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DOMINGO, 19 DE JULIO DE 2015

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TENDENCIAS
PARQUES BIBLIOTECA - ENTREGA OCHO DE NUEVE

En el parque biblioteca León de
Greiff se aprende en cada rincón
Un trabajo in situ, pero también yendo al territorio, es el equilibrio que busca este espacio cultural.

EN DEFINITIVA
El Parque Biblioteca León de Greiff La Ladera se inauguró el 17 de febrero de 2007. Un
trabajo comunitario y social.

UBICACIÓN
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Calle 67

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l cuaderno de Iván Darío Alzate tiene escrito su nombre varias veces.
Al principio estaba preocupado
porque no pudiera aprender a escribir
con su mano temblorosa, pero ya que la
profe le dijo que eso no era problema,
está feliz yendo al parque biblioteca
León de Greiff La Ladera. Lleva tres clases y ya anda aprendiendo a firmar.
Él hace parte de un grupo de personas
en situación de discapacidad. Cuenta Yamilett Gallo, gestora social y cultural, que
ellos les preguntaron que no sabían leer y
escribir, que entonces qué. Una necesidad
que solucionar, porque su interés va aún
más allá, las clases en la sala virtual.
Cuando Patricia Giraldo, la gestora coordinadora, piensa en algo que los haga
diferentes, señala el trabajo con ellos. Son
muchos los usuarios con alguna situación de discapacidad. Óscar, por ejemplo,
un chico con síndrome de down que los
visita a diario, un buen bailarín y lector.
Por eso es que por estos días van a pasar la sala virtual del segundo piso del primer bloque –el parque tiene tres– al primero, para que sea más accesible.
Los cambios van llegando según las
necesidades. Cerca a la entrada había un
pequeño lugar que no se usaba para nada
especial. Esta semana inauguraron allí
una sala de sillones rojos, El rincón de
León, y es para que la gente se siente a
conversar o a leer. Lo que se les ocurra.
De rincones hay que hablar en el León
de Greiff. En la sala de lectura está esa esquina con cojines, tan cómodos que se
sienta una familia en compañía de un libro. Muy cerca a la colección general hay
un rincón literario, que este mes está dedicado a León de Greiff, por los 120 años
que se cumplen de su nacimiento.
Los lugares siguen. En la zona verde
que se ve desde la sala infantil, muchas
personas se pasean con sus mascotas. Con
el Inder propusieron hacer Agility, y ha
sido tan exitoso que no hay más cupos.
Las historias de la biblioteca empiezan
en el sitio. Antes fue la antigua cárcel de
varones La Ladera, de la que queda un
arco por el que hay que pasar para llegar
a las terrazas. Comenta Patricia que una
de las cosas que quiso el arquitecto Giancarlo Mazzanti fue retomar el espacio social, y las terrazas son un lugar de encuentro y un mirador de la ciudad. Allí
hacen actividades de formación y hasta
conciertos, si bien por estos días están
cerradas y en estudio técnico. El piso de
madera no funcionó y hay humedades,
por lo que se necesita reparar.
Aunque una de las propuestas que tienen en el parque es que además de aprovechar cada rincón, salir a los barrios,
acercarse a la comunidad. La gestora coordinadora explica que hay problemas de
accesibilidad, y solo una ruta de bus llega,
por lo que la gente –cómo será el amor–
llega casi toda caminando. Para muchos
es costoso tomar un bus o un taxi. Yamilett sabe de niños que llegan a pie, después de 40 minutos de camino.

Trabajo en comunidad
Muchos proyectos implican ir al territorio, lo que les gusta, porque les permite
hacer una lectura de este, saber qué se
vive, qué pasa, qué le interesa a la comunidad. Han descubierto que hay mucha
población campesina y que es importante entonces trabajar las raíces. Así, en
Sembrando vida, alrededor de la siembra hablan no solo de alimentación,
sino de socialización y folclor. En el costurero, en el que tejen mientras conversan, hacen memoria del barrio.
El tema de la recuperación de la memoria les interesa, y todo lo que hacen en
esa idea lo agrupan en Recorderis. Cuatro
nombres más tienen, Interletriados, Risomate, Saberes y Parquearte, y en cada uno
hacen actividades, a veces jugando, conversando, leyendo, siempre aprendiendo.
Afuera o adentro del León de Greiff.
En Interletriados trabajan el tema de
lectura, las letras como el pretexto para
crear ciudadanos independientes, cuenta
Luisa Agudelo, gestora de fomento y escritura. En el parque tienen iniciación a la
lectura, en el que trabajan con la familia y
han logrado que los papás ya presten libros para ellos y para los niños. Eso en la
biblioteca, porque con la Fundación Golondrinas tienen un programa donde las
mascotas hacen de puente entre la lectura
y la escritura. El perro se para, los niños se
paran. El perro parece leyendo, los niños
leen. Ya hay unos 600 pequeños.
Patricia precisa que les dan a los usuarios las herramientas para que disfruten.
Los de hip-hop van a ensayar, también la
red de danza –hasta lograron transporte
para llevar a los niños al parque– y los artistas locales exponen sus propuestas en
sala Mi Barrio o en las paredes de la biblioteca. La sala de exposiciones es un corredor grande, para sentarse a mirar.
La comunidad, añade la gestora coordinadora, es muy activa y participa en
cada propuesta. Hay liderazgo y por eso
trabajar en conjunto es lo que les interesa.
Usuarios de hace mucho tiempo –algunos que llegan por una vez, y luego se
quedan– tienen varios. Edilma Guzmán va
al grupo literario Soliluna desde hace seis
años, si bien hace tres llega acompañada
por su madre, que tiene 85 años. Asiste,
comenta, para aprovechar la ventana cultural que les abrieron. Los libros están a
cinco minutos caminando de su casa.
Para Edilma uno de los mejores regalos para la comuna 8 ha sido la León de
Greiff. Donde se ubica el parque era uno
de esos lugares por donde la gente no se
atrevía a pasar. Ahora es distinto, reflexiona, es de donde no quiere salir. Es como
“un bálsamo de frescura a un sitio que fue
estigmatizado por la violencia”.
En la sala de talleres están en clase. Alveiro se ríe. Es ciego, pero ahí va moviendo su mano. No puede parar de reírse.
Está feliz aprendiendo a escribir ■

Aut

Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO

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