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76 LA TERCERA Domingo 28 de febrero de 2010

Negocios
Terremoto y tsunami en Chile
uatro meses después Columna

C del de San Francisco,


tuvo lugar el terre-
moto de Valparaíso, el
día de San Joaquín, 16 de agos-

Recuerdos porteños
to de 1906. Hace hoy medio si-
glo. Muchas pueden ser las
causas de los terremotos. El de
Lisboa, en 1755, tuvo caracteres
muy extraños. El simpático y
erudito obispo Villarroel, du-
rante el terremoto de Santiago
en 13 de mayo de 1647, dijo que
la tierra se movía por la soltura
de las mujeres en materia de
Por Joaquín Edwards Bello
deshonestidades.
Nada es imposible. Cierta
dama respetable asegura que
los terremotos son indigestio-
nes de la tierra con sus ruidos
de tripas y sus salidas de gases.
Me perdí el espectáculo
magnífico del terremoto de
1906 por estar en España, en el
parte de Valparaíso y las espe-
ranzas de mi educación ingle-
ruinas y las llamas. Famoso por
su interpretación oral del terre-
En 1956, Joaquín Gómez Carreño. Su mano salvó
a la ciudad del terror. Otros sal-
balneario de San Sebastián.
Recuerdo cuando en ese
sa. Corté mis estudios y nos
trasladamos a Chile. Llegamos
moto fue el ilustre abogado
don Antonio Varas. Tenía este
Edwards Bello vadores fueron don Luis Felipe
Puelma, don Alejo Barrios y el
paisaje idílico, de veraneo, bajo
los ventanales del Casino,
al puerto en los últimos meses caballero ojos oscuros, dramá- recordó su llegada intendente Larraín Alcalde.
de 1906. Lo primero que hice ticos. Además de eso, su voz era Detalles exactos del terre-
pasaron los vendedores de dia-
rios gritando: ¡El Pueblo Vasco,
fue ir a la calle del Teatro a ver ondulante, modulada desde los a Valparaíso moto: A las 19.45 de la noche se
si estaba en pie la casa en que tonos agudos hasta los hondos oyó un ruido como de tren
La Región y La Voz, con el terre-
moto de Valparaíso!
nací. Estaba igual, y en el banco y cavernosos, como de ultra- semanas después avanzando sobre la ciudad.
de la plaza vi al mismo gordo tumba. Inolvidable fue la vez Enseguida, vino la primera
Fue un clarín llamando a la
realidad triste y severa.
medio chiflado con colero. que le oí representar el terre- del sismo de 1906. sacudida, vertical y circular, de
La impresión de mi ciudad moto en el comedor de su casa, cuarenta y cinco segundos.
Las noticias eran espeluz-
natal no fue tan penosa como rodeado de su bellísima fami- Gran testimonio Siguió otro remezón de noven-
nantes y produjeron impresión
pude esperar. La vitalidad de lia, en el comedor adornado ta segundos, y un tercero, de
en esa parte de España tan vin-
un puerto es sorprendente. con una copia del Rapto de las del gran cronista. sesenta. Eso duró cuatro minu-
culada a Chile. Abundan los
Había diversiones, y los jóve- Sabinas por David. Otro convi- tos. A las 20.06. siguió el segun-
vizcaínos de apellidos corrien-
nes lo echaban todo a la chaco- dado era el célebre ocultista do terremoto, de un minuto, y
tes aquí. Veraneaban entonces
ta, como de costumbre. don Tomás Ríos González. poco después otro más fuerte,
los chilenos Luis Bustos,
Algunas personas mayores per- Después de oír el alegato vivo de igual duración. El fin del
Lopetegui, Fico Squire y un
manecían aterradas todavía y del terremoto quedé como mundo estaba en las concien-
señor Ugarte, con su esposa y
cuando hablaban del terremo- petrificado. De otra parte, la cias. Se escuchaba el “Santo,
su hija, hermosa pelirroja en
to los ojos se les ponían espan- ciudad se libraba de sus ruinas Santo” por todas partes.
flirtcon el hijo del conde de
tados, como si vieran a Satanás. gracias a sus grandes hombres. Mujeres enloquecidas confesa-
Rodezno. Había conocido al
Fueron tres días de terror, no Si en el terremoto de Lisboa se ban pecados a gritos, pero no
señor Ugarte en Valparaíso,
sólo a causa del terremoto, reveló el genio de Carvallo todos. Siguió temblando
donde era dueño de la Agencia
sino, asimismo, por la fiera Melo, el de Valparaíso nos durante la noche y al día
La Bola de Oro, en la calle de
humana que apareció entre las reveló el carácter de don Luis siguiente. Se contaron 56 sacu-
Victoria, lugar de mi primer
empeño.
El terremoto destruyó Cronista y novelista chileno. Autor de El inútil, El roto y La chica del Crillón. Nació en Valparaíso en 1887. Se suicidó en Santiago el año 1968.