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1.

LA LLEGADA DE LOS INDOEUROPEOS A GRECIA


La llegada de distintas estirpes indoeuropeas a Europa pertenece a una de las etapas
que se engloban todavía en ese término que conocemos como prehistoria; esta etapa aporta
escasos conocimientos acerca de la procedencia, fase y momento de aparición de los
indoeuropeos, en nuestro caso en Grecia. No obstante el caso de Grecia ha de considerarse
como privilegiado por la pronta aparición de la escritura (Lineal B en el s. XIV y alfabetos en el
s. VIII a. C.). A ello habrá que añadir el día que se descifren los documentos en Lineal A de los s.
XX-XV a. C. aproximadamente.
1.1. La leyenda de los griegos:
Hesíodo es el primer escritor que nos habla acerca del nombre de los griegos, su
procedencia y sus estirpes: nos dice que los griegos procedían de las regiones actulamente
conocidas como los Balcanes, al norte de la Grecia clásica, precisamente del Épiro y también de
Tesalia; allí habitaba Helén, que da nombre a todos los griegos: helenos; Helén tuvo tres hijos:
Juto, Eolo y Doro y un nieto, hijo de Juto, llamado Ión; los tres últimos dan nombre a las tres
estirpes griegas caracterizadas individualmente por sus dialectos: jonios, eolios y dorios (para el
arcadio-chipriota no hay filiación alguna en Hesíodo).
Kretschmer, a principios de siglo, llevó más allá el mito de Helén y enunció una de las
tesis tradicionales de la historia de los griegos: atendiendo a las tres estirpes adujo lo que
podríamos llamar helenización escalonada de la Hélade en tres migraciones sucesivas: los
jonios lo harían hacia el 2000-1900 a. C., los eolios o aqueos (para recoger aquí a arcadio-
chipriotas) hacia el 1600 y los dorios hacia el 1200; con ello se equiparaba estirpe, dialecto y
migración.
Cuando Kretschmer propuso esta teoría no estaba descifrado el micénico y Micenas
comenzaba a ser explorada arqueológicamente por Schliemann. El desciframiento del Lineal B
ha permitido entrever, según el parecer general, que la mayoría de los rasgos dialectales son
posteriores al micénico, es decir, que la diferenciación dialectal tal y como la conocemos de
jonio, eolio y dorio es posterior al 1200 a. C., lo que conlleva la caída de la tesis arriba
enunciada, así como la teoría de las tesis las migraciones; actualmente las migraciones se
reducen al mínimo (corriente anti-migracionista): sí hay movimientos de pueblos constantes,
pero no oleadas de migraciones masivas que comporten cambios culturales.
Por otro lado que los griegos son un pueblo indoeuropeo está fuera de toda duda, pues
ya está demostrado lingüísticamente en los estudios de gramática. Sin embargo, ni son los
habitantes autóctonos de Grecia ni siquiera los primeros indoeuropeos que llegaron a estos
lugares: no son la población neolítica que allá el 7000 a. C. habitaba Grecia, sino que llegaron a
ella hacia el 2000 a. C. en plena Edad del Bronce.
El final del III milenio se asocia arqueológicamente con una fuerte destrucción en la
Argólide y el Ática, marcada por el incendio de los asentamientos existentes; estas
destrucciones son también visibles en Troya II, en el sur de Anatolia (en Beicesultán) e incluso
Palestina. Tales destrucciones suponen una ruptura, ya que hay cambios en todos los órdenes.
Se suelen asociar a la llegada de dos pueblos inmigrantes de forma paralela, hablantes unos de
una forma primitiva de griego para Grecia y hablantes otros de lenguas anatolias (luvita, hetita
y palaíta; el imperio hetita parece nacer hacia el siglo XVIII a. C.).
La concepción de una etnia común indoeuropea con temperamento, costumbres e
instituciones específicas, que fueron barriendo pueblos y ocupando países, es muy romántica y
posiblemente errónea. Los indoeuropeos se fueron asentando poco a poco y se fueron
fundiendo con las poblaciones con las que topaban con mayor o menor preponderancia, lo que
les dio su ulterior configuración especial e independiente: los griegos indoeuropeos se hicieron
griegos en Grecia. Para Finley las dos características que a su modo de ver definen a los griegos
son la cerámica minia y los enterramientos de cistas.
Los propios griegos nos han dejado constancia de que hubo antes otros moradores del
futuro suelo heleno, gentes a los que denominaban de modos muy diversos: había pelasgos,
tírsenos, léleges, carios y eteocretenses. De los carios sabemos que son de origen anatolio y su
lengua se emparenta con el luvita, hetita y en menor medida con el palaíta, misio y lidio; los
tírsenos se relacionan con los etruscos (Mar Tirreno) y habitaron en la isla de Tasos y
anteriormente en el Ática; los pelasgos habitaban al parecer por gran parte del territorio heleno
y en época de Tucídides habitaban parte de la península Calcídica, hablando su propia lengua;
los eteocretenses habitaban en Creta y se piensa que eran descedientes de los originarios
cretenses o miceno-cretenses; de los léleges no tengo nada que contar.
2. La Lingüística y la prehistoria de Grecia:
En medio de la gran confusión que presentan estos pueblos pregriegos, lingüistas e
indoeuropeístas de gran talla han estudiado el vocabulario no griego del griego, es decir,
términos de sustrato y adstrato que hay en la lengua griega, centrándose sobre todo en la
toponimia, para aclararnos el espeso y complejo panorama que se nos ofrece.
Se basan en el estudio comparativo de sufijos de diversa índole: -(s)s-: Parnassos, -nth-:
Korinthos, -n-: Athenai, -m-: Pergamon, -mn-: Lemnos, -l-: Astale, -r-: Epidauro y -th-: Kanethos; junto
a ellos estudian también términos no griegos tomados como préstamos en época prealfabética
como: erebinthos sukon leirion rodon minthos kyparissos Yakinthos Mermex oinos molybdos Thalassa
narkissos daphne origanon Thalamos katharsis, etc. Detectados estos términos y otros se han
enunciado por ahora cuatro posibles lenguas de sustrato o adstrato para el griego; estos son sus
resultados:
sustrato anatolio: parecer ser cario (cf. supra) y por tanto indoeuropeo del grupo
anatolio, como expuso Gidin, por equivalencias Pernassas/ Parnassos, Petassas/ Pedasoss y
sufijos -nth-: Irhandas, -n-: Pehhunas, -m-: Dukkamas, -l-: Imrallas;
sustrato denominado pelásgico (nombre dado por Georgiev sin que realmente sepamos
si correspondía o no a la lengua hablada por los pelasgos); este substrato representaría
una lengua indoeuropea no conocida y en un principio no relacionable con ninguna
otra lengua indoeuropea conocida caracterizada por: disimilación de aspiradas como el
griego, rotación consonántica como el armenio (*gh> g) vocalización de sonantes como
el germánico (*r„> ur); por esta lengua se explican palabras indoeuropeas como *bhrgh>
pyrgon (germánico burg, celta briga), *dhmbh> tymbos (griego taphos) y palabras como
phylax tyrsis sitos, dobletes pythmen/ pyndax **bhndh piaros/ phiaros sus/hys teramnon/
therapne;
sustrato griego-psi (nombre convencional dado por W. Merlingen a la lengua
indoeuropea no conocida que detectó y caracterizada por que *p> /ps/ ); la lengua posee
estas peculiaridades: lengua centum con tratamiento labial de las labiovelares, rotación
consonántica especial (*p, t, k> ps, s, ks, *b, d, g> ph, th, kh y *ph, th, kh> b, d, g),
disimilación de aspiradas antes de la rotación consonántica; así se explican palabras
como *dewos> Theos, *kanth> Janthos (latín candidus), oxys y dobletes como anthropos/
andros;
sustrato pelástico (nombre convencional dado por Budimir a una lengua con afinidades
con el eslavo y que explicaría dobletes como thermos/ sarmos *gwermos y etimologías
como sergos (latín cervus); sería una lengua satem; no confundir con el pelásgico antes
enunciado.
Todos estos sustratos que se han detectado son indoeuropeos y anteriores al griego en
cuanto a antigüedad en la zona. Ello nos lleva a pensar que los griegos en efecto no fueron los
primeros indoeuropeos que arribaron a la península Balcánica; no obstante, salvo el cario,
ninguno de ellos es atribuíble a un pueblo conocido. Los griegos sí consideraban a los carios
como habitantes primitivos de la Hélade; a los demás (léleges, tírsenos, eteocretenses y
pelasgos) también, pero no son identificables como pueblo real lingüísticamente, al tiempo que
la adscripción de los etruscos (y por tanto los tírsenos) como indoeuropeos se pone muy en
duda.
3. La Arqueología y la prehistoria de Grecia
Frente a esta aportación lingüística a la prehistoria de Grecia, tenemos la aportación
arqueológica, que es la que aporta datos no definitivos, pero sí suficientemente precisos y
determinantes como para trazar una posible prehistoria para Grecia.
3.1. La cultura de los Kurganes
La teoría global de la extensión de pueblos indoeuropeos por Europa y Asia (y, por
tanto, por Grecia) es la de la arqueóloga lituana Marija Gimbutas, enunciada entre los años 60 y
70. Para ella el primer rasgo definitorio de la "cultura indoeuropea" es lo que ella llama
kurganes (palabra eslava que designa tumbas, aplicada ésta a unas tumbas enterradas y
cubiertas que forman un montículo); pues bien, situado el punto de origen de los pueblos
indoeuropeos en el sur de las estepas de la actual Rusia, Bielorrusia y Ucrania, las gentes de
estas tumbas se fueron extendiendo paulatinamente en diferentes oleadas de migraciones.
La llegada de primeras poblaciones indoeuropeas al Egeo y a los Balcanes se produce hacia el
3000-2800 a. C.; su vida es seminómada y vivían en casas semisubterráneas y de estructura muy
sencilla; sin embargo, de éstos no queda nombre que los identifique (concuerda con lo antes
explicado); los pueblos indoeuropeos que se pueden identificar con hablantes de lenguas
históricas conocidas no aparecerán en los escenarios del Egeo (y de Italia y Centroeuropa) hasta
el final del III milenio (los griegos en este caso concuerdan también con la idea de que llegaron
hacia el 2000 a territorio egeo. Al mismo tiempo el Egeo recibiría población indoeuropea no
desde el Norte, sino desde el Este, desde Anatolia, como lo demuestra la presencia del cario (y
para algunos otros también del luvita) en futuro territorio griego.
3.2. Las oleadas de avance
Renfrew supone una visión distinta de la indoeuropeización de Europa y Grecia; para él los
indoeuropeos provendrían de la zona llamada Creciente Fértil (en la zona cercana a
Mesopotamia, en los ríos Tigris y Éufrates); el mecanismo de migración es lo que él denomina
oleada de avance, basada ésta en la agricultura: una vez descubierta la agricultura y
sedentarizado el hombre, con la aplicación de las nuevas tecnologías de la agricultura, el
aumento de la producción y el aumento subsiguiente de la población, se iba haciendo más
necesaria la búsqueda de nuevos territorios; entonces parte de la población, los más jóvenes,
iban a buscarlos a una distancia muy próxima para abastecer más población; se creaba un
nuevo poblado y el ciclo se volvía a reproducir una generación más tarde, así durante milenios.
Expuesto esto Renfrew indica que estas oleadas de avance, que no implican destrucciones ni
guerra, dieron lugar a que desde el 6000 hasta el 3500 a. C. toda Europa y parte de Asia quedara
indoeuropeizada. Ello no quita que después, dentro de los propios pueblos indoeuropeos ya
establecidos se produjeran invasiones o migraciones en época posterior a causa del clima o
problemas con las cosechas. El caso de Grecia sería un tanto peculiar, ya que en una primera
época recibiría población indoeuropea desde Anatolia y después desde el Norte a través de los
Balcanes.
Hay autores que actualmente han intentado conciliar la teoría de Gimbutas y Renfrew, pues en
algunos puntos son muy parecidas.
4. La Vieja Europa y la Europa indoeuropea
Por último, indicaremos sucintamente la exposición que Villar hace acerca del problema
arqueológico de la indoeuropeización, síntesis de investigaciones de prestigiosos arqueólogos.
Indica que el paso del Paleolítico al Neolítico en Europa supone una nueva sociedad a la que se
ha dado en llamar Vieja Europa; esta Vieja europa se caracteriza por un rasgo específico: la
agricultura, es decir, la capacidad del ser humano a producir y almacenar alimentos por sí
mismo y de un modo sedentario; este fenómeno se conoce como la Revolución Neolítica que
comenzó a extenderse desde el 7000 a. C. aprox. desde Anatolia, Mesopotamia y el Nilo hacia
Oriente y Occidente. Esta cultura neolítica alcanzó Europa Centro-oriental y los Balcanes hacia
el 5000 a. C. (en Grecia se conoce como Cultura Egea a la época neolítica).
Sus gentes se caracterizan por ser pacíficas, con poblamientos sin fortificar con
abundante agua y suelo de buena calidad, con casas rectangulares y economía agraria;
utilizaban el cobre y después el oro parta adornos e instrumentos, si bien no conocen el bronce;
religiosamente parecen adorar a diosas madres y cultos de la fertilidad de los campos, animales
y hombres que reflejarían una estructura social matriarcal. Juntamente han dejado su huella en
la toponimia de Europa común en los ríos (en Europa hay 35 nombres de ríos de raíz *el/ ol/ l,
35 con raíz *sal, , 28 con raíz *eis/ ois/ is, etc..).
A partir del 4400 a. C. Europa comienzan las incursiones de pastores nómadas (al
parecer los indoeuropeos) que trajeron consigo el final de la cultura neolítica de la Vieja Europa
gradualmente en tres etapas: 4400-4200, 3400-3200 y 3000-2800, con lo que llegó la primera
Europa indoeuropeizada y Grecia indoeuropeizada..
Estas primeras etapas no trajeron en casi ningún o en ningún caso a los pueblos
históricos que nosotros conocemos, sino que griegos, latinos, celtas, germanos y eslavos se
superpusieron a originarios pueblos y lenguas indoeuropeos y no indoeuropeos, entre los que
parecen encontrarse los citados léleges, tírsenos y etruscos y paleo(eteo)cretenses -en la
península Balcánica-, vascos, íberos y tartesios -en la península Ibérica-, ligures, retios y pictos -
en la península Itálica.
Los indoeuropeos en su conjunto parecen caracterizarse por un cambio de costumbres y
hábitats: nueva religión masculina por su sociedad patriarcal con instituciones sociales y
especialización social por la presencia de guerreros; sociedad guerrera y por tanto poblados
fortificados en lugares altos y predominantemente estratégicos; supusieron también el
desarrollo del comercio en Europa y el uso del Bronce; su típica edificación era el mégaron y su
cerámica característica la de meandros y espirales.
Para Grecia la llegada de los indoeuropeos, tanto originarios como griegos suponen la
Edad del Bronce y el abandono del Neolítico, excepto en Creta, que al menos hasta su etapa
minoica parece ser lo que se llama un reducto de la Vieja Europa.
No obstante Villar concluye así: A mediados del III milenio la Arqueología detecta la
presencia en Grecia de elementos culturales centroeuropeos, como la cerámica...con espirales y meandros,
así como el mégaron y las ciudades fortificadas.(...) Pero lo que a mi entender resulta significativo es la
escasez en Grecia de Hidronimia antiguo-europea (de la Vieja Europa). Todo ello invita a pensar que en
Grecia los aportes de origen europeo (antiguo), que sin duda, han existido, no han debido de ser
demasiados intensos. (Pues faltan toponimos y hidrónimos del tipo de los expuestos arriba) Lo
que, por otra parte, resulta congruente con los rasgos dialectales de la lengua griega, más cercana al indo-
iranio, frigio y armenio que a las lenguas de Europa.

BIBLIOGRAFÍA:

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- http://www.clio.net/index.html