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Pulsiones y destinos de pulsión – Freud (1915

)
Freud comenzó a escribir este artículo en 1915 junto al texto “La Represión”. Freud define a la pulsión como:
un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos q
provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma. En sus “Tres ensayos de teoría sexual” (1905) la definió
como: la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir… uno de
los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal. Aparentemente consideraba a la pulsión
misma como el representante psíquico de fuerzas somáticas, sin embargo luego pareciera q Freud hace una
distinción entre la pulsión y su representante psíquico. En “Lo Inconsciente” Freud dice: una pulsión nunca
puede pasar a ser objeto de la conciencia; solo puede serlo la representación que es su representante. Ahora
bien, tampoco en el interior de lo icc puede estar representada si no es por la representación.
Entonces, cada vez q hablamos de una moción pulsional icc o de una moción pulsional reprimida, debemos
aludir a una moción pulsional cuya agencia representante-representación es icc. En “La Represión” Freud
habla de la agencia representante-representación de la pulsión y dice: la agencia representante en cuestión
persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a ella, luego dice q una ARP es una representación o grupo de
representaciones investidas desde la pulsión con un determinado monto de energía psíquica (libido) y junto a
la representación interviene algo diverso, algo q representa a la pulsión. Para Freud, la pulsión deja de ser
considerada como ARP de mociones somáticas, y pasa a ser no-psíquica en sí misma.
Podemos ver que hay dos conceptos ambiguos de pulsión q Freud escribe a lo largo del desarrollo de su
teoría: esta ambigüedad entre conceptos quizá se debe a q su solución resida precisamente en la
ambigüedad del concepto mismo: es su carácter de concepto fronterizo entre lo físico y lo anímico.
En varios artículos Freud expresó su insatisfacción con el estado del conocimiento psicológico acerca de las
pulsiones. En “Introducción del narcisismo” (1914) se había quejado de: la total inexistencia de una doctrina
de las pulsiones q de algún modo nos oriente, más tarde en “Mas allá del principio de placer” (1920) se refirió
a las pulsiones como: el elemento más importante y oscuro de la investigación psicológica luego también dijo
q la doctrina de las pulsiones es para el PSA, un ámbito oscuro.
Freud distingue entre estimulo: fuerza q opera de un solo golpe y una pulsión: siempre actúa como una
fuerza constante. Además dice q el organismo primitivo puede eludir los estímulos externos pero no las
necesidades pulsionales.
En Tres ensayos se estableció explícitamente q la libido era una expresión de la pulsión sexual. El otro
participante del conflicto (el yo) permaneció indefinido durante un tiempo más. Las pulsiones de
autoconservación habían sido poco mencionadas, salvo en relación con la teoría de q la libido se
apuntalaba en ellas en las fases más tempranas de su desarrollo y no parecía haber razones obvias para
vincularlas con el papel desempeñado por el yo como agente represor de los conflictos neuróticos; luego
Freud introdujo la expresión pulsiones yoicas, a las q identifico por una parte, con las pulsiones de
autoconservacion y por otra con la función represora. De ahí en más el conflicto se presentó regularmente
como un conflicto entre dos series de pulsiones: la libido y las pulsiones yoicas.
La introducción del concepto de “narcisismo” suscitó una complicación: Freud planeo la noción de libido
yoica q inviste al yo, en contraste con la libido de objeto q inviste a los objetos.
El punto decisivo en la clasificación de las pulsiones se alcanzó en Más allá del principio de placer, aquí
Freud reconoce q se había llegado a una situación difícil y dice: desde luego, la libido narcisista es una
exteriorización de fuerzas de pulsiones sexuales y q es preciso identificarlas con las pulsiones de
autoconservacion. (James Strachey)

Uno de los conceptos básicos, por ahora bastante oscuro, pero del cual en psicología no podemos prescindir,
es el de pulsión. Del lado de la fisiología, tenemos el concepto del estímulo y el esquema del reflejo, de
acuerdo con el cual un estímulo aportado al tejido vivo (a la sustancia nerviosa) desde afuera es descargado
hacia afuera mediante la acción, se desprende que esta acción es “acorde al fin”. ¿Qué relación mantiene la
pulsión con el estímulo? La pulsión sería un estímulo para lo psíquico. Pero enseguida advertimos q no
hemos de equiparar pulsión y estímulo psíquico. Debemos distinguir entre estímulos pulsionales y otros
estímulos (fisiológicos): El estímulo pulsional no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio
organismo, por eso también se requieren diferentes acciones para eliminarlo, el estímulo (fisiológico) opera de
un solo golpe; por lo tanto se lo puede despachar con una única acción adecuada, q podrá ser la huida motriz.

creemos que en todos los casos lo pone en marcha una tensión displacentera. es regulada de manera automática por sensaciones de la serie placer-displacer. ya q no ataca desde afuera. en todo caso. y se discute con cierta extensión en “El problema económico del masoquismo”. Para este principio Freud adoptó en el mismo trabajo la expresión “principio de Nirvana”. lo obligan a renunciar de su propósito. registra otros estímulos frente a los cuales una acción así resulta inútil. Imaginemos un ser vivo indefenso. Será mejor. no actúa como una fuerza de choque momentánea. en cambio los estímulos pulsionales que se generan en el interior del organismo no pueden tramitarse mediante este mecanismo. y prosigue sugiriendo que la cualidad placentera o displacentera de un estado puede ser relativa a la característica temporal (o ritmo) de los cambios en la cantidad de excitación presente. esto es. Un punto de vista similar se adopta en el capítulo VII de La interpretación de los sueños. que esas sensaciones reflejan el modo en que se cumple el dominio de los estímulos. la cantidad de excitación presente en él”. es decir. estamos tentados a identificarla con la tendencia primaria a la inercia (la tendencia a evitar excitación)”. como un representante psíquico de los estímulos . al menos en parte. a saber. encadenadas entre sí. Entonces. y el de placer con su disminución. la pulsión nos aparece como un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático. pues conserven su carácter de esfuerzo (Drang) constante. de la fuente interior de estímulo. por eso plantean exigencias mucho más elevadas al sist nervioso y lo mueven actividades complejas. en su “Proyecto de psicología” escribe: “Siendo consabida para nosotros una tendencia de la vida psíquica. está sometida al principio de placer. estos estímulos son la marca de un mundo interior. parece dudarse de que la correlación entre ambos principios sea completa. Freud discute allí que los dos principios no pueden ser idénticos. su proveniencia de fuentes de estímulos situadas en el interior del organismo y su emergencia como fuerza constante. el testimonio de unas necesidades pulsionales. El segundo principio implicado es el principio de placer. Esta duda es ampliada en Más allá del principio de placer. por un parte. sin embargo. que es mantener alejados a los estímulos. que llamemos necesidad al estímulo pulsional. la de sustraerse de ellos. sino como una fuerza constante. con una evitación de displacer o una producción de placer”. desde el aspecto biológico. Este último debe atribuirse a la “pulsión de muerte”. Nada impide esta conjetura: las pulsiones mismas. lo que cancela esta necesidad es la satisfacción. primero hallamos la esencia de la pulsión en sus caracteres principales. que captura estímulos en su sustancia nerviosa. difícilmente podremos rechazar otra premisa. y a estos los imputa a un mundo exterior. no orientado todavía en el mundo.) Si ahora. sino del interior del cuerpo. Los estímulos exteriores plantean una única tarea. mediante movimientos musculares. y su modificación en principio de placer se debe a la influencia de la pulsión de vida o libido. Así. pasamos a la consideración de la vida anímica. querría conservarse exento de todo estímulo. Concluye que. ya que incuestionablemente hay estados de tensión creciente que son placenteros. la de evitar displacer. de rebajarlos al nivel mínimo posible.La pulsión en cambio. por otra parte. Las pulsiones son los genuinos motores de los progresos que han llevado al sistema nervioso a su actual nivel de desarrollo. los dos principios no pueden considerarse idénticos: el principio de placer es una modificación del principio de Nirvana. (Cita al pie: Como se verá. Freud parece haber supuesto en un comienzo que estos principios guardaban entre sí una estrecha correlación e incluso que eran idénticos. Y ello con seguridad en este sentido: el sentimiento de displacer tiene que ver con un incremento del estímulo. que también vuelve a formularse en Más allá del principio de placer: “En la teoría psicoanalítica adoptamos sin reservas el supuesto de que el decurso de los procesos anímicos es regulado automáticamente por el principio de placer. o al menos constante. modificándola. dice Freud. registra estímulos de los que puede sustraerse mediante una acción muscular (huida). Vale decir. En el pasaje al que se refiere esta nota. a saber. aun del más desarrollado. Esta sólo puede alcanzarse mediante una modificación apropiada a la meta (adecuada). Y si después hallamos que la actividad del aparato psíquico. El sist nervioso es un sistema que busca dominar los estímulos. ya que producen un aflujo continuado de los mismos. acá están involucrados dos principios. Uno de ellos es el principio de constancia. son decantaciones de la acción de estímulos exteriores que en el curso de la filogénesis influyeron sobre la sustancia viva. que modifican el mundo exterior para satisfacer a la fuente interior del estímulo. una huida de nada puede valer contra ella. pero. el cual vuelve a enunciarse en Más allá del principio de placer. en los siguientes términos: “…la hipótesis de que el aparato anímico se afana por mantener lo más baja posible. y después adopta tal orientación que su resultado final coincide con una disminución de aquella. es un aparato que . Y sobre todo.

objeto. también en el hallazgo de objeto siguen los caminos que les indican las pulsiones yoicas. mirar) es reemplazada . y son: esfuerzo. 4. de las que sólo poco a poco se desasen. Esfuerzo (Drang): factor motor. A consecuencia de las propiedades mencionadas en último término. -El trastorno hacia lo contrario se resuelve en dos procesos diversos: la vuelta de una pulsión de la actividad a la pasividad. fuente de la pulsión. Ahora podemos discutir algunos términos que se usan en conexión con el concepto de pulsión. Es lo más variable en la pulsión. 2. La sublimación. La represión. y deben su efecto sólo a las magnitudes de excitación que conducen o. El estudio de las fuentes pulsionales ya no compete a la psicología. Fuente (Quelle): proceso somático. en cuyo carácter se las conoce comúnmente como pulsiones sexuales. pero después experimentan una inhibición o una desviación. Con miras a una caracterización general de las pulsiones sexuales puede enunciarse lo siguiente: son numerosas. la meta activa (martirizar. es lo q posibilita a la satisfacción. cuando negligentemente se habla de pulsiones pasivas. No necesariamente es un objeto ajeno. no puede mentarse otra cosa que pulsiones con una meta pasiva. El trastorno hacia lo contrario. se habilitan para operaciones muy alejadas de sus acciones-meta originarias (sublimación). sólo tras haber alcanzado una síntesis cumplida entran al servicio de la función de reproducción. como una medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo corporal. que tomó como su primer objeto las psiconeurosis. aun a ciertas funciones de esta cantidad. aunque para la pulsión lo absolutamente decisivo es su origen en la fuente somática. los caminos que llevan a ella pueden ser diversos. Se singularizan por el hecho de que en gran medida hacen un papel vicario unas respecto de las otras y pueden intercambiar con facilidad sus objetos (cambios de vía). interior a un órgano o a una parte del cuerpo. Deberemos indagar en los destinos que las pulsiones pueden experimentar en el curso de su desarrollo: 1. también ha de tratárselos por separado. En su primera aparición se apuntalan en las pulsiones de conservación. El trastorno sólo toca a las metas de la pulsión. Por ser ambos procesos de naturaleza diversa. la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que ella representa. Meta (Ziel): es en todos los casos la satisfacción que sólo puede alcanzarse cancelando el estado de estimulación en la fuente de la pulsión. La vuelta hacia la persona propia. Objeto (Objekt): de la pulsión es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta. La ocasión que movió a establecerla brotó de la génesis misma del psa.que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma. Puede ocurrir que el mismo objeto sirva simultáneamente a la satisfacción de varias pulsiones. y en ellas obtuvo la comprensión de que en la raíz de todas esas afecciones se hallaba un conflicto entre los reclamos de la sexualidad y los del yo. para una pulsión pueden presentarse múltiples metas. Toda pulsión es un fragmento de actividad. no está enlazado originariamente con ella. el placer adscrito a un órgano específico del cuerpo). La meta a que aspira cada una de ellas es el logro del placer de órgano (es decir. Todas las pulsiones son cualitativamente de la misma índole. brotan de múltiples fuentes orgánicas. Freud distingue dos grupos de pulsiones primordiales: las pulsiones yoicas o de autoconservación y las pulsiones sexuales. Pero si bien permanece invariable. cuyo estímulo es representado (repräsentiert) en la vida anímica por la pulsión. a las cuales proveen de componentes libidinosos que pasan fácilmente inadvertidos durante la función normal y sólo salen a la luz cuando sobreviene la enfermedad. Ese carácter esforzante es una propiedad universal de las pulsiones. Ejemplos del primer proceso brindan los pares de opuestos sadismo-masoquismo y placer de verexhibición. meta. más precisamente las “neurosis de transferencia” (histeria y neurosis obsesiva). al comienzo actúan con independencia unas de otras y sólo después se reúnen en una síntesis más o menos acabada. La experiencia nos permite también hablar de pulsiones “de meta inhibida” en el caso de procesos a los que se permite avanzar un trecho en el sentido de la satisfacción pulsional. también puede ser una parte del cuerpo propio. dentro de la vida anímica no nos es conocida de otro modo que por sus metas. quizás. 3. y el trastorno en cuanto al contenido. Una parte de ellas continúan asociadas toda la vida a estas últimas. y aun su esencia misma.

Pero una importante divergencia con el caso del sadismo reside en que en la pulsión de ver ha de reconocerse una etapa todavía anterior a la que designamos a. ni se lo propone. El sadismo consiste en una acción violenta. En cuanto al par de opuestos sadismo-masoquismo. La observación analítica no deja subsistir ninguna duda en cuanto a que el masoquista goza la furia que se abate sobre su persona. un nuevo agente). una acción-meta muy especial. Entretanto. b) La resignación del objeto. exhibición) Para los dos ejemplos de pulsión aquí considerados vale esta observación: la mudanza pulsional mediante un trastorno de la actividad en pasividad y mediante vuelta sobre la persona propia nunca afecta a todo el mundo de la moción pulsional.por la pasiva (ser martirizado. que. Pero una vez que se ha consumado la trasmudación al masoquismo. Con la vuelta hacia la persona propia se ha consumado también la mudanza de la meta pulsional activa en una pasiva. su desnudez. Hay otro par de opuestos: las pulsiones que tiene por meta. sino la excitación sexual que lo acompaña. autocastigo. a consecuencia de la mudanza sobrevenida en la meta. activa. Sólo más tarde se ve llevada (por la vía de la comparación) a permutar este objeto por uno análogo del ajeno (etapa a). c) La inserción de un nuevo sujeto (es decir. pero que sólo puede devenir meta pulsional en quien es originariamente sádico. y la exhibición lleva incluido el mirarse el cuerpo propio. El único enunciado correcto acerca de la pulsión de ver sería este: todas las etapas del desarrollo de la pulsión (tanto la etapa previa autoerótica cuanto las conformaciones finales activa y pasiva) subsisten unas junto a las otras. los dolores se prestan muy bien a proporcionar una meta masoquista pasiva. El caso “c” es el del masoquismo. y como sádico esto es particularmente cómodo. en cuanto el yo pasivo se traslada en la fantasía a su puesto anterior. el infligir dolores. el ver y el mostrarse. c. produciéndolos en otro. El niño sádico no toma en cuenta el infligir dolores. no-masoquismo. y por tanto el trastorno en pasividad y el establecimiento de la nueva meta: ser mirado. Este objeto es resignado y sustituido por la persona propia. puede surgir retrogresivamente la meta sádica de infligir dolores. El trastorno en cuanto al contenido se descubre en este único caso: la mudanza del amor en odio. La mudanza llega sólo hasta la etapa “b”. Se busca de nuevo como objeto una persona ajena. por el camino del sadismo originario. . Y una vez que el sentir dolores se ha convertido en una meta masoquista. que ahora se deja al sujeto ajeno. De la manía de martirio se engendran automartirio. una meta originariamente masoquista. en ambos casos no se goza el dolor mismo. no puede escapársenos que vuelta hacia la persona propia y vuelta de la actividad a la pasividad convergen o coinciden en estos ejemplos. pasiva. La satisfacción se obtiene. pero este se encuentra en el cuerpo propio. también en él. El gozar del dolor sería. aquí. El esquema de la pulsión de ver podría ser este: a) Uno mismo mirar miembro sexual = Miembro sexual ser mirado pro persona propia b) Uno mismo mirar objeto ajeno c) Objeto propio ser mirado por persona ajena (placer de ver activo) (placer de mostrar. por tanto. como otras sensaciones de displacer. pues tenemos todas las razones para suponer que también las sensaciones de dolor. Desde luego. como lo revela la conducta de la pulsión sádica en la neurosis obsesiva. tiene que tomar sobre sí el papel del sujeto (sujeto parece. La dirección pulsional más antigua. junto a su meta general. manteniéndose inalterada la meta. subsiste en cierta medida junto a la más reciente. al que uno se muestra a fin de ser mirado por él. ser mirado). Inicialmente la pulsión de ver es autoerótica. y el exhibicionista. desbordan sobre la excitación sexual y producen un estado placentero. También aquí pueden distinguirse las mismas etapas que en el caso anterior: a) El ver como actividad dirigida a un objeto ajeno. en una afirmación de poder dirigida a otra persona como objeto. -La vuelta hacia la persona propia se nos hace más comprensible si pensamos que el masoquismo es sin duda un sadismo vuelto al yo propio. designar a la persona que desempeña el papel activo en la relación. b. el agente). uno mismo los goza de manera masoquista en la identificación con el objeto que sufre. El supuesto “b” no es superfluo. Aquí hallamos la vuelta hacia la persona propia sin la pasividad hacia una nueva. Lo esencial en este proceso es entonces el cambio de vía del objeto. La concepción del sadismo es perjudicada también por la circunstancia de que esta pulsión parece perseguir. la vuelta de la pulsión de ver hacia una parte del cuerpo propio. tiene sin duda un objeto. Junto a la humillación y al sojuzgamiento. el proceso puede presentarse del siguiente modo: a.

pag 13). La oposición activo – pasivo no ha de confundirse con la que media entre yo – sujeto y afuera – objeto. y activamente cuando reacciona frente a estos. pero está indefenso frente a los estímulos pulsionales. se corresponde por entero con la vuelta de la actividad a la pasividad y admite también. El objeto de la pulsión de ver es también primero una parte del cuerpo propio. De igual modo. el del placer pasivo de ver y el del masoquismo) el sujeto narcisista es permutado por identificación con un yo otro. En las pulsiones autoeróticas es tan decisivo el papel del órgano fuente que forma y función del órgano determinan la actividad o pasividad de la meta pulsional. dejando atrás al narcisismo. como la pulsión de ver. en cuanto fuente de estímulos.(Nota al pie. El yo se comporta pasivamente hacia el mundo exterior en la medida en que recibe estímulos de él. o la de meta pasiva. el amar. Si por ahora definimos el amar como la . la segunda. sujeto – objeto. Desde ella se desarrolla la pulsión activa de ver. ajeno. hay la que media entre amar y ser-amado. como dijimos. Sus pulsiones lo compelen sobremanera a una actividad hacia el mundo exterior. tal coexistencia ofrece también el ejemplo más significativo de una ambivalencia de sentimientos. El mundo exterior en esa época no está investido con interés y es indiferente para la satisfacción. de las cuales la segunda se mantiene próxima al narcisismo. quizás. resultan la aspiración de meta activa. la trasmudación del sadismo al masoquismo implica un retroceso hacia el objeto narcisista. durante la cual sus pulsiones sexuales se satisfacen de manera autoerótica. La mudanza de una pulsión en su contrario (material. es una formación narcisista. amar y odiar tomados en conjunto se contraponen al estado de indiferencia. y activo por sus pulsiones propias. Las tres polaridades del alma entran en los más significativos enlaces recíprocos. Puesto que con particular frecuencia ambos se presentan dirigidos simultáneamente al mismo objeto. las oposiciones entre: -Sujeto (yo) – Objeto (mundo exterior) -Placer – Displacer -Activo – Pasivo próxima al narcicismo. el amar. no obstante. Llamamos narcisismo a ese estado. Existe una situación psíquica originaria en que dos de ellas coinciden. aunq se sitúe en el cuerpo propio. y autoerótica a la posibilidad de satisfacción. Además de la oposición amar-odiar. la que media entre amar y ser-amado. y el mundo exterior. apunta de manera directa a un objeto otro. y. Y en el sadismo. El par de opuestos pulsionales sadismo-masoquismo y placer de ver-placer de mostrar son las más conocidas de las pulsiones sexuales que se presentan como ambivalentes. en que el placer de ver tiene por objeto al cuerpo propio. Si consideramos la etapa previa del sadismo alcanzamos una intelección más general: los destinos de pulsión que consisten en la vuelta sobre el yo propio y en el trastorno de la actividad en pasividad dependen de la organización narcisista del yo y llevan impreso el sello de esta fase. el órgano fuente.Nos hemos acostumbrado a llamar narcisismo a la fase temprana de desarrollo del yo. es decir el trastorno de una pulsión en cuanto a su contenido) sólo es observada en un caso: la trasposición de amor en odio. La oposición entre activo y pasivo se fusiona más tare con la que media entre masculino y femenino. por la experiencia de que puede calmar los estímulos exteriores mediante su acción muscular. La oposición entre yo y no-yo (afuera). con lo displacentero). o sea. con lo indiferente (y eventualmente. de suerte que destacando lo esencial podría decirse: el yo – sujeto es pasivo hacia los estímulos exteriores. en ese tiempo el yo – sujeto coincide con lo placentero. por otra parte. De estas tres oposiciones. Por tanto. o la de meta pasiva. El yo se encuentra originariamente. que es probablemente la musculatura capaz de acción. Ahora bien. La polaridad placer – displacer adhiere a una serie de la sensación cuya inigualable importancia para la decisión de nuestras acciones (voluntad) ya pusimos de relieve. a los intentos de defensa que en etapas más elevadas del desarrollo del yo se ejecutan con otros medios. idéntica reconducción a una situación básica: amarse a sí mismo. pertenece al narcisismo. no es el ojo mismo. según sean el objeto o el sujeto los que se permuten por uno ajeno. resultan la aspiración de meta activa. El amar no es susceptible de una sola oposición. sino de tres. el ser-amado. y en los dos casos (o sea. Entonces decimos que la etapa previa de la pulsión de ver. pero la pulsión pasiva de ver retiene el objeto narcisista. Corresponden. el ser amado de las cuales esta se mantiene Quizá nos acerquemos a la comprensión de los múltiples contrarios del amar si consideramos que la actividad anímica en general está gobernada por tres polaridades. se impone tempranamente al individuo. Según sean el objeto o el sujeto los q se permuten por uno ajeno. investido por pulsiones (triebbesetzt). y es en parte capaz de satisfacer sus pulsiones en sí mismo.

Etapas previas del amar se presentan como metas sexuales provisionales en el curso del complicado desarrollo de las pulsiones . sino que están reservados a la relación del yo-total con los suyos. de suerte que para el yo – pacer purificado el objeto coincide nuevamente con lo ajeno y lo odiado. el yo no necesita del mundo exterior. El yo odia. Y si más tarde el objeto se revela como fuente de placer. proveedor de estímulos. Los vínculos de amor y de odio no son aplicables a las relaciones de las pulsiones con sus objetos. En la medida en que es autoerótico.relación del yo con sus fuentes de placer. ha quedado restablecida la coincidencia de las dos polaridades: -Yo – sujeto (coincide) con placer. con el propósito de aniquilarlo. lo odiado. y no puede desecharse que también el sentido originario del odiar signifique la relación hacia el mundo exterior hostil. Y del yo propio ha segregado un componente que arroja al mundo exterior y siente como hostil. Ahora bien. por la ganancia de un placer de órgano. pero también incorporado al yo. La palabra “amar” se instala entonces. En el uso de la palabra “odiar” no sale a la luz una referencia al placer y a la función sexual. su aplicabilidad a tal relación solo empieza con la síntesis de todas las pulsiones parciales de la sexualidad bajo el primado de los genitales y al servicio de la función de la reproducción. Recoge en su interior los objetos ofrecidos en la medida en que son fuente de placer. -Mundo exterior (coincide) con displacer. al comienzo. Cuando el objeto es fuente de sensaciones placenteras. Se enlaza íntimamente con el quehacer de las posteriores pulsiones sexuales y coincide. 2) odiar y 3) ser amado. entonces la situación en que sólo se ama a sí mismo y es indiferente al mundo ilustra la primera de las oposiciones en que hemos hallado el amar amar (aquí. Es originariamente narcisista. una tendencia se afana en aumentar la distancia entre él y el yo. incorporarlo a él. se muda en un yo – placer purificado que él se ha incorporado y en un resto que le es ajeno. Luego que la etapa narcisista es revelada por la etapa del objeto. a partir del yo-realidad inicial. como un caos especial. Con el ingreso del objeto en la etapa del narcisismo primario se despliega también la segunda antítesis del alar: el odiar. el objeto. cuando el objeto es fuente de sensaciones de displacer. indiferentemente de que le signifiquen una frustración de la satisfacción sexual o de la satisfacción de necesidades de conservación. El amor proviene de la capacidad del yo para satisfacer de manera autoerótica. entonces es amado. Así. reproduce la polaridad placer – displacer. A la inversa. Ahora reparamos en que así como el par de opuestos amor – indiferencia refleja la polaridad yo – mundo exterior. este odio puede después acrecentarse convirtiéndose en la inclinación a agredir al objeto. los introyecta y. por otra parte. cuando la síntesis de ellas se ha cumplido. La indiferencia se subordina al odio. La palabra “amar” se aplica al vínculo del yo con su objeto sexual. amor – odio. entonces hablamos tamb de la atracción que ejerce el objeto dispensador de placer y decimos que amamos al objeto. una parte de sus mociones pulsionales. pero recibe de él objetos a consecuencia de las vivencias derivadas de las pulsiones de autoconservación del yo. habrían sido idénticos al principio. se establece una tendencia motriz que quiere acercarlo al yo. Sentimos la repulsión del objeto. Después de este reordenamiento. el objeto es aportado al yo desde el mundo exterior en primer término pro las pulsiones de autoconservación. los opuestos al amar adopta otro orden: 1) indiferencia. después de haber emergido. Probablemente en este segundo ordenamiento otorga el primer lugar a la indiferencia por ser esta la primera que se presenta en el curso del desarrollo). y persigue con fines destructivos a todos los objetos que se constituyen para el en fuente de sensaciones displacenteras. la segunda oposición. a la aversión. aborrece. con la aspiración sexual total. y lo odiamos. en repetir con relación a él el intento originario de huida frente al mundo exterior emisor de estímulos. como su precursora. y expresa el intento motor del yo por alcanzar esos objetos en cuanto fuentes de placer. Lo exterior. placer y displacer significan relaciones del yo con el objeto. que ha distinguido el adentro y el afuera según una buena marca objetiva. en la esfera del puro vínculo de placer del yo con el objeto. Como vimos. bajo el imperio del principio de placer se consuma dentro de él un posterior desarrollo. después pasa a los objetos que se incorporaron al yo ampliado. expele de sí lo que en su propia interioridad es ocasión de displacer. y se fija en definitiva en los objetos sexuales en sentido estricto y en aquellos objetos que satisfacen las necesidades de las pulsiones sexuales sublimadas. y por tanto no puede menos que sentir por un tiempo como displacenteros ciertos estímulos pulsionales interiores. enlazada con la primera.

una modalidad del amor compatible con la supresión de la existencia del objeto como algo separado. en que las mociones pulsionales son sometidas a las influencias de las tres grandes polaridades que gobiernan la vida anímica. prestan también a la meta pulsional los caracteres del odio. no es raro que lo remplace el odio. podemos concebirlo así: en tales casos el odio. la que media entre yo y mundo exterior como la real. es forzado por la regresión del amar a la etapa sádica previa. de suerte que pulsiones yoicas y pulsiones sexuales con facilidad pueden entrar en una oposición que repite la oposición entre odiar y amar. entonces. El odio es. responde a la injerencia de la polaridad entra actividad y pasividad y cae bajo idéntica apreciación que los casos de la pulsión de ver y del sadismo. la que media entre actividad y pasividad puede definirse como la biológica. como relación con el objeto. Cuando las pulsiones yoicas gobiernan a la función sexual. Sólo con el establecimiento de la organización genital el amor deviene el opuesto del odio. ≠ estimulo psíquico -Proviene del interior del organismo y puede ser despachado única acción adecuada. por lo cual recibimos la impresión de que el amor se muda en odio. En ambos casos. -Necesidad. y por último. de suerte que el odiar cobra un carácter erótico y se garantiza la continuidad de un vínculo de amor. es decir. el intento de alcanzar el objeto se presenta bajo la forma del esfuerzo de apoderamiento. superando esa descripción. cuya cancelación es la satisfacción alcanzada por la modificación de la fuente interior del estímulo.sexuales. La tercera oposición en que se encuentra el amar. que tiene motivación real. como sucede en la etapa de la organización sádico-anal. brota de la repulsa primordial que el yo narcisista opone en el comienzo al mundo exterior prodigador de estímulos. la mudanza del amar en un ser-amado. en una parte. Pero ahora. por lo cual plantean exigencias más elevadas al sistema nervioso. Los destinos de pulsión consisten. la de la organización pregenital sádico-anal. y que por tanto puede denominarse ambivalente. La historia de la génesis y de los vínculos del amor nos permite comprender que tan a menudo se muestre ambivalente. Cuando el vínculo de amor con un objeto determinado se interrumpe. más antiguo que el amor. Los estímulos pulsionales no pueden tramitarse de la misma manera que el estímulo psíquico. Opera de un solo golpe. esta forma y etapa previa del amor es apenas diferenciable del odio. y en otra parte tiene su fundamento en reacciones de repulsa procedentes de las pulsiones yoicas. Ese odio mezclado con el amor proviene. al que le es indiferente el daño o la aniquilación del objeto. Resumiendo… Pulsión -Fuerza constante. la del placer-displacer como la económica. que modifican el mundo exterior para que se satisfaga la fuente interior del estímulo. Por su conducta hacia el objeto. mantiene siempre un estrecho vínculo con las pulsiones de la conservación del yo. que a raíz de los frecuentes conflictos entre intereses del yo y del amor pueden invocar motivos reales y actuales. En la etapa que sigue. acompañado por mociones de odio hacia el mismo objeto. ese odio mezclado se remonta a la fuente de las pulsiones de conservación del yo. Discernimos la primera de ellas en el incorporar o devorar. . de las etapas previas del amar no superadas por completo. Como exteriorización de la reacción displacentera provocada por objetos. De estas tres polaridades. no mediante una se puede huir de ella.