las abrasara la fuerza terri­ ble de unas llamas. pero no por eso dejan de existir ni la gramática. del brillo de una estela en el firmamento. un gramático comete inco­ rrecciones al hablar. o un músico canta mal. igualmente.1. relámpagos e. 8 C ic. También los corazones de los hombres predicen el futuro cuando están agitados.118. D e div. Y es que el sol. también a veces. 1. si al descifrarlas. pero hablan por boca de los dioses. Cicerón. ni la música.14. o que iba a tener que soportar una cosa u otra. 21. no habrá errado la divinidad. las Sibilas dicen que están ardiendo. de fenómenos perceptibles como los truenos. ni la medicina. Por eso.

De este modo.2. su­ plica a su dios en una iglesia cristiana 21.3. Pero él les dijo: «Que nadie tema. aumentaron igualmente sus fuerzas. confiado en ellos.2. para mantener aún más oculto su secreto.LIBRO 21 411 21. y agitaba en vano las correas que lo mantenían sujeto. y Cronos alcance el grado veinticinco de Virgo. se dedicó al arte de la adivinación. quedaron fijas sólo las que él retenía y sujetaba con su fuerte mano.1.2.2. de los augurios y de todas las prácti­ cas que siempre han realizado los que adoraban a los dioses. actuaba sin intentar cambiar en absoluto la si­ tuación vigente. Y como se los repitió una y otra vez. con su nueva dignidad. se le apa­ reció cierta imagen brillante que. emperador de Asia. Ante esto.2. porque los versos decían lo si­ guiente: «Cuando Zeus llegue a la extensa zona del ilustre Acuario.2. en­ tonces Constancio. en un día festivo que los cristianos denominan «Epifanía» y . 21. de la que se había alejado en secreto tiempo atrás.4. Cuando en París el aún César Juliano blandía su es­ cudo en ejercicios diversos en el campo. 21. 21. un día festivo. Y para ganarse a todos sin contar con ningún obstá­ culo. cuando tiempo después descansaba tranqui­ lo en Viena.5.2. El Augusto Juliano se hace pasar por cristiano en Viena para ganarse a una multitud y. y realizaba su labor con ánimo sereno y tran­ quilo. todos los presentes quedaron aterrados como si se tratara de un presagio cruel. le repitió con claridad unos versos épicos. encontrará el odioso y triste final de su agradable vida». 21. Por ello. entre los horrores de la media noche. cada vez con más confianza en sí mismo. creyó que no le aguardaba ninguna calamidad. cuando casi estaba despier­ to. Mantengo sujeto con fuerza lo mismo que antes». Igualmente. Además. simulaba haberse hecho partidario de la religión cristia­ na. Y mientras muy pocos conocían esta actitud suya.

con gran rapidez. tal como demandaba la razón. 18. llegó junto a la ciudad de Sanctio. asóla la frontera mediante sus emisarios y mata al con­ de Libino y a algunos otros 21. 9 Cfr.3. . 21. 21.19.2.3. y de atacar. Y es que supo que los alemanes habían salido del territorio de Vadomario. mientras que los romanos se empeñaron en vengar a su general. rey de los alemanes. se combatió con gran fortaleza pero. para no dar pábulo a nuevas gue­ rras si pasaba esto por alto. tras romper el pac­ to.3.3. sin dejar nada intacto. los nuestros se dispersaron después de perder a unos pocos y de caer otros heridos. Juliano se vio alterado por una noticia repentina que le en­ tristeció y le llenó de dolor.2. cayó él mismo el primero de todos. marchándose de allí después de haber rezado solemnemente a su dios. De este modo. En esta situación. envió a cierto conde llamado Li­ bino junto con los celtas y los petulantes. sin embargo. Al inicio de la lucha.3. Pero cuando Libino. que estaban pasan­ do el invierno junto a él. cuando ya se acercaba la primave­ ra. Juliano. para conseguir que volviera la calma. hecho que aumentó la confianza de los bárbaros. se habían es­ condido en los valles. Vadomario. como ya estaban dispuestos a la lucha. a los germanos. ante lo apremiante del peligro. de quien no espe­ raba ya ningún tipo de hostilidad una vez firmado el pacto9. fue visto desde lejos por los bárbaros quienes. 21. desplazándose en todas direcciones como vul­ gares bandas de ladrones. sin pensarlo dos veces. aunque in­ feriores en número.412 AMIANO MARCELINO celebran en enero. Entonces el conde animó a sus soldados que.1. acudió a una de sus iglesias. sentían enormes deseos de luchar. y habían devastado los territorios cercanos a Recia. Entonces.

4. cuando gobernó Fenicia11. con la excusa de que se había roto el tratado de paz. 21. con quien. 21. En una situación tan peligrosa y ambigua. . Y es que cuando los soldados del puesto de guardia cap­ turaron a un secretario que Vadomario había enviado a Cons­ tancio.3. después de interceptar una car­ ta de Vadomario al Augusto Constancio. también rey. Y. cejó en sus ata­ ques.5. 11 Cfr. le decía también lo si­ guiente: «Tu César no tiene disciplina».1. denominaba a Juliano «Señor». Posteriormente. Juliano. realizaba esos ataques y otros similares. siendo como era desde su más tierna infancia un gran experto en asedios y engaños de todo tipo. 26. había fir­ mado Constancio la paz. Constancio le encomendó misiones como si se tratara de una persona eficaz y fiel ejecutora de sus planes secretos.LIBRO 21 413 21. Pero una y otra vez. como hemos narrado. Fue con este Vadomario y con su hermano Gundomado. pensando que.12 Pero. detuvo a Vado­ mario en un combate. El Augusto Juliano. 16. con este temor. pues así Juliano.6. Vadomario iba a mantener su leal­ tad. se con­ 10 Cfr.17. además de otras muchas cosas.4. si creemos ese rumor. si debemos atender sólo al rumor. 12 Este pasaje aparece unido al anterior en la edición de Rolfe. «Augusto» y «Dios». le ordenó por escrito que ata­ cara en alguna ocasión los territorios vecinos.12. una vez muerto Gundomado10. en su carta. 21.3. examinaron lo que llevaba y descubrieron una carta en la que. cuando se descubrió la verdad. Lo cierto es que.3.4. considerando que todo estaba ya llegando a su fin.8. no abandonaría nunca la protección de las Galias.2. Obediente Vadomario a estas órdenes. mató a algunos alemanes. aceptó la entrega de otros y a los demás les con­ cedió la paz 21. tal como demostró posteriormente.

Aunque el mencionado rey fue presentado en el cam­ pamento del príncipe y perdió toda esperanza de perdón. poniendo como excu­ sa un asunto serio y urgente. pues no se le había dado ninguna reco­ mendación acerca de ellos. al ver al comandante de los soldados allí estacionados. 21. 21. tan pronto como llegó y vio al rey.4. y cuando alcanzó su destino y estaba ocupado en diversos asuntos. recordó las palabras del emperador de manera que. le dio su palabra de acudir a un banquete al que también estaba invitado Filagrio.5. después conde de Orien­ te. Vadomario cruzó el río como si no temiera nada y estuviera en un período de paz completa. pidió al séquito del rey que se retirara.2. pues así aseguraría su propia vida y la de las provincias. pues confiaba en su prudencia. des­ pués de leer el contenido de las órdenes. Éste.414 AMIANO MARCELINO centró en un solo empeño: apresar a Vadomario por la fuerza cuando estuviera desprevenido. volvió a su cuartel.4.4. ni leyera su conte­ nido. Filagrio se apresuró. apre­ só a Vadomario. 21.6. Una vez concluido el banquete. Para ello adoptó el siguiente plan: 21. demostrada ya en el pasado. tras lo cual regre­ só enseguida y se acomodó a la mesa junto a los demás.4. y que se co- . dijo unas pocas palabras según la costumbre y. se lo entregó al comandante de los soldados para que lo custodiara celosamente en el campamento y. como se le había ordenado.3.4. donde leyó la carta que le indicaba lo que convenía hacer. para no levantar ninguna sospecha cuando se marchara.4. le entregó también una carta con su firma y le ordenó que no la abriera. con gran pesar. Envió a su secretario Filagrio. Simulaba no saber que se hubiera producido ningún hecho en contra de esa paz y. Y entre otras muchas acciones que debía rea­ lizar según exigiera la situación. pues supo que su secretario había sido interceptado. a estas regiones. a no ser que viera a Vadomario a este lado del Rin. 21.

LIBRO 21 415 nocía ya lo que había escrito a Constancio. este hombre tan cruel turba­ ra impunemente la tranquilidad de las provincias.8. pen­ sando que había capturado antes de lo que esperaba a un rey al que temía.4.5. y previendo con saga­ cidad que nada era tan conveniente para un ataque por sor­ 13 Cfr. Aunque Juliano se confió más con este éxito.4. en absoluto se despreocupó de sus cuitas. Juliano. algo que había costado mucho conseguir. fue enviado a Hispania sin recibir el más mínimo reproche. les rodeó cuando no sospechaban ningún ata­ que. 21.3. planeó atacar a los bárbaros que. El Augusto Juliano habla a sus soldados y se los gana a todos con sus palabras. precisamente ahora cuando se disponía a mar­ charse a lugares lejanos. tomó como cautivos a otros que suplicaban y le ofrecían un botín y a los demás. 21.7. sin embargo. que permanecieron allí. acompañado por las tropas auxilia­ res más ligeras. mientras ellos se asustaban ante el fragor de las armas enemigas. como hemos narrado13. voló rápidamente sobre ellos. Y para evitar que el rumor de su llegada les hiciera marcharse a zonas más alejadas. les concedió la paz después de que se lo suplicaran y le prometieran mantenerse pacíficos. tras superar el Rin en el pro­ fundo silencio de la noche. y ante la visión de las espadas y de las armas arrojadizas. . Mientras se llevan a cabo estas acciones con gran re­ solución.3. habían matado en una escaramuza al conde Libino y a algunos de sus soldados.1. cuando Juliano marchara de las Galias. después de considerar cuántas desgracias habían supuesto las luchas intestinas. 21. dispuesto ya a luchar con­ tra el Augusto Constancio 21. Y es que todo esfuerzo era poco para evitar que. 21. Por el contrario.5. mató a algunos. Entonces.

»Por voluntad de la divinidad celestial. «Ya hace tiempo que en mi interior. según daba a entender. gracias a mi gran confianza en vuestro valor.4. aguardáis a que se os diga cómo pueden sope­ sarse y prepararse los hechos que nos aguardan. »Las Galias. nobles soldados. »Pero ahora. 21. escuche más que hable. y con voz más sonora de la usual. Además. Y es que con­ viene que un soldado. os suplico que escuchéis con benevolencia las breves explicaciones que os voy a ofrecer. enardecidos por la grandeza de vues­ tras hazañas. Después. con más confianza ya.416 AMIANO MARCELINO presa como la rapidez -aunque sabía que estaría más seguro si declaraba abiertamente la lucha-.5. me planteo que vosotros. conseguirán que os mencione el recuerdo de toda la posteridad. reconocido ya por hazañas gloriosas. me he opuesto conti­ nuamente a los ataques de los alemanes y de los francos. con un rito secreto.3. con la ayuda de todos he cruzado el Rin con las tropas romanas cuantas ve­ ces ha sido necesario. se colocó sobre un estrado de piedra. mientras que un líder de justicia pro­ bada no debe dejarse guiar por nada más que por aquello dig­ no de alabanza y de aprobación. he 14 D iosa de la guerra. que han contemplado los esfuerzos que hemos realizado.5. y que ahora ya se han recuperado después de soportar muchas calamidades y graves y continuos quebrantos. cuando. así como a su deseo innato de destrucción.5. apaci­ guó a Belona14 y convocó con el clarín a sus soldados para celebrar una asamblea.2. 21.5. . les habló así: 21. permaneciendo siempre firme frente a los rumores malévolos y a los violentos ataques de pueblos muy poderosos. como no confiaba plena­ mente en la lealtad de sus tropas. con la autoridad de vuestra de­ cisión y forzado por la necesidad de la situación actual. 21. Así pues.5. unido a voso­ tros desde los albores de mi juventud. como os voy a ex­ poner sin rodeos mis intenciones.

Aceptado este discurso del emperador como si se tra­ tara de un oráculo.9. 21. »Por ello. en numerosas batallas contra tropas formadas por pueblos diversos. pretendo aún más. os suplico y os pido esto: velad para que nunca el desfallecimiento de vuestra fortaleza suponga un mal para los demás.7. 21. estaré dispuesto a mostrar mi conciencia limpia. yo me esforzaré con diligencia y solicitud para que nada nos sorprenda por indo­ lencia y. y en cambio. a la manera de los generales reconocidos. si alguien me lo exige. Una vez estemos allí. ante este ejército cuya justicia y valor en la guerra ha destacado siempre. y si la fortuna favorece nuestra empresa. y pensad que nuestras innumerables vic­ torias sobre los enemigos no nos han engrandecido tanto como la seguridad y la estabilidad de las provincias. y . yo he aparecido como moderado y tran­ quilo en la paz. para que superemos las adversidades gra­ cias a nuestra estrecha unión. he aparecido también como razonable y prudente. según lo considero yo. 21. seguid el camino que he mar­ cado como propicio.6. los triunfos nos irán diciendo qué conviene hacer. 21.5. la asamblea se conmovió profundamente y. »Así pues. Quiero hacer valer a mi favor que. avanzaremos sin encontrar obstáculos en el camino.5.5.5.8. conse­ guidas gracias a numerosas muestras de valor». si cuento con vuestro fa­ vor y con el de la divinidad.LIBRO 21 417 sido elevado a la dignidad imperial. puesto que las regiones del Ilírico no tienen fuertes defensas. y ocu­ paremos rápidamente las regiones extremas de Dacia. pues no intento ni pretendo nada que no conduzca al bien común. se mezcla­ ban gritos terribles con el estruendo enorme de los escudos. os pido que me prometáis con un juramento que mantendréis vuestra lealtad y fidelidad. ardiendo ya en deseos de luchar con unánime afán. pues nuestra in­ tención y nuestra voluntad se corresponden con el bien y. Por mi parte. »Por ello.

5. que juraron con un rito similar. juraron en duros términos que estaban todos dispuestos a perder su vida por él si fuera necesario.5. 21. para que no temiera. Es conveniente volver ahora al pasado y narrar bre­ vemente las acciones de Constancio tanto en la corte como en . según el ritual. pues afirmó que de ningún modo podía unirse a una alianza contra Constancio. Puesto que todos tuvieron que realizar el juramen­ to.12. Cuando Juliano volvió desde allí a su palacio y lo vio ante él su­ plicando tendido en el suelo. acercaron las espadas a sus gargantas con gran solemni­ dad y. se dirigieron hacia él con la intención de matarle. aunque con audacia. a quien se sentía unido por numerosos y continuos favores. que le protegió con su manto. re­ fuerza su ejército y.10. El Augusto Constancio se casa con Faustina. le tendió su mano y dijo: «¿Qué privilegio puedo concederles a mis amigos. El único que se resistió con firmeza. Nebridio.11. 21. e hizo que se ade­ lantara el campamento y los estandartes. dio por escrito la orden de marchar a Panonia. los soldados que estaban más cerca.6.13.6. se gana a los reyes de Armenia e Hiberia 21. con sus dones. 21.5. sabiendo cuánto valía adelantarse y anticiparse en unas circunstancias dudosas. como sabían por experiencia propia. noble y. Realizados todos los preparativos que demandaba la magnitud de la empresa. fue Nebridio. regresó ileso a su hogar en Etruria. afortunado vencedor de pueblos y reyes. al escucharlo. con lo que se confió a ciegas a una fortuna dudosa. Al escuchar esto. Juliano. 21.5. Estas palabras fueron repetidas por los generales y por todos los seguidores del príncipe. si tú tocas mi mano? Pero márchate tranquilo a donde quieras».418 AMIANO MARCELINO le aclamaban como general grande. pero cayó ante el emperador.1. enardecidos. 21.

21. Así pues. se eligió también a algunos insignes tribunos para que cumpli­ mentaran al emperador cuando llegó del extranjero.2. dijo: «No aco­ séis a un hombre que a mí realmente me parece culpable pero a quien no se ha condenado. cuando tiempo atrás sirvió junto a Constante. de repente se produjo un griterío cuando empezó el esperado espectáculo y se rompie­ ron las balaustradas. si ha cometi­ do algo como lo que decís. entre otros muchos ciudadanos ilustres. eligió como esposa a Faustina. según comentaban rumores bas­ tante cercanos a la verdad.6. en los juegos del circo. Al día siguiente. pues era un traidor obstinado. cuando Constancio regresó de Mesopotamia.LIBRO 21 419 la lucha cuando pasaba el invierno en Antioquía. en las que estaba sentado al igual que otros muchos espectadores. cuando el ci­ tado Anfiloquio contemplaba el espectáculo desde su posi­ ción habitual frente al emperador. sembró la discordia entre los hermanos mayores del príncipe.6. de la que no podrá ocultarse». 21. mientras yo esté con vida. Cayeron todos al vacío. osó adelantarse con cierta arrogancia para ser admitido él también en esta ceremonia. por lo que Constancio se mostraba exultante. Y así se terminó este asunto. Al mismo tiempo. una mujer sobresaliente por su belleza y sus costumbres. Pero fue reconocido y se rechazó su petición. muy humana a pesar de su .6.4. Entonces. fue recibido con el siguiente ceremonial: Anfiloquio. 21. pues ya hacía tiempo que había perdido a Eusebia. cuando muchos gritaban que no debía permitír­ sele que siguiera con vida. pero él fue el único que murió debido a unas heridas internas. un antiguo tribuno nacido en Paflagonia quien. hermana de los consulares Eusebio e Hipatio. Constancio. Pues bien. como si fuera también adivino de acontecimientos futuros. resultan­ do ligeramente heridos unos pocos. con más dulzura de la usual en él. será cas­ tigado por su propia conciencia. mientras en la Galia sucedía lo que apuntábamos antes.3. y acordaos de que.

también prefecto del pretorio en Italia.6. 21. plata.6. con igual empeño. así como oro. 15. hubo que ocuparse de Florencio. 21. mientras las cir­ cunstancias estaban aún dudosas. Florencio y Tauro fueron cónsules en el 361. aportando ropa.5. y que fue enviado a sustituir a Anatolio. reyes de Armenia y de Hiberia. se intentó comprar a Arsaces y a Meribanes. más que a los demás. que había abandonado la Galia por temor a una re­ volución. Fue así como Florencio.28.6. que había muerto recientemente. Ahora bien. fue librado Juliano de una situación pe­ ligrosa. ya que aumentaba el contingente de tropas de caballería y. Durante estos mismos días. gran cantidad de diversas clases de alimentos. gracias a cuyos enormes favores. 15 Cfr. los preparativos para las guerras internas y externas no se detuvieron en absoluto. pues se temía que perjudicaran a los intereses romanos si. se inscribieron refuerzos para las legiones y se realizaron levas en las provincias. pues se sa­ bía que había regresado a su territorio debido a las dificultades del tiempo.7.6. se envió a legados con grandes regalos para los re­ yes y los sátrapas de los territorios situados al otro lado del Ti­ gris.6. el prefec­ to del pretorio en el Ilírico. . Y como existía el temor a un ataque más violento del rey de los persas una vez que se suavizara el clima. recibió el honor de la más elevada ma­ gistratura 16.420 AMIANO MARCELINO elevadísima posición y. Todos los órdenes y profesiones tuvieron que sacrificarse. me­ diante trajes magníficos y múltiples regalos. y declarado César15. y todo tipo de animales de carga. al igual que Tauro. 16 Se trata del consulado. armas ligeras y máquinas de guerra. 21. 21. se pasaban al bando persa.8. con la finalidad de que les aconsejaran y les animaran a colaborar con nosotros y a no intentar ningún tipo de engaño. como hemos narrado. Entre tanto.

Además. cap­ turaría a Juliano cuando éste se dispusiera a iniciar su cam­ paña. se asciende a la prefectura a Helpidio. Sin embargo. Y. iban a cruzar el Eufrates. sin dejar a la espalda a nadie a quien temer.9. recorrería Iliria e Italia.2. o si rechazar a los partos. En unas circunstancias tan angustiosas. con apariencia y conversación vulga­ res.6. como si fuera la presa de un cazador. se angustió sin saber si acudir a territorios muy distantes buscando a Juliano. que se encontraba entonces en Antioquía. 21. . se dirige con su ejército a Edesa 21. Finalmente. y bondado­ so hasta tal punto que. se mitigaría el temor de los suyos.7. en adelante. durante mu­ cho tiempo. dubitativo ante la magnitud de la empre­ sa que se le venía encima.LIBRO 21 421 21. El Augusto Constancio. nada cruel. para que no se entibiaran los ánimos. 21.12. consigue mantener Africa en su poder gra­ cias al secretario Gaudencio. tras atravesar el Eufrates. un hombre nacido en Paflagonia. le pidió tranquilamente que le relevara de su dignidad y que permi­ tiera que este tipo de órdenes del príncipe fueran cumplidas por otros más apropiados para ello. 19. según pensaba. De este modo pensaba que. que siempre había sido apetecible para los príncipes18. al morir Her­ mogenes 17. después de muchas dudas y de deliberar con frecuencia con sus generales. como temía que en su ausencia fuera invadida Africa.1. según amenazaban. quie­ nes. pero de carácter bastante simple. decidió que.7. 18 Por la abundancia de sus cosechas de grano. una vez terminada la guerra o al menos calmada.6.7. hizo que se extendiera por doquier el miedo_ hacia él y. cuando Constancio le ordenó en una ocasión que torturara en su presencia a un inocente. y para que no pareciera que había descuidado otro aspecto de la guerra. Constancio. simu- 17 Cfr. no sabía qué hacer y.

6. . 19 Cfr. 21. Cuando estos asuntos y otras menudencias de escasa importancia fueron dispuestos del modo que Constancio con­ sideraba más beneficioso. 21.73.7.5. aunque la costa de Sici­ lia. Gaudencio tendría pri­ sa en que Constancio estimara su valor.7. se le informó mediante mensajeros y cartas enviadas por sus generales de que tropas Persas se habían aliado y que. siguiendo a un rey orgulloso.7.7. que se extendía desde Lilibeo hasta Pachino.422 AMIANO MARCELINO ló que iba a dejar las tierras de Oriente y envió por mar al no­ tario Gaudencio quien. ya en otra ocasión había sido enviado a la Galia para investigar las ac­ ciones de Juliano19. mientras Gaudencio vivió.9. advirtió por carta al conde Cretión y a los otros ge­ nerales lo que había que hacer y. pues creía que él se­ ría sin duda alguna el vencedor. recordando las órdenes del príncipe. 21. una vez conseguida esta oportunidad. hizo venir también desde las pro­ vincias de Mauritania a los soldados armados a la ligera. como hemos apuntado. Y lo cierto es que Constancio no se equivocó al to­ mar esta determinación porque.4. sin que se supiera el lugar que planeaban atacar. era vigilada por una multitud armada dispuesta a atravesar el mar tan pronto como tuviesen una oportunidad. 17. al llegar. Y lo cierto es que nadie tenía entonces una opinión distinta. con lo cual protegió de forma muy estrecha las costas situadas frente a Aquitania e Italia. ningún rival alcanzó aquellas tierras. eligiendo a los mejores sol­ dados de todo el territorio. 21. podría ejecutarlo todo rápidamente debido a dos razones: porque temía al otro bando. y porque. Así Gaudencio. Y es que esperaba que Gaudencio. se hallaban ya junto a las orillas del Tigris. a quien había ofendido. por obediencia.

mientras dirigía a los escuderos.1. asimismo.LIBRO 21 423 21.3. También ordenó a Germaniano que sustituyera a Nebridio21 y. de quien hemos hablado al narrar las acciones de Magnencio24. Alterado por estas noticias. le fueron indicando algún movimiento en el campamento enemigo. Y después de esto. una vez realizado todo lo que narramos anteriormente. Juliano abandonó Augst y. 23 Cfr.8. Allí aguardó hasta que sus exploradores. que se encargara del tesoro. por decisión personal. quien ya había dado muestras en otra época de ser un traidor. . le encomendó la cuestura.5. puso a Nevita al frente de la caballería22.8. hizo venir a toda la caballería.7. puso al frente 20 Cfr. 24 Estas acciones aparecerían en uno de los libros perdidos de la obra.1. después de calmar la situación en las Galias.8. elevado a la dignidad de prefecto. porque. atra­ vesando el Eufrates por Capersana20 sobre un puente de bar­ cos. Mientras tanto. en la que tenía depositada su confianza. a Mamertino. se dirigió a Edesa. A Jovio. en latín. 22 Utiliza aquí Amiano una expresión algo inusual para referirse a este cargo ya que.7. a Dagalaifo le puso al frente de su guardia personal y.9. 21 Cfr. envió de nue­ vo a la Galia a Salustio. El Augusto Juliano. había entregado en secreto a su príncipe Veteranión23. abandonó cuanto antes sus cuarteles de invierno. encontramos magister arm orum. se dirige a la orilla del Danubio y envía par­ te de su infantería a través de Italia y de Retia 21. así como a la flor y nata de la infantería. 18. 18.8. o al­ gunos desertores. cuando esperaría­ mos m agister equitum . ya que recelaba de Gomorario. 20.1. con la intención de estar más cerca y poder así adelantarse a los movimientos futuros.1. 21. Nebridio había sido cónsul en el 363. que es la dignidad de Nevita. según había escuchado. ciudad rica y abastecida con todo tipo de provisiones. según aparece en 21.

como si pudieran ser atacados por el enemigo y que. hu­ yen.9. Así pues.3. Tauro y Florencio. 21.4. durante la noche. tomó una decisión astu­ ta.9.424 AMIANO MARCELINO de soldados a otros muchos de los que conocía sus méritos y su lealtad25. cónsules y prefectos del pretorio. comandante de la caballería. por la que. . para que mar­ charan con rapidez junto a Jovino y Jovio. porque de este modo. Juliano intentó 25 Como vem os. es derrotado 21. vigilaran para no ser sorprendidos de forma repentina por los enemigos. extendiéndose por diferentes regiones.8. Para que esto no sucediera. Esto mismo lo hicieron Alejandro Magno y otros muchos generales expertos después de él.2. A otros se los en­ comendó al general de la caballería Nevita para que atrave­ saran Recia. envió a través de algunas rutas conocidas de Italia a sus tropas. Luciliano. Juliano elige a hombres de confianza para ponerles al frente de los puestos de importancia. Y así. dispuesto a atravesar los bosques Marcianos y los caminos cercanos a la orilla del río Danubio. 21. Con todo. cuando se enteran de la llegada del Augusto Juliano. porque temía ser despreciado por su escaso cortejo y en­ frentarse así a una fuerte oposición. dispuesto todo de una forma que parecía correcta. parecerían una enorme multitud y harían que cundiera el temor.1. 21. 21. el primero por Italia y el segundo por el Hírico. cuando la situación así lo requería. distribuyendo sus hombres. les encomendó que marcharan con grandes precauciones.8. confiado en sus éxitos sucesivos. no sabía bien qué hacer debido a la precipitación de los acontecimien­ tos. que se disponía a en­ frentarse a Juliano.8. ya sean civiles o militares.

Tauro. 21. afortunadamente. y ss. . que. atravesaba ciudades y campamentos sin necesidad de entrar. se marchó apresurado y. en aquella región.9.9. 4.173. después de derrotar a un gran número de reyes en las Galias y a un numeroso ejército de pueblos dis­ tintos. todo esto con­ siguió alterar al conde Luciliano quien. tras atravesar los Alpes Julia­ nos. se dejó con­ ducir en secreto por el río. Pero el rumor.5. tal como había hecho con frecuencia al asolar los territorios bárbaros. al presentarse ante su anfitrión. exagera la realidad con sus mil lenguas26. según cuentan. se llevó con él a Florencio.LIBRO 21 425 avanzar más. difundió que Juliano. podían llegar rá­ pidamente y con los cuales pensaba enfrentarse a Juliano cuando éste se acercara. el prefecto del pretorio. Y cuando alcanzó el lugar desde donde sabía que el río era navegable. respondió que sólo pan.3.4.2. Alterado por este rumor. que también era prefecto. sino con­ tentándose con un alimento escaso y vulgar. De este modo. al igual que se cuenta del famoso Ciro de la antigüedad quien cuando. encontró en buen número y así. se ocupaba de los asuntos militares durante aquella época. 21. con su gran resis­ tencia y su valor.9. por la proximidad de sus cuarteles. 21. 26 Cfr. A pesar de basarse tan sólo en simples indicios. 21. Verg. Luciliano se hallaba en Sirmio reclutando unos solda­ dos que. que le informaban de los movimientos de Juliano. pues dijo que esperaba poder cenar junto al río. subió a unas barcas que. mientras pudo. sin reclamar comidas refinadas.9. Pues bien. se le preguntó qué comida quería que le prepararan. como si intentara escapar de un enemigo extranjero. cierta vez. se acercaba enardecido por sus múltiples triunfos. viajando con gran rapidez gracias al relevo de los animales del transporte público. Aen. extendiéndose por toda la zona ilírica.

por ello. marchó raudo a su destino y. este comandante de caballería. te has dirigido a tierras extranjeras con unos pocos extraños. comprendió la situación y se asustó al escuchar el nombre del emperador. tan pronto como vio a Juliano. seguro ya de sí mismo. pues. sino para que no sientas más temor».9. 21. después de librarse de Luciliano. Juliano le sonrió con amargura y le replicó: «Guárdate esos prudentes consejos para Constancio. se sintió reconfortado finalmente y. El Augusto Juliano acepta la rendición de Sirmio. que distaba diecinueve millas de Sirmio. de modo que avanzó con rapi­ . Se dirigió. cuando ya la luna es­ taba menguante y. apenas podía verse durante la ma­ yor parte de la noche. sin que apenas pudiera reflexionar debido al terror que sentía. pues te he ofrecido este símbolo insigne de majestad.10.1. saltó de la nave y rápidamente envió a Dagalaifo con unos soldados de armadura ligera para que avi­ saran a Luciliano y le trajeran a la fuerza si intentaba resistirse. dijo: «Emperador. así como su fortaleza. siendo cons­ ciente de que se le ofrecía una oportunidad para adorar la púrpura. pensó que no debía demorar su empresa. 21.8. Pero Juliano. antes soberbio y feroz.9. montado sobre un animal que le buscaron rápidamen­ te.7.6. capital del Ilírico occidental. fue conducido ante el príncipe como un vulgar cautivo. semejante a un meteorito o a una ardien­ te antorcha. Ocu­ pa Succo y manda por escrito al senado críticas contra Constancio 21. no como a un consejero. Obedeció entonces su mandato a la fuerza y. al llegar a Bononea.9. a la ciu­ dad creyendo que se rendiría.10. Pero. de forma nada cauta y al azar». tal como le ordenaban. Éste se hallaba aún descansando y cuando fue des­ pertado por el estrépito. 21. al verse rodeado por un círculo con­ fuso de hombres desconocidos.426 AMIANO MARCELINO 21. siendo como era audaz y con­ fiado en las circunstancias difíciles. Juliano.

sin que nadie intentara oponer resistencia y. de manera que puede ser supera­ da fácilmente y sin grandes quebrantos.10. el lado situado frente a Tracia. 21. están cercanas a las tierras del interior de Da­ cia y a Sérdica. ante el ejemplo de esta capital populosa y célebre.4. ciu­ dades amplias y famosas. Por otro.2. de las que una se levanta desde las propias orillas del Danubio y la otra desde la orilla más cer­ cana del río Axio.10. 21. ofreció unas carreras de carros para deleite de la plebe. al día siguiente.10. creo que es conveniente introducir ahora una breve digresión. 21. una multitud compuesta por militares y personas de toda condición. flores y buenos deseos. pues creía que. recorrió las calzadas públicas. En cambio. feliz por esta circunstancia y por los buenos au­ gurios. al final del tercer día. también en las restantes ciu­ dades sería recibido como un astro propicio. Pero. ofrece difi­ . aun­ que en ocasiones sus entradas cerradas impedían los ataques de grandes generales y pueblos. confiado en el porvenir. En cuanto a la parte que se extiende hacia el Ilírico. dominan Tracia y Filipópolis. no pudiendo detenerse durante más tiem­ po. van descendiendo formando colinas sinuo­ sas que originan estrechos y separan el Ilírico y Tracia. le condujo a la ciudad acla­ mándole como Augusto y como Señor. que eran muy amplios y demasiado extensos. dada su fidelidad. eligió a Nevita para que los defendiera. Las cumbres entrelazadas de las elevadas montañas del Hemo y del Ródope. Pero posteriormente. se hicieron accesibles incluso para los carros.3. Allí. cuando Roma alcanzó la gloria y el esplendor. dispuso a propósito en el pa­ sado que se llegara a ellas por zonas oscuras con estrechos pi­ cos. cuando ya se acercaba a los suburbios. se eleva con más suavidad.LIBRO 21 427 dez y. entre un sinfín de an­ torchas. Y es que. como si la naturaleza hu­ biera sabido de antemano que todas las naciones circundantes caerían bajo el poder romano. dispuso unos puestos de de­ fensa en Succo. con un abrupto descenso. Acerca de este emplazamiento. Por un lado.

y la inferior es tan llana y expedita que no aparece en ella ningún obstáculo para la supervivencia hasta llegar al m ar27 y a la Propóntide. Así pues.7. se leyó este es­ crito en la Curia. difíciles de recorrer incluso cuando no se encuentra oposición alguna.6. cada vez con más confianza en sí mismo. 21. Le nombró consular de la segunda Panonia y le honró con una estatua de bronce. Realizados los preparativos que exigía una empresa de tal envergadura y tan urgente. mandó al senado un escrito duro e injurioso. el emperador dejó allí al co­ mandante de la caballería y volvió a Neso. se puso de manifiesto la magnanimidad de los nobles.10. que será prefecto de Roma en el 388-389. .428 AMIANO MARCELINO cultades para la ascensión. así como su evidente favoritismo. pues todos a una exclamaron de común acuerdo: «Te pedimos respeto para tu mentor».10. 21. Después criticó también la memoria de Constanti­ no.8. tildándole de revolucionario y destructor de las leyes an- 27 El Bosforo. Entonces ordenó a Víctor28. 21. de las cuales la superior alcanza los Alpes Julios.10. 21. que viniera. ciudad bien abas­ tecida. con­ siderando que era un hombre de sobriedad admirable. y creyendo que no podría nunca convencer a Constancio para llegar a una solución pacífica. se extienden a ambos lados amplias llanuras. desde la cual podría organizar sin problema todo lo que le interesara en el futuro. pues por todas partes encontramos caminos rocosos. 28 Se trata de Aurelio Víctor. aún en la prefectura de Tértulo.10. Cuando. en el que criticaba determinados vicios y faltas de Constancio.5. y quien mucho después fue prefecto de Roma. Bajo estos elevados senderos. el historiador al que había visto en Sirmio.

LIBRO 21 429 tiguas y de las costumbres tradicionales. los atajara an­ tes de que avanzaran. aunque no ha­ bían demostrado aún su fidelidad. lo que era menos tolerable. sin embargo. porque te­ mían tanto la enorme distancia como a los germanos. en Sirmio. que si bien muestra como héroe a Juliano. muy preocupa­ do ante esta situación tan trascendental. enemi­ gos crueles y persistentes. agreste y. donde no encuen­ tran ninguna oposición de sus ciudadanos. lógicamente.11. las envió a la Galia con la excusa de una necesidad urgente. como compañero en el consulado de Mamertino. poco después. se ha­ bían pasado al bando del Augusto Juliano. A dos legiones de Constancio. de manera que intentaban preparar 29 Critica aquí Amiano la actitud inconsecuente de Juliano. cierran las puertas al ejército de Juliano 21. siendo esta críticas necias y vanas porque. le llegó de forma ines­ perada un mensaje temible. pues. un mensaje que le anunciaba que las crueles acciones de algunos enemigos. Además. le acusó abiertamente porque fue el primero en elevar a los bárbaros a las fasces y mantos consulares. a exponer brevemente estos hechos. son enviadas por éste a la Galia y ocupan Aquileya. Dos legiones de Constancio que. un hombre nada comparable ni en esplendor ni en utili­ dad ni en gloria a aquellos a los que Constantino había enco­ mendado la más alta de las magistraturas. que había encontrado en Sirmio. Pero.11.1. hubiera debido evitar aquello que criticaba con tanta dureza y. era rudo. Todo lo contrario. critica algunas actitudes suyas. . lo cual de­ muestra la «objetividad» de nuestro historiador. Vamos.2. unidas a una cohorte de arqueros. Éstas se pusieron en marcha con gran lentitud. 21. 21. cruel en el desempeño de su alta magistratura29. eligió a Nevita. con gran precaución. Mientras consideraba estos hechos. después. impedirían su afa­ noso avance a no ser que.11.

la cerraron de repente con hostilidad. tribuno de la caballería nacido en Mesopotamia. la ciudad se entrega a Juliano 21. que se encontraba atravesando los Alpes. comandante de caballería. prepararon todo lo necesario para la lucha que se avecinaba y. . aun libres y tranquilos. 21. se esforzó con gran empeño en unirla a su bando. pero que nun­ ca había sido destruida ni se había rendido. porque así podrían prestar ayuda en la medida de sus posibilidades.2. llegó a Nórico. ayudados en esta revuelta por la población nativa. con esta acción tan audaz. cuando supo por sus lecturas y conversaciones que esta ciudad había sido asediada en ocasiones. al que consideraban «invencible». Al enterarse de estas noticias Juliano. 21. que estaba aterrada y que se sentía unida aún al nombre de Constancio. le ordenó que volviera con premura para terminar fuera como fuera con el levantamiento que había estallado. pues así evita­ ría que se produjera una calamidad mayor. que se encon­ traba entonces en Neso sin temer ninguna adversidad a sus espaldas. Una vez planeado en secreto este motín y confirmado en el profundo silencio.11. una vez cerradas las entradas y armadas las to­ rres y puestos de defensa.12. se detuvieran allí todos los soldados que seguían al cor­ tejo o a las insignias. empujaron a los itálicos para que apoyaran al bando de Constancio. Es atacada Aquileya.1. al que creían aún vivo. Y para que no faltara nada. Así. al llegar a Aquileya.12.430 AMIANO MARCELINO una revuelta incitados por Nigrino. 21. Por ello. ciudad opulenta gracias a su emplazamiento y a sus re­ cursos. rodeada por fuertes muros.12. ordenó que cuando pasaran por esta misma ciu­ dad. ciudad que apoyaba a Cons­ tancio. cuando Jovino.3. ya fuera mediante una trampa o mediante distintos tipos de halagos. Pero una vez se descubrió su muerte.

ante lo cual se abandonó el diálogo sin resultado alguno. destinó allí a Imón. Muchos de ellos portaban también escalas apropiadas para la altura de las murallas. confiados en la victoria.6. le pa­ reció conveniente convencer a los defensores para que se en­ tregaran.12.3. 21. aten­ dieron los puestos de guardia y los demás medios de defensa. Y como. avanzaban lentamente e intentaban socavar con cautela los bajos de las murallas mediante multitud de útiles.LIBRO 21 431 21. los sitiados cobraron valor y. Tras este primer choque. cuando los hombres de ambos bandos se recuperaron con alimento y descanso. no mucho des­ pués de conocer la muerte de Constancio. se dirigió él mismo a Constantinopla atravesando la Tracia. se le advirtió que este asedio iba a ser más largo que duro. 21. De este modo. dejándose llevar más por la cólera que por la razón. se dispusieron para la matanza. así como a otros oficiales.12. Dispusieron entonces con gran serenidad las máquinas de gue­ rra en los lugares apropiados y. en su retirada. 21. de manera que. con fre­ cuencia. algunos rodaron al suelo debido a las piedras que caían. al amanecer.12. hicieron retirarse también a todos los de­ más.12.7. apenas valoraron todo lo demás. Y. puesto que no se veía ya más salida que la lucha. ordenó a Jovino que acudiera también para atender otras ne­ cesidades más apremiantes. 21. Después. . Una vez tomada esta determinación.5. los atacantes. con esfuerzo infatigable. llevando ante sí manteletes y densos cañizos. pero cuando ya casi tocaban las paredes. con el acuerdo de los generales. Así pues. que temían un final similar. y otros fueron heridos por dardos silbantes. en medio del sonido de las trompetas. Pero después de muchas conversaciones en distinto sentido. con grandes gritos.12. unos y otros. una vez rodeada Aquileya por una do­ ble línea de escuderos. sirviéndose para ello tanto de palabras amenazadoras como amistosas.4. la obstinación iba aumentando cada vez más.

o para poder excavar túneles -y a que el curso del río Natesio estaba muy cercano a la ciudad-. Por contra. debido al trepidante fuego y al peso de los soldados que iban en ellas. ni para utilizar sus maquinaria. tendieron unos puentecillos que ellos mismos habían construido antes. conseguirían derribar parte de la muralla y abrir así una entrada en la ciudad. En ellas había hombres armados que.9. y las colocaron sobre tres na­ ves unidas con gran fuerza entre sí. se esforzaban con igual coraje para derrotar a los defensores. Mientras tanto. 21. sin embargo. desde abajo. así como fle­ chas. 21. después de la muerte de los compañeros que se habían aventurado en las barcas. se inclinaron y cayeron al río. este prudente plan no obtuvo el resultado pretendido. pues cuando iban acercándose las to­ rres. Además.12.12.12. recurrieron a distintas artimañas para el asedio. Entonces estas torres. sarmientos y todo tipo de material inflamable.10. 21. Además. les arrojaron antorchas empapadas en pez.8.432 AMI ANO MARCELINO 21. saliendo de la parte inferior de las torres. Pero como no encontraban ningún emplazamiento apropiado ni para acer­ car sus arietes. los soldados de infantería. e in­ tentaron cruzarlos porque. cobrando fuerza al ver al que estaba al lado. no parecían indolentes ni inactivos. puesto que la lucha no les era propicia. los que cruzaran los puentes. idearon un plan que hubiera sido admi­ rado incluso por los expertos de la antigüedad. a pesar de que estaban ate­ rrados por el resultado de la lucha. fueron atacados con . con lo cual algunos soldados murieron incluso en lo alto de ellas al ser atravesados desde lejos por las flechas de los enemigos. Pero. Construyeron velozmente torres de madera más al­ tas que las defensas enemigas. en conjunto. que ha­ bían quedado solos. después de probar el combate a campo abierto. los atacantes. sin en­ contrar obstáculo alguno.11. con este esfuerzo conjunto. mien­ tras los que luchan arriba se atacaban con todo tipo de armas arrojadizas y piedras. soldados provistos de armadura li­ gera.12.

para poder luchar con menos impedimentos y otros portaban sobre los hombros escalas. Aunque estos defensores. Ahora bien. Finalmente. no por ello se detuvieron y.13.LIBRO 21 433 piedras enormes y murieron todos excepto unos pocos. sin embargo. nuestros soldados. al correr con gran ímpetu. Y es que los lamentos de los atacantes que lloraban la muerte de sus compañeros hacían que los defensores co­ braran ánimo. resistían con coraje y todo tipo de artes de guerra. pero también eran atacados con fuego. de manera que. cuando el combate iba ya alcanzando el atar­ decer. Otros morían cuando intentaban cruzar el foso con gran osadía. exponían sus pechos a todo tipo de armas. tenían que retirarse después de ser heridos. rodeaban todo el lugar buscando afano­ samente con qué ataque o con qué máquinas podrían abrir las murallas e irrumpir en la ciudad.12.12. que habían sido seleccionados entre los mejores. Y es que la vuelta de los asediados al interior era más se­ gura y una empalizada junto al muro.12. se dio la señal de retirada según la costumbre y los dos enemigos se separaron y pasaron el resto del día con distinto ánimo. al amanecer reanuda­ ron el combate empujados por el sonido de las trompetas. Otros intentaban acercarse y romper las barras de hierro de las puertas. les protegía de todo daño. . 21. no pudiendo so­ portar más demoras. pues eran atacados de repente en ese incauto ataque por defensores. Algunos llevaban sus escudos sobre la cabeza. como antes. o bien mo­ rían aplastados por las piedras lanzadas desde las murallas. Y si no morían.12. que salían a escondidas por puertas traseras. esca­ pando por ocultos pasadizos. que se libraron de la muerte gracias a la agilidad de sus pies. 21. 21. que estaba cubierta por pajas. aunque también éstos gemían por los pocos que habían perdido. a quienes no les queda­ ba más salvación que la muralla. tan pronto como recobraron sus fuerzas con descanso y con los alimentos necesarios durante la noche.14.

convencido de que. Pero como estaban ahitos con tal abundancia de bebida y de comida. perdieron vigor. fue acusado e insultado una y otra vez como si fuera un mentiroso. Y nadie creyó su relato hasta que. Mientras esto sucedía con los resultados antes men­ cionados. 21. repitió lo que les había di­ cho antes. en los que se les informaba acerca de la muerte de Constancio y de que el imperio de Juliano se había fortalecido. Pero como no podían conseguirlo debido a la mag­ nitud de las dificultades. terminaría el asedio.12. tal como se le había ordenado y.12. con un juramento solemne. Al enterarse Juliano de estos hechos por el relato de Imón y de sus compañeros. al ver a este hombre tan ilustre y conocer por él la muerte de Constancio. se acercó con gran confianza. decidieron variar el curso del río con gran esfuerzo. Pero este plan fracasó igualmente porque. todos ciertos. los que perma­ necían encerrados se contentaron con vivir frugalmente be­ biendo agua de los pozos. para que el ataque de Aquileya no terminara en un fracaso. Mientras tanto. planeó una astuta solu­ ción para estas circunstancias tan complicadas: envió a Agilón. como los demás planes no habían dado resultado.15. comandante de infantería muy conocido en aquella época. los sol­ dados comenzaron a devastar los campos cercanos. una vez cortados los acueductos. después de prometerle que conservaría su vida. prote­ gido por una piña de escuderos. llegó Agilón. dejando sólo a los centinelas y soldados de guardia.12.434 AMIANO MARCELINO 21. Pero.17. entró él solo en el recinto amuralla­ do y. 21. De este modo. de los que compartieron una gran cantidad con sus compañeros. empezaron a relajarse en el asedio y.18. 21. sin embargo. mientras se hallaba aún pa­ sando el invierno en Constantinopla.12. apode­ rándose de todo tipo de recursos. como su empeño no decaía en absoluto. aunque les contó numerosos sucesos. se decidió obligar a los que resistían a que se entregaran empujados por la falta de agua. cuando dismi­ nuyeron los principales suministros de agua.16. .

se sentía angustiado por enormes preocu­ paciones. se disculparon y acusaron como promotor de toda esta locura a Nigrino y a otros cuantos. nos decantamos por la conjetura de Clark. murieron ejecutados con espada los curiales Rómulo y Salustio30. No en vano. aceptada por J. pues había escuchado que los soldados dis­ persos por Tracia se habían agrupado con gran rapidez para combatir enseguida y. tenía miedo de que. pidiendo que fueran ellos los que pagaran con su muerte el crimen de lesa majestad y las desgracias sufri­ das por la ciudad. acusados de haber promovido las contiendas sin tener en cuenta el peligro. .22.21. abrieron las puertas y. después del largo esfuerzo. Igualmente. sentía grandes recelos ante las noti­ cias de Oriente. Nigrino fue quemado vivo. A continuación. quedaron en libertad sin condena.12.12.LIBRO 21 435 21.12.20. guiados por el conde Marciano. 21. Además de Nigrino. que aparece en la edición de Rolfe. salieron todos y recibieron alegres al ge­ neral que les llevaba la paz. prefecto del pretorio. Fontaine: «Salustius». Esto sucedió después. Ésta fue la justa decisión del emperador. por un ataque repentino de los soldados encerrados en Aquileya.12. quedaran cortados los estrechos pasos de los Alpes Julios. después de algunos días. con lo cual perdería estas provincias así como la ayuda que esperaba que le llegara de allí en unos días. pero mientras Juliano se ha­ llaba aún en Neso. Al escuchar esto. que se habían visto empu­ jados a la locura del combate más a la fuerza que por volun­ tad propia. 21. una vez que el asunto se investigó en profundidad por parte de Mamertino. que se mantuvo tranquilo y clemente. habían llegado ya a las cercanías de Succo. Todos los demás.19. porque temía muchos peligros procedentes de am­ bos bandos. acusado de ser el principal instigador de la guerra. 30 Frente a la forma «Sabostius». Finalmente. 21.

conoció a Amiano y compartió su deseo de restauración de la Roma pagana tradicional. actuando él también de forma apro­ piada y con gran eficacia a pesar del enorme número de preo­ cupaciones que le agobiaban.25. a pesar de esto. aunque no hacía mucho había criticado de forma desmesurada a Constantino como si hubiera sido él el instigador en esta pro­ moción de los bárbaros a cargos elevados33. con la intención de aumentar la seguri­ dad en unas circunstancias tan confusas.2. con la intención de agradar a Rufino Vulcacio. 21. 21. hacia quienes era muy favorable. hubo abundancia de alimen­ tos y cesaron las protestas de la plebe. Asimismo. como indicamos en la introduc­ ción. Juliano los recibió con grandes honores cuan­ do volvieron de allí. así como a Nevita.24. ex­ perimentado ya en las fatigas de la guerra. 21. pues sabía que Máximo era hijo de la hermana de éste32. y siempre dispuesto a unirse con un líder valiente para luchar en los combates. 32 Cfr.12.436 AMIANO MARCELINO Pero. Pero postergó al más importante de ellos y puso a Máximo al frente de la ciudad eterna para sustituir a Tértulo. nombró cónsul a Mamertino.10. hecho que le llevó a encomendar injustamente cargos públicos a muchos de ellos. sino que se dedicó también a escuchar los litigios y las disputas sobre todo de los nobles provinciales. 21.12. prefecto del pretorio en el Ilírico.23. Durante su administración. ilustres senadores enviados como mensajeros a Constancio por los nobles. reunió al ejército ilírico. y para que sus par­ tidarios cobraran más confianza.7.8. 31 Se trata del padre de Símmaco que. en cuanto a Símmaco31 y a Máximo. Por ejemplo. 27. . 33 Cfr. Y no desatendió en este momento tan conflictivo los intereses de los particulares.12. que suelen ser muy frecuentes.

13.3. formaran una línea de puestos de observación a lo largo de nuestra orilla del Tigris y pudieran así averiguar adonde dirigiría su ataque el violento rey persa. y dudaba entre dos opciones: bien preparar a sus soldados para una lucha abierta.1.13. 21.4. has­ ta que las señales divinas permitieran sus movimientos.2. pues conocía la firmeza de estas murallas y la fortaleza de los defensores. . Pero su indecisión se veía acrecentada por numerosas demoras. en numerosas advertencias y escritos. Constancio se mostraba angustiado en Edesa ante las noticias contradictorias de sus exploradores. disponerse ya para atacar Bezabde con un segundo ataque. 21. temía exponerlos a los peligros que les ace­ chaban al otro lado de las murallas.13. si hubieran cruzado el río y no hubieran encontrado a nadie que se le opusiera. o bien. El Augusto Constan­ cio. sino para que. Sapor hace regresar a casa a sus tropas.LIBRO 21 437 21. con sus hombres. para no permanecer inactivo y para que no se le acusara de desidia. Y es que. que vinieran presurosos con la mayor parte de las tropas. ordenó a Arbitión y a Agilón. se movía entre la esperanza y el temor. Mientras los generales custodian las fronteras enco­ mendadas y espían los movimientos de la nación más falaz. dispuesto a luchar contra Juliano. les añadía que. Mientras Juliano. habrían penetrado hasta el Eufrates sin dificultad. Sin embargo. si se le presentaba alguna oportunidad. comandantes de la caballería y de la infantería.13. debían volver con gran rapidez. Por otra parte. pero sólo después de tomar medidas para no dejar desprotegido el flanco de Mesopotamia cuando marchara a las tierras del Norte. no con la inten­ ción de provocar a los persas al combate. como quería reservar a sus soldados para la guerra civil. pues los auspicios son contrarios a la guerra. si las numerosas tropas enemigas comenzaban a cruzar. 21.13. arenga a sus sol­ dados en Hierápolis 21. Además. en sus acciones. ya que el rey estaba retenido al otro lado del Tigris.

atendía a otros asuntos más urgentes. había ocupado ya el paso de Succo y estaba aguardando la llegada de tropas procedentes de todas partes para invadir Tracia ro­ deado por un poderoso ejército. que siempre había resultado vencedor en las luchas civiles.438 AMIANO MARCELINO él mismo. Constancio. . Pero los es­ pías y desertores que llegaban de vez en cuando traían noti­ cias contradictorias y.13. con enorme frecuencia iban presentándo­ se mensajeros por quienes se supo con certeza que Juliano. Aprobada por todos esta decisión.13. como si fuera a producirse ya la lucha y. se le anunció que el rey había vuelto a sus tierras con toda la tropa que había reunido. volvió a marchas forzadas a la ciudad de Nicópolis.7. afirmando que. ya sin temor. 21. para enfrentarse lo antes posible a la atro­ cidad del peligro. debido a que honran como una divinidad al Silencio. al día siguiente. cuidaba de las ciudades.13. con sus salidas. Mientras se producen estas acciones en medio de tan gran inquietud. tras hacer regresar a todos. Mientras realizaban los preparativos. contaba con un único consuelo. con la parte más poderosa de su ejército. pues los auspicios eran desfavorables.13. aunque en esa situación era muy complicado tomar una decisión. porque entre los persas nadie conoce los planes excepto los nobles. se apresuraron equipados con armadura ligera. los generales mencionados llamaban una y otra vez al emperador y le suplicaban que les prestara ayuda. lleno de dolor. Entre tanto. En­ tonces Constancio. ex­ cepto a los que formaban parte de la defensa normal de Meso­ potamia. tal como se les había ordenado. Al saber esto. no po­ drían afrontar el ataque de un rey tan beligerante. ya inminente. no sabían qué iba a ocurrir. Por ello. 21. después de atravesar Italia y el Ilírico rápidamente. 21. que son callados y leales. al fin se inclinó por en­ viar paulatinamente a sus soldados por delante mediante transporte público. 21. si no unían todas sus fuerzas. por ello.5.6.8.

9. «Atento siempre a no realizar ninguna acción. reunió al ejército. ahora nos encontramos con otro hecho. manípulos y co­ hortes en una asamblea y. si contamos con el favor celeste y con la colaboración de vuestro valor. subió a un alto estrado y. y fue derrota­ do gracias a vuestro valor. fue castigado por el peso de la ley 34. para mostrar una actitud que.10. Por tanto. pues ahora nos angustia­ ría solamente el recuerdo de las calamidades pasadas. habló de este modo: 21. para que podáis conocer mejor cuál es el motivo que me ha llevado a convocar esta asamblea. por ligera que fuese. 34 Cfr.13. Pero. os pido que me escuchéis con justa y propicia disposición. una vez lleno el campo por la mul­ titud. Pero cuando éste se desvió de la justicia.13. elevado a la dignidad de César. la defensa de Oriente. dudando aún acerca de cómo termi­ naría su principal empresa.13. lograremos sobreponernos a él. si me dejáis ser sincero. mejor. ni a pronunciar ninguna palabra. . si entendiera que puede mancillar mi honradez y. para confesaros mis errores o. simulando serenidad y confianza en su rostro. y cometió numerosas ac­ ciones indignas de ser vistas o narradas. libro 14. 21.13. »Y ojalá se hubiera contentado con esto la Envi­ dia. De este modo.12. me presento ahora ante vosotros. para convencerles de que cumplieran con prontitud las órdenes. 21. »En la época en que Magnencio se esforzaba con la mayor tenacidad por confundir la situación. convocó con el sonido de las trompetas a todas las centurias.11.LIBRO 21 439 21. terrible incitadora de revueltas. yo encomendé a mi primo Galo. amadísimos soldados. como cauto piloto que ma­ neja el timón en función de lo agitado de las olas. que me atre­ vería a considerar peor que los pasados. según pensé yo. En cambio. rodeado por un grupo ma­ yor del usual. os ayudaría a todos en vuestras necesidades.

21. ya que siempre han sido beneficiados por el favor público.15. aunque varíen ligeramente en la forma. »Así pues. de acuerdo con el augurio de mi intuición y con la promesa de la justicia. Y por ello. Todo lo contrario. se­ mejante a una vengadora enviada por el cielo35. 21. . todos quedaron con­ vencidos y.13. después de unos combates ligeros contra unos germanos armados a me­ dias. »Y así. son similares por el sentido. 21. madre y nodriza del mundo romano. gracias a cuya eterna ayuda son condenados los ingratos.13. que­ darán tan aterrados que no podrán soportar ni el brillo cente­ lleante de vuestros ojos ni los primeros sonidos de la batalla». pues se han rebelado y han puesto en peligro a muchos inocentes sin que nadie les perjudicara. haciéndose acompañar en una soberbia alianza por unos pocos auxiliares movidos por su ferocidad y por sus últimas esperanzas de lle­ gar hasta la peor de las audacias. quien según creo. dieron una res­ 35 En este último párrafo hemos unificado las variantes que hemos en­ contrado en las ediciones consultadas porque. tanto por mi propia expe­ riencia como por las enseñanzas de la antigüedad.13. «Juliano. pisoteando la justicia.14.13. ha conspirado contra el estado. con el favor de la divinidad superior.13. la espada que han levantado de forma impía se volverá contra ellos. blandiendo airados sus lanzas. Después de estas palabras. que siempre favorece a las deter­ minaciones correctas. al que encomendamos la defensa de las Galias. si se acercan más. ¿qué nos resta sino enfrentarnos a esos nubarrones que se han formado. se venga­ rá de esos espíritus orgullosos soplándoles como cenizas. dispuestos como estamos a oprimir con rápido remedio esa semilla de naciente guerra antes de que cobre más fuerza? »No hay duda de que. os prometo que.16. mientras vosotros combatíais a los pueblos extranje­ ros que se habían sublevado en tomo al Ilírico.440 AMIANO MARCELINO 21. se ha confiado y exaltado hasta la locura.

2. que había estado más afortunado que los demás a la hora de calmar las guerras civiles. No en vano. Después de esto. con gran desolación. confesó a sus más íntimos que. disolvió la asamblea y. Y en una ocasión.1.14. al cogerle y sentarle en su regazo. aunque los que lo interpretaron le dijeron que era un presagio favorable. había dejado de ver una imagen secreta que. Esto indicaba un cambio total en las cir­ cunstancias. vio la sombra de su padre que le traía a un bello niño y que. se le había presentado en ocasiones. los mattiarios36 y compañías de soldados de armadura ligera. En medio de este cúmulo de adversidades.2. 21. 21.6. . que se adelantara con los lanceros. Constancio pensaba que era cierto genio protector de su vida. ordenó a Arbitión. el emperador pasó del temor a la alegría. eligió a Arbitión frente a otros. que le había dejado porque estaba des­ tinado que abandonara muy pronto el mundo. 37 La pelota que portaba Constancio era un símbolo de poder. aunque de forma borrosa. según creía. e igualmente a Gomoario con los letos que se opusieran a quienes intentaran pasar por los estrechos de Succo. cuando aún no se había sumido en un sueño profundo. 36 El mattium que da nombre a estos soldados era un tipo de arma del que no tenemos ninguna noticia. porque sabía que éste odiaba a Juliano después de haber sido despreciado en la Galia.14. ya vacilante pero resistente aún. le mostraba con claridad y mediante signos casi evidentes que se acercaba un trance fatal en su vida. Ante esto. se veía aterrado por apariciones nocturnas. llevado por su conocimiento de las campañas anteriores. Además. un presagio similar a propósito de la muerte de Juliano en 25. Cfr. éste arrojaba muy lejos una pelota que Constancio portaba en su mano derecha37.LIBRO 21 441 puesta favorable a Constancio y le suplicaron que les guiara cuanto antes contra el rebelde. Presagios de la muerte del Augusto Constancio 21.14. su fortu­ na.

. Esto ha sido expuesto tanto por oráculos como por ilustres autores. Sócrates. y gracias a cuyo apoyo se dice que sobresalieron Pitágoras. en cuya obra leemos estos dos senarios: Un ser divino es asignado a todo hombre en su nacimien­ to. i a. 39 Iliad.442 AMIANO MARCELINO 21. 43 Más conocido para Amiano por ser de una época más cercana. Sin em­ bargo. y son normalmente personas ennoblecidas por numerosas virtudes. las protegen como si las llevaran en su regazo -si se me permite decirlo así-. M. 3 B Leiden. 534 A en la edición de J. 38 Fragm. Edmonds. Se trata del filósofo creador del neoplatonismo. 21. también Mario y Octaviano.3. sino estos genios personales relacionados con ellos. cuando vemos la luz. The fragm ents o f A t­ tic C om edy. entre los cuales se encuentra también el come­ diógrafo Menandro.5. 1. que fue el prime­ ro a quien se le otorgó el título de Augusto. y les enseñan las verdades esenciales si mantienen sus almas puras y alejadas de los pecados por una unión inmacu­ lada con el cuerpo. E igualmente Hermes Trismegisto41. el mayor de los Escipiones40 y.4. con­ cretamente del siglo III. según algu­ nos plantean.C. Asimismo.14. Y lo cierto es que los teólogos afirman que a todos los humanos. 40 Es decir. pode­ mos observar cómo no son los dioses del cielo los que tratan con los héroes. que nos ha legado algunos de sus escritos. 1931. se nos designa un ser divi­ no de este tipo para que intente regir nuestros actos. para que le acompañe durante su vida38. que se atrevió a exponer sus planteamientos acerca de este tema y a demostrar completamente mediante qué elementos están unidos estos genios a las almas de los mortales. el Africano. Numa Pompilio. sin que se puedan que­ brantar los preceptos del destino. 21. Apolonio de Tiana42 y Plotino43. ni los que les ayudan o protegen en la lucha. 41 Es una de las advocaciones de Hermes en Egipto.4. 42 Famoso mago del s. muy pocos consiguen verlos. en los versos eternos de Homero39.14.503 y ss.

44 Es decir. una terrible fiebre abrasó sus venas hasta tal punto que ni siquiera podía tocarse su cuerpo. apresuró aún más su marcha y llegó a Tarso. mientras estaba aún consciente. intentaba ponerse en marcha de cualquier modo y. vio un ca­ dáver que yacía a la derecha. Después. pues ardía como un hornillo. suspiró y se sintió morir con tristeza. luchó por vivir. Pero aunque intentó continuar su marcha. aunque su espíritu ya le abandonaba. se di­ rigió por un difícil camino hacia Mobsucrena. Y como las medicinas no producían resul­ tado alguno. sin em­ bargo. para atajar con viveza los conflictos civiles. Tenía la cabeza cortada y esta­ ba tendido hacia el oeste. a los cuarenta y cuatro años y unos pocos meses de edad44. Y se dice que. una vez realizados todos los prepa­ rativos. durante bastante tiempo. tras un jadeo mortal. Habiendo llegado Constancio a Antioquía a mar­ chas forzadas. 21. Ya estaba avanzado el otoño cuando se puso en marcha y.15.15. nombró como sucesor en el imperio a Juliano. en el año trigésimo octavo de su reinado.15. Finalmente murió el cinco de octubre. al día si­ guiente tuvo que detenerse ante una recaída en su enfermedad. a plena luz del día.15. como era su costumbre. . Muere el Augusto Constancio en Mobsucrena. 21. murió el cinco de octubre del 361. en Cilicia 21. la última estación de Cilia cuando se viaja desde aquí.2. quedó en silencio y. nadie osaba disuadirle o impedírselo abiertamente. Aterrado por este presagio. aunque muchos expresaban en secreto su oposición. Creyendo que con el movi­ miento del viaje podría alejar el peligro de la enfermedad. al llegar a unos suburbios que distaban tres millas y que se llamaban Hipocéfalo.3. Poco a poco. situada a los pies del mon­ te Tauro. donde padeció una ligera fiebre.1.LIBRO 21 4 43 21. ya que el destino estaba dispo­ niendo su muerte.

. Los que estaban a la cabeza de la corte real deliberaban sobre qué debían hacer o qué decisión tomar. 21. . dio a luz a una hija a la que se llamó con su nom­ bre46 y quien. Entonces. 21.4. como se­ ñalamos anteriormente. al que empujaba el re­ mordimiento de sus crímenes..15.1. 46 Es decir. 47 J. pos­ teriormente. y para que le pidieran que se di­ rigiera sin demora alguna a Oriente. 22. Matthews destaca el dominio de la técnica literaria que Amiano demuestra en este pasaje. Amiano lo presenta de tal modo que sus méritos parecen insignifi­ cantes ante su carácter receloso y cruel.15.16. Cfr. se unió en matrimonio a Gra­ ciano. Sin embargo. se dice que.16.444 AMIANO MARCELINO 21. enviaron ante él a Teolaifo y a Aligildo. y ante el clima de guerra civil que ensombreció su reino. una tierra que estaría dis­ puesta a obedecerle. para comuni­ carle la muerte de su amigo. después de sondear en se­ creto a algunas personas acerca de la elección del emperador. su mujer estaba embarazada y. convendrá exponer en primer lugar sus principales virtudes: 45 Cfr.15.6. 21. y como la presencia cercana de Juliano hacía imposible un viento de revuelta. incitados por Eusebio. le llamaron por última vez y die­ ron rienda suelta a los lamentos y al dolor. Virtudes y defectos del Augusto Constancio47 21. Cuando murió. Puesto que se observaban en él tanto virtudes como defectos. elegía a Juliano como heredero y en­ tregaba fideicomisos y legados a aquellos a los que amaba. ya que en la descripción de Constancio tras su muerte. entonces condes45. The Roman em p ire. Constancia. una voluntad en la que. cuando creció. p. 21. Después de esto.2.1.5.. se extendieron una noticia y un rumor incierto en el sentido de que Constancio había expuesto por escrito su última voluntad.

y a éstos no se les permitía tomar parte en los asuntos civiles. Ningún gobernador de provincia podía chocar en sus atribuciones con un general de caballería.16. Pues eran todos. siguiendo la antigua tradición. gozó de tal salud que contrajo escasas 48 Y es que el rango de clarissimus sólo era atribuido a los senadores o a sus descendientes. Era sumamente raro que un militar alcanzara la adminis­ tración civil y. 21.16. Bajo su mandato. se de­ dicó a componer versos. según yo recuerdo.16. o desempeñando una función similar. moderada en la comida y en la bebida.5. por contra. a no ser que se estuviera experi­ mentado en las fatigas de la guerra. 21. 21. « p erfectissim i» . Como su vida fue parca y sobria. o del tesoro. Por el contrario.LIBRO 21 445 Mantenía siempre la dignidad propia de su autoridad im­ perial. y sin animar jamás los instintos bélicos.4. tampoco escribió nada memorable. Era excesivamente parco a la hora de atribuir las dignidades más elevadas. Pero todos los cargos. 21. Atribuía los cargos de la corte como con plomada. . consideraban siempre el cargo de prefecto del pre­ torio como el culmen de todos los honores.3. Despreciaba la popularidad con orgullo y desdén. y con él nadie que hiciera alguna hazaña podía llegar a la corte en poco tiempo o siendo un descono­ cido. excepto en unos pocos casos. nadie podía estar al fren­ te de un cuerpo militar. tan sólo se reconocía a aquellos que llevaban diez años como encargado judicial.16. ningún general fue elevado al ran­ go de «clarissimus».2. pero si cuando se alejó de la retórica por tener un espíritu torpe. militares o civiles. Pretendía sentir gran afición por la cultura. sin permitir nunca cambios en cuanto a ascensos en los cargos. Era excesivamente cuidadoso en cuanto a la protec­ ción de sus soldados y a veces parecía muy puntilloso a la hora de examinar sus méritos.

ni siquiera ba­ sándose en una sospecha. para imitar el comportamiento san­ guinario de éstos. aunque sabemos que este tipo de fal­ tas. Hasta tal punto que ni el peor de sus sir­ vientes particulares pudo nunca hablar mal de él. dispongámonos a exponer sus defectos: Siendo comparable en su actuación judicial a emperadores mediocres.16. si tenía alguna sospecha. suelen ser inventadas por maldad. Tenía gran habilidad para montar a caballo. 21. . lo inves­ tigaba sin tregua.9. llegan­ do a superar fácilmente en crueldad a Caligula. de que se pretendía llegar a la dignidad imperial. o que. por ligera o falsa que fue­ se. aunque las que tuvo no fueron nada leves. No en vano.7. 21. mientras vivió. ni vol­ ver su cabeza en distintas direcciones.16.446 AMIANO MARCELINO enfermedades. durante su larguísima vida. que eran acusados por haber criticado o injuriado a su dignidad impe­ rial.6. porque lo he mencionado ya en numerosas ocasiones.8. Voy a omitir. disparar flechas con precisión. y le daba igual si era justo o injusto. 21. si no son reales. A estas calamidades de los desgraciados. a Domiciano y a Cómodo. fue muy casto. el que nunca se le vio tocarse la boca ni la nariz en público.16. la ira y las sospechas de Cons­ tancio. se les añadían la crueldad. que alcanzaban un grado extremo. en los inicios de su imperio. no probó la fruta. lanzar jabalinas. 21.16. ni escupir. Una vez enumeradas brevemente las virtudes que he­ mos podido conocer. Y es que esto es lo que suele ocurrir a las personas que se abs­ tienen de una vida lasciva y lujosa. porque se supone que en la cumbre del poder se es más desenfrenado. mandó asesi­ nar a todos los que estaban unidos a él por lazos de sangre o de parentesco. y para todas las ac­ tividades propias de la infantería. Se contentaba con dormir poco cuando así aconseja­ ban las circunstancias o la prudencia y. tal como han demostrado tanto ejemplos numerosos a lo largo del tiempo como las de­ claraciones de los médicos.

Constancio intentaba que incluso las acusaciones falsas o dudosas parecieran totalmente ciertas por la excesiva dureza del castigo. por malvados como Aureolo. 21. seleccio­ naba investigadores crueles para los procesos y. D io.16. así también Constancio.12. En cambio. por una nadería.10.11. aunque hacía cualquier cosa por parecer justo y clemen­ te. pero normalmente casti­ gaba con benevolencia unos planes que podían haberle cos­ tado la vida.16. habría sido una muestra mayor de valor el que Constancio hubiera abandonado el imperio sin derramar sangre. Por ello. no podría enfren­ tarse a nadie50. se dedicaba a investigarlo con más acritud que justicia. Y es que Galieno sí fue traicionado realmente. 21. Ingenuo o Valente -e l llamado Tesalónico-.LIBRO 21 447 Y si se producía algún hecho de este tipo. Y lo cierto es que en tales asuntos odiaba la justi­ cia. ordenó que las quemaran sin abrirlas. que el que lo hubiera defendido con tanta dureza. pues como el emperador se hallaba aún en Iliria y no conocía a los traidores. habría intentado encontrar para algunos un castigo peor que la muerte. 50 Cfr. siendo en este tipo de cuestiones incluso más sanguinario que Galieno. 21. sin pare­ cerse en nada al respetado emperador Marco Aurelio quien.26. Postumo. ocasionaba multitud de desgracias. al igual que las chispas que vuelan de la madera seca con el más mínimo soplo de viento y en un instante llegan a poner en peligro a pueblos enteros. al apo­ derarse de un paquete de cartas enviadas por éste a sus cóm­ plices después de capturar al que las llevaba. así como por otros muchos49. .38. cuando Casio alcanzó la dignidad imperial en Siria.16. Y. 49 Son militares que intentaron usurpar el poder en el mandato de Ga­ lieno. y no en una sino en numerosas ocasiones. 62. a mediados del siglo iii. Y tal como algunos pensaban con gran cordura. si la natura­ leza se lo hubiera permitido.

este emperador resultó siempre maltre­ cho y derrotado en las guerras externas. ase­ gurando que. por la volubilidad de la fortuna. 21. Así pues. 21.13. mientras estos monumentos permanecieran en pie. para definirlo de otro modo: El triunfo es el resultado de la colaboración entre la fortuna y la prudencia.16. en el pa­ sado. hombres valiosos han sido superados por otros débiles y pe­ rezosos.16.448 AMIANO MARCELINO 21.C. como bajo un yugo. 53 Se había casado tres veces.15. cólera o furia. o de las palabras seductoras de sus eunucos y de algunos persona­ 51 Es un pasaje de Cicerón que no nos ha llegado por otros testimonios. Pues bien. en ocasiones. Esto lo advierte también Heráclito de Éfeso52.16. de la que. Pero la principal de las virtudes es cuando el poder más elevado somete. como dice Cicerón en una carta a Ne­ pote en la que critica la crueldad de César: «El triunfo no es otra cosa -dice é l. 21. O. con las determinaciones fatales y crueles que tomó. a pesar de sufrir el destierro. éstas pu­ dieran conocerse.14. Y por ello. César no pudo alcanzar la felicidad. y consigue así un glorioso triunfo en la for­ taleza de un espíritu vencedor.16. No en vano. . y colocó sobre ellos el relato de sus hazañas para que. Dependía completamente de sus esposas53. fue más feliz Camilo que Manlio aunque éste hubiera podido llegar a reinar tal como deseaba»51.que el éxito de las acciones honestas. levantó arcos triunfales de gran suntuosidad en la Ga­ lia y en Panonia para celebrar la destrucción de las provin­ cias. pero se hinchó enor­ memente por sus triunfos en las guerras civiles y se cubrió con la sangre maldita derramada por las heridas internas de la nación. 52 Filósofo del s. si no nos servimos.16. basándose más en la crueldad que en la razón. todo impulso dañi­ no. no podríamos ser felices de ningún modo. vi a. Y a mi juicio.

que entonces era todavía oficial de la guardia personal. Joviano. Una vez el cadáver del emperador fue amortajado y colocado en un nicho. y alentó incluso esos enfados con dispu­ tas verbales.19.16. Además. aunque estuvieran atormentadas por múltiples tribu­ tos e impuestos. 21. 21. por lo cual tenía aptitudes para saltar y correr. recibió la orden de marchar hasta Constantinopla acompañado de toda la corte.16. para que Constancio fuera enterrado de forma adecuada. Además. con una superstición de viejas. 21. 21.LIBRO 21 449 jes de la corte. con ojos brillantes y mirada aguda.16. pero sus piernas eran muy cortas y curvadas. ca­ bello fino.16. que es com­ pleta y simple. Cuando Joviano ascendió al vehículo que portaba los restos.18. En cuanto a su aspecto y a la apariencia de su cuer­ po. Y además quitaba con facilidad lo que había otorgado. mientras inten­ taba organizar todas las costumbres religiosas. Confundiendo la religión cristiana. se . 21. como suele suceder tratándose de un emperador. Su cuerpo era bastante largo desde el cuello hasta las caderas.20. era muy moreno. se afeitaba con frecuencia y lucía un mentón sua­ ve. la amargura de esta época se veía au­ mentada por la insaciable rapacidad de los cobradores de im­ puestos.16. dio lugar a muchos enfados por investigarlo todo de forma excesiva en vez de reformarlo. como había un número enorme de obispos que iban de acá para allá en el servicio de transpor­ te para acudir a lo que ellos llaman sínodos. ni cuidó del bienestar de las pro­ vincias. Y a muchos les parecía intolerable el que nunca se preocupó por investigar esta situación. que le granjearon a Constancio más odio que dinero. cortó las alas a este servicio.21.17. que aplaudían cada una de sus decisiones y es­ taban aguardando a que dijera «sí» o «no» para mostrarse de acuerdo.

450 AMIANO MARCELINO le ofrecieron porciones de las raciones de los soldados («pro­ bae» según las denominan ellos mismos) y le mostraron los animales del transporte público. hechos que pa­ recían otorgar el poder al citado Joviano. Además. siguiendo la cos­ tumbre. pues en realidad era simplemente el encargado del entierro. . aunque se trataba de un poder vano e inútil. la afluencia de gentes fue creciendo.

1.2. según decía.1. estaba cubierto por una doble cobertura. e intentaba conocer el resultado final de los sucesos. le anunció el futuro después de examinar un hígado que. observando las aves. escudriñaba las entrañas una y otra vez. El Augusto Juliano se detiene en Dada por temor al Augusto Constancio y. Y es que. 22. Entonces el emperador. Pero.1.LIBRO 22 22. un soldado que levan­ taba a Juliano con la mano derecha para que montara en el caballo. Juliano. ro­ . aunque Juliano temía engañarse debido a sus pro­ pios deseos y seguía angustiado por ello. un experto en la adivinación. que le auguraba con clari­ dad la muerte de Constancio. Finalmente. entre las mu­ chas actividades que realizaba en el Ilírico. en secreto. Mientras la volubilidad de la Fortuna va disponiendo estos hechos en otra parte del mundo. el orador galo Aprúnculo. dudaba sin saber bien qué hacer. Además. consulta con augures y adivinos 22. ante las respuestas ambiguas y oscuras que obtenía. resbaló y cayó al suelo. en el mismo momen­ to en que Constancio moría en Cilicia. que con posterioridad fue elevado al cargo de gobernador de la Narbonense.1. él mismo observó un presagio mucho más evidente.

tal vez. podrían cambiar de sentido. Una vez conocida la muerte de Constancio.2.15. . en ocasiones. se dirigió hacia Filipópolis. 22. 22. súbi­ tamente llegaron ante él los mensajeros que le habían sido enviados. asumiendo así el mando de todo el imperio romano sin batalla alguna 22. mientras le seguían gozosos todos los que le acompañaban. Teolaifo y Aligildo1. permanecía en la Dacia.2. como el rumor suele magnificar las noticias. Al conocer esta noticia.2.4. Juliano atraviesa Tracia y entra en una Constantinopla en calma. les iba a ser concedido legalmente. gritó que había caído aquel que le había elevado a la cima. frente a lo que esperaban. una vez vio ya superados los peligros. desde entonces conti­ nuó su marcha con mayor grandiosidad. quienes le anunciaron la muerte de Constancio y añadieron que éste. 22. como si tuviera una idea fija. Pero. así como la enorme cantidad de preocupaciones de la guerra.2. cobró grandes ánimos y. le había nombrado como su sucesor. confiado en los vaticinios. partió hacia Tracia y.452 AMIANO MARCELINO deado por muchos que le escucharon claramente. después de superar el declive de Succo. Y. Mientras se debatía en esa situación tan tensa. 22.3. te­ miendo incluso allí numerosos peligros. como si fuera en el 1 Cfr. al morir.2. muy pronto. la rapidez le había beneficiado en sus empresas. pues consideraba que no era prudente confiar en unas conjeturas que. Y es que se dieron cuenta de que ese poder por el que iban a luchar enfrentándose a los mayores peligros.1. aunque sabía que éstas eran señales favorables. 21. una vez iniciada la marcha. llamada antiguamente Eumolpiada.1.3. como sabía que.

mientras los ojos estaban clavados en él. como era considerado persona leal. 22. y conduci­ do como si su ejército estuviera listo para la lucha. de poca estatura. después de aniquilar en cruentas batallas a reyes y pueblos. la voluntad divina le había concedido el principado.LIBRO 22 453 carro de Triptólemo.3.1. salieron a la calle gentes de todo sexo y edad como si fueran a ver a un ser piocedente del cielo. Así pues. 22. había avanzado de ciudad en ciudad con una rapidez insospechada y. 4 Amiano plantea que el que Constancio hubiera muerto era una ayuda divina. había aumentado sus recursos y sus fuer­ zas. representan como llevado por alados dragones voladores2. temido por tierras y ma­ res. famoso ya por sus hazañas. sino también con gran admiración.641 y ss. 2 Cfr. llegó a Heraclea Perinto3. finalmente. rodeado por un gran número de soldados y de ciudadanos. no sólo con curiosidad. 5.3. y se había apoderado de todo con tanta rapidez como las noticias lo habían narrado.2. Cuando esto se supo posteriormente en Constantinopla. 3 Esta ciudad había recibido su nombre de Perinto uno de los compa­ ñeros de Hércules en sus aventuras. 22.5. Y es que parecía casi un sueño que este hombre aún joven. Ovid. M etam . Salutio Segundo fue elevado al cargo de prefecto del pretorio y. Juliano fue recibido el once de diciembre con el homenaje respetuo­ so del Senado y con el aplauso unánime de todos. por donde pasó. sin que le hiciera demorarse obstáculo alguno. porque había evitado una guerra civil. Y. . al que en las fábulas de la antigüedad. Poco después.2. De los partidarios de Constancio. a causa de sus rápidas vueltas. unos son condena­ dos justamente y otros por falsedades 22. Y así. obteniéndolo sin perjuicio alguno para el estado4.4.

2.8.3. 21. Así. por una acción que. . de haber sido examinada por jueces que distinguieran lo justo y lo injusto. en primer lugar condenaron a muerte en Britania a Paladio. junto a Constancio. excepto en unos pocos casos en los que la verdad había puesto en evidencia a autén­ ticos culpables.15.10. por­ que el pliego público comenzaba así: «En el consulado de Tauro y de Florencio. que recientemente había ascen­ dido al cargo de comandante de la caballería en el Ilírico.5.3. 22. Arbitión5. 21. Y es que un magistrado no podía ser juzgado si no había sido relega­ su cargo. A éste se le unieron Mamertino5.12. Cfr. 5 6 7 8 9 10 11 12 do de denes Cfr.8.12. Cfr. hubiera podido ser perdonada11.5. llevaron a cabo las investigaciones con una dureza que exce­ día realmente la equidad y la justicia. 16. an­ tiguo prefecto del pretorio. Cfr.1. una persona que había llegado a esta situación tan sólo por la sospecha de que.2. 21. antiguo maestro de oficios10. Todos ellos cruzaron Calcedonia y. Cfr.4. en la época en la que éste era César.454 AMIANO MARCELINO fue el encargado de supervisar la generalidad de las acusa­ ciones. 22.6. bus­ có la protección de su príncipe? Además. 21. la lectura pública del proceso que se llevó contra él causó un gran horror. lo único que Tauro había hecho era cumplir las ór­ de Constancio cuando éste se disponía a detener el avance de Juliano. 22. Agilón7 y Nevita8.6.2. cuando Tauro fue citado a juicio por los pregoneros»12. había tramado algo contra Galo.3. Después condenaron al exilio en Vercelo a Tauro. en presencia de los generales y tribunos de los jovianos y de los herculianos. 20.2. Pues ¿qué falta pudo come­ ter si.3. así como Jovino9.5. por temor a una revuelta que se estaba fraguando.2. Además. Cfr. 20. Cfr.8.10. 21.3.

que acusó así al emperador de ingrato. como Juliano se vio ex­ puesto a los insultos y a las injurias de la multitud. fue recluido en la isla dálmata de Boas. 22. Pero como se defen­ dió bien. 13 Cfr.3. 20. en cuanto a la muerte del conde del tesoro. para que se vie­ ra agobiado por la penuria y para que no tuviera ninguna po­ sibilidad de conceder nada a los soldados -con lo cual estaría expuesto a revueltas más serias dentro del ejército-. Evagrio. ya que és­ tos recordaban las palabras que Úrsulo pronunció al ver la destrucción de Amida. Por una injusticia similar el hijo de Nigriniano. que fue encargado del palacio. tal como narramos anteriormente13. Con parecida suerte. este mis­ mo Úrsulo entregó una carta al que custodiaba el tesoro de la Galia y le ordenó que. antiguo notario. sin ningún tipo de reser /a. Ursulo.LIBRO 22 455 22. pensando que podría librarse de un crimen injustificable.5.3. tras salvarse del peligro junto a su esposa. 22. y Saturnio. . conde del tesoro priva­ do del emperador. fueron condenados al exilio. mientras se acercaba ya su final. A un final similar fue condenado también Pentadio. 22. antiguo prefecto del pre­ torio y entonces cónsul. entregara todo lo que pudiera al César. pues durante su ausencia había sido condenado a muerte. al final quedó en libertad sin condena alguna.11.6. a mí me parece que fue llorada hasta por la propia Justicia. cuando fue enviado por Constan­ cio. afirmaba que este hombre había sido ejecutado sin su consentimiento. sin que pudiera regresar hasta la muerte de Juliano. así como Cirino.5. y alegaba que le había matado la ira de los soldados. entonces maestro de oficios. Y otro Florencio. Ante la muerte de Úrsulo.3. anotó lo que Galo le había respondido a numerosas cues­ tiones.3. aterrado por el súbito cambio de la situación.8. Pero. Y es que cuando fue en­ viado como César a las tierras de Occidente. Flo­ rencio. perma­ neció oculto durante mucho tiempo. a quien se le acusaba porque.7.

como dice la ex­ presión popular.5.3. fue condenado a muerte por los jueces. . y que tenía altas y crueles aspiraciones. era intolerable. quien.10. conocido por «Cadenas»15 . como hemos narrado14. había llegado a dar órdenes casi como un emperador y. como los oficiales de las legiones.19 y ss. Pero.. se dejó lle­ var por las ganas de ver muertos a Silvano y a Galo. 14. Y a pesar de que lo que hemos narrado no agradaba ni siquiera a los seguidores del César. le dio un tirón de orejas.3.456 AMIANO MARCELINO 22. 15. Y por eso parecía temeroso. Ésta fue la razón por la que Adrastia. 14. 22. incluso los que le apoyaban fueron juzgados con toda severidad.3. fueron quemados vivos.5. era el primer obstáculo para salvar su propia vida. ante su negativa. y le aconsejó que viviera con más modera­ ción. o que no sabía bien lo que convenía. como correspondía a una persona valerosa que había alcan­ zado numerosas victorias en luchas civiles.11. No en vano Apodemio. que había sido encarga­ do del servicio personal de Constancio. 15 Cfr. 22.8. Eusebio.3.a quien no podemos nombrar sin escuchar los gemidos de muchos-. ya que puso al frente de estas investigaciones a Arbitión.12. siempre ambiguo y muy orgulloso. que exami­ na a los humanos16. 14 Cfr. e igual­ mente el notario Paulo. como él sabía.11. le abatió como arrojándole desde un alto acantilado. Además de éstos.25. 16 Cfr. 14.8 y ss.11. antiguo miembro de su guardia personal. Y además Arbitión. sin embargo. estaban presentes sólo para salvar las apariencias. 22. Este hombre. ascendiendo desde la más baja condición. encontrando así el final que podía esperarse. por ello.9. mientras que otros.

No en vano algunos de ellos. al menos. pero no a la manera de un fi­ lósofo que pretende conocer la verdad. fueron aumentando la glotonería y un torbellino interminable de banquetes. el emperador dirigió su atención a los miembros del palacio y. 22. hasta tal punto que podrían corrom­ per al estado con sus malvados deseos. así como la preocupación excesiva por la cocina. A partir de aquí. Acerca de los vicios de estos eunucos de palacio. expulsó a todos los que lo eran o podían serlo. Y es que hubiera podido ser alabado si. pues tenían la cos­ tumbre de tomar siempre lo ajeno. barberos y cocineros. como habían pasado de la pobreza extre­ ma a la posesión de grandes riquezas.4.4.2 .3. si el cónsul Quinctio las hubiera pose- . y la falta de respeto por la buena fama.LIBRO 22 457 22.4.4. en tanto que su soberbia enloquecida mancillaba su propio honor con lujos vergonzosos. 22. por pocos que fuesen.1. 22 . En este ambiente. los perjurios.4 . y más por su ejem­ plo que por la permisividad en las faltas. y sobre la corrupción de los soldados 22.4. podrían perjudicar a muchos-. se desa­ rrolló la utilización de la seda y de las artes textiles. 22.5. El Augusto Juliano expulsó del palacio a todos los eunucos. no tenían medida a la hora de robar ni de apoderarse de algo. Después de esto. Se buscaban superficies extensísimas para hogares lujosos con unas di­ mensiones tales que. prácticamente. enriqueciéndose con los despojos de los templos y buscando su propio beneficio en todas las ocasiones. se extendieron el ejemplo de esta vida disoluta.4. se hubiera quedado con algunos. a los que hubiera considerado honrados -aunque hay que decir que la mayor parte de ellos encerraba un auténtico semillero de vicios de todo tipo. las celebraciones triunfales fueron sustituidas por festejos en la mesa.

los soldados eran feroces y rapaces contra los suyos. porque les daba ya vergüenza beber de la ja­ rra. se extrañó y dijo: «Yo no he hecho ve­ nir a un recaudador. 17 Cfr. 22.2. cuando estaba siendo saqueado el campamen­ to del rey persa. por ejemplo. 22. teniendo como colega a Diocleciano. y cuando Juliano le vio entrar con vestidos muy lujosos.4. en la antigüedad.9.C.4.4. durante el mandato del César Maximiano18. en esta época. 22. a pesar de que se nos ha transmitido que. Y es que. . un soldado raso encontró un saco persa lle­ no de perlas y.8. y ansiaban tener casas de mármol. pero nunca se enfrentó a los persas. Galerio Valerio Maximiano. se hizo venir a un barbero para cortar el pelo al emperador. En esa misma época.7. Sin embargo. sino a un barbero». 22. César desde el 293 hasta el 305. como conseguían ri­ quezas gracias a su ambición y a su desidia en la lucha. de manera que. aquel. Buscaban copas más pesadas que sus espadas. Además. Val. eran expertos en distinguir variedades de oro y piedras preciosas. tiró el contenido y tan sólo se quedó como recompensa con la piel del saco.4. 18 Maximiano fue emperador del 286 al 305 d. 4. Max. hubiera perdido su fama de pobre in­ cluso después de su dictadura17. sino de blandos colchones de plumas.. como antes. pues los soldados sustituye­ ron las canciones triunfales por cantinelas afeminadas y el le­ cho de los soldados no era ya de piedra.6.8. Liv. 3. por desconocimiento. actitud contraria a lo que nos ha mostrado la historia recien­ te. un soldado espartano fue castigado duramente porque se atrevió a buscar cobijo bajo techo en plena campaña.458 AMIANO MARCELINO ido para sus campos. y en cambio cobardes y débiles contra los enemigos.4.6. A estos vicios tan vergonzosos se les añadieron es­ cándalos en la disciplina militar. por lo cual Amiano debe re­ ferirse a C.7.

5.4. Ante esta situación. que solían ganar casi lo mismo.LIBRO 22 459 al ser preguntado acerca de qué obtenía de su trabajo. la misma cantidad de forraje para sus animales -lo que se dice popularmente «ca­ pita» 19. con decre­ tos sencillos y claros. Juliano despidió a todos los personajes de este tipo.5. permitió la entrada en el palacio de algunos obispos cris­ tianos que tenían opiniones encontradas. Pero cuando terminaron sus temores y se dio cuenta de que había llegado el momento de hacer libremente lo que deseaba20. Y aunque Juliano. 22. y hace que se en­ frenten entre sí los obispos cristianos 22. 20 Es decir. además de nu­ merosos y ricos encargos.10.2. sin embar­ go. declaró sus verdaderos sentimientos y.5. como cocineros y otros similares.3. . pues creía que no eran ne­ cesarios para él. 22. aumentaron sus deseos de practicarlo.así como un abundante salario anual. 22. res­ pondió que veinte anonas de pan al día. el sacrificio a los dioses había sido prohibido ya por Constantino. estu­ vo inclinado al culto de los dioses. medida por cabeza. cuando fue creciendo. prohibición que se mantuvo hasta Constancio. así como de nume- 19 Es decir. una vez muerto Constancio. El Augusto Juliano confiesa pública y abiertamente su creencia en los dioses. que se llevaran víctimas a los altares y que se restituyera el culto a los dioses21. 21 Y es que. ordenó que se abrieran los templos. desde su más tierna infancia. por ejemplo.1. 22. y poco a poco. realizaba los ritos pertinentes de la forma más secreta posible. por temor. Para que la efectividad de esta disposición fuera ma­ yor.5. antes oculta. por lo que les permitió que se fueran a don­ de quisieran.

o bien muy hábiles para obligar a los ricos a entregar dinero en su intento de evitar una acusación. asustados ante diversos rumores. ¡Oh sármatas. Y con frecuencia solía decir: «Es­ cuchadme a mí. ¡Oh cuados!. De qué modo obligó a que volvieran a su tierra va­ rios litigantes egipcios que le importunaban y molestaban 22. exclamó lleno de dolor: «¡Oh marcomanos!. al menos. con frecuencia. al au­ mentar las discrepancias gracias a la permisividad.4.16. 22. Porque se dice que aquél. sin ningún temor. pues sabía por experiencia que ninguna fiera es tan peligrosa para los hombres como los propios cristianos entre sí. 22. la demora les permitiera entregar con más facilidad lo que se les pedía.6. harto ya de revueltas y de gentes repugnantes. no tendría que temer luego a un grupo único. vinieron varios egipcios22. tuviera sus pro­ pias creencias.460 AMIANO MARCELINO rosos fieles que estaban también en desacuerdo y les aconse­ jó que olvidaran sus diferencias y que no había problema al­ guno para que cada cual. a quien escucharon los alemanes y los fran­ cos». y especial­ mente ávido a la hora de pedir una indemnización si habían entregado algo a la fuerza.6.5. ya sea para librarse de una deuda o bien para que. 12 Cfr. 22. Durante esa misma época. al fin he encontrado a pueblos más turbulentos que vosotros!». .5. al atravesar Palestina en su marcha hacia Egipto.5. 22. pensando que así imitaba las palabras del emperador Marco Aurelio.1. pueblo controvertido y siempre dispuestísimo a litigar ya por costumbre. El objetivo final de esta disposición era que. aunque sin advertir que estaba en una situa­ ción totalmente diferente.23.

en una acción que algunos alabaron.2. 22. 22.6. el príncipe apareció más accesible porque. reclamaban lo que. habían entregado a distintas personas.LIBRO 22 461 22.2. Posteriormente.7. cuando los nombres de Mamertino y de Nevita figuraron en los libros consulares. según ellos. 22.3.6.1. promulgó un edicto en el que se ordenaba que marcharan todos a Calcedo­ nia.4. Juliano enco­ mendó a los capitanes de los barcos que hacían la travesía en ambos sentidos que no osaran llevar a ningún egipcio. Y como esta orden se cumplió de forma muy estricta.7. pero que otros criticaron como fingida y vulgar. 22. remontándose hasta al menos setenta años atrás. Una vez que se hubieron marchado. prometiéndoles que él mismo iría también muy pronto para solucionar todas sus cuestiones.5. marchó a pie junto con otros nobles. apiñados. viendo todos frustradas sus es­ peranzas. murmurando como grajos y. Ante ello se promulgó una ley que parecía dictada por la propia Justicia.6.7. Llegado así el día uno de junio. recibe a varias delegaciones de pueblos extranjeros 22. Y como no le dejaban hacer otra cosa. cuando Mamertino ofreció unos jue­ gos en el circo. mientras soluciona allí los asuntos de Tracia. ya fuera legalmente o de otro modo.6. se quedaron en su tierra. molestaban ruidosamente al propio emperador y a los prefectos del pretorio. 22. mientras desem­ peñaba sus funciones. una ley por la cual se prohibía moles­ tar a cualquier recaudador a causa de un dinero que afirmara haber obtenido legalmente. mientras los esclavos que iban a ser manumi- . Con frecuencia Juliano administra justicia en el Se­ nado de Constantinopla y. Todos éstos. desapa­ reció el afán de calumnias y.

y le prometieron que le mostrarían el escondrijo de Florencio si se les restituía a su cargo militar. el propio emperador pronunció la fórmula para que se realizara esta acción con gran rapidez. 23 C ic. pues daba la sensa­ ción de buscar con ansia una gloria vana. criticándoles y llamándoles dela­ tores. criticando este comporta­ miento. le recibió respetuosamente. como solía y. olvidando quién era.4. . dos miembros de la guardia per­ sonal que formaban parte de los que habían sido desprecia­ dos. tal vez. cuando se le advirtió que la jurisdicción pertenecía a otro durante este día. tras recorrer a la carrera la larga distancia que le separa­ ba de él. se levantó de forma nada apropiada y. a la vez que dicen despre­ ciar la fama y el honor»23.3. cuando se anunció que había llegado de Asia un filósofo llamado Máxi­ mo.7. Y cierto día que se hallaba allí actuando como juez. en las que.26. No mucho después. 11.7. En esta época frecuentaba la curia realizando las ta­ reas diversas que conllevaba la administración del estado. Pero Juliano.7. 22. no po­ dría permanecer escondido más tiempo si no tenía esperanzas de alcanzar el perdón. Sin duda. se multó a sí mismo con diez libras de oro por haberse equivocado. Arch.5. decía: 22. olvidaba las palabras de Cicerón. «Los propios filósofos ponen su nombre en los libros que escriben para despreciar la gloria. al mo­ mento. le besó y le condujo a su lado en medio de agasajos inoportunos. de manera que quieren que se hable de ellos y se les cite. acudieron a él llenos de confianza. les dijo que no era propio de un emperador intentar apresar mediante pruebas indirectas a un hombre que se ha­ bía escondido por temor a la muerte y quien.462 AMIANO MARCELINO tidos según la costumbre eran conducidos por el maestro de oficios. 22.

LIBRO 22 463 22. que se hallaba en Constantinopla por casualidad debido a un asunto privado y a quien había puesto al frente de Acaya en calidad de procónsul. 22. los . los moros se ofre­ cieron para servir al pueblo romano.7. tanto por pueblos cercanos como muy dis­ tantes. Por otra. no descuidó lo militar. ni ropas. experiencia militar.7. Después de actuar así en todos los campos sin per­ mitir ningún tipo de desidia. A pesar de poner tanto empeño en solucionar cues­ tiones civiles. se extendió el temor a su llegada y. y se preocupó mucho para que no les fal­ taran ni armas. y colmándosele de todas las virtudes. res­ tauró además todas las ciudades de Tracia.10.6. Desde el norte y las re­ giones desiertas por las que el Fasis desemboca en el mar.7. ni dinero. puso al frente de los soldados a hombres de larga experiencia. que con fre­ cuencia se habían mostrado como desleales y pérfidos. corrían mensajeros con más velocidad de la usual: por una parte los pueblos situados al otro lado del Tigris y los arme­ nios le suplicaban la paz. senador de ilustre familia y de dignidad a la antigua. se­ gún había escuchado. Así pues.7. alabán­ dose su valor.7. En este sentido. por quienes serían vendi­ dos en cualquier lugar sin ningún tipo de condición. Desde el sur. por todas partes. Mientras se ocupaba de estos asuntos y de otros si­ milares. De este modo. se estaban enfrentando con cautela y valor a los ataques de los bárbaros. ya que éstos. 22. pueblos índicos desde los divos y los serendivos competían entre sí enviándole a nobles con regalos antes de tiempo. su fama se extendía por los demás pueblos. así como las for­ talezas fronterizas. llegó a ser conocido en todo el mundo. ante el consejo de sus amigos para que atacara a los pueblos godos vecinos.8. 22. porque a esos les bastaban los comerciantes gálatas. sobriedad. dijo que prefería buscarse mejores enemigos. 22.7.9. ni alimentos a los soldados que se hallaban dispersos junto al Danubio. Se había unido a esta escena Pretextato.

y el Cefereo. por la derecha. la Tróade.1. A partir de aquí. uti­ lizando para ello la información que me ofrecen mis viajes o mis lecturas. donde Nauplio.8.2. Además. 7. 22.8. célebre por ser cuna de dioses26. 22. llamadas así por­ que forman un círculo en torno a Délos. en otro tiempo. En la entrada de esta bahía se contempla 24 Amiano llama sim is Ponticus (golfo Póntico) al Mar Negro. El Atos. el Egeo baña Imbros. 27 Epíteto de Apolo. a cambio de cumplir sus pa­ gos anuales. ilustre por hazañas heroicas. aparece lleno de islas como las Espóradas y las Cicladas. En cuanto al Egeo. opuesta al soplo del Céfiro. aunque muy distantes entre sí. 26 De Apolo y de Diana. fue atravesado por las naves persas25. a contracorriente. se les permitiera vivir tranquilamente en sus pro­ pias tierras. creo que es un buen momento para describir detalles de las tierras más lejanas de Tracia y de la región del golfo Póntico24. . y cuando sopla un fuerte viento. e Ilion. se lanza con gran violencia sobre Lesbos. el Egeo rodea el templo de Apolo Esmintio27.8. aunque en otras ocasiones lo denomina Euxinus. Por la izquierda.122. monte altísimo de Macedonia que. 22. Herod.8. Descripción de la Tracia y del golfo Póntico.464 AMIANO MARCELINO bosporanos y otros pueblos antes desconocidos enviaron mensajeros que suplicaban que.3. rocosa elevación de Eubea. Ténedos. Lemnos y Tasos. al que relaciona con un roedor (smínthos) que des­ truye las cosechas. Ya que el príncipe nos ha llevado a esta zona. va extendiéndose paulatinamente y. padre de Palame­ des destruyó la flota argiva. forma la bahía de Melas. separan el Egeo del mar de Tesalia. 25 Cfr. donde su superficie es mayor. así como de las regiones y pueblos cercanos al Ponto 22.

se apre­ suró a la antigua Ausonia29. 36 Cfr. gracias a un puente. entregada como regalo a Temístocles por el rey persa32. 22. A continua­ ción.3. Por donde se extiende hacia el oes­ te. tras separar el Helesponto de Ródopa.55. Desde aquí. cuya cons­ trucción fue iniciada con malos augurios por Eneas y luego abandonada. 29 Cfr. Strabo 7. 13. 30 Amiano se refiere a la Propóntide.LIBRO 22 465 Abdera -e l hogar de Protágoras y de Demócrito.13 y ss.399 y ss. N ep. 32 Cfr. porque el héroe. sangrienta tierra del tracio Diómedes-. Díndimo (templo sagrado de la Gran M adre)34.5. 31 El nombre de Cinosema (monumento del perro) sería así muy ex­ presivo. también Lisi28 Es el actual Maritza. 2. extendiéndose junto a los sepulcros de Aquiles y de Áyax. 34 Templo consagrado. porque. Nat. Por el otro lado. a Cibeles. Plut.149. Them. Desde aquí se desdobla hacia dos direcciones for­ mando una especie de semicírculo de modo que se abre por un extenso espacio33 y con sus aguas. Verg. Hécuba se transformó en perro. fun­ dada por Paris. según Ovidio (Met. que bañan la Propon­ tide. 22.11. alargándose poco a poco.8. 35 Aparece aquí una laguna.)35 y Astaco. pues. así como Parión. el hijo de Jasión.4.5. 33 El mar de Mármara. riega por la izquierda Cyzico. Jerjes atra­ vesó a pie el mar. desde donde. alcanza Queroneso y Egospótamo. Sestos y Calípolis.). 3. después de la derrota de Troya. guidado por los dioses.. 1. Plin. 10. baña Cinosema -donde se cree que está sepultada Hécuba-31 y también Coe­ la. Thuc. el lugar en el que Anaxágoras predijo que caerían piedras del cielo36..138. como por cier­ ta atracción natural. Apamia y Cío. así como Maronea y Eno.Aen. que posteriormente fue denominada Nicomedia a partir del nombre del rey. donde a Hilas (. y los valles por los que el He­ bro 28 se une con el mar. . Them. Después baña Lampsaco.8. desemboca en el Ponto y se une con éste formando una especie de letra griega «phi»30. 29. alcanza también Dárdanos y Abidos.

ba­ ñando Calcedonia. 38 En el mar Negro propiamente dicho.5. Tras fragmentarse de este modo y terminar con la participación de los dos mares. 39 Cfr. Y. el mar se estrecha de nuevo y. mide veintitrés mil estadios. gra­ cias a una torre iluminada y construida en lo alto guía a las na­ ves. tiene la forma de un arco escita con la cuerda tensa39. 22. 4. Hecateo.76. su curso se hace más calma­ do y se abre hasta formai. 22. N at. la antigua Bizancio. según afir­ man Eratóstenes. según la opinión unánime de todos los geógra­ fos.una extensión de agua tan lata y ex­ tensa como puede abarcar la vista38.466 AMIANO MARCKT .8.9. Strabo 2.8.ΤΝΟ maquia y la ciudad que fue fundada por Hércules y dedicada a la memoria de su camarada Perinto. Sopla desde allí un viento muy frío denominado Ceratas. Plin. Por donde el sol se levanta desde el océano oriental.8.8. .102. Selimbria y Constantinopla. Después de alcanzar este extremo.22.10. 22. al­ canza hasta las provincias romanas.8.8.11. colonia de los atenienses.7. Por donde se pone. como si se tratara de la vuelta a una isla. corre entre Europa y Bitinia. 22. Ptolomeo y otros expertos en es­ tos temas. así como sobre el promontorio Ceras que. justo en el medio de la circunferencia en­ contramos la isla alargada de Proconeso y Besbico37. 22. termina en los pantanos de la Meótide. Todo el recorrido de su curso. Desde donde se extiende 37 En esta digresión hay bastantes incorrecciones. semejante a un brazo.6. aunque en el centro de este mar sí se encuentran estas dos islas mencionadas por nuestro autor. Y para que aparezca plena y perfectamente la forma de la letra «phi». Su ribera izquierda se extiende sobre el puerto de Athyras. Crisópolis y otros puntos poco conocidos. como el empeño de Amiano de relacionar la forma de la Propóntide con la letra «phi». Mela 1. 22.8.

Lico y Rebas.1. ni siquiera un pájaro que volara con toda la velocidad de sus alas podría librarse de ser aprisionado y morir. por milesios de épocas distintas.13. en otro tiempo la hija de Inaco cruzó a través de ellos hasta el mar Jonio transformada en vaca41. 22.5. Val. se­ gún se dice. y quienes.4. llamada en la antigüe­ dad Migdonia. unos picos que solían en la antigüedad chocar entre sí con horroroso estruendo y. . entre otros jonios fueron llevados mucho antes a Asia por Nileo. 4. En esta amplísima extensión.22. 42 Cfr. Flac. por donde desembocan en el mar los ríos Sanga­ rio. Frente a ellos encontramos las negras Simplégades. M et. Plin. Hdt. conforman los dos extremos del arco y se llaman Bósforos porque. Y. 22. vid. 5. según dicen los poetas. se deja llevar formando una suave curvatura. 1. Es por esta costa.8. situados uno frente a otro. Filis.8. 2. Mela 1.14. Ovid. 22. que forma cur­ vadas bahías.8.así como un puesto de guardia alejado. dos escollos que dan lugar a picos cortados en toda esa zona.583 y ss.6. en su lado sur. ofreció la vida por su patria en la guerra dórica40. Max. fundadas todas ellas. encontramos distintas ciudades griegas. Val. volviendo hacia atrás con fuerte impulso. 41 Bósforos en griego significa «paso de la vaca». nutre tierras habitadas por hombres de lenguas y costumbres diversas. Strabo 2. Mariandena y los bebrices -salvados de la crueldad de Amico por el valor de Pólux.102. por la derecha.LIBRO 22 467 hacia la constelación del norte. iVaí. Los dos Bósforos.12. colonos de los atenienses. 40 Cfr. el hijo de aquel famoso Codro que. con la excepción de unas pocas.334 y ss. Así pues.76. la zona curvada del Bosfo­ ro Tracio termina en la costa de Bitinia. En ella encontramos las regiones de Tinia. se colocaban de nuevo en el lugar inicial. en el que el adivino Fineo se sintió atemorizado ante el vuelo amenazador de las Harpías 42. el Tracio y el Cimerio. Al atravesar estos picos rocosos que se abren y se mue­ ven. Acerca de esta meta­ morfosis.76.

los ríos Acheronte (llamado también Arcabis)45. mientras que Rolfe se decanta por otro río de la zona. el Ms.328 y ss. 45 La edición de J.16. mientras que Rolfe piensa que Amiano menciona el Arcadio. el Tybris46 y. la nave Argo.8. Apolonio de Rodas 2. se vieron obligadas a huir las amazonas por la siguiente razón: 22. el puerto de Acone. Más allá está la cueva Acherusia. aparecen las pro­ vincias del Ponto y de Paflagonia. Amisos. marchaba presurosa hacia la Cólquide a través de estos esco­ llos en su intento de arrebatar el vellocino de oro. Sinope. Fontaine.15. a donde. así como Tíos y Amastris. porque permanecieron inmóviles y unidos sin su rotación habitual. una vez debilitados los pueblos vecinos con sus frecuentes ataques. el Partenio.18. no recibió daño alguno. 43 Cerezas. . y que atraviesa los bosques de Temiscira. Cuando la primera de todas las naves.17. iVaí. a la que los nati­ vos llaman «Mychopóntion». en otro tiempo. Las antiguas amazonas. Polemonion.8.102. que nace en el monte Armonio. muy cerca. Después de esta zona de Bitinia. el Tibris. todos los cuales se precipitan al mar con rápido curso. fundadas todas en sus ini­ cios por los griegos. 15. Cfr. ya que los de­ vastaban con incursiones sangrientas. Plin.INO 22. 46 Nueva divergencia en esta descripción entre las ediciones consulta­ das. de tal modo que ninguna persona que los vea ahora creería que alguna vez estuvieron separados. en las que se encuentran ciudades importantes como Heraclea. y dos islas que contienen las ciudades nada despreciables de Trapezunte y Pitiunte. siguiendo la descripción geográfica de la zona se decanta por el río A rchabis.8.468 AMIANO MARCET. de no ser porque todos los relatos heroicos de la antigüedad coinci­ den en esto43. El siguiente río es el Termodón. 22.8. También Céraso. porque Fontainte habla del Tembris. tenían otras aspiracio- 43 Cfr. desde donde Lúculo trajo los frutos de este nombre44. 22.

gracias a su numerosa descendencia. un promonto­ rio del Táurico. pero éstos en el fragor de la lucha. se dispusieron a atacar a los atenienses. y marcharon a un lugar más tranquilo. el río más importante de esta zona. se dejaron llevar por su ambi­ ción. a una distancia de dos mil quinientos estadios. de ma­ nera que ellas. las que se habían quedado en casa por ser débiles para la lucha.22. al quedar sin protección los flancos de su ca­ ballería. rompieron su formación y las dispersaron. tibarenos. donde su linaje fue propagándose y. Más allá encontramos unas tierras llanas. constituyendo un motivo de temor en épocas siguientes para pueblos de distinto origen. al considerar que sus fuerzas eran mejores que las de los pueblos que las rodeaban. consiguieron rechazar los violentos ataques de los pueblos vecinos. que extrajeron y for­ jaron por primera vez el hierro. pueblos con los que no hemos tenido contacto alguno. en Termodón.21. tiene la forma de la cuerda de un arco. Desde este punto. todo el litoral -que comien­ za en el río Halis-48 como si se hubiera trazado en línea recta. 22. habitadas por los bizares. mosinecos.19.LIBRO 22 469 nés y. atada a los dos extremos.8. Entonces. los macrones y los fílires. en los que están 47 Este enfrentamiento. a una breve distancia. llevadas por una necesidad extrema. encontramos mo­ numentos sepulcrales de hombres ilustres. sucumbieron47. . y los cálibes. según la leyenda. 22. aparece Crioumetopon. 22.20. los sapires. No lejos de allí se levanta Carambis.8.8.8. Próximas a estas regiones. 48 Es el actual Kizil Iroud. están los dahes. los gue­ rreros más fieros de todos. Desde aquí. que se eleva sua­ vemente frente al Gran Oso del Norte y. Conocida su muerte. 22. se habría producido en tiem­ pos de Teseo. que les devolvían simplemente lo que ellas les habían hecho. volvieron a su tierra con un podero­ sísimo ejército. después de acabar con numerosos pueblos.

llamado así porque Baco. Val. y el río de Calícoro. 22. volvió a celebrar sus antiguas orgías y sus bailes. Una vez recorridas las zonas citadas. Cfr. se retiraron a las cumbres de las montañas. y Dioscurias. 22. y fundadores también de la nación de los Heniocos53. Este término significa «aurigas. Algunos piensan que los sacrificios de este tipo se denominan por ello «trietérica»52. aparece la cueva de Aulión. 2 y ss. que se celebra cada tres años. 15 y ss.8. quie­ nes. que con su agitado curso. el segundo fue un adivino que forma­ ba parte de la expedición de los Argonautas50 y el tercero fue el prudente piloto de la nave Argo51. después de superar a los pueblos del Indo tras tres años de lucha. Flac. de los cuales. está la poblada región de los camaritas. Idmón y Tifis. y el Fasis.470 AMIANO MARCELINO enterrados Estenelo. el primero fue amigo de Hércules y fue herido de muerte en la guerra contra las amazonas49. 89 y ss. como afirmaron algunos auto­ res.8. como no pudieron encontrar en ningún lugar un cobijo seguro. sino otra anterior).8. tu­ vieron que vivir mediante el robo en medio de grandes peli- 49 50 51 52 53 Cfr. Más allá. forzados por la dureza del clima. Flac.25.24. . 22. Val. Así. tan sólo encontraron allí a pueblos hos­ tiles y. empujados por el viento hasta el Pon­ to contra su voluntad. Val. siempre cubiertas de nieve. aurigas de Cástor y Pólux. Cfr.23. conocida hasta la actualidad. volvió a estas regiones y. Flac. llega hasta la Cólquide. encontramos a los aqueos. entre otras ciudades. una vez terminada una guerra en Troya (pero no aquella en la que se luchó por Helena. cuyos fundadores se dice que fueron los espartanos Anfito y Cercio. A corta distancia. pueblo de antiguo linaje egipcio donde. cocheros». encontramos Fasis -que recibe su nombre del río-. Es decir. en torno a las verdes y frescas orillas de este río.

22. . fluye una gran cantidad de agua hasta el Ponto.830. cercanos a la costa regada por el río Córax. Desde aquí. caudaloso por contar tanto con aguas propias como de otros afluentes.8. encontramos a los inquietos pueblos que habitan el Bosforo Cimérico. la capital54. 54 La actual Kertch. que habitan junto a ellos. está la zona pantanosa de Maeotis57. y en cuyo lado derecho se encuentran las islas Phanagoro y Hermonassa.LIBRO 22 471 gros y. 55 El actual Don. Habitan en torno al Tanais55. como el Maraco.26. Cerca de allí. A sus espaldas. fundadas por manos griegas. el Rombites. encontramos a las amazonas. tras un extenso camino. por ello. 22. 57 Es el mar de A zov que. los saurómatas disfrutan de un amplio territorio. no tenemos nada digno que contar. de cuyos fértilísimos regueros. 22. es denominado palus (pantano). en cuya orillas nace la raíz de una planta que se utiliza para múltiples reme­ dios medicinales. rebasaron todos los límites de la barbarie. al estar rodeado por una zona pantanosa. cuyo territorio se extiende hasta el mar Caspio. donde hay ciudades milesias como Panticapeo. de enorme diámetro.8. Ahora bien. el Teófanes o el Totordanes.29. 22.8. 56 Es el Volga.28. atravesando los estrechos de Panticapes. 22. Acerca de los cercetas. Allí cerca se encuentra el río R a56.27. rodeada por el río Hispa­ nis. por el que corren ríos que nunca se se­ can. Al otro lado del Tanais. que nace entre los picos del Cáucaso y fluye con sinuoso curso separando Asia de Euro­ pa hasta desaparecer en la zona pantanosa de Meotis.8. que luego desemboca en el mar Euxino. hay otro pueblo de los saurómatas que habi­ tan muy lejos de allí.

8. 22. hasta tal punto que llamaron al mar «Inhóspito». También hay 58 Euxinos. melanclenos y.8. 22. 22. vuelven a sus naves al atardecer. al igual que los griegos llamamos a un tonto «euethés»59. entre los que se encuentran pueblos terribles y de enorme crueldad como los aricos. tras lo cual clavan las cabe­ zas de los cadáveres en las paredes de sus templos como re­ cuerdo eterno de sus hazañas gloriosas. En el lado izquierdo de la Meótide.8. allí cerca. en cuyo terri­ torio hay gran abundancia de diamantes.35. después de ver las reliquias del pasado. a la noche «eufróne» y a las furias «euménides»60. porque son ya las más alejadas de todos. sincos y ñápe­ os. aunque. yaziges.34. encontramos a los tauros. es denominado irónicamente Ponto Euxino58. donde ha­ bitan hombres tranquilos y serenos. llega alguien allí.8. com­ pletamente deshabitada y dedicada a Aquiles. En esta región Táurica está la isla de Leuce.472 AMIANO MARCELINO 22. significa «hospitalario». llena de colonias griegas. como los ixomatas. en­ contramos Queronesos. .8. los agatirsos. Alrededor de estas zonas tan aisladas y alejadas habi­ tan numerosos pueblos de lenguas y costumbres diferentes. junto a los gelones. Además de otras gentes menos conocidas. A escasa distancia de ellos. cuya ferocidad había aumentado debido a su excesivo li­ bertinaje. roxolanos. por el contrario. porque dicen que nadie pue­ de dormir allí sin poner en peligro su vida.33. en griego. por ca­ sualidad. a la que ellos llaman «Orsiloche». que se esfuerzan en tra­ bajar con el arado y viven de lo que recolectan. 22. 60 «De buen ánimo». maeotas.31.32. Y si. 59 A lgo así como «hombre de buenas maneras». el templo y las ofrendas consagradas a este héroe. Y es que ellos ofrecen a los dioses sacrificios con víctimas humanas. divididos en varios reinos. e inmolan extranjeros en honor a Diana. alanos.

8.LIBRO 22 473 agua. Se plantea que el extremo del arco se extiende has­ ta aquí. Junto a ellos encontra­ mos a los masagetas.19.8.40. que tie­ nen los extremos grandes y separados. a una distancia nada despreciable. A continuación. . que se do­ bla suavemente.8.36. Cfr. advirtiendo para ello que.38. formando así la figura de luna en cuarto menguante. 22. se abre el golfo Carcinita. 22. 22. entre las que destacan Eupatoria. Dandace. en tomo al cual corren los ríos Cronio y Visula. 6. Es un río caudaloso desde su nacimiento y 61 62 63 64 Esta alusión no aparece en ninguno de los libros conservados. don­ de se suavizan ya los montes Rífeos. Plin. en el propio inicio de esta zona. semejantes a los alciones. alanos. junto con los partos. acerca de cuyo origen trataremos a propósito de las guerras del Helesponto61. a quien se venera en estas regiones63. Nat. pueblo conocido por su justicia y amabilidad62. así como un río del mismo nombre y un bosque sagrado dedicado a Trivia.37. 22. Es el Dnieper en la actualidad. Teodosia y otras ciuda­ des menores que no han sido mancilladas con sacrificios hu­ manos. y nacen blancas aves. sargetas y otros muchos pueblos desconocidos. con una línea recta y circular dividiéndolo por la mitad. mientras que los arcos de todos los pueblos se extienden con las puntas curva­ das. De este modo. Trivia es uno de los apelativos de Diana. 22.8. doblados hacia el in­ terior. habitan los aremfeos. que nace en los montes Nervios. A continuación el Borístenes64.39. Pero sigamos ahora con el resto del arco. de los que no nos han llegado ni sus nombres ni sus costumbres. los escitas son los únicos.8. Hay también algunas ciudades en la Táurica.

Cuando llegamos a la zona que constituye el extre­ mo del arco. después del desastre de sus señores en Asia. memorable en otro tiempo por los ejercicios que realizó allí el general de Tesalia.42. 66 Es el Dniester en la actualidad. 2. por lo cual estas gentes se alimentan como fieras abominables. Cerca de ellos se encuentra una agra­ dable costa llamada por sus habitantes «Campo de carreras de Aquiles». se apoderaron de las esposas y de las pose­ siones de sus dueños65.8.41. 22. que nunca han experimentado ni la simiente. donde abundan los puertos. emigran sin obstáculo alguno llevando sus carros adonde les place. En sus orillas se encuentra la ciudad de Borístenes. como hemos indicado.1. Cefaloneso y unos altares consagrados a Alejandro Magno y al César Augusto. están los alanos europeos y los costobocas.5. Además encontramos 65 Cfr. cuando así lo quieren. Cerca está la ciudad de Tiros. hay una península habitada por los serviles sindos. Tienen sus objetos que­ ridos. Justin. los peucos y otros pueblos de menor importancia. .474 AMIANO MARCELINO que. quienes. una pequeña parte vive de los cultivos y todas las demás vagan por inmensos desiertos. destaca la isla de Peuce en tomo a la cual habitan los trogoditas. A gran distancia de allí. Herod. colonia de los fenicios.43.8. 22. tras lo cual se mezcla con las violentas y encrespa­ das olas del mar. de manera que. En la mitad del arco que. 22. que se extienden hasta unas tierras sin final conocido. tie­ ne una amplia superficie circular (lo que para un viajero dis­ puesto supone quince días de viaje). 4. De estos pueblos. ni la esteva. ro­ deada por el río Tiras66. además. sus moradas y sus viles utensilios en carros cubiertos con corcho. además de innumerables tribus escíticas.8.1-8. ya que son ári­ dos y están cubiertos de escarcha. durante su curso recibe las aguas de numerosos afluentes.

46. La primera de éstas es la isla de Peuce. apare­ ce calificada por un adjetivo: «bonita». no se han visto nunca más especies que pequeños e inofensivos delfines. porque. con su superficie circular. «falsa».8. «estrecha». es nebuloso. En general todo el Ponto.8. después de lo cual desemboca en el mar por esta costa Escítica a través de siete bocas.45. son mucho más pequeñas que las demás. 22. la cuarta Pseudostoma. . «norte». 22. desde todos los confines del Me­ diterráneo. Anchialos. que nace junto a Ráuracos67 y a los montes cercanos a la frontera de Recia. y en las que están a salvo de otros peces más voraces.8. formando una zona pantanosa ante la arena y el sedimento aportados por el gran número de ríos que desembocan en él. Odesa y otras muchas ciudades que se ex­ tienden por la costa de Tracia.44. La segunda es Naracustoma. debido a la tranquilidad de las aguas. menos salado que los demás mares y con abun­ dantes vados. 22. En cuanto al río Danubio. recibe sesenta afluentes casi to­ dos navegables.47.LIBRO 22 475 aquí Histros. No en vano. Esto se debe a que el aire se espesa en ocasio­ nes. Tomis. fluye por una superficie muy extensa. La séptima es una especie de pantano negro y cenagoso. ciudad poderosísima en otra época.8. Apolonia. en el Ponto. los crían en muy buenas condiciones en unas cavi­ dades que son muy numerosas allí. Es un hecho que. 68 Stom a en griego significa «boca» y. en estas denominaciones. pues Borionstoma y la siguiente. 67 La actual Augst. 22. vienen hasta este tranquilo retiro oleadas de peces para tener aquí sus crías. se condensa con la evaporación de la humedad y se sua­ viza ante la magnitud de las aguas que se precipitan sobre él. la tercera Calonstoma. Estenostoma68. tal como se interpreta su nombre en la lengua griega.

había obtenido resultados gloriosos y favora­ bles en todas sus acciones.8.48. como nos hemos extendido más de lo que esperá­ bamos. como hemos narrado anteriormente72.476 AMIANO MARCELINO 22. incluso. tenía ya aspi­ raciones superiores a las de los mortales. que posteriormente fue cuestor.11. sino en uno donde se mezclan aguas de río. está tan helada que parece impensable que algún río pueda fluir por debajo y sobre su superficie traicionera y deslizante no podría caminar seguro ningún hombre ni animal. . 21. se había añadido otra. como si la Fortuna hubie­ ra manejado propicia el cuerno de la abundancia de los asun­ tos humanos. salieron y entre­ garon a los cabecillas de la revuelta. algo que no ocurre nunca en un mar verdadero. 69 Viento norte. ahora tranquilo. El Augusto Juliano.2. Estos fueron quemados vivos. 71 Cfr. pero que se había hecho esperar por múltiples dilaciones. 21. tiene tiempo para administrar justicia en Ancira.12. se dirige hacia Antioquía y. largamente deseada.8. Pero Juliano. E. animado por sus éxitos.9. 72 Cfr. 70 Tras su larga y descriptiva digresión. 22. agotados por el largo asedio. Y es que se anunció a través de Agilón y de Jovio. en el camino. porque después de haber sido probado en innumerables peligros mientras rigió el mundo romano. Amiano retoma el hilo de su re­ lato contando los éxitos de Juliano. y todos los de­ más obtuvieron indulgencia y perdón por sus acciones. Pero. entrega dinero al pueblo de Nicomedia para res­ taurar las ruinas de la ciudad. abrieron las puertas. que los defenso­ res de Aquileya71.20.4970. al conocer la muerte de Constancio. A este cúmulo de alegrías. En cuanto a la parte de este mismo mar Póntico que es golpeada por el aquilón69 y por los fríos. después de engrandecer y en­ galanar Constantinopla.9. 22. volvamos ya a nuestra narración. 22.1.

llegó a Nicomedia. Así pues.2. Cuando vio las murallas de esta ciudad convertidas en miserables cenizas74.9. . donde está sepultado el cartaginés Aníbal.9. cruzó el mar y. 74 Porque había experimentado un terremoto. dejando ya atrás Cal­ cedonia y Libisa.LIBRO 22 477 Además. una vez dispuestas las soluciones que reclamaban diversos asuntos y circunstancias. la honraba y la amaba como a su hogar natal. 22. 73 Nicomedia (actualmente Izmit) recibió donaciones importantes de emperadores com o Diocleciano y Constantino. Juliano. como había nacido allí. éste no se vio agitado por ninguna revuelta interna. enardecido por el apoyo general con el que contaba y dispuesto a marchar hacia Antioquía. expresando su angustia con un llan­ to silencioso. ya que todos estos pue­ blos. En su marcha. y ningún pueblo bárbaro invadió sus fronteras. una persona formada podría considerar que era un barrio de la Ciudad Eterna73.9. lo que más le dolió de esta destrucción fue ver ante él en es­ tado lamentable tanto a los senadores como al pueblo. a los éxitos obtenidos anteriormente. después de largas deliberaciones. Pero. ciudad famosa en el pasado y tan enri­ quecida con las cuantiosas inversiones de los emperadores de la antigüedad que. abandonó Constantinopla después de prestar una gran ayuda. se unieron con extraor­ dinario afán al coro de alabanzas en honor a Juliano. se apresuró al senado con pasos lentos. con el ejército animado gracias a numerosas arengas y a recompensas adecuadas para afrontar lo que su­ cediera. durante el período en el que dirigió él solo el imperio. No en vano. se añadía el que.4. teniendo en cuenta su gran abundan­ cia de edificios privados y públicos. 22.3. 22. que siempre habían solido rebelarse en busca de rique­ zas y mostrarse peligrosos y dañinos. cuan­ do poco antes habían destacado tanto.

denominó así al lugar debido a una guerra «donde cayeron muchos hombres»78. Pero cuando inten­ 75 Juliano había nacido en Constantinopla en el 331 y. 22. 29. pues había sido educado allí mismo por el obispo Eusebio.11.7. Escipión Nasica trasla­ dó esta imagen a Roma guiado por una profecía de Cumas76. 22. se dirigió a Pesinunte para visitar el antiquísi­ mo templo de la Gran Madre. hijo de Tros. la ciudad recibió su nombre del verbo «peseln» . 22. Juliano. Es desde esta ciudad desde donde. 22.9.5. 16 Cfr. ya hemos tratado brevemente en una digresión al narrar las acciones del emperador Cómodo77. que era pariente lejano suyo75. Algunos aseguran que. Ahora bien.9. Fontaine. tras lo cual se marchó a través de Nicea hasta las fronteras de Galogrecia. 80 Es la actual Ankara.20.6. Desde allí. tras venerar a esta divinidad y ofre­ cerle víctimas y ofrendas. en la segunda guerra Púnica. no existe acuerdo entre los historiadores. al igual que de otros asun­ tos relacionados con este tema. sino Midas. desviándose ha­ cia la derecha. 79 Historiador griego del que no conservamos su obra. . antiguo y poderosísimo rey de Frigia. aunque sabemos que era discípulo de Isócrates.8.9. Otros afirman que lio. en cuanto a la razón por la que esta ciudad recibió este nombre. rey de Dardania. en el 337 su educación le fue encomendada a Eusebio. 78 Esta indicación es añadida por J. que para nosotros significa «caer». como la imagen de la diosa cayó desde el cielo. porque el texto es frag­ mentario. dispuso con abundancia todo lo necesario para reconstruir lo que había destruido el temblor. aunque éste murió también cuatro años después. según su costumbre. a la muerte de su padre. 77 En uno de los libros perdidos.478 AMIANO MARCELINO Además. Pero en cambio Teopompo79 asegura que el nombre no se lo dio lio. reconocía a algunos. También aquí. Ac