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Scripta Nova

REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98
Vol. XII, núm. 270 (144), 1 de agosto de 2008
[Nueva serie de Geo Crítica. Cuadernos Críticos de Geografía Humana]

“GEOGRAFÍAS DEL TERROR”: UN MARCO DE ANÁLISIS PARA EL ESTUDIO DEL
TERROR
Ulrich Oslender
Department of Geographical Earth Sciences
University of Glasgow, Escocia, Reino Unido
Ulrich.Oslender@ges.gla.ac.uk
“Geografías del terror”: un marco de análisis para el estudio del terror ( Resumen)
Hay un consenso hoy en día de que la llamada “guerra contra el terror”’ funciona como un
eje ordenador de las relaciones internacionales políticas y diplomáticas. ¿Pero a cuál
terror se refiere exactamente, y de quién contra quién? En este contexto quiero intervenir
con la propuesta de un marco conceptual-metodológico para el estudio del terror y el
terrorismo, al cual denomino “geografías de terror”. Lo propongo básicamente por dos
razones: (1) para re-orientar los discursos geopolíticos contemporáneos sobre la ‘guerra
contra el terror’ que definen ‘terrorismo’ de manera restringida como un terrorismo contra
sistemas del estado democrático neoliberal occidental, mientras esconden ‘otros
terrorismos’, incluyendo los orquestados por estos mismos estados democráticos
neoliberales; y (2) como herramienta metodológica para el estudio sistemático del impacto
del terror sobre poblaciones locales.
Palabras clave: Terror, guerra contra el terror, paisajes de miedo, Colombia, comunidades
negras.
“Terror Geographies”: An analyhtical framework for the study of terror (Abstract)
There is a consensus today that the so-called ‘war on terror’ has redefined political and
diplomatic international relations. But what terror is evoked here exactly? In this context I
want to propose a conceptual-methodological framework for the study of terror and
terrorism, which I have called ‘geographies of terror’. I propose this framework for two
principal reasons: (1) to redirect contemporary geopolitical discourses on the ‘war on
terror’ that define ‘terrorism’ in a restricted fashion as a terrorism against systems of the
western neoliberal democratic state, while at the same time they hide ‘other terrorisms’,
including those orchestrated by these very neoliberal democratic states; and (2) as a
methodological tool for the systematic study of the impact of terror on local populations.

al siglo XXI se lo ha denominado también como la “era del terror” (Talbott y Chanda. 2001). En este contexto de cambiantes imaginarios geopolíticos quiero proponer un marco conceptual-metodológico para el estudio del terror y el terrorismo. no solamente en Colombia. Según Hardt y Negri (2004: 3). y (2) como herramienta metodológica para el estudio sistemático del impacto del terror y de sus manifestaciones espaciales sobre poblaciones locales. espero que cada lector tenga en mente su propio contexto al cual referirse con la presente propuesta metodológica y conceptual. por ejemplo: los paisajes de miedo y terror en el Líbano durante y después de la guerra que el ejército de Israel desencadenó en el verano del 2006. o los campos de refugiados de Darfur en el Sudán. o están con los terroristas” – en la expresión admirablemente sencilla del presidente-vaquero estadounidense.Key words: Terror. incluyendo los orquestados por estos mismos estados democráticos neoliberales. que denomino “geografías de terror”. los territorios aterrorizados de la población palestina. global e interminable”. war on terror. En particular. que ayuda a examinar más a fondo las múltiples manifestaciones del terror y la manera como las personas lo experimentan y como intentan vivir con él cotidianamente. En otras palabras. . Colombia. landscapes of fear. En ese sentido. la llamada “guerra contra el terror” funciona como un eje ordenador de las relaciones internacionales políticas y diplomáticas. black communities. que afecta a todas las esferas de la vida social. en la que “la guerra es un fenómeno general. el concepto de “geografías de terror” permite estudiar un número de fenómenos geográficos asociados con el terror y el terrorismo. Conviene resaltar que mi propuesta de “geografías de terror” quiere ser aplicada a una variedad de contextos marcados por manifestaciones de terror. el marco conceptual invita también a pensar otros contextos. La era de la guerra global y del terror La guerra y el terror son dos conceptos clav para entender el mundo contemporáneo. que divide simplísticamente el mundo entre “buenos” y “malos”. política y económica. vivimos en la era de la guerra global. mientras esconden “otros terrorismos”. En ella. Lo presento por dos razones: (1) para re-orientar los discursos geopolíticos contemporáneos sobre la “guerra contra el terror” que definen “terrorismo” de manera restringida como aquel ejercido contra sistemas del estado democrático neoliberal occidental. caracterizada por una miríada de guerras y la pérdida de un número de vidas sin precedentes. Por más terribles que sean las consecuencias. Si para Hobsbawm (1995) el siglo XX fue la “era de los extremos”. la necesidad de pensar el mundo en cómodos términos binarios parece afirmarse de nuevo en la política mundial actual después del fin de la guerra fría. Voy a aplicar este marco conceptual y metodológico al caso de las poblaciones rurales negras en la región del Pacífico colombiano para examinar la campaña sistemática de terror que varios actores armados (incluyendo el ejército colombiano) han desatado sobre estas poblaciones. “O están con nosotros.

dictadas por el miedo y un sentido de terror que le aconseja a uno no moverse a ciertos lugares. destruidos. donde la población palestina está recluída en los territorios ocupados y su movilidad está seriamente restringida y bloqueada por el ejército israelí en los diversos puntos de frontera.Geografías de Terror[1] La propuesta de “geografías de terror” consta de siete puntos principales: 1. huecos de balas o graffiti en las paredes. en cuentos infantiles. un recuerdo que está “vivo” en los paisajes producidos como resultado de la penetración. Estos “espacios de confinamiento” se observan. Por esto es importante examinar las formas en las que el terror materializa el miedo. Aun cuando la gente desplazada regrese a sus casas después de un tiempo. por ejemplo. o pueden ser implícitas. El contexto de terror lleva así a una fragmentación del espacio y rompe dramáticamente la movilidad espacial cotidiana. y abandonan sus casas y pueblos por temor de persecución y masacres. mercancías y personas a una zona. Se trata aquí más bien de establecer una relación sistemática entre miedo y paisaje en relación con el espacio social rutinario y las prácticas corporeizadas de la vida cotidiana. o mutilados. Estos paisajes frecuentemente son visibles en las huellas dejadas atrás. Esta interpretación va más allá de la clásica propuesta humanística de Tuan (1978) quien piensa los paisajes de miedo como una metáfora para el estudio de geografías imaginadas. violación o tortura de esos cuerpos. o plantaciones arrasadas o quemadas. frecuentemente las poblaciones locales están confinadas en ciertas áreas de las que no pueden salir. y cómo éstas pueden ser identificadas y efectivamente “leídas” en los paisajes cambiantes. La presencia en el espacio de cuerpos humanos muertos. La producción de “paisajes de miedo”. Restricciones en las movilidades y prácticas espaciales rutinarias. La aplicación continua del terror en una región por parte de los actores armados produce paisajes de miedo. por ejemplo. De manera drástica se muestra este confinamiento actualmente en la construcción de un muro por los israelíes que pretende inhibir a los palestinos entrar a territorio israelí. en el conflicto Israel-Palestina. es un recuerdo constante de la forma de actuar de los actores armados y violentos. Éstas pueden ser explícitamente impuestas por los actores armados que prohíben a la población local ir a ciertos lugares. 2. por ejemplo.[2] Podemos pensar aquí. como por ejemplo casas destruidas y quemadas. el sentido de miedo producido por el terror experimentado queda impreso en sus imaginarios y también de manera material en el paisaje. Bajo su régimen. Estos paisajes de miedo también son evidentes en los espacios vacíos (o vaciados) creados cuando los pobladores huyen. . por ejemplo. La implantación de un régimen de terror en un lugar supone restricciones en los movimientos cotidianos de la población. cuando los actores armados instalan retenes en determinados sitios de paso donde se controla la entrada y salida de productos. Un sentido de inseguridad generalizado se extiende por el lugar y afecta las formas en que la gente se mueve en sus alrededores. en los paisajes bombardeados de Líbano y de Palestina.

ACNUR. o la Agencia de la ONU para los refugiados. Las amenazas y masacres cometidas por los actores armados llevan a la pérdida de control territorial de las poblaciones locales. por ejemplo hacia las grandes ciudades del país. Ahora. por ejemplo. Huyendo de la violencia abandonan sus tierras. sus casas. en inglés). O se envuelven en silencio cuando piensan en el lugar de origen que han tenido que dejar atrás. Estos flujos migratorios de refugiados son a menudo representados cartográficamente por agencias de ayuda. Este se da cuando. como resultado de la violencia. Movimientos físicos en el espacio. sino en forma de rumores. El nuevo contexto de terror dramáticamente transforma este sentido de lugar. Puede ser a menor escala. estas representaciones gráficas deben acompañarse con las historias . en cambio. una ansiedad más bien general puede rápidamente volverse percepción concreta de una amenaza externa y miedo que efectúan estos procesos de desterritorialización mental. Sin embargo. 4. El lugar de vida que recuerdan ahora es el espacio físico (y mentalmente registrado) de la masacre.3. En otras palabras. Para muchos refugiados. Des-territorialización. Aun cuando el terror no haya sido experimentado de primera mano. El concepto del “sentido de lugar” tal como lo desarrollan la geografía humana y la antropología se refiere a su dimensión subjetiva: a las percepciones individuales y colectivas que se generan en él. los imaginarios individuales y colectivos del lugar de origen son reemplazados por lo que podríamos denominar un “sentido aterrorizado de lugar”. Sin embargo. El desarraigo y el desplazamiento forzado de individuos y poblaciones enteras es la muestra más visible de este aspecto. Ya no es el “hogar” (homeplace. El terror rompe con las formas existentes de territorialización. de la matanza. del que nos habla la feminista afro-americana Bell Hooks (1991: 41-49). cuando las personas sienten restringidos sus movimientos cotidianos rutinarios. 5. las ONG. tortura o del encuentro cara a cara con los agentes del terror. sus ríos. El desplazamiento forzado es el resultado más visible en situaciones de amenazas y matanzas. des-territorialización existe también cuando se le impide a alguien la movilidad por los terrenos acostumbrados. por ejemplo hacia viviendas de familiares en un poblado cercano. y a los sentimientos asociados individual y colectivamente. las atrocidades experimentadas son demasiado duras como para nombrarlas. o a escala masiva. pensar y hablar de su lugar de vida de manera distinta. el miedo opera como agente que pone en acción un proceso que podríamos denominar de “des-territorialización mental”. Los desplazamientos pueden resultar en migraciones de corta distancia y duración. ciertos lugares parecen peligrosos y esta percepción (mental) resulta en la evasión (práctica) de estos lugares y así en la pérdida o una ruptura del control territorial. Los mapas proporcionan una primera indicación del tamaño del movimiento y ayudan a visualizar las tendencias de desplazamientos de corto o largo plazo. Dramática transformación del sentido de lugar. O pueden ser de larga distancia y duración. Las personas empiezan a sentir. ese espacio libre de control y opresión donde se construyen las solidaridades y sociabilidades. con la huida de individuos. en formas ahora impregnadas de experiencias y memorias traumáticas. y de miedos y angustias. con el éxodo de poblaciones enteras de una región azotada por el terror.

se puede identificar una política de resistencia a escala múltiple que incorpora estrategias locales. conlleva todas las dificultades del re-acomodo en un espacio desconocido y frecuentemente hostil. La estigmatización y discriminación de la persona desplazada en la ciudad es otro. Es importante también señalar que hay otros movimientos reorganizadores del espacio. Lo uno no ocurre sin lo otro. Cada vez más el nivel global adquiere una importancia estratégica sin precedentes para estos movimientos. o la organización de poblaciones locales para confrontar a los actores armados. Estrategias espaciales de resistencia. nacionales y globales. estos son algunos de los problemas más usuales. la campaña de terror de Israel contra la población civil en el Líbano. agencias de ayuda y cooperación internacional. y la ACNUR. Esto implica una re-definición de las relaciones sociales anteriores y una re-construcción de los paisajes de miedo en espacios de solidaridad y paz. Los procesos de des-territorialización deben ser vistos conjuntamente con los de re-territorialización. 6. incluyendo de terror de Estado. A escala nacional se crean estructuras de coordinación. y el movimiento actúa como interlocutor entre el gobierno nacional y las ONG. De hecho. las estrategias para confrontar el terror en el lugar pueden incluir escondites para las personas en caso de un ataque inminente. Las personas resisten a la imposición del terror individual y colectivamente en muchas formas y a muchas escalas. a procesos de re-territorialización. por ejemplo. Pues ellos pasan largos trayectos de caminatas en condiciones de gran inseguridad y caos para llegar al lugar de refugio. alojamiento y educación adecuada para los hijos. Encontrar trabajo. la casa y el pueblo. en otras palabras. Sin embargo. los desplazados que no vuelven (sea por decisión propia o por falta de condiciones de seguridad) también se embarcan en procesos de reterritorialización. La crisis de refugiados en Dafur. El retorno de las poblaciones desplazadas a su lugar de origen. hasta el nacional y el global. El retorno de refugiados a sus lugares de origen implica movimientos en dirección opuesta a la huida y dirigidos hacia una recuperación de las territorialidades perdidas.personales que los refugiados narran de sus experiencias en el proceso de desplazamiento. En el caso de los movimientos sociales que operan en contra de las situaciones de terror. por ejemplo. incluyendo la resistencia armada contra las fuerzas violentas. por ejemplo. Este regreso a las tierras de origen no es fácil. es uno de estos momentos que implican re-territorialización. 7. estos procesos comienzan en el momento de la re-ubicación de las personas desplazadas en el lugar de llegada con los primeros intentos de sobrevivencia y de re-construcción de sus vidas. Re-territorialización. . El nuevo entorno urbano. A escala local. y la lucha de las comunidades negras en Colombia son todos ejemplos de cuan importante puede ser una campaña internacional (aunque no sea suficiente por si sola) para intervenir a favor de poblaciones locales que se encuentran sujetas a campañas de terror. o. Las narrativas de estos trayectos brindan un sentido muy corporeizado de la experiencia del desplazamiento y forman parte del “ser desplazado”. Ellos denuncian atrocidades y terror ante ONG internacionales. desde el plano personal y el comunitario. Está acompañado por el miedo y la incertidumbre sobre las condiciones en que se encuentran las tierras.

propone una agenda para acercarse al fenómeno del terror como un conjunto complejo de espacios. Sin embargo.Este marco conceptual de siete puntos no es rígido ni cerrado. En 1991 Colombia adoptó una nueva Constitución que reconoció en el Artículo Transitorio AT-55 por primera vez a las comunidades negras del país como grupo étnico con derechos culturales y territoriales propios. Territorios colectivos en el Pacífico colombiano La región de la costa Pacífica colombiana es un área de aproximadamente diez millones de hectáreas que se extiende desde el Tapón del Darién y la zona fronteriza con Panamá hasta la frontera con Ecuador. el bosque y la región. Por el contrario. en su mayoría descendientes de africanos esclavizados que fueron traídos en tiempos coloniales para trabajar en las minas de oro. fue precisamente en el momento en que se entregaban los primeros títulos colectivos a las comunidades beneficiarias cuando la irrupción de actores armados empezó a manifestarse y con ella una dinámica que dramáticamente dio marcha atrás a la suerte de las comunidades negras en el Pacífico y embarcó a la región entera en un mar de violencia y terror. [4] Sin lugar a dudas esto constituye un logro impresionante en la política cultural negra en Colombia. Casi el 80 por ciento de la región está cubierta de bosque tropical húmedo. el río. derechos territoriales colectivos a las comunidades negras rurales en el Pacífico colombiano. En lo que sigue voy a esbozar cómo se puede aplicar este marco conceptualmetodológico de “geografías de terror” al caso de las comunidades negras en el Pacífico colombiano. figura jurídica creada por el Decreto 1745 de 1995 como máxima autoridad de administración interna dentro de las tierras de comunidades negras. prácticas. emociones. podemos entender por qué el antropólogo Michael Taussig (2004: 95) considera la legislación del AT-55 y de la Ley 70 “uno de los experimentos más innovadores en teoría política en este siglo”. la calle. Desplazamiento y des-territorialización . Referencia obligada que hoy define la relación cambiante entre afrocolombianos y nación es la Ley 70 de 1993 que garantiza. movimientos y materialidades que operan en varias escalas – desde el cuerpo a las micro-geografías del hogar.[3] Como resultado de la Ley 70 se han titulado colectivamente casi cinco millones de hectáreas de tierras para comunidades negras en la costa Pacífica. Para ello necesito primero introducir el contexto más amplio de la región y de su gente. anteriormente consideradas como “baldías” por el Estado colombiano. entre otros. Sólo imaginándose que un 50% del área total de la región del Pacífico ha sido titulado colectivamente a comunidades negras en una fase histórica en la cual la lógica neoliberal reina en la economía mundial y del país. Actualmente administran estas tierras los consejos comunitarios. Cerca de un millón de afrocolombianos viven en esta región.

el ejército colombiano y grupos paramilitares entraron al casco urbano de Riosucio hacia las 5 de la madrugada. 2001). FARC. en los primeros meses de 1997 se produjo el desplazamiento masivo de alrededor de 20 mil afrocolombianos debido a la continua presión del ejército colombiano y de paramilitares. sentimos lo más horrible de la vida. en un sentido de lugar aterrorizado. una líder chocoana en gira por los EEUU por invitación de una ONG norteamericana. hubo gente que de los nervios se murió. sacaron a la gente a la fuerza. que bajó alguien a mirar qué había pasado. Después del ataque sobre la población civil en Riosucio. bum! Fuimos a ver qué era. cuando sentimos que la tierra se estremeció. Cuando tiraban las bombas allí. bombardeando toda esa zona. y eran aviones que pasaban por todo eso. En Cañoseco desbarataron una escuela. Esta experiencia traumática aún está presente en la memoria colectiva de los sobrevivientes y de muchos activistas afrocolombianos. en el Departamento de Chocó. como para tantos otros que tuvieron que huir de sus pueblos. por ejemplo. muriendo ahogados en las aguas del río (Córdoba. Luego de que bombardearon el casco urbano entraron a todas las cuencas. Truandó. En una campaña militar coordinada. Porque el bombardeo inició desde Riosucio. a orillas del río Atrato. tumbaron puertas. eso fue de seguido – ¡bum. Una cosa tan espantosa. comenzó la charla que dio en la Universidad de Los Ángeles invocando los paisajes de miedo que este ataque había dejado tras de sí: cadáveres de pobladores que se mantuvieron durante días sin entierro. el miedo y con una constante ansiedad. recordar su río y su pueblo está indefectiblemente asociado con la experiencia del terror. Cacarica. Testigos de los hechos de este “trágico amanecer” hablan de cómo muchos pobladores trataban de escapar. Después de ese bombardeo nadie bajó por miedo para ver lo que había pasado allá. Y al ratico las casas temblaban. Indiscriminadamente. La única zona que no bombardearon en mi río fue la comunidad donde yo vivía. casas abandonadas con sus puertas derribadas y sin ninguna alma presente.El evento que se considera generalmente como el punto de partida de este nuevo desarrollo fue la noche de terror del 20 de diciembre de 1996 en la municipalidad de Riosucio. En diciembre de 2005. el 14 de enero. matando y haciendo desaparecer a muchos más. quienes argumentaban estar persiguiendo a grupos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Pero fue una cosa tan espantosa que los habitantes que estábamos arriba. bum. toda la gente campesina se desplazó masivamente. las memorias de este trágico amanecer han transformado los sentimientos de hogar que asociaban con su río. Casi diez años después. A los 5 días. Primero sentimos un estropicio – ¡bum! – una vaina aterradora. de ver la inmensidad del bombardeo dijimos: ‘abajo no quedó gente’. ¿qué pasó? El bombardeo de esa noche. golpeando a muchos. no había un alma en la orilla del río. yo estaba en mi casa. un lunes. una mañana. Estábamos desayunando. De hecho. acá se estremecía y las casas temblaban como si fuera un temblor. para ella. Una vaina muy espantosa. Como me contó un líder afrocolombiano –que ahora vive como desplazado en Bogotá– sobre su experiencia a unos 20 kilómetros de Riosucio: “El 14 de enero del 97. Porque la gente. a la cuenca de Salaquí.” .

vía lo nacional. Mediante el recurso a amenazas. A escala nacional se discuten las posibilidades de coordinar este tipo de estrategias por medio de un sistema de alertas tempranas que avisa sobre la posibilidad de incursiones violentas de los actores armados. Un silencio extraño envolvía al río –“no había un alma en la orilla”. pues la fluctuación del poder territorial a través de confrontaciones militares hace que la situación concreta del control territorial pueda ser re-mapeada en cualquier momento. A lo largo de los ríos de la región del Pacífico. los diferentes actores armados –grupos guerrilleros. Y lo han hecho movilizándose en varias escalas que van desde lo local. o como los líderes afrocolombianos lo explican frecuentemente. masacres y terror contra la población local. los paramilitares controlan la movilidad en la parte baja entre Turbo y Riosucio. Es decir. impedidos o controlados por los actores armados. se esconden en lugares que conocen muy bien o huyen por rutas bien conocidas. por ejemplo. sino también cuando son confinadas dentro de espacios de emplazamiento. mercancía y gente a la zona existe una tendencia clara hacia la creación de espacios de confinamiento en el Pacífico colombiano. El lugar había sido vaciado de personas. De esta manera se moviliza el conocimiento del medio físico como estrategia de resistencia. La población civil está atrapada en el fuego cruzado. y las FARC en la parte arriba entre Quibdó y Bellavista. la des-territorialización no ocurre solamente cuando las poblaciones locales son expulsadas a la fuerza de sus tierras. quienes habían huido por el miedo de persecuciones y matanzas. hasta lo global. Esta es la clase de “desterritorialización mental” de que hablaba en el cuarto punto del marco conceptual de “geografías de terror” propuesto. es simplemente otra forma de des-territorialización. las masacres y la pérdida de territorialidad. Los emplazados también son des-territorializados. pues se utiliza para señalar que las poblaciones no sólo están atrapadas en la mitad del fuego. Resistencia y re-territorialización Las comunidades negras han creado varios mecanismos de defensa y de denuncia contra la realidad del desplazamiento forzado. paramilitares y ejército colombiano– disputan el control territorial en determinadas zonas. por ejemplo. Estos espacios vacíos o vaciados son una de las características principales de los paisajes de miedo. Para las poblaciones locales el confinamiento es igual de desastroso que el desplazamiento forzado. sin tener la oportunidad de ejercer su territorialidad libremente. El “emplazamiento” sin poder moverse libremente por su espacio. Es decir. Esta metáfora del sandwich resulta muy ilustrativa. . Aunque es necesario indicar que estos parámetros de control espacial no son fijos.Aquí también los paisajes de miedo pueden ser “leídos” en las huellas que el bombardeo dejó atrás. En el río Atrato. La experiencia histórica del cimarronaje y el conocimiento detallado de las micro-geografías y de los espacios locales confluyen en esa estrategia de defensa. en la medida en que los grupos armados establecen retenes en diferentes partes del río y controlan la entrada de productos. la población civil está como en sandwich entre los grupos armados. sino que tampoco pueden salir de esta situación porque sus movimientos están restringidos. las poblaciones locales a veces implementan estrategias de ocultamiento en el caso de que haya ataques inminentes: mediante micro-movimientos constantes dentro de sus territorios.

como la Acción Global de los Pueblos (AGP). 2002. y entre miembros de sindicatos en Italia.[5] El PCN también ha creado vínculos importantes con redes de resistencia global. ha colaborado en la organización de varias giras de activistas de esta organización para informar al público norteamericano sobre la lucha de las comunidades negras en Colombia. Como red de más de 120 organizaciones locales de comunidades negras. Gran Bretaña.. se busca generar procesos de re-territorialización. desarraigo y expulsión. La campaña internacional. con el fin de llamar la atención sobre la crítica situación de las comunidades negras en Colombia entre políticos de la Unión Europea. “globalizar la resistencia” no es un mero juego de palabras sino una estrategia importante para su supervivencia (Oslender. por ejemplo. Para muchas comunidades locales que están atrapadas en medio del fuego y en un ciclo de violencia política. amigo del Proceso. Desde hace varios años el PCN ha venido denunciando la situación dramática que se vive en el Pacífico colombiano. conectarse con la comunidad internacional no es solamente una opción en su lucha. sino una estrategia que cada día se hace más necesaria. donde los desplazados no sólo se sienten abandonados por el Estado sino activamente perseguidos por él. Un académico colombiano en EEUU. En casos como el colombiano. por ejemplo. En estos esfuerzos juega un papel importante la solidaridad nacional e internacional.htm . Permite la divulgación Fonte: http://www. ha conseguido recientemente la condecoración de una de las líderes del PCN con el prestigioso Premio Medioambiental Goldman. Una de las organizaciones negras que más fuertemente ha desarrollado una política de resistencia a escala múltiple es el Proceso de Comunidades Negras (PCN). un espacio de convergencia para organizaciones de base y activistas de todo el mundo en el que se articulan prácticas de resistencia contra el (des)orden mundial neoliberal. Además ha facilitado a estos activistas espacios para documentar su lucha en publicaciones nacionales e internacionales (Escobar et al.ub. pero estos retornos tienen que organizarse de manera muy cuidadosa. Grueso y Arroyo 2002). comunidades enteras han decidido regresar colectivamente a las tierras de las cuales fueron expulsadas forzosamente. España y Alemania. el PCN nació en la Tercera Asamblea Nacional de Comunidades Negras.edu/geocrit/sn/sn-270/sn-270-144. en septiembre 1993 (Grueso et al. 1999). una gira de seis miembros del PCN por Europa en marzo de 2001. La AGP coordinó. El uso del Internet ha sido crucial en estas formas de movilización. En otras palabras. de volver a ejercer control territorial de una manera significativa y recuperar el control perdido. ¿Pero cómo pueden las poblaciones locales establecer mecanismos para garantizar el ejercicio territorial a sabiendas de la presencia de actores armados? En muchos casos. 2004b y 2007).En el centro de estas y otras estrategias de resistencia está la declaración intencionada de no dejarse desplazar más de las tierras.