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TURQUÍA NO ES EUROPA

ARGUMENTOS DIPLOMÁTICOS PARA UN NO A TURQUÍA:

Las condiciones fijadas sobre la adhesión de Turquía en 1987 no son cumplidas

En primer lugar, podemos comprobar que Turquía, a pesar de algunos gestos ante todo simbólicos,
no respeta hoy ninguno de las cuatro condiciones fijadas sobre su adhesión.

1.- El respeto de los derechos de las minorías y la igualdad de los ciudadanos, cualquiera que
sea su origen o su religión.

Las leyes turcas prevén que los cristianos y los judíos sean considerados como ciudadanos de
segunda. Para acceder a cargos de responsabilidad, es necesario abrazar la religión musulmana e
islamizar su nombre. La pertenencia religiosa siempre es inscrita sobre el pasaporte turco.

Los kurdos siempre son vejados. La única televisión kurda emite desde Bélgica, país que sufre
regularmente las presiones turcas para el cierre de la estación. Leyla Zana, exdiputada kurda, fue
condenada a quince años de prisión por haber hablado en kurdo en la ceremonia inaugural del
Parlamento turco en 1993.

Los asirio-caldeos, los primeros cristianos, cuyos numerosos pueblos han sido aniquilados durante
las operaciones de represión de los kurdos, ni siquiera son reconocidos.

2.- La resolución pacífica de la cuestión chipriota


Esta cuestión esta lejos de ser solucionada.

3.-. El respeto de los derechos del hombre


La influencia islamista, creciente sobre la vida turca política y social, amenaza más que nunca las
tímidas reformas que el ejército puso en marcha.

4.- El reconocimiento del genocidio armenio:


Podemos hablar de un verdadero revisionismo turco sobre el genocidio armenio:

El genocidio arménio siempre no ha sido reconocido, incluido en los lugares de cultura como las
escuelas y las universidades. El reconocimiento de los errores y los crímenes del pasado es sin
embargo un signo esencial de la madurez democrática de una sociedad. Es revelador plantearse la
cuestión de saber por qué Turquía se niega, tan obstinadamente y contra toda evidencia, a reconocer
el genocidio arménio. Desde un punto de vista histórico y político, el genocidio arménio
íntimamente esta vinculado a la fundación del kémalisme. La razón es que el mito del kémalisme y
la legitimidad del ejército se encontrarían puestos en duda. El reconocimiento del genocidio
arménio pues sería el símbolo de la voluntad de Turquía de romper con su pasado militarista para
volverse resueltamente hacia una democratización efectiva..

Los empeños tomados en el pasado fueron frente a una Turquía kémaliste que estaba por la buena
vía. Pero la Turquía actual, en vías de reislamización, levanta nuevas cuestiones y plantea nuevos
problemas. Europa jamás aceptó la adhesión de España franquista. ¿Por qué debería aceptar la
adhesión de un país codirigido por un ejército golpista y nacionalista y un partido islamista?

Turquía desempeñó un papel positivo durante la guerra fría, pero el contexto estratégico cambió
radicalmente. Hoy la apuesta es la guerra contra el terrorismo islamista. En este contexto, la entrada
de Turquía en el espacio de circulación libre de Schengen es una perspectiva inquietante, teniendo
en cuenta que el hecho de que Turquía comparte fronteras con Siria, Iraq, Irán, el Cáucaso
(Chechenia), etc…

ARGUMENTOS INSTITUCIONALES PARA UN NO A TURQUÍA:

El equilibrio y el funcionamiento de la Unión Europea

Es ya extremadamente difícil de hacer funcionar Europa. Sería todavía más difícil sin duda alguna
de organizar la coexistencia con un país como Turquía cuya cultura política es muy diferente de los
países europeos.

La adhesión de Turquía rompería los equilibrios internos de la Unión Europea y provocaría


dificultades graves en los Estados miembros.

Con más de 65,9 millones de habitantes en 1999, su población se dobló entre 1960 y 1990, sería
uno de los Estados más importantes en el seno de la Unión Europea. Con un ritmo de nacimientos
de 3,1 / 1000, en 2015, los turcos serán 100 millones (70 millones hoy). 1 de cada 5 europeos será
turco.

Turquía contaría con más representantes en el Parlamento europeo que Francia o que Alemania. El
país más importante de Europa sería musulmán.

Por lo menos, esto merece un verdadero debate, y que se plantee la cuestión de las consecuencias de
este trastorno sin precedente.

ARGUMENTOS CULTURALES PARA UN NO A TURQUÍA:

El argumento central: la incompatibilidad política y cultural

Geográficamente y culturalmente, Turquía no pertenece al continente europeo.

Sólo el 10 % del territorio turco (la Tracia oriental o Turquía de Europa) está situado en Europa, el
90 % restantes- Anatolia-(o Turquía ásiatica), estan sobre el continente asiático.

Además, mientras que los Estados miembro de la Unión Europea están totalmente arraigados en la
herencia grecolatina y la religión judeocristiana, Turquía esta compuesta en un 98 % de
musulmanes que se dividen en diferentes minorías (Kurdos, árabes, etc.) .

ARGUMENTOS ECONÓMICOS PARA UN NO A TURQUÍA:

Efectos económicos

El PIB medio de Europa es de 21.000 euros / habitante. El de Turquía es 6.500. Si Turquía entra en
la unión, podemos esperar una inmigración creciente y ayudas financieras de alcance considerable.

La aplicación de las disposiciones relativas a la circulación libre de los bienes, las personas, los
servicios y los capitales, se traduciría en dos fenómenos mayores: de una parte, la llegada masiva de
inmigrantes turcos a nuestro país y, por otra parte, de numerosas deslocalizaciones de empresas de
España hacia Turquía.

Turquía es todavía un país esencialmente agrícola, cuya agricultura tiene un retraso importante
sobre la de la Unión Europea. Con sus decenas de millones de agricultores que masivamente pueden
acudir a las ayudas previstas por la Política Agrícola Común (PAC), y después del choque de la
entrada de la agricultura de los países de Europa central y oriental, no hay duda que la adhesión de
Turquía conduciría el PAC a la explosión presupuestaria, en detrimento de los agricultores y los
contribuyentes europeos.

La principal motivación de la adhesión de Turquía es el acceso a los fondos europeos. Visto desde
países menos avanzados, Europa parece como una fabulosa hucha.

ARGUMENTOS GEOESTRATÉGICOS PARA UN NO A TURQUÍA:

El islamismo

Europa no puede aceptar en su seno un país dirigido por islamistas, no haciendo distinción entra la
esfera política y religiosa, y que preconiza la aplicación de la sharia.

Más aún, Al Quaida está presente en Turquía y en Azerbaijan, vía el enlace con Chechénia, que es
hoy uno de los puntos neurálgicos de esta organización.

Desgraciadamente pudimos comprobar que el Gobierno islamista en Turquía no constituía de


ninguna manera una muralla contra un terrorismo islamista con ocasión de LOS atentados
perpetrados en Estambul en noviembre de 2003 contra dos sinagogas (63 muertes).

El panturquismo

Más allá de Turquía, el espacio turcofono (Turkemistan , Uzbekistan, etc) representa hoy más de
200 millones de turcofonos.

La política panturca, que se apoya en la noción de pueblo turco, preferentemente a una nación turca,
es sostenida por todas las fuerzas políticas turcas. Conduce a Turquía a facilitar en lo posible los
cambios con las diferentes “repúblicas” turcofonas, entre las que están Uzbekistan. De todos los
movimientos islamistas del mundo musulmán, el movimiento islamista de la Uzbekistan es el más
próximo a Al quaeda. Lo reivindica casi oficialmente.

Hay en este contexto un riesgo de efecto dominó venido de Asia Central que podría ser considerable
y terriblemente problemático para Europa.

La conflictividad turca

La adhesión de Turquía arrastraría a la Unión Europea en los numerosos litigios en los cuales
Turquía se bate, por su naturaleza nacionalista y militarista, por no decir belicosa. Turquía tiene
numerosos puntos de litigios con sus vecinos, fronteras con Siria, respecto a los kurdos y respecto a
el agua con Iraq, sin olvidar la cuestión de la ocupación de Chipre.