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18 METRO EDICIÓN VERDE VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CONSERVACIÓN REPORTAJE Las playas de
18 METRO EDICIÓN VERDE VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CONSERVACIÓN REPORTAJE Las playas de
18 METRO EDICIÓN VERDE VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CONSERVACIÓN REPORTAJE Las playas de
18 METRO EDICIÓN VERDE VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CONSERVACIÓN REPORTAJE Las playas de

18 METRO

EDICIÓN VERDE

VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015

18 METRO EDICIÓN VERDE VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CONSERVACIÓN REPORTAJE Las playas de Urabá

CONSERVACIÓN REPORTAJE

Las playas de Urabá sí tienen quien las quiera

A falta de las obras de infraestructura que frenen la erosión y contengan los sedimentos, hay ciudadanos voluntarios que las limpian con sus manos.

Arboletes, como todas las poblaciones de Urabá, sufre en sus playas los efectos de la erosión y también de las toneladas de sedi- mentos que trae el río Atrato. La indisciplina social de los residentes, que por años cons- truyeron sus viviendas y cabañas cerca de la playa, también ha jugado su papel en el deterioro del litoral. Sin embargo, de las poblaciones de la región, es la que más avances registra en la tarea de adecuar las playas para turismo y atraer visitantes. Con la Asociación de Mujeres Arboleteras (Asodmuar), se hace limpieza todos los días de la semana. Ellas son las vigías de un territorio que cuando se abandona se asemeja a un campo de batalla recién terminada la guerra. “Somos 120 mujeres y trabajamos por gru- pos”, explica Miriam Tamayo, tesorera del colectivo, que además de asear la costa, realiza otras labores, como reciclaje y limpie- za de calles. Tienen apoyo de la Alcaldía que, con la Gobernación de Antioquia, les acaba de asignar un contrato por tres meses

El panorama en Necoclí no es muy diferente al de las otras playas de Urabá: erosión, sedimen- tos y basura que dejan los humanos dibujan un paisaje desolador. Hay caños de aguas negras que desembocan al océano y cuyo olor nausea- bundo se esparce varios metros a la redonda, alejando turistas. Como héroe solitario allí está “Guancho”, el apodo de Yólmer Marmolejo Colón, un necocli- cense de 1,80 de estatura que a ratos va por la playa en bicicleta y cuando no, está limpiando, sobre todo en las mañanas. “A mí me gusta limpiar, yo quiero mucho estas

playas, soy de acá y me da tristeza tanto olvido”, comenta. Va descalzo. El panorama de las cos- tas es tan lamentable, que él mismo repite que solo vio algo parecido cuando siguió por televi- sión el tsumani de Japón (2011).

Y

es que la cantidad de sedimentos es tal, que

al

parecer la lucha del pueblo se hizo estéril ante

la

magnitud de la “avalancha” diaria. Y muchos

prefirieron darse por vencidos.

CON MANOS DE MUJER EN AARBOLETES
CON MANOS
DE MUJER
EN
AARBOLETES

para mantenimiento de las pla- yas. Cada día -comenta Gumersinda Morales-, madru- gan a las cinco de la mañana.

y trabajan recogiendo materia-

les hasta las diez de la mañana. “Lo hacemos en esas horas, apro- vechando que el sol es más suave”,

y también para que ya estén adecuadas las

playas cuando los turistas lleguen y empie- cen a disfrutar la jornada, detalla Luz Stella Valencia, presidenta de Asodmuar. Pero los residuos no solo son troncos y ramas de árboles, producto de la tala indis- criminada y casi sin control en las poblacio- nes adentro del Atrato. También salen bote- llas plásticas y de vidrio, recipientes de ico- por, bolsas, zapatos, chanclas y artículos de hogar. En el pueblo les reconocen su labor: “es valioso lo que hacen, pero deben darles un contrato largo, para qué limpiar unos días y luego dejar todo tirado”, sostiene el comer- ciante Gildardo Flórez.

El Municipio instaló casetas para estade- ros en la playa, pero muchas están en desuso. Frente a ellas, sobre la arena, se ven cientos de toneladas de tron- cos, maleza y basura. Al abandono de la “pelea” contra la basu-

PPLAYAS DE NECOCLÍ EVOCAN UN TSUNAMI
PPLAYAS DE
NECOCLÍ
EVOCAN UN
TSUNAMI

ra, los ciudadanos le sumaron indiferencia, desidia e indisciplina. Y la basura que ellos mismos arrojan compite de tú a tú contra la que llega del río. En las playas de San Sebastián está Alonso Gaviria (foto), que hace 45 años instaló allí su residencia y como rutina tomó la tarea de limpiar cada día la playa. En un bulto separa la maleza

y los troncos y en otro lo reciclable (botellas, bol- sas, recipientes). “Todos los días hay que hacer- lo, si esto coge ventaja ya es invencible”, dice. Para revivir el turismo, Fredy Marín organiza via- jes hasta Capurganá y construye un malecón que le sirve para impulsar la actividad. El Municipio pavimentó la avenida de la playa. Pero la playa es un caos. Esa es la paradoja

Por GUSTAVO OSPINA ZAPATA Fotos DONALDO ZULUAGA

E l río Atrato es como un dragón.

Un monstruo invencible que

no vomita fuego sino tonela-

das de sedimentos que van a dar a las playas de Urabá, dibujando un panorama similar al que dejaría un pequeño tsunami. En total, está contado, son 11,26 millones de toneladas al año. Entre los ríos Chigorodó, León, Vijagual, Grande, Zungo, Apartadó, Carepa, Cu- rrulao, Guadualito y Turbo, afluentes del Atrato, se amasan 4 millones más, para un total de 15,4 millones de toneladas, revela el Instituto de In- vestigaciones Marinas (Invemar).

4 millones más, para un total de 15,4 millones de toneladas, revela el Instituto de In-