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ASESORAMIENTO AL PROFESORADO Y CENTRO EDUCATIVO

LÍNEAS BÁSICAS DE ASESORAMIENTO

Desde la investigación cualitativa y la formación del profesorado adoptamos una visión


integradora en la que la teoría y la práctica se fusionan, el “experto” y el “práctico” es una
misma persona, en definitiva creemos en la necesidad de disponer de una razonada
fundamentación teórica. El docente que así entiende su trabajo día a día, se compromete con
la mejora profesional mediante la solución de problemas reales que le van surgiendo en su
tarea diaria.

En esta manera de entender las relaciones entre la teoría y la práctica orientadora es donde
queremos encuadrar nuestra manera de asesorar al profesorado y al centro educativo. Des de
aquí nos proponemos como objetivo general , recuperar los vínculos entre la teoría y la
práctica orientadoras, que entendemos deben ser fuente de conocimientos del orientador,
manteniendo así una actitud investigadora de su propia práctica, requisito inmejorable para
revisarla y mejorarla a lo largo del tiempo (Stenhouse, 1984).

Estamos de acuerdo en que la práctica orientadora en cada caso particular suele ser una
mezcla de distintos tipos de intervenciones, de distintos modelos, por lo que vamos a
encuadrar nuestro trabajo desde un modelo integrado que permita facilitar el asesoramiento
en el centro hacia todos los miembros de la comunidad educativa, teniendo en cuenta los
principios generales actuales de la orientación educativa: prevención, desarrollo e intervención
social.

Nos unimos al amplio consenso en el campo de la Orientación Educativa en cuanto al carácter


proactivo, de anticipación de los problemas, tratando que estos no aparezcan o reduciendo
significativamente su incidencia. Pretendemos reducir el esfuerzo que supone ir siempre
tratando de solucionar problemas existentes sin atender realmente al origen de los mismos.
Por lo que nos vamos a dirigir a todos los miembros de la comunidad educativa: profesorado,
alumnado, familias e institución, existan o no problemas. Lo haremos preferentemente
a través de programas de amplio alcance antes de que aparezcan las problemáticas. Nuestra
planificación orientadora va a ser intencionada, planificada, adecuando los objetivos y los
medios previstos a las necesidades que se nos planteen en el centro educativo. Por tanto,
entendemos que “orientar es educar”, por lo que es una tarea de todos los profesionales de la
enseñanza y no únicamente del orientador. Este carácter preventivo nos permitirá ir
atendiendo a la mayoría de la comunidad educativa, dejando el carácter remedial e individual
para casos muy excepcionales.

Ajustaremos nuestra intervención a las peculiaridades del desarrollo humano, así desde una
perspectiva psicoevolutiva conoceremos los principales hitos y características psicosociales del
alumnado. Por lo que entendemos que la orientación es un proceso continuo, que no
esporádico ni puntual, dirigido al desarrollo integral de la persona, atendiendo tanto al
desarrollo personal como social, siendo una parte importante del mismo el desarrollo de la
carrera. Trataremos de no escindir en nuestra práctica lo que no está escindido en el sujeto,
sabiendo que emociones, sentimientos, conocimientos, destrezas o actitudes y valores,
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forman parte integrada de la personalidad del alumno y deben educarse conjuntamente de


manera equilibrada.

Por otra parte, adquiriremos un compromiso social y ético, respecto al incidir en las
problemáticas que puedan aparecer en los contextos más inmediatos del alumnado, contexto
familiar y/o social donde el alumnado se desenvuelve, ya que si no actuamos desde esta óptica
difícilmente se mejorará la situación y su desarrollo educativo y social. Por lo que trataremos
junto con el resto de la comunidad educativa de eliminar obstáculos y desarrollar las
condiciones y oportunidades más favorables para una formación integral.

Por tanto, entendemos nuestro trabajo como orientadores bajo las perspectivas:

Dinámica y educativa en contraposición a orientaciones estáticas o de ajustes


puntuales, que anime a auto-orientarse y a crecer personalmente.

Grupal, tenga la comunidad educativa problemas o no, lo cual exige una labor de
equipo, colaborativa, entre los distintos agentes orientadores del centro y de su
entorno.

Integrada, como un elemento más del centro educativo.

Preventiva, concentrando los esfuerzos en la anticipación de los problemas.

Basándonos en los principales modelos contemporáneos de orientación educativa que en esta


tabla reflejamos y haciendo uso de aquello que consideramos adecuado de cada uno de ellos
dependiendo de la situación que necesitamos afrontar, vamos a trabajar desde un modelo
integrado.

TIPO DE INTERVENCIÓN MODELOS

Intervención directa Individual:

Counselling

Orientación individualizada

Grupal:

Servicios

Servicios actuando por programas

Programas

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Intervención indirecta Individual:

Modelo de consulta

Orientación entre iguales (alumnos)

Grupal

Modelo de consulta

Orientación entre iguales (alumnos)

Intervención a través de medios tecnológicos Tecnológico

Este modelo integrado que pretendemos hacer servir para el asesoramiento hacia el
profesorado y el centro educativo lo vamos a basar en las líneas que han tratado de configurar
Álvarez y Bisquerra(1997), recordando que la práctica real de la orientación en un centro será
siempre una mezcla de modelos y no la adopción de un modelo puro en exclusiva. Por tanto
nos centraremos en un modelo cuyas coordenadas sean las de un modelo indirecto, grupal,
interno y proactivo, aquel que los orientadores denominamos, modelo psicopedagógico, que
se va a caracterizar por los siguientes rasgos:

La intervención ha de dirigirse principalmente a los grupos de los alumnos. Siendo el


tutor el responsable de la misma, al que nosotros como orientadores asesoraremos
técnicamente. Tenderemos a que la intervención personalizada se afronte en contadas
ocasiones.

La intervención del orientador será sobre todo indirecta, por lo que esta intervención
seguirá las pautas de un modelo de consulta y formación del orientador a tutores,
profesorado y familias, con un papel mediador y un estilo colaborador. Los máximos
responsables de la intervención directa con el alumnado serán los profesores y
tutores.

La intervención se organizará en un primer sentido de acuerdo al modelo de servicios


coordinados internos (Departamento de Orientación) y externos (Equipos de
Orientación de sector), y se llevará a cabo en ambos casos por programas integrados
en el currículum y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, comprensivos (que
responderán a las necesidades de orientación personal, académica, profesional y
familiar) y contextualizados en la comunidad escolar (para que puedan responder a los
principios de prevención, desarrollo e intervención social)

El asesoramiento ha de apoyarse en el uso de cuantos recursos psicopedagógicos


puedan mejorar la calidad de la mediación educativa, entre las que se incluyen las
nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, y los medios de
comunicación social.
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Por tanto, como orientador, mi intervención girará esencialmente en torno al modelo de


consulta o asesoramiento tanto individual como grupal, pero sobre todo grupal y dirigido
básicamente al profesorado, sobre todo al tutor, y al centro, de acuerdo con sus funciones de
asesoramiento institucional en materia educativa y específicamente orientadora. También
extenderé esta consideración al modelo de orientación entre iguales, formando a alumnos
para que intervengan guiadamente entre ellos. Esta concepción de la práctica del
asesoramiento en el centro educativo reducirá significativamente la intervención individual
tanto directa como indirecta a los casos más urgentes y puntuales, como son los derivados de
las evaluaciones psicopedagógicas o las colaboraciones en problemas puntuales de la
resolución de casos que tienen los tutores. También contemplaremos en lo posible con la
disposición de recursos tecnológicos de uso para el profesorado, el alumnado y las familias.

Respecto al ejercicio de la acción tutorial del profesorado del centro, nosotros como
orientadores asesoramos técnicamente, con el objetivo de que la intervención sea
fundamentalmente de tipo indirecto y grupal y en menor cuantía individual, tanto directa, con
el alumnado de su grupo, como indirecta con las familias y el resto de profesores del equipo
educativo. Esta intervención será planificada mediante el modelo de intervención por
programas, o de servicios pero actuando por programas, a través del diseño, desarrollo y
evaluación del Plan de Acción Tutorial coordinado, dinamizado y supervisado por el
Departamento de Orientación del centro.

Por último, consideramos que para que el modelo de orientación que proponemos funcione en
el centro educativo, debemos trabajar conjuntamente: orientadores, profesores, tutores,
alumnos y familias… para que de manera complementaria con todos los agentes que
intervienen en un contexto educativo de asesoramiento, se articule un modelo integrado,
cohesionado y por tanto eficaz, apareciendo no sólo el Departamento de Orientación o los
Equipos de sector como orientadores, sino toda la institución en su conjunto como
orientadora.

Con la intención de que el modelo adoptado sea integrado en el centro educativo tendremos
en cuenta:

El contexto escolar en el que trabajamos.

Análisis real de las funciones nuestras en el centro educativo y las del profesorado del
mismo.

Especial atención al asesoramiento técnico por parte nuestra a la elaboración de


documentos de planificación del Departamento y su divulgación en el centro.

Facilitar a los tutores y profesorado en general y al centro educativo un modelo de


orientación claro bajo presupuestos prácticos. Así, partiremos de los principios de
actuación básicos: prevención, coordinación, colaboración, atención comunitaria…

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Definir en colaboración del equipo directivo, la comisión de coordinación pedagógica y


los tutores, los núcleos de atención prioritaria para cada curso, ciclo, tipo de alumnos y
su realidad social más próxima, teniendo en cuenta los valores y objetivos asumidos
por el centro en su proyecto educativo.

Tener claros los campos de actuación para desarrollar las actividades que nos
planificamos: profesorado, alumnado, centro, familias…

Adoptar permanentemente una actitud de diálogo, colaboración y ayuda en el centro,


manteniendo criterios claros y prudentes, pero firmes.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Álvarez Bisquerra (1996-2006): Manual e Orientación y Tutoría. Praxis. Barcelona

Stenhouse, L. (1984): Investigación y desarrollo del currículum. Morata. Madrid.