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Variaciones sobre la escritura 1973 Texto para el Istituto Accademico di Roma, destinado a un libro colectivo sobre la comunicacién que no se publicé. El primer objeto que encontré en mi trabajo anterior fue la es- critura; pero entonces entend{a esa palabra en un sentido metaforico: era para mi una variedad del estilo literario, su versién en cierto modo colectiva, el conjunto de los rasgos del lenguaje a través de los cuales un escritor asume la responsabilidad histérica de su forma y se une mediante su trabajo verbal a cierta ideologia del lenguaje. Hoy en dia, veinte afios més tarde, mediante una especie de remon- tada hacia el cuerpo, quisiera acercarme al sentido manual de la pa- labra, 1o que me interesa es la «scripcidny (el acto muscular de es- cribir, de trazar las letras): ese gesto por el que la mano toma una herramienta (punz6n, cafia, pluma), [a apoya sobre una superficie, avanza apretando 0 acariciando, y traza formas regulates, recurren- tes, ritmicas (no hay que decir mas: no hablemos forzosamente de «signos»). Por lo tanto, trataremos acerea del gesto, y no de las acep- ciones metaforicas de la palabra “escritura: solamente hablaremos de la escritura manuscrita, de la que implica el trazado de la mano. {Qué diremos de esa escritura? Nos preocuparemos sobre todo de reunir lo que podriamos llamar e] dossier de la escritura manual. 88 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA informaciones histéricas y técnicas, contactos del objeto «escritu- ra» con distintos saberes (con diferentes prejuicios), estructuracién de algunos sistemas grificos, envite social y econémico de la acti- vidad de escritura, relaciones entre el gesto escritural y el cuerpo. Este dossier —el autor lo reconoce— es bastante personal: resul- tante de lecturas citadas a veces casi literalmente y que las mas de las veces interesan al dominio francés: he leido y he anotado lo que afectaba a mi sensibilidad intelectual. No he tratado de organizar 0 de envolver este dossier em un discurso continuo, ni producir una «tesis» personal sobre la escritura; lo que me importaba era en cier- to modo proporcionarme a mi mismo reflexiones suspensivas o, li teralmente, preguntas. El cuerpo de esas preguntas no tiene por lo tanto un valor demostrativo; pero esta impregnado de cierto senti- do: indica que la escritura, histéricamente, es una actividad conti nuamente contradictoria, articulada sobre una doble pretension: por una parte, es un objeto estrictamente mercantil, un instrumento de poder y de segregacion, tomado en la realidad mas cruda de las so- ciedades; y, por otra parte, es una practica de goce, ligada a las pro- fundidades pulsionales del cuerpo y a las producciones mas sutiles y mds felices del arte. Esa es la trama del texto escritural. Aqui no hago mds que disponer 0 exponer sus hilos. El dibujo ha de hacerlo cada cual Sefales En primer lugar, enumeraré las articulaciones muy reducidas de una historia de la escritura: el montaje cronolégico de algunos he- chos de aparicién o de mutacién, pero sin olvidar que, por ser toda cronologia una clasificacién (a la vez seleccién y orden), ésta con- lleva ab ovo cierto sentido mitolégico: en este caso (puesto que se trata de nuestro saber de hombres modernos de Occidente), el re- curso a un esquema lineal, descensional, que hace que las «escritu- ras» «salgan» unas de otras, segtin la figura de la filiacién y de la evolucién, 1. Los grafismos, o incisiones ritmicas en las paredes de las ca- vernas de la prehistoria, datan de finales del periodo musteriense, y son abundantes unos 35.000 afios antes de nuestra era. 2. La escritura propiamente dicha (escritura lineal) aparece en Mesopotamia 35.000 afios a. C., es decir, 2.500 afios después de la VARIAC aparien tura (et (a rogliuc tra era escritu tuga). (esene chos ut braicu, etrusey glo vin enela dos fu turas .< litica, 5 escrits parte, perga.. porte . al cuz. snro- utiles wno cerlo las de vs he- “oda con- ue se en re ouitu- ve la as ca ase, ¥ wen ve la VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 39 aparicién de los primeros pueblos en la sociedad humana. Esta eseri- tura (cuneiforme), que practicaron los sumerios y luego los acadios {asitios y babilonios), permanecié en vigor hasta la era cristiana. 3. Los mds antiguos monumentos de la escritura egipcia (je roglifica) datan del principio del segundo milenio anterior a nues traera 4, Durante ese mismo milenio (hacia 1700 a. C.) aparece una escritura china (textos adivinatorios trazados sobre escamas de tor tuga). 5. El primer alfabeto (en este caso consonéntico) es fenicio (escribas de Ugarit, siglo xiv a. C.). De este alfabeto derivan mu- chos alfabetos posteriores, entre otros: el arameo (y de éste el he- braico, el nabateo, el arabe, el brahmi) y el griego (y de éste el etrusco, el latin, el cirilico) 6. El alfabeto griego se tomé de los fenicios, en torno al si- glo vin a. C. Su originalidad es la inclusion regular de las vocales en el alfabeto. 7. Alrededor del siglo Iv a. C., aparecen en China y en Grecia dos fendmenos conjuntos: por una parte, la unificacién de las escri- turas regionales (en China, unificacién imperial, centralizacién po- litica, progreso del Estado; en Grecia, en Atenas, unificacion de la escritura a partir del alfabeto de Mileto, llamado jénico); por otra parte, en China y en Grecia, aparece una escritura cursiva. 8. En torno al siglo rd. C., aparecen el papel en China y el pergamino en Asia Menor. 9. Enel siglo tid. C., se produce una gran revolucién en el so- porte de la escritura: se pasa del rollo de papiro (rotulus, volumen) al cuademo de hojas (codex). 10. En Occidente, en el siglo v1, la reproduccién manuserita de los textos se practica en verdaderos talleres de copistas (scriptoria). IL. Enel siglo x, las primeras cifras arabes se introducen en Occidente (se difundiran en el siglo xa y triunfardn en el siglo xv); el papel, venido de China, igualmente. 12. La pluma (de ave) habia aparecido en el siglo vit d. Cs el uso del calamo (punta de cafia) desaparece hacia el siglo XI 13. El cero aparece en lu numeracién en el siglo xir 14, Enel siglo x1v, cada palabra se traza sin levantar la pluma. 15. Las principales escrituras latinas (Antigiledad y Edad Me- dia) fueron las siguientes: VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA —la mayriscula (siglos 1 y 11), de formas masiva: —la escritura comin clésica (siglos | y 1), cursiva; —la uncial (siglo iit), con predominio de curvas; ja minéscula carolina (siglo vin), elegante y clara: —la escritura quebrada o gotica, escritura del Renacimiento del siglo xt, escritura de las Universidades, en vigor durante toda la Cristiandad; —la escritura humanistica, esctitura italiana del siglo xv (re~ donda e inclinada); originaria de la itdlica impresa. 16. En China, a finales del siglo vu, se imprimen caracteres so- bre papel delgado. En Europa, las primeras impresiones xilografi- cas tienen lugar hacia 1420; el holandés Coster utiliza caracteres méviles con relieve entintado. El taller de Gutenberg funciona en Mainz y en Estrasburgo a mediados del siglo xv. Los caracteres, primero géticos, son luego romanizados por Nicolas Jenson, insta- lado en Venecia hacia 1470. En el siglo xvt, hacia 1540, Claude Ga- vamond crea la letra redonda de la Universidad y la griega del Rey. 17. Puntuacién y acentos se establecen en él siglo xvt. 18. Enel siglo xvi, la escritura manuscrita se libera mucho, es rapida y personal. A principios del siglo xvit, en Francia, siguiendo el modelo de [a tipografia y segun la moda italiana (escritura hu- ica), la escritura manuscrita se regulariza, apunta a cierto universalismo. La Compaiita de los Maestros Escritores practica una escritura oficial; Colbert concede su proteccién a las «bellas manos». 19. Enel siglo xvini, se crea en Francia una Academia de Es- critura, que desaparecerd con las corporaciones de artesanos de la Revolucién, 20. La pluma metilica aparece en el siglo x1x. 21. La maquina de escribir, inventada en 1714 y perfeccionada durante el siglo xtx, forma parte de la préctica corriente desde 1875. I. Ilusiones Celar Algunos lingtistas se atienen con agresividad a la funcién co- municante del lenguaje: el lenguaje sirve para comunicar. El mismo VARIALIC prejuino tura: Lae ven obug vido a ve tograt.a escribus grificu fi plejo, wos a menud Lactip.o dad, le,o: escritu.al vez en at cién pec razone. mente v2 tabi cur la prot.ex tas pro, i ma cie..2 brados, 7 lejanai..e comur. quisici.a némen eseritu. « merosc ., la mar, . critura. dia, to, clande delam. x bélica, promo: semiét enelo mas di sonal», secuen “: r VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 91 prejuicio se da entre los arquedlogos y los historiadores de la eseri- tura: la escritura sirve para transmitir. Con todo, estos tltimos se yen obligados a admitir que, con toda evidencia, la escritura ha ser- vido a veces (siempre?) para celar lo que se le confiaba. Si la pic- tografia es un sistema simple, particularmente claro, lo que los escribas sumerios abandonaron en provecho de cierta opacidad grafica fue la legibilidad, pues pasaron a un sistema dificil, com- plejo, abstracto, diversificado en numerosos registros de grafismos, a menudo en el limite de lo descifrable (la ideografia cuneiforme), La criptografia seria la vocacién misma de la escritura. La ilegibili- dad, lejos de ser el estado desfalleciente, monstruoso, del sistema escritural, seria al contrario su verdad (la esencia de una practica tal Vez en su extremo, y no en su centro). Las razones de esta oculta- cidn pueden ser diversas, variadas, segun los lugares y las épocas razones religiosas, cuando se trata de una relacién iniciética celosa- mente separada de todo contacto profano, o de una comunicacién tabi con los dioses; razones sociales, cuando se trata de garantizar la proteccion de ciertos secretos, de ciertas informaciones, de cier- tas propiedades, a la casta de los escribas, que representa ella mis- ma cierta clase social (Ja que esta en el poder). Estamos acostum- brados, por el peso de los valores democraticos (y tal vez mas Iejanamente: cristianos), a considerar de forma espontnea la mayor comunicacién como un bien absoluto y la escritura como una ad- quisicién progresista. Eso es olvidar una vez més el reverso del fe- némeno: hay una verdad negra de la escritura: durante milenios, la escritura ha separado a los que estaban iniciados en ella, poco nu- merosos, de los que no lo estaban (la masa de los hombres), ha sido la marca de la propiedad (por la firma) y de la distincién (hay es- crituras primarias, vulgares, y escrituras cultivadas); adn hoy en dia, todo fenémeno de dominio, de secesién y, por asi decirlo, de clandestinidad, pasa por la posesién de una escritura (algoritmos de la matematica, de la quimica, de la boténica; escritura musical, sim- bélica, astrolégica; en cuanto una ciencia tiende a constituirse, sus promotores inventan un hermetismo grafico: eso le ocurre hoy ala semidtica, donde el relato es transformado en simbolos gréficos); en el orden del manuscrito (que pierde ciertamente terreno), cuanto més dificil de leer es una escritura, mas se la reconoce como «per sonal», remitiendo al estatuto impenetrable del individuo. En con- secuencia, las imaginaciones graficas de ciertos pintores, aunque 92 ARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA hayan producido escrituras absolutamente, definitivamente, indes- cifrables (y con raz6n), como Masson y Réquichot, no se las ha de tomar de ningéin modo como aberraciones de'artistas; son més bien las manifestaciones del reverso —del infierno— de la escritura (la verdad esta en el reverso). Clasificacién Los sabios actuales siempre piensan la escritura a partir del lenguaje y, para ellos, el lenguaje es el lenguaje oral, hablado: por lo tanto, la escritura no es mas que lo que sigue (tardfamente) al habla. Tambign han clasificado las escrituras segiin las tres articu- laciones del lenguaje —de su lenguaje—. Habria primero una «es- critura de frase», en la que el signo trazado se haria cargo de un enunciado completo, de una unidad de discurso: es la escritura Ila~ mada sintética (Ideenschrift), la que encontramos en los pictogra- mas (fajines de los iroqueses, de los algonquinos, historietas). Lue~ go habria una «escritura de palabras», cuyos signos se harian cargo de las unidades significativas del lenguaje, de los monemas: es la escritura analitica (Wortschrift), la que encontramos en los ideogra- mas (sumerios, egipcios, chinos). Por tiltimo, habria una escritura de los sonidos, en la que cada signo asumiria una unidad distintiva (sonido-letra) 0 un grupo de unidades distintivas (silabas): es fa es- critura alfabética que encontramos en los silabarios y en los alfabe- tos consonanticos y vocdlicos (el alfabeto fenicio y sus derivados). Naturalmente, esta clasificacién es plausible y, sin duda, cémoda, pero tal vez también peligrosa, pues, por una parte, acredita la idea —puesto que se produjo, dicen, un progreso del pictograma al alfa- beto griego (el nuestro)— de que un solo movimiento, el de la Razén, ha regulado la historia de la humanidad, el desarrollo del es- piritu analitico y el nacimiento de nuestro alfabeto; y, por otra par- te, al reducir las unidades del lenguaje (hablado) a una especie de ménadas «mates», cuyas innumerables vibraciones simbélicas nos vemos obligados a ignorar en beneficio de su solo ser distintivo, co- municante, lo que reforzamos es todo el mito cientista de una eseri- tura lineal, puramente informativa, como si fuese un progreso in- discutible reducir el signo escrito (voluminoso en el pictograma y en el ideograma) a un elemento puramente estocéstico VARIAC Comu, La escritu dioses, funeid. respue Ia esc. nuestr simple no es « alaes munic signo Pc era un mos ¢ al pare de esa ataree una ct ria, y rasef el ritu valore de Est: ca. As’ na rec cién y Contr N tiguas elde > de las" cifrar critur + del nor val Fou ae Pun iNa- vera Tue- reo, ecla vera ina viva VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 93 » Comunicacion La historia de la escritura china es ejemplar en este punto: esa escritura fue primero estética y/o ritual (servia para dirigirse a los dioses) y luego funcional (servia para comunicar, para registrar); la funcidn de comunicacién, que ouestros lingiiistas convierten en una respuesta para todo, es posterior, derivada, secundaria; por lo tanto, la escritura china no pudo ser al principio un calco del habla, y nuestros transcripcionistas (que consideran la escritura como una simple transcripcién del lenguaje) estan perdiendo el tiempo. No, no es evidente que la escritura sirva para comunicar; si atribuimos ala escritura funciones puramente pricticas de contabilidad, de co- municacién, de registro, y censuramos el simbolismo que mueve el signo escrito, es por un abuso de nuestro etocentrismo. Por lo tanto, en China, la escritura fue primero religiosa, ritual; era una parte de esa lengua de interlocucién divina que encontra- ‘mos con otra forma en la experiencia de Ignacio de Loyola. Luego, al parecer, el Estado, centralizado por el poder imperial, se apropié de esa escritura particular y la vulgariz6, la volvié laica, la sometié a tareas administrativas, contables; la escritura se diversificé: habia una cursiva para taquigrafiar el habla, una escritura oficial, sigila- ria, y una escritura monumental (de estelas). Por tiltimo, la escritu- ra se formé nuevamente: al restaurar e! Estado la moral nobiliaria y el ritualismo, la escritura se volvié otra vez ritual, dependiente de valores y celosamente conservadora; se convirtié en una cuestion de Estado y el Emperador se erigié en guardian de la norma grafi- ca. Asi, por una especie de movimiento alegérico, la escritura chi- nna recorre tres funciones importantes: la intercesién, la comunica- cidn y la secesién (social). Contratiempo Nuestros sabios solamente han estudiado bien las escrituras an- tiguas: la ciencia de la escritura nunca ha recibido otro nombre que el de paleografia, descripcién finita, minuciosa, de los jeroglificos, de las letras griegas y latinas, instinto de los arquedlogos para des- cifrar antiguas escrituras desconocidas; pero, acerca de nuestra es- critura moderna, nada: la paleografia se detiene en el siglo Xvi, y 94 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA sin embargo, 2c6mo no pensar que de una «neogratian que no exis- te saldria toda una sociologia histérica, toda una imagen de las re- laciones que el hombre clasico mantenia con su cuerpo. sus leyes y sus origenes? Sucede una cosa curiosa: el historiador, en este caso, es semejante a un amnésico, cuya memoria, opaca en lo que con- cieme a su presente, se aclara poco a poco, a medida que se remon- ta més lejos en su pasado: jah, la escritura del siglo vit y del si- glo vut! Es la que mejor conocemos, pero gy las escrituras del siglo xix?, gy las de nuestro siglo xx? Estas tiltimas solamente son interrogadas desde un punto de vista «grafoldgicon, es decir, en funcién de una psicologia discutible y con fines la mayoria de las veces represivos. En cuanto se vuelve moderna, la escritura se re- prime: sin duda a causa de la aparicidn del libro, pero también con el movimiento mismo que, en la ciencia de la literatura, oculta el texto moderno en provecho de las obras pasadas: al imperialismo de la paleografia en el campo de las letras corresponde el de Ia filo- logia en el campo de las bellas letras. {Guarda este «olvido» alguna relacién con lo que lamamos co- minmente la ideologia burguesa? La escritura siempre estd estre- chamente ligada a ta historia del envite social; ha formado parte du- Tante mucho tiempo (sy atin hoy en dia?) de los bienes de clase. Asi, en Francia, en los siglos xvil y xvitl, vemos cémo el Estado monérquico confia oficialmente el conocimiento canénico de la «buena» escritura a una corporacién de maestros escritores jurados; luego, cémo esa corporacién se sublima, en cierto modo, en forma de una Academia de escritura (que sin duda participa, al menos con su nombre, del prestigio y las funciones conservadoras de las otras Academias); y finalmente, cémo esa misma Academia es arrastra- da.en 1791 por la tormenta que pone fin a las corporaciones, ves gios y signos del Antiguo Régimen; en ese momento, en la éptica de la Revolucidn burguesa, la escritura esta sin duda lista para de- mocratizarse; pero, con ello, se la dota imaginariamente de una es- Pecie de universalismo neutro, aunque, de hecho, se siga ensefian- do segiin ciertos cdnones: siendo insignificante de derecho, es de hecho socialmente selectiva. De esta manera, durante todo el si- glo 20x, la escritura no encuentra su lugar exacto: es un hecho de cla- se y sin embargo ya no posee la dignidad estética que le reconocia la antigua sociedad, abiertamente dividida. Esta misma situacion dialéctica es la que encontramos en muchos de los hechos de cultura: RIACIC para hati grado ai: siglos bn antigua. i dologia» cos: es € Como la corporat ral del at Funcione Nues, toda la ex competer por una evidente cién} les de lac saber, ac. que por la evolu positivis. tura, sobs cunstanc. sar aun excavacy, nera un y, cuanto nu tivacion.. desapares ra) en un element« mas prec. extranjer. de razon. resulta a gos c his. sabios q.. an EVARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 95 ara hallar acentos, elecciones, atenciones que interesen en sumo ado a la modernidad, estamos obligados a saltar por encima de los isiglos burgueses y a remitirnos a las invenciones de una sociedad = antigua, injusta, jerarquica sin duda, pero cuya euforia, aya «mun- # dologian, pueden presentarsenos nuevamente como modelos utdpi~ cos: es el contra-tiempo, cuya teoria (historica) esta por hacer, Como la de esa Academia de escritura, hundida en la alienacién corporativa y sin embargo detentora de un «pensamiento» escritu- ral del que carecemos, Funciones Nuestros sabios censuran la escritura «manuscritay durante toda la época moderna, es decir, desde que la tipografia le hace la competencia —exceptuando su recuperacién, a partir del siglo xix, por una ciencia problemética, la grafologia, cuyo papel represivo es evidente (valoraciones psiquidtricas, tests selectivos de contrata- cién)—. En cambio, la escritura antigua (desde su aparicién a fina- les de la Edad Media) es el objeto de un saber bien constituido. Ese saber, acumulado por epigrafistas, arquedlogos y paledgrafos antes que por historiadores, se ha consagrado sobre todo al nacimiento y la evolucién de las formas escriturales; sea cual sea su inspiracién positivista, no ha podido dejar de evocar las funciones de la escri- tura, sobre todo en su origen: con qué fines y a partir de qué cir- cunstancias y necesidades se «invent6» la escritura? Pero eso es pa- sar a un saber muy diferente; pues si fechar las tabletas de una excavacién con ayuda del carbono 14 depende de una técnica y ge- nera un puro discurso de la observacién, no ocurre lo mismo en cuanto nos ponemos a evaluar funciones, causas, necesidades y mo- tivaciones: en ese caso abordamos la «mentalidad» de los pueblos desaparecidos, el lugar mismo de! fendmeno estudiado (a escritu- ra) en un sistema de vida, del que solamente conocemos algunos elementos; desde ese momento, el saber se vuelve ideoldgico 0, ms precisamente, proyectivo: el sabio proyecta sobre el fenémeno extranjero (extrafio) que ha localizado todo un conjunto de valores, de razones y de palabras procedentes de su propia historia: el saber resulta a la vez etnocéntrico y logocéntrico, un peligro que etndlo- gos e historiadores han denunciado: Marc Bloch se burlaba de esos sabios que sutilizan con mucha perspicacia sobre la fecha de un VARIACIONES SOBRE LA ESCRITUR acontecimiento, y que, en cuanto se trata de alegar sus méviles, no dudan en recurrir a la psicologia mas trillada y problematica, En suma, Ilega un momento (que se alcanza pronto) en que el saber se vuelve mitoldgico (al transmitir inconscientemente las proyeccio- nes y las construcciones de su autor). No hemos de olvidar que las funciones que asignamos a la escritura én su nacimiento pueden ser de este orden. Asi, decir, como la mayoria de los historiadores o de los arqueé- logos, que la funcién original de la escritura (aquello para lo que se inventd) fue con toda evidencia la «comunicacién» acarrea muchas dificultades, muchos asombros: si se trata de «comunicar» —y, por supuesto, lo mas clara y répidamente posible—, ;cémo explicar que algunos pueblos (los sumerios, los acadios) inventaran esc turas «abstractas, dificiles» (el cuneiforme), cuando el pictograma, que se considera anterior, era tan «claro»? En este asombro (al me- nos tiene el mérito de ser confesado) vemos la proyeccién de varios valores tal vez enteramente modernos: la buena comunicacién, la claridad, la eficacia, la abstraccién: el escriba mesopotamico del tercer milenio se disfraza con las mismas necesidades y las mismas cualidades de un secretario de direccién capitalista. indice ' La idea de atribuir un valor indicial a la escritura manuscrita es, por supuesto, reciente, Para creer que la escritura puede «revelary Ja «personalidad» de un sujeto o de una época, es preciso, por una parte, que el manuscrito se pueda oponer al impreso (antes del li- bro, la escritura solamente podia ser artesanal, laboriosa, producida en talleres segiin eédigos fijos de produccién), es decir, que lo «es- Pontineo», lo chumano», se pueda distanciar de lo «mecénico», y, Por otra parte, que exista una ideologia de la persona definida, iden- tificada por rasgos individuales, lo cual solamente se puede hacer dentro del campo de una «psicologtan. El calculo indicial de la es- critura (la eseritura como indice de ofra cosa) es por lo tanto pro- piamente ideol6gico: esta ligado a una ideologia moderna de la persona y de la ciencia: eran sabios quienes sostuvieron que la es- critura medieval era «pesada y angulosa» en Alemania y «apretada y aguda» en Inglaterra, remitiendo esas apariencias al «conocido» cardeter de los alemanes y de los ingleses; son educadores bien ed VARIACI intencic la «pers ser, una escritur palabra: conden: dad, 10: realiaad nes suci del grup (ay gacion | cata «sinecei serie ve de Uta t laespur asincei gualle explivac inciero enamer téricc sivide ., prod..2 esart at tanu a delsip.c ticay a corre. crisis unan RA no, En > se io- ser VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 97 intencionados los que quieren respetar en la escritura las sefiales de la «personalidad»; y es una ciencia lo que la grafologia pretende Efser, una ciencia lianamente analégica: juega con las palabras: una realidad de clase. Son niveles de cultura —y por lo tanto distincio- nes sociales— lo que leemos en la escritura, no de cada cual, sino del grupo al que cada cual pertenece. (Ayer escuché por la televisién, durante una especie de investi- gacién policial, el anélisis grafolégico de una carta de Beethoven —carta a la Inmortal Bienamada—: el sabio descifraba en ella la asinceridad» del misico; un desciframiento que descansaba en una serie de prejuicios groseros, de imposturas objetivas: que la rapidez de una escritura denota su impaciencia, que la impaciencia denota la espontaneidad, que la espontaneidad denota la sinceridad; que la «sinceridad» de un sujeto sea finalmente algo distinto de una anti- gualla psicolégica, que la analogia sea un principio suficiente de explicacién y, mucho mas atin, que esa analogia aproxime términos inciertos [la «impaciencia» de una caligrafia, la «sinceridad» de un enamorado], he aqui lo que en otros tiempos se consideraria per- fectamente magico: pero, de la magia, solamente conservamos lo peor: st pretensién de «verdad».) Mutaciones Las grandes mutaciones estan ligadas, no a acontecimientos his- toricos solemnes, sino a lo que podriamos llamar rupturas de discur- sividad, es decir, a lo que comunmente Ilamamos Renacimientos: se produce una mutacién general de un sistema de valores y la escritura es arrastrada por esa conversién porque esos nuevos valores necesi- tan un nuevo régimen de produccién y de difusién. Al Renacimiento del siglo x21 corresponde la puesta a punto de la escritura llamada gé- tica y su generalizacién europea; al gran Renacimiento (del siglo xv) corresponde el paso del manuscrito al libro: y hoy en dia, cuando la crisis de los valores humanistas es indiscutible, se busca y se trabaja una nueva escritura, la de las imagenes y los sonidos. | \ \ 1 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA Como es sabido, nuestros historiadores y nuestros lingitistas presentan de buen grado la escritura como una simple transcripeién del lenguaje oral. La antropologia, sin embargo, nos recuerda la di- ferencia en cierto modo ontolégica de estas dos comunicaciones. Ha habido de hecho dos lenguajes dependientes de dos zonas dife- rentes del cértex: uno es el de la audicién, «ligado a la evolucién de los territorios coordinadores de los sonidos»; el otro es el de la vi- sién, «ligado a la coordinacién de los gestos, traducidos en simbo- los que se materialize graficamente». Cuando aparecié el grafismo se produjo un nuevo equilibrio entre la mano y la cara (se habian li- berado la una al mismo tiempo que la otra, fa una a la otra): la cara tuvo su lenguaje (e! de la audicién y la locucién) y la mano el suyo (el de la vision y el trazado gestual). Es necesario recordar, siempre que sea posible, la disparidad y, por asi decirlo, la independencia (en muchos casos) de estos dos lenguajes: el segundo no deriva pura y simplemente del primero: creerlo, decirlo o darlo a entender como evidente es un efecto de lo que podriamos llamar la iusidn alfabética, la nuestra, puesto que el alfabeto, pero no el ideograma, recordémoslo de nuevo, traduce a letras los sonidos del Lenguaje. Por ejemplo, en Los ritos religiosos de la antigua China, el habla y el escrito daban lugar a especializa- ciones antagonistas: si el habla servia con preferencia para dirigir- se a las divinidades del mundo visible, a los antepasados-dioses, a los demonios benéficos, el escrito se utilizaba para dirigirse a las potencias punitivas y vengadoras del mundo subterrneo. Mas tar- de, en esta misma China, la lengua escrita se enriquecié considera- blemente al secularizarse; se convirtié en depositaria de toda la he- rencia intelectual, y repudié la lengua hablada, reduciéndola a la expresidn de las trivialidades cotidianas. Inversamente, en India, la lengua oral fue la que recibié toda la carga religiosa y cultural: por una parte, las formulas védicas, si se llegaba a escribirlas, habia que Tepresentarlas con su pronunciacién real, exacta (la pronunciacion tenia tal importancia religiosa que, en los procesos de brujeria, en lugar de quemar al brujo, se le rompia uno 0 dos incisivos): y, por otra parte, en la misma India, el saber no estaba ligado de ningun modo a la escritura; se retenia a costa de un gran esfuerzo de me- moria y se transmitia oralmente: los analfabetos (gran paradoja a VABIAce nuestres nuestr.¢ tanto py samies, valent. porta ¢ Le caverr semeje ensam’ con ur. tre loc sar est, que la samen gen. S’ poster’ critura> guajes nes (té gesto, gica de * poco r+ habla: futuro, Origer fee discurs > NARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 99 uestros ojos) no carecian de instruccién. ;Y nosotros? Aunque juestra escritura sea multifuncional, esta separada de nuestra habla, fanto por la estructura (I&xico, sintaxis) como por el uso social: po- gseemos dos lenguas casi del mismo modo que, en la Edad Media, se Bhablaba separadamente, segtin los casos y las clases, en latin o en fiancés; solamente una clase particular, la intelligentsia, maneja juna especie de idioma sinerético que es habla escrita o escritura ha- A blada (y, a decir verdad, no es ni lo uno ni lo otro): al intelectual se Je pide constantemente que transcriba la exposicidn oral que ha he- cho, como si eso no planteara ningiin problema; sin duda, en virtud del mito segiin el cual el lenguaje no hace mas que traducir el pen f samiento, del que constituye, por asi decirlo, su instrumento poli .valente; y como se da por sentado que el intelectual piensa, poco im- Ef porta el lenguaje —oral o escrito— que utilice. La antropologia nos sugiere otra cosa: el pre-grafismo de las cavernas organizaba sus figuras de una manera radial (sin duda a E semejanza de nuestras historietas); podemos comprender que esos ensamblajes simbélicos funcionaban fatalmente en coordinacién con un contexto oral. Por lo tanto, toda la relacién sintagmadtica en- tre lo oral y lo escrito ya estaba planteada. Siempre tendemos a pen- sar esta relacién en forma de un desequilibrio: tan pronto pensamos ializa- que la imagen no hace més que ilustrar el habla, como que, inver- ‘right. samente, el habla no hace en cierto modo més que leyendar la ima- ves, a gen. Sin duda, seria mas justo decir (y deberia ser objeto de andlisis 2a las posteriores) que el lazo de la imagen (o de su continuacién, la es- 5s tare critura) con el habla es un lazo estatutario: a través de estos dos len- inera- guajes, el cuerpo se distribuye con igualdad: especifica sus funcio- ithe- nes (téenicas 0 neurdticas) segiin la mano y la cara, la vision y el aala gesto, pero en suma —y ésta serfa la dltima adquisicién antropolé- India, gica de la humanidad— nunca lo uno sin Jo otro. Tal vez por eso es u: por poco razonable esperar de la civilizacién futura un imperialismo del fa que habla y una desaparicién de la escritura: seria en cualquier caso un acién futuro seguramente dérbaro. 14, en y. por Origen ingén eme- Como corresponde, el origen de la escritura ha sido objeto de lujaa discursos miticos: fueron dioses 0 héroes quienes la trajeron a los VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA hombres: Thot, Cadmo, Palamedes, Siménides de Ceos, el Angel Raziel; solamente los dioses de la antigua China vieron con malos ojos la invencién de la escritura por el hombre: cuando Kan-Ji in venté los ideogramas, los dioses lloraron. E incluso cuando fueron sabios quienes trataron (en el siglo xIx) acerca de la historia de la escritura, el suelo original no desaparecié completamente: se las ingeniaron para sostener un origén comin para las escrituras del Antiguo Mundo (sumerio, proto-elamita, egipcio, proto-indio, no), 0 también para imaginar un proto-sumerio pictogrifico del que descenderian todas las escrituras. He aqui otro origen, que los sabios consideran del todo fantasio- so, pero dotado a mis ojos de una gran fuerza mitica (entendiendo que se trata de ui mito modemo, el que aclara cn una luz viva nues- tras teorfas actuales del signo). Para el padre Jacques van Ginneken, jesuita, el primer lenguaje de la humanidad fue un lenguaje de ges- tos; ese lenguaje gestual ya era convencional (lo encontrariamos en los ideogramas, transcripcién gréfica de lo que ya era aunque fu ra del habla— un cédigo: el gesto social). Tardiamente, mucho mas tardiamente de lo que la ciencia supone, habria nacido nuestro len- guaje articulado (facial), primero en forma de clfes (los clics son esos fonemas particulares que encontramos en las lenguas sudaft canas y caucdsicas, y que son andlogos a los sonidos bucales de los nifios de pecho cuando lo toman), y luego, por fragmentacién de esos clies, en forma de grupos de consonantes (no siendo las voca- les al principio mas que una especie de tampones neutros, sin tim- bre); la promocién de la vocal en el lenguaje, para el padre Van Ginneken, y la aparicién de la escritura se situarian entre la era de los gestos y la de los clics; dicho de otro modo (una proposicién de- sorbitada), /a escritura seria anterior al lenguaje oral. Cientifica- mente, esta hipétesis es gratuita; pero no deja de llamar la atencién sobre unos hechos muy probables: el paso directo del gesto al ideo- grama (sin pasar por el relevo del lenguaje fonético), incluso la existencia de un verdadero cédigo gestual (en ese caso, el gesto no se consideraria como la expresidn «natural», «realistan, de la ac- cidn), la articulacién de los eédigos entre si (cédigo sobre cédigo, y no cédigo sobre realidad), y el origen muy lejano de la escritura, mucho mds lejano de lo que se dice VARIACIONE: He aqui de la escrut fismo de la ¢ el tercer mus do musteriet tempordnea objetos de ac tuida, son sa: fas incisioue no tienen ws vez de caract ta, no por lai Como .2 el origen es e de la eserit..: ideograma), » riamente si, de fa figura. piensa son v.t el gestoy |e i ritmo puro Ws entre la esc. i Persona gla esc mismo teng sidespacho : tienen siem, « go que me | que me forn » enelcasod | caso del tex Saberes Qué sal dos en ella, 1 BEEEE yARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 101 He aqui otra visin nueva (ésta muy cientifica) sobre el origen de Ja escritura, Leroi-Gourhan distingue cuidadosamente el gra- Eee fismo de la escritura. La escritura, como es sabido, esta fechada en el tercer milenio a. C.; pero el grafismo dataria de finales del perio- do musteriense (aproximadamente 35.000 afios a. C.); seria con- tempordinea de los primeros colorantes (ocre y manganeso) y de los objetos de adoro. Los grafismos, fuera de toda semantica consti- tuida, son rayas, trazos grabados sobre el hueso o la piedra, peque- fias incisiones equidistantes. En absoluto figurativas, estas huellas no tienen un sentido preciso: parecen manifestaciones ritmicas (tal E vez de cardeter hechicero). Dicho de otro modo, el grafismo debu ta, no por la imitacidn de lo real, sino por la abstraccién. Como vemos, en estos mitos del origen (todo origen es mitico: el origen es el mito mismo), se enfrentan dos direcciones: una hace de la escritura una derivacién de la figura (a través del gesto y del ideograma), y la otra confiere al signo abstracto (un signo necesa- riamente sin contenido) una especie de origen absoluto, haciendo de la figuraci6n solamente una derivacién muy tardia. Lo que asi se piensa son en cierto modo dos cuerpos: uno, mas fetichista, recorta sone el gesto y lo figura, y el otro, mas obsesivo, imprime en la piedra el rdafri- ritmo puro del trazo repetido. De todos modos, los lazos originales #e los entre la escritura y el arte (figurativo o abstracto) son evidentes. con de > voca- Persona time jee Van gLa escritura, expresién de la personalidad? De veras? Yo parade mismo tengo tres escrituras, segiin si escribo textos, si tomo notas 0 cae si despacho la correspondencia. Y que no digan que algunas letras rtifica- tienen siempre la misma forma: mi deseo no se inscribe en el cédi- tencién go que me han ensefiado 0 que me he impuesto, sino en la imagen al ideo- que me formo del lector: nula en el caso de las notas, personalizada sinso Ta en el caso de las misivas y eidética (no es la menos exigente) en el ne caso del texto. e la ac- Sligo, y Saberes eritura, Qué sabemos de la escritura? Muchos saberes estan interesa- dos en ella, entre otros: I. La historia, que nos dice cuando y como 102 VARIACIONES SOBRE LA E: RITURA nacieron las escrituras, cudndo y cémo se diferenciaron, extendie- ron y unificaron, y qué relaciones pueden mantener con ciertas for- mas de civilizacién; Il. La fisiologia, que nombra y mide cientiti- caimente todos los gestos musculares, muy numerosos, que componien el acto de escribir; IIL. La psicologia, que, con el nombre de grafo- logia, tiene a la letra escrita por indice de un rasgo de cardcter; IV. La ciencia penal, que persigue evaluar las escrituras y descubrir las copias y las falsificaciones; V. La simbologia, que hace el inventa- rio de las significaciones religiosas, metafisicas o barrocas con las que los hombres, en todos los tiempos desde que escriben, han so- brecargado los eédigos de escritura. Este saber es heterdclito (y ademis rara vez es ligado): el saber histérico, con mucho el mas copioso, es de inspiracién positivista: manejado por arquedlogos y paledgrafos, privilegia la aparicién de los alfabetos y de los tipos de letra, y pocas veces se aventura a su- gerir los lazos entre la escritura y la civilizacién (la cual se descri- be entonces en términos de psicologia cortiente); el saber fisiolégi- co, puramente descriptivo, es casi tinicamente tautolégico («la flexién consiste en doblar el dedo», etc.); el saber penal seria pura- mente técnico si no arrojara a menudo, por fortuna, una luz indis- creta sobre los avatares de la propiedad y, por lo tanto, de los regi- menes sociales; el saber psicolégico y el saber simbélico (no hay ninguna razén para separarlos claramente) son puramente postula- tivos, y establecen como prueba suficiente toda analogia entre un significante (la escritura) y un significado (tal cardcter, tal creen- cia). En suma, hay que decirlo, el saber escritural oscila entre un cientismo estrecho y una metafisica débil. Entonces, jese saber es dificil, ztal vez incluso problemdtico?, ¢se enfrenta a resistencias, a censuras? En realidad, en lugar de resumir ese saber, nos conten- tamos en este caso con hacerle preguntas y con esbozar la mitolo- git epistemolégica que mantiene en torno a la escritura. Transcripciones Existe entre los lingiiistas lo que hay que llamar un mito de la escritura, a saber, que la escritura no es mas que un procedimiento que utilizamos para «inmovilizar, fijar, el lenguaje articulado, de esencia fugitivan; seguros de este prejuicio transcripcionista, los lingtiistas pueden afirmar que del cédigo escrito es secundario en VARIACIC’'1 relacién en modo, la ~s Com- I fenémenr estatutari- mismo (s* | gilistas, e> porque s tos oscurs ( mo signo * ba tenido « municatives cierto motc nacién, y. 4 ella como \ ha habido— La posis aeste premi IL. Sistema Alfabetos Sin dua sible recons esbozado pc ejemplo, gnc la)? Estas los lingitisia una variacié dria reducir que los sont el nombre us kobson, es » todas las lea para todos cidn: rasgus culares, gas EVARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 103 & p relaci6n con el c6digo oral constituido por la lengua: dicho de otro Bmodo, la escritura esta fuera de la linguistic: Como hemos visto, esto supondria limitar intolerablemente el j fendmeno: la escritura rebasa considerablemente y, por asi decirlo, estatutariamente, no s6lo el lenguaje oral, sino también el lenguaje IV, mismo (si lo encerramos, como lo quieren la.mayoria de los lin- + ir las jglistas, en una pura funcién de comunicacién): en primer lugar, 1 anta- Bee: porque Su relacién original con el lenguaje oral es en muchos pun- g tos oscura (el ideograma, por ejemplo, transcribe un gesto, él mis- 1 as0- mo signo de una accién); luego, porque es evidente que la escritura ha tenido y tiene todavia muchas otras funciones ademas de las co- municativas; luego, porque, al estar ligada a la mano, permanece en g cierto modo fisiolégicamente separada del aparato facial de la fo- nacién, y, en consecuencia, el cuerpo no puede comprometerse en ella como lo hace en el habla; por ultimo, porque hay —y siempre ha habido— una ruptura social entre el habla y laescritura, La posicién de la lingitistica con respecto a la escritura se debe a este prejuicio étnico que podemos llamar alfabeto-centrista. IL Sistema Alfabetos we un creen- Sin duda requeriria mucha paciencia, pero, por supuesto, es po- ve un sible reconstruir el sistema estructural de todos los alfabetos. Se ha wher es esbozado por lo que toca a nuestro alfabeto latino: entre P y R, por oncias, ejemplo, gno hay acaso presencia/ausencia de una seffal (la cola de onten- la R)? Esta sefial es exactamente el rasgo pertinente que reivindican vitolo- los lingiiistas, ya que es el mas pequeiio elemento determinante de una variacién segura de sentido; por lo tanto, todo alfabeto se po- dria reducir a un cuadro restringido de grafemas, exactamente igual que los sonidos significantes de una lengua se dejan clasificar con el nombre de fonemas. Y de la misma manera que, siguiendo a Ja- ode la kobson, es posible reconstruir el sistema general de los fonemas de nrento todas las lenguas (una treintena de fonemas), también ha de haber, do, de para todos Jos alfabetos conocidos, un principio tnico de clasifica- ta, los cidn: rasgos verticales, horizontales, oblicuos, circulares, semicir- no en culares, ganchos, rizos y sus reglas de combinacién. Una reserva 104 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA limitada de formas elementales y un orden de diferencias, he aqui con qué hacer cualquier alfabeto; cada cual se puede entretener en ello: no lo hizo Morse al utilizar tinicamente dos formas basicas, el punto y la raya? Todo alfabeto es un bricolage, y tal vez todo bri: colage participe del alfabeto, de la lengua escrita, Sin embargo (quiero decir: a pesar de su constitucién estructu- ral, que se ofrece naturalmente al anilisis), todo alfabeto tiene, como conjunto, una individualidad formal, una unidad estética: se lo reconoce: las runas escandinavas imponen con su sucesién un tema estirado, estrecho, anguloso; la escritura nagari somete todos los signos a una forma obsesiva, la potenza. Todo alfabeto es un equilibrio: por una parte, ningiin signo se repite (es una serie cerra- da de hapax), y, por otra parte, el conjunto (por su decistén estéti ca) funciona a su vez como un signo tinico, opuesto a todos los otros alfabetos. La figuracién de la serie de un alfabeto constituye un verdadero espectaculo: inteligible y bello. No conozco libro mas civilizado que la coleccién de alfabetos tipograficos (de todos los lugares y todas las épocas) que presenté el Gabinete de Punzoneria de la Imprenta Nacional de Paris. Nuevamente sin embargo (quiero decir: a pesar del goce vincu- lado con la consideracién plastica de las series alfabéticas), el alfa- beto (como cuerpo individual de signos individuales) se vio atrapa~ do en un proceso de conversién ideolégica. No existe un sabio occidental que no atribuya un valor progresivo a la invencién de los alfabetos. Para él, todo ocurre como si fuese indiscutible que el ideo- grama constituye un progreso respecto al pictograma, el alfabeto consonantico respecto al ideograma y el alfabeto vocilico respecto al consondntico: por lo tanto, el alfabeto griego, nuestro alfabeto, es el término glorioso de esa ascensién de la razén: somos los mejore: eso es lo que le hacemos decir a nuestro alfabeto; por lo tanto, en- tre las formas mas insidiosas de este etnocentrismo, del que nuestra propia ciencia se convierte en criada demasiado a menudo, hemos de colocar Jo que hemos llamado, aunque la palabra sea barbara, un verdadero alfabeto-centrismo. Importa poco que el ideograma (en- tre los chinos) o el alfabeto consonéntico (entre los arabes) hayan estado y estén todavia al servicio de civilizaciones tan grandes como la nuestra y que no tienen ningunas ganas de abandonarlos. vaRiac’o) Hegibl- Exit valle de" que no 'o y que, on escriturss se pueds fuera del ciertos ni prdctic> ¢ como Ins Masson «chino» cartas de; etc. Ahor absolute tas eseritt entre lon cultura, n de una es bre, sober namente L el momer son, las rr significad (en el sen qué es ert tiginosa q despliega bles nos d Invencion Hana mo Adéu, materia al habria apc séis de out FRA, 1os quis en@ el rie Existen escrituras no descifradas (la de la Isla de Pascua, la del valle del Indo); entendemos que, como minimo, querian decir algo, que no logramos descifrarlas por las carencias de nuestra ciencia y que, en cierto modo, esperan a su Champollion. Existen también escrituras que no podemos comprender y de las que, sin embargo, no se puede decir que sean indescifrables, porque estdn simplemente fuera del desciframiento: son las escrituras ficticias que imaginan E ciertos pintores o ciertos sujetos (se puede tratar en efecto de una E prictica de aficionado, situada lejos de toda carrera artistica, como los cuadernos de grafismos de Mirtha Dermisache). André Masson, por ejemplo, durante su época llamada asidtica, escribié «chino»; Réquichot escribié (pero evidentemente no «redacté») cartas de agradecimiento, ofensivas, un tratado de filosofia del arte, etc. Ahora bien, lo interesante —lo estupefaciente—, es que nada, absolutamente nada, distingue aquellas escrituras verdaderas de es- tas escrituras falsas: no hay ninguna diferencia, salvo el contexto, entre lo no desciftado y lo indescifrable. Somos nosotros, nuestra cultura, nuestra ley, quienes decidimos sobre el estatuto referente de una escritura. Qué quiere decir esto? Que el significante es li- bre, soberano. Una escritura no necesita ser «legible» para ser ple- olfa namente una escritura, Podemos incluso decir que precisamente en rapa- § el momento en que el significante (los falsos ideogramas de Mas- sabio son, las misivas impenetrables de Réquichot) se desprende de todo ge los significado y suelta vigorosamente la coartada referencial, el texto Hdeo- (en el sentido actual de la palabra) aparece. Pues para comprender aheto qué es el texto, es suficiente —pero necesario— ver la ruptura ver- recto tiginosa que permite que el significante se constituya, se ajuste y se 219, 88 despliegue sin sostenerse en un significado, Estas escrituras ilegi- sores, bles nos dicen (solamente) que hay signos, pero no sentido, ° en vestra Invencién iemos ra, un Ha habido inventores de escrituras: el dios egipcio Thot, el mis- a(en- | mo Adan, si creemos a los rabinos, que tuvo como preceptor en esta bayan materia al angel Raziel; Cadmo, legendario fundador de Tebas, que ‘andes habria aportado el alfabeto fenicio a los griegos, o al menos dieci- ros. séis de sus letras; Palamedes (que no era todavia el barén de Char- 106 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA lus) habria afiadido cuatro, y Siménides de Ceos otras cuatro. Mas cerca de nosotros y, al parecer, menos miticamente, el obispo Wul- fila habria inventado en el siglo tv la escritura goda (no confundir con la gética), destinada a anotar la lengua germanica de los godos instalados al norte del mar Negro. Doalu Bukere dio una escritura a los vai de Liberia, y los mendé de Sierra Leona recibieron una escri- tura silabiea de un cantero que la inventé para ellos. La escritura de- pende en efecto de una mitologia de la invencién: siendo puro siste- ma, parece depender de un razonamiento de fabricacion, de una ingeniosidad de ajuste: en suma, mitolégicamente, es un chisme. Letras Segiin parece, algunos alfabetos tienen un origen magico. Y la magia, a su vez, ha interpretado ciertas letras. En la mayoria de oca- siones, las letras se han asimilado simbélicamente a los elementos del mundo (siete vocales son por ejemplo siete planetas); transpo- ner las palabras a nimeros y especular sobre esos néimeros es [a ge- matria, 0, si complicamos el juego, Ia isopsefia (doy estas palabras pedantes para sugerir el despliegue irreprimible de un sistema de saber a partir de elementos tenues —las letras— y seguin un sentido magico). {Estin tan lejos de nosotros esas inclinaciones? Hoy en dia, el psicoanilisis ve en la letra, mucho mas alla de su funcién ra- cional, una gran mediadora de inconsciente; me remito a los andl sis que S. Leclaire ha elaborado en Psychanalyser en torno a la le- tra V (y la W). La letra es precisamente lo que no se parece a nada: su ser mis- mo es escapar inflexiblemente de toda similitud: todo el esfuerzo de la letra es contra-analdgico. Es ésta una proposicién desorbitada, pues todo termina por parecerse a algo (lo que no se parece a nada termina por parecerse a una letra); hay que pensar por lo tanto que la letra no se «desprendid» del pictograma, sino que mas bien se opuso a él. Y cuando los hombres, los artistas, se han puesto —a veces—a imaginar letras figurativas, letras alineadas, por juego representativo, sobre siluetas humanas o animales, han realizado una transgresion muy fuerte, alcanzando de golpe el punto extremo del barroco, ese arte maldito (hemos de remitir en este punto al libro de Massin, ad- mirable coleccién de letras humanas, o al alfabeto de Erté). VARIACIONL Maytiscule mento en ut digma, la ) edad). Ese: esencia (e1, bre se com que la letra, y no signi. mente en ic ducen lets mismo tat. las palabra: Mapping La preg jesmo el .. recorta de que el len, real. Aho. Incluso c. recorta de _ es muy Va concienci.. no hubo & crituras 1. habla que entre nos. bras (0 d. letras. el habla, . tade lore el del len_ (en el cas los winte. zado con URA Mas “Vul- ndir rdos waa seri > de- ‘ste- una Yia *9¢a- entos =spo- In ge- bras rade vtido ~ven Sma anali- tale mis- 70 de irada, nada ane la >nuso sa ativo, esién >. ese a.ad- VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 107 Maytiscula La mintscula viene de la mayliscula, y no al contrario: es una maydiscula deformada por la cursividad. Sin embargo, desde el mo- mento en que pudo oponerse a otro tipo de letra y entrar en un para- digma, la mayiiscula adquirié «sentido» (igual que se adquiere edad). Ese sentido ha sido el del énfasis, el de 1a majestad y el de la esencia (en la imposicién de una mayéiscula a la inicial de un nom- bre se compromete toda una metafisica). Hay por lo tanto casos en que fa letra, aun siendo rigurosamente lingiifstica, unidad distintiva, y no significativa, esta dotada de un sentido. Es lo que sucede clara- mente en la escritura javanesa, donde en algunas palabras se intro- ducen letras comparables a nuestras mayisculas, aunque sean del mismo tamagio que las otras: esas letras suplementarias confieren a las palabras que las contienen un cardcter honorifico o respetable. Mapping La pregunta que hemos de hacerle siempre al lenguaje es ésta: {emo el lenguaje (tal o tal otra lengua) recorta la realidad?, ;qué recorta de esa realidad? Es el llamado mapping, el mapa geogrifico que el lenguaje pretende imprimir sobre la superficie terrestre de lo real. Ahora bien, también hay que hacer esa pregunta a la escritura. Incluso cuando Ia escritura «transcribe» el lenguaje oral, no lo recorta de una manera igual y universal: la conciencia de la «palabra es muy variable segiin las lenguas: el copista griego no tenia ninguna conciencia de la palabra, pero el escriba latino sf; en India, donde no hubo escritura anterior a la constitucién de la gramatica, las es- crituras no representan (no recortan) mas que los elementos del habla que estén reconocidos por la ciencia gramatical; y hoy en dia, entre nosotros, los métodos modernos de lectura parten de las pala- bras (0 de las unidades importantes del enguaje) antes que de las letras. En cuanto a las escrituras pictograficas 0 ideograficas, no es el habla, como es sabido, lo que transeriben y recortan; si no se tra- ta de lo real (zdénde esté?), se trata al menos de cédigos que no son el del lenguaje articulado: objetos, gestos, combinaciones de ideas (en el caso de la escritura china), o acontecimientos destacados (en los winter counts de los indios dakota, cada invierno era caracteri- zado con el simbolo de una circunstancia memorable: el pictogra- VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA ma recottaba, en todo el inviemo, un tratado de paz, y, en los sim- bolos posibles del pacto, una bandera) Memoria Cuando empezamos a reflexionar sobre la escritura (Platén), le asignamos el papel de una memoria: la escritura seria una especie de herramienta mnemotécnica, una prétesis del cerebro, que quedaria li- berado gracias a ella de toda tarea de almacenamiento. De este modo, pensamos que las primeras pictografias, o que la escritura de la Isla de Pascua (aiin no descifrada), no eran mas que un prontuario de los cantores polinesios, destinado a facilitar el recitado de las salmodias, Es cierto que los primeros monumentos que deja nuestra escritura (en Oriente Medio) no son mas que listas de objetos o de personajes, en suma, de entidades que se pueden contabilizar; esas entidades apenas nos interesan y, sin embargo, son las que la escritura memoriz6 para nosotros; en cambio, todo lo que nos apasionaria de esa vida lejana (las costumbres) no se anotd, y es normal: gpor qué los sumerios ha- brian de escribir lo que constituia la sustancia misma de su vida coti- diana y que conocian en cierto modo de memoria? Recordamos la funci6n memorial que en nuestras civilizaciones parece hallarse en el origen de la escritura para apreciar correcta- mente todo lo que, al menos entre nosotros, la rebasa. En verdad, todavia escribimos para acordarnos (aunque sélo sea en nuestras agendas), pero mucho més atin para informar: nuestros anales son nuestros periddicos, pero nuestros periddicos estin escritos para in- formar; solamente son memorias después, Lo mismo les ocurre a huestras costumbres: ninguna escritura, entre nosotros, las registra directamente: hay que pasar por la mediacién del periédico, de la novela, del ensayo; y todos esos documentos solamente pueden re- surgir en estado de memoria si son interpretados. Por lo tanto, ala escritura la penetra muy pronto un simbolismo secundario: siendo «grafismo», orden de la pura memoria, se convierte en «escrituran, campo de la significacién infinita, Cinta La humanidad ha practicado todas las direcciones de escritura po- sibles: vertical, horizontal, de izquierda a derecha, de derecha a iz- VARIAC\Ut quierda, ue tura se eat compacys mentalnicr cillamene mezela por st itue hace caro los pictoe y haya que enel orige Hamario .i conun cd el perso. etc. Tod. ¢ reccién_, relato, ke s signo) e 9 mica que 2 al barco _ « noche, ¢ del abl. brir las € separacis 1 neales (¢ > rupestre: ¢ Sistema Cad ¢ lengua, nidos, cz fabetos) ma com’ ausenciz tos valor Lae w ma dena » Ie im de fais odo, ‘sla los ras, 3 afen § ares, enas para vana sha | coti- ones acta wad, suras Fon ain nea wetra ac la hres ala sudo dd, por a iz VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 109 guierda, de ida y vuelta, etc. Sin embargo, en todos los casos, la eseri- tura se extiende al modo de un hilo mas o menos ancho, mas o- menos compacto: es la cinta grdfica, Esta cinta expresa el estatuto funda- mentalmente narrativo de la escritura. {Qué es el relato? Lo mas sen- cillamente del mundo, es la sucesién de un antes y un después, una mezcla indeterminable de temporalidad y de causalidad; la escritura, por su inscripcién misma en el espacio del soporte (piedra o hoja), se hace cargo de esa sucesidn: leer es aceptar de entrada el relato. Véase Jos pictogramas esquimales (aunque sean més tardios de lo que se cree y haya que seguir resistiendo a situar automdticamente el pictograma enel origen del gramatograma): un dibujo (a partir de ahora podemos llamarlo signo) representa a un hombrecillo que se sefiala a si mismo con un dedo e indica con el otro una direccién; en el dibujo siguiente, el personaje muestra un zagual; luego se tapa los ojos con la mano, etc. Todo esto es ala vez relato y frase: se trata de mi; tomé tal di- reccién y, tras viajar en barco, dormi una noche, ete. Como en todo relato, la significacién de cada momento (de cada episodio, de cada signo) es profunda: se desprende segiin una via metaforica 0 metoni- mica que abre el proceso mismo de la interpret | zagual remite al barco y el barco al viaje; los ojos remiten al dormir y el dormir ala noche, etc. Por lo tanto, no es necesario hacer descender Ia escritura del habla (segiin el mito cientifico de la «transcripcin») para descu- brir las dos coordenadas del lenguaje: el paradigma y el sintagma. La separacién esté en otro lugar: alli donde podemos oponer sintagmas li- neales (escritura y palabras) y sintagmas radiales (en las figuraciones rupestres, en la pintura y en las historietas). Sistemdtica Cada escritura es un sistema. Del mismo modo que toda una Tengua, gracias al poder combinatorio, esta formada por algunos so- nidos, cada corpus grafico (conjuntos de ideogramas, silabarios, al- fabetos) esté hecho de algunas formas (de algunos trazos). El siste- ma comienza en la més simple oposicidn, la de la presencia y la ausencia. En el quipu inca, los nudos de cuerdecillas tienen distin- tos valores decimales; la ausencia de nudo remite al cero. La escritura brahmi es de origen arameo, pero utiliza un siste- ma de notacién muy diferente, Las escrituras semiticas solamente 110 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA dan el esqueleto consonéntico de la palabra; pero fa escritura brah- mi no anota la consonante aislada: la a (que es 1a vocal mas co- rriente de las lenguas indias) siempre est implicada, de modo que la escritura tiene un cardcter silabico; y si la vocal que hay que ano- tar es diferente de a, se afiade un pequefio apéndice al signo basico, En este caso, la oposicién es entre la a y el «resto», Igualmente (por asi decirlo), en la escritura sumeria (cuneifor- me), existe un trazo, el gunu, que, segiin si est presente o ausente, distingue al rey del hombre: el rey es el hombre complementado por ese trazo, Existe, por lo tanto, un ahorro de notacién, En suma, fa sustraccién es un factor poderoso de sistematiza- cidn, Si un inventor toma sus letras de un alfabeto que ya existe, co- loca aparte los signos que estan fuera de uso en la lengua prestata~ ria (porque esa lengua ignora los sonidos que anotaban) y los vuelve a utilizar para designar los sonidos que la nueva lengua po- see como propios; eso hizo el griego con el alfabeto fenicio: con- virti6 los signos de las consonantes faringeas, que no necesitaba, en los signos de sus vocales: no hay filiacién, sino utilizacién arbitra- ria de signos vacios. En escritura, la energia sistematica vence a la fuerza genética. Como el ntimero de formas es finito, la tarea esencial del crea- dor de escritura es encontrar trazos no utilizados. Es un creador que, en cierto modo, trabaja en la negatividad. Cuando hacia 863, el griego Constantino-Cirilo quiso crear la escritura glagolitica (desti- nada a transcribir los Evangelios para los eslavos), y tuvo que incorporarle forzosamente la notacién de los sonidos propios del eslavo, puso el mayor cuidado en formar letras (para esos sonidos) que no fuesen griegas ni latinas; pero al ser escasas las formas va- cias, no pudo hacer otra cosa que inspirarse en caracteres ya utili- zados: los del hebreo. Tesis En suma, la escritura no es nada mas que una resquebrajadura. Se trata de dividir, de surcar, de discontinuar una materia plana, hoja, piel, placa de arcilla, muro. Asi, en los tiempos muy antiguos de China, se empezaron a «leer», con fines adivinatorios, las res- VARIAC, quebraj o fas ht. dt UL La 1 condici_a cament. tiende de los jc contrar. letras. pacto y antigua das; sot guid, y 1a liga cional ( extrafia guaje Tipolog escritur ademas conceb? con bas a 4 ° s © r au £ I a otro el 75 de las e tipos es diferen posible romanc cripeior sos) yr tante a oposici’ a (el a x % 4 7 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA in quebrajaduras que el fuego producia en las escamas de las tortugas, o las huellas de las patas de los pajaros sobre la arena. La escritura necesita lo discontinuo, que es en cierto modo la 1 orginica de su aparicién; pero lo discontinuo es histér camente muy mévil; la escritura, una vez constituida, tan pronto ticnde a apretarse, a Ilenar sin fisuras un espacio regular (cartucho de los jeroglificos, casilla, célula de la letra griega), como tiende, al contrario, a dividirse al maximo (asi, en nuestra mecanografia, cada letra esta separada de la siguiente). La escritura oscila entre lo com- pacto y lo aireado, entre la soldadura y Ia ruptura, En la escritura antigua (escritura de maytisculas), fas palabras no estaban separa~ das; solamente a partir de la greacién de la mintscula se las distin- guid, y a veces incluso las silabas, a medida que se desarrollaban las ligaduras. El lugar de esta tesis grdfica no es forzosamente ra- cional (segan nuestra conciencia lingiiistica): encontramos rupturas extrafias: la mano o el ojo guian la escritura, y no la razén del len- guaje. Tipologia En un mismo campo cultural o histérico, las eserituras se opo- nen o se engendran, Se oponen a menudo por la funcién; asi, en la época helenistica, contamos tres escrituras griegas de diferente uso: una escritura de libro (libraria), muy caligréfica, trazada en uncial, una escritura de cancilleria y una escritura privada (cursiva, ligera); adem, en el siglo tv, existe una escritura tumbal (cuyas letras, concebidas por Filocalo, a peticién del papa Démaso, sé terminan con bases hendidas: es e! estilo filocaliano): a un lado la Muerte, al otro el Estado, la Cultura, la Persona: hay una tipologia funcional de las escrituras. Pero a menudo también hay, en nuestra historia, tipos escriturales fundados en simples diferencias de forma, unas diferencias en cierto modo gratuitas, pero de las que siempre es posible extraer, de rechazo, alguna significacién ética: el imperio romano conocié dos escrituras nacidas de la imitacién de las ins- cripciones monumentales: la quadrata (de trazos verticales grue- sos) y la rustica (de verticales delgados), cuyos nombres dicen bas tante acerca del sentido que se les prestaba. Otro ejemplo de oposicién: el arabe tivo una caligrafia monumental, angulosa y ri- gida (el cuifico) y una escritura de copista, suelta y redonda (nasji). 112 VARIA INES SOBRE LA ESCRITURA De una manera general —es el problema lo que nos interesa—, ten- demos de buen grado a nombrar o a comentar los tipos de escritura segtin el ethos que suponemos en ellos: [a uncial, donde triunfa la curva y donde se lee el deslizamiento euférico de la pluma sobre Ia vitela, se califica como escritura «joven», que atestigua una «ale- gria de escribirn; la textura (escritura gética del siglo xv) se consi- dera solemne, espesa y angulosa, pensando en los pueblos que la utilizaron principalmente (ingleses y alemanes): la gética misma (en su generalidad) depende del espiritu arquitectonico de la época. En suma, como todo fenémeno cultural, la escritura est’ sobre-de- terminada: parece sometida a la vez a causas materiales (la escritu- ra se aprieta cuando hay que ganar espacio porque el soporte cues- ta caro) y a motivaciones espirituales (se aprieta para unirse al estilo de una época y, por asf decirlo, para «demostrar» cierta filo- sofia de la Historia, a saber, que la Historia es una). IU. Envite Astronomia Parece que exista un vinculo privilegiado entre la astronomia y la escritura. En el famoso guipu de los incas (ese sistema de cuer- decillas y nudos que siempre se cita como una de las formas primi- tivas de la practica escritural), la ciencia de los ntimeros que se mo- viliza remite, al parecer, a periodos astronémicos (los seis orientes tenian colores diferentes); y, entre nosotros, el sistema de los signos del Zodiaco, al mezclar las formas figurativas y las formas geom tricas, es como un compendio de las posibilidades estructurales de la escritura, El cielo se escribe; o también: al pasar por encima del Ienguaje, la escritura es el lenguaje puro de los cielos Economia En el dominio mediterrdneo, los lazos entre la escritura y la economia son simples, al menos histéricamente. La agricultura ya existia en Palestina hacia 6000 a. C.: la primera necesidad alimen- taria es Ia del enlace (de una estacién con otra) y, por lo tanto, la del almacenamiento, la de! recuento de las reservas. Una civilizacién VARIAC. ON nace de 08; tos vencion Je necesid.dé cietto pu.a uniforn. . de todo - diterran.o promete 21 los bier..5 neutras, Eo hayan s. Zc cién ani 5 cen los ‘s so, ritu: necesid | la inser _« para acc d trato, pt tiempo, > cian un. § cliente: valor de 9 que, en “I oal sur“ mo haz € siones, blade Por’ to pelig constiti mortal: tado ya Ow « tes entr | pugs dew par me 9 TRA - fone ‘ura la svbre eale- onsi- elas one pea, ede. | ritue | >nes: sal tilo- may suer- cimi- mo- autes Enos oiné- 2 de adel VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 13 nace de contables y de notarios; los signos religiosos se vuelven lai £08; todos los historiadores se ponen de acuerdo en vincular Ia in yencién de la escritura, en esta area hist6rica y geografica, con las necesidades econémicas. Y mucho mds: se ha podido establecer cierto paralelismo entre la invencién del alfabeto y la de la moneda uniforme: igual que la letra es el mas pequefto denominador comin de todo sentido y de toda memoria, la moneda (en el dominio me- diterraneo) es la medida de todas las cosas: la civilizacién se com- promete en un proceso de reduccidn: de las palabras a la letra, y de los bienes a Ja moneda, siendo la letra y la moneda en s{ mismas neutras, insignificantes. En China, por el contrario, parece que la moneda y el signo no hayan sido mas que un objeto o un bien entre otros: hay yuxtaposi- cién antes que reduccién. En este caso, si nos atenemos a lo que di- cen los historiadores, el origen de la escritura es diferente: religio- 50, ritual. Sin embargo, en los dos casos es posible remontarse a una necesidad comin: la del contrato. Entre las formas mas arcaicas de Ja inscripcion, encontramos la incisién, practicada en un bastén, para acordarse de alguna cosa, pero también para garantizar un con- trato, pues la hendidura no se puede borrar ni alterar: no hace tanto tiempo, los panaderos franceses, cuando vendian pan a crédito, ha- cian una incisién por cada pan en un doble bastén, el suyo y el del cliente: era imposible mentir. La inscripcién tiene por lo tanto un valor de obligacién contractual: obliga al deudor del mismo modo que, en China, antes incluso de la escritura, obligaba a la divinidad al suplicante. La lengua arabe anuda los dos sentidos en un mis- mo haz semantico: una misma raiz remite a la idea de hacer inci- siones, de asignar a alguien su cuota y de dar leyes (cuando se ha- bla de la divinidad) Por lo tanto, la escritura es el intercambio; frente a ese momen- to peligroso en que suelto de un lado y tomo del otro, la escritura constituye el medio de prevenirme contra el riesgo de un golpe mortal: si la escritura no existiese, me veria sin nada: habiendo sol- tado ya y no habiendo tomado todavia: en estado de caida infinita. Otro ejemplo —miés circunstancial— de los vinculos constan- tes entre Ia escritura y la economia: hacia finales del siglo x11, des- pués de una escasez de pergamino, la escritura se aprieta para ocu- par menos sitio: tal vez habria que ver en ello el origen de la j i i i 4 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA escritura gética (alargada), antes que en un supuesto espiritu de la época, (No trato aqui de la escritura impresa.) Sin embargo, no pode- mos resistimos a la necesidad de recordar los origenes econémicos del libro. Nacida en un medio de orfebres y monederos, sostenida por el Capital (en Mainz, hacia 1448, Gutenberg encuentra un pro- veedor de fondos que es banquero), ligada a la aparicién de noveda- des técnicas e industriales (altos hornos, fundiciones, laminadores, explotacién de las minas, del antimonio de Bohemia), la imprenta se desarrolla rapidamente porque ya existe una unidad econdmica y co- mercial europea, y porque favorece la ascension de las clases dind- micas; los banquetos invierten en los primeros libros impresos en la medida en que serén best-sellers: biblias, misales, breviarios, gra- maticas elementales, calendarios, cartas de indulgencia. «Escrituray La palabra escritura es ambigua: tan pronto (para simplificar) remite al acto material, al gesto fisico, corporal, de la scripcién, de la que Ia escritura, conforme con la etimologia, no es mas que el producto sustancial («tener una bella escritura»), como remite, en el otro extremo, «més alld del papel», a un complejo inextricable de valores estéticos, lingiiisticos, sociales y metafisicos; es entonces a la vez un modo de comunicacién y de retencién que se opone al ha- bla, una forma noble de expresién (emparentada con el «estilon), una obligacién legal, contable (las «escriturasy de un banco, de un buque) o religiosa (las Escrituras), y una practica significante de enunciacién en la que el sujeto «se sitda» de una manera particular (este tiltimo sentido es moderno, atin poco admitido). Digamos para simplificar (y con todos los riesgos que semejante simplificacién conlleva) que la escritura contiene tres determinaciones semanticas Principales: 1. Es un gesto manual, opuesto al gesto vocal (podria- mos llamar a esta escritura scripcidn, y a su resultado scriptura). 2. Es un registro legal de sefiales indelebles, destinadas a triunfar so- bre el tiempo, el olvido, el error y !a mentira, 3. Es una practica in- finita, en la que se compromete todo el sujeto, y esa practica se opo- ne en adelante a la simple transcripcién de los mensajes; de este modo, Escritura entra en oposicisn tan pronto con Habla (en los VARIACLOD dos primey bién: es, se goce. Maquina ¢ Ente | libre no es el ejemy.o rado pasa: escribir vs der: ese gj clavo atic quina, e. I los piraws menos «..] amigo y yu maquin.., manuse..c¢ mano: li es lores hue esel cuc_p to que sv .t no le aff autentif. a tros aute gadaale + seescrit més prev Dei t igual qu fines en 4 autentifi 1 Francia tamente ©» contiene grafic tiene, pc zat) ms rove ws VARIACIONES $ BRE LA ESCRITURA. Ms dos primeros casos), como con Escribacién (en el tercero). O tam- bién: es, segtin los usos y segtin las filosofias, un gesto, una Ley, un goce. Maquina de escribir Entre los romanos, escribir era una ocupacién servil: el hombre libre no escribia; dictaba a un esclavo, o al menos (lo sabemos por el ejemplo de Cicerén) le daba inmediatamente su borrador apresu- rado para que lo volviese a copiar. Ain hoy en dia, la maquina de escribir es un instrumento de clase, esté ligada a un ejercicio del po- der; ese ejercicio supone una secretaria, sustituto mademo del es- clavo antiguo: la secretaria misma, con su cuerpo soldado a su mé- quina, es la prétesis manual del patron, el equivalente del garfio de los piratas mancos. Sin embargo, la maquina todavia se percibe (al menos en Europa) como un objeto inhumano y, si escribimos a un amigo y queremos borrar o temperar la ofensa de una comunicacion maquinal, expeditiva, afladimos para terminar algunas palabras manuscritas: nos avergonzamos de haber dejado de escribir a mano: la escritura manuscrita es miticamente depositaria de los va- lores humanos, afectivos; pone deseo en la comunicacién, porque es el cuerpo mismo. Por razones aparentemente més legales, pues- to que se trataba en cierto modo de firmar la carta dictada, el roma- no le afiadia alguna formula manuscrita (Vale, Ama nos); el romano autentificaba asi su cuerpo civil, su cuerpo de propietario: noso- tros autentificamos nuestro cuerpo afectivo (esta costumbre esta li- gada a lo transitorio de nuestra civilizacién; en Estados Unidos, todo se escribe directamente a maquina —misivas, textos literarios— sin més precaucién humanista). De esta manera, todo queda diferido, pero no anulado; pues igual que existe una grafologia de las escrituras manuscritas (con fines en suma penales), las practicas policiales requieren a veces autentificar el origen de un texto mecanografiado. Para ello, en Francia se dispone —circunstancia curiosa— de una frase perfec- tamente loca, verdadero producto de la escritura automatica, que contiene una vez y una sola todas las letras del teclado mecano- grafico: Portez ce vieux whisky au juge blond qui fume (esta frase tiene, por lo tanto, un sentido; significa: practica destinada a eva- 6 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA luar una escritura mecdnica; decididamente —lamentablemente todo tiene un sentido). Poder Los vinculos entre el poder y el libro son conocidos, y sabemos hasta qué punto el Estado —sea cual sea— ha dedicado su atencién a controlar (mediante privilegios, censuras) la escritura impresa; tam- bign sabemos hasta qué punto, incluso en una civilizacién del libro, la escritura manuscrita se ha mantenido durante mucho tiempo en el estatuto de una propiedad de clase: saber escribir es uno de los pri- meros medios de la seleccién social; con mayor motivo, cuando el li- bro no existia y todas las actividades de transmisién, de informacién y de reflexién pasaban por el manuscrito y su copia, le escritura era un puro instrumento de poder. Esto es particularmente visible en la China antigua: en ella, [a escritura era, por asi decirlo, la via sobera- na de la dominaci6n politica; a través del mandarinato, los funciona- rios eran esencialmente caligrafos, habiles &h la eleccién de los sig- nos y en el trazado de los caracteres: la escritura tenia una virtud cualificante: cualificaba para el poder. Ahora bien, quien dice Poder dice Contra-Poder. Al mismo tiempo, vemos que, en os siglos 1v y Wa. C,, aparecié una escritura de borrador (trazada fuera de las nor- mas formales de la caligrafia de Estado) que no tenia una existencia oficial y que se propagaba casi a espaldas del poder. En nuestra civi- lizacién también encontramos esta tensién politica: cuando en el siglo xvu (hablo de Francia) se constituye el rigor del Estado moder- no, una de sus primeras preocupaciones es la de sustituir autoritaria- mente la escrituca relajada del siglo xvi (escritura répida, irregular, personal) por una norma universal o, si se prefiere, por una escritura oficial: en 1633, una decisién de! Parlamento concede la proteccién del Estado a las «bellas manos»; al generalizarse un poco la escritu- ra, el Estado interviene, reprime esa generalizacién y restringe la es- critura legal a un determinado tipo. Atin hoy en dia, a pesar de la ins- truccién obligatoria, zquién puede negar que la escritura manuscrita es un indice de clase? Hay escrituras «primariasy: es «primario» lo que se aprende en la escuela primaria (popular), empezando por la es- critura (al hacer de la escritura el indice de un «cardcter» psicoldgico, la grafologia contribuye a ocultar la diferencia social, que sin embar- go es la primera evidencia de la forma grafica). Precio Vist limpia d griegos samos cia hum: costaror bia que era elev Epigran Eneida « vamenie da: Ja, ayuno w medio u estén tin siglo in, que se wt Iineas uv trios; la culas, cenes us copista, atribute Profési Es. mabaa. tahacc. campo, , escritu.. critos pa talleres . ferences dismin.. sionarc.. nistrac.. PA 1s na m ver Ww or aa vie te VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 7 Precio Vista desde la actualidad, la literatura antigua se nos aparece limpia de cualquier dinero: a fuerza de ver a los grandes escritores griegos 0 latinos pintados en los techos de las universidades, pen- samos que sus obras descienden de algtin cielo, de una trascenden- cia humanista limpia de cualquier materia. Sin embargo, esas obras costaron el precio de la escritura que se necesitaba cada vez que ha- bia que materializar un solo ejemplar. Y ese precio de la escritura era elevado, no hay que olvidarlo: a 5 denarios, un ejemplar de los Epigramas de Marcial era un libro muy lujoso; una copia de la Eneida costaba 24 denarios; ahora bien, para un legionario (relati vamente bien pagado), 2 denarios representaban diez dias de comi- da: la Eneida, en términos de escritura-mercancia, significaba un ayuno de cuatro meses. En la época bizantina, se necesita un pro- medio de unos tres meses para copiar un manuscrito; los copistas estén muy bien pagados (10 0 12 sueldos de oro por pagina). En el siglo ml, existen escrituras de precios diferentes; una (de scriptor), que se traza en capitales y en unciales, es de primera calidad (100 ineas cuestan 25 denarios); la segunda solamente cuesta 20 dena- rios; la tercera (de tabellion), que se traza sobre tabulae, en mintis- culas, slo cuesta 10 denarios. Actualmente, en los grandes alma- cenes de Tokio, aiin encontramos una seccién de caligrafia: unos copistas trazan las direcciones de los regalos, felicitaciones: es el atributo gracioso y ancestral de la mercancfa modema. Profesion Escribas, copistas, escritores piiblicos, semidgrafos (asi se lla~ maba a los «taquigrafos» en el siglo itd. C.): la escritura manuscr ta ha constituido durante mucho tiempo un campo profesional. Este campo, por sus fluctuaciones, atestigua la relacién general entre la escritura y la Historia. Por ejemplo: cuando la copia de los manus- critos pasa al mundo monéstico, en los siglos vi y vii d. C. (en los talleres episcopales llamados scripforia), hay que leer en esa trans- ferencia todo un conjunto de datos econémicos y politicos: una disminucién del poder de intercambio y una crisis comercial oca- sionaron una reduccién del libro de lujo: la decadencia de la admi- nistracién acarreé una caida del escrito, cuyo valor probatorio 118 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA degenerd; inversamente, en el siglo xit, el arte de escribir pasa del medio monistico al mundo laico (los escritores se constituyen en corporacién, dotada de estatutos y de privilegios): y es que, en ese momento, la administracién renace en Jos grandes Estados, vuelve el derecho romano, el notariado se extiende, la burocracia se insta- lay la banca se desarrolla. Todavia hoy en dia, la wtraducciény de las ordenes de gestién (administrativa, patronal, comercial) compe- te a.una técnica y a una profesidn: la mecanografa, la taquigrafa, la estenotipista, la secretaria de direccién (la dignidad de esta tltima se promueve curiosamente: y es que ya no copia exactamente, sino que telefonea: paraddjicamente, la voz parece mas responsable que la escritura), Firma Con la firma, la esctitura se apropia, es decir, se convierte a la vez en la expresion de una identidad y en la marca de una propie- dad; garantiza al que lo firma el goce de su producto, autentifica e] compromiso de la persona; es una pieza mayor del sistema econd- mnico pero también psicol6gico; nacida legalmente al alba del capi- talismo (una ordenanza de Enrique Il, en 1554, es la que hace obli- gatoria la insercién del nombre después de un escrito), la firma se desarrolla histéricamente al ritmo de la ideologia burguesa (ideolo- gia conjunta de la persona y la propiedad); en 1690, el 21% de los franceses sabe firmar con su nombre; en 1790, el 37%; yen 1890, el 72%, Social En la sociedad sumeria, los escribas pertenecian a las familias mas ricas; el escribariado (del que estaban excluidas las mujeres) era un oficio muy reputado: algunos escribas se convertian en re- yes: la escritura, un instrumento directo del poder, es, en cierto modo, la via selectiva, Entre los etruscos, la escritura parece tener un valor mas religioso que contable, y queda aislada en la clase sa- cerdotal (aristocritica): sacerdotes, artispices y maestros de ritos. Y, Por una paradoja sdlo aparente, al mismo tiempo que es una marca de poder, la escritura es una mercancia. En todo el Oriente Préximo antiguo, y singularmente entre los hititas, los escribas fueron siem- VARIACIC pre un uc apreniazi cacién de ciende gt se despa una marc pero evi disporn ¢ marca , | en el sigl tede ll que, el. : una ca.. to, el s st Taguig, 3 iCoat nacido, .¢ es una -3¢ gadura ( contin... tema g.if pictog bisel, ¢ il tas. Ha, t ganar t or costar. (avece Media telog nianas «1 Cicer: ,c alxye | hasta let innume at Un puede n Jo ecor. ToRA, ? del > en P ese wlve rsta- mde moe- fala wma sino Pave sala mnie- cael ond- doli- lase :010- 2 10s 590, VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 119 pre un botin predilecto de los conquistadores; entre los romanos, el aprendizaje de la escritura ocupaba un lugar importante en la edu- cacién de los esclavos (los particulares constituian bibliotecas ha- ciendo que sus esclavos copiaran libros tomados en préstamo). Asi se desplaza la escritura a lo largo de la escala social: tan pronto es una marca selectiva de la clase aristocratica, como, inversamente pero con una misma finalidad, incluida entre los bienes de los que dispone esa clase, se la asocia con las clases bajas: oscila entre la marca y la mercanefa, entre el signo y el instrumento. Igualmente, en el siglo x1x, la burguesia femenina tenia su escritura, proceden- te de la Institueién del Sagrado Corazén (era un signo), mientras que, en ese mismo momento, Bouvard y Pécuchet eran copistas en una casa comercial y en el ministerio de Marina (era un instrumen- to, el sustituto anticipado de la maquina), Taquigrafia jCuantas escrituras nuevas, por el relevo de la cursividad, han nacido de la necesidad de escribir més rapido! El demético egipcio es una escritura jeroglifica simplificada y acelerada por el uso de li- gaduras (puesto que discontinuar el trazado toma mas tiempo que continuarlo); los sumerios cambiaron completamente su primer sis- tema grafico porque tenian que escribir mas rapido, pasando del pictograma (dicen) al cuneiforme, del punz6n a la cafia tallada en bisel, evitando las curvas y cambiando la orientacién de las table- tas. Hay una obsesién econémica en toda la historia de la escritura: ganar tiempo, pero también ganar espacio (pues el soporte puede costar caro); se inventan abreviaciones porque ahorran pergamino (a veces, ganar espacio es més valioso que ganar tiempo: en la Edad Media latina, se acortan palabras, pero se reproduce cuidadosamen- te lo que no ocupa lugar: espiritus, acentos): desde las notas tiro- nianas —unas abreviaciones inventadas, dicen, por Tirén, liberto de Cicerén, que fueron florecientes en los manuscritos de los siglos 1x al xv, en la época de la carolina y de la gética (del tipo ff por filit)— hasta las taquigrafias actuales, los sistemas taquigraficos han sido innumerables. Una razén més profunda —o, si se prefiere, mas vertiginosa— puede conducir a escribir rapido (lo poético puede sobredeterminar lo econémico): gue la mano sea tan répida como el pensamiento; 120 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA se trata de un viejo suefio surrealista (y sin embargo Quintiliano ya to habia expresado). Tal vez por esta razén, en Alemania, a finales del siglo 21x, los intelectuales trataron de provocar un movimiento en favor de la escritura taquigrafica (sabemos que el mismo Husserl practicaba su propia taquigrafia). Llega un momento en que lo que parece lento no es «crear 0 «pensar», sino anotar lo que se crea, lo que se piensa: la chispa esta del lado de la cabeza, y el trabajo del lado de la mano; en casos extremos, la produccién mental se vuel- ve, al parecer, totalmente intemporal; ya s6lo queda el tiempo del cuerpo: Schumman escribié su Sonata para piano y violin en la me- nor (tres afios antes de enloquecer) en veinticuatro horas. En el pla- no de la mera escritura, la proeza es apenas concebible. IV. Goce Copia Antiguamente, como castigo, se obligaba a los escolares a co- piar frases, conjugaciones; la pagina de escritura era una carga: pero, por otra parte, hay quien siente (;sentia?) una voluptuosidad al escribir, al deslizar la pluma, al trazar el arabesco de las palabras sin ninguna consideracién alo que quieren decir: habiendo recorri- do todas las decepciones del saber, Bouvard y Pécuchet vuelven a la copia. Por lo tanto, la escritura es una practica maniquea: castra y/o redime, Esto quiere decir que, en las experiencias de scripcién pura (ya que se conducen sin ninguna consideracin al contenido), se compromete el cuerpo y solamente el cuerpo: al retirar el sentido, queda el cuerpo, tan pronto obligado como gratificado. (Observe- mos que los educadores transmiten al nifio la repugnancia de las formas puras, de los gestos gratuitos, como si el nifio no fuese adn capaz de acceder —gpor falta de sexualidad’?— a la caricia grafica, mientras que para el novelista—es cierto que se trata de Flaubert — la felicidad de la pura copia solamente se produce al final de una larga iniciacién: es una sabiduria suprema: la sabiduria del cuerpo que no da ninguna coartada de sentido a su ejercicio.) VARIACIO Cuerpo A pr ante las e tituir lay modelo a cidn, por pO, presa de estétic nacimicu manusci guientes, tataliza a diante u escritore: Hoy que esc mantene, yladel cender yx velocidi. element. los de nu necillas que los queemp. sabemo. palos su, po para cuesta €.. delacu. cuando .. trazo), Sab. dos deb. es muct. conscie. coandlis escrito TOR raya rales jonto Hf reser] > que 29, log «del vuel- del ome- Joa | VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 121 Cuerpo A principios del siglo xvi, Geofftoy Tory queda maravillado ante las epigrafias latinas (y contribuiré desde ese momento a sus- tituir las tipografias manuseritas de los primeros impresos por el modélo antiguo, de origen monumental, petroglitico). Esta admira- cién, por asi decirlo gratuita, solamente podia provenir de un cuer~ F po, presa de una voluptuosidad que calificarfamos impropiamente de estética: la idea (cierto descubrimiento) del cuerpo marcé el Re- nacimiento: la escritura se podia devolver al cuerpo (la escritura manuscrita del siglo xvi es mucho més libre que la de los siglos si- guientes, durante los cuales la escritura se institucionaliza y se es- tataliza nuevamente: Colbert legisla la practica de la escritura me- diante el establecimiento de una corporacién de los maestros escritores). Hoy en dia conocemos bastante bien Ia fisiologia del cuerpo que escribe, al menos la de nuestro cuerpo occidental (hay que mantener siempre una distincién fuerte entre la scripcin de la letra y ladel ideograma). Sabemos que el gesto mas breve no puede des- cender por debajo de las 8 centésimas de segundo, y que ésa es la velocidad a la que ejecutamos —si estamos entrenados— los trazos elementales de nuestra escritura. Sabemos que trazamos los circu- los de nuestras letras en sentido retrégrado (contrario al de las ma- necillas del reloj); que hacemos los trazados largos més répidamente que los trazados cortos, de modo que los dos trazados se igualan, y que empleamos el mismo tiempo en escribir una ay una d; también sabemos que escribimos los palos inferiores mas facilmente que los palos superiores; y, por iltimo, sabemos que necesitamos mas tiem- po para escribir un punto que para escribir una coma, pues lo que cuesta en escritura es levantar la pluma (todo el alcance econdmico de la cursiva reside en ello: de ahi las astas ensortijadas del siglo xtv, cuando se descubrié que era preferible escribir la palabra de un solo trazo). Sabemos todo eso (anoto tinicamente ciertos rasgos inespera- dos de la scripcién), pero ese saber sdlo es fisioldgico, y el cuerpo es mucho més (otra cosa) que su propia fisiologia. Sin hablar del in- consciente, del que desconocemos cémo escribe —porque el psi- coandlisis ha sido, hasta la fecha, conocimiento del habla, y no de lo escrito—, aunque haga un gran uso de la «letra», un dia habra que | 122 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA preguntarse sobre estos dos fondos de la escritira: por una parte, la sexualidad (todo el mundo sabe que, al llegar a la pubertad, los ni- fios cambian de escritura de la misma manera que cambian de voz). Y, por otra parte, el ritmo (la actividad acompasada se inscribiria en la parte mas arcaica de nuestras estructuras encefilicas; y los antro- pélogos nos ensefian que, milenios antes del nacimiento de la escri- tura verdadera —atestiguada—, los hombres produjeron inscripcio- nes abstractas y ritmicas). La relacién con la escritura es la relacién con el cuerpo. Esa re- lacién, por supuesto, pasa por el relevo (por el cédigo) de una cul- tura, y esa cultura varia de Oriente a Occidente. No dominamos nuestro cuerpo de la misma manera que un asiatico, y no vivimos nuestra escritura como él la vive. En Occidente, en la educacién, la escritura del joven escolar se ha sometido cominmente a leyes: reduccién de las escrituras per- mitidas a unos pocos tipos codificados, uso de cuadernos pautados, sujecién a modelos; no se trataba de producir una escritura estética, sino una escritura conforme. La innovacién aportada por ciertos educadores se ha referido esencialmente a Ja liberacién del cuerpo y ala expresion de la personalidad: renovar el aprendizaje de la es- critura es procurar que todo el cuerpo, en la complejidad de sus coordinaciones, se emplee en ella; contra la rigidez de la antigua educacién, en lo sucesivo el valor superior es la comodidad; Maria Montessori desaconseja los palotes (simbolo represivo donde los haya) y recomienda empezar por las letras redondas. Porque pro- longa el cuerpo, la escritura compromete indefectiblemente una éti- ca; a finales del siglo xix, se alaban las ventajas de la escritura de- recha: ésta obliga al nifio a mantener su cuerpo derecho, de frente, con los dos brazos sobre la mesa y los dos ojos a igual distancia del papel; confusién corriente de la gimnasia y la moral, se explota la anfibologia de lo derecho, que es a la vez rectitud fisica y derechu- ra moral: escribir derecho es escribir francamente; si acaso, es obli- gatoriamente no mentir. Luego, la moral se suavizé y los valores de comodidad y de confort se impusieron; hoy en dia, se promulga (muy cientificamente) que la mejor escritura es la escritura leve- mente inclinada: en ella, ef movimiento lateral de la mano es facil y répido, mientras que un resto de derechura se justifica por el peso del cuerpo que traza naturalmente las letras de arriba abajo. Si afia- VARIACION dimos a as fa punte una imaoe do, ligers, la fortum En Q¢ judeocristi ra. afortong las cosas s la eseriture génesis, 0¢ la ontogen para dibyij: escriptor 5 logicamen miisica, ta rrozas), # i Occidente, emancipar cia, de avit tanto, es la Este at {No soy es conocer dk {QUE pusc midad cua Por lo dun mi cuerpy: sién, de wt producty, + Color Hay gt existen. t que sala ve del sta el storia; meen VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA u el significante y hacerlo volver: la eternidad o el retorno, lo singu- lar definitivo o lo plural recurrente. Varias historias de la escritura son posibles; la que de ordinario nos dan es la historia de las formas y de los estilos; otra historia, tal vez mas instructiva, seguiria, no la evolucién de los trazados, sino la mutacién de los instrumentos: jin-scripcién o de-scripcién? ‘Nuestro Occidente ha producido esencialmente instrumentos raspa- dores: punzones, cafias cortadas (hasta el siglo x11), estiletes (pun- zones de hierro o de marfil), plumas de ave (ganso y cisne), talladas en punta derecha (producen la escritura carolina del siglo vit) o en bisel (producen Ia escritura gética del siglo x11), y plumas de metal (siglo xix). Sin embargo, aqui y alli, hallamos instrumentos acar ciadores: tallo de junco seco con extremidad mascada (egipcios), boligrafo o rotulador de punta de fieltro. El ceremonial de la escritura prolonga esta oposicién: para el escriba o el copista occidental, pre- pararse para escribir supone tallar su pluma (un gesto agresivo, depredador, despedazador); para el caligrafo oriental, supone frotar suavemente su piedra de tinta e impregnar su pincel: no hay cuchi- lost#e ahi la paz casi religiosa de osas cajas de escritura cuya tapa, blasonada de eflorescencias laqueadas, no hace sino prolongar el dibujo virtual oculto en los instrumentos que contienen. Lectura Para despertar las obras pasadas, nada mas sorprendente que volverlas a situar en la practica de lectura de su tiempo. La tragedia de Séfocles que nos llega a través de un libro de bolsillo y que lee- mos rapidamente con los ojos (saltando los pasajes que nos abu- ren) no es en suma mds que un texto perfectamente abstracto, que no guarda ninguna relacién, en el acto de consumo, con nuestro cuerpo. Hasta el siglo iv (la época de san Agustin), ocurrid algo muy distinto: se cree que los Antiguos solamente lefan en voz alta, oval menos en voz mas o menos alta, tal vez una voz «muda», pero siempre —y he aqui lo esencial— articulada: el texto pasaba en- tonces fatalmente por el gaznate, el misculo laringeo, los dientes. la lengua, por el cuerpo en suma en su densidad muscular, sangut- nea, nerviosa. Alejemos atin mas el problema: {cémo escribian esos Antiguos? zVen a Eurfpides escribiendo sus tragedias? Sin duda 128 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA VARA (Arist6fanes le presta en esta actividad posturas inverosimiles), recon pero la escritura era ciertamente mucho menos solipsista que hoy aproai en dia: Plinio el Viejo tenia un lector (griego) y un escriptor (lati- las me no); flanqueado por estos dos sustitutos (casi podriamos hablar de de de protesis), leia y escribia durante las comidas: nada menos interiori- inclus zado, y nada menos sacralizado. Lo mismo ocurre con Cicerdn: es- merci cribia muy rapidamente (sobre tabletas que sostenia en la mano), pero el escriba, volvia a copiar el libro: el texto estaba condenado, Mans desde su inicio, a una exterioridad sin complejos, que nos gustaria poder calificar dé imptidica. Pues nuestra escritura actual, produci- 1 da solitariamenie, tiene algo de interior, de secreto, de perverso o de que wc doméstico, segith los casos. Nada mds indiscreto, en mi opinién, sicioa que ver a alguien escribiendo: con mayor motivo si lo veo leer mo- SUS 141 viendo suavemente los labios. Sade dejé escapar esta escena (de- cacivs masiado dulce para él): captar en la boca del que lee a media voz el una. texto que esti articulando, que esta haciendo explotar. De esa erati hur. ca pasada, nada’es posible ya: la escritura y la lectura son prdcticas depi . clandestinas. carg, ente.. Ligaduras conus coin. Ligar las letras de una palabra puede ser fruto de una preocupa- elle. cién econémica: sabemos, por una ley fisiolégica, que interrumpir vieje cl curso de Ja pluma, levantar la mano y volverla a posar, es algo esta. que toma tiempo: el punto cuesta caro; por lo tanto, fa ligadura es acon. una operacién de velocidad, y no de estética; sin embargo, ha teni- dad. - do consecuencias que, por supuesto, van mas alld de su justifica- serv. cidn practica: primeramente, esas letras con ligadura recibieron un nombre, el de logotipos; y en cuanto un nombre existe para una una cosa, esa cosa deja de hallarse atrapada en un proceso puramente to) transitivo (operatorio), y se une a un sistema, a primera vista léxico sus pero en realidad mental, y, por lo tanto, ideolégico (por ejemplo, las torn palabras mas ligadas en la Edad Media son los cimientos mismos soni : del sistema escolastico, engendrando la ligadura la abreviacién de byje - los términos mas frecuentes: aia en lugar de anima, sha en lugar gua, de substantia, etc.); luego, las ligaduras, al ser codificadas e inserta- pert. : das en una cadena operatoria que fue siempre la misma para gene- sien taciones de copistas, contribuyeron a dar a la palabra una forma esta- es6 tutaria (una gestalt): a partir del dibujo de las ligaduras, la palabra se hab: , rURA nes), € hoy ati tarde 3 ‘niori- i es- ano), nado, searia vuuci- yode su6n, 1mo- a (de azel wsti- .0as pee vapir -igo ses VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 129 reconoce de un solo vistazo (de modo que esa palabra ligada se aproxima al ideograma); dicho de otro modo —y esto complacera a las mentes positivas—, el estilo de una escritura, puesto que depen- de de su rapidez, tiene como origen una necesidad de rentabilidad; incluso puede estar muy directamente ligado a transacciones co- merciales (citemos el ejemplo del nabateo). Mano Podemos hablar porque nuestras manos son libres: esto es lo que nos dice hoy la antropologia (Leroi-Gourhan). Al pasar'a la po- sicién vertical, al convertirse en bipedos, los hominidos liberaron sus manos, que utilizaron desde ese momento para tareas de fabri- cacién (la mano se prolongaba naturalmente con la herramienta); y una vez liberadas esas manos de toda funcién locomotriz, el rostro humano se vio liberado, de rechazo, de sus tareas precedentes (de depredacién), se vio aliviado, como dice Gregorio de Nisa, de «la carga pesada y penosa del alimenton: el rostro se pudo prolongar entonces con una herramienta inédita, el lenguaje; «la paleontologia conduce exactamente a la mano que libera el habla» (Leroi-Gourhan coincide en este caso con la tesis del soviético Bunak). Como vemos, el lenguaje (por cuyo origen todavia nos preguntamos) seria tan viejo como la herramienta y estaria ligado a su aparicién (segiin esta hipotesis, es probable que el primer lenguaje sirviera para acompaiiar y completar los primeros gestos técnicos de la humani- dad: era una herramienta como cualquier otra, precisamente porque servia... para fabricar herramientas).. Este es por lo tanto el cuadro de la humanidad durante milenios: una vez liberados uno a otro, tenemos por una parte la mano (el ges- to) y sus funciones de fabricacién, y por otra el rostro (el habla) y sus funciones de fonacién. z¥ la escritura? Es evidentemente un re- tomo a la mano. Incluso cuando su funcién es la de «transcribir» los sonidos del habla (en los alfabetos), y con mayor motiyo cuando di- buja el gesto (en los ideogramas), vuelve a pasar por la mano: el len- guaje retorna a ese trozo del cuerpo cuya independencia misma le permitié nacer: termina una gran carrera dialéctica. La eseritura est siempre del lado del gesto, y nunca del lado del rostro: es téctil, no es oral; asi, comprendemos mejor que pueda unirse, por encima del habla, a las primeras huellas del arte parietal, las incisiones rupes- 130 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA tres, muy a menudo abstractas, y antes ritmicas que figurativas; en suma, aun siendo de aparicién reciente (algunos milenios antes de nosotros), la escritura conserva algo original, del mismo modo que nuestro arte abstracto se aproxima mucho al arte prehistérico. Materia EI soporte de la escritura, a cosa sobre la que se escribe, los historiadores la llaman a veces «materia subjetiva»; sin duda quie- ten decir con ello que, en la escritura, una determinada sustancia se pone debajo de la mano, igual que el suelo se pone debajo de los pasos de quien camina; y ese contacto de la piel con la materia no puede resultarle indiferente al sujeto; éste experimenta fatalmente su cuerpo, Si «subjetivamente» hay tantas escrituras como cuerpos, también hay, histéricamente, tantas escrituras como soportes: el so- porte determina el tipo de escritura porque opone resistencias dife- rentes al instrumento trazador, pero también, mas sutilmente, por- que la textura de la materia (su glaseado 0 su aspereza, su dureza 0 su blandura, incluso su color) obliga a la mano a gestos de agresin 0 de caricia, Ahora bien, aun cuando la cantidad de instrumentos sea bastante limitada, las materias subjetivas han sido de una gran variedad a lo largo de la historia: piedra, guijarro, pizarra, ladrillo. casco, oru, marfil, vidrio, bronce, hierro, placas de cobre o plata, es- cama, madera, papiro, piel, pergamino, tela, papel. La humanidad ha escrito realmente encima de cualquier cosa, pero parece que con la mayor frecuencia haya extraido un sentido de esa cosa cualquie- ra: el sentido que implica toda relacién entre la materia y el cuerpo (el cuneiforme, martilleo de cufias, de incisiones de agudas aristas, es tributatio de la ercilla secada al sol), y, por supuesto, también el sentido que resulta del precio del material (en los manuscritos lujo- sos de Birmania, los textos budistas sagrados son trazados directa- mente sobre anchas placas de cobre o de plata). Inventado por los habitantes de Pérgamo, en Asia Menor, el pergamenum (pergamino) provenia de la piel del cordero o de la ca- bra y, més tarde y con mayor valor, del joven ternero (vitela); el mas antiguo pergamino data de finales del siglo 1d. C.; es de uso corriente en el siglo tv y de uso general hacia el siglo xit: pero es (0 se vuelve) una materia costosa; resulta obligatorio volver a utilizar VARIAU ciertos 5 recupér. to, emu del téna ben, es. de rec En. ticular,, Edad lh, peo de, Enel se antes a empie.. cen res. papel . esta de. del inic. gares ¢_ el card. sucesir . que or, Muro Co hay un ta una mira: 1 mira n: ple, la ojo po: gelus $ Por esc critura Protoc. EI (tal vez ca del 1 uso + so cee VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA 131 ciertos pergaminos: se borra el antiguo texto, la materia subjetiva recupera su virginidad y se escribe un nuevo texto: es el palimpses- to, emblema de toda la escritura (en el sentido en adelante literario del término), puesto que el texto, tal como los Modems lo conci- ben, est constituido por un amontonamiento de huellas (de formas, de recuerdos, de citas, de censuras). En cuanto al papel (puesto que se trata de nuestra materia par- ticular), nos leg de China a través de los arabes; durante la alta Edad Media, hay papel en Samarcanda; el primer manuscrito euro- peo de papel data del siglo x1: es el misal de Silos, cerca de Burgos. En el siglo x1y, hay molinos de papel en la regién renana, y, un poco antes de que comience la imprenta, el papel ha ganado Ia partida; se empiezan a copiar manuscritos sobre papel; sin embargo, se produ- cen resistencias: Gerson (en 1402) prohibe a sus alumnos el uso del papel y recomienda el pergamino, la tnica materia subjetiva que esta de acuerdo con la perennidad de los textos; sin duda, se trata del inicio de toda una mitologia que, a través de proverbios y de lu- gares comunes, identificara la mentira y la futilidad del escrito con el cardcter precario y frégil del papel. El papel escrito tendra en lo sucesiyo una vocacién de desecho, de desperdicio, de basura (aun- que originariamente haya costado muy caro). Muro Como es sabido, el muro lama a la escritura: en la ciudad, no hay una pared sin graffiti. De algiin modo, el soporte mismo deten- ta una energia de escritura, es él quien escribe y esa escritura me mira: no hay nada mas mirén que un muro escrito, porque nada se mira ni se lee con mayor intensidad; la palabra del mistico se cum- ple, la distincién gramatical de la activa y la pasiva es abolida: «El ojo por el que veo a Dios es el mismo ojo por el que me ve» (An- gelus Silesius). Nadie ha escrito en el muro, y todo el mundo lo lee. Por eso, emblematicamente, el muro es el espacio t6pico de la es- critura moderna. : a Protocolos El acto de escritura se rodea: se prepara, levanta su decorado (tal vez su estado de dnimo), y esa preparacién se impregna facil- 132 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA mente de un simbolismo que puede llegar hasta la neurosis, o hasta la mistica. Los caligrafos chinos practican una ascesis casi religio- sa: para escribir, un monje budista se aislé durante treinta afios en un pabellén de montafia. En las abadias cristianas de Etiopia, pocos eran los que escribian, y solamente lo hacian después de un dia de reposo, que ocupaban en ejercicios preparatorios, Si preguntéramos a los escritores de hoy (peto esta importante encuesta nunca se ha intentado), sin duda nos dariamos cuenta de que muchos de ellos no pueden ponerse a escribir sin un determinado aparato de habitos y de instrumentos: la predileccién por ciertos horarios, por ciertos lu- gares, la aficién a la papeleria; todo ello, desarrollado a veces has- ta la obsesién, trae consigo un conjunto inextricable de motivacio- nes: miedo a la pagina en blanco, pavor de la esterilidad posible (retardado por interminables protocolos preparatorios), sacraliza- cién de la escritura como verdad (0 como divinidad prestigiosa), fascinacién por el goce que se atribuye al ejercicio manual del gra- fismo, Ritmo Resulta tan inesperado que es preciso repetir lo que ya se ha di- cho, a saber, que, en el origen conjunto de la escritura y el arte, hubo el ritmo, el trazado regular, la puntuacién pura de incisiones in-significantes y repetidas: los signos (vacios) eran ritmos, y no formas. Lo abstracto esta en la fuente del grafismo, la escritura est en la fuente del arte, Semiografia El grafismo, que aparecié en la historia de la humanidad antes que el arte, lo reconquista mediante un largo movimiento inverso. Los elementos semiogréficos de la pintura universal son innumera- bles y multiformes: incluso en el gran arte figurativo, un nimero importante de trazados es estatutariamente grafico, por su origen manual, su movimiento, su gestalt, su forma de inscripcién, su rit- mo, su abstraccién; y, en la frontera de lo figurativo (por poco que esta expresién dudosa tenga un sentido), algunos pintores incorpo- ran la letra al cuadro, sea en forma de palabras escritas, sea en for- ma de imitaciones graficas (ideograficas en el caso de Masson); VARAL peru, ¢ la put estrect los a met.uc tem. lan.si mo..a idec sr (quea rad | cier vs mis. 2 graf yla « den | i Sop. capi seem alt secu las desc gen cont man dad *: Vece''y Hist joar derer las fo 2°TURA o hasta | ligio- ese ha Nos no hitos y ros lu- es has- ivacio- posible vraliza- viosa), jel gra- zaadi- ev arte, isiones s,¥ no naestd a antes ero. usnera- Lamero tigen wu Tite wo que ‘eorpo- cu for- son); petied aac eee VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA. 133 pero, evidentemente, es en el arte oriental donde el matrimonio de la pintura (en el sentido corriente de la palabra) y la escritura es mas estrecho y como més natural: el trazo mismo, la mano misma, son fos que van de la caligrafia a la figuracién; siendo los caligrafos a menudo poetas (o inversamente: el orden de los estatutos era inde- terminable), una misma composicién reine en la misma pagina, en Ja misma tela, al poema escrito yal objeto figurado (gorrién, rama, montafia), como si en suma lo real estuviese siempre escrito: el ideograma y el objeto flotan en el mismo espacio. Esta comunidad (que a nosotros, que siempre hemos separado al maximo la literatu- ra de la pintura, nos resulta muy extrafia) es todavia mas visible en ciertos haikai: a veces, en ellos una palabra es reemplazada, en la misma linea gréfica, por la imagen de su referente: no es el signo grafico det pez o del monte Fuji el que viene a la frase, sino el pez y la montafia mismos los que saltan bruscamente y sin avisar del or- den pictérico a la cadena escrita. Soporte Aunque no podamos profundizar en él, subrayemos el hecho capital de toda la historia de los soportes de escritura: el paso (que se efectué probablemente en el siglo mt d. C.) del rollo (de papiro) al cuaderno (de pergamino), Tiene multiples e indeterminables con- secuencias que se propagan como ondas hasta lo mas profundo de las mentalidades; con el rotulus, el escrito se desenrolla, la mano desciende el rio trazado, no puede elegir su lectura sin partir del ori- gen del rollo, dificilmente puede afiadir escritura a la escritura; al contrario, con el codex (cuaderno 0 libro), el escrito se hojea, y la mano elige la pagina, que se convierte subrepticiamente en una uni- dad de pensamiento, en la base de un apilamiento de comentarios. Veccion {Qué direcciones pueden tomar las escrituras? Todas les direc- ciones. En el cuadro general de las escrituras del mundo y de la Historia, estan todas las vecciones: de arriba abajo (chino), de aba- jo arriba (libico), de derecha a izquierda (etrusco), de izquierda a derecha (nuestra escritura), en zigzag (bustréfedon; hitita). Todas las formas de movilidad y de complicacién estan atestiguadas: el 134 VARIACIONES SOBRE LA ESCRITURA gtiego se escribié sucesivamente de derecha a izquierda, bustréfe- don, y de izquierda a derecha; segtin parece, la escritura de la Isla de Pascua se invertia (en cada linea, habia que darle la vuelta al so- porte, ponerlo cabeza abajo). Todos los montajes son posibles: el griego conocia el montaje plinthédon (sobre el costado del ladri- lo), spetrédon (en espiral), kionédon (en columna) y stoichédon (a cuadros). La eleccién de la veccién esta evidentemente ligada a la natu- raleza del soporte por cuanto esa naturaleza determina la posicién del escriptor. Cuando el escriba sumerio trazaba dibujos sobre pe- quefias tabletas que sostenia oblicuamente con la mano, pictogra~ fiaba en columna, de arriba abajo; pero cuando dispuso delante de él una tableta mas grande, inclinada en angulo recto, la escritura se volvié horizontal (de izquierda a derecha). Podemos pensar incluso en dos veeciones disociadas: una para la escritura y otra para la lec- tura: en estranguelo (antigua escritura siria), el escriba va de arriba abajo, pero, para leer el manuscrito, hay que girarlo 90 grados ha- cia la derecha y leer horizontalmente: un ejemplo valioso de una doble corporeidad: el cuerpo del lector no es el cuerpo del escriptar: uno da Ja vuelta al otro; tal vez ésta sea la regla secreta de toda es- critura: la «eomunicacién» pasa por un reverso, Vocal {Quign sabra explorar la increible promocién con la que los griegos gratifigaron a la vocal? Todas las escrituras del Oriente Me- dio son consondnticas: implican una arquitectura de la lengua fun- dada casi anat6micamente en la osamenta de los sonidos, un se- mantismo radical que permite «adivinar» la palabra a través de la simple proyeccién de su esencia familiar. Con los griegos, al pare- cer, se pasa a otro cuerpo: ya no se trata del cuerpo éseo, funda- mental y, por asi decirlo, «ruidoso» (las consonantes solamente son «ruidos»), sino del cuerpo carnoso, mucoso, liquido, musical. Cuando los griegos toman el alfabeto de los fenicios (locutores de una lengua semitica), convierten las guturales —iniitiles para ellos— en vocales, que anotan por primera vez en la historia de fa humanidad de una manera rigurosa y completa. Una adaptacin «razonablew? Contenia al menos un pensamiento del exceso: en Atenas, en el siglo 11, se piensa un sistema taquigrafico; en él, los VARIACIC signos di apénaice mento e: adeci: q lagro gh tural ue consouidt consigui edlica. Bibliogr AMBITC Lecab ¢ Liécrit e Cohen, *{ Février I: Gray,-¥’il UNFS Higounet, Leroi-Gou Massin, i Périot, ..i. 19. AMBITO + D'Ange’>, Concett’ ¢ Ducati, R., AMBITO INC Diringer, £ Gelb, L..., signos de las consonantes se suprimen y se sustituyen por pequefios = apéndices pegados a la vocal; se considera que la vocal es el lee cdlica. Bibliografia Ampito Francis aribif E Le cabinet des poincons de IImprimerie Nationale, Patls, 1963. 1.08 hed riture et la psychologie des peuples, Paris, Colin, 1963. Cohen, M., La grande invention de I’écriture et son évolution, Paris, 1958. Février, James G., Histoire de l'écriture, Paris, Payot, 1959, Gray, William S., L'enseignement de la lecture et de I'écriture, Paris, UNESCO, 1956. Higounet, C., L 'écriture, Paris, PUF, 1955. Leroi-Gourhan, A., Le geste et la parole, Paris, Albin Michel, 1964. Massin, La Jettre et |'image, Paris, Gallimard, 1970. Périot, M. y Bosson, B, Morpho-physiologie de I'éeriture, Paris, Payot, 1957. AMBITO ITALIANO D'Angelo, Storia della scrittura, Roma, 1953 Concetti, G., Lineamenti di storia della scrittura latina, Bolonia, 1954. 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