La Economía de los Bonos de Carbono

Por: Nelson Hernández
Cada día hay más preocupación por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) por
su efecto en el cambio climático. La estabilización de las concentraciones atmosféricas de
los GEI requerirá una transformación radical, sin dilación, del sistema energético mundial
en las próximas décadas. A tal efecto, existen una serie de instrumentos financieros (precio
de las emisiones) y fiscales (impuestos) cuyo objetivos han sido la de regular las emisiones
GEI, principalmente las de carbono (léase CO2).
De estos instrumentos, los de mayor uso son los denominados Bonos de Carbono (BC) que
es un mecanismo financiero establecido en el Protocolo de Kyoto (PK), en 1996, y que
consiste en la compra y venta de emisiones de CO2 al igual como cualquier otra
transacción realizada en bolsas financieras como la de Nueva York.
Los mercados de carbono tienen como objetivo permitir a los países y empresas reducir sus
emisiones de gases de efecto invernadero en forma costo eficiente. El PK tiene tres
mecanismos de comercialización de gases de efecto invernadero: el Mecanismo de
Desarrollo Limpio (MDL)1, Aplicación Conjunta y el Comercio de Emisiones. Como
ejemplo podemos indicar que los nuevos sistemas de transporte urbano superficial en
Bogotá, México y Santiago de Chile fueron construidos bajo la modalidad de los MDL, es
decir, fueron financiados por países desarrollados mediante la compra de créditos o bonos
de reducción de emisiones. Cabe señalar, que Venezuela no cuenta con la Oficina Nacional
de Cambio Climático, unidad administrativa que a requerimiento de la ONU, debe vigilar
las fuentes emisiones de GEI en cada nación para los MDL. Además, el ministerio del
Ambiente estableció, en el 2007, como política que Venezuela, no entraría en la
negociación de los BC porque eso atentaba contra la soberanía nacional (¿?).
El otro instrumento en el mercado de carbono es el del impuesto, asignándole un precio a la
tonelada de emisión de CO2. Este mecanismo es más expedito que el MDL, y se denomina
mecanismo externo al PK o Mercado Privado. Es utilizado para transferir dinero a
inversiones en proyectos de reducción de emisiones, ya bien sean estos en el mismo país o
no, dándole el crédito de reducción de emisión a quien aporta el dinero, equivalente al
volumen de emisión por el precio unitario de esta. Muchos países ya han establecido un
impuesto al consumidor final por efecto de la emisión de CO2 con el objeto de reducir el
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El MDL es un mecanismo flexible basado en proyectos de compensación en virtud del
Protocolo de Kioto que permite obtener créditos de reducción GEI en proyectos de
reducción de los países en desarrollo. El MDL tiene dos propósitos: ayudar a los países
en desarrollo para lograr el desarrollo sostenible y ayudar a los países industrializados
a reducir los costos de reducción de gases de efecto invernadero. Las empresas y los
gobiernos de países del Anexo 1 pueden comprar créditos o bonos de reducción de
emisiones, llamados “Reducciones Certificadas de Emisiones” (RCE), a partir de
proyectos MDL en vez de reducir sus propias emisiones.

consumo de combustibles fósiles. El monto recabado está dirigido al desarrollo de energías
alternativas y a programas de salud originados por las emisiones.

Por otra parte, muchas empresas utilizan el valor del impuesto para efecto de sus
evaluaciones económicas de tal manera de analizar la viabilidad de proyectos ante el
impacto ambiental de las emisiones. La grafica muestra a un conjunto de empresas que
utilizan escenarios de precios de las emisiones de CO2 como herramienta de planificación
estratégica.

Una de las restricciones que tiene la comercialización de los bonos de carbonos es la
ausencia de un precio marcador o de referencia que permita la fluidez de las transacciones.
Los precios que se conocen no tienen una metodología firme en su determinación tanto para
los MDL como para los utilizados como figura fiscal.
En tal sentido el Climate Economic Chair (París-Dauphine University) ha propuesto un
precio meta global, basado en el concepto de Bonus - Malus2 , para el 2020 de 9 $/TCO2, el
cual debe introducirse rápidamente con el objeto de presionar a los gobiernos para que
actúen en forma coordinada y fomentar en los actores económicos la reducción de las
emisiones a un menor costo. La introducción de este precio internacional (precio de
referencia) a la economía global requiere sentar las bases y ajustes en el periodo 2016 2020, teniendo como referencia prototipos desarrollados en Europa, China y Estados
Unidos.
La frase "poner un precio al carbono", cada vez se hace más sonora en las distintas
discusiones sobre la forma de abordar el fenómeno del cambio climático, es decir, pasar de
la preocupación a la acción. El Banco Mundial, los grupos empresariales, y los
inversionistas han pedido a los gobiernos y empresas de todo el mundo apoyar la iniciativa
de un precio de referencia para reducir las emisiones e impulsar la inversión en opciones
energéticas más limpias y un uso más eficiente de la energía.
Como corolario podemos indicar que el desarrollo de un mercado de carbono dinámico y
equilibrado, donde en el 2014 se transaron 35 millardos de dólares, necesita de un acuerdo
multilateral dentro de un marco que contemple: un fuerte compromiso político, un sistema
de monitoreo independiente y riguroso, e instrumentos económicos que transmitan los
incentivos adecuados. Se estima que de concretarse un mercado de carbono dinámico y
eficaz se lograrían transacciones del orden de los 150 millardos de dólares para el 2020. El
COP21 a desarrollarse en Paris, diciembre 2015, es un buen escenario global para
incorporar dentro de la acciones de “mas allá de Kyoto” un precio referencial para las
emisiones del carbono.

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Este concepto aplicado en la industria de los seguros se basa en castigar al malo para
beneficiar al bueno. En el caso de las emisiones de CO2 se aplicaría a todos aquellos
que emitan volúmenes por encima de un valor determinado para beneficiar a quienes
están por debajo de dicho valor.