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La filosofía

(del latín philosophĭa, y éste del griego antiguo φιλοσοφία, "amor por
la sabiduría")[1] es el estudio de una variedad de problemas
fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el
conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.
[2] [3]
La filosofía se distingue de otras maneras de abordar estos
problemas (como el misticismo y la mitología) por su método crítico
y generalmente sistemático, así como por su énfasis en los
argumentos racionales.[4]
La filosofía es el estudio de una variedad de fenómenos que rodea
al ser humano, que para cada humano, cada problema se observa
desde diferentes puntos de vista, cada persona es un mundo
diferente y por ese motivo cada persona llevara cada problema a
desarrollarlo y darle un significado personal, por ese motivo el
hombre siempre tratara de llevar a cabo porque el suceso de
actividades que son inexplicables para el ser humano como por
ejemplo saber que si existe los milagros, o porque las mujeres
reaccionan de una manera tan diferente frente a una misma
cituacion o como la mayoría de los hombres se encaminan por los
deportes extremos sin dejar al lado el futbol.
Desde tiempos remotos el ser humano trata de buscar la respuesta
a sucesos inexplicables que desde el punto científico no tiene
respuesta alguna y como en la ciencia lo que no es probable no
existe por eso se tiene la filosofía tiene la gran finalidad de dar la
respuesta lógica de los grandes sucesos que aun la ciencia no a
resuelto ni podrá resolverlos.
La filosofía mira el fin, comienzo, aplicación, creencia de algún
hecho tanto natural como artificial y trata de dar mayor conocimiento
para el mejor desarrollo de la conciencia humana.
¿Para qué sirve reflexionar sobre los conceptos, creencias y
procedimientos que ya sabemos utilizar de forma habitual sin
necesidad de pensar demasiado en ellos? Una de las posibles
respuestas es la siguiente: la filosofía es importante porque lo que
pensamos sobre aquello que hacemos habitualmente resulta crucial
para entender por qué lo hacemos de esa manera, o incluso puede
resultar determinante a la hora de tomar la decisión de continuar
haciéndolo.
Nuestros anteojos conceptuales determinan la manera en la que
investigamos, la forma en la que intentamos resolver un conflicto de
intereses y la actitud que asumimos frente a la gente con la que
convivimos. Los terroristas suicidas, por poner un ejemplo, creen
que existe una vida después de la muerte y que sus acciones en
vida pueden determinar su suerte en ese otro mundo. Por eso son
capaces de renunciar a su vida y cometer actos atroces en pos de
ese objetivo ultraterreno. Pero todas esas creencias filosóficas
pueden ser revisadas si se reflexiona críticamente sobre ellas,
incluso se las puede abandonar si se llega a la conclusión de que
no hay buenas razones para seguir aceptándolas. El cambio en
algunas de las ideas que forman el edificio conceptual en el que
habitamos puede llevar a cambios importantes no sólo teóricos, sino
también prácticos. La práctica y la teoría constituyen un continuo y
se influyen mutuamente.
Los jueces y juristas emplean a diario el concepto de “derecho”, es
por ello que la cuestión central de la filosofía del derecho es la
pregunta “¿Qué es el derecho?”. La manera en la que responden a
esta cuestión (en ocasiones de forma tácita) determina el modo en
el que se enfrentan a la tarea de decidir los casos que les son
sometidos a su conocimiento. Por esta razón, gran parte del módulo
que están leyendo está destinado a mostrar la relevancia práctica
que tiene el profundizar en el conocimiento de las discusiones que
se han generado al intentar responder a dicho interrogante.