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AUTORIDADES Canciller Su Excelencia Reverendísima 2 Mons. MARIO ANTONIO CARGNELLO Arzobispo de Salta Rector Pbro.

AUTORIDADES

Canciller

Su Excelencia Reverendísima

2

Mons. MARIO ANTONIO CARGNELLO

Arzobispo de Salta

Rector

Pbro. Lic. JORGE ANTONIO MANZARÁZ

Vice-Rectora Académica

Mg. Dra. MARÍA ISABEL VIRGILI de RODRÍGUEZ

Vice-Rectora Administrativa

Mg. Lic. GRACIELA MARÍA PINAL de CID

Secretario General

Dr. GUSTAVO ADOLFO FIGUEROA JEREZ

CURRÍCULUM VITAE Nombre: Eduardo A. Apellido: Pigretti 3 Abogado y Doctor en Derecho y Ciencias

CURRÍCULUM VITAE

Nombre: Eduardo A.

Apellido: Pigretti

3

Abogado y Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, fue becario del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Nación en temas de derecho minero internacional y de la Organización de Estados Americanos en cuestiones agrarias. Cursó el posgrado de Derecho Agrario dirigido por el Profesor Alberto Ballarín Marcial en Madrid y se diplomó en Dirección de la Administración Pública en la Escuela de Administración Pública de España, becado por el gobierno de España.

Ingresó en 1958 a la carrera docente por concurso, como auxiliar docente, hasta llegar en 1970 a Profesor Titular de "Régimen Jurídico de los Recursos Naturales", cargo que desempeñó hasta el año 2010. Dirigió el posgrado de la especialidad de Recursos Naturales, todo ello en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA 1981/2010. Es Profesor Consulto por Resolución 10057/5. Fue electo Decano de esa Facultad en primera elección, sin candidato opositor, para el período 1990-94 por los tres claustros.

Profesor Emérito (2008) y Director del Posgrado de Derecho Ambiental en la Universidad Católica Argentina, desde su iniciación hasta la fecha.

Es consultor y asesor legal de empresas de ambiente, minería, petróleo, gas y recursos naturales. Fue consultor de las Naciones Unidas en proyectos de recursos naturales. (Nicaragua y Argentina).

Fue en el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Presidente de la Sala del Tribunal de Disciplina y representante a la asamblea de dicha institución, 1993-94 y 1996-98.

Fue designado por concurso Director del Ente Nacional Regulador del Gas, con acuerdo de la Comisión Conjunta de Diputados y Senadores. 1993.

Es Académico de la Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado, de la Academia Argentina de Ciencias Ambientales y miembro del Instituto de Política Ambiental de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Miembro Correspondiente de la Sección de Derecho Agrario y Medio Ambiente Rural del Instituto de Ciencias Jurídicas y Sociales de Santa Fe dependiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba.

Es miembro de la Corte Internacional de Arbitraje y Conciliación Ambiental, del Tribunal Internacional de Salto Grande y del Tribunal Arbitral de la Comisión Técnica Mixta Argentino Paraguaya del Río Paraná (COMIP).

Ha escrito libros y ensayos sobre temas de su especialidad. Ha dictado cursos y conferencias.

ÍNDICE 4 PLANIFICACIÓN 7 e) Servidumbres 41 PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO f) Leyes nacionales

ÍNDICE

4

PLANIFICACIÓN

7

e) Servidumbres

41

PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO

f) Leyes nacionales relativa aguas

41

PRESENCIAL

7

g) Regulación de las aguas y cuencas interprovinciales

42

EQUIPO DOCENTE

7

h) Códigos y leyes provinciales. Lineamientos generales . 42

FUNDAMENTOS

7

i)

Usos del Agua

43

OBJETIVOS

8

j) Exploración de Aguas

43

CONTENIDOS

8

k) Control del efecto nocivo

43

ESTRATEGIAS Y PRINCIPIOS DE PROCEDIMIENTO

9

l)

La Ley 25.688 de Gestión Ambiental de Aguas

44

EVALUACIÓN

9

Aire - Atmósfera

44

BIBLIOGRAFÍA

10

Clima

46

UNIDAD I

12

UNIDAD IV

47

Teoría General de los Recursos Naturales y el Derecho

Policía sanitaria de los animales

47

Ambiental

12

a)

Antecedentes legislativos

47

Nuevos Problemas

12

Ley Nacional 3959

48

Responsabilidad y Derecho

13

a) Ámbito geográfico de la ley

48

Derecho agrario y vida

13

b) Objetos de control

48

El cambio de visión

14

c) Concurrencia de los gobiernos provinciales

48

Importancia del daño ambiental

15

d) Nomenclatura reglamentaria

48

El Derecho clásico: Civil y Agrario

15

e) Obligaciones

48

Los Recursos Naturales

16

f)

Indemnizaciones

49

Legislación vigente sobre recursos naturales

17

g)

Penalidades

49

Agua

17

Tres programas de lucha de enfermedades del ganado

49

Yacimientos minerales

18

1)

Aftosa

49

Atmósfera

19

2)

Sarna

50

Flora y Fauna

19

3)

Garrapata

50

Bosques

19

Policía sanitaria de los vegetales

50

Panoramas

19

a)

Decreto-Ley 6704/1963

50

Suelo

19

Control de productos fitosanitarios

51

Conclusión

20

Fertilizantes

52

Concepto y contenido del Derecho Agrario

20

Semillas y creaciones fitogenéticas

52

Tendencias

Doctrinales

21

Protección de la fauna

52

La cuestión de la autonomía

22

Propiedad y transporte de ganado

53

Codificación

22

La jurisdicción sobre los recursos

22

UNIDAD V

57

Soluciones en el orden internacional

24

Contratos Agrarios

57

La regulación jurídica futura de los recursos naturales

25

1. Arrendamiento Rural

57

La protección jurídica del ambiente natural

27

2. Aparcería Agrícola

58

El derecho Ambiental y los recursos naturales

28

3. Mediería Agrícola

59

Cuestiones metodológicas

28

4. Aparcería pecuaria propiamente dicha

59

Terminología a emplear

28

5. Aparcería pecuaria pura o simple

59

Cuestiones futuras a analizar

29

6. Mediería Pecuaria

60

Evolución histórica de los principios ambientales

29

7. Capitalización

60

Formas

legales

existentes

30

8. Pastoreo

61

Formas legales en uso en Argentina

31

9. Contrato de pastaje o pasturaje

61

 

10. Contrato de Cosecha

62

UNIDAD II

32

11. Contrato de dos Cosechas

62

El Recurso suelo

32

12. Contrato de Intercambio de Sembrados

62

Magnitud de la propiedad

32

13. Pool de siembras

63

Delimitación de la propiedad

33

14. Contrato de Franquicia ganadera

63

Legislación de uso del suelo

34

15. Contrato Asociativo de Explotación Tambera

63

Derecho forestal

35

16. Contrato de Trabajo en Viñas y Frutales

64

Constitucionalismo forestal

35

17. Contrato de Maquila

65

La Ley 13.273. Eficacia del régimen de adhesión

36

18. Contrato de utilización de tranquera

66

El Código rural de la provincia de Buenos Aires

36

Forestación y Reforestación(reforma introducida por la Ley

UNIDAD VI

67

14.008)

38

El régimen de los minerales en general

67

Penalidades

38

Sistema de regalías e impuestos provinciales

67

Régimen de los Parques Nacionales

38

Política legislativa vigente

68

La Ley 22.351

39

Política sobre propiedad minera en el código de minería

72

 

Exploración

72

UNIDAD III

40

Modernización

73

Agua

40

Obligaciones del explorador

76

a) Introducción

40

Exploraciones no autorizadas

77

b) Clasificación

40

Descubrimiento

80

c) Línea de Ribera

41

Labor legal

84

d) Camino de Sirga

41

Petición de mensura

86

5 Mensura legal 89 La Ley 25.675 general del ambiente 112 Título definitivo de propiedad

5

Mensura legal

89

La Ley 25.675 general del ambiente

112

Título definitivo de propiedad

93

Responsabilidad ambiental

114

Demarcación de la pertenencia en el terreno

93

El Derecho Ambiental como revolución social política y

Derechos del

minero

93

jurídica

114

Obligaciones

del minero

95

Los nuevos derechos y garantías de la Constitución

Sustancias de segunda y tercera categoría

95

Nacional reformada en el año 1994

115

Responsabilidad en el derecho minero

96

Estado de las cuestiones

116

Los contratos mineros

97

1. Biodiversidad

116

Prescripción

99

2. Recursos Humanos

117

El Socavón general

99

3. Desertificación

117

El

petróleo

99

4. La Biotecnología

117

Régimen de los hidrocarburos (Ley 17.319)

99

5. Contaminación electromagnética

117

Características particulares de la Ley

100

6. Genoma Humano

118

 

7. Residuos bélicos

118

UNIDAD VII

105

8. Clonación Humana

118

Contaminación

105

9. La Vaca Loca (encefalopatía bovina espongiforme)

118

Residuos tóxicos y peligrosos

105

10. Agotamiento de los caladeros

119

La ley 25.612 de gestión integral de residuos industriales y

 

de

actividades se servicios

106

ANEXO

120

Ley 25.670 de presupuestos mínimos para la gestión y

HIDROCARBUROS

120

eliminación de los PCBs

108

Ley 26.197

120

Energía nuclear y medio ambiente

109

Ley 26.154

122

Control de riesgos nucleares

110

ENERGÍA ARGENTINA SOCIEDAD ANÓNIMA

128

Responsabilidad del estado por daños nucleares y

Ley 25.943

128

ambientales

110

HIDROCARBUROS

131

Convenciones Internacionales vinculadas

111

Decreto 546/2003

131

UNIDAD VIII

 

112

Referencias de íconos: Actividad en el Foro. Actividad de Reflexión no obligatoria. Actividad Grupal. Actividad

Referencias de íconos:

Actividad en el Foro.Referencias de íconos: Actividad de Reflexión no obligatoria. Actividad Grupal. Actividad Individual. 6 Actividad

Actividad de Reflexión no obligatoria.Referencias de íconos: Actividad en el Foro. Actividad Grupal. Actividad Individual. 6 Actividad Obligatoria. Debe ser

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6

Actividad Obligatoria. Debe ser enviada para su evaluación.no obligatoria. Actividad Grupal. Actividad Individual. 6 Atención. Audio Bibliografía. Glosario. Página web -

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Glosario.Debe ser enviada para su evaluación. Atención. Audio Bibliografía. Página web - Internet. Sugerencia. Video.

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PLANIFICACIÓN 7 AÑO LECTIVO 2015 PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO PRESENCIAL UNIDAD ACADÉMICA: FACULTAD DE

PLANIFICACIÓN

PLANIFICACIÓN 7 AÑO LECTIVO 2015 PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO PRESENCIAL UNIDAD ACADÉMICA: FACULTAD DE CIENCIAS
PLANIFICACIÓN 7 AÑO LECTIVO 2015 PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO PRESENCIAL UNIDAD ACADÉMICA: FACULTAD DE CIENCIAS
PLANIFICACIÓN 7 AÑO LECTIVO 2015 PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO PRESENCIAL UNIDAD ACADÉMICA: FACULTAD DE CIENCIAS

7

AÑO LECTIVO

2015

PROGRAMA DE CÁTEDRA MODALIDAD NO PRESENCIAL

UNIDAD ACADÉMICA: FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS

CARRERA: DERECHO

CÁTEDRA: Recursos Naturales

AÑO: 3º Año

EQUIPO DOCENTE

RÉGIMEN: 2º Semestre

PROFESOR/A:

Dr. Eduardo A. Pigretti

FUNDAMENTOS

La materia Derecho de los Recursos Naturales se dicta en 3er año de la carrera de Abogacía y en el segundo cuatrimestre de cada año lectivo. La misma tiene por objeto conocer y estudiar la regulación de la relación del hombre con la naturaleza. El estudio de dicha relación partirá de la consideración tradicional de los recursos naturales como bienes útiles al hombre y el régimen de usos de cada recurso natural en particular. Paro luego, a través de un ejercicio de integración, abordar la cuestión de los efectos negativos que los usos conllevan a través de la Teoría General del Derecho Ambiental.

La materia se dictará a la luz de los principios del Derecho Ambiental, acuñados a nivel del Derecho Ambiental Internacional, a partir de la Declaración de Estocolmo de 1972. Hoy en día, resulta incuestionable que los problemas ambientales trascienden las fronteras políticas y requieren de soluciones concensuadas en el seno de la comunidad de Naciones.

El desafío de nuestra disciplina, es flexionar acerca de la importancia de procurar respuestas a las cuestiones que plantea la contaminación del ambiente, desde la perspectiva de una Ciencia Jurídica actualizada, que comprende cabalmente los fenómenos naturales, tiende a preservar el equilibrio natural, a la vez que permite del desarrollo sustentable de nuestra Nación.

La legislación a estudiar, en el transcurso de la materia, regula los usos que el hombre les puede dar a los recursos naturales, a la vez que prevé instrumentos de control para disminuir los efectos negativos que tales usos pudieren provocar en la naturaleza.

Para el desarrollo y exposición de nuestra materia, recurrimos a: (1) el análisis del Derecho vigente en la República Argentina; (2) el Derecho Comparado (tomando como referencia casos de legislación que por su novedad, éxito o similitud con nuestra tradición jurídica ameriten su análisis); (3) la doctrina nacional e internacional; y (4) la jurisprudencia, es decir la respuesta de la jurisdicción a los casos concretos.

Por último, resta agregar que la importancia de nuestra materia, en ésta instancia universitaria radica en el reconocimiento unánime de la Educación Ambiental como proceso continuo que permite a las

8 personas adquirir conocimiento y aprehender valores con la finalidad de formar su capacidad para

8

personas adquirir conocimiento y aprehender valores con la finalidad de formar su capacidad para comprender las interrelaciones entre el hombre y la naturaleza. Dicho proceso educativo requiere de un insumo primordial que es la información ambiental, ésta debe ser accesible, adecuada, suficiente y actualizada.

OBJETIVOS

Comprender la temática de la materia para integrarla al resto de las materias de la carrera. Adquirir formación en los valores ambientales y establecer una opinión responsable de la problemática ambiental fundada en derecho.Comprender el rol del Derecho Ambiental.

Comprender el rol del Derecho Ambiental.en los valores ambientales y establecer una opinión responsable de la problemática ambiental fundada en derecho.

CONTENIDOS

UNIDAD I:

Teoría general de los recursos naturales y el derecho ambiental. Nuevos problemas. Responsabilidad y derecho. Derecho agrario y vida. El cambio de visión. Importancia del daño ambiental. El derecho clásico: civil y agrario. Los recursos naturales. Legislación vigente sobre recursos naturales. Agua. Yacimientos minerales. Atmósfera. Flora y fauna. Bosques. Panoramas. Suelo.

Conclusión. Concepto y contenido del derecho agrario. Tendencias doctrinales. La cuestión de la autonomía. Codificación. La jurisdicción sobre los recursos. Soluciones en el orden internacional. La regulación jurídica futura de los recursos naturales. La protección jurídica del ambiente natural. El derecho ambiental y los recursos naturales. Cuestiones metodológicas. Terminología a emplear. Cuestiones futuras a analizar. Síntesis actual. Evolución histórica de los principios ambientales. Formas legales existentes. Formas legales en uso en argentina. Reforma constitucional. Leyes de presupuestos mínimos.

UNIDAD II:

El recurso suelo. Magnitud de la propiedad. Delimitación de la propiedad. Legislación de uso del suelo. Derecho forestal. Constitucionalismo forestal. La ley 13.273. Eficacia del régimen de adhesión. El código rural de la provincia de buenos aires. Forestación y reforestación (reforma introducida por la ley 14.008). Penalidades. Régimen de los parques nacionales. La ley 22.351.

UNIDAD III:

Agua. Introducción. Clasificación. Línea de ribera. Camino de sirga. Servidumbres. Leyes nacionales relativas a aguas. Regulación de las aguas y cuencas interprovinciales. Códigos y leyes provinciales. Lineamientos generales. Usos del agua. Exploración de aguas. Control del efecto nocivo. La ley 25.688 de gestión ambiental de aguas. Aire atmósfera. Clima. Acciones de argentina en cambio climático. Esquemas bosques clima. El protocolo de kyoto.

UNIDAD IV:

Policía sanitaria de los animales. Ley nacional 3959. Tres programas de lucha de enfermedades del ganado. Policía sanitaria de los vegetales. Control de productos fitosanitarios. Fertilizantes. Semillas y creaciones fitogenéticas. Protección de la fauna. Marcas y señales. Propiedad y transporte del ganado.

UNIDAD V:

Contratos agrarios. Arrendamiento rural. Aparcería agrícola. Mediería agrícola. Aparcería pecuaria propiamente dicha. Aparcería pecuaria pura o simple. Mediería pecuaria. Capitalización. Pastoreo. Contrato de pastaje o pasturaje. Contrato de cosecha. Contrato de dos cosechas. Contrato de intercambio de sembrados. Contrato de franquicia ganadera. Contrato asociativo de explotación

9 tambera. Contrato de trabajo en viñas y frutales. Contrato de maquila. Contrato de utilización

9

tambera. Contrato de trabajo en viñas y frutales. Contrato de maquila. Contrato de utilización de tranquera.

UNIDAD VI:

El régimen de los minerales en general. Sistema de regalías e impuestos provinciales. Política legislativa vigente. Política sobre propiedad minera en el código de minería. Exploración. Modernización. Obligaciones del explorador. Exploraciones no autorizadas. Descubrimiento. Labor legal. Petición de mensura. Mensura legal. Título definitivo de propiedad. Demarcación de la pertenencia en el terreno. Derechos del minero. Obligaciones del minero. Sustancias de segunda y tercera categoría. Responsabilidad en el derecho minero. Los contratos mineros. Prescripción. El socavón general. El petróleo. Régimen de los hidrocarburos (ley 17.319). Características particulares de la ley. Regalía.

UNIDAD VII:

Ley 25.670 de presupuestos mínimos para la gestión y eliminación de los pcbs. Energía nuclear y medio ambiente. Control de riesgos nucleares. Responsabilidad del estado por daños nucleares y ambientales. Convenciones internacionales vinculadas: ley 17.048, ley 22.455 y ley 22.507.

UNIDAD VIII:

Ley 25.675 general del ambiente. Responsabilidad ambiental. El derecho ambiental como revolución social política y jurídica. Los nuevos derechos y garantías de la constitución nacional reformada en el año 1994. Los problemas actuales en materia ambiental. Estado de las cuestiones. Puesto de Trabajo definido.

ESTRATEGIAS Y PRINCIPIOS DE PROCEDIMIENTO

Concebimos el desarrollo de la asignatura desde una perspectiva eminentemente teórico-práctica. A partir del posicionamiento de ustedes, como estudiantes a distancia, esperamos poder recrear las distintas situaciones de enseñanza y aprendizaje, posibles de ser realizadas en la modalidad:

participación en los foros de discusión e intercambio; consultas a través del correo electrónico; elaboración de trabajos prácticos, entre otros. Por ello la base de nuestro trabajo será el entorno virtual (e-learning), espacio de comunicación didáctica donde encontrará todos los recursos y orientaciones necesarios para construir sus aprendizajes.

EVALUACIÓN

El examen parcial y su recuperatorio consistirán en evaluar las unidades 1 a 5 (inclusive) del programa vigente a través de la modalidad múltiple-choice on-line. El examen final consistirá en la evaluación de todo el contenido de la materia, a través de preguntas a desarrollar sintéticamente con modalidad presencial. Tanto para aprobar el parcial como el final se requiere tener una nota de por lo menos 4 (cuatro) puntos.

Criterios de evaluación para aprobar la materia

Uso de la terminología y vocabulario pertinente de la asignatura. Respuestas fundadas en Derecho vigente. Lectura bibliográfica. Participación en los foros de discusión. Participación en clases. Presentación de los Trabajos Prácticos en tiempo y forma en caso de ser solicitados por la cátedra. Dominio de los contenidos desarrollados a lo largo del programa. Elaboración propia, autonomía en el escrito.

10 Condiciones para obtener la regularidad Las características de regularidad serán informadas por el docente:

10

Condiciones para obtener la regularidad

Las características de regularidad serán informadas por el docente:

1) A su unidad académica (para el armado de los cuadros de regularidad). 2) A sus alumnos a través del tablón de anuncios de la asignatura.

BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

(Material en Biblioteca de Escuela de Negocios)

 

AUTOR

TÍTULO

EDITORIAL

LUGAR Y AÑO DE EDICIÓN

Pigretti, Eduardo A.

Derecho Ambienta l.

Gráfica Sur.

Buenos Aires. 2004

Pigretti, Eduardo A.

Derecho Ambiental Profundizado.

La Ley

Buenos Aires. 2004

Pigretti, Eduardo A.

Manual de Derecho Minero.

La Ley

Buenos Aires. 2004

Pigretti, Eduardo A. y colaboradores

Contratos Agrarios.

Depalma

Buenos Aires. 1995

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA:

 

AUTOR

TÍTULO

EDITORIAL

LUGAR Y ANO DE EDICIÓN

Pigretti, Eduardo A.

Ambiente y Sociedad. El bien común planetario.

Lajouane

Buenos Aires. 2007

Pigretti, Eduardo A.

Código de Minería Comentado.

La Ley (4º edic. actualizada y ampliada)

Buenos Aires. 2004

Prieur, Michel

Droit de l’environnement.

Dalloz

París. 2000

Martín Mateo, Ramón

Tratado de derecho ambiental.

Trivium

Madrid. 1991

11 MUY IMPORTANTE Se recomienda a los Sres. Alumnos consultar el Anexo del presente módulo

11

MUY IMPORTANTE

Se recomienda a los Sres. Alumnos consultar el Anexo del presente módulo cuyo contenido es:

La Ley de Hidrocarburos N° 26.197 (B.O. del 02/01/07).consultar el Anexo del presente módulo cuyo contenido es: Ley 26.154 (de promoción). Ley 25.943 (B.O.

Ley 26.154 (de promoción).es: La Ley de Hidrocarburos N° 26.197 (B.O. del 02/01/07). Ley 25.943 (B.O. 03/11/04) de Energía

Ley 25.943 (B.O. 03/11/04) de Energía Argentina S.A.es: La Ley de Hidrocarburos N° 26.197 (B.O. del 02/01/07). Ley 26.154 (de promoción). Decreto 546/03.

Decreto 546/03.26.197 (B.O. del 02/01/07). Ley 26.154 (de promoción). Ley 25.943 (B.O. 03/11/04) de Energía Argentina S.A.

La cátedra

UNIDAD I 12 Teoría General de los Recursos Naturales y el Derecho Ambiental Al igual

UNIDAD I

12

Teoría General de los Recursos Naturales y el Derecho Ambiental

Al igual que las ciencias naturales, que dividían por comodidad el objeto de si estudio, en reinos (reino animal, reino vegetal y reino mineral) la economía reunió su interés también en tres reinos (los recursos naturales, los humanos y los culturales). No fue fácil para el derecho aceptar esta suerte de “visión panorámica” de esta realidad de conjunto del nuevo nivel de juridicidad que había nacido.

En la Argentina, hasta no hace mucho, las cátedras de derecho agrario de las Facultades de Derecho se dolían de la posibilidad de considerara al derecho agrario como coexistiendo con la nueva orientación de los recursos naturales.

La aceptación de una teoría general del derecho de los recursos naturales ha sido cosa difícil para el mundo del derecho agrario. La posibilidad de una regulación legal que atienda al mundo natural, que consista en separar el todo en partes (aguas, suelo, minerales, flora y fauna etc.), y luego realizar un ejercicio de recomposición, de reunir todos esos factores en una sola formulación normativa, no fue fácil.

En este intento se destacan primero los latinoamericanos.

La nueva modalidad no tardará en ser identificada y reconocida entre los europeos.

La visión de las relaciones de conjunto entre las personas y los recursos naturales no ha terminado de ser analizada por el derecho, cuando se produce un nuevo fenómeno, descomunal para el mundo del ser y del deber ser: el mal uso de los recursos naturales a nivel mundial.

Nuevos Problemas

En nuestra infancia, cualquiera de nosotros podía identificar aguas cristalinas, azules intensos y limpios, flora y fauna abundante o aún exuberante, y otras delicias que hoy vemos reducidas a pequeñas áreas o regiones.

En oposición a esta visión edénica, la destrucción de la naturaleza puede ser advertida en forma incremental en la contaminación del mar, el manejo de los desechos tóxicos y la basura, la deforestación, la desertificación y, finalmente, la destrucción de nuestro protector natural (la capa de ozono).

Ese es nuestro presente. Cabe preguntarnos cómo atiende el derecho tan grave y afligentes cuestiones.

Se podría decir, en una consideración global, el derecho visualizó el tema, desde designaciones diversas, tales como: derecho del entorno, derecho ecológico y, finalmente, derecho ambiental, expresión, esta última que ha ganado terreno definitivamente en los países de habla castellana.

La cuestión se basa en saber si la reunión de las cuestiones ambientales en una sola especialidad jurídica servirá a la obtención de buenos resultados desde el punto de vista del quehacer legal.

13 Por nuestra parte, aceptamos por ahora la existencia de una suerte de especialidad, que

13

Por nuestra parte, aceptamos por ahora la existencia de una suerte de especialidad, que adopta diversos nombres (derecho ambiental internacional, derecho ambiental marítimo, por ejemplo), pero preferimos pensar que cuando las nociones e instituciones ambientales sean reconocidas en forma suficiente se diluirán en el derecho, pues todo el derecho deberá ser ambiental, como todo el derecho es social, pues de lo contrario el sectarismo jurídico podrá tornar inhábil lo legal.

Por lo demás, el derecho siempre atendió aspectos relativos a la salubridad, si bien debemos reconocer que lo que resulta nuevo es el efecto contaminante (contaminatorio) general, que sin lugar a dudas es el nuevo reto que enfrentamos los juristas.

Compete al derecho ambiental establecer los principios que deberá atender y las instituciones sobre las cuales obrar.

En este sentido pareciera que existe la posibilidad de una norma superior, del tenor de una suerte de mandamiento que parece indicarnos: No hagas a la naturaleza lo que no quieres que te hagan a ti. Este mandato nos parece informativo de las consideraciones que siguen, sobre los principios generales que en nuestro criterio es posible identificar como válidos, en las actuales circunstancias.

Responsabilidad y Derecho

Las reglas clásicas de responsabilidad, contenidas en la legislación civil, no brindan en la actualidad suficiente protección a quienes resultan víctimas de daños ambientales.

Así como en un pasado reciente apareció en el mundo jurídico la idea del riesgo creado por el crecimiento de los accidentes provocados por el maquinismo y los vehículos de transporte modernos, en el momento actual se está produciendo un fenómeno novedoso como consecuencia del crecimiento de la noción moral y legal del respeto a la naturaleza, a la vida en general y al ambiente en particular.

Derecho agrario y vida

Pero, por sobre todos los problemas que estamos señalando, lo esencial deberá ser revalorizar la importancia que se debe conceder a las relaciones del hombre con la naturaleza. Es como si existiera un lenguaje común entre ciencia natural y social. La ciencia persigue desde ahora, de forma clara y terminante, la idea de vida. Las religiones respetaron siempre la idea de vida y la concepción judeo-cristiana desarrolló una fórmula específica: el mandamiento de no matar. Pero esa noción no basta en la actualidad.

Existen formas indirectas de causar el mal y llegar a producir la muerte: el tabaco, las drogas, las formas de contaminación sónica y las radiaciones entre otras son formas que la ciencia ha logrado detectar como “novedosas”, en cuanto a provocar la muerte, sin que ese hecho sea espectacular en si mismo.

La naturaleza deberá ser respetada por todos para que el ciclo vida-muerte se cumpla bajo condiciones satisfactorias que logren superar el límite de calidad de vida, que hasta el presente adoptamos como estándar aceptable del bienestar y de la felicidad a que aspiramos para la raza humana. Todos deberemos permitir la vida, y ello será la síntesis necesaria del concepto ecología.

14 Las instituciones jurídicas tratan en forma urgente de adecuarse al requerimiento moderno de permitir

14

Las instituciones jurídicas tratan en forma urgente de adecuarse al requerimiento moderno de permitir la vida. La estructura judicial que hasta ahora se vanagloriaba de mantenerse al margen de lo que era juzgado, ya no puede mantenerse a esa distancia. Ya no parece ciega la justicia, debe ver bien, debe ver técnicamente y, además -si bien mantendrá su objetividad- el juez actuará con una imparcialidad relativa, por cuanto se halla tan involucrado como acusador y el acusado.

Los intereses del conjunto social empiezan a tener cabida en el esquema judicial moderno. Hasta ahora había que acreditar la existencia de un motivo de directa ofensa para accionar ante los tribunales. En la legislación moderna un interés social general ya está siendo reconocido por la jurisprudencia y las leyes como válido para accionar en la justicia, aún cuando no existe un interés personal inmediato afectado. Las acciones comunitarias que afectan a varios grupos pueden ser llevadas a los tribunales.

El Estado, por su parte, demuestra en el caso ecológico que no tiene capacidad habitual de resolución de los problemas, que todos los ciudadanos le reconocimos hasta el presente, para intervenir en nombre del interés común. Todos deben concurrir por cuanto la estructura estatal no consigue tener la eficacia operativa necesaria. Una solidaridad participativa social debe insinuarse como el camino de resolución de tan graves situaciones.

Nuevos territorios del derecho se van uniendo: derechos del consumidor (sea en alimentos, medicamentos), derecho al deporte, derecho a los ambientes sanos, derecho al descanso y al ocio.

El futuro se presenta con mayores interrelaciones aún. La unión de los derechos humanos a las cuestiones ambientales, los llamados derechos generacionales, la necesidad de una convención que de un marco de referencia internacional a lo ambienta, las modalidades de ombudsman para la ecología, o la creación de una universidad del ambiente pluridisciplinaria, o de uno o más fondos de financiamiento para las cuestiones ambientales, o la creación de un tribunal internacional como se auspicia en Roma, o la ampliación del concepto de indemnización ambiental a la recomposición del ambiente (Art. 41 de la Constitución Nacional), o a la utilización del concepto de diligencia debida en la gestión, o la ampliación de las actuales atribuciones del Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente, o la constitución de un Comité de Seguridad de las Naciones Unidas, son propuestas que pronto veremos hechas realidad.

El cambio de visión

Las formas en que se puede perturbar la vida en la actualidad, no pudieron ser consideradas en los códigos del pasado, razón de que ahora que se ha tomado conciencia y es posible medir las alteraciones de todo tipo que pueden originarse en condiciones provocadas por el moderno accionar humano.

La estimación del tal factor, como la de la contaminación de los escapes provenientes de máquinas industriales, fue considerada como un territorio correspondiente al derecho administrativo, y dentro de éste constituiría un capítulo especial del poder de policía estatal, que en apariencia no tendría posibilidad de ser ejercido por los particulares (Art. 2611 Cód. Civ.).

Solo por razones de vecindad el Código Civil argentino en su texto original y en las ley de reformas (Art. 2618 Cód. Civ.), establece el principio de la normal tolerancia, tomando el punto como una cuestión de confort, pero no como un tema atinente al saludo individual.

15 Así entonces, las molestias que ocasionen el humo, calor, olores, luminosidad, vibraciones, o daños

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Así entonces, las molestias que ocasionen el humo, calor, olores, luminosidad, vibraciones, o daños similares, podrán dar motivo a indemnizaciones o cese de tales molestias.

Importancia del daño ambiental

Más allá de la determinación del ámbito de la responsabilidad, que podrá o no ser cubierto con las normas actuales, debe quedar claro que la responsabilidad por daño ambiental tiene todavía un área de alta inseguridad jurídica, por cuanto no está claro, por ejemplo, las hipótesis de contaminación, sobre cuya gravedad no vale la pena extendernos aquí, pueden ser suficientemente atendidas por la legislación civil vigente.

Una prueba de los dicho surge de la consideración de un conjunto de disposiciones legales complementarias de la normatividad básica civil, que van extendiendo las responsabilidad por daño ambiental, de una manera parcial, aunque no menos efectiva.

Nos preguntamos si se puede decir que el sistema de responsabilidad civil fue pensado para atender las relaciones del hombre con la naturaleza. Creemos que no. Es nuestro criterio que los esquemas legales vigentes han tratado de regular la relación hombre-hombre, conforme la tradición romanística, que luego fue retomada por el pensamiento liberal. Las relaciones son además esencialmente patrimoniales.

Por tales razones, es difícil concebir la existencia de los derechos denominados intereses difusos, acciones de clase o acciones ecológicas, que suponen una relación del hombre con el grupo social y que superan, en consecuencia, la relación patrimonial individual.

El Derecho clásico: Civil y Agrario

Por lo que dejamos expuesto, podemos ahora insinuar que creemos que no solo los principios civiles y agrarios sirven a la naturaleza. Se trataría de intentar localizar principios generales nuevos que atiendan a la naturaleza.

El derecho brindó su técnica al hombre individualmente considerado. Pero no pudo regular el conjunto de la sociedad humana moderna. Si siempre fue difícil determinar parámetros de justicia, ahora resulta peor y más difícil. No estamos dedicados a elaborar los nuevos criterios. Esos criterios saldrán de una interdisciplina científica que permita definir el quantum, desde el punto de vista de las ciencias exactas y naturales, para que el jurista pueda, inmerso en esa realidad, resolver lo justo de cada uno.

La consideración del ambiente, nos lleva de la mano a una noción holística y totalizadora. No se puede concebir el ambiente sin considerara una totalidad, una integralidad. Las divisiones tradicionales de lo jurídico no son válidas para normar estas cuestiones. Una visión jurídica global es indispensable, caso contrario el ambiente resultará una parcialidad imposible de regular.

La división del derecho público y privado, iniciada por los romanos y repetida por la Revolución Francesa, como concepto teórico de libertad, no parece ser útil en el derecho moderno. Todo lo contrario. Si en algún lugar tienen razón los críticos de esa división son en materia ecológica. Aquí el derecho se presenta como un todo que debe regular una realidad.

16 Los Recursos Naturales

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Los Recursos Naturales

Se ha dado en llamar recursos a los distintos elementos de los cuáles el género humano se sirve para satisfacer sus necesidades o exigencias. Las diferentes leyes económicas aplicables a tales elementos han impuesto la conveniencia de distinguirlos, atendiendo a sus principales características, considerándose en la actualidad tres clases de recursos: las naturales, los culturales y los humanos.

Se entiende por recursos naturales los bienes de la naturaleza, en cuanto no han sido transformados por el hombre y pueden resultar útiles.

En lo que se refiere a recursos culturales se ha considerado tales a los que resultan de la capacidad creadora, es decir a las obras de arte, los sistemas políticos, las técnicas, etc. o los bienes que resultan de la transformación de recursos naturales -productos de la actividad agraria, minera o industrial.

Finalmente, se entiende por recurso humano al hombre, que se sirve de los recursos naturales y crea los culturales.

Se consideran recursos naturales en sí a las aguas, a los yacimientos minerales, a la atmósfera y al espacio circundante, a la fauna y a la flora silvestre, a las bellezas escénicas o panorámicas, a la corteza terrestre y a la energía que estos elementos producen en forma espontánea. La enunciación de los recursos naturales hasta aquí efectuada resulta aproximativa e impone una mayor precisión conceptual, para lo cual usaremos la enunciación del programa de evaluación de los recursos naturales de la Argentina, que fue desarrollado por el Consejo Federal de Inversiones, a saber:

a) el suelo, esto es, la tierra útil al hombre;

b) los yacimientos minerales sólidos, líquidos (petróleo) o gaseosos (vapores endógenos);

c) los recursos hidráulicos, esto es el agua en sus diversos estados físicos y condiciones de existencia (nubes, lluvia, nieve, agua superficial y subterránea);

d) la flora silvestre: terrestre y acuática;

e) la fauna silvestre: terrestre, acuática, anfibia y aérea;

f) el espacio aéreo, incluyendo el aire, el agua meteórica, las ondas hertzianas, la radiación solar y cósmica y los gases de utilidad industrial;

g) los recursos panorámicos o escénicos, lugares cuya belleza sirve para recreación y promueven riqueza con turismo;

h) la energía, que puede ser, hidráulica, eólica, mareomotriz, térmica, nuclear.

La enunciación expuesta merece una observación, en cuanto considera recurso natural a la energía que la naturaleza espontáneamente produce. En nuestro criterio, la energía es una cualidad que tienen algunos de los recursos expuestos.

Dos caracteres especiales de los recursos naturales cabe señalar: la resistencia que oponen a su utilización y la interdependencia en que se hallan.

En cuanto a la resistencia natural, salvo supuestos excepcionales, el uso de los recursos impone siempre la necesidad de vencer fuerzas, o al menos contenerlas, como por ejemplo la extracción de sustancias minerales o la construcción de diques o embalses. Tales obras imponen a la naturaleza el deseo del hombre, sobre la base del uso inteligente de su capacidad creadora.

En relación al carácter de interdependencia de los recursos naturales, para explicarlo se debe atender a la armonía y el equilibrio que existen entre las fuerzas naturales. Cuando esas fuerzas se liberan resultan los cataclismos; cuando el desequilibrio no es importante, se producen resultados inconvenientes, aunque menores en sus

17 consecuencias. El quehacer humano observa la interdependencia en que se presentan los recursos, tanto

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consecuencias. El quehacer humano observa la interdependencia en que se presentan los recursos, tanto para mantener el equilibrio necesario, como para restablecerlo. Pero el desequilibrio puede provenir de la propia acción del hombre. En ese caso, la ley deberá establecer los mecanismos necesario para normalizar la situación y evitar que el uso de un recurso provoque en él, o en otro distinto, efectos nocivos.

De la interdependencia natural en que se hallan los recursos llegamos a al concepto de interdependencia en los usos de tales recursos. En este último concepto, la ley regulará los usos de tales recursos, con el propósito de favorecer el mayor número posible de usos útiles al hombre y disminuir los efectos negativos que tales usos pueden provocar.

Legislación vigente sobre recursos naturales

Trataremos de determinar, atendiendo a la legislación interna del país, cuál es el régimen de dominio a que están sujetos los recursos naturales y, en consecuencia cuales son los modos en que la comunidad puede llegar al uso y disposición de ellos. Establecidos tales derechos, será necesario deslindar las esferas de jurisdicción distintas que existen en nuestro país como consecuencia del sistema federal de gobierno adoptado.

La mayoría de los elementos considerados recursos naturales se hallan afectados a un uso colectivo o al menos a un uso diferencial establecido a favor de un particular, que el momento de requerir del uso de un recurso estaba en igualdad teórica con el resto de los integrantes de la comunidad para beneficiarse con tal bien. En sentido legal, esto implica afirmar que a la mayoría de los recursos se los puede considerar encuadrados dentro del concepto de dominio público, y que cuando no existe tal afectación y se trata de bienes privados, aun en ese caso predominará una tendencia favorable a la utilización comunitaria, sin desmedro e los derechos del propietario particular. Para demostrar este aserto, pasaremos revista a los recursos naturales enunciados, analizando el régimen legal aplicable.

Agua

Al tratar en particular sobre este recurso expondremos la discusión doctrinal existente respecto de la conveniencia de contar en el Constitución Nacional con una norma que establezca cuales son los bienes de los dominios públicos y cuáles los del privado. Bien es sabido, que ésta distinción la hace el Código Civil en su Art. 2340 y sus concordantes, y que en tales normas se halla el sustento jurídico de la legislación positiva vigente.

Corresponden al dominio público, con el alcance que las mencionadas normas determinan: las aguas marítimas, lo ríos y las aguas que corren por cauces naturales y los lagos navegables. Las demás aguas, en las condiciones que más adelante indicaremos, son consideradas, por lo general, privadas. De lo expuesto, se puede colegir que la mayor parte de las aguas se hallan sujetas a un uso general, permitido a las personas particulares con las limitaciones que la ordenanzas o disposiciones dispongan (Art. 2341 Cód. Civ.), las que en todos los casos disponen de esos bienes mediante el régimen de concesión administrativa.

18 Yacimientos minerales

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Yacimientos minerales

Nuestro país ha heredado el sistema español, conforme al cual las aguas y las minas propiedad de la Real Corona, la que otorgaba mercedes (suerte de concesión) para que los particulares trabajasen los yacimientos a condición de reconocer a favor del monarca una parte de la producción (regalía). En ese mismo régimen empezó a reconocerse la existencia de un derecho de propiedad sobre los yacimientos, distinto del derecho existente sobre la superficie, y aun independiente de contar con una merced real concreta, con lo que se desplazó a los minerales de la situación de bienes del patrimonio real, antecedente actual de los bienes de dominio público. La existencia de una propiedad otorgada a un particular hizo alejar la idea del dominio público, que supone la concesión de uso, pero no los caracteres del dominio.

Sin embargo por necesidad del sistema a instaurarse, el Estado debía intervenir para conceder por primera vez el yacimiento al solicitante, y para justificar ese hecho se le otorgó la propiedad de las sustancias, pero en lugar de considerarlas del dominio público, que solo permitiría disponer por concesión administrativa, se le acordó a las minas en su dominio privado, para que pudiera transferir un propiedad derivada de la que originalmente le otorgo la ley.

De este modo, el lenguaje minero ha quedado influido con vocablos que orientan a la idea de concesión administrativa, si bien es categórico el encuadre general a crear una verdadera propiedad derivada sobre las sustancias minerales solicitadas por quien tenga condición de adjudicatario, criterio doctrinal al cual nos adherimos.

Conforme a la mecánica del código, los minerales de mayor valor se adjudican a quien primero manifiesta a la autoridad del hecho de su descubrimiento (minas clasificadas en primera categoría), principio que se mantiene en otras sustancias de menor importancia (algunas de las de segunda categoría) siempre que el dueño del suelo no indique su interés explotarlas, supuesto en el que el propietario de la superficie logra desplazar al descubridor, en razón de las ventajas económicas que significa la explotación acorde de las minas y del predio por parte de una única persona: el propietario de la superficie.

Otro tipo de sustancias, en las cuales predomina el carácter informal de la extracción minera, se dejan libradas l aprovechamiento de la comunidad, el que se reglamenta en el supuesto de que existan muchos interesados e una misma área y ello imponga la necesidad de establecer medidas de policía. Finalmente, la explotación de canteras se adjudica al propietario de la superficie, por cuanto la ley de minas respeta en este caso el principio civil de la accesión, conforme al cual el dueño de un inmueble es propietario de todo lo que se halla en los límites de su fundo. Los motivos para que tales sustancias formen parte de la regulación del Código son explicados por el Codificador, cuando reconoce que se ocupa de ellas al solo efecto de que las tareas de extracción que allí se realicen queden sujetas a los reglamentos y sistemas de trabajo de la minería, las que él legisla con detalles en el capítulo referentes a las condiciones de la concesión.

Con lo que dejamos expuesto, se puede advertir que en el régimen del Código los particulares tienen en apariencia una posición semejante a la del concesionario de un bien del dominio público, si bien las razones jurídicas existentes obligan los distingos que la legislación positiva ha estructurado.

Atmósfera 19

Atmósfera

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La moderna doctrina no pone en duda que la atmósfera forma parte del dominio público del Estado y que en consecuencia éste puede conceder su uso mediante concesión o permiso, tanto en lo que se refiere a aspectos generales vinculados con la noción de soberanía (comunicaciones radiales, transporte aéreo) como en aspectos complementarios, tales como lluvias artificiales, aprovechamiento de la energía eólica y solar, conservación de las condiciones naturales de la atmósfera mediante leyes que la protegen de la contaminación.

En lo que se refiere al espacio circundante, la preocupación actual de la doctrina jurídica se orienta a regular el uso de la atmósfera, partiendo de un concepto semejante al que preside el uso del mar libre en el derecho internacional. Las actividades astronáuticas van configurando los hechos que irán produciendo el derecho positivo del futuro, en ésta materia.

Flora y Fauna

Como principio general del derecho interno positivo, Código civil establece que las especies animales silvestres son cosas sin dueño, que pueden ser aprehendidas u ocupadas por cualquiera. Sin embargo, diversas disposiciones morigeran el alcance de la norma, sea por respeto a los derechos de propiedad de terceros, sea por la necesidad de aplicar un régimen reglamentario conveniente a estos recursos. Así por ejemplo, el cazador que atrapa animales en predio ajeno pierde la pieza cobrada a favor del dueño si carecía de permiso de éste para desarrollar su actividad. Ver Ley 22.421, de conservación de fauna.

Bosques

En lo que a bosques o formaciones boscosas se refiere, ellos acceden al terreno en que se hallan, razón por la cual su explotación corresponde al propietario, salvo las disposiciones de carácter administrativo tendientes a preservar su existencia. Los bosques existentes en inmuebles del dominio privado estatal pueden ser explotados por particulares, mediante el régimen de concesión o permiso, conforme a la Ley

13.273.

Panoramas

Las bellezas escénicas o panorámicas reciben protección especial en nuestro derecho desde la sanción de la Ley 12.103, según la cual se pueden declarar parques o reservan naturales nacionales las áreas que por razones de belleza o interés científico merezcan conservarse para el uso y goce actual o futuro por parte de la comunidad.

Suelo

En la consideración del suelo por parte de la teoría de los recursos naturales se excluye lo relativo a las superficies pertenecientes al dominio privado de las personas individuales, en cuanto a derecho de propiedad, en atención a que son objeto de estudio del derecho civil o el derecho agrario, en su caso. Preocupa a nuestra disciplina la normatividad que vincula al uso y goce de los bienes del dominio público o privado del Estado en cuanto presta a los particulares la posibilidad de utilizar el

20 patrimonio estatal. En un concepto más general, preocupa analizar las leyes que regulen el

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patrimonio estatal. En un concepto más general, preocupa analizar las leyes que regulen el establecimiento de pueblos o ciudades, como también las que procuren mantener las condiciones ecológicas de los suelos con vistas a su utilización futura o, en el caso, preservar las condiciones favorables de regiones beneficiadas por su situación geográfica.

Como se puede apreciar, este tipo de normas legislativas figuran en el Código Civil, y en disposiciones de carácter federal o local. A ellas corresponde determinar el alcance de los derechos de los particulares, tanto en lo que a uso del dominio público se refiere, como a las formas de empleo de los bienes.

Conclusión

En la rápida vista que hemos efectuado de los principales recursos naturales, objeto de nuestro estudio, hemos intentado demostrar la ausencia de una estructura general sobre tales recursos, la propia tradición jurídica los ha ido sometiendo a normas y disposiciones semejantes, las que se han diferenciado, en el mayor número de casos por una evolución distinta en el tiempo o por un influjo de conceptos locales, alguno de los cuales hemos dejado expuestos.

Sin perder de vista la naturaleza jurídica distinta que en cada caso corresponde, estamos en condiciones de establecer que la legislación a regulado en formas semejante el aprovechamiento de los siguientes recursos: así, las aguas que perteneces al dominio público; los yacimientos minerales que pertenecen al dominio privado del Estado, salvo el régimen nuclear; la atmósfera, en cuanto corresponde al dominio público; las especies animales y vegetales silvestres, en cuanto son cosas de nadie; los bosques del dominio privado del Estado; los parques y reservas; el suelo en cuanto corresponde al dominio público o privado el Estado.

En todas estas hipótesis - que no excluyen otras posibilidades la ley ha otorgado a los particulares la posibilidad de efectuar un uso general o uno especial, con sujeción a los reglamentos y a disposiciones de una autoridad ante la cual deben presentarse.

Concepto y contenido del Derecho Agrario

Una de las especialidades jurídicas que mayor aporte efectúa al estudio del régimen de los recursos naturales es, sin lugar a dudas, el derecho agrario. Esta rama del quehacer jurídico fue independizándose del derecho civil adoptando un particularismo propio. Quienes han intentado definirlo han adoptado dos posiciones distintas: (i) las que describen el ámbito de aplicación (lo rural), las funciones (actividad agraria) o la finalidad que se persigue (bienestar rural); y (ii) las que atienden a una verdadera enunciación de contenido, como la referencia a la empresa agraria, a la tenencia de la tierra, la actividad intervencionista del Estado, la reforma agraria, los procedimientos de mercado.

A los fines de esta exposición nos basta dejar puntualizado el asunto, convencidos del

carácter local y episódico que toda definición supone

1

.

Deseamos, sin embargo, dejar plenamente distinguido el concepto de derecho agrario del de política agraria. Mientras el primero supone la referencia a un conjunto normativo que atiende al asentamiento y aceptación de reglas de juego, la política agraria es un contenido puramente conceptual que se refiere inmediatamente a

1 Marcial A. Ballarín, Derecho agrario, Madrid, 1965. También Antonio C. Vivanco, Introducción al estudio del derecho agrario,Buenos Aires, 1954.

21 valores, establecidos en función de finalidades. Es evidente que, todo derecho agrario supone el

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valores, establecidos en función de finalidades. Es evidente que, todo derecho agrario supone el cumplimiento de una política agraria, pero ello no supone que puedan constituir una misma cosa.

El derecho agrario es una herramienta que puede servir a varias políticas o a alguna en especial. Esto último sucede cuando se identifica el derecho agrario con los aspectos relativos a la tenencia de la tierra y se circunscribe a la llamada reforma agraria. En tal caso la interrelación es tan intensa entre derecho y política que puede llegar a perderse de vista la finalidad de regla de juego que hemos indicado para el primero.

Tendencias Doctrinales

La exposición moderna y científica del derecho agrario se debe a la denominada escuela florentina, desarrolla da en Italia por Giangastone Bolla, Filvio Maroi y Antonio Carroza. Ella ha repercutido favorablemente sobre la escuela francesa y española, influyendo sobre las corrientes contemporáneas. El derecho anglosajón no reconoce, en razón de su sistema jurídico, a esta disciplina.

En

Hispanoamérica

nuestro

país

tiene

liderazgo,

irradiando

muchas

de

sus

concepciones

a

los

países

hermanos

de

idéntica

formación

y

similar

partida

institucional.

La enseñanza del derecho agrario empezó en forma sistemática, mediante el análisis de la legislación especializada. La cátedra más antigua de la Universidad de Buenos Aires se denominó, entre 1917 y 1948, “Legislación de minas y rural”, abarcándose con criterio omnicomprensivo los asuntos relacionados con la tierra. Tal criterio supone un antecedente valioso del estudio conjunto de las normas relativas a la naturaleza, que ahora se concreta en la materia “Régimen jurídico de los recursos naturales”.

Adoptando diversas denominaciones, la asignatura mantuvo desde 1949 la designación “Derecho agrario y minero”. Desde ese año se incluyo en su contenido, además de las disposiciones sobre tierras y ganados (leyes de arrendamientos, parcerías. Colonización, tierra pública, propiedad de los semovientes, etc.), las nociones relativas a la intervención del estado en la economía y las modernas formas de crédito y seguros agrarios. Esta innovación no impidió, sin embargo, que la asignatura mantuviera un criterio expositivo historicista, que desde sus comienzos la había distinguido y fue seguido por Jacob. Contra ese criterio reaccionó la cátedra del Litoral, entonces en manos de Eduardo Pérez Llana, quien en su obra Derecho agrario, sostuvo la autonomía de esta rama, tratando de independizarla de su carácter histórico. En La Plata, idéntica reacción promovieron los profesores Vivanco y Carreras, quienes sostuvieron que el núcleo central del derecho agrario estaba dado por el fenómeno geogerminativo. Con tal punto de partida propusieron identificar las normas agrarias en función del elemento germinación, definiendo el contenido de la materia, según la norma se vinculara o no a ese fenómeno natural. José A. Martínez de Hoz (h) propuso como núcleo de estudio el concepto de empresa agraria, aceptando así la influencia europea. Las demás cátedras del país prefirieron recibir esa influencia (así, Brebbia y Villa Perincioli, en Santa Fe y Rosario) haciendo hincapié en los contratos agrarios o en las particularidades locales (el Profesor Vázquez de Tucumán). Por nuestra parte, nos hemos adherido, junto con Cano, en desarrollar la temática desde el punto de vista del análisis de la relación del hombre con la naturaleza, convencidos de que la consideración de este nivel permite concretar formulaciones jurídicas en un ámbito que pese a la antigüedad del hombre sobre el planeta, mantiene aún ciertos aspectos iniciales que deben empezar a ser definitivamente desarrollados.

22 La cuestión de la autonomía

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La cuestión de la autonomía

En el debatido asunto de reconocer o no autonomía al derecho agrario, somos partidarios de negarla, por cuanto nuestra posición al respecto del reconocimiento de autonomías en el derecho parte de un supuesto muy estricto. Para poder afirmar la autonomía creemos que se debe considerar la posibilidad de ser autosuficiente que tiene un grupo de normas. Partiendo de ese supuesto podemos afirmar la autonomía del derecho interno frente al internacional. Siempre que haya instituciones que tengan las oportunidades de constituir un sistema en sí mismas, podemos considerar que existe autonomía. En el caso contrario estaremos en presencia de un estudio especializado de normas existentes, que atienden a un objeto determinado. Para nosotros, entonces, el derecho agrario constituye una especialización, y ello permite afirmar la conveniencia codificar la materia, de establecer tribunales especiales o de enseñarlo en forma particularizada si a juicio de las circunstancias tales principios merecen ser afirmados por razones de método de trabajo o consecuencias prácticas. No creemos que el reconocimiento de la autonomía implique un motivo de especial valoración. Pueden existir sistemas jurídicos, sin ninguna trascendencia, mientras que algunas especializaciones son de verdadera trascendencia. Iguales motivos que los expuestos son aplicables al derecho minero.

Codificación

Tal como se desprende de expresado, la falta de autonomía, no ha impedido, sin embargo, la codificación tanto del derecho agrario como del derecho minero. El primero vio cristalizado su conjunto normativo antes incluso del Código Civil, al ser sancionado el Código Rural para la Provincia de Buenos Aires de 1865. Por efecto del sistema federal adoptado en el país, las provincias dictaron tales códigos para regular las materias que les fueron expresamente delegadas por la Constitución. De este modo, salvo las dificultades planteadas en lo relativo al régimen de propiedad de los semovientes, tales normas regularon el quehacer agropecuario de manera conveniente y con gran estabilidad jurídica.

El derecho Minero se consolidó en torno del Código de minería sancionado por el Congreso de la Nación por aplicación del principio de unidad legislativa de fondo que estableció la Constitución Nacional en el Art. 75, Inc. 12.

La jurisdicción sobre los recursos

Las diferencias de fondo que presentan los recursos naturales en cuanto a la distinta naturaleza jurídica que en varios casos es dable señalar, no es el único problema que se opone al tratamiento conjunto. Una dificultad aún mayor surge de nuestra organización federal.

Para delimitar la jurisdicción de cada uno de los dos órdenes de gobierno coexistentes debemos atenernos a las pautas que establece la Constitución Nacional.

Nuestra carta magna parte del presupuesto histórico de considerar a las provincias como entidades políticas anteriores a la Nación. Por voluntad del pueblo de esas provincias se constituirá en Nación, la que recibirá los poderes que las mismas provincias deciden en ella. Este principio de institucionaliza en el Art. 121 de la Constitución Nacional, y alguna jurisprudencia lo desdibuja, afirmando la existencia de otros poderes distintos de los efectivamente acordados, poderes a los cuales da en llamar implícitos y se pretende reconocer en la Nación para ampliar la esfera de su competencia.

23 De todos modos, las provincias conservan la propiedad de los bienes situados en su

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De todos modos, las provincias conservan la propiedad de los bienes situados en su territorio, en la medida en que fueron detentados por la corona de España, conforme lo establece ahora el Art. 124 de la Constitución Nacional reformada en el año 1994.

Antes de la reforma, la falta de texto expreso en el sentido indicado, derivó la cuestión a las normas que en los códigos fundamentales se establecieran.

Tales códigos respetaron los derechos provinciales sobre sus bienes y, como consecuencia de ello, se reconoció que correspondían a las provincias en que estuvieren situados los bienes del dominio público o privado del Estado.

Es por tal razón que el aprovechamiento de las aguas, el uso del dominio público y las disposición de las tierras del patrimonio privado estatal (sin dueño, vacantes o mostrencas) se los consideró como pertenecientes a la jurisdicción local. La Ley 15.336, llamada de energía ha modificado en parte este postulado. Idéntico criterio siguió el Código de Minería al regular sobre la propiedad minera, que consideró en el dominio privado de los Estados provinciales. Sin embargo, en este caso se puso de manifiesto lo inconveniente que es delegar a los códigos la determinación de cuales son los bienes provinciales y cuáles no participan de ese carácter. Así pudo imponerse un régimen ficticio para los minerales nucleares y nacionalizarse los hidrocarburos, pasándolos del dominio privado de las provincias al dominio público de la Nación, y luego revertirlos nuevamente. La razón es sencilla, el Código es una Ley que puede ser modificada por otra; al cambiar las razones políticas, el enfoque político hace variar las doctrinas aceptadas, a punto tal que pueden vulnerarse con facilidad.

En lo que se refiere a jurisdicción sobre la atmósfera, depende en cada caso de la materia que nos preocupa. Cuando se trata de higiene y salubridad de la población, corresponde la regulación a las provincias en sus respectivas jurisdicciones, en razón

de que el poder de policía ha sido reservado por ellas

2

.

En tanto que le corresponderá a la Provincia, y por delegación de esta al municipio, reglar el uso del dominio público aéreo, en cuanto se los utilice para fines de propaganda o para la instalación de elementos de la industria eléctrica u otros semejantes.

La circunstancia de que el poder de policía esté reservado a las provincias, no excluye la posibilidad de una ley federal que se ocupe del tema. Actualmente, el Art. 41 de la

Constitución Nacional reformada en el año 1994 establece:

Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las

Es decir, la Nación dicta leyes en la dimensión ambiental que

son de carácter básico. Estas leyes no pueden derogar la competencia local que es prioritaria en materia de ambiente y que está depositada en los municipios y en las provincias. Estás últimas deben aplicar las leyes federales mínimas y tienen la obligación de complementarlas. La doctrina y jurisprudencia dirán cuales son los

límites de este sistema nuevo establecido por la Constitución 3 .

Corresponde a la

jurisdicciones locales

.

Antes de la mencionada reforma constitucional, para zanjar la dificultad constitucional se idearon varios sistemas, alguno de los cuales ya tienen tradición jurídica reconocida. En tal sentido, podemos señalar las leyes de policía sanitaria animal y vegetal, sancionadas a principio de este siglo. Según ellas, el gobierno federal pude legislar y aplicar su legislación en los casos que afecten a dos o más provincias o a

2 G. J. Cano y E. A. Pigretti, La infición de la atmósfera como un aspecto del problema de la regulación jurídica de los

Recursos Naturales, en La Ley del 4 de abril de 1963.

3 Pigretti, Eduardo A. “Derecho Ambiental Profundizado“, Editorial La Ley, Buenos Aires 2004, pág. 31.

24 una de estas con países extranjeros. Incluso cuando exista la posibilidad de que se

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una de estas con países extranjeros. Incluso cuando exista la posibilidad de que se extienda el perjuicio de una mal a más de una provincia, la Nación puede intervenirla.

Otro sistema posible de poner en práctica es el de los acuerdos interjurisdiccionales denominados leyes-convenio (por ejemplo nuestra ley de vialidad (Decreto Ley 505/58?) y en la de percepción de impuesto, la Nación establece una normatividad de carácter general (ley - contrato), a la cual se adhieren por leyes-especiales -de adhesión al contrato- cada una de las provincias. Dentro de este mismo orden de ideas existe la posibilidad del acuerdo entre agencias administrativas semejantes creados por distintos gobiernos provinciales con propósitos coincidentes. Junto a tales estructuras cabe emplear también tratados interprovinciales o entre Nación y las provincias. Estos podrían integrar organismos integrados por ambas partes interesadas (la Nación y las Provincias), por ejemplo el Consejo Federal de Medio Ambiente.

En otros aspectos, en cuanto afecta el tráfico interprovincial o internacional, corresponde a la Nación la jurisdicción sobre navegación aérea, por aplicación de la norma constitucional análoga, existente en materia de navegación marítima o fluvial. También los aspectos vinculados a la defensa nacional en ese sector aéreo son de jurisdicción nacional.

Las especies silvestres animales y vegetales consideradas cosas de nadie, están sujetas, en cuánto se refiere a su caza o pesca, a los reglamentos locales. En el orden nacional, el gobierno federal ha establecido una normatividad específica para su jurisdicción, tal es el caso de la Ley 22.421.

Para los bosques de propiedad privada del Estado existen disposiciones de carácter local, que reglamentan el uso y goce en concesión de ellos. Existe sin embargo un régimen nacional aplicable en todas las provincias que se adhieran a él, la Ley 13.273.

Una ley en la cual existen verdaderas dificultades jurisdiccionales es la que norma el régimen de parques y reservas naturales (Ley 22.351). Por efecto de la declaración que el Poder ejecutivo efectúa en el sentido de que determinada área constituye un parque o reserva nacional, ella queda sujeta a la jurisdicción de una autoridad administrativa (nacional), la que incluso llega a determinar si corresponde otorgar permisos de construcción o derechos para explotar sustancias minerales. La cuestión en sí misma no es objetable, pero el desconocimiento de la jurisdicción local ha provocado actos jurídicos provinciales, en muchos casos contrarios a los fines de la ley y, sin embargo, adecuados a la estructura de la ley local.

Por fin, cuando analizamos las posibilidades de uso y goce del suelo que constituye dominio público o privado del Estado, necesariamente admitimos la jurisdicción provincial, por la antedicha distinción de poderes que efectúa la Constitución Nacional en su artículo 121. En este sentido es oportuno recordar que en la mayoría de las organizaciones administrativas locales se encomienda a las municipalidades la competencia necesaria para intervenir en el uso de los bienes públicos situados en el área comunal. A esta autoridad deben recurrir los interesados cuando de concesiones de uso del dominio público se trata.

Soluciones en el orden internacional

La regulación de los recursos naturales internacionales plantean las mismas dificultades que pueden producirse en el orden interno de los países. El derecho internacional público ha venido recogiendo con criterio casuista las diversas cuestiones que se producen entre los Estados en la utilización y defensa de los recursos. Pero la interrelación de las comunidades es cada vez mayor y los usos de

25 los bienes de la naturaleza más intensos por parte del hombre, por lo que

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los bienes de la naturaleza más intensos por parte del hombre, por lo que van explorándose nuevos ámbitos como el fondo de los océanos, los espacios extraterrestres, las comunicaciones atmosféricas, las modificaciones del clima por obra humana, etc.

El carácter regional que generalmente presentan estos temas ha ido creando, junto a las regulaciones bilaterales, instrumentos de carácter regional o aun mundial, que imponen un régimen común de coordinación entre las naciones. En tal sentido, es apreciable el establecimiento de políticas comunes a uno o varios recursos. Donde ese fenómeno se ha desarrollado con mayor importancia ha sido en el recurso agua. Cabe mencionar por ejemplo: la Comisión Europea para el Danubio; la Comisión Central de Navegación del Rin; la Comisión Internacional de Límites y Agua; el Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay), entre otros.

La regulación jurídica futura de los recursos naturales

En los apartados anteriores hemos tratado de demostrar que, pese a la disparidad de origen que existe en las leyes que regulan en la actualidad los recursos naturales existen semejanzas en el tratamiento que justifican que concibamos la posibilidad de obtener en el futuro una legislación uniforme para reglarlos.

Para ello es necesario establecer las bases sobre las cuales puede intentarse una normatividad común, bases que podemos lograr de modo apriorista, valiéndonos del análisis de las instituciones jurídicas ya existentes y resultan comunes a varios recursos.

Podemos precisar una primera coincidencia en la llamada programación del aprovechamiento de los recursos. Esto supone la indispensable conveniencia de establecer una política legal mediante la cual se fijen lo objetivos actuales y aún los propósitos futuros que la ley tiene en cuenta. Para componer una política en recursos naturales, a más de atender el desarrollo que hasta ese momento tengan los recursos se deberá conocer las metas económicas y políticas que en el país tengan vigencia. Conocidos esos hechos, se estará en condiciones de proponer en detalle las instituciones y reglamentos necesarios para lograr el uso más conveniente posible de los bienes.

En la legislación actual, la política legal en materia de recursos naturales está dispersa en los diversos textos legales que la rigen.

A más de los principios generales de política, existen otros que están inmediatamente referidos a los recursos en sí mismos y que pueden sintetizarse en las siguientes fórmulas:

1) El uso de un recurso debe ser efectuado de modo que permita su más conveniente utilización, desde el punto de vista del interés público. Es decir, que ni los particulares ni el gobierno deben hacer uso inconveniente de lo bienes perjudicando el interés general. Este postulado está inmediatamente referido al concepto de conservación que envuelve también el estudio de los principios técnicos de uso. 2) La ley debe enumerar las prioridades y conveniencia de uso de los recursos, facultando a la administración a decidir en casos concretos, si mediare dificultad. 3) La calidad de los recursos no puede variar por efecto de su utilización, a cuyo fin quien opere con ellos debe tomar los recaudos necesarios, salvo que por las características del bien no haya posibilidad de preservarlo.

26 A más de los principios jurídicos similares, una futura normativa de los recursos naturales,

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A más de los principios jurídicos similares, una futura normativa de los recursos

naturales, deberá atender a las instituciones jurídicas comunes, las que resultan de la identidad de hechos en que la explotación del recurso se produce. Entre tales hechos, que se reflejan en instituciones especiales, podemos señalar la evaluación o cubicaje de los recursos, las formas de adquisición, los catastros y registros, los regímenes de

reservas, zonificación y prioridades, las autoridades con jurisdicción sobre tales recursos y la defensa contra los efectos nocivos.

En lo que a evaluación y cubicaje se refiere, parece innecesario destacar que previa a toda utilización la determinación de las existencias, con el objeto de poder proyectar las necesidades futuras que van a satisfacer. Dentro del concepto a evaluar se debe considerar la explotación del recurso ya efectuada e incluso la que se está realizando, pues solo así se puede lograr un panorama real de las posibilidades futuras.

Las leyes adoptan fórmulas legales distintas para evaluar los recursos, pero su identidad es manifiesta en cuanto su objetivo final. En materia de aguas, por ejemplo, diversas leyes imponen como requisito previo a la adjudicación de la concesiones, la evaluación de los caudales durante períodos, con el propósito de determinar la constancia de tales caudales y la posibilidad de distribuirlos en forma adecuada. Cuando mediante una observación periódica se puede conocer el comportamiento de las aguas en las distintas épocas, la autoridad está en condiciones de acordar los usos con una certeza mayor.

La evaluación adecuada de la existencia de determinados recursos es lo que facilita el

otorgamiento de un uso respecto de ellos. En el caso de la pesca o de la caza, el conocimiento de las épocas de desove o de reproducción es el que orienta las épocas de vedad o, al contrario, los períodos de libre caza y pesca. Dentro del mismo esquema, las posibilidades de contaminación atmosférica pueden permitirse en la medida en que el recurso no pierda sus características particulares, pero el uso debe restringirse cuando se superan los límites establecidos como normales. Esos límites resultan de una evaluación de la capacidad de absorción atmosférica, científicamente determinada.

La forma de adquisición de los recursos es otro de los temas que puede recibir un tratamiento conjunto. Tanto en la concesión de aguas como en la adjudicación de sustancias minerales o en las extracciones boscosas, el trámite mediante el cual el particular se postula como posible operador del recurso es coincidente.

Otra institución vinculada con los recursos naturales entre sí son las denominada reservas. Mediante ellas se sustraen de los sistemas legales comunes ciertas áreas cuya explotación no puede en modo alguno efectuarse sin una programación previa. En ese caso, la autoridad administrativa puede concretar y programa de conservación de recurso que impida su uso hasta tanto el Estado este en condiciones de promover un uso adecuado. Las reservas se han usados en forma constante en el derecho argentino, tanto en materia de petróleo, como en otros minerales (carbón, hierro, etc.). Dentro del mismo concepto podemos encuadrar la protección que se puede efectuar de la naturaleza mediante la ley de parques nacionales, o disposiciones semejantes que son dictadas por los gobiernos de provincia, dentro de sus propias atribuciones. Persiguiendo idénticos propósitos, la Ley 25.743 de protección del patrimonio

arqueológicos y paleontológicos, limita la disposición de tales bienes, sometiéndolos al dominio público del Estado (Nacional, provincial o municipal) y reglamenta la fórmula

de concesión, dentro de los principios del derecho administrativo.

Para facilitar el manejo de los recursos, atendiendo a las razones de espacio, se puede recurrir a la zonificación, mientras que el manejo según conveniencias en el tiempo se ordena mediante regímenes de prioridad. Por zonificar se entiende destinar áreas determinadas a la exclusiva u ordenada explotación de recursos. Las

27 legislaciones existentes que regulan loteos y urbanizaciones son en definitiva reglamentaciones que atienden al

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legislaciones existentes que regulan loteos y urbanizaciones son en definitiva reglamentaciones que atienden al ordenamiento en el espacio del uso del recurso suelo. Cuando ciertas leyes de arrendamiento permiten que los contratos de explotación agropecuaria puedan rescindirse antes de término para permitir una urbanización, se está aplicando el régimen de prioridad, conforme al cual el uso agrícola de la tierra debe ceder frente al uso humano que las condiciones de progreso imponen a lugares vecinos a los conglomerados humanos, que serán ocupados por la ciudad.

Por otra parte, existen ciertas leyes que en forma expresa determinan el orden de preferencia con que se debe usar los recursos. Es ejemplo de este tipo de prioridades las que están contenidas en la Ley 15.336 de energía eléctrica (Art. 15, Inc. 2º) o en el orden de uso impuesto por las leyes de agua en las provincias. En las modernas orientaciones el orden de prioridades no se impone de manera forzosa, pues la administración pública puede, dentro de ciertos lineamientos generales, variar las prioridades establecidas por la ley, siempre que existan razones especiales que avalen ese obrar.

En cuanto a las autoridades encargadas de programar u otorgar el uso de los recursos, aún cuando en el presente existe una verdadera disparidad respecto de las formas de organización que adoptan, podemos sin embargo, afirmar que entre ellas existe identidad de funciones. Por ejemplo, muchas de ellas son las encargadas de distribuir los caudales, tienen claras facultades para establecer los programas con que se deberá usar la riqueza, mientras que otras, tal el caso de las autoridades mineras, influidas por su estructura y el propósito de permitir la más intensa explotación posible, por las ideas dominante en el siglo XIX, permiten el más amplio uso de los yacimientos sometidos a los resultados de la explotación a los planes que el propio interesado desee dar a sus trabajos. Sin embargo, actualmente nuevas normas limitan el alcance de estos principios liberales, admitiendo cierto control por parte de la autoridad.

En general la explotación de los recursos naturales se somete a autoridades que en lo sustancial tienen facultad bastante par permitir, limitar o negar utilizaciones que se les requiere.

La preservación de los recursos contra los efectos nocivos que un uso inadecuado puede producir e incluso contra los efectos nocivos que producen usos correctos de un recurso en otros, ha sido legislada por el derecho provincial por razón de tratarse de problemas de policía e higiene.

Las disposiciones que protegen las fuentes de provisión y los cursos receptores de agua y las que persiguen evitar la contaminación de la atmósfera, resultan en la actualidad el esquema que permitirá el desarrollo futuro de una legislación orgánica sobre el problema total de los efectos nocivos.

La protección jurídica del ambiente natural

La prensa mundial describió los efectos dañosos y mortíferos que provocó, en julio de 1976, el escape de una nube tóxica de dioxina, en la fábrica química de Icmesa, de Seveso (localidad cercana a Milán, Italia). Frente a este espectacular hecho, cuya condición culposa no pudo en apariencia juzgar la legislación italiana, cabría preguntarnos si existieron, en el caso, características dolosas o culposas, conductas que puedan ser objeto de juzgamiento penal, y en el caso preguntarnos también a qué jurisdicción, fuero o tribunal debe ser llevado el tema para un adecuado tratamiento.

28 El derecho Ambiental y los recursos naturales

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El derecho Ambiental y los recursos naturales

Para establecer con exactitud el ámbito jurídico que va a estudiar el derecho ambiental es necesario empezar por considerar de cuántas maneras se estudia hasta el presente la relación del hombre con la naturaleza, en nuestro derecho positivo.

Como ya se dijo, en la Argentina la protección de la vida, de la salud física, la protección de las personas, el estado civil y de la libertad, son todas formas que analiza y estudia el derecho penal, si bien dicho estudio se enfatiza en conductas individuales o de grupos de personas, no alcanzando hipótesis, tales como las que el supuesto italiano nos ha mostrado.

A su vez, la regulación de la naturaleza desde el punto de vista del poder público ha

quedado delimitada en los ámbitos del derecho administrativo, el que se ocupa de las nociones y disposiciones relativas al dominio público y, en consecuencia, a los bienes naturales que componen dicho dominio público.

A su turno, el estudio de las relaciones entre el hombre y la naturaleza desde el punto

de vista económico, han quedado preferentemente encerradas en lo que antes se denominaba derecho agrario y minero y que ahora, a instancias de un proceso de modernización se denomina derecho de los de los recursos naturales.

Cuestiones metodológicas

Terminología a emplear

La primera cuestión será definir el conjunto de términos que rondan en torno de las situaciones en estudio. Los conceptos de medio ambiente, biosfera, ecología, ecosistemas, entre otros, deberán ser definidos desde el punto de vista legal, sobre todo si se atiende a que muchos de estos términos guardan un enorme parentesco entre sí, cuando en oportunidades no implica similitudes o al menos conceptos complementarios directamente relacionados.

Nos detendremos, ahora, a analizar una breve serie de estas palabras, para valorarlas en el contenido que hasta este momento le está atribuyendo la ciencia natural.

Así, por ejemplo, la delgada capa de aire y agua, de suelo y vida, que constituye el marco de la historia del hombre se denomina biosfera. Dicho de otro modo, la biosfera se define como la parte de la Tierra donde existe vida, pero esta definición acarrea para los especialistas algunas dificultades, por cuanto aún en la superficie de la Tierra existen zonas demasiado secas o frías o muy calientes que impiden el mantenimiento natural de organismos con procesos metabólicos.

Para otros, la serie de interrelaciones existentes entre el hombre, el aire, el agua y los suelos, sería comparable al concepto de biosfera, cuando no al criterio de medio ambiente. Este concepto de “medio ambiente”, pasaría entonces a ser definido como

la suma de todo lo que nos rodea. De aceptar tal punto de partida, biosfera y medio

ambiente serían identificables con el término ecología, que al parecer fue empleado por primera vez por el biólogo alemán Ernesto Haeckel, quien emplea la palabra a

partir de su raíz griega “oikos”, que significa casa. Ello llevaría a la conclusión de que

el estudio de la casa o ecología sería la ciencia que estudia la interrelación entre los

organismos y su medio.

29 Para la Dra. María Buchinger, el concepto de ecología da paso al estudio del

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Para la Dra. María Buchinger, el concepto de ecología da paso al estudio del ecosistema, se define como el sistema relativamente estable en el tiempo y termodinámicamente abierto en cuanto a la entrada de sustancias y energías 4 .

El ecosistema tiene una entrada (energía solar, elementos minerales de las rocas, atmósfera y aguas subterráneas) y una salida de energía y sustancias biogénicas hacia la atmósfera (calor, oxígeno, ácido carbónico y otros gases), la litosfera (compuesta de humus minerales, rocas sedimentarias) y la hidrosfera (sustancias disueltas en las aguas superficiales, ríos y otras aguas). La idea general de ecosistema permite, a su vez, señalar las distintas esferas de la tierra, que integran la biosfera, sobre la que el hombre actúa, modificando el estado natural, sea en forma favorable o desfavorable.

Cuestiones futuras a analizar

SÍNTESIS ACTUAL

a)

El nuevo derecho ambiental constituye una especialidad que se nutre de diversas ramas del conocimiento jurídico y prestará efectivo auxilio al cuerpo social por medio de la legislación.

b)

El

derecho ambiental tiene por objeto el estudio de las relaciones del hombre con la

naturaleza, y es este sentido es posible que supere las puras obligaciones

personales y aún el principio de los derecho reales, según el cual exista en relación

a

los bienes una obligación pasivamente universal de respetar a sus titulares de

dominio. El derecho ambiental deberá precisar los alcances jurídicos del interés particular de cada ser humano en lograr que las condiciones naturales de vida no sean afectadas.

c)

El nuevo derecho ambiental plantea una forma más de verificación real de la existencia del derecho natural. Una posición dedicada al análisis filosófico de la cuestión parece necesaria.

d)

El futuro ambiental deberá exigir de sus cultores el mayor grado probable de honestidad y probidad intelectual en la búsqueda de moldes y figuras jurídicas que permitan logra el mayor acierto para las fórmulas de justicia que queden contenidas en sus disposiciones normativas.

e)

La aplicación de la llamada responsabilidad ambiental a los problemas que los operadores de servicios ocasionen a la atmósfera, distinguiendo esta responsabilidad de la responsabilidad civil que es insuficiente porque se limita a tratar las indemnizaciones entre particulares.

 

Evolución histórica de los principios ambientales

a)

El derecho romano y la naturaleza. Desde el punto de vista del derecho romano, los recursos naturales en sí son, en términos generales, “res comunis”, es decir, cosas de la comunidad que pueden ser empleadas por todos, salvo en cuanto se hubieren determinados derechos particulares sobre pequeñas porciones individuales (caso de los propietarios superficiales de parcelas particulares o derechos de aprovechamiento de aguas, minerales, etc.).

b)

Derecho al abuso. La propia ideología liberal, cuyos remotos antecedentes parecen ubicarse en Roma al permitir el abuso en el derecho de uso, fue retomada por la Revolución Francesa de 1789, y permitió seguir adelante con formas de depredación que en nuestro mundo moderno terminarían por afectar realmente el mundo en que vivimos. Mientras el “desastre ecológico” no existió, los malos usos de la naturaleza no fueron advertidos, ni por la técnica, ni por la política, ni por el

4 Ecosistema, termino definido por al Conferencia Mundial de la Biosfera de Paris de 1968.

30 derecho. Y los principios de propiedad fueron eficientes para regular el uso (y también

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derecho. Y los principios de propiedad fueron eficientes para regular el uso (y también el mal uso) de los bienes naturales. Pero la estructura jurídica empezó a dar síntomas de obsolescencia e inoperancia y las leyes empezaron a disponer primero normas de uso técnico, que implicaron, antes que nada normas morales incorporadas al derecho positivo.

c) Moral de las normas legales. Así, por ejemplo, el derecho trae, desde el siglo XIX, principios y recomendaciones que tienden a evitar el mal uso de recurso, tal tipo de normas fueron instrumentándose en otras regulaciones legales. Nuestro Código Civil en su reforma de 1968, al abandonar oficialmente el principio del abuso y disponer algunas normas tendientes a la conservación de los recursos y adecuado parcelamiento de inmuebles, demuestra un cierto espíritu de reacción contra los postulados hasta entonces existentes. Pero el resultado de tal tipo de regulaciones no produce un efecto espectacular e inmediato. Así, en nuestro país, presenciamos evidente formas de depredación que no pueden ser corregidas por la legislación.

d) Nuevas regulaciones. Nace un verdadero ilícito de “daño civil” aplicable a la destrucción de la naturaleza, especie que en lo particular (caso por caso) admite incluso un ilícito típico penal. Para resolver la situación creada, inventa ahora el estado diversas formas de impuestos, gravámenes, y servicios económicos cuya base moral cabría cuestionar, dado que debe pensar en resolver la situación creada, en la que los actuales contribuyentes no han sido necesariamente los causantes del daño. Frente a tal aserto, cabe fijar nuevas pautas, que sean justas, y que garanticen la justicia de la contribución en quienes provocaron efectivamente el daño.

e) Nuevos procedimientos. A su turno, el procedimiento individual de llevar una persona a un tribunal una cuestión general, se empieza a tornar altamente inconveniente. Surgen otras entidades socio-políticas sobre las cuales recae o puede recaer el derecho de instaurar una demanda contra sujetos no individualizados originalmente, pero que en virtud del procedimiento legal pueden llegar a ser perfectamente identificados, aún cuando mantengan un carácter genérico y su responsabilidad implique también una responsabilidad de igual grado, esto es genérica.

Formas legales existentes

A continuación, detallaremos aquí algunas fórmulas establecidas por la legislación vigente de diversas partes del mundo:

1) Inventivos para la eliminación de desperdicios, por ejemplo varios estados norteamericanos (caso de automóviles viejos destinados a chatarra, bajo pena de multa si no se cumpliera tal eliminación). 2) Exención impositiva a la venta de equipos reductores de la contaminación. 3) Exención impuesto territorial, en inmuebles que establecen instalaciones para reducir la contaminación del aire y el agua (Nueva York). 4) Gastos de descontaminación cargados en forma directa en alta proporción a los establecimientos que provocan los efluentes (Japón). 5) Penalización de ruidos caudados por equipos, máquinas y automóviles. 6) Limitaciones al tránsito automotor, en caso comprobarse casos graves de contaminación del aire (Japón). 7) Recargo impositivo a los edificios que no instalen equipos anticontaminación. Multas y sanciones a establecimientos que viertan efluentes en proporciones mayores a las autorizadas o por incumplimiento de instalaciones depuradoras de los efluentes. 8) Multas y sanciones a productores agropecuarios que afecten la calidad de la tierra por trabajos inconvenientes o no cumplan programas de conservación, por utilización agrícola de productos prohibidos a causa de su efecto perjudiciales, por vertimiento de desechos de embarcaciones al agua (digestos de navegación).

31 Formas legales en uso en Argentina

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Formas legales en uso en Argentina

Seguidamente expondremos los casos ya en uso en la Argentina, que en particular se refieren a alguno de los apartados recién indicados. Antes de considerarlas, cabe preguntarnos si existe en las hipótesis a describir la posibilidad de encontrar el germen de un derecho fiscal ambiental.

a) Ley 13.660 de seguridad y salubridad de las instalaciones para elaboración de combustibles y generación de Energía Eléctrica, en su Art. 5 establece un régimen sancionatorio notoriamente desactualizado.

b) La Ley 13.577 y su modificatoria la Ley 20.324 autorizó a Obras Sanitarias de la Nación (hoy privatizada) a tomar las medidas necesarias para sanear los cursos de agua en cuento pueda afectar la salubridad de las poblaciones y a proveer lo conducente para impedir la conminación directa o indirecta de las fuentes de agua. La ley prevé la clausura de los establecimientos industriales cuyos propietarios no cumplieren con las normas establecidas.

c) La Ley 20.284 establece las normas para la preservación del los recursos del Aire, en el capítulo VI (De las sanciones) establece las siguientes: multas; clausura temporal o definitiva de las fuentes contaminantes; inhabilitación temporal o definitiva del permiso de circulación cuando se trate de medios de transporte. Está claro que estás multas no están propuestas como de carácter fiscal, sino puramente sancionatorias.

d) La Ley 24.051 y su decreto reglamentario 181/92 que regula los residuos peligrosos y la importación de tales residuos. No tiene propósitos fiscalistas.

e) La Ley 5965/58 de la Provincia de Buenos Aires, de protección de las fuentes de provisión y de los cursos y cuerpos receptores de agua y de la atmósfera en el Art. 2 prohíbe el envío de efluentes residuales sólidos, líquidos o gaseosos de cualquier origen, a la atmósfera, canalizaciones, arroyos o cualquier otro cuerpo receptor de agua, que importe una degradación del agua o del aire, sin que previamente se efectúe un tratamiento de depuración o neutralización de tales residuos que los convierta en inocuos para la salud de la población. Aquí se aprecia un temperamento similar al previsto por la ley japonesa, si bien solo se trata de una carga indirecta contra el establecimiento, que en la práctica no se concreta. Asimismo, la Ley prohíbe el desagüe de líquidos residuales en la calzada, disponiendo que no otorgará certificado de terminación y habilitación de establecimientos cuando evacuen efluentes en infracción a lo dispuesto en la norma. Como sanciones se prevé clausuras y multas, no siendo éstas de carácter fiscal.

UNIDAD II El Recurso suelo 32 El recurso suelo es de especial consideración para el

UNIDAD II

El Recurso suelo

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El recurso suelo es de especial consideración para el régimen jurídico de los recursos naturales. Como se comprende, el recurso suelo constituye la estructura operacional del hombre sobre el planeta y es, además, el reservorio de otros recursos tales como agua, minerales, flora, fauna, etc. En consecuencia, el suelo tiene un régimen de propio de utilización como mera plataforma, que merece de por sí atención jurídica distinta de la que puede ser objeto de consideración por las explotaciones culturales o silvestre a que va a ser sometido. La decisión política que se puede adoptar sobre base técnica, orientada a que el uso del suelo no sea indiscriminado sino el resultado de la ponderación de las condiciones naturales, se expresa en el derecho como la institución de la “zonificación”. Con tal nombre se indica el conjunto de regulaciones jurídicas que permite establecer que áreas quedan sometidas al uso ciudadano, cuáles al uso rural y aun, dentro de ellas, cuáles dirigidas a servir a la producción, cuáles al comercio, la residencia humana o la distracción. Este concepto es relativamente moderno y se vincula a las técnicas de planeamiento físico, mediante las cuales se analiza primero teóricamente y se define después los más convenientes usos para un área o región determinados. En el antiguo derecho estos conceptos se los definía mediante el criterio de ejido municipal, el que definía este límite general entre lo urbano y lo rural. Dentro de lo urbano, la definición entre dominio público (correspondiente al uso colectivo) y dominio privado se delimita con el concepto de línea de edificación, que lo establece la autoridad pública atendiendo alas necesidades de comunicación y desplazamiento propias de las ciudades. Es también en el orden municipal (policía de la propiedad) en donde se perfecciona el criterio de impedir el fraccionamiento indiscriminado de los lotes, los que deben someterse a mínimos, por debajo de los cuales no se admite parcelamiento alguno.

Magnitud de la propiedad

Diversas razones han ido condicionando el ámbito físico en que se ejerce la propiedad superficiaria (ciudadana o rural) dimensionando la forma y la extensión que adopta. En nuestro derecho, la recepción de tales principios para el ámbito rural se inició con las leyes de tierra fiscal y colonización, las que establecían los tamaños de los lotes, siguiendo luego los ordenamientos provinciales dictados para regular la fundación de los pueblos y ciudades. Posteriormente, se desarrolla el concepto en las leyes de arrendamientos y aparcerías rurales. En el año 1942 se encomendó a la División de Arrendamientos y Aparcerías Rurales el estudio de cada zona y tipo de explotación con vistas establecer unidades de superficie que produzcan mejores rendimientos económicos (ver decreto 115.574/42) 5 . El concepto desarrollado en la normativa citada ha sido en general económico-social. Se definieron dos tipos de criterios económicos, a saber: (i) la unidad familiar, que es la superficie de tierra que permite vivir a una familia campesina en forma decorosa; y (ii) la unidad adecuada, que es la superficie que coincide con la realidad de trabajo que recibe, es decir, cuando la familia más otros trabajadores que se le suman son suficientes para una óptima producción agraria del lote. De resultas de tal concepto puede haber unidades adecuadas de muy diferente superficie, aún cuando las condiciones de suelo, clima y agua sean iguales. Es el factor humano el que define el concepto de adecuada.

5 Tal criterio de fijar superficies medias de chacras que permitan una explotación económica se reitera en: (i) los decretos:

136.321/42 (Art. 23), 18.290/45 (Inc. a, Art. 26), (ii) las leyes: 12.842 (Art. 34), 13.256 en sus decretos reglamentarios 7.786/49 (Art. 30); 11.204/52 (Art. 1); y 17.447/59 (Art. 25). Como así también la ley 17.253 (Art. 12).

33 Los economistas reconocen también la existencia de la unidad económica agraria , que se

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Los economistas reconocen también la existencia de la unidad económica agraria, que se caracteriza por permitir el progreso de una familia con dependientes, con una evolución comercial que permite advertir la existencia de una verdadera empresa. También se señala la existencia de una unidad económica deseable, similar a la agraria antes definida, pero que apunta al nivel satisfactorio de vida por parte de la familia campesina. Por último, se hace referencia a la unidad económica de hecho que resulta de considerar las explotaciones tal cual se presentan en la realidad.

Desde la sanción de las reformas al Código Civil mediante la Ley 17.711, se estableció el principio de economicidad en el uso y aprovechamiento de las cosas. En el caso de los inmuebles el Art. 90 de la mencionada Ley 17.711, agregó como segundo párrafo del Art. 2326 del Código Civil la facultad de las autoridades locales (provinciales) de reglamentar la superficie mínima de la unidad económica.

La Provincia de Buenos Aires tiene experiencia en materia de determinación de la unidad económica agraria, así el Instituto Agrario de la mencionada provincia aplicaba el principio establecido por la ley de su propia creación, conforme al cual no era posible que la natural subdivisión de la propiedad fundiaria dé como resultados superficies ineptas para la producción agropecuaria. Cuando en el año 1967 desaparece el mencionado organismo provincial, sus facultades pasaron a la Dirección de Colonización del Ministerio de Asunto Agrarios, entidad que siguió aplicando el principio antes mencionado, mediante la exigencia, al propietario particular que solicitara la subdivisión de superficies, de presentar el plan de explotación de las mismas. Toda esta experiencia adquirida por los organismos de la provincia motivó la especial consideración por parte de la Comisión Redactora del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires (actual Ley 10.081).

En algunos casos la exigencia de que se presente un plan de trabajo podría suponerse una obligación costosa frente a parcelas que en un a primera observación, demostraban la conveniencia de admitir tal subdivisión sin desmedro de las condiciones de explotación agraria. Es por tal motivo que el Art. 45 del Código Rural, para acelerar el accionar de la autoridad de aplicación y aminorar los costas, establece la facultad administrativa de determinar en zonas agrarias las condiciones mínimas mediante las cuales puede establecerse de manera cierta la conveniencia de la subdivisión. Se aclara que el Código bajo análisis denomina a esta institución unidad económica de explotación.

Con tal concepto se persigue distinguir la unidad económica puramente social (destinada al sustento de una familia campesina) de la unidad que interesa a la política nacional, que llega a implicar una unidad de explotación apta para el desarrollo de explotaciones agropecuarias de carácter estrictamente productivo.

Delimitación de la propiedad

Materia propia de los códigos rurales de cada una de las provincias. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, el Código Rural define la cuestión en el Libro I, Sección I, Título I, Capítulo I Deslinde y Amojonamiento- y Capítulo II -Cercos-. Es Así, que el Código establece las siguientes obligaciones: (1) de cercar el límite de los terrenos frente a caminos públicos, cuando el costo de los trabajos no implique un valor superior al 10% de la valuación fiscal de inmueble; (2) de contribuir (por parte del propietario colindante) al pago del cerco que construya el vecino y favorezca el cerramiento de la propiedad.

a) Conservación de la propiedad 34 Como se dijo precedentemente, mientras la teoría jurídica partió

a) Conservación de la propiedad

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Como se dijo precedentemente, mientras la teoría jurídica partió del jus abutendi y el concepto político de la ley se refirió a “laisser faire”, era impensable establecer un régimen de preservación de las condiciones naturales del suelo. Pero a partir del la consideración de la naturaleza como un bien que debe ser administrado cuidadosamente en provecho de la generaciones presentes y futuras, se produce una modificación en la política legal, que en nuestro país se recibe por primera vez en la Ley de arrendamientos y aparcerías rurales 6 . Dicha Ley, en salvaguarda del propietario del fundo, exige del arrendatario el cumplimiento de modalidades de trabajo que eviten la erosión del suelo. Ese criterio de defensa de la propiedad privada evoluciona hacia un criterio más general, desde que la Ley 17.711 sustituyó el Art. 2513 del Código Civil, conforme al cual, se autorizaba al propietario a desnaturalizar, degradar o destruir su propiedad. El nuevo texto en vigencia determina que el uso y goce debe ser regular. Esto supone una limitación esencial al temperamento liberal del orden jurídico anteriormente imperante, permitiendo establecer pautas de conservación de los bienes 7 , que en el caso de la preservación del suelo, resultan de extraordinaria importancia, por cuanto se pueden adoptar medidas de corrección de malas prácticas agropecuarias y exigir conductas de preservación de las condiciones ecológicas de los suelos 8 .

b) Concentración parcelaria

Cuando el fenómeno de pulverización de la propiedad agraria es grave, por efecto de haberse configurado áreas de minifundio, esto es, de superficies de producción agraria no constitutivas de unidades económicas, se debe recurrir a soluciones como la concentración parcelaria. Se trata de un conjunto de disposiciones de derecho agrario mediante las cuales se consigue adjudicar a cada propietario una superficie de explotación conveniente. Para lograr este resultado es necesario reubicar a los propietarios, mejorando los límites inicialmente fijados mediante el estudio del terreno y la nueva asignación de propiedades. El procedimiento de reagrupamiento de las propiedades que establecen las leyes europeas, es un procedimiento voluntario, ya que por lo general requieren el consentimiento del 50% de los propietarios. Cuando no se obtiene ese porcentaje, el Estado se ve obligado a expropiar, conllevando un mayor costo y oposición de los interesados, aspectos que tornan el plan de difícil ejecución. En nuestro país el ejemplo más conocido de concentración parcelaria se cumplió en la Provincia de La Rioja. Asimismo, el instituto de la concentración parcelaria podría mejorar la situación de los minifundios que se detecta en la Provincia de Tucumán y en ciertas áreas de las Provincias de Corrientes y Buenos Aires.

Legislación de uso del suelo 9

No son uniformes en la teoría jurídica los criterios respecto del ámbito que se debe conceder a un ley de uso de suelo, además, las preocupaciones de cada gobierno asumidas en oportunidad de dictar este tipo de ley, distorsionan el contenido que estas leyes deben reconocer. En razón de ello, una ley de uso de suelo trata de servir de

6 Ver Art. 8º de la Ley Nº 13.246.
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Con anterioridad a tales preceptos, algunas provincias establecieron normas de conservación de suelos basándose en el ejercicio de un poder de policía sobre la naturaleza. Por ej. en el Código Rural de la Provincia de Buenos Aires que en el Libro I, Sección I, Título III autorizó al PE provincial a determinar las regiones o áreas erosionadas a fin de poder controlar

con eficacia el estado de ellas y aplicar planes de restitución de las condiciones de fertilidad de las mismas.

8 Ver también la Ley Nº 22.428 de Conservación y Recuperación de la Capacidad Productiva de los Suelos y la Ley Nº 24.071 que aprobó la Convención sobre la Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación.

9 Ver Ley Nº 8.912/77 sobre Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo en la Provincia de Buenos Aires (T.O. mediante Decreto ley 10.128/83 y Decretos 1549/83, 9404/86, 3389/87 y 1372/88)

35 marco de referencia dotando al Estado de un conjunto de normas jurídicas mediante las

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marco de referencia dotando al Estado de un conjunto de normas jurídicas mediante las cuales pueda proceder con facilidad a determinar las condiciones del uso y ordenamiento de las de la superficie, moviéndose dentro de un marco constitucional y legal, pero sin necesidad de verse obligado a rechazar postulados que la propia disciplina permiten al planificador físico.

A continuación se detalla brevemente, los puntos centrales que las leyes de uso de

suelo intentan resolver:

a) planificación territorial;

b) régimen urbano del suelo;

c) ejecución de las urbanizaciones;

d) fomento de la edificación;

e) intervención en la edificación y uso del suelo;

f) protección del paisaje y del medio; etc.

Desde el punto de vista de la planificación física, no se discute la necesidad de contar con planes orientadores del crecimiento de las ciudades y pueblos. Las leyes describen como competencia urbanística del poder provincial y municipal, la facultad de redactar planes de urbanismo, lo que supone la posibilidad de zonificar áreas de uso, ocupación, subdivisión, equipamiento del suelo, etc.

La legislación de uso del suelo también definen los principales problemas que tal uso económico suscita, por ejemplo, obtener que el suelo sea usado en congruencia con su fin público (tratando de evitar la distorsión del mercado de terrenos).

Derecho forestal

El Código de Hammurabi, que rigió en la Mesopotamia asiática alrededor de 1.700 años a. C., legisló sobre el diverso quehacer campesino no olvidando al árbol, así penaba su destrucción declarando que quien talara un ejemplar de un huerto debía pagar media mina de plata.

El árbol como individuo útil; el monte, el bosque, la selva, es decir, el conjunto que configura una masa forestal creadora de multitud de bienes, microclimas, refugio de flora y fauna, protector de grupos humanos, fuente energía, dador de vivienda y de otras necesidades que nacen con el hombre con antelación a las culturas primitivas y se multiplican en milenios hasta las contemporáneas sociedades de consumo, constituyéndose en bien jurídico protegido contra los elementos y la acción depredadora del hombre, de su abandono y de su imprevisión.

Constitucionalismo forestal

Como en otros sectores de la economía, el constitucionalismo moderno va teniendo en cuenta al árbol y al bosque. Tal formulación de normas legales es benéfica, en cuanto obliga al legislador y llama cuanto menos la atención contribuyendo a la formación de una conciencia forestal arraigada en la realidad de países de Europa occidental y del norte de nuestro hemisferio.

En Argentina, las provincias que han incluido cláusulas constitucionales protectoras de

la riqueza forestal son: Santa Fé, Santa Cruz, La Pampa, Chubut, Neuquén, Misiones,

Formosa y Chaco. Las provincias, con antelación a las normas constitucionales citadas, legislaron en diversa medida sobre la materia forestal. La Nación, por su parte, en el año 1948 dictó el primer cuerpo orgánico en materia forestal. Hasta ese

36 momento, con las escasas normas existentes en la materia recogidas por las leyes de

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momento, con las escasas normas existentes en la materia recogidas por las leyes de tierras fiscales 10 , se produjo una “verdadera devastación”.

La Ley 13.273. Eficacia del régimen de adhesión

El mérito de una ley se mide por su eficacia. La Ley 13.273 es en principio eficaz

puesto que ha obtenido la esperada adhesión de todas las provincias argentinas. Para

la adhesión, se exige que la Provincia adherida: (1) designe al organismo que será la

autoridad de aplicación de la Ley 13.273; (2) que tal organismo coordine su accionar con su par nacional, en relación a los planes de forestación y reforestación; (3) cree un fondo provincial de bosques; (4) conceda exenciones impositivas; y (5) adopté el

mismo régimen que la Nación aplica para los bosques fiscales. Las provincias adheridas reciben a cambio, conforme al Art. 4 de la Ley 13.273: a) participación en la ayuda federal, afectada a obras de forestación y reforestación; b) régimen del crédito agrario hipotecario o especial para trabajos de forestación o reforestación.

La Ley 13.273 fue reformada por el ley 19.995 que determinó que las superficies boscosas superiores a 2.500 hectáreas pueden explotarse por tres vías: (i) concesión

a particulares; (ii) por administración; y (iii) por empresas mixtas. En todos los casos

debe garantizarse la persistencia de la masa forestal. Las superficies menores a 2.500

hectáreas pueden ser adjudicadas en forma directa a los particulares, siempre que se trate de industrias evolucionas radicadas en la zona. Los permisos de extracción pueden conferirse hasta un máximo de 2.500 toneladas o metros cúbicos por persona, por año, en parcelas de hasta 250 hectáreas. Dicha Ley 19.995 de reforma a la Ley 13.273 también actualiza el derecho de inspección a la explotación de los bosques fiscales y ajustó el valor de las multas y contravenciones forestales.

El Código rural de la provincia de Buenos Aires 11

La Provincia de Buenos Aires, sin perjuicio de la adhesión, ha seguido la temática de

la ley nacional, con las adaptaciones necesarias para su jurisdicción.

La Ley 13.273 utiliza la expresión “bosque”, en lugar de “monte” y lo caracteriza como toda formación leñosa, natural o artificial, que por su contenido o función sea declarada en los reglamentos respectivos como sujeta al régimen de la mencionada ley. Por su parte, el Código Rural de la Provincia de Buenos Aires interpola tras el vocablo “artificial”, “con los distintos estratos vegetales que lo integran incluyendo el herbáceo”, ampliando y redondeando el concepto, al incluir complementos del hábitat forestal.

La ley nacional y el código rural bonaerense dan similar definición de tierra forestal, entendiendo como tal, a “aquella que por sus condiciones naturales, ubicación o constitución, clima, topografía, calidad y conveniencias económicas, sea inadecuada para cultivos agrícolas o pastoreo y susceptible, en cambio, de forestación, y también aquellas necesarias para el cumplimiento de la presente ley (Art. 1º de la Ley 13.273). Los mismos cuerpos legales antes citados también clasifican 12 con escasas diferencias los bosques en cinco categorías, a saber:

10 Ver Art. 18 de la Ley 4.167 sobre bosques de las tierras fiscales de propiedad del Estado Nacional.

11 Ver Código Rural de la Provincia de Buenos Aires, Ley Nº 10.081, Sección 2da, Título I, Capítulos I a IX que tratan de: las normas generales, la clasificación de los bosques, el régimen forestal común, el régimen forestal especial, el régimen de los bosques fiscales, la prevención y lucha contra el incendio, la forestación y reforestación, el fondo provincial de bosques y el

tránsito de productos forestales.
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Ver Arts. 6 a 10 de la Ley 13.273 y Arts. 209 a 214 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires.

a) protectores; b) permanentes; c) experimentales; d) montes especiales; y e) de producción. 37 Asimismo,

a) protectores;

b) permanentes;

c) experimentales;

d) montes especiales; y

e) de producción.

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Asimismo, otro criterio de clasificación surge de la propia Ley 13.273 que agrupa los bosques (y tierras forestales) según queden sometidos a un régimen común o a un régimen especial.

a) Régimen Forestal Común

La primera medida protectora de la Ley 13.273, surge del artículo que establece:

“queda prohibida la devastación de bosques y tierras forestales y la utilización irracional de productos forestales”, dicha regla rige para todas las categorías de bosques. Al igual que la regla que establece que los propietarios u ocupantes a cualquier título de bosques y tierras forestales, antes de iniciar trabajos de explotación de los mismos deberán obtener la conformidad de la autoridad forestal competente a la que deberán presentar el plan de manejo.

b) Régimen Forestal Especial 13

La ley nacional y el código rural bonaerense determinan que este régimen especial es aplicable tanto a los bosques protectores, como a los permanentes, y en tal sentido establece que:

como a los permanentes, y en tal sentido establece que: su inclusión o exclusión del registro

su inclusión o exclusión del registro podrá ser ordenada de oficio; la declaración de un bosque en una de tales categorías puede ser apelada; todo cambio de titular o del régimen de tenencia del inmueble debe ser comunicada a la autoridad forestal; es obligatoria la conservación y repoblación del bosque, de acuerdo a los planes aprobados por el organismo de control; no está permitido en el suelo o subsuelo trabajos o pastoreos no autorizados; no se debe entorpecer las tareas oficiales forestales, y se puede reclamar una indemnización administrativa por la disminución de la renta del predio por causa de la aplicación del régimen especial.

predio por causa de la aplicación del régimen especial. c) Régimen de los bosques fiscales 1
predio por causa de la aplicación del régimen especial. c) Régimen de los bosques fiscales 1

c) Régimen de los bosques fiscales 14

Los bosques y tierras forestales que formen el dominio privado del Estado, son inalienables. Pero podrán ser explotados para su mejoramiento, previo relevamiento forestal en el caso de los bosques de producción.

El Estado Nacional (y las provincias adheridas) para explotar sus bosque podrá recurrir a la concesión, administración, empresas mixtas, concesión directa, permisos de extracción.

La Ley 13.273 veda en los bosques y tierras forestales de carácter fiscal el pastoreo, la simple ocupación -que no otorga derechos- y la caza y la pesca -la que sólo serán permitidas en las épocas reglamentarias, previa autorización-.

13 Ver Arts. 20 y 21 de la Ley 13.273 y Arts. 219 a 222 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires. 14 Ver Arts. 22 a 33 de la Ley 13.273 y Arts. 223 a 234 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires.

d) Prevención y lucha contra incendios 1 5 38 Luego del primer enemigo del bosque

d) Prevención y lucha contra incendios 15

38

Luego del primer enemigo del bosque (el hombre depredador), sigue el fuego. La Ley 13.273 establece básicamente el siguiente régimen:

obligación de todo ciudadano de denunciar la producción de un incendio de bosques; los medios de difusión estarán al servicio de las denuncias, sin cargo previo y con carácter de urgente; toda autoridad pública debe facilitar los medios a su alcance; todo ciudadano (aún en tránsito, dentro de un radio de 40 Km. de la zona afectada) podrá ser convocado a colaborar con la extinción;

el Estado, deberá abonar indemnización por incapacidad o fallecimiento y prestar asistencia médica y farmacéutica durante 6 meses;podrá ser convocado a colaborar con la extinción; toda autoridad en zonas de fronteras comunicará a

toda autoridad en zonas de fronteras comunicará a las del país vecino la existencia de siniestros que amenazaren sus bosques; yprestar asistencia médica y farmacéutica durante 6 meses; todo ciudadano tiene obligación de abstenerse de hacer

todo ciudadano tiene obligación de abstenerse de hacer fuego no autorizado dentro de zonas boscosas y un radio próximo de 200 mts.la existencia de siniestros que amenazaren sus bosques; y Forestación y Reforestación (reforma introducida por la

dentro de zonas boscosas y un radio próximo de 200 mts. Forestación y Reforestación (reforma introducida
dentro de zonas boscosas y un radio próximo de 200 mts. Forestación y Reforestación (reforma introducida

Forestación y Reforestación (reforma introducida por la Ley

14.008)

Penalidades 16

La Ley 13.273 establece que constituyen contravenciones forestales (a) por acción: el uso indebido del fuego, el daño a la floresta, la remoción o destrucción de señales, la introducción indebida de ganado, la falsedad de declaraciones o informes de formulación obligatoria, la trasgresión de los planes aprobados; y (b) por omisión: la falta de denuncia de la existencia de un incendio y el incumplimientos de obligaciones debidas.

Las sanciones que se aplicarán, previo sumario forestal, son pecuniarias, por ejemplo multas, comiso de productos indebidamente introducidos o extraídos, suspensión o eliminación del registro de productores, industriales o comerciantes. El plazo de prescripción de las acciones y las penas es de cinco años.

Régimen de los Parques Nacionales

La idea de proteger la naturaleza es antigua y reconoce antecedentes históricos desde las primeras regulaciones conocidas.

El movimiento legislativo de los tiempos modernos se inspira en los antecedentes que determinaron en los Estados Unidos de Norteamérica la fundación del primer Parque Nacional de Yellowstone, en el año 1972, seguido luego de varios otros que suman varios millones de hectáreas consagradas a proteger la intangibilidad de las estructuras geobiológicas de áreas conservatorias de fauna, flora, belleza escénica, biodiversidad, riqueza arqueológica, etc., para el disfrute común en beneficio actual y de las generaciones futuras.

Nuestro país debe al Dr. Francisco P. Moreno su primer Parque Nacional. Singular figura de la geología y explorador, donó en el año 1903 tres leguas cuadradas de la

15 Ver Arts. 34 a 39 de la Ley 13.273 y Arts. 235 a 237 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires. 16 Ver Arts. 45 a 50 de la Ley 13.273.

39 zona de Laguna Frías, en la Provincia de Río Negro, para la creación, en

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zona de Laguna Frías, en la Provincia de Río Negro, para la creación, en el año 1922, del Parque Nacional del Sud (actual Parque Nacional Nahuel Huapí).

La Nación fue destinando a parques nuevas áreas en los territorios sujetos a su jurisdicción que luego pasarían a constituirse en provincias. La creación por vía legislativa concurrente nacional y provincial se impone, en consecuencia, para todo el país. Es decir, se requiere el consentimiento legal de la provincia respectiva, cediendo el dominio eminente que posibilite el ejercicio de la actividad jurisdiccional del Estado Nacional, sin restricciones.

La Ley 22.351

En la Argentina, en el ámbito federal los parques nacionales se regulan por la ley y 22.351. El propósito de las mismas es proteger la naturaleza sea por su extraordinaria belleza, la riqueza en flora y fauna autóctonas o el interés científico determinado.

En nuestro país Parque Nacional es toda tierra del dominio público cedido al Estado Nacional o de propiedad de éste que debe conservarse en estado primitivo sin otras alteraciones que las necesarias para su control (Art. 4).

Por monumento natural se entiende que debe protegerse en forma absoluta, toda área, cosa, especie viva de animal o plante, de interés estético o valor histórico o científico (Art. 8).

Reserva nacional es un área destinada a la conservación de sistemas ecológicos, como zona de transición respecto de parques o como zona de conservación independientes situadas fuera del concepto de parques (Art. 9).

En las reservas se permite ejercer actividades industriales y comerciales y usar hasta el 10% de la superficie para centros urbanos o villas o reservas genéricas, que en todos los casos deben ser controlados por el órgano de aplicación de la legislación que es la Administración Nacional de Parques Nacionales.

En las provincias también existen leyes que se dedican a la protección de la naturaleza, con diversos criterios científicos y legales.

UNIDAD III Agua 40 a) Introducción La Constitución Nacional delimita las esferas de acción del

UNIDAD III

Agua

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a) Introducción

La Constitución Nacional delimita las esferas de acción del gobierno nacional y de los provinciales y establece los principios de política hídrica, así el Art. 26 CN se refiere a la libertad de navegación de los ríos, la que además está garantizada por el principio de gratuidad (Art. 12 CN), que prohíbe cobrar gabelas por el libre tránsito autorizado. Asimismo, la Constitución Nacional en su Art. 14, reconoce el derecho a navegar que tienen los habitantes del país. Por su parte, el Art. 75 atribuye al Congreso la facultad de reglar la libre navegación de los ríos interiores (Inc. 10) y el comercio con las naciones (Inc. 13). En consecuencia, regular la navegación es de jurisdicción federal, pero las provincias no quedan excluidas en lo que al aprovechamiento de otros usos se refiere, en virtud de la reserva de derechos no delegados a la Nación efectuada por parte de las mismas (Art. 121 CN) y del dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio (Art. 124 CN). Por su parte, el Art. 2340 Código Civil, ya reconocía el dominio público de los Estados particulares (Provincias) sobre los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por cauces naturales y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud para satisfacer usos de interés general. A ello se debe que las provincias argentinas tengan legislaciones especiales que regulan su patrimonio hídrico, tanto en lo que se refiere a su utilización directa por la administración, como al uso del agua que pudieran hacer los particulares.

b) Clasificación

El Código Civil establece cuáles son las aguas del dominio público de los estados provinciales, cuáles deben ser consideradas del dominio privado y cuales son “res nullius” por carecer de propietario.

Sobre las aguas consideradas públicas recae la legislación provincial cuando se hallan en el territorio provincial.

Las aguas privadas son normadas por el Código Civil y se someten a la legislación provincial al único efecto de recibir un tratamiento adecuado en lo que a la policía de tales aguas se refiere. Así, se consideran aguas privadas a (i) las que nacen y mueren en un mismo fundo (Art. 2350 Cód. Civ.); (ii) las de lluvia caídas sobre lugares privados (Art. 2635 Cód. Civ.); (iii) las que brotan en terrenos privados (Art. 2637 Cód. Civ.); (iv) a las que no se desplazan en el terreno (durmientes); y (v) los lagos y lagunas no navegables.

Las aguas públicas son: (i) los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por cauces naturales y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud para satisfacer usos de interés general; (ii) las que corren por sus cauces naturales -siempre que no nazcan y mueran en un mismo fundo-; (iii) las que brotan en terrenos privados formando un caudal (Art. 2637 Cód. Civ.); (iv) los lagos y lagunas navegables; y (v) las aguas subterráneas (Art. 2340 Cód. Civ.).

Por último, las aguas de lluvia que caiga sobre predios del dominio público son consideradas “res nullius”, susceptibles de aprehensión por cualquiera Art. 2636 Cód. Civ.)

c) Línea de Ribera 41 El Código Civil reconoce como constituyendo parte del dominio público

c) Línea de Ribera

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El Código Civil reconoce como constituyendo parte del dominio público a los cauces o lechos de las aguas hasta la línea de ribera. La línea de ribera es la que naturalmente señalan las aguas en sus crecidas medias ordinarias. Esa delimitación natural provocaría incontables dificultades prácticas. Es por ello, que se reconoce que al Estado (nacional o provincial, de acuerdo a la jurisdicción que corresponda) el deber de proceder a su determinación precisa, mediante una operación técnica fundada en la observación constante de las aguas. Por lo tanto, la determinación de la línea de ribera es esencial para concretar el derecho de propiedad sobre el terreno que habitualmente cubren las aguas, a favor del Estado provincial.

d) Camino de Sirga

El Código Civil establece algunas restricciones al dominio fundadas en el mejor aprovechamiento hidráulico, impone así el llamado camino de sirga, que consiste en que el titular del dominio soporte, en una extensión de 35 metros de su fundo vecino a un curso navegable, el uso de esa área a favor de la navegación. Con idéntico alcance de restricción se establece la obligación de recibir aguas que provengan de fundos superiores en las condiciones de los Arts. 2646 a 2653 Cód. Civ.

e) Servidumbres

La Ley Civil también prevé las servidumbre que es dable establecer en razón del uso del agua y están legisladas en el título XIII, del libro III, a saber: (i) acueducto (Art. 3082); (ii) de recibir aguas artificiales provenientes de riego o uso de establecimientos industriales (Art. 3097 a 3099); (iii) de avenamiento (Art. 3100); (iv) de recibir aguas de techos vecinos (3092 a 3096); y (v) de saca de agua (Art. 3104 a 3107).

f) Leyes nacionales relativa aguas

Si bien la nación dictó la Ley 2797 que perseguía obtener la purificación previa de las aguas cloacales o industriales, antes de ser volcadas a los ríos de la República, los legisladores vulneraron las atribuciones de carácter local.

La Ley 3445 relativa a la policía de navegación organizó la Prefectura General de Puertos y estableció normas sanitarias.

Fuera de las disposiciones sobre suministro de agua potable y otros servicios sanitarios, el Código Penal incrimina entre los delitos contra la propiedad el uso ilícito y doloso de las aguas públicas o privadas.

La Ley Nacional 11.709 autorizó al PEN a imponer la instalación y cuidado de escales de peces en los diques de los ríos de jurisdicción nacional.

La disposición que más quebranta el régimen de los derechos constitucionales de las provincias sobre sus ríos es la que impone la jurisdicción federal al aprovechamiento hidroeléctrico (Art. 6 de la Ley 15.336 de Energía). Por ello, el Art. 5 de la citada Ley se preocupa por señalar el uso de la energía hídrica no implica desconocer el uso y aprovechamiento diferente que hasta el momento de la construcción de la obra hidráulica se estaba efectuando. Sin embargo, el mismo Art. 5 reconoce que la prioridad en el uso está establecida en relación con el aprovechamiento hidroeléctrico.

42 g) Regulación de las aguas y cuencas interprovinciales La tesis favorable a la regulación

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g) Regulación de las aguas y cuencas interprovinciales

La tesis favorable a la regulación por tratados interprovinciales de las aguas ha ganado terreno en el derecho argentino. Así, en el año 1956 las provincias de Mendoza, Neuquén, Buenos Aires, La Pampa y Río Negro acordaron reconocer que es de su exclusiva jurisdicción para reglar el aprovechamiento integral de las aguas no navegables del Río Colorado y crearon la “Comisión Técnica Interprovincial Permanente del Río Colorado”. Este tipo de organismo interprovincial, con atribuciones específicas referidas al desarrollo de caudales hídricos zonales, ha configurado un mecanismo de estilo regional en el cual se revitaliza la concepción federalista del manejo de los recursos, donde sus componentes se congregan en función de situaciones geográficas, dejando de lado el agrupamiento político tradicional. A este tipo de organización le siguieron: el Organismo Interprovincial de Aguas del Noroeste Argentino (OIANA); la Comisión Interprovincial de Agua Catamarca y Santiago del Estero (CIACSE); la Corporación Norpatagónica, entre otros.

h) Códigos y leyes provinciales. Lineamientos generales

Como consecuencia de reconocer en jurisdicción provincial la regulación de las aguas públicas, prácticamente todas las provincias han dictado sus leyes de agua o códigos especializados. Tales leyes locales establecen acertados principios de política hidráulica, si bien existen ausencias en lo que se refiere a la intervención de las provincias en el aprovechamiento hidráulico de aguas internacionales no marítimas y aguas interprovinciales.

Dentro de los principios que destacamos se caracteriza en forma conveniente la concesión de uso de las aguas públicas, sentándose tres postulados esenciales, a saber:

(a)

Toda concesión se otorga con la cláusula "sin perjuicio de tercero”, esto implica el respeto de los derechos adquiridos antes de ella.

(b)

La concesión no lleva implícita la enajenación parcial del agua sino que confiere al concesionario un derecho subjetivo de aprovechamiento, este postulado se enuncia al indicarse “y salvo el derecho de propiedad”.

(c)

La administración que concede no es responsable por la disminución o mengua del caudal concedido.

Otro postulado esencial en materia de política hidráulica, es el establecimiento de prioridades, conforme al cual, en el otorgamiento de las concesiones de uso de agua, se debe satisfacer los requerimientos dando preferencia al use que colocado en mejor lugar en la tabla de usos que la normativa indica. Esta preferencia debe entenderse siempre que la concesión no haya sido otorgada en forma definitiva, disponiéndose que se deba preferir la presentada con prioridad horaria sólo cuando se trata de aguas que son solicitadas con el mismo destino por empresas de igual importancia.

El derecho a usar las aguas públicas se obtiene tanto ministerio legis (se autoriza el uso de agua para menesteres domésticos sin otra restricción que el cumplimiento que el cumplimiento de las ordenanzas) como por consentimiento de la autoridad.

El procedimiento para el otorgamiento de concesiones exige del interesado la presentación de una solicitud de concesión, a la que acompañará el croquis del perímetro a regar, de las obras a realizar, la cantidad de volumen que solicita, y el caudal total que el curso de agua acarrea. También debe indicarse las propiedades que el curso de agua atraviesa.

43 Esa solicitud iniciará un expediente administrativo en el cual se deberá citar a los

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Esa solicitud iniciará un expediente administrativo en el cual se deberá citar a los vecinos por edictos. Escuchadas las razones y oídos los dictámenes técnicos pertinentes, la autoridad resolverá o elevará a la Legislatura de la provincia si fuese el supuesto.

Otorgada la concesión por existir caudal bastante y no estar en juego ninguna prioridad, el concesionario debe construir las obras en el plazo que la autoridad señale, caducando la concesión en caso de incumplimiento. Igual caducidad opera su, hechas las obras, el concesionario no usa el agua por más de una año u otro período semejante.

i) Usos del Agua

Doméstico; Municipal, a través de los servicios de agua corriente y cloacales; Agropecuario; Hidroeléctrico e industrial; Minero; Piscícola; y Recreativo.

j) Exploración de Aguas

La exploración en busca de agua en terrenos pertenecientes al dominio público del Estado está reglamentada, para ello es necesario presentar una solicitud, requiriendo el permiso de la autoridad. En la solicitud se deberá determinar el lugar en que van a efectuarse las investigaciones, determinar si las mismas pueden distraer aguas públicas o producir merma de caudales destinados al abastecimiento de poblaciones o áreas de irrigación. Si se halla conveniente el requerimiento, la autoridad otorgará el permiso, estableciendo las medidas de superficie dentro de las cuales el explorador podrá realizar sus trabajos con exclusividad, debiendo realizarse en término.

Las exploraciones en cuestión, en principio, no pueden ser solicitadas a menos de 40 metros de edificios ajenos, ferrocarril o caminos, ni tampoco a menos de 100 metros de otro alumbramiento, fuente o canal. Sin embargo, la autoridad o los propietarios pueden autorizar a que el concesionario realice su operación sin respetar los radios de protección indicados.

Terminadas las obras de alumbramiento, en tiempo y forma, la autoridad otorgará título de propiedad de las aguas subterráneas alumbradas. Al disponer de ese modo de este bien público se realiza una verdadera desafectación del carácter que tenían tales aguas.

Asimismo, es común ratificar el principio de libertad de alumbramiento que tienen los propietarios de fundos, con respecto al agua que yace en el subsuelo. Las únicas limitaciones se fundan en razones de policía que han impuesto un radio de protección con respecto a otras de aprovechamiento hídrico.

k) Control del efecto nocivo

La contaminación que pueden producir en las aguas, las sustancias que en ellas liberen las industrias, está prevista por las leyes locales que facultan a la autoridad administrativa a hacer cesar la actividad de que se trata hasta que se corrija la anomalía. Esta medida resulta razonable por el perjuicio que supone el inficionar las

44 aguas. La reglamentación administrativa podrá imponer los detalles de las exigencias técnicas que deberán

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aguas. La reglamentación administrativa podrá imponer los detalles de las exigencias técnicas que deberán cumplimentarse para permitir la habilitación de industrias y su efectivo funcionamiento en condiciones apropiadas.

l) La Ley 25.688 de Gestión Ambiental de Aguas

A pesar de que en su Art. 1º esta ley pretende establecer los presupuestos mínimos ambientales, para la preservación de las aguas, su aprovechamiento y uso racional, finalmente no alcanza tal objetivo sino que se limita a fijar el manejo político de las aguas.

Como se dijo en el apartado g) de este capítulo, el esquema de comité de cuenca fue aplicado en Argentina en diversas oportunidades, siendo ejemplo de participación provinciana en el aprovechamiento de los ríos.

La Ley 25.688, si bien reconoce este tipo de estructuras interjurisdiccionales, se advierte que deja abierta la posibilidad de designar una autoridad nacional de aplicación, con el único objeto de centralizar y transferir facultades no delegadas por las provincias al Estado Nacional.

Aire - Atmósfera

La masa que rodea inmediatamente la corteza terrestre es definida como atmósfera por las ciencias naturales, pudiéndose entenderse que ella contiene a su vez varios elementos (como por ej. viento, nieve, lluvia, temperatura -fenómenos estos que definen al clima-) cuya consideración para el derecho no es indiferente.

Ya hemos indicado la importancia del aire como factor vital para el hombre. También hemos señalado el carácter de res nullius de la lluvia antes de caer al suelo. Por tal motivo, corresponde que nos avoquemos ahora a los demás elementos de la atmósfera. En relación al viento, Marienhoff afirma su materialidad 17 y, por ende, su carácter de cosa, pero sostiene, ante la falta de ley expresa, que no corresponde al dominio público. Por ello concluye que se trata de una cosa sin dueño que puede ser apropiada por el primer ocupante (Art. 2525 Cód. Civ.), (por ej. mediante el uso de molinos o veletas). La extrapolación de estos principios, permite concluir en igual sentido para la nieve, antes de haberse depositado.

El desarrollo que el derecho moderno hace en relación al aire se vincula a los efectos negativos que se producen por su infición, es decir, la contaminación de su condición física por la liberación de sustancias o realización de ruidos.

En la Argentina no existe una ley federal que trate el problema en su integridad. El Código Civil, en su Art. 2625, se limita a establecer restricciones al derecho de

propiedad inmobiliaria y establece que ningún propietario puede establecer depósitos

ni puede

hacer trabajos que transmitan al exterior gases fétidos o perniciosos que no resulten de las necesidades o usos ordinarios, tampoco podrá establecer máquinas que lancen humo excesivo a las propiedades vecinas. En caso de incumplimiento de las obligaciones detalladas por parte del propietario, dará acción para reclamar el resarcimiento de los daños que tal incumplimiento ocasionen. Los jueces están facultados a hacer cesar el uso de tales instalaciones dañosas.

de agua estancadas que puedan ocasionar exhalaciones infectantes, (

)

45 La reforma del Código civil estableció en el nuevo texto del Art. 2618 el

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La reforma del Código civil estableció en el nuevo texto del Art. 2618 el límite a la normal tolerancia cuando se trate de molestias que ocasionen el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos, vibraciones o daños similares. Los jueces quedan facultados a disponer la indemnización de los daños o el cese de las molestias. El criterio del juez deberá armonizarse con el interés de la producción, el uso debido de la propiedad y la prioridad de uso.

En el año 1973 se sancionó la Ley 20.284 que prevé las normas para la preservación de los recursos del Aire. Se expresa en sus fundamentos “que el aire, el agua y el suelo son los elementos que conforman el ambiente ecológico en que se desenvuelve el hombre y toda acción que tienda a preservarlos en las mejores condiciones posibles está dirigida a las sociedades que se sirven de ellos está dirigida a las sociedades que se sirvan de ellos”. El ámbito de aplicación de esta ley, juntamente con sus tres anexos, comprende a todas las fuentes capaces de producir contaminación atmosférica, ubicadas en la jurisdicción federal o en las provincias que adhieran a ella. La autoridad de aplicación es la autoridad sanitaria nacional, provincial y la de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, en sus respectivas jurisdicciones. Se crea el Registro Catastral de fuentes contaminantes, a cargo de la autoridad sanitaria nacional, la que también estará facultada para “fijar normas de calidad del aires y las concentraciones de contaminantes correspondientes a los estados del Plan de Prevención de Situaciones Críticas de Contaminación Atmosférica.

El Art. 7 faculta a la autoridad sanitaria local a fijar por cada zona niveles máximos de emisión de los distintos tipos de fuentes fijas y el Art. 8 faculta iguales atribuciones respecto de las fuentes móviles.

En el capítulo III se fija que la autoridad sanitaria local establecerá un plan de preservación de situaciones críticas de contaminación atmosférica, basándose en tres niveles de concentración de contaminantes. La ocurrencia de estos niveles determinará la existencia de estados de: alerta, alarma y emergencia.

Por esta ley se prevé la creación de una comisión interjurisdiccional solicitada por cualquiera de las jurisdicciones comprendidas en el problema de contaminación atmosférica o por la autoridad sanitaria nacional. La comisión funcionará en jurisdicción (órbita) del poder ejecutivo nacional.

El capítulo VI establece las siguientes sanciones: a) multas; b) clausuras temporales o definitivas de las fuentes de la fuente contaminante; y c) inhabilitación temporal o definitiva del permiso de circulación cuando se trate de unidades de transporte aéreo, terrestre, marítimo o fluvial

La ley trae un glosario donde define a la contaminación atmosférica como “la presencia en la atmósfera de cualquier agente físico, químico o biológico o, de combinaciones de los mismos, en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos, para la salud, seguridad o bienestar de la población, o perjudiciales para la vida animal o vegetal o impidan el uso y goce de las propiedades y lugares de recreación. Son fuentes de contaminación “los automotores, maquinarias, equipos, instalaciones, incineradores temporarios o permanentes, fijos o móviles, cualquiera sea su campo de aplicación u objeto a que se destinen, que desprendan a la atmósfera sustancias que produzcan o tiendan a producir contaminación atmosférica”. La emisión es “cualquier contaminante que pase a la atmósfera como consecuencia de procesos físicos, químicos o biológicos.

El principal obstáculo para la aplicación de la Ley 20.284 lo constituye la limitación de su ámbito de aplicación a la jurisdicción federal y a las provincias que se adhieran.

Clima 46

Clima

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En el año 1992 se celebró en Río de Janeiro la Cumbre de la Tierra, en la que los países, mediante la suscripción de la Convención Marco de Cambio Climático, reconocieron la responsabilidad común pero diferenciada en relación a la alteración del clima.

a) Acciones de Argentina en cambio climático

En el año 1997 Argentina emite su primer comunicación cobra Cambio Climático, en la que se informa la creación de la Oficina del programa OZONO 18 y de la Comisión Nacional del Cambio Climático 19 .

b) Esquema bosques clima

La Convención Marco de Cambio Climático pretende hacer un desarrollo del ambiente como comercio y convertir los bosques y también los cultivos, en el sumidero de todos los gases de efecto invernadero. Los suelos y los bosques, en la medida que no se encuentren saturados, constituirán el basural (sumidero) de carbono que las industrias (especialmente las ubicadas en el hemisferio norte) producen.

c) El Protocolo de Kyoto

Convención Internacional que vendría a reglamentar lo establecido en la Convención Marco de Cambio Climático. De esta manera, en el año 1997 la Tercera Conferencia de las Partes adoptó el protocolo en cuestión que trata de: (i) reafirmar la necesidad de incrementar el desarrollo sustentable; (ii) flexibilizó los mecanismos para ayudar a los países (implementación conjunta - mecanismos de desarrollo limpio - control de emisiones). Así el Protocolo persigue aumentar la eficiencia energética, incrementar el uso de energías renovables y mantener la conservación forestal.

18 Ver Decreto 265/96.

19 Ver Decreto 2156/91 y 176/92.

UNIDAD IV Policía sanitaria de los animales 47 a) Antecedentes legislativos Ninguna previsión contiene la

UNIDAD IV

Policía sanitaria de los animales

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a) Antecedentes legislativos

Ninguna previsión contiene la Constitución Nacional sobre la sanidad animal, la única referencia que hace a “los ganados de toda especie”, está contenida en el Art. 11, se formula en cuanto no puede ser entorpecido su desplazamiento mediante derechos de tránsito.

Los Códigos Rurales de las Provincias, dictados a fines del siglo XIX, contienen capítulos con medidas precautorias de cumplimiento obligatorio dirigidas a tenedores de ganados y a funcionarios para cuando se hiciera ostensible una enfermedad o se sospechara su existencia. Poco más se podía hacer a fines de siglo XIX, en razón de

la falta de certeza acerca de la etiología y ciclos biológicos de ciertas enfermedades y

de la falta de medios farmacológicos aptos para combatirlas.

A continuación, se hará referencia al Código Rural de la Provincia de Buenos Aires de

1970 por la modernidad de su contenido y por ser la jurisdicción de mayor riqueza pecuaria de la República. Este Código trata en el Libro segundo, Sección II, Título II “Sobre la sanidad animal”, estableciendo tres capítulos, a saber: (i) “Normas generales”; (ii) “Disposiciones comunes a todas las enfermedades”; y (iii) Indemnizaciones. En conjunto de normas se complementa con el capítulo sobre “Normas comunes a la defensa agropecuaria”.

Las notas características de la legislación bonaerense consisten en:

a) la declaración de que la sanidad animal reviste interés público;

b) la obligación de controlar y erradicar enfermedades;

c) la conveniencia de desarrollar la investigación de los problemas sanitarios, extender conocimientos útiles, ejecutar campañas de lucha, crear registros y efectuar relevamientos estadísticos; y

d) la facultad de recurrir a la fuerza pública para efectivizar las normas de policía sanitaria animal.

Este es el primer cuerpo jurídico que define como bienes jurídicos protegidos a “los intereses económicos de la ganadería” y “la salud humana”, en cuanto puedan se lesionadas por enfermedades de toda “especie de animales susceptibles de contraer, propagar o difundir gérmenes, virus, parásitos u otros agentes transmisores de enfermedades no determinas”.

Asimismo, el Código Rural Bonaerense, como la legislación Nacional, establece cuáles son las medidas precautorias a tomar, las facultades de la administración para determinar “zonas de infección, infestación, interdicción o indemnes”, la certificación de zonas de infestación o de peligro, la prohibición de introducir animales enfermos o sus partes enfermas, bajo apercibimiento de diversas medidas de comiso.

Establece los lugares en que se ejercerá la policía sanitaria, a saber: “cualquier local o establecimiento, fábrica o usina donde se extraigan, elaboren, manipulen productos de origen animal”.

En caso de conflicto jurisdiccionales entre la legislación de la Nación y de la Provincia prevé que “en las materias regladas por leyes nacionales, deberá obrarse de conformidad a lo en ellas establecido”.

48 Ley Nacional 3959

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Ley Nacional 3959

a) Ámbito geográfico de la ley 20

Abarca todo el ámbito de la República, en cuanto las cosas objeto de inspección, que estén o puedan estar afectadas por enfermedades se hallen en territorio federal o fueran destinadas al tránsito interprovincial o internacional. S e aplicará, no solo por iniciativa nacional, sino también por el mero requerimiento de los gobiernos locales.

b) Objetos de control

El Art. 1º de la ley bajo análisis hace referencia a los ganados como objetos principales de su defensa, pero luego el Art. 10 lo amplía refiriéndose a la industrialización de los productos de origen animal, incluyendo aves, huevos y peces. En suma, desde la habilitación de establecimientos, aunque sean de simple depósito o comercialización, sus trabajos, su expedición y el transporte por cualquier medio (Art. 11), es susceptible de inspección veterinaria nacional.

c) Concurrencia de los gobiernos provinciales

La concurrencia obligatoria de los gobiernos provinciales, como agentes naturales del gobierno federal, contribuirán a los propósitos de la Ley 3959 en sus respectivas jurisdicciones (Art. 2), no los transforma en los funcionarios de los que se valdrá el gobierno central para aplicar la ley, pues está previó su propio personal. En la actualidad las tareas de sanidad animal están a cargo del SENASA 21 .

d) Nomenclatura reglamentaria

La nomenclatura es la lista del conjunto de enfermedades taxativamente declaradas tales a efectos de la ley, que puede variar con la incorporación de otras nuevas o la eliminación de las contenidas en la nómina. El PEN, a través del tiempo y mediante sucesivos decretos, ha producido modificaciones ampliatorias al reglamento.

Se considera enfermedades exóticas: la peste bovina, la perineumonía contagiosa, la viruela ovina, la sífilis equina, la fiebre aftosa, el muermo, la fiebre rosada, la anemia infecciosa, la enfermedad de Newcastle y la fiebre catarral ovina. Otras enfermedades de jurisdicción federal: fiebre carbunclosa en todas sus especies, carbunclo sintomático en las especie bovina, la tuberculosis en todas las especies, la sarna en las especies bovina, ovina y caprina, la ixodiasis en los bovinos, la tristeza (garrapata) en la especie bovina, la peste porcina, la rabia en todas las especies y el aborto infeccioso en todas las especies. Hidatidosis, encefalomielitis, triquinosis porcina, entre otras.

e) Obligaciones

La Ley Nacional Nº 3.959, en líneas generales, establece que:

Tanto el propietario de los ganados como la persona que tenga a su cargo el cuidado de los animales están obligados a: (i) denunciar la existencia de cualquiera de las

20 Ver Ley Nº 3959, Arts. 1, 9 y 10. 21 Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y del Ministerio de Economía de la Nación.

49 enfermedades declaradas tales a los efectos de la ley (Art. 4º); (ii) aislar tales

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enfermedades declaradas tales a los efectos de la ley (Art. 4º); (ii) aislar tales animales (Art. 5º); y (iii) enterrar sus despojos (Art. 6º).

Por su parte, las autoridades locales deben asegurar que: (i) se cumplan las obligaciones detalladas precedentemente; (ii) contribuir a su ejecución en caso de reticencia; (iii) tomar muestras sobre los despojos, a fin de determinar sobre la naturaleza del mal; y (iv) comunicar los hechos a las autoridades sanitarias nacionales.

En tanto que, las autoridades nacionales pueden: (i) declarar infectadas las propiedades; (ii) aislar, secuestrar y prohibir el tránsito integral de animales; (iii) desinfectar y destruir animales y cosas que puedan ser vehículo de contagio; (iv) adoptar cualquier medida que sea aconsejable, incluso en caso de ser necesario, puede proceder a la eliminación de animales enfermos y objetos y construcciones que hubieren estado en contacto con los animales enfermos y pudieren propagar la enfermedad.

f) Indemnizaciones

Ante la necesidad de destruir animales enfermos y objetos y construcciones que hubieren estado en su contacto, la ley reconoce derecho a los propietarios de esos bienes a ser indemnizados, en dinero, en la medido de lo no aprovechable al tiempo de su destrucción, salvo que “la enfermedad de que estaba atacado el animal destruido fuese necesariamente mortal” (Art. 24) o que el propietario no cumpliere con las prescripciones sanitarias (Art. 28).

g) Penalidades

Para el caso de incumplimiento de las obligaciones establecidas por la Ley 3959, las sanciones previstas son la multa y/o el arresto (de 30 a 60 días), agravables en ciertos supuestos de reincidencia.

Por su parte, el Art. 206 del Código Penal (modificado por la Ley Nº 25.890) establece:

“Será reprimido con prisión de uno (1) a seis (6) meses el que violare las reglas establecidas por las leyes de policía sanitaria animal“.

Tres programas de lucha de enfermedades del ganado

Ejemplificaremos tres programas entre los más difundidos con legislación especializada, sin perjuicio del ensamble entre ella y la ley matriz.

1) Aftosa

La Fiebre Aftosa es una enfermedad viral muy contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida como bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, jabalíes, ciervos, llamas y vicuñas, entre otros. No es una zoonosis, por lo tanto, no afecta al hombre. La enfermedad es provocada por un virus que posee afinidad por los epitelios, por lo cual las lesiones principales se encuentran en boca, hocico, pezuñas, pezones y lengua. La forma de contagio es el animal enfermo de Aftosa, que elimina el virus por saliva, leche, materia fecal y orina. La puerta de entrada del virus a los animales susceptibles puede ser la vía digestiva, respiratoria y/o cutánea. La transmisión de la enfermedad es por contacto directo entre animales, o de manera indirecta a través de vehículos

50 (camiones, automóviles, etc.) maquinarias (ordeñadoras, etc.) e indumentaria (ropa de trabajo, calzado, etc.). 2)

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(camiones, automóviles, etc.) maquinarias (ordeñadoras, etc.) e indumentaria (ropa de trabajo, calzado, etc.).

2) Sarna

Se trata de una enfermedad producida por pequeños parásitos (ácaros) que viven en colonias sobre la superficie de la piel de los animales, e inyectan líquidos irritantes, provocando zonas inflamatorias que se agravan con nuevas picaduras, exudaciones y suciedades, todo lo cual produce descamaciones de la piel, caída de lana o pelo. Debilitan al huésped por la succión del suero de la sangre y provocan sufrimientos que pueden llevar a su muerte. La sarna ovina y caprina.

Las principales medidas preventivas previstas por la normativa especializada 22 obligan a: (i) extirpar la sarna ovina, caprina y bovina; (ii) instalar bañaderos en lugares donde se deje o concentren animales; (iii) prohibir el tránsito de animales afectados; y (iv) prohibir el transporte y conservación de lana, cuero y pelo de animales enfermos sin autorización.

Se combate la sarna mediante antisárnicos y productos terapéuticos aprobados por la autoridad competente.

3) Garrapata 23

Esta enfermedad es provocada por ácaro que se prende a la piel de los animales y los parasita, debilitándolos, enflaqueciéndolos y produciéndoles eventualmente la muerte. Parte de su ciclo continúa en el suelo, desde donde sus prolíficas crías suben a otros cuadrúpedos continuando el proceso. Su destrucción es sencilla mediante productos terapéuticos, con clásicos baños de inmersión y fumigaciones.

Policía sanitaria de los vegetales

Nuestra constitución nacional carece de precepto expreso referente a la sanidad de los vegetales.

Los deterioros causados por la tradicional langosta eran signados como catastróficos, ya que devora toda la vegetación que encuentra a su paso. Menguaron las mangas de langostas con las pulverizaciones y fumigaciones de productos químicos. El medio más eficaz es la lucha aérea. Exige vigilancia constante para detectar brotes de difícil control. El triunfo de la técnica sobre la plaga “voladora” fue contrabalanceado por nuevas versiones de “tucuras” (en guaraní: parecido a langosta) altamente dañosas.

a) Decreto-Ley 6704/1963

La norma que entramos a analizar, amplia los objetivos de la anterior legislación, por lo cual declara la defensa sanitaria de la producción agrícola contra animales, vegetales o agentes de cualquier origen biológico (Art. 1º).

La declaración oficial de plaga tiene importancia por las obligaciones y sanciones penales que comporta, tanto para administrados como para funcionarios. Así, el Art. 2

22 Ver el Decreto 7383/44: determina la obligatoriedad de la lucha activa contra la sarna ovina en todo el Territorio Nacional y el

Decreto-Ley 10834/57: declara obligatoria la extirpación de la sarna Bovina en todo el Territorio Nacional.

23 Ver la Ley 12.566 declara obligatoria en todo el país, la lucha contra las diferentes especies de garrapata del ganado y animales domésticos

51 prevé que se podrá declarar plagas “cuando puedan considerarse tales por su carácter extensivo,

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prevé que se podrá declarar plagas “cuando puedan considerarse tales por su carácter extensivo, invasor o calamitoso” y “en tales casos se dará a conocer los métodos aconsejados por la técnica agroquímica para erradicarlas o establecer sobre ellas un adecuado control”. La elaboración de la nomenclatura de los agentes perjudiciales de la agricultura está a cargo del organismo de aplicación del Decreto-Ley 6704/1963 24 . Es decir, que la elaboración de la nomenclatura no requiere de decretos del PE ni de resoluciones ministeriales, vasto con la Disposición Nº 116/64 del Departamento de Fiscalización Fitosanitaria que declaró plagas a ciento veinte agentes perjudiciales de la agricultura, como por ejemplo: avutardas, cotorras comunes o catas, conejos, cuises, palomas cenicientas, varias especies de ratas y ratones, vizcacha. Entre los insectos, varias chinchillas, isocas, pulgones y moscas de la fruta. Entre las malezas, abrojos, cardos y sunchillo vinal.

El ámbito de aplicación del Decreto Ley bajo análisis se extiende a todo el territorio de la República, ello surge claro del Art. 3 que se refiere a la importación, exportación y el tráfico interior de vegetales atacado por alguna plaga o agente perjudicial, susceptibles de ocasionar perjuicios a la producción agrícola o de propagar plagas o agentes perjudiciales. Hay concurrencia con los gobiernos provinciales en cuanto estos, en virtud de su legislación especial, suelen combatir los mismos agentes perjudiciales de la agricultura. Las provincias estructuran organismos específicos similares a los nacionales, que dependen de ministerios o secretarías de agricultura locales. Entre ambas jurisdicciones se ha hecho habitual la celebración de convenios fitosanitarios con objetivos comunes.

Son sujetos de las obligaciones establecidas por Decreto Ley 6704/1963 “todo propietario, arrendatario, usufructuario u ocupante de terreno, cualquiera sea su título, o tenedor de vegetales, sus productos, derivados de éstos y envases que contengan alguna plaga“, quienes tienen obligación de: (i) dar aviso del hecho, inmediatamente, a la autoridad competente; (ii) efectuar por su cuenta, dentro de los inmuebles y/o medios de transportes, las medidas que el organismo de aplicación determine para destruir las plagas, desde el instante mismo en que se produzca el ataque, sin interrupción, hasta la extinción de la plaga o en su caso, hasta obtenerse un adecuado control de la misma; (iii) permitir el acceso a los funcionarios de aplicación para verificar el cumplimiento de la norma o para realizar trabajos de lucha, o de destrucción de sembrados, plantaciones, vegetales, sus portes, productos, derivados de éstos y envases; y (iv) prestar la colaboración que se tales funcionarios soliciten.

Si los responsables no cumplen o no utilizan los medios idóneos y suficientes, los funcionarios deberán emplazarlos para que en el término perentorio (de hasta 3 días como máximo), suplan las deficiencias, asumiendo luego -en caso negativo-, la conducción de lo trabajos con medios oficiales o contratados, contra reembolso de los responsables, sin perjuicio de las sanciones penales que correspondan. Las infracciones son penadas con multas graduables según la importancia de la infracción y conforme a las modalidades del caso. Se señala también que se pueden comisar mercaderías e incluso destruirlas por estar atacadas y ser peligrosos medios de contagio. En este último supuesto corresponde indemnizar a los damnificados, salvo cuando la naturaleza e intensidad del ataque la destrucción fuera inevitable o por tratarse de un infractor a la norma.

Control de productos fitosanitarios

El Decreto Ley 3.489/58 regula la venta en todo el territorio de la Nación de productos químicos o biológicos, destinados al tratamiento y destrucción de los enemigos animales y vegetales de las plantas cultivadas o útiles, así como de los coadyuvantes

24 Dirección Nacional de Protección Vegetal del SENASA.

52 de tales productos. En tanto que su Decreto Reglamentario Nº 5.769/59 determina la creación

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de tales productos. En tanto que su Decreto Reglamentario Nº 5.769/59 determina la creación registros especiales en el que se deberán inscribir todas las entidades que se dediquen a la fabricación y comercialización de tales productos. Tal normativa, establece un régimen punitivo pecuniario con multas y comisos de productos ineptos para la finalidad declarada en los marbetes adheridos en los envases que los contienen. Por su parte, la Ley 20.418 estableció la tolerancia y límites administrativos de residuos, que se admitirán en productos y subproductos de la agricultura y la ganadería.

Fertilizantes

Con fecha 23 de mayo de 1973 se sancionó la Ley 20.466 de Fiscalización de Fertilizantes, mediante la cual se intenta promover el uso de los mismos. La ley constituye una mera herramienta futura, por cuanto autoriza a los organismos competentes a realizar importaciones, como a mantener desgravaciones por uso, conceder subsidios a la industria local del ramo, facilitar la obtención de créditos, determinar la existencia en el país de tales productos y regular el régimen de infracciones. Como se aprecia, no hay un plan preciso, sino una descripción de posibles definiciones burocráticas.

Semillas y creaciones fitogenéticas

A los fines de promover la producción y comercialización de semillas, al tiempo que proteger la propiedad de las creaciones fitogenéticas y asegurar al productor la identidad y calidad de la simiente que adquiera, se sancionó la Ley 20.247.

Protección de la fauna

Las provincias han dictado normas sobre protección de la fauna, especialmente en lo que se refiere a su consideración como recurso natural (por ej. leyes de caza y pesca), en donde se advierte la existencia de una noción de explotación racional del recurso. La Nación dictó la Ley 22.421 de conservación de la fauna silvestre con la esperanza de lograr la plena adhesión de las provincias, pero fracasó en tal sentido.

Pese a lo indicado, la ley se aplica a todo el territorio nacional, en lo siguiente: (i) declaración de interés público sobre la fauna y consecuente protección, conservación, propagación, repoblación y aprovechamiento racional; (ii) obligación de los habitantes de proteger la fauna, conforme a los reglamentos respectivos; (iii) derecho de percibir indemnización por los perjuicios que cause el deber precedente; (iv) aplicación de medidas de emergencia en el caso de especies en peligro de extinción; (v) delitos cometidos en infracción a la ley, a saber: cazar sin autorización del tenedor legítimo del predio; cazar especies prohibidas o con medios prohibidos, o proceder a la comercialización de tales piezas.

La autoridad de aplicación en el ámbito nacional es la Secretaria de Ambiente y

Desarrollo Sustentable

relaciones de comercio internacional, e interprovincial o relativo a las especies en peligro de extinción que la nación considera de su órbita al ratificar la “Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres", firmada en la ciudad de Washington el 3 de marzo de 1973”.

, correspondiendo su jurisdicción a las normas federales, las

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25 Ver Decreto Reglamentarios Nº 666/1997.

53 La Ley regula en especial: el régimen de la caza; sanidad, manejo y promoción

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La Ley regula en especial: el régimen de la caza; sanidad, manejo y promoción de la fauna silvestre, los delitos y penas e infracciones y sanciones.

Propiedad y transporte de ganado

a. Antecedentes. Desde los primero tiempos de la ganadería, la marcación a fuego de un signo o dibujo sobre el cuero del animal, como sistema de identificación colectiva y propietarista del ganado aparece como un factor común en toda la civilización occidental. Se aplica la marca a animales llamados mayores como vacunos y yeguarizos, en tanto que se aplica una señal (mutilación, cortadura, incisiones o perforaciones) a los animales llamados menores como ovejas y cabras.

Marcas y señales en nuestro país generalmente se han venido legislando juntas a pesar de ser dos cosas distintas, excepto en cuanto al denominador común que las une que es servir de base a la identificación dominial de los semovientes. Si bien hay quienes han cuestionado el sistema por su crueldad, lo cierto es que aún no se ha hallado en el país un método más práctico y simple para distinguir las reses o al ganado bovino y otros animales.

Nuestro país hereda y adopta la costumbre española y romana de marcar, común a todo Occidente.

Recordamos aquí que al aplicar la contramarca, el propietario originario se desprendía del dominio del animal, la transmisión quedaba perfeccionada -tradición mediante- por la aplicación de la marca del adquirente a la izquierda de la contramarca, con lo que se incorporaba el semoviente al patrimonio de su nuevo dueño.

Está ha sido la forma de establecer la propiedad originaria del ganado y su transmisión hasta el Siglo XIX. En nuestros días, el instituto de la marcación, aún con nuevos requerimientos, continúa rigiendo la propiedad, transmisión y transporte del ganado.

b. Tres Principios universales. En el sistema de marcas existen 3 principios universales que son los mismos en casi todo el derecho comparado, a saber: (1) Deber de registrar la marca. Todo propietario ganadero que utilice un dibujo, diseño o signo para marcar a fuego o por otros medios a su ganado mayor, como identificación colectiva de él de carácter propietaristas debe registrarla. (2) No puede haber dos marcas iguales en la zona, distrito o jurisdicción en la que habrá de utilizárselas, ya que llevaría a una confusión inadmisible.

(3) No hay marcación sin permiso. A tal fin debe avisarse a la Municipalidad o su delegación local para que controle el acto junto de marcación con la autoridad policial y, eventualmente con los vecinos ganaderos.

La marcación así autorizada permitirá obtener al dueño del ganado el permiso de marcación que es el origen de los restantes documentos (guías y certificados). La documentación ganadera es hoy un requisito indispensable para acreditar con la marca debidamente impuesta al animal la propiedad del semoviente y la legitimidad de su transporte.

c. Soluciones nacionales respecto de la propiedad de los semovientes. En la segunda mitad del siglo XIX las provincias dictaron sus códigos rurales donde se regulo el tema de las marcas y señales, estableciéndose en algunos casos como el Código Rural de la Provincia de Buenos Aires del año 1865, que la marca indica y prueba completamente la propiedad del ganado que la lleva. Este régimen fue adoptado por otras legislaciones provinciales. De esta manera para algunos códigos agrarios la marca acreditaba la propiedad del ganado o configuraba la presunción de

54 propiedad de él. Estás soluciones entraron en crisis al ser sancionado el Código Civil

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propiedad de él. Estás soluciones entraron en crisis al ser sancionado el Código Civil de 1869 que omitió toda consideración al régimen de propiedad de los animales y legisló -luego de incluir a los semovientes en el conjunto de cosas muebles del Art. 2318- en el Art. 2412 que la posesión de buena fe de una cosa mueble hacían presumir la propiedad de ella y permitía repeler la reivindicación, salvo que la cosa fuera robada o perdida. Tal contradicción debió resolverse a favor del código de fondo, por imperio del principio de supremacía de la Constitución Nacional. Sin embargo, pese a las teorías y proyectos, la legislación provincial de marcas siguió aplicándose por razones prácticas de seguridad jurídica y por ser la única manera de identificación propietarista colectiva posible en ganadería extensiva. El Código Rural Bonaerense 26 , sancionado en 1970, estableció que la inobservancia de la obligación de marcar hacía presumir la mala fe del poseedor del animal (Art. 109). Así la solución intentada se encaminó con un criterio novedoso en el sentido de otorgar al cumplimiento de la obligación de marcar un sentido jurídico propio y distintivo, que aparecía evidenciado en su inobservancia, si no se marcaba legalmente, su posesión quedaba descalificada y se presumía la mala fe del poseedor.

Así se observa que el Código Civil no habría podido imponer la simple tradición de los muebles al régimen jurídico de los ganados, ni el simple “poseo porque poseo” a la estricta y requerida marcación propietarista, sobreviviendo así el régimen jurídico de las marcas y señales al cambio profundo que consagró el Código de fondo en el año

1869.

d) Sistema de la Ley 22.239. En el año 1983 fue sancionada la Ley 22.239 que proclamó su carácter de modificatoria del régimen vigente, al legislar específicamente sobre el instituto de la marcación y crear un régimen nacional de marcas y señales obligatorio para toda la Nación. No obstante, la norma remite (pese a su rango de ley para todo el país) a las legislaciones provinciales en todo lo referente a la obtención del registro de los diseños, plazo del uso exclusivo conferido al titular del diseño registrado y su prórroga y transmisión.

El título II de la ley establece la obligación del propietario de ganado de registrar el diseño que empleare para marcar o señalar sus animales, lo que deberán hacer dentro del primer año de estos (si es mayor) y dentro de los 6 meses (si es ganado menor). El incumplimiento de las obligaciones establecidas privará al propietario de los animales de los derechos que la ley le acuerda referentes al régimen de propiedad del ganado, sin perjuicio de las multas que establecieren las legislaciones locales.

En el título III, la Ley 22.239 establece que: “se presume, salvo prueba en contrario, que el ganado marcado o señalado, pertenece a quien tiene registrado a su nombre el

el poseedor de hacienda orejana y

de aquella cuya marca o señal no fuere suficientemente clara, quedará sometido en su derecho de propiedad al régimen común de las cosas muebles, sin perjuicio de las sanciones que estableciere la autoridad local. Así la Ley consagra un confuso y doble régimen respecto de la propiedad del ganado uno fundado en la marca y otro en el principio según el cual la posesión vale título (excepto que la cosa sea robada o perdida).

diseño de la marca o señal aplicada al animal (

)

Finalmente la Ley 22.939 establece dos documentos ganaderos: los certificados de adquisición y las guías de tránsito, fijando para los primeros una serie de requisitos y sometiendo a las segundas a la legislación de las provincias de su emisión.

e. El Código Rural de la Provincia de Buenos Aires de 1983 27 . Este ordenamiento en el Art. 112 establece que los efectos jurídicos de no marcar se traducen en la

26 Ley 7.616 de la Provincia de Buenos Aires.
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Ver Arts. 112 a 157 de la Ley 10.081 de la Provincia de Buenos Aires (Código Rural)

55 aplicación del Art. 2412 del Código Civil. Sin duda, el nuevo régimen legal abandona

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aplicación del Art. 2412 del Código Civil. Sin duda, el nuevo régimen legal abandona (respecto del ganado orejano o con marca dudosa) todo intento de fundar la presunción de buena fe de la posesión mediante el cumplimiento de la obligación de marcar. La nueva reglamentación desconoce así de esfuerzos y experiencias regulatorias con respecto a la antigua institución del marcaje.

f. Obtención de la marca. Conforme al Art. de la Ley 22.939 la marca se obtiene

conforme al procedimiento que establezcan las autoridades locales. Específicamente ver los Arts. 122 a 130 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires. Una vez aprobada la solicitud de marca ante la autoridad de aplicación, se registra el diseño o dibujo pedido y se le entrega al solicitante el boleto de marca. Dicho documento en la Provincia de Buenos Aires se otorga por 10 años y debe ser renovado dentro del año de vencimiento.

g. Procedimiento para marcar. La Ley Nº 22.939 define a la marca como la

impresión que se efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio de hierro candente, de marcación en frío, o de cualquier otro procedimiento que asegure la permanencia en forma clara e indeleble que autorice la Secretaría de Agricultura y Ganadería. La marca debe imponerse en sentido vertical respecto de su dibujo (Art. 7). La Ley Nacional expresamente establece que es la legislación local la que determina la forma de marcación. Así el Art. 152 del Código Rural Bonaerense prohíbe marcar o señalar sin tener el respectivo boleto otorgado por el organismo competente, debidamente registrado en la Municipalidad del lugar y sin que ésta haya otorgado el permiso respectivo. Este permiso de marcación es el primer documento ganadero que

el productor pecuario debe obtener al cumplir la obligación de marcar el ganado mayor (Ver el Art. 148 Código Rural).

h. Documentación ganadera originaria. En la Provincia de Buenos Aires hay 3

formas de imponer la marca a un animal: (i) permiso de marcación; (ii) permiso de reducción de marcas; y (iii) permiso de marcación para venta. En los 3 casos de marcación expuestos, son las municipalidades las que otorgan a los peticionantes los permisos correspondientes que quedan en poder de los mismos como documentos originarios, a partir de los cuales se podrá emitir certificados de adquisición y guías de traslado. Se señala la ausencia de referencia a la documentación ganadera originaria por parte de la Ley 22.939. Además de los documentos iniciales mencionados, hacemos referencia a otros documentos básico al certificado de remisión o

consignación a remates-ferias.

i. Documentación de segundo grado. Se trata de: (i) el certificado de adquisición

(antes denominado de compraventa); y (ii) la guía de tránsito o traslado de animales. En una perspectiva estática el primer documento hace a la propiedad de la hacienda, en tanto que el segundo hace a la licitud del transporte. Sin embargo, nuestra opinión se funda en una visión dinámica de la cuestión, donde tanto el certificado de adquisición como la guía de tránsito son los que dan origen a ulteriores y múltiples operaciones controladas cuyo objeto es el ganado. Señalamos que de la legislación nacional y provincial vigente en materia de documentación ganadera originaria existe una verdadera anarquía, lo que requiere de una pronta regulación ordenada si se

quiere completar el cuadro jurídico del transporte de ganado

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.

j. Transmisión del dominio del ganado. El título IV de la Ley 22.939 establece que

todo acto jurídico mediante el cual se transfiera la propiedad de ganado mayor o menor, deberá instrumentarse con un certificado de adquisición (otorgado por las partes), el que será autenticado por la autoridad local competente. Por su parte el Art. 13 de la Le 22.939 establece los requisitos que debe contener dicho certificado. El certificado de adquisición debidamente emitido no perfecciona la compraventa, a tal fin

28 Ver la Ley de la Provincia de Buenos Aires Nº 10.891 que regula sobre GUÍA ÚNICA DE TRASLADO DE GANADO.

56 se requiere la tradición de la res, siguiendo el criterio del Art. 577 del

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se requiere la tradición de la res, siguiendo el criterio del Art. 577 del Código Civil, lo que parece una solución adecuada.

k. Los animales de raza pura de pedigree. Las diferentes especies de animales se subdividen a su vez en razas, concepto que comprende conjunto de ejemplares con características de conformación similares. Es muy apreciado el valor de los animales de pura raza por cuanto es notable su aptitud mejoradora del rodeo, al mismo tiempo que se lo utiliza en cruzas industriales que permiten aprovechar el llamado vigor híbrido que presentan los animales cruzas o mestizos. Desde el siglo XIX en Argentina se formaron asociaciones de criadores de diferentes razas y especies que han contribuido al desarrollo de los ganados en la República. La organización de estos registros ha constituido un marco regulatorio especial de orden privado, pero que las leyes han reconocido en plenitud conforme surge del articulado de la Ley 22.939. El primer concepto que señalamos es que a los animales de raza puros no se les aplica la legislación ganadera general en materia de propiedad y transporte. No son objeto de identificación colectiva y propitarista, por el contrario son identificados individualmente mediante tatuaje y denominación propia que se inscriben en registros especiales que llevan una genealogía individual precisa para cada animal. Su transporte y transferencia también se realiza en forma especial. La Ley 10.981 (Guía Única de Traslado de Ganado) omitió hacer referencia al transporte de esta importante categoría de hacienda (los animales de pedigree). No así la Ley 10.081 que en su Art. 175 establece: “En los casos de animales de raza especiales que no tuvieran marca ni señal o que, teniéndolas, no estuvieren inscriptas en la Provincia, los certificados y guías que por ellos se extienden deberán mencionar esa circunstancia y darán las referencias que puedan contribuir a distinguir cada animal. En todo los casos deberá justificarse la propiedad de los animales”.

UNIDAD V Contratos Agrarios 57 Los contratos agrarios constituyen un reflejo cierto de lo que

UNIDAD V

Contratos Agrarios

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Los contratos agrarios constituyen un reflejo cierto de lo que ocurre en el campo, de ahí su enorme valor como fuente del Derecho Agrario, ya que las leyes oportunamente van a regular estas relacione jurídicas nacidas de las reales necesidades de los productores agropecuarios. Asimismo, los jueces deberán resolver sobre ellos, teniendo en cuenta no solo la legislación, sino también los usos y costumbres rurales, a los cuales las agrarias asignan una especial validez.

En consecuencia, por su valor e importancia para ordenar las cuestiones agrícolas ganaderas del país, a continuación procederemos a analizar las distintas opciones de contratación rural.

Los contratos agrarios regulados por la Ley 13.246 deben ser celebrados por escrito (Art. 40), pero pueden ser probados por cualquier medio y las partes pueden exigir su redacción en cualquier tiempo. Asimismo, destacamos que las normas contenidas en la Ley 13.246 son en principio de orden público (Art.1).

1. Arrendamiento Rural 29

La ley define al arrendamiento rural como el contrato por el cual una de las partes se obliga a entregar a la otra el uso y goce de un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con destino a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, y la otra a pagar por ese uso y goce un precio cierto en dinero.

Se trata del clásico contrato conmutativo agrario, en el que se otorga el uso temporal de la tierra por una suma determinada en dinero. En materia de arrendamientos, las partes pueden contratar sin que puedan convenir plazos mínimos menores a los que fija la ley. Esto se debe al orden público que económico que establece el Art. 1º de la Ley 13.246. Actualmente el plazo mínimo es de 3 (tres) años y el máximo es de 10 (diez) años, conforme surge del Código Civil. La Ley 13.246, también fija un plazo extraordinario de 20 (veinte años) para determinados supuestos en los cuales se requiere del arrendatario obras de mejoramiento del predio.

Las obligaciones del propietario-arrendador son:

a) entregar el predio;

b) contribuir al combate de plagas y malezas;

c) percibir el precio; y

d) construir una escuela cuando el número de arrendatarios exceda de 25 y no existan escuelas públicas a menos de 10 kilómetros del centro del predio.

Las obligaciones del arrendatario:

a) recibir el predio;

b) dar a la tierra el destino convenido;

c) mantener el predio libre de plagas y malezas;

d) contribuir al combate de plagas y malezas;

e) pagar el precio;

f) conservar edificios; y

g) restituir el campo al finalizar el contrato.

58 La cesión del contrato es admitida si así lo permite el arrendador (Art. 7),

58

La cesión del contrato es admitida si así lo permite el arrendador (Art. 7), ello es así a partir de la reforma a la ley 13.246 introducido por la ley 22.298.

En caso de fallecimiento del arrendatario, el Art. 7 permite a los descendientes, ascendientes, cónyuge o colaterales hasta el 2º grado (hermanos), que hayan participado directamente con el causante de la explotación del predio arrendado, continuar con ella. Tal voluntad deberá ser expresada por medio fehaciente al dueño del predio, dentro de los 30 (treinta días) contados a partir del fallecimiento del causante.

La importancia de este contrato se destaca por constituir una modalidad simple y práctica para ordenar el uso de la tierra, por parte de quien sin ser dueño, va a llevar adelante una explotación agropecuaria en cualquiera de sus manifestaciones.

La cuestión de las mejoras en este contrato, a partir de la Ley 22.298 que suprimió el régimen propio previsto por la Ley 13.246, se rige por el Código Civil, con los problemas que ello conlleva. Por tal motivo se sugiere, al momento de redactar el contrato en cuestión, prever y hacer especial referencia al punto de las mejoras, a fin de evitar posteriores litigios.

2. Aparcería Agrícola 30

Es el contrato por el cual una de las partes se obliga a entregar a la otra un predio rural (con o sin plantaciones), sembrados o elementos de trabajo, para la explotación agrícola en cualquiera de sus especializaciones, con el objeto de repartirse los frutos.

El contrato bajo análisis es el típico contrato asociativo agrario, así generalmente, el dueño de la tierra la otorga a un chacarero para que éste efectúe varias cosechas de una o varias clases de cereales u oleaginosas, y le dé a cambio un porcentaje de los frutos que obtenga. Esta figura ha sido usada para explotar un campo de neta producción agrícola con cultivos rotativos y modernas prácticas de roturación y siembra. El marco regulatorio en las aparcerías agrícolas aparece aún intensamente rígido, sosteniendo sobre todo el área agraria e impidiendo “garantías contractuales” a favor del dador que le aseguren una ganancia cierta mínima.

El Art. 30 de la Ley permite a las partes convenir libremente el porcentaje en la distribución de los frutos, sin que importe la magnitud de los aportes, o su proporción con el resultado a distribuir para cada parte. Existe prohibición legal de convenir como forma de distribución una cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero (Art. 32).

En relación a los plazos, este contrato esta sometido al régimen general de la Ley 13.246, que se describió en el apartado a) precedente, al tratar el contrato de arrendamiento rural.

El fallecimiento o la incapacidad física del aparcero determina la resolución del contrato de aparcería, así los establece el Art. 27, con fundamento en el carácter personalísimo de este contrato agrario. Distinta solución adopta el texto legal ante la muerte del dador o la enajenación del predio objeto del contrato, que continúa con los sucesores del mismo, salvo opción contraria del aparcero.

3. Mediería Agrícola 3 1 59 Existe mediería agrícola, cuando unas de las partes se

3. Mediería Agrícola 31

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Existe mediería agrícola, cuando unas de las partes se obliga a dar a la otra un campo para que lo destine a cultivarlo en la forma convenida, aportando ambos contratantes y en forma equivalente el capital necesario, además de soportar también en común los gastos de la explotación, compartiendo ambos la dirección y administración de la gestión agrícola y repartiéndose los frutos por partes iguales.

Configura una figura una forma casi societaria de explotación agropecuaria, solo que no existe aquí persona jurídica propia.

La fuerte asociación que esta convención supone solo es pensable de aplicar en el marco familiar agrario, o en el caso de quienes, si bien buscaran un firme y rápido desarrollo de su economía, no desearan asociarse en el mediano plazo, ya que de otro modo sería opinable la constitución de una forma societarias.

En relación a los plazos, este contrato esta sometido al régimen general de la Ley 13.246, oportunamente tratado al analizar el régimen de los arrendamientos rurales.

4. Aparcería pecuaria propiamente dicha 32

Se trata del contrato por el cual una de las partes se obliga a entregar a la otra un campo con animales, con el objeto de repartirse los frutos.

Esta figura no parece tener aplicación y difusión entre nosotros y ha sido objeto de justas críticas, ya que se confunde con otras figuras más propias y acordes con las costumbres rurales argentinas (Por ej. la administración rural pagada con un tanto por ciento de la producción o lisa y llanamente a la perspectiva laboral del régimen nacional del trabajo agrario).

5. Aparcería pecuaria pura o simple

Hay aparcería pecuaria pura o simple cuando una de las partes (Aparcero Dador) se obliga a entregar a la otra (Aparcero Tomador) un conjunto de animales con el objeto de repartirse los frutos.

Es el más importante contrato asociativo entre los pecuarios. La distribución de terneros es anual. Este contrato es ideal para: (i) repoblar un campo, ya que en poco tiempo el titular del terreno contará con hacienda propia y aclimatada al lugar, con la que formará su rodeo; o (ii) quien tiene hacienda en exceso para su campo, quien llevando sus animales a otro establecimiento cuyo titular cuidará de los mismos y le entregará los terneros. Todo ello para ambas partes sin desembolso de dinero que es lo más practico que esta figura tiene para los ganaderos.

Obligaciones del aparcero dador:

a) entregar los animales;

b) mantener al tomador en posesión (tenencia) de los mismos;

c) en caso de evicción sustituir por otros animales;

d) contribuir con las gastos de cuidado y cría (si así se hubiera convenido, caso contrario esta obligación esta a cargo del aparcero tomador -Art. 38-);

31 Arts. 21, 23 y concordantes de la Ley 13.246. El Art. 30 no sería aplicable a la mediería agrícola. Cierto sector de la doctrina entiende que luego de la reforma a la Ley 13.246, introducida por la Ley 22.298 las medierías habrían quedado sin

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regulación legal.

Ver Art. 21 de la Ley 13.246.

60 e) concurrir a la distribución de las crías al tiempo del reparto; f) retirar

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e) concurrir a la distribución de las crías al tiempo del reparto;

f) retirar los terneros que le sean asignados; y

g) retirar su hacienda al fin del contrato.

Obligaciones del aparcero tomador:

a) recibir los animales y cuidarlos como a los propios contribuyendo a sus gastos - salvo pacto de compartir tales gastos-;

b) convocar -por medio fehaciente y suficiente antelación- al acto de distribución y reparto de crías; y

c) entregar las crías que correspondan. No es responsable de las pérdidas que no le sean imputables, pero debe rendir cuentas de los despojos aprovechables del ganado.

En relación a los plazos, si se trata de un contrato donde solo se acuerda la entrega de animales, el plazo queda librado a la autonomía de la voluntad de las partes, pero respetando el ciclo natural de reproducción del animal de que se trate.

6. Mediería Pecuaria

Hay mediería pecuaria cuando una de las partes se obliga a dar a la otra un conjunto de animales para que ésta ordene su explotación en un campo del cual este último es titular -por cualquier forma legal-, aportando ambos contratantes en medida equivalente los elementos necesarios, soportando en común los gastos y distribuyendo por mitades las utilidades o frutos.

Se trata de una forma intensamente asociativa, si bien no hay sociedad se aproxima a una sociedad de hecho entre sus contratantes, quienes frente a terceros serían responsable en forma ilimitada. No es una figura muy usada por los riesgos que conlleva.

El plazo de duración sería convencional conforme a lo establecido por el Art. 37 de la Ley 13.246.

7. Capitalización

Hay contrato de capitalización de hacienda cuando una de las partes se obliga a entregar a la otra, un grupo de animales, con el objeto de distribuirse el aumento de peso resultante del engorde posterior, ya sea en kilos o en dinero.

Es un contrato ganadero que puede clasificarse entre las aparcerías pecuarias porque las partes reparten entre sí las utilidades 33 . En la redacción actual del Art. 30 de la Ley 13.246, las partes pueden distribuir las ganancias de la capitalización en porcentajes no iguales, pero si nada se ha pactado, se debe repartir por mitades (Art. 34), siempre que lo dado en aparcería sean solo animales.

Este contrato se ha usado para evitar ventas inconvenientes, ya sea por estar bajos los precios del mercado o por estar los animales sin terminar su engorde adecuado. Otra ventaja es el no desembolso de dinero.

El plazo de duración sería convencional conforme a lo establecido por el Art. 37 de la Ley 13.246. Salvo que, juntamente con los animales, se entregue un predio, en tal caso regirán los plazos mínimos del la Ley 13.246.

Obligaciones del dador: 61 a) entregar los animales; b) contribuir al pago de los gasto

Obligaciones del dador:

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a) entregar los animales;

b) contribuir al pago de los gasto de cuidado y sanidad de los animales en la proporción pactada;

c) presentarse al tiempo del control de la ganancia y distribución o venta del ganado; y

d) retirar o cobrar su parte al concluir el contrato.

Obligaciones del tomador:

a)

recibir los animales;

b)

cuidarlos;

c)

contribuir, en la forma acordada, a los gastos de cuidado y sanidad de los mismos;

y

d)

citar al tomador para distribuir las utilidades en kilos o pesos al término del negocio.

En este contrato de capitalización se sugiere establecer claramente:

(1) la forma en que la hacienda va a ser liquidada o adjudicada, que es una de las mayores fuentes de conflicto en la practica; y (2) la atribución de responsabilidad por el cuidado y vigilancia de los animales a una de las partes y eximir a la otra de toda responsabilidad por hurto, extravío o pérdida de los animales, en tal sentido, rige la regla general -salvo pacto expreso en contrario- el principio según el cual las cosas se pierden para su dueño.

8. Pastoreo 34

Habrá pastoreo cuando una de las partes se obligue a entregar a la otra un predio rural por un período menor a un año a cambio de un cierto precio en dinero, y la otra parte a pagar dicho precio y utilizar dicho inmueble para alimentar sus animales.

Es un contrato agrario accidental, y por tal motivo esta excluido de la ley de arrendamientos, pero no por eso no esta regulado por la misma. Utilizado frecuentemente en invierno cuando el pasto escasea en la pampa húmeda. El inconveniente con este contrato es que no se lo puede renovar con la misma persona y por el mismo predio al concluir el plazo de vigencia, so pena de serle aplicado los plazos obligatorios de la Ley 13.246. El contrato bajo análisis debe ser celebrado por escrito, calificado de accidental y homologado ante los tribunales locales que tengan a cargo el fuero rural de la jurisdicción del inmueble.

La guarda y la responsabilidad por las perdidas de hacienda (por hurto, pérdida) son de exclusivo cargo del dueño de los animales, quedando así el dueño del campo eximido de responsabilidad.

9. Contrato de pastaje o pasturaje

Hay contrato de pastaje cuando una de las partes se obligue a recibir de la otra, animales con el objeto de alimentarlos con el pasto de su campo y la otra a pagar por dicha alimentación un precio por cabeza y por el tiempo de duración del contrato.

El precio convenido se paga por cabeza alimentada, generalmente por mes, por un monto equivalente a tantos kilos de una categoría de hacienda conforme a la cotización de Mercado Nacional de Hacienda de Liniers. Lo que se vende aquí es el

62 pasto, no existe en este contrato cesión de la tenencia del predio. Es muy

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pasto, no existe en este contrato cesión de la tenencia del predio. Es muy útil para quien no quiere ceder la tenencia del predio al dueño de los animales.

En este contrato, como no hay cesión de la tenencia del predio, la guarda y la responsabilidad por las perdidas de hacienda (por hurto, pérdida) parecieran estar a cargo del dueño del predio. Ello queda al arbitrio de las voluntad de las partes, pero se sugiere dejarlo expresamente establecido en el contrato.

10. Contrato de Cosecha

Hay contrato de cosecha, o por una cosecha, cuando una de las partes se obliga a entregar a la otra un predio rural con el objeto de que efectúe allí un cultivo agrícola y pague por el uso de dicho predio una suma de dinero o una participación en los frutos o utilidades al efectuar la cosecha.

Por tratarse de un contrato accidental no se lo puede renovar con la misma persona y por el mismo predio al concluir su objeto, bajo pena de serle aplicado los plazos obligatorios de la Ley 13.246. Es otro de los contratos excluidos de la aplicación de la Ley 13.26, pero regulado intensamente por esta (Art. 39).

El contrato bajo análisis debe ser celebrado por escrito, calificado de accidental y homologado ante los tribunales locales que tengan a cargo el fuero rural de la jurisdicción del inmueble. El plazo de este contrato lo determina la realización de una cosecha, por lo que es conveniente especificar cuidadosamente el tiempo de ingreso de las maquinarias y la fecha de la desocupación total y restitución a su dueño. Es evidente que la tenencia del predio pasa al contratista, ello determina que la guarda de la maquinaria y equipo agrícola quedan a su cuidado.

11. Contrato de dos Cosechas

Hay contrato de dos cosechas cuando una de las partes se obligue a entregar a la otra un predio para que esta última efectúe en dicho predio dos cosechas, y le retribuya el uso del mismo en dinero o frutos,

Se trata de un contrato de explotación por dos años, que de otra manera no se advierte posible en el derecho agrario argentino. Por su brevedad y accidentalidad no configura ni un arrendamiento ni una aparcería, se le aplica el régimen del Art. 39 de la Ley 13.246. En el contrato bajo análisis también la tenencia del predio pasa al contratista, determinando que la guarda de la maquinaria y equipo agrícola introducido al predio queden bajo su guarda. Está figura accidental también queda sometida a la calificación y homologación por parte de autoridad judicial.

12. Contrato de Intercambio de Sembrados

Hay contrato de intercambio de sembrados cuando el titular de un predio rural le concede a un contratista la tenencia para que efectúe la siembra y recolección de un cultivo exclusivamente para él y le realice, seguidamente a la cosecha, los trabajos agrícolas necesarios para la implantación de una pradera permanente consociada. La semilla para esta última puede o no ser aportada por el dueño del campo. Es conveniente pactar el intercambio de sembrados bajo la forma de contrato por una o dos cosechas, ya que así queda regulado como contrato accidental previsto por el Art. 39 de la Ley 13.246.

13. Pool de siembras 63 La voz inglesa “pool” tiene varias acepciones posibles, una de

13. Pool de siembras

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La voz inglesa “pool” tiene varias acepciones posibles, una de ellas es la unión de recursos con un objeto determinado. Tal sentido adoptaremos para describir este contrato.

Hay pool de siembras cuando una de las partes (denominada la administradora), contrata la utilización de la tierra a propietarios o titulares legales del uso del suelo y los servicios de contratistas agrícolas, para efectuar cosechas por medio de gestores o promotores y a su vez obteniendo financiación para el proyecto común que se lleva a cabo por las cinco partes intervinientes, de las cuales solo dos (administradora y financistas), asumen el álea agraria.

Se trata de una moderna forma de contratación agrícola que aparece como un gran contrato generador de contratos. Por lo expuesto, el régimen legal aplicable sería el de los contratos accidentales, tanto entre administradora y propietarios como entre administradora y chacareros. En tanto que, entre inversores y administradora habría contrato de crédito. Por último, entre productores y la administradora habría contrato de locación de servicios con remuneración o participación, fija o variable.

14. Contrato de Franquicia ganadera

Habrá contrato de franquicia ganadera cuando una de las partes, denominada contratista franquiciante, se obliga a aportar a la otra (llamada ganadero-franquiciado), la tecnología, los sistemas y los alimentos balanceados o complementación de nutrientes que permitan un rápido desarrollo y engorde de los animales de este último, obligando al ganadero a aportar el personal y a cumplir las instrucciones del contratista franquiciante, con el objeto de que las partes compartan el aumento de peso de los animales así obtenido, repartiéndose generalmente por mitades.

El contrato bajo análisis es una forma de ganadería intensiva que consiste en la aplicación de técnicas o sistemas para producir un rápido engorde de los animales. Es una perspectiva de crianza que tiene las características generales del llamado feed-lot, o sea alimentación intensiva en grandes concentraciones de vacunos bajo encierro parcial o absoluto y aplicación de operatorias específicas de estos métodos de engorde.

Obligaciones de las partes:

a) el franquiciante aportará la tecnología de engorde (instrucciones- alimentos- nutrientes, etc.); y b) el franquiciado aportará sus instalaciones, el personal necesario y los animales objeto de engorde.

Se trata de un contrato atípico por carecer de regulación legal y tiene por lo tanto el marco de la autonomía de la voluntad de las partes. No es posible encasillarlo dentro del inmenso continente de las aparcerías previstas en el Art. 21 de la Ley 13.246, ya que el ganadero no se desprende de los animales permaneciendo los mismos bajo su guarda y control.

15. Contrato Asociativo de Explotación Tambera 35

Hay contrato de explotación tambera cuando una de las partes (denominada Empresario titular) se obliga a destinar, por cualquier título legítimo, un predio rural

64 afectando las instalaciones, bienes o hacienda al cumplimiento del objeto del contrato, mientras que

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afectando las instalaciones, bienes o hacienda al cumplimiento del objeto del contrato, mientras que la otra parte (denominada Tambero-asociado) se obliga a ejecutar las tareas necesarias destinadas a la explotación del tambo (pudiendo para tal fin contribuir con equipos, maquinarias, tecnología, enseres de su propiedad y con o sin personal a su cargo) a cambio de una participación convenida.

El plazo queda librado a la autonomía de la voluntad de las partes, pero cuando estas omitan establecerlo el contrato se entenderá celebrado por dos (2) años contados a partir de la primera venta obtenida con la intervención del tambero-asociado (Art.5). Este contrato no admite tácita reconducción a su finalización.

Son obligaciones del empresario-titular:

a) dirigir y administrar la explotación tambera;

b) proporcionar una vivienda, para uso exclusivo del tambero-asociado y su familia;

c) cumplir las obligaciones emergentes de la legislación laboral, previsional, fiscal y de seguridad social por los miembros de su grupo familiar y sus dependientes;

d) hacer participar al tambero-asociado para que preste su conformidad en la elección de la empresa donde se efectúe la venta de lo producido; y

e) prestar conformidad al tambero-asociado para la incorporación del personal que estará afectado a la explotación.

Son obligaciones del tambero-asociado:

a) realizar las tareas necesarias para la explotación;

b) cuidar todos los bienes que integren la explotación tambera;

c) observar las normas de higiene en las instalaciones del tambo, implementos de ordeñe y animales;

d) aceptar las nuevas técnicas racionales de la explotación que se incorporen a la empresa;

e) cumplir con las obligaciones emergentes de la legislación laboral, previsional, fiscal y de seguridad social por los miembros su grupo familiar y sus dependientes; y

f) prestar conformidad en la elección de la empresa donde se efectúe la venta de lo producido.

Cualquiera de las partes puede rescindir el contrato cuando la otra parte no cumpliere

con las obligaciones a su cargo, violase las disposiciones de esta ley, o de normas reglamentarias a las que estuviera sujeta la actividad, o lo pactado entre ellas, en cuyo caso considerará rescindido por culpa de la parte incumplidora. Asimismo, cualquiera de las partes puede rescindir contrato sin expresión de causa, previo aviso fehaciente

a la otra con treinta días de anticipación, en tal caso la parte que haga uso de esta

facultad deberá abonar a la otra parte una compensación equivalente al 15% de lo que

la misma deje de percibir en el período no cumplido del contrato.

El contrato asociativo de explotación tambera debe ser homologado, a petición de cualquiera de las partes, en el tribunal civil que tenga competencia en el domicilio del lugar de celebración del mismo. Por último, destacamos la naturaleza agraria y asociativa de este contrato (Art. 2). A todo lo no previsto en esta ley se aplica el Código Civil, como también el fuero civil.

16. Contrato de Trabajo en Viñas y Frutales 36

Hay contrato de trabajo y viñas y frutales cuando una de las partes, llamada “empleador” o “viñatero” se obliga a dar a la otra parte un predio con viñas y frutales

65 para que este último denominado “contratista”, lo cuide y cultive percibiendo como contraprestación un

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para que este último denominado “contratista”, lo cuide y cultive percibiendo como contraprestación un retribución compuesta de un monto fijo por hectárea y un porcentaje en el producido de la cosecha.

Circunscripto a la explotación de la vid, el contrato bajo análisis es regulado con intensa casuística, determinando la más precisas realidades y labores que el cultivo de la vid requiere. El contrato en cuestión debe celebrado por escrito e inscribirse ante la autoridad de aplicación de la ley.

La naturaleza jurídica del contrato bajo análisis es laboral atípico, ya que determina en forma muy precisa los beneficios laborales y previsionales otorgados a los contratistas.

Sin embargo se establece la responsabilidad solidaria del empleador y el contratista, respecto de los nuevos operarios que contrate el contratista para las tareas agrícolas.

En caso de despido sin causa justificada del contratista, el empresario deberá abonarle una indemnización según el tiempo que el primero hubiere permanecido en

el fundo.

La Ley establece como remuneración del contratista el pago de una suma única

mínima de dinero por hectárea por año y un porcentaje en la producción (entre un 15%

y un 19%) deducido de gastos de cosecha, transporte y comercialización. Antes de la

cosecha (al menos 10 días antes), las partes deberán convenir el destino, precio y forma de pago de la parte del contratista. Este último tiene a su favor un derecho de contralor para exigir la documentación que acredite y garantice el pago en fecha de las obligaciones en su favor y los demás detalles de la venta de la cosecha.

El empleador tiene derecho a retener de las contribuciones del contratista, la parte proporcional que a este último le corresponda pagar por (i) contribuciones fiscales que graven la producción a cargo del contratista, o (ii) primas por seguros propios de la producción agrícola objeto de este contrato.

17. Contrato de Maquila 37

Habrá contrato de maquila o de depósito de maquila cuando una de las partes (denominada productor agropecuario) se obligue a entregar a la otra parte (denominada procesador o industrial) determinada cantidad de materia prima, para que esta última procese dicha materia prima, a cambio del derecho de participar, en las proporciones que convengan, sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de idénticas calidades a los que el industrial o procesador retengan para sí (Art.1).

El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de transformación la propiedad sobre la materia prima y luego sobre la porción de producto final que le corresponde, en tanto que el procesador o industrial asume la condición de depositario de los productos finales debiéndolos identificar adecuadamente (Art.1).

El contrato bajo análisis debe ser celebrado por escrito detallando (a) nombres y domicilios de las partes; (b) cantidad de la materia prima contratada; (c) lugar de procesamiento; (d) lugar en que se depositarán los productos elaborados que correspondan al productor agropecuario; (e) facultades de control establecidas a favor del productor agropecuario; (f) fecha y lugar de entrega del producto elaborado; y (g) lugar de celebración y firma de las partes (Art. 2). Por otra parte, son nulas las cláusulas que impongan al productor agropecuario la obligación de vender al industrial

66 elaborador los productos finales de su propiedad o que traben la libre comercialización por

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elaborador los productos finales de su propiedad o que traben la libre comercialización por parte del propietario (Art.3).

Los contratos de maquila de la Ley 25.113 deberán inscribirse a pedido de parte en los registros públicos que se crearan en la jurisdicción de cada provincia.

El régimen de la Ley 25.113 es de aplicación a todos los contratos que tengan por objeto la provisión de materia prima de naturaleza agropecuaria para su procesamiento, industrialización y/o transformación. Como por ejemplo la caña de azúcar, la lechería, madera carne, o a la materia prima de la avicultura, apicultura, granos, semillas, horticultura, floricultura, entre otras. Se destaca que el Art. 7 de la Ley 25.113 prevé que las provincias establezcan las disposiciones necesarias para los procedimientos y aseguramiento según la naturaleza u objeto de cada actividad, asignándoles las condiciones de autoridad de aplicación local.

Elaboración de Vinos. La Ley 25.113 establece la elaboración de vinos a “maquila” continuara siendo regido por la Ley 18.600 y supletoriamente por la primera, ello se debe a que pagar la uva con vino exige una reglamentación especial que determine la relación cantidad de producto primario-cantidad de producto elaborado. El grado alcohólico de los vinos será como mínimo el promedio zonal y el tipo de vino corresponderá a las características de la uva recibida. Los subproductos, salvo pacto en contrario, quedan en propiedad del elaborador. El fundamento de esta legislación es asegurar a los viñateros la colocación de su producción y, sobre todo a los productores sin bodega la posibilidad de vinificar sus uvas con calidad y precio ordenado por la ley.

18. Contrato de utilización de tranquera

Habrá contrato de utilización de tranquera cuando una de las partes, titular u ocupante legal de un predio, convenga con su lindero, a su vez titular u ocupante legal del predio anexo, la utilización de una tranquera situada en el alambrado medianero de ambos campos, para fines diversos.

La tranquera es una especie de puerta o portón que tiene por objeto facilitar el acceso de personas, vehículos o animales de un predio a otro. El objeto de contrato bajo análisis es establecer en que casos y bajo que circunstancias, los linderos u otras personas pueden hacer uso de la tranquera y acceder al otro campo. Así se evita que la tranquera constituya signo de tránsito o señal de presencia de una camino público, reflejando el principio de restricción del acceso, por ello es aconsejable cerrar la tranquera con candado que indique a todos que no se trata de un paso de uso general.

UNIDAD VI El régimen de los minerales en general 67 Siguiendo la teoría clásica de

UNIDAD VI

El régimen de los minerales en general

67

Siguiendo la teoría clásica de la doctrina constitucional argentino, el Código de Minería ha establecido, en su Art. 7, que las minas constituyen bienes privados de la nación o de las provincias según el territorio en que se encuentren.

En la nota del Art. 3 el codificador explica que la atribución de los yacimientos minerales, en su carácter de titular originario a los estados provinciales, es una exigencia propia de nuestra organización y nuestro régimen político. Señala además que una ley nacional de 1875, le impuso al codificador, la obligación de considerar bienes privado de las provincias o la nación según el territorio en que se encuentren, a los yacimientos, esta actitud se basaba en el hecho de que con anterioridad al proyecto preparado por Enrique Rodríguez -que es hoy el Código de Minería- se había presentado el proyecto de don Domingo de Oro, donde se proponía que los yacimientos constituyesen bienes privados del Estado nacional exclusivamente.

En cuanto a los hidrocarburos gaseosos y líquidos se había adoptado desde 1958 la "nacionalización" de los yacimientos, pero la Ley 24.145 (Art.1) transfirió el dominio público de los mismos a las provincias, aunque en forma parcial (Ver Art. de la Ley citada).

La reforma constitucional de 1994 ratificó, en el artículo 124, la propiedad de los

Corresponde a las

yacimientos minerales en las provincias, al establecer: Art. 124

provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.

Sistema de regalías e impuestos provinciales

La circunstancia de que el Código de Minería concede a las provincias la titularidad de los yacimientos y el hecho de que ellas concretan la transferencia, a particulares, de derechos sobre las minas mediante sus propias organizaciones jurisdiccionales mineras, ha llevado a las provincias al convencimiento del ejercicio de su facultad impositiva específica. El propio Estado Nacional ha aceptado tales puntos de vistas cuando, a través de la Ley 10.273, establece a favor de las provincias, en cuyo territorio se encuentran los yacimientos minerales, que ellas pueden percibir un peso por pertenencia, como una manera de reconocer la soberanía originaria que deviene de su propiedad minera. Idéntico objeto y propósito dio la constitución, mediante la Ley 12.161, de una regalía petrolera del 12% del producido bruto, regalía que debe abonarse en forma directa a las provincias en cuyos territorios se encuentre el yacimiento de petróleo.

Sobre la base de la consideración de la propiedad originaria de los yacimientos, diversas provincias se han permitido establecer verdaderas regalías en cumplimiento de los derechos que estiman propios, por ejemplo: Decreto 4.651 de la Provincia de Buenos Aires; Decreto-Ley 3.103 de la Provincia de Entre Ríos, el Código Fiscal de la Provincia de Jujuy establece un impuesto a la extracción de minerales cuya determinación corresponde a la ley impositiva anual, entre otros 38 .

La Ley 24.196 en su Art. 22 invita a las provincias a adherir al régimen de inversiones con lo que no podrán cobrar un porcentaje superior al 3% de regalías. La ley establece

38 Ver Ley Provincial Nº 247 de La Pampa; Decreto-Ley Provincial Nº 3.620/58 de La Rioja; Código Fiscal de Neuquén; Decreto-Ley Provincial Nº 5 de San Juan.

68 definiciones que impiden una correcta liquidación favoreciendo a las compañías mineras. Política legislativa

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definiciones que impiden una correcta liquidación favoreciendo a las compañías mineras.

Política legislativa vigente

En Argentina la extracción de minerales está sujeta a las disposiciones del Código de Minería de la Nación de 1887 (y leyes de reformas), el que reconoce a los particulares de cualquier nacionalidad el derecho a intervenir en su producción comercial. Así, la ley Argentina distingue tres regímenes dentro de los cuales se ubican las sustancias minerales según criterios de importancia económica, forma de producción y presentación geológica.

Las sustancias agrupadas en la segunda categoría se caracterizan por reconocer a favor del propietario de la superficie un derecho de explotación, que al manifestarse y concretarse desplaza al descubridor del yacimiento, a quien solo deberá una indemnización.

Cualquier persona puede -en principio- adquirir y poseer minas siempre que tenga la capacidad requerida por el Código Civil para ejercer el derecho real de dominio y no esté inhabilitado por razones de orden público. Se hallan en esta última situación las autoridades mineras, los peritos oficiales de estas, y los escribanos de minas u oficiales, dentro de la competencia territorial, salvo que las adquieran antes de su nombramiento o por herencia o legado. Tampoco los hijos bajo patria potestad de los antes nombrados, porque de otro modo podría burlarse la ley por su intermedio. Cuando, pese a la prohibición alguna de estas personas infringe la ley, el Código de Minería declara la pérdida de los derechos y atribuye al primer solicitante las minas ilícitamente adquiridas.

El dominio y sus dos enfoques. En todas las épocas civilizadas ha preocupado justificar filosóficamente los diversos sistemas de distribución de la riqueza minera, pensados con el objeto de satisfacer las exigencias políticas y económicas de los momentos en que eran propuestos. Todo el esfuerzo de teorización en tal sentido fue dirigido a determinar si se debía reconocer algún primer propietario sobre las sustancias minerales existentes en la corteza terrestre o, si al contrario, no reconocían las minas ningún dominio originario y podían ser utilizadas y explotadas libremente. Entre el primer extremo (hubo en el origen de los tiempos un dueño de los minerales) y el segundo (las minas no fueron propiedad de nadie) se han alineado diversas concepciones, cuya influencia ha llegado hasta nosotros e informado la legislación mundial.

Los partidarios de reconocer la existencia de un propietario inicial buscaron en el dueño del suelo o en el depositario de la autoridad (rey, emperador, etc.) el sujeto que habría tenido por primera vez el derecho de dominio minero. Con ello lograron instaurar los siguientes sistemas:

1) De la accesión: preconizado a consecuencia del concepto romano del dominio común o civil, se caracteriza por considerar las minas como de propiedad del dueño del suelo o fundo superficiario, a quienes les pertenecerían por ser la sustancia mineral accesoria del inmueble (cosa principal) y justo motivo para extender el derecho de dominio al subsuelo. No existe para esta orientación una diferente propiedad entre la superficie terrestre y el subsuelo, por lo cual es conocida como posición civilista.

2) Regalista: distingue la propiedad existente en la superficie de la tierra de la propiedad minera (subterránea), cuyo dominio considera originario del rey (de ahí su nombre), si bien este está inhibido de explotar y debe delegar la propiedad al primer descubridor o peticionante. La circunstancia de haber desaparecido el rey

69 como persona de derecho, no ha producido variantes en la teoría puesto que el

69

como persona de derecho, no ha producido variantes en la teoría puesto que el Estado constitucional ha heredado todos los caracteres de la soberanía realista.

El notable aumento en las funciones del Estado obligó a los poderes públicos a abandonar la antedicha prohibición de explotar, decretada por el pensamiento liberal, por lo que es dable distinguir en nuestros días el regalismo tradicional del moderno (que muchos llaman dominial, olvidando que ambos sistemas son basados en el dominio), que se caracteriza no solo por conferir propiedad al Estado sino también por autorizarlo a explotar (con o sin monopolio) una o varias clases de minerales.

El cuadro de posiciones sobre el tema se completa con el estudio de los postulados por nosotros llamados nihilistas, rubro bajo el cual encasillamos a quienes consideran inexistente un propietario de la riqueza minera, si bien reconoce en los aspectos prácticos serias afinidades con la tesis regalista. Son sostenedores de esta corriente los representantes del sistema de:

1) "Res nullius": asigna a las minas el carácter de cosas sin dueño e interpretan que sólo al ser descubiertas existen jurídicamente. Por todo ello, el sistema requiere la intervención del Estado a fin de distribuir la riqueza entre los interesados en explotarla (que pueden o no ser duelos del suelo), descubridores de mineral u ocupantes. El sistema en comentario constituye el más apropiado para establecer un régimen de licitaciones y contratos especiales de concesión a particulares, por la función tutelar que se asigna a la Administración Pública.

2) Ocupación: reconoce idéntico punto de partida (las minas son "res nullius", pero considera conveniente conferir a la persona o personas que ocupan una mina la propiedad de ella.

Criterio de dominio minero adoptado por el Código de Minería argentino. Nuestra ley se ha adherido en lo fundamental al sistema regalista, por nosotros llamado tradicional, puesto que ha fijado como base de su sistemática los cuatros principios de:

(i) dominio originario de Estado; (ii) obligación del estado de otorgar las sustancias a los particulares; (iii) prohibición de explotar por parte del Estado; y (iv) existencia de una propiedad particular de las minas, distinta de la existente en la superficie, pero -al igual que esta- también considerada inmueble.

La Propiedad Minera. El principio de existencia de una propiedad particular de las minas es uno de los más controvertidos en nuestro derecho minero, porque resulta frecuente entender que nuestro Código otorga "concesiones", es decir, da la mina al descubridor en base a un contrato-concesión establecido. Sin embargo, nada nos parece tan distante de la doctrina legal como es aseveración. En nuestro criterio,

respaldado por los Arts. 8, 10, 11, 12 y 93 del Código de Minería, existe un verdadero derecho de propiedad sobre las sustancias mineras que el Estado otorga a quien las pone de manifiesto. El mencionado derecho -en expectativa mientras se cumplen los requisitos para obtener la propiedad del yacimiento- se torna definitivo al mensurarse

la zona explotada. Cumplido ese recaudo, existe una verdadera propiedad minera que

puede transferirse por cualquiera de los modos del derecho (venta-donación-permuta, etc.) sin que medie la intervención del Estado que inicialmente la puso en el comercio.

Por lo dicho, consideramos correcto interpretar las expresiones del Código que aluden

a "concesión" como significativas de la actividad pública de otorgar riqueza y constituir con ella propiedad particular de naturaleza inmueble, negando toda vinculación

inmediata de contenido jurídico de una concesión administrativa

39

.

39 No participa del criterio expuesto Agustín Gordillo. Ver su trabajo “Contrato Administrativo de concesión minera, publicado en el número 5172 de JA.

70 Estamos en condiciones de distinguir dos grupos esenciales: a) Minas del dominio del Estado.

70

Estamos en condiciones de distinguir dos grupos esenciales:

a) Minas del dominio del Estado.

Se caracterizan por tratarse de minas de propiedad originaria estadual, otorgables a los particulares. A continuación, se indica las personas que pueden solicitarlas y el motivo de la adjudicación, a saber:

1) el descubridor del mineral, cuando el yacimiento es de importancia. La riqueza del mineral la establece la ley -sin preocuparse de la cantidad-, al incluir a la sustancia descubierta en la denominada primera categoría, como por ejemplo: oro, plata, platino, etc. 2) el propietario del suelo en forma preferente, cuando es poca la importancia del mineral. Aquí también la ley se encarga de determinar los casos, por ejemplo:

salinas, turberas, etc. 3) cualquier persona cuando se trata de sustancias que carecen de valor. Por ejemplo:

los restos de anteriores explotaciones abandonadas. Se incluyen también como pertenecientes al Estado por cuanto, pese a tratarse de minerales que no requieren capacidad de derecho ni permiso de autoridad para ser explotados (por estar destinados al aprovechamiento común), pueden ser otorgadas a quien las solicite en forma expresa con el fin de realizar un explotación estable y ordenada.

Las minas comprendidas en los puntos 2 y 3 forman los dos regímenes fundamentarles de la denominada por el Código segunda categoría.

b) Minas del dominio del propietario.

Ahora bien, cuando los minerales existentes en el fundo son de poca ley las minas son calificadas como de tercer categoría (producciones pétreas y terrosas y las canteras) y se reconoce el dominio al propietario del fundo superficiario (se incluyen en la regulación minera por su forma de extracción y su ubicación en el reino mineral, pero no por su contenido metalífero).

Toda la mecánica del código gira en torno de las tres categorías en que se encierra las sustancias, que corresponden a cuatro regímenes especiales aplicables. Las comprendidas en la primera categoría tienen para sí el máximo de los requisitos y se puede decir reciben la aplicación casi total del texto minero, mientras en la segunda, basta la aplicación de algunas normas generales y otras ex profeso confeccionadas para obtener el derecho a explotar, llegando en el caso de las destinadas al aprovechamiento común a no exigirse requisito alguno para beneficiarse con ellas. El cuarto régimen, que mantiene el derecho común, tiene principios semejantes a los del Código civil.

71 PRIMER   PROPIETA- TITULAR DEL   ESTADO   RIOS DE LA SUPERFICIE DOMINIO  

71

PRIMER

 

PROPIETA-

TITULAR DEL

 

ESTADO

 

RIOS DE LA SUPERFICIE

DOMINIO

 
   

ACCESIÓN

REGALISTA TRADICIONAL (minas de propiedad del Estado otorgables a los particulares)

(minas de

SISTEMA DE

DOMINIO

propiedad del

dueño del

 

suelo)

     

EL

   

PROPIETARI

DOS TITULARES DEL DOMINIO Y MOTIVO DE LA ADJUDI-CACIÓN

EL DESCUBRI- DOR (por poner de manifiesto ricos yacimientos)

O

DEL

SUELO (si lo desea, por tratarse de mineral de poco valor)

CUALQUIER PERSONA (por ser mínimo el valor)

No existe

CATEGORÍAS

     

QUE RESULTAN

DEL 2DO

PRIMERA

 

SEGUNDA

TERCERA

TITULAR

 

RÉGIMEN

TODO EL CÓDIGO (Excepto lo Títulos IX y X)

 

TITULO IX

 

LEGAL PARA

 

en especial

en especial Arts. 183 y

185

TÍTULO X

CADA UNA

Arts. 171 y

172

 

y

normas generales del Código

SUSTANCIAS

Las sustancias metalíferas siguientes: oro, plata, platino; mercurio; cobre; hierro; plomo; estaño; zinc; níquel; cobalto; bismuto; manganeso; antimonio; wolfram; aluminio; berilio; vanadio; cadmio; tantalio; molibdeno; litio; y potasio. Los combustibles:

hulla; lignito; antracita e hidrocarburos sólidos. El arsénico, cuarzo, feldespato, mica, fluorita, fosfatos calizos, azufre, boratos y wollastonita; Las piedras preciosas. Los vapores endógenos.

Los salitres, salinas y turberas. Los metales no comprendidos en la primera categoría. Las tierras piritosas y aluminosas; abrasivas; ocres; resinas;

Las arenas metalíferas y piedras preciosas que se encuentran en el lecho de los ríos, aguas corrientes y los placeres (Salvo las que estén en terrenos cultivados 40 ). Los desmontes, relaves y escoriales de explotaciones anteriores, mientras las minas permanecen sin amparo y los relaves y escoriales de los establecimientos de beneficio abandonados o abiertos, en tanto no los recobre su dueño.

Producciones minerales de naturaleza pétrea o terrosa y, en general todas las que sirven para materiales de construcción y ornamento, cuyo conjunto forma las canteras.

INCLUIDAS EN

CADA

CATEGORÍA

POR EL

esteatitas;

baritina; caparrosas; grafito; caolín; sales alcalinas o alcalino terrosas; amianto; bentonita; zeolitas o minerales permutantes o permutíticos.

CÓDIGO

40 Ver nuestra opinión en régimen de excepción.

72 Política sobre propiedad minera en el código de minería

72

Política sobre propiedad minera en el código de minería

El Código de Minería Argentino acuerda la propiedad de las sustancias descubiertas a la persona que las pone de manifiesto. Este derecho minero, inicialmente tan amplio, es limitado por la ley de minas en lo que se refiere a la extensión del terreno que se acuerda al descubridor.

Surge así el concepto de pertenencia que es el espacio o espacios que la ley acuerda para realizar la explotación minera. El hecho del descubrimiento permite de inmediato delimitar las áreas de trabajo a las que deberá ajustarse el minero.

Para conciliar el plazo para determinar la existencia del mineral con la necesidad de garantizar debidamente los derechos del descubridor, el Código ha establecido un procedimiento especial que consiste en la adjudicación transitoria del lugar del descubrimiento.

Registrada la manifestación del descubrimiento por la autoridad minera, el minero tiene 100 días para ubicar el criadero. Una vez que lo ha hecho (y dejamos a parte los plazos excepcionales de prórroga que la ley autoriza, el minero está obligado a solicitar la mensura del yacimiento. Autorizada la misma por la autoridad minera, se procede a ejecutar la operación técnica pertinente, con lo que se logrará fijar los límites de la propiedad minera.

Las diligencias técnicas en cuestión debidamente constatadas, constituirán en definitiva el título del dominio. Cuando se habla de los que constituye el título definitivo de propiedad de una mina, es habitual referirse al Art. 93 del Código de Minería. Dicho artículo establece que, una vez realizada la mensura y la demarcación de las pertenencias, la autoridad la inscribe en un registro especial y emite copia de toda la operación que se realiza, a los efectos de que el minero interesado pueda acreditar fehacientemente su derecho de propiedad sobre el yacimiento.

Si coordinamos ese Art. 93 con los que se encuentran agrupados junto a él, podremos determinar que idealmente la mensura de una pertenencia minera debe quedar registrada en un solo acto.

El título definitivo de propiedad es un testimonio debidamente autentificado que contiene la transcripción de las operaciones y diligencias cumplidas, en el orden en que tales diligencias se han ido cumpliendo.

Exploración

Para ejercitar el derecho de explorar minerales es necesario solicitar un permiso especial, expedido por la autoridad minera de la provincia en la que se efectuarán los trabajos. Dicho permiso garantiza al peticionante la propiedad de todo descubrimiento mineral que efectúe dentro del plazo del mismo y dentro del radio afectado, sea el descubrimiento propio o pertenezca a terceros incursores del espacio reservado. Para el caso de la exploración no rige derecho de preferencia alguno a favor del dueño del suelo. Según el número de personas que soliciten el permiso y la clase de terrenos en que efectuará la búsqueda, varía la superficie a otorgar y la duración en el tiempo de la autorización conferida, así podemos establecer el siguiente cuadro.

En todos los casos que se indican a continuación los plazos corren 30 días después de otorgado el permiso por la autoridad y una vez iniciados no pueden suspenderse, salvo disposición expresa de la autoridad basada en causa justificada. (Ver plazos en la segunda columna del cuatro siguiente).

73 La exploración subterránea -que requiere también de permiso- se realiza por socavón, vale decir,

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La exploración subterránea -que requiere también de permiso- se realiza por socavón, vale decir, por medio de una galería o túnel cuyo trazado queda sujeto a las exigencias técnicas de la autoridad minera y cuyo radio de alcance se delimita en la superficie hasta 1.000 metros a cada lado de la longitud de la galerí