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Distribución animal: Introducción

CONTENIDO

1 INTRODUCCIÓN........................................................................................................3

2 ANIMALES DE AGUA SALADA..............................................................................4

3 ANIMALES DE AGUA DULCE................................................................................6

4 ANIMALES TERRESTRES.......................................................................................7

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Distribución animal: Introducción

DISTRIBUCIÓN ANIMAL

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Distribución animal: Introducción

1 INTRODUCCIÓN
Distribución animal, distribución geográfica de la vida animal sobre la
Tierra. Su estudio se denomina zoogeografía. Entre los animales la
tolerancia a las condiciones del medio varía mucho; algunos pueden
sobrevivir en diversos tipos de hábitats, mientras que otros mueren
cuando se les aparta de su entorno natural. A excepción del ser
humano, que puede adaptarse a cualquier medio gracias a que es
capaz de provocar cambios artificiales en ese medio, ningún otro
animal es capaz de sobrevivir en un medio totalmente extraño; los
animales precisan de un proceso de adaptación que puede durar
varias generaciones. Las interacciones específicas de los animales
con su medio son el objeto de estudio de la Ecología. Los zoógrafos
estudian la distribución de la vida animal utilizando principios
ecológicos para explicar los modelos de dicha distribución.

Los hábitats de los animales pueden clasificarse de forma simple en


acuáticos o terrestres. Las aves se incluyen en un hábitat acuático o
terrestre en función del lugar en el que transcurre la mayor parte de
su ciclo vital. La distribución de los animales acuáticos se subdivide
en hábitats de agua salada y de agua dulce.

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Distribución animal: Animales de agua salada

2 ANIMALES DE AGUA SALADA


Aunque algunas especies de ballenas y de peces depredadores se
distribuyen en todos los océanos, la mayoría de los animales que
viven en océanos y mares están limitados a unas áreas climáticas
relativamente definidas. En general, los animales no abandonan su
zona climática y, cuando una zona está dividida por masas terrestres,
evitan el paso a otras masas de agua dentro de la misma zona.

Las condiciones medio ambientales en las aguas oceánicas son muy


diferentes según el nivel de profundidad. La temperatura del agua, al
igual que la cantidad de luz, desciende y la presión aumenta a
medida que aumenta la profundidad. Las posibilidades de
alimentarse, que dependen del número y tipo de plantas y animales
que existan, varían también mucho con la profundidad. Suponiendo
que exista una relativa uniformidad de temperatura, presión y
condiciones alimentarias, los hábitats de agua salada pueden ser
divididos en tres zonas: nerítica, pelágica y abisal. La zona nerítica
incluye las regiones costeras de océanos y mares, desde la orilla del
mar hasta una profundidad de aproximadamente 200 m; es, con
diferencia, la zona biológicamente más rica. La población animal
incluye una gran cantidad de seres vivos propios de la zona de orilla
como corales, mejillones, artrópodos superiores y peces. La zona
pelágica comprende la columna de agua del mar abierto que se sitúa
más allá de la plataforma continental. En la zona pelágica viven
organismos planctónicos y animales, como las medusas y los peces,
que son capaces de nadar. La zona abisal es el fondo oscuro y
profundo del océano, a partir de los 2.000 m de profundidad. Esta
región carece prácticamente de vida vegetal, pero muchos habitantes
abisales, como los cangrejos, se alimentan de organismos muertos
que se hunden desde la superficie. En este entorno, las comunidades
de plantas y animales que viven en las grietas hidrotermales, donde

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Distribución animal: Animales de agua salada

la cadena alimenticia se basa en bacterias que digieren azufre, son


únicas. Véase también Comunidades marinas; Fauna abisal.

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Distribución animal: Animales de agua dulce

3 ANIMALES DE AGUA DULCE


La composición de las comunidades de agua dulce depende más del
clima que la de las comunidades de agua salada. Los océanos cubren
vastas extensiones y se entremezclan entre ellos; esto no ocurre con
las masas de agua dulce. Por esta razón, la propagación de las
especies de agua dulce está mucho más limitada que la de las
especies de agua salada. La variación en la composición química es
mayor en las aguas del interior que en las de los océanos, ya que los
minerales disueltos en el agua dulce no pueden dispersarse en áreas
tan extensas como en aquéllos. Sin embargo, considerando estas
limitaciones, existen dos grandes divisiones de las aguas dulces del
interior: aguas corrientes y aguas estancadas. En general, las
primeras constituyen los hábitats lóticos. La rapidez de las corrientes
en las aguas libres requiere que los animales sean grandes nadadores
(como el salmón), habitantes de las profundidades (como el cangrejo
de río), o formas que pueden fijarse a las rocas, plantas acuáticas, o
detritos (como la sanguijuela). Las aguas estancadas constituyen los
hábitats lénticos que experimentan pequeñas fluctuaciones, de modo
que las formas sedentarias y de natación lenta son abundantes en
estas zonas. Estos hábitats reúnen una mayor cantidad de detritos
orgánicos que los hábitats lóticos, lo que hace posible la existencia de
poblaciones vegetales tan grandes como para facilitar un aporte
abundante de alimentos a la población animal. Véase también
Comunidades de agua dulce.

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Distribución animal: Animales terrestres

4 ANIMALES TERRESTRES
Al igual que en los animales acuáticos, la distribución de los animales
terrestres está limitada por las condiciones del medio ambiente. Las
más restrictivas son la separación de masas de tierra por agua,
cadenas montañosas elevadas, y zonas desérticas amplias. Una isla
puede contar con una fauna muy distinta a la de un continente
cercano. Por ejemplo, en la isla de Madagascar, no existen mamíferos
grandes, aunque hay varias familias de primates que están
confinadas total o parcialmente en la isla, y más de 100 especies
endémicas de pájaros que no existen en ningún otro lugar.

Las zonas terrestres del mundo están divididas en seis zonas


geográficas, cada una con una fauna diferente: 1) la región paleártica
que comprende Europa, Asia al norte del Himalaya, y las costas
septentrionales y desiertos de África; 2) la región oriental, que abarca
la India, Myanmar, Tailandia, Indonesia, y las islas Filipinas; 3) la
región etíope, que incluye el África subsahariano; 4) la región
australiana, que comprende Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea
y las islas de Oceanía; 5) la región neártica, que comprende
Groenlandia y todo Norteamérica al norte de la ciudad de México 6) y
la región neotropical, que abarca el sur de México, las Antillas,
Centroamérica y toda Sudamérica. Dentro de estos límites los
animales se agrupan de acuerdo al área específica que ocupan como
llanuras, desiertos o bosques. El hábitat de un animal terrestre está
determinado fundamentalmente por variables como la cantidad de
alimento disponible y la presencia de lugares adecuados para
reproducirse.