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BERNARDO A

SINDICAL
Y LUCHA IDEOLOCICA
PARTIDO COMUNISTA
DE CHILE
INFORME DE BERNARDO ARAYA E INTERVENCION
DE RESUMEN POR LUIS CORVALAN

SESION PLENARIA DEL


COMITE CENTRAL
REALIZADA LOS DlAS 11, 12 Y 13 DE
SEPTIEMBRE DE 1959

SANTIAGO DE CHILE
INFORME PRESENTADO POR BERNARDO ARAYA,
MIEMBRO DE LA COMISION POLITICA DEL
PARTIDO COMUNISTA DE CHILE, A LA SESION
PLENARIA DEL COMITE CENTRAL, EL 11 DE
SEPTIEMBRE DE 1959.
Camaradas del Comité Central; camaradas invitados:
Este Pleno ha sido convocado para considerar específi-
camente los diversos problemas que atañen a los trabajado-
res, problemas que inciden en la situación general del país.
LOS FRUTOS AMARGOS DEL GOBIERNO ALESSANDRI
Para nosotros, comunistas, la suerte de la clase obrera
es preocupación permanente y fundamental. Hoy nos en-
contramos profundamente alarmados ante el avance sin pre-
cedentes de la miseria y'la explotación de que son víctimas
las masas populares. Cada vez más amplios sectores nacio-
nales, ven que, a diez meses del actual. gobierno, no se ha
emprendido ningún camino nuevo y que, por el contrario, la
reacción lleva adelante su vieja política de fondo, esta vez
directamente y sin intermediarios. Esta conciencia se abre
paso en sectores cada vez más amplios de la opinión pública,
a pesar de la demagogia del gobierno y de los esfuerzos que
realiza por disfrazar su verdadero carácter de clase.
En una serie de cuatro discursos el señor Alessandri ha
querido dar la impresión de que su Gobierno está llevando
a cabo un saneamiento económico. Pero las masas popula-
res se guían por los hechos, por su propia experiencia. "Por
sus frutos los conoceréis", dice la Biblia. Y estos frutos son
muy amargos. La verdad es que la situación del pueblo va
de mal en peor y que el Gobierno del señor Alessandri con-
t.inúa aplicando la receta -que agrava la enfermedad- de
la congelación de sueldos y salarios, al mismo tiempo que le
ha dado un nuevo impulso alcista al costo de la vida.
El señor Alessandri dijo en uno de sus discursos:
" El temor al encarecimiento al costo de la vida había

" determinado una constante limitación de algunos precios,


"con lo cual se había venido frenando fatídicamente el desa-
" rrollo de la producción, Única fuente que permitirá corre-
" gir la anómala situación en que estamos viviendo. Indiqué
" que no servían al pueblo los que, por temor a la impopu-
" laridad -que reconocimos valientemente podían originar
" en el primer momento las medidas que eran necesario
" aplicar para corregir tal estado de cosas-, se que negaban,
" por miopía o por demagogia a afrontar la consiguiente
" responsabilidad".
Como para contrarrestar esta impopularidad que dice
no temer, desde la Moneda se ha organizado una campaña
publicitaria llamada la "Cadena de los Precios Bajos". La
treta ideada es muy simple. En el curso de un año el costo
de la vida ha sido alzado en un 44,1%, habiendo artículos
cuyos precios han sido aumentados en un 60, en un 80 y a
veces hasta un 100%. Respecto de estos artículos, sólo en
algunos almacenes, se rebajan los precios en un 570, organi-
zando para eso una campaña de propaganda de las ventas
por la prensa y la radio que no convence a nadie. Hasta los
niños del primer año primario saben sacar estas cuentas.
La verdadera magnitud de la carestía es inmensamente
superior a lo que reconocen los organismos oficiales. Lo
cierto es que una familia obrera con el salario de $ 880 dia-
rios y la asignación familiar que, según el Seguro Social está
calculada para un promedio de 2 112 cargas, no puede vivir.
Un grupo familiar de cinco personas, compuesto por el
obrero y cuatro cargas familiares cuentan con $ 26.400 de
salario y $ 12.000 de asignación por cargas familiares, lo que
representa un salario total diario de $ 1.280, con el que los
hombres de Gobierno han dictaminado que se debe vivir.
Pues bien, con esos $ 1.280, este grupo familiar, sólo puede
comprar lo siguiente:
112 kilo de porotos . . . . . . . . . . $ 135
1 112 kilo de pan . . . . . . . . . . . . . 262
114 kilo de fideos . . . . . . . . . . . . 95
100 gramos de té . . . . . . . . . . . . 250
1 kilo de papas . . . . . . . . . . . . . . 80
2 litros de parafina . . . . . . . . . . . 128
Grasa . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
Azúcar . . . . . . . . . . . . . . . . 102
Cebollas, fósforos e ingredientes . . . 68
2 Viajes en micro . . . . . . . . . . . . 60
Total . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.280
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Una tal alimentación, sin leche ni huevos, ni menos fru-
tas, no entrega ni lejanamente las calorías mínimas para la
subsistencia de cinco personas; pero, además, como todo ser
humano, el obrero y sus familiares necesitan ropa, pagar
arriendo, útiles de aseo, agua, luz, etc. para obtener lo cual
con sus salarios de hambre deben privarse aún de los escasos
alimentos que hemos supuesto. La consecuencia de esta
implacable explotación y rebaja brutal del nivel de vida del
pueblo es que debe renunciar a habitar en casas que le sig-
nifiquen pagar alquiler; entonces busca en los extramuros
de la ciudad la forma de vivir en una covacha inmunda, en
las llamadas poblaciones callampas, hacinado entre gango-
chos, cartones, latas viejas, etc. y a enormes distancias de su
trabajo.
Por otra parte, está el caso de los obreros que sólo pue-
den trabajar tres o cuatro días a la semana. Luego tenemos
a los cesantes que sin trabajo y sin dinero ¿qué pueden
comer?
Estas malas condiciones de vida, el frío, la desnutrición,
el hacinamiento, la vivienda insalubre y la inseguridad en
el trabajo, conducen a altos índices de enfermedad y muerte
que provocan las pulmonías, las bronconeumonias, las afec-
ciones al aparato respiratorio y digestivo, la tuberculosis y
los accidentes, que constituye el 60% de las causas de muer-
t e en el país. Tan sólo por la inseguridad en el trabajo ocu-
rre en Chile cada un minuto 43 segundos un accidente del
trabajo; cada siete horas 24 minutos muere un obrero y cada
una hora y 21 minutos se produce una incapacidad per-
manente.
La situación de los empleados es también grave. Deben
vivir al crédito para presentarse regularmente vestidos a su
trabajo. La inmensa mayoría gana el sueldo de $ 57.400,
que irónicamente se sigue llamando vital. Es decir; con un
mes de trabajo no alcanza a comprar un terno. El alza en
los arriendos, de la electricidad, del agua potable y en gene-
ral del costo de la vida va absorbiendo con creces cualquier
mejora que pudieran obtener el empleado y su mujer por
ascensos de grados o antigüedad, de modo que envejecen en
el trabajo cada día en peores condiciones. Todo esto sucede
aún trabajando en dos o tres empleos diferentes, lo que es
cada día más difícil por el aumento de la cesantía y de la
falta de trabajo. Ni siquiera pueden, para aliviar esta situa-
ción, disponer de sus fondos depositados en los organismos
de previsión, ya que el Gobierno utiliza permanentemente
estos fondos y no paga los aportes que corresponden a las
Cajas. De este modo, el descuento por imposiciones se ha
transformado en una estafa, en un segundo impuesto a favor
del Fisco, ya que los empleados encuentran siempre los
préstamos cerrados y no pueden hacer uso de dichos fondos.
La crisis empuja a las grandes masas de empleados hacia la
situación de miseria en que viven los obreros.
Esta terrible situación puertas adentro de los hogares
del pueblo asume caracteres de tragedia, que las clases adi-
neradas y los gobernantes no quieren ver o sencillamente no
les importa.
Todavía más grave es la situación de las masas campe-
sinas que han tenido que sufrir en carne propia la política
gubernativa. A través de ella se ha acentuado el régimen
de servidumbre de tipo semifeudal a que están sometidos
500 mil obreros agrícolas e inquilinos que trabajan en el
campo, sin derecho a organizarse ni a educarse, explotados
por los terratenientes en forma ignominiosa, con salarios mi-
serables que representan lo indispensable para que no se
mueran de hambre y poder así seguir utilizando su fuerza
de trabajo.
El salario mínimo campesino fijado por la ley, que va
de $ 496 a $ 672 el más alto, es un sarcasmo sangriento por
cuanto los campesinos reciben sólo una cuarta parte en di-
nero. El rancho, la galleta y los porotos, cuyo precio fija el
terrateniente a su entero gusto forman las otras tres cuartas
partes del salario.
;Qué puede comprar el campesino con un salario de
$ 175 diarios si el kilo de azúcar vale $ 204, el kilo de arroz
$ 340, el litro de aceite $ 680 y el kilo de pan $ 175? Es de-
cir, actualmente el campesino no alcanza a ganar para com-
prarse un kilo de pan al día.
Hay más. A pesar que el salario mínimo es miserable,
muchos terratenientes que burlan el mínimo y les pagan a
sus campesinos 70, 80 o 100 pesos diarios, les roban la asig-
nación familiar y les niegan la semana corrida.
Estos hechos no son aislados, sino que constituyen una
norma por la que se rige la mayoría de los dueños de los
fundos. La Federación de Trabajadores Agrícolas ha de-
nunciado centenares de casos de los abusos y prepotencia de
los terratenientes. Para muestra daremos algunos ejemplos.
En el fundo "Tegualda", de la comuna de Talagante, se
le paga a los campesinos $ 200 diarios y como única regalía
tienen la casa. Les han eliminado la racinn de galleta, los
porotos, la leña, la leche. También les han quitado la cua-
dra de tierra y el talaje para los animales.
En el fundo "El Recreo" de esa misma comuna, del lati-
fundista conservador Fernando Prieto Concha, los campesi-
nos ganan $ 250 diarios, sin otra regalía que la casa y una
galleta por día. Pero además el patrón les arrebata la asig-
nación familiar, pagándoles $ 2.800 al mes por todas las car-
gas familiares, sea cual fuere el número de ellas que tenga
el campesino.
Como si esto' fuera poco, trafican con la miseria de los
campesinos, vendiéndoles ropa usada, compran incluso llan-
tas viejas d e autos y camiones a $ 500 el pedazo y se las ven-
den a $ 1.500 para que 'los campesinos hagan sus ojotas o
chalas.
En los últimos tiempos, han recrudecido los lanzamien-
tos de familias campesinas, de colonos y mapuches a quienes
se les roba sus tierras, sus animales, sus implementos de la-
branza, se les encarcela y se les quema sus modestas vivien-
das. El caso del colono Escobar es el drama corriente de
nuestros hermanos trabajadores de la tierra.
Esta situación de miseria creciente de las masas campe-
sinas tiene su raíz en la existencia del latifundio. La explo-
tación.de los terratenientes determina el bajo nivel de com-
pra del campesino que junto a los atrasados métodos de
explotación de la tierra constituyen un freno para el desa-
rrollo de la industria y de la economía nacional.
La política retrógrada de los latifundistas produce el
rezago de la producción agraria, que no marcha ni siquiera
a la par con el crecimiento de la población y la demanda de
productos agropecuarios. Aquella se ha mantenido prácti-
camente estacionaria en los Últimos quince años, mientras la
población ha crecido en cerca de un millón y medio de per-
sonas. Con respecto a la población, por lo tanto, la produc-
ción agrícola ha disminuído en un 18%.
Está claro que el régimen del latifundio, junto con el
dominio de los monopolios yanquis, constituyen las dos tra-
bas que están impidiendo el desarrollo independiente del
país. La lucha por terminar con este estado de cosas que
hemos denunciado exige colocar en primer plano la liquida-
ción del régimen del latifundio e imponer la Reforma Agra-
ria que significa elevar el nivel de vida de las masas campe-
sinas, modernizar la producción agropecuaria mediante la
entrega de la tierra a los campesinos, créditos y semillas.
RESPUESTA AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
Camaradas:
En sus extensas exposiciones radiales, el Presidente de
la República se refirió muy detenidamente a los préstamos
exteriores, las facilidades que de ellos derivan para algunas
poderosas empresas, la confianza que su Gobierno ha conse-
guido de parte de los inversionistas norteamericanos, etc.
La tesis del Jefe del Estado consiste en que l a prosperidad
de los grandes capitalistas redundaría en beneficio general;
pero, la realidad demuestra lo contrario. Por nuestra par-
te, nos importa en primer término la situación de las masas
trabajadoras. Por eso, no podemos dejar sin respuesta al-
gunas afirmaciones del señor Alessandri.
El Presidente de la República acusó a sus contradictores
de ser gente con "erudición libresca", "de la cual hace me-
nudo gala e n disquisiciones académicas" y que "muchos ja-
más han tenido actividad práctica alguna de carácter econó-
mico", entendiendo por tal, según su criterio, "la creación de
nuevas producciones" en el papel de capitalistas. Sin em-
bargo, ¡cuánta mayor autoridad moral tenemos para opinar
los obreros, los que amasamos las riquezas y aportamos nues-
tra fuerza de trabajo! Somos, en verdad, quienes mejor co-
nocemos la producción y sus secretos.
El Presidente de la República se quejó de que alguna
gente le haría críticas contradictorias "y que, con el fin de
provocar el desprestigio del Gobierno, no se vacilará, en el
intervalo d e algunos meses y aún de días, en modificar fun-
damentalmente las críticas, reprochándole hoy la realización
de actos que ayer se echaban de menos en su gestión". Es-
tos versos no pueden ser para los comunistas, que nos guia-
mos invariablemente por una sola consideración, la que se
basa en los intereses permanentes de la clase obrera y del
pueblo.
El Presidente de la República llegó a usar un lenguaje
altanero y desafiante y pasó de la defensa de su gestión gu-
bernativa a1 ataque cuando dijo textualmente lo siguiente:
"Hay políticos que siempre están ofreciendo o esperando
soluciones para el problema de más escuelas, de mayores
oportunidades de trabajo, etc. Proponen y reclaman planes
para solucionar éstos y muchos problemas. De todo ello
vienen hablando desde hace muchísimos años y, pese a que
los partidos a que pertenecen y ellos mismos han estado en
el Gobierno o han tenido decisiva influencia en él en ciertas
épocas, todos ellos se han mantenido latentes o se han agra-
vado . . ." Sucede que los comunistas exigimos sin descanso
"soluciones para el problema de más escuelas,. de mayores
posibilidades de trabajo, etc.". Y a nosotros no se nos pue-
de decir que no hayamos hecho todo lo que está a nuestro
alcance por impulsar soluciones a los problemas. El Gobier-
no del Frente Popular, a cuya formación contribuímos y en
el que tuvimos alguna influencia, dio los mayores pasos de
nuestra historia para elevar en Chile la producción indus-
trial y de su actividad provienen el petróleo, las plantas hi-
droeléctricas, Huachipato, Paipote, los establecimientos me-
talúrgicos del cobre y el abastecimiento del país en diversos
rubros. Cuando integramos el Gobierno de la República
durante breves meses, dimos cuenta constante de nuestras
actuaciones y ellas merecieron que en las elecciones genera-
les de 1947 se multiplicase el número de sufragios que nos
favorecían, porque el pueblo verificó que nuestra única pre-
ocupación era realizar una obra positiva a su servicio.
En una de las disertaciones del Presidente de la Repú-
blica nos hizo una alusión directa, poco feliz d e su parte, de-
fendiendo al Fondo Monetario Internacional y posiblemente
porque comprende que tal defensa resulta ingrata, el señor
Alessandri pretendió echarnos la culpa de las actuaciones de
ese organismo. Expresó: "Quiero recalcar en esta oportu-
nidad que los acuerdos de Bretton Woods -que fueron pa-
. trocinados en nuestro Parlamento por u n Ministerio del cual
formaba parte el líder del Partido Demócratacristiano- con-
taron con el voto favorable de socialistas y comunistas por-
que en ese momento Rusia mantenía relaciones amistosas
con Estados Unidos", de lo que quiso deducir más adelante
en el mismo párrafo que actuaríamos "sin mayor considera-
ción para la verdadera y permanente conveniencia de Chile
y de sus hijos".
¿Qué hay de esto? Durante el curso de la Segunda
Guerra Mundial se gestaron los acuerdos de Bretton Woods
con vistas a crear mecanismos para evitar desequilibrios que
perjudicasen a ciertas economías atendiendo ante todo a la
demanda de los países, como el nyestro, con déficit en sus
balanzas de pagos. Pero, en la practica ha sucedido que los
monopolios norteamericanos se han apoderado de ese Fondo
y lo han convertido en un instrumento de dominación.
Precisamente por eso, considerando "la verdadera y perma-
nente conveniencia de Chile y de sus hijos", los comunistas
y con nosotros todos los patriotas hemos debido oponernos a
los dictados antinacionales y a las recetas contraproducentes
de esa procedencia. Nuestra línea al respecto es invariable.
Y no viene al caso mezclar en este asunto a la Unión Sovié-
tica, que por lo demás nunca se interesó siquiera por ingre-
sar al Fondo Monetario Internacional.
Lo concreto es que el señor Alessandri, propicia se man-
tenga a Chile atado al Fondo Monetario Internacional, adu-
ciendo que el no habría colocado "condición alguna que
contraríe los propósitos que libremente nos hemos trazado",
o sea, que resultaría una mera coincidencia que acá el Go-
bierno está haciendo lo mismo que el Presidente del Brasil
señor Kubitschek, se negó a aceptar, declarando hace poco
que se trataba de imposiciones lesivas al interés nacional.
Agregó el señor Alessandri otro argumento bastante
lamentable. Llegó a decir: "Es indispensable que Chile se-
pa que, nos guste o no nos*guste la política de este organis-
mo, no conseguiríamos dichos créditos (los que obtuvo el
Triministro señor Vergara a los que dedicó'gran parte de sus
exposiciones radiales) ni en Estados Uiiidos, ni en Inglaterra,
ni en Francia, ni en Alemania, ni en otros países, si nuestra
política económica no mereciera su beneplácito". ¡Aquí es-
tá el quid de la cuestión! Los pequeños préstamos con que
se permite vivir a medio morir saltando a nuestra economía
requieren el compromiso, desdoroso y tremendo, de adaptar-
se, "nos guste o no nos guste", a una política que precisa-
mente impide solucionar los probremas. Así se nos mantiene
en un círculo vicioso. Las propias exposiciones presidencia-
les dejan en claro, para quien las estudie desapasionadamen-
te, los verdaderos términos del problema, al precisar que
entre lo conseguido en Estados Unidos y el hipotético prés-
tamo alemán se enterarán 72 millones 900 mil dólares deno-
minado "sin condiciones de uso específico", mientras sola-
mente para financiar el presupuesto fiscal de 1959 deberá
emplearse de esa cantidad, echándolos a saco roto, 57 mi-
llones de dólares.. . Estas cifras son estremecedoras y su
significación no cambia porque la Compañía yanqui de Elec-
tricidad vaya a hacer uso de un crédito particular para cons-
truir unas plantas termoeléctricas que nos costarán a los
chilenos un ojo de la cara, ya que las cobrará usurariamen-
te, y otras empresas norteamericanas hagan otras cuantas
inversiones destinadas a disminuir sus costos para extraer
las riquezas nacionales empleando menos trabajadores. El
Presidente quiso explicar este asunto con lo que pudiera de-
nominarse la parábola del sofá: dijo que los créditos dólares
no se malgastarán como lo haría un dueño de casa que com-
prara con ellos un sofá, sino que se aprovecharía siguiendo
el criterio de quien los dedicase a adquirir una máquina de
tejer. Esto recuerda otra historieta: la de don Otto que en-
frentaba sus dificultades vendiendo el sofá. La verdad en
el caso del país es que el Gobierno no le ofrece el sofá ni
menos la máquina de tejer, sino que eso y mucho más sólo
lo aprovecharán los monopolios norteamericanos de la elec-
tricidad, del salitre, del cobre y del hierro.
Llama la atención que en las cuatro charlas del Presi-
dente, a pesar del evidente afán de presentar un panorama
color de rosa, ya no figuren espejismos que hasta hace poco
entusiasmaban a algunos personeros del Gobierno. Por
ejemplo, se estuvo haciendo caudal de las sumas supuesta-
mente fabulosas. que podrían reintegrar a la economía nacio-
nal los grandes capitalistas que han hecho sus inversiones en
dólares en el extranjero y que ahora demostrarían así su
confianza a este Gobierno que los representa; pero, el Presi-
dente desinfló esas ilusiones calculando en la módica suma
de 13 millones 800 mil dólares el total de esos retornos. En
cambio, como supremo árbitro y pomada cúralotodo, apare-
ció en esta exposición en cuatro capítulos, dando cima al
despliegue de argumentos, la tesis de que debe evitarse los
reajustes de sueldos y salarios compensatorios del alza del
costo de la vida. Categóricamente, el señor Alessandri qui-
so convencer que, según sus palabras: "Es torpe que la de-
magogia, la politiquería y la obsecación se empeñen en ne-
gar la influencia decisiva que tales reajustes tienen en el
encarecimiento del costo de la vida".
Hablar así no es algo nuevo. La Misión Klein Saks
anunció que ella eliminaría el proceso inflacionista reducien-
do a la mitad del alza del costo de la vida experimentado en
1955 los reajustes de comienzos de 1956; pero, la inflación
siguió adelante, demostrándonos la falsedad de la tesis.
Luego se volvió a sacrificar a los trabajadores en 1957, 1958
y 1959 y la inflación sigue adelante. Por eso resulta "torpe"
y constituye en la práctica una concesión a "la demagogia, la
politiquería, la obsecación" propiciar nuevas reducciones del
poder adquisitivo de los sueldos y salarios, ya que no otra
cosa significa que no se compense mediante reajustes la des-
valorización monetaria.
LA PAUPERIZACION DE LAS MASAS TRABAJADORAS
La expoliación del proletariado ha llegado a límites
increíbles. Numerosos empresarios se sienten plenamente
respaldados y actúan en las ciudades con la misma prepoten-
cia que los latifundistas del campo. No sólo pagan salarios
miserables sino incluso, como han denunciado los obreros del
salitre, en algunas oficinas salitreras adeudan por años las
imposiciones al Seguro Social, retrasan meses los salarios y
asignaciones familiares. Los suples y hasta los feriados de
varios años se cancelan por medio de vales que sólo pueden
ser canjeados en las pulperías, sistemas contra el cual com-
batieron los obreros de esa zona, ya a comienzos de este si-
glo. Frente a cualquier reclamo de los trabajadores por esa
gituación arbitraria, es cada día, más frecuente que .se les in-
sulte haciendo presente que ha triunfado un Gobierno de
derecha y que reclamen a quién quieran porque nada conse-
guirán. Los explotadores, pues, se sienten en el Paraíso y
están plenamente confiados que habrían puesto el pie enci-
ma de los trabajadores. Piensan que ya no hay más ley que
su voluntad y que el pueblo sólo debe resignarse a su suerte.
El hambre reinante, como consecuencia de las alzas y
rebaja del valor de los salarios, favorece la sobre explotación
tanto en los métodos de trabajo como en el tiempo de pro-
ducción.
En las industrias, por ejemplo, en que se aplica el siste-
ma Schanks -que aún no ha sido liquidado por los mono-
polios-, tales como Iris, Flor de Chile, Alemania y otras, los
obreros pampinos deben trabajar a trato jornadas de diez a
doce horas para ganar apenas $ 600 diarios.
En María Elena y Pedro de Valdivia pagan a los obreros
un salario de $ 840 diarios, es decir, lo que cuesta un kilo de
carne y un tarro de leche en la pulpería. Con estos misera-
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bles salarios deben alimentar y vestir a su familia y hacer
frente a otros numerosos gastos. Como es natural, para
subsistir no es suficiente el sistema de sobretiempos O 10s
tratos, sino que se ven obligados a trabajar dos turnos, o sea
16 horas diarias. W s del 60% de los obreros del salitre de-
ben someterse a esta infernal y agotadora jornada. Con es-
to las compañías yanquis ahorran la contratación de nuevo
personal, la construcción de casas, la asignación familiar, la
previsión para nuevos obreros y mantienen en la zona la
cesantía, presionando con ella contra el alza de los salarios.
Pero, a la vez otros capitalistas emplean el método ini-
cuo para aumentar la explotación de los obreros, arrebatar
las conquistas y liquidar el sistema previsional: rebajan las
jornadas de 48 horas semanales. E n las industrias del cal-
zado, textiles y otras, miles de obreros trabajan tres o cuatro
días a la semana, lo que significa vivir a medio salario, per-
der las imposiciones del Seguro Social, la semana corrida y
iiumerosas conquistas que habían logrado a través de sus lu-
chas, obligando a muchos obreros a realizar trabajo a domi-
cilio, con lo que extiende la explotación de la fábrica a toda
la familia y se evita el pago del salario y de las leyes pre-
visionales.
De otro lado, las grandes empresas utilizan el sistema de
contratistas y subcontratistas, que pagan salarios inferiores
a los conquistados por los sindicatos. E n esta forma tam-
bién los patrones burlan las leyes previsionales y las con-
quistas que han ganado los trabajadores d e planta.
Además, en la pequeña y mediana minería, los indus-
triales paralizan sus minas y las entregan al pirquén, con lo
cual burlan el pago del salario y las imposiciones al Seguro
Social, asignaciones familiares y demás conquistas y los
obreros quedan huérfanos de toda protección.
Pero no sólo se han esmerado los capitalistas en prolon-
gar la jornada de trabajo en la industria misma y fuera de
ella. Con los hipócritas nombres de "racionalización del
trabajo", "fomento de las relaciones humanas". o pagos de
incentivos, se ha aplicado los sistemas norteamericanos deri-
vados del taylorismo, para lo cual se adoctrinan esbirros que
con reloj en mano, vigilan a los obreros, estrujándolos al
máximo. De este modo, se sobreexplota al proletariado en
extenuantes jornadas que atentan contra su salud física y
mental, elevando la productividad sin nuevas inversiones ni
adelantos técnicos y sólo a costa del trabajador. Con este
procedimiento se ha logrado en la industria textil, por ejem-
plo, que el obrero que atendía antes cuatro telares, controla
ahora ocho o doce. En algunas industrias, como la de Be-
bidas Gaseosas Andina, aún para ir al 'W. C. los operarios
deben dejar un reemplazante, ya que la cadena no se inte-
rrumpe. En Huachipato, la sobreexplotación controlada ha
permitido a 1a.empresa dejar cinco obreros donde antes tra-
bajaban diez, imponiendo márgenes de producción por hora-
hombre al gusto de los jefes e intensificando el ritmo a
extremos irritantes. Hacen valer los patrones los records
establecidos por los obreros más jóvenes y los aplican como
norma para todos, despidiendo implacablemente a los que no
pueden alcanzarlos. La intensificación del trabajo les per-
mite lanzar a la cesantía a muchos obreros, sobreexplotando
al máximo a unos pocos y usando la fuerza de trabajo de los
cesantes para reemplazar a los que se aniquilan con este sis-
tema agotador y a los que hayan logrado, por su antigüedad,
mejores remuneraciones.
Al empobrecimiento y pauperización de las masas tra-
bajadoras, cuyos sueldos y salarios apenas alcanzan para
vivir a medias, se agrega el drama de la cesantía. 200.000
trabajadores se enfrentan a la tragedia de no tener dónde
ganarse el pan; afanosamente recorren fábricas, talleres, mi-
nas u obras en busca de trabajo, sin encontrarlo. ¿De qué
y cómo viven estos chilenos a los cuales el régimen los con-
vierte en verdaderos parias? Los que no han podido emi-
grar a otros países en busca de trabajo, viven repartiéndose
el hambre con sus familiares o con sus hermanos de clase.
El Gobierno actual, en vez de crear nuevas fuentes de
producción para absorber la cesantía, ha autorizado el cierre
de numerosas empresas, entre las cuales podemos señalar:
Carbonífera de Lirquén, Fábrica Nacional de Sacos, FANA-
ERO, Química Hating, Salitrera Santa Rosa de Huara. Se
anuncia para uii futuro próximo el cierre de Victoria de Le-
bu, de la Oficina Algorta y de Humberstone, Don Guillermo
y Santa Laura en el grupo salitrero Nebraska de la provin-
cia de Tarapacá.
Se requiere una nueva política. Ella es indispensable
para salvar al país. Llevando al extremo la pauperización.
de los trabajadores mediante los diversos planes de los go-
biernos de González Videla, del General'Ibáñez y ahora del
actual Presidente, no se solucionan los problemas, sino que
se les agrava. Como la más dramática comprobación de lo
que afirmamos, allí está, en contradicción con el forzado op-
timismo de las largas exposiciones del Presidente de la Re-
pública y desmintiendo con una sola cifra todo el guirigay
de sus guarismos alambicados, el monto del Presupuesto fis-
cal propuesto por el Ejecutivo para el año 1960, asciende
formalmente a un total nominal 5% superior al de 1959, ya
exageradamente estrecho; pero, en la práctica es sólo 1%
mayor, mientras la moneda, llámese peso, cóndor o escudo o
como se le quiera denominar, terminará en diciembre des-
valorizada en más de una cuarta parte. Lo cierto es que
Chile no puede funcionar con un presupuesto tan insuficien-
te. Y, ¿qué decir del presupuesto de divisas del país? El
señor Alessandri nos llamó a todos a meditar sóbre el hecho,
que le parece sumamente halagüeño, de que para un cálculo
de egresos probables en 1959 ascendente a 362 millones de
dólares vaya a tener que echarse mano, a fin de salvar un
déficit equivalente, de algo así como 40 millones de dólares
provenientes de los préstamos a corto plazo solicitados por
el triministro Vergara. Esto quiere -decir que la economía
nacional. debido al nuevo trato cu~rifero.al referéndum sa-
litrero, a1 sistema de cambio único, al monopolio comercial
norteamericano y al conjunto de la política que los comunis-
tas y otros grandes sectores nacionales venimos denunciando
como perjudicial y combatiendo desde hace doce años, vuel-
ve a tener en 1959 un déficit de divisas superior al l l % , a
pesar de estar encuadrada en un rígido presupuesto de ope-
raciones en el exterior de 362 millones de dólares, que no le
permite desarrollarse y ni siquiera subsistir en forma
normal. ;De qué sirvieron los privilegios otorgados a la
Anaconda, la Braden y la Anglo Lautaro, las leyes de conge-
lación que han liambreado a las masas y las sucesivas des-
valorizaciones monetarias? Está visto que por ese camino
se va de mal en peor.
SE REQUIERE UN CAMBIO DE FONDO
Los hechos llaman la atención sobre la necesidad de un
cambio de rumbos. Tuvimos la razón los 354 mil ciudada-
nos que hace un año, en septiembre de 1958, al sufragar por
el Dr. Salvador Allende como candidato a la Presidencia de
la República, lo hicimos en favor de un programa sensato,
realista y científico que condensa sentidos anhelos populares.
La Reforma Agraria, el aprovechamiento por Chile de los
recursos provenientes de su gran minería, la concentración
d e los medios ahora utilizados por monopolios extranjeros o
derrochados por los multimillonarios criollos que deben des-
tinarse a dar un gran impulso al desarrollo económico, la
intensificación del comercio con América Latina y con el
mundo socialista, la elevación del standard de vida de las ma-
sas y las otras medidas planteadas por el Frente d e Acción
Popular en la campaña Presidencial han de abrirse paso
inexorablemente porque representan las conveniencias del
país, y el retardo en ejecutarlas que está trayendo consigo
demasiados perjuicios.
Nada más lejos del ánimo de los comunistas que alegrar-
nos por el fracaso d e la gestión económica de nuestros ad-
versarios políticos que detentan el Gobierno. Somos carne
y sangre de la clase obrera y del pueblo, sufrimos e n nues-
tros hogares las consecuencias de la carestía y d e la crisis, y
nos guiamos por un sólo interés, que es el interés del prole-
tariado, identificado con el interés nacional. Por eso, somos
ajenos a toda actitud de oposición por la oposición. Nos pa-
rece que la mejor forma d e combatir a la reacción y sus ob-
jetivos consiste en agrupar fuerzas para impulsar incansa-
blemente soluciones positivas, obtener que se satisfaga si-
quiera algunas reivindicaciones y así abrir paso al cambio
de rumbos, a la nueva política patriótica que se requiere.
En esta Sesión Plenaria, los comunistas reafirmamos el
llamado que hizo el XI Congreso Nacional a alcanzar enten-
dimientos entre las más amplias fuerzas políticas de izquier-
da y de centro para todas o algunas de las siguientes
materias:
"19 Defensa de las libertades públicas, de las conquistas
sociales y del Estado Docente y lucha por nuevas reformas
democráticas;
2 ' Defensa de los derechos d e los trabajadores y lucha
por un mejoramiento en sus condiciones de vida y de traba-
jo, empezando por un salario mínimo vital y un reajuste d e
sus remuneraciones de acuerdo al alza del costo de la vida;
3y Absorción inmediata de la cesantía, levantando las
industrias decaídas, en especial la construcción y creando
nuevas fuentes d e trabajo;
4- Lucha por el cumplimiento d e los salarios mínimos
e n el campo, por el pago directo d e la asignación familiar a
los asalariados-agrícolas y por el restablecimiento de su de-
recho a sindicalizarse;
5Q Defensa del petróleo y demás riquezas nacionales y,
69 Desarrollo d e los vínculos económicos y culturales
con los países latinoamericanos, del Asia y Africa y restable-
cimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con las
naciones socialistas".
Hay en Chile una gran mayoría nacional que está en
favor de estas cosas elementales y el supremo deber inme-
diato consiste en unir esa mayoría nacional y obtener que,
aún bajo las .condiciones del Gobierno del señor Alessandri
en que ejercen el poder los mismos partidos conservador y
liberal que son responsables de la línea reaccionaria de todo
el Último tiempo, se evite mayores.males, se cierre el camino
al cumplimiento de los objetivos de la extrema Derecha y,
en cambio, se escuche el clamor nacional y se haga algo para
que no se siga agudizando la crisis económica, para satisfa-
cer reivindicaciones inaplazables y para solucionar siquiera
ciertos problemas.
CHILE Y LA PAZ
La existencia de una mayoría nacional, muy amplia
aunque parcialmente dispersa, en favor de los puntos que
hemos enunciado, es un factor decisivo para afrontar con
éxito la tarea de defender los intereses d e la clase obrera, del
pueblo y del país. A la vez, puede señalarse que las condi-
ciones internacionales no habían sido nunca tan favorables.
Se reúne esta Sesión Plenaria en los días inmediatos a
un gran acontecimiento histórico de incalculables proyeccio- .
nes y que saludamos con entusiasmo. El Presidente del
Consejo de Ministros de Ia Unión de Repúblicas SociaIistas
Soviéticas, camarada Nikita Jruschov, llegará la próxima se-
mana a Estados Unidos, invitado por el Presidente Eisenho-
wer para iniciar un intercambio de puntos de vista que el
propio Eisenhower continuará más adelante yendo a la
Unión Soviética. Así se va demoliendo la política de "gue-
rra fría", con la cual no se ha identificado personalmente el
Presidente Alessandri, de lo que hace gala de independencia
en su exposición radial, pero que influye evidentemente en
el cuadro que bosquejó, sobre todo cuando quiso constreñir
el horizonte de las posibilidades de relaciones de Chile en el
terreno económico apenas a Estados Unidos, Gran Bretaña,
Alemania Occidental y Francia. Este es un panorama anti-
17
cuado. Hay un campo nuevo, el campo socialista, que se
aproxima a entregar por sí solo más de la mitad de la pro-
ducción mundial, que no está sujeto a crisis ni depresio-
nes, que se desarrolla sano y en ascenso constante. En
razón de la influencia en la correlación de fuerzas interna-
cionales del campo socialista, en todos los continentes crecen
impetuosamente las tendencias a hacer efectivas las sobera-
nías nacionales. Ya no vivimos en las condiciones de la in-
mediata postguerra y debe considerarse por todo el Gobierno
la nueva realidad, tanto de los países socialistas, como del
Medio Oriente, de las naciones árabes, de las repúblicas re-
cientemente independientes en Asia y en el Africa, y, ade-
más, de nuestra América Latina, donde los pueblos derriba-
ron las sangrientas tiranías de Colombia, Venezuela y Cuba
y la Reforma Agraria ha modificado la vida de Bolivia, se
inicia en Venezuela y constituye sobre todo un cambio re-
volucionario profundo en Cuba.
Chile ha sido víctima de la política yanqui de preparación
de una tercera guerra mundial. Con el respaldo de esa po-
lítica y de acuerdo con sus fines se nos ha impuesto sacrifi-
cios y limitaciones de las instituciones republicanas y de la
soberanía. Vitalmente nos interesa el término de la "guerra
fría", en que prevalezcan las fuerzas que están en el mundo
por la coeftistencia pacífica entre los regímenes capitalistas
y socialistas. Por eso, el intercambio de visitas entre Jrus-
chov y Eisenhower es un hecho que se.sigue en nuestro país
con justificada expectación. Aún más, nos parece un deber
patriótico de los chilenos contribuir en todo lo que pueda
depender de nosotros al desarrollo de un nuevo ambiente
internacional en que ejerzamos la independencia, dejemos
de estar sometidos a un bloque controlado por el imperialis-
mo y tengamos relaciones directamente con todos los países
del mundo en pie de altivez y de dignidad en que concibie-
ron nuestra diplomacia los fundadores de la nacionalidad.
En este terreno se abren inmensas posibilidades para
solucionar algunos de los angustiosos problemas de nuestra
economía. Durante la reciente Conferencia de Cancilleres
convocada por la OEA, el Secretario de Estado Mr. Herter
trató de desalentar a los latihoamericanos con una versión
ridícula que quería reducir los alcances de los cambios pro-
ducidos en la situación internacional y luego ha andado por
estos lados el siniestro Mr. Sprille Braden, -misionero d e pi-

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ratas y traficantes que gustan de atesorar dólares manchados
con sangre. Pero, basta leer siquiera las inform,acione ca-
blegráficas de las propias agencigs yanquis para darse cuen-
ta que en América Latina son cada vez menos los que creen
a Herter y a Braden y cada vez más los que, sensatamente
tratan de aprovechar para sus países las condiciones de dis-
minución de la tensión internacional.
Desde la tribuna de esta Sesión Plenaria los comunistas
llamamos a todos los chilenos sin exclusiones, a hacerse una
nueva composición de lugar, a comprender que debe antepo-
nerse a las consideraciones mezquinas el deber de- actuar de
acuerdo con las conveniencias de Chile. Los comunistas
apoyamos incondicionalmente la iniciativa de los amplios
sectores que han solicitado, a raíz de las informaciones pro-
porcionadas por el senador Angel Faivovich y por otras per-
sonalidades, el establehmiento de relaciones diplomáticas y
comerciales con la Unión Soviética y demás países socialistas
de Europa y Asia.
Los comunistas nos dirigimos en especial a nuestra cla-
se, la clase obrera, al pueblo y al conjunto de las fuerzas de-
mocráticas para invitar a todos los sectores a unirse e n ac-
ciones conjuntas, al margen de las diferencias que pueda
haber en muchos aspectos políticos, y sociales, a fin de evitar
que los sectores más reaccionarios deslicen al país desespe-
radamente, en el torpe afán de poner un dique e n el desarro-
llo de lo nuevo, a un terreno de represiones antidemocráticas
cuyas consecuencias se conocen y que podrían sumir a Chile
en las lamentables condiciones a que ha conducido a Argen-
tina la traición de Frondizi y su sometimiento a una línea
de agresión contra el pueblo.
HAY QUE DEFENDER LAS LIBERTADES PUBLICAS
En esta Sesión Plenaria debemos denunciar alarmantes
brotes de antidemocratismo, que tienen que ser extirpados de
raíz de la vida nacional. En primer lugar, expresamos nues-
tra protesta indignada por los atropellos de que ha sido víc-
tima una gran exponente de las virtudes de la mujer chile-
na, la camarada Julieta Campusano. Ella no ha podido estar
hoy con nosotros: se encuentra e n Iquique defendiéndose
ante los Tribunales de Justicia de la maquinación urdida por
quienes sirven en la zona norte del país a la empresa yanquí
Anglo Lautaro, empeñada en atemorizar a sus trabajadores
en conflicto y a toda la población d e Tarapacá y Antofagasta
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que brega por la solución d e los tremendos problemas d e esa
región tan explotada.
Está claro para todos que Julieta Campusano no injurió
a l Presidente d e la República, como se pretende probar con
testigos falsos y descalificados. Está claro, igualmente, que
la policía ha incurrido e n una serie de abusos de autoridad,
entre ellos, el d e detenerla antes de recibir la orden compe-
tente e insultarla con groserías. Sin embargo, el Gobierno
no se desiste de la acción judicial y menos se dispone a dar
una explicación y reconocer su error. Por eso, hay razón
para pregbntarse, ¿qué es lo que se pretende?
Tal pregunta resulta justificada si se relaciona este caso
con otros síntomas también alarmantes. Un Decreto con
Fuerza d e Ley ha autorizado al Poder Ejecutivo para trasla-
dar arbitrariamente a los maestros,. pudiendo someterlos a
verdaderas relegaciones. El Presidente de la República, en
su exposición radial, calificó como "actos lícitos e indispen-
sables" -óigase bien- nada menos que "cambiar funciona-
rios incapaces y deshonestos o cuya ideología es incompatible
con la línea del Gobierno", o sea que equiparó la incapacidad
y la deshonestidad con el derecho constitucional de tener
una ideología y se ha dado patente de ilegalidad, en forma
abusiva y que significa un tremendo retroceso institucional,
a la persecución por el supuesto delito de pensar discrepando
e n algo de la "línea del Gobierno".
Por otra parte, dirigentes de' los partidos Conservador y
Liberal realizan serviles ajetreos tratando de constituir una
mayoría parlamentaria a base de prebendas y de favores ofi-
ciales que se disponga a cometer fraude electoral, eliminan-
do las disposiciones vigentes que ponen trabas al cohecho,
entre ellas, la Cédula Unica oficial. En resumen su propó-
sito consiste en impedir que el pueblo pueda pronunciarse
en los comicios electorales de 1960 y de 1961.
La defensa de los derechos sindicales, económicos, socia-
les y políticos de los trabajadores y del conjunto de las ga-
rantías constitucionales se encuentra inseparablemente unido
a la lucha por las reiviiidicaciones inmediatas y mediatas.
La solidaridad surgida expontáneamente con la camarada
Julieta Campusano demuestra que el pueblo lo comprende
muy bien. Llamamos a mantenerse alertas, en una actitud
serena pero muy firme, dispuestos a resguardar las liberta-
des públicas mediante l a unidad con ese fin de todos los que
no quieren que las manifestaciones todavía veladas de cesa-
rismo puedan derivar en un despotismo reaccionario de la
peor especie.
La anterior Sesión Plenaria del Comité Central acordó
impulsar una campaña nacional de inscripciones electorales
para Ia cual han de ponerse en tensión las fuerzas del Parti-
do en los 85 días que restan para el cierre de los Registros.
Conjuntamente con nuestros aliados del Frente de Acción
Popular realizaremos en los tres próximos meses el mayor
esfuerzo, yendo de puerta en puerta y hablando obrero por
obrero e igualmente con los demás hombres y mujeres del
pueblo, para que las masas no pierdan sus derechos ciudada-
nos, se inscriban y conviertan sus votos en instrumentos de
combate por sus reivindicaciones y por la liberación. En el
curso de esta Sesión Plenaria el Comité Central designará a
los candidatos comunistas a senadores, diputados y regido-
res, todos ellos dignos hijos de nuestro pueblo colocados in-
condicionalmente a su servicio. Estamos conscientes de las
limitaciones del actual sistema electoral, de la monstruosidad
que significa la prohibición de que voten los analfabetos y
d e la influencia que ejercen ilícitamente los sectores reaccio-
narios; pero, estamos dispuestos a convertir las próximas
campañas electorales en tribunas de lucha por la satisfacción
d e los anhelos colectivos y en factores de movilización en
favor de la libertad, del pan, del bienestar, del progreso, de
la cultura, de la independencia nacional y de la paz.
EL MOVIMIENTO OBRERO
En un país hay un mayor o menor grado de democracia
e n la medida de que el pueblo alcanza una participación más
activa y directa, de masas, en la vida nacional. Nos hemos
asignado la tarea de abrir un nuevo y profundo cauce demo-
crático. Ello requiere, antes que todo, elevar el grado de
conciencia, fortalecer la unidad y consolidar y perfeccionar
las organizaciones de la clase obrera, que no tiene intereses
creados, que es la más compacta y consciente e n razón del
puesto que ocupa en la producción moderna, y que es capaz
d e conducir con ella a las amplias masas trabajadoras de la
ciudad y del campo y a todas las fuerzas nacionales.
Las clases dominantes se dan cuenta que, para aplicar
su política reaccionaria, no pueden ignorar la presencia de
la clase obrera y s u capacidad de combate. Por eso recu-
rren a las más variadas formas para contrarrestar su acción
organizada, que van desde el adulo, el halago o la corrup-
ción, hasta la provocación, la división y la represión del mo-
vimiento obrero y popular. Sin embargo, verificamos con
satisfacción que estos intentos se han estrellado con la firme
voluntad de unidad y lucha de los obreros, empleados y cam-
pesinos organizados en torno a la Central Unica de Trabaja-
dores, sus federaciones y sus sindicatos.
Los trabajadores organizados tras las banderas de la
Central Unica han repudiado los planes de colonización y
vasallaje del imperialismo yanqui, rechazan la congelación
de sueldos y salarios y, puestos en acción, numerosos sindi-
catos han conquistado reajustes superiores a los establecidos
por la ley cierran filas en defensa de sus conquistas previ-
sionales. E os servidores del Estado, apoyados en la unidad
de acción, intensifican la lucha a fin de asegurar la estabili-
dad funcionaria. Los pensionados y jubilados tanto del sec-
tor público como del sector privado han iniciado con decisión
una justa campaña por el aumento de sus pensiones y mon-
tepíos. Las mujeres trabajadoras se movilizan y luchan por
sus reivindicaciones específicas, entre ellas por una jubila-
ción que repare en parte las inhumanas condiciones de ex-
plotación de que son víctimas en las faenas industriales. Los
jóvenes trabajadores, dándose cuenta del capital humano
que representan, se incorporan a las luchas de la clase obre-
ra, para exigir trabajo estable y mejores condiciones de vida.
Los trabajadores no sólo han librado batallas en defensa
de sus reivindicaciones económicas y sociales, sino que tam-
bién han sido el factor decisivo en la mantención de las li-
bertades y derechos democráticos y en la defensa de nues-
tras riquezas que como el petróleo se ha querido entregar a
la voracidad de los monopolios yanquis. Al mismo tiempo,
han encabezado la defensa de la educación fiscal y se han
opuesto al cierre de las industrias nacionales y a la política
dañina impuesta por el Fondo Monetario Internacional.
Los trabajadores chilenos han expresado también su so-
lidaridad internacional con las fuerzas revolucionarias que
han derribado las bestiales dictaduras de Batista en Cuba, d e
Pérez Jiménez en Venezuela y de Rojas Pinilla en Colombia
y apoyan a estos pueblos en su lucha por la Reforma Agra-
ria, la democratización e independencia de sus países. Com-
prendiendo el alto valor que encierra el internacionalismo
proletario han levantado su voz para condenar las dictaduras
de Paraguay, Santo Domingo, Nicaragua, Haití, España, Por-
tugal y otras y han expresado su solidaridad con las luchas
de los trabajadores de los países coloniales y dependientes
por su liberación nacional y social. Conmueven a nuestro
proletariado los ejemplares combates que libran en estos
mismos días nuestros hermanos argentinos y peruanos.
Hoy cuando la crisis se ha agudizado y se acentúa el
forcejeo entre las fuerzas del imperia1ismo.y las del progre-
so, la clase obrera debe elevar su actual organización sindi-
cal y sus métodos de lucha para que correspondan a sus
necesidades de la hora presente y al papel histórico que re-
presenta en el movimiento democrático de liberación na-
cional.
Al respecto, se ha abierto un gran debate al ser convo-
cado el Segundo Congreso Nacional de la organización
máxima sindical del.país: la Central Unica de Trabajadores.
La Convocatoria a este importante torneo d e los traba-
jadores chilenos ha abierto la posibilidad de la más amplia
discusión y del examen de los problemas que interesan a to-
dos los asalariados, particularmente aquellos que dicen rela-
ción con las luchas por sus reivindicaciones inmediatas, con
las formas y métodos para alcanzarlas y con las tareas que
están planteadas de acuerdo con las nuevas condiciones po-
líticas imperantes del país, que enfrentan a los trabajadores
con un Gobierno en que está directamente representada la
gran burguesía monopolista. En estas nuevas condiciones,
el Congreso de la CUT deberá abordar las formas más con-
venientes d e organización que permitan fortalecer la acción,
la movilización y los combates, incorporando al conjunto de
los trabajadores a las luchas por sus reivindicaciones y por
lograr cambios profundos en la estructura económica, polí-
tica y social del país.
El Partido Comunista, partido de la clase obrera, s u
destacamento más avanzado y consciente, forjado por el
maestro Luis E. Recabafien en la región del salitre, templa-
do en duros combates contra sus enemigos de. clase, tiene
conciencia de la responsabilidad que le cabe en los éxitos o
fracasos de las luchas del movimiento sindical chileno y es
por ello que se siente obligado a entregar su contribución
crítica y autocrítica a este proceso d e discusión que inician
los trabajadores con motivo de su próximo Congreso Nacio-
nal. Esperamos con interés, también, la contribución que
aporten los demás sectores a este trascendental debate.
A través del desarrollo del movimiento sindical chileno,
los trabajadores han ido buscando y creando las organizacio-
nes que mejor reflejaran las necesidades de sus luchas, te-
niendo presente que, a medida que cambian las condiciones
políticas y sociales del país, así también debe cambiar y mo-
dificarse la estructura d e la organización sindical, sin perder
su carácter y contenido de clase.
Tal como lo señalara el Informe al XI Congreso Nacio-
nal del Partido Comunista, en los 'Últimos veinte años se han
producido importantes transformaciones en la economía ca-
pitalista, han desaparecido industrias y han surgido nuevas,
se ha renovado y ampliado el proletariado creciendo numé-
ricamente. Gran parte d e las conquistas que hoy tenemos
los trabajadores son el producto de grandes batallas libradas
por los obreros a través de varias décadas y en cuyo curso
se organizaron en la ~ a n c o m u n a l Obrera, la Federación
Obrera de Chile, la Confederación de Trabajadores de Chile
y la Central Unica de Trabajadores.
El triunfo del Frente Popular abrió una nueva etapa en
el desarrollo d e las luchas d e los trabajadores permitiendo
la incorporación a la organización sindical de decenas de mi-
les de obreros, empleados y campesinos, sobre la base de la
creación de nuevas industrias y fuentes de trabajo, creándo-
se las condiciones para llegar a través de un largo proceso a
la constitución de una organización que agrupara bajo una
sola dirección a todos los trabajadores.
Si bien es cierto que la CUT constituye un paso adelante
en el desarrollo de la unidad, esta unidad carece aún de con-
solidación orgánica, sus métodos de lucha no corresponden
siempre a las necesidades del movimiento obrero y por s u
composición heterogénea llegan a ella no solamente la justa
ideología del proletariado sino también las corrientes ideo-
lógicas de la burguesía, de la pequeña burguesía y d e la
oligarquía.
Desde el punto de vista orgánico, la CUT adolece d e un
defecto fundamental, del cual todos los dirigentes sindicales
están conscientes. Esta falla parte de su propia estructura
interna basada en el funcionamiento del Consejo Nacional
de Federaciones, cuyo papel sin duda es muy importante, pe-
ro insuficiente, ya que ninguna organización puede caminar
sólo con la cabeza, necesita piernas sólidas y éstas deben ser
los Consejos Provinciales, Departamentales y Locales de la
CUT. La unidad orgánica está sellada por arriba; pero, fal-
ta extenderla más hacia la base. Sabido es que gran parte
de los consejos provinciales y locales de la CUT son débiles
orgánicamente, no disponen ni de cuadros ni de medios sufi-
cientes para atender las tareas de sus provincias, porque los
sindicatos s e consideran afiliados a la CUT, sólo a través de
la Federación Nacional y no por medió de los Consejos Pro-
vinciales y locales. Es indudable que a esta situación ha
contribuído la falta de una concepción justa sobre el papel
de la CUT como un todo orgánico desde el Consejo Nacional
de Federaciones hasta el más pequeño consejo local de ella;
pero, también se debe a la falta de preocupación y ayuda de
los dirigentes nacionales al trabajo de las provincias. Es
particularmente notorio que en el último tiempo se ha aban-
donado el método de recorrer las provincias, de bajar a las ba-
ses, de visitar uno por uno los sindicatos y se ha contribuído
así, consciente o insconcientemente, a frenar el desarrollo de
la organización, menospreciando la experiencia viva y la
opinión y las enseñanzas de las masas.
Muchas organizaciones sindicales, incluso la CUT desa-
rrollan una actividad rutinaria sin darse las perspectivas que
necesita el momento presente, viven mucho de la esponta-
neidad y actúan en forma burocrática, con la tendencia a
dirigir mediante circulares y declaraciones de prensa. Mu-
chos dirigentes resuelven los problemas sindicales y las di-
vergencias con los patrones sólo en las oficinas d e los Minis-
terios. Hay que ir allí ha hacerlo cuando sea necesario, pero
no debe constituir la norma como se observa actualmente.
A veces, además, se actúa sin consultar a la masa que se
representa, sin incorporarla a ella misma a la discusión y a
la lucha. Esta falta d e conexión entre los dirigentes y la
masa conduce a que los primeros vacilen y pierdan la pers-
pectiva e incluso la confianza en la capacidad creadora y de
combate de los trabajadores.
La tendencia a mantenerse encerrados o a aislar el sin-
dicato del resto del gremio y del conjunto del movimiento
sindical, debilita las acciones combativas de cada sindicato,
los arrastra por el camino de la conciliación y los conduce a
perder de vista los intereses 'generales de su clase.
Estas fallas del movimiento sindical no son nuevas. Se
arrastran desde hace mucho tiempo. En el Informe al XI
Congreso, estos problemas fueron examinados con cierta de-
tención y el Congreso entrego una línea clara al respecto y
tareas concretas para el Partido en relación con el movimien-
to obrero. A nueve meses de distancia, cabe preguntarnos:
¿Qué hemos hecho los miembros del Comité Central y el
Partido en su conjunto por el cumplimiento de estas reso-
luciones?
Es evidente que existe una mayor preocupación -prue-
ba de ello es este Pleno-; pero, no todo el Comité Central
ha entregado su aporte colectivo a esta tarea, ni hemos ga-
nado a todos los Comités Regionales, para tan importante
labor. Debemos también decir que, si bien es cierto que los
compañeros que trabajan como responsables en el frente-sin-
dical, han ganado en cuanto a cierta elevación de su nivel
ideológico y político y realizan un mayor trabajo colectivo,
éste aún no es parejo, hay desniveles, partiendo de la propia
fracción de la CUT donde todavía existe trabajo individual,
burocratismo y sectarismo.
Las nuevas transformaciones aue el movimiento sindi-
cal reclama exigen dirigentes más dinámicos y audaces, con
perspectivas políticas de una firmeza ideologica insoborna-
ble, capaces de interpretar y saber conducir a las masas al
éxito en sus luchas contra sus enemigos de clase.
Problemas como el de la aguda escasez de viviendas, que
el propio Gobierno se dice dispuesto a encarar aunque en
forma por demás defectuosa, requieren que sean los mismos
sindicatos los que se preocupen, ampliando el radio de las
reivindicaciones que atienden, de llevar adelante una acción
tenaz, seria y permanente para. obtener casas para sus
miembros.
Surge, por otra parte, como un asunto de la mayor im-
portancia la necesidad de que los sindicatos presten una ayu-
da regular y constante a la organización de los cesantes, ta-
rea que debe recaer en especial sobre los trabajadores con
ocupáción.
En el país hay dos millones de trabajadores, de los cuales
sólo 650 mil están organizados sindicalmente. De allí parte
una de las más serias debilidades que tenemos que encarar.
Más de 300 mil están sometidos a las trabas del Código del
Trabajo, que limita el desarrollo de la organización por cuan-
to los obreros, empleados y campesinos para constituir un
sindicato legal tenemos que reunir un número determinado
de firmas, pedir la presencia de un Inspector del Trabajo, so-
meterse a un Estatuto arbitrario confeccionado por la bur-
guesía y entregar la administración de sus fondos a l a vigi-
lancia de los patrones y del gobierno.
Mientras esto sucede en el campo obrero, los patrones no
necesitan leyes para organizarse. Ellos cuando les da la ga-
na constituyen sus organizaciones de clase, eligen libremente
a sus dirigentes, administran sus fondos, designan sus perso-
neros ante el gobierno y tiene toda la autoridad en el Estado
burgués.
Los trabajadores necesitamos de nuevas modalidades de
organización para enfrentar las luchas del presente y del
porvenir. Necesitamos dar un vuelco en el funcionamiento
d e la actividad de los sindicatos libres y legales. La expe-
riencia nos ha demostrado que el sindicato de empresa ac-
tual no tiene éxito en sus batallas si encara a u n frente pa-
tronal unido que tiene a l gobierno a su lado, dispone de la
prensa reaccionaria y utiliza la policía y a veces hasta el ejér-
cito para mantener sus posiciones y defender sus intereses.
E n las actuales condiciones los trabajadores se enfrentan
con la acción unida de verdaderas federaciones patronales,
que fijan normas frente a los reajustes para cada una de las
empresas y las hace solidarias en la defensa de sus intereses,
además que. se sirven de la mayoría reaccionaria del Parla-
mento, para mantener sus privilegios y acentuar la opresión
y explotación de los trabajadores.
Si bien es cierto que el sindicato de empresa presenta
algunas ventajas como son el fuero sindical, la inamovilidad
cuando se plantean los pliegos de peticiones y la mentada
participación de utilidades, no es menos cierto que la calidad
de asociado del sindicato lo determina en ellos el patron, por
cuanto le basta despedir al operario de la industria para des-
afiliarlo del sindicato. Por otra parte, aun cuando hay un
contrato colectivo de trabajo, los patrones imponen a través
de los reglamentos internos de las industrias las condiciones
en que los obreros deben trabajar, sin que el sindicato pueda
intervenir e n beneficio de sus asociados; además, por sim-
ples disposiciones de los organismos del Trabajo toda la labor
de ellos está sujeta al visto bueno de los patrones y del go-
bierno. En suma, esta organización, que debería ser el ins-
trumento de lucha de clase del proletariado, está siendo
convertida en un instrumento de colaboración de clase al
continuar amarrada a las pretinas legalistas.
Además, los actuales sindicatos profesionales legales 'no
son otra cosa que sindicatos por oficios, que agrupan peque-
ños números de trabajadores de una profesión determinada.
Este tipo de organización no sólo debilita la acción de lucha
de los trabajadores al atomizar su unidad, sino que también
facilita la dispersión de fuerzas y favorece la competencia
entre los propios obreros en perjuicio de sus intereses colec-
tivos frente a la clase patronal. Generalmente estos sindi-
catos no se abren perspectivas para incorporar a ellos al res-
to de sus compañeros y, por el contrario, el criterio pequeño
burgués de las categorías profesionales margina de la orga-
nización a centenares y miles de obreros no calificados y a
la inmensa masa de obreros sin profesión.
En cuanto a las Federaciones, ellas han cumplido y cum-
plen un papel de gran imporiancia en la coordinación de las
luchas y en la solidaridad entre los trabajadores del mismo
gremio; pero, pese a que la mayoría son organizaciones li-
bres, se dejan llevar por un exceso de legalismo, sacan el año
atendiendo aisladamente pliegos de peticiones, sin pararse a
buscar el camino de la coordinación en las luchas reivindi-
cativas. Por otra parte, giran alrededor de los trabajadores
organizados, especialmente en los grandes sindicatos, olvi-
dando que la Federación no es, ni debe ser solamente una
agrupación de sindicatos de empresas, sino que un verdade-
ro sindicato nacional de su rama industrial, que agrupe a los
trabajadores de las grandes, medianas y pequeñas empresas.
Al paralelismo existente en este terreno que permite la exis-
tencia de.dos o tres federaciones en una misma rama indus-
trial, se agrega una falsa concepción del verdadero carácter
de la federación que la lleva a convertirse más bien en una
federación de carácter profesional antes que industrial, dejan-
do al margen de la organización a decenas de miles de traba-
jadores que laboran en la misma rama industrial o en la-
bores anexas.
Esta falsa concepción de un legalismo estrecho ha entra-
bado la organización de centenares de miles de trabajadores,
que laboran en industrias pequeñas o talleres, en que no al-
canzan a haber los 25 obreros que exige el Código del Tra-
bajo. Tan sólo en la industria manufacturera hay 4.863 pe-
queñas industrias en las que trabajan cerca de 50 mil perso-
nas; pero, ocupan cada una entre 5 y 19 obreros, los que por
lo tanto están huérfanos de organización sindical. En pare-
cidas condiciones se encuentran 96.250 obreros que trabaja11
repartidos en 1.931 industrias medianas con un número de
obreros por empresas que oscila entre los 20 y los 199. A es-
tas empresas que tienen menos de 25 obreros, sabido es que
el Código del Trabajo las deja sin organización sindical es-
pecífica; pero, nada priva a estos mismos obreros del dere-
cho a organizarse en sindicatos al margen de dicho Código.
Frente a esta situación la clase obrera debe plantearse
la tarea de ir a la constitución de grandes sindicatos por
rama industrial, ya sea en el terreno provincial o nacional,
sin que ello signifique abandonar de inmediato los actuales
sindicatos de empresas. Hay que coordinar la acción de los
actuales sindicatos con estas nuevas formas de organización
que reclama la lucha de los trabajadores. Es evidente que a
fin de actuar en este camino, se necesita abrir una discusión
ideológica en el seno del proletariado chileno para ganarlo
conscientemente al cumplimiento de estas nuevas tareas.
Actualmente algunas federaciones comienzan a dar los pri-
meros pasos en este sentido. La constitución del sindicato
provincial de obreros metalúrgicos y del sindicato provin-
cial de la construcción, junto con la labor desarrollada ú1-
timamente por el Sindicato Mixto de la Seda, señalan el
camino a seguir.
En cuanto a las federaciones nacionales, necesitamos
ampliar su radio de acción, transformarlas en organizacio-
nes que aglutinen, orienten e impulsen las luchas de todos
los trabajadores de su respectiva rama industrial en torno a
problemas concretos, incorporando a sus acciones no sólo a
los trabajadores organizados en sindicatos, sino también a los
que aún nd están organizados, de tal manera que se pueda
presentar un frente unido. Seguramente que donde existen
federaciones paralelas esta labor será más difícil; pero, es
indudable que hay problemas que afectan al conjunto de los
trabajadores de una provincia, zona o rama industrial, cuya
solución exige la movilización y la. unidad de acción de esos
trabajadores para obtener éxito y, de esta manera, enfrentar
al frente unido patronal. Así lo han comprendido, por ejem-
plo, los trabajadores de la prensa y los gráficos de la obra,
que han constituido un Comité de Unidzd con la partici-
pación de la Federación de Trabajadores de la Prensa, la
Central de Trabajadores de la Obra, la Federación de Obre-
ros de Imprenta y la Asociacijn de Jubilados, para luchar
juntos por una plataforma común, con vista a crear, a través
de este proceso de unidad de acción, una sola Federación
Nacional. Este proceso también se abre camino en los gre-
mios de panificadores, molineros, fideeros y del dulce, con
vista a crear la Federación Unica de la Alimentación.
Debemos contribuir a que las organizaciones sindicales
sean instrumentos permanentes de lucha de los trabajado-
res, organismos dinámicos, vivos, preocupados de cada uno
de los problemas de sus asociados, pero también de los inte-
reses de los trabajadores y del pueblo. La organización sin-
dical debe ser la escuela revolucionaria que eduque no sólo a
los trabajadores que representa, sino también a los familia-
res de ellos, que proyecte su influencia en el barrio o sector
donde actúa. Sus locales deben estar rodeados del cariño
y el respeto de la población, sobre la base de que ellos sean
el centro de la actividad cultural, deportiva, artística y re-
creativa. Los problemas de la asistencia social, de la lucha
contra la carestía de la vida, y de la movilización para ob-
tener luz, agua, escuelas, hospitales, etc., deben ser encara-
dos por los trabajadores a través de sus sindicatos. Por otra
parte, la organización de miles y miles de obreros, campesi-
nos y empleados actualmente inorganizados debe ser una de
las tareas esenciales que encare el movimiento obrero a fin de
ampliar su propio potencial de lucha, pasando por encima
de todas las trabas y teniendo siempre presente que, son los
propios trabajadores los que a través de su organización, de
su unidad y de su acción podrán conquistar sus reivindica-
ciones y abrir el camino a su completa liberación.
Siguen plenamente vigentes, además, 3as resoluciones
emanadas del XI Congreso del Partido y los dos últimos Ple-
nos en lo que respecta a la organización de los obreros agríco-
las y campesinos en un solo y gran movimiento. Los hechos
confirman que este planteamiento es justo. Ante el dicta-
men de la Contraloría General de la República que ordenó
disolver la organización sindical legal de todos los persona-
les de la Salud, entre los cuales estaban los trabajadores agrí-
colas de los fundos de dicho Servicio, éstos de inmediato
acordaron mantener y consolidar sus organizaciones y dieron
paso a la formación de asociaciones libres de campesinos que
se han hecho respetar. Además de la organización de los
trabajadores agrícolas, en sindicatos libres o legales, de fun-
do o de alciea o en otras formas que los agrupe para la lu-
cha, se necesita también desarrollar las más variadas formas
de acción de las diversas capas de los trabajadores de la tie-
rra. Sobre la base de la unidad de acción por objetivos co-
munes, debemos ir creando las condiciones para empalmar
la lucha de los comuneros, de los colonos, de los mapuches,
de los chacareros, de los arrendatarios de tierras, de los par-
celeros y de las otras capas campesinas, para elevar su con-
ciencia y su capacidad de combate, llegando a la formación
de un movimiento de frente único y luego una organización
Única contra los. terratenientes y su sistema feudal de explo-
tación y por la Reforma Agraria. Un paso importante en
este sentido ha sido dado por la Federación de Trabajadores
Agrícolas, que ha constituído un Comité Relacionador con la
Asociación Nacional de Pequeños Agricultores y Chacareros
y ha establecido contactos con la Asociación Nacional Indí-
gena. Por nuestra parte, debemos ayudar, en cada provin-
cia, junto a nuestros aliados, a organizar en las localidades
agrarias amplios comités, asociaciones, cooperativas, comuni-
dades, etc., apoyados en la solidaridad del proletariado y en
la acción de los obreros agrícolas.
A través de las leyes de congelación, los patrones y el
gobierno han ido eliminando los derechos de petición y huel-
ga de los trabajadores. Se burlan las disposiciones del Có-
digo del Trabajo que en parte consideraban estos derechos
y la reacción encamina su ofensiva a arrebatar las conquis-
tas económicas, sociales y previsionales alcanzados a lo largo
de viejas luchas. Así se empuja a los trabajadores a situa-
ciones de hecho con el fin de justificar la liquidación de las
libertades públicas y de los derechos sindicales.
Nos enfrentamos, insisto, a la acción unida de verdade-
ras federaciones patronales, solidarias en la defensa de sus
intereses. En estas condiciones, es necesario que las federa-
ciones industriales constituyan un verdadero frente único,
movilizando a sus bases y a todos los trabajadores que per-
tenecen a cada rama industrial, mediante pliegos Únicos que
concentren la lucha de todo el gremio para enfrentarse a la
asociación patronal. Está probado, que los sindicatos aisla-
damente no pueden enfrentar con éxito sus luchas rei-
vindicativas.
La presentación de cincuenta o más pliegos en diferen-
tes fechas del año debilita el frente obrero ya que el sindica-
to a veces pequeíío se enfrenta solo a la asociación patronal.
Esto indica la necesidad primordial de trabajar por la pre-
sentación d e Pliegos Unicos por rama industrial de carácter
provincial o nacional e n una sola fecha y por los mismos
objetivos. .
La experiencia nos está enseñando que, ante la cocducta
del gobierno y de los patrones, la única ley que favorece a
los trabajadores es la ley de la unidad, la lucha y la soli-
daridad. Así lo demuestran los ejemplos de los movimien-
tos reivindicativos de los últimos tiempos, como la huelga
del carbón y los conflictos d e los obreros y empleados de la
Compañía de Electricidad que, después de una tramitación
de cinco meses optaron por la acción organizada y combati-
va de sus fuerzas, efectuaron paros progresisvos, divulgaron
ampliamente sus peticiones, realizaron manifestaciones pú-
blicas incluso en los jardines del Congreso Nacional y, con la
solidaridad del resto d e sus hermanos de clase, obtuvieron
una solución por encima de la Ley de Congelación.
Los trabajadores del Hotel Carrera, a los cuales la Junta
d e Conciliación les negó el pase para la huelga, pasando por
encima de estas trabas legales votaron e hicieron efectiva su
huelga obteniendo coino resultado de esta lucha organizada
un reajuste superior a la ley. Otra experiencia de estas for-
mas de lucha es la del Sindicato Mixto de la Seda, el cual,
agrupando en s u seno a los sindicatos industriales y comités
de fábrica de cerca de 70 empresas conquistó importantes
reivindicaciones en su Último pliego y por primera vez logró
la fijación de un salario mínimo garantizado. Estos ejem-
plos pueden multiplicarse aun mucho más si, además de
romper las trabas de un exagerado apego legalista se utiliza
el procedimiento que planteamos anteriormente de unir ra-
mas industriales completas d e trabajadores con sus organi-
zaciones legales y libres en u n solo combate contra el frente
patronal, es decir i r impulsando pliegos Únicos por industrias
o provincias que logren movilizar en torno a reivindicacio-
nes comunes a los trabajadores organizados y no organizados.
Creemos que la incorporación de todos los trabajadores
a la organización y a la lucha unitaria en bloques en contra
de los frentes patronales, la superación en las formas orgá-
nicas y d e acción, el desarrollo de la solidaridad y la lucha
contra las trabas de un falso legalismo es más bien legule-
yismo, deben ser las características sobresalientes del movi-
miento sindical.
32
La lucha centralizada y e n bloque del movimiento sin-
dical no significa adoptar una táctica rígida y que todas las
organizaciones de una rama industrial deban realizar un
mismo tipo de acción ante los patrones y el gobierno. Para
incorporar a toda una rama industrial o una provincia o a
todos los trabajadores a una acción común, deben tomarse
en cuenta el grado de organización y de conciencia de cada
organismo, adoptando la forma más adecuada de lucha para
cada uno. Pues con una forma rígida de combate puede su-
ceder que las organizaciones más débiles se nieguen a parti-
cipar en ella, o sea, se retiren antes de tiempo dando la sen-
sación de derrota. Las organizaciones que han adoptado la
forma más decisiva de lucha es posible que se agoten antes
d e haber logrado el triunfo.
Si un conjunto de trabajadores pertenecientes a una ra-
ma industrial por ejemplo, realizan paros de algunas horas
unos, de días completos otros, saliéndose luego de esas for-
mas d e acción para volver a reanudarlas más tarde, si entre
tanto los organismos más débiles realizan mítines, recolectan
ayuda, salen a propaganda y preparan a los trabajadores pa-
r a pasar a formas de acción más poderosas, la batalla reivin-
dicativa puede poner en movimiento a los organismos más
atrasados, sin perder la iniciativa y golpeando siempre en
forma imprevista al enemigo. La unidad de acción en la
lucha supone también la organización de una amplia solida-
ridad y ayuda, tanto en los gremios de -la rama industrial o
d e la provincia que está participando en ella, como del resto
d e los trabajadores y capas prbgresistas de la población.
Como he señalado, e n los días 5, 6, 7 y 8 de diciembre
próximo se realizará el Segundo Congreso Nacional de la
Central Unica de Trabajadores. Este Congreso debe ser su-
perior en calidad y en cantidad a los anteriores torneos. Pa-
ra ello las conferencias provinciales y congresos que se están
preparando deben estar impregnadas de las nuevas tareas
planteadas y realizarse al calor de la lucha con mejores mé-
todos. Esto implica realizar una amplia labor d e esclareci-
miento ideológico durante todo su período de preparación.
La participación, por lo tanto, de los trabajadores en su
Congreso no puede estar circunscrita al pago de la cotiza-
ción, la elección de los delegados y la designación de la fu-
tura directiva de la CUT, ya que éstos son sólo algunos as-
pectos. Es indispensable que s e pronuncien en amplias dis-
cusiones de sus asambleas sobre todos los puntos que va a
discutir el Congreso y que están señalados en su Orden del
Día. Nos parece que en la discusión hay que evitar los ex-
tremos peligrosos, como el de poner en el primer plano aque-
llos puntos que separan aún a los trabajadores, en vez de
buscar el camino que los conduzca a expresar el anhelo co-
mún, o como el de caer en la discusión académica que signi-
fique una revisión completa de todos los problemas, incluso
de aquellos en que hay acuerdo, en lugar de centrar la pre-
ocupación de los trabajadores en los nuevos métodos que
es necesario poner en práctica para superar la debilidad
orgánica y de acción.
Uno de los asuntos que se debatirá es el de la Platafor-
ma de lucha de la CUT. Creemos que va a ser necesario
simplificarla, determinar cuáles son los objetivos inmediatos
y cuáles los posteriores, de acuerdo a las condiciones concre-
tas que hoy están planteadas y que es indispensable estable-
cer las tácticas que deben aplicarse para obtener éxito en
las luchas sobre la base de corregir los errores del pasado.
Lo nuevo, lo que una a los trabajadores, lo que les permita
avanzar con seguridad y éxito debe ser una de las principales
preocupaciones.
Esta discusión debe efectuarse en los marcos de la más
ampIia democracia sindical, la que también ha de reflejarse
en el principio de la proporcionalidad en la elección de los
delegados y en toda' la gestión y realización del Congreso.
Es justo que todo esto se realice a través de amplias asam-
bleas en los sindicatos, asociaciones, federaciones y Consejos
de la Central Unica.
Los comunistas debemos combatir con firmeza contra las
tendencias extrañas a las del proletariado a través de una
discusión ideológica y de la elevación de la educación polí-
tica, en forma que no debilite sino que refuerce la unidad
sindical.
Para elevar el papel de la CUT ésta deberá dejar de lado
el apoliticismo, el aislacionismo de la clase obrera y la prác-
tica de formas rígidas de organización que tanto daño le han
causado. Habrá que trabajar por unir al proletariado sobre
la base de sus puntos de vista comunes, rechazando tanto la
tendencia de algunos sectores políticos de desplazar a otros
del movimiento sindical, como la de aquellos que realizan
verdaderos chantages en nombre de la unidad para imponer
determinados cargos de dirección y planteamientos que no
representan el sentimiento mayoritario y unitario de los tra-
bajadores y una proporcionalidad democrática en la compo-
sición de los organismos..
Hemos dicho que la Central Unica es la organización sin-
dical de clase sin Partido de los trabajadores y por tal razón
estimamos que ninguna fuerza política o "gremialista" puede
abrogarse exclusivamente la representación total de los asala-
riados excluyendo a otros sectores políticos,-porque tal acti-
tud no contribuye a la unidad ni al fortalecimiento de la orga-
nización de los trabajadores, sino que crea la desconfianza
y frena la unidad de acción y la unidad de éstos. De allí
que los trabajadores no aceptan el anticomunismo, ya que
por su experiencia saben que tras esta máscara se esconde
el germen de la división. En cuanto a la unidad socialista-
comunista estimamos que puede ser un poderoso factor que
contribuya a la unidad y no a la exclusión de ninguna de las
demás fuerzas que actúan en el movimiento sindical.
Para nosotros la práctica de la democracia sindical consis-
te, por una parte, en hacerlo todo de acuerdo con los traba-
jadores, nada sin ellos y en contra de su voluntad. Por otra
parte, consiste en luchar por una política Única de clase me-
diante métodos de persuación fraternal, nunca con métodos
de imposición o de presión. La prepotencia y el sectarismo
están reñidos con la democracia sindical. Nuestra preocu-
pación tiende en ese sentido a contribuir a eliminar del mo-
vimiento sindical esos vicios y ayudar a ganar la confianza
de la clase obrera en sus propias organizaciones de lucha.
La necesidad de salvaguardar la unidad y la orientación
de lucha y de combate del próximo Congreso de la CUT, es
una tarea tanto más urgente para nuestro Partido y los de-
más sectores de avanzada si se considera que el imperialis-
mo, a través del CIOLS y de la ORIT, se está empleando a
fondo para hacer prosperar las maniobras divisionistas den-
tro del movimiento sindical y si tenemos en cuenta que a es-
tas alturas la burguesía y el imperialismo llegan al seno mis-
mo del movimiento obrero queriendo apoderarse de su direc-
ción utilizando para ello todo tipo de formas.de corrupción,
viajes, prevendas, ~onsejerías,gratificaciones brujas y esti-
mulan y protegen los despilfarros de los fondos sindicales, lo
que constituye un grave crimen contra los intereses de los
trabajadores por cuanto el movimiento sindical chileno des-
de Luis Emilio Recabarren hasta Clotario Blest se ha carac-
terizado por su incorruptible honradez y libertad con los
intereses de la clase obrera.
Las organizaciones de la burguesía se caracterizan por-
que sus dirigentes se enriquecen fácilmente. Este es el caso
de cualquier banco, sociedad anónima o empresa capitalista
de cualquier especie. En cambio, las organizaciones obreras
son un modelo de honestidad, de dedicación de los dirigentes
a los intereses colectivos con abnegación y sacrificio. Por
esto mismo los comunistas debemos decir con franqueza que
nos preocupa, aún más, que nos alarma el hecho de que Últi-
mamente en algunas organizaciones sindicales se haya co-
menzado a desarrollar cierto estilo de procedimientos ajenos
al proletariado, que obedecen en el fondo a la influencia de
la corrupción burguesa, y que se manifiestan en que suele
haber dirigentes sindicales que no se ven nunca en el año en
la producción o que cobran viáticos exagerados, así como en
participaciones sospechosas que se derivan de la recomenda-
ción de casas comerciales que conceden créditos, venden má-
quinas de diversos tipos o artículos de vestuario o. alimenta-
ción, etc. En esta Sesión Plenaria, los comunistas llamamos
a los obreros, empleados y campesinos a cuidar como a las
niñas de nuestros ojos la honestidad del movimiento sindical,
someter a una saludable vigilancia de masas a todos los diri-
gentes y cuidar el preciado tesoro que es la escrupulosa hon-
radez de cada hombre o mujer que tenemos el honor de ser
designados para cargos representativos de los trabajadores.
Debemos decir que ya la anterior Sesión Plenaria del Comité
Central resolvió que los comunistas que son dirigentes sin-
dicales alternen mensualmente su tiempo participando en la
producción, a fin de evitar toda tendencia a la burocratiza-
ción. Llamamos a los demás sectores del movimiento sindi-
cal a acompañarnos en la aplicación de esta iniciativa.
Ya hemos señalado que los pueblos de América Latina
enfrentan una misma lucha. Por eso es muy importante la
resolución de la Central Unica de Trabajadores de que su
Segundo Congreso, junto con desarrollar el movimiento obre-
ro en el plano nacional aporte además una contribución al
desarrollo de la unidad de acción de los trabajadores de
América Latina para lo cual ha propuesto una reunión de
mesa redonda de las organizaciones sindicales de nuestros
paises que permita intercambiar experiencias y establecer
las bases de una plataforma común que abra el camino a la
reunificación de las fuerzas asalariadas de este continente.
Somos conscientes de que para el fortalecimiento del
movimiento obrero y del conjunto del movimiento de libera-
ción nacional es d e la mayor importancia el desarrollo de
nuestro Partido. El XI Congreso entregó la tarea de hacer
crecer el Partido en u n 50%, especialmente en las industrias.
Los últimos antecedentes recogidos demuestran que ese cre-
cimiento se produjo en u n 47%. Centenares de nuevas
células industriales se han creado en el país. Ello irá en be-
neficio de la clase obrera y del pueblo, ya que permitirá
acentuar mucho más la luclia de los trabajadores chilenos
por sus aspiraciones. Estas células industriales tendrán co-
mo misión fundamental educar a los proletarios en la lucha
de clases y forjar en cada uno de ellos una conciencia socia-
lista. Para lograr este objetivo necesitamos elevar la edu-
cación política d e nuestros militantes en los principios del
rnarxismo-leninismo, hacerlos impermeables a las influencias
extrañas a la ideología del proletariado, darle plena fe y con-
fianza en las fuerzas d e la clase obrera, ganarlos para que
realicen una labor activa en nuestros organismos bases y en
las organizaciones de masas, ayudarlos para que conozcan en
detalle las tareas planteadas por nuestro Programa y para
que sepan ciiáles son sus deberes y derechos dentro del Par-
tido, comprendiendo que sus intereses personales se subordi-
nan a los intereses del Partido y de su clase.
El funcionamiento de nuestras fracciones, ya sean de
carácter nacional, provincial o local, no puede conformarnos.
Ellas en general tienen una vida irregular, sin un estudio
concienzudo de los problemas de los sectores en donde ac-
túan y muchas veces llegan nuestros camaradas a una asam-
blea sindical o congreso, sin haber abordado las materias de
fondo que interesan a la organización de masas. Otro de-
fecto serio que subsiste aún es la tendencia a reemplazar el
organismo regular del Partido, la célula, por la fracción.
Para corregir muchos defectos de nuestro trabajo, la Co-
misión Sindical Nacional ha inaugurado una Escuela de
Educación Política con 22 alunínos en la'provincia de San-
tiago y se proyecta también establecer escuelas para dirigen-
tes sindicales comunistas en Valparaíso y Rancagua.
Hace pocos días se efectuó un foro organizado por la
Comisión Política con la participación de los miembros de
la Comisión Sindical y de dirigentes sindicales y abogados
comunistas, foro que entregó valiosas experiencias sobre los
problemas del movimiento sindical. Debemos seguir desa-
rrollando iniciativas de esta especie.
UNIR LAS FUERZAS PROGRESISTAS
Camaradas:
El fortalecimiento orgánico e ideológico del movimiento
sindical y, con ello, una participación más activa y eficaz de
la clase obrera en la vida política y social del país y una
mejor defensa de sus intereses es un asunto del mayor inte-
rés nacional. Los reaccionarios despliegan una costosa pro-
paganda para hacer creer el absurdo de que los intereses de
los trabajadores serían opuestos a los de la colectividad.
Una de las afirmaciones más socorridas de los reaccionarios
consiste en que el proceso inflacionista tendría su causa en
.supuestos mejoramientos excesivos de los salarios y sueldos.
Sin embargo, todos han podido observar que el costo de la
vida sigue subiendo, mientras se ha disminuído la participa-
ción de los trabajadores en la renta nacional y se ha avanza-
do en el terreno de la pauperización de las masas. Los cau-
santes de la inflación están en otra parte y son a l a vez los
responsables del atraso de Chile, de la estagnación de las ac-
tividades productivas y de la miseria de sus hijos. Se trata
del imperialismo y de la oligarquía.
Nos constituímos en esta Sesión Plenaria del Comité
Central del Partido Comunista de Chile a pocos días de que
nuestra República cumpla 149 años de existencia. Hace dos
años en esta misma fecha se ,reunió la Convención Presiden-
cial del Pueblo que dio una importante contribución. a la
unidad de las fuerzas que están en Chile .por transformacio-
nes progresistas que permitan dar solución de fondo a los
grandes problemas nacionales. Al iniciar el trabajo de la
Sesión Plenaria, rindo homenaje a los Padres de la Patria
que lucharon en el siglo pasado por la independencia estatal
de Chile, reafirmo la decisión de nuestro Partido de consoli-
dar el entendimiento'de los ~ a r t i d o sque integramos el Fren-
t e de Acción Popular y senalo en nombre de la Comisión
Política, que para alcanzar la satisfacción de los anhelos de
las fuerzas'democráticas consideramos de primordial impor-
tancia hacer cada vez más sólida la unidad de la Central
Unica de Trabajadores y ampliar las bases del movimiento
sindical, así como desarrollar todas las demás organizaciones
que agrupan a los sectores progresistas de la nación.
DISCURSO DE RESUMEN DEL DEBATE REALI-
ZADO EN LA SESION PLENARIA mL COMITE
CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA D'E CHILE,
QUE PRONUNCIO EL SECRETARIO GENERAL DEL
PARTIDO, LUIS CORVALAN LEPEZ, AL TERMINO
DE ESTA SESION, EL DOMINGO 13 DE
SEPTIEMBRE DE 1959.
Camaradas:
Este Pleno del Comité Central de nuestro Partido va a
tener una saludable trascendencia en el desarrollo del movi-
miento obrero y en la lucha de todas las fuerzas antiimpe-
rialistas y antifeudales en pro de la liberación del país.
La riqueza del movimiento sindical chileno y de la ex-
periencia d e nuestro Partido ha quedado de manifiesto en el
Informe y en las intervenciones.
UN DIA HISTORICO
Eiicargado de hacer el resumen del debate, voy a refe-
rirme sólo a algunos aspectos del Informe'y de la discusión
realizada. Pero, antes de entrar en materia me parece ne-
cesario decir algunas palabras más de las que y a se han di-
cho acerca de dos importantes acontecimientos interna-
cionales.
A.las 5,5 minutos de la tarde de hoy un cohete cósmico
soviético, que viaja a una velocidad de 11,2 kilómetros por
segundo, ha de llegar a la Luna cubriendo una distancia de
384 mil kilómetros.
Este será un día histórico que recordarán las generacio-
nes del futuro. El hombre da hoy un nuevo y gran salto en
el dominio de la naturaIeza, en la apertura de la era de los
viajes interplanetarios. Y esta hazaña corresponde al hom-
bre soviético. Ayer, el hombre soviético fue el primero en
colocar en órbita un. satélite artificial de la tierra; luego, el
primero en lanzar al espacio un Spútnik portando seres vi-
vos; después, el primero en traspasar la estratósfera y crear
un planeta artificial; enseguida, el primero en lanzar al es-
pacio y hacer regresar a la tierra un cohete con animales;
ahora, es el primero en llevar un aparato a la Luna.
¡Cómo no sentirnos conmovidos de alegría nosotros, co-
munistas, al saber que esta hazaña es obra de los científicos,
técnicos y obreros de la Unión Soviética, el principal país
del campo socialista, el primero que derribó al capitalismo,
construyó el socialismo y hoy escala las cumbres del comu-
nismo!
El Ianzamiento de este cohete a la Luna tiene una gran
importancia científica. Tiene también una gran significa-
ción política. Realza todavía más el prestigio mundial del
socialismo, reafirma la superioridad de este sistema sobre el
capitalismo y, sobre esta base, refuerza la causa de la paz, en
la cual están vitalmente interesados todos los pueblos de la
tierra.
EL MUNDO HA CAMBIADO
Mañana, el camarada Nikita Jruschov arribará a los Es-
tados Unidos con este nuevo éxito en la mano.
Cierta prensa norteamericana lia pretendido hacer creer
que la invitación al camarada Jruschov ha sido extendida
para que éI conozca los EE. UU. y pueda imponerse allí de
su poderío industrial y militar, pero resulta que el clmarada
Jruschov no es precisamente un ignorante y, en esta época,
no es indispensable viajar a un país dado para conocer su
capacidad en cualquier sentido.
En verdad, el viaje del camarada Jruschov marca un
cambio muy importante en la política mundial.
Dos líneas venían cliocando en las relaciones internacio-
nales entre los Estados. Dos actitudes, dos políticas se hacían
presentes en esta esfera. De una parte, la llamada política
"desde las posiciones de fuerza", sostenida por los. círculos
más agresivos de los EE. UU. De la otra parte, la política
del entendimiento pacífico, de la solución amistosa d e los li-
tigios internacionales, de la coexistencia entre los Estados
que tienen diversos sistemas, encabezada por la Unión So-.
viética.
La política "desde las posiciones de fuerza" ha marchado
a la tumba junto con su principal sostenedor, Foster Dulles,
independientemente del hecho-físico de que Foster Dulles
haya pasado a mejor vida.
Esa política era ya insostenible cuando Dulles estaba en
su lecho de muerte. La Humanidad entera la ha rechazado
porque con el desarrollo de las armas modernas de extermi-
nio masivo representa una locura, envolvía un peligro de
destrucción y de muerte de centenares de millones de seres
humanos, no importa el país en que vivan. Además, en los
propios países donde están las guaridas de los incendiarios
de la guerra, hasta algunos gobernantes reaccionarios y no
pocos capitalistas han tenido que comprender que esa políti-
ca ponía en peligro su propio pellejo y no les aseguraba
nada bueno, dado al hecho indiscutible de la superioridad de
la Unión Soviética en el terreno de las armas modernas.
La invitación a Nikita Jruschov y el viaje que luego
realizará Eisenhower a la URSS simbolizan el avance de la
otra política, de la política de la coexistencia.
Quedan, es cierto, algunos recalcitrantes partidarios de
la guerra fría y también de la guerra caliente. Ayer, en un
noticiario radial se informaba que ciertos norteamericanos se
aprestan a ponerse un brazalete negro durante los días de la
visita del camarada Jruschov. Son las viudas de Foster Dul-
les que lloran por el golpe mortal que recibe su política
"desde las posiciones de fuerza".
Cierto es también que no se pueden descartar nuevas
provocaciones guerreristas. Pero la verdad es que la paz se
afirma, gracias a los cambios que se han operado en la corre-
lacióri de fuerzas en favor del mundo socialista y de todos los
pueblos que luchan por su independencia.
Bajo el estímulo de estos cambios y de las nuevas pers-
pectivas que ofrece la consolidación de la paz en el mundo,
en América Latina avanzan nuestros pueblos y más y más
fuerzas pugnan por seguir un camino progresista.
En nuestro país, las masas populares comprenden que
estos cambios favorecen su larga lucha. Políticos burgueses
inteligentes como el senador Faivovich y don Guillermo del
Pedregal, incluso políticos anticomunistas como don Julio
Durán y grandes industriales y comerciantes se dan cuenta
que el mundo ha cambiado y que está cambiando vertigino-
samente, y no quieren que Chile quede a la zaga de los nue-
vos acontecimientos, aislado sin beneficio alguno. Sólo unos
pocos, cada vez más pocos y por lo general elementos venales
y corrompidos se atreven a defender la suicida línea interna-
cional que se viene siguiendo.
En cuanto al Sr. Alessandri, a ratos parece darse cuenta
de lo que está pasando y de lo que conviene a Chile en ma-
teria de relaciones internacionales; a ratos se pone anteoje-
ras y, como lo ha hecho en sus últimos discursos yadiales,
vuelve a identificarse con la política del imperialismo.
Pero sucede que la política del imperialismo está en cri-
sis, no sólo en Chile sino que en toda América Latina. Hace
algunas semanas, el camarada Blas Roca, Secretario General
del Partido Socialista Popular de Cuba, decía con razón que
en el panorama latinoamericano aparecen dos tipos de acon-
tecimientos: uno, caracterizado por la revolución cubana, los
avances democráticos en una serie de naciones y la lucha de
los trabajadores en todas partes, y el otro, caracterizado por
la traición de Frondizi y las violentas represiones en Argen-
tina, Ecuador y otras naciones latinoamericanas. Luego -y
esto es lo importante- el camarada Blas Roca agregaba que
uno y otro tipo de acontecimiento tienen, no obstante su as-
pecto contradictorio, un denominador común: ambos refle-
jan la quiebra de la dominación imperialista norteamericana
sobre nuestros paises.
IMPORTANTES BATALLAS
En el cuadro latinoamericano de luchas tan agudas como
las que se libran en Cuba y Argentina, Chile aparece ante
algunos ojos como una excepción, como un .remanso en la
marea de nuestros pueblos. El Gobierno del señor Alessan-
dri llegó a ufanarse por el hecho que se eligió a Santiago co-
mo tranquila sede para la Conferencia de la OEA. En la
propia Izquierda chilena se ha dicho que estamos viviendo
en una calma chicha y, hasta en nuestro Pleno, algunos ca-
maradas han hablado de pasividad en un tono que demues-
tra alguna dosis de desesperación pequeña burguesa.
Ciertamente, las luchas en nuestro país no tienen en este
momento el carácter agudo que se observa en otras naciones
latinoamericanas. Pero que haya luchas muy importantes,
jcómo no verlo? El camarada Millas se refirió por ejemplo,
a la reciente batalla contra la desnacionalización del petró-
leo. ¿No fue ésta una gran batalla? Se refirió también a l
hecho de que hasta los más grandes industriales y comer-
ciantes luchaban sin reserva por el comercio con todos los
países. Esta es también una lucha muy importante, como
importante es también la campaña en defensa de la educa-
ción del Estado. La gran b e l g a del carbón, el paro de los
obreros de la seda, las huelgas en la pequeña minería y va-
rias otras realizadas en la industria, los conflictos en marcha
en el cobre y el salitre y las huelgas y paros en algunos lu-
gares campesinps, en la provincia de O'Higgins, en la Ha-
cienda Hospital, en el valle del Choapa, etc., demuestran que
se combate.
Además, no hay que olvidar que el proceso de la lucha
se desenvuelve también a través de ríos subterráneos. Por
ejemplo, el camarada Hernández nos ha hablado del desarro-
llo de nuestro Partido, de la constitución en este año de 173
nuevas células industriales, 71 células de campesinos, 52 de
mujeres y 155 de calles, lo cual representa un avance, un
gran avance, una lucha victoriosa sobre nuestros enemigos.
Como dijo el camarada Lártiga, de Talca, en el proleta-
riado no hay desesperación, no hay fatalismo, no hay espíri-
t u de derrota. Y esto es también muy importante. No sólo,
entonces, debemos mirar optimistas el mañana en virtud de
los acontecimientos internacionales a los cuales se refirió tan
correctamente el camarada Volodia, sino también mirar con
ojos muy abiertos lo que estamos logrando en Chile.
Asimismo, tenemos que ver no sólo cómo están las cosas
hoy, sino también cómo estarán probablemente mañana en
sus líneas generales.
DESARROLLAR LA UNIDAD
En Chile, cada vez que un nuevo equipo de Gobierno se
establece y siempre que no se lance en picada contra las li-
bertades públicas, vastos sectores se sitúan en una posición
de espectadores. Esto explica en parte la relativa pasividad
de que se habla. Pero resulta que el señor Alessandri con
su política está creando las condiciones para luchas agudas.
El serior Alessandri ha dicho al país que el próximo año
no habrá reajustes de salarios y sueldos. Pero que haya o
no reajustes no depende del señor Presidente de la Repúbli-
ca. El camarada César Godoy Urrutia dijo que el magisterio
de Santiago había tomado la firme decisión de no permitir
el escamoteo del reajuste a que tiene derecho. No puede ca-
ber dudas que los demás trabajadores del Estado y, sobre
todo, la clase obrera, van a poner todas sus fuerzas en ten-
sión y van a triunfar en la lucha por mejores salarios y
sueldos.
Esto es tanto más inevitable si se tiene presente que el
costo de la vida sigue subiendo rápidamente. Este Gobierno
ha emitido, como denunció el camarada Cademártori, 40 mil
millones de pesos y, de otro lado, al mismo tiempo que se
agudiza la miseria de las masas, continúa el enriquecimiento
de los grandes capitalistas, el Banco Sudamericano ha gana-
do 256 millones en seis meses, el Banco Chile 778 millones en
el mismo lapso, la Casa Grace mil millones en el Último año
y Osvaldo de Castro recibe una "pensión de gracia" d e 11 mil
millones de pesos.
En el mejor de los casos con los empréstitos conseguidos
el Estado se da sólo un respiro. Por ejemplo, con dichos
empréstitos se puede dar por financiado el presupuesto de
este año. Pero no se puede marchar indefinidamente por
este camino. El país no puede seguir viviendo del oxígeno
de los prestamistas extranjeros, pues estos terminan sacando
más de lo que traen e imponiendo condiciones lesivas a los
intereses nacionales. Según el Instituto de Economía de la
Universidad de Chile, en 1958 salieron 137 millones de dóla-
res y el año 1962 saldrían del país 241 millones de dólares, de
no imponerse un cambio de rumbos. Mas, este cambio es
inevitable. Todo conduce a ello.
Es, entonces, enteramente justo que en visperas de gran-
des combates de clase y de la agudización de la contradicción
fundamental que se plantea entre la nación chilena y el im-
perialismo, en este Pleno pongamos el acento en la unidad,
la organización y la lucha de la clase obrera, porque, como
se Ita dicho, del movimiento de los trabajadores depende en
primer término la salida progresista que'se necesita.
En el Informe del camarada Araya se han formulado
críticas al movimiento sindical chileno. Algunos diarios ti-
tularon las informaciones sobre el Pleno haciéndonos apare-
cer disparando en contra de la Central Unica. Si con ello
pretenden establecer una pugna entre nuestro Partido y la
CUT, pierden su tiempo. Somos parte vital del movimiento
obrero organizado. Las críticas al trabajo de la CUT son en
buena parte y ante todo críticas a nuestro propio trabajo.
Y las hacemos con espíritu constructivo, para contribuir a la
corrección de los defectos. Hemos dado. nuestra palabra so-
bre las fallas que se observan y sobre las enmiendas que a
nuestro juicio se precisan. Esperamos que todos los secto-
res que tienen influencia y responsabilidad en el movimiento
sindical den también su palabra y que se haga pensar y opi-
nar a la gran masa de trabajadores que no reconocen filia-
ción política. Esto es necesario, saludable , e indispensable,
sobre todo en vísperas del próximo Congreso de la CUT.
Vale la pena subrayar algunos de los planteamientos del
Informe rendido por el camarada Araya. En primer lugar,
los comunistas señalamos la necesidad suprema d e custodiar,
fortalecer y desarrollar la unidad de los trabajadores y de
su Central Unica. Como han señalado algunos camaradas,
esta es la mayor conquista, el más preciado bien del proleta-
riado chileno. Si no fuera por la unidad sindical que existe
en Chile, el enemigo le habría dado al proletariado golpes
muy duros. En esta unidad, el proletariado puede cifrar sus
mejores esperanzas. Acaso sea aleccionador mirar hacia
Argentina. En el país hermano, los trabajadores han demos-
trado un espíritu de combate encomiable, muy grande, pero
l a excisión que allí aún no se supera, aunque sea dicho d e
paso va en camino d e superarse, favorece en estos instantes
la dictadura de los militares que han sometido a sus dictados
al señor Frondizi.
Es de prever que en torno al Congreso de la CUT surjan
maniobras o posiciones divisionistas. Llamamos la atención
sobre este peligro y reafirmamos una vez más que, para nos-
otros los comunistas, la unidad de la clase obrera está por
sobre todas las cosas. Por eso observamos con alarma algu-
nas actitudes excluyentes que se observan en ciertos parti-
dos de los que tienen influencias en el movimiento sindical.
El camarada Bernardo Araya ha dicho en su Informe que la
unidad socialista-comunista la estimamos como' un poderoso
factor que contribuya a la unidad sindical y no a la exclu-
sión de las demás fuerzas que actúan en el movimiento obre-
ro. Es un hecho objetivo, por ejemplo, que los radicales tie-
nen ciertas posiciones e n algunos gremios, y en ciertos casos
constituyen en ellos la corriente dominante. Esto sucede,
por ejemplo, en profesores, e n los empleados ferroviarios y
en varias organizaciones de empleados fiscales. Una política
de exclusión de los radicales o de unidad socialista-comunis-
ta contra los radicales o contra los demócratacristianos seria
evidentemente suicida y divisionista. Si los socialistas y co-
munistas estamos convencidos de que representamos los in-
tereses del proletariado mejor que otros sectores, es preciso
que trabajemos para que de ello se convenzan los trabajado-
res. No hay otra forma de conquistar su confianza y de uni-
dad consecuente.
NUESTROS PLANTEAMIENTOS AL MOVIMIENTO
SINDICAL
Con ser muy importante el grado de unidad logrado en el
campo de los trabajadores, hay todavia mucho más que ha-
cer en este terreno. Nuestro Partido propicia la adopción
de medidas prácticas y urgentes para avanzar en el camino
de la unidad, hacia la formación de federaciones realmente
únicas o sindicatos únicos por ramas de la producción.
Proponemos, por ejemplo, que se coordine toda la acti-
vidad de los trabajadores de la minería con miras a la crea-
ción de una sola Federación. Para llegar a ésta se requiere
seguramente u n tiempo. Por eso hablamos de coordinar pri-
mero, sin deshacer nada de lo que existe. ¿No sería conve-
niente, por ejemplo, que se estableciera un Comité de Enlace
entre las diversas organizaciones de la minería (Federación.
Minera, Confederación del Cobre, Federación del Cemento y
Federación de la CACREMI), coordinando las luchas, desa-
rrollando la solidaridad y rigiéndose en todo momento por el
principio de la unanimidad en las resoluciones a fin de eli-
minar las suspicacias que pudieran surgir entre diversas
tendencias?
Proponemos la creación de una sola Federación del
Transporte, empezando, como en el caso anterior, por consti-
tuir comités coordinadores entre las diversas organizaciones
existentes (ferroviarios, marítimos, movilización urbana,
trans orte caminero y aéreo).
d? así en todos los otros gremios.
¡Qué inmensa fuerza se reuniría y qué grandes luchas
victoriosas se podrían llevar a cabo si avanzáramos en la di-
rección señalada!
En segundo lugar, los comunistas señalamos la necesidad
d e marchar por el camino de la presentación de los pliegos
únicos por ramas de la producción, toda vez que ya está cla-
ro que las luchas aisladas de pequeños y aún grandes sindi-
catos, sin coordinación con las d e otros, no es suficiente para
doblarle la mano a los patrones.
En los propios Estados Unidos ha habido recientemente
un conflicto de 350 mil obreros metalúrgicos. Los comunis-
tas decimos: ese es el camino.
En tercer lugar planteamos la necesidad de tomar medi-
das prácticas para la movilización de los cientos de miles de
trabajadores inorganizados, creando en los pequeños talleres
comités que formen parte de organizaciones más grandes.
En cuarto lugar, planteamos la necesidad de tener y
actuar con un criterio de clase frente al Código del Trabajo,
esto es, de utilizarlo en materia de organización y de conduc-
ción de los conflictos cuando convenga a los intereses d e los
trabajadores. Cuando, por el contrario, no sea conveniente
-lo que ocurre en verdad en la mayoría d e los casos- debe-
mos guiarnos, como lo hacen los patrones, por el derecho
constitucional a organizarse, a reunirse y a hacer peticiones
y por el derecho supremo al trabajo y a la vida.
En quinto lugar, los comunistas planteamos la necesidad
de velar por la honestidad del movimiento obrero y de sus
dirigentes, honestidad que, como dijo Bernardo Araya, es
una tradición del movimiento sindical desde Recabarren a
Clotario Blest.
En el informe se planteó este problema. En algunas in-
tervenciones se han dado nuevos datos sobre el mismo.
Aquí, en el Pleno, se ha dicho que, incluso, militantes co-
munistas han incurrido en actos deshonestos por lo cual han
sido expulsados de nuestras filas, como sucedió con uii
dirigente del Sindicato Madeco.
Desde esta tribuna le decimos a la clase obrera que
seguiremos siendo inflexibles en este orden de cosas y la
llamamos a establecer la vigilancia que corresponde sobre
el manejo de sus fondos sindicales y sobre la actuación y
la vida d e sus dirigentes. Pensamos, por ejemplo, que los
presupuestos de los sindicatos deben ser estudiados más de-
tenidamente por las asambleas sindicales, y no aprobarlos
casi a fardo cerrado, como se acostumbra, lo que da margen,
entre otras cosas, a que por iniciativa de Inspectores del Tra-
bajo, de los patrones o de dirigentes amarillos, se destinen
fondos para escuelas articulares congregacionistas, para igle-
sias y otras finalida!c es ajenas a los intereses del Sindicato.
Las asambleas sindicales deben pedir rendiciones periódi-
cas de cuentas y designar comisiones revisoras de las mismas.
Este Pleno reafirma la resolución ya adoptada en el
sentido de que los dirigentes sindicales comunistas, como lo
están haciendo los compañeros del Sindicato Schwager, tie-
nen que trabajar en la producción, en la mina, en el taller,
donde les corresponda, por lo menos 15 días en el mes, des-
tinando no más de los otros 15 días al "traqueteo" que exige
la organización.
Estas cinco cuestiones que señalamos no constituyen
ningún invento. No son ideas sacadas de los cabellos. Sur-
gen de la realidad misma, como necesidades vitales del mo-
vimiento obrero, a tal extremo que en algunos gremios se
empieza a marchar por este camino. Los pasos que se dan
en dirección a formar una sola Federación de Alimentación,
la creación del Sindicato Unico de la Construcción, la forma-
ción del Sindicato Unico de la Seda, los métodos extralegales
empleados en algunos recientes conflictos -la Africana, Pes-
cadores de San Antonio, la Seda, la Compañía "Chilena" d e
Electricidad y otros- demuestran que lo que estamos hacien-
do no es otra cosa que sistematizar la experiencia acumulada
por nuestra clase obrera y señalar rumbos de acuerdo con
la vida.

EL PARTIDO
Es necesario subrayar, por otra parte, algo que ya han
dicho algunos camaradas y que se dice también en el In-
forme de Bernardo Araya. Me refiero al hecho de que lo
decisivo es el trabajo del Partido.
Desde los tiempos de Recabarren nuestro Partido se ha
caracterizado por estar al frente de los trabajadores. Esta
es una verdad indiscutible. Pero ello no quita reconocer el
hecho de que en ciertos períodos de nuestra vida política
hemos tenido debilidades muy serias en este aspecto. Así
sucedió, por ejemplo, en la época del Frente Popular, cuando
lanzamos la consigna de no crearle dificultades al gobierno
de don Pedro Aguirre Cerda. Y, ¿por qué no decirlo?, guia-
dos por esa consigna, frenamos de hecho algunas huel-
gas. Más tarde, después de combatir con justificada razón
la llamada política de la acción directa del traidor Reinoso,
surgió cierta confusión en nuestras filas, muchos militantes
no distinguieron bien la zona de la acción directa y por el
temor de caer en ella, por temor a incurrir en métodos fal-
sos, cayeron en actitudes pasivas. Durante algún tiempo la
pasividad contaminó en cierto modo a todo el Partido en
lo que se refiere a impulsar, con fuerza la lucha reivindica-
tiva de la clase obrera. Más recientemente hemos tenido al-
gunas actitudes que han resultado confusas. Me parece que
fue confusa, por ejemplo, la posición que adoptamos hace
algunos años objetando los paros generales y predicando
e n su reemplazo los llamados paros progresivos. Justo el
planteamiento en sus líneas generales, no fue apropiado al
momento, resultó incomprensible para mucha gente y apare-
cimos en esos instantes como paralizando la lucha. Más to-
davía, creo que fue errónea nuestra actitud frente a la gran
huelga de septiembre de 1955 cuando, estando presos cente-
nares de trabajadores de la Salud, apoyamos una vuelta al
trabajo impuesta desde arriba.
¿Cuál es nuestra situación ahora?
El X1 Congreso, el Pleno de enero y el de ahora son
muy claros: ante todo, actuar al frente de la clase obrera,
a la cabeza de sus luchas, desarrollando su unidad, su orga-
nización y sus combates, la alianza con los campesinos y,
sobre esta base, la más amplia unidad de acción con todos
los sectores susceptibles de ser atraídos al torrente de la lu-
cha antiirnperialista y antifeudal, por la liberación de nuestra
patria.
Este es el planteamiento y, conforme a él, dijimos en el
Congreso y se ha repetido en este Pleno, que debemos de-
dicarle el 70 por ciento de nuestros esfuerzos al trabajo
sindical.
Pero, ;estamos actuando prácticamente de acuerdo a es-
te planteamiento? Hemos avanzado en esta dirección, pero
todavía falta mucho. La vida de nuestras c&lulas, incluso
de las células de empresa, sigue aún girando en torno a múl-
tiples tareas internas del Partido en mengua de la atención
y el trabajo en favor de la lucha de la clase obrera.
EL DERECHO AL TRABAJO

En el Informe del camarada Bernardo Araya se traza


et cuadro dramático de la situación de miseria, cesantía y
hambre que viven las masas trabajadoras d e la ciudad y del
campo. Varios camaradas han agregado otros datos. E2 ca-
marada Carvajal, de Iquique, nos ha hablado del hecho de
que los obreros y empleados de Nebraska no reciben sus sa-
larios y sueldos desde hace varios meses. Montes y Torres,
de Concepción, se han referido al drama de Lirquén donde
todavía quedan 300 trabajadores cesantes desde hace 8 meses
y que el día 16 de los corrientes organizarán una marcha
hacia Concepción en demostración de protesta y en demanda
de trabajo.
Muchos otros compañeros han relatado la miseria rei-
nante. En el último número de la revista "Gente Joven" se
publica una fotografía de "niños milicos", de numerosos pe-
queñuelos de la pampa de Antofagasta vestidos con ropas y
desechos del Ejército. Todo esto es tremendo. Tremendo
es, en especial, el drama de los 200 mil cesantes y de los
chilenos que cada año, por efecto del aumento de la pobla-
ción, demandan alguna ocupación y, sin encontrarla, emigran
hacia otros países o se incorporan al ya abultado y más que
suficiente número de los que se dedican a actividades impro-
ductivas como comerciantes ambulantes y hasta se ven obli-
gados a servir de fuerza de arrastre, tirando carretelas en
reemplazo de los caballos.
De este Pleno debemos salir con la convicción más ab-
soluta de que nuestra prímera tarea de masas es la de orga-
nizar, impulsar y orientar la lucha por el derecho al trabajo.
La cesantía significa hambre, enfermedades y muerte en
muchos hogares de nuestro pueblo.
La cesantía significa bajos salarios y abusos de toda clase
para los trabajadores ocupados.
La lucha contra la cesantía no es sólo un deber de
los sin trabajo. . Es también obligación de los que están
trabajando.
La cesantía afecta a la industria y al comercio naciona-
les y sólo beneficia a los sectores monopolistas, pues, al dis-
minuir la demanda por la anulación o la restricción drástica
del poder de compra de los trabajadores desocupados, para-
lizan las pequeñas industrias, disminuye la actividad de las
medianas y así sólo se fortalecen y desarrollan los monopolios.
En estas condiciones, en la lucha por el derecho al tra-
bajo y en general por elevar la capacidad de compra de las
masas, se puede unir a la mayoría inmensa de los chilenos.
De las intervenciones hechas en este Pleno se despren-
de que en varias partes surgen la organización y la lu-
cha de los cesantes. Celebramos estos hechos. Pero esto es
todavía poco. Se necesita un esfuerzo más grande, nacional,
de todo el Partido, de todo el movimiento obrero, de todos
los hombres progresistas, para llevar esta lucha a un nivel
muy alto, capaz de obligar al gobierno a abrir nuevas fuentes
de trabajo.
El camarada Ahumada ha propuesto que se vaya a la
organización d e la olla común para los cesantes. Es una
idea justa y recomendable. Pero conviene no aferrarse a
una sola iniciativa, sino poner en práctica muchas otras, co-
mo la lucha por la construcción o el arreglo de tal o cual
camino, la explotación de tal o cual industria, como exigen
los trabajadores del norte, los de Pupunahue y otras partes.
DAR UN VUELCO EN EL ESTILO DE TRABAJO
De este Pleno tenemos que salir, insisto, con la firme
decisión de mover al país entero contra el hambre y la ce-
santía, por trabajo y mejores remuneraciones.
Otra gran tarea exige nuestra atención cotidiana. Es el
apoyo a la organizacíón y las luchas de las masas populares
del campo.
Ya se ha dicho en el Informe y en algunas iutervencio-
nes que en el campo la situación de miseria es peor toda-
vía, pues, allí no se paga ni siquiera los miserables salarios
mínimos, se sigue robando la asignación familiar y, como de-
nunció el camarada Ahumada, los terratenientes han empe-
zado a eliminar a los inquilinos-medieros, reemplazándolos
por arrendatarios, a fin de burlar el pago d e las imposiciones
al Seguro Social.
Todas estas múltiples tareas a que hago referencia son
muy importantes, algunas adquieren urgencia suma, como
la de las inscripciones electorales y la de mejorar las finan-
zas del Partido. Pero nuestra vida d e Partido no se puede
limitar a estas cuestiones.
Se precisa dar un vuelco en el estilo de trabajo. Acer-
ca de las finanzas, par ejemplo, debemos hacer conciencia
en todo el Partido, pero, para llevar a cabo las tareas finan-
cieras, se precisa el activo de finanzas. Lo mismo para las
demás tareas internas, por así llamarlas. Necesitamos acti-
vo de finanzas, activo de propaganda, activo de educación,
etc. Necesitamos incorporar a estos activos a nuevos y nue-
vos cuadros, a muchos militantes deseosos de dar su aporte
al Partido. Hace pocos días, para tareas anexas de la direc-
51
ción del Partido, hemos llamado a algunos cuadros. Todos
ellos, camaradas, luego de explicarles para qué los llamába-
mos, empezaron por expresarnos sus agradecimientos por el
hecho de que los invitáramos a colaborar en nuestro traba-
jo. Uno d e ellos, un viejo y sacrificado militante, el cama-
rada Eisinena, que muchos de ustedes conocen, nos dijo con
palabras sencillas y llenas de emoción: "Camaradas, cuánto
me alegro que se hayan acordado de mí".
Muchísimos son los camaradas que podemos llamar a
trabajar en los activos del Partido, en la seguridad de que
la mayoría acogerá nuestro llamado. Para eso es necesario
que abandonemos otrb defecto. Hasta hace poco -y creo
que todavía en algunas partes- al pensar en llamar a un
cuadro para un trabajo determinado hemos empezado por l a
costumbre, la mala costumbre, de ver en primer término si
tiene defectos y cuáles son esos defectos. Defectos tenemos
todos, pero todos tenemos también cualidades y virtudes pa-
ra el trabajo y hay que empezar, al revés, por ver primero
éstos y no aquéllos.
Creo que esto tiene alguna relación con la propuesta del
camarada Neruda, la de estimular el trabajo y crear al efec-
to el Premio Luis Emilio Recabarren. Propongo que se
apruebe esta iniciativa y que el primer premio - c o m o tam-
bién es la idea de Pablo- sea otorgado al Presidente del
Partido, al camarada Elías Lafertte.
Sólo aumentando de más en más el activo del Partido
y distribuyendo mejor sus fuerzas podremos cumplir el con-
junto de las tareas y prestar la principal atención a las lu-
chas reivindicativas, a la unidad y la organización de los
trabajadores.
Precisado esto, es del caso subrayar nuestras más ur-
gentes tareas en el terreno señalado.
LA ORGANIZACION DEL CAMPESINADO
Se han dado a conocer en el Pleno, por parte de Rondón,
de O'Higgins; de Figueroa, de Chillán; de, Cerda y de otros
camaradas, algunos nuevos éxitos del Partido en e2 trabajo
campesino. Muy bien decimos. Y j adelante en este gran
trabajo! El campesinado espera nuestra ayuda. El camara-
da Pino lo ha dicho: cuando él se ha presentado como co-
munista, el semblante del campesino ha cambiado, una espe-
ranza, una luz ha asomado a sus ojos, la confianza en nosotros.
Aquella gran verdad leninista de que el campesinado es
52
el mejor aliado de la clase obrera surge como un hecho lu-
minoso y concreto.
En el campo hay. fuerzas frescas, incluso más frescas de
las que existen en el proletariado urbano donde el veneno
del imp,erialismo y la burguesía ha hecho cierta mella, como
se ha constatado en el Pleno.
La mentalidad del campesino ha cambiado y está cam-
biando. Hace dos o tres meses, con el camarada Andrés Es-
cobar, nos internamos cordillera adentro en una de las pro-
vincias centrales para ir a visitar a un agricultor amigo del
Partido que todos los años aporta con una cuota a nuestras
finanzas. Un tanto olvidados de la ubicación exacta de su
predio, detuvimos la C.itroneta en que viajamos para pre-
guntarle a un muchachito campesino de unos doce años por
el amigo que buscábamos. Fue sorprendente el diálogo con
ese niño. Antes, los niños campesinos casi no hablaban o
respondían con monosílabos. Este no. Luego de darnos la
respuesta que necesitábamos, empezó a bombardearnos con
preguntas: "¿Ustedes van a comprarle algo? ¿Son de la
familia suya? ¿Vienen de Santiago? ¿Se regresan hoy
mismo?"
Por mucho que los terratenientes se hayan esforzado
por mantener la oscuridad en el campo, la luz avanza en to-
dos los rincones de Chile. Los campesinos chilenos han vis-
to los satélites artificiales y precisamente los satélites' sovié-
ticos. Lo que pasa en el mundo no es del todo igriorado por
ellos. Sin duda, que saben, por ejemplo, que la Reforma
Agraria se abre paso en Cuba.
Lo que en el campo falta hoy es, más que conciencia,
más que despertar político, organización de las fuerzas que
despiertan. De ahí por qué en esta dirección debemos con-
centrarnos. Saludamos en este sentido la Conferencia Cam-
pesina que nos ha anunciado el camarada Salamanca, de Bio
Bío, y el Congreso de la Asociación Indígena del cual nos
habló el camarada Neira, de Temuco.
Rápidament-e debemos marchar a la organización de los
campesinos de todas las capas del campo, utilizando diversos
métodos con vista a la organización Única trazada por el an-
terior Pleno y señalada una vez más en el Informe del ca-
marada Bernardo Araya. El Sec-retariado de la Comisión
Política se ha reunido con los Secretarios Regionales de va-
rias provincias del centro del país para considerar las me-
didas prácticas a fin de cumplir con la resolución indicada.
Debemos seguir en esto, es decir, tomando medidas concretas.
Si empujamos con fuerza este trabajo, vamos a cosechar
pronto maravillosos frutos.
El dominio de los grandes terratenientes está en crisis
al igual que el dominio de los imperialistas. Tan cierto es
esto que incluso el partido radical ha presentado al Parla-
mento un Proyecto de Reforma Agraria.
Sobre la base de impulsar la organización, la unidad y
la lucha de estas dos grandes fuerzas -los trabajadores de
la ciudad y las capas modestas del campo- haremos avan-
zar el movimiento de liberación nacional y atraeremos hacia
él a los sectores progresistas de la burguesía en condiciones
favorables a los intereses del pueblo.
EL CUMPLIMIENTO DE LAS TAREAS CONCRETAS
Tal es la línea de nuestro Partido traducida a la presen-
te situación en el Informe y las intervenciones de este Pleno.
Me restan algunas palabras sobre otros pocos asuntos.
El camarada Hernández nos ha hablado de los progresos
del Partido en materia d e reclutamiento y ayer, en la tarde,
se ha entregado los premios a los vencedores de la Promoción
"Luis Emilio Recabarren".
No se ha planteado ahora una nueva campaña de reclu-
tamiento para no dispersar nuestros esfuerzos y asegurar el
éxito de las otras dos campañas de estos meses: la de ins-
cripciones electorales y la de finanzas, de las cuales han
hablado los camaradas 'Pontigo y Zorrilla. Pero esto no sig-
nifica que no debemos hacer nuevos esfuerzos por agrandar
nuestras filas. De ninguna manera. Se necesita, de una
parte, consolidar las posiciones ganadas, asimilando bien al
Partido a todos los nuevos militantes, y seguir ganando a
otros. De esto debemos tener conciencia.
Las propias campañas de inscripciones y finanzas deben
tender al reclutamiento. Simpatizante o amigo que inscri-
bamos para votar por los candidatos del Partido o descubra-
mos como donantes de nuestras finanzas debemos conside-
rarlos como futuros militantes y tratar desde ya que pasen
a esta categoría.
Varios camaradas se han referido al problema ideológico.
Ha quedado en claro -y en primer lugar el enemigo impe-
rialista- ha redoblado su labor ideológica con sus grandes
recursos de propaganda y de soborno.Como aquí se ha dicho.
como ha expresado, entre otros, el camarada Alfaro, de Co-
quimbo, el adversario ha recurrido a nuevos métodos. La
creciente atracción que ejercen las ideas socialistas lo obliga
a ello. No voy a insistir en el problema desde el punto de
vista ideológico porque ya desde este punto de vista la cosa
se ha pleanteado claramente y con vigor en este Pleno. Pe-
ro debemos agregar que en esta materia, como en todo, a la
claridad ideológica hay que agregar la actividad práctica, el
cumplimiento de las tareas concretas. Acaba de editarse
un libro muy importante, "El Problema Yugoslavo", el cual
contiene ricos materiales en la lucha contra el veneno
del revisionismo. Y está por aparecer otro libro sobre "El
Capitalismo Popular", en el cual se pulveriza esta fábula.
Pues bien, hay que estudiarlos y divulgarlos. Así hay que
entender las tareas. O sea, aclarar las cosas, trazar la línea,
señalar las perspectivas y aplicar las correspondientes medi-
das concretas, para luego analizar sus resultados, sacar expe-
riencias del trabajo práctico, volver a trazar la línea, otra vez
aplicarla y as1 ininterrumpidamente.
Tal es la labor que a todos nos corresponde desde el más
alto dirigente hasta el militante más sencillo o más nuevo.

LA BATALLA ELECTORAL
Ahora me voy a referir a las futuras luchas electorales.
Hoy hemos elegido nuestros candidatos a Regidores y
Parlamentarios. iCómo nos habría gustado que estas pare-
des fueran de vidrio para que nuestra clase obrera y Chile
entero vieran cómo estos asuntos se ventilan en nuestro Par-
tido! En todo el proceso de estudio de los candidatos y hoy
en la elección de éstos no ha habido nada de lo que es fre-
cuente en otros partidos, ninguna pugna intestina, ninguna
ambición personal, ni mucho menos zancadillas y grupos.
Sólo el interés de la clase obrera, la honestidad y la unidad
del Partido.
Hemos sido el primer Partido en designar candidatos.
Acostumbrados hasta ayer a ser los Últimos, hemos corregido
también esto. Las contiendas electorales son importantes, ya
están prácticamente planteadas, y es justo tomar la delantera.
Mas, conviene insistir en algo que se dice en el Informe, en
el hecho de que, con ser importantes las elecciones futuras,
son secundarias para nosotros, comunistas. Lo central es la
movilización, la organización, las luchas de las masas por sus
reivindicaciones y los cambios de fondo que se precisan en
Chile.
Hay que tener cuidado, entonces, con no perder el rum-
bo. Hay que evitar incluso algunas consignas falsas que
han aparecido en otros tiempos. Es falsa, por ejemplo, -y
no debemos por tanto hacer nuestra- la consigna aquella
de "los Municipios para el Pueblo" o "el Parlamento para el
Pueblo". La consigna de,los Municipios para el Pueblo pue-
blo puede ser justa y sera justa, sin duda en Lota o Tocopi-
Ila, donde realmente los gobiernos comunales pueden y de-
ben ser conquistados para el pueblo, pero sería y será segu-
ramente erróneo agitarla en Requínoa o Calle Larga o en
Providencia o Nuñoa. En cuanto al Parlamento, se puede
aspirar y se debe trabajar por una gran representación para
los partidos populares y de los comunistas en primer térmi-
no. Es lo más probable además, que la composición del fu-
turo Parlamento sea cargada hacia la izquierda. Pero para
esto se necesita luchar fuerte y ello no justificaría todavía
la consigna de un Parlamento para el Pueblo. En Chile he-
mos tenido mayoría de izquierda en ambas ramas del Con-
greso sin que éste haya sido jamás del pueblo. Para que sea
del pueblo se requiere un vuelco muy grande en la correla-
ción de fuerzas, una mayoría holgada de diputados y sena-
dores que sigan una orientación revolucionaria, lo que de por
si implicaría la toma del poder político. Y si bien todo mar-
cha hacia allá, no aparece correcto señalar por ahora que
este objetivo se vaya a.lograr ya en 1961 y por vía de las
elecciones.
Camaradas:
Ahora, a trabajar, a seguir luchando más armados que
ayer, con la firme orientación de este Pleno.
PRECIO 8 150 ~ m p .Lautaro