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SODOMA INDESTRUCTIBLE

de Jose Padilla.

Versión libérrima de la tragedia apenas empezada


La destrucción de Sodoma de Federico García Lorca
Calle de Sodoma. Grandes toldos color arcoiris.

Mujer 1ª.- ¿No han vuelto?

Mujer 2ª.- (Que está en el suelo cubierta con un velo gris.) No.

Mujer 3ª.- Llevan cuatro días borrachos.

Mujer 4ª.- Se llevaron todo el vino de las tinajas.

Mujer 1ª.- Y cortaron para coronas todos los racimos de la vid.

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Mujer 1ª.- No está acostumbrada. La trajeron sus padres de una aldea lejana con su dote
y la dejaron aquí sin saber lo que hacían.

Mujer 3ª.- Y está enamorada de su marido.

Mujer 4ª.- Cuando se le acaben las lágrimas dejará de llorar.

(Entra Dios, que es una mujer con barba postiza.)

Dios.- ¿Es esto Sodoma?

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Dios.- ¿Eso es un sí o un no?

Mujer 1ª.- Un sí.

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Mujer 1ª.- La trajeron sus padres de…

Dios.- (Continuando la frase.) …Una aldea lejana con su dote y la dejaron aquí sin
saber lo que hacían.

(Pausa.)

Mujer 3ª.- ¿Cómo lo sabes?

Dios.- Soy Dios.

(Se le cae la barba. Pausa.)

Mujer 4ª.- ¿Dios… Dios?

Dios.- El uno y trino. Dios.

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Mujer 1ª.- Pero tú llevas barba.

Dios.- Pues mira.

(La tira.)

Mujer 1ª.- ¿Por qué preguntas entonces?

Dios.- ¿Por qué pregunto el qué?

Mujer 1ª y Dios.- (Simultáneamente.) Si esto es Sodoma. Tú todo lo sabes.

Dios.- ¿Lo ves? Soy omnisciente. Me gusta entregarme a la contingencia. Es más


ameno. Y además…

Mujer 4ª.- ¿Qué?

Dios.- Estoy por liar una… Como para no preguntar antes.

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Dios.- Disculpad. (Coge un micro. Con voz grave. Discurso resobado. Mientras las
otras se miran sin entender nada, excepto Mujer 2ª, que sigue a lo suyo.) Y que así
como dormiste en la fugacidad de la ignorancia, yo, sabiduría del destino, conocimiento
de la alquimia de la nada, a ti, justo, o a ti, malvado, te mostraré la guadaña del azar
grávido, el colmillo afilado emponzoñado de…

Mujer 1ª.- ¿Qué quieres decir con “estoy por liar una”?

Dios.- (Deja el micro.) Pues que voy a destruir Sodoma.

Mujer 1ª, 3ª y 4ª.- ¡¿QUÉ?!

Dios.- Hasta los cimientos. Sin dejar rastro.

Mujer 1ª.- ¿Por qué?

Dios.- Pues por lo de la casa de Lot, mis dos ángeles, ya sabes.

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Mujer 3ª.- ¿A qué te refieres?

Dios.- Creo que sabes perfectamente a lo que me refiero.

(Oímos la canción “Shut up (sleep with me)” de Sin with Sebastian. 5 segundos y fuera
a capón.)

Mujer 1ª.- Ah, eso.

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Dios.- Sí, eso.

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Dios.- (Volviendo al micro con su discurso de antes.) Rememora el viento que azotó tu
rostro, el otoño que invadió tus ojos, las gotas heladas que cortaron de frío tu espalda. Si
quieres guardar…

(Mujer 1ª a la desesperada:)

Mujer 1ª.- ¿Es cierto que vas a exterminar al justo con el malvado?

Dios.- ¿Qué?

Mujer 3ª.- ¡Eso! Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad.

Mujer 4ª.- ¿Es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar en atención a
esos cincuenta justos?

Mujer 1ª.- ¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea tratado igual
que el malvado!

Mujer 3ª.- ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?

Mujer 2ª.- ¡Ay!

(Pausa. De reflexión.)

Dios.- De acuerdo, si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad,


perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.

(Se va.)

Mujer 1ª.- ¡Lo que nos faltaba!

Mujer 4ª.- ¡La ira de Dios!

Mujer 3ª.- No es suficiente con que todos los hombres de la ciudad sean una panda
de…

Mujer 1ª.- ¡Calla!

Mujer 4ª.- Por ahí viene.

(Entra Dios.)

Dios.- No hay cincuenta. Lo siento.

Mujer 3ª.- ¿Cómo tan rápido?

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(Dios chasquea un dedo, se apagan un par de focos, chasquea otra vez, se vuelven a
encender. Pausa.)

Mujer 3ª.- Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablarte a ti, yo…

(Hace gestos a las demás para que la ayuden en su razonamiento y así ganar tiempo.)

Mujer 1ª.- Que… que… ¡soy polvo y ceniza!

Mujer 4ª.- Pero si faltan cinco justos para llegar a los cincuenta, ¿destruirás la ciudad
por esos cinco que faltan?

Mujer 2ª.- ¡Ay!

(Pausa.)

Dios.- No habrá destrucción si encuentro cuarenta y cinco hombres justos.

(Se va.)

Mujer 3ª.- ¡La madre que la parió!

Mujer 1ª.- ¡Pues no dice que cuarenta y cinco!

Mujer 4ª.- Bueno, ¿habrá cuarenta?

Mujer 1ª.- Nada.

Mujer 3ª.- ¿Treinta?

Mujer 1ª.- No.

Mujer 4ª.- ¿Veinte?

Mujer 1ª.- Ni por el forro.

Mujer 3ª.- ¿Diez?

Mujer 1ª.- ¡Ni uno, no nos queda ni un hombre justo!

Mujer 4ª.- ¡Pensad algo!

Mujer 2ª.- ¡Ay!

(Vuelve a entrar Dios.)

Dios.- Mujeres de Sodoma, mirad hacia allí.

(Miran todas, menos la Mujer 2ª, suena nuevamente la canción de antes, 5 segundos,
fuera a capón.)

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Mujer 3ª.- Es que no aguantan bien el vino.

Dios.- Llevan soplando cuatro días. Seguidos.

Mujer 1ª - Y cortaron para coronas todos los racimos de la vid.

Mujer 4ª.- Eso, arréglalo.

Mujer 3ª.- ¿Y nosotras qué culpa tenemos?

Mujer 4ª.- ¿Nuestros lamentos no te bastan?

Mujer 2ª.- ¡Ay!

Mujer 1ª.- ¡Ay!

Mujer 3ª.- ¡Ay!

Mujer 4ª.- ¡Ay!

Mujer 2ª.- ¡Ay! ¡Ay! ¡AAAAAAAAYYYYYY!

(Silencio. Todas miran a la Mujer 2ª pasmadas del susto ante su último “ay”. Ésta
también las mira fijamente y con visible enfado.)

Mujer 1ª.- (A Dios, sigilosa:) Es que la trajeron sus padres de una aldea lejana con su
dote y...

Mujer 2ª – (Interrumpiéndole.) ¡Pero seréis pánfilas!

Mujer 3ª.- No hay que ponerse así, mujer. Ya verás que cuando se te acaben las
lágrimas dejarás de llorar.

Mujer 2ª.- ¿Llorar? (A Dios.) ¿Pero tú les has dicho lo que estás por hacer?

Dios.- Un poco.

Mujer 2ª.- (A las demás.) ¡Va a hacer llover del cielo azufre ardiendo!

Dios.- Hombre, dicho así suena mal.

Mujer 2ª.- Y sí, me trajeron mis padres, sí, de una aldea lejana. ¡Soy la mujer de Lot!
Pero mi marido no anda ahí con esos, ¿eh?

Dios.- Claro, porque Lot es justo.

Mujer 2ª.- ¿Justo? Anda, cuéntales.

(Pausa.)

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Dios.- Bueno… pues se fue con sus hijas y…

Mujer 2ª.- Mis hijas.

Dios.- Y… ellas emborracharon a su padre y… y… (En definitiva:) Y.

Mujer 2ª.- Ya. “Y”. Pero para eso no hay castigo, ¿no?

Dios.- Lo hicieron para que perviva la dinastía.

Mujer 2ª.- Sí, su dinastía. Y a mí, que soy su mujer, me conviertes en estatua de sal.

Dios.- ¡Ya lo creo! ¡Por mirar atrás!

(Pausa.)

Mujer 1ª.- ¿Por mirar atrás?

Mujer 3ª.- Eso es pasarse, ¿no?

Dios.- No, veréis, Lot planta su semilla en sus dos hijas…

Mujer 2ª.- Sí, lo emborrachan y se lo cepillan. A nosotras nos mandas azufre y sal y a
ellos, ¡hala!

(Pausa. A Dios:)

Mujer 3ª.- Lo dicho, te has pasado.

Mujer 1ª.- Un rato.

Mujer 4ª.- Largo, pero largo.

Mujer 2ª.- Mucho genocidio apocalíptico y tal, pero cuando a ti o a los tuyos algo no os
gusta, bien que miráis para otro lado.

Dios.- Mujer, comprende que mis designios son inescrutables.

Mujer 1ª.- Pues ahí te quedas con tu azufre, mona. Yo me voy con estos, de farra.

(Sale.)

Dios.- Es que escribo recto con renglones torcidos.

Mujer 3ª.- ¿Yo? A beberme el vino de las tinajas del pueblo de al lado. Ea.

(Sale.)

Dios.- Dios aprieta pero no ahoga.

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Mujer 4ª.- Por todo ver. Sí, sí, está clarísimo.

(Se va.)

Dios.- ¿Y tú, mujer de Lot?

(Guarda silencio. Sale.)

Dios.- Oye, ¡que te voy a convertir en estatua de sal! (Nada.) Allá cuidados. (Dios coge
el micro y le habla al público. Tono didáctico.) Hay lecciones importantes que debemos
recordar acerca de la destrucción de Sodoma. Una lección mayor tiene que ver con la
importancia del arrepentimiento. Si estás involucrado en pecado sexual, arrepiéntete
antes de que Dios te traiga sobre ti la destrucción.

(El resto de mujeres entran en hilera al fondo del escenario. Agarran los toldos color
arcoiris y se los ponen como túnicas. Dios sigue con su perorata.)

Pero este no es tu único pecado. La soberbia, la saciedad de pan, y abundancia de


ociosidad, no ayudan a fortalecer la mano del afligido. Y, claro, te llenas de soberbia, y
haces abominación ante mí.

(Levantan sus manos en posición de chasquear dedos.)

Cuando condeno a Sodoma y Gomorra, lo hago porque habían transgredido los límites
básicos de la moralidad y las costumbres sociales. ¿Lo entendéis, verdad?

(Chasquean dedos. Oscuro. A la vez entra a volumen “Shut up (sleep with me)” de Sin
with Sebastian.)

FIN