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Modelos silvícolas

en montes privados
mediterráneos
Modelos silvícolas
en montes privados
mediterráneos

Colección_Documentos de Trabajo

Serie_Territorio, 5
© Diputació de Barcelona
Primera edición: abril de 2008
Diseño y producción: Dirección de Comunicación de la Diputació de Barcelona
Impresión: Arts Gràfiques Bobalà, SL
ISBN: 978-84-9803-272-7
Depósito legal: L-282-2008
Índice

1. Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada.


Joan Ignasi Castelló Vidal.............................................................................. 7

2. Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales conside-


rados en los modelos silvícolas que se presentan. Agustí Busquets Martí..... 17

3. Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados (Quercus suber).


Jaume Minguell Garriga................................................................................. 25

4. Análisis del modelo para alcornocales. Miguel Elena Rosselló....................... 43

5. Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina (Quercus ilex) y


roble (Q. humilis, Q. faginea y Q. cerrioides). Joan Carles Ángel i Hernández.... 45

6. Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero


(Pinus pinea). Pablo Navascués Ramos......................................................... 61

7. Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre. Alba Ludevid


Sanmartí....................................................................................................... 79

8. Análisis de la propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre.


Álvaro Aunós Gómez.................................................................................... 103

9. Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus


halepensis). Sònia Llobet i Just...................................................................... 109

0. Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y


1
pino carrasco. Lluís Serra i Solans................................................................. 145

1. Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas de mejora de la re-


1
generación natural en zonas afectadas por incendio y sequías extremas.
Josep Maria Espelta Morral, Xavier Arnan, Iraima Verkaik, Lidia Guitart.......... 153
Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada  |  7

Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes


de propiedad privada

Joan Ignasi Castelló Vidal


Jefe de la Oficina Técnica de Prevención de Incendios Forestales
de la Diputación de Barcelona

En 1998, los ayuntamientos afectados por los incendios forestales de la Cataluña central
solicitaron a la Diputación de Barcelona apoyo para elaborar y ejecutar un programa de
restauración de las áreas quemadas aquel año. Esta corporación que, junto con los mu-
nicipios y las Asociaciones de Defensa Forestal (ADF),1  desarrollaba desde el año 1987
un programa de redacción y ejecución de Planes Municipales de Prevención de Incen-
dios Forestales, aplicó esta experiencia a la restauración comentada.

Esta aplicación consistió básicamente en la redacción y gestión consensuada, entre los


ayuntamientos, los propietarios forestales organizados en asociaciones y la Diputación
de Barcelona, de un plan de restauración y mejora de las zonas quemadas. El plan fue y
es financiado, principalmente, por la Diputación.

Los pilares de este programa de restauración han sido:

• La participación de los ayuntamientos, como agentes territoriales responsables de


la ordenación territorial y de la calidad ambiental de sus municipios.

• La organización de los propietarios en asociaciones para intentar superar los pro-


blemas relacionados con la división de la gestión en los montes mediterráneos de
bajo rendimiento.

• La indispensable ayuda pública a la financiación de la restauración y al desarrollo


técnico de los proyectos.

A pesar de las dificultades derivadas de la falta de cultura asociativa entre la propiedad


forestal, del predominio de las políticas de planificación y gestión «finca por finca», de la
falta de experiencias técnicas adaptadas a la realidad actual de los mercados y de los
límites de los presupuestos públicos, el programa que comentamos se ha desarrollado
hasta planificar 40.000 ha de superficie forestal quemada, asociar el 60% de esta super-
ficie y realizar trabajos de restauración en más de 15.000 hectáreas, con una inversión,
entre los años 1999 y 2006, de 7.817.239 a. En la actualidad existen trece asociaciones,
que agrupan a 266 propietarios privados.

El resultado positivo de estas experiencias animó a algunos ayuntamientos y propietarios


a buscar la ayuda de la Diputación de Barcelona para establecer un programa en los
montes no quemados, con un objetivo central: asegurar la gestión de los bosques para

1.  Las ADF son agrupaciones voluntarias de propietarios y otros agentes del territorio, creadas por la Ley
Forestal de Cataluña del año 1988, que realizan acciones de prevención y extinción de los incendios, con el
apoyo técnico y económico de las administraciones públicas y de entidades particulares.
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mejorar la capacidad de autodefensa de las masas forestales frente a los incendios y


racionalizar e incrementar las rentas de los montes particulares.

Al enfocar este nuevo reto, ayuntamientos, asociaciones de propietarios y Diputación de


Barcelona analizaron la situación de los montes particulares mediterráneos de Cataluña e
hicieron un diagnóstico que puede resumirse en los siguientes apartados:

• La recolección o huroneo

• Culturas forestales tradicionales

• Valor económico de los productos forestales

• Política española en los montes particulares

• Administración forestal

La recolección o huroneo

En el 90% de los montes catalanes mediterráneos de propiedad privada predomina la


recolección sobre cualquier otro sistema de gestión forestal. Recolección significa que los
únicos trabajos que se realizan en el monte son la corta y saca de los pies comerciales
que interesan al mercado. El resultado de este sistema, en la mayoría de los casos, es la
consolidación de un bosque anárquico en el que compiten, más que conviven, árboles
de todas las edades con fenotipos cada vez más lamentables.

Culturas forestales tradicionales

En el mejor de los casos la recolección puede organizarse de forma que convivan en el


monte, tanto alto como bajo, dos o tres clases aparentes de edad. Este sistema ha sido
el tradicional entre muchos propietarios catalanes durante decenios y, practicado con
sabiduría, ha mantenido, mientras el mercado lo ha permitido, una producción limitada en
muchos montes particulares. Desgraciadamente, el incremento constante de los costes
de explotación y transporte hace hoy inviable económicamente esta forma de aprovecha-
miento. Sin embargo, muchos ingenieros forestales, convencidos de que la irregularidad
en los montes es lo que más les acerca a lo natural —que es lo que el idealismo natu-
ralista propone como objetivo central de gestión de cualquier recurso—, proponen que
las estructuras de todos los montes tanto de coníferas como de frondosas, tanto si se
aprovechan como monte bajo como monte alto, sean irregulares y, por tanto, que sean
tratados en consecuencia.

Este programario silvícola tiene algunas contradicciones. La primera es suponer que las
estructuras irregulares son más naturales que las regulares. La segunda, olvidar que en el
monte irregular, la selección se practica en Europa para la obtención de productos espe-
ciales desde el punto de vista tecnológico o económico, lo cual compensa los elevados
costes de la gestión irregular. La tercera, pensar que el monte mediterráneo dará rentas
Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada  |  9

suficientes que permitan cortar según una curva de monte ideal, que por otra parte nadie
conoce.

Otro aspecto tradicional es la denominada «limpieza del bosque». Hay que eliminar parte
del sistema (estrato arbustivo), proclaman muchos, para consolidar el sistema. Al mar-
gen de la curiosidad de considerar que las plantas que crecen automáticamente, sin un
proyecto concreto, son «suciedad» que debemos eliminar, pensar que trataremos cada
año, por ejemplo, en Cataluña 375.000 hectáreas (1.500.000 ha/4 años), para conse-
guir controlar un sotobosque que cada vez que cortamos se enmaraña más,2  cuando el
presupuesto total anual de la administración forestal es de 48 millones de euros al año
(sin personal) y el coste de esta «limpieza» es como mínimo de cien millones de euros
(375.000 ha x 300 a/ha = 112.500.000 a), es una locura. Aunque es verdad que, pro-
bablemente sin haber pensado en estas cifras, muchos técnicos y responsables públicos
predican este método. La silvicultura mediterránea no debería consistir en convertir los
bosques de esta área en bosques boreales o alpinos, sino en idear tratamientos econó-
micos y conjuntos (de todos los estratos) del sistema forestal, que permitieran el mejor
equilibrio posible entre sus diferentes componentes, garantizando a la vez una esta-
bilidad aceptable frente a las perturbaciones. Como verán a lo largo de este simposio
nosotros no proponemos nunca la «limpieza» sistemática del monte, sino tratamientos
alternativos económicamente viables.

Valor económico de los productos forestales

Actualmente, los aprovechamientos forestales más importantes de los montes privados


catalanes son: las leñas, la madera para trituración y la madera de sierra para la fabrica-
ción de palets para el transporte. La Diputación de Barcelona edita semestralmente el
Boletín del mercado de los productos forestales en Cataluña, que en el primer trimestre
de 2006 da los siguientes valores puestos en fábrica para los productos anteriores:

Leñas encina de 50 a 65 a /t
Madera trituración de 27,65 a 28,85 a /t
Madera sierra (Pinus halepensis)... de 33 a 36 a/t

Los costes de aprovechamiento que presenta la publicación citada son:



Corta y saca hasta cargadero de 13 a 24 a /t
Transporte (50 km) 10 a tonelada
Costes aprovechamiento y transporte de 23 a 34 a/tm

Por lo tanto, los beneficios para el propietario se mueven entre los siguientes valores
medios:

 2.  Pensemos en especies como Arbutus unedo, Phillyrea media o Rhamnus alaternus que al cortarlos
multiplican en pocos meses su tronco en hasta 15 rebrotes o más.
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Leña encina 29 a/t


Madera de trituración - 0,254 a/t
Madera sierra 6 a/t

Si consideramos unas producciones medias de huroneo por hectárea de:

Leña encina 1,5 t/ha/año


Madera de trituración 1 t/ha/año
Madera sierra 2 t/ha/año

Los beneficios para la propiedad sin descontar impuestos son de:

Leña encina 1,5 x 29 = 43,5 a/ha/año


Madera de trituración 1 x – 0,254 = -0,254 a/ha/año
Madera sierra 2 x 6 = 12 a/ha/año

En estas condiciones, una finca de 100 ha, de cada uno de estos productos, tendría
una renta anual sin descontar impuestos y, sobre todo, sin que exista ningún coste por
trabajos de mejora o preparación, de:

Leña encina 4.350 a/año


Madera de trituración -25,4 a/año
Madera sierra 1.200 a/año

Ante estos números se pueden pensar muchas cosas, por ejemplo:

• Que hace falta mucha ingeniería para incrementar la producción, mejorar los cos-
tes de explotación y transporte e incrementar las rentas

• Que para lograr en algunas zonas un monte con una mejor estructura productiva
es imprescindible la aportación de dinero público, porque el propietario privado no
invertirá en un negocio tan poco rentable

• Que, una vez lograda una estructura adecuada, los trabajos necesarios para man-
tenerla, en muchas ocasiones sólo serán posibles con ayudas públicas (clareos y
selección de rebrotes), por la misma razón que en el punto anterior.

Incluso podemos preguntarnos: ¿para qué invertir dinero público en una gestión silvícola
más técnica si el huroneo nos sale gratis? Y, desde luego, responder a esta cuestión es
una condición primera para seguir hablando de silvicultura mediterránea.

Para nosotros, la respuesta a esta paradoja es afirmativa y se basa en dos observacio-


nes:

Primera, que los bosques huroneados son menos defendibles frente a los incendios fo-
restales que los bosques gestionados en la forma que proponemos con los presentes
modelos; y la segunda, que siendo unos grandes consumidores de productos forestales
(en Cataluña cerca de seis millones de m3 anuales) nuestra capacidad de producción con
Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada  |  11

huroneo es bajísima (Cataluña 500.000 m3 al año) y, por tanto, nuestra balanza comercial
con referencia a la madera es deplorable.

Existe otra cuestión clave: Si la obtención de un beneficio para el propietario al final del
turno exige aportaciones de dinero público, ¿por qué no ha de devolverlo el propietario
cuando realice los aprovechamientos finales, incluso si este retorno significa no ganar ni
un euro? La respuesta a este interrogante es de carácter político. Nosotros entendemos,
por ejemplo, que lo menos costoso para los ciudadanos para garantizar la gestión de los
bosques del país, la función social del monte particular, el consenso entre los agentes
territoriales y la remuneración de la propiedad, es lograr un compromiso sólido entre los
intereses generales y la propiedad privada.

El reto está en conseguir ésto con una silvicultura que cueste el mínimo posible y con
unos instrumentos que garanticen una gestión ágil y eficaz. Para que esto sea posible,
es necesario que las ayudas públicas se destinen directamente y exclusivamente a la
gestión del monte y no a mejorar las rentas de la propiedad. Desde esta óptica, los be-
neficios de los aprovechamientos, si los hay, son para el propietario, para remunerar las
funciones sociales que ha aceptado para su monte. Si no hay beneficios, con más razón,
sólo con ayuda pública se podrán cumplir con garantías las funciones sociales que se
reclaman a la propiedad.

Hay otras propuestas, desde luego. La expropiación de todos los montes privados o la
libertad total de acción del propietario son, sin duda, las más radicales, aunque hoy pa-
recen poco plausibles económica y socialmente. La expropiación, por ejemplo, costaría
la compra de la superficie privada más los gastos de gestión. Por otra parte, el pago
fijo anual y perpetuo de un canon por hectárea, por las funciones sociales que ofrecen
las fincas forestales, las «externalidades», que es la solución más deseada por algunos
propietarios, es, también, más cara para el presupuesto público, al favorecer la gestión
individual sobre la asociada, y, además, es más difícil que garantice el compromiso de la
propiedad con los intereses generales, porque exige un seguimiento fiscalizador impor-
tante y tiene el peligro de convertirse en un complemento a las rentas del propietario, más
que en una inversión sobre el monte.

Política española en los montes particulares

La creación del cuerpo de Ingenieros de Montes el año 1854 coincidió con la redac-
ción y aprobación de la Ley general de desamortización, durante el Bienio Progresista
(1854-1856), de los bienes inalienables de manos muertas. Este hecho histórico marca
profundamente la trayectoria de la política forestal española, porque un grupo importante
de aquellos primeros ingenieros, convencidos, como Cotta, que el interés privado es
incapaz de aprovechar y conservar al mismo tiempo los pinares, robledales o hayedos
más fotogénicos, es decir, aquellos con grandes diámetros y alturas, que solo se consi-
guen en Europa con turnos de más de cien años, consideraran que el Estado es la única
garantía de salud forestal y que, por tanto, debe considerársele el propietario natural de
las selvas.
12  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Este pensamiento se impondrá sobre la visión liberal de otros profesionales que pensa-
ban que el mercado era el que debía determinar la línea divisoria entre lo que tenía que
ser público o privado, y dará lugar a la creación del Catálogo de utilidad pública y a una
política forestal que se articulará de forma fundamental alrededor de los montes públicos.

Estos orígenes desamortizadores de la política forestal española han sido tan potentes,
que han hecho llegar hasta las nuevas generaciones de ingenieros la idea que la buena
gestión forestal solamente la puede hacer el Estado y sus funcionarios y han influido en la
falta de estrategias y tradición en las políticas forestales sobre el bosque privado. En Es-
paña la tradición ha sido: mucha política para el monte público y poca para el privado.

En Cataluña este déficit se intentó compensar, al inicio de la gestión de la Generalidad,


introduciendo la experiencia francesa de acuerdos con la propiedad a través de un ins-
trumento de planificación, el Plan técnico de gestión, y de un instrumento de gestión, el
Centro de la Propiedad Forestal (CPF), un organismo parecido a las conocidas cámaras
agrarias.

El resultado de la aplicación de esta política, como cualquier otra política tiene sus cla-
ros y sus oscuros. Entre las cosas positivas hay que destacar que esta iniciativa ha sido
importante, porque el Plan técnico es una primera forma de pacto entre lo público y lo
privado y porque el CPF es el reconocimiento de la necesidad de participación de la pro-
piedad privada en las decisiones forestales que le afectan. Entre las cosas menos felices
debemos anotar que:

• Solo el 5% de los propietarios forestales, que suman el 22% de la superficie forestal


privada catalana, ha participado en esta política

• El 90% de los planes técnicos no se ha podido desarrollar, porque, fundamental-


mente, la baja rentabilidad ha impedido el tipo de silvicultura irregular y la gestión
individual con que fueron concebidos.

El importe de las ayudas públicas a los trabajos silvícolas en montes privados ha sumado
en los últimos años alrededor de los 7.000.000 a/año, que representan unos 4,12 a/ha.
Esta cifra, sin embargo, se ha distribuido de forma muy desequilibrada, al concentrarse
en algunas comarcas y propiedades. En realidad cada año esta cifra se ha concentrado
en solamente el 2% de la superficie forestal privada (21.000 ha), dándose la particularidad
que buena parte de esta superficie, concretamente la perteneciente a 300 fincas (0,6%
del total de fincas de Cataluña), recibe casi el 40% de las ayudas todos los años.

En definitiva, se han hecho intentos muy meritorios, pero no se ha podido evitar que el
90% de la superficie forestal privada tenga una gestión silvícola que no va más allá de la
recolección tradicional. Queda, por tanto, un largo camino por recorrer.

Administración forestal

La burocracia llega a su máximo cuando el fin de una organización son las normas que
ha diseñado y no los resultados que quiere obtener con ellas. Así, si existe la voluntad de
que el monte no se aproveche especulativamente y ponemos tantas normas que cumplir,
Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada  |  13

que es imposible hacerlo sin perder tiempo, dinero e ilusión por el trabajo, y si, además,
al fin, cansados de tantos papeles abandonamos la pretensión de aprovecharlo, las nor-
mas se han cumplido pero, evidentemente, hemos acabado con los aprovechamientos
forestales.

Un ejemplo de ello es la realizada por una asociación de propietarios ante la adminis-


tración forestal, hace unos meses, al solicitar una autorización para realizar una prueba
piloto en 1,3 hectáreas de monte. La prueba se debía hacer bajo la dirección de un in-
geniero de montes y la asociación ha demostrado siempre una gran sensibilidad por la
gestión racional del bosque. Pues bien, la administración ha exigido a esta asociación
la siguiente información:

• Información básica del proyecto

• Solicitud de modificación del Plan simple de gestión vigente

• Distribución díamétrica de todas las especies por separado reflejando los datos
numéricos. En las especies que rebrotan: el número de tocones, el número de
rebrotes por tocón y el total

• Áreas basimétricas y alturas medias y dominantes de las especies arbóreas

• Fracción de cabida cubierta antes y después del tratamiento

• Composición específica del sotobosque por lo que se refiere a las especies más
abundantes

• Cartografía 1:5.000

• Protocolo de seguimiento de la parcela a largo plazo

• Recomendaciones:

— Marcar todos los pies que han de extraerse para tener bien definidas las pautas
de trabajo

— Limpiar el sotobosque antes del marcaje

— Realizar la limpieza en primavera para reducir la potencia de los rebrotes

No está mal para un país en que predomina la recolección en el 90% de cortas que se
realizan cada año.

Diseño de una alternativa complementaria

La diagnosis que hemos descrito anteriormente puede resumirse en seis puntos:

• Predominio de la recolección y, por tanto, ausencia de silvicultura.

• Necesidad de aportación de dinero público para garantizar la gestión de los mon-


tes.

• Déficit de planificación y, en consecuencia, compromiso interés privado-interés pú-


blico poco consolidado.
14  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

• Dificultad de ejecución de los planes a escala de finca.

• Mala distribución de las ayudas públicas a través de las transferencias directas a la


propiedad y, también, por los tipos de concepto.

• Burocratización de la administración y dificultad de gestión.

A partir de esta diagnosis y de la experiencia que hemos comentado al principio, ayun-


tamientos, asociaciones de propietarios y Diputación de Barcelona hemos diseñado un
programa de gestión de montes de propiedad particular que se fundamenta en los si-
guientes puntos:

• Un compromiso general compartido fijado a través de un convenio de colabora-


ción

• Un órgano de concertación y gestión: la comisión de trabajo.

• Un instrumento consensuado para hacer efectiva la concertación y la gestión: el


Plan marco de revalorización y mejora forestal, que define: las diferentes unidades
de actuación y la silvicultura que se aplicará en cada una de ellas.

• Un compromiso anual, que incluye la financiación, que denominamos Programa


anual y que contiene los «Planes de trabajos de mejora y preparación» y los «Planes
de venta».

Las ventas derivadas de los programas anuales serán canalizadas a través de una So-
ciedad Limitada, constituida por las asociaciones de propietarios, que sigue el modelo
alemán de la Asociación de Explotaciones Forestales de la Selva Negra Central, S.L.

El esquema general de funcionamiento se sintetiza en el siguiente cuadro:

Sociedad limitada Explotación, venta

5% BN

Asociaciones de Plan de ventas. Intermediación.


propietarios Gestión, tramitación, facturación.

Contrato privado
95% BN
(Beneficio neto)

Propietarios Materia prima


Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada  |  15

Dificultades para la ejecución de este programa

Este diseño debe resolver algunos problemas. Los más significativos son los siguientes:

• La experiencia limitada en el ámbito del asociacionismo forestal y de la gestión


conjunta de propiedades particulares, que suplimos con los contactos con otros
países con una larga trayectoria en política del monte privado.

• La falta de transparencia del mercado, que hemos intentado resolver a través de


pruebas piloto y estudios de mercado.

• Las dificultades de adaptación de las nuevas propuestas, que exigen negociación


y pacto.

• El desarrollo insuficiente de la silvicultura mediterránea y, sobre todo, de modelos


estándar aplicables a la realidad que hemos diagnosticado anteriormente, y que
hemos intentado afrontar con los modelos que se presentan, para su discusión, en
este simposio.

Modelos silvícolas

En los capítulos siguientes se presentan, con la intención de discutir su viabilidad y opor-


tunidad, unos modelos de silvicultura para las siguientes especies: Quercus ilex, Quercus
humilis, Quercus suber, Pinus halepensis, Pinus pinea y Pinus silvestris.

Estos modelos se han discutido durante más de un año en las comisiones de trabajo
formadas por las asociaciones de propietarios, los ayuntamientos y la Diputación de Bar-
celona, habiendo participado inicialmente en este debate la Generalidad de Cataluña, a
través del Centro de la Propiedad Forestal.

Estos modelos se han presentado y debatido en el Simposio de silvicultura mediterránea


en montes privados, celebrado en noviembre de 2006.
Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales...  |  17

Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y


ambientales considerados en los modelos silvícolas que
se presentan

Agustí Busquets Martí


Ingeniero de montes de la Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales
de la Diputación de Barcelona

1. Introducción

El apoyo a las asociaciones se inició con el fin de recuperar o restaurar la superficie fo-
restal quemada durante los devastadores incendios forestales del verano de 1994, en las
comarcas del Bages y Berguedà, y de 1998, del Solsonès. Posteriormente, y asumiendo
la demanda creciente de muchos propietarios forestales, tanto de las asociaciones exis-
tentes como de otros ámbitos de la provincia de Barcelona, se extendió el apoyo a las
zonas forestales de superficie arbolada no quemada.

La acción se inicia a partir de la asociación de propietarios, cuando juntamente con los


ayuntamientos del ámbito territorial y la Diputación de Barcelona, firman un convenio de
colaboración para la redacción y ejecución del plan marco (o proyecto forestal común).
Este documento, redactado dentro de un proceso de participación, planifica las diferen-
tes actuaciones en el ámbito forestal para 15 años (en bosque adulto o no quemado) o
para 25 años (en bosque afectado por incendios), y se ejecuta a través de programas
anuales financiados principalmente por la Diputación de Barcelona.

Durante la redacción hay diferentes fases de trabajo:

1. Estudio y análisis del ámbito territorial: analiza el contexto en el que se encuentra la


superficie forestal para poder tenerlo en cuenta durante la redacción del plan mar-
co (legislación, actividad socio-económica...). En esta fase se determina también la
superficie sobre la que se realizará el inventario forestal.

2. Inventario forestal: durante esta fase se obtienen todos los datos silvícolas y daso-
métricos necesarios para definir la planificación de la superficie forestal.

3. Determinación de los modelos silvícolas: es en esta fase en la que, de acuerdo con


el inventario forestal realizado, se discuten y determinan las especies principales y
los modelos silvícolas a aplicar en el ámbito territorial de la asociación.

4. Planificación de las actuaciones forestales: combinando el inventario forestal con


los modelos silvícolas, se realiza la planificación con el apoyo de herramientas in-
formáticas y de la información elaborada (estudios y bibliografía, bases de datos,
cartografía…).

5. Gestión del plan marco: la asociación de propietarios gestiona la ejecución del plan
marco mediante programas anuales financiados principalmente por la Diputación
de Barcelona.
18  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

2. Especies estudiadas

Hasta el momento, se han estudiado las siguientes especies forestales:

Tabla 1

Especies estudiadas Superficie Superficie


(Cataluña) (Barcelona)

Quercus ilex 186.000 ha 49.000 ha


Quercus humilis/cerrioides/faginea 75.000 ha 23.000 ha
Quercus suber 63.000 ha 7.000 ha
Pinus halepensis 239.000 ha 99.000 ha
Pinus nigra 141.000 ha 45.000 ha
Pinus pinea 36.000 ha 20.500 ha
Pinus sylvestris 220.000 ha 70.000 ha
TOTAL ESPEC. ESTUDIADAS 960.000 ha 313.500 ha
SUP. FORESTAL ARBOLADA 1.194.000 ha 365.500 ha
% sup. fores./ espec. estud. 80% 86%

Fuente: CREAF. Sistema d’informació dels boscos de Catalunya. 2004

3. Modelo silvícola

3.1. Metodología de estudio

Se entiende por modelo silvícola la planificación de los tratamientos que se deben aplicar
en una masa forestal con el objetivo de garantizar su persistencia, estabilidad y valores
ambientales; optimizando el balance económico de las actuaciones.

El conjunto de los modelos silvícolas estudiados ha comprendido las siguientes etapas:

a. Estudio del mercado forestal en Cataluña.

b. Estudio de las principales especies forestales.

c. Discusión y elección del modelo silvícola dentro del plan marco.

d. Diseño y ejecución de pruebas piloto y posterior seguimiento.

e. Aplicación extensiva siguiendo el plan marco.

a. Estudio del mercado forestal en Cataluña

Previamente al diseño de cualquier modelo silvícola se ha analizado la situación del mer-


cado forestal en su entorno. De esta manera, se ha podido conocer con más detalle la
viabilidad económica del producto obtenido procedente de la gestión de la masa forestal
y la adecuación a la demanda real; al menos a corto o incluso medio plazo. Como resul-
tado del estudio y de forma muy sintética se exponen las siguientes tablas.
Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales...  |  19

Tabla 2. Consumo de madera por la industria en Cataluña

Tipo industria Producto Empresas Cons. anual Prod. Interno


consultadas total total (%)
(t/año)

Genéricos Palet/embalaje 24 328.361 65


(principalmente)
Trituración Astilla 2 70.000 14
Viga/estructura/construcción Viguería, madera 9 52.100 10
estructural, tabla, tablón
Frondosas Quadradillo, listones, barra, 12 27.120 5
etc.
Palos Palos 2 12.000 2
Desarrollo Fondos, cajas de fruta 2 11.900 2
Puntales RTI, puntales de viña 2 3.400 1
Total 53 504.881 100
Fuente: OTPMIF. Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya. 2005 (no publicado)

Puede añadirse a los anteriores datos, el consumo de 26.000 t/año de leñas procedentes
de encina y roble principalmente.

Tabla 3. Precios en industria para diferentes especies forestales

Destino madera Especie Precio medio


(a/t)

Sierra Pinus sylvestris 45


Pinus pinea 38
Pinus halepensis 35
Pinus nigra 42
Fagus sylvatica 54-90
Quercus humilis 48-84
Postes Pinus sylvestris 62
Pinus nigra 62
Puntales Pinus sylvestris 51
Trituración Coníferas 28
Frondosas 26
Leña Quercus ilex 58
Quercus humilis 43
Quercus suber 33
Fagus sylvatica 36
Pinus pinea 30
Fuente: OTPMIF. Butlletí del mercat dels productes forestals a Catalunya. 2006
20  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

b. Estudio de las principales especies forestales

Este estudio ha consistido en la recopilación bibliográfica y el conocimiento de las ex-


periencias llevadas a cabo en el ámbito mediterráneo para cada una de las especies
forestales. La definición previa de un conjunto concreto de parámetros ha permitido de-
terminar los aspectos más importantes y básicos para iniciar el debate sobre los modelos
más adecuados a estudiar. Estos parámetros de estudio se clasifican en:

1. Ecología de la especie:

• Hábitat, distribución y estaciones dominantes.

• Calidad de estación.

• Regeneración y desarrollo.

• Productividad.

• Combustibilidad, inflamabilidad.

• Incendios forestales: inicio, recurrencia y efectos.

2. Silvicultura. Para conocer la silvicultura que se está llevando a cabo en nuestro ámbito
se ha tenido en cuenta la siguiente documentación:

• Modelos silvícolas actuales.

• Sistemas de planificación y ámbito de aplicación: plan marco; asociación de pro-


pietarios, PTGMF (plan técnico de gestión y mejora forestal) y PSGMF (plan simple
de gestión y mejora forestal); propiedad privada, POF (plan de ordenación forestal);
propiedad pública.

• Resultados de la gestión: periodicidad de los tratamientos, recursos obtenidos,


ayudas públicas e inversión realizada.

Tanto la consulta de bibliografía como de las prácticas silvícolas, se han realizado en el


ámbito de Cataluña y resto de España, abarcando incluso la Europa meridional.

c. Discusión y elección del modelo silvícola

Esta fase corresponde a la discusión y elección de las alternativas de gestión que hagan
viable técnica, ambiental y económicamente la aplicación de cada modelo silvícola de
forma extensiva. El protocolo se sintetiza en el siguiente gráfico.
Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales...  |  21

IDENTIFICACIÓN DE MODELOS

DISCUSIÓN CONSENSUADA
Valoración técnica

Valoración económica

Análisis robustez

Valoración ambiental Prueba piloto y seguimiento

d. Pruebas piloto y posterior seguimiento

Consiste en la aplicación del modelo silvícola o de las alternativas estudiadas sobre una
superficie representativa con el objetivo de analizar los costes y rendimientos y, en su
caso, la comercialización del producto obtenido.

Previamente a la ejecución de la prueba piloto, se ha estudiado y determinado la ingenie-


ría del proceso en base a los siguientes parámetros:

• Características de la zona de actuación forestal (pendiente, orientación, pedregosi-


dad, accesibilidad…).

• Estado inicial de la masa (densidad, área basimétrica…) y objetivo final en base al


modelo silvícola propuesto.

• Estudio de las diferentes fases de trabajo.

• Maquinaria y operarios a intervenir en cada fase.

• Metodología de valoración para obtener eficaz y adecuadamente los datos.

Una vez definida la ingeniería del proceso se procede a la obtención y posterior proceso
de los siguientes datos:

• Rendimientos generales en las diferentes fases de trabajo (horas/ha).

• Volumen aprovechado (t/ha, m³/ha).

• Rendimientos de trabajos concretos.

• Otros datos: estudio de tiempos de trabajo, tiempos efectivos/tiempos de paro,


coeficientes de apilado, datos dasométricos…

Tras la ejecución de la prueba piloto de valoración del modelo elegido, es necesario obte-
ner datos de la evolución de la masa después de su aplicación, con el objetivo de realizar
22  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

posibles ajustes o mejoras en el propio modelo, y enriquecer la información de partida.


Actualmente, este seguimiento posterior se está llevando a cabo en colaboración con el
CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals).

e. Aplicación extensiva del modelo

La aplicación de los modelos estudiados, tal como se ha explicado anteriormente, se


realiza en el marco de un proyecto conjunto y consensuado en el ámbito de una asocia-
ción de propietarios. De esta manera se garantiza la aceptación por parte de la propiedad
privada y las entidades implicadas en un amplio ámbito territorial, y la continuidad en el
tiempo con las consiguientes ventajas que ello supone.

3.2. Criterios de valoración del modelo silvícola

3.2.1. Valoración técnica

Para determinar la viabilidad técnica de un modelo silvícola deben plantearse cuáles son
los parámetros que influyen en su ejecución. Por un lado, la ingeniería del proceso define
el modo de ejecutar las diferentes fases de los trabajos forestales (desbroce de mato-
rral de penetración, tala, desrame/selección de rebrotes, arrastre mecanizado y apilado,
tronceado en cargadero, carga y transporte, y otros como la ejecución de vías de saca).
Por otro lado, es necesaria la valoración del momento, intensidad y número de interven-
ciones durante el turno previsto para la especie o incluso para las diferentes calidades de
estación. Finalmente, es imprescindible conocer el producto a obtener en función de su
calidad y valor comercial.

En segundo lugar, es fundamental valorar el comportamiento del modelo silvícola frente a


posibles incendios forestales. Aspectos como la combustibilidad antes, inmediatamente
después y en periodos sucesivos deben tenerse en cuenta.

Y para completar la valoración técnica debe analizarse el impacto paisajístico que supone
la aplicación del modelo sobre el entorno forestal (flora y fauna), y teniendo en cuenta en
todo momento la legislación forestal vigente.

3.2.2. Valoración económica

El comportamiento del modelo se estudia durante todo el turno tecnológico o dasométri-


co. Con ello se determina si la inversión se podrá recuperar, y si eso ocurre, de qué mane-
ra será más rentable; teniendo en cuenta también los aspectos silvícolas y ambientales.

Con el fin de estudiar la rentabilidad del modelo a lo largo del turno se utiliza el cálculo del
VAN, que es la suma, convenientemente actualizada a fecha de la inversión inicial, de los
cobros menos los pagos que se producen a lo largo de la vida del proyecto. Los criterios
de cálculo se basan en dos premisas:

1. Aplicación de los parámetros actuales: corresponden a la vida del proyecto o turno


tecnológico de corta, tipo de interés, incremento anual del coste de explotación e
incremento anual del precio del producto forestal.
Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales...  |  23

2. Análisis de robustez: comportamiento del modelo aplicando diferentes valores a


los parámetros actuales. El objetivo es valorar su estabilidad frente a cambios, que
pueden incluso ser previsibles.

Los cálculos se han realizado según los costes y rendimientos de cada operación y
para las diferentes categorías de trabajo (mano de obra: ingeniero de montes, ingenie-
ro técnico forestal, capataz forestal, maquinista forestal, oficial forestal o cap de colla,
peón forestal… Maquinaria: tractor de cadenas/buldozer, tractor de cadenas + triturado-
ra, tractor forestal o skidder, tractor ruedas, motodesbrozadora disco, motosierra, pala/
excavadora…).

En cualquier caso, la viabilidad económica del modelo silvícola vendrá determinada por la
posibilidad de mecanizar los trabajos, y que estará en función de la pendiente y la acce-
sibilidad. Por tanto, combinando estos parámetros se considera de forma orientativa que
los trabajos se pueden mecanizar cuando:

a) la pendiente es inferior al 60% y la distancia a una vía también es inferior a 70 me-


tros.

b) la pendiente es inferior a 45% y la distancia a una vía es superior 70 metros.

3.2.3. Valoración ambiental

La valoración ambiental analiza principalmente la estabilidad del modelo silvícola frente a


perturbaciones; tanto en el momento de la intervención como posteriormente a la misma,
y para los diferentes estadios del mismo. Para valorar la estabilidad se han utilizado los
siguientes parámetros:

• Incendios: valoración del modelo de combustible en cada estadio del modelo silví-
cola, estimando al mismo tiempo la dificultad de extinción y la velocidad de propa-
gación.

• Viento/nieve/hielo: cálculo de la estabilidad individual; coeficiente de esbelteza (h/


dn), y de la estabilidad colectiva; índice de Hart-becking.

• Sequía: identificación de los factores de predisposición; densidad individual o co-


lectiva, factores catalizadores; suelo, exposición..., y factores detonantes; tempe-
ratura, humedad...

• Enfermedades y plagas: estimación de la edad, densidad y estructura de la masa.

• Erosión/retención hídrica: afección directa en el suelo por el efecto de la lluvia o


escorrentía superficial.

• Flora y fauna: afección a los hábitats de las diferentes especies de flora y fauna;
especialmente las protegidas y/o de interés local.
24  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

3.3. Líneas comunes de los modelos silvícolas

En resumen, podemos concluir que los diferentes modelos silvícolas estudiados para las
especies forestales persiguen la:

• Regularización de las masas; atendiendo al temperamento de luz, simplificación en


la gestión, mejores condiciones para la regeneración, concentración en superficie
de las actuaciones y reducción de la combustibilidad de la masa.

• Minimización del número de intervenciones y concentración de las cortas, redu-


ciendo los costes económicos y aumentando el beneficio y homogeneidad del
producto obtenido tras la corta.

4. Referencias bibliográficas

COLEGIO DE INGENIEROS DE MONTES. Cuadro de precios unitarios de la actividad forestal.


2004. Ediciones Mundi-Prensa.

CREAF. Sistema d’informació dels boscos de Catalunya. 2004. www.creaf.uab.es.

OTPMIF de la Diputación de Barcelona. Protocolo para la redacción del plan marco de


mejora forestal para una asociación de propietarios. 2006. No publicado.

—Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya. 2005. No publicado.

—Butlletí del mercat dels productes forestals a Catalunya. Semestral 2005-2006.

—Protocolo de seguimiento de pruebas piloto para determinación de costes y rendimien-


tos. 2005. No publicado.

Servei de Parcs de la Diputación de Barcelona. La presa de decisions en la gestió forestal.


1990.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  25

Propuesta de modelo silvícola para alcornocales


privados (Quercus suber)

Jaume Minguell Garriga


Ingeniero de montes de la Asociación de Propietarios Forestales del Corredor-Montnegre (Barcelona)

1. Distribución de la especie en Cataluña

El modelo propuesto en este documento fue concebido para los alcornocales, puros y
mixtos, en la zona del Montnegre y el Corredor. Esta propuesta, por tanto, no va dirigi-
da a la gestión de masas en otras zonas productoras de Cataluña, como son la Selva
o l’Empordà, en que las condiciones ambientales e iniciales de las masas puedan ser
distintas.

En Cataluña, el alcornoque se localiza desde el NO de la Serralada Litoral hasta el extre-


mo oriental de los Pirineos.

Hay tres zonas de producción en Cataluña. La primera al norte de Girona, vertientes


sur del final del Pirineo oriental, entre Maçanet de Cabrenys y el Cap de Creus, y entre
la frontera con Francia y Figueres; la segunda al sudoeste de Girona, entre el margen
derecho del río Ter y el Montseny; y la tercera al sureste de Girona y norte de Barcelona,
por la Serralada Litoral Catalana que se prolonga por las Gavarres, comarcas de la Selva,
Baix Empordà, Maresme y Vallès Oriental. Las dos primeras son de una calidad superior
a la tercera (ALMANSA 1980). El alcornoque en Cataluña ocupa unas 62.833 ha, 56.643
en la provincia de Girona (región forestal III) y 6.190 en la de Barcelona (región forestal V)
(CREAF).

Figura 1. Distribución del alcornoque en Cataluña


Fuente: Inventario ecológico y forestal de Cataluña. CREAF

Quercus suber

Superficie de bosque
Estaciones dominantes (5,27%)
Resto de estaciones con presencia (4,45%)
26  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

2. Situación actual en el Montnegre y el Corredor (Vallès Oriental


y Maresme)

A partir del análisis del segundo inventario forestal nacional se han determinado cuatro
formas básicas en que se presentan los alcornocales de la región de estudio: alcorno-
cales puros, alcornocales con pino piñonero, alcornocales con encina y madroño y las
masas mixtas con presencia de alcornoque.

Tabla 1. Características de alcornocales en el Montnegre y el Corredor


Alcornocales % parcelas Pendiente Densidad Densidad Área basimétrica Diámetro
media alcornoque Total alcornoque alcornoque
(º) (pies/ha) (pies/ha) (m /ha)
2
(cm)

Puros 52% 21,8º 456 940 12,5 19,8

Con pino
piñonero 13% 22,3º 574 1270 12,3 17,2

Con encina 16% 26,4º 498 1721 14 19,5

Mixtos con
presencia 19% 23,3º 799 1331 14,6 16,8

Fuente: Segundo Inventario Forestal Nacional

2.1. Las densidades

Como se puede observar son las masas puras las que por el contrario muestran un nú-
mero más reducido de pies de alcornoque, puesto que una gestión productiva de estas
supone densidades reducidas. El resto de tipos presentan densidades superiores, lo que
implica carencia de tratamientos de selección.

Las densidades totales de estas formaciones son considerablemente altas, respecto a


las aconsejadas de forma general para alcornocales regulares (500-350 pies/ha) e irregu-
lares (700-500 pies/ha).

2.2. Las áreas basimétricas

Este parámetro recoge valores mucho más homogéneos, alrededor de 12-14 m2/ha,
pero son inferiores a los recomendados mayoritariamente para masas de corcho,
20-25 m2/ha. Este hecho es debido a la juventud de los pies.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  27

2.3. Los diámetros normales

Estos diámetros son del orden de 20 cm en las masas puras y mixtos con encina, y de 17
cm en los otros tipos. Por lo tanto, en muchos casos, se deberá realizar la clara y primera
extracción de los pies de corcho seleccionados.

2.4. Estructura

A la vista de las distribuciones diametrales recogidas en planes técnicos de gestión, do-


minadas principalmente por 3 clases, su forma y por carecer de un reclutamiento abun-
dante de pies de regenerado, parece que estamos ante estructuras de carácter regular,
donde la aplicación de tratamientos de tipo irregular conduciría a un elevado sacrificio de
producción, incremento de costes de explotación, dificultad en la gestión y aumento del
riesgo de incendio forestal.

Figura 2. Distribución de alcornocales en Montnegre y Corredor según planes técnicos de


gestión de diversas fincas

D IS T R IB U C I D IA M ØT R IC A D E S U R ED A D IS T R IB U C I D IA M Ø T R IC A D E SU R ED A
DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL

400
4 00 400
4 00 400
40 0
350
3 50 C orba 350
3 50 C orb a 350
35 0 C orb a
300
3 00 Curva
rea l 300
3 00 Curva
rea l 300
30 0 Curva
re al
Frecuencia
Frecuencia

Frecuencia

250
2 50 real 250
2 50 real 250
25 0 real
200
2 00 200
2 00 200
20 0

150
1 50 150
1 50 150
15 0

100
1 00 C orba 100
1 00 C orb a 100
10 0 C orb a
50
50 Curva
id ea l 50
50 Curva
idea l 50
50 Curva
ide al
0
0 ideal 00 ideal 0
0 ideal
5
5 10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 45
4 5 50
5 0 55 10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 45
45 50
50
0 5
5 10
10 15
15 220
0 225
5 330
0 335
5 40
40 45
45 50
50
CD
CD CD CD CD
CD

DISTRIBUCIÓN
D I S T RI B U C DIAMÉTRICA
I Ó DI A M È T R I C DE
A D ALCORNOCAL
E S URE DA
D IS T R IB U C I D IA M Ø T R IC A D E SU R ED A
DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL D IS T R IB U C I D IA M ØT R IC A D E S U R ED A
DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL

500
50 0 400
40 0 400
4 00
350
35 0 C orb a 350
3 50 C orb a
400
40 0 Curva
300 Curva Curva
30 0 re al 300
3 00 rea l
real
Frecuencia

Frecuencia

300 Co rb a 250 real 250 real


Frecuencia

25 0 2 50
30 0
re al 200
20 0 200
2 00
200
20 0 150
15 0 150
1 50
Curva 100
10 0 C orb a 100
1 00
100
10 0
C orb a
ideal 50
50 Curva
ide al 50
50 Curva
idea l
00 Co rb a 00 ideal 00 ideal
55 10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 45
45 50
50 id e a l 55 10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 45
45 50
50 55 10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 45
45 50
50
CD
CD CD
CD CD
CD

Fuente: Planes Técnicos de Gestión y Mejora Forestal


28  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

2.5 Conclusiones

La abundancia de pies de otras especies, que existen en estas formaciones, hace nece-
sario para potenciar la producción de corcho, realizar claras y extracción de bornizos.

El elevado número de pies de especies acompañantes, en muchos casos encinas, per-


mite obtener ingresos que reducen de forma significativa los costes del tratamiento.

El número de alcornoques presentes en estas formaciones permitiría la conversión hacia


masas puras en un solo tratamiento.

Las pendientes en que se encuentran estas formaciones no suelen superar de media los
26,5º (50%) y por lo tanto, permitirán en algunos casos implementar procesos mecaniza-
dos con mayores rendimientos.

La estructura regular parece ser en realidad la tónica dominante, aunque sufre un proce-
so de irregularización con los actuales modelos de gestión.

3. Gestión tradicional y actual

Tradicionalmente, en España se encuentran tres topologías básicas de alcornocales se-


gún consideraciones silvícolas y económicas: alcornocales en dehesa, alcornocales se-
midensos y alcornocales densos. Esta última es la que corresponde de forma general
con los alcornocales catalanes, menos rentables que los otros tipos debido a las nulas
rentas ganaderas.

Alcornocales densos:

• Unos 350 pies adultos por hectárea.

• Turno de descorche de 14 años.

• Turno de corta de 150-170 años, orientada exclusivamente a la obtención de cor-


cho.

• La rentabilidad de esta forma de explotación se centra en el 2,5%.

La forma común de gestión para los alcornocales más productivos ha sido la conducción
como bosque regular. En ella se diferencian dos etapas: desde el regenerado o planta-
ción hasta la primera extracción de corcho cuando el árbol llega a los 60 cm de perímetro
y con 25-35 años con estructuras en dehesa y 60 años en estructuras densas; y de esta
hasta la corta final.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  29

3.1. Primera etapa: crecimiento

Desbroces y clareos para alcanzar a los 35 años 500 pies por hectárea. En estos se efec-
túan podas de formación hasta 2,5-4 metros, cada vez menos frecuentes.

3.2. Segunda etapa: producción

Se realizan desbroces, claras y descorches.

Los objetivos de los desbroces son facilitar la movilidad y extracción del corcho, reducir
la competencia arbustiva mejorando la vitalidad de los árboles y su crecimiento (este as-
pecto no está claramente demostrado y no se recomienda de forma general por su alto
coste. Montoya, 1988: INIA, 1978) y reducir la infección por Hypoxylon mediterraneum
al aumentar la aireación de la masa. Estos se suelen realizar antes de la extracción del
corcho y según las circunstancias, se repiten otra vez en medio del turno de descorche.

Las claras deben hacerse tres años después del descorche. Esto permite sentir sus efec-
tos en un mayor aumento del diámetro durante el turno de descorche y detectar pies de-
teriorados durante el descorche. Las claras afectarán a alcornoques muertos, enfermos,
heridos o decrépitos y al resto de especies arbóreas acompañantes.

Los vástagos de rebrote parece que tienen una vida más reducida (60-80 años), por lo
tanto no hay que orientarlos a la producción de corcho, sólo de leñas y a la producción
de bornizo. En este sentido pueden ser interesantes en la primera etapa por su elevado
crecimiento.

3.3. Peculiaridades de los alcornocales catalanes

La altura de extracción es algo inferior, 1,70-2 m, seguramente inducido por una carencia
de podas y una menor altura de los pies, debido a peores calidades de estación.

Estas menores calidades de estación han conducido, en muchos casos, a tratamientos


mediante la simple corta de los pies improductivos, sin atender prácticamente al rege-
nerado. Estas prácticas silvícolas son más económicas de efectuar por la propiedad y
conducen a un cierto aspecto de irregularidad.

Recientemente se promueve la gestión en estructura de bosque irregular. En estas cir-


cunstancias la densidad ideal es del orden de 500 pies/ha a partir de la clase diamétrica
15, con un recubrimiento del 70%. Las claras se realizan cada 14 o 28 años, tres años
después de los descorches.
30  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

3.4. Tratamientos en Francia: guía técnica de subericultura en los Pirineos


orientales

De forma general siempre que no suponga un sacrificio importante de producción se


recomienda el manejo como monte alto regular. Los clareos y claras tienen el objetivo de
disminuir la densidad para favorecer los árboles más productivos de las clases diame-
trales más abundantes. Estas se realizan después de de los descorches buscando una
densidad final recomendada de 350-400 pies por hectárea. La regeneración de este tipo
de montes puede ser más complicada. Las cortas finales implican un aumento del mato-
rral poco ventajoso para la siembra y en algunos casos hay que ayudar a la regeneración
con desbroces.

Este tipo de gestión garantiza rentas que crecen en función de la edad de la población,
pero produce un vacío de producción hasta que el regenerado llega a la edad de explo-
tación (perímetro de 60 cm; alrededor de 30-40 años).

Sólo en aquellos casos en que existe una estructura claramente irregular, donde la trans-
formación supondría importantes pérdidas de producción, se propone el mantenimiento
de estas estructuras.

3.5. Tablas de producción: Montero y Cañellas, 1998, en Madrigal et al., 1999

Estos autores hacen una propuesta para alcornocales regulares densos, con áreas basi-
métricas que oscilen entre 12 y 23 m2/ha y turnos de descorche de 9 años. Cabe indicar
que son tablas de silvicultura media.

Tabla 2. Calidades de estación

Calidades Producción (corcho verde)


Calidad I 12 kg/m2
Calidad II 10-12 kg/m2
Calidad III 8-10 kg/m2
Calidad IV 6-8 kg/m2
Calidad V < 6 kg/m2
Fuente: Tablas de producción para los montes españoles

Según el Inventario ecológico y forestal de Cataluña, la densidad media del corcho en el


ámbito del Montnegre y el Corredor es de 240 kg/m3. Si consideramos un grosor medio
de explotación de 30 mm obtenemos una calidad media de 7,2 kg/m2 de corcho extraí-
do. Esta coincide con la calidad IV de la tabla de producción.

Nos encontramos en zonas con bajas producciones y turnos de descorche más eleva-
dos, concretamente 14 años.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  31

Tabla 3. Producción para alcornocales

Diámetro Circunferencia Altura de N.º pies Área kh/ha de


normal (cm) normal sobre el descorche (m) por ha basimétrica corcho
corcho (cm) (m2/ha) fresco

19 60 1,2 450 12,9 2.524


22 70 1,4 350 13,6 2.672
25 80 1,6 300 15,3 2.991
29 90 1,8 250 16,1 3.155
32 100 2 200 15,9 3.116
35 110 2,2 175 16,9 3.299
38 120 2,4 150 17,2 3.365
41 130 2,6 125 16,8 3.291
45 140 2,8 100 15,6 3.054
48 150 3 95 17 3.330
51 160 3 90 18,3 3.365
54 170 3 85 19,5 3.377
57 180 3 80 20,6 3.365
60 190 3 75 21,5 3.330
64 200 3 70 22,3 3.270
Fuente: Tablas de producción para los montes españoles

4. Análisis del mercado

Previamente a la elaboración de propuestas concretas de gestión, se ha realizado un es-


tudio del sector del mercado de los productos forestales en Cataluña, de este se conclu-
ye que el corcho es, en este momento, el producto forestal de mayor valor comercial.

Para el Montnegre y el Corredor se trata de un mercado cercano, centrado en la pro-


vincia de Girona y sur de Francia, donde existen importantes empresas elaboradoras de
tapones.

En una primera radiografía del sector, se han puesto en evidencia las siguientes cuestio-
nes:

• Las producciones de corcho en España han seguido una evolución muy estable
durante las últimas décadas.

• Lo que sí ha experimentado un incremento muy significativo, desde el año 2000,


ha sido su precio.

• Cataluña ha sufrido un proceso análogo al del resto de España.

• El descenso de producción que se ha dado en la provincia de Barcelona, se ha


compensado por el incremento en Girona.
32  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 3. Producción española y precio pagado en cargadero

Valor cargador Producción

200
miles de toneladas

150
e/100 kg-

100
50
0
1985

1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002
año

Fuente: Anuario estadístico español

El precio base que se ha utilizado para la valoración económica es de 1,65 a/kg. Valor
muy próximo a la media de los últimos años en Cataluña y aceptado como representativo
del Montnegre-Corredor.

Figura 4. Producción catalana y precio pagado en cargadero

Valor cargador Producción Barcelona Producción Girona


decenas de toneladas

800
600
e/100 kg-

400
200
0
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

año

Fuente: Anuario estadístico español

5. Estudio de alternativas

Las alternativas de gestión que se han planteado no dejan de ser situaciones comprendi-
das entre diferentes tipos de formas fundamentales y de formas principales.

En cuanto a la forma fundamental, la bibliografía consultada aconseja las formas de mon-


te alto, por su mayor longevidad y capacidad de producción corchera. En este sentido
la experiencia de la zona indica que los brotes de cepa poseen un elevado crecimiento
inicial y buena calidad de corcho, que los hacen muy interesantes en la primera mitad del
turno.

Debido a estos factores y al carácter rebrotador de la especie y por tanto a la presencia


inevitable de pies de rebrote se pretende constituir formas fundamentales de monte me-
dio, buscando una dominancia de los pies de semilla. Los rebrotes tendrán su sentido
en la primera mitad del turno, aportando mayor producción que los de semilla y sien-
do eliminados paulatinamente con el avance de las claras.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  33

En cuanto a las formas principales posibles, la tendencia de los últimos años ha sido la
irregularización. A pesar de esto y como ya hemos expuesto, en las masas consideradas
la estructura que mejor se adapta es la regular. Esta, además, facilita la explotación y la
gestión, un factor muy a tener en cuenta cuando se pretende gestionar conjuntamente
un número importante de hectáreas:

• Concentra la producción en un número menor de pies,

• permite la mecanización de desbroces ya que no hay que conservar regenerado en


todo el turno, y

• al existir un menor número de pies mejora la ventilación y es más favorable frente a


infecciones de hongos.

También indicar aquí que la regeneración en esta zona es abundante y generalmente fácil
de conseguir.

Por todas estas razones y después de la comparación económica con otras alternativas,
se ha decidido plantear un modelo de monte medio regular.

6. Propuestas para la gestión de alcornocales en el ámbito del


Montnegre y el Corredor

6.1. Objetivos generales de la gestión propuesta

En este documento se propone una silvicultura aplicable a alcornocales puros y mixtos,


principalmente con encina y pino piñonero, orientada a la producción exclusiva de corcho
de calidad. Con carácter general, se tenderá a la transformación en masas puras con la
mayor brevedad posible.

Los objetivos de la gestión propuesta son:

• Concentrar en el tiempo y en el espacio las intervenciones de mejora.

• Conseguir el máximo peso y calidad de corcho de reproducción en cada interven-


ción.

• Regularización de la masa.

• Asegurar una buena regeneración de semilla.

Debido al carácter manual de las intervenciones de descorche y a la rentabilidad actual


de estas formaciones, la mayoría de las masas se podrán definir como explotables.

En todos los casos, al realizar las actuaciones silvícolas, se tendrá en cuenta la minimi-
zación del riesgo de incendios y la estabilidad frente a otras perturbaciones ambientales
(plagas, vientos, heladas...).
34  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

6.2. Criterios silvícolas de la gestión propuesta

En este apartado se han fijado los criterios silvícolas que han servido de base para la
redacción y aplicación del modelo de gestión propuesto:

Los alcornocales se gestionarán principalmente como masas regulares.

En el caso de bosques puros, la gestión propuesta procurará el mantenimiento de un


máximo del 20% de otras especies acompañantes. Este hecho permitirá mantener cierta
diversidad y facilitará la obtención de otros productos, como la planta forestal para jardi-
nería.

Se regenerarán por la doble condición de rebrote y de semilla, buscando un bosque me-


dio con un mínimo del 60% de pies de semilla.

Siguiendo el modelo de tipologías francés, no se hacen diferencias entre calidades de


estación.

Se define un turno de saca condicionado por la obtención de panas de corcho de calibre


y calidad suficientes. Puede variar en función de la calidad de estación, pero en la zona
del Montnegre y el Corredor, como en muchas partes de Cataluña, este suele ser de 14
años.

Los clareos y las selecciones de rebrotes (intervenciones no comerciales) se realizarán


12-14 años después de la consecución de la regeneración. Estas actuaciones reducirán
la densidad de rebrotes a uno por cepa y un total de 800 pies/ha.

En el mismo momento se aprovechará para realizar cortas aclaratorias sobre los pies
padre y tratar la vegetación arbustiva cuando esta compita con el regenerado.

A medida que van progresando las claras, se eliminarán los árboles decadentes e im-
productivos (con heridas importantes, que no hacen suficiente fruto o con enfermedades
y/o plagas importantes). Estas se suelen realizar 2-3 años después del descorche, para
poder fijar qué pies han quedado afectados por este y permitir un periodo largo de cre-
cimiento hasta la próxima actuación. Los clareos y claras que afecten a pies de bornizo
y segundero se deben realizar previamente al descorche, ya que el producto que se
obtiene de ellos no es rentable. Por razones económicas se realizará una clara cada dos
descorches, 28 años.

El turno de corta se fija en función de la capacidad de producir corcho en cantidad y


calidad y depende no tanto de la calidad de estación, como de la calidad de los trabajos
realizados. Generalmente se pueden realizar hasta 6-8 descorches en un mismo pie y por
lo tanto se alcanzan edades de 150-180 años. En nuestro caso, debido a la baja calidad
de estación y a la necesidad de eliminar los pies cuando todavía conserven vigor suficien-
te para mantener una buena producción de semilla, se ha fijado un turno de 150 años.

Con este procedimiento se podrían obtener también alcornocales regenerados por bos-
quetes con estructura regular, o irregular en función de la duración e intensidad en la
renovación del alcornocal.
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  35

La cobertura óptima para la germinación de la semilla se da con una FCC del 50%. Esta
se obtiene después de la corta diseminatoria. Debido al bajo recubrimiento inicial y a la
necesidad de cierta protección durante la etapa juvenil, no se cree necesario realizar la
corta aclaratoria hasta el siguiente descorche, pese a esto el modelo permitiría introducir
esta intervención.

A los 28 años de la corta diseminatoria se ejecutará la corta aclaratoria. Los pies conser-
vados se eliminarán completamente 14 años después, para aprovechar su último des-
corche. Con este procedimiento desaparece el periodo de parada en la explotación.

Este periodo de regeneración tan largo implicará la presencia de un corto periodo de


semiregularidad. Como la realidad definitiva del comportamiento de estas masas en rege-
neración no se conoce con exactitud, se ha optado por este modelo que permitirá variar
el «tempo» del proceso y ajustar las necesidades de recubrimiento y protección en cada
momento.

A partir de la consulta de los datos disponibles del Inventario Ecológico y Forestal de


Cataluña, se pone de manifiesto en la mayor parte de los alcornocales del Montnegre
y el Corredor un crecimiento radial con corteza mediano de 1,50 mm/año, logrando el
perímetro del primer descorche a los 50-60 años.

6.3. Modelo de gestión propuesto

• Forma fundamental de monte medio.

• Forma principal regular.

• Turno de corta de máxima producción de corcho, determinado por el momento en


que se realiza la 8ª corta de corcho (unos 150 años).

• Método de regeneración por aclareo sucesivo (diseminatoria, aclaratoria y final).

• Clareo y selección de rebrotes (no comercial) a los 14 años, dejando unos 800 pies
por ha.
Tabla 4. Modelo de gestión para alcornocales: las densidades expresadas son las de referencia y tienen carácter orientativo

Actuación Tipo de intervención Edad Dg Densidad Densidad Observaciones


aprox. aprox. inicial (pies/ha) final (pies/ha)
1.r Desbroces, descorches, 50 >20 >500 500 Actuaciones deficitarias
Descorche tratamientos fitosanitarios y
claras
2.º Desbroces, descorches y 64 25 500 500 Actuaciones deficitarias
Descorche tratamientos fitosanitarios
3.r Desbroces, descorches, 78 30 500 250
Descorche tratamientos fitosanitarios y
claras
4.º Desbroces, descorches y 92 35 250 250
Descorche tratamientos fitosanitarios
5.º Desbroces, descorches, 106/0 40 250 120 Se dejan uniformemente
Descorche tratamientos fitosanitarios y distribuidos los mejores
claras pies productores de cor-
cho y semilla
36  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Descorche de pies padre, >900 pies regenerando/ha 800 pies regenerado/ha


6.º tratamientos fitosanitarios, 120/14 45
Descorche clareos y desbroces 120 pies padre 120 pies padre

800 regenerado 100 pies padre Se dejan uniformemente


Descorche y clara de pies pa-
7.º distribuidos los mejores
dre, tratamientos fitosanitarios 134/28 50
Descorche 120 pies padre pies productores de corcho
y desbroces
y semilla

Descorche y corta final de 800 regenerado


8.º
pies padre, tratamientos 148/42 55 800 pies/ha
Descorche
fitosanitarios y desbroces 100 pies padre
Figura 5. Esquema de aplicación del modelo

Año 0 Año 14 Año 28 Año 42 50 años 64 años 78 años

Desbroce, descorche, Desbroce, descorche, Desbroce, descorche, 8º descorche, Clareo de mejora, Desbroce, descorche y Desbroce, descorche,
tratamiento fitosanita- tratamiento fitosanitario, tratamiento fitosanitario corte final poda de formación, tratamiento fitosanitario tratamiento fitosanitario
rio y clareo diseminatorio clareo, selección de y clareo de mejora desbroce y y clareo de mejora
rebrotes tratamiento fitosanitario

Año 0

92 años 106 años 120 años 134 años 148 años

Desbroce, descorche y Desbroce, descorche, Desbroce, descorche, Desbroce, descorche, 8º descorche,


tratamiento fitosanitario tratamiento fitosanitario tratamiento fitosanitario, tratamiento fitosanitario corte final
y clareo diseminatorio clareo y selección de y clareo de mejora
rebrotes
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  37
38  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

7. Análisis económico

Para la valoración económica del modelo se ha utilizado el método del valor actualizado
neto (VAN). Este nos sirve para determinar la alternativa, técnicamente viable, más renta-
ble para nuestros costes de funcionamiento.

7.1. Parámetros del balance económico

Todos los parámetros del balance están indicados sin IVA. Para la actualización de los
costes de explotación se ha fijado un aumento anual del 3,25%. Para la actualización del
valor de los productos forestales se ha fijado un aumento anual del corcho del 3% y de las
leñas del 2,5%. El valor de estos productos se ha considerado siempre en cargadero.

Tabla 5. Parámetros del balance económico

Coste actuaciones Valor Fuentes

Selección de rebrotes 600 a/ha Asociaciones de propietarios forestales (APF)


Selección de rebrotes
en edades avanzadas 1.200 a/ha APF
Claras y cortas finales Ver tabla 7 APF
Descorche 0,28 a/kg Rendimientos Montoya, propietarios y costes
salariales del Ministerio de Trabajo
Desembosque del corcho 0,05 a/kg
Tratamiento fitosanitario 54,05 a/ha Propietarios, coste producto Conselleria MAiH y
costes salariales del Ministerio de Trabajo
Podas bajas en Quercus 34,55 a/ha Propietarios y costes salariales del Ministerio de
Trabajo
Desbroce manual 800 a/ha APF, propietarios y costes salariales del Ministerio de
Trabajo
Desbroce mecanizado 400 a/ha APF, propietarios y costes salariales del Ministerio de
Trabajo
Valor productos Valor Fuentes

Leñas de alcornoque 21 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC


Leñas de encina y madroño 45 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC
Corcho de reproducción 1,65 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC
Corcho de trituración 0,25 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  39

Tabla 6. Coste de procesado por pie de Quercus suber: corta, desramado y desembosque
hasta cargadero

CD 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60
en cargadero 0,57 a 1,42 a 2,40 a 3,95 a 5,19 a 7,32 a 8,45 a 10,99 a 13,90 a 14,33 a 17,40 a

7.2. Resultados económicos del modelo propuesto

A partir del análisis de los resultados económicos se pueden deducir las siguientes con-
clusiones:

El modelo planteado es el que presenta mejores resultados económicos y mayor robus-


tez frente a variaciones razonables en los precios, costes y tasas de actualización.

El resto de modelos considerados: irrergulares pie a pie, regulares estrictos con periodo
de regeneración de 20 años y estos mismos con los desbroces cada 7 o 14 años; pre-
sentaron peores resultados.

El VAN, expresado en a por hectárea y año, de un turno del modelo planteado es de


112,27 a.

Este presenta además, elevada robustez frente a la variación en los costes de desbrozar.
Mantiene valores positivos hasta costes de 2.085,00 a/ha. Figura 6.

Figura 6. Variación de los costes de desbroces

Variación coste desbroce


Coste desbroce

160,00
140,00
120,00
100,00
€/ha-año

80,00
60,00
40,00
20,00
0,00

300,00 500,00 700,00 900,00 1.100,00 1.300,00

€/ha

Como los ingresos dependen básicamente del precio del corcho de reproducción, los
modelos son fuertemente sensibles a incrementos o disminuciones de este. Una reduc-
ción del 35% en el precio del corcho (1,00 a/kg), en igualdad de las otras condiciones,
supone reducir a cero la rentabilidad.

En cuanto al precio del corcho de trituración se refiere, las variaciones en su precio no


influyen significativamente en el VAN final.
40  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

El coste de descorche vuelve a ser un elemento clave en la rentabilidad final del turno. A
pesar de esto haría falta un aumento del 100% (0,6 a/kg) en el coste de estos trabajos,
expresados en dinero actual, para reducir a cero la rentabilidad.

Figura 7. Variación de costes y precio del corcho

Variación coste y precio corcho

Variación coste pelar Variación precio corcho reproducción Variación precio corcho trituración

200,00
€/ha-año

150,00
100,00
50,00
0,00
-50,00

0,00 € 0,20 € 0,40 € 0,60 € 0,80 € 1,00 € 1,20 € 1,40 € 1,60 € 1,80 € 2,00 €

€/kg

En las tasas de actualización en el precio y coste de los productos se observa que haría
falta un incremento anual del coste de los trabajos por encima del 3,8% o un incremento
anual del valor de los productos inferior al 1,8%, para hacer nula la rentabilidad, en igual-
dad de las otras condiciones.

La tasa de actualización anual influye en un orden de magnitud semejante a la variación


del coste de los trabajos.

Figura 8. Variación en las tasas de actualización anual

Variación tasas de actualización

Incremento precio corcho Incremento coste trabajos Incremento precio dinero

500,00
400,00
€/ha-año

300,00
200,00
100,00
0,00
—100,00

1,5 € 2€ 2,5 € 3€ 3,5 € 4€ 4,5 €

%
Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados  |  41

8. Adaptación de las formaciones actuales al modelo


8.1. Introducción

Para la adaptación de los alcornocales del Montnegre y el Corredor al modelo de gestión


propuesto se han definido itinerarios silvícolas, que han de ayudar al gestor a determinar
la actuación más adecuada en cada momento.

Del análisis realizado del estado actual de estas formaciones, conjuntamente con la valo-
ración económica del turno, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

• El balance global del turno es claramente positivo.

• Existen dos intervenciones que tomadas de forma aislada son deficitarias: la prime-
ra clara y descorche, y el segundo descorche, ya que los productos obtenidos son
de escaso valor comercial.

• Si no se realizan estas dos actuaciones los alcornocales no producirán nunca cor-


cho de calidad y, por tanto, no llegarán nunca a ser autosostenibles económica-
mente.

• El largo periodo de amortización de estas, riesgo elevado y escasa rentabilidad de


la inversión las hacen poco atractivas para el inversor privado.

• La administración ha de favorecer que se realicen estas actuaciones para reducir


las inversiones públicas a largo plazo.

Esta cuestión adquiere gran importancia para los alcornocales del Montnegre y el Co-
rredor ya que en su gran mayoría se encuentran en fases de desarrollo próximas a estas
dos actuaciones. Por esta razón los itinerarios propuestos se centran en la adaptación
de este tipo de formaciones.

8.2. Itinerarios silvícolas

Los itinerarios planteados se centran en la forma más eficiente de gestionar los trabajos
de mejora en alcornocales jóvenes y permitir su entrada en producción.

Los itinerarios están pensados y se presentan separadamente para aquellas masas jóve-
nes sin el primer descorche realizado o con descorches realizados hace más de 20 años
(tabla 7) y para aquellas con el primer descorche ejecutado (tabla 8).
42  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 7. Masas sin ningún descorche

Pies de Pies de 20 a 25 cm Pies de 20 a 35 cm Actuaciones


corcho/ha de diámetro normal de diámetro normal

> 500 Adaptar al modelo: pelar 500 pies


  > 250 < 500 > 250 Adaptar al modelo: pelar 250 pies
< 500 < 250 No actuar

Tabla 8. Masas con un descorche

Pies de Pies de 20 a 25 cm Pies de 20 a 35 cm Exceso de Actuaciones


corcho/ha de diámetro normal de diámetro normal pies
total

> 500 >30% Adaptar al modelo


en el próximo
descorche
< 30% Descorchar cuando
> 250 toque
< 500 > 250 > 30% Adaptar al modelo en
el próximo descorche
< 30% Descorchar cuando
toque
< 500 < 250 No actuar

Nota: Las densidades expresadas son las de referencia y tienen carácter orientativo

Bibliografía básica

ALEMANY, S. Guia pràctica de Silvicultura. Barcelona (1994).


DARP. Generalidad de Catalunya. Estadístiques forestals. Barcelona (2001).
Institut Català del Suro. <www.icsuro.com> (2005).
Institut Mediterranéen du Liège. Guía práctica de subericultura para los Pirineos orienta-
les (1998). http://www. institutduliege.com/guides.php. Consultado en 2006.
Instituto CMC-IPROCOR. Junta de Extremadura. <www.iprocor.org> (2005).
MADRIGAL et al. Tablas de producción para los montes españoles. Madrid (1999).
MAPA. Anuario estadístico de España 2005 (2006).
MONTOYA, O. Los alcornocales. Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación. Madrid
(1988).
MONTERO, G. y CAÑELLAS, I. Manual de reforestación, cultivo y aprovechamiento del al-
cornoque (1998).
ROVIRA BLANCO, J. Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya. Diputació de
Barcelona (2005). Documento no publicado.
VIEIRA, J. Subericultura. Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación. Madrid (1991).
Análisis del modelo para alcornocales  |  43

Análisis del modelo para alcornocales

Miguel Elena Rosselló


Director del Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón Vegetal. (ICMC/IPROCOR)

La propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados de Cataluña presentado


para la zona de Montnegre-Corredor constituye un ejemplo modélico de documento útil
y operativo destinado a facilitar la gestión.

En el momento presente, en que el debate sobre el futuro de nuestros alcornocales pasa


por la certificación, son necesarias herramientas de carácter práctico y conclusivo que
permitan adoptar decisiones a los gestores y propietarios. En el caso concreto del QS
estamos en el año en que aparece el CIPS,1 que con el apoyo de las asociaciones de
productores e industriales de corcho y las instituciones especializadas de todos los paí-
ses mediterráneos relacionados con el sector, establece el marco general del tratamiento
productivo y sostenible de este tipo de bosques.

La propuesta analizada va dirigida a los alcornocales del Montnegre y el Corredor que


en Cataluña son minoritarios, aunque no marginales. No obstante, buena parte de sus
conclusiones son aplicables también a los alcornocales de la Selva o el Ampurdán.

El análisis del estado actual nos presenta un alcornocal de alta densidad y escaso diá-
metro, lo que perjudica a la calidad del producto y hace imprescindible una gestión activa
e intensa.

El estado actual, muy próximo al abandono, con alto porcentaje de pies de regeneración,
exige intensas claras y la producción de leñas. Sin embargo no compartimos la conde-
na de los vástagos de rebrote porque pensamos que están en condiciones de producir
corcho en 3 o más turnos asegurando rentas corcheras más tempranas. Por otra parte,
disponemos del ejemplo de la Mâamora en Marruecos en donde más del 95% de los pies
productivos proviene de cepa.

En cuanto al desbornizado, recomendamos como lo hace el CIPS su inicio a los 70 cm


de perímetro, y un coeficiente de descorche calculado más por razones de operatividad
que por criterios fisiológicos, ya que el futuro del descorche se orientará hacia el que sea
más fácilmente realizable desde el suelo por el operario, ayudado por equipos que no se
adaptan bien al trabajo en altura. Nos referimos a las máquinas electrónicas de rayado
ya operativas.2

En el análisis de la producción sugerimos que se incluya en el plan de gestión la realiza-


ción de tablas de PCm2 (peso de corcho/m2 descorchado) fáciles de realizar y en general
válidas a nivel comarcal.

1.  Código Internacional de Prácticas Suberícolas (2006). C.E. Liège-Subernova. Edición en cinco lenguas.
2.  Están disponibles las páginas STHILL e IPLA con resultados satisfactorios.
44  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Igualmente proponemos realizar un análisis preciso de los calibres tanto en la redacción


del plan como en las decisiones de fijación del turno efectivo (12-15 años). La técnica
disponible permite la realización rápida de estas mediciones así como una buena aproxi-
mación a la evaluación de la calidad tecnológica esperada (equipo Coveless).

El análisis del mercado nos permite constatar un incremento general del precio del cor-
cho en plancha de 1998 a 2004 y un descenso posterior. No obstante la evolución de
las diferentes calidades ha sido a veces contradictoria. La cotización de los bornizos y
refugos está estabilizada desde 2000, y la de los delgados sube al ritmo del corcho tapo-
nable. Ello nos lleva a una reflexión sobre la decisión de la saca en función del calibre real
y del mercado de dos clases de plancha: taponable y delgado.

El mercado puede aconsejar reducir el turno desde 15 a 12 años e incluso menos según
las estaciones con evidentes beneficios de gestión. Podemos también modificar la altura
de descorche bien para reducir el calibre o para aumentarlo incidiendo en el primer caso
en la reducción del turno.

En conclusión, y con las matizaciones ya expresadas, consideramos idóneo el modelo de


gestión propuesto. Compartimos la forma fundamental y la forma principal propuestas.
El turno de saca debe quedar sometido a decisión económica entre 12 y 15 años. Por
último, el método de regeneración adoptado nos parece el oportuno, si bien el período
de regeneración debería acortarse a 20 años.

Proponemos al autor la consideración de estas sugerencias y su incorporación a los dife-


rentes cuadros de operaciones y de balance económico si tiene a bien su adopción.
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  45

Propuesta de modelo silvícola para montes privados


de encina (Quercus ilex) y roble (Q. humilis, Q. faginea y
Q. cerrioides)

Joan Carles Ángel i Hernández


Ingeniero de montes. Asociación de Propietarios Serra de Bellmunt-Collsacabra (Osona, Cataluña)

1. Distribución de la especie en Cataluña

El modelo propuesto en este documento fue ideado inicialmente para la encina y adap-
tado posteriormente al roble cerrioide. Bajo la denominación de roble cerrioide se han
incluido los robles de crecimiento más lento y propios de las regiones mediterráneas,
básicamente se trata de dos especies, Quercus humilis y Quercus faginea y su híbrido
Quercus x cerrioides. Esta propuesta, por tanto, no va dirigida a la gestión de masas
de Quercus petraea ni Quercus robur.

El encinar es el tercer tipo de bosque en Cataluña y ocupa unas 185.000 hectáreas,


mientras que Quercus humilis, Q. faginea y Q. x cerrioides ocupan 75.000 ha.

Figura 1. Distribución de encina y roble cerrioide

Quercus ilex Quercus humilis y Q. cerrioides

Superficie de bosque Superficie de bosque


Estaciones dominantes (15,46%) Estaciones dominantes (5,52%)
Resto de estaciones con presencia (22,16%) Resto de estaciones con presencia (20,75%)

Fuente: Inventario Ecológico y Forestal de Cataluña. CREAF

Se trata, en general, de masas densas, de diámetros pequeños, con varios rebrotes en


cada cepa, alturas reducidas y portes a menudo arbustivos. La buena regeneración bajo
pinares de las dos especies, junto con la buena respuesta en los grandes incendios de
la Cataluña central hacen presuponer un aumento de la superficie de encinar y robledal
en los próximos años.
46  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

2. Gestión tradicional y actual

Según Alemany (1994) la encina en Cataluña se ha tratado tradicionalmente como monte


bajo para la producción de leña y carbón. En el pasado se trataba en turnos de 10 a 15
años, para la obtención de carbón, si bien más recientemente, la tendencia ha sido a
alargar los turnos para la obtención de leñas.

En el caso de Quercus humilis y Q. faginea, según Alemany (1994), el tratamiento tradi-


cional también es el monte bajo para la producción de leña, pero con dos variantes: la
corta a hecho con turnos de 20 a 40 años o bien la corta cada 15-20 años de entre el
50 y el 60% de las existencias, dejando los brotes más prometedores para la siguiente
corta.

Tanto la encina como el roble cerrioide muestran una buena capacidad de regeneración
por rebrote de cepa, lo que permite el tratamiento de monte bajo. Según Montoya (1993),
las cepas de encina tratadas como monte bajo conservan su capacidad de rebrotar,
como mínimo hasta los 200-300 años. La bibliografía, en general, no recomienda rota-
ciones inferiores a los 15 años debido al agotamiento de las cepas.

San Miguel (1992) propone tratar la encina como monte bajo regular para producir leña,
mediante cortas a hecho, con o sin reserva de árboles, en turnos comprendidos entre
25 y 30 años.

En Italia, Bernetti (1995) argumenta que el tratamiento de monte bajo para leña es el
único sistema silvícola que puede ofrecer una producción comercial. Propone turnos de
30 a 40 años y destina el tratamiento como monte alto sólo para funciones protectoras,
estéticas, recreativas o producción de bellota.

En Francia, Ducrey (1992) propone tratar la encina como monte bajo regular (taillis simple)
en turnos de 30-40 años, mediante cortas a hecho, respetando cortinas de árboles en
los márgenes de caminos o dentro de las zonas para mejorar la calidad estética de la
masa.

En montes privados en Cataluña, algunos planes técnicos de gestión y mejora forestal


proponen tratar la encina como monte bajo o medio irregular pie a pie, y tratan de ajustar
la masa a una curva ideal. En general, contemplan rotaciones de 15 a 20 años y un diá-
metro máximo de corta de unos 25 cm, aunque a menudo, la aplicación práctica de este
modelo es la recolección de forma anárquica de árboles llegados a un diámetro óptimo
para leña.
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  47

Tabla 1. Algunas curvas de distribución ideal para encina propuestas en PTGMF de la zona
de la sierra de Bellmunt y del Montnegre-Corredor

CD Curva 1 Curva 2 Curva 3 Curva 4 Curva 5

  5 500 416 400 360


10 550 350 268 260 300
15 390 200 173 150 250
20 170 150 111 80 210
25 50 72
30 25 46
35 30

3. Análisis del mercado de productos forestales

Antes de proponer un modelo, se ha realizado un estudio del sector del mercado de los
productos forestales en Cataluña, que concluye que la leña es prácticamente el único
producto con un mínimo volumen comercializado que se obtiene a partir de la encina y
el roble cerrioide.

Se trata de un mercado local que compra leña en tronco y vende leña cortada a poca
distancia. Los consumos de los aserraderos son muy bajos, puesto que muchos de ellos
están creados por rematantes y tienen la función de lugar de trabajo cuando hace mal
tiempo y no pueden realizar trabajos forestales en el monte. En general son aserraderos
poco modernizados y de funcionamiento muy manual con escaso personal.

En una primera radiografía del sector, se entrevistaron 17 aserraderos de leña de las co-
marcas de Barcelona y solamente uno de ellos manifestó un consumo considerable, con
unas 12.000 toneladas al año. Otros 5 aserraderos entrevistados consumen entre 1.500
y 2.000 toneladas al año y el resto no llega a consumir 1.000 toneladas anuales. Cabe
decir que se trata de un mercado poco transparente y de escasa credibilidad por lo que
concierne a los consumos.

Un dato a destacar es que casi la totalidad de los aserraderos manifiestan que tienen
asegurado más del 75% de su consumo, cosa que obliga a hacer un esfuerzo en la bús-
queda de nuevos mercados.

Por lo que respecta al precio de la leña, parece que los últimos años se empieza a notar
una tendencia al aumento de precios, quizá motivada por la subida del precio de los
combustibles fósiles. En las figuras 2 y 3 se observa que el precio nominal de la leña ha
aumentado tímidamente los últimos diez años, pero es solamente desde hace dos años
que esta subida es mayor que la inflación.
48  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 2. Evolución del precio de la leña de encina en aserradero

encina
Precio e/t

70

60

50

40

30

20

10

0
1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Precio nominal Precio real

Fuentes: Diputación de Barcelona, Boletín del mercado de productos forestales en Cataluña y Centro de la Pro-
piedad Forestal, revista Silvicultura

La diferencia de precio entre la leña de encina y la de roble en el mercado catalán es to-


davía considerable, esto obliga a buscar mercados en que no se distingue entre la leña
de encina de la de roble.

Figura 3. Evolución del precio de la leña de roble en aserradero

roble
Precio e/t

70
60
50
40
30
20
10
0
1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Precio nominal Precio real

Fuentes: Diputación de Barcelona, Boletín del mercado de productos forestales en Cataluña y Centro de la Pro-
piedad Forestal, revista Silvicultura
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  49

4. Estudio de alternativas

El modelo propuesto se plantea únicamente para zonas de producción forestal priori-


taria, es decir, quedan excluidos los montes en que no sea posible la mecanización del
desembosque de la leña, es decir aquellos que estén situados a más de 70 metros de
un camino y que no sean transitables por maquinaria. También se excluyen los encinares
y robledales situados sobre suelos pobres, con fenómenos erosivos activos o con pen-
dientes superiores al 60%, así como aquellos bosques que tengan algún valor ecológico
o recreativo singular.

En los montes de producción prioritaria se fijan los siguientes objetivos:

• Obtener leñas de forma eficiente y perenne

• Aumentar el vigor de las masas

• Reducir el combustible presente en el monte

En cuanto a la forma fundamental de la masa, existen básicamente dos alternativas: los


tratamientos de monte bajo o bien los de monte alto.

El estudio del mercado de productos deja claro que la mejor opción es orientar la silvi-
cultura a la obtención de leñas. Para este objetivo, tanto la bibliografía como la gestión
tradicional e incluso la gestión actual coinciden en que la forma fundamental de la masa
tiene que ser monte bajo.

Aunque en monte bajo la estructura irregular o regular de las masas pierda bastante el
sentido, el hecho que determinados instrumentos de ordenación planteen tratamientos
de monte bajo irregular ha obligado a valorar las dos alternativas. Tanto la bibliografía
consultada como la gestión tradicional orientan la gestión a las estructuras regulares a
partir de cortas finales intensas que provocan la regeneración por rebrote.

Las masas regulares son más fáciles de gestionar y no son necesarios los marcajes, que
sí lo serían en el caso de pretender ajustar un encinar o robledal a una determinada curva
ideal.

El desembosque de la leña es menos costoso con densidades finales bajas. Los modelos
irregulares proponen densidades finales de más de mil pies por hectárea, con lo que se
complica enormemente el desembosque.

Con un modelo regular se obtiene un producto más homogéneo ya que se busca que
los árboles tengan un diámetro similar entre sí, contrariamente a los modelos irregulares,
en que la pretensión de ajustar la masa a una curva ideal obliga a aprovechar distintos
diámetros.

Todos estos argumentos llevan a proponer un tratamiento de monte bajo regular para la
encina y el roble cerrioide.
50  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

5. Descripción del modelo

Los criterios silvícolas que sirven como base al modelo son los siguientes:

Tratamiento: Monte bajo regular adaptado (taillis étagé, según Amandier, L. 1996)

Turno: Tecnológico para leña, determinado por el momento en que el diámetro medio es
de 17 cm

Intervenciones

1. Selección de rebrotes (no comercial) a los 8-10 años

2. Corta final a los 30-40 años con reserva de árboles con criterio económico y pai-
sajístico. Corta de los árboles reservados en la siguiente selección de rebrotes

Si se observan dificultades en el rebrote de cepas se buscará la regeneración sexual,


respetando los pies reservados el tiempo necesario hasta asegurarla.

El modelo se concreta, pues, en dos intervenciones: una selección de rebrotes y una


corta final.

Primera actuación. Selección de rebrotes

Objetivo

• Maximizar la producción concentrándola en un número determinado de pies.

Momento de la intervención

• A los 8-10 años después de la corta final o después de un incendio.

Condiciones técnicas

• Selección de uno o dos rebrotes por cepa para conseguir una densidad final de
unos 900-1.000 pies/ha. Se respetan los más rectos, sanos y vigorosos.

• Corta de los pies reservados en la corta final.

• Reducción de restos de corta in situ en fragmentos de menos de un metro.

• Roza de penetración cuando sea necesaria.

Justificación técnica

Para establecer el momento óptimo de la selección de rebrotes, el modelo se basa en el


seguimiento de la selección de rebrotes en roble y encina después de los incendios del
1994 y el 1998, que aconseja realizar la operación hacia los 8-10 años de edad, ya que
si se hace a los 6 años se produce una cantidad más elevada de nuevos rebrotes (Obon,
2005), mientras que en edades más avanzadas el coste de la actuación se encarece.

Otra cuestión que se plantea es determinar la densidad que permite optimizar el cre-
cimiento repartiéndolo en el mínimo número de pies posible. Para fijar la densidad de
rebrotes a seleccionar, se ha tenido en cuenta que, según el inventario del CREAF, el
diámetro de copa medio de una encina de diámetro 17 cm es de 3,88 m. Según esto,
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  51

una densidad final de 850 pies/ha permite llegar al final del turno con crecimiento libre de
copas. Si bien no parece conveniente eliminar todos los rebrotes en una cepa puesto
que se produce una fuerte rebrotada inducida, se propone dejar una densidad ligeramen-
te superior, entre 900 y 1.000 pies/ha a la espera de resolver esta cuestión.

Figura 4. Recubrimiento medio de copas en función de la densidad de pies, para encinas de


17 cm de diámetro

Recubrimiento de copas en función de la densidad


(Quercus ilex. Diámetro mediano = 17 cm)

140
140
130
Recubrimiento (%)

130
120
120
110
110
100
100
90
90
850 encinas/ha:
850 alzines/ha :
80
80
recubrimiento del
recobriment del100%
100%
70
70
60
60
700
700 800
800 900
900 1000
1000 1100
1100

Densidad
D (pies/ha)
ensitat (peus/ ha)

Segunda actuación. Corta final

Objetivo

• Regenerar el monte por rebrote y obtener un volumen de leña.

Momento de la intervención

• Cuando el diámetro medio es de 17 cm (30-40 años).

Condiciones técnicas

• Se reservan un máximo de 400 pies/ha, distribuidos homogéneamente y de diá-


metros intermedios (15-20 cm).

• Reducción de restos de corta in situ en fragmentos de menos de un metro y con


una altura inferior a los 50 cm sobre el suelo.

• Roza de penetración cuando sea necesaria para la correcta ejecución del resto de
trabajos.

Justificación técnica

En las figuras 5 y 6 se puede observar la diferencia en el crecimiento en diámetro entre


una zona con profundidad de suelo y aspecto general de buena calidad de estación y
otra zona, con escasa profundidad de suelo y aspecto de baja calidad de estación, las
dos situadas en el municipio de Sant Pere de Torelló.

Las edades están determinadas a partir del conteo de anillos de crecimiento a partir de
encinas cortadas en una corta experimental. Aunque hay que tomar los datos con reser-
52  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

vas, se intuye que en zonas de buena fertilidad, las encinas pueden alcanzar los 17 cm de
diámetro normal a los 30 años, mientras que en zonas menos fértiles, no llegan a alcanzar
los 15 cm a la misma edad. En los dos casos, la densidad de encinas en el momento
de la corta superaba los 2.000 pies/ha, con lo que parece lógico pensar que en masas
menos densas el crecimiento diametral podría ser mayor.

Figura 5. Relación edad diámetro de encinas en una zona fértil en Sant Pere de Torelló (Oso-
na)

Quercus ilex y = 15,099Ln(x) - 34,112


R2 = 0,7158
Buena calidad de estación
30

25

20
Diámetro

15

10

0
0 10 20 30 40 50

Edad

Figura 6. Relación edad diámetro de encinas en una zona poco fértil en Sant Pere de Torelló
(Osona)

Quercus ilex y = 9,9924Ln(x) - 19,752


R2 = 0,7146
Mala calidad de estación

30

25

20
Diámetro

15

10

0
0 10 20 30 40 50

Edad

Las ecuaciones resultantes parecen confirmar que para obtener un diámetro final de en-
tre 15 y 20 cm, que es un diámetro óptimo para leña, se tendría que ir a turnos de entre
25 y 30 años en zonas de buena calidad de estación y de 35 a 40 años en zonas de peor
calidad.
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  53

Otro elemento de discusión en la corta final es el número de pies por hectárea que hay
que reservar. Por un lado, cuantos menos pies se reserven, mayor será el volumen de
leña aprovechado y mejorará el beneficio económico, pero por otro lado, tratándose
de montes privados y con poca superficie en muchos casos, es interesante evitar que la
selección de rebrotes al cabo de 8 o 10 años no sea económicamente negativa.

Si se reservan unos 400 pies/ha, se cubren los costes de la posterior selección de rebro-
tes, al tiempo que disminuye el impacto visual en relación a una corta a hecho y permite
intervenir al mismo tiempo en una superficie grande.

El espaciamiento final, que establece un marco de 5 x 5 m entre pies, permite el tránsito


de maquinaria y el desembosque de la leña. La regeneración por rebrote queda asegu-
rada dado que llega luz suficiente a las cepas como para estimular con fuerza la nueva
rebrotada.

A pesar de todo, hay que prever una posible rebrotada inducida después de la primera
selección de rebrotes, sobre todo en el caso de la encina. También hay que tener en
cuenta que pasan entre 20 y 30 años sin actuar, con la consiguiente acumulación de
combustible en el monte. Por estos motivos, se plantea la posibilidad de realizar una ter-
cera intervención que se situaría entre la selección de rebrotes y la corta final.

Posible tercera actuación. Segunda selección de rebrotes

Esta actuación es deficitaria, toma un carácter secundario y se realizaría solamente si las


condiciones de financiación lo permiten.

Objetivo

• Eliminar la rebrotada inducida después de la primera selección de rebrotes.

Momento de la intervención

• A los 18-20 años. De 8 a 10 años después de la primera selección.

Condiciones técnicas

• Se eliminan todos los rebrotes producidos con posterioridad a la selección de re-


brotes.

• Se interviene sobre el estrato arbustivo.


54  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 7. Modelo propuesto para encina y roble

Primer turno
8-10 años 30 años

1.000 rebrotes/ha 1.000 rebrotes/ha 400 pies/ha

selección de rebrotes (2ª selección) Corte final

Segundo turno

38-40 años

1.000 rebrotes/ha 1.000 rebrotes/ha 400 pies/ha

A partir de aquí:
Selección de rebrotes (2ª selección) Corte final
REPETICIÓN DEL
y corte de reservados
SEGUNDO TURNO

6. Análisis económico

Se presentan a continuación los balances económicos de las diferentes intervenciones


contempladas en el modelo propuesto.

Tabla 2. Balance económico de la selección de rebrotes

Encina Roble
Volumen aprovechado 30,5 t/ha 39 t/ha
Precio en cargadero 48 a/t 32 a/t
Ingresos de la leña de los 400 pies/ha reservados 1.464 a/ha 1.248 a/ha
Coste de selección de rebrotes - 360 a/ha
Coste de la roza de penetración - 300 a/ha
Coste de cortar, reducir restos de corta y extraer leñas a
- 671 a/ha - 858 a/ha
cargadero (22 a/t)
Balance (dinero actual) 133 a/ha - 270 a/ha

El cálculo de la cantidad de leña aprovechada en cada intervención se ha estimado a


partir de los volúmenes unitarios del Inventario ecológico y forestal de Cataluña, consi-
derando que la densidad es de 1 t/m3. Según este inventario, el volumen unitario medio
de la encina de diámetro normal entre 15 y 20 cm es de 76 dm3 y el del roble cerrioide
de 97 dm3.

El coste de la selección de rebrotes está basado en un coste medio pagado en las ac-
tuaciones realizadas después de incendios por las Asociaciones de Propietarios de la
Cataluña Central.
Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  55

El coste de la roza de penetración está estimado a partir de actuaciones realizadas por la


Asociación de propietarios del Montnegre-Corredor.

El precio por tonelada de la corta y el desembosque se ha consultado en el boletín del


mercado de los productos forestales en Cataluña de la Diputación de Barcelona.

Tabla 3. Balance económico de la segunda selección

Ingresos de leñas 0
Coste del desbroce y la selección sobre pies competidores - 500 a/ha
Balance (dinero actual) - 500 a/ha

El seguimiento del tratamiento de selección de rebrotes de roble y encina parece indicar


que la segunda selección de rebrotes podría ser prescindible en el caso del roble.

Recordar que esta actuación toma un carácter secundario y se realizara solamente si las
condiciones de financiación lo permiten.

Tabla 4. Balance económico de la corta final

Encina Roble
Volumen aprovechado 46 t/ha 58 t/ha
Precio en cargadero 48 a/t 32 a/t
Ingresos de la leña 2.208 a/ha 1.856 a/ha
Coste de la roza de penetración - 300 a/ha
Coste de cortar, reducir restos de corta y extraer leñas a
1.012 a/ha - 1.276 a/ha
cargadero (22 a/t)
Balance (dinero actual) 896 a/ha 280 a/ha

Aunque el volumen aprovechado es mayor en el caso del roble que en el caso de la en-
cina, la diferencia de precio en el mercado provoca que el balance de la operación sea
mucho mejor en el caso de la encina.

Tabla 5. Balance económico del turno en dinero actual

Encina Roble
Selección de rebrotes con corta de pies reservados 133 a/ha 270 a/ha
Segunda selección de rebrotes y desbroce 0 /(- 500) a/ha -
Corta final 896 a/ha 280 a/ha
Balance del turno (dinero actual) 1029 /(529) a/ha 10 a/ha
Balance anual (dinero actual) 34,30 /(17,63) a/ha/año 0,33 a/ha/año

En el caso del roble, el análisis económico ratifica la importancia de encontrar mercados


en que la leña de roble se valore más.
56  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Este balance no tiene en cuenta el incremento de costes de explotación ni del precio de


la leña a lo largo del turno, por lo cual se realiza un análisis de robustez del método en
función de la variación en el incremento del precio de la leña.

Para estudiar cómo se comporta el modelo ante estas posibles variaciones, se han ana-
lizado cuatro escenarios entre una infinidad de escenarios posibles.

Escenario 1

Encina
Turno = 30 años 4,5
Incremento precio leña (%)
Inflación = 3% 4
Incremento de costes 3,5
de explotación = 3,5% 3

2,5

1,5
-20 0 20 40 60 80
Balance (e/ha/año)

Sin subvención Con subvención

En estas condiciones el modelo se muestra robusto ante el incremento del precio de la


leña, se observa que en caso de no realizar la segunda selección de rebrotes o bien en el
caso de realizarla con una subvención del 100%, el balance mejora notablemente.

Escenario 2

Encina
Turno = 30 años 4,5
Inflación = 3%
Incremento precio leña (%)

4
Incremento de costes
3,5
de explotación = 3%
3

2,5

1,5
-20 0 20 40 60 80
Balance (e/ha/año)

Sin subvención Con subvención


Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  57

El modelo mejora notablemente en caso que los costes de explotación crezcan al mismo
ritmo que la inflación.

Escenario 3

Encina
Turno = 40 años
Inflación = 3%
Incremento de costes de explotación = 3,5%

El modelo se comporta aceptablemente en las zonas de calidad mediocre en que hay


que alargar el turno, ya que los balances son poco peores que los obtenidos en el esce-
nario 1.

4,5
Incremento precio leña (%)

3,5

2,5

1,5
-20 0 20 40 60 80
Balance (e/ha/año)

Sin subvención Con subvención

Escenario 4

Roble
Turno = 30 años
Inflación = 3%
Incremento de costes de explotación = 3,5%

En el caso del roble, el balance sólo es positivo si no se realiza la segunda selección y


siempre que el precio de la madera aumente al menos de la misma forma que los costes
de los trabajos.

4,5
Incremento precio leña (%)

4
3,5
3
2,5
2
1,5
-60 -40 -20 0 20 40
Balance (e/ha/año)

Sin subvención Con subvención


58  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

7. Itinerarios silvícolas

Para adaptar las masas actuales al modelo propuesto se detallan en la tabla 6 los itinera-
rios silvícolas a seguir según cual sea el estado inicial de la masa.

Tabla 6. Itinerarios silvícolas propuestos para masas de encina y roble cerrioide

Bosque
Bosque actual Actuaciones
objetivo
Densidad
Diámetro Densidad
Tipo rebrotes/
medio cepas/ha
ha
Selección de
Corta final (d=400 Monte
Q.1 >500 >150 rebrotes a los
pies/ha) ordenado
8-10 años
Favorecer la
>17 cm
Dejar un pie por cepa, regeneración
Q.2 >500 <150 manteniendo un mínimo sexual y espe- Q.1
de 400 pies/ha rar a que sea
Q.1
Selección Dejar crecer
Q.3 >1.200 Dg <12 cm de rebro- hasta llegar a Q.1
tes ser Q.1
Reservar
entre 400 y
700 pies/ha
<17 cm Dg de 12 a Monte
Corta final en función
17 cm ordenado
del diámetro
(recubrimien-
to=40%)
Dejar crecer hasta llegar a un diámetro Q.1
Q.4 <1.200
medio de 17 cm Q.2
Zonas afectadas por pertur- Corta sanitaria con Selección de
Monte
Q.5 baciones (incendios, sequía, reserva de 400 pies/ha rebrotes a los
ordenado
plagas, etc.) sanos, si existen 8-10 años

Bibliografía de referencia

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Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina y roble  |  59

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de chêne vert». Forêt Mediterranéenne, t. XVII, n.º 3, julio (1996).

GONZÁLEZ-OCHOA, AI. «Evolución de un encinar de monte bajo tras distintas intensidades


de resalveo seis años después del fuego. Resultados preliminares.» Actas del III Congre-
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MONTOYA, O. Encinas y encinares. Madrid (1993).

OBON, B. «Resposta dels boscos de rebrot d’alzina i roure a tractaments de selecció de


tanys després dels incendis de 1994 i 1998 a la Catalunya Central». PFC ETSEA UdL
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RODA, J. M. et al. «Aspects économiques de la production de parquet massif de chêne


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ROVIRA BLANCO, J. «Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya». OTPMIF


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SAN MIGUEL, A. «I Jornadas de selvicultura mediterránea», Madrid, 9-13 de marzo de


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SANTELLI, J. «Choix des objectifs et des modes de traitement des chênaies vertes et
pubescentes gérées en Région Provence-Alpes-Côte d’Azur par l’ONF.» Forêt Mediterra-
néenne, t. XVII, n.º 3, julio (1996).

SERRADA, R. «Resalveo de conversión en monte bajo: estimación del rebrote en función


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SERRADA, R. et al. «Conversión de montes bajos». Gestión sostenible de los bosques,


CTFS, 1996.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  61

Propuestas del modelo silvícola para montes privados


de pino piñonero (Pinus pinea)

Pablo Navascués Ramos


Ingeniero de montes. Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales
de la Diputación de Barcelona

1. Características de la especie

1.1. Aspectos ecológicos generales

El pino piñonero es una especie exigente en cuanto a temperatura y luz, tolerante a la se-
quía, capaz de desarrollar una potente raíz pivotante y sensible a las heladas. Esta espe-
cie prefiere suelos arenosos y permeables, soportando mal suelos pesados y arcillosos.

En la cordillera litoral de Cataluña se sitúa en suelos graníticos y pizarrosos, de textura


arenosa con bajos contenidos de arcillas, y en general con escasas cantidades húmicas
en los estratos superiores.

En el litoral las temperaturas son suaves con heladas escasas y poco intensas. Hacia el
interior, a medida que aumenta la continentalidad, éstas son más frecuentes e intensas.
Las precipitaciones anuales no son muy altas (550-650 mm) pero no hay largos períodos
de aridez debido a las lluvias estivales y otoñales, y a la humedad ambiental. La distribu-
ción pluviométrica a lo largo de la costa es más homogénea que en el interior.

En el presente documento se describirá las características de un modelo aplicable a los


montes privados de pino piñonero en el ámbito mediterráneo, y más concretamente para
las masas de la cordillera del litoral catalán, y ciertas zonas de la plana del Vallès y la Sel-
va, donde se concentra una gran parte de las masas de Cataluña.

1.2. La producción de piña

El pino piñonero destaca por el aprovechamiento de piñones, ya desde tiempos prehistó-


ricos, por lo que la distribución de esta especie ha estado siempre muy ligada a factores
antrópicos.

Las floraciones abundantes empiezan a partir de los 30-40 años (con diámetros de
5 cm o más). Las piñas necesitan un período productivo de tres años para su total desa-
rrollo. Los piñones, cubiertos de una capa dura y leñosa, son pesados y carecen de alas
lo que hace difícil una diseminación, factor que contribuye en las decisiones silvícolas de
regeneración.

Se produce una buena fructificación cada 3 años, el resto suelen ser mucho menores con
producciones de hasta el 20%.
62  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Los factores que influyen en la producción de piña son de origen climático, influencia
genética y de estructura de la masa. Las experiencias que cuantifican la importancia de
los tratamientos silvícolas en la producción de piña son escasos; más aún en los montes
privados de Cataluña.

1.3. Distribución de la especie

El 90% de la superficie forestal del pino piñonero en Cataluña se concentra en las comar-
cas litorales entre Barcelona y Girona.

Su distribución se sitúa entre el nivel del mar y los 600 m. También hay masas de pino
piñonero en las cordilleras prelitorales de la Anoia y en el Montseny, donde rara vez for-
man masas puras, normalmente asociadas con Q. ilex, Q. cerrioides, Pinus halepensis y
P. nigra.

La superficie total de la especie abarca entre 47.000 y 55.000 hectáreas, de las que se
puede considerar que entre el 25-30% forman masas puras.

Figura 1. Distribución del pino piñonero en las comarcas de Cataluña

Superfície de bosque
Estaciones dominantes (3,04%)
Resto de estaciones con presencia (6,00%)

Fuente: Inventario ecológico forestal del CREAF.

La práctica totalidad de estos montes está en manos privadas.

Una parte importante de los montes actuales de pino piñonero del litoral catalán se expandió
en los años cincuenta y sesenta como consecuencia del abandono de viñedos. Estos an-
tecedentes explican la atomización de muchas propiedades de montes de pino piñonero.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  63

2. Caracterización y gestión actual de las masas de pino piñonero

2.1. Descripción de las masas

El régimen de propiedad dominante de los montes de pino piñonero es el particular, razón


por la cual se sabe relativamente poco acerca del desarrollo histórico y de su gestión en
comparación con las otras zonas donde son frecuentes los montes públicos catalogados
como Andalucía, Tierra de Pinares (Valladolid, Ávila, Segovia, Burgos), etc.

En primer lugar hay que distinguir entre las masas puras de pino piñonero y las que
aparecen mezcladas con otra especies, principalmente Quercus (Q. ilex; Q. suber), pero
también con otras coníferas (P. halepensis).

Las masas puras presentan estructuras bastante homogéneas y con una distribución de
edades muy similares entre 40-60 años.

Tabla 1. Características generales de las masas puras de pino piñonero

Estructura Regular

Edad media 40-50 años


Densidad pino 350-550 pies/ha
Área basimétrica 20-25 m2/ha
Diámetro medio 25 cm
Volumen medio 105 m3/ha

Fuente: Datos del II IFN y del Inventario Ecológico Forestal (Creaf).

Aproximadamente 1/3 del total de la superficie de pino piñonero son masas puras. Estas
se concentran principalmente en la cordillera litoral, y más concretamente en las orienta-
ciones de solana.

Figura 2. Porcentajes de parcelas con pino piñonero (Pp) según su densidad y la distribución
de clases diamétricas

% de parcelas según densidad de Pp % de parcelas según Dg de Pp

50% 50%

40% 40%

30% 30%

20% 20%

10% 10%

0% 0%
100 300 500 700 900 1.100 15 20 25 30 35 40 45 50 55

pies/ha CD (cm)

Fuente: Inventario forestal de Corredor-Montnegre (Barcelona)


64  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 2. Características generales del pino piñonero en masas mixtas

Estructura Semiregular
Edad 40-50 años
Edad estrato inferior de planifolios 20-30 años
Densidad media Pp 350 pies/ha
Densidad media total 900 pies/ha
Area basimétrica Pp 12 m2/ha
Area basimétrica total 21 m2/ha
Diámetro medio Pp 24 cm
Diámetro medio planifolios 17 cm
Volumen medio Pp 67 m3/ha
Volumen medio total 93 m3/ha
Fuente: Datos del II IFN y del Inventario Creaf.

Las principales especies que acompañan al pino piñonero son Quercus ilex, Q. suber, P.
halepensis, etc.

Tabla 3. Parcelas con el pino piñonero (Pp) como especie dominante

% de parcelas Dg de Pp Densidad % de AB de Pp AB total


(cm) Pp (pies/ha) sobre el total (m2/ha)

32 28,7 390 72 29,3


Fuente: Muestreo de parcelas del inventario forestal del Corredor Montnegre (Barcelona)
AB: Área basimétrica

La tabla 3 nos muestra que aproximadamente un tercio de las masas de piñonero están
mezcladas con la encina. Teniendo en cuenta que las masas mixtas del piñonero con
esta especie son mucho más frecuentes, se muestran las gráficas de la distribución de
clases diamétricas y densidades de esta especie:

Figura 3. Densidad y clase diamétrica de la encina en las parcelas de masas mixtas de pino
piñonero y encina

% de parcelas según densidad de Qi % de parcelas según Dg de Qi

50% 50%

40% 40%

30% 30%

20% 20%

10% 10%

0% 0%
100 300 500 700 900 1.100 1.300 1.500 10 15 20 25

pies/ha CD (cm)

Fuente: Inventario forestal de Corredor-Montnegre (Barcelona)


Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  65

2.2. Descripción de la gestión

El inventario forestal realizado en la cordillera litoral Corredor-Montnegre de la costa del


Maresme (Barcelona) muestra que el 30% de las parcelas de muestreo tienen densidades
de encina entre 400-500 pies por hectárea. Se observa también que la clase diamétrica
más representada es la de 15 cm.

Tradicionalmente, la gestión de las especies acompañantes, en caso de que se haya pro-


ducido, se ha encaminado a aprovechamientos esporádicos del sotobosque para leñas,
por lo cual este adquiere estructuras de monte bajo regular. No obstante, la mayor parte
de las cepas presenta un solo rebrote (pie). Suele ser abundante la presencia de madroño
(Arbutus unedo) y brezo (Erica arborea).

La gestión de los montes de pino piñonero de Cataluña se ha caracterizado por:

• Un abandono progresivo de la gestión a lo largo de las últimas décadas.

• Ausencia total de claras en las masas adultas de pino piñonero.

• Ausencia de regeneración en una gran parte de la superficie de pino piñonero.

• Aprovechamientos puntuales del sotobosque de Q. ilex para producción de leñas.

• Eliminación paulatina del pino piñonero en las zonas con presencia de Quercus
suber debido a su mayor rentabilidad económica.

• Furtivismo-intrusismo casi absoluto de la recolección de piñas (con la consiguiente


opacidad del mercado del piñón).

• No se olvide tampoco la alta presión antrópica y urbanística existente en el litoral


catalán (práctica eliminación de las masas de pino piñonero de la costas del Ga-
rraf).

En los últimos años se ha fomentado la ordenación de muchos montes de propiedad


privada a través de los planes técnicos de gestión y mejora forestal que impulsa el CPF
(Centre de la Propietat Forestal, Generalidad de Cataluña). Estos instrumentos han ser-
vido para aumentar la superficie planificada. Por un lado, no son escasos los planes de
gestión en los que se propone un fomento de las masas de Quercus (Q. ilex y Q. suber)
por cuestiones económicas o conservacionistas —a menudo obviando las potencialida-
des económicas de la piña y su importancia paisajística—, o incluso su conversión en
encinares, propiciando la creación de estructuras irregulares o semi-regulares. Por otro
lado la operatividad de dichos planes no siempre se adapta a la realidad del territorio.

En conclusión, si se quiere aplicar un tipo de silvicultura en los montes de pino piñonero


actualmente existentes, no se podrá trabajar en masas que están en proceso de regene-
ración. Mas bien, se tienen masas bastante homogéneas, de edades avanzadas (50-70
años), carentes de trabajos silvícolas a gran escala, y que necesitarán de un plazo de
transición para formar estructuras adecuadas a una gestión más intensa. A menudo hay
una presencia de otras especies arbóreas que, generalmente, no han sido sometidas a
ningún tipo de tratamiento silvícola con excepción de aprovechamientos irregulares de
leña de encina.
66  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

2.3. Calidades de las masas de pino piñonero

En el gráfico expuesto a continuación se superponen por un lado las curvas de calidad


de masas (Piqué, 2003) sobre la nube de puntos de los árboles dominantes del muestreo
realizado para el inventario forestal del Corredor-Montnegre.

Figura 4. Alturas dominantes y edades de parcelas del inventario forestal del Corredor Mont-
negre

Edad-altura dominante

22
20
18
16
14
Ho12
Ho

10
8
6
4
2
0 20 40 60 80 100 120 140
Edad

Fuente: curvas de calidad de P. pinea para Cataluña (M. Piqué, 2003) y datos del inventario forestal de P. pinea
del Corredor-Montnegre (Barcelona)

Según se observa en el gráfico, se pueden hacer las siguientes constataciones:

1. Las calidades de estación medias de las masas de pino piñonero de la zona estu-
diada se sitúa alrededor de la clase II.

2. No se encuentran pies de masas de las peores calidades de estación.

3. Posiblemente los aprovechamientos de madera se hayan concentrado en el pasa-


do en la mejores calidades de estación.

4. Un gran porcentaje de pies dominantes tiene entre 30 y 50 años.

5. Encontramos un alto número de pies de calidades I y superior, sobre todo pies de


edades comprendidas entre 20-50 años.

2.4. La producción de piña

Ya se ha mencionado en el punto 1.2. la escasez de estudios referentes a la producción


de piña en función de los posibles tratamientos silvícolas. No obstante, se exponen algu-
nos resultados obtenidos por diversos estudios.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  67

Tabla 4
Localización Producción media de piña Autor-fuente
kg/ha/año

Córdoba 275 Prades et al. 2005


Castilla y León 130-450 Montero, 2000*
Huelva 50-300 Montero, 2000*
Cataluña 570 Piqué, 2003

* en Actas del Simposio de pino piñonero (2000). DD. AA.

El análisis de Piqué (2003) establece para Cataluña conclusiones, algunas ya corrobora-


das por otros estudios o estadísticas:

1. La producción media de la piña en tres años es de unos 570 kg/ha.a; naturalmente


con una gran variabilidad interanual.

a. Es decir, son montes más productivos que los de otros montes de España (ver
también Anuario agrario, 2004).

2. Las producciones por hectárea son mayores en masas claras (Calidad II, 50 años-
Densidad de 236 p/ha) que en masas densas (Calidad II, 50 años-Densidad de 445
p/ha). Algunos autores constatan esto mismo (Castellani, 1989; García Güenes,
1999; Cañadas, 2000), y otros no constatan grandes diferencias en la producción
(Montero, 2000).

3. Son también mayores las producciones por árbol en las masas claras que en las
masas densas.

4. Mayor porcentaje de supervivencia de las flores-piñas en las estaciones de mejor


calidad y en las masas claras.

Otros autores establecen la producción de piña como función del diámetro medio de la
copa y el recubrimiento arbóreo de la superficie (fcc), es decir, la existencia de una estre-
cha relación entre los trabajos culturales de la masa y la producción de piña.

Figura 5. Relación de la altura del árbol con el diámetro de copa

Dendrometría pino piñonero

15
10
5
0
5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65

Altura (m) Diámetro copa (m)

Fuente: Inventario Ecológico Forestal (CREAF).


68  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Las tablas muestran la estrecha relación entre el diámetro de copa y la altura dominante,
así com la relación entre el diámetro de copa con la producción de piña por árbol y por
hectárea.

Tabla 5. Densidades recomendadas en la producción de piña en función del diámetro medio

Intervenciones Dg c.c. Densidad Producción Sup. copas Piñas/m2 Piñas/árbol


silvícolas típicas (cm) (p/ha) (kg/ha) (m2/arbol) de copa

Clareo n.c. 10 1.011 7


Clareo 15 528 14
Clara 1 20 332 693 22 0,33 7
Clara 2 25 175 1.197 31 0,75 24
Clara 3 30 87 1.764 42 1,70 72
Clara y poda 35 68 2.079 54 2,00 108
Clara y poda 40 55 2.331 67 2,20 148
Podas 45 45 2.520 81 2,40 195
Claras de policia 50 38 2.394 96 2,30 221
Claras de policia 55-60 33-29 1.260 120 1,30 150
Fuente: Selvicultura II. Montoya, Mesón (2004)
Datos originales en hectolitros de piña; a razón de: 1 hectolitro = 63 kg
Recubrimiento arbóreo hipotético: 100%
Datos para masas en condiciones óptimas (las reales disminuyen del orden del 33%)

Básicamente se observa que a menor densidad, hasta cierto límite, mayor producción
de piña por hectárea, y por árbol, cuestión que repercute en un menor coste de recogida
de piña.

3. Aprovechamientos y mercado

Como sucede con la mayor parte de las especies de Cataluña, los crecimientos de ma-
dera acumulados de las masas de pino piñonero son muy superiores a los aprovecha-
mientos realizados. Se tala aproximadamente un 15-20% del crecimiento total, a pesar
de carecer de masas jóvenes. Estas diferencias son algo mayores en las masas de la
provincia de Barcelona.

Cataluña Provincia Barcelona

Existencias 90 m3 105 m3
Crecimientos 3.6 m3/ha/a 3.7 m3/ha/a

  Fuente: II IFN, inventario CREAF

No obstante, el principal aprovechamiento de las masas de pino piñonero es el piñón


siendo difícil su cuantificación, especialmente el procedente de las masas de Cataluña.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  69

Tabla 6. Piñón de Pinus pinea (con cáscara): análisis provincial de producción según perte-
nencias, valor y precio, 2003

Provincias y Producción (toneladas) Total montes Valor (euros) Precio (euros/


comunidades Montes de particulares tonelada)
autónomas
Barcelona 120 120 172.680 1.439.00
Girona 90 91 130.949 1.439.00
Cataluña 210 211 303.917 1.439.00
         
Segovia — 5.556 8.889.600 1.600.00
Valladolid 210 392 588.000 1.500.00
Castilla y León 210 6.730 10.536.735 1.565.61
         
Madrid — 90 117.000 1.300.00
         
Cádiz 1.100 1.970 3.743.000 1.900.00
Córdoba — 720 1.152.000 1.600.00
Huelva 245 1.120 1.131.200 1.010.00
Andalucía 1.605 4.112 6.537.204 1.589.79
         
España 2.025 11.156 17.510.755 1.569.58
Fuente: Anuario de estadística agrario, 2004. MAPA    

La hipotética importancia de la producción de piñón de Cataluña no queda reflejada en


esta tabla. Sí se muestra, no obstante, que las provincias con mayor cantidad de monte
público tienen unos ingresos registrados procedentes de la venta del piñón que no cons-
tan en Cataluña, donde la totalidad de las masas de piñón son de propiedad privada, y
el intrusismo es absoluto.

Figura 6. Evolución del preció de la madera y la piña en Valladolid, 1986-1998 (pesetas cons-
tantes de 1998)

Lineal (pts./m3)

6.000
Madera (pts./m3)

5.000

4.000

3.000

2.000

1.000

0
1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998
Años
70  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Lineal (pts./HI)

5.000

Fruto (pts./HI) 4.000


3.000
2.000
1.000
0
1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998

Años

Fuente: Finat, Campana, Seseña (2000)

Las gráficas precedentes nos muestran una clara tendencia descendiente del precio de
mercado de la madera (de Pinus pinea) y una ligera tendencia ascendente del precio del
piñón, éste marcado por fluctuaciones mucho mayores.

En general, el mercado se caracteriza por una internacionalización muy alta, con im-
portaciones de terceros países (China, Turquía, Portugal) en función de la demanda y la
fluctuación de precios.

En España se produce aproximadamente el 45% de la cosecha mundial de piñón. Los


EE.UU. son los principales consumidores mundiales, el cual compite con el piñón de
Pinus sabiniana. Una parte importante de las exportaciones españolas se realiza a través
de Italia.

La producción media de piñón en España es de 6.300 toneladas anuales, oscilando


estas entre 3.000 y 10.000 t/año. Por CC.AA. la producción se distribuye de la siguiente
manera:

Tabla 7. Producción de piñón en España en t/a

CC.AA. Producción anual (t) Rendimientos medios


(kg de piñón/ha) (1)
Castilla y León 2144 47
Andalucía 1838 12
Cataluña 1375 54
Madrid 596 48
Extremadura 236 18
Castilla la Mancha 72 2
Media 6260 22 (2)
Fuente: Anuario de Estadística Agraria, en Silvicultura (2004) Montoya, Mesón
(1) Estos rendimientos son orientativos (piñón con cáscara). Se estima que las producciones reales por hectárea
son bastante más altas.
(2) Una parte importante de las masas de Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha son repoblaciones bastan-
te jóvenes que han de entrar en producción.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  71

El mercado de la piña se caracteriza en Cataluña principalmente por una fragmentación


muy alta de la demanda, pero con una empresa muy grande (Piñones Puig de les Fran-
queses del Vallès) con una cuota de mercado importante, y participaciones en empresas
de Valladolid, Huelva y Portugal. La demanda más alta también es en Cataluña, sobre
todo del sector de la hostelería.

Actualmente no se dispone de datos fiables sobre la producción y transformación total


en Cataluña, ni sobre las tendencias de los últimos años de producción de piñón en los
montes de Cataluña. No obstante, parece ser que la importancia de las importaciones
va en aumento dependiendo de la producción anual y de la situación del precio del piñón
en el mercado.

3.1. La cosecha de la piña desde el monte a fábrica

En lo referente a los ingresos netos que suponen los aprovechamientos de piña en las
masas de Cataluña se ha de tener en cuenta la situación real caracterizada por:

• La titularidad privada de los montes.

• Los beneficios-ingresos no repercuten en el propietario, y mucho menos en el


monte, a diferencia de otros aprovechamientos (madera, leñas, caza).

• La cosecha de la piña está regulada en algunas CC.AA. por decretos.

• En la práctica la cosecha de la piña se realiza por diversos grupos y cuadrillas or-


ganizadas, que tienen a menudo trabajadores en situación de ilegalidad, tanto en
lo referente a la contratación como al cumplimiento de la legislación laboral y de
seguridad.

• Los trabajos se realizan a destajo.

Precio aproximado por kg de piña (2005): 0,30-0,40 a/kg

Rendimiento diario de una persona: 120-180 kg/día (máximos de 200 kg/día)

Jornal bruto de una persona: 40-60 a/día


Fuente: Entrevistas personales y Silvicultura (Montoya, Mesón; 2004)

Se considera importante esta recopilación de los escasos datos disponibles sobre la


producción de piña, su mercado y comercialización, ya que a pesar de que los ingresos
y beneficios no repercuten directamente en una mejora y aumento de la gestión de los
montes de pino piñonero, sí muestran la importancia en el ámbito local de un sector agro-
alimentario.

Empezando por el proceso de adaptación de las masas se realizan las propuestas ex-
puestas a continuación.
72  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

4. Intervenciones silvícolas propuestas

4.1. Masas puras de pino piñonero

A continuación se muestran los regímenes de corta basados en los Modelos de produc-


ción de madera y piña (Piqué, 2003) con algunas variaciones respecto a las intensidades
de las claras. Se proponen unas cortas más intensas, por un lado debido a las edades
actuales de las masas (principalmente entre 40 y 65 años), y las prácticamente nulas cla-
ras realizadas hasta el momento. Se trata, por lo tanto, de una adaptación de las masas
actualmente existentes según su calidad.

Se estiman unas densidades medias de 555 pies/hectárea en el momento de la actua-


ción, teniendo como base las densidades medias de las masas puras.

El objetivo es mantener la estructura regular de estas masas, reduciendo considerable-


mente las densidades.

Calidad I

Edad Densidad Densidad Dg (cm) Árboles Volumen


inicial final extraídos extraído (m3)
(N/ha) (N/ha) (N/ha)

40 555 286 25 269 59


70 555 189 25 366 80

Calidad II

Edad Densidad Densidad Dg (cm) Pies a Volumen


inicial ideal extraer extraído (m3)
por ha

40 555 3426 25 213 46


70 555 233 25 322 70

Calidad III

Edad Densidad Densidad Dg (cm) Pies a Volumen


inicial ideal extraer extraído (m3)
por ha

40 555 414 25 141 31


70 555 291 25 264 58

Estos son datos aproximados que reflejan un punto de partida con densidades similares
para las tres calidades de estación.
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  73

4.1.1. Análisis económico de la adaptación actual de los montes

Se exponen a continuación los datos de una de las calidades más frecuentes en los mon-
tes del litoral catalán (calidad II), que son extrapolables a las otras calidades.

Los precios actualmente pagados para madera de pino piñonero en Cataluña son:

Madera de trituración (MAFOSA) 26 a/t

Madera de sierra 39-42 a/t

Tabla 8. Balance final de una operación de clara en montes de pino piñonero a diferentes
edades de la masa (las más representadas de nuestros montes) en estaciones de
Calidad II

Edad Volumen Coste Ingresos Ingresos Balance


de extraído trabajos sierra trituración a/ha
actuación m 3 (32 a/m3) 23 a/m3 14 a/m
3

40 70 1.472 317 451 -704


70 50 2.240 805 490 -945

Se puede concluir que las actuaciones en estos montes no son rentables, y que a mayor
edad de la masa en el momento de la actuación menos rentable es la operación, a pesar
de una mayor proporción de madera de sierra.

En lo referente a los ingresos procedentes de la venta de piña se ha comentado anterior-


mente que se estima una producción plurianual media de 570 kg/ha.a.

Producción media considerada Precio medio pagado Ingresos brutos

570 kg/ha.a 0,30 – 0,50 a/kg 170 – 230 a/ha.a

Los costes de explotación reales de la piña son difíciles de estimar debido a las modalida-
des de contratación. No obstante, se pueden considerar en la tabla siguiente los mínimos
legales:

Beneficio neto

Salario mínimo interprofesional 975 a/mes


Recogida mínima de piñas para cubrir el salario 140 kg/día 0
Recogida media de piñas 120-160 kg/día
Recogida máxima de piñas 200 kg/día
De (0,05) a/kg a 0,05 a/kg

Si el beneficio es de 0,05 a/kg, los ingresos serían de 28 a/ha.a.

Este beneficio hipotético de 28 a/ha y año, es en cualquier caso superior a la rentabilidad


de cualquier otro producto forestal.
74  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Se puede presuponer que los tratamientos silvícolas bien pueden aumentar la productivi-
dad de la masa, reducir los costes de explotación, además de posibles mejoras técnicas
en la recolección de la piña.

4.2. Masas mixtas de pino piñonero

Definición del objetivo

En primer lugar, la principal función del gestor, del propietario y de todos los agentes que
participan en la definición de objetivos del monte, es decidir qué superficie se quiere man-
tener de pino piñonero, si se mantiene la mezcla con otras especies y de qué manera, o
si a lo largo de las próximas décadas se pretende reducir sustancialmente su extensión
a través de la «no gestión», o mediante tratamientos específicos para fomentar la encina,
tal y como sucede en la planificación de muchos montes de Cataluña.

Para ello es importante la planificación y ordenación de estos montes así como el cum-
plimiento de los objetivos marcados en la planificación.

Actualmente hay alrededor de 2/3 partes de las masas de pino piñonero mezcladas con
otras especies. En el 40% de la superficie está mezclado con la encina (Q. ilex), y en el
20% con el alcornoque (Q. suber).

Pinus pinea y Quercus ilex

Pontenciar encina Pontenciar el pino Mantener masa mixta

> 60% de fcc de pino


Gestión del pino según modelo Gestionar el pino según modelo
planteado Claras cada 30 años y fcc
Corta a hecho de la encina como entre el 30 i el 60%
sotobosque Gestionar encina como monte bajo,
coincidiendo con la clara del pino cortar 1/2 existencias cada 15 años y
> 500 cepas de encina
seleccionar rebrotes

< 60 % fcc de Pp

Mantener < 25% fcc de pino Modelos parecidos que, por la


resistencia de la encina y su
Gestionar según modelo de capacidad rebrotadora, son muy
encina similares

En los 2 casos: modelo de gestión para el Pp


La gestión de la encina variará en función de su
presencia:
escasa, corta a hecho;
elevada: corta cada 15 años y selección de
rebrotes
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  75

Debido a su mayor rentabilidad económica la tendencia es fomentar el mantenimiento del


alcornoque y eliminar progresivamente el pino piñonero, tal y como se pone de manifiesto
en muchos planes de gestión de fincas individuales.

En este apartado se presupone que se quiere mantener al pino piñonero como especie
dominante. Se desarrolla el modelo del pino piñonero mezclado con la encina, que es la
especie secundaria más abundante en las masas catalanas.

No obstante hay que señalar que quizás haya que poner mayor énfasis en una ordena-
ción de los montes, en este caso, definir con claridad los objetivos referentes al mante-
nimiento o no mantenimiento de estas masas. La falta de gestión está propiciando una
clara tendencia de desarrollo con mayor o menor intensidad, del sotobosque de encina.

Partiendo del esquema anterior y considerando que el objetivo es mantener la estructura


mixta actual de la masa, a la vez que se posibilita una regeneración futura del pino piño-
nero se propone una gestión con las siguientes características generales:

Estructura global Semirregular


Pino piñonero
Método de regeneración Clareo sucesivo
Estructura Regular
Recubrimiento % 20-70%
Encina y otras quercíneas
Forma fundamental Monte bajo
Estructura Regular
Recubrimiento % 20-70%
Método de regeneración Corta a hecho con reserva de árboles padre
(ver modelo encina)

4.3. Itinerarios silvícolas

En masas puras de pino piñonero

Los cuadros siguientes nos muestran resumidamente las claras que se proponen en los
modelos, y que se caracterizan por:

• Mantenimiento de la estructura regular de la masa.

• Un aumento de la intensidad de la claras en cada actuación.

• Una intervención cada 30 años.

• Cortas de regeneración en 2 o 3 fases en función de la capacidad de regeneración


de la masa.

• Alargar el turno y período de regeneración en las estaciones de peor calidad (cali-


dad III) priorizando aspectos paisajísticos.
76  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

• Prescindir de trabajos silvícolas (desbroces de matorral, podas, etc.) si no están


justificados económicamente y no tengan como consecuencia aumentos de la
producción (de piña o madera).

Calidad I

Intensidad de las claras


Edad Altura Intensa Conservadora Intermedia
dominante Pies/ha Pies/ha Pies/ha
Ho (m)

8-12 5,5 323 664 494


40 13,2 189 382 286
70 17,7 126 252 189
100 21,0   125 110
105 22,3 60 60 60
110 22,8 0 0 0

Calidad II

Intensidad de las claras


Edad Altura Intensa Conservadora Intermedia
dominante Pies/ha Pies/ha Pies/ha
Ho (m)

8-12 4 480 700 554


40 10,3 239 445 342
70 14,1 158 308 233
100 17,0   150 150
105 17,4 70 70 70
110 17,8 0 0 0

Calidad III

Intensidad de las claras


Edad Altura Intensa Conservadora Intermedia
dominante Pies/ha Pies/ha Pies/ha
Ho (m)
8-12 2,7 528 731 630
40 7,5 326 502 414
70 10,6 219 363 291
100 13,0 120 150 150
105 14,3 60 70 70
110 14,7 0 0 0
Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero (Pinus pinea)  |  77

5. Necesidades de investigación

Teniendo en cuenta el relativo vacío existente en la investigación de esta especie en los


montes de Cataluña, se consideraría interesante fomentar la investigación de algunos de
los siguientes aspectos relacionados con la silvicultura del pino piñonero.
• En general, la capacidad de reacción del pino piñonero a tratamientos silvícolas,
principalmente claras, clareos y cortas de regeneración.
• Influencia del sotobosque en la producción de piña, y de los tratamientos del soto-
bosque en la producción.
• El mercado del piñón y todo el proceso de recogida de piña (rendimientos según
estructura, accesibilidad, etc.).
• Estadísticas acerca de aprovechamientos de piña y piñón, así como de las impor-
taciones y exportaciones.
• Política forestal, métodos para reinvertir una parte de los beneficios en la gestión
forestal.

Bibliografía

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Castilla y León, 2000.
Atles climàtic de Catalunya (1996). Institut Cartogràfic de Catalunya.
Creaf: Inventari ecològic forestal de Catalunya.
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YAGÜE BOSCH, S.: Selvicultura mediterránea para una especie mediterránea: el pino piño-
nero (Pinus pinea) en la provincia de Ávila.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  79

Propuesta de modelo silvícola para montes privados


de pino silvestre

Alba Ludevid Sanmartí


Ingeniera técnica forestal. Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación
de Barcelona

1. Introducción

El pino silvestre es una de las especies arbóreas más abundantes en Cataluña.

En total hay unas 207.200 ha forestales en las que se encuentra presente, de las cuales
el 70% es de propiedad privada.

Sólo en la provincia de Barcelona hay cerca del 31% de esta superficie, es decir, unas
63.700 ha.

Los bosques de pino silvestre catalanes representan unas existencias en madera de 26


millones de m3 que tienen un crecimiento de 650.000 m3/año.

De este crecimiento solo se aprovechan 90.000 m3/año. Este hecho se atribuye a la difi-
cultad de explotación por la orografía del terreno pero también a la poca planificación de
estos bosques.

En este documento se reúne la información básica sobre la especie y, después de la con-


sulta de la bibliografía, se propondrá un modelo de gestión para este tipo de bosque.

1.1. Distribución del pino silvestre en Cataluña

En la figura 1 podemos ver la distribución de la especie en Cataluña según los datos del
CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals).

Está presente principalmente en la zona de los Pirineos y Pre-Pirineo, así como en la zona
del Montseny.
80  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 1. Distribución del pino silvestre en Cataluña

Superficie de bosque
Estaciones dominantes (18,40%)
Resto de estaciones con presencia (11,22%)

Fuente: CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals)

2. Información general de la especie

2.1. Características generales de la especie

Consideramos como características básicas del pino silvestre y que pueden tener cierta
influencia en la toma de decisiones respecto al modelo a proponer, el siguiente listado:

• El crecimiento en altura es bueno hasta los 40 años, posteriormente se reduce


hasta pararse a los 100-120 años.

• El máximo crecimiento corriente en volumen es a los 40-50 años.

• El crecimiento medio en volumen disminuye a partir de los 70 años.

• La poda natural puede llegar hasta el 60% del tronco.

• El crecimiento en volumen del pino silvestre en Cataluña está entre los 2,5 y los
4,8 m3/ha /año.

2.2. Aspectos de la regeneración natural

En referencia a la regeneración natural de la masa hay que tener en cuenta que:


Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  81

• La producción de semilla fértil es a partir de los 40 años.

• Es una especie vecera.

• La dispersión de semilla llega hasta una distancia del doble de la altura del árbol
(30 m aprox.).

• Para asegurar una buena regeneración es necesario llegar a densidades finales de


entre 100 y 300 pies/ha.

• La preparación del terreno favorece una buena regeneración (se considera buena
a partir de 2.000 pies/ha).

• Se trata de una especie luz.

2.3. Gestión en Cataluña: bosques públicos y privados

En Cataluña es importante la diferencia entre la gestión de los montes públicos y la de


los montes privados.

Montes públicos

En Cataluña algunos de los bosques públicos se gestionan como bosques regulares.

En general, se utilizan turnos de 80 a 120 años y las cortas de regeneración se hacen por
aclareo sucesivo. Normalmente la primera clara se realiza a los 20 años, la segunda a los
50 y posteriormente cada 10 o 15 años.

Un ejemplo de esta gestión podría ser el bosque público de la Pobla de Lillet de la comar-
ca del Berguedà en la provincia de Barcelona.

Montes privados

Los bosques privados catalanes son gestionados en su mayoría como bosques irregu-
lares, lo que lleva a una distribución anárquica de los pies en diferentes clases diamétri-
cas.

Las cortas se realizan cada 10 o 15 años y se cortan los árboles aprovechables, no se


cortan los pies con un diámetro inferior a 20 cm.

Esto constituye una selección genética negativa de tal forma que los bosques van per-
diendo calidad.
82  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

3. Parámetros considerados en los balances económicos

3.1. Calidad de estación

Para los cálculos de los balances económicos se han considerado calidades de estación
basadas en las tablas de producción para los Pirineos, de García Abejón y Tella 1986.

Tabla 1. Calidades de estación basadas en las tablas de producción para los Pirineos, de
García Abejón y Tella

Calidad I Calidad II Calidad III


Edad H0 (m) Dg (cm) H0 (m) Dg (cm) H0 (m) Dg (cm)

30 10,2 13,4 8,5 11,0 7,0 8,8


40 13,6 19,2 11,2 15,9 9,0 12,8
50 16,7 24,4 13,7 20,4 10,7 16,2
60 19,4 29,1 15,8 24,3 12,1 19,2
70 21,8 33,3 17,6 27,8 13,3 21,8
80 23,9 37,1 19,2 30,9 14,4 24,3
90 25,7 40,4 20,7 33,8 15,3 26,4
100 27,3 43,6 21,9 36,3 16,1 28,3

Fuente: Tablas de producción de densidad variable para Pinus sylvestris en el sistema pirenaico (García y Tella,
1986).

Una vez hechos los balances se redefinirán las calidades de estación en función del pro-
ducto a obtener y del modelo silvícola.

3.2. Gráfico relación edad-altura dominante

A título ilustrativo de la gestión actual de los montes privados, se han tomado los datos
del inventario realizado por la Asociación de Propietarios «Serra de Bellmunt-Collsacabra»
en los municipios de Sora y Orís, en la comarca de Osona de la provincia de Barcelona.
Se ha elaborado un gráfico que relaciona la edad con la altura de los pies dominantes y
codominantes.

Si se sobreponen las líneas correspondientes a las tres calidades para esta especie de
las tablas de producción para los Pirineos, de García y Tella, podemos observar donde
se sitúan la mayoría de los pies de estos municipios (figura 2).

Así, podemos observar que en estos bosques no hay prácticamente pies de más de 60
años de la mejor calidad. A partir de esa edad los árboles corresponden a las calidades
de II y III.

No es así para las edades más tempranas. Entre estos árboles más jóvenes hay pies de
todas las calidades.

Se puede deducir que este estado actual de la masa es consecuencia de la gestión que
los propietarios privados llevan a cabo y que se comentaba en apartados anteriores.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  83

Se ha realizado una corta de los mejores árboles del monte de forma que los que que-
dan como árboles padre tienen menos calidad y, por tanto, se produce una selección
negativa.

Figura 2. Relación entre la altura dominante y la edad de los árboles de los montes de los
municipios de Sora y Orís, comarca de Osona

30

25
Altura dominante

20

15

10

0
0 20 40 60 80 100 120

Edad

Fuente: Associació de propietaris forestals Serra de Bellmunt-Collsacabra, 2005.

4. Costes de explotación y mercado de la madera

4.1. Rendimientos de explotación y costes de explotación considerados

Lo primero que hay que tener en cuenta es el coste de explotación de los diferentes tipos
de intervenciones previstas.

Clareos  Se estima un coste de 600 a/ha para la corta de pies de 10 a 15 años y de


900 a/ha cuando estos pies tengan un diámetro superior a 10 cm. Datos obtenidos de
las pruebas piloto que se han ido realizando en distintas asociaciones de propietarios
forestales de la provincia de Barcelona en clareos de regeneración natural de pino ca-
rrasco.

Claras comerciales y cortas finales  Los rendimientos para el cálculo de estos cos-
tes se han obtenido después de un análisis estadístico propio a partir de los tiempos
obtenidos en diferentes pruebas piloto, arrastrando con skidder, de las asociaciones de
propietarios forestales de la provincia de Barcelona. Los precios son del año 2005.

Los rendimientos y los costes se detallan en las tablas 2 y 3 respectivamente y la relación


también se puede apreciar en la figura número 3.
84  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 2. Costes para la claras comerciales y cortas finales. Precios del 2005

Clase Coste cortar Coste Coste


diámetrica (a/ m3) desembosque total
(a/ m3) (a/ m3)

10 8,07 72,98 81,04


15 6,27 27,74 34,01
20 5,15 13,07 18,21
25 5,43 9,25 14,68
30 4,64 5,78 10,42
35 4,14 4,03 8,18
40 3,33 2,95 6,28

Fuente: datos recogidos per las Asociaciones de Propietarios Forestales de la provincia de Barcelona, 2005.

Tabla 3. Rendimientos para las claras comerciales y cortas finales

Clase diámetrica Rendimiento cortar Rendimiento desembosque


(m3/h) (m3/h)

10 2,35 0,9
15 3,02 2,4
20 3,68 5,0
25 3,49 7,1
30 4,08 11,3
35 4,57 16,3
40 5,8 22,3
Fuente: datos recogidos per las Asociaciones de Propietarios Forestales de la provincia de Barcelona, 2005.

Figura 3. Relación entre las clases diamétricas y el tiempo de cortar y desramar

Pinus nigra y P. sylvestris y = 0,4089x1,932


R2 = 0,7637

500
Tiempo cortar y desramar (s)

400

300

200

100

0
0 10 20 30 40

Diámetro (cm)
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  85

4.2. Mercado local de la madera de pino silvestre

Desde la Oficina de Prevención Municipal de Incendios Forestales, se realizó un estudio


del mercado de la madera en Cataluña, el año 2005. El resultado del total de consumo
de madera en Cataluña y en concreto el total de madera de pino silvestre se sintetiza en
la tabla 4.

De los datos obtenidos de los distintos aserraderos se puede ver que el valor de la suma
del consumo es mayor que el que se apuntaba en los primeros apartados. Esto se debe
a que algunas de las empresas venden subproductos a otras empresas y eso hace que
se cuente la misma madera por duplicado.

Tabla 4. Madera consumida por los distintos aserraderos catalanes

Tipo Empresa Municipio Consumo Consumo Precio Diám. Long.


madera Ps. (a/t) punta mín.

Palet 1 Puig-reig 145.000 72.000 45 14 larga


39 8 larga
Palet 2 Gironella 22.500 11.250 49 12 200
Palet 3 Tona 20.481 18.433 46 12 250
Palet 4 Prats de Lluçanès 20.000 12.000 48 12 210
Palet 5 Solsona 20.000 8.000 46 12 200
Palet 6 Santa Coloma de F. 20.000 2.000 39 18 250
Palet 7 Cardona 10.000 2.000 45 12 500
Palet 8 Cardona 10.000 2.000 45 13 250
Palet 9 Cardona 7.200 1.440 46 14 200
Palet 10 Vilanova i la Geltrú 6.200 30 45 18 200
Palet 11 Roda de Berà 6.000 6.000 42 12 450
Palet 12 Pla de Santa Maria, el 4.800 960 45 15 125
Palet 13 Cabra del Camp 2.200 1.470 95 15 225
Poste 14 Callús 8.000 4.800 ? 12 700
Poste 15 Manresa 4.000 2.000 60 12 800
Puntal 16 Vallcebre 3.000 1.500 ? 6 200
Puntal 17 Avinyonet 400 300 51 3 400
Trituración 18 Llinars del Vallès 55.000 44.000 24 8 200
Trituración 19 Solsona 150.000 3.000 28 5 200

Fuente: Boletín del mercado de los productos forestales en Cataluña (OTPMIF, 2005).

4.3. Precio de la madera

El coste del transporte hasta fábrica (de 40 a 100 km) se ha considerado de 6-9 e/m3.

Los precios de la madera para postes, sierra y trituración considerados se han obtenido
de los precios pagados por la industria en el año 2005 (fuente: Boletín del mercado de los
productos forestales en Cataluña. OTPMIF. Diputación de Barcelona. Datos de la prue-
bas piloto de Premià de Dalt y cortas en el monte municipal de la Pobla de Lillet).
86  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Los precios considerados según el destino de la madera son los de la tabla 5.

Tabla 5. Precios de la madera según su destino

Destino Precio en fábrica (a/t) Precio cargadero (a/m3)

Poste 54 45-48
Sierra 45 36-39
Trituración 26 17-20

Fuente: Boletín del mercado de los productos forestales en Cataluña (OTPMIF, 2005).

De la cubicación de camiones en la Pobla de Lillet resultaron unas densidades cercanas


a 1 t/m3.

4.4. Tasa de actualización

Para actualizar los beneficios y los costes de explotación se ha considerado una tasa de
actualización del 3%, basándose en la evolución del Índice de Precios al Consumo de los
últimos 12 años. Este valor implica que en el supuesto general:

• Los costes de explotación se mantendrán estables respecto del IPC.

• El precio de la madera disminuirá un punto cada año respecto del IPC.

5. Estudio de alternativas

En el planteamiento de las múltiples alternativas para la propuesta de un modelo de ges-


tión del bosque de pino silvestre se han tenido en cuenta los siguientes puntos:

• Tipo de estructura: regular o irregular.

• Tratamientos de la regeneración.

• Estimación del turno.

• Propuestas de modelo de gestión.

5.1. Ámbito de aplicación

Para la aplicación del modelo que se proponga, se ha delimitado el territorio de forma que
quedan excluidas las zonas no mecanizables.

En la tabla 6 se presenta la definición considerada para las zonas mecanizables y para


las zonas no mecanizables.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  87

Tabla 6. Zonas mecanizables y zonas no mecanizables

Zonas Objetivos Criterios generales

Actualmente Mantenimiento del sistema • >65% de pendiente ó


no mecanizables Criterios no productivos • en laderas que no sean transitables
por maquinaria o situadas a más de
90 m de un camino
Mecanizables Producción de madera • Cuando tengan una pendiente < 45%
(En función de los balances ó
económicos y de las calidades • De 45% a 65% de pendiente,
de estación se orientará la gestión siempre y cuando esté a menos
a diferentes productos: sierra, de 90 m de un camino
postes, trituración)

5.2. Monte irregular y regular

Ante la diferencia marcada en la gestión de los montes públicos y los privados, se ha


estudiado cual es la estructura que ofrece más ventajas en su gestión y en otros aspec-
tos.

Después del análisis, se propone una estructura para el monte de tipo regular después
de valorar las ventajas que supone tener esta clase de estructura.

A continuación se describen los distintos aspectos que hacen más favorable una gestión
con monte regular.

5.2.1. Gestión

• El monte regular permite hacer claras sistemáticas y extensivas.

• No hay necesidad de hacer un marcaje previo.

• La gestión en monte regular es más fácil.

5.2.2. Regeneración

El pino silvestre es una especie de luz. La regeneración solo se garantiza con la apertura
del monte y la llegada de luz al suelo.

Con estructuras irregulares hay muchos problemas de regeneración. Se crean estructu-


ras con ausencia de árboles jóvenes y los árboles pequeños no son los más jóvenes sino
los que han quedado dominados por el resto.

5.2.3. Aprovechamiento

En montes regulares, los aprovechamientos son concentrados en el espacio y en el


tiempo.
88  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

En consecuencia, los costes de explotación son inferiores y el mantenimiento de los ca-


minos está más separado en el tiempo.

5.2.4. El producto

En estructuras regulares se obtiene un tipo de producto más homogéneo en cada inter-


vención. Eso permite que solo haga falta buscar un comprador para un tipo de madera.

5.2.5. Peligro de incendio

En el monte regular la continuidad vertical del combustible es menor y la densidad de la


masa acostumbra a ser menor durante la mayor parte del turno.

Esto hace que los montes regulares se pueden defender mejor de los incendios forestales.

Por todos estos motivos, el tipo de monte propuesto es el de regular.

5.3. Estimación del turno

Se propone un turno tecnológico orientado a la mínima dimensión para la madera de


sierra, diámetro de corta final: 30 cm.

Calidad I Calidad II Calidad III

Máxima renta en especie 81 77 75


Tecnológico (diámetro final = 30 cm) 60 80 >100

5.4. Intervenciones a lo largo del turno

Clareo. No comercial

• Una es suficiente, siempre que sea intensa y precoz (Buffet, 1984).

• Se debe realizar cuando la masa tiene entre 10 y 25 años, y dejar entre 2.200 y
2.500 pies/ha (Gómez y Montero, 1989).

• Observaciones propias indican que una densidad final de 1.500 pies/ha permite
producir árboles de calidad aceptable para la producción de madera de palet.

• Una densidad más baja incrementa los crecimientos diametrales y permite acortar
el turno.

Claras

• Corta de árboles dominates y codominantes (Gómez y Montero, 1989).

• A la primera mitad del turno las claras tienen que ser fuertes: el pino silvestre reac-
ciona bien (hasta el 40% del área basimétrica). (Montero et al., 2000).
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  89

• Concentrar las claras permite reducir costes y mejorar el balance a cada interven-
ción.

5.5. Tratamientos de regeneración

La definición de las principales características de los diferentes tipos de corta se facilita


a continuación:

Corta a hecho con árboles padre

• Se dejan 30-40 árboles por ha.

• Corta a hecho por fajas.

Franjas de ancho equivalente al doble de la altura de los árboles

• Las cortas avanzan en contra de los vientos dominantes.

• Se corta cada 4 o 5 años.

Aclareo sucesivo clásico

• Tres intervenciones en un periodo de menos de 20 años.

• Preparatoria, diseminatoria y final.

La decisión en referencia al tipo de corta para el modelo se ha tomado valorando las ven-
tajas e inconvenientes de cada uno de ellos y que se detallan en la tabla 7.

Tabla 7. Ventajas e inconvenientes de los diferentes tipos de cortas


Ventajas Inconvenientes

Árboles padre • Menos intervenciones • Se tiene que pasar antes por una
• Facilidad de planificación densidad de <400 pies/ha
• Más riesgo de roturas
• Impacto visual
Fajas • Facilidad de desembosque • Superficies pequeñas
• Dificultad de planificación
• Impacto visual
Clareo sucesivo • Permite intervenir en una
clásico gran superficie al mismo tiempo • Por lo menos tres intervenciones
• Facilidad de planificación en 20 años

Para el tratamiento de la regeneración se recogen las ventajas de los distintos métodos.

Se trata de un aclareo con tres actuaciones, si bien la corta final coincide con el clareo
de la regeneración natural.
90  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Las tres actuaciones consistirían en:

Preparatoria

Se dejan unos 400 pies/ha, cuando el diámetro medio> 25 cm (60 años).

Diseminatoria

Se dejan de 100-150 pies/ha.

• Se acostumbra a dejar entre 100 y 200 pies/ha (Martínez de Pisón, 1948; Donés et
al., 1997).

• Si hay problemas de regeneración se puede plantear una segunda diseminatoria


dejando 50 árboles padre.

Final

Se combinan el clareo con la corta de los árboles padre (González y Bravo, 1999).

• Como experiencia anterior tenemos una actuación de Pinus nigra en la comarca de


Anoia, en la cual la corta de 50 árboles padre/ha compensó el clareo del regenera-
do.

• Es posible que la corta de 150 árboles pueda afectar negativamente a parte del
regenerado.

Tabla 8. Resumen de las tres cortas para el tratamiento de la regeneración

Corta Densidad después de la corta Observaciones

Preparatoria 400-500 • Para abrir copas y estabilizar los árboles


antes de la corta diseminatoria
Diseminatoria 150-180 • Transcurridos 10 años
Corta final -
Clareo 0 • Conjuntamente con el clareo (a los 15
años)

6. Comparativa de modelos

En este punto se presentan algunos de los modelos que se plantearon en el cálculo para
concluir finalmente en una propuesta.

Lo que se pretende con estos modelos es realizar una adaptación de carácter extensivo
de los métodos silvícolas clásicos aplicables al bosque actual de pino silvestre.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  91

Para bosques monoespecíficos de pino silvestre se parte de las tablas de producción


propuestas para los Pirineos (García & Tella, 1986), con ciertas modificaciones para
adaptarlas a las condiciones técnicas y económicas actuales.

Estas modificaciones genéricas son las siguientes:

• Reducir el número de intervenciones

• Cortar más árboles en cada intervención (maximizar el volumen explotado en cada


clara)

• Realizar dos cortas finales: una preparatoria y una diseminatoria.

6.1. Modelo 1. Aclareo sucesivo según bibliografía

En este modelo se ha considerado la gestión clásica de bosques de pino silvestre en bos-


que regular con el objetivo de producir madera para sierra. Se ha hecho una adaptación a
un turno corto (70-80 años) y se ha previsto la corta de los árboles padre conjuntamente
con el clareo.

Estructura Regular
Tratamiento de regeneración Aclareo sucesivo

Calidad I

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Conjuntamente
con corta final
1ª Clara 10 40 800 19 115,3 No comercial.
Requiere una
inversión
2ª Clara 14 60 500 29 126,8 Trituración y
sierra
Corta preparatoria 19 80 300 37 102,6 Sierra y postes
Corta diseminatoria 21 90 150 40 116,5 Sierra
Corta final 24 100 0 44 142,5 Sierra
Conjuntamente
con el clareo
92  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Calidad III

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Junto
con corta final
1ª Clara 9 40 800 13 41,2 No comercial.
Requiere
inversión
2ª Clara 12 60 500 19 49,4 No comercial.
Requiere
inversión
Corta preparatoria 14 80 300 24 54,5 Trituración y
sierra
Corta diseminatoria 15 90 150 26 40,9 Sierra
Corta final 16 100 0 28 52,2 Conjuntamente
con el clareo

6.2. Modelo 2. Aclareo sucesivo adaptado

Modelo basado en la gestión del bosque municipal de la Pobla de Lillet. En caso que
hubieran problemas de regeneración se plantea la opción de hacer una segunda corta de
regeneración dejando unos 50 árboles/ha. Plantea una clara menos que el modelo 1.

Estructura propuesta Regular


Tratamiento Aclareo sucesivo
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  93

Calidad I

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Junto
con corta final
1ª Clara 14 40 800 9 115,3 Trituración y
sierra
2ª Clara 19 60 400 29 169,1 Madera de
sierra y postes
Corta preparatoria 22 70 150 33 128,3 Madera de
sierra
Corta final 24 80 0 37 116,5 Madera de
sierra.
Juntamente
con el clareo

Calidad III

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Juntamente
con tallada final
1ª Clara 9 40 800 13 41,2 Madera
No comercial
que requiere
una inversión
para realizar
la clara
2ª Clara 12 60 500 19 49,4 Trituración y
sierra
Corta preparatoria 14 80 300 24 54,5 Sierra y
de la regeneración postes
Corta diseminatoria 15 90 150 26 40,9 Sierra y
postes
Corta final 16 100 0 28 52,2 Madera para
sierra
Juntamente
con el clareo

94  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

6.3. Modelo 3. Corta a hecho para sierra

Modelo basado en la silvicultura del pino carrasco elaborada el 2003 des de la Oficina
Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación de Barcelona.
Esta silvicultura se puede ver en la publicación Dossiers de Gestió Forestal n.º 4 (Ed. Di-
putación de Barcelona) (pág. 48). La propuesta que se presenta a continuación se refiere
concretamente al modelo estándar para la calidad I de pino carrasco con aprovecha-
miento de madera para trituración.

Estructura propuesta Regular
Tratamiento de regeneración Corta a hecho

Calidad I

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Junto con corta
árboles padre

1ª Clara 14 40 400 19 181,2 Trituración y sierra

Corta final 19 50 150 24 68,2 Sierra y trituración

Corta árboles 21 60 0 29 63,4 Superficie máx. de


corta 10 ha. Donde el
estrato arbustivo
impida regenerar, se
tratará la vegetación.
Madera para sierra
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  95

Calidad III

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 1,5 m.
Junto con la corta final

1ª Clara 9 40 400 13 64,8 No comercial.


Requiere una
inversión para
realizar la clara

Corta final 11 50 150 16 21,7 Trituración y sierra

Corta árboles 12 60 0 19 24,7 Superfície máx.


de corta 10 ha.
Donde el estrado
arbustivo impida
regenerar, se tratará
la vegetación.
Madera para sierra

7. Análisis económico de los modelos

A continuación se presenta el análisis económico del turno para los modelos expuestos,
que son los que proporcionaron unos resultados más interesantes y viables.

Se muestran en gráficos para la comparativa entre ellos.

7.1. Calidad I (crecimiento medio 5,5 m3/ha/año)

En la figura 4 se muestra el balance económico para los tres modelos para una calidad I
y fijando los siguientes valores:

• Incremento anual del precio de la madera: 2%

• Incremento anual de los costes de explotación: 3%

• Tasa de actualización: 3%
96  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 4. Balance económico para los modelos 1, 2 y 3

45

40

35

30
Balance (€/ha/año)

25

20

15

Balance
10 (€/ha/año)
5

1 2 3

Modelo

7.2. Calidad I (crecimiento medio 5,5 m3/ha/año). Modificando el incremen-


to en el precio de la madera

En la figura 5 se muestra el balance económico para los tres modelos fijando los siguien-
tes valores para tres casos distintos de incremento del precio de la madera.

Para el cálculo se fijan los siguientes valores:

• Incremento anual de los costes de explotación: 3%

• Tasa de actualización: 3%

Figura 5. Balance económico para los modelos 1, 2 y 3 variando el incremento del precio de
la madera

160

140

120

100
Balance (€/ha.año)

80

60

40

20

-20
1% 2% 3%
-40

Incremento del precio de la madera (%)

Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3


Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  97

7.3. Calidad II (4 m3/ha/año)

En la figura 6 se muestra el balance económico para los tres modelos con una calidad de
estación II y fijando los siguientes valores:

• Incremento anual del precio de la madera: 2%


• Incremento anual de los costes de explotación: 3%
• Tasa de actualización: 3%
Figura 6. Balance económico con la calidad II para los modelos 1, 2 y 3

15

10

5
Balance (€/ha/año)

0
Modelo 1 Modelo 2 Modelo 1

-5

-10

-15

-20

-25

Modelo

7.4. Calidad II (4 m3/ha/ año). Modificando el incremento en el precio de la madera

En la figura 7 se muestra el balance económico para los tres modelos fijando los siguien-
tes valores para tres casos distintos de incremento del precio de la madera.

Para el cálculo se fijan los siguientes valores:

• Incremento anual de los costes de explotación: 3%


• Tasa de actualización: 3%
Figura 7. Balance económico con calidad II para los modelos 1, 2 y 3 variando el incremento
del precio de la madera

100

80

60
Balance (€/ha.año)

40
Modelo 3

20 Modelo 2

0 Modelo 1
1 2 3
-20

-40

-60

Incremento del precio de la madera (%)


98  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

7.5. Calidad III (2,7 m3/ha/año)

En la figura 8 se muestra el balance económico para los tres modelos con una calidad de
estación III y fijando los siguientes valores:

• Incremento anual del precio de la madera: 2%


• Incremento anual de los costes de explotación: 3%
• Tasa de actualización: 3%
Figura 8. Balance económico de la calidad III para los modelos 1, 2 y 3

0
Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
-10

-20
Balance (€/ha/año)

-30

-40

-50

-60

-70
Modelo

7.6. Calidad III (2,7 m3/ha/año). Cambiando el incremento en el precio de la


madera

En la figura 9 se muestra el balance económico de la calidad III para los tres modelos
fijando los siguientes valores para tres casos distintos de incremento del precio de la
madera.

Para el cálculo se fijan los siguientes valores:

• Incremento anual de los costes de explotación: 3%

• Tasa de actualización: 3%

Figura 9. Balance económico para los modelos 1, 2 y 3 variando el incremento del precio de
la madera

30
20
10
0
1 2 3
-10
Balance (€/ha/año)

Modelo 1
-20
Modelo 2
-30
Modelo 3
-40
-50
-60
-70
-80

incremento precio de la madera (%)


Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  99

7.7. Observaciones del análisis del turno

• Los balances económicos de los modelos 1 y 2 son muy parecidos.

• Los modelos 1 y 2 siempre se comportan mejor que el 3.

• Los balances económicos son positivos para la calidad I y II.

• Para la calidad II, se retarda la primera clara a los 45 años para que los árboles
aprovechados tengan un diámetro medio de 18-19 cm.

• Es importante ordenar la finca para obtener una renta continua.

8. Conclusiones

• Si se parte de un bosque adulto, el modelo más viable en bosques privados es el 2.

• Para la calidad III no se puede plantear un modelo orientado a la producción de


madera.

• Sería necesaria una financiación del coste de adaptación para la regularización del
monte, adaptándolo a la densidad ideal según el modelo propuesto.

8.1. Resumen final

Finalmente se propone seguir el modelo 2 que reúne los siguientes criterios para la ges-
tión de la masa:

• La masa se gestionará como regular.

• Turno: 70 años

• Se considerarán dos calidades según el objetivo sea la producción de madera (ca-


lidad I) o no (calidad II y III).

• Se realizará un clareo, entre los 10 y 20 años, reduciendo la densidad entre 800 y


2.000 pies en función de la calidad de estación.

• La primera clara se hará cuando el diámetro medio supere los 18 cm. Las interven-
ciones más intensas se realizan en la primera mitad del turno.

• El tratamiento de regeneración será mediante aclareo sucesivo.

• En la corta diseminatoria, el número de árboles que tienen que mantenerse


en pie para conseguir la regeneración natural puede variar entre los 100 y los
150 pies/ha.

• Corta de árboles padre conjuntamente con el clareo.


100  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

MODELO PROPUESTO PARA LA GESTIÓN DE PINO SILVESTRE

Calidad I

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Juntamente
con corta final
1ª Clara 14 40 800 19 65,9 Trituración y
sierra
Corta preparatoria 19 60 400 29 169,1 Madera de
de la regeneración sierra y postes
Corta diseminatoria 21 70 150 33 128,3 Madera de
sierra
Corta final 24 80 0 37 116,5 Madera de
sierra.
Juntamente
con el clareo

Calidad III

Claras Altura Edad Densidad Diámetro Volumen Observaciones


dominante (años) después de medio aprovechado
(m) la actuación (cm) (m3)
(pies/ha)

Clareo - 15 1.500 - - Altura media


regenerado 2 m
Juntamente
con corta final
1ª Clara 9 40 800 13 23,6 Madera no
comercial que
requiere una
inversión para
realizar la clara
Corta preparatoria 12 60 400 19 65,9 Trituración
regeneración y sierra
Corta diseminatoria 13 70 150 22 54,7 Sierra y
postes
Corta final 14 80 0 24 40,9 Madera para
sierra.
Juntamente
con el clareo
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  101

Bibliografía

BONO, D.; OLLÉ, M. (2003): El pi roig. Estudi bibliogràfic i anàlisi de l’ecologia, la dinàmica
de l’espècie i els diferents models de gestió.

BUFFET, M. (1984): «Sylviculture du Pin sylvestre de plaine». ONF Bull Tech. n.º 15.

DONÉS, J.; RUIZ, S.; CABRERA, M.; GONZÁLEZ, M. (1997): «Densidad y área basimétrica
óptima para el inicio de la regeneración en el monte “Pinar de Valsaín”. IRATI 97», Montes
de futuro: respuestas ante un mundo en cambio. I Congreso Forestal Hispano Luso.

GARCÍA, J. L.; TELLA, G. (1986): Tablas de producción de densidad variable para Pinus
sylvestris L. en el sistema piernaico. INIA. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimenta-
ción.

GÓMEZ, J. A.; MONTERO, G. (1989): Efectos de las claras sobre masas naturales de Pinus
Sylvestris L. en la vertiente sur del macizo de Urbión. Comunicaciones INIA. Serie: Re-
cursos Naturales.

MONTERO, G.; DEL RÍO, M.; ORTEGA, C. (2000): «Ensayo de claras en una masa natural de
Pinus silvestris L. en el sistema central». Invest. Agrar.: Sist. Recur. For. Vol. 9.

OTPMIF (2005): Butlletí del mercat dels productes forestals a Catalunya. Ed. Diputació
de Barcelona.

OTPMIF (2001): Dossiers de Gestió Forestal núm. 3 i 4. Ed. Diputació de Barcelona.


Análisis de la propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  103

Análisis de la propuesta de modelo silvícola para


montes de pino silvestre

Álvaro Aunós Gómez


Catedrático de Silvicultura de la ETSEA de la Universitat de Lleida

Los datos aportados sobre el reducido volumen que suponen los aprovechamientos de
madera de esta especie en Catalunya, en relación al crecimiento de sus masas, revelan
una situación preocupante de abandono de la gestión silvícola, que además de la capi-
talización excesiva de existencias volumétricas comporta otros efectos negativos (mayor
grado de combustibilidad, estabilidad física comprometida, reducción de la biodiversi-
dad, etc.). En ese contexto resulta oportuno proponer nuevos modos de gestión que
permitan afrontar la situación.

El modelo presentado tiene la virtud de integrar los componentes de orden económico


que frecuentemente acostumbran a quedar al margen de este tipo de análisis. Ese en-
foque, no limitado a los aspectos de carácter técnico, permite así garantizar no solo la
sostenibilidad desde el punto de vista puramente silvícola o ecológico, sino también la
global del sistema.

Consideraciones sobre las hipótesis asumidas para el cálculo

Las tablas de producción de García Abejón y Tella (1986), utilizadas como referencia, se
elaboraron en el ámbito territorial de las masas pirenaicas de Huesca y Lleida, recogiendo
en consecuencia la variabilidad y heterogeneidad implícitas de poblaciones localizadas
en situaciones ecológicas muy dispares y en ciertos casos sometidas a adversidades
estacionales severas. Si a ello añadimos que los montes de propiedad privada objeto del
estudio acostumbran a estar en localizaciones de altitud más baja y por ello a presentar
mejores calidades, puede ocurrir que el empleo de esas tablas, con todo ser las más
próximas geográficamente, conduzca a estimaciones productivas algo infravaloradas. En
suma, que aun cuando constituyan un buen referente, es también posible que las pautas
de crecimiento que describen no coincidan con las de las masas objeto del estudio, por
lo que habrá que ser prudentes en su interpretación y aplicación.

Conducir la masa bajo espesuras más bajas que las prescritas en tablas de producción
de silvicultura media, puede comportar que el área basimétrica real se sitúe por debajo de
los niveles del área basimétrica crítica, con la consiguiente disminución de la producción
total. Sin embargo, esta opción permite obtener a la misma edad diámetros de mayor
dimensión que los indicados en las tablas adoptadas como referencia.

Finalmente, llama la atención el elevado coste de desembosque que se asigna a la ma-


dera de 10 cm de diámetro (81 a/m3), especialmente al compararlo con el de la madera
de 15 cm cuyo coste es casi la tercera parte. Esta divergencia de valores, difícilmente
104  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

atribuible a la distinta dimensión de los productos, tampoco parece obedecer a sistemas


diferenciados de desembosque, puesto que todos esos productos ya elaborados y en
cargadero son aptos en principio para un mismo destino de desintegración.

Diagnóstico del modelo de aclareo sucesivo

En esencia, el modelo seleccionado, fundamentado en el aclareo sucesivo, conforma un


itinerario caracterizado por el escaso número de intervenciones silvícolas a fin de simpli-
ficar la gestión. Desde esa perspectiva, resulta de concepción simple y encaja perfec-
tamente con el objetivo de ofrecer una solución integrada en la particular problemática
socio-económica, que se caracteriza por la escasa rentabilidad financiera de esos mon-
tes y el consiguiente abandono de su gestión.

La ampliación del periodo de tiempo entre actuaciones y la excesiva espesura que se


arrastra entre éstas, conduce a un crecimiento diametral menor y en consecuencia a un
coeficiente de esbeltez de superior valor (misma altura en relación a un menor diámetro).
Así, se puede incurrir a priori en el riesgo de superar los umbrales de estabilidad física de
la masa, cuantificada para esta especie en valores del coeficiente de esbeltez de 70-80.
En tales situaciones, intervenciones de peso fuerte como las proyectadas, desestruc-
turan la estabilidad colectiva de la masa y pueden traducirse en los años inmediatos en
roturas de pies residuales. El modo de reducir esos riesgos es aplicando intervenciones
dosificadoras de la competencia a edades juveniles, que es cuando los árboles ofrecen
una mejor capacidad de reacción y de ocupación del espacio. Cabe destacar en este
sentido que la silvicultura británica, diseñada bajo condiciones de riesgos importantes
de roturas por vendavales, propugna regímenes de claras intensos materializados en la
extracción, durante la primera mitad del turno, del 75% del valor del área basimétrica
acumulada en cada periodo.

Centrándonos ya en el itinerario cronológico propuesto, se apuntan las siguientes obser-


vaciones:

1. Corta final:

1.1. Si bien resulta consecuente, desde un enfoque de economía de recursos,


retrasar la corta final para hacerla coincidir con el clareo y compensar así
los elevados costes de éste, silvícolamente parece inadecuado someter al
regenerado joven necesitado de luz a la competencia de un dosel arbóreo
compuesto por 100-150 pies/ha, durante un lapso de tiempo tan dilatado (15
años). Tal situación derivará en un repoblado y monte bravo debilitado, y con
porte con tendencia al plagiotropismo; además, el apeo de los pies grandes
ocasionará roturas importantes sobre el regenerado ya lignificado.

1.2. Propuesta: se sugiere respetar un número inferior de árboles para la corta final
(menos de 80 pies/ha) y adelantar ésta a 10 años después de la diseminato-
ria.
Análisis de la propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  105

2. Clareo:

2.1. Si en el momento del clareo la densidad del regenerado es elevada, y tenien-


do en cuenta que se habrá desarrollado bajo notables niveles de competen-
cia tanto lateral como de luz, no parece prudente reducir tan drásticamente la
espesura a la edad temprana de 10 años.

2.2. Propuesta: mantener tras el clareo una densidad del orden de 2.000 pies/ha
de monte bravo.

3. Primera clara:

3.1. La circunstancia de apresurar el momento del clareo, respetando mayor nú-


mero de pies, aconseja adelantar asimismo la primera clara. Esa modificación
casi no incidirá sobre los componentes económicos, puesto que en ambos
casos la mayoría de los productos tienen el mismo destino de trituración.

3.2. Propuesta: realizar la primera clara hacia el año 35, respetando unos 800
pies/ha.

4. Segunda clara versus corta preparatoria:

4.1. Reducir, a la edad de 60 años, la densidad de 800 pies/ha a la mitad com-


porta un riesgo evidente de cara a la estabilidad física de los árboles resultan-
tes.

4.2. Propuesta: sustituir la corta preparatoria por una segunda clara de objetivos y
productos análogos, realizada hacia los 50-55 años, y respetando unos 350
pies/ha; puede asumirse que el adelanto de la intervención no tendrá reflejo
en las dimensiones de los productos obtenidos debido a que también se
avanzó el momento de la primera clara.

5. Cortas propiamente de regeneración:

5.1. La corta diseminatoria persigue habilitar las condiciones óptimas de suelo y


vuelo para que tras ella se instale el regenerado y sobreviva adecuadamente
durante unos años. Con las claras precedentes se habrá logrado un desarro-
llo de copas apto para una fructificación suficiente, y dado el temperamento
de media luz de la especie no es conveniente mantener una cubierta del dosel
arbóreo excesiva.

5.2. Propuesta: de acuerdo a la marcada vecería de la especie, ejecutar la corta


diseminatoria en un año de abundante fructificación (alrededor de los 70-80
años), respetando 80 pies/ha que se eliminarán 10 años más tarde en la corta
final.
106  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Intervención silvícola Año Densidad resultante (pies/ha)


Clareo 10 2.000
Primera clara 35 800
Segunda clara 50-55 350
Corta diseminatoria 70-80 80
Corta final más clareo 10 años después

Sobre masas de calidad II y III las pautas serían las mismas, corrigiendo ligeramente las
densidades al alza.

Variantes del modelo general

Si introducimos en el análisis algunas de las consideraciones apuntadas al inicio, del mo-


delo general se derivarían dos variantes.

a) Masas sometidas a riesgos abióticos

En estaciones donde se teman desequilibrios causados por la sequía (pinares xerófilos o


exposiciones de solana) o por el viento, es conveniente dosificar de modo más gradual y
adecuado la competencia intraespecífica. En el primer caso, a fin de mantener de forma
óptima los niveles de vitalidad de los individuos, y en el segundo rebajando la esbeltez a
través del incremento diametral propiciado por las claras, con lo que se evitaría el riesgo
de que esas intervenciones rompieran la estabilidad colectiva de la masa.

En ambas situaciones, conviene plantearse la oportunidad de intercalar una tercera clara


a efectos de proceder de forma más paulatina a la reducción de la competencia, sacri-
ficando así el objetivo económico en aras de la persistencia. Ello supondría adelantar la
primera intervención a los 30 años, dejando 1.000 pies/ha y reducir la densidad resultan-
te mediante dos claras más para llegar a las cortas de regeneración con 300 pies/ha.

b) Masas con crecimientos medios superiores a 5 m3/ha/año

En terrenos donde se constaten crecimientos, bien en altura o volumétricos, superiores a


los de la mejor calidad de las tablas de producción del Pirineo, sería procedente estimar
los crecimiento a través de las tablas de producción del Sistema Central (Rojo y Montero,
1996). Las modificaciones sobre el modelo general serían entonces más bien de orden
cualitativo, y se fundamentarían en la aplicación de claras selectivas con identificación de
árboles de porvenir, el adelanto de la primera clara a los 30 años acompañada de poda
de penetración, tal vez también podas altas, y la orientación de la gestión al objeto de
obtener al final del turno madera con destino a sierra e incluso chapa a la plana.

La irregularidad como opción alternativa

La situación general descrita para las masas objeto del estudio corresponde en gran me-
dida a estructuras con aspecto de estar irregularizadas en cierto grado. Las cortas que se
han venido aplicando no son propiamente de entresaca sino de huroneo o de diámetro
fijo, y por tanto desvinculadas del objetivo de la regeneración. La eliminación precoz de
Análisis de la propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre  |  107

los árboles dotados de mejor conformación fenotípica debe conducir, aparentemente, a


una degradación progresiva del bosque al irse éste reproduciendo a través de semilla de
árboles madre sin las aptitudes deseables. Se llegará a un punto en que los productos no
responderán a las características requeridas por la industria de postes o sierra y tampoco
serán aptos para la transformación de la masa. La solución que reclama esa hipotética
situación es la corta a hecho de la masa y su sustitución por una repoblación artificial con
material vegetal seleccionado o mejorado genéticamente. Por consiguiente, el aspecto
de la degradación de la masa en cuanto a los productos comerciales obtenidos, aunque
importante, no constituye una restricción insalvable en zonas de orografía relativamente
poco accidentada, al no comprometer de forma seria la función protectora que prestan
sobre el suelo.

La transformación de tales masas hacia formas regulares precisará de un periodo de


transición, durante el cual las intervenciones silvícolas se dirigirán exclusivamente a la
dosificación de la competencia, potenciándose aquellos individuos de edad análoga y
que presenten caracteres de vigor, buen crecimiento, desarrollo equilibrado de la copa y
aspecto fenotípico destacables. Los tratamientos silvícolas prescritos serán claras cen-
tradas en la eliminación de los pies que más molesten a aquellos que se desean poten-
ciar, y de las que se obtendrá, exclusivamente, madera de desintegración, puesto que los
anteriores aprovechamientos habrán reducido el número de pies que puedan presentar
esos caracteres óptimos indicados. El periodo de transformación, cuya duración puede
cifrarse alrededor de 40 años, concluirá en el momento en que se aborde la regeneración
de la masa mediante cortas por aclareo sucesivo.

La mayoría de los bosques que nos ocupan son de titularidad privada y reducida ex-
tensión, lo que hace que los silvicultores no lo sean a dedicación completa, sino que
desarrollan esta actividad como complemento de otras. En este contexto, resulta obvio
que no puede exigírseles un alto grado de cualificación técnica y ello hace que las modi-
ficaciones sugeridas en orden a la transformación de la masa tropiecen con reticencias
personales para asumir el cambio de unos hábitos perfectamente adaptados y ejercidos.
Además, el tratamiento por aclareo sucesivo requiere mayor atención y cualificación que
la práctica tradicional llevada a cabo hasta ahora.

De un análisis financiero realizado sobre masas de pino laricio del Solsonès (Aunós,
1997), orientadas básicamente a la producción de madera de postes, se concluyó que el
mantenimiento de la estructura irregularizada resultaba favorable frente a la opción de la
transformación en monte regular, no tan sólo por la diferencia monetaria frente a la otra
alternativa, sino también por lo que supone en el adelanto y la constancia periódica de
los ingresos.

Así pues, aun admitiendo que el modelo más idóneo debe fundamentarse en la regula-
ridad, no debería descartarse a corto plazo la gestión tradicional basada en estructuras
irregularizadas, debido a su atributo de sencillez y a su ventaja económica inmediata.
Esta opción sería especialmente recomendable en fundos de pequeña dimensión y ges-
tionados directamente por los propietarios.
108  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Conclusiones

1. Con carácter general, el modelo propuesto, una vez integradas las modificaciones
sugeridas, aparece como técnicamente viable y correctamente concebido para dar
solución desde el ámbito socio-económico a la problemática descrita.

2. Bajo circunstancias abióticas adversas, debe propiciarse una reducción más gra-
dual de la espesura, incorporando otra clara.

3. En estaciones donde se constaten buenos crecimientos, puede tenderse a adop-


tar itinerarios de silvicultura más dinámicos orientados a la producción de madera
de mayor calidad, con aplicación de claras selectivas y podas.

4. En masas irregularizadas de calidad de estación mediocre y gestionadas direc-


tamente por sus propietarios, no debería descartarse el mantenimiento de esa
estructura, debido a ciertas ventajas que también se derivan.

Referencias bibliográficas

AUNÓS, A., 1997. «Gestió actual i alternatives en les masses de pinassa del Solsonès».
Silvicultura, n.º 16, 8-9.

GARCÍA ABEJÓN, J. L., TELLA, G., 1986. «Tablas de producción de densidad variable para
Pinus sylvestris L. en el Sistema Pirenaico». Comunicaciones INIA, Serie: Recursos Na-
turales, n.º 43.

ROJO, A., MONTERO, G., 1996. El pino silvestre en la Sierra de Guadarrama. MAPA.
Madrid.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  109

Propuesta de modelo silvícola para montes de pino


carrasco (Pinus halepensis)

Sònia Llobet i Just


Ingeniera técnica forestal. Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales
de la Diputación de Barcelona

1. Introducción

Los incendios forestales que afectaron a Cataluña durante las décadas de los años
ochenta y noventa quemaron un total de unas 208.000 hectáreas forestales. Aproxima-
damente el 72% de esta superficie (unas 150.000 ha) eran bosques de pino carrasco.

Tras estos incendios, el pino carrasco se ha regenerado satisfactoriamente de forma na-


tural en la mayoría de las zonas donde antes estaba presente. Ahora, transcurridos unos
años y una vez restablecida la cubierta vegetal arbórea, se plantea la necesidad de definir
los objetivos y las actuaciones silvícolas a realizar en estos montes.

En la primera parte de este trabajo se hace una síntesis de la información recogida sobre
la ecología y la silvicultura del pino carrasco en sus diferentes fases de crecimiento, con
el fin de aportar información que nos permita poder tomar decisiones sobre la gestión de
los bosques de pino carrasco.

Basándose en la bibliografía y las experiencias recogidas, se proponen, en una segunda


parte de este documento, una serie de actuaciones silvícolas en los bosques de pino
carrasco de Cataluña central. Estas actuaciones se han diferenciado según sean bos-
ques en fase de regeneración después de un incendio, o montes de pino carrasco no
quemados.

2. La ecología del pino carrasco

2.1. Características generales

El pino carrasco es una especie típicamente mediterránea que se extiende por toda la
cuenca del Mediterráneo, desde el interior de la península ibérica hasta el Líbano e Israel.
En el Próximo Oriente el Pinus halepensis está emparentado con el similar P. brutia.

El pino carrasco se caracteriza por su resistencia a largos periodos de sequía y altas


temperaturas. Es una especie heliófila y termófila. Es la especie de pino que tolera más
altas concentraciones de limos, característica que explica su presencia en suelos de-
gradados, rocosos y de poca profundidad. Esta calidad le confiere la reputación de ser
una especie calcófila aun cuando es capaz de vivir en substratos ácidos con suficientes
precipitaciones.
110  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Se extiende desde niveles costeros hasta los 1.400 m de altitud en las montañas del Atlas
(Marruecos). Los ejemplos más frecuentes de bosques de pino carrasco se encuentran
a una altitud inferior a los 800 m, en suelos calcáreos y en zonas con precipitaciones
medias de 500 mm anuales.

En las buenas estaciones de orientación sur y con una pluviometría superior (hasta 1.000
mm anuales), este pino presenta buenos crecimientos. No obstante, también hay montes
de esta especie arbórea en zonas con precipitaciones inferiores a 250 mm anuales. Estos
pinos presentan troncos defectuosos, mucho ramaje y alturas dominantes inferiores a
5 m.

Las copas del pino carrasco dejan pasar mucha luz. Por lo tanto, el sotobosque de estos
bosques es, en la mayoría de los casos, abundante y tiene como especies arbóreas más
frecuentes la encina (Quercus ilex) y el roble (Q. humilis). En Cataluña aparece también
con frecuencia el Q. coccifera.

En altitudes superiores a los 700 m, el pino carrasco y el pino laricio (Pinus nigra) forman
bosques mixtos.

En España hay más de 800.000 hectáreas de bosques naturales de pino carrasco, y más
de 430.000 ha repobladas con esta especie. También hay que tener en cuenta que no
hay suficientes estudios sobre las superficies agrarias abandonadas que están siendo
recolonizadas por este pino, muy importantes en el transcurso de los últimos 30 años.

2.2. La regeneración natural del pino carrasco

El pino carrasco fructifica a partir de los 12-20 años y mantiene una producción de semi-
llas abundante y regular hasta los 70 años (ONF, 1993; Papió, 1994; Barbero et al., 1987;
Tsitsoni, 1997).

La densidad umbral de pies padre a partir de la cual se consigue una buena regeneración
natural de pino carrasco es de unos 50 pies/ha (en Provenza) (Hanens, 1998).

Las piñas se abren a partir de los 3 años en las ramas, pero también lo hacen bajo la
influencia del calor (ONF, 1993), aun cuando pueden permanecer cerradas hasta 10 años
(Bruciamacchie, 1991; Hannens, 1998). La época de dispersión de las semillas varía
entre los meses de mayo y septiembre dependiendo de la intensidad de insolación (Bru-
chiamacchie, 1991; Hannens, 1998; ONF, 1993).

La germinación se produce entre septiembre y noviembre y se considera que hace falta


una pluviometría de 20-30 mm para disolver las sustancias anti-germinativas contenidas
en la semilla (Bruciamacchie, 1991).

Las semillas necesitan luz para germinar. Las plántulas de pino carrasco crecen mejor si
tienen un ligero abrigo durante los 2 o 3 primeros años tras la germinación. Más allá de
los 5 años, la sombra les es desfavorable (ONF, 1993).

La capacidad de germinación de las semillas es prácticamente nula transcurridos 2 años


en el suelo mineral (Papió, 1994). Otros autores, por el contrario, señalan que el poder
germinativo de las semillas se mantiene durante 4 años (Bruciamacchie, 1991).
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  111

2.3. Crecimiento y evolución del pino carrasco

El pino carrasco ha sido una de las especies menos estudiadas desde el punto de vista
de la productividad hasta bien entrados los años noventa (Belghazi, B., 2000; Brochiero,
F. et al., 1999). En el pasado, la investigación sobre ésta especie se ha concentrado,
sobre todo, en su capacidad de regeneración después de un incendio (Naveh; Barbero,
1987; Trabaud, etc.).

Sin embargo, en los últimos años se han incrementado los estudios sobre el crecimiento
del pino carrasco, su productividad y su papel en el mundo rural cambiante (aumento de
su superficie, de las existencias, etc.) sobre todo en publicaciones francesas, así como
recientes estudios de mejora genética (Alia).

Como especie típicamente colonizadora, el pino carrasco tiene un importante crecimien-


to vertical en su juventud hasta los 10 o 20 años. Este crecimiento disminuye paulatina-
mente hasta los 70 o 80 años, cuando finalmente se estanca (Ortuño, F.; Ceballos, A.).

Los trabajos de investigación que se han centrado en el estudio del crecimiento del pino
carrasco han llegado a definir modelos de crecimiento. Esto será tratado con más pro-
fundidad en el apartado 8.

3. Distribución y tipología de los montes de pino carrasco en


Cataluña

3.1. Superficie de los montes de pino carrasco de Cataluña

Cataluña tiene unos 2 millones de hectáreas forestales, de las cuales aproximadamente 1


millón es superficie forestal arbolada. De ésta, los bosques de pino carrasco ocupan unas
317.000 hectáreas, superficie que representa un 32%.

Figura 1. Distribución del pino carrasco en Cataluña

Superficie de bosque
Estaciones dominantes (20,02%)
Resto de estaciones con presencia (6,14%)

Fuente: CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals)


112  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Centrándonos en la provincia de Barcelona y según los datos del I Inventario Forestal Na-
cional: Provincia de Barcelona, en esta provincia hay 152.291 hectáreas de pino carrasco
(un 36% de la superficie forestal de la provincia).

En las comarcas de Cataluña Central (Anoia, Bages, Berguedà) hay 48.634 hectáreas de
bosques de pino carrasco. Estos bosques representan el 32% de la superficie de pino
carrasco de la provincia de Barcelona.

Tabla 1. Información analizada para caracterizar los bosques de pino carrasco de Cataluña
central

Fuente de información analizada Año

II Inventario Forestal Nacional. Provincia de Barcelona 1986-1995


Inventario ecológico forestal de Cataluña 2000
Parcelas realizadas por técnicos forestales en la zona de Cataluña central 2000-2002

3.2. Clasificación de los montes de pino carrasco según la altura dominante

Según el Inventario ecológico forestal de Cataluña (2000), las alturas dominantes del
pino carrasco varían entre 9 m (sobre todo en las comarcas del interior con un clima más
continental: Segrià, Noguera y Terra Alta) y los 15 a 16 m en las zonas más costeras (co-
marcas del Vallès y Baix Llobregat) (tabla 2).

Tabla 2. Alturas dominantes del pino carrasco (Pinus halepensis), densidades medias
(pies/ha) y crecimientos en Cataluña
Comarca de Altura dominante Densidad Crecimiento en
Cataluña actual (m) (pies/ha) volumen
(m3/ha/a)

Anoia 10,6 727 1,6


Bages 11,7 708 2,0
Berguedà 11,0 860 1,9
Baix Llobregat 16,2 779 4,3
Datos medios 11,3 746 1,8

Fuente: Inventario ecológico forestal de Cataluña, 2000

Estas diferencias se relacionan con las diferentes procedencias y calidad del pino carras-
co: los crecimientos en altura y volumen de las masas de pino carrasco son más altos en
las comarcas más próximas al litoral.

Pese a estas constataciones, difícilmente se pueden extraer más conclusiones de los


datos del inventario. No obstante, algunos estudios ya han indicado una correlación en-
tre la altura dominante del pino carrasco y la distancia del mar (continentalidad del clima)
(Vennetier, 1999; Rippert). Los datos del inventario ecológico forestal tampoco hacen
referencia a la influencia de los grandes incendios que afectaron a las comarcas de Ca-
taluña central, y lógicamente a las alturas medias y dominantes de las masas de pino
carrasco de estas zonas.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  113

4. Situación actual y planificación de bosques públicos y privados

4.1. Situación actual de las zonas en regeneración después de los incendios


de los años ochenta y noventa

Tras los incendios forestales de los años ochenta y noventa, el pino carrasco (Pinus ha-
lepensis) se ha regenerado abundantemente formando masas monoespecíficas y masas
mixtas con el quejigo (Quercus humilis, Q. cerrioides) y la encina (Q. ilex).

Si observamos estas masas jóvenes, se puede concluir que las vertientes umbrías pre-
sentan densidades de regeneración más abundantes que las orientaciones sur. Lo mis-
mo sucede con las tasas de crecimiento.

Conforme aumenta la latitud (de la Anoia hacia el Berguedà), la presencia de frondosas


se incrementa en las vertientes umbrías. También aumenta la densidad de pinos en las
vertientes orientadas al sur (tabla 2).

De acuerdo con los inventarios realizados en esta zona, hemos establecido una clasifi-
cación de los montes de pino carrasco en función de su densidad actual, valorada en
número de pies por hectárea (tabla 3).

Tabla 3. Clasificación y localización de los bosques quemados en regeneración de pino ca-


rrasco en función de su densidad actual (pies/ha)

Clasificación del bosque en regeneración Superficie (ha)

Masa monoespecífica de pino carrasco. Densidad: 2.000-6.000 pies/ha 2.039


Masa monoespecífica de pino carrasco. Densidad > 6.000 pies/ha 2.939
Masa mixta de pino carrasco y frondosas
Densidad del pino entre 1.000-6.000 pies/ha
Densidad de frondosas entre 500-1.500 pies/ha 1.961
Masa mixta de pino carrasco y frondosas
Densidad del pino entre 1.000-6.000 pies/ha
Densidad de frondosas > 1.500 pies/ha 1.222
Masa mixta de pino carrasco y frondosas
Densidad del pino > 6.000 pies/ha
Densidad de frondosas entre 500-1.500 pies/ha 2.127
TOTAL 10.288
Fuente: datos obtenidos a partir de los inventarios realizados en la Anoia (Aguilar de Segarra, Castellfollit de Riu-
bregós, Copons, Jorba, Òdena, Rajadell, Rubió y Veciana), Bages (Castellnou de Bages, Navàs, Santpedor y
Súria) y Berguedà (Casserres, Montclar, Montmajor, Olvan, Puig-reig, la Quar, Sagàs, Santa Maria de Merlès, Viver
i Serrateix).

4.2. Situación actual de los montes adultos de pino carrasco

Analizando los inventarios forestales y los datos disponibles, se llega a la conclusión que
los montes adultos de pino carrasco de Cataluña central se explotan como masas irre-
114  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

gulares con densidades elevadas, muchas veces superiores a 2.000 pies/ha (casi el 50%
de los montes tienen más de 1.000 pies/ha). Se tiene que tener en cuenta que la mayoría
de estos montes son de propiedad privada.

La densidad de los montes de pino carrasco aumenta en las zonas de más pendiente y
en las vertientes de exposición sur. Así tenemos que un 36% de las hectáreas de pino
carrasco de esta zona (17.400 ha) se sitúan en vertientes de pendientes superiores al
40%, donde la explotación forestal se dificulta y encarece.

La explotación de estos montes se caracteriza, en la mayoría de los casos, por ser un


aprovechamiento individual de los mejores árboles. Este tipo de «gestión» ha conllevado
la estructura actual de los montes de pino carrasco, que dificulta una planificación a me-
dio y largo plazo bajo las condiciones actuales.

A partir de estas puntualizaciones, se puede concluir cuatro aspectos básicos:

1. Que la densidad de los montes de pino carrasco es frecuentemente excesiva.

2. Que se ha hecho y se hace un aprovechamiento forestal preferentemente en las


zonas de menor pendiente, con un abandono progresivo de las zonas más difíciles
de explotar y, por lo tanto, con costes más elevados.

3. Que los bosques situados en orientación norte, con las mejores calidades, han
estado sometidos a una explotación más intensa.

4. Que las cortas que se han realizado en estas zonas se han dirigido a la extracción
de los árboles de mayor calidad.

5. La gestión de los bosques de pino carrasco

5.1. Primeros clareos (intervenciones no comerciales)

Esta actuación se considera indispensable y es importante hacerla precozmente, ya que


con regeneraciones de densidades elevadas como es el caso de los bosques de pino
carrasco, los pies entran en competencia muy temprano y el crecimiento en diámetro, en
este caso, es muy lento.

Si no se aclaran los bosques de pino carrasco, los árboles no llegarán a diámetros apro-
vechables para la industria incluso en edades adultas, lo cual provoca un estado de
abandono del bosque acentuando el peligro de incendios forestales. Además, interesa
hacer este clareo pronto con el fin de obtener en el momento de la primera clara comer-
cializable (hacia los 30, 40 o 60 años, según las clases de fertilidad descritas) árboles
que presenten una relación h/d < 80 (h: altura, d: diámetro normal) de cara a asegurar
la estabilidad de los pies individuales ante factores climáticos adversos, y una copa sufi-
cientemente desarrollada que les permita reaccionar frente a una clara.

La ONF (1993) valora esta intervención con un coste de 715 a 1.054 euros/ha (cos-
te del año 1992). En Cataluña, actualmente estas intervenciones tienen un coste de
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  115

750-800 a/ha de media, aunque varía en función principalmente de la altura y densidad


del regenerado.

5.2. Claras

El modelo francés (ONF, 1993), partiendo de la base que antes se ha hecho un primer
clareo no comercial, prevé realizar entre 1 y 3 claras a lo largo del turno del pino carrasco.
En cada una de estas cortas se podrían aprovechar entre 30 y 40 m3/ha, volúmenes de
madera a partir de los cuales considera que la actuación puede ser rentable.

Otro criterio propuesto para decidir el momento óptimo para realizar una clara, es utilizar
el factor de espaciamiento (f.e. = cociente resultante de dividir la distancia media entre ár-
boles por la altura mediana, expresado en tanto por ciento). Si el factor de espaciamiento
es inferior al 30%, se propone aclarar hasta f.e = 35% (CRPF).

Es importante remarcar que, según los datos del CRPF, no se prevé un aumento sustan-
cial del recubrimiento del estrato arbustivo después de una clara de pino carrasco. Es
decir, que el desarrollo del sotobosque será similar con o sin cubierta de pino carrasco.

5.3. Otros tratamientos silvícolas: desbroze de matorral y podas de calidad

A continuación, se explica brevemente la opción de excluir otros tratamientos silvícolas


en masas de pino carrasco o de bosque mixto, concretamente la eliminación del estrato
arbustivo (desbroce del matorral) y la poda.

5.3.1. Los desbrozes de matorral

El objetivo principal de estas actuaciones es reducir la biomasa total del bosque, con la
eliminación del estrato arbustivo y la disminución del número de árboles por hectárea
(dejando una densidad final de 100 a 150 pies/ha).

Con esta actuación también se pretende reducir la continuidad vertical y horizontal de la


masa forestal. La trituración de los restos vegetales se realiza in situ.

Estas actuaciones no están destinadas a mejorar la estructura del estrato arbóreo, razón
por la cual los crecimientos verticales y diametrales no se ven necesariamente beneficia-
dos por el tratamiento. También es importante remarcar que, para asegurar que la ac-
tuación logre sus objetivos en la prevención de incendios, se necesita un mantenimiento
cada 3 o 4 años.

Uno de los inconvenientes más grandes de estas limpiezas son los costes de realización.
La eliminación, a precios del año 2006, del estrato arbustivo y la reducción del estrato
arbóreo de una hectárea cuesta entre 2.600 y 3.900 a/ha, precio al que sería necesario
sumar el coste del mantenimiento cada 3 o 4 años (de unos 790 a/ha).
116  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Se puede concluir, pues, que las limpiezas pueden ser medidas adecuadas para la pre-
vención de incendios y para proteger ciertas infraestructuras, así como para facilitar el
acceso de los medios de extinción a las zonas de mayor riesgo de incendio. No obstante,
como medida silvícola a aplicar en grandes extensiones forestales son inviables.

5.3.2. Las podas

La poda es un tratamiento silvícola que se realiza con los objetivos de mejorar la calidad
de la madera de los árboles en el futuro y para favorecer la prevención de incendios fo-
restales, como tratamiento complementario de los desbrozes del matorral.

Teniendo en cuenta que el principal destino de la madera de pino carrasco es para embalajes
y papel, por lo general las podas de calidad no estarán justificadas económicamente y, por lo
tanto, en raras ocasiones se hacen. Sólo en bosques de buen crecimiento, similares a los de
Pinus pinaster, se propone hacer podas tempranas en los mejores 200 árboles de la masa.

Se recomienda hacer esta intervención cuando la altura dominante es de unos 6 m, que


equivale a una edad de 16 a 25 años y un diámetro a 1,30 m de 10 a 12 cm. La poda se
realizará hasta una altura de 3 m.

En conclusión, la poda como tratamiento a realizar de forma extensiva en las masas de


pino carrasco tampoco es viable ni justificable económicamente.

5.4. Corta final

Respecto a la forma y el momento de realización de la corta final, el ONF propone cortas


a hecho o por franjas a los 80-120 años de edad, dependiendo de la calidad de estación.
El diámetro medio con corteza de los pinos de esta edad será de 35 a 45 cm.

5.5. Actuaciones para la prevención y la lucha contra incendios en bosques


de pino carrasco

El hecho que la distribución del pino carrasco se sitúa en una zona altamente influenciada
por los incendios forestales hace que, actualmente, una gran parte de las intervenciones
que se realizan dentro de estas masas estén principalmente orientadas a la prevención
de incendios (Resino y Diez, 2001; Paez et al.,1999; Tsitsoni,1997).

Los trabajos de prevención se dividen en dos grupos: infraestructurales, para favorecer


la extinción y evitar la propagación de los incendios; y culturales, en general, para reducir
el combustible.

5.5.1. Actuaciones infraestructurales

La creación de infraestructuras depende del modelo de extinción de cada zona y de los


tipos de riesgo que puede provocar un incendio.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  117

La Diputación de Barcelona, por ejemplo, planifica, desarrolla y mantiene con la colabora-


ción de los municipios y de las asociaciones de defensa forestal un programa de acceso
a las masas y puntos de suministro de agua, para favorecer el desplazamiento y trabajo
de los bomberos. Esta red básica de prevención de incendios forestales tiene más de
10.000 km.

5.5.2. Actuaciones culturales

Además de actuaciones lineales o puntuales en los bosques de pino carrasco, también


se han aclarado masas jóvenes con el objetivo de reducir las posibilidades de inicio de
incendio o reducción de la velocidad de propagación. Estas intervenciones, además de
reducir el combustible y la verticalidad de la masa, favorecen:

a) La producción de semilla temprana que asegura la regeneración en caso de incen-


dio (Pardos, en Lapesa, 2000).

b) Un incremento del diámetro que supondrá un aumento del grueso de la corteza,


aumentando la resistencia al paso de fuegos de baja intensidad (Leone, en Lapesa,
2000).

6. Bosques mixtos de pino carrasco con otras especies

El pino carrasco aparece, muchas veces, mezclado con otras especies, como son el
roble y la encina, formando grandes extensiones de masas mixtas.

Como consecuencia de los incendios que tuvieron lugar en Cataluña central durante las
décadas de los años ochenta y noventa, las zonas quemadas de las comarcas de la
Anoia, Berguedà y Bages padecieron un importante cambio paisajístico. Debido al fuego,
la mayoría de las áreas quemadas pobladas por pino laricio (Pinus nigra) no pudieron
regenerarse, y las cepas de roble y encina eclipsados que formaban parte del estrato
arbóreo secundario, pasaron a ser las especies principales de la masa forestal.

Si nos fijamos en algunas de las comarcas de Cataluña central (Anoia, Bages y Bergue-
dà), se observa que de un total de 144.773 hectáreas arboladas, tenemos, según el
Inventario forestal y ecológico de Cataluña (2000):

• 6.298 ha de encina (Quercus ilex).

• 8.192 ha de roble (Quercus humilis y Quercus faginea).

• 44.471 ha de pino carrasco (Pinus halepensis).

• 4.163 ha catalogadas como bosque mixto.

No obstante, estas cuatro especies rara vez constituyen bosques monoespecíficos, y se


suelen encontrar mezcladas, formando masas mixtas de pino carrasco y frondosas.
118  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

6.1. Silvicultura y gestión de los bosques mixtos de pino carrasco


con frondosas

6.1.1. Silvicultura de estas especies

En Cataluña, la encina y el roble acostumbraban a tratarse como monte bajo, para un


aprovechamiento de leñas, a turnos que antes eran de 10 a 15 años y que ahora tienden
a alargarse. Siempre se han dejado crecer aquellos pies que prometían un buen tronco
y una crecida excepcional. Antes, la mayoría de la leña de encina se destinaba a obtener
carbón.

Actualmente, los robles y la encina sólo tienen salida en el mercado de las leñas. La
madera no tiene otro interés puesto que sus troncos se desarrollan poco y son torcidos.

Tradicionalmente, en los montes privados de Cataluña central de pino carrasco y pino la-
ricio, se ha fomentado el crecimiento de estas dos especies debido a las perspectivas de
mercado que ofrecía su madera. Para ello, las especies de Quercus han sido eliminadas
durante decenios y eran utilizadas para el carboneo y la leña.

Debido a su gran capacidad rebrotadora, el sotobosque de estos pinares estaba formado


por rebrotes de quercínias de bajas calidades y poco comercializables. Estos rebrotes,
con densidades de cepas variables según las estaciones y latitudes, han pasado a cons-
tituir la masa forestal principal en las zonas de pino laricio quemadas en los incendios
de los años noventa, y continúan mezclándose con el pino carrasco en las zonas que
presentan regeneración de esta especie.

6.1.2. Gestión de los bosques mixtos

La gestión e investigación de bosques mixtos no es un tema reciente producto del neo-


ecologismo urbano de finales del siglo XX. Más bien ha sido un tema tratado en la litera-
tura forestal centro-europea, por lo menos, desde finales del s. XIX (Gayer, 1886), donde
se describen técnicas silvícolas por bosquetes o rodales; o la explotación tradicional de
propiedades de muy pequeñas dimensiones. En este tipo de bosque la tradición era y
continua siendo una explotación continuada y selectiva de los árboles más grandes,
creando un mosaico de especies y clases de edad a muy pequeña escala (Ammon,
1937; Balsinger, 1974).

Tras lo expuesto anteriormente, conviene destacar que a la falta de mercado para la ma-
dera de las quercíneas, se ha sumado, progresivamente, una falta de mercado para la
madera de pino, especialmente para la de pino carrasco. Esta tendencia ha conllevado a
un abandono progresivo de muchas de estas masas mixtas, sobre todo aquellas que se
han regenerado naturalmente después de los últimos incendios forestales.

6.1.3. Conclusiones sobre la gestión de bosques mixtos

La discusión forestal de hoy se centra prácticamente en establecer si el pino carrasco es


una especie de transición que prepara el terreno para otra especie de sombra, o si el pino
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  119

carrasco sólo es producto de una degradación del terreno, queriendo excluir a menudo
factores antropogénicos como formadores del territorio. Tanto es así que, de hecho, no
hay modelos silvícolas para el tratamiento de masas mixtas de pino carrasco con encina,
roble u otras especies.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, y considerando que uno de nuestros objeti-


vos es favorecer y mantener el bosque mixto, podemos llegar a las siguientes conclusio-
nes (tabla 4):

a) Es importante que la regeneración de pino se instale entre la corta de las encinas y


la del pino.

b) Esto quiere decir que no hace falta dejar en pie árboles padre para la regeneración
por semilla del pino.

c) Los meses más adecuados para la germinación de las semillas son los de otoño,
lo que quiere decir que se tiene que actuar sobre la encina la primavera anterior o
un año antes.

Tabla 4. Factores que influyen en la regeneración natural del pino carrasco en bosques mix-
tos de pino y frondosas (Provenza, Francia) (Hanens, 1998)

Influencia negativa Influencia positiva

• Densidad inicial de pinos inferior • Densidad inicial de pinos superior


a 50 pies/ha a 50 pies/ha
• Estación principalmente de roble • Estación principalmente de encina
• Exposición fresca • Exposición cálida
• Suelo poco pedregoso • Suelo pedregoso
• Suelo profundo • Suelo poco profundo

7. El mercado de la madera de pino carrasco

7.1. Introducción

En el presente capítulo se exponen algunos datos recogidos en el informe sobre el mer-


cado de la madera de pino carrasco (Raddi, A. 2002), y unas estimaciones sobre su
presunta evolución. Estos datos se basan en una encuesta realizada a las industrias
transformadoras más importantes de España de madera de pino carrasco.

En Cataluña las existencias de pino carrasco suman 14 millones de metros cúbicos, con
una media de 57 m3/ha y un crecimiento de unos 1,8 m3/ha/año. La madera de pino ca-
rrasco se utiliza básicamente para embalajes (palets), tableros de aglomerado y fibras y
para hacer pasta de papel (madera de trituración).
120  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

7.2. Industrias de primera transformación

En toda Cataluña hay unas veinte industrias de primera transformación que compran la
madera de pino carrasco, cuyo destino se reparte entre trituración y sierra. El 80% de
esta última sirve para la fabricación de palets (tablas 5 y 6).

En el resto de España, destaca el consumo de pino carrasco de la Comunidad Valencia-


na, dada la gran demanda que hay para la fabricación de palets para el mercado de los
cítricos.

Estas industrias pagan la madera en euros por tonelada y son precios que se entienden
siempre, de la madera puesta en industria.

Respecto al tipo de madera requerida, las industrias que trituran madera compran diá-
metros superiores a los 8 cm en punta. En cambio, las serradoras suelen pedir diámetros
más grandes de 14 cm en punta.

La modalidad de compra de la mayoría de las serradoras catalanas suele ser la compra a


través de rematantes. En cambio, las serradoras pequeñas contactadas fuera de Catalu-
ña apuestan por una integración vertical del negocio y hacen también la explotación.

Tabla 5. Principales empresas consumidoras de pino carrasco en Cataluña. Producto final de


estas empresas, precio y modalidad de compra

Consumo anual (t) Modalidad de compra


Empresa Precio
Pino Producto
(localización) Total (a/t) Directa Rematantes
carrasco
TRADEMA Tablón de
(Solsona) 105.000 17.000 aglomerado 27,05-28,85 25% 75%

MAFOSA
Madera
(Llinars del Vallès) 31.000 12.400 21,04 100%
triturada
Comercial Centre
Compres, S.L.
21.000 4.200 Palets 36,06-39,07 100%
(Tona)
Embalajes Monte, Bobinas
S.L. de cables
16.000 8.000 39,07-40,87 100%
(Santmenat) eléctricos
Forestal Fontelles
(Cardona) 2.500 250 Palets 36,06-39,07 100%

Fustes Barrera,
S.L. (Navàs) 4.200 420 Palets 36,06-39,07 90% 10%

Fustes Cunill, S.A.


(Gironella) 20.000 4.000 Palets 36,06-39,07 100%
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  121

Fustes Martorell
(Sta. Coloma de
30.000 6.000 Palets 36,06-39,07 100%
Farners)
Aserradora Boix,
S.L.
200.000 40.000 Palets 36,06-39,07 10% 90%
(Puig-reig)
Aserradora Vila
(Banyoles) 11.000 2.200 Palets 36,06-39,07

Tabla 6. Principales empresas consumidoras de pino carrasco fuera de Cataluña. Producto


final de estas empresas, precio y modalidad de compra

Empresa Consumo anual (t) Producto Modalidad de compra


Precio
Pino
Total (a/t) Directa Rematantes
carrasco
Tablón de
INTAMASA
fibras y de
(Teruel) 1.300.000 130.000 36,06-39,07 40% 60%
aglomerados
TRADEMA Tablón de
(Valladolid) aglomerados 39,02

Tembec
Tarascón, S.A.
Pasta de
(Tarascón - 1.200.000 39,07
papel kraft
Francia)

Aserradora
Forestal
Balear No contesta Palets
(Palma)
Madera
Muñoz
20.000 Palets 36,06 100%
(Cuenca)
Maderas
Listones de
Regolf
11.250 9.000 cajas de fruta 36,06 100%
(Valencia)
Mogente
Listones de
Industrial
33.000 31.350 cajas de fruta 51,09 100%
(Valencia)
Monroyo
Industrial, S.L. Palos y
3.000 1.200 42,00 70%
(Teruel) puntales
122  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

7.3. Análisis de los volúmenes explotados y precios pagados

En Cataluña, así como en España, el volumen de las cortas de pino carrasco se ha redu-
cido de una manera irregular pero constante en los últimos 25 años.

En esta comunidad autónoma, en la última década, la media del volumen de madera


aprovechada (79.010 m3) se ha situado casi 21 puntos porcentuales por debajo de la
media de los últimos treinta años (99.473 m3). En España esta disminución ha llegado a
los 33 puntos.

Además, en Cataluña el precio nominal de la madera de pino carrasco puesta a industria


resulta bastante estancado: respecto a 1989, el precio nominal de este año ha subido
sólo 60 céntimos de euro. En cambio, en términos reales teniendo en cuenta la inflación,
el valor ha padecido una pérdida constante de casi el 5% anual (tabla 7).

Analizando las tendencias de mercado, no hay ningún argumento para suponer que esta
tendencia bajista pueda cambiar.

Tabla 7. Variaciones de los precios reales de la madera de pino carrasco en Cataluña y en


España durante los últimos veinticinco años
Cataluña Período España Período

Madera en pie - 5,05% 1988-2000 - 3,23% 1974-1998


Madera en cargador - 5,94% 1988-2000 - 2,77% 1974-1998
Madera puesta a la industria - 4,76% 1972-2001 Sin datos

Si comparamos el precio de la madera de pino carrasco puesta a la industria con la de


otros pinos (como el pino laricio, Pinus nigra, y el pino albar, P. sylvestris), se ve que a lo
largo de los últimos veinte años el pino carrasco siempre ha quedado por debajo del res-
to, mientras que el pino albar siempre es el que ha registrado los mejores precios (tabla 8).

Tabla 8. Variaciones de los precios reales de la madera de pino albar, de pino laricio y de
pino carrasco en Cataluña en los últimos veinticinco años
Período Pino albar Pino laricio Pino carrasco

Madera en pie 1988-2000 - 3,17% - 3,18% - 5,05%


Madera en cargador 1988-2000 - 3,66% - 4,34% - 5,94%
Madera puesta a la industria 1972-2001 - 4,16% - 4,57% - 4,76%

7.4. Perspectivas del mercado

Los sectores de tableros y de pasta de papel presentan, en los últimos años, unas reduc-
ciones del 1 al 2% del consumo y de la producción. Además, también se observa una
disminución de los precios pagados por estos productos.

Por tanto, la situación es muy delicada para la madera de conífera y su mercado presenta
fluctuaciones importantes. La extrema volatilidad del sector hace pensar que una mejora
a corto plazo del mercado de la madera de pino carrasco sea poco probable.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  123

8. Modelos de crecimiento y calidad de estación

8.1. Modelos de crecimiento y de gestión del pino carrasco

En la última década se han publicado varios trabajos de investigación que definen los
modelos de crecimiento y de gestión de los bosques adultos de pino carrasco.

Los estudios más recientes hacen una clasificación de los bosques de pino carrasco a
partir de la altura dominante del monte a una determinada edad (por lo general a los se-
tenta u ochenta años). De esta manera, los bosques se clasifican por calidad y se definen
los crecimientos de la especie para cada estación diferenciada (Vennetier, 1999; Brochie-
ro, 1999; Montero et al., 2001).

A continuación se detallan cada uno de los cinco modelos principales analizados.

Modelo 1. Estudios del CRPF y CEMAGREF (Provenza, Francia)

Este modelo define cinco clases de fertilidad o calidad (tabla 9) según la altura dominante
de los árboles de pino carrasco a los setenta años (H70).

Tabla 9. Clases de fertilidad diferenciadas en la Provenza según la altura dominante de los


árboles de pino carrasco a los setenta años (CRPF y CEMAGRAF)

Altura dominante Crecimiento Clase de


a los 70 años (m) (m3/ha/año) fertilidad

23,4 5 - 7 I
20,1 3 - 5 II
16,7 2 - 3 III
13,4 1 - 2 IV
6,7- 10,6 < 1 V

Este modelo tan sólo clasifica los bosques en función de su calidad, pero no propone
ningún modelo de gestión, y define los principales factores ambientales que influyen en
el crecimiento del pino blanco.

De estos factores ambientales, los relacionados con la profundidad del suelo y su ca-
pacidad de absorción en épocas de sequía son los más importantes. De hecho, la plu-
viometría anual no se considera un factor clave. La orientación no ha sido considerada
como variable importante en la Provenza puesto que las precipitaciones son suficientes
(> a 800-1.000 mm), hecho por el cual las estaciones más cálidas son también favorables
para el crecimiento de los pinos.

Modelo 2. Estudios de la ONF, 1993 (Provenza, Francia)

El objetivo principal de este modelo es la explotación de los bosques de pino carrasco


teniendo en cuenta cuatro aspectos básicos:
124  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

1) la reducción de los costes de explotación,

2) la protección del suelo,

3) las medidas de prevención de incendios forestales, y

4) la mejora de la estructura de las masas forestales.

El modelo define tres clases de fertilidad según la altura dominante a los cincuenta años
(tabla 10).

Tabla 10. Clases de fertilidad diferenciadas en la Provenza según la altura dominante de los
árboles de pino carrasco a los cincuenta años (ONF, 1993)

Clasificación de la Altura dominante Productividad


fertilidad a los 50 años (m) (m3/ha/año)

I: Buena 16 m 6
II: Media 12 m 3
III: Débil 8 m 1

Cada una de las clases de fertilidad va asociada con una tabla de producción correspon-
diente al modelo de crecimiento y de gestión.

Se observa que en el modelo para el pino carrasco en Provenza se prevén densidades de


regeneración muy altas (15.000 pies/ha), lo cual coincide con la situación actual de gran
parte de los pinares en regeneración tras los incendios en las comarcas del Berguedà, el
Bages y la Anoia.

También es interesante constatar que en este modelo se propone una práctica de clareos
fuertes en edad temprana (a los 8-15 años dependiendo de la clase de fertilidad). En la
práctica, esto corresponde con un clareo de los pinos cuando llegan a una altura próxima
a los 3 metros, dejando una densidad de 1.000-1.500 pies/ha.

Modelo 3. Estudios de Belghazi y Ezzahiri, 2000 (Marruecos)

En Marruecos se han realizado estudios similares al modelo 1 expuesto anteriormente,


con resultados de crecimiento en altura y volumen inferiores (tabla 11).

Tabla 11. Clases de fertilidad diferenciadas en Marruecos según la altura dominante de los
árboles de pino carrasco a los sesenta años (Belghazi, Ezzahiri, 2000)

Altura dominante Crecimiento


a los 60 años (m) (m3/ha/año) Clase de fertilidad

16,9 1,4 I
13,9 0,9 II
12,3 0,7 III
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  125

En Marruecos, donde el déficit hídrico juega un importante papel, los principales factores
que influyen en el crecimiento del pino son la altitud (m), la exposición del monte y la na-
turaleza de la roca madre.

Es decir, al contrario que en Provenza (modelo 1), donde la pluviometría es suficiente


(hasta los 900 mm anuales) y las mejores calidades se encuentran en pendientes más
suaves, incluso en solanas, en Marruecos, la exposición sur influye negativamente en el
crecimiento del pino carrasco. Esta constatación también es válida, según nuestras ob-
servaciones, para los montes de pino carrasco de Cataluña.

Modelo 4. Estudios de Madrigal, 1996 (España)

Debido a la carencia que ha existido durante años de tablas de producción y modelos


de crecimiento de esta especie en España, Madrigal (1996) nos recomienda la utilización de
las tablas de producción de Argelia como modelos orientativos a tener presentes (tabla
12).

Tabla 12. Clases de fertilidad diferenciadas en Argelia según la altura dominante de los
árboles de pino carrasco a los cien años (Madrigal, 1996 a partir de las tablas de F. Franz y
H. Forster, 1979)

Altura dominante Crecimiento


a los 100 años (m) (m3/ha/año) Clase de fertilidad
20 3,0 I
17 2,4 II
14 1,7 III
11 1,1 IV
8 0,6 V

Estas tablas han sido consideradas orientativas mientras no existían tablas de produc-
ción para los montes de pino carrasco de España.

Modelo 5. Estudios de Montero, 2001 (España)

Recientemente (2001) se han publicado las tablas de producción de pino carrasco para
España (Montero, G., Cañellas, I. y Ruiz-Peinado, R., 2001). Estas tablas de producción
recogen datos de Aragón, Valencia, Murcia y Albacete, pero igualmente pueden ser de
gran utilidad para determinar la calidad de los bosques de pino carrasco de Cataluña.

Los tipos de calidad se han definido por la altura dominante de los árboles a los ochenta
años de edad, diferenciándose cuatro calidades de estación (tabla 13).
126  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 13. Clases de fertilidad diferenciadas en España según la altura dominante de los
árboles de pino carrasco a los ochenta años y densidades (pies/ha) recomendadas (Montero,
Cañellas, Ruiz-Peinado, 2001)

Altura dominante Densidad recomendada Densidad recomendada Im


A los 80 años (m) a los 20 años (pies/ha) a los 80 años (pies/ha) (100 años)

Calidad I: 20 1.045 246 3,2


Calidad II: 17 1.246 408 2,6
Calidad III: 14 1.586 684 2,1
Calidad IV: 11 2.103 862 1,3
Im (100 años): Incremento medio de la masa en volumen a los cien años (m3/ha/año)

El principal factor que determina la calidad de estación es la orientación del monte y la


profundidad y capacidad de absorción del suelo. Cabe remarcar que estos modelos de
régimen de claras están basados en masas de repoblación, mientras que la mayor parte
de los montes de pino carrasco de Cataluña son tanto naturales como producto de la
regeneración después de los incendios forestales.

El hecho de que estos bosques sean masas naturales irregulares y haya una importante
falta de datos experimentales sobre diferentes tipos e intensidades de claras, dificulta la
toma de decisiones sobre las actuaciones silvícolas a realizar.

9. Análisis de alternativas y aspectos considerados en la


concepción del modelo

9.1. Abandono de los bosques de pino carrasco

Tal y como se ha comentado en otros apartados de este estudio, los bosques medite-
rráneos tienen, hoy, escasa o nula rentabilidad a medio y largo plazo, debido, entre otras
cosas, a la atonía del mercado, a los costes de explotación y transporte y a la baja calidad
de su madera. Si a este hecho añadimos que casi la totalidad de la superficie forestal
quemada por los grandes incendios de los años ochenta y noventa es de propiedad pri-
vada (en Cataluña el 85% de la superficie forestal es privada), y que difícilmente un pro-
pietario hace inversiones en un bosque sin rentabilidad económica, se comprende que
muchas áreas forestales mediterráneas carezcan de gestión y que, de hecho, dependan
sólo de ellas mismas.

La inexistencia de una gestión forestal de estos bosques no es en sí misma perniciosa o


abominable, pero en zonas densamente pobladas y con un territorio muy artificializado
puede conllevar importantes inconvenientes biológicos y socioeconómicos, entre los que
destacan los siguientes:

1. El incremento del riesgo de inicio y propagación de los incendios, tanto por la


importante acumulación de combustible en superficie, su continuidad horizontal
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  127

y vertical y el estrés hídrico provocado por la competencia entre las plantas por
acceder a un recurso escaso, sobre todo en verano; como por las dificultades de
extinción que plantean estas estructuras forestales sin gestión.

2. El estancamiento del crecimiento radial y vertical de los pinos debido a la excesiva


densidad de los estratos arbóreo y arbustivo.

3. La reducción y el retraso en la producción de semilla fértil en zonas en regene-


ración. Este hecho comporta, en caso de un nuevo incendio, la imposibilidad de
regeneración natural a corto y medio plazo.

En muchos lugares, la recurrencia de los incendios forestales ha afectado muy


negativamente a la regeneración natural, ya que los árboles se han quemado antes
de llegar a la edad de fructificación.

4. El incremento del coste de (hipotéticos o previstos) tratamientos y aprovechamien-


tos futuros, ya que la ausencia de actuaciones silvícolas encarece, que es práctica-
mente lo mismo que decir impide, la racionalización y la mecanización de cualquier
actuación posterior.

9.2. Actuar o no actuar

La Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación de


Barcelona y la Agencia Local de Desarrollo Forestal1 crearon a finales de 2001 un grupo
de trabajo2 sobre el pino carrasco con el fin de aportar información a las asociaciones de
propietarios forestales3 que estaban discutiendo Planes Marco de Mejora y Valorización
Forestal de sus respectivos territorios para decidir si actuaban o no en sus masas de esta
especie, adultas o en regeneración.

Este grupo de trabajo analizó la situación actual de estos pinares en Cataluña central y
se discutieron diferentes argumentos sobre la conveniencia o no de actuar, fundamen-
talmente los recogidos en los apartados anteriores. Esta discusión se ha desarrollado
también en las asociaciones de propietarios, con la participación de técnicos del grupo
de trabajo.

La primera conclusión unánime a la que llegaron en este debate los propietarios, las
administraciones y los técnicos, fue que, actualmente, para reducir los riesgos de de-
gradación o desaparición de muchos bosques de pino carrasco es mejor actuar sobre

1.  La Agencia Local de Desarrollo Forestal es una entidad de derecho público de carácter local y de natu-
raleza asociativa, creada después de los incendios forestales de 1998, que integra a ayuntamientos, asocia-
ciones de propietarios y la Diputación de Barcelona.
2.  Han participado en el grupo de trabajo los siguientes técnicos: Carles Castell, Joan Ignasi Castelló, Sònia
Llobet, Albert Mamarbachi, David Marcè, Antoni Maza, Pablo Navascués, Jordi Riera, Raül Sarri, Lluís Serra
y Amadeu Vidal.
3.  Asociaciones de propietarios: Amics del Bosc, Berguedà Verd, Boscos del Bages Nord, Rebrot y Serra
de Rubió.
128  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

las masas que no hacer nada. Es decir, vale la pena gestionar los bosques de pino
carrasco, hacer algo más que la simple recolección y algo más que las inversiones en
infraestructuras de prevención de incendios, vigilancia y extinción. Ayudar a transformar
las estructuras actuales de los montes de pino carrasco puede ser un paso más para
hacer frente a las presiones crecientes de nuestra sociedad, mucho más activa y móvil,
y mucho menos rural que hace cincuenta años.

La segunda conclusión, también aceptada por todos, fue que en estos montes no puede
haber gestión sin financiación pública.

Estas dos conclusiones han marcado la línea de trabajo y todos los acuerdos del grupo.
El programa que se ha desarrollado a partir de este momento contiene tres propuestas:

• Transformar estas conclusiones en unos objetivos técnicos y socio-económicos


concretos.

• Definir diversos modelos silvícolas estándares, acordes con estos objetivos, para
aplicarlos a los bosques adultos o en regeneración de pino carrasco de los miem-
bros de las asociaciones de propietarios de la zona.

• Establecer y valorar económicamente la forma en que se aplicarán estos mode-


los.

9.3. Objetivos técnicos y socio-económicos

Las conclusiones que hemos comentado se concretaron en dos objetivos: uno de ca-
rácter técnico y otro de carácter socio-económico. A partir de ellos se generaron las
propuestas de tratamientos silvícolas.

9.3.1. Objetivo técnico

Se consideró que, técnicamente, la finalidad de cualquier actuación en estos bosques de


pino carrasco debía ser:

Mejorar la estabilidad de la masa forestal lo más rápidamente posible, y mantenerla. En


este trabajo, definimos la estabilidad como la capacidad de la masa forestal para:

• Autodefenderse ante los incendios forestales y otras perturbaciones.

• Recuperarse tras una perturbación.

La aplicación de este objetivo a los montes de pino carrasco de Cataluña central fue
discutida por el grupo de trabajo, que consideró que sólo podía alcanzarse tomando las
siguientes decisiones:

• Mantener la estructura regular de los montes en regeneración.

• Crear estructuras regulares en los bosques no quemados.

• Reducir el exceso de densidad.


Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  129

• Mantener el carácter mixto en todas aquellas localizaciones en que este tipo de


monte esté consolidado.

• Favorecer los robles y encinas en aquellos montes mixtos en los que su desarrollo
supera ampliamente al de los pinos.

La ventaja de estas decisiones es la de aportar una respuesta o solución a los problemas


descritos en el apartado 9.1. Sus inconvenientes, que existen y se han tenido en cuenta,
se comentan a continuación.

Inconvenientes asociados a esta toma de decisiones:

1. La reducción de la densidad (pies/ha), que, en algunos casos, pasa de más de


6.000 pies por hectárea a 1.000-1.500 árboles, puede provocar, durante un pe-
ríodo de transición, cierta indefensión de la masa ante determinados fenómenos
atmosféricos como vientos, nevadas o llegada de radiación.
En la Cataluña central, la ausencia de grandes vientos y de nevadas en las cotas
en que se encuentra el pino carrasco minimiza este problema. En las zonas en
regeneración, la altura de la masa en el momento del tratamiento (inferior a 2 m)
contribuye a disminuir estos posibles inconvenientes. En las actuaciones en masas
adultas, siempre que exista un peligro real de exposición a vientos superiores a 50
km/hora deberá estudiarse esta circunstancia y adaptar la densidad de acuerdo
con el riesgo.
Con la reducción de la densidad el control de la radiación disminuye. Las condi-
ciones de temperatura y humedad en el interior de la masa empeoran y no se re-
cuperan hasta al menos 3 o 5 años después. En las discusiones realizadas sobre
estos efectos de la radiación durante los años posteriores a los trabajos silvícolas,
se ha considerado que, a medio plazo, las ventajas son superiores a los inconve-
nientes.
2. La acumulación en superficie de restos de corta no triturados, ya que cuando no
sea posible su aprovechamiento económico se dejará in situ los árboles troceados,
puede favorecer el riesgo de determinadas plagas.
En la zona estudiada no se ha dado nunca esta circunstancia, por lo que no se
considera un límite a los tratamientos.
3. La suma de la reducción de la densidad y de la acumulación de vegetación corta-
da en el suelo tiene, con respecto a los incendios forestales, dos consecuencias
inmediatas: de una parte, con la misma velocidad del viento, una propagación
más rápida en la zona menos densa; y, de otra parte, mientras no se mineralice la
vegetación cortada que resulta de los tratamientos (de 2 a 5 años), un aumento de
combustible seco.
Sin embargo, a corto plazo (2 a 5 años), esta suma de acciones favorece la auto-
defensa de la masa, al reducir el estrés hídrico de los vegetales durante las épocas
de sequía (reducción de la competencia), y disminuir, una vez mineralizada la vege-
tación cortada, la carga de combustible.

Se ha considerado en las discusiones realizadas en torno a esta que los efectos


positivos de las decisiones ya comentadas son preferibles a sus efectos negativos.
130  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

4. En algunas circunstancias las decisiones que hemos expuesto pueden favorecer la


erosión del suelo. Si se produce esta situación los proyectos de tratamiento han de
adaptarse a esta problemática.

5. El impacto paisajístico puede ser importante en ciertas áreas, sobre todo en ac-
tuaciones perpendiculares a la pendiente en laderas pronunciadas, durante los
dos años posteriores a los tratamientos. Análogamente, si los trabajos se realizan
sin conocer sus efectos sobre la fauna, pueden generarse impactos negativos. En
ambos casos, la aplicación de los tratamientos ha de hacerse a partir del estudio
del paisaje y de la fauna.

En cualquier caso, la aceptación social de estos tratamientos, novedosos en algunos


aspectos, exige, evidentemente, un debate abierto y democrático.

9.3.2. Objetivo socio-económico

En la silvicultura clásica del monte regular, el número de árboles se va reduciendo a lo


largo del turno hasta dejar los precisos para que las cortas finales cumplan al máximo los
objetivos técnicos o económicos propuestos.

En esta silvicultura, que podríamos calificar como silvicultura de la «abundancia», aplica-


da sobre todo a los montes públicos a lo largo de los últimos decenios, el balance final
entre los costes de reducción del arbolado y los beneficios obtenidos, sean del tipo que
sean, ha de ser siempre positivo.

En los montes mediterráneos de propiedad privada de pino carrasco, hemos de hablar


de silvicultura de la «escasez». En estos montes el «balance clásico positivo» se convierte
en un balance permanentemente negativo. En casos como el descrito, la única silvicultu-
ra posible ha de hacerse con dinero público.

De acuerdo con este análisis y con las conclusiones comentadas, y conociendo los pre-
supuestos públicos destinados a la gestión forestal de los montes privados durante los
últimos treinta años, el grupo de trabajo ha considerado que las actuaciones silvícolas
han de cumplir el siguiente objetivo.

«Actuar en el turno una sola vez y en el momento que sea más económico, siempre que
el monte pueda soportar el tratamiento y el balance final de cortes y beneficios no admita
otra intensidad».

10. Descripción del modelo propuesto

10.1. Propuestas silvícolas para los montes de pino carrasco de Cataluña

10.1.1. Objetivos y métodos silvícolas

Definidos los objetivos técnicos y socio-económicos, el grupo de trabajo realizó una


adaptación de carácter extensivo de los métodos silvícolas clásicos aplicables a montes
regulares.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  131

En el caso de las masas monoespecíficas de pino carrasco, se consideró que el método


clásico de clareos sucesivos podía adaptarse, introduciendo diversas modificaciones, a
los montes particulares de pino carrasco de la Cataluña central.

Estas modificaciones genéricas son:

• Reducir el número de claras/clareos.

• Aumentar el volumen o número de árboles apeados en cada clara.

• Prolongar el período entre claras.

• Realizar solamente una corta final.

Para las masas mixtas de pino carrasco y roble o encina se consideró que debía mante-
nerse este carácter en todas las masas, siempre y cuando la vitalidad y estado sanitario
del pino lo justificara. La idea de monte mixto del grupo de trabajo puede simplificarse
con la siguiente imagen: monte bajo uniforme de frondosas + monte regular de pino ca-
rrasco.

Para las masas mixtas en que el pino tiene un carácter testimonial se estimó que lo más
estable era su transformación en encinar o robledal.

Estas propuestas se establecieron de acuerdo con las diferentes calidades de los pinares
de carrasco en esta zona.

Estas clases de calidad (tabla 14) se dedujeron de las tablas de producción para las
zonas mediterráneas de la península Ibérica de Montero et al. (apartado 8.1, modelo 5),
al comprobar en diferentes parcelas experimentales su adaptación a la realidad de la
Cataluña central.

Tabla 14. Calidades de pino carrasco utilizadas en este trabajo (adaptadas a partir de Monte-
ro et al., 2001)

Calidad Altura Altura Posibles localizaciones


dominante a los dominante a los en Cataluña central
50 años (m) 80 años (m)

I En umbrías de la Anoia,
(mejor calidad) 13,5 17 Bages y Berguedà
II En umbrías de la Anoia
(calidad media) 11 14 En solanas del Bages
y del Berguedà
III En solanas de la Anoia
(peor calidad) 9 11 y del Bages

10.1.2. Seminario sobre silvicultura del pino carrasco

El día 27 de noviembre del 2002 se celebró en Cerdanyola (Barcelona) un seminario4


sobre el pino carrasco, que tuvo como objetivo principal la discusión de las propuestas

4.  Participaron como expertos en el seminario: Gregorio Montero (INIA), Carlos Dopazo (Departament de
Silvicultura, UPV), Fernando Lapesa (Diputació General d’Aragó) y Pablo Navascués, Sònia Llobet, Jordi
Riera (grupo de trabajo sobre el pino carrasco de la Diputació General de Barcelona).
132  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

silvícolas que hemos anunciado anteriormente y que se reproducen en el anejo adjunto


(documento descripción modelo apartado 10).

El seminario se dividió en dos partes. En la primera se debatieron cinco tratamientos para


masas en regeneración de la Cataluña central, y en la segunda se analizaron tres trata-
mientos de masas adultas.

A partir de esta discusión el grupo de trabajo ha definido un conjunto de tratamientos


estándar para los siguientes tipos de monte:

Masa monoespecífica de pino carrasco de calidad III


Masa monoespecífica de pino carrasco de calidad II
Masa monoespecífica de pino carrasco de calidad I con aprovechamiento de madera para sierra
Masa monoespecífica de pino carrasco de calidad I con aprovechamiento de madera para trituración

Masa mixta de pino carrasco de calidad II i roble o encina

10.2. Descripción de los tratamientos estándares

A continuación se describen con detalle los métodos estándar. Se empieza con la calidad
II por ser la más frecuente. Estas descripciones han de servir de guía para las discusiones
sobre silvicultura de pino carrasco en las asociaciones de propietarios que participaron
en el Programa de desarrollo forestal apoyado por la Diputación de Barcelona, y para la
toma de decisiones tanto en planificación como en gestión de los ingenieros de estas
asociaciones.

Estos métodos tienen carácter estándar y, por tanto, han de adaptarse a las peculiari-
dades de cada zona. Los ingenieros que los apliquen han de tener en cuenta esta reco-
mendación.

El método aplicable a cada clase de monte se presenta en una ficha en la que se recogen
los criterios generales de la actuación y el régimen de cortas, en el que se especifica su
tipo, época, densidad inicial y final después de la actuación, etc. (ver documento adjunto).

Para definir la edad de corta se ha tenido en cuenta la altura dominante de la masa fores-
tal, parámetro que está directamente relacionado con la calidad de estación.

Para determinar la intensidad de los clareos o de las claras a realizar, se ha analizado la


densidad actual de los montes (pies/ha) y la densidad recomendada por las tablas de
producción.

Los tratamientos estándares para cada tipo de monte o calidad, se detallan tal y como se
ha expuesto. Después de unos años, tras replantear los modelos y haber realizado varias
pruebas piloto, se propone aplicar el régimen de cortas descrito para la calidad I con
aprovechamiento de madera de sierra, en cualquier monte de pino carrasco de calidad I
y II, dejando de 300 a 500 pies/ha tras la segunda corta y 80-120 pies/ha tras la tercera y
última corta, en función de cada tipo de bosque y objetivo. Para la calidad III, se propone
continuar con el modelo ya descrito en el seminario celebrado en el 2002.
10.2.1. Modelo estándar para calidad II

Características de la calidad y criterios generales


Características calidad II Altura dominante a los 50 años = 11 m
Altura dominante a los 80 años = 14 m
Estructura propuesta Monte alto regular
Tratamiento Clareo único
Turno con aprovechamiento maderero (trituración) 40-45 años (Diámetro normal mínimo de corta = 15 cm)
Turno sin aprovechamiento maderero Ver calidad III
Periodo de regeneración 8-12 años

Régimen de cortas
Número de Tipo de corta Edad de la Densidad inicial Reducción de la masa Notas
corta corta
Primera Clareo 8-12 años > 2.000 pies/ha Hasta dejar 1.000 o •  La intervención no debe hacerse antes que la altura
1.500 pies/ha media del regenerado llegue a 1,5 m
Segunda Final 40-45 años 1.000 a 1.500 Dejar de: 40 a 50 árbo- •  Superficie máxima de corta = 10 ha.
pies/ha les padre/ha •  Los árboles padres se dejan hasta el siguiente clareo.
•  En zonas donde el estrato arbustivo impida la regene-
ración puede ser necesario un tratamiento mecanizado
de trituración del estrato.
•  En algunos casos se puede considerar una quema
controlada de los restos de la corta final.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  133
10.2.2. Modelo estándar para calidad III

Características de la calidad y criterios generales


Altura dominante a los 50 años = 9 m
Características calidad III
Altura dominante a los 80 años = 11 m
Estructura propuesta Monte alto regular

Tratamiento Clareo único


No existe aprovechamiento maderero. Si es necesario se realizan cortas de regeneración a
Turno
partir de los 150 años

Régimen de cortas
134  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Número de Tipo de corta Edad de la Densidad Reducción de la masa Notas


corta corta inicial
Primera Clareo 10-15 años >2.000 pies/ha Hasta 800 pies/ha •  La intervención no debe hacerse antes que la altura
media del regenerado llegue a 1,5 m
Segunda Corta de 150 años 800 pies/ha Dejar de 40 a 50 árbo- •  Superficie máxima de corta = 10 ha. En zonas don-
regeneración si es les padre/ha de el estrato arbustivo impida la regeneración puede
necesario ser necesario un tratamiento mecanizado de tritura-
ción del estrato.
•  En algunos casos se puede considerar una quema
controlada de los restos de la corta final.
10.2.3. Modelo estándar para calidad I con aprovechamiento de madera para sierra

Características de la calidad y criterios generales


Características calidad I Altura dominante a los 50 años = 13,5 m
Altura dominante a los 80 años = 17 m
Estructura propuesta Monte alto regular
Tratamiento Clareos sucesivos
Turno con aprovechamiento de madera para sierra 60-70 años
Período de regeneración 8-10 años

Régimen de cortas
Número de Tipo de corta Edad de la Densidad inicial Reducción de la masa Notas
corta corta
Primera Clareo 8-10 años > 2.000 pies/ha Hasta dejar 1.000 o •  La intervención no debe hacerse antes que la al-
1.500 pies/ha tura media del regenerado llegue a 1,5 m
Segunda Clara comercial 35-40 años 1.000 a 1.500 pies/ Dejar de: 400 a 500 •  Altura media de la masa = 10 m. Se obtiene ma-
ha árboles/ha dera para trituración. Diámetro normal aproxima-
do = 12 cm
Tercera Corta final 60-70 años 400 a 500 pies/ha Dejar de: 40 a 50 •  Superficie máxima de corta = 10 ha. En zonas
árboles padre/ha donde el estrato arbustivo impida la regeneración
puede ser necesario un tratamiento mecanizado
de trituración del estrato.
•  En algunos casos se puede considerar una que-
ma controlada de los restos de la corta final.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  135
10.2.4. Modelo estándar para calidad I con aprovechamiento de madera para trituración

Características de calidad y criterios generales


Características calidad I Altura dominante a los 50 años = 13,5 m
Altura dominante a los 80 años = 17 m
Estructura propuesta Monte alto regular
Tratamiento Clareos sucesivos
Turno con aprovechamiento de madera para trituración 35-40 años
Período de regeneración 8-10 años

Régimen de cortas
Número de Tipo de corta Edad de la corta Densidad inicial Reducción de la masa Notas
136  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

corta
Primera Clareo 8-10 años > 2.000 pies/ha Hasta dejar 1.000 o •  La intervención no debe hacerse antes que la altu-
1.200 pies/ha ra media del regenerado llegue a 1,5 m
Segunda Corta final 35-40 años 1.000 a 1.200 Dejar de 40 a 50 árbo- •  Superficie máxima de corta = 10 ha
pies/ha les padre/ha •  En zonas donde el estrato arbustivo impida la
regeneración puede ser necesario un tratamiento
mecanizado de trituración del estrato.
•  En algunos casos se puede considerar una quema
controlada de los restos de la corta final.
10.2.5. Modelo estándar para monte mixto de pino carrasco y encina o roble

Pino carrasco Encina o roble


Calidad II -
Estructura propuesta Monte alto regular Monte bajo regular
Aprovechamiento Madera trituración Leñas
Tratamiento Clareo único Selección de rebrotes
Turno 40-45 años 20-25 años

Régimen de cortas

PINO CARRASCO ROBLE Y ENCINA


Número y tipo de
Edad Densidad inicial Densidad final Número y tipo de corta Edad Densidad inicial Densidad final
corta
1.000-1.500 Primera selección de Varios brotes por
Primera: clareo 8-12 > 2.000 pies/ha 4-8 años 1 brote por cepa
pies/ha rebrotes cepa
Segunda: final
Segunda final a hecho 100 rebrotes para
dejando árboles 40-45 1.000-1.500 40-50 pies/ha 20-25 años -
dejando árboles padre semilla/ha
padre

Nota: Este esquema puede aplicarse a la calidad I. En este caso el régimen de cortas puede adaptarse a lo expuesto en los puntos 10.2.3 y 10.2.4.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  137
138  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

11. Itinerarios silvícolas

11.1. Itinerario silvícola para la calidad II

Para adaptar éste modelo silvícola hay que tener en cuenta la edad actual de los bosques
de pino carrasco:

• Si la masa tiene entre 8 y 25 años: se llevará a cabo un clareo de regeneración.


La edad óptima para hacerlo es entre los 8 y 12 años. En este caso no hace falta
hacer una clara de preparación. La próxima intervención será la corta final entre los
40 y 50 años.

• Si la masa tiene entre 25 y 40 años: la primera intervención será la clara de prepa-


ración, para luego pasar a la corta final a los 40-50 años.

• Si la masa tiene más de 40 años: se procederá directamente a la corta final.

FASE DE REGENERACIÓN
8-12 Edad óptima del clareo
(Clareo a 1.000-1.500 pies/ha)

25 o

FASE DE PREPARACIÓN1
(Clara a 800 pies/ha)

40
FASE DE corta
(Corta a hecho)
50

11.2. Itinerario silvícola para la calidad III

Para adaptar este modelo silvícola hay que tener en cuenta la edad actual de los bosques
de pino carrasco:

• Si la masa tiene entre 8 y 90 años: se llevará a cabo una clara de preparación. La


edad óptima para hacerla es entre los 12 y 15 años.

• Si la masa tiene más de 90 años: se procederá directamente a la corta de regene-


ración.
Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  139

12-15 Clareo de regeneración


a 800 pies/ha

FASE DE PREPARACIÓN
(Clara a 800 pies/ha)

90
FASE DE corta de regen.
(Corta)

11.3. Itinerario silvícola para la calidad I con aprovechamiento de madera


para sierra

Para adaptar este modelo silvícola hay que tener en cuenta la edad actual de los bosques
de pino carrasco:

• Si la masa tiene entre 8 y 30 años: se llevará a cabo un clareo de regeneración. La


edad óptima para hacerlo es entre los 8 y 10 años. Luego se procederá a la reali-
zación de una clara.

• Si la masa tiene entre 30 y 50 años: se llevará a cabo una clara. La edad óptima
para hacerla es entre los 35 y 40 años. Posteriormente se llevará a cabo la corta
final.

• Si la masa tiene más de 50 años: se procederá directamente a la corta final.

FASE DE REGENERACIÓN
8-10 Edad óptima del clareo
(Clareo a 1.000-1.500 pies/ha)

30
35-40 Edad óptima del clareo
FASE DE clareo
(Bajar a 400-500 pies/ha)

50
FASE DE corta
(Corta final a hecho)
60-70
140  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

11.4. Itinerario silvícola para la calidad I con aprovechamiento de madera


para trituración

Para adaptar éste modelo silvícola hay que tener en cuenta la edad actual de los bosques
de pino carrasco:

• Si la masa tiene entre 8 y 30 años: se llevará a cabo un clareo de preparación. La


edad óptima para hacerlo es entre los 8 y 10 años. Cuando la masa tenga entre 30
y 40 años se llevará a cabo la corta final.

• Si la masa tiene más de 30 años: se procederá directamente a la corta final.

8-10 Edad óptima del clareo

30
FASE DE PREPARACIÓN
(Clara a 1.000-1.500 pies/ha)

FASE DE corta
40 (Corta final a hecho)

11.5. Itinerario silvícola para el bosque mixto de pino carrasco, roble y/o encina

Para adaptar éste modelo silvícola hay que tener en cuenta la edad actual de los bosques
mixtos de pino carrasco, roble y/o encina:

• Si la masa tiene entre 8 y 25 años: se llevará a cabo un clareo de regeneración del


pino y una selección de rebrotes de los robles y encinas. La edad óptima para llevar
a cabo estas actuaciones es entre los 8 y 12 años. La siguiente actuación será la
corta final de las tres especies.

• Si la masa tiene entre 25 y 30 años: se llevará a cabo una clara del pino carrasco.
Posteriormente se llevará a cabo la corta final.

• Si la masa tiene más de 40 años: se procederá directamente a la corta final.


Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)  |  141

0
FASE DE regeneración
8-12 Clareo de pino y selec-
ción de rebrotes (Clareo de pinos a 800 pies/ha)

25
o

FASE DE preparación
(Clara de pino a 600 pies/ha)

30
FASE DE corta
40

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Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y pino carrasco  |  145

Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural


de roble, encina y pino carrasco

Lluís Serra i Solans


Ingeniero de montes
Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación de Barcelona

1. Introducción

Después de los grandes incendios forestales de los años ochenta y noventa en la Cata-
luña central, en donde se quemaron miles de hectáreas de pino carrasco (Pinus halepen-
sis) y pino laricio (Pinus nigra sp. salzmanii) se produjo un cambio en las formaciones ve-
getales del paisaje. Los bosques anteriormente compuestos por pino laricio dieron lugar
en poco tiempo a la aparición abundante de rebrotes de roble. Por otro lado, los bosques
dominados por pino carrasco antes de los incendios dieron paso a una regeneración muy
abundante de éste y en menor medida a una regeneración de rebrotes de encina. La re-
generación del pino carrasco ha sido intensa, hasta el punto de llegar a comprometer la
estabilidad de las masas en un futuro próximo.

El objetivo principal de estos tratamientos silvícolas en la regeneración natural post-in-


cendio es recuperar y valorizar las fincas forestales afectadas por los incendios y obtener
más adelante un aprovechamiento de leñas en el caso del roble y la encina y un aprove-
chamiento de madera (para trituración o sierra en las mejores estaciones) en el caso del
pino carrasco. Este aprovechamiento y la consiguiente gestión de dichas masas están
basados en una disminución de las intervenciones y en una concentración e intensifica-
ción de las actuaciones de mejora antes de llegar al final del turno. Al gestionar masas o
bosques mediterráneos se ha de tener mucho en cuenta la nula o escasa rentabilidad de
éstos y actuar de acuerdo con unos criterios económicos razonables.

Para favorecer la regeneración natural salida tras los incendios, la Oficina Técnica Muni-
cipal de Prevención de Incendios Forestales, a través de las asociaciones de propietarios
forestales, ha llevado a cabo una serie de trabajos de mejora forestal sobre estas forma-
ciones vegetales que se describen a continuación.

2. Descripción de los trabajos de mejora y valorización de la


regeneración natural en los bosques de roble, encina y pino
carrasco

2.1. Trabajos de selección de rebrotes en roble (Quercus faginea, Q. cerrioi-


des, Q. humilis) y encina (Quercus ilex)

El objetivo de estos trabajos es conseguir la regeneración rápida y de calidad de los


robledales (Quercus faginea, Q. cerrioides, Q. humilis) y encinares (Quercus ilex) que re-
146  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

brotaron después de los incendios de los años ochenta y noventa, y orientar el bosque a
la producción de leñas. Esta regeneración ha comportado la presencia de rebrotes con
más de 5 rebrotes por cepa.

Para garantizar la máxima productividad por cepa, un mejor estado sanitario y la posibili-
dad de aprovechar las leñas mediante cortas a hecho es conveniente realizar los trabajos
de selección de rebrotes.

La selección de rebrotes se realiza de acuerdo con la siguiente metodología:

• En cada cepa se seleccionan uno o dos rebrotes en función de la densidad de la


masa, y se cortan los que no se seleccionan.

• Se dejan dos rebrotes por cepa en la zonas con baja densidad de roble o encina
(< 400 cepas/ha), esto es una distancia superior a 5 m y se deja un rebrote cuando
la densidad es mayor (> 400 cepas/ha), esto es cuando la distancia es inferior a 5 m.

• Los rebrotes que se seleccionan son los que tienen el tronco más recto, sin curvas
que deterioren su calidad y los que tienen un diámetro más grueso.

• Los restos de corta se dejan in situ en el suelo. Si el rebrote es largo y grueso se


trocea a una distancia de 1-1,5 m.

• Los trabajos se realizan con motosierra y el corte se hace lo más bajo posible, casi
a ras del suelo si se puede, y ligeramente inclinado.

• No se podan las ramas, solo se cortan los rebrotes, pero si es necesario se corta
alguna para facilitar los trabajos.

• La selección de rebrotes se realiza en aquellas zonas en donde el ganado no ha


producido daños en el regenerado de roble y encina. Se ha establecido una carga
ganadera de 0,2-0,25 vacas/ha, esto es una vaca cada 4 ó 5 ha, como límite para
llevar a cabo la selección de rebrotes sin que ésta sufra daños por el ganado.

• Los trabajos de selección de rebrotes se hacen durante todo el año; solo cuando
el riesgo de peligro de incendio es elevado se paran los trabajos.

2.1.1. Rendimientos

En la tabla siguiente se muestran los rendimientos de los trabajos de selección de rebro-


tes en función de la densidad de cepas por ha:

Rendimiento horario en zonas con densidad baja de roble y encina


(500-2.000 cepas/ha) 12 h/ha
Rendimiento horario en zonas con densidad alta de roble y encina
(2.000-4.000 cepas/ha) 21 h/ha
Rendimiento horario en zonas con densidad muy alta de roble y encina
(> 4.000 cepas/ha) 32 h/ha
Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y pino carrasco  |  147

2.2. Trabajos de clareo del pino carrasco (Pinus halepensis) en masas puras
y en masas mixtas con roble (Querus cerrioides) o encina (Quercus ilex)

Los objetivos que se persiguen al realizar estos trabajos son varios. En primer lugar mejo-
rar la estructura de la masa debido a la elevada densidad de regenerado de pino carras-
co. También se persigue defender las masas jóvenes de pino carrasco frente a los riesgos
naturales, aumentando su estabilidad. Y por último orientar el bosque a la producción de
madera en las zonas de mejor calidad de estación.

La elevada densidad de regeneración, en algunas zonas es superior a los 50.000 pies/


ha, impide un adecuado desarrollo de la masa forestal. Con este tipo de actuación se
garantiza:

• una mayor estabilidad y persistencia de la masa forestal frente a perturbaciones


como incendios, plagas, etc.

• un mayor crecimiento de los árboles

• un mejor estado sanitario, y

• la posibilidad de aprovechar la madera en las zonas de mejor calidad de estación


mediante una sola corta al final del turno.

Los trabajos se llevan a cabo en aquellas masas forestales con densidades superiores
a 2.000 pies/ha (es mejor realizar las inversiones en las zonas de mayor densidad, se
optimiza mejor las ayudas). Las densidades que se dejan una vez finalizado el clareo de-
penden de la densidad inicial de la masa y son las que se detallan en la tabla siguiente:

Densidad inicial de la regeneración Densidad final después de la intervención


de pino carrasco (pies/ha) (pies/ha)

2.000-6.000 800-1.000
6.000-30.000 1.000-1.500
> 30.000 1.500

El clareo del regenerado de pino carrasco en masas puras se realiza de acuerdo a la


siguiente metodología:

Zonas mecanizables

A. Primera fase (mecanizado)

• Se realiza una primera pasada con una tanqueta forestal de cadenas (de 90-120
CV) que lleva una desbrozadora de martillos y va abriendo paso mediante franjas
o calles de anchura igual a la de la máquina (aproximadamente 1,5 m), siguiendo
curvas de nivel siempre que sea posible. En zonas con pendiente muy elevada
(> 30%), las franjas se harán siguiendo la línea de máxima pendiente.

• Las franjas por donde pase la máquina quedarán limpias de vegetación, eliminando
por completo los pies de pino carrasco y las demás especies arbustivas.
148  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

• En caso de existir algunas cepas de roble y encina la máquina las respetará y no


las cortará, esquivándolas durante la ejecución de los trabajos.

• La distancia que se deja entre franjas es de 1 a 1,5 m.

Figura 1. Esquema de los trabajos de clareo del regenerado de pino carrasco. Abertura de
calles con una primera pasada de la tanqueta desbrozadora

ENTRE ENTRE
CARRER CARRER CARRER

1m 1,5 m 1m

* (Carrer = Calle)

B. Segunda fase (manual)

• Entre calle y calle, por las que no ha pasado la máquina desbrozadora, se realiza
un clareo manual con motosierra en el pino. Sólo se corta el pino.

• Se deja una distancia entre pie y pie igual a la fijada para la densidad final.

• Los árboles seleccionados son los más vitales (con mejor copa), los más verticales,
de mayor diámetro y con mejor estado sanitario.

• Los árboles que se seleccionan se intentan dejar con una distribución al tresboli-
llo.

• Los cortes en los pinos se hacen lo más bajo posible del suelo y siempre por de-
bajo de la última rama viva. Ha de ser un corte limpio.

• Los árboles con una altura superior a los 2 m se trocean en partes de aproximada-
mente 1-1,5 m. Los restos de la corta se dejan in situ en el suelo, evitando que se
acumulen.
Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y pino carrasco  |  149

Figura 2. Esquema de los trabajos de clareo del regenerado de pino carrasco. Clareo manual
de las zonas entre calles

ENTRE ENTRE
CARRER CARRER CARRER

1m 1,6 m 1m

* (Carrer = Calle)

Zonas no mecanizables

• Se realiza un clareo manual con motosierra o motodesbrozadora solo en el pino.


Las otras especies de árboles o arbustos no se cortan.

• Se deja una distancia entre pie y pie igual a la fijada para la densidad final.

• Los árboles seleccionados son los más vitales (con mejor copa), los más verticales,
de mayor diámetro y con mejor estado sanitario.

• Los árboles que se seleccionan se intentan dejar con una distribución al tresboli-
llo.

• Los cortes en los pinos se hacen lo más bajo posible del suelo y siempre por de-
bajo de la última rama viva. Ha de ser un corte limpio.

• Los árboles con una altura superior a los 2 m se trocean en partes de aproximada-
mente 1-1,5 m. Los restos de la corta se dejan in situ en el suelo, evitando que se
acumulen.

El clareo del regenerado de pino carrasco en masas mixtas de roble y encina se realiza
de acuerdo a la siguiente metodología:

• Se realiza con motosierra un clareo manual en el pino y una selección de rebrotes


en la encina o en el roble. Las otras especies de árboles o arbustos no se cortan.
La operación siempre se realiza manualmente a no ser que la densidad de roble
150  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

o encina sea baja y permita el paso de la máquina sin que ésta dañe a las cepas,
esquivándolas y cortando el pino y demás arbustos de las calles por donde pasa.

• La manera de proceder en la corta del pino es igual a la descrita anteriormente en


las zonas no mecanizables. Los trabajos de selección de rebrotes de encina se
hacen como se han descrito anteriormente.

• Durante le ejecución de los trabajos se da prioridad al regenerado de roble o enci-


na, eliminando todo pino que esté alrededor de éstos (en un radio de 2 a 3 m) y así
favorecer el desarrollo de las frondosas.

• Para establecer la densidad final del pino se sigue el mismo criterio que el adop-
tado para masas puras de éste. En el roble o en la encina se deja un rebrote por
cepa.

2.2.1. Rendimientos

En la tabla siguiente se muestran los rendimientos de los trabajos de clareo de pino ca-
rrasco en función de la densidad inicial de pies (estos rendimientos están calculados para
una altura media del regenerado de 1,5-3 m):

1. Montes de pino carrasco en zonas mecanizables

Tractor forestal Manual


Rendimiento horario en zonas con densidad baja de pino
carrasco (2.000-6.000 pies/ha): trabajo del tractor forestal y manual 1,9 h/ha 9,2 h/ha
Rendimiento horario en zonas con densidad alta de pino carrasco
(6.000-30.000 pies/ha): trabajo del tractor forestal y manual 3,5 h/ha 29,3 h/ha

2. Montes de pino carrasco en zonas no mecanizables

Rendimiento horario en zonas con densidad baja de pino carrasco


(2.000-6.000 pies/ha) 21,8 h/ha
Rendimiento horario en zonas con densidad alta de pino carrasco
( > 6.000 pies/ha) 36,5 h/ha*
* Rendimiento utilizado como referencia para densidades elevadas (su valor es variable en función de la densidad
inicial de la masa).

Los rendimientos en masas mixtas son parecidos pero presentan unos valores un poco
más altos.
Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y pino carrasco  |  151

Bibliografía

LLOBET, S. et al. (2003). «Silvicultura del pi blanc. Gestió Forestal». Dossier n.º 4. Agència
Local de Desenvolupament Forestal.

ASSOCIACIÓ DE PROPIETARIS REBROT I DIPUTACIÓ DE BARCELONA. Pla marc de recuperació i


valoració de les finques forestals de l’Associació de propietaris Rebrot (2003). No edita-
do.

ASSOCIACIÓ DE PROPIETARIS BOSCOS BAGES-ANOIA I DIPUTACIÓ DE BARCELONA. Pla marc


de recuperació i valoració de les finques forestals de l’Associació de propietaris Boscos
Bages-Anoia (2004). No editado.
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  153

Evaluación ecológica de diferentes tratamientos


silvícolas de mejora de la regeneración natural en zonas
afectadas por incendio y sequías extremas

Josep Maria Espelta,1 Xavier Arnan, Iraima Verkaik, Lidia Guitart


CREAF. Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals. Edifici C. Campus Universitat Autònoma de
Barcelona. Bellaterra.

Introducción

Los bosques mediterráneos representan uno de los más importantes puntos de elevada
biodiversidad (hot-spots) a escala mundial y por lo tanto requieren de un especial énfasis
en su conservación. En el caso de la Cuenca Mediterránea, la elevada diversidad pai-
sajística y biológica que contiene ha estado en parte motivada por una intensa y antigua
interacción entre diferentes tipos de perturbaciones, tanto naturales (ej. fuego) como an-
trópicas (ej. agricultura, pastoralismo). Pese al reconocimiento de la elevada resiliencia de
los ecosistemas mediterráneos a la reiteración de perturbaciones, cambios en el régimen
temporal o en la intensidad de estas perturbaciones pueden comprometer su conserva-
ción. En este contexto los cambios en el régimen de incendios, con un régimen actual
caracterizado por una mayor recurrencia, intensidad y extensión, así como la reiteración
de sequías severas son dos de los fenómenos que pueden comprometer la conservación
de los paisajes forestales en amplias zonas de la Cuenca Mediterránea. Además, estos
fenómenos pueden verse acrecentados por efecto de las consecuencias del cambio cli-
mático (aumento de la temperatura, disminución de la precipitación).

Ante este nuevo escenario ecológico será necesario desarrollar y aplicar una silvicultura
que intente disminuir los efectos de estas perturbaciones, garantice una mayor resiliencia
de los sistemas forestales y aumente las posibilidades de regeneración una vez la pertur-
bación se ha producido. Además de estos objetivos cabe resaltar que en la mayor parte
de los casos esta silvicultura deberá desarrollarse de manera extensiva y con la ayuda de
fondos públicos, siendo por tanto necesario disminuir en la medida de lo posible los cos-
tes económicos a la vez que optimizando los resultados a obtener. Con el fin de comprobar
los resultados de estas prácticas será necesario establecer programas de seguimiento
que permitan valorar sus efectos ecológicos.

El año 2003 se inició un programa de colaboración entre la Oficina Técnica Municipal de


Prevención de Incendios Forestales (OTPIF) de la Diputación de Barcelona y el CREAF,
con el objetivo de realizar un seguimiento y evaluación ecológica de diferentes tratamien-
tos silvícolas que la OTPIF estaba aplicando a i) bosques mixtos de encina-roble y pinares
de pino carrasco en regeneración post-incendio y ii) en encinares afectados por severos
episodios de sequía. A continuación se presentan algunos de los principales resultados
obtenidos desde el año 2003 al 2006 en estos casos de estudio.

1.  Autor para correspondencia: josep.espelta@uab.es


154  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

1. Efecto del clareo sobre el crecimiento y las características re-


productivas del pino carrasco (Pinus halepensis) en masas con
diferente edad de regeneración post-incendio

Antecedentes

El pino carrasco (Pinus halepensis Mill.) ha sido tradicionalmente considerado una espe-
cie favorecida por los incendios forestales, ante los que muestra una considerable ca-
pacidad de persistencia. Esta capacidad se ha atribuido a la combinación de diferentes
características ecológicas y de su biología reproductiva, entre las que destacan su eleva-
da precocidad reproductiva y una abundante producción de semillas, parte de las cuales
quedan almacenadas y retenidas en piñas de tipo serótino. Después del fuego, la masiva
apertura de piñas y liberación de piñones conduce generalmente a una elevada densidad
de regenerado, lo que asegura la recuperación de la cubierta vegetal y contribuye a evitar
posibles efectos negativos del incendio como procesos de erosión. Sin embargo, estas
elevadas densidades implican también un estancamiento en el desarrollo de la masa, así
como un aumento de la sensibilidad a nuevos incendios catastróficos, debido a la eleva-
da continuidad tanto vertical como horizontal de la vegetación. La reiteración de nuevos
incendios puede conducir a una simplificación de la estructura de estas comunidades e
incluso comprometer la continuidad de esta especie. Ante este escenario, se ha suge-
rido la necesidad de realizar tratamientos de reducción de la densidad de regenerado
(clareos), tanto para disminuir el riesgo de propagación de nuevos incendios, como para
mejorar la estructura y desarrollo del bosque y estimular la capacidad reproductiva de los
pinos. Pese a que la formación de un banco de semillas en copa es el único mecanismo
que puede asegurar la persistencia de estos bosques ante futuros nuevos incendios,
existen muy pocos trabajos que hayan analizado el efecto de estas prácticas sobre las
características reproductivas de esta especie. El objetivo de este trabajo ha sido investi-
gar el efecto de clareos en pinares con diferente edad de regeneración en la dinámica del
banco de piñas. Los resultados obtenidos pueden contribuir a mejorar la gestión de los
bosques de pino carrasco en regeneración post-incendio.

Material y métodos

El estudio se realizó durante los años 2003 a 2006 en las comarcas del Bages y Anoia.
El área de estudio comprende tres zonas dominadas por bosques de pino carrasco afec-
tadas por un único incendio en diferentes años, 1982, 1986 y 1994 (en lo sucesivo I82,
I86 e I94, respectivamente). En las tres zonas, la regeneración natural de pino carrasco
alcanzaba una cobertura superior al 90%.

Durante el año 2003, se establecieron al azar seis parcelas experimentales de 10 m de


radio en cada una de las tres zonas (I82, I86 y I94). A finales de la primavera de 2003 se
realizó el clareo, por parte de la Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Fo-
restales (OTMPIF, Diputación de Barcelona) de tres de las seis parcelas establecidas en
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  155

cada una de las zonas. El clareo consistió en una drástica reducción de la densidad de pi-
nos para alcanzar una densidad final de aproximadamente 1.000 individuos ha-1. En cada
parcela se seleccionaron veinte pinos al azar, de los que se midió el diámetro basal, la al-
tura y el área de copa. En cada pino se identificaron y censaron las diferentes cohortes de
piñas presentes: piñas del año, inmaduras, maduras, serotinas recientes (serotR) y seró-
tinas antiguas (serotA), contabilizándose además las piñas abiertas. Durante los veranos
de 2004 a 2006 se reinventariaron todas las parcelas y se repitieron todas las mediciones
realizadas el año anterior. El crecimiento relativo en diámetro basal, altura y área de la copa
se calculó mediante la ecuación (valor t – valor t-1/ valor t-1). A partir de la verificación del
estado de las piñas registradas el año anterior, así como del recuento de piñas nuevas y
piñas abiertas durante el período de estudio, se calcularon las siguientes variables en cada
parcela: i) número de nuevos pinos reproductores, ii) número de pinos que reactivaron su
reproducción después de haberla detenido en años anteriores y iii) número de pinos con
piñas abiertas. En cada pino se determinó: i) producción de piñas nuevas y ii) apertura
de piñas maduras, serotR y serotA. El efecto de la edad de regeneración (I82, I86, I94)
y del tratamiento (control, clareo) sobre las diferentes variables se analizó mediante Ano-
vas de dos factores. En las variables medidas de modo individual (crecimiento y produc-
ción de piñas), se incluyó también el factor parcela anidado dentro del factor tratamiento,
para valorar el efecto de las diferencias en densidad entre parcelas. En el análisis del
efecto de los tratamientos experimentales sobre la apertura de piñas maduras, serotR y
serotA se incluyó la covariable del número de piñas cerradas de estas cohortes en cada
pino. En todos los análisis se aplicó el método secuencial de Bonferroni para controlar la
tasa de error tipo I.

Resultados

El clareo intensivo provocó un importante estímulo del crecimiento (tabla 1, figura 1) en


las parcelas de 10 y 22 años, pero no en las de 18 años puesto que en estas últimas la
densidad inicial era más reducida y la corta solo implicó la eliminación del 50% de los
pinos frente al 90% alcanzado en las otras dos edades de regeneración. Los beneficios
del clareo en el crecimiento se han mantenido durante las tres estaciones de crecimiento
incluidas en este estudio (2003 a 2006). Cabe destacar el aumento en la diferencia en
crecimiento entre los árboles en las parcelas con clareo y el control durante los años en
que se registró una mayor sequía (ej. 2005).

Tabla 1. Valores F del Anova del efecto de la edad de regeneración (I82, I86, I94) y el trata-
miento (control, clareo) en el crecimiento relativo en diámetro basal

Crecimiento relativo en diámetro


Edad de regeneración 124,4
Tratamiento 134,9
Parcela (tratamiento) 6,8
Edad de regeneración x tratamiento 42,9
156  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 1. Media ± error estándar del crecimiento en diámetro de los pinos según su edad de
regeneración (1982, 1986, 1994), el tratamiento (control o clareo) y el año de muestreo (2004,
2005 y 2006)

60

Control 04
Control 05
50 Control 06
Crecimiento relativo en diámetro (%)

Clareo 04
Clareo 05
40 Clareo 06

30

20

10

0
194 186 182

Edad incendio

El clareo aumentó el número de pinos que produjeron piñas por primera vez (Anova, F
= 2,4, p = 0,0013; clareo = 50,4 ± 11,4% vs. control = 13,3 ± 4,0%) así como el núme-
ro de pinos que reactivaron su reproducción, después de haber producido alguna vez
piñas pero no en el último año (Anova, valor F = 18,8, p = 0.003, clareo = 96,5 ± 1,5%
vs. control = 66,6 ± 6,8%). Por lo que respecta al número de pinos con piñas abiertas,
existió una interacción entre la edad de regeneración y el tratamiento (Anova, valor F=
7,9, p= 0,0063). El número de pinos con piñas abiertas no experimentó variación en las
parcelas control ni en las aclaradas de la edad de regeneración más joven (I94), mientras
que se incrementó en las parcelas aclaradas en I82 (0,8 ± 0,8%) y en I86 (6,7 ± 4,0%). A
modo individual, se observó una interacción significativa entre la edad de regeneración y
el tratamiento en el número de nuevas piñas producidas (Anova valor F = 2,4, p = 0,013).
El clareo aumentó la producción de piñas en los pinos de todas las edades de regenera-
ción, aunque este incremento fue muy superior en los pinos de I82 e I94 en comparación
con los de I86 (figura 2).
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  157

Figura 2. Media ± ES del número de piñas nuevas por pino según la edad de regeneración
(I82, I86 y I94) y el tratamiento (control, clareo)

7
Control
Clareo
6
Número de piñas nuevas

0
182 186 194

Edad de regeneración

En la tabla 2 se muestran los resultados del análisis del efecto de la edad de regenera-
ción y del tratamiento sobre el número de piñas abiertas de las distintas clases de edad
(maduras, serotR, serotA). Debido a que no se observó la apertura de piñas en los pinos
de I94, estos análisis sólo se realizaron con las parcelas de I82 e I86. El número de piñas
maduras abiertas no dependió significativamente de ninguno de los factores analizados
(tabla 2). En cambio la cantidad de piñas serótinas (serotR y serotA) abiertas dependió
significativa y positivamente, aunque de forma moderada, del número de piñas cerradas
de estas clases de edad (respectivamente, r2= 0.14 p<0.0001 y r2= 0.18 p<0.0001), así
como de la interacción entre el tratamiento y la edad de regeneración en el caso de las
más antiguas (serotA). Esta interacción indicó que si bien tanto en las parcelas control
como en las aclaradas el número de piñas abiertas dependía de la cantidad de piñas
cerradas presentes en el árbol, para un número similar de piñas se abrieron más en las
parcelas aclaradas (figura 3). La interacción entre los tres factores analizados, sugería una
importante variabilidad en este proceso en I82 y I86.
158  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 2. Valores F del Anova del efecto de la edad de regeneración (I82, I86, I94), tratamiento
(control, clareo) y cantidad de piñas cerradas, en el número de piñas abiertas de las diferen-
tes clases de edad (maduras, serotR, serotA)

Piñas maduras Piñas serotR Piñas serotA


abiertas abiertas abiertas
Edad de regeneración 1,8 0,1 1,0
Tratamiento 0,4 0,4 5,4
Parcela (tratamiento) 1,6 0,5 3,7
Edad de regeneración x tratamiento 0,2 0,2 0,6
Piñas cerradas 3,1 6,0 10,1
Piñas cerradas x edad de regeneración 3,6 0,0 2,2
Piñas cerradas x tratamiento 0,4 1,7 10,4
Piñas cerradas x edad de regeneración x tratamiento 0,2 0,0 17,7

Figura 3. Relación entre el número de piñas serotA cerradas y abiertas en los tratamientos de
control (línea continua) y clareo (línea discontinua).

5
Número de piñas serotA abiertas

Control
4
Clareo

0
0 10 20 30 40

Número de piñas serotA cerradas

Conclusiones

El clareo intensivo provocó un importante estímulo del crecimiento en aquellos rodales


con una mayor densidad y estos beneficios se mantuvieron en el tiempo, especialmen-
te durante los años en que se registró una mayor sequía (ej. 2005). Asimismo el clareo
promovió un aumento en el número de pinos reproductivos y un incremento de hasta
seis veces en la cosecha de piñas por individuo. Este hecho puede atribuirse a que una
disminución en la densidad estimula la floración y fructificación debido al aumento en la
disponibilidad de recursos (nutrientes, agua) y a los beneficios de una mayor exposición
de la copa (luz, temperatura, polinización). Sin embargo, la formación del banco de se-
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  159

millas dependerá tanto de la producción de nuevas piñas como también de la dinámica


de las piñas serótinas presentes (retención o liberación de semillas). Los individuos de
menor edad (I94, 10 años) mostraron una ausencia total de piñas abiertas tanto en las
parcelas control como en las aclaradas, confirmando la alta serotinidad del pino carrasco
en etapas juveniles. En cambio en los bosques con mayor edad de regeneración (18-22
años) nuestros datos indican, por primera vez, un aumento en el número de piñas se-
rótinas abiertas por efecto del clareo. Además del fuego, diferentes causas ambientales
de carácter extremo, como la alternancia de ciclos de humedecimiento-calentamiento
o vientos muy secos, han sido reconocidas como causantes de la apertura de piñas
serótinas. En nuestro caso es probable que por efecto del clareo las copas de los pinos
estuvieran más expuestas a contrastes de temperatura y humedad, indicando la posibi-
lidad que la apertura de piñas serótinas no únicamente pueda ser causada por eventos
extremos sino también por cambios ambientales a escala local. La mayor parte de las
piñas que se abrieron corresponden a las piñas serótinas más antiguas (> 4 años). Este
hecho podría deberse a dos tipos de causas. Por un lado, la competencia directa por el
agua que puede generarse con otras partes de la planta podría favorecer la pérdida de
humedad en estas piñas y facilitar su apertura. Por otro lado, otros estudios han atribuido
la pérdida de serotinidad a cambios con el tiempo en las propiedades de la resina. El
número de piñas serótinas abiertas dependió significativamente de la cantidad de piñas
cerradas presentes en el árbol aunque solo de forma moderada. Esta observación indica
la influencia de otros factores en este proceso y confirma el importante grado de variabi-
lidad que muestra la serotinidad en el pino carrasco individual y poblacionalmente.

La pérdida de serotinidad inducida por el clareo podría interpretarse como una desventa-
ja ya que puede repercutir en el tamaño del banco de semillas disponible. Sin embargo,
la diferencia entre la producción de piñas nuevas y la apertura de piñas en las parcelas de
clareo fue considerable. Además, el número de semillas germinables en las parcelas
aclaradas, teniendo en cuenta la cantidad de piñas presentes y el potencial de germina-
ción de los piñones que contienen, se situaba en un rango entre 340.000 y 435.000 por
ha, lo que aseguraría, en términos de la magnitud del banco de semillas, la disponibilidad
de suficientes propágulos para la regeneración de estas zonas ante nuevos incendios.

2. Efectos del resalveo intensivo en el crecimiento y la


producción de bellotas en monte bajo de roble (Quercus
cerrioides) y encina (Quercus ilex l.) en regeneración
post-incendio

Introducción

Después de los grandes incendios forestales de la Cataluña central de 1994, en las co-
marcas del Bages y el Berguedà, y de 1998, en la comarca del Solsonès, una gran parte
de los bosques de pino laricio (Pinus nigra subsp. salzmanii) quedó destruida. Después
de estos incendios se ha constatado que mientras la regeneración de esta especie ha
sido nula o muy escasa, los individuos de roble (Quercus cerrioides) y encina (Quercus
160  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

ilex) que formaban parte del sotobosque o eran especies acompañantes en los bosques
de pino laricio han rebrotado con gran intensidad (en más de 7.000 de las 24.000 ha
afectadas por el incendio). A pesar que la vigorosa rebrotada del roble y la encina puede
contribuir a recuperar rápidamente el recubrimiento del suelo, disminuir el riesgo de ero-
sión, favorecer la retención de nutrientes y crear hábitats favorables para la recuperación
de la fauna, la profusión de rebrotes y las bajas tasas de crecimiento de estas especies
originan bosques con una estructura de monte bajo con gran densidad, recubrimiento
y reducido crecimiento. En este contexto se han propuesto diferentes prácticas para
acelerar el desarrollo de estos montes hacia estructuras más maduras, entre las que
destaca su conversión hacia «fustales sobre cepa» o en la medida de lo posible, monte
alto. Este proceso implica un resalveo intensivo para disminuir la competencia entre los
rebrotes reservados y aumentar su crecimiento. Desde el otoño de 2000, la Diputación
de Barcelona está realizando un programa de resalveo intensivo en monte bajo de roble
y encina en regeneración post-incendio para mejorar la estructura de la masa, la pro-
ducción de madera y leña y posibilitar otros usos alternativos del bosque (ej. pastoreo,
aprovechamiento cinegético, etc.), disminuyendo el riesgo de incendio y favoreciendo la
regeneración por bellota (sexual) del monte.

El objetivo principal de este seguimiento ha sido analizar la respuesta de los individuos


de roble y encina al resalveo, con el fin de determinar las diferencias en crecimiento tanto
en altura como en diámetro, crecimiento de nuevos rebrotes y en producció de bellotas
entre las dos especies y entre los individuos tratados y los no seleccionados.

Material y métodos

Para realizar el seguimiento de estos trabajos de mejora de la regeneración natural post-


incendio del roble y la encina, durante el verano de 2003 se instalaron un total de ocho
parcelas en dos fincas afectadas por los incendios forestales de 1994, en zonas domina-
das por pino laricio antes del fuego, y que actualmente presentan una vigorosa rebrotada
de roble y encina.

En cada finca se han instalado de manera permanente cuatro parcelas de seguimiento,


dos de ellas localizadas en zonas donde se ha realizado el resalveo (parcelas de selec-
ción), y las otras dos localizadas en zonas donde no se ha realizado ningún trabajo de
mejora de la masa forestal (parcelas control).

En 2003, en las cuatro parcelas de selección, se escogieron al azar diez robles con un
solo rebrote por cepa, diez robles con dos rebrotes por cepa y diez encinas con un o
dos rebrotes por cepa, mientras que en las cuatro parcelas de control se escogieron diez
robles y diez encinas de los que se han escogido uno o dos rebrotes dominantes para
el seguimiento. Se ha numerado cada individuo y cada rebrote de forma permanente,
midiendo el rumbo y la distancia al centro de la parcela para facilitar encontrarlos poste-
riormente. En 2005 se añadieron cinco encinas y robles más por parcela. En todos los
rebrotes escogidos para el muestreo, se ha medido el diámetro a 25 cm del suelo. Los
años 2004, 2005 y 2006 se ha repetido el muestreo sobre los mismos individuos mar-
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  161

cados los años 2003 y 2005. En todos ellos se volvió a medir el diámetro a 25 cm del
suelo y además se contó el número de nuevos rebrotes con diámetro basal superior a 1 cm
aparecidos en los individuos en que se realizó la selección de rebrotes. En estos nuevos
rebrotes se midió el diámetro a 25 cm del suelo de los que tenían un diámetro basal
superior a 2 cm. Durante los muestreos de 2004, 2005 y 2006 también se determinó el
número de individuos que estaban produciendo bellotas y el número de éstas en cuatro
ramas al azar.

La comparación entre el roble y la encina del crecimiento en diámetro y longitud de los


rebrotes seleccionados según el tratamiento y la orientación, se ha realizado mediante un
análisis de la varianza (Anova) de tres factores (especie, tratamiento, orientación) y me-
didas repetidas (2004, 2005 y 2006). El análisis del número de nuevos rebrotes según la
especie y la orientación en las parcelas seleccionadas se ha hecho mediante un Anova de
2 factores (especie, orientación). Antes de realizar los análisis, a los datos en porcentaje
se les ha aplicado una transformación angular.

Resultados

1. Crecimiento de los rebrotes en diámetro

El diámetro y la longitud de los rebrotes de roble siguen siendo el año 2006 superiores a
los de la encina, tal y como sucedía en 2005, en todas las zonas estudiadas (tabla 3).

Tabla 3. Media ± desviación estándar del diámetro a 25 cm del suelo y la longitud de los
rebrotes de roble y encina en cada una de las dos fincas muestreadas los años 2003, 2004,
2005 y 2006
Diámetro (cm) Longitud (cm)
Finca Especie 2003 2004 2005 2006 2003 2004 2005 2006

4,2 ± 4,9 ± 5,1 ± 5,3 ± 242,2 ± 266,1 ± 281,2 ± 302,7 ±


Roble
2,3 2,6 2,8 2,6 106,8 112,3 97,3 113,1
El
Raurell
3,2 ± 3,7 ± 4,1 ± 4,3 ± 187,0 ± 204,3 ± 227,4± 241,0 ±
Encina
1,2 1,4 1,6 1,5 65,8 72,9 84,5 74,8

4,9 ± 5,8 ± 6,7 ± 7,7 ± 238,1 ± 264,1 ± 303,5 ± 338,6 ±


Roble
1,7 1,9 2,1 2,3 52,7 55,1 76,8 100,5
Cal
Pairot
3,4 ± 3,9 ± 4,3 ± 5,4 ± 174,0 ± 191,3 ± 217,1 ± 237,2 ±
Encina
1,0 1,1 1,2 1,5 44,0 43,0 49,9 59,4

En cuanto al efecto de la selección de rebrotes sobre el crecimiento en diámetro, en la


tabla 4 se muestran los valores del diámetro en las dos especies en las diferentes fincas
y en los cuatro años estudiados (2003, 2004, 2005 y 2006), mientras que en la tabla 5
se indica el crecimiento diametral (%) en las dos especies según el tratamiento y la orien-
tación (norte, sur).
162  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 4. Media ± desviación estándar del diámetro a 25 cm del suelo de los rebrotes de roble
y encina en los tratamientos de selección de rebrotes y control en las fincas muestreadas los
años 2003, 2004, 2005 y 2006

CONTROL SELECCIÓN

Finca Especie 2003 2004 2005 2006 2003 2004 2005 2006

4,0 ± 4,6 ± 4,8 ± 4,8 ± 4,5 ± 5,3 ± 5,8 ± 5,8 ±


Roble 2,4 2,6 2,1 2,3 2,3 2,6 3,0 2,8
El
Raurell
3,3 ± 3,7 ± 4,0 ± 4,2 ± 3,1 ± 3,6 ± 4,1 ± 4,3 ±
Encina 1,2 1,3 1,6 1,5 1,2 1,4 1,5 1,5

5,5 ± 6,4 ± 6,8 ± 8,6 ± 4,0 ± 4,9 ± 5,6 ± 6,7 ±


Roble 1,6 1,8 0,9 2,1 1,6 1,8 1,1 2,1
Cal
Pairot
3,7 ± 4,1 ± 4,3 ± 5,6 ± 3,0 ± 3,6 ± 4,0 ± 5,1 ±
Encina 0,9 1,1 0,8 1,6 1,1 1,2 1,0 1,3

Tabla 5. Media del porcentaje de crecimiento en diámetro de los rebrotes de roble y encina
según el tratamiento (selección, control), la orientación de la zona (norte, sur) y el año (2004,
2005 y 2006)

Norte Sur
Control Selección Control Selección
2004 2005 2006 2004 2005 2006 2004 2005 2006 2004 2005 2006
Roble 15,2 13,0 8,7 26,9 19,4 9,5 14,7 8,1 8,2 20,4 14,8 8,0
Encina 13,4 9,7 10,2 20,3 13,8 23,2 12,0 12,3 7,6 17,8 14,7 9,5

De acuerdo con los resultados del análisis de la varianza comparando el crecimiento dia-
metral del roble y la encina según el tratamiento, la orientación y el año (tabla 6), existían
diferencias significativas según el tratamiento, la orientación, el año y la interacción entre
el año y la especie. Como se muestra en la figura 4, en las dos especies el crecimiento
diametral ha sido superior en el tratamiento de selección (15,5 ± 0,9%) respecto al control
(11,3 ± 0,4%) y en las zonas orientadas al norte (15,4 ± 1,1%) con respecto a aquellas
que tienen orientación sur (12,7 ± 0,5%) (figura 5). El crecimiento diametral de las encinas
y robles ha disminuido año tras año (figura 6). La interacción del factor año con la es-
pecie muestra que aunque las dos especies han reducido su crecimiento diametral con
los años, las diferencias entre años son más grandes en el caso del roble, de manera
que en 2004 el roble tenía un crecimiento diametral superior a la encina, en 2005 ambas
especies tenían crecimientos similares, y en 2006 la encina tenía un crecimiento superior
al roble (figura 7).
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  163

Tabla 6. Resultados del Anova del efecto de la especie (roble, encina), tratamiento (selección,
control), orientación de la finca (norte, sur) y año (2004, 2005 y 2006) en el crecimiento en
diámetro de los rebrotes. Se indica el valor de la F de Fischer (F) y de la probabilidad (p)

Factor F p
Especie 0,1 0,809
Tratamiento 22,0 <0,001
Orientación 10,4 0,002
Especie x tratamiento 0,8 0,387
Especie x orientación 0,3 0,582
Tratamiento x orientación 3,0 0,083
Especie x tratamiento x orientación 0,0 0,875
Año 23,3 <0,001
Año x especie 5,4 0,005
Año x tratamiento 0,5 0,629
Año x orientación 0,7 0,510

Figura 4. Media ± error estándar del crecimiento relativo en diámetro en los rebrotes de enci-
na y roble según el tratamiento (control, selección)

18
16
Crecimiento relativo

14
en diámetro (%)

12
10
8
6
4
2
0
control selección
Tratamiento

Figura 5. Media ± error estándar del crecimiento relativo en diámetro en los rebrotes de enci-
na y roble según la orientación (norte, sur)

18
Crecimiento relativo

16
en diámetro (%)

14
12
10
8
6
4
2
0
norte sur
Orientación
164  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 6. Media ± error estándar del crecimiento relativo en diámetro en los rebrotes de enci-
na y roble según el año
20
18

Crecimiento relativo
16

en diámetro (%)
14
12
10
8
6
4
2
0
2004 2005 2006
Año

Figura 7. Media ± error estándar del crecimiento relativo en diámetro según la especie (roble,
encina) y el año (2004, 2005 y 2006)

22,5 Encina
20 Roble
Crecimiento relativo
en diámetro (%)

17,5
15
12,5
10
7,5
5
2,5
0
2004 2005 2006
Año

2. Producción de nuevos rebrotes

En la tabla 7 se indica el porcentaje de individuos con nuevos rebrotes (en este caso con
diámetro basal entre 0 y 1, para poder comparar entre tratamientos) en las dos especies
el año 2006 según el tratamiento (selección, control) y la orientación de la finca (norte,
sur). En las dos especies el año 2006 más de la mitad de los individuos con rebrotes se-
leccionados mantienen nuevos rebrotes, siendo este número superior en la encina (tabla
7). La producción de nuevos rebrotes (en este caso entre 1 y 2 cm de diámetro basal)
también sobrepasa el 50 % de los árboles (tabla 8).

Tabla 7. Media del porcentaje del número de individuos en los que en 2006 se observaba una
producción de nuevos rebrotes según la especie (roble, encina), el tratamiento (selección,
control) y la orientación de la zona (norte, sur)

Norte Sur
Control Selección Control Selección
Roble 80,0 0 51,2 53,8
Encina 53,3 73,3 72,7 57,5

El número de nuevos rebrotes (diámetro basal > 1 cm) y el diámetro medio de los rebrotes
con un diámetro basal superior a 2 cm el año 2006 se muestra en la tabla 8.
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  165

Tabla 8. Media ± desviación típica del número de nuevos rebrotes (superiores a 1 cm de diá-
metro basal) de roble y encina y del diámetro de los rebrotes con un diámetro basal > 2 cm
en el año 2006 en la parcelas gestionadas de las dos fincas muestreadas

Número Diámetro
Finca Especie
medio basal (cm)
Roble 1,1 ± 1,5 2,6 ± 0,6
El Raurell
Encina 1,1 ± 1,1 2,6 ± 0,6
Roble 0,7 ± 1,4 2,3 ± 0,0
Cal Pairot
Encina 2,6 ± 3,3 2,3 ± 2,3

La comparación de la producción de nuevos rebrotes en los tratamientos de selección en


el roble y la encina según la orientación, muestra diferencias significativas entre las dos
especies (F=8,4 p=0,045) con un mayor número de nuevos rebrotes en la encina que en
el roble (figura 8, tabla 9), aunque tienen diámetros similares; no existen diferencias se-
gún la orientación (F=0,1 p=0,774) ni efecto de la interacción entre especie y orientación
(F=1,8 p=0,248).

Figura 8. Media ± error estándar del número de rebrotes nuevos (> 1 cm de diámetro basal)
de la encina y el roble en las parcelas donde se ha hecho selección

3,5
3
N rebrotes nuevos

2,5
2
1,5
1
0,5
0
Encina Roble
Especie

3. Producción de bellotas

En la tabla 9 se muestra el porcentaje de individuos que han producido bellotas en los


tratamientos de selección y control en las diferentes fincas monitorizadas, mientras que
en la tabla 10 se indica el número de bellotas promedio por cuatro ramas de cada indivi-
duo cogidas al azar. En líneas generales, el número de robles y encinas con bellotas se ha
incrementado respecto al 2004 y 2005, de forma que en 2006 encontramos el porcentaje
de individuos productores más grande en todos los casos (especie, finca y tratamien-
to) desde que se realiza este seguimiento. De manera general, excepto en las parcelas
control de El Raurell, el porcentaje de encinas productoras es superior que el de robles.
En cuanto al tratamiento aplicado, tiende a mantenerse un mayor número de individuos
productores de bellotas en las zonas donde se ha realizado un resalveo de rebrotes. En
cuanto al número promedio de bellotas producidas por cuatro ramas en cada individuo,
éste ha sido mayor que el año 2005 en la gran mayoría de los casos para la finca de El
166  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Raurell y menor para la finca de Cal Pairot. De manera general, parece que la producción
es superior en el año 2006 en las zonas resalveadas, patrón que no es tan claro en los
dos años anteriores.

Tabla 9. Porcentaje de individuos de roble y encina con bellotas los años 2004, 2005 y 2006
en los tratamientos de control y selección en cada una de las fincas monitorizadas

Porcentaje de individuos con fruto


Control Selección
Finca Especie 2004 2005 2006 2004 2005 2006
Roble 38 % 33 % 43 % 35 % 24 % 44 %
El Raurell
Encina 36 % 31 % 55 % 65 % 32 % 80 %
Roble 3% 17 % 20 % 0% 23 % 31 %
Cal Pairot
Encina 23 % 22 % 43 % 30 % 20 % 50 %

Tabla 10. Número de frutos por cuatro ramas (media ± desviación estándar) de los robles
y encinas con frutos en cada una de las cuatro fincas en los tratamientos de selección de
rebrotes y control los años 2004, 2005 y 2006

Control Selección
Finca Especie 2004 2005 2006 2004 2005 2006
Roble 12,7 ± 10,8 17,5 ± 6,9 21,0 ± 23,0 12,3 ± 9,2 25,4 ± 4,5 38,2 ± 49,7
El Raurell
Encina 15,2 ± 14,1 15,3 ± 3,4 14,2 ± 10,1 12,4 ± 14,9 10,0 ± 3,1 28,0 ± 31,6
Roble 9,0 ± 0,0 17,5 ± 7,6 13,1 ± 10,5 0,0 ± 0,0 25,4 ± 5,8 13,3 ± 5,3
Cal Pairot
Encina 4,4 ± 4,2 21,4 ± 4,8 13,5 ± 5,0 15,6 ± 16,9 9,0 ± 2,2 21,5 ± 20,0

En la tabla 11 se muestra el porcentaje de árboles con bellotas según la orientación.


Se observa como el porcentaje de árboles productores de bellotas el año 2006 es muy
superior en las parcelas que se encuentran al sur que las del norte, tanto para los robles
como las encinas, y siendo superior también el porcentaje en el caso de las encinas.

Tabla 11. Porcentaje de individuos de roble y encina con bellotas el año 2006 según la orien-
tación en la finca de Cal Pairot

Norte Sur
Roble 6,7 44,8
Encina 20,0 73,3

Conclusiones

La comparación del crecimiento en diámetro de los rebrotes de roble y encina siguen


confirmando en 2006, algunas de las observaciones realizadas los años anteriores (2004
y 2005) como es el mayor crecimiento diametral de los individuos resalveados de las dos
especies. En cambio, el mayor crecimiento observado el año 2004 en el roble en compa-
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  167

ración con la encina, que ya se había reducido notablemente en 2005 igualándose el re-
sultado entre las dos especies, se ha invertido, de manera que en el 2006 el crecimiento
diametral es más grande en la encina. En las dos especies el crecimiento ha sido mayor
en las zonas con orientación norte respecto a las fincas orientadas al sur, tal y como su-
cedía ya el año anterior. La comparación de los tres años de seguimiento (2004, 2005 y
2006) muestran en las dos especies un menor crecimiento el año 2006 respecto al 2005,
y al 2005 que al 2004, y esta disminución del crecimiento con los años es más grande en
el caso del roble. Esta disminución sería atribuible a la importante sequía registrada en los
últimos dos años, y a que el potencial de crecimiento tiende a disminuir con la edad.

La producción de nuevos rebrotes es un importante elemento a valorar, ya que puede


comprometer los objetivos del resalveo. Después del aclareo se observó el año 2004 una
nueva producción de rebrotes tanto en la encina como en el roble. Esta nueva produc-
ción fue superior en la encina en comparación con el roble, y podría ser explicada por
la presencia de un banco de yemas más numeroso en el cuello de la raíz en la primera
especie. El año 2005 no se incrementó el número de individuos con nuevos rebrotes,
siendo el número de éstos aún superior en la encina en comparación con el roble. El año
2006 el número de individuos con nuevos rebrotes parece que ha disminuido, posible-
mente debido a la mortalidad de algunos de estos nuevos rebrotes por competencia y
efecto de la sequía; a pesar de esto, y aunque no con un patrón tan claro como en los
años anteriores, la encina presenta un porcentaje superior de individuos con nuevos re-
brotes y más número de rebrotes por árbol que el roble.

A pesar de la corta edad de las encinas y robles muestreados, se ha observado la pro-


ducción de bellotas en algunos individuos que el año 2006 ha sufrido un aumento muy
importante. Este hecho puede considerarse de gran importancia para la regeneración
(sexual) de estos bosques y su progresiva conversión, a medio-largo plazo, a una estruc-
tura de «bosques medios o altos». El porcentaje de estos individuos reproductores es
generalmente mayor en la encina que en el roble y en los pies seleccionados respecto al
control, a pesar que en algunos casos la vecería (variabilidad interanual en la producción
de frutos) de estas especies, ha hecho que en los lugares donde se observó una mayor
cantidad de individuos reproductores los años 2004 y 2005, en el 2006 la presencia de
éstos haya sido menor. Independientemente del número de individuos reproductores, la
cantidad de bellotas producida por individuo se ha incrementado el año 2006 respecto
al 2005 en algunos casos. La producción de bellotas no es superior en alguna especie
según un patrón claro, depende de la zona y el tratamiento. El porcentaje de árboles pro-
ductores es superior en las zonas orientadas al sur que al norte, posiblemente debido a
la mayor radiación que reciben estas zonas. En las dos especies, cuando se ponderó la
producción de bellotas por la medida de la copa los años 2004 y 2005, esta producción
seguía siendo superior en los individuos en que se practicó el resalveo de rebrotes. Este
resultado, juntamente con las observaciones sobre el crecimiento, es un nuevo argumen-
to a favor de la selección de rebrotes.

La interpretación global de los resultados obtenidos en este estudio el año 2006 indica la
conveniencia de realizar el resalveo de rebrotes tanto en las encinas como en los robles
en regeneración post-incendio por sus efectos positivos en el crecimiento en diámetro y
producción de bellotas, especialmente después de dos años con elevada sequía.
168  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

3. Efecto de la aplicación de claras y resalveo en monte bajo de


roble (Quercus humilis) y encina (Quercus ilex L.) afectados por
sequías extremas

Introducción

La recurrencia de sequías extremas es una de las mayores perturbaciones potenciales


asociadas al cambio climático en amplias zonas de clima mediterráneo. En este sentido,
el estudio de los efectos de sequías recientes puede contribuir a diseñar estrategias para
mitigar los efectos de estas perturbaciones. El año 2003 se produjo una fuerte sequía en
toda la cuenca mediterránea, viéndose diferentes zonas boscosas de Cataluña especial-
mente afectadas. Esta perturbación se materializó en la aparición de amplios procesos
de defoliación y seca en encinares montanos de Cataluña —de alta densidad (arbórea y
arbustiva) y pasados de turno— básicamente dominados por el roble pubescente (Quer-
cus humilis) y la encina (Quercus ilex subsp. ilex). Durante el año 2005 los episodios de
sequía se repitieron, aunque con una intensidad menor. De este modo, la mortalidad in-
ducida por este fenómeno provocó un aumento de la necromasa en pie la cual puede in-
crementar el riesgo de incendio y la invasión de una gran cantidad de especies oportunis-
tas. Para evitarlo y favorecer la regeneración del bosque, en otoño de 2005 se empezó a
realizar una serie de tratamientos silvícolas en tres fincas en el municipio de Sant Pere de
Torelló con un grado de afectación diferente: bajo (Pedroses), medio (el Castell) y severo
(Vinyeta). Los trabajos se basaban en la corta de los pies secos y la selección de rebrotes,
dejando un solo rebrote por cepa, en aquellos individuos rebrotados o no afectados por
la sequía. De este modo, se pretendía reducir la densidad de pies muertos, disminuyendo
la acumulación de necromasa en el rodal, permitiendo un mejor crecimiento de los vivos
(disminución de la interferencia) y estimulando la rebrotada.

Los objetivos principales de este estudio han sido, en primer lugar, evaluar el impacto
ecológico de los episodios de sequía del 2003 y el 2005 en la estructura y la dinámica de
los bosques afectados y, en segundo lugar, valorar la respuesta de los encinares a los tra-
tamientos aplicados según la intensidad de afectación por la sequía. Para cumplir el pri-
mer objetivo, se ha cuantificado la mortalidad de encinas según el tamaño y la intensidad
de sequía; en cuanto al segundo objetivo, se ha centrado en valorar en las parcelas en
las que se realizaron claras y resalveos la estructura del estrato arbóreo (recubrimiento,
densidad, área basal y diámetros), la dinámica del estrato arbustivo (altura, recubrimiento
y diversidad) y el vigor de la rebrotada (número de rebrotes, altura y diámetro). También
se ha estimado la cantidad de restos de tala producidos en las parcelas donde se ha
aplicado los tratamientos.

Material y métodos

Para realizar el seguimiento, durante la primavera y el verano de 2006 se han instalado un


total de 16 parcelas en tres fincas afectadas por la sequía (tabla 12): ocho en zonas no
tratadas (dos en Vinyeta, tres en Castell y tres en Pedroses) y ocho en zonas donde se
realizó la selección de rebrotes (dos en Vinyeta, tres en Castell y tres en Pedroses).
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  169

Tabla 12. Características de las tres fincas en las que se aplicaron los tratamientos silvícolas

Altura (m)
Área (ha) Área talada (ha) Orientación Pendiente (%)
FINCA Máx. Mín.

Vinyeta 177,65 0,5569 800 777 S 35-40


Pedroses 47,27 0,5787 797 743 S-SE 15-35
Castell 185,68 1,2805 842 792 SE-SO 25-50

Las parcelas en las cuales no se llevaron a cabo los tratamientos, se han situado en
zonas de orografía y orientación similares a las parcelas de las zonas tratadas. Con el fin
de tener unos valores orientativos de la cantidad de árboles secos y el tamaño de éstos,
se ha medido los diámetros de ochenta individuos (diámetro normal, a 1,30 m de altura)
seleccionados aleatoriamente y distinguiendo si se trataba de un árbol seco, medio vivo
o vivo. También se ha determinado si ha habido rebrotada o no y qué tipo de rebrotada
ha habido (no rebrotados, rebrotados de cepa, de copa o bien de cepa y copa) así como
la altura del rebrote dominante de cada individuo medido. A partir de estos valores se ha
obtenido el porcentaje de individuos secos, muertos y de pies secos además del diáme-
tro equivalente y el diámetro medio de pies. Para determinar el estrato arbustivo se han
realizado transectos para la caracterización del sotobosque midiendo qué especies se
encontraban y qué altura tenían.

Las parcelas a las cuales se había aplicado la selección de rebrotes se han delimitado
tomando una forma circular de 7-10 m de radio. Para evaluar el aspecto arbóreo según
el tratamiento, se ha procedido al marcaje de los diferentes individuos de la parcela, di-
ferenciándolos entre cepas y individuos en pie. Seguidamente se ha hecho un recuento
de los nuevos rebrotes por individuo y se ha medido la altura, el diámetro basal del más
alto así como los diámetros y las alturas medias. Para obtener datos sobre el aspecto del
sotobosque, se han realizado cuatro transectos de 10 m en los cuales se ha medido la
especie (o especies) y la altura. Finalmente, para determinar la cantidad de restos de tala
se han delimitado cuatro parcelas cuadradas de 1 m de lado. Todos los restos de tala
que se hallaban dentro de las parcelas se han extraído y se han pesado posteriormente
con la ayuda de un dinamómetro.

Las fincas estudiadas presentaban diferentes grados de afectación. Aunque a simple


vista ya se podía estimar si el grado de afectación de la finca era severo, medio o bajo,
se relacionó este hecho con las características orográficas y edáficas comentadas en la
tabla 13 y particulares de cada parcela.

Tabla 13. Intensidad de la seca en cada finca haciendo referencia a factores edáficos y oro-
gráficos. Cada variable puede tener una incidencia baja (-), media (+) o severa (++) a la seca.
En función de estos resultados se establece el grado de afectación total para cada finca

FINCA Afloramientos rocosos Pendiente Altura Orientación Intensidad seca


Pedroses - - - - Baja
Castell + + ++ + Media
Vinyeta ++ ++ + + Severa
170  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Las características de la tala se han calculado a partir del porcentaje de pies, individuos
cortados respecto al total y el área basal cortada (m2/ha) respecto al área basal inicial.
Para comparar los efectos del tratamiento se han analizado varias variables antes y des-
pués del tratamiento: el recubrimiento arbóreo, el diámetro medio de los pies (cm), la
densidad y el área basal (m2/ha) anterior y posterior además de realizar las distribuciones
diamétricas pertinentes. Los datos de sotobosque en ambas zonas se han basado en
la diversidad (mediante el cálculo de la riqueza, el índice de Shannon y la equitatividad),
la altura del sotobosque y el recubrimiento general. En cuanto a la cuantificación de los
restos de corta además de la altura y el recubrimiento se ha calculado el peso y el volu-
men.

Para comparar los datos en las diferentes zonas de muestreo se han utilizado los tests
estadísticos idóneos en cada caso. El análisis de la varianza (Anova) ha sido uno de los
tests más utilizados para comparar la mayoría de variables. Pero hay dos excepciones.
Para evaluar el tipo de rebrotada según la zona, se ha elaborado una tabla de contingen-
cia a partir de la cual se ha realizado el test de la χ2. Para comparar el número de rebrotes
con el área basimétrica del individuo, se ha realizado una regresión lineal simple para
cada intensidad de afectación de la seca (baja, media o severa).

Resultados

1. Impacto de la sequía sobre el encinar

En el conjunto de la Serra de Bellmunt la seca de encinas ha sido del 27,35 ± 9,21% de


los individuos, con un porcentaje de pies afectados del 33,86 ± 9,21% y un promedio
de mortalidad del 3,91 ± 1,80%. Asimismo, los valores han sido muy variables en las tres
zonas de afectación diferente.

El porcentaje de individuos muertos, secos y de pies secos presentan diferencias signi-


ficativas según la intensidad de la seca, en cambio no ha habido diferencias respecto al
porcentaje de individuos medio vivos (tabla 14). Así pues, la finca afectada más severa-
mente (Vinyeta) presenta un mayor porcentaje de individuos muertos y secos respecto a
las zonas de afectación media y baja que alcanzan unos valores similares (figura 9a y 9b).
En cuanto al porcentaje de pies secos se han observado diferencias entre las tres fincas
siendo la más afectada la que presenta más pies secos seguida por la de afectación
media y finalmente por la de afectación baja (figura 9c).

Tabla 14. Análisis de la varianza del porcentaje de individuos muertos, secos, medio vivos y
de pies secos respecto a la intensidad de la seca, determinado mediante la F de Fisher y el
P-valor. Coeficiente de variación p=0,05
Individuos muertos Individuos secos Individuos medio
Factor (%) (%) vivos (%) Pies secos (%)
F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad
10,01 0,0179 15,18 0,0075 5,01 0,0638 17,69 0,0054
seca
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  171

Figura 9. Gráficos de la media ± el error estándar de los efectos de la seca en función de la


intensidad de ésta, baja (Pedroses), media (el Castell) y severa (Vinyeta) sobre: a) porcentaje
de individuos muertos, b) porcentaje de individuos secos, y c) porcentaje de pies secos. Las
letras diferentes indican diferencias significativas

b A b B
Individuos muertos (%)

16 80

Individuos secos (%)


12 60

8 40
a
4 a 20
a a
0 0
baja media severa baja media severa
Intensidad seca Intensidad seca

C
80 c
Pies secos (%)

60
b
40

20
a
0
baja media severa

Intensidad seca

Se puede pensar que el diámetro de los diferentes individuos, así como los pies, pueden
influenciar en los efectos comentados de la seca. Así, se ha realizado un análisis de la va-
rianza de dos factores (la intensidad de la seca y el estado de las encinas según el diáme-
tro) observando que hay diferencias significativas entre los diámetros equivalentes de las
zonas afectadas con una diferente intensidad y entre los diámetros equivalentes de los in-
dividuos con un estado diferente, mientras que no se observan diferencias entre la interac-
ción de los dos factores (tabla 15). Por lo tanto, en las fincas afectadas más intensamente
(Vinyeta y Castell) se encuentran individuos de diámetros equivalentes superiores que los
de la parcela de intensidad más baja (Pedroses) (figura 10a). En cuanto a los diámetros
según el estado del individuo se observa que las encinas que tienen un diámetro superior
son aquellas que están medio secas, es decir, que tienen pies vivos y secos; y que las
encinas completamente secas presentan diámetros similares a las vivas (figura 10b).

Tabla 15. Análisis de la varianza de dos factores, del diámetro equivalente (cm), el diáme-
tro de los pies (cm) y el número de pies por individuo respecto la intensidad de la seca, el
estado y la interacción estado * intensidad, determinado mediante la F de Fisher y el P-valor.
Coeficiente de variación p=0,05

Diámetro equivalente (cm) Diámetro pies (cm) Núm. de pies


Factor
F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad seca 15,05 0,0003 10,04 0,0041 3,26 0,0669
Estado 9,60 0,0021 12,75 0,0051 15,10 0,0003
Estado * Intensidad
1,41 0,2793 1,59 0,2513 1,91 0,1613
seca
172  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 10. Gráficos de la media ± el error estándar del diámetro equivalente (cm) según: a) la
intensidad de la seca en la zona donde se encuentran, y b) el estado de los individuos. Las
diferentes letras indican diferencias significativas
Diámetro equivalente (cm)

Diámetro equivalente (cm)


20 a a A 20 B
b
16 15 a
b a
12
10
8
4 5

0 0
baja media severa medio seco seco vivo

Intensidad seca Estado

Para entender la importancia del diámetro equivalente en el estado del individuo debe-
mos fijarnos en el número de pies por individuo de los mismos. Así, se ha realizado un
análisis de la varianza de esta variable respecto las variables independientes (estado y
intensidad) y se ha observado que el número de pies varía únicamente según el estado
del individuo, siendo mayor en los individuos medio secos (tabla 15, figura 11).

Figura 11. Gráfico de la media ± el error estándar del número de pies por individuo según el
estado de los individuos. Las letras diferentes indican diferencias significativas
b
4
N pies/individuo

3
a a
2

0
medio seco seco vivo

Estado

En cuanto a la media diametral de los diferentes pies se han observado diferencias sig-
nificativas respecto la intensidad y el estado, pero no respecto a la interacción (tabla 15).
Por lo que respecta a los cambios según la intensidad se ha observado que las fincas
afectadas más severamente tienden a presentar diámetros superiores (figura 12a). Por
otro lado, los pies secos presentan un diámetro significativamente inferior que los vivos
(figura 12b).
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  173

Figura 12. Gráfico de la media ± el error estándar del diámetro de los pies (cm) según a) la
intensidad de la seca, y b) el estado de los pies. Las letras diferentes indican diferencias
significativas

A B
12 b 12 b

Diámetro pies (cm)


Diámetro pies (cm)

10 a 10 a
a b
8 8
6 6
4 4
2 2
0 0
baja media severa seco vivo

Intensidad seca Estado

La rebrotada en las parcelas de estudio ha sido de cepa o bien de cepa y copa. Los
individuos que solo han rebrotado de copa (un par en la finca de Pedroses) han sido tan
escasos que no se han tenido en cuenta al realizar el análisis estadístico. Así, tal y como
se muestra en la tabla 16 en la tres zonas ha habido un mayor porcentaje de individuos
rebrotados únicamente de cepa que de cepa y copa (entre cincuenta y setenta ante el 30
y 50% respectivamente).

Tabla 16. Porcentaje medio de individuos que rebrotan de cepa y de cepa+copa respecto a
la rebrotada total según la intensidad de la zona donde se ubiquen

Intensidad seca Cepa + copa (%) Cepa (%)


Baja 32,32 ± 18,38 67,68 ± 18,38
Media 47,43 ± 11,88 52,57 ± 11,88
Severa 34,39 ± 6,09 65,61 ± 6,09
Media 38,05 ± 4,73 61,95± 4,73

Es interesante observar si se aprecian cambios determinantes entre la intensidad de la


seca y el tipo de rebrote. Como se trata de dos variables cualitativas se ha realizado un
test de la χ2 el cual, con un p-valor de 0,5759 y una χ2 de 1,10 denota que no hay diferen-
cias significativas entre el tipo de rebrote (de cepa o bien de cepa y copa) y la intensidad
de la seca. Para interpretar el tipo de rebrotada, se han buscado las variaciones según
el diámetro del individuo y la altura del rebrote más alto. Asimismo, no se observan dife-
rencias significativas en el diámetro de los individuos ni tampoco en lo que respecta a la
altura del rebrote más alto, la cual oscila entre los 60 y los 100 cm (tabla 17).
174  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Tabla 17. Análisis de la varianza de dos factores, del diámetro equivalente (cm) y la altura del
rebrote más alto (cm) respecto a la intensidad de la seca y el tipo de rebrote, determinado
mediante la F de Fisher y el P-valor. Coeficiente de variación p=0,05

Diámetro equivalente Altura del rebrote más alto


Factor (cm) (cm)
F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad seca 15,05 0,0200 2,29 0,1522

Tipo de rebrotada 0,01 0,9379 0,10 0,7541


Tipo rebrotada * Intensidad
0,39 0,6887 0,17 0,8440
seca

2. Efectos de los clareos en la rebrotada de la encina y el sotobosque

En cuanto a los tratamientos aplicados en las fincas afectadas, éstos han supuesto una
corta del 63,20 ± 9,56% de encinas respecto al total de individuos y un 82,89 ± 4,82%
de pies respecto al total de pies suponiendo, así, una corta del 79,69 ± 7,03% del área
basal inicial. Los tratamientos, no obstante, no se han aplicado con la misma intensidad
para todas las fincas. Así, mediante un análisis de la varianza de las variables anteriores
según la intensidad de la seca se observa que tanto el porcentaje de pies cortados como
el área basal cortada presentan diferencias significativas, en cambio, el porcentaje de
individuos cortados no cambia según la zona (tabla 18).

Tabla 18. Análisis de la varianza de un factor de los pies cortados (%), individuos cortados
enteros (%) y área basal cortada (%) según la intensidad de la seca, determinado mediante
la F de Fisher y el P-valor. Coeficiente de variación p=0,05

Pies cortados (%) Individuos cortados enteros (%) Área basal cortada (%)
Factor
F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad
6,26 0,0435 5,17 0,0606 8,77 0,0232
seca

En el caso de los pies cortados, se ha observado una cierta tendencia al aumento a


medida que se incrementa la intensidad de la seca (figura 13a). En cuanto al área basal
cortada se observa que en las fincas con una seca más intensa se les ha cortado un por-
centaje mayor del área basal que no en la finca de baja intensidad (figura 13b).
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  175

Figura 13. Gráfico de la media ± el error estándar de porcentaje de a) pies cortados, y b)


área basal cortada; según la intensidad de la seca. Las letras diferentes indican diferencias
significativas

A B

Área basal cortada (%)


120 120
b a
100 a
Pies cortados (%)

100 a
80 a b 80 b
60 60
40 40
20 20
0 0
baja media severa baja media severa

Intensidad seca Intensidad seca

En cuanto a la rebrotada en las parcelas donde se han aplicado los clareos, es interesan-
te saber si la intensidad de la seca y el tipo de tala aplicada en cada encina (tala del indi-
viduo entero o solo de algún pie) influyen en las características de la rebrotada (número
de rebrotes, altura media y del rebrote más alto; y diámetro medio y del rebrote más alto).
Así, a partir de un análisis de la varianza con estos dos factores sobre las variables de-
pendientes consideradas se ha observado que el número de rebrotes, la altura máxima y
la altura media toman diferencias significativas según la intensidad de la seca, el diámetro
medio varía según el tipo de tala aplicada y el diámetro del rebrote más alto no muestra
diferencias significativas para ninguno de los factores (tabla 19).

Tabla 19. Análisis de la varianza de dos factores (la intensidad y la tala) respecto al número
de rebrotes, la altura del rebrote más alto (cm), el diámetro del rebrote más alto (mm), la al-
tura media (cm) y el diámetro medio (mm), determinado mediante la F de Fisher y el P-valor.
Coeficiente de variación p=0,05

Altura del Diámetro del


Altura media Diámetro medio
Núm. rebrotes rebrote más rebrote más alto
(cm) (mm)
Factor alto (cm) (mm)

F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor

Intensidad
10,14 0,0039 5,58 0,0236 1,05 0,3849 5,15 0,0290 1,79 0,2167
seca
Tala individuo 2,82 0,1241 0,99 0,3440 2,48 0,1466 0,10 0,7534 5,10 0,0475
Tala *
2,39 0,1418 2,82 0,1070 2,11 0,1719 4,03 0,0519 3,48 0,0714
Intensidad

En el caso del número de rebrotes por individuo las fincas con una afectación más inten-
sa toman unos valores similares e inferiores que la finca de intensidad baja (figura 14a).
En cuanto a la altura del rebrote más alto y la altura media se aprecia una tendencia a
reducir con la severidad de seca (figura 14b, 14c). Finalmente, el diámetro medio de los
rebrotes varía según la tala, siendo superior en aquellos individuos que han sido cortados
completamente (no se ha dejado ningún pie derecho) (figura 14d).
176  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 14. Gráfico de la media ± el error estándar de a) el número de rebrotes por individuo,
b) la altura del rebrote más alto (cm), c) la altura media (cm) según la intensidad de la seca,
y d) del diámetro medio (mm) según la tala aplicada. Las letras diferentes indican diferencias
significativas

60 A 80 b B
b
50 a

Altura rebrote
más alto (cm)
60
N rebrotes

40 a
30 a a 40
20
20
10
0 0
baja media severa baja media severa

Intensidad seca Intensidad seca

C 3,5 b D
b
40
Altura media (cm)

3 a
Diámetro medio

a a 2,5
30
2
(mm)

20 1,5
1
10
0,5
0 0
baja media severa algunos pies individuo entero

Intensidad seca Tala del individuo

Para relacionar la rebrotada con el diámetro de los individuos cortados se ha realizado


una recta de regresión lineal según la finca afectada que relacione el número de rebrotes
con el área basimétrica de cada individuo cortado y rebrotado. Tal y como se observa
en la figura 15, los coeficientes de determinación son moderados con un p-valor inferior
a 0,05 indicando en todos los casos que las regresiones respectivas son significativas.
Se puede observar una tendencia al aumento del número de rebrotes a medida que el
área basimétrica cortada es mayor. La finca menos afectada es donde la relación entre
el número de rebrotes y el área cortada crece más rápidamente y se logran unos valores
más altos; las otras dos fincas presentan unos valores más bajos y unas tendencias de
pendiente similar.
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  177

Figura 15. Regresión entre el área basimétrica cortada y rebrotada (m2/ha) y el número de
rebrotes de cada individuo en las fincas tratadas de intensidad baja, media y severa. Para las
fincas de intensidad baja N. rebrotes = 0,1089*AB + 26,444 (R2=0,3323, P < 0,0001), en las
de intensidad media N. rebrotes = 0,0432*AB + 19,108 (R2=0,1143, P= 0,0034) y en las de
intensidad severa N. rebrotes=0,0413*AB + 14,900 (R2=0,2035, P= 0,0035)

250

200

Baja
150
N rebrotes

Media

Severa
100

50

0
0 400 800 1.200 1.600

AB cortada y rebrotada (m²/ha)

Además de los efectos sobre el estrato arbóreo, la intensidad de sequía ha afectado sig-
nificativamente diferentes características (altura, diversidad, riqueza y equitatividad) del
sotobosque (tabla 20). Tal y como se muestra en la figura 16 se observa una menor altura
en la zona más afectada (Vinyeta) mientras las zonas con una sequía media (el Castell)
presentan una altura similar a las de baja afectación (Pedroses) (figura 16d). En cuanto a
la diversidad de especies del sotobosque, tanto ésta como sus componentes (riqueza y
equitatividad) ha sido mayor en las zonas más afectadas por la sequía (Castell y Vinyeta)
respecto a la zona con menos daños (Pedroses) (figura 16a, 16b y 16c).

Tabla 20. Análisis de la varianza de dos factores, la intensidad y el tratamiento respecto el


recubrimiento (%), la altura (cm), el índice de Shannon, la riqueza y la equitatividad, determi-
nado mediante la F de Fisher y el P-valor. Coeficiente de variación p=0,05

Recubrimiento Índice de
Altura (cm) Riqueza Equitatividad
(%) Shannon
Factor
F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad
1,21 0,3389 20,65 0,0003 14,94 0,0010 7,43 0,0105 7,38 0,0107
seca
<
Gestión 18,85 0,0015 64,66 4,15 0,0688 10,11 0,0098 1,53 0,7037
0,0001
Gestión *
2,07 0,1766 8,30 0,0075 0,68 0,5304 1,21 0,3392 0,40 0,6807
intensidad
178  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

Figura 16. Gráfico de la media ± el error estándar de a) la altura del sotobosque (cm), b)
Índice de Shannon, c) riqueza, y d) equitatividad según la intensidad de la seca. Las letras
diferentes indican diferencias significativas

A a B

Índice de Shannon
80 a
Altura sotobosque

70
a 2 a
60
1,5 b
50 b
(cm)

40 1
30
20 0,5
10
0 0
baja media severa baja media severa

Intensidad seca Intensidad seca

12 C 1 a D
a a
10 a 0,8
b

Equitatividad
8 b 0,6
Riqueza

6
0,4
4
2 0,2

0 0
baja media severa baja media severa

Intensidad seca Intensidad seca

En todas las zonas, independientemente del grado de sequía, la riqueza de especies y


su altura ha disminuido significativamente por efecto del clareo, pero el recubrimiento ha
aumentado y la diversidad y la equitatividad no han cambiado por efecto de la gestión.

3. Cuantificación de los restos de tala

Después de hacer el análisis de la varianza no se ha observado diferencias significativas


(tabla 21) en el recubrimiento, altura, biomasa y volumen de los restos de tala en las
tres zonas afectadas por una diferente intensidad de sequía. En todas las zonas los
restos de tala representan un recubrimiento importante del suelo, generalmente más
de la mitad e incluso en algunos casos el 80%. Tal y como se observa en la tabla 22,
la altura de los restos se sitúa cerca de los 30 cm sin desviaciones muy extremas. En
cuanto a su biomasa, puede alcanzar valores entre 15 y 35 Tn/ha con un volumen entre
600 y 1.900 m3/ha.

Tabla 21. Análisis de la varianza del recubrimiento (%), la altura (cm), la biomasa (Tn/ha) y el
volumen (m3/ha) según la intensidad de la seca, determinado mediante la F de Fisher y el
P-valor. Coeficiente de variación p=0,05

Biomasa
Recubrimiento (%) Altura (cm) Volumen (m3/ha)
Factor (Tn/ha)
F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor F-valor p-valor
Intensidad
3,66 0,1050 0,47 0,6525 0,68 0,5479 5,02 0,0637
seca
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  179

Tabla 22. Características de los restos de tala (recubrimiento (%), altura (cm), biomasa
(Tn/ha) y volumen (m3/ha) según la intensidad de la seca así como la media de todas las fincas
± el error estándar

Biomasa
Intensidad seca Recubrimiento (%) Altura (cm) Volumen (m3/ha)
(Tn/ha)
Baja 70,82 ± 3,03 29,43 ± 0,67 32,79 ± 12,57 1900,78 ± 104,70
Media 39,79 ± 12,56 28,21 ± 1,84 22,89 ± 6,95 954,55 ± 340,63
Severa 48,75 ± 3,75 26,89 ± 3,08 15,34 ± 9,03 656,84 ± 418,45
Media 53,67 ± 6,73 28,34 ± 0,94 24,72 ± 5,64 1234,96 ± 244,45

Conclusiones

El impacto de la sequía en la Serra de Bellmunt se puede considerar importante ya que el


porcentaje de encinas secas, una media del 27% en toda la sierra, es superior a los resul-
tados de otros estudios realizados en encinares de características similares. Además, la
variabilidad es mucho más alta (valores extremos de entre el 5 y el 60% de los individuos
secos) siendo mucho mayor en aquellas zonas de intensidad severa (Vinyeta). De este
modo se constata que las zonas con unos factores orográficos y edáficos determinados
(más altura, orientación sur-oeste, pendiente alto, suelos poco desarrollados, muchos
afloramientos rocosos) sean aquellas que presentan una afectación de seca más intensa.
En cuanto a la mortalidad, el valor medio de toda la sierra (4% de los individuos totales)
se ajusta a los resultados habituales en este tipo de estudios, los cuales han puesto en
evidencia que la sequía produce una mortalidad superior a otras perturbaciones tales
como la herbivoria o la tala, pero inferiores a los incendios forestales. A pesar de esto, la
elevada variabilidad observada en la zona hace que la mortalidad sea especialmente rele-
vante en las zonas afectadas más severamente por la sequía (mortalidad del 11% de los
individuos) llegando a obtener valores similares a los de los incendios forestales, la cual
cosa reduce el éxito de la rebrotada y pone en peligro el mantenimiento de la población
de cara a sequías posteriores.

Aunque se contraponen a otros estudios nuestros resultados indican que son los indivi-
duos de medida superior aquellos que se ven afectados. Este hecho puede ser debido
a que los individuos más grandes pueden ser los más envejecidos, por lo que tienen
menos capacidad para tolerar perturbaciones tales como la sequía. Por otro lado se
observa que sorprendentemente, los individuos secos y vivos tienen medidas similares
e inferiores a los individuos medio secos que presentan un número de pies mayor. Si
nos fijamos en los pies, se observa que los más afectados sí que son esos de diámetro
inferior. Este hecho, también constatado en otros estudios, puede indicar a nivel de cepa
una cierta independencia entre pies con la cual cosa cada una absorbería una cantidad
de recursos diferente, siendo menor esta en las CD más pequeñas. Por tanto, la arqui-
tectura de las encinas es un condicionante importante en cuanto a la afectación de la
sequía y, por tanto, la gestión forestal puede ser un elemento importante para modificar
la afectación de la sequía ya que incide directamente en la forma de las encinas. De
este modo, parece que una buena opción de gestión sería dejar individuos con unos
180  |  Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

cuantos pies y diámetros moderados ya que, en conjunto, son los que han logrado una
supervivencia superior.

Respecto a la rebrotada, se ha observado que la mayor parte de la rebrotada ha sido


de cepa. Asimismo, también cabe denotar una importante, aunque inferior, proporción
de rebrotes de cepa y copa. Aunque el tipo de rebrotada tendría que venir determinado
por la intensidad de la seca y la medida del individuo (diámetro) no hemos podido hallar
evidencias de este hecho. Tampoco se han apreciado diferencias entre el tipo de rebro-
tada y la altura del rebrote más alto la cual cosa apoya los resultados obtenidos en otros
estudios que han observado que la altura de los rebrotes no está tan determinada por la
disponibilidad de recursos sino por otros factores, como por ejemplo la cantidad de luz.

La gestión forestal realizada (corta de árboles mayoritariamente secos) ha disminuido


la densidad, el área basal y el recubrimiento en las diferentes zonas. Asimismo la inten-
sidad de tala fue diferente según el grado de afectación de la seca. De este modo, se
observa una tendencia a un mayor clareo de pies en las zonas afectadas más severa-
mente ya que había una mayor cantidad de pies secos que se extrajeron. La reducción
de densidades ha sido condicionada por la clase diamétrica de los diferentes pies.
De este modo se han retirado aquellos pies pasados de turno (CD>20) en todas las
fincas, disminuyendo así un factor de predisposición a futuras secas. En la finca de baja
intensidad de seca la densidad se ha reducido a unas proporciones similares para cada
clase diamétrica (más o menos un 50%) talando tanto encinas secas como vivas. De
este modo se logra disminuir la enorme densidad que provocaba un estancamiento del
desarrollo del bosque y una fuerte competencia entre las diferentes especies de sotobos-
que y los mismos individuos de encina. En el caso de la finca de Vinyeta, afectada más
severamente por la sequía, la densidad de pies dejados es tan baja y de CD tan peque-
ñas que las pocas encinas vivas que han quedado en pie pueden sufrir problemas de
estabilidad frente a temporales como nevadas y ventiscas y dificulta el mantenimiento
de la población en las posibles secas futuras.

En cuanto a la rebrotada, ésta ha sido más eficiente en las zonas de baja intensidad
de la seca en las que se observa un número mayor de rebrotes con una altura superior
(media y máxima) que en las otras zonas (con suelos menos desarrollados con más aflo-
ramientos). En este caso se vuelve a poner de manifiesto la importancia de los factores
edáficos y su relación con la intensidad de la seca como condicionantes de la capacidad
de rebrotada. El número de rebrotes, a su vez, depende de la medida de los individuos
cortados de manera que aquellos que tienen una mayor área basimétrica presentan un
mayor número de rebrotes ya que disponen de una cepa más grande la cual puede acu-
mular más reservas. El hecho de que el número de rebrotes y la densidad de pies de CD
grande sea mayor en las zonas con una intensidad de seca menor hace que, en caso de
un nuevo episodio de sequía, se puedan incrementar las diferencias de afectación entre
zonas, siendo las zonas de intensidad severa las más dañadas y viceversa. En cuanto a la
altura cabe decir que en las fincas afectadas más intensamente, además de los factores
edáficos y orográficos pertinentes, se practica el pastoreo bovino, por tanto la altura de
los rebrotes es muy inferior. Este pastoreo puede provocar un retraso en el crecimiento de
los pies, dificultando su transición a la edad adulta y la regeneración del encinar antes
de un nuevo episodio de sequía además de retroalimentar el efecto negativo ya que los
Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas...  |  181

rebrotes estarán expuestos durante más tiempo a la altura de ganado. En cuanto a los
diámetros, tanto los máximos, entre 3 y 8 mm, como los medianos, entre 2 y 3 mm, son
inferiores a 1 cm, la cual cosa es habitual en el primer y el segundo año después de la
perturbación. Éstos son similares independientemente de la seca y los tratamientos efec-
tuados, ya que los primeros años de vida el crecimiento se da en altura, no en diámetro.

Como es evidente, la sequía ha tenido un gran efecto sobre la estructura vertical del
bosque ya que se ha reducido la cantidad de biomasa arbórea (recubrimiento) debido a
la seca de las copas de los árboles. Así, en la finca de baja intensidad de seca existe una
densidad arbórea mayor la cual dificulta el establecimiento de especies muy diferentes,
disminuyendo así la diversidad (riqueza, equitatividad e índice de Shannon) de la zona. En
cambio, en la finca afectada más intensamente, se observa una presencia más relevante
de especies heliófilas de baja altura (ej.: Cistus sp., Thymus vulgaris, Rhamnus alaternus,
Pistacia lentiscus, Erica arborea) y con ellas una mayor diversidad debido a la disminución
de la frondosidad de las copas. La elevada diversidad y las bajas alturas pueden llevar a
una futura sustitución de los encinares por matorrales ya que disponen de especies más
resistentes a los episodios de sequía. En las zonas donde se ha aplicado los tratamientos
de altura del sotobosque ha disminuido, así como la riqueza. Este hecho se debe a que
muchas de estas especies dificultaban los trabajos silvícolas o bien habían sido afectadas
también por la seca con la cual cosa se desbrozaron. A pesar que toda la diversidad se
mantiene debido al mantenimiento de la representatividad. Se observa que la finca me-
nos afectada por la seca presenta una mayor disminución de la altura debido a la gran
densidad de sotobosque que presentaba antes de la tala la cual se ha tenido que reducir
intensamente para lograr un ambiente favorable para la regeneración.

Por otro lado cabe destacar que aunque las estructuras arbóreas de las zonas estudiadas
son muy diferentes no se observan diferencias significativas en la cantidad de restos entre
zonas. Este hecho es debido a que las zonas menos afectadas se han cortado menos
pies a pesar que éstos eran de CD mayores y, en cambio, en las zonas más afectadas la
tala ha sido más intensa sobre individuos de CD menores.

Integrando todos los resultados obtenidos se ha visto que la severidad de la sequía se


ve condicionada por los factores locales (edafología, orografía, tipo de bosque), la ar-
quitectura de la encina (número de pies por individuo) y las medidas de los pies y de los
individuos. Al mismo tiempo la sequía actúa sobre el aspecto del bosque (disminuyendo
la densidad y recubrimiento) afectando a la misma arquitectura de la encina (disminución
de pies), la rebrotada (mayor en zonas menos secas) y el estrato arbustivo (aparición de
nuevos tipos de especies). En cuanto a la gestión (clareo) ésta ha tenido efectos diferen-
tes según la severidad de seca de la zona, de modo que en las zonas más afectadas, se
ha producido una menor rebrotada.