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A quién corresponda:

Copia de queja a Gremca

A quien corresponda:

Por la presente me dirijo a Ud. para presentar formalmente una queja. El pasado 3 de agosto mi padre, 75 años, socio de Gremca desde hace 30 años, sufrió una quemadura de tercer grado en su domicilio a causa de un desmayo repentino en momentos en que sostenía una caldera de agua hirviendo. Las heridas se extendieron por ingle, abdomen, cadera y parte de un glúteo. Fue así que corrimos a la emergencia de Gremca, quiénes nos atendieron (vale decirlo) de manera correcta. Pero el periplo de sufrimientos que yo como hijo, y el paciente como herido debimos soportar es sencillamente inadmisible por su carácter vetusto y burocrático. En primer lugar se me negó a un paciente cardíaco un cardiólogo especialista por no haber más números; aun cuando la situación lo ameritaba (señor de 75 años con un desmayo un lunes a las 8 de la mañana).

En su lugar se me permitió un médico de guardia cuya pericia fue deficiente. En segundo lugar, sufro uno de los tantos colmos de la idiotez administrativa imperante en Gremca. Las placas radiológicas tienen un descuento para jubilados. Así las cosas accedo a pagar en la caja, pero resulta que para acceder a dicho descuento uno debe salir del recinto, caminar 60 mts hasta la esquina donde se encuentra el Departamento de Atención

al Usuario, para recibir un papel de autorización que me permitiera pagar más barata dicha

placa.(todo esto dejando solo a mi padre en la sala de espera, estresado y con claro síntomas de agobio) Pregunto: ¿cómo se puede ostentar tan retrasado proceder, sometiendo a un afiliado a dirigirse a

otra sección fuera del Sanatorio de Gremca, para hacer efectivo un descuento por un estudio de radiografía, siendo que el abono de dicho estudio se hace efectivo en un solo lugar?, El sanatorio. ¿Cómo puede ser posible que se pondere como normal que un simple descuento de algo tenga que ser antes tramitado por el afiliado, en lugar de ocuparse la empresa, que es la que presta el

servicio?

En tercer lugar, mi padre fue visto (gracias al cielo y a la bonomía de turno) como número sobrante por el cirujano plástico del momento. Dr. Etchegoyen. Allí entramos, y detectó que sufría quemaduras de tercer grado. Para ello le recetó Internación Domiciliaria, y curaciones en su casa. Ello consistía en el uso de una pomada (dermasil), y lavado de la herida (cito) con "jabon Dove". Permitáseme preguntar ¿desde cuándo la academia sostiene como válido la limpieza de una quemadura de tercer grado con un jabón perfumado? Flagrante adefesio!. En tercer lugar, tras haber sometido a mi padre a la placa (más burocrática de la historia) y a un electrocardiograma, el médico de puerta nada anómalo vio al respecto. "La salud de mi padre era la de una persona conforme a su edad", 75 años. Dado de alta allí mismo y tras intensos momentos vividos por la pésima atención administrativa más propias de burócratas, que de señores que prestan ayuda a un enfermo, el paciente pasaría a recibir una atención en domicilio para sus curaciones.

Al cabo de una semana, y bañando yo a mi padre temprano a la mañana tal cual había estipulado el régimen SAD, él sufre otro desmayo. Llamado al Suat, éste gracias a un aparatito tan grande como un teléfono detecta que lo que el paciente había sufrido era un síncompe.

Y por deducción no era el primero, su anterior desmayo obedecía a una insuficiencia cardíaca.

Pregunto: ¿Cómo puede ser posible que un cuerpo médico sea incapaz de poner empeño en

detectar una falla detectable en un señor de 75 años, que se desmayó repentinamente en su casa

un lunes a las 8 de la mañana, considerando que los manuales en tal sentido declaran que tales

acontecimientos siempre esconden algún tipo de falla cardíaca? ¿Acaso Gremca no tiene un

personal idóneo, o es que la presión por falta de personal acorde, o desinteligencias de gestión derivan en tales yerros médicos? Así las cosas mi padre, es ingresado en emergencia de Gremca por segunda vez; permaneciendo allí a la espera de una cama en la Asociación Española. Desde que fue reingresado en la Emergencia de Gremca, fueron pasando diferentes médicos y enfermeros. Todos y cada uno de ellos no dejaban de mostrar un pasmoso asombro al escuchar que un cirujano plástico le había encomendado lavarse las heridas con jabón dove. Lo más triste para este caso en donde "el marinero manda más que el capitán" - aunque el capitán pueda pecar

de bestia- tales enfermeros solo agachaban la cabeza como burros asintiendo pasiva y

silenciosamente lo que un Dr. había dicho en su día. Lamentablemente para mi, no puedo aportar pruebas de que lo que me dijo el Dr. Etchegoyen fue

eso-qué-dijo. (jabón Dove)

Trasladados a la Española el cuadro era el siguiente:

Estenosis aórtica Quemaduras de tercer grado

A la espera por operación de corazón.

En la Española los primeros días fueron muy buenos.

Pero con el correr de los días los matices negativos han ganado y copado todo. Para empezar mi padre no puede ser operado del corazón hasta que no se cure esa piel quemada.

Ello obliga a que se le estén haciendo hace ya más de 20 días curaciones con gasas yodoformadas

y una pomada llamada Iruxol.

Sólo la noble acción de una Nurse, precisamente encargada de las Nurses del quinto piso , fue la que hizo posible que mi padre accediera al uso de una malla (red) para sostener un muy incómodo vendaje. No puedo recordar el nombre de dicha señora, pero solo me resta agradecer profundamente su labor, dedicación y clarísimo apoyo que nos brindó en su momento; cuándo ella estando sola para todo un piso, curó a mi padre y nos exhortó a solicitar todo aquello que "otros podrían negarnos". (jabón antiséptico, gasas esterilizadas en grandes cantidades, y la malla). Lamentablemente esa

Sra. con mayúsculas al servicio de la salud no le he visto más.

En su lugar cada mañana, debemos someternos a los designios mesiánicos de enfermeras diversas

(de Gremca/Española) quiénes demuestran y operan bajo formas mezquinas, crueles , autoritarias y viles.

El pasado 29 de agosto mi padre fue intervenido por primera vez.

Fue sometido a una escara , con la cual quitaron tejido muerto de una zona por demás importante, extensa y dolorosa. Su piel está en unas condiciones por demás delicadas. Desde que el paciente

es curado por las enfermeras de Gremca/Española en el turno matutino no para de sufrir ante las

calamidades de praxis de tales "profesionales". Para mi desgracia como hijo, he tenido que presenciar cómo el paciente (mi padre) llora de dolor por

la presencia de leucos en zonas por demás incómodas e inapropiadas. A pesar de mis pedidos a las

enfermeras de que no se excedan en la extensión del vendaje, éste siempre termina bien próximo al

orificio anal con sus correspondientes leucos. El paciente sufre, se estresa y llegado el caso debe primero acceder a sacarse leucos del ano para poder defecar. QUIERO SER PERFECTAMENTE CLARO: la quemadura no se extiende más allá de la mitad de la nalga. Aun así la soberbia y la impunidad campea y las enfermeras a cargo hacen lo que seguramente no se dejarían hacer en sus propios culos.

En

estos días y tras su primera intervención quirúrgica (y a la espera de injerto) la salud de mi padre

se

ha visto deteriorada de manera exponencial.

Sufre mucho. Tiene stress, ansiedad, depresión y en tal sentido ciertos medicamentos para dormir le generar una debilidad de tal grado, que le resulta imposible levantarse de la cama a la mañana para bañarse. Las circunstancias cambiaron dramáticamente en pocos días.

Mi padre era una persona sana, con fuerza, consciente de sí y de su entorno. Hoy es una bolsa de

gasas para el personal de Gremca/Española.

En tal sentido he pedido encarecidamente que a la mañana (dado su condición) el paciente sea

bañado en la camilla. Sólo accedí positivamente a ese pedido cuando estuve yo y mi madre a su

lado el pasado miercoles 4 de setiembre. A duras penas, de mal modo, con desgano y muy poco interés accedieron a mi pedido.

Al día siguiente yo no pude estar. El jueves 3 del corriente, en la mañana estuvo el servicio de

acompañantes junto a mi padre. La sra. del servicio Vigilia (de mi máxima consideración como ser humando porque así lo ha demostrado), divisó que no era conveniente que mi padre se levantara de

la cama. Pidió en la enfermería que lo bañaran en la cama. El servicio fue negado.

Alguien (desconozco quién) lo levantó y lo llevó al baño. Los gritos (según tengo entendido por vigilia) se hacían sentir en todo el piso quinto de la Española. La causa: una verdadera bestia con título de enfermera procedió a quitar gasas de manera apurada, sin paciencia y sin lubricar con agua una zona con raspaje a la espera de injerto de piel.

Consecuencias: ninguna. Todo ello sucede a espaldas de familiares que indefectiblemente no pueden estar allí todo el tiempo

y en todos los detalles. Aun así en el día de ayer jueves 3/9, se pidió un médico de guardia a las 7 de la tarde, y éste apareció a las 9 y media de la noche.

Yo (hijo del paciente) he tenido que tratar con personal de servicio muy correcto en la Española. Pero el porcentaje es ínfimo. Lamentablemente el stress al que uno es sometido en una situación de éste tipo, la ansiedad, el sufrimiento y la indefensión desde nuestro lugar nos ha obligado muchas veces a callar la boca por miedo a reproches y represalias médicas.

Lamentablemente en tal situación a uno se le hace imposible divisar culpables. Por un lado en el fragor de los nervios uno no identifica nombres y apellidos en una túnica. Uno solo apenas ve alguien con túnica sin más, y al cual se acude no-solo en busca de ayuda, sino en busca de contención y delicadeza para la situación del paciente. Si mi padre queda mal vendado y uno inmediatamente reclama, automáticamente es menospreciado por el personal a cargo. No importa cuán educado sea uno en su proceder. El familiar no es más que un número, como el paciente. Yo he bañado las heridas que mi padre sufre. Aun así cada vez que las enfermeras entran a curarlo ellas nos echan del lugar. Si bien tal política puede ser acertada en otros casos, donde la discreción es un elemento sensible, para mi caso es absolutamente irrelevante y obsceno que se destrate de ese modo. Primero porque a mi padre no me resta más nada que verle. Segundo tal discrecionalidad deja como manifiesto un tipo peligroso de impunidad médica; una enfermera antojadizamente destroza a un paciente con gasas en heridas de tercer grado y todo queda encerrado bajo el manto hermético de la Sociedad Médica como género.

Y en tercer lugar, basado en lo anterior, ello pasa a ser por demás ridículo cuándo una enfermera

ataviada en sus tareas ha llegado a pedir ayuda a un familiar de un paciente cuando el personal allá escasea ¿Qué clase de atención integral entiende cómo válida Gremca/Española?

¿Bajo qué códigos?

Vale aclarar además que la Española remite un caos y anarquía no vista en el pasado. Dietistas que omiten lo que hay que prescribir. Personal que entrega comida de mala gana. Personal que hace uso de celulares con estridentes sonidos de alerta impropios e inadmisibles para un hospital. Comentarios a viva voz salidos desde la cocina del quinto piso, en donde se acusan de que entre compañeros se roban la comida. ¿El sueldo de un médico no alcanza para que se lleve su propio menú acaso?

Falta de agua caliente en todo el piso. Ello sucedió entre el 28 de agosto y el 29. Un día y medio sin agua. Falta de personal para atender requerimientos de pacientes. Ello lleva a stress, y así el que termina sufriendo es el paciente, como mi padre en éste caso. Pero fundamentalmente de lo que he sido testigo es del más pura soberbia e irreverencia escudada en el poder que ostenta un funcionario médico, quiénes bajo ese poder gozan de un tipo de impunidad de la que uno es rehén. Porque uno siempre igual debe "ganarse" la amistad, mendigar

la confianza de tal personaje a efectos de ser atendido por aquello que uno paga.

Tal impunidad no tiene castigo por parte de autoridades ni jerarquías. Pondré como ejemplo a Vigilia. La empresa Vigilia pone todos los días a personal supervisor a visitar pacientes para saber de primera mano si están conformes con el servicio que la empresa presta y si el acompañante cumple acordemente con lo que estipula el servicio. Lamentablemente eso no existe en las sociedades médicas, ni en los hospitales. Si el personal no cumple como

debería, en los hechos nadie se entera.

Esta es mi queja. Que para colmo, no se me tomó nada escrito in situ cuando fui a Gremca a quejarme, dada la extensión de situaciones incómodas; en su lugar se me pidió cortésmente que la elevara por escrito. Sepa Ud, que haré llegar ésta indignación a cuanto a medio exista. Prensa, radio, internet, redes sociales. Por lo pronto yo ya elevé la correspondiente denuncia al MSP.

Porque quizá a mi padre Uds me lo den envuelto en una bolsa negra, pero la difusión del daño, trastorno y sufrimiento que padecemos será debidamente exhibido donde sea y como sea.