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El pecado acobarda.

Venezuela está en deuda jurídica y política con la humanidad por no haber


convertido en leyes nacionales los tratados y convenios internacionales sobre
el terrorismo. Por dar muestras equívocas que su comportamiento va a en
contravía de la armonía mundial reflejadas en los casos que
permanentemente son denunciados y que advierten la existencia de apoyo
suyo con la guerrilla colombiana y la ETA. Los convenios contra el terrorismo
existen desde mucho antes de haber nacido Chávez por lo que no se puede
asegurar que fueron aprobados para perseguirlo a él y su política
“revolucionaria”, principal afirmación que esgrime cuando se le señala. Una
investigación netamente judicial, alejada de la política partidista, ha abierto
otro capitulo a las relaciones internacionales del gobierno de Chávez. En la
investigación surgen evidencia de que Chávez apoya la Eta y las Farc. El
presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, informó de
que el Ejecutivo había pedido explicaciones a Venezuela tras conocer la
denuncia sobre la supuesta colaboración de Caracas con ETA y las FARC.
Chávez, utilizando su estilo de “matasiete” aseguró que no tiene "nada" que
explicar.

El magistrado español que hace la investigación, contra miembros de la Eta y


Las Frac apresados en España, aseguró que, ”Hay indicios de la cooperación
del Gobierno de Venezuela en la presunta alianza establecida entre ETA y las
FARC para cometer atentados contra altos cargos colombianos en territorio
de España”. Para llegar a esa conclusión no necesitó de ningún otro país o
persona, sino de los contenidos de las declaraciones de las personas
procesadas. Eso lo hace cualquier juez del mundo de manera autónoma e
independiente de la política. Por las declaraciones que tiene el juez y que
constan en el expediente judicial penal, “Venezuela pudo prestar ayuda a la
alianza de ETA y las FARC, en cuyos planes terroristas atentar en España
contra altos funcionarios colombianos”. La duda que tendría que despejar
Venezuela es si dio apoyo al sujeto, Arturo Cubillas, un presunto etarra
casado con una ciudadana venezolana que ha ocupado varios cargos
públicos desde que Chávez llegó al poder en 1999. Niéguese o colabore
ahora, "la verdad resplandecerá", sobre la posible relación del Gobierno
venezolano con la banda terrorista ETA y las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC).Un insulto, una agresión o un a
elucubración no sirven para buscar la verdad.

Hace poco en un programa de televisión, el presidente de Venezuela le envió


saludos al más grande terrorista que haya dado América, “el Chacal”. Una
acción de esta naturaleza, aseguran sicólogos y sociólogos venezolanos a
través del internet, “es un apoyo tácito a sus acciones criminales del pasado,
es una invitación a las nuevas generaciones a abrazar el terrorismo
internacional”. El mandatario venezolano ha señalado que, “no tiene nada
que explicar al jefe del Gobierno español, respecto a la denuncia del juez de
la Audiencia Nacional sobre la supuesta cooperación de Caracas con una
presunta alianza entre ETA y las FARC”. Sus paisanos, creen todo lo
contrario, “Chávez tiene mucho que explicarle al mundo, a la humanidad
entera, a través del jefe del gobierno Español y del Juez investigador. Los
venezolanos estamos dentro de quienes necesitamos la explicación. Como
gente de bien creemos que la acusación proveniente de España hay que
investigarla sin dejar fisuras ni esconder absolutamente nada.”

El más grave incidente en la relación diplomática de España con Venezuela a


través de los tiempos, ha surgido por causa del terrorismo internacional. El
distanciamiento y congelación de relaciones entre Colombia y Venezuela,
igualmente se han originado en el terrorismo, por la intensión que tiene
Colombia de combatirlo. Hugo Chávez esta actuando mal al calificar de
"rezagos de un pasado colonial" el resultado de una investigación penal.
“Todos los pueblos y gobiernos democráticos rechazan y condenan el
terrorismo” y es ahí donde debe ponerse a tono el mandatario venezolano.
Sus fantasías no se las cree el mundo y pretender a los Estados Unidos, en
una investigación para castigar uno grupo de criminales, es una estupidez de
talla mayor. La comunidad mundial y todos los Estados democráticos
mediante el uso del derecho condenan y reprimen el terrorismo. En ningún
tratado se habla de Chávez, por lo que extraña, que toda acción contra este
tipo de criminales internacionales la reciba él. “El pecado acobarda”, dice el
adagio popular.