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Parashat Vayjí “Y vivió”

(Gn 47:28-50:26)
(Haftaráh en 1R 2:1-12)

Ésta, es la última sección del libro de Bere’shit (Génesis), número doce


del año. Se llama Vayjí “y vivió”, que es la primera palabra con que
empieza. El contenido general de la misma gira en torno a:

1) La bendición de ‘Efráyim y Mnashéh, los hijos de Yosef (Gn 48:1-


22): Ya todos sabemos lo sucedido aquí, cómo Dios hace una
elección del menor en lugar del mayor. De esta parte, destacamos
además las siguientes frases (Gn 48:17): “Y vio Yosef… y fue malo
en sus ojos… 1 ” que refleja la actitud de cualquiera que mira las
decisiones de Dios humanamente; así mismo, tenemos la
respuesta de Ya’aqov, que representaría la que Dios muchas
veces nos da (Gn 48:19): “yo sé, hijo mío, yo sé”.

2) La bendición de Ya’aqov a sus doce hijos (Gn 49:1-27): Estas


declaraciones, lejos de ser lo que muchos desean hoy (palabras de
prosperidad, de un mejor futuro etc.), son más bien una descripción
de la organización del rol de cada uno al interior de la familia de ahí
en adelante; por ejemplo, R’uvén ya no sería el primogénito debido
al hecho de haberse acostado con la concubina de su padre (Gn
35:22); Los posibles sucesores en orden de nacimiento, Shim’ón y
Leví, también habían perdido tal privilegio por lo que hicieron en
Shjem (Gn 34:25). Así que Yosef y/o sus hijos, serían los reales
primogénitos por ser la descendencia de Rajel (1Crón, 5:1-2),
mientras que el príncipe de los hermanos vendría a ser Yehudáh
(Gn 49:8).

3) La muerte de Ya’aqov (Gn 49:28-50:13): Otra gran enseñanza.


Ya’aqov de alguna manera fue notificado de la disposición divina
de “No regresar por el camino de Mitzráyim (Egipto)” (Dt. 17:16), y
por ello, exige y se asegura por juramento (Gn 47:29-31), que su
sepultura fuera directamente en la tierra prometida, para no dar
lugar a la violación de lo que Dios habría de ordenar. No dar
ocasión al enemigo.

1
Que es la traducción literal del texto. Alguna versiones traen: “Pero viendo José…le causó esto
disgusto”
4) La muerte de Yosef (Gn 50:14-26): Al igual que su padre, Yosef,
da orden de que sus huesos fuesen subidos de Mitzráyim (Gn
50:25); probablemente haya recibido en confidencia esta
ordenanza de no regresar. Un dato interesante: Ya’aqov en su
lecho de muerte le dice a Yosef que Dios los haría subir de la tierra
(Gn 48:21) y sin embargo pasaron 54 años y le llega la muerte a
Yosef también; él dice lo mismo que su padre antes de morir, y sin
embargo debieron pasar 140 años de esclavitud, para que la
palabra dicha tuviera cumplimiento 2.

La Haftaráh por su parte, tiene un solo contenido: La muerte de David


(1R 2:1-12) relato que comporta un esquema muy semejante al de la
muerte de los otros patriarcas.

Ahora bien: A propósito de “Y vivió”, cierto Rabino decía: “Cuando alguien


muera, no te preguntes ¿porqué murió?, sino: ¿por qué vivo yo? 3”.
Ninguno en la escritura jamás hizo semejante pregunta. Así que el tema
que vamos a desarrollar se titula: “La responsabilidad Bíblica”. Hoy por
hoy, y más que en cualquier momento de la historia, el sistema de cosas
está insistiendo en la generación y la aceptación de responsabilidades, ya
sea la social, la ambiental, la política etc. con el objetivo de mantener el
status quo de dominantes y dominados y asegurar así unos años más de
existencia. Pregunto:

¿No tenemos nosotros más y mejores razones para ocuparnos de


preservar nuestra casa y el cuerpo del Mesías como parte de la
congregación de los Santos con la responsabilidad debida a ello?

Como está escrito (1Cor 9:25-27):

25 Los que se entrenan para competir en un deporte evitan todo lo que


pueda dañarles. Y lo hacen por alcanzar como premio una corona de
hojas de laurel, que en seguida se marchita. Nosotros, en cambio,
luchamos por recibir un premio que no se marchita. 26 En cuanto a mí, no
corro a ciegas ni peleo como si estuviera dando golpes al aire. 27 Al
contrario, castigo mi cuerpo y lo obligo a obedecerme, para no quedar yo
mismo descalificado después de haber enseñado a otros.

2
Los hijos de Israel conocieron la esclavitud al parecer solo unos 140 años, y no 400, ni 430 como
se ha entendido corrientemente.
3
Se trata del Rabino ‘Eli’ézer Shem Tov, visite el artículo que lo contiene en:
http://www.es.chabad.org/library/articlecdo/aid/1072837/jewish/La-Pregunta-Correcta.htm
Con esto en mente, vayamos al Salmo 78:5-8:

5 Él hizo vigente, un testimonio en Ya’aqov y puso una Toráh en Yisra’el,


los cuales ordenó a nuestros padres de hacerlos conocer a sus hijos
6 para que la generación postrera supiera; los hijos que habían de nacer,
se levantarían y contarían a sus hijos 7 para que pusieran en Dios su
Késel 4 y no olvidaran las obras de Dios y preservaran sus mandamientos
8 y no fueran como sus padres, una generación apóstata y amarga una
generación que no afirmó su corazón ni cuyo espíritu fue fiel con Dios.

El Salmo nos indica el ejemplo que Dios puso y que hoy, debemos
seguir:

“…los cuales ordenó a nuestros padres de hacerlos conocer a sus hijos”

Cuando la Toráh habló de ordenar, más que referirse a un imperativo ó


mandato, lo hizo más con el sentido del proceso transmitir-recibir la
responsabilidad de representar la voluntad divina en la tierra, veamos
por ejemplo (Nm 27:18-20):

18 El Señor dijo a Moshéh: “Toma para ti, a Yehoshúa’ Bin-Nun, varón


en quien hay ánimo; impondrás tu mano sobre él, lo harás estar de pie
delante del Sacerdote ‘El’azar y delante de toda la asamblea, y lo
ordenarás a los ojos de ellos”.

Es decir, “le conferirás la responsabilidad de que de ahí en adelante guíe


al pueblo por la senda de Hashem”. Pues bien, esto, no es nada
improvisado; Yehoshúa’ Bin-Nun, anduvo junto a Moshéh en el desierto
aprendiendo de cada caso y ley proferida por Dios; tenía la formación
suficiente y le había llegado la hora de ponerlo en práctica. Éste, es el
mismo sentido que tienen los siguientes versos:

Gn 49:29

“y los ordenó y les dijo…”

Ya’aqov estaba más interesado en que sus hijos conservaran las


bendiciones proferidas y recibidas, que los detalles de su sepultura. Así
debe ser la actitud y la responsabilidad de los padres hacia los hijos;
luego veremos lo que los hijos tienen que indagar y recibir de parte de sus
padres, por boca de David.

4
La palabra Késel es sumamente interesante: Tiene dos destinos; uno, la insensatez, la
estupidez y la ignorancia (Ecl 4:5), y el otro la esperanza la seguridad y la confianza (Job 31:24);
todo depende de la aceptación de la instrucción divina; así, lo que el salmo está indicando es
como diría el apóstol Pablo, “un camino más excelente” para aquella condición
Y: 1R 2:1

“Y se acercaron los días de David para morir, y ordenó a Shlomóh su


hijo diciendo…”

Justamente, son las palabras de David, las que iluminan esa


responsabilidad Bíblica de la cual hablamos al principio, que Dios
ejemplificó y que debemos continuar:

Te esforzarás para que seas un varón (de Dios)… una pregunta tácita y
subyacente es: ¿Y cómo lograré ser un varón de Dios?

A lo que David responde:

Guardarás la Mishméret 5 de YHWH, andando en sus caminos… (¿y


cuáles son esos caminos?).

Sus Juqim (leyes), sus Mitzvot (ordenanzas), sus Mishpatim (sentencias)


y sus ‘Edvot (testimonios) como están escritos en la Toráh de Moshéh…

La primera recomendación es guardar la Mishméret; y ¿qué es una


Mishméret?

Es un cerco protector, como lo fueran las murallas de Yerushaláyim,


encima de las cuales había centinelas (Is 62:6) o el vallado que se
colocaba a las vides parra que no penetraran los animales salvajes del
campo (Cf. Sal 80:12-13). Esta pues es la ilustración de para qué sirven
las ordenanzas: Sirven para protegernos; en la época Nazi por ejemplo
dijeron los sobrevivientes: “Más que los judíos guardar Shabat, el Shabat
guardó a los judíos…”

Ahora bien, ese cerco protector, tiene cuatro lados:

Los Juqim, son aquellas leyes incomprensibles a las que debemos


adaptar nuestra vida; por ejemplo, la Dieta Kasher.

Las Mitzvot, son las leyes que por el ejercicio, se logra comprender la
razón de ser de las mismas; por ejemplo, La purificación de los impuros.

Los Mishpatim, son las leyes que surgen como un veredicto, totalmente
claro e indiscutible; por ejemplo, el Shabat.

5
Se ha traducido indistintamente como “precepto”, pero en realidad es la misma palabra que
aparece en Lv 8:25; Nm 1:53, 3:7,8,28,32,36,38; 4:31,32, 8:26, 9:23, 18:4,5,8 etc.
Finalmente, los ‘Edvot, los testimonios, son la evidencia que da la misma
naturaleza de la existencia de Dios, por ejemplo, las relaciones de los
géneros etc.

Sobre todo esto, estamos responsabilizados de hacer vigilancia de modo


que no permitamos que nuestro cerco sea aportillado y con ello
impidamos que la bestia y el cerdo del campo devoren la vid, la vida que
Dios plantó en nuestro interior, porque es lo mismo que está escrito y la
respuesta a ¿Por qué vivo yo?, porque…

“Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia…”

‘Amén!

Para la gloria de Yehoshúa’ Hamashíaj vivo y vigente y la honra de la


Toráh.
Eric de Jesús Rodríguez Mendoza, siervo de Dios, congregación
Mesiánica Bnéy ‘El Jay, Barranquilla, 9 de Tevet 5770 - 26/12/09